SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN REINA-VALERA (1995). BIBLIA DE ESTUDIO CON ABUNDANTES NOTAS. 

Parte # 3 (PARTE DE LOS PROFETAS), los 17 libros finales del AT: Is, Jer, Lm, Ez, Dn, Os, Jl, Am, Abd, Jon, Mi, Nah, Hab, Sof, Hag, Zac y Mal 

Isaas 1


1. PRIMERA SECCIN (1.1--39.8)



Una nacin pecadora 

1 [1] Visin de Isaas hijo de Amoz,[2] la cual vio acerca de Jud y Jerusaln,[3] en das de Uzas, Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud.[4] 
    2 Od, cielos, y escucha t, tierra,[5] 
    porque habla Jehov: 
    "Cri hijos[6] y los engrandec, 
    pero ellos se rebelaron contra m. 
    3 El buey conoce a su dueo, 
    y el asno el pesebre de su seor; 
    Israel no entiende,[7] 
    mi pueblo no tiene conocimiento. 
    4 "Ay gente pecadora,[8] 
    pueblo cargado de maldad, 
    generacin de malhechores, 
    hijos depravados! 
    Dejaron a Jehov, 
    provocaron a ira al Santo de Israel,[9] 
    se volvieron atrs! 
    5 Por qu querris ser castigados an? 
    Todava os rebelaris? 
    Toda cabeza est enferma 
    y todo corazn doliente. 
    6 Desde la planta del pie hasta la cabeza 
    no hay en l cosa sana, sino herida, 
    hinchazn y podrida llaga; 
    no estn curadas ni vendadas 
    ni suavizadas con aceite.[10] 
    7 Vuestra tierra est destruida, 
    vuestras ciudades puestas a fuego, 
    vuestra tierra delante de vosotros 
    comida por extranjeros[11] 
    y asolada como asolamiento de extraos.[12] 
    8 Y queda la hija de Sin[13] como enramada en via, 
    como cabaa en melonar, 
    como ciudad asolada". 
    9 Si Jehov de los ejrcitos 
    no nos hubiera dejado un resto pequeo,[14] 
    seramos como Sodoma,semejantes a Gomorra.[15] 

Exhortacin a un arrepentimiento sincero 

10 [16] Prncipes de Sodoma,od la palabra de Jehov! 
    Escuchad la ley de nuestro Dios,pueblo de Gomorra![17] 
    11 "Para qu me sirve, dice Jehov, 
    la multitud de vuestros sacrificios? 
    Hastiado estoy de holocaustosde carneros 
    y de grasa de animales gordos; 
    no quiero sangre de bueyes ni de ovejas ni de machos cabros. 
    12 Quin pide esto de vuestras manos, 
    cuando vens a presentaros delante de m para pisotear mis atrios? 
    13 No me traigis ms vana ofrenda; 
    el incienso me es abominacin. 
    Luna nueva,[18] sbadoy el convocar asambleas, 
    no lo puedo sufrir. 
    Son iniquidad vuestras fiestas solemnes! 
    14 Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas 
    y vuestras fiestas solemnes; 
    me son gravosasy cansado estoy de soportarlas.[19] 
    15 Cuando extendis vuestras manos,[20] 
    yo esconder de vosotros mis ojos; 
    asimismo cuando multipliquis la oracin, 
    yo no oir; 
    llenas estn de sangre vuestras manos. 
    16 Lavaos y limpiaos, 
    quitad la iniquidad de vuestras obrasde delante de mis ojos, 
    dejad de hacer lo malo, 
    17 aprended a hacer el bien, 
    buscad el derecho, 
    socorred al agraviado, 
    haced justicia[21] al hurfano, 
    amparad a la viuda.[22] 
    18 "Venid luego, dice Jehov,y estemos a cuenta:[23] 
    aunque vuestros pecados seancomo la grana, 
    como la nieve sern emblanquecidos; 
    aunque sean rojos como el carmes, 
    vendrn a ser como blanca lana. 
    19 Si queris y escuchis, 
    comeris de lo mejor de la tierra; 
    20 si no queris y sois rebeldes, 
    seris consumidos a espada". 
    La boca de Jehov lo ha dicho. 

Juicio y redencin de Jerusaln

21 Cmo te has convertido en ramera,t, la ciudad fiel?[24] 
    Llena estuvo de justicia, 
    en ella habit la equidad, 
    pero ahora la habitan los homicidas! 
    22 Tu plata se ha convertido en escorias, 
    tu vino est mezclado con agua. 
    23 Tus gobernantes son rebeldes 
    y cmplices de ladrones. 
    Todos aman el soborno 
    y van tras las recompensas; 
    no hacen justicia al hurfano 
    ni llega a ellos la causa de la viuda.[25] 
    24 Por tanto, dice el Seor,Jehov de los ejrcitos, 
    el Fuerte de Israel: 
    "Basta ya! Tomar satisfaccinde mis enemigos, 
    me vengar de mis adversarios! 
    25 Volver mi mano contra ti, 
    limpiar hasta con leja tus escorias 
    y quitar toda tu impureza. 
    26 Har que tus jueces seancomo al principio, 
    y tus consejeros como eran antes; 
    entonces te llamarn "Ciudadde justicia", "Ciudad fiel".[26] 
    27 Sin ser rescatada con el derecho 
    y los convertidos de ella con la justicia. 
    28 Pero los rebeldes y pecadoressern a una quebrantados, 
    y los que dejan a Jehovsern consumidos. 
    29 Entonces os avergonzarnlas encinas que amasteis 
    y os sonrojarn los huertosque escogisteis.[27] 
    30 Porque seris como encinaque pierde la hoja 
    y como huerto al que le faltan las aguas. 
    31 El fuerte ser como estopa, 
    y lo que hizo, como una chispa; 
    ambos sern encendidos juntamente 
    y no habr quien apague el fuego". 
						 NOTAS:

1. 1.1-31 Adems de una breve introduccin (v. 1), este cap. contiene un conjunto de mensajes profticos pronunciados por Isaas en distintas ocasiones. En ellos, el profeta denuncia los pecados de Jud y proclama el juicio de Dios, que ser castigo purificador y de renovacin (cf. v. 24-27). De este modo, el cap.! forma una unidad literaria que introduce y anticipa los temas principales de Is! --39. 
2. 1.1 Ntese la semejanza de este encabezamiento con los de Jer 1.1-3; Os 1.1; Am 1.1; Miq 1.1. Esta semejanza sugiere que las introducciones fueron aadidas cuando se recopilaron las palabras de los distintos profetas para formar con ellos el canon de los escritos profticos. Los encabezamientos incluyen, por lo general, el nombre del profeta, una referencia al momento en que ejerci su actividad y una indicacin sobre los destinatarios del mensaje. Vase Is 2.1 n. 
3. 1.1 Jud y Jerusaln: El libro contiene mensajes dirigidos tambin a otros pueblos y naciones (Is 9.8-21; 13.1--23.18), pero los destinatarios principales fueron el reino de Jud y su ciudad capital. 
4. 1.1 Los reyes mencionados reinaron sucesivamente en Jud, del 781 al 687 a.C. Uzas (tambin llamado Azaras): 2 R 15.1-7; 2 Cr 26.1-23 (cf. Is 6.1). Jotam: 2 R 15.32-38; 2 Cr 27.1-9. Acaz: 2 R 16.1-20; 2 Cr 28.1-27. Ezequas: 2 R 18.1--20.21; 2 Cr 29.1--32.33. 
5. 1.2 Dios, como acusador y juez, llama a cielos y tierra por testigos de su denuncia contra sus hijos, el pueblo de Israel (cf. Is 3.13-15) 
6. 1.2 Cf. Ex 4.22; Dt 14.1; 32.5-6; Is 63.8,16; 64.8; Jer 3.4,19; 31.9; 11.1, que tambin se refieren a la paternidad de Dios y a la solicitud con que gua y educa a su pueblo. 
7. 1.3 Cf. Is 45.4-5; Jer 8.4-5,7; Os 4.6; 5.4; 11.3; Am 6.12. 
8. 1.4-9 Estas palabras pueden referirse a la invasin de Palestina por los asirios alrededor del 734 a.C., bajo Tiglat-pileser III (2 R 16; 2 Cr 28; cf. Is 7.1-9), o bien a la invasin del rey Senaquerib en el 701 a.C. (2 R 18.13-16; 2 Cr 32.1-23; Is 36). La casi total destruccin (v. 7) hace ms probable la segunda fecha (vase Is 1.7 nota k ). 
9. 1.4 Santo de Israel: es el ttulo preferido de Isaas para designar a Jehov (5.16,19,24; 10.20; 30.11; cf. 6.3). La expresin tiene un doble sentido: por un lado, exalta la santidad de Dios, es decir, su majestad, bondad y poder infinitos, que estn por encima de todo lo creado; por el otro, realza la condescendencia divina, pues se ha revelado a Israel y se hace presente en medio de l. Este Dios santo quiere para s un pueblo santo (cf. Lv 19.2). 
10. 1.5-6 Cf. una descripcin similar en Jer 30.12-15. 
11. 1.7 Comida por extranjeros: Algunos refieren estas palabras a la invasin de Senaquerib, rey de Asiria, en el 701 a.C. (2 R 18.13-16; 2 Cr 32.1-23; Is 36). Sin embargo, el contexto parece indicar que Isaas las pronunci en los primeros aos de su actividad proftica, hacia el ao 734 a.C., cuando las tropas de Damasco y de Israel invadieron Jud y sitiaron Jerusaln (cf. 2 R 16.5-6; Is 7.1-2). 
12. 1.7 Extraos: texto probable; otra posible traduccin: Sodoma. 
13. 1.8 Sin: es decir, Jerusaln (vase Sal 2.6 n.). Enramada... cabaa: Se trata de habitaciones provisionales, construidas en los campos de Palestina para refugio de los que cuidaban los sembrados y los protegan de animales salvajes. 
14. 1.9 Dejado un resto pequeo: Vase Is 4.2-6 n. 
15. 1.9 Citado en Ro 9.29; cf. Gn 19.1-29. 
16. 1.10-20 Este clebre pasaje expone otro de los temas fundamentales de la predicacin proftica: Dios no puede aceptar los sacrificios ofrecidos por manos llenas de sangre inocente (cf. v. 15). Vanse Sal 40.6 nota f y Am 5.21-24 n. 
17. 1.10 En este contexto, la palabra ley (en heb. torah ) evoca una prctica que los sacerdotes realizaban a las puertas del templo: Instruan a los fieles, antes de entrar al santuario, sobre las condiciones requeridas para presentarse ante Dios y participar en el culto. Tal instruccin se refera especialmente a las disposiciones interiores y a las relaciones con Dios y con el prjimo en la vida cotidiana (Sal! 5; 24.3-6; cf. Sal 118.20). 
18. 1.13 Luna nueva: fiesta celebrada el primer da de cada mes, de acuerdo con el calendario lunar hebreo (Nm 28.11-15). Vase Sal 81.3 n. 
19. 1.14 Jer 6.20; Am 5.21-22. 
20. 1.15 Cuando extendis vuestras manos: alusin a una actitud tpica de la oracin, que consista en permanecer de pie con las manos extendidas hacia el cielo (1 R 8.22; cf. Mt 6.5). 
21. 1.17 La exhortacin a practicar la justicia, especialmente con los pobres y oprimidos, es uno de los temas constantes en el libro de Isaas. Cf., p.e., Is 8.21--9.5; 29.18-21; 58.6-7; 61.1-2. Tambin es un tema que se acenta en otros libros profticos, como Ams. 
22. 1.17 En los cdigos del antiguo Oriente (p.e., en el de Hamurabi, rey de Babilonia) y en algunos textos cananeos, hacer justicia al agraviado, al hurfano y a la viuda era un deber primordial del rey. La nueva exigencia, introducida por Isaas, es que esta obligacin ya no es exclusiva del rey, sino de cada israelita en particular, e incluso de todo ser humano. Cf. Ex 22.21-22; Dt 24.17-21; 27.19. 
23. 1.18 Estemos a cuenta: Los reproches del Seor se expresan a veces en el lenguaje tpico de los procesos judiciales. Cf. Miq 6.1-8. 
24. 1.21 Jer 3.6-10; Ez 16.15-36; 23.1-49. 
25. 1.23 El hurfano y la viuda se citan como representantes tpicos de las personas marginadas y oprimidas. Vanse estas palabras en la Concordancia temtica y tambin Is 1.17 nota u. 
26. 1.26 Cf. Zac 8.3. 
27. 1.29 Encinas... huertos: lugares dedicados al culto a los dioses paganos de la fertilidad, donde se practicaban ritos para hacer que campos y animales fueran fecundos (vase Os 4.14 n.). El profeta afirma (v. 30) que el efecto ser el contrario del previsto: quienes sigan tales prcticas perecern al igual que sus objetos de culto (vase Os 9.11-12). 

Isaas 2


Reinado universal de Jehov 



(Miq 4.1-3)

1 [1] Lo que vio Isaas hijo de Amoz,acerca de Jud y de Jerusaln.[2] 
    2 Acontecer que al final de los tiempos 
    ser confirmado el monte de la casade Jehov 
    como cabeza de los montes; 
    ser exaltado sobre los collados 
    y corrern a l todas las naciones. 
    3 Vendrn muchos pueblos y dirn: 
    "Venid, subamos al monte de Jehov, 
    a la casa del Dios de Jacob.[3] 
    l nos ensear sus caminos 
    y caminaremos por sus sendas".[4] 
    Porque de Sin saldr la Ley[5] 
    y de Jerusaln la palabra de Jehov. 
    4 l juzgar entre las naciones 
    y reprender a muchos pueblos. 
    Convertirn sus espadas en rejas de arado 
    y sus lanzas en hoces; 
    no alzar espada nacin contra nacin 
    ni se adiestrarn ms para la guerra.[6] 
    5 Venid, casa de Jacob, 
    y caminaremos a la luz de Jehov. 

Juicio de Jehov contra los soberbios 

6 [7] Ciertamente t has dejado tu pueblo,la casa de Jacob, 
    porque estn llenos de costumbres tradas del oriente 
    y de agoreros,[8] como los filisteos;[9] 
    y pactan con hijos de extranjeros. 
    7 Su tierra est llena de plata y de oro, 
    sus tesoros no tienen fin. 
    Tambin est su tierra llena de caballos 
    y sus carros son innumerables. 
    8 Adems, su tierra est llena de dolos, 
    y se han arrodilladoante la obra de sus manos 
    y ante lo que fabricaron sus dedos. 
    9 As se ha inclinado el hombre 
    y el varn se ha humillado; 
    por tanto, no los perdones. 
    10 Mtete en la pea[10] 
    y en el polvo escndete 
    de la presencia temible de Jehov[11] 
    y del resplandor de su majestad! 
    11 La altivez de la mirada del hombreser abatida; 
    la soberbia humana ser humillada. 
    Slo Jehov ser exaltado en aquel da.[12] 
    12 Porque el da de Jehov de los ejrcitos 
    vendr sobre todo soberbio y altivo, 
    sobre todo lo arrogante, 
    y ser abatido; 
    13 sobre todos los cedros del Lbano 
    altos y erguidos, 
    y sobre todas las encinas de Basn;[13] 
    14 sobre todos los montes altos 
    y sobre todos los collados elevados; 
    15 sobre toda torre alta 
    y sobre todo muro fortificado; 
    16 sobre todas las naves de Tarsis[14] 
    y sobre todos los barcos lujosos. 
    17 La altivez del hombre ser abatida; 
    la soberbia humana ser humillada. 
    Slo Jehov ser exaltado en aquel da. 
    18 Y acabar por completo con los dolos. 
    19 Se metern en las cavernas de las peas 
    y en las aberturas de la tierra, 
    a causa de la presencia temible de Jehov 
    y del resplandor de su majestad,[15] 
    cuando l se levante para castigar la tierra. 
    20 Aquel da arrojar el hombre 
    a los topos y murcilagos[16] 
    sus dolos de plata y sus dolos de oro, 
    que le hicieron para que adorara. 
    21 Se meter en las hendiduras de las rocas 
    y en las cavernas de las peas, 
    a causa de la presencia formidablede Jehov 
    y del resplandor de su majestad, 
    cuando se levante para castigar la tierra. 
    22 Dejad al hombre cuyo alientoest en su nariz!;[17] 
    porque de qu estima es l digno? 
						 NOTAS:

1. 2.1-5 Esta profeca, que se encuentra en forma casi idntica en Miq 4.1-3, habla de la exaltacin de Sin (Jerusaln) y de su templo, que en el futuro ser lugar de reunin de todas las naciones (v. 2-3). La promesa de un reino de paz (v. 4) aparece tambin en Is 9.2-7; 11.1-9. 
2. 2.1 Este nuevo encabezamiento parece indicar que los caps. 2--5, o parte de ellos, formaban originalmente un documento aparte, incluido ms tarde en el libro de Isaas (vase Is 1.1 nota b ). 
3. 2.3 Monte de Jehov: el monte Sin, la colina de Jerusaln donde se encontraba el templo. Vase Sal 2.6 n. 
4. 2.3 Cf. Is 56.6-7; Zac 8.20-22. 
5. 2.3 La Ley: en heb. torah, trmino que a veces se traduce por instruccin o enseanza. Vase Sal 1.2 nota d. 
6. 2.4 Hoces: o podaderas. Esta imagen, que tambin se encuentra en Miq 4.3, aparece con otro sentido en Jl 3.10. 
7. 2.6-22 El profeta denuncia todas las manifestaciones de la altanera y el orgullo humanos, representados simblicamente por cosas que se elevan hacia las alturas: los cedros, los montes, las torres, los muros fortificados y los barcos de gran calado. La alusin a las riquezas y al podero militar (v. 7) sugiere que este pasaje proviene de una poca de prosperidad econmica, cercana a la fecha en que Isaas fue llamado a ejercer su misin proftica (hacia el 740 a.C.). 
8. 2.6 Lv 20.27; Dt 18.10-11. 
9. 2.6 Estn llenos... los filisteos: texto probable, heb. oscuro. 
10. 2.10 En Ap 6.15 se alude a este v. y a los v. 19 y 21. 
11. 2.10 Presencia... de Jehov: Vase 2 Ts 1.9 n. 
12. 2.11 Aquel da: el da de Jehov (tambin en v. 12,17,20). Segn el concepto popular de la poca, Dios iba a castigar en ese da a los enemigos de Israel; sin embargo, los profetas del siglo VIII a.C. lo entendieron como el momento en que Dios juzgara a su propio pueblo (cf. Am 5.18-20). 
13. 2.13 Lbano: regin montaosa de la costa norte de Palestina, famosa por sus cedros. Basn: regin situada al nordeste de Palestina, conocida por sus campos frtiles y sus bosques de encinas (vase ndice de mapas ). Cf. Ez 27.5-6. 
14. 2.16 Naves de Tarsis: barcos grandes, de tipo fenicio, usados para el comercio en toda la regin del mar Mediterrneo. La expresin se aplic en sentido general a cualquier nave martima grande o elegante. Vanse Sal 48.7 n.; Jon 1.3 nota e. 
15. 2.19 Vase Is 2.10 nota j. Los lugares rocosos de Palestina tienen muchas cavernas que sirven como refugio. 
16. 2.20 Los dolos sern abandonados a la compaa de animales que, adems de ser impuros (Lv 11.19,29), habitan en sitios oscuros e inaccesibles. 
17. 2.22 Sal 39.5. 

Isaas 3


Juicio de Jehov contra Jud y Jerusaln 

1 [1] Porque el Seor, Jehov de los ejrcitos, 
    quita de Jerusaln y de Jud 
    al sustentador y al fuerte, 
    toda provisin de pany toda provisin de agua; 
    2 al valiente y al hombre de guerra, 
    al juez y al profeta, 
    al adivino y al anciano; 
    3 al capitn de cincuentay al hombre respetable, 
    al consejero, al artfice excelentey al hbil orador.[2] 
    4 Y les pondr jvenes por gobernantes: 
    muchachos sern sus seores. 
    5 Entre el pueblo brotarla violencia de unos contra otros, 
    cada cual contra su vecino; 
    el joven se levantar contra el anciano, 
    y el plebeyo contra el noble. 
    6 Cuando alguno tome de la manoa su hermano, 
    de la familia de su padre, y le diga: 
    "T tienes vestido,t sers nuestro gobernante" 
    y "Toma en tus manos esta ruina", 
    7 l jurar aquel da, diciendo: 
    "No tomar yo ese cuidado, 
    pues en mi casa no hay pan ni qu vestir! 
    No me hagis gobernante del pueblo!" 
    8 Porque arruinada est Jerusaln 
    y Jud ha cado; 
    pues la lengua de ellos y sus obrashan sido contra Jehov 
    para desafiar la faz de su gloria. 
    9 La apariencia de sus rostrostestifica contra ellos, 
    porque como Sodoma publicansu pecado.[3] No lo disimulan! 
    Ay de sus vidas!, 
    porque amontonaron mal para s. 
    10 Decid al justo que le ir bien,[4] 
    porque comer de los frutosde sus manos. 
    11 Ay del malvado! Mal le ir, 
    porque segn las obras de sus manosle ser pagado. 
    12 Los opresores de mi puebloson muchachos, 
    y mujeres se enseorearon de l. 
    Pueblo mo, los que te guan te engaan 
    y tuercen el curso de tus caminos! 
    13 Jehov est en pie para litigar[5] 
    y para juzgar a su pueblo.[6] 
    14 Jehov vendr a juicio 
    contra los ancianos[7] de su puebloy contra sus gobernantes. 
    Porque vosotros habis devorado la via[8] 
    y el despojo del pobreest en vuestras casas. 
    15 Qu pensis vosotros que triturisa mi pueblo 
    y molis las caras de los pobres? 
dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 

Juicio contra las hijas de Sin 

16 [9] Asimismo dice Jehov: 
    "Por cuanto las hijas de Sinse ensoberbecen 
    y andan con el cuello erguido 
    y ojos desvergonzados; 
    que caminan como si danzaran, haciendo sonar los adornos de sus pies; 
    17 por eso, el Seor rapar la cabezade las hijas de Sin, 
    y Jehov descubrir sus verguenzas". 
    18 Aquel da quitar el Seorel adorno del calzado, 
    las redecillas, las lunetas,[10] 
    19 los collares, los pendientesy los brazaletes,[11] 
    20 los turbantes, los adornos de las piernas,[12] 
    los partidores del pelo, los pomitosde olor y los zarcillos, 
    21 los anillos y los joyeles de las narices,[13] 
    22 las ropas de gala, los mantoncillos,los velos, las bolsas, 
    23 los espejos,[14] el lino fino, 
    los turbantes y los tocados. 
    24 En lugar de los perfumes aromticos vendr hediondez, 
    soga en lugar de cinturn, 
    y cabeza rapada en lugar de rizosdel cabello; 
    en lugar de vestidos de gala, ceimiento de ropas speras, 
    y cicatriz de fuego en vez de hermosura.[15] 
    25 Tus varones caern a espada 
    y tu fuerza en la guerra. 
    26 Sus puertas se entristecern y enlutarn, 
    y ella, desamparada, se sentar en tierra.[16] 
						 NOTAS:

1. 3.1-15 Esta descripcin de la decadencia de Jud, de la violencia introducida en su vida social y de la corrupcin de sus dirigentes civiles y religiosos, puede corresponder al reinado de Acaz, alrededor del 734 a.C. 
2. 3.2-3 En las naciones vecinas de Israel, los adivinos, trataban de forzar la voluntad de los dioses. Tales prcticas estaban prohibidas a los israelitas (Dt 18.9-13; cf. Is 44.25-26). 
3. 3.9 Gn 19.4-5; cf. Is 1.9. 
4. 3.10 Sentido probable; otra posible traduccin: dichoso el justo. 
5. 3.13-15 Cf. Miq 6.1-5. Este lenguaje recuerda el que se emplea en los procesos legales (vase Is 1.2 nota e ). Cf. tambin Miq 1.1-5. 
6. 3.13 Su pueblo: segn dos versiones antiguas; heb. los pueblos. 
7. 3.14 Ancianos: Se trata, probablemente, de los que actuaban como jueces en los pleitos. Vase Jl 1.2 nota d. 
8. 3.14 Para la figura de la via, cf. Is 5.1-7. 
9. 3.16--4.1 As como en Is 2.6-22 los reprendidos son los hombres, en esta seccin se reprende a las mujeres pudientes y orgullosas (cf. Am 4.1-3). En los v. 18-23 hay una lista de veintin artculos de adorno femenino, algunos de ellos difciles de identificar con certeza. 
10. 3.18 Adorno del calzado: a manera de campanillas, que servan para llamar la atencin (v. 16). Redecillas: adornos para la cabeza, a veces ornamentados con oro. Lunetas: joyas en forma de media luna, colgadas de los collares. 
11. 3.19 Pendientes: o aretes. 
12. 3.20 Cadenas ligeras que unan los tobillos para conseguir un paso corto y llamativo. 
13. 3.21 Estos adornos reflejan la costumbre de perforar un ala de la nariz para prender en ella un arete. 
14. 3.23 Espejos: otra posible traduccin: vestidos de gasa. Gasas: otra posible traduccin: turbantes o diademas. Tocados: otra posible traduccin: mantos livianos. 
15. 3.24 Esta cicatriz de fuego o marca es un smbolo de servidumbre, ya que a los esclavos se les marcaba la frente con un hierro candente. 
16. 3.26 Cf. Jer 14.2; Lm 1.4. 

Isaas 4

    1 En aquel tiempo, siete mujeres echarn mano de un hombre, diciendo: 
    "Nosotras comeremos de nuestro pan 
    y nos vestiremos de nuestras ropas. 
    Solamente permtenos llevar tu nombre. 
    Quita nuestra deshonra!"[1] 

Futuro glorioso de Jerusaln 

2 [2] En aquel tiempo el renuevo de Jehov 
    ser para hermosura y gloria, 
    y el fruto del pas para grandeza y honra, 
    a los sobrevivientes de Israel. 
3 Y acontecer que el que quede en Sin, el que sea dejado en Jerusaln, ser llamado santo: todos los que en Jerusaln estn registrados entre los vivientes 4 cuando el Seor lave la inmundicia de las hijas de Sin y limpie a Jerusaln de la sangre derramada en medio de ella, con espritu de juicio y con espritu de devastacin.[3] 5 Y crear Jehov sobre toda la morada del monte Sin[4] y sobre los lugares de sus asambleas, nube y oscuridad de da, y de noche resplandor de llamas de fuego. Y sobre todo, la gloria del Seor, como un dosel; 6 y habr un resguardo de sombra contra el calor del da, y un refugio y escondedero contra la tempestad y el aguacero.[5] 
						 NOTAS:

1. 4.1 El marido tena la obligacin de mantener a su esposa (o esposas) y concubinas. Pero la destruccin y la escasez de hombres causadas por la guerra hacan que las mujeres, renunciando a este derecho, se mostraran dispuestas a entregarse como esposas, concubinas o esclavas, para evitar la verg:uenza de quedar sin marido y sin hijos (cf. Gn 30.23; 1 S 1.6). 
2. 4.2-6 En la literatura proftica, los mensajes de esperanza siguen con frecuencia a pasajes anunciadores de juicio y castigo. La frase los sobrevivientes de Israel (v.2) introduce un tema importante: Dios va a conservar una parte de su pueblo y no permitir que sea destruido del todo. A los sobrevivientes, salvados nicamente por la bondad de Dios, se les llama a veces "el resto" (cf. Is 1.9; 10.20-22; 11.10-16; 28.5; 37.4,30-32; vanse Is 6.13 n.; 7.3 nota d; cf. tambin 1 R 19.18; Esd 9.15). 
3. 4.4 Con espritu de juicio y con espritu de devastacin: otra posible traduccin: dicte su sentencia y ejecute su castigo. 
4. 4.5 Monte Sin: Vase Is 2.3 nota c. 
5. 4.5-6 Por medio de la nube y del fuego, Dios condujo a su pueblo por el desierto despus de sacarlo de Egipto (Ex 13.21-22; 40.34-38; cf. Ex 24.16). 

Isaas 5


Parbola de la via 

1 [1] Ahora cantar por mi amado el cantar de mi amado a su via. 
    Tena mi amado una via 
    en una ladera frtil.[2] 
    2 La haba cercado y despedregado 
    y plantado de vides escogidas; 
    haba edificado en medio de ella una torre 
    y haba hecho tambin en ella un lagar; 
    y esperaba que diera uvas buenas, 
    pero dio uvas silvestres. 
    3 Ahora, pues, vecinos de Jerusaln 
    y varones de Jud, 
    juzgad[3] entre m y mi via. 
    4 Qu ms se poda hacer a mi via, 
    que yo no haya hecho en ella? 
    Cmo, esperando yo que dierauvas buenas, 
    ha dado uvas silvestres? 
    5 Os mostrar, pues, ahora 
    lo que har yo a mi via: 
    Le quitar su vallado 
    y ser consumida; 
    derribar su cerca y ser pisoteada. 
    6 Har que quede desierta; 
    no ser podada ni cavada, 
    y crecern el cardo y los espinos; 
    y aun a las nubes mandar 
    que no derramen lluvia sobre ella. 
    7 Ciertamente la via de Jehovde los ejrcitos 
    es la casa de Israel, 
    y los hombres de Jud, 
    planta deliciosa suya. 
    Esperaba juicio, 
    y hubo vileza; 
    justicia, 
    y hubo clamor.[4] 

Ayes sobre los malvados 

8 [5] Ay de los que juntan casa a casa 
    y aaden hacienda a hacienda 
    hasta ocuparlo todo![6] 
    Habitaris vosotros solosen medio de la tierra? 
    9 Ha llegado a mis odos de partede Jehov de los ejrcitos, 
    que las muchas casashan de quedar asoladas, 
    sin morador las grandes y hermosas. 
    10 Y diez yugadas de via 
    producirn un bato, 
    y un homer de semilla 
    producir un efa. 
    11 Ay de los que se levantan de maana 
    para correr tras el licor, 
    y as siguen hasta la noche,[7] 
    hasta que el vino los enciende! 
    12 En sus banquetes hay arpas, 
    vihuelas, tamboriles, 
    flautas y vino, 
    pero no miran la obra de Jehov, 
    ni consideran la obra de sus manos. 
    13 Por tanto, mi pueblo es llevado cautivo, 
    porque no tiene conocimiento, 
    sus nobles se mueren de hambre 
    y la multitud est seca de sed. 
    14 Por eso ensanch su interior el seol 
    y sin medida extendi su boca; 
    y all descender 
    la gloria de ellos y su multitud, 
    su fausto y el que en l se regocijaba. 
    15 El hombre ser humillado, 
    el varn ser abatido, 
    y humillados sern los ojos de los altivos. 
    16 Pero Jehov de los ejrcitosser exaltado en juicio; 
    el Dios Santo ser santificado con justicia. 
    17 Los corderos sern apacentados[8] segn su costumbre, 
    y los extranjeros devorarn los campos desolados de los ricos.[9] 
    18 Ay de los que traen la iniquidad 
    con cuerdas de vanidad 
    y el pecado 
    como con coyundas de carreta!, 
    19 los cuales dicen: "Venga ya, 
    apresrese su obra y veamos! 
    Acrquese y venga 
    el consejo del Santo de Israel, 
    para que lo sepamos!" 
    20 Ay de los que a lo malo dicen bueno 
    y a lo bueno malo; 
    que hacen de la luz tinieblas 
    y de las tinieblas luz; 
    que ponen lo amargo por dulce 
    y lo dulce por amargo! 
    21 Ay de los que son sabiosante sus propios ojos, 
    de los que son prudentesdelante de s mismos! 
    22 Ay de los que son valientespara beber vino 
    y hombres fuertes para mezclar bebidas; 
    23 los que por soborno declaran justoal culpable, 
    y al justo le quitan su derecho![10] 
    24 Por tanto, como la lengua del fuegoconsume el rastrojo 
    y la llama devora la paja, 
    as ser su raz como podredumbre 
    y su flor se desvanecer como polvo, 
    porque desecharon la ley de Jehovde los ejrcitos 
    y abominaron la palabradel Santo de Israel. 
    25 Por esta causa se encendi 
    el furor de Jehov contra su pueblo, 
    y extendi contra l su mano y lo hiri; 
    y se estremecieron los montes 
    y sus cadveres fueron arrojados 
    en medio de las calles. 
    Con todo esto no ha cesado su furor, 
    sino que todava su mano est extendida.[11] 
    26 Alzar pendn a naciones lejanas[12] 
    y silbar al que est en el extremode la tierra; 
    y he aqu que vendr pronto, a toda prisa. 
    27 No habr entre ellos nadie cansado, 
    ni quien tropiece; 
    ninguno se dormir ni dormitar; 
    a ninguno se le desatarel cinturn de su cintura, 
    ni se le romper la correade sus sandalias. 
    28 Sus saetas estarn afiladas 
    y todos sus arcos entesados; 
    los cascos de sus caballossern como de pedernal, 
    y las ruedas de sus carros,como un torbellino. 
    29 Su rugido ser como de len; 
    rugir a manera de leoncillo, 
    crujir los dientes y arrebatar la presa; 
    se la llevar con seguridad 
    y nadie se la quitar. 
    30 Y bramar sobre l en aquel da 
    como bramido del mar; 
    entonces mirar hacia la tierra, 
    y he aqu tinieblas de tribulacin, 
    y en sus cielos se oscurecer la luz. 
						 NOTAS:

1. 5.1-7 Este pasaje es una parbola en forma de cancin, como las entonadas en la vendimia o cosecha de la uva, posiblemente durante la fiesta de los Tabernculos (Dt 16.13-15). La gente de Jud que escuchaba al profeta debi acompaar con gusto el canto, hasta que se dio cuenta de que se trataba de una condena contra ellos mismos, a causa de su infidelidad (v. 7). La via es una imagen frecuente, que representa al pueblo de Israel (Sal 80.8-12; Is 27.2-4; Jer 2.21; 12.10-11; cf. Mt 21.33-41). 
2. 5.1 El profeta toma la palabra en nombre de Jehov y se presenta como su amado, es decir, como el que representa sus intereses y es su portavoz. 
3. 5.3 Juzgad: Al poner a sus oyentes como jueces, el profeta hace que los verdaderos acusados se condenen a s mismos (cf. 2 S 12.1-5). 
4. 5.5-7 Cf. la parbola de la higuera en Lc 13.6-9. 
5. 5.8-30 Esta seccin contiene seis "ayes" o pronunciamientos de juicio: v. 8-10, contra los que acaparan casas y terrenos; v. 11-17, contra la vida disoluta de los poderosos; v. 18-19, contra los que con sus acciones se burlan de Dios; v. 20, contra los que pervierten los conceptos morales; v. 21, contra los que se creen sabios, y v. 22-24, contra los jueces corruptos. Cf. tambin el "ay" de Is 10.1-4, contra los que promulgan leyes injustas y atropellan los derechos de los pobres. Algunos intrpretes creen que los v. 25-30 eran parte del poema de Is 9.8--10.4. Tal opinin se basa en el tema, en la mtrica hebrea y en el uso de un refrn (v. 25) que se repite en dicho poema (cf. Is 9.12,17,21; 10.4). Cf. los "ayes" de Jess: Mt 11.20-24; 23.13-36. 
6. 5.8-10 Los ricos acumulaban bienes tratando injustamente a los pobres y creando una economa latifundista. Esto atentaba contra la legislacin israelita, que consideraba la tierra como patrimonio inalienable de cada familia (Lv 25.10,13-16,23-24). Miqueas, que fue contemporneo de Isaas, lanza la misma acusacin (Miq 2.1-2,9). 
7. 5.11 Cf. Is 28.1,7-8; Am 6.4-6. 
8. 5.17 Los corderos sern apacentados: traduccin probable; heb. oscuro. Otra posible traduccin: las ciudades sern destruidas. 
9. 5.17 Extranjeros: texto probable. Otra posible traduccin del v.: Carneros y cabritos engordados pastarn en las ruinas como en sus pastizales. 
10. 5.22-23 Los jueces corruptos quieren demostrar su valer, no con decisiones justas, sino con sus excesos en la bebida. 
11. 5.25-30 El refrn del v. 25 reaparece en Is 9.12,17,21; 10.4; vase Is 5.8-30 n. 
12. 5.26 Naciones lejanas: texto probable. Probablemente se trata de Asiria. 

Isaas 6


Visin y llamamiento de Isaas 

1 [1] El ao en que muri el rey Uzas[2] vi yo al Seor sentado sobre un trono[3] alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de l haba serafines.[4] Cada uno tena seis alas: con dos cubran sus rostros, con dos cubran sus pies[5] y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces diciendo: 
    "Santo, santo, santo,Jehov de los ejrcitos![6] 
    Toda la tierra est llena de su gloria!" 
4 Los quicios de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la Casa se llen de humo.[7] 5 Entonces dije: 
    "Ay de m que soy muerto!,[8] 
    porque siendo hombre inmundo de labios 
    y habitando en medio de puebloque tiene labios inmundos, 
    han visto mis ojos al Rey,Jehov de los ejrcitos". 
6 Y vol hacia m uno de los serafines, trayendo en su mano un carbn encendido, tomado del altar con unas tenazas. 7 Tocando con l sobre mi boca, dijo: 
    --He aqu que esto toc tus labios, 
    y es quitada tu culpa 
    y limpio tu pecado. 
8 Despus o la voz del Seor, que deca: 
--A quin enviar y quin ir por nosotros?[9] 
Entonces respond yo: 
--Heme aqu, envame a m. 
9 Y dijo: 
--Anda, y dile a este pueblo: 
    "Od bien, y no entendis; 
    ved por cierto, pero no comprendis". 
    10 Embota el corazn de este pueblo,[10] 
    endurece sus odos y ciega sus ojos, 
    para que no vea con sus ojos 
    ni oiga con sus odos 
    ni su corazn entienda, 
    ni se convierta y haya para l sanidad.[11] 
11 Yo dije: 
--Hasta cundo, Seor? 
Y respondi l: 
    --Hasta que las ciudades estn asoladasy sin morador, 
    no haya hombre en las casas, 
    y la tierra est hecha un desierto; 
    12 hasta que Jehov haya echado lejosa los hombres 
    y multiplicado los lugares abandonadosen medio del pas. 
    13 Y si queda an en ella la dcima parte, 
    esta volver a ser destruida; 
    pero como el roble y la encina, 
    que al ser cortados an queda el tronco, 
    as ser el tronco, la simiente santa.[12] 
						 NOTAS:

1. 6.1-13 El relato de la vocacin de Isaas no figura al comienzo del libro, como en Jer 1.4-19 y Ez 1--3, sino que sirve de prlogo al llamado "libro del Emanuel" (Is 7.1--9.6). Al evocar el momento en que el Seor lo llam para que fuera su mensajero (cf. v. 8), Isaas pone de manifiesto la autenticidad de su misin proftica. 
2. 6.1 El ao: alrededor del 740 a.C. Cf. 2 R 15.7; 2 Cr 26.23. 
3. 6.1 El Arca del pacto, en el Lugar santsimo del templo, era el trono visible del Dios invisible (Ex 25.21-22; Sal 99.1). 
4. 6.2 Serafines: palabra hebrea que significa "los ardientes". Solo aqu menciona la Biblia a estos seres celestiales. 
5. 6.2 Pies: Es una manera discreta de referirse a los rganos genitales. 
6. 6.3 Santo, santo, santo: La triple repeticin tiene la fuerza de un superlativo. Conocida como el "trishagion", esta aclamacin ha pasado a formar parte del culto cristiano. Cf. Ap 4.8. 
7. 6.4 Cf. Ap 15.8. 
8. 6.5 Ex 33.20. 
9. 6.8 Quin ir por nosotros?: El que ha sido llamado tiene que cumplir una misin de parte de Dios (cf. Ex 3.10; Jer 1.7; Ez 2.4), y el destinatario de esa misin siempre es el pueblo (cf. v. 9). El pronombre nosotros parece indicar que el Seor incluye tambin a los miembros de su corte en el cielo (cf. 1 R 22.19; vase Sal 82.1 nota b ). 
10. 6.10 El corazn: otra posible traduccin: la mente. Vase Sal 12.2 n. 
11. 6.10 Embota... haya para l sanidad: Isaas fue enviado a proclamar la palabra de Dios a un pueblo que no estaba dispuesto a escucharla. Aunque trat de hacerles ver y comprender, ellos, empezando por el rey Acaz (cf. Is 7.12), siguieron sus propios criterios, y no los del Seor. De ah el resultado paradjico de su predicacin: la palabra de Dios anunciada por el profeta, al no ser escuchada ni obedecida, dej a sus oyentes ms ciegos y endurecidos de lo que haban estado antes de orla. El NT cita con frecuencia estos v. (Mt 13.14-15; Mc 4.12; Lc 8.10; Jn 12.40; Hch 28.26-27). Cf. Ez 12.2. 
12. 6.13 Como el roble... santa: texto probable; heb. oscuro. Algunos intrpretes ven aqu una alusin a la idea del "resto" o remanente de Israel (vase Is 4.2-6 n.). 

Isaas 7


Mensaje de Isaas a Acaz 

1 [1] Aconteci en los das de Acaz hijo de Jotam hijo de Uzas, rey de Jud,[2] que Rezn, rey de Siria, y Peka hijo de Remalas, rey de Israel, subieron contra Jerusaln para combatirla; pero no la pudieron tomar. 
2 Y lleg la noticia a la casa de David, diciendo: 
--Siria se ha confederado con Efran.[3] 
Y se le estremeci el corazn y el corazn de su pueblo, como se estremecen los rboles del monte a causa del viento. 3 Entonces dijo Jehov a Isaas: 
--Sal ahora al encuentro de Acaz, t y Sear-jasub,[4] tu hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,[5] 4 y dile: "Cudate y ten calma; no temas ni se turbe tu corazn a causa de estos dos cabos de tizn que humean, por el ardor de la ira de Rezn y de Siria, y del hijo de Remalas.[6] 5 Ha concertado un maligno plan contra ti el sirio, con Efran y con el hijo de Remalas, diciendo: 6 Vayamos contra Jud y aterroricmosla; repartmosla entre nosotros y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel ".[7] 7 Por tanto, Jehov, el Seor dice: 
    "No suceder eso; no ser as.[8] 
    8 Porque la cabeza de Siria es Damasco 
    y la cabeza de Damasco,[9] Rezn; 
    y dentro de sesenta y cinco aos 
    Efran ser quebrantadohasta dejar de ser pueblo.[10] 
    9 Y la cabeza de Efran es Samaria 
    y la cabeza de Samaria, el hijo de Remalas. 
    Si vosotros no creis,[11] de cierto no permaneceris". 
10 [12] Habl tambin Jehov a Acaz, diciendo: 
11 --Pide para ti una seal de parte de Jehov tu Dios,[13] demandndola ya sea de abajo en lo profundo[14] o de arriba en lo alto. 
12 Y respondi Acaz: 
--No pedir ni tentar a Jehov.[15] 
13 Dijo entonces Isaas: 
    --Od ahora, casa de David:[16] 
    No os basta con ser molestosa los hombres, 
    sino que tambin lo seis a mi Dios? 
    14 Por tanto, el Seor mismo os dar seal: 
    La virgen[17] concebir 
    y dar a luz un hijo,[18] 
    y le pondr por nombre Emanuel.[19] [20] 
    15 Comer mantequilla y miel, 
    hasta que sepa desechar lo malo 
    y escoger lo bueno. 
    16 Porque antes que el nio 
    sepa desechar lo malo 
    y escoger lo bueno, 
    la tierra de los dos reyes que t temes 
    ser abandonada.[21] 
    17 "Jehov har venir sobre ti, 
    sobre tu pueblo y sobre la casade tu padre, 
    das cuales nunca vinieron 
    desde el da en que Efranse apart de Jud[22] 
    (esto es, al rey de Asiria). 
    18 "Acontecer que aquel da[23] 
    silbar Jehov 
    al tbano que est en el fin 
    de los ros de Egipto 
    y a la abeja que est en la tierra de Asiria. 
    19 Ellos vendrn y acamparn todos 
    en los valles desiertos, 
    en las cavernas de las piedras, 
    en todos los zarzales 
    y en todas las matas. 
    20 Aquel da rapar el Seor 
    con navaja alquilada, 
    con los que habitan al otro lado del ro 
    (esto es, con el rey de Asiria), 
    cabeza y pelo de los pies, 
    y aun la barba afeitar tambin.[24] 
    21 "Acontecer en aquel tiempo 
    que criar un hombreuna vaca y dos ovejas, 
    22 y a causa de la abundancia de lecheque darn, 
    comer mantequilla; 
    ciertamente mantequilla y miel comer 
    el que quede en medio del pas.[25] 
    23 "Acontecer tambin en aquel tiempo 
    que el lugar donde haba mil vides, 
    que valan mil siclos de plata, 
    ser para espinos y cardos. 
    24 Con saetas y arco irn all, 
    porque toda la tierraser espinos y cardos. 
    25 Y a ninguno de los montes 
    que se cavaban con azada 
    se atrevern ya a ir, 
    por el temor de los espinos y los cardos. 
    Quedarn para pasto de los bueyes 
    y para ser pisoteados por las ovejas. 
						 NOTAS:

1. 7.1-9 Hacia el ao 735 a.C., el rey Acaz de Jud no quiso aliarse con los reyes de Siria y de Israel, que haban formado una coalicin para detener el avance de Asiria. Estos reyes intentaron destronar a Acaz y sustituirlo por un monarca que favoreciera sus planes (cf. v. 6). En medio de esta grave crisis, que pona en peligro la supervivencia de la dinasta davdica, el rey Acaz desestim el consejo del profeta Isaas (v. 4-9) y pidi ayuda a Tiglat-pileser, rey de Asiria. Vase 2 R 16.5 n. 
2. 7.1 2 R 16.5; cf. 2 Cr 28.5-6. Acaz fue rey de Jud del 736 al 716 a.C. (vase Is 1.1 nota d ). 
3. 7.2 Efran es otro nombre de Israel, el reino del Norte (cf. v. 5,8,9,17). Vase tambin Os 4.17-18 n. 
4. 7.3 Es muy significativa la presencia del hijo de Isaas en este encuentro del profeta con Acaz, ya que el nombre hebreo del nio, Sear-jasub, significa un resto volver (vase Is 4.2-6 n.; 10.21). Este nombre deba recordarle al rey que Jehov no dejara de mantener la promesa hecha a David (2 S 7.1-16), a pesar de la gravedad de la situacin. 
5. 7.3 Es probable que Acaz haya ido a este lugar para revisar el sistema de abastecimiento de agua, en previsin del posible asedio de la ciudad (vase Is 8.6-7 n.). Aos ms tarde, el oficial principal del ejrcito asirio habl de modo insultante al rey Ezequas en aquel mismo sitio (Is 36.2). 
6. 7.4 Cabos de tizn que humean: Imagen irnica, que insina que el poder de Siria y de Israel se estaba extinguiendo. El hijo de Remalas es Peka, rey de Israel (v. 1), a quien el profeta, en seal de desprecio, ni siquiera menciona por nombre. 
7. 7.6 No existen datos para identificar con certeza a este hijo de Tabeel. Segn algunos intrpretes, podra tratarse de un hijo de Tubail, el rey de Tiro, que tambin formaba parte de la coalicin antiasiria. 
8. 7.7 No suceder eso; no ser as: Al hacer esta afirmacin tan categrica, Isaas exhortaba al rey a confiar en Jehov y no en los recursos humanos. La estabilidad de la dinasta davdica no dependa de la fuerza de las armas, sino de la fidelidad de Jehov a su palabra (cf. 2 S 7.15-16; Sal 89.33-37; 132.11-12). 
9. 7.8-9 Damasco... Samaria: Estas frases quedan en suspenso, pero su sentido se aclara si se completan con alguna expresin como la siguiente: "Jerusaln es la capital de Jud y un descendiente de David es el rey de Jerusaln". Es decir, que los enemigos de Jud no triunfaran, porque el rey Acaz, a diferencia de los otros reyes, poda apoyarse en algo tan firme como la promesa de Jehov a David. 
10. 7.8-9 La indicacin sesenta y cinco aos es difcil de explicar, pues los asirios conquistaron Damasco en el 732 a.C., y Samaria en el 721 a.C. (2 R 17.5-12). Cf. el plazo sealado en los v. 15-16, y vase Is 8.1 n. Vase la Tabla cronolgica I. 
11. 7.8-9 Si vosotros no creis: Jehov ser fiel a su palabra, pero el rey debe poner toda su confianza en la promesa del Seor y actuar en consecuencia. Si vosotros... permaneceris: El texto hebreo hace aqu un juego de palabras, porque expresa las ideas de creer (heb. taaminu ) y de permanecer (heb. teamenu ) con dos formas distintas de un mismo verbo, que tiene las mismas consonantes de la palabra amn. La traduccin literal que se hace aqu intenta mantener la fuerza expresiva de la frase hebrea. 
12. 7.10-25 Esta conversacin tuvo lugar poco despus del encuentro anterior. Acaz, contradiciendo los consejos de Isaas, segua empeado en pedir ayuda a los asirios. Para disuadirlo de tal propsito, que lo convertira en vasallo de aquel poderoso imperio, el profeta ofrece al rey una seal de parte de Dios. La referencia a lo profundo y lo alto (v. 11) da una idea de la amplitud del campo donde poda realizarse esa seal divina. 
13. 7.11 La comparacin con otros pasajes de Isaas (8.18; 20.3; 37.30; 38.7-8) muestra que la palabra seal no se refiere necesariamente a un milagro. Lo verdaderamente decisivo es que la seal sea un hecho presente o cercano, cuya realizacin garantiza que en un futuro ms lejano se cumplir lo anunciado por el profeta. En este caso, el objeto del anuncio proftico era la derrota de los reyes que intentaban destronar al descendiente de David (cf. Is 7.4-7). Cf. Ex 4.9,17. 
14. 7.11 En lo profundo: lit. en lo profundo del seol o morada de los muertos (vanse Sal 6.5 n. y Reino de la muerte en la Concordancia temtica ). 
15. 7.12 Cf. Dt 6.16. El v. siguiente hace ver que esta respuesta del rey, aparentemente piadosa, no era ms que un pretexto. 
16. 7.13 Casa de David: Isaas se dirige al rey Acaz, representante de la dinasta davdica. 
17. 7.14 La virgen: El texto hebreo emplea aqu la palabra alma, que en otros contextos se ha traducido por muchacha o joven (cf. Gn 24.43; Ex 2.8; Sal 68.25; Cnt 6.8). Ese trmino designa a una muchacha joven, en edad de contraer matrimonio o incluso casada. La palabra virgen, corresponde a la versin griega de los Setenta (LXX). Vase Is 7.14 nota r. 
18. 7.14 La identificacin de este nio ha sido objeto de muchas discusiones, pero la gran mayora de los intrpretes modernos considera que la seal dada por el profeta (vase Is 7.11 nota m ) deba ser un acontecimiento cercano. De lo contrario, Acaz no habra podido recibir esa seal como prueba de que los reyes de Damasco y Samaria fracasaran en el intento de arrebatarle el trono al descendiente de David. Por tanto, la madre del nio debi ser una mujer conocida de Acaz, muy probablemente su propia esposa. 
19. 7.14 Aos ms tarde, la versin griega de los Setenta (LXX) tradujo el heb. alma (vase Is 7.14 nota p ) por la palabra griega parthenos, que significa virgen. De este modo, el texto de Isaas se enriqueci con una perspectiva mesinica que no posea en su forma original. Esta relectura mesinica no careca por completo de fundamento, porque las palabras de Isaas se fundaban en la promesa de Jehov a David, es decir, en una palabra proftica que contena como en germen toda la esperanza mesinica de Israel (vase 2 S 7.16 n.). Por eso, Mt pudo citar esta profeca como anuncio de la concepcin virginal de Jess (vase Mt 1.23 nota q ). 
20. 7.14 Emanuel significa, en heb., Dios (est) con nosotros. Este nombre simblico reafirmaba una vez ms la proteccin divina para la dinasta real y para el pueblo. 
21. 7.15-16 Mantequilla y miel eran alimentos asociados con la vida nmada de los israelitas (Dt 32.13-14). Por tanto, el texto puede significar que la invasin de Jud reducira al pas a un nivel ms sencillo de vida campesina. Esta situacin deba durar hasta que el nio supiera desechar lo malo y escoger lo bueno; despus, Israel (el reino del Norte) y Siria dejaran de ser una amenaza para Jud. En efecto, Siria fue derrotada unos tres aos despus (731 a.C.), y Samaria, capital de Israel, al cabo de otros diez aos (721 a.C.). 
22. 7.17 Se trata de la separacin entre Israel y Jud, despus de la muerte de Salomn (2 R 12.1-20). 
23. 7.18-25 Este pasaje rene cuatro profecas que desarrollan el tema del v. 17; cada una de esas profecas comienza con la frase aquel da o en aquel tiempo (v. 18,20-21,23). 
24. 7.20 Pelo de los pies (Is 6.2 nota e ). Esta figura literaria describe una derrota y humillacin completas. 
25. 7.21-22 Posible alusin irnica a la seal de los v. 14-16: habr suficiente mantequilla y miel, precisamente porque ser poca la gente que an quede tras la invasin de los asirios. 

Isaas 8


Sea Jehov vuestro temor 

1 [1] Me dijo Jehov: 
--Toma una tabla grande y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.[2] 
2 Y junt conmigo por testigos fieles al sacerdote Uras y a Zacaras hijo de Jeberequas.[3] 3 Me llegu a la profetisa,[4] la cual concibi y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehov: "Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz. 4 Porque antes que el nio sepa decir "padre mo" y "madre ma", ser quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria". 
5 Otra vez volvi Jehov a hablarme, diciendo: 
    6 "Por cuanto desech este pueblo[5] 
    las aguas de Silo,[6] que corren mansamente, 
    y se regocij con[7] Rezn y con el hijo de Remalas,[8] 
    7 he aqu, por tanto, que el Seorhace subir sobre ellos 
    aguas de ros, impetuosas y abundantes: 
    al rey de Asiria con todo su poder. 
    l rebasar todos sus ros 
    y desbordar sobre todas sus riberas; 
    8 y, pasando por Jud,inundar y seguir creciendo 
    hasta llegar a la garganta. 
    Luego, extendiendo sus alas, 
    llenar la anchura de tu tierra, Emanuel.[9] 
    9 "Reunos,[10] pueblos, y seris quebrantados. 
    Od, todos los que sois de lejanas tierras: 
    ceos, y seris quebrantados; 
    preparaos, y seris quebrantados. 
    10 Haced planes, y sern anulados; 
    proferid palabra, y no ser firme, 
    porque Dios est con nosotros".[11] [12] 
11 Porque Jehov me habl de esta manera con mano fuerte y me advirti que no caminara por el camino de este pueblo, diciendo: 12 "No llamis conspiracin a todas las cosas que este pueblo llama conspiracin, ni temis lo que ellos temen, ni tengis miedo. 13 A Jehov de los ejrcitos, a l santificad; sea l vuestro temor, y l sea vuestro miedo.[13] 14 Entonces l ser por santuario;[14] pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, por tropezadero para caer y por lazo y red al morador de Jerusaln. 15 Muchos de entre ellos tropezarn, caern y sern quebrantados;[15] se enredarn y sern apresados. 
    16 [16] "Ata el testimonio, 
    sella la instruccin entre mis discpulos. 
    17 "Esperar, pues, a Jehov, 
    el cual escondi su rostro de la casa de Jacob. 
    En l confiar. 
    18 He aqu que yo y los hijos 
    que me dio Jehov[17] 
    somos por seales y presagios en Israel, 
    de parte de Jehov de los ejrcitos, 
    que mora en el monte Sin. 
    19 Si os dicen: 
    "Preguntad a los encantadores 
    y a los adivinos, 
    que susurran hablando", 
    responded: 
    "No consultar el pueblo a su Dios? 
    Consultar a los muertos por los vivos?"[18] 
    20 A la ley y al testimonio! 
    Si no dicen conforme a esto, 
    es porque no les ha amanecido.[19] 
    21 "Pasarn por la tierrafatigados y hambrientos, 
    y acontecer que, a causa del hambre, 
    se enojarn y maldecirna su rey y a su Dios,[20] 
    levantando el rostro con altivez. 
    22 Y mirarn a la tierra, 
    y he aqu tribulacin y tinieblas, 
    oscuridad y angustia; 
    y quedarn sumidos en las tinieblas". 
						 NOTAS:

1. 8.1-10 Otra seal, basada en un nombre simblico y dirigida al pueblo en general (v. 1-4); los v. 5-10 anuncian la invasin del rey de Asiria. 
2. 8.1 Caracteres legibles: o letras comunes y corrientes. La expresin hebrea Maher-salal-hasbaz significa muy pronto habr saqueo y destruccin. Este nombre se da tambin al hijo de Isaas (v. 3). Con la conquista de Damasco y Samaria por los asirios (Is 7.8-9 nota i ), que confirmaba la autenticidad de este mensaje, quedara demostrado que Isaas era un profeta verdadero. 
3. 8.2 Uras: cf. 2 R 16.10-16. Zacaras: posiblemente se trata del mismo que se menciona como suegro de Acaz en 2 R 18.2. 
4. 8.3 La profetisa: trmino que aqu se usa probablemente como ttulo de la esposa de un profeta. 
5. 8.6 Este pueblo: el de Jud. 
6. 8.6-7 El profeta se refiere al canal que conduca el agua desde el estanque superior, al norte de Jerusaln, hasta el estanque de Silo, hacia el sur, donde se almacenaba para uso de la ciudad. Este canal simboliza aqu la tranquilidad y el bienestar que Acaz no haba aceptado de Dios, al intentar aliarse con Asiria (vase Is 7.1-9 n.). Ms tarde, Asiria invadira Jud como las aguas desbordadas de los ros, es decir, el ro ufrates. 
7. 8.6 Se regocij con: texto probable; otra posible traduccin: por miedo a. 
8. 8.6 Hijo de Remalas: El rey Peka (vase Is 7.4 n.). 
9. 8.8 La imagen de un ave con sus alas extendidas (cf. Jer 48.40) sustituye a la de los ros desbordados. Como Emanuel significa Dios (est) con nosotros (Is 7.14 nota s ), hay otra posible traduccin de la ltima lnea: llenar la anchura de tu tierra. Que Dios est con nosotros! Las ltimas dos lneas tambin pueden entenderse como una imagen de la presencia protectora de Dios: Dios est con nosotros! Sus alas extendidas cubrirn toda la tierra (cf. Sal 17.8; 91.4). 
10. 8.9 Reunos: traduccin probable. Otra posible traduccin, segn la versin gr. (LXX): Sepan. Heb. Sean malas. 
11. 8.9-10 Este pasaje expresa una confianza en Dios que Acaz no haba demostrado (cf. Sal 46). 
12. 8.10 Dios est con nosotros: Vase Is 8.8 n., y el simbolismo del nombre Emanuel. 
13. 8.12-13 Cf. 1 P 3.14-15. 
14. 8.14 Santuario: segn una versin antigua: una trampa. 
15. 8.14-15 Cf. 1 P 2.8. 
16. 8.16-22 Hacia el ao 734 a.C., despus que Acaz rechaz sus consejos (Is 7.1-9 n.), Isaas se apart por un tiempo de la actividad pblica. Muchos comentaristas piensan que esta seccin contiene una misin encomendada por el profeta a sus discpulos, que tal vez ya haban comenzado a formar una "escuela de Isaas", integrada por un grupo de sus seguidores, que recopilaran sus escritos. Existen alusiones a otros grupos profticos en la historia anterior de Israel, aunque estos no dejaron mensajes escritos (cf. 1 S 10.5,10; 19.20; 2 R 2.3-7,15). 
17. 8.17-18 Cf. Heb 2.13. 
18. 8.19 Sobre la prohibicin de consultar a los muertos, cf. Dt 18.10-14. 
19. 8.20 No les ha amanecido: texto probable; otra posible traduccin: lo que dicen es una tontera. 
20. 8.21-22 Estos v., de interpretacin dudosa, parecen reflejar una situacin semejante a la de Is 5.30. Quiz se refieren a la desesperacin y a la amargura sufridas bajo la dominacin asiria. 

Isaas 9


Nacimiento y reinado del Mesas 

1 [1] [2] Mas no habr siempre oscuridad para la que est ahora en angustia,[3] tal como la afliccin que le vino en el tiempo en que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabuln y a la tierra de Neftal;[4] pues al fin llenar de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordn, en Galilea de los gentiles. 
    2 El pueblo que andaba en tinieblas 
    vio gran luz;[5] 
    a los que moraban en tierra de sombra de muerte, 
    luz resplandeci sobre ellos.[6] 
    3 Multiplicaste la gente 
    y aumentaste la alegra.[7] 
    Se alegrarn delante de ti 
    como se alegran en la siega, 
    como se gozan 
    al repartirse un botn. 
    4 Porque t quebraste su pesado yugo, 
    la vara de su hombro 
    y el cetro de su opresor, 
    como en el da de Madin.[8] 
    5 Porque todo calzado que lleva el guerrero 
    en el tumulto de la batalla 
    y todo manto revolcado en sangre, 
    sern quemados, 
    sern pasto del fuego.[9] 
    6 Porque un nio nos ha nacido, 
    hijo nos ha sido dado,[10] 
    y el principado sobre su hombro.[11] 
    Se llamar su nombre 
    "Admirable consejero", "Dios fuerte", 
    "Padre eterno", "Prncipe de paz". 
    7 Lo dilatado de su imperio 
    y la paz no tendrn lmite 
    sobre el trono de David 
    y sobre su reino, 
    disponindolo y confirmndolo 
    en juicio y en justicia 
    desde ahora y para siempre.[12] 
El celo de Jehov de los ejrcitos har esto. 

La ira de Jehov contra Israel 

8 [13] El Seor lanz una palabra contra Jacob, 
    y ella ha cado en Israel. 
    9 La conocer todo el pueblo, 
    Efran y los moradores de Samaria,[14] 
    que con soberbia y con altivezde corazn dicen: 
    10 "Los ladrillos cayeron, 
    pero edificaremos de cantera; 
    cortaron los sicmoros, 
    pero en su lugar pondremos cedros".[15] 
    11 Pero Jehov levantar a los enemigos[16] 
    de Rezn contra l. 
    Juntar a sus enemigos: 
    12 del oriente, los sirios,y los filisteos del poniente;[17] 
    y a boca llena devorarn a Israel. 
    Ni con todo eso ha cesado su furor, 
    sino que todava su mano est extendida. 
    13 Pero el pueblo no se convirtial que lo castigaba 
    ni busc a Jehov de los ejrcitos. 
    14 Y Jehov, en un mismo da,cortar de Israel 
    cabeza y cola, rama y caa. 
    15 El anciano y venerable de rostroes la cabeza; 
    el profeta que ensea mentira es la cola. 
    16 Porque los gobernadores de este pueblo son engaadores 
    y sus gobernados se pierden. 
    17 Por tanto, el Seor no tomarcontentamiento[18] en sus jvenes, 
    ni de sus hurfanos y viudastendr misericordia; 
    porque todos son falsos y malignos, 
    y toda boca habla despropsitos. 
    Ni con todo esto ha cesado su furor, 
    sino que todava su mano est extendida. 
    18 Porque la maldad,encendida como un fuego,[19] 
    cardos y espinos devorar. 
    Se encender en lo espeso del bosque, 
    y sern alzados como remolinos de humo. 
    19 Por la ira de Jehov de los ejrcitos 
    se oscurece la tierra, 
    y el pueblo es como pasto del fuego. 
    El hombre no tiene piedadde su hermano.[20] 
    20 Cada uno devora a la derecha 
    y tiene hambre; 
    come a la izquierda 
    y no se sacia. 
    Cada cual come la carne de su prjimo: 
    21 Manass devora a Efrany Efran a Manass,[21] 
    y ambos se levantan contra Jud. 
    Pero ni con todo esto ha cesado su furor, 
    sino que todava su mano est extendida. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Los v. 9.1-21 corresponden a 8.23--9.20 en el texto heb. 
2. 9.1 No habr siempre oscuridad para la que est ahora en angustia: otra posible traduccin: Y el oprimido no podr escapar. 
3. 9.1-7 La opresin y la desesperacin (8.21-22) se contraponen al gozo y la esperanza (9.1-6). 
4. 9.1 Las tribus de Zabuln y de Neftal ocupaban el territorio situado al noroeste de Galilea y haban soportado duramente las invasiones de Tiglat-pileser III, hacia el ao 733 a.C. (2 R 15.29). Vase ndice de mapas. 
5. 9.2 La luz simboliza la salvacin (vase Is 60.1 nota b ), pero en este contexto parece aludir a la llegada del nuevo rey. En 2 S 23.2-4 se compara al rey que gobierna con justicia con la luz del alba; y el Sal 110.3 habla del rey, en el da de su entronizacin, como del roco que nace de la aurora. 
6. 9.1-2 Estos v. se citan en Mt 4.15-16; el v. 2 tambin se cita en Lc 1.79. 
7. 9.3 Multiplicaste... alegra: texto probable; heb. has hecho crecer la nacin, pero no has aumentado la alegra. 
8. 9.4 Como en el da de Madin: otra posible traduccin: como cuando destruiste a Madin, es decir, cuando los israelitas, al mando de Geden, derrotaron a los madianitas (Jue 7--8; cf. Sal 83.9). La mencin de este da es muy sugestiva, porque indica que la victoria anunciada por el profeta tambin se debe a una intervencin de Dios y no al podero de las armas (cf. Is 10.24-27). 
9. 9.5 El v. introductorio (vase Is 9.1 nota d ) sugiere que esta referencia al calzado del guerrero y al manto revolcado en sangre tiene un trasfondo histrico determinado: se trata del ejrcito asirio, que invadi y conquist parte del territorio israelita. 
10. 9.6 Hijo nos ha sido dado: Cuando el rey de Jud tomaba posesin del trono, se converta en hijo de Dios por adopcin (vanse 2 S 7.14; Sal 2.7 nota g; 89.26-27). Por eso, buena parte de los intrpretes modernos consideran que aqu no se trata del nacimiento fsico del heredero real, sino de su nacimiento como rey, es decir, de su entronizacin. Ms tarde, cuando el pueblo de Israel ya no tuvo ms reyes, este pasaje fue reinterpretado a la luz de Is 7.14; Miq 5.2-3, y referido al nacimiento del Mesas. Vase la Introduccin a los Salmos. 
11. 9.6 El principado sobre su hombro: probable alusin al manto real, que era smbolo del poder (cf. Mt 27.28-29; Jn 19.2-3). Otra posible traduccin: se le ha concedido el poder de gobernar. 
12. 9.7 Cf. Lc 1.32-33. 
13. 9.8--10.4 Esta seccin contiene cuatro mensajes distintos (v. 8-12,13-17,18-21; 10.1-4), con un refrn que se repite al final de cada uno de ellos. Segn algunos comentaristas, Is 5.25-30, que contiene el mismo refrn, tambin formaba parte de esta seccin, pero fue separado de ella cuando el libro recibi su forma actual (vase Is 5.8-30 n.). Los tres primeros mensajes se dirigen a Israel, el reino del Norte; el cuarto parece estar dirigido a Jud. Cf. la serie similar de mensajes en Am 4.6-12. 
14. 9.8-9 Los nombres Israel y Efran se usan aqu como sinnimos; ambos designan el reino del Norte, cuya capital era Samaria (Is 7.2 n.). Al parecer, el profeta pronunci estas palabras antes de la destruccin de esta ciudad por los asirios, entre el 724 y el 722 a.C. 
15. 9.10 Afirmacin jactanciosa, basada, tal vez, en un dicho proverbial: si el enemigo destrua los viejos edificios, ellos construiran otros mejores. Ladrillos o adobes, ya que la piedra y el cedro solo se usaban en las casas de lujo y en los palacios de los reyes. Cf. Jer 22.14-15. 
16. 9.11 Enemigos de Rezn: texto probable; otra posible traduccin: terribles enemigos. 
17. 9.12 En 734 a.C., los sirios se aliaron con Israel contra Jud (Is 7.1-17). Es probable que la alianza de los filisteos con Siria, en contra de Jud, se haya efectuado antes. 
18. 9.17 El Seor no tomar contentamiento: Segn un ms. antiguo: El Seor no tuvo compasin. 
19. 9.18-21 La maldad dominante, la anarqua y la guerra civil son datos que apuntan al perodo del 743 al 737 a.C. en el reino del Norte (2 R 15.8-26; cf. Os 7.3-7). El ataque contra Jud (v. 21) pudo haber tenido lugar hacia el 735 a.C. (vase Is 7.1-9 n.). 
20. 9.19-20 Acerca de un perodo anterior igualmente conflictivo, cf. 2 R 6.24-33. 
21. 9.21 Efran y Manass: dos de las tribus que pertenecan al reino de Israel. Vase ndice de mapas. 

Isaas 10

    1 Ay de los que dictan leyes injustas 
    y prescriben tirana, 
    2 para apartar del juicio a los pobres 
    y para privar de su derechoa los afligidos de mi pueblo; 
    para despojar a las viudas 
    y robar a los hurfanos! 
    3 Y qu haris en el da del castigo? 
    A quin os acogeris para que os ayude 
    cuando llegue de lejos el desastre? 
    En dnde dejaris vuestras riquezas? 
    4 Sin m se inclinarn entre los presos 
    y caern entre los muertos. 
    Pero ni con todo esto ha cesado su furor, 
    sino que todava su mano est extendida.[1] 

Asiria, instrumento de Dios 

5 [2] Ay de Asiria! Vara y bastn de mi furor, 
    en su mano he puesto mi ira.[3] 
    6 La mandar contra una nacin prfida;[4] 
    contra el pueblo de mi ira la enviar, 
    para que quite los despojosy arrebate la presa, 
    y lo ponga para ser pisoteadocomo lodo de las calles; 
    7 pero l no lo pensar as, 
    ni su corazn lo imaginarde esta manera, 
    sino que su pensamiento ser desarraigar 
    y arrasar una nacin tras otra. 
    8 Porque l dice: "Mis prncipes,no son todos reyes? 
    9 No es Calno como Carquemis, 
    Hamat como Arfad,[5] 
    y Samaria como Damasco?[6] 
    10 Como mi mano alcanzlos reinos de los dolos, 
    cuyas imgenes eran msque las de Jerusaln y de Samaria;[7] 
    11 como hice a Samaria y a sus dolos, 
    no har tambin as a Jerusalny a sus dolos?" 
12 Pero acontecer que despus que el Seor haya acabado toda su obra en el monte Sin[8] y en Jerusaln, castigar el fruto de la soberbia del corazn del rey de Asiria y la arrogante altivez de sus ojos. 13 Porque dijo: 
    "Lo he hecho con el poder de mi mano 
    y con mi sabidura,porque he sido inteligente. 
    Quit los territorios de los pueblos, 
    saque sus tesoros 
    y derrib como un valiente 
    a los que estaban sentados. 
    14 Mi mano hall, como si fueran un nido, 
    las riquezas de los pueblos. 
    Como se recogenlos huevos abandonados, 
    as me apoder yo de toda la tierra, 
    y no hubo quien moviera un ala 
    ni abriera el pico para graznar". 
    15 Se gloriar el hachacontra el que con ella corta? 
    Se ensoberbecer la sierracontra el que la mueve? 
    Como si el bastn levantaraal que lo levanta! 
    Como si levantara la varaal que no es un leo![9] 
    16 Por esto el Seor, Jehov de los ejrcitos, 
    enviar debilidad sobre sus robustos, 
    y debajo de su gloriaencender una hoguera 
    como ardor de fuego. 
    17 Y la luz de Israel ser por fuego, 
    y su Santo por llama 
    que abrase y consuma en un da 
    sus cardos y sus espinos. 
    18 La gloria de su bosquey de su campo frtil 
    consumir por completo,en cuerpo y alma, 
    y vendr a ser como abanderadoen derrota.[10] 
    19 Y los rboles que queden en su bosque 
    sern en nmero tan escaso 
    que hasta un nio los pueda contar. 
    20 Acontecer en aquel tiempo, 
    que los que hayan quedado de Israel 
    y los que hayan quedadode la casa de Jacob, 
    nunca ms se apoyarnen el que los hiri, 
    sino que se apoyarn con verdad 
    en Jehov, el Santo de Israel. 
    21 Un resto volver, el resto de Jacob 
    volver al Dios fuerte.[11] 
    22 Porque aunque tu pueblo, Israel, 
    sea como las arenas del mar,[12] 
    el resto de l volver; 
    la destruccin acordada 
    rebosar justicia. 
    23 Pues el Seor, Jehov de los ejrcitos, 
    consumar el exterminio ya determinado 
    en medio de la tierra. 
24 Por tanto el Seor, Jehov de los ejrcitos, dice as: 
    "Pueblo mo, morador de Sin,[13] 
    no temas de Asiria.[14] 
    Con vara te herir 
    y contra ti alzar su bastn, 
    a la manera de Egipto; 
    25 mas de aqu a muy poco tiempo 
    se acabar mi furor y mi enojo, 
    para destruccin de ellos. 
    26 Y Jehov de los ejrcitos 
    levantar el ltigo contra l, 
    como en la matanza de Madin 
    en la pea de Oreb,[15] 
    y alzar su vara sobre el mar[16] 
    como lo hizo en el camino de Egipto. 
    27 [17] Acontecer en aquel tiempo 
    que su carga ser quitada de tu hombro 
    y su yugo de tu cerviz, 
    y el yugo se pudrir 
    por cuanto t eres mi ungido".[18] 
    28 Vino hasta Ajat,[19] 
    pas hasta Migrn 
    y en Micmas contar su ejrcito. 
    29 Pasaron el vado, 
    se alojaron en Geba, 
    Ram tembl 
    y Gabaa de Sal huy. 
    30 Grita en alta voz, hija de Galim; 
    haz que se oiga hacia Lais, 
    pobrecita[20] Anatot! 
    31 Madmena se alborot 
    y los moradores de Gebim huyen. 
    32 An vendr da cuando reposar en Nob 
    y alzar su mano 
    al monte de la hija de Sin, 
    al collado de Jerusaln. 
    33 He aqu el Seor, Jehov de los ejrcitos, 
    desgajar el ramaje con violencia;[21] 
    los rboles de gran altura sern cortados, 
    los altos sern derribados. 
    34 Cortar con hierro la espesura del bosque 
    y el Lbano caer con estruendo.[22] 
						 NOTAS:

1. 10.1-4 En este pasaje (vase Is 9.8--10.4 n.), mi pueblo podra referirse al reino del Norte; pero el uso del trmino en Is 1.3 y las acusaciones hechas aqu (cf. Is 1.23; 3.13-15) indican ms probablemente a Jud. 
2. 10.5-34 Cf. Is 14.24-27; Nah! --3; Sof 2.13-15. Los v. 5-19 afirman con especial vigor el gobierno divino de la historia. El Seor no solo se ocupa de su propio pueblo, sino que es el soberano de todas las naciones. Al rey de Asiria lo envi para castigar los pecados de Jud, pero aquel desbord con arrogancia los lmites de su misin y por eso fue humillado. Luego, el profeta vuelve a referirse al tema del "resto" (v. 20-23), relata el ataque del invasor en el estilo de una balada guerrera (v. 28-32) y concluye con una referencia al juicio de Dios sobre aquellos mismos que atacaron a su pueblo (v. 33-34). 
3. 10.5 Vara... mi ira: otra posible traduccin: palo con que yo en mi ira castigo, la vara que uso cuando me enojo. 
4. 10.6 Una nacin prfida: la de Jud, a causa de su rebelin contra Dios. 
5. 10.9 Los nombres corresponden a ciudades arameas conquistadas por Asiria. El monarca asirio instalaba en ellas reyes vasallos y se designaba a s mismo "rey de reyes". 
6. 10.9 Damasco, capital del reino arameo de Siria, fue tomada por Tiglat-pileser III en el 731 a.C. Samaria, capital de Israel, cay bajo el ataque de su hijo Sargn II, en el 721 a.C. 
7. 10.10 Cuyas imgenes eran ms: Desde el punto de vista pagano, las naciones o las ciudades eran tanto ms fuertes cuanto ms numerosos eran sus dioses o dolos. 
8. 10.12 El monte Sin: Vase Sal 2.6 n. 
9. 10.15 Se recoge la imagen del v. 5 para indicar la soberana de Dios sobre sus instrumentos de castigo. 
10. 10.16-18 Las imgenes del ardor de fuego y el fuego que quema el bosque se unen para indicar que Dios destruir a Asiria; posiblemente se trata del episodio relatado en Is 37.36. Cf. 2 R 19.20-32. 
11. 10.20-23 Isaas, recurriendo al juego de palabras que hay en el nombre de su hijo Sear-jasub (vase Is 7.3 nota d ), indica el doble aspecto, alentador y a la vez amenazante, de la promesa: por una parte, algunos (un resto ) volvern (v. 21); pero, por otra, sern solo unos cuantos (v. 22). Acerca del tema del "resto", vase Is 4.2-6 n. 
12. 10.22 Aqu se recuerda la promesa hecha a Abraham (Gn 22.17; 32.12); los v. 22-23 se citan en Ro 9.27-28. 
13. 10.24 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
14. 10.24 No temas de Asiria: Cf. Is 37.6. 
15. 10.26 Jue 7.23-25. 
16. 10.26 El mar: es decir, el ufrates, ro de Asiria llamado mar por la importancia de su caudal. 
17. 10.27b-34 En este vibrante poema, el profeta enumera las ciudades invadidas por las tropas asirias, hasta el momento en que el invasor da la orden de atacar el monte Sin (v. 32). Entonces interviene el Seor con su violencia (v. 33), de manera que el enemigo es derrotado por intervencin divina y no por la fuerza de las armas (v. 33-34). Vanse Sal 46 nota a; 48 n.; 76 n. Cf. tambin Is 14.4-27; 37.22-35. 
18. 10.27 El yugo se pudrir por cuanto t eres mi ungido: texto probable; heb. el yugo ser quebrado por el aceite. 
19. 10.28-32 Este y los dems nombres mencionados aqu pertenecen a lugares cercanos a Jerusaln, por los que tendra que pasar un invasor (v. 27) que viniera del norte. El estilo conciso del pasaje describe grficamente el incontenible avance del enemigo y el terror (v. 29) que causar cuando ataque Jerusaln (vanse las notas a los Is 10.5-34). 
20. 10.30 Pobrecita: segn una versin antigua: Responde. 
21. 10.33-34 El profeta compara la intervencin divina para castigar a la nacin enemiga con la tala de un bosque. 
22. 10.34 El Lbano, al norte de Palestina, era famoso por sus cedros (cf. Is 40.16), rboles muy altos y de madera aromtica. Vase ndice de mapas. 

Isaas 11


Reinado justo del Mesas 

1 [1] Saldr una vara del tronco de Isa; 
    un vstago retoar de sus races 
    2 y reposar sobre l el espritu de Jehov: 
    espritu de sabidura y de inteligencia,[2] 
    espritu de consejo y de poder, 
    espritu de conocimientoy de temor de Jehov.[3] 
    3 Y le har entender diligenteen el temor de Jehov. 
    No juzgar segn la vista de sus ojos[4] 
    ni resolver por lo que oigan sus odos, 
    4 sino que juzgar con justicia a los pobres 
    y resolver con equidada favor de los mansos de la tierra. 
    Herir la tierra[5] con la vara de su boca 
    y con el espritu de sus labiosmatar al impo.[6] 
    5 Y ser la justicia cinto de sus caderas,[7] 
    y la fidelidad ceir su cintura. 
    6 Morar el lobo con el cordero,[8] 
    y el leopardo con el cabrito se acostar; 
    el becerro, el len y la bestia domstica andarn juntos,[9] 
    y un nio los pastorear. 
    7 La vaca pacer junto a la osa, 
    sus cras se recostarn juntas; 
    y el len, como el buey, comer paja. 
    8 El nio de pecho jugar 
    sobre la cueva de la cobra; 
    el recin destetado extender su mano 
    sobre la caverna de la vbora. 
    9 No harn mal ni daarn 
    en todo mi santo monte,[10] 
    porque la tierra ser llenadel conocimiento de Jehov, 
    como las aguas cubren el mar.[11] 
    10 Acontecer en aquel tiempoque la raz de Isa, 
    la cual estar puesta por pendna los pueblos, 
    ser buscada por las gentes; 
    y su habitacin ser gloriosa. 
    11 [12] Asimismo, acontecer en aquel tiempo 
    que Jehov alzar otra vez su mano 
    para recobrar el resto de su pueblo[13] 
    que an quede en Asiria, Egipto, 
    Patros, Etiopa, Elam, Sinar y Hamat,[14] 
    y en las costas del mar. 
    12 Levantar pendn a las naciones, 
    juntar los desterrados de Israel 
    y desde los cuatro confines de la tierra 
    reunir a los esparcidos de Jud. 
    13 Se disipar la envidia de Efran 
    y los enemigos de Jud sern destruidos. 
    Efran no tendr envidia de Jud, 
    ni Jud afligir a Efran, 
    14 sino que se lanzarn contra los filisteos 
    al occidente, 
    y saquearn tambin a los de oriente. 
    Edom y Moab los servirn,[15] 
    y los hijos de Amn los obedecern. 
    15 Secar Jehov la lengua del mar de Egipto 
    y levantar su mano con el poderde su aliento 
    sobre el ro; 
    lo herir en sus siete brazos 
    y har que pasen por l con sandalias.[16] 
    16 Y habr camino para el resto de su pueblo, 
    el que qued de Asiria, 
    de la manera que lo hubo para Israel 
    el da que subi de la tierra de Egipto.[17] 
						 NOTAS:

1. 11.1-10 Este pasaje se refiere a un tiempo en el que el descendiente del rey David establecer un gobierno de justicia (v. 3-5), que traer paz y armona (v. 6-9) a toda la creacin (cf. Is 9.1-7; Miq 5.2-5). La seccin se abre (v. 1) y se cierra (v. 10) con la imagen de un tronco de Isa, el padre del rey David y cabeza de su linaje (1 S 16.1-20), y de un vstago que brotar de ese tronco como su descendiente ideal. A esta figura se alude en Ro 15.12; Ap 5.5; 22.16; una expresin parecida, pero que usa otro trmino heb., aparece en Jer 23.5; 33.15; Zac 3.8; 6.12. 
2. 11.2 El espritu de Jehov: el poder y la asistencia especial de Dios, que capacita para gobernar. La sabidura, necesaria para el buen gobierno, deba ser una de las cualidades del rey (1 R 3.8-9). 
3. 11.2-5 Cf. las cualidades mencionadas en el Sal 72, en la oracin en favor del rey. 
4. 11.3 Temor de Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. 
5. 11.4 La tierra: texto probable; otra posible traduccin: al violento. 
6. 11.4 Cf. 2 Ts 2.8. 
7. 11.5 Cf. Ef 6.14. 
8. 11.6-9 La paz y la armona descritas son como las del jardn del Edn (Gn 2); cf. Is 65.25; Ez 34.25-31; Os 2.18-20. 
9. 11.6 Andarn: texto probable; otra posible traduccin: crecern. 
10. 11.9 Mi santo monte: Vase Sal 2.6 n. 
11. 11.9 Hab 2.14. El conocimiento de Jehov es ms que una ciencia intelectual; incluye el reconocimiento de la presencia de Dios en la vida y en la conducta personal. Vanse Os 4.1 nota c; Jn 17.3 n. 
12. 11.11-16 Esta seccin se refiere al regreso de los israelitas de la dispora, o sea, al retorno de los dispersados entre las naciones, despus de la deportacin a Babilonia (v. 11-12; cf. Miq 7.12; Zac 10.8-10). Este mismo tema vuelve a encontrarse en Is 40--55; cf. Is 43.5-7; 49.22. 
13. 11.11 El resto: Vase Is 4.2-6 n. 
14. 11.11 Patros: la parte sur de Egipto. Etiopa: territorio al sur de Egipto, que corresponde en general a lo que hoy es Sudn. Elam: al sudeste de Mesopotamia, en el Irn actual. Hamat: ciudad de Siria (Is 10.9). Vase ndice de mapas. 
15. 11.14 Edom y Moab: regiones situadas respectivamente al sur y al oriente del Mar Muerto. Hijos de Amn: pobladores de la regin al oriente del Jordn. Vase ndice de mapas. 
16. 11.15 Ap 16.12 contiene un eco de este v. 
17. 11.15-16 El regreso de los desterrados ser un acontecimiento an ms notable que la salida de Egipto (Ex! 4). 

Isaas 12


Cntico de accin de gracias 

1 [1] En aquel da dirs: 
    "Cantar a ti, Jehov; 
    pues aunque te enojaste contra m, 
    tu indignacin se apart 
    y me has consolado. 
    2 He aqu, Dios es mi salvacin; 
    me asegurar y no temer; 
    porque mi fortaleza y mi cancin es Jah,Jehov, 
    quien ha sido salvacin para m".[2] 
    3 Sacaris con gozo aguas 
    de las fuentes de la salvacin. 
    4 Y diris en aquel da: 
    "Cantad a Jehov, aclamad su nombre, 
    haced clebres en los pueblos sus obras,[3] 
    recordad que su nombre es engrandecido. 
    5 Cantad salmos a Jehov,porque ha hecho cosas magnficas; 
    sea sabido esto por toda la tierra. 
    6 Regocjate y canta, moradora de Sin; 
    porque grande es en medio de ti 
    el Santo de Israel". 
						 NOTAS:

1. 12.1-6 Con este cap. concluye la primera seccin de la primera parte de Isaas. As como el xodo de Egipto se haba celebrado con un canto (Ex 15.1-18), tambin el retorno de los desterrados ser motivo de himnos y acciones de gracias. 
2. 12.2 Cf. Ex 15.2; Sal 118.14. 
3. 12.4-5 Haced clebres en los pueblos sus obras: Vase Sal 105.1 n. 

Isaas 13


Profeca contra Babilonia 

1 [1] Profeca sobre Babilonia,revelada a Isaas hijo de Amoz.[2] 
    2 Levantad bandera sobre un alto monte. 
    Alzad la voz a ellos, alzad la mano, 
    para que entren por puertas de jefes. 
    3 Yo mand a mis consagrados 
    y asimismo llam a los valientes de mi ira,[3] 
    a los que se alegran con mi gloria. 
    4 Estruendo de multitud en los montes, 
    como de mucho pueblo; 
    estruendo de ruido de reinos, 
    de naciones reunidas: 
    Jehov de los ejrcitos pasa revista 
    a las tropas para la batalla! 
    5 Vienen de lejana tierra, 
    del extremo de los cielos, 
    Jehov y los instrumentos de su ira, 
    para destruir toda la tierra. 
    6 Aullad, porque cerca estel da de Jehov![4] 
    Vendr como devastacindel Todopoderoso! 
    7 Por tanto, toda mano se debilitar 
    y desfallecer todo corazn humano. 
    8 Se llenarn de terror; 
    angustias y doloresse apoderarn de ellos; 
    tendrn dolores como de mujer de parto; 
    se asombrar cada cualal mirar a su compaero; 
    sus rostros son como llamaradas. 
    9 He aqu el da de Jehov viene: 
    da terrible, de indignacin y ardor de ira, 
    para convertir la tierra en soledad 
    y raer de ella a sus pecadores. 
    10 Por lo cual las estrellas de los cielosy sus luceros 
    no darn su luz; 
    el sol se oscurecer al nacer 
    y la luna no dar su resplandor.[5] 
    11 Castigar al mundo por su maldad 
    y a los impos por su iniquidad; 
    har que cese la arroganciade los soberbios 
    y humillar la altivez de los tiranos. 
    12 Har ms precioso que el oro finoal varn 
    y ms que el oro de Ofir[6] al ser humano. 
    13 Porque har estremecer los cielos 
    y la tierra se mover de su lugar 
    por la indignacin de Jehovde los ejrcitos, 
    en el da del ardor de su ira. 
    14 Como gacela perseguida, 
    como oveja sin pastor, 
    cada cual mirar hacia su pueblo, 
    cada uno huir a su tierra.[7] 
    15 Cualquiera que sea halladoser atravesado, 
    y cualquiera que por ellos sea tomado 
    caer a espada. 
    16 Sus nios sern estrelladosante ellos mismos; 
    sus casas sern saqueadas 
    y violadas sus mujeres. 
    17 He aqu que yo despierto contra ellosa los medos,[8] 
    que no se ocuparn de la plata 
    ni codiciarn oro. 
    18 Con sus arcos derribarn a los jvenes; 
    no tendrn compasindel fruto del vientre 
    ni su ojo perdonar a los hijos. 
    19 Y Babilonia, hermosura de reinos, 
    gloria y orgullo de los caldeos, 
    ser como Sodoma y Gomorra,[9] 
    a las que trastorn Dios. 
    20 Nunca ms ser habitada,[10] 
    ni se morar en ellade generacin en generacin; 
    no levantar all su tienda el rabe 
    ni los pastores tendrn all su majada, 
    21 sino que dormirn alllas fieras del desierto 
    y sus casas se llenarn de hurones; 
    all habitarn los avestruces 
    y all saltarn las cabras salvajes. 
    22 En sus palacios aullarn las hienas[11] 
    y los chacales en sus casas de deleite. 
    Su tiempo est a punto de llegar; 
    no se prolongarn sus das. 
						 NOTAS:

1. 13.1-22 Los caps.! 3--23 contienen principalmente mensajes contra las naciones extranjeras (cf. tambin Jer 46--51; Ez 25--32; Am! --2). Estos mensajes no son expresin de fanatismo nacionalista, sino de una verdadera fe proftica que reconoce la soberana de Dios sobre todo gobierno humano (cf. Is 10.5-19). Is 13.1--14.23 tiene como tema a Babilonia, el imperio que reemplaz a Asiria como potencia mundial despus de la destruccin de Nnive, su capital, en el 612 a.C. (cf. tambin Is 47.1-15). Para entender correctamente estos dos caps., se requiere algn conocimiento de las circunstancias histricas de ese perodo posterior. 
2. 13.1 Respecto de este nuevo encabezamiento, vase Is 2.1 n. 
3. 13.3 El mismo Dios ha consagrado a los valientes para que lleven a cabo el ataque contra Babilonia; probablemente se trata de los soldados medos (v. 17). 
4. 13.6 El da del Seor tiene aqu carcter universal y es una amenaza contra los enemigos del pueblo de Israel (vase Is 2.11 n.; cf. Ez 30.2-3; Jl 1.15; Sof 1.14-18; Mal 3.2; Ap 6.17). 
5. 13.10 Este v. se cita en otros pasajes que tratan del da de Jehov y ha influido en el lenguaje relativo a ese tema. Cf. Ez 32.7; Mt 24.29; Mc 13.24-25; Lc 21.25; Ap 6.12-13; 8.12. 
6. 13.12 Ofir: lugar famoso por su oro y otros productos; su ubicacin es incierta; posiblemente estaba situado en la costa oriental de frica. 
7. 13.14 Cf. Jer 50.16. 
8. 13.17 Los medos: habitantes de una nacin al nordeste de Babilonia; fue incorporada al imperio persa en el 550 a.C. (vase ndice de mapas ). 
9. 13.19 Sodoma y Gomorra: cf. Gn 19.24. 
10. 13.19-22 Jer 50.39-40; cf. Ap 18.2,22-23. 
11. 13.22 Palacios: texto probable; heb. las viudas de l. 

Isaas 14


El rey de Babilonia, objeto de burla 

1 [1] Porque Jehov tendr piedad de Jacob, de nuevo escoger[2] a Israel y lo har reposar en su tierra. A ellos se unirn extranjeros,[3] que se agregarn a la familia de Jacob. 2 Los pueblos los tomarn y los llevarn a su lugar, y la casa de Israel los poseer como siervos y criadas en la tierra de Jehov. Cautivarn as a los que los cautivaron y seorearn sobre los que los oprimieron.[4] 
3 [5] En el da en que Jehov te d reposo de tu trabajo, de tus temores y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,[6] 4 pronunciars este proverbio contra el rey de Babilonia y dirs: 
    "Cmo acab el opresor! 
    Cmo ha acabado la ciudadcodiciosa[7] de oro! 
    5 Quebrant Jehov el bastn de los impos, 
    el cetro de los seores: 
    6 el que hera a los pueblos con furor, 
    con llaga permanente, 
    el que se enseoreabade las naciones con ira 
    y las persegua con crueldad. 
    7 Toda la tierra est en reposo y en paz. 
    Se cantaron alabanzas. 
    8 Aun los cipreses se regocijarona causa de ti, 
    y los cedros del Lbano, 
    diciendo: "Desde que t pereciste, 
    no ha subido cortador contra nosotros".[8] 
    9 El seol abajo 
    se espant de ti;[9] 
    despert a los muertos 
    para que en tu venida salieran a recibirte; 
    hizo levantar[10] de sus sillasa todos los grandes de la tierra, 
    a todos los reyes de las naciones. 
    10 Todos ellos darn voces y te dirn: 
    "T tambin te debilitaste como nosotros 
    y llegaste a ser como nosotros?" 
    11 Descendi al seol tu soberbia 
    y el sonido de tus arpas; 
    gusanos sern tu cama 
    y gusanos te cubrirn. 
    12 Cmo caste del cielo,[11] 
    Lucero, hijo de la maana![12] 
    Derribado fuiste a tierra, 
    t que debilitabas a las naciones. 
    13 T que decas en tu corazn: 
    "Subir al cielo. 
    En lo alto, junto a las estrellas de Dios, 
    levantar mi trono 
    y en el monte del testimonio me sentar, 
    en los extremos del norte; 
    14 sobre las alturas de las nubes subir 
    y ser semejante al Altsimo". 
    15 Mas t derribado eres hasta el seol, 
    a lo profundo de la fosa.[13] 
    16 Se inclinarn hacia ti los que te vean; 
    te contemplarn, diciendo: 
    "Es ste aquel varnque haca temblar la tierra, 
    que trastornaba los reinos, 
    17 que puso el mundo como un desierto, 
    que asol sus ciudades, 
    que a sus presosnunca les abri la crcel?"[14] 
    18 Todos los reyes de la tierra, todos ellos, 
    yacen con honra 
    cada uno en su ltima morada. 
    19 Pero t echado eres de tu sepulcro 
    como un vstago[15] abominable, 
    como un vestido de muertos 
    pasados a espada, 
    que descendieron al fondo de la fosa, 
    como un cadver pisoteado. 
    20 No sers contado con ellos en la sepultura, 
    porque t destruiste tu tierra, 
    mataste a tu pueblo. 
    No ser nombrada 
    por siempre la descendenciade los malignos. 
    21 Preparad a sus hijos para el matadero 
    por la maldad de sus padres; 
    que no se levanten ni posean la tierra 
    ni llenen de ciudades la faz del mundo". 
    22 "Porque yo me levantar contra ellos", 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    "y raer de Babilonia 
    el nombre y el sobreviviente,hijo y nieto", 
    dice Jehov. 
    23 "Y la convertir en posesin de erizos 
    y en tierra cenagosa. 
    La barrer con escobas de destruccin", 
    dice Jehov.[16] 

Profeca sobre la destruccin de Asiria 

24 [17] Jehov de los ejrcitos jur diciendo: 
    "Ciertamente se har de la maneraque lo he pensado; 
    se confirmar como lo he determinado: 
    25 quebrantar al asirio en mi tierra 
    y en mis montes lo pisotear; 
    su yugo ser apartado de ellos 
    y su carga ser quitada de su hombro. 
    26 Este es el plan acordado 
    contra toda la tierra, 
    y esta es la mano extendida 
    contra todas las naciones". 
    27 Jehov de los ejrcitoslo ha determinado, 
    y quin lo impedir? 
    Y su mano extendida, 
    quin la har retroceder? 

Profeca contra Filistea 

28 [18] El ao en que muri el rey Acaz,[19] vino esta profeca: 
    29 No te alegres t, toda Filistea, 
    por haberse quebradola vara[20] del que te hera; 
    porque de la raz de la culebrasaldr una vbora, 
    y su fruto ser una serpiente voladora.[21] 
    30 Los primognitos de los pobressern apacentados[22] 
    y los necesitados se acostarn confiados; 
    mas yo har morir de hambre tu raz 
    y destruir lo que quede de ti. 
    31 Alla, puerta! Clama, ciudad! 
    Disuelta ests por entero, Filistea!,[23] 
    porque como un humo viene del norte, 
    y ni uno solo faltar de sus filas. 
    32 Y qu se respondera los mensajeros de las naciones? 
    Que Jehov fund a Sin[24] 
    y que a ella se acogernlos afligidos de su pueblo. 
						 NOTAS:

1. 14.1-2 Con respecto al regreso de los desterrados, cf. Is 11.11-16. Estos dos v. forman parte de la transicin entre la condenacin de Babilonia en el cap. anterior y el poema contra el rey de Babilonia, iniciado en el v. 4. 
2. 14.1 Cf. Dt 14.2. 
3. 14.1 Los extranjeros: los no judos que irn a adorar al Dios de Israel (cf. Is 2.2-3; 56.6-8; Zac 8.20-22; Hch 2.8-12; 6.5.) 
4. 14.2 Cf. Is 60.10,14; 61.5. 
5. 14.3-23 Los v. 3-4 introducen el poema de los v. 4-21, indicando que se trata del rey de Babilonia; lo reafirman los v. 22-23, que sirven de conclusin. 
6. 14.3 El lenguaje que describe la situacin de los israelitas exiliados en Babilonia es semejante al que se utiliza para describir la esclavitud de Israel en Egipto (cf. Ex 1.13-14). 
7. 14.4 Codiciosa: otra posible traduccin segn un antiguo ms. y varias versiones antiguas: su violencia. El heb. de otros ms., tomado del arameo, dice la (ciudad) que exige oro. 
8. 14.8 Alusin al hecho de que los reyes explotaban excesivamente los bosques para construir edificios. 
9. 14.9 Vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica; cf. Ez 32.17-32. 
10. 14.9 Hizo levantar: en homenaje burln, como se ve en el saludo irnico de los v. 10-11. 
11. 14.12 Ap 8.10; 9.1 contienen un eco de esta frase. 
12. 14.12-15 Aqu se compara al rey de Babilonia con el lucero, hijo de la maana, astro que los cananeos tenan por un dios que haba querido ponerse a la cabeza de los dems dioses (v. 13). Ese dios, segn crean los cananeos, habitaba en un monte ubicado en un lejano punto en el norte. Con esta imagen, el autor ridiculiza el orgullo y la arrogancia del rey de Babilonia, insinuando que tambin l ser derribado como aquel dios pagano. Cf. el pasaje sobre la cada del rey de Tiro en Ez 28.11-19. 
13. 14.13-15 El NT aplica esta idea a Capernam (cf. Mt 11.23; Lc 10.15). 
14. 14.17 La poltica de Babilonia, como la de Asiria, consista en quebrantar el espritu de los pueblos sojuzgados deportando los prisioneros de guerra a regiones lejanas. 
15. 14.19 Vstago: otra posible traduccin: basura (o carroa ): texto probable. El heb. usa vstago o (retoo ) quiz en contraste irnico con Is 11.1. 
16. 14.22-23 Afirmacin concluyente de Jehov con respecto a Babilonia; vase v. 3-23 n. 
17. 14.24-27 La situacin histrica coincide con la de Is 10.5-34: Asiria tendr que ceder ante la decisin de Dios (cf. el libro de Nahm y Sof 2.13-15). 
18. 14.28-32 Cf. tambin Jer 47.1-7; Ez 25.15-17; Jl 3.4-8; Am 1.6-8; Sof 2.4-7; Zac 9.5-7. 
19. 14.28 El ao... Acaz: alrededor del 716 a.C. (2 R 16.20; 2 Cr 28.27). 
20. 14.29 La vara que se ha quebrado es un rey de Asiria, probablemente Sargn II (721-705 a.C.). Cf. Is 10.5. Los filisteos pensaban que la muerte de ese monarca haba puesto fin a la invasin; pero el profeta les advierte que esa alegra no iba a ser duradera. 
21. 14.29 Culebra... vbora... serpiente voladora: Estas imgenes parecen aludir a la continua amenaza de Asiria, de donde vendran otras invasiones. 
22. 14.30 Los primognitos... apacentados: segn un ms. antiguo y la versin latina: Los pobres tendrn en mis campos pasto para sus rebaos. 
23. 14.31 Las cinco ciudades filisteas, cerca de la costa sur de Palestina, eran Ascaln, Asdod, Ecrn, Gaza y Gat (vanse Jos 11.22 nota n; 13.3 nota c e ndice de mapas ). 
24. 14.32 Sin: Vase Sal 2.6 n. 

Isaas 15


Profeca contra Moab 

1 [1] Profeca sobre Moab. 
    Ciertamente, de nochefue destruida Ar de Moab, 
    puesta en silencio. 
    Ciertamente, de nochefue destruida Kir[2] de Moab, 
    reducida a silencio. 
    2 Subi a Bayit y a Dibn,[3] 
    lugares altos, a llorar; 
    sobre Nebo y sobre Medeba 
    aullar Moab; 
    toda cabeza de ella ser rapada 
    y toda barba rasurada.[4] 
    3 Se vestirn de ropas speras[5] en sus calles; 
    en sus terrados y en sus plazas 
    aullarn todos, 
    deshechos en llanto.[6] 
    4 Hesbn y Eleale gritarn, 
    hasta Jahaza se oir su voz; 
    por lo que aullarnlos guerreros de Moab, 
    se lamentar el almade cada uno dentro de l. 
    5 Mi corazn dar gritos por Moab; 
    sus fugitivos huirn hasta Zoar, 
    como novilla de tres aos. 
    Por la cuesta de Luhit 
    subirn llorando 
    y por el camino de Horonaim 
    darn gritos de quebranto. 
    6 Las aguas de Nimrim 
    sern consumidas 
    y se secar la hierba, 
    se marchitarn los retoos 
    y todo verdor perecer. 
    7 Por tanto, las riquezasque hayan adquirido 
    y las que hayan reservado, 
    sern llevadas al torrente de los sauces. 
    8 Porque el llanto rode 
    los lmites de Moab; 
    hasta Eglaim lleg su alarido 
    y hasta Beer-elim su clamor. 
    9 Las aguas de Dimnse llenarn de sangre, 
    porque yo traer sobre Dimnmales mayores: 
    leones para los que escapen de Moab 
    y para los sobrevivientes de la tierra. 
						 NOTAS:

1. 15.1-9 Los caps.! 5 y 16 tienen notables semejanzas con Jer 48; cf. tambin Is 25.10-12; Ez 25.8-11; Am 2.1-3; Sof 2.8-11. Generalmente se supone que la nacin enemiga de Moab era Asiria, pero es posible que el texto se refiera a la invasin de algunas tribus rabes alrededor del 650 a.C. Por aquel tiempo, Moab, al oriente del Mar Muerto (vase ndice de mapas ), dej de ser nacin independiente. Los lugares aqu mencionados se encontraban en aquella regin, pero no es posible precisar la ubicacin de todos ellos. 
2. 15.1 Kir: ciudad importante de Moab, situada a unos 18 km al oriente del Mar Muerto, llamada Kir-hareset en Is 16.7,11 (vase ndice de mapas ). 
3. 15.2 Bayit y a Dibn: texto probable; otra posible traduccin: gente de Dibn. 
4. 15.2 Seales de humillacin; cf. Is 7.20. 
5. 15.3 Ropas speras: seal de luto y dolor. Vase Jl 1.13 nota k. 
6. 15.3 Deshechos en llanto: cf. Jer 48.38. 

Isaas 16

    1 [1] Enviad cordero al seor de la tierra,[2] 
    desde Sela[3] del desierto 
    al monte de la hija de Sin. 
    2 Y cual ave espantada 
    que huye de su nido, 
    as sern las hijas de Moab 
    en los vados del Arnn. 
    3 Prepara un plan, 
    toma una decisin; 
    extiende tu sombra como noche 
    en medio del da; 
    esconde a los desterrados, 
    no entregues a los que andan errantes. 
    4 Moren contigo 
    mis desterrados, Moab; 
    s para ellos un escondedero 
    de la presencia del devastador; 
    porque el atormentador fenecer, 
    el devastador tendr fin, 
    el pisoteador desaparecer del pas. 
    5 Se dispondr el trono en misericordia 
    y sobre l se sentar firmemente, 
    en el tabernculo de David, 
    quien juzgue y busque el juicio 
    y apresure la justicia.[4] 
    6 Hemos odo de la soberbia de Moab; 
    muy grandes son su soberbia, 
    su arrogancia y su altivez; 
    pero sus mentiras no sern firmes. 
    7 Por tanto, aullar Moab, 
    todo Moab aullar. 
    En gran manera, abatidos, gemiris 
    por las tortas de uvas de Kir-hareset.[5] 
    8 Porque los campos de Hesbnfueron talados, 
    y las vides de Sibma. 
    Seores de naciones 
    pisotearon sus generosos sarmientos, 
    que haban llegado hasta Jazer 
    y se haban extendido por el desierto. 
    Se extendieron sus plantas 
    hasta ms all del mar. 
    9 Por lo cual lamentar con el lloro de Jazer 
    por la via de Sibma; 
    te regar con mis lgrimas, 
    Hesbn y Eleale, 
    porque sobre tus cosechasy sobre tu vendimia 
    caer el grito de guerra. 
    10 Quitado es el gozo y la alegra 
    del campo frtil; 
    en las vias no cantarn 
    ni se regocijarn; 
    no pisar vino en los lagares el pisador; 
    he hecho cesar el grito del lagarero.[6] 
    11 Por tanto, mis entraas 
    vibrarn como un arpa por Moab, 
    y mi corazn por Kir-hareset. 
    12 Y cuando aparezca Moab 
    cansado sobre los lugares altos, 
    cuando venga a su santuario a orar, 
    de nada le valdr.[7] 
13 Esta es la palabra que pronunci Jehov sobre Moab desde aquel tiempo; 14 pero ahora Jehov ha hablado, diciendo: 
    "Dentro de tres aos, 
    como los aos de un jornalero, 
    ser abatida la gloria de Moab, 
    con toda su gran multitud. 
    Y los sobrevivientes sern pocos, 
    pequeos y dbiles". 
						 NOTAS:

1. 16.1-13 Vase Is 15.1-9 n. 
2. 16.1 Enviad cordero al seor de la tierra: texto probable; otra posible traduccin: los jefes del pas envan corderos. En el pasado, el rey de Moab haba enviado corderos a Israel como tributo (2 R 3.4). 
3. 16.1 Sela: ciudad edomita donde se refugiaron los moabitas que escaparon de la destruccin de su pas (Is 15.5-9). Desde all enviaban mensajes a Jud suplicando asilo (v. 3-4). 
4. 16.4-5 Esta estrofa prev un tiempo en que un sucesor del rey David reinar sobre Jud y Moab (cf. Is 9.7). 
5. 16.7 Por las tortas de uvas: texto probable; otra posible traduccin: por los hombres de Kir-hareset: Vase Is 15.1 n. 
6. 16.10 He hecho... grito del lagarero: segn una versin antigua: Los gritos se acabaron. 
7. 16.12 Cf. Jer 48.7,13. Los moabitas rendan culto al dios Quemos. 

Isaas 17


Profeca contra Damasco 

1 [1] Profeca sobre Damasco:[2] 
    "He aqu que Damascodejar de ser ciudad; 
    ser montn de ruinas. 
    2 Las ciudades de Aroerestn desamparadas;[3] 
    se convertirn en majadas 
    y all dormirn los rebaossin que nadie los espante. 
    3 Cesar la fortificacin de Efran 
    y el reino de Damasco; 
    y lo que quede de Siria 
    ser como la gloria de los hijos de Israel", 
    dice Jehov de los ejrcitos. 

Juicio sobre Israel 

4 [4] "En aquel tiempo menguarla gloria de Jacob 
    y se enflaquecer la gordura de su carne. 
    5 Ser como cuando el segador recoge la mies 
    y con su brazo siega las espigas; 
    ser tambin como el que recoge espigas 
    en el valle de Refaim.[5] 
    6 Y quedarn en l rebuscos, 
    como cuando sacuden el olivo; 
    dos o tres frutos en la punta de la rama, 
    cuatro o cincoen sus ramas ms fructferas", 
    dice Jehov, Dios de Israel. 
    7 Aquel da mirar el hombre a su Hacedor; 
    sus ojos contemplarn al Santo de Israel. 
    8 Ya no mirar a los altares 
    que hicieron sus manos, 
    ni mirar a lo que hicieron sus dedos, 
    ni a los smbolos de Asera[6] 
    ni a las imgenes del sol. 
    9 Aquel da sus ciudades fortificadas 
    sern como los frutos que quedanen los renuevos y en las ramas,[7] 
    los cuales fueron dejadosa causa de los hijos de Israel; 
    y habr desolacin. 
    10 Porque te olvidastedel Dios de tu salvacin 
    y no te acordaste de la roca de tu refugio. 
    Por eso, tu plantars plantas hermosas,[8] 
    plantars sarmiento extrao. 
    11 El da que las plantes, las hars crecer, 
    y hars que su simiente brote de maana; 
    pero la cosecha ser arrebatadaen el da de la angustia 
    y del dolor desesperado. 
    12 Ay, esa multitud de pueblos[9] 
    que harn ruidocomo el estruendo del mar! 
    Ay, ese bramar de naciones, 
    que ser como el bramidode muchas aguas! 
    13 Los pueblos harn estrpito 
    como el ruido de muchas aguas; 
    pero Dios los reprender, y huirn lejos; 
    sern ahuyentados como el tamode los montes delante del viento, 
    como el polvo delante del torbellino. 
    14 Al tiempo de la tarde, he aqu el terror; 
    pero antes de la maanael enemigo ya no existe. 
    Esta es la parte de los que nos aplastan, 
    la suerte de los que nos saquean. 
						 NOTAS:

1. 17.1-3 Esta profeca se refiere a la alianza de Siria e Israel contra Jud (vase Is 7.1--8.4 con las notas correspondientes; cf. Jer 49.23-27; Am 1.3-5; Zac 9.1). 
2. 17.1 Damasco, la capital de Siria, fue conquistada por Asiria en el 732 a.C. 
3. 17.2 Las ciudades... desamparadas: segn versiones antiguas: quedar abandonada para siempre. 
4. 17.4-14 Los v. 4-6 continan la profeca de los v. 1-3. La derrota de Israel sucedi en el 722 a.C., cuando Samaria, su capital, fue conquistada por Asiria. Los v. 7-11 condenan la idolatra y los v. 12-14 aluden a una invasin enemiga, posiblemente la desencadenada por Asiria (cf. v. 12-14). 
5. 17.5 El segador: texto probable; heb. la cosecha. El valle de Refaim: probablemente el llano situado al sudoeste de Jerusaln. 
6. 17.8 Asera: la diosa cananea de la fertilidad (cf. 1 R 15.13). 
7. 17.9 En los renuevos y en las ramas: segn una versin antigua: Las ciudades de los heveos y de los amorreos. Estos pueblos se contaban entre los primitivos habitantes de Canan, antes de la llegada de los israelitas (Dt 7.1). 
8. 17.10 Vase Is 1.29 n. 
9. 17.12-14 Esta invasin se presenta como una tormenta; quiz se trata de la invasin asiria en el 701 a.C. (cf. Is 36.1-21). 

Isaas 18


Profeca contra Etiopa 

1 [1] Ay de la tierra del zumbido de alas,[2] 
    la que est tras los ros de Etiopa,[3] 
    2 la que enva mensajeros por el mar,[4] 
    en naves de junco sobre las aguas![5] 
    Id,[6] mensajeros veloces, 
    a la nacin de elevada estaturay piel brillante, 
    al pueblo siempre temible, 
    de gente fuerte y conquistadora, 
    cuya tierra es surcada por ros. 
    3 Vosotros, todos los moradores del mundo 
    y habitantes de la tierra, 
    cuando se levante bandera en los montes, 
    mirad; 
    y cuando se toque trompeta, 
    escuchad, 
    4 porque Jehov me dijo as: 
    "Me estar quietoy los mirar desde mi morada, 
    como el sol claro despus de la lluvia, 
    como la nube de rocoen el calor de la siega. 
    5 Porque antes de la siega, 
    cuando el fruto sea perfecto y pasada 
    la flor, se maduren los frutos, 
    entonces podar con podaderaslas ramitas, 
    y cortar y quitar las ramas. 
    6 Y sern dejados 
    todos para las aves de los montes 
    y para las bestias de la tierra; 
    sobre ellos tendrn el verano las aves, 
    e invernarn todas las bestias de la tierra".[7] 
    7 En aquel tiempo ser trada ofrenda 
    a Jehov de los ejrcitos, 
    de parte del pueblo de elevada estaturay piel brillante, 
    del pueblo siempre temible, 
    de gente fuerte y conquistadora, 
    cuya tierra es surcada por ros.[8] 
    Ser trada al lugar del nombre de Jehov 
    de los ejrcitos, al monte Sin. 
						 NOTAS:

1. 18.1-7 Los caps.! 8--20 se refieren a las relaciones de Jud con Egipto. El motivo de esta intervencin proftica parece haber sido la llegada a Jerusaln de unos emisarios de Etiopa, cuya vigesimoquinta dinasta gobern en Egipto aproximadamente entre el 714 y el 687 a.C., coincidiendo en parte con el reinado de Ezequas sobre Jud. Los enviados propiciaban una alianza entre Jud y Egipto, en contra de Asiria. El profeta les dirige algunas palabras elogiosas y los manda de regreso a su pas (v. 2). 
2. 18.1 Tierra del zumbido de alas: otra posible traduccin: pas donde resuena un zumbido de insectos. Posible alusin a los mosquitos y otros insectos comunes en la regin del Nilo. Otros prefieren traducir esta expresin por pas de barcos alados, en referencia a las embarcaciones de dos velas que navegaban por el ro. 
3. 18.1 Etiopa: regin al sur de Egipto (Is 11.11 nota n ), que se extenda ms all (es decir, ms al sur) del ro Nilo y sus afluentes. Vase Gn 10.6 nota g e ndice de mapas. 
4. 18.2 Mensajeros: Vase Is 18.1-7 n. El mar: trmino que tambin se usa para el ro Nilo en el heb. de Is 19.5; Nah 3.8. El Nilo, nica va de comunicacin y transporte de mercancas por el interior de Egipto, abra el acceso a regiones situadas al sur del pas. 
5. 18.2 Naves de junco: embarcaciones hechas de caas de papiro y calafateadas con betn. 
6. 18.2 Id: es decir, de regreso a su pas. De elevada estatura y piel brillante: Entre los habitantes de Etiopa haba (y todava hay) muchos de piel lisa y estatura extraordinaria; eran famosos por su hermosura y por su fuerza para el combate. 
7. 18.3-6 El profeta anuncia la batalla (v. 3) y la describe en lenguaje figurado: ante la tranquila mirada de Dios (v. 4), todo ser destruido y los cadveres servirn de alimento a las aves de los montes (v. 5-6). Los asirios dominaban toda Palestina y eran tambin una amenaza para Egipto; el texto parece aludir a la derrota de Asiria, aunque algunos lo refieren a la de los etopes en Egipto. 
8. 18.7 Esta seccin repite algunas expresiones del v. 2 y anuncia que los etopes se convertiran a Jehov. Cf. Sof 3.10.

Isaas 19


Profeca contra Egipto 

1 [1] Profeca sobre Egipto. 
    "He aqu que Jehov montasobre una ligera nube 
    y entrar en Egipto. 
    Los dolos de Egiptotemblarn delante de l, 
    y desfallecer el corazn de los egipcios dentro de ellos. 
    2 Levantar a egipcios contra egipcios 
    y cada uno pelear contra su hermano, 
    cada uno contra su prjimo; 
    ciudad contra ciudad 
    y reino contra reino. 
    3 El espritu de Egiptose desvanecer en medio de l, 
    y destruir sus planes. 
    Entonces consultarn a sus imgenes,a sus hechiceros, 
    a sus evocadores y a sus adivinos. 
    4 Entregar a Egipto 
    en manos de un amo duro,[2] 
    y un rey violentose enseorear de ellos", 
    dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 
    5 Las aguas del mar faltarn, 
    y el ro se agotar y se secar. 
    6 Se alejarn los ros, 
    se agotarn y secarn las zanjas; 
    la caa y el junco sern cortados. 
    7 Las praderas junto al ro, 
    junto a las riberas del ro, 
    y toda sementera del ro se secarn, 
    se perdern y no sern ms. 
    8 Los pescadores tambin se entristecern; 
    harn duelo todos los que arrojanel anzuelo al ro 
    y desfallecern los que lanzanla red sobre las aguas.[3] 
    9 Los que trabajan el lino fino 
    y los que tejen[4] redes sern confundidos, 
    10 porque todas sus redes sern rotas, 
    y se afligirn todos los que hacen viveros para peces. 
    11 Ciertamente son necioslos prncipes de Zon;[5] 
    los planes de los prudentes consejerosdel faran 
    se han desvanecido. 
    Cmo diris al faran:"Yo soy hijo de los sabios 
    e hijo de los reyes antiguos"?[6] 
    12 Dnde estn ahora tus sabios? 
    Que te digan ahora, que te hagan saber 
    qu es lo que Jehov de los ejrcitos 
    ha determinado sobre Egipto. 
    13 Se han desvanecido los prncipes de Zon, 
    se han engaado los prncipes de Menfis;[7] 
    engaaron a Egipto 
    los que son la piedra angularde sus familias. 
    14 Jehov mezcl un espritu de vrtigo 
    en medio de l, 
    y extraviaron a Egipto en toda su obra, 
    como tambalea el ebrio cuando vomita. 
    15 Y no aprovechar a Egipto 
    cosa que haga la cabeza o la cola, 
    la rama o el junco. 
16 En aquel da[8] los egipcios sern como mujeres, porque temblarn llenos de miedo ante la presencia de la mano amenazante de Jehov de los ejrcitos, que l levantar contra ellos. 17 Y la tierra de Jud ser un espanto para Egipto; todo hombre que de ella se acuerde, temer por causa del plan que Jehov de los ejrcitos prepar contra l. 18 En aquel tiempo habr cinco[9] ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canan y que juren por Jehov de los ejrcitos; una ser llamada la ciudad de Herez.[10] 
19 En aquel tiempo habr un altar para Jehov en medio de la tierra de Egipto y un monumento a Jehov junto a su frontera. 20 Ser por seal y por testimonio a Jehov de los ejrcitos en la tierra de Egipto, porque clamarn a Jehov a causa de sus opresores, y l les enviar un salvador y defensor que los libre. 21 Jehov se dar a conocer a Egipto, y los de Egipto conocern a Jehov en aquel da. Harn sacrificio y oblacin; harn votos a Jehov y los cumplirn. 22 Y herir Jehov a Egipto: lo herir y lo sanar. Ellos se convertirn a Jehov y l les ser clemente y los sanar. 
23 En aquel tiempo habr una calzada de Egipto hasta Asiria, y entrarn asirios en Egipto y egipcios en Asiria; y los egipcios y los asirios servirn juntos a Jehov. 
24 En aquel tiempo, Israel ser tercero con Egipto y con Asiria, para bendicin en medio de la tierra,[11] 25 porque Jehov de los ejrcitos los bendecir diciendo: "Bendito sea Egipto, pueblo mo; y Asiria, obra de mis manos; e Israel, mi heredad". 
						 NOTAS:

1. 19.1-25 Cf. Jer 46.2-26; Ez 29--32. Es difcil reconstruir las circunstancias histricas de esta profeca. Podra tratarse de sucesos ocurridos durante el reinado de Ezequas, quiz cuando la vigesimoquinta dinasta etope (vase Is 18.1-7 n.) se apoder de Egipto en el 714 a.C., o bien un poco ms tarde, tal vez en el contexto de una invasin asiria hacia el 711 a.C. (vase Is 20.1-6 n.). En todo caso, Egipto tendr que sufrir a causa de las luchas internas (v. 2-4), los desastres econmicos (v. 5-10) y los funcionarios incompetentes (v. 11-15). 
2. 19.4 Un amo duro: posiblemente un personaje asirio, o alguno de los contendientes egipcios del v. 2. 
3. 19.5-10 Toda la economa de Egipto dependa del riego y la fertilizacin de sus tierras gracias al desbordamiento anual del Nilo. Vase Dt 11.10 nota f. 
4. 19.9 Los que tejen: texto probable; heb. cardadoras y tejedores. 
5. 19.11 Zon: ciudad situada en el delta del Nilo, que en un tiempo fue capital de Egipto; ms tarde recibi el nombre de Tanis. 
6. 19.11 Faran: ttulo del rey de Egipto (vase Ex 1.11 nota k ). El pas tena fama por sus sabios (1 R 4.30), pero ninguno de ellos era capaz de discernir lo que Dios quera de su nacin. 
7. 19.13 Menfis: una de las ciudades principales de Egipto, y su capital durante algn tiempo. Vase ndice de mapas. 
8. 19.16-25 Estos v. contienen cinco anuncios profticos relativos a Egipto, que quiz provienen de una fecha distinta de la anterior (vase 19.1-25 n.). Cada uno de estos anuncios comienza con la expresin en aquel tiempo o en aquel da (v. 16,18,19,23,24), utilizada frecuentemente para aludir al da de Jehov (vase Is 13.6 n.; Jl 1.15; Am 5.18-20; Sof 1.14-18). 
9. 19.18 Cinco: probablemente un nmero redondo que significa unas cuantas. Algunas comunidades judas se establecieron en Egipto a partir del siglo VI a.C. 
10. 19.18 Ciudad de Herez: de identificacin incierta; algunos sugieren Helipolis (Jer 43.13). Ciudad del Sol, segn un ms. heb.; otros ms. dicen Ciudad de Destruccin, con un probable juego de palabras basado en la semejanza de los dos vocablos en heb. 
11. 19.24 Cf. Gn 12.3. 

Isaas 20


Asiria conquistar Egipto y Etiopa 

1 [1] En el ao en que vino el jefe de los ejrcitos a Asdod, cuando lo envi Sargn, rey de Asiria, y pele contra Asdod y la tom, 2 en aquel tiempo[2] habl Jehov por medio de Isaas hijo de Amoz, diciendo: "Ve, quita la ropa spera de tus caderas y descalza las sandalias de tus pies". Y lo hizo as, andando desnudo[3] y descalzo. 
3 Y dijo Jehov: "De la manera que anduvo mi siervo Isaas desnudo y descalzo tres aos, como seal y pronstico sobre Egipto y sobre Etiopa, 4 as llevar el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y a los deportados de Etiopa; a jvenes y a ancianos, desnudos, descalzos y descubiertas las nalgas para verguenza de Egipto. 5 Y se turbarn y avergonzarn de Etiopa, su esperanza, y de Egipto, su gloria. 6 Y dir en aquel da el morador de esta costa: "Mirad qu fue de nuestra esperanza, a la que nos acogimos buscando socorro para librarnos de la presencia del rey de Asiria! Y ahora, cmo escaparemos nosotros?"" 
						 NOTAS:

1. 20.1-6 Segn inscripciones dejadas por Sargn II, rey de Asiria, entre los aos 714 y 711 a.C., Egipto conspir con algunos pueblos de Palestina para oponerse a la dominacin asiria. La ciudad filistea de Asdod, centro de la rebelin, fue derrotada por Sargn en el 711 a.C., sin que Egipto acudiera en su ayuda. La accin simblica de Isaas (v. 2) probablemente hizo que Ezequas, rey de Jud, desistiera de mezclarse en ese conflicto. 
2. 20.2 En aquel tiempo: evidentemente, unos tres aos antes (v. 3). Con frecuencia, los profetas daban ms fuerza a su mensaje realizando acciones simblicas. Vase Jer 13.1-11 n., y cf. Ez 4.1--5.17. 
3. 20.2 Desnudo: Probablemente estaba vestido con un taparrabo, como el que solan llevar los prisioneros de guerra. 

Isaas 21


Profeca sobre el desierto del mar 

1 [1] Profeca sobre el desierto del mar:[2] 
    Como un torbellino del Neguev, 
    as viene del desierto, 
    de la tierra horrenda. 
    2 Dura visin me ha sido mostrada: 
    El traidor traiciona 
    y el destructor destruye. 
    Sube, Elam; 
    sitia, Media.[3] 
    Todo su gemido hice cesar. 
    3 Por tanto, mis espaldas 
    se han llenado de dolor; 
    angustias se apoderaron de m, 
    como angustias de mujer de parto. 
    Me siento agobiado al orlo 
    y al verlo me lleno de espanto. 
    4 Se pasma mi corazn, 
    el horror me ha intimidado; 
    la noche de mi deseo 
    se me ha vuelto en espanto. 
    5 Ponen la mesa, 
    extienden tapices; 
    comen, beben. 
    Levantaos, prncipes, 
    engrasad el escudo! 
    6 Porque el Seor me dijo as: 
    "Ve, pon centinela 
    que haga saber lo que vea". 
    7 Y vio hombres montados, 
    jinetes de dos en dos, 
    montados sobre asnos, 
    montados sobre camellos. 
    Mir entonces ms atentamente, 
    8 y grit como un len:[4] 
    "Seor, sobre la atalaya 
    estoy yo continuamente de da, 
    y las noches enteras 
    sobre mi guardia! 
    9 He aqu que vienen hombres montados, 
    jinetes de dos en dos!". 
    Despus habl y dijo: 
    "Cay, cay Babilonia,[5] 
    y los dolos de sus dioses 
    quebrant en tierra!" 
    10 Pueblo mo, trillado y aventado, 
    os he dicho 
    lo que o de parte de Jehovde los ejrcitos, 
    el Dios de Israel. 

Profeca sobre Duma

11 Profeca sobre Duma:[6] 
    Me dan voces de Seir: 
    "Guarda, qu de la noche? 
    Guarda, qu de la noche?" 
12 El guarda respondi: 
    "La maana viene y despus la noche:[7] 
    preguntad, si queris preguntar.Volved a venir".[8] 

Profeca contra Arabia 

13 [9] Profeca sobre Arabia: 
    Entre las malezas de Arabia 
    pasaris la noche, 
    caminantes de Dedn.[10] 
    14 Salid a encontrar al sediento; 
    llevadle agua,moradores de tierra de Tema,[11] 
    socorred con pan al que huye. 
    15 Porque ante la espada huye, 
    ante la espada desnuda, 
    ante el arco entesado, 
    ante la violencia de la batalla. 
16 Porque as me ha dicho Jehov: "De aqu a un ao, semejante a los aos de un jornalero, toda la gloria de Cedar[12] ser deshecha, 17 y los sobrevivientes del nmero de los valientes flecheros, hijos de Cedar, sern reducidos; porque Jehov, Dios de Israel, lo ha dicho". 
						 NOTAS:

1. 21.1-10 Generalmente se relaciona esta seccin con la destruccin de la ciudad de Babilonia en el 539 a.C. por las tropas de Ciro, rey de Persia; pero algunos intrpretes consideran que se trata de una conquista anterior, realizada por Senaquerib, rey de Asiria, en el 689 a.C. 
2. 21.1 Desierto del mar. Por mar parece entenderse aqu el actual Golfo Prsico. Babilonia se menciona explcitamente en el v. 9. 
3. 21.2 El profeta llama a Elam y a Media, pases situados en lo que hoy es Irn, a participar en el ataque. Vase ndice de mapas. 
4. 21.8 Un len: segn un antiguo ms. y una versin antigua: El que vigilaba. 
5. 21.9 Ap 14.8; 18.2. 
6. 21.11 Duma: segn la versin griega (LXX): Edom. Vase Is 11.14 n. 
7. 21.12 Despus de un perodo de paz (la maana ) habr otro de guerra (la noche ); cf. Is 9.1-2; Am 5.18. 
8. 21.12 El profeta parece indicar que an no hay una revelacin clara acerca del resultado. 
9. 21.13-17 Se refiere a las tribus del desierto de Arabia; se desconoce la ocasin de la profeca. 
10. 21.13 Dedn: nombre de un lugar y de una tribu nmada y comerciante del norte de Arabia (cf. Jer 49.8; Ez 25.13). 
11. 21.14 Tema: lugar en el norte de Arabia, centro importante de las rutas de caravanas. 
12. 21.16 Cedar: regin en el nordeste de Arabia; posiblemente sus valientes (v. 17) sean los que haban atacado a Dedn y Tema. 

Isaas 22


Profeca sobre el valle de la visin 

1 [1] Profeca sobre el valle de la visin:[2] 
    Qu tienes ahora, 
    que con todos los tuyoshas subido sobre los terrados? 
    2 T, llena de alborotos, 
    ciudad turbulenta, ciudad alegre; 
    tus muertos no son muertos a espada 
    ni muertos en guerra. 
    3 Todos tus prncipes juntoshuyeron del arco, 
    fueron atados; 
    todos los que en ti se hallaron,[3] 
    fueron atados juntamente, 
    aunque haban huido lejos. 
    4 Por esto dije: "Dejadme, 
    llorar amargamente; 
    no os afanis por consolarme 
    de la destruccin de la hijade mi pueblo". 
    5 Porque es da de alboroto, 
    de angustia y confusin, 
    de parte del Seor,Jehov de los ejrcitos, 
    en el valle de la visin, 
    para derribar el muro y clamar al monte. 
    6 Elam tom la aljaba, 
    con carros y con jinetes, 
    y Kir sac el escudo.[4] 
    7 Tus hermosos valles 
    se llenaron de carros, 
    y los jinetes acamparon junto a la puerta. 
    8 Cayeron las defensas de Jud, 
    y en aquel da miraste 
    hacia la casa de armas del bosque.[5] 
    9 Visteis las brechas de la ciudad de David, 
    que se multiplicaron; 
    y recogisteis las aguasdel estanque de abajo. 
    10 Contasteis entonces las casas de Jerusaln 
    y derribasteis casas para fortificarel muro.[6] 
    11 Hicisteis foso entre los dos muros 
    para las aguas del estanque viejo;[7] 
    pero no tuvisteis respeto al que lo hizo, 
    ni mirasteis al que desde antiguolo haba planeado.[8] 
    12 Por tanto, el Seor,Jehov de los ejrcitos, 
    llam en este da a llanto y a lamentacin, 
    a raparse el cabelloy a vestir ropas speras. 
    13 Mas hubo gozo y alegra 
    matando vacas y degollando ovejas, 
    comiendo carne, bebiendo vinoy diciendo: 
    "Comamos y bebamos, porque maana moriremos!"[9] 
    14 Esto fue revelado a mis odos 
    de parte de Jehov de los ejrcitos: 
    "Este pecado no os ser perdonado 
    hasta que muris", 
    dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 

Sebna, sustituido por Eliaquim 

15 [10] Jehov de los ejrcitos dice as: 
    "Ve a encontrarte con este tesorero, 
    con Sebna el mayordomo, y dile: 
    16 "Qu tienes t aquo a quin tienes aqu, 
    que labraste aqu un sepulcro para ti, 
    como el que en lugar altolabra su sepultura 
    o el que esculpe para suna morada en la roca?[11] 
    17 He aqu que Jehovte transportar en duro cautiverio, 
    y de cierto te cubrir el rostro.[12] 
    18 Te echar a rodar con mpetu, 
    como a una bola por tierra extensa; 
    all morirs 
    y all estarn los carros de tu gloria, 
    verguenza de la casa de tu seor! 
    19 Te arrojar de tu lugar 
    y de tu puesto te empujar. 
    20 "En aquel da llamar a mi siervo[13] 
    Eliaquim, hijo de Hilcas.[14] 
    21 Lo vestir con tus vestiduras, 
    lo ceir con tu talabarte 
    y entregar en sus manos tu autoridad; 
    y l ser un padrepara el morador de Jerusaln 
    y para la casa de Jud. 
    22 Y pondr la llave de la casa de David 
    sobre su hombro: 
    l abrir y nadie cerrar, 
    cerrar y nadie abrir.[15] 
    23 Lo hincar como un clavo 
    en lugar firme y ser motivo de honra 
    para la casa de su padre. 
    24 Colgarn de l 
    toda la honra[16] de la casa de su padre, 
    los hijos y los nietos, 
    todos los vasos menores, 
    desde las tazas 
    hasta toda clase de jarros. 
    25 "Aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, 
    el clavo hincado en lugar firmeser quitado; 
    ser quebrado y caer. 
    Y la carga que sobre l se pusose echar a perder;[17] 
    porque Jehov ha hablado"". 
						 NOTAS:

1. 22.1-14 Algunos sugieren el 711 a.C. como la fecha de este mensaje; en dicho ao, Sargn II, de Asiria, invadi Palestina, aunque no atac Jerusaln (vase Is 20.1-6 n.). Es ms probable que la ocasin del prematuro regocijo (v. 1-2) se diera en el 701 a.C., cuando el rey Ezequas pag tributo a Senaquerib y el ejrcito asirio dej de sitiar Jerusaln (2 R 18.13-16; 19.35-36). Jerusaln hizo entonces preparativos militares, pero sin poner su fe en Dios. 
2. 22.1 Valle de la visin: frase oscura; posiblemente se refiera al valle de Hinom, al sudoeste de Jerusaln. 
3. 22.3 Todos los que en ti se hallaron: segn una versin antigua: tus hombres ms valientes. Unas inscripciones de Senaquerib atestiguan que algunos soldados de Ezequas desertaron durante el sitio de Jerusaln; quiz el profeta se refiere a esta circunstancia. 
4. 22.6 Accin de los aliados de Asiria en el sitio de Jerusaln. Elam: Vase Is 11.11 nota n y 21.2 n. Kir: lugar de ubicacin desconocida (no es el de Is 15.1; 16.7). 
5. 22.8 Casa de armas del bosque: edificio construido por el rey Salomn (1 R 7.2-5; 10.16-17) y usado como arsenal. 
6. 22.9-10 La ciudad de David: la parte fortificada del sudeste de Jerusaln (2 S 5.7). 
7. 22.9-11 Los preparativos para abastecer de agua a la ciudad con el fin de resistir el asedio se refieren, probablemente, al canal de Silo, construido por Ezequas (vase 2 R 20.20 n.). 
8. 22.8-11 La preparacin militar no vale nada si no va acompaada de la fe en Dios; los de Jerusaln se fijaron en sus armas, en la fortificacin de la ciudad y en el abastecimiento de agua, pero no se fijaron en Dios, el que hizo todo aquello. Vase Is 7.8-9 nota k. 
9. 22.13 Citado en 1 Co 15.32. 
10. 22.15-25 A veces, los profetas dirigen su mensaje de condenacin a algn individuo (Jer 20.1-6; 28.12-17; Am 7.16-17). La falta cometida por Sebna no se especifica, pero es posible que en su funcin de mayordomo (v. 15; cf. 2 R 18.18) aconsejara a Ezequas una alianza con Egipto, en contra de los consejos de Isaas (cf. Is 30.2-5; 31.1-3). 
11. 22.16 Los ricos se hacan excavar sepulcros en la roca, para no ser enterrados en el lugar comn de los pobres (cf. Jer 26.23). 
12. 22.17 El sentido del heb. es dudoso. Otra posible traduccin del v. 17: El Seor te va a sacudir, como se sacude una prenda para quitarle los piojos. 
13. 22.20 Mi siervo: ttulo honorfico, reservado a los fieles servidores del Seor, como Abraham (Gn 26.24), Moiss (Nm 12.7; Jos 1.1), David (2 S 3.18; 7.5) y el mismo Isaas (20.3); tambin se usa para referirse a aquellos quienes Dios, como Seor de la historia, ha designado para el cumplimiento de una misin particular (Jer 27.6; 43.10). Cf. Is 42.1. 
14. 22.20 Cuando lleg la crisis del ao 701 a.C., Eliaquim ya haba reemplazado a Sebna, aunque este continuaba en un puesto inferior (Is 36.3; 37.2). 
15. 22.22 Palabras recogidas en Ap 3.7; cf. Mt 16.19. La persona que estaba en posesin de la llave del palacio poda decidir quines tenan acceso al rey. 
16. 22.24-25 La honra: o lo valioso. La palabra hebrea tiene ambos significados, y tambin el de pesado. Con este ltimo sentido se encuentra en el v. 23, en un juego de palabras difcil de traducir. Segn algunos comentaristas, los v. 24-25 sugieren que Eliaquim, aprovechndose de su situacin, comenz a beneficiar con cargos y privilegios a sus parientes y amigos. Pero ese favoritismo provocara su cada, como cae de la pared un clavo cargado con un peso mayor del que puede soportar. En tal caso, los v. 24-25 habran sido escritos en fecha posterior a la de los v. 22-23. 
17. 22.25 Probable alusin a los funcionarios corruptos, que hundirn a la nacin en el caos. Por eso la administracin de Eliaquim ser, al final, tan desastrosa como la de Sebna (vase Is 22.15-25 n.). 

Isaas 23


Profeca contra Tiro 

1 [1] Profeca sobre Tiro: 
    Aullad, naves de Tarsis,[2] 
    porque destruida es Tiro 
    hasta no quedar casa[3] ni lugar adonde entrar! 
    Desde la tierra de Quitim 
    les ha sido anunciado. 
    2 Callad, moradores de la costa, 
    mercaderes de Sidn, 
    los que cruzando el mar te abastecan! 
    3 Su provisin proceda de las sementeras 
    que crecen con las muchas aguas del Nilo, 
    de la mies del ro. 
    Fue tambin emporio de las naciones. 
    4 Avergunzate, Sidn!, porque el mar, 
    la fortaleza del mar 
    habl, diciendo:[4] 
    "Nunca estuve de parto: 
    no di a luz, 
    ni cri jvenes 
    ni hice crecer muchachas". 
    5 Cuando lleguen las nuevas a Egipto, 
    tendrn dolor por las noticias de Tiro. 
    6 Pasaos a Tarsis;[5] 
    aullad, moradores de la costa. 
    7 No era esta vuestra ciudad alegre, 
    con muchos das de antiguedad? 
    Sus pies la llevarn 
    a morar lejos.[6] 
    8 Quin decret esto sobre Tiro, 
    la que reparta coronas, 
    cuyos comerciantes eran prncipes, 
    cuyos mercaderes eran los noblesde la tierra? 
    9 Jehov de los ejrcitos lo decret 
    para envilecer la soberbiade todo esplendor 
    y para humillar a todos los ilustresde la tierra. 
    10 Pasa cual ro de tu tierra,[7] 
    hija de Tarsis, 
    porque no tendrs ya ms poder. 
    11 Extendi su mano sobre el mar, 
    hizo temblar los reinos; 
    Jehov mand respecto a Canan 
    que sus fortalezas sean destruidas. 
    12 Y dijo: "No te alegrars ms, 
    oprimida virgen, hija de Sidn. 
    Levntate para pasar a Quitim, 
    y aun all no tendrs reposo". 
    13 Mira la tierra de los caldeos![8] 
    Este pueblo no exista. 
    Asiria la fund para los moradoresdel desierto. 
    Levantaron sus fortalezas, 
    edificaron sus palacios; 
    l la convirti en ruinas. 
    14 Aullad, naves de Tarsis, 
    porque vuestra fortaleza es destruida! 
15 Acontecer en aquel da, que Tiro ser echada en el olvido durante setenta aos,[9] como los das de un rey. Despus de los setenta aos, cantar Tiro una cancin como de ramera. 
    16 Toma un arpa 
    y recorre la ciudad, 
    ramera olvidada. 
    Entona una buena meloda, 
    repite la cancin, 
    a fin de que seas recordada.[10] 
17 Y acontecer que al fin de los setenta aos visitar Jehov a Tiro, la cual volver a comerciar y fornicar de nuevo con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra. 18 Pero sus negocios y ganancias sern consagrados a Jehov. No se guardarn ni se atesorarn, porque sus ganancias sern para los que estn delante de Jehov, para que coman hasta saciarse y vistan con esplendidez.[11] 
						 NOTAS:

1. 23.1-8 Cf. Ez 26--28; Jl 3.4-8; Am 1.9-10; Zac 9.1-4; cf. tambin Mt 11.21-22; Lc 10.13-14. Tiro y Sidn eran importantes puertos de Fenicia, en la costa norte de Palestina (vase ndice de mapas ). Los fenicios haban establecido colonias en la isla de Chipre, situada al noroeste de Tiro (v. 1), y durante siglos haban comerciado con el trigo de Egipto (v. 3), transportndolo a distintos destinos, incluso a Espaa, en el extremo occidental del Mediterrneo. 
2. 23.1 Tarsis: Vase Sal 48.7 n. 
3. 23.1 Casa: otra posible traduccin: puerto. 
4. 23.4 Porque el mar... habl: otra posible traduccin: pues tendrs que decir; es decir, que el mar, visto como la madre de los marineros, desconocer a los fenicios, por ms que fueran gente de mar. 
5. 23.6 Tarsis: considerado entonces como el lugar ms lejano del mundo (v. 1). 
6. 23.7 Sobre la importancia del comercio y la influencia de Tiro, cf. Ez 27.1-25. 
7. 23.10 Cual ro de tu tierra: referencia al ro Nilo. Otra traduccin, basada en un ms. antiguo y la versin griega (LXX), es: Cultiva la tierra. 
8. 23.13 El heb. de este v. es oscuro; se da una traduccin probable. Los caldeos: esto es, los babilonios, que infligieron a Tiro una gran derrota (cf. Ez 26.7-14). 
9. 23.15 Setenta aos: nmero redondo, que indica un largo perodo de tiempo (Sal 90.10). Cf. la profeca de Jeremas sobre la duracin del exilio en Babilonia (Jer 25.11-12). 
10. 23.16 El profeta se dirige a la ciudad de Tiro como si fuera una ramera olvidada que ha perdido los encantos de su juventud, y la invita irnicamente a que trate de recuperar su antiguo podero comercial. Cf. Is 1.7, donde el mensaje proftico tambin se comunica en forma de cancin. 
11. 23.17-18 A pesar de su mensaje de condenacin, el profeta prev un tiempo en que Dios permitir a Tiro restaurar su antiguo comercio, solo que entonces sus ganancias estarn consagradas a Jehov. 

Isaas 24


El juicio de Jehov sobre la tierra 

1 [1] He aqu que Jehov 
    devasta la tierra y la arrasa, 
    trastorna[2] su faz 
    y hace esparcir a sus moradores. 
    2 Y suceder, como al pueblo, 
    as tambin al sacerdote; 
    como al esclavo, as a su amo; 
    como a la criada, a su ama; 
    como al que compra, al que vende; 
    como al que presta, al que toma prestado; 
    como al acreedor, as tambin al deudor.[3] 
    3 La tierra ser totalmente devastada 
    y completamente saqueada, 
    porque Jehov ha pronunciadoesta palabra. 
    4 Se destruy, cay la tierra; 
    enferm, cay el mundo; 
    enfermaron los altos pueblos de la tierra. 
    5 Y la tierra fue profanada 
    por sus moradores, 
    porque traspasaron las leyes, 
    falsearon el derecho, 
    quebrantaron el pacto eterno.[4] 
    6 Por esta causa la maldicinconsumi la tierra 
    y sus moradores fueron asolados;[5] 
    por esta causa fueron consumidoslos habitantes de la tierra 
    y disminuy la poblacin. 
    7 Se perdi el vino, 
    enferm la vid, 
    gimieron todos los que eranalegres de corazn. 
    8 Ces el regocijo de los panderos, 
    se acab el estruendode los que se alegran, 
    ces la alegra del arpa. 
    9 No bebern vino con cancin; 
    la sidra les ser amargaa los que la beben. 
    10 Quebrantada est la ciudad[6] 
    a causa del desastre. 
    Toda casa se ha cerrado, 
    para que no entre nadie. 
    11 Hay clamores en las callespor falta de vino; 
    todo gozo se ha apagado, 
    la alegra se desterr de la tierra. 
    12 La ciudad qued desolada 
    y con ruina fue destrozada la puerta. 
    13 Porque as ser en medio de la tierra, 
    en medio de los pueblos, 
    como un olivo sacudido, 
    como rebuscos 
    despus de la vendimia. 
    14 Estos alzarn su voz, cantarn gozosos 
    por la grandeza de Jehov; 
    desde el mar darn voces. 
    15 Glorificad por esto a Jehov en los valles; 
    en las costas del mar 
    sea nombrado Jehov, Dios de Israel. 
    16 De los extremos de la tierraomos cnticos: 
    "Gloria al justo!"[7] 
    Y yo dije: 
    "Mi desdicha, mi desdicha, ay de m!" 
    Traidores han traicionado, 
    y han traicionadocon traicin de desleales. 
    17 Terror, foso y red 
    sobre ti, morador de la tierra! 
    18 Y acontecer que el que huyade la voz del terror 
    caer en el foso; 
    y el que salga de en medio del foso 
    ser atrapado en la red; 
    porque de lo alto se abrirn ventanas[8] 
    y temblarn los cimientos de la tierra.[9] 
    19 Ser destruida del todo la tierra, 
    enteramente desmenuzada ser la tierra, 
    en gran manera ser la tierra conmovida. 
    20 Temblar la tierra como un ebrio 
    y ser removida como una choza, 
    y tanto pesar sobre ella su pecado, 
    que nunca ms se levantar. 
    21 Acontecer en aquel da, 
    que Jehov castigar 
    al ejrcito de los cielos[10] en lo alto 
    y a los reyes de la tierra sobre la tierra. 
    22 Sern amontonados 
    como se amontona a los encarceladosen una mazmorra, 
    y en prisin quedarn encerrados. 
    Y al cabo de muchos dassern castigados. 
    23 La luna se avergonzar 
    y el sol se confundir, 
    cuando Jehov de los ejrcitos reine 
    en el monte Sin,[11] en Jerusaln, 
    y brille su gloria delante de sus ancianos. 
						 NOTAS:

1. 24.1-23 Los caps. 24--27 han sido considerados por algunos comentaristas como "el apocalipsis de Isaas", por sus semejanzas con el gnero de literatura llamado "apocalptico" (vase Introduccin a Apocalipsis ). Este pasaje incluye alusiones a un banquete en los das ltimos, al castigo de los poderes celestiales y a la resurreccin de los muertos. El cap. 24 trata del juicio sobre el mundo entero (v. 1-6; cf. v. 13) y la cesacin de toda alegra (v. 7-13), excepto la de los sobrevivientes (v. 14-16a). Luego vuelve al tema del juicio: hasta los poderes celestiales tendrn que dar cuenta al Seor victorioso (v. 16b-23). 
2. 24.1 Trastorna: (la tierra) con terremotos (cf. v. 18-20). 
3. 24.2 Cf. Os 4.9. El juicio divino alcanzar no solo a los sacerdotes, sino a toda la humanidad. 
4. 24.5 El pacto eterno: Podra referirse al pacto hecho con No (Gn 9.1-17), o bien al del Sina (Ex 20; 24). 
5. 24.6 Cf. Gn 3.17-19. 
6. 24.10 Quebrantada est la ciudad: No se dice de qu ciudad se trata. 
7. 24.16 Al justo: probablemente se trata de Israel ya restaurado, aunque algunos traducen con mayscula, al Justo, refiriendo la palabra a Dios. 
8. 24.18 De lo alto se abrirn ventanas: probable alusin al diluvio en tiempos de No (Gn 7.11; 8.2). 
9. 24.17-18 Cf. Jer 48.43-44. 
10. 24.21 Ejrcito de los cielos: es decir, los astros, a los que rendan culto las naciones paganas (cf. Jer 19.13; Sof 1.5 y vase Dn 8.10 nota k ). 
11. 24.23 El monte Sin: Vase Sal 2.6 n.

Isaas 25


Cntico de alabanza por el favor de Jehov 

1 [1] Jehov, t eres mi Dios; 
    te exaltar, alabar tu nombre, 
    porque has hecho maravillas; 
    tus consejos antiguosson verdad y firmeza.[2] 
    2 Porque convertistela ciudad en escombros, 
    la ciudad fortificada, en ruina, 
    y el alczar de los extranjerosya no ser ciudad 
    ni nunca ms ser reedificado. 
    3 Por esto te glorificar el pueblo fuerte, 
    te temer la ciudad de gente poderosa. 
    4 Porque fuiste fortaleza para el pobre, 
    fortaleza para el necesitadoen su afliccin, 
    refugio contra la tormenta, 
    sombra contra el calor; 
    porque el mpetu de los violentos 
    es como una tormentaque se abate contra el muro.[3] 
    5 Como el calor en lugar seco, 
    as humillars el orgullode los extranjeros; 
    y como calor debajo de una nube, 
    hars marchitar el renuevode los poderosos. 
    6 Y Jehov de los ejrcitos 
    har en este monte a todos los pueblos 
    banquete de manjares suculentos, 
    banquete de vinos refinados, 
    de sustanciosos tutanos 
    y vinos generosos.[4] 
    7 Y destruir en este monte 
    la cubierta tendidasobre todos los pueblos, 
    el velo que envuelve a todas las naciones. 
    8 Destruir a la muerte para siempre,[5] 
    y enjugar Jehov el Seor las lgrimas 
    de todos los rostros[6] 
    y quitar la afrenta de su pueblo 
    de toda la tierra; 
    porque Jehov lo ha dicho. 
    9 Se dir en aquel da: 
    "He aqu, este es nuestro Dios! 
    Le hemos esperado, y nos salvar. 
    Este es Jehov, a quien hemos esperado! 
    Nos gozaremos y nos alegraremosen su salvacin". 
    10 Porque la mano de Jehovse posar sobre este monte; 
    pero Moab[7] ser pisoteadoen su mismo sitio, 
    como es pisoteada la pajaen el estercolero. 
    11 Y extender sus manos por en medio de l, 
    como las extiende el nadador para nadar; 
    y abatir su soberbia 
    y la destreza de sus manos. 
    12 Abatir la fortaleza de tus altos muros: 
    la humillar y la echar abajo, 
    hasta el polvo. 
						 NOTAS:

1. 25.1-12 El cap. 25 incluye varios temas: Los v. 1-5 son un himno de gratitud a Dios por la derrota de los enemigos y por su ayuda a los necesitados; los v. 6-9 reanudan el tema de Is 24.21-23 y anuncian un banquete en los ltimos das; los v. 10-12 se refieren al castigo de Moab, considerado, quiz, como figura de todos los enemigos de Jehov. 
2. 25.1-5 Cf. Sal! 45. 
3. 25.4 Contra el muro: texto probable; otra posible traduccin: de invierno. 
4. 25.6 Alusin al tema del banquete mesinico, frecuente en el NT (vase Mt 8.11 nota i ). 
5. 25.8 Cf. 1 Co 15.26,54. 
6. 25.8 Cf. Ap 7.17; 21.4. 
7. 25.10-12 Is 15.1--16.14; Jer 48.1-47; Ez 25.8-11; Am 2.1-3; Sof 2.8-11. 

Isaas 26


Cntico de confianza en la proteccin de Jehov 

1 [1] En aquel da cantarn este cntico en tierra de Jud: 
    "Fuerte ciudad tenemos; 
    salvacin puso Dios 
    por muros y antemuro. 
    2 Abrid las puertas[2] 
    y entrar la gente justa, 
    guardadora de verdades. 
    3 T guardars en completa paz 
    a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, 
    porque en ti ha confiado. 
    4 Confiad en Jehov perpetuamente, 
    porque en Jehov, el Seor, 
    est la fortaleza de los siglos. 
    5 Porque derrib a los que morabanen las alturas; 
    humill a la ciudad enaltecida, 
    la humill hasta la tierra, 
    la derrib hasta el polvo. 
    6 Ser pisoteada 
    por los pies del afligido, 
    bajo los pasos del necesitado". 
    7 El camino del justo es rectitud; 
    t, que eres recto,allanas el camino del justo.[3] 
    8 Tambin en el camino de tus juicios, 
    Jehov, te hemos esperado; 
    tu nombre y tu memoria 
    son el deseo de nuestra alma. 
    9 Con mi alma te he deseado en la noche 
    y, en tanto que me dure el espritudentro de m, 
    madrugar a buscarte; 
    porque luego que hay juicios tuyosen la tierra, 
    los moradores del mundoaprenden justicia. 
    10 Se mostrar piedad al malvado, 
    pero no aprender justicia, 
    sino que en tierra de rectitudhar iniquidad 
    y no mirar a la majestad de Jehov. 
    11 Jehov, tu mano est alzada, 
    pero ellos no ven. 
    Cuando por fin vean, 
    se avergonzarn los que envidianal pueblo; 
    y a tus enemigos, fuego los consumir.[4] 
    12 Jehov, t nos dars paz, 
    porque tambin nos hiciste 
    todas nuestras obras.[5] 
    13 Jehov, Dios nuestro, 
    otros seores fuera de tise han enseoreado de nosotros; 
    pero nosotros nos acordaremosde tu nombre, 
    solamente del tuyo. 
    14 Muertos son, no vivirn; 
    han fallecido, no resucitarn; 
    porque los castigaste, 
    los destruiste y desvanecistetodo su recuerdo.[6] 
    15 Aumentaste el pueblo, Jehov, 
    aumentaste el pueblo; 
    te hiciste glorioso; 
    ensanchaste todos los confines del pas. 
    16 Jehov, en la tribulacin 
    te buscaron; 
    derramaron su oracin 
    cuando los castigaste.[7] 
    17 Como la mujer encintacuando se acerca el alumbramiento 
    gime y da gritos en sus dolores, 
    as hemos sido delante de ti, Jehov. 
    18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, 
    pero dimos a luz solo viento; 
    ninguna liberacin logramos en la tierra 
    ni cayeron los moradores del mundo. 
    19 Tus muertos vivirn; 
    sus cadveres resucitarn. 
    Despertad y cantad, 
    moradores del polvo! 
    porque tu roco es cual rocode hortalizas, 
    y la tierra entregar sus muertos.[8] 
    20 Anda, pueblo mo, entra en tus aposentos, 
    cierra tras de ti tus puertas; 
    escndete un poquito, 
    por un momento, 
    en tanto que pasa la indignacin. 
    21 Porque he aqu que Jehovsale de su lugar 
    para castigar 
    al morador de la tierra 
    por su maldad contra l; 
    y la tierra descubrirla sangre derramada en ella, 
    y no encubrir ya ms a sus muertos.[9] 
						 NOTAS:

1. 26.1-21 Los v. 1-19 son un salmo, compuesto, probablemente, de dos o ms himnos distintos. En los v. 1-6 se reconoce que el triunfo de Jud debe atribuirse a Dios. Los v. 7-19 son una oracin de confianza en Dios y de peticin de ayuda frente a los hombres y frente a los enemigos (cf. Sal 44; 60; 74). Los v. 20-21 son la respuesta a la plegaria del pueblo, al que se le aconseja que espere la victoria de Jehov. 
2. 26.2 Abrid las puertas: las de la ciudad; cf. Sal 24.7-10; 118.19-20. 
3. 26.7 Cf. Sal 37.23-24; Pr 20.24. 
4. 26.11 Cf. Heb 10.27. 
5. 26.12 Porque... nuestras obras: otra posible traduccin: t, en verdad, nos tratas conforme a nuestras obras. 
6. 26.14 Ntese el contraste con el v. 19. 
7. 26.16 Jehov... los castigaste: Otra posible traduccin: Jehov, en la angustia causada por tu castigo murmuramos una oracin. 
8. 26.19 Algunos intrpretes ven en este pasaje la ms antigua alusin a la resurreccin de los muertos, referida especficamente a los justos (cf. Dn 12.2, que tambin habla de la resurreccin de los malos). Sin embargo, algunos comentaristas opinan que aqu se trata, en sentido figurado, de la restauracin de la nacin de Israel, como en Ez 37. 
9. 26.20-21 Vase Is 26.1-21 n. Antes que Dios pueda bendecir a su pueblo, tendrn que recibir su castigo los malvados, ya que la sangre de los asesinados clama desde la tierra (cf. Gn 4.10). 

Isaas 27


Liberacin y regreso de Israel 

1 [1] En aquel da Jehov castigar 
    con su espada dura, grande y fuerte 
    a Leviatn, la serpiente veloz, 
    a Leviatn, la serpiente tortuosa; 
    y matar al dragn que est en el mar.[2] 
    2 Aquel da cantadle a la via del vino rojo. 
    3 "Yo, Jehov, la guardo; 
    a cada momento la regar; 
    la guardar de noche y de da 
    para que nadie la dae. 
    4 No hay enojo en m. 
    Quin pondr contra m en batallaespinos y cardos? 
    Yo los pisotear 
    y los quemar a todos juntos.[3] 
    5 O se acoger alguien a mi amparo? 
    Que haga conmigo paz!, 
    s, que haga la paz conmigo!" 
    6 Das vendrn cuando Jacob echar races, 
    florecer y echar renuevos Israel,[4] 
    y la faz del mundo llenar de fruto. 
    7 Acaso ha sido herido 
    como fue herido quien lo hiri,[5] 
    o ha sido muerto 
    como fueron muertos los que lo mataron? 
    8 Con moderacin 
    lo castigars en sus vstagos. 
    l los remueve con su recio viento 
    en el da del viento del este.[6] 
    9 De esta manera, pues, ser perdonada 
    la iniquidad de Jacob, 
    y este ser todo el fruto 
    de la remocin de su pecado: 
    que vuelva todas las piedras del altar 
    como piedras de cal desmenuzadas, 
    y que no se levanten ms 
    los smbolos de Asera[7] ni las imgenes del sol. 
    10 Porque la ciudad fortificada[8] ser desolada, 
    la ciudad habitada ser abandonada 
    y dejada como un desierto; 
    all pastar el becerro, 
    all tendr su majada 
    y consumir sus ramas. 
    11 Cuando sus ramas se sequen, 
    sern quebradas 
    y vendrn mujeres a encenderlas. 
    Porque aquel no es un pueblo inteligente; 
    por tanto, su Hacedorno tendr de l misericordia, 
    no se compadecer de l el que lo form. 
    12 Acontecer en aquel da,que trillar Jehov 
    desde el ro ufrateshasta el torrente de Egipto,[9] 
    y vosotros, hijos de Israel, 
    seris reunidos uno a uno. 
    13 Acontecer tambin en aquel da, 
    que se tocar con gran trompeta,[10] 
    vendrn los que haban sido esparcidosen la tierra de Asiria 
    y los que haban sido desterradosa Egipto, 
    y adorarn a Jehov 
    en el monte santo, en Jerusaln.[11] 
						 NOTAS:

1. 27.1-13 Este pasaje trata varios temas, sin clara conexin entre s: Las naciones sern juzgadas (v. 1 n.); Israel, la via de Dios (v. 2-6), tendr que sufrir (v. 7-11), pero los israelitas desterrados retornarn del cautiverio (v. 12-13). 
2. 27.1 Las naciones que oprimen a Israel aparecen como monstruos legendarios. Vase Job 3.8 n.; cf. Sal 74.13-14; 104.26. 
3. 27.4 Los espinos y cardos simbolizan a los enemigos de Israel, a los cuales Dios pisotear. 
4. 27.6 Jacob... Israel: nombres sinnimos, que despus de la cancin revelan la identidad de la via (cf. Is 5.7). 
5. 27.7-11 Este pasaje podra indicar que el Seor ya ha castigado suficientemente a Israel por sus pecados (cf. Is 40.2) y que ahora lo bendecir por haber abandonado toda idolatra (v. 7-9). Sus enemigos, en cambio, no quedarn sin castigo (v. 10-11). 
6. 27.8 Este v. es poco claro en heb. 
7. 27.9 Smbolos de Asera: Vase Is 17.8 n. 
8. 27.10 La ciudad fortificada: Se trata de alguna ciudad enemiga de Jerusaln (cf. Is 24.10; 26.5). 
9. 27.12 Los lmites ideales del territorio israelita se extendan desde el ro ufrates hasta el ro que formaba la frontera con Egipto (Gn 15.18). Vase ndice de mapas. 
10. 27.12-13 El retorno a Jerusaln de los israelitas dispersos (vase Is 11.11-16 n.) se presenta con imgenes de la cosecha (cf. Jl 3.13; Mt 13.39; Ap 14.15-16) y de la convocatoria, al son de la trompeta, a las reuniones solemnes (Nm 10.2-10; Jl 2.15; cf. Mt 24.31; 1 Ts 4.16). 
11. 27.13 El monte santo: Vase Sal 2.6 n. 

Isaas 28


Condenacin de Efran 

1 [1] Ay de la corona de soberbiade los ebrios de Efran[2] 
    y de la flor caduca de la hermosurade su gloria, 
    que est sobre la cabeza del valle frtil 
    de los aturdidos del vino! 
    2 He aqu, Jehov tiene a uno que es fuerte[3] y poderoso: 
    como una tormenta de granizo, 
    como un torbellino arrasador, 
    como el mpetu de recias aguasque inundan. 
    Con fuerza derriba a tierra, 
    3 con los pies ser pisoteada 
    la corona de soberbiade los ebrios de Efran. 
    4 Y la flor caduca de la hermosurade su gloria 
    que est sobre la cabeza del valle frtil, 
    ser como la fruta temprana, 
    la primera del verano, la cual,apenas la ve el que la mira, 
    se la traga 
    tan luego como la tiene a la mano. 
    5 Aquel da, Jehov de los ejrcitos 
    ser por corona de gloria 
    y diadema de hermosura 
    para el resto de su pueblo.[4] 
    6 Ser espritu de justicia 
    para el que se sienta a juzgar, 
    y dar fuerzas 
    a los que rechazan el asalto a la puerta. 
    7 [5] Pero tambin estos erraron por el vino 
    y por la sidra se entontecieron; 
    el sacerdote y el profetaerraron por la sidra, 
    fueron trastornados por el vino; 
    se aturdieron con la sidra, 
    erraron en la visin, 
    titubearon en el juicio.[6] 
    8 Porque toda mesa est llena 
    de vmito y suciedad, 
    hasta no quedar lugar limpio. 
    9 A quin se habr de instruir? 
    o a quin se har entender la doctrina? 
    A los destetados? 
    A los recin destetados? 
    10 Porque mandamiento tras mandamiento, 
    mandato sobre mandato, 
    rengln tras rengln, 
    lnea tras lnea, 
    un poquito aqu, un poquito all,[7] 
    11 porque en lengua de tartamudos, 
    en lenguaje extrao,[8] 
    hablar a este pueblo. 
    12 A ellos dijo: "Este es el reposo; 
    dad reposo al cansado. 
    Este es el alivio", 
    mas no quisieron escuchar.[9] 
    13 La palabra, pues, de Jehov les ser 
    mandamiento tras mandamiento, 
    mandato tras mandato, 
    rengln tras rengln, 
    lnea tras lnea, 
    un poquito aqu, un poquito all; 
    hasta que vayan y caigan de espaldas, 
    y sean quebrantados,atrapados y aprisionados. 

Amonestacin a Jerusaln

14 Por tanto, seores burladores 
    que gobernis a este pueblo 
    que est en Jerusaln, 
    od la palabra de Jehov. 
    15 Vosotros habis dicho: 
    "Hemos hecho un pacto con la muerte; 
    un convenio hicimos con el seol.[10] 
    Cuando pase el torrente del azote, 
    no llegar a nosotros, 
    porque hemos puesto nuestro refugioen la mentira 
    y en la falsedad nos esconderemos". 
    16 Por eso, Jehov, el Seor, dice as: 
    "He aqu que yo he puesto en Sin 
    por fundamento una piedra, 
    piedra probada, 
    angular, preciosa, 
    de cimiento estable. 
    El que crea, no se apresure.[11] 
    17 Ajustar el juicio a cordel,[12] 
    y a nivel la justicia". 
    El granizo barrer el refugio de la mentira 
    y las aguas inundarn el escondrijo. 
    18 Y ser anulado vuestro pactocon la muerte 
    y vuestro convenio con el seolno ser firme; 
    cuando pase el torrente del azote, 
    seris por l pisoteados.[13] 
    19 Luego que comience a pasar, 
    l os arrebatar, 
    porque de maana en maana pasar, 
    de da y de noche; 
    y ser ciertamente un espantoel entender lo odo. 
    20 La cama ser corta para poder estirarse 
    y la manta estrechapara poder envolverse.[14] 
    21 Jehov se levantarcomo en el monte Perazim, 
    como en el valle de Gaban[15] se enojar; 
    para hacer su obra, su extraa obra, 
    y para hacer su trabajo,su extrao trabajo.[16] 
    22 Ahora, pues, no os burlis, 
    para que no se aprieten msvuestras ataduras; 
    porque destruccin ya determinada 
    sobre todo el pas 
    he odo del Seor, 
    Jehov de los ejrcitos. 
    23 Estad atentos y od mi voz; 
    atended y od mi dicho: 
    24 El que ara para sembrar, 
    arar todo el da? 
    Slo romper y quebrarlos terrones de la tierra? 
    25 Cuando ya ha preparado su superficie, 
    no esparce el eneldo, siembra el comino, 
    pone el trigo en hileras, 
    la cebada en el lugar sealado 
    y la avena en su borde apropiado?[17] 
    26 Porque su Dios lo instruye 
    y le ensea lo recto: 
    27 que el eneldo no se trilla con trillo, 
    ni sobre el comino se pasarueda de carreta; 
    sino que con un palo se sacude el eneldo, 
    y el comino con una vara. 
    28 El grano se trilla; 
    pero no lo trillar por siempre, 
    ni lo aplasta con la rueda de su carreta, 
    ni lo tritura con los dientes de su trillo. 
    29 Tambin esto sali de Jehovde los ejrcitos, 
    para hacer maravilloso el consejo 
    y engrandecer su sabidura! 
						 NOTAS:

1. 28.1-6 Los caps. 28--33, con pocas excepciones, se refieren a la crisis provocada por Asiria entre los aos 705 y 701 a.C. Cuando muri el rey Sargn II (705 a.C.), hered el trono su hijo Senaquerib. Por aquel tiempo, Ezequas, rey de Jud (Is 1.1), hizo alianza con Egipto, lo que determin la invasin de Palestina por parte de los asirios. Los distintos mensajes de estos caps. pueden agruparse de acuerdo con los seis "ayes" o anuncios de desastre con los que comienzan: Is 28.1; 29.1,15; 30.1; 31.1; 33.1. La advertencia a Israel, el reino del Norte, en los v. 1-6, fue hecha, probablemente, antes de la cada de Samaria (721 a.C.). Aqu sirve de introduccin al mensaje dirigido a Jud (v. 7-11). 
2. 28.1 Efran: Vase Is 7.2 n. 
3. 28.2 Uno que es fuerte: es decir, el rey de Asiria. 
4. 28.5 La corona de gloria, que es Jehov, se contrapone a la corona de flores marchitas de los v. 1 y 4. El resto: Vase Is 4.2-6 n. Este resto fiel contrasta con los borrachos de Israel (v. 1) y de Jud (v. 7-8). 
5. 28.7--29.16 La siguiente seccin incluye varios temas: la amonestacin a los borrachos de Jud (28.7-13); la reprensin a Jud por haber buscado la ayuda de Egipto contra Asiria, en lugar de confiar en Jehov (28.14-22); la parbola relativa a los sabios planes de Dios (28.23-29); el anuncio de la angustia de Jerusaln y de su liberacin (29.1-8); las declaraciones sobre la ceguera del pueblo (29.13-14) y sobre los que pretenden actuar a espaldas de Jehov (29.15-16). 
6. 28.7 Los verdaderos profetas tenan frecuentes conflictos con los sacerdotes y los profetas falsos (cf. Jer 26.8-19; Os 4.4-8; Am 7.10-17; Miq 3.5-11). 
7. 28.10 Puede tratarse de una imitacin de los balbuceos de los borrachos, que remedaban de ese modo los mensajes profticos, con el propsito de burlarse del profeta. Algunas versiones solo transliteran los monoslabos del v., que parecen imitar los balbuceos de un nio que est aprendiendo a hablar. 
8. 28.11 O sea, en el lenguaje de los asirios (cf. Jer 5.15), comparado irnicamente (v. 13) con las palabras burlonas (v. 10) usadas contra el profeta. 
9. 28.12 1 Co 14.21. 
10. 28.15 Con irona se alude en estos trminos al pacto hecho con Egipto. Muerte: heb. mot, nombre que tambin designaba al dios cananeo del reino de los muertos; la frase sugiere que este dios pagano, bajo su nombre egipcio (probablemente Osiris o Set), haba sido invocado como testigo de un pacto que solo poda conducir al desastre. Cf. tambin el v. 18. 
11. 28.16 Este v. se cita en 1 P 2.6. Cf. Is 8.14; Sal 118.22-23; Ro 9.33; 10.11. Con respecto a la confianza o a la fe que conduce a la tranquilidad, cf. Is 7.9; 8.17; 26.4; 30.15. 
12. 28.17 Cordel (o plomada ): pesa colgada de una cuerda, que sirve al constructor para mantener la lnea vertical de una pared (cf. Am 7.7). 
13. 28.18 Cf. v. 15. 
14. 28.20 Probablemente se trata de un dicho proverbial: los oyentes no pueden cambiar su situacin. Cf. Jer 13.23; 17.1. 
15. 28.21 En el monte Perazim, David venci a los filisteos (2 S 5.20; 1 Cr 14.11). En Gaban, Josu haba derrotado anteriormente a unos reyes cananeos (Jos 10.9-12). 
16. 28.21 Su extrao trabajo: el de luchar contra su pueblo, no a favor de l. 
17. 28.25 Avena (o centeno ): Este grano, lo mismo que la cebada, era menos estimado que el trigo; a veces se sembraba en los bordes de los campos para evitar que la gente, al pasar, arrancara el trigo.

Isaas 29


Ariel y sus enemigos

1 Ay de Ariel, de Ariel,[1] 
    la ciudad donde acamp David![2] 
    Aadid un ao a otro, 
    y que las fiestas sigan su curso. 
    2 Mas yo pondr a Ariel en aprietos, 
    y habr desconsuelo y tristeza. 
    Ser para m un "ariel".[3] 
    3 Porque acampar contra ti, 
    a tu alrededor; 
    te sitiar con mquinas de asedio 
    y levantar contra ti baluartes. 
    4 Entonces sers derribada 
    y hablars desde la tierra. 
    Tu habla saldr del polvo; 
    tu voz, desde la tierra,ser como la de un fantasma, 
    y tu habla susurrar desde el polvo. 
    5 La muchedumbre de tus enemigos 
    ser como polvo menudo 
    y la multitud de los fuertes 
    como tamo que pasa. 
    Acontecer repentinamente, 
    en un momento. 
    6 Por Jehov de los ejrcitos sers visitada 
    con truenos, con terremotosy con gran ruido, 
    con torbellino y tempestad,y con llama de fuego consumidor. 
    7 Y ser como un sueo de visin nocturna 
    la multitud de todas las naciones 
    que pelean contra Ariel, 
    y todos los que pelean contra ellay su fortaleza, 
    y los que la ponen en aprietos. 
    8 Les suceder como al que tiene hambrey suea: 
    le parece que come, 
    pero cuando despierta su estmagoest vaco; 
    o como al que tiene sed y suea: 
    le parece que bebe, 
    pero cuando despiertase halla cansado y sediento. 
    As ser la multitud de todas las naciones 
    que pelean contra el monte Sin. 

Ceguera e hipocresa de Israel

9 Deteneos y maravillaos; 
    ofuscaos y cegaos![4] 
    Embriagaos, pero no de vino; 
    tambaleaos, pero no por sidra! 
    10 Porque Jehov derram sobre vosotros 
    un espritu de sopor, 
    cerr los ojos de vuestros profetas 
    y puso un velo sobre las cabezasde vuestros videntes. 
    11 Y os ser toda visin 
    como las palabras de un libro sellado, 
    el cual, si lo dan al que sabe leer, 
    y le dicen: "Lee ahora esto", 
    l dir: "No puedo, 
    porque est sellado". 
    12 Y si se da el libro al que no sabe leer, 
    dicindole: "Lee ahora esto", 
    l dir: "No s leer". 
    13 Dice, pues, el Seor: 
    "Porque este pueblo se acerca a mcon su boca 
    y con sus labios me honra, 
    pero su corazn est lejos de m 
    y su temor de m 
    no es ms que un mandamientode hombres[5] 
    que les ha sido enseado; 
    14 por eso, he aqu que nuevamente 
    excitar yo la admiracin de este pueblo 
    con un prodigio grande y espantoso, 
    porque perecer la sabidura de sus sabios 
    y e desvanecer la inteligenciade sus entendidos".[6] 
    15 Ay de los que se esconden de Jehov 
    encubriendo sus planes,[7] 
    y sus obras las hacen en tinieblas, 
    y dicen: "Quin nos ve,y quin nos conoce?" 
    16 Vuestra perversidad ciertamente 
    ser reputada como barro de alfarero. 
    Acaso la obra dir de su hacedor: 
    "No me hizo"? 
    Dir la vasija de aquel que la ha formado: 
    "No entiende"?[8] 

Redencin de Israel 

17 [9] No se convertir,de aqu a muy poco tiempo, 
    el Lbano en un campo frtil, 
    y el campo frtil parecer un bosque?[10] 
    18 En aquel tiempo los sordos oirn 
    las palabras del libro 
    y los ojos de los ciegos vern 
    en medio de la oscuridady de las tinieblas. 
    19 Entonces los humildes 
    volvern a alegrarse en Jehov, 
    y aun los ms pobres de los hombres 
    se gozarn en el Santo de Israel. 
    20 El violento se habr acabado 
    y el escarnecedor ser exterminado. 
    Sern destruidos todos los que se desvelan 
    por hacer iniquidad,[11] 
    21 los que hacen pecar al hombreen palabra, 
    los que arman trampa al que reprendeen la puerta 
    y pervierten la causa del justocon falsedad. 
    22 Por tanto, Jehov, 
    que redimi a Abraham, 
    dice as a la casa de Jacob: 
    "No ser ahora avergonzado Jacob 
    ni su rostro palidecer, 
    23 porque ver a sus hijos, 
    que al considerar la obra de mis manos en medio de ellos, 
    santificarn mi nombre. 
    Santificarn al Santo de Jacob 
    y temern al Dios de Israel. 
    24 Y los extraviados de esprituaprendern inteligencia 
    y los murmuradores aprendernla leccin".[12] 
						 NOTAS:

1. 29.1 Este segundo anuncio de desastre, en los v. 1-14 (vase Is 28.1-6 n.), seala el terrible ataque contra Jerusaln, aunque lleva consigo un mensaje de esperanza (v. 5-8). Ariel: como nombre propio, sirve aqu para designar a Jerusaln. La palabra heb., que tambin puede significar monte de Dios, aparece en Ez 43.15-16, donde se refiere al altar. 
2. 29.1 Donde acamp David: alusin a la conquista de Jerusaln, la antigua ciudad jebusea (2 S 5.6-7). 
3. 29.2 Un Ariel: otra posible traduccin: como un brasero del altar, haciendo as un juego de palabras (vase v. 1 nota a ). 
4. 29.9-12 El profeta alaba sarcsticamente la terquedad demostrada por los que saben leer (v. 11) y por los que no saben (v. 12). Cf. Is 6.9-10. 
5. 29.13 Cf. Mt 15.8-9; Mc 7.6-7. 
6. 29.14 Citado en parte en 1 Co 1.19. 
7. 29.15 El tercer anuncio de desastre (v. 15-16; vase Is 28.1-6 n.) parece referirse a los planes de los dirigentes de Jud para sublevarse contra Asiria con la ayuda de Egipto (cf. Is 30.1-2; 31.1-3). Tales planes habran de fracasar ante la justicia y santidad de Dios (v. 17-24). 
8. 29.16 En su arrogancia, los dirigentes olvidaban que ante Dios son como barro en manos del alfarero (cf. Is 45.9). Este texto se cita en Ro 9.20-21. Cf. tambin Is 64.8; Jer 18.1-6. 
9. 29.17-24 Vase v. 15 n. 
10. 29.17 Is 32.15. 
11. 29.18-20 Ntese el cambio de situacin con respecto a la terquedad descrita en los v. 9-12. 
12. 29.22-24 Cf. Ez 36.22-32. 

Isaas 30


Tabla - Egipto / Israel



Inutilidad de confiar en Egipto 

1 [1] Ay de los hijos que se apartan, 
    dice Jehov, 
    para tomar consejo, y no de m; 
    para cobijarse con cubierta, 
    y no de mi espritu, 
    aadiendo pecado a pecado! 
    2 Se apartan para descender a Egipto 
    pero no me han consultado. 
    Quieren fortalecersecon la fuerza del faran,[2] 
    y ponen su esperanzaen el amparo de Egipto. 
    3 Pero la fuerza del faranse os cambiar en verguenza 
    y la proteccin a la sombra de Egipto,en confusin. 
    4 Cuando estn sus jefes en Zon 
    y sus embajadores lleguen a Hanes,[3] 
    5 todos se avergonzarn 
    de un pueblo que no les sirve de nada, 
    ni los socorre ni les trae provecho alguno; 
    antes les ser para verguenzay aun para deshonra. 
6 Profeca sobre las bestias del Neguev:[4] 
    Por tierra de tribulacin y angustia, 
    de donde salen la leona y el len, 
    la vbora y la serpiente que vuela, 
    llevan sobre lomos de asnos sus riquezas 
    y sus tesoros sobre jorobas de camellos. 
    Las llevan a un puebloque no les ser de provecho alguno. 
    7 Ciertamente, la ayuda de Egiptoser vana e intil. 
    Por eso yo le he dado voces, 
    que su fortaleza sera estarse quietos.[5] 
    8 Ve, pues, ahora, y escribe esta visin 
    en una tabla en presencia de ellos, 
    y regstrala en un libro, 
    para que quede hasta el da postrero, 
    eternamente y para siempre.[6] 
    9 Porque este pueblo es rebelde, 
    son hijos mentirosos, 
    hijos que no quisieron oir 
    la ley de Jehov; 
    10 que dicen a los videntes: 
    "No tengis visiones", 
    y a los profetas: 
    "No nos profeticis la verdad, 
    sino decidnos cosas halagueas, 
    profetizad mentiras; 
    11 dejad el camino, 
    apartaos de la senda, 
    quitad de nuestra presencia 
    al Santo de Israel".[7] 
    12 Por tanto, el Santo de Israel dice as: 
    "Porque desechasteis esta palabra 
    y confiasteis en la violenciay en la iniquidad, 
    y en ellas os habis apoyado, 
    13 por eso, este pecado os ser 
    como grieta que amenaza ruina, 
    extendindose en una pared elevada, 
    cuya cada viene de pronto, 
    repentinamente.[8] 
    14 Y se quebrar como se quiebraun vaso de alfarero, 
    que sin misericordia lo hacen pedazos; 
    tanto, que entre los pedazosno se halla un cascote 
    que sirva para traer fuego del hogar 
    o para sacar agua del pozo". 
    15 Porque as dijo Jehov, el Seor,el Santo de Israel: 
    "En la conversin y en el reposo 
    seris salvos; 
    en la quietud y en confianza[9] 
    estar vuestra fortaleza". 
    Pero no quisisteis, 
    16 sino que dijisteis:"No, antes huiremos en caballos"; 
    por tanto, vosotros huiris. 
    "Sobre corceles veloces cabalgaremos"; 
    por tanto, sern veloces vuestros perseguidores. 
    17 Un millar huir ante la amenaza de uno; 
    ante la amenaza de cinco,huiris vosotros todos, 
    hasta que quedis como un mstil 
    en la cumbre de un monte 
    y como una bandera sobre una colina. 

Promesa de la gracia de Dios a Israel 

18 [10] Sin embargo, Jehov esperar para tener piedad de vosotros. A pesar de todo, ser exaltado y tendr de vosotros misericordia, porque Jehov es Dios justo. Bienaventurados todos los que confan en l! 
19 Ciertamente, pueblo de Sin, que moras en Jerusaln, nunca ms llorars, pues el que tiene misericordia se apiadar de ti y te responder al oir la voz de tu clamor. 20 Aunque el Seor os dar pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca ms te sern quitados, sino que tus ojos vern a tus maestros.[11] 21 Entonces tus odos oirn detrs de ti la palabra que diga: "Este es el camino, andad por l y no echis a la mano derecha, ni tampoco os desviis a la mano izquierda". 22 Tendrs por impura la plata que recubre tus esculturas, y el oro que reviste tus imgenes fundidas. Los apartars como a un trapo asqueroso y les dirs: "Salid de aqu!"[12] 23 Y dar el Seor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dar pan abundante y sustancioso como fruto de la tierra. Tus ganados en aquel tiempo sern apacentados en extensos pastizales. 24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comern grano limpio, aventado con pala y criba. 25 Y sobre todo monte alto y sobre todo collado elevado habr ros y corrientes de aguas el da de la gran matanza, cuando caern las torres. 26 La luz de la luna ser como la luz del sol, y la luz del sol ser siete veces mayor, como la luz de siete das, el da cuando vende Jehov la herida de su pueblo y cure la llaga que le caus. 

El juicio de Jehov sobre Asiria 

27 [13] He aqu que el nombre de Jehovviene de lejos! 
    Su rostro viene encendidocon llamas de fuego devorador; 
    sus labios, llenos de ira y su lenguacomo fuego que consume. 
    28 Su aliento, cual torrente que inunda, 
    llegar hasta el cuello, 
    para zarandear a las nacionescon criba de destruccin; 
    y el freno estar en las quijadasde los pueblos, 
    hacindolos errar. 
    29 Vuestros cnticos resonarn 
    como en la noche en que se celebrala Pascua, 
    y tendris alegra de corazn, 
    como la del que al son de flauta 
    viene al monte de Jehov, 
    al Fuerte de Israel. 
    30 Y Jehov har oir su potente voz 
    y har ver cmo descarga su brazo, 
    con furor en su rostroy llama de fuego consumidor, 
    con torbellino, tempestady piedras de granizo.[14] 
    31 Porque Asiria, que hiri con vara, 
    con la voz de Jehov ser quebrantada. 
    32 Cada golpe de la vara justiciera 
    que descargue Jehov sobre l, 
    ser con panderos y con arpas; 
    y en batalla tumultuosapelear contra ellos. 
    33 Porque el Tofet 
    ya de tiempo est dispuesto 
    y preparado para el rey. 
    Foso profundo y ancho, 
    con pira de fuego y mucha lea.[15] 
    El soplo de Jehov, 
    como torrente de azufre, 
    lo encender. 
						 NOTAS:

1. 30.1-17 Cuarto anuncio de desastre (v. 1-7; vase Is 28.1-6 n.). Cerca del 703 a.C., dos aos despus de la muerte de Sargn II, de Asiria, el rey Ezequas trat de establecer una alianza con Egipto en contra de Asiria (vanse las ocasiones mencionadas en Is 20.1-6 n.; 29.15 n.; cf. tambin Is 28.14-22, y las advertencias hechas en Jer 2.18,36-37). Egipto prometi ayuda, pero no dio apoyo efectivo (cf. Is 31.1-3). 
2. 30.2 Faran: ttulo del rey de Egipto. 
3. 30.4 Zon: Vase Is 19.11 nota e. Hanes: ciudad egipcia, situada al sur de Menfis. 
4. 30.6 El heb. de esta lnea es poco claro. 
5. 30.7 He dado voces... quietos: Otra posible traduccin: Le he puesto por nombre: "El dragn inofensivo". Heb. Rahab: nombre de un monstruo legendario (vase Sal 87.4 nota e ). Egipto era tenido por pas poderoso; Isaas, con sarcasmo, lo considera impotente e intil. 
6. 30.8 Este v. parece contener una orden dada por Dios a Isaas alrededor de los aos 705-701 a.C.: deba poner por escrito sus profecas, para que el pueblo rebelde (v. 9) supiera que haba sido amonestado (vase Is 8.16-22 n.). Los caps. 28--31, que tratan de las relaciones de Jud con Egipto, quiz constituyen bsicamente este material. 
7. 30.11 El Santo de Israel: Vase Is 1.4 n. La gente se burla de la frase usada por Isaas para hablar de Dios, pero l sigue utilizndola (v. 12,15). 
8. 30.12-13 Cf. el uso similar de esta imagen en Ez 13.10-16. 
9. 30.15 Vase Is 28.16 n. 
10. 30.18-26 La profeca adquiere sbitamente un tono de esperanza. 
11. 30.20 Tus maestros... tus maestros: lo cual alude (con el v. 21) al resurgimiento de los profetas y su mensaje. Algunos manuscritos dicen: El, que es tu maestro, no se esconder ms; con tus propios ojos lo vers. 
12. 30.22 Cf. Is 2.20. 
13. 30.27-33 Esta seccin data, probablemente, de una poca cercana al 701 a.C., en la poca de los acontecimientos narrados en Is 36--37. 
14. 30.27-30 El fuego que consume, y los fenmenos atmosfricos (torbellino, tempestad y granizo ) son expresiones usuales en el AT para describir las manifestaciones del Seor (cf. Jue 5.4-5; Sal 18.7-15; Hab 3.3-15). 
15. 30.33 Este v. contiene un juego sutil de palabras. En heb., pira de fuego u hoguera es el trmino Tofet, nombre de un lugar en el valle Hinom, donde durante largo tiempo se sacrificaron nios como ofrenda al dios pagano Moloc (2 R 23.10). Por otra parte, el nombre Moloc viene del heb. melek (= rey ), que en este pasaje debe referirse al rey de Asiria. Este juego de palabras indica que el mismo rey ser sacrificado, en vez de recibir tales ofrendas macabras. Vase Lv 18.21 n. 

Isaas 31


Los egipcios, hombres y no dioses 

1 [1] Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda, 
    confan en los caballos 
    y ponen su esperanza en los carros, 
    porque son muchos, 
    y en los jinetes, porque son valientes; 
    pero no miran al Santo de Israel 
    ni buscan a Jehov! 
    2 Pero l tambin es sabio, 
    traer el mal y no retirar sus palabras. 
    Se levantar, pues,contra la casa de los malignos 
    y contra el auxiliode los que hacen iniquidad. 
    3 Los egipcios son hombres y no Dios; 
    sus caballos, carne y no espritu; 
    de manera que al extender Jehovsu mano, 
    caer el ayudador 
    y caer el ayudado. 
    Todos ellos desfallecern a una. 
    4 Jehov me habl de esta manera: 
    "Como al len 
    o al cachorro de lenque ruge sobre la presa 
    no lo espantan las voces 
    de una cuadrilla de pastoresque se rene contra l, 
    ni se acobarda por el tropel de ellos, 
    as Jehov de los ejrcitosdescender a pelear 
    sobre el monte Sin y sobre su collado. 
    5 Como las aves que vuelan, 
    as amparar Jehov de los ejrcitosa Jerusaln, 
    amparando, librando,preservando y salvando". 
    6 Volved a aquel 
    contra quien se rebelaron gravemente 
    los hijos de Israel! 
    7 Porque en aquel da 
    arrojar el hombre sus dolos de platay sus dolos de oro, 
    que para vosotros han hechovuestras manos pecadoras.[2] 
    8 Entonces caer Asiria por espadano de varn; 
    la consumir espada no de hombre. 
    Y aun si escapa de la presenciade la espada, 
    sus jvenes sern tributarios. 
    9 De miedo huir su fortaleza 
    y sus prncipes, con pavor, 
    dejarn sus banderas,[3] 
    dice Jehov, 
    cuyo fuego est en Sin 
    y su horno en Jerusaln.[4] 
						 NOTAS:

1. 31.1-9 Quinto anuncio de desastre (Is 28.1-6 n.); vuelve a condenarse la alianza con Egipto (Is 30.1-17 n.), pero en los v. 4-9 hay una nota de esperanza; ntese la sucesin de condenacin y esperanza en Is 29.1-8. 
2. 31.7 Cf. Is 2.20. 
3. 31.8-9 Cf. la derrota de los asirios, narrada en Is 37.36-38. Su fortaleza: es decir, su rey. (lit. su roca ). 
4. 31.9 Cuyo fuego... Jerusaln: otra posible traduccin: que en Jerusaln tiene una hoguera para castigar a sus enemigos. 

Isaas 32


El Rey justo 

1 [1] He aqu que para justiciareinar un rey 
    y prncipes presidirn en juicio. 
    2 Y ser aquel varn como escondederocontra el viento 
    y como refugio contra la tormenta; 
    como arroyos de aguasen tierra de sequedad, 
    como sombra de gran peascoen tierra calurosa. 
    3 No se ofuscarn entonceslos ojos de los que ven, 
    y los odos de los oyentesescucharn con atencin. 
    4 El corazn de los neciosentender para comprender 
    y la lengua de los tartamudoshablar con fluidez y claridad. 
    5 El ruin nunca ms ser llamado generoso 
    ni el tramposo ser llamado respetable.[2] 
    6 Porque el ruin habla ruindades 
    y su corazn maquina iniquidad, 
    para cometer impiedad 
    y para decir blasfemias contra Jehov, 
    dejando vaco al que tiene hambre 
    y privando de beber al sediento. 
    7 Las armas del tramposo son malas; 
    trama intrigas inicuas 
    para enredar a los sencilloscon palabras mentirosas 
    y para hablar contra el pobre en el juicio. 
    8 Pero el noble piensa con nobleza, 
    y por su nobleza ser enaltecido. 

Advertencia a las mujeres de Jerusaln 

9 [3] Mujeres indolentes, levantaos! 
    Od mi voz, hijas confiadas, 
    escuchad mi razn! 
    10 De aqu a algo ms de un ao 
    tendris espanto, mujeres confiadas; 
    porque la vendimia faltar 
    y no llegar la cosecha. 
    11 Temblad, indolentes; 
    turbaos, confiadas! 
    Despojaos, desnudaos, 
    ceid las caderas con vestiduras speras![4] 
    12 Golpendose el pecho 
    lamentarn por los campos deleitosos, 
    por las vias frtiles. 
    13 Sobre la tierra de mi pueblo 
    subirn espinos y cardos, 
    y aun sobre todas las casasen que hay alegra 
    en la ciudad alegre. 
    14 Porque los palacios quedarn desiertos, 
    el bullicio de la ciudad cesar; 
    las torres y fortalezas 
    se volvern cuevas para siempre, 
    donde descansen asnos monteses 
    y los ganados hagan majada, 
    15 hasta que sobre nosotros sea derramado 
    el espritu de lo alto. 
    Entonces el desiertose convertir en campo frtil 
    y el campo frtil ser como un bosque.[5] 
    16 Habitar el juicio en el desierto 
    y en el campo frtil morar la justicia. 
    17 El efecto de la justicia ser la paz 
    y la labor de la justicia, 
    reposo y seguridad para siempre. 
    18 Y mi pueblo habitar en morada de paz, 
    en habitaciones seguras 
    y en lugares de reposo. 
    19 Cuando caer granizo en los montes 
    y la ciudad ser del todo abatida.[6] 
    20 Dichosos vosotros, los que sembrisjunto a todas las aguas 
    y dejis sueltos al buey y al asno! 
						 NOTAS:

1. 32.1-8 Algunos intrpretes refieren esta seccin al reino mesinico (cf. en Is 9.1-7; 11.1-10); otros, en cambio, la aplican a los gobernantes que habran de llevar a cabo un gobierno justo. El pasaje (especialmente los v. 5-8) tiene un estilo semejante al de la literatura sapiencial y un enfoque parecido al de Pr 8.15-16; 16.10-15;20.16,28. 
2. 32.5 Este v. insina que en tiempos del profeta se haban trastornado todos los valores morales, en contraposicin con lo que habr de suceder en el futuro. 
3. 32.9-20 Posiblemente se trata de un mensaje pronunciado durante la fiesta de vendimia (vase Is 5.1-7 n.). Las mujeres son reprendidas por su despreocupacin y frivolidad (v. 9-15; cf. Is 3.16--4.1). Despus de estos reproches hay un nuevo mensaje de esperanza (v. 15-20). 
4. 32.11 Vestiduras speras: signo tradicional de luto y dolor. Vase Is 37.1 n. 
5. 32.15 Is 29.17; cf. Is 44.3-4; Ez 39.29; Jl 2.28-29. El espritu de lo alto o el poder creador: la palabra heb. puede entenderse en ambos sentidos, segn el contexto. 
6. 32.19 Caer granizo en los montes: otra posible traduccin a partir de un ms. heb. y versiones antiguas es aunque el bosque sea talado. Los otros ms. son poco claros. 

Isaas 33


La salvacin viene de Jehov 

1 [1] Ay de ti, que saqueasy nunca fuiste saqueado; 
    que haces traicin,aunque nadie contra ti la ha hecho! 
    Cuando acabes de saquear,sers t saqueado; 
    y cuando acabes de cometer deslealtad, se cometer contra ti.[2] 
    2 Jehov, ten misericordia de nosotros, 
    que en ti hemos esperado. 
    T, brazo de ellos en la maana, 
    s tambin nuestra salvacin en el tiempo de la tribulacin. 
    3 Los pueblos huyerona la voz del estruendo; 
    las naciones fueron esparcidasal levantarte t. 
    4 Sus despojos sern recogidoscomo cuando se recogen orugas; 
    se lanzarn sobre ellos como de unaa otra parte se lanzan las langostas. 
    5 Ser exaltado Jehov, 
    el cual mora en las alturas. 
    l llena a Sin de derecho y de justicia. 
    6 l es la seguridad de sus das. 
    Sabidura y conocimientoson sus riquezas salvadoras, 
    y el temor de Jehov es su tesoro. 
    7 He aqu que sus embajadoresdarn voces afuera; 
    los mensajeros de pazllorarn amargamente. 
    8 Las calzadas estn deshechas, 
    cesaron los caminantes; 
    ha anulado el pacto,aborreci las ciudades,[3] 
    tuvo en nada a los hombres. 
    9 Se enlut, enferm la tierra; 
    el Lbano se avergonz y fue cortado; 
    Sarn se ha vuelto como un desierto, 
    y Basn y el Carmelo fueron sacudidos.[4] 
    10 Ahora me levantar, dice Jehov; 
    ahora ser exaltado, 
    ahora ser engrandecido. 
    11 Concebisteis hojarascas, 
    rastrojo daris a luz; 
    el soplo de vuestro[5] fuego os consumir. 
    12 Y los pueblos sern como cal quemada; 
    como espinos cortadossern quemados con fuego. 
    13 Od, los que estis lejos, lo que he hecho; 
    y vosotros, los que estis cerca,conoced mi poder. 
    14 Los pecadores se asombraron en Sin 
    y el espanto sobrecogi a los hipcritas: 
    "Quin de nosotros morarcon el fuego consumidor? 
    Quin de nosotros habitarcon las llamas eternas?" 
    15 El que camina en justicia y habla lo recto, 
    el que aborrece la ganancia de violencias, 
    el que sacude sus manospara no recibir soborno, 
    el que tapa sus odos para no oirpropuestas sanguinarias, 
    el que cierra sus ojospara no ver cosa mala,[6] 
    16 este habitar en las alturas, 
    fortaleza de rocas ser su lugar de refugio, 
    se le dar su pan 
    y sus aguas tendr seguras. 
    17 Tus ojos vern al Rey en su hermosura,[7] 
    vern la tierra que est lejos. 
    18 Tu corazn imaginar el espanto 
    y dir: "Qu fue del escriba?, 
    qu del pesador del tributo?, 
    qu del que inspeccionaba las torres?"[8] 
    19 No vers ms a aquel pueblo insolente, 
    pueblo de lengua difcil de entender, 
    de lengua oscura, incomprensible.[9] 
    20 Mira a Sin,ciudad de nuestras fiestas solemnes. 
    Tus ojos vern a Jerusaln, 
    morada de quietud,tienda que no ser desarmada, 
    ni sern arrancadas sus estacas 
    ni ninguna de sus cuerdas ser rota. 
    21 Porque ciertamente all ser Jehovpoderoso para con nosotros. 
    Y ser un lugar de ros y canalesmuy anchos, 
    por el cual no navegar galera de remos 
    ni pasar nave poderosa.[10] 
    22 Porque Jehov es nuestro juez, 
    Jehov es nuestro legislador, 
    Jehov es nuestro Rey. 
    l mismo nos salvar! 
    23 Tus cuerdas se aflojaron; 
    no afirmaron su mstil 
    ni entesaron la vela.[11] 
    Se repartir entoncesbotn de muchos despojos. 
    Hasta los cojos arrebatarn el botn![12] 
    24 No dir el morador: "Estoy enfermo". 
    Al pueblo que more en ella, 
    le ser perdonada la iniquidad.[13] 
						 NOTAS:

1. 33.1-24 Podra tratarse de un texto perteneciente al culto del templo, recitado en forma dialogada entre varios interlocutores. El sexto anuncio de desastre (Is 28.1-6 n.), hecho en el v. 1, va seguido de una oracin de splica (v. 2-4) y un himno de alabanza (v. 5-6). Luego viene un lamento (v. 7-9), la respuesta de Jehov (v. 10-13) y un dilogo sobre quines pueden acercarse a l (v. 14-16). El texto termina con una promesa de salvacin (v. 17-24). 
2. 33.1 Cf. el lenguaje usado en relacin con Babilonia (Is 21.2), y el proceder de Dios con Asiria (Is 10.5-12). 
3. 33.8 Las ciudades: traduccin probable; heb. oscuro. Un ms. antiguo dice y se rechazan los testigos. 
4. 33.9 Sarn: llanura frtil, junto a la costa del Mediterrneo, entre el monte Carmelo al norte y Jope al sur. Basn: rica regin al nordeste del Lago de Galilea. Vase ndice de mapas. 
5. 33.11 Soplo de vuestro: segn una versin antigua: mi soplo (os consumir como fuego ). 
6. 33.14-15 Cf. las preguntas y respuestas en Sal 15.2-5; 24.3-5. 
7. 33.17 Cf. Is 32.1. Podra referirse a una visin de Dios, o tambin a la presencia del Mesas. 
8. 33.18 Del que inspeccionaba las torres: es decir, los que hacan el reconocimiento de las fortificaciones con objeto de reforzarlas (Is 22.10), o espas enemigos que planeaban un ataque. 
9. 33.19 Cf., por contraste, Is 28.11-13. 
10. 33.21 Este v. es poco claro en heb., aunque parece prometer aguas abundantes para la era mesinica (cf. Ez 47), sin peligros de guerra. 
11. 33.22-23 Con la imagen de una nave mal aparejada, se sugiere que el enemigo tiene grandes planes, pero pocas posibilidades de ejecutarlos. 
12. 33.22-23 Porque Jehov es... nuestro Rey: Aunque el rey del v. 17 no sea Dios en sentido estricto, no existe conflicto alguno, ya que el rey mesinico ha de gobernar con autoridad divina. 
13. 33.24 Segn el pensamiento hebreo, la iniquidad (el pecado) era la causa de las enfermedades. Vanse Mc 2.5 n. y las Introducciones a Job y Proverbios. 

Isaas 34


La ira de Jehov contra las naciones 

1 [1] Acercaos, naciones, juntaos para oir; 
    y vosotros, pueblos, escuchad. 
    Oiga la tierra y cuanto hay en ella, 
    el mundo y todo lo que l produce. 
    2 Porque Jehov est airadocontra todas las naciones, 
    indignado contra todo el ejrcito de ellas; 
    las destruir 
    y las entregar al matadero.[2] 
    3 Los muertos de ellas sern arrojados, 
    de sus cadveres subir el hedor 
    y los montes se disolverncon la sangre de ellos. 
    4 Todo el ejrcito de los cielos se disolver, 
    y se enrollarn los cielos como un libro; 
    y caer todo su ejrcito 
    como se cae la hoja de la parra, 
    como se cae la de la higuera.[3] 
    5 Porque en los cielosse embriagar mi espada;[4] 
    descender sobre Edom para juicio, 
    y sobre el pueblo de mi maldicin. 
    6 Llena est de sangre 
    y de grasa la espada de Jehov: 
    sangre de corderos y de machos cabros, 
    grasa de riones de carneros, 
    porque Jehov tiene sacrificios en Bosra[5] 
    y una gran matanza en tierra de Edom. 
    7 Con ellos caern bfalos, 
    toros y becerros. 
    Su tierra se embriagar de sangre 
    y su polvo se llenar de grasa. 
    8 Porque es da de venganza de Jehov, 
    ao de retribuciones en el pleito de Sin. 
    9 Sus arroyos se convertirn en brea, 
    su polvo en azufre 
    y su tierra en brea ardiente.[6] 
    10 No se apagar de noche ni de da, 
    sino que por siempre subir su humo;[7] 
    de generacin en generacinquedar desolada 
    y nunca jams pasar nadie por ella. 
    11 Se aduearn de ellael pelcano y el erizo; 
    la lechuza y el cuervo morarn en ella, 
    y se extender sobre ellacordel de destruccin 
    y niveles de asolamiento.[8] 
    12 Llamarn a sus prncipes"prncipes sin reino"; 
    y todos sus grandes sern como nada.[9] 
    13 En sus alczares crecern espinos, 
    y ortigas y cardos en sus fortalezas; 
    y sern morada de chacales 
    y patio para los pollos de los avestruces. 
    14 Las fieras del desierto se encontrarncon las hienas, 
    y la cabra salvaje[10] llamar a su compaero; 
    la lechuza tambin tendr all refugio 
    y hallar para s reposo. 
    15 All anidar el bho, pondr sus huevos, 
    sacar sus pollos y los juntardebajo de sus alas; 
    tambin se juntarn all los buitres, 
    con su pareja.[11] 
    16 Consultad el libro de Jehov[12] y leed 
    si falt alguno de ellos; 
    ninguno falt con su pareja. 
    Porque su boca mand 
    y su mismo espritu los reuni. 
    17 Y l les ech suertes 
    y su mano les reparti a cordel. 
    Para siempre la tendrn por heredad; 
    de generacin en generacinmorarn all. 
						 NOTAS:

1. 34.1-17 Cf. otras profecas acerca de Edom en Is 63.1-6; Jer 49.7-22; Ez 25.12-14; 35.1-15; Am 1.11-12; Abd 1-14; Mal 1.2-5. Esta seccin y el cap. 35 muestran, respectivamente, dos aspectos de la actividad de Dios en la historia: su juicio sobre las naciones y su accin salvadora. Ya no se trata del peligro de los asirios (que se destaca en los caps. anteriores), sino del tiempo posterior al exilio de Jud en Babilonia. Estos caps. tienen una marcada afinidad con los caps. 40--66, que tambin se refieren a la liberacin de Israel en el exilio. Los v. 1-8 hablan del terrible juicio de Dios y los v. 9-17, de la devastacin que sigue. 
2. 34.1-2 El profeta convoca a las naciones para que oigan la sentencia contra ellas. Las destruir y las entregar al matadero: como en una guerra santa (cf. Jos 6.17,21; Is 66.15-16). Vase tambin Jl 3.9. 
3. 34.4 Cf. Ap 6.13-14; cf. tambin Mt 24.29; Mc 13.25; Lc 21.26. 
4. 34.5-8 Cf. Ez 21.8-17, donde la espada de Jehov amenaza a su propio pueblo. Aqu se dirige a Edom, antiguo enemigo de Israel y smbolo, en este contexto, de todas las naciones impas. La imagen de un banquete sacrificial (v. 6) aparece tambin en Is 25.6; Jer 46.10; Ez 39.17-20; Sof 1.7. Es una figura que caracteriza el juicio de Dios, en contraste con las imgenes del cap. siguiente, referidas a la restauracin de Israel. 
5. 34.6 Bosra: ciudad importante, situada al norte del territorio de Edom; hoy Busiera (vase ndice de mapas ). 
6. 34.9 Cf. la destruccin de Sodoma y Gomorra con fuego y azufre (Gn 19.24). 
7. 34.10 Cf. Ap 14.11; 19.3. 
8. 34.11 Destruccin y asolamiento: Las mismas palabras hebreas aparecen en Gn 1.2 y Jer 4.23; sugieren la idea de una total devastacin. 
9. 34.12 El texto heb. presenta ciertas dificultades; otra posible traduccin es: de sus nobles, no habr ninguno a quien puedan proclamar rey. 
10. 34.14 Cabra: o stiros, imaginados en forma de cabra. La lechuza tambin tendr all refugio: otra posible traduccin: fantasma que espanta de noche: un demonio femenino, que, segn se crea, habitaba en lugares desiertos. 
11. 34.9-15 Cf. en Is 13.19-22 el pasaje acerca de Babilonia. 
12. 34.16 El libro de Jehov: tal vez en el sentido de Sal 139.16; Dn 12.1; Mal 3.16 (cf. Is 4.3); otros lo entienden como una alusin a los libros profticos en general o a ciertos pasajes de ellos. 

Isaas 35


Futuro glorioso de Sin 

1 [1] Se alegrarn el desierto y el erial; 
    la estepa se gozar y florecer como la rosa. 
    2 Florecer profusamente 
    y tambin se alegrar y cantar con jbilo; 
    la gloria del Lbano le ser dada, 
    la hermosura del Carmelo y de Sarn.[2] 
    Ellos vern la gloria de Jehov, 
    el esplendor del Dios nuestro. 
    3 Fortaleced las manos cansadas, 
    afirmad las rodillas endebles![3] 
    4 Decid a los de corazn apocado: 
    "Esforzaos, no temis! 
    He aqu que vuestro Dios viene 
    con retribucin, con pago; 
    Dios mismo vendr y os salvar". 
    5 Entonces los ojos de los ciegossern abiertos 
    y destapados los odos de los sordos. 
    6 Entonces el cojo saltar como un ciervo 
    y cantar la lengua del mudo,[4] 
    porque aguas sern cavadas en el desierto 
    y torrentes en la estepa. 
    7 El lugar seco se convertir en estanque 
    y el sequedal en manaderos de aguas. 
    La guarida de los chacales,donde ellos se refugian, 
    ser lugar de caas y juncos.[5] 
    8 Y habr all calzada y camino, 
    el cual ser llamado Camino de Santidad.[6] 
    No pasar por all ningn impuro, 
    sino que l mismo estar con ellos. 
    El que ande por este camino, 
    por torpe que sea, no se extraviar.[7] 
    9 No habr all len, 
    ni fieras subirn por lni all se encontrarn, 
    para que caminen los redimidos. 
    10 Y los redimidos por Jehov 
    volvern a Sin con alegra; 
    y habr gozo perpetuo sobre sus cabezas. 
    Tendrn gozo y alegra, 
    y huirn la tristeza y el gemido.[8] 
						 NOTAS:

1. 35.1-10 En marcado contraste con las escenas de juicio en el cap. anterior, este poema prev el alegre retorno de Israel despus de su deportacin a Babilonia en el ao 587 a.C. 
2. 35.2 Estos lugares son regiones frtiles, citadas como smbolo de la fecundidad de todo el pas (cf. Is 33.9). 
3. 35.3 Citado en Heb 12.12. 
4. 35.5-6 Este pasaje encuentra eco en Mt 11.5; Lc 7.22; cf. tambin Is 42.7,16; 61.1-2. 
5. 35.6-7 Aguas sern cavadas en el desierto: Cf. Is 41.18; 43.20; 44.3-4. Para los israelitas, que vivan angustiados por la escasez de agua en su pas, la provisin de agua en el desierto significaba bendicin de Dios y abundancia de vida. Este pasaje les traera recuerdos del agua dada milagrosamente a Israel durante su paso por el desierto (Ex 17.1-7; Nm 20.2-13; cf. Is 48.21). 
6. 35.8-10 Cf. Is 40.3-4; 42.16; 43.19; 49.10-11. 
7. 35.8 Por torpe que sea, no se extraviar: texto probable; heb. oscuro. Otras posibles traducciones: los necios no desviarn a quienes anden por l, o los necios no andarn por l. 
8. 35.10 Is 51.11. 

Isaas 36


Mapa - Avance de los ejrcitos asirios



La invasin de Senaquerib 

1 [1] 

(2 R 18.13-37; 2 Cr 32.1-19)
Aconteci en el ao catorce[2] del rey Ezequas, que Senaquerib, rey de Asiria, subi contra todas las ciudades fortificadas de Jud y las tom.[3] 2 El rey de Asiria envi al copero mayor con un gran ejrcito desde Laquis[4] a Jerusaln contra el rey Ezequas, y acamp junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.[5] 3 Y sali a l Eliaquim hijo de Hilcas, el mayordomo; Sebna,[6] el escriba, y Joa hijo de Asaf, el canciller, 4 a los cuales dijo el copero mayor: 
--Decid ahora a Ezequas: El gran rey, el rey de Asiria, dice as: "Qu confianza es esta en que te apoyas? 5 Yo digo que la tctica y el podero para la guerra, de los que t hablas, no son ms que palabras vacas. Ahora bien, en quin confas para que te rebeles contra m? 6 He aqu que confas en ese bastn de caa astillada,[7] en Egipto, en el cual si alguien se apoya, se le clavar en la mano y se la atravesar. Tal es el faran, el rey de Egipto, para con todos los que en l confan.[8] 7 Y si me decs: En Jehov, nuestro Dios, confiamos, acaso no es este aquel cuyos lugares altos y cuyos altares hizo quitar Ezequas, y dijo a Jud y a Jerusaln: Delante de este altar adoraris?"[9] 8 Ahora, pues, yo te ruego que hagas un trato con el rey de Asiria, mi seor: Yo te dar dos mil caballos, si t puedes dar jinetes que los monten. 9 Cmo, pues, podrs resistir a un capitn, al menor de los siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto con sus carros y sus jinetes? 10 Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin permiso de Jehov? Fue Jehov quien me dijo: "Sube a esta tierra y destryela". 
11 Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al copero mayor: 
--Te rogamos que hables a tus siervos en arameo,[10] porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en la lengua de Jud, porque lo oye el pueblo que est sobre el muro. 
12 Dijo el copero mayor: 
--Acaso me envi mi seor a que dijera estas palabras a ti y a tu seor, y no a los hombres que estn sobre el muro, expuestos a comer su estircol y beber su orina lo mismo que vosotros? 
13 Entonces el copero mayor se puso en pie y grit a gran voz en la lengua de Jud, diciendo: 
--Od las palabras del gran rey, el rey de Asiria! 14 El rey dice as: "No os engae Ezequas, porque no os podr librar. 15 Ni os haga Ezequas confiar en Jehov, diciendo: Ciertamente Jehov nos librar; no ser entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. 16 No escuchis a Ezequas!, porque as dice el rey de Asiria: [11] Haced conmigo la paz y salid a m; y coma cada uno de su via, cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo, b36.16/b iComa cada uno de su via, cada uno de su higuera:/i expresin corriente para referirse a una vida feliz y sin angustias. 17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias>. 18 Mirad que no os engae Ezequas diciendo: Jehov nos librar. Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria? 19 Dnde est el dios de Hamat y de Arfad? Dnde est el dios de Sefarvaim? Libraron ellos a Samaria de mis manos?[12] 20 Qu dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mis manos, para que Jehov libre de mis manos a Jerusaln?" 
21 Pero ellos callaron, no le respondieron palabra, porque el rey as lo haba mandado, diciendo: "No le respondis". 22 Entonces Eliaquim hijo de Hilcas, el mayordomo; Sebna, el escriba, y Joa hijo de Asaf, el canciller, vinieron a Ezequas, rasgados sus vestidos,[13] y le contaron las palabras del copero mayor. 
						 NOTAS:

1. 36.1-22 Los caps. 36--39 forman un apndice histrico a los caps.! --35. Son prcticamente idnticos a 2 R 18.13--20.19, con la excepcin de Is 38.9-20, que no aparece en 2 R. Adems, en Isaas se omite el pasaje que relata cmo el rey Ezequas se rindi ante los asirios y tuvo que pagarles un fuerte tributo (2 R 18.14-16). 
2. 36.1 El ao catorce: es decir, el 701 a.C. 
3. 36.1 Senaquerib, hijo de Sargn II, de Asiria, fue rey de Asiria entre el 705 y el 681 a.C. Vase 2 R 18.13 notas i|r y |ij. 
4. 36.2 Laquis: ciudad situada a unos 45 km al sudoeste de Jerusaln (vase ndice de mapas ). Vase tambin 2 R 18.14 nota k. 
5. 36.2 Vase 2 R 18.17 n. 
6. 36.3 Sobre la relacin entre Eliaquim y Sebna, vase Is 22.20 nota n. 
7. 36.6 Ez 29.6-7. 
8. 36.6 Cf. Is 30.1-7; 31.1-3. 
9. 36.7 El oficial (copero mayor, v. 4) alude a las reformas de Ezequas, rey de Jud (2 R 18.4; 2 Cr 29--31). 
10. 36.11 Arameo: Vase 2 R 18.26 n. La lengua de Jud, es decir, el hebreo, era la lengua hablada por la gente comn. 
11. 36.16 Coma cada uno de su via, cada uno de su higuera: expresin corriente para referirse a una vida feliz y sin angustias. 
12. 36.19 Hamat y Arfad: Vase Is 10.9 nota e. Sefarvaim: lugar an no localizado, conquistado por Asiria. Samaria: antigua capital de Israel (cf. 1 R 16.24). 
13. 36.22 Rasgados sus vestidos, en seal de dolor (cf. Is 37.1). 

Isaas 37


Jud, librada de Senaquerib



(2 R 19.1-37; 2 Cr 32.20-23)

1 Aconteci, pues, que cuando el rey Ezequas oy esto rasg sus vestidos y cubierto de ropas speras[1] vino a la casa de Jehov. 2 Y envi a Eliaquim, el mayordomo; a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de ropas speras, a ver al profeta Isaas hijo de Amoz. 3 Ellos le dijeron: 
--Esto ha dicho Ezequas: "Da de angustia, de castigo y de deshonra es este da, porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, pero la que da a luz no tiene fuerzas. 4 Quiz ha escuchado Jehov, tu Dios, las palabras del copero mayor, al cual el rey de Asiria, su seor, envi para blasfemar contra el Dios vivo; y l lo castigar por las palabras que Jehov, tu Dios, haya escuchado. Eleva, pues, una oracin t por el resto que an ha quedado".[2] 
5 Vinieron, pues, los siervos de Ezequas a Isaas. 6 Y les dijo Isaas: 
--Decid a vuestro seor que as ha dicho Jehov: "No temas por las palabras que has odo, con las cuales han blasfemado contra m los siervos del rey de Asiria. 7 He aqu que yo pondr en l un espritu, oir un rumor y se volver a su tierra; y har que en su tierra perezca a espada".[3] 
8 Vuelto, pues, el copero mayor, hall al rey de Asiria que combata contra Libna, porque ya haba odo que se haba apartado de Laquis.[4] 9 Pero oy decir de Tirhaca, rey de Etiopa:[5] "He aqu que ha salido para hacerte guerra", y al orlo envi embajadores a Ezequas, dicindoles: 10 "As diris a Ezequas, rey de Jud: "No te engae tu Dios, en quien t confas, diciendo: Jerusaln no ser entregada en manos del rey de Asiria. 11 He aqu que t has odo lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, que las han destruido. Y escapars t? 12 Acaso libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis antepasados, a Gozn, Harn, Resef y a los hijos de Edn que moraban en Telasar?[6] 13 Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, el de Hena y el de Iva?""[7] 
14 Tom Ezequas las cartas de manos de los embajadores y las ley. Luego subi a la casa de Jehov y las extendi delante de Jehov. 15 Entonces Ezequas or a Jehov diciendo: 16 "Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines,[8] solo t eres Dios de todos los reinos de la tierra; t hiciste los cielos y la tierra. 17 Inclina, Jehov, tu odo, y oye; abre, Jehov, tus ojos, y mira. Escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado a decir, para blasfemar contra el Dios viviente. 18 Ciertamente, Jehov, los reyes de Asiria han destruido todas las tierras y sus comarcas 19 y han entregado los dioses de ellos al fuego, porque no eran dioses sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron.[9] 20 Ahora pues, Jehov, Dios nuestro, lbranos de sus manos, para que todos los reinos de la tierra conozcan que solo t eres Jehov". 
21 Entonces Isaas hijo de Amoz, envi a decir a Ezequas: 
--As ha dicho Jehov, Dios de Israel, acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib, rey de Asiria. 22 Estas son las palabras que Jehov ha hablado contra l:[10] 
    "La virgen hija de Sin 
    te menosprecia, se burla de ti; 
    a tus espaldas mueve su cabeza 
    la hija de Jerusaln. 
    23 A quin ultrajastey contra quin blasfemaste? 
    Contra quin has alzado tu voz 
    y levantado tus ojos con altivez? 
    Contra el Santo de Israel! 
    24 Por medio de tus siervos 
    has ultrajado al Seor 
    y has dicho:Con la multitud de mis carros ptab subir a las alturas de los montes, ptab a las laderas del Lbano; ptab cortar sus altos cedros, p[11] tab sus cipreses escogidos; b37.24/b iCedros/i y icipreses:/i imgenes poticas que designan a los reyes derrotados por los asirios. ptab llegar hasta sus ms elevadas cumbres, ptab a su bosque ms frondoso. 
    25 Yo cav y beb las aguas, 
    y con las pisadas de mis pies 
    secar todos los ros de Egipto.footnote rnd=157744135 idx=12 b37.25/b iSecar todos los ros de Egipto:/i expresin metafrica referida a la derrota de los egipcios. /footnote> 
    26 No has odo decir 
    que desde tiempos antiguos yo lo hice, 
    que desde los das de la antiguedadlo tengo planeado? 
    Pues ahora lo he hecho venir. 
    Y t ests puesto para reducirlas ciudades fortificadas 
    a montones de escombros. 
    27 Sus moradores fueron de corto poder. 
    Acobardados y confusos, 
    fueron como hierba del campo 
    y hortaliza verde, 
    como heno de los terrados, 
    que antes de sazn se seca.[13] 
    28 He conocido tu condicin, 
    tu salida y tu entrada, 
    y tu furor contra m. 
    29 Porque contra m te airaste 
    y tu arrogancia ha llegado a mis odos; 
    pondr, pues, mi garfio en tu nariz 
    y mi freno en tus labios, 
    y te har volver por el camino 
    por donde viniste". 
    30 "Esto te ser por seal: 
    Comeris este ao lo que nace de suyo, 
    el ao segundo lo que nace de suyo, 
    pero el tercer ao sembraris y segaris, 
    plantaris vias y comeris su fruto. 
    31 Y los que hayan quedadode la casa de Jud, 
    y los que hayan escapado, 
    volvern a echar raz abajo 
    y darn fruto arriba. 
    32 Porque de Jerusaln saldr un resto 
    y del monte Sin los sobrevivientes.[14] 
    El celo de Jehov de los ejrcitoshar esto. 
    33 Por tanto, as dice Jehovacerca del rey de Asiria: 
    "No entrar en esta ciudad 
    ni arrojar saeta en ella; 
    no vendr delante de ella con escudo 
    ni levantar contra ella baluarte. 
    34 Por el camino que vino, volver 
    y no entrar en esta ciudad, 
    dice Jehov. 
    35 Porque yo amparar a esta ciudadpara salvarla, 
    por amor a m mismoy por amor a David, mi siervo".[15] 
36 Y sali el ngel de Jehov y mat a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la maana, todo era cadveres.[16] 37 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, se fue y se estableci en Nnive. 38 Y aconteci que mientras adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada,[17] y huyeron a la tierra de Ararat. Y rein en su lugar Esar-hadn, su hijo.[18] 
						 NOTAS:

1. 37.1 Ropas speras: Para expresar el luto, el dolor o el arrepentimiento, los hebreos solan ponerse ropas que causaban molestia, porque estaban hechas con pelo de cabra o con material muy tosco. Tambin esparcan sobre sus cabezas polvo o ceniza. 
2. 37.4 Resto que an ha quedado: Vase Is 4.2-6 n. 
3. 37.7 Un rumor: Probablemente se trataba de noticias sobre disturbios en su propio pas (cf. v. 38). 
4. 37.8-20 Vase 2 R 19.8-20 n. 
5. 37.9 Tirhaca, rey de Etiopa, perteneca a la vigesimoquinta dinasta, llamada etope (Is 18.1-7 n.). Rein sobre Egipto, como corregente junto a su hermano, alrededor del 690 a.C., y como rey del 685 al 664 a.C. 
6. 37.12 Estos pueblos pertenecan a Mesopotamia. 
7. 37.13 Los asirios ya haban conquistado estos lugares de Siria. 
8. 37.16 Querubines: Vase Gn 3.24 nota n. Los querubines evocaban la majestad divina. Las dos figuras de querubines sobre el Arca del pacto (Ex 25.17-20) eran el trono (morada ) visible del Dios invisible. 
9. 37.18-19 Alusin a lo dicho por los asirios en Is 36.18-20. 
10. 37.22-29 Cf. Is 10.5-9, palabras tambin dirigidas a Asiria en una ocasin anterior. 
11. 37.24 Cedros y cipreses: imgenes poticas que designan a los reyes derrotados por los asirios. 
12. 37.25 Secar todos los ros de Egipto: expresin metafrica referida a la derrota de los egipcios. 
13. 37.27 Cf. Sal 129.6. Antes de sazn se seca: texto probable; otra posible traduccin: quemada por el viento del este. Los techos de las casas eran de lodo, de manera que en ellos crecan hierbas que pronto eran quemadas por el sol. 
14. 37.30-32 Un resto: Vase Is 4.2-6 n. 
15. 37.35 Cf. la promesa hecha a David en 2 S 7.1-16. 
16. 37.36 Vase 2 R 19.35-36. 
17. 37.38 Senaquerib fue asesinado en el 681 a.C. 
18. 37.38 La tierra de Ararat: en la actual Armenia, parte de Turqua (vase ndice de mapas ). Esar-hadn: rey de Asiria y Babilonia entre el 681 y el 669 a.C. 

Isaas 38

Enfermedad de Ezequas

1 [1] 

(2 R 20.1-11; 2 Cr 32.24-26)
En aquellos das Ezequas enferm de muerte. Y el profeta Isaas hijo de Amoz, vino a l y le dijo: "Esto dice Jehov: "Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirs"". 
2 Entonces volvi Ezequas su rostro a la pared e hizo oracin a Jehov, 3 y dijo: "Jehov, te ruego que recuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con ntegro corazn, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos". Y llor Ezequas con gran llanto. 
4 Entonces vino palabra de Jehov a Isaas, diciendo: 5 "Ve y dile a Ezequas: "Jehov, Dios de tu padre David, dice as: He odo tu oracin y he visto tus lgrimas; he aqu que yo aado a tus das quince aos. 6 Te librar, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria; y a esta ciudad amparar. 7 Esto te ser por seal de parte de Jehov, que Jehov har esto que ha dicho: 8 He aqu, yo har regresar la sombra diez grados ms de los grados que ya ha descendido en el reloj de Acaz "".footnote rnd=197159960 idx=2 b38.8/b iEl reloj de Acaz:/i Podra tratarse de gradas dispuestas en tal forma que la sombra de algn objeto, al dar sobre ellas, marcaba la hora. Vase 2 R 20.11 n. /footnote Y volvi el sol diez grados atrs, sobre los cuales ya haba descendido. p> 9 Escrito de Ezequas, rey de Jud, de cuando enferm y san de su enfermedad:[3] 
    10 "Yo dije: "En la mitad de mis das 
    me ir a las puertas del seol;[4] 
    privado soy del resto de mis aos". 
    11 Y dije: "No ver a Jah, 
    a Jah en la tierra de los vivientes; 
    ya no ver ms a los hombres 
    entre los moradores del mundo. 
    12 Mi morada ha sido moviday traspasada de m, 
    como una tienda de pastor. 
    Como un tejedor yo devanaba mi vida; 
    pero l la va a cortar del telar. 
    T me consumirsentre el da y la noche!" 
    13 Yo clamo hasta la maana; 
    l, como un len, muele todos mis huesos: 
    de la noche a la maanaterminars conmigo.[5] 
    14 Como la grulla y como la golondriname estoy quejando; 
    gimo como la paloma 
    y alzo hacia lo alto mis ojos. 
    Jehov, violencia padezco, fortalceme! 
    15 Qu dir? 
    El que me lo dijo, l mismo lo har. 
    Andar humillado todos mis aos, 
    a causa de la amargura de mi alma. 
    16 Seor, por estas cosas los hombres viven 
    y en todas ellas est la vidade mi espritu; 
    pues t me restablecersy hars que viva.[6] 
    17 He aqu gran amargura 
    me sobrevino en la paz, 
    pero a ti te agrad librar[7] mi vida 
    del hoyo de corrupcin, 
    porque echaste tras tus espaldas 
    todos mis pecados. 
    18 Pues el seol no te exaltar 
    ni te alabar la Muerte; 
    ni los que descienden al sepulcro 
    esperarn en tu verdad.[8] 
    19 El que vive, el que vive,este te dar alabanza, 
    como yo hoy. 
    El padre har notoria 
    tu verdad a los hijos. 
    20 Jehov me salva! 
    Por eso tocaremosnuestros instrumentos 
    y cantaremos en la casa de Jehov 
    todos los das de nuestra vida". 
21 Y haba dicho Isaas: 
--Tomen una masa de higos y pnganla en la llaga, y sanar.[9] 
22 Haba asimismo dicho Ezequas: 
--Qu seal tendr de que subir a la casa de Jehov? 
						 NOTAS:

1. 38.1-20 La narracin de los v. 1-8 (concluida en los v. 21-22) difiere en algunos detalles del relato paralelo de 2 R 20.1-11. La fecha es un poco posterior al 705 a.C. El salmo de alabanza de los v. 9-20 no aparece en 2 R 20; es un cntico usado posiblemente en el culto del templo. Cf. Sal 6, que tambin contiene las splicas del salmista y termina con un canto de alabanza, porque Dios ha escuchado su plegaria. 
2. 38.8 El reloj de Acaz: Podra tratarse de gradas dispuestas en tal forma que la sombra de algn objeto, al dar sobre ellas, marcaba la hora. Vase 2 R 20.11 n. 
3. 38.9 Escrito: vase Is 38.1-20 n. 
4. 38.10 Puertas del seol: Vanse Sal 6.5 n. y la Concordancia temtica. 
5. 38.12-13 Traduccin probable del v. 13 y del final del v. 12; el heb. es oscuro. 
6. 38.15-16 Qu dir?... viva: traduccin probable; heb. oscuro. 
7. 38.17 Te agrad librar: segn versiones antiguas; heb. has amado. 
8. 38.18-19 Sal 88.10-12. 
9. 38.21 Cf. 2 R 20.7-8. 

Isaas 39


Ezequas recibe a los enviadosde Babilonia



(2 R 20.12-19; 2 Cr 32.27-31)

1 En aquel tiempo, Merodac-baladn hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y presentes a Ezequas, porque supo que haba estado enfermo y que se haba restablecido. 2 Se regocij con ellos Ezequas y les mostr la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias, los unguentos preciosos, toda su casa de armas y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo cosa en su casa y en todos sus dominios que Ezequas no les mostrara.[1] 3 Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas y le dijo: 
--Qu dicen estos hombres y de dnde han venido a ti? 
Ezequas respondi: 
--De tierra muy lejana han venido a m, de Babilonia. 
4 Dijo entonces: 
--Qu han visto en tu casa? 
Y dijo Ezequas: 
--Todo lo que hay en mi casa han visto; ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.[2] 
5 Entonces dijo Isaas a Ezequas: 
--Oye palabra de Jehov de los ejrcitos: 6 "He aqu vienen das en que ser llevado a Babilonia[3] todo lo que hay en tu casa, lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedar, dice Jehov. 7 De tus hijos que saldrn de ti y que habrs engendrado, tomarn, y sern eunucos en el palacio del rey de Babilonia". 
8 Y dijo Ezequas a Isaas: 
--La palabra de Jehov que has hablado es buena. 
Y aadi: 
--A lo menos, haya paz y seguridad en mis das. 
						 NOTAS:

1. 39.1-2 Merodac-baladn: Vase 2 R 20.12 n. Puede ser que esta visita haya tenido por objeto pedir ayuda a Ezequas contra Asiria. La posesin del rico tesoro sugiere una fecha cercana al 703 a.C., ao en que Ezequas quit del templo la plata y el oro (2 R 18.15-16). 
2. 39.3-4 Isaas debi sospechar que los dos reyes estaban tramando algn complot contra Asiria. 
3. 39.5-7 Algunos relacionan este anuncio con la prisin de Manass, hijo de Ezequas, en Babilonia, narrada en 2 Cr 33.10-13; pero es ms probable que se refiera a la deportacin masiva que tuvo lugar ms tarde, bajo Nabucodonosor (2 R 24.10--25.17). 

Isaas 40


2. SEGUNDA SECCIN: MENSAJEDE CONSUELO A ISRAEL (40.1--55.13)



Jehov consuela a Sin

1 "Consolad, consolad[1] a mi pueblo!", 
    dice vuestro Dios. 
    2 Hablad al corazn[2] de Jerusaln;[3] 
    decidle a voces 
    que su tiempo es ya cumplido,[4] 
    que su pecado est perdonado, 
    que doble ha recibidode la mano de Jehov[5] 
    por todos sus pecados.[6] 
    3 Voz que clama[7] en el desierto:[8] 
    "Preparad un camino a Jehov; 
    nivelad una calzada 
    en la estepa a nuestro Dios! 
    4 Todo valle sea alzado 
    y bjese todo monte y collado! 
    Que lo torcido se enderece 
    y lo spero se allane! 
    5 Entonces se manifestar la gloria de Jehov 
    y toda carne juntamente la ver,[9] 
    porque la boca de Jehov ha hablado".[10] 
    6 Voz que deca:[11] "Da voces!" 
    Y yo respond:"Qu tengo que decir a voces?" 
    "Que toda carne es hierba[12] 
    y toda su gloria como la flor del campo. 
    7 La hierba se seca y la flor se marchita,[13] 
    porque el viento de Jehovsopla en ella.[14] 
    Ciertamente como hierba es el pueblo! 
    8 La hierba se seca y se marchita la flor, 
    mas la palabra del Dios nuestropermanece para siempre".[15] 
    9 Sbete sobre un monte alto, 
    anunciadora de Sin;[16] 
    levanta con fuerza tu voz, 
    anunciadora de Jerusaln.[17] 
    Levntala sin temor! 
    Di a las ciudades de Jud: 
    "Ved aqu al Dios vuestro!"[18] 
    10 He aqu que Jehov el Seorvendr con poder, 
    y su brazo dominar;[19] 
    he aqu que su recompensa viene con l 
    y su paga delante de su rostro. 
    11 Como pastor[20] apacentar su rebao. 
    En su brazo llevar los corderos, 
    junto a su pecho los llevar; 
    y pastorear con ternuraa las recin paridas. 

El incomparable Dios de Israel 

12 [21] Quin midi las aguascon el hueco de su mano 
    y los cielos con su palmo, 
    con tres dedos juntel polvo de la tierra, 
    y pes los montes con balanza 
    y con pesas los collados?[22] 
    13 Quin examin al espritu de Jehov 
    o le aconsej y ense?[23] 
    14 A quin pidi consejopara poder discernir? 
    Quin le ense el camino del juicio 
    o le dio conocimiento 
    o le mostr la senda de la prudencia? 
    15 He aqu que las naciones son para l 
    como la gota de agua que cae del cubo, 
    y como polvo menudo en las balanzas 
    le son estimadas. 
    He aqu que las islas le son como polvo 
    que se desvanece.[24] 
    16 Ni el Lbano bastar para el fuego,[25] 
    ni todos sus animales para el sacrificio. 
    17 Como nada son todas las nacionesdelante de l; 
    para l cuentan menos que nada, 
    menos que lo que no es. 
    18 A qu, pues, haris semejante a Dios 
    o qu imagen le compondris? 
    19 El artfice prepara la imagen de talla, 
    el platero le extiende el oro 
    y le funde cadenas de plata.[26] 
    20 El pobre escoge, 
    para ofrecerle, 
    madera que no se apolille; 
    se busca un maestro sabio, 
    que le haga una imagen de tallaque no se mueva.[27] 
    21 No sabis? No habis odo? 
    No os lo han dicho desde el principio? 
    No habis sido enseadosdesde que la tierra se fund? 
    22 l est sentado sobre el crculo de la tierra, 
    cuyos moradores son como langostas; 
    l extiende los cielos como una cortina, 
    los despliega como una tiendapara morar.[28] 
    23 l convierte en nada a los poderosos, 
    y a los que gobiernan la tierrahace como cosa vana. 
    24 Como si nunca hubieran sido plantados, 
    como si nunca hubieran sido sembrados, 
    como si nunca su troncohubiera tenido raz en la tierra; 
    tan pronto como sopla en ellos, se secan, 
    y el torbellino los lleva como hojarasca. 
    25 A qu, pues, me haris semejante 
    o me compararis? dice el Santo. 
    26 Levantad en alto vuestros ojos 
    y mirad quin cre estas cosas;[29] 
    l saca y cuenta su ejrcito; 
    a todas llama por sus nombres 
    y ninguna faltar. 
    Tal es la grandeza de su fuerzay el poder de su dominio! 
    27 Por qu dices, Jacob, 
    y hablas t, Israel: 
    "Mi camino est escondido de Jehov, 
    y de mi Dios pas mi juicio"? 
    28 No has sabido, no has odo 
    que el Dios eterno es Jehov, 
    el cual cre los confines de la tierra? 
    No desfallece ni se fatiga con cansancio, 
    y su entendimiento no hay quienlo alcance. 
    29 l da esfuerzo al cansado 
    y multiplica las fuerzasal que no tiene ningunas. 
    30 Los muchachos se fatigan y se cansan, 
    los jvenes flaquean y caen; 
    31 mas los que esperan[30] en Jehov 
    tendrn nuevas fuerzas, 
    levantarn alas como las guilas,[31] 
    corrern y no se cansarn, 
    caminarn y no se fatigarn. 
						 NOTAS:

1. 40.1 Consolad: En este imperativo, que se repite para aumentar su fuerza expresiva, se resume el mensaje que va a ser proclamado en los caps. siguientes (Is 40--55) y cuyos destinatarios inmediatos eran los deportados a Babilonia (cf. Sal 137.1-6). Esta promesa de restauracin es la respuesta de Jehov a su pueblo, que en tiempos del exilio se quejaba amargamente de no encontrar ningn consuelo (Lm 1.9,16,21; Ez 37.11). 
2. 40.2 Hablad al corazn: En el presente contexto, la expresin significa probablemente convencer o persuadir, empleando el lenguaje del amor y la amistad. Cf. Os 2.14. 
3. 40.2 El nombre de Jerusaln, lo mismo que el de Sin, se emplea aqu y en otros pasajes para designar a todo el pueblo de Jud, especialmente a los exiliados. Cf. Is 40.9; 49.14; 51.16; 52.2,7. 
4. 40.2 La palabra hebrea traducida por tiempo significa propiamente ejrcito o servicio militar, pero aqu se refiere ms bien a un perodo de tiempo particularmente duro y lleno de privaciones. Cf. Job 7.1; 14.14. 
5. 40.2 Doble (castigo):|r Cf. Jer 16.18; Ap 18.6. 
6. 40.2 Doble... sus pecados: En esto consiste la novedad del mensaje anunciado en Is 40--55. La mayora de los mensajes profticos anteriores al exilio haban proclamado que Israel estaba bajo el juicio de Dios y que deba recibir el justo castigo por sus pecados (cf., p.e., Is 5.1-7; Jer 17.1-4; Os 4.1-3; Am 2.6-16). Aqu, en cambio, se anuncia que la deportacin a Babilonia ha sido un castigo ms que suficiente y que ahora ha comenzado el tiempo del perdn y la restauracin. Cf. Is 43.25; 46.13. 
7. 40.3 Voz que clama: La palabra de Dios no llega al profeta directamente, sino a travs de la voz de unos personajes misteriosos, cuya identidad no se puede determinar con absoluta certeza. Algunos intrpretes piensan que se trata de voces provenientes de ngeles o mensajeros celestiales que han estado presentes en el consejo divino (vase Jer 23.18 n.) y por eso pueden comunicar al profeta el mensaje que debe transmitir en nombre del Seor (cf. 1 R 22.19-23; Job 1.6; 2.1; Is 6.2). Otros consideran que se trata de un recurso literario para destacar la trascendencia de Jehov, ltima fuente de la que procede este mensaje de salvacin. Lo importante es, en todo caso, percibir el movimiento de la palabra de Dios, que va pasando de boca en boca hasta llegar a sus destinatarios (cf. Sal 19.1-4). 
8. 40.3 Voz... en el desierto: Esta es la puntuacin que aparece en la versin griega (LXX), y es as como se cita en el NT. Cf. Mt 3.3; Mc 1.3; Lc 3.4; Jn 1.23. 
9. 40.5 La gloria de Jehov, en sentido bblico, es la manifestacin luminosa del poder, la grandeza y la santidad de Dios para salvar a su pueblo (cf. Ex 33.18-23; Sal 19.1; Is 6.3; Ez 1.28; 10.4; vase Jn 1.14 nota  ). La liberacin de los deportados a Babilonia har que esa gloria divina se manifieste a la vista de todas las naciones. Cf. Is 42.8, y vase Jer 2.11 n. 
10. 40.3-5 Cf. Lc 3.4-6. 
11. 40.6 Voz que deca: Vase Is 40.3 nota g. 
12. 40.6 Cf. Sal 103.15-16. 
13. 40.7 Cf. Job 14.2. 
14. 40.7 El viento de Jehov: alusin al viento caluroso que viene del desierto y marchita la vegetacin. 
15. 40.6-8 Cf. Is 55.10-11; Stg 1.10-11; 1 P 1.24-25. 
16. 40.9 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
17. 40.9 Jerusaln debe ser el heraldo o mensajero de Jehov que anuncia la buena noticia a todas las ciudades de Jud. 
18. 40.9 Cf. Is 58.9; 65.1. 
19. 40.10 Aqu se describe a Jehov, el Seor, como un guerrero victorioso que rescata a su pueblo de sus enemigos (Is 62.11) y lo trae del exilio. Vase Is 63.1-6 n. 
20. 40.11 Como pastor: Vanse las referencias en Sal 23.1 n. 
21. 40.12-31 Esta seccin contiene la respuesta a los israelitas que haban cado en la desesperanza, porque pensaban que su Dios los haba abandonado (cf. v. 27). Las ideas predominantes son el poder y la sabidura de Jehov (cf. v. 14), su incomparable majestad (v. 18) y su inquebrantable decisin de acudir en auxilio de los que confan en l (v. 31). 
22. 40.12 Cf. Job 38.4-11; Pr 8.29. 
23. 40.13 Cf. Ro 11.34; 1 Co 2.16. 
24. 40.15 Vase Is 40.26 n. 
25. 40.16 Alusin a los famosos cedros del Lbano y a la abundante fauna que poblaba sus bosques. Cf. Is 60.13, y vase Jer 22.6 n. 
26. 40.18-19 Cf. Hch 17.29. 
27. 40.18-20 Cf. Is 41.6-7; 44.9-20; Jer 10.1-16. 
28. 40.22 Sobre este concepto, vanse Is 42.5 nota h; 48.13 nota j. 
29. 40.26 Cre: heb. bar (vase Gn 1.1 nota a ). La fe en el poder creador de Dios ofrece un slido punto de apoyo al mensaje de salvacin anunciado en Is 40--55. Si Jehov es el nico creador del universo, todo cuanto existe est sometido a su dominio. Por tanto, ninguna fuerza humana es capaz de impedir que l lleve a buen trmino sus designios de salvacin. Cf. Is 40.28; 43.13; 45.7; 51.6; 52.10. 
30. 40.31 Los que esperan: Cf. Sal 25.3; 33.20-21; Is 49.23. 
31. 40.31 Como las guilas: Cf. Sal 103.5. 

Isaas 41


Tabla - Dioses falsos en la Biblia



Seguridad de Dios para Israel

1 Escuchadme, costas,[1] 
    y esfurcense los pueblos; 
    acrquense, y entonces hablen; 
    vengamos juntos a juicio.[2] 
    2 Quin despert del oriente al justo,[3] 
    lo llam para que lo siguiera, 
    entreg delante de l naciones 
    y le hizo enseorearse de reyes? 
    Quin los volvi con su espadacomo polvo, 
    como paja arrebatada por su arco? 
    3 Los sigui, pas en paz 
    por camino por donde sus piesnunca haban entrado. 
    4 Quin hizo y realiz esto? 
    Quin llama las generacionesdesde el principio? 
    Yo Jehov, soy el primero,[4] 
    y yo mismo ser con los ltimos.[5] 
    5 Las costas vieron y tuvieron temor; 
    los confines de la tierra se espantaron; 
    se congregaron y vinieron. 
    6 Cada cual ayuda a su vecino 
    y dice a su hermano: "Esfurzate!" 
    7 El carpintero anima al platero 
    y el que alisa con martillo al que bate en el yunque, 
    dicindole: "Bien est la soldadura!" 
    Y luego lo afirman con clavos 
    para que no se mueva.[6] 
    8 Pero t, Israel, siervo mo eres; 
    t, Jacob, a quien yo escog, 
    descendencia de Abraham, mi amigo.[7] 
    9 Porque te tom de los confines de la tierra, 
    de tierras lejanas te llam 
    y te dije: "Mi siervo eres t; 
    te escog y no te desech. 
    10 No temas,[8] porque yo estoy contigo;[9] 
    no desmayes, porque yo soy tu Dios 
    que te esfuerzo; 
    siempre te ayudar, 
    siempre te sustentarcon la diestra de mi justicia. 
    11 He aqu que todos los que se enojan contra ti 
    sern avergonzados y confundidos; 
    sern como nada y perecern 
    los que contienden contigo. 
    12 Buscars a los que tienencontienda contigo 
    y no los hallars; 
    sern como nada,como cosa que no existe, 
    aquellos que te hacen la guerra. 
    13 Porque yo Jehov soy tu Dios, 
    quien te sostiene de tu mano derecha 
    y te dice: "No temas, yo te ayudo". 
    14 "No temas, gusanito de Jacob; 
    vosotros, los poquitos de Israel! 
    Yo soy tu socorro, 
    dice Jehov; 
    el Santo de Israel es tu Redentor.[10] 
    15 He aqu que yo te he puesto por trillo, 
    por trillo nuevo, lleno de dientes; 
    trillars montes y los molers, 
    y collados reducirs a tamo. 
    16 Los aventars y se los llevar el viento; 
    los esparcir el torbellino; 
    pero t te regocijars en Jehov, 
    te gloriars en el Santo de Israel. 
    17 "Los afligidos y necesitadosbuscan las aguas, 
    pero no las encuentran; 
    seca est de sed su lengua. 
    Yo, Jehov, los oir; 
    yo, el Dios de Israel, no los desamparar. 
    18 En las alturas abrir ros 
    y fuentes en medio de los valles; 
    abrir en el desierto estanques de aguas 
    y manantiales de aguas en la tierra seca.[11] 
    19 Har crecer en la estepa cedros, 
    acacias, arrayanes y olivos; 
    pondr en la tierra rida cipreses, 
    olmos y bojes juntamente, 
    20 para que vean y conozcan, 
    y adviertan y entiendan todos 
    que la mano de Jehov hace esto, 
    que el Santo de Israel lo ha creado". 

Dios reta a los falsos dioses 

21 [12] "Alegad por vuestra causa", dice Jehov; 
    "presentad vuestras pruebas",dice el Rey de Jacob. 
    22 Que se acerquen y nos anuncien 
    lo que ha de venir: 
    que nos digan lo que ha pasado 
    desde el principio 
    y pondremos nuestro corazn en ello; 
    y sepamos tambin su final. 
    Hacednos entender lo que ha de venir![13] 
    23 Dadnos noticiasde lo que ha de ser despus, 
    para que sepamos que vosotrossois dioses. 
    A lo menos haced algo, sea bueno o malo, 
    para que tengamos algo que contar 
    y, al propio tiempo, nos maravillemos. 
    24 He aqu que vosotros sois nada, 
    y vuestras obras, vanidad; 
    abominacin es el que os escoge. 
    25 Del norte levant a uno,[14] y vendr; 
    de donde nace el solinvocar mi nombre,[15] 
    y pisotear prncipes como a lodo, 
    como pisa el barro el alfarero. 
    26 Quin lo anunci desde el principio, 
    para que lo sepamos; 
    o de tiempo atrs, para que digamos:"Es justo"? 
    Cierto, no hay quien lo anuncie; 
    s, no hay quien lo ensee. 
    Ciertamente,no hay quien oiga vuestras palabras. 
    27 Yo soy el primero que he enseado[16] estas cosas a Sin, 
    y a Jerusaln dar un mensajerode alegres noticias. 
    28 Mir, pero no haba ninguno; 
    les pregunt por estas cosas, 
    pero ningn consejero hubo; 
    les pregunt,pero no respondieron palabra. 
    29 He aqu, todos son vanidad 
    y sus obras no son nada. 
    Viento y vanidadson sus imgenes fundidas! 
						 NOTAS:

1. 41.1 La palabra hebrea traducida por costas designa, en general, las costas e islas del Mediterrneo. 
2. 41.1 Vengamos juntos a juicio: Jehov invita a una especie de debate pblico para que se ponga en evidencia quin es el verdadero Dios. Este recurso literario, inspirado en la prctica de las cortes judiciales, se encuentra tambin en Is 41.21-29; 43.8-13; 44.6-8,21-22; 45.20-25. 
3. 41.2 Al justo: alusin a Ciro, rey de los persas, que puso trmino a la supremaca de Babilonia y autoriz el regreso de los israelitas a Jerusaln (2 Cr 36.22-23; Esd 1.1-4). Cf. Is 41.25; 44.28; 45.1-6,13; 46.11; 48.14-15. 
4. 41.4 Yo Jehov, soy el primero... ltimos: Esta es la respuesta a la serie de preguntas formuladas en los v. 2-4. Jehov, y no los dioses de los pueblos paganos, es el que ordena el curso de los acontecimientos histricos con miras a la realizacin de sus designios. 
5. 41.4 Cf. Is 43.10; 44.6; Ap 1.8,17; 22.13. 
6. 41.6-7 Estos dos v. continan el tema tratado en Is 40.19-20. 
7. 41.8 Abraham, mi amigo: Cf. 2 Cr 20.7; Stg 2.23. 
8. 41.10 No temas: Cf. Gn 15.1; 21.17; Jos 1.9; 8.1; Is 43.5; 44.2; Lc 1.30. 
9. 41.10 Yo estoy contigo: Vanse las referencias en Ex 3.12 nota j. 
10. 41.14 El trmino traducido por redentor, heb. goel, designa en primer lugar al pariente ms cercano, que tena la obligacin de socorrer al miembro de su familia que haba perdido su libertad o su patrimonio familiar (cf. Lv 25.47-49, y vanse Ex 6.6 n.; Rt 2.20 n.; Jer 32.7 n.). Al aplicar este vocablo al Dios de Israel, el profeta sugiere que Jehov rescatar a su pueblo de la esclavitud y le devolver la tierra de la que haba sido despojado. Cf. Is 54.5-8. 
11. 41.18 Cf. Is 35.6-8; 43.19-20; 44.3-4. 
12. 41.21-29 Una vez ms Jehov entabla una especie de proceso judicial contra los falsos dioses, a fin de poner en evidencia que ellos no son ni pueden nada (v. 24). Cf. Is 40.18-26. 
13. 41.22 El anuncio anticipado de los hechos futuros se propone como criterio para distinguir al Dios verdadero de los dioses falsos. El Dios de Israel es el Seor de la historia y tiene pleno dominio sobre el presente, el pasado y el futuro. l sabe de antemano lo que va a suceder y, por tanto, puede anunciarlo por medio de sus profetas. Cf. Is 44.25-26. 
14. 41.25 Del norte levant a uno: Nueva referencia a Ciro, rey de los persas, sin mencionar su nombre. Vase Is 41.2 n. 
15. 41.25 Invocar mi nombre: otra posible traduccin: lo he llamado por su nombre. 
16. 41.27 Yo soy el que he enseado: traduccin probable. Heb. He ah, helos ah. 

Isaas 42


El Siervo de Jehov 

1 [1] "Este es mi siervo,[2] yo lo sostendr; 
    mi escogido, en quien mi almatiene contentamiento.[3] 
    He puesto sobre l mi espritu;[4] 
    l traer justicia a las naciones. 
    2 No gritar, no alzar su voz 
    ni la har oir en las calles.[5] 
    3 No quebrar la caa cascada 
    ni apagar el pbilo que se extingue:[6] 
    por medio de la verdad traer la justicia. 
    4 No se cansar ni desmayar, 
    hasta que establezcaen la tierra la justicia. 
    Las costas esperarn su ley".[7] 
    5 As dice Jehov, Dios, 
    Creador de los cielosy el que los despliega;[8] 
    el que extiende la tierra y sus productos; 
    el que da aliento al puebloque mora en ella[9] 
    y espritu a los que por ella caminan: 
    6 "Yo, Jehov, te he llamado en justicia 
    y te sostendr por la mano; 
    te guardar y te pondrpor pacto al pueblo,[10] 
    por luz de las naciones,[11] 
    7 para que abras los ojos de los ciegos, 
    para que saques de la crcel a los presos 
    y de casas de prisina los que moran en tinieblas.[12] 
    8 Yo, Jehov, este es mi nombre! 
    A ningn otro dar mi gloria,[13] 
    ni a los dolos mi alabanza. 
    9 He aqu, ya se cumplieronlas cosas primeras 
    y yo anuncio cosas nuevas; 
    antes que salgan a luz,[14] 
    yo os las har saber". 

Alabanza por la liberacin poderosa de Jehov

10 Cantad a Jehov un nuevo cntico,[15] 
    su alabanza desde el extremo de la tierra; 
    los que descendis al mar y cuanto hay en l, 
    las costas y sus moradores.[16] 
    11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, 
    las aldeas donde habita Cedar;[17] 
    canten los moradores de Sela; 
    desde la cumbre de los montes 
    den voces de jbilo. 
    12 Den gloria a Jehov 
    y anuncien sus loores en las costas. 
    13 Jehov saldr como un gigante 
    y como el de un guerrero[18] despertar su celo; 
    gritar, dar su grito de guerra, 
    prevalecer sobre sus enemigos. 
    14 Desde el siglo he callado, 
    he guardado silencio, me he contenido;[19] 
    pero ahora dar vocescomo la que est de parto, 
    y a la vez asolar y devorar.[20] 
    15 Convertir en soledad montes y collados, 
    har secar toda su hierba; 
    los ros tornar en islas[21] 
    y secar los estanques. 
    16 Guiar a los ciegospor un camino que no conocan; 
    los har andar por sendasque no haban conocido. 
    Delante de ellos cambiar las tinieblasen luz 
    y lo escabroso en llanura. 
    Estas cosas les har 
    y no los desamparar. 
    17 Sern vueltos atrsy en extremo confundidos 
    los que confan en dolos 
    y dicen a las imgenes de fundicin: 
    "Vosotros sois nuestros dioses".[22] 

Israel no aprende

18 "Sordos, od, 
    y vosotros, ciegos, mirad para ver.[23] 
    19 Quin es ciego, sino mi siervo? 
    Quin es tan sordocomo mi mensajero que envi? 
    Quin es tan ciego como mi escogido, 
    tan ciego como el siervo de Jehov, 
    20 que ve muchas cosas y no advierte, 
    que abre los odos y no oye? 
    21 Jehov se complacipor amor de su justicia 
    en magnificar la Ley y engrandecerla. 
    22 Mas este es un pueblosaqueado y pisoteado, 
    todos ellos atrapados en cavernas 
    y escondidos en crceles. 
    Son puestos para despojo,y no hay quien los libre;[24] 
    son despojados, y no hay quien diga: "Restituid!"" 
    23 Quin de vosotros oir esto? 
    Quin atender y escucharrespecto al porvenir? 
    24 Quin dio a Jacob en botn 
    y entreg a Israel a saqueadores? 
    No fue Jehov, contra quien pecamos? 
    No quisieron andar en sus caminos 
    ni escucharon su Ley. 
    25 Por tanto, derram sobre lel ardor de su ira 
    y la violencia de la guerra; 
    le prendi fuego por todas partes, 
    pero no entendi; 
    lo incendi, mas no hizo caso. 
						 NOTAS:

1. 42.1-9 En los v. 1-7 de este cap. se encuentra el primero de los cuatro poemas designados habitualmente con el nombre de "Cantos del Siervo sufriente" (cf. 49.1-6; 50.4-9; 52.13--53.12). En estos poemas se describe al Siervo como un profeta elegido y llamado por Jehov, colmado de su espritu y enviado a cumplir una misin en beneficio no solo de Israel sino de todas las naciones (cf. v. 1,4). Para llevar a cabo su misin, debe afrontar muchos padecimientos, pero el Seor lo sostiene con su poder y al final lo eleva a una dignidad tal que provoca la admiracin de reyes y naciones (cf. Is 52.13-15). El NT cita repetidamente estos "Cantos del Siervo sufriente" y los interpreta como una anticipacin proftica de la persona y la obra de Cristo. Cf. Mt 8.17; Hch 8.32-33; Ro 15.21. 
2. 42.1 Mi siervo: En el AT reciben el ttulo de siervo las personas que cumplen una tarea importante en el servicio de Jehov, como Moiss, Josu, David y los profetas. Cf. Jos 1.1-2; 24.29; Sal 89.20; Jer 25.4. En Is 40--55 ese ttulo se aplica con frecuencia al pueblo de Israel. Cf. Is 41.8; 44.2,21; 45.4; 48.20. Cf. tambin Ro 1.1; Flp 1.1. 
3. 42.1 Cf. Mt 3.17; 17.5; Mc 1.11; Lc 3.22; 9.35. 
4. 42.1 He puesto sobre l mi espritu: El espritu de Jehov, en el AT, es un don concedido especialmente a los que deben llevar a cabo una tarea arriesgada o difcil, como los caudillos o jueces (Jue 3.10), los reyes (1 S 16.13) y los profetas (Nm 11.24-30). Cf. Ex 31.3-5; Is 11.2; 61.1. 
5. 42.2 A diferencia de los profetas anteriores al exilio, que debieron alzar la voz para anunciar el juicio divino sobre Israel, el Siervo de Jehov anuncia su mensaje con una dulzura y suavidad no desprovistas de firmeza (cf. v. 4). 
6. 42.3 La caa y el pbilo son dos imgenes poticas que en otros pasajes del AT se refieren a un pueblo que se ha quedado sin fuerzas. Cf. 1 R 14.15; 2 R 18.21; Is 43.17; Ez 29.6. 
7. 42.1-4 Cf. Mt 12.18-21. 
8. 42.5 Los despliega: Cf. Sal 104.2; vanse tambin Is 48.13 nota j; Jer 10.12 n. 
9. 42.5 Cf. Sal 104.5; Hch 17.24-25. 
10. 42.6 Te pondr por pacto al pueblo: lit. pacto del pueblo. El sentido exacto de esta expresin es dudoso, por lo que ha sido interpretada de distintas maneras. Segn algunos, el Siervo est llamado a ser un pacto, es decir, un lazo de unin entre los miembros del pueblo de Dios; segn otros intrpretes, su misin consiste en restablecer la relacin entre Jehov e Israel y en hacer que el pueblo tome conciencia de las obligaciones que resultan de esa relacin. Cf. Is 49.6. 
11. 42.6 Cf. Lc 2.32; Hch 13.47. 
12. 42.7 Cf. Is 61.1. 
13. 42.8 Cf. Is 48.11. 
14. 42.9 Acerca del anuncio de cosas que se cumplirn en el futuro, vase Is 41.22 n. 
15. 42.10 La expresin nuevo cntico aparece con frecuencia en el libro de los Salmos (vase Sal 33.3 n.). Ntese la correspondencia entre este nuevo cntico y las cosas nuevas que Jehov est a punto de realizar (Is 42.9). 
16. 42.10 Cf. Sal 96.1; 149.1. 
17. 42.11 Cedar: Vase Sal 120.5 nota g. 
18. 42.13 Cf. Ex 15.3. 
19. 42.14 En los salmos de splica, los salmistas suelen interrogar a Jehov acerca del porqu de su silencio (cf. Sal 22.1-2; 28.1). El profeta emplea aqu la misma metfora, pero en sentido contrario: Jehov sale de su silencio y entra en accin para liberar a su pueblo de la esclavitud. Vase Sal 78.65 n. 
20. 42.14 Los dolores de parto representan simblicamente el nacimiento de un nuevo orden de cosas (cf. Is 43.19; Ro 8.22). 
21. 42.15 Islas: otra posible traduccin: pases del mar. (Vase Is 41.1 nota a ). 
22. 42.17 Cf. Is 45.16,20. 
23. 42.18 Los v. 18-25 son una respuesta a la queja de los israelitas en el exilio. Segn Is 40.27, ellos se lamentaban de que Jehov no se daba cuenta del triste destino que les haba tocado. Ahora el Seor les responde que los verdaderos ciegos y sordos son ellos, que ven y oyen, pero no comprenden lo que Jehov les est diciendo a travs de los acontecimientos. 
24. 42.22 Cf. 2 R 24.1--25.21. 

Isaas 43


Jehov, nico Redentor

1 Ahora, as dice Jehov,Creador tuyo, Jacob, 
    y Formador tuyo, Israel: 
    "No temas, porque yo te redim; 
    te puse nombre, mo eres t. 
    2 Cuando pases por las aguas,yo estar contigo; 
    y si por los ros, no te anegarn. 
    Cuando pases por el fuego,no te quemars 
    ni la llama arder en ti.[1] 
    3 Porque yo, Jehov, Dios tuyo, 
    el Santo de Israel, soy tu Salvador; 
    a Egipto he dado por tu rescate, 
    a Etiopa y a Seba a cambio de ti.[2] 
    4 Porque a mis ojos eres de gran estima, 
    eres honorable y yo te he amado; 
    dar, pues, hombres a cambio de ti 
    y naciones a cambio de tu vida. 
    5 No temas, porque yo estoy contigo;[3] 
    del oriente traer tu descendencia 
    y del occidente te recoger. 
    6 Dir al norte: "Da ac!", 
    y al sur: "No los retengas; 
    trae de lejos a mis hijos, 
    y a mis hijas de los confines de la tierra, 
    7 a todos los llamados de mi nombre, 
    que para gloria ma los he creado, 
    los form y los hice!"" 

Israel como testigo

8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos 
    y a los sordos que tienen odos.[4] 
    9 Congrguense a una todas las naciones 
    y jntense todos los pueblos. 
    Quin de ellos hayque nos d noticias de esto 
    y que nos haga oir las cosas primeras? 
    Presenten sus testigos[5] y justifquense; 
    oigan y digan: "Verdad es". 
    10 "Vosotros sois mis testigos, 
    dice Jehov,[6] 
    y mi siervo[7] que yo escog, 
    para que me conozcis y creis 
    y entendis que yo mismo soy; 
    antes de m no fue formado dios 
    ni lo ser despus de m. 
    11 Yo, yo soy Jehov, 
    y fuera de m no hay quien salve. 
    12 Yo anunci y salv, hice oir 
    y no hubo entre vosotros dios ajeno. 
    Vosotros, pues, sois mis testigos, 
    dice Jehov, 
    que yo soy Dios. 
    13 Aun antes que hubiera da, yo era, 
    y no hay quien de mis manos libre. 
    Lo que hago yo, quin lo estorbar?"[8] 
    14 As dice Jehov, 
    Redentor vuestro, el Santo de Israel: 
    "Por vosotros envi a Babilonia 
    e hice descender como fugitivosa todos ellos, 
    aun a los caldeosen las naves de que se gloriaban.[9] 
    15 Yo, Jehov, Santo vuestro, 
    Creador de Israel, vuestro Rey. 
    16 As dice Jehov, 
    el que abre camino en el mar 
    y senda en las aguas impetuosas; 
    17 el que saca carro y caballo, 
    ejrcito y fuerza; 
    caen juntamente para no levantarse; 
    se extinguen, como pbilo son apagados.[10] 
    18 No os acordis de las cosas pasadas 
    ni traigis a la memoria las cosas antiguas. 
    19 He aqu que yo hago cosa nueva; 
    pronto saldr a luz, no la conoceris?[11] 
    Otra vez abrir camino en el desierto 
    y ros en la tierra estril. 
    20 Las fieras del campo me honrarn, 
    los chacales y los pollos del avestruz; 
    porque dar aguas en el desierto, 
    ros en la tierra estril, 
    para que beba mi pueblo, mi escogido.[12] 
    21 Este pueblo he creado para m; 
    mis alabanzas publicar.[13] 
    22 "Y no me invocaste a m, Jacob, 
    sino que de m te cansaste, Israel. 
    23 No me trajiste los animalesde tus holocaustos 
    ni me honraste con tus sacrificios; 
    no te hice servir con ofrenda 
    ni te hice fatigar con incienso. 
    24 No compraste para m caa aromtica 
    por dinero ni me saciastecon la grasa de tus sacrificios, 
    sino que pusiste sobre mla carga de tus pecados, 
    me fatigaste con tus maldades. 
    25 "Yo, yo soy quien borro tus rebeliones 
    por amor de m mismo, 
    y no me acordar de tus pecados. 
    26 Hazme recordar,entremos juntos a juicio. 
    Habla t para justificarte! 
    27 Tu primer padre pec 
    y tus enseadores se rebelaroncontra m.[14] 
    28 Por tanto, yo profan a los prncipesdel santuario,[15] 
    entregu a maldicin a Jacob 
    y por ultraje a Israel. 
						 NOTAS:

1. 43.2 El agua y el fuego representan simblicamente los peligros que debern afrontar los exiliados al regresar a Jerusaln (cf. Sal 66.12). La mencin de estos dos elementos evoca probablemente el paso de los israelitas a travs del Mar Rojo (Ex 14.22) y a travs de los ardores del desierto (Dt 32.10). 
2. 43.3 A Egipto he dado por tu rescate, a Etiopa y a Seba a cambio de ti: Esta frase se refiere a los cambios histricos que hicieron posible la liberacin de los israelitas cautivos en Babilonia y su retorno a la Tierra prometida. No solamente Babilonia, sino tambin Egipto y la regin del alto Nilo cayeron bajo la dominacin del imperio persa, que fue el instrumento utilizado por Jehov para devolver la libertad a su pueblo. Vanse Is 41.2 n. e ndice de mapas. 
3. 43.5 Yo estoy contigo: Vanse las referencias en Ex 3.12 nota j. 
4. 43.8 El pueblo no tiene ojos ni odos suficientemente agudos para percibir todo lo que Jehov ha hecho y sigue haciendo en favor de l. Vase Is 42.18 n. 
5. 43.9 Presenten sus testigos: Esta invitacin est dirigida a los falsos dioses de las religiones paganas. Jehov ha entablado un proceso contra ellos (vase Is 41.4 nota d ) y los desafa a que presenten testigos que puedan darles la razn. Cf. Jer 10.1-11. 
6. 43.10 Vosotros sois mis testigos: En el proceso contra los falsos dioses, Jehov aduce como testimonio de su poder la obra que realiz en el pasado en favor de Israel y la que est a punto de realizar en favor de los exiliados. Cf. Is 41.17-20; 42.16. 
7. 43.10 Mi siervo: Vase Is 42.1 nota b. 
8. 43.10-13 Cf. Dt 4.35. 
9. 43.14 Hice descender... gloriaban: traduccin probable. 
10. 43.16-17 Cf. Ex 14.13-31. 
11. 43.18-19 Ntese la contraposicin entre las cosas pasadas y la cosa nueva que est a punto de aparecer. Las cosas del pasado son las acciones que Jehov realiz en la antigedad, especialmente el xodo, que hizo posible la liberacin de los israelitas esclavizados en Egipto. La cosa nueva es la liberacin prometida a los cautivos en Babilonia, que el profeta describe como un nuevo xodo, ms espectacular y glorioso que el antiguo. Cf. Is 52.11-12. 
12. 43.19-20 Cf. Ex 17.1-7; Is 35.6-8; 41.18; 44.3-4. 
13. 43.16-21 Cf. Jer 16.14-15; 23.7-8. 
14. 43.27 Tu primer padre pec: alusin a Jacob, el padre de las doce tribus de Israel. Para dejar fuera de duda que el exilio fue un castigo merecido (cf. v. 26), Jehov recuerda que la propensin de Israel al pecado se puso de manifiesto desde los comienzos de su historia. Al pecado de Jacob se hace referencia tambin en Jer 9.3-5; Os 12.3. Cf. Gn 25.26; 27.36. 
15. 43.28 Yo profan a los prncipes del santuario: Otra posible traduccin, segn versiones antiguas, es tus gobernantes profanaron mi templo. 

Isaas 44


Jehov, nico Dios

1 "Ahora pues, oye, Jacob,siervo mo, 
    Israel, a quien yo escog: 
    2 As dice Jehov, Hacedor tuyo 
    y el que te form desde el vientre,[1] 
    el cual te ayudar: 
    No temas, siervo mo Jacob, 
    t, Jesurn,[2] a quien yo escog. 
    3 Porque yo derramar aguassobre el sequedal, 
    ros sobre la tierra seca. 
    Mi espritu derramarsobre tu descendencia, 
    y mi bendicin sobre tus renuevos; 
    4 y brotarn entre la hierba, 
    como los sauces junto a las riberasde las aguas.[3] 
    5 Este dir: "Yo soy de Jehov". 
    Otro se pondr por nombre Jacob, 
    y otro escribir con su mano: 
    "A Jehov", 
    y se apellidar con el nombre de Israel. 
    6 "As dice Jehov, Rey de Israel 
    y su Redentor, Jehov de los ejrcitos: 
    Yo soy el primero y yo soy el ltimo,[4] 
    y fuera de m no hay Dios. 
    7 Y quin proclamar lo venidero, 
    lo declarar y lo pondren orden delante de m, 
    como hago yo desde que establecel pueblo antiguo? 
    Que les anuncien lo que viene, 
    lo que est por venir![5] 
    8 No temis ni os amedrentis. 
    ?No te lo hice oir desde la antiguedady te lo dije 
    Luego vosotros sois mis testigos. 
    No hay Dios sino yo! 
    No hay Roca, no conozco ninguna!" 

La insensatez de la idolatra 

9 [6] Los que modelan imgenes de talla, todos ellos son nada, y lo ms precioso de ellos para nada es til; y ellos mismos, para su confusin, son testigos de que los dolos no ven ni entienden.[7] 10 Quin fabrica un dios o quin funde una imagen que para nada es de provecho? 11 Todos los suyos sern avergonzados, porque los artfices mismos son seres humanos. Todos ellos se juntarn, se presentarn, se asombrarn y sern a una avergonzados. 
12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las brasas, le da forma con los martillos y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya. 
13 El carpintero tiende la regla, lo disea con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el comps, lo hace en forma de varn, a semejanza de un hermoso hombre, para tenerlo en casa. 14 Corta cedros, toma ciprs y encina, que crecen entre los rboles del bosque; planta un pino, para que crezca con la lluvia. 15 De l se sirve luego el hombre para quemar, toma de ellos para calentarse; enciende tambin el horno y cuece panes; hace adems un dios y lo adora; fabrica un dolo y se arrodilla delante de l. 
16 Una parte del leo la quema en el fuego; con ella prepara un asado de carne, lo come y se sacia. Despus se calienta y dice: "Ah, me he calentado con este fuego!" 17 Del sobrante hace un dios (un dolo suyo), se postra delante de l, lo adora y le ruega diciendo: "Lbrame, porque t eres mi dios!"[8] 
18 No saben ni entienden, porque cerrados estn sus ojos para no ver y su corazn para no entender. 19 No reflexiona para s, no tiene conocimiento ni entendimiento para decir: "Parte de esto quem en el fuego, sobre sus brasas coc pan, as carne y la com. Har del resto de l una abominacin? Me postrar delante de un tronco de rbol?" 20 De ceniza se alimenta; su corazn engaado lo desva, para que no libre su alma ni diga: "No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?" 

Jehov, Redentor de Israel

21 "Acurdate de estas cosas, Jacob, 
    porque mi siervo eres, Israel. 
    Yo te form, siervo mo eres t. 
    Israel, no me olvides! 
    22 Yo deshice como a una nubetus rebeliones 
    y como a una niebla tus pecados; 
    vulvete a m, porque yo te redim".[9] 
    23 Cantad loores, cielos,porque Jehov lo hizo; 
    gritad con jbilo,profundidades de la tierra. 
    Prorrumpid, montes, en alabanza, 
    y el bosque y todo rbol que hay en l, 
    porque Jehov redimi a Jacob 
    y en Israel ser glorificado. 
    24 As dice Jehov, tu Redentor, 
    que te form desde el vientre: 
    "Yo Jehov, que lo hago todo, 
    que despliego yo solo los cielos, 
    que extiendo la tierra por m mismo; 
    25 que deshago las seales de los adivinos 
    y enloquezco a los agoreros; 
    que hago volver atrs a los sabios 
    y desvanezco su sabidura.[10] 
    26 Yo soy el que despiertala palabra de su siervo[11] 
    y lleva a cabo el plan de sus mensajeros; 
    el que dice a Jerusaln: "Sers habitada", 
    y a las ciudades de Jud:"Sern reconstruidas 
    y reedificar sus ruinas". 
    27 Yo soy el que dice a las profundidades:"Secaos! 
    Yo har secar tus ros!" 
    28 Yo soy el que dice de Ciro:[12] "Es mi pastor 
    y cumplir todo lo que yo quiero, 
    al decir a Jerusaln: Sers edificada, 
    y al templo:Sern puestos tus cimientos "". 
						 NOTAS:

1. 44.2 Cf. Is 44.24; 49.1,5; Jer 1.5. 
2. 44.2 Jesurn: Vase Dt 32.15 n.; cf. Dt 33.5,26. 
3. 44.3-4 Cf. Is 43.19-21; Jer 31.12; Ez 47.1-12; Jn 4.10-14; 7.37-39; Ap 22.1-2. 
4. 44.6 Cf. Is 41.4; 48.12; Ap 1.17; 22.13. 
5. 44.7 Y quin proclamar... est por venir!: traduccin probable. 
6. 44.9-20 Despus del proceso contra los falsos dioses (vase Is 43.9 n.) sigue una stira contra los dolos y contra aquellos que los fabrican y les rinden culto. Cf. Sal 115.4-8; 135.15-18; Is 40.18-20; 41.6-7; 42.17; 45.16; Jer 10.1-16. 
7. 44.9 Cf. Jer 10.8. 
8. 44.17 Cf. Is 45.20. 
9. 44.22 Cf. Is 40.2. 
10. 44.25 Cf. 1 Co 1.20. 
11. 44.26 Cf. Dt 18.21-22. 
12. 44.28 Hasta ahora no se haba mencionado el nombre de Ciro, rey de Persia, aunque ya se haba hablado de l (cf. Is 41.1-5; 41.25--42.9). Ahora se dice su nombre, y ms adelante volver a mencionarse (Is 45.1-13; 46.8-13; 48.12-16). Vase 41.2 n. 

Isaas 45


Encargo de Dios para Ciro

1 "As dice Jehov a su ungido,[1] 
    a Ciro,[2] al cual tom yopor su mano derecha 
    para sujetar naciones delante de l 
    y desatar lomos de reyes; 
    para abrir puertas delante de l, 
    puertas que no se cerrarn: 
    2 Yo ir delante de ti 
    y enderezar los lugares torcidos;[3] 
    quebrantar puertas de bronce 
    y har pedazos cerrojos de hierro. 
    3 Te dar los tesoros escondidos 
    y los secretos muy guardados, 
    para que sepas que yo soy Jehov, 
    el Dios de Israel, 
    que te pongo nombre. 
    4 Por amor de mi siervo Jacob, 
    de Israel, mi escogido, 
    te llam por tu nombre; 
    te puse un nombre insigne, 
    aunque no me has conocido. 
    5 Yo soy Jehov y no hay ningn otro. 
    No hay Dios fuera de m. 
    Yo te ceir, 
    aunque t no me has conocido, 
    6 para que se sepa 
    desde el nacimiento del solhasta donde se pone, 
    que no hay ms que yo. 
    Yo soy Jehov, y no hay ningn otro. 
    7 Yo formo la luz y creo las tinieblas, 
    hago la paz y creo la adversidad.[4] 
    Solo yo, Jehov,soy el que hago todo esto. 

Jehov el Creador

8 "Rociad, cielos, desde arriba, 
    y las nubes destilen la justicia; 
    brase la tierra y prodzcansela salvacin y la justicia; 
    hganse brotar juntamente.[5] 
    Yo, Jehov, lo he creado. 
    9 "Ay del que,no siendo ms que un tiesto 
    como cualquier tiesto de la tierra, 
    pleitea con su Hacedor! 
    Dir el barro al que lo modela:"Qu haces?", 
    o: "Tu obra, no tiene manos?"?[6] 
    10 Ay del que dice al padre: 
    "Por qu engendraste?", 
    y a la mujer: "Por qu diste a luz?"!" 
    11 As dice Jehov, 
    el Santo de Israel, el que lo form: 
    "Preguntadme de las cosas por venir; 
    mandadme acerca de mis hijos 
    y acerca de la obra de mis manos.[7] 
    12 Yo hice la tierra y cre sobre ellaal ser humano. 
    Yo, mis manos, desplegaron los cielos 
    y pongo en orden todo su ejrcito. 
    13 Yo lo despert en justicia 
    y enderezar todos sus caminos; 
    l edificar mi ciudad[8] 
    y soltar a mis cautivos; 
    no por precio ni por dones",[9] 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    14 As dice Jehov: 
    "El trabajo de Egipto,las mercaderas de Etiopa 
    y los sabeos,hombres de elevada estatura, 
    se pasarn a ti y sern tuyos; 
    irn en pos de ti, pasarn encadenados, 
    te harn reverencia y te suplicarn diciendo: 
    "Ciertamente en ti est Dios, 
    y no hay otro fuera de Dios. 
    15 Verdaderamente t eres Diosque te ocultas, 
    Dios de Israel, que salvas". 
    16 Avergonzados y afrentados[10] sern todos ellos; 
    afrentados irn todos los que fabrican imgenes. 
    17 Israel ser salvo en Jehov 
    con salvacin eterna; 
    nunca jams os avergonzarisni seris afrentados". 
    18 Porque as dice Jehov, 
    que cre los cielos. 
    l es Dios, 
    el que form la tierra, 
    el que la hizo y la compuso. 
    No la cre en vano,[11] 
    sino para que fuera habitada la cre: 
    "Yo soy Jehov y no hay otro. 
    19 No habl en secreto, 
    en un lugar oscuro de la tierra; 
    no dije a la descendencia de Jacob: 
    "En vano me buscis". 
    Yo soy Jehov, que hablo justicia, 
    que anuncio rectitud. 

Jehov y los dolos de Babilonia

20 "Reunos y venid! 
    Acercaos todos los sobrevivientesde entre las naciones! 
    No tienen conocimiento aquellosque erigen su dolo de madera, 
    y los que ruegan a un diosque no salva.[12] 
    21 Declarad, exponed pruebas 
    y entrad todos en consulta. 
    Quin hizo oir esto desde el principio 
    y lo tiene dicho desde entonces, 
    sino yo, Jehov? 
    Y no hay ms Dios que yo, 
    Dios justo y salvador. 
    No hay otro fuera de m. 
    22 "Mirad a m y sed salvos, 
    todos los trminos de la tierra, 
    porque yo soy Dios, y no hay otro! 
    23 Por m mismo hice juramento, 
    de mi boca sali palabra en justicia 
    y no ser revocada: 
    "Que ante m se doblar toda rodilla 
    y jurar toda lengua".[13] 
    24 Y de m se dir: "Ciertamente en Jehov 
    est la justicia y la fuerza". 
    A l vendrn, 
    y todos los que contra l se enardecen 
    sern avergonzados. 
    25 En Jehov ser justificada y se gloriar 
    toda la descendencia de Israel". 
						 NOTAS:

1. 45.1 Ungido: El texto hebreo se refiere concretamente a la uncin con el aceite consagrado (vase Sal 2.2 n.), que habilitaba al ungido para el cumplimiento de una misin, infundindole el espritu de Jehov (vase Is 42.1 nota d; cf. 61.1). Por medio de esta uncin se consagraba a los reyes (2 S 5.3), a los sacerdotes (Ex 29.7) y a veces tambin a los profetas (1 R 19.16). En el caso de Ciro se trata de una consagracin para el ejercicio de la realeza. 
2. 45.1 Ciro: Vanse Is 41.2 n.; 44.28 n. 
3. 45.2 Enderezar los lugares torcidos: otra posible traduccin: Derribar las alturas. Cf. Is 40.4. 
4. 45.7 Cf. Is 40.28; Am 3.6. 
5. 45.8 Cf. Os 2.21-23. 
6. 45.9 Cf. Is 29.16; Jer 18.6; Ro 9.20. 
7. 45.11 Cf. Is 64.8. 
8. 45.13 l edificar mi ciudad: es decir, la ciudad de Jerusaln. Cf. Is 44.28. 
9. 45.13 El pueblo de Israel no deber pagar ningn precio por su rescate; pero al reino de Persia, que fue el instrumento elegido por Jehov para liberar a su pueblo, se le promete, en cambio, una recompensa. Vase Is 43.3 n.; cf. tambin 44.14. 
10. 45.16 Cf. Is 42.17. 
11. 45.18 Vano: heb. tohu, trmino usado en Gn 1.2 para designar el estado de cosas anterior a la creacin. Vase Jer 4.23 nota q. 
12. 45.20 La referencia al nico Dios, a su accin creadora y a la verdad del mensaje anunciado a los exiliados (v. 18-19) sirve de ocasin para entablar un nuevo proceso contra los dolos de los falsos dioses y contra sus adoradores (v. 20-25). Vase Is 41.4 nota d. 
13. 45.23 Cf. Ro 14.11; Flp 2.10-11. 
Isaas 46
    1 Se ha postrado Bel,[1] 
    se abati[2] Nebo![4] 
    Sus imgenes fueron puestas 
    sobre bestias, sobre animales de carga, 
    esas cosas que vosotros solais llevar 
    son puestas cual una carga sobre las bestias cansadas. 
    2 Fueron humillados,se derrumbaron juntos; 
    no pudieron escaparse de la carga, 
    sino que ellos mismos tuvieron que iren cautiverio. 
    3 "Odme, casa de Jacob 
    y todo el resto de la casa de Israel, 
    los que yo he trado[5] desde el vientre, 
    los que habis sido llevadosdesde la matriz. 
    4 Hasta vuestra vejez yo ser el mismo 
    y hasta vuestras canas os sostendr. 
    Yo, el que hice, yo os llevar, 
    os sostendr y os guardar. 
    5 A quin me asemejis, 
    me igualis y me comparis, 
    para que seamos semejantes? 
    6 Sacan oro de la bolsa 
    y pesan plata con balanzas; 
    contratan a un plateropara que de ello haga un dios, 
    y se postran y lo adoran. 
    7 Luego se lo echan sobre los hombros, 
    lo llevan y lo colocan en su lugar; 
    all se est, sin moverse de su sitio.[6] 
    Le gritan, pero tampoco responde 
    ni libra de la tribulacin.[7] 
    8 "Acordaos de esto y avergonzaos. 
    Volved en vosotros, rebeldes! 
    9 Acordaos de las cosas pasadasdesde los tiempos antiguos,[8] 
    porque yo soy Dios; y no hay otro Dios, 
    ni nada hay semejante a m, 
    10 que anuncio lo por venirdesde el principio, 
    y desde la antiguedadlo que an no era hecho; 
    que digo: "Mi plan permanecer 
    y har todo lo que quiero; 
    11 que llamo desde el oriente al ave 
    y de tierra lejana al hombre de mi plan. 
    Yo habl, y lo har venir; 
    lo he pensado, y tambin lo llevar a cabo". 
    12 Odme, duros de corazn, 
    los que estis lejos de la justicia: 
    13 "Har que se acerque mi justicia; 
    no se alejar, 
    y mi salvacin no se detendr. 
    Pondr salvacin en Sin 
    y mi gloria en Israel"". 
						 NOTAS:

1. 46.1 Bel, lo mismo que Baal, significa seor o dueo. En Babilonia, este ttulo se daba a varios dioses, especialmente, como en este caso, a Marduc, el principal dios de la ciudad y del imperio babilnico. Vase Gn 1.21 n. 
2. 46.1 La cada de Bel (Marduc ) y de Nebo (Nab ) representa simblicamente el sometimiento de Babilonia a Ciro, rey de los persas, y el fin de la dominacin que haba ejercido el imperio babilnico, especialmente desde los tiempos de Nabucodonosor. Vanse Jer 1.14-15 n.; 25.1 nota c; 27.6 n.; 46.2 nota d. ID_fc_ID46.1 Nebo es la forma hebraizada de Nab, otro de los dioses de los babilonios. Considerado hijo e intrprete de Marduc, lo veneraban como dios de la escritura y la sabidura. La dinasta reinante en Babilonia le tributaba un culto especial, como lo atestigua, entre otros, el nombre del rey Nabucodonosor. 
3. 46.1 Nebo es la forma hebraizada de Nab, otro de los dioses de los babilonios. Considerado hijo e intrprete de Marduc, lo veneraban como dios de la escritura y la sabidura. La dinasta reinante en Babilonia le tributaba un culto especial, como lo atestigua, entre otros, el nombre del rey Nabucodonosor. Nebo!46.1-3 Ntese la contraposicin irnica establecida en estos v.: los falsos dioses, representados por sus dolos, son una carga (v. 1) para los hombres; Jehov, en cambio, carga con su pueblo, lo protege y lo libera (v. 3). Cf. Is 40.10-11. 
4. 46.1-3 Ntese la contraposicin irnica establecida en estos v.: los falsos dioses, representados por sus dolos, son una carga (v. 1) para los hombres; Jehov, en cambio, carga con su pueblo, lo protege y lo libera (v. 3). Cf. Is 40.10-11. 
Sus imgenes fueron puestas 
sobre bestias, sobre animales de carga, 
esas cosas que vosotros solais llevar 
son puestas cual una carga sobre las bestias cansadas. 
5. 46.7 Cf. Jer 10.5. 
6. 46.1-7 Cf. Jer 50.2; 51.44. 
7. 46.9 El recuerdo de las acciones que Jehov realiz en el pasado debe infundir confianza en el poder que l tiene para acudir en auxilio de su pueblo y rescatarlo de la esclavitud. Cf. Is 43.18. 
8. 47.1-15 La inminente cada de Babilonia debe engendrar en los deportados la esperanza de recuperar su libertad. Esa cada se describe poticamente en este cap., que presenta ciertas analogas con los orculos de los profetas contra las naciones (cf., p.e., Is! 3--14; Jer 50--51). El tema central de esta seccin es el anuncio del juicio de Dios sobre la potencia dominadora, en que se incluye la acusacin por los crmenes cometidos, la sancin con todas sus consecuencias y una ltima advertencia sobre la inutilidad de los ritos idoltricos. La principal acusacin se refiere a la crueldad y el orgullo con que el imperio babilnico afirm su podero sobre los pueblos sometidos. Cf. Ap! 7--18. 
Isaas 47


Juicio sobre Babilonia 

1 [1] "Baja y sintate en el polvo, 
    virgen, hija de Babilonia. 
    Sintate en la tierra, sin trono, 
    hija de los caldeos,[2] 
    porque nunca ms te llamarn 
    tierna y delicada. 
    2 Toma el molino y muele harina; 
    qutate el velo, levanta tus faldas, 
    desnuda tus piernas, 
    pasa los ros. 
    3 Ser expuesta tu desnudez,sern vistas tus verguenzas. 
    Har retribuciny no habr quien se libre", 
    4 dice nuestro Redentor: 
    Jehov de los ejrcitos es su nombre, 
    el Santo de Israel. 
    5 "Sintate, calla y entra en las tinieblas, 
    hija de los caldeos, 
    porque nunca ms te llamarn 
    "soberana de reinos"". 
    6 "Me enoj contra mi pueblo, 
    profan mi heredad 
    y los entregu en tus manos; 
    no les tuviste compasin; 
    sobre el anciano 
    agravaste sobremanera tu yugo. 
    7 Dijiste: "Para siempre ser seora", 
    pero no has pensado en esto 
    ni te has acordado de tu final. 
    8 Oye, pues, ahora esto,mujer voluptuosa, 
    t que ests sentada confiadamente, 
    t que dices en tu corazn: 
    "Yo soy y fuera de m no hay otra; 
    no quedar viuda ni conocer orfandad". 
    9 Estas dos cosas te vendrn 
    de repente, en un mismo da: 
    orfandad y viudez. 
    Con toda su fuerza vendrn sobre ti, 
    a pesar de la multitud de tus hechizos 
    y de tus muchos encantamientos.[3] 
    10 Porque te confiaste en tu maldad, 
    diciendo: "Nadie me ve". 
    Tu sabidura y tu misma ciencia 
    te engaaron, 
    y dijiste en tu corazn: 
    "Yo, y nadie ms". 
    11 Vendr, pues, sobre ti 
    un mal cuyo origen no conocers; 
    caer sobre ti un quebrantamiento 
    que no podrs evitar. 
    Una destruccin que no podas suponer 
    vendr de repente sobre ti. 
    12 "Persiste ahora en tus encantamientos 
    y en la multitud de tus hechizos, 
    en los cuales te fatigastedesde tu juventud. 
    Quiz podrs mejorarte! 
    Quiz te fortalecers! 
    13 Te has fatigado en tus muchos consejos. 
    Comparezcan ahora y te defiendan 
    los contempladores de los cielos, 
    los que observan las estrellas, 
    los que cuentan los meses, 
    para pronosticar lo que vendr sobre ti.[4] 
    14 He aqu que sern como el tamo; 
    el fuego los quemar, 
    no salvarn sus vidas 
    del poder de la llama; 
    no quedar brasa para calentarse 
    ni lumbre a la que arrimarse. 
    15 As te sern aquelloscon quienes te fatigaste, 
    los que traficaron contigo[5] desde tu juventud; 
    cada uno ir por su camino, 
    no habr quien te salve". 
						 NOTAS:

1. 47.1 Hija de los caldeos: Vanse Gn 11.28 n. e ndice de mapas. 
2. 47.7-9 Cf. Ap 18.7-8. 
3. 47.13 Los sabios de Babilonia eran excelentes conocedores de la astronoma, pero utilizaban sus conocimientos, sobre todo, para la prediccin del futuro y para otras prcticas vinculadas con la astrologa. 
4. 47.15 Los que traficaron contigo: otra posible traduccin: tus hechiceros. 
5. 48.1-22 La caracterstica ms notable de este cap. es la constante alternancia entre los anuncios de salvacin y los reproches dirigidos contra los israelitas. En esta serie de reproches se incluye la falsa religiosidad (v. 1), la obstinacin y falta de fe (v. 4), la propensin a la idolatra (v. 5), la arrogancia, la infidelidad y la rebelda (v. 7-8). Al final del cap. (v. 20-21), los exiliados reciben la orden de huir de Babilonia para gozar de la libertad que Jehov concede a su pueblo. 
Isaas 48


Dios reprende la infidelidad de Israel 

1 [1] Od esto, casa de Jacob, 
    que os llamis del nombre de Israel, 
    los que salieron de las aguas de Jud,[2] 
    los que juran en el nombre de Jehov 
    y hacen memoria del Dios de Israel, 
    mas no en verdad ni en justicia. 
    2 Sin embargo, 
    de la santa ciudad[3] se nombran 
    y confan en el Dios de Israel, 
    cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos. 
    3 "Lo que pas, ya antes lo dije, 
    de mi boca sali; lo publiqu, 
    lo hice pronto, y fue realidad.[4] 
    4 Por cuanto s que eres duro, 
    que una barra de hierro es tu cerviz, 
    y tu frente de bronce,[5] 
    5 por eso te lo dije ya hace tiempo; 
    antes que sucediera te lo advert, 
    para que no dijeras: "Mi dolo lo hizo, 
    mis imgenes de esculturay de fundicin 
    mandaron estas cosas". 
    6 Lo oste y lo viste todo, 
    y no lo anunciaris vosotros? 
    Ahora, pues,te he hecho oir cosas nuevas 
    y ocultas que t no sabas. 
    7 Ahora han sido creadas,no en das pasados, 
    ni antes de este da las habas odo, 
    para que no digas:"He aqu que yo lo saba". 
    8 S, nunca lo habas odoni nunca lo habas sabido. 
    Ciertamente no se abri antes tu odo, 
    porque saba que siendo desleal 
    habas de desobedecer; 
    por tanto te llam "rebelde"desde el vientre. 
    9 "Por amor de mi nombrecontendr mi ira, 
    y para alabanza ma la reprimir 
    para no destruirte. 
    10 He aqu te he purificado,y no como a plata;[6] 
    te he escogido en horno de afliccin. 
    11 Por m, por amor de m mismo lo har, 
    para que no sea profanado mi nombre, 
    y mi honra no la dar a otro.[7] 
    12 "yeme, Jacob, 
    y t, Israel, a quien llam: 
    Yo mismo, yo el primero 
    y yo tambin el ltimo.[8] 
    13 Mi mano fund tambin la tierra;[9] 
    mi mano derecha midi los cielos[10] con el palmo. 
    Al llamarlos yo, 
    comparecieron juntos.[11] 
    14 Juntaos todos vosotros y od. 
    Quin hay entre ellos que anuncieestas cosas? 
    Aquel a quien Jehov am 
    ejecutar su voluntad en Babilonia, 
    y su brazo[12] estar sobre los caldeos.[13] 
    15 Yo, yo habl, y lo llam 
    y lo traje; por tanto,ser prosperado su camino. 
    16 Acercaos a m, od esto: 
    desde el principio no habl en secreto; 
    desde que eso se hizo, all estaba yo". 
    Y ahora me envi Jehov el Seor,y su espritu. 
    17 As ha dicho Jehov, Redentor tuyo, 
    el Santo de Israel: 
    "Yo soy Jehov, Dios tuyo, 
    que te ensea para tu provecho, 
    que te encamina por el camino que debes seguir. 
    18 Si hubieras atendidoa mis mandamientos! 
    Fuera entonces tu paz como un ro 
    y tu justicia como las olas del mar.[14] 
    19 Fuera como la arena tu descendencia,[15] 
    y los renuevos de tus entraascomo los granos de arena; 
    nunca su nombre sera eliminado 
    ni borrado de mi presencia. 
    20 "Salid de Babilonia![16] 
    Huid de entre los caldeos! 
    Anunciadlo con voz de alegra, 
    publicadlo, llevad la noticia 
    hasta lo ltimo de la tierra! 
    Decid: "Redimi Jehov 
    a Jacob su siervo!"" 
    21 No tuvieron sed 
    cuando los llev por los desiertos; 
    les hizo brotar agua de la piedra; 
    abri la pea y corrieron las aguas.[17] 
    22 "No hay paz para los malos!", 
    ha dicho Jehov.[18] 
						 NOTAS:

1. 48.1 Aguas de Jud: otra posible traduccin: descendientes de Jud. Los deportados a Babilonia pertenecan en su mayor parte al reino de Jud; pero aqu se quiere indicar expresamente que el mensaje proftico no va dirigido nicamente a la poblacin de Jud, sino a todo el pueblo de Israel, designado con el ttulo de casa de Jacob (cf. Gn 29.31--30.24; 35.16-17). 
2. 48.2 Santa ciudad es un ttulo honorfico de Jerusaln. Cf. Neh 11.1; Is 52.1; Dn 9.24; Mt 4.5; 27.53; Ap 21.2. 
3. 48.3 Respecto de la soberana de Dios sobre la historia, vase Is 41.22 n. 
4. 48.4 Cf. Dt 9.6,13; Ez 2.4; 3.7. 
5. 48.10 No como a plata: traduccin probable de un texto oscuro. Probablemente se alude a la tcnica utilizada para separar la plata de la escoria. Cf. Jer 6.27-30. Otros traducen: pero no por dinero, es decir, sin obtener ninguna ganancia. Cf. Is 45.13; 50.1. 
6. 48.9-11 Cf. Is 42.8; Ez 20.22; 36.22-23. 
7. 48.12 Cf. Is 41.4; 44.6; Ap 1.17; 22.13. 
8. 48.13 Mi mano fund tambin la tierra: Cf. Job 38.4; Sal 24.2; Pr 3.19. 
9. 48.13 Mi mano derecha midi los cielos: Cf. Is 40.22; 42.5; 44.24; 45.12. 
10. 48.13 Cf. Sal 147.4; Is 40.26. 
11. 48.14 Su brazo: Heb. Segn la versin griega (LXX) es en la raza de. 
12. 48.14 Los caldeos: Vase Gn 11.28 n. 
13. 48.18 Cf. Dt 29.5; Sal 23.3; 27.11. 
14. 48.19 Cf. Gn 22.17. 
15. 48.20 Cf. Jer 50.8; 51.6,45; Ap 18.4. 
16. 48.21 Cf. Ex 17.1-7. 
17. 48.22 Este v. se repite casi textualmente en Is 57.21. 
18. 49.1-6 Este es el segundo de los "Cantos del Siervo sufriente" (vase Is 42.1-9 n.). En la primera parte del poema (v. 1-4), el Siervo da testimonio de la misin que ha recibido de Jehov y describe su desilusin por su aparente fracaso. En la segunda parte (v. 5-6), el Seor lo reconforta asegurndole que no ha trabajado ni sufrido en vano. Aqu se hace referencia por primera vez, de manera explcita, al aspecto doloroso de la misin que deber cumplir el Siervo (cf. v. 4), tema que volver a encontrarse en el tercer Cntico (cf. Is 50.6) y en la mayor parte del cuarto (cf. Is 52.13--53.12). 
Isaas 49


Israel, siervo de Jehov 

1 [1] Odme, costas,[2] 
    y escuchad, pueblos lejanos: 
    Jehov me llam desde el vientre; 
    desde las entraas de mi madre[3] tuvo mi nombre en memoria. 
    2 Y puso mi boca como espada afilada,[4] 
    me cubri con la sombra de su mano. 
    Me puso por saeta aguda, 
    me guard en su aljaba. 
    3 Me dijo: "Mi siervo[5] eres, Israel,[6] 
    porque en ti me gloriar". 
    4 Pero yo dije: "Por dems he trabajado; 
    en vano y sin provechohe agotado mis fuerzas. 
    Pero mi causa est delante de Jehov, 
    y mi recompensa con mi Dios". 
    5 Ahora pues, Jehov, 
    el que me form desde el vientre 
    para ser su siervo, 
    para hacer volver a l a Jacob 
    y para congregarle a Israel 
    (porque estimado ser en los ojos de Jehov 
    y el Dios mo ser mi fuerza), 
    6 l dice: "Poco es para mque solo seas mi siervo 
    para levantar las tribus de Jacob 
    y restaurar el resto de Israel; 
    tambin te he dadopor luz de las naciones,[7] 
    para que seas mi salvacin 
    hasta lo ltimo de la tierra".[8] 
    7 As ha dicho Jehov, 
    Redentor de Israel, el Santo suyo, 
    al menospreciado de alma, 
    al abominado de las naciones, 
    al siervo de los tiranos: 
    "Lo vern reyes, se levantarn prncipes 
    y adorarn por causa de Jehov,[9] porque fiel 
    es el Santo de Israel, el cual te escogi". 

Dios promete restaurar a Sin

8 As dijo Jehov: 
    "En tiempo favorable te o, 
    en el da de salvacin te ayud.[10] 
    Te guardar 
    y te dar por pacto al pueblo,[11] 
    para que restaures la tierra, 
    para que heredes asoladas heredades; 
    9 para que digas a los presos: "Salid!", 
    y a los que estn en tinieblas:"Mostraos!"[12] 
    En los caminos sern apacentados 
    y en todas las alturas tendrn sus pastos. 
    10 "No tendrn hambre ni sed, 
    ni el calor ni el sol los afligir; 
    porque el que tiene de ellosmisericordia los guiar 
    y los conducir a manantiales de aguas.[13] 
    11 Convertir en camino todos mis montes 
    y mis calzadas sern niveladas". 
    12 He aqu, estos vendrn de lejos: 
    unos del norte y del occidente, 
    y otros de la tierra de Sinim.[14] 
    13 Cantad, cielos, alabanzas, 
    y algrate, tierra! 
    Montes, prorrumpid en alabanzas, 
    porque Jehov ha consolado a su pueblo[15] 
    y de sus pobres tendr misericordia![16] 
    14 Pero Sin ha dicho: "Me dej Jehov, 
    el Seor se olvid de m".[17] 
    15 "Se olvidar la mujer de lo que dio a luz, 
    para dejar de compadecersedel hijo de su vientre? 
    Aunque ella lo olvide, 
    yo nunca me olvidar de ti! 
    16 He aqu que en las palmas de las manoste tengo esculpida; 
    delante de m estn siempre tus muros. 
    17 Tus edificadores vendrn aprisa; 
    tus destructores y asoladoresse marcharn. 
    18 Alza tus ojos alrededor, y mira: 
    todos estos se han reunido,han venido a ti. 
    "Vivo yo, dice Jehov, 
    que de todos,como de vestidura de honra, 
    sers vestida; 
    y de ellos sers adornada como una novia. 
    19 Porque tu tierra devastada, 
    arruinada y desierta, 
    ahora ser estrecha por la multitudde los moradores, 
    y tus destructores sern apartados lejos. 
    20 Aun los hijos de tu orfandad 
    dirn a tus odos: 
    "Estrecho es para m este lugar; 
    aprtate, para que yo viva en l". 
    21 Y dirs en tu corazn: 
    "Quin me engendr a estos?, 
    porque yo haba sido privada de hijosy estaba sola, 
    peregrina y desterrada. 
    Quin, pues, cri a estos? 
    He aqu, yo haba quedado sola, 
    dnde, pues, estaban estos?""[18] 
    22 As dijo Jehov el Seor: 
    "He aqu, yo tender mi manoa las naciones 
    y a los pueblos levantar mi bandera; 
    traern en brazos a tus hijos 
    y tus hijas sern tradas en hombros.[19] 
    23 Reyes sern tus ayos y sus reinas,tus nodrizas; 
    con el rostro inclinado a tierrase postrarn ante ti 
    y lamern el polvo de tus pies. 
    Conocers entonces que yo soy Jehov 
    y que no se avergonzarnlos que esperan en m. 
    24 Ser quitado el botn al valiente? 
    Ser rescatado el que es cautivode un tirano?"[20] 
    25 Pero as dice Jehov: 
    "Quizs el cautivosea rescatado del valiente 
    y el botn sea arrebatado al tirano, 
    pero yo defender tu pleito 
    y salvar a tus hijos.[21] 
    26 Y a los que te despojaronhar comer sus propias carnes, 
    y con su sangresern embriagados como con vino. 
    Entonces todos sabrn 
    que yo, Jehov, soy tu Salvador 
    y tu Redentor,[22] el Fuerte de Jacob".[23] 
						 NOTAS:

1. 49.1 Costas: Vase Is 41.1 nota a. 
2. 49.1 Jer 1.5; cf. Is 44.2,24. 
3. 49.2 Puso mi boca como espada afilada: Alusin a la misin proftica del Siervo sufriente, comisionado para anunciar la palabra de Dios, que es ms cortante que toda espada de dos filos (Heb 4.12; cf. Ap 1.16). 
4. 49.3 Mi siervo: Vase Is 42.1 nota b. 
5. 49.3 Algunos comentaristas consideran que la palabra Israel no se encontraba en la redaccin original del poema, sino que fue introducida posteriormente para identificar al Siervo con el pueblo de Israel. Los argumentos en favor de esta hiptesis son particularmente dos: en estos cantos se presenta al Siervo con rasgos acentuadamente individuales y no como la personificacin de un grupo o de una entidad colectiva; adems, en el v. 5 aparece como alguien distinto de Israel, ya que a l se le encomienda la misin de hacer que las tribus de Jacob se conviertan a Jehov. Ntese, sin embargo, que el nombre Israel figura en la casi totalidad de los ms. hebreos y en todas las versiones antiguas. 
6. 49.6 Cf. Is 42.6; 60.1-3; Lc 2.32; Jn 8.12; Hch 26.23. 
7. 49.6 Cf. Hch 13.47. 
8. 49.7 Cf. Is 52.15. 
9. 49.8 Cf. 2 Co 6.2. 
10. 49.8 Te dar por pacto al pueblo: Vase Is 42.6 nota j. 
11. 49.9 Cf. Is 42.7; 61.1. 
12. 49.10 Cf. Ap 7.16-17. 
13. 49.12 Sinim: Otra posible traduccin: Asun o (Sevene ). Cf. Ez 29.10; 30.6. 
14. 49.13 Jehov ha consolado a su pueblo: Vase Is 40.1 n. 
15. 49.13 Esta explosin de alegra es la respuesta al anuncio de salvacin proclamado en los v. 8-12. Las expresiones y el estilo son caractersticos de los himnos o cantos de alabanza (cf. Sal 96.11-12; 97.1; 98.7-8). Vase tambin la Introduccin a los Salmos. 
16. 49.14 Cf. Is 40.27. Este lamento contrasta sensiblemente con la alegra expresada en el v. anterior. Como en otros pasajes, el profeta describe la felicidad futura como si ya fuera una realidad, y vuelve luego a la dura experiencia presente para renovar sus anuncios de salvacin. 
17. 49.20-21 Cf. Jer 31.15-17. 
18. 49.22 Cf. Is 60.4. 
19. 49.24 Estas preguntas expresan la desesperanza de los exiliados: ellos pensaban que Babilonia era demasiado poderosa para permitir que le arrebataran el botn de guerra, es decir, a los israelitas que haban sido llevados al cautiverio. Jehov responde que l es ms fuerte que todos los tiranos y que tiene poder suficiente para quitarles lo que haban conquistado. Un tirano: traduccin probable. Heb. un justo. 
20. 49.24-25 Cf. Is 61.1; Jer 30.8-10; 31.11. 
21. 49.26 Cf. Is 51.17-23. 
22. 49.26 El Fuerte de Jacob: Vase Sal 132.5 n. 
23. 50.1 Jehov refuta a los israelitas que lo acusan de haber rechazado a Israel sin motivo suficiente y de una manera definitiva. En realidad, ha habido una separacin transitoria, pero no un divorcio, y, por lo tanto, no existe ningn impedimento para que la unin matrimonial pueda rehacerse (cf. Dt 24.1-4; Jer 3.1,8). Adems, Jehov no se ha comportado como un padre de familia que vende a sus hijos como esclavos para pagar sus deudas (cf. Ex 21.7; 2 R 4.1; Neh 5.5).

Isaas 50


Jehov ayuda a quienes confan en l

1 As dijo Jehov: 
    "Qu es de la carta de repudiode vuestra madre, 
    con la cual yo la repudi? 
    O quines son mis acreedores, 
    a quienes yo os he vendido? 
    He aqu que por vuestras maldadeshabis sido vendidos 
    y por vuestras rebelionesfue repudiada vuestra madre.[1] 
    2 Por qu cuando vine no hall a nadie 
    y cuando llam nadie respondi? 
    Acaso se ha acortado mi manopara no poderos rescatar?[2] 
    No tengo yo poder para librar? 
    He aqu que con mi reprensinhago secar el mar, 
    convierto los ros en desierto, 
    y sus peces se pudren por falta de agua 
    y mueren de sed. 
    3 Visto de oscuridad los cielos 
    y les pongo saco por cubierta". 
    4 [3] Jehov el Seor me dio 
    lengua de sabios, 
    para saber hablar palabras al cansado; 
    despertar maana tras maana, 
    despertar mi odo 
    para que escuche como los sabios. 
    5 Jehov, el Seor, me abri el odo, 
    y yo no fui rebelde 
    ni me volv atrs. 
    6 Di mi cuerpo a los heridores 
    y mis mejillas a los que me mesabanla barba; 
    no apart mi rostro de injuriasy de esputos.[4] 
    7 Porque Jehov, el Seor, me ayuda, 
    no me avergonc; 
    por eso he puesto mi rostrocomo un pedernal, 
    y s que no ser avergonzado.[5] 
    8 Muy cerca de m est el que me salva: 
    quin contender conmigo? 
    Juntmonos! 
    Quin es el adversario de mi causa? 
    Acrquese a m! 
    9 He aqu que Jehov el Seorme ayudar: 
    quin podr condenarme? 
    He aqu que todos ellos se envejecerncomo ropa de vestir, 
    sern comidos por la polilla.[6] 
    10 Quin de entre vosotros teme a Jehov 
    y escucha la voz de su siervo? 
    El que anda en tinieblas 
    y carece de luz, 
    confe en el nombre de Jehov 
    y apyese en su Dios.[7] 
    11 He aqu que todos vosotrosencendis fuego, 
    os rodeis de teas: 
    pues andad a la luz de vuestro fuego 
    y de las teas que encendisteis. 
    De mi mano os vendr esto: 
    en dolor seris sepultados. 
						 NOTAS:

1. 50.2 Acaso se ha acortado mi mano... rescatar?: En este contexto, la mano es smbolo de poder. Cf. Ex 15.6. 
2. 50.4-9 Este es el tercero de los "Cnticos del Siervo" sufriente (vase Is 42.1-9 n.). Una vez ms, el Siervo se refiere a su misin proftica y expresa su confianza en la ayuda divina (cf. v. 7-9). Esta misin consiste en anunciar la palabra que ha recibido de Jehov, y ahora se especifica que son palabras de consuelo para el que est cansado (v. 4). Adems, se acenta el aspecto doloroso de la misin que se le ha confiado: ya no se trata solamente de la duda sobre el xito de sus esfuerzos (cf. Is 49.4) sino de una abierta hostilidad que llega hasta la agresin fsica (v. 6). 
3. 50.6 Cf. Mt 26.67; Mc 14.65. 
4. 50.6-7 La situacin del Siervo sufriente tiene muchas semejanzas con la que se describe en las "confesiones" del profeta Jeremas (vase Jer 11.18--12.6 n.). Sin embargo, las diferencias son tambin significativas: a diferencia de Jeremas, el Siervo acepta sus padecimientos sin quejas ni reproches (cf. Jer 15.18) y no reclama venganza contra sus enemigos y perseguidores (cf. Jer 11.20; 15.15). l sabe que Jehov est de su parte (cf. v. 8-9) y que su recompensa est en las manos de Dios (Is 49.4). 
5. 50.8-9 Cf. Ro 8.33-34. 
6. 50.10 Este v. y el siguiente contienen una promesa de salvacin para los que siguen las enseanzas del Siervo de Jehov y un anuncio de condenacin para sus enemigos y perseguidores. Cf. Is 53.7-9. 
7. 51.1-23 Todo este cap. es un llamado a la esperanza: los hijos de Abraham no deben abrigar ningn temor, porque el brazo de Jehov los va a liberar de la esclavitud, renovando los prodigios del pasado (cf. v. 9-11); la furia de los opresores no podr hacer nada contra el pueblo de Dios, porque el Dios de Israel es el Seor del universo (v. 15-16) y l va a hacer que la copa de su ira sea bebida por los enemigos de su pueblo (v. 17-23). Vase Copa (c) en la Concordancia temtica. 

Isaas 51


Palabras de consuelo para Sin 

1 [1] "Odme, los que segus la justicia, 
    los que buscis a Jehov. 
    Mirad a la piedrade donde fuisteis cortados, 
    al hueco de la canterade donde fuisteis arrancados. 
    2 Mirad a Abraham, vuestro padre, 
    y a Sara, que os dio a luz; 
    porque cuando no era ms que uno solo, 
    lo llam, lo bendije y lo multipliqu.[2] 
    3 Ciertamente consolar Jehov a Sin; 
    consolar todas sus ruinas.[3] 
    Cambiar su desierto en un edn 
    y su tierra estril en huerto de Jehov;[4] 
    se hallar en ella alegra y gozo, 
    alabanzas y cnticos. 
    4 "Estad atentos a m, pueblo mo, 
    y odme, nacin ma; 
    porque de m saldr la Ley, 
    y mi justicia para luz de los pueblos. 
    5 Muy cerca est mi justicia, 
    ya ha salido mi salvacin 
    y mis brazos juzgarn a los pueblos. 
    En m esperan los de la costa; 
    en mi brazo ponen su esperanza. 
    6 Alzad a los cielos vuestros ojos 
    y mirad abajo, a la tierra; 
    porque los cielos se desvanecerncomo el humo 
    y la tierra se envejecer como un vestido. 
    De la misma manera perecernsus moradores; 
    pero mi salvacin ser para siempre, 
    mi justicia no perecer.[5] 
    7 Odme, los que conocis justicia, 
    pueblo en cuyo corazn est mi Ley. 
    No temis afrenta de hombres 
    ni desmayis por sus ultrajes. 
    8 Porque como a un vestidolos comer la polilla, 
    como a la lana los comer el gusano; 
    pero mi justicia permanecerperpetuamente 
    y mi salvacin por generaciny generacin". 
    9 Despirtate, despirtate, 
    vstete de poder, brazo de Jehov![6] 
    Despirtate como en el tiempo antiguo, 
    en los siglos pasados! 
    No eres t el que despedaz a Rahab,[7] 
    el que hiri al dragn?[8] 
    10 No eres t el que sec el mar, 
    las aguas del gran abismo, 
    el que transform en caminolas profundidades del mar 
    para que pasaran los redimidos?[9] 
    11 Ciertamente volvern los redimidosde Jehov; 
    volvern a Sin cantando 
    y gozo perpetuo habr sobre sus cabezas. 
    Tendrn gozo y alegra, 
    y huirn el dolor y el gemido.[10] 
    12 "Yo, yo soy vuestro consolador. 
    Quin eres tpara que tengas temor de los mortales 
    y de los hijos de los hombres,que son como el heno? 
    13 Ya te has olvidado de Jehov,tu Hacedor, 
    que extendi los cielos y fund la tierra? 
    Todo el da, sin cesar, has temido 
    el furor del que aflige, 
    cuando se dispone a destruir. 
    Pero dnde est el furor del que aflige? 
    14 El preso agobiado ser libertado pronto; 
    no morir en la mazmorrani le faltar su pan. 
    15 "Yo Jehov, 
    que agito el mar y hago rugir sus olas, 
    soy tu Dios, 
    y mi nombre es Jehov de los ejrcitos. 
    16 En tu boca he puesto mis palabras[11] 
    y con la sombra de mi mano te cubr, 
    extendiendo[12] los cielos,echando los cimientos de la tierra 
    y diciendo a Sin: "Pueblo mo eres t"". 
    17 Despierta, despierta, 
    levntate, Jerusaln,[13] 
    que bebiste de la mano de Jehov 
    la copa de su ira![14] 
    Porque la copa de aturdimiento 
    bebiste hasta los posos. 
    18 De todos los hijos que dio a luz, 
    no hay quien la gue; 
    ni quien la tome de la mano, 
    de todos los hijos que cri. 
    19 Estas dos cosas te han acontecido: 
    asolamiento y quebrantamiento, 
    hambre y espada. 
    Quin se compadece de ti? 
    Quin te consolar? 
    20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos 
    en las encrucijadas de todos los caminos, 
    como un antlope en la red, 
    llenos de la indignacin de Jehov, 
    de la ira del Dios tuyo. 
    21 Ahora, pues, oye esto, afligida, 
    ebria, pero no de vino: 
    22 As dijo Jehov, tu Seor y tu Dios, 
    el cual aboga por su pueblo: 
    "He aqu he quitado de tu mano 
    la copa de aturdimiento, 
    los posos de la copa de mi ira. 
    Nunca ms la bebers. 
    23 Yo la pondr en manosde tus angustiadores, 
    que dijeron a tu alma: 
    "Inclnate, y pasaremos por encima de ti". 
    Y t pusiste tu espalda como suelo, 
    como camino, para que pasaran". 
						 NOTAS:

1. 51.1-2 Los descendientes de Abraham y de Sara, padres del pueblo de Israel, son como piedras extradas de una cantera. Vase Gn 12.2-3 n. 
2. 51.3 Cf. Sal 74.3-9; 79.1-5. 
3. 51.3 Huerto de Jehov: Vase Gn 13.10 nota b. Edn: Vase Gn 2.8 n.; cf. tambin Ez 36.35. 
4. 51.6 Cf. Sal 102.25-28; Mt 24.35. 
5. 51.9 El brazo es smbolo del poder. Cf. Ex 15.16. 
6. 51.9 Rahab: Vase Sal 89.10 n. 
7. 51.9 Dragn: Vase Sal 74.13 n. 
8. 51.10 Cf. Ex 14.21-22. 
9. 51.11 Cf. Is 35.10. 
10. 51.16 Cf. Jer 1.9. 
11. 51.16 Extendiendo: segn una versin antigua. Heb. plant. Vanse las referencias en Is 48.13 nota j. 
12. 51.17 Cf. Is 52.1. 
13. 51.17 La copa llena de vino embriagador, que deja postrado, fsica y mentalmente, al que lo bebe simboliza la ira de Dios y su juicio sobre los malvados. Este smbolo aparece con relativa frecuencia en los profetas y en los Salmos. Vanse Sal 60.3 n.; 75.8 n., y cf. Jer 25.15; Ap 14.10; 16.19. 
14. 52.1 Cf. Is 51.17. 

Isaas 52


Dios librar a Sin del cautiverio

1 Despierta, despierta, 
    vstete de poder,[1] Sin![2] 
    Vstete tu ropa hermosa, 
    Jerusaln, ciudad santa,[3] 
    porque nunca ms vendr a ti 
    incircunciso ni inmundo![4] 
    2 Sacdete el polvo; 
    levntate y sintate, Jerusaln; 
    suelta las ataduras de tu cuello,[5] 
    cautiva hija de Sin. 
    3 Porque as dice Jehov: 
    "De balde fuisteis vendidos; 
    por tanto, sin dinero seris rescatados".[6] 
    4 Porque as dijo Jehov el Seor: 
    "Mi pueblo descendi a Egiptoen tiempo pasado, 
    para morar all,[7] 
    y el asirio lo cautiv sin razn".[8] 
    5 Y ahora Jehov dice: 
    "Qu hago aqu, 
    ya que mi pueblo es llevado injustamente? 
    Los que de l se enseoreanlo hacen aullar,[9] 
    y continuamente blasfemancontra mi nombre todo el da!", 
    dice Jehov. 
    6 "Por tanto, mi pueblo conocermi nombre en aquel da, 
    porque yo mismo que hablo, 
    he aqu estar presente". 
    7 Cun hermosos son sobre los montes 
    los pies del que trae alegres nuevas, 
    del que anuncia la paz, 
    del que trae nuevas del bien,[10] 
    del que publica salvacin, 
    del que dice a Sin: "Tu Dios reina!"![11] 
    8 "Voz de tus atalayas!" Alzarn la voz; 
    a una voz gritarn de jbilo, 
    porque con sus propios ojos vern 
    que Jehov vuelve a traer a Sin.[12] 
    9 Cantad alabanzas, alegraos juntas, 
    ruinas de Jerusaln, 
    porque Jehov ha consolado a su pueblo, 
    ha redimido a Jerusaln![13] 
    10 Jehov desnud su santo brazo 
    ante los ojos de todas las naciones, 
    y todos los confines de la tierra 
    vern la salvacin del Dios nuestro.[14] 
    11 Apartaos, apartaos, salid de ah, 
    no toquis cosa inmunda![15] 
    Salid de en medio de ella, 
    purificaos los que llevis los utensiliosde Jehov![16] 
    12 Porque no saldris apresurados 
    ni iris huyendo, 
    porque Jehov ir delante de vosotros, 
    y vuestra retaguardia serel Dios de Israel.[17] 

Sufrimientos del Siervo de Jehov 

13 [18] He aqu que mi siervo ser prosperado, 
    ser engrandecido y exaltado, 
    ser puesto muy en alto. 
    14 Como se asombraron de ti muchos 
    (pues de tal manera estaba desfiguradasu apariencia, 
    que su aspecto no parecael de un ser humano), 
    15 as asombrar l a muchas naciones. 
    Los reyes cerrarn ante l la boca, 
    porque vern lo que nuncales fue contado 
    y entendern lo que jams haban odo.[19] 
						 NOTAS:

1. 52.1 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
2. 52.1 Ciudad santa: Vase Is 48.2 n. 
3. 52.1 Nunca ms... inmundo: alusin a la destruccin de Jerusaln, llevada a cabo por el ejrcito de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el 587 a.C. Cf. 2 R 25.1-21; vanse tambin Sal 74 nota a; Sal 79 nota a. 
4. 52.2 Suelta las ataduras de tu cuello: Jeremas haba anunciado que el reino de Jud y los reinos vecinos iban a estar sometidos por un tiempo al yugo del rey de Babilonia (cf. Jer 27.1-8). Aqu, por el contrario, se anuncia que ha llegado el momento de desatar esas ataduras. 
5. 52.3 Jehov no vendi a su pueblo como esclavo (vase Is 50.1 n.). Por eso no tiene que pagar nada a nadie para liberarlo. 
6. 52.4 Cf. Gn 46.1-7; Dt 26.5. 
7. 52.4 Cf. 2 R 17.3-6; 18.13--19.37; Is 10.5. 
8. 52.5 Cf. Sal! 37; Ro 2.24. 
9. 52.7 Cf. Nah 1.15; Ro 10.15; Ef 6.15. 
10. 52.7 Tu Dios reina!: Cf. Sal 47.2,7; 93.1; 96.10; 97.1; 98.6; 99.1. 
11. 52.8 Cf. Is 40.9-11. 
12. 52.9 Sobre la promesa de la restauracin del pueblo de Israel, vase Is 40.1 n. 
13. 52.10 Acerca de la manifestacin universal de Dios, vase Is 40.5 n. 
14. 52.11 Cf. 2 Co 6.17. 
15. 52.11 Los que llevis los utensilios de Jehov: es decir, los sacerdotes encargados de llevar de nuevo a Jerusaln los objetos sagrados que Nabucodonosor se haba llevado a Babilonia como botn de guerra. Cf. Esd 1.7. 
16. 52.12 El xodo de Egipto se haba realizado a toda prisa y en medio del temor (cf. Ex 12.11,33-34; Dt 16.3). La salida de Babilonia, en cambio, no ser una fuga precipitada sino un retorno triunfal a la Tierra prometida. Cf. Is 41.17-20. 
17. 52.13--53.12 En el cuarto "Cntico del Siervo sufriente" hay una notable contraposicin entre los sufrimientos a que l fue sometido injustamente y su victoria final. Muchos creyeron al principio que Jehov le haba infligido un horrible castigo (cf. 53.4), pero luego reconocieron que los culpables eran ellos, y que el Siervo era inocente. En realidad, esos sufrimientos formaban parte de los planes de Dios (cf. 53.10) y sirvieron para reparar los pecados de la multitud (53.5). Al final del poema (53.10-12) se habla de la gloriosa recompensa concedida al Siervo por haber soportado pacientemente una pena inmerecida, a causa de los pecados cometidos por otros. Vase Is 42.1-9 n. 
18. 52.15 Cf. Ro 15.21. 
19. 53.1 Cf. Ro 10.16. 

Isaas 53

    1 Quin ha credo a nuestro anuncio[1] 
    y sobre quin se ha manifestadoel brazo de Jehov?[2] 
    2 Subir cual renuevo delante de l, 
    como raz de tierra seca. 
    No hay hermosura en l, ni esplendor; 
    lo veremos, mas sin atractivo algunopara que lo apreciemos. 
    3 Despreciado y desechadoentre los hombres,[3] 
    varn de dolores,experimentado en sufrimiento; 
    y como que escondimos de l el rostro, 
    fue menospreciado y no lo estimamos. 
    4 Ciertamente llev l nuestrasenfermedades 
    y sufri nuestros dolores,[4] 
    pero nosotros lo tuvimos por azotado, 
    como herido y afligido por Dios! 
    5 Mas l fue herido por nuestras rebeliones, 
    molido por nuestros pecados. 
    Por darnos la paz, cay sobre l el castigo, 
    y por sus llagas fuimos nosotros curados.[5] 
    6 Todos nosotros nos descarriamoscomo ovejas,[6] 
    cada cual se apart por su camino; 
    mas Jehov carg en l 
    el pecado de todos nosotros. 
    7 Angustiado l, y afligido, 
    no abri su boca; 
    como un cordero fue llevadoal matadero;[7] 
    como una oveja delantede sus trasquiladores, 
    enmudeci, no abri su boca. 
    8 Por medio de violencia y de juiciofue quitado; 
    y su generacin, quin la contar? 
    Porque fue arrancado de la tierra[8] de los vivientes, 
    y por la rebelin de mi pueblo fue herido. 
    9 Se dispuso con los impos su sepultura, 
    mas con los ricos[9] fue en su muerte. 
    Aunque nunca hizo maldad 
    ni hubo engao en su boca,[10] 
    10 Jehov quiso quebrantarlo, 
    sujetndolo a padecimiento. 
    Cuando haya puesto su vidaen expiacin por el pecado, 
    ver descendencia, vivir por largos das 
    y la voluntad de Jehovser en su mano prosperada. 
    11 Ver[11] el fruto de la afliccin de su alma 
    y quedar satisfecho; 
    por su conocimiento justificar 
    mi siervo justo a muchos, 
    y llevar sobre slas iniquidades de ellos. 
    12 Por tanto, yo le dar partecon los grandes, 
    y con los poderosos repartir el botn; 
    por cuanto derram su vidahasta la muerte, 
    y fue contado con los pecadores,[12] 
    habiendo l llevado el pecado de muchos 
    y orado por los transgresores. 
						 NOTAS:

1. 53.1 Cf. Jn 12.38. 
2. 53.3 Cf. Sal 22.6-7; Is 49.7. 
3. 53.4 Cf. Mt 8.17. 
4. 53.5 Cf. 1 P 2.24. 
5. 53.6 Cf. 1 P 2.25. 
6. 53.7 Cf. Ap 5.6. 
7. 53.7-8 Hch 8.32-33. 
8. 53.9 Ricos: traduccin probable. Heb. un rico. Otra posible traduccin: gente perversa. 
9. 53.9 Cf. 1 P 2.22. 
10. 53.11 Ver: heb. Segn un ms. antiguo y la versin griega (LXX): ver la luz. 
11. 53.12 Lc 22.37; vase Mc 15.28 n. 
12. 54.1-17 El mensaje de salvacin contenido en este cap. est dirigido a Jerusaln, considerada como esposa de Jehov y madre del pueblo de Israel. Por su forma y su contenido, este pasaje se asemeja notablemente a Is 49.14-23. Cf. tambin Is 40.2, y vanse las notas correspondientes.

Isaas 54


El amor eterno de Jehov hacia Israel 

1 [1] "Regocjate, estril, 
    la que no daba a luz![2] 
    Eleva una cancin y da voces de jbilo, 
    la que nunca estuvo de parto!, 
    porque ms son los hijosde la desamparada 
    que los de la casada", 
    ha dicho Jehov.[3] 
    2 "Ensancha el sitio de tu tienda 
    y las cortinas de tus habitacionessean extendidas; 
    no seas apocada; 
    alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. 
    3 Porque te extenders a la mano derechay a la mano izquierda; 
    tu descendencia heredar naciones 
    y habitar las ciudades asoladas. 
    4 No temas, pues no sers confundida; 
    no te averguences,porque no sers afrentada, 
    sino que te olvidars de la verguenzade tu juventud 
    y de la afrenta de tu viudezno tendrs ms memoria. 
    5 Porque tu marido es tu Hacedor 
    ("Jehov de los ejrcitos" es su nombre). 
    l es tu Redentor, el Santo de Israel, 
    el que ser llamado"Dios de toda la tierra". 
    6 Porque como a una mujer abandonaday triste de espritu 
    te llam Jehov, 
    como a la esposa de la juventud 
    que es repudiada, 
    dice el Dios tuyo.[4] 
    7 "Por un breve momento te abandon, 
    pero te recoger con grandesmisericordias.[5] 
    8 Con un poco de ira 
    escond mi rostro de ti por un momento; 
    pero con misericordia eternatendr compasin de ti"", 
    dice Jehov, tu Redentor. 
    9 "Porque esto me sercomo en los das de No, 
    cuando jur que nunca mslas aguas de No 
    pasaran sobre la tierra.[6] 
    Asimismo he juradoque no me enojar contra ti 
    ni te reir. 
    10 Porque los montes se movern 
    y los collados temblarn, 
    pero no se apartar de ti mi misericordia 
    ni el pacto de mi paz se romper",[7] 
    dice Jehov,el que tiene misericordia de ti. 
    11 "Pobrecita, fatigada con tempestad,sin consuelo! 
    He aqu que yo cimentar tus piedrassobre carbunclo 
    y sobre zafiros te fundar.[8] 
    12 Tus ventanas har de piedras preciosas; 
    tus puertas, de piedras de carbunclo, 
    y toda tu muralla, de piedras preciosas. 
    13 Todos tus hijos sern enseadospor Jehov,[9] 
    y se multiplicar la paz de tus hijos. 
    14 Con justicia sers adornada; 
    estars lejos de la opresin,porque no temers, 
    y lejos del temor,porque no se acercar a ti. 
    15 Si alguno conspira contra ti,lo har sin mi apoyo. 
    El que contra ti conspire,delante de ti caer. 
    16 Yo hice al herrero que sopla las ascuasen el fuego 
    y saca la herramienta para su obra; 
    y tambin yo he creado al destructorpara que destruya. 
    17 Ninguna arma forjada contra ti 
    prosperar, 
    y t condenars toda lengua que selevante contra ti en el juicio. 
    Esta es la herencia de los siervosde Jehov: 
    su salvacin de m vendr", 
    dice Jehov. 
						 NOTAS:

1. 54.1-17 La humillacin y restauracin de Jerusaln se expresa con una serie de imgenes de una gran fuerza potica: la mujer estril va a ser madre de una gran multitud (v. 1-3); la que haba quedado viuda va a ser nuevamente desposada por Jehov (v. 4-5); la que haba sido abandonada va a experimentar otra vez la compasin, la bondad y el amor de Jehov (v. 6-10); la que haba sido azotada o destruida va a ser reconstruida con magnificencia (v. 11-12); la que haba sido oprimida va a estar protegida de sus agresores y a vivir en paz y sin temor (v. 13-17). 
2. 54.1 Cf. Gl 4.27. 
3. 54.5-8 Cf. Ez! 6; Os! --3. 
4. 54.7-8 Cf. Sal 30.5; Is 60.10; Lm 3.31-33. 
5. 54.9 Cf. Gn 9.8-17. 
6. 54.10 Cf. Jer 31.35-36; 32.40; Mc 13.31. 
7. 54.11-12 Cf. Ap 21.18-21. 
8. 54.13 Cf. Jn 6.45. 
9. 55.1-2 Cf. Jn 7.37-38; Ap 21.6; 22.17. 

Isaas 55


Misericordia gratuita para todos

1 "Venid, todos los sedientos,venid a las aguas![1] 
    Aunque no tengis dinero, venid, 
    comprad y comed! 
    Venid, comprad sin dinero y sin pagar,vino y leche![2] 
    2 Por qu gastis el dineroen lo que no es pan 
    y vuestro trabajo en lo que no sacia? 
    Odme atentamente: comed de lo mejor 
    y se deleitar vuestra alma con manjares! 
    3 Inclinad vuestro odo y venid a m; 
    escuchad y vivir vuestra alma. 
    Har con vosotros un pacto eterno,[3] 
    las misericordias firmes a David.[4] 
    4 He aqu que yo lo di por testigoa los pueblos, 
    por jefe y por maestro a las naciones. 
    5 He aqu, llamars a genteque no conociste 
    y gentes que no te conocieron corrern a ti 
    por causa de Jehov, tu Dios, 
    y del Santo de Israel, que te ha honrado. 
    6 "Buscad a Jehovmientras puede ser hallado, 
    llamadle en tanto que est cercano! 
    7 Deje el impo su camino 
    y el hombre inicuo sus pensamientos, 
    y vulvase a Jehov,el cual tendr de l misericordia, 
    al Dios nuestro,el cual ser amplio en perdonar.[5] 
    8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos 
    ni vuestros caminos mis caminos", 
    dice Jehov. 
    9 "Como son ms altos los cielosque la tierra, 
    as son mis caminos ms altosque vuestros caminos 
    y mis pensamientos msque vuestros pensamientos. 
    10 "Porque como desciende de los cielosla lluvia y la nieve, 
    y no vuelve all, sino que riega la tierra 
    y la hace germinar y producir, 
    y da semilla al que siembra 
    y pan al que come,[6] 
    11 as ser mi palabra que sale de mi boca: 
    no volver a m vaca, 
    sino que har lo que yo quiero 
    y ser prosperada en aquellopara lo cual la envi.[7] 
    12 "Porque con alegra saldris 
    y con paz regresaris. 
    Los montes y los collados 
    levantarn cancin delante de vosotros, 
    y todos los rboles del campodarn palmadas de aplauso. 
    13 En lugar de la zarza crecer ciprs, 
    y en lugar de la ortiga crecer arrayn; 
    y ser a Jehov por nombre, 
    por seal eterna que nunca ser borrada". 
						 NOTAS:

1. 55.1-2 Por la vivacidad de su estilo, se ha comparado esta invitacin con los gritos de los aguateros y de otros vendedores, tan comunes en el Oriente prximo. Comprese tambin Pr 9.1-6, donde la Sabidura personificada invita a los transentes a participar de su banquete. 
2. 55.3 Pacto eterno: Vase Jer 31.31 nota y; cf. Is 61.8; Jer 32.40; Ez 16.60. 
3. 55.3 Acerca de las misericordias (promesas) que Jehov hizo a David, cf. 2 S 7.4-16; 23.5; 1 R 8.23-26; Sal 89.27-37; Hch 13.34. Ahora Jehov anuncia que estas promesas, hechas originariamente a David como rey de Israel, sern para todo el pueblo. 
4. 55.7 Cf. Lm 3.40-42; Zac 1.3; Mal 3.7. 
5. 55.10 Cf. 2 Co 9.10. 
6. 55.10-11 La imagen de la lluvia que fecunda la tierra y hace brotar la vegetacin es particularmente apropiada para describir la eficacia de la palabra de Dios. Comprese este texto con el de Heb 4.12-13, donde el poder y eficacia de la palabra divina se expresa con la imagen de la espada de doble filo. 
7. 56.1 Practicad la justicia: La parte final del libro de Isaas (caps. 56--66) insiste de modo especial en la necesidad de practicar la justicia. En Is 40--55, se invitaba al pueblo a escuchar la palabra proftica que le anunciaba su liberacin (Is 42.18; 44.1; 48.1; 51.1). Ahora debe responder a esa accin divina con una conducta apropiada (cf., p.e., Is 58.5-7). 

Isaas 56


3. TERCERA SECCIN: MENSAJEA LOS REPATRIADOS (56.1--66.24)



Recompensa de los que guardanel pacto de Dios

1 As ha dicho Jehov: 
    "Guardad el derecho 
    y practicad la justicia,[1] 
    porque cerca de venir est mi salvacin 
    y de manifestarse mi justicia". 
    2 Bienaventurado el hombre que hace esto, 
    el hijo del hombre que lo abraza: 
    que guarda el sbado[2] para no profanarlo, 
    y que guarda su mano de hacer lo malo. 
    3 Que el extranjero[3] que sigue a Jehov 
    no hable diciendo: 
    "Me apartar totalmente Jehovde su pueblo", 
    ni diga el eunuco: 
    "He aqu, yo soy un rbol seco". 
    4 Porque as dijo Jehov: 
    "A los eunucos[4] que guarden mis sbados, 
    que escojan lo que yo quiero 
    y abracen mi pacto, 
    5 yo les dar lugar en mi casay dentro de mis muros, 
    y un nombre mejorque el de hijos e hijas. 
    Les dar un nombre permanente,que nunca ser olvidado. 
    6 Y a los hijos de los extranjeros 
    que sigan a Jehov para servirle, 
    que amen el nombre de Jehov 
    para ser sus siervos; 
    a todos los que guarden el sbadopara no profanarlo, 
    y abracen mi pacto, 
    7 yo los llevar a mi santo monte[5] 
    y los recrear en mi casa de oracin; 
    sus holocaustos y sus sacrificios 
    sern aceptados sobre mi altar, 
    porque mi casa ser llamada 
    casa de oracin para todos los pueblos".[6] 
    8 Dice Jehov el Seor, 
    el que rene a los dispersos de Israel:[7] 
    "An reunir en l a otros, 
    junto con los ya reunidos. 
    9 Todas las bestias del campo, 
    todas las fieras del bosque, 
    venid a devorar. 
    10 Sus guardianes[8] son ciegos, 
    todos ellos ignorantes; 
    todos ellos son perros mudos, 
    que no pueden ladrar; 
    soolientos y perezosos, 
    aman el dormir. 
    11 Esos perros voraces 
    son insaciables, 
    y los pastores mismos 
    no saben discernir:[9] 
    todos ellos siguen sus propios caminos, 
    buscando cada uno su propio provecho, 
    cada cual por su lado. 
    12 Ellos dicen: "Venid, tomemos vino, 
    embriagumonos de sidra; 
    y el da de maana ser como este, 
    o aun mucho ms excelente!"" 
						 NOTAS:

1. 56.2 Cf. Ex 20.8-11; Is 58.13-14; Jer 17.19-27. 
2. 56.3 Los v. 3-8 atestiguan que en la comunidad de Israel haban surgido dudas acerca de quines podan pertenecer al pueblo de Dios. El profeta responde que tambin el extranjero y el eunuco (cf. v. 3) pueden ser miembros de ese pueblo si se convierten al verdadero Dios y cumplen sus mandamientos. 
3. 56.4-5 Antes los eunucos haban sido excluidos de la comunidad cultual (Dt 23.1) y del sacerdocio (Lv 21.20). 
4. 56.7 Santo monte: Vase Sal 2.6 n.; cf. 15.1. 
5. 56.7 Cf. Mt 21.13; Mc 11.17; Lc 19.46. 
6. 56.7-8 Cf. Is 60.1-14. 
7. 56.10 Los guardianes son los jefes de la comunidad, denunciados aqu por su incompetencia, su holgazanera y su inclinacin a los excesos en la comida y en la bebida. Vase Jer 2.8 nota i. 
8. 56.11 Cf. Ez 34.2. 
9. 57.2 En sus lechos: otra posible traduccin: en sus tumbas. 

Isaas 57


Condenacin de la idolatra de Israel

1 Perece el justo, pero no hay quien piense en ello. 
    Los piadosos mueren, 
    pero no hay quien comprenda 
    que por la maldad es quitado el justo; 
    2 pero l entrar en la paz. 
    Descansarn en sus lechos[1] 
    todos los que andan delante de Dios. 
    3 [2] "En cuanto a vosotros, llegaos[3] ac, 
    hijos de la hechicera,[4] 
    generacin del adltero y la fornicaria![5] 
    4 De quin os habis burlado? 
    Contra quin ensanchasteis la boca 
    y sacasteis la lengua? 
    No sois vosotros hijos rebeldes, 
    generacin mentirosa, 
    5 que ardis en lujuria entre encinas, 
    debajo de cualquier rbol frondoso,[6] 
    y sacrificis los hijos[7] en los valles, 
    debajo de los peascos? 
    6 "En las piedras lisas[8] del valleest tu parte; 
    ellas, ellas son tu suerte; 
    a ellas derramaste libacin 
    y ofreciste presente.[9] 
    No habr de castigar estas cosas? 
    7 Sobre un monte alto y empinado[10] 
    pusiste tu cama; 
    all tambin subiste a hacer sacrificios. 
    8 Tras la puerta y el umbral 
    pusiste tu recuerdo. 
    Ante otro, y no ante m, te desnudaste; 
    subiste y tendiste tu amplia cama, 
    e hiciste alianza con ellos. 
    Amabas su camadondequiera que la veas.[11] 
    9 "Fuiste al rey[12] con unguento, 
    multiplicaste tus perfumes, 
    enviaste tus embajadores lejos 
    y descendiste hasta la profundidaddel seol.[13] 
    10 En la multitud de tus caminos te cansaste, 
    pero no dijiste: "No hay remedio", 
    sino que hallaste nuevo vigor en tu mano, 
    y por tanto no te desalentaste. 
    11 De quin te asustaste y temiste, 
    que has faltado a la fe,y no te has acordado de m 
    ni te vino al pensamiento? 
    No he guardado silenciodesde tiempos antiguos,[14] 
    y nunca me has temido? 
    12 Yo publicar tu justicia y tus obras, 
    que no te aprovecharn. 
    13 Que te libren tus dolos cuando clames!, 
    pero a todos ellos se los llevar el viento,[15] 
    un soplo los arrebatar; 
    mas el que en m confatendr la tierra por heredad[16] 
    y poseer mi santo monte.[17] 
    14 Y dir: "Allanad, allanad;barred el camino, 
    quitad los tropiezos del caminode mi pueblo!""[18] 
    15 Porque as dijo el Alto y Sublime, 
    el que habita la eternidad 
    y cuyo nombre es el Santo: 
    "Yo habito en la altura y la santidad, 
    pero habito tambin con el quebrantadoy humilde de espritu, 
    para reavivar el espritu de los humildes 
    y para vivificar el coraznde los quebrantados. 
    16 Porque no contender para siempre, 
    ni por siempre estar enojado, 
    pues decaeran ante m 
    el espritu y las almas que yo he creado. 
    17 Por la iniquidad de su codicia me enoj 
    y lo her, 
    escond mi rostro y me indign; 
    pero l, rebelde,sigui por el camino de su corazn. 
    18 He visto sus caminos,pero lo sanar 
    y lo pastorear; 
    le dar consuelo a l y a sus enlutados. 
    19 Producir fruto de labios: 
    Paz, paz para el que est lejosy para el que est cerca",[19] 
    dice Jehov. "Yo lo sanar". 
    20 Pero los impos son como el maren tempestad, 
    que no puede estarse quieto 
    y sus aguas arrojan cieno y lodo. 
    21 "No hay paz para los impos!",[20] 
    ha dicho mi Dios. 
						 NOTAS:

1. 57.3-13 El siguiente pasaje condena algunas prcticas idoltricas que se haban infiltrado entre algunos miembros de la comunidad, como el culto a los rboles sagrados, los sacrificios de nios (v. 5) y ciertos ritos orgisticos (v. 7-8). El pasaje concluye con una severa advertencia contra los idlatras y con una promesa de salvacin para los que confan en el verdadero Dios (v. 12-13). 
2. 57.3 Llegaos: Dios llama a los acusados a comparecer ante el tribunal para escuchar la sentencia condenatoria. Cf. Is 41.1; 45.20; 48.16. 
3. 57.3 Hijos de hechicera: es decir, todos los que practican la hechicera y otras cosas semejantes, como la magia, la adivinacin, la astrologa y el espiritismo (cf. 2 Cr 33.6; Is 2.6; Jer 27.9; Miq 5.12). 
4. 57.3 Adltero... fornicaria: El adulterio y la fornicacin expresan simblicamente la infidelidad a Jehov, el esposo de Israel. Vase Jer 2.20 nota w; cf. tambin Os 2.2; 4.15. 
5. 57.5 rbol frondoso: Cf. Dt 12.2; 1 R 14.23; 2 R 16.4; Jer 2.20. 
6. 57.5 La ley mosaica prohiba severamente los sacrificios de nios (cf. Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31; 18.10). Sin embargo, los israelitas los practicaron ocasionalmente, sobre todo en tiempos de crisis (2 R 16.3; 17.17; 21.6; cf. 2 R 3.27). Esta prctica pagana hizo que el valle de Ben-hinom fuera tristemente clebre. Vase Jer 2.23 nota b. 
7. 57.6 Piedras lisas: Se trata, sin duda, de piedras erigidas como emblemas sexuales de las divinidades masculinas y relacionadas con el culto de la fertilidad practicado por los pueblos cananeos. 
8. 57.6 Acerca de estas libaciones u ofrendas de vino, vase Sal 16.4 n. 
9. 57.7 Monte alto y empinado: alusin a los lugares altos. Vanse 1 R 3.2 n.; Jer 2.20 nota v 
10. 57.8 La veas: lit. veas la mano. Esta expresin enigmtica es probablemente un eufemismo para designar una representacin del miembro viril, ante la cual se celebraban los ritos orgisticos aqu descritos. 
11. 57.9 Rey, heb. mlek. En el antiguo Oriente se honraba con este ttulo a numerosos dioses paganos. 
12. 57.9 Seol. Vanse Sal 6.5 n. y Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
13. 57.11 Desde tiempos antiguos: segn la versin griega (LXX): y disimulaba. 
14. 57.13 Cf. 1 R 18.26-27. 
15. 57.13 Cf. Sal 37.9,11,22,29; Pr 2.21-22; Mt 5.4. 
16. 57.13 Mi santo monte: Vase Sal 2.6 n. 
17. 57.14 Cf. Is 40.3-4. 
18. 57.19 Cf. Ef 2.17. 
19. 57.21 Vase Is 48.22 n. 
20. 58.1-12 El siguiente cap. responde a las preguntas formuladas en el v. 3. El pueblo se lamenta de haber ayunado en vano, ya que Jehov no tiene en cuenta los sacrificios realizados. El Seor le hace ver que las prcticas religiosas carecen de valor si no van acompaadas por la justicia y el amor al prjimo. El verdadero ayuno no consiste principalmente en actitudes exteriores (v. 5), sino en la renuncia a la injusticia y en la sincera dedicacin al servicio de los dems (cf. v. 6-7). Cf. Mt 5.16-18; vase Is 56.1 n. 

Isaas 58


El verdadero ayuno 

1 [1] "Clama a voz en cuello, no te detengas, 
    alza tu voz como una trompeta! 
    Anuncia a mi pueblo su rebelin 
    y a la casa de Jacob su pecado! 
    2 Ellos me buscan cada da 
    y quieren saber mis caminos, 
    como gente que hubiera hecho justicia 
    y que no hubiera dejado el derechode su Dios. 
    Me piden justos juicios 
    y quieren acercarse a Dios. 
    3 Dicen: "Por qu ayunamosy no hiciste caso, 
    humillamos nuestras almasy no te diste por entendido?" 
    He aqu que en el da de vuestro ayuno[2] 
    buscis vuestro propio intersy oprims a todos vuestros trabajadores. 
    4 He aqu que para contiendasy debates ayunis, 
    y para herir con el puo inicuamente; 
    no ayunis como lo hacis hoy, 
    para que vuestra voz sea oda en lo alto. 
    5 Es este el ayuno que yo escog: 
    que de da aflija el hombre su alma, 
    que incline su cabeza como un junco 
    y haga cama de telas speras y de ceniza? 
    Llamaris a esto ayunoy da agradable a Jehov? 
    6 El ayuno que yo escog, 
    no es ms bien desatar las ligadurasde impiedad, 
    soltar las cargas de opresin, 
    dejar ir libres a los quebrantados 
    y romper todo yugo? 
    7 No es que compartas tu pancon el hambriento, 
    que a los pobres errantesalbergues en casa, 
    que cuando veas al desnudo lo cubras 
    y que no te escondas de tu hermano? 
    8 Entonces nacer tu luz como el alba 
    y tu sanidad se dejar ver en seguida; 
    tu justicia ir delante de ti 
    y la gloria de Jehov ser tu retaguardia. 
    9 Entonces invocars, y te oir Jehov; 
    clamars, y dir l: "Heme aqu! 
    Si quitas de en medio de ti el yugo, 
    el dedo amenazador y el hablar vanidad, 
    10 si das tu pan al hambriento 
    y sacias al alma afligida, 
    en las tinieblas nacer tu luz 
    y tu oscuridad ser como el medioda". 
    11 Jehov te pastorear siempre, 
    en las sequas saciar tu alma 
    y dar vigor a tus huesos. 
    Sers como un huerto de riego, 
    como un manantial de aguas, 
    cuyas aguas nunca se agotan. 
    12 Y los tuyos edificarn las ruinas antiguas; 
    los cimientos de generacin y generacinlevantars, 
    y sers llamado "reparador de portillos", 
    "restaurador de viviendas en ruinas". 

La observancia del da de reposo

13 "Si retraes del sbado tu pie,[3] 
    de hacer tu voluntad en mi da santo, 
    y lo llamas "delicia", 
    "santo", "glorioso de Jehov", 
    y lo veneras,no andando en tus propios caminos 
    ni buscando tu voluntad ni hablandotus propias palabras, 
    14 entonces te deleitars en Jehov. 
    Yo te har subir sobre las alturasde la tierra 
    y te dar a comerla heredad de tu padre Jacob. 
    La boca de Jehov lo ha hablado". 
						 NOTAS:

1. 58.3 En los primeros tiempos, la proclamacin de un da de ayuno estaba reservada para los tiempos de calamidad nacional (cf. Jer 36.9; Jl 1.14; 2.12,15); pero despus de la destruccin de Jerusaln en el 587 a.C., se establecieron das fijos para dicha prctica (Zac 7.1-7; 8.19). Cf. Lv 23.27. 
2. 58.13-14 Si retraes del sbado tu pie: otra posible traduccin: Respeta el sbado: Cf. Ex 20.8-11; Is 56.2; Jer 17.19-27. 
3. 59.1 No se ha acortado... salvar. Vase Is 50.2 n. 

Isaas 59


Confesin del pecado de Israel

1 He aqu que no se ha acortadola mano de Jehov para salvar,[1] 
    ni se ha endurecido su odo para oir;[2] 
    2 pero vuestras iniquidades 
    han hecho divisinentre vosotros y vuestro Dios 
    y vuestros pecados han hecho que ocultede vosotros su rostro 
    para no oros. 
    3 Porque vuestras manosestn sucias de sangre[3] 
    y vuestros dedos de iniquidad; 
    vuestros labios pronuncian mentira 
    y habla maldad vuestra lengua. 
    4 No hay quien clame por la justicia 
    ni quien juzgue por la verdad. 
    Confan en la vanidad[4] 
    y hablan vanidades; 
    conciben maldades 
    y dan a luz iniquidad; 
    5 incuban huevos de spides[5] 
    y tejen telas de araa. 
    El que coma de sus huevos morir; 
    y si los rompen, saldrn vboras. 
    6 Sus telas no servirn para vestir 
    ni de sus obras sern cubiertos; 
    sus obras son obras de iniquidad 
    y obra de rapia est en sus manos. 
    7 Sus pies corren al mal, 
    se apresuran para derramarsangre inocente; 
    sus pensamientos son pensamientosde iniquidad; 
    destruccin y quebrantamientohay en sus caminos.[6] 
    8 No conocieron camino de paz 
    ni hay justicia en sus caminos; 
    sus veredas son torcidas; 
    nadie que por ellas camine conocer paz.[7] 
    9 Por esto se alej de nosotros la justicia 
    y no nos alcanz la rectitud; 
    esperamos luz, y he aqu tinieblas; 
    resplandores, y andamos en oscuridad.[8] 
    10 Palpamos la pared como los ciegos; 
    andamos a tientascomo los que no tienen ojos. 
    Tropezamos a mediodacomo si fuera de noche; 
    estamos en lugares oscuroscomo estn los muertos. 
    11 Todos nosotros gruimos como osos, 
    gemimos lastimeramente como palomas.[9] 
    Esperamos justicia, mas no la hay; 
    salvacin, pero se alej de nosotros, 
    12 porque nuestras rebeliones se hanmultiplicado delante de ti 
    y nuestros pecados han atestiguadocontra nosotros; 
    porque con nosotrosestn nuestras iniquidades 
    y conocemos bien nuestros pecados: 
    13 el rebelarse y negar a Jehov; 
    el volverle la espalda a nuestro Dios; 
    el hablar calumnia y rebelin, 
    y el concebir y proferir de coraznpalabras de mentira. 
    14 El derecho se retir 
    y la justicia se puso a distancia, 
    porque la verdad tropez en la plaza 
    y la equidad no pudo llegar. 
    15 La verdad fue detenida 
    y el que se apart del malfue puesto en prisin. 
    Esto lo vio Jehov, 
    y desagrad a sus ojosque hubiera perecido el derecho. 
    16 Vio que no haba nadie 
    y se maravill que no hubieraquien se interpusiese; 
    y lo salv su brazo 
    y lo afirm su misma justicia.[10] 
    17 Pues de justicia se visticomo de una coraza, 
    con yelmo de salvacin en su cabeza;[11] 
    tom ropas de venganza por vestidura 
    y se cubri de celo como con un manto, 
    18 como para vindicacin, 
    como para retribuir con iraa sus enemigos 
    y dar el pago a sus adversarios. 
    El pago dar a los de las costas! 
    19 Y temern desde el occidenteel nombre de Jehov, 
    y desde el nacimiento del sol, su gloria, 
    porque l vendr como un ro encajonado, 
    impelido por el soplo de Jehov. 
    20 "Vendr el Redentor a Sin 
    y a los que se vuelven de la iniquidaden Jacob",[12] 
    dice Jehov. 
    21 "Y este ser mi pacto con ellos", 
    dice Jehov: 
    "Mi espritu que est sobre ti 
    y mis palabras que puse en tu boca, 
    no faltarn jams de tu boca 
    ni de la boca de tus hijos 
    ni de la boca de los hijos de tus hijos". 
    Jehov lo ha dicho, 
    desde ahora y para siempre.[13] 
						 NOTAS:

1. 59.1 Ni se ha endurecido su odo. Vase Is 42.18 n. 
2. 59.3 Cf. Is 1.15. 
3. 59.4 Vanidad: otra posible traduccin: mentira. Puede ser una referencia a los falsos dioses. Cf. 1 S 12.21; Is 41.29. 
4. 59.5 Incuban... spides: Esta metfora denuncia un modo de proceder lleno de malignidad (Sal 58.4-5). Las telas de araa hacen pensar en algo fugaz y falto de consistencia (Job 8.14-15). 
5. 59.7 Cf. Pr 1.16. 
6. 59.7-8 Cf. Ro 3.15-17. 
7. 59.9 El pecado no solo pone una barrera entre el hombre y Dios (cf. v. 2), sino que tambin retrasa la llegada de la salvacin. 
8. 59.11 El arrullo de la paloma sugiere la idea de una gran afliccin (cf. Is 38.14; Nah 2.7). 
9. 59.16 Cf. Is 63.5. 
10. 59.17 Ef 6.17; 1 Ts 5.8. 
11. 59.20 Citado en Ro 11.26. 
12. 59.21 Sobre ese pacto por toda la eternidad, vase Jer 31.31 nota y. 
13. 60.1-22 El tema predominante en los caps. 60--62 es la futura gloria de Jerusaln. La ciudad santa ha conocido el desprecio y la humillacin (cf. 62.4), pero el Seor har an ms bello su antiguo templo (60.7) y lo convertir en punto de atraccin de todos los pueblos de la tierra. Vase Is 2.1-5n. 

Isaas 60


Gloria futura de Sin 

1 [1] "Levntate, resplandece,porque ha venido tu luz[2] 
    y la gloria de Jehov ha nacido sobre ti![3] 
    2 Porque he aqu que tinieblascubrirn la tierra 
    y oscuridad las naciones; 
    mas sobre ti amanecer Jehov 
    y sobre ti ser vista su gloria. 
    3 Andarn las naciones a tu luz 
    y los reyes al resplandor de tu amanecer.[4] 
    4 Alza tus ojos alrededor y mira: 
    todos estos se han juntado, vienen hacia ti.[5] 
    Tus hijos vendrn de lejos 
    y a tus hijas las traern en brazos. 
    5 Entonces lo vers y resplandecers. 
    Se maravillar y ensanchar tu corazn 
    porque se habr vuelto a tila abundancia del mar 
    y las riquezas de las nacioneshabrn llegado hasta ti. 
    6 Multitud de camellos te cubrir 
    y dromedarios de Madin y de Efa.[6] 
    Vendrn todos los de Sab 
    trayendo oro e incienso, 
    y publicarn las alabanzas de Jehov. 
    7 Todo el ganado de Cedar[7] ser reunido para ti; 
    carneros de Nebaiot[8] estarn a tu servicio. 
    Sern una ofrenda agradablesobre mi altar, 
    y dar esplendor a la casa de mi gloria. 
    8 "Quines son estos que vuelancomo nubes 
    y como palomas a sus ventanas? 
    9 Ciertamente, en m esperarnlos de las costas, 
    y las naves de Tarsis desde el principio, 
    para traer tus hijos de lejos, 
    su plata y su oro con ellos, 
    al nombre de Jehov tu Dios 
    y al Santo de Israel, que te ha glorificado. 
    10 Extranjeros edificarn tus muros 
    y sus reyes estarn a tu servicio, 
    porque en mi ira te castigu, 
    mas en mi buena voluntadtendr de ti misericordia.[9] 
    11 Tus puertas estarn de continuo abiertas: 
    no se cerrarn de da ni de noche, 
    para que a ti sean tradaslas riquezas de las naciones 
    y conducidos hasta ti sus reyes,[10] 
    12 porque la nacin o el reinoque no quiera servirte, 
    perecer; del todo ser asolado. 
    13 "La gloria del Lbano[11] vendr a ti: 
    cipreses, pinos y bojes juntamente, 
    para embellecer el lugar de mi santuario; 
    y yo glorificar el lugar de mis pies. 
    14 Y vendrn a ti humilladoslos hijos de los que te afligieron, 
    y a las plantas de tus pies se encorvarn[12] 
    todos los que te despreciaban, 
    y te llamarn "Ciudad de Jehov", 
    "Sin del Santo de Israel". 
    15 En vez de estar abandonada y aborrecida, 
    tanto que nadie transitaba por ti, 
    har que tengas renombre eterno, 
    que seas el gozo de todas las generaciones. 
    16 Mamars la leche de las naciones, 
    el pecho de los reyes mamars; 
    y sabrs que yo, Jehov, soy tu Salvador, 
    tu Redentor, el Fuerte de Jacob.[13] 
    17 "En vez de bronce traer oro, 
    y plata en lugar de hierro; 
    bronce en lugar de madera, 
    y hierro en lugar de piedras. 
    Te dar la paz por magistrado, 
    y la justicia por gobernante. 
    18 Nunca ms se hablar de violenciaen tu tierra, 
    ni de destruccin o quebrantamientoen tu territorio, 
    sino que llamars "Salvacin"a tus muros, 
    y a tus puertas "Alabanza". 
    19 "El sol nunca ms te servir de luzpara el da 
    ni el resplandor de la luna te alumbrar, 
    sino que Jehov te ser por luz eterna 
    y el Dios tuyo ser tu esplendor.[14] 
    20 No se pondr jams tu sol 
    ni menguar tu luna, 
    porque Jehov te ser por luz eterna 
    y los das de tu luto se habrn cumplido. 
    21 "Todo tu pueblo, todos ellos, sern justos. 
    Para siempre heredarn la tierra; 
    sern los renuevos de mi planto, 
    obra de mis manos, para glorificarme. 
    22 El pequeo llegar a ser un millar; 
    del menor saldr un pueblo poderoso. 
    Yo Jehov, a su tiempo harque esto se cumpla pronto. 
						 NOTAS:

1. 60.1 En todo el AT la luz es el smbolo de la salvacin (Sal 27.1; Is 9.2; 58.8,10). Ntese que en los v. 19-20 esta luz eterna se identifica con el mismo Dios (cf. Ap 21.23). 
2. 60.1 La gloria de Jehov: Vase Is 40.5 n. 
3. 60.3 Cf. Ap 21.24. 
4. 60.4 Esta parte del v. es una repeticin de la primera parte de Is 49.18. 
5. 60.6 Madin: Vase Ex 2.15 n. Efa era una tribu madianita (Gn 25.4; 1 Cr 1.33). Sab se encontraba en la Arabia meridional, en lo que hoy es la regin del Ymen, y era famosa por su oro y su incienso (cf. Sal 72.10,15; Jer 6.20; Ez 27.22). 
6. 60.7 Cedar: Vase Sal 120.5 nota g; cf. tambin Is 42.11; Ez 27.21. 
7. 60.7 Segn Gn 25.13; 1 Cr 1.29 (cf. Gn 28.9; 36.3), Nebaiot era el hijo mayor de Ismael. Algunos autores piensan que se trata de los antepasados de los nabateos, tribu nmada que tena su centro en Petra, a unos 80 km al sudeste del Mar Muerto. 
8. 60.10 Is 54.7-8; Lm 3.31-33. 
9. 60.11 Cf. Ap 21.25-26. 
10. 60.13 La gloria del Lbano: otra posible traduccin: las riquezas del Lbano. Vase Jer 22.6 n. 
11. 60.14 Cf. Ap 3.9. 
12. 60.16 El Fuerte de Jacob: Vase Sal 132.5 n. 
13. 60.19 Cf. Ap 21.23; 22.5. 
14. 61.1--62.12 El profeta se presenta aqu como el portavoz de Dios, enviado para anunciar a los pobres un mensaje de liberacin. El pueblo ha debido sufrir muchos males (cf. 61.7), pero el Seor le devolver la alegra y establecer en favor de l un pacto eterno (61.8). En 61.10-11, la comunidad responde a este anuncio gozoso con un canto de alabanza. 

Isaas 61


Buenas nuevas de salvacin para Sin 

1 [1] "El espritu de Jehov,[2] el Seor,est sobre m, 
    porque me ha ungido Jehov.[3] 
    Me ha enviado a predicarbuenas noticias a los pobres, 
    a vendar a los quebrantados de corazn, 
    a publicar libertad a los cautivos 
    y a los prisioneros apertura de la crcel;[4] 
    2 a proclamar el ao de la buena voluntad[5] de Jehov[6] 
    y el da de la venganza del Dios nuestro; 
    a consolar a todos los que estn de luto;[7] 
    3 a ordenar que a los afligidos de Sin[8] 
    se les d esplendor en lugar de ceniza,[9] 
    aceite de gozo[10] en lugar de luto, 
    manto de alegraen lugar del espritu angustiado. 
    Sern llamados "rboles de justicia", 
    "Planto de Jehov", para gloria suya.[11] 
    4 "Reedificarn las ruinas antiguas, 
    levantarn lo que antes fue asolado 
    y restaurarn las ciudades arruinadas, 
    los escombros de muchas generaciones. 
    5 Extranjeros apacentarn vuestras ovejas 
    e hijos de extraos sern vuestroslabradores y vuestros viadores. 
    6 Vosotros seris llamadossacerdotes de Jehov, 
    ministros de nuestro Dios seris llamados. 
    Comeris las riquezas de las naciones 
    y con su gloria seris enaltecidos. 
    7 En lugar de vuestra doble verguenza 
    y de vuestra deshonra, 
    os alabarn en sus heredades; 
    por lo cual en su tierra poseerndoble porcin 
    y tendrn perpetuo gozo.[12] 
    8 "Yo, Jehov, soy amante del derecho, 
    aborrecedor del latrociniopara holocausto.[13] 
    Por eso, afirmar en verdad su obra 
    y har con ellos pacto eterno.[14] 
    9 La descendencia de ellosser conocida entre las naciones 
    y sus renuevos en medio de los pueblos. 
    Todos los que los vean reconocern 
    que son un linaje bendito de Jehov. 
    10 "En gran manera me gozar en Jehov, 
    mi alma se alegrar en mi Dios,[15] 
    porque me visti con vestidurasde salvacin, 
    me rode de manto de justicia, 
    como a novio me atavi 
    y como a novia adornada con sus joyas.[16] 
    11 Porque como la tierra produce su renuevo 
    y como el huerto hace brotar su semilla, 
    as Jehov, el Seor, har brotar justicia y alabanza 
    delante de todas las naciones". 
						 NOTAS:

1. 61.1 El espritu de Jehov: Vase Is 42.1 nota d. 
2. 61.1 Me ha ungido Jehov: La uncin con el aceite sagrado se utilizaba en el rito de consagracin de los reyes (vase Sal 2.2 n.) y de los sacerdotes (Ex 29.7; Lv 8.12). Aqu esta expresin se emplea en sentido metafrico, para subrayar la importancia de la misin que Jehov ha confiado al profeta. 
3. 61.1 Cf. Mt 11.5; Lc 7.22. 
4. 61.2 La liberacin de los oprimidos se presenta como un ao sabtico (Ex 21.2; Dt 15.1,12) o un ao jubilar (Lv 25.8-16), en los que se perdonaban las deudas y se devolva la libertad a los esclavos. Vase Jer 34.8 n. 
5. 61.1-2 Segn Lc 4.18-19, Jess utiliz este texto para definir el sentido y la finalidad de su misin. 
6. 61.2 Cf. Is 57.18; Mt 5.4. 
7. 61.3 Los afligidos de Sin son los israelitas que a la vuelta del exilio esperaban con ansiedad que se cumplieran plenamente las promesas contenidas en Is 40--55. 
8. 61.3 En lugar de ceniza: alusin a la prctica de echarse ceniza sobre la cabeza en seal de duelo (2 S 13.19; Est 4.1; Jer 6.26). 
9. 61.3 Aceite de gozo: otra posible traduccin: perfume de alegra. Acerca de la costumbre de verter aceite perfumado sobre la cabeza de los huspedes, vase Sal 23.5 nota h. Sobre el uso del perfume en los entierros, cf. Jn 19.40; cf. tambin Jn 12.7. 
10. 61.3 Gloria suya: Vase Is 40.5 n. 
11. 61.7 Cf. Is 40.1-2. 
12. 61.8 Para holocausto: heb. Segn versiones antiguas: y el crimen. 
13. 61.8 Pacto eterno: Cf. Is 61.8; Jer 32.40; Ez 16.60. Vase tambin Jer 31.31 nota y. 
14. 61.10 Cf. Lc 1.46-47. 
15. 61.10 Cf. Ap 21.2. 
16. 62.1-12 En este cap. reaparecen los grandes temas de Is 61--62: la gloria futura de Sin, que volver a ser para siempre la esposa amada de Jehov (v. 1-6); la solicitud constante del Seor, que ya no volver a permitir que los enemigos opriman a su pueblo (v. 8-9); el retorno de los israelitas dispersos (v. 10-11) y los ttulos de honor que recibirn el pueblo del Seor y la ciudad de Jerusaln (v. 12). 

Isaas 62

    1 Por amor de Sin no callar 
    y por amor de Jerusalnno descansar, 
    hasta que salga como un resplandorsu justicia 
    y su salvacin se enciendacomo una antorcha. 
    2 Entonces vern las naciones tu justicia 
    y todos los reyes tu gloria;[1] 
    y te ser puesto un nombre nuevo,[2] 
    que la boca de Jehov te pondr. 
    3 Y sers corona de gloriaen la mano de Jehov 
    y diadema de realeza en la manodel Dios tuyo. 
    4 Nunca ms te llamarn "Desamparada", 
    ni tu tierra se dir ms "Desolada"; 
    sino que sers llamada Hefzi-b, 
    y tu tierra, Beula;[3] 
    porque el amor de Jehov estar contigo 
    y tu tierra ser desposada. 
    5 Pues como el joven se desposacon la virgen, 
    as se desposarn contigo tus hijos;[4] 
    y como el gozo del esposo con la esposa, 
    as se gozar contigo el Dios tuyo. 
    6 Sobre tus muros, Jerusaln, 
    he puesto guardas[5] 
    que no callarn ni de da ni de noche. 
    Los que os acordis de Jehov, 
    no descansis 
    7 ni le deis tregua, 
    hasta que restablezca a Jerusaln 
    y la ponga por alabanza en la tierra! 
    8 Jur Jehov por su mano derecha 
    y por su poderoso brazo: 
    "Jams dar tu trigo 
    por comida a tus enemigos, 
    ni bebern los extraos el vino 
    que es fruto de tu trabajo; 
    9 sino que quienes lo cosechan lo comern 
    y alabarn a Jehov; 
    y quienes lo vendimian lo bebern 
    en los atrios de mi santuario". 
    10 Pasad, pasad por las puertas; 
    barred el camino al pueblo; 
    allanad, allanad la calzada, 
    quitad las piedras, 
    alzad pendn ante los pueblos! 
    11 He aqu, Jehov lo hizo oir 
    hasta lo ltimo de la tierra: 
    "Decid a la hija de Sin 
    que ya viene su Salvador; 
    he aqu su recompensa con l 
    y delante de l su obra".[6] 
    12 Y los llamarn Pueblo Santo, 
    Redimidos de Jehov. 
    Y a ti te llamarn Ciudad Deseada, 
    No desamparada. 
						 NOTAS:

1. 62.2 Cf. Is 1.26; 62.12; Jer 33.16; Ez 48.35. 
2. 62.4 Cf. Is 60.15; Os 2.23. 
3. 62.5 As se desposarn contigo tus hijos: otra posible traduccin: as Dios te tomar por esposa y te reconstruir. 
4. 62.6 Cf. Is 52.8; Ez 33. 
5. 62.11 Cf. Is 40.10. 
6. 63.1-6 El siguiente poema tiene forma de dilogo: Un guerrero que viene del sur, con las ropas manchadas de sangre, es invitado a revelar su identidad. l no dice su nombre, pero sus palabras dan a entender que no puede ser otro que el Seor (v. 1), que llega para liberar a su pueblo (v. 4). Sus ropas estn salpicadas de sangre, porque ha aplastado a los enemigos de su pueblo como se aplasta la uva para hacer el vino (v. 3). 

Isaas 63


El da de la venganza de Jehov 

1 [1] --Quin es este que viene de Edom,[2] 
    de Bosra, con vestidos rojos?[3] 
    Este, vestido con esplendidez, 
    que marcha en la grandeza de su poder? 
    --Yo, el que hablo en justicia,grande para salvar. 
    2 --Por qu es rojo tu vestido 
    y tus ropas son como las del queha pisado en un lagar?[4] 
    3 --He pisado yo solo el lagar;[5] 
    de los pueblos nadie haba conmigo; 
    los aplast con ira, 
    los pisote con furor; 
    su sangre salpic mis vestidos 
    y manch todas mis ropas.[6] 
    4 Porque el da de la venganzaest en mi corazn; 
    el ao de mis redimidos ha llegado. 
    5 Mir, y no haba quien ayudara, 
    y me maravill de que no hubieraquien me sostuviese. 
    Entonces me salv mi propio brazo 
    y mi ira me sostuvo.[7] 
    6 Con mi ira pisote a los pueblos, 
    los embriagu con mi furor 
    y derram en tierra su sangre.[8] 

Bondad de Jehov para con Israel

7 De las misericordias de Jehovhar memoria, 
    de las alabanzas de Jehov 
    conforme a todo lo que Jehovnos ha dado, 
    y de la grandeza de sus beneficioshacia la casa de Israel, 
    que les ha hecho segn sus misericordias 
    y segn la abundancia de sus piedades. 
    8 Porque l me dijo: "Ciertamente,mi pueblo son, 
    hijos que no mienten". 
    Y fue su salvador. 
    9 En toda angustia de ellosl fue angustiado, 
    y el ngel de su faz los salv;[9] 
    en su amor y en su clemencialos redimi, 
    los trajo y los levant 
    todos los das de la antiguedad. 
    10 Mas ellos fueron rebeldes 
    e hicieron enojar su santo espritu; 
    por lo cual se les volvi enemigo 
    y l mismo pele contra ellos.[10] 
    11 Sin embargo, se acordaronde aquellos tiempos antiguos, 
    de Moiss[11] y de su pueblo, 
    diciendo: "Dnde estel que los hizo subir del mar 
    con el pastor de su rebao? 
    dnde el que puso en medio de lsu santo espritu,[12] 
    12 el que los gui por la diestra de Moiss 
    con el brazo de su gloria, 
    el que dividi las aguas delante de ellos,[13] 
    hacindose as un nombre eterno? 
    13 Dnde el que los condujopor los abismos, 
    como un caballo por el desierto, 
    sin que tropezaran?" 
    14 El espritu de Jehov los pastore[14] 
    como a una bestia que desciende al valle. 
    As pastoreaste a tu pueblo 
    para hacerte un nombre glorioso. 

Plegaria pidiendo misericordia y ayuda

15 Mira desde el cielo y contempla 
    desde tu santa y gloriosa morada. 
    Dnde est tu celo y tu poder, 
    la conmocin de tus entraasy tus piedades para conmigo? 
    Se han estrechado? 
    16 Pero t eres nuestro padre! 
    Aunque Abraham nos ignore 
    e Israel no nos reconozca, 
    t, Jehov, eres nuestro padre. 
    Redentor nuestro es tu nombredesde la eternidad.[15] 
    17 Por qu, Jehov, nos has hecho errarde tus caminos 
    y has endurecido, respecto a tu temor,nuestro corazn? 
    Vulvete por amor de tus siervos, 
    por las tribus de tu heredad! 
    18 Por poco tiempo lo poseytu santo pueblo; 
    nuestros enemigos han pisoteadotu santuario. 
    19 Hemos venido a ser como aquellosde quienes nunca te enseoreaste, 
    sobre los cuales nunca fue invocadotu nombre. 
						 NOTAS:

1. 63.1 Edom era un reino vecino de Israel, cuya capital, Bosra, se encontraba a unos 30 km al sudeste del Mar Muerto (cf. Is 34.6; Jer 49.13,22; Am 1.12). Su hostilidad contra los judos de Palestina en tiempos del exilio haba hecho de l el enemigo por excelencia de Israel (Sal 137.7; Lm 4.21-22). Se menciona aqu, ms que como una nacin particular, como el representante tpico de los adversarios de Dios y de su pueblo. 
2. 63.1 Ntese que el nombre de Edom se parece a la palabra hebrea que significa rojo (adom ). Adems, el nombre de Bosra trae a la memoria la figura del viador (heb. bozer ). 
3. 63.2 Cf. Gn 49.11. 
4. 63.3 Cf. Lm 1.15; Jl 3.13; Ap 14.20; 19.15. 
5. 63.3 Cf. Ap 19.13. 
6. 63.5 Cf. Is 59.16. 
7. 63.1-6 Cf. Is 34.5-17; Jer 49.7-22; Ez 25.12-14; 35.1-15; Am 1.11-12; Abd 1-14; Mal 1.2-5. 
8. 63.9 Cf. Dt 32.11-12. 
9. 63.10 Cf. Dt 32.15-25. 
10. 63.11 Cf. Ex 2.1-10. 
11. 63.11 Cf. Nm 11.24-30. 
12. 63.12 Cf. Ex 14.21. 
13. 63.14 Cf. Sal 77.20. 
14. 63.16 Cf. Dt 1.31; Sal 90.1; Is 41.14. 
15. 64.1-3 Cf. Ex 19.16-18; Jue 5.4-5; Hab 3.3-15. 

Isaas 64

    1 Si rasgaras los cielos y descendieras 
    y ante tu presenciase derritieran los montes,[1] 
    2 como fuego abrasador de fundiciones, 
    fuego que hace hervir las aguas! 
    As haras notorio tu nombrea tus enemigos 
    y las naciones temblaranante tu presencia. 
    3 Cuando, haciendo cosas terribles 
    cuales nunca hubiramos esperado, 
    descendiste, se derritieron los montesdelante de ti. 
    4 Nunca nadie oy, 
    nunca odos percibieron ni ojo vio 
    un Dios fuera de ti, que hiciera algo 
    por aquel que en l espera.[2] 
    5 Saliste al encuentro del que con alegrapracticaba la justicia, 
    de quienes se acordaban de tisegn tus caminos. 
    Pero t te enojaste porque pecamos, 
    porque en los pecados hemosperseverado largo tiempo.[3] 
    Podremos acaso ser salvos?, 
    6 pues todos nosotros somoscomo cosa impura, 
    todas nuestras justiciascomo trapo de inmundicia. 
    Todos nosotros camos como las hojas 
    y nuestras maldades nos llevaroncomo el viento. 
    7 Nadie hay que invoque tu nombre, 
    que se despierte para apoyarse en ti! 
    Por eso escondiste de nosotros tu rostro 
    y nos dejaste marchitar[4] en poder de nuestras maldades. 
    8 Ahora bien, Jehov, t eres nuestro padre; 
    nosotros somos el barro y t el alfarero.[5] 
    As que obra de tus manossomos todos nosotros. 
    9 No te enojes sobremanera, Jehov, 
    ni tengas perpetua memoria de la iniquidad. 
    Mranos ahora, pues pueblo tuyo somos todos nosotros! 
    10 Tus santas ciudades estn desiertas, 
    Sin es un desierto, 
    Jerusaln una desolacin. 
    11 La casa de nuestro santuarioy de nuestro renombre, 
    en la cual te alabaron nuestros padres, 
    fue consumida por el fuego. 
    Todas nuestras cosas preciosas 
    han sido destruidas! 
    12 Te quedars quieto, Jehov,ante estas cosas? 
    Callars y nos afligirs sobremanera? 
						 NOTAS:

1. 64.4 Cf. 1 Co 2.9. 
2. 64.5 En los pecados hemos perseverado largo tiempo: Otra posible traduccin: |iDesde hace mucho te hemos ofendido. 
3. 64.7 Y nos dejaste marchitar: lit. y nos has hecho derretir. Segn versiones antiguas: y nos has abandonado. 
4. 64.8 Cf. Is 29.16; 45.9; Jer 18.1-6. 
5. 65.1 Cf. Ro 10.20. 

Isaas 65


Castigo de los rebeldes

1 "Yo me dej buscar por los queno preguntaban por m 
    y fui hallado por los queno me buscaban.[1] 
    Dije a gente que no invocaba mi nombre: 
    "Aqu estoy, aqu estoy!"[2] 
    2 Extend mis manos todo el da 
    a un pueblo rebelde,[3] 
    que anda por mal camino, 
    en pos de sus propios pensamientos; 
    3 un pueblo que en mi rostro 
    me provoca de continuo a ira, 
    sacrificando en huertos[4] 
    y quemando incienso sobre ladrillos;[5] 
    4 que se sientan en los sepulcros[6] 
    y en lugares escondidos pasan la noche; 
    que comen carne de cerdo[7] 
    y en sus ollas hay caldode cosas inmundas; 
    5 que dicen: "Qudate en tu lugar,no te acerques a m,[8] 
    porque soy ms santo que t". 
    Esos son humo en mi furor, 
    un fuego que arde todo el da. 
    6 He aqu que est escrito delante de m, 
    y no callar, sino que les darsu merecido; 
    les dar el pago en su propio seno. 
    7 Por vuestras iniquidades, 
    dice Jehov, y por las iniquidadesde vuestros padres juntamente, 
    los cuales quemaron inciensosobre los montes 
    y me afrentaron sobre los collados;[9] 
    por tanto, yo echar en su propio seno 
    la medida de sus acciones de antao". 
    8 As ha dicho Jehov: 
    "Como si alguno hallara mostoen un racimo 
    y dijera: "No lo desperdicies, 
    porque bendicin hay en l", 
    as har yo por mis siervos, 
    pues no lo destruir todo. 
    9 Sacar descendencia de Jacob, 
    y de Jud, el heredero de mis montes; 
    mis escogidos poseern por heredadla tierra, 
    y mis siervos habitarn all. 
    10 Ser el Sarn[10] redil de ovejas 
    y el valle de Acor[11] majada de vacas, 
    para mi pueblo que me busc. 
    11 Pero vosotros, los que dejis a Jehov, 
    que olvidis mi santo monte, 
    que ponis mesa para la Fortuna 
    y ofrecis libaciones al Destino,[12] 
    12 yo tambin os destinar a la espada 
    y todos vosotros os arrodillarispara el deguello. 
    Porque llam y no respondisteis, 
    habl y no escuchasteis, 
    sino que hicisteis lo malodelante de mis ojos 
    y escogisteis lo que no me agrada".[13] 
    13 Por tanto, as dijo Jehov el Seor: 
    "He aqu que mis siervos comern 
    y vosotros pasaris hambre; 
    mis siervos bebern 
    y vosotros pasaris sed; 
    mis siervos se alegrarn 
    y vosotros seris avergonzados; 
    14 mis siervos cantarncon jbilo en el corazn 
    y vosotros clamariscon dolor en el corazn 
    y aullaris por el quebrantamientodel espritu. 
    15 Y dejaris vuestro nombre 
    por maldicin a mis escogidos. 
    Jehov, el Seor, te har morir, 
    y a sus siervos llamar por otro nombre. 
    16 El que se bendiga en la tierra, 
    en el Dios de verdad se bendecir; 
    y el que jure en la tierra,por el Dios de verdad jurar, 
    porque las angustias primerassern olvidadas 
    y quedarn ocultas a mis ojos. 

Cielos nuevos y tierra nueva

17 "Porque he aqu que yo crear 
    nuevos cielos y nueva tierra.[14] 
    De lo pasado no habr memoria 
    ni vendr al pensamiento. 
    18 Mas os gozaris y os alegrarispara siempre 
    en las cosas que yo he creado, 
    porque he aqu que yo traigoa Jerusaln alegra 
    y a su pueblo gozo. 
    19 Yo me alegrar con Jerusaln 
    y me gozar con mi pueblo, 
    y nunca ms se oirn en ella 
    voz de lloro ni voz de clamor.[15] 
    20 No habr ms all nioque muera de pocos das 
    ni viejo que sus das no cumpla, 
    sino que el nio morir de cien aos 
    y el pecador de cien aos ser maldito. 
    21 Edificarn casas y morarn en ellas; 
    plantarn viasy comern el fruto de ellas.[16] 
    22 No edificarn para que otro habite 
    ni plantarn para que otro coma; 
    porque segn los das de los rbolessern los das de mi pueblo, 
    y mis escogidos disfrutarnla obra de sus manos. 
    23 No trabajarn en vano 
    ni darn a luz para maldicin, 
    porque son linaje de los benditosde Jehov, 
    ellos mismos y tambinsus descendientes. 
    24 Antes que clamen, yo responder; 
    mientras an estn hablando,yo habr odo. 
    25 El lobo y el corderosern apacentados juntos; 
    el len comer paja como el buey 
    y el polvo ser el alimentode la serpiente.[17] 
    No afligirn ni harn mal[18] 
    en todo mi santo monte". 
    Jehov lo ha dicho. 
						 NOTAS:

1. 65.1 Los que no haban buscado ni invocado a Jehov son el pueblo rebelde mencionado en el v. 2, es decir, Israel. Aqu estoy: Cf. Is 40.9; 58.9. 
2. 65.2 Cf. Ro 10.21. 
3. 65.3 En huertos: Esta expresin alude a los bosques sagrados donde se renda culto a los dioses de la fertilidad. Cf. Is 66.17-18; Ez 6.13. 
4. 65.3 Sobre ladrillos: Probablemente se trata de pequeos altares hechos con ladrillos y destinados a quemar perfumes en honor de los dioses (cf. Jer 19.13). 
5. 65.4 Se sientan en los sepulcros, con el fin de ponerse en contacto con los muertos y recibir de ellos alguna revelacin (cf. 1 S 28.3-24). La necromancia, o costumbre de consultar a los muertos, estaba severamente prohibida por la ley mosaica (cf. Dt 18.11). 
6. 65.4 Cf. Lv 11.7; Dt 14.8; Is 66.3. 
7. 65.5 Al parecer, estas palabras las pronunciaban los adherentes a ciertos cultos considerados particularmente misteriosos y que requeran una iniciacin especial. Se crea que la participacin en esos ritos comunicaba una especie de potencia mgica, que se transmita por contagio y era tan peligrosa para el que la posea como para el que se acercaba a l. Cf. Ez 44.19; 46.20. 
8. 65.7 Sobre los collados: Vanse 1 R 3.2 n.; Is 57.7 n.; Jer 2.20 nota v. 
9. 65.10 Sarn, llanura situada al sur del monte Carmelo, sobre la costa del Mediterrneo. Cf. Jos 12.18; Cnt 2.1. 
10. 65.10 El valle de Acor se encuentra entre Jerusaln y Jeric (cf. Jos 7.24; 15.7). Acor, en hebreo, significa desgracia; pero el profeta Oseas haba anunciado que el valle de ese nombre se convertira en puerta de esperanza. Cf. Os 2.15. 
11. 65.11 Fortuna y Destino eran dioses venerados por los cananeos. El nombre del primero en heb. es Gad y el del segundo, Men. 
12. 65.12 Cf. Is 66.4; Jer 7.13. 
13. 65.17 El nuevo xodo anunciado en Is 43.14-21 y la completa transformacin de los seres humanos (cf. Is 65.18) llegarn a su plenitud con la creacin de nuevos cielos y nueva tierra. Este universo renovado ser la culminacin de la obra creadora de Dios (Cf. Gn 1.1--2.4a), y en l no habr lugar para el pecado y el mal, sino que todo ser justo y bueno (2 P 3.13; cf. Is 66.22; Ap 21.1). 
14. 65.19 Cf. Ap 21.4. 
15. 65.21 Cf. Jer 31.5; Am 9.14. 
16. 65.25 Cf. Gn 3.14. 
17. 65.25 Cf. Is 11.6-9. 
18. 66.1 Cf. Sal 11.4; Mt 5.34; 23.22. 

Isaas 66


Juicios de Jehov y restablecimiento de Sin

1 Jehov ha dicho: 
    "El cielo es mi trono[1] 
    y la tierra el estrado de mis pies.[2] 
    Dnde est la casaque me habris de edificar? 
    Dnde el lugar de mi reposo? 
    2 Mi mano hizo todas estas cosas, 
    as todas ellas llegaron a ser",[3] 
    dice Jehov. 
    "Pero yo mirar a aquel 
    que es pobre y humilde de espritu 
    y que tiembla a mi palabra. 
    3 El que sacrifica bueyes como si matara a un hombre; 
    el que sacrifica oveja,como si degollara a un perro; 
    el que hace ofrenda,como si ofreciera sangre de cerdo; 
    el que quema incienso,como si bendijera a un dolo. 
    Pues porque escogieronsus propios caminos 
    y su alma am sus abominaciones,[4] 
    4 tambin yo escoger para ellos desgracias 
    y traer sobre ellos lo que temen; 
    porque llam, pero nadie respondi; 
    habl, pero no escucharon, 
    sino que hicieron lo malodelante de mis ojos 
    y escogieron lo que no me agrada".[5] 
    5 Od palabra de Jehov, 
    vosotros los que temblis a su palabra: 
    "Vuestros hermanos que os aborrecen 
    y os echan fuera por causa de mi nombre, 
    dijeron: 
    "Sea Jehov glorificado 
    y veamos nosotros vuestra alegra!" 
    Pero ellos sern avergonzados. 
    6 Voz de alboroto de la ciudad, 
    voz del templo, 
    voz de Jehov que da el pagoa sus enemigos![6] 
    7 "Antes que estuviera de parto, dio a luz; 
    antes que le vinieran dolores, 
    dio a luz un hijo![7] 
    8 Quin oy cosa semejante? 
    quin vio tal cosa? 
    Concebir la tierra en un da? 
    Nacer una nacin de una sola vez? 
    Pues en cuanto Sin estuvo de parto, 
    dio a luz a sus hijos. 
    9 Yo que hago dar a luz, 
    no har nacer?", dice Jehov. 
    "Yo que hago engendrar, 
    impedir el nacimiento?" dice tu Dios. 
    10 "Alegraos con Jerusaln, 
    gozaos con ella todos los que la amis; 
    llenaos de gozo con ella 
    todos los que os enlutis por ella, 
    11 para que mamis y os saciis 
    de los pechos de sus consolaciones, 
    para que bebis y os deleitis 
    con la plenitud de su gloria". 
    12 Porque as dice Jehov: 
    "He aqu que yo extiendo sobre ella 
    la paz como un ro 
    y las riquezas de las naciones 
    como un torrente que se desborda; 
    y mamaris, en los brazos seris trados 
    y sobre las rodillas seris mimados. 
    13 Como aquel a quien consuela su madre, 
    as os consolar yo a vosotros, 
    y en Jerusaln recibiris consuelo". 
    14 Lo veris y se alegrar vuestro corazn, 
    y vuestros huesos reverdecerncomo la hierba. 
    La mano de Jehov para con sus siervosse dar a conocer 
    y se enojar contra sus enemigos. 
    15 Porque he aqu que Jehovvendr con fuego 
    y sus carros como un torbellino, 
    para descargar su ira con furor 
    y su reprensin con llama de fuego. 
    16 Porque Jehov juzgar 
    con fuego y con su espada 
    a todo hombre; 
    y los muertos por Jehovsern multiplicados. 
    17 "Los que se santifican 
    y los que se purifican en los huertos,[8] 
    unos tras otros, 
    y los que comen carne de cerdo 
    y abominacin y ratn, 
    juntamente sern talados", 
    ha dicho Jehov. 
18 "Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendr[9] para juntar a todas las naciones y lenguas: vendrn y vern mi gloria. 19 Pondr entre ellos una seal y enviar a los sobrevivientes de ellos a las naciones: a Tarsis, a Fut y a Lud que disparan arco, a Tubal[10] y a Javn,[11] a las costas lejanas que no han odo de m ni han visto mi gloria. Y publicarn mi gloria entre las naciones. 
20 "Y traern a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, como una ofrenda para Jehov, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusaln", dice Jehov, "al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehov. 21 Y tomar tambin de ellos para sacerdotes y levitas", dice Jehov. 
    22 "Porque como los cielos nuevos 
    y la nueva tierra[12] que yo hago 
    permanecern delante de m", 
    dice Jehov, 
    "as permanecer 
    vuestra descendencia y vuestro nombre.[13] 
    23 "Y de mes en mes,y de sbado en sbado, 
    vendrn todos a adorar delante de m", 
    dice Jehov. 
    24 "Saldrn y vern los cadveresde los hombres 
    que se rebelaron contra m; 
    porque su gusano nunca morir 
    ni su fuego se apagar. 
    Y sern abominables 
    para todo ser humano". 
						 NOTAS:

1. 66.1 Cf. Mt 5.35. 
2. 66.1-2 Cf. Hch 7.49-50. 
3. 66.3 Aqu se establece una contraposicin entre algunos actos de culto prescritos por la ley de Moiss y ciertas prcticas idoltricas, hechas en honor de los falsos dioses. La contaminacin del culto al verdadero Dios con tales abominaciones es objeto de severa condena. Cf. Is 65.2-7. 
4. 66.4 Cf. Is 65.12; Jer 7.13-14. 
5. 66.6 Cf. Ap 16.17. 
6. 66.7 Cf. Ap 12.5. 
7. 66.17-18 En los huertos: Vase Is 65.3 nota d. 
8. 66.17-18 Tiempo vendr: segn versiones antiguas: vendr. 
9. 66.19 Tarsis: Vase Sal 48.7 n.; Fut: segn una versin antigua es Libia (vase Jer 46.9 nota g ); Lud (Lidia): regin de Asia Menor. Vase Tubal: regin al sur del Mar Negro (cf. Gn 10.2). Vase ndice de mapas. 
10. 66.19 Javn: nombre bblico de la antigua Jonia, es decir, del conjunto de ciudades griegas situadas al oeste de Asia Menor (cf. Gn 10.2-4). Vanse Dn 8.21 n. y Grecia en el ndice de mapas. 
11. 66.22 Cf. Is 65.17; 2 P 3.13; Ap 21.1. 
12. 66.22 Cf. Jer 31.35-36. 
13. 66.24 Cf. Mc 9.48. 

Jeremas 1


1. MENSAJES CONTRA JUD YJERUSALN (1.1--25.38)



Llamamiento y misin de Jeremas 

1 [1] Las palabras[2] de Jeremas hijo de Hilcas,[3] de los sacerdotes que residieron en Anatot,[4] en tierra de Benjamn.[5] 2 Palabra de Jehov que le vino en los das de Josas hijo de Amn, rey de Jud, en el ao decimotercero de su reinado.[6] 3 Le vino tambin en das de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, hasta el fin del ao undcimo de Sedequas[7] hijo de Josas, rey de Jud, hasta la deportacin de Jerusaln en el mes quinto.[8] 
4 [9] Vino, pues, palabra de Jehov a m, diciendo: 
    5 "Antes que te formara en el vientre,[10] te conoc,[11] 
    y antes que nacieras, te santifiqu,[12] 
    te di por profeta a las naciones".[13] 
6 Yo dije: 
    "Ah, ah, Seor Jehov! Yo no s hablar,porque soy un muchacho!"[14] 
7 Me dijo Jehov: 
    "No digas: "Soy un muchacho", 
    porque a todo lo que te enve irs, 
    y dirs todo lo que te mande.[15] 
    8 No temas delante de ellos, 
    porque contigo estoy[16] para librarte, 
    dice Jehov".[17] 
9 Extendi Jehov su mano y toc mi boca, y me dijo Jehov: 
    "He puesto mis palabras en tu boca.[18] 
    10 Mira que te he puesto en este da 
    sobre naciones y sobre reinos, 
    para arrancar y destruir, 
    para arruinar y derribar, 
    para edificar y plantar".[19] 
11 La palabra de Jehov vino a m, diciendo: "Qu ves t, Jeremas?"[20] Yo respond: "Veo una vara de almendro".[21] 12 Me dijo Jehov: "Bien has visto, porque yo vigilo sobre mi palabra para ponerla por obra". 
13 Vino a m la palabra de Jehov por segunda vez, diciendo: "Qu ves t?" Yo dije: "Veo una olla hirviendo, que se vierte desde el norte".[22] 
14 Me dijo Jehov: 
    "Del norte se soltar el mal 
    sobre todos los moradores de esta tierra. 
    15 Porque yo convoco 
    a todas las familiasde los reinos del norte, 
    dice Jehov; 
    vendrn, y pondrcada uno su campamento 
    a la entrada de las puertas de Jerusaln, 
    junto a todos sus muros en derredor 
    y contra todas las ciudades de Jud.[23] 
    16 A causa de toda su maldad, 
    proferir mis juicios 
    contra los que me abandonarone incensaron 
    a dioses extraos,y la obra de sus manos adoraron. 
    17 T, pues, cie tu cintura, 
    levntate y hblalestodo cuanto te mande. 
    No te amedrentes delante de ellos, 
    para que yo no te amedrenteen su presencia. 
    18 Porque yo te he puesto en este da 
    como ciudad fortificada, 
    como columna de hierro 
    y como muro de bronce[24] contra toda esta tierra, 
    contra los reyes de Jud, sus prncipes, 
    sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.[25] 
    19 Pelearn contra ti, pero no te vencern, 
    porque yo estoy contigo, dice Jehov, para librarte". 
						 NOTAS:

1. 1.1-3 Acerca de estos primeros v., que sirven de encabezamiento a todo el libro, vase Is 1.1 nota b. 
2. 1.1 Las palabras: Esta expresin traduce un vocablo hebreo que en determinados contextos se refiere a sucesos o acontecimientos. El libro de Jeremas no contiene solamente palabras o dichos del profeta, sino tambin numerosos relatos de carcter biogrfico. 
3. 1.1 Hilcas, el padre de Jeremas, no es el sacerdote del mismo nombre que encontr el libro de la Ley en el templo de Jerusaln, en el ao 622 a.C. (2 R 22.8). 
4. 1.1 Anatot era una poblacin situada a unos 5 km al nordeste de Jerusaln y se menciona en la lista de las ciudades levticas (Jos 21.13-18). Los sacerdotes de Anatot estaban sin duda emparentados con Abiatar, uno de los sacerdotes de David (cf. 1 S 22.20-23), que fue expulsado de Jerusaln por el rey Salomn (cf. 1 R 2.26-27). Adems, los miembros de esta familia sacerdotal eran probablemente descendientes de El, el sacerdote del antiguo santuario de Silo. Vanse 1 S 2.33 n. e ndice de mapas. 
5. 1.1 En tierra de Benjamn: Vase Jos 18.11 n. 
6. 1.2 Jer 25.3. Josas rein en Jud entre los aos 640 y 609 a.C., de manera que el ao decimotercero de su reinado corresponde al ao 627 a.C. Cf. 2 R 22.1--23.30; 2 Cr 34--35. 
7. 1.3 Acerca de los reyes Joacim y Sedequas, cf. 2 R 23.36--25.7, y vanse Jer 22.30 n.; 26.1 n. 27.1 nota c. 
8. 1.3 Esta deportacin de los habitantes de Jud a Babilonia tuvo lugar en el ao 586 a.C. (cf. 2 R 25.8-21). Jeremas no integr la caravana de los deportados (cf. Jer 40.1-6), sino que despus de la destruccin de Jerusaln sigui ejerciendo una importante actividad entre sus compatriotas que no fueron condenados al exilio. Acerca de esta ltima etapa de su actividad proftica, cf. Jer 42--44. 
9. 1.4-10 Comprese el siguiente relato de vocacin al profetismo con otros semejantes, como los de Ex 3--4; 1 S 3; 1 R 19.19-21; Is 6; Ez 2--3. En comparacin con la solemne grandiosidad de estos dos ltimos, el relato de la vocacin de Jeremas se destaca por su sencillez y simplicidad. 
10. 1.5 Antes que te formara en el vientre: (Job 10.8-12; Sal 139.13-16; cf. Jer 18.6). En realidad, el Seor no llama a Jeremas para invitarlo a ejercer la misin proftica; le informa, ms bien, que l le ha dado la vida con la expresa finalidad de hacer de l un profeta. 
11. 1.5 Te conoc: en el sentido bblico del verbo conocer, que implica casi siempre una relacin muy ntima y personal (cf. Jn 10.3-4,14-15) y en algunos contextos, como en el caso presente, incluye la idea de discernimiento y eleccin. Vase Am 3.2 nota b. 
12. 1.5 Te santifiqu: Esta expresin traduce un verbo hebreo que significa consagrar o apartar, que en este contexto sugiere la idea de ser predestinado y puesto aparte para el cumplimiento de una misin. Cf. Is 49.1,5; Gl 1.15-16. 
13. 1.5 Para llevar a cabo su misin, Jeremas tendr que ocuparse de naciones distintas de Israel (cf. Jer 25.15-38; 27; 46--51), lo mismo que otros profetas, como Ams (caps.! --2), Isaas (caps.! 3--23) y Ezequiel (caps. 25--32). 
14. 1.6 Jeremas no quiere decir, como Moiss, que l es torpe de lengua (Ex 4.10; 6.12), sino que an no tiene la edad requerida para participar activamente en la vida pblica. En el antiguo Israel, era muy apreciada la sabidura de los ancianos y las personas de poca edad deban guardar silencio en presencia de los mayores (cf. Job 32.4,6); por eso Jeremas objeta que sus palabras, por ser todava un muchacho, careceran de autoridad. 
15. 1.7 El Seor no acepta la objecin, porque l tiene poder para hacer oir su palabra por medio de quien l quiera. Cf. Ex 4.11-12; vase Jue 6.15 n. 
16. 1.8 Contigo estoy: Vanse las referencias en Ex 3.12 nota j. 
17. 1.8 Dice Jehov: Esta frase corresponde a una expresin hebrea que en otras versiones suele traducirse por orculo del Seor. El orculo es una forma literaria caracterstica de los escritos profticos, que expresa de manera concisa, y por lo general en lenguaje potico, el mensaje que el profeta debe transmitir como portavoz de Jehov. 
18. 1.9-10 He puesto mis palabras en tu boca: Cf. Dt 18.18, donde casi con estos mismos trminos el Seor promete que nunca dejar de enviar a su pueblo profetas como Moiss. As se pone de manifiesto que Jeremas se sita en la corriente proftica inaugurada por el libertador de Israel (cf. Dt 34.10). 
19. 1.10 Estos verbos especifican la misin que deber cumplir Jeremas. La desproporcin entre los cuatro primeros, de carcter negativo, y los dos ltimos, de contenido positivo, da a entender que su misin consistir principalmente en anunciar el juicio de Dios sobre el pueblo pecador. Pero en su mensaje habr tambin anuncios de salvacin (cf. caps. 30--33). Estos mismos verbos se encuentran tambin, total o parcialmente, en 18.7-9; 24.6; 31.28; 42.10; 45.4. 
20. 1.11-19 Dos visiones cargadas de simbolismo completan el relato de la vocacin de Jeremas. La primera (v. 11-12) se refiere a la eficacia de la palabra de Dios, que el profeta debe proclamar; la segunda (v. 13-15) tiene que ver con el contenido de esa palabra, es decir, con el mensaje que ella anuncia. En ambos casos, la revelacin divina llega a travs de dos objetos familiares y cotidianos, como son una vara de almendro o una olla que hierve sobre el fuego. 
21. 1.11-12 La vara de almendro es la primera que florece, anticipndose a la primavera, y por eso en hebreo se llama shaqued (vigilante). Del mismo modo, Jehov vigila (v. 12) o est atento (shoqued ) para que su palabra no deje de cumplirse. Cf. Is 55.10-11; Ez 12.28. 
22. 1.13 La olla hirviendo est inclinada y a punto de volcarse de norte a sur, es decir, en direccin a Jerusaln y Jud. 
23. 1.14-15 Jer 4.6; 6.1; 13.20. Todava no se especifica quin es el enemigo que viene del norte, pero ms adelante va a quedar claro que se trata del imperio neobabilnico. Este imperio, sobre todo bajo el reinado de Nabucodonosor, domin la poltica del antiguo Oriente a fines del siglo VII a.C. y a comienzos del VI. Cf. Jer 27.6-11. 
24. 1.18 Jer 15.20. 
25. 1.18 El pueblo de la tierra: Con esta expresin se designaba, antes del exilio, no tanto al conjunto de la poblacin sino a los ciudadanos que gozaban de plenos derechos cvicos y que tenan, adems, determinadas obligaciones, como la participacin en los asuntos pblicos (cf. 2 R 21.24; 23.30) y el servicio militar (cf. Jer 52.25). Despus del exilio, la expresin va a designar a la gente de la regin, es decir, a los pobladores de Palestina que no eran judos (cf. Esd 4.4). Ntese que en este pasaje el pueblo de la tierra se distingue expresamente de los reyes, los prncipes y los sacerdotes. Vase una enumeracin parecida en Ez 22.26-29. 

Jeremas 2


Jehov y la apostasa de Israel 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 
    2 "Anda y proclamaa los odos de Jerusaln, 
    diciendo que as dice Jehov: 
    "Me he acordado de ti,de la fidelidad de tu juventud, 
    del amor de tu desposorio,[2] 
    cuando andabas en pos de men el desierto,[3] 
    en tierra no sembrada".[4] 
    3 Santo era Israel a Jehov, 
    primicias de sus nuevos frutos.[5] 
    Todos los que lo devorabaneran culpables; 
    mal vena sobre ellos, 
    dice Jehov". 
4 Od la palabra de Jehov, casa de Jacob y todas las familias de la casa de Israel! 5 As dice Jehov: 
    "Qu maldad hallaron en mvuestros padres, 
    que se alejaron de m, 
    y se fueron tras la vanidad 
    y se volvieron vanos? 
    6 No dijeron: "Dnde est Jehov, 
    que nos hizo subir de la tierra de Egipto, 
    que nos condujo por el desierto, 
    por una tierra desierta y despoblada, 
    por tierra seca y de sombra de muerte, 
    por una tierra por la cual no pas varn 
    ni habit en ella hombre alguno?"[6] 
    7 Os introduje en tierra de abundancia, 
    para que comierais su fruto y sus bienes; 
    pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, 
    e hicisteis abominable mi heredad.[7] 
    8 Los sacerdotes no dijeron:"Dnde est Jehov?", 
    y los que tenan la Ley no me conocieron; 
    los pastores se rebelaron contra m, 
    los profetas profetizaronen nombre de Baal[8] 
    y anduvieron tras lo que no aprovecha.[9] 
    9 "Por tanto, pleitear an con vosotros, 
    dice Jehov. 
    Con los hijos de vuestros hijos pleitear.[10] 
    10 Pasad, pues, a las costas de Quitim[11] y mirad; 
    enviad a Cedar y considerad cuidadosamente. 
    Ved si se ha hecho cosa semejante a esta. 
    11 Acaso alguna nacin ha cambiadosus dioses,[12] 
    aunque estos no son dioses? 
    Sin embargo, mi puebloha cambiado su gloria[13] 
    por lo que no aprovecha. 
    12 Espantaos, cielos, sobre esto,y horrorizaos! 
    Pasmaos en gran manera!, 
    dice Jehov. 
    13 "Porque dos males ha hecho mi pueblo: 
    me dejaron a m, 
    fuente de agua viva,[14] 
    y cavaron para s cisternas, 
    cisternas rotas[15] que no retienen el agua. 
    14 "Es Israel un siervo? 
    Es un esclavo?[16] 
    Por qu ha venido a ser presa? 
    15 Los cachorros del len[17] rugieron contra l, 
    alzaron su voz y asolaron su tierra; 
    quemadas estn sus ciudades, 
    sin morador. 
    16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes[18] 
    te quebraron[19] el crneo. 
    17 No te acarre estoel haber dejado a Jehov, tu Dios, 
    cuando te conduca por el camino? 
    18 Ahora, pues,qu tienes t en el camino de Egipto 
    para que bebas agua[20] del Nilo? 
    Y qu tienes t en el camino de Asiria 
    para que bebas agua del ufrates? 
    19 Tu maldad te castigar 
    y tus rebeldas te condenarn; 
    reconoce, pues,y ve cun malo y amargo 
    es el haber dejado t a Jehov, tu Dios, 
    y no tener temor de m, 
    dice el Seor, Jehov de los ejrcitos.[21] 
    20 [22] "Porque desde hace mucho tiemporompiste tu yugo y tus ataduras, 
    y dijiste: "No servir". 
    Con todo eso, sobre todo collado alto[23] 
    y debajo de todo rbol frondoso 
    te acostabas como una prostituta.[24] 
    21 Te plant de vid escogida, 
    toda ella de buena simiente,[25] 
    cmo, pues, te me has vuelto sarmientode vid extraa?[26] 
    22 Aunque te laves con leja 
    y amontones jabn sobre ti, 
    la mancha de tu pecadopermanecer an delante de m, 
    dice Jehov, el Seor.[27] 
    23 Cmo puedes decir: "No soy impura,[28] 
    nunca anduve tras los baales"? 
    Mira tu proceder en el valle,[29] 
    conoce lo que has hecho, 
    dromedaria ligera que correde un lado a otro, 
    24 asna monts acostumbrada al desierto, 
    que en su ardor olfatea el viento. 
    De su lujuria, quin la detendr? 
    Ninguno que la busque se fatigar, 
    porque en el tiempo de su celo la hallar.[30] 
    25 "Guarda tus pies de andar descalzos 
    y tu garganta de la sed. 
    Mas dijiste: "No hay remedioen ninguna manera, 
    porque a extraos he amadoy tras ellos he de ir". 
    26 "Como se averguenza el ladrncuando es descubierto, 
    as se avergonzar la casa de Israel, 
    ellos, sus reyes, sus prncipes, 
    sus sacerdotes y sus profetas, 
    27 que dicen a un leo:[31] "Mi padre eres t", 
    y a una piedra: "T me has engendrado". 
    Me volvieron la espalda y no el rostro, 
    pero en el tiempo de su calamidad dicen: 
    "Levntate y lbranos!" 
    28 Y dnde estn tus diosesque hiciste para ti? 
    Levntense ellos, a ver si pueden librarte 
    en el tiempo de tu afliccin!, 
    porque segn el nmero de tus ciudades,Jud, 
    han sido tus dioses.[32] 
    29 "Por qu pleiteas conmigo? 
    Todos vosotros os rebelasteis contra m, 
    dice Jehov.[33] 
    30 En vano he azotado a vuestros hijos: 
    no han admitido la correccin.[34] 
    Vuestra espada devor a vuestros profetas 
    como len destrozador.[35] 
    31 Oh generacin!, 
    atended vosotros a la palabra de Jehov.[36] 
    He sido yo un desierto para Israel 
    o una tierra de tinieblas? 
    Por qu ha dicho mi pueblo: 
    "Somos libres; nunca ms vendremos a ti"? 
    32 Se olvida la virgen de su atavo 
    o la desposada de sus galas? 
    Pero mi pueblo se ha olvidado de m 
    por innumerables das. 
    33 "Cmo adornas tu caminopara buscar amor! 
    Cmo aprendiste los caminos de maldad! 
    34 Aun en tus faldas se hall la sangre 
    de los pobres, de los inocentes.[37] 
    No los sorprendiste en ningn delito;[38] 
    sin embargo, en todas estas cosas dices: 
    35 "Soy inocente,[39] de cierto su ira se apart de m". 
    Yo entrar en juicio[40] contigo, 
    porque dijiste: "No he pecado". 
    36 Por qu eres tan ligera para cambiartus caminos? 
    Tambin sers avergonzada por Egipto, 
    como fuiste avergonzada por Asiria.[41] 
    37 Tambin de all saldrscon tus manos sobre la cabeza, 
    porque Jehov desecha aquellos en quienes t confiabas, 
    y no prosperars con ellos. 
						 NOTAS:

1. 2.1-8 Aqu comienza una seccin (caps. 2--6) en la que aparecen los temas ms caractersticos de la predicacin de Jeremas en la primera etapa de su actividad proftica: el pueblo ha abandonado a su Dios, nica fuente de vida (2.13), atrayendo sobre s la muerte y la destruccin. El desastre ya est en camino, pero no ha llegado todava (4.7). Por tanto, es posible evitarlo mediante el arrepentimiento y la conversin al Seor (4.1-2). 
2. 2.2 Jeremas, lo mismo que Oseas (caps.! --3), recurre al simbolismo de la unin matrimonial para referirse a la relacin de Jehov con su pueblo Israel. 
3. 2.2 En el desierto, los israelitas todava no estaban expuestos a la tentacin de rendir culto a los dioses de la fertilidad, como lo estaran ms tarde, despus de su entrada en Canan (cf. Jer 2.7-8). 
4. 2.2 Esta visin idealizada de la poca del desierto contrasta con la que presentan las tradiciones del Pentateuco (Ex 17.1-7; 32; Nm 20.1-13) y el profeta Ezequiel (cap. 16). Para este ltimo, ya en el desierto los israelitas se rebelaron contra el Seor y desobedecieron sus leyes (Ez 20.13). 
5. 2.3 Primicias de sus nuevos frutos: Las primicias o primeros frutos de la cosecha pertenecan exclusivamente a Jehov y deban ser consagrados a l (Dt 26.1-11). De manera semejante, solo el Seor poda disponer de su pueblo Israel, porque l lo haba elegido de entre todos los otros pueblos para que estuviera consagrado a su servicio (cf. Dt 7.7-11). 
6. 2.6 Dt 32.10-12. 
7. 2.6-7 Cf. Dt 8.2-16. 
8. 2.8 Baal: Vase Jue 2.13 n. 
9. 2.8 La acusacin va dirigida, ante todo, contra los principales responsables. En primer lugar, contra los sacerdotes, no en cuanto ministros del culto, sino en su funcin de instructores, es decir, como depositarios de la Ley y encargados de ensearla al pueblo (cf. Os 4.4-10). Luego, contra los pastores o jefes, ttulo que en el antiguo Oriente se daba a los reyes, de quienes se esperaba que establecieran un orden social justo (vase Sal 72.1-2 n.; cf. Jer 22.13-19). Finalmente, contra los profetas, infieles a su misin de proclamar la palabra de Dios (cf. Jer 1.9). La lucha contra los falsos profetas fue una de las pruebas ms duras que debi afrontar Jeremas (cf. Jer 23.9-40; 28.1-17). 
10. 2.9 El Seor ha decidido entablar un proceso judicial contra su pueblo infiel y pone como testigo al cielo (v. 12; cf. Is 1.2). Los motivos de la acusacin se especifican en los v. 5-8,10-11,13. 
11. 2.10 Las costas de Quitim: otra posible traduccin: las islas de occidente, nombre que designa no solo a los habitantes de la isla de Chipre, sino, en general, a todas las poblaciones costeras en la parte oriental del Mediterrneo. Cedar era una tribu nmada del norte de Arabia (vase Sal 120.5 nota g ). Con respecto a Palestina, los sitios aqu mencionados representan puntos bastante alejados en direcciones opuestas, es decir, hacia el oeste y el este, respectivamente. Vase ndice de mapas. 
12. 2.10-11 Cf. Sal 106.19-20; Ro 1.23. 
13. 2.11 En el lenguaje bblico, la gloria del Seor suele describirse como una manifestacin luminosa que hace percibir de manera sensible la presencia divina en la creacin (cf. Sal 19.1; Is 6.3), en el templo (Is 6.3-4; Ez 10.4) o en medio de su pueblo (Ex 40.34-38; Ez 1.27-28). Vase Jn 1.14 nota p. 
14. 2.13 Agua viva: Cf. Jn 4.10-14; 7.37-38; vase Jn 4.10 nota i. 
15. 2.13 Cisternas rotas: En una regin como Palestina, donde el agua no abunda, se haca indispensable construir cisternas para conservar el agua (cf. 2 S 2.13). Estas cisternas se cavaban en la piedra porosa y luego se impermeabilizaban con una mezcla de cal y arena. Sin embargo, siempre exista la posibilidad de que se agrietaran y dejaran escapar el agua. Adems, la calidad del agua estancada no admita comparacin con la que brotaba de la fuente. 
16. 2.14 Se poda ser esclavo por haber sido comprado o adquirido como botn de guerra, o bien por haber nacido de padres esclavos. El texto se refiere a este ltimo tipo de esclavitud. 
17. 2.15 Cachorros de len: probable alusin a la prolongada opresin que el "len" asirio ejerci sobre el pueblo de Israel. Cf. 2 R 16.17--17.6; 18.9--19.37. 
18. 2.16 Menfis y Tafnes eran dos importantes ciudades egipcias. La primera se encontraba a unos 20 km al sur de El Cairo; la segunda, en el nordeste de Egipto (cf. Jer 44.1). Vase ndice de mapas. 
19. 2.16 Te quebraron: Otra posible traduccin: te afeitaron. 
20. 2.18 Para que bebas agua: Con esta metfora se alude a las alianzas polticas y militares de los israelitas con los grandes imperios de Asiria y Egipto. Jeremas, lo mismo que los dems profetas, condena estas negociaciones como deslealtad al Dios de Israel y como absoluta falta de confianza en l (cf. Is 30.1-5; Os 7.11-12). 
21. 2.19 Jehov de los ejrcitos: heb. Yahv Sebaot. Vase 1 S 1.3 nota e. 
22. 2.20-25 En estos v., la rebelda de Israel se presenta con una notable variedad de imgenes: prostitucin (v. 20), vid escogida que se vuelve silvestre (v. 21), mancha imborrable (v. 22), animal en celo que en su ardor olfatea el viento (v. 24) y trata por todos los medios posibles de satisfacer su sensualidad. 
23. 2.20 Collado alto: alusin a los lugares altos, donde se renda culto a Baal y a los dioses cananeos de la fertilidad (cf. 1 R 3.2). 
24. 2.20 La infidelidad a Jehov, el esposo de Israel (cf. Is 54.5; Jer 2.2; Os 2.16), y el culto tributado a otros dioses, se expresa aqu con la imagen del adulterio y la prostitucin (Jer 3.1-4; 5.7; 13.27; Os 2.5; 4.10-13). 
25. 2.21 Cf. Is 5.1-7; Lc 13.6-9. 
26. 2.21 Cmo, pues,... vid extraa?: texto probable. 
27. 2.22 Cf. Is 1.18. 
28. 2.23 Esta obstinada pretensin de inocencia es para Jeremas el pecado ms grave. Mientras no reconozca su pecado, Israel no tendr odos para escuchar la palabra de Dios (Jer 5.13-14; 6.10) y ser incapaz de convertirse (Jer 17.1). Tampoco sabr reconocer los castigos que el Seor le enva para corregirlo (Jer 2.30; 5.3; 17.23; 32.33) y no podr ser perdonado (Jer 5.1). 
29. 2.23 En el valle: probable alusin al valle de Ben-hinom, en las afueras de Jerusaln, donde se practicaban ritos paganos, incluido el sacrificio de nios. Cf. 7.31-32; 19.5-6. 
30. 2.23-24 Os 2.5; 4.12-14 
31. 2.27 El leo alude probablemente al poste sagrado que simbolizaba a la diosa Asera, madre de Baal (vase Jue 3.7 nota c ). La piedra parece ser un eufemismo para designar los pilares que representaban al dios cananeo de la fertilidad. 
32. 2.28 Dt 32.37-38. 
33. 2.29 Jer 2.5. 
34. 2.30 Vase 2.23 nota a. 
35. 2.30 1 R 19.10; Mt 23.37. 
36. 2.31 Oh generacin!... palabra de Jehov: Estas palabras fueron sin duda aadidas ms tarde, para indicar que el mensaje de Jeremas tambin era aplicable a la generacin presente. 
37. 2.34 La denuncia de la injusticia social es uno de los temas dominantes de la predicacin proftica. Cf. Is 1.17; Os 4.1-3; Am 2.6-8; 4.1; 5.24. 
38. 2.34 No los sorprendiste en ningn delito: alusin a la clusula de Ex 22.2-3, que no imputaba como delito el hecho de matar al ladrn sorprendido durante la noche, en el momento mismo del robo. 
39. 2.35 Soy inocente: Vase Jer 2.23 nota a. 
40. 2.35 Entrar en juicio: Vase Jer 2.9 n. 
41. 2.36 Sobre las alianzas con Egipto y Asiria, vase Jer 2.18 n. 

Jeremas 3

    1 "Dicho est: 
    "Si alguno deja a su mujer, 
    y esta se va de l 
    y se junta a otro hombre, 
    volver de nuevo a ella? 
    No ser tal tierra del todo mancillada?"[1] 
    T, pues, que has fornicadocon muchos amigos, 
    habrs de volver a m?, 
    dice Jehov.[2] 
    2 "Alza tus ojos a las alturas,[3] 
    y ve si hay algn lugardonde no te hayas prostituido. 
    Junto a los caminos te sentabas para ellos 
    como un rabe en el desierto, 
    y con tus fornicaciones y tu maldad 
    has contaminado la tierra. 
    3 Por esta causa las aguas fueron detenidas 
    y falt la lluvia tarda.[4] 
    Te has mostrado como una prostituta,[5] 
    y no has querido avergonzarte. 
    4 Acaso no me llamas ahora mismo 
    Padre mo, y Gua de mi juventud? 
    5 Tu dices: "Guardar su enojopara siempre? 
    Eternamente lo guardar?" 
    He aqu que has hablado as, 
    pero has hechocuantas maldades pudiste". 

Jehov exhorta a Israel y a Judal arrepentimiento 

6 [6] Me dijo Jehov en das del rey Josas:[7] "Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Se ha ido a todo monte alto y bajo todo rbol frondoso, y all ha fornicado. 7 Y dije: "Despus de hacer todo esto, se volver a m", pero no se volvi! Y lo vio su hermana, la rebelde Jud. 8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la haba despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Jud, su hermana, sino que tambin fue ella y fornic.[8] 9 Y sucedi que por juzgar ella cosa ligera su fornicacin, la tierra fue contaminada, pues adulter con la piedra y con el leo.[9] 10 Con todo esto, su hermana, la rebelde Jud, no se volvi a m de todo corazn, sino fingidamente, dice Jehov". 
11 Y me dijo Jehov: "Ha resultado justa la rebelde Israel en comparacin con la traidora Jud. 12 Ve y proclama estas palabras hacia el norte, y di: 
    ""Vulvete,[10] rebelde Israel, 
    dice Jehov; 
    no har caer mi ira sobre ti, 
    porque misericordioso soy yo, 
    dice Jehov; 
    no guardar para siempre el enojo. 
    13 Reconoce, pues, tu maldad, 
    porque contra Jehov, tu Dios,te has levantado, 
    y has fornicado con los extraos 
    debajo de todo rbol frondoso, 
    y no has escuchado mi voz, 
    dice Jehov. 
14 "Convertos, hijos rebeldes, dice Jehov, porque yo soy vuestro esposo;[11] os tomar, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os introducir en Sin.[12] 15 Os dar pastores segn mi corazn, que os apacienten con conocimiento y con inteligencia. 16 Y acontecer que cuando os multipliquis y crezcis en la tierra, en esos das, dice Jehov, no se dir ms: Arca del pacto de Jehov![13] No vendr al pensamiento ni se acordarn de ella, no la echarn de menos ni ser hecha de nuevo.[14] 17 En aquel tiempo llamarn a Jerusaln Trono de Jehov, y todas las naciones vendrn a ella en el nombre de Jehov, a Jerusaln; y no andarn ms tras la dureza de su malvado corazn.[15] 
18 "En aquellos tiempos irn de la casa de Jud a la casa de Israel, y vendrn juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.[16] 
    19 "Yo preguntaba:Cmo os pondr por hijos[17] 
    y os dar la tierra deseable, 
    la rica heredad de las naciones? 
    Y dije: Me llamaris Padre mo,[18] 
    y no os apartaris de en pos de m. 
    20 Pero como la esposa infiel abandonaa su compaero, 
    as os levantasteis contra m,casa de Israel, 
    dice Jehov.[19] 
    21 "Una voz se oye sobre las alturas, 
    llanto de los ruegos de los hijos de Israel, 
    porque han torcido su camino, 
    se han olvidado de Jehov, su Dios. 
    22 Convertos,[20] hijos rebeldes, 
    y os sanar de vuestras rebeliones!"" 
    "Aqu estamos, venimos a ti, 
    porque t, Jehov, eres nuestro Dios. 
    23 Ciertamente vanidad son los collados 
    y el bullicio sobre los montes;[21] 
    ciertamente en Jehov, nuestro Dios, 
    est la salvacin de Israel. 
    24 "Confusin consumiel trabajo de nuestros padres 
    desde nuestra juventud: 
    sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas. 
    25 Yacemos en nuestra verguenza, 
    nuestra ignominia nos cubre; 
    porque pecamos contra Jehov,nuestro Dios, 
    nosotros y nuestros padres, 
    desde nuestra juventud y hasta este da, 
    y no hemos escuchado la voz de Jehov, nuestro Dios". 
						 NOTAS:

1. 3.1 En Dt 24.1-4 se establece que la mujer divorciada y casada otra vez no puede regresar a su primer esposo, aun cuando el segundo haya muerto. 
2. 3.1 Jeremas emplea con frecuencia el verbo volver con referencia al arrepentimiento y la conversin (cf. Jer 3.12,14,22; 4.1). Para reconciliarse con su Dios, Israel tiene que convertirse (Jer 5.3), y este retorno presupone, como condicin indispensable, el reconocimiento y el abandono del pecado. Vase Volverse a Dios en la Concordancia temtica. 
3. 3.2 Las alturas: alusin a las colinas donde se renda culto a los dioses de la fertilidad. Vanse 1 R 3.2 n.; Jer 2.20 nota v. 
4. 3.3 Las lluvias tardas o de primavera caen entre marzo y abril; las tempranas o de otoo, entre octubre y diciembre. Al retener la cada de las lluvias, el Seor quiere dar a entender que es l, y no Baal, el que da fertilidad a la tierra. Cf. Jer 14.22; Os 2.8-9. 
5. 3.3 Te has mostrado como una prostituta: Quizs hay aqu una referencia a la marca o seal con que las prostitutas se daban a conocer (cf. Gn 38.14-15). 
6. 3.6-18 En este pasaje, el nombre Israel se refiere concretamente al reino del Norte (vanse 1 R 12.1-24 n.; 12.1 nota b ). El Seor compara los reinos de Israel y de Jud a dos hermanas. Cf. Ez 16; 23. 
7. 3.6 Josas: Vase Jer 1.2 n. 
8. 3.8 El reino de Israel fue destruido en el ao 721 a.C. por las tropas asirias (cf. 2 R 17.3-6); aunque este trgico fin debi ser un escarmiento para su hermana Jud, esta fue incapaz de aprender la leccin. 
9. 3.9 Con la piedra y con el leo: Vase Jer 2.27 n. 
10. 3.12 Vulvete: Vase Jer 3.1 nota b. Misericordioso: Sal 145.17. 
11. 3.14 En el texto hebreo hay un juego de palabras entre el vocablo esposo y el nombre del dios cananeo Baal, que significa dueo, esposo o seor. La idea que se quiere afirmar es que Israel pertenece a Jehov, no a Baal. 
12. 3.14 Este v. anuncia un nuevo comienzo para Israel y para Jud. La reconciliacin con el Seor tendr como consecuencia la reunificacin de los dos reinos en un solo pueblo de Dios. Pero no puede haber reconciliacin sin una vuelta sincera al Seor. Acerca de Sin, vase Sal 2.6 n. 
13. 3.16 El Arca del pacto se presenta alternativamente, en el AT, como el receptculo de las tablas de la Ley (Dt 10.1-5) o como el trono visible del Dios de Israel (1 S 4.4; Sal 80.1). En cualquiera de los dos casos, era el objeto sagrado que simbolizaba la presencia del Seor en medio de su pueblo. Vanse Ex 25.10-22 n.; Sal 68.1 n.; cf. tambin Nm 10.33-35. 
14. 3.16 Se desconoce la fecha exacta en que desapareci el Arca del pacto, ya que el templo de Jerusaln fue saqueado ms de una vez (cf. 1 R 14.25-26; 2 R 14.12-14). Sin embargo, su desaparicin no pudo ser posterior a la cada de Jerusaln y a la destruccin del templo por Nabucodonosor, rey de Babilonia (cf. 2 R 25.9,13-17; Jer 52.13,17-23). Segn la promesa contenida en este v., en el futuro no ser echado de menos porque el mismo Seor har sentir su presencia sin la mediacin de ningn objeto sagrado. Cf. Ap 21.3; 22.5. 
15. 3.17 Esta segunda promesa prolonga y completa la anterior. Si el Arca del pacto fue en un tiempo el trono de Jehov (vase Jer 3.16 nota m ), en el futuro ser reemplazada por la ciudad de Jerusaln, convertida en punto de reunin de todas las naciones (Is 2.2-5; Miq 4.1-3). 
16. 3.18 Cf. Gn 13.14-15. 
17. 3.19 Hijos: Vase Ex 4.22-23 n.; cf. Os 11.1. 
18. 3.19 Cf. Dt 32.6. 
19. 3.20 Os 2.2,5. 
20. 3.22 Convertos: Vase Jer 3.1 nota b. 
21. 3.23 Los collados y los montes, es decir, los lugares altos. Vanse 1 R 3.2 n.; Jer 2.20 nota v. 

Jeremas 4

    1 "Si te has de volver, Israel", 
    dice Jehov, 
    "vulvete a m.[1] 
    Si quitas de delante de mtus abominaciones[2] 
    y no andas de ac para all, 
    2 y si con verdad y conforme al derechoy la justicia juras: 
    "Vive Jehov", 
    entonces las nacionessern benditas en l, 
    y en l se gloriarn. 
3 "Porque as dice Jehov a todo hombre de Jud y de Jerusaln: 
    "Arad campo para vosotros[3] 
    y no sembris entre espinos. 
    4 Circuncidaos para Jehov, 
    quitad el prepucio de vuestro corazn,[4] 
    hombres de Jud y moradoresde Jerusaln, 
    no sea que mi ira salga como fuego, 
    que se encienday no haya quien la apague 
    a causa de la maldad de vuestras obras. 

Jud es amenazada de invasin

5 "Anunciadlo en Jud, proclamadloen Jerusaln, diciendo: 
    "Tocad trompeta[5] en la tierra"; 
    gritad a voz en cuello y decid: 
    "Reunos y entremos 
    en las ciudades fortificadas!" 
    6 Alzad bandera en Sin, 
    huid, no os detengis, 
    porque del norte hago yo venir[6] 
    mal y quebrantamiento grande. 
    7 El len sube de la espesura, 
    el destructor de naciones est en marcha; 
    ha salido de su lugar para poner tu tierraen desolacin; 
    tus ciudades quedarn asoladasy sin morador. 
    8 Por eso, vestos con ropas speras, 
    lamentaos y gemid, 
    porque la ira de Jehov 
    no se ha apartado de nosotros.[7] 
    9 "En aquel da", dice Jehov, 
    "desfallecer el corazn del rey 
    y el corazn de los prncipes, 
    los sacerdotes estarn atnitos 
    y se espantarn los profetas".[8] 
    10 Yo dije:[9] "Ay, ay, Jehov, Dios, 
    verdaderamente en gran manerahas engaado a este pueblo y a Jerusaln, 
    diciendo: "Tendris paz", 
    pues la espada ha entrado hasta el alma!" 
    11 En aquel tiempo 
    se dir a este pueblo y a Jerusaln: 
    "Un viento seco[10] de las alturasdel desierto 
    viene hacia la hija de mi pueblo, 
    y no para aventar ni para limpiar. 
    12 Un viento ms impetuoso que estevendr a servirme, 
    y ahora yo pronunciar juicioscontra ellos. 
    13 "Subir como las nubes, 
    y su carro como un torbellino. 
    Ms ligeros son sus caballosque las guilas. 
    Ay de nosotros, porque entregadossomos al despojo! 
    14 Lava tu corazn de maldad, Jerusaln, 
    para que seas salva. 
    Hasta cundo permitirs en medio de ti 
    los pensamientos de iniquidad? 
    15 Porque una voz trae las noticiasdesde Dan 
    y hace oir la calamidaddesde los montes de Efran.[11] 
    16 Decid a las naciones,hacedlo oir sobre Jerusaln: 
    "Invasores[12] vienen de tierra lejana, 
    y lanzarn su voz 
    contra las ciudades de Jud". 
    17 Como guardas de campo la rodearn, 
    porque se rebel contra m, 
    dice Jehov. 
    18 "Tu camino y tus obras 
    te hicieron esto; 
    esta es tu maldad, 
    por lo cual la amargurapenetrar hasta tu corazn". 
    19 Mis entraas, mis entraas! 
    Me duelen las fibras de mi corazn; 
    mi corazn se agita dentro de m,no callar, 
    porque sonido de trompeta has odo,alma ma: 
    un pregn de guerra! 
    20 Se anuncia quebranto tras quebranto, 
    porque toda la tierra es destruida. 
    De repente son destruidas mis tiendas, 
    en un momento mis cortinas! 
    21 Hasta cundo he de ver bandera 
    y he de oir sonido de trompeta?[13] 
    22 Porque mi pueblo es necio,no me conocieron;[14] 
    son hijos ignorantesy faltos de entendimiento;[15] 
    son sabios para hacer el mal,[16] 
    pero no saben hacer el bien. 
    23 Mir[17] a la tierra, y vi que estabadesordenada y vaca;[18] 
    y a los cielos, y no haba luz[19] en ellos. 
    24 Mir a los montes, y vi que temblaban, 
    y todos los collados fueron destruidos.[20] 
    25 Mir, y no haba hombre, 
    y todas las aves del cielo se haban ido. 
    26 Mir, y vi que el campo frtilera un desierto, 
    y todas sus ciudades estaban asoladas 
    delante de Jehov, 
    delante del ardor de su ira. 
    27 As dijo Jehov: 
    "Toda la tierra ser asolada, 
    pero no la destruir del todo.[21] 
    28 Por esto se enlutar la tierra, 
    y los cielos arriba se oscurecern, 
    porque habl, lo pens 
    y no me arrepentirni desistir de ello. 
    29 Al estruendo de la gente de a caballoy de los flecheros 
    huye toda la ciudad; 
    entran en las espesuras de los bosques 
    y se suben a los peascos; 
    todas las ciudades fueron abandonadas 
    y no queda en ellas morador alguno. 
    30 Y t, destruida, qu hars? 
    Aunque te vistas de grana, 
    aunque te adornes con atavos de oro, 
    aunque pintes con antimonio tus ojos, 
    en vano te engalanas, 
    pues te desprecian tus amantes, 
    los que buscan tu vida. 
    31 Porque he odo una voz como de mujer 
    que est de parto, 
    angustia como de primeriza. 
    Es la voz de la hija de Sin,[22] 
    que lamenta y extiende sus manos,diciendo: 
    "Ay de m, pues mi alma desfallece 
    a causa de los asesinos!"" 
						 NOTAS:

1. 4.1 Sobre el uso del verbo volver, vase Jer 3.1 nota b. 
2. 4.1 Cf. Jer 7.30; 16.18; 32.34. 
3. 4.3 Cf. Os 10.12. 
4. 4.4 Circuncidaos... quitad el prepucio de vuestro corazn: La circuncisin era el signo exterior de pertenencia al pueblo de Dios (vase Gn 17.10-14 n.). Pero esa marca exterior de nada vale sin la actitud interior de fidelidad y obediencia al Seor. Vase Dt 10.16 n., y cf. Dt 30.6; Ro 2.25-29. 
5. 4.5 Aqu la trompeta toca la retirada e invita a ponerse a salvo frente al avance del enemigo. Cf. v. 19-21. 
6. 4.6 Del norte hago yo venir: Vase Jer 1.14-15 n. 
7. 4.8 En la visin proftica de la historia, los acontecimientos aparecen cargados de sentido. La invasin de Jud no es un episodio histrico ms, sino la manifestacin de la ira de Jehov y el juicio divino sobre el pecado del pueblo. Cf. Is 10.3-4; Jl. 
8. 4.9 Vase Jer 2.8 nota i. 
9. 4.10 Yo dije: En esta seccin se entabla una especie de dilogo entre Jehov y el profeta. El Seor anuncia la invasin que viene del norte (cf. v. 6,16) y el profeta se hace eco de la palabra divina: aqu intercede por el pueblo (pero vase Jer 7.16 n.); en los v. 19-21,23-26, expresa su dolor y su consternacin. 
10. 4.11 Un viento seco: alusin al siroco, viento que sopla desde el este y produce un calor sofocante en Palestina. 
11. 4.15 Dan, en las vertientes del ro Jordn, marcaba el lmite norte de Palestina; los montes de Efran son las montaas situadas a unos pocos km al norte de Jerusaln. Vanse Jos 19.40 n. e ndice de mapas. 
12. 4.16 Invasores: texto probable. Heb. guardias o vigilantes. 
13. 4.19-21 El sonido de trompeta y la bandera en alto anuncian la presencia del ejrcito enemigo (cf. v. 5). 
14. 4.22 No me conocieron: Vase Jer 22.16 n.; cf. Jer 8.7; Os 4.1. 
15. 4.22 Dt 32.5-6; Is 1.2-3. 
16. 4.22 Is 1.16-17. 
17. 4.23 Los v. 23-26 describen una de las visiones profticas ms dramticas de todo el AT. La palabra mir se repite cuatro veces, y el espectculo que se ofrece a la mirada del profeta es el retorno al estado de cosas anterior a la creacin (cf. Gn 1.2), como si el desorden reinante en la sociedad a causa de la idolatra, la injusticia y la mentira se hubiera extendido al resto del universo. 
18. 4.23 Desordenada y vaca: El primer relato de la creacin (Gn 1.1--2.4a) utiliza la misma expresin hebrea para designar el estado del mundo antes de la creacin. Vase Gn 1.2 nota c. 
19. 4.23 No haba luz: otra referencia a las tinieblas que lo envolvan todo cuando Dios an no haba creado la luz (cf. Gn 1.3). 
20. 4.24 Los montes y collados se consideraban smbolos de firmeza y estabilidad. 
21. 4.27 No la destruir del todo: Esta frase introduce una nota de esperanza en medio de un panorama bastante sombro. 
22. 4.31 Sin: Vase Sal 2.6 n. 

Jeremas 5


Impiedad de Jerusaln y de Jud

1 "Recorred las calles de Jerusaln, 
    mirad ahora e informaos;buscad en sus plazas 
    a ver si hallis un solo hombre, 
    si hay alguno que practique la justicia, 
    que busque la verdad,[1] 
    y yo lo perdonar.[2] 
    2 Aunque digan: "Vive Jehov", 
    juran en falso". 
    3 Jehov, no miran tus ojos la verdad? 
    Los azotaste, y no les doli; 
    los consumiste,y no quisieron recibir correccin; 
    endurecieron sus rostrosms que la piedra, 
    y no quisieron convertirse.[3] 
    4 Entonces yo dije: 
    "Ciertamente, estos son pobres,[4] han enloquecido 
    pues no conocen el camino de Jehov, 
    el juicio de su Dios. 
    5 Ir a los grandes[5] y les hablar, 
    porque ellos conocenel camino de Jehov, 
    el juicio de su Dios. 
    Pero ellos tambin quebraron el yugo, 
    rompieron las coyundas! 
    6 "Por tanto, el len de la selva los matar, 
    los destruir el lobo del desierto, 
    el leopardo acechar sus ciudades. 
    Cualquiera que salga de ellas,ser arrebatado, 
    porque sus rebelionesse han multiplicado, 
    se han aumentado sus traiciones. 
    7 "Cmo te he de perdonar por esto? 
    Tus hijos me dejaron 
    y juraron por lo que no es Dios. 
    Los saci y adulteraron, 
    y en casa de prostitutas se juntaronen compaas.[6] 
    8 Como caballos bien alimentados, 
    cada cual relinchaba tras la mujerde su prjimo. 
    9 No haba de castigar esto?, 
    dice Jehov. 
    De una nacin como esta, 
    no se haba de vengar mi alma? 
    10 Escalad sus muros y destruid, 
    pero no del todo; 
    quitad las almenas de sus muros[7] 
    porque no son de Jehov. 
    11 Porque resueltamentese rebelaron contra m 
    la casa de Israel y la casa de Jud, 
    dice Jehov". 
    12 Negaron a Jehov, 
    y dijeron: "l no existe,[8] 
    y no vendr mal sobre nosotros 
    ni veremos espada ni hambre". 
    13 Los profetas sern como viento,[9] 
    porque no hay en ellos palabra; 
    as se har a ellos. 
    14 Por tanto, as ha dicho 
    Jehov, Dios de los ejrcitos: 
    "Por haber dicho esto, 
    yo pongo mis palabras 
    en tu boca como fuego, 
    y a este pueblo como lea, 
    y los consumir. 
    15 "Yo traigo sobre vosotros 
    gente de lejos,[10] casa de Israel, 
    dice Jehov; 
    gente robusta, gente antigua, 
    gente cuya lengua ignoras 
    y no entenders lo que diga. 
    16 Su aljaba es como un sepulcro abierto; 
    todos son valientes. 
    17 Comer tu mies y tu pan, 
    comer a tus hijos y a tus hijas; 
    comer tus ovejas y tus vacas, 
    comer tus vias y tus higueras, 
    y a espada convertir en nada 
    tus ciudades fortificadas en que confas.[11] 
18 "No obstante, en aquellos das, dice Jehov, no os destruir del todo.[12] 19 Y cuando digan: "Por qu Jehov, el Dios nuestro, hizo con nosotros todas estas cosas?", entonces les dirs: "De la manera que me dejasteis a m y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, as serviris a extraos en tierra ajena".[13] 
    20 "Anunciad esto en la casa de Jacob 
    y hacedlo oir en Jud, diciendo: 
    21 Od ahora esto, pueblo necio y sin corazn, 
    que tiene ojos y no ve, 
    que tiene odos y no oye.[14] 
    22 A m no me temeris?, dice Jehov. 
    No os amedrentaris ante m, 
    que puse la arena por lmite al mar, 
    por estatuto eterno que no quebrantar? 
    Se levantarn tempestades, mas no prevalecern. 
    Bramarn sus olas, mas no lo traspasarn. 
    23 Pero este pueblo tiene coraznfalso y rebelde; 
    se apartaron y se fueron.[15] 
    24 Y no dijeron en su corazn: 
    "Temamos ahora a Jehov, Dios nuestro, 
    que da lluvia temprana y tardaen su tiempo,[16] 
    y nos guarda los tiempos establecidosde la siega". 
    25 Vuestras iniquidades han estorbadoestas cosas; 
    vuestros pecados apartaron de vosotrosel bien, 
    26 porque hay en mi pueblo malhechores 
    que acechan como quien pone lazos, 
    que tienden trampas para cazar hombres. 
    27 Como jaula llena de pjaros, 
    as estn sus casas llenas de engao; 
    as se han hecho poderosos y ricos. 
    28 Engordaron y se pusieron lustrosos, 
    y sobrepasaron los hechos del malo. 
    No juzgaron la causa,la causa del hurfano, 
    y sin embargo, prosperaron. 
    La causa de los pobres no juzgaron![17] 
    29 Dice Jehov: No castigar esto? 
    De tal gente no se vengar mi alma? 
    30 "Cosa espantosa y fea 
    es hecha en el pas:[18] 
    31 los profetas profetizan mentira 
    y los sacerdotes dominanpor manos de ellos. 
    Y mi pueblo as lo quiere! 
    Qu, pues, haris cuando llegue el fin?"[19] 
						 NOTAS:

1. 5.1 Cf. Sal 12.1. 
2. 5.1 Gn 18.23-33. 
3. 5.3 Vase Jer 2.23 nota a; cf. Am 4.6-11. 
4. 5.4 Pobres: es decir, la gente ignorante, que no haba tenido la oportunidad de ser instruida en el conocimiento de la Ley. 
5. 5.5 Los grandes: los sectores sociales ms instruidos, que tenan adems la responsabilidad de dar buen ejemplo. Vase Jer 2.8 nota i. 
6. 5.7 En casa de prostitutas se juntaron en compaas: Vase Jer 2.20 nota w. 
7. 5.10 Almenas de sus muros: otra posible traduccin: sarmientos. Acerca de la via como imagen del pueblo de Dios, cf. Jer 2.21, y vase Is 5.1-7 n. 
8. 5.12 l no existe: atesmo prctico. Vase Sal 14.1 n., y cf. Sof 1.12. 
9. 5.13-14 La misma palabra hebrea, segn el contexto, puede significar espritu o viento. Los falsos profetas pretendan estar llenos del espritu de Jehov; pero, en realidad, sus palabras no eran ms que viento, porque tenan su origen en ellos mismos y no en la palabra de Dios. 
10. 5.15 Gente de lejos: Vase Jer 1.14-15 n. 
11. 5.15-17 Cf. Dt 28.49-52. 
12. 5.18 No os destruir del todo: Vase Jer 4.27 n. 
13. 5.18-19 Estos v. en prosa presuponen la experiencia del exilio. Vase Dt 29.24-28 n. 
14. 5.21 Is 6.9-10; Ez 12.2; Mc 8.18. 
15. 5.22-23 Las olas del mar, smbolo del caos anterior a la creacin, se mantienen dentro de los lmites que el Seor les ha fijado (cf. Job 38.8-11; Sal 104.6-9). El pueblo de Dios, por el contrario, ha llevado su rebelda hasta el extremo de sobrepasar todos los lmites (cf. Jer 2.20; 8.7). 
16. 5.24 Sobre las lluvias temprana y la tarda, vase Jer 3.3 nota d. 
17. 5.28 Vase Dt 10.18-19 n. 
18. 5.30 Jer 23.13-14. 
19. 5.31 Vase Jer 2.8 nota i. 

Jeremas 6


El juicio contra Jerusaln y Jud

1 Huid, hijos de Benjamn,[1] 
    de en medio de Jerusaln! 
    Tocad bocina[2] en Tecoa![3] 
    Alzad seales de humosobre Bet-haquerem!,[4] 
    porque del norte[5] 
    asoma el mal, un gran quebrantamiento. 
    2 Destruir a la bella y delicada[6] hija de Sin.[7] 
    3 Contra ella vendrnpastores con sus rebaos;[8] 
    junto a ella y a su alrededorplantarn sus tiendas. 
    Cada uno apacentar su manada. 
    4 "Anunciad guerra contra ella! 
    Levantaos! Asaltmosla a medioda! 
    Ay de nosotros, 
    que va cayendo el da 
    y las sombras de la tardese han extendido! 
    5 Levantaos! Asaltemos de noche[9] 
    y destruyamos sus palacios!" 
6 As dijo Jehov de los ejrcitos: 
    "Cortad rboles[10] y levantad un terrapln 
    contra Jerusaln. 
    Esta es la ciudad que ha de ser castigada, 
    pues toda ella est llena de violencia. 
    7 Como de la fuente nunca cesan de manarlas aguas, 
    as de ella nunca cesa de manarla maldad; 
    injusticia y robo se oyen en ella; 
    continuamente en mi presenciahay enfermedad y herida. 
    8 Corrgete, Jerusaln, 
    para que no se aparte mi alma de ti, 
    para que no te convierta en desierto, 
    en tierra deshabitada!" 
    9 As dijo Jehov de los ejrcitos: 
    "Del todo rebuscarn como a vid 
    al resto de Israel; 
    vuelve a pasar tu mano 
    como vendimiador entre los sarmientos".[11] 
    10 "A quin hablar y amonestar,para que escuchen? 
    Sus odos son incircuncisos,[12] 
    y no pueden escuchar; 
    y la palabra de Jehovles es cosa vergonzosa, 
    no la aman! 
    11 Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehov, 
    estoy cansado de contenerme. 
    "Derrmala sobre los nios en la calle, 
    e igualmente sobre la reuninde los jvenes, 
    porque ser preso tanto el maridocomo la mujer, 
    tanto el viejo como el muy anciano. 
    12 Sus casas sern traspasadas a otros, 
    sus heredades y tambin sus mujeres, 
    porque yo extender mi mano 
    sobre los moradores de la tierra, 
    dice Jehov. 
    13 "Desde el ms chico de elloshasta el ms grande, 
    cada uno sigue la avaricia; 
    y desde el profeta hasta el sacerdote, 
    todos son engaadores. 
    14 Curan la herida de mi pueblocon liviandad, 
    diciendo: "Paz, paz", 
    pero no hay paz![13] 
    15 Se han avergonzado 
    de haber hecho abominacin? 
    Ciertamente no se han avergonzado, 
    ni aun saben tener verguenza; 
    por tanto, caern entre los que caigan; 
    cuando los castigue caern, 
    dice Jehov".[14] 
    16 As dijo Jehov: 
    "Paraos en los caminos, mirad 
    y preguntad por las sendas antiguas,[15] 
    cul sea el buen camino. 
    Andad por l y hallaris descanso[16] para vuestra alma". 
    Mas dijeron: "No andaremos!" 
    17 "Puse tambin sobre vosotros atalayas,[17] que dijeran: 
    "Estad atentos al sonido de la trompeta!" 
    Y ellos dijeron: "No lo estaremos!"" 
18 Por tanto, od, naciones,y entended, congregacin, lo que suceder. 
    19 "Oye, tierra: 
    Yo traigo el mal sobre este pueblo, 
    el fruto de sus pensamientos, 
    porque no escucharon mis palabras 
    y aborrecieron mi Ley.[18] 
    20 Para qu me trais este incienso de Sab[19] 
    y la buena caa olorosa de tierra lejana? 
    Vuestros holocaustos no son aceptables 
    ni vuestros sacrificios me agradan". 
    21 Por tanto, Jehov dice esto: 
    "Yo pongo a este pueblo 
    tropiezos, y caern en ellos 
    los padres y los hijos juntamente; 
    el vecino y su compaero perecern". 
    22 As ha dicho Jehov: 
    "Un pueblo viene de la tierra del norte, 
    una nacin grande se levantarde los confines de la tierra. 
    23 Arco y lanza empuarn; 
    crueles son, y no tendrn compasin; 
    su estruendo brama como el mar, 
    y montan a caballo 
    como hombres dispuestos para la guerra, 
    contra ti, hija de Sin".[20] 
    24 Al oir de su fama, 
    nuestras manos se han descoyuntado. 
    De nosotros se ha apoderado la angustia, 
    un dolor como de mujerque est de parto. 
    25 No salgas al campo 
    ni andes por el camino, 
    porque espada de enemigo 
    y temor hay por todas partes![21] 
    26 Hija de mi pueblo,cete de ropas speras 
    y revulcate en ceniza! 
    Ponte de luto como por el hijo nico,y llora amargamente, 
    porque pronto vendr sobre nosotrosel destructor! 
27 "Por fortaleza y por torre de vigilancia te he puesto en mi pueblo: conoce, pues, y examina el camino de ellos". 
    28 Todos ellos son rebeldes,porfiados y calumniadores. 
    Son bronce y hierro; 
    todos ellos son corruptores. 
    29 Se quem el fuelle, 
    por el fuego se ha consumido el plomo; 
    en vano fundi el fundidor, 
    pues la escoria no se ha desprendido. 
    30 Plata desechada los llamarn, 
    porque Jehov los desech. 
						 NOTAS:

1. 6.1 Benjamn: Vase Jos 18.11 n. 
2. 6.1 Cf. Jer 4.5. 
3. 6.1 Tecoa: poblacin situada a unos 20 km al sur de Jerusaln, de la que proceda el profeta Ams (Am 1.1). 
4. 6.1 Bet-haquerem: localidad no identificada con seguridad; algunos la sitan en el lugar que actualmente se llama Ramat Rahel, entre Jerusaln y Beln (cf. Neh 3.14). 
5. 6.1 Del norte: Cf. Jer 1.14-15. 
6. 6.2 Bella y delicada: texto probable. 
7. 6.2 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
8. 6.3 Los pastores con sus rebaos son los jefes con sus ejrcitos; el v. siguiente aclara que se trata de ejrcitos enemigos. 
9. 6.4-5 A medioda... de noche: Los combates solan entablarse temprano en la maana para evitar el calor del medioda; pero los enemigos de Jerusaln estaban tan ansiosos por destruirla que se muestran dispuestos a empezar el ataque en pleno medioda y a continuarlo en la oscuridad de la noche. 
10. 6.6 Cortad rboles: Vase Dt 20.19 n. 
11. 6.9 Sobre la imagen de la rebusca entre los sarmientos, vase Jue 8.2 n. 
12. 6.10 Sus odos son incircuncisos: otra posible traduccin: tienen tapados los odos. Cf. Jer 5.21. 
13. 6.14 Jer 8.11; Ez 13.10. 
14. 6.12-15 Estos v. se encuentran tambin en Jer 8.10-12. 
15. 6.16 Las sendas antiguas: Esta expresin se refiere probablemente a los mandamientos y preceptos que Israel recibi del Seor en los comienzos de su historia (cf. Ex 19--24). Tales mandamientos le mostraban el buen camino que deba seguir para vivir en conformidad con la voluntad de Dios. 
16. 6.16 Andad por l y hallaris descanso: Esta frase es como un esbozo de las palabras de Jess en Mt 11.29. 
17. 6.17 Los profetas son como atalayas puestos por el Seor para dar la voz de alarma frente al peligro inminente. Cf. Is 21.6,11; Ez 3.17; Os 9.8. 
18. 6.19 Palabras... Ley: Probablemente, las palabras son los reiterados mensajes que el Seor dirige a su pueblo por medio de los profetas (cf. Jer 25.4; 26.12; 28.8), mientras que la Ley (heb. torah ) se refiere concretamente a la ley de Moiss (vase Sal 1.2 nota d ). As, la Ley y los profetas son los instrumentos de que se vale el Seor para indicar a su pueblo el camino que debe seguir. Cf. Jer 8.8-9. 
19. 6.20 Sab: Vase 1 R 10.1-2 nota b. 
20. 6.22-23 Jer 50.41-42. 
21. 6.25 Sal 31.13; Jer 20.10; 46.5; 49.29; Lm 2.22; vase tambin Jer 20.3 n. 

Jeremas 7


Mejorad vuestros caminos yvuestras obras 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas, diciendo: 2 "Ponte a la puerta de la casa de Jehov[2] y proclama all esta palabra. Diles: "Od palabra de Jehov, todo Jud, los que entris por estas puertas para adorar a Jehov. 3 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os har habitar en este lugar.[3] 4 No fiis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehov, templo de Jehov, templo de Jehov es este![4] 
5 "Pero si de veras mejoris vuestros caminos y vuestras obras; si en verdad practicis la justicia entre el hombre y su prjimo, 6 y no oprims al extranjero, al hurfano y a la viuda, ni en este lugar derramis la sangre inocente, ni vais en pos de dioses extraos para mal vuestro, 7 yo os har habitar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.[5] 
8 "Vosotros confiis en palabras de mentira, que no aprovechan. 9 Hurtis, matis, adulteris, juris en falso,[6] quemis incienso a Baal y vais tras dioses extraos que no habais conocido,[7] 10 y ahora vens y os presentis delante de m en esta Casa sobre la cual es invocado mi nombre, y decs: Somos libres, para seguir haciendo todas estas abominaciones? 11 Es cueva de ladrones[8] delante de vuestros ojos esta Casa, sobre la cual es invocado mi nombre? Esto tambin yo lo veo, dice Jehov. 12 Id ahora a mi lugar en Silo,[9] donde hice habitar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. 13 Ahora, pues, por cuanto vosotros habis hecho todas estas cosas, dice Jehov, y aunque os habl sin cesar, no escuchasteis, y aunque os llam, no respondisteis,[10] 14 har tambin a esta Casa, sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiis, y a este lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. 15 Os echar de mi presencia, como ech a todos vuestros hermanos, a toda la generacin de Efran".[11] 
16 "T, pues, no ores por este pueblo; no eleves por ellos clamor ni oracin, ni me ruegues, porque no te oir.[12] 17 No ves lo que estos hacen en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln? 18 Los hijos recogen la lea, los padres encienden el fuego y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo[13] y ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira. 19 Me provocarn ellos a ira?, dice Jehov. No obran ms bien ellos mismos su propia confusin? 20 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los rboles del campo y sobre los frutos de la tierra se derramarn mi furor y mi ira. Se encendern y no se apagarn". 

Castigo de la rebelin de Jud

21 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: "Aadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios, y comed la carne! 22 Porque no habl yo con vuestros padres, ni nada les mand acerca de holocaustos y de vctimas el da que los saqu de la tierra de Egipto.[14] 23 Pero esto les mand, diciendo: Escuchad mi voz, y yo ser vuestro Dios y vosotros seris mi pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.[15] 24 Pero no escucharon ni inclinaron su odo, antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazn malvado. Fueron hacia atrs y no hacia adelante, 25 desde el da que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Os envi todos los profetas, mis siervos; los envi desde el principio y sin cesar. 26 Pero no me escucharon ni inclinaron su odo, sino que endurecieron su corazn e hicieron peor que sus padres. 
27 "T, pues, les dirs todas estas palabras, pero no te escucharn; los llamars, pero no te respondern. 28 Les dirs, por tanto: "Esta es la nacin que no escuch la voz de Jehov, su Dios, ni admiti correccin;[16] pereci la fidelidad, de la boca de ellos fue arrancada"". 
    29 Crtate el cabello,[17] arrjalo 
    y levanta llanto sobre las alturas, 
    porque Jehov ha aborrecido 
    y dejado a la generacin objeto de su ira! 
30 "Los hijos de Jud han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehov; pusieron sus abominaciones en la Casa, sobre la cual fue invocado mi nombre, y la profanaron.[18] 31 Y han edificado los lugares altos de Tofet,[19] que est en el valle del hijo de Hinom,[20] para quemar en el fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mand ni me pas por la mente.[21] 32 Por tanto, vendrn das, dice Jehov, en que no se dir ms Tofet ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la Matanza.[22] Y sern enterrados en Tofet, por no haber otro lugar. 33 Los cuerpos muertos de este pueblo sern comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra, y no habr quien las espante.[23] 34 Yo har desaparecer de las ciudades de Jud y de las calles de Jerusaln la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del esposo y la voz de la esposa,[24] porque la tierra ser desolada". 
						 NOTAS:

1. 7.1-15 Este largo discurso (7.1--8.3) es el primero de una serie de textos redactados en prosa, cuyo contenido y forma literaria se asemeja mucho a los del libro de Deuteronomio (cf. Jer 11.1-17; 13.1-14; 18.1-12). En tales discursos se denuncian principalmente los pecados de idolatra y otros abusos cometidos en el culto del templo de Jerusaln. 
2. 7.2 A la puerta de la casa de Jehov, el profeta debe enumerar las condiciones morales requeridas para que el culto celebrado en el lugar sagrado sea realmente agradable al Seor (cf. Sal 15; 24.3-6). En Jer 26 se indican las circunstancias en que se pronunci este discurso y la reaccin que provoc entre aquellos que lo escucharon por primera vez. 
3. 7.3 Y os har habitar en este lugar: otra posible traduccin, apoyada por algunas versiones antiguas: y yo habitar con vosotros en este lugar. Cf. v. 7. 
4. 7.4 Estas palabras, repetidas casi como una frmula mgica, denuncian la falsa confianza que el pueblo haba depositado en el templo. De nada vale vivir a la sombra de un glorioso santuario, si no se practica la justicia y no se observan los mandamientos del Seor. 
5. 7.7 Vase Jer 7.3 n. 
6. 7.9 Hurtis, matis, adulteris, juris en falso: Ex 20.13-16; Dt 5.17-20; Os 4.2. 
7. 7.9 Dioses extraos que no habais conocido: otra posible traduccin: dioses con los que vosotros nada tenis que ver. Cf. Dt 11.28; 13.2,6-9; 28.64; Jer 19.4; 44.3. 
8. 7.11 Cueva de ladrones: Con esta imagen potica se condena la falsa seguridad que infunda en el pueblo la presencia material del templo de Jerusaln. Tal como los ladrones, una vez cometidos sus delitos, se refugian en una caverna y all se sienten seguros, as tambin los israelitas se sentan protegidos por el santuario, a pesar de sus crmenes y malas acciones. Acerca de esta expresin en labios de Jess, cf. Mt 21.13; Mc 11.17; Lc 19.46. 
9. 7.12 El antiguo santuario de Silo se encontraba en territorio de Efran (vase Jos 16.4 n.), a unos 30 km al norte de Jerusaln; lo atenda la familia sacerdotal de El. La presencia del Arca del pacto lo convirti en un importante centro de peregrinacin (cf. 1 S 1.3); pero hacia el ao 1050 a.C., los filisteos infligieron una dura derrota a los israelitas y se llevaron el Arca para depositarla como trofeo en el templo de su dios (cf. 1 S 4). Para esa misma poca, la ciudad y el santuario de Silo fueron saqueados y devastados. Vanse Jos 18.1 notas a|r y |ib; Sal 78.60 n., y cf. Jer 26.6. 
10. 7.13 Is 65.12; 66.4. 
11. 7.14-15 Cf. Sal 78.56-67, donde tambin aparecen asociados el rechazo de Efran y la destruccin del templo de Silo. 
12. 7.16 No ores... no te oir: Ya es demasiado tarde para interceder en favor del pueblo, pues est tan hundido en sus pecados que ya no manifiesta ningn inters por cambiar de actitud. Cf. Jer 11.14; 17.1. 
13. 7.18 Reina del Cielo era el ttulo que se daba a la "diosa madre", muy venerada en el mundo antiguo por su vinculacin con la sexualidad y con las fuentes de la vida. En Mesopotamia reciba el nombre de Istar y era identificada con el planeta Venus; en Canan la llamaban Astarot (vase Jue 3.7 nota c ). La mencin de los hijos, los padres y las mujeres da a entender que se trataba de un culto familiar. Cf. Jer 44.17-19. 
14. 7.22 Sal 51.16-19; Am 5.25. 
15. 7.23 Ex 19.5; Lv 26.3-12; Jer 11.4; 30.21-22; 31.33. 
16. 7.28 Ni admiti correccin: Vase Jer 2.23 nota a. 
17. 7.29 Crtate el cabello: El trmino hebreo se refiere concretamente a los cabellos que el nazareo se dejaba crecer para expresar su consagracin a Dios (cf. Nm 6.5). La orden de cortarse los cabellos da a entender que Jud ha dejado de ser un pueblo consagrado al Seor. En otros contextos, esta accin es expresin de duelo, de pesar o de arrepentimiento. Cf. Job 1.20; Is 15.2; Jer 48.37; Ez 7.18; Miq 1.16. 
18. 7.30 Cf. Ez 8. 
19. 7.31 Tofet significa probablemente hoguera y designaba el lugar donde en algunas circunstancias se ofrecan sacrificios humanos. Cf. 2 R 23.10, Jer 32.35. 
20. 7.31 Valle del hijo de Hinom: heb. Valle Ben-hinom. Vase Jer 2.23 nota b. 
21. 7.31 Lv 18.21; Is 57.5; Jer 19.5. 
22. 7.32 Valle de la Matanza: Jer 19.6. Los enemigos de Jud provocarn una masacre y los cadveres quedarn expuestos en el valle de Ben-hinom (cf. v. 32b-33), profanando de ese modo el lugar donde se renda culto al dios Moloc (cf. 2 R 23.16). 
23. 7.33 Ntese la gravedad del castigo que se anuncia. Para los antiguos israelitas, no ser sepultado despus de muerto era una de las cosas ms horribles que podan ocurrirle a una persona. Cf. Dt 28.26; Jer 8.1-2; 9.22; 16.4; 19.7; 34.20. 
24. 7.34 Jer 16.9; 25.10; Ap 18.23. 

Jeremas 8

1 "En aquel tiempo, dice Jehov, sacarn de sus sepulcros los huesos de los reyes de Jud, los huesos de sus prncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusaln. 2 Los esparcirn al sol y a la luna y a todo el ejrcito del cielo,[1] a los cuales amaron y sirvieron, en pos de los cuales anduvieron, a los cuales consultaron y ante los cuales se postraron.[2] No sern recogidos ni enterrados; sern como estircol sobre la faz de la tierra.[3] 3 Y escoger la muerte antes que la vida todo el resto que quede de esta mala generacin, en todos los lugares adonde arroje yo a los que queden, dice Jehov de los ejrcitos. 
4 "Les dirs asimismo que as ha dicho Jehov: 
    "El que cae, no se levanta? 
    El que se desva, no vuelve al camino? 
    5 Por qu es este pueblo de Jerusalnrebelde con rebelda sin fin? 
    Abrazaron el engaoy no han querido volverse. 
    6 Escuch con atencin: 
    no hablan rectamente, 
    no hay hombre que se arrepientade su mal, 
    diciendo: "Qu he hecho?" 
    Cada cual se volvi a su propia carrera, 
    como caballo que se lanzacon mpetu a la batalla. 
    7 Aun la ciguea en el cielo 
    conoce su tiempo, 
    y la trtola, la grulla y la golondrina 
    guardan el tiempo de su venida; 
    pero mi pueblo 
    no conoce el juicio de Jehov.[4] 
    8 "Cmo decs: "Nosotros somos sabios, 
    y la ley de Jehov est con nosotros"? 
    Ciertamente la ha cambiado en mentira 
    la pluma mentirosa de los escribas.[5] 
    9 Los sabios[6] se avergonzaron, 
    se espantaron y fueron consternados; 
    aborrecieron la palabra de Jehov; 
    dnde, pues, est su sabidura? 
    10 Por tanto, dar a otros sus mujeres, 
    y sus campos a quienes los conquisten; 
    porque desde el ms pequeohasta el ms grande, 
    cada uno sigue la avaricia; 
    desde el profeta hasta el sacerdote 
    todos practican el engao. 
    11 Y curan la herida de la hijade mi pueblo con liviandad, 
    diciendo: "Paz, paz", 
    y no hay paz![7] 
    12 Se han avergonzadode haber hecho abominacin? 
    Ciertamente no se han avergonzadoen lo ms mnimo, 
    ni saben lo que es la verguenza! 
    Caern, por tanto, entre los que caigan; 
    cuando los castigue caern, 
    dice Jehov".[8] 
    13 "Los eliminar del todo, 
    dice Jehov.[9] 
    No quedarn uvas en la vid 
    ni higos en la higuera, 
    y se caer la hoja, 
    y lo que les he dado pasar de ellos".[10] 
    14 Por qu permanecemos sentados? 
    Reunos! Entremos en las ciudadesfortificadas 
    y perezcamos all! 
    Porque Jehov, nuestro Dios,nos ha destinado a perecer, 
    y nos ha dado a beberaguas envenenadas, 
    porque hemos pecado contra Jehov. 
    15 Esperamos paz, 
    y no hubo nada bueno; 
    da de curacin, 
    y hubo turbacin. 
    16 Desde Dan[11] se oy el resoplarde sus caballos; 
    al sonido de los relinchos de sus corcelestembl toda la tierra. 
    Vinieron y devoraron la tierray todo lo que en ella haba, 
    la ciudad y a los que moraban en ella. 
    17 "Yo envo sobre vosotros 
    serpientes, vboras contra las cualesno hay encantamiento, 
    y os mordern, 
    dice Jehov". 

Lamento sobre Jud y Jerusaln

18 A causa de mi intenso dolor,[12] 
    mi corazn desfallece. 
    19 Se oye la voz del clamorde la hija de mi pueblo, 
    que viene de la tierra lejana: 
    "No est Jehov en Sin?[13] 
    No est en ella su Rey?" 
    "Por qu me hicieron airarcon sus imgenes de talla, 
    con vanidades ajenas?"[14] 
    20 Pas la siega, se acab el verano, 
    pero nosotros no hemos sido salvos! 
    21 Quebrantado estoypor el quebrantamientode la hija de mi pueblo; 
    abrumado estoy, el espantose ha apoderado de m! 
    22 No hay blsamo[15] en Galaad? 
    No hay all mdico? 
    Por qu, pues, no hubo sanidadpara la hija de mi pueblo? 
						 NOTAS:

1. 8.2 Todo el ejrcito del cielo: (cf. 2 R 17.16; 21.3,5; Sof 1.5). 
2. 8.2 A los cuales amaron... se postraron: En el antiguo Oriente estaban muy difundidos el culto a los astros y la prctica de la astrologa. Se pensaba que los astros ejercan una misteriosa influencia sobre el destino de los seres humanos, y por eso se estudiaba el movimiento de las constelaciones con la esperanza de poder predecir el futuro. Este v. desautoriza, con tono de irona, todas esas creencias y prcticas supersticiosas: los astros siguen su curso imperturbable sobre los cadveres de sus fieles adoradores, sin prestarles ninguna atencin y ninguna ayuda. Vase Gn 1.14-18 n. 
3. 8.1-2 Jer 25.33. 
4. 8.7 Cf. Is 1.3. 
5. 8.8 Es difcil determinar el sentido exacto de este v. Segn parece, los escribas o cronistas aqu mencionados eran los principales responsables de hacer copias de la Ley y de instruir al pueblo para que la pusiera en prctica. Pero en lugar de interpretarla y de ensearla correctamente, desviaban al pueblo del verdadero camino, poniendo el acento en cuestiones de menor importancia y pasando por alto lo esencial. Cf. Mt 23.23-26. 
6. 8.9 Estos sabios son los cronistas o escribas del v. anterior. 
7. 8.11 Jer 6.14; Ez 13.10. 
8. 8.10-12 Estos v. son una repeticin de Jer 6.12-15. 
9. 8.13 Los eliminar del todo, dice Jehov: traduccin probable. Otra posible traduccin: Cortar a mi pueblo como si fuera trigo. 
10. 8.13 Y lo que... de ellos: La versin griega (LXX) no incluye estas palabras. 
11. 8.16 Dan: Vanse Jos 19.40 n.; Jer 4.15 n. 
12. 8.18 Mi intenso dolor: texto probable. 
13. 8.19 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
14. 8.19 Vanidades ajenas: Cf. Jer 2.10-11. 
15. 8.22 Blsamo: es decir, un unguento aromtico con propiedades curativas. Las caravanas que iban de Damasco a Egipto transportando el blsamo entraban en el territorio de Israel a travs de Galaad, al este del Jordn. Vanse Dt 2.36 nota t e ndice de mapas. 

Jeremas 9

    1 Ay, si mi cabeza se hiciera agua 
    y mis ojos fuentes de lgrimas, 
    para llorar da y noche 
    a los muertos de la hija de mi pueblo![1] 
    2 Ay, quin me diera en el desierto 
    un albergue de caminantes, 
    para abandonar a mi puebloy apartarme de ellos!,[2] 
    porque todos ellos son adlteros, 
    una congregacin de traidores.[3] 
    3 Hicieron que su lengua lanzaramentira como un arco,[4] 
    y no se fortalecieron para la verdaden la tierra, 
    porque de mal en mal procedieron. 
    "Me han desconocido",[5] 
    dice Jehov. 
    4 Gurdese cada cual de su compaero 
    y en ningn hermano tenga confianza, 
    porque todo hermano engaa falazmente[6] 
    y todo compaero anda calumniando. 
    5 Cada uno engaa a su compaero 
    y ninguno dice la verdad. 
    Han acostumbrado su lenguaa decir mentiras 
    y se ocupan de actuar perversamente.[7] 
    6 "Su morada est en medio del engao; 
    engaadores como son,no quisieron conocerme", 
    dice Jehov. 
    7 Por tanto, as dice Jehov de los ejrcitos: 
    "Yo los refinar y los probar,[8] 
    porque qu ms he de hacerpor la hija de mi pueblo? 
    8 Saeta aguda es la lengua de ellos: 
    solo habla engao. 
    Con su boca dicen: "Paz" al amigo, 
    pero dentro de s le ponen asechanzas. 
    9 No los he de castigar por estas cosas?, 
    dice Jehov. 
    De tal nacin, no se vengar mi alma? 
    10 "Por los montes levantarlloro y lamentacin, 
    y llanto por los pastizales del desierto, 
    porque han sido desolados 
    hasta no quedar quien pase 
    ni orse el bramido del ganado; 
    desde las aves del cielo hasta las bestias 
    de la tierra huyeron, se fueron. 
    11 "Reducir a Jerusalna un montn de ruinas, 
    a una guarida de chacales, 
    y convertir las ciudades de Juden una desolacin 
    donde no quede un solo morador". 

Amenaza de ruina y exilio

12 Quin es hombre sabio que entienda esto?, o a quin habl la boca de Jehov, para que pueda declararlo?[9] Por qu causa la tierra ha perecido,[10] ha sido asolada como un desierto, hasta no haber quien pase por ella? 
13 Dijo Jehov: "Dejaron mi Ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz ni caminaron conforme a ella; 14 antes bien, se fueron tras la imaginacin de su corazn y en pos de los baales, segn les ensearon sus padres. 15 Por tanto, as dice Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: A este pueblo yo les dar a comer ajenjo y les dar a beber aguas envenenadas.[11] 16 Los esparcir entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviar la espada en pos de ellos, hasta que los acabe". 
    17 As dice Jehov de los ejrcitos: 
    "Sed sabios y haced venir a las plaideras;[12] 
    buscad a las hbiles en su oficio". 
    18 Que se den prisa 
    y levanten llanto por nosotros! 
    Deshganse nuestros ojos en lgrimas, 
    y nuestros prpados destilen aguas!, 
    19 porque de Sin fue oda una vozde lamentacin: 
    "Cmo hemos sido destruidos! 
    En gran manerahemos sido avergonzados, 
    porque abandonamos la tierra, 
    porque han destruido nuestras moradas". 
    20 Od, pues, mujeres, palabra de Jehov; 
    reciba vuestro odo la palabra de su boca. 
    Ensead lamentaciones a vuestras hijas 
    y un canto fnebre cada una a su amiga, 
    21 porque la muerte ha subidopor nuestras ventanas 
    y ha entrado en nuestros palacios, 
    para exterminar a los nios en las calles, 
    a los jvenes en las plazas. 
    22 Di: "As dice Jehov: 
    Los cuerpos de los hombresmuertos caern 
    como estircol sobre la faz del campo, 
    como manojos tras el segador, 
    y no hay quien los recoja". 

El conocimiento de Dioses la gloria del hombre

23 As ha dicho Jehov: 
    "No se alabe el sabio en su sabidura, 
    ni en su valenta se alabe el valiente, 
    ni el rico se alabe en sus riquezas. 
    24 Mas albese en estoel que haya de alabarse: 
    en entenderme y conocerme, 
    que yo soy Jehov,[13] 
    que hago misericordia,juicio y justicia en la tierra, 
    porque estas cosas me agradan, 
    dice Jehov". 
25 "Vienen das, dice Jehov, en que castigar a todo circuncidado y a todo incircunciso; 26 a Egipto y a Jud, a Edom, a los hijos de Amn y de Moab, y a todos los que se rapan las sienes,[14] los que habitan en el desierto, porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazn".[15] 
						 NOTAS:

1. 9.1 Lm 3.48-51. 
2. 9.2 Aqu el profeta expresa su deseo de alejarse de una sociedad moralmente corrompida, que avanza hacia su propia ruina (cf. Sal 55.6-8); en otros pasajes, se lamenta con amargura de tener que anunciar la palabra de Dios a un pueblo que se niega a escucharla, y l se siente como impulsado a desistir de su misin proftica (Jer 20.9; cf. 5.21; 11.21). Pero el Seor no le permite seguir ese camino fcil: debe mantenerse fiel a su misin, a pesar del sufrimiento que ella le produce (cf. Jer 15.20-21). 
3. 9.2 Traidores: Cf. Jer 5.11. 
4. 9.3 Cf. Sal 64.3; Pr 6.17-18; Stg 3.1-12. 
5. 9.3 Me han desconocido: Esta frase pone al descubierto la raz de todos los males que afligan al pueblo de Jud. Por no reconocer la soberana de Jehov, reinaban por todas partes la injusticia, la mentira y la calumnia (cf. v. 4-9), y el Seor no poda permitir que esos pecados quedaran sin castigo (cf. Jer 5.7,29). 
6. 9.4 Todo hermano engaa falazmente: lit. un hermano suplanta al otro, es decir, procura desplazarlo por medio de la violencia o el engao para ocupar su lugar. Esta frase alude al texto de Gn 27.36, donde el verbo suplantar o hacer trampa (heb. aqab ) se asocia al nombre de Jacob. Cf. Os 12.3. 
7. 9.5-6 Perversamente. \v 6 Su morada est en medio del engao: lit., |icansados. \v 6 T vives en medio de engao. 
8. 9.7 Refinar y probar: alusin al horno o crisol donde se purifican los metales. Vase Sal 12.6 n.; cf. Jer 6.29. 
9. 9.12 En los v. 12-16 se encuentra otro de los textos en prosa que reflejan el estilo y las ideas de Deuteronomio. Vase Jer 7.1-15 n.; cf. 16.10-13. 
10. 9.12 Por qu causa la tierra ha perecido...?: Esta pregunta preocupaba a los israelitas despus de la destruccin de Jerusaln y del templo. La respuesta (v. 13-16) concuerda con la predicacin de todos los profetas anteriores al exilio. 
11. 9.15 Jer 23.15. 
12. 9.17 El llamado est dirigido a las plaideras, que acompaaban los ritos fnebres con llantos y gritos de dolor. 
13. 9.24 A este texto se alude en 1 Co 1.31; 2 Co 10.17. 
14. 9.25-26 Edom, Amn y Moab eran reinos vecinos de Israel, situados al sur y al este del Mar Muerto. Vase ndice de mapas. Y a todos los que se rapan las sienes: alusin a ciertos clanes del desierto de Arabia que se rapaban una parte del cabello. Estos pueblos practicaban la circuncisin. 
15. 9.25-26 Aqu se vuelve a insistir en un tema frecuente en la Biblia: la circuncisin practicada en la carne (vase Gn 17.10-14 n.) carece de importancia si falta la verdadera circuncisin, que es la del corazn (cf. Hch 7.51, y vase Jer 4.4 n.). 

Jeremas 10


Los falsos dioses y el Dios verdadero 

1 [1] Od la palabra que Jehov ha hablado sobre vosotros, casa de Israel. 2 As ha dicho Jehov: 
    "No aprendis el camino de las naciones[2] 
    ni tengis temor de las seales del cielo,[3] 
    aunque las naciones las teman. 
    3 Porque las costumbres de los pueblosson vanidad: 
    cortan un leo del bosque, 
    luego lo labra el artfice con su cincel, 
    4 con plata y oro lo adornan 
    y con clavos y martillo lo afirman 
    para que no se mueva. 
    5 Derechos estn como una palmera,pero no hablan; 
    son llevados, porque no pueden andar.[4] 
    No tengis temor de ellos, 
    porque ni pueden hacer mal 
    ni tienen poder para hacer bien".[5] 
    6 No hay nadie semejante a ti, Jehov; 
    grande eres t 
    y grande en poder es tu nombre.[6] 
    7 Quin no te temer, 
    Rey de las naciones?[7] 
    A ti es debido el temor, 
    porque entre todos los sabiosde las naciones 
    y en todos sus reinos, 
    no hay nadie semejante a ti. 
    8 Todos se infatuarn y entontecern. 
    Enseanza vana es el leo.[8] 
    9 Traern plata batida de Tarsis[9] y oro de Ufaz,[10] 
    obra del artfice y de manos del fundidor; 
    los vestirn de azul y de prpura, 
    pues obra de peritos es todo. 
    10 Mas Jehov es el Dios verdadero: 
    l es el Dios vivo y el Rey eterno; 
    ante su ira tiembla la tierra, 
    y las naciones no pueden sufrirsu indignacin. 
11 Les diris esto: "Los dioses, que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos".[11] 
    12 [12] l hizo con su poder la tierra, 
    con su saber puso en orden el mundo 
    y con su sabidura extendi los cielos.[13] 
    13 A su voz se produce un tumultode aguas en el cielo;[14] 
    l hace subir las nubes del extremode la tierra, 
    trae los relmpagos con la lluvia 
    y saca el viento de sus depsitos.[15] 
    14 Todo hombre se embrutece,le falta conocimiento; 
    se averguenza de su dolo todo fundidor, 
    porque mentirosa es su obra de fundiciny no hay espritu en ella. 
    15 Vanidad son, obra vana; 
    en el tiempo de su castigo perecern. 
    16 No es as la porcin de Jacob, 
    porque l es el Hacedor de todo, 
    e Israel es la vara de su heredad:[16] 
    Jehov de los ejrcitos es su nombre! 

Asolamiento de Jud 

17 [17] Recoge del suelo tu equipaje, 
    t que moras en lugar fortificado,[18] 
    18 porque as ha dicho Jehov: 
    "Esta vez arrojar con honda 
    a los moradores de la tierra, 
    y los afligir, para que lo sientan".[19] 
    19 Ay de m, por mi quebrantamiento! 
    Mi llaga es muy dolorosa. 
    Pero dije: "Ciertamente enfermedad maes esta, y debo sufrirla. 
    20 Mi tienda est destruida 
    y todas mis cuerdas estn rotas; 
    mis hijos me han abandonado y perecieron; 
    no hay ya quien levante mi tienda 
    ni quien cuelgue mis cortinas".[20] 
    21 Porque los pastores[21] se han vuelto necios 
    y no han buscado a Jehov; 
    por eso, no prosperaron 
    y se dispers todo su rebao. 
    22 Un fuerte rumor, un gran alboroto, 
    viene de la tierra del norte,[22] 
    para convertir en soledadtodas las ciudades de Jud, 
    en guarida de chacales. 
    23 Conozco, Jehov, que el hombreno es seor de su camino, 
    ni del hombre que caminaes el ordenar sus pasos![23] 
    24 Castgame, Jehov, mas con juicio; 
    no con tu furor,para que no me aniquiles![24] 
    25 Derrama tu enojo sobre los pueblos 
    que no te conocen 
    y sobre las naciones que no invocantu nombre, 
    porque se comieron a Jacob, 
    lo devoraron, lo han consumido 
    y han asolado su morada.[25] 
						 NOTAS:

1. 10.1-11 Esta stira contra la idolatra (v. 1-11) presupone un ambiente donde el culto de los dolos era una prctica corriente (cf. Dt 28.64). Desde el punto de vista doctrinal y literario, el texto se asemeja a Sal 115.3-8; 135.15-18; Is 40.19-22; 41.7,29; 44.9-20; 46.5-7. 
2. 10.2 El camino (el ejemplo) de las naciones: es decir, las creencias y prcticas religiosas de los pueblos paganos. 
3. 10.2 Las seales del cielo: alusin a ciertos fenmenos celestiales poco comunes, como los cometas y eclipses de sol o de luna, que infundan temor porque los interpretaban como presagios o anuncios de alguna catstrofe inminente. Vase Jer 8.2 nota b. 
4. 10.5 Cf. Is 46.1-7. 
5. 10.5 Cf. Sal 115.4-8; 135.15-18; Is 41.23-24,29. 
6. 10.6 Grande en poder es tu nombre: Vase Sal 8.1 nota c. 
7. 10.7 Rey de las naciones: Cf. Sal 22.28; 47.2,7; Zac 14.9,16-17; Mal 1.14, y tambin Ap 15.4. Al profeta no le basta con decir que los dioses de los pueblos paganos son falsos e impotentes. Tambin afirma que el Seor es el nico soberano del universo, y que l dispone el curso de los acontecimientos para dar cumplimiento a sus designios. 
8. 10.8 Enseanza vana es el leo: traduccin probable. 
9. 10.9 Tarsis: Vase Sal 48.7 n. 
10. 10.9 Ufaz, lugar an no identificado con precisin. 
11. 10.11 Este v. del libro de Jeremas no est escrito en hebreo sino en arameo. Algunos piensan que se trata de una nota marginal incorporada ms tarde. 
12. 10.12-16 Este himno o canto de alabanza establece una contraposicin entre el poder creador de Jehov y la impotencia y falta de vida de los falsos dioses. 
13. 10.12 Extendi los cielos: Esta expresin refleja la concepcin del mundo que se tena en la antig:uedad, segn la cual el cielo era una inmensa bveda extendida sobre la tierra. Vase Gn 1.6-8 n.; cf. Sal 104.2. 
14. 10.13 Aguas en el cielo: Vase Gn 1.2 nota c. 
15. 10.13 Sal 135.7. 
16. 10.16 Vara de su heredad: Vase Ex 19.5 nota h. 
17. 10.17-25 En este pasaje se escuchan distintas voces, que entablan una especie de dilogo: el profeta que habla en nombre del Seor (v. 17-18,21), la nacin de Jud personificada (v. 19-20) y un centinela que da el grito de alerta (v. 22). El pasaje concluye con una reflexin sapiencial y una plegaria dirigida al Seor (v. 23-25). 
18. 10.17 En lugar fortificado: otra posible traduccin: en estado de sitio: Esta expresin se refiere, posiblemente, al asedio que precedi a la cada de Jerusaln en el ao 586 a.C. Cf. 2 R 25.1. 
19. 10.18 Para que lo sientan: Otra posible traduccin: a ver si as me encuentran. 
20. 10.19-20 Cf. Is 49.19-23; Jer 4.20. 
21. 10.21 Pastores: Vase Jer 2.8 nota i; cf. tambin Jer 23.1-4; Ez 34.1-10. 
22. 10.22 Tierra del norte: Vase Jer 1.14-15 n. 
23. 10.23 Cf. Pr 20.24; Mt 6.27. 
24. 10.24 Sal 6.1; 38.1. 
25. 10.25 Este v. alude a la destruccin de Jerusaln por el ejrcito de Nabucodonosor. Vanse Sal 74 nota a; 79 n. 

Jeremas 11


El pacto violado 

1 [1] Palabra que vino de Jehov a Jeremas, diciendo: 2 "Od las palabras de este pacto, y hablad a todo hombre de Jud y a todo habitante de Jerusaln.[2] 3 Decidles que as ha dicho Jehov, Dios de Israel: "Maldito[3] el que no obedezca las palabras de este pacto,[4] 4 el cual mand a vuestros padres el da que los saqu de la tierra de Egipto, del horno de hierro, dicindoles: Od mi voz y cumplid mis palabras conforme a todo lo que os mando. Entonces vosotros seris mi pueblo y yo ser vuestro Dios.[5] 5 As confirmar el juramento que hice a vuestros padres, que les dara la tierra que fluye leche y miel,[6] como en este da"". 
Yo respond y dije: "Amn, Jehov!" 
6 Jehov me dijo: "Proclama todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, diciendo: "Od las palabras de este pacto y ponedlas por obra. 7 Porque solemnemente advert a vuestros padres el da que los hice subir de la tierra de Egipto, amonestndolos sin cesar, desde el principio hasta el da de hoy, diciendo: Escuchad mi voz! 8 Pero no escucharon ni inclinaron su odo; antes bien, se fueron cada uno tras la imaginacin de su malvado corazn. Por tanto, traer sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mand que cumplieran, y no cumplieron"". 
9 Me dijo Jehov: "Conspiracin se ha hallado entre los hombres de Jud y entre los habitantes de Jerusaln. 10 Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras y se fueron tras dioses ajenos para servirlos. La casa de Israel y la casa de Jud quebrantaron mi pacto, el cual haba yo concertado con sus padres. 11 Por tanto, as ha dicho Jehov: Yo traigo sobre ellos un mal del que no podrn escapar. Clamarn a m, pero no los escuchar. 12 Entonces irn las ciudades de Jud y los habitantes de Jerusaln a clamar a los dioses a quienes queman incienso, los cuales no los podrn salvar en el tiempo de su mal. 13 Porque segn el nmero de tus ciudades fueron tus dioses, Jud; y segn el nmero de tus calles, Jerusaln, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal.[7] 
14 "T, pues, no ores por este pueblo: no levantes por ellos clamor ni oracin, porque yo no los escuchar[8] el da en que por su afliccin clamen a m. 
    15 "Qu derecho tiene mi amada[9] en mi Casa, 
    habiendo hecho tantas abominaciones? 
    Crees que los sacrificios[10] y la carneconsagrada de las vctimas 
    pueden evitarte el castigo? 
    Puedes gloriarte de eso?[11] 
    16 Olivo verde,[12] hermoso en su frutoy en su aspecto, 
    llam Jehov tu nombre. 
    Pero al son de un recio estrpito hizoencender fuego sobre l, 
    y se quebraron sus ramas. 
17 "Porque Jehov de los ejrcitos, que te plant, ha decretado el mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Jud han cometido, provocndome a ira al quemar incienso a Baal".[13] 

Complot contra Jeremas 

18 [14] Jehov me lo hizo saber, y lo supe; entonces me hiciste ver sus obras. 19 Yo era como un cordero inocente que llevan a degollar,[15] pues no entenda que maquinaban designios contra m, diciendo: "Destruyamos el rbol con su fruto,[16] cortmoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya ms memoria de su nombre". 
    20 Pero t, Jehov de los ejrcitos, 
    que juzgas con justicia, 
    que escudrias la mente y el corazn,[17] 
    djame ver tu venganza sobre ellos, 
    porque ante ti he expuesto mi causa.[18] 
21 Por tanto, as ha dicho Jehov acerca de los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: "No profetices en nombre de Jehov, para que no mueras a nuestras manos".[19] 22 As, pues, ha dicho Jehov de los ejrcitos: "Yo los castigar: los jvenes morirn a espada, sus hijos y sus hijas morirn de hambre. 23 No quedar ni un resto de ellos, pues yo traer el mal sobre los hombres de Anatot, en el ao de su castigo". 
						 NOTAS:

1. 11.1-17 Este es otro de los discursos en prosa donde se percibe la influencia de Deuteronomio (vase Jer 7.1-15 n.). El profeta proclama las exigencias del pacto (v. 3) y advierte sobre los resultados de la desobediencia (v. 11). Pero los habitantes de Jud persisten en su obstinacin, lo mismo que sus antepasados (v. 10). 
2. 11.2 Cf. Jer 7.2. 
3. 11.3 Maldito: El pacto, al mismo tiempo que estableca un vnculo especial entre el Seor e Israel, impona al pueblo la obligacin de observar fielmente las prescripciones de la Ley. El cumplimiento de la voluntad divina llevaba aparejado una promesa de bendicin; pero el que se apartaba del Seor, fuente de bendicin y de vida, caa bajo el dominio de la maldicin (Dt 31.16-20). Cf. Dt 27.11--28.68. 
4. 11.3 Este pacto que el Seor estableci en el Sina por la mediacin de Moiss (cf. Ex 24.1-8), fue reafirmado en las llanuras de Moab (Dt 1.5) y renovado en algunas circunstancias especiales (cf. Jos 24; 2 R 23.3). Acerca del significado de la palabra pacto en el Deuteronomio, vase Dt 4.13 nota g y Pacto en la Concordancia temtica. 
5. 11.4 Dt 4.20; 1 R 8.51; Jer 7.23. 
6. 11.5 Tierra que fluye leche y miel: Dt 6.3; 11.9; 27.3; 31.20; vase Ex 3.8 nota g. 
7. 11.13 Jer 2.28. 
8. 11.14 No ores... no los escuchar: Vase Jer 7.16 n. 
9. 11.15 Mi amada: A pesar de sus repetidas infidelidades, Israel no ha dejado de ser la esposa amada de Jehov (Jer 2.2; cf. Is 5.1). 
10. 11.15 Vase Sal 40.6 nota f. 
11. 11.15 Puedes gloriarte de eso?: segn la versin griega (LXX): podrs as escapar. 
12. 11.16 Olivo verde: Vase Sal 52.8 n. 
13. 11.17 Baal: Vase Jue 2.13 n. 
14. 11.18--12.6 Este pasaje es el primero de una serie de poemas y de fragmentos poticos designados habitualmente, aunque de manera bastante inadecuada, con el nombre de "Confesiones de Jeremas" (cf. 15.10-21; 17.14-18; 18.18-23; 20.7-8). Tales poemas constituyen una de las cumbres de la literatura proftica, y son en su mayora plegarias y dilogos con el Seor, redactados en el estilo de los salmos de lamentacin y de splica. Aunque el profeta se expresa en primera persona del singular, eso no significa que estas "Confesiones" solo tienen inters biogrfico. Exponen, ms bien, los sufrimientos a que est expuesto todo profeta que se mantiene fiel a la misin recibida de Jehov. Acerca de los salmos de lamentacin y de splica, vase la Introduccin a los Salmos. 
15. 11.19 Como un cordero inocente que llevan a degollar: Sal 44.11; Is 53.7. 
16. 11.19 Fruto: Heb. pan. Otra posible traduccin: vigor. 
17. 11.20 Que escudrias la mente y el corazn: lit. t sondeas el corazn y los riones. Para los antiguos israelitas, los riones eran el asiento de las emociones y de los sentimientos profundos; el corazn, en cambio, era la sede del pensamiento y de la voluntad, y de l procedan las decisiones personales. Vase Sal 12.2 n. 
18. 11.20 Djame ver... mi causa: En esta frase se encuentran dos elementos caractersticos de los salmos de splica: la expresin de confianza en el Seor, que hace justicia a los perseguidos y oprimidos (cf., p.e., Sal 17.1-7), y el pedido de venganza contra los enemigos (cf. Sal 17.13-14; 74.18-21). Cf. tambin Jer 20.12. 
19. 11.21 Se ignora el motivo de esta conspiracin contra Jeremas. En general, aunque sin ninguna prueba decisiva, se afirma que la oposicin de los hombres de Anatot est relacionada con la reforma religiosa del rey Josas (cf. 2 R 23), de la que el profeta habra sido un ardiente defensor. Como esa reforma centralizaba el culto en el nico templo de Jerusaln, las medidas dispuestas por el rey asestaban un duro golpe a los sacerdotes de los santuarios locales, incluida la familia de Jeremas, que tena a su cargo el "lugar alto" de Anatot (cf. Jer 1.1 nota d ). Otros intrpretes consideran que es imposible saber qu actitud asumi Jeremas con respecto a dicha reforma y afirman, en cambio, que la oposicin tena motivos polticos: Los compatriotas del profeta queran evitar toda complicidad con alguien que era acusado de traidor, porque predicaba la rendicin a Babilonia, el ms odiado enemigo (vase Jer 21.8-10 n.). 

Jeremas 12


Queja de Jeremas y respuesta de Dios

1 Justo eres t, Jehov, 
    para que yo dispute contigo; 
    sin embargo, alegar mi causa ante ti. 
    Por qu es prosperadoel camino de los malvados 
    y les va bien a todoslos que se portan deslealmente?[1] 
    2 Los plantaste, 
    y echaron races; crecieron,y dieron fruto; 
    cercano ests t en sus bocas, 
    pero lejos de sus corazones.[2] 
    3 Pero t, Jehov, me conoces;[3] 
    me viste y has probado mi coraznpara contigo. 
    Arrebtalos como a ovejaspara el degolladero, 
    y selalos para el da de la matanza! 
    4 Hasta cundo[4] estar desierta la tierra 
    y marchita la hierba de todo el campo? 
    Por la maldad de los que en ella moran 
    han perecido los ganados y las aves,[5] 
    pues dijeron: 
    "No ver Dios nuestro fin".[6] 
    5 [7] "Si corriste con los de a piey te cansaron, 
    cmo contenders con los caballos? 
    Y si en la tierra de paz no estabas seguro, 
    cmo hars en la espesura del Jordn?[8] 
    6 Aun tus hermanos y la casa de tu padre, 
    aun ellos se levantaron contra ti, 
    aun ellos gritaron en pos de ti.[9] 
    No confes en ellos, 
    aunque te digan cosas buenas.[10] 
    7 [11] "He abandonado mi casa,[12] 
    he desamparado mi heredad, 
    he entregado en mano de sus enemigos 
    lo que amaba mi alma. 
    8 Mi heredad fue para m 
    como un len en la selva; 
    contra m lanz su rugido, 
    y por eso la aborrec. 
    9 Es mi heredad para m 
    como un ave de rapia de muchos colores. 
    No estn contra ellaaves de rapia rodendola? 
    Venid, reunos,vosotras todas las fieras del campo, 
    venid a devorarla! 
    10 Muchos pastores han destruido mi via,[13] 
    han pisoteado mi heredad, 
    han convertido en desierto y soledad 
    mi heredad preciosa. 
    11 Fue convertida en asolamiento; 
    desolada, llor sobre m. 
    Toda la tierra qued asolada, 
    y no hubo nadie que reflexionara. 
    12 Sobre todas las alturas del desierto 
    vinieron destructores, 
    porque la espada de Jehov 
    devorar desde un extremo de la tierrahasta el otro; 
    no habr paz para nadie. 
    13 Sembraron trigo y cosecharon espinos; 
    se esforzaron, mas nada aprovecharon. 
    Se avergonzarn de sus frutos, 
    a causa de la ardiente ira de Jehov". 
14 As ha dicho Jehov: "En cuanto a mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel, yo los arrancar de su tierra, y arrancar de en medio de ellos la casa de Jud. 15 Pero despus que los haya arrancado, volver y tendr misericordia de ellos, y los har volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. 16 Y si con diligencia aprenden los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: "Vive Jehov!", as como ellos ensearon a mi pueblo a jurar por Baal, tambin ellos sern prosperados en medio de mi pueblo.[14] 17 Pero si no escuchan, arrancar esa nacin, sacndola de raz y destruyndola", dice Jehov. 
						 NOTAS:

1. 12.1 Estas inquietantes preguntas vuelven a encontrarse en Hab 1.13, en algunos salmos (vase Sal 37 nota a; cf. tambin Sal 49; 73) y atraviesan todo el libro de Job (cf. especialmente Job 21). 
2. 12.2 Cf. Is 29.13; Mt 15.8-9. 
3. 12.3 Pero t... me conoces: Vase Jer 11.20 nota p. 
4. 12.4 Hasta cundo?: Vase Sal 13 nota a. 
5. 12.4 Os 4.3. 
6. 12.4 No ver Dios nuestro fin: otra posible traduccin: Dios no ve lo que hacemos. Vase Sal 14.1 n. 
7. 12.5-6 Las "Confesiones" de Jeremas concluyen a veces con una respuesta del Seor a la plegaria del profeta (cf. Jer 15.19-21). En el caso presente (v. 5-6), la respuesta divina es una invitacin a superar el desaliento y el temor: Si Jeremas no es capaz de soportar una prueba ligera, mucho menos estar en condiciones de afrontar los peligros que se avecinan y que sern mucho ms graves. Cf. Jer 45.5. 
8. 12.5 La palabra traducida por espesura significa propiamente grandeza, orgullo o majestad. Sin duda se refiere a la abundante vegetacin que suele crecer a orillas del Jordn y que serva de refugio a las fieras salvajes. Cf. Jer 49.19; 50.44. 
9. 12.6 Respecto de la traicin aludida aqu, vase Jer 11.21 n. 
10. 12.6 Cf. Miq 7.5. 
11. 12.7-17 El poema y el fragmento en prosa que figuran al final de este cap. introducen temas completamente distintos del expuesto en el pasaje anterior (v. 1-6). El primero se refiere a una devastacin llevada a cabo por los vecinos de Israel (v. 7-13). El segundo anuncia el destino que el Seor tiene preparado para esos pueblos vecinos (v. 14-17). 
12. 12.7 Mi casa: expresin que en labios del Seor designa al templo de Jerusaln, pero que en este contexto se refiere a Palestina y al pueblo de Israel. Cf. Os 8.1; 9.15. 
13. 12.10 Mi via: Cf. Sal 80.8-13. La invasin aqu descrita tuvo lugar probablemente en el ao 602 a.C., poca en que unas bandas de caldeos, arameos, moabitas y amonitas fueron enviadas contra Jud, a causa de la rebelin del rey Joacim contra Nabucodonosor, rey de Babilonia (2 R 24.1-2). 
14. 12.16 Ntese el contenido universalista de este anuncio proftico. Incluso los enemigos de Israel podrn pertenecer al pueblo de Dios si se convierten a Jehov y abandonan sus falsos dioses. Cf. Is 56.3-8; Jer 3.17; 18.7-10. 

Jeremas 13


La seal del cinto podrido 

1 [1] As me dijo Jehov: "Ve y cmprate un cinto de lino.[2] Celo a tu cintura, pero no lo metas en agua". 2 Compr el cinto, conforme a la palabra de Jehov, y lo ce a mi cintura. 3 Vino a m por segunda vez palabra de Jehov, diciendo: 4 "Toma el cinto que compraste, el cual cie tu cintura, levntate, ve al ufrates[3] y escndelo all, en la hendidura de una pea". 5 Fui, pues, al ufrates y lo escond, como Jehov me haba mandado. 
6 Despus de muchos das me dijo Jehov: "Levntate, ve al ufrates y toma el cinto que te mand esconder all". 7 Entonces fui al ufrates, cav y tom el cinto del lugar donde lo haba escondido, pero el cinto se haba podrido y ya no serva para nada.[4] 
8 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 9 "As ha dicho Jehov: As har podrir la soberbia de Jud y la mucha soberbia de Jerusaln. 10 Este pueblo malo, que no quiere escuchar mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazn y que va en pos de dioses ajenos para servirlos y para postrarse ante ellos, vendr a ser como este cinto, que ya no sirve para nada. 11 Porque como el cinto se ajusta a la cintura del hombre, as hice que se ajustara a m toda la casa de Israel y toda la casa de Jud, dice Jehov, para que fueran mi pueblo, y para renombre, para alabanza y para honra; pero no escucharon.[5] 

La seal de las tinajas llenas

12 "Les dirs, pues, esta palabra: "As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Toda tinaja se llenar de vino".[6] Y ellos te dirn: "No sabemos que toda tinaja se llenar de vino?" 13 Entonces les dirs: As ha dicho Jehov: "Yo lleno de embriaguez[7] a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes y profetas y a todos los habitantes de Jerusaln. 14 Y los quebrantar, a los unos contra los otros, juntamente a los padres y a los hijos, dice Jehov. No perdonar, ni tendr piedad ni misericordia, sino que los destruir"".[8] 

Jud ser llevada en cautiverio

15 Od y prestad atencin: 
    no os envanezcis,pues Jehov ha hablado. 
    16 Dad gloria a Jehov, vuestro Dios, 
    antes que haga venir tinieblas, 
    antes que vuestros pies tropiecenen montes de oscuridad, 
    y que, esperando vosotros la luz, 
    l os la vuelva en sombra de muertey tinieblas.[9] 
    17 Mas si no escuchis esto, 
    en secreto llorar mi almaa causa de vuestra soberbia; 
    y llorando amargamente,se desharn mis ojos en lgrimas, 
    porque el rebao de Jehovfue hecho cautivo. 
    18 "Di al rey[10] y a la reina:[11] 
    "Humillaos, sentaos en tierra, 
    porque la corona de vuestra gloriaha cado de vuestras cabezas". 
    19 Las ciudades del Neguev[12] fueron cerradas 
    y no hubo quien las abriera; 
    toda Jud fue deportada, 
    llevada en cautiverio fue toda ella. 
    20 Alzad vuestros ojos 
    y ved a los que vienen del norte.[13] 
    Dnde est el rebao que te fue dado, 
    tu hermosa grey? 
    21 "Qu dirs cuando l pongacomo cabeza sobre ti 
    a aquellos a quienes t enseastea ser tus amigos? 
    No te darn dolores 
    como los de una mujer que est de parto?[14] 
    22 Quiz digas en tu corazn: 
    "Por qu me ha sobrevenido esto?" 
    Por la enormidad de tu maldad 
    fueron alzadas tus faldas, 
    fueron desnudados tus calcaares![15] 
    23 Podr cambiar el etope[16] su piel 
    y el leopardo sus manchas?[17] 
    As tambin, 
    podris vosotros hacer el bien, 
    estando habituados a hacer lo malo? 
    24 Por tanto, yo los esparciral viento del desierto, 
    como tamo que pasa.[18] 
    25 Esta es tu suerte, 
    la porcin que yo he medido para ti, 
    dice Jehov, 
    porque te olvidaste de m y confiasteen la mentira. 
    26 Yo, pues, te alzar tambin las faldas hasta el rostro, 
    y se ver tu verguenza:[19] 
    27 tus adulterios, tus relinchos, 
    la maldad de tu fornicacin[20] sobre los collados.[21] 
    En el campo he visto tus abominaciones. 
    Ay de ti, Jerusaln! 
    No sers al fin limpia? 
    Cunto tardars en purificarte?" 
						 NOTAS:

1. 13.1-11 Los profetas anunciaban su mensaje no solamente de viva voz, sino que a veces reforzaban sus palabras con acciones simblicas. Estas acciones podan formar parte de la vida misma del profeta, como el matrimonio de Oseas (caps. 1--3), el celibato de Jeremas (16.1-4) o la viudez de Ezequiel (24.15-27), o podan referirse a determinados objetos en circunstancias particulares (cf. p.e., Jer 19). Adems, estas acciones simblicas eran algo ms que meras ilustraciones visuales del mensaje anunciado, ya que de alguna manera llevaban a la realidad aquello que anunciaban (cf. Jer 25.15-19; 27.1-3,12; 32.1-15; 43.8-13; 51.59-64). Textos como 1 R 22.11 y Jer 28.10-11 muestran que tambin los falsos profetas realizaban acciones semejantes. 
2. 13.1 Un cinto de lino: es decir, confeccionado con tela valiosa. La orden de no sumergirlo en el agua manifiesta la intencin de evitarle todo contacto que lo deteriore. 
3. 13.4 ufrates: heb. Perat. Para llegar hasta el ro ufrates y volver, Jeremas habra tenido que recorrer a pie no menos de 1.200 km, y esto le hubiera exigido realizar un viaje de unos cuantos meses (cf. Esd 7.8-9). Por eso se ha sugerido que el texto no se refiere a ese ro de Mesopotamia, sino a una poblacin llamada Par (cf. Jos 18.23), que se encontraba, lo mismo que Anatot, en territorio de Benjamn. Ntese, sin embargo, que la palabra Perat se emplea normalmente en la Biblia hebrea para designar el ro ufrates. 
4. 13.6-7 Para evitar la dificultad que plantea este doble viaje hasta el ufrates, algunos intrpretes opinan que aqu no se trata de una accin simblica ejecutada realmente, sino de una parbola o de una visin proftica (cf. Jer 25.15-29). Otros piensan, quiz con mayor probabilidad, en una dramatizacin comparable a las de Ez 12.1-16; 21.18-22 y realizada por Jeremas en el mismo territorio de Jud. El ro ufrates podra haber sido representado simblicamente con un dibujo o con cualquier otra imagen visual. 
5. 13.8-11 Es difcil percibir la correspondencia entre la accin simblica y la interpretacin aqu propuesta, porque la explicacin no menciona para nada al ro ufrates. En todo caso, la accin en s misma parece indicar que la poblacin de Jud, simbolizada en el cinto de lino, va a deteriorarse por causa del exilio a Babilonia. 
6. 13.12 Toda tinaja se llenar de vino: El profeta se vale de este proverbio popular, aceptado por todos sus oyentes, para anunciar una vez ms el desastre que se avecina sobre el pueblo de Jud a causa de sus pecados (cf. Jer 1.13-16). 
7. 13.13 Lleno de embriaguez: alusin al juicio de Dios sobre el pecado de su pueblo. En otros pasajes, el juicio divino sobre Israel o sobre las naciones se expresa simblicamente con la imagen de la copa llena de vino, que el Seor hace beber hasta el fondo (cf. Is 51.17; Jer 25.15-29; 49.12; Ez 23.32-34; Ap 16). Vase Copa en la Concordancia temtica. 
8. 13.14 En Jer 19.1-13, el profeta mismo rompe un cntaro para comunicar por medio de una accin simblica un mensaje similar. 
9. 13.16 Cf. Am 5.18-20. 
10. 13.18 El rey es, posiblemente, Joaqun, que ocup el trono de Jud durante tres meses, despus de la muerte de su padre en el ao 598 a.C. Joaqun fue llevado cautivo a Babilonia y no volvi a su tierra natal. Cf. Jer 52.31-34. 
11. 13.18 La reina (madre) gozaba en Israel de honores especiales (cf. 1 R 2.19; 15.13). Segn 2 R 24.8, el nombre de la madre de Joaqun era Nehusta. 
12. 13.19 El Neguev es la regin semidesrtica que separa a Israel de Egipto (vase ndice de mapas y cf. Gn 12.9). Las ciudades del Neguev eran las ciudades situadas al sur de Jud, que tambin sufran el asedio del ejrcito de Nabucodonosor (cf. 2 R 24.10). 
13. 13.20 Acerca del enemigo que viene del norte, vase Jer 1.14-15 nota v. 
14. 13.21 Qu dirs... mujer que est de parto?: texto probable. 
15. 13.22 Por la enormidad... calcaares!: La invasin de Jerusaln por el ejrcito de Babilonia se compara con la violacin de una mujer (cf. v. 26). 
16. 13.23 Un etope: Cf. Is 18.1-2. 
17. 13.23 Estas dos preguntas dan a entender hasta qu punto Jeremas vea a su pueblo sumergido en el pecado. Un juicio igualmente pesimista sobre el pecado de Jud y sobre sus posibilidades de conversin se encuentra en Jer 17.1. Solo la transformacin del corazn por medio de una especial accin divina puede hacer posible el retorno a Dios y la reconciliacin con l. Vanse Jer 2.23 nota a; 3.1 nota b; 31.34 nota e. 
18. 13.24 Vase Sal 1.4 n.; cf. Os 13.3; Sof 2.2. 
19. 13.26 Os 2.3. 
20. 13.27 Adulterios... fornicacin: Vanse Jer 2.20 nota w; 3.3 nota e. 
21. 13.27 Sobre los collados: Vase Jer 3.2 n.

Jeremas 14


Mensaje con motivo de la sequa 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas con motivo de la sequa. 
    2 "Se ha enlutado Jud, 
    sus puertas desfallecen; 
    se sentaron tristes en tierra 
    y sube el clamor de Jerusaln.[2] 
    3 Los nobles envan a sus criadospor agua; 
    van a las lagunas, pero no hallan agua; 
    vuelven con sus vasijas vacas; 
    se averguenzan, se confunden 
    y cubren sus cabezas.[3] 
    4 Se ha resquebrajado la tierra 
    porque no ha llovido en el pas; 
    los labradores, confundidos, 
    se cubren la cabeza. 
    5 Aun las ciervas en los campos 
    paren y abandonan la cra, 
    porque no hay hierba. 
    6 Los asnos monteses 
    se ponen en las alturas 
    y aspiran el viento como los chacales, 
    pero sus ojos se ofuscan 
    porque no hay hierba". 
    7 Aunque nuestras iniquidades testificancontra nosotros, Jehov, 
    acta por amor de tu nombre![4] 
    Porque nuestras rebelionesse han multiplicado, 
    contra ti hemos pecado. 
    8 T, la esperanza de Israel, 
    su Salvador en el tiempo de la afliccin, 
    por qu te has hecho como forasteroen la tierra, 
    como caminante que se retirapara pasar la noche? 
    9 Por qu eres como un hombre atnito, 
    como un valiente incapaz de librar? 
    Sin embargo, t ests entre nosotros,Jehov,[5] 
    y sobre nosotros es invocado tu nombre;[6] 
    no nos desampares. 
10 As ha dicho Jehov acerca de este pueblo: "Se deleitaron en vagar, y no dieron descanso a sus pies"; por tanto, Jehov no se agrada de ellos; se acordar ahora de su maldad y castigar sus pecados. 
11 Y me dijo Jehov: "No ruegues[7] por el bien de este pueblo. 12 Cuando ayunen, yo no escuchar su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no los aceptar, sino que los consumir con espada, con hambre y con pestilencia".[8] 
13 Yo dije: "Ah, ah, Seor, Jehov!, mira que los profetas les dicen: "No veris espada ni habr hambre entre vosotros, sino que en este lugar os dar paz verdadera"". 
14 Me dijo entonces Jehov: "Falsamente profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los envi ni los mand ni les habl; visin mentirosa, adivinacin, vanidad y engao de su corazn os profetizan. 15 Por tanto, as ha dicho Jehov sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envi, y que dicen: "Ni espada ni hambre habr en esta tierra". Con espada y con hambre sern consumidos esos profetas![9] 16 Y el pueblo a quien profetizan quedar tirado por las calles de Jerusaln a causa del hambre y la espada, y no habr quien los entierre, ni a ellos ni a sus mujeres ni a sus hijos ni a sus hijas. Y sobre ellos derramar su propia maldad. 
17 "Les dirs, pues, esta palabra: 
    ""Derramen mis ojos lgrimas 
    noche y da, y no cesen, 
    porque la virgen hija de mi pueblo 
    ha sufrido una terrible desgracia, 
    porque su llaga es muy dolorosa. 
    18 Si salgo al campo, veo muertos a espada; 
    si entro en la ciudad,veo enfermos de hambre, 
    y tanto el profeta como el sacerdote[10] 
    andan vagando por el pas,y nada entienden"".[11] 
    19 Has desechado del todo a Jud? 
    Ha aborrecido tu alma a Sin?[12] 
    Por qu hiciste que nos hirieransin remedio? 
    Esperamos paz, pero no hubo tal bien; 
    tiempo de curacin, y he aqu turbacin. 
    20 Reconocemos, Jehov, nuestra impiedad 
    y la iniquidad de nuestros padres, 
    porque contra ti hemos pecado.[13] 
    21 Por amor de tu nombre,no nos deseches 
    ni deshonres tu glorioso trono; 
    acurdate, no invalides tu pactocon nosotros.[14] 
    22 Hay entre los dolos de las naciones[15] 
    alguno capaz de hacer llover? 
    Acaso darn lluvias los cielos? 
    No eres t, Jehov, nuestro Dios? 
    En ti, pues, esperamos, 
    pues t has hecho todas estas cosas. 
						 NOTAS:

1. 14.1--15.4 Esta seccin presenta un extenso dilogo entre el profeta y su Dios. La ocasin de este dilogo es una calamidad nacional provocada especialmente por una prolongada sequa. Despus de describir el mal que azota al pas (14.1-6), sigue una oracin que el profeta pronuncia en nombre del pueblo (14.7-9). El Seor responde negativamente (14.10), y a causa de esto se entabla un dilogo acerca del valor de la intercesin y de la predicacin de los otros profetas (14.11-16). Por ltimo, hay una nueva oracin pronunciada en nombre de la comunidad (14.19-22) y la respuesta final del Seor (15.1-4). 
2. 14.2 Is 3.26; Lm 1.4. 
3. 14.3 Cubren sus cabezas: Este gesto expresa gran dolor y consternacin (2 S 15.30; Est 6.12). 
4. 14.7 Por amor de tu nombre: Vase Sal 23.3 nota f. 
5. 14.9 Sal 46; 48.9. 
6. 14.9 Sal 100.3. 
7. 14.11 No ruegues: Vase Jer 7.16 n. 
8. 14.12 Con espada, con hambre y con pestilencia: Jer 21.7; 24.10; 27.13; 29.17-18. 
9. 14.14-15 Estos v. anticipan el tema de los falsos profetas, que va a ser desarrollado con ms amplitud en Jer 23.9-32. Vanse especialmente Jer 23.14 nota k; 29.1-23 n. 
10. 14.18 Tanto el profeta como el sacerdote: Vase Jer 2.8 nota i. 
11. 14.18 Andan vagando... nada entienden: Otra posible traduccin: se van a un pas desconocido. 
12. 14.19 Sin: es decir, Jerusaln. Vase Sal 2.6 n. 
13. 14.20 Neh 9.16-31. 
14. 14.21 Sal 74.2. 
15. 14.22 La palabra hebrea utilizada para designar a los dioses de las naciones paganas, representados por sus dolos, significa propiamente algo vano, intil e inconsistente. Cf. Jer 2.5; 8.19; 10.8; 16.19. 

Jeremas 15


La implacable ira de Dios contra Jud

1 Entonces Jehov me dijo: "Aunque Moiss y Samuel[1] se pusieran delante de m, no estara mi voluntad con este pueblo. chalos de mi presencia, y que salgan.[2] 2 Y si te preguntan: "A dnde saldremos?", les dirs que as ha dicho Jehov: 
    ""El que a muerte, a muerte; 
    el que a espada, a espada; 
    el que a hambre, a hambre; 
    y el que a cautiverio, a cautiverio".[3] 
3 "Y enviar sobre ellos cuatro gneros de castigo, dice Jehov: espada para matar, perros para despedazar y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir. 4 Los entregar para terror a todos los reinos de la tierra, a causa de Manass hijo de Ezequas, rey de Jud, por lo que hizo en Jerusaln.[4] 
    5 "Porque quin tendr compasin de ti,Jerusaln?[5] 
    Quin se entristecer por tu causa 
    o quin vendr a preguntar por tu paz? 
    6 T me dejaste, dice Jehov, 
    te volviste atrs; 
    por tanto, yo extender sobre ti mi manoy te destruir. 
    Estoy cansado de tener compasin! 
    7 Aunque los avent con aventador 
    hasta las puertas de la tierra, 
    y dej sin hijos a mi puebloy lo desbarat, 
    no se volvieron de sus caminos. 
    8 Sus viudas se multiplicaron 
    ms que la arena del mar; 
    traje contra ellos un destructor a medioda 
    sobre la madre y sobre los hijos; 
    hice que de repente cayeran terroressobre la ciudad. 
    9 Languideci la que dio a luz siete;[6] 
    se llen de dolor su alma, 
    su sol se puso siendo an de da; 
    fue avergonzada y llena de confusin. 
    Y lo que de ella quede, 
    lo entregar a la espadadelante de sus enemigos, 
    dice Jehov". 
    10 [7] Ay de m, madre ma,que me engendraste[8] 
    hombre de contienda y hombre dediscordia para toda la tierra![9] 
    Nunca he dado ni tomado en prstamo 
    y, sin embargo, todos me maldicen. 
    11 Sea as, Jehov,[10] 
    si no te he rogado por su bien, 
    si no he suplicado ante tien favor del enemigo[11] 
    en tiempo de aflicciny en poca de angustia! 
    12 "Puede alguno quebrar el hierro, 
    el hierro del norte,[12] y el bronce? 
    13 Tus riquezas y tus tesoros 
    entregar a la rapia sin ningn precio, 
    por todos tus pecados 
    y en todo tu territorio. 
    14 Y te har servir a tus enemigos 
    en tierra que no conoces, 
    porque fuego se ha encendido en mi furor 
    y arder contra vosotros". 

Jehov reanima a Jeremas 

15 [13] T lo sabes, Jehov;[14] 
    acurdate de m,[15] vistame[16] 
    y vngame de mis enemigos.[17] 
    No me reproches en la prolongacinde tu enojo; 
    sabes que por amor de ti sufro afrenta.[18] 
    16 Fueron halladas tus palabras,y yo las com.[19] 
    Tu palabra me fue por gozoy por alegra de mi corazn; 
    porque tu nombre se invoc sobre m, 
    Jehov, Dios de los ejrcitos. 
    17 No me sent en compaa de burladores 
    ni me engre a causa de tu profeca; 
    me sent solo, 
    porque me llenaste de indignacin.[20] 
    18 Por qu fue perpetuo mi dolor, 
    y mi herida incurable, 
    que no admiti curacin?[21] 
    Sers para m como cosa ilusoria, 
    como aguas que no son estables?[22] 
    19 Por tanto, as dijo Jehov: 
    "Si te conviertes, yo te restaurar 
    y estars delante de m;[23] 
    y si separas lo precioso de lo vil, 
    sers como mi boca. 
    Convirtanse ellos a ti, 
    mas t no te conviertas a ellos! 
    20 Y te pondr en este pueblo 
    por muro fortificado de bronce; 
    pelearn contra ti, 
    pero no te vencern, 
    porque yo estoy contigopara guardarte y para defenderte, 
    dice Jehov.[24] 
    21 Yo te librar de la mano de los malos 
    y te redimir de la mano de los fuertes". 
						 NOTAS:

1. 15.1 En repetidas oportunidades Moiss se vio obligado a interceder en favor de Israel para obtener del Seor el perdn de los pecados y rebeldas del pueblo (Ex 32.11; 34.9; Nm 11.2; 21.7; Dt 9.20). El papel de intercesor lo desempe tambin Samuel (1 S 7.5-10; 12.19,23), y al menos en dos ocasiones se le pide a Jeremas que haga valer su intercesin delante de Dios (Jer 37.3; 42.2,20). 
2. 15.1 Siguiendo el ejemplo de Moiss, de Samuel y de otros profetas (cf. Am 7.2,5), Jeremas intercedi delante del Seor en favor de Israel, e incluso de sus propios enemigos (Jer 15.11; 18.20). Pero tres veces recibi del Seor la orden de no orar por el pueblo, porque ya era demasiado tarde para evitar el castigo (vase Jer 7.16 n.; cf. tambin 11.14; 14.11). 
3. 15.2 Jer 14.12; 43.11; Ap 13.10. 
4. 15.4 Acerca del reinado de Manass, cf. 2 R 21.1-18. 
5. 15.5 Este poema (v. 5-9) alude probablemente a la catstrofe del ao 597 a.C. (cf. 2 R 24.8-17). Su estilo se asemeja al de Lamentaciones, que se refiere a la destruccin de Jerusaln acaecida unos diez aos despus (cf. 2 R 25.1-21). Vase la Introduccin al libro de Lamentaciones. 
6. 15.9 La que dio a luz siete: El nmero siete es la cifra de la perfeccin y la plenitud (vase Gn 4.23-24 n.). Por tanto, el hecho de tener siete hijos era considerado en el antiguo Israel como una seal muy especial del favor divino. 
7. 15.10-21 Esta seccin pertenece a las "Confesiones de Jeremas" (vase Jer 11.18--12.6 n.). En ella se alternan las quejas y protestas del profeta por los padecimientos, humillaciones y persecuciones a que se vea sometido (v. 10-11,15-18) y las respuestas del Seor a esos requerimientos (v. 12-14,19-21). 
8. 15.10 Ay de m, madre ma, que me engendraste...!: Esta expresin de honda desesperanza es superada nicamente por la amarga lamentacin de Jer 20.14-18. 
9. 15.10 Hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra: El libro de Jeremas relata ampliamente la serie de conflictos que debi afrontar el profeta a causa de su fidelidad a Dios. Sus principales antagonistas fueron los reyes (cf. Jer 36.20-26), los funcionarios del reino (cf. Jer 38.4), los sacerdotes (cf. Jer 26.7-9) y, sobre todo, los falsos profetas (cf. Jer 28). 
10. 15.11 Sea as, Jehov: Heb. dijo. Segn la versin griega (LXX): que sus maldiciones se cumplan. 
11. 15.11 Si no he suplicado ante ti en favor del enemigo: Vase Jer 15.1 nota b. 
12. 15.12 Hierro del norte: El hierro, y en general la industria de los metales, proceda de Asia Menor y del norte de Palestina (vase 1 S 13.19 n.). Aqu el hierro y el bronce representan a Babilonia, el enemigo que viene del norte (vase Jer 1.14-15 n.). 
13. 15.13-14 Estos v. se vuelven a encontrar, con algunas variantes, en Jer 17.3-4. 
14. 15.15 T lo sabes, Jehov: Cf. Sal 139. 
15. 15.15 Acurdate de m: Vase Gn 8.1 n. 
16. 15.15 Vistame: Vase Ex 3.16 nota q. 
17. 15.15 Vngame de mis enemigos: Vase Jer 11.20 nota q. 
18. 15.15 Por amor de ti sufro afrenta: Sal 69.7-9. 
19. 15.16 Fueron halladas tus palabaras y yo las com: Cf. Ez 3.1-3. 
20. 15.17 Cf. Jer 16.1-17. 
21. 15.18 Cf. Jer 30.12,15. 
22. 15.18 Sers para m... estables?: Cf. Job 6.15-20. 
23. 15.19 Si te conviertes... delante de m: Esta frase es como una renovacin del llamado que recibi Jeremas al comienzo de su actividad proftica. El Seor lo invita a superar el desaliento en que haba cado a causa del aparente fracaso de su misin: si de veras logra convertirse, recibir de l la proteccin necesaria para reanudar con nuevo entusiasmo la tarea comenzada. 
24. 15.20 Jer 1.18. 

Jeremas 16


Juicio de Jehov contra Jud 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "No tomars para ti mujer, ni tendrs hijos ni hijas en este lugar.[2] 3 Porque Jehov dice que los hijos y las hijas nacidos en este lugar, las madres que los den a luz y los padres que en esta tierra los engendren, 4 morirn de dolorosas enfermedades, y no sern llorados ni sepultados, sino que sern como estircol sobre la faz de la tierra. Con espada y con hambre sern consumidos, y sus cuerpos servirn de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra".[3] 
5 Tambin ha dicho esto Jehov: "No entres en casa donde haya luto; no acudas a lamentar ni los consueles, porque de este pueblo, dice Jehov, yo he quitado mi paz, mi misericordia y mi compasin.[4] 6 Morirn en esta tierra grandes y pequeos. No sern enterrados ni los llorarn; no se sajarn ni se raparn la cabeza por ellos.[5] 7 No partirn pan por ellos en el luto para consolarlos por sus muertos, ni les darn a beber la copa del consuelo[6] por su padre o por su madre. 8 Asimismo, no entres en casa donde haya banquete, para sentarte con ellos a comer o a beber. 9 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo har cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros das, toda voz de gozo y toda voz de alegra, toda voz de esposo y toda voz de esposa.[7] 
10 "Y acontecer que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirn ellos: "Por qu anuncia Jehov contra nosotros todo este mal tan grande? Qu maldad es la nuestra?, o qu pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehov, nuestro Dios?" 11 Entonces les dirs: Porque vuestros padres me abandonaron, dice Jehov, y anduvieron en pos de dioses ajenos y los sirvieron, y ante ellos se postraron. Me abandonaron a m y no guardaron mi Ley. 12 Pero vosotros habis hecho peor que vuestros padres, pues cada uno de vosotros camina tras la imaginacin de su malvado corazn, no escuchndome a m. 13 Por tanto, yo os arrojar de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habis conocido, y all serviris a dioses ajenos de da y de noche, pues no os tendr compasin.[8] 
14 "No obstante, vienen das, dice Jehov, en que no se dir ms: "Vive Jehov, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto!", 15 sino: "Vive Jehov, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los haba arrojado!" Pues yo los volver a su tierra, la cual di a sus padres.[9] 
16 "Yo envo muchos pescadores, dice Jehov, y los pescarn, y despus enviar muchos cazadores,[10] y los cazarn por todo monte, por todo collado y por las cavernas de los peascos. 17 Porque mis ojos estn sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultan, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos. 18 Pero primero les pagar el doble[11] por su iniquidad y su pecado, porque contaminaron mi tierra con los cadveres de sus dolos,[12] y con sus abominaciones llenaron mi heredad". 
    19 [13] Jehov, fortaleza ma, fuerza ma 
    y refugio mo en el tiempode la afliccin, 
    a ti vendrn naciones[14] 
    desde los extremos de la tierra, y dirn: 
    "Ciertamente mentira heredaronnuestros padres, 
    una vanidad sin provecho alguno. 
    20 Har acaso el hombre dioses para s? 
    Mas ellos no son dioses".[15] 
    21 "Por tanto, les ensear esta vez, 
    les har conocer mi mano y mi poder, 
    y sabrn que mi nombre es Jehov.[16] 
						 NOTAS:

1. 16.1-18 El celibato de Jeremas anticipa simblicamente la suerte que le est reservada al reino de Jud. Su vida solitaria anuncia la desolacin que va a reinar en el pas. Como en los casos de Oseas (cf. Os! --3) y Ezequiel (cf. Ez 24.16-24), el estilo de vida del profeta es parte de su mensaje. Vase Jer 13.1-11 n. 
2. 16.2 No tomars para ti mujer, ni tendrs hijos ni hijas: Esta orden del Seor a Jeremas resulta mucho ms sorprendente si se tiene en cuenta que el celibato no gozaba de ningn aprecio en el antiguo Israel. Vase, Sal 128 n. 
3. 16.4 Vase Jer 7.33 n. 
4. 16.5 Cf. Os 1.6. 
5. 16.6 La costumbre de hacerse heridas en el cuerpo|r o de raparse la cabeza en seal de duelo estaba prohibida por la ley mosaica (cf. Lv 19.28; Dt 14.1). Sin embargo, aqu se presenta como un rito funerario practicado corrientemente. 
6. 16.7 No partirn pan... copa del consuelo: otra posible traduccin: No celebraris banquetes fnebres. Los parientes del difunto solan ayunar hasta el atardecer (cf. 2 S 1.12; 3.35), y a esa hora los vecinos los consolaban trayndoles comida y bebida. 
7. 16.9 Jer 7.34; 25.10; Ap 18.23. 
8. 16.10-13 Acerca del recurso al dilogo imaginario entre el profeta y el pueblo, vase 1 R 9.8-9. El pasaje concluye con una referencia al exilio babilnico (v. 13). Cf. Jer 5.19. 
9. 16.14-15 Jer 23.7-8. Estos v. introducen una nota de esperanza en medio de un contexto bastante sombro: el Seor har volver de Babilonia a los cautivos en un xodo ms glorioso y espectacular que la antigua salida de Egipto. Cf. Is 43.16-21; 48.16-21; 51.9-11. 
10. 16.16 Pescadores... cazadores: Estas dos metforas se combinan para poner de relieve la severidad del juicio de Dios a causa de los pecados e infidelidades de su pueblo. Cf. Ez 12.13; 29.4; Am 4.2; Hab 1.14-17. 
11. 16.18 Les pagar el doble: Cf. Is 40.2. 
12. 16.18 Cadveres de sus dolos: Cf. Lv 26.30. 
13. 16.19-21 Este breve poema aade otra nota de esperanza: las naciones paganas reconocern que sus dioses son falsos y se convertirn al verdadero Dios. 
14. 16.19 A ti vendrn naciones: Cf. Is 2.1-5; Miq 4.1-3. 
15. 16.20 Cf. Jer 2.5,11. 
16. 16.21 Sabrn que mi nombre es Jehov: Ez 36.23,38. 

Jeremas 17


El pecado,escrito en el corazn de Jud

1 "El pecado de Jud est escritocon cincel de hierro 
    y con punta de diamante; 
    est esculpido en la tabla de su corazn[1] 
    y en los cuernos de sus altares,[2] 
    2 como un recuerdo para sus hijos. 
    Sus altares y sus imgenes de Asera[3] 
    estn junto a los rboles frondosos 
    y en los collados altos, 
    3 en las montaas[4] y sobre el campo. 
    Todos tus tesoros entregar al pillaje 
    por el pecado de tus lugares altos 
    en todo tu territorio. 
    4 Perders la heredad[5] que yo te di, 
    y te har servir a tus enemigosen tierra que no has conocido, 
    porque en mi furorhabis encendido un fuego 
    que arder para siempre".[6] 
    5 [7] As ha dicho Jehov: 
    "Maldito aquel que confa en el hombre, 
    que pone su confianzaen la fuerza humana, 
    mientras su corazn se aparta de Jehov! 
    6 Ser como la retamaen el desierto, 
    y no ver cuando llegue el bien, 
    sino que morar en los sequedales en el desierto, 
    en tierra despoblada y deshabitada. 
    7 "Bendito el hombreque confa en Jehov, 
    cuya confianza est puesta en Jehov!, 
    8 porque ser como el rbol plantadojunto a las aguas, 
    que junto a la corrienteechar sus races. 
    No temer cuando llegue el calor, 
    sino que su hoja estar verde. 
    En el ao de sequa 
    no se inquietar 
    ni dejar de dar fruto.[8] 
    9 "Engaoso es el corazn 
    ms que todas las cosas, y perverso;[9] 
    quin lo conocer? 
    10 Yo, Jehov, que escudrio la mente, 
    que pruebo el corazn,[10] 
    para dar a cada uno segn su camino, 
    segn el fruto de sus obras!"[11] 
    11 Como la perdiz que cubrelo que no puso, 
    es el que injustamenteamontona riquezas:[12] 
    en la mitad de sus das las dejar, 
    y en su final ser un insensato. 
    12 Trono de gloria,excelso desde el principio, 
    es el lugar de nuestro santuario.[13] 
    13 Jehov, esperanza de Israel!, 
    todos los que te dejansern avergonzados, 
    y los que se apartan de tisern inscritos en el polvo,[14] 
    porque dejaron a Jehov,manantial de aguas vivas.[15] 
    14 [16] Sname, Jehov, y quedar sano; 
    slvame, y ser salvo, 
    porque t eres mi alabanza. 
    15 La gente me dice: 
    "Dnde est la palabra de Jehov? 
    Que se cumpla ahora!" 
    16 Mas yo no he ido en pos de ti 
    para incitarte a castigarlos,[17] 
    ni dese el da de la calamidad; 
    t lo sabes. 
    Lo que de mi boca ha salido,fue en tu presencia. 
    17 No me seas t por espanto, 
    pues mi refugio eres t en el da malo. 
    18 Averguncense los que me persiguen, 
    y no sea yo avergonzado; 
    asmbrense ellos, y yo no me asombre; 
    trae sobre ellos el da malo 
    y quebrntalos con doble quebranto. 

Observancia del sbado

19 As me ha dicho Jehov: "Ve y ponte a la puerta de los Hijos del pueblo,[18] por la cual entran y salen los reyes de Jud; ponte en todas las puertas de Jerusaln, 20 y diles: "Od la palabra de Jehov, reyes de Jud, todo Jud y todos los habitantes de Jerusaln que entris por estas puertas! 21 As ha dicho Jehov: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en sbado y de meterla por las puertas de Jerusaln.[19] 22 No saquis carga de vuestras casas en sbado, ni hagis trabajo alguno, sino santificad el sbado, como mand a vuestros padres.[20] 23 Pero ellos no escucharon ni inclinaron su odo, sino que endurecieron su corazn para no escuchar ni recibir correccin. 
24 "No obstante, si vosotros me obedecis, dice Jehov, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en sbado, sino que santificis el sbado y no hacis en l ningn trabajo, 25 entrarn por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los prncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus prncipes, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln; y esta ciudad ser habitada para siempre. 26 Y vendrn de las ciudades de Jud, de los alrededores de Jerusaln, de la tierra de Benjamn, de la Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehov. 27 Pero si no me obedecis para santificar el sbado, para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusaln en sbado, yo har descender fuego en sus puertas, que consumir los palacios de Jerusaln y no se apagar"". 
						 NOTAS:

1. 17.1 Estas vigorosas expresiones hacen ver hasta qu punto el pecado haba echado races en la vida de la nacin (vanse Jer 9.3 nota e; 13.23 nota p ). Su corazn: Vase Sal 12.2 n. 
2. 17.1 En los cuernos de sus altares: Vase Ex 27.2 n. Cuando se ofrecan sacrificios de expiacin por el pecado, se rociaban los cuernos del altar con la sangre de la vctima (cf. Lv 4.25). Pero el pecado de Jud se haba adherido de tal manera que ya no poda ser purificado con ese rito expiatorio. 
3. 17.2 Imgenes de Asera: Vase Jue 3.7 nota c. rboles frondosos: Los sitios poblados de rboles y con vegetacin exuberante eran particularmente apropiados para rendir culto a los dioses de la fertilidad (vase Is 65.3 nota d ). 
4. 17.2-3 Collados altos,... las montaas: Vase Jer 2.20 nota v. 
5. 17.4 Perders la heredad: Segn versiones antiguas: tendrs que abandonar. 
6. 17.1-4 El texto hebreo de estos v. presenta numerosas dificultades, pero el sentido del conjunto resulta suficientemente claro. Los v. 3-4 son una repeticin parcial de Jer 15.13-14. 
7. 17.5-13 Los textos poticos y en prosa reunidos en el resto de este cap. pertenecen a distintos gneros literarios y no ofrecen ninguna unidad temtica. 
8. 17.5-8 Este poema, en el que se contraponen una maldicin y una bienaventuranza, es muy semejante al Salmo! . La correspondencia ms notoria es la comparacin del que confa en el Seor con un rbol plantado junto a una corriente de agua (v. 8; Sal 1.3). La diferencia ms notable es la referencia a la Ley, que en el salmo desempea un papel importante y aqu, por el contrario, ni siquiera se menciona. 
9. 17.9 Y perverso: lit. y sin remedio, es decir, irremediablemente enfermo. 
10. 17.10 Sal 7.9; Jer 11.20; Ap 2.22-23. 
11. 17.10 Vanse las referencias en Ro 2.6 n. y cf. Pr 24.12; Ez 18.30; Mt 16.27. 
12. 17.11 La comparacin propuesta en este proverbio popular parece apuntar a lo siguiente: la perdiz que cubre lo que no puso, no puede retener sus cras, porque estas, apenas empiezan a crecer, reconocen por instinto que no pertenecen a la misma especie y la abandonan. De manera semejante, el que injustamente amontona riquezas no puede conservar los bienes mal adquiridos. 
13. 17.12 El santuario (templo) de Jerusaln, y ms concretamente el Lugar santsimo o Santo de los santos, era considerado la morada del Seor (cf. 1 R 8.6,12-13), que tiene su trono sobre los querubines. 
14. 17.13 Los inscritos en el polvo contrastan manifiestamente con los escritos en el libro de la vida (vase Ex 32.31-32 n.). Algunos, sin embargo, piensan que esta frase debe traducirse: Todos los que en esta tierra te abandonan deben ser humillados. 
15. 17.13 Manantial de aguas vivas: Vase Jer 2.13 nota . 
16. 17.14-18 Este poema es la tercera de las "Confesiones de Jeremas", compuesta en el estilo de los salmos de lamentacin y de splica. Vanse Jer 11.18--12.6 n. y la Introduccin a los Salmos. 
17. 17.16 Para incitarte a castigarlos: texto probable. Heb. para no ser pastor detrs de ti. 
18. 17.19 La puerta de los Hijos del pueblo: de localizacin desconocida. Otra posible traduccin: La Puerta de Benjamn, tambin de localizacin incierta. Algunos identifican esta puerta con la puerta de las Ovejas (Neh 3.1,32) o con la puerta del Juicio (Neh 3.31), localizadas al norte y nordeste en el muro de Jerusaln, respectivamente. Sobre la importancia de las puertas de una ciudad, vanse Rut 3.11 n.; 4.1 n. 
19. 17.21 Cf. Neh 13.15-22. 
20. 17.22 Ex 20.8-10; Dt 5.12-14; cf. Is 58.13-14. 

Jeremas 18


La seal del alfarero y el barro 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas, diciendo: 2 "Levntate y desciende a casa del alfarero,[2] y all te har oir mis palabras". 3 Descend a casa del alfarero, y hall que l estaba trabajando en el torno. 4 Y la vasija de barro que l haca se ech a perder en sus manos, pero l volvi a hacer otra vasija, segn le pareci mejor hacerla. 
5 Entonces vino a m palabra de Jehov, diciendo: 6 "No podr yo hacer con vosotros como este alfarero, casa de Israel?, dice Jehov. Como el barro en manos del alfarero, as sois vosotros en mis manos, casa de Israel. 7 En un instante hablar contra naciones y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir.[3] 8 Pero si esas naciones se convierten de su maldad contra la cual habl, yo me arrepentir del mal que haba pensado hacerles, 9 y en un instante hablar de esas naciones y de esos reinos, para edificar y para plantar. 10 Pero si hacen lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentir del bien que haba determinado hacerles. 
11 "Ahora, pues, habla a todo hombre de Jud y a los habitantes de Jerusaln, diciendo: "Esto ha dicho Jehov: Yo dispongo el mal contra vosotros, y contra vosotros trazo planes; convirtase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras". 12 Pero dirn: "Es intil, porque en pos de nuestros dolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazn"".[4] 
    13 Por tanto, as dice Jehov: 
    "Preguntad ahora a las naciones, 
    quin ha odo cosa semejante. 
    Algo horrible ha hecho la virgende Israel! 
    14 Faltar la nieve de las rocas 
    de las montaas del Lbano? 
    Faltarn las aguas fras 
    que fluyen de lejanas tierras?[5] 
    15 Pues mi pueblo me ha olvidado, 
    quemando incienso a lo que es vanidad! 
    Ha tropezado[6] en sus caminos, 
    en las sendas antiguas, 
    para caminar por senderos 
    y no por un camino bien dispuesto. 
    16 Han convertido su tierra en desolacin, 
    en objeto de burla perpetua; 
    todo aquel que pase por ella, 
    se asombrar y menear la cabeza. 
    17 Delante del enemigo los esparcircomo viento del este. 
    En el da de su perdicin 
    les mostrar las espaldas, y no el rostro". 

Conspiracin del pueblo yoracin de Jeremas

18 [7] Ellos dijeron: "Venid y preparemos un plan contra Jeremas, porque la instruccin no le faltar al sacerdote ni el consejo al sabio ni la palabra al profeta. Venid calumnimoslo y no atendamos a ninguna de sus palabras". 
    19 Jehov, fjate en m 
    y oye la voz de los que contiendenconmigo. 20 Se da mal por bien, 
    para que hayan cavado un hoyopara mi vida? 
    Acurdate que me puse delante de ti 
    para hablar bien por ellos, 
    para apartar de ellos tu ira. 
    21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre, 
    disprsalos por medio de la espada, 
    queden sus mujeres sin hijos y viudas. 
    Sean puestos a muerte sus maridos, 
    y los jvenes, heridos a espada en la guerra. 
    22 igase el clamor de sus casas, 
    cuando de repente traigassobre ellos un ejrcito!, 
    porque cavaron un hoyo para atraparme, 
    y bajo mis pies han escondido lazos. 
    23 Pero t, Jehov, conoces todo su consejo 
    contra m para darme muerte. 
    No perdones su maldad 
    ni borres su pecadode delante de tu rostro. 
    Tropiecen ellos delante de ti, 
    y haz as con ellosen el tiempo de tu enojo! 
						 NOTAS:

1. 18.1-17 Este relato en prosa (v. 1-12) muestra cmo un espectculo cotidiano y aparentemente trivial puede convertirse en medio de revelacin divina. En el taller del alfarero que hace y rehace sus vasijas, Jeremas descubre la accin de Dios que modela y remodela a su pueblo conforme a sus designios. En los v. 7-10 se afirma expresamente que esa accin divina no se limita al pueblo de Israel sino que se extiende a todas las naciones. Vase Jer 1.11-19 n.; cf. tambin Is 64.8; Ro 9.20-21. 
2. 18.2 La mencin de la puerta oriental junto al Valle de Ben-hinom (vase Jer 19.2 nota c ) hace suponer que la casa del alfarero se encontraba cerca de ese valle, al sur de Jerusaln. 
3. 18.7 Arrancar, derribar y destruir: Vase Jer 1.10 n. 
4. 18.12 Este deliberado y desafiante rechazo del Seor y de la salvacin que l ofrece se describe de distintas maneras en el libro de Jeremas (cf. Jer 2.27; 3.19-20; 5.7; 8.5). Cf. especialmente Jer 6.16-17. 
5. 18.14 Faltarn las aguas... tierras?: texto probable. 
6. 18.15 Ha tropezado: heb. lo han extraviado (aludiendo, probablemente, a los lderes nacionales). Segn el texto griego: se ha extraviado. Las sendas antiguas: Vase Jer 6.16 nota . Los senderos desconocidos (no por un camino bien dispuesto ) son todo aquello que aparta del Seor. 
7. 18.19-23 Este poema es el cuarto de las "Confesiones de Jeremas" (vanse Jer 11.18--12.6 n. e Introduccin a los Salmos ). El v. 18 es un prembulo a esta oracin. 

Jeremas 19


La seal de la vasija rota 

1 [1] As dijo Jehov: "Ve a comprar al alfarero una vasija de barro, y lleva contigo a algunos de los ancianos del pueblo y de los ancianos de entre los sacerdotes. 2 Sal luego al valle del hijo de Hinom,[2] que est a la entrada de la puerta oriental,[3] y proclama all las palabras que yo te dir. 3 Dirs: "Od palabra de Jehov, reyes de Jud y habitantes de Jerusaln. Esto dice Jehov de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo traigo sobre este lugar un mal tan grande que a todo el que lo oiga le zumbarn los odos,[4] 4 porque me abandonaron y enajenaron este lugar ofreciendo en l incienso a dioses extraos, que ni ellos haban conocido, ni sus padres, ni los reyes de Jud; y llenaron este lugar de sangre de inocentes. 5 Edificaron lugares altos a Baal,[5] para quemar en el fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mand ni dije ni me vino al pensamiento.[6] 6 Por tanto, he aqu vienen das, dice Jehov, que este lugar no se llamar ms Tofet[7] ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la Matanza.[8] 7 Y desvanecer[9] el consejo de Jud y de Jerusaln en este lugar. Los har caer a espada delante de sus enemigos y en las manos de los que buscan sus vidas. Dar sus cuerpos para comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. 8 Pondr a esta ciudad por espanto y burla; todo aquel que pase por ella se asombrar y se burlar de su destruccin. 9 Les har comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas. Cada uno comer la carne de su amigo, en el asedio y el apuro con que los angustiarn sus enemigos y los que buscan sus vidas".[10] 
10 "Entonces quebrars la vasija ante los ojos de los hombres que van contigo, 11 y les dirs: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: De esta forma quebrantar a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar ms; y en Tofet sern enterrados, porque no habr otro lugar para enterrar. 12 As har a este lugar, dice Jehov, y a sus habitantes; dejar esta ciudad como a Tofet. 13 Las casas de Jerusaln y las casas de los reyes de Jud sern como el lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso a todo el ejrcito del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos"". 
14 Volvi Jeremas de Tofet, adonde Jehov le envi a profetizar, se par en el atrio de la casa de Jehov y dijo a todo el pueblo: 15 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas todo el mal que habl contra ella, porque han endurecido su corazn para no oir mis palabras". 
						 NOTAS:

1. 19.1-15 Este relato describe otra accin simblica de Jeremas: rompe pblicamente un cntaro y pronuncia al mismo tiempo un orculo en el que anuncia el desastre que se avecina sobre Jerusaln y Jud. Luego, proclama un anuncio semejante en el atrio del templo (v. 14-15). Vase Jer 13.1-11 n. 
2. 19.2 Valle del hijo de Hinom: Vase Jer 2.23 nota b, y cf. 2 R 23.10; Jer 32.34-35. 
3. 19.2 Puerta Oriental: otra posible traduccin: Puerta de los Tiestos. Se desconoce la ubicacin exacta de esta puerta en la antigua ciudad de Jerusaln. Se ha pensado que estaba en la parte oriental del Valle de Ben-hinom, cerca del lugar donde los alfareros arrojaban los tiestos rotos o defectuosos. Algunos la identifican con la puerta del Muladar, mencionada en Neh 2.13; 3.13-14; 12.31. 
4. 19.3 Yo traigo... odos: 2 R 21.12. 
5. 19.5 Baal: Vase Jue 2.13 n. 
6. 19.5 Vase Lv 18.21 n.; cf. Is 57.5. 
7. 19.6 Tofet: Vase Jer 7.31 nota s. 
8. 19.6 Valle de la Matanza: Vase Jer 7.32 n. 
9. 19.7 Desvanecer: En hebreo, esta expresin tiene un sonido semejante al de la palabra traducida por vasija de barro, en el v. 1. Ntese asimismo que las acciones simblicas de los profetas, lo mismo que la palabra de Dios que anunciaban (cf. Is 55.10-11), tenan poder efectivo. Vase, a este respecto, Jer 13.1-11 n. 
10. 19.9 Cf. Dt 28.53-57; Ez 5.10. 

Jeremas 20


Profeca contra Pasur

1 El sacerdote Pasur hijo de Imer,[1] que presida como principal en la casa de Jehov, oy a Jeremas profetizar estas palabras. 2 Entonces Pasur hizo azotar al profeta Jeremas y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamn,[2] la cual conduca a la casa de Jehov. 3 Al da siguiente, Pasur sac a Jeremas del cepo. Le dijo entonces Jeremas: "Jehov no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-misabib.[3] 4 Y as ha dicho Jehov: "He aqu, yo har que seas un terror para ti mismo y para todos los que bien te quieren. Caern por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo vern. A todo Jud entregar en manos del rey de Babilonia, que los llevar cautivos a Babilonia y los matar a espada. 5 Entregar asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas. Entregar todos los tesoros de los reyes de Jud en manos de sus enemigos, que los saquearn, los tomarn y los llevarn a Babilonia. 6 Y t, Pasur, y todos los que habitan en tu casa iris cautivos. Entrars en Babilonia y all morirs. All sers enterrado, t y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira"". 

Lamento de Jeremas 

7 [4] Me sedujiste,[5] Jehov, 
    y me dej seducir![6] 
    Ms fuerte fuiste que yo, y me venciste! 
    Cada da he sido escarnecido, 
    cada cual se burla de m! 
    8 Cuantas veces hablo, doy voces, grito: 
    "Violencia y destruccin!",[7] 
    porque la palabra de Jehov 
    me ha sido para afrenta y escarnio cada da. 
    9 Por eso dije: "No me acordar ms de l 
    ni hablar ms en su nombre!" 
    No obstante, haba en mi corazn 
    como un fuego ardientemetido en mis huesos. 
    Trat de resistirlo, pero no pude.[8] 
    10 He odo lo que muchos murmuran: 
    "Terror por todas partes![9] 
    Denunciadlo, denuncimoslo!" 
    Todos mis amigos esperabanque claudicara. 
    Decan: "Quiz se engae, 
    y prevaleceremos contra l 
    y tomaremos de l nuestra venganza!" 
    11 Mas Jehov est conmigo 
    como un poderoso gigante; 
    por tanto, los que me persiguentropezarn 
    y no prevalecern; 
    sern avergonzados en gran manera,porque no prosperarn; 
    tendrn perpetua confusin,que jams ser olvidada. 
    12 Jehov de los ejrcitos, 
    que pruebas a los justos, 
    que ves los pensamientos y el corazn,[10] 
    vea yo tu venganza de ellos, 
    porque a ti he encomendado mi causa![11] 
    13 Cantad a Jehov, alabad a Jehov, 
    porque ha librado la vida del pobrede mano de los malignos! 
    14 Maldito el da en que nac![12] 
    Que no sea bendecido el daen que mi madre me dio a luz! 
    15 Maldito el hombre que dio la noticiaa mi padre, diciendo: 
    "Un hijo varn te ha nacido", 
    causndole gran alegra! 
    16 Sea tal hombre como las ciudades 
    que asol Jehovsin volverse atrs de ello;[13] 
    que oiga gritos por la maana 
    y voces a medioda, 
    17 porque no me mat en el vientre. 
    Mi madre entonceshubiera sido mi sepulcro, 
    pues su vientre habra quedado embarazado para siempre. 
    18 Para qu sal del vientre? 
    Para ver trabajo y dolor, 
    y que mis das se gastaran en afrenta? 
						 NOTAS:

1. 20.1 Pasur hijo de Imer: Vase Jer 21.1-2 nota c. Su cargo haca de l algo as como un jefe de seguridad del templo. 
2. 20.2 Esta puerta superior de Benjamn no debe confundirse con la puerta de Benjamn mencionada en Jer 37.13; 38.7, que era una de las entradas a la ciudad de Jerusaln. Probablemente se trata de la puerta situada al norte del templo, en direccin al territorio de Benjamn, que algunos identifican con la puerta superior construida por el rey Jotam de Jud (cf. 2 R 15.35; Ez 9.2). 
3. 20.3 Magor-misabib: En hebreo, este nombre significa hay terror por todas partes, frase caracterstica del profeta Jeremas. 
4. 20.7-18 En esta parte del cap. se encuentra otra de las "Confesiones de Jeremas". Una vez ms, el profeta manifiesta su dolor por las burlas y persecuciones de que es objeto. Ninguna otra de las "Confesiones" expresa con tanto vigor la tensin que produce en su alma la necesidad de proclamar la palabra de Dios a un auditorio hostil y poco dispuesto a recibirla. Vase Jer 11.18--12.6 n. 
5. 20.7 Me sedujiste: o bien, me has engaado, has abusado de mi ingenuidad. Jeremas se lamenta de haber sido engaado por Dios, es decir, de haber sido enviado a cumplir la misin proftica sin conocer de antemano todos los sufrimientos que le iba a producir la fidelidad a esa misin. 
6. 20.7 El verbo hebreo traducido por seducir se emplea en otros textos para hablar de la violacin de una joven virgen (Ex 22.16), o de la mujer que se vale de sus encantos para seducir a un hombre (Jue 16.5). Cf. tambin Ez 14.9. 
7. 20.8 Violencia y destruccin!: posible alusin a la invasin de Jud por el ejrcito de Babilonia (cf. Jer 51.34-35), o bien a la violencia, opresin e injusticia en el interior de la comunidad (cf. Jer 6.7). 
8. 20.9 Esta es una magnfica expresin de la lucha en que se debata el alma del profeta: por una parte, el deseo de abandonar un ministerio que solo le produca sufrimientos (vase Jer 9.2 nota b ); y por otra, la imposibilidad de resistirse a una compulsin interior mucho ms fuerte que l. En Jer 4.19 el profeta se expresa en trminos parecidos a los de este v.; cf. tambin Am 3.8; 1 Co 9.16. 
9. 20.10 Terror por todas partes!: Segn algunos intrpretes, esta frase se habra convertido en una especie de apodo de Jeremas, debido a la frecuencia con que la pronunciaba. Vase Jer 20.3 n. 
10. 20.12 Ves los pensamientos y el corazn: Vase Jer 11.20 nota q. 
11. 20.10-12 Sal 6.9-10; 31.13-18; Jer 46.5; 49.29; Lm 2.22. 
12. 20.14-18 En esta parte final, el lamento de Jeremas adquiere un tono de honda desesperacin. La vida se le presenta como algo absolutamente falto de sentido, en vista de los reiterados fracasos que debi experimentar. Este grito de dolor del profeta tiene un notable paralelo en Job 3.1-19. 
13. 20.16 Las ciudades... atrs de ello: alusin a la destruccin de Sodoma y Gomorra. Cf. Gn 19; Is 1.9. 

Jeremas 21


Jerusaln ser destruida 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas, cuando el rey Sedequas[2] envi a l a Pasur hijo de Malquas[3] y al sacerdote Sofonas hijo de Maasas,[4] para que le dijeran: 2 "Consulta ahora acerca de nosotros a Jehov, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia,[5] hace guerra contra nosotros; quiz Jehov haga con nosotros segn todas sus maravillas, y aquel se aleje de nosotros".[6] 
3 Jeremas les respondi: "Diris esto a Sedequas: 4 "As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Yo vuelvo atrs las armas de guerra[7] que estn en vuestras manos, con las que peleis contra el rey de Babilonia; y a los caldeos que estn fuera de la muralla y os tienen sitiados, yo los reunir en medio de esta ciudad. 5 Pelear contra vosotros[8] con mano extendida y con brazo fuerte,[9] con furor, con enojo e ira grande.[10] 6 Herir a los habitantes de esta ciudad; los hombres y las bestias morirn de una gran peste. 7 Despus, dice Jehov, entregar a Sedequas, rey de Jud, a sus criados, al pueblo y a los que queden[11] de la pestilencia, de la espada y del hambre[12] en la ciudad, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas. l los herir a filo de espada; no los perdonar, ni tendr piedad de ellos ni mostrar por ellos compasin". 
8 "Y a este pueblo dirs: "As ha dicho Jehov: Yo pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.[13] 9 El que quede en esta ciudad morir por la espada, el hambre o la peste; pero el que salga y se pase a los caldeos que os tienen sitiados, vivir, y su vida le ser por botn,[14] 10 porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal y no para bien, dice Jehov;[15] en manos del rey de Babilonia ser entregada, y l le prender fuego".[16] 
11 "Y a la casa del rey de Jud[17] dirs: 
    ""Od palabra de Jehov: 
    12 Casa de David, esto dice Jehov: 
    Haced de maana justicia[18] 
    y librad al oprimido de mano del opresor, 
    para que mi ira no salga como un fuego 
    que se enciende y no hay quien lo apague, 
    a causa de la maldad de vuestras obras. 
    13 "Yo estoy contra ti,[19] 
    moradora del valley de la piedra de la llanura,[20] 
    dice Jehov; 
    los que decs:Quin subir contra nosotros? ptab Quin entrar en nuestros refugios? 
    14 Yo os castigar conforme al frutode vuestras obras, 
    dice Jehov, 
    y har encender fuego en su bosque,[21] 
    y consumir todos sus alrededores"". 
						 NOTAS:

1. 21.1-10 La siguiente seccin (21.1--23.8) incluye textos en prosa y mensajes profticos relativos a los ltimos reyes y a la casa real de Jud. El tono predominante es de juicio y reprobacin por los abusos cometidos, pero al final el profeta anuncia la futura restauracin de la nacin y de la monarqua davdica, y proclama el advenimiento de un descendiente de David que gobernar al pueblo de Dios con sabidura y justicia (23.5-6). 
2. 21.1-2 En varias oportunidades Sedequas , de Jud, acudi a Jeremas para consultarlo o pedirle que intercediera ante el Seor. Unas veces, como aqu y en Jer 37.3-10, lo hizo por intermedio de emisarios; otras veces l mismo se encontr con el profeta en privado (Jer 37.17-21; 38.14-28). 
3. 21.1-2 Pasur hijo de Malquas: Este oficial del reino no es Pasur hijo de Imer, quien era sacerdote y jefe de seguridad en el templo (Jer 20.1). En Jer 38.1-4 se menciona a este oficial entre los funcionarios que acusaron a Jeremas de traicin y pidieron su condena a muerte. 
4. 21.1-2 Sofonas hijo de Maasas: Cf. Jer 29.24-32. 
5. 21.1-2 Nabucodonosor, rey de Babilonia, atac la ciudad de Jerusaln y la destruy despus de un prolongado asedio (586 a.C.). Cf. 2 R 25.1-11; 2 Cr 36.17-21. Vase Jer 1.14-15 n. 
6. 21.1-2 El rey Sedequas parece aludir a la milagrosa liberacin de Jerusaln acaecida un siglo antes, cuando la ciudad fue atacada y sitiada por Senaquerib, rey de Asiria (2 R 18.13--19.37). 
7. 21.4 Las armas de guerra: otra posible traduccin: las tropas. 
8. 21.5 Pelear contra vosotros: En tiempos del xodo y de la conquista de Canan, el Seor haba combatido a favor de Israel (cf. Ex 15.1-10; Jos 10.9-14; Jue 5.10-11). Ahora se han invertido los papeles, a causa de los pecados del pueblo y de su obstinacin en el mal. Vanse Jer 2.23 nota a; 9.3 nota e; 13.23 nota p. 
9. 21.5 Con mano extendida y con brazo fuerte: expresin tpica de Deuteronomio (Dt 4.34; 5.15; 7.19; 11.2; 26.8). Vase tambin Jer 7.1-15 n. 
10. 21.5 Dt 29.28; Jer 32.37. 
11. 21.7 Cf. 2 R 25.6-7. 
12. 21.7 Pestilencia, de la espada y del hambre: Vanse las referencias en Jer 14.12 n. 
13. 21.8 Cf. Dt 30.15-19. 
14. 21.9 Jer 38.2. 
15. 21.10 Jer 38.17-18. 
16. 21.8-10 Para Jeremas, la nacin de Jud ya no poda escapar al juicio de Dios a causa de sus pecados (vanse Jer 2.23 nota a; 9.3 nota e; 13.23 nota p ), y Babilonia era el instrumento elegido por el Seor para ejecutar sus designios (vase Jer 27.6 n.). Por lo tanto, someterse al rey de Babilonia era obedecer a la voluntad de Dios y la nica forma de salvar a la nacin del desastre inminente. Sin embargo, muchos contemporneos de Jeremas no comprendieron el verdadero sentido de su mensaje y lo acusaron de traicin a la patria (cf. Jer 38.4). 
17. 21.11-12 Casa del rey de Jud: El trmino casa, en este contexto, equivale a dinasta. Todos los reyes de Jud fueron descendientes del rey David (cf. 2 S 7.16). 
18. 21.11-12 Lo que ms se esperaba del rey, en el antiguo Israel, era el establecimiento de un orden social justo y la administracin efectiva de la justicia, sobre todo en favor de los ms dbiles (vanse Sal 72.1-2 n.; 101 nota a y 101.1 n.). La costumbre estableca que el rey resolviera los pleitos temprano en la maana (cf. 2 S 15.2). 
19. 21.13 El contexto indica que este breve orculo (v. 13-14) se refiere a la ciudad de Jerusaln, aunque no la mencione expresamente. 
20. 21.13 Moradora... de la llanura: Estas expresiones no corresponden a la posicin geogrfica de la ciudad de Jerusaln. Por eso se ha pensado que el mensaje estuvo destinado originariamente contra otra ciudad, y que luego fue aplicado a la capital del reino de Jud. 
21. 21.14 Su bosque: Quiz se trata de una alusin al llamado "bosque del Lbano" y a otros edificios construidos con cedros (vase 1 R 7.2 n.; cf. Jer 22.6-7). 

Jeremas 22


Profecas contra los reyes de Jud

1 As dijo Jehov: "Desciende[1] a la casa del rey de Jud y habla all esta palabra. 2 Dile: "Od palabra de Jehov, rey de Jud que ests sentado sobre el trono de David,[2] t, tus siervos y tu pueblo que entra por estas puertas. 3 As ha dicho Jehov: Actuad conforme al derecho y la justicia,[3] librad al oprimido de mano del opresor y no robis al extranjero, al hurfano y a la viuda, ni derramis sangre inocente en este lugar.[4] 4 Porque si efectivamente obedecis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono entrarn montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa, ellos, sus criados y su pueblo. 5 Pero si no escuchis estas palabras, por m mismo he jurado,[5] dice Jehov, que esta casa quedar desierta"".[6] 
6 As ha dicho Jehov acerca de la casa del rey de Jud: 
    "Como Galaad eres t para m, 
    y como la cima del Lbano;[7] 
    sin embargo, te convertir en soledad, 
    y quedars como las ciudadesdeshabitadas. 
    7 Preparar contra ti destructores, 
    cada uno con sus armas; 
    cortarn tus cedros escogidos 
    y los echarn en el fuego. 
8 "Muchas gentes pasarn junto a esta ciudad, y dir cada uno a su compaero: "Por qu hizo esto Jehov con esta gran ciudad?" 9 Y se les responder: "Porque dejaron el pacto de Jehov, su Dios, adoraron a dioses extraos y los sirvieron"".[8] 
    10 No lloris al muerto[9] 
    ni por l os condolis; 
    llorad amargamente por el que se va, 
    porque no volver jams 
    ni ver la tierra donde naci. 
11 Porque as ha dicho Jehov acerca de Salum hijo de Josas, rey de Jud, el cual rein en lugar de Josas, su padre, y que sali de este lugar: "No volver ms aqu, 12 sino que morir en el lugar adonde lo llevaron cautivo, y no ver ms esta tierra.[10] 
    13 [11] "Ay del que edifica su casa sin justicia 
    y sus salas sin equidad, 
    sirvindose de su prjimo de balde, 
    sin darle el salario de su trabajo![12] 
    14 Que dice: "Edificar para muna casa espaciosa, 
    de grandes salas"; 
    y le abre ventanas, 
    la cubre de cedro 
    y la pinta de bermelln. 
    15 Reinars t, porque te rodeas de cedro?[13] 
    No comi y bebi[14] tu padre, 
    y actu conforme al derecho y la justicia, 
    y le fue bien? 
    16 l juzg la causa del afligidoy del necesitado, 
    y le fue bien. 
    No es esto conocerme a m?,[15] 
    dice Jehov. 
    17 Mas tus ojos y tu corazn 
    no son sino para tu avaricia, 
    para derramar sangre inocente 
    y para oprimir y hacer agravio". 
18 Por tanto, as ha dicho Jehov acerca de Joacim hijo de Josas, rey de Jud: 
    "No lo llorarn, diciendo: 
    "Ay, hermano mo!" y "Ay, hermana!", 
    ni lo lamentarn, diciendo: 
    "Ay, seor! Ay, majestad!" 
    19 En sepultura de asno ser enterrado, 
    arrastrndolo y echndolo 
    fuera de las puertas de Jerusaln.[16] 
    20 Sube al Lbano y clama, 
    y en Basn[17] levanta tu voz 
    y grita hacia todas partes,[18] 
    porque todos tus enamorados[19] son destruidos. 
    21 Te habl en tu prosperidad, 
    mas dijiste: "No escuchar!" 
    Esta fue tu conducta desde tu juventud: 
    nunca escuchaste mi voz. 
    22 A todos tus pastores[20] pastorear el viento, 
    y tus enamorados irn en cautiverio; 
    entonces te avergonzars y te confundirs 
    a causa de toda tu maldad. 
    23 Habitaste en el Lbano, 
    hiciste tu nido en los cedros.[21] 
    Cmo gemirs cuando te vengan dolores, 
    dolores como de una mujerque est de parto! 
24 [22] "Vivo yo, dice Jehov, que si Conas hijo de Joacim, rey de Jud, fuera anillo en mi mano derecha, aun de all te arrancara! 25 Te entregar en manos de los que buscan tu vida, en manos de aquellos cuya vista temes; s, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos. 26 Os har llevar cautivos, a ti y a tu madre que te dio a luz, a una tierra ajena en la que no nacisteis; y all moriris. 27 Y no volvern a la tierra a la cual ansan volver. 
    28 "Es este hombre, Conas,[23] una vasijadespreciada y quebrada? 
    Es un objeto sin valor para nadie? 
    Por qu fueron arrojadosl y su generacin 
    y echados a una tierraque no haban conocido? 
    29 Tierra, tierra, tierra, 
    oye palabra de Jehov!" 
    30 As ha dicho Jehov: 
    "Inscribid a este hombre 
    como privado de descendencia, 
    como un hombre sin xitoen todos sus das, 
    porque ninguno de su descendencia 
    lograr sentarse sobre el trono de David, 
    ni reinar sobre Jud".[24] 
						 NOTAS:

1. 22.1 Desciende: Esta orden hace suponer que el profeta se encontraba en el recinto del templo. Vase Jer 26.10 nota e. 
2. 22.2 Que ests sentado sobre el trono de David: expresin que evoca la promesa hecha por el Seor a David (2 S 7.16). 
3. 22.3 Actuad conforme al derecho y la justicia: Vase Sal 72.1-2 n. 
4. 22.3 Sal 72.4; Is 1.17; Jer 7.6. Sobre el tratamiento de los extranjeros, las viudas y los hurfanos, vase Dt 10.18-19 n. 
5. 22.5 La expresin he jurado, puesta en labios del Seor, es una expresin metafrica que indica el carcter irrevocable de la decisin divina (cf. Sal 110.4). En este sentido, cuando el Seor pronuncia un juramento no puede hacerlo ms que por s mismo (Gn 22.16; Heb 6.13), por su gran nombre (Jer 44.26), por su santidad (Am 4.2; Sal 89.35), o por su misericordia (Sal 89.49). Cf. Is 62.8. 
6. 22.5 La amenaza contra la casa real est en correspondencia con el anuncio de la destruccin del templo (Jer 7.12-15). 
7. 22.6 Galaad y el Lbano se proponen como smbolos de esplendor y abundancia: el primero, por sus bosques, y el segundo, por sus cedros (cf. Is 2.13; 37.24; Zac 11.1). Vanse Dt 2.36-37 nota t; 1 R 7.2 n. 
8. 22.8-9 Vase Dt 29.24-28 n. 
9. 22.10-11 Cf. 2 R 23.29-30; 2 Cr 35.20-25. 
10. 22.10-12 Despus de la muerte de Josas, su hijo Salum (1 Cr 3.15), llamado tambin Joacaz, solo pudo reinar tres meses, ya que el faran Necao lo destituy y lo llev prisionero a Egipto (2 R 23.31-34; 2 Cr 36.1-4). 
11. 22.13-19 Joacim (cf. 2 R 23.34; vase Jer 26.1 n.). Acerca del significado del cambio de nombre, vanse Gn 2.19-20 n. y Nombre en la Concordancia temtica. 
12. 22.13 Lv 19.13; Dt 24.15; Stg 5.4. 
13. 22.15 Reinars... rodeas de cedro?: En esta pregunta llena de irona se resume una de las crticas ms severas que los profetas hicieron a los reyes de Israel y de Jud: la grandeza de un gobernante no se manifiesta en el esplendor de sus construcciones, sino en el esfuerzo por instaurar un orden social justo. Cf. 1 S 8, y vase Sal 72.1-2 n.; 101 n. y 101.1 n. 
14. 22.15 Comi y bebi: La contraposicin entre el padre (Josas) y el hijo (Joacim) tiene tambin algo de irona: un rey puede comer y beber, es decir, gozar de los placeres comunes de la vida, sin dejar por eso de ser un buen gobernante. 
15. 22.16 Ntese la extrema importancia de la verdad expresada en este v. El conocimiento de Dios se identifica concretamente con la defensa del pobre y del oprimido, es decir, con la prctica de la justicia, sobre todo, en favor de los ms dbiles (cf. Is 58.1-12; Am 2.7; Miq 6.8; Stg 1.22-27). De manera semejante, el NT ensea que solo el que ama conoce a Dios, porque Dios es amor (1 Jn 4.7-8). 
16. 22.18-19 Es imposible saber cmo se cumpli este anuncio proftico, ya que los relatos histricos no dicen nada acerca de la sepultura de Joacim (2 R 24.6; 2 Cr 36.8). 
17. 22.20 Basn: Vase Sal 22.12 n. 
18. 22.20 Hacia todas partes: Heb.: desde Abarim: cadena de montaas al nordeste del Mar Muerto (vase Nm 27.12 n.), en la regin de los montes Pisga y Nebo (vase Dt 3.27 n.). 
19. 22.20 Tus enamorados: Jer 30.14; Lm 1.19. El v. 22, que habla del destierro de los enamorados, parece indicar que estos no son los dioses de Canan (Jer 2.20; Os 2.5-13), sino los aliados de Jud en la oposicin a Babilonia (cf. Jer 27.1-3). 
20. 22.22 Tus pastores: (Jer 23.1-2), trmino con que se designa al rey y a todos los que estn investidos de autoridad poltica o religiosa, como los funcionarios del reino, los sacerdotes y los profetas. La referencia a los pastores parece ser el motivo por el cual se incluy este orculo contra Jud en la seccin dedicada a los reyes. 
21. 22.23 Cedros: Cf. Jer 22.15. 
22. 22.24-27 Conas, llamado tambin Joaqun o Jeconas, se rindi ante Nabucodonosor, rey de Babilonia, y fue llevado al exilio junto con los tesoros del palacio real y del templo y con un importante sector de la poblacin (2 R 24.8-17). Segn 2 R 24.8, haba reinado tres meses; segn 2 Cr 36.9, tres meses y diez das. 
23. 22.28 Conas: diminutivo de Jeconas. 
24. 22.30 Ninguno de su descendencia... sobre Jud: El sucesor de Jeconas (Joaqun) fue su to Matanas, que recibi de Nabucodonosor el nombre de Sedequas y rein desde el ao 598 a.C. hasta la cada de Jerusaln en el ao 586 (2 R 24.17). Vase Jer 1.3 nota g. 

Jeremas 23


Regreso del resto 

1 [1] "Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebao!", dice Jehov.[2] 
2 Por tanto, esto ha dicho Jehov, Dios de Israel, a los pastores que apacientan mi pueblo: "Vosotros dispersasteis mis ovejas y las espantasteis. No las habis cuidado. Por eso, yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehov. 3 Yo mismo recoger el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las ech, y las har volver a sus pastizales; y crecern y se multiplicarn. 4 Pondr sobre ellas pastores que las apacienten; y no temern ms, no se amedrentarn ni sern menoscabadas,[3] dice Jehov. 
    5 "Vienen das, 
    dice Jehov, 
    en que levantar a David renuevo[4] justo, 
    y reinar como Rey, el cual ser dichoso 
    y actuar conforme al derechoy la justicia en la tierra. 
    6 En sus das ser salvo Jud, 
    e Israel habitar confiado; 
    y este ser su nombrecon el cual lo llamarn: 
    "Jehov, justicia nuestra".[5] [6] 
7 "Por tanto, vienen das, dice Jehov, en que no dirn ms: "Vive Jehov, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!", 8 sino: "Vive Jehov, que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte y de todas las tierras adonde yo los haba echado!" Y habitarn en su tierra". 

Denuncia de los falsos profetas 

9 [7] A causa de los profetas 
    mi corazn est quebrantadodentro de m, 
    todos mis huesos tiemblan. 
    A causa de Jehov 
    y a causa de sus santas palabras 
    estoy como un ebrio, 
    como un hombre dominado por el vino, 
    10 porque la tierra est llena de adlteros;[8] 
    por la maldicin, la tierra est desierta 
    y los pastizales del desierto se secaron. 
    La carrera de ellos es mala 
    y su valenta no es recta. 
    11 "Tanto el profeta como el sacerdoteson impos; 
    aun en mi casa hall su maldad, 
    dice Jehov.[9] 
    12 Por tanto, su camino 
    ser como resbaladero en la oscuridad; 
    sern empujados, y caern en l; 
    porque yo traer mal sobre ellos 
    en el ao de su castigo, 
    dice Jehov. 
    13 "En los profetas de Samaria[10] 
    he visto desatinos: 
    profetizaban en nombre de Baal 
    e hicieron errar a mi pueblo Israel. 
    14 Y en los profetas de Jerusaln 
    he visto torpezas:[11] 
    cometen adulterios, andan con mentiras 
    y fortalecen las manos de los malos, 
    para que ninguno se conviertade su maldad.[12] 
    Me son todos ellos como Sodoma, 
    y sus moradores como Gomorra.[13] 
    15 Por tanto, esto dice Jehovde los ejrcitos 
    contra aquellos profetas: 
    "Yo les hago comer ajenjos 
    y les har beber agua envenenada,[14] 
    porque de los profetas de Jerusaln 
    sali la impiedad sobre toda la tierra"". 
    16 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "No escuchis las palabras de los profetasque os profetizan; 
    os alimentan con vanas esperanzas; 
    hablan visin de su propio corazn,[15] 
    no de la boca de Jehov. 
    17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: 
    "Jehov dice que tendris paz!" 
    Y a cualquiera que anda trasla obstinacin de su corazn, 
    dicen: "No vendr el malsobre vosotros"". 
    18 Pero quin estuvoen el secreto de Jehov,[16] 
    y vio y oy su palabra? 
    Quin estuvo atento a su palabra 
    y la oy? 
    19 La tempestad de Jehov saldr con furor; 
    la tempestad que est preparada 
    caer sobre la cabeza de los malos. 
    20 No se apartar el furor de Jehov 
    hasta que lo haya hecho 
    y hasta que haya cumplidolos pensamientos de su corazn; 
    al final de los daslo entenderis cabalmente.[17] 
    21 "No envi yo aquellos profetas, 
    pero ellos corran; 
    yo no les habl, 
    mas ellos profetizaban. 
    22 Si ellos hubieran estado en mi secreto, 
    habran hecho oir mis palabrasa mi pueblo, 
    y lo habran hecho volverde su mal camino 
    y de la maldad de sus obras. 
    23 "Soy yo Dios de cerca solamente, 
    dice Jehov, 
    y no Dios de lejos?[18] 
    24 Se ocultar alguno, 
    dice Jehov, 
    en escondrijos donde yo no lo vea? 
    No lleno yo, 
    dice Jehov, 
    el cielo y la tierra?[19] 
25 "Yo he odo lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre: "So, so!"[20] 26 Hasta cundo estar esto en el corazn de los profetas que profetizan mentira, que profetizan el engao de su corazn? 27 Con los sueos que cada uno cuenta a su compaero pretenden hacer que mi pueblo se olvide de mi nombre, del mismo modo que sus padres se olvidaron de mi nombre a causa de Baal? 28 El profeta que tenga un sueo, que cuente el sueo; y aquel a quien vaya mi palabra, que cuente mi palabra verdadera. Qu tiene que ver la paja con el trigo?, dice Jehov. 29 No es mi palabra como un fuego,[21] dice Jehov, y como un martillo que quebranta la piedra? 
30 "Por tanto, yo estoy contra los profetas, dice Jehov, que se roban mis palabras unos a otros. 31 Dice Jehov: Yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: "l lo ha dicho!" 32 Ciertamente, dice Jehov, yo estoy contra los que profetizan sueos mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas. Yo no los envi ni los mand, y ningn provecho han trado a este pueblo, dice Jehov. 
33 [22] "Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta o el sacerdote, diciendo: "Cul es la profeca de Jehov?", les dirs: "Esta es la profeca: Os abandonar, ha dicho Jehov". 34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: "Profeca de Jehov", yo enviar castigo sobre tal hombre y sobre su casa. 35 As diris cada cual a su compaero y cada cual a su hermano: "Qu ha respondido Jehov? Qu dijo Jehov?" 36 Y nunca ms volveris a decir: "Carga de Jehov", porque la palabra de cada uno ser una carga para l, pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehov de los ejrcitos, el Dios nuestro. 37 As dirs al profeta: "Qu te respondi Jehov? Qu dijo Jehov?" 38 Pero si decs: "Carga de Jehov", entonces Jehov dice as: "Porque dijisteis esta palabra, Carga de Jehov, habiendo yo enviado a deciros: No digis: Carga de Jehov, 39 por eso, yo os echar en el olvido[23] y os arrancar de mi presencia, a vosotros y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres; 40 y pondr sobre vosotros afrenta perpetua, eterna confusin que nunca borrar el olvido"". 
						 NOTAS:

1. 23.1-8 La serie de textos relativos a los reyes se completa con una denuncia de los malos pastores (v. 1-2) y con varias promesas de salvacin: la reunificacin del rebao disperso (v. 3-4), la restauracin del reino davdico (v. 5-6) y el retorno de los exiliados (v. 7-8). 
2. 23.1-4 Ez 34.1-10; Jn 10.1-21. 
3. 23.4 Jn 6.37-39. 
4. 23.5 Renuevo: es decir, descendiente. Cf. Is 11.1; Zac 3.8; 6.12. 
5. 23.6 Jehov, justicia nuestra: otra posible traduccin: Jehov, victoria nuestra. En este nombre simblico se resumen todos los bienes prometidos para los tiempos mesinicos. La palabra hebrea traducida por justicia incluye las ideas de rectitud y justicia, salvacin y liberacin. Cf. Is 9.7; Miq 5.4. 
6. 23.5-6 Jer 33.14-16; Ez 34.23. 
7. 23.9-32 Despus de la seccin relativa a los reyes de Jud (Jer 21.11-12; 22.1--23.8), la atencin se dirige hacia los falsos profetas, denunciados como particularmente responsables de la ruina espiritual y material de la nacin. La seccin consta de dos partes: luego de expresar su dolor por la corrupcin generalizada (v. 9-11), Jeremas condena a los profetas que desvan al pueblo del camino verdadero y engendran vanas esperanzas (v. 12-32). Cf. Jer 14.13-15; 27.9-10,16-18; Ez 13.1-16. 
8. 23.10 La palabra adlteros podra entenderse en sentido propio o en sentido figurado, es decir, como referencia a las prcticas de la religin cananea (vase Jer 2.20 nota w ). Es probable que aqu estn implicados los dos sentidos. Cf. Mt 12.39; Mc 8.38. Vase Adulterio en la Concordancia temtica. 
9. 23.11 Cf. Ez 8. 
10. 23.13 Los profetas de Samaria: es decir, los que actuaron en la capital del reino del Norte (vanse 1 R 12.1 nota c; 16.16 n.) antes que esta fuera destruida por los asirios en el ao 721 a.C. (2 R 17.3-6). 
11. 23.14 La presencia de profetas que extraviaban al pueblo con sus enseanzas impona la necesidad de elaborar criterios para distinguir al verdadero profeta del falso. Algunos de estos criterios pueden extraerse de los v. 14-32, donde se describe el comportamiento caracterstico de los falsos profetas: algunos de ellos llegan al extremo de profetizar en nombre de Baal (v. 13); pero incluso los que pretenden hablar en nombre de Jehov, estn moralmente corrompidos e incitan a cometer el mal (v. 14-15); prometen paz y prosperidad, en vez de llamar a la conversin, despertando de ese modo falsas expectativas (v. 17); no han estado en el secreto de Jehov (vase Jer 23.18 n.), y por eso no anuncian la palabra divina sino lo que ellos mismos inventan (v. 16,25-27); adems, se roban unos a otros los mensajes que proclaman (v. 30). A estos criterios negativos pueden aadirse los positivos que se indican en Jer 28.8-9 (cf. Dt 13.1-5; 18.20-22). 
12. 23.13-14 La comparacin de los profetas de Samaria con los de Jerusaln es semejante a la que se establece entre Israel y Jud en Jer 3.6-11. 
13. 23.14 Sodoma y Gomorra son la expresin tpica de los que atraen sobre s el juicio de Dios a causa de sus malas acciones. Cf. Gn 18.20; Is 1.10; Ez 16.46-50. 
14. 23.15 Jer 9.15. 
15. 23.16 Hablan visin de su propio corazn: La misin del profeta es anunciar la palabra de Dios. Por lo tanto, la fuente de su inspiracin no est en l mismo, sino en la revelacin que recibe del Seor. Cf. Jer 1.9-10; 15.16; Ez 3.1-4. 
16. 23.18 Quin estuvo en el secreto de Jehov?: La palabra secreto evoca aqu la idea de una reunin confidencial, destinada a tomar una decisin de comn acuerdo. El verdadero profeta tiene acceso a la intimidad del Seor y, por eso, puede comunicar su palabra (cf. Am 3.7). 
17. 23.19-20 Estos v. se repiten con alguna variante en Jer 30.23-24. 
18. 23.23 Soy yo Dios de cerca... lejos?: El Seor no es un dios local, limitado a una pequea regin, sino que est presente y acta siempre y en todas partes (cf. Is 40.28; 41.4). 
19. 23.24 Sal 139.7-12. 
20. 23.25 Los sueos pueden ser un medio a travs del cual Dios revela su palabra (cf. Gn 20.3; 1 R 3.5), pero en este caso son producto de la imaginacin. Vase Dt 13.1 n. 
21. 23.28-29 No es mi palabra como un fuego?: Cf. Jer 20.9; Heb 12.29. 
22. 23.33-40 En toda esta seccin se hace un juego de palabras con un trmino hebreo que puede significar, de acuerdo con el contexto, carga y profeca o mensaje. 
23. 23.39 Yo os echar en el olvido: segn versiones antiguas: yo los levantar como una carga. 

Jeremas 24


La seal de los higos buenos y malos 

1 [1] Despus de haber transportado Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jeconas hijo de Joacim, rey de Jud, a los prncipes de Jud, y a los artesanos y herreros[2] de Jerusaln, y haberlos llevado a Babilonia, me mostr Jehov dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehov. 2 Una cesta tena higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tena higos muy malos, que de tan malos no se podan comer. 3 Y me dijo Jehov: "Qu ves t, Jeremas?"[3] Yo dije: "Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de tan malos no se pueden comer". 
4 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 5 "As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Como a estos higos buenos, as mirar a los deportados de Jud, a los cuales ech de este lugar a la tierra de los caldeos, para su bien. 6 Porque pondr mis ojos sobre ellos para bien, y los volver a esta tierra. Los edificar y no los destruir; los plantar y no los arrancar.[4] 7 Les dar un corazn[5] para que me conozcan que yo soy Jehov; y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios,[6] porque se volvern a m de todo corazn. 
8 "Y como a los higos malos, que de tan malos no se pueden comer, as ha dicho Jehov, pondr a Sedequas, rey de Jud, a sus prncipes y al resto de Jerusaln que qued en esta tierra, y a los que habitan en la tierra de Egipto.[7] 9 Y los dar por horror[8] y por mal a todos los reinos de la tierra, y por infamia, por refrn,[9] por burla y por maldicin a todos los lugares donde yo los disperse. 10 Y enviar sobre ellos espada, hambre y peste,[10] hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres". 
						 NOTAS:

1. 24.1-10 Este cap. describe una visin simblica y da su interpretacin. Despus de la primera deportacin a Babilonia, en el ao 597 a.C., los habitantes de Jud que no haban ido al exilio podan considerarse ms afortunados o mejores que los exiliados. Pero el profeta considera que no es as. Los higos muy buenos son los deportados, que se convertirn al Seor de corazn, volvern a su tierra y sern el pueblo de Dios. 
2. 24.1 Cf. 2 R 24.12-16; 2 Cr 36.10. 
3. 24.3 Qu ves t, Jeremas?: Jer 1.11,13. 
4. 24.6 Destruir... plantar... arrancar: Vase Jer 1.10 n. 
5. 24.7 Les dar un corazn: otra posible traduccin: les dar entendimiento. Vase Sal 12.2 n.; cf. tambin Jer 31.33; Ez 11.17-20; Ap 21.3. 
6. 24.7 Ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios: Ez 36.28; 37.27; Os 2.23; Zac 13.8-9. 
7. 24.8 Los que habitan en la tierra de Egipto: alusin a los judos que despus de la cada de Jerusaln buscaron refugio en Egipto. Cf. Jer 43--44. 
8. 24.9 Horror: La versin griega (LXX) omite: para el mal. 
9. 24.9 Por refrn: es decir, un castigo proverbial o ejemplar, que todos comentan con espanto y estupor. Vase Sal 69.11 n. 
10. 24.10 Espada, hambre y peste: Vanse las referencias en Jer 14.12 n. 

Jeremas 25


Setenta aos de desolacin 

1 [1] Palabra que vino a Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud en el ao cuarto de Joacim[2] hijo de Josas, rey de Jud, el cual era el ao primero de Nabucodonosor,[3] rey de Babilonia; 2 la cual habl el profeta Jeremas a todo el pueblo de Jud y a todos los habitantes de Jerusaln, diciendo: 3 "Desde el ao trece de Josas hijo de Amn, rey de Jud, hasta este da, que son veintitrs aos,[4] ha venido a m palabra de Jehov, y he hablado desde el principio y sin cesar, pero no escuchasteis. 4 Y envi Jehov a vosotros a todos sus siervos los profetas. Los envi desde el principio y sin cesar; pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro odo para escuchar[5] 5 cuando decan: "Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y habitaris en la tierra que os dio Jehov a vosotros y a vuestros padres para siempre. 6 Pero no vayis en pos de dioses ajenos, sirvindolos y adorndolos, ni me provoquis a ira con la obra de vuestras manos, y no os har mal".[6] 7 Pero no me habis escuchado, dice Jehov, sino que me habis provocado a ira con la obra de vuestras manos para vuestro propio mal. 
8 "Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Por cuanto no habis escuchado mis palabras, 9 yo enviar y tomar a todas las tribus del norte, dice Jehov, y a Nabucodonosor, rey de Babilonia,[7] mi siervo,[8] y los traer contra esta tierra y contra sus habitantes, y contra todas estas naciones en derredor. Los destruir, y los pondr por espanto, por burla y desolacin perpetua. 10 Har que desaparezca de entre ellos la voz del gozo y la voz de la alegra, la voz del novio y la voz de la novia,[9] el ruido del molino y la luz de la lmpara. 11 Toda esta tierra ser convertida en ruinas y en espanto; y servirn estas naciones al rey de Babilonia durante setenta aos.[10] 12 Y cuando se hayan cumplido los setenta aos,[11] dice Jehov, castigar al rey de Babilonia y a aquella nacin, por su maldad, y a la tierra de los caldeos; y la convertir en desolacin perpetua. 13 Traer sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que est escrito en este libro, profetizado por Jeremas contra todas las naciones. 14 Porque tambin ellas estarn sometidas a muchas naciones y a grandes reyes; y yo les pagar conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos". 

La copa de ira para las naciones

15 As me dijo Jehov, Dios de Israel: "Toma de mi mano la copa del vino de este furor,[12] y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envo. 16 Bebern, y temblarn y enloquecern a causa de la espada que yo envo entre ellas". 
17 Yo tom la copa de la mano de Jehov, y di de beber a todas las naciones a las cuales me envi Jehov: 18 a Jerusaln, a las ciudades de Jud, a sus reyes y a sus prncipes, para convertirlos en ruinas, en espanto, en burla y en maldicin, como hasta hoy; 19 al faran, rey de Egipto, a sus servidores, a sus prncipes y a todo su pueblo; 20 y a todo el conjunto de naciones, a todos los reyes de tierra de Uz[13] y a todos los reyes de la tierra de Filistea: de Ascaln, Gaza, Ecrn y el resto de Asdod;[14] 21 de Edom, Moab y los hijos de Amn;[15] 22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidn, a los reyes de las costas que estn de ese lado del mar: 23 Dedn, Tema y Buz,[16] y todos los que se rapan las sienes; 24 a todos los reyes de Arabia, a todos los reyes del conjunto de pueblos que habitan en el desierto; 25 a todos los reyes de Zimri,[17] a todos los reyes de Elam,[18] a todos los reyes de Media;[19] 26 a todos los reyes del norte,[20] los de cerca y los de lejos, a los unos y a los otros, y a todos los reinos del mundo que estn sobre la faz de la tierra. Y el rey de Babilonia[21] beber despus de ellos. 
27 "Les dirs, pues: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Bebed, embriagaos y vomitad; caed y no os levantis, a causa de la espada que yo envo entre vosotros!" 28 Y si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, t les dirs: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Tenis que beberla, 29 porque yo comienzo a causarle mal a la ciudad en la cual es invocado mi nombre,[22] y vosotros seris absueltos? No seris absueltos, porque espada traigo sobre todos los habitantes de la tierra!", dice Jehov de los ejrcitos. 
30 "T, pues, profetizars contra ellos todas estas palabras. Les dirs: 
    ""Jehov ruge desde lo alto, 
    y desde su morada santa da su voz;[23] 
    ruge fuertemente contra su redil; 
    cancin de lagareros canta 
    contra todos los moradores de la tierra. 
    31 Llega el estruendo hasta el fin de la tierra, 
    porque Jehov est en pleitocontra las naciones; 
    l es el Juez de todo mortal 
    y entregar a los impos a la espada, 
    dice Jehov"". 
    32 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "Ciertamente el mal 
    ir de nacin en nacin, 
    y una gran tempestad se levantar 
    desde los extremos de la tierra".[24] 
    33 Yacern los muertos de Jehoven aquel da 
    desde un extremo de la tierrahasta el otro; 
    no se har lamentacin, 
    ni se recogern ni sern enterrados, 
    sino que como estircol quedarnsobre la faz de la tierra.[25] 
    34 Aullad, pastores! Gritad! 
    Revolcaos en el polvo,mayorales del rebao!, 
    porque se han cumplido vuestros das[26] 
    para que seis degollados y esparcidos. 
    Caeris como vaso[27] precioso. 
    35 Se acabar el asilo para los pastores, 
    y no escaparn los mayorales del rebao. 
    36 Voz de la gritera de los pastores, 
    y aullido de los mayorales del rebao!, 
    porque Jehov asol sus pastizales. 
    37 Los pastos delicados sern destruidos 
    por el ardor de la ira de Jehov. 
    38 Dej cual leoncillo su guarida, 
    pues asolada fue la tierra de ellos 
    por la ira del opresor, 
    por el furor de su ira. 
						 NOTAS:

1. 25.1-14 Con esta seccin concluye la primera parte del libro de Jeremas. En ella se resumen los principales temas expuestos en los caps. anteriores y se aade un elemento nuevo: al cabo de setenta aos Babilonia dejar de ejercer la dominacin sobre los pueblos que haba sometido y recibir el justo castigo por sus pecados (v. 11-14). 
2. 25.1 2 R 24.1; 2 Cr 36.5-7; Dn 1.1-2. 
3. 25.1 Nabucodonosor ocup el trono de Babilonia en el ao 604 a.C., despus de la victoria que obtuvo en Carquemis (vanse Jer 46.2 nota d e ndice de mapas ). En esta batalla intervino como prncipe heredero, al frente de las tropas de su padre Nabopolasar. 
4. 25.3 Veintitrs aos: Vase Jer 1.2 n. 
5. 25.4 Jer 7.5-7; 35.15. 
6. 25.6 Jer 7.18; 32.30; 44.8; cf. Ex 20.3-4; Dt 12.29--14.2. 
7. 25.9 Tribus del norte... Nabucodonosor, rey de Babilonia: Vase Jer 1.14-15 n. 
8. 25.9 Mi siervo: Vase Jer 27.6 n. 
9. 25.10 Jer 7.34; 16.9; Ap 18.22-23. 
10. 25.11 Setenta aos: Cf. 2 Cr 36.21; Jer 29.10; Dn 9.2; Zac 1.12. Los israelitas y sus vecinos del antiguo Oriente asignaban a los nmeros, adems de su valor aritmtico, determinados valores simblicos. Uno de los simbolismos ms notorios era el del nmero siete, que representaba la perfeccin y la plenitud. Por lo tanto, el nmero setenta (diez veces siete) sugera espontneamente la idea de algo acabado y completo. Adems, segn Sal 90.10, setenta aos es lo que dura la vida de un hombre, entendiendo esta cifra no como una indicacin rigurosamente precisa, sino como un nmero ideal (cf. Is 23.15-17). Al parecer, estas referencias simblicas deben tomarse en cuenta en la interpretacin de los setenta aos que aqu se mencionan. 
11. 25.12 Cuando se hayan cumplido los setenta aos: Si esta cifra se entiende literalmente, el problema consiste en determinar los acontecimientos que estn al comienzo y al fin de este nmero de aos. Entre los acontecimientos propuestos como punto inicial, estn la cada de Nnive (612 a.C.), la batalla de Carquemis (605), la primera deportacin a Babilonia (598) y la destruccin de Jerusaln (586); entre los puestos al final, la cada de Babilonia (539), el edicto de Ciro (538) y la reconstruccin del templo (hacia el ao 515). Pero ninguno de los cmputos realizados resulta totalmente satisfactorio, y por eso es preferible interpretar el nmero setenta como una cifra redonda y simblica. Los setenta aos equivalen aprox. a tres generaciones (Jer 27.7) y sugieren adems la idea de un perodo completo. Vase Jer 25.11 n. 
12. 25.15 Copa... de este furor: Vase Copa AT (b); NT (c) en la Concordancia temtica. 
13. 25.20 Uz: la patria de Job (vase Gn 10.23 n.; cf. Job 1.1). 
14. 25.20 Ascaln, Gaza, Ecrn y el resto de Asdod: importantes ciudades filisteas al sur de Palestina (vanse Jos 11.22 nota n e ndice de mapas ). 
15. 25.21 Edom, Moab y los hijos de Amn: Vase Jer 9.25-26 nota n. 
16. 25.23 Dedn, Tema y Buz eran tribus rabes del desierto, lo mismo que los pueblos que se rapan las sienes (vase Jer 9.25-26 nota n). 
17. 25.25 Zimri: localizacin no identificada. 
18. 25.25 Elam: Vase Gn 14.1 n. 
19. 25.25 Media: Territorio al norte y al este de Babilonia. Vase Gn 10.2 nota c. 
20. 25.26 Los reyes del norte: es decir, de Babilonia y Asiria, de donde vena la mayor parte de las invasiones. Vase Jer 1.14-15 n. 
21. 25.26 Babilonia: heb. Sheshak, que era una frmula en clave para designar a Babilonia. Vase Jer 51.1 n.; cf. Jer 51.41. 
22. 25.29 La ciudad en la cual es invocado mi nombre: Jerusaln. 
23. 25.30 Jehov ruge... su voz: Cf. Jl 3.16; Am 1.2. 
24. 25.32 Cf. Jer 6.22. 
25. 25.33 Jer 8.1-2. 
26. 25.34 Se han cumplido vuestros das: segn la versin griega (LXX): Ha llegado el momento de la matanza. 
27. 25.34 Vaso: segn la versin griega (LXX) antigua es carneros.

Jeremas 26


2. RELATOS AUTOBIOGRFICOS YANUNCIOS DE SALVACIN (26.1--45.5)



Jeremas es amenazado de muerte 

1 [1] En el principio del reinado de Joacim hijo de Josas,[2] rey de Jud, vino esta palabra de Jehov, diciendo: 2 "As ha dicho Jehov: Ponte en el atrio de la casa de Jehov,[3] y habla a todos los que vienen de las ciudades de Jud para adorar en la casa de Jehov, todas las palabras que yo te mand hablarles. No retengas palabra. 3 Quiz escuchen y se vuelva cada uno de su mal camino; entonces me arrepentir yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras. 4 Les dirs, pues: "As ha dicho Jehov: Si no me obedecis para andar en mi Ley, la cual puse ante vosotros, 5 y para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os he enviado desde el principio y sin cesar, a los cuales no habis escuchado, 6 yo tratar a esta casa como a Silo,[4] y a esta ciudad la pondr por maldicin ante todas las naciones de la tierra"". 
7 Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremas hablar estas palabras en la casa de Jehov. 8 Y cuando termin de hablar Jeremas todo lo que Jehov le haba mandado que hablara a todo el pueblo, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: "De cierto morirs! 9 Por qu has profetizado en nombre de Jehov, diciendo: "Esta Casa ser como Silo y esta ciudad quedar asolada y sin habitantes"?" Y todo el pueblo se reuni contra Jeremas en la casa de Jehov. 
10 Los prncipes de Jud, al oir estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa de Jehov[5] y se sentaron a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehov.[6] 11 Entonces los sacerdotes y los profetas hablaron a los prncipes y a todo el pueblo, diciendo: "Este hombre ha incurrido en pena de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como vosotros habis odo con vuestros propios odos!" 12 Y habl Jeremas a todos los prncipes y a todo el pueblo, diciendo: "Jehov me envi a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que habis odo. 13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y escuchad la voz de Jehov, vuestro Dios; y se arrepentir Jehov del mal que ha hablado contra vosotros.[7] 14 En lo que a m toca, he aqu estoy en vuestras manos; haced de m como mejor y ms recto os parezca. 15 Pero sabed de cierto que si me matis, sangre inocente echaris sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes, porque fue en verdad Jehov quien me envi a vosotros para que dijera todas estas palabras en vuestros odos". 
16 Dijeron los prncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: "No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en el nombre de Jehov, nuestro Dios, nos ha hablado". 17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos del pas y hablaron a todo el pueblo congregado, diciendo: 18 "Miqueas de Moreset[8] profetiz en tiempo de Ezequas, rey de Jud,[9] y habl a todo el pueblo de Jud, diciendo: 
    ""As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    Sin ser arada como un campo, 
    Jerusaln vendr a ser montonesde ruinas 
    y el monte de la Casase llenar de maleza".[10] 
19 "Acaso lo mataron Ezequas, rey de Jud, y todo Jud? No temi a Jehov y or en presencia de Jehov, y Jehov se arrepinti del mal que haba hablado contra ellos? Haremos, pues, nosotros un mal tan grande contra nosotros mismos?" 
20 Hubo tambin un hombre que profetizaba en nombre de Jehov: Uras hijo de Semaas, de Quiriat-jearim,[11] el cual profetiz contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Jeremas. 
21 Oyeron sus palabras el rey Joacim, todos sus grandes y todos sus prncipes. Entonces el rey procur matarlo; pero Uras, dndose cuenta de esto, tuvo temor y huy a Egipto. 22 El rey Joacim envi hombres a Egipto: a Elnatn[12] hijo de Acbor,[13] y a otros hombres con l. 23 Estos sacaron de Egipto a Uras y lo llevaron al rey Joacim, el cual lo mat a espada y arroj su cuerpo a una fosa comn. 
24 Pero la mano de Ahicam[14] hijo de Safn[15] estaba a favor de Jeremas, para evitar que lo entregaran en las manos del pueblo para matarlo. 
						 NOTAS:

1. 26.1-24 Este cap. forma parte de una serie de relatos que muestran a Jeremas en abierto conflicto con las autoridades polticas y religiosas de Jud, especialmente con los falsos profetas (cf., p.e., Jer 27--28). En l se indican las circunstancias en que pronunci el discurso del templo (Jer 7.1--8.3) y se describe la violenta reaccin que provoc el anuncio de la destruccin del santuario (cf. v. 8-9). 
2. 26.1 Joacim hijo de Josas, sustituy a su hermano Joacaz cuando este fue destituido por el faran Necao (cf. 2 R 23.34; 2 Cr 36.4). El principio de su reinado corresponde a los aos 609-608 a.C. 
3. 26.2 Ponte en el atrio de la casa de Jehov: Cf. Jer 7.2. 
4. 26.6 Silo: Vase Jer 7.12 n. 
5. 26.10 La casa del rey y la casa de Jehov eran dos edificios anexos (cf. 2 R 11.19), de manera que los prncipes de Jud, es decir, las autoridades civiles, pudieron recibir la informacin e intervenir rpidamente. Cf. Jer 36.10-12. 
6. 26.10 La intervencin de los prncipes hace que el amotinamiento se convierta en una especie de proceso judicial. Jeremas, el acusado, fundamenta su defensa en el origen divino de su misin (cf. Am 7.15); los sacerdotes y los profetas lo acusan de blasfemia y reclaman para l la pena de muerte (cf. v. 11); los prncipes del pueblo, que hacen las veces de jueces, lo declaran inocente (cf. v. 16); el pueblo asume al comienzo una actitud hostil (cf. v. 7-9), pero al fin reconoce a Jeremas como verdadero profeta (v. 16). 
7. 26.13 Jer 7.5-7. 
8. 26.18 Miqueas de Moreset, contemporneo de Isaas, haba ejercido su actividad proftica en el reino de Jud, un siglo antes que Jeremas. Vase Miq 1.1 nota a. 
9. 26.18 Ezequas fue rey de Jud entre los aos 716 y 687 a.C. (cf. 2 R! 8--20). 
10. 26.18 Este texto es una cita de Miq 3.12. El hecho de que se recuerden las palabras de Miqueas un siglo despus de que las pronunciara da una idea de la viva impresin que originalmente causaron. 
11. 26.20 Este profeta Uras no vuelve a mencionarse en ningn otro pasaje del AT. Quiriat-jearim: Vase Jos 9.17 nota k. 
12. 26.22 Tiempo ms tarde, Elnatn trat de evitar que el rey Joacim quemara el rollo de papiro en el que estaban escritas las palabras de Jeremas (Jer 36.25). 
13. 26.22 Acerca de Acbor, cf. 2 R 22.12,14. 
14. 26.24 Antes de ser funcionario del rey Joaquim, Ahicam haba prestado servicios durante el reinado de Josas (cf. 2 R 22.12,14). Su hijo Gedalas fue gobernador de Jud despus de la cada de Jerusaln en el ao 586 a.C. (cf. 2 R 25.22). 
15. 26.24 En las secciones narrativas del libro de Jeremas se mencionan varios familiares de Safn, el cronista o secretario de Josas, quien ley en presencia del rey el libro de la ley encontrado en el templo (2 R 22.8-10). Cf. Jer 29.3; 36.11-13; 39.14; 40.5. 

Jeremas 27


La seal de los yugos 

1 [1] Al comienzo[2] del reinado de Joacim[3] hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra de parte de Jehov a Jeremas: 2 Jehov me ha dicho: "Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello; 3 los enviars[4] al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Amn,[5] al rey de Tiro y al rey de Sidn, por medio de los mensajeros que vienen a Jerusaln para ver a Sedequas, rey de Jud.[6] 4 Les mandars que digan a sus seores que Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, ha dicho: "As habis de decir a vuestros seores: 5 [7] Yo, con mi gran poder y con mi brazo extendido, b27.5/b iCon mi gran poder y con mi brazo extendido:/i Dt 4.34; 5.15; 7.19; 9.29; 11.2; 26.8. iHice la tierra:/i Vanse las referencias en Jer 32.17 n. [8] hice la tierra, el hombre y las bestias que estn sobre la faz de la tierra, y la di a quien quise. b27.5/b El Seor posee la plenitud del ipoder,/i y l puede drselo a quien quiera. La literatura apocalptica desarrollar ampliamente esta idea. Cf. Dn 2.20-21,37-38; 4.25-32. 6 Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo,[9] y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan. 7 Todas las naciones le servirn a l, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que llegue tambin el tiempo de su misma tierra y la reduzcan a servidumbre muchas naciones y grandes reyes. 
8 "A la nacin y al reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, castigar a tal nacin con espada, con hambre y con peste,[10] dice Jehov, hasta que acabe con ella por medio de su mano. 9 Y vosotros no prestis odo a vuestros profetas, adivinos, soadores, agoreros o encantadores, que os hablan diciendo: No serviris al rey de Babilonia. 10 Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra y para que yo os arroje y perezcis. 11 Pero a la nacin que someta su cuello al yugo del rey de Babilonia y lo sirva, la dejar en su tierra, dice Jehov, la labrar y habitar en ella "". p> 12 Habl tambin a Sedequas, rey de Jud, conforme a todas estas palabras, diciendo: "Someted vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, servidle a l y a su pueblo, y vivid. 13 Por qu moriris t y tu pueblo a espada, de hambre y de peste, segn ha dicho Jehov de la nacin que no sirva al rey de Babilonia? 14 No oigis las palabras de los profetas que os hablan diciendo: "No serviris al rey de Babilonia", porque os profetizan mentira. 15 Porque yo no los envi, ha dicho Jehov, y ellos profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os arroje y perezcis vosotros y los profetas que os profetizan". 
16 Tambin a los sacerdotes y a todo este pueblo habl diciendo: "As ha dicho Jehov: No escuchis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: "Los utensilios de la casa de Jehov volvern de Babilonia muy pronto";[11] porque os profetizan mentira. 17 No los escuchis, sino servid al rey de Babilonia y vivid. Por qu habr de ser asolada esta ciudad? 18 Y si ellos son profetas y est con ellos la palabra de Jehov, oren ahora a Jehov de los ejrcitos para que los utensilios que han quedado en la casa de Jehov y en la casa del rey de Jud y en Jerusaln, no vayan a Babilonia, 19 porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos acerca de aquellas columnas, del estanque, de las basas y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad, 20 que no quit Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando transport de Jerusaln a Babilonia a Jeconas hijo de Joacim, rey de Jud, y a todos los nobles de Jud y de Jerusaln.[12] 21 Esto, pues, ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedaron en la casa de Jehov y en la casa del rey de Jud y en Jerusaln:[13] 22 A Babilonia sern transportados, y all estarn hasta el da en que yo los visite, dice Jehov. Despus los traer y los restaurar a este lugar".[14] 
						 NOTAS:

1. 27.1-22 Una vez ms, el profeta anuncia su mensaje valindose de una accin simblica (vase Jer 13.1-11 n.). Dios, que es el Seor de la historia, ha concedido por un tiempo la soberana a Nabucodonosor, rey de Babilonia (cf. v. 6), y las naciones que no se sometan a l tendrn que atenerse a las consecuencias (cf. v. 8). Cf. Jer 21.3-10. 
2. 27.1 Al comienzo: otra posibilidad: El ao cuarto. Cf. Jer 28.1. 
3. 27.1 Joacim: Segn algunas versiones y ms. antiguos (cf. v. 3) es Sedequas, quien rein entre los aos 598 y 587 a.C., de manera que el ao cuarto corresponde al ao 594 a.C. Cf. 2 R 24.18-20; 2 Cr 36.11-13. 
4. 27.3 Los enviars: Otra posible traduccin: Enviaris un recado. 
5. 27.3 Edom, Moab y Amn se encontraban, respectivamente, al sur, al sudeste y al este de Jud (vase Jer 9.25-26 nota n ). Tiro y Sidn, en Fenicia, sobre la costa del Mediterrneo. Vanse Jos 11.8 n. e ndice de mapas. 
6. 27.3 Estos mensajeros haban ido a Jerusaln para formar una coalicin contra el rey de Babilonia. 
7. 27.5 Con mi gran poder y con mi brazo extendido: Dt 4.34; 5.15; 7.19; 9.29; 11.2; 26.8. Hice la tierra: Vanse las referencias en Jer 32.17 n. 
8. 27.5 El Seor posee la plenitud del poder, y l puede drselo a quien quiera. La literatura apocalptica desarrollar ampliamente esta idea. Cf. Dn 2.20-21,37-38; 4.25-32. 
9. 27.6 Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo: Nabucodonosor recibe este calificativo porque Jehov se vale de l para llevar a cabo sus designios. Cf. Is 45.1. 
10. 27.8 Con espada, con hambre y con peste: Vanse las referencias en Jer 14.12 n. 
11. 27.16 Estos utensilios de la casa de Jehov haban sido llevados a Babilonia en la primera deportacin. Cf. 2 R 24.13. 
12. 27.19-21 Cf. 2 R 24.8-17; 2 Cr 36.9-10. 
13. 27.19-21 Acerca de las columnas, el estanque y las basas, cf. 1 R 7.15-39. Los babilonios las consideraban particularmente valiosas a causa del metal con que haban sido fabricadas. 
14. 27.22 Los traer... a este lugar: Cf. Esd 1.7-11; 5.14-15; 6.5; 7.19.

Jeremas 28


Falsa profeca de Hananas 

1 [1] Aconteci en el mismo ao, al comienzo del reinado[2] de Sedequas,[3] rey de Jud, en el ao cuarto, en el quinto mes,[4] que Hananas hijo de Azur,[5] profeta que era de Gaban,[6] me habl en la casa de Jehov delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo: 2 "As habl Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: "Quebrant el yugo del rey de Babilonia.[7] 3 Dentro de dos aos har volver a este lugar todos los utensilios de la casa de Jehov, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tom de este lugar para llevarlos a Babilonia,[8] 4 y yo har volver a este lugar a Jeconas hijo de Joacim, rey de Jud, y a todos los transportados de Jud que entraron en Babilonia, dice Jehov; porque yo quebrantar el yugo del rey de Babilonia"".[9] 
5 Entonces respondi el profeta Jeremas al profeta Hananas delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehov. 6 Dijo el profeta Jeremas: "Amn, as lo haga Jehov! Confirme Jehov tus palabras, con las cuales profetizaste que los utensilios de la casa de Jehov, y todos los transportados, han de ser devueltos de Babilonia a este lugar. 7 Con todo, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus odos y en los odos de todo el pueblo:[10] 8 Los profetas que fueron antes de m y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron guerra, afliccin y peste[11] contra muchas tierras y contra grandes reinos. 9 Cuando se cumpla la palabra del profeta que profetiza paz, entonces l ser conocido como el profeta que Jehov en verdad envi".[12] 
10 Entonces el profeta Hananas quit el yugo del cuello del profeta Jeremas, y lo quebr. 11 Y habl Hananas en presencia de todo el pueblo, diciendo: "As ha dicho Jehov: "De esta manera, dentro de dos aos, romper el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones"". 
Sigui Jeremas su camino. 12 Despus que el profeta Hananas rompi el yugo del cuello del profeta Jeremas, vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 13 "Ve y habla a Hananas, diciendo: "As ha dicho Jehov: Yugos de madera quebraste, pero en vez de ellos hars[13] yugos de hierro. 14 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y han de servirle; y aun tambin le he dado las bestias del campo"". 15 Entonces dijo el profeta Jeremas al profeta Hananas: "Escucha ahora, Hananas! Jehov no te envi, y t has hecho confiar en mentira a este pueblo. 16 Por tanto, as ha dicho Jehov: "Yo te quito de sobre la faz de la tierra; en este ao morirs, porque has hablado rebelin contra Jehov"".[14] 17 En el mismo ao muri Hananas, en el mes sptimo.[15] 
						 NOTAS:

1. 28.1-17 La mencin del yugo del rey de Babilonia (v. 2) relaciona este relato con el del cap. anterior, si bien aqu la narracin est en tercera y no en primera persona. El relato presenta a dos profetas, Hananas y Jeremas, como representantes de dos puntos de vista antagnicos. Hananas representa a los profetas que anuncian paz y prosperidad; Jeremas declara que ese anuncio engendra una falsa esperanza. De este encuentro resulta quin es el falso profeta y cul es el criterio para identificarlo. Cf. Jer 23.9-32. 
2. 28.1 Al comienzo del reinado: La versin griega (LXX) omite estas palabras. Vase Jer 27.1 nota b. 
3. 28.1 Sedequas: Vase Jer 27.1 nota c. 
4. 28.1 El quinto mes, llamado en hebreo Ab, corresponde a julio-agosto en nuestro calendario. 
5. 28.1 El relato de este incidente es la nica informacin disponible acerca del profeta Hananas. La versin griega (LXX) lo califica de falso profeta (pseudoprofetes ). 
6. 28.1 Gaban: Vase Jos 9.3 n. 
7. 28.2 El yugo del rey de Babilonia: Cf. Jer 27.5. 
8. 28.3 Har volver... Babilonia: Vase Jer 27.16 n. 
9. 28.4 Cf. 2 R 24.12,15-16. 
10. 28.6-7 Ntese la respuesta de Jeremas. l quiere la felicidad de su pueblo y, por eso, desea de todo corazn que la prediccin de su adversario sea verdadera; pero la palabra del Seor le hace ver lo contrario (cf. v. 13-14). 
11. 28.8 Guerra, afliccin y peste: Vanse las referencias en Jer 14.12 n. 
12. 28.9 Cf. Dt 18.21-22. 
13. 28.13 Hars: segn la versin griega (LXX): Yo te he preparado. 
14. 28.15-16 Cf. Dt 13.6-10. 
15. 28.17 El cumplimiento del anuncio indica que Jeremas, y no Hananas, era el verdadero profeta. Cf. Ez 11.1-13, donde se relata un episodio similar. 

Jeremas 29


Carta de Jeremas a los cautivos 

1 [1] Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremas envi desde Jerusaln a los ancianos que haban quedado de los que fueron deportados, a los sacerdotes y profetas, y a todo el pueblo que Nabucodonosor llev cautivo de Jerusaln a Babilonia 2 (despus que sali el rey Jeconas, la reina, los del palacio,[2] los gobernantes de Jud y de Jerusaln, los artesanos y los ingenieros de Jerusaln),[3] 3 por medio de Elasa hijo de Safn,[4] y de Gemaras hijo de Hilcas,[5] a quienes envi Sedequas, rey de Jud, a Babilonia, a Nabucodonosor, rey de Babilonia. La carta deca: \in 4 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusaln a Babilonia: 5 Edificad casas y habitadlas; plantad huertos y comed del fruto de ellos. 6 Casaos y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas. Multiplicaos all, y no disminuyis. 7 Procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehov, porque en su paz tendris vosotros paz. 8 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: No os engaen vuestros profetas que estn entre vosotros, ni vuestros adivinos, ni hagis caso de los sueos que suean.[6] 9 Porque falsamente os profetizan en mi nombre. Yo no los envi, ha dicho Jehov. 10 Porque as dijo Jehov: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta aos,[7] yo os visitar[8] y despertar sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo s los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehov, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperis. 12 Entonces me invocaris. Vendris y oraris a m, y yo os escuchar. 13 Me buscaris y me hallaris, porque me buscaris de todo vuestro corazn.[9] 14 Ser hallado por vosotros, dice Jehov; har volver[10] a vuestros cautivos y os reunir de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arroj, dice Jehov. Y os har volver al lugar de donde os hice llevar. 15 Pero vosotros habis dicho: "Jehov nos ha levantado profetas en Babilonia". 16 Pero as ha dicho Jehov acerca del rey que est sentado sobre el trono de David, y acerca de todo el pueblo que habita en esta ciudad, de vuestros hermanos que no partieron con vosotros al cautiverio, 17 as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo envo contra ellos espada, hambre y peste, y los pondr como los higos malos, que de tan malos no se pueden comer. 18 Los perseguir con espada, con hambre y con peste, y los har el horror de todos los reinos de la tierra, objeto de aversin, de espanto, de burla y de afrenta ante todas las naciones entre las cuales los he arrojado; 19 por cuanto no escucharon mis palabras, dice Jehov, que les envi por mis siervos los profetas, desde el principio y sin cesar. No habis escuchado, dice Jehov. 20 Escuchad, pues, palabra de Jehov, vosotros todos los deportados que envi de Jerusaln a Babilonia![11] 21 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaas, y acerca de Sedequas[12] hijo de Maasas, que os profetizan falsamente en mi nombre: Yo los entrego en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y l los matar delante de vuestros ojos. 22 Y todos los deportados de Jud que estn en Babilonia harn de ellos una maldicin, diciendo: "Pngate Jehov como a Sedequas y como a Acab, a quienes as al fuego el rey de Babilonia!" 23 Porque hicieron maldad en Israel: cometieron adulterio con las mujeres de sus prjimos[13] y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mand; lo cual yo s y testifico, dice Jehov". 
24 "Y a Semaas, de Nehelam, hablars, diciendo: 25 "As habl Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: T enviaste cartas en tu nombre a todo el pueblo que est en Jerusaln, y al sacerdote Sofonas[14] hijo de Maasas, y a todos los sacerdotes, diciendo: 26 [15] Jehov te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para que te encargues b29.26/b ipara que te encargues:/i Heb. ipara ser los inspectores mayores./i Segn versiones antiguas: iPara que seas el inspector mayor./i en la casa de Jehov de todo loco que profetice, ponindolo en el calabozo y en el cepo. 27 Por qu, pues, no has reprendido ahora a Jeremas de Anatot, que os profetiza? 28 Porque l nos envi a decir en Babilonia: Largo ser el cautiverio; edificad casas y habitadlas; plantad huertos y comed el fruto de ellos "". 
29 El sacerdote Sofonas haba ledo esta carta a odos del profeta Jeremas. 30 Y vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 31 "Enva a decir a todos los cautivos: "As ha dicho Jehov acerca de Semaas, de Nehelam: Por cuanto os profetiz Semaas, sin que yo lo hubiera enviado, y os hizo confiar en mentira, 32 por eso, as ha dicho Jehov: Yo castigar a Semaas, de Nehelam, y a su descendencia; no tendr varn que habite en medio de este pueblo, ni ver el bien que har yo a mi pueblo, dice Jehov; porque contra Jehov ha hablado rebelin"". 
						 NOTAS:

1. 29.1-23 Algunos profetas haban despertado falsas expectativas entre los deportados a Babilonia en el ao 597 a.C. (vase Jer 24.1-10 n.). Para contrarrestar esta esperanza engaosa (cf. v. 8-9,15), Jeremas les enva una carta en la que les anuncia que el exilio va a ser bastante largo. Por eso los exhorta a adaptarse a las nuevas condiciones de vida y les dice que si procuran el bienestar de la ciudad donde viven saldrn beneficiados ellos mismos (v. 7). Uno de los temas subyacentes en la carta es el conflicto con los falsos profetas, y esto podra explicar la insercin de este texto junto con los caps. 27--28. 
2. 29.1-2 Los del palacio: lit. eunucos. En un principio se designaba con este nombre a los siervos que haban sido castrados para que atendieran y custodiaran el harn. Pero los eunucos llegaron a tener tanta importancia en las cortes de los reyes, que el trmino dej de usarse exclusivamente en su sentido literal y pas a designar tambin a los funcionarios de toda confianza del rey. En Gn 39.1 se llama as a Potifar, que era casado. 
3. 29.1-2 2 R 24.12-16; 2 Cr 36.10. 
4. 29.3 Elasa hijo de Safn: Vase Jer 26.24 nota . 
5. 29.3 Gemaras hijo de Hilcas: Vase Jer 36.10 n. 
6. 29.8 Que suean: texto probable. Heb. que vosotros hacis soar. 
7. 29.10 Setenta aos: Vase Jer 25.11 n. 
8. 29.10 Os visitar: otra posible traduccin: Actuar en favor de vosotros. Vase Ex 3.16 nota q. 
9. 29.13 De todo vuestro corazn: Acerca de esta expresin tpicamente deuteronmica, cf. Dt 4.29; vase tambin Dt 6.5 nota e. 
10. 29.14 Har volver: otra posible traduccin: Har que cambie la suerte. Esta expresin es frecuente en el libro de Jeremas (30.3,18; 31.23; 32.44; 33.7,11,26; cf. 48.47; 49.6,39). 
11. 29.20 Los v. 16-20 no aparecen en la versin griega (LXX). 
12. 29.21 Acab... Sedequas: Los nombres de estos dos profetas no vuelven a mencionarse en el AT. 
13. 29.23 Cf. Jer 23.10. 
14. 29.25 Al sacerdote Sofonas: Cf. Jer 21.1-2. 
15. 29.26 para que te encargues: Heb. para ser los inspectores mayores. Segn versiones antiguas: Para que seas el inspector mayor. 

Jeremas 30


Dios promete que los cautivos volvern 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas, diciendo: 2 "As habl Jehov, Dios de Israel: Escribe en un libro[2] todas las palabras que te he hablado. 3 Porque vienen das, dice Jehov, en que har volver[3] a los cautivos de mi pueblo de Israel y de Jud, ha dicho Jehov, y los traer a la tierra que di a sus padres,[4] y la disfrutarn". 
4 Estas, pues, son las palabras que habl Jehov acerca de Israel y de Jud. 5 As ha dicho Jehov: 
    "Hemos odo gritos de terror y espanto! 
    No hay paz! 
    6 Inquirid ahora,considerad si un varn da a luz!, 
    porque he visto que todos los hombres 
    tenan las manos sobre sus caderas 
    como la mujer que est de parto, 
    y que se han puesto plidostodos los rostros. 
    7 Ah, cun grande es aquel da! 
    Tanto, que no hay otro semejante a l. 
    Es un tiempo de angustia para Jacob, 
    pero de ella ser librado.[5] 
    8 "Aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, 
    yo quebrar el yugo de su cuelloy romper sus coyundas,[6] 
    y extranjeros no volvern a ponerloen servidumbre, 
    9 sino que servirn a Jehov, su Dios,y a David, su rey,a quien yo les levantar.[7] 
    10 "T, pues, siervo mo Jacob, no temas, 
    dice Jehov; 
    no te atemorices, Israel,[8] 
    porque he aqu que yo soyel que te salvo de lejos, 
    a ti y a tu descendencia, 
    de la tierra de tu cautiverio.[9] 
    Jacob volver, descansary vivir tranquilo, 
    y no habr quien lo espante. 
    11 Porque yo estoy contigo para salvarte,[10] 
    dice Jehov, 
    y destruir a todas las nacionesentre las cuales te esparc. 
    Pero a ti no te destruir,[11] 
    aunque te castigar con justicia:[12] 
    de ninguna manerate dejar sin castigo".[13] 
    12 As ha dicho Jehov: 
    "Incurable es tu quebrantamiento 
    y dolorosa tu llaga. 
    13 No hay quien juzguetu causa para sanarte; 
    no hay para ti medicina eficaz.[14] 
    14 Todos tus enamorados[15] te olvidaron; 
    no te buscan, 
    porque te her como hiere un enemigo, 
    con azote de adversario cruel, 
    a causa de la magnitud de tu maldad 
    y de tus muchos pecados. 
    15 Por qu gritas a causade tu quebrantamiento? 
    Incurable es tu dolor, 
    porque por la grandeza de tu iniquidad 
    y por tus muchos pecadoste he hecho esto. 
    16 Pero sern devoradostodos los que te devoran, 
    y todos tus adversarios, todos ellos, 
    irn al cautiverio; 
    pisoteados sern los que te pisotearon, 
    y a todos los que te despojaron, 
    yo los entregar al despojo. 
    17 Mas yo har venir sanidad para ti, 
    y sanar tus heridas, 
    dice Jehov, 
    porque "Desechada" te llamaron,diciendo: 
    "Esta es Sin, de la que nadiese acuerda"".[16] 
    18 As ha dicho Jehov: 
    "He aqu yo hago volver a los cautivosde las tiendas de Jacob, 
    y de sus tiendas tendr misericordia; 
    la ciudad ser edificada sobre su colina, 
    y el palacio ser asentado en su lugar. 
    19 Saldr de ellos accin de gracias 
    y voz de nacin que est en regocijo. 
    Los multiplicar y no sern disminuidos; 
    los multiplicar y no sern menoscabados. 
    20 Sern sus hijos como antes, 
    y su congregacin delante de mser confirmada. 
    Yo castigar a todos sus opresores. 
    21 De ella saldr su soberano, 
    y de en medio de ella saldrsu gobernante.[17] 
    Lo har acercarse 
    y l se acercar a m, 
    porque quin es aquel que se atrevea acercarse a m?, 
    dice Jehov. 
    22 Entonces vosotros seris mi pueblo 
    y yo ser vuestro Dios.[18] 
    23 "La tempestad de Jehov 
    sale con furor; 
    la tempestad que se prepara 
    se cierne sobre la cabeza de los impos. 
    24 No se calmar el ardor de la ira de Jehov 
    hasta que haya hecho y cumplido 
    los pensamientos de su corazn. 
    Al final de los das entenderis esto![19] 
						 NOTAS:

1. 30.1-9 La misin proftica de Jeremas no consisti nicamente en arrancar y destruir, sino tambin en edificar y plantar (vase Jer 1.10 n.). En los caps. anteriores ya haba algunos breves anuncios de salvacin (Jer 3.14-17; 23.3-4), y la carta a los exiliados en Babilonia anunciaba el fin del cautiverio y el retorno de los deportados al cabo de setenta aos (Jer 29.10). Pero ahora estas promesas de salvacin y de futura restauracin se amplan hasta formar el llamado "Libro de la consolacin" (Jer 30--33). En esta seccin se combinan los orculos poticos, los relatos en prosa y las acciones simblicas (vase Jer 13.1-11 n.) para transmitir al pueblo de Dios un mensaje de esperanza. 
2. 30.2 Escribe en un libro: Cf. Jer 36.2,4,28,32. 
3. 30.3 Har volver: otra posible traduccin: har que cambie la suerte. Vase Jer 29.14 n. 
4. 30.3 La tierra que di a sus padres: expresin tpica del libro de Deuteronomio. Cf. Dt 6.10,23; 7.8; 8.1; 10.11; 11.9,21. 
5. 30.7 Ah, cun grande... ser librado: alusin al da del Seor (cf. Jl 2.1,11; Sof 1.14; Ap 6.17). Ams haba caracterizado ese da como da de tinieblas y no de luz (Am 5.18); Jeremas ve detrs de las tinieblas el amor eterno de Jehov (31.3), que aplaca el ardor de su enojo (30.24), sana las heridas de su pueblo (30.17) y lo rene de entre las naciones para hacerlo volver a la tierra de sus padres (31.8). 
6. 30.8 Nah 1.13; cf. Jer 27--28. 
7. 30.9 Ez 34.23-24; 37.24; Os 3.5. 
8. 30.10 Is 44.2. 
9. 30.10 Cf. Is 49.25. 
10. 30.11 Estoy contigo para salvarte; Jer 1.8,19; 15.20; 42.11. 
11. 30.11 No te destruir: Cf. Jer 4.27; 5.10. 
12. 30.11 Te castigar con justicia: Cf. Jer 10.24. 
13. 30.10-11 Estos v. se repiten en Jer 46.27-28. 
14. 30.12-13 Cf. Is 1.6; Jer 8.22; 10.19; 14.17. 
15. 30.14 Tus enamorados: Vase Jer 22.20 nota r. 
16. 30.17 Cf. Os 14.4. 
17. 30.21-22 De en medio de ella saldr su gobernante: alusin a Dt 17.15. 
18. 30.21-22 Vosotros seris mi pueblo y yo ser vuestro Dios: Vanse las referencias en Jer 7.23 n. 
19. 30.23-24 Estos v. son una repeticin casi literal de Jer 23.19-20. 

Jeremas 31

1 "En aquel tiempo, dice Jehov, yo ser el Dios de todas las familias de Israel y ellas sern mi pueblo".[1] 
    2 As ha dicho Jehov: 
    "El pueblo que escap de la espada 
    hall gracia en el desierto,[2] 
    cuando Israel iba en busca de reposo. 
    3 Jehov se me manifest[3] hace ya mucho tiempo, diciendo: 
    "Con amor eterno te he amado;[4] 
    por eso, te prolongu mi misericordia. 
    4 Volver a edificarte: sers reedificada, 
    virgen de Israel. 
    De nuevo sers adornadacon tus panderos 
    y saldrs en alegres danzas. 
    5 Volvers a plantar vias[5] 
    en los montes de Samaria;[6] 
    plantarn los que plantany disfrutarn de ellas, 
    6 porque habr da en que clamarnlos guardas 
    en los montes de Efran:[7] 
    Levantaos y subamos a Sin, ptab a Jehov, nuestro Dios! "".[8] 
    7 As ha dicho Jehov: 
    "Regocijaos en Jacob con alegra; 
    dad voces de jbiloa la cabeza de naciones. 
    Haced oir, alabad y decid: 
    "Salva, Jehov, a tu pueblo,[9] 
    el resto de Israel"! 
    8 Yo los hago volver de la tierra del norte, 
    los reunir de los extremos de la tierra; 
    entre ellos, juntamente, a ciegos y a cojos, 
    a la mujer que est encintay a la que dio a luz. 
    En gran compaa volvern ac. 
    9 Irn con llanto, 
    mas con misericordia los har volver 
    y los har andar junto a arroyos de aguas, 
    por camino derechoen el cual no tropezarn, 
    porque yo soy el padre de Israel, 
    y Efran[10] es mi primognito.[11] 
    10 "Od palabra de Jehov, naciones, 
    y hacedlo saber en las costasque estn lejos! 
    Decid: "El que dispers a Israel, 
    lo reunir y guardar, 
    como el pastor a su rebao", 
    11 porque Jehov redimi a Jacob, 
    lo redimi de mano del ms fuerte que l.[12] 
    12 Vendrn con gritos de gozoa lo alto de Sin 
    y corrern a los bienes de Jehov: 
    al pan, al vino, al aceite 
    y al ganado de ovejas y de vacas. 
    Su vida ser como un huerto de riego 
    y nunca ms tendrn dolor alguno. 
    13 Entonces la virgen danzar alegremente, 
    junto con los jvenes y los viejos; 
    cambiar su llanto en gozo, 
    los consolar 
    y los alegrar de su dolor. 
    14 El alma del sacerdote satisfarcon abundancia, 
    y mi pueblo ser saciado de mis bienes, 
    dice Jehov". 
    15 As ha dicho Jehov: 
    "Voz fue oda en Ram,[13] 
    llanto y lloro amargo: 
    es Raquel[14] que llora por sus hijos, 
    y no quiso ser consoladaacerca de sus hijos, 
    porque perecieron".[15] 
    16 As ha dicho Jehov: 
    "Reprime del llanto tu voz 
    y de las lgrimas tus ojos, 
    porque salario hay para tu trabajo, 
    dice Jehov. 
    Volvern de la tierra del enemigo. 
    17 Esperanza hay tambin para tu porvenir, 
    dice Jehov, 
    y los hijos volvern a su propia tierra. 
    18 Escuchando, he odo a Efranque se lamentaba: 
    "Me azotaste, y fui castigadocomo novillo indmito; 
    convirteme, y ser convertido, 
    porque t eres Jehov, mi Dios. 
    19 Despus que me apart, 
    me arrepent, 
    y despus que reconoc mi falta, 
    me golpe el muslo;[16] 
    me avergonc y me confund, 
    porque llev la afrenta de mi juventud". 
    20 No es Efran[17] un hijo precioso para m? 
    No es un nio en quien me deleito? 
    Desde que habl de l, 
    lo he recordado constantemente. 
    Por eso mis entraasse conmovieron por l, 
    y ciertamente tendr de l misericordia, 
    dice Jehov.[18] 
    21 "Levanta para ti indicadores, 
    ponte seales altas, 
    fjate con atencin en la calzada. 
    Vulvete por el camino por donde fuiste,virgen de Israel, 
    vuelve a estas tus ciudades! 
    22 Hasta cundo andars errante,hija rebelde?, 
    porque Jehov ha creadouna cosa nueva sobre la tierra: 
    la mujer cortejar al varn!"[19] 
23 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: "An dirn esta palabra en la tierra de Jud y en sus ciudades, cuando yo haga volver[20] a sus cautivos: "Jehov te bendiga, morada de justicia, monte santo!"[21] 24 Y habitar all Jud; y en todas sus ciudades, los labradores y los que van con los rebaos. 25 Porque satisfar al alma cansada y saciar a toda alma entristecida". 
26 En esto, me despert y mir, y mi sueo me fue agradable.[22] 

El nuevo pacto

27 "Vienen das, dice Jehov, en que sembrar la casa de Israel y la casa de Jud de simiente de hombre y de simiente de animal. 28 Y as como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, para trastornar, perder y afligir, tendr cuidado[23] de ellos para edificar y plantar,[24] dice Jehov. 29 En aquellos das no dirn ms: "Los padres comieron las uvas agrias y a los hijos les da dentera", 30 sino que cada cual morir por su propia maldad; a todo aquel que coma uvas agrias le dar dentera.[25] 
31 "Vienen das, dice Jehov, en los cuales har un nuevo pacto[26] con la casa de Israel y con la casa de Jud.[27] 32 No como el pacto que hice con sus padres el da en que tom su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto,[28] aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehov. 33 Pero este es el pacto que har con la casa de Israel despus de aquellos das, dice Jehov: Pondr mi ley en su mente y la escribir en su corazn;[29] yo ser su Dios, y ellos sern mi pueblo.[30] 34 Y no ensear ms ninguno a su prjimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: "Conoce a Jehov",[31] porque todos me conocern, desde el ms pequeo de ellos hasta el ms grande, dice Jehov.[32] Porque perdonar la maldad de ellos y no me acordar ms de su pecado.[33] 
    35 "As ha dicho Jehov,que da el sol para luz del da, 
    las leyes de la luna y de las estrellaspara luz de la noche,[34] 
    que agita el mar y braman sus olas; 
    Jehov de los ejrcitos es su nombre:[35] 
    36 Si llegaran a faltar estas leyesdelante de m, 
    dice Jehov, 
    tambin faltara la descendenciade Israel, 
    y dejara de ser para siempreuna nacin delante de m. 
    37 "As ha dicho Jehov: 
    Si se pudieran medir los cielos arriba 
    y explorar abajo los fundamentosde la tierra, 
    tambin yo desechara todala descendencia de Israel 
    por todo lo que hicieron,[36] dice Jehov.[37] 
38 "Vienen das, dice Jehov, en que la ciudad ser edificada a Jehov, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del ngulo. 39 El cordel de medir saldr en lnea recta hasta el collado de Gareb, y luego girar hacia Goa. 40 Todo el valle de los cadveres y de la ceniza, y todos los campos hasta el arroyo Cedrn, hasta la esquina de la puerta de los Caballos al oriente, sern santos a Jehov. Nunca volvern a ser arrasados ni jams sern destruidos".[38] 
						 NOTAS:

1. 31.1 Yo ser el Dios... mi pueblo: Vanse las referencias en Jer 7.23 n. 
2. 31.2 Acerca del desierto como lugar del encuentro y del reencuentro con Dios, cf. Jer 2.1-3; Os 2.14. 
3. 31.3 Se me manifest: segn la versin griega (LXX): Yo me aparec a l. 
4. 31.3 Con amor eterno te he amado: Esta frase explica toda la historia del pueblo de Dios: la eleccin de que fue objeto por parte del Seor (cf. Dt 7.7-8), los repetidos llamados a la conversin (cf. Jer 4.1-4), el perdn de sus infidelidades y pecados (cf. Jer 31.34) y las promesas de su futura restauracin (cf. Jer 30.10). Cf. Os 11.1,3-4,8-9. 
5. 31.5 La via tarda varios aos en dar frutos; por lo tanto, la promesa de volver a plantar vias sugiere la idea de un largo perodo de paz y seguridad. Cf. Is 65.21; Am 9.14. 
6. 31.5 Samaria, capital del reino del Norte (vase 1 R 16.16 n.), destruida por los asirios en el ao 721 a.C. (cf. 2 R 17.3-6). Las promesas contenidas en este "Libro de la consolacin" (vase Jer 30.1-9 n.) se refieren no solo al reino de Jud sino tambin al de Israel (cf. Jer 30.4). 
7. 31.6 Efran era la ms importante entre las tribus del norte, y su nombre se utiliza con frecuencia para designar a todo el reino de Israel. Cf. Os 4.17-18; 5.3; 7.8; 11.3,8. 
8. 31.6 La decisin de subir al monte Sin (vase Sal 2.6 n.), para rendir culto a Jehov en el templo de Jerusaln, es la seal de la reunificacin de las doce tribus despus de haber estado separadas durante siglos (vase 1 R 12.1-24 n.). 
9. 31.7 Salva, Jehov, a tu pueblo!: segn algunas traducciones antiguas: Jehov salv a su pueblo. 
10. 31.9 Ntese el paralelismo entre Israel y Efran, utilizados aqu como trminos sinnimos (vase Introduccin a los Salmos ). 
11. 31.9 Mi primognito: En la familia israelita, el primognito gozaba de numerosos privilegios y era objeto de consideracin especial. Cf. Gn 27; Ex 4.22; 13.11-16; Lc 2.22-23. 
12. 31.11 Cf. Is 49.25-26. 
13. 31.15 Ram: poblacin situada a unos 8 km al norte de Jerusaln, en el territorio de la tribu de Benjamn. Vase 1 S 1.1 nota b. 
14. 31.15 Raquel era la esposa preferida de Jacob (cf. Gn 29.15-30), madre de Jos y de Benjamn (Gn 30.22-24; 35.16-18). 
15. 31.15 Texto citado en Mt 2.18. 
16. 31.19 Los golpes en el muslo (o en la ingle ) eran una seal de duelo y de pesar. 
17. 31.20 Efran: Vase Jer 31.6 nota g. 
18. 31.20 Cf. Os 11.8-9. 
19. 31.22 La mujer cortejar al varn: traduccin poco segura de un texto oscuro, que se ha interpretado de diversas maneras. Probablemente se refiere a una realidad sorprendente y difcil de creer: la cosa nueva creada por Dios podra ser una intervencin divina que supera la imaginacin humana. 
20. 31.23 Respecto de la expresin haga volver o cambie la suerte , vanse las referencias en Jer 29.14 n. 
21. 31.23 Monte santo: es decir, el monte Sin, donde haba sido erigido el templo de Jerusaln. Vase Sal 2.6 n. 
22. 31.26 Acerca de los sueos como uno de los medios utilizados por Dios para comunicar su palabra, vase 1 R 3.5 n.; cf. tambin Jer 23.25. En el caso presente, el sueo resulta agradable porque transmite un mensaje de esperanza para el pueblo de Dios. 
23. 31.28 Tendr cuidado: Vase Jer 1.11-12 n. 
24. 31.28 Arrancar... y plantar: Vase Jer 1.10 n. 
25. 31.29-30 El principio expuesto en estos v. ser objeto de amplio desarrollo en Ez 18.1-20. Vase Dt 24.16 n.; cf. 2 R 14.6. 
26. 31.31 Nuevo pacto: El mensaje de esperanza contenido en el "Libro de la consolacin" (vase Jer 30.1-9 n.) llega a su punto culminante con este anuncio de un nuevo pacto de Jehov con Israel. El antiguo pacto se haba roto a causa de los pecados e infidelidades del pueblo. Pero ahora el Seor anuncia un nuevo comienzo: l no solo va a sustituir el pacto sellado en el Sina por uno nuevo, sino que va a transformar el interior de cada persona, a fin de hacerla dcil a la voluntad de Dios e infundirle el deseo de no apartarse nunca ms de l. Esta inquebrantable fidelidad al Seor har que el nuevo pacto sea tambin eterno (Jer 32.40). 
27. 31.31 Cf. Mc 14.24; 1 Co 11.25; 2 Co 3.6. 
28. 31.32 Invalidaron mi pacto: El pacto del Sina impona a Israel la obligacin de cumplir fielmente la voluntad de Dios, expresada de modo especial en los mandamientos y prescripciones de la ley mosaica. Al no cumplir con esta obligacin, Israel haba hecho que el pacto quedara reducido a letra muerta. 
29. 31.33 Citado en Heb 10.16. Este v. especifica la autntica novedad del pacto prometido para el futuro: la ley de Jehov ya no estar escrita en tablas de piedra (cf. Ex 24.12; 31.18; 34.1; Dt 4.13) sino en corazones humanos (2 Co 3.3). 
30. 31.33 Yo ser su Dios y ellos sern mi pueblo: Vanse las referencias en Jer 7.23 n. 
31. 31.34 Conoce a Jehov: Acerca del significado bblico del verbo conocer, vanse Gn 2.9 nota l; Jer 1.5 nota k. 
32. 31.31-34 Este pasaje se cita entero en Heb 8.8-12, y parcialmente en Ro 11.27. Cf. Jer 32.38-40; Heb 10.16-17. 
33. 31.34 El perdn del pecado har que el nuevo pacto sea de reconciliacin. Cf. Is 43.25; 44.22; Jer 50.20; Ez 36.29; Zac 13.1. 
34. 31.35 Cf. Gn 1.16. 
35. 31.35 Cf. Am 5.8-9. 
36. 31.36-37 Cf. Jer 33.19-26. 
37. 31.35-37 Estos v. confirman la promesa divina del nuevo pacto. El Creador y Seor del universo tiene poder para dar pleno cumplimiento a su palabra, y esto debe ser una fuente de esperanza para su pueblo. Cf. Is 55.10-11. 
38. 31.38-40 Este orculo proftico seala expresamente los lmites de Jerusaln para indicar que toda la ciudad sera reconstruida despus de su destruccin en el ao 586 a.C. La torre de Hananeel se encontraba en el extremo nordeste (Neh 3.1; 12.39; Zac 14.10); la puerta del ngulo (llamada tambin puerta de la Esquina; cf. 2 R 14.13; 2 Cr 26.9), en el extremo nordeste; el valle de Ben-hinom, al sur (Jer 7.31-32); y el arroyo Cedrn, al este. La puerta de los Caballos estaba probablemente cerca del sudeste de la ciudad (2 R 11.16; Neh 3.28), y el collado de Gareb y Goa, al sudeste y sudoeste, respectivamente. 

Jeremas 32


Jeremas compra la heredad de Hanameel 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas el ao dcimo de Sedequas, rey de Jud, que fue el ao decimoctavo de Nabucodonosor. 2 Entonces el ejrcito del rey de Babilonia tena sitiada a Jerusaln,[2] y el profeta Jeremas estaba preso en el patio de la crcel que estaba en la casa del rey de Jud,[3] 3 porque Sedequas, rey de Jud, lo haba puesto en prisin, diciendo: "Por qu profetizas t diciendo: "As ha dicho Jehov: Yo entrego esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la tomar; 4 y Sedequas, rey de Jud, no escapar de la mano de los caldeos, sino que de cierto ser entregado en mano del rey de Babilonia. Hablar con l cara a cara, y sus ojos vern sus ojos, 5 y har llevar a Sedequas a Babilonia, y all estar hasta que yo lo visite;[4] y si peleis contra los caldeos, no os ir bien, dice Jehov"?" 
6 Y Jeremas dijo: "La palabra de Jehov vino a m, diciendo: 7 "Hanameel, hijo de tu to Salum, viene a ti, diciendo: Cmprame mi heredad que est en Anatot, porque t tienes derecho de compra sobre ellos ".[5] 8 Y vino a m Hanameel, hijo de mi to, conforme a la palabra de Jehov, al patio de la crcel, y me dijo: "Cmprame ahora la heredad que est en Anatot, en tierra de Benjamn,[6] porque tuyo es el derecho de la herencia y a ti corresponde el rescate; cmprala para ti". Entonces conoc que era palabra de Jehov. 
9 "Compr la heredad de Hanameel, hijo de mi to, la cual estaba en Anatot, y le pes el dinero: diecisiete siclos de plata. 10 Redact la escritura, la sell, la hice certificar con testigos y pes el dinero en balanza.[7] 11 Luego tom la escritura de venta, sellada segn el derecho y costumbre, y la copia abierta. 12 Y entregu la carta de venta a Baruc hijo de Neras hijo de Maasas,[8] delante de Hanameel, el hijo de mi to, delante de los testigos que haban suscrito la escritura de venta y delante de todos los judos que estaban en el patio de la crcel. 13 Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo: 14 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Toma estas escrituras, esta escritura de venta, sellada, y esta escritura abierta, y ponlas en una vasija de barro, para que se conserven durante mucho tiempo. 
15 "Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: An se comprarn casas, heredades y vias en esta tierra ". 16 Despus que di la escritura de venta a Baruc hijo de Neras, or a Jehov, diciendo: 17 "Ah, Seor Jehov!, t hiciste el cielo y la tierra[9] con tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada hay que sea difcil para ti. 18 T haces misericordia a millares,[10] y castigas la maldad de los padres en sus hijos despus de ellos. Dios grande, poderoso, Jehov de los ejrcitos es su nombre! 19 Grande eres en consejo y magnfico en hechos; tus ojos estn abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno segn sus caminos y segn el fruto de sus obras. 20 T hiciste seales y portentos en la tierra de Egipto hasta este da, en Israel y entre los seres humanos; as te has hecho renombre, como se ve en este da. 21 Sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con seales y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con gran terror. 22 Les diste esta tierra, la cual juraste a sus padres que les daras, la tierra que fluye leche y miel. 23 Ellos entraron y la disfrutaron, pero no escucharon tu voz ni anduvieron en tu Ley. Nada hicieron de lo que les mandaste hacer, y por eso has hecho venir sobre ellos todo este mal.[11] 24 He aqu que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad, a causa de la espada, el hambre y la peste,[12] va a ser entregada en manos de los caldeos que pelean contra ella. Ha venido, pues, a suceder lo que t dijiste, y he aqu lo ests viendo. 25 Ah, Seor Jehov!, cuando la ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos, t me dices: Cmprate la heredad por dinero y pon testigos?"". 
26 Vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 27 "Yo soy Jehov, Dios de todo ser viviente, acaso hay algo que sea difcil para m? 28 Por tanto, as ha dicho Jehov: Voy a entregar esta ciudad en manos de los caldeos y en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la tomar.[13] 29 Y vendrn los caldeos que atacan esta ciudad, le prendern fuego y la quemarn, junto con las casas en cuyas azoteas quemaron incienso a Baal y derramaron libaciones a dioses extraos, para provocarme a ira, 30 porque los hijos de Israel y los hijos de Jud no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho ms que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehov. 31 De tal manera que para mi enojo y mi indignacin ha servido esta ciudad desde el da que la edificaron hasta hoy. Yo, pues, la har borrar de mi presencia, 32 por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Jud, que han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas, y los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln. 33 Ellos me volvieron la espalda en vez del rostro, y cuando les enseaba desde el principio y sin cesar, no escucharon para recibir correccin, 34 sino que pusieron sus abominaciones en la casa en la cual es invocado mi nombre, contaminndola.[14] 35 Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales estn en el valle del hijo de Hinom,[15] para hacer pasar por el fuego a sus hijos y sus hijas, en honor de Moloc,[16] lo cual no les mand. Nunca pens que cometieran tal abominacin para hacer pecar a Jud! 
36 "Con todo, ahora as dice Jehov, Dios de Israel, a esta ciudad, de la cual decs vosotros:[17] "Entregada ser en mano del rey de Babilonia a espada, a hambre y a peste": 37 Yo los reunir de todas las tierras a las cuales los ech con mi furor, con mi enojo y mi gran indignacin; los har volver a este lugar y los har habitar seguros, 38 y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios. 39 Les dar un corazn y un camino, de tal manera que me teman por siempre, para bien de ellos y de sus hijos despus de ellos. 40 Har con ellos un pacto eterno: que no desistir de hacerles bien, y pondr mi temor en el corazn de ellos, para que no se aparten de m.[18] 41 Yo me alegrar con ellos hacindoles bien,[19] y los plantar en esta tierra en verdad, con todo mi corazn y con toda mi alma. 
42 "Porque as ha dicho Jehov: Como traje sobre este pueblo todo este mal tan grande, as traer sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. 43 Poseern heredad en esta tierra de la cual vosotros decs:[20] "Est desierta, sin hombres ni animales, y va a ser entregada en manos de los caldeos". 44 Heredades comprarn por dinero; harn escrituras y las sellarn, y pondrn testigos en tierra de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln, en las ciudades de Jud, en las ciudades de las montaas, en las ciudades de la Sefela y en las ciudades del Neguev, porque yo har regresar a sus cautivos, dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 32.1-15 Una vez ms, Jeremas recibe del Seor la orden de realizar una accin de hondo contenido simblico. La compra de un campo en Anatot, llevada a cabo cuando todo pareca perdido (cf. v. 2), se convierte en un signo de esperanza para el futuro. Sobre las acciones simblicas, vase Jer 13.1-11 n. 
2. 32.1-2 Nabucodonosor, rey de Babilonia, siti la ciudad de Jerusaln a partir de enero del ao 588 a.C., es decir, en el dcimo mes del dcimo ao del reinado de Sedequas (cf. Jer 39.1; 52). El asedio dur 18 meses (cf. Jer 52.6). 
3. 32.2 Preso... casa del rey de Jud: Cf. Jer 37.11-21. 
4. 32.5 Hasta que yo lo visite: La expresin es ambigua, porque el trmino traducido por visitar, en el AT, puede referirse a una intervencin del Seor favorable y liberadora o a una accin punitiva. El contexto parece indicar el segundo sentido. Vase Ex 3.16 nota q. 
5. 32.7 Segn la legislacin israelita (Lv 25.25), el pariente ms cercano (heb. goel ) tena el derecho y la obligacin de adquirir la propiedad que corra el peligro de no pertenecer ms al patrimonio familiar, ya sea por la falta de herederos o de recursos econmicos. En razn de esta costumbre, a Jeremas le corresponda ejercer ese derecho. Vanse Ex 6.6 n.; Rt 2.20 n. 
6. 32.8 Anatot, en tierra de Benjamn: Vanse Jos 18.11 n.; Jer 1.1 nota d. 
7. 32.9-10 Estos testigos deban verificar la existencia y la validez de la transaccin (Rt 4.9-10). 
8. 32.12 Baruc desempea un papel relevante en las secciones narrativas del libro de Jeremas. Adems de participar en esta transaccin, escribe en un rollo las palabras que le dicta el profeta (Jer 36.4), es acusado de ejercer una perniciosa influencia sobre Jeremas (43.3), se refugia en Egipto junto con su maestro y otros judos despus de la destruccin de Jerusaln (43.4-7) y es el destinatario de una promesa divina en los difciles tiempos que le toca vivir (cap. 45). 
9. 32.17 Hiciste el cielo y la tierra: Gn 1.1; Is 37.16; 42.5; Sal 102.25; Hch 17.24. Nada hay que sea difcil para ti: Gn 18.14; Lc 1.37. 
10. 32.18 Vase Ex 20.6 n. 
11. 32.20-23 Ex 3.8; 7--14; Dt 4.34-40. 
12. 32.24 La espada, el hambre y la peste: Vanse las referencias en Jer 14.12 n. 
13. 32.28 2 R 25.1-11; 2 Cr 36.17-21. 
14. 32.34 Jer 7.30-31. 
15. 32.35 Cf. 2 R 23.10; Jer 7.31; 19.1-6. 
16. 32.35 Lv 18.21. 
17. 32.36 Decs vosotros: Segn la versin griega (LXX): T dices. Lo mismo en el v. 43. 
18. 32.38-40 Jer 31.31-34. 
19. 32.41 Dt 30.9. 
20. 32.43 Decs: Vase Jer 32.36 n. 

Jeremas 33


Tabla - Principales Pactos en el AT (2x)



Restauracin de la prosperidad de Jerusaln 

1 [1] Vino palabra de Jehov a Jeremas por segunda vez, estando l an preso en el patio de la crcel,[2] diciendo: 2 "As ha dicho Jehov, que hizo la tierra, Jehov que la form para afirmarla;[3] Jehov es su nombre: 3 Clama a m y yo te responder, y te ensear cosas grandes y ocultas[4] que t no conoces. 4 Porque as ha dicho Jehov, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de las casas de los reyes de Jud, derribadas por el ariete y la espada 5 (porque salir a enfrentarse con los caldeos ser llenarlas de cadveres, de muertos heridos por mi furor y mi ira, pues escond mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad):[5] 6 Yo les traer sanidad y medicina; los curar y les revelar abundancia de paz y de verdad. 7 Har volver los cautivos de Jud y los cautivos de Israel,[6] y los restablecer como al principio. 8 Los limpiar de toda su maldad con que pecaron contra m, y perdonar todas sus iniquidades con que contra m pecaron y contra m se rebelaron. 9 Esta ciudad me ser por nombre de gozo, de alabanza y de gloria entre todas las naciones de la tierra, cuando oigan todo el bien que yo les hago. Temern y temblarn por todo el bien y toda la paz que yo les dar. 
10 "As ha dicho Jehov: En este lugar, del cual decs que est desierto, sin hombres y sin animales, en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, que estn asoladas, sin nadie que habite all, ni hombre ni animal, 11 ha de orse an voz de gozo y de alegra; voz de novio y voz de novia;[7] voz de los que digan: "Alabad a Jehov de los ejrcitos, porque Jehov es bueno, porque para siempre es su misericordia!";[8] voz de los que traigan ofrendas de accin de gracias a la casa de Jehov, porque yo volver a traer a los cautivos de la tierra, para que sea como al principio, ha dicho Jehov. 
12 "As dice Jehov de los ejrcitos: En este lugar desierto, sin hombre ni animal, y en todas sus ciudades, an habr cabaas de pastores que hagan pastar sus ganados.[9] 13 En las ciudades de las montaas, en las ciudades de la Sefela, en las ciudades del Neguev,[10] en la tierra de Benjamn,[11] alrededor de Jerusaln y en las ciudades de Jud, an pasarn ganados por las manos del que los cuente, dice Jehov. 
14 "He aqu vienen das, dice Jehov, en que yo confirmar la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Jud. 15 En aquellos das y en aquel tiempo har brotar a David un Renuevo justo, que actuar conforme al derecho y la justicia en la tierra. 16 En aquellos das Jud ser salvo, y Jerusaln habitar segura. Y se le llamar: "Jehov, justicia nuestra".[12] 
17 "Porque as dice Jehov: No faltar a David un descendiente que se siente sobre el trono de la casa de Israel,[13] 18 ni a los sacerdotes y levitas[14] faltar un descendiente que delante de m ofrezca holocausto, encienda ofrenda[15] y haga sacrificio cada da". 
19 Vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 20 "As ha dicho Jehov: Si pudiera invalidarse mi pacto con el da y mi pacto con la noche,[16] de tal manera que no hubiera da ni noche a su debido tiempo, 21 podra tambin invalidarse mi pacto con mi siervo David,[17] para que deje de tener un hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros.[18] 22 Como no puede ser contado el ejrcito del cielo ni se puede medir la arena del mar, as multiplicar la descendencia de David, mi siervo, y de los levitas que me sirven". 
23 Vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 24 "No te has fijado en lo que habla este pueblo, diciendo: "Las dos familias que Jehov escogi,[19] las ha desechado"? As tienen en poco a mi pueblo, que ni siquiera lo tienen por nacin! 25 Esto ha dicho Jehov: Si yo no he establecido mi pacto con el da y con la noche, si no he puesto las leyes del cielo y de la tierra, 26 entonces es cierto que rechazar la descendencia de Jacob y de David, mi siervo, para no tomar de su descendencia a quien sea seor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Har volver sus cautivos y tendr de ellos misericordia". 
						 NOTAS:

1. 33.1-26 El siguiente cap. contina el tema de la consolacin iniciado en Jer 30--32: Israel y Jud sern restaurados (v. 4-13), y tanto el linaje de David como el sacerdocio levtico continuarn para siempre (v. 14-26). 
2. 33.1 Cf. Jer 32.2; 38.28. 
3. 33.2 Jer 32.17. 
4. 33.3 Cosas grandes y ocultas: Esta expresin se ha interpretado de distintas maneras. Podra tratarse de algo inaccesible e impenetrable, como una fortaleza o una ciudad amurallada, o tambin de algo escondido; o bien, como en Is 48.6, de algo que hasta el momento se haba mantenido en secreto. 
5. 33.4-5 Porque as ha dicho Jehov... toda su maldad: Traduccin probable de un texto muy oscuro. 
6. 33.7 Una vez ms, las promesas de restauracin se refieren a los dos antiguos reinos, el de Jud y el de Israel. Vanse Jer 29.14 n.; 31.5 nota f. 
7. 33.11 Voz de novio y voz de novia: Exactamente lo contrario del juicio anunciado en Jer 7.34; 16.9; 25.10. 
8. 33.11 Alabad a Jehov... su misericordia!: Acerca de este cntico de accin de gracias, vase Sal 136.1 n. 
9. 33.12 Cf. Jer 31.24. 
10. 33.13 Neguev: Vase Gn 12.9 nota k. 
11. 33.13 Tierra de Benjamn: Vase Jos 18.11 n. 
12. 33.14-16 Estos v. son un paralelo en prosa de Jer 23.5-6. Jehov, justicia nuestra: Aqu se aplica a Jerusaln el ttulo que antes se le haba dado al descendiente de David. Vase Jer 23.6 n. 
13. 33.17 Cf. 1 R 2.4; 8.25; 9.5. 
14. 33.18 En las promesas relativas al futuro del pueblo de Dios se menciona a los sacerdotes y levitas junto con la dinasta de David. Cf. 2 S 7.12-16; 1 R 2.4; 1 Cr 17.11-14. 
15. 33.18 Holocausto, encienda ofrenda: Cf. Lv! --2. 
16. 33.20 Pacto... con la noche: El trmino pacto se emplea aqu en sentido metafrico, para indicar la constancia y estabilidad del orden impuesto por Dios al mundo de la naturaleza. Cf. Gn 9.8-17. 
17. 33.21 Mi pacto con mi siervo David: Cf. 2 S 7.16. 
18. 33.21 Mi pacto... levitas y sacerdotes, mis ministros: Cf. Nm 25.12-13; Neh 13.29; Mal 2.4-9. 
19. 33.24 Estas dos familias son probablemente los dos antiguos reinos, el de Israel y el de Jud, y no la familia de David y la de los levitas. 

Jeremas 34


Jeremas amonesta a Sedequas 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito, todos los reinos de la tierra bajo el seoro de su mano y todos los pueblos peleaban contra Jerusaln[2] y contra todas sus ciudades. Dijo as: 2 "Esto ha dicho Jehov, Dios de Israel: Ve y habla a Sedequas, rey de Jud, y dile que as ha dicho Jehov: Yo entregar esta ciudad al rey de Babilonia, el cual la entregar al fuego. 3 Y t no escapars de su mano, sino que ciertamente sers apresado y en su mano sers entregado. Tus ojos vern los ojos del rey de Babilonia, que te hablar cara a cara, y entrars en Babilonia.[3] 4 Con todo, oye palabra de Jehov, Sedequas, rey de Jud, porque as ha dicho Jehov acerca de ti: No morirs a espada.[4] 5 En paz morirs, y as como quemaron especias por tus padres, los reyes primeros que fueron antes de ti, las quemarn por ti, y te endecharn diciendo: "Ay, seor!", porque yo he hablado la palabra, dice Jehov".[5] 
6 Habl, pues, el profeta Jeremas a Sedequas, rey de Jud, todas estas palabras en Jerusaln. 7 Y el ejrcito del rey de Babilonia peleaba contra Jerusaln y contra todas las ciudades de Jud que haban quedado: contra Laquis y contra Azeca,[6] porque de las ciudades fortificadas de Jud, solo estas haban quedado. 

Violacin del pacto de libertar a los siervos hebreos

8 Palabra de Jehov que vino a Jeremas despus que Sedequas hizo pacto[7] con todo el pueblo en Jerusaln, para promulgarles libertad, 9 que cada uno dejara libre a su esclavo hebreo y a su esclava hebrea, y que nadie los usara ms como esclavos. 10 Cuando oyeron todos los jefes y todo el pueblo que haba convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su esclavo y cada uno a su esclava, que nadie los usara ms como esclavos, obedecieron y los dejaron libres. 11 Pero despus se arrepintieron e hicieron volver a los esclavos y a las esclavas que haban dejado libres, y de nuevo los sujetaron como esclavos y esclavas. 12 Vino, pues, palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 13 "As dice Jehov, Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el da que los saqu de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo:[8] 14 Al cabo de siete aos dejar cada uno a su hermano hebreo que le hubiera sido vendido; durante seis aos le servir, y luego lo dejar ir libre.[9] Pero vuestros padres no me escucharon ni inclinaron su odo. 15 Vosotros os habais hoy convertido y habais hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prjimo; y habais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. 16 Pero os habis vuelto atrs y profanado mi nombre, y habis vuelto a tomar cada uno a su esclavo y cada uno a su esclava, que habais dejado libres a su voluntad, y los habis sujetado para que os sean esclavos y esclavas. 17 Por tanto, as dice Jehov: Ya que vosotros no me habis escuchado para promulgar cada uno libertad a su hermano y cada uno a su compaero, he aqu que yo promulgo libertad, dice Jehov, a la espada, a la pestilencia y al hambre; y os pondr por afrenta ante todos los reinos de la tierra. 18 Y entregar a los hombres que quebrantaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; 19 a los jefes de Jud y a los jefes de Jerusaln, a los oficiales, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro,[10] 20 los entregar en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida; y sus cadveres sern comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra. 21 A Sedequas, rey de Jud, y a sus jefes los entregar en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejrcito del rey de Babilonia, que se ha retirado de vosotros.[11] 22 Yo mandar, dice Jehov, y los har volver a esta ciudad. Pelearn contra ella, la tomarn y la entregarn al fuego. Y convertir en desolacin las ciudades de Jud, hasta no quedar habitante alguno". 
						 NOTAS:

1. 34.1-22 Este cap. consta de dos partes. En la primera (v. 1-8), Jeremas anuncia la cada de Jerusaln, pero le promete al rey Sedequas que va a morir en paz despus de haber visto cara a cara al rey de Babilonia; la segunda (v. 9-22) contiene un orculo proftico contra el rey y los habitantes de Jerusaln, que en el momento del peligro dejaron en libertad a sus esclavos y luego, cuando la crisis pareca superada, los sometieron nuevamente a esclavitud. 
2. 34.1 2 R 25.1-11; 2 Cr 36.17-21; Jer 39.1-10. 
3. 34.3 Cf. Jer 39.7; 52.9-11. 
4. 34.4 No morirs a espada: Aunque le arrancaron los ojos y lo llevaron prisionero, Sedequas muri en Babilonia de muerte natural. 
5. 34.5 Comprese este anuncio proftico con el de Jer 22.18-19. 
6. 34.7 Laquis y Azeca: Vanse Jos 10.3 n.; 10.10 nota g. 
7. 34.8 Este pacto se realiz en el templo del Seor (cf. v. 15). Por tanto, cabe pensar en una ceremonia de renovacin del pacto del Sina, similar al llevado a cabo por el rey Josas en el ao 622 a.C. (2 R 23.1-3). En esta ceremonia solemne, el rey Sedequas y el pueblo en general se comprometieron una vez ms a servir al Seor y obedecer sus leyes (cf. Ex 24.7), una de las cuales era la que obligaba a liberar a los esclavos al cabo de siete aos (cf. Ex 21.2-6; Dt 15.12-18; Jer 34.15,17). 
8. 34.13 Cf. Ex 19.5; Dt 5.2. 
9. 34.13-14 Ex 21.2; Dt 15.12. 
10. 34.18-19 La renovacin del pacto se llev a cabo con un rito similar al descrito en Gn 15.9-10,17-18: los que sellaban el pacto pasaban en medio de un animal dividido en dos partes y reclamaban para s la misma suerte de la vctima, en caso de faltar al compromiso contrado solemnemente. Vase Gn 15.9 n. 
11. 34.21 Que se ha retirado de vosotros: Esta expresin se refiere probablemente a un avance del ejrcito egipcio (588 a.C.), que oblig a las tropas de Nabucodonosor a levantar el asedio de Jerusaln por un breve tiempo. Cf. Jer 37.5-8. 

Jeremas 35


Obediencia de los recabitas 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas en das de Joacim hijo de Josas, rey de Jud,[2] diciendo: 2 "Ve a casa de los recabitas,[3] habla con ellos e introdcelos en la casa de Jehov, en uno de los aposentos, y dales a beber vino". 
3 Tom entonces a Jaazanas hijo de Jeremas hijo de Habasinas, a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la familia de los recabitas,[4] 4 y los llev a la casa de Jehov, al aposento de los hijos de Hann hijo de Igdalas, hombre de Dios,[5] el cual estaba junto al aposento de los jefes, que estaba sobre el aposento de Maasas hijo de Salum,[6] guarda de la puerta.[7] 5 Puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: "Bebed vino". 6 Pero ellos dijeron: "No beberemos vino, porque Jonadab hijo de Recab, nuestro padre, nos orden diciendo: "No beberis jams vino, vosotros ni vuestros hijos. 7 No edificaris casa y no sembraris sementera ni plantaris via ni la retendris, sino que habitaris en tiendas todos vuestros das, para que vivis muchos das sobre la faz de la tierra donde vosotros habitis". 8 Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mand: no beber vino en todos nuestros das, ni nosotros ni nuestras mujeres ni nuestros hijos ni nuestras hijas; 9 y no edificar casas para nuestra habitacin, ni tener via ni heredad ni sementera. 10 Habitamos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mand Jonadab, nuestro padre. 11 Sucedi, no obstante, que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi a la tierra, dijimos: "Venid, ocultmonos en Jerusaln de la presencia del ejrcito de los caldeos y de la presencia del ejrcito de los de Siria", y en Jerusaln nos quedamos".[8] 
12 Vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 13 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Ve y di a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: No aprenderis a obedecer mis palabras? dice Jehov. 14 Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mand a sus hijos que no bebieran vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre. En cambio, yo os he hablado desde el principio y sin cesar, y no me habis escuchado. 15 Envi a vosotros todos mis siervos los profetas,[9] desde el principio y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, enmendad vuestras obras y no vayis tras dioses extraos para servirlos, y viviris en la tierra que os di a vosotros y a vuestros padres; pero no inclinasteis vuestro odo ni me escuchasteis.[10] 16 Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab[11] tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido. 17 Por tanto, as ha dicho Jehov, Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo traer sobre Jud y sobre todos los habitantes de Jerusaln todo el mal que contra ellos he hablado, porque les habl y no escucharon, los llam y no han respondido". 
18 Dijo, pues, Jeremas a la familia de los recabitas: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: "Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab, vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos e hicisteis conforme a todas las cosas que l os mand, 19 por eso, no faltar de Jonadab hijo de Recab, un descendiente que est en mi presencia todos los das"". As lo ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel.[12] 
						 NOTAS:

1. 35.1-19 El siguiente relato contrasta la lealtad y obediencia de los recabitas a las rdenes recibidas de su antepasado con la infidelidad de Israel a la ley de Jehov. El texto est redactado en estilo deuteronmico (vase Jer 7.1-15 n.). 
2. 35.1 Esta indicacin se refiere de modo general al reinado de Joacim, sin aadir ninguna precisin. Sin embargo, el v. 11 aclara que el episodio relatado tuvo lugar cuando tropas caldeas y sirias o arameas invadieron Jud, hecho al que se hace referencia en 2 R 24.1-2. 
3. 35.2 La casa de los recabitas haba sido fundada por Jonadab hijo de Recab, el cual haba participado activamente en la rebelin de Jeh contra la familia de Acab y en la consiguiente eliminacin de todas las prcticas vinculadas con el culto a Baal (cf. 2 R 10.15-17). Los recabitas se mantenan fieles al estilo de vida nmada (cf. v. 6-10), porque consideraban que la vida sedentaria y la prctica de la agricultura eran costumbres propias de los cananeos, incompatibles con la religin de Israel. 
4. 35.3 Segn 1 Cr 2.55, los recabitas (Bet-recab) eran una rama de los ceneos, un clan seminmada que haba entrado en contacto con los israelitas en el desierto, despus de la salida de Egipto (cf. Jue 1.16; 4.11; 1 S 15.6; 30.29). 
5. 35.4 Hombre de Dios: es decir, un profeta, que probablemente prestaba servicios en el culto del templo. 
6. 35.4 Todas las personas mencionadas en este cap. son desconocidas, salvo Maasas hijo de Salum, que tal vez era el padre del sacerdote Sofonas (cf. Jer 21.1; 29.25; 37.3; 52.24). 
7. 35.4 Guarda de la puerta: A este oficio se hace referencia en 2 R 12.9; 25.18; Jer 52.24. 
8. 35.11 La presencia de los recabitas en la ciudad estaba en contradiccin con su estilo de vida, pero poda justificarse por la gravedad de la situacin. Vanse Jer 35.1-19 n.; 35.2 n. 
9. 35.15 Envi a vosotros todos mis siervos los profetas: Jer 7.25; 25.4; 26.5; 29.19; 44.4. 
10. 35.15 Jer 7.5-7; 26.4-6. 
11. 35.16 Jonadab hijo de Recab: Vase Jer 35.2 n. 
12. 35.19 Por eso,... Dios de Israel: Es difcil determinar el sentido preciso de esta promesa. De acuerdo con una tradicin juda, los recabitas fueron incorporados al servicio del templo, gracias al matrimonio de sus hijas con sacerdotes levticos. 

Jeremas 36


El rey quema el rollo 

1 [1] Aconteci en el cuarto ao de Joacim[2] hijo de Josas, rey de Jud, que vino esta palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 2 "Toma un rollo en blanco y escribe en l todas las palabras que te he hablado contra Israel, contra Jud y contra todas las naciones, desde el da en que comenc a hablarte, desde los das de Josas hasta hoy.[3] 3 Quiz oiga la casa de Jud todo el mal que yo pienso hacerles para que se arrepienta cada uno de su mal camino. Entonces yo perdonar su maldad y su pecado". 
4 Llam Jeremas a Baruc hijo de Neras,[4] y escribi Baruc en un rollo en blanco, dictadas por Jeremas, todas las palabras que Jehov le haba hablado.[5] 5 Despus mand Jeremas a Baruc, diciendo: 
"A m se me ha prohibido entrar en la casa de Jehov.[6] 6 Entra t, pues, y de este rollo que escribiste dictado por m, lee las palabras de Jehov a los odos del pueblo en la casa de Jehov, el da del ayuno.[7] Y las leers tambin a odos de todos los de Jud que vienen de sus ciudades. 7 Quiz llegue la oracin de ellos a la presencia de Jehov, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehov contra este pueblo". 8 Y Baruc hijo de Neras hizo conforme a todas las cosas que le mand el profeta Jeremas, leyendo del libro las palabras de Jehov en la casa de Jehov. 
9 Aconteci en el ao quinto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, en el mes noveno,[8] que en la presencia de Jehov promulgaron ayuno a todo el pueblo de Jerusaln y a todo el pueblo que vena de las ciudades de Jud a Jerusaln. 10 Y Baruc ley del libro las palabras de Jeremas en la casa de Jehov, en el aposento de Gemaras hijo de Safn,[9] escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehov, a odos del pueblo. 
11 Micaas hijo de Gemaras hijo de Safn, habiendo odo del libro todas las palabras de Jehov, 12 descendi a la casa del rey,[10] al aposento del secretario, y encontr que todos los jefes estaban all sentados: Elisama, el secretario, Delaa hijo de Semaas, Elnatn hijo de Acbor,[11] Gemaras hijo de Safn, Sedequas hijo de Ananas, y todos los dems jefes. 13 Y les cont Micaas todas las palabras que haba odo cuando Baruc ley del libro a odos del pueblo. 14 Entonces enviaron todos los jefes a Jehud hijo de Netanas hijo de Selemas, hijo de Cusi, a decirle a Baruc: "Toma el rollo en el que leste a odos del pueblo, y ven". Y Baruc hijo de Neras tom el rollo en su mano y fue a ellos. 15 Le dijeron: "Sintate ahora y lenoslo a nosotros". Y Baruc se lo ley. 16 Cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvi espantado a su compaero, y dijeron a Baruc: "Sin duda, le contaremos al rey todas estas palabras!" 17 Preguntaron luego a Baruc, diciendo: 
--Cuntanos ahora cmo escribiste de boca de Jeremas[12] todas estas palabras. 
18 Baruc les dijo: 
--l me dictaba en voz alta todas estas palabras y yo las escriba con tinta en el libro. 
19 Entonces dijeron los prncipes a Baruc: 
--Vete, y escondeos t y Jeremas, y que nadie sepa dnde estis. 
20 Entraron luego a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama, el secretario; y contaron a odos del rey todas estas palabras. 21 Envi el rey a Jehud a que tomara el rollo, y l lo tom del aposento de Elisama, el secretario. Y ley Jehud del rollo a odos del rey y a odos de todos los jefes que se hallaban junto al rey. 22 Estaba entonces el rey en la casa de invierno, en el mes noveno, y haba un brasero encendido delante de l. 23 Y cuando Jehud haba ledo tres o cuatro planas, el rey las rasgaba con un cortaplumas de escriba y las arrojaba al fuego que haba en el brasero. As hasta que todo el rollo se consumi en el fuego del brasero.[13] 24 No tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos, ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras.[14] 25 Y aunque Elnatn, Delaa y Gemaras rogaron al rey que no quemara aquel rollo, no los quiso escuchar. 26 Tambin mand el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraas hijo de Azriel y a Selemas hijo de Abdeel, que apresaran a Baruc, el escriba, y al profeta Jeremas. Pero Jehov los escondi. 
27 Despus que el rey quem el rollo que contena las palabras escritas por Baruc al dictado de Jeremas, vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 28 "Vuelve a tomar otro rollo y escribe en l todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quem Joacim, rey de Jud. 29 Y dirs a Joacim, rey de Jud: "As ha dicho Jehov: T quemaste este rollo, diciendo: Por qu escribiste en l que de cierto vendr el rey de Babilonia, y que destruir esta tierra y har que no queden en ella ni hombres ni animales? 30 Por tanto, esto ha dicho Jehov acerca de Joacim, rey de Jud: No tendr quien se siente sobre el trono de David,[15] y su cuerpo ser echado al calor del da y al hielo de la noche. 31 Castigar su maldad en l, en su descendencia y en sus siervos. Traer sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusaln y sobre los hombres de Jud, todo el mal que les he anunciado y que no quisieron escuchar"". 
32 Tom, pues, Jeremas otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Neras, escriba; y escribi en l, dictadas por Jeremas, todas las palabras del libro que quem en el fuego Joacim, rey de Jud. Y aun fueron aadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes. 
						 NOTAS:

1. 36.1-26 En el siguiente relato, el profeta Jeremas desaparece de escena (cf. v. 5) para dejar lugar a la palabra de Dios, que debe ser anunciada pblicamente a todos los estratos de la sociedad: el pueblo (v. 10), los funcionarios del reino (v. 15), el rey y los ms altos funcionarios (v. 21). El profeta no es ms que el portavoz de esa palabra (cf. 1.10). 
2. 36.1 La fecha corresponde a los aos 605-604 a.C. Cf. 2 R 24.1; 2 Cr 36.5-7; Dn 1.1-2. 
3. 36.2 Cf. Jer 1.2; 25.3. 
4. 36.4 Baruc hijo de Neras: Vase Jer 32.12 n. 
5. 36.4 Muchas veces se ha tratado de reconstruir el contenido de esta primera coleccin de orculos profticos, pero las soluciones propuestas no han resultado satisfactorias. De todas maneras, este v. permite afirmar sin ninguna duda que el libro de Jeremas fue adquiriendo progresivamente su forma definitiva. A este ncleo original, formado probablemente por textos poticos, se le aadieron luego otros bloques, en especial los relatos biogrficos, los textos en prosa (vanse Jer 7.1-15 n.; 11.1-17 n.) y las promesas de salvacin (caps. 30--31). 
6. 36.5 Se desconoce la naturaleza del impedimento que mantuvo a Jeremas alejado de la casa de Jehov. En general, se atribuye a la hostilidad de que era objeto por parte del rey y de los sacerdotes; sin embargo, otros textos lo muestran desplazndose con toda libertad por el templo y sus alrededores (cf. 22.1; 35.2-5). Tambin se ha relacionado esa prohibicin con el incidente relatado en Jer 20.1-6. 
7. 36.6 Este ayuno inclua una ceremonia penitencial que congregaba en el templo a una gran cantidad de gente. Vase Is 58.3 n.; cf. Jl 1.14. 
8. 36.9 Esta fecha corresponde a noviembre-diciembre del ao 604 a.C. 
9. 36.10 No debe confundirse a este Gemaras con el mencionado en Jer 29.3, que era hijo de Hilcas. Safn: Cf. 2 R 22.3, y vase Jer 26.24 nota . 
10. 36.12 Descendi a la casa del rey: Vase Jer 26.10 nota e. 
11. 36.12 Elnatn hijo de Acbor: Cf. Jer 26.22. 
12. 36.17 De boca de Jeremas: La versin griega (LXX) omite estas palabras. 
13. 36.23 Algunos intrpretes creen que el rey Joacim quem el rollo para restarle eficacia a la palabra proftica que anunciaba la prxima cada de Jud en poder de Babilonia (cf. v. 29). Otros interpretan su gesto como una simple expresin de desprecio, o como una manera simblica de hacer ver quin era el que mandaba en su reino. 
14. 36.24 Comprese este v. con 2 R 22.10-13, donde se pone de manifiesto cul debe ser la actitud que corresponde asumir cuando se escucha la palabra de Dios. 
15. 36.30 No tendr quien se siente sobre el trono de David: En realidad, su hijo lo sucedi en el trono, pero su reinado dur apenas tres meses (2 R 24.8-17). Cf. Jer 22.18-19. 

Jeremas 37


Encarcelamiento de Jeremas 

1 [1] En lugar de Conas hijo de Joacim[2] rein el rey Sedequas hijo de Josas, al cual Nabucodonosor, rey de Babilonia, constituy por rey en la tierra de Jud. 2 Pero no obedecieron ni l ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehov, las cuales dijo por medio del profeta Jeremas. 
3 Envi el rey Sedequas a Jucal hijo de Selemas[3] y al sacerdote Sofonas hijo de Maasas[4] para que dijeran al profeta Jeremas: "Ruega ahora por nosotros a Jehov, nuestro Dios".[5] 4 Y Jeremas entraba y sala en medio del pueblo, porque todava no lo haban puesto en la crcel. 5 Cuando ya el ejrcito del faran haba salido de Egipto y lleg la noticia de ello a odos de los caldeos que tenan sitiada a Jerusaln, se retiraron de Jerusaln.[6] 
6 Entonces vino palabra de Jehov al profeta Jeremas, diciendo: 7 "As ha dicho Jehov, Dios de Israel, que digis al rey de Jud, que os envi a m para que me consultarais: "El ejrcito del faran, que haba salido en vuestro socorro, se ha vuelto a la tierra de Egipto. 8 Por eso, los caldeos vendrn de nuevo, atacarn esta ciudad, la tomarn y le prendern fuego. 9 As dice Jehov: No os engais a vosotros mismos, diciendo: Sin duda, los caldeos se irn ya de aqu, porque no se irn, 10 porque aun cuando derrotarais a todo el ejrcito de los caldeos que pelean contra vosotros, y solamente quedaran de ellos algunos hombres heridos, cada uno se levantara de su tienda para prender fuego a esta ciudad"". 
11 Aconteci que cuando el ejrcito de los caldeos se retir de Jerusaln a causa del ejrcito del faran, 12 Jeremas sala de Jerusaln para irse a tierra de Benjamn, para apartarse de en medio del pueblo.[7] 13 Y cuando lleg a la puerta de Benjamn,[8] estaba all un capitn que se llamaba Iras hijo de Selemas hijo de Hananas, el cual apres al profeta Jeremas, diciendo: "T te pasas a los caldeos!" 14 Jeremas dijo: "Falso, no me paso a los caldeos!" Pero l no le escuch, sino que prendi Iras a Jeremas y lo llev delante de sus jefes. 15 Los jefes se airaron contra Jeremas. Lo azotaron y lo pusieron en prisin en la casa del escriba Jonatn,[9] la cual haban convertido en crcel. 
16 Entr, pues, Jeremas en la casa de la cisterna[10] y en las bvedas. Y habiendo estado all Jeremas por muchos das, 17 el rey Sedequas envi y lo sac; y le pregunt el rey secretamente en su casa, diciendo:[11] "Hay palabra de Jehov?" Jeremas dijo: "Hay"; y agreg: "En manos del rey de Babilonia sers entregado". 18 Dijo tambin Jeremas al rey Sedequas: "En qu pequ contra ti, contra tus siervos y contra este pueblo, para que me pusierais en la crcel? 19 Dnde estn vuestros profetas que os profetizaban diciendo: "No vendr el rey de Babilonia contra vosotros ni contra esta tierra"? 20 Escucha, pues, te ruego, mi seor, el rey, atiende ahora mi splica que traigo delante de ti: No me hagas volver a casa del escriba Jonatn, para que no me muera all!" 21 Entonces dio orden el rey Sedequas, y custodiaron a Jeremas en el patio de la crcel, hacindole dar una torta de pan al da, de la calle de los Panaderos,[12] hasta que todo el pan de la ciudad se agotara. Y qued Jeremas en el patio de la crcel. 
						 NOTAS:

1. 37.1--45.5 Los caps 37--45 se refieren a los ltimos aos del reino de Jud, desde el reinado de Sedequas hasta la huida a Egipto del "resto" que sobrevivi a la catstrofe del ao 586 a.C. Los episodios aqu relatados completan la informacin proporcionada por 2 R 24.18--25.26. 
2. 37.1 Cf. 2 R 24.17; 2 Cr 36.10. 
3. 37.3 Jucal hijo de Selemas: Cf. Jer 38.1. 
4. 37.3 Sofonas hijo de Maasas: Jer 21.1-2; 29.24-32. 
5. 37.3 Vase Jer 21.1-2 nota b. 
6. 37.5 La salida del ejrcito egipcio fue ordenada por el faran Hofra (588-569 a.C.) y tena como finalidad ayudar a Sedequas en su lucha contra Babilonia (posiblemente en el ao 588 a.C.). Esta incursin oblig a los babilonios a levantar momentneamente el asedio de Jerusaln. Cf. Jer 34.21. 
7. 37.12 Para apartarse de en medio del pueblo: traduccin probable. Otra posible traduccin: y ocuparse de la reparticin de una herencia o y recibir all una herencia. El texto hebreo no permite saber con certeza si este pasaje se refiere a la compra del terreno relatada en Jer 32.1-15. 
8. 37.13 La puerta de Benjamn (cf. Jer 38.7) se encontraba probablemente en el lado norte del muro de Jerusaln y conduca al territorio ocupado por la tribu de Benjamn (cf. Jer 38.7). No debe confundirse con la puerta del mismo nombre en el edificio del templo (cf. Jer 20.2). 
9. 37.15 El escriba Jonatn: Cf. Jer 37.20; 38.26. 
10. 37.16 Casa de la cisterna y en las bvedas. El significado preciso de la expresin no es del todo claro, pero lo cierto es que Jeremas fue encerrado en una celda subterrnea, donde las posibilidades de sobrevivir eran escasas. Cf. Jer 38.6. 
11. 37.17 Esta consulta en secreto indica que el rey tema a los funcionarios del reino que consideraban a Jeremas como un traidor (cf. Jer 38.4). Pero, por otra parte, pone de manifiesto la ansiedad de Sedequas por la gravedad de la situacin y muestra que l reconoca a Jeremas como verdadero profeta. Cf. Jer 21.1-2; 37.3 
12. 37.21 La calle de los Panaderos: Este nombre indica que en la antigua Jerusaln las personas dedicadas a un mismo oficio se agrupaban en el mismo sector de la ciudad. 

Jeremas 38


Jeremas en la cisterna 

1 [1] Oyeron Sefatas hijo de Matn, Gedalas hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemas[2] y Pasur hijo de Malquas,[3] las palabras que Jeremas hablaba a todo el pueblo, diciendo: 2 "As ha dicho Jehov: El que se quede en esta ciudad morir a espada, de hambre o de peste;[4] pero el que se pase a los caldeos, vivir. Su vida le ser por botn, y vivir.[5] 3 As ha dicho Jehov: De cierto ser entregada esta ciudad en manos del ejrcito del rey de Babilonia, y la tomar". 4 Y dijeron los jefes al rey: "Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablndoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal". 5 Dijo el rey Sedequas: "l est en vuestras manos, pues el rey nada puede hacer contra vosotros".[6] 6 Entonces tomaron ellos a Jeremas y lo hicieron meter en la cisterna de Malquas hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la crcel. Bajaron a Jeremas con sogas a la cisterna, en la que no haba agua, sino barro; y se hundi Jeremas en el barro. 
7 Oy Ebed-melec, un etope, eunuco de la casa real,[7] que haban puesto a Jeremas en la cisterna; y estando sentado el rey a la puerta de Benjamn,[8] 8 Ebed-melec sali de la casa del rey y habl al rey, diciendo: 9 "Mi seor, el rey, mal hicieron estos hombres en todo lo que han hecho con el profeta Jeremas, al cual hicieron meter en la cisterna; porque all morir de hambre, pues no hay ms pan en la ciudad". 10 Entonces mand el rey al mismo etope Ebed-melec, diciendo: "Toma contigo treinta hombres[9] de aqu y haz sacar al profeta Jeremas de la cisterna, antes que muera". 11 Tom, pues, Ebed-melec consigo a los hombres y entr en la casa del rey, debajo de la tesorera;[10] tom de all trapos viejos, rados y andrajosos, y con unas sogas los ech a Jeremas en la cisterna. 12 Y dijo el etope Ebed-melec a Jeremas: "Ponte ahora esos trapos viejos, rados y andrajosos bajo los sobacos, por debajo de las sogas". Y lo hizo as Jeremas. 13 De este modo sacaron con sogas a Jeremas y lo subieron de la cisterna. Y qued Jeremas en el patio de la crcel. 

Sedequas consulta secretamente a Jeremas

14 Despus el rey Sedequas mand traer al profeta Jeremas a su presencia, en la tercera entrada de la casa de Jehov.[11] Y dijo el rey a Jeremas: 
--Te har una pregunta; no me ocultes ninguna cosa. 
15 Jeremas dijo a Sedequas: 
--Si te lo declaro, no es cierto que me matars? Y si te doy consejo, no me escuchars. 
16 Jur el rey Sedequas en secreto a Jeremas, diciendo: 
--Vive Jehov que nos hizo esta alma, que no te matar ni te entregar en manos de esos hombres que buscan tu vida! 
17 Entonces dijo Jeremas a Sedequas: 
--As ha dicho Jehov, Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: "Si te entregas en seguida a los jefes del rey de Babilonia, tu alma vivir y esta ciudad no ser incendiada; vivirs t y tu casa. 18 Pero si no te entregas a los jefes del rey de Babilonia, esta ciudad ser entregada en manos de los caldeos; ellos la incendiarn, y t no escapars de sus manos". 
19 Y dijo el rey Sedequas a Jeremas: 
--Tengo temor de que los judos que se han pasado a los caldeos[12] me entreguen en sus manos y hagan burla de m.[13] 20 Dijo Jeremas: 
--No te entregarn. Oye ahora la voz de Jehov que yo te hablo, y te ir bien y vivirs. 21 Pero si no quieres entregarte, esta es la palabra que me ha mostrado[14] Jehov: 22 Todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Jud sern entregadas a los jefes del rey de Babilonia, y ellas mismas dirn: 
    ""Te han engaado, 
    y han prevalecido contra ti tus amigos; 
    hundieron en el barro tus pies, 
    se volvieron atrs". 
23 "Entregarn, pues, todas tus mujeres y tus hijos a los caldeos, y t no escapars de sus manos, sino que sers entregado al poder del rey de Babilonia, el cual prender fuego a esta ciudad. 
24 Dijo Sedequas a Jeremas: 
--Nadie sepa estas palabras, y no morirs. 25 Y si los jefes oyen que yo he hablado contigo, y vienen a ti a decirte: "Declranos ahora qu hablaste con el rey; no nos lo ocultes, y no te mataremos; y dinos tambin qu te dijo el rey", 26 les dirs: "Supliqu al rey que no me hiciera volver a casa de Jonatn, para que no me muriera all". 
27 Vinieron luego, en efecto, todos los jefes a Jeremas y lo interrogaron. l les respondi conforme a todo lo que el rey le haba mandado. Con esto se alejaron de l, porque el asunto haba sido odo. 28 Y qued Jeremas en el patio de la crcel hasta el da que fue tomada Jerusaln. All estaba cuando Jerusaln fue tomada.[15] 
						 NOTAS:

1. 38.1-28 Este cap. contiene un segundo relato del encarcelamiento de Jeremas (v. 1-13) y de la entrevista que el profeta mantuvo con el rey Sedequas (v. 14-26). En su respuesta a la pregunta del rey, Jeremas reafirma una vez ms su posicin: para salvar a la nacin del desastre es necesario deponer las armas ante el ejrcito de Babilonia (cf. v. 17-18). 
2. 38.1 Jucal hijo de Selemas: Cf. Jer 37.3. 
3. 38.1 Pasur hijo de Malquas: Vase Jer 21.1-2 nota c. 
4. 38.2 Espada, de hambre o de peste: Vanse las referencias en Jer 14.12 n. 
5. 38.2 Su vida le ser por botn, y vivir: Vase Jer 21.8-10 n. 
6. 38.5 El rey nada puede hacer contra vosotros: Esta frase refleja el estado de anarqua que reinaba en Jerusaln antes de la cada de la ciudad en poder del rey de Babilonia (cf. Jer 39.1-10). 
7. 38.7 Eunuco de la casa real: Vase Jer 29.1-2 nota b. El nombre Ebed-melec significa siervo del rey. 
8. 38.7 A la puerta de Benjamn: Como los pleitos y casos legales se resolvan habitualmente en la puerta de la ciudad (cf. 2 S 15.2-4), el rey poda estar presidiendo una sesin del tribunal; o quiz, ms simplemente, observaba y discuta los preparativos para la defensa de la ciudad (vase Is 7.3 nota e ). 
9. 38.10 Treinta hombres: segn la mayora de los ms. hebreos; uno de estos, sin embargo, dice tres en lugar de treinta, cifra que parece mucho ms verosmil. 
10. 38.11 Debajo de la tesorera: texto probable (cf. 2 R 10.22). Otra posible traduccin: depsito de ropa. 
11. 38.14 Tercera entrada de la casa de Jehov: Nada se sabe concretamente acerca de la localizacin de esta entrada. Tal vez era una puerta para uso exclusivo del rey. 
12. 38.19 Cf. Jer 39.9; 52.15, donde tambin se hace referencia a algunos judos que se haban pasado a los caldeos antes y durante la cada de Jerusaln. En Jer 37.13 aun el profeta es denunciado como desertor. 
13. 38.19 Cf. Jer 39. 
14. 38.21 Me ha mostrado: Cf. Am 7.1,4,7; 8.1. 
15. 38.28 Ez 33.21. 

Jeremas 39


Cada de Jerusaln 

1 [1] 

(2 R 24.20--25.21; 2 Cr 36.17-21; Jer 52.3-30)
En el noveno ao de Sedequas, rey de Jud, en el mes dcimo,[2] vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito contra Jerusaln, y la sitiaron. 2 En el undcimo ao de Sedequas, en el mes cuarto,[3] a los nueve das del mes, se abri una brecha en el muro de la ciudad. 3 Entraron todos los jefes del rey de Babilonia y acamparon a la puerta del Medio:[4] Nergal-sarezer,[5] Samgar-nebo, Sarsequim, jefe de los eunucos, Nergal-sarezer, alto funcionario, y todos los dems jefes[6] del rey de Babilonia.[7] 4 Al verlos, Sedequas, rey de Jud, y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y sali el rey por el camino del Arab.[8] 5 Pero el ejrcito de los caldeos los sigui, y alcanzaron a Sedequas en la llanura de Jeric.[9] Lo apresaron y lo hicieron subir a Ribla, en tierra de Hamat,[10] donde estaba Nabucodonosor, rey de Babilonia, el cual lo sentenci. 6 Degoll el rey de Babilonia a los hijos de Sedequas en presencia de este, en Ribla.[11] Asimismo, el rey de Babilonia hizo degollar a todos los nobles de Jud, 7 y al rey Sedequas le sac los ojos y lo aprision con grillos para llevarlo a Babilonia. 8 Los caldeos incendiaron la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusaln. 9 Al resto del pueblo que haba quedado en la ciudad y a los que se haban adherido a l, con todo el resto del pueblo que haba quedado, Nabuzaradn, capitn de la guardia, los deport a Babilonia. 10 Pero Nabuzaradn, capitn de la guardia, hizo que en tierra de Jud se quedaran los pobres del pueblo, los que nada tenan, y les dio vias y heredades. 

Nabucodonosor cuida de Jeremas

11 Nabucodonosor haba dado rdenes a Nabuzaradn, capitn de la guardia, acerca de Jeremas, diciendo: 12 "Tmalo y vela por l; no le hagas mal alguno, sino haz con l como l te diga". 13 Por tanto, Nabuzaradn, capitn de la guardia, el jefe de los eunucos Nabusazbn, el alto funcionario Nergal-sarezer y todos los jefes del rey de Babilonia 14 enviaron entonces a traer a Jeremas del patio de la crcel, y lo entregaron a Gedalas hijo de Ahicam[12] hijo de Safn, para que lo llevara a casa.[13] Y habit en medio del pueblo. 

Dios promete librar a Ebed-melec

15 Estando preso Jeremas en el patio de la crcel,[14] le vino palabra de Jehov, diciendo: 16 "Ve, habla a Ebed-melec, el etope,[15] y dile: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal y no para bien. Y esto suceder en aquel da en presencia tuya. 17 Pero en aquel da yo te librar, dice Jehov, y no sers entregado en manos de aquellos a quienes t temes. 18 Ciertamente te librar y no caers a espada, sino que tu vida te ser por botn,[16] porque tuviste confianza en m, dice Jehov"". 
						 NOTAS:

1. 39.1-10 Este relato de la cada de Jerusaln coincide casi literalmente con 2 R 25.1-12; Jer 52.4-16. Sin embargo, su posicin en este lugar es particularmente apropiada, ya que reivindica a Jeremas como verdadero profeta. El pueblo que no quiso escuchar la palabra de Dios (caps. 26--36) y que trat de eliminar al profeta que la anunciaba (caps. 37--38) ha cado ahora bajo el juicio de Dios, experimentando as el cumplimiento de esa palabra. 
2. 39.1 El noveno ao... el mes dcimo: diciembre, 589 a.C. 
3. 39.2 Undcimo ao... mes cuarto: junio, 587 a.C. 
4. 39.3 Puerta del Medio: Se desconoce la ubicacin de esta puerta. Algunos la identifican con la puerta oriental del atrio interior del templo (cf. Ez 40.32-34). 
5. 39.3 Los nombres y los ttulos de estos oficiales no estn claros en el texto hebreo. Otra lectura posible: Nergal-sarezer de Simagir, Nebo-sarsequim, el eunuco principal, Nergal-sarezer, el comandante de las tropas, y todos los otros oficiales del rey de Babilonia. Simagir era el nombre de un distrito de Babilonia, del cual Nergal-sarezer parece haber sido gobernador. 
6. 39.3 Estos jefes actan como si fueran a constituir una corte judicial o un gobierno militar provisorio. Cf. Jer 40.7. 
7. 39.3 Este v. no figura en los relatos paralelos de Jer 52 y 2 R 25. 
8. 39.4 Camino del Arab: otra posible traduccin: camino del valle del Jordn. Vase Dt 1.1 n. 
9. 39.5-6 Jeric: ciudad al oeste del Jordn, cerca de la desembocadura de este ro en el Mar Muerto. Vase Jos 2.1 nota b. 
10. 39.5-6 Tierra de Hamat: en Siria, sobre el ro Orontes. Vase ndice de mapas. 
11. 39.5-6 Ribla: localidad situada en el territorio de Siria, cerca de la frontera con el Lbano. 
12. 39.14 Ahicam: Vase Jer 26.24 nota n. 
13. 39.14 A casa: La expresin se refiere probablemente a la residencia del gobernador en Mizpa (cf. Jer 41.1-3). 
14. 39.15 Cf. Jer 38.28. 
15. 39.16 Cf. Jer 38.7-13. 
16. 39.18 Tu vida te ser por botn: Vase Jer 45.5 n. 

Jeremas 40


Jeremas y el resto del pueblo con Gedalas 

1 [1] Palabra de Jehov que vino a Jeremas, despus que Nabuzaradn, capitn de la guardia, lo envi desde Ram,[2] cuando lo encontr atado con cadenas entre todos los cautivos de Jerusaln y de Jud que iban deportados a Babilonia. 2 Tom, pues, el capitn de la guardia a Jeremas y le dijo: "Jehov, tu Dios, anunci este mal contra este lugar; 3 y lo ha trado y hecho Jehov segn lo haba dicho, porque pecasteis contra Jehov y no escuchasteis su voz. Por eso os ha venido esto. 4 Y ahora, he aqu que en este da yo te he librado de las cadenas que tenas en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velar por ti; pero si no te parece bien venir conmigo a Babilonia, puedes quedarte. Mira, toda la tierra est delante de ti: ve a donde mejor y ms cmodo te parezca ir. 5 Si prefieres quedarte,[3] vulvete a Gedalas hijo de Ahicam hijo de Safn, a quien el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Jud, y vive con l en medio del pueblo. O ve a donde te parezca ms cmodo ir". Le dio el capitn de la guardia provisiones y un presente, y lo despidi. 6 Se fue entonces Jeremas a Gedalas hijo de Ahicam, a Mizpa,[4] y habit con l en medio del pueblo que haba quedado en la tierra. 
7 Los jefes del ejrcito que estaban por el campo junto con sus hombres, cuando oyeron que el rey de Babilonia haba puesto a Gedalas hijo de Ahicam para gobernar la tierra, y que le haba encomendado los hombres, las mujeres y los nios, y los pobres de la tierra que no fueron deportados a Babilonia,[5] 8 se presentaron a Gedalas, en Mizpa. Eran: Ismael hijo de Netanas,[6] Johann y Jonatn hijos de Carea, Seraas hijo de Tanhumet, los hijos de Efai, el netofatita, y Jezanas, hijo de un maacateo; todos ellos junto con sus hombres. 9 Y Gedalas hijo de Ahicam hijo de Safn les jur a ellos y a sus hombres, diciendo: "No tengis temor de servir a los caldeos. Habitad en la tierra, servid al rey de Babilonia y os ir bien. 10 Y he aqu que yo habito en Mizpa, para tratar con los caldeos que vendrn a nosotros. Pero vosotros tomad el vino, los frutos del verano y el aceite, ponedlos en vuestros almacenes y quedaos en vuestras ciudades que habis tomado". 11 Asimismo todos los judos que estaban en Moab, entre los hijos de Amn, en Edom,[7] y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron decir que el rey de Babilonia haba dejado a algunos en Jud y que haba puesto sobre ellos a Gedalas hijo de Ahicam hijo de Safn, 12 todos estos judos regresaron entonces de todos los lugares adonde haban sido echados, y vinieron a tierra de Jud, junto a Gedalas, en Mizpa. Y recogieron vino y abundantes frutos. 

Conspiracin de Ismael contra Gedalas

13 Johann hijo de Carea y todos los capitanes de la gente de guerra que estaban en el campo vinieron a Gedalas, en Mizpa, 14 y le dijeron: "No sabes que Baalis, rey de los hijos de Amn, ha enviado a Ismael hijo de Netanas para matarte?"[8] Pero Gedalas hijo de Ahicam no los crey. 15 Entonces Johann hijo de Carea habl a Gedalas en secreto, en Mizpa, diciendo: "Yo ir ahora y matar a Ismael hijo de Netanas, y nadie lo sabr. Por qu te ha de matar, de modo que todos los judos que se te han reunido se dispersen y perezca el resto de Jud?" 16 Pero Gedalas hijo de Ahicam dijo a Johann hijo de Carea: "No hagas eso, porque es falso lo que dices de Ismael". 
						 NOTAS:

1. 40.1--44.30 Los caps. 40--44 proporcionan alguna informacin sobre los acontecimientos posteriores a la destruccin de Jerusaln. Los principales episodios relatados son la designacin de Gedalas como gobernador de Jud, su posterior asesinato, la huida de los judos a Egipto y la actividad de Jeremas entre los refugiados en Egipto. 
2. 40.1 Ram: Vase Jer 31.15 nota m. Posiblemente all eran sometidos a examen los que iban a ser deportados a Babilonia. 
3. 40.5 Si prefieres quedarte: texto probable. Heb. y an l no se volva. 
4. 40.6 Mizpa: Se trata probablemente de una localidad situada a unos 13 km al norte de Jerusaln, al noroeste de Ram. 
5. 40.7 La residencia de Gedalas en Mizpa se convierte en punto de reunin de la poblacin que no haba sido deportada a Babilonia (cf. v. 11-12). Sin embargo, este comienzo promisorio va a quedar pronto frustrado por el asesinato del gobernador|r (cf. Jer 41.1-3). Los pobres de la tierra: Cf. Jer 39.10. 
6. 40.8 Este Ismael era miembro de la familia real (cf. Jer 41.1) y probablemente pretenda restaurar el reino de Jud y convertirse l mismo en rey. 
7. 40.11 Moab... Amn... Edom: Vanse Jer 9.25-26 nota n; 48.1-47 n.; 49.1 nota a; 49.7 nota j. 
8. 40.14 Es probable que Baalis, el rey de Amn, haya apoyado a los enemigos de Gedalas porque trataba de evitar que Jud volviera a la normalidad. En medio de la anarqua, l tena ms posibilidades de aduearse de alguna parte del territorio al este del Jordn. 

Jeremas 41

1 Aconteci en el mes sptimo[1] que Ismael hijo de Netanas hijo de Elisama, de la descendencia real, junto con algunos oficiales del rey[2] y diez hombres, vino a Gedalas hijo de Ahicam, en Mizpa. Y juntos comieron pan en Mizpa. 2 De pronto se levant Ismael hijo de Netanas, y los diez hombres que con l estaban, e hirieron a espada a Gedalas hijo de Ahicam hijo de Safn, matando as a aquel a quien el rey de Babilonia haba puesto para gobernar la tierra. 3 Asimismo mat Ismael a todos los judos que estaban con Gedalas en Mizpa, y a los soldados caldeos que all estaban. 
4 Sucedi adems, al da siguiente de haber matado a Gedalas, cuando an nadie lo saba, 5 que llegaron unos hombres de Siquem,[3] de Silo y de Samaria. Eran ochenta hombres, con la barba rapada, las ropas rasgadas y llenos de rasguos,[4] que en sus manos traan ofrendas e incienso para llevar a la casa de Jehov. 6 De Mizpa les sali al encuentro, llorando, Ismael hijo de Netanas. Y aconteci que cuando los encontr, les dijo: "Venid a presentaros a Gedalas hijo de Ahicam!" 7 Cuando ya haban entrado en la ciudad, Ismael hijo de Netanas, junto con sus hombres, los degollaron y los arrojaron a una cisterna, 8 Pero entre aquellos haba diez hombres que dijeron a Ismael: "No nos mates, porque tenemos en el campo reservas de trigo, cebada, aceite y miel". Y no los mat como haba hecho con sus hermanos. 
9 La cisterna a la que Ismael arroj los cuerpos de todos los hombres que mat a causa de Gedalas, era la misma que haba hecho el rey Asa a causa de Baasa, rey de Israel.[5] Ismael hijo de Netanas la llen de muertos. 10 Despus Ismael llev cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que haba quedado en Mizpa, el cual haba encargado Nabuzaradn, capitn de la guardia, a Gedalas hijo de Ahicam. Los llev, pues, cautivos Ismael hijo de Netanas y se fue para pasarse a los hijos de Amn. 
11 Johann hijo de Carea y todos los capitanes de la gente de guerra que estaban con l oyeron todo el mal que haba hecho Ismael hijo de Netanas. 12 Entonces tomaron a todos los hombres y fueron a pelear contra Ismael hijo de Netanas, a quien hallaron junto al gran estanque que est en Gaban.[6] 13 Y sucedi que cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johann hijo de Carea, y a todos los capitanes de la gente de guerra que estaban con l, se alegraron. 14 Y todo el pueblo que Ismael haba trado cautivo de Mizpa se volvi y fue con Johann hijo de Carea. 15 Pero Ismael hijo de Netanas y otros ocho hombres escaparon delante de Johann y se fueron con los hijos de Amn. 16 Entonces Johann hijo de Carea, junto con todos los capitanes de la gente de guerra que con l estaban, tomaron a todo el resto del pueblo, el cual haban recobrado de Ismael hijo de Netanas, que se lo haba llevado de Mizpa despus de matar a Gedalas hijo de Ahicam. Eran hombres de guerra, mujeres, nios y eunucos, que Johann haba trado de Gaban. 17 Fueron y habitaron en Gerut-quimam,[7] que est cerca de Beln, con el fin de continuar su camino hasta entrar en Egipto, 18 a causa de los caldeos. Ellos teman a los caldeos porque Ismael hijo de Netanas haba dado muerte a Gedalas hijo de Ahicam, a quien el rey de Babilonia haba puesto para gobernar la tierra. 
						 NOTAS:

1. 41.1 Mes sptimo: heb. Tishri, correspondiente a septiembre-octubre. 
2. 41.1 Junto con algunos oficiales del rey: La versin griega (LXX) omite esta frase.|r 
3. 41.5 Siquem: Vase Gn 12.6 n. Silo: Vase Jos 18.1 nota a. Samaria: Vase 1 R 16.16 n. Estas tres ciudades se encontraban al norte de Jerusaln, en el territorio perteneciente al antiguo reino de Israel. Vase ndice de mapas. 
4. 41.5 La barba rapada, las ropas rasgadas y los rasguos eran seales de penitencia y de duelo. Cf. Jer 16.6. 
5. 41.9 Baasa fue rey de Israel hacia los aos 909-886 a.C. Cf. 1 R 15.16-22. 
6. 41.12 Gaban: Vase Jos 9.3 n. El estanque aqu mencionado fue escenario del duelo sangriento que se relata en 2 S 2.13-17. 
7. 41.17 Gerut-quimam: Probablemente se trata de un albergue en las cercanas de Beln (cf. Miq 5.2; Mt 2.1,5-6; Lc 2.4), ciudad situada a unos 8 km al sur de Jerusaln. 

Jeremas 42


Mensaje a Johann 

1 [1] Vinieron todos los capitanes de la gente de guerra, junto con Johann hijo de Carea, Jezanas[2] hijo de Osaas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, 2 y dijeron al profeta Jeremas: 
--Acepta ahora nuestra splica delante de ti y ruega por nosotros a Jehov, tu Dios, por todo este resto (pues de muchos que ramos hemos quedado unos pocos, como ya ves por tus propios ojos), 3 para que Jehov, tu Dios, nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer. 
4 El profeta Jeremas les dijo: 
--Os he odo. Y he aqu que voy a rogar a Jehov, vuestro Dios, como habis dicho, y todo lo que Jehov os responda, os lo har saber. No os ocultar palabra alguna. 
5 Ellos dijeron a Jeremas: 
--Jehov sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hacemos conforme a todo aquello para lo cual Jehov, tu Dios, te enve a nosotros. 6 Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehov, nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos, para que, obedeciendo a la voz de Jehov, nuestro Dios, nos vaya bien.[3] 
7 Aconteci que al cabo de diez das vino palabra de Jehov a Jeremas. 8 Y llam a Johann hijo de Carea y a todos los capitanes de la gente de guerra que con l estaban, y a todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, 9 y les dijo: "As ha dicho Jehov, Dios de Israel, ante quien me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia: 10 Si permanecis quietos en esta tierra, os edificar y no os destruir; os plantar y no os arrancar, porque estoy arrepentido del mal que os he hecho.[4] 11 No temis de la presencia del rey de Babilonia, al cual tenis miedo; no temis de su presencia, ha dicho Jehov, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano. 12 Tendr compasin de vosotros, y l se compadecer de vosotros y os har regresar a vuestra tierra. 13 Pero si decs: "No habitaremos en esta tierra", desobedeciendo as la voz de Jehov, vuestro Dios, 14 y afirmando: "No, sino que entraremos en la tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre, y all habitaremos", 15 pues, por eso, od la palabra de Jehov, resto de Jud, porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Si vosotros volvis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entris para habitar all, 16 suceder que la espada que temis os alcanzar all, en la tierra de Egipto, y el hambre que os asusta os perseguir all en Egipto, y all moriris. 17 Todos los hombres que vuelvan su rostro para entrar en Egipto y habitar all, morirn a espada, de hambre y de peste; no habr de ellos quien quede vivo ni quien escape del mal que yo traer sobre ellos. 
18 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Como se derram mi enojo y mi ira sobre los habitantes de Jerusaln, as se derramar mi ira sobre vosotros cuando entris en Egipto; y seris objeto de aversin, de espanto, de maldicin y de afrenta; y no veris ms este lugar. 19 Jehov os dijo a vosotros, resto de Jud: No vayis a Egipto. Sabed ciertamente que os lo advierto hoy. 20 Por qu hicisteis errar vuestras almas? Pues vosotros me enviasteis ante Jehov, vuestro Dios, diciendo: "Ruega por nosotros a Jehov, nuestro Dios, y haznos saber todas las cosas que diga Jehov, nuestro Dios, y lo haremos". 21 Esto os lo he declarado hoy, pero no habis obedecido a la voz de Jehov, vuestro Dios, ni a ninguna de las cosas por las cuales me envi a vosotros. 22 Ahora, pues, sabed de cierto que moriris a espada, de hambre y de peste en el lugar donde deseasteis entrar para habitar all". 
						 NOTAS:

1. 42.1-6 Jeremas, a quien no se haba mencionado en los relatos de los caps. 40.7--41.18, aparece de nuevo en escena y es consultado por los jefes de la comunidad. Esta consulta marca el comienzo de la seccin relativa a la ltima fase de su actividad proftica. 
2. 42.1 Jezanas: segn la versin griega (LXX): Azaras. Cf. Jer 43.2. 
3. 42.5-6 El tono enftico de esta promesa realza an ms la desobediencia posterior a la palabra de Dios transmitida por el profeta (cf. Jer 43.2). 
4. 42.10 Acerca de los verbos utilizados en este v., vase Jer 1.10 n. 

Jeremas 43


La emigracin a Egipto

1 Aconteci que cuando Jeremas acab de hablar a todo el pueblo todas las palabras de Jehov, su Dios, todas estas palabras que Jehov, su Dios, le haba enviado a decirles, 2 Azaras hijo de Osaas, Johann hijo de Carea y todos los hombres soberbios dijeron a Jeremas: "Mentira dices! No te ha enviado Jehov, nuestro Dios, para decirnos: "No vayis a Egipto para habitar all", 3 sino que Baruc[1] hijo de Neras te incita contra nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos, para matarnos y hacernos deportar a Babilonia". 4 No obedecieron, pues, ni Johann hijo de Carea ni los capitanes de la gente de guerra ni todo el pueblo, a la voz de Jehov para que se quedaran en tierra de Jud, 5 sino que Johann hijo de Carea, con todos los capitanes de la gente de guerra, tomaron al resto de Jud, que haba regresado de todas las naciones adonde haba sido echado, para habitar en tierra de Jud. 6 Eran los hombres, mujeres y nios, las hijas del rey y todas las dems personas que junto con Gedalas hijo de Ahicam hijo de Safn, y con el profeta Jeremas y Baruc[2] hijo de Neras, haba dejado Nabuzaradn, capitn de la guardia. 7 Entraron, pues, en tierra de Egipto,[3] sin obedecer a la voz de Jehov, y llegaron hasta Tafnes.[4] 
8 Vino palabra de Jehov a Jeremas en Tafnes, diciendo: 9 "Toma en tus manos unas piedras grandes y cbrelas de barro en el enladrillado[5] que est a la puerta de la casa del faran en Tafnes, a la vista de los hombres de Jud,[6] 10 y diles: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo enviar y tomar a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y pondr su trono[7] sobre estas piedras que he escondido, y l extender su pabelln sobre ellas. 11 Vendr y asolar la tierra de Egipto: los que a muerte, a muerte; los que a cautiverio, a cautiverio, y los que a espada, a espada.[8] 12 Incendiar[9] los templos de los dioses de Egipto; los quemar, y a ellos los llevar cautivos. Limpiar la tierra de Egipto, como el pastor limpia su capa, y saldr de all en paz.[10] 13 Destruir, adems, las estatuas de Bet-semes,[11] que est en tierra de Egipto, y entregar al fuego los templos de los dioses de Egipto"". 
						 NOTAS:

1. 43.3 Baruc: Vase Jer 32.12 n. Esta acusacin parece indicar que Baruc no fue un simple secretario de Jeremas, sino que tambin ejerci una cierta influencia sobre l. 
2. 43.6 El texto no aclara si Jeremas y Baruc emigraron a Egipto de buen grado o fueron llevados por la fuerza. Es improbable, sin embargo, que el profeta haya desobedecido voluntariamente la orden del Seor (cf. Jer 42.7-22). 
3. 43.5-7 2 R 25.26. 
4. 43.7 Tafnes: Vase Jer 2.16 nota q. 
5. 43.9 Cbrelas de barro en el enladrillado: texto probable. Acerca de las acciones simblicas realizadas por los profetas, vase Jer 13.1-11 n. 
6. 43.9 Esta casa (palacio) se utilizaba probablemente para albergar al faran cuando visitaba la ciudad. 
7. 43.10 Y pondr su trono: Algunas versiones antiguas dicen y l va a poner su trono. 
8. 43.11 Jer 15.2. 
9. 43.12 Incendiar: segn versiones antiguas. Heb. prender fuego. Vase Fuego en la Concordancia temtica. 
10. 43.10-12 Nabucodonosor invadi Egipto en 568-567 a.C. y combati con el faran Amasis (570-526 a.C.). Sin embargo, las fuentes histricas disponibles no informan sobre el resultado de la batalla ni sobre el alcance de esa invasin. 
11. 43.13 Bet-semes (o Helipolis ): ciudad situada a unos 8 km al nordeste de El Cairo. Su nombre significa Ciudad del sol, y el hebreo aade en tierra de Egipto para distinguirla de Betsemes, ciudad de Palestina cuyo nombre significa lo mismo que Helipolis. La ciudad era famosa en tiempos antiguos como lugar de culto al dios Sol, designado por los egipcios con el nombre de Ra (o Re ). 

Jeremas 44


Mapa - Jeremas a Egipto



Jeremas profetiza contra los judosen Egipto 

1 [1] Palabra que vino a Jeremas acerca de todos los judos que habitaban en la tierra de Egipto, que vivan en Migdol,[2] en Tafnes, en Menfis[3] y en tierra de Patros, diciendo: 2 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Vosotros habis visto todo el mal que traje sobre Jerusaln y sobre todas las ciudades de Jud. Ahora estn asoladas, y no hay quien habite en ellas 3 a causa de la maldad que ellos cometieron para enojarme, yendo a ofrecer incienso, honrando a dioses extraos[4] que ni ellos haban conocido, ni vosotros ni vuestros padres. 4 Envi a vosotros todos mis siervos los profetas, desde el principio y sin cesar, para deciros: "No hagis esta cosa abominable que yo aborrezco!" 5 Pero no oyeron ni inclinaron su odo para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses extraos. 6 Se derram, por tanto, mi ira y mi furor, y se encendi en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln. Y fueron puestas en ruina y desolacin, como lo estn hoy. 7 Ahora, pues, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Por qu hacis un mal tan grande contra vosotros mismos, para que en medio de Jud sean destruidos el hombre y la mujer, el muchacho y el nio de pecho, sin que os quede resto alguno, 8 hacindome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo incienso a dioses extraos en la tierra de Egipto, adonde habis entrado para vivir, de suerte que os exterminis y seis por maldicin y por afrenta a todas las naciones de la tierra? 9 Os habis olvidado de las maldades de vuestros padres, de las maldades de los reyes de Jud, de las maldades de sus mujeres, de vuestras maldades y de las maldades de vuestras mujeres, que hicisteis en la tierra de Jud y en las calles de Jerusaln? 10 No se han humillado hasta el da de hoy ni han tenido temor; no han caminado en mi Ley ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres. 
11 "Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo vuelvo mi rostro contra vosotros para mal, para destruir a todo Jud. 12 Y tomar al resto de Jud que se obstin en irse a la tierra de Egipto, para habitar all, y en tierra de Egipto sern todos exterminados. Caern a espada y sern exterminados por el hambre: por la espada y el hambre morirn desde el menor hasta el mayor, y sern objeto de aversin, de espanto, de maldicin y de afrenta, 13 pues castigar a los que habitan en la tierra de Egipto como castigu a Jerusaln, con espada, con hambre y con peste. 14 Y del resto de los de Jud que entraron en la tierra de Egipto para habitar all, no habr quien escape ni quien quede vivo para volver a la tierra de Jud, a la cual ansan volver para habitar all; porque no volvern sino algunos fugitivos". 
15 Entonces todos los que saban que sus mujeres haban ofrecido incienso a dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Patros,[5] respondieron a Jeremas, diciendo: 16 "No escucharemos de ti la palabra que nos has hablado en nombre de Jehov, 17 sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo[6] y derramarle libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros jefes, en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln. Entonces tuvimos abundancia de pan, fuimos felices y no vimos mal alguno. 18 Pero desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta de todo, y por la espada y el hambre somos exterminados. 19 Y cuando nosotras ofrecimos incienso a la reina del cielo y le derramamos libaciones, acaso le hicimos tortas para tributarle culto, o le derramamos libaciones sin consentimiento de nuestros maridos?" 
20 Habl Jeremas a todo el pueblo, a los hombres, a las mujeres y a todo el pueblo que le haba respondido esto, diciendo: 21 "No se ha acordado Jehov, no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes, vuestros jefes y el pueblo de la tierra? 22 Y no pudo sufrirlo ms Jehov, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en asolamiento, en espanto y en maldicin, hasta quedar sin habitante, como lo est hoy. 23 Por cuanto ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehov, y no obedecisteis a la voz de Jehov ni anduvisteis en su Ley, en sus estatutos y en sus testimonios, por eso ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy". 
24 Dijo adems Jeremas a todo el pueblo y a todas las mujeres: "Od palabra de Jehov, todos los de Jud que estis en tierra de Egipto. 25 As ha hablado Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel; ha dicho: "Vosotros y vuestras mujeres[7] hablasteis con vuestras propias bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos de ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones. Y ahora confirmis vuestros votos y ponis vuestros votos por obra. 26 Por tanto, od palabra de Jehov todos los de Jud que habitis en tierra de Egipto: Yo he jurado por mi gran nombre, dice Jehov, que mi nombre no ser invocado ms en toda la tierra de Egipto por boca de ningn hombre de Jud, diciendo: Vive Jehov, el Seor!, 27 porque yo vigilo sobre ellos para mal y no para bien. Todos los hombres de Jud que estn en la tierra de Egipto sern exterminados por la espada y el hambre, hasta que no quede ninguno. 28 Y los pocos que escapen de la espada volvern de la tierra de Egipto a la tierra de Jud. Sabr, pues, todo el resto de Jud que ha entrado en Egipto a vivir all, cul palabra se cumplir: si la ma o la suya. 29 Y esto tendris por seal, dice Jehov, de que en este lugar os castigo, para que sepis que de cierto se cumplirn mis palabras para mal sobre vosotros, 30 pues as ha dicho Jehov: Yo entrego al faran Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, y en manos de los que buscan su vida, as como entregu a Sedequas, rey de Jud, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia,[8] su enemigo que quera quitarle la vida"". 
						 NOTAS:

1. 44.1-30 El relato de la actividad proftica de Jeremas culmina con este largo discurso. A pesar de la catstrofe que se haba desatado sobre Jud y Jerusaln, la propensin a la idolatra an se mantiene viva entre los judos refugiados en Egipto. A causa de esto, el profeta pronuncia un orculo extremadamente serio (cf. v. 11-14,27). 
2. 44.1 Migdol: Este nombre significa torre, y aparece varias veces en el AT. En Ex 14.2; Nm 33.7, es una de las etapas en la ruta del xodo de Egipto; segn Ez 29.10; 30.6, se encontraba al norte de Egipto. Sin embargo, es probable que haya habido varios lugares con ese nombre. 
3. 44.1 Tafnes... Menfis: Vase Jer 2.16 nota q. 
4. 44.3 Ex 20.3. 
5. 44.15 Patros: otra posible traduccin: regin sur de Egipto. 
6. 44.17 Reina del Cielo: Vase Jer 7.18 n. 
7. 44.25 Vosotros y vuestras mujeres: La versin griega (LXX) dice: Vosotras las mujeres. 
8. 44.30 2 R 25.1-7. 

Jeremas 45


Mensaje a Baruc 

1 [1] La palabra que habl el profeta Jeremas a Baruc hijo de Neras,[2] cuando escriba en el libro estas palabras dictadas por Jeremas,[3] en el ao cuarto de Joacim[4] hijo de Josas, rey de Jud, diciendo: 2 "As te ha dicho Jehov, Dios de Israel, a ti, Baruc: 3 "T dijiste: Ay de m ahora!, porque ha aadido Jehov tristeza a mi dolor. Fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso ".[5] 4 Le dirs: "As ha dicho Jehov: Yo destruyo a los que edifiqu y arranco a los que plant,[6] esto es, a toda esta tierra, 5 y t buscas para ti grandezas? No las busques!, porque he aqu que yo traigo mal sobre todo ser viviente, ha dicho Jehov; pero a ti te dar la vida por botn en cualquier lugar adonde vayas"".[7] 
						 NOTAS:

1. 45.1-5 Baruc, lo mismo que su maestro Jeremas, debi desempear su misin en circunstancias particularmente difciles, que fueron para l causa de desaliento; pero el Seor lo reconfort con una promesa especial. 
2. 45.1 Acerca de Baruc hijo de Neras, el discpulo, secretario y estrecho colaborador de Jeremas, vase Jer 32.12 n. 
3. 45.1 Estas palabras dictadas por Jeremas: Cf. Jer 36.4,27-28,32. 
4. 45.1 El ao cuarto de Joacim: Vase Jer 36.1 n. 
5. 45.2-3 Esta expresin de desaliento trae a la memoria las "Confesiones" del profeta Jeremas (vase Jer 11.18--12.6 n.). 
6. 45.4 Sobre el uso de estos verbos, vase Jer 1.10 n. 
7. 45.5 El texto no especifica la naturaleza de la cosa extraordinaria que Baruc esperaba alcanzar. Sin embargo, el sentido de este orculo divino es suficientemente claro: en medio de una crisis que amenazaba con no dejar nada en pie, era intil pretender grandes cosas; deba contentarse con poner a salvo su vida. Cf. Jer 38.2. 

Jeremas 46


3. MENSAJES CONTRA LAS NACIONESPAGANAS (46.1--51.64)



Profecas acerca de Egipto 

1 [1] Palabra de Jehov que vino al profeta Jeremas, contra las naciones. 
2 Acerca de Egipto:[2] contra el ejrcito del faran Necao,[3] rey de Egipto, que estaba cerca del ro ufrates, en Carquemis,[4] a quien destruy Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el ao cuarto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud: 
    3 "Preparad escudo y pavs, 
    y venid a la guerra! 
    4 Uncid los caballos, 
    y montadlos vosotros, jinetes! 
    Cubros con los yelmos, 
    limpiad las lanzas 
    y poneos las corazas! 
    5 Por qu los veo aterrados,retrocediendo? 
    Sus valientes fueron deshechos 
    y huyeron sin volver la vista atrs. 
    Hay miedo por todas partes!,[5] 
    dice Jehov. 
    6 No huya el ligero ni escape el valiente; 
    al norte, junto a la ribera del ufrates 
    tropezaron y cayeron. 
    7 Quin es este que sube como un ro 
    y cuyas aguas se mueven como los ros? 
    8 Es Egipto, que como un ro se ensancha, 
    cuyas aguas se mueven como los rosy que dijo: 
    "Subir, cubrir la tierra, 
    destruir la ciudady a los que en ella moran". 
    9 Subid, caballos! 
    Carros, corred enloquecidos! 
    Que salgan los valientes: 
    los etopes[6] y los de Fut[7] que toman escudo, 
    y los de Lud[8] que toman y entesan arco! 
    10 Mas ese da ser para Jehov,Dios de los ejrcitos, 
    da de retribucin, para vengarsede sus enemigos. 
    La espada devorar, se saciar 
    y se embriagar con la sangre de ellos. 
    Porque un sacrificio[9] ser para Jehov,Dios de los ejrcitos, 
    en la tierra del norte,junto al ro ufrates. 
    11 Sube a Galaad y toma blsamo,[10] 
    virgen, hija de Egipto! 
    Por dems multiplicars las medicinas, 
    pues no hay curacin para ti. 
    12 Las naciones conocieron tu afrenta 
    y tu clamor llen la tierra, 
    porque el valiente tropez contra el valiente 
    y ambos cayeron juntos". 
13 Palabra que habl Jehov al profeta Jeremas acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para asolar la tierra de Egipto:[11] 
    14 "Anunciadlo en Egipto 
    y hacedlo saber en Migdol![12] 
    Hacedlo saber tambin en Menfisy en Tafnes! 
    Decid: "Ponte en pie y preprate, 
    porque la espada devorar tu comarca!" 
    15 Por qu ha sido derribada tu fortaleza?[13] [14] 
    No pudo mantenerse firme, 
    porque Jehov la empuj! 
    16 Multiplic los cados, 
    y cada uno cay sobre su compaero; 
    y dijeron: "Levntate!Volvamos a nuestro pueblo, 
    a la tierra de nuestro nacimiento! 
    Huyamos ante la espada vencedora!" 
    17 All gritaron: "El faran, rey de Egipto, 
    no es ms que ruido; 
    dej pasar el tiempo sealado!"[15] 
    18 Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos, 
    que como el Tabor[16] entre los montes 
    y como el Carmelo junto al mar, 
    as vendr el enemigo. 
    19 Hazte equipaje de cautiverio, 
    moradora hija de Egipto, 
    porque Menfis ser un desierto, 
    ser asolada hasta no quedar morador. 
    20 "Una becerra hermosa es Egipto, 
    mas viene destruccin: 
    Del norte viene![17] 
    21 Sus soldados mercenarios, 
    tambin en medio de ellason como becerros engordados; 
    porque tambin ellos se volvieron atrs, 
    huyeron todos sin detenerse, 
    porque vino sobre ellosel da de su quebrantamiento, 
    el tiempo de su castigo. 
    22 "Su voz ser como un silbidode serpiente,[18] 
    porque vienen los enemigos: 
    vienen a ella con hachas, 
    como leadores. 
    23 Cortarn sus bosques, 
    dice Jehov, 
    aunque sean impenetrables; 
    porque son ms numerosos que langostas, 
    son innumerables! 
    24 Se avergonzar la hija de Egipto; 
    entregada ser en manosdel pueblo del norte". 
25 Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, ha dicho: "Yo castigo a Amn, dios de Tebas,[19] al faran y a Egipto, a sus dioses y a sus reyes; tanto al faran como a los que en l confan. 26 Los entregar en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus siervos; pero despus ser habitado como en los das pasados, dice Jehov. 
    27 "Pero t no temas, siervo mo Jacob, 
    ni desmayes, Israel; 
    porque he aqu yo te salvar de lejos, 
    a ti y a tu descendencia, 
    de la tierra de vuestra cautividad. 
    Volver Jacob, descansar, 
    ser prosperadoy no habr quin lo atemorice. 
    28 T, siervo mo Jacob, no temas, 
    dice Jehov, 
    porque yo estoy contigo. 
    S, destruir a todas las naciones 
    entre las cuales te he dispersado. 
    Sin embargo, a ti no te destruir del todo, 
    aunque te castigar con justicia. 
    En manera alguna te dejar sin castigo!"[20] 
						 NOTAS:

1. 46.1--51.64 En la ltima parte de Jeremas (caps. 46--51) hay una serie de orculos profticos (vase Jer 1.8 nota p ) contra las naciones vecinas de Jud. En medio de estos orculos se intercalan algunas palabras de esperanza para el pueblo de Dios (46.27-28; 50.4-10,17-20; 51.36-40,50-53) y un himno de alabanza al Seor (51.15-19). 
2. 46.2 El mensaje contra Egipto consta de dos orculos en forma de poemas (v. 3-12,14-24) y de uno en prosa (v. 24-26). Al final del cap. se aade un anuncio de salvacin para Jud e Israel (v. 27-28). Cf. Is 19; Ez 29--32. 
3. 46.2 El faran Necao (609-593 a.C.) derrot y dio muerte en Meguido al rey Josas de Jud (609 a.C., cf. 2 R 23.29-30), pero poco tiempo despus sufri una derrota decisiva en la batalla de Carquemis (vase Jer 25.1 nota c ). 
4. 46.2 Carquemis, importante ciudad de Mesopotamia, estaba situada en la ribera occidental del ufrates, en lo que hoy es la frontera entre Siria y Turqua. Despus de la batalla de Carquemis, en el ao 605 a.C., el territorio de Siria y Palestina cay en poder de Babilonia. Las reiteradas rebeliones de Jud contra esta dominacin culminaron con la destruccin de Jerusaln y la desaparicin del reino davdico. Cf. Jer 52.4-30; vase ndice de mapas. 
5. 46.5 Sal 31.13; Jer 6.25; 20.4,10; 49.29; Lm 2.22. 
6. 46.9 Etopes: heb. Cush. Cf. Is 18; Jer 38.7. 
7. 46.9 Fut: otra traduccin probable: Libia (cf. Gn 10.6; 1 Cr 1.11; Is 66.19). Otros piensan, en cambio, que se trata de una regin situada en la costa oriental de Africa, al sur del Mar Rojo. 
8. 46.9 Lud: otra traduccin probable: Lidia (cf. Gn 10.13,22; 1 Cr 1.11; Is 66.19; Ez 27.10). En tal caso, aqu habra una alusin a los soldados lidios enrolados como mercenarios en el ejrcito egipcio. Otros, por el contrario, consideran que Lud no era una regin de Asia Menor sino un lugar an no identificado, de Africa. 
9. 46.10 Sacrificio: otra posible traduccin: matanza. Porque un sacrificio... Jehov, Dios de los ejrcitos: Otra posible traduccin: Pues el Seor todopoderoso har una matanza. Cf. Sof 1.7. 
10. 46.11 Sube a Galaad, y toma blsamo: Vase Jer 8.22 n. 
11. 46.13 Cf. Jer 43.10-13. 
12. 46.14 Migdol: Vase Jer 44.1 nota b. Menfis y Tafnes: Vase Jer 2.16 nota q. 
13. 46.15 Tu fortaleza: Segn la versin griega (LXX): Apis , el toro sagrado venerado por los egipcios en Menfis desde tiempos muy antiguos. La costumbre de representar a los dioses de la fertilidad en forma de toro estaba muy difundida en el antiguo Oriente (vase 1 R 12.28 n.). 
14. 46.15 Por qu ha sido derribada tu fortaleza?: Heb. por qu fueron derribados tus toros? Segn la versin griega (LXX): Por qu huy Apis, tu toro sagrado? 
15. 46.17 Esta descripcin alude irnicamente a la incapacidad del faran para cumplir las promesas hechas a sus aliados (cf. Is 36.6 y 30.7). 
16. 46.18 El Tabor: Vanse Jos 19.10 n.; Jue 4.6 nota h; Sal 89.12 n. El Carmelo: Vase 1 R 18.19 n. Como el monte Tabor domina la llanura que est a su alrededor y el monte Carmelo se eleva majestuoso sobre el nivel del mar, as ser el enemigo que va a invadir el territorio de Egipto. El texto se refiere probablemente a la invasin de Egipto por el ejrcito de Nabucodonosor en el ao 568 a.C. Vase ndice de mapas. 
17. 46.20 Del norte: alusin al enemigo que viene del norte. Vase Jer 1.14-15 n. 
18. 46.22 Como un silbido de serpiente: La comparacin es particularmente apropiada, a causa de la importancia que tenan las serpientes en la religin y en las insignias reales del antiguo Egipto. Cf. Ex 7.10-12. 
19. 46.25 Tebas era la capital del alto Egipto; y Amn, el dios principal de la ciudad. Cf. Nah 3.8. 
20. 46.27-28 Estos v. son una repeticin casi literal de Jer 30.10-11. 

Jeremas 47


Profeca sobre los filisteos 

1 [1] Palabra de Jehov que vino al profeta Jeremas acerca de los filisteos,[2] antes que el faran destruyera Gaza.[3] 
    2 As ha dicho Jehov: 
    "Suben aguas del norte[4] 
    y se harn un torrente; 
    inundarn la tierra y lo que la llena, 
    la ciudad y a los que moran en ella. 
    Los hombres clamarn,y lamentar todo morador de la tierra, 
    3 por el estrpito de los cascosde sus caballos, 
    por el retumbar de sus carros, 
    por el estruendo de sus ruedas. 
    Los padres no cuidan de los hijos, 
    porque sus manos estn sin fuerzas. 
    4 Ha llegado el da de destruira todos los filisteos, 
    de destruir a todo aliado que todavales quede a Tiro y a Sidn.[5] 
    Porque Jehov destruir a los filisteos, 
    al resto de la costa de Caftor.[6] 
    5 Gaza se rap la cabeza,[7] 
    Ascaln[8] ha perecido, 
    y el resto de su valle;[9] 
    cundo dejars de sajarte?[10] 
    6 Espada de Jehov, 
    cundo vas a descansar? 
    Vuelve a tu vaina, 
    reposa y sosigate! 
    7 Pero cmo reposars, 
    si Jehov te ha enviado contra Ascaln 
    y contra la costa del mar? 
    All te ha destinado". 
						 NOTAS:

1. 47.1-7 Otros orculos profticos contra los filisteos se encuentran en Is 14.28-32; Ez 25.15-17; Jl 3.4-8; Am 1.6-8; Sof 2.4-7; Zac 9.5-7. 
2. 47.1 Los filisteos: Vase Jos 13.3 nota c. 
3. 47.1 Gaza era una de las cinco ciudades que formaban la llamada "Pentpolis filistea". Vase Jos 11.22 nota n. 
4. 47.2 Del norte: Vase Jer 1.14-15 n. 
5. 47.4 Tiro y Sidn eran dos ciudades fenicias (cf. Gn 10.19; Jos 11.8; 1 R 5.1). Aqu se mencionan probablemente porque haban hecho una alianza con los filisteos. Vase ndice de mapas. 
6. 47.4 La costa de Caftor: otra posible traduccin: la isla de Creta. Este trmino inclua tambin a otras islas del mar Egeo, de donde procedan no solamente los filisteos sino tambin otros pueblos afines a ellos, que los textos egipcios llaman "pueblos del mar". Cf. Dt 2.23; Am 9.7. Vase ndice de mapas. 
7. 47.5 Raparse la cabeza era expresin de dolor y seal de duelo. Cf. Jer 41.5; 48.37; Miq 1.16. 
8. 47.5 Ascaln: otra de las cinco ciudades filisteas, junto con Gaza, Asdod, Gat y Ecrn. Vanse Jos 11.22 nota n e ndice de mapas. 
9. 47.5 De su valle: segn la versin griega (LXX): los antiguos gigantes. Cf. Jos 11.22, y vanse Nm 13.33 n.; Dt 2.10-11 n. El resto... valle: Otra posible traduccin: ltimo resto de su fuerza, es decir, de su capacidad para resistir al ejrcito invasor. 
10. 47.5 Cf. Jer 41.5. 

Jeremas 48


Profeca sobre Moab 

1 [1] Acerca de Moab.[2] As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: 
    "Ay de Nebo,[3] 
    porque fue destruida! 
    Deshonrada y conquistadafue Quiriataim;[4] 
    la ciudadela est deshonrada y destruida! 
    2 Nunca ms se alabar Moab! 
    En Hesbn[5] maquinaron mal contra ella,diciendo: 
    "Venid y borrmoslade entre las naciones!" 
    Tambin t, Madmena, sers cortada; 
    la espada ir en pos de ti. 
    3 "Gritos vienen de Horonaim, 
    destruccin y gran quebrantamiento! 
    4 Moab fue quebrantada: 
    hicieron que se oyerael clamor de sus pequeos!,[6] 
    5 pues por la cuesta de Luhit 
    la gente sube llorando, 
    porque a la bajada de Horonaim[7] 
    los enemigos oyen gritos de quebranto. 
    6 Huid, salvad vuestra vida, 
    sed como la retama en el desierto! 
    7 Por cuanto confiaste en tus bienes 
    y en tus tesoros, 
    t tambin sers conquistada. 
    Quemos[8] ser llevado en cautiverio, 
    junto con sus sacerdotes y sus prncipes. 
    8 Vendr el destructora cada una de las ciudades, 
    y ninguna ciudad escapar. 
    Tambin el valle ser arruinado 
    y arrasada la llanura, 
    como ha dicho Jehov. 
    9 "Dadle alas[9] a Moab, 
    para que se vaya volando!, 
    pues quedarn desiertas sus ciudades 
    hasta no hallarse en ellasmorador alguno". 
10 Maldito el que haga con indolencia la obra de Jehov! Maldito el que retraiga de la sangre su espada! 
    11 Tranquilo estuvo Moabdesde su juventud; 
    sobre sus sedimentos ha estado reposado; 
    no fue vaciado de vasija en vasija 
    ni nunca estuvo en cautiverio. 
    Por eso conserv su propio sabor 
    y no ha perdido su aroma. 
12 "Pero vienen das, ha dicho Jehov, en que yo le enviar trasvasadores que lo trasvasarn, vaciarn sus vasijas y rompern sus odres. 13 Y Moab se avergonzar de Quemos, como la casa de Israel se avergonz de Bet-el,[10] su confianza. 
    14 "Cmo, pues, diris:"Somos hombres valientes 
    y robustos para la guerra"? 
    15 Destruido es Moab, asoladas sus ciudades 
    y llevados sus jvenes al degolladero!, 
    ha dicho el Rey, cuyo nombrees Jehov de los ejrcitos. 
    16 Cercano est el quebrantamientode Moab, 
    a punto de llegar; 
    mucho se apresura su mal. 
    17 Compadeceos de l 
    todos los que estis a su alrededor; 
    y todos los que sabis su nombre, decid: 
    "Cmo se quebr la vara fuerte, 
    el bastn hermoso!" 
    18 Desciende de la gloria, 
    sintate en tierra seca,moradora hija de Dibn,[11] 
    porque el destructor de Moabha subido contra ti, 
    ha destruido tus fortalezas. 
    19 Prate en el camino y mira, 
    moradora de Aroer;[12] 
    pregunta a la que va huyendo,a la que escap. 
    Dile: "Qu ha sucedido?" 
    20 Se avergonz Moab,porque fue quebrantado. 
    Lamentaos a gritos! 
    Anunciad en el Arnn[13] 
    que Moab ha sido destruido!" 
21 Vino el juicio sobre la tierra de la llanura; sobre Holn, sobre Jahaza, sobre Mefaat,[14] 22 sobre Dibn, sobre Nebo, sobre Bet-diblataim, 23 sobre Quiriataim, sobre Bet-gamul, sobre Bet-men, 24 sobre Queriot, sobre Bosra y sobre todas las ciudades de la tierra de Moab, las de lejos y las de cerca. 25 Jehov dice: 
    "Cortado es el poder de Moab 
    y quebrantado su brazo". 
    26 Embriagadlo, 
    porque contra Jehov se engrandeci! 
    Revulquese Moab sobre su vmito 
    y sea, tambin l, motivo de escarnio! 
    27 Acaso Israel no fue para tiun motivo de escarnio, 
    como si lo hubieran sorprendidoentre ladrones? 
    Porque t, cuando de l hablabas, 
    hacas gestos de burla. 
    28 Abandonad las ciudades 
    y habitad entre peascos, 
    moradores de Moab! 
    Sed como la palomaque anida al borde del barranco! 
    29 Hemos odo de la soberbia de Moab, 
    que es muy soberbio, arrogante, 
    orgulloso, altivo y altanero de corazn. 
    30 Dice Jehov: "Yo conozco su clera, 
    pero no tendr efecto alguno. 
    Sus jactancias de nada le aprovecharn". 
    31 Por tanto, yo aullar por Moab, 
    por todo Moab clamar, 
    y gemir por la gente de Kir-hares.[15] 
    32 Con llanto por Jazer 
    llorar por ti, vid de Sibma; 
    tus sarmientos pasaron el mar, 
    llegaron hasta el mar de Jazer. 
    Sobre tu cosecha y sobre tu vendimia 
    vino el destructor. 
    33 La alegra y el regocijo se han acabado 
    en los campos frtilesde la tierra de Moab. 
    De los lagares har que falte el vino, 
    y no habr pisador que cante. 
    No habr ms cantos de jbilo. 
34 El clamor de Hesbn llega hasta Eleale; hasta Jahaza dieron su voz; desde Zoar hasta Horonaim y Eglat-selesiy, porque aun las aguas de Nimrim sern arruinadas. 
35 Dice Jehov: "Exterminar de Moab a quien sacrifique sobre los lugares altos y ofrezca incienso a sus dioses". 36 Por eso resuena mi corazn como flautas por causa de Moab, y asimismo resuena mi corazn a modo de flautas por los hombres de Kir-hares, porque se perdieron las riquezas que haban conseguido. 37 Porque toda cabeza est rapada y toda barba recortada; en toda mano hay cortaduras, y todos llevan ropa spera. 
38 "Sobre todos los terrados de Moab, y en sus calles, todo ser llanto, porque yo quebrant a Moab como a una vasija intil", dice Jehov. 39 Lamentad! Cmo ha sido quebrantado! Cmo volvi la espalda Moab y fue avergonzado! Fue Moab objeto de escarnio y de horror para todos los que estn en sus alrededores. 
    40 Porque as ha dicho Jehov: 
    "Como un guila volar, 
    desplegar sus alas contra Moab. 
    41 Tomadas sern las ciudades 
    y conquistadas las fortalezas. 
    Aquel da, el corazn de los valientesde Moab 
    ser como el corazn de mujeren angustias, 
    42 y Moab ser destruido hasta dejar de ser pueblo, 
    porque se engrandeci contra Jehov. 
    43 Miedo, fosa y red contra ti,morador de Moab, 
    dice Jehov. 
    44 El que huya del miedo caer en la fosa, 
    y el que salga de la fosa quedar atrapado en la red.[16] 
    Porque yo traer sobre l, sobre Moab, 
    el ao de su castigo, 
    dice Jehov. 
    45 "A la sombra de Hesbn[17] 
    se detuvieron sin fuerzas los que huan; 
    mas sali fuego de Hesbn 
    y una llama de en medio de Sehn, 
    y quem el rincn de Moab 
    y la coronilla de los hijos revoltosos. 
    46 Ay de ti, Moab! 
    Pereci el pueblo de Quemos!, 
    porque tus hijos fueron apresados, llevados en cautividad, 
    y tus hijas fueron puestas en cautiverio. 
    47 Pero har volver a los cautivos[18] de Moab 
    al final de los tiempos, 
    dice Jehov". 
Hasta aqu es el juicio de Moab. 
						 NOTAS:

1. 48.1-47 Cf. Is 25.10-12; Ez 25.8-11; Am 2.1-3; Sof 2.8-11. Este largo orculo contra Moab tiene muchos elementos comunes con Is! 5--16. En l se mencionan varios sitios que an no han podido identificarse con precisin. 
2. 48.1 El antiguo reino de Moab ocupaba el territorio situado al este del Mar Muerto (vase ndice de mapas ). El ro Arnn marcaba su lmite norte, pero en algunos perodos de su historia los moabitas fueron ms all de esta frontera. Cf. Nm 35.1, y vanse Dt 2.9 notas h|r e |ii; 2.24 n.; Jer 9.25-26 nota n. 
3. 48.1 Nebo: Cf. Nm 32.3,38. 
4. 48.1 Quiriataim: Cf. Jos 13.19. 
5. 48.2 Hesbn era la capital de Sehn, el rey amorreo (cf. Nm 21.25-30). Jos 13.26 la menciona entre las ciudades pertenecientes a la tribu de Gad, y Jos 13.17, entre las ciudades de Rubn; pero ms tarde cay en poder de Moab. Probablemente se encontraba a unos 80 km al este de Jerusaln. Vase ndice de mapas. 
6. 48.4 De sus pequeos: segn la versin griega (LXX): hasta Zoar. Zoar era una de las ciudades del valle, mencionada en Gn 13.10, junto con Sodoma y Gomorra. 
7. 48.5 Este v. es casi idntico a la segunda parte de Is 15.5. Se desconoce la ubicacin de la cuesta de Luhit y de Horonaim (cf. v. 3). 
8. 48.7 Quemos era el dios de Moab. Cf. 1 R 11.7. 
9. 48.9 Dadle alas: segn la versin griega (LXX): |iponedle una lpida. 
10. 48.13 Bet-el es aqu el nombre de un dios y no el de la ciudad o el santuario del mismo nombre (cf. 1 R 12.28-30; Am 7.10-13). 
11. 48.18 Dibn: ciudad situada al norte del ro Arnn, la moderna Dibn. Vase ndice de mapas. 
12. 48.19 Aroer: Vase Dt 2.36 n. 
13. 48.20 El ro Arnn recorre la meseta de Moab a travs de una profunda quebrada, hasta desembocar en el Mar Muerto. Vase Dt 2.24 n. 
14. 48.21-24 Las ciudades de la tierra de Moab mencionadas en estos v. no han podido identificarse con precisin. 
15. 48.31 Kir-hares, tambin designada con el nombre de Kir-hareset (2 R 3.25; Is 16.7), se encontraba probablemente a unos 27 km al sur del ro Arnn y a unos 18 km al este del Mar Muerto. Vase ndice de mapas. 
16. 48.43-44 Is 24.17-18; cf. Am 5.19. 
17. 48.45 Hesbn, la ciudad del rey Sehn: Cf. Dt 2.26-37. 
18. 48.47 Har volver a los cautivos: Esta misma expresin vuelve a encontrarse en los orculos contra Amn (Jer 49.6) y Elam (Jer 49.39), pero no en el orculo contra Edom (vase Jer 49.7 nota j ).

Jeremas 49


Profeca sobre los amonitas

1 Acerca de los hijos de Amn.[1] As ha dicho Jehov: 
    "No tiene hijos Israel? 
    No tiene heredero? 
    Por qu Milcom[2] ha hecho de Gad[3] su heredad, 
    y su pueblo se ha establecidoen sus ciudades? 
    2 Por tanto, vienen das, 
    dice Jehov, 
    en que har oir el grito de guerra 
    en Rab[4] de los hijos de Amn. 
    Ser convertida en un montn de ruinas, 
    sus ciudades sern incendiadas 
    e Israel tomar por heredada quienes los tomaron a ellos. 
    Esto dice Jehov. 
    3 "Lamntate, Hesbn,[5] porque Hai ha sido destruida! 
    Gritad, hijas de Rab, 
    vestos de ropas speras, 
    haced lamentacin y rodead los vallados!,[6] 
    porque Milcom fue llevado en cautiverio 
    juntamente con sus sacerdotesy sus prncipes. 
    4 Por qu te gloras de los valles?, 
    de tu frtil valle, t, hija rebelde, 
    que confas en tus tesoros 
    y dices: "Quin vendr contra m?" 
    5 He aqu yo traigo el miedo sobre ti, 
    dice el Seor, Jehov de los ejrcitos, 
    desde todos tus alrededores. 
    Seris lanzados cada uno de vosotros hacia adelante, con violencia, 
    y no habr quien acoja a los fugitivos. 
    6 Despus de esto, har volver a los cautivos de los hijos de Amn,[7] 
    dice Jehov".[8] 

Profeca sobre Edom 

7 [9] Acerca de Edom.[10] As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "No hay ms sabidura en Temn?[11] 
    Se agot el consejo en los sabios? 
    Se corrompi su sabidura? 
    8 Huid, volveos atrs, 
    habitad en lugares profundos,moradores de Dedn!,[12] 
    porque el quebranto de Esa[13] traer sobre l 
    en el tiempo en que lo castigue. 
    9 Si vendimiadores hubieran venido contra ti, 
    no habran dejado rebuscos? 
    Si ladrones hubieran venido de noche, 
    no habran tomado lo que les bastara? 
    10 Mas yo desnudar a Esa, 
    pondr al descubierto sus escondrijos 
    y no podr esconderse; 
    ser destruida su descendencia, 
    sus hermanos y sus vecinos, 
    y dejar de ser.*fn,* 
    11 Deja tus hurfanos, yo los criar, 
    y en m confiarn tus viudas! 
12 "As ha dicho Jehov: Los que no estaban condenados a beber la copa,[14] la bebern ciertamente. Y sers t absuelto del todo? No sers absuelto, sino que ciertamente la bebers! 13 Porque por m mismo he jurado, dice Jehov, que espanto, afrenta, soledad y maldicin ser Bosra,[15] y todas sus ciudades sern ruinas para siempre". 
    14 He odo esta noticia: 
    que de parte de Jehovse haba enviado un mensajero 
    a decir a las naciones: 
    "Juntaos, venid contra ella, 
    subid a la batalla!" 
    15 Te har pequeo entre las naciones, 
    menospreciado entre los hombres. 
    16 Te engaaron tu arrogancia 
    y la soberbia de tu corazn. 
    T, que habitas en las hendidurasde las peas, 
    que alcanzas las alturas del monte, 
    aunque eleves como el guila tu nido, 
    de all te har descender, 
    dice Jehov.[16] 
17 "Edom se convertir en espanto. Todo aquel que pase por ella se asombrar, se burlar de todas sus calamidades.[17] 18 Como sucedi en la destruccin de Sodoma, de Gomorra[18] y de sus ciudades vecinas, dice Jehov, tampoco all habitar nadie, ningn ser humano habitar en ella. 
    19 "Yo, como un len que sube 
    de la espesura del Jordn[19] al verde prado, 
    muy pronto los har huir de ella, 
    y pondr en ella al que yo escoja, 
    porque quin es semejante a m? Quin me emplazar? 
    Quin ser el pastorque pueda resistirme?[20] 
    20 Por tanto, od el plan que Jehovha acordado acerca de Edom, 
    y las decisiones que ha tomadoacerca de los moradores de Temn.[21] 
    Ciertamente, a los ms pequeosde su rebao los arrastrarn, 
    y los destruirn junto con sus pastizales. 
    21 Por el estruendo de la cada de ellos,la tierra temblar, 
    y el eco de su voz se oirhasta en el Mar Rojo.[22] 
    22 Como un guila subir y volar, 
    y desplegar sus alas contra Bosra. 
    Aquel da el corazn de los valientesde Edom 
    ser como el corazn de una mujeren angustias". 

Profeca sobre Damasco

23 Acerca de Damasco. 
    "Hamat y Arfad[23] se avergonzaron 
    porque oyeron malas noticias; 
    se derritieron en aguas de ansiedad,[24] no logran sosegarse! 
    24 Damasco se desmay, se dispuso a huir, 
    le tom temblor y angustia, 
    y se apoderaron de l dolores 
    como de una mujer que est de parto. 
    25 Cmo abandonan la ciudad tan alabada, 
    la ciudad de mi gozo![25] 
    26 Por tanto, sus jvenes caernen las plazas, 
    y todos los hombres de guerra morirnen aquel da, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    27 En el muro de Damascoprender yo un fuego 
    que consumir las casas de Ben-adad".[26] 

Profeca sobre Cedar y Hazor

28 Acerca de Cedar[27] y de los reinos de Hazor,[28] asolados por Nabucodonosor, rey de Babilonia. As ha dicho Jehov: 
    "Levantaos, subid contra Cedar 
    y destruid a los hijos del oriente.[29] 
    29 Sus tiendas y sus ganados tomarn. 
    Sus cortinas, todos sus utensilios 
    y sus camellos[30] tomarn para s, 
    y gritarn contra ellos:"Hay terror por todas partes!"[31] 
    30 Huid, marchaos muy lejos,habitad en lugares profundos, 
    moradores de Hazor!, 
    dice Jehov; 
    porque Nabucodonosor,rey de Babilonia, 
    tom consejo contra vosotros y contravosotros ha preparado un plan. 
    31 Levantaos,subid contra una nacin pacfica 
    que vive confiadamente, 
    dice Jehov, 
    que ni tiene puertas ni cerrojos, 
    que vive solitaria! 
    32 Sus camellos sern por botn 
    y la multitud de sus ganadospor despojo. 
    Los esparcir a todos los vientos, 
    dispersados hasta el ltimo rincn;[32] 
    de todos lados les traer su ruina, 
    dice Jehov. 
    33 Hazor ser guarida de chacales, 
    quedar desolada para siempre. 
    Nadie morar all; 
    ningn ser humano habitar en ella". 

Profeca sobre Elam

34 Palabra de Jehov que vino al profeta Jeremas acerca de Elam,[33] al comienzo del reinado de Sedequas, rey de Jud, diciendo: 35 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "Yo quiebro el arco de Elam,[34] 
    parte principal de su fortaleza. 
    36 Traer sobre Elam los cuatro vientos 
    desde los cuatro puntos del cielo, 
    y los aventar a los cuatro vientos. 
    No habr nacin a donde no lleguenfugitivos de Elam. 
    37 Y har que Elam se acobardeante sus enemigos 
    y ante quienes buscan su vida. 
    Traer sobre ellos mal y el ardorde mi ira, 
    dice Jehov, 
    y enviar espada que los persigahasta acabar con ellos. 
    38 Yo pondr mi trono en Elam, 
    y destruir a su rey y a sus prncipes, 
    dice Jehov. 39 Pero aconteceren los ltimos das, 
    que yo har volver a los cautivos de Elam, 
    dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 49.1 El reino de Amn ocupaba los bordes del desierto de Siria en la parte central de la Transjordania. Vase Dt 2.9 nota i. Vase ndice de mapas. 
2. 49.1 Milcom: segn varias versiones antiguas. Heb. su rey. Milcom era el dios nacional de los amonitas. Cf. 1 R 11.5. 
3. 49.1 El territorio de la tribu de Gad se encontraba al este del ro Jordn y al nordeste del Mar Muerto (cf. Jos 13.8,24-29; vase ndice de mapas ). En el ao 734 a.C., Tiglat-pileser III, rey de Asiria, invadi ese territorio y deport a sus habitantes. Entonces los amonitas aprovecharon esa circunstancia e invadieron la regin. 
4. 49.2 Rab era la capital del reino de Amn (vase ndice de mapas ). Se la suele identificar con Amn, la actual capital del reino de Jordania. 
5. 49.3 Hesbn era una ciudad de Moab (vanse Jer 48.2 n. e ndice de mapas ). Por tanto, este pasaje parece indicar que en aquel momento Amn haba conquistado una parte del territorio moabita. Hai: lugar no identificado, cuyo nombre significa la ruina. Ntese que no es la ciudad del mismo nombre mencionada en Gn 12.8; 13.3; Jos 7.2-15; 8.1-29. 
6. 49.3 Rodead los vallados: otra posible traduccin: heros el cuerpo. 
7. 49.6 Har volver a los cautivos de los hijos de Amn: Vase Jer 48.47 n. 
8. 49.1-6 Ez 21.28-32; 25.1-7; Am 1.13-15; Sof 2.8-11. 
9. 49.7-22 Otros orculos profticos contra los edomitas se encuentran en Is 34.5-17; 63.1-6; Ez 25.12-14; 35; Am 1.11-12; Abd 1-15; Mal 1.2-5. 
10. 49.7 Edom era otro de los reinos vecinos de Israel, cuyo territorio se extenda al sur del Mar Muerto (vanse Dt 2.4 n. e ndice de mapas ). Segn Jer 27.1-8, Edom se asoci con Jud para oponer resistencia a Babilonia. Pero cuando Sedequas se rebel contra Nabucodonosor, los edomitas se pusieron de parte del invasor y aprovecharon la ocasin para ocupar la parte sur del territorio de Jud, que por eso comenz a llamarse Idumea. Esta traicin explica por qu los israelitas, despus de la catstrofe del ao 586 a.C., sintieron una especial aversin por sus vecinos de Edom. Cf., sobre todo, Sal 137.7. 
11. 49.7 Temn: regin de Edom que no ha podido ser localizada con precisin. Uno de los interlocutores de Job era Elifaz de Temn (Job 2.11). Cf. tambin Abd 9. Aqu el nombre de esa regin se emplea poticamente para designar a todo el pas de Edom. 
12. 49.8 Dedn: regin situada al noroeste de Arabia y al sudeste de Edom. 
13. 49.8 Segn Gn 36, Esa, el hermano de Jacob, fue el antepasado de los edomitas. 
14. 49.9-10 Estos v. indican que Jehov no va a actuar como los vendimiadores o los ladrones de noche: estos no se lo llevan todo; el Seor, en cambio, va a destruir a Edom completamente. Dejar de ser: texto probable. Otra posible traduccin: No qued nadie que diga. 
15. 49.9-10 Abd 5-6. 
16. 49.12 La copa: Vase Is 51.17 nota n. Aqu hay una clara alusin a Jer 25.15-29. Vase Copa en la Concordancia temtica. 
17. 49.13 Bosra: Esta ciudad edomita es distinta de la localidad del mismo nombre mencionada en Jer 48.24. Probablemente se encontraba a unos 40 km al sudeste del Mar Muerto. Cf. Is 34.6. Vase ndice de mapas. 
18. 49.14-16 Abd 1-4. 
19. 49.17 Cf. Jer 19.8. 
20. 49.18 Sodoma y Gomorra: Cf. Gn 19.24-25; vase Jer 23.14 n. 
21. 49.19 La espesura del Jordn: Cf. Jer 5.6; vase Jer 12.5 n. 
22. 49.19 Cf. Job 9.19-20; Jer 12.1. 
23. 49.20 Temn: Vase Jer 49.7 nota k. 
24. 49.18-21 Jer 50.40,44-46. Mar Rojo: Vanse Ex 14.21-22 n. e ndice de mapas. 
25. 49.23 Damasco, Hamat y Arfad eran las capitales de tres reinos arameos, en territorio de Siria. Las tres, pero especialmente Damasco, desempearon un papel importante en la historia de Siria y Palestina durante el perodo monrquico (cf., p.e., 1 R 15.18-20; 19.15; 20.1-34). Sin embargo, a mediados del siglo VIII a.C. los asirios invadieron estos reinos, que perdieron su independencia (cf. 2 R 16.9; 18.34; 19.13). Vase ndice de mapas. 
26. 49.23 Se derritieron en aguas de ansiedad: otra posible traduccin: se llenaron de terror. 
27. 49.25 De mi gozo: segn versiones antiguas: Feliz. 
28. 49.23-27 Is 17.1-3; Am 1.3-5; Zac 9.1. Ben-adad es el nombre de varios reyes arameos (cf. 1 R 15.18,20; 2 R 13.24). 
29. 49.28 Cedar: importante tribu rabe, mencionada frecuentemente en el AT (Gn 25.13; Sal 120.5; Cnt 1.5; Is 21.16-17; Jer 2.10). 
30. 49.28 Hazor era otra tribu rabe de las regiones desrticas al este del Jordn y al norte de Arabia. Probablemente el nombre correcto es Haser y no Hazor. 
31. 49.28 Documentos procedentes de Babilonia atestiguan que Nabucodonosor atac a las tribus rabes que se desplazaban por las regiones desrticas al este del Jordn y al norte de Arabia. No obstante esto, desde mediados del siglo VI a.C. estas tribus fueron ocupando los territorios de Moab y Amn, en la Transjordania, provocando de ese modo la desaparicin de aquellos dos reinos. Vanse Jer 48.1 nota b; 49.1 nota a. 
32. 49.29 La mencin de las tiendas de campaa y de los camellos indica que estas tribus llevaban una vida nmada. 
33. 49.29 Sal 31.13; Jer 6.25; 20.10; Lm 2.22; vase Jer 20.3 n. 
34. 49.32 Dispersados hasta el ltimo rincn: otra posible traduccin: A los que se rapan las sienes: Vase Jer 9.25-26 nota n; cf. 25.23. 

Jeremas 50


Profeca sobre Babilonia 

1 [1] Palabra que habl Jehov contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos,[2] por medio del profeta Jeremas: 
    2 "Anunciadlo en las naciones,hacedlo saber; 
    levantad tambin bandera,publicadlo y no lo encubris; 
    decid: "Conquistada ha sido Babilonia![3] 
    Bel[4] est avergonzado! 
    Merodac est deshecho, 
    destruidas sus esculturas,destrozados sus dolos!" 
    3 Porque ha subido contra ellauna nacin del norte!,[5] 
    que har de su tierraun objeto de espanto. 
    No habr hombre ni animalque en ella more; 
    todos han huido, se han marchado. 
    4 "En aquellos das y en aquel tiempo,dice Jehov, 
    vendrn los hijos de Israel, 
    ellos y los hijos de Jud[6] juntamente. 
    Irn andando y llorando, 
    y buscarn a Jehov, su Dios.[7] 
    5 Preguntarn por el camino de Sin,[8] 
    hacia donde volvern sus rostros,diciendo: 
    "Venid y unmonos a Jehov 
    con un pacto eterno[9] que jams se eche en el olvido!" 
    6 "Como ovejas perdidas era mi pueblo: 
    sus pastores las extraviaron, 
    por los montes las descarriaron; 
    anduvieron de monte en collado 
    y se olvidaron de sus rediles. 
    7 Todos los hallaban, los devoraban; 
    decan sus enemigos: "No pecaremos, 
    porque ellos pecaron contra Jehov,morada de justicia, 
    contra Jehov, esperanza de sus padres".[10] 
    8 "Huid de en medio de Babilonia,[11] 
    salid de la tierra de los caldeos, 
    sed como los machos cabrosque van delante del rebao! 
    9 Porque yo levanto y hago subircontra Babilonia 
    una reunin de grandes pueblosde la tierra del norte;[12] 
    desde all se prepararn contra ella, 
    y ser conquistada. 
    Sus flechas soncomo las de un valiente experto, 
    que no volver vaco. 
    10 Y Caldea ser para botn; 
    todos los que la saqueen se saciarn, 
    dice Jehov. 
    11 "Cmo os alegrasteis, 
    cmo os gozasteis destruyendomi heredad, 
    cmo os llenasteis cual novillasobre la hierba 
    y relinchasteis cual los caballos. 
    12 Vuestra madre se avergonz mucho; 
    confundida qued la que os dio a luz; 
    ser la ltima de las naciones, 
    convertida en desierto,sequedal y pramo. 
    13 Por la ira de Jehov no ser habitada, 
    sino que ser asolada por completo. 
    Todo aquel que pase por Babiloniase asombrar 
    y se burlar de sus calamidades.[13] 
    14 Poneos en orden contra Babilonia, 
    rodeadla todos los que tensis arco! 
    Tirad contra ellay no escatimis las flechas, 
    porque pec contra Jehov! 
    15 Gritad contra ella, a su alrededor! 
    Se rindi, 
    han cado sus cimientos,[14] 
    derribados son sus muros! 
    Esta es la venganza de Jehov! 
    Tomad venganza de ella; 
    haced con ella como ella os hizo! 
    16 Destruid en Babilonia al que siembra 
    y al que mete la hoz en el tiempode la siega. 
    Ante la espada destructora, 
    cada cual volver el rostrohacia su pueblo,[15] 
    cada cual huir hacia su tierra. 
    17 "Rebao descarriado es Israel; 
    leones lo dispersaron. 
"Primero lo devor el rey de Asiria;[16] Nabucodonosor, rey de Babilonia lo deshues despus. 18 Por tanto, as dice Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo castigo al rey de Babilonia y a su tierra, como castigu al rey de Asiria.[17] 
    19 "Volver a traer a Israel a su pastizal; 
    pacer en el Carmelo[18] y en Basn,[19] 
    y en los montes de Efran[20] y en Galaad[21] se saciar su alma. 
    20 En aquellos das y en aquel tiempo, 
    dice Jehov, 
    la maldad de Israel ser buscada,y no aparecer; 
    y los pecados de Jud, y no se hallarn; 
    porque perdonara los que yo haya dejado.[22] 
    21 "Sube contra la tierra de Merataim,[23] 
    contra ella y contra los moradoresde Pecod! 
    Destruye y mata en pos de ellos, 
    dice Jehov, 
    y haz conforme a todolo que yo te he mandado!" 
    22 Estruendo de guerra se oye en la tierra, 
    y de gran quebrantamiento! 
    23 Cmo fue cortado y quebrado 
    el martillo de toda la tierra![24] 
    Cmo se convirti Babilonia 
    en objeto de espanto entre las naciones! 
    24 "Te puse lazos, y sin darte cuentacaste en ellos, Babilonia; 
    fuiste hallada, y aun apresada, 
    porque provocaste a Jehov". 
    25 Abri Jehov su tesoro 
    y sac los instrumentos de su furor; 
    porque esta es obra de Jehov,Dios de los ejrcitos, 
    en la tierra de los caldeos. 
    26 Venid contra elladesde el extremo de la tierra, 
    abrid sus almacenes, 
    convertidla en un montn de ruinasy destruidla. 
    Que no le quede nada![25] 
    27 Matad a todos sus novillos; 
    que vayan al matadero. 
    Ay de ellos, pues ha venido su da, 
    el tiempo de su castigo! 
    28 Se oye la voz de los que huyen 
    y escapan de la tierra de Babilonia, 
    para dar en Sin las noticias de laretribucin de Jehov, nuestro Dios, 
    de la venganza de su templo. 
    29 "Juntad flecheros contra Babilonia, 
    a todos los que tensan arco; 
    acampad alrededor de ella, 
    y que de ella no escape nadie. 
    Pagadle segn su obra;[26] 
    conforme a todo lo que ella hizo,haced con ella, 
    porque contra Jehov se ensoberbeci, 
    contra el Santo de Israel. 
    30 Por eso, sus jvenes caern en sus plazas, 
    y todos sus hombres de guerrasern destruidos en aquel da, 
    dice Jehov. 
    31 "Nacin soberbia, yo estoy contra ti, 
    dice el Seor, Jehov de los ejrcitos; 
    porque tu da ha venido,[27] el tiempo en que te castigar. 
    32 La nacin soberbia tropezar y caer, 
    y no tendr quien la levante. 
    Prender fuego en sus ciudades 
    y quemar todos sus alrededores. 
    33 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    Oprimidos fueron los hijos de Israel 
    y los hijos de Jud[28] juntamente; 
    todos los que los tomaron cautivoslos retuvieron 
    y no los quisieron soltar. 
    34 El redentor de ellos[29] es el Fuerte 
    (Jehov de los ejrcitos es su nombre). 
    De cierto defender la causa de ellos, 
    para hacer que repose la tierra 
    y que se turben los moradoresde Babilonia. 
    35 "Espada contra los caldeos, 
    dice Jehov, 
    y contra los moradores de Babilonia, 
    contra sus prncipes y contra sus sabios. 
    36 Espada contra los adivinos,y se entontecern; 
    espada contra sus valientes,y sern quebrantados. 
    37 Espada contra sus caballos,contra sus carros 
    y contra todo el puebloque est en medio de ella, 
    y sern como mujeres; 
    espada contra sus tesoros,y sern saqueados. 
    38 Sequedad sobre sus aguas,y se secarn; 
    porque es tierra de dolos, 
    y se entontecen con sus dolos grotescos. 
    39 "Por tanto, all morarnfieras del desierto y chacales;[30] 
    morarn tambin en ellapolluelos de avestruz; 
    nunca ms ser poblada 
    ni se habitar por generacionesy generaciones. 
    40 Como en la destruccin que Dios hizode Sodoma, de Gomorra[31] y de sus ciudades vecinas, 
    dice Jehov, 
    as nadie morar all, 
    ningn ser humano habitar en ella. 
    41 "Viene un pueblo del norte,[32] 
    una gran nacin, y muchos reyes 
    se levantarn de los extremos de la tierra. 
    42 Arco y lanza manejarn; 
    sern crueles y no tendrn compasin. 
    Su voz rugir como el mar,y montarn a caballo. 
    Se prepararn contra ti 
    como hombres a la pelea,hija de Babilonia![33] 
    43 Oy la noticia el rey de Babilonia 
    y sus manos se debilitaron; 
    angustia lo tom, 
    dolor como el de una mujer de parto. 
    44 "Ciertamente yo, 
    como len que sube de la espesuradel Jordn al verde prado, 
    muy pronto los har huir de ella, 
    y pondr en ella al que yo escoja, 
    porque quin es semejante a m? 
    Quin me emplazar? Quin serel pastor que pueda resistirme? 
    45 Por tanto, od el plan que Jehovha acordado contra Babilonia, 
    y las decisiones que ha tomadocontra la tierra de los caldeos: 
    Ciertamente, a los ms pequeosde su rebao los arrastrarn 
    y los destruirn junto con sus pastizales. 
    46 Al grito de la conquista de Babiloniala tierra tembl, 
    y el clamor se oy entre las naciones".[34] 
						 NOTAS:

1. 49.34 Elam: regin situada al norte del Golfo Prsico, que limitaba al oeste con Babilonia, al norte con Media y al este con Persia. (Vase ndice de mapas. ) El reino establecido en esa regin conoci momentos de gloria antes de ser incorporado al imperio de Ciro el Grande, rey de los persas (vase Is 41.2 n.). 
2. 49.35 El arco de Elam: alusin a la fama de que gozaban los arqueros elamitas. Cf. Is 22.6. 
3. 50.1--51.64 El profeta Jeremas haba recomendado insistentemente la sumisin a Babilonia (vase Jer 21.8-10 n.), pero tambin haba anunciado que esa orgullosa nacin al final recibira su castigo (vanse Jer 25.1-14 n.; 25.11 n.; 25.12 n.). Este ltimo tema ser ampliamente desarrollado en estos caps., que sirven de conclusin a la serie de orculos contra las naciones. Cf. Is 13.1--14.23; 47. 
4. 50.1 Tierra de los caldeos: Vase Gn 11.28 n. 
5. 50.2 Conquistada ha sido Babilonia!: Aqu se da como un hecho ya acaecido la conquista de Babilonia por Ciro, rey de Persia, en el ao 539 a.C. (vase Is 41.2 n.). 
6. 50.2 Bel: Vase Is 46.1 nota a. Merodac , es decir, Marduc , era el principal dios de Babilonia, celebrado como rey de los dioses por su victoria sobre las fuerzas del caos primordial (vase Gn 1.21 n.). 
7. 50.3 De la misma manera como Babilonia fue el enemigo del norte que invadi y destruy a Israel (vase Jer 1.14-15 n.), as tambin un enemigo del norte sera el encargado de ejecutar el juicio del Seor contra Babilonia. Aqu la expresin tiene evidentemente sentido metafrico, ya que Ciro, rey de Persia, vena del sudeste y no del norte. 
8. 50.4 La hijos de Israel... y los hijos de Jud: Como en el "Libro de la consolacin" (vase Jer 30.1-9 n.), la promesa de liberacin est dirigida a los habitantes de los dos antiguos reinos, el del norte y el del sur (vase 1 R 12.1-24 n.). Cf. Jer 30.3-4; 31.31. 
9. 50.4 Este v. introduce el segundo de los temas predominantes en Jer 50--51: la cada de Babilonia (50.1-3,11-16,21-27; 51.1-14,20-35,41-49,54-58) hace posible el retorno de los israelitas que vivan en el exilio (50.4-10,17-20). 
10. 50.5 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
11. 50.5 Un pacto eterno: Esta expresin alude claramente al nuevo pacto anunciado en Jer 31.31-34. Cf. Jer 32.40. 
12. 50.6-7 Ez 34.5-6; Zac 10.2; Mc 6.34. 
13. 50.8 Is 48.20; 52.11; Jer 51.6,45; Ap 18.4. 
14. 50.9 Pueblos de la tierra del norte: Vase Jer 50.3 n. 
15. 50.13 Cf. Jer 18.16; 19.8; 25.9,11; 49.17. 
16. 50.15 Cimientos: traduccin dudosa de un trmino que no vuelve a aparecer en el AT. Otros lo traducen por pilares, bastiones o torres. 
17. 50.16 Cada cual volver... su pueblo: otra posible traduccin: Los extranjeros volvern a su tierra. Is 13.14. 
18. 50.17 El rey de Asiria: Los asirios destruyeron Samaria, la capital del reino del Norte, en el ao 721 a.C. (cf. 2 R 17.3-6). Vase ndice de mapas. Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadi Jerusaln en el ao 598 a.C. y la destruy por completo en el ao 586 a.C. (cf. 2 R 24.1--25.21). 
19. 50.18 Nnive, la capital del imperio asirio, haba sido destruida en el ao 612 a.C. Cf. Nah! --3. 
20. 50.19 El Carmelo: Vanse 1 R 18.19 n.; Jer 46.18 n. 
21. 50.19 Basn: Vase Sal 22.12 n. 
22. 50.19 Efran: Vase Jer 31.6 nota g. 
23. 50.19 Galaad: Vase Dt 2.36 nota t. 
24. 50.20 El perdn de los pecados es una caracterstica esencial del nuevo pacto anunciado en Jer 31.31-34. Vase Is 40.2 nota f. 
25. 50.21 Merataim era el nombre de una regin al sur de Babilonia y los moradores de Pecod eran los miembros de una de sus tribus. El profeta elige estos nombres por su parecido con dos palabras hebreas que significan, respectivamente, doble rebelin y lugar de castigo. 
26. 50.23 El martillo de toda la tierra: grfica descripcin de la potencia poltica y militar que someti a numerosos pueblos del antiguo Oriente, sobre todo, en la primera mitad del siglo VI a.C. Vase Jer 1.14-15 n.; cf. 51.20-23. 
27. 50.26 Jer 50.21. 
28. 50.29 Sal 28.4; 137.8; Ap 18.6. 
29. 50.31 Tu da ha venido: Vanse Jer 25.1-14 n.; 50.1--51.64 n. 
30. 50.33 Los hijos de Israel y los hijos de Jud: Vase Jer 50.4 nota f. 
31. 50.34 El redentor de ellos: o bien, su liberador; vase Is 41.14 n. 
32. 50.39 Fieras del desierto y chacales: traduccin dudosa. Cf. Is 13.20-22; Ap 18.2. 
33. 50.40 Sodoma, Gomorra: Cf. Gn 19.24-25; vase Jer 23.14 nota m. 
34. 50.41 Del norte: Vase Jer 50.3 n. 

Jeremas 51


Juicios de Jehov contra Babilonia

1 As ha dicho Jehov: 
    "Yo levanto un viento destructor 
    contra Babilonia y contra sus moradores que se levantan contra m.[1] 
    2 Enviar a Babilonia aventadoresque la avienten, 
    y vaciarn su tierra; 
    porque se pondrn contra ella 
    de todas partes en el da del mal. 
    3 Ordenar al flechero que tensa su arco 
    y al que se enorgullece de su coraza,[2] 
    que no perdonen a sus jvenes 
    y que destruyan todo su ejrcito. 
    4 Caern muertos en la tierra de los caldeos 
    y alanceados en sus calles. 
    5 Porque Israel y Jud 
    no han enviudado de su Dios,Jehov de los ejrcitos, 
    aunque su tierra fue llena de pecado 
    contra el Santo de Israel. 
    6 "Huid de en medio de Babilonia!Poneos a salvo, 
    para que no perezcisa causa de su maldad!,[3] 
    porque es el tiempo de la venganzade Jehov: 
    l va a darle su merecido.[4] 
    7 Una copa de oro que embriaga toda la tierra 
    fue Babilonia en la mano de Jehov. 
    De su vino bebieron los pueblos; 
    se aturdieron las naciones.[5] 
    8 De repente cay Babiloniay se hizo pedazos![6] 
    Gemid por ella! 
    Tomad blsamo para su dolor: 
    quiz sane". 
    9 Curamos a Babilonia, 
    pero no ha sanado. 
    Dejadla ya, y vmonoscada uno a nuestra tierra, 
    porque ha llegado hasta el cielo[7] su juicio 
    y se ha alzado hasta las nubes! 
    10 Jehov sac a luz nuestras justicias; 
    venid y contemos en Sin 
    la obra de Jehov, nuestro Dios. 
    11 Limpiad las flechas!Embrazad los escudos! 
    Jehov ha despertadoel espritu de los reyes de Media,[8] 
    porque contra Babilonia es su pensamiento, para destruirla. 
    Porque la venganza es de Jehov, 
    la venganza por su templo. 
    12 Levantad banderasobre los muros de Babilonia, 
    reforzad la guardia, 
    poned centinelas, 
    preparad emboscadas!, 
    porque Jehov planey va a poner por obra 
    lo que ha dicho contra los moradoresde Babilonia. 
    13 T, la que moras entre muchas aguas,[9] 
    rica en tesoros: 
    ha llegado tu fin, 
    la medida de tu codicia. 
    14 Jehov de los ejrcitos jur por s mismo, diciendo: 
    "Yo te llenar de hombrescomo de langostas, 
    y levantarn contra tigritera de triunfo". 
    15 [10] l es el que hizo la tierra con su poder, 
    el que afirm el mundo con su sabidura 
    y extendi los cielos con su inteligencia. 
    16 A su voz se producen tumultos de aguas en los cielos; 
    l hace subir las nubes desde lo ltimo de la tierra. 
    l trae la lluvia con los relmpagos 
    y saca el viento de sus depsitos.[11] 
    17 Todo hombre se ha vuelto necio,carece de conocimiento. 
    Y todo artfice se averguenzade su escultura, 
    porque mentira es su dolo,no tiene espritu. 
    18 Vanidad son y obra digna de burla, 
    que en el tiempo del castigo perecern. 
    19 No es como ellos la porcin de Jacob, 
    porque l (Jehov de los ejrcitoses su nombre) 
    es el formador de todo, 
    e Israel es el cetro de su herencia. 
    20 [12] "Martillo sois para m, 
    y armas de guerra: 
    por medio de ti quebrantar naciones, 
    y por medio de ti destruir reinos. 
    21 Por medio de ti quebrantarcaballos con sus jinetes, 
    y por medio de ti quebrantarcarros con quienes los montan. 
    22 Asimismo por medio de tiquebrantar a hombres y a mujeres; 
    por medio de ti quebrantara viejos y a jvenes; 
    por medio de ti quebrantara muchachos y a muchachas. 
    23 Tambin por medio de ti quebrantara pastores con sus rebaos; 
    por medio de ti quebrantara labradores con sus yuntas; 
    y a jefes y a prncipesquebrantar por medio de ti. 
    24 "Yo pagar a Babilonia y a todoslos moradores de Caldea 
    todo el mal que ellos hicieron en Sin delante de vuestros ojos, 
    dice Jehov. 
    25 Ciertamente yo, 
    dice Jehov, 
    estoy contra ti, monte destructor 
    que destruiste toda la tierra. 
    Extender mi mano contra ti, 
    te har rodar de las peas 
    y te reducir a un monte quemado. 
    26 Nadie tomar de ti 
    piedra para esquina ni piedrapara cimiento, 
    porque sers una desolacin eterna, 
    ha dicho Jehov. 
    27 "Alzad bandera en la tierra, 
    tocad trompeta en las naciones! Preparad pueblos contra ella, 
    juntad contra ella los reinos de Ararat,de Mini y de Askenaz![13] 
    Nombrad contra ella un capitn,[14] 
    haced subir caballoscomo langostas erizadas! 
    28 Preparad contra ella naciones, 
    los reyes de Media, sus capitanes,todos sus prncipes 
    y todo territorio de su dominio!" 
    29 Tiembla la tierra y se aflige, 
    porque son confirmados contra Babilonialos planes de Jehov 
    para convertir la tierra de Babiloniaen un desierto 
    donde no quede morador alguno. 
    30 Los valientes de Babiloniadejaron de pelear, 
    se encerraron en sus fortalezas; 
    les faltaron las fuerzas, 
    se volvieron como mujeres; 
    incendiadas estn sus casas, 
    rotos sus cerrojos. 
    31 Correo se encuentra con correo, 
    mensajero se encuentra con mensajero 
    para anunciar al rey de Babilonia 
    que su ciudad es tomada por todas partes. 
    32 Los vados fueron tomados, 
    los baluartes[15] incendiados 
    y se aterraron los hombres de guerra. 
    33 Porque as ha dicho Jehovde los ejrcitos, Dios de Israel: 
    "La hija de Babilonia escomo una era en tiempo de trilla; 
    y de aqu a poco le llegarel tiempo de la siega". 
    34 "Me devor, me desmenuz 
    Nabucodonosor, rey de Babilonia. 
    Me dej como un vaso vaco; 
    me trag como un dragn, 
    llen su vientre con lo mejor de m, 
    y me expuls.[16] 
    35 Caiga sobre Babilonia 
    la violencia hecha contra my contra mi carne!", 
    dice la moradora de Sin. 
    "Y caiga mi sangresobre los moradores de Caldea", 
    dice Jerusaln. 
36 Por tanto, as ha dicho Jehov: 
    "Yo juzgo tu causa 
    y llevar a cabo tu venganza. 
    Secar su mar y harque sus fuentes queden secas. 
    37 Y ser Babilonia un montn de ruinas, 
    guarida de chacales, 
    objeto de espanto y burla,sin morador alguno. 
    38 Todos a una rugirn como leones; 
    como cachorros de leones gruirn. 
    39 En medio de su calorles preparar banquetes, 
    y har que se embriaguen, 
    para que se alegren[17] y duermanun sueo eterno 
    del que no despierten, 
    dice Jehov. 
    40 Los har traer como corderos al matadero, 
    como carneros y machos cabros". 
    41 Cmo fue apresada Babilonia![18] 
    Cmo fue conquistadala que toda la tierra haba alabado! 
    Cmo vino a ser Babilonia un objeto deespanto entre las naciones! 
    42 Subi el mar sobre Babilonia; 
    por la multitud de sus olasqued cubierta. 
    43 Sus ciudades fueron asoladas; 
    la tierra, un sequedal estril, 
    ser tierra en la que nadie more 
    ni pase por ella ningn ser humano. 
    44 "Juzgar a Bel en Babilonia 
    y sacar de su boca lo que se ha tragado. 
    Nunca ms vendrn naciones a l, 
    y el muro de Babilonia caer. 
    45 Salid de en medio de ella, pueblo mo, 
    y salvad vuestra vida 
    del ardor de la ira de Jehov![19] 
    46 No desmaye vuestro corazn; no temis 
    a causa del rumor que se oir en el pas. 
    Un ao vendr el rumor, 
    y nuevo rumor despus de otro ao. 
    Habr violencia en el pas 
    y contienda de un tirano contra otro. 
    47 Por tanto, he aqu vienen das 
    en que yo destruirlos dolos de Babilonia. 
    Toda su tierra ser avergonzada; 
    todos sus muertos caernen medio de ella. 
    48 Los cielos y la tierray todo lo que hay en ellos 
    cantarn de gozo contra Babilonia,[20] 
    porque del norte vendrncontra ella destructores, 
    dice Jehov. 
    49 Por los muertos de Israel caer Babilonia, 
    como por Babilonia cayeronlos muertos de toda la tierra".[21] 
    50 Los que escapasteis de la espada, 
    id, no os detengis! 
    Acordaos de Jehovdurante mucho tiempo! 
    Y acordaos de Jerusaln! 
    51 "Estamos avergonzados, 
    porque omos la afrenta; 
    la confusin cubri nuestros rostros, 
    porque vinieron extranjeros 
    contra los santuariosde la casa de Jehov". 
    52 Por tanto, Jehov dice: 
    "Vienen das en que yo destruirsus dolos, 
    y en toda su tierra gemirn los heridos. 
    53 Aunque suba Babilonia hasta el cielo 
    y se fortifique en las alturas, 
    de m vendrn contra ella destructores, 
    dice Jehov". 
    54 yese el clamor de Babilonia 
    y el gran quebrantamiento de la tierrade los caldeos!, 
    55 porque Jehov destruye a Babilonia 
    y quita de ella el gran bullicio. 
    Braman sus olas, 
    y como el rugir de muchas aguasresuena la voz de ellos, 
    56 pues viene el destructor contra ella,contra Babilonia, 
    y sus valientes sern apresados, 
    y el arco de ellos ser quebrado. 
    Porque Jehov, Dios de retribuciones, 
    da la justa paga. 
    57 Yo embriagar a sus prncipesy a sus sabios, 
    a sus jefes, a sus nobles y a sus guerreros. 
    Dormirn el sueo eternoy no despertarn, 
    dice el Rey, cuyo nombre esJehov de los ejrcitos. 
    58 As dice Jehov de los ejrcitos: 
    "El muro ancho de Babilonia 
    ser derribado por completo 
    y sus altas puertas sern incendiadas. 
    En vano trabajaron los pueblos, 
    y las naciones se cansaronsolo para el fuego". 
59 Palabra que envi el profeta Jeremas a Seraas hijo de Neras hijo de Maasas, cuando iba con Sedequas, rey de Jud, a Babilonia, en el cuarto ao de su reinado. Seraas diriga la marcha. 60 Escribi, pues, Jeremas en un libro todo el mal que haba de venir sobre Babilonia, todas las palabras que estn escritas contra Babilonia. 61 Y dijo Jeremas a Seraas: "Cuando llegues a Babilonia, procura con diligencia leer todas estas cosas. 62 Dirs: "Jehov, t has dicho de este lugar que lo vas a destruir hasta no quedar en l nadie que lo habite, ni hombre ni animal, y que para siempre ha de ser asolado". 63 Y cuando acabes de leer este libro, le atars una piedra y lo echars en medio del ufrates, 64 y dirs: "As se hundir Babilonia, y no se levantar[22] del mal que yo traigo sobre ella. Caern rendidos!"" Hasta aqu son las palabras de Jeremas. 
						 NOTAS:

1. 50.41-42 Cf. Jer 6.22-23. 
2. 50.40,44-46 Cf. Jer 49.18-21. 
3. 51.1 Y contra sus moradores que se levantan contra m: lit. el corazn de los que se levantan contra m. Probablemente esta expresin era una frmula en clave para designar a los caldeos. 
4. 51.3 Ordenar... coraza!: otra posible traduccin basada en la versin griega (LXX): |iQue preparen sus arcos los arqueros, que se pongan sus corazas! 
5. 51.6 A causa de su maldad: otra posible traduccin: en su castigo. 
6. 51.6 Cf. Is 48.20; Jer 50.8; 51.45; Ap 18.4. 
7. 51.7 Cf. Jer 25.15-26; Ap 17.2-4; 18.3. 
8. 51.8 Ap 18.2. 
9. 51.9 Ap 18.5. 
10. 51.11 Ha despertado el espritu de los reyes de Media: Esta expresin se refiere a Ciro, rey de los medos y de los persas, que conquist la ciudad de Babilonia en el ao 539 a.C. (vase Is 41.2 n.). 
11. 51.13 Muchas aguas: alusin al ro ufrates y sus canales, que regaban las llanuras de Babilonia. Cf. Ap 17.1. Vase ndice de mapas. 
12. 51.15-19 Estos v. son una repeticin de Jer 10.12-16. 
13. 51.16 Sal 135.7. 
14. 51.20-23 Cf. Jer 50.23. 
15. 51.27 Ararat, Mini y Askenaz (vase Gn 10.3 n.) eran regiones situadas al norte de Babilonia. 
16. 51.27 Un capitn: traduccin probable de un trmino smero-acdico. Otros intrpretes piensan que se trata de un oficial encargado del reclutamiento de los soldados. 
17. 51.32 Los baluartes: traduccin probable. Heb. pantanos. 
18. 51.34-35 Y me expuls: otra posible traduccin: |iy el resto lo tir. 
19. 51.39 Para que se alegren: otra posible traduccin basada en varias versiones antiguas: Y les hagan perder el sentido 
20. 51.41 Babilonia: Vanse Jer 25.26 nota t; 51.1 n. 
21. 51.45 Is 48.20; Jer 50.8. 
22. 51.48 Ap 18.20.

Jeremas 52


4. APNDICE: LA CADA DE JERUSALN (52.1-34)



Reinado de Sedequas 



(2 R 24.18-20; 2 Cr 36.11-16)

1 [1] Era Sedequas de edad de veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremas de Libna. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todo lo que hizo Joacim. 3 Y a causa de la ira de Jehov contra Jerusaln y Jud, lleg a echarlos de su presencia. Y Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia. 

Cada de Jerusaln



(2 R 24.20--25.7; Jer 39.1-7)

4 Aconteci, pues, a los nueve aos de su reinado, en el mes dcimo, a los diez das del mes, que vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, l y todo su ejrcito, contra Jerusaln, y acamparon contra ella.[2] Por todas partes levantaron terraplenes para atacarla. 5 Y permaneci sitiada la ciudad hasta el undcimo ao del rey Sedequas. 6 En el mes cuarto, a los nueve das del mes, cuando el hambre en la ciudad era ya tan grave que no haba pan para el pueblo, 7 se abri una brecha en el muro de la ciudad,[3] y todos los hombres de guerra huyeron. Salieron de noche de la ciudad por el camino de la puerta entre los dos muros que haba cerca del jardn del rey, y se fueron por el camino del Arab mientras los caldeos mantenan su cerco a la ciudad. 8 Pero el ejrcito de los caldeos persigui al rey hasta la llanura de Jeric. All dieron alcance a Sedequas, a quien todo su ejrcito haba abandonado. 9 Entonces apresaron al rey y lo llevaron ante el rey de Babilonia, a Ribla, en tierra de Hamat, donde pronunci sentencia contra l. 10 Y degoll el rey de Babilonia a los hijos de Sedequas ante sus ojos; y tambin degoll en Ribla a todos los jefes de Jud. 11 A Sedequas, el rey de Babilonia le sac los ojos, lo at con grillos y lo hizo llevar a Babilonia,[4] donde lo encarcel hasta el da de su muerte. 

Cautividad de Jud



(2 R 25.8-21; 2 Cr 36.17-21; Jer 39.8-10)

12 En el mes quinto, a los diez das del mes, que era el ao diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, que sola permanecer cerca del rey de Babilonia. 13 l quem la casa de Jehov,[5] la casa del rey y todas las casas de Jerusaln. Destruy a fuego todo edificio grande. 14 Todo el ejrcito de los caldeos que vena con el capitn de la guardia destruy los muros en todo el contorno de Jerusaln. 15 E hizo deportar Nabuzaradn, capitn de la guardia, a los pobres del pueblo, a toda la otra gente del pueblo que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia y a todo el resto de la multitud del pueblo. 16 Pero Nabuzaradn, capitn de la guardia, dej de los pobres del pas para que fueran viadores y labradores.[6] 
17 Los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, las basas y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y llevaron todo el bronce a Babilonia. 18 Se llevaron tambin los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas y todos los utensilios de bronce usados en el culto, 19 los incensarios, tazones, copas, ollas, candelabros, escudillas y tazas; tanto lo de oro como lo de plata, se lo llev el capitn de la guardia. 20 En cuanto a las dos columnas, el mar y los doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas que haba hecho el rey Salomn en la casa de Jehov, el peso de todo este bronce result incalculable. 21 Respecto a las columnas, la altura de cada una de ellas era de dieciocho codos, y un cordn de doce codos la rodeaba. Su espesor era de cuatro dedos, y eran huecas. 22 El capitel de bronce que haba sobre la columna era de cinco codos de altura; y tena el capitel a su alrededor una red y granadas, todo de bronce. Y lo mismo era lo que tena la segunda columna con sus granadas. 23 Haba noventa y seis granadas en cada hilera; en total eran cien alrededor de la red.[7] 
24 Tom tambin el capitn de la guardia a Seraas, el principal sacerdote, a Sofonas, el segundo sacerdote, y a tres guardas del atrio. 25 Y de la ciudad tom a un oficial que era capitn de los hombres de guerra, a siete hombres de los consejeros ntimos del rey, que estaban en la ciudad, y al principal secretario de la milicia, que pasaba revista al pueblo del pas, para la guerra, y a sesenta hombres del pueblo que se hallaron dentro de la ciudad. 26 Los tom, pues, Nabuzaradn, capitn de la guardia, y los llev al rey de Babilonia, en Ribla. 27 El rey de Babilonia los hiri y los mat en Ribla, en tierra de Hamat. As fue deportada Jud de su tierra. 
28 Este fue el pueblo que Nabucodonosor llev cautivo: En el ao sptimo, a tres mil veintitrs hombres de Jud. 29 En el ao dieciocho de Nabucodonosor, llev l cautivas de Jerusaln a ochocientas treinta y dos personas. 30 El ao veintitrs de Nabucodonosor, Nabuzaradn, capitn de la guardia, llev cautivos a setecientos cuarenta y cinco hombres de Jud. El total, pues, de las personas fue de cuatro mil seiscientas. 

Joaqun es libertado y recibe honoresen Babilonia



(2 R 25.27-30)

31 Sucedi que en el ao treinta y siete del cautiverio de Joaqun, rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veinticinco das del mes, Evil-merodac, rey de Babilonia, en el ao primero de su reinado, levant la cabeza de Joaqun, rey de Jud, y lo sac de la crcel. 32 Habl con l amigablemente, e hizo poner su trono por encima de los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia. 33 Le hizo mudar tambin los vestidos de prisionero, y ya siempre comi pan en la mesa del rey, todos los das de su vida. 34 Cada da, durante todos los das de su vida y hasta el da de su muerte, recibi una racin de parte del rey de Babilonia. 
						 NOTAS:

1. 51.49 Ap 18.24. 
2. 51.63-64 Ap 18.21. 
3. 52.1-34 Este cap. reproduce casi literalmente el relato de 2 R 25.1-21,27-30. Tal vez ha sido incluido en el libro de Jeremas para atestiguar que los anuncios del profeta se cumplieron realmente. 
4. 52.4 Ez 24.2. 
5. 52.7 Ez 33.21. 
6. 52.4-11 Ez 12.8-13; 17.19-20. 
7. 52.13 1 R 9.8. 

Lamentaciones 1


1. TRISTEZAS DE SIN LA CAUTIVA(1.1-22)



Lamentaciones de Sin cautiva 

1 [1] Qu sola ha quedadola ciudad populosa! 
    La grande entre las nacionesse ha vuelto como una viuda;[2] 
    la seora de provincias[3] ha sido hecha tributaria. 
    2 Amargamente llora en la noche y laslgrimas corren por sus mejillas. 
    Entre todos sus amantes[4] 
    no hay ninguno que la consuele;[5] 
    todos sus amigos le faltaron,se le volvieron enemigos.[6] 
    3 Jud ha ido en cautiverio[7] afligiday en dura servidumbre; 
    ha habitado entre las naciones,sin hallar descanso; 
    todos sus perseguidores la alcanzarony pusieron en estrechuras. 
    4 Las calzadas de Sin[8] estn de luto,porque no hay quien vengaa las fiestas solemnes; 
    todas sus puertas estn asoladas,sus sacerdotes gimen, 
    sus vrgenes estn afligidasy ella est llena de amargura.[9] 
    5 Sus enemigos fueron hechos prncipes,sus aborrecedores fueron prosperados, 
    porque Jehov la afligia causa de sus muchas rebeliones. 
    Sus hijos fueron en cautividaddelante del enemigo. 
    6 Desapareci toda la hermosurade la hija de Sin; 
    sus prncipes, como ciervosque no hallan pasto, 
    anduvieron sin fuerzasdelante del perseguidor. 
    7 Jerusaln, cuando cay su puebloen manos del enemigoy no hubo quien la ayudara, 
    se acord de los das de su afliccin,de sus rebeliones, 
    y de todas las cosas agradables que tuvodesde los tiempos antiguos. 
    La miraron los enemigosy se burlaron de su cada. 
    8 Gravemente ha pecado Jerusaln,por lo cual ha sido movida de su lugar;[10] 
    cuantos la honraban la desprecianal ver su verguenza, 
    y ella suspira y se vuelve atrs. 
    9 Su inmundicia est en sus faldas.No pens en su fin. 
    Cay de manera sorprendentesin tener quien la consolara. 
    Mira, Jehov, mi afliccin, porqueel enemigo se ha engrandecido. 
    10 Extendi su mano el enemigoa todas sus cosas preciosas;[11] 
    ella ha visto entrar en su santuarioa las gentes 
    acerca de las cuales mandasteque no entraran en tu congregacin. 
    11 Todo su pueblo busc gimiendo su pan; 
    por la comida, para seguir viviendo,dieron todas sus cosas preciosas, 
    Mira, Jehov, y ve cun abatida estoy! 
    12 No os conmueve a cuantos pasispor el camino? 
    Mirad y ved si hay dolor como el dolorque me ha venido; 
    porque Jehov me ha angustiadoen el da de su ardiente furor. 
    13 Desde lo alto envi un fuegoque consume mis huesos, 
    ha tendido una red a mis pies,me ha vuelto atrs, 
    me dej desolada y con dolor todo el da. 
    14 l ha atado con su manoel yugo de mis rebeliones: 
    ataduras ha echado sobre mi cuello[12] y ha debilitado mis fuerzas. 
    El Seor me ha entregado en manoscontra las cuales no podr levantarme! 
    15 El Seor pisote a todos mis hombresfuertes en medio de m; 
    llam a gente contra m,para destruir a mis jvenes; 
    pisote el Seor, como en un lagar,a la virgen hija de Jud.[13] 
    16 Por eso estoy llorando;por eso de mis ojos fluyen lgrimas, 
    porque de m se ha alejado el queconsuela y da reposo a mi alma. 
    Mis hijos han sido destruidos,porque el enemigo prevaleci. 
    17 Sin extendi sus manos,mas no tiene quien la consuele; 
    Jehov orden contra Jacobque sus vecinos fueran sus enemigos, 
    y Jerusaln fue objeto de abominacinentre ellos. 
    18 Pero Jehov es justo, pues yome haba rebelado contra su palabra. 
    Od ahora, pueblos todos, ved mi dolor: 
    mis vrgenes y mis jvenesfueron llevados en cautiverio. 
    19 LLam a voces a mis amantes,mas ellos me han engaado. 
    Mis sacerdotes y mis ancianosperecieron en la ciudad, 
    mientras buscaban comidapara seguir viviendo. 
    20 Mira, Jehov, que estoy atribulada,que mis entraas hierven; 
    mi corazn se trastorna dentro de m,porque me he rebeladoen gran manera.[14] 
    Por fuera hace estragos la espada;por dentro se enseorea la muerte. 
    21 Me han odo gemir,mas no hay quien me consuele. 
    Todos mis enemigos han sabido de mimal y se alegran de lo que t hiciste; 
    pero t hars venir el da que hasanunciado, y sern como yo. 
    22 Venga ante ti toda su maldad, 
    y haz con ellos como hiciste conmigopor todas mis rebeliones, 
    porque muchos son mis suspirosy mi corazn est adolorido. 
						 NOTAS:

1. 1.1-22 Este poema se divide en dos partes que tienen la misma extensin: la primera (v.1-11) describe poticamente la ruina de Jerusaln, estableciendo una impresionante contraposicin entre su gloria pasada y su desgracia presente; en la segunda (v. 12-22), la ciudad, personificada, se lamenta amargamente de su soledad y desamparo, implorando la compasin de los hombres (cf. v. 12) y la misericordia de Dios (cf. v. 20). 
2. 1.1 En las culturas del antiguo Oriente, la situacin de la mujer viuda era en extremo precaria. Por carecer de la proteccin de su marido, quedaba expuesta a la miseria y a la explotacin (cf. Rt 1.3-5; Is 54.4). La comparacin de Jerusaln con una viuda sugiere la idea de total desolacin. 
3. 1.1 La grande... la seora de provincias: Estos calificativos y otros semejantes ponen de relieve la magnitud de la catstrofe: la que ahora est en ruinas no es una ciudad cualquiera, sino Jerusaln, la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altsimo (Sal 46.4) y la ciudad del gran rey David (Sal 48.2). Vase Sal 48 n. 
4. 1.2 Amantes: Vase Jer 2.20 nota r; cf. Jer 3.1; Os 2.2,7. 
5. 1.2 No hay ninguno que la consuele: Lm 1.9,16-17,21. El verbo hebreo traducido por consolar no se refiere aqu a un consuelo dado solo de palabra (cf. Gn 37.35), sino que incluye la accin y la ayuda eficaz. Cuando el Seor consuela a su pueblo, acta en favor de l para reconfortarlo, colmarlo de alegra y darle la salvacin (Sal 71.20-21; Is 40.1-2; 57.18; Jer 31.13). Vase tambin Jn 14.16-17 nota m. Cf. Sal 69.20; Jer 9.17-19; 13.17. 
6. 1.2 Cf. Jer 30.13-14. 
7. 1.3 Ha ido en cautiverio: Cf. 2 R 24.18-21. 
8. 1.4 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
9. 1.4 Cf. Is 3.26; Jer 14.2. 
10. 1.8 Cf. Ez 16.35-37. 
11. 1.10 Cf. 2 R 24.13; 25.13-17. 
12. 1.14 El ha atado... sobre mi cuello: traduccin probable. 
13. 1.15 Cf. Is 63.3; Jl 3.13; Ap 14.20; 19.15. 
14. 1.20 Cf. Jer 4.19; 9.21. 

Lamentaciones 2


2. LAS TRISTEZAS DE SINVIENEN DE JEHOV (2.1-22)



El Seor destruy a Israel 

1 [1] Cmo oscureci el Seor en su iraa la hija de Sin! 
    Derrib del cielo a la tierrala hermosura de Israel;[2] 
    no se acord del estrado de sus pies[3] en el da de su furor. 
    2 Destruy el Seor, no perdon; 
    destruy en su furortodas las tiendas de Jacob, 
    y derrib las fortalezas de Jud: 
    humill al reino y a sus prncipes. 
    3 Cort con el ardor de su iratodo el podero de Israel, 
    retir de l su diestra frente al enemigo 
    y se encendi en Jacob como llamade fuego que devora alrededor. 
    4 Tens su arco como un enemigo, afirmsu mano derecha como un adversario, 
    y destruy cuanto era hermoso. 
    En la tienda de la hija de Sinderram como fuego su enojo. 
    5 El Seor se volvi enemigoy destruy a Israel, 
    destruy todos sus palacios,derrib sus fortalezas 
    y multiplic en la hija de Judla tristeza y el lamento. 
    6 Arras su tienda como una enramadade huerto 
    y destruy el lugaren donde se congregaban. 
    Jehov ha hecho olvidar en Sinlas fiestas solemnes y los sbados, 
    y en el ardor de su iraha desechado al rey y al sacerdote.[4] 
    7 El Seor desech su altary menospreci su santuario;[5] 
    entreg los muros de sus palaciosen manos de los enemigos, 
    y ellos hicieron resonar su voz en la casade Jehov como en da de fiesta. 
    8 Jehov determin destruirel muro de la hija de Sin, 
    tendi el cordel[6] y no retir su manode la destruccin. 
    Hizo, pues, que se lamentaranel antemuro y el muro;juntamente fueron desolados. 
    9 Sus puertas fueron derribadas;destruy y quebrant sus cerrojos. 
    Su rey y sus prncipes estnentre gentes que no tienen la ley,[7] [8] 
    y sus profetas no recibieronvisin de Jehov.[9] 
    10 Se sientan en tierra y callanlos ancianos de la hija de Sin; 
    echan polvo sobre sus cabezasy se cien ropas speras. 
    Las vrgenes de Jerusalnbajan la cabeza hasta la tierra. 
    11 Mis ojos se deshacen en lgrimas,mis entraas se conmueven 
    y mi hgado se derrama por tierraa causa del quebrantamientode la hija de mi pueblo; 
    y los nios, aun los de pecho!,desfallecen entre tantoen las plazas de la ciudad. 
    12 Dicen a sus madres:"Dnde estn el pan y el vino?", 
    mientras desfallecen como heridosen las calles de la ciudad 
    y derraman el almaen el regazo de sus madres. 
    13 Qu testigo te traer? A quin te harsemejante, hija de Jerusaln? 
    A quin te comparar para consolarte,virgen hija de Sin? 
    Grande como el mar es tuquebrantamiento, quin te sanar? 
    14 Tus profetas vieron para tivanidad y locura,[10] 
    y no descubrieron tu pecadopara impedir tu cautiverio,[11] 
    sino que te predicaronvanas profecas y seducciones.[12] 
    15 Cuantos pasan por el caminobaten palmas al verte, 
    silban y mueven despectivamentela cabeza sobre la hija de Jerusaln,diciendo: 
    "Es esta la ciudad que decande perfecta hermosura,el gozo de toda la tierra?"[13] 
    16 Todos tus enemigosabrieron la boca contra ti, 
    se burlaron, rechinaron los dientesy dijeron: "Devormosla! 
    Ciertamente este es el daque esperbamos: lo hemos hallado,lo hemos visto!" 
    17 Jehov ha hecholo que tena determinado, 
    ha cumplido su palabra,ordenada por l desde tiempo antiguo. 
    Destruy y no perdon;[14] 
    hizo que el enemigo se alegrara sobre ti 
    y exalt el poder de tus adversarios. 
    18 El corazn de ellos clamaba al Seor. 
    Hija de Sin, que tus lgrimas corranda y noche como un arroyo! 
    No descanses, ni reposenlas nias de tus ojos![15] 
    19 Levntate, da voces en la nocheal comenzar las vigilias! 
    Derrama como agua tu coraznante la presencia del Seor; 
    alza a l tus manos implorandola vida de tus niitos, 
    que desfallecen de hambreen las entradas de todas las calles. 
    20 Mira, Jehov, y consideraa quin has tratado as. 
    Habrn de comerse las mujeres el frutode sus entraas, a los niitosque antes cuidaban tiernamente?[16] 
    Habrn de ser muertos en el santuario del Seor el sacerdote y el profeta? 
    21 Nios y viejos yacen por tierraen las calles; 
    mis vrgenes y mis jveneshan cado a espada. 
    Mataste en el da de tu furor.Degollaste y no perdonaste. 
    22 Como en da de solemnidad, de todaspartes has convocado mis temores.[17] 
    En el da del furor de Jehov no huboquien escapara ni quedara vivo. 
    A los que yo cri y mantuve,mi enemigo los aniquil! 
						 NOTAS:

1. 2.1-22 El comienzo (v. 1) y el final (v.22) del poema expresan claramente el tema predominante en esta segunda lamentacin: el da de la destruccin de Jerusaln ha sido el da de la ira del Seor. 
2. 2.1 La hermosura de Israel: es decir, Jerusaln y su templo. 
3. 2.1 Estrado de sus pies: expresin metafrica que se refiere a la presencia divina en este mundo. En Sal 132.7 es el Arca del pacto (cf. 1 Cr 28.2); en Is 66.1, la tierra; aqu, el templo de Sin (cf. Ez 43.7). 
4. 2.6 Cf. Is 1.13. 
5. 2.7 Cf. Ez 24.21. 
6. 2.8 Tendi el cordel: otra traduccin: traz el plan de destruccin, como para nivelar el suelo y dejarlo completamente liso. Cf. 2 R 21.13. 
7. 2.9 Entre gentes que no tienen la ley: es decir, en el exilio (cf. 2 R 24.8-17; 25.11,25). 
8. 2.9 La ley de Dios, no la Ley promulgada en el Sina, sino la instruccin dada por el sacerdote (Dt 17.8-13), puesta aqu en paralelismo con visin de los profetas (cf. Jer 18.18). De este modo, en los v. 9-10 se mencionan todos los responsables de conducir al pueblo de Dios (rey, prncipes, sacerdotes, profetas y ancianos). 
9. 2.7-9 Cf. Sal 74.3-9; Ez 7.26. 
10. 2.14 Tus profetas vieron... locura: Cf. Jer 23.9-17; Lm 4.13. 
11. 2.14 Para impedir tu cautiverio: La catstrofe no era inevitable: el reconocimiento a tiempo del pecado y la conversin a Dios habran podido evitarlo. Cf. Dt 30.2-3. 
12. 2.14 Cf. Jer 5.31; 23.25-27; Ez 13.10. 
13. 2.15 Es esta... la tierra?: Sal 48.2. 
14. 2.17 1 R 9.6-9. 
15. 2.18 Las nias de tus ojos: es decir, la pupila, o quiz ms bien, las lgrimas que brotan de los ojos. 
16. 2.20 Cf. Dt 28.53; 2 R 6.28-29; Jer 19.9. 
17. 2.22 Cf. Sal 31.13; Jer 20.3,10; 46.5; 49.29. 

Lamentaciones 3


3. ESPERANZA DE LIBERACIN POR LAMISERICORDIA DE DIOS (3.1-66)



En Dios est la esperanza de liberacin

1 Yo soy el hombre que ha vistoafliccin[1] bajo el ltigo de su enojo. 
    2 l me ha guiado, me ha llevadopor tinieblas y no por la luz;[2] 
    3 ciertamente contra m vuelve sin cesarsu mano todo el da.[3] 
    4 l hizo envejecer mi carne y mi piely quebrant mis huesos;[4] 
    5 levant baluartes contra my me rode de amargura y trabajo.[5] 
    6 Me dej en oscuridad, como los quemurieron hace ya mucho tiempo.[6] 
    7 Me cerc por todos lados y no puedosalir; ha agravado mis cadenas.[7] 
    8 Aunque clamo y doy voces,l cierra los odos a mi oracin.[8] 
    9 l cerc mis caminos con piedra labrada,[9] torci mis senderos. 
    10 Fue para m como un oso en acecho,como un len que se agazapa.[10] 
    11 Torci mis caminos y me despedaz;me dej desolado. 
    12 Tens su arco y me pusopor blanco de la saeta. 
    13 Ha clavado en mis entraaslas saetas de su aljaba.[11] 
    14 Soy el escarnio de todo mi pueblo,el objeto de su burla da tras da.[12] 
    15 Me ha llenado de amargura,me ha embriagado de ajenjo.[13] 
    16 Mis dientes quebr con guijarrosy me cubri de ceniza. 
    17 Y mi alma se alej de la paz,[14] me olvid del bien 
    18 y dije: "Perecieron mis fuerzasy mi esperanza en Jehov".[15] 
    19 Acurdate de mi afliccin y de miabatimiento, del ajenjo y de la hiel. 
    20 An lo tengo en la memoria, porquemi alma est abatida dentro de m. 
    21 Pero esto considerar en mi corazn,y por esto esperar: 
    22 Que por la misericordia de Jehov no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; 
    23 nuevas son cada maana.Grande es tu fidelidad![16] 
    24 "Mi porcin es Jehov; por tanto,en l esperar", dice mi alma.[17] 
    25 Bueno es Jehov a los que en l esperan,al alma que lo busca.[18] 
    26 Bueno es esperar en silenciola salvacin de Jehov. 
    27 Bueno le es al hombre llevarel yugo desde su juventud. 
    28 Que se siente solo y calle,porque es Dios quien se lo impuso; 
    29 ponga su boca en el polvo,por si an hay esperanza; 
    30 d la mejilla al que lo hierey sea colmado de afrentas.[19] 
    31 El Seor no rechaza para siempre; 
    32 antes bien, si aflige,tambin se compadecesegn su gran misericordia,[20] 
    33 pues no se complace en afligir oentristecer a los hijos de los hombres. 
    34 Desmenuzar bajo los pies a todoslos encarcelados de la tierra, 
    35 torcer el derecho del hombreante la presencia del Altsimo 
    36 o trastornar al hombre en un proceso,son cosas que el Seor no aprueba. 
    37 Quin puede decir que algo sucedesin que el Seor lo mande? 
    38 Acaso no proceden de la bocadel Altsimo los bienes y los males?[21] 
    39 Por qu se lamenta el hombre,si est vivo a pesar de su pecado? 
    40 Escudriemos nuestros caminos,busquemos y volvmonos a Jehov; 
    41 levantemos corazn y manosal Dios de los cielos. 
    42 Nosotros nos rebelamos y fuimosdesleales, y t no perdonaste.[22] 
    43 Desplegada tu ira, nos perseguiste;mataste, y no perdonaste; 
    44 te ocultaste en una nubepara que no te llegara nuestra oracin; 
    45 nos convertiste en oprobio y abominacinen medio de los pueblos. 
    46 Todos nuestros enemigos abrieronsu boca contra nosotros; 
    47 Temor y lazo vinieron sobre nosotros,asolamiento y quebranto. 
    48 Ros de lgrimas brotan de mis ojospor el quebrantamiento de la hijade mi pueblo.[23] 
    49 Mis ojos destilan sin cesar,porque no habr alivio 
    50 hasta que Jehov mire y veadesde los cielos. 
    51 Mis ojos me han entristecido el almaa causa de todas las hijas de mi ciudad. 
    52 Mis enemigos, sin tener por qu,me han dado caza como a un ave; 
    53 me ataron vivo en una cisterna,y la cerraron con una piedra. 
    54 Las aguas cubrieron mi cabeza, y dije:"Muerto soy!"[24] 
    55 Jehov, tu nombre invoqudesde la crcel profunda,[25] 
    56 y oste mi voz. No escondas tu ododel clamor de mis suspiros!, 
    57 pues te acercaste el da que te invoquy dijiste: "No temas". 
    58 Abogaste, Seor, la causa de mi alma,redimiste mi vida. 
    59 Jehov, t que has visto el agravioque me hacen, defiende mi causa! 
    60 T has visto toda su venganza,todos sus pensamientos contra m. 
    61 Has odo, Jehov, sus ultrajes,todas sus maquinaciones contra m, 
    62 los dichos de quienes contra mse levantaron, y su designio contra mtodo el da. 
    63 Su sentarse y su levantarse mira,porque yo soy su cancin. 
    64 Dales el pago, Jehov,que merece la obra de sus manos! 
    65 Entrgalos al endurecimiento de corazny caiga tu maldicin sobre ellos! 
    66 Persguelos, Jehov, en tu furory quebrntalos debajo de los cielos! 
						 NOTAS:

1. 3.1 Es difcil saber si el que se lamenta es un individuo o el pueblo personificado en la figura de un hombre (y no de una mujer como en las lamentaciones anteriores). De todas maneras, este individuo encarna y expresa los padecimientos de su nacin (cf. v. 40-47, donde ya no se emplea la primera persona del singular sino la del plural, es decir, una expresin tpica de las lamentaciones colectivas). Vase Introduccin a los Salmos. 
2. 3.2 Job 19.8. 
3. 3.3 Cf. Job 7.16-19; Sal 88.7,15-16. 
4. 3.4 Job 7.5; 30.30. 
5. 3.5 Job 19.12. 
6. 3.6 Cf. Sal 88.5-6; 143.3 
7. 3.7 Cf. Job 3.23; 19.8. 
8. 3.8 Job 30.20. 
9. 3.9 Cf. Job 3.23; 19.8. 
10. 3.10-11 Cf. Job 10.16; 16.9. 
11. 3.12-13 Job 16.12-13. 
12. 3.14 Cf. Dt 28.37; Job 30.9; Sal 69.10-12; Jer 20.7. 
13. 3.15 Job 9.18. 
14. 3.17 La paz: heb. shalom, entendida en el sentido bblico del trmino, que no comporta solamente ausencia de guerra, sino tambin prosperidad, bienestar colectivo y existencia vivida en plenitud. Algunos textos destacan de modo especial la estrecha relacin entre la paz y la justicia (Sal 85.11; Is 9.7; Zac 8.16). Vase tambin Paz en la Concordancia temtica. 
15. 3.16-18 Cf. Job 17.15-16; 19.9-10; 30.19. 
16. 3.22-23 Cf. Ex 34.6-7; Sal 136. 
17. 3.24 Cf. Sal 16.5; 119.57. 
18. 3.25 Is 30.18. 
19. 3.30 Mt 5.39. 
20. 3.31-33 Cf. Sal 30.5; Is 54.7-8; 60.10. 
21. 3.38 Cf. Job 2.10; Is 45.7. 
22. 3.40-42 Is 55.7. 
23. 3.48-51 Cf. Jer 9.1; Lm 2.11. 
24. 3.54 Cf. Sal 69.2-3; Jon 2.3-6. 
25. 3.55-56 Cf. Sal 130.1-2. 

Lamentaciones 4


4. EL CASTIGO DE SIN CONSUMADO(4.1-22)



El castigo de Sin 

1 [1] Cmo se ha ennegrecido el oro! 
    Cmo ha perdido el oro puro su brillo! 
    Las piedras del santuario estn esparcidaspor las encrucijadas de todas las calles. 
    2 Los hijos de Sin, preciados y estimadosms que el oro puro, 
    son ahora como vasijas de barro,obra de manos de alfarero! 
    3 Aun los chacales dan las ubrespara amamantar a sus cachorros, 
    pero la hija de mi pueblo es cruelcomo los avestruces del desierto. 
    4 De sed se le pega al nio de pechola lengua al paladar; 
    los pequeuelos piden pan,y no hay quien se lo d. 
    5 Los que coman delicados manjaresdesfallecen por las calles;[2] 
    los que se criaron entre prpurase abrazan a los estercoleros. 
    6 Porque ms fue la iniquidad de la hijade mi pueblo que el pecado de Sodoma, 
    que fue destruida en un instante,sin manos que se alzaran contra ella.[3] 
    7 Sus nobles[4] eran ms puros que la nieve,ms blancos que la leche; 
    ms encendidos sus cuerpos que el coral,ms hermoso su talle que el zafiro. 
    8 Oscuro ms que la negruraes ahora su aspecto:no se les reconoce por las calles; 
    tienen la piel pegada a los huesos,seca como un palo. 
    9 Ms dichosos fueron los muertosa espada que los muertos por el hambre, 
    porque estos murieron poco a pocopor faltarles los frutos de la tierra. 
    10 Las manos de mujeres piadosascocieron a sus hijos: 
    Sus propios hijos les sirvieron de comidaen el da del desastre de la hijade mi pueblo![5] 
    11 Cumpli Jehov su enojo,derram el ardor de su ira 
    y encendi en Sin un fuegoque consumi hasta sus cimientos. 
    12 Nunca los reyes de la tierra ni ningunode los habitantes del mundo 
    habran credo que el enemigoy el adversario entrarapor las puertas de Jerusaln.[6] 
    13 Fue por causa de los pecadosde sus profetas[7] y las maldadesde sus sacerdotes, 
    que derramaron en medio de ellala sangre de los justos. 
    14 Titubeaban por las calles como ciegos,contaminados con la sangre, 
    de modo que no pudieran tocarsus vestiduras.[8] 
    15 "Apartaos! Un inmundo!", les gritaban:"Apartaos, apartaos, no toquis!"[9] 
    Huyeron, fueron dispersados.Entonces se dijo entre las naciones: 
    "Nunca ms morarn aqu". 
    16 En su ira, Jehov los aparty no los mirar ms: 
    No respetaron la presenciade los sacerdotesni tuvieron compasin de los viejos. 
    17 Nuestros ojos desfallecenesperando en vano nuestro socorro; 
    en nuestra esperanza aguardamosa una nacin que no puede salvar.[10] 
    18 Espiaban nuestros pasos para que noanduviramos por las calles. 
    Se acercaba nuestro fin: se habancumplido nuestros dasy el fin haba llegado. 
    19 Ms ligeros eran nuestros perseguidoresque las guilas del cielo; 
    sobre los montes nos persiguieron,en el desierto nos pusieron emboscadas. 
    20 El aliento de nuestras vidas,el ungido de Jehov,[11] 
    de quien habamos dicho: "A su sombra[12] tendremos vida entre las naciones",qued apresado[13] en sus lazos. 
    21 Goza y algrate, hija de Edom,t que habitas en tierra de Uz!,[14] 
    porque tambin a ti te llegar esta copa[15] y te embriagars y vomitars. 
    22 Ya est cumplido tu castigo, hija de Sin:[16] 
    Nunca ms har l que te lleven cautiva. 
    Castigar l tu iniquidad, hija de Edom, 
    y descubrir tus pecados.[17] 
						 NOTAS:

1. 4.1-22 La cuarta lamentacin describe el triste estado a que se han visto reducidos los habitantes de Jerusaln, incluidos el ungido de Jehov (v. 20), o sea, el rey, y la nobleza (v. 5). Como causantes de tan graves males se mencionan particularmente los pecados de sus profetas y las maldades de sus sacerdotes (v. 13). Pero Edom, el enemigo tradicional, no tiene motivos para alegrarse, porque tambin l dar cuenta a Dios de sus pecados (v. 22). 
2. 4.4-5 Cf. 2 R 25.3; Jer 52.6. 
3. 4.6 Gn 19.24. 
4. 4.7 Sus nobles: lit. sus nazareos (vase Nm 6.2 n.). Como indica la traduccin, el termino nazareos tiene aqu probablemente un sentido ms amplio y se aplica, en general, a los miembros de la nobleza. 
5. 4.10 Cf. Dt 28.56-57; Lm 2.20; Ez 5.10. 
6. 4.12 Nunca... hubieran credo... entrara por las puertas de Jerusaln: Vase Lm 1.1 nota c. 
7. 4.13 Los pecados de sus profetas: Cf. Jer 23.9-17; Lm 2.14. 
8. 4.14-15 Nm 19.11-16. 
9. 4.15 No toquis... !: como si fueran leprosos (Lv 13.45-46). 
10. 4.17 Aguardamos... no puede salvar: alusin a las alianzas polticas con los grandes imperios de aquella poca, que no trajeron la salvacin sino la ruina de los reinos de Israel y de Jud. Cf. Is 8.6-10; Jer 37.5-10; y vanse Os 7.8 n.; 7.11 n. 
11. 4.20 El ungido de Jehov: otra traduccin: el escogido del Seor (vase Sal 2.2 n.). El aliento de nuestras vidas: lit. el soplo de nuestras narices. Estos dos ttulos indican el lugar de preeminencia que se asignaba al rey de la dinasta davdica durante el perodo monrquico. El primer ttulo lo caracteriza en su relacin con el Seor; el segundo, en su relacin con el pueblo. En otros pasajes se llama al rey hijo de Dios (2 S 7.14; Sal 89.27) y lmpara de Israel (2 S 21.17). 
12. 4.20 A su sombra: es decir, bajo su proteccin. 
13. 4.20 Qued apresado: alusin a la captura y deportacin de Sedequas, rey de Jud (2 R 25.4-7; Jer 39.4-6). 
14. 4.21 Uz: Cf. Job 1.1. 
15. 4.21 La copa: otra traduccin: el trago amargo (vase Sal 75.8 n.). 
16. 4.22 Is 40.2. 
17. 4.21-22 Abd 1-12. 

Lamentaciones 5


5. ORACIN DEL PUEBLO AFLIGIDO(5.1-22)



Oracin del pueblo afligido 

1 [1] [2] Acurdate, Jehov,de lo que nos ha sucedido; 
    mira, y ve nuestro oprobio. 
    2 Nuestra heredad ha pasado a extraos, 
    nuestras casas a forasteros. 
    3 Hurfanos somos, sin padre; 
    nuestras madres son como viudas.[3] 
    4 Por dinero bebemos el agua; 
    por la lea pagamos un precio. 
    5 Padecemos persecucin,caen sobre nosotros, 
    nos fatigamosy no hay para nosotros reposo. 
    6 Al egipcio y al asirio extendimos la manopara saciarnos de pan. 
    7 Nuestros padres pecaron y han muerto, 
    pero nosotros llevamos su castigo.[4] 
    8 Los siervos dominan sobre nosotros, 
    y nadie nos libra de sus manos. 
    9 Traemos nuestro panhaciendo peligrar nuestra vida 
    ante la espada del desierto. 
    10 Nuestra piel se ha ennegrecidocomo un horno 
    a causa del ardor del hambre. 
    11 Violaron a las mujeres en Sin, 
    a las vrgenes en las ciudades de Jud. 
    12 A los prncipes colgaron de las manos; 
    no respetaron el rostro de los viejos. 
    13 Llevaron a los jvenes a mover el molino, 
    y los muchachos desfallecanbajo el peso de la lea. 
    14 Ya no se ven los ancianos en la puerta,[5] 
    y los jvenes han dejado sus canciones. 
    15 Ces el gozo de nuestro corazn, 
    y nuestra danza se cambi en luto. 
    16 La corona ha cado de nuestra cabeza. 
    Ay ahora de nosotros,porque hemos pecado! 
    17 Por esto tenemos entristecido el corazn 
    y nos han entenebrecido nuestros ojos: 
    18 por el monte Sin,[6] que est asolado 
    y las zorras andan por l. 
    19 Mas t, Jehov,permanecers para siempre; 
    tu trono, de generacin en generacin.[7] 
    20 Por qu te olvidas completamentede nosotros 
    y nos abandonas por tan largo tiempo?[8] 
    21 Haznos volver a ti, Jehov,y nos volveremos; 
    renueva nuestros das como al principio.[9] 
    22 O acaso es que ya nos has desechado[10] 
    y ests airado del todo contra nosotros?[11] 
						 NOTAS:

1. 5.1-22 Por su forma y contenido, esta quinta lamentacin se asemeja a las splicas colectivas del Salterio (vase Introduccin a los Salmos ). Como en los poemas anteriores, aqu se expresa el dolor de un pueblo que ha sido arrasado por completo y que lucha, a pesar de todo, para no hundirse en la desesperanza (cf. v. 21). Cf. Sal 44.9-26; 74; 79. 
2. 5.1 (nmero del v.) A diferencia de las otras lamentaciones, aqu no se emplea el artificio alfabtico, aunque tambin este poema consta de 22 v. (el nmero de letras del alfabeto hebreo). 
3. 5.3 En el AT, y en general en todo el antiguo Oriente, hurfanos y viudas eran los representantes tpicos de las personas indefensas y desprotegidas (vanse las referencias en Sal 68.5 n.). Vase tambin Dt 16.9-12 n.; Lm 1.1 nota b y Hurfanos en la Concordancia temtica. 
4. 5.7 Nuestros padres... su castigo: Cf. Jer 31.29; Ez 18.2. 
5. 5.14 En la puerta: Vase Sal 127.2 n. 
6. 5.18 El monte Sin: Vase Sal 2.6 n. 
7. 5.19 Cf. Sal 102.12; 145.13; 146.10. Ni siquiera en las circunstancias ms penosas el pueblo deja de alabar al Seor y de confiar en l (cf. Sal 22.3-5). 
8. 5.20 Sal 74.1. 
9. 5.21 Cf. Sal 80.3-7; Jer 31.18. 
10. 5.22 Cf. Sal 74.1. 
11. 5.19-22 La profesin de fe en la realeza del Seor (v. 19) y la splica (v. 20-21) marcan el punto culminante de esta quinta lamentacin: ellas mantienen viva la esperanza en el Seor y en el poder que tiene para nuestra vida (cf. Ro 4.18-21). 

Ezequiel 1


1. VOCACIN DE EZEQUIEL (1.1--3.27)



La visin de la gloria divina 

1 [1] Aconteci en el ao treinta,[2] en el mes cuarto, a los cinco das del mes, que estando yo en medio de los cautivos, junto al ro Quebar,[3] los cielos se abrieron[4] y vi visiones de Dios. 2 En el quinto ao de la deportacin del rey Joaqun,[5] a los cinco das del mes, 3 vino palabra de Jehov al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al ro Quebar. Vino all sobre l la mano de Jehov.[6] 
4 Mir, y vi que vena del norte un viento huracanado y una gran nube, con un fuego[7] envolvente, y alrededor de l un resplandor.[8] En medio del fuego algo semejante al bronce refulgente; 5 y en medio de todo vi la figura de cuatro seres vivientes. Esta era su apariencia: haba en ellos un parecido a seres humanos. 6 Cada uno tena cuatro caras y cuatro alas. 7 Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies como pezuas de becerro que centelleaban a manera de bronce muy bruido. 8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenan manos humanas. Sus caras y sus alas estaban por los cuatro lados. 9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvan cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante. 10 El aspecto de sus caras era como una cara de hombre y una cara de len al lado derecho de los cuatro, y como una cara de buey a la izquierda de los cuatro. Adems los cuatro tenan una cara de guila.[9] 11 As eran sus caras.[10] Cada uno tena dos alas extendidas por encima, las cuales se tocaban entre s, y con las otras dos cubran sus cuerpos. 12 Cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espritu los llevaba, ellos iban, y no se volvan al andar. 13 En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos. Parecan antorchas[11] encendidas que se movan entre los seres vivientes. El fuego resplandeca, y de l salan relmpagos. 14 Los seres vivientes corran y regresaban a semejanza de relmpagos.[12] 
15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aqu una rueda sobre el suelo, junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. 16 El aspecto de las ruedas y su estructura era semejante al color del crislito. Las cuatro tenan un mismo aspecto; su apariencia y su estructura eran como una rueda metida en otra. 17 Cuando andaban, se movan hacia sus cuatro costados; no se volvan al andar. 18 Sus llantas eran altas y espantosas, y llenas de ojos[13] alrededor en las cuatro. 19 Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban. 20 Hacia donde el espritu las llevaba, ellas iban; hacia donde las llevaba el espritu, las ruedas tambin se elevaban tras ellos, porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenan, se detenan ellas. Asimismo, cuando se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban tras ellos, porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.[14] 
22 Sobre las cabezas de los seres vivientes haba como una bveda a manera de cristal maravilloso, extendido por encima de sus cabezas.[15] 23 Y debajo de la bveda, las alas de ellos estaban derechas, extendindose la una hacia la otra. Cada uno tena dos alas que cubran su cuerpo. 24 O el sonido de sus alas cuando andaban. Era como el sonido de muchas aguas,[16] como la voz del Omnipotente,[17] como el ruido de una muchedumbre, como el ruido de un ejrcito. Cuando se detenan, bajaban sus alas. 25 Y cuando se detenan y bajaban sus alas, se oa una voz de encima de la bveda que estaba sobre sus cabezas. 26 Sobre la bveda que estaba sobre sus cabezas se vea la figura de un trono que pareca de piedra de zafiro,[18] y sobre la figura del trono haba una semejanza, como de un hombre sentado en l.[19] 27 Y vi una apariencia como de bronce refulgente, como una apariencia de un fuego dentro de ella en derredor, desde la parte de sus caderas hacia arriba; y desde sus caderas hacia abajo, vi que pareca como fuego[20] y que tena un resplandor alrededor. 28 Como el aspecto del arco iris que est en las nubes en da de lluvia, as era el aspecto del resplandor alrededor. 
Esta fue la visin de la semejanza de la gloria de Jehov.[21] Cuando la vi, me postr sobre mi rostro, y o la voz de uno que hablaba. 
						 NOTAS:

1. 1.1--3.27 El libro de Ezequiel se abre con una visin grandiosa, que describe la llegada del Dios de Israel a Babilonia, donde se encontraban los israelitas que haban sido llevados al exilio (cf. 1.1-3; vase ndice de mapas). En esta visin se mencionan varios elementos diversos: el viento huracanado, la nube, el fuego, los seres vivientes y el trono. Pero el campo visual se va estrechando cada vez ms, hasta centrarse en el objeto esencial: el aspecto visible de la gloria de Jehov (cf. Ez 1.28). 
2. 1.1-3 El texto no indica a partir de qu fecha se cuentan estos treinta aos. Algunos intrpretes piensan que se refieren a la edad de Ezequiel. En tal caso se estara afirmando su autoridad como sacerdote, ya que los miembros de las familias sacerdotales podan comenzar a ejercer sus funciones a partir de esa edad (cf. Nm 4). Otros consideran que en estos v. se han unido, sin tratar de armonizarlas, dos indicaciones cronolgicas referentes a dos momentos diversos en la vida del profeta. 
3. 1.1-3 El ro Quebar: canal tributario del ufrates, que corre al sudeste del sitio donde se encontraba la antigua Babilonia. Vase ndice de mapas. 
4. 1.1 Los cielos se abrieron: Cf. Ap 19.11. 
5. 1.2 El quinto ao de la deportacin del rey Joaqun corresponde al ao 593 a.C. Cf. 2 R 24.10-16; 2 Cr 36.9-10. 
6. 1.3 Vino all sobre l la mano de Jehov: Esta expresin da una idea del poder con que el Seor se revela al profeta para actuar y hablar por intermedio suyo. Cf. Ez 3.14,22; 8.1; 33.22; 37.1; 40.1. 
7. 1.4 El fuego suele estar asociado a las manifestaciones de Dios en el AT. Unas veces, como la columna de fuego en Ex 14.24, representa la presencia protectora del Seor; otras, como en Nm 16.35; Sof 1.18, simboliza el juicio de Dios. 
8. 1.4 El resplandor de la luz es otra caracterstica de las manifestaciones divinas (Is 9.2). Cf. tambin Is 60.1-3, donde se compara la llegada de la gloria de Dios con la claridad de una aurora radiante. 
9. 1.10 Cf. Ez 10.14; Ap 4.7. 
10. 1.11 Sus caras: Algunas versiones antiguas dicen: Sus alas. 
11. 1.13 Cf. Ap 4.5. 
12. 1.14 El rpido desplazamiento de los cuatro seres sugiere la idea de una gran movilidad. La presencia divina no est ligada exclusivamente al templo de Jerusaln o la Tierra santa, sino que tambin puede manifestarse en Babilonia o en cualquier otra parte donde el pueblo necesita encontrarse con su Dios. Cf. Ez 10; 43.1-12, que muestran cmo la gloria de Jehov abandona el templo y luego vuelve a entrar en l. 
13. 1.18 Ojos: otra traduccin: reflejos. Cf. Ap 4.8. 
14. 1.15-21 Ez 10.9-13. 
15. 1.22 Cf. Ap 4.6 
16. 1.24 Cf. Ap 1.15; 19.6. 
17. 1.24 Omnipotente: heb. Shadai. Vase Gn 17.1 n. 
18. 1.26 Un trono... de zafiro: Cf. Ex 24.10. 
19. 1.26 Cf. Ez 10.1; Ap 4.2-3. 
20. 1.27 Ez 8.2. 
21. 1.28 La gloria de Jehov es la manifestacin visible de la presencia divina (Ez 3.12,23; 8.4; 43.1-5). Cf. Ex 24.16-17; 40.34-35; vanse Jn 1.14 nota p; 2.11 n. Todos los elementos antes descritos preceden y acompaan la revelacin de la gloria de Jehov, que es el aspecto ms importante de esta visin proftica. 

Ezequiel 2


Llamamiento de Ezequiel 

1 [1] Me dijo: "Hijo de hombre,[2] ponte sobre tus pies y hablar contigo". 2 Despus de hablarme, entr el espritu[3] en m y me afirm sobre mis pies,[4] y o al que me hablaba. 3 Me dijo: "Hijo de hombre, yo te envo[5] a los hijos de Israel, a una nacin de rebeldes que se rebelaron contra m; ellos y sus padres se han rebelado contra m hasta este mismo da. 4 Yo, pues, te envo a hijos de duro rostro y de empedernido corazn,[6] y les dirs: "As ha dicho Jehov el Seor". 5 Acaso ellos escuchen; pero si no escuchan,[7] porque son una casa rebelde, siempre sabrn que hubo un profeta entre ellos. 6 Pero t, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras. Aunque te hallas entre zarzas y espinos, y habitas con escorpiones, no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son una casa rebelde. 7 Les hablars, pues, mis palabras, ya sea que escuchen o que dejen de escuchar, porque son muy rebeldes. 8 Pero t, hijo de hombre, escucha lo que te digo; no seas rebelde, como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que te doy". 
9 Mir, y vi una mano extendida hacia m, y en ella haba un libro enrollado. 10 Lo extendi delante de m, y estaba escrito por delante y por detrs; y haba escritos en l cantos fnebres, gemidos y ayes.[8] 
						 NOTAS:

1. 2.1-10 La grandiosa visin del cap. 1 tiene por finalidad hacer de Ezequiel un profeta, es decir, un portavoz de Dios (cf. Dt 18.18; Jer 1.9). Por eso el Seor, despus de manifestarle su gloria, le hace oir su palabra y le ordena que l, a su vez, la haga llegar a los dems miembros del pueblo (v. 7). As vuelve a ponerse de manifiesto una de las caractersticas ms importantes de las visiones profticas: no son un espectculo mudo, sino que estn siempre ordenadas a la palabra; si el Seor hace ver algo, es para que esa visin se vuelva portadora de un mensaje (cf., p.e., Am 7.7-9; 8.1-3). 
2. 2.1 Hijo de hombre: modismo hebreo que expresa la pertenencia al gnero humano. Esta expresin, que en el libro de Ezequiel aparece 87 veces, pone de relieve la pequeez del ser humano frente a la majestad de Dios. En el libro de Daniel y en los Evangelios, las expresiones hijo de hombre e hijo del hombre van a recibir una nueva significacin. Vanse Dn 7.13 nota o; Mt 8.20 nota n. 
3. 2.2 El espritu: Ningn profeta ha utilizado tanto como Ezequiel la palabra hebrea que puede traducirse, segn los contextos, por viento, aliento vital, espritu, y algunas veces tambin por fuerza o poder. Hay una cierta analoga, en efecto, entre el viento que sopla con fuerza (cf. Ez 1.4), el soplo de vida que anima por dentro a los seres vivientes (cf. Ez 37.9-10) y la accin misteriosa de Dios que comunica la inspiracin proftica (cf. Ez 8.3) o transforma radicalmente el interior del hombre (cf. Ez 36.27: pondr dentro de vosotros mi espritu). Acerca del espritu en el NT, vase la Concordancia temtica. 
4. 2.2 Me afirm sobre mis pies: El vocabulario de Ezequiel hace resaltar el mpetu con que el espritu de Dios invade al profeta y lo hace entrar en xtasis (3.24), lo levanta (3.12; 8.3), lo traslada de un lugar a otro (11.1; 43.5; cf. 37.1), o se le manifiesta como la fuerza que penetra dentro de los cuerpos inanimados para darles vida (37.5). 
5. 2.3 Yo te envo: La misin es un aspecto esencial de la actividad proftica (cf. Is 6.8; Jer 1.7; Am 7.15). En este caso, a Ezequiel se le confa la misin de anunciar a sus compatriotas que el Dios de Israel no los tiene olvidados (cf. Ez 2.7), a pesar de sus constantes rebeldas y aunque hayan sido llevados en cautiverio fuera de su patria. Vase Ez 1.14 n. 
6. 2.3-4 La insistencia en la terquedad y en la desobediencia de los que habrn de oir su mensaje (cf. Ez 2.6-8; 3.9) hace resaltar las enormes dificultades que deber afrontar el profeta para dar cumplimiento a su misin (cf. Jer 20.10). 
7. 2.5 Acaso ellos escuchen; pero si no...: La responsabilidad del profeta consiste en anunciar la palabra de Dios, sin dejarse guiar por el xito que obtenga entre sus oyentes (cf. Ez 2.7; 3.11). 
8. 2.9-10 Cf. Zac 5.1-4; Ap 5.1. 

Ezequiel 3

1 Me dijo: "Hijo de hombre, come lo que tienes ante ti; come este rollo,[1] y ve y habla a la casa de Israel". 2 Abr mi boca y me hizo comer aquel rollo. 3 Me dijo: "Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entraas de este rollo que yo te doy". Lo com, y fue en mi boca dulce como la miel.[2] 
4 Luego me dijo: "Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel y hblales con mis palabras. 5 Porque no eres enviado a un pueblo de habla misteriosa ni de lengua difcil, sino a la casa de Israel; 6 no a muchos pueblos de habla misteriosa ni de lengua difcil, cuyas palabras no entiendas; pero si a ellos te enviara, ellos te escucharan. 7 Pero la casa de Israel no te querr oir, porque no me quiere oir a m; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazn. 8 Yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. 9 Como el diamante, ms fuerte que el pedernal he hecho tu frente; no los temas ni tengas miedo delante de ellos, porque son una casa rebelde". 
10 Me dijo: "Hijo de hombre, toma en tu corazn todas mis palabras que yo te dir, y pon mucha atencin. 11 Luego ve y entra adonde estn los cautivos, los hijos de tu pueblo. Hblales y diles: "As ha dicho Jehov, el Seor", ya sea que escuchen o que dejen de escuchar". 
12 El espritu me elev, y o detrs de m una voz de gran estruendo, que deca: "Bendita[3] sea la gloria de Jehov desde su lugar!" 13 O tambin el ruido de las alas de los seres vivientes al juntarse la una con la otra, y el ruido de las ruedas delante de ellos, y el ruido de gran estruendo. 14 El espritu, pues, me elev y me llev. Yo fui, pero con amargura y lleno de indignacin, mientras la mano de Jehov era fuerte sobre m. 15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al ro Quebar, y me sent junto con ellos. All, durante siete das, permanec atnito entre ellos. 

El atalaya de Israel 

16 [4] 

(Ez 33.1-9)
Aconteci que al cabo de los siete das vino a m palabra de Jehov, diciendo: 17 "Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirs, pues, mi palabra, y los amonestars de mi parte. 18 Cuando yo diga al impo: "De cierto morirs", si t no lo amonestas ni le hablas, para que el impo sea advertido de su mal camino a fin de que viva, el impo morir por su maldad, pero su sangre demandar de tu mano. 19 Pero si t amonestas al impo, y l no se convierte de su impiedad y de su mal camino, l morir por su maldad, pero t habrs librado tu vida. 20 Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, y yo pongo tropiezo delante de l, l morir, porque t no lo amonestaste; en su pecado morir, y sus justicias que haba hecho no sern tenidas en cuenta; pero su sangre demandar de tu mano.[5] 21 Pero si amonestas al justo para que no peque, y no peca, de cierto vivir, porque fue amonestado; y t habrs librado tu vida". 

El profeta mudo

22 Vino all la mano de Jehov sobre m, y me dijo: "Levntate y sal al campo, y all hablar contigo". 23 Me levant y sal al campo; y all estaba la gloria de Jehov, como la gloria que haba visto junto al ro Quebar; y me postr sobre mi rostro. 24 Entonces entr el espritu en m, me afirm sobre mis pies, me habl y me dijo: "Entra y encirrate dentro de tu casa. 25 En cuanto a ti, hijo de hombre, he aqu que pondrn cuerdas sobre ti, y con ellas te atarn y no podrs salir para estar entre ellos. 26 Har que se te pegue la lengua al paladar, y estars mudo, y no sers para ellos un hombre que reprende, porque son casa rebelde. 27 Pero cuando yo te haya hablado, abrir tu boca y les dirs: "As ha dicho Jehov, el Seor: El que escucha, que escuche; y el que no quiera escuchar, que no escuche, porque casa rebelde son".[6] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Come este rollo: Para ser el portavoz de Dios, el profeta tiene que asimilar y hacer suyas las palabras que el Seor le comunica. Al confiar la misin proftica a Jeremas, el Seor le haba dicho: He puesto mis palabras en tu boca (Jer 1.9; cf. Dt 18.18; Is 51.16), y el profeta, a su vez, haba declarado: Fueron halladas tus palabras y yo las com (Jer 15.16). En el caso de Ezequiel, esas expresiones metafricas se transforman en una experiencia fuertemente realista y en una accin simblica. Acerca de las acciones simblicas de los profetas, vase Jer 13.1-11 n. 
2. 3.3 Dulce como la miel: Comprese esta expresin con Ap 10.9-11. 
3. 3.12 Bendita: Otra traduccin: Al levantarse. 
4. 3.16-21 Este pasaje es una versin un poco abreviada de Ez 33.1-9. En Jer 6.17 ya se encontraba la imagen del atalaya aplicada a los profetas en general; aqu, la misin de alertar a Israel sobre las graves consecuencias de la injusticia y del pecado le compete, en particular, a Ezequiel. Cf. tambin Is 21.6,11; Os 9.8. 
5. 3.18-20 La advertencia proftica debe dirigirse tanto al impo como al al justo: al primero, para que se convierta y se decida a cambiar de vida; al segundo, para que no se desve del buen camino y persevere en la prctica del bien. 
6. 3.22-27 Este relato alude probablemente a una grave enfermedad de Ezequiel, que lo redujo por un tiempo al silencio y a la inmovilidad. 

Ezequiel 4


2. PROFECAS ACERCA DE LA CADA DE JERUSALN (4.1--24.27)



Prediccin del sitio de Jerusaln 

1 [1] "T, hijo de hombre, tmate un adobe, ponlo delante de ti y disea sobre l la ciudad de Jerusaln. 2 Y pondrs sitio contra ella, construirs contra ella fortaleza, sacars contra ella baluarte, montars delante de ella campamento, y contra ella, a su alrededor, colocars arietes. 3 Toma tambin una plancha de hierro y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad; afirmars luego tu rostro contra ella, y ser en lugar de cerco y la sitiars. Es una seal para la casa de Israel.[2] 
4 "T te acostars sobre tu lado izquierdo y pondrs sobre l la maldad de la casa de Israel. El nmero de los das que duermas sobre l, llevars sobre ti la maldad de ellos. 5 Yo te he dado los aos de su maldad por el nmero de los das: trescientos noventa das; y as llevars t la maldad de la casa de Israel. 6 Cumplidos estos, te acostars por segunda vez, ahora sobre tu lado derecho, y llevars la maldad de la casa de Jud cuarenta das; da por ao, da por ao te lo he dado. 7 Hacia el asedio de Jerusaln dirigirs tu rostro, y con tu brazo descubierto profetizars contra ella. 8 He puesto sobre ti ataduras, y no podrs darte vuelta de un lado a otro hasta que hayas cumplido los das de tu asedio. 
9 "Toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y avena; ponlos en una vasija y hazte pan de ellos para el nmero de los das que te acuestes sobre tu lado: trescientos noventa das comers de l. 10 La comida que comers ser de peso de veinte siclos al da; de tiempo en tiempo la comers. 11 Y bebers el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la bebers. 12 Y comers pan de cebada cocido debajo de la ceniza. Lo cocers a vista de ellos en fuego de excremento humano". 
13 Dijo Jehov: "As comern los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde yo los arrojar". 
14 Yo dije: "Ah, Seor, Jehov!, mi alma no es impura,[3] ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo com cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entr carne inmunda". 
15 Y me respondi: "He aqu te permito usar estircol de bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan". 16 Me dijo luego: "Hijo de hombre, quebrantar el sustento del pan en Jerusaln; comern el pan por peso y con angustia, y bebern el agua por medida y con espanto, 17 para que, al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con espanto y se consuman en su maldad. 
						 NOTAS:

1. 4.1--5.17 La predicacin de Ezequiel comienza con una serie de acciones simblicas bastante extraas, que anuncian profticamente el asedio y la destruccin de Jerusaln. Primero se describe el ataque contra la ciudad (4.1-3) y luego se hace referencia a la duracin del destierro (4.4-8), al hambre durante el asedio (4.9-11,16-17), al inmundo alimento de los deportados (4.12-15) y a la suerte de la poblacin (5.1-4). Por ltimo, Jehov explica el simbolismo de los gestos realizados por el profeta (5.7-17). 
2. 4.1-3 En la primera etapa de su actividad proftica, Ezequiel anuncia que la destruccin de la ciudad santa y del templo es inevitable, a causa de los pecados cometidos por los habitantes de Jerusaln y de Jud. As lucha contra las creencias de los primeros deportados (cf. 2 R 24.8-17), que se ilusionaban pensando que el exilio habra de durar poco tiempo. Cf. Jer 29. 
3. 4.14 Mi alma no es impura: declaracin tpica de un hombre como Ezequiel, que era al mismo tiempo sacerdote y profeta (cf. Ez 1.1-3), y que senta, por eso mismo, una fuerte repulsin frente a toda forma de impureza. Distinguir lo limpio de lo inmundo era, en efecto, una de las funciones que la legislacin del AT asignaba a los sacerdotes (cf. Lv 10.10; Ez 44.23; cf. 22.26). 

Ezequiel 5

1 "T, hijo de hombre, tmate un cuchillo agudo, una navaja de barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba;[1] toma despus una balanza de pesar y divide los cabellos. 2 Una tercera parte quemars en el fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplan los das del asedio; tomars otra tercera parte y la cortars con espada alrededor de la ciudad, y la otra tercera parte esparcirs al viento, y yo desenvainar espada en pos de ellos. 3 Tomars tambin de all unos cuantos y los atars en la falda de tu manto.[2] 4 Tomars otra vez de ellos, los echars en medio del fuego y en el fuego los quemars; de all saldr el fuego a toda la casa de Israel". 
5 As ha dicho Jehov, el Seor: "Esta es Jerusaln; la puse en medio de las naciones y de las tierras de su alrededor. 6 Pero ella cambi mis decretos y mis ordenanzas en impiedad ms que las naciones, y ms que las tierras de su alrededor; porque desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos". 
7 Por tanto, as ha dicho Jehov: "Porque habis sido ms rebeldes que las naciones que estn alrededor de vosotros, porque no habis andado segn mis mandamientos ni habis guardado mis leyes, y ni siquiera habis andado segn las leyes de las naciones que estn alrededor de vosotros, 8 Jehov, el Seor, ha dicho: Yo estoy contra ti. S, yo, y har juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones. 9 Har en ti lo que nunca hice ni jams volver a hacer, a causa de todas tus abominaciones. 10 Por eso los padres se comern a los hijos en medio de ti,[3] y los hijos se comern a sus padres; har en ti juicios y esparcir a todos los vientos todo lo que quede de ti. 11 Por tanto, vivo yo, dice Jehov, el Seor, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantar yo tambin; mi ojo no perdonar ni tendr misericordia. 12 Una tercera parte de ti morir de peste y ser consumida de hambre en medio de ti; una tercera parte caer a espada alrededor de ti, y otra tercera parte esparcir a todos los vientos; y tras ellos desenvainar espada.[4] 
13 "Se consumar mi furor, saciar en ellos mi enojo y tomar satisfaccin. Entonces sabrn que yo, Jehov,[5] he hablado en mi celo,[6] cuando consuma en ellos mi enojo. 14 Te convertir en ruinas y en afrenta entre las naciones que estn alrededor de ti, a los ojos de todo transente. 15 Sers afrenta, escarnio, escarmiento y objeto de espanto para las naciones que estn alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con furor e indignacin y con reprensiones llenas de ira. Yo, Jehov, he hablado. 16 Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que sern para destruccin, las cuales enviar para destruiros, entonces aumentar el hambre sobre vosotros y quebrantar entre vosotros el sustento de pan. 17 Enviar, pues, sobre vosotros hambre y bestias feroces que te destruyan; peste y sangre pasarn por en medio de ti, y enviar sobre ti espada.[7] Yo, Jehov, he hablado". 
						 NOTAS:

1. 5.1 Entre los antiguos hebreos, el hecho de raparse los cabellos y la barba era seal de duelo y de gran afliccin (cf. Jer 16.6). 
2. 5.3 Los atars en la falda de tu manto: Este gesto simblico anticipa la idea del remanente o "resto", tema que aparecer repetidamente en los caps. siguientes. Cf. Ez 6.8-10; 12.16; 14.22-23; cf. 11.13. 
3. 5.10 Cf. Dt 28.53-57; Jer 19.9; Lm 4.10. 
4. 5.12 Este v. explica el gesto simblico de dividir el pelo en tres partes (cf. v. 1). 
5. 5.13 Sabrn que yo, Jehov: El Seor est a punto de realizar en la historia de Israel actos de juicio y de salvacin en los que se pondr de manifiesto que todos los acontecimientos estn en sus manos. En consecuencia, tanto los israelitas (cf. Ez 34.27) como las dems naciones (cf. Ez 39.26-27) tendrn que reconocer que nicamente l es el verdadero Dios. Ntese asimismo que esta expresin, tpica de Ezequiel, subraya con frecuencia el carcter universal de este reconocimiento de Jehov (cf. Ez 36.23): como el Seor, actuar a la vista de todos; tambin los pueblos vecinos reconocern que es l quien reconstruye lo destruido y vuelve a sembrar lo arrasado (Ez 36.36). 
6. 5.13 La palabra celo se refiere aqu al amor del Seor, pero incluye al mismo tiempo una nota de enojo e indignacin a causa de las infidelidades de su pueblo (cf. Ez 16.42). Vase tambin Ex 20.5 n. 
7. 5.16-17 Cf. Ez 14.21; Ap 6.8. 

Ezequiel 6


Profeca contra los montes de Israel

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel y profetiza contra ellos.[1] 3 Dirs: "Montes de Israel, od palabra de Jehov, el Seor! As ha dicho Jehov, el Seor, a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aqu que yo, yo mismo, har venir sobre vosotros espada y destruir vuestros lugares altos. 4 Vuestros altares sern asolados, vuestras imgenes del sol sern quebradas; har que vuestros muertos caigan delante de vuestros dolos. 5 Pondr los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus dolos, y vuestros huesos esparcir alrededor de vuestros altares.[2] 6 Dondequiera que habitis, sern arruinadas las ciudades y los lugares altos sern asolados, para que queden asolados y desiertos vuestros altares. Vuestros dolos sern quebrados y aniquilados, vuestras imgenes del sol sern destruidas y vuestras obras sern deshechas.[3] 7 Los muertos caern en medio de vosotros, y sabris que yo soy Jehov. 8 Pero dejar un resto, de modo que tengis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seis esparcidos por las tierras. 9 Los que de vosotros escapen,[4] se acordarn de m entre las naciones en las cuales sern cautivos; porque yo me quebrant[5] a causa de su corazn fornicario que se apart de m, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus dolos. Se avergonzarn de s mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones. 10 Y sabrn que yo soy Jehov; no en vano dije que les haba de hacer este mal"". 
11 As ha dicho Jehov, el Seor: "Da palmadas con tus manos y golpea con tu pie, y di: "Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel!, porque con espada, con hambre y con peste caern. 12 El que est lejos morir de peste, el que est cerca caer a espada, y el que quede y sea asediado morir de hambre". As consumar en ellos mi enojo. 13 Sabris que yo soy Jehov, cuando sus muertos estn en medio de sus dolos, alrededor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo rbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus dolos. 14 Extender mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten dejar la tierra ms asolada y devastada que el desierto hacia Diblat;[6] y conocern que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 6.2 El profeta dirige su mensaje a los montes de Israel, donde los israelitas solan erigir altares y "lugares altos" para rendir culto a los falsos dioses (cf. v. 3-4). Vase 1 R 3.2 n. 
2. 6.5 El hecho de arrojar cuerpos muertos y huesos al rededor de los dolos y de los altares podra ser una forma de profanarlos (cf. 2 R 23.16). O bien, como sugieren otros intrpretes, podra tratarse de una accin destinada a mostrar la impotencia de esos falsos dioses para preservar de la muerte a sus adoradores. 
3. 6.3-6 Cf. Lv 26.30-31. 
4. 6.9 Los que de vosotros escapen: Vase Ez 5.3 n. 
5. 6.9 Me quebrant: heb.; segn versiones antiguas: Los hice sufrir. 
6. 6.14 Diblat: otra traduccin Ribla (cf. 2 R 25.6). 

Ezequiel 7


El fin viene

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "T, hijo de hombre, anuncia que as ha dicho Jehov, el Seor, a la tierra de Israel: 
    ""El fin, el fin viene 
    sobre los cuatro extremos de la tierra. 
    3 Ahora ser el fin sobre ti, 
    pues enviar sobre ti mi furory te juzgar segn tus caminos, 
    y pondr sobre titodas tus abominaciones. 
    4 Mi ojo no te perdonarni tendr misericordia, 
    antes pondr sobre ti tus caminosy en medio de ti estarntus abominaciones; 
    y sabris que yo soy Jehov". 
5 "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Un mal, he aqu que viene un mal! 
    6 Viene el fin, el fin viene; 
    se ha despertado contra ti; 
    ciertamente que viene! 
    7 La maana viene[1] para ti,morador de la tierra; 
    el tiempo viene, cercano est el da:[2] 
    da de tumulto y no de alegrasobre los montes! 
    8 Ahora pronto derramar mi ira sobre ti 
    y consumar en ti mi furor; 
    te juzgar segn tus caminos 
    y pondr sobre ti tus abominaciones. 
    9 Mi ojo no perdonarni tendr misericordia. 
    Segn tus caminos pondr sobre ti, 
    y en medio de ti estarntus abominaciones; 
    y sabris que yo, Jehov,soy el que castiga. 
    10 "Ya viene el da, 
    ciertamente viene! 
    Ha llegado el momento;[3] 
    ha florecido la vara, 
    ha reverdecido la soberbia. 
    11 La violencia se ha levantadocomo vara de maldad; 
    no quedar ninguno de ellosni de su multitud, 
    ni uno de los suyos,ni habr entre ellos quien se lamente. 
    12 El tiempo ha venido, 
    se acerc el da. 
    No se alegre el que comprani llore el que vende!, 
    porque la ira est sobre toda la multitud; 
    13 porque el que vende no volvera lo vendido, aunque queden vivos; 
    porque la visin sobre toda la multitudno se revocar, 
    y a causa de su iniquidadninguno podr conservar la vida. 
    14 "Tocarn trompetay prepararn todas las cosas; 
    pero no habr quien vaya a la batalla, 
    porque mi ira est sobre toda la multitud. 
    15 Fuera, la espada; y dentro,la peste y el hambre. 
    El que est en el campo morir a espada, 
    y al que est en la ciudad lo consumirel hambre y la peste. 
    16 Los que sobrevivan huirn 
    y estarn sobre los montescomo palomas de los valles, 
    todos gimiendo,[4] cada uno por su iniquidad. 
    17 Toda mano se debilitar, 
    y como el agua se debilitar toda rodilla. 
    18 Se ceirn tambin de ropa spera 
    y los cubrir el terror; 
    en todo rostro habr verguenza 
    y todas sus cabezas estarn rapadas. 
    19 Arrojarn su plata a las calles 
    y su oro ser desechado; 
    ni su plata ni su oro podrn librarlosen el da del furor de Jehov; 
    no saciarn su almani llenarn sus entraas, 
    porque ha sido tropiezo para su maldad. 
    20 Por cuanto convirtieron la gloriade su ornamento en soberbia 
    e hicieron con ello las imgenesde sus abominables dolos, 
    por eso se lo convert en algo repugnante. 
    21 En manos de extraosla entregu para ser saqueada: 
    ser presa de los impos de la tierra,y la profanarn. 
    22 Apartar de ellos mi rostro 
    y ser violado mi lugar secreto, 
    pues entrarn en l invasoresy lo profanarn. 
    23 "Haz una cadena, 
    porque el pas est llenode delitos de sangre 
    y la ciudad est llena de violencia. 
    24 Traer, por tanto,a los ms perversos de las naciones, 
    los cuales poseern las casas de ellos. 
    As har cesarla soberbia de los poderosos, 
    y sus santuarios sern profanados. 
    25 La destruccin llega! 
    Buscarn la paz, pero no habr paz. 
    26 Vendr quebranto sobre quebranto, 
    y habr rumor sobre rumor. 
    Buscarn respuesta del profeta, 
    mas la Ley se alejar del sacerdote, 
    y de los ancianos el consejo. 
    27 El rey se enlutar, 
    el gobernante se vestir de tristeza 
    y las manos del pueblo de la tierratemblarn. 
    Segn su camino har con ellos, 
    y con los juicios de ellos los juzgar. 
    Y sabrn que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 7.7 La maana viene... !: Otra traduccin: Llega la destruccin. 
2. 7.7 El da: Se trata, evidentemente, de una referencia al da de Jehov: Vase Am 5.18 nota o. 
3. 7.10 Ha llegado el momento: Vase 7.7 nota a. 
4. 7.16 Gimiendo: Otra traduccin: morirn. 

Ezequiel 8


Visin de las abominaciones en Jerusaln 

1 [1] En el sexto ao, en el mes sexto, a los cinco das del mes, aconteci que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Jud estaban sentados delante de m, y all se pos sobre m la mano de Jehov, el Seor. 2 Mir, y vi una figura con aspecto de hombre;[2] desde sus caderas para abajo, fuego, y desde sus caderas para arriba pareca resplandor; el aspecto era como de bronce refulgente.[3] 3 Aquella figura extendi la mano y me tom por las guedejas de mi cabeza; y el espritu me alz entre el cielo y la tierra y me llev en visiones de Dios a Jerusaln,[4] a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitacin de la imagen del celo, la que provoca a celos.[5] 4 All estaba la gloria del Dios de Israel, como la visin que yo haba visto en el campo.[6] 
5 Me dijo: "Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte". Alc mis ojos hacia el norte, y vi al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.[7] 6 Me dijo entonces: "Hijo de hombre, no ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aqu para alejarme de mi santuario? Pero vulvete, y vers an mayores abominaciones". 
7 Me llev a la entrada del atrio, y mir, y vi un agujero en la pared. 8 Me dijo: "Hijo de hombre, cava ahora en la pared". Yo cav en la pared, y he aqu una puerta. 9 Me dijo luego: "Entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen all". 10 Entr, pues, y mir, y vi toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los dolos de la casa de Israel, que estaban pintados por toda la pared en derredor. 11 Y delante de ellos haba setenta[8] hombres de entre los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanas hijo de Safn, en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y suba una nube espesa de incienso. 12 Me dijo: "Hijo de hombre, has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cmaras pintadas de imgenes? Porque dicen ellos: "Jehov no nos ve.[9] Jehov ha abandonado la tierra"". 13 Me dijo despus: "Vulvete, vers que estos hacen an mayores abominaciones". 
14 Me llev a la entrada de la puerta de la casa de Jehov, que est al norte; y vi a unas mujeres que estaban all sentadas llorando a Tamuz.[10] 15 Luego me dijo: "No ves, hijo de hombre? Vulvete, vers an mayores abominaciones que estas". 
16 Me llev al atrio de adentro de la casa de Jehov, y vi que junto a la entrada del templo de Jehov, entre la entrada y el altar, haba unos veinticinco hombres, con sus espaldas vueltas al templo de Jehov y con sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrndose hacia el oriente.[11] 17 Me dijo: "No has visto, hijo de hombre? Es cosa ligera para la casa de Jud cometer las abominaciones que cometen aqu? Despus que han llenado de maldad el pas, se volvieron a m para irritarme; y aplican el ramo a sus narices.[12] 18 Pues tambin yo proceder con furor: mis ojos no mirarn con piedad, no tendr compasin. Gritarn a mis odos con gran voz, pero no los escuchar". 
						 NOTAS:

1. 8.1-18 Este cap. describe cuatro prcticas idoltricas, cuya gravedad va progresivamente en aumento (cf. v. 6,13,15: Vers an mayores abominaciones). Como el nmero cuatro es una de las cifras que simbolizan la totalidad, es probable que el profeta haya querido abarcar de este modo todos los pecados de idolatra cometidos por los israelitas. 
2. 8.2 Hombre: segn la versin griega (LXX). Heb. fuego. 
3. 8.2 Ez 1.27. 
4. 8.3 El espritu... me llev... a Jerusaln: Esta expresin alude claramente a un estado de trance, es decir, a una experiencia de tipo exttico. 
5. 8.3 La imagen del celo, la que provoca a celos: Segn el lenguaje del AT, todo aquello que atenta contra la soberana del Seor provoca sus celos. Cf. Nm 25.11; Ez 16.38,42. 
6. 8.4 Ez 1.28. 
7. 8.5 En el antiguo Oriente solan ponerse estatuas de divinidades protectoras a la entrada de los templos, de los palacios y de las ciudades. Esta imagen se pareca probablemente a una de esas estatuas. 
8. 8.11 Setenta es una cifra que sugiere la idea de algo completo. Cf. Gn 46.27; Ex 24.1; Nm 11.16; Jue 1.7. Ancianos: Vase Ex 3.16 nota p. 
9. 8.10-12 Dicen ellos: "Jehov no nos ve... ". Cualquiera que sea el carcter de las representaciones pintadas en el muro, lo cierto es que el Dios de Israel ya no tena ningn valor para estos dirigentes del pueblo. 
10. 8.14 Tamuz era un dios de la vegetacin, venerado en la antigua Mesopotamia. Segn la mitologa asirio-babilnica, cuando el fuerte sol del verano secaba las plantas, ese dios bajaba al mundo subterrneo y se celebraba su "muerte" con ritos especiales, como el llanto de las mujeres, que aqu se menciona. Esos ritos se realizaban en el cuarto mes del ao (junio-julio), que todava lleva el nombre de Tamuz en los calendarios siraco, rabe y hebreo. 
11. 8.16 Estos hombres dan la espalda al santuario, donde estaba la gloria de Jehov, y se postran hacia el oriente, sitio de nacimiento del sol. De este modo, no solo adoran a un falso dios, sino que lo hacen entre la entrada y el altar, es decir, en el recinto mismo del templo. Cf. Dt 4.19; Ro 1.25. 
12. 8.17 Aplican el ramo a sus narices: heb.; otra traduccin: Hacen que su pestilencia me llegue a la nariz. Alusin probable a las ramas de la vid que, segn el historiador Estrabn, usaban en sus ritos los adoradores del sol. Al parecer, el texto hebreo dice sus narices para evitar lo que podra tener de chocante la referencia a la nariz de Dios.

Ezequiel 9


Visin de la muerte de los culpables

1 Entonces clam en mis odos con gran voz, diciendo: "Los verdugos de la ciudad han llegado y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir!" 2 Y seis hombres[1] venan del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte y cada uno traa en su mano su instrumento para destruir. Entre ellos haba un varn vestido de lino,[2] el cual traa a su cintura un tintero de escribano.[3] Al entrar, se detuvieron junto al altar de bronce. 
3 La gloria del Dios de Israel se elev de encima del querubn, sobre el cual haba estado, hacia el umbral de la casa. Y llam Jehov al hombre vestido de lino que tena a su cintura el tintero de escribano, 4 y le dijo Jehov: "Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusaln, y ponles una seal[4] en la frente a los hombres que gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella".[5] 5 A los otros dijo, oyndolo yo: "Pasad por la ciudad en pos de l, y matad; no miren con piedad vuestros ojos, no tengis compasin. 6 Matad a viejos, a jvenes y a vrgenes, a nios y a mujeres, hasta que no quede ninguno. Pero a todo aquel sobre el cual est la seal, no os acercaris; y comenzaris por mi santuario". Comenzaron, pues, desde los hombres ancianos que estaban delante del templo.[6] 7 Les dijo: "Contaminad la casa, llenad los atrios de muertos y salid". Y salieron a matar en la ciudad. 
8 Aconteci que cuando ellos iban matando y qued yo solo, me postr sobre mi rostro, y clam diciendo: "Ah, Seor Jehov!, destruirs a todo el resto de Israel derramando tu furor sobre Jerusaln?"[7] 
9 Me dijo: "La maldad de la casa de Israel y de Jud es sobremanera grande, pues la tierra est llena de sangre y la ciudad est llena de perversidad; porque han dicho: "Ha abandonado Jehov la tierra, y Jehov no ve". 10 As, pues, har yo: mis ojos no mirarn con piedad, no tendr compasin; har recaer la conducta de ellos sobre sus propias cabezas". 
11 Y el hombre vestido de lino, que tena el tintero a su cintura, respondi una palabra, diciendo: "He hecho conforme a todo lo que me mandaste". 
						 NOTAS:

1. 9.2 Seis hombres: Parecera que esta cifra deja abierta una esperanza: como el nmero siete representa la plenitud, el seis (siete menos uno) podra sugerir simblicamente que el exterminio no iba a ser completo. 
2. 9.2 Vestido de lino: El lino era la tela con que se hacan las vestiduras sacerdotales (Ex 28.42; Lv 16.23; 1 S 2.18; 2 S 6.14). 
3. 9.2 El tintero de escribano caracteriza la misin asignada a este hombre. A diferencia de los exterminadores, l deba trazar una seal salvadora en todos aquellos que no haban cado en la idolatra ni se haban contaminado con las cosas detestables que se cometan en Jerusaln (cf. v. 4). 
4. 9.4 Una seal: lit. una taw, la ltima letra del alfabeto hebreo. Como la taw, en la antigua escritura hebrea, tena forma de cruz (x|r o |i+), muchos cristianos han visto en esta seal una referencia proftica a la cruz de Cristo. 
5. 9.4 En la primera noche pascual, la seal de la sangre haba librado del exterminio a los primognitos de los israelitas (Ex 12.13). En el caso de Ezequiel, la liberacin por la seal en la frente evoca la idea del "remanente", frecuente en los escritos profticos. Vase Ez 5.3 n. 
6. 9.4-6 Cf. Ap 7.2-3; 9.4; 14.1. 
7. 9.8 Acerca del profeta como intercesor ante Dios en favor del pueblo, vanse Jer 15.1 notas a|r y |ib. 

Ezequiel 10


La gloria de Dios abandona el templo

1 Mir, y vi que sobre la bveda que estaba sobre la cabeza de los querubines[1] haba como una piedra de zafiro, que tena el aspecto de un trono que apareci sobre ellos.[2] 2 Habl al hombre vestido de lino, y le dijo: "Entra en medio de las ruedas[3] debajo de los querubines, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y esprcelos sobre la ciudad".[4] Y entr a vista ma. 
3 Los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este hombre entr; y la nube llenaba el atrio de adentro. 4 Entonces la gloria de Jehov se elev de encima del querubn hacia el umbral de la puerta; la casa se llen de la nube y el atrio se llen del resplandor de la gloria de Jehov.[5] 5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oa hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios omnipotente cuando habla. 
6 Aconteci, pues, que al mandar al hombre vestido de lino, diciendo: "Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines", l entr y se detuvo entre las ruedas. 7 Un querubn extendi su mano de en medio de los querubines al fuego que estaba entre ellos, y tom de l y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tom y sali. 8 Y apareci en los querubines la figura de una mano de hombre debajo de sus alas. 
9 Mir, y vi cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubn una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crislito. 10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma estructura, como si estuviera una en medio de otra. 11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvan cuando andaban, sino que al lugar adonde se volva la primera, en pos de ella iban; no se volvan cuando andaban. 12 Todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas, todo estaba lleno de ojos[6] alrededor de sus cuatro ruedas.[7] 13 A las ruedas, oyndolo yo, se les gritaba: "Rueda!"[8] 14 Cada uno tena cuatro caras: la primera era un rostro de querubn,[9] y la segunda, de hombre; la tercera era una cara de len, y la cuarta una cara de guila.[10] 
15 Se elevaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el ro Quebar.[11] 16 Cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse de la tierra, las ruedas tampoco se separaban de ellos. 17 Cuando se detenan ellos, ellas se detenan, y cuando ellos se elevaban, se elevaban con ellos; porque el espritu de los seres vivientes estaba en ellas. 
18 Entonces la gloria de Jehov se elev de sobre el umbral de la casa, y se puso sobre los querubines. 19 Y alzando los querubines sus alas, se elevaron de la tierra ante mis ojos. Cuando ellos salieron, tambin las ruedas se elevaron al lado de ellos, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehov; y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos. 
20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de Israel junto al ro Quebar,[12] y me di cuenta de que eran querubines. 21 Cada uno tena cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de manos humanas debajo de sus alas. 22 La semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al ro Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia adelante. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Querubines: otra traducin: seres alados. Vase 1 R 6.23 n. 
2. 10.1 Cf. Ez 1.26; Ap 4.2. 
3. 10.2 En medio de las ruedas: traduccin posible de un vocablo oscuro. La palabra hebrea se refiere a un objeto con forma de crculo, pero cuya naturaleza exacta se desconoce. 
4. 10.2 Cf. Ap 8.5. 
5. 10.3-4 Cf. Ex 16.10; 24.16; Nm 10.34. 
6. 10.12 Ojos: otra traduccin: reflejos. 
7. 10.12 Cf. Ez 1.18; Ap 4.8. 
8. 10.9-13 Ez 1.15-21. 
9. 10.14 La primera era un rostro de querubn: heb.; segn 1.10: de un buey. 
10. 10.14 Cf. Ez 1.10; Ap 4.7. 
11. 10.15 Quebar: Vase Ez 1.1-3 nota c. 
12. 10.20 Quebar: Vase Ez 1.1-3 nota c. 

Ezequiel 11


Reprensin de los prncipes malvados

1 El espritu me elev y me llev a la puerta oriental de la casa de Jehov, la cual mira hacia el oriente; y he aqu, a la entrada de la puerta, veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanas hijo de Azur, y a Pelatas hijo de Benaa, jefes del pueblo. 2 Me dijo: "Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad y dan en esta ciudad mal consejo. 3 Ellos dicen: "No ser tan pronto; edifiquemos casas; esta ser la olla, y nosotros la carne".[1] 4 Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre!" 
5 Vino sobre m el espritu de Jehov y me dijo: "Di: "As ha dicho Jehov: As habis hablado, casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espritu yo las he entendido. 6 Habis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad; habis llenado de muertos sus calles. 7 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Vuestros muertos que habis puesto en medio de ella, ellos son la carne y ella es la olla; pero yo os sacar a vosotros de en medio de ella. 8 A la espada habis temido, y la espada traer sobre vosotros, dice Jehov, el Seor. 9 Os sacar de en medio de ella, os entregar en manos de extraos y har juicios entre vosotros. 10 A espada caeris; en los lmites de Israel os juzgar, y sabris que yo soy Jehov. 11 La ciudad no os ser por olla ni vosotros seris la carne en medio de ella; en los lmites de Israel os juzgar. 12 Y sabris que yo soy Jehov; porque no habis andado en mis estatutos ni habis obedecido mis decretos, sino que habis hecho segn las costumbres de las naciones que os rodean"". 
13 Y aconteci que mientras yo profetizaba, aquel Pelatas[2] hijo de Benaa, muri. Entonces me postr rostro a tierra y clam a gran voz, y dije: "Ah, Seor, Jehov!, destruirs del todo al resto de Israel?"[3] 

Promesa de restauracin y renovacin

14 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 15 "Hijo de hombre, tus hermanos, tus propios hermanos, los hombres de tu parentela y toda la casa de Israel, son aquellos a quienes dijeron los habitantes de Jerusaln: "Alejaos de Jehov; a nosotros es dada la tierra en posesin". 16 Por tanto, di: "As ha dicho Jehov, el Seor: Aunque los he arrojado lejos entre las naciones y los he esparcido por las tierras, con todo les ser por un pequeo santuario en las tierras adonde lleguen". 17 Di, por tanto: "As ha dicho Jehov, el Seor: Yo os recoger de los pueblos, os congregar de las tierras en las cuales estis esparcidos y os dar la tierra de Israel. 18 Volvern all, y quitarn de ella todas sus idolatras y todas sus abominaciones. 19 Y les dar otro corazn y pondr en ellos un nuevo espritu; quitar el corazn de piedra de en medio de su carne y les dar un corazn de carne,[4] 20 para que anden en mis ordenanzas y guarden mis decretos y los cumplan, y sean mi pueblo y yo sea su Dios.[5] 21 Pero a aquellos cuyo corazn anda tras el deseo de sus idolatras y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehov, el Seor"". 
22 Despus alzaron los querubines sus alas, y las ruedas iban en pos de ellos y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos. 23 La gloria de Jehov se elev de en medio de la ciudad y se puso sobre el monte que est al oriente de la ciudad.[6] 24 Luego me levant el espritu y me volvi a llevar en visin del espritu de Dios a la tierra de los caldeos, a donde estaban los cautivos. Y se fue de m la visin que haba visto. 25 Entonces refer a los cautivos todas las cosas que Jehov me haba mostrado. 
						 NOTAS:

1. 11.3 Ez 24.1-14. 
2. 11.13 Pelatas, en hebreo, significa rescatado o liberado por el Seor. La reaccin y el fuerte grito de Ezequiel parecen indicar que l interpreta esta muerte como una seal divina: ya nadie va a ser liberado del exterminio completo. 
3. 11.13 Al resto de Israel: Cf. Ez 9.8. 
4. 11.19 Cf. Sal 51.10. 
5. 11.19-20 Ez 36.26-28. 
6. 11.22-23 Ez 10.1-22; 43.2-5. 

Ezequiel 12


Salida de Ezequiel en seal de la cautividad 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, t habitas en medio de una casa rebelde. Tienen ojos para ver, y no ven; tienen odos para oir, y no oyen,[2] porque son una casa rebelde. 3 Por tanto t, hijo de hombre, preprate enseres de marcha, y parte de da a la vista de ellos. Te pasars de tu lugar a otro lugar a la vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son una casa rebelde. 4 Sacars tus enseres de da a la vista de ellos, como enseres para el destierro; pero t saldrs por la tarde a la vista de ellos, como quien sale en cautiverio. 5 Ante sus propios ojos te abrirs paso a travs de la pared, y saldrs por ella. 6 Ante sus propios ojos los llevars sobre tus hombros, de noche los sacars; cubrirs tu rostro y no mirars el pas, porque por seal te he dado a la casa de Israel". 
7 Yo hice como se me haba mandado; saqu mis enseres de da, como enseres para el destierro, y a la tarde me abr paso a travs de la pared con mi propia mano; sal de noche, y los llev sobre los hombros a la vista de ellos. 
8 Por la maana vino a m palabra de Jehov, diciendo: 9 "Hijo de hombre, no te ha preguntado la casa de Israel, aquella casa rebelde: "Qu haces"? 10 Diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: Esta profeca se refiere al gobernante en Jerusaln y a toda la casa de Israel que est en medio de ella". 11 Diles: "Yo soy vuestra seal. Como yo hice, as se har con vosotros: partiris al destierro, en cautividad. 12 Y al gobernante que est en medio de ellos, lo llevarn a cuestas de noche, y saldrn. A travs de la pared abrirn un paso para sacarlo por ella, y cubrir su rostro para no ver con sus ojos el pas.[3] 13 Pero yo extender mi red sobre l y caer preso en mi trampa, y lo har llevar a Babilonia, a la tierra de los caldeos; pero no la ver,[4] y all morir. 14 A todos los que estn alrededor de l para ayudarlo, y a todas sus tropas, esparcir a todos los vientos, y desenvainar la espada en pos de ellos. 15 Y sabrn que yo soy Jehov cuando los disperse entre las naciones y los esparza por la tierra. 16 Har que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde lleguen. Y sabrn que yo soy Jehov"". 
17 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 "Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y con ansiedad. 19 Di al pueblo de la tierra que as ha dicho Jehov, el Seor, sobre los habitantes de Jerusaln y sobre la tierra de Israel: "Su pan comern con temor, y con espanto bebern su agua, porque su tierra ser despojada de su plenitud por la maldad de todos los que en ella habitan. 20 Las ciudades habitadas quedarn desiertas y la tierra ser asolada. Y sabris que yo soy Jehov"". 
21 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 22 "Hijo de hombre, qu refrn es este que tenis vosotros en la tierra de Israel, que dice: "Se van prolongando los das y desaparecer toda visin"?[5] 23 Diles, por tanto: "As ha dicho Jehov, el Seor: Har cesar este refrn y no lo repetirn ms en Israel". Diles, pues: "Se han acercado aquellos das y el cumplimiento de toda visin. 24 Porque no habr ms visin vana, ni habr adivinacin de lisonjeros en medio de la casa de Israel. 25 Porque yo, Jehov, hablar, y se cumplir la palabra que yo hable; no se tardar ms, sino que en vuestros das, casa rebelde, hablar palabra y la cumplir, dice Jehov, el Seor"". 
26 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 27 "Hijo de hombre, ahora los de la casa de Israel dicen: "La visin que este ve es para dentro de muchos das; para lejanos tiempos profetiza este". 28 Diles, por tanto: "As ha dicho Jehov, el Seor: No se tardar ms ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplir,[6] dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 12.1-16 Esta nueva accin simblica representa dramticamente la deportacin de los habitantes de Jerusaln. El texto incluye tambin una alusin al destino del gobernante, es decir, del rey Sedequas de Jud (v. 12-13). 
2. 12.2 Cf. Is 6.9-10; Jer 5.21; Mc 8.18. 
3. 12.12 Para no ver con sus ojos el pas: otra traduccin: para que nadie pueda verlo ni l pueda ver (LXX). 
4. 12.13 Cf. 2 R 25.7; Jer 52.4-11; Ez 17.18-20. 
5. 12.22 Cf. 2 P 3.4. 
6. 12.28 La palabra que yo hable se cumplir: El cumplimiento de las profecas es una de las seales que permiten distinguir al verdadero profeta del falso (Dt 18.21-22). 

Ezequiel 13


Condenacin de los falsos profetas 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazn: "Od palabra de Jehov. 3 As ha dicho Jehov, el Seor: Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espritu y que nada han visto! 4 Como zorras en los desiertos han sido tus profetas, Israel. 5 No habis subido a las brechas, ni habis edificado un muro alrededor de la casa de Israel para que resista firme[2] en la batalla en el da de Jehov. 6 Han visto vanidad y adivinacin mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehov, pero Jehov no los envi. Con todo, esperan que confirme la palabra de ellos. 7 No habis visto visin vana y no habis dicho adivinacin mentirosa, puesto que decs: Dijo Jehov, no habiendo yo hablado?" 
8 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: "Porque habis hablado vanidad y habis visto mentira, por eso, yo estoy contra vosotros, dice Jehov, el Seor. 9 Mi mano estar contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarn en el consejo de mi pueblo, ni sern inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volvern. Y sabris que yo soy Jehov, el Seor. 10 S, por cuanto han engaado a mi pueblo, diciendo: Paz,[3] no habiendo paz;[4] y porque cuando uno levantaba una pared, ellos la recubran con lodo suelto, 11 di a los recubridores que el lodo suelto se caer: vendr una lluvia torrencial y yo enviar piedras de granizo que la hagan caer, y un viento tempestuoso la romper. 12 Y he aqu que cuando la pared haya cado, no os preguntarn dnde est la mezcla con que la recubristeis?" 13 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: "Har que la rompa un viento tempestuoso con mi ira, y una lluvia torrencial vendr con mi furor, y piedras de granizo con enojo para destruir. 14 As desbaratar la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto y la echar a tierra, y ser descubierto su cimiento. Caer y seris consumidos en medio de ella, y sabris que yo soy Jehov. 15 Consumar as mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto, y os dir[5] que no existe la pared ni los que la recubrieron: 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusaln y que vieron para ella visin de paz, no habiendo paz, dice Jehov, el Seor". 
17 "Y t, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazn, y profetiza contra ellas. 18 Di: "As ha dicho Jehov, el Seor: Ay de aquellas que cosen vendas mgicas para todas las manos y hacen velos[6] mgicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! Habis de cazar las almas de mi pueblo para mantener as vuestra propia vida? 19 Y habis de profanarme en medio de mi pueblo por unos puados de cebada y unos pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?" 
20 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: "Yo estoy contra vuestras vendas mgicas, con las que cazis las almas al vuelo. Yo las librar de vuestras manos, y soltar para que vuelen como aves las almas que cazis al vuelo. 21 Romper asimismo vuestros velos mgicos y librar a mi pueblo de vuestra mano, y no estarn ms como presa en vuestra mano. Y sabris que yo soy Jehov. 22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazn del justo, al cual yo no entristec, y fortalecisteis las manos del impo para que no se apartara de su mal camino, infundindole nimo, 23 por eso, no veris ms visin vana ni practicaris ms la adivinacin. Yo librar a mi pueblo de vuestras manos. Y sabris que yo soy Jehov"". 
						 NOTAS:

1. 13.1-16 Acerca de los falsos profetas, vanse Jer 23.9-32 n.; 23.14 nota k. 
2. 13.5 Para que resista firme: El verdadero profeta no solo es el atalaya que anuncia la llegada del peligro (cf. Ez 3.16-21; 33.1-9), sino que tambin provee a la comunidad de buenas defensas, a fin de que pueda resistir frente a cualquier clase de asedio o de amenaza. Los falsos profetas, por el contrario, levantan paredes poco seguras y tratan de ocultar sus puntos dbiles recubrindolas superficialmente con cal (cf. v. 10-12). 
3. 13.10 Han engaado... diciendo: : Un rasgo caracterstico de los falsos profetas es el anuncio de una paz engaosa (cf. Miq 3.11). 
4. 13.10 Cf. Jer 6.14; 8.11. 
5. 13.15 Os dir: heb.; otra posibilidad: la gente dir. 
6. 13.18 Vendas mgicas... velos: alusin a ciertas prcticas mgicas y supersticiosas, destinadas a producir maleficios y encantamientos, o a preservarse de sus posibles efectos perniciosos. 

Ezequiel 14


Juicio contra los idlatras que consultan al profeta 

1 [1] Vinieron a m algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de m. 2 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 3 "Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus dolos en su corazn y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? 4 Hblales, por tanto, y diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: Cualquier hombre de la casa de Israel que haya puesto sus dolos en su corazn y que haya establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y que acuda al profeta, yo, Jehov, responder al que acuda conforme a la multitud de sus dolos, 5 para tomar a la casa de Israel por el corazn, ya que se han apartado de m todos ellos a causa de sus dolos". 
6 "Por tanto, di a la casa de Israel: "As dice Jehov, el Seor: Convertos, volveos de vuestros dolos y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. 7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel y de los extranjeros que habitan en Israel, que se haya apartado de andar en pos de m, y que haya puesto sus dolos en su corazn y haya establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y que acuda al profeta para preguntarle por m, yo, Jehov, le responder por m mismo; 8 pondr mi rostro contra aquel hombre, lo pondr por seal y por escarmiento, y lo eliminar de en medio de mi pueblo. Y sabris que yo soy Jehov. 9 Y cuando el profeta sea engaado y hable alguna palabra, yo, Jehov, enga a tal profeta. Extender mi mano contra l y lo eliminar de en medio de mi pueblo Israel. 10 Y llevarn ambos el castigo de su maldad: como la maldad del que consulte, as ser la maldad del profeta, 11 para que la casa de Israel no se desve ms de en pos de m, ni se contamine ms en todas sus rebeliones; y sea mi pueblo y yo sea su Dios, dice Jehov, el Seor"". 

Justicia del castigo de Jerusaln

12 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 13 "Hijo de hombre, cuando la tierra peque contra m rebelndose prfidamente, y extienda yo mi mano sobre ella, le corte el sustento de pan, enve sobre ella hambre y extermine de ella a hombres y bestias, 14 si estuvieran en medio de ella estos tres hombres: No,[2] Daniel[3] y Job,[4] solo ellos, por su justicia, libraran sus propias vidas, dice Jehov, el Seor. 15 Y si yo hiciera pasar bestias feroces por la tierra y la asolaran, y quedara desolada de modo que nadie pase por all a causa de las fieras, 16 y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehov, el Seor, que ni a sus hijos ni a sus hijas libraran; ellos solos seran librados, y la tierra quedara desolada. 17 O si yo trajera espada sobre la tierra, y dijera: "Espada, pasa por la tierra!", e hiciera exterminar de ella a hombres y bestias, 18 y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehov, el Seor, que no libraran a sus hijos ni a sus hijas. Ellos solos seran librados. 19 O si enviara pestilencia sobre esa tierra y derramara mi ira sobre ella con sangre, para exterminar de ella a hombres y a bestias, 20 y estuvieran en medio de ella No, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehov, el Seor, que no libraran a hijo ni a hija. Solamente ellos, por su justicia, libraran sus propias vidas. 
21 "Por lo cual, as ha dicho Jehov, el Seor: "Cunto ms cuando yo enve contra Jerusaln mis cuatro juicios terribles: espada, hambre, fieras y peste,[5] para exterminar de ellas a hombres y a bestias! 22 Sin embargo, he aqu quedar en ella un resto, hijos e hijas, que sern llevados fuera; he aqu que ellos vendrn a vosotros, veris su camino y sus hechos y seris consolados del mal que hice venir sobre Jerusaln, de todas las cosas que traje sobre ella. 23 Ellos os consolarn cuando veis su conducta y sus hechos, y comprenderis que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 14.1-23 Una vez ms, el profeta condena a los que rinden culto a los dolos y a los dioses falsos. La idolatra lleva de manera inevitable a la destruccin del pas, aunque en l haya hombres tan justos como No, Daniel y Job (cf. v. 14). De este modo, el profeta da a entender que el Seor trata a cada uno segn sus buenas o malas acciones, tema que volver a desarrollar ms detenidamente en el cap. 18. 
2. 14.14 No: Cf. Gn 6.9. 
3. 14.14 Daniel, hroe de la antiguedad, famoso por su justicia y sabidura; tambin se menciona en un documento extrabblico anterior al ao 1200 a.C. (cf. Ez 28.3). 
4. 14.14 Job: Cf. Job 1.5,8. 
5. 14.21 Cf. Ap 6.8. 

Ezequiel 15


Jerusaln es como una vid intil 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 
    2 "Hijo de hombre, 
    qu es la madera de la vidms que cualquier otra madera? 
    Qu es el sarmientoentre los rboles del bosque? 
    3 Tomarn de ella maderapara hacer alguna obra? 
    Tomarn de ella una estacapara colgar algo en ella? 
    4 He aqu, es puesta en el fuegopara ser consumida. 
    Cuando sus dos extremoshaya consumido el fuego 
    y la parte de en medio se haya quemado, 
    servir para obra alguna? 
    5 Si cuando estaba enterano serva para obra alguna, 
    cunto menos despus que el fuegola haya consumidoy que haya sido quemada? 
    Servir ms para obra alguna? 
6 "Por tanto, as dice Jehov, el Seor: 
    "Como a la madera de la videntre los rboles del bosque, 
    la cual entregu al fuegopara que la consumiera, 
    as har a los moradores de Jerusaln. 
    7 Pondr mi rostro contra ellos; 
    aunque del fuego se escaparon,fuego los consumir. 
    Y sabris que yo soy Jehov, 
    cuando ponga mi rostro contra ellos. 
    8 Y convertir la tierra en desolacin, 
    por cuanto cometieron prevaricacin, 
    dice Jehov, el Seor". 
						 NOTAS:

1. 15.1-8 El profeta aplica aqu a Jerusaln la antigua imagen de la vid (cf. Sal 80.8-11; Is 5.1-7); pero toma en consideracin nicamente la calidad de esa madera, que cuando est seca solo sirve para ser quemada (cf. Jn 15.6). De este modo, se refiere profticamente a los acontecimientos que culminaron con la destruccin y el incendio de Jerusaln (cf. 2 R 25.8-10). 

Ezequiel 16


Infidelidad de Jerusaln 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, da a conocer a Jerusaln sus abominaciones, 3 y dile: "As ha dicho Jehov el Seor sobre Jerusaln: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canan; tu padre fue un amorreo y tu madre una hetea.[2] 4 Y en cuanto a tu nacimiento, el da que naciste no fue cortado tu cordn umbilical, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte ni frotada con sal, ni fuiste envuelta en paales. 5 No hubo ojo que se compadeciera de ti para hacerte algo de eso, sintiendo lstima por ti; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el da que naciste. 
6 "Yo pas junto a ti y te vi sucia en tus sangres. Y cuando estabas en tus sangres te dije: Vive! S, te dije, cuando estabas en tus sangres: Vive! 7 Te hice crecer como la hierba del campo; creciste, te hiciste grande y llegaste a ser muy hermosa. Tus pechos se haban formado y tu pelo haba crecido, pero estabas desnuda por completo! 
8 "Pas otra vez junto a ti y te mir, y he aqu que tu tiempo era tiempo de amores. Entonces extend mi manto sobre ti y cubr tu desnudez; te hice juramento y entr en pacto contigo, dice Jehov, el Seor, y fuiste ma. 9 Te lav con agua, lav tus sangres de encima de ti y te ung con aceite. 10 Luego te puse un vestido bordado, te calc de tejn, te ce de lino y te cubr de seda. 11 Te atavi con adornos, puse brazaletes en tus brazos y un collar en tu cuello. 12 Puse joyas en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza. 13 As fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido bordado era de lino fino y seda. Comiste flor de harina de trigo, miel y aceite. Fuiste embellecida en extremo y prosperaste hasta llegar a reinar. 14 Tu fama se difundi entre las naciones a causa de tu belleza, que era perfecta por el esplendor que yo puse sobre ti, dice Jehov, el Seor. 
15 "Pero confiaste en tu belleza,[3] te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tu lujuria sobre cuantos pasaban. Suya fuiste! 16 Tomaste de tus vestidos, te hiciste diversos lugares altos y fornicaste sobre ellos. Cosa semejante nunca haba sucedido ni volver a suceder! 17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata, que yo te haba dado, te hiciste imgenes de hombre y fornicaste con ellas. 18 Tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste, y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. 19 Mi pan tambin, que yo te haba dado, la flor de harina, el aceite y la miel, con lo que yo te mantuve, lo pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue as, dice Jehov, el Seor. 20 Adems de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habas dado a luz para m, y los sacrificaste a ellas para que fueran consumidos. Eran poca cosa tus fornicaciones, 21 que degollaste tambin a mis hijos y los ofreciste a aquellas imgenes como ofrenda que el fuego consuma? 22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los das de tu juventud, cuando estabas desnuda por completo, cuando estabas envuelta en tu sangre. 
23 "Y sucedi que despus de toda tu maldad (ay, ay de ti!, dice Jehov, el Seor), 24 te edificaste lugares altos y te hiciste altar en todas las plazas. 25 En cada cabecera de camino edificaste un lugar alto e hiciste abominable tu hermosura: te ofreciste a cuantos pasaban y multiplicaste tus fornicaciones. 26 Fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, robustos de cuerpo; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. 27 Por tanto, he aqu que yo extend contra ti mi mano y disminu tu provisin ordinaria. Te entregu a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen y se averguenzan de tu conducta indecente. 28 Fornicaste tambin con los asirios, por no haberte saciado; fornicaste con ellos y tampoco te saciaste. 29 Multiplicaste asimismo tu fornicacin en la tierra de Canan y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste. 
30 "Cun inconstante es tu corazn, dice Jehov, el Seor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una prostituta desvergonzada, 31 edificando tus lugares altos en cada cabecera de camino y levantando tus altares en todas las plazas! Pero no fuiste semejante a una prostituta en que menospreciaste la paga. 32 Fuiste como la mujer adltera que en lugar de su marido recibe a extraos. 33 A todas las prostitutas les dan regalos; pero t diste tus regalos a todos tus amantes. Les diste presentes, para que de todas partes vinieran a ti en tus fornicaciones. 34 Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las dems mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y t das la paga, en lugar de recibirla; por eso has sido diferente. 
35 "Por tanto, prostituta, oye palabra de Jehov. 36 As dice Jehov, el Seor: Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu verguenza ha sido manifestada a tus amantes y a los dolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste, 37 por eso, yo reunir a todos tus amantes con los cuales tuviste placer, y a todos los que amaste, y tambin a todos los que aborreciste. Los reunir alrededor de ti, y delante de ellos descubrir tu desnudez, y ellos vern toda tu desnudez.[4] 38 Yo te juzgar por las leyes de las adlteras y de las que derraman sangre, y traer sobre ti sangre de ira y de celos. 39 Te entregar en manos de ellos, y ellos destruirn tus lugares altos y derribarn tus altares. Te despojarn de tus ropas, se llevarn tus hermosas alhajas y te dejarn desnuda por completo. 40 Harn subir contra ti una muchedumbre de gente, que te apedrear y te atravesar con sus espadas. 41 Incendiarn tus casas, y harn en ti juicios en presencia de muchas mujeres. As har que dejes de ser una prostituta y que ceses de prodigar tus favores. 42 As saciar mi ira sobre ti, se apartar de ti mi celo[5] y descansar para no volver a enojarme. 43 Por cuanto no te acordaste de los das de tu juventud y me provocaste a ira en todo esto, por eso, yo tambin traer tu conducta sobre tu propia cabeza, dice Jehov, el Seor; pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria. 
44 "He aqu, todo el que usa de refranes te aplicar a ti el refrn que dice: Cual la madre, tal la hija. 45 Hija eres t de tu madre, que desech a su marido y a sus hijos; y hermana eres de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue una hetea y vuestro padre un amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaria,[6] ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma[7] con sus hijas, la cual habita al sur de ti. 47 Ni aun anduviste en sus caminos ni hiciste segn sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco, y muy poco, te corrompiste ms que ellas en todos tus caminos. 48 Vivo yo, dice Jehov, el Seor, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste t y tus hijas. 49 Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleci la mano del afligido y del necesitado. 50 Se llenaron de soberbia e hicieron abominacin delante de m, y cuando lo vi, las quit. 51 Sin embargo, Samaria no cometi ni la mitad de tus pecados; porque t multiplicaste tus abominaciones ms que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que hiciste. 52 T tambin, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu verguenza en los pecados que cometiste, ms abominables que los de ellas. Ms justas son que t! Avergunzate, pues, t tambin, y carga con tu ignominia, por cuanto has justificado a tus hermanas. 
53 "Yo, pues, har volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y har volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas, 54 para que cargues con tu ignominia y te averguences de todo lo que has hecho, siendo t motivo de consuelo para ellas. 55 Tus hermanas: Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volvern a su primer estado. Tambin t y tus hijas volveris a vuestro primer estado. 56 Tu hermana Sodoma no era digna de mencin en tu boca en el tiempo de tus soberbias, 57 antes que tu maldad fuera descubierta. As tambin, ahora llevas t la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. 58 Sufre t el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehov. 
59 "Pero an ms ha dicho Jehov, el Seor: Yo no har contigo como t hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto. 60 Antes bien, yo tendr memoria de mi pacto que concert contigo en los das de tu juventud, y establecer contigo un pacto eterno. 61 Te acordars de tu conducta, y te avergonzars cuando recibas a tus hermanas, las mayores que t y las menores que t, las cuales yo te dar por hijas, aunque no por tu pacto, 62 sino por mi pacto que confirmar contigo. Y sabrs que yo soy Jehov; 63 para que te acuerdes y te averguences, y nunca ms abras la boca, a causa de tu verguenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 16.1-63 Con un estilo alegrico y a veces crudamente realista, Ezequiel pinta grandes cuadros que resumen la historia de Israel y el drama de sus relaciones con Dios. Este cap., el ms extenso del libro, presenta uno de esos cuadros histricos mediante el simbolismo de la unin matrimonial, que ya antes haban utilizado Oseas (Os 1--3) y Jeremas (Jer 2.1-3). Cf. tambin Ez 23. 
2. 16.3 Este v. evoca los orgenes paganos de la ciudad de Jerusaln, que antes de ser conquistada por David haba sido una ciudad cananea, habitada por los jebuseos (cf. 2 S 5.6-9). En este origen pagano el profeta percibe un anticipo de las futuras infidelidades de Jerusaln. 
3. 16.15 Confiaste en tu belleza...: Ezequiel, como antes de l Oseas y Jeremas, comprueba que el pueblo elegido se aprovech de los dones extraordinarios recibidos del Seor para alejarse cada vez ms de l (cf. Os 11.1-2). Te prostituiste: acerca de la infidelidad al Seor expresada con la imagen del adulterio o la prostitucin, vase Jer 2.20 nota w. 
4. 16.35-37 Cf. Ap 17.16. 
5. 16.42 Mi celo: Vase Ez 5.13 nota f. 
6. 16.46 La ciudad de Samaria haba sido la capital de Israel, el reino del Norte (cf. 1 R 16.24), hasta que fue destruida por los asirios (2 R 17.5-6). Vase ndice de mapas. 
7. 16.46 Sodoma: Vase Gn 13.10 nota c. 

Ezequiel 17


Parbola de las guilas y la vid 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, propn una figura y narra una parbola a la casa de Israel. 3 Dirs: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Una gran guila, 
    de grandes alas y largos miembros, 
    llena de plumas de diversos colores, 
    vino al Lbano 
    y tom el cogollo de un cedro. 
    4 Arranc el principal de sus renuevos, 
    lo llev a tierra de mercaderes 
    y lo puso en una ciudad de comerciantes. 
    5 Tom tambin de la simiente de la tierra 
    y la puso en un campobueno para sembrar. 
    La plant junto a aguas abundantes,[2] 
    a manera de un sauce. 
    6 Brot, se hizo una vid 
    de mucho ramaje y poca altura; 
    sus ramas miraban al guila 
    y sus races estaban debajo de ella. 
    As que se convirti en una vid 
    que hizo sarmientos y ech mugrones. 
    7 "Haba tambin otra gran guila, 
    de grandes alas y espeso plumaje. 
    Y he aqu, la vid llev hacia ella sus races 
    y extendi hacia ella sus ramas, 
    para ser regada por ella 
    por los surcos de su planto. 
    8 En un buen campo,junto a muchas aguas, fue plantada, 
    para que echara ramas y diera fruto, 
    y para que fuera vid robusta". 
9 "Diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Ser prosperada? 
    No arrancar sus races, 
    destruir su fruto y se secar? 
    Todas sus hojas lozanas se secarn; 
    y eso sin gran poder ni mucha gente 
    para arrancarla de raz. 
    10 He aqu, est plantada: 
    Ser prosperada? No se secar del todo 
    cuando el viento del este la toque? 
    En los mismos surcos de su verdor,se secar!"" 
11 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 12 "Di ahora a la casa rebelde: "No habis entendido qu significan estas cosas?" Diles: "He aqu que el rey de Babilonia vino a Jerusaln, tom a tu rey y a sus jefes y los llev consigo a Babilonia. 13 Tom tambin a uno de la descendencia real, hizo pacto con l y le hizo prestar juramento. Y se llev consigo a los poderosos de la tierra, 14 para que el reino fuera abatido y no se levantara, a fin de que, guardando el pacto, permaneciera en pie. 15 Pero se rebel contra l,[3] enviando embajadores a Egipto para que le diera caballos y mucha gente. Ser prosperado, escapar el que estas cosas hizo? El que rompi el pacto, podr escapar? 16 Vivo yo, dice Jehov, el Seor, que morir en medio de Babilonia, en el lugar donde habita el rey que lo hizo reinar, cuyo juramento menospreci y cuyo pacto, hecho con l, rompi. 17 Y ni con gran ejrcito ni con mucha compaa har el faran nada por l en la batalla, cuando se levanten terraplenes y se construyan torres para cortar muchas vidas. 18 Por cuanto menospreci el juramento y quebrant el pacto, cuando he aqu que haba dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapar. 19 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Vivo yo, que el juramento mo que menospreci y mi pacto que ha quebrantado,[4] los har caer sobre su propia cabeza. 20 Extender sobre l mi red y quedar preso en mi trampa. Lo har venir a Babilonia, y all entrar en juicio con l por su infidelidad que contra m ha cometido.[5] 21 Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas,[6] caern a espada, y los que queden sern esparcidos a todos los vientos. Y sabris que yo, Jehov, he hablado. 
22 "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Tomar yo del cogollode aquel alto cedro 
    y lo plantar; 
    del principal de sus renuevoscortar un tallo 
    y lo plantar sobre un montemuy elevado. 
    23 En el monte alto de Israel lo plantar. 
    Levantar sus ramas, dar fruto 
    y se har un cedro magnfico. 
    Habitarn debajo de ltodas las aves de toda especie; 
    a la sombra de sus ramas habitarn. 
    24 Y sabrn todos los rboles del campoque yo, Jehov, 
    abat el rbol elevadoy levant el rbol bajo, 
    hice secar el rbol verdee hice reverdecer el rbol seco. 
    Yo, Jehov, lo he dicho, y lo har"". 
						 NOTAS:

1. 17.1-10 El profeta emplea la imagen del cedro (v. 3) y de la vid (v. 6) para referirse alegricamente a un episodio de importancia decisiva en la historia de Israel. Nabucodonosor, la gran guila (v. 3), deport a Babilonia al rey Joaqun y puso en su lugar al rey Sedequas (cf. 2 R 24.12-17), imponindole un juramento de fidelidad. Pero este, violando el juramento, busc la amistad del faran, la otra gran guila (v. 7). En represalia contra esta traicin, Nabucodonosor lanz su ltimo ataque contra Jerusaln (2 R 25.1-20). 
2. 17.5 La plant junto a aguas abundantes: otra posible traduccin: A la orilla de un arroyo, con agua abundante. 
3. 17.12-15 Cf. 2 R 24.15-20; 2 Cr 36.10-13. 
4. 17.19 Que el juramento mo que menospreci y mi pacto que ha quebrantado: En el antiguo Oriente, los pactos y juramentos se hacan en presencia de los dioses, que actuaban como testigos y garantes del compromiso asumido (cf. Gn 31.44-54). Por tanto, el rey Sedequas hizo su pacto con Nabucodonosor, rey de Babilonia, poniendo por testigo a Jehov, Dios de Israel. De ah que el Seor pueda considerar como hecho a l mismo el juramento que Sedequas prest a Nabucodonosor (cf. v. 12-14) y que luego quebrant, al reclamar la ayuda de los egipcios (cf. v. 15). 
5. 17.18-20 Cf. Jer 37.1-2; 52.4-11; Ez 12.13. 
6. 17.21 Todos sus fugitivos, con todas sus tropas: heb.; otras versiones antiguas dicen: con sus mejores soldados. 

Ezequiel 18


El alma que peque, morir 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Qu pensis vosotros, los que en la tierra de Israel usis este refrn,[2] que dice: 
    "Los padres comieron las uvas agrias, 
    y a los hijos les dio dentera"?[3] 
3 "Vivo yo, dice Jehov, el Seor, que nunca ms tendris por qu usar este refrn en Israel. 4 He aqu que todas las almas son mas: como el alma del padre, as el alma del hijo es ma. El alma que peque esa morir. 
5 "El hombre que es justo, que acta conforme al derecho y la justicia; 6 que no come sobre los montes ni alza sus ojos a los dolos de la casa de Israel; que no viola a la mujer de su prjimo ni se une a la mujer menstruosa; 7 que no oprime a nadie, sino que al deudor devuelve su prenda; que no comete robo alguno; que da su pan al hambriento y cubre con vestido al desnudo;[4] 8 que no presta con inters o con usura; que retrae su mano de la maldad y practica verdaderamente la justicia entre unos y otros; 9 que camina en mis ordenanzas y guarda mis decretos a fin de actuar rectamente, este es justo y vivir,[5] dice Jehov, el Seor. 
10 "Pero si engendra un hijo ladrn y sanguinario que hace alguna cosa de estas, 11 y no hace las otras, sino que come sobre los montes, viola a la mujer de su prjimo, 12 oprime al pobre y necesitado, comete robos y no devuelve la prenda, alza sus ojos hacia los dolos y comete abominacin, 13 presta a inters y con usura, vivir este? No vivir! Todas esas abominaciones cometi y, de cierto, morir: su sangre caer sobre l. 
14 "Pero si este engendra un hijo que ve todos los pecados que cometi su padre, pero que, aun vindolos, no los imita: 15 no come sobre los montes ni alza sus ojos a los dolos de la casa de Israel, a la mujer de su prjimo no viola, 16 no oprime a nadie, no retiene la prenda ni comete robos, da de su pan al hambriento y cubre con vestido al desnudo, 17 aparta su mano del pobre[6] y no cobra inters o usura, guarda mis decretos y anda en mis ordenanzas, este no morir por la maldad de su padre: de cierto vivir. 18 Pero su padre, por cuanto hizo agravio, despoj violentamente al hermano e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aqu que l morir por su maldad. 
19 "Y si preguntis: "Por qu el hijo no llevar el pecado de su padre?" Pues porque el hijo actu conforme al derecho y la justicia, guard todos mis estatutos y los cumpli, de cierto vivir. 20 El alma que peque, esa morir. El hijo no llevar el pecado del padre ni el padre llevar el pecado del hijo;[7] la justicia del justo recaer sobre l y la impiedad del impo recaer sobre l. 

El camino de Dios es justo



(Ez 33. 10-20)

21 "Pero si el impo se aparta de todos sus pecados que cometi, y guarda todos mis estatutos y acta conforme al derecho y la justicia, de cierto vivir: no morir. 22 Ninguna de las transgresiones que cometi le ser recordada; por la justicia que practic, vivir. 23 Acaso quiero yo la muerte del impo? dice Jehov, el Seor. No vivir, si se aparta de sus malos caminos?[8] 24 Pero si el justo se aparta de su justicia, y comete maldad y acta conforme a todas las abominaciones que el impo hizo, vivir l? Ninguna de las justicias que hizo le sern tenidas en cuenta! Por su infidelidad que cometi, por el pecado que cometi, por ello morir. 
25 "Y si decs: "No es recto el camino del Seor", od ahora, casa de Israel: No es recto mi camino? No son vuestros caminos los torcidos? 26 Apartndose el justo de su justicia y cometiendo iniquidad, l morir por ello; por la iniquidad que hizo, morir. 27 Pero apartndose el impo de su impiedad que hizo y actuando conforme al derecho y la justicia, har vivir su alma. 28 Porque mir y se apart de todas sus transgresiones que haba cometido, de cierto vivir: no morir. 29 Si an dice la casa de Israel: "No es recto el camino del Seor"; no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son rectos! 
30 "Por tanto, casa de Israel, yo os juzgar a cada uno segn sus caminos,[9] dice Jehov, el Seor. Convertos y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os ser la iniquidad causa de ruina. 31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habis pecado, y haceos un corazn nuevo y un espritu nuevo.[10] Por qu moriris, casa de Israel? 32 Porque yo no quiero la muerte del que muere, dice Jehov, el Seor. Convertos, pues, y viviris![11] 
						 NOTAS:

1. 18.1-32 En este clebre cap., Ezequiel sale en defensa de la justicia divina (cf. v. 29), desarrollando con gran amplitud el tema de la retribucin individual y no colectiva o hereditaria. Cada uno es responsable de su propia conducta y ser juzgado de acuerdo con sus buenas o malas acciones (v. 30). Por tanto, el justo vivir gracias a su rectitud y el pecador morir a causa de su injusticia. Como conclusin lgica de este principio de la ms estricta responsabilidad personal, el profeta dirige un apremiante llamado a la conversin (cf. v. 31-32). 
2. 18.2 Con motivo del asedio y la cada de Jerusaln (597 a.C.), los deportados a Babilonia comenzaron a repetir este refrn, que tambin estaba en labios de los judos de Palestina (Jer 31.29-30). Cf. Lm 5.7. 
3. 18.2 Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no haban cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visin fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvacin mediante la conversin personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32. 
4. 18.7 Cf. Mt 25.35-40. 
5. 18.9 Cf. Lv 18.5. 
6. 18.17 Aparta su mano del pobre: heb.; segn la versin griega (LXX): No hace dao a nadie. 
7. 18.20 Cf. Dt 24.16. 
8. 18.23 Cf. 2 P 3.9. 
9. 18.30 Cf. Job 34.11; Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 33.20; Mt 16.27; Ro 2.6. 
10. 18.31 Haceos un corazn nuevo y un espritu nuevo: Estas palabras podran dar la impresin de que Ezequiel tiene demasiada confianza en las posibilidades morales de los seres humanos. Sin embargo, ms adelante afirma que el Seor dar a su pueblo el corazn y el espritu nuevos, mostrando as que la iniciativa y la accin de Dios son la condicin indispensable para que el pueblo pueda convertirse y vivir. Vanse Ez 36.22 nota c; 36.25-27 nota c. 
11. 18.32 Cf. Ez 33.11; 2 P 3.9.

Ezequiel 19


Lamentacin sobre los prncipesde Israel 

1 [1] "Levanta t esta lamentacin sobre los prncipes de Israel. 2 Dirs: 
    ""Cmo se ech entre los leonestu madre, la leona![2] 
    Entre los leoncillos cri sus cachorros. 
    3 Ella hizo subir uno de sus cachorros, 
    que lleg a ser un leoncillo 
    y aprendi a arrebatar la presa 
    y a devorar a seres humanos. 
    4 Las naciones oyeron de l; 
    fue tomado en la trampa de ellas, 
    y lo llevaron con grillos 
    a la tierra de Egipto.[3] 
    5 Viendo ella que haba esperadodemasiado tiempo 
    y que se perda su esperanza, 
    tom otro de sus cachorros 
    y lo puso por leoncillo. 
    6 Y l andaba entre los leones; 
    se hizo un leoncillo, 
    aprendi a arrebatar la presa, 
    devor seres humanos. 
    7 Saque fortalezas y asol ciudades.[4] 
    La tierra, con cuanto haba en ella,qued desolada 
    al estruendo de sus rugidos. 
    8 Arremetieron contra l las gentes 
    de las provincias de alrededor; 
    extendieron sobre l su red 
    y en el foso fue apresado. 
    9 Lo pusieron en una jaulay lo encadenaron: 
    encadenado lo llevaronal rey de Babilonia. 
    Lo pusieron en las fortalezas, 
    para que su voz no se oyera mssobre los montes de Israel. 
    10 "Tu madre fue como una vid[5] 
    plantada en medio de la via,junto a las aguas, 
    que da fruto y echa vstagos 
    a causa de las muchas aguas. 
    11 Y ella tuvo varas fuertes, 
    para cetros de reyes; 
    elev su estatura por encima del ramaje, 
    y fue vista por causa de su altura 
    y por la abundancia de sus sarmientos. 
    12 Pero fue arrancada con ira, 
    derribada en tierra. 
    El viento del este sec su fruto 
    y sus fuertes ramas fueron quebradasy se secaron 
    consumidas por el fuego. 
    13 Ahora est plantada en el desierto, 
    en tierra de sequedad y de aridez. 
    14 Y de la vara de sus ramas ha salido fuego 
    que ha consumido su fruto, 
    y no ha quedado en ella vara fuerte 
    para cetro de reyes".[6] 
"Una lamentacin es esta, y de lamentacin servir". 
						 NOTAS:

1. 19.1-14 La siguiente lamentacin se refiere a dos reyes de Jud, Joacaz y Joaqun, tomados prisioneros y llevados al exilio por los egipcios (v. 4) y por los babilonios (v. 9), respectivamente. La figura de la madre (v. 2,10) es la personificacin de todo el reino de Jud y quiz tambin de Jerusaln. 
2. 19.2 Tu madre, la leona: Cf. Is 50.1; Os 2.2. 
3. 19.3-4 Estos v. aluden al faran Necao y a la deportacin de Joacaz a Egipto (2 R 23.33-35; Jer 22.10-12). 
4. 19.5-9 Acerca del destierro del rey Joaqun a Babilonia, cf. 2 R 24.10-15; cf. tambin Jer 22.24-30, donde Joaqun recibe el nombre de Conas. 
5. 19.10 Por tercera vez el profeta recurre al tema alegrico de la vid (Ez 15; 17.7-9). Aqu esa imagen se refiere al pueblo de Jud, del que surgi la dinasta real de David. Cf. Is 5.1-4; Jer 2.21. 
6. 19.11-14 Cf. Jer 52.1-11. 

Ezequiel 20


Modo de proceder de Dios con Israel 

1 [1] Aconteci en el ao sptimo, en el mes quinto, a los diez das del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehov, y se sentaron delante de m. 2 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 3 "Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: A consultarme vens vosotros? Vivo yo, que no os responder, dice Jehov, el Seor". 4 Quieres t juzgarlos? Los quieres juzgar t, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres, 5 y diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: El da que escog a Israel y que alc mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alc mi mano y les jur, diciendo: Yo soy Jehov, vuestro Dios, 6 aquel da que les alc mi mano, jurando as que los sacara de la tierra de Egipto a la tierra que les haba provisto, la cual fluye leche y miel y es la ms hermosa de todas las tierras,[2] 7 entonces les dije: Cada uno eche de s las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminis con los dolos de Egipto. Yo soy Jehov, vuestro Dios.[3] 
8 "Pero ellos se rebelaron contra m y no quisieron obedecerme; no ech de s cada uno las abominaciones de delante de sus ojos ni dejaron los dolos de Egipto. Entonces dije que derramara mi ira sobre ellos, para consumar mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. 9 Con todo, a causa de mi nombre,[4] para que no se profanara ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, ante cuyos ojos fui conocido, actu para sacarlos de la tierra de Egipto. 10 Los saqu de la tierra de Egipto y los traje al desierto. 11 Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpla, vivir.[5] 12 Y les di tambin mis sbados,[6] para que fueran por seal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehov que los santifico. 13 Pero se rebel contra m la casa de Israel en el desierto;[7] no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpla, vivir; y mis sbados profanaron en gran manera. Dije, por tanto, que derramara sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos. 14 Pero actu a causa de mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones ante cuyos ojos los haba sacado. 
15 "Tambin yo les alc mi mano en el desierto, jurando que no los traera a la tierra que les haba[8] dado, la cual fluye leche y miel y es la ms hermosa de todas las tierras; 16 porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis sbados, porque tras sus dolos iba su corazn. 17 Con todo, los mir con piedad: no los mat ni los extermin en el desierto; 18 antes bien, dije en el desierto a sus hijos: No andis en los estatutos de vuestros padres ni guardis sus leyes ni os contaminis con sus dolos. 19 Yo soy Jehov, vuestro Dios: andad en mis estatutos, guardad mis preceptos y ponedlos por obra. 20 Santificad mis sbados, y sean por seal entre m y vosotros, para que sepis que yo soy Jehov, vuestro Dios. p> 21 "Pero los hijos se rebelaron contra m; no anduvieron en mis estatutos ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpla, vivir; y profanaron mis sbados. Dije entonces que derramara mi ira sobre ellos, para consumar mi enojo en ellos en el desierto. 22 Sin embargo, retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones ante cuyos ojos los haba sacado. 23 Tambin les alc yo mi mano en el desierto, jurando que los esparcira entre las naciones y que los dispersara por las tierras,[9] 24 porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos, profanaron mis sbados y tras los dolos de sus padres se les fueron los ojos. 25 Por eso yo tambin les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podran vivir. 26 Y los contamin en sus ofrendas cuando hacan pasar por el fuego a todo primognito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehov". 
27 "Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron infidelidad contra m. 28 Porque yo los traje a la tierra sobre la cual haba alzado mi mano jurando que haba de drsela, y miraron a todo collado alto y a todo rbol frondoso: all sacrificaron sus vctimas, all presentaron ofrendas que me irritan, all pusieron tambin su incienso agradable y all derramaron sus libaciones.[10] 29 Yo les dije: Qu es ese lugar alto[11] adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el da de hoy". 
30 "Di, pues, a la casa de Israel: "As ha dicho Jehov, el Seor: No os contaminis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicis tras sus abominaciones? 31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habis contaminado con todos vuestros dolos hasta hoy, y habr de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice Jehov el Seor, que no os responder! 
32 "Y no ha de suceder lo que habis pensado. Porque vosotros decs: Seamos como las naciones, como las dems familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra. 
33 "Vivo yo, dice Jehov el Seor, que con mano fuerte y brazo extendido, y en el ardor de mi ira, he de reinar sobre vosotros. 34 Os sacar de entre los pueblos y os reunir de las tierras en que estis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y en el ardor de mi ira; 35 os traer al desierto de los pueblos y all litigar con vosotros cara a cara. 36 Como litigu con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, as litigar con vosotros, dice Jehov, el Seor. 37 Os har pasar bajo la vara y os har entrar en los vnculos del pacto; 38 y apartar de entre vosotros a los rebeldes y a los que se rebelaron contra m; de la tierra de sus peregrinaciones los sacar, pero en la tierra de Israel no entrarn. Y sabris que yo soy Jehov. 
39 "Y a vosotros, casa de Israel, as ha dicho Jehov, el Seor: Ande cada uno de vosotros tras sus dolos y srvalos, si es que a m no me obedecis; pero no profanis ms mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros dolos. 
40 "Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehov, el Seor, all me servir toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; all los aceptar, y all demandar vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. 41 Como incienso agradable os aceptar cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya congregado de entre las tierras en que estis esparcidos; y ser santificado en vosotros ante los ojos de las naciones.[12] 42 Y sabris que yo soy Jehov, cuando os haya trado a la tierra de Israel, la tierra por la cual alc mi mano jurando que la dara a vuestros padres. 43 All os acordaris de vuestros caminos y de todos vuestros hechos con que os contaminasteis; y os aborreceris a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. 44 Y sabris que yo soy Jehov, cuando, por amor de mi nombre,[13] no haga con vosotros segn vuestros malos caminos ni segn vuestras perversas obras, casa de Israel, dice Jehov, el Seor"". 

Profeca contra el Neguev

45 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 46 "Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev. 47 Y dirs al bosque del Neguev: "Oye la palabra de Jehov: As ha dicho Jehov, el Seor: He aqu que yo enciendo en ti un fuego que consumir en ti todo rbol verde y todo rbol seco. No se apagar la llama del fuego, y sern quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte".[14] 48 Y ver toda carne que yo, Jehov, lo encend, y no se apagar". 
49 Y dije: "Ah, Seor Jehov! ellos dicen de m: "No profiere este parbolas?"" 
						 NOTAS:

1. 20.1-44 Este cap. presenta otra de las grandes visiones histricas que son uno de los aportes originales de Ezequiel. La historia de Israel es para este profeta una historia de constantes infidelidades (cf. Ez 16; 23), como lo pone de manifiesto la simple evocacin de los hechos pasados. Por eso, despus de una breve introduccin (v. 1-4), el profeta enumera la serie interminable de rebeldas y pecados cometidos por los israelitas en Egipto (v. 5-9), en el desierto (v. 10-17) y en Canan (v. 18-29). Estos pecados han provocado un terrible castigo (v. 30-38); pero, al fin, Israel se convertir y el Seor lo reunir y lo har volver del exilio a la Tierra prometida (v. 39-44). Cf. Sal 106. 
2. 20.5-6 Cf. Ex 3.14-16; 6.2-8; 20.2. 
3. 20.7 Cf. Jos 24.14. 
4. 20.9,14 Cf. Dt 7.7-8; Sal 106.8; Jer 14.7; Ez 36.22-23. 
5. 20.11,13 Cf. Lv 18.5. 
6. 20.12 Cf. Ex 20.8-11; 31.13-17. 
7. 20.13 Cf. Ex 14.11; 15.24; 32; Nm 11.1,4. 
8. 20.15 Cf. Nm 14.26-35; Dt 1.34-40. 
9. 20.23 Cf. Lv 26.33. 
10. 20.27-29 Cf. Dt 12.2-3; Ez 6.1-7; 16.15-22. 
11. 20.29 Lugar alto: Este trmino hebreo significa: santuario pagano (vase 1 R 3.2 n.). El profeta juega con las palabras qu y lugar alto, que en hebreo tienen un sonido semejante. 
12. 20.41 Y ser santificado en vosotros ante los ojos de las naciones: Al ver que el Seor es un Dios poderoso, capaz de intervenir eficazmente en favor de su pueblo Israel, todas las naciones reconocern que l es el nico Dios vivo y santo (Ez 28.25). Vase Ez 36.20-21 n. 
13. 20.44 Por amor de mi nombre: El profeta pone de relieve enfticamente que este es el nico motivo determinante de la conducta del Seor (cf. v. 9,14,22). 
14. 20.47 Cf. Jer 5.13-17. 

Ezequiel 21


La espada afilada de Jehov

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusaln, derrama palabras sobre los santuarios y profetiza contra la tierra de Israel. 3 Dirs a la tierra de Israel: "As ha dicho Jehov: He aqu que yo estoy contra ti, y sacar mi espada de su vaina y cortar de ti al justo y al impo. 4 Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impo, por eso mi espada saldr de su vaina contra todo mortal, desde el sur hasta el norte. 5 Y sabr todo mortal que yo, Jehov, saqu mi espada de su vaina; no la envainar ms". 6 Y t, hijo de hombre, gime con quebranto de tus costados y con amargura; gime ante los ojos de ellos. 7 Y cuando te digan: "Por qu gimes?", dirs: "Por una noticia que cuando llegue har que desfallezca todo corazn, y toda mano se debilitar, se angustiar todo espritu y como agua se debilitar toda rodilla". He aqu que viene, y se cumplir, dice Jehov, el Seor". 
8 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 9 "Hijo de hombre, profetiza y di: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "La espada, la espada est afiladay bien pulida! 
    10 Para degollar vctimas est afilada; 
    pulida est para que relumbre. 
    Habremos de alegrarnos, 
    cuando al cetro de mi hijo ha despreciado 
    como a un palo cualquiera? 
    11 Y la dio a pulir para tenerla a mano; 
    la espada est afilada, y est pulida 
    para entregarla en manos del matador". 
    12 Clama y lamenta, hijo de hombre, 
    porque esta ser sobre mi pueblo, 
    ser ella sobre todos los gobernantesde Israel: 
    caern ellos a espadajuntamente con mi pueblo. 
    Golpate, pues, el muslo![1] 
    13 Porque es una prueba; 
    pero qu, si la espada despreciaaun al cetro? 
    l no ser ms, 
dice Jehov el Seor. 
    14 "T, pues, hijo de hombre, profetiza 
    y bate una mano contra otra. 
    Duplquese y triplquese el furor 
    de la espada homicida: 
    esta es la espada de la gran matanza, 
    que los traspasar, 
    15 para que el corazn desmaye 
    y los estragos se multipliquen; 
    en todas las puertas de elloshe puesto espanto de espada. 
    Ah! dispuesta est para que relumbre 
    y preparada para degollar. 
    16 Corta a[2] la derecha, 
    hiere a la izquierda, 
    adonde quiera que te vuelvas! 
    17 Y yo tambin batir mano contra mano, 
    y har reposar mi ira. 
"Yo, Jehov, he hablado". 
18 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 19 "T, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia. De una misma tierra salgan ambos, y al comienzo de cada camino pon una seal que indique la ciudad adonde va. 20 El camino sealars por donde venga la espada a Rab, de los hijos de Amn, y a Jud, contra Jerusaln, la ciudad fortificada. 21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinacin; ha sacudido las saetas, consult a sus dolos, mir un hgado.[3] 22 La adivinacin seal a su mano derecha, sobre Jerusaln, para dar la orden de ataque, para dar comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para poner arietes contra las puertas, para levantar terraplenes y construir torres de sitio. 23 Mas para ellos esto ser como adivinacin mentirosa, ya que les ha hecho solemnes juramentos; pero l trae a la memoria la maldad de ellos, para apresarlos. 
24 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: "Por cuanto habis hecho recordar vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habis sido recordados, seris entregados en su mano. 25 Respecto a ti, profano e impo prncipe de Israel, cuyo da ya ha llegado, el tiempo de la consumacin de la maldad,[4] 26 as ha dicho Jehov, el Seor: Depn el turbante, quita la corona! Esto no ser ms as! Sea exaltado lo bajo y humillado lo alto. 27 A ruina, a ruina, a ruina lo reducir, y esto no ser ms, hasta que venga aquel a quien corresponde el derecho, y yo se lo entregar!"[5] 

Juicio contra los amonitas

28 "Y t, hijo de hombre, profetiza, y di: "As ha dicho Jehov, el Seor, acerca de los hijos de Amn[6] y de su oprobio". Dirs, pues: "La espada, la espada est desenvainada para degollar, para consumir est pulida con resplandor! 29 Te profetizan vanidad, te adivinan mentira, para que la emplees sobre los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo da vino en el tiempo de la consumacin de la maldad. 30 La volver a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te juzgar 31 y derramar sobre ti mi ira; el fuego de mi enojo har encender sobre ti y te entregar en mano de hombres temerarios, artfices de destruccin. 32 Sers pasto del fuego, se empapar la tierra con tu sangre; no habr ms memoria de ti, porque yo, Jehov, he hablado"". 
						 NOTAS:

1. 21.12 Golpate, pues, el muslo!: otra traduccin: As que date golpes de dolor. Vase Jer 31.19 n. 
2. 21.16 Corta a: otra traduccin: Afilada te quiero. 
3. 21.21 Este v. menciona distintas formas de adivinacin usuales en el antiguo Oriente, particularmente cuando un ejrcito parta para la guerra. 
4. 21.25 Cf. Jer 21.7. 
5. 21.27 A quien corresponde el derecho, y yo se lo entregar: Jer 27.6; cf. Is 10.5-6. 
6. 21.28-32 Cf. Jer 49.1-6; Ez 25.1-7; Am 1.3-15; Sof 2.8-11. 

Ezequiel 22


Los pecados de Jerusaln 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Y t, hijo de hombre, no juzgars t, no juzgars t a la ciudad sanguinaria[2] y le mostrars todas sus abominaciones? 3 Le dirs, pues: "As ha dicho Jehov, el Seor: Ciudad que derrama sangre dentro de s misma para que venga su hora, y que hizo dolos contra s misma para contaminarse! 4 En tu sangre que derramaste has pecado y te has contaminado con tus dolos que hiciste; has hecho que tu da se acerque y has llegado al trmino de tus aos; por tanto, te he dado en oprobio a las naciones, en escarnio a todas las tierras. 5 Las que estn cerca de ti y las que estn lejos se reirn de ti, amancillada de nombre y de gran turbacin. 
6 "He aqu que los gobernantes de Israel, cada uno segn su poder, se esfuerzan en derramar sangre. 7 Al padre y a la madre despreciaron en ti;[3] al extranjero trataron con violencia en medio de ti, y en ti despojaron al hurfano y a la viuda.[4] 8 Mis santuarios menospreciaste y mis sbados has profanado.[5] 9 Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; en ti comieron sobre los montes y en medio de ti hicieron perversidades. 10 La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia a la que estaba impura por su menstruo. 11 Cada uno hizo abominacin con la mujer de su prjimo, cada uno contamin pervertidamente a su nuera y cada uno viol en ti a su hermana, la hija de su padre.[6] 12 Precio recibieron en ti para derramar sangre;[7] inters y usura tomaste,[8] y a tus prjimos defraudaste con violencia. Te olvidaste de m!, dice Jehov, el Seor. 
13 "Y bat mis manos a causa de la avaricia con que actuaste y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti. 14 Estar firme tu corazn? Sern fuertes tus manos en los das en que yo proceda contra ti? Yo, Jehov, he hablado, y lo har. 15 Te dispersar por las naciones, te esparcir por los pases[9] y eliminar de ti tu impureza. 16 Y por ti misma sers degradada[10] a la vista de las naciones. Y sabrs que yo soy Jehov"". 
17 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 "Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria. Todos ellos son bronce, estao, hierro y plomo en medio del horno; y en escorias de plata se han convertido. 19 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: "Por cuanto todos vosotros os habis convertido en escorias, por eso, yo os reunir en medio de Jerusaln. 20 Como quien junta plata, bronce, hierro, plomo y estao en medio del horno, para encender fuego en l para fundirlos, as os juntar en mi furor y en mi ira. Os pondr all y os fundir. 21 Yo os juntar y soplar sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de l seris fundidos. 22 Como se funde la plata en medio del horno, as, en medio de l, seris fundidos. As sabris que yo, Jehov, habr derramado mi ira sobre vosotros"". 
23 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 24 "Hijo de hombre, dile a ella: "T no eres tierra limpia ni rociada con lluvia[11] en el da del furor. 25 Hay conjuracin de sus profetas[12] en medio de ella, como de len rugiente que arrebata la presa. Devoraron vidas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. 26 Sus sacerdotes violaron mi Ley y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio.[13] De mis sbados apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos. 27 Sus jefes en medio de ella son como lobos que arrebatan la presa: derraman sangre para destruir las vidas, para obtener ganancias injustas. 28 Sus profetas recubran con lodo suelto, profetizando vanidad y predicindoles mentira, diciendo: As ha dicho Jehov, el Seor, y Jehov no haba hablado.[14] 29 El pueblo de la tierra oprima y robaba; al afligido y necesitado haca violencia y al extranjero oprima contra derecho. 30 Busqu entre ellos un hombre que levantara una muralla y que se pusiera en la brecha delante de m, a favor de la tierra, para que yo no la destruyera; pero no lo hall. 31 Por tanto, derram sobre ellos mi ira. Con el ardor de mi ira los consum; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 22.1-31 Este cap. comprende tres partes: La primera (v. 1-12) es una denuncia de los pecados cometidos por los habitantes de Jerusaln, tales como la idolatra, la violencia y el asesinato. Luego sigue el anuncio del castigo (v. 13-16), ilustrado con la imagen del horno en el que se funden los metales (v. 17-22). Por ltimo, se hace el recuento de los crmenes que provocaron la ruina de Jerusaln, mencionando en particular los pecados de los jefes y gobernantes, de los sacerdotes, de los falsos profetas y de la gente del pueblo (v. 23-31). 
2. 22.2 La ciudad sanguinaria: es decir, la ciudad de Jerusaln considerada como si fuera una persona. Cf. Lm 1.1-2. 
3. 22.7 Cf. Ex 20.12; Lv 19.3; Dt 5.16; 27.16. 
4. 22.7 Cf. Ex 22.21-22; Dt 24.17. 
5. 22.8 Cf. Lv 19.30; 26.2. 
6. 22.10-11 Cf. Lv 18.7-20. 
7. 22.12 Cf. Ex 23.8; Dt 16.19. 
8. 22.12 Cf. Ex 22.25; Lv 25.36-37; Dt 23.19. 
9. 22.15 Cf. Lv 26.33. 
10. 22.16 Y por ti misma sers degradada: otra traduccin: Me hars quedar mal. 
11. 22.24 Ni rociada con lluvia: es decir, una tierra no purificada. 
12. 22.25 Hay conjuracin de sus profetas: otra traduccin: Un pas con gobernantes. 
13. 22.26 Cf. Lv 10.10. 
14. 22.28 Sus profetas... y Jehov no haba hablado: Ez 13.2. 

Ezequiel 23


Las dos hermanas 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una misma madre, 3 las cuales fornicaron en Egipto; en su juventud fornicaron. All fueron apretados sus pechos, all fueron acariciados sus pechos virginales. 4 La mayor se llamaba Ahola, y su hermana, Aholiba.[2] Ambas fueron mas, y dieron a luz hijos e hijas. Y se llamaron: Samaria, Ahola; y Jerusaln, Aholiba. 
5 "Y Ahola, aun pertenecindome, cometi fornicacin. Se enamor de sus amantes los asirios, vecinos suyos, 6 vestidos de prpura, gobernadores y capitanes, jvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo. 7 Se prostituy con ellos, con todos los ms escogidos de los hijos de los asirios y con todos aquellos de quienes se enamor; se contamin con todos los dolos de ellos. 8 Y no dej sus fornicaciones de Egipto, pues muchos se acostaron con ella en su juventud. Ellos acariciaron sus pechos virginales y derramaron sobre ella su lujuria. 9 Por lo cual la entregu en manos de sus amantes, en manos de los hijos de los asirios, de quienes se haba enamorado. 10 Ellos descubrieron su desnudez, tomaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y lleg a ser famosa entre las mujeres a causa del escarmiento que hicieron de ella. 
11 "Esto lo vio su hermana Aholiba, y enloqueci de lujuria ms que ella: sus fornicaciones fueron peores que las fornicaciones de su hermana. 12 Se enamor de los hijos de los asirios[3] sus vecinos, gobernadores y capitanes, vestidos de ropas y armas excelentes, jinetes que iban a caballo, todos ellos jvenes codiciables. 13 Y vi que se haba contaminado, que un mismo camino era el de ambas. 14 Y aument sus fornicaciones, pues cuando vio a hombres pintados en la pared, imgenes de caldeos pintadas de color, 15 ceidos por la cintura con talabartes y llevando turbantes de colores en la cabeza, todos ellos con apariencia de capitanes, a la manera de los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento, 16 se enamor de ellos a primera vista, y les envi mensajeros a la tierra de los caldeos. 17 As, pues, se unieron a ella los hombres de Babilonia en su lecho de amores, y la contaminaron. Y ella tambin se contamin con ellos, pero luego su alma se hasti de ellos. 18 As hizo evidentes sus fornicaciones y descubri sus desnudeces, por lo cual mi alma se hasti de ella, como se haba ya hastiado mi alma de su hermana. 19 Incluso multiplic sus fornicaciones recordando los das de su juventud, en los cuales haba fornicado en la tierra de Egipto. 20 Y se enamor de sus rufianes, cuya lujuria es como el ardor carnal de los asnos y cuyo flujo es como el flujo de los caballos. 21 As recordaste de nuevo la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios acariciaron tus pechos, los pechos de tu juventud. 
22 "Por tanto, Aholiba, as ha dicho Jehov, el Seor: "He aqu que yo suscitar contra ti a tus amantes, de los cuales se hasti tu alma, y los har venir contra ti de todos lados. 23 Los de Babilonia y todos los caldeos, los de Pecod,[4] Soa y Coa,[5] y todos los de Asiria con ellos; jvenes codiciables, gobernadores y capitanes, nobles y hombres notables, que montan a caballo todos ellos. 24 Y vendrn rodando contra ti carros y carretas, y una multitud de pueblos. Escudos, paveses y yelmos pondrn contra ti por todos los lados. Yo pondr en sus manos el juicio, y segn sus leyes te juzgarn. 25 Pondr mi celo contra ti, y procedern contigo con furor. Te arrancarn la nariz y las orejas, y lo que te quede caer a espada. Ellos tomarn a tus hijos y a tus hijas, y el resto de ti ser consumido por el fuego. 26 Te despojarn de tus vestidos y te arrebatarn todos los adornos de tu belleza. 27 Y har cesar de ti tu lujuria y tu fornicacin de la tierra de Egipto: no levantars ya ms hacia ellos tus ojos ni nunca ms te acordars de Egipto. 28 Porque as ha dicho Jehov, el Seor: Yo te entrego en manos de aquellos que aborreciste, en manos de aquellos de los cuales se hasti tu alma, 29 los cuales procedern contigo con odio y tomarn todo el fruto de tu labor; te dejarn desnuda por completo, y se descubrir la inmundicia de tus fornicaciones, tu lujuria y tu prostitucin. 30 Estas cosas se harn contigo porque fornicaste en pos de las naciones con las cuales te contaminaste en sus dolos. 31 En el camino de tu hermana anduviste; yo, pues, pondr su copa en tu mano. 
32 "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Bebers la gran copa, honda y ancha,de tu hermana,[6] 
    que es de gran capacidad; 
    de ti se mofarn las nacionesy se reirn de ti. 
    33 Sers llena de embriaguez y de dolor 
    por la copa de soledad y de desolacin, 
    por la copa de tu hermana Samaria. 
    34 La bebers, pues, hasta agotarla; 
    quebrars sus tiestos 
    y te desgarrars los pechos, 
    porque yo he hablado, 
dice Jehov, el Seor. 
35 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Por cuanto te has olvidado de m y me has echado a tus espaldas, por eso, lleva t tambin tu lujuria y tus fornicaciones"". 
36 Y me dijo Jehov: "Hijo de hombre, no juzgars t a Ahola y a Aholiba,[7] y les denunciars sus abominaciones? 37 Porque han adulterado y hay sangre en sus manos. Han fornicado con sus dolos, y aun a sus hijos que haban dado a luz para m, hicieron pasar por el fuego, quemndolos. 38 Aun me hicieron ms: contaminaron mi santuario en aquel da y profanaron mis sbados. 39 Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus dolos, entraban en mi santuario el mismo da, para contaminarlo. Y esto lo hicieron en medio de mi Casa! 40 Adems, enviaron en busca de hombres que vinieran de lejos, a los cuales haba sido enviado un mensajero, y vinieron. Por amor de ellos te lavaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos; 41 te sentaste sobre un suntuoso estrado; fue preparada una mesa delante de l, y sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite. 42 Y se oy all el bullicio de una multitud que se solazaba con ella; y con los hombres de la gente comn haba sabeos trados del desierto; y pusieron pulseras en sus manos y bellas coronas sobre sus cabezas. 
43 "Y dije respecto de la envejecida en adulterios: "Todava cometern fornicaciones con ella, y ella con ellos?[8] 44 Porque vienen a ella como quien viene a una prostituta. As vienen a Ahola y a Aholiba,[9] mujeres depravadas". 45 Por tanto, hombres justos las juzgarn segn la ley de las adlteras y segn la ley de las que derraman sangre;[10] porque son adlteras y hay sangre en sus manos. 
46 "Por lo que as ha dicho Jehov, el Seor: "Yo har subir contra ellas tropas, las entregar a la turbacin y la rapia. 47 Las turbas las apedrearn y las atravesarn con sus espadas; matarn a sus hijos y a sus hijas, e incendiarn sus casas. 48 As har cesar la lujuria de la tierra; escarmentarn todas las mujeres, y no harn segn vuestras perversidades. 49 Y sobre vosotras pondrn vuestras perversidades y pagaris los pecados de vuestra idolatra. Y sabris que yo soy Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 23.1-49 Con la imagen de las dos hermanas, Ezequiel narra la historia de los dos reinos (Israel y Jud), designados con los nombres de sus respectivas capitales: Samaria y Jerusaln. Para trazar este cuadro histrico, el profeta vuelve a utilizar el simbolismo conyugal, heredado de Oseas (Os 2.2-20) y Jeremas (Jer 3.6-13; cf. Ez 16); pero, como es caracterstico en l, los temas tradicionales aparecen reinterpretados de una forma muy personal. Cf. tambin Ez 20. 
2. 23.4 El nombre simblico de Samaria, la antigua capital del reino del Norte, es Ahola, que en hebreo significa Su tienda de campaa; el de Jerusaln es Aholiba, que quiere decir Mi tienda de campaa (est) en ella. Ambas hermanas se prostituyeron con Egipto, Asiria y Babilonia, y han debido pagar las consecuencias de su infidelidad. Vase ndice de mapas. 
3. 23.11-21 Cf. 2 R 16.7-19. 
4. 23.23 Pecod: tribu caldea establecida al sur del ro ufrates y en las costas del golfo prsico. 
5. 23.23 Soa y Coa: tribus nmadas diseminadas en esa misma regin. 
6. 23.32-34 Cf. Sal 75.8; Jer 25.15-29; Hab 2.16. 
7. 23.36 Ahola y Aholiba: Vase 23.4 n. 
8. 23.43 Y dije... con ellos: traduccin probable. Heb. oscuro. 
9. 23.44 Ahola y Aholiba: Vase 23.4 n. 
10. 23.45 Cf. Gn 9.6; Lv 20.10. 

Ezequiel 24


Parbola de la olla hirviente 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov en el ao noveno, en el mes dcimo, a los diez das del mes, diciendo: 2 "Hijo de hombre, escribe la fecha de este da, porque el rey de Babilonia ha puesto sitio a Jerusaln en este mismo da. 3 Y habla por medio de una parbola a la casa rebelde; diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Pon una olla, 
    ponla y echa agua en ella;[2] 
    4 junta sus piezas de carne en ella: 
    todas buenas piezas, pierna y espalda, 
    y llnala de huesos escogidos. 
    5 Toma una oveja escogida, 
    y tambin enciende los huesos[3] debajo de ella; 
    haz que hierva mucho, 
    y cuece tambin sus huesosdentro de ella. 
6 "Pues as ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Ay de la ciudad de sangres, 
    de la olla herrumbrosa 
    cuya herrumbre no ha sido quitada! 
    Por sus piezas, por sus piezas scala, 
    sin echar suertes sobre ella.[4] 
    7 Porque su sangre est en medio de ella, 
    derramada sobre la piedra desnuda; 
    pues no la derram sobre la tierra 
    para que fuera cubierta por el polvo. 
    8 Para hacer subir la ira, 
    para ejecutar la venganza, 
    yo pondr su sangresobre la piedra desnuda, 
    para que no sea cubierta. 
    9 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor. 
    Ay de la ciudad de sangres! 
    Pues tambin har yo una gran hoguera: 
    10 Amontonar la lea y encender el fuego 
    para consumir la carne y hacer la salsa, 
    y los huesos sern quemados; 
    11 pondr luego la olla vacasobre sus brasas, 
    para que se caldee, 
    se queme su fondo, 
    se funda en ella su suciedad 
    y se consuma su herrumbre. 
12 "En vano se cans, pues no sali de ella su mucha herrumbre, que solo con fuego[5] ser quitada. 13 En tu inmunda lujuria padecers, porque yo trat de limpiarte, pero t no te limpiaste de tu impureza: nunca ms te limpiars, hasta que yo sacie mi ira sobre ti. 14 Yo, Jehov, he hablado: suceder, yo lo har. No me volver atrs ni tendr piedad ni me arrepentir; segn tus caminos y tus obras te juzgarn, dice Jehov, el Seor"". 

Muerte de la esposa de Ezequiel 

15 [6] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 16 "Hijo de hombre, he aqu que yo te quito de golpe la delicia de tus ojos;[7] no hagas lamentacin ni llores[8] ni corran tus lgrimas. 17 Reprime el suspirar, no hagas luto por los muertos, cete el turbante, ponte los zapatos en los pies y no te cubras con rebozo ni comas pan de enlutados". 
18 Habl al pueblo por la maana, y a la tarde muri mi mujer; y a la maana hice como me fue mandado. 19 Me dijo el pueblo: 
--No nos ensears qu significan para nosotros estas cosas que haces? 
20 Yo les dije: 
--La palabra de Jehov vino a m, diciendo: 21 "Di a la casa de Israel que as ha dicho Jehov, el Seor: He aqu yo profano mi santuario, la gloria de vuestro podero, la delicia de vuestros ojos y la pasin de vuestras almas. Vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis, caern a espada". 22 Y haris de la manera que yo hice: no os cubriris con rebozo ni comeris pan de gente en luto; 23 vuestros turbantes estarn sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no haris lamentacin ni lloraris, sino que os consumiris a causa de vuestras maldades, y gemiris unos con otros. 24 "Ezequiel, pues, os ser por seal. Segn todas las cosas que l hizo, haris; y cuando esto ocurra, sabris que yo soy Jehov, el Seor". 
25 "Y t, hijo de hombre, el da que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, la delicia de sus ojos y el anhelo de sus almas, y tambin sus hijos y sus hijas, 26 ese da vendr a ti uno que haya escapado para traer las noticias. 27 Aquel da se abrir tu boca para hablar con el fugitivo; hablars, no permanecers mudo. T les sers por seal, y sabrn que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 24.1-14 El profeta realiza otra accin simblica, destinada a prefigurar una vez ms la destruccin de Jerusaln (cf. Ez 4--5). 
2. 24.2-3 A causa del asedio de las tropas de Nabucodonosor, los habitantes de Jerusaln estn aprisionados como si estuvieran dentro de una olla puesta sobre el fuego. Cf. 2 R 25.1; Jer 52.4. 
3. 24.5 Huesos: heb.; otra traduccin: lea. 
4. 24.6 Sin echar suertes sobre ella: otra posible traduccin: hasta dejar la olla vaca. 
5. 24.12 Pues no sali... solo con fuego: traduccin probable. Heb. oscuro. 
6. 24.15-27 La muerte repentina de la esposa del profeta pasa a ser una nueva profeca en accin. As como Ezequiel haba sido privado de lo que l ms quera (v. 16), as tambin los deportados a Babilonia se veran despojados de lo que era la delicia de sus ojos y la pasin de sus almas: el templo y la ciudad de Jerusaln, cuya cada es inminente (v. 21). 
7. 24.16 La delicia de tus ojos: otra traduccin: La persona que tu ms quieres. 
8. 24.16 No hagas lamentacin ni llores: El dolor silencioso de Ezequiel debe preanunciar la actitud de los deportados cuando Jerusaln caiga en poder de Nabucodonosor: La llegada de esa noticia los dejar tan abatidos, que ni siquiera tendrn fuerzas para celebrar los ritos de duelo por sus seres queridos (cf. v. 21-24). 

Ezequiel 25


3. PROFECAS CONTRA LAS NACIONES PAGANAS (25.1--32.32)



Profeca contra Amn 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia los hijos de Amn[2] y profetiza contra ellos. 3 Dirs a los hijos de Amn: "Od la palabra de Jehov, el Seor, que dice as: Por cuanto dijiste: Ea, qu bien!, cuando mi santuario era profanado, la tierra de Israel era asolada y llevada en cautiverio la casa de Jud; 4 por eso yo te entrego por heredad a los orientales, pondrn en ti sus apriscos y plantarn en ti sus tiendas; ellos comern tus sementeras y bebern tu leche. 5 Pondr a Rab por pastizal de camellos y a los hijos de Amn por majada de ovejas. Y sabris que yo soy Jehov. 6 Porque as ha dicho Jehov, el Seor: Por cuanto aplaudiste, golpeaste con tu pie y te gozaste en el alma con todo tu menosprecio hacia la tierra de Israel, 7 por eso yo extender mi mano contra ti y te entregar a las naciones para ser saqueada; te eliminar de entre los pueblos y te destruir de entre los pases. Te exterminar, y sabrs que yo soy Jehov. 

Profeca contra Moab

8 "As ha dicho Jehov, el Seor: Por cuanto dijeron Moab[3] y Seir:[4] He aqu la casa de Jud es como todas las naciones; 9 por eso, he aqu yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que estn en su confn, las tierras deseables de Bet-jesimot, Baal-men y Quiriataim, 10 a los hijos del oriente junto con los hijos de Amn; y la entregar por heredad, para que no haya ms memoria de los hijos de Amn entre las naciones. 11 Tambin en Moab ejecutar juicios, y sabrn que yo soy Jehov. 

Profeca contra Edom

12 "As ha dicho Jehov, el Seor: Por lo que hizo Edom,[5] tomando venganza de la casa de Jud, pues delinquieron en extremo cuando se vengaron de ellos; 13 por eso, as ha dicho Jehov, el Seor: Yo tambin extender mi mano sobre Edom y eliminar de ella a hombres y a bestias, y la asolar; desde Temn hasta Dedn caern a espada. 14 Pondr mi venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y harn en Edom segn mi enojo y conforme a mi ira; y conocern mi venganza, dice Jehov, el Seor. 

Profeca contra los filisteos

15 "As ha dicho Jehov, el Seor: Por lo que hicieron los filisteos[6] por venganza, cuando se vengaron con despecho de nimo, destruyendo por antiguas enemistades; 16 por eso, as ha dicho Jehov: He aqu yo extiendo mi mano contra los filisteos, eliminar a los cereteos y destruir el resto que queda en la costa del mar. 17 Har en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrn que yo soy Jehov, cuando lleve a cabo mi venganza en ellos"". 
						 NOTAS:

1. 25.1--32.32 Como en otros libros profticos (Is 13--21; Jer 46--51; Am 1--2; Sof 2.4-15), tambin en el libro de Ezequiel hay varios caps. que contienen mensajes contra las naciones. El profeta haba anunciado repetidas veces que el pueblo de Dios avanzaba de manera irremediable hacia su ruina, y que las naciones paganas seran el instrumento del juicio divino. Pero despus que se produjo la invasin y que los enemigos de Israel se encarnizaron ferozmente contra Jerusaln y Jud, Ezequiel denuncia los crmenes cometidos por esas naciones y proclama el castigo que les espera. Estos orculos se han agrupado entre los mensajes profticos anteriores a la destruccin de Jerusaln (Ez 1--24) y los que anuncian la restauracin de Israel despus del exilio (Ez 33--48). 
2. 25.1-7 Cf. Jer 49.1-6; Ez 21.28-32; Am 1.13-15; Sof 2.8-11. Los hijos de Amn: Vase Jue 3.13 nota i. 
3. 25.8-11 Cf. Is 15.1--16.14; 25.10-12; Jer 48; Am 2.1-3; Sof 2.8-11. Moab: Vanse Jer 48.1 nota b e ndice de mapas. 
4. 25.8-11 Seir: regin montaosa al sur del Mar Muerto, habitada por los edomitas. Cf. Gn 32.3; 33.14,16; 36.8; Jos 24.4. 
5. 25.12-14 Edom: Cf. Is 34.5-17; 63.1-6; Jer 49.7-22; Ez 35; Am 1.11-12; Abd 1-14; Mal 1.2-5; vase ndice de mapas. 
6. 25.15-17 Los filisteos: Cf. Is 14.29-31; Jer 47.1-7; Jl 3.4-8; Am 1.6-8; Sof 2.4-7; Zac 9.5-7. 

Ezequiel 26


Profeca contra Tiro

1 Aconteci en el undcimo ao, en el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, por cuanto dijo Tiro[1] contra Jerusaln: 
    ""Ea, qu bien! Quebrantada est 
    la que era puerta de las naciones! 
    Ha llegado mi turno: 
    yo ser llena 
    y ella quedar arruinada!" 
3 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: 
    "He aqu yo estoy contra ti, Tiro, 
    y har subir contra ti muchas naciones, 
    como el mar hace subir sus olas. 
    4 "Demolern los muros de Tiro 
    y derribarn sus torres; 
    barrer de ella hasta el polvo 
    y la dejar como una roca desnuda. 
    5 Tendedero de redes 
    ser en medio del mar, 
    porque yo he hablado, 
    dice Jehov, el Seor. 
    Ser saqueada por las naciones; 
    6 sus hijas que estn en el campo 
    sern muertas a espada. 
    Y sabrn que yo soy Jehov. 
7 "Porque as ha dicho Jehov, el Seor: Del norte traigo yo contra Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros y jinetes, y con tropas y mucha gente. 
    8 "Matar a espada 
    a tus hijas que estn en el campo, 
    pondr contra ti torres de sitio, 
    levantar terraplenes contra ti 
    y contra ti afirmar el escudo. 
    9 Pondr contra ti arietes, contra tus muros, 
    y tus torres destruir con hachas. 
    10 Por la multitud de sus caballos 
    te cubrir el polvo de ellos; 
    con el estruendo de su caballera, 
    de las ruedas y de los carros, 
    temblarn tus muros 
    cuando entre por tus puertas 
    como por las brechasde una ciudad destruida. 
    11 Con los cascos de sus caballos 
    pisotear todas tus calles. 
    A tu pueblo matar a filo de espada, 
    y tus fuertes columnas caern a tierra. 
    12 Robarn tus riquezasy saquearn tus mercaderas; 
    arruinarn tus muros, 
    destruirn tus casas preciosas 
    y arrojarn en medio del mar tus piedras, 
    tu madera y tus escombros. 
    13 Har cesar el bullicio de tus canciones 
    y no se oir ms el son de tus ctaras.[2] 
    14 Har de ti una roca desnuda, 
    un tendedero de redes; 
    nunca ms sers edificada, 
    porque yo, Jehov, he hablado, 
dice Jehov, el Seor. 
15 "As ha dicho Jehov, el Seor, a Tiro: No se estremecern las costas al estruendo de tu cada, cuando griten los heridos, cuando ocurra la matanza en medio de ti? 16 Entonces todos los soberanos del mar descendern de sus tronos, se quitarn sus mantos y se despojarn de sus ropas bordadas. De espanto se vestirn, se sentarn sobre la tierra y temblarn a cada instante, y estarn atnitos respecto a ti. 17 Entonarn sobre ti lamentaciones, y te dirn: 
    ""Cmo pereciste t, 
    poblada por gente de mar, 
    ciudad que era alabada, 
    que era fuerte en el mar, 
    ella y sus habitantes,[3] que infundan terror 
    a todos los que la rodeaban?" 
    18 Ahora se estremecern las islasen el da de tu cada; 
    s, las islas que estn en el mar 
    se espantarn a causa de tu fin.[4] 
19 "As ha dicho Jehov, el Seor: Yo te convertir en una ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan; har subir sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrirn. 20 Te har descender con los que descienden a la fosa, con los pueblos de otros siglos, y te pondr en las profundidades de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden a la fosa, para que nunca ms seas poblada.[5] Y dar gloria en la tierra de los vivientes. 21 Te convertir en un espanto, y dejars de ser; sers buscada, pero nunca ms sers hallada,[6] dice Jehov, el Seor". 
						 NOTAS:

1. 26.1--28.19 Cf. Is 23; Jl 3.4-8; Am 1.9-10; Zac 9.1-4; Mt 11.21-22; Lc 10.13-14. Tiro: Cf. 1 R 5.1. Vase ndice de mapas. 
2. 26.13 Cf. Ap 18.22. 
3. 26.17 Sus habitantes: heb.; otra traduccin: el continente. 
4. 26.16-18 Cf. Ap 18.9-10. 
5. 26.20 Y dar gloria: lit., y pondr un adorno. 
6. 26.21 Cf. Ap 18.21. 

Ezequiel 27

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "T, hijo de hombre, entona una lamentacin sobre Tiro. 3 Dirs a Tiro, que est asentada a las orillas del mar, la que trafica con los pueblos de muchas costas: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Tiro, t has dicho:Yo soy de perfecta hermosura. 
    4 En el corazn de los maresestn tus confines; 
    los que te edificaron 
    perfeccionaron tu belleza. 
    5 De cipreses del monte Senir te fabricaron 
    todo el maderamen; 
    tomaron un cedro del Lbano 
    para hacerte el mstil. 
    6 De encinas de Basn 
    hicieron tus remos, 
    y de las costas de Quitim 
    tu cubierta de pino 
    incrustada de marfil. 
    7 De lino fino bordado de Egipto 
    era tu vela, 
    para que te sirviera de estandarte; 
    y de azul y prpura de las costas de Elisa[1] 
    era tu pabelln. 
    8 Los moradores de Sidn[2] y de Arvad[3] 
    fueron tus remeros; 
    tus sabios, Tiro, estaban en ti, 
    ellos fueron tus pilotos. 
    9 Los ancianos de Gebal[4] y sus hbiles artfices 
    calafateaban tus junturas; 
    todas las naves del mar y sus remeros 
    acudieron a ti para negociar, 
    para participar de tus negocios. 
    10 "Persas y los de Lud y Fut[5] 
    fueron en tu ejrcitotus hombres de guerra; 
    escudos y yelmos colgaron en ti; 
    ellos te dieron tu esplendor. 
11 "Los hijos de Arvad con tu ejrcito estaban sobre tus muros y alrededor de ellos; y en tus torres haba gamadeos,[6] que colgaban sus escudos alrededor de tus muros; ellos perfeccionaban tu belleza. 
12 "Tarsis[7] comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas, con plata, hierro, estao y plomo a cambio de tus mercaderas. 13 Javn, Tubal y Mesec[8] comerciaban tambin contigo, con hombres y con utensilios de bronce a cambio de tus mercaderas. 14 Los de la casa de Togarma[9] te daban caballos, corceles de guerra y mulos a cambio de tus mercancas. 15 Los hijos de Dedn[10] traficaban contigo; muchas costas tomaban mercadera de tu mano; colmillos de marfil y bano te dieron en pago. 16 Por la abundancia de tus productos, Edom traficaba contigo con perlas, prpura, vestidos bordados, linos finos, corales y rubes a cambio de tus mercaderas. 17 Jud y la tierra de Israel comerciaban contigo con trigos de Minit y Panag,[11] miel, aceite y resina, a cambio de tus mercancas. 18 Damasco comerciaba contigo por la gran abundancia de tus productos y de toda riqueza; con vino de Helbn y lana blanca negociaban. 19 Asimismo Dan y el errante Javn, a cambio de tus mercaderas te dieron mercancas de hierro labrado, mirra destilada y caa aromtica. 20 Dedn comerciaba contigo con paos preciosos para monturas. 21 Arabia y todos los gobernantes de Cedar traficaban contigo con corderos, carneros y machos cabros: con todo ello comerciaron contigo. 22 Los mercaderes de Sab y de Raama[12] hicieron comercio contigo con lo principal de toda especiera y con toda piedra preciosa y oro, a cambio de tus mercaderas. 23 Harn, Cane, Edn y los mercaderes de Sab, de Asiria y de Quilmad,[13] traficaban contigo. 24 Estos mercaderes tuyos negociaban contigo en varias cosas: mantos de azul y bordados, cajas de ropas preciosas enlazadas con cordones, y madera de cedro. 
25 "Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que transportaban tus mercancas. 
    "Llegaste a ser opulenta,te multiplicaste en gran manera 
    en medio de los mares. 
    26 En aguas profundas 
    te anclaron tus remeros; 
    el viento del este te quebrant 
    en medio de los mares. 
    27 Tus riquezas, tus mercaderas, tu trfico, 
    tus remeros, tus pilotos, 
    tus calafateadores,los agentes de tus negocios, 
    con todos los hombres de guerraque t tienes 
    y con toda la tripulacinque se halla en medio de ti, 
    caern en medio de los mares 
    el da de tu cada. 
    28 Al estrpito de las voces de tus marineros 
    temblarn las costas.[14] 
    29 Descendern de sus naves 
    todos los que empuan remo: 
    los remeros y todos los pilotos del mar 
    se quedarn en tierra. 
    30 Ellos harn oir su voz sobre ti. 
    Gritarn amargamente, 
    echarn polvo sobre sus cabezas 
    y se revolcarn en ceniza. 
    31 Se raparn por ti los cabellos, 
    se ceirn con ropa spera 
    y entonarn por ti lamentaciones amargas, 
    con amargura del alma. 
    32 Entre gemidos entonarn por tilamentaciones; 
    harn lamentacin por ti, diciendo: 
    Quin como Tiro, ptab como la destruida en medio del mar?[15] 
    33 Cuando tus mercaderassalan de las naves, 
    saciabas a muchos pueblos; 
    a los reyes de la tierra enriqueciste 
    con la gran abundanciade tus riquezas y mercancas. 
    34 En el tiempo en que seas quebrantadapor el mar, 
    en lo profundo de las aguas, 
    tu comercio y toda tu tripulacin 
    caern en medio de ti. 
    35 Todos los moradores de las costas 
    estarn atnitos por tu causa, 
    y sus reyes temblarn de espanto; 
    se demudar su rostro. 
    36 Los mercaderes en los pueblos 
    silbarn contra ti; 
    vendrs a ser objeto de espanto, 
    y para siempre dejars de ser"".[16] 
						 NOTAS:

1. 27.7 Elisa: Vase Gn 10.4 n. 
2. 27.8 Sidn: Vanse Jos 11.8 n. e ndice de mapas; cf. Jer 47.4. 
3. 27.8 Arvad estaba al norte de Sidn, sobre una isla. Cf. Gn 10.18. 
4. 27.9 Gebal: ciudad de la costa fenicia, situada al norte de Tiro y llamada Biblos por los griegos. Vase ndice de mapas. 
5. 27.10 Lud y Fut, es decir, Lidia y Libia. Cf. Gn 10.6,22; vase ndice de mapas. 
6. 27.11 Gamadeos: de Gamad, ciudad fenicia no identificada. 
7. 27.12 Tarsis: Cf. Sal 48.7. 
8. 27.13 Tubal y Mesec: Vase Gn 10.2 nota c. 
9. 27.14 La casa de Togarma: Vase Gn 10.3 n. 
10. 27.15 Dedn: segn el texto heb.; la versin griega dice Rodas. Vanse Gn 10.4 n. e ndice de mapas. 
11. 27.17 Panag: vocablo hebreo de significado desconocido que algunos traducen por pasteles. 
12. 27.22 Raama: Vase Gn 10.7 n. 
13. 27.23 Quilmad: heb.; traduccin probable: Media. 
14. 27.28 Las costas: las versiones antiguas difieren. Algunos traducen: las olas. 
15. 27.32 Quin como... en medio del mar?: otra posible traduccin: Quin poda compararse a Tiro, la ciudad que estaba en el mar? 
16. 27.25-36 Cf. Ap 18.11-19. 

Ezequiel 28

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, di al gobernante de Tiro: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Tu corazn se ensoberbeci, 
    y dijiste: Yo soy un dios, ptab y estoy sentado en el trono de dios, ptab en medio de los mares; 
    pero t eres hombre, y no Dios, 
    y has puesto tu corazncomo el corazn de un dios. 
    3 Eres t acaso ms sabio que Daniel?[1] 
    Acaso no hay secreto que te sea oculto? 
    4 Con tu sabidura y prudencia 
    has adquirido riquezas, 
    has acumulado oro y plata en tus tesoros. 
    5 Con la grandeza de tu sabiduraen tus tratos comerciales 
    has multiplicado tus riquezas, 
    y a causa de tus riquezas 
    se ha ensoberbecido tu corazn. 
6 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Por cuanto pusiste tu corazncomo el corazn de un dios, 
    7 por eso, he aqu yo traigo sobre tiextranjeros, 
    los fuertes de las naciones, 
    que desenvainarn sus espadas 
    contra la hermosura de tu sabidura 
    y mancharn tu esplendor. 
    8 Al sepulcro te harn descender, 
    y morirs con la muerte 
    de los que mueren en mediode los mares. 
    9 Hablars delante del que te mate, 
    diciendo: Yo soy Dios? 
    T, en la mano de tu matador, 
    eres un hombre y no un dios! 
    10 De muerte de incircuncisos 
    morirs a manos de extranjeros; 
    porque yo he hablado, 
dice Jehov, el Seor"". 
11 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 12 "Hijo de hombre, entona lamentaciones sobre el rey de Tiro, y dile: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "T eras el sello de la perfeccin, 
    lleno de sabidura,y de acabada hermosura. 
    13 En Edn, en el huerto de Dios, estuviste. 
    De toda piedra preciosa era tu vestidura: 
    de cornerina, topacio, jaspe, 
    crislito, berilo y nice; 
    de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro. 
    Los primores de tus tamboriles y flautas 
    fueron preparados para tien el da de tu creacin! 
    14 T, querubn grande, protector,[2] 
    yo te puse en el santo monte de Dios. 
    All estuviste, y en medio de las piedrasde fuego[3] te paseabas. 
    15 Perfecto eras en todos tus caminos 
    desde el da en que fuiste creado 
    hasta que se hall en ti maldad. 
    16 A causa de tu intenso trato comercial, 
    te llenaste de iniquidad 
    y pecaste, 
    por lo cual yo te ech del monte de Dios 
    y te arroj de entre las piedras del fuego, 
    querubn protector. 
    17 Se enalteci tu corazn 
    a causa de tu hermosura, 
    corrompiste tu sabidura 
    a causa de tu esplendor; 
    yo te arrojar por tierra, 
    y delante de los reyes 
    te pondr por espectculo. 
    18 Con tus muchas maldades 
    y con la iniquidadde tus tratos comerciales 
    profanaste tu santuario; 
    yo, pues, saqu fuego 
    de en medio de ti, el cual te consumi, 
    y te puse en ceniza sobre la tierra 
    ante los ojos de todos los que te miran. 
    19 Todos los que te conocieronde entre los pueblos 
    se quedarn atnitos por causa tuya; 
    sers objeto de espanto, 
    y para siempre dejars de ser"". 

Profeca contra Sidn

20 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 21 "Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Sidn[4] y profetiza contra ella. 22 Dirs: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "He aqu yo estoy contra ti, Sidn, 
    y en medio de ti ser glorificado. 
    Y sabrn que yo soy Jehov 
    cuando ejecute en ella juicios 
    y en ella me santifique. 
    23 Enviar a ella peste 
    y sangre en sus calles, 
    y caern muertos en medio de ella, 
    con espada contra ella por todos lados. 
    Y sabrn que yo soy Jehov. 
    24 "Nunca ms ser a la casa de Israel 
    una espina desgarradora ni un aguijnque le cause dolor 
    en medio de cuantos la rodeany la menosprecian. 
    Y sabrn que yo soy Jehov. 
25 "As ha dicho Jehov, el Seor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales est esparcida, entonces me santificar en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarn en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob. 26 Habitarn en ella seguros; edificarn casas y plantarn vias. Vivirn confiadamente, cuando yo haga juicios en todos los que los despojan en sus alrededores. Y sabrn que yo soy Jehov, su Dios"". 
						 NOTAS:

1. 28.3 Daniel: Vase Ez 14.14 nota c. 
2. 28.14 T, querubn grande, protector: otra traduccin: Te dej al cuidado de un ser alado. 
3. 28.14 En medio de las piedras de fuego: otra traduccin: entre las estrellas. 
4. 28.20-26 Sidn: Cf. Jl 3.4-8; Zac 9.1-2; Mt 11.21-22; Lc 10.13-14. Vase ndice de mapas. 

Ezequiel 29


Profecas contra Egipto

1 En el ao dcimo, en el mes dcimo, a los doce das del mes, vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra el faran, rey de Egipto, y profetiza contra l y contra todo Egipto.[1] 3 Habla y di: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Yo estoy contra ti, 
    el faran, rey de Egipto, 
    el gran dragn que yace 
    en medio de sus ros, 
    el cual dijo: Mo es el Nilo, ptab pues yo lo hice.[2] 
    4 Yo, pues, pondr garfios en tus quijadas; 
    pegar los peces de tus ros a tus escamas 
    y te sacar de en medio de tus ros, 
    y todos los peces de tus ros 
    saldrn pegados a tus escamas. 
    5 Te dejar en el desierto, 
    a ti y a todos los peces de tus ros; 
    sobre la faz del campo caers 
    y no sers recogido ni sers juntado. 
    A las fieras de la tierray a las aves del cielo 
    te he dado por comida. 
    6 "Sabrn todos los moradores de Egipto 
    que yo soy Jehov. 
    Por cuanto fuiste un bculo de caa 
    para la casa de Israel.[3] 
    7 Cuando te tomaron con la mano,te quebraste, 
    y les rompiste por entero el hombro; 
    y cuando se apoyaron en ti, te quebraste 
    y les rompiste por entero las caderas.[4] 
8 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Yo traigo contra ti espada, y exterminar de ti a hombres y a bestias, 9 y la tierra de Egipto quedar asolada y desierta. Y sabrn que yo soy Jehov, por cuanto l dijo: El Nilo es mo, yo lo hice. 10 Por tanto, he aqu yo estoy contra ti y contra tus ros. Convertir la tierra de Egipto en desolacin, en la soledad del desierto, desde Migdol hasta Sevene, hasta el lmite de Etiopa. 11 No pasar por ella pie humano, ni pie de animal pasar por ella, ni ser habitada durante cuarenta aos. 12 Convertir la tierra de Egipto en la ms desolada de todas las tierras, y sus ciudades, entre las ciudades destruidas, sern una desolacin durante cuarenta aos. Esparcir a Egipto entre las naciones y lo dispersar por los pases. 
13 "Porque as ha dicho Jehov, el Seor: Al cabo de cuarenta aos recoger a Egipto de entre los pueblos entre los cuales hubieran sido esparcidos; 14 volver a traer los cautivos de Egipto y los llevar a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y all sern un reino despreciable. 15 En comparacin con los otros reinos ser el ms humilde: nunca ms se elevar sobre las naciones, porque yo los rebajar para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones. 16 Y no ser ya ms para la casa de Israel apoyo de confianza, que les haga recordar el pecado de mirar en pos de ellos. Y sabrn que yo soy Jehov, el Seor"". 
17 Aconteci en el ao veintisiete, en el mes primero, el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 "Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo a su ejrcito prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado rapada y toda espalda desollada; y ni l ni su ejrcito recibieron paga de Tiro por el servicio que prest contra ella. 19 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: "He aqu que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; l tomar sus riquezas, recoger sus despojos y arrebatar el botn, y as habr paga para su ejrcito. 20 Por su trabajo con que sirvi contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para m", dice Jehov, el Seor. 
21 "En aquel tiempo har retoar el poder de la casa de Israel y abrir tu boca en medio de ellos. Y sabrn que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 29.1--32.32 Egipto: Cf. Is 19.1-25; Jer 46.2-26. 
2. 29.3 Yo lo hice: segn versiones antiguas. Heb. yo me hice. 
3. 29.6-7 Cf. 2 R 18.21; Is 36.6. 
4. 29.7 Y les rompiste por entero las caderas: otra posible traduccin: y los hiciste tambalearse. 

Ezequiel 30

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, profetiza y di: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Lamentad, diciendo: Ay de aquel da! 
    3 Porque cerca est el da, 
    cerca est el da de Jehov; 
    da de nublado, 
    da de castigo de las naciones ser.[1] 
    4 Vendr espada a Egipto 
    y habr miedo en Etiopa 
    cuando caigan heridos en Egipto. 
    Tomarn sus riquezas 
    y sern destruidos sus fundamentos. 
    5 Etiopa, Fut, Lud, 
    toda Arabia, Libia 
    y los hijos de los pases aliados 
    caern con ellos a filo de espada. 
    6 As ha dicho Jehov: 
    Tambin caern los que sostienena Egipto, 
    y la altivez de su podero caer; 
    desde Migdol hasta Sevene 
    caern en l a filo de espada", 
dice Jehov, el Seor. 
7 "Ser la ms desolada de todas las tierras, y sus ciudades estarn entre las ciudades destruidas. 8 Y sabrn que yo soy Jehov, cuando ponga fuego a Egipto y sean quebrantados todos sus ayudadores. 
9 "En aquel tiempo saldrn mensajeros de parte ma en naves, para espantar a Etiopa la confiada, y tendrn espanto como en el da de Egipto; porque he aqu que viene. 
10 "As ha dicho Jehov, el Seor: Destruir las riquezas de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia. 11 l, y con l su pueblo, los ms fuertes de las naciones, sern trados para destruir el pas. Desenvainarn sus espadas sobre Egipto y llenarn de muertos la tierra. 12 Secar los ros y entregar el pas en manos de malos, y a manos de extranjeros destruir la tierra y cuanto en ella hay. Yo, Jehov, he hablado. 
13 "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "Destruir tambin las imgenes 
    y destruir los dolos de Menfis; 
    y no volver a haber un soberanode la tierra de Egipto, 
    y en la tierra de Egipto pondr temor. 
    14 Asolar a Patros, pondr fuego a Zon 
    y ejecutar juicios en Tebas. 
15 "Derramar mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminar a la multitud de Tebas. 16 Pondr fuego a Egipto: Sin tendr gran dolor, Tebas ser destrozada y Menfis tendr continuas angustias. 17 Los jvenes de Avn y de Pibeset caern a filo de espada, y las mujeres irn en cautiverio. 18 En Tafnes se oscurecer el da, cuando quebrante yo all el poder de Egipto y cese en ella la soberbia de su podero; tiniebla la cubrir, y los habitantes de sus aldeas irn en cautiverio. 19 Ejecutar, pues, juicios en Egipto y sabrn que yo soy Jehov". 
20 Aconteci en el ao undcimo, en el mes primero, a los siete das del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 21 "Hijo de hombre, he quebrado el brazo del faran, rey de Egipto; y he aqu que no ha sido vendado ponindole medicinas, ni ponindole un vendaje para ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda sostener la espada. 22 Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Al faran, rey de Egipto, me enfrentar y quebrar sus brazos, el fuerte y el fracturado, y har que la espada se le caiga de la mano. 23 Esparcir a los egipcios entre las naciones y los dispersar por los pases. 24 Fortalecer los brazos del rey de Babilonia, y pondr mi espada en su mano; pero quebrar los brazos del faran, y delante de aqul gemir con gemidos de herido de muerte. 25 Fortalecer, pues, los brazos del rey de Babilonia, y los brazos del faran caern; y sabrn que yo soy Jehov, cuando yo ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y l la extienda contra la tierra de Egipto. 26 Esparcir a los egipcios entre las naciones y los dispersar por los pases. Y sabrn que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 30.2-3 Cf. Is 13.6; Jl 1.15; Sof 1.14-18; Mal 3.2; Ap 6.17. 

Ezequiel 31

1 Aconteci en el ao undcimo, en el mes tercero, el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, di al faran, rey de Egipto, y a su pueblo: 
    ""A quin te comparaste en tu grandeza? 
    3 He aqu era el asirio 
    un cedro[1] en el Lbano, 
    de hermosas ramas, 
    frondoso ramaje y gran altura: 
    su copa llegaba hasta las nubes. 
    4 Las aguas lo hicieron crecer, 
    lo encumbr el abismo; 
    sus ros corran 
    alrededor de su pie, 
    y a todos los rboles del campo 
    enviaba sus corrientes. 
    5 Por tanto, se encumbr su altura 
    sobre todos los rboles del campo 
    y se multiplicaron sus ramas, 
    y a causa de las muchas aguas 
    se extendi el ramaje 
    que haba echado. 
    6 En sus ramas hacan nido 
    todas las aves del cielo, 
    debajo de su ramaje paran 
    todas las bestias del campo 
    y a su sombra habitaban 
    muchas naciones. 
    7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza 
    con la extensin de sus ramas, 
    porque su raz estaba 
    junto a aguas abundantes. 
    8 Los cedros no lo superaron 
    en el huerto de Dios;[2] 
    los cipreses no fueron semejantesa sus ramas 
    ni los castaos fueron semejantesa su ramaje; 
    ningn rbol en el huerto de Dios 
    fue semejante a l en hermosura. 
    9 Lo hice hermoso 
    con la multitud de sus ramas, 
    y todos los rboles del Edn, 
    que estaban en el huerto de Dios, 
    tuvieron de l envidia. 
10 "Por tanto, as dijo Jehov, el Seor: Ya que por ser encumbrado en altura y haber levantado su copa entre las nubes, su corazn se elev con su altura, 11 yo lo entregar en manos del poderoso de las naciones, que de cierto lo tratar segn su maldad. Yo lo he desechado. 12 Lo destruirn extranjeros, y los poderosos de las naciones lo derribarn. Sus ramas caern sobre los montes y por todos los valles; por todos los arroyos de la tierra ser quebrado su ramaje. Todos los pueblos de la tierra se irn de su sombra, y lo abandonarn. 13 Sobre su tronco cado habitarn todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarn todas las bestias del campo, 14 para que no se exalten en su altura todos los rboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confen en su altura todos los que beben aguas; porque todos estn destinados a la muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, junto con los que descienden a la fosa. 
15 "As ha dicho Jehov, el Seor: El da que descendi al seol, hice guardar luto, y que se cubriera por l el abismo. Detuve sus ros, y las muchas aguas fueron detenidas. Por l cubr de tinieblas el Lbano, y todos los rboles del campo se desmayaron. 16 Con el estruendo de su cada hice temblar a las naciones, cuando las hice descender al seol con todos los que descienden a la sepultura. Y todos los rboles escogidos del Edn, los mejores del Lbano, todos los que beben aguas, fueron consolados en lo profundo de la tierra. 17 Tambin ellos descendieron con l al seol, con los muertos a espada, los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de las naciones. 
18 A quin te has comparado as en gloria y en grandeza entre los rboles del Edn? Pues derribado sers con los rboles del Edn en lo profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacers, con los muertos a espada. Este es el faran y todo su pueblo, dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 31.3 Era el asirio un cedro: heb.; otros traducen: Pareces un ciprs o un cedro. 
2. 31.8-9 Cf. Gn 2.8-9. 

Ezequiel 32

1 Aconteci en el ao duodcimo, en el mes duodcimo, el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, entona una lamentacin por el faran, rey de Egipto, y dile: 
    ""A leoncillo de naciones eres semejante, 
    y eres como el dragn en los mares; 
    pues secabas tus ros, 
    enturbiabas las aguas con tus pies 
    y pisoteabas sus riberas. 
3 "As ha dicho Jehov, el Seor: Yo extender sobre ti mi red con la reunin de muchos pueblos, y te harn subir con mi red. 
    4 "Te echar por tierra, 
    te echar sobre la faz del campo, 
    har que se posen sobre ti 
    todas las aves del cielo, 
    y saciar de ti 
    a todas las fieras de la tierra. 
    5 Pondr tus carnes sobre los montes 
    y llenar los valles con tus cadveres. 
    6 Regar con tu sangre la tierradonde nadas, 
    hasta los montes, 
    y los arroyos se llenarn de ti. 
    7 Cuando te haya extinguido, 
    cubrir los cielosy har oscurecer sus estrellas; 
    el sol cubrir con nublado 
    y la luz de la luna no resplandecer.[1] 
    8 Har que por ti se oscurezcan 
    todos los astros brillantes del cielo, 
    y pondr tinieblas sobre tu tierra", 
dice Jehov, el Seor. 
9 "Entristecer el corazn de muchos pueblos cuando lleve al cautiverio a los tuyos entre las naciones, por los pases que no has conocido. 10 Dejar atnitos por ti a muchos pueblos, y sus reyes tendrn horror grande a causa de ti, cuando haga resplandecer mi espada ante sus rostros; y todos temblarn a cada instante en el da de tu cada, 11 porque as ha dicho Jehov, el Seor: 
    "La espada del rey de Babiloniavendr sobre ti. 
    12 Con espadas de fuerteshar que caiga tu pueblo; 
    todos ellos sern los poderososde las naciones. 
    Destruirn la soberbia de Egipto 
    y toda su multitud ser deshecha. 
    13 Todas sus bestias destruir 
    de sobre las muchas aguas; 
    ya no las enturbiar 
    ni pie de hombre ni pezua de bestia. 
    14 Entonces har asentarse sus aguas 
    y har correr sus ros como aceite, 
    dice Jehov, el Seor. 
    15 Cuando deje asolado el pas de Egipto, 
    y el pas quede despojadode todo cuanto hay en l; 
    cuando mate a todos los que en l moran, 
    sabrn que yo soy Jehov. 
16 "Esta es la lamentacin que cantarn. Las hijas de las naciones la cantarn; entonarn la lamentacin por Egipto y por toda la multitud, dice Jehov, el Seor". 
17 Aconteci en el ao duodcimo,[2] a los quince das del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 "Hijo de hombre, entona una lamentacin por la multitud de Egipto; y despalo[3] a l y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura. 
    19 "Acaso eres ms hermoso que los otros? 
    Pues desciende y yace en la fosa con los incircuncisos!" 
20 "Entre los muertos a espada caer; 
    a la espada es entregado. 
    Traedlo a l y a todos sus pueblos! 
    21 De en medio del seol le hablarnlos fuertes de los fuertes, 
    junto con sus aliados, 
    los que descendieron y yacencon los incircuncisos muertos a espada. 
    22 "All est Asiria con toda su multitud; 
    a su alrededor estn sus sepulcros; 
    todos ellos cayeron muertos a espada. 
    23 Sus sepulcros fueron puestosa los lados de la fosa, 
    y su gente est por los alrededoresde su sepulcro; 
    todos ellos cayeron muertos a espada, 
    los que sembraron el terror en la tierrade los vivientes. 
    24 "All est Elam con toda su multitud 
    por los alrededores de su sepulcro. 
    Todos ellos cayeron muertos a espada 
    y descendieron incircuncisosa lo ms profundo de la tierra, 
    porque sembraron su terroren la tierra de los vivientes, 
    mas llevaron su ignominiacon los que descienden al sepulcro. 
    25 En medio de los muertos le pusieron lecho, 
    con toda su multitud; 
    a sus alrededores estn sus sepulcros; 
    todos ellos incircuncisos,muertos a espada, 
    porque fue puesto su espantoen la tierra de los vivientes, 
    mas llevaron su ignominiacon los que descienden al sepulcro; 
    l fue puesto en medio de los muertos. 
    26 "All estn Mesec y Tubal,con toda su multitud; 
    a sus alrededores estn sus sepulcros; 
    todos ellos incircuncisos,muertos a espada, 
    porque haban sembrado su terroren la tierra de los vivientes. 
    27 No yacern con los fuertesde los incircuncisos[4] que cayeron, 
    los que descendieron al seolcon sus armas de guerra 
    y sus espadas puestasdebajo de sus cabezas; 
    mas sus maldades[5] estarn sobre sushuesos, por cuanto fueron el terrorde los fuertes en la tierra de los vivientes. 
    28 T, pues, sers quebrantadoentre los incircuncisos 
    y yacers con los muertos a espada. 
    29 "All est Edom, con sus reyesy todos sus prncipes, 
    quienes con su podero fueron puestoscon los muertos a espada; 
    ellos yacern con los incircuncisos, 
    con los que descienden al sepulcro. 
    30 "All estn los gobernantes del norte,todos ellos, 
    y todos los sidonios, que con su terror descendieron con los muertos; 
    avergonzados de su podero, 
    yacen tambin incircuncisoscon los muertos a espada 
    y comparten su ignominiacon los que descienden al sepulcro. 
31 "A estos ver el faran, y se consolar sobre toda su multitud: al faran muerto a espada, y todo su ejrcito, dice Jehov, el Seor. 32 Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes, tambin el faran y toda su multitud yacern entre los incircuncisos, con los muertos a espada, dice Jehov, el Seor". 
						 NOTAS:

1. 32.7 Cf. Is 13.10; Am 8.9; Mt 24.29; Mc 13.24-25; Lc 21.25; Ap 6.12-13; 8.12. 
2. 32.17 Duodcimo: trmino incluido, segn Ez 32.1. Esta palabra no aparece en el texto hebreo. La versin griega (LXX) dice del primer mes. 
3. 32.18 Y despalo: heb.; otros traducen: Sus jefes. 
4. 32.27 De los incircuncisos: heb.; segn versiones antiguas: del pasado. 
5. 32.27 Sus maldades: heb.; otros traducen: sus escudos.

Ezequiel 33


4. LA RESTAURACIN DE ISRAEL (33.1--39.29)



El deber del atalaya



(Ez 3.16-21)

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: "Cuando traiga yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tome a un hombre de su territorio y lo ponga por centinela,[1] 3 y l vea venir la espada sobre la tierra, y toque la trompeta y avise al pueblo, 4 cualquiera que oiga el sonido de la trompeta y no se prepare, y viniendo la espada lo hiera, su sangre ser sobre su cabeza. 5 El sonido de la trompeta oy, pero no se prepar: su sangre ser sobre l; pero el que se prepare, salvar su vida. 6 Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no se prepara, y viniendo la espada, hiere a alguno de ellos, este fue tomado por causa de su pecado, pero demandar su sangre de mano del centinela. 
7 "A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por centinela[2] de la casa de Israel: t oirs la palabra de mi boca y los amonestars de mi parte. 8 Cuando yo diga al impo: Impo, de cierto morirs!, si t no hablas para que se guarde el impo de su camino, el impo morir por su pecado, pero yo demandar su sangre de tu mano. 9 Pero si t avisas al impo de su camino para que se aparte de l, y l no se aparta de su camino, l morir por su pecado, pero t libraste tu vida"". 

El camino de Dios es justo



(Ez 18.21-32)

10 "T, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: "Vosotros habis hablado as, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados estn sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos: cmo, pues, viviremos? 11 Diles: Vivo yo, dice Jehov, el Seor, que no quiero la muerte del impo, sino que se vuelva el impo de su camino y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos! Por qu habis de morir, casa de Israel?[3] 12 Y t, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librar el da que se rebele; y la impiedad del impo no le ser estorbo el da que se vuelva de su impiedad. El justo no podr vivir por su justicia el da que peque. 13 Cuando yo diga al justo: De cierto vivirs!, pero l, confiado en su justicia, acte con iniquidad, ninguna de sus justicias ser recordada, sino que morir por la iniquidad cometida. 14 Y cuando yo diga al impo: De cierto morirs!, si l se convierte de su pecado y acta conforme al derecho y la justicia, 15 si el impo restituye la prenda robada, devuelve lo que haya robado y camina en los estatutos de la vida, sin cometer iniquidad, vivir ciertamente y no morir. 16 No se le recordar ninguno de los pecados que haba cometido; actu conforme al derecho y la justicia, y vivir ciertamente. 
17 "Luego dirn los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Seor! El camino de ellos es el que no es recto![4] 18 Cuando el justo se aparte de su justicia y cometa iniquidad, morir por ello. 19 Y cuando el impo se aparte de su impiedad y acte conforme al derecho y la justicia, vivir por ello. 20 Pero vosotros habis dicho: No es recto el camino del Seor. Yo os juzgar, casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos"".[5] 

Noticias de la cada de Jerusaln

21 Aconteci en el ao duodcimo de nuestro cautiverio, en el mes dcimo, a los cinco das del mes, que vino a m un fugitivo de Jerusaln, diciendo: "La ciudad ha sido conquistada!" 22 Y la mano de Jehov haba sido sobre m la tarde antes de llegar el fugitivo, y haba abierto mi boca, hasta que vino a m por la maana; y abri mi boca, y ya no estuve callado por ms tiempo.[6] 
23 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 24 "Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra de Israel, hablan diciendo: "Abraham era uno, y posey la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra en posesin". 25 Por tanto, diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: Comis con sangre, a vuestros dolos alzis vuestros ojos y derramis sangre, y poseeris vosotros la tierra? 26 Estis sobre vuestras espadas, hacis abominacin y contaminis cada cual a la mujer de su prjimo, y habris de poseer vosotros la tierra?" 27 Les dirs: "As ha dicho Jehov, el Seor: Vivo yo, que los que estn en aquellos lugares asolados caern a espada, y al que est sobre la faz del campo entregar a las fieras para que lo devoren; y los que estn en las fortalezas y en las cuevas, de peste morirn. 28 Convertir la tierra en soledad y desolacin, y cesar la soberbia de su podero; y los montes de Israel sern asolados hasta que no haya quien pase. 29 Y sabrn que yo soy Jehov, cuando convierta la tierra en soledad y desolacin, por todas las abominaciones que han hecho". 
30 "En cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: "Venid ahora, y od qu palabra viene de Jehov!" 31 Y vienen a ti como viene el pueblo, y estn delante de ti como pueblo mo. Oyen tus palabras, pero no las ponen por obra, antes hacen halagos con sus bocas y el corazn de ellos anda en pos de su avaricia. 32 Y t eres para ellos como un cantor de amores, de hermosa voz y que canta bien. Ellos oyen tus palabras, pero no las ponen por obra. 33 Sin embargo, cuando eso llegue (y ya est llegando), sabrn que en medio de ellos hubo un profeta".[7] 
						 NOTAS:

1. 33.2 Cf. Is 21.6,11; Jer 6.17; Os 9.8. 
2. 33.7 Te he puesto por centinela...: Vase Ez 3.16-21 n. 
3. 33.11 Cf. Ez 18.23,32; 2 P 3.9. 
4. 33.17 Este v. vuelve a reivindicar la justicia del Seor, insistiendo una vez ms en la responsabilidad individual: cada uno es responsable de su propia conducta y recibir una justa recompensa por sus buenas o malas acciones. Vase Ez 18.1-32 n. 
5. 33.20 Job 34.11; Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 18.30; Mt 16.27; Ro 2.6. 
6. 33.21-22 Cf. 2 R 25.3-10; Jer 39.2-8; 52.4-14. La recepcin de esta noticia va a marcar un cambio decisivo en la actividad proftica de Ezequiel. Vase Ez 4.1-3 n.; 34.11-31 n. 
7. 33.33 Cf. Dt 18.21-22; Jer 28.9. 

Ezequiel 34


Profeca contra los pastores de Israel 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: "As ha dicho Jehov, el Seor: Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a s mismos! Acaso los pastores no apacientan a los rebaos? 3 Os alimentis con la leche de las ovejas, os vests con su lana y degollis a la engordada, pero no las apacentis. 4 No fortalecisteis a las dbiles ni curasteis a la enferma; no vendasteis la perniquebrada ni volvisteis al redil a la descarriada ni buscasteis a la perdida, sino que os habis enseoreado de ellas con dureza y con violencia. 5 Andan errantes por falta de pastor[2] y son presa de todas las fieras del campo. Se han dispersado! 6 Han andado perdidas mis ovejas por todos los montes y en todo collado alto. Por toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas y no hubo quien las buscara ni quien preguntara por ellas. 
7 "Por tanto, pastores, od palabra de Jehov: 8 Vivo yo, ha dicho Jehov, el Seor, que por cuanto mi rebao fue expuesto al robo, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron a mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a s mismos y no apacentaron a mis ovejas; 9 por eso, pastores, od palabra de Jehov. 10 As ha dicho Jehov, el Seor: Yo estoy contra los pastores y demandar mis ovejas de su mano! Har que dejen de apacentar mis ovejas, y ya no se apacentarn ms los pastores a s mismos, pues yo librar a mis ovejas de sus bocas y no les sern ms por comida. 
11 [3] "Porque as ha dicho Jehov, el Seor: Yo, yo mismo, ir a buscar a mis ovejas, y las reconocer. 12 Como reconoce su rebao el pastor el da que est en medio de sus ovejas esparcidas, as reconocer yo a mis ovejas y las librar de todos los lugares en que fueron esparcidas el da del nublado y de la oscuridad. 13 Yo las sacar de los pueblos y las juntar de los pases; las traer a su propio pas y las apacentar en los montes de Israel, por las riberas y en todos los lugares habitados del pas. 14 En buenos pastos las apacentar y en los altos montes de Israel estar su pastizal; all dormirn en buen redil y con pastos suculentos sern apacentadas sobre los montes de Israel. 15 Yo apacentar mis ovejas y les dar aprisco,[4] dice Jehov, el Seor. 16 Yo buscar a la perdida[5] y har volver al redil a la descarriada, vendar la perniquebrada y fortalecer a la dbil; pero a la engordada y a la fuerte destruir:[6] las apacentar con justicia.[7] 
17 "En cuanto a vosotras, ovejas mas, as ha dicho Jehov, el Seor: Yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabros.[8] 18 No os basta con comer los buenos pastos, sino que tambin pisoteis lo que de vuestros pastos queda, y cuando bebis las aguas claras enturbiis el resto con vuestros pies? 19 Y as mis ovejas han de comer lo que vosotros habis pisoteado y han de beber lo que con vuestros pies habis enturbiado. 
20 "Por tanto, as les dice Jehov, el Seor: Yo, yo mismo, juzgar entre la oveja engordada y la oveja flaca, 21 por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas las dbiles, hasta que las echasteis y las dispersasteis. 22 Yo salvar a mis ovejas y nunca ms sern objeto de rapia; y juzgar entre oveja y oveja. 23 Yo levantar sobre ellas a un pastor que las apaciente: mi siervo David. l las apacentar, pues ser su pastor.[9] 24 Yo, Jehov, ser el Dios de ellos, y mi siervo David, en medio de ellos, ser su gobernante.[10] Yo, Jehov, he hablado. 
25 "Establecer con ellos un pacto de paz, y quitar de la tierra las fieras; habitarn en el desierto con seguridad y dormirn en los bosques. 26 Y dar bendicin a ellos y a los alrededores de mi collado, y har descender la lluvia en su tiempo: lluvias de bendicin sern. 27 El rbol del campo dar su fruto y la tierra dar su fruto. Estarn en su tierra con seguridad, y sabrn que yo soy Jehov, cuando rompa las coyundas de su yugo y los libre de mano de los que se sirven de ellos. 28 No sern ms por presa de las naciones ni las fieras del pas las devorarn, sino que habitarn con seguridad y no habr quien las espante. 29 Preparar para ellos un planto de renombre,[11] y nunca ms sern consumidos por el hambre en el pas ni nunca ms sern afrentados por las naciones. 30 Y sabrn que yo, Jehov, su Dios, estoy con ellos, y que ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehov, el Seor. 31 Y vosotras, ovejas mas, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 34.1-31 En este pasaje, que retoma y ampla el texto de Jer 23.1-6, se combinan varios temas. En la primera parte (v. 1-16), el Seor declara que despojar de sus cargos a los malos pastores y que l mismo apacentar su rebao. En la segunda parte (v. 17-22), la acusacin se dirige contra la oveja engordada, que oprime y hace violencia a las ms dbiles. Luego, el Seor anuncia que un nuevo David ser el pastor del nico rebao (v. 23-24), y concluye con la promesa de un nuevo pacto (v. 25) y de abundantes bendiciones en una era de prosperidad y paz (v. 26-31). 
2. 34.5 Nm 27.16-17; 2 Cr 18.16; Jer 50.6-7; Zac 10.2; Mt 9.36; Mc 6.34. 
3. 34.11-31 Despus de la cada de Jerusaln, la predicacin de Ezequiel cambia completamente de tono. En el centro de su mensaje ya no est el anuncio del castigo sino la promesa de la salvacin. Esta promesa, repetida una y otra vez en los caps. siguientes, hizo renacer la esperanza en el nimo de los deportados y los ayud a vencer el pesimismo y la desconfianza que se haban apoderado de ellos (cf. Ez 33.10; 37.11). Vase tambin Ez 36.25-27 n. 
4. 34.13-15 Sal 23. 
5. 34.16 Cf. Lc 15.4-7. 
6. 34.16 pero... destruir: heb.; segn versiones antiguas: y... cuidar. 
7. 34.11-16 Is 40.11. 
8. 34.17 Cf. Mt 25.31-34. 
9. 34.23 Cf. Jn 10; Ap 7.17. 
10. 34.24 Ez 37.24-25. 
11. 34.29 De renombre: heb.; segn versiones antiguas: frtiles. 

Ezequiel 35


Profeca contra el monte Seir 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte Seir y profetiza contra l, 3 diciendo: "As ha dicho Jehov, el Seor: 
    "He aqu, yo estoy contra ti, monte Seir; 
    extender mi mano contra ti 
    y te convertir en un desierto desolado. 
    4 Tus ciudades asolar, 
    quedars desolado 
    y sabrs que yo soy Jehov. 
5 "Por cuanto tuviste enemistad perpetua y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su afliccin, en el tiempo en que su maldad fue consumada, 6 por eso, vivo yo, dice Jehov, el Seor, que a sangre te destinar y sangre te perseguir. Porque no aborreciste la sangre,[2] sangre te perseguir. 7 Convertir el monte Seir en desierto desolado, y eliminar de l al que salga y al que entre. 8 Llenar sus montes con sus muertos; en tus collados, en tus valles y en todos tus arroyos caern los muertos a espada. 9 Yo te pondr en perpetua desolacin, y tus ciudades nunca ms se restaurarn. Y sabris que yo soy Jehov. 
10 "Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras sern mas, y tomar posesin de ellas, estando all Jehov; 11 por eso, vivo yo, dice Jehov, el Seor, que yo har conforme a tu ira y conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus enemistades con ellos; y ser conocido en ellos cuando te juzgue. 12 Y sabrs que yo, Jehov, he odo todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos son, nos han sido dados para que los devoremos! 13 Y os engrandecisteis contra m con vuestra boca, y multiplicasteis contra m vuestras palabras. Yo lo o! 14 As ha dicho Jehov, el Seor: Para que toda la tierra se regocije, yo te convertir en una desolacin. 15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue asolada, as har contigo: asolado ser el monte Seir, y todo Edom, todo l! Y sabrn que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 35.1-15 La restauracin de Israel ir acompaada de la devastacin del pas de Edom, ya que los edomitas se aprovecharon del desastre de Jud (cf. v. 5) para aduearse de una parte de su territorio. Cf. Is 34.5-17; 63.1-6; Jer 49.7-22; Ez 25.12-14; Am 1.11-12; Abd 1-14; Mal 1.2-5; vase ndice de mapas. 
2. 35.6 Porque no aborreciste la sangre: heb.; segn la versin griega (LXX): eres culpable. 

Ezequiel 36


Restauracin futura de Israel

1 "T, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel,[1] y di: "Montes de Israel, od palabra de Jehov! 2 As ha dicho Jehov, el Seor: Por cuanto el enemigo dijo de vosotros: Ea! tambin las alturas eternas nos han sido dadas por heredad; 3 profetiza, por tanto, y di que as ha dicho Jehov, el Seor: Por cuanto os asolaron y os asediaron de todas partes para que fuerais heredad de las otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de lenguaraces y ser calumniados por los pueblos, 4 por eso, montes de Israel, od palabra de Jehov, el Seor: As ha dicho Jehov, el Seor, a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que fueron convertidas en botn y en objeto de burla para las otras naciones de su alrededor; 5 por eso, as ha dicho Jehov, el Seor: He hablado de cierto en el fuego de mi celo contra las dems naciones y contra Edom, las cuales, con mucho regocijo y enconamiento del nimo, se disputaron mi tierra por heredad, para que los expulsados de ella fueran presa suya. 6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles que as ha dicho Jehov, el Seor: He aqu, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habis cargado con la calumnia de las naciones. 7 Por lo cual, as ha dicho Jehov, el Seor: Yo he alzado mi mano, he jurado que las naciones que estn a vuestro alrededor han de cargar con su desprecio. 
8 "Pero vosotros, montes de Israel, daris vuestras ramas y llevaris vuestro fruto para mi pueblo Israel, porque estn a punto de llegar. 9 Porque he aqu que yo estoy por vosotros, a vosotros me volver y seris labrados y sembrados. 10 Yo har que se multipliquen los hombres sobre vosotros, a toda la casa de Israel, a toda ella. Las ciudades sern habitadas y edificadas las ruinas. 11 Multiplicar sobre vosotros hombres y ganado: sern multiplicados y crecern. Os har habitar como solais hacerlo antiguamente, y os har mayor bien que en vuestros comienzos. Y sabris que yo soy Jehov. 12 Y har andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Tomarn posesin de ti, t les sers por heredad y nunca ms les matars a sus hijos. 13 As ha dicho Jehov, el Seor: Por cuanto dicen de vosotros: Devoradora de hombres y matadora de los hijos de tu nacin has sido; 14 por eso, no devorars ms a los hombres ni volvers nunca a matar a los hijos de tu nacin, dice Jehov, el Seor. 15 Y nunca ms te har oir ultraje de las naciones, ni cargars ms con la afrenta de los pueblos, ni hars ms morir a los hijos de tu nacin, dice Jehov, el Seor"". 
16 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 17 "Hijo de hombre, mientras la casa de Israel habitaba en su tierra, la contamin con su mala conducta y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su conducta delante de m. 18 Y derram mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra, porque con sus dolos la contaminaron. 19 Los esparc por las naciones y fueron dispersados por los pases; conforme a su conducta y conforme a sus obras los juzgu. 20 Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, dicindose de ellos: "Estos son pueblo de Jehov, y de la tierra de l han salido". 21 Pero he sentido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron.[2] 
22 "Por tanto, di a la casa de Israel: "As ha dicho Jehov, el Seor: No lo hago por vosotros,[3] casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habis llegado.[4] 23 Santificar mi gran nombre, profanado entre las naciones,[5] el cual profanasteis vosotros en medio de ellas. Y sabrn las naciones que yo soy Jehov, dice Jehov, el Seor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. 24 Y yo os tomar de las naciones, os recoger de todos los pases y os traer a vuestro pas. 25 Esparcir sobre vosotros agua limpia[6] y seris purificados de todas vuestras impurezas, y de todos vuestros dolos os limpiar. 26 Os dar un corazn nuevo y pondr un espritu nuevo dentro de vosotros. Quitar de vosotros el corazn de piedra y os dar un corazn de carne.[7] 27 Pondr dentro de vosotros mi espritu, y har que andis en mis estatutos y que guardis mis preceptos y los pongis por obra.[8] 28 Habitaris en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros seris mi pueblo y yo ser vuestro Dios.[9] 29 Yo os guardar de todas vuestras impurezas. Llamar al trigo y lo multiplicar, y no os expondr ms al hambre. 30 Multiplicar asimismo el fruto de los rboles y el fruto de los campos, para que nunca ms recibis oprobio de hambre entre las naciones. 31 Os acordaris de vuestra mala conducta y de vuestras obras que no fueron buenas, y os avergonzaris de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 No lo hago por vosotros, dice Jehov, el Seor, sabedlo bien. Avergonzaos y cubros de deshonra por vuestras iniquidades, casa de Israel! 
33 "As ha dicho Jehov, el Seor: El da que os purifique de todas vuestras iniquidades, har tambin que sean habitadas las ciudades, y las ruinas sern reedificadas. 34 La tierra asolada ser labrada, despus de haber permanecido asolada ante los ojos de todos los que pasaban. 35 Y dirn: [10] Esta tierra desolada se ha convertido en un huerto de Edn, b36.35/b iHuerto de Edn:/i Gn 2.8; cf. Is 51.3. y estas ciudades arruinadas, desoladas y destruidas, estn fortificadas y habitadas. 36 Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrn que yo reedifiqu lo que estaba derribado y plant lo que estaba desolado; yo, Jehov, he hablado, y lo har. 
37 "As ha dicho Jehov, el Seor: An me suplicar la casa de Israel, para que les haga esto: multiplicar los hombres como se multiplican los rebaos. 38 Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusaln en sus fiestas solemnes, as las ciudades arruinadas sern llenas de rebaos de seres humanos. Y sabrn que yo soy Jehov"". 
						 NOTAS:

1. 36.1 El profeta se dirige a los montes de Israel como ya lo haba hecho antes (Ez 6.1), pero esta vez para anunciarles la salvacin. Vase Ez 34.11-31 n. 
2. 36.20-21 Si la dispersin de los israelitas se prolongara indefinidamente, el nombre del Seor seguira siendo profanado entre las naciones y estas no tendran ningn motivo para reconocer el poder del Dios de Israel y respetar su autoridad. De ah el celo del Seor por reivindicar entre las naciones el honor de su nombre. 
3. 36.22 No lo hago por vosotros: Ezequiel no ha cesado de insistir en la responsabilidad personal (vase Ez 18.1-32 n.), pero con no menos fuerza pone tambin de relieve la iniciativa de Dios. Sin esperar a que su pueblo se convierta totalmente, el Seor lo reunir y le dar un corazn nuevo y... un espritu nuevo (v. 26), para que se vuelva a l y cumpla su voluntad, no forzada sino espontneamente. Cf. Jer 31.34. 
4. 36.22 La derrota sufrida por los israelitas a causa de sus pecados dio motivo a los paganos para pensar que el Dios de Israel era incapaz de impedir que su pueblo fuera humillado y llevado al exilio. Por eso, el Seor va a borrar la afrenta que le han hecho, mostrando a la vista de todos, por medio de los actos que est a punto de realizar para la liberacin de Israel, que l est presente en todo lo que acontece, tanto para el juicio como para la salvacin. Vase Ez 20.41 n. 
5. 36.23 Santificar mi gran nombre, profanado entre las naciones: es decir, el Seor har que su nombre sea reconocido como santo. Cf. Mt 6.9. 
6. 36.25 En un pas como Palestina, donde la sequa era una de las ms terribles plagas (cf. 1 R 17.1; 18.5; Jl 1.9-12,17-20), el agua lleg a ser uno de los smbolos por excelencia de la vida (cf. Ez 47.1-12). El agua era tambin instrumento de purificacin, como lo atestiguan las numerosas aspersiones y abluciones que se practicaban en el culto (cf. Lv 14.8-9; 15.1-18; Mc 7.3-4). Sin embargo, la purificacin y la renovacin anunciadas aqu por Ezequiel superarn en eficacia a todos los ritos antiguos. 
7. 36.26 Cf. Sal 51.10; Is 44.3; Ez 18.31. 
8. 36.25-27 Ezequiel haba repetido incansablemente que el pueblo de Israel se haba vuelto impuro a causa de sus pecados e idolatras. Ahora anuncia un tiempo en que el Seor va a intervenir para transformar interiormente a su pueblo y limpiarlo de todas sus impurezas. La idea de la total transformacin interior se expresa con la imagen del corazn y del espritu nuevos, mientras que el simbolismo del agua limpia pone de relieve la profundidad y eficacia de esa accin purificadora. Vase Ez 2.2 nota c, y cf. Jer 31.31-33; Ro 8.5-6; Gl 5.22-25; 1 Jn 3.24. 
9. 36.26-28 Ez 11.19-20. 
10. 36.35 Huerto de Edn: Gn 2.8; cf. Is 51.3. 

Ezequiel 37


El valle de los huesos secos 

1 [1] La mano de Jehov vino sobre m,[2] me llev en el espritu de Jehov y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.[3] 2 Me hizo pasar cerca de ellos, a su alrededor, y vi que eran muchsimos sobre la faz del campo y, por cierto, secos en gran manera. 3 Y me dijo: 
--Hijo de hombre, vivirn estos huesos? 
Yo le respond: 
--Seor, Jehov, t lo sabes. 
4 Me dijo entonces: 
--Profetiza sobre estos huesos, y diles: "Huesos secos, od palabra de Jehov! 5 As ha dicho Jehov, el Seor, a estos huesos: Yo hago entrar espritu en vosotros, y viviris.[4] 6 Pondr tendones en vosotros, har que la carne suba sobre vosotros, os cubrir de piel y pondr en vosotros espritu, y viviris. Y sabris que yo soy Jehov". 
7 Profetic, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba se oy un estruendo, hubo un temblor y los huesos se juntaron, cada hueso con su hueso! 8 Yo mir, y los tendones sobre ellos, y subi la carne y quedaron cubiertos por la piel; pero no haba en ellos espritu. 9 Me dijo: "Profetiza al espritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espritu que as ha dicho Jehov, el Seor: "Espritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, y vivirn!"" 10 Profetic como me haba mandado, y entr espritu en ellos, y vivieron y se pusieron en pie.[5] Era un ejrcito grande en extremo! 
11 Luego me dijo: "Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel.[6] Ellos dicen: "Nuestros huesos se secaron y pereci nuestra esperanza. Estamos totalmente destruidos!" 12 Por tanto, profetiza, y diles que as ha dicho Jehov, el Seor: Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mo; os har subir de vuestras sepulturas y os traer a la tierra de Israel. 13 Y sabris que yo soy Jehov, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mo. 14 Pondr mi espritu en vosotros y viviris, y os establecer en vuestra tierra. Y sabris que yo, Jehov, lo dije y lo hice, dice Jehov". 

La reunin de Jud e Israel 

15 [7] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 16 "Hijo de hombre, toma ahora un leo y escribe en l: "Para Jud y para sus compaeros los hijos de Israel". Toma despus otro leo y escribe en l: "Para Jos, leo de Efran,[8] y para sus compaeros la casa toda de Israel". 17 Jntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y sern uno solo en tu mano. 18 Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: "No nos ensears qu te propones con eso?", 19 diles: "As ha dicho Jehov, el Seor: Yo tomo el leo de Jos que est en la mano de Efran, y a las tribus de Israel sus compaeros, y los pondr con el leo de Jud; har de ellos un solo leo, y sern uno en mi mano".[9] 20 Y los leos sobre los que escribas, estarn en tu mano delante de sus ojos, 21 y les dirs: "As ha dicho Jehov, el Seor: Yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron; los recoger de todas partes y los traer a su tierra. 22 Har de ellos una sola nacin en la tierra, en los montes de Israel, y un mismo rey ser el rey de todos ellos. Nunca ms estarn divididos en dos reinos. 23 No se contaminarn ya ms con sus dolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones. Los salvar de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los purificar. Ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios. 
24 "Mi siervo David ser rey sobre ellos, y todos ellos tendrn un solo pastor;[10] andarn en mis preceptos, y guardarn mis estatutos y los pondrn por obra. 25 Habitarn en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres. En ella habitarn ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David los gobernar para siempre. 26 Har con ellos un pacto de paz; un pacto perpetuo ser con ellos. Yo los establecer y los multiplicar, y pondr mi santuario entre ellos para siempre. 27 Estar en medio de ellos mi tabernculo; yo ser el Dios de ellos, y ellos sern mi pueblo.[11] 28 Y sabrn las naciones que yo, Jehov, santifico a Israel, pues mi santuario[12] estar en medio de ellos para siempre"". 
						 NOTAS:

1. 37.1-14 Esta gran visin, sin duda la ms clebre de Ezequiel, es la respuesta del Seor al desaliento y a la desesperanza de los israelitas en el exilio (cf. Ez 33.10). Fuera de la Tierra prometida, los exiliados son como un montn de huesos resecos (cf. v. 11). Pero el Seor har revivir a su pueblo con la eficacia de la palabra proftica (v. 4) y con la fuerza vivificante de su espritu (v. 5). El relato se divide en dos partes: en la primera, el profeta describe la visin (v. 1-10); en la segunda explica su significado (v. 11-14). 
2. 37.1 La mano de Jehov vino sobre m: Vase Ez 1.1-3 nota f. 
3. 37.1 Un valle que estaba lleno de huesos: El texto no sugiere la idea de un cementerio, sino ms bien la de un campo de batalla, sobre el que haban quedado tendidos los cadveres de los cados en el combate. 
4. 37.5 La palabra hebrea traducida por espritu tambin puede significar, segn los contextos, viento o aliento de vida. Aqu se refiere al principio vital que procede de Dios y penetra en los cuerpos inanimados para darles vida (cf. Gn 2.7; Job 34.14-15; Sal 104.29-30). Vase tambin Ez 2.2 nota c. 
5. 37.10 Cf. Ap 11.11. 
6. 37.11 Todos estos huesos son la casa de Israel: Ntese la importancia de esta frase para comprender el significado exacto de la visin proftica. Ezequiel compara a los desterrados de Israel con un montn de huesos humanos tendidos en campo abierto, y presenta la liberacin de los exiliados como un retorno a la vida. La referencia expresa a la casa de Israel indica claramente que l no habla de la resurreccin de los muertos al fin de los tiempos, sino que est describiendo simblicamente la restauracin de Israel y su retorno a la Tierra prometida despus del exilio (cf. v. 14: Os establecer en vuestra tierra). Acerca de la resurreccin personal en el AT, vase Dn 12.2 nota f. 
7. 37.15-28 Esta accin simblica de Ezequiel recuerda otras anteriores, pero el simbolismo tiene aqu un significado positivo: los dos antiguos reinos de Israel y de Jud van a ser reunificados (cf. v. 22) y tendrn a David como nico rey y pastor (cf. v. 24). 
8. 37.16 Jos, leo de Efran (cf. Gn 41.50-52; 48.13-14), era el antepasado de la principal entre las tribus que formaban el reino del Norte (cf. Sal 80.1-2). 
9. 37.19 Aqu se comienza a explicar el simbolismo de las palabras escritas en el leo (cf. v. 16). 
10. 37.24 Todos ellos tendrn un solo rey y un solo pastor, como en tiempos de David. Cf. Ez 34.24. 
11. 37.27 Cf. 2 Co 6.16; Ap 21.3. 
12. 37.26-28 Mi santurario: Ezequiel se refiere al nuevo templo que estar en el centro mismo del pas (cf. caps. 40--44). 

Ezequiel 38


Profeca contra Gog 

1 [1] Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 "Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog,[2] en tierra de Magog, prncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra l 3 diciendo: "As ha dicho Jehov, el Seor: Yo estoy contra ti, Gog, prncipe soberano de Mesec y Tubal. 4 Te quebrantar, pondr garfios en tus quijadas y te sacar a ti junto con todo tu ejrcito: caballos y jinetes, completamente equipados, una gran multitud con paveses y escudos, armados todos ellos con espadas. 5 Persia, Cus y Fut[3] con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; 6 Gomer[4] con todas sus tropas; la casa de Togarma,[5] de los confines del norte, con todas sus tropas. Muchos pueblos estarn contigo. 
7 "Preprate y est alerta, t y toda tu multitud que se ha reunido contigo, y s t su comandante. 8 De aqu a muchos das sers visitado; al cabo de los aos vendrs al pas salvado de la espada, contra gentes recogidas de entre muchos pueblos en los montes de Israel, que siempre fueron una desolacin. Fueron sacadas de entre las naciones y todas ellas vivirn confiadamente. 9 Subirs t y vendrs como una tempestad; como un nublado que cubra la tierra sers t con todas tus tropas, y muchos pueblos contigo. 
10 "As ha dicho Jehov, el Seor: En aquel da subirn pensamientos a tu corazn y concebirs un plan perverso. 11 Dirs: Subir contra un pas indefenso, ir contra gentes tranquilas que habitan confiadamente. Todas ellas habitan sin murallas, y sin cerrojos ni puertas. 12 Subirs para arrebatar despojos, para tomar botn, para poner tus manos sobre las ruinas ahora habitadas y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que habita en la parte central del pas.[6] 13 Sab[7] y Dedn,[8] los mercaderes de Tarsis[9] y todos sus prncipes te dirn: Has venido a arrebatar despojos? Has reunido tu multitud para tomar botn, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para arrebatar grandes despojos? ". 
14 "Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog que as ha dicho Jehov, el Seor: "En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, no lo sabrs t?[10] 15 Vendrs de tu lugar, de las regiones del norte, t y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, una gran multitud y un poderoso ejrcito; 16 y subirs contra mi pueblo Israel como un nublado que cubra la tierra. As ser al cabo de los das: yo te traer sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando sea santificado en ti, Gog, delante de sus ojos.[11] 
17 "As ha dicho Jehov, el Seor: No eres t aquel de quien habl yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te haba de traer sobre ellos? 18 En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dice Jehov, el Seor, subir mi ira y mi enojo. 19 Porque en mi celo, en el fuego de mi ira, he dicho que en aquel tiempo habr gran temblor sobre la tierra de Israel, 20 que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, toda serpiente que se arrastra sobre la tierra y todos los hombres que estn sobre la faz de la tierra, temblarn ante mi presencia. Se desmoronarn los montes, los vallados caern y todo muro se vendr a tierra. 21 En todos mis montes llamar contra l a la espada, dice Jehov, el Seor; la espada de cada cual estar contra su hermano. 22 Yo litigar contra l con peste y con sangre; y har llover sobre l, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que estn con l, una lluvia impetuosa y piedras de granizo, fuego y azufre. 23 Entonces ser engrandecido y santificado, y ser conocido ante los ojos de muchas naciones. Y sabrn que yo soy Jehov". 
						 NOTAS:

1. 38.1--39.29 Ya el profeta Jeremas se haba referido largamente a un enemigo que vena del norte (cf. Jer 2--4). Aqu se retoma esta idea, pero ya no se trata de una invasin enviada a Israel como castigo por sus pecados, sino que el mismo Jehov interviene para destruir a los agresores de su pueblo y dar as pleno y definitivo cumplimiento a sus promesas de salvacin (cf. Ez 34.11--37.28). La idea de una ltima acometida de las fuerzas del mal contra el pueblo de Dios es tpicamente apocalptica y se vuelve a encontrar en Ap 16.16; 19.17-18; 20.7-9. 
2. 38.2 Gog: Con este nombre se designa a un personaje misterioso, que personifica y conduce a todas las fuerzas hostiles a Dios y a su pueblo. En la lista de naciones de Gn 10, Magog, Mesec y Tubal se mencionan entre los hijos de Jafet (Gn 10.2; cf. 1 Cr 1.5 y tambin Ap 20.8). 
3. 38.5 Persia, Cus y Fut: es decir, Persia, Etiopa y Libia. Cf. Gn 10.6; Jer 46.9; vase ndice de mapas. 
4. 38.6 Gomer: El pas de los cimerios, al sur y al este del Mar Negro. 
5. 38.6 La casa de Togarma: Cf. Gn 10.3. 
6. 38.12 Para Ezequiel (cf. 5.5) y para los israelitas en general, Jerusaln y Palestina se encuentran en el centro (lit. en el ombligo) del mundo, aunque aqu se traduce en la parte central del pas (cf. Is 2.2-4; Miq 4.1-3). Vase tambin Jue 9.37 n. 
7. 38.13 Sab: Cf. Ez 27.22. 
8. 38.13 Dedn: Cf. Ez 27.20. 
9. 38.13 Tarsis: Vanse Sal 72.10 n.; Jon 1.3 nota e. 
10. 38.14 No lo sabrs t?: heb.; segn la versin griega (LXX): Te pondrs en marcha. 
11. 38.16 Cuando sea santificado... delante de sus ojos: Vase Ez 20.41 n. 

Ezequiel 39

1 "T pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: "As ha dicho Jehov, el Seor: He aqu yo estoy contra ti, Gog, prncipe soberano de Mesec y Tubal.[1] 2 Te quebrantar, te conducir, te har subir desde las partes del norte y te traer sobre los montes de Israel. 3 Te quitar el arco de tu mano izquierda y har caer tus flechas de tu mano derecha. 4 Sobre los montes de Israel caers t junto con todas tus tropas y los pueblos que fueron contigo. A las aves de rapia de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. 5 Sobre la faz del campo caers, porque yo lo he dicho, dice Jehov, el Seor. 6 Y enviar fuego sobre Magog[2] y sobre los que habitan seguros en las costas. Y sabrn que yo soy Jehov.[3] 
7 "Har notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel y nunca ms dejar profanar mi santo nombre; y sabrn las naciones que yo soy Jehov, el Santo en Israel. 8 He aqu que viene, y se cumplir, dice Jehov, el Seor: ese es el da del cual he hablado. 
9 "Los habitantes de las ciudades de Israel saldrn y encendern fuego para quemar armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas. Harn fuego con ellos durante siete aos. 10 No traern lea del campo ni la cortarn de los bosques, sino que quemarn las armas en el fuego. Despojarn a sus despojadores y robarn a los que les robaron, dice Jehov el Seor. 
11 "En aquel tiempo yo dar a Gog por sepultura un lugar en Israel, el valle de los que pasan[4] al oriente del mar. Y obstruir el paso a los transentes, pues all enterrarn a Gog y a toda su multitud; y lo llamarn el Valle de Hamn-gog. 12 Y la casa de Israel los estar enterrando durante siete meses, para purificar el pas.[5] 13 Los enterrar todo el pueblo del pas, y ser para ellos clebre el da en que yo sea glorificado, dice Jehov, el Seor. 14 Tomarn hombres a jornal que viajen por el pas en busca de los que queden sobre la faz de la tierra, para enterrarlos, a fin de purificarla. Al cabo de siete meses harn la inspeccin. 15 Pasarn los que vayan por el pas, y el que vea los huesos de algn hombre pondr junto a ellos una seal, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamn-gog. 16 Y tambin el nombre de la ciudad ser Hamona; y purificarn el pas. 
17 "T, hijo de hombre, as ha dicho Jehov, el Seor: Di a las aves de toda especie y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reunos de todas partes junto a mi vctima que sacrifico para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel; comeris carne y beberis sangre. 18 Comeris carne de fuertes y beberis sangre de soberanos de la tierra: carneros, corderos, machos cabros, bueyes y toros, engordados todos ellos en Basn![6] 19 Comeris grasa hasta saciaros, y beberis hasta embriagaros de sangre de las vctimas que para vosotros sacrifiqu. 20 A mi mesa os saciaris de caballos, de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice Jehov, el Seor.[7] 
21 "Pondr mi gloria entre las naciones, y todas las naciones vern mi juicio que habr ejecutado y mi mano que puse sobre ellos.[8] 22 Desde aquel da en adelante sabr la casa de Israel que yo soy Jehov, su Dios. 23 Y sabrn las naciones que la casa de Israel fue llevada cautiva por su pecado, por cuanto se rebelaron contra m, y que yo escond de ellos mi rostro, los entregu en manos de sus enemigos y cayeron todos a espada. 24 Conforme a su inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos, y de ellos escond mi rostro. 
25 "Por tanto, as ha dicho Jehov, el Seor: Ahora voy a hacer que vuelvan los cautivos de Jacob. Tendr misericordia de toda la casa de Israel y me mostrar celoso por mi santo nombre.[9] 26 Ellos sentirn su verguenza por toda su rebelin con que se rebelaron contra m, cuando habiten en su tierra con seguridad y no haya quien los espante; 27 cuando los saque de entre los pueblos y los rena de la tierra de sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. 28 Y sabrn que yo soy Jehov, su Dios, cuando, despus de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los rena sobre su tierra, sin dejar all a ninguno de ellos. 29 No esconder ms de ellos mi rostro; porque habr derramado de mi Espritu sobre la casa de Israel, dice Jehov, el Seor"". 
						 NOTAS:

1. 39.1 Gog... Mesec y Tubal: Vase Ez 38.2 n. 
2. 39.6 Magog: Cf. Gn 10.2; l Cr 1.5. 
3. 39.3-6 La derrota de Gog, tal como se describe en estos v., parece depender exclusivamente del Seor, que interviene con poder para destruir a los enemigos de su pueblo. 
4. 39.11 El Valle de los que pasan (o de los viajeros): heb. Abarim, situado al norte de Moab, en las cercanas del Mar Muerto. Cf. Nm 33.47; Dt 32.49; Jer 22.20. 
5. 39.12 La inhumacin de las vctimas est destinada a purificar el pas de la impureza contrada por el contacto con los cadveres. Cf. Lv 21.1; Nm 9.6. 
6. 39.18 Basn: Cf. Sal 22.12; Dt 32.14; Am 4.1. 
7. 39.17-20 Cf. Ap 19.17-18. 
8. 39.21 El juicio y la victoria del Seor tienen como finalidad la manifestacin de su gloria. Cf. Ez 1.28. 
9. 39.25 Al celo por el honor de su santo nombre (vase Ez 20.44 n.) se aade aqu otro motivo: la misericordia del Seor hacia el pueblo de Israel. 

Ezequiel 40


5. EL NUEVO TEMPLO EN LA JERUSALN FUTURA (40.1--48.35)



La visin del templo 

1 [1] En el ao veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del ao, a los diez das del mes, a los catorce aos despus que la ciudad fue conquistada, aquel mismo da vino sobre m la mano de Jehov, y me llev all. 2 En visiones de Dios me llev a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual haba un edificio parecido a una gran ciudad, hacia el lado sur.[2] 3 Me llev all, y vi que haba un hombre, cuyo aspecto era como el aspecto del bronce. Tena un cordel de lino en la mano y una caa de medir, y l estaba de pie junto a la puerta.[3] 4 Aquel hombre me habl, diciendo: "Hijo de hombre, observa con cuidado, escucha atentamente y fjate bien en todas las cosas que te muestro, porque para que yo te las mostrara has sido trado aqu. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel". 
5 Y vi que haba un muro fuera de la casa;[4] y la caa de medir que aquel hombre tena en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor. Y midi el espesor del muro, que era de una caa; y su altura, de otra caa. 6 Despus vino a la puerta que mira hacia el oriente, subi por sus gradas y midi un poste de la puerta, de una caa de ancho, y el otro poste, de otra caa de ancho. 7 Y cada cmara tena una caa de largo y una caa de ancho. Entre las cmaras haba cinco codos de ancho, y el umbral de la puerta que daba al vestbulo, por el lado de dentro de la puerta, meda una caa. 8 Midi asimismo la entrada de la puerta por dentro, que era de una caa. 9 Midi luego la entrada del portal, que era de ocho codos, y sus postes, de dos codos. La puerta del portal estaba por el lado de adentro. 10 La puerta oriental tena tres cmaras a cada lado, las tres de una misma medida; y tambin eran de una misma medida los portales a cada lado. 11 Midi el ancho de la entrada de la puerta, de diez codos; y la longitud del portal era de trece codos. 12 El espacio delante de las cmaras era de un codo a un lado y de otro codo al otro lado; y cada cmara tena seis codos por un lado y seis codos por el otro. 13 Midi la puerta desde el techo de una cmara hasta el techo de la otra: veinticinco codos de ancho desde una puerta hasta la puerta de enfrente. 14 Midi la distancia entre los postes del atrio[5] y los del portal rodeado por l: sesenta codos.[6] 15 Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la entrada de la puerta interior, haba cincuenta codos. 16 Y haba ventanas estrechas en las cmaras, y en sus portales por dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por dentro; y en cada poste haba palmeras. 
17 Me llev luego al atrio exterior, y vi que haba cmaras, y estaba enlosado todo en derredor; treinta cmaras haba alrededor en aquel atrio. 18 El enlosado a los lados de las puertas, en proporcin a la longitud de los portales, era el enlosado inferior. 19 Midi la anchura desde el frente de la puerta de abajo hasta el frente del atrio interior por fuera, y era de cien codos hacia el oriente y hacia el norte. 
20 De la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midi su longitud y su anchura. 21 Sus cmaras eran tres a un lado y tres al otro; y sus postes y sus vestbulos eran de igual medida que la puerta primera: cincuenta codos de longitud y veinticinco de anchura. 22 Sus ventanas, sus arcos y sus palmeras eran de la misma medida de la puerta que estaba hacia el oriente. Se suba a ella por siete gradas, y delante de ellas[7] estaba su vestbulo. 23 La puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta, hacia el norte; y as al oriente. Midi, de puerta a puerta, cien codos. 
24 Me llev despus hacia el sur, y haba una puerta que miraba hacia el sur; y midi sus portales y su vestbulo, que eran de estas mismas medidas. 25 Tena sus ventanas alrededor del vestbulo, iguales a las otras ventanas; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos. 26 Sus gradas eran de siete peldaos, con su vestbulo delante de ellas; y tena palmeras, una a un lado y otra al otro lado, en sus postes. 27 Haba tambin una puerta hacia el sur del atrio interior; y midi, de puerta a puerta, hacia el sur, cien codos. 
28 Me llev despus en el atrio de adentro a la puerta del sur, que era de estas mismas medidas. 29 Sus cmaras, postes y vestbulos eran de estas mismas medidas; tena sus ventanas alrededor de los vestbulos; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura. 30 Los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo y cinco codos de ancho. 31 Y sus arcos caan afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaos. 
32 Me llev al atrio interior hacia el oriente, y midi la puerta, que era de estas mismas medidas. 33 Sus cmaras, postes y vestbulos eran de estas mismas medidas. Tena sus ventanas alrededor de sus vestbulos; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura era de veinticinco codos. 34 Sus vestbulos caan afuera, hacia el atrio, con palmeras en sus postes a un lado y al otro; y sus gradas eran de ocho peldaos. 
35 Me llev luego a la puerta del norte, y midi, y eran las mismas medidas: 36 sus cmaras, postes, vestbulos con sus ventanas alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura. 37 Sus postes[8] caan afuera, hacia el atrio, con palmeras en cada uno de sus postes a un lado y al otro. Sus gradas eran de ocho peldaos. 
38 Haba all una cmara, y su puerta con postes de portales;[9] all lavarn el holocausto. 39 A la entrada de la puerta haba dos mesas a un lado y otras dos al otro, para degollar sobre ellas el holocausto, la expiacin y el sacrificio por el pecado. 40 A un lado, por fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del norte, haba dos mesas; y al otro lado, que estaba a la entrada de la puerta, dos mesas. 41 Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales sern degolladas las vctimas. 42 Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un codo y medio de longitud, un codo y medio de anchura y un codo de altura. Sobre ellas se pondrn los utensilios con que degollarn el holocausto y el sacrificio. 43 Adentro haba ganchos, de un palmo menor, dispuestos en derredor; y sobre las mesas estaba la carne de las vctimas. 
44 Fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cmaras[10] de los cantores, las cuales miraban hacia el sur; una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte. 45 Me dijo: "Esta cmara que mira hacia el sur es de los sacerdotes que hacen la guardia del templo. 46 Y la cmara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que hacen la guardia del altar; estos son los hijos de Sadoc,[11] los cuales son llamados de los hijos de Lev para ministrar a Jehov". 47 Midi el atrio, que tena cien codos de longitud y cien codos de anchura: era cuadrado. Y el altar estaba delante de la casa. 
48 Me llev al prtico del templo,[12] y midi cada poste del prtico, cinco codos por un lado y cinco codos por el otro; y la anchura de la puerta, tres codos por un lado, y tres codos por el otro. 49 La longitud del prtico era de veinte codos, y la anchura de once codos. A l se suba por gradas, y haba columnas junto a los postes, una a un lado y otra al otro. 
						 NOTAS:

1. 40--48 El Seor ha decidido conceder un nuevo comienzo a su pueblo elegido (cf. Ez 37.1-14). Pero Ezequiel no se contenta con anunciar ese mensaje, sino que dicta un conjunto de normas destinadas a organizar la vida y el culto de Israel al regreso del exilio. En esta grandiosa visin del futuro hay numerosos trminos tcnicos, cuyo significado preciso no es del todo claro y que dificultan a veces la traduccin y la interpretacin de los textos. 
2. 40.1-2 Cf. Ap 21.10. 
3. 40.3 Cf. Ap 11.1; 21.15. 
4. 40.5--42.20 Cf. 1 R 6; 2 Cr 3. 
5. 40.14 La distancia... del atrio: otra traduccin: el vestbulo. 
6. 40.14 La distancia entre los postes del atrio y los del portal: sesenta codos: heb.; segn una versin antigua: veinte codos. 
7. 40.22 Delante de ellas: heb.; segn la versin griega (LXX): por la parte de adentro. 
8. 40.37 Sus postes: heb.; segn versiones antiguas: el vestbulo. 
9. 40.38 Y su puerta con postes de portales: heb.; segn versiones antiguas: que se comunicaba con el vestbulo de la entrada. 
10. 40.44 Las cmaras... cantores: heb.; segn la versin griega (LXX) dos cmaras. 
11. 40.46 Durante el reinado de David, Sadoc ejerci las funciones sacerdotales junto con el sacerdote Abiatar (cf. 1 S 22.20-23); pero cuando este fue desterrado por Salomn (1 R 2.26-27), el ejercicio del sacerdocio en el templo de Jerusaln qued a cargo de Sadoc y de sus hijos. Ezequiel explica el motivo de tal distincin (44.15). 
12. 40.48 Tres codos... el otro: La versin griega aade: Tena siete metros de ancho, y los soportes de la puerta del vestbulo. 

Ezequiel 41

1 Me introdujo luego en el templo, y midi los postes, cuya anchura era de seis codos por un lado y seis codos por el otro, que era la anchura del tabernculo. 2 La anchura de la puerta era de diez codos, y los lados de la puerta, de cinco codos por un lado y cinco por el otro. Midi su longitud, que era de cuarenta codos, y la anchura de veinte codos. 3 Luego pas al interior y midi cada poste de la puerta, que eran de dos codos; la puerta, de seis codos, y la anchura de la entrada,[1] de siete codos. 4 Midi tambin su longitud, y era de veinte codos; y la anchura, de veinte codos por el frente del templo. Y me dijo: "Este es el Lugar santsimo". 
5 Despus midi el muro de la casa, y era de seis codos de espesor; y de cuatro codos era la anchura de las cmaras situadas todo alrededor de la casa. 6 Las cmaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras, treinta en cada uno de los tres pisos. Y haba salientes en la pared, alrededor de la casa; sobre ellos se apoyaban las cmaras, para que no se apoyaran en la pared de la casa. 7 Haba mayor anchura en las cmaras de ms arriba, a las que suba una escalera de caracol rodeando por dentro de la casa. As pues, la casa tena ms anchura por arriba; del piso inferior se poda subir al de en medio, y de este al superior. 8 Y mir la elevacin que rodeaba la casa: los cimientos de las cmaras medan una caa completa de seis codos de largo. 9 El espesor de la pared de afuera de las cmaras era de cinco codos, igual al espacio que quedaba de las cmaras de la casa por dentro. 10 Y entre las cmaras haba una anchura de veinte codos por todos los lados alrededor de la casa. 11 La puerta de cada cmara sala al espacio que quedaba, una puerta hacia el norte y otra puerta hacia el sur; y el ancho del espacio que quedaba era de cinco codos, todo alrededor. 
12 El edificio que estaba delante del espacio abierto al lado del occidente era de setenta codos; y la pared del edificio tena cinco codos de grueso, todo alrededor, y noventa codos de largo. 
13 Luego midi la casa, y tena cien codos de largo. Y el espacio abierto, y el edificio y sus paredes eran de cien codos de longitud. 14 El ancho del frente de la casa y del espacio abierto al oriente era de cien codos. 
15 Midi la longitud del edificio que estaba delante del espacio abierto que haba detrs de l, y las cmaras de uno y otro lado, y eran de cien codos. El templo por dentro, los portales del atrio, 16 los umbrales, las ventanas estrechas y las cmaras alrededor de los tres pisos, todo ello estaba cubierto de madera desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas tambin estaban cubiertas de madera. 17 Midi desde la puerta hasta el interior de la casa, y por fuera, as como toda la pared en derredor, por dentro y por fuera. 18 Y estaba labrada con querubines y palmeras: entre querubn y querubn, una palmera. Cada querubn tena dos rostros: 19 un rostro de hombre hacia la palmera de un lado, y un rostro de len hacia la palmera del otro lado, alrededor de toda la casa. 20 Desde el suelo hasta encima de la puerta haba querubines grabados y palmeras, por toda la pared del templo. 
21 Cada poste del templo era cuadrado, y el frente del santuario era como el otro frente. 22 La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud,[2] de dos codos; sus esquinas, su superficie y sus paredes eran de madera. Me dijo: "Esta es la mesa que est delante de Jehov". 23 El templo y el santuario tenan dos puertas. 24 Y en cada puerta haba dos hojas, dos hojas que giraban; dos hojas en una puerta y otras dos en la otra. 25 En las puertas del templo haba grabados de querubines y palmeras, iguales a los que haba en las paredes. Haba un portal[3] de madera por fuera, a la entrada, 26 y haba ventanas estrechas y palmeras a uno y otro lado, a los lados del prtico. As eran las cmaras de la casa y los umbrales. 
						 NOTAS:

1. 41.3 La entrada: heb.; segn la versin griega (LXX): las pilastras de cada lado. 
2. 41.22 Su longitud: heb.; segn la versin griega (LXX): su base. 
3. 41.25 Portal: El sentido de la palabra hebrea es incierto. Puede tambin entenderse como verja, techo o viga. 

Ezequiel 42


Planos del tempo

1 Me trajo luego al atrio exterior, hacia el norte, y me llev a la cmara que estaba delante del patio que quedaba enfrente del edificio, hacia el norte. 2 Por delante de la puerta del norte su longitud era de cien codos, y la anchura de cincuenta codos. 3 Frente a los veinte codos que haba en el atrio interior, y enfrente del enlosado que haba en el atrio exterior, estaban las cmaras, las unas enfrente de las otras, en tres pisos. 4 Delante de las cmaras haba un corredor de diez codos de ancho, hacia adentro, con un corredor de un codo;[1] y sus puertas daban al norte. 5 Las cmaras ms altas eran ms estrechas, porque las galeras les quitaban ms espacio a ellas que a las bajas y a las de en medio del edificio. 6 Porque estaban en tres pisos, y no tenan columnas como las columnas de los atrios; por tanto, eran ms estrechas que las de abajo y las de en medio, a partir del suelo. 7 El muro que estaba fuera, enfrente de las cmaras, hacia el atrio exterior delante de las cmaras, tena cincuenta codos de largo. 8 Porque la longitud de las cmaras del atrio de afuera era de cincuenta codos; y delante de la fachada del templo haba[2] cien codos. 9 Y debajo de las cmaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en l desde el atrio exterior. 
10 A lo largo del muro del atrio, hacia el oriente,[3] enfrente del patio y delante del edificio, haba cmaras. 11 Y el corredor que haba delante de ellas era semejante al de las cmaras que estaban hacia el norte; tanto su longitud como su anchura eran de la misma medida, as como todas sus salidas, puertas y entradas. 12 As tambin eran las puertas de las cmaras que estaban hacia el sur; haba una puerta al comienzo del corredor que haba enfrente del muro al lado oriental, para quien entraba en las cmaras. 
13 Me dijo: "Las cmaras del norte y las del sur, que estn delante del patio, son cmaras santas en las cuales los sacerdotes que se acerquen a Jehov comern las santas ofrendas; all pondrn las ofrendas santas, la ofrenda, la expiacin y el sacrificio por el pecado, porque el lugar es santo. 14 Cuando los sacerdotes entren, no saldrn del Lugar santo al atrio exterior, sino que all dejarn sus vestiduras con que ministran, porque son santas; se vestirn otros vestidos y as se acercarn a lo que es del pueblo". 
15 Luego que acab las medidas del interior de la casa, me sac por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y midi todo su contorno. 16 Midi el lado oriental con la caa de medir: quinientas caas de la caa con que meda el contorno. 17 Midi el lado del norte: quinientas caas de la caa con que meda el contorno. 18 Midi el lado del sur: quinientas caas de la caa con que meda. 19 Se volvi hacia el lado de occidente, y midi quinientas caas de la caa con que meda. 20 Por los cuatro lados lo midi; tena un muro de quinientas caas de longitud y quinientas caas de anchura. Este muro haca separacin entre el santuario y el lugar profano.[4] 
						 NOTAS:

1. 42.4 Un corredor de diez codos de ancho... un corredor de un codo: heb.; otros traducen, apoyndose en versiones antiguas: un pasillo de cinco metros de ancho y cincuenta de largo. 
2. 42.7-8 Delante de la fachada del templo haba: heb.; segn la versin griega (LXX): En total haba. 
3. 42.10 Hacia el oriente: heb.; segn la versin griega (LXX): hacia el sur. 
4. 42.20 La descripcin del templo que el profeta ve en su visin se basa en general en el plano de Salomn, pero el texto hebreo tiene tantos puntos oscuros que su traduccin resulta sumamente difcil. Las versiones antiguas y modernas difieren mucho entre s. 

Ezequiel 43


La gloria de Jehov llena el templo

1 Me llev luego a la puerta, la que mira hacia el oriente, 2 y vi que la gloria del Dios de Israel vena del oriente.[1] Su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandeca a causa de su gloria.[2] 3 El aspecto de lo que vi era como una visin, como aquella visin que vi cuando vine para destruir la ciudad; y las visiones eran como la visin que vi junto al ro Quebar; y me postr sobre mi rostro. 4 La gloria de Jehov entr en la casa por la va de la puerta que daba al oriente. 5 Entonces el espritu me levant y me llev al atrio interior, y vi que la gloria de Jehov llen la casa.[3] 

Leyes del templo

6 Entonces o a alguien que me hablaba desde la casa, y un hombre estaba junto a m. 7 La voz me dijo: "Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posar las plantas de mis pies, en el cual habitar para siempre entre los hijos de Israel.[4] Nunca ms profanar mi santo nombre la casa de Israel (ni ellos ni sus reyes) con sus fornicaciones ni con los cadveres de sus reyes en sus lugares altos. 8 Porque poniendo ellos su umbral junto a mi umbral, y su contrafuerte junto a mi contrafuerte, mediando solo una pared entre yo y ellos, han contaminado mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron; por tanto, los consum en mi furor. 9 Ahora arrojarn lejos de m sus fornicaciones y los cadveres de sus reyes, y habitar en medio de ellos para siempre. 10 T, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa: que se averguencen de sus pecados y que midan el diseo de ella. 11 Y si se averguenzan de todo lo que han hecho, hazles entender el diseo de la casa, su disposicin, sus salidas y sus entradas, todas sus formas, todas sus descripciones, todas sus configuraciones y todas sus leyes. Descrbelo delante de sus ojos, para que guarden todos sus detalles y todas sus reglas, y las pongan por obra. 12 Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, en todo su contorno, ser santsimo. Esta es la ley de la casa". 
13 Estas son las medidas del altar[5] por codos de a codo y palmo menor: la base, de un codo de alto y un codo de ancho; y la moldura de su borde alrededor, de un palmo. Este ser el zcalo del altar. 14 Desde la base, a partir del suelo, hasta el zcalo inferior, dos codos; y la anchura, de un codo. Y desde la cornisa menor hasta la cornisa mayor, cuatro codos; y el ancho, de un codo. 15 El altar era de cuatro codos, y encima del altar haba cuatro cuernos. 16 El altar era un cuadrado de doce codos de largo y doce de ancho: tena iguales sus cuatro lados. 17 El zcalo era de catorce codos de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor; la base era de un codo por cada lado, y sus gradas miraban hacia oriente. 
18 Luego me dijo: "Hijo de hombre, as ha dicho Jehov, el Seor: Estas son las ordenanzas del altar[6] el da en que sea hecho, para ofrecer holocausto sobre l y para derramar sangre sobre l. 19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc y que se acerquen a m, dice Jehov, el Seor, para ministrar ante m, dars un becerro de la vacada, para expiacin. 20 Tomars de su sangre y la pondrs en los cuatro cuernos del altar, en las cuatro esquinas del zcalo y en el borde alrededor. As lo purificars y hars expiacin por l. 21 Tomars luego el becerro de la expiacin y lo quemars conforme a la ley de la casa, fuera del santuario. 22 El segundo da ofrecers un macho cabro sin defecto, para expiacin; y purificarn el altar como lo purificaron con el becerro. 23 Cuando acabes de expiar, ofrecers un becerro de la vacada, sin defecto, y un carnero, sin tacha, de la manada. 24 Los ofrecers delante de Jehov. Los sacerdotes echarn sal sobre ellos y los ofrecern en holocausto a Jehov. 25 Durante siete das[7] sacrificarn un macho cabro cada da, en expiacin; asimismo sacrificarn el becerro de la vacada y un carnero, sin tacha, del rebao. 26 Durante siete das harn expiacin por el altar y lo purificarn, y as lo consagrarn. 27 Acabados estos das, del octavo da en adelante, los sacerdotes sacrificarn sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz. As me seris aceptos, dice Jehov, el Seor". 
						 NOTAS:

1. 43.2-3 Cf. Ez 10.3-4,18-19; 11.22-23. 
2. 43.2 Cf. Is 60.1-3. 
3. 43.5 Cf. 1 R 8.10-11. 
4. 43.1-7 Cf. Ex 25.8. Desde la puerta, la que mira hacia el oriente, Ezequiel contempla lo que constituye el objeto central de su visin: la llegada de Jehov al templo, a fin de instalarse de nuevo en l, y esta vez para siempre. Esa presencia del Dios de Israel en el santuario irradiar sus efectos hasta lo ms apartado del pas (cf. Ez 47.8-11). 
5. 43.13-17 Ex 27.1-2; 2 Cr 4.1. 
6. 43.18-27 Cf. Ex 29.35-37. 
7. 43.25-27 Cf. Lv 8.33-35. 

Ezequiel 44

1 Me hizo volver hacia la puerta exterior del santuario, la cual mira hacia el oriente, y estaba cerrada. 2 Y me dijo Jehov: "Esta puerta estar cerrada; no se abrir y no entrar nadie por ella, porque Jehov, Dios de Israel, entr por ella; estar, por tanto, cerrada. 3 En cuanto al gobernante, por ser el gobernante, l se sentar all para comer pan delante de Jehov; por el vestbulo de la puerta entrar y por ese mismo camino saldr". 
4 Me llev hacia la puerta del norte por delante de la casa; y mir, y he aqu que la gloria de Jehov haba llenado la casa de Jehov; y me postr sobre mi rostro. 5 Me dijo Jehov: "Hijo de hombre, pon atencin, observa con cuidado y escucha atentamente todo lo que hablo contigo sobre todas las ordenanzas de la casa de Jehov y todas sus leyes. Pon atencin a las entradas de la casa y a todas las salidas del santuario. 6 Y dirs a los rebeldes, a la casa de Israel: "As ha dicho Jehov, el Seor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, casa de Israel! 7 Basta ya de traer extranjeros, incircuncisos de corazn e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa;[1] de ofrecer mi pan, la grasa y la sangre, y de invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones! 8 Pues no habis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que habis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi santuario. 
9 "As ha dicho Jehov, el Seor: Ningn hijo de extranjero, incircunciso de corazn e incircunciso de carne, entrar en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que estn entre los hijos de Israel. 10 Los levitas que se apartaron de m cuando Israel se alej de m, yndose tras sus dolos, llevarn su iniquidad. 11 Servirn en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa. Ellos matarn para el pueblo el holocausto y la vctima, y estarn ante l para servirlo, 12 por cuanto los sirvieron delante de sus dolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad. Por eso he alzado mi mano y jurado, dice Jehov, el Seor, que ellos llevarn su iniquidad. 13 No se acercarn a m para servirme como sacerdotes, ni se acercarn a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santsimas, sino que llevarn su ignominia y las abominaciones que hicieron. 14 Los pondr, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella y para todo lo que en ella haya de hacerse. 
15 "Pero los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc,[2] que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de m, ellos se acercarn para ministrar ante m, y delante de m estarn para ofrecerme la grasa y la sangre, dice Jehov, el Seor. 16 Ellos entrarn en mi santuario, se acercarn a mi mesa para servirme y guardarn mis ordenanzas. 17 Cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirn con vestiduras de lino; no llevarn sobre ellos cosa de lana cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. 18 Turbantes de lino tendrn sobre sus cabezas, y llevarn calzoncillos de lino sobre sus caderas.[3] No se ceirn nada que los haga sudar. 19 Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se quitarn las vestiduras con que ministraron, las dejarn en las cmaras del santuario[4] y se pondrn otros vestidos, para no santificar al pueblo con sus vestiduras. 20 No se raparn la cabeza ni se dejarn crecer el cabello;[5] solamente lo recortarn. 21 Ninguno de los sacerdotes beber vino cuando haya de entrar en el atrio interior.[6] 22 Ni viuda ni repudiada tomar por mujer, sino que tomar una virgen del linaje de la casa de Israel, o una viuda que sea viuda de un sacerdote.[7] 23 Ensearn a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y los ensearn a discernir entre lo puro y lo impuro.[8] 24 En los casos de pleito, ellos estarn para juzgar, y conforme a mis juicios juzgarn. Mis leyes y mis decretos guardarn en todas mis fiestas solemnes, y santificarn mis sbados. 25 No se acercarn a un hombre muerto, para no contaminarse;[9] aunque por padre o madre, hijo o hija, hermano o hermana que no haya tenido marido, s podrn contaminarse. 26 Despus de su purificacin, le contarn siete das. 27 Y el da que entre al santuario, en el atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecer su expiacin, dice Jehov, el Seor. 
28 "Habr para ellos heredad: yo ser su heredad. No les daris propiedad en Israel: yo soy su propiedad.[10] 29 De la ofrenda, la expiacin y el sacrificio por el pecado comern. Toda cosa consagrada en Israel ser de ellos. 30 Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, ser de los sacerdotes; asimismo daris al sacerdote las primicias de todo cuanto amasis, para que repose la bendicin en vuestras casas.[11] 31 Ninguna cosa mortecina o desgarrada, ya sea de aves o de bestias, comern los sacerdotes.[12] 
						 NOTAS:

1. 44.7 Cf. Gn 17.10; Dt 10.16; Ro 2.25-29. 
2. 44.15 Cf. 2 S 15.24-29; 1 R 1.5-8,32-45; 2.27,35. 
3. 44.17-18 Cf. Ex 28.39-43; Lv 16.4. 
4. 44.19 Cf. Lv 16.23. 
5. 44.20 Cf. Lv 21.5. 
6. 44.21 Cf. Lv 10.9. 
7. 44.22 Cf. Lv 21.7,13-14. 
8. 44.23 Cf. Lv 10.10. 
9. 44.25 Cf. Lv 21.1-4. 
10. 44.28 Cf. Nm 18.20-24. 
11. 44.29-30 Cf. Nm 18.8-19. 
12. 44.31 Cf. Lv 7.24; 22.8. 

Ezequiel 45

1 "Cuando repartis por suertes la tierra en heredad, apartaris para Jehov una porcin que le consagraris en la tierra: ser de veinticinco mil caas de longitud y diez mil de anchura. Este territorio, en todo su contorno, ser santificado.[1] 2 De esto ser para el santuario un cuadro de quinientas caas de longitud y quinientas de anchura, rodeado de cincuenta codos para sus ejidos. 3 De esta medida medirs en longitud veinticinco mil caas y en anchura diez mil. All estar el santuario y el Lugar santsimo. 4 Lo consagrado de esta tierra ser para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar a Jehov. Y servir de lugar para sus casas y como recinto sagrado para el santuario. 5 Asimismo medirs veinticinco mil caas de longitud y diez mil de anchura, que ser para los levitas ministros de la casa, como posesin para s, con veinte cmaras.[2] 
6 "Para propiedad de la ciudad sealaris un terreno de cinco mil de anchura y veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apart para el santuario. Esto ser para toda la casa de Israel. 
7 [3] "Y la parte del gobernante[4] estar junto a lo que se apart para el santuario, a uno y otro lado, y junto a la propiedad de la ciudad, delante de lo que se apart para el santuario y delante de la propiedad de la ciudad, desde el extremo occidental hasta el extremo oriental, y la longitud ser desde el lmite occidental hasta el lmite oriental. 8 Esta tierra tendr como propiedad en Israel, y nunca ms mis gobernantes oprimirn a mi pueblo; y darn la tierra a la casa de Israel conforme a sus tribus. 
9 "As ha dicho Jehov, el Seor: Basta ya, gobernantes de Israel! Dejad la violencia y la rapia. Practicad el derecho y la justicia; dejad de explotar a mi pueblo, dice Jehov, el Seor. 
10 "Balanzas justas, efa justo y bato justo tendris.[5] 11 El efa y el bato sern de una misma medida: que el bato tenga la dcima parte del homer, y la dcima parte del homer el efa; la medida de ellos ser segn el homer. 12 El siclo ser de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos sern una mina. 
13 "Esta ser la ofrenda que ofreceris: la sexta parte de un efa por cada homer del trigo, y la sexta parte de un efa por cada homer de la cebada. 14 La ordenanza para el aceite ser esta: ofreceris un bato de aceite, que es la dcima parte de un coro; diez batos harn un homer (porque diez batos son un homer). 15 Y una cordera del rebao por cada doscientas, de las engordadas de Israel, para sacrificio, para holocausto y para ofrendas de paz, para hacer expiacin por ellos, dice Jehov, el Seor. 16 Todo el pueblo de la tierra estar obligado a dar esta ofrenda para el gobernante de Israel. 17 Pero al gobernante corresponder proveer para el holocausto, el sacrificio y la libacin en las fiestas solemnes, en las lunas nuevas, en los sbados y en todas las fiestas de la casa de Israel; l dispondr la expiacin, la ofrenda, el holocausto y las ofrendas de paz, para hacer expiacin por la casa de Israel. 
18 "As ha dicho Jehov, el Seor: El mes primero, el da primero del mes, tomars de la vacada un becerro sin defecto y purificars el santuario. 19 El sacerdote tomar de la sangre de la expiacin y pondr sobre los postes de la casa, sobre los cuatro ngulos del descanso del altar y sobre los postes de las puertas del atrio interior. 20 As hars el sptimo da del mes para los que pecaron por error y por engao, y hars expiacin por la casa. 
21 "El mes primero, a los catorce das del mes, tendris la Pascua, fiesta de siete das; se comer pan sin levadura.[6] 22 Aquel da el gobernante ofrecer por s mismo y por todo el pueblo de la tierra, un becerro en sacrificio por el pecado. 23 Y en los siete das de la fiesta solemne ofrecer como holocausto a Jehov siete becerros y siete carneros sin defecto, uno cada da de los siete das; y por el pecado ofrecer un macho cabro cada da. 24 Con cada becerro ofrecer ofrenda de un efa, y con cada carnero, un efa; y por cada efa, un hin de aceite. 25 En el mes sptimo, a los quince das del mes, en la fiesta,[7] har como en estos siete das en cuanto a la expiacin, en cuanto al holocausto, en cuanto al presente y en cuanto al aceite. 
						 NOTAS:

1. 45.1 Territorio... ser santificado: Cf. Ex 3.5. La ubicacin geogrfica del templo presupone una distincin bien marcada entre lo santo y lo profano (cf. Ez 44.23). 
2. 45.5 Con veinte cmaras: heb.; segn la versin griega (LXX): ciudades donde vivir. 
3. 45.7-8 El territorio reservado al gobernante est ahora estrictamente delimitado, para evitar las confiscaciones (cf. 1 R 21) y cualquier otro abuso en detrimento del pueblo (Ez 43.7-9; 45.9-12). 
4. 45.7 En esta legislacin ya no se habla del "rey", sino que la autoridad poltica va a ser ejercida por un gobernante (o bien, segn otra traduccin bastante frecuente, por un prncipe). Los malos recuerdos que evocaba el comportamiento de los antiguos reyes explican este cambio en el vocabulario. Cf. Ez 46.18. 
5. 45.10 Cf. Lv 19.36. 
6. 45.21 Cf. Ex 12.1-20; Nm 28.16-25. 
7. 45.25 Es la fiesta de los Tabernculos: Cf. Lv 23.33-36; Nm 29.12-38. 

Ezequiel 46

1 "As ha dicho Jehov, el Seor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estar cerrada los seis das de trabajo, y el sbado se abrir; y se abrir tambin el da de la luna nueva. 2 El gobernante entrar por el camino del portal de la puerta exterior, y estar en pie junto al umbral de la puerta mientras los sacerdotes ofrecen su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorar junto a la entrada de la puerta. Despus saldr, pero no se cerrar la puerta hasta la tarde. 3 Asimismo adorar el pueblo del pas delante de Jehov, a la entrada de la puerta, en los sbados y en las lunas nuevas. 4 El holocausto que el gobernante ofrecer el sbado a Jehov ser de seis corderos sin defecto y un carnero sin tacha; 5 y por ofrenda, un efa con cada carnero; y con cada cordero una ofrenda conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite con el efa. 6 Pero el da de la luna nueva ofrecer un becerro sin tacha, de la vacada, y seis corderos y un carnero; debern ser sin defecto. 7 Har ofrenda de un efa junto con el becerro y de un efa junto con cada carnero; pero con los corderos ofrendar conforme a sus posibilidades. Y ofrecer un hin aceite por cada efa. 8 Cuando el gobernante entre, entrar por el camino del portal de la puerta, y por el mismo camino saldr. 
9 "Pero cuando el pueblo del pas entre delante de Jehov en las fiestas, el que entre por la puerta del norte saldr por la puerta del sur, y el que entre por la puerta del sur saldr por la puerta del norte; no volver por la puerta por donde entr, sino que saldr por la de enfrente de ella. 10 Cuando ellos entren, el gobernante entrar en medio de ellos, y cuando ellos salgan, l saldr. 
11 "En las fiestas y en las asambleas solemnes, la ofrenda ser la ofrenda de un efa con cada becerro, y de un efa con cada carnero; y con los corderos ofrendar conforme a sus posibilidades. Y ofrecer un hin de aceite con cada efa. 12 Pero cuando el gobernante ofrezca voluntariamente holocausto u ofrendas de paz a Jehov, le abrirn la puerta que mira al oriente, y har su holocausto y sus ofrendas de paz, como lo hace el sbado. Despus saldr, y cuando haya salido cerrarn la puerta. 

El sacrificio continuo

13 "Cada da ofrecers en holocausto a Jehov el sacrificio de un cordero de un ao, sin defecto; cada maana lo sacrificars. 14 Con l hars todas las maanas la ofrenda de la sexta parte de un efa y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de harina: es la ofrenda continua a Jehov, como estatuto perpetuo. 15 Ofrecern, pues, el cordero, la ofrenda y el aceite, todas las maanas como holocausto continuo.[1] 
16 "As ha dicho Jehov, el Seor: Si el gobernante cede parte de su heredad a sus hijos, ser de ellos: propiedad de ellos ser por herencia. 17 Pero si de su heredad cede una parte a alguno de sus siervos, solo ser suya hasta el ao del jubileo;[2] entonces volver al gobernante, porque la herencia corresponde a sus hijos. 18 El gobernante no tomar nada de la herencia del pueblo, para no defraudarlo de su propiedad. De lo que l mismo posee dar la herencia a sus hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo sea privado de su propiedad"". 
19 Me trajo despus por la entrada que estaba hacia la puerta, a las cmaras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte, y vi que haba all un lugar en el fondo del lado de occidente. 20 Me dijo: "Este es el lugar donde los sacerdotes cocern la ofrenda por el pecado y la expiacin; all cocern la ofrenda, para no sacarla al atrio exterior, santificando as al pueblo". 
21 Luego me sac al atrio exterior y me llev por los cuatro rincones del atrio, y en cada rincn haba un patio. 22 En los cuatro rincones del atrio haba patios cercados, de cuarenta codos de longitud y treinta de anchura; una misma medida tenan los cuatro. 23 Y haba una pared alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y abajo haba fogones alrededor de las paredes. 24 Me dijo: "Estas son las cocinas donde los servidores de la casa cocern la ofrenda del pueblo". 
						 NOTAS:

1. 46.13-15 Cf. Ex 29.38-42. 
2. 46.17 Ao del jubileo: Cf. Lv 25.10-16. 

Ezequiel 47


Las aguas salutferas

1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa. Y vi que salan aguas por debajo del umbral de la casa[1] hacia el oriente, porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendan por debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. 2 Me sac por el camino de la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salan del lado derecho. 
3 Sali el hombre hacia el oriente, llevando un cordel en la mano. Midi mil codos y me hizo pasar por las aguas, que me llegaban hasta los tobillos. 4 Midi otros mil y me hizo pasar por las aguas, que me llegaban hasta las rodillas. Midi luego otros mil y me hizo pasar por las aguas, que me llegaban hasta la cintura. 5 Midi otros mil, y era ya un ro que yo no poda pasar, porque las aguas haban crecido de manera que el ro no se poda pasar sino a nado. 6 Y me dijo: "Has visto, hijo de hombre?" Despus me llev, y me hizo volver por la ribera del ro. 7 Y al volver vi que en la ribera del ro haba muchsimos rboles a uno y otro lado. 8 Entonces me dijo: "Estas aguas salen a la regin del oriente, descienden al Arab y entran en el mar. Y al entrar en el mar, las aguas son saneadas. 9 Todo ser viviente que nade por dondequiera que entren estos dos ros, vivir; y habr muchsimos peces por haber entrado all estas aguas, pues sern saneadas. Vivir todo lo que entre en este ro. 10 Junto a l estarn los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim ser su tendedero de redes. Y los peces, segn su especie, sern tan abundantes como los peces del Mar Grande. 11 Sus pantanos y sus lagunas no sern saneadas: quedarn para salinas.[2] 12 Y junto al ro, en la ribera, a uno y otro lado, crecer toda clase de rboles frutales; sus hojas nunca caern ni faltar su fruto. A su tiempo madurar, porque sus aguas salen del santuario. Su fruto ser para alimento y su hoja para medicina.[3] 

Lmites y reparticin de la tierra

13 "As ha dicho Jehov, el Seor: Estos son los lmites[4] segn los cuales repartiris la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel. Jos tendr dos partes. 14 La heredaris tanto los unos como los otros; por ella alc mi mano para jurar que la haba de dar a vuestros padres; por tanto, esta ser la tierra de vuestra heredad. 
15 "Este ser el lmite de la tierra hacia el lado del norte: desde el Mar Grande, camino de Hetln viniendo a Zedad, 16 Hamat, Berota, Sibraim, que est entre el lmite de Damasco y el lmite de Hamat; Hazar-haticn, que es el lmite de Haurn. 17 Y ser el lmite del norte desde el mar hasta Hazar-enn en el lmite de Damasco al norte, y al lmite de Hamat al lado del norte. 
18 "Del lado del oriente, en medio de Haurn y de Damasco, y de Galaad y de la tierra de Israel, al Jordn; esto mediris[5] como lmite hasta el Mar Oriental. 
19 "Del lado meridional, hacia el sur, desde Tamar hasta las aguas de las rencillas; desde Cades hacia el arroyo y hasta el Mar Grande. Este ser el lado meridional, el sur. 
20 "Del lado del occidente, el Mar Grande ser el lmite hasta enfrente de la entrada de Hamat; este ser el lado occidental. 

Reparto de la tierra

21 "Repartiris, pues, esta tierra entre vosotros, segn las tribus de Israel. 22 Echaris sobre ella suertes por heredad para vosotros y para los extranjeros que viven entre vosotros, aquellos que entre vosotros han engendrado hijos. Los tendris como a iguales entre los hijos de Israel, echarn suertes con vosotros para tener heredad entre las tribus de Israel. 23 En la tribu en que viva el extranjero, all le daris su heredad, ha dicho Jehov, el Seor. 
						 NOTAS:

1. 47.1 Salan aguas por debajo... de la casa: La presencia del Seor en el santuario renovado (cf. Ez 43.5-7) es fuente de fecundidad y de vida para todo el pas. La figura del manantial que expande vida a su alrededor se encuentra tambin en Sal 46.4; Is 44.3; Jl 3.18; Zac 13.1; 14.8; Ap 22.1-2; cf. tambin Jn 7.38; Ap 21.6. 
2. 47.11 El torrente de agua viva, que endulzar las aguas del mar, dejar sin embargo algo de sal, porque ella es un elemento indispensable para la vida. Adems, era obligatorio salar las ofrendas destinadas a los sacrificios (Lv 2.13; Ez 43.24), y esto exiga tener reservas de sal en los depsitos del templo (cf. Esd 6.9; 7.22). 
3. 47.12 Cf. Ap 22.2. 
4. 47.13-20 Cf. Nm 34.1-12. 
5. 47.18 Esto mediris: heb.; segn versiones antiguas: Tamar. 

Ezequiel 48

1 [1] "Estos son los nombres de las tribus: Desde el extremo norte por la va de Hetln viniendo a Hamat, Hazar-enn, en los confines de Damasco, al norte, hacia Hamat, tendr Dan una parte, desde el lado oriental hasta el occidental. 2 Junto a la frontera de Dan, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, tendr Aser una parte. 3 Junto al lmite de Aser, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Neftal, otra. 4 Junto al lmite de Neftal, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Manass, otra. 5 Junto al lmite de Manass, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Efran, otra. 6 Junto al lmite de Efran, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Rubn, otra. 7 Junto al lmite de Rubn, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Jud, otra. 
8 "Junto al lmite de Jud, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, estar la porcin que reservaris de veinticinco mil caas de anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes, esto es, desde el lado del oriente hasta el lado del mar; y el santuario estar en medio de ella. 9 La porcin que reservaris para Jehov tendr de longitud veinticinco mil caas, y diez mil de anchura. 10 La porcin santa que pertenecer a los sacerdotes tendr una longitud de veinticinco mil caas al norte, diez mil de anchura al occidente, diez mil de anchura al oriente y veinticinco mil de longitud al sur. Y el santuario de Jehov estar en medio de ella. 11 Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no se descarriaron cuando se descarriaron los hijos de Israel, como se descarriaron los levitas, 12 ellos tendrn como parte santsima la porcin de la tierra reservada, junto al lmite de la de los levitas. 13 Y la de los levitas, al lado de los lmites de la de los sacerdotes, ser de veinticinco mil caas de longitud y diez mil de anchura. El total, pues, de su longitud ser de veinticinco mil, y el de su anchura, de diez mil. 14 No vendern nada de ello, ni lo permutarn ni traspasarn las primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehov. 
15 "Las cinco mil caas de anchura que quedan de las veinticinco mil, sern profanas, para la ciudad, para habitacin y para ejido; y la ciudad estar en medio. 16 Estas sern sus medidas: al lado del norte cuatro mil caas, al lado del sur cuatro mil quinientas, al lado del oriente cuatro mil quinientas, y al lado del occidente cuatro mil quinientas. 17 Y el ejido de la ciudad ser al norte de doscientas cincuenta caas, al sur de doscientas cincuenta, al oriente de doscientas cincuenta, y de doscientas cincuenta al occidente. 18 Y lo que quede delante de la porcin santa, de una longitud de diez mil caas al oriente y diez mil al occidente, que ser lo que quede de la porcin santa, estar dedicada a la siembra para el alimento de los que trabajan en la ciudad. 19 Y los que trabajen en la ciudad procedern de todas la tribus de Israel. 20 Toda la porcin reservada en un cuadro de veinticinco mil por veinticinco mil caas, ser la porcin que reservaris para el santuario y como propiedad de la ciudad. 
21 "Del gobernante ser lo que quede a uno y otro lado de la porcin santa y de la propiedad de la ciudad, esto es: delante de las veinticinco mil caas de la porcin hasta el lmite oriental; y al occidente, delante de las veinticinco mil hasta el lmite occidental. Lo que quede delante de dichas partes ser del gobernante: ser una porcin santa, y el santuario de la casa estar en medio de ella. 22 De este modo la parte del gobernante ser la comprendida desde la porcin de los levitas y la porcin de la ciudad, entre el lmite de Jud y el lmite de Benjamn. 
23 "En cuanto a las dems tribus, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, tendr Benjamn una porcin. 24 Junto al lmite de Benjamn, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Simen, otra. 25 Junto al lmite de Simen, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Isacar, otra. 26 Junto al lmite de Isacar, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Zabuln, otra. 27 Junto al lmite de Zabuln, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Gad, otra. 28 Junto al lmite de Gad, al lado meridional, al sur, ser el lmite desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta el Mar Grande. 29 Esta es la tierra que repartiris por suertes en heredad a las tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho Jehov, el Seor. 

Las puertas y el nombre de la ciudad

30 "Estas son las salidas de la ciudad: al lado del norte, cuatro mil quinientas caas por medida. 31 Y las puertas de la ciudad sern llamadas segn los nombres de las tribus de Israel. Las tres puertas al norte sern la puerta de Rubn, la puerta de Jud y la puerta de Lev. 32 Al lado oriental tendr cuatro mil quinientas caas y tres puertas: la puerta de Jos, la puerta de Benjamn y la puerta de Dan. 33 Al lado del sur medir cuatro mil quinientas caas y tendr tres puertas: la puerta de Simen, la puerta de Isacar y la puerta de Zabuln. 34 Y al lado occidental tendr cuatro mil quinientas caas y sus tres puertas: la puerta de Gad, la puerta de Aser y la puerta de Neftal. 35 Todo el contorno tendr 18.000 caas. Y desde aquel da el nombre de la ciudad ser Jehov-sama".[2] 
						 NOTAS:

1. 48.1-29 La visin del futuro incluye finalmente una reparticin de la tierra, que corrige el antiguo reparto realizado en tiempos de Josu (Jos 14--22). Adems de las partes correspondientes a las doce tribus, la nueva divisin delimita la porcin reservada a Jehov (v. 9), que abarca el recinto del templo y las parcelas de los sacerdotes y levitas. A una respetuosa distancia del territorio santificado (vase Ez 45.1 nota b) debern estar los terrenos para la ciudad y las posesiones de los prncipes. 
2. 48.30-35 Ap 21.12-13. Jehov-sama: heb.; significa: Jehov est aqu. En este nuevo nombre de Jerusaln se resume la gran visin descrita en los caps. 40--48. 

Daniel 1


1. PRIMERA PARTE: NARRATIVA(1.1--6.28)



Daniel y sus compaeros en Babilonia 

1 [1] En el tercer ao del reinado de Joacim, rey de Jud,[2] vino Nabucodonosor, rey de Babilonia,[3] a Jerusaln, y la siti. 2 El Seor entreg en sus manos a Joacim, rey de Jud, y parte de los utensilios de la casa de Dios; los trajo a tierra de Sinar,[4] a la casa de su dios, y coloc los utensilios en la casa del tesoro de su dios.[5] 3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos,[6] que trajera de los hijos de Israel, del linaje real de los prncipes, 4 muchachos en quienes no hubiera tacha alguna, de buen parecer, instruidos en toda sabidura, sabios en ciencia, de buen entendimiento e idneos para estar en el palacio del rey; y que les enseara las letras y la lengua[7] de los caldeos.[8] 5 Y les seal el rey una porcin diaria de la comida del rey y del vino que l beba; y que los educara durante tres aos, para que al fin de ellos se presentaran delante del rey. 6 Entre ellos estaban Daniel, Ananas, Misael y Azaras, de los hijos de Jud. 7 A estos el jefe de los eunucos puso nombres:[9] a Daniel, Beltsasar; a Ananas, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azaras, Abed-nego.[10] 
8 Daniel propuso en su corazn no contaminarse con la porcin de la comida del rey ni con el vino que l beba;[11] pidi, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse. 9 Puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; 10 y el jefe de los eunucos dijo a Daniel: 
--Temo a mi seor el rey, que asign vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que l vea vuestros rostros ms plidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, haris que el rey me condene a muerte. 
11 Entonces dijo Daniel a Melsar, a quien el jefe de los eunucos haba puesto sobre Daniel, Ananas, Misael y Azaras: 
12 --Te ruego que hagas la prueba con tus siervos durante diez das: que nos den legumbres para comer y agua para beber. 13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la porcin de la comida del rey, y haz despus con tus siervos segn veas. 
14 Consinti, pues, con ellos en esto, y prob con ellos durante diez das. 15 Y al cabo de los diez das pareci el rostro de ellos mejor y ms robusto que el de los otros muchachos que coman de la porcin de la comida del rey. 16 As, pues, Melsar se llevaba la porcin de la comida de ellos y el vino que haban de beber, y les daba legumbres. 
17 A estos cuatro muchachos, Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visin y sueos.[12] 18 Pasados, pues, los das al fin de los cuales haba dicho el rey que los llevaran, el jefe de los eunucos los llev delante de Nabucodonosor. 19 El rey habl con ellos, y no se hallaron entre todos ellos otros como Daniel, Ananas, Misael y Azaras; as, pues, permanecieron al servicio del rey. 20 En todo asunto de sabidura e inteligencia que el rey los consult, los hall diez veces mejores que todos los magos y astrlogos que haba en todo su reino. 21 As continu Daniel hasta el ao primero del rey Ciro.[13] 
						 NOTAS:

1. 1.1-21 Este primer cap. presenta a los personajes que van a protagonizar los episodios relatados en los caps. siguientes y los propone como modelos de fidelidad al Dios de Israel. En la corte real de Babilonia (es decir, en un ambiente completamente pagano), Daniel y sus compaeros de exilio deciden no mancharse comiendo alimentos que la ley de Moiss declaraba impuros, y Dios, en recompensa, les concede una salud excelente (v. 15) y una sabidura superior a la de los magos y adivinos del rey (v. 17,20). El relato hace ver cmo el Seor protege a los que se mantienen fieles a l aun en circunstancias adversas. Cf. Dn 3.19-30. 
2. 1.1 Esta fecha corresponde al ao 606 a.C., ya que Joacim comenz a reinar en el ao 609 (cf. 2 R 23.36--24.6). 
3. 1.1 Las fuentes histricas extrabblicas muestran que en el ao 606 a.C. an viva Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor. Por lo tanto, este no era todava rey de Babilonia sino solamente prncipe heredero y jefe supremo del ejrcito (esto ltimo a causa de la vejez y enfermedad de su padre). Su ascensin al trono real se produjo ms tarde, en el ao 605 a.C., cuando la victoria de Carquemis asegur a los babilonios la dominacin sobre Siria y Palestina. Cf. Jer 46.2, donde tambin se le da a Nabucodonosor el ttulo de rey antes de que lo fuera plenamente. 
4. 1.2 El texto hebreo se refiere a Babilonia con el nombre de Sinar, lo mismo que en el relato de la torre de Babel. Vanse Gn 11.2 n. e ndice de mapas. 
5. 1.1-2 Comprense estos v. con 2 R 24.1; 2 Cr 36.6-7. La mencin de los utensilios sagrados llevados a Babilonia prepara el relato del banquete de Belsasar (Dn 5.2-3). 
6. 1.3 Jefe de sus eunucos: otra traduccin: Jefe del servicio de palacio. Vase Jer 29.1-2 nota b. 
7. 1.3-4 Los jvenes deban recibir una educacin especial, que los capacitaba para ejercer las funciones de magos y adivinos del rey (cf. Dn 2.2-4). Para ello tenan que conocer la lengua y las letras, es decir, la literatura de los caldeos, especialmente los textos antiguos relativos a la magia, la astrologa y la adivinacin. 
8. 1.4 Los caldeos: Este vocablo designaba originariamente una tribu del sur de Babilonia que al fin lleg a dominar todo el pas, y de la que proceda la dinasta de Nabucodonosor (vase Gn 11.28 n.; cf. Dn 5.30; 9.1). Pero ms tarde, cuando los astrlogos y adivinos de Babilonia se hicieron famosos por todas partes, el trmino se utiliz frecuentemente para designar tambin a los magos y a las personas iniciadas en las ciencias ocultas. Cf. Dn 2.4,10; 4.7; 5.7,11. 
9. 1.7 El cambio de nombre se interpretaba en el antiguo Oriente como una afirmacin de dominio (cf. Gn 2.19-20; 41.45; 2 R 23.34; 24.17). 
10. 1.7 Beltsasar parece ser la transcripcin de un nombre babilnico que significa l protege su vida, dando por sobreentendido que el sujeto de la frase es un dios como Bel o Marduc. Abed-nego parece ser una deformacin del nombre arameo Abed Nabu, que significa siervo de Nabu. El significado de los nombres Sadrac y Mesac an no ha podido determinarse. Acerca de los dioses Marduc, Bel y Nab, vanse Gn 1.21 n.; Is 46.1 notas a, b y c; Jer 50.2 nota d. 
11. 1.8 Esta decisin se debe a que la comida que se serva en la mesa del rey poda estar preparada con la carne de animales impuros (cf. Lv 11; Dt 14.3-21), o que no haban sido desangrados de acuerdo con las prescripciones rituales (cf. Dt 12.23-24). Adems, los jvenes no queran exponerse al peligro de comer alimentos o de beber vino que quizs antes haban sido ofrecidos a los dolos (cf. Dt 32.38; 1 Co 10.21). 
12. 1.17 La interpretacin de los sueos tena gran importancia en el antiguo Oriente, porque los consideraban un medio para entrar en contacto con la divinidad. La Biblia, por su parte, muestra que Dios puede valerse ocasionalmente de ellos para revelar su voluntad y sus designios (Nm 12.6; 1 R 3.5; Jl 2.28; Mt 1.20; 2.12), pero no deja de advertir contra los sueos engaosos y puramente ilusorios (vase Jer 23.25 n., y cf. Zac 10.2). 
13. 1.21 El ao primero del rey Ciro: es decir, el ao 538 a.C. (cf. Esd 1.1). Esto no quiere decir que Daniel muri en esa fecha, ya que en el tercer ao de Ciro est todava en plena actividad (Dn 10.1). El texto da a entender, ms bien, que l an se hallaba en la corte real de Babilonia cuando este imperio pas a manos de los persas. Vase Is 41.2 n. 

Daniel 2


Tabla - Oraciones de la Biblia (2 x)



Daniel interpreta el sueo de Nabucodonosor 

1 [1] En el segundo ao del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueos, y se turb su espritu y se le fue el sueo. 2 Hizo llamar el rey a magos, astrlogos, encantadores y caldeos,[2] para que le explicaran sus sueos. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey. 3 El rey les dijo: 
--He tenido un sueo, y mi espritu se ha turbado por saber el sueo. 
4 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea:[3] 
--Rey, para siempre vive! Cuenta el sueo a tus siervos, y te daremos la interpretacin. 
5 Respondi el rey y dijo a los caldeos: 
--El asunto lo olvid; pero si no me decs el sueo y su interpretacin, seris hechos pedazos y vuestras casas sern convertidas en estercoleros. 6 Pero si me decs el sueo y su interpretacin, de m recibiris dones, favores y gran honra. Decidme, pues, el sueo y su interpretacin. 
7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: 
--Cuente el rey el sueo a sus siervos, y le daremos la interpretacin. 
8 El rey respondi y dijo: 
--Yo conozco ciertamente que vosotros ponis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido. 9 Si no me contis el sueo, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparis una respuesta mentirosa y perversa que decir delante de m, entre tanto que pasa el tiempo. Contadme, pues, el sueo, para que yo sepa que me podis dar su interpretacin. 
10 Los caldeos respondieron delante del rey y dijeron: 
--No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey. Adems, ningn rey, prncipe ni seor pregunt cosa semejante a ningn mago ni astrlogo ni caldeo. 11 Porque el asunto que el rey demanda es difcil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no est entre los hombres.[4] 
12 Por esto el rey, con ira y con gran enojo, mand que mataran a todos los sabios de Babilonia. 13 Se public, pues, el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron tambin a Daniel y a sus compaeros para matarlos.[5] 
14 Entonces Daniel habl sabia y prudentemente a Arioc, capitn de la guardia del rey, que haba salido para matar a los sabios de Babilonia. 15 Habl y dijo a Arioc, capitn del rey: 
--Cul es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? 
Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que haba; 16 y Daniel entr y pidi al rey que le concediera tiempo, que l dara al rey la interpretacin. 17 Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber a Ananas, Misael y Azaras, sus compaeros, lo que suceda 18 para que pidieran misericordias del Dios del cielo sobre este misterio,[6] a fin de que Daniel y sus compaeros no perecieran con los otros sabios de Babilonia. 
19 El secreto le fue revelado a Daniel en visin de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. 20 Habl Daniel y dijo: 
    "Sea bendito el nombre de Diosde siglos en siglos, 
    porque suyos son el poder y la sabidura.[7] 
    21 l muda los tiempos y las edades, 
    quita reyes y pone reyes; 
    da la sabidura a los sabios 
    y la ciencia a los entendidos. 
    22 l revela lo profundo y lo escondido, 
    conoce lo que est en tinieblas 
    y con l mora la luz.[8] 
    23 A ti, Dios de mis padres, 
    te doy gracias y te alabo, 
    porque me has dado sabidura y fuerza, 
    y ahora me has revelado lo que te pedimos, 
    pues nos has dado a conocerel asunto del rey". 
24 Despus de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey haba puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo: 
--No mates a los sabios de Babilonia; llvame a la presencia del rey, y yo le dar la interpretacin. 
25 Entonces Arioc llev prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo as: 
--He hallado un hombre de los deportados de Jud, el cual dar al rey la interpretacin.[9] 
26 Respondi el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar: 
--Podrs t hacerme conocer el sueo que vi, y su interpretacin? 
27 Daniel respondi al rey diciendo: 
--El misterio que el rey demanda, ni sabios ni astrlogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. 28 Pero hay un Dios en los cielos que revela los misterios, y l ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los ltimos das. Estos son tu sueo y las visiones que has tenido en tu cama: 
29 "Estando t, rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que haba de suceder en lo por venir; y el que revela los misterios te mostr lo que ha de ser. 30 Y a m me ha sido revelado este misterio, no porque en m haya ms sabidura que en los dems vivientes, sino para que se d a conocer al rey la interpretacin y para que entiendas los pensamientos de tu corazn. 
31 "T, rey, veas en tu sueo una gran imagen. Esta imagen era muy grande y su gloria, muy sublime. Estaba en pie delante de ti y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra se desprendi sin que la cortara mano alguna, e hiri a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuz. 35 Entonces fueron desmenuzados tambin el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llev el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Pero la piedra que hiri a la imagen se hizo un gran monte que llen toda la tierra. 
36 "Este es el sueo. Tambin la interpretacin de l[10] diremos en presencia del rey. 37 T, rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. 38 Dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, l los ha entregado en tus manos, y te ha dado el dominio sobre todo. T eres aquella cabeza de oro.[11] 39 Despus de ti se levantar otro reino, inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominar sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino ser fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, as l lo desmenuzar y lo quebrantar todo.[12] 
41 "Lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, ser un reino dividido;[13] pero habr en l algo de la fuerza del hierro, as como viste el hierro mezclado con barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, este reino ser en parte fuerte y en parte frgil. 43 As como viste el hierro mezclado con barro, as se mezclarn por medio de alianzas humanas; pero no se unirn el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.[14] 44 En los das de estos reyes, el Dios del cielo levantar un reino que no ser jams destruido, ni ser el reino dejado a otro pueblo; desmenuzar y consumir a todos estos reinos, pero l permanecer para siempre, 45 de la manera que viste que del monte se desprendi una piedra sin que la cortara mano alguna, la cual desmenuz el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro.[15] El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueo es verdadero, y fiel su interpretacin". 
46 Entonces el rey Nabucodonosor se postr sobre su rostro, se humill ante Daniel, y mand que le ofrecieran presentes e incienso. 47 El rey habl a Daniel, y dijo: 
--Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, Seor de los reyes y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.[16] 
48 Entonces el rey engrandeci a Daniel, le dio muchos honores y grandes dones, y lo hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia. 49 Daniel solicit y obtuvo del rey que pusiera sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey. 
						 NOTAS:

1. 2.1-49 En este relato se encuentra esbozado uno de los temas ms caractersticos del libro de Daniel y, en general, de los escritos apocalpticos. La estatua gigantesca hecha de elementos diversos - oro, plata, bronce, hierro y barro - representa simblicamente la historia humana vista como un todo, pero dividida, al mismo tiempo, en distintos perodos. Cada perodo marca una nueva etapa en el desarrollo del misterioso plan de Dios, que como creador del mundo y Seor de la historia dirige todas las cosas hacia el trmino que l mismo ha fijado de antemano. Cuando llegue el fin del tiempo presente (cf. Dn 12.4,9), Dios establecer su reino eterno y universal, que tomar el lugar de los imperios de este mundo (Dn 2.45) y colmar todas las esperanzas de su pueblo (cf. Dn 2.34-35; 7.14,27). 
2. 2.2 Caldeos: otra traduccin: sabios; vase Dn 1.4 n. 
3. 2.4 A partir de este v., y hasta 7.28, el texto est escrito en arameo y no hebreo. Vase, para un caso similar, Esd 4.7 nota l. 
4. 2.10-11 Esta confesin de impotencia hace resaltar ms el carcter sobrenatural de la sabidura que Daniel ha recibido como un don de Dios (cf. Dn 1.17; 2.27-28; 4.8-9). 
5. 2.13 La sentencia de muerte alcanza tambin a Daniel y a sus compaeros, lo cual presupone que ya los consideraban del grupo de los magos y adivinos del rey (cf. Dn 1.20). 
6. 2.18 Misterio: en arameo raz, palabra de origen persa que en la Biblia hebrea aparece solamente en el libro de Daniel (Dn 2.19,27-30,47; 4.9). Con ese trmino se designa el sueo de Nabucodonosor porque este representa simblicamente el destino de su reino y de los reinos que vendrn despus, hasta el fin de los tiempos (cf. Dn 2.28). El conocimiento de este misterio no puede alcanzarse con medios puramente humanos, y solo una especial revelacin de Dios puede darlo a conocer (cf. Dn 2.28). Para el significado de la palabra "misterio" en el NT, cf. Ro 16.25; Ef 3.9; Col 1.26; 2 Ts 2.7, y vase Concordancia temtica. 
7. 2.20 Job 12.13; Pr 2.6. 
8. 2.22 Job 12.22; Sal 139.11-12. 
9. 2.25 Esta intervencin del funcionario real recuerda la escena relatada en Gn 41.8-13. La comparacin de los dos relatos pone en evidencia el paralelismo entre Jos en la corte del faran y Daniel en la del rey de Babilonia. 
10. 2.36 Este es el sueo... la interpretacin de l: Los sueos del faran, interpretados por Jos, se referan al futuro inmediato de Egipto; el de Nabucodonosor, en cambio, abarca la totalidad de la historia humana, cuyo punto culminante ser la instauracin definitiva del reinado universal de Dios (cf. Dn 2.44-45). 
11. 2.37-38 Ntese el vigor con que se afirma la absoluta soberana de Dios en el gobierno de la historia humana. Dios dirige el curso de los tiempos (Dn 2.21) y da poder y autoridad a quien l quiere (Dn 4.17,25,32). Por eso, Nabucodonosor no gobierna por su propia autoridad, sino porque Dios se la ha concedido para que la ejerza dentro del plazo que l le ha fijado (cf. Dn 5.18). Vanse Jer 27.5 nota h; 27.6 n. 
12. 2.38-40 Los cuatro metales de la estatua, lo mismo que los monstruos de Dn 7.3-7, representan cuatro grandes imperios. El primero de ellos se identifica expresamente con el imperio neobabilnico de Nabucodonosor y sus sucesores (vase Jer 1.14-15 n.). La identificacin de los tres restantes no es del todo segura, pero muchos intrpretes coinciden en afirmar que el segundo imperio es el de los medos, el tercero el de los persas y el cuarto el gran imperio griego fundado por Alejandro Magno, rey de Macedonia (cf. Dn 8.20). Otros piensan que el segundo imperio es el medo-persa, el tercero es el griego y el cuarto el romano. Vanse Is 41.2 n.; Jer 51.11 n. y la Tabla cronolgica I. 
13. 2.41 Un reino dividido: Si se trata del imperio romano, se refiere a la divisin entre la parte oriental y la occidental; si se trata del imperio griego, se refiere a la divisin del mismo despus de la muerte de Alejandro Magno. A raz de esta divisin, el territorio de Palestina fue escenario de constantes luchas entre la dinasta de los lgidas, que reinaba en Egipto, y la de los selucidas, que tena su capital en Antioqua de Siria. Vase ndice de mapas. 
14. 2.43 Si se trata del imperio griego, puede aludir a alianzas matrimoniales entre las dinastas de Siria y Egipto que no lograron unir a las dos grandes familias, as como no se pegan el hierro y el barro. Cf. Dn 11.6. 
15. 2.43 Este v. alude a las alianzas matrimoniales entre las dinastas reinantes en Siria y Egipto, que, sin embargo, no lograron unir a las dos grandes familias, as como no se pegan el hierro y el barro. Cf. Dn 11.6. 
16. 2.45 La pulverizacin de los elementos que formaban la estatua pone de relieve el carcter transitorio del mundo presente. Esta idea, fundamental en los escritos apocalpticos, aparecer tambin en el NT. Cf. 1 Co 7.29-31; 1 P 4.7; 2 P 3.10. 

Daniel 3


El horno de fuego 

1 [1] El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, cuya altura era de sesenta codos y la anchura de seis codos;[2] la levant en el campo de Dura,[3] en la provincia de Babilonia. 2 Y orden el rey Nabucodonosor que se reunieran los strapas, los magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces y todos los gobernadores de las provincias, para que vinieran a la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado. 3 Se reunieron, pues, los strapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces y todos los gobernadores de las provincias, para la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado; y estaban en pie delante de la estatua que haba levantado el rey Nabucodonosor. 4 Y el pregonero anunciaba en alta voz: "Se os ordena a vosotros, pueblos, naciones y lenguas, 5 que al oir el son de la bocina, la flauta, la ctara, el arpa, el salterio, la zampoa y todo instrumento de msica, os postris y adoris la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; 6 y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente ser echado dentro de un horno de fuego ardiente". 
7 Por lo cual, al oir todos los pueblos el son de la bocina, la flauta, la ctara, el arpa, el salterio, la zampoa y todo instrumento de msica, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor haba levantado. 
8 Por esto, en aquel tiempo algunos hombres caldeos[4] vinieron y acusaron maliciosamente a los judos. 9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: 
--Rey, para siempre vive! 10 T, rey, has dado una ley que todo hombre, al oir el son de la bocina, la flauta, la ctara, el arpa, el salterio, la zampoa y todo instrumento de msica, se postre y adore la estatua de oro; 11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiente. 12 Hay unos hombres judos, a los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos hombres, oh rey, no te han respetado; no adoran a tus dioses ni adoran la estatua de oro que has levantado. 
13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajeran a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron trados delante del rey. 14 Habl Nabucodonosor y les dijo: 
--Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honris a mi dios ni adoris la estatua de oro que he levantado? 15 Ahora, pues, estis dispuestos para que, al oir el son de la bocina, la flauta, la ctara, el arpa, el salterio, la zampoa y todo instrumento de msica, os postris y adoris la estatua que he hecho? Porque si no la adoris, en la misma hora seris echados en medio de un horno de fuego ardiente, y qu dios ser el que os libre[5] de mis manos? 
16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: 
--No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17 Nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tus manos, rey, nos librar. 18 Y si no, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. 
19 Entonces Nabucodonosor se llen de ira, cambi el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego y orden que el horno se calentara siete veces ms de lo acostumbrado. 20 Y orden a hombres muy vigorosos que tena en su ejrcito, que ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiente. 21 As pues, estos hombres fueron atados con sus mantos, sus calzados, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiente. 22 Y como la orden del rey era apremiante, y haban calentado mucho el horno, la llama del fuego mat a aquellos que haban alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego. 23 Estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiente. 
24 Entonces el rey Nabucodonosor se espant, se levant apresuradamente y dijo a los de su consejo: 
--No echaron a tres hombres atados dentro del fuego? 
Ellos respondieron al rey: 
--Es verdad, oh rey. 
25 Y l dijo: 
--Sin embargo, yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningn dao; y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses.[6] 
26 Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente, y dijo: 
--Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios altsimo, salid y venid. 
Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. 27 Y se juntaron los strapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey para mirar a estos hombres, cmo el fuego no haba tenido poder alguno sobre sus cuerpos y ni aun el cabello de sus cabezas se haba quemado; sus ropas, intactas, ni siquiera olor de fuego tenan. 28 Y Nabucodonosor dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envi su ngel y libr a sus siervos que confiaron en l, los cuales no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. 29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nacin o lengua que diga blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en estercolero; por cuanto no hay dios que pueda librar como este".[7] 
30 Entonces el rey engrandeci a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia. 
						 NOTAS:

1. 2.47 La confesin de fe de este rey pagano anticipa lo que habr de suceder al fin de los tiempos, cuando todos los pueblos de la tierra sirvan y obedezcan al nico Dios (cf. Dn 7.27). 
2. 3.1-30 Daniel est ausente del siguiente relato, que habla solamente de sus tres amigos (vase Dn 1.1-21 n.). La narracin tiene finalidad didctica: despertar la confianza en el poder de Dios, que ni siquiera en las situaciones ms difciles desampara a sus fieles servidores. Cf. Dn 7. 
3. 3.1 La colosal altura de la estatua (unos treinta metros) no tiene proporcin con su anchura (unos tres metros). Esta desproporcin hara pensar ms en un obelisco que en una escultura con rasgos humanos. Algunos intrpretes hacen notar, sin embargo, que la palabra aramea significa propiamente estatua o imagen, y que esta imagen deba tener cierto parecido con la forma humana. 
4. 3.1 Dura: lugar de localizacin incierta, sin duda en las cercanas de la ciudad de Babilonia. 
5. 3.8 Algunos... caldeos: Vase Dn 1.4 n. 
6. 3.15 Qu dios ser el que os libre?: Con la misma arrogancia haba desafiado a los habitantes de Jerusaln el oficial del rey asirio Senaquerib (Is 36.20). 
7. 3.25 A un hijo de los dioses: otra traduccin: de un ngel (cf. Job 1.6). 

Daniel 4


La locura de Nabucodonosor 

1 [1] "Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.[2] 
2 "Conviene que yo declare las seales y milagros que el Dios altsimo ha hecho conmigo. 3 Cun grandes son sus seales y cun potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno; su seoro, de generacin en generacin. 
4 "Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa, floreciente en mi palacio. 5 Tuve un sueo que me espant; tendido en la cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron. 6 Por esto mand que vinieran ante m todos los sabios de Babilonia para que me dieran la interpretacin del sueo. 7 Y vinieron magos, astrlogos, caldeos y adivinos, y les cont el sueo, pero no me pudieron dar su interpretacin, 8 hasta que entr ante m Daniel, cuyo nombre es Beltsasar,[3] como el nombre de mi dios, y en quien mora el espritu de los dioses santos. Cont delante de l el sueo, diciendo: 9 "Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espritu de los dioses santos y que ningn misterio[4] se te esconde, declrame las visiones de mi sueo que he visto, y su interpretacin. 10 Estas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: 
    "Me pareca ver en medio de la tierra 
    un rbol cuya altura era grande.[5] 
    11 Creca este rbol, y se haca fuerte, 
    y su copa llegaba hasta el cielo 
    y se le alcanzaba a ver 
    desde todos los confines de la tierra. 
    12 Su follaje era hermoso, 
    su fruto abundante 
    y haba en l alimento para todos. 
    Debajo de l, a su sombra,se ponan las bestias del campo, 
    en sus ramas anidaban las aves del cielo 
    y se mantena de l todo ser viviente. 
13 "Vi en las visiones de mi cabeza, mientras estaba en mi cama, que un vigilante y santo descenda del cielo. 14 Clamaba fuertemente y deca as: 
    "Derribad el rbol y cortad sus ramas, ptab quitadle el follaje y dispersad su fruto; ptab vyanse las bestiasque estn debajo de l, ptab y las aves de sus ramas. 
    15 Mas la cepa de sus racesdejaris en la tierra, 
    con atadura de hierro y de bronce 
    entre la hierba del campo; 
    que lo empape el roco del cielo, 
    y con las bestias sea su parteentre la hierba de la tierra. 
    16 Su corazn[6] de hombre sea cambiado 
    y le sea dado corazn de bestia, 
    y pasen sobre l siete tiempos.[7] 
    17 La sentencia es por decretode los vigilantes 
    y por dicho de los santos la resolucin, 
    para que conozcan los vivientes 
    que el Altsimo gobiernael reino de los hombres, 
    que a quien l quiere lo da[8] 
    y sobre l constituyeal ms humilde de los hombres. p> 18 "Yo, el rey Nabucodonosor, he visto este sueo. T, pues, Beltsasar, dars su interpretacin, porque ninguno entre los sabios de mi reino lo ha podido interpretar; pero t puedes, porque habita en ti el espritu de los dioses santos"". 
19 Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, qued atnito casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habl y dijo: 
--Beltsasar, no te turben ni el sueo ni su interpretacin. 
Beltsasar respondi y dijo: 
--Seor mo, el sueo sea para tus enemigos y su interpretacin para los que mal te quieren. 20 El rbol que viste, que creca y se haca fuerte, cuya copa llegaba hasta el cielo, que se vea desde todos los confines de la tierra, 21 cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, en el que haba alimento para todos, debajo del cual vivan las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, 22 t mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creci tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra. 23 En cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descenda del cielo y deca: "Cortad el rbol y destruidlo; mas la cepa de sus races dejaris en la tierra, con atadura de hierro y de bronce en la hierba del campo; que lo empape el roco del cielo, y con las bestias del campo sea su parte hasta que pasen sobre l siete tiempos", 24 esta es la interpretacin, oh rey, y la sentencia del Altsimo, que ha venido sobre mi seor, el rey: 25 Que te echarn de entre los hombres y con las bestias del campo ser tu habitacin, con hierba del campo te apacentarn como a los bueyes y con el roco del cielo sers baado; y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que conozcas que el Altsimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien l quiere. 26 Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las races del mismo rbol, significa que tu reino te quedar firme, despus que reconozcas que es el cielo el que gobierna. 27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias con los oprimidos, pues tal vez ser eso una prolongacin de tu tranquilidad.[9] 
28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor: 29 Al cabo de doce meses, paseando por el palacio real de Babilonia, 30 habl el rey y dijo: "No es esta la gran Babilonia que yo edifiqu para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?" 
31 An estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: "A ti se te dice, rey Nabucodonosor: "El reino te ha sido quitado; 32 de entre los hombres te arrojarn, con las bestias del campo ser tu habitacin y como a los bueyes te apacentarn; y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que reconozcas que el Altsimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien l quiere"". 
33 En la misma hora se cumpli la palabra sobre Nabucodonosor: Fue echado de entre los hombres, coma hierba como los bueyes y su cuerpo se empapaba del roco del cielo, hasta que su pelo creci como plumas de guila y sus uas como las de las aves. 
34 "Al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor, alc mis ojos al cielo[10] y mi razn me fue devuelta; bendije al Altsimo, y alab y glorifiqu al que vive para siempre: 
    ""Su dominio es sempiterno; 
    su reino, por todas las edades. 
    35 Considerados como nada 
    son los habitantes todos de la tierra; 
    l hace segn su voluntad[11] 
    en el ejrcito del cielo 
    y en los habitantes de la tierra; 
    no hay quien detenga su mano 
    y le diga: Qu haces? ".[12] 
36 "En el mismo tiempo mi razn me fue devuelta, la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a m, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue aadida. 
37 "Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas y sus caminos justos;[13] y l puede humillar a los que andan con soberbia". 
						 NOTAS:

1. 3.28-29 Sobre la alabanza a Dios expresada por Nabucodonosor, vase Dn 2.47 n. 
2. 4.1--4.37 Este cap. presenta a un rey Nabucodonosor dominado por incontenibles ansias de poder (v. 22-30). A causa de esa arrogancia, Dios lo castiga hundindolo en un estado de locura, pero le devuelve el uso de la razn y la dignidad real cuando el monarca levanta los ojos al cielo (v. 34) en seal de sumisin a la soberana del nico Dios. De ah se desprende una leccin que el sueo interpretado por Daniel ya haba preanunciado de manera simblica: Dios derriba a los poderosos de su trono y pone en alto a los humildes (Lc 1.52). 
3. 4.1 El relato comienza con un saludo que el rey dirige a los destinatarios de su mensaje, como suele hacerse en las cartas. 
4. 4.8 Beltsasar: Vase Dn 1.7 nota j. 
5. 4.9 Ningn misterio: Vase Dn 2.18 n. 
6. 4.10 Un rbol cuya altura era grande: Tambin el profeta Ezequiel compara al faran con un inmenso cedro del Lbano abatido por Dios a causa de su soberbia (Ez 31.2-11; cf. Is 14.4-20; Ez 28.1-19). 
7. 4.16 Su corazn: en el sentido bblico de esa palabra, que no se refiere en primer lugar al sentimiento, sino a los pensamientos y al uso de la razn. Vase Sal 12.2 n. 
8. 4.16 Siete tiempos: Esta expresin aramea significa probablemente siete aos o perodos. 
9. 4.17 Cf. Job 36.7; Jer 27.5-8. 
10. 4.27 Sal 41.1; 112.5-6,9. 
11. 4.34 Alc mis ojos al cielo: El rey expresa con este gesto su conversin al nico y verdadero Dios. Como consecuencia de ello, no solo recupera el uso de la razn, sino que tambin recibe de Dios una gloria ms extraordinaria que la que haba tenido antes (cf. v. 36). As se pone en evidencia la verdad expresada en Dn 2.21: es Dios el que da y quita el poder a los reyes. 
12. 4.35 Is 40.22-23. 
13. 4.35 Y le diga: <Qu haces?>: Job 9.12; Is 45.9; Ro 9.20. 

Daniel 5


La escritura en la pared 

1 [1] El rey Belsasar[2] [3] hizo un gran banquete a mil de sus prncipes, y en presencia de los mil beba vino. 2 Belsasar, con el gusto del vino, mand que trajeran los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor, su padre,[4] haba trado del templo de Jerusaln, para que bebieran de ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. 3 Entonces trajeron los vasos de oro que haban trado del templo de la casa de Dios, que estaba en Jerusaln, y bebieron de ellos el rey y sus prncipes, sus mujeres y sus concubinas. 4 Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.[5] 
5 En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre que escriba delante del candelabro, sobre lo encalado de la pared del palacio real; y el rey vea la mano que escriba. 6 Entonces el rey palideci y sus pensamientos lo turbaron, se debilitaron sus caderas y sus rodillas daban la una contra la otra. 7 El rey grit en alta voz que hicieran venir magos, caldeos y adivinos; y dijo el rey a los sabios de Babilonia: "Cualquiera que lea esta escritura y me d su interpretacin, ser vestido de prpura, llevar en su cuello un collar de oro y ser el tercer seor en el reino". 
8 Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni dar al rey su interpretacin. 9 Entonces el rey Belsasar se turb sobremanera y palideci, y sus prncipes estaban perplejos. 
10 La reina, por las palabras del rey y de sus prncipes, entr a la sala del banquete, y dijo: 
--Rey, vive para siempre! No te turben tus pensamientos ni palidezca tu rostro. 11 En tu reino hay un hombre en el que mora el espritu de los dioses santos, y en los das de tu padre se hall en l luz, inteligencia y sabidura, como la sabidura de los dioses. El rey Nabucodonosor, tu padre, oh rey, lo constituy jefe sobre todos los magos, astrlogos, caldeos y adivinos, 12 por cuanto en l se hall ms espritu, ciencia y entendimiento para interpretar sueos, descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llmese, pues, ahora a Daniel, y l te dar la interpretacin. 
13 Entonces trajeron a Daniel ante el rey. Y dijo el rey a Daniel: 
--Eres t aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Jud, que mi padre trajo de Judea? 14 Yo he odo de ti que el espritu de los dioses santos est en ti, y que en ti se hall luz, entendimiento y mayor sabidura. 15 Y ahora trajeron ante m sabios y astrlogos para que leyeran esta escritura y me dieran su interpretacin; pero no han podido interpretarme el asunto. 16 Yo, pues, he odo de ti que puedes interpretar y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme su interpretacin, sers vestido de prpura, llevars en tu cuello un collar de oro y sers el tercer seor en el reino. 
17 Entonces Daniel respondi y dijo al rey: 
--Tus dones sean para ti; da tus recompensas a otros. Leer la escritura al rey y le dar la interpretacin. 
18 "El altsimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor, tu padre, el reino, la grandeza, la gloria y la majestad. 19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y teman delante de l. A quien le placa, mataba, y a quien le placa, daba vida; engrandeca a quien le placa, y a quien le placa, humillaba. 20 Pero cuando su corazn se ensoberbeci y su espritu se endureci en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino y despojado de su gloria. 21 Fue echado de entre los hijos de los hombres, su mente se hizo semejante a la de las bestias y con los asnos monteses fue su habitacin. Le hicieron comer hierba, como al buey, y su cuerpo se empap del roco del cielo, hasta que reconoci que el altsimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre l al que le place.[6] 22 Pero t, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazn sabiendo todo esto, 23 sino que contra el Seor del cielo te has ensoberbecido; hiciste traer ante ti los vasos de su Casa, y t y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas bebisteis vino de ellos; adems diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven ni oyen ni saben; pero nunca honraste al Dios en cuya mano est tu vida[7] y de quien son todos tus caminos. 
24 "Por eso, de su presencia envi l la mano que traz esta escritura. 25 Y la escritura que traz es: "Mene, Mene, Tekel, Uparsin".[8] 26 Esta es la interpretacin del asunto: "Mene": Cont Dios tu reino y le ha puesto fin. 27 "Tekel": Pesado has sido en balanza y hallado falto. 28 "Peres": Tu reino ha sido roto y dado a los medos y a los persas. 
29 Entonces Belsasar mand vestir a Daniel de prpura, poner en su cuello un collar de oro y proclamar que l era el tercer seor del reino. 
30 La misma noche fue muerto Belsasar, rey de los caldeos.[9] 31 Y Daro, de Media,[10] cuando tena sesenta y dos aos, tom el reino. 
						 NOTAS:

1. 4.37 Dt 32.4. 
2. 5.1-31 En este relato, la lectura e interpretacin de una inscripcin misteriosa pone de manifiesto una vez ms el carcter extraordinario de la sabidura proftica concedida por Dios a Daniel. Cf. Dn 1.17,20. 
3. 5.1 Belsasar es la transcripcin de un nombre babilnico que significa (el dios) Bel protege al rey. No debe confundirse con Beltsasar, que era el sobrenombre dado a Daniel en la corte de Nabucodonosor. Vase Dn 1.7 nota j. 
4. 5.1 Belsasar, aunque no fue rey de Babilonia, ejerci funciones reales durante los ocho aos en que su padre Nabnides se mantuvo retirado en el desierto de Arabia. 
5. 5.2-3 Nabucodonosor, su padre: Fuentes histricas fidedignas atestiguan que el padre de Belsasar fue Nabnides, el ltimo de los reyes de Babilonia (556-539 a.C.). Por lo tanto, Belsasar no fue hijo del rey Nabucodonosor en sentido fsico. Puede afirmarse, sin embargo, que lo fue en un sentido amplio, ya que tambin l ejerci funciones de gobierno al frente del imperio neobabilnico, como antes las haba ejercido Nabucodonosor, el ms clebre rey de la dinasta caldea. Vanse Jer 1.14-15 n.; Dn 1.4 n. 
6. 5.2-4 La profanacin de los vasos sagrados confiere un carcter sacrlego a este banquete, en el que no solo se renda culto a los dioses paganos, sino que tambin se menospreciaba al verdadero Dios (cf. v. 23). 
7. 5.18-21 Estos v. se refieren al episodio relatado en Dn 4.29-36. 
8. 5.23 Job 12.10. 
9. 5.25 Estas tres palabras, en su sentido propio, son los nombres de pesas y monedas antiguas: Mene "mina", Tekel "siclo", Uparsin (plural de peres) "media mina". Pero este detalle no es tan importante como la interpretacin que reciben en el texto: se relacionan las dos primeras palabras con los verbos man y takal, que significan, respectivamente, medir y pesar; en cuanto a la tercera, se relaciona a un mismo tiempo con el verbo pars, que significa dividir, y con el nombre de los persas. De este modo, la misteriosa inscripcin resulta ser una profeca acerca de la suerte futura del imperio babilnico. 
10. 5.30 Dos historiadores griegos narran que los babilonios estaban bebiendo hasta embriagarse cuando el ejrcito de Ciro lleg a Babilonia para apoderarse de ella (vase Is 41.2 n.). La conquista de la ciudad se produjo entonces en forma pacfica; pero una antigua tradicin atestigua que Belsasar fue asesinado por un oficial de su reino, que se haba pasado a los persas. 

Daniel 6


Daniel en el foso de los leones 

1 [1] Pareci bien a Daro constituir sobre el reino ciento veinte strapas que gobernaran en todo el reino. 2 Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos strapas dieran cuenta, para que el rey no fuera perjudicado. 3 Pero Daniel mismo era superior a estos strapas y gobernadores, porque haba en l un espritu superior; y el rey pens en ponerlo sobre todo el reino. 4 Los gobernadores y strapas buscaron ocasin para acusar a Daniel en lo relacionado con el reino; pero no podan hallar motivo alguno o falta, porque l era fiel, y ningn error ni falta hallaron en l. 5 Entonces dijeron aquellos hombres: "No hallaremos contra este Daniel motivo alguno para acusarlo, si no lo hallamos contra l en relacin con la ley de su Dios". 
6 Entonces estos gobernadores y strapas se juntaron delante del rey, y le dijeron: 
--Rey Daro, para siempre vive! 7 Todos los gobernadores del reino, magistrados, strapas, prncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real, y lo confirmes, ordenando que cualquiera que en el espacio de treinta das demande peticin de cualquier dios u hombre fuera de ti, rey, sea echado al foso de los leones. 8 Ahora, pues, oh rey, confirma el edicto y frmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, que no puede ser abrogada.[2] 
9 Firm, pues, el rey Daro el edicto y la prohibicin. 
10 Cuando Daniel supo que el edicto haba sido firmado, entr en su casa; abiertas las ventanas de su habitacin que daban a Jerusaln, se arrodillaba tres veces al da, oraba y daba gracias delante de su Dios como sola hacerlo antes.[3] 11 Se juntaron entonces aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. 12 Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: 
--No has confirmado un edicto ordenando que cualquiera que en el espacio de treinta das pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, rey, sea echado al foso de los leones? 
Respondi el rey diciendo: 
--Verdad es, conforme a la ley de Media y de Persia, que no puede ser abrogada. 
13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: 
--Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Jud, no te respeta a ti, rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al da hace su peticin. 
14 Cuando el rey oy el asunto, le pes en gran manera y resolvi librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabaj para librarlo. 15 Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: 
--Sabes, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningn edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado. 
16 Entonces el rey orden que trajeran a Daniel, y lo echaron al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: 
--El Dios tuyo, a quien t continuamente sirves, l te libre. 
17 Trajeron una piedra y la pusieron sobre la puerta del foso, la cual sell el rey con su anillo y con el anillo de sus prncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se cambiara. 18 Luego el rey se fue a su palacio, y se acost en ayunas; no trajeron ante l instrumentos musicales, y se le fue el sueo. 
19 El rey se levant muy de maana, y fue apresuradamente al foso de los leones. 20 Acercndose al foso, llam a gritos a Daniel con voz triste, y le dijo: 
--Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien t continuamente sirves, te ha podido librar de los leones? 
21 Entonces Daniel respondi al rey: 
--Rey, vive para siempre! 22 Mi Dios envi su ngel, el cual cerr la boca de los leones[4] para que no me hicieran dao, porque ante l fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. 
23 Se alegr el rey en gran manera a causa de l, y mand sacar a Daniel del foso. Sacaron, pues, del foso a Daniel, pero ninguna lesin se hall en l, porque haba confiado en su Dios. 24 Luego orden el rey que trajeran a aquellos hombres que haban acusado a Daniel, y fueron echados al foso de los leones ellos, sus hijos y sus mujeres; y an no haban llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos. 
25 Entonces el rey Daro escribi a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: 
"Paz os sea multiplicada. 26 De parte ma es promulgada esta ordenanza: "Que en todo el dominio de mi reino, todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel. 
    "Porque l es el Dios viviente 
    y permanece por todos los siglos, 
    su reino no ser jams destruido 
    y su dominio perdurar hasta el fin. 
    27 l salva y libra, 
    y hace seales y maravillas 
    en el cielo y en la tierra; 
    l ha librado a Daniel 
    del poder de los leones"". 
28 Daniel prosper durante los reinados de Daro y de Ciro, el persa. 
						 NOTAS:

1. 5.31 Daro de Media: Cf. Dn 9.1. Las fuentes histricas extrabblicas no mencionan a este personaje; tampoco es posible asignarle un lugar en la sucesin cronolgica de los reyes del antiguo Oriente. Cf. Is 13.17; Jer 51.11, donde se menciona a los medos entre los pueblos que provocaron la cada de Babilonia. 
2. 6.1-28 El contenido de este relato es muy semejante al del cap. 3. Por negarse a cometer un acto de idolatra, Daniel se ve en la necesidad de afrontar la muerte; pero Dios lo salva milagrosamente, como antes haba salvado a los tres jvenes arrojados al fuego. Vase Dn 3.1-30 n. 
3. 6.8 Ley... que no puede ser abrogada: Cf. Est 1.19; 8.8. 
4. 6.10 Ntese la manera de orar de los judos que se encontraban lejos de Jerusaln: tres veces al da, puestos de rodillas y con la mirada vuelta hacia el templo de Sin (cf. 1 R 8.44,48). La primera de estas oraciones se haca temprano en la maana, cuando se ofreca el sacrificio matutino; la segunda, hacia las tres de la tarde, hora en que se ofreca el sacrificio vespertino; y la tercera, al atardecer, cuando empezaba a caer el sol. Vase Sal 5.7 n. Cf. tambin Sal 55.17. 

Daniel 7


2. SEGUNDA PARTE: VISIONES APOCALPTICAS (7.1--12.13)



Visin de las cuatro bestias 

1 [1] En el primer ao de Belsasar,[2] rey de Babilonia, tuvo Daniel un sueo y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribi el sueo y relat lo principal del asunto. 
2 Daniel dijo: "Miraba yo en mi visin de noche, y vi que los cuatro vientos del cielo combatan en el gran mar.[3] 3 Y cuatro bestias grandes,[4] diferentes la una de la otra, suban del mar.[5] 4 La primera era como un len, y tena alas de guila. Yo estaba mirando hasta que sus alas le fueron arrancadas; fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies, a manera de hombre, y se le dio corazn de hombre.[6] 
5 "Vi luego una segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado ms que del otro. En su boca, entre los dientes, tena tres costillas; y se le dijo: "Levntate y devora mucha carne". 
6 "Despus de esto mir, y vi otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas. Esta bestia tena cuatro cabezas; y le fue dado dominio.[7] 
7 "Despus de esto miraba yo en las visiones de la noche, y vi la cuarta bestia, espantosa, terrible y en gran manera fuerte, la cual tena unos grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, pisoteaba las sobras con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que haba visto antes de ella; y tena diez cuernos.[8] 
8 "Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeo sali entre ellos, y delante de l fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tena ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia.[9] 
    9 "Estuve mirando 
    hasta que fueron puestos unos tronos[10] 
    y se sent un Anciano de das.[11] 
    Su vestido era blanco como la nieve; 
    el pelo de su cabeza, como lana limpia; 
    su trono, llama de fuego, 
    y fuego ardiente las ruedas del mismo.[12] 
    10 Un ro de fuego proceda y salade delante de l;[13] 
    miles de miles lo servan, 
    y millones de millonesestaban delante de l. 
    El Juez se sent 
    y los libros fueron abiertos.[14] 
11 "Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes insolencias que hablaba el cuerno; y mientras miraba mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para quemarlo en el fuego. 12 Tambin a las otras bestias les haban quitado su dominio, pero les haba sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. 
    13 "Miraba yo en la visin de la noche, 
    y vi que con las nubes del cielo[15] 
    vena uno como un hijo de hombre;[16] 
    vino hasta el Anciano de das, 
    y lo hicieron acercarse delante de l. 
    14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, 
    para que todos los pueblos, 
    naciones y lenguas lo sirvieran;[17] 
    su dominio es dominio eterno, 
    que nunca pasar; 
    y su reino es unoque nunca ser destruido. 
15 "A m, Daniel, se me turb el espritu hasta lo ms hondo de mi ser, y las visiones de mi cabeza me asombraron. 16 Me acerqu a uno de los que all estaban y le pregunt la verdad acerca de todo aquello. Me habl y me hizo conocer la interpretacin de las cosas:[18] 
17 ""Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarn en la tierra.[19] 18 Despus recibirn el reino los santos del Altsimo,[20] y poseern el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre".[21] 
19 "Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tena dientes de hierro y uas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba las sobras con sus pies; 20 asimismo acerca de los diez cuernos que tena en su cabeza, y del otro que le haba salido, ante el cual haban cado tres. Este mismo cuerno tena ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y pareca ms grande que sus compaeros. 21 Y vea yo que este cuerno haca guerra contra los santos y los venca,[22] 22 hasta que vino el Anciano de das, y se hizo justicia a los santos del Altsimo;[23] y lleg el tiempo, y los santos recibieron el reino. 
23 "Dijo as: 
    ""La cuarta bestia serun cuarto reino en la tierra, 
    el cual ser diferentede todos los otros reinos, 
    y a toda la tierra devorar,trillar y despedazar. 
    24 Los diez cuernos significan que de aquelreino se levantarn diez reyes;[24] 
    y tras ellos se levantar otro, 
    el cual ser diferente de los primeros,y derribar a tres reyes.[25] 
    25 Hablar palabras contra el Altsimo, 
    a los santos del Altsimo quebrantar[26] 
    y pensar en cambiarlos tiempos y la Ley; 
    y sern entregados en sus manos[27] hasta tiempo, tiempos y medio tiempo.[29] 
    26 Pero se sentar el Juez,y le quitarn su dominio, 
    para que sea destruido y arruinadohasta el fin, 
    27 y que el reino, el dominioy la majestad de los reinos 
    debajo de todo el cielo sean dadosal pueblo de los santos del Altsimo,[30] 
    cuyo reino es reino eterno,[31] 
    y todos los dominios lo servirny obedecern". 
28 "Aqu fue el fin de sus palabras. En cuanto a m, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demud; pero guard el asunto en mi corazn". 
						 NOTAS:

1. 6.22 Heb 11.33. 
2. 7.1--12.13 Aqu se inicia la segunda parte del libro, donde ya no se relatan episodios de la vida de Daniel y de sus compaeros, sino que se describen e interpretan visiones simblicas de claro contenido apocalptico. En esas visiones recibe un amplio desarrollo la concepcin de la historia que ya se haba esbozado en la seccin anterior: Dios gobierna los destinos de este mundo de acuerdo con un plan cuya realizacin nada puede impedir. As, la historia avanza misteriosamente hacia el da final, en el que encontrar al mismo tiempo su trmino y su culminacin. Vase Dn 2.1-49 n. 
3. 7.1 Belsasar: Vanse las notas correspondientes a Dn 5.1 y 5.2-3. 
4. 7.2 El gran mar alborotado por los vientos remite al caos primitivo de los antiguos relatos de creacin (vanse Gn 1.2 nota c; 1.21 n.). De este modo, la visin se remonta hasta el comienzo de la historia humana, a fin de abarcarla desde el principio hasta el fin (cf. v. 22). 
5. 7.3 Cuatro bestias grandes: La representacin simblica de reinos o naciones con figuras de animales (cf. v. 17) es bastante frecuente y aparece en distintas culturas. Estos cuatro animales de aspecto monstruoso corresponden a los cuatro metales de la estatua descrita en Dn 2.31-35. Vase Dn 2.38-40 n. 
6. 7.3 Suban del mar: La referencia al lugar de donde proceden estos animales monstruosos pone de relieve su carcter maligno y perjudicial. Cf. Ap 13.1; 17.8. 
7. 7.4 Y se le dio corazn de hombre: probable alusin a Dn 4.36, donde se relata cmo Nabucodonosor, junto con la razn, recupera tambin su dignidad humana. 
8. 7.4-6 Ap 13.2. 
9. 7.7 En el antiguo Oriente, los cuernos simbolizaban la fuerza (vase Ex 27.2 n.). De ah la aptitud de este smbolo para representar a los reyes (v. 24). Cf. Ap 12.3; 13.1. 
10. 7.8 Ap 13.5-6. 
11. 7.9 Ap 20.4. 
12. 7.9 Un Anciano de das: hebrasmo con el que se designa a una persona de edad y aspecto venerables. Aqu la expresin se refiere a Dios, el Juez universal que va a juzgar a los reinos de este mundo. 
13. 7.9 Ap 1.14. 
14. 7.10 Ap 5.11. 
15. 7.10 En estos libros estn anotadas las acusaciones y en ellos van a quedar registradas las sentencias. Cf. Ap 20.12. 
16. 7.13 Las nubes del cielo se contraponen al gran mar del que procedan los animales de aspecto monstruoso (v. 2). 
17. 7.13 Uno como... hijo de hombre: Ntese la dimensin colectiva que tiene esta misteriosa figura, ya que el reino que le es conferido lo reciben tambin los santos del Altsimo (v. 18,27). Cf. Mt 24.30; 26.64; Mc 13.26; 14.62; Lc 21.27; Ap 1.7,13; 14.14. 
18. 7.14 Ap 11.15. 
19. 7.16 Las visiones simblicas, como los sueos, resultan incomprensibles si alguien no las interpreta (cf. Dn 2.36; 4.18). En los caps. anteriores, el intrprete era Daniel; ahora, en cambio, l recibe las explicaciones de un ngel que acta como intermediario de las revelaciones divinas (Dn 8.15-19). Cf. Ez 40--42; Zac 1.7--6.8, y vanse tambin Dn 1.17 n.; 2.36 n. 
20. 7.17 Se levantarn en la tierra: otra posible traduccin: Dominarn el mundo. Una vez ms aparece aqu la idea, tpicamente apocalptica, de los reinos que se van sucediendo en el dominio del mundo (vase Dn 2.1-49 n.; 2.38-40 n.). La enumeracin de los imperios no pretende ser completa, sino que con el nmero cuatro se representa simblicamente una totalidad mucho mayor. Cf. Dn 7.2; 8.8, donde la mencin de los cuatro vientos del cielo (es decir, de los cuatro puntos cardinales) sugiere la idea de universalidad. Cf. Ap 7.1 
21. 7.18 Los santos del Altsimo: Algunos intrpretes han visto en esta expresin una referencia a los ngeles; pero en realidad se trata de seres humanos, ya que han sido perseguidos y muchos de ellos han padecido incluso el martirio (cf. v. 25). Son santos porque, como miembros del pueblo elegido, han sido puestos aparte y consagrados al servicio de Dios. 
22. 7.18 Ap 22.5. 
23. 7.20-21 En el cuerno que lucha contra el pueblo de Dios y lo vence temporalmente, muchos reconocen a Antoco IV, rey de Siria (175-164 a.C.), que se hizo llamar Epfanes, es decir, "(dios) manifestado". Segn Dn 11.36-37, la arrogancia de este rey fue tal que lo llev a considerarse superior a sus propios dioses. Cf. Ap 13.7. Vase la Tabla cronolgica I. 
24. 7.22 Ap 20.4. 
25. 7.24 Ap 17.12. 
26. 7.23-24 Segn muchos intrpretes, esta cuarta bestia es el imperio griego de Alejandro Magno (vanse Dn 8.7 n.; 8.21 n.). En tal caso, los diez cuernos representan a los reyes de la dinasta selucida, que fueron sus herederos directos en el dominio de Siria y de las regiones adyacentes (vanse Dn 2.41 n.; 8.8 n.). Otros interpretan la cuarta bestia como el imperio romano u otro imperio en los das finales. Vase tambin las Tablas cronolgicas I y II. 
27. 7.25 Posible alusin a las medidas persecutorias del rey Antoco IV o algn rey en los ltimos tiempos. Antoco IV, en efecto, no solo introdujo prcticas idoltricas en el templo de Jerusaln (vase Dn 9.27 nota p), sino que adems quiso obligar al pueblo judo a abandonar la observancia del sbado, a suprimir sus fiestas religiosas (cf. Dn 12.11), a comer alimentos prohibidos (cf. Dn 1.5) y a no circuncidar a sus hijos. ID_fz_ID7.25 El conflicto entre el rey Antoco IV y el pueblo de Israel se inscribe en un drama mucho ms vasto, que afecta al pueblo de Dios a lo largo de toda su historia terrena. Para estar a la altura de su vocacin y de su misin, ese pueblo debe pasar por las pruebas que Dios le impone para purificarlo y perfeccionarlo (Dn 11.35; 12.10; cf. Dt 8.2; Heb 12.3-11). De ah que el Apocalipsis de Juan haya actualizado el mensaje de Dn para la iglesia perseguida por el imperio romano. 
28. 7.25 El conflicto entre el rey Antoco IV y el pueblo de Israel se inscribe en un drama mucho ms vasto, que afecta al pueblo de Dios a lo largo de toda su historia terrena. Para estar a la altura de su vocacin y de su misin, ese pueblo debe pasar por las pruebas que Dios le impone para purificarlo y perfeccionarlo (Dn 11.35; 12.10; cf. Dt 8.2; Heb 12.3-11). De ah que el Apocalipsis de Juan haya actualizado el mensaje de Dn para la iglesia perseguida por el imperio romano. hasta tiempo, tiempos y medio tiempo.7.25 La persecucin de Antoco IV dur de hecho desde el ao 168 hasta el 165 a.C., es decir, aprox., unos tres aos y medio. Pero tngase en cuenta, asimismo, que tres y medio es la mitad de siete, cifra que en la simbologa bblica representa lo bien terminado y completo (vase Gn 4.18 n.). Por lo tanto, este nmero de aos podra tener un valor simblico adems de su valor real, ya que sugiere la idea de algo inconcluso y frustrado antes de llegar a su meta. Cf. Dn 12.7; Ap 12.14; 13.5-6. 
29. 7.25 La persecucin de Antoco IV dur de hecho desde el ao 168 hasta el 165 a.C., es decir, aprox., unos tres aos y medio. Pero tngase en cuenta, asimismo, que tres y medio es la mitad de siete, cifra que en la simbologa bblica representa lo bien terminado y completo (vase Gn 4.18 n.). Por lo tanto, este nmero de aos podra tener un valor simblico adems de su valor real, ya que sugiere la idea de algo inconcluso y frustrado antes de llegar a su meta. Cf. Dn 12.7; Ap 12.14; 13.5-6. 
30. 7.27 Ap 20.4. 
31. 7.27 Ap 22.5. 

Daniel 8


Visin: el carnero y el macho cabro 

1 [1] "En el ao tercero del reinado del rey Belsasar,[2] yo, Daniel, tuve una visin,[3] despus de aquella que haba tenido antes. 2 Miraba yo la visin, y en ella yo estaba en Susa,[4] que es la capital del reino, en la provincia de Elam. En la visin, pues, me vea junto al ro Ulai.[5] 3 Alc los ojos y mir, y haba un carnero que estaba delante del ro, y tena dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era ms alto que el otro, y el ms alto creci despus. 4 Vi que el carnero hera con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia poda parar delante de l, ni haba quien escapara de su poder. Haca conforme a su voluntad, y se engrandeca. 
5 "Mientras yo consideraba esto, un macho cabro vena del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabro tena un cuerno notable entre sus ojos. 6 Vino hasta el carnero de dos cuernos que yo haba visto en la ribera del ro, y corri contra l con la furia de su fuerza. 7 Lo vi llegar junto al carnero; se levant contra l y lo hiri, y le quebr sus dos cuernos; y el carnero no tena fuerzas para hacerle frente. Lo derrib, por tanto, a tierra, lo pisote y no hubo quien librara de su poder al carnero.[6] 
8 "El macho cabro creci en gran manera; pero cuando estaba en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.[7] 9 De uno de ellos sali un cuerno pequeo,[8] que creci mucho hacia el sur y el oriente, y hacia la tierra gloriosa.[9] 10 Creci hasta llegar al ejrcito del cielo; y parte del ejrcito y de las estrellas[10] ech por tierra, y las pisote.[11] 11 Aun se engrandeci frente al prncipe de los ejrcitos;[12] por l fue quitado el sacrificio continuo,[13] y el lugar de su santuario fue echado por tierra. 12 A causa de la prevaricacin le fue entregado el ejrcito junto con el sacrificio[14] continuo; ech por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosper. 
13 "Entonces o hablar a un santo; y otro de los santos pregunt a aquel que hablaba: "Hasta cundo durar la visin del sacrificio continuo, la prevaricacin asoladora y la entrega del santuario y el ejrcito para ser pisoteados?" 14 Y l dijo: "Hasta dos mil trescientas tardes y maanas;[15] luego el santuario ser purificado". 
15 "Aconteci que mientras yo, Daniel, consideraba la visin y procuraba comprenderla, se puso delante de m uno con apariencia de hombre. 16 Y o una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que grit y dijo: "Gabriel,[16] ensea a este la visin". 
17 "Vino luego cerca de donde yo estaba. Y al venir, me asust y me postr sobre mi rostro. Pero l me dijo: "Entiende, hijo de hombre, que la visin es para el tiempo del fin". 
18 "Mientras l hablaba conmigo, ca dormido en tierra sobre mi rostro. l me toc y me hizo estar en pie. 19 Y dijo: "Yo te ensear lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. 20 En cuanto al carnero que viste, que tena dos cuernos: estos son los reyes de Media y de Persia. 21 El macho cabro es el rey de Grecia,[17] y el cuerno grande que tena entre sus ojos es el rey primero. 22 En cuanto al cuerno que fue quebrado y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarn de esa nacin, aunque no con la fuerza de l. 
    23 "Al fin del reinado de estos, 
    cuando los transgresores lleguen al colmo, 
    se levantar un rey 
    altivo de rostro y entendido en enigmas. 
    24 Su poder se fortalecer, 
    mas no con fuerza propia; 
    causar grandes ruinas, prosperar, 
    actuar arbitrariamente 
    y destruir a los fuertesy al pueblo de los santos. 
    25 Con su sagacidad 
    har prosperar el engao en su mano; 
    en su corazn se engrandecer 
    y, sin aviso, destruir a muchos. 
    Se levantar contra el Prncipede los prncipes, 
    pero ser quebrantado, 
    aunque no por mano humana. 
    26 La visin de las tardes y maanas 
    que se ha referido es verdadera; 
    y t guarda la visin,[18] porque es para muchos das". 
27 "Yo, Daniel, qued quebrantado, y estuve enfermo algunos das. Cuando me levant, atend los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visin, y no la entenda". 
						 NOTAS:

1. 8.1-27 La visin consignada en este cap. tambin se refiere a hechos histricos, pero aqu las alusiones son mucho ms transparentes. El carnero con dos cuernos de tamao desigual podra representar a los medos y a los persas, que terminaron por fundirse en un solo imperio (cf. v. 20); el macho cabro que lo derriba es Alejandro Magno (cf. v. 21), y los cuernos que van apareciendo despus son los reinos fundados por sus generales, en especial la dinasta helenstica, de la que surgi el perseguidor del pueblo judo, Antoco IV Epfanes (cf. v. 22-25). Pero la visin en su conjunto es un mensaje de esperanza, ya que culmina con el anuncio de la destruccin del perseguidor (v. 25), lo cual traer consigo el fin de la ira de Dios (v. 19). Vase la Tabla cronolgica I. 
2. 8.1 Belsasar: Vanse Dn 5.1 notas b|r y |ic; 5.2-3 n. 
3. 8.1 La visin en estado de vigilia sustituye aqu al sueo nocturno (cf. Dn 7.1). 
4. 8.2 Susa: capital del antiguo reino de Elam (vase Jer 49.34 n.), convertida luego en residencia invernal de los reyes de Persia (Neh 1.1; Est 1.2). Vase ndice de mapas. 
5. 8.2 Esta visin, como antes la del profeta Ezequiel, tiene lugar al borde de un ro (Ez 1.1). Ulai: se trata probablemente de un ro cercano a Susa, al que los antiguos griegos llamaban Eulaios. 
6. 8.7 El triunfo del macho cabro sobre el carnero representa simblicamente la victoria con que Alejandro Magno puso fin a la dominacin persa en el ao 333 a.C. (cf. v. 20-21). 
7. 8.8 O sea, los cuatro generales de Alejandro Magno que se repartieron el inmenso territorio que este haba conquistado. Vase Dn 2.41 n. 
8. 8.9 El cuerno pequeo sera Antoco IV Epfanes (cf. Dn 7.20-21). 
9. 8.9 Al regresar de una de sus campaas contra Egipto, Antoco IV Epfanes se volvi tambin contra la tierra gloriosa, expresin que designa, evidentemente, el territorio de Israel. Cf. Jer 3.19; Ez 20.6. 
10. 8.10 Cf. Ap 12.4. 
11. 8.10 El ejrcito del cielo son los astros y estrellas, que los antiguos adoraban como dioses (Dt 4.19; Jer 8.2; 19.13; Sof 1.5). Probablemente se alude a la arrogancia de Antoco IV Epfanes, quien, como el rey de Babilonia en Is 14.13-14, pretendi elevarse hasta el cielo y hacerse igual al Altsimo. En tal caso, la parte final del v. tendra que interpretarse a la luz de Dn 11.36, donde se afirma que el orgullo de este rey lo llev hasta el extremo de considerarse superior a todos los dioses. 
12. 8.11 El Prncipe de los ejrcitos es el mismo Dios, que en el v. 25 recibe el ttulo de Prncipe de prncipes. 
13. 8.11 Continuo: otra traduccin: diario. 
14. 8.11-12 Estos v. se refieren a la profanacin del templo de Jerusaln por parte del rey Antoco y a sus medidas persecutorias contra la religin juda. Cf. Dn 7.24-25; 11.31-35. 
15. 8.14 Las dos mil trescientas tardes y maanas equivalen a 1150 das, es decir, tres aos y algunos das, tiempo que dur la profanacin del templo bajo Antoco IV. Este perodo concluy con la purificacin del santuario, que se llev a cabo en diciembre del ao 165 a.C., despus de la victoria de Judas Macabeo. Vanse Dn 7.25 nota y; 9.27 nota p. Vase tambin la Tabla cronolgica I. 
16. 8.16 Aqu el ngel intrprete no es una figura annima sino que se llama Gabriel, nombre que en hebreo podra significar hombre de Dios, o bien Dios es fuerte. Cf. Dn 9.21; Lc 1.19,26. 
17. 8.21 Grecia. Vase en el ndice de mapas. 
18. 8.26 Guarda la visin: Cf. Dn 12.9. 

Daniel 9


Oracin de Daniel por su pueblo 

1 [1] "En el primer ao de Daro hijo de Asuero, de la nacin de los medos,[2] que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, 2 en el primer ao de su reinado, yo, Daniel, mir atentamente en los libros el nmero de los aos de que habl Jehov al profeta Jeremas, en los que haban de cumplirse las desolaciones de Jerusaln: setenta aos.[3] 3 Volv mi rostro a Dios, el Seor, buscndolo en oracin y ruego, en ayuno, ropas speras y ceniza.[4] 4 Or a Jehov, mi Dios, e hice confesin diciendo:[5] "Ahora, Seor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos, 5 hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos actuado impamente, hemos sido rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. 6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas,[6] que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. 7 Tuya es, Seor, la justicia, y nuestra la confusin de rostro que en el da de hoy lleva todo hombre de Jud, los habitantes de Jerusaln y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelin con que se rebelaron contra ti. 8 Nuestra es, Jehov, la confusin de rostro, y de nuestros reyes, de nuestros prncipes y de nuestros padres, porque contra ti pecamos. 9 De Jehov, nuestro Dios, es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra l nos hemos rebelado 10 y no obedecimos a la voz de Jehov, nuestro Dios, para andar en sus leyes, que l puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. 11 Todo Israel traspas tu Ley, apartndose para no obedecer a tu voz. Por lo cual ha cado sobre nosotros la maldicin y el juramento que est escrito en la ley de Moiss,[7] siervo de Dios, porque contra Dios pecamos. 12 Y l ha cumplido la palabra que habl contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan gran mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusaln. 13 Conforme est escrito en la ley de Moiss, todo este mal vino sobre nosotros; pero no hemos implorado el favor de Jehov, nuestro Dios, y no nos hemos convertido de nuestras maldades ni entendido tu verdad. 14 Por tanto, Jehov vel sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehov, nuestro Dios, en todas sus obras que ha hecho, y nosotros no obedecimos a su voz. 
15 "Ahora pues, Seor, Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto[8] con mano poderosa y te hiciste renombre cual lo tienes hoy, hemos pecado, hemos actuado impamente. 16 Seor, conforme a todos tus actos de justicia, aprtese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusaln, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusaln y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean. 17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oracin y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Seor. 18 Inclina, Dios mo, tu odo, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.[9] 19 Oye, Seor! Seor, perdona! Presta odo, Seor, y hazlo! No tardes, por amor de ti mismo, Dios mo, porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo". 

Profeca de las setenta semanas

20 "An estaba hablando, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehov, mi Dios, por el monte santo de mi Dios; 21 an estaba hablando en oracin, cuando el varn Gabriel,[10] a quien haba visto en la visin, al principio, volando con presteza vino a m como a la hora del sacrificio de la tarde. 22 Me hizo entender, y habl conmigo diciendo: "Daniel, ahora he salido para darte sabidura y entendimiento. 23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para ensertela, porque t eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visin. 
    24 "Setenta semanas[11] estn determinadas 
    sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, 
    para terminar la prevaricacin, 
    poner fin al pecado 
    y expiar la iniquidad, 
    para traer la justicia perdurable, 
    sellar[12] la visin y la profeca 
    y ungir al Santo de los santos.[13] 
    25 Sabe, pues, y entiende 
    que desde la salida de la orden 
    para restaurar y edificar a Jerusaln 
    hasta el Mesas Prncipe, 
    habr siete semanasy sesenta y dos semanas; 
    se volvern a edificar la plaza y el muro 
    en tiempos angustiosos. 
    26 Despus de las sesenta y dos semanas 
    se quitar la vida al Mesas,[14] 
    y nada ya le quedar. 
    El pueblo de un prncipe que ha de venir[15] 
    destruir la ciudad y el santuario, 
    su final llegar como una inundacin, 
    y hasta el fin de la guerra 
    durarn las devastaciones. 
    27 Por otra semana ms[16] confirmar el pacto con muchos; 
    a la mitad de la semana 
    har cesar el sacrificio y la ofrenda. 
    Despus, con la muchedumbrede las abominaciones,[17] 
    vendr el desolador,hasta que venga la consumacin 
    y lo que est determinado 
    se derrame sobre el desolador"". 
						 NOTAS:

1. 9.1-27 La siguiente revelacin toma como punto de partida un clebre anuncio proftico de Jeremas, que situaba la cada de Babilonia (Jer 25.12) y la liberacin de Israel (Jer 29.10) al trmino de un perodo de 70 aos. Vase Jer 25.11 n. 
2. 9.1 Daro... de los medos: Vase Dn 5.31 nota k. 
3. 9.2 La persecucin desatada contra el pueblo de Dios por Antoco IV (cf. v. 26-27) invitaba a releer esta profeca, a fin de interpretar a la luz de ella los acontecimientos presentes. 
4. 9.3 El objeto de esta oracin era saber en qu momento deba cumplirse ntegramente lo anunciado por el profeta Jeremas. 
5. 9.4-19 La plegaria de Daniel consta de dos partes: una confesin de los pecados colectivos del pueblo (v. 4-16) y una splica para obtener el perdn divino, aduciendo como motivo la misericordia de Dios y no los mritos propios (v. 17-19). Cf. Neh 1.5-11; 9.6-37. 
6. 9.6 No hemos obedecido... profetas: Jer 7.25-26; 25.4; 26.5. 
7. 9.11 Lv 26.14-39; Dt 28.15-68. 
8. 9.15 Ex 20.2; Dt 6.21; Jer 32.20-21. 
9. 9.18 Neh 9.17-19,27-28; Sal 51.1-4; 57.1-3; Is 54.8,10; Tit 3.5. 
10. 9.21 Gabriel: Vase Dn 8.16 n. 
11. 9.24 Los 70 aos de Jer 25.11-12; 29.10 pasan a ser aqu setenta semanas de aos, es decir, 70 x 7. La base para esta interpretacin de la profeca parece encontrarse en Lv 25.1-4, donde se hace referencia a los aos sabticos, que son los que caen cada siete aos, y en Lv 26.18, donde Dios amenaza con multiplicar por siete el castigo de los que se obstinan en no apartarse del pecado. 
12. 9.24 Para... sellar: otra traduccin: para que se cumplan. El sello de las profecas es su cumplimiento, ya que as queda demostrada su autenticidad. Cf. Dt 18.21-22; Jer 28.9. 
13. 9.24 Y ungir al Santo de los santos: Algunos creen que alude a un acontecimiento que suceder al final de los tiempos, pero a la luz del v. 27 es muy probable que se refiere a la purificacin y nueva dedicacin del templo de Jerusaln en tiempos de los Macabeos (165 a.C.). Para conmemorar este gran acontecimiento, Judas Macabeo instituy la fiesta de la Dedicacin (heb. hanuk) que los judos celebran cada ao, a lo largo de una semana. Acerca de la uncin con el aceite sagrado como rito de consagracin, vase Sal 2.2 n. 
14. 9.26 Este Mesas podra ser el Sumo sacerdote judo Onas III, asesinado en el ao 170 a.C., o el verdadero Mesas que vendra ms tarde. 
15. 9.26 Un prncipe que ha de venir: el monarca helenista Antoco IV Epfanes, que rein entre los aos 175 y 163 a.C. y persigui duramente al pueblo judo u otro monarca futuro. Vase la Tabla cronolgica I. 
16. 9.27 Por otra semana ms: Las 70 semanas de aos aparecen divididas en tres partes: un perodo de siete semanas (49 aos, v. 25), un segundo perodo de sesenta y dos semanas (434 aos, v. 25-26), y una ltima semana, la ms terrible de todas, que culmina con la ruina del perseguidor y con la liberacin final del pueblo de Dios. Al trmino de estos ltimos siete aos se vislumbra la nueva era de justicia y de paz descrita en el v. 24. 
17. 9.27 La muchedumbre de las abominaciones: o bien, segn otra traduccin: Un horrible sacrilegio (cf. Dn 11.31; 12.11). Segn algunos intrpretes, esta expresin enigmtica puede tener ms de una referencia proftica. En primer lugar puede referirse a la profanacin del santuario por el rey Antoco en el ao 168 a.C. Pero al comparar Dn 9.27 y 12.11 con Mc 13.14, tambin podra hacer referencia a una profanacin que sucedera al final de los tiempos. Adems, Mt 24.15 parece referirse a la destruccin del templo en el ao 70 d.C. 

Daniel 10


Visin de Daniel junto al ro

1 En el tercer ao de Ciro, rey de Persia,[1] fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar.[2] La palabra era verdadera y el conflicto grande, pero l comprendi la palabra y tuvo inteligencia en la visin. 
2 "En aquellos das yo, Daniel, estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No com manjar delicado, ni entr en mi boca carne ni vino, ni me ung con perfume, hasta que se cumplieron las tres semanas.[3] 4 El da veinticuatro del primer mes estaba yo a la orilla del gran ro Hidekel.[4] 5 Alc mis ojos y mir, y vi un varn[5] vestido de lino y ceida su cintura con oro de Ufaz.[6] 6 Su cuerpo era como de berilo, su rostro pareca un relmpago, sus ojos como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies como de color de bronce bruido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.[7] 
7 "Slo yo, Daniel, vi aquella visin. No la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoder de ellos un gran temor y huyeron y se escondieron. 8 Qued, pues, yo solo ante esta gran visin, pero no quedaron fuerzas en m, antes bien, mis fuerzas se cambiaron en desfallecimiento, pues me abandonaron totalmente. 9 Pero o el sonido de sus palabras; y al oir el sonido de sus palabras ca sobre mi rostro en un profundo sueo, con mi rostro en tierra. 10 Y una mano me toc e hizo que me pusiera sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. 11 Me dijo: "Daniel, varn muy amado, est atento a las palabras que he de decirte y ponte en pie, porque a ti he sido enviado ahora". 
"Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. 12 Entonces me dijo: "Daniel, no temas, porque desde el primer da que dispusiste tu corazn a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron odas tus palabras;[8] y a causa de tus palabras yo he venido. 13 Mas el prncipe del reino de Persia[9] se me opuso durante veintin das; pero Miguel,[10] uno de los principales prncipes, vino para ayudarme, y qued all con los reyes de Persia. 14 He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los ltimos das, porque la visin es para esos das". 
15 "Mientras me deca estas palabras, yo tena los ojos puestos en tierra y haba enmudecido. 16 Pero uno con semejanza de hijo de hombre[11] toc mis labios. Entonces abr la boca y habl, y dije al que estaba delante de m: "Seor mo, con la visin me han sobrevenido dolores y no me quedan fuerzas. 17 Cmo, pues, podr el siervo de mi seor hablar con mi seor? Porque al instante me faltaron las fuerzas, y no me qued aliento". 
18 "Aquel que tena semejanza de hombre me toc otra vez, me fortaleci 19 y me dijo: "Muy amado, no temas;[12] la paz sea contigo; esfurzate y cobra aliento". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y dije: "Hable mi seor, porque me has fortalecido". 20 l me dijo: "Sabes por qu he venido a ti? Ahora tengo que volver para pelear contra el prncipe de Persia; al terminar con l, el prncipe de Grecia vendr. 21 Pero yo te declarar lo que est escrito en el libro de la verdad: nadie me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro prncipe".[13] 
						 NOTAS:

1. 10.1 Ciro, rey de Persia: Vanse Is 41.2 n.; Jer 50.2 nota c. 
2. 10.1 Beltsasar: Vase Dn 1.7 nota j. 
3. 10.3 Cf. Dn 9.3. 
4. 10.4 Hidekel: o sea, el Tigris: Vanse Gn 2.10-14 n. e ndice de mapas. 
5. 10.5 El personaje que se manifiesta con aspecto humano es el ngel Gabriel, mediador de la revelacin divina. Vase Dn 8.16 n. 
6. 10.5 Con oro de Ufaz: traduccin probable. 
7. 10.5-6 Ap 1.13-15; 2.18; 19.12. 
8. 10.12 Fueron odas tus palabras: Vase Dn 9.3 n. 
9. 10.13 El prncipe... de Persia: En los escritos apocalpticos, cada nacin aparece presidida por un ngel prncipe que la protege y la representa. De ah que algunas veces los conflictos entre naciones se describan como una lucha entre sus protectores anglicos. 
10. 10.13 Miguel es el ngel protector del pueblo de Dios. El NT lo llama arcngel (Jud 9) y lo presenta como enemigo y vencedor de Satans (Ap 12.7-8). 
11. 10.16 En este contexto, la expresin hijo de hombre equivale simplemente a hombre o ser humano. Vase Ez 2.1 n. 
12. 10.19 No temas: Cf. Jer 1.18; 30.10; Lc 1.30. 
13. 10.21 Miguel, vuestro prncipe: Vase 10.13 nota k. 

Daniel 11

1 "Tambin yo en el primer ao de Daro, el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo. 

Los reyes del norte y del sur 

2 [1] "Ahora yo te mostrar la verdad. An habr tres reyes en Persia, y el cuarto se har de grandes riquezas, ms que todos ellos. Este, al hacerse fuerte con sus riquezas, levantar a todos contra el reino de Grecia. 3 Se levantar luego un rey valiente, que dominar con gran poder y har su voluntad. 4 Pero cuando se haya levantado, su reino ser quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; pero no ser para sus descendientes, ni segn el dominio con que l domin, porque su reino quedar deshecho y ser para otros aparte de ellos.[2] 
5 "El rey del sur se har fuerte, pero uno de sus prncipes ser ms fuerte que l, se har poderoso y su dominio ser grande. 6 Al cabo de unos aos harn alianza, y la hija del rey del sur vendr al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no podr retener la fuerza de su brazo, y ni l ni su brazo permanecern; porque ella ser entregada a la muerte, y tambin los que la haban trado, y su hijo y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo. 
7 "Pero un renuevo de sus races se levantar sobre su trono, vendr con un ejrcito contra el rey del norte, entrar en la fortaleza y har con ellos a su arbitrio, y predominar. 8 Y aun a los dioses de ellos, sus imgenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y de oro, llevar cautivos a Egipto; y durante aos se mantendr l alejado del rey del norte. 9 As entrar en el reino el rey del sur, y volver a su tierra. 
10 "Pero los hijos de aquel se airarn y reunirn multitud de grandes ejrcitos. Vendr uno apresuradamente, inundar y pasar adelante; luego volver y llevar la guerra hasta su fortaleza. 11 Por eso se enfurecer el rey del sur, y saldr y pelear contra el rey del norte; este pondr en campaa una gran multitud, pero toda esa multitud ser entregada en manos de aquel. 12 Al llevarse l la multitud, se elevar su corazn y derribar a muchos millares; pero no prevalecer. 13 El rey del norte volver a poner en campaa una multitud, mayor que la primera, y al cabo de algunos aos vendr rpidamente, con un gran ejrcito y muchas riquezas. 
14 "En aquellos tiempos se levantarn muchos contra el rey del sur. Hombres turbulentos de tu pueblo se levantarn, para que se cumpla la visin, pero caern. 15 Vendr, pues, el rey del norte, levantar baluartes y tomar la ciudad fuerte; y las fuerzas del sur no podrn sostenerse, ni sus tropas escogidas, porque no habr fuerzas para resistir. 16 El que vendr contra l har su propia voluntad, y no habr quien se le pueda enfrentar; y permanecer en la tierra gloriosa,[3] que ser consumida bajo su poder. 17 Afirmar luego su rostro para venir con el poder de todo su reino. Har convenios con aquel, y le dar una hija por mujer, para destruirlo; pero no permanecer ni tendr xito. 18 Volver despus su rostro a las costas, y tomar muchas; pero un prncipe le har cesar en su afrenta, y aun har volver sobre l su oprobio. 19 Luego volver su rostro a las fortalezas de su tierra; pero tropezar y caer, y no ser hallado. 
20 "En su lugar se levantar uno que har pasar un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos das ser muerto, aunque no con ira ni en batalla. 
21 "Ocupar su lugar un hombre despreciable, al cual no darn la honra del reino. Vendr sin aviso y tomar el reino con halagos. 22 Las fuerzas enemigas sern barridas delante de l como por inundacin de aguas; sern del todo destruidas, junto con el prncipe del pacto. 23 l, despus del pacto, engaar, subir y saldr vencedor con poca gente. 24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrar y har lo que no hicieron sus padres ni los padres de sus padres; botn, despojos y riquezas repartir entre sus soldados, y contra las fortalezas formar sus designios. Esto durar un tiempo. 
25 "Despertar sus fuerzas y su ardor con un gran ejrcito, contra el rey del sur, y el rey del sur se empear en la guerra con un ejrcito grande y muy fuerte; pero no prevalecer, porque le harn traicin.[4] 26 Aun los que coman de sus manjares lo quebrantarn; su ejrcito ser destruido, y muchos caern muertos. 27 En su corazn, estos dos reyes tramarn hacer mal. Sentados a una misma mesa, se mentirn el uno al otro; pero no servir de nada, porque el plazo an no habr llegado. 28 l volver a su tierra con gran riqueza, y pondr su corazn contra el pacto santo; har su voluntad y volver a su tierra.[5] 29 Al tiempo sealado volver al sur; pero la ltima venida no ser como la primera. 30 Porque vendrn contra l naves de Quitim,[6] y l se contristar y retroceder, se enojar contra el pacto santo y har segn su voluntad; volver, pues, y se entender con los que abandonen el santo pacto. 
31 "Se levantarn sus tropas, que profanarn el santuario y la fortaleza, quitarn el sacrificio continuo y pondrn la abominacin desoladora.[7] 32 Con lisonjas seducir a los violadores del pacto; pero el pueblo que conoce a su Dios se esforzar y actuar. 33 Los sabios del pueblo instruirn a muchos; pero durante algunos das caern a espada y a fuego, en cautividad y despojo. 34 En su cada sern ayudados con un pequeo socorro, y muchos se juntarn a ellos con lisonjas. 35 Tambin algunos de los sabios caern para ser depurados, limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo. 
36 "El rey har su voluntad, se ensoberbecer y se engrandecer sobre todo dios;[8] contra el Dios de los dioses hablar maravillas,[9] y prosperar hasta que sea consumada la ira, porque lo determinado se cumplir. 37 Del Dios de sus padres no har caso, ni del amor de las mujeres, ni respetar a dios alguno, porque sobre todo se engrandecer. 38 Pero honrar en su lugar al dios de las fortalezas, un dios que sus padres no conocieron; lo honrar con oro y plata, con piedras preciosas y cosas de gran precio. 39 Con un dios ajeno se har de las fortalezas ms inexpugnables, colmar de honores a los que lo reconozcan, los har gobernar sobre muchos y repartir tierras como recompensa. 
40 "Al cabo del tiempo, el rey del sur contender con l; y el rey del norte se levantar contra l como una tempestad, con carros y gente de a caballo y muchas naves; y entrar por las tierras, las invadir y pasar. 41 Entrar en la tierra gloriosa, y muchas provincias caern; pero escaparn de sus manos Edom, Moab y la mayora de los hijos de Amn. 42 Extender su mano contra las tierras, y no escapar el pas de Egipto. 43 Se apoderar de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto. Los de Libia y de Etiopa lo seguirn. 44 Pero noticias del oriente y del norte lo atemorizarn, y saldr con gran ira para destruir y matar a muchos. 45 Plantar las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; pero llegar a su fin, y no tendr quien lo ayude. 
						 NOTAS:

1. 11.2-45 Aunque no dan nombres concretos, estos v. hablan de luchas entre los reyes selucidas de Siria y los lgidas de Egipto (vase Dn 2.41 n.), llamados, respectivamente, rey del norte y rey del sur. As se da un resumen de los acontecimientos que afectaron al pueblo judo desde la cada del imperio persa hasta la persecucin de Antoco IV Epfanes (v. 28-39; vase Dn 7.25 nota y). La referencia a la ruina de este rey (v. 45) prepara el anuncio de la liberacin del pueblo de Dios, que va a describirse en el cap. siguiente. 
2. 11.3-4 Cf. Dn 7.7-8,23-24. 
3. 11.16 Acerca de la invasin aqu descrita, vase 8.9 nota i. 
4. 11.25 Dn 11.5; vase 11.2-45 n. 
5. 11.28 Vase Dn 11.2-45 n. 
6. 11.30 De Quitim: es decir, del oeste. 
7. 11.31 Abominacin desoladora: Vase Dn 9.27 nota p; cf. 12.11. 
8. 11.36 2 Ts 2.3-4. 
9. 11.36 Ap 13.5-6. 

Daniel 12


El tiempo del fin 

1 [1] "En aquel tiempo[2] se levantar Miguel,[3] el gran prncipe que est de parte de los hijos de tu pueblo. 
    "Ser tiempo de angustia,[4] 
    cual nunca fue desde que hubo gentehasta entonces; 
    pero en aquel tiemposer libertado tu pueblo, 
    todos los que se hallen inscritosen el libro.[5] 
    2 Muchos de los que duermen[6] en el polvo de la tierra[7] 
    sern despertados: unos para vida eterna, 
    otros para verguenza y confusin perpetua. 
    3 Los entendidos resplandecern 
    como el resplandor del firmamento; 
    y los que ensean la justicia a la multitud, 
    como las estrellas, a perpetua eternidad.[8] 
4 ""Pero t, Daniel, cierra las palabras y sella el libro[9] hasta el tiempo del fin. Muchos corrern de aqu para all, y la ciencia aumentar". 
5 "Yo, Daniel, mir y vi a otros dos que estaban en pie, uno a este lado del ro y el otro al otro lado. 6 Y dijo uno al varn vestido de lino que estaba sobre las aguas del ro: "Cundo ser el fin de estas maravillas?" 7 O al varn vestido de lino, que estaba sobre las aguas del ro, el cual alz su mano derecha y su mano izquierda al cielo y jur por el que vive por los siglos,[10] que ser por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.[11] Y cuando se acabe la dispersin del poder del pueblo santo, todas estas cosas se cumplirn. 
8 "Yo o, pero no entend. Dije entonces: "Seor mo, cul ser el fin de estas cosas?" 9 l respondi: "Anda, Daniel, pues estas palabras estn cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.[12] 10 Muchos sern limpios, emblanquecidos y purificados;[13] los impos procedern impamente,[14] y ninguno de los impos entender; pero los entendidos comprendern. 11 Desde el tiempo en que sea quitado el sacrificio continuo hasta la abominacin desoladora,[15] habr mil doscientos noventa das. 12 Bienaventurado[16] el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco das.[17] 13 En cuanto a ti, t irs hasta el fin, y reposars, y te levantars para recibir tu heredad al fin de los das"". 
						 NOTAS:

1. 12.1-13 El anuncio de la futura resurreccin constituye el punto culminante de la revelacin contenida en este libro. Dios concede la victoria final a su pueblo y hace que participen de ella no solo los vivos sino tambin los muertos. De este modo, la justicia de Dios triunfa ms all de la muerte y resuelve el enigma planteado por el sufrimiento de los justos y la prosperidad de los impos. Vase Sal 37 n. 
2. 12.1 En aquel tiempo: es decir, en el tiempo final (cf. Dn 11.40). 
3. 12.1 Miguel: Vase Dn 10.13 nota k. 
4. 12.1 Tiempo de angustia: Mt 24.21; Mc 13.19; Ap 7.14; 12.7. 
5. 12.1 El libro o el libro de la vida cf. Sal 69.28; Ap 3.5. Vase Ex 32.31-32 n. 
6. 12.2 Muchos de los que duermen: El empleo de la palabra muchos, en oposicin a todos (v. 1), puede indicar que este pasaje no se refiere an a la resurreccin universal, sino que encierra una promesa de salvacin para los israelitas fieles que haban muerto vctimas de la persecucin religiosa (cf. Dn 11.40-41), y tambin de condenacin para los que haban renegado del pacto (cf. Dn 11.30,32). 
7. 12.2 En el polvo de la tierra: Ntese la vinculacin de esta promesa con la suerte de los que fueron vctimas de la persecucin religiosa (cf. v. 10-11). La justicia divina no poda dejar sin recompensa a los que prefirieron afrontar el martirio antes que ser infieles a su Dios. 
8. 12.3 Cf. Mt 13.43. 
9. 12.4 Cf. Ap 22.10. 
10. 12.7 Cf. Ap 10.5-6. 
11. 12.7 Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo: Vase Dn 7.25 nota a; cf. Ap 12.14. 
12. 12.9 Dn 8.26; 12.4. 
13. 12.10 Limpios... y purificados: Dn 11.35. Vase Dn 7.25 nota z. 
14. 12.10 Ap 22.11. 
15. 12.11 Abominacin desoladora: Vase Dn 9.27 nota p, y cf. 11.31. 
16. 12.12 Bienaventurado: Expresin tpica que se emplea para introducir las "bienaventuranzas". Vanse Sal 1.1 n.; Mt 5.3-12 n. 
17. 12.11-12 Es muy difcil determinar con precisin a qu acontecimientos se refieren estas dos cifras. Segn algunos intrpretes, la primera (1290 das a partir de la profanacin del templo) estara relacionada con la fecha en que se compuso la gran profeca de Dn 10--12; la segunda, en cambio, podra indicar el momento en que el libro mantenido en secreto (Dn 12.9) deba ser publicado para que los entendidos lo comprendieran todo (Dn 12.10). Segn otros intrpretes se trata de acontecimientos en los ltimos das: Los 1290 das pueden referirse a una persecucin por tiempo limitado; la otra cifra trata de la bendicin que les espera a los que se mantengan fieles durante esta persecucin. 

Oseas 1


1. PRIMERA PARTE (1.1--3.5)



La esposa y los hijos de Oseas

1 Palabra que Jehov dirigi a Oseas[1] hijo de Beeri, en das de Uzas, Jotam, Acaz y Ezequas,[2] reyes de Jud, y en das de Jeroboam[3] hijo de Jos, rey de Israel.[4] 
2 [5] Comienzo de la palabra que Jehov habl por medio de Oseas. Dijo Jehov a Oseas: 
    "Ve, toma por mujer a una prostituta[6] 
    y ten hijos de prostitucin con ella, 
    porque la tierra se prostituye 
    apartndose de Jehov".[7] 
3 Fue, pues, y tom a Gomer, hija de Diblaim, la cual concibi y le dio a luz un hijo. 4 Entonces Jehov le dijo: 
    "Ponle por nombre[8] Jezreel,[9] 
    porque dentro de poco castigara la casa de Jeh 
    a causa de la sangre derramada en Jezreel, 
    y har cesar el reinadode la casa de Israel.[10] 
    5 Aquel da quebrar el arco de Israel[11] 
    en el valle de Jezreel".[12] 
6 Concibi Gomer otra vez y dio a luz una hija. Dios dijo a Oseas: 
    "Ponle por nombre Lo-ruhama,[13] 
    porque no me compadecer msde la casa de Israel, 
    ni los perdonar.[14] 
7 "Pero de la casa de Jud tendr misericordia: los salvar por Jehov, su Dios.[15] No los salvar con arco, ni con espada, ni con guerra, ni con caballos ni jinetes". 
8 Despus de haber destetado a Lo-ruhama, Gomer concibi y dio a luz un hijo. 9 Y dijo Dios: 
    "Llmalo Lo-ammi,[16] 
    porque vosotros no sois mi pueblo 
    ni yo ser vuestro Dios". 
    10 [17] Con todo, el nmero de los hijosde Israel 
    ser como la arena del mar,[18] 
    que no se puede medir ni contar. 
    Y en el lugar donde se les dijo: 
    "Vosotros no sois mi pueblo", 
    se les dir: 
    "Sois hijos del Dios viviente".[19] 
    11 Se congregarn los hijos de Judy de Israel,[20] 
    nombrarn un solo jefe 
    y se levantarn de la tierra,[21] 
    porque grande ser el da de Jezreel.[22] 
						 NOTAS:

1. 1.1 Palabra que Jehov dirigi a Oseas: para los encabezamientos de los libros profticos, vase Is 1.1 nota b. 
2. 1.1 Aunque el mensaje del profeta estaba dirigido originalmente a Israel, el reino del Norte, aqu se identifica a varios reyes de Jud: Uzas (2 R 15.1-7; 2 Cr 26), Jotam (2 R 15.32-38; 2 Cr 27), Acaz (2 R 16; 2 Cr 28), y Ezequas (2 R 18--20; 2 Cr 29--32). Cf. Is 1.1; Miq 1.1, y vase la Tabla cronolgica I. 
3. 1.1 A este rey se le designa habitualmente como Jeroboam II (2 R 14.23-29), para distinguirlo del que se menciona en 1 R 11.26-40; 12.1--14.20. Su reinado sobre Israel (783-743 a.C.) coincidi aproximadamente con el de Uzas en Jud (781-740 a.C.). Vase Am 1.1 nota f. 
4. 1.1 Es casi seguro que Oseas continu su actividad proftica despus del reinado de Jeroboam II y que la termin antes de la cada de Samaria en el ao 721 a.C. (cf. 2 R 17.1-6); cf. 2 R 15.13-31. 
5. 1.2--3.5 La experiencia matrimonial de Oseas se describe en dos relatos diferentes. El primero (1.2-9) es un relato biogrfico que habla del profeta en tercera persona. En l se destacan particularmente dos aspectos: el matrimonio del profeta con una prostituta, y los nombres simblicos dados a los hijos de ese matrimonio. El segundo (cap. 3) tiene un carcter autobiogrfico, ya que el profeta mismo se expresa en primera persona. En las dramticas alternativas de ese matrimonio, Oseas ve reflejadas simblicamente las relaciones del Seor con su pueblo, Israel. Al emplear el simbolismo de la unin matrimonial, con su resonancia afectiva, Oseas introduce una nueva manera de entender y expresar la naturaleza del vnculo instaurado por el pacto o alianza. Vase Introduccin a Oseas. 
6. 1.2 Toma por mujer a una prostituta: Como Oseas identifica la idolatra con la prostitucin (4.11-19), algunos intrpretes han sugerido que Gomer, la mujer del profeta, no fue una ramera, ni una mujer dedicada a la prostitucin sagrada en algn santuario cananeo, sino simplemente una joven israelita devota de Baal. Cf. 1 R 18.20-40; 19.1-18. 
7. 1.2 La tierra se prostituye apartndose de Jehov: Esta expresin condena ciertas prcticas religiosas de los israelitas, en las que el culto de Jehov, el Dios de Israel, se mezclaba con ritos dedicados a Baal, el dios cananeo de la fertilidad (vase Jue 2.13 n). Tales ritos incluan ocasionalmente relaciones sexuales con prostitutas que eran, a su vez, sacerdotisas de las divinidades cananeas. La palabra prostitucin, en el libro de Oseas, se refiere unas veces a la inmoralidad sexual, y otras, en sentido figurado, a la infidelidad del pueblo israelita a su Dios (cf. Os 5.3; 6.10; 9.1); al decir que la tierra se prostituye apartndose de Jehov, el profeta denuncia la corrupcin de una sociedad donde todo se ha pervertido, desde la relacin con Dios hasta la lealtad para con el prjimo (Os 4.1-2). Vase Jer 2.20 nota w. 
8. 1.4 Ponle por nombre: el mismo Seor impone el nombre a los hijos de Oseas (cf. v. 6,9) dando a entender, de ese modo, que ellos han de ser una seal proftica para Israel. Vase Is 7.3 nota d; 8.3-4. Cf. tambin Gn 17.5; 32.28; Mt 1.21. 
9. 1.4 Jezreel era el nombre de una ciudad situada en la llanura que se extiende al sur de Galilea, donde los reyes de Israel tenan una residencia (1 R 21.1). En esta ciudad Jeh dio muerte a Jezabel, al rey Joram y a toda la familia de Acab (2 R 9.22-37; 10.11). Cf. 1 R 18.45-46; 21.23; 2 R 8.29. Vase ndice de mapas. 
10. 1.4 Har cesar el reinado de la casa de Israel: Cf. 2 R 18.9-12. 
11. 1.5 Quebrar el arco de Israel: Otra traduccin: el podero miliar de Israel. Esta expresin alude probablemente a varias derrotas sufridas por el reino del Norte: la invasin de Tiglat-pileser III, emperador de Asiria, hacia el ao 733 a.C., y la posterior cada de Samaria y el destierro de Israel en el ao 721 a.C. (cf. 2 R 17.5-6). 
12. 1.5 Valle de Jezreel: llamado tambin llanura de Meguido (Zac 12.11) y designado por los griegos con el nombre de Esdreln. Este lugar fue escenario de batallas importantes en la historia de Israel (cf. Jue 4--7; 2 R 23.28-30). Vanse tambin Ap 16.16 n. e ndice de mapas. 
13. 1.6 Lo-ruhama, en hebreo, significa no compadecida. Este nombre anunciaba al pueblo de Israel que aun la compasin paternal de Dios le sera retirada por un tiempo. 
14. 1.6 Ni los perdonar: traduccin probable; heb. oscuro. Cf. Am 8.2. 
15. 1.7 De la casa de Jud tendr misericordia: los salvar por Jehov, su Dios: El mismo Seor intervino para salvar a Jerusaln cuando Senaquerib, rey de Asiria, la haba sitiado en el ao 701 a.C. (2 R 19.32-37; Is 37.33-38). 
16. 1.9 Lo-ammi, en hebreo, significa no es mi pueblo. El lenguaje usado en este v. evoca el pacto de Dios con Israel (Ex 6.7; Lv 26.12; Dt 26.17-19; cf. Jer 7.23; 11.4; 31.33). Negarle el ttulo de mi pueblo significaba que la alianza se haba roto y que el Seor rechazaba a Israel, porque ya no reconoca en l la conducta propia de un hijo. Vase Os 2.1 n.; 11.1-7. Vase Pacto en la Concordancia temtica. 
17. 1.10--2.1 Luego del mensaje condenatorio de la seccin anterior, este pasaje contiene una promesa de restauracin. El libro de Oseas presenta, en varias ocasiones, una estructura similar a esta (cf. Os 2.14,23; 11.8-11; 14.4-8). 
18. 1.10 Como la arena del mar: Esta misma comparacin se encuentra en los textos relacionados con la promesa hecha a Abraham (cf. Gn 22.17; 32.12). 
19. 1.10 "Sois hijos del Dios viviente": Israel, en su condicin de hijo (Os 11.1), debe al Seor lealtad completa (Dt 4.10), ya que, frente a los baales, que son no-dioses, dolos o nada (cf. Dt 32.17-21; Is 40.18-20; 44.9-20; Jer 10.1-11; Ro 9.25-26), l es el Dios viviente (cf. Jos 3.10; Sal 42.2; 84.2). 
20. 1.11 Se congregarn los hijos de Jud y de Israel: Aqu se hace referencia a la divisin del reino despus de la muerte de Salomn (cf. 1 R 12.1-20: 2 Cr 10.1--11.4) y a su futura reunificacin. El tema de la reunificacin de los dos reinos tambin se desarrolla en Ez 37.15-28. 
21. 1.11 Y se levantarn de la tierra: Otra traduccin: Y de todas partes volvern a Jerusaln. Cf. Jer 3.17. 
22. 1.11 El da de Jezreel: Jezreel dejar de ser un signo de derrota (cf. Os 1.4) para convertirse en afirmacin y grito de victoria. 

Oseas 2


El amor de Jehov hacia su pueblo infiel

1 Decid a vuestros hermanos:"Pueblo mo", 
    y a vuestras hermanas: "Compadecida".[1] 
    2 [2] Contended con vuestra madre,[3] contended, 
    porque ella no es mi mujer 
    ni yo su marido! 
    Que aparte de su rostrosus prostituciones,[4] 
    y sus adulterios de entre sus pechos,[5] 
    3 no sea que yo la despoje, la desnude[6] 
    y la deje como el da en que naci; 
    haga de ella un desierto, 
    la convierta en tierra seca 
    y la mate de sed. 
    4 No tendr misericordia de sus hijos, 
    porque son hijos de prostitucin.[7] 
    5 Pues su madre se prostituy, 
    la que los dio a luz se deshonr, 
    porque dijo: "Ir tras mis amantes,[8] 
    que me dan mi pan y mi agua, 
    mi lana y mi lino, 
    mi aceite y mi bebida". 
    6 Por tanto, cerrar con espinos su camino, 
    la cercar con seto 
    y no hallar sus caminos. 
    7 Seguir a sus amantes, 
    pero no los alcanzar; 
    los buscar, pero no los hallar. 
    Entonces dir:"Regresar a mi primer marido, 
    porque mejor me iba entoncesque ahora". 
    8 Ella no reconoci 
    que yo era quien le daba 
    el trigo, el vino y el aceite, 
    quien multiplicaba la plata y el oro 
    que ofrecan a Baal. 
    9 Por tanto, volver y tomar 
    mi trigo a su tiempo 
    y mi vino en su estacin; 
    le quitar mi lana y mi lino 
    que le haba dado para cubrirsu desnudez.[9] 
    10 Ahora descubrir su locura 
    delante de los ojos de sus amantes, 
    y nadie la librar de mis manos. 
    11 Har cesar todo su gozo, 
    sus fiestas, sus nuevas lunas, 
    sus sbados 
    y todas sus solemnidades.[10] 
    12 Har talar sus vides y sus higueras, 
    de las cuales dijo: 
    "Este es el salario 
    que me dieron mis amantes". 
    Las convertir en un matorral 
    y se las comern las bestias del campo. 
    13 La castigar por los das 
    en que quemaba incienso a los baales, 
    cuando se adornaba con sortijasy collares 
    y se iba tras sus amantes 
    olvidndose de m, dice Jehov. 
    14 [11] Por eso voy a seducirla; 
    la llevar al desierto[12] 
    y hablar a su corazn. 
    15 Le dar sus vias desde all, 
    y har del valle de Acor[13] 
    una puerta de esperanza. 
    Y all cantar,como en los das de su juventud, 
    como en el da de su subidade la tierra de Egipto. 
    16 En aquel tiempo, dice Jehov, 
    me llamars Ishi, 
    y nunca ms me llamars Baali.[14] 
    17 Porque quitar de su boca los nombresde los baales, 
    y nunca ms se mencionarnsus nombres. 
    18 En aquel tiempo har en favor de ellosun pacto 
    con las bestias del campo, 
    con las aves del cielo 
    y las serpientes de la tierra. 
    Quitar de la tierra el arco,la espada y la guerra, 
    y te har dormir segura.[15] 
    19 Te desposar conmigo para siempre; 
    te desposar conmigo en justicia, 
    juicio, benignidad y misericordia. 
    20 Te desposar conmigo en fidelidad, 
    y conocers a Jehov.[16] 
    21 En aquel tiempo yo responder,dice Jehov; 
    responder a los cielos, 
    y ellos respondern a la tierra, 
    22 y la tierra responder al trigo, 
    al vino y al aceite, 
    y ellos respondern a Jezreel.[17] 
    23 La sembrar para m en la tierra; 
    tendr misericordia de Lo-ruhama 
    y dir a Lo-ammi:[18] "T eres mi pueblo!",[19] 
    y l dir: "Dios mo!" 
						 NOTAS:

1. 2.1 "Pueblo mo"... "Compadecida": Estos dos nombres se contraponen a Lo-ammi y Lo-ruhama, respectivamente (vanse Os 1.6 nota m y 1.9 n.) 
2. 2.2-13 Una vez ms se emplean el vocabulario del amor humano y el simbolismo de la unin matrimonial para hablar de la relacin entre el Seor y su pueblo. De ah la correspondencia entre la prostitucin y la infidelidad a Dios, desarrollada en los v. 2,4-5,13. El lenguaje con el que se entabla la denuncia es el de los procesos judiciales en los tribunales de Israel (cf. Os 4.1,4; Miq 6.1). Vase tambin Os 4.1 nota a. 
3. 2.2 La figura de la madre representa simblicamente a todo el pueblo de Israel (cf. Os 4.5); los hijos (2.4) representan a los israelitas: as se destacan a un mismo tiempo el aspecto personal y el comunitario. 
4. 2.2 Que aparte de su rostro sus prostituciones: cf. Gn 38.15: Pr 7.10. 
5. 2.2--3.5 Cf. Ez 16.8-63. 
6. 2.3 No sea que yo... la desnude: Cf. Is 47.1-3; Jer 13.22; Ez 16.36-39; Nah 3.5; Ap 17.16. 
7. 2.4 Son hijos de prostitucin: otra posible traduccin: son como su madre, que es una prostituta. 
8. 2.5 Estos amantes son los dolos o imgenes de Baal y lo que ellos representaban: el trigo, el vino y el aceite, es decir, el bienestar y la seguridad que llevaban a olvidarse del Seor (cf. Jer 2.23-25; 3.1-2; Os 4.12-14; 9.1). Los israelitas, sin dejar de adorar al Seor, tambin rendan culto a Baal, porque pensaban que de l provenan las lluvias, la fertilidad del suelo y la fecundidad del ganado (cf. v. 12). Cf. v. 7,10,13. Contra esta falsa creencia, Oseas insiste en sealar que el Seor es el nico dispensador de todos esos bienes. 
9. 2.8-9 Aqu se alude probablemente a la prosperidad que alcanz el reino de Israel en tiempos de Jeroboam II (vase Am 1.1 nota f). El pueblo entendi, equivocadamente, que esa prosperidad era un don de los dioses de la fertilidad. 
10. 2.11 Las fiestas anuales (Ex 23.14-19; 34.18-23), las lunas nuevas o fiestas del principio de mes (Nm 28.11-15) y la celebracin de los sbados (Ex 20.8-11; 23.12) se haban contaminado con ritos caractersticos del culto a Baal y por eso eran inaceptables para el Seor. Cf. Is 1.12-15; Am 5.21-23; 8.5. 
11. 2.14-23 Vase Os 1.10--2.1 n. 
12. 2.14 La llevar al desierto: Oseas evoca la marcha por el desierto, despus de la salida de Egipto, como un tiempo de amorosa intimidad (vanse Jer 2.2 notas c|r y |id). Y hablar a su corazn: vase Is 40.2 nota b. Corazn es un concepto clave en Oseas, pues es la fuente del conocimiento, de la ternura y de la misericordia (cf. 7.14; 11.8). 
13. 2.15 El valle de Acor, situado al sudoeste de Jeric, a la entrada de Canan, fue escenario del pecado y muerte de Acn (Jos 7.24-26). Su nombre significa desastre o desgracia, pero aqu se presenta como un smbolo de esperanza, porque por all se producir el retorno de los israelitas a las tierras frtiles de Palestina central. 
14. 2.16-17 En hebreo, el trmino baal significa seor, dueo o marido, pero utilizado como nombre propio designa al dios cananeo de la fertilidad (vase Jue 2.13 n.). El profeta quiere eliminar incluso el empleo de la palabra baal como nombre comn, para acabar con todos los residuos de ese culto pagano. No se trata solamente de acabar con los baales, sino de entablar una nueva relacin con el Seor, fundada en el amor. Cf. la palabra baal, en nombres de personas, en 1 Cr 8.33; 9.39-40; y vase 2 S 2.8 nota h. 
15. 2.18 La restauracin de Israel incluir un pacto con las bestias del campo (cf. Is 11.6-9) y una paz definitiva y perfecta (cf. Is 2.4). Estos temas tienen rasgos comunes con los que se refieren al futuro reinado del Mesas. Cf. Is 9.5-6; 65.25; Zac 9.9-10; cf. Mc 1.13. 
16. 2.19-20 Aqu reaparece el tema de la unin matrimonial para anunciar un nuevo comienzo en la relacin de Dios con Israel, fundamentada esta vez en un amor inquebrantable (6.6; 10.12; 11.3-4). Jeremas desarrollar ms tarde este mismo tema y anunciar el nuevo pacto de Dios con su pueblo. Vase Jer 31.31 nota y. 
17. 2.22 El nombre Jezreel se emplea aqu para designar a Israel, debido a la semejanza entre los dos nombres (vanse Os 1.4 nota i; 1.5 nota k; 1.11 nota v). 
18. 2.23 Lo-ruhama... Lo-ammi: Vanse Os 1.6 nota m; 1.9 n. Se vuelve a utilizar el simbolismo de los nombres, pero en sentido contrario: Antes representaban la ruptura del pacto; ahora son signos de restauracin. 
19. 2.23 T eres mi pueblo: Zac 13.8-9; Ro 9.25; cf. 1 P 2.10. 

Oseas 3


Oseas y la adltera 

1 [1] Me dijo otra vez Jehov: "Ve y ama a una mujer[2] amada de su compaero[3] y adltera; as ama Jehov a los hijos de Israel, aunque ellos se vuelven a dioses ajenos y aman las tortas de pasas".[4] 2 Entonces la compr para m por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada.[5] 3 Le dije: "T sers ma durante muchos das; no fornicars ni te entregars a otro hombre, y yo har lo mismo contigo".[6] 
4 Porque muchos das estarn los hijos de Israel sin rey, sin prncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod[7] y sin terafines.[8] 5 Despus volvern los hijos de Israel, buscarn a Jehov, su Dios, y a David, su rey; y temern a Jehov y a su bondad al fin de los das.[9] 
						 NOTAS:

1. 3.1-5 Algunos intrpretes han visto en este relato autobiogrfico un segundo matrimonio del profeta, pero es ms probable que se trate de la reconciliacin del profeta con Gomer, que haba incurrido en adulterio y se haba hecho indigna de ser su esposa. El amor del profeta a la esposa adltera es un smbolo elocuente del amor lleno de misericordia con que el Seor ama a su pueblo infiel. Cf Os 11.7-9. 
2. 3.1 Me dijo otra vez Jehov: "Ve y ama a una mujer: otra posible traduccin: Jehov me dijo: "Vuelve a amar a una mujer... 
3. 3.1 Amada de su compaero: el texto griego (LXX) dice: que ama el mal. 
4. 3.1 Las tortas de pasas o de uvas secas se ofrecan en el culto a los dioses de la fertilidad (cf. Jer 7.18). 
5. 3.2 El precio que pag Oseas por la mujer podra equivaler al que se pagaba por una esposa (cf. Gn 34.12; Ex 22.17) o por una esclava (cf. Ex 21.32). El texto no aclara a quin se le paga este precio. Algunos intrpretes piensan que Gomer se haba convertido en esclava concubina de otro hombre, o que, despus de su adulterio (cf. v. 1), haba vuelto a la casa de su padre y que Oseas pag por ella un segundo tributo nupcial. De todas maneras, el simbolismo de esta accin es claro: Oseas ha seguido amando a su esposa a pesar de su infidelidad. 
6. 3.3 Yo har lo mismo contigo: otra posible traduccin, y yo tampoco me llegar a ti. 
7. 3.4 Sin efod: otra traduccin: sin ropas sacerdotales (vase Ex 28.6 n.). 
8. 3.4 El castigo por la idolatra consistir en dejar a Israel privado de sus instituciones polticas y religiosas. 
9. 3.5 Jer 30.9; Ez 34.23; 37.24-25. 

Oseas 4


2. SEGUNDA PARTE (4.1--14.9)



Controversia de Jehov con Israel

1 Od la palabra de Jehov, 
    hijos de Israel, 
    porque Jehov contiende[1] 
    con los moradores de la tierra, 
    pues no hay verdad, ni misericordia,[2] 
    ni conocimiento de Dios en la tierra.[3] 
    2 El perjurio y la mentira, 
    el asesinato, el robo y el adulterioprevalecen, 
    y se comete homicidio tras homicidio.[4] 
    3 Por lo cual se enlutar la tierra 
    y se extenuar todo morador de ella; 
    las bestias del campo, las aves del cielo 
    y aun los peces del mar morirn. 
    4 [5] "Que nadie acuse ni reprenda a otro! 
    Tu pueblo es como los que resistenal sacerdote.[6] 
    5 Tropezars por tanto en pleno da, 
    y de noche caer contigo el profeta,[7] 
    y a tu madre[8] destruir. 
    6 Mi pueblo fue destruido 
    porque le falt conocimiento. 
    Por cuanto desechaste el conocimiento, 
    yo te echar del sacerdocio;[9] 
    puesto que olvidaste la ley de tu Dios, 
    tambin yo me olvidar de tus hijos. 
    7 "Cuanto ms aumentaban, 
    ms pecaban contra m; 
    pues tambin yo cambiarsu honra en afrenta. 
    8 Del pecado de mi pueblo comen, 
    y en su maldad levantan su alma. 
    9 Lo mismo ser con el puebloque con el sacerdote: 
    los castigar por su conducta 
    y les pagar conforme a sus obras. 
    10 Comern, mas no se saciarn;[10] 
    fornicarn, mas no se multiplicarn, 
    porque dejaron de servir a Jehov.[11] 
    11 "Fornicacin, vino[12] y mosto 
    quitan el juicio. 
    12 Mi pueblo consultaa su dolo de madera,[13] 
    y el leo le responde; 
    porque un espritu de fornicacinlo hizo errar, 
    y dejaron a su Dios por fornicar. 
    13 Sobre las cimas de los montessacrificaron, 
    y quemaron incienso sobre los collados, 
    y debajo de las encinas, lamos y olmos, 
    pues buena es su sombra. 
    Por tanto, vuestras hijas fornicarn 
    y vuestras nueras cometern adulterio.[14] 
    14 No castigar a vuestras hijascuando forniquen, 
    ni a vuestras nueras cuandocometan adulterio; 
    porque ellos mismos se van con rameras, 
    y con malas mujeres sacrifican.[15] 
    Por tanto, el pueblo sin entendimientocaer.[16] 
    15 "Si t, Israel, fornicas, 
    que al menos no peque Jud. 
    No entris en Gilgal,[17] 
    ni subis a Bet-avn,[18] 
    ni juris: "Vive Jehov"! 
    16 Porque como novilla indmita 
    se apart Israel; 
    los apacentar ahora Jehov 
    como a corderos en ancho prado? 
    17 Efran[19] es dado a dolos, 
    djalo! 
    18 Su bebida se corrompi, 
    fornicaron sin cesar, 
    sus prncipes amaron lo que averguenza. 
    19 Un viento los llevar en sus alas, 
    y se avergonzarn de sus sacrificios!"[20] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Porque Jehov contiende: El pacto del Seor con Israel inclua la obligacin de observar la ley; su transgresin reclamaba el castigo correspondiente (vase Ex 19.5 nota g; cf. Os 8.1). De ah que el lenguaje utilizado en los pleitos judiciales fuera particularmente apto para denunciar a los culpables y pronunciar la sentencia condenatoria. Cf. Is 3.13; Jer 2.9; 25.31; Miq 6.2. Vase tambin Os 2.2-13 n. 
2. 4.1 Verdad... misericordia: Estas expresiones aluden al pacto de Dios con Israel. El vocablo hebreo traducido por verdad incluye las ideas de fidelidad, devocin y amor, cualidades que Dios requiere de su pueblo Israel. 
3. 4.1 El conocimiento de Dios, en Oseas, no es un saber puramente intelectual, sino que implica una relacin personal y afectiva, puesta de manifiesto prcticamente en una forma de vida conforme a la voluntad de Dios. Conocer al Seor significa entrar en su pacto, observar sus mandamientos y reconocer que es l, y no Baal, el que da los frutos de la tierra (2.8; cf. 6.6). Vase Sal 1.6 nota i. 
4. 4.2 Oseas denuncia los pecados de Israel refirindose expresamente a los mandamientos del Declogo (Ex 20.1-17; Dt 5.1-21): perjurio (cf. Ex 20.7), mentira (cf. Ex 20.16), asesinato (cf. Ex 20.13), robo (o hurto, cf. Ex 20.15), adulterio (cf. Ex 20.14). Ntese la contraposicin entre lo que no hay en el pas (v.2) y lo que tendra que haber, de acuerdo con la voluntad de Jehov (v.1). 
5. 4.3 Is 24.4-6; Jer 4.23-28; 12.4. 
6. 4.4 Tu pueblo es como los que resisten al sacerdote: texto probable; heb. Tu pueblo es como los que pleitean contra el sacerdote. 
7. 4.5 El profeta: Posiblemente se trata de los profetas que dirigan el culto junto con los sacerdotes. Unos y otros han faltado a la responsabilidad de ensear al pueblo el camino del Seor. Cf. Jer 5.31; 14.14; Os 4.6. 
8. 4.5 Tu madre: Vase Os 2.2 nota c. 
9. 4.6 Yo te echar del sacerdocio: Los sacerdotes tenan la responsabilidad no solo de ofrecer los sacrificios, sino tambin de instruir al pueblo sobre las exigencias del pacto. Cf. Dt 33.10; Mal 2.6-8. Vase tambin Is 1.10 n. 
10. 4.10 Comern, mas no se saciarn: Miq 6.14. 
11. 4.10 Os 1.2; 9.11. 
12. 4.11 Vino: Pr 26.9; Is 28.7. 
13. 4.12 dolo de madera: probablemente, una alusin a los postes o rboles plantados en representacin de la diosa Aser. Cf. Dt 16.21; vase Jue 2.13 n. 
14. 4.13 Los santuarios de Baal se instalaban en lugares altos, como los montes y colinas, y solan estar rodeados de algn bosque con rboles frondosos (cf. Dt 12.2; 1 R 14.23; Jer 2.20). Vase tambin 1 R 3.2 n. 
15. 4.14 Con malas mujeres sacrifican: Vase Os 1.2 nota f. 
16. 4.12-14 Jer 2.23-27; 3.1-2; Os 2.5. 
17. 4.15 Gilgal era un santuario importante cerca de Jeric (vanse Jos 4.19 nota f e ndice de mapas). 
18. 4.15 Bet-avn, en hebreo, significa casa de iniquidad. Oseas aplica este calificativo, en forma despectiva, a Bet-el, cuyo nombre significa casa de Dios y era, a su vez, un santuario importante de Israel (1 R 12.28-30; vase ndice de mapas). Cf. Os 5.8; 10.5; Am 4.4; 5.5. 
19. 4.17-18 El profeta da frecuentemente el nombre de Efran a todo el reino del Norte, Israel (5.3,5; 11.8). 
20. 4.17-19 El texto hebreo de estos v. presenta varias dificultades; la traduccin es solo probable. 

Oseas 5


La apostasa de Israel ser castigada

1 "Sacerdotes, od esto, 
    casa de Israel, estad atentos, 
    casa del rey, escuchad: 
    Contra vosotros es el juicio, 
    pues habis sido un lazo en Mizpa,[1] 
    una red tendida sobre Tabor.[2] 
    2 Haciendo vctimashan bajado hasta lo profundo;[3] 
    por tanto, los castigar a todos ellos. 
    3 Yo conozco a Efran, 
    e Israel no me es desconocido; 
    t, Efran, ahora te has prostituido, 
    y se ha contaminado Israel". 
    4 No piensan en convertirse a su Dios, 
    pues en medio de ellos hay un espritu de fornicacin 
    y no conocen a Jehov. 
    5 La soberbia de Israeltestificar en su contra; 
    Israel y Efran tropezarn por su pecado, 
    y Jud tropezar tambin con ellos. 
    6 Con sus ovejas y con sus vacasandarn buscando a Jehov, 
    mas no lo hallarn: 
    Se ha apartado de ellos! 
    7 Contra Jehov prevaricaron,[4] 
    porque han engendrado hijos de extraos; 
    ahora sern consumidos en un solo mes 
    ellos y sus heredades. 
    8 [5] Tocad la bocina en Gabaa 
    y la trompeta en Ram! 
    Sonad la alarma en Bet-avn![6] 
    Alerta, Benjamn! 
    9 Efran ser asolado en el da del castigo; 
    entre las tribus[7] de Israel 
    hice conocer la verdad. 
    10 "Los prncipes de Jud han sido 
    como los que traspasan los linderos;[8] 
    pero sobre ellos derramar 
    a raudales mi ira! 
    11 Efran est oprimido, 
    violados sus derechos, 
    porque quiso andar 
    en pos de vanidades.[9] 
    12 Yo, pues, ser como polilla a Efran 
    y como carcoma a la casa de Jud. 
    13 Ver Efran su enfermedad 
    y Jud su llaga; 
    ir entonces Efran a Asiria 
    y pedir ayuda al gran rey,[10] 
    pero l no podr sanaros 
    ni os curar la llaga. 
    14 Porque yo ser como len a Efran 
    y como cachorro de lena la casa de Jud; 
    yo, yo mismo los despedazar, y me ir; 
    los arrebatar, y nadie podr librarlos.[11] 

Insinceridad del arrepentimiento de Israel

15 "Volver luego a mi lugar, 
    hasta que reconozcan su pecado 
    y busquen mi rostro. 
    En medio de su angustia me buscarn!" 
						 NOTAS:

1. 5.1 Mizpa: Este nombre podra referirse al santuario que se encontraba al este del ro Jordn, en Galaad (cf. Gn 31.49; Jue 10.17; 11.11,29), o bien a una poblacin situada al norte de Jerusaln (Jue 20.1-3; 21.1-8; 1 S 7.5-6; 10.17). 
2. 5.1 El monte Tabor est al sudeste del valle de Jezreel y en su cima haba un santuario. Vase ndice de mapas, y cf. Jue 4.6,12. 
3. 5.2 Haciendo vctimas han bajado hasta lo profundo: En algunas traducciones se identifica con el valle de Sitim, situado al este del ro Jordn y relacionado con el pecado de los israelitas en Baal-peor (Nm 25.1-5; cf. Jos 2.1). 
4. 5.7 Contra Jehov prevaricaron: Vase Os 1.2 nota f. 
5. 5.8-15 Estos v. parecen aludir a la llamada guerra siro-efraimita, que tuvo lugar en los aos 734-732 a.C. En esa poca, Siria y Efran (vase Os 4.17-18 n.) intentaron derrocar al rey Acaz, a fin de obligar a Jud a unirse en una alianza contra Asiria. Cf. 2 R 15.27-30; 16.5-9; Is 7.1-9. 
6. 5.8 Gabaa, Ram y Bet-avn eran ciudades de Benjamn (Jos 18.21-26); posiblemente haban sido capturadas por el reino del Norte (1 R 15.16-22) y reconquistadas por Jud. Vanse Os 4.15 nota q e ndice de mapas. 
7. 5.9 Entre las tribus: otra posible traduccin: contra las tribus. 
8. 5.10 Como los que traspasan los linderos: Cf. Dt 19.14; 27.17; Pr 22.28; 23.10. 
9. 5.11 En pos de vanidades: segn el texto griego (LXX); heb. seguir una orden. 
10. 5.13 Al gran rey: texto probable; heb. a un rey vengador. Esta puede ser una referencia al rey de Asiria, a quien los reyes Manahem (2 R 15.19-20) y Acaz (2 R 16.7-9) pidieron ayuda, y a quien Oseas, el ltimo de los reyes de Israel, pag tributo (2 R 17.3-4). 
11. 5.14 Vase Os 13.7-8 n. 

Oseas 6

    1 [1] Venid y volvamos a Jehov, 
    pues l nos destroz, mas nos curar;[2] 
    nos hiri, mas nos vendar. 
    2 Despus de dos das nos har revivir, 
    al tercer da nos levantar, 
    y viviremos delante de l. 
    3 Esforcmonos por conocer a Jehov: 
    cierta como el alba es su salida. 
    Vendr a nosotros como la lluvia, 
    como la lluvia tarda y tempranaviene a la tierra. 
    4 "Qu har contigo, Efran? 
    Qu har contigo, Jud? 
    Vuestra piedad es como nube matinal, 
    como el roco de la madrugada,que se desvanece.[3] 
    5 Por eso los he quebrantadomediante los profetas; 
    con las palabras de mi boca los mat, 
    y tus juicios brotarn como la luz. 
    6 Porque misericordia quieroy no sacrificios, 
    conocimiento de Diosms que holocaustos.[4] 
    7 "Pero ellos, cual Adn,[5] violaron el pacto; 
    all han pecado contra m. 
    8 Galaad,[6] ciudad de malhechores, 
    toda manchada de sangre. 
    9 Como ladrones al acecho de un hombre, 
    as una compaa de sacerdotes 
    mata y comete infamias 
    en el camino hacia Siquem.[7] 
    10 En la casa de Israelhe visto cosas horribles: 
    all fornic Efran 
    y se contamin Israel. 
    11 Para ti tambin, Jud,est preparada una siega, 
    cuando yo haga volver el cautiveriode mi pueblo". 
						 NOTAS:

1. 6.1-3 Estos v. presentan una oracin de arrepentimiento, redactada en forma potica (cf. Sal 44; 60.1-5; Jer 3.22b-25). Cf. Os 14.1-3. El Seor rechaza este arrepentimiento superficial, porque no est fundamentado en el amor y en el verdadero conocimiento de Dios (v. 4-6). 
2. 6.1 l nos destroz, mas nos curar: cf. Job 5.18. El lenguaje de Oseas es uno de los ms ricos en imgenes para hablar de Dios. Aqu lo compara con un mdico que sana las heridas, as como en otros pasajes lo llama padre (11.1,3-4) y esposo (caps. 1-3). Otras veces las imgenes son ms audaces, ya que presentan al Seor como polilla y carcoma (5.12), o como un len, un leopardo y una osa que ha perdido sus cachorros (13.7-8). 
3. 6.4 Cf. Os 13.3. 
4. 6.6 Los holocaustos (cf. Lv 1) no pueden sustituir el amor y la fidelidad requeridos por el pacto del Seor con Israel (Os 4.1 nota b). Sobre la actitud de los profetas con respecto a los sacrificios, cf. 1 S 15.22; Sal 40.6-8; 51.17-19; Is 1.10-17; Jer 6.19-20; Am 5.21-24; Miq 6.6-8. Vase Mt 9.13 nota i. 
5. 6.7 Cual Adn: otra posible traduccin: lo mismo que en Adn. Esta expresin puede referirse al pecado del primer hombre (Gn 3) o, en sentido ms universal, al pecado de la humanidad. Pero tambin podra tratarse de una referencia a la ciudad de Adn (Jos 3.4-16), situada cerca del lugar por el que los israelitas entraron a Canan, donde tal vez haba un santuario idoltrico. 
6. 6.8 Galaad: Con este nombre se designaba generalmente a la regin montaosa que est en la parte norte de Transjordania. Ramot de Galaad (1 R 22.3-37; 2 Cr 22.5-6) era una ciudad ubicada en el centro de esa regin, y era conocida por la violencia de algunos de sus habitantes. Jabes-galaad era otra de las ciudades al este del ro Jordn (1 S 11.1). Vase ndice de mapas. 
7. 6.9 Siquem: Desde el tiempo de los patriarcas (Gn 33.18-20; 35.1-4) fue un importante centro de culto (Jos 24.1,25) y de actividad poltica (Jos 20.7; Jue 9.1-6; 1 R 12.1,25). La ciudad estaba situada entre los montes Ebal y Gerizim. Vanse Gn 12.6 n. e ndice de mapas. 

Oseas 7


Iniquidad y rebelin de Israel

1 "Mientras curaba yo a Israel, 
    se descubri la iniquidad de Efran 
    y las maldades de Samaria, 
    pues practican el engao; 
    el ladrn entra 
    y el salteador despoja afuera. 
    2 No consideran en su corazn 
    que tengo memoria de toda su maldad. 
    Ahora los acorralan sus propias obras, 
    que estn delante de m. 
    3 [1] "Con su maldad alegran al rey; 
    con sus mentiras, a los prncipes. 
    4 Todos ellos son adlteros; 
    son como horno encendido, 
    que el hornero cesa de avivar 
    desde que se amasa la harina 
    hasta que se ha fermentado. 
    5 En el da de nuestro rey,[2] 
    los prncipes lo hicieron enfermar 
    con copas de vino;[3] 
    l extendi su manocon los que se burlaban.[4] 
    6 Disponen su corazn para la intriga, 
    como se prepara un horno; 
    toda la noche duerme su hornero, 
    pero a la maana est encendido 
    como llama de fuego.[5] 
    7 Todos ellos arden como un horno 
    y devoran a sus jueces. 
    As han cado todos sus reyes; 
    no hay entre ellos quien me invoque. 
    8 Efran se ha mezcladocon los dems pueblos; 
    Efran es como torta no volteada.[6] 
    9 Gente extraa ha devorado su fuerza, 
    y l no lo sabe. 
    Ya se ha cubierto de canas, 
    y l no lo sabe. 
    10 La soberbia de Israeltestificar en su contra. 
    Con todo, ellos no se vuelven 
    ni buscan a Jehov, su Dios. 
    11 Efran es como paloma incauta, 
    sin discernimiento: 
    claman a Egipto, acuden a Asiria.[7] 
    12 Cuando vayan all, 
    tender sobre ellos mi red, 
    los har caer como aves del cielo, 
    los castigar conforme a lo anunciadoen sus asambleas.[8] 
    13 "Ay de ellos! porque se apartaron de m; 
    destruccin vendr sobre ellos, 
    porque contra m se rebelaron. 
    Yo los redimira, 
    pero ellos hablan mentiras contra m.[9] 
    14 No clamaron a m de corazn, 
    cuando se lamentaban sobre sus lechos;[10] 
    Por trigo y mosto se congregaron,[11] 
    y se han rebelado contra m. 
    15 Aunque yo los ense y fortalecsus brazos, 
    traman el mal contra m. 
    16 Volvieron, pero no al Altsimo;[12] 
    fueron como arco que yerra. 
    Sus prncipes cayeron a espada[13] 
    por la soberbia de su lengua: 
    esto ser motivo de burla 
    en la tierra de Egipto!" 
						 NOTAS:

1. 7.3-7 Este pasaje describe las intrigas, los desrdenes, los asesinatos y la inestabilidad poltica que reinaron en el reino del Norte despus de la muerte de Jeroboam II (ao 743 a.C.). En aproximadamente diez aos se sucedieron cinco reyes, tres de los cuales alcanzaron el poder por medio del asesinato (cf. 2 R 15.8-31). 
2. 7.5 Nuestro rey: Posiblemente se trata del aniversario de la coronacin del rey. 
3. 7.5 Enfermar con copas de vino: cf. Is 28.7-8. 
4. 7.5 Aqu se hace referencia a la forma en que se llevaron a cabo en el reino de Israel algunos golpes de Estado. La conspiracin comenzaba con una borrachera, segua con el asesinato del rey y terminaba con el establecimiento de una nueva dinasta (cf. 1 R 16.8-13). 
5. 7.6 El hebreo de este v. es oscuro. Otra posible traduccin: Como un horno, su corazn arde en intriga; toda la noche su clera queda latente, y a la maana se enciende en llamas. 
6. 7.8 Efran (vase 4.17-18 n.) es como una torta no volteada (o sea, inservible). Esta imagen parece aludir a la poltica exterior de Israel, que pretenda encontrar en las alianzas con las naciones vecinas la fuerza que solo Dios poda brindarle. Cf. Os 8.8-10. 
7. 7.11 El profeta critica una vez ms la poltica exterior de Israel, que buscaba proteccin en Asiria y Egipto en vez de poner su confianza nicamente en el Seor. Vanse 5.13 n.; 7.8 n. 
8. 7.12 Conforme a lo anunciado en sus asambleas: en el texto hebreo. Segn la versin griega LXX: A causa de su maldad. 
9. 7.13 Hablan mentiras contra m: probable alusin al arrepentimiento poco sincero de Israel. Cf. Os 6.1-6. 
10. 7.14 Cuando se lamentaban sobre sus lechos: Quiz se hace referencia a la costumbre de dormir en los lugares altos, donde se celebraban actos de culto en honor a los dioses paganos. Cf. Is 57.7. 
11. 7.14 Se congregaron: heb.; texto probable: se hacen heridas. La prctica de herirse con cuchillos y otros objetos punzantes, comn en los ritos cananeos (1 R 18.28), estaba prohibida en Israel (Lv 19.28; Dt 14.1). 
12. 7.16 Volvieron, pero no al Altsimo: heb.; texto probable: se volvieron a los dolos. Cf. 5.7; 7.10. 
13. 7.16 Sus prncipes cayeron a espada: cf. Am 7.17; 9.1,4,10. 

Oseas 8


Reprensin de la idolatra de Israel

1 "Lleva a tu boca la trompeta, 
    pues un guila viene[1] 
    sobre la casa de Jehov, 
    porque traspasaron mi pacto 
    y se rebelaron contra mi Ley. 
    2 A m clamar Israel: "Dios mo, 
    te hemos conocido".[2] 
    3 Israel desech el bien:[3] 
    el enemigo lo perseguir. 
    4 "Ellos establecieron reyes,pero no escogidos por m;[4] 
    constituyeron prncipes,mas yo no lo supe; 
    de su plata y de su orohicieron dolos para s, 
    para ser ellos mismos destruidos. 
    5 Tu becerro,[5] Samaria, te hizo alejarte. 
    Se encendi mi enojo contra ellos: 
    Cundo alcanzaris la purificacin? 
    6 Porque ese becerro es de Israel; 
    un artfice lo hizo.[6] No es Dios, 
    por lo que ser deshecho en pedazos 
    el becerro de Samaria. 
    7 Porque sembraron vientos, 
    segarn tempestades.[7] 
    No tendrn mies 
    ni su espiga dar harina; 
    y si la da, los extranjeros la comern. 
    8 Devorado ser Israel! 
    Pronto ser entre las naciones 
    como vasija que no se estima,[8] 
    9 pues ellos subieron a Asiria 
    como un solitario asno salvaje. 
    Efran se ha alquilado amantes.[9] 
    10 Aunque las alquile entre las naciones, 
    ahora los reunir, 
    y sern afligidos un poco de tiempo 
    bajo la carga del rey y de los prncipes.[10] 
    11 "Porque multiplic Efran los altarespara pecar, 
    tuvo altares solo para pecar. 
    12 Le escrib las grandezas de mi Ley, 
    y fueron tenidas por cosa extraa. 
    13 En los sacrificios de mis ofrendas 
    sacrificaron carne y comieron; 
    Jehov no los quiso aceptar.[11] 
    Ahora se acordar l de su iniquidad, 
    castigar su pecado 
    y tendrn que volver a Egipto.[12] 
    14 Olvid, pues, Israel a su Hacedor,[13] 
    y edific templos. 
    Jud multiplic sus ciudades fortificadas, 
    mas yo mandar a sus ciudades fuego 
    que consumir sus palacios".[14] 
						 NOTAS:

1. 8.1 Pues un guila viene: heb.; texto probable: Como centinela que vigila. 
2. 8.2 Dios mo, te hemos conocido: heb.; texto probable: Te conocemos como el Dios de Israel. 
3. 8.3 El bien: cf. Miq 6.8. 
4. 8.4 Establecieron reyes, pero no escogidos por m: Vase 7.3-7 n. 
5. 8.5 Tu becerro: alusin al becerro de oro instalado en Bet-el al comienzo del reinado de Jeroboam I sobre el reino de Israel (1 R 12.28-30; cf. Os 10.5). 
6. 8.6 Un artfice lo hizo: cf. Is 40.18-20; 44.9-11,17-20; 45.20; Jer 10.2-5. 
7. 8.7 Sembraron vientos, segarn tempestades: Cf. expresiones similares en Job 4.8; Pr 22.8; Os 10.13. En 10.12, Oseas dice que en lugar del viento se debera sembrar la justicia, para poder segar misericordia. 
8. 8.8 Cf. Jer 22.28; 48.38. 
9. 8.9 El profeta evoca irnicamente la forma con que Israel trataba de comprarse el apoyo de Asiria. Vase 5.13 n.; cf. 7.11. 
10. 8.10 Del rey y de los prncipes: heb. oscuro. 
11. 8.11-13 Multiplic Efran los altares... no los quiso aceptar: Vase Os 6.6 n. 
12. 8.13 Volver a Egipto: cf. Os 9.3. 
13. 8.14 Su Hacedor: cf. Is 44.2; 51.13. 
14. 8.14 Consumir sus palacios: Am 2.5. 

Oseas 9


Castigo de la persistente infidelidad de Israel 

1 [1] No te alegres, Israel, 
    no saltes de gozo como otros pueblos, 
    pues has fornicado al apartarte de tu Dios. 
    Amaste el salario de rameras 
    en todas las eras de trigo.[2] 
    2 La era y el lagar no los sustentarn, 
    y les fallar el mosto. 
    3 No se quedarn en la tierra de Jehov,[3] 
    sino que Efran volver a Egiptoy a Asiria, 
    donde comern vianda inmunda.[4] 
    4 No harn libaciones a Jehov 
    ni sus sacrificios le sern gratos; 
    cual pan de duelo[5] ser para ellos, 
    y todos los que coman de lsern impuros. 
    Su pan ser, pues, para ellos mismos: 
    ese pan no entrar en la casa de Jehov. 
    5 Qu haris en el da de la solemnidad, 
    y en el da de la fiesta de Jehov? 
    6 Ellos se fueron a causa de la destruccin. 
    Egipto los recoger, Menfis[6] los enterrar. 
    La ortiga conquistar lo deseablede su plata, 
    y el espino crecer en sus moradas. 
    7 Vinieron los das del castigo,[7] 
    vinieron los das de la retribucin. 
    Israel lo sabr! 
    Necio es el profeta,[8] [9] 
    insensato es el hombre de espritu,[10] 
    a causa de la enormidad de tu maldad 
    y de la inmensidad de tu odio. 
    8 El profeta, atalaya[11] de Efran,[12] 
    est junto a mi Dios; 
    lazos de cazador se le tiendenen todos sus caminos, 
    se le odia aun en la casa de su Dios. 
    9 Llegaron hasta lo ms bajoen su corrupcin, 
    como en los das de Gabaa.[13] 
    l se acordar de su iniquidad 
    y castigar su pecado. 
    10 "Como uvas en el desierto 
    hall a Israel; 
    vi a vuestros padres en sus primicias 
    como la fruta temprana de la higuera. 
    Pero al acudir ellos a Baal-peor,[14] 
    se apartaron para verguenza, 
    y se hicieron abominables 
    como aquello que amaban. 
    11 La gloria de Efran volar cual ave, 
    de modo que no habr nacimientos 
    ni embarazos ni concepciones. 
    12 Aunque lleguen a crecer sus hijos, 
    los quitar de entre los hombres. 
    Ay de ellos tambin,cuando de ellos me aparte! 
    13 Efran, segn veo, es semejante a Tiro, 
    situado en un lugar delicioso; 
    pero Efran llevar sus hijosa la matanza".[15] 
    14 Dales, Jehov, 
    lo que les has de dar; 
    dales matriz que aborte 
    y pechos enjutos. 
    15 "Toda la maldad de ellosse manifest en Gilgal;[16] 
    all, pues, les tom aversin. 
    Por la perversidad de sus obras 
    los echar de mi Casa. 
    Ya no los amar ms; 
    todos sus prncipes son desleales. 
    16 Efran fue herido, 
    su raz est seca, 
    no dar ms fruto. 
    Aunque engendren, 
    yo har morir el precioso frutode su vientre". 
    17 Mi Dios los desechar 
    porque ellos no lo oyeron, 
    y andarn errantes entre las naciones.[17] 
						 NOTAS:

1. 9.1-9 El siguiente poema relaciona el exilio de los israelitas con la infidelidad al Seor. La alegra del pueblo (v. 1,5) puede estar relacionada con la fiesta de las Enramadas (cf. Lv 23.34-43). 
2. 9.1 En todas las eras de trigo: alusin a ciertos actos de culto en honor de los dioses de la fertilidad (vase Os 1.2 nota f), llevados a cabo durante la trilla del grano recin cosechado (cf. Mt 3.12). Amaste el salario de rameras: Probablemente se hace referencia a los frutos de la cosecha, en los que el pueblo vea un don de Baal (vase Os 2.5 n.). 
3. 9.3 En la tierra de Jehov: Lv 25.23; Jos 22.19. Alusin a la deportacin de los israelitas a Asiria (2 R 15.29). 
4. 9.3 A Asiria, donde comern vianda inmunda: Los alimentos cosechados fuera de Israel, en tierra de paganos, se consideraban ritualmente inmundos (cf. Ez 4.13). 
5. 9.4 Pan de duelo: ritualmente inmundo debido a su asociacin con los muertos (Nm 19.11-16). 
6. 9.6 Menfis: importante ciudad de Egipto, famosa por sus cementerios. Vase ndice de mapas. 
7. 9.7 Los das del castigo: Lc 21.22. 
8. 9.7 El profeta es probablemente el mismo Oseas, que alude a los ataques y burlas de que ha sido objeto. Cf. Jer 20.10. 
9. 9.7 Necio es el profeta: cf. 2 Cr 24.20-21; Jer 20.1-2; 37.15-16; Am 7.10-14. 
10. 9.7 El hombre de espritu: otra traduccin: el hombre inspirado. Cf. Miq 3.8. 
11. 9.8 El sentido de este v. no es del todo claro; la traduccin es solo probable. 
12. 9.8 El profeta, atalaya de Efran: Is 21.6; Jer 6.17; Ez 3.16-21; 33.1-9. Cf. tambin Os 8.1. 
13. 9.9 Gabaa era la ciudad en la que algunos israelitas de la tribu de Benjamn violaron a la concubina de un levita. Esa accin provoc la reaccin de las otras tribus, que combatieron contra los benjaminitas casi hasta acabar con ellos (Jue 19--21). Cf. Os 5.8; 10.9. 
14. 9.10 Al acudir ellos a Baal-peor: alusin al pecado de idolatra del que se habla en Nm 25.1-3. 
15. 9.13 El hebreo de este v. es oscuro; la traduccin es probable. 
16. 9.15 La maldad de ellos se manifest en Gilgal: El santuario de Gilgal, adems de ser un centro de culto a Baal (vase Os 4.15 nota p, y cf. Os 12.11; Am 5.5), estaba asociado con el rey Sal y su desobediencia. Cf. 1 S 11.14-15; 13.7-14; 15.10-23. 
17. 9.17 Dt 28.15,64-65. 

Oseas 10

    1 Israel es una frondosa via[1] 
    que da de s abundante fruto. 
    Cuanto ms abundante era su fruto, 
    ms se multiplicaban los altares; 
    cuanto mayor era la bondad de su tierra, 
    mejor haca sus dolos.[2] 
    2 Su corazn est dividido. 
    Ahora sern hallados culpables. 
    Jehov demoler sus altares 
    y destruir sus dolos. 
    3 Seguramente dirn ahora: 
    "No tenemos rey 
    porque no temimos a Jehov. 
    Pero, qu hara el rey por nosotros?" 
    4 Ellos pronuncian palabras, 
    juran en vano al hacer un pacto; 
    por tanto, el juicio florecer 
    como ajenjo en los surcos del campo. 
    5 Por las becerras de Bet-avn[3] 
    sern atemorizados los moradoresde Samaria. 
    S, su pueblo se lamentara causa del becerro, 
    lo mismo que los sacerdotes 
    que se regocijaban de su gloria, 
    la cual ser disipada. 
    6 El propio becerro ser llevado a Asiria 
    como presente al gran rey.[4] 
    Efran ser avergonzado, 
    e Israel se avergonzar de su consejo.[5] 
    7 De Samaria fue cortado su rey 
    como espuma sobre la superficiede las aguas. 
    8 Los lugares altos[6] de Avn, 
    el pecado de Israel, 
    sern destruidos; 
    sobre sus altares crecer espino y cardo. 
    Y dirn a los montes: "Cubridnos!"; 
    y a los collados:"Caed sobre nosotros!"[7] 
    9 "Desde los das de Gabaa,[8] 
    t has pecado, Israel. 
    All se han quedado! 
    No tomar la guerra en Gabaa 
    a estos inicuos? 
    10 Los castigar cuando lo desee; 
    los pueblos se juntarn contra ellos 
    cuando sean castigadospor su doble crimen. 
    11 "Efran es como una novilla domada 
    a la que le gusta trillar. 
    Mas yo pasar el yugosobre su lozana cerviz;[9] 
    yo uncir a Efran, 
    Jud tendr que arar 
    y Jacob quebrar sus terrones. 
    12 Sembrad para vosotros en justicia, 
    segad para vosotros en misericordia;[10] 
    haced para vosotros barbecho,[11] 
    porque es el tiempo de buscar a Jehov, 
    hasta que venga y os ensee justicia.[12] 
    13 Habis arado impiedad 
    y segasteis iniquidad; 
    comeris fruto de mentira. 
    Porque confiaste en tu camino[13] 
    y en la multitud de tus valientes, 
    14 en medio de tus pueblosse levantar un alboroto; 
    todas tus fortalezas sern destruidas, 
    como destruy Salmn a Bet-arbel 
    en el da de la batalla, 
    cuando fue destrozadala madre con sus hijos.[14] 
    15 As har con vosotros Bet-el, 
    por causa de vuestra gran maldad: 
    al despuntar el da[15] desaparecer para siempre 
    el rey de Israel". 
						 NOTAS:

1. 10.1 Una frondosa via: Is 5.1-7; Jer 2.21. Cf. Jn 15.1-17. 
2. 10.1 Mejor haca sus dolos: pilares o monumentos de piedras que se levantaban para recordar algn suceso importante (cf. Gn 31.43-45; Jos 4.8-9). Su uso religioso estaba prohibido en Israel, porque en la religin cananea tales piedras estaban frecuentemente relacionadas con el culto a Baal. Cf. Ex 23.24; Lv 26.1; Dt 16.22. Cf. tambin Os 12.11. 
3. 10.5 Bet-avn: Bet-el (vanse Os 4.15 nota q; 8.5 n.) 
4. 10.6 Al gran rey: Vase 5.13 n. 
5. 10.6 Su consejo: heb.; texto probable: su dolo. 
6. 10.8 Los lugares altos: heb (lit.); los santuarios de Avn estaban situados en las colinas (Os 4.13 n.). Avn, que significa maldad o iniquidad, es una referencia a Bet-el (vase Os 4.15 nota q). 
7. 10.8 Lc 23.30; Ap 6.16. 
8. 10.9 Desde los das de Gabaa: Vase Os 9.9 n. 
9. 10.11 Yo pasar el yugo sobre su lozana cerviz: heb., texto probable: yo he puesto... cuello. 
10. 10.12 En misericordia: En otros pasajes esta palabra hebrea ha sido traducida por fidelidad, lealtad, amor, bondad (vase Os 4.1 nota b). 
11. 10.12 Haced... barbecho: cf. Jer 4.3. 
12. 10.12 Is 44.3; 45.8; Os 6.3. 
13. 10.13 En tu camino: heb.; segn la versin griega (LXX): tus carros de guerra. 
14. 10.14 Salmn era, probablemente, rey de Moab, y Bet-arbel poda ser un pueblo en la regin de Galaad, conquistado por l. El texto parece indicar que el ejrcito invasor hizo una matanza masiva de nios para exterminar la poblacin. Cf. 2 R 8.12; Sal 137.9; Is 13.16; Os 13.16; Nah 3.10. 
15. 10.15 Al despuntar el da: otra posible traduccin: al comenzar la batalla. 

Oseas 11


Dios se compadece de su pueblo obstinado 

1 [1] "Cuando Israel era muchacho,yo lo am, 
    y de Egipto llam a mi hijo.[2] 
    2 Cuanto ms yo los llamaba, 
    tanto ms se alejaban de m. 
    A los baales sacrificaban, 
    y a los dolos[3] quemaban incienso. 
    3 Con todo, yo enseaba a andar a Efran, 
    tomndolo por los brazos; 
    ms ellos no comprendieronque yo los cuidaba.[4] 
    4 Con cuerdas humanas los atraje,[5] 
    con cuerdas de amor; 
    fui para ellos como los que alzan 
    el yugo de sobre su cerviz, 
    y puse delante de ellos la comida.[6] 
    5 No volver a tierra de Egipto, 
    sino que el asirio mismo ser su rey, 
    porque no se quisieron convertir.[7] 
    6 La espada caer sobre sus ciudades 
    y consumir sus aldeas; 
    las consumir a causade sus propios consejos. 
    7 Mi pueblo est aferradoa la rebelin contra m; 
    aunque me llaman el Altsimo, 
    ninguno absolutamenteme quiere enaltecer.[8] 
    8 "Cmo podr abandonarte, Efran? 
    Te entregar yo, Israel? 
    Cmo podr hacerte como a Adma, 
    o dejarte igual que a Zeboim?[9] 
    Mi corazn se conmueve dentro de m, 
    se inflama toda mi compasin. 
    9 No ejecutar el ardor de mi ira 
    ni volver a destruir a Efran, 
    porque Dios soy, no hombre;[10] 
    soy el Santo[11] en medio de ti, 
    y no entrar en la ciudad". 
    10 En pos de Jehov caminarn. 
    l rugir como un len; 
    rugir, y los hijos vendrn 
    temblando desde el occidente. 
    11 "Como aves acudirn velozmentede Egipto, 
    y de la tierra de Asiria como palomas;[12] 
    y yo los har habitar en sus casas", 
    dice Jehov. 
    12 "Me rode Efran de mentira, 
    y la casa de Israel de engao. 
    Pero Jud an gobierna con Dios, 
    y es fiel con los santos".[13] 
						 NOTAS:

1. 11.1-11 La imagen del amor conyugal (Os 1--3) se complementa aqu con la de un amor paterno que presenta, al mismo tiempo, rasgos maternales. Dios es padre y, tambin, madre que cuida con ternura a su hijo, Israel (cf. Is 1.2; Jer 3.4,19; 31.9,20). Aunque este amor no es correspondido, la misericordia y la compasin de Dios prevalecen sobre su ira y sobre la rebelda del pueblo (v. 8-11). 
2. 11.1 De Egipto llam a mi hijo: otra posible traduccin: desde que sali de Egipto lo he llamado mi hijo (Mt 2.15; cf. Os 2.14-15; 12.9,13; 13.4-5; Am 3.1-2). Cf. tambin Ex 4.22, donde Moiss debe decir al faran, de parte del Seor, que Israel es su hijo mayor. 
3. 11.2 A los dolos: lit. baales. 
4. 11.3 Los cuidaba: lit. los sanaba. Cf. Os 5.13; 6.1; 7.1. 
5. 11.4 Los atraje: texto probable; heb. oscuro. 
6. 11.4 Las actitudes de Dios hacia su hijo Israel (cf. v. 1) presentan en esta descripcin caractersticas tpicamente maternales. 
7. 11.5 Os 8.13; 9.6; vase Os 9.3 nota e. 
8. 11.7 El hebreo de este v. no es claro. 
9. 11.8 Adma... Zeboim: Estas ciudades siempre se mencionan junto con Sodoma y Gomorra (Gn 10.19; 14.2,8) y fueron destruidas junto con ellas (Dt 29.23; cf. Gn 19.23-29). 
10. 11.9 Porque Dios soy, no hombre: Esta expresin relativiza las imgenes que se emplean para hablar de Dios, incluidas las ms caractersticas de Oseas, es decir, la del Seor como esposo (2.16) y padre (11.1) de Israel: el lenguaje figurado es indispensable, pero la imagen nunca se identifica totalmente con la realidad significada, porque Dios es mucho ms que el esposo ms amante y que el ms perfecto de los padres. Cf. otras imgenes referentes a Dios en Os 5.14; 6.1; 13.7-8; 14.9. Cf. tambin Nm 23.19. 
11. 11.9 Soy el Santo: Ntese la consecuencia que resulta de esta afirmacin: por ser radicalmente distinto de los hombres, Dios no participa de los deseos humanos de venganza; el Seor perdona y salva. No entrar en la ciudad: heb.; sentido probable: y no he de venir a la ciudad. 
12. 11.11 Como aves... de Egipto... de Asiria como palomas: posible referencia al regreso de algunos israelitas que se haban refugiado en Egipto o que haban sido deportados a Asiria (vase Os 9.3 nota e). Aqu hay un cambio de perspectiva: mientras que antes (v.5) se hablaba del destierro como de un hecho futuro, ahora aparece como algo que ya ha sucedido. 
13. 11.12 El hebreo de este v. es oscuro. 

Oseas 12


Efran, reprendidopor su mala conducta

1 "Efran se apacienta de viento, 
    anda tras el viento del estetodo el da;[1] 
    multiplica la mentira y la violencia, 
    porque hicieron pacto con los asirios 
    y llevan el aceite a Egipto". 
    2 Pleito[2] tiene Jehov con Jud[3] 
    para castigar a Jacobconforme a su conducta; 
    le pagar conforme a sus obras. 
    3 En el seno materno tom por el calcaar a su hermano,[4] 
    y con su poder venci al ngel. 
    4 Luch con el ngel[5] y prevaleci; 
    llor y le rog; 
    lo hall en Bet-el,[6] 
    y all habl con nosotros.[7] 
    5 Mas Jehov es Dios de los ejrcitos: 
    Jehov es su nombre! 
    6 T, pues, vulvete a tu Dios; 
    guarda misericordia y juicio, 
    y en tu Dios confa siempre.[8] 
    7 "Canan[9] tiene en su mano pesas falsas,[10] 
    le gusta defraudar. 
    8 Efran dijo:"Ciertamente me he enriquecido, 
    me he labrado una fortuna; 
    nadie hallar iniquidad en m, 
    ni pecado en todos mis trabajos". 
    9 Pero yo soy Jehov, tu Dios, 
    desde la tierra de Egipto;[11] 
    an te har morar en tiendas,[12] 
    como en los das de la fiesta. 
    10 "He hablado a los profetas,[13] 
    multipliqu las profecas 
    y por medio de los profetashabl en parbolas. 
    11 Es Galaad[14] iniquidad? 
    Ciertamente vanidad han sido: 
    En Gilgal[15] sacrificaron bueyes, 
    y sus altares son como montonesde piedras[16] 
    sobre los surcos del campo". 
    12 Pero Jacob huy a la tierra de Aram;[17] 
    Israel sirvi para adquirir una mujer, 
    y por adquirir una mujer fue pastor. 
    13 Por medio de un profeta,[18] 
    Jehov hizo subir a Israel de Egipto,[19] 
    y por un profeta fue guardado. 
    14 Efran ha irritado a Dios amargamente; 
    por tanto, su Seor har recaer sobre l 
    la sangre derramada[20] 
    y le pagar sus agravios. 
						 NOTAS:

1. 12.1 Efran se apacienta de viento, anda tras el viento del este: referencia a lo intil de las alianzas con Asiria y Egipto (2 R 17.3-6; vase Os 7.11 n.). El viento del este, llamado solano, procede del desierto; con su calor quema los cultivos y seca los manantiales (Os 13.15). Cf. Jer 18.17; Ez 17.10. 
2. 12.2 Vase 4.1 nota a. 
3. 12.2 Jud: heb.; texto probable: Israel. 
4. 12.3 Vase Gn 25.26 n. La referencia a Jacob parece ser un intento de explicar la infidelidad de Israel por una especie de pecado de origen: los hijos son dignos herederos de aquel padre engaador y astuto. Vase Is 43.27 n. 
5. 12.3-4 Luch con el ngel: cf. Gn 32.24-30. 
6. 12.4 Bet-el: Gn 28.10-22. 
7. 12.4 Con nosotros: heb.; segn algunas versiones antiguas: con l. 
8. 12.6 Vanse 4.1 notas b|r y |ic. 
9. 12.7 Canan. Los cananeos alcanzaron tal fama en el comercio, que su nombre lleg a usarse como sinnimo de comerciante. Cf. Is 23.8; Ez 16.29; 17.4; Sof 1.11. 
10. 12.7 Pesas falsas: Lv 19.36; Dt 25.13-14; Pr 11.1; Am 8.4-5. 
11. 12.9 Yo soy Jehov, tu Dios... Egipto: Desde los tiempos de Moiss, el nombre de Jehov qued inseparablemente unido al acontecimiento del xodo (Os 13.4; cf. Ex 6.3-15). Esta frmula de autopresentacin se repite como un refrn en Ex 20.2; Dt 4.35; 5.6; Is 43.11; 45.21. 
12. 12.9 Te har morar en tiendas: Vase Os 2.14 n. 
13. 12.10 He hablado a los profetas: Para Oseas, el pasado, el presente y el futuro de Israel estn ligados entre s por la presencia y la palabra de los profetas: en el pasado sobresale la figura proftica de Moiss (12.13); en el presente est el mismo Oseas, puesto por el Seor como atalaya de su pueblo y sometido a los ataques de sus contemporneos (9.8); en el futuro, Jehov volver a revelarse por medio de sus profetas para que Israel retorne a su antigua fidelidad (cf. Os 2.14; 12.9). 
14. 12.11 Galaad: Os 6.8 n. 
15. 12.11 Gilgal: Os 4.15 nota p. 
16. 12.11 Sus altares son como montones de piedras: Vase Os 10.1 nota b. 
17. 12.12 La tierra de Aram: regin de Mesopotamia conocida tambin como Padan-aram (Gn 25.20); hasta all lleg Jacob para adquirir una mujer. Cf. Gn 29. 
18. 12.13 Por medio de un profeta: Aunque no se menciona su nombre expresamente, aqu se alude a Moiss y a su obra. En Nm 11.24-30; 12.1-8; Dt 18.18; 34.10 se muestra, igualmente, a Moiss como profeta. 
19. 12.13 Hizo subir a Israel de Egipto: Ex 12.50-51; Os 11.1; 13.4. 
20. 12.14 Har recaer sobre l la sangre derramada: otra posible traduccin: Los har culpables de su propia muerte. 

Oseas 13


Prediccin de la total destruccinde Efran

1 Cuando Efran hablaba,[1] cunda el temor; 
    fue exaltado en Israel, 
    mas pec en Baal y muri. 
    2 Ahora siguen en su pecado; 
    con su plata se han hecho imgenesde fundicin, 
    dolos de su invencin, 
    todo obra de artfices! 
    Y entonces dicen a los sacrificadores 
    que besen a los becerros.[2] 
    3 Por tanto, sern como la nieblade la maana 
    y como el roco de la madrugada,que se disipa; 
    como la paja que la tempestad arroja[3] de la era, 
    como el humo que sale por la chimenea. 
    4 "Mas yo soy Jehov, tu Dios, 
    desde la tierra de Egipto; 
    no conocers, pues, otro dios fuera de m, 
    ni otro salvador sino a m.[4] 
    5 Yo te conoc en el desierto, 
    en tierra seca. 
    6 "En sus pastos se saciaron 
    y, una vez repletos, 
    se ensoberbeci su corazn; 
    por esta causa se olvidaron de m.[5] 
    7 Por tanto, yo ser para ellos como len; 
    como un leopardo en el caminolos acechar. 
    8 Como osa que ha perdido a sus hijoslos atacar 
    y desgarrar las fibras de su corazn, 
    y all los devorar como len; 
    fiera del campo los despedazar.[6] 
    9 Te perdiste, Israel, 
    mas en m est tu ayuda.[7] 
    10 Dnde est tu rey, para que te salve 
    en todas tus ciudades, 
    y tus jueces, a los que dijiste: 
    "Dame un rey y prncipes"?[8] 
    11 Te di un rey en mi furor, 
    y te lo quit en mi ira.[9] 
    12 "Atada est la maldad de Efran, 
    su pecado est guardado.[10] 
    13 Le vendrn dolores de mujer que da a luz; 
    pero es un hijo insensato, 
    pues no se coloc a tiempo 
    en el punto mismo de nacer. 
    14 De manos del seol los redimir, 
    los librar de la muerte. 
    Muerte, yo ser tu muerte; 
    yo ser tu destruccin,[11] seol. 
    La compasin se ocultar de mi vista. 
    15 Aunque l fructifiqueentre sus hermanos,[12] 
    vendr el viento del este,[13] 
    el viento de Jehov que sube del desierto, 
    y se secar su manantial, 
    se agotar su fuente. 
    l despojar el tesoro 
    de todas sus preciosas alhajas. 
    16 Samaria ser asolada, 
    porque se rebel contra su Dios; 
    caern a espada, 
    sus nios sern estrellados, 
    y abiertas sus mujeres encintas". 
						 NOTAS:

1. 13.1 Cuando Efran hablaba: Esta expresin se refiere aqu especficamente a la tribu de Efran, diferencindola as del resto de las tribus de Israel (vase Os 4.17-18 n.). En los primeros aos de su historia, esta tribu tuvo gran importancia militar, poltica y religiosa (cf. Jos 24.30; Jue 8.1-3; 12.1-6; 1 S 1.1--2.11). 
2. 13.2 Dicen a los sacrificadores... que besen los becerros: en seal de adoracin (cf. 1 R 19.18). 
3. 13.3 Como la paja que la tempestad arroja: Sal 1.4; Jer 13.24; Sof 2.2 
4. 13.4 Vase Os 12.9 nota k. 
5. 13.5-6 Dt 8.11-18. 
6. 13.7-8 En Lv 26.22 y Jer 5.6 se identifica el ataque violento de las fieras como el castigo que Dios enva a su pueblo. En estos v. es Dios mismo el que atacar como una fiera (cf. Os 5.14). 
7. 13.9 Mas en m est tu ayuda: heb.; segn versiones antiguas: y nadie podr evitarlo. 
8. 13.10 El hebreo de este v. es oscuro; la traduccin es probable. Cf. 1 S 8.1-5. 
9. 13.11 Oseas se refiere con frecuencia a la crtica situacin de la monarqua en Israel (Os 7.3-7; 8.4-10; 10.3-4). Vase tambin Os 7.3-7 n. Cf., adems, 1 S 10.17-24; 15.26. 
10. 13.12 Atada est la maldad... su pecado est guardado. La expresin se refiere a la costumbre de guardar los documentos arrollados y atados con una cuerda. Cf. Jer 32.9-15. 
11. 13.14 Yo ser tu muerte y yo ser tu destruccin: heb.; segn la versin griega (LXX): Dnde est, muerte, tu poder destructor? y Donde estn, sepulcro, tus males? Este v. se cita en 1 Co 15.55 en relacin con el tema de la resurreccin de los cristianos. 
12. 13.15 Entre sus hermanos: heb.; texto probable: como la hierba. 
13. 13.15 Del este: Os 12.1 n. 

Oseas 14


Splica a Israelpara que vuelva a Jehov 

1 [1] Vuelve, Israel, a Jehov, tu Dios, 
    pues por tu pecado has cado! 
    2 Llevad con vosotros palabras de splica, 
    volved a Jehov[2] y decidle: 
    "Quita toda iniquidad, 
    acepta lo bueno, 
    te ofreceremos la ofrendade nuestros labios. 
    3 No nos librar el asirio;[3] 
    ya no montaremos a caballo,[4] 
    ni nunca ms diremosa la obra de nuestras manos: 
    "Dioses nuestros",[5] 
    porque en ti el hurfanoalcanzar misericordia". 
    4 [6] "Yo los sanar de su rebelin,[7] 
    los amar de pura gracia, 
    porque mi ira se apart de ellos. 
    5 Yo ser a Israel como roco:[8] 
    l florecer como lirio 
    y hundir sus races como el Lbano. 
    6 Se extendern sus ramas, 
    su gloria ser como la del olivo 
    y perfumar como el Lbano. 
    7 Volvern a sentarse a su sombra;[9] 
    sern vivificados como el trigo 
    y florecern como la vid; 
    su olor ser como de vino del Lbano. 
    8 Efran dir: "Qu tengo que vercon los dolos?" 
    Yo lo oir y velar por l; 
    yo ser para l como un pinosiempre verde; 
    de m proceder tu fruto". 
    9 Quin es sabio para que sepa esto, 
    y prudente para que lo comprenda?[10] 
    Porque los caminos de Jehov son rectos, 
    por ellos andarn los justos, 
    mas los rebeldes caern en ellos. 
						 NOTAS:

1. 14.1-3 Estos v. estn redactados en la forma potica caracterstica de las oraciones de arrepentimiento (Os 6.1-3 n.). En respuesta a esta splica, Dios promete sanar y devolver la prosperidad a su pueblo Israel (v. 4-8; cf. Os 6.4-6). 
2. 14.2 Volved a Jehov: palabra de invitacin al arrepentimiento (Os 3.5; 6.1; 7.10; 11.5; 12.6). Cf. adems, Dt 4.29-31; 30.1-10; 1 R 8.33-34; Is 55.6-7; Jer 3.14,22. Vase Volverse a Dios en la Concordancia temtica. 
3. 14.3 No nos librar el asirio: cf. Os 5.13; 7.11; 8.9; 12.1. 
4. 14.3 Cf. Is 30.16; 31.3; 36.8; Miq 5.10. 
5. 14.3 Ni nunca ms diremos... "Dioses nuestros": Os 8.6; 13.2. Cf. tambin Is 40.18-20; 41.6-7; 44.9-20; Jer 10.1-6. 
6. 14.4-8 Una vez ms se insiste en que es el Seor, y no los baales, el que da la fertilidad a la tierra (v. 8). Cf. Os 2.8. 
7. 14.4 Yo los sanar de su rebelin: Jer 30.15-17; Os 5.13; 6.1; 7.1. 
8. 14.5 En los veranos secos de Palestina, cuando faltaban las lluvias, el roco proporcionaba algo de la humedad necesaria para la vegetacin; por eso se consideraba que el roco era smbolo de fecundidad. Cf. Sal 110.3. 
9. 14.7 Volvern a sentarse a su sombra: cf. Sal 17.8; 36.7; 91.1. 
10. 14.9 El estilo de este v. se asemeja al de los escritos sapienciales (cf. Sal 1.6; Pr 4.10-12,18-19). Para que lo comprenda: Vase Os 4.1 nota c. 

Joel 1


1. DEVASTACIN DE LA LANGOSTA;EL "DA DE JEHOV" (1.1--2.2a)



Profeca de la devastacin del pas

1 Palabra de Jehov que vino a Joelhijo de Petuel.[1] [2] 
    2 "Od[3] esto, ancianos,[4] 
    y escuchad, todos los moradoresde la tierra. 
    Ha acontecido algo semejanteen vuestros das 
    o en los das de vuestros padres? 
    3 De esto contaris a vuestros hijos, 
    y vuestros hijos a sus hijos, 
    y sus hijos a la siguiente generacin.[5] 
    4 Lo que dej la oruga[6] 
    se lo comi el saltn; 
    lo que dej el saltn 
    se lo comi el revoltn; 
    y la langosta se comi 
    lo que el revoltn haba dejado.[7] 
    5 "Despertad, borrachos,[8] y llorad; 
    gemid, todos los que bebis vino, 
    porque el vino se os ha quitadode vuestra boca. 
    6 Porque un pueblo fuerte e innumerable[9] 
    subi a mi tierra; 
    sus dientes son dientes de len, 
    y sus muelas, muelas de len. 
    7 Asol mi vid y descortez mi higuera; 
    del todo la desnud y derrib; 
    sus ramas quedaron blancas. 
    8 "Llora t, 
    como joven vestida de ropas speras 
    por el marido de su juventud. 
    9 Desapareci de la casa de Jehov 
    la ofrenda y la libacin; 
    los sacerdotes ministros de Jehov 
    estn de duelo. 
    10 El campo est asolado[10] 
    y se enlut la tierra, 
    porque el trigo fue destruido, 
    el mosto est pasado 
    y se perdi el aceite. 

Mapa - Profetas de Israel y Jud

11 "Confundos, labradores; 
    gemid, viadores, 
    por el trigo y la cebada, 
    porque se perdi la mies del campo. 
    12 La vid est seca y pereci la higuera; 
    tambin el granado, la palmeray el manzano: 
    Todos los rboles del campo se secaron. 
    Y as se extingui el gozo 
    de los hijos de los hombres. 
    13 "Vestos de luto[11] y lamentad, sacerdotes; 
    gemid, ministros del altar; 
    venid, dormid con ropas speras, 
    ministros de mi Dios; 
    porque quitada es de la casade vuestro Dios 
    la ofrenda y la libacin.[12] 
    14 Proclamad ayuno,[13] convocad asamblea, 
    congregad a los ancianos 
    y a todos los moradores de la tierra 
    en la casa de Jehov, vuestro Dios, 
    y clamad a Jehov.[14] 
    15 "Ay del da!, 
    porque cercano est el da de Jehov;[15] 
    vendr como destruccin 
    de parte del Todopoderoso.[16] 
    16 No fue arrebatado el alimento 
    de delante de nuestros ojos, 
    la alegra y el placer 
    de la casa de nuestro Dios? 
    17 El grano se pudri debajo de los terrones; 
    los graneros fueron asolados 
    y los silos destruidos 
    porque se haba secado el trigo. 
    18 Cmo geman las bestias! 
    Cun turbados andabanlos hatos de los bueyes, 
    porque no tenan pastos! 
    Y fueron tambin asolados 
    los rebaos de las ovejas. 
    19 "A ti, Jehov, clamar; 
    porque el fuego consumilos pastos del desierto, 
    la llama abras los rboles del campo. 
    20 Las bestias del campo 
    bramarn tambin a ti, 
    pues se secaron los arroyos de las aguas, 
    y el fuego consumilas praderas del desierto. 
						 NOTAS:

1. 1.1 En lugar de Petuel, algunas versiones antiguas leen Betuel. 
2. 1.1 Acerca de los encabezamientos de los libros profticos, vase Is 1.1 nota b. Cf. Jon 1.1. 
3. 1.2 Od: Cf. Dt 32.1; Is 1.10; 28.23; Os 5.1; Miq 1.2. 
4. 1.2 Ancianos: Al principio se designaba con este trmino a las personas de edad que eran reconocidas como jefes en sus respectivos clanes y tribus. Despus, la palabra pas a ser un ttulo de los que estaban constituidos en autoridad y eran responsables de hacer justicia (cf. Dt 19.12; 21.1-9,19; 22.13-21; 25.7-8). La mencin de los ancianos en este v. podra conservar la referencia a la edad, porque ni siquiera ellos, a pesar de sus muchos aos, haban presenciado una calamidad tan terrible. 
5. 1.3 La revelacin de Dios en los acontecimientos histricos es una nota distintiva de la fe de Israel (cf. Dt 26.5-10). Por eso, el pueblo deba recordar y transmitir a las generaciones siguientes los hechos en que se haba manifestado de un modo especial el amor y el poder del Seor, como el xodo de Egipto y la entrada en la tierra prometida (vanse las referencias en Sal 44.1 n.). Sin embargo, lo que se ha de recordar y transmitir ahora es una terrible plaga de langostas; es decir, no un acto de salvacin sino de juicio, para que sirva de advertencia a las generaciones futuras. Cf. Jer 4.8 n. 
6. 1.4 El texto hebreo se refiere a las langostas con cuatro trminos diferentes, cuyo significado exacto es objeto de discusin. Segn algunos intrpretes, se tratara de cuatro variedades o especies distintas; segn otros, esos trminos designan cuatro etapas en el desarrollo biolgico de tales insectos. Tambin se ha sugerido que la mencin de "cuatro" clases de langostas significa la destruccin total. Vase Ez 8.1-18 n. 
7. 1.4 Desde tiempos remotos, las plagas de langostas han sembrado la desolacin y el terror (cf. Jl 2.6), por los daos irreparables ocasionados a la vegetacin. Cf. Ex 10.1-15; Dt 28.38; 1 R 8.37; Sal 105.34-35; Am 4.9. 
8. 1.5 Los borrachos sufren de un modo especial las consecuencias del desastre, a causa de la falta de vino. 
9. 1.6 Porque un pueblo fuerte e innumerable: Otra traduccin: Pues la langosta, como un ejrcito fuerte y numeroso: Jl 2.2-11; cf. Pr 30.27. 
10. 1.10 El campo est asolado: Una sequa de grandes proporciones aumentaba la gravedad de la catstrofe. La sequa y las plagas de langostas suelen producirse simultneamente (1 R 8.35-37; 2 Cr 6.26-28; Am 4.6-9). 
11. 1.13 Vestos de luto: otra traduccin: de ropas speras: vestiduras confeccionadas con pelo de camello o de cabra y utilizadas para hacer penitencia (2 S 3.31; 2 R 6.30; Jer 4.8). 
12. 1.13 El vino, el trigo y los olivos (de cuyo fruto - la aceituna - se hace el aceite) eran elementos indispensables para el culto del templo (cf., p.e., Lv 6.14-17; 24.1-9). En la situacin descrita por el profeta, la prdida de las cosechas haba sido total, de manera que hasta debieron interrumpirse los sacrificios diarios (cf. Dn 8.11; 11.31; 12.11). 
13. 1.14 Ayuno: Is 58.1-12; Jon 3.3-9. 
14. 1.14 Ante la magnitud del desastre, el profeta exhorta al arrepentimiento. Solo una sincera conversin podr detener el castigo y hacer que el Seor bendiga de nuevo a su pueblo (Jl 2.12-17). 
15. 1.15 La catstrofe natural es una seal que preanuncia la llegada del da de Jehov, tema central de este libro (cf. Jl 2.1-2; 2.31; 3.14). Ese da ser un acontecimiento de dimensiones csmicas. Las naciones sern juzgadas por los males que infligieron al pueblo de Dios (Jl 3.2), pero todo aquel que invoque el nombre de Jehov ser salvo (Jl 2.32). Cf. Am 5.18-20; Sof 1.14-18. 
16. 1.15 El Todopoderoso: Vase Gn 17.1 n.; Is 13.6; Ez 30.2-3; Sof 1.14-18; vase tambin Dios en la Concordancia temtica. 

Joel 2

    1 "Tocad la trompeta[1] en Sin[2] 
    y dad la alarma en mi santo monte. 
    Tiemblen todos cuantos moran en la tierra, 
    porque viene el da de Jehov,[3] 
    porque est cercano: 
    2 da de tinieblas y de oscuridad, 
    da de nube y de sombra.[4] 

2. NUEVO ANUNCIO DEL"DA DE JEHOV" (2.2b-11)
"Como sobre los montes se extiende el alba, 
    as vendr un pueblo grande y fuerte; 
    semejante a l no lo hubo jams, 
    ni despus de l lo habr 
    en los aos de muchas generaciones.[5] 
    3 "Delante de l consumir el fuego;[6] 
    detrs de l abrasar la llama. 
    Como el huerto del Edn[7] 
    ser la tierra delante de l, 
    y detrs de l 
    como desierto asolado; 
    nadie habr que de l escape. 
    4 Su aspecto, como aspecto de caballos, 
    y como gente de a caballo corrern. 
    5 Como estruendo de carros saltarn 
    sobre las cumbres de los montes; 
    como sonido de llama de fuego 
    que consume hojarascas, 
    como pueblo fuertedispuesto para la batalla.[8] 
    6 Delante de l temern los pueblos; 
    se pondrn plidos todos los semblantes. 
    7 Como valientes corrern, 
    como hombres de guerraescalarn el muro; 
    cada cual marchar por su camino 
    y no torcer su rumbo. 
    8 Nadie empujar a su compaero, 
    cada uno ir por su carrera; 
    y aun cayendo sobre la espadano se herirn. 
    9 Irn por la ciudad, 
    corrern por el muro, 
    subirn por las casas, 
    entrarn por las ventanas 
    a manera de ladrones.[9] 
    10 "Delante de l temblar la tierra 
    y se estremecern los cielos; 
    el sol y la luna se oscurecern, 
    y las estrellas perdern su resplandor.[10] 
    11 Y Jehov dar su orden 
    delante de su ejrcito, 
    porque muy grande es su campamento 
    y fuerte es el que ejecuta su orden; 
    porque grande es el da de Jehov 
    y muy terrible. 
    Quin podr soportarlo? 

3. LA MISERICORDIA DE JEHOV(2.12-27)

12 "Ahora, pues, dice Jehov, 
    convertos ahora a m 
    con todo vuestro corazn, 
    con ayuno, llanto y lamento.[11] 
    13 Rasgad vuestro corazny no vuestros vestidos, 
    y convertos a Jehov, vuestro Dios; 
    porque es misericordioso[12] y clemente, 
    tardo para la ira y grande en misericordia, 
    y se duele del castigo.[13] 
    14 Quin sabe[14] si volver, 
    se arrepentir 
    y dejar bendicin tras s; 
    esto es, ofrenda y libacin 
    para Jehov, vuestro Dios! 
    15 Tocad trompeta en Sin, 
    proclamad ayuno,[15] 
    convocad asamblea, 
    16 reunid al pueblo, 
    santificad la reunin, 
    juntad a los ancianos, 
    congregad a los nios, 
    aun a los que maman, 
    y salga de su alcoba el novio 
    y de su lecho nupcial la novia! 
    17 Entre la entrada y el altar[16] 
    lloren los sacerdotesministros de Jehov, 
    y digan: "Perdona, Jehov, a tu pueblo, 
    y no entregues al oprobio tu heredad 
    para que no la dominen las naciones. 
    Por qu han de decir entre los pueblos: 
    Dnde est su Dios?"?[17] 
    18 "Y Jehov, solcito por su tierra,[18] 
    perdonar a su pueblo. 
    19 Responder Jehov y dir a su pueblo: 
    Yo os envo pan, mosto y aceite, 
    y seris saciados de ellos; 
    y nunca ms os pondr 
    en oprobio entre las naciones. 
    20 Har alejar de vosotros al del norte,[19] 
    y lo echar en tierra seca y desierta: 
    su faz hacia el mar oriental,y su final hacia al mar occidental. 
    Exhalar su hedor y subir su pudricin, 
    porque hizo grandes cosas. 
    21 "Tierra, no temas; algrate y gzate, 
    porque Jehov har grandes cosas. 
    22 Animales del campo, no temis, 
    porque los pastos del desiertoreverdecern 
    y los rboles llevarn su fruto; 
    la higuera y la vid darn sus frutos. 
    23 Vosotros tambin, hijos de Sin, 
    alegraos y gozaos en Jehov,vuestro Dios; 
    porque os ha dado la primera lluviaa su tiempo,[20] 
    y har descender sobre vosotros 
    lluvia temprana y tarda,[21] como al principio. 
    24 Las eras se llenarn de trigo 
    y los lagares rebosarn de vino y aceite. 
    25 "Yo os restituir los aosque comi la oruga, 
    el saltn, el revoltn y la langosta, 
    mi gran ejrcito que envicontra vosotros. 
    26 Comeris hasta saciaros, 
    y alabaris el nombre de Jehov,vuestro Dios, 
    el cual hizo maravillas con vosotros; 
    y nunca jamsser mi pueblo avergonzado. 
    27 Conoceris que en medio de Israelestoy yo, 
    y que yo soy Jehov, vuestro Dios,y no hay otro; 
    y mi pueblo nunca jamsser avergonzado.[22] 

4. DERRAMAMIENTO DEL ESPRITUDE DIOS (2.28-32)

28 "Despus de esto[23] derramar 
    mi espritu[24] sobre todo ser humano,[25] 
    y profetizarn[26] vuestros hijosy vuestras hijas; 
    vuestros ancianos soarn sueos, 
    y vuestros jvenes vern visiones.[27] 
    29 Tambin sobre los siervos y las siervas 
    derramar mi espritu en aquellos das. 
    30 Har prodigios en el cielo y en la tierra, 
    sangre, fuego y columnas de humo. 
    31 El sol se convertir en tinieblas 
    y la luna en sangre, 
    antes que venga el da,grande y espantoso, de Jehov. 
    32 Y todo aquel que invoqueel nombre de Jehov, ser salvo;[28] 
    porque en el monte Sin y en Jerusaln 
    habr salvacin,[29] 
    como ha dicho Jehov, 
    y entre el resto al cual l habr llamado.[30] 
						 NOTAS:

1. 2.1 El toque de trompeta indicaba la inminencia de algn peligro (Jue 3.27; 1 S 13.3; 2 S 2.28; Jer 6.1; Os 5.8) o convocaba a las asambleas en el templo (Nm 10.2-10; Is 27.13; Jl 2.15). Cf. 1 Ts 4.16. 
2. 2.1 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
3. 2.1 El da de Jehov: Vase Jl 1.15 nota . 
4. 2.2 Da de nube y de sombra: Cf. Is 8.22; 13.10; Am 5.18,20; Sof 1.15. 
5. 2.2 En los v. 2-27, el profeta relaciona una vez ms la descripcin de la calamidad presente (v. 2-9) con el anuncio del da de Jehov (v. 10-11). Esto le da motivo para hacer otro urgente llamado al arrepentimiento (v.12-17), al que sigue inmediatamente una promesa de salvacin (v.18-27). 
6. 2.3 El fuego: Vase Ez 1.4 nota g. Cf. tambin Ex 24.17; Nm 9.15-16; Dt 4.11-12; 5.22-26; 32.22. 
7. 2.3 Como el huerto del Edn: otra traduccin: Era un paraso (cf. Gn 2.8). Cf. en Ez 36.35 una comparacin semejante a esta, pero en sentido inverso. 
8. 2.5 Jer 6.23; Ap 9.7-9. 
9. 2.7-9 La plaga de langostas (Jl 1.4) se describe ahora como la invasin de una ciudad por un poderoso ejrcito enemigo. Cf. Dt 32.25; 2 R 25.9-10. 
10. 2.10 Am 8.8-9; Ap 8.12. 
11. 2.12 Dt 4.29; Jer 29.13; Os 14.1-2. 
12. 2.13 Vuestro Dios; porque es misericordioso: Ex 34.6; Neh 9.17; Sal 86.15; 103.8; Jon 4.2. 
13. 2.13 Desgarrarse la ropa era una seal de dolor y de duelo (Gn 37.29,34). 
14. 2.14 Quin sabe: Cf. Am 5.15; Jon 3.9; Sof 2.3. La decisin de perdonar corresponde a Dios. El arrepentimiento humano no determina esa decisin divina, pero espera en la misericordia y compasin de Dios (cf. 2 S 12.22; Lm 3.29). 
15. 2.15 Vanse Jl 1.14 nota m; 2.1 nota a. 
16. 2.17 Entre la entrada y el altar: es decir, entre la parte delantera del edificio mismo del templo (cf. 1 R 6.3) y el altar de bronce ubicado en el atrio, donde se ofrecan los sacrificios (2 Cr 4.1,9). Cf. Ez 8.16; Mt 23.35; Lc 11.51. 
17. 2.17 Dnde est su Dios?: Vase Sal 42.3 n. 
18. 2.18 Solcito por su tierra: otra traduccin: Se llen de celos. Vase Dt 4.24 nota . 
19. 2.20 Al del norte: Muchas invasiones llegaron a Palestina desde el norte. Por eso, esta expresin sugera la idea de calamidad y destruccin (cf. Jer 1.14-15; 4.6; 6.1; Ez 38.6; 39.2). 
20. 2.23 Os ha dado... a su tiempo: traduccin probable. Heb. oscuro. 
21. 2.23 La lluvia temprana comenzaba en octubre-noviembre, poco antes de la siembra; la tarda, en marzo-abril, cuando ya estaban madurando las cosechas. 
22. 2.27 Is 42.8; 45.5-6,18; Ez 36.11. 
23. 2.28 Despus de esto: El v. 31 sita la realizacin de este anuncio proftico en el da de Jehov (vanse Jl 1.15 nota  y 2.2 nota e). 
24. 2.28 Derramar mi espritu: Vase Is 42.1 nota d. El contexto inmediato parece indicar que aqu se trata especialmente del don de profeca (cf. Miq 3.8). 
25. 2.28 Sobre todo ser humano: lit. toda carne. En el lenguaje bblico, esta expresin designa a los seres humanos desde el punto de vista de su debilidad y caducidad. 
26. 2.28 Profetizarn: Mientras que en el pasado el don de profeca haba sido otorgado a unos pocos, en el futuro ser concedido a todos abundantemente. Vanse la Introduccin al libro de Joel; 1 Co 14.1 n. y Profeca en la Concordancia temtica. 
27. 2.28 Los sueos (vase Jer 23.25 n.) y las visiones son manifestaciones tpicas del carisma proftico (cf., p.e., Is 6.1; Jer 1.11-14; Ez 1.1-3; Am 7.1-3). 
28. 2.28-32a Cf. Hch 2.17-21 y vanse las notas correspondientes. 
29. 2.32 En Jerusaln habr salvacin: Cf. Abd 17. 
30. 2.32 Este anuncio de salvacin se refiere probablemente a los habitantes de Jud y quiz tambin a los israelitas de la dispora; las naciones, en cambio, estarn sometidas al juicio de Dios (cf. Jl 3.2,9-13). En Ro 10.12-13, Pablo cita este v. dndole un alcance universal: la salvacin llega por igual a judos y a no judos. 

Joel 3


5. JUICIO DE JEHOV SOBRE LAS NACIONES (3.1-16)

1 "Ciertamente en aquellos das, 
    en aquel tiempo en que har volver 
    la cautividad de Jud y de Jerusaln, 
    2 reunir a todas las naciones 
    y las har descender al valle de Josafat;[1] 
    all entrar en juicio con ellas 
    a causa de mi pueblo, 
    de Israel,[2] mi heredad, 
    al cual ellas esparcieronentre las naciones, 
    y repartieron mi tierra.[3] 
    3 "Echaron suertes sobre mi pueblo, 
    cambiaron los nios por una ramera 
    y vendieron las nias por vino para beber. 
    4 "Qu tengo yo con vosotras,Tiro y Sidn,[4] 
    y con todo el territorio de Filistea?[5] 
    Queris vengaros de m? 
    Y si de m os vengis, 
    bien pronto har yo recaer 
    la paga sobre vuestra cabeza. 
    5 Porque os habis llevadomi plata y mi oro, 
    y mis cosas preciosas y hermosas 
    metisteis en vuestros templos; 
    6 y vendisteis los hijos de Jud 
    y los hijos de Jerusaln 
    a los hijos de los griegos, 
    para alejarlos de su tierra.[6] 
    7 Yo los levantar 
    del lugar donde los vendisteis 
    y volver vuestra pagasobre vuestra cabeza; 
    8 vender vuestros hijos y vuestras hijas 
    a los hijos de Jud, 
    y ellos los vendern a los sabeos,[7] 
    nacin lejana; 
    porque Jehov ha hablado. 
    9 "Proclamad esto entre las naciones,[8] 
    proclamad guerra,[9] 
    despertad a los valientes! 
    Acrquense, vengan todos los hombresde guerra! 
    10 Forjad espadas de vuestros azadones, 
    lanzas de vuestras hoces[10] 
    y diga el dbil: "Fuerte soy!"[11] 
    11 Juntaos y venid, 
    naciones todas de alrededor,y congregaos. 
    Haz venir all, Jehov, a tus fuertes![12] 
    12 Despirtense las naciones 
    y suban al valle de Josafat, 
    porque all me sentar 
    para juzgar a todas las nacionesde alrededor. 
    13 Meted la hoz, porque la miesest ya madura. 
    Venid, descended,porque el lagar est lleno 
    y rebosan las cubas; 
    porque mucha es la maldad de ellos. 
    14 Muchos pueblos en el vallede la Decisin; 
    porque cercano est el da de Jehov 
    en el valle de la Decisin. 
    15 "El sol y la luna se oscurecern, 
    y las estrellas perdern su resplandor. 

6. LIBERACIN DE JUD (3.16-21)

16 "Jehov rugir desde Sin, 
    dar su voz desde Jerusaln 
    y temblarn los cielos y la tierra; 
    pero Jehov ser la esperanzade su pueblo, 
    la fortaleza de los hijos de Israel. 
    17 Entonces conoceris 
    que yo soy Jehov, vuestro Dios, 
    que habito en Sin, mi santo monte. 
    Jerusaln ser santa 
    y extraos no pasarn ms por ella. 
    18 "Suceder en aquel tiempo, 
    que los montes destilarn mosto, 
    de los collados fluir leche 
    y por todos los arroyos de Judcorrern las aguas. 
    Saldr una fuente de la casa de Jehov 
    y regar el valle de Sitim.[13] 
    19 Egipto ser destruido 
    y Edom[14] ser vuelto en desierto asolado, 
    a causa de la injuria hechaa los hijos de Jud; 
    porque derramaron en su tierrasangre inocente. 
    20 Pero Jud ser habitada para siempre, 
    y Jerusaln por generacin y generacin. 
    21 Yo limpiar la sangre[15] de los que no haba limpiado. 
    Y Jehov morar en Sin".[16] 
						 NOTAS:

1. 3.2 En hebreo, Josafat significa El Seor juzga. En el v. 14, a este valle se lo llama valle de la decisin. Se ha identificado tradicionalmente con el valle del Cedrn aunque es ms probable que el profeta haya querido usar un nombre simblico, sin referirse a un lugar determinado. 
2. 3.2 Israel: Este nombre se refiere aqu a todo el pueblo de Dios, que comprenda a los antiguos reinos del norte (Israel) y del sur (Jud). Cf. 1 R 12.1-24. 
3. 3.2 Acerca del juicio general a las naciones, cf. Is 66.16; Jer 25.31; Sof 3.8; Mt 25.31-46. 
4. 3.4 Tiro y Sidn: Vanse Jos 11.8 n.; 1 R 5.1 n. e ndice de mapas. 
5. 3.4 Filistea: Vanse Jos 13.3 nota c e ndice de mapas. 
6. 3.6 Griegos: lit. habitantes de Javn. Estas poblaciones griegas haban ocupado la costa occidental de Asia Menor y algunas islas del mar Egeo (cf. Gn 10.2-4). 
7. 3.8 Los sabeos, o habitantes de Sab (al sudoeste de Arabia) eran proveedores de incienso, especias, oro y piedras preciosas. Cf. 1 R 10.1-2; Job 6.19; Is 60.6; Jer 6.20; Ez 27.22-23. 
8. 3.9 El fin de los tiempos se describe a veces como una gran batalla, en la que el Seor triunfar sobre las fuerzas del mal y har prevalecer la justicia (cf. Ez 39.1-10). Varios textos extrabblicos pertenecientes al gnero apocalptico, como algunos de los descubiertos en Qumrn, a orillas del Mar Muerto, desarrollan ese tema con ms amplitud. 
9. 3.9 Proclamad guerra: otra posible traduccin: Santifquense para la guerra! Esta expresin proviene de los tiempos antiguos, cuando los israelitas tuvieron que luchar por la causa de Jehov (cf. 1 S 18.17; 25.28). Como se trataba de una accin sagrada, los combatientes deban prepararse con ritos especiales (1 S 7.6-9), incluida la abstinencia sexual (1 S 21.5). En algunos casos, se llevaba el Arca del pacto al lugar del combate (1 S 4.3-5), para que el Seor, como un guerrero (Ex 15.3), luchara a favor de su pueblo (Jos 10.14). 
10. 3.10 Forjad... lanzas de vuestras hoces: Cf., en sentido contrario, Is 2.4; Miq 4.3. 
11. 3.10 Fuerte soy: Zac 12.8. 
12. 3.11 Haz venir... !: traduccin probable. 
13. 3.18 El valle de Sitim: Segn algunos intrpretes, es la continuacin del valle del Cedrn, regado abundantemente por la fuente que brotar del templo (cf. Jn 18.1); otros lo sitan en el pas de Moab (cf. Nm 25.1; Jos 2.1). Tambin podra tratarse de un smbolo de prosperidad y felicidad, ya que Sitim, en hebreo, puede significar acacias. El da de Jehov no culminar con destruccin, sino con el triunfo de la justicia. 
14. 3.19 Egipto y Edom eran enemigos tradicionales de Jud (cf. 1 R 14.25-26; Abd 1); vase ndice de mapas. 
15. 3.20-21 Yo limpiar la sangre: Heb. oscuro. 
16. 3.20-21 En Sin: Vase Sal 2.6 n. Cf. tambin Is 12.6; Zac 2.6-7.

Ams 1


1. JUICIOS CONTRA LAS NACIONES VECINAS (1.1--2.5)

1 Las palabras de Ams, que fue uno de los pastores[1] de Tecoa,[2] que profetiz acerca de Israel[3] en das de Uzas,[4] rey de Jud, y en das de Jeroboam[5] hijo de Jos, rey de Israel, dos aos antes del terremoto.[6] 2 Dijo: 
    "Jehov rugir[7] desde Sin,[8] 
    dar su voz desde Jerusaln,[9] 
    los campos de los pastores se enlutarn 
    y se secar la cumbre del Carmelo".[10] 
    3 [11] As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Damasco,[12] 
    y por el cuarto,[13] 
    no revocar su castigo: 
    porque trillaron a Galaad[14] con trillos de hierro.[15] 
    4 Prender fuego[16] a la casa de Hazael 
    y consumir los palacios de Ben-adad.[17] 
    5 Quebrar los cerrojos de Damasco 
    y destruir a los moradoresdel valle de Avn[18] 
    y a los gobernadores de Bet-edn, 
    y el pueblo de Siriaser transportado a Kir,[19] 
    dice Jehov". 
    6 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Gaza, 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque llev cautivo a todo un pueblo 
    para entregarlo a Edom.[20] 
    7 Prender fuego al muro de Gaza 
    y consumir sus palacios. 
    8 Destruir a los moradores de Asdod 
    y a los gobernadores de Ascaln; 
    volver mi mano contra Ecrn[21] 
    y el resto de los filisteos[22] perecer, 
    ha dicho Jehov, el Seor". 
    9 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Tiro,[23] 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque entregaron a todo un pueblocautivo a Edom 
    y no se acordarondel pacto de hermanos.[24] 
    10 Prender fuego al muro de Tiro 
    y consumir sus palacios". 
    11 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Edom,[25] 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque persigui a espada a su hermano 
    y viol todo afecto natural; 
    en su furor le ha robado siempre 
    y ha guardado perpetuamente el rencor. 
    12 Prender fuego a Temn 
    y consumir los palacios de Bosra".[26] [27] 
    13 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de los hijos de Amn,[28] 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque para ensanchar sus tierras 
    abrieron a las mujeres de Galaad[29] 
    que estaban embarazadas. 
    14 Encender fuego en el muro de Rab[30] 
    y consumir sus palacios con estruendo 
    en el da de la batalla, 
    con tempestad en da tempestuoso; 
    15 y su rey ir en cautiverio 
    con todos sus prncipes, 
    dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 1.1 Uno de los pastores: heb. noqued, trmino que no se emplea para designar a un simple pastor, sino a un propietario y criador de rebaos. Ams, pues, gozaba de una buena posicin econmica antes de ser llamado a ejercer la misin proftica. Cf. Am 7.14. 
2. 1.1 Tecoa: poblacin de Jud, a unos 9  10 km al sur de Beln. Cf. 2 S 14.2; 2 Cr 11.6. 
3. 1.1 El nombre Israel se refiere aqu al conjunto de tribus israelitas que, despus de la muerte de Salomn, se rebelaron contra Jud y formaron el reino del Norte (vase 1 R 12.1-24 n.). Aunque Ams proceda de Jud, debi anunciar su mensaje en el reino de Israel. Cf. Am 7.12,15. 
4. 1.1 Uzas, llamado tambin Azaras (2 R 15.1-7), rein sobre Jud entre los aos 783 y 742 a.C. Cf. 2 Cr 26.1-23. 
5. 1.1 Jeroboam: Se trata de Jeroboam II, rey de Israel (786-746), en cuyo largo y brillante reinado Israel alcanz la cima de su expansin territorial y de su prosperidad econmica (cf. 2 R 14.23-29). Ams pondr al descubierto el lado negativo de aquella poca ostentosa: el lujo desmesurado y el excesivo afn de lucro (Am 6.1; 8.5), la falsa religiosidad (Am 5.21-23) y el absoluto desprecio por la justicia (Am 2.6-8; 4.1; 5.7; 8.4,6). 
6. 1.1 Este terremoto se produjo hacia el ao 750 a.C., en una fecha que es imposible determinar con exactitud. Debi haber producido la ms viva impresin, ya que vuelve a mencionarse mucho tiempo ms tarde (Zac 14.5). Vase Am 8.8 n. 
7. 1.2 Este v. es una especie de prlogo, en el que se pone de relieve el irresistible poder de la palabra de Dios. Cuando Jehov habla, su palabra se realiza infaliblemente, y esta eficacia se manifiesta no solo en la historia humana sino tambin en los elementos del mundo natural. Cf. Is 55.10-11; Jer 1.12; Ez 12.25. 
8. 1.2 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
9. 1.2 Jer 25.30; Jl 3.16. 
10. 1.2 El monte Carmelo era smbolo de fertilidad y belleza. Un Carmelo seco y desrtico sugiere, por el contrario, la idea de la ms extrema miseria y desolacin. Vanse 1 R 18.19 n. e ndice de mapas. 
11. 1.3--2.16 La siguiente seccin se distingue de otras colecciones de mensajes contra las naciones paganas (cf. Is 13--23; Jer 46--51; Ez 25--32; Sof 2.4-15) porque aqu la serie culmina con un orculo contra el reino de Israel (Am 2.6-16). Ams, en efecto, denuncia en primer lugar los crmenes de las naciones vecinas y les anuncia el castigo correspondiente. Pero en seguida, dando a su discurso un giro improvisto, se dirige a los israelitas y les hace ver que ellos no son menos culpables que sus vecinos. Cf. Ro 2.17-24. 
12. 1.3 Damasco: principal ciudad de Siria y capital de un importante reino arameo, enemigo tradicional de Israel. En el ao 732 a.C., los asirios conquistaron este reino y deportaron a sus habitantes. Cf. 2 R 16.9; Is 7.8; 8.4; 17.1-3; Jer 49.23-27; Zac 9.1. Vase ndice de mapas. 
13. 1.3 Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto: Esta frmula fija, que aparece al comienzo de cada serie de orculos, quiere dar a entender que se ha colmado ya la medida del mal. Cf. Am 1.6,9,11,13; 2.1,4,6. 
14. 1.3 Galaad: regin al sur de Damasco y al oriente del ro Jordn, sujeta a frecuentes ataques por parte de los arameos (2 R 10.32-33). Vase ndice de mapas. 
15. 1.3 Trillos de hierro: instrumentos de madera, provistos de dientes de hierro, que se utilizaban para trillar el grano. Aqu se trata de una metfora para dar una idea de la brutalidad con que Damasco haba tratado a sus enemigos. A los pueblos paganos, que desconocan la ley mosaica, Ams los acusa de atrocidades y delitos contra la humanidad: guerras de exterminio, deportaciones masivas, trfico de esclavos y violacin de pactos sellados solemnemente. Cf. Am 1.6,9,11,13; 2.1. 
16. 1.4 El fuego, unas veces en sentido literal y otras en sentido figurado, es para Ams una manifestacin de la ira del Seor. Cf. Am 1.4,7,10,12; 2.2,5; 5.6; 7.4. 
17. 1.4 Ben-adad: 2 R 13.3. 
18. 1.5 Valle de Avn, en hebreo, significa valle de maldad y Bet-edn, casa de placer. Se trata probablemente de dos nombres simblicos de Damasco, destinados a resaltar la culpabilidad de los que habitaban en aquel lugar. 
19. 1.5 Kir: Vase 9.7 nota m. 
20. 1.6 Cf. 2 Cr 21.16-17; Jl 3.4-8. 
21. 1.6-8 Gaza, Asdod, Ascaln y Ecrn eran ciudades que formaban parte de la llamada "Pentpolis filistea". Vanse Jos 11.22 nota n; 13.3 nota c. 
22. 1.6-8 Is 14.29-31; Jer 47; Ez 25.15-17; Jl 3.4-8; Sof 2.4-7; Zac 9.5-7. 
23. 1.9 Tiro: Vanse 1 R 5.1 n. e ndice de mapas. 
24. 1.9 Pacto de hermanos: es decir, un tratado que una a Tiro con Israel (cf. 1 R 5.12) o con otra nacin vecina. 
25. 1.11 Edom: nacin al sur del Mar Muerto, en las montaas de Seir. Vase Jer 49.7 nota j e ndice de mapas. 
26. 1.12 Temn y Bosra eran ciudades en las que residan los jefes de Edom. Vanse Jer 49.7 nota k; 49.13 n. 
27. 1.11-12 Is 34.5-17; 63.1-6; Jer 49.7-22; Ez 25.12-14; 35.1-15; Abd 1-14; Mal 1.2-5. 
28. 1.13-15 Amn: reino al oriente del Jordn, en la frontera con Galaad. Vanse Jer 49.1 nota a e ndice de mapas. Cf. tambin Jer 49.1-6; Ez 21.28-32; 25.1-7; Sof 2.8-11. 
29. 1.13 Abrieron... embarazadas: El hecho de dar muerte a los que todava no son capaces de vivir fuera del seno materno pona de manifiesto el ms absoluto desprecio por la vida humana. Podra pensarse, asimismo, que Ams no condena solamente un acto de crueldad sino tambin un intento de genocidio: al impedir los nuevos nacimientos se pretenda extirpar de raz al pueblo vencido. 
30. 1.14 Rab: capital del reino de Amn, llamada tambin Rabat-Amn. Vase Jer 49.2 n. 

Ams 2

    1 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Moab,[1] 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque quem los huesos del rey de Edom 
    hasta calcinarlos.[2] 
    2 Prender fuego a Moab 
    y consumir los palacios de Queriot;[3] 
    y morir Moab en el tumulto, 
    con estrpito y sonido de trompeta. 
    3 Quitar al juez de en medio de l 
    y matar con l a todos sus prncipes, 
    dice Jehov". 
    4 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Jud,[4] 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque menospreciaron la ley de Jehov, 
    no guardaron sus ordenanzas 
    y los hicieron errar sus mentiras,[5] 
    en pos de las cualesanduvieron sus padres. 
    5 Prender, por tanto, fuego a Jud, 
    el cual consumir los palacios de Jerusaln".[6] 

2. JUICIO CONTRA ISRAEL (2.6-16)

6 As ha dicho Jehov: 
    "Por tres pecados de Israel,[7] 
    y por el cuarto, 
    no revocar su castigo: 
    porque vendieron por dinero al justo, 
    y al pobre por un par de zapatos.[8] 
    7 Pisotean en el polvo de la tierra 
    las cabezas de los desvalidos 
    y tuercen el camino de los humildes. 
    El hijo y el padre se allegana la misma joven,[9] 
    profanando mi santo nombre.[10] 
    8 Sobre las ropas empeadas se acuestan 
    junto a cualquier altar, 
    y el vino de los multadosbeben en la casa de sus dioses.[11] 
    9 Yo destru delante de ellos a los amorreos[12] 
    que eran altos como los cedros 
    y fuertes como las encinas; 
    destru su fruto arriba y sus races abajo. 
    10 A vosotros os hice subirde la tierra de Egipto 
    y os conduje por el desiertocuarenta aos, 
    para que tomarais posesinde la tierra del amorreo.[13] 
    11 Y levant profetas entre vuestros hijos 
    y nazareos[14] entre vuestros jvenes. 
    No es esto cierto, hijos de Israel?, 
    dice Jehov. 
    12 Mas vosotros disteis a beber vinoa los nazareos,[15] 
    y a los profetas mandasteis diciendo: 
    "No profeticis". 
    13 Por eso, yo os apretar en vuestro lugar, 
    como se aprieta el carro lleno de gavillas: 
    14 el ligero no podr huir, 
    al fuerte no le ayudar su fuerza 
    ni el valiente librar su vida; 
    15 el que maneja el arco no resistir, 
    ni escapar el ligero de pies 
    ni el jinete salvar su vida. 
    16 El esforzado entre los valientes 
    huir desnudo aquel da,[16] 
    dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 2.1-3 Moab: reino al oriente del Mar Muerto y al norte de Edom. Vanse Jer 48.1 nota b e ndice de mapas. Cf. tambin Is 15.1--16.14; 25.10-12; Jer 48; Ez 25.8-11; Sof 2.8-11. 
2. 2.1 Los antiguos israelitas consideraban la incineracin de cadveres como un castigo extremadamente grave, porque pensaban que la destruccin de los restos mortales impeda el descanso de los difuntos ms all de la muerte. Cf. Gn 38.24; Lv 20.14; 21.9. 
3. 2.2 Queriot: principal ciudad de Moab, al este del Mar Muerto. Cf. Jer 48.24. 
4. 2.4 Al pueblo de Jud le haba sido revelada la ley del Seor; por eso, los pecados que se le reprochan son el desprecio de los preceptos divinos y la prctica de la idolatra. En esta denuncia se percibe un eco de Deuteronomio y de los escritos que dependen de l (Jos, Jue, 1 y 2 S, 1 y 2 R). 
5. 2.4 Mentiras: otra traduccin: dolos. El texto hebreo del AT emplea con frecuencia la palabra mentira en este sentido. Cf. Sal 115.4-8. 
6. 2.5 Os 8.14. 
7. 2.6 Toda esta seccin (Am 1.3--2.16) llega a su punto culminante en este orculo contra Israel. Aqu la denuncia de los pecados est ms desarrollada, y ya no se refiere, como en los orculos contra las naciones vecinas, a crmenes cometidos contra pueblos extranjeros, sino a la perversin de las relaciones entre los miembros del pueblo de Dios. Esta perversin se pone de manifiesto, sobre todo, en la opresin de los pobres, en el hecho de que los jueces se dejaban sobornar y en ciertas prcticas religiosas reprobables (cf. v. 8). 
8. 2.6 Por un par de zapatos: Los ricos vendan como esclavos a los pobres que les deban cantidades insignificantes. La mencin de los zapatos podra evocar la costumbre de arrojar un zapato sobre una porcin de terreno en seal de toma de posesin (Rt 4.7). 
9. 2.7 Se allegan a la misma joven: Podra tratarse de la prostitucin sagrada (cf. Dt 23.17, y vase Os 4.14 n.), o del hecho de que padres e hijos toman una misma concubina. 
10. 2.7 Mi santo nombre: Vase Sal 8.1 nota c. 
11. 2.8 Acerca de la retencin indebida de las ropas dadas en prenda, cf. Ex 22.26-27; Dt 24.10-13. 
12. 2.9 El trmino amorreos se emplea aqu en sentido amplio, para designar a los habitantes de Canan antes de los hebreos. Cf. Dt 3.8; Ez 16.3. 
13. 2.10 Ex 20.2; Dt 8.2-16. Esta evocacin histrica pone de relieve la ingratitud de Israel, que no supo apreciar los especiales beneficios recibidos del Seor. 
14. 2.11 Nazareos: Cf. Nm 6.1-8. 
15. 2.12 Los nazareos se obligaban con un voto a no consumir bebidas alcohlicas (cf. Jue 13.4). Por lo tanto, hacerles beber vino era forzarlos a quebrantar el solemne compromiso contrado delante del Seor. 
16. 2.16 Aquel da: Vase Am 5.18 nota o. 

Ams 3


3. DENUNCIAS Y AMENAZAS (3.1--6.14)



El rugido del len 

1 [1] Od esta palabra que ha hablado Jehov contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto: 
    2 "A vosotros solamente he conocido[2] 
    de todas las familias de la tierra; 
    por tanto, os castigarpor todas vuestras maldades".[3] 
    3 Andarn dos juntos 
    si no estn de acuerdo? 
    4 Rugir el len en la selva 
    sin haber presa? 
    Rugir el cachorro de lendesde su guarida 
    sin haber cazado nada? 
    5 Caer el ave a tierra, en la trampa, 
    si no hay cebo? 
    Saltar la trampa del suelo 
    si no ha atrapado algo? 
    6 Se tocar la trompeta en la ciudad 
    y no se alborotar el pueblo? 
    Habr algn mal en la ciudad, 
    que Jehov no haya enviado?[4] 
    7 Porque no har nada Jehov, el Seor, 
    sin revelar su secretoa sus siervos los profetas.[5] 
    8 Si el len ruge, 
    quin no temer? 
    Si habla Jehov, el Seor, 
    quin no profetizar?[6] 

Destruccin de Samaria

9 Proclamad en los palacios de Asdod 
    y en los palacios de la tierra de Egipto, 
    y decid: "Reunos sobre los montesde Samaria 
    y ved las muchas opresionesen medio de ella 
    y las violencias cometidas en su medio".[7] 
    10 No saben hacer lo recto, dice Jehov; 
    atesoran rapia y despojo en sus palacios. 
    11 Por eso, Jehov, el Seor, ha dicho: 
    "Un enemigo[8] vendrpor todos lados de la tierra 
    y derribar tu fortaleza, 
    y tus palacios sern saqueados". 
    12 As ha dicho Jehov: 
    "De la manera como el pastor librade la boca del len 
    dos piernas o la punta de una oreja,[9] 
    as escaparn los hijos de Israel 
    que moran en Samaria, 
    que se sientan en un rincn del divn,[10] 
    en un cmodo lecho". 
    13 Od y testificad contra la casa de Jacob, 
    dice Jehov, Dios de los ejrcitos: 
    14 "El da que castigue 
    las rebeliones de Israel, 
    castigar tambin los altares de Bet-el;[11] 
    los cuernos del altar[12] sern cortados 
    y caern a tierra. 
    15 Derribar la casa de invierno 
    junto con la casa de verano, 
    y las casas de marfil desaparecern. 
    Muchas casas sern destruidas, 
    dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 3.1-8 Aqu se inicia una serie de seis reprensiones y amenazas contra Israel (3.1--6.14). Las tres primeras comienzan con una invitacin a oir (3.1; 4.1; 5.1); las otras tres, con la exclamacin Ay! (5.7,18; 6.1). 
2. 3.2 He conocido: otra traduccin: he escogido. Con frecuencia en la Biblia el verbo conocer implica la idea de eleccin. Cf. tambin Dt 7.6, donde este mismo verbo se ha traducido por ha escogido. 
3. 3.2 Este es uno de los v. ms importantes del libro de Ams, porque aqu el profeta reivindica el verdadero sentido de la eleccin divina. Los israelitas, en efecto, tendan a considerar su condicin de pueblo elegido como un privilegio que los pona por encima de las dems naciones. Ams les hace ver, por el contrario, que el hecho de la eleccin les impona ms bien una misin y una grave responsabilidad; ante todo, la responsabilidad de formar una comunidad fraternal, fundada en la justicia (cf. Am 5.24). 
4. 3.6 Jos 2.10; Is 45.7. 
5. 3.7 Gn 18.17-19; Jer 7.25; Dn 9.10. 
6. 3.3-8 En esta serie de expresiones (que podran traducirse tambin como preguntas retricas) se presentan siempre dos hechos unidos por una relacin de causa y efecto: uno de estos hechos es manifiesto y perceptible; el otro no se puede observar directamente, pero hay que deducirlo como causa y explicacin del primero. El v. 8 marca la culminacin de la serie, mostrando que tambin hay una relacin causal entre el mensaje del autntico profeta y la voz de Dios que se hace oir por medio de l. Cf. Jer 20.7-18; 1 Co 9.16. 
7. 3.9 Con tono de irona, el profeta invita a los filisteos de Asdod a ver las injusticias y los actos de violencia que se cometen en el reino de Israel, especialmente en Samaria, la ciudad capital. Vanse 1 R 14.17 n.; Am 1.6-8 nota t. 
8. 3.11 Un enemigo: Ams se refiere a Asiria, aunque nunca la cita por su nombre. Vase ndice de mapas. 
9. 3.12 Aqu se alude probablemente al caso sealado en Ex 22.13: si una oveja era despedazada por un animal salvaje, el pastor deba presentar como prueba algunos restos de la vctima. 
10. 3.12 Que se sientan... divn: traduccin probable. Heb. oscuro. 
11. 3.14 Bet-el: santuario oficial del reino de Israel, al norte de Jerusaln. Cf. 1 R 12.28-33; 2 R 23.15; Am 7.10-13. Vase ndice de mapas. 
12. 3.14 Los cuernos del altar eran un lugar de refugio (cf. 1 R 1.50). Aqu se da a entender que ni siquiera el santuario de Bet-el podr salvar a Israel del ataque de sus enemigos. 

Ams 4

    1 Od esta palabra, vacas de Basn,[1] 
    que estis en el monte de Samaria, 
    que oprims a los pobres 
    y quebrantis a los menesterosos, 
    que decs a vuestros seores:"Traed de beber". 
    2 Jehov, el Seor, jur por su santidad: 
    "Sobre vosotras vienen das 
    en que os llevarn con ganchos, 
    y a vuestros descendientescon anzuelos de pescador; 
    3 saldris por las brechas una tras otra 
    y seris echadas del palacio,[2] 
    dice Jehov". 

Aunque castigado, Israel no aprende

4 Id a Bet-el[3] y pecad! 
    Aumentad en Gilgal[4] la rebelin! 
    Traed de maana vuestros sacrificios, 
    y vuestros diezmos cada tres das. 
    5 Ofreced sacrificio de alabanzacon pan leudado 
    y proclamad, publicadofrendas voluntarias, 
    pues que as lo queris, hijos de Israel, 
    dice Jehov, el Seor.[5] 
    6 [6] Os hice pasar hambreen todas vuestras ciudades 
    y hubo falta de panen todos vuestros pueblos; 
    mas no os volvisteis a m, 
    dice Jehov. 
    7 Tambin os detuve la lluvia 
    tres meses antes de la siega; 
    hice llover sobre una ciudad 
    y sobre otra ciudad no hice llover; 
    sobre una parte llovi, 
    y la parte sobre la cual no llovi se sec. 
    8 Venan entonces dos o tres ciudades 
    a una ciudad para beber agua, 
    y no se saciaban. 
    Con todo, no os volvisteis a m, 
    dice Jehov. 
    9 Os her con viento del este y con oruga; 
    la langosta devor vuestros muchoshuertos y vuestras vias, 
    vuestros higuerales y vuestros olivares, 
    pero nunca os volvisteis a m,[7] 
    dice Jehov. 
    10 Envi contra vosotros mortandad 
    tal como en Egipto;[8] 
    mat a espada a vuestros jvenes, 
    vuestros caballos fueron capturados 
    e hice subir el hedorde vuestros campamentos 
    hasta vuestras narices; 
    mas no os volvisteis a m, 
    dice Jehov. 
    11 Os trastorn como Dios trastorn 
    a Sodoma y a Gomorra,[9] 
    y fuisteis como tizn escapado del fuego; 
    mas no os volvisteis a m, 
    dice Jehov. 
    12 Por eso, Israel, har lo mismo contigo; 
    y porque te he de hacer esto, 
    preprate, Israel, 
    para venir al encuentro de tu Dios. 
    13 Ciertamente el que forma los montes 
    y crea el viento, 
    el que anuncia al hombresu pensamiento, 
    hace de las tinieblas maana 
    y pasa sobre las alturas de la tierra: 
    Jehov, Dios de los ejrcitos,es su nombre.[10] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Vacas de Basn: expresin despectiva y llena de sarcasmo, que compara a las damas de Samaria con el ganado engordado en Basn, una frtil regin al nordeste del Lago de Galilea, famosa por la calidad de sus rebaos. Vanse Dt 3.1 n.; Sal 22.12 n. e ndice de mapas. 
2. 4.3 Del palacio: traduccin probable. 
3. 4.4 Bet-el: Vase Am 3.14 nota k. 
4. 4.4 Gilgal: nombre de un clebre santuario de la poca de Josu (vase Jos 4.19 nota f) y quiz tambin de otro situado al norte de Bet-el (cf. 2 R 2.1; Os 4.15; Am 5.5). 
5. 4.4-5 Con esta "exhortacin" llena de irona, Ams condena las prcticas religiosas tal como se llevaban a cabo en los santuarios israelitas (cf. Am 5.21-23). Segn l, el verdadero culto a Dios no se desarrolla al margen de la vida cotidiana, sino que debe estar ligado a la prctica de la justicia y a la formacin de una comunidad fraternal. Si se reduce a un conjunto de ritos y de ceremonias exteriores, se convierte en una verdadera afrenta a Dios y es un pecado ms que se aade a los ya cometidos. Vase Sal 40.6 nota f. 
6. 4.6-13 Los v. 6-11 son cinco estrofas, cada una de las cuales se cierra con la misma frmula. En ellas se pone de relieve la falta de respuesta del pueblo a las "seales" que el Seor le enva para llamarlo al arrepentimiento. Siguen a estas estrofas las palabras admonitorias que anuncian el encuentro inminente de Israel con el Seor, Creador y Juez soberano del universo. 
7. 4.9 Dt 28.38; Jl 1.4-6; 2.4-9. 
8. 4.10 Ex 9.1-6; 12.29; Dt 28.27,60. 
9. 4.11 Gn 19.24. 
10. 4.13 Comprese este breve himno al Dios creador con Am 5.8-9; 9.5-6. Todos estos pasajes estn construidos de acuerdo con un mismo esquema y terminan con una referencia al nombre de Jehov. Vase Sal 8.1 nota c.

Ams 5


Exhortacin al arrepentimiento

1 Od esta palabra de lamentacin 
    que yo levanto[1] sobre vosotros,casa de Israel. 
    2 Cay la virgen de Israel[2] y no podr levantarse ya ms; 
    postrada qued sobre su tierra 
    y no hay quien la levante. 
    3 Porque as ha dicho Jehov, el Seor: 
    "La ciudad que salga con mil, 
    volver con cien, 
    y la que salga con cien 
    volver con diez, en la casa de Israel".[3] 
    4 Pero as dice Jehov a la casa de Israel: 
    "Buscadme y viviris; 
    5 mas no busquis a Bet-el 
    ni entris en Gilgal 
    ni pasis a Beerseba,[4] 
    porque Gilgal ser llevada en cautiverio[5] 
    y Bet-el ser deshecha". 
    6 Buscad a Jehov y vivid, 
    no sea que acometa como fuego[6] a la casa de Jos[7] 
    y la consuma, sin haber en Bet-elquien lo apague. 
    7 Ay de los que convierten en ajenjoel juicio 
    y echan por tierra la justicia! 
    8 Buscad al que hace las Plyades y el Orin,[8] 
    vuelve las tinieblas en maana 
    y hace oscurecer el da como noche; 
    el que llama a las aguas del mar 
    y las derrama sobre la faz de la tierra: 
    Jehov es su nombre. 
    9 l trae la ruina sobre el fuerte 
    y hace caer la destruccinsobre la fortaleza.[9] 
    10 Ellos aborrecieron al reprensoren la puerta[10] de la ciudad, 
    y al que hablaba lo recto detestaron. 
    11 Por tanto, puesto que humillis al pobre 
    y recibs de l carga de trigo, 
    no habitaris las casas 
    de piedra labrada que edificasteis 
    ni beberis del vino 
    de las hermosas vias que plantasteis. 
    12 Yo s de vuestras muchas rebeliones 
    y de vuestros grandes pecados; 
    s que afligs al justo, 
    recibs cohecho 
    y en los tribunales hacis perdersu causa a los pobres. 
    13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, 
    porque el tiempo es malo. 
    14 Buscad lo bueno y no lo malo, 
    para que vivis; 
    y as Jehov, Dios de los ejrcitos, 
    estar con vosotros, como decs. 
    15 Aborreced el mal, amad el bien 
    y estableced la justicia en juicio; 
    quiz Jehov, Dios de los ejrcitos, 
    tendr piedad del remanente[11] de Jos.[12] 
    16 Por tanto, esto ha dicho 
    Jehov, Dios de los ejrcitos: 
    "En todas las plazas habr llanto 
    y en todas las calles dirn: "Ay! Ay!"; 
    al labrador llamarn a lloro, 
    y a endecha a los que sepan endechar.[13] 
    17 Y en todas las vias[14] habr llanto; 
    porque pasar en medio de ti, 
    dice Jehov". 
    18 Ay[15] de los que desean el da de Jehov![16] 
    Para qu queris este da de Jehov? 
    Ser de tinieblas y no de luz. 
    19 Ser como el que huye del len 
    y se encuentra con el oso; 
    o como el que, al entrar en casa, 
    apoya su mano en la pared 
    y lo muerde una culebra. 
    20 No ser el da de Jehov tinieblas 
    y no luz; 
    oscuridad, que no tiene resplandor? 
    21 Aborrec, despreci vuestras solemnidades 
    y no me complaceren vuestras asambleas. 
    22 Y si me ofrecis 
    vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, 
    no los recibir, 
    ni mirar las ofrendas de paz 
    de vuestros animales engordados.[17] 
    23 Quita de m la multitud de tus cantares, 
    pues no escucharlas salmodias de tus instrumentos. 
    24 Pero corra el juicio como las aguas 
    y la justicia como arroyo impetuoso.[18] 
    25 Me ofrecisteis sacrificios 
    y ofrendas en el desierto 
    en cuarenta aos, 
    casa de Israel? 
    26 Antes bien, llevabais el tabernculo 
    de vuestros Moloc y Quin,[19] 
    dolos vuestros, 
    la estrella de vuestros diosesque os hicisteis. 
    27 Os har, pues, transportar 
    ms all de Damasco,[20] [21] 
    ha dicho Jehov, 
    cuyo nombre es Dios de los ejrcitos. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Palabra de lamentacin que yo levanto: Ams utiliza aqu una forma potica propia de los ritos funerarios (cf. 2 S 1.17-27; Jer 9.17-19). 
2. 5.2 Israel es como una joven virgen que muere sin haber conocido el gozo de la unin matrimonial. Cf. en Is 47 el lamento por la cada de Babilonia. 
3. 5.3 Cf. Am 3.12. Estas cifras se refieren al nmero de soldados que integraban las distintas divisiones de las fuerzas militares de Israel. Cf. 2 S 18.1. 
4. 5.5 Los lugares que aqu se mencionan eran santuarios muy antiguos, donde el culto a Jehov se haba contaminado con numerosas prcticas idoltricas. Vanse Am 3.14 nota k; 4.4 nota d. 
5. 5.5 Ser llevada en cautiverio: es decir, a Asiria (vase Am 3.11 n.). 
6. 5.6 Fuego: Vase Am 1.4 nota o. 
7. 5.6 La casa de Jos: otra traduccin: Israel. La primera expresin se emplea a veces en el AT para designar al reino del Norte, ya que una parte de su poblacin descenda de Efran y Manass, hijos de Jos (Gn 41.50-52). Vanse Sal 80.1-2 n.; 81.5 nota f. 
8. 5.8-9 Las Plyades y el Orin: constelaciones o grupos de estrellas en la bveda celeste (Job 9.9; 38.31). Vase Am 4.13 n. 
9. 5.9 l trae la ruina sobre el fuerte y hace caer la destruccin sobre la fortaleza: otra posible traduccin: quien hace que Tauro brille tras Capricornio y que se ponga despus de Arcturo. Esta ltima interpretacin introduce algunos cambios en el texto hebreo, que dan como resultado la mencin de las dos constelaciones (Tauro y Capricornio) y de la estrella Arcturo. 
10. 5.10 Reprensor en la puerta: otra traduccin: defensor de la justicia. Alusin al tribunal que se reuna a la puerta de la ciudad para resolver los pleitos y causas judiciales. Cf. Rt 4.1. 
11. 5.15 Del remanente: Cf. Am 3.12. 
12. 5.15 Jos: otra traduccin: Israel. Vase Am 5.6 nota g. 
13. 5.16 Los que sepan endechar: Cf. Jer 9.17-22; vase Mt 9.23 n. 
14. 5.17 Las vias, en tiempos normales, eran sitios donde reinaba la alegra, especialmente cuando se celebraba la fiesta de la vendimia. Vase Sal 4.7 n. 
15. 5.18 Ay!: Vase Am 3.1-8 n. 
16. 5.18 Como el de Ams es el ms antiguo de los escritos profticos, puede afirmarse casi con certeza que en los v. 18-20 se encuentra la referencia ms antigua al da de Jehov. El profeta da por supuesto que sus oyentes ya conocan esa expresin y, por eso, lo que l hace es corregir la interpretacin popular: el da de Jehov no ser, como crea y esperaba la mayora del pueblo, un da de triunfo y liberacin para Israel, sino un da de justicia y destruccin a causa de los pecados (vase Am 3.2 nota c). Acerca de este importante tema proftico, cf. Is 2.12-22; 13.6-10; Jer 46.10; Ez 7.19; Jl 1.15-20; 2.1-11; Zac 14.1; Mal 4.5. 
17. 5.21-22 Is 1.11-14. 
18. 5.21-24 Una vez ms, y en lenguaje particularmente duro, Ams condena las ceremonias y fiestas religiosas que los israelitas celebraban con tanto celo y ostentacin. Todas esas prcticas carecen de valor si aquellos que las realizan se olvidan de lo ms importante: la justicia y la honradez en las relaciones con el prjimo (v. 24). Vase Am 4.4-5 n. Cf. tambin 1 S 15.22; Pr 21.3; Jer 7.22-23; Os 6.6; Miq 6.6-8. 
19. 5.26 Moloc... Quin: otra traduccin: Sicut... Quiin El texto hebreo registra as los nombres de los dioses asirios o babilonios Sacut y Keiwan (asociados con el planeta Saturno). Esto se debe a que en lugar de sus vocales propias se pusieron a estos nombres las vocales de la palabra hebrea siqus, que significa abominacin. 
20. 5.27 Ms all de Damasco: alusin al destierro de Israel en el ao 721 a.C. (2 R 17.3-6,18). Cf. Am 5.5; 6.7; 7.11,17. 
21. 5.25-27 Citado en Hch 7.42-43 con algunas variantes en los nombres de los dioses. 

Ams 6


La destruccin de Israel

1 Ay[1] de los que reposan en Sin 
    y de los que confanen el monte de Samaria, 
    los notables y principalesentre las naciones, 
    a quienes acude la casa de Israel! 
    2 Pasad a Calne y mirad; 
    de all id a la gran Hamat[2] 
    y descended luego a Gat de los filisteos. 
    Sois vosotros mejores que esos reinos? 
    Es su territorio ms extensoque el vuestro? 
    3 Vosotros, que creis alejar el da malo, 
    acercis el reino de la maldad! 
    4 Duermen en camas de marfil 
    y reposan sobre sus lechos; 
    comen los corderos del rebao 
    y los novillos sacados del establo; 
    5 gorjean al son de la flauta 
    e inventan instrumentos musicales,como David;[3] 
    6 beben vino en tazones 
    y se ungen con los perfumesms preciosos, 
    pero no se afligenpor el quebrantamiento de Jos. 
    7 Por tanto, ahora irn 
    a la cabeza de los que van a cautividad,[4] 
    y se acercar el duelo 
    de los que se entregan a los placeres. 
    8 Jehov, el Seor, jur por s mismo,[5] 
    Jehov, Dios de los ejrcitos, ha dicho: 
    "Desprecio la grandeza de Jacob, 
    aborrezco sus palacios; 
    entregar al enemigo la ciudady cuanto hay en ella". 
    9 Acontecer que, si diez hombres quedan 
    en una casa, morirn. 
    10 Y un pariente tomar a cada uno 
    y lo quemar para sacar los huesos de casa;[6] 
    y dir al que est en el rincn de la casa: 
    "Hay an alguien contigo?" 
    El otro dir: "No"; 
    y aadir: "Calla,porque no podemos mencionar 
    el nombre de Jehov".[7] 
    11 Porque Jehov mandar, 
    y herir con hendiduras la casa mayor, 
    y la casa menor con aberturas. 
    12 Corrern los caballos por las peas? 
    Ararn en ellas con bueyes? 
    Por qu habis convertido vosotrosel juicio en veneno 
    y el fruto de justicia en ajenjo?[8] 
    13 Vosotros, que os alegris por nada, 
    que decs: 
    "No hemos adquirido podercon nuestra fuerza?"[9] 
    14 Pues de cierto, casa de Israel, 
    dice Jehov, Dios de los ejrcitos, 
    levantar yo sobre vosotros a una nacin[10] 
    que os oprimir desde la entradade Hamat 
    hasta el arroyo del Arab.[11] 
						 NOTAS:

1. 6.1 Ay!: Vase Am 3.1-8 n. 
2. 6.2 Calne y Hamat eran dos importantes ciudades de Siria (cf. Is 10.9), que ms tarde tambin fueron destruidas por los asirios. 
3. 6.5 Probable alusin a las canciones improvisadas en los banquetes. El rey David era, para los israelitas, el cantor y poeta por excelencia. Cf. 2 S 23.1; 1 Cr 23.5; Neh 12.36. 
4. 6.7 Cautividad: Vase Am 5.27 n. 
5. 6.8 Am 4.2; 8.7. Cf. tambin Jer 51.14; Heb 6.13. 
6. 6.10 Para sacar los huesos de la casa: traduccin probable. Heb. oscuro. Parecera que la expresin se refiere a la destruccin y mortandad causadas por el asedio de la ciudad o por una epidemia a consecuencia del asedio. 
7. 6.10 La parte final de este v. es de interpretacin dudosa. Como ha sido Jehov el que ha causado todos estos males, podra temerse que la simple mencin de su nombre atraera un castigo todava peor. 
8. 6.12 Ntese la estructura del v.: en la primera parte se pregunta, retricamente, si lo absurdo puede ocurrir; en la segunda se da a entender que eso es exactamente lo que est sucediendo en Israel. 
9. 6.13 Las palabras hebreas traducidas por nada y fuerza (lit. cuernos) podran traducirse tambin, respectivamente, por Lo-debar y Carnaim. En tal caso se tratara de dos poblaciones de Galaad, que el rey Jeroboam II haba logrado reconquistar (cf. 2 R 14.25). 
10. 6.14 Una nacin: Asiria (vase Am 3.11 n.). 
11. 6.14 Desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arab. Estos dos lugares sealaban, respectivamente, las fronteras norte y sur de Israel. Cf. 2 R 14.25. 

Ams 7


4. VISIONES DE CASTIGO (7.1--9.10)



Tres visiones de destruccin 

1 [1] Esto me ha mostrado Jehov, el Seor: l criaba langostas[2] cuando comenzaba a crecer el heno tardo, el heno tardo que viene despus de las siegas del rey.[3] 2 Y aconteci que cuando acabaron de comer la hierba de la tierra, yo dije: "Seor, Jehov, perdona ahora, pero quin levantar a Jacob,[4] que es tan pequeo?"[5] 3 Se arrepinti[6] Jehov de esto: "No ser", dijo Jehov. 
4 Jehov, el Seor, me mostr esto: Jehov, el Seor, llamaba al fuego para juzgar;[7] y el fuego consumi el gran abismo[8] y tambin una parte de la tierra. 5 Y dije: "Seor, Jehov, cesa ahora; pues quin levantar a Jacob, que es tan pequeo?" 6 Se arrepinti Jehov de esto: "No ser esto tampoco", dijo Jehov, el Seor. 
7 Me mostr tambin esto: El Seor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano tena una plomada de albail.[9] 8 Jehov entonces me pregunt: 
--Qu ves, Ams? 
Yo respond: 
--Una plomada de albail. 
Y el Seor dijo: 
--Yo pongo plomada de albail en medio de mi pueblo Israel; no lo tolerar ms. 9 Los lugares altos de Isaac[10] sern destruidos, los santuarios de Israel[11] sern asolados y me levantar con espada sobre la casa de Jeroboam.[12] 

Ams y Amasas 

10 [13] Entonces el sacerdote Amasas de Bet-el envi a decir a Jeroboam, rey de Israel: "Ams se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. 11 Porque as ha dicho Ams: "Jeroboam morir a espada, e Israel ser llevado de su tierra en cautiverio"". 12 Y Amasas dijo a Ams: 
--Vidente, vete, huye a tierra de Jud, come all tu pan y profetiza all; 13 pero no profetices ms en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino. 
14 Entonces respondi Ams y dijo a Amasas: 
--No soy profeta ni soy hijo de profeta,[14] sino que soy boyero y recojo[15] higos silvestres. 15 Y Jehov me tom de detrs del ganado, y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo Israel". 
16 "Ahora, pues, oye palabra de Jehov. T dices: "No profetices contra Israel ni hables contra la casa de Isaac". 17 Por tanto, as ha dicho Jehov: "Tu mujer ser ramera en medio de la ciudad, tus hijos y tus hijas caern a espada y tu tierra ser repartida por suertes; t morirs en tierra inmunda[16] e Israel ser llevado cautivo lejos de su tierra". 
						 NOTAS:

1. 7.1--9.10 En la ltima parte del libro se destacan de modo muy especial las cinco visiones de Ams (7.1-3,4-6,7-9; 8.1-3; 9.1-4). En ellas el juicio de Dios aparece representado por medio de distintas figuras simblicas: la nube de langostas (7.1), el fuego abrasador (7.4), la plomada de albail (7.7), la cesta de fruta madura (8.1) y el desmoronamiento del santuario (9.1). 
2. 7.1 La invasin de langostas, que devoraban los sembrados y las plantas frutales, era una de las peores plagas para un pueblo de agricultores. Cf. Ex 10.12-15; Jl 1.4; 2.2-11; vase Jl 1.4 nota g. 
3. 7.1 El rey tena derecho a reclamar para s una parte de las cosechas. La Biblia no menciona ninguna ley especfica al respecto, pero esta exigencia est en consonancia con los tributos que l poda imponer, de acuerdo con 1 S 8.14-15. 
4. 7.2 El nombre de Jacob se emplea aqu para designar a las diez tribus que formaban el pueblo de Israel. 
5. 7.2 El profeta no solo denuncia los pecados en nombre del Seor, sino que tambin intercede por el pueblo pecador. Acerca del profeta como intercesor, vase Jer 15.1 nota a. 
6. 7.3 Se arrepinti: otra traduccin: desisti de sus propsitos. Este verbo, referido a Dios, no implica remordimiento, versatilidad o vacilacin. Lo que sugiere en este contexto es que el Seor ha escuchado la intercesin del profeta y ha respondido favorablemente. Cf. Gn 18.16-33. 
7. 7.4 Jehov... llamaba al fuego para juzgar: Se trata, probablemente, de una fuerte sequa (cf. Jl 1.19-20; vase tambin Am 1.4 nota o). 
8. 7.4 El gran abismo: Segn un concepto antiguo, la tierra estaba asentada sobre un enorme abismo, cuyas aguas brotaban a veces a la superficie. Vase Sal 18.15 n. 
9. 7.7 La plomada es una pesa que se cuelga de una cuerda y sirve al albail para mantener la lnea vertical de un muro (cf. Is 28.17). Ams la designa con una palabra hebrea que lit. significa estao. 
10. 7.9 Los lugares altos de Isaac eran lugares de culto levantados en las colinas, donde los cananeos haban adorado a Baal desde antes de la llegada de los israelitas. Vase 1 R 3.2 n. 
11. 7.9 Los santuarios de Israel: de un modo especial, los santuarios del reino en Bet-el y Dan (cf. 1 R 12.29). 
12. 7.9 Jeroboam: Vase Am 1.1 nota f. 
13. 7.10-17 Este relato muestra las tensiones existentes entre los profetas, los sacerdotes y los reyes (cf. Jer 20.1-6; 22.1-19; 23.9-40) y provee valiosa informacin acerca de las repercusiones que poda tener la predicacin de los profetas. El sacerdote Amasas denuncia a Ams como perturbador del orden pblico, pero pasa por alto los motivos que tena el profeta para proclamar su mensaje: la injusticia reinante en Israel y la palabra de Dios que l no poda dejar de anunciar (Am 3.8). 
14. 7.14 Ni soy hijo de profeta: es decir, miembro de un grupo o corporacin de profetas (cf. 1 S 10.5,10; 19.20; 2 R 2.3). Con estas palabras Ams da a entender claramente que su condicin de profeta y el lugar donde deba ejercer su misin dependan de un llamamiento divino y no de su pertenencia a un grupo profesional. 
15. 7.14 Recojo: los frutos verdes del sicmoro, que tienen el aspecto de higos silvestres. 
16. 7.17 En tierra inmunda: otra traduccin: en tierra de paganos: Alusin a Asiria, el pas adonde los israelitas seran llevados cautivos. Vase Am 3.11 n. 

Ams 8


El canastillo de fruta de verano

1 Esto me mostr Jehov, el Seor: un canastillo de fruta de verano. 2 Y me pregunt: 
--Qu ves, Ams? 
Y respond: 
--Un canastillo de fruta de verano. 
Y me dijo Jehov: 
--Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel;[1] no lo tolerar ms. 
3 Y los cantores del templo gemirn en aquel da,[2] dice Jehov, el Seor. Muchos sern los cuerpos muertos, y en silencio sern arrojados en cualquier lugar. 

El juicio sobre Israel se acerca

4 Od esto, los que explotis a los menesterosos y arruinis a los pobres de la tierra, 5 diciendo: "Cundo pasar el mes[3] y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan? Entonces achicaremos la medida, subiremos el precio, falsearemos con engao la balanza,[4] 6 compraremos a los pobres por dinero y a los necesitados por un par de zapatos,[5] y venderemos los desechos del trigo". 
7 Jehov jur por la gloria de Jacob:[6] "No olvidar jams ninguna de sus obras". 
    8 No se estremecer la tierra por esto? 
    No llorarn todos sus habitantes? 
    Subir toda ella como un ro; 
    crecer y mermar como el ro de Egipto.[7] 
    9 Aquel da,[8] dice Jehov, el Seor, 
    har que se ponga el sol a medioda:[9] 
    cubrir de tinieblas la tierraen el da claro. 
    10 Cambiar vuestras fiestas en lloro 
    y todos vuestros cantaresen lamentaciones; 
    har que toda cintura vista tela spera 
    y que se rape toda cabeza.[10] 
    Y volver la tierra 
    como en llanto por el hijo nico, 
    y su final ser como da amargo. 
    11 Ciertamente vienen das, dice Jehov,el Seor, 
    en los cuales enviar hambre a la tierra, 
    no hambre de pan ni sed de agua, 
    sino de oir la palabra de Jehov. 
    12 E irn errantes de mar a mar; 
    desde el norte hasta el oriente 
    andarn buscando palabra de Jehov, 
    y no la hallarn.[11] 
    13 En aquel tiempo, 
    las muchachas hermosas y los jvenes 
    desmayarn de sed. 
    14 Los que juran por el pecado de Samaria[12] 
    y dicen: "Por tu Dios, Dan", 
    y: "Por el camino de Beerseba", 
    caern y nunca ms se levantarn. 
						 NOTAS:

1. 8.2 Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel: otra traduccin: Ya Israel est maduro. Ams hace un juego de palabras con los vocablos hebreos que significan fruta madura y fin, ya que ambos tienen un sonido muy semejante. 
2. 8.3 Aquel da: alusin al da del Seor. Vase Am 5.18 nota o. 
3. 8.5 El mes: El primer da del mes lunar era una fiesta religiosa en la que se suspendan las actividades comerciales. Vase Sal 81.3 n. Cf. tambin Nm 28.11-15; 1 S 20.5; 2 R 4.23. 
4. 8.5 Falsearemos... la balanza: Lv 19.35-36; Dt 25.13-16; Pr 11.1; Miq 6.10-11. 
5. 8.6 Un par de zapatos: Vase Am 2.6 nota h. 
6. 8.7 La gloria de Jacob es el mismo Seor, de manera que esta expresin tiene aqu el valor de un nombre divino. Vase Am 7.2 nota d. 
7. 8.8 El temblor de tierra se compara aqu con las inundaciones del ro de Egipto (el Nilo), que crece y decrece todos los aos. En el libro de Ams hay varias alusiones al terremoto (cf. 1.1; 2.13; 3.14-15; 9.1). 
8. 8.9 Aquel da: Vase Am 5.18 nota o. 
9. 8.9 Por las crnicas asirias se sabe que en tiempos de Ams, en junio del ao 763 a.C., hubo un eclipse de sol visible en todo el cercano Oriente. Para los antiguos, los eclipses eran seal del juicio de Dios. Cf. Jl 2.10. 
10. 8.10 Cf. Jer 6.26; Zac 12.10. Que se rape toda cabeza: Se trata de una seal de duelo prohibida a los israelitas (Dt 14.1), pero practicada entre las naciones vecinas (Is 15.2; Jer 47.5; Ez 27.31). 
11. 8.11-12 En el momento de crisis nacional anunciado por Ams, el pueblo ir errante de mar a mar, es decir, del Mediterrneo al Mar Muerto, tratando de encontrar un profeta que le d a conocer la voluntad de Dios; pero no lo hallar porque Jehov permanecer en silencio (cf. 1 S 3.1; 28.6; Sal 74.9). 
12. 8.14 El pecado de Samaria: otra traduccin: los dolos de Samaria. Algunos intrpretes ven aqu una alusin al becerro de oro instalado en el santuario de Bet-el por iniciativa de Jeroboam I, rey de Israel (cf. 1 R 12.28-29; Os 8.5-6). 

Ams 9


Los juicios de Jehov son ineludibles

1 Vi al Seor, que estaba sobre el altar y dijo:[1] 
    "Derriba el capitel[2] y estremzcanselas puertas, 
    y hazlos pedazos sobre la cabeza de todos. 
    Al postrero de ellos matar a espada; 
    no habr de ellos quien huyani quien escape. 
    2 Aunque caven hasta el seol,[3] 
    de all los tomar mi mano; 
    y aunque suban hasta el cielo, 
    de all los har descender.[4] 
    3 Si se esconden en la cumbre del Carmelo, 
    all los buscar y los tomar; 
    y aunque de delante de mis ojos 
    se escondan en lo profundo del mar, 
    all mandar a la serpiente[5] y los morder. 
    4 Y si van en cautiverio[6] delante de sus enemigos, 
    all mandar la espada y los matar; 
    y pondr sobre ellos mis ojos 
    para mal y no para bien.[7] 
    5 El Seor, Jehov de los ejrcitos, 
    toca la tierra y esta se derrite, 
    y lloran todos los que en ella moran; 
    crecer toda ella como un ro 
    y mermar luego como el ro de Egipto.[8] 
    6 l edific en el cielo su habitacin 
    y ha establecido su expansinsobre la tierra; 
    l llama a las aguas del mar 
    y sobre la faz de la tierra las derrama: 
    Jehov es su nombre.[9] 
    7 Hijos de Israel, 
    no me sois vosotroscomo hijos de etopes?,[10] [11] 
    dice Jehov. 
    No hice yo subir a Israelde la tierra de Egipto, 
    de Caftor a los filisteos,[12] 
    y de Kir a los arameos?[13] 
    8 Ciertamente, los ojos de Jehov, el Seor, 
    estn contra el reino pecador 
    y yo lo borrar de la faz de la tierra: 
    mas no destruir del todola casa de Jacob, 
    dice Jehov. 
    9 Porque, yo mandar que la casa de Israel 
    sea zarandeada entre todas las naciones, 
    como se zarandea el grano en una criba 
    sin que caiga un granito en la tierra. 
    10 A espada morirn todos los pecadoresde mi pueblo, 
    que dicen: "No se acercarni nos alcanzar el mal"". 

5. RESTAURACIN FUTURA DE ISRAEL(9.11-15) 

11 [14] En aquel da yo levantar el tabernculo cado de David: cerrar sus portillos, levantar sus ruinas y lo edificar como en el tiempo pasado, 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom[15] y todas las naciones, dice Jehov, que hace esto.[16] 
13 Ciertamente vienen das, dice Jehov, cuando el que ara alcanzar al segador, y el que pisa las uvas al que lleve la simiente; los montes destilarn mosto y todos los collados se derretirn. 14 Traer del cautiverio a mi pueblo Israel: ellos edificarn las ciudades asoladas y las habitarn; plantarn vias y bebern de su vino, y harn huertos y comern de su fruto. 15 Pues los plantar sobre su tierra y nunca ms sern arrancados de la tierra que yo les di, ha dicho Jehov, tu Dios.[17] 
						 NOTAS:

1. 9.1 Esta quinta visin concluye el ciclo iniciado en 7.1 y marca su culminacin. El relato de la visin presenta una forma distinta, ya que ahora el profeta no tiene delante de s un objeto simblico (vase Am 7.1--9.10 n.), sino que ve al mismo Seor y recibe de l un mensaje que confirma las otras visiones. 
2. 9.1 El capitel: es decir, la parte superior o el remate ornamental de las columnas del santuario. 
3. 9.2 Seol: heb.; algunos traducen: las profundidades de la tierra. Vase Sal 6.5 n. 
4. 9.2 Cf. Jer 23.23-24. 
5. 9.3 A la serpiente: Los antiguos israelitas crean que en medio del ocano haba un monstruo enorme (cf. Is 27.1), que estaba al servicio del Seor como todas sus dems criaturas (cf. Gn 1.21; Sal 104.26). 
6. 9.4 Van en cautiverio: Vase Am 5.27 n. 
7. 9.2-4 Cf. Sal 139.7-12. Ams emplea aqu los mismos conceptos que el salmista, pero con el fin de hacer notar que nadie podr escapar al juicio de Dios. 
8. 9.5 Cf. Am 8.8. 
9. 9.5-6 Sobre la estructura de este pasaje, vase Am 4.13 n., y cf. 5.8. 
10. 9.7 No me sois vosotros como hijos de etopes?: Por haber asumido sus privilegios de pueblo elegido por Dios sin haber aceptado las responsabilidades correspondientes (vase Am 3.2 nota c), los israelitas se han puesto en el mismo nivel que los etopes, un pueblo menospreciado por el color de su piel y por su humilde condicin social. 
11. 9.7 Los etopes eran habitantes del valle del Nilo, al sur de Egipto (vase Gn 10.6 nota g). Al parecer, muchos de estos etopes vivan en el extranjero ganndose la vida como servidores (cf. Jer 38.7-13). 
12. 9.7 Se consideraba que los filisteos eran originarios de la isla de Creta (lit. Caftor), en las cercanas de Grecia (cf. Dt 2.23; Jer 47.4). 
13. 9.7 Kir: Ams hace notar expresamente que no solo Israel, sino tambin las naciones paganas son objeto del cuidado divino y estn bajo la proteccin del Seor. Cf. 2 R 16.9; Am 1.5. 
14. 9.11-15 El libro termina con una promesa de salvacin, que incluye la restauracin de la dinasta del rey David (v. 11), el don de una tierra frtil (v. 13), el retorno del exilio y la instalacin del pueblo de Israel en la Tierra prometida (v. 14-15). 
15. 9.12 Edom: Vase Am 1.11 n. Esta nacin, aunque se haba enemistado con Israel, estaba ligada a l por lazos de parentesco. Cf. Gn 32.1-5. 
16. 9.11-12 Hch 15.16-18. 
17. 9.13-15 Cf. Jl 3.18-21. 

Abdas 1


1. HUMILLACIN DE EDOM (1-14)

1 Visin[1] de Abdas. Jehov, el Seor, ha dicho as en cuanto a Edom:[2] [3] 
    "Hemos odo el pregn de Jehov, 
    un mensajero ha sido enviadoa las naciones: 
    "Levantaos! Levantmonos en batalla contra este pueblo". 
    2 "Pequeo te he hecho entre las naciones; 
    ests abatido en gran manera. 
    3 La soberbia de tu corazn te ha engaado, 
    a ti, que moras en las hendidurasde las peas,[4] 
    en tu altsima morada, 
    que dices en tu corazn: 
    "Quin me derribar a tierra?" 
    4 Aunque te remontaras como guila[5] 
    y entre las estrellas pusieras tu nido, 
    de ah te derribar, dice Jehov.[6] [7] 
    5 "Si ladrones vinieran a ti, 
    o robadores de noche 
    (cmo has sido destruido!), 
    no hurtaran lo que necesitan? 
    Si entraran a ti vendimiadores,[8] 
    no dejaran algn rebusco? 
    6 Cmo fueron saqueadaslas cosas de Esa![9] 
    Sus tesoros escondidos fueron buscados.[10] [11] 
    7 Todos tus aliados te han engaado; 
    hasta los confines te hicieron llegar; 
    los que estaban en paz contigote han derrotado; 
    los que coman tu panpusieron trampa debajo de ti. 
    No hay en l inteligencia! 
    8 "Aquel da, dice Jehov, 
    har que perezcan[12] los sabios de Edom 
    y la prudencia del monte de Esa. 
    9 Y tus valientes, Temn,[13] sern amedrentados, 
    y ser exterminado todo hombredel monte de Esa. 
    10 "Por haber maltratadoa tu hermano Jacob[14] 
    te cubrir verguenza 
    y sers exterminado para siempre. 
    11 Cuando extraos llevaban cautivosu ejrcito, 
    cuando extraos entrabanpor sus puertas[15] 
    y echaban suertes sobre Jerusaln,[16] 
    t estabas all presente 
    y te portaste como uno de ellos. 
    12 No debiste alegrartedel da de tu hermano, 
    del da de su desgracia.[17] 
    No debiste alegrarte de los hijos de Jud 
    el da en que perecieron, 
    ni debiste burlarte 
    en el da de su angustia. 
    13 No debiste haber entradopor la puerta de mi pueblo 
    en el da de su quebrantamiento; 
    no, no debiste alegrarte de su mal 
    en el da de su quebranto, 
    ni haber echado mano a sus bienes 
    en el da de su calamidad. 
    14 Tampoco debiste haberte paradoen las encrucijadas 
    para matar a los que de ellos escapaban; 
    ni debiste haber entregadoa los que quedaban 
    en el da de angustia. 

2. EL DA DE JEHOV Y EL JUICIODE LAS NACIONES (15-18)

15 "Porque cercano est el da de Jehov[18] 
    sobre todas las naciones. 
    Como t hiciste se har contigo;[19] 
    tu recompensa volver sobre tu cabeza. 
    16 "De la manera que vosotros bebisteis[20] en mi santo monte,[21] 
    bebern continuamentetodas las naciones; 
    bebern, engullirn 
    y sern como si no hubieran existido. 
    17 Mas en el monte Sin 
    habr un resto que se salvar;[22] 
    ser santo 
    y la casa de Jacobrecuperar sus posesiones. 
    18 La casa de Jacob ser fuego, 
    la casa de Jos[23] ser llama 
    y la casa de Esa estopa; 
    los quemarn y los consumirn: 
    ni siquiera un resto quedarde la casa de Esa, 
    porque Jehov lo ha dicho". 

3. LA EXALTACIN DE ISRAEL (19-21)

19 Los del Neguev[24] poseern el monte de Esa y los de la Sefela a los filisteos; poseern tambin los campos de Efran y los campos de Samaria; y Benjamn a Galaad. 20 Los cautivos de este ejrcito de los hijos de Israel poseern lo de los cananeos[25] hasta Sarepta,[26] y los cautivos de Jerusaln que estn en Sefarad[27] poseern las ciudades del Neguev.[28] 21 Y subirn salvadores al monte Sin para juzgar al monte de Esa. El reino ser de Jehov![29] 
						 NOTAS:

1. 1 Visin: otra traduccin: profeca. Vanse Is 1.1 nota b; Nah 1.1 nota b. 
2. 1 Edom: antiguo reino al sudeste de Jud, entre el Mar Muerto y el Golfo de Aqaba (Gn 36.6-8). Lo inaccesible de sus montaas daba a sus habitantes un sentimiento de orgullo y de excesiva seguridad (cf. v. 3-4; Jer 49.16; Ez 35.10-13). Vanse Jer 49.7 nota j e ndice de mapas. 
3. 1 El Seor ha dicho... a Edom: Cf. Is 34.5-17; 63.1-6; Ez 25.12-14; Am 1.11-12; Mal 1.2-5. 
4. 3 Las peas: otra posible traduccin: Sel, que era el nombre de una ciudad fortificada al norte de Edom. Ms tarde se estableci cerca de all la ciudad de Petra, cuyo nombre, lo mismo que el heb. Sel, significa roca o piedra. 
5. 4 Como guila: Cf. Job 39.27. 
6. 4 Te derribar: La humillacin es el castigo de la soberbia y la arrogancia (1 S 2.3-5; Is 14.12-21; Lc 1.51-53). 
7. 1-4 Jer 49.14-16. 
8. 5 De acuerdo con la ley de Moiss, los vendimiadores o personas que cosechaban las uvas deban dejar algunos racimos para que luego los recogieran los pobres (cf. Lv 9.10; Dt 24.21). 
9. 6 Esa es sinnimo de Edom. Cf. Gn 25.30; 36.1. 
10. 6 Sus tesoros escondidos: La palabra hebrea se refiere concretamente a metales preciosos, joyas y otros objetos de valor que se guardaban en cavernas y otros escondites para que estuvieran seguros. Cf. Jer 49.10. 
11. 5-6 Jer 49.9-10. 
12. 8 Aquel da... har que perezcan: La referencia al da del juicio contra Edom se va a extender de inmediato (v. 15-16) al juicio contra las naciones paganas. 
13. 9 Temn: Vase Jer 49.7 nota k. 
14. 10 Tu hermano Jacob: La rivalidad entre Edom y Jud se presenta aqu como una continuacin de la antigua rivalidad entre Esa y Jacob. Cf. Gn 25.21-34; 27.1-46; 32.1--33.17; Jl 3.19. 
15. 11 Se alude probablemente a la conquista y destruccin de Jerusaln en el ao 587 a.C. Cf. 2 R 25.1-17; Jer 39.1-10; 52.3-23. 
16. 11 Echaban suertes sobre Jerusaln: Esta era la forma en que los vencedores se repartan el botn de guerra y los territorios conquistados. Cf. Jl 3.3. 
17. 12 No debiste alegrarte... desgracia: Cf. Sal 137.7; Lm 4.21; Ez 35.15. 
18. 15 Los profetas anteriores al exilio describan el da de Jehov como un da de juicio y condenacin para Israel (Is 2.1,12-22; Am 5.18-20; Sof 1.14-18). Pero despus de la destruccin de Jerusaln y de la deportacin a Babilonia, ese da se convirti en objeto de esperanza para el pueblo de Dios, ya que en l tendran lugar su propia liberacin y el juicio de las naciones. Cf. Jl 3.1-21. 
19. 15 Como t hiciste se har contigo: En la ejecucin del castigo se aplica la ley del talin. Vase Ex 21.23-25 n. 
20. 16 De la manera que vosotros bebisteis: Estas palabras se dirigen a los habitantes de Jud. Acerca de la copa de la ira del Seor, vanse Jer 25.15 n. y Copa en la Concordancia temtica. 
21. 16 Mi santo monte: Vase Sal 2.6 n. 
22. 17 Un resto que se salvar: Mientras que Edom es destruido completamente (cf. v. 5), en el monte de Sin, que aqu incluye a toda la ciudad de Jerusaln, hay un grupo de personas salvadas de la catstrofe. Este resto o remanente participa en la restauracin de Israel y es el germen de un pueblo de Dios totalmente renovado. Cf. Is 4.2-6; 10.20-22; Jl 2.32; 3.16-17. 
23. 17-18 La casa de Jacob y la casa de Jos designan, respectivamente, a los habitantes de los dos antiguos reinos, el de Jud y el de Israel (vanse 1 R 12.1-24 n.; Nah 2.2 n.). En el da de Jehov los dos reinos volvern a unirse. Cf. Is 11.11-16; Ez 37.15-28; Os 1.11. 
24. 19-20 El Neguev es la regin desrtica al sur de Jud (cf. Gn 12.9; vase ndice de mapas), ocupada por los edomitas luego de la destruccin de Jerusaln y de la deportacin de muchos israelitas a Babilonia (587 a.C.). 
25. 19-20 Poseern... lo de los cananeos: traduccin probable. Heb. oscuro. 
26. 19-20 Sarepta: poblacin situada entre las poblaciones fenicias de Tiro y Sidn. Cf. 1 R 17.9; Lc 4.26; vase ndice de mapas. 
27. 19-20 Sefarad: posiblemente se trata de la ciudad de Sardis, capital de Lidia, en Asia Menor (cf. Ap 3.1). Algunas traducciones antiguas la identificaron con Espaa, a la que los judos que la habitaban llamaron Sefarad, de donde se origin el trmino sefardita, con el que se suele designar ahora a los judos de Espaa, Portugal y el norte de frica. 
28. 19-20 En el da de Jehov, Israel extender sus fronteras hacia los cuatro puntos cardinales, teniendo como centro a Jerusaln. Al sur se extender hasta el monte de Esa (vase v. 1 nota b); al oeste hasta el territorio de los filisteos (vase Jos 13.3 nota c); al norte hasta los campos de Efran y Samaria, es decir, hasta el antiguo reino del Norte (vase v. 17-18 n.); y al este del Jordn hasta la regin de Galaad (vase Dt 2.36-37 nota t). 
29. 21 El reino ser de Jehov!: Sal 22.27-29; Miq 4.6-7; Zac 14.9; Ap 11.15. 

Jons 1


1. JONS HUYE DE JEHOV (1.1-16)

1 Jehov dirigi su palabra a Jons hijo de Amitai[1] y le dijo: 2 "Levntate y ve a Nnive, aquella gran ciudad,[2] y clama contra ella, porque su maldad ha subido hasta m".[3] 
3 Pero Jons se levant para huir de la presencia de Jehov a Tarsis, y descendi a Jope,[4] donde encontr una nave que parta para Tarsis;[5] pag su pasaje, y se embarc para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehov. 4 Pero Jehov hizo soplar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pens que se partira la nave.[6] 5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios. Luego echaron al mar los enseres que haba en la nave, para descargarla de ellos. Mientras tanto, Jons haba bajado al interior de la nave y se haba echado a dormir.[7] 6 Entonces el patrn de la nave se le acerc y le dijo: "Qu tienes, dormiln? Levntate y clama a tu Dios. Quiz tenga compasin de nosotros y no perezcamos".[8] 
7 Entre tanto, cada uno deca a su compaero: 
"Venid y echemos suertes, para que sepamos quin es el culpable de que nos haya venido este mal". 
Echaron, pues, suertes,[9] y la suerte cay sobre Jons. 8 Entonces ellos le dijeron: 
--Explcanos ahora por qu nos ha venido este mal. Qu oficio tienes y de dnde vienes? Cul es tu tierra y de qu pueblo eres? 
9 l les respondi: 
--Soy hebreo[10] y temo a Jehov, Dios de los cielos,[11] que hizo el mar y la tierra. 
10 Aquellos hombres sintieron un gran temor y le dijeron: 
--Por qu has hecho esto? 
Pues ellos supieron que hua de la presencia de Jehov por lo que l les haba contado. 
11 Como el mar se embraveca cada vez ms,[12] le preguntaron: 
--Qu haremos contigo para que el mar se nos aquiete? 
12 l les respondi: 
--Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietar, pues s que por mi causa os ha sobrevenido esta gran tempestad. 
13 Aquellos hombres se esforzaron por hacer volver la nave a tierra, pero no pudieron, porque el mar se embraveca cada vez ms contra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehov y dijeron: "Te rogamos ahora, Jehov, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni nos hagas responsables de la sangre de un inocente;[13] porque t, Jehov, has obrado como has querido". 
15 Tomaron luego a Jons y lo echaron al mar; y se aquiet el furor del mar. 16 Sintieron aquellos hombres gran temor por Jehov, le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos. 

2. ORACIN DE JONS (1.17--2.10)

17 Pero Jehov tena dispuesto un gran pez[14] para que se tragara a Jons, y Jons estuvo en el vientre del pez tres das y tres noches.[15] 
						 NOTAS:

1. 1.1 Jons hijo de Amitai: Cf. 2 R 14.25. 
2. 1.2 Aquella gran ciudad: Nnive era la capital de Asiria, el imperio que en el 721 a.C. destruy el reino del Norte (Israel) y envi al exilio a muchos israelitas (cf. 2 R 14.1-23). Los profetas Nahm (1.14--3.19) y Sofonas (2.13-15) anunciaron su destruccin, hecho que tuvo lugar en el ao 612 a.C. Cuando se redact el libro de Jons, esa ciudad era smbolo de crueldad, de violencia y de hostilidad hacia el pueblo de Dios. Cf. Nah 1.1; 2.13--3.19. Vase ndice de mapas. 
3. 1.2 Su maldad ha subido hasta m: Cf. Gn 18.20-21. 
4. 1.3 Jope era el puerto del Mediterrneo ms cercano a Jerusaln (cf. 2 Cr 2.16; Hch 9.36). Vase ndice de mapas. 
5. 1.3 Es difcil determinar con exactitud la localizacin de Tarsis. Algunos estudiosos la sitan en la costa sudoeste de Espaa; otros, en la isla de Cerdea. De todas maneras, aqu se trata de un sitio al que poda llegarse en barco a travs del mar Mediterrneo y que representaba para los israelitas el extremo occidental del mundo entonces conocido. Vase Sal 72.10 n. 
6. 1.4 Pero Jehov hizo...: A lo largo de todo el relato se pone en evidencia la accin de Dios, que dispone los acontecimientos conforme a sus designios. Jons pretende ser infiel a su misin, pero el Seor, valindose de su dominio sobre los fenmenos de la naturaleza, ordena los acontecimientos para que el profeta cumpla la voluntad divina y de ese modo la palabra de Dios sea anunciada a los pueblos paganos. Cf. Jon 1.17; 2.10; 3.1-2. 
7. 1.5 Se haba echado a dormir: Cf. Gn 2.21. 
8. 1.3-6 No sin irona, el relato hace ver el contraste entre la conducta de Jons y la de los marineros. Jons conoce al verdadero Dios (cf. v. 9), pero huye de su presencia y no lo invoca en medio del peligro; los marineros son politestas, pero manifiestan ser ms piadosos que el profeta judo: ven en la tempestad una seal divina, invocan cada uno a su dios y piden a Jons que se una a sus oraciones. 
9. 1.7 Echaron... suertes: Con este procedimiento, muy frecuente en la antiguedad, se trataba de conocer la voluntad divina a fin de tomar las decisiones correspondientes (cf. Nm 26.55-56; 1 S 10.20-21; 14.36-42; Hch 1.26). 
10. 1.9 Soy hebreo: En el AT, este nombre aparece casi exclusivamente en labios de extranjeros, sobre todo de egipcios (Gn 40.15; 41.12; Ex 1.16) y filisteos (1 S 4.6,9; 13.3). Vase Gn 14.13 nota k. Ntese que Jons, siendo israelita, lo usa en su dilogo con los marineros paganos. 
11. 1.9 Dios de los cielos: 2 Cr 36.23; Esd 1.2; 5.11; 7.12; Neh 1.4-5; 2.4; Dn 2.18-19. Al hacer esta confesin de fe, Jons pone de manifiesto la inconsecuencia de su conducta: por una parte, l reconoce la soberana universal del Seor, que hizo el mar y la tierra; pero, por otra, considera que es posible huir de su presencia (cf. Jon 1.3). 
12. 1.11 El mar se embraveca cada vez ms: Cf. Job 22.10-11; Is 8.7; 30.27-28. 
13. 1.14 Ni nos hagas responsables de la sangre... inocente: Cf. Dt 21.8-9; Jer 26.15-16. 
14. 1.17 Un gran pez: El texto no identifica la naturaleza de este gran pez; solo indica que, gracias a su intervencin, Jons se salv de la muerte y pudo volver a tierra para dar cumplimiento a su misin. 
15. 1.17 Cf. Mt 12.38-40, donde Jess, frente a la incredulidad de los que reclaman de l una seal milagrosa, remite a la seal de Jons. Vase Introduccin a Jons; cf. tambin Mt 16.1-4; Lc 11.29-32. 

Jons 2

1 Entonces or[1] Jons a Jehov, su Dios, desde el vientre del pez, 2 y dijo: 
    "Invoqu en mi angustia a Jehov, 
    y l me oy;[2] 
    desde el seno del seol clam, 
    y mi voz oste.[3] 
    3 Me echaste a lo profundo,[4] 
    en medio de los mares; 
    me envolvi la corriente. 
    Todas tus ondas y tus olas 
    pasaron sobre m.[5] 
    4 Entonces dije: "Desechado soy 
    de delante de tus ojos,[6] 
    mas an ver tu santo templo". 
    5 Las aguas me envolvieron hasta el alma, 
    me cerc el abismo, 
    el alga se enred en mi cabeza. 
    6 Descend a los cimientos de los montes.[7] 
    La tierra ech sus cerrojos sobre mpara siempre; 
    mas t sacaste mi vida de la sepultura,[8] 
    Jehov, Dios mo. 
    7 Cuando mi alma desfalleca en m, 
    me acord de Jehov, 
    y mi oracin lleg hasta ti, 
    hasta tu santo templo. 
    8 Los que siguen vanidades ilusorias, 
    su fidelidad abandonan. 
    9 Mas yo, con voz de alabanza, 
    te ofrecer sacrificios; 
    cumplir lo que te promet.[9] 
    La salvacin viene de Jehov!" 
10 Entonces Jehov dio orden al pez, el cual vomit a Jons en tierra. 
						 NOTAS:

1. 2.1-10 Esta oracin de Jons tiene una estructura literaria similar a los llamados salmos de accin de gracias, que describen un peligro ya pasado, reconocen al Seor como salvador y concluyen con la promesa de ofrecer sacrificios en el templo de Jerusaln. Cf. Sal 30; 116; 118 y vase tambin la Introduccin a los Salmos (3). 
2. 2.2 Invoqu en mi angustia... y l me oy: 2 S 22.7; Sal 18.6; 120.1. 
3. 2.2 Desde el seno del seol clam, y mi voz oste: Sal 130.1; Lm 3.55. 
4. 2.3 A lo profundo: Cf. Ez 27.26; Miq 7.19. Los mares han causado siempre una viva impresin a causa de su inmensidad (Job 11.9), del mpetu de sus olas (Job 38.8) y de su fuerza destructiva (Ez 26.3). Por eso, los israelitas vean en el ocano la representacin del caos anterior a la creacin (vase Gn 1.2 nota c) y un smbolo de los ms grandes peligros. Tambin por eso, en Ap 21.1 se dice que al fin de los tiempos el mar ya no existir ms. Vase, en sentido contrario, la referencia al mar de cristal (Ap 15.2; cf. 4.6), como smbolo de pureza y de paz. 
5. 2.3 Sal 42.7; 88.3-7. 
6. 2.4 Desechado... de delante de tus ojos: Sal 31.22. 
7. 2.6 A los cimientos de los montes: otra traduccin: hasta el fondo de la tierra. Se alude probablemente a lo ms hondo del mar, ya que los antiguos israelitas pensaban que el suelo firme tena sus cimientos en las profundidades del mar. Cf. Sal 24.2; 69.2, y vanse Sal 18.15 n. y Am 7.4 nota h. 
8. 2.6 Sacaste mi vida de la sepultura: Sal 30.3. 
9. 2.9 Lo que te promet: Sal 22.25. 

Jons 3


3. NNIVE SE ARREPIENTE (3.1-10)

1 Jehov se dirigi por segunda vez a Jons y le dijo: 2 "Levntate y ve a Nnive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te dir".[1] 
3 Jons se levant y fue a Nnive, conforme a la palabra de Jehov. Nnive era una ciudad tan grande, tanto que eran necesarios tres das para recorrerla. 4 Comenz Jons a adentrarse en la ciudad, y camin todo un da predicando y diciendo: "Dentro de cuarenta das[2] Nnive ser destruida!"[3] 
5 Los hombres de Nnive creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el ms pequeo, se vistieron con ropas speras.[4] 6 Cuando la noticia lleg al rey de Nnive, este se levant de su silla, se despoj de su vestido, se cubri con ropas speras y se sent sobre ceniza.[5] 7 Luego hizo anunciar en Nnive, por mandato del rey y de sus grandes, una proclama que deca: "Hombres y animales, bueyes y ovejas, no prueben cosa alguna; no se les d alimento ni beban agua, 8 sino cbranse hombres y animales con ropas speras, y clamen a Dios con fuerza. Que cada uno se convierta de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.[6] 9 Quiz Dios se detenga y se arrepienta, se calme el ardor de su ira y no perezcamos!" 
10 Vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, y se arrepinti del mal que haba anunciado hacerles, y no lo hizo.[7] 
						 NOTAS:

1. 3.1-2 Cf. Jon 1.1-2. 
2. 3.4 Cuarenta das: Vanse Gn 7.12 n.; Jue 3.11 n.; y cf. Ex 24.18. 
3. 3.3-4 Dentro de cuarenta das Nnive ser destruida!: Este es el nico anuncio que contiene el libro de Jons, a diferencia de los otros escritos profticos, que pronuncian advertencias, acusaciones, reprensiones y condenaciones. 
4. 3.5 Sobre esta actitud de los ninivitas, cf. Mt 12.41; Lc 11.32. 
5. 3.5-6 La repentina conversin de todos los ninivitas contrasta con la actitud de Israel, que muchas veces se haba obstinado en su rebelda a pesar de los insistentes llamados de los profetas. Cf. Is 1.2-3; Jer 36.20-26; Ez 3.4-7. 
6. 3.7-8 La conversin incluye el ayuno, la penitencia, la oracin a Dios y el cambio de conducta. Cf. Jer 25.5; 26.3; 36.7. 
7. 3.10 Ntese la relacin de este v. con la enseanza contenida en Jer 18.7-8; 26.3: si Dios advierte una seal de arrepentimiento en la ciudad sobre la que pesa una amenaza de castigo, le concede generosamente su perdn (cf. tambin Ex 32.14; 2 S 24.16; Am 7.3,6). 

Jons 4


4. EL ENOJO DE JONS (4.1-11) 

1 [1] Pero Jons se disgust en extremo, y se enoj. 2 As que or a Jehov y le dijo: 
--Ah, Jehov!, no es esto lo que yo deca cuando an estaba en mi tierra? Por eso me apresur a huir a Tarsis, porque yo saba que t eres un Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia, que te arrepientes del mal.[2] 3 Ahora, pues, Jehov, te ruego que me quites la vida,[3] porque mejor me es la muerte que la vida. 
4 Pero Jehov le respondi: 
--Haces bien en enojarte tanto?[4] 
5 Jons sali de la ciudad y acamp hacia el oriente de ella; all se hizo una enramada y se sent a su sombra, para ver qu sucedera en la ciudad. 6 Entonces Jehov Dios dispuso que una calabacera[5] creciera sobre Jons para que su sombra le cubriera la cabeza y lo librara de su malestar. Jons se alegr mucho por la calabacera. 7 Pero, al amanecer del da siguiente, Dios dispuso que un gusano daara la calabacera, y esta se sec. 8 Y aconteci que, al salir el sol, envi Dios un fuerte viento del este.[6] El sol hiri a Jons en la cabeza, y sinti que se desmayaba. Entonces, deseando la muerte, deca: 
--Mejor sera para m la muerte que la vida. 
9 Pero Dios dijo a Jons: 
--Tanto te enojas por la calabacera? 
--Mucho me enojo, hasta la muerte --respondi l. 
10 Entonces Jehov le dijo: 
--T tienes lstima de una calabacera en la que no trabajaste, ni a la cual has hecho crecer, que en espacio de una noche naci y en espacio de otra noche pereci, 11 y no tendr yo piedad de Nnive, aquella gran ciudad donde hay ms de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda,[7] y muchos animales?[8] 
						 NOTAS:

1. 4.1-11 Este pasaje describe el drama que la misericordia divina desencadena en el nimo de Jons. Al perdonar a los ninivitas, el Seor hizo que la prediccin de Jons no se cumpliera (cf. 3.4), por lo que este podra ser tenido por falso profeta (Dt 18.21-22; cf. Jer 28.9). De ah la intensidad de su enojo. 
2. 4.2 Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia: Cf. Ex 34.6; Jer 3.12; 31.20; 32.18; Jl 2.13. Jons confiesa su fe en la bondad y en la misericordia del Seor, pero no quiere llegar hasta las ltimas consecuencias: el amor y el perdn divinos van ms all de las fronteras de Israel y pueden alcanzar incluso a los enemigos de su pueblo. Cf. Jon 4.11. 
3. 4.3 Te ruego que me quites la vida: Cf. 1 R 19.4. El profeta llega hasta el colmo de la desesperacin al ver que los planes de Dios no coinciden con su propia mezquindad y estrechez de miras. 
4. 4.4 Jons debe alegrarse por el perdn concedido a los ninivitas, as como debi alegrarse el hijo mayor de la parbola del hijo prdigo (cf. Lc 15.31-32). 
5. 4.6 Una calabacera: La identificacin de esta planta no es del todo segura; la palabra hebrea tambin se ha traducido por hiedra o mata de ricino. Al igual que el pez y la tempestad, es un instrumento en las manos de Dios para hacer recapacitar a su profeta. Vase Jon 1.4 n. 
6. 4.8 Un fuerte viento del este: Vase Os 12.1 n. 
7. 4.11 Personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, es decir, que an no tienen uso de razn. Cf. Dt 1.39; Is 7.15-16. Otra traduccin: nios inocentes. 
8. 4.11 El relato concluye afirmando una vez ms la misericordia de Dios, que es el tema presente en todo el libro. Dios tiene misericordia del profeta rebelde, de los marineros, de los ninivitas y aun de los animales; o sea, que su misericordia alcanza no solo a Israel, sino tambin a las naciones paganas, e incluso a una ciudad como Nnive, smbolo de violencia y crueldad (cf. Nah 3.1-4). 

Miqueas 1


1. EL JUICIO DE DIOS SOBRE ISRAEL Y SOBRE JUD (1.1--3.12)



Lamento sobre Samaria y Jerusaln

1 Palabra de Jehov que fue dirigida a Miqueas de Moreset[1] en los das de Jotam, Acaz y Ezequas,[2] reyes de Jud; lo que vio sobre Samaria y Jerusaln.[3] [4] 
    2 "Od, pueblos todos; 
    est atenta, tierra, y cuanto hay en ti. 
    Jehov, el Seor, 
    el Seor desde su santo templo, 
    sea testigo contra vosotros. 
    3 Porque Jehov sale de su lugar,[5] 
    desciende y camina sobre las alturasde la tierra. 
    4 Los montes se derretirn debajo de l 
    y los valles se hendirn 
    como la cera delante del fuego,[6] 
    como las aguas que correnpor una pendiente. 
    5 Todo esto por la rebelin de Jacob, 
    por los pecados de la casa de Israel.[7] 
    Cul es la rebelin de Jacob? 
    No es acaso Samaria? 
    Cul es el lugar alto de Jud?[8] 
    No es acaso Jerusaln? 
    6 "Har, pues, de Samariamontones de ruinas,[9] 
    tierra para plantar vias. 
    Derramar sus piedras por el valle 
    y descubrir sus cimientos. 
    7 Todas sus estatuas sern despedazadas, 
    todos sus dones[10] sern quemadosen el fuego, 
    y asolar todos sus dolos, 
    porque con salarios de prostitutas[11] los junt, 
    y salario de prostitucin volvern a ser.[12] [13] 
    8 "Por esto me lamentar y gemir; 
    andar descalzo y desnudo,[14] 
    aullando como los chacales, 
    lamentndome como los avestruces.[15] 
    9 Porque su herida es dolorosa, 
    y lleg hasta Jud; 
    lleg hasta la puerta de mi pueblo, 
    hasta Jerusaln. 
    10 No lo digis en Gat,[16] 
    ni lloris mucho; 
    revolcaos en el polvo de Bet-le-afra.[17] 
    11 Retrate, morador de Safir, 
    desnudo y con verguenza! 
    No sale el morador de Zaann! 
    Hay llanto[18] en Betesel! 
    A vosotros se os quitar la ayuda. 
    12 Porque los moradores de Marot[19] 
    anhelaron ansiosamente el bien, 
    pues Jehov ha hecho que el maldescienda 
    hasta las puertas de Jerusaln. 
    13 Uncid al carro bestias veloces, 
    moradores de Laquis.[20] 
    All comenz el pecado de la hija de Sin, 
    porque en vosotros se hallaron 
    las rebeliones de Israel. 
    14 Por tanto, dars dones a Moreset-gat;las casas de Aczib[21] servirn de trampa 
    a los reyes de Israel. 
    15 "An os enviar un nuevo conquistador, 
    moradores de Maresa,[22] 
    y la flor de Israel 
    huir hasta Adulam.[23] 
    16 Arrncate los cabellos, crtalos, 
    por los hijos que tanto amas; 
    hazte calvo como el buitre,[24] 
    porque van al cautiverio lejos de ti".[25] 
						 NOTAS:

1. 1.1 Moreset: poblacin situada a unos 40 km al sudoeste de Jerusaln, conocida tambin como Moreset-gat (v. 14). 
2. 1.1 Jotam (2 R 15.32-38; 2 Cr 27.1-7); Acaz (2 R 16.1-20; 2 Cr 28.1-27); Ezequas (2 R 18.1--20.21; 2 Cr 29.1--32.33). Cf. Is 1.1; Os 1.1. 
3. 1.1 Samaria y Jerusaln eran las respectivas capitales de los reinos del norte (Israel) y del sur (Jud). Vase ndice de mapas. 
4. 1.1 Acerca de los encabezamientos de los libros profticos, vase Is 1.1 nota b. 
5. 1.2-3 Su santo templo... su lugar: referencia al cielo como morada del Seor (Sal 11.4; Is 63.15; Hab 2.20). Cf. Am 4.13. 
6. 1.4 Como la cera delante del fuego: Sal 68.2. 
7. 1.5 Por los pecados de la casa de Israel: Tal vez se alude al culto que se ofreca en los santuarios de Bet-el y de Dan (cf. 1 R 12.28-30; vase ndice de mapas). 
8. 1.5 La infiltracin de prcticas idoltricas en el culto que se ofreca en Jud haca que su santuario pudiera ser calificado de lugar alto. Cf. 2 R 18.4-8,22. 
9. 1.6 Montones de ruinas: Cf. Miq 3.12. 
10. 1.7 Todos sus dones: traduccin probable; otra traduccin: sus troncos sagrados. Los donativos quemados al fuego provendran de salarios de prostitutas. Cf. Os 4.11-14; cf. tambin Dt 23.17-18; Am 2.7-8. 
11. 1.7 El profeta emplea un lenguaje semejante al de Oseas, al presentar la infidelidad al Seor y, sobre todo, el pecado de idolatra, con las imagnes de la prostitucin y el adulterio. Vanse Jer 2.2 nota b; 2.20 nota w; Os 1.2 nota f. 
12. 1.7 Salario de prostitucin volvern a ser: El oro y la plata con que se fabricaban los dolos provena de las ofrendas recogidas en un culto licencioso y contaminado de paganismo. Por eso seran llevados como botn de guerra por los enemigos de Israel y, de acuerdo con una prctica habitual en el antiguo Oriente, presentados como ofrenda en el templo de sus dioses. Ntese que el profeta aplica tambin a este culto pagano la imagen de la prostitucin. 
13. 1.2-7 El Seor convoca a todos los pueblos para que sean testigos del juicio y conozcan sus acusaciones contra Israel (cf. Miq 6.1-2). 
14. 1.8 Descalzo y desnudo: smbolos de luto y dolor (cf. Is 20.2-3). 
15. 1.8 Chacales... como las avestruces: Estas figuras poticas sugieren la idea de una gran desolacin (cf. Job 30.29; Is 34.13; 43.20). 
16. 1.10 Gat: una de las cinco ciudades filisteas, cuyos habitantes eran considerados enemigos de Israel (cf. 2 S 1.20). Vase ndice de mapas. 
17. 1.10 Bet-le-afra significa en heb. casa del polvo. Todava no se ha logrado identificar este lugar. 
18. 1.11 Hay llanto...!: Esta expresin y otras semejantes se refieren sin duda a la invasin de Senaquerib en el ao 701 a.C. Cf. 2 R 18.13--19.37; Is 36--37. 
19. 1.12 Marot: El nombre de esta ciudad significa amargura. Cf. Ex 15.22-23. 
20. 1.13 Laquis: ciudad fortificada situada a unos 45 km al sudoeste de Jerusaln (cf. 2 R 18.13-14). Algunos intrpretes piensan que la crtica a esta ciudad podra aludir a la confianza de sus habitantes en sus caballos y carros de guerra. 
21. 1.14 Aczib: poblacin cuyo nombre significa decepcin o trampa. 
22. 1.15 Maresa: El nombre de esta ciudad se parece al verbo hebreo que significa conquistar o apoderarse. 
23. 1.15 Adulam: Cf. Gn 38.1. 
24. 1.16 Hazte calvo como el buitre: o sea, rpate la cabeza en seal de dolor. Cf. Is 3.24; Am 8.10. Vase tambin Jer 47.5 nota g. 
25. 1.8-16 En esta lamentacin se mencionan varias ciudades que se encontraban al sudoeste de Jerusaln y haban sido devastadas por la guerra. Los verbos hebreos que se utilizan tienen a veces un sonido semejante a los nombres de las ciudades, con lo cual el texto adquiere una sonoridad muy caracterstica, que no puede reproducirse en otras lenguas. Este procedimiento potico tambin se utiliza en Is 10.28-30. 

Miqueas 2


Ay de los que oprimen a los pobres! 

1 [1] "Ay de los que en sus camaspiensan iniquidad 
    y maquinan el mal, 
    y cuando llega la maana lo ejecutan, 
    porque tienen en sus manos el poder![2] 
    2 Codician campos y los roban;[3] 
    casas, y las toman; 
    oprimen al hombre y a su familia, 
    al hombre y a su heredad. 
    3 Por tanto, as ha dicho Jehov: 
    Yo planeo contra esta gente un mal 
    del cual no libraris el cuello, 
    ni andaris erguidos, 
    porque el tiempo ser malo.[4] 
    4 En aquel tiempo se os dedicar un refrn, 
    y se os entonar una lamentacindiciendo: 
    "Del todo fuimos destruidos; 
    l ha cambiado la heredad de mi pueblo. 
    Cmo nos quit nuestros campos! 
    Los dio y los reparti a otros!"[5] 
    5 Por tanto, no habr quien repartaheredades a suerte[6] 
    en la congregacin de Jehov. 
    6 "No profeticis,dicen a los que profetizan; 
    no les profeticen, 
    porque no les alcanzar la verguenza.[7] 
    7 T que te dices casa de Jacob, 
    acaso se ha agotado el espritude Jehov?[8] 
    Son estas sus obras? 
    No hacen mis palabras bien 
    al que camina rectamente? 
    8 El que ayer era mi pueblo, 
    se ha levantado como enemigo; 
    a los que pasaban confiados 
    les quitasteis el mantode encima del vestido, 
    como adversarios de guerra. 
    9 A las mujeres de mi pueblo 
    echasteis fuera de las casasque eran su delicia; 
    a sus nios quitasteismi perpetua alabanza. 
    10 Levantaos y andad, 
    porque este no es lugar de reposo,[9] 
    pues est contaminado, 
    corrompido grandemente. 
    11 Si alguno anda inventando falsedades 
    y, mintiendo, dice: 
    "Por vino y sidra profetizar para ti", 
    ese s ser el profeta de este pueblo.[10] [11] 
    12 "De cierto te juntar todo, Jacob, 
    recoger ciertamente el resto de Israel;[12] 
    lo reunir como ovejas de Bosra, 
    como un rebao en medio de su aprisco,[13] 
    y harn el estruendo de una multitud. 
    13 Subir el que abre caminosdelante de ellos; 
    abrirn camino, pasarn la puerta 
    y saldrn por ella. 
    Su rey pasar delante de ellos, 
    y Jehov a su cabeza!"[14] 
						 NOTAS:

1. 2.1-5 El profeta hace aqu la defensa de los pequeos campesinos, injustamente despojados de sus tierras por los grandes terratenientes. Cf. Is 5.8. 
2. 2.1 Sal 36.4. 
3. 2.2 Los roban: La tierra era considerada en Israel un patrimonio sagrado e inalienable (cf. 1 R 21.1-4), que deba pasar de padres a hijos (cf. Lv 25.23-28). 
4. 2.3 Cf. Jer 18.11. 
5. 2.4 En aquel tiempo... los reparti a otros: traduccin probable. Heb. oscuro. 
6. 2.5 No habr quien reparta heredades a suerte: posible alusin a la forma en que se reparti la tierra de Canan (cf. Nm 26.53-56; Jos 14.2). 
7. 2.6 Is 30.10. 
8. 2.7 Acaso se ha agotado...?: traduccin probable. Heb. oscuro. 
9. 2.10 Cf. Sal 95.11; Heb 3.11,18; 4.1-11. 
10. 2.11 Miqueas describe irnicamente al profeta que se atrae el aplauso del pueblo: una persona sin principios, ms propensa a recomendar el uso de bebidas fuertes que la conversin al Seor. Cf. Miq 3.5. 
11. 2.6-11 Estos v., de difcil traduccin, describen la reaccin de los adversarios del profeta: cansados de oir sus reproches y amenazas, tratan de reducirlo al silencio. Cf. Os 9.8; Am 2.12; 7.12-13. 
12. 2.12 El resto de Israel: La idea del "resto" o "remanente" es muy importante, tanto en el libro de Miqueas (cf. 4.6-7; 5.7; 7.18) como, en general, en la literatura proftica (vase Is 4.2-6 n.; cf. Is 10.20; 11.11,16; 28.5; 46.3; Jer 6.9; 31.7; Ez 6.8; Zac 14.2). La expresin se refiere al pueblo que se salv de una gran catstrofe y es como el germen de una futura renovacin. 
13. 2.12 Como un rebao en medio de su aprisco: Is 40.11; Jer 23.3-4; Ez 34. 
14. 2.13 Jehov a su cabeza: Is 41.21; 43.15; 44.6. 

Miqueas 3


Acusacin contra los dirigentes de Israel

1 Despus dije: 
    "Od ahora, prncipes de Jacob, 
    y jefes de la casa de Israel:[1] 
    No concierne a vosotros saberlo que es justo? 
    2 Pero vosotros aborrecis lo buenoy amis lo malo, 
    le quitis a la gente la piel 
    y la carne de encima de sus huesos;[2] 
    3 asimismo comis la carne de mi pueblo, 
    arrancis la piel de sobre ellos, 
    les quebris los huesos 
    y los despedazis como para el caldero, 
    como si fuera carne en la olla. 
    4 Un da clamaris a Jehov, 
    pero l no os responder, 
    antes esconder de vosotrossu rostro en ese tiempo, 
    por cuanto hicisteis obras malvadas.[3] 
    5 "As ha dicho Jehovacerca de los profetas 
    que hacen errar a mi pueblo, 
    y claman: "Paz!",[4] cuando tienen algo que comer,[5] 
    y al que no les da de comer, 
    le declaran la guerra: 
    6 "Por eso, de la profeca se os har noche, 
    y oscuridad del adivinar. 
    Sobre los profetas se pondr el sol, 
    el da se oscurecer sobre ellos. 
    7 Sern avergonzados los profetas 
    y se confundirn los adivinos. 
    Todos ellos cerrarn sus labios, 
    porque no hay respuesta de Dios. 
    8 Mas yo estoy llenodel poder del espritu de Jehov, 
    de juicio y de fuerza, 
    para denunciar a Jacob su rebelin 
    y a Israel su pecado.[6] 
    9 "Od ahora esto, jefes de la casa de Jacob 
    y capitanes de la casa de Israel, 
    que abominis el juicio 
    y perverts todo derecho, 
    10 que edificis a Sin con sangre 
    y a Jerusaln con injusticia.[7] 
    11 Sus jefes juzgan por cohecho, 
    sus sacerdotes ensean por precio, 
    sus profetas adivinan por dinero, 
    y se apoyan en Jehov, diciendo: 
    "No est Jehov entre nosotros? 
    No vendr sobre nosotros ningn mal". 
    12 Por eso, a causa de vosotros, 
    Sin ser un campo arado, 
    Jerusaln se convertiren montones de ruinas 
    y el monte de la Casase cubrir de bosque".[8] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Jefes de la casa de Israel: no solo los reyes y sacerdotes, sino tambin los jueces que deban administrar justicia (2 Cr 19.4-7). Cf. Lv 19.15; Dt 1.16; 16.18-20. 
2. 3.2 Is 1.17; 5.20; Am 5.15. 
3. 3.4 Is 1.15. 
4. 3.5 Y claman: "Paz!": Cf. Jer 28.2-11. 
5. 3.5 Cuando tienen algo que comer: alusin irnica a los profetas que acomodaban sus palabras segn el pago que reciban. Cf. Jer 6.14; 8.11; 14.13; 23.16-17. 
6. 3.8 A diferencia de los profetas que vendan su mensaje, Miqueas habla y acta bajo la inspiracin del espritu del Seor. Cf. Is 6; 61.1-3; Jer 1.4-8; Ez 1--2. 
7. 3.9-10 Estos v. presentan metafricamente la sangre, o sea, el crimen, y la injusticia como el cimiento sobre el que se edifica la ciudad. Cf. Ex 23.1-3,6-8; Lv 19.15; Dt 16.18-20; Am 5.7,10-15; Hab 2.12. 
8. 3.12 Aqu se predice por primera vez la destruccin de la ciudad de Jerusaln, que, por ser la ciudad de Dios y lugar de su morada, era considerada inviolable e indestructible (Sal 46.4-5; 48.1-3; Jer 7.4). Este texto sera citado un siglo ms tarde para salvar la vida del profeta Jeremas (cf. Jer 26.18). 

Miqueas 4


2. EL REINADO UNIVERSAL DE JEHOV(4.1--5.15)



Reinado universal de Jehov 

1 [1] 

(Is 2.1-4)
"Acontecer en los postreros tiempos[2] 
    que el monte de la casa de Jehov 
    ser colocado a la cabeza de los montes, 
    ms alto que los collados, 
    y acudirn a l los pueblos. 
    2 Vendrn muchas naciones, y dirn: 
    "Venid, subamos al monte de Jehov,[3] 
    a la casa del Dios de Jacob; 
    l nos ensear en sus caminos 
    y andaremos por sus veredas", 
    porque de Sin saldr la Ley, 
    y de Jerusaln la palabra de Jehov. 
    3 l juzgar entre muchos pueblos 
    y corregir a nacionespoderosas y lejanas. 
    Ellos convertirn sus espadasen azadones[4] 
    y sus lanzas en hoces. 
    Ninguna nacin alzar la espadacontra otra nacin 
    ni se preparar ms para la guerra.[5] 
    4 Se sentar cada uno 
    debajo de su vid y debajo de su higuera,[6] 
    y no habr quien les infunda temor. 
    La boca de Jehov de los ejrcitosha hablado! 
    5 Aunque todos los pueblos anden 
    cada uno en el nombre de su dios, 
    con todo, nosotros andaremos 
    en el nombre de Jehov, nuestro Dios, 
    eternamente y para siempre.[7] 

Israel ser redimido del cautiverio

6 "En aquel da,[8] dice Jehov, 
    recoger a las ovejas cojas, 
    reunir a las descarriadas 
    y a la que aflig. 
    7 De las cojas har un remanente, 
    de las descarriadas, una nacin robusta. 
    Entonces reinar Jehov sobre ellos 
    en el monte Sin, 
    desde ahora y para siempre.[9] 
    8 Y t, torre del rebao,[10] 
    fortaleza de la hija de Sin, 
    t recobrars el seoro de antao,[11] 
    el reino de la hija de Jerusaln. 
    9 "Ahora, por qu gritas tanto? 
    Acaso no tienes rey? 
    Pereci tu consejero 
    y te atenaza el dolorcomo a una mujer de parto?[12] 
    10 Qujate y gime, hija de Sin, 
    como mujer que est de parto, 
    porque ahora saldrs de la ciudad 
    y morars en el campo. 
    Llegars hasta Babilonia[13] 
    y all sers librada; 
    all te redimir Jehov 
    de manos de tus enemigos. 
    11 "Ahora se han juntado muchas nacionesen contra tuya,[14] 
    y dicen: "Que sea profanada 
    y se recreen nuestros ojosa la vista de Sin!"[15] 
    12 Mas ellos no conocieronlos pensamientos de Jehov, 
    ni entendieron su consejo, 
    por lo cual los juntcomo gavillas en la era. 
    13 Levntate y trilla, hija de Sin! 
    Porque har tu cuerno como de hierro, 
    y tus uas, de bronce: 
    desmenuzars a muchos pueblos 
    y consagrars a Jehov su botn, 
    y sus riquezas, al Seor de toda la tierra".[16] 
						 NOTAS:

1. 4.1--5.15 Los caps. 4--5 integran la segunda seccin, en la que ya no hay ms amenazas de castigo, sino promesas de liberacin. En el cap. 4, el pastor es el Seor: l reunir el rebao disperso (4.6-7) y lo llevar a Jerusaln (4.8), convertida ahora en centro poltico y religioso del mundo entero (4.1-5). En el cap. 5, el pastor es el Mesas: despus de la victoria final de Jerusaln sobre las naciones (5.8-9), Dios lo apacentar con su poder y grandeza (5.4); as, el nuevo David apacentar a su pueblo y traer la paz (5.5). 
2. 4.1-5 Esta profeca, que anuncia la gloria futura de Jerusaln, contrasta sensiblemente con las amenazas del cap. anterior (vase Miq 3.12 n.). El mismo texto, con algunas variantes, se encuentra tambin en Is 2.2-4. 
3. 4.2 Monte de Jehov: Vase Sal 2.6 n. 
4. 4.3 Ellos convertirn... azadones: esta figura se utiliza en Jl 3.10 en sentido inverso. 
5. 4.3 Is 2.4. 
6. 4.4 La vid y la higuera simbolizan tranquilidad, paz y seguridad (cf. 1 R 4.25; Zac 3.10). 
7. 4.5 Cf. Is 2.5. 
8. 4.6-7 Aquel da: Vase Is 13.6 n. Cf. tambin Ez 3.5; Jl 1.15; 2.1,11; Am 5.18; Abd 15; Sof 1.7,14; Mal 4.1-6. 
9. 4.6-7 La reunin del rebao disperso es una figura frecuente en la Biblia. Cf. Is 40.11; 56.8; Jer 23.3; 29.14; 31.8-10; Ez 11.17; 34.11-16; Miq 2.12-13; Sof 3.18-19; Zac 10.8; Jn 10.7-16. 
10. 4.8 Torre del rebao: figura que alude a Jerusaln. 
11. 4.8 T recobrars... antao: posible referencia a la poca de David y Salomn, cuando Jerusaln era la capital de toda la nacin (Israel y Jud). Cf. 2 S 5.6-9. 
12. 4.9 Dolor... de parto?: Los profetas comparan frecuentemente las tribulaciones previstas para el fin de los tiempos con los dolores de parto. Cf. Is 66.7-9; Jer 4.31; 6.24; 22.23; Mt 24.19-22. 
13. 4.10 Babilonia: posible referencia a la deportacin que sufrieron muchos sobrevivientes de Jud, despus que el ejrcito del rey Nabucodonosor destruy la ciudad de Jerusaln en el ao 587 a.C. (cf. 2 R 24--25; 2 Cr 36.5-21; Jer 52.3-11). Vase ndice de mapas. 
14. 4.11 Muchas naciones en contra tuya: Cf. Sal 48.3-8; Is 14.1-3,12-15; Jl 3.1-3,9-12. 
15. 4.11-12 Las naciones vecinas de Israel son percibidas como instrumentos de Dios, aun cuando ellas mismas no se daban cuenta de estar cumpliendo la voluntad divina. Cf. Is 10.5-19. 
16. 4.13 Seor de toda la tierra: Zac 4.14; 6.5. 

Miqueas 5


El reinado del libertador

1 "Rodate ahora de muros, 
    hija de guerreros, 
    pues nos han sitiado 
    y herirn con vara en la mejilla 
    al juez de Israel. 
    2 Pero t, Beln Efrata,[1] 
    tan pequea entre las familias de Jud, 
    de ti ha de salir el que ser Seoren Israel; 
    sus orgenes se remontanal inicio de los tiempos,[2] 
    a los das de la eternidad. 
    3 Pero los dejar 
    hasta el tiempo que d a luz 
    la que ha de dar a luz,[3] 
    y el resto de sus hermanos 
    volver junto a los hijos de Israel. 
    4 Y l se levantar y los apacentar 
    con el poder de Jehov, 
    con la grandeza del nombre de Jehov,su Dios; 
    y morarn seguros, 
    porque ahora ser engrandecido 
    hasta los confines de la tierra. 
    5 l ser nuestra paz.[4] 
    Cuando el asirio venga a nuestra tierra 
    y entre en nuestros palacios, 
    entonces enviaremos contra lsiete pastores 
    y ocho[5] hombres principales, 
    6 que devastarn a espadala tierra de Asiria, 
    a filo de espada, la tierra de Nimrod.[6] 
    l nos librar del asirio[7] 
    cuando venga contra nuestra tierra 
    y pise nuestras fronteras.[8] 
    7 El remanente[9] de Jacob 
    ser en medio de muchos pueblos 
    como el roco de Jehov, 
    como lluvias que caen sobre la hierba, 
    las cuales no esperan al hombre, 
    ni aguardan para nadaa los hijos de los hombres. 
    8 Asimismo el remanente de Jacob 
    ser entre las naciones, 
    en medio de muchos pueblos, 
    como el len entre las bestias de la selva, 
    como el cachorro del len 
    entre las manadas de ovejas, 
    el cual pasa, pisotea y arrebata, 
    y no hay presa que de l escape. 
    9 Tu mano se alzar sobre tus enemigos, 
    y todos tus adversarios sern destruidos. 
    10 "Acontecer en aquel da, dice Jehov, 
    que har matar los caballos que posees 
    y har destruir tus carros.[10] [11] 
    11 Har tambin destruirlas ciudades de tu tierra 
    y arruinar todas tus fortalezas. 
    12 Asimismo extirpar de tus manoslas hechiceras, 
    y no se hallarn en ti adivinos.[12] 
    13 Destruir de en medio de ti 
    tus esculturas y tus imgenes, 
    y nunca ms te inclinars 
    ante la obra de tus manos.[13] 
    14 Arrancar de en medio de ti 
    tus imgenes de Asera[14] 
    y destruir tus ciudades. 
    15 Con ira y con furor me vengar 
    de las naciones que no obedecieron". 
						 NOTAS:

1. 5.2 Efrata: Esta palabra, derivada de una raz que significa producir, designaba originalmente a un clan relacionado con Caleb (cf. 1 Cr 2.19,24,50), que se estableci en la regin de Beln (cf. Rt 1.2; 1 S 17.12; 1 Cr 4.4); pero ms tarde pas a designar la ciudad de Beln (cf. Gn 35.19; 48.7; Rt 4.11). Los evangelistas reconocieron en Beln el lugar del nacimiento del Mesas (Mt 2.6; Jn 7.42). 
2. 5.2 Sus orgenes se remontan... tiempos: Probablemente se alude al rey David y a su dinasta. David, que proceda de Beln (1 S 16.1,13), recibi un mensaje de Dios por medio del profeta Natn, en el que se le anunciaba que su dinasta y su trono quedaran establecidos para siempre (2 S 7.4-16). Cf. Sal 89.3-4; 132.11-12; Is 9.2-7; 11.1-10. 
3. 5.3 La que ha de dar a luz: Algunos estudiosos han entendido este v. como una alusin a Is 7.14 y 9.6; otros lo relacionan con Miq 4.9-10, donde se afirma que el pueblo de Israel, simbolizado como una mujer con dolores de parto, tendr un rey justo que lo librar del exilio. 
4. 5.5 l ser nuestra paz: otra posible traduccin: l traer paz. Cf. Sal 72.7; Is 9.6; 11.6-9; Zac 9.10. Vase Ef 2.14 nota m. 
5. 5.5 Siete... y ocho: Esta progresin numrica es un recurso literario que indica un nmero indeterminado, pero considerable (vase Am 1.3 n.). 
6. 5.6 En el antiguo Oriente, Nimrod era una figura legendaria (cf. Gn 10.8-12). 
7. 5.6 Los asirios fueron poderosos enemigos de Israel; destruyeron Samaria en el ao 721 a.C. y luego hicieron estragos en varias poblaciones de Jud (cf. 2 R 17--19; 2 Cr 32.1-23; Is 36). 
8. 5.1-6 Esta es una de las profecas ms importantes del libro de Miqueas. Aunque el pueblo de Dios sea humillado por sus enemigos (4.11), de Beln (5.2) y de la casa de David surgir el gobernante que apacentar al pueblo y traer la paz (5.4-5). 
9. 5.7 El remanente: Vase Miq 2.12 nota m. 
10. 5.10 Los caballos que posees... tus carros: Los israelitas importaron y utilizaron el caballo con fines militares en tiempos de Salomn (cf. 1 R 10.26-29); adems, siguiendo el ejemplo de otras naciones, reforzaron sus ejrcitos con carros de guerra y jinetes (cf. 1 R 9.19; 10.26; 2 Cr 1.14-17; 9.25-28). Durante mucho tiempo, el caballo se us exclusivamente con fines blicos (Job 39.19-25; cf. Zac 6.1-8; Ap 6.1-8). Cf. Est 6.8-11; Ec 10.7. 
11. 5.10 Los profetas criticaron el uso de caballos y carros de guerra, porque eran un signo de inseguridad y de falta de confianza en el poder de Dios. Cf. Sal 20.7; Is 2.4; 30.15-17; Os 10.13; 14.3; Hag 2.22; Zac 9.10. 
12. 5.12 Lv 19.26; Dt 18.10,14; Is 2.6; 47.9,12-13; Jer 27.9; Nah 3.4. 
13. 5.13 Ex 20.4; Lv 26.1; Dt 5.8; 16.22. 
14. 5.14 Imgenes de Asera: otra traduccin: rboles sagrados. Los smbolos de Asera, la diosa cananea de la fertilidad, eran el poste liso o tallado y tambin el rbol. 

Miqueas 6


3. LA CORRUPCIN DE ISRAEL Y LAMISERICORDIA DE DIOS (6.1--7.20)



Jehov pleitea con Israel 

1 [1] "Od ahora lo que dice Jehov: 
    Levntate, pelea contra los montes 
    y oigan los collados tu voz![2] 
    2 Od, montes 
    y fuertes cimientos de la tierra, 
    el pleito de Jehov, 
    porque Jehov tiene un pleitocon su pueblo 
    y altercar con Israel.[3] 
    3 "Pueblo mo, qu te he hecho 
    o en qu te he molestado? 
    Di algo en mi contra. 
    4 Te hice subir de la tierra de Egipto, 
    te redim de la casa de servidumbre 
    y envi delante de ti a Moiss, 
    a Aarn y a Mara. 
    5 Pueblo mo, acurdate ahoraqu aconsej Balac, 
    rey de Moab, 
    y qu le respondi Balaam 
    hijo de Beor, 
    desde Sitim hasta Gilgal,[4] 
    para que conozcas las justicias de Jehov.[5] 
    6 "Con qu me presentar ante Jehov 
    y adorar al Dios altsimo? 
    Me presentar ante l con holocaustos, 
    con becerros de un ao? 
    7 Se agradar Jehov de millares de carneros 
    o de diez mil arroyos de aceite? 
    Dar mi primognito[6] por mi rebelin, 
    el fruto de mis entraaspor el pecado de mi alma? 
    8 Hombre, l te ha declaradolo que es bueno, 
    lo que pide Jehov de ti: 
    solamente hacer justicia, 
    amar misericordia 
    y humillarte ante tu Dios.[7] 
    9 "La voz de Jehov clama a la ciudad. 
    Es de sabios temer a tu nombre![8] 
    "Prestad atencin al castigo 
    y a quien lo establece. 
    10 Hay an en casa del impotesoros de impiedad 
    y medida escasa que sea detestable? 
    11 Dar por inocenteal que tiene balanza falsa 
    y bolsa de pesas engaosas?[9] 
    12 Sus ricos se colmaron de rapia, 
    sus moradores hablaron mentira 
    y tienen en su boca una lengua engaosa. 
    13 Por eso yo tambin te debilit,[10] 
    devastndote por tus pecados. 
    14 Comers, mas no te saciars, 
    tu abatimiento estar en medio de ti; 
    recogers, mas no salvars nada, 
    y lo que logres salvar 
    lo entregar yo a la espada. 
    15 Sembrars, mas no segars; 
    pisars aceitunas, 
    mas no te ungirs con el aceite; 
    tambin uvas, mas no bebers el vino.[11] 
    16 Has guardado los mandamientos de Omri 
    y toda obra de la casa de Acab,[12] 
    y en los consejos de ellos has andado; 
    por eso yo te entregar a la desolacin, 
    y a tus moradores a la burla. 
    Llevaris, por tanto, 
    el oprobio de mi pueblo"". 
						 NOTAS:

1. 6.1-5 Este pasaje utiliza el lenguaje de los procesos judiciales en Israel. El escenario es un tribunal de justicia de proporciones csmicas: los cerros, los montes y los cimientos de la tierra son los testigos, y el Seor se presenta como acusador y juez. 
2. 6.1 Cf. Dt 32.1; Sal 50.1-6; Is 1.2. 
3. 6.2 Is 3.13-15; Os 4.1-6; 12.2. 
4. 6.5 Desde Sitim hasta Gilgal: Sitim fue el ltimo lugar donde Israel acamp antes de cruzar el Jordn; Gilgal, el lugar de su primer campamento al oeste de ese ro. La frase se refiere a un perodo crtico y muy importante en la historia de Israel: el de la entrada en la Tierra prometida (cf. Jos 3--4). Vase ndice de mapas. 
5. 6.3-5 Para dar ms relieve a la infidelidad e ingratitud de Israel, se enumeran algunas manifestaciones del Seor en favor de l: la liberacin de Egipto (Ex 12.50-51; 20.2; Dt 5.6); el llamado a Moiss, Aarn (Ex 3.1--4.17,27-30) y Mara (Ex 15.20); y la bendicin de Balaam al pueblo (Nm 22--24; Dt 23.6). 
6. 6.7 Dar mi primognito: El sacrificio del hijo primognito, practicado a veces por los cananeos, estaba terminantemente prohibido en Israel (Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31; 18.10; cf. 2 R 16.3; 21.6). El primognito era objeto de una bendicin especial (Gn 27.1-4) y a l le corresponda una doble porcin de la herencia del padre (Dt 21.17). 
7. 6.6-8 Estos v. resumen de manera admirable la predicacin moral de los profetas. Miqueas retoma as el concepto de justicia que se encuentra en Ams (Am 5.21-25), los conceptos de fidelidad y misericordia, en Oseas (Os 1--3) y los de fe y humildad, en Isaas (cf. Is 2.6-17; 7.8-9). Dios rechaza aquellos sacrificios que son prcticas puramente exteriores (cf. 1 S 15.22-23; Pr 21.3; Is 1.11-14; Os 6.6; Zac 7.9-10). 
8. 6.9 Es de sabios... tu nombre!: texto probable. Heb. oscuro. 
9. 6.10-11 Lv 19.35-36; Dt 25.13-16; Am 8.5. 
10. 6.13 Por eso yo... te debilit: heb.; segn versiones antiguas: por eso he comenzado a castigarte. 
11. 6.14-15 Cf. Dt 28.30-31,38-40; Os 4.10. 
12. 6.16 Omri... de la casa de Acab: La conducta de Jud se compara con la del rey Omri, fundador de una importante dinasta del reino de Israel, y con la de su hijo y sucesor Acab. Durante el reinado de ambos, la idolatra se extendi por todo Israel. Cf. 1 R 16.23-34; 21.25-26. 

Miqueas 7


Corrupcin moral de Israel 

1 [1] "Ay de m! porque estoy 
    como cuando han recogidolos frutos del verano, 
    como cuando han rebuscado despusde la vendimia 
    y no queda racimo para comer, 
    ni uno de esos frutosque tanto desea mi alma. 
    2 Falt el misericordioso de la tierra; 
    no queda entre los hombres ningn justo. 
    Todos acechan en busca de sangre; 
    cada cual tiende una red a su hermano.[2] 
    3 Para completar la maldad con sus manos, 
    el prncipe demanda 
    y el juez juzga por recompensa; 
    el poderoso hablasegn el capricho de su alma, 
    y ellos lo confirman.[3] 
    4 El mejor de ellos es como el espino, 
    el ms recto, como zarzal. 
    El da de tu castigo viene, 
    el que anunciaron tus atalayas;[4] 
    ahora ser su confusin. 
    5 No creis en amigo 
    ni confiis en prncipe; 
    de la que duerme a tu lado cudate, 
    no abras tu boca. 
    6 Porque el hijo deshonra al padre, 
    la hija se levanta contra la madre, 
    la nuera contra su suegra, 
    y los enemigos del hombreson los de su casa.[5] [6] 
    7 Mas yo volver mis ojos a Jehov, 
    esperar al Dios de mi salvacin; 
    el Dios mo me oir. 

Jehov trae luz y libertad 

8 [7] "T, enemiga ma, no te alegres de m,[8] 
    porque aunque ca, me levantar; 
    aunque more en tinieblas, 
    Jehov ser mi luz. 
    9 La ira de Jehov soportar, 
    porque pequ contra l, 
    hasta que juzgue mi causa 
    y me haga justicia. 
    l me sacar a la luz 
    y yo ver su justicia. 
    10 Lo ver mi enemiga 
    y se cubrir de verguenza, 
    la que me deca: 
    "Dnde est Jehov, tu Dios?"[9] 
    Mis ojos se recrearn al verla, 
    cuando sea pisoteada[10] 
    como el lodo en las calles. 
    11 "Viene el da en que se edificarntus muros;[11] 
    aquel da se extendern los lmites. 
    12 En ese da vendrn hasta ti 
    desde Asiria y las ciudades fortificadas, 
    y desde las ciudades fortificadashasta el Ro, 
    de mar a mar y de monte a monte.[12] 
    13 La tierra ser asolada 
    a causa de sus moradores, 
    por el fruto de sus obras.[13] 

Compasin de Jehov por Israel

14 "Apacienta a tu pueblo con tu cayado, 
    al rebao de tu heredad 
    que mora solo en la montaa, 
    en campo frtil; 
    que sean apacentados en Basn y Galaad, 
    como en el tiempo pasado.[14] 
    15 Como en los das en que salistede Egipto,[15] 
    yo les mostrar maravillas.[16] 
    16 Las naciones lo vern y se avergonzarn 
    de todo su podero; 
    se pondrn la mano sobre la boca 
    y ensordecern sus odos. 
    17 Lamern el polvo como la culebra, 
    como las serpientes de la tierra; 
    temblarn en sus encierros, 
    se volvern amedrentados 
    ante Jehov, nuestro Dios, 
    y temern ante ti. 
    18 "Qu Dios hay como t,[17] 
    que perdona la maldad 
    y olvida el pecado 
    del remanente[18] de su heredad? 
    No retuvo para siempre su enojo, 
    porque se deleita en la misericordia.[19] 
    19 l volver a tener misericordiade nosotros; 
    sepultar nuestras iniquidades 
    y echar a lo profundo del mar 
    todos nuestros pecados. 
    20 Mantendrs tu fidelidad a Jacob, 
    y a Abraham tu misericordia, 
    tal como lo juraste a nuestros padres 
    desde tiempos antiguos".[20] 
						 NOTAS:

1. 7.1-7 Esta lamentacin est motivada por la corrupcin y la decadencia moral de la sociedad. El pesimismo del profeta se manifiesta al evaluar la conducta del prncipe, el juez y el poderoso (v. 2-4); tambin de parientes y amigos (v. 5-6). La seccin finaliza con una declaracin de fe y esperanza en Dios (v. 7). 
2. 7.2 Cf. Sal 12.1; Jer 5.1-5; Ez 22.30. 
3. 7.3 Y ellos lo confirman: heb. oscuro; otra traduccin: y pervierten la ciudad. 
4. 7.4 Tus atalayas: Ez 3.16-21; Hab 2.1. Cf. tambin Is 21.6; Jer 6.17; Os 9.8. 
5. 7.6 Los enemigos... de su casa: Mt 10.35-36; cf. Lc 12.53. 
6. 7.6 La crisis moral, que se haba difundido por todos los sectores de la sociedad, afectaba tambin las relaciones familiares. En la sociedad israelita se tena en alta estima la estabilidad familiar y el respeto de los hijos por los padres (Ex 20.12; 21.15,17; Lv 20.9; Dt 21.18-21; Pr 20.20). 
7. 7.8-20 Este pasaje es un cntico del pueblo que ha regresado del destierro y espera la restauracin de Israel. Cf. Am 9.11-15. 
8. 7.8 No te alegres de m: La que habla es la ciudad de Jerusaln personificada. Una expresin similar se encuentra en Abd 12, con referencia a Edom (cf. Sal 137.7; Lm 4.21). 
9. 7.10 Dnde est Jehov, tu Dios?: Sal 42.3,10; 79.10; 115.2; Jl 2.17. 
10. 7.10 Cuando sea pisoteada: otra posible traduccin, pero ahora la ver vencida, pisoteada. Cf. Abd 12-13. 
11. 7.11 Se edificarn tus muros: Esta reconstruccin se llev a cabo bajo la direccin de Nehemas, durante los aos 445-433 a.C. (cf. Neh 2.17; 6.15). 
12. 7.12 Cf. Is 11.10-16; 27.12; Zac 10.8-12. 
13. 7.13 Cf. Is 24.1,3. 
14. 7.14 Vase Miq 4.6-7 nota i. Cf. Sal 23; 28.9; 74.1; 80.1; 95.7; 100.3; Ez 34.11-31; Jn 10.11. 
15. 7.15 La liberacin de la esclavitud en Egipto era para Israel el acto de salvacin por excelencia (cf. Ex 15.14-16; Miq 6.4). Ahora el pueblo pide que el Seor renueve aquellos antiguos portentos, para que la restauracin mesinica sea como un nuevo xodo. 
16. 7.15 Yo les mostrar maravillas: traduccin probable. 
17. 7.18 Ex 15.11; Sal 35.10; 71.19; 77.13; 89.6; 113.5; Is 43.10-11. 
18. 7.18 Remanente: Vase Miq 2.12-13 notas. 
19. 7.18 Cf. Ex 34.6; Neh 9.17; Sal 86.15; 103.8; 145.8; Jon 4.2. 
20. 7.20 Gn 12.1-3; 17.6-7; 22.16-18; 28.13-15; Lc 1.55,73. 

Nahm 1


1. LA IRA VENGADORA DE DIOS (1.1-14)

1 Profeca sobre Nnive.[1] Libro de la visin[2] de Nahm de Elcos.[3] 
    2 "Jehov[4] es Dios celoso y vengador;[5] 
    Jehov es vengador y est llenode indignacin; 
    se venga de sus adversarios 
    y se enoja con sus enemigos. 
    3 Jehov es tardo para la iray grande en poder, 
    y no tendr por inocente al culpable.[6] 
    Jehov marcha sobre la tempestady el torbellino, 
    y las nubes[7] son el polvo de sus pies. 
    4 Amenaza al mar y lo seca,[8] 
    y agota todos los ros; 
    el Basn y el Carmelo languidecen, 
    y la flor del Lbano se marchita.[9] 
    5 Ante l tiemblan los montes, 
    y los collados se derriten. 
    La tierra se conmueve en su presencia,[10] 
    el mundo y todos los que en l habitan. 
    6 Quin puede resistir su ira? 
    Quin quedar en pie 
    ante el ardor de su enojo? 
    Su ira se derrama como fuego 
    y ante l se quiebran las peas. 
    7 Jehov es bueno, 
    fortaleza en el da de la angustia, 
    y conoce a los que en l confan. 
    8 Mas con inundacin impetuosa 
    consumir a sus adversarios,[11] 
    y las tinieblas perseguirn a sus enemigos. 
    9 Qu pensis contra Jehov? 
    l extermina por completo; 
    no tomar venganza dos vecesde sus enemigos! 
    10 Aunque sean como espinos entretejidos[12] 
    y estn empapados en su embriaguez, 
    sern consumidos como hojarasca completamente seca. 
    11 "De ti sali 
    el que tram el mal contra Jehov, 
    un consejero perverso.[13] 
    12 "As ha dicho Jehov: 
    "Aunque tengan reposo y sean tantos, 
    aun as sern talados, y l pasar.[14] 
    Bastante te he afligido; 
    no te afligir ms, 
    13 porque ahora quebrarel yugo que pesa sobre ti, 
    y romper tus cadenas".[15] 
    14 "Pero acerca de ti mandar Jehov 
    que no quede ni memoriade tu nombre:[16] 
    De la casa de tu dios destruir 
    escultura y estatua de fundicin; 
    all pondr tu sepulcro, 
    porque fuiste vil". 

2. ANUNCIO DE LA CADA DE NNIVE(1.15--2.12)

15 "Mirad! Sobre los montes 
    los pies del que trae buenas nuevas, 
    del que anuncia la paz.[17] 
    Celebra, Jud, tus fiestas, 
    cumple tus votos,[18] 
    porque nunca ms te invadir el malvado; 
    ha sido destruido del todo. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Nnive: capital del imperio asirio, clebre por sus riquezas y su podero militar (vase Jon 1.2 nota b). Cf. Is 10.5-34; 14.24-27; Sof 2.13-15; vase tambin el ndice de mapas. 
2. 1.1 Visin: trmino que se refiere, en general, a cualquiera de las formas de que Dios se vale para comunicar su mensaje a los profetas. Cf. Is 1.1; Abd 1.1. 
3. 1.1 Elcos: poblacin que an no ha podido ser localizada con exactitud, situada probablemente en territorio de Jud. 
4. 1.2 El libro comienza con un himno o canto de alabanza al Dios de Israel, que no puede dejar impunes los pecados e injusticias que se cometen en el mundo (cf. v. 2-9). No se trata de un capricho divino, sino de una exigencia de la justicia y santidad de Dios. En los v. 2-8 se emplea el artificio alfabtico, pero utilizando solo la mitad del alfabeto hebreo. Acerca de los himnos y de los poemas alfabticos, vase la Introduccin a los Salmos. 
5. 1.2 Jehov es un Dios celoso porque exige reconocimiento exclusivo (vase Ex 20.5 n.); y recibe el calificativo de vengador porque l reivindica la justicia, derrotando a los que no la practican. Cf. Ex 20.5-6; Dt 4.24; Ro 12.19; Heb 10.30. 
6. 1.3 Cf. Ex 34.6-7; Nm 14.18; Sal 86.15; Jl 2.13. 
7. 1.3 Las nubes: Cf. Ex 34.5; Sal 68.4. 
8. 1.4 Amenaza al mar y lo seca: alusin a la salida de Egipto y al paso del Mar Rojo. Cf. Ex 14.16-25; 15.1-19; Sal 106.9. 
9. 1.4 El Basn y el Carmelo, as como el Lbano eran famosos por la abundancia de su vegetacin. Vanse Dt 3.1 n.; 1 R 18.19 n.; Jer 22.6 nota f e ndice de mapas. 
10. 1.5 Cf. Sal 97.5; Miq 1.4. 
11. 1.8 Sus adversarios: segn versiones antiguas. 
12. 1.10 Como espinos entretejidos: Algunos textos omiten empapados en su embriaguez. 
13. 1.11 Un consejero perverso: otra traduccin: un consejero de Belial (vase Dt 13.13 n.). Probablemente se alude a Senaquerib, rey de Asiria, que en el ao 701 a.C. siti la ciudad de Jerusaln y desafi con arrogancia al Dios de Israel (2 R 18.28-35; 19.4,16; cf. Is 10.5-34). 
14. 1.12 Aunque... l pasar: traduccin probable. Heb. oscuro. 
15. 1.13 El yugo y las cadenas simbolizan la opresin y el cautiverio. Cf. Is 58.6; Jer 30.8. 
16. 1.14 El hecho de que no quede memoria de su nombre indica que la destruccin de Nnive va a ser definitiva y total. Cf. Job 18.19; Sal 37.28; Is 14.20. 
17. 1.15 Que anuncia la paz: Is 52.7. Cf. Ro 10.15. 
18. 1.15 Sin duda se refiere a los votos o promesas que haban hecho los habitantes de Jud en tiempos de la dominacin asiria, a fin de obtener la proteccin divina contra el ejrcito invasor. Cf. 2 R 19.14-20. 

Nahm 2

    1 "Un destructor avanza contra ti![1] 
    Monta guardia en la fortaleza! 
    Vigila el camino! 
    Cete la cintura! 
    Rene todas tus fuerzas! 
    2 Porque Jehov restaurarla gloria de Jacob, 
    as como la gloria de Israel,[2] 
    porque saqueadores los saquearon 
    y estropearon sus sarmientos. 
    3 El escudo de sus valientes est enrojecido, 
    los hombres de su ejrcitovisten de grana, 
    el carro flamea como fuego de antorchas; 
    el da que se prepare, 
    temblarn los cipreses.[3] 
    4 Los carros se precipitan a las plazas, 
    con estruendo ruedan por las calles; 
    su aspecto es como de antorchasencendidas, 
    corren como relmpagos.[4] 
    5 Se convoca a los valientes, 
    se atropellan en su marcha, 
    se apresuran hacia el muro 
    donde se prepara la defensa.[5] 
    6 Las puertas de los ros se abren[6] 
    y el palacio es destruido. 
    7 Llevan cautiva a la reina,[7] 
    le ordenan que suba, 
    y sus criadas[8] la llevan 
    gimiendo como palomas,[9] 
    golpendose sus pechos.[10] 
    8 Nnive es como un estanque 
    cuyas aguas se escapan.[11] 
    Gritan: "Deteneos, deteneos!", 
    pero ninguno mira. 
    9 Saquead plata, saquead oro! 
    Hay riquezas sin fin, 
    y toda clase de objetos suntuososy codiciables! 
    10 "Vaca, agotada y desolada est, 
    su corazn desfallece, 
    le tiemblan las rodillas, 
    tiene dolor en las entraas; 
    los rostros estn demudados. 
    11 Qu queda de la cueva de los leones 
    y de la guarida de los cachorrosde los leones, 
    donde se recogan el len y la leona, 
    y los cachorros del len, 
    y no haba quien los espantara? 
    12 El len arrebataba en abundancia 
    para sus cachorros, 
    y despedazaba para sus leonas, 
    llenaba de presas sus cavernas, 
    y de robo sus guaridas".[12] 

3. DESTRUCCIN TOTAL DE NNIVE(2.13--3.19)

13 "Aqu estoy contra ti!, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    Quemar y reducir a humo tus carros, 
    y la espada devorar tus leoncillos; 
    acabar con el robo en tu tierra 
    y nunca ms se oir la vozde tus mensajeros. 
						 NOTAS:

1. 2.1 Un destructor avanza contra ti: Los v. siguientes preanuncian, en un vibrante tono potico, la destruccin de Nnive, capital del imperio asirio (Nah 1.1), que tuvo lugar en el ao 612 a.C. 
2. 2.2 El nombre de Jacob designa aqu el antiguo reino de Jud (cf. Is 43.1; 44.1; Abd 18). La mencin conjunta de Jacob e Israel significa que todo el pueblo de Dios va a ser liberado y restaurado. Vase Jer 31.5 nota f. 
3. 2.3 Cipreses: heb.; segn la versin griega (LXX): caballos. 
4. 2.4 En todo este poema, el sonido de las palabras hebreas trata de evocar el estruendo producido por los carros de guerra y por el avance incontenible de los ejrcitos enemigos. 
5. 2.5 Donde se prepara la defensa: probablemente hacia una especie de techo porttil bajo el que se escudaban los soldados que combatan al pie de las murallas de la ciudad asediada, tratando de escalarlas o de abrir una brecha. 
6. 2.6 Las puertas, es decir, las compuertas de los ros: Esta expresin podra referirse a la apertura de los diques a fin de producir una inundacin, o bien a las puertas de las murallas de Nnive que daban al Tigris y a uno de sus afluentes. En este ltimo caso, el texto tratara de sugerir que la invasin se produce por la parte de la ciudad mejor protegida naturalmente. Otros intrpretes piensan que se trata de una expresin metafrica: ya sea el tropel de los invasores que irrumpen como una inundacin, ya sean las olas y correntadas del ocano primordial (cf. Sal 93.3), que al desbordarse desencadenan un cataclismo comparable al caos primitivo o al diluvio (vanse Gn 1.2 nota c; 1.21 n.; 7.11 n.). 
7. 2.7 La reina: El trmino hebreo es de significado dudoso. Podra referirse a la esposa del rey o, ms probablemente, a la estatua de la diosa Ishtar, protectora de Nnive. 
8. 2.7 Sus criadas: es decir, las servidoras de la reina o las prostitutas sagradas y sacerdotisas consagradas al culto de la diosa Ishtar. 
9. 2.7 Gimiendo como palomas: Se refiere al arrullo de la paloma, tan persistente y montono como los gemidos y lamentos de las mujeres llevadas al exilio. Cf. Is 38.14; 59.11. 
10. 2.7 Golpearse los pechos es un signo de dolor, arrepentimiento y humillacin (Lc 18.13; 23.48). 
11. 2.8 Nnive es como... cuyas aguas se escapan: traduccin probable. Heb. oscuro. 
12. 2.11-12 La figura del len apareca con frecuencia en la decoracin de los tronos y palacios asirios. Aqu el len representa al rey de Asiria, caracterizado como depredador de toda la tierra. Su guarida es Nnive, la capital del imperio, despojada de la supremaca que haba ejercido durante ms de cien aos. Cf. Jer 4.7; 50.17, donde tambin se compara a los enemigos de Israel con leones. 

Nahm 3

    1 "Ay de ti, ciudad sanguinaria,[1] 
    toda llena de mentira y de pillaje! 
    Tu rapia no tiene fin! 
    2 Chasquido de ltigo, 
    estrpito de ruedas, 
    caballos al galope, 
    carros que saltan, 
    3 cargas de caballera, 
    resplandor de espada 
    y resplandor de lanza. 
    Multitud de heridos, 
    multitud de cadveres! 
    Cadveres sin fin! 
    La gente tropieza con ellos. 
    4 Y todo por culpa de las fornicaciones[2] 
    de la ramera de hermosa gracia, 
    maestra en hechizos,[3] 
    que seduce a las naciones 
    con sus fornicaciones 
    y a los pueblos con sus hechizos.[4] 
    5 "Aqu estoy contra ti!, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    Te levantar las faldas hasta el rostro 
    y mostrar a las naciones tu desnudez, 
    a los reinos tu verguenza. 
    6 Echar sobre ti inmundicias,[5] 
    te avergonzary te pondr como estircol.[6] 
    7 Todos los que te vean 
    se apartarn de ti y dirn: 
    "Nnive ha quedado desolada! 
    Quin se compadecer de ella? 
    Dnde te buscar consoladores?" 
    8 Eres t mejor que Tebas,[7] 
    que estaba asentada junto al Nilo, 
    rodeada de aguas, 
    cuyo baluarte era el mar 
    y tena aguas por muro? 
    9 Etiopa[8] y Egipto eran su fortaleza, 
    y eso sin lmite; 
    Fut[9] y Libia fueron sus aliados. 
    10 Sin embargo,ella fue llevada en cautiverio; 
    tambin sus pequeos fueron estrellados[10] 
    en las encrucijadas de todas las calles; 
    sobre sus nobles echaron suertes, 
    y todos sus grandes fueron aprisionados con grillos.[11] 
    11 T tambin sers embriagada[12] 
    y sers encerrada; 
    t tambin buscars refugio 
    a causa del enemigo. 
    12 Todas tus fortalezas sern 
    cual higueras cargadas de brevas, 
    que, si las sacuden, 
    caen en la boca del que las ha de comer. 
    13 Tus tropas, dentro de ti,son como mujeres. 
    Las puertas de tu tierra 
    se abrirn de par en par a tus enemigos 
    y el fuego consumir tus cerrojos. 
    14 Provete de agua para el asedio, 
    refuerza tus fortalezas, 
    entra en el lodo y pisa el barro, 
    y refuerza el horno.[13] 
    15 All te consumir el fuego, 
    te talar la espada, 
    te devorar como el pulgn. 
    Multiplcate como la langosta! 
    Multiplcate como el saltamontes![14] 
    16 Multiplicaste tus mercaderes[15] 
    ms que las estrellas del cielo; 
    la langosta hace presa y vuela.[16] 
    17 Tus prncipes sern como langostas 
    y tus grandes como nubes de langostas 
    que se posan sobre las cercas 
    en los das de fro; 
    al salir el sol se van, 
    sin que nadie sepa a dnde. 
    18 "Se han dormido[17] tus pastores,[18] 
    rey de Asiria![19] 
    Reposan tus valientes, 
    tu ejrcito se dispers por los montes 
    y no hay quien lo junte. 
    19 No hay medicina para tu quebradura, 
    tu herida es incurable![20] 
    Todos los que oyen acerca de ti 
    aplauden tu ruina, 
    porque sobre quin no ha pasadosin tregua tu maldad?" 
						 NOTAS:

1. 3.1 Ciudad sanguinaria: Las guerras de conquista y la explotacin de los pueblos sometidos fueron un elemento constante en la historia de Asiria. Cf. 2 R 18.17-37. 
2. 3.4 En los mensajes al pueblo de Israel, los profetas usaban frecuentemente la palabra fornicaciones en sentido metafrico, para referirse al pecado de idolatra (vase Miq 1.7 nota k). Aqu, en cambio, se compara a Nnive con una ramera capaz de emplear la seduccin para llevar a cabo sus planes y extender su podero. 
3. 3.4 Maestra en hechizos: La magia, la hechicera y otros ritos semejantes eran prcticas corrientes en la antigua Mesopotamia. Cf. Is 47.9. 
4. 3.3-4 Ntese la vivacidad de la descripcin, que intenta reproducir, por medio del lenguaje potico, el estruendo de los carros de guerra y el galope de los caballos. 
5. 3.6 La palabra hebrea traducida por inmundicias se emplea habitualmente para designar a los dolos y a otros smbolos idoltricos. Cf., p.e., Jer 4.1; 16.18; 32.34, donde se ha traducido el trmino por abominaciones. 
6. 3.5-6 Comprese el castigo de Nnive con el de Israel en Os 2.3,10. 
7. 3.8 Tebas: heb. No Amn, antigua ciudad de Egipto situada a 670 km al sur de El Cairo; fue invadida por los asirios en el ao 663 a.C. Vase Jer 46.25 n., y cf. Ez 30.14-16. 
8. 3.9 Etiopa: heb. Cus, pas situado al sur de Egipto. Vase Gn 10.6 nota g. 
9. 3.9 Fut: sitio de localizacin desconocida. Segn algunos, es el nombre antiguo de una parte de Libia; otros piensan que se trata de algn lugar sobre la costa africana del Mar Rojo (vase Gn 10.6 nota g). Vase tambin Jer 46.9 nota g. 
10. 3.10 Sus pequeos fueron estrellados: Cf. Sal 137.8-9. 
11. 3.10 Todos sus grandes fueron aprisionados con grillos: Se alude quizs a la forma en que los asirios trataban a los reyes vencidos. 
12. 3.11 T tambin sers embriagada: alusin a la embriaguez que produce la copa de la ira del Seor. Vase Is 51.17 nota n. 
13. 3.14 Ante el incontenible avance del enemigo, el profeta aconseja irnicamente a los ninivitas que se preparen para resistir la invasin. 
14. 3.15 La langosta es ejemplo no solo de fuerza destructora (cf. Jl 1.4-7), sino tambin de rpida multiplicacin. 
15. 3.16 Las riquezas de los asirios provenan tanto de las conquistas guerreras como de las actividades comerciales. 
16. 3.16 La langosta hace presa y vuela: otra posible traduccin: la langosta cambia de piel y vuela. Se alude probablemente al momento en que la langosta deja de ser larva y emprende su vuelo. 
17. 3.18 Se han dormido...!: Este v. y el siguiente tienen la forma potica de un lamento fnebre. Con tono de sarcasmo, el profeta anuncia la inminente destruccin de Nnive. 
18. 3.18 Pastores: es decir, los gobernantes. Vase Jer 2.8 nota i; cf. Zac 11.4-11. 
19. 3.18 Rey de Asiria: Cf. Is 10.5-27. 
20. 3.19 ... tu herida es incurable!: Cf. Jer 30.12-13. 

Habacuc 1


1. HABACUC SE QUEJA DE INJUSTICIA (1.1-4)

1 Profeca que el profeta Habacuc recibi en una visin[1] 
    2 "Hasta cundo,[2] Jehov,[3] gritar 
    sin que t escuches, 
    y clamar a causa de la violencia 
    sin que t salves? 
    3 Por qu me haces ver iniquidad 
    y haces que vea tanta maldad? 
    Ante m solo hay destruccin y violencia; 
    pleito y contienda se levantan.[4] 
    4 Por eso la Ley se debilita 
    y el juicio no se ajusta a la verdad; 
    el impo asedia al justo, 
    y as se tuerce la justicia.[5] 

2. LOS CALDEOS CASTIGARN A JUD (1.5-11)

5 [6] "Mirad entre las naciones, 
    ved y asombraos, 
    porque har una obra en vuestros das, 
    que, aun cuando se os contara,no la creerais.[7] 
    6 Porque yo levanto a los caldeos,[8] 
    nacin cruel y presurosa, 
    que camina por la anchura de la tierra 
    para poseer las moradas ajenas.[9] 
    7 Formidable es y terrible; 
    de ella misma proceden 
    su justicia y su dignidad. 
    8 Sus caballos son 
    ms ligeros que leopardos, 
    ms feroces que lobos nocturnos,[10] 
    y sus jinetes se multiplicarn. 
    Vienen de lejos sus jinetes, 
    vuelan como guilas 
    que se apresuran a devorar. 
    9 Toda ella acude a la violencia; 
    el terror va delante de ella, 
    y recoge cautivos como arena. 
    10 Se mofa de los reyes, 
    y de los prncipes hace burla; 
    se re de las fortalezas, 
    levanta terraplenes[11] y las toma. 
    11 Luego pasa como el huracn, 
    y peca porque hace de su fuerzasu dios.[12] 

3. PROTESTA DE HABACUC (1.12-17)

12 "No eres t desde el principio, 
    Jehov, Dios mo, Santo mo? 
    No moriremos.[13] 
    Jehov, para juicio lo pusiste; 
    y t, Roca,[14] lo estableciste para castigar. 
    13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, 
    ni puedes ver el agravio; 
    por qu, pues, ves a los criminales 
    y callas[15] cuando destruye el impo 
    al que es ms justo que l?[16] 
    14 Tratas a los hombrescomo a peces del mar, 
    como a reptiles que no tienen dueo. 
    15 A todos los pesca con anzuelo, 
    los recoge con su red, 
    los junta en sus mallas; 
    por lo cual se alegra y se regocija. 
    16 Por eso ofrece sacrificios a su red 
    y quema incienso a sus mallas, 
    porque gracias a ellassu porcin es abundante 
    y sabrosa su comida. 
    17 Vaciar sin cesar su red 
    y seguir aniquilando sin piedada las naciones?" 
						 NOTAS:

1. 1.1 Acerca del encabezamiento de los libros profticos, vase Is 1.1 nota b. 
2. 1.2 Hasta cundo... ?: Vase Sal 13 n. 
3. 1.2-4 Estos v., que tienen forma de lamentacin, exponen la queja del profeta al ver la tolerancia de Jehov con los injustos (cf. Job 19.1-7; 21; Sal 73.1-14; Jer 12.1-4; 14.9; Ap 6.10). Habacuc se resiste a aceptar que el pueblo caldeo (vase Jer 1.14-15 n.), que es el opresor de Israel, sea instrumento de la ira de Dios (cf. Is 10.5). 
4. 1.3 Cf. Jer 6.7; 9.2-6. 
5. 1.4 Is 59.14; Miq 7.2-3. 
6. 1.5-11 Estos v. contienen la respuesta de Dios a las amargas quejas del profeta. 
7. 1.5 Citado en Hch 13.41 segn el texto griego (LXX), que difiere un poco del hebreo. 
8. 1.6 El imperio de los caldeos o imperio neobabilnico era, para los israelitas, smbolo de violencia y destruccin. Cf. 2 R 24.2; Jer 6.22-23; 10.22. 
9. 1.6 Para poseer las moradas ajenas: El profeta denuncia las desmesuradas ansias de dominio y de expansin territorial como el pecado capital de los caldeos. Cf. Hab 1.9,15; 2.5. 
10. 1.8 Lobos nocturnos: heb.; segn la versin griega: lobos del desierto. 
11. 1.10 Levanta terraplenes: 2 S 20.15. 
12. 1.11 Hace de su fuerza su dios: heb. oscuro. Cf. v. 7; Is 10.13. 
13. 1.12 No moriremos: heb.; sentido probable: inmortal. 
14. 1.12 Roca: o sea, mi roca o mi protector. Vase Sal 18.2 n. 
15. 1.13 Ves... y callas: Una vez ms, el profeta hace oir su queja porque le resulta incomprensible el modo de actuar de Dios en el mundo y la historia. Vase Hab 1.2-4 n. 
16. 1.13 Sal 5.4-6. 

Habacuc 2


4. JEHOV RESPONDE A HABACUC (2.1-5)

1 "En mi puesto de guardia[1] estar, 
    sobre la fortaleza afirmar el pie. 
    Velar para ver lo que se me dir 
    y qu he de responder tocante a mi queja. 
    2 "Jehov me respondi y dijo: 
    "Escribe la visin, grbala en tablas,[2] 
    para que pueda leerse de corrido.[3] 
    3 Aunque la visin tarda en cumplirse,[4] 
    se cumplir a su tiempo, no fallar. 
    Aunque tarde, esprala,[5] 
    porque sin duda vendr, no tardar. 
    4 Aquel cuya alma no es rectase enorgullece;[6] 
    mas el justo por su fe vivir".[7] 
    5 [8] "Adems, el que es dado al vinoes traicionero,[9] 
    hombre orgulloso, que no prosperar;[10] 
    ensancha como el seol su garganta 
    y es insaciable como la muerte, 
    aunque rena para s todas las naciones 
    y acapare para s todos los pueblos. 

5. AYES CONTRA LOS INJUSTOS (2.6-20)

6 "No entonarn todos estos contra l 
    refranes y sarcasmos? 
    Dirn: "Ay del que multipliclo que no era suyo! 
    Hasta cundo seguir acumulando 
    prenda tras prenda?" 
    7 "No se levantarn de repentetus deudores 
    y se despertarn los que te harn temblar? 
    T sers como despojo para ellos. 
    8 Por cuanto has despojadoa muchas naciones, 
    todos los otros pueblos te despojarn a ti,[11] 
    a causa de la sangre de los hombres, 
    y de las violencias hechas a la tierra, 
    a las ciudades y a todoslos que en ellas habitaban. 
    9 "Ay del que codicia 
    injusta ganancia para su casa, 
    para poner en alto su nido, 
    para escaparse del poder del mal! 
    10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, 
    asolaste muchos pueblos 
    y has pecado contra tu vida. 
    11 Porque la piedra clamar desde el muro 
    y la tabla del enmaderado le responder. 
    12 "Ay del que edifica con sangre la ciudad 
    y del que la funda sobre la maldad![12] 
    13 No viene esto de Jehov de los ejrcitos? 
    Los pueblos, pues,trabajarn para el fuego, 
    y las naciones se fatigarn en vano. 
    14 Porque la tierra se llenar 
    del conocimiento de la gloria de Jehov, 
    como las aguas cubren el mar.[13] 
    15 "Ay del que da de beber a su prjimo! 
    Ay de ti, que le acercas tu hiel 
    y lo embriagas para mirar su desnudez![14] 
    16 Te has llenado de deshonrams que de honra; 
    bebe t tambin y sers descubierto; 
    el cliz de la mano derecha de Jehovvendr hasta ti 
    y convertir en humillacin tu gloria.[15] 
    17 Porque la rapia del Lbano caer sobre ti 
    y la destruccin de las fieraste quebrantar, 
    a causa de la sangre de los hombres, 
    y de las violencias hechas a la tierra, 
    a las ciudadesy a todos los que en ellas habitaban. 
    18 "De qu sirve la escultura 
    que esculpi el que la hizo, 
    la estatua de fundicinque ensea mentira, 
    para que el artfice confe en su obra 
    haciendo imgenes mudas?[16] 
    19 "Ay del que dice al palo: 
    "Despirtate"; 
    y a la piedra muda: "Levntate"! 
    Podrn acaso ensear? 
    Aunque est cubierto de oro y plata, 
    no hay espritu dentro de l. 
    20 Mas Jehov est en su santo templo: 
    calle delante de l toda la tierra!"[17] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Acerca del profeta como centinela o atalaya, cf. Ez 3.17; 33.1-9. En esta ocasin, el profeta se mantiene alerta en su puesto de guardia, no para advertir al pueblo de algn peligro (cf. Is 21.6; Jer 6.17), sino para esperar la respuesta del Seor. Cf. tambin Os 9.8. 
2. 2.2 Is 8.1; 30.8. 
3. 2.2 Para que pueda leerse de corrido: otra posible traduccin: que el que lea corra a obedecer. 
4. 2.3 Aunque... tarda en cumplirse: La referencia al tiempo sealado para el cumplimiento de los anuncios profticos es frecuente en el libro de Daniel (cf. Dn 8.19,26; 10.14; 11.27). 
5. 2.3 Aunque tarde, esprala: Heb 10.13; 2 P 3.8-10. 
6. 2.4 Aquel cuya alma no es recta se enorgullece: traduccin probable; heb. oscuro. 
7. 2.4 El justo por su fe vivir: La palabra hebrea traducida por fe incluye al mismo tiempo las ideas de lealtad y firme confianza. A los justos se les promete la vida por su inquebrantable fidelidad a la palabra y a la voluntad de Dios; los orgullosos, en cambio, son objeto de una condenacin expresa por parte del Seor (cf. v. 12-13). El apstol Pablo (Ro 1.17; Gl 3.11), siguiendo ms de cerca la versin griega (LXX), afirma que el que ha sido justificado por la fe podr gozar del don de la vida que viene de Dios. Cf. Heb 10.37-38. 
8. 2.5-20 Los siguientes v. presentan una severa crtica contra los opresores del pueblo. Con la expresin Ay...! (v. 6,9,12,15,19) se introducen cinco profecas de juicio y condenacin, que tienen una estructura similar: primero se describe el pecado, luego se anuncia el castigo y por ltimo se indica el motivo del juicio de Dios. Cf. Is 5.8-23; 10.1; 28.1; Am 5.7,18; 6.1. Cf. tambin Lc 6.24-26. 
9. 2.5 El vino es traicionero: heb.; segn un manuscrito antiguo: el poder es traicionero. 
10. 2.5 Hombre orgulloso... no prosperar: traduccin probable; heb. oscuro. 
11. 2.8 Por cuanto has despojado... te despojarn a ti: A las naciones invasoras que saquearon a Jud se les aplica la ley del talin, lo mismo que en Jer 30.16. Vase Ex 21.23-25 n. 
12. 2.12 Jer 22.13; Miq 3.10. 
13. 2.14 Is 11.9. 
14. 2.15 Para mirar su desnudez: cf. Nah 3.5. 
15. 2.16 Sal 75.8; Jer 25.15-29; Ez 23.32-34. 
16. 2.18 Is 44.9-20; Jer 10.3-11,14-16. 
17. 2.20 Sal 11.4. El llamado a que calle delante de l toda la tierra! prepara la llegada del juicio de Dios (Sof 1.7; Zac 2.13; Ap 8.1). 

Habacuc 3


6. ORACIN DE HABACUC (3.1-19) 

1 [1] Oracin del profeta Habacuc, sobre Sigionot[2] 
    2 "Jehov, he odo tu palabra, y tem! 
    Jehov, aviva tu obraen medio de los tiempos,[3] 
    en medio de los tiempos hazla conocer; 
    en la ira acurdate de la misericordia![4] 
    3 Dios viene de Temn;[5] 
    el Santo, desde el monte Parn. Selah 
    "Su gloria cubri los cielos, 
    la tierra se llen de su alabanza. 
    4 Su resplandor es como la luz. 
    Rayos brillantes salen de su mano; 
    all est escondido su poder. 
    5 Delante de su rostro va la mortandad, 
    y tras sus pies salen carbones encendidos. 
    6 Se levanta y mide la tierra; 
    mira, y se estremecen las naciones. 
    Los montes antiguos se desmoronan, 
    los collados antiguos se derrumban; 
    pero sus caminos son eternos.[6] 
    7 "He visto las tiendas de Cusn[7] en afliccin; 
    las tiendas de la tierra de Madin tiemblan. 
    8 Te has airado, Jehov, contra los ros? 
    Contra los ros te has airado? 
    Arde tu ira contra el mar 
    cuando montas en tus caballos, 
    en tus carros de victoria?[8] 
    9 "Tienes tu arco preparado;[9] 
    los juramentos a las tribusfueron palabra segura. Selah 
    "Has hendido la tierra con los ros. 
    10 Te ven los montes y temen; 
    pasa la inundacin; 
    el abismo deja oir su voz 
    y alza sus manos a lo alto. 
    11 El sol y la luna se detienen en su lugar, 
    a la luz de tus saetas que cruzan, 
    al resplandor de tu refulgente lanza. 
    12 Con ira pisas la tierra, 
    con furor pisoteas las naciones. 
    13 Has salido para socorrer a tu pueblo, 
    para socorrer a tu ungido. 
    Has abatido la cabezade la casa del impo,[10] 
    has descubierto el cimiento hasta la roca. Selah 
    14 "Traspasaste con sus propios dardos 
    las cabezas de sus guerreros, 
    que como tempestad acometieronpara dispersarme, 
    regocijados como si fueran a devorar 
    al pobre en secreto. 
    15 "Caminas en el mar con tus caballos, 
    sobre la mole de las muchas aguas.[11] [12] 
    16 O, y se conmovieron mis entraas; 
    al oir la voz temblaron mis labios. 
    Pudricin entr en mis huesos, 
    y dentro de m me estremec. 
    Tranquilo espero el da de la angustia 
    que vendr sobre el pueblo que nos ataca. 
    17 "Aunque la higuera no florezca 
    ni en las vides haya frutos, 
    aunque falte el producto del olivo 
    y los labrados no den mantenimiento, 
    aunque las ovejas sean quitadasde la majada 
    y no haya vacas en los corrales, 
    18 con todo, yo me alegrar en Jehov, 
    me gozar en el Dios de mi salvacin.[13] 
    19 Jehov, el Seor, es mi fortaleza; 
    l me da pies como de ciervas[14] 
   

Al jefe de los cantores. Para instrumentos de cuerdas. 
y me hace caminar por las alturas". 
						 NOTAS:

1. 3.1-19 El libro concluye con una plegaria en forma de salmo, que describe, en un elevado tono potico, la venida triunfante del Seor. Dios avanza desde el sur, y toda la creacin se conmueve a su paso (v. 6,10-11). Como canto de victoria, el poema est a la altura de Ex 15.1-18 y de Jue 5.1-31; por su tema, presenta rasgos comunes con Sal 18 y 68. 
2. 3.1 El ttulo del poema aade una expresin de significado incierto. Probablemente se trata de una indicacin sobre el tono en que deba ser recitado o cantado el salmo en el culto del templo. 
3. 3.2 Aviva tu obra en medio de los tiempos: Esta frase se refiere, de manera particular, a los actos realizados por el Seor cuando los hebreos salieron de Egipto (cf. Ex 3--15). 
4. 3.2 En la ira acurdate de la misericordia: Cf. Is 54.8. 
5. 3.3 Temn: Vase Jer 49.7 nota k. Monte Parn: zona montaosa al norte del Sina, donde acamparon los israelitas en su marcha hacia la Tierra prometida (Nm 10.11-12). El Seor viene desde la regin del Sina, es decir, desde el lugar donde l se revel a su pueblo y le dio a conocer su Ley. Cf. Dt 33.2; Jue 5.4-5; Sal 68.7-8. 
6. 3.6 Cf. Am 4.13; Miq 1.3-4. 
7. 3.7 Las tiendas de Cusn y las tiendas... de Madin eran tribus de beduinos que vivan cerca de Edom, al sur del Mar Muerto. Sobre Madin, vanse Ex 2.15 n. e ndice de mapas. 
8. 3.8 Arde... cuando montas... en tus carros de victoria?: Cf. Dt 33.26-27; Sal 68.4; Is 19.1. 
9. 3.9 Tienes tu arco preparado: texto probable; heb. oscuro. 
10. 3.13 Has abatido la cabeza de la casa del impo: traduccin probable; heb. oscuro. 
11. 3.15 Is 43.16-17; 63.11-14. 
12. 3.7-15 Los fenmenos que acompaan la manifestacin y victoria del Seor son semejantes a los que ocurrieron en tiempos del xodo (cf. Jue 5.4-5; Sal 77.16-20; 114.3-8). 
13. 3.17-18 Sal 25.5; 68.19-20; Lc 1.47. 
14. 3.19 2 S 22.34; Sal 18.33. 

Sofonas 1


1. EL DA DE LA IRA DE JEHOV(1.1-18)

1 Palabra que Jehov dirigi a Sofonas hijo de Cusi hijo de Gedalas, hijo de Amaras, hijo de Ezequas, en das de Josas[1] hijo de Amn, rey de Jud:[2] 
    2 "Destruir por completo todas las cosas 
    de sobre la faz de la tierra,[3] 
    dice Jehov.[4] 
    3 Destruir hombres y bestias, 
    destruir las aves del cielo 
    y los peces del mar,[5] 
    har perecer a los malvados, 
    y extirpar a los hombres 
    de sobre la faz de la tierra, 
    dice Jehov. 
    4 "Extender mi mano[6] contra Jud 
    y contra todos los habitantes de Jerusaln. 
    Exterminar de este lugar 
    los restos de Baal 
    y el nombre de los ministros idlatras 
    junto con sus sacerdotes. 
    5 Exterminar a los que sobre los terradosse postran 
    ante el ejrcito del cielo,[7] 
    a los que se postran jurando por Jehov 
    y jurando por Milcom,[8] 
    6 a los que se apartan de Jehov, 
    a los que no buscaron a Jehovni lo consultaron. 
    7 "Calla en la presencia de Jehov,el Seor,[9] 
    porque el da de Jehov est cercano, 
    porque Jehov ha preparado un sacrificio[10] 
    y ha consagrado a sus convidados.[11] 
    8 "En el da del sacrificio de Jehov 
    castigar a los prncipes, 
    a los hijos del rey 
    y a todos los que visten como extranjeros. 
    9 Asimismo castigar en aquel da 
    a todos los que saltan la puerta[12] 
    y a los que llenan las casas de sus seores 
    de robo y de engao. 
    10 "As dice Jehov: 
    Habr en aquel da voz de clamor 
    desde la puerta del Pescado,[13] 
    aullido desde la segunda puerta[14] 
    y gran quebrantamientodesde los collados. 
    11 Aullad, habitantes de Mactes,[15] 
    porque todo el pueblo mercader[16] ha sido destruido; 
    extirpados han sido todoslos que trafican con dinero. 
    12 "Acontecer en aquel tiempo 
    que yo escudriar a Jerusalncon linterna[17] 
    y castigar a los hombres 
    que reposan tranquiloscomo el vino asentado, 
    los cuales dicen en su corazn: 
    "Jehov ni har bien ni har mal".[18] 
    13 Por tanto, sern saqueados sus bienes 
    y sus casas asoladas; 
    edificarn casas, mas no las habitarn, 
    plantarn vias,mas no bebern de su vino.[19] 
    14 "Cercano est el da grande de Jehov![20] 
    Cercano, muy prximo! 
    Amargo ser el clamor del da de Jehov; 
    hasta el valiente all gritar. 
    15 Da de ira aquel da, 
    da de angustia y de aprieto, 
    da de alboroto y de asolamiento, 
    da de tiniebla y de oscuridad, 
    da de nublado y de entenebrecimiento,[21] 
    16 da de trompeta y de alarido 
    sobre las ciudades fortificadas 
    y sobre las altas torres. 
    17 Llenar de tribulacin a los hombres, 
    y ellos andarn como ciegos, 
    porque pecaron contra Jehov. 
    Su sangre ser derramada como polvo 
    y su carne como estircol. 
    18 "Ni su plata ni su oro podrn librarlos 
    en el da de la ira de Jehov, 
    pues toda la tierra ser consumida 
    con el fuego de su celo, 
    porque l exterminar repentinamente 
    a todos los habitantes de la tierra". 
						 NOTAS:

1. 1.1 Josas fue rey de Jud entre los aos 640 y 609 a.C. Cf. 2 R 22.1--23.30; 2 Cr 34.1--35.27. 
2. 1.1 Este es el nico libro proftico que presenta la genealoga del profeta hasta la cuarta generacin, tal vez para indicar que Sofonas era una persona de alto rango. En otros pasajes (cf. Gn 10.6), la palabra Cusi designa a los habitantes de Cus, es decir, a los etopes; pero aqu, lo mismo que en Jer 36.14, se trata de un nombre propio. Algunos identifican a Ezequas con el monarca del mismo nombre (cf. 2 R 18.1); tal identificacin es bastante dudosa, porque ese nombre era bastante comn en aquella poca y porque el texto no le da el ttulo de rey. 
3. 1.2 Todas las cosas de sobre la faz de la tierra: Cf. Gn 6.1,11-12; 7.22. 
4. 1.2--2.3 Estos v. se refieren en forma potica al da de Jehov, tema central del libro de Sofonas. En ese da, que aqu es descrito como un gran sacrificio (v. 7), Dios juzgar a toda la tierra (v. 2-3), destruir los cultos idoltricos (v. 4-7) y castigar a los jefes del pueblo (v. 8-9), a los malos comerciantes (v. 10-11) y a los que se despreocupan de Dios (v. 12). Vase Am 5.18 nota o. 
5. 1.3 Las aves del cielo y los peces del mar: Cf. Os 4.3. 
6. 1.4 Extender mi mano: Is 5.25; 23.11; Jer 6.12; 15.6; Ez 6.14; 14.9,13. 
7. 1.5 Se postran ante el ejrcito del cielo: lit.; otra traduccin: adoran los astros. Acerca de esta prctica idoltrica, que se haba generalizado en Jud por la influencia de Asiria, vase Jer 8.2 notas a|r y |ib. 
8. 1.5 Milcom era el dios nacional del reino de Amn (2 R 23.13; Jer 49.1,3). Jurar por su nombre equivala a reconocerlo como dios (cf. Ex 20.3-6). 
9. 1.7 Calla en la presencia de Jehov, el Seor: Cf. Hab 2.20; Zac 2.13. 
10. 1.7 Jehov ha preparado un sacrificio...: Cf. Is 34.6; Ez 39.17-18, y vase Jer 46.10 n., donde tambin se presenta el juicio de Dios con la imagen de un gran sacrificio. 
11. 1.7 Estos convidados son probablemente los pecadores mencionados en los v. 4-6, que van a ser inmolados como vctimas del sacrificio. 
12. 1.9 Los que saltan la puerta: alusin a una prctica supersticiosa como la descrita en 1 S 5.5 o a un rito idoltrico practicado en las gradas de la plataforma que serva de pedestal a los dolos. 
13. 1.10 Puerta del Pescado: una de las entradas al norte de Jerusaln (cf. Neh 3.3; 12.39), as llamada porque all haba un mercado donde se vendan pescados (cf. Neh 13.16). 
14. 1.10 Segunda puerta: Probablemente se trata de un sitio ubicado al norte de la ciudad. Cf. 2 R 22.14. 
15. 1.11 Habitantes de Mactes: barrio situado presumiblemente al sur de la ciudad, aunque se desconoce su ubicacin exacta. 
16. 1.11 Todo el pueblo mercader: lit. todo el pueblo de Canan. Vase Os 12.7 nota i. 
17. 1.12 A causa de este v., a veces se ha representado al profeta Sofonas con una linterna en la mano. 
18. 1.12 Jehov ni har bien ni har mal: Una vez ms se reprueba la actitud de los escpticos que no niegan la existencia de Dios, pero se resisten a creer que l interviene en el mundo. Cf. Sal 10.4; 14.1; Is 29.15; Jer 5.12; Am 9.10; Mal 3.14-15. Vanse Sal 14 n. y 14.1 n. 
19. 1.13 Plantarn vias... vino: Cf Dt 28.30; Am 5.11; Miq 6.15. 
20. 1.14-18 El da grande de Jehov: Is 13.6; Ez 30.2-3; Jl 1.15. 
21. 1.15 La tiniebla, la oscuridad y los cataclismos son imgenes tpicas, utilizadas en los escritos profticos y apocalpticos para describir el da del Seor. Cf Jl 2.2; Am 5.18,20. 

Sofonas 2


2. JUICIOS CONTRA LAS NACIONES VECINAS (2.1-15)

1 "Congregaos y meditad, 
    nacin sin pudor, 
    2 antes que tenga efecto el decreto 
    y el da se pase como el tamo; 
    antes que venga sobre vosotros 
    el furor de la ira de Jehov;[1] 
    antes que el da de la ira de Jehov 
    venga sobre vosotros. 
    3 Buscad a Jehov 
    todos los humildes de la tierra,[2] 
    los que pusisteis por obra su juicio; 
    buscad justicia, buscad mansedumbre; 
    quiz seris guardados 
    en el da del enojo de Jehov.[3] 
    4 [4] "Porque Gaza ser desamparada 
    y Ascaln asolada; 
    saquearn a Asdod en pleno da 
    y Ecrn ser desarraigada.[5] 
    5 Ay de los que moran en la costa del mar, 
    del pueblo de los cereteos![6] 
    Jehov ha pronunciado esta palabracontra vosotros: 
    Canan, tierra de filisteos, 
    te har destruirhasta dejarte sin morador! 
    6 La costa del mar 
    se convertir en praderas para pastores, 
    en corrales de ovejas. 
    7 Ser aquel lugar 
    para el resto de la casa de Jud; 
    all apacentarn. 
    En las casas de Ascaln dormirnde noche, 
    porque Jehov, su Dios, los visitar 
    y levantar su cautiverio.[7] 
    8 "He odo los insultos de Moab 
    y las ofensas con que los hijos de Amn 
    deshonraron a mi pueblo 
    y se engrandecieron sobre su territorio. 
    9 Por tanto, vivo yo, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    Dios de Israel, 
    que Moab quedar como Sodoma, 
    y los hijos de Amn como Gomorra: 
    sern un campo de ortigas, 
    una mina de sal, 
    un lugar desolado para siempre. 
    El resto de mi pueblo los saquear 
    y el resto de mi pueblo los heredar.[8] 
    10 "Esto les vendr por su soberbia, 
    porque afrentaron al pueblo de Jehovde los ejrcitos 
    y se engrandecieron contra l. 
    11 Terrible ser Jehov con ellos, 
    porque destruir a todos los diosesde la tierra, 
    y se inclinarn ante l, desde sus lugares, 
    todas las costas de la tierra.[9] 
    12 Tambin vosotros, los de Etiopa,[10] 
    seris muertos con mi espada. 
    13 Luego extender su mano contra el norte 
    y destruir a Asiria, 
    y convertir a Nniveen un lugar desolado, 
    rido como un desierto.[11] 
    14 Rebaos de ganado se echarn en ella, 
    y todas las bestias del campo; 
    el pelcano y el erizo 
    dormirn en sus dinteles, 
    su voz resonar en las ventanas; 
    habr desolacin[12] en las puertas, 
    porque su artesonado de cedroquedar al descubierto. 
    15 Esta es la ciudad alegre 
    que estaba confiada, 
    la que deca en su corazn: 
    "Yo, y nadie ms". 
    Cmo fue asolada, 
    hecha guarida de fieras! 
    Todos los que pasen junto a ella 
    se burlarn y sacudirn la mano".[13] 
						 NOTAS:

1. 2.2 El furor de la ira de Jehov: Cf. Is 66.15; Jer 12.13; 21.5; Os 11.9. 
2. 2.3 Los humildes de la tierra son los pobres y oprimidos que ponen toda su confianza en el Seor, porque saben que nadie, fuera de l, est realmente dispuesto a prestarles ayuda. Segn Sof 3.12-13, de esta gente humilde y sencilla saldr el futuro remanente de Israel, es decir, el verdadero pueblo de Dios. Vase Pobres en la Concordancia temtica. 
3. 2.3 Buscad justicia... de Jehov: Is 55.6-7; Jl 2.13. 
4. 2.4-15 Al igual que otros escritos profticos, los v. siguientes anuncian el juicio de Dios sobre las naciones vecinas de Israel: los filisteos al oeste, Moab y Amn al este, Etiopa al sur y Asiria al norte. Cf. Is 13--23; Jer 46--51; Ez 25--32; Am 1.3--2.3. 
5. 2.4 Gaza, Ascaln, Asdod y Ecrn eran cuatro de las cinco ciudades que formaban la Pentpolis filistea (vase Jos 13.3 nota c). Cf. tambin Is 14.28-32; Jer 47; Ez 25.15-17; Am 1.6-8; Zac 9.5-7. Vase ndice de mapas. 
6. 2.5 El pueblo de los cereteos: es decir, los filisteos, que segn la tradicin hebrea procedan de esa isla del Mediterrneo. Cf. Dt 2.23; Am 9.7. 
7. 2.7 Levantar su cautiverio: otra posible traduccin: cambie la suerte de ellos. Cf. Dt 30.3; Sal 14.7; 126.1; Jer 29.14; 30.3; Ez 39.25. 
8. 2.8-9 Moab y Amn eran dos reinos situados al este del Mar Muerto (Is 16.6; Jer 48.29-30; Ez 25.6). El juicio de Dios ser para ellos una devastacin total, similar a la de Sodoma y Gomorra (cf. Gn 19.17-29). Vase ndice de mapas. 
9. 2.11 Todas las costas de la tierra: Cf. Is 41.1,5; 42.4,10,12; 49.1; 51.5. 
10. 2.12 Los de Etiopa: Esta expresin podra referirse a Egipto, que por los aos 715-663 a.C. fue gobernado por una dinasta etope. Otros profetas tambin pronunciaron orculos contra Egipto y Etiopa (cf. Is 18--20; Jer 46; Ez 29--32). 
11. 2.13 El enemigo por excelencia de Israel, en el siglo sptimo a.C., era Asiria, cuya capital, Nnive (vase Jon 1.2 nota b), estaba situada a orillas del ro Tigris. El profeta atribuye al Seor la iniciativa de su destruccin. Cf. Is 10.5-34; 14.24-27; Nah 1--3. 
12. 2.14 Desolacin: heb.; segn la versin griega: los cuervos. 
13. 2.15 Se burlarn y sacudirn la mano: Cf. Jer 19.8; 49.17. 

Sofonas 3


3. EL PECADO DE JERUSALN Y SU REDENCIN (3.1-20)

1 [1] "Ay de la ciudad rebelde, 
    contaminada y opresora! 
    2 "No escuch la voz 
    ni recibi la correccin; 
    no confi en Jehov 
    ni se acerc a su Dios. 
    3 Sus prncipes son, en medio de ella, 
    leones rugientes; 
    sus jueces, lobos nocturnos[2] 
    que no dejan ni un hueso para la maana. 
    4 Sus profetas son altaneros, 
    hombres fraudulentos; 
    sus sacerdotes contaminaron el santuario, 
    falsearon la Ley. 
    5 Jehov es justo en medio de ella, 
    no cometer iniquidad; 
    cada maana, al despuntar el da, 
    emite sin falta su juicio; 
    pero el perverso 
    no conoce la verguenza. 
    6 "Hice destruir naciones, 
    sus habitaciones estn asoladas; 
    he dejado desiertas sus calles 
    hasta no quedar quien pase. 
    Sus ciudades han quedado desoladas, 
    no ha quedado ni un hombreni un habitante. 
    7 Me deca: "Ciertamente me temer, 
    recibir correccin 
    y no ser destruida su morada 
    cuando yo la visite". 
    Mas ellos se apresuraron a corromper 
    todos sus hechos. 
    8 Por tanto, esperadme, dice Jehov, 
    hasta el da en que me levantepara juzgaros, 
    porque mi determinacin esreunir las naciones,[3] 
    juntar los reinos 
    para derramar sobre ellos mi enojo,[4] 
    todo el ardor de mi ira, 
    hasta que el fuego de mi celo 
    consuma toda la tierra. 
    9 [5] "En aquel tiempo devolver yoa los pueblos 
    pureza de labios, 
    para que todos invoquenel nombre de Jehov, 
    para que le sirvan de comn consentimiento.[6] 
    10 De la regin ms all de los rosde Etiopa[7] 
    me suplicarn; 
    la hija de mis esparcidos 
    traer mi ofrenda. 
    11 En aquel da no sers avergonzada 
    por ninguna de las obras 
    con que te rebelaste contra m, 
    porque entonces quitar 
    de en medio de ti 
    a los que se alegran en tu soberbia, 
    y nunca ms te ensoberbecers 
    en mi santo monte. 
    12 Y dejar en medio de ti 
    un pueblo humilde y pobre, 
    el cual confiar en el nombre de Jehov. 
    13 El resto de Israel[8] 
    no har injusticia 
    ni dir mentira,[9] 
    ni en boca de ellosse hallar lengua engaosa, 
    porque ellos sern apacentadosy reposarn, 
    y no habr quien los atemorice.[10] 
    14 [11] "Canta, hija de Sin! 
    Da voces de jbilo, Israel! 
    Gzate y regocjate de todo corazn,hija de Jerusaln! 
    15 Jehov ha retirado su juicio contra ti;[12] 
    ha echado fuera a tus enemigos. 
    Jehov es Rey de Israel en medio de ti;[13] 
    no temers ya ningn mal. 
    16 En aquel tiempo se dir a Jerusaln: 
    "No temas, Sin, 
    que no se debiliten tus manos!"[14] 
    17 Jehov est en medio de ti; 
    l es poderoso y te salvar![15] 
    Se gozar por ti con alegra, 
    callar de amor,[16] 
    se regocijar por ti con cnticos. 
    18 [17] "Como en da de fiesta 
    apartar de ti la desgracia; 
    te librar del oprobio que pesa sobre ti.[18] 
    19 En aquel tiempo yo apremiar 
    a todos tus opresores; 
    salvar a la oveja que cojea 
    y recoger a la descarriada.[19] 
    Cambiar su verguenzaen alabanza y renombre 
    en toda la tierra. 
    20 En aquel tiempo yo os traer; 
    en aquel tiempo os reunir, 
    y os dar renombre y fama 
    entre todos los pueblos de la tierra,[20] 
    cuando levante vuestro cautiverio 
    ante vuestros propios ojos, 
    dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 3.1-8 Este pasaje anuncia el juicio de Dios sobre la ciudad de Jerusaln (v. 1-2), sobre los jefes, jueces, profetas y sacerdotes (v. 3-4) y sobre todas las naciones (v. 6-8). El poema afirma la justicia del Seor (v. 5), contraponindola a la corrupcin de la ciudad y a los abusos cometidos por las clases dirigentes. 
2. 3.3 Lobos nocturnos: heb.; segn la versin griega: lobos del desierto. 
3. 3.8 Mi determinacin es reunir las naciones: Cf. Jl 3.2; Zac 14.2. 
4. 3.8 Juntar los reinos para derramar sobre ellos mi enojo: Cf. Sal 69.24; 79.6; Jer 10.25. 
5. 3.9-20 Luego del anuncio del juicio, los v. finales del libro presentan un mensaje de esperanza, de restauracin y salvacin para los sobrevivientes del pueblo, es decir, para el resto de Israel. 
6. 3.9 Cf. Is 6.5-7. 
7. 3.10 Los ros de Etiopa: referencia al extremo sur del mundo entonces conocido. 
8. 3.12-13 El resto de Israel: otra traduccin: los sobrevivientes del pueblo de Israel (cf. Is 11.11; Am 5.15; Miq 2.12). La eliminacin de los rebeldes y soberbios (v. 11) har que el futuro pueblo de Dios est constituido por gente humilde y sencilla, es decir, por un remanente en el que no habr injusticia ni mentira, que encontrar su seguridad nicamente en el nombre del Seor. Vase Sof 2.3 nota d. 
9. 3.13 Ni dir mentira: Ap 14.5. 
10. 3.13 Reposarn, y no habr quien los atemorice: Sal 23.2-4; Ez 34.13-16. 
11. 3.14-18a Estos v. son un himno o canto de alabanza que celebra el reinado del Seor en Sin. Vase la Introduccin a los Salmos. 
12. 3.15 Jehov ha retirado su juicio contra ti: Is 40.2. 
13. 3.14-15 Canta hija de Sin!... en medio de ti: cf. Is 12.6; Zac 9.9. 
14. 3.16 Is 35.3-4; 41.14-16. 
15. 3.17 l es poderoso y te salvar!: Is 12.2. 
16. 3.17 Callar de amor: heb.; segn la versin griega: Con su amor te dar nueva vida. 
17. 3.18b-20 Estos v. aluden probablemente al retorno de los israelitas del destierro en Babilonia. Cf. Miq 4.6-7. 
18. 3.18 Como en da... que pesa sobre ti: traduccin probable; heb. oscuro. 
19. 3.19 Salvar a la oveja... descarriada: Is 40.11; Ez 34.11-16; Miq 4.6-7; Jn 10.7-16. 
20. 3.20 Os dar renombre y fama... de la tierra: Gn 12.2-3; Zac 10.8-12. 

Hageo 1


1. EXHORTACIN A RECONSTRUIR EL TEMPLO (1.1-15)

1 En el ao segundo del rey Daro, en el mes sexto,[1] en el primer da del mes, fue dirigida esta palabra de Jehov, por medio del profeta Hageo, a Zorobabel[2] hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y a Josu[3] hijo de Josadac, el Sumo sacerdote:[4] 
2 "As ha hablado Jehov de los ejrcitos: Este pueblo dice: "No ha llegado an el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehov sea reedificada"". 3 Entonces lleg esta palabra de Jehov por medio del profeta Hageo:[5] 4 "Es acaso para vosotros tiempo de habitar en vuestras casas artesonadas, mientras esta Casa est en ruinas? 5 Pues as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6 Sembris mucho, pero recogis poco; comis, pero no os saciis; bebis, pero no quedis satisfechos; os vests, pero no os calentis; y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto.[6] 7 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8 Subid al monte, traed madera y reedificad la Casa; yo me complacer en ella y ser glorificado, ha dicho Jehov. 9 Buscis mucho, pero hallis poco; lo que guardis en casa yo lo disipar con un soplo. Por qu?, dice Jehov de los ejrcitos. Por cuanto mi Casa est desierta, mientras cada uno de vosotros corre a su propia casa. 10 Por eso los cielos os han negado la lluvia, y la tierra retuvo sus frutos.[7] 11 Yo llam la sequa sobre esta tierra y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de sus manos". 
12 Entonces Zorobabel hijo de Salatiel, y Josu hijo de Josadac, el Sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo[8] oyeron la voz de Jehov, su Dios, y las palabras del profeta Hageo, tal como le haba encargado Jehov, su Dios; y temi el pueblo delante de Jehov. 13 Entonces Hageo, el enviado de Jehov, habl por mandato de Jehov al pueblo, diciendo: "Yo estoy con vosotros, dice Jehov". 
14 As despert Jehov el espritu[9] de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y el espritu de Josu hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y el espritu de todo el resto del pueblo. Ellos fueron y comenzaron a trabajar en la casa de Jehov de los ejrcitos, su Dios. 15 Era el da veinticuatro del mes sexto del segundo ao del rey Daro.[10] 
						 NOTAS:

1. 1.1 La fecha corresponde a fines de agosto del 520 a.C. (vase Introduccin). El mes sexto, o mes de Elul en el calendario hebreo. El primer da se celebraba la fiesta de la luna nueva (1 S 20.5; Is 1.13-14; 66.23; Ez 46.1; Am 8.5); el profeta aprovech la reunin del pueblo para proclamar su mensaje. 
2. 1.1 Zorobabel: Vase Esd 2.1-2 nota c. 
3. 1.1 Josu: Vase Esd 3.2 nota c. Cf. tambin 1 Cr 6.15; Esd 4.24--5.2; 6.14; Zac 3.1-10. 
4. 1.1 Sobre los encabezamientos de los libros profticos, vase Is 1.1 nota b. 
5. 1.2-3 La reconstruccin del templo comenz poco despus que los deportados a Babilonia empezaron a llegar a Jerusaln. Luego, las dificultades econmicas y la hostilidad de los samaritanos hicieron que los trabajos quedaran interrumpidos. Vase Esd 4.1-24 n. 
6. 1.6 La negligencia en continuar con la reconstruccin del templo trae malas cosechas, escasez de comida y vestimenta inadecuada. Cf. Lv 26; Dt 28. 
7. 1.10 Cf. Lv 26.18-20. 
8. 1.12 El resto del pueblo: Esta expresin puede referirse a los israelitas que regresaron del destierro o al pueblo que se mantuvo fiel al Seor durante el exilio (Hag 1.14; 2.2). Cf. tambin Is 4.3; 10.20-21; Miq 4.7. 
9. 1.14-15 As despert Jehov el espritu: otra traduccin: Anim el Seor; vase Esd 1.1 nota b. 
10. 1.14-15 Cf. Esd 5.2. 

Hageo 2


2. LA GLORIA DEL NUEVO TEMPLO (2.1-9)

1 En el mes sptimo, a los veintin das del mes,[1] lleg esta palabra de Jehov por medio del profeta Hageo: 2 "Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y a Josu hijo de Josadac, el Sumo sacerdote, y al resto del pueblo, y diles:[2] 3 Quin queda entre vosotros que haya visto esta Casa en su antiguo esplendor? Cmo la veis ahora? No es ella como nada ante vuestros ojos?[3] 4 Pues ahora, Zorobabel, anmate, dice Jehov; anmate t tambin, Sumo sacerdote Josu hijo de Josadac; cobrad nimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehov, y trabajad, porque yo estoy con vosotros, dice Jehov de los ejrcitos.[4] 5 Segn el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, as mi espritu estar en medio de vosotros, no temis.[5] 6 Porque as dice Jehov de los ejrcitos: De aqu a poco yo har temblar los cielos y la tierra,[6] el mar y la tierra seca; 7 har temblar a todas las naciones; vendr el Deseado de todas las naciones[7] y llenar de gloria esta Casa, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 8 Ma es la plata y mo es el oro, dice Jehov de los ejrcitos. 9 La gloria de esta segunda Casa[8] ser mayor que la de la primera, ha dicho Jehov de los ejrcitos; y dar paz en este lugar, dice Jehov de los ejrcitos".[9] 

3. REPRENSIN DE LA INFIDELIDAD DEL PUEBLO (2.10-19)

10 A los veinticuatro das del noveno mes,[10] en el segundo ao de Daro, lleg esta palabra de Jehov por medio del profeta Hageo: 11 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Pregunta ahora a los sacerdotes[11] acerca de la Ley, y diles: 12 Si alguno lleva carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella toca el pan o la vianda, el vino o el aceite, o cualquier otra comida, ser santificada?" Los sacerdotes respondieron diciendo que no. 13 Entonces Hageo continu: "Si uno que est impuro por haber tocado un cadver,[12] toca alguna cosa de estas, quedar ella inmunda?" Los sacerdotes respondieron: "Inmunda quedar". 14 Hageo respondi: "As es este pueblo y esta gente que est delante de m, dice Jehov; asimismo es toda la obra de sus manos: todo lo que aqu ofrecen es inmundo.[13] 15 Ahora, pues, meditad en vuestro corazn desde este da en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehov. 16 Antes que sucedieran estas cosas, venan al montn de veinte efas, y solo haba diez; venan al lagar para sacar cincuenta cntaros, y solo haba veinte. 17 Os her con un viento sofocante, con tizoncillo y con granizo en toda la obra de vuestras manos, pero no os convertisteis a m,[14] dice Jehov. 18 Meditad, pues, en vuestro corazn, desde este da en adelante, desde el da veinticuatro del noveno mes, desde el da que se ech el cimiento del templo de Jehov; meditad, pues, en vuestro corazn. 19 No est an el grano en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el rbol de olivo ha florecido todava; pero desde este da, yo os bendecir". 

4. PROMESA DE JEHOV A ZOROBABEL<footnote rnd=113639047 idx=15 ><b>2.20-23</b> Los v. finales del libro expresan la esperanza mesinica que el profeta comparta con muchos de sus contemporneos: Estos consideraban a Zorobabel como <i>siervo</i> y <i>escogido</i> del Seor (v. 23), y ahora se cumpliran en l las promesas hechas a la dinasta de David (cf. 2 S 7.12-16). </footnote> (2.20-23)

20 Hageo recibi por segunda vez esta palabra de Jehov, a los veinticuatro das del mismo mes: 21 "Habla a Zorobabel, gobernador de Jud, y dile: Yo har temblar los cielos y la tierra; 22 trastornar el trono de los reinos y destruir la fuerza de los reinos de las naciones; trastornar los carros y a los que en ellos suben; caballos y jinetes caern bajo la espada de sus propios hermanos. 23 En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, te tomar, Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mo,[16] dice Jehov, y te pondr como anillo de sellar,[17] porque yo te he escogido, dice Jehov de los ejrcitos". 
						 NOTAS:

1. 2.1 El mes sptimo, conocido como el mes de Etanim (1 R 8.2) o Tishri, corresponde a septiembre-octubre. Durante ese mes se celebra la fiesta de las Enramadas (Lv 23.34; Dt 16.13). Vase Fiestas en la Concordancia temtica. Cf. 1 R 8.1-11. 
2. 2.1-2 Cf. Esd 3.1-2. 
3. 2.3 Cf. Esd 3.12-13. 
4. 2.4 Cf. Zac 8.9. 
5. 2.5 El profeta recuerda el compromiso que Dios contrajo con el pueblo cuando lo liber de la esclavitud en Egipto (Ex 29.45-46). As como el Seor estuvo presente en medio de ellos durante la travesa por el desierto (Ex 13.21-22; 14.19), de la misma manera lo estar tambin durante la reconstruccin del templo, segn las promesas que haba hecho (Dt 7.7-8; 10.14-15; cf. Jos 1.6-9). 
6. 2.6 Har temblar los cielos y la tierra: Cf. Heb 12.26. 
7. 2.7 Vendr el Deseado de todas las naciones: As aparece traducida esta expresin en la versin latina (Vulgata); otros traducen: y traern sus riquezas. Cf. Is 60.5-7. 
8. 2.9 De esta segunda Casa: o sea, de este segundo templo. 
9. 2.9 Ezequiel haba afirmado ya la vinculacin entre el nuevo templo y la era mesinica (Ez 41.1-12), aunque el templo de Ezequiel no se identifica con el construido en tiempos de Hageo. La paz (vase Lm 3.17 n.) ser el conjunto de las bendiciones que se disfrutarn durante la era mesinica (cf. Is 11.6-9). 
10. 2.10 El noveno mes, conocido tambin como Quisleu (Zac 7.1), corresponde a noviembre-diciembre de nuestro calendario. 
11. 2.11 Pregunta ahora a los sacerdotes: Cuando se presentaba alguna dificultad en la aplicacin de la ley, los sacerdotes deban resolver la cuestin pronunciando una torah o instruccin. Cf. Lv 10.10-11; Dt 17.8-13; 33.10; Zac 7.3; Mal 2.7. 
12. 2.13 Por haber tocado un cadver: Cf. Lv 21.11; Nm 9.6-7; 19.11-22. 
13. 2.12-14 Para Hageo, el templo en ruinas era como un cadver que profanaba y volva impura toda la vida del pueblo, incluidos sus sacrificios. 
14. 2.17 Pero no os convertisteis a m: Cf. Am 4.9; cf. Dt 28. 
15. 2.20-23 Los v. finales del libro expresan la esperanza mesinica que el profeta comparta con muchos de sus contemporneos: Estos consideraban a Zorobabel como siervo y escogido del Seor (v. 23), y ahora se cumpliran en l las promesas hechas a la dinasta de David (cf. 2 S 7.12-16). 
16. 2.23 Siervo mo: Algunas personas a quienes se les da este ttulo en el AT son Abraham (Gn 26.24), Jacob (Ez 28.25), Moiss (Nm 12.7), Job (1.8) y David (2 S 7.5). Vase Is 42.1 nota b. 
17. 2.23 El anillo de sellar se utilizaba para certificar los documentos oficiales o las rdenes personales del rey. La comparacin describe a Zorobabel como representante del Seor, investido de su autoridad. Vase Gn 38.18 n. 

Zacaras 1


1. LLAMAMIENTO A VOLVER A JEHOV (1.1-6)



Exhortacin a volverse a Jehov 

1 [1] En el octavo mes del ao segundo de Daro,[2] lleg esta palabra de Jehov[3] al profeta Zacaras[4] hijo de Berequas hijo de Iddo: 
2 "Se enoj mucho Jehov contra vuestros padres. 3 Diles, pues: 
    "As ha dicho Jehovde los ejrcitos:[5] 
    Volveos a m, dice Jehov de los ejrcitos, 
    y yo me volver a vosotros, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
4 "No seis como vuestros padres, a quienes los primeros profetas[6] clamaron diciendo: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras"; pero ellos no atendieron ni me escucharon, dice Jehov. 
    5 "Vuestros padres, dnde estn?; 
    y los profetas, acaso han de vivirpara siempre? 
    6 En cambio, mis palabras[7] y mis ordenanzas, 
    que yo mand a mis siervos los profetas, 
    no alcanzaron a vuestros padres? 
"Por eso ellos se volvieron y dijeron: "Como Jehov de los ejrcitos haba decidido tratarnos, conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, as nos ha tratado"". 

2. VISIONES SIMBLICAS (1.7--6.8)



La visin de los caballos 

7 [8] A los veinticuatro das del mes undcimo, que es el mes de Sebat, en el ao segundo de Daro, lleg esta palabra de Jehov al profeta Zacaras hijo de Berequas hijo de Iddo:[9] 8 Tuve una visin durante la noche: Vi a un hombre que cabalgaba[10] sobre un caballo alazn y estaba entre los mirtos[11] que haba en la hondonada, y detrs de l haba caballos alazanes, overos y blancos.[12] 9 Entonces pregunt: 
--Quines son estos, seor mo? 
Y el ngel que hablaba conmigo me respondi: 
--Yo te ensear quines son estos. 
10 Y el hombre que estaba entre los mirtos dijo: 
--Estos son los que Jehov ha enviado a recorrer la tierra. 
11 Entonces ellos hablaron a aquel ngel de Jehov[13] que estaba entre los mirtos, y le dijeron: 
--Hemos recorrido la tierra, y hemos visto que toda la tierra est tranquila y en calma.[14] 
12 El ngel de Jehov exclam: 
--Jehov de los ejrcitos, hasta cundo no tendrs piedad de Jerusaln y de las ciudades de Jud, con las cuales has estado enojado por espacio de setenta aos?[15] 
13 Jehov dirigi palabras buenas, palabras de consuelo, al ngel que hablaba conmigo. 14 Entonces el ngel que hablaba conmigo me dijo: "Proclama: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "Cel con gran celo[16] a Jerusaln y a Sin. 
    15 Pero siento gran iracontra las naciones despreocupadas,[17] 
    pues cuando yo estaba un poco enojado, 
    ellas se aprovecharon para agravar el mal. 
    16 Por tanto, as ha dicho Jehov: 
    Me vuelvo a Jerusaln con misericordia; 
    en ella ser edificada mi Casa, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    y la plomada ser tendidasobre Jerusaln". 
17 "Proclama tambin: 
    ""As dice Jehov de los ejrcitos: 
    An rebosarn mis ciudadescon la abundancia del bien; 
    an consolar Jehov a Sin 
    y an escoger a Jerusaln"". 

Visin de los cuernos y los carpinteros 

18 [18] Despus alc mis ojos y mir; y vi cuatro cuernos.[19] 19 Y pregunt al ngel que hablaba conmigo: 
--Qu son estos? 
Me respondi: 
--Estos son los cuernos que dispersaron a Jud, a Israel y a Jerusaln. 
20 Me mostr luego Jehov cuatro carpinteros.[20] 21 Pregunt: 
--Qu vienen estos a hacer? 
l me respondi: 
--Aquellos son los cuernos que dispersaron a Jud, tanto que ninguno alz su cabeza; pero estos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Jud para dispersarla. 
						 NOTAS:

1. 1.1--8.23 La primera parte del libro (caps. 1--8) presenta una serie de ocho visiones profticas. En ellas se anuncia la restauracin de la comunidad juda despus de las dificultades del exilio en Babilonia y de los conflictos surgidos al regreso del destierro. 
2. 1.1 Daro I fue rey de Persia durante los aos 522-486 a.C. El octavo mes del ao segundo corresponde a octubre-noviembre del 520 a.C., dos meses despus de la primera profeca de Hageo (Hag 1.1). 
3. 1.1 Con respecto al encabezamiento de los libros profticos, vase Is 1.1 nota b. 
4. 1.1 Zacaras provena de una familia sacerdotal que haba regresado a Jerusaln al finalizar el exilio (Neh 12.4). Zacaras hijo de Berequas hijo de Iddo: En Esd 5.1; 6.14, se menciona a Zacaras como hijo de Iddo, pero no hay duda de que en ambos casos se trata del mismo profeta, contemporneo de Hageo. No debe ser confundido con el mencionado en Mt 23.35. 
5. 1.2-3 Jehov de los ejrcitos exhorta a la nueva generacin de judos a volverse a l, a fin de evitar su enojo, que haba trado como consecuencia la destruccin de Jerusaln y la deportacin a Babilonia. Cf. Is 55.7; Mal 3.7. 
6. 1.4 La expresin los primeros profetas alude a aquellos que profetizaron antes del exilio del 587 a.C. Esos profetas han muerto, pero su palabra sigue siendo eficaz. Cf. Is 45.22; Jer 18.11; 25.5; 35.15; Ez 33.11. 
7. 1.6 Cf. Is 40.7-8. 
8. 1.7-17 Con el relato de esta visin, el profeta anuncia a sus oyentes que una nueva era est por comenzar, aunque momentneamente no se perciba ninguna seal. El signo anunciador de esta nueva era ser la reconstruccin de Jerusaln y del templo (cf. Zac 1.16-17). 
9. 1.7 El mes undcimo o de Sebat corresponde a enero-febrero del 519 a.C. Cf. Hag 1.1. 
10. 1.8 El hombre que cabalgaba es posiblemente el ngel del Seor al que se hace referencia en el v. 11. 
11. 1.8 Mirtos o arrayanes: rboles pequeos que crecen en los valles del cercano Oriente. 
12. 1.8 Los caballos, con sus respectivos jinetes, designan simblicamente a los ngeles inspectores del mundo (v. 10). El texto griego incluye un cuarto grupo de caballos negros. Cf. Zac 6.2-3; Ap 6.2-8. 
13. 1.11 El ngel de Jehov: El contexto parece indicar que se trata del jefe de los otros ngeles. El significado de esta expresin en los textos bblicos ms antiguos se explica en Gn 16.7 nota c. 
14. 1.11 La expresin tranquila y en calma destaca la situacin que imperaba en el imperio persa. Una inscripcin antigua hace referencia a la calma y tranquilidad que rein en Persia cuando se puso fin a una rebelin contra Daro. Ese perodo de tranquilidad inquietaba al profeta y al pueblo judo, ya que no se perciban los cambios anunciados por Hageo (Hag 2.6,21-23), que daran inicio a la era mesinica. 
15. 1.12 Los setenta aos corresponden aproximadamente a la duracin del exilio en Babilonia (cf. Jer 25.11; 29.10, y vase tambin Zac 7.5 n.). 
16. 1.14 Cel con gran celo: otra traduccin: Amo profundamente. Los celos del Seor surgen del amor profundo que l siente por su pueblo. Cf. Ex 20.5; Dt 5.9. 
17. 1.15 Las naciones despreocupadas son los enemigos de Jud, particularmente Asiria (Is 10.5) y Babilonia (Is 47.6; Jer 25.9), que fueron instrumentos de la ira del Seor y causaron graves padecimientos al pueblo de Israel. 
18. 1.18-21 La segunda visin revela que Dios est dispuesto a poner bajo su dominio, en el reino mesinico, a todas las potencias que han oprimido a Israel. El nmero cuatro es smbolo de universalidad y se relaciona con los puntos cardinales (Is 11.12). 
19. 1.18 En el AT, los cuernos representan la fuerza y el podero (vase Am 6.13 n.). Aqu se refieren a las naciones poderosas que sometieron a los israelitas (cf. Dn 7.14-27). 
20. 1.20 Los cuatro carpinteros son smbolo del poder de Dios, que terminar por destruir a todos los enemigos de su pueblo. Cf. Hag 2.21-22. 

Zacaras 2


Llamamiento a los cautivos 

1 [1] Alc despus mis ojos y tuve una visin. Vi a un hombre que tena en su mano un cordel de medir. 2 Y le dije: 
--A dnde vas? 
l me respondi: 
--A medir a Jerusaln, para ver cunta es su anchura y cunta su longitud. 
3 Mientras se iba aquel ngel que hablaba conmigo, otro ngel le sali al encuentro 4 y le dijo: "Corre, hblale a este joven y dile: 
    ""A causa de la multitud de hombres y de ganado que habitar en medio de ella, 
    Jerusaln no tendr muros. 
    5 Yo ser para ella, dice Jehov, 
    un muro de fuego a su alrededor, 
    y en medio de ella mostrarmi gloria".[2] [3] 
    6 "Eh, eh!, huid de la tierra del norte,dice Jehov, 
    pues por los cuatro vientos de los cielosos esparc, dice Jehov. 
    7 Eh, Sin, 
    t que moras con la hija de Babilonia,escpate!"[4] 
8 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "Tras la gloria me enviar la las naciones que os despojaron, 
    porque el que os toca,toca a la nia de mi ojo.[5] 
    9 Yo alzo mi mano sobre ellos, 
    y sern saqueadospor sus propios siervos". 
    As sabris que Jehov de los ejrcitosme envi. 
    10 "Canta y algrate, hija de Sin, 
    porque yo vengo a habitar en medio de ti, 
    ha dicho Jehov.[6] 
    11 Muchas naciones se unirn a Jehoven aquel da, 
    y me sern por pueblo,y habitar en medio de ti", 
    y entonces conocers que Jehovde los ejrcitos me ha enviado a ti.[7] 
    12 Jehov poseer a Jud, su heredaden la tierra santa,[8] 
    y escoger an a Jerusaln. 
    13 Que calle todo el mundodelante de Jehov, 
    porque l se ha levantadode su santa morada![9] 
						 NOTAS:

1. 2.1-5 Esta visin describe simblicamente la futura restauracin de Jerusaln. Cf. Ez 40.2-3; Ap 11.1; 21.15-17. 
2. 2.4-5 La visin no anuncia simplemente la reconstruccin material de la ciudad, sino tambin la instauracin de una Jerusaln renovada y mesinica. En esa nueva Jerusaln se manifestarn los antiguos signos y prodigios del xodo: Jehov mostrar su gloria (Ex 40.34; Ez 43.5) y proteger a su pueblo con un muro de fuego (Ex 13.21-22; Is 4.5-6). 
3. 2.5 Las murallas materiales ya no sern necesarias, porque ya habrn pasado los das de conflicto y de miedo (cf. Ap 21.3,23). 
4. 2.6-7 Comprese esta apremiante invitacin a huir de Babilonia con Is 48.20; Jer 50.8; 51.6. Babilonia es el pas del norte porque, aunque estaba ubicada al oriente de Jud, invada a Palestina desde el norte (Jer 1.14; 4.6; 6.1,22; 10.22; vase ndice de mapas). 
5. 2.8-9 La nia de mi ojo: Aunque el texto hebreo escribe la nia de su ojo, porque consideraba irreverente atribuir ojos a Dios, aqu se traduce de acuerdo con el sentido de la frase. 
6. 2.10 Cf. Zac 9.9; cf. tambin Is 52.9; 54.1; 65.18-19; Ez 43.7; Sof 3.14. 
7. 2.11 Los v. 10-11 retoman una serie de profecas antiguas (Is 2.2-5; Is 45.22; Miq 4.1-2) para hablar de la salvacin de las naciones en sentido universal. 
8. 2.12 Ntese el empleo de la expresin tierra santa como designacin de la tierra de Israel y Jud. 
9. 2.13 Hab 2.20; Sof 1.7; Ap 8.1. 

Zacaras 3


Visin del Sumo sacerdote Josu 

1 [1] Luego me mostr al Sumo sacerdote Josu,[2] el cual estaba delante del ngel de Jehov, mientras el Satn estaba a su mano derecha para acusarlo. 2 Entonces dijo Jehov[3] al Satn: "Jehov te reprenda,[4] Satn! Jehov, que ha escogido a Jerusaln, te reprenda! No es este un tizn arrebatado del incendio?"[5] 3 Josu, que estaba cubierto de vestiduras viles, permaneca en pie delante del ngel. 4 Habl el ngel y orden a los que estaban delante de l: "Quitadle esas vestiduras viles". Y a l dijo: "Mira que he quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala".[6] 5 Despus dijo: "Pongan un turbante limpio sobre su cabeza". Pusieron un turbante limpio sobre su cabeza y lo vistieron de gala.[7] Y el ngel de Jehov segua en pie. 
6 Despus el ngel de Jehov amonest a Josu dicindole: 7 "As dice Jehov de los ejrcitos: 
    "Si andas por mis caminosy si guardas mi ordenanza, 
    entonces t gobernars mi Casay guardars mis atrios, 
    y entre estos que aqu estnte dar lugar.[8] 
    8 Escucha pues, ahora, Josu,Sumo sacerdote, 
    t y tus amigos que se sientandelante de ti, 
    pues sois como una seal proftica: 
    Yo traigo a mi siervo,[9] el Renuevo.[10] 
    9 Mirad la piedra que pusedelante de Josu: 
    es nica y tiene siete ojos.[11] 
    Yo mismo grabar su inscripcin, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    y quitar en un solo dael pecado de la tierra. 
    10 En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, 
    cada uno de vosotrosconvidar a su compaero, 
    debajo de su vid y debajo de su higuera".[12] 
						 NOTAS:

1. 3.1-10 Esta visin describe la purificacin y coronacin de Josu, el Sumo sacerdote y representante de todo el pueblo. Junto a Josu aparece El Satn (en heb.); es decir, el ngel acusador, quien es el antagonista del ngel de Jehov (cf. 1 Cr 21.1; Job 1.6-12; Ap 12.10). 
2. 3.1 Cf. Esd 5.2; vase Hag 1.1 nota c. 
3. 3.2 Jehov: heb.; segn una versin antigua: el ngel de Jehov. 
4. 3.2 Jehov te reprenda!: Jud 9. 
5. 3.2 Un tizn arrebatado del incendio: frase proverbial que se refiere a una liberacin que se produce como por milagro (cf. Am 4.11). 
6. 3.3-4 Las vestiduras viles simbolizan el pecado de Josu, de los otros sacerdotes y del pueblo. Cf. Ap 19.8. 
7. 3.5 De gala: heb.; segn versiones antiguas: ropas. Este cambio de ropas representa la terminacin del duelo nacional que haba comenzado con la destruccin del templo de Jerusaln, en el 587 a.C. Cf. Lc 15.22. 
8. 3.7 Josu, como Sumo sacerdote, tena acceso libre al templo. Entre sus funciones estaba la de llevar las oraciones de los fieles ante la presencia de Dios. 
9. 3.8 Cf. Is 42.1; 49.5-6; 52.13; Hag 2.23. 
10. 3.8 Despus de su purificacin, Josu y los sacerdotes se convirtieron en una seal proftica o anuncio de la instauracin de la era mesinica (cf. Is 8.18). El Renuevo: ttulo mesinico (Is 11.1) que al comienzo se aplic a Zorobabel, el legtimo representante de la dinasta davdica (cf. Zac 6.12-13). En vez de Renuevo, el texto griego dice Sol naciente (cf. Lc 1.78). 
11. 3.9 Piedra... tiene siete ojos: lit. heb.; otra traduccin: siete lados. Podra referirse a la piedra preciosa que llevaba el Sumo sacerdote en su turbante (cf. Ex 28.36-38). Sin embargo, es ms probable que aluda al templo que ha sido confiado a la custodia de Josu como Sumo sacerdote. Los siete ojos representan entonces la presencia de Dios, que desde el templo mira y supervisa todo lo que sucede en el mundo (cf. Zac 4.10). 
12. 3.10 1 R 4.25; Miq 4.4. 

Zacaras 4


El candelabro de oro y los olivos 

1 [1] Volvi el ngel que hablaba conmigo, y me despert como a un hombre a quien se despierta de su sueo. 2 Y me pregunt: 
--Qu ves? 
Respond: 
--Veo un candelabro[2] de oro macizo, con un depsito arriba, con sus siete lmparas y siete tubos[3] para las lmparas que estn encima de l. 3 Junto al candelabro hay dos olivos,[4] el uno a la derecha del depsito y el otro a su izquierda. 
4 Prosegu y pregunt a aquel ngel que hablaba conmigo: 
--Qu es esto, seor mo?[5] 
5 Y el ngel que hablaba conmigo me respondi: 
--No sabes qu es esto? 
Le dije: 
--No, seor mo. 
6 Entonces sigui dicindome: 
"Esta es palabra de Jehov para Zorobabel,[6] y dice: 
    "No con ejrcito, ni con fuerza, 
    sino con mi espritu, 
    ha dicho Jehov de los ejrcitos.[7] 
    7 Quin eres t, gran monte?[8] 
    Delante de Zorobabel sers reducidoa llanura; 
    l sacar la primera piedra[9] entre aclamaciones de: 
    Qu bella, qu bella es!" 
8 "Despus me fue dirigida esta palabra de Jehov: 
    9 "Las manos de Zorobabel echarnel cimiento de esta Casa, 
    y sus manos la acabarn. 
    As conocers que Jehov de los ejrcitosme envi a vosotros. 
    10 Porque los que menospreciaronel da de las pequeeces, se alegrarn 
    al ver la plomada en la manode Zorobabel". 
"Estos siete son los ojos de Jehov, que recorren toda la tierra".[10] [11] 
11 Habl una vez ms y le pregunt: 
--Qu significan estos dos olivos que estn a la derecha y a la izquierda del candelabro? 
12 Y an le pregunt de nuevo: 
--Qu significan las dos ramas de olivo que por los dos tubos de oro vierten su aceite dorado? 
13 l me respondi: 
--No sabes qu es esto? 
Yo dije: 
--No, Seor mo. 
14 Y l me respondi: 
--Estos son los dos ungidos[12] que estn delante del Seor de toda la tierra. 
						 NOTAS:

1. 4.1-14 Lo que se presenta en esta visin no es del todo claro. 
2. 4.2 El candelabro (o portalmparas) con el depsito de aceite podra simbolizar la providencia divina, que se prodiga abundantemente sobre el pueblo (vase v. 10 nota j). 
3. 4.2 Siete tubos: otra posible traduccin: siete horquillas para las mechas. 
4. 4.3 Los dos olivos, segn el v. 14, son los ungidos (o consagrados) que estn delante del Seor: Josu representa al sacerdocio y ha sido consagrado para el culto (Lv 4.3,5,16); a Zorobabel, el prncipe de la dinasta davdica, le corresponde el poder real (vase Zac 4.6 nota f). Cf. Ap 11.4. 
5. 4.4 La respuesta del ngel se difiere hasta el v. 14. 
6. 4.6 Zorobabel, descendiente de David, fue gobernador de Jerusaln al finalizar el exilio en Babilonia y estuvo a cargo de la reconstruccin del templo (v. 9). Los judos repatriados esperaban verlo coronado rey. Cf. Esd 3.8; 5.2; Hag 1.1; 2.20-23. 
7. 4.6 Sal 20.7; 33.16-17; Os 1.7. Vase Sal 91.1 n. 
8. 4.7 El gran monte parece aludir a los escombros que se acumularon alrededor del templo luego de la destruccin en el 587 a.C. Tambin podra ser una imagen de la oposicin que recibieron los judos al comenzar la reconstruccin del santuario (Esd cap. 4), o de la indiferencia del pueblo ante las ruinas del templo (Hag 1.14; 2.1-5). Acerca de la expresin proverbial "mover montaas", vase Mt 17.20 n. 
9. 4.7 La primera piedra: smbolo de la restauracin del templo por Zorobabel (v. 9). 
10. 4.10 Los siete ojos representan simblicamente a Dios mismo, que no desiste en su empeo de velar por la restauracin de su pueblo. Cf. Ap 5.6; vase Zac 4.2 nota b. 
11. 4.6-10 Los v. 6-10 forman una especie de parntesis para destacar el mensaje de Jehov a Zorobabel. Algunas traducciones recientes colocan esta seccin despus del v. 14, para mantener la continuidad de la narracin. 
12. 4.14 Ungidos o consagrados: lit. hijos del aceite. Vase 4.3 n. 

Zacaras 5


El rollo volador

1 De nuevo alc mis ojos y tuve una visin: Vi un rollo que volaba.[1] 2 Me pregunt: 
--Qu ves? 
Respond: 
--Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo y diez codos de ancho. 
3 Entonces me dijo: 
--Esta es la maldicin que se extiende sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (segn est escrito en un lado del rollo) ser destruido; y todo aquel que jura falsamente (como est del otro lado del rollo) ser destruido.[2] 
    4 "Yo la he enviado,dice Jehov de los ejrcitos, 
    para que entre en la casa del ladrny en la casa del que jura falsamenteen mi nombre; 
    permanecer en medio de su casay la consumir 
    junto con sus maderas y sus piedras. 

La mujer en el efa

5 Sali aquel ngel que hablaba conmigo, y me dijo: 
--Alza ahora tus ojos y mira qu es esto que sale. 
6 Pregunt: 
--Qu es? 
l respondi: 
--Este es un efa[3] que sale. 
Adems dijo: 
--Esta es la maldad[4] de ellos en toda la tierra. 
7 Entonces levantaron la tapa de plomo, y una mujer estaba sentada en medio de aquel efa. 8 Y l dijo: 
--Esta es la Maldad. 
La arroj dentro del efa y ech la masa de plomo en la boca del efa. 
9 Alc luego mis ojos y tuve una visin: Aparecieron dos mujeres que tenan alas como de ciguea; el viento impulsaba sus alas, y alzaron el efa entre la tierra y los cielos. 
10 Pregunt al ngel que hablaba conmigo: 
--A dnde llevan el efa? 
11 l me respondi: 
--Le van a edificar una casa en tierra de Sinar;[5] y cuando est preparada, lo pondrn sobre su base.[6] 
						 NOTAS:

1. 5.1 El rollo, que era un largo pliego de cuero o papiro, simboliza la palabra de Dios (cf. Ez 2.9-10; Ap 5.1; 10.9-11). Sus grandes dimensiones (v. 2) son iguales a las del vestbulo del templo de Salomn (1 R 6.3). 
2. 5.3 La maldicin que se incluye en el rollo puede referirse a las que se enumeran en Dt 27.14-26; 28.1519. Esa maldicin alcanzar a todo el que robe o jure en falso (Ex 20.7,15). 
3. 5.6 Un efa: recipiente con capacidad para unos 22 litros (vase Tabla de pesas, medidas y monedas). En la visin, el efa no tiene su valor ordinario (v. 7), para destacar as el enorme pecado del pueblo. El acto de cerrar el recipiente con una tapa de plomo (v. 7-8) da a entender que el pecado no ya volver a reinar sobre Jud. 
4. 5.6 La maldad o pecado, segn algunas versiones antiguas. 
5. 5.11 Sinar: heb., o sea, Babilonia (cf. Gn 11.2; vase Dn 1.2 n.). 
6. 5.9-11 La Maldad (v. 8), que en la visin ha sido personificada, es desterrada a Babilonia, centro simblico del mundo idlatra y pagano. All se le erigir un templo donde ser adorada como diosa. Cf. Ap 17.5. 

Zacaras 6


Los cuatro carros

1 De nuevo alc mis ojos y tuve una visin. Vi cuatro carros que salan de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce.[1] 2 El primer carro iba tirado por caballos alazanes, el segundo carro por caballos negros, 3 el tercer carro por caballos blancos y el cuarto carro por caballos overos rucios rodados.[2] 
4 Pregunt entonces al ngel que hablaba conmigo: 
--Seor mo, qu es esto? 
5 El ngel me respondi: 
--Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen despus de presentarse delante del Seor[3] de toda la tierra. 6 El carro con los caballos negros sale hacia la tierra del norte, los blancos salen tras ellos y los overos salen hacia la tierra del sur. 
7 Los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Les dijo: 
--Id, recorred la tierra. 
Y recorrieron la tierra. 
8 Luego me llam para decirme: 
--Mira, los que salieron hacia la tierra del norte[4] hicieron reposar mi espritu en la tierra del norte. 

3. CORONACIN SIMBLICA DE JOSU (6.9-15)

9 Me fue dirigida palabra de Jehov, que deca: 10 "Toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobas y a Jedaas, los cuales volvieron de Babilonia. Irs t en aquel da y entrars en casa de Josas hijo de Sofonas.[5] 11 Tomars, pues, plata y oro, hars coronas[6] y las pondrs en la cabeza del Sumo sacerdote Josu hijo de Josadac. 12 Y le dirs: "As ha hablado Jehov de los ejrcitos: 
    "Aqu est el varncuyo nombre es el Renuevo;[7] 
    l brotar de sus racesy edificar el templo de Jehov. 
    13 l edificar el templo de Jehov, 
    tendr gloria, se sentary dominar en su trono, 
    y el sacerdote se sentar a su lado; 
    y entre ambos habr concordia y paz. 
14 "Las coronas servirn a Helem, a Tobas, a Jedaas y a Hen hijo de Sofonas, como memoria en el templo de Jehov"".[8] 
15 Los que estn lejos vendrn y ayudarn a edificar el templo de Jehov. As conoceris que Jehov de los ejrcitos me ha enviado a vosotros. Esto suceder si escuchis obedientes la voz de Jehov, vuestro Dios.[9] 
						 NOTAS:

1. 6.1 En las tradiciones babilnicas, dos montes indicaban simblicamente la entrada a la morada de los dioses. 
2. 6.2-3 Vase Zac 1.8 nota l; cf. tambin Ap 6.2-5. 
3. 6.5 Son los cuatro vientos... que salen... delante del Seor: otra posible traduccin: salen a los cuatro vientos, despus de presentarse delante del Seor. Cf. Ap 7.1. 
4. 6.8 Los desterrados hacia la tierra del norte, es decir, hacia Babilonia (vase 2.6-7 n.). 
5. 6.10 Los personajes mencionados en este v. (y en el v. 14) no vuelven a aparecer en la Biblia. 
6. 6.11 Las coronas, smbolo de realeza, deban estar destinadas a Zorobabel, el legtimo representante de la dinasta de David (vase 3.8 nota j). Aqu, sin embargo, quien las recibe es el Sumo sacerdote, porque este pasaje recibi su redaccin final cuando Zorobabel ya haba desaparecido de la escena y el gobierno del pueblo judo estaba en manos de los sacerdotes. 
7. 6.12 Zorobabel, llamado aqu Renuevo, edificar el templo y junto al sacerdote gobernar en paz la ciudad restaurada (v. 13). Vase Zac 3.8 nota j. 
8. 6.14 Helem y Hen: heb.; segn el v. 10 y una versin antigua: Heldai y Josas, respectivamente. 
9. 6.15 Is 60.4-7; Zac 8.20-23. 

Zacaras 7


4. INSTRUCCIN SOBRE EL AYUNO. ANUNCIO DE LA SALVACIN MESINICA (7.1--8.23)



El ayuno que Dios reprueba

1 Aconteci que en el ao cuarto del rey Daro, a los cuatro das del mes noveno, que es Quisleu, lleg palabra de Jehov a Zacaras.[1] 2 En aquel tiempo el pueblo de Bet-el haba enviado a Sarezer, con Regem-melec[2] y sus hombres, a implorar el favor de Jehov, 3 y a preguntar a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehov de los ejrcitos, y a los profetas: "Lloraremos en el mes quinto? Haremos abstinencia, como la hemos venido haciendo desde hace algunos aos?"[3] 
4 Recib, pues, esta palabra de Jehov de los ejrcitos: 
    5 "Di a todo el pueblo del pas,y a los sacerdotes: 
    "Cuando ayunabais y llorabaisen el quinto y en el sptimo mes 
    durante estos setenta aos,[4] 
    habis ayunado para m? 
    6 Y cuando comais y bebais, 
    no comais y bebaispara vosotros mismos?""[5] 
7 Acaso no son estas las palabras que proclam Jehov por medio de los primeros profetas,[6] cuando Jerusaln estaba habitada y tranquila, y las ciudades de sus alrededores y el Neguev y la Sefela estaban tambin habitados?[7] 

La desobediencia, causa del cautiverio

8 Recibi tambin Zacaras esta palabra de Jehov: 
    9 "As habl Jehov de los ejrcitos: 
    Juzgad conforme a la verdad; 
    haced misericordia y piedadcada cual con su hermano; 
    10 no oprimis a la viuda, 
    al hurfano, al extranjero ni al pobre, 
    ni ninguno piense mal en su corazncontra su hermano".[8] 
11 Pero no quisieron escuchar, sino que volvieron la espalda y se taparon los odos para no oir; 12 endurecieron su corazn como diamante,[9] para no oir la Ley ni las palabras que Jehov de los ejrcitos enviaba por su espritu, por medio de los primeros profetas.[10] 
Por tanto, Jehov de los ejrcitos se enoj mucho. 13 "Y aconteci que, as como l clam y no escucharon, tambin ellos clamaron y yo no escuch, dice Jehov de los ejrcitos, 14 sino que los esparc como con un torbellino por todas las naciones que ellos no conocan, y la tierra fue desolada tras ellos, sin quedar quien fuera ni viniera; pues convirtieron en desierto la tierra deseable".[11] 
						 NOTAS:

1. 7.1 La fecha corresponde a noviembre-diciembre del 518 a.C., cuando ya haba comenzado la reconstruccin del templo. 
2. 7.2 Sarezer... Reguem-melec: Esta es la nica informacin disponible acerca de estas personas. Algunas versiones ven en Reguem-melec no un nombre propio sino un ttulo honorfico: superintendente (o gran mago) del rey. 
3. 7.3 En el mes quinto, junio-julio (vase el Calendario hebreo), se recordaba el aniversario de la destruccin del templo y de la ciudad de Jerusaln por los babilonios en el 587 a.C. (2 R 25.8-9). Como ya haba comenzado la reconstruccin del templo, el pueblo quera saber si era necesario continuar con las prcticas de abstinencia. La respuesta se da ms adelante (vase Zac 8.19 n.). 
4. 7.5 El ayuno y el luto del sptimo mes (agosto-septiembre) rememoraban el aniversario del asesinato de Gedalas, que fue gobernador de Jud en el ao 587 a.C. (2 R 25.25; Jer 41.1-3). Los judos haban recordado los acontecimientos trgicos del 587 a.C. por unos setenta aos. La consulta a los profetas y sacerdotes del templo (v. 3) se hizo en el 518 a.C. (v. 1). Vase Zac 1.12 n. 
5. 7.6 Segn el profeta, en la celebracin del ayuno y del luto, el pueblo buscaba su propio provecho. Cf. Is 1.11-17; 58.1-7,13-14. 
6. 7.7 Los primeros profetas: Vase Zac 1.4 n. 
7. 7.7 El Neguev es la regin meridional de Jud; la Sefela es la que bordea el mar Mediterrneo. Vase ndice de mapas. 
8. 7.8-10 En estos v. se destacan algunas de las enseanzas sociales y ticas ms importantes de los profetas. Cf. Is 1.17,23; Jer 7.5-6; 22.3; Am 5.24; Miq 6.8. Cf. tambin Ex 22.20-23; Lv 19.33-34; Dt 24.17-18; 27.19. 
9. 7.11-12 2 R 17.14; Neh 9.16; Jer 5.3; 7.25-26; Ez 11.19. 
10. 7.12 Los primeros profetas: Vase Zac 1.4 n. 
11. 7.13-14 La dispersin entre las naciones es una de las consecuencias de la infidelidad al pacto (Dt 28.36-37,64-68). Cf. tambin Dt 4.27; Jer 15.14; 16.13; 17.4. 

Zacaras 8


Promesa de la restauracinde Jerusaln 

1 [1] Recib de Jehov de los ejrcitos esta palabra: 
    2 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    Cel a Sin con gran celo, 
    y con gran ira la cel.[2] 
3 "As dice Jehov: 
    "Yo he restaurado a Sin 
    y habitar en medio de Jerusaln. 
    Jerusaln se llamar ciudad de la Verdad,[3] 
    y el monte de Jehov de los ejrcitos, monte de Santidad. 
4 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "An han de morar ancianos y ancianas 
    en las calles de Jerusaln, 
    cada cual con un bastn en la mano 
    por lo avanzado de su edad.[4] 
    5 Y las calles de la ciudad estarn llenas 
    de muchachos y muchachasque jugarn en ellas. 
6 "As dice Jehov de los ejrcitos: 
    "Si esto parece imposible 
    a los ojos del resto de este pueblo[5] en aquellos das, 
    tambin ser imposible para m?,[6] 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
7 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "Yo salvo a mi pueblode la tierra del oriente 
    y de la tierra donde se pone el sol; 
    8 los traer y habitarnen medio de Jerusaln. 
    Ellos sern mi pueblo, 
    y yo ser su Dios en verdad y en justicia.[7] 
9 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    Cobrad nimo, vosotros que osen estos das 
    estas palabras de la boca de los profetas, 
    desde el da que se ech el cimientoa la casa de Jehov de los ejrcitos, 
    para edificar el templo.[8] 
    10 Porque antes de estos das no ha habidopaga de hombre ni paga de bestia, 
    ni hubo paz para el que sala ni para elque entraba, a causa del enemigo, 
    pues yo dej que todos los hombresse enfrentaran unos con otros.[9] 
    11 Mas ahora no har con el restode este pueblo 
    como en aquellos pasados das, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    12 Porque habr simiente de paz: 
    la vid dar su fruto, la tierra,su producto, y los cielos, su roco;[10] 
    y har que el resto de este puebloposea todo esto. 
    13 Y as como fuisteis maldicinentre las naciones, 
    casa de Jud y casa de Israel,[11] 
    as os salvar y seris bendicin. 
    No temis! Cobrad nimo! 
14 "Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Como pens haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Jehov de los ejrcitos, y no me arrepent, 15 as en cambio he pensado hacer bien a Jerusaln y a la casa de Jud en estos das. No temis.[12] 16 Estas son las cosas que habis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prjimo; juzgad segn la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. 17 Ninguno de vosotros piense mal en su corazn contra su prjimo, ni amis el juramento falso, porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehov".[13] 
18 Recib esta palabra de Jehov de los ejrcitos: 19 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Los ayunos[14] del cuarto, el quinto, el sptimo, y el dcimo mes, se convertirn para la casa de Jud en gozo y alegra, y en fiestas solemnes. Amad, pues, la verdad y la paz. 
20 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    "An vendrn pueblos y habitantesde muchas ciudades. 
    21 Vendrn los habitantesde una ciudad a otra y dirn: 
    "Vamos a implorar el favor de Jehov 
    y a buscar a Jehov de los ejrcitos!" 
    Yo tambin ir! 
    22 Y vendrn muchos pueblosy naciones poderosas 
    a buscar a Jehov de los ejrcitosen Jerusaln 
    y a implorar el favor de Jehov. 
23 "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: En aquellos das acontecer que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarn del manto a un judo, y le dirn: "Iremos con vosotros, porque hemos odo que Dios est con vosotros"".[15] 
						 NOTAS:

1. 8.1-23 En este captulo se han agrupado varios mensajes de salvacin, que preanuncian la era mesinica de paz y felicidad. 
2. 8.2 Con gran celo y con gran ira la cel: cf. Ex 20.5, y vase Zac 1.14 n. 
3. 8.3 Ciudad de la Verdad (cf. Is 1.26; 62.12; Ez 48.35) y Monte de Santidad (vase Sal 2.6 n.) son ttulos mesinicos de la ciudad de Jerusaln (Sin). 
4. 8.4 Para los israelitas, una larga vida era una bendicin especial de Dios (Is 65.20; cf. Job 5.26). 
5. 8.6 Del resto. Cf. v. 11-12; Is 1.9; 4.3; 10.20-22. 
6. 8.6 Tambin ser imposible para m?: Gn 18.14; Jer 32.27. 
7. 8.7-8 El Seor har que los deportados regresen a Jerusaln (v. 8) desde todos los pases en los que estaban dispersos (2.6-13; cf. Dt 30.3-4). Este regreso producir una renovacin del pacto. Cf. Ex 6.7; Jer 31.33. 
8. 8.9 Cf. Hag 1.6-11; 2.4-9. 
9. 8.10 Aqu se alude probablemente a la oposicin que se produjo cuando comenz la reconstruccin del templo. Cf. Esd 4; Neh 6.1-13. 
10. 8.12 La fertilidad del suelo y la abundancia de frutos eran parte de las bendiciones prometidas para los tiempos mesinicos. Cf. Ez 34.25-27. 
11. 8.13 Casa de Jud y casa de Israel: Los descendientes de los reinos del sur y del norte, que antes haban sido el signo de una maldicin (Jer 29.18), sern en adelante una bendicin para todas las naciones (cf. v. 20-23; Gn 12.2; 22.18). 
12. 8.14-15 Vase Am 7.3 n. 
13. 8.14-17 En estos v. reaparecen varios temas frecuentes en los escritos profticos, como la justicia, la paz y la honradez (7.8-10; Is 1.17; Miq 6.8; cf. Ef 4.25-32). 
14. 8.19 En estos ayunos, el pueblo se lamentaba por la conquista de Jerusaln y la destruccin del templo (vanse Zac 7.3 n. y 7.5 n.). En el mes cuarto se recordaba la entrada de Nabucodonosor a la ciudad; en el dcimo, el comienzo del asedio. Cf. 2 R 24.1-4; Jer 39.1-2; 52.4-7. 
15. 8.20-23 Los v. 20-23 presentan la salvacin desde una perspectiva universal: los pueblos no judos tambin recibirn las bendiciones de Dios y Jerusaln ser el centro del mundo (cf. 14.16; Is 2.2-4; Miq 4.1-3). Dios est con vosotros: Vase Is 7.14 nota s, y cf. Is 45.14. 

Zacaras 9


5. CASTIGO DE LAS NACIONES VECINAS<footnote rnd=135773645 idx=1 ><b>9.1--14.21</b> Los caps. 9--14 incluyen una serie de anuncios profticos cuyo tema comn es el establecimiento del reinado definitivo del Mesas. A diferencia de la primera seccin (caps. 1--8), estos anuncios profticos no estn fechados ni se atribuyen expresamente a Zacaras (vase la Introduccin). Los caps. 9--11 anuncian la intervencin del Seor al fin de los tiempos y el triunfo sobre sus enemigos; los caps. 12--14 destacan la salvacin y victoria final de Jerusaln en el da del Seor. </footnote> (9.1-8)

1 [2] Profeca. Palabra de Jehov en la tierra de Hadrac[3] y en Damasco: "A Jehov deben mirar los ojos de los hombres[4] y todas las tribus de Israel. 2 Tambin Hamat,[5] que est en su frontera, y Tiro y Sidn, aunque sean muy sabias. 3 Tiro[6] se edific fortaleza, y amonton plata como polvo y oro como lodo de las calles, 4 pero el Seor la empobrecer, hundir en el mar su podero y ser consumida por el fuego. 
5 "Lo ver Ascaln y temer; Gaza tambin, y se doler mucho; asimismo Ecrn, porque su esperanza ser confundida. Perecer el rey de Gaza, y Ascaln no ser habitada. 6 Habitar en Asdod un extranjero,[7] y pondr fin a la soberbia de los filisteos.[8] 7 Quitar la sangre de su boca y sus abominaciones de entre sus dientes.[9] Quedar tambin un resto[10] para nuestro Dios; sern como capitanes en Jud, y Ecrn ser como el jebuseo.[11] 8 Entonces montar guardia alrededor de mi Casa, para que ninguno vaya ni venga. No pasar ms sobre ellos el opresor, porque ahora vigilo con mis propios ojos". 

6. EL FUTURO REY DE SIN (9.9-17)

9 Algrate mucho, hija de Sin! 
    Da voces de jbilo, hija de Jerusaln! 
    Mira que tu rey vendr a ti,justo y salvador, 
    pero humilde, cabalgando sobre un asno, 
    sobre un pollino hijo de asna.[12] 
    10 l destruir los carros de Efran 
    y los caballos de Jerusaln; 
    los arcos de guerra sern quebrados, 
    y proclamar la paz a las naciones. 
    Su seoro ser de mar a mar, 
    desde el ro hasta los confinesde la tierra.[13] 
    11 T tambin, por la sangre de tu pacto,[14] sers salva; 
    he sacado a tus presos 
    de la cisterna en que no hay agua.[15] 
    12 Volveos a la fortaleza, 
    prisioneros de la esperanza; 
    hoy tambin os anuncio 
    que os dar doble recompensa.[16] 
    13 Porque he tensado para m a Judcomo un arco, 
    e hice a Efran su flecha. 
    Lanzar a tus hijos, Sin, 
    contra tus hijos, Grecia, 
    y te har como espada de valiente.[17] 
    14 Jehov ser visto sobre ellos, 
    y su dardo saldr como relmpago; 
    Jehov, el Seor, tocar la trompeta 
    y avanzar entre los torbellinos del sur. 
    15 Jehov de los ejrcitos los amparar; 
    ellos devorarn y pisotearnlas piedras de la honda.[18] 
    Bebern y harn ruido 
    como si estuvieran bajo los efectosdel vino; 
    se llenarn como tazn, 
    como los cuernos del altar.[19] 
    16 Jehov, su Dios, los salvar en aquel da 
    como rebao de su pueblo, 
    y como piedras de diadema 
    sern enaltecidos en su tierra. 
    17 Porque cunta es su bondad 
    y cunta su hermosura! 
    El trigo alegrar a los jvenes 
    y el vino a las doncellas.[20] 
						 NOTAS:

1. 9.1--14.21 Los caps. 9--14 incluyen una serie de anuncios profticos cuyo tema comn es el establecimiento del reinado definitivo del Mesas. A diferencia de la primera seccin (caps. 1--8), estos anuncios profticos no estn fechados ni se atribuyen expresamente a Zacaras (vase la Introduccin). Los caps. 9--11 anuncian la intervencin del Seor al fin de los tiempos y el triunfo sobre sus enemigos; los caps. 12--14 destacan la salvacin y victoria final de Jerusaln en el da del Seor. 
2. 9.1-8 El itinerario de conquista que se incluye en esta palabra de Jehov (v. 1-8) es similar al seguido por Alejandro Magno, despus de su victoria sobre los persas en el 333 a.C. (vase la Tabla cronolgica I). Las regiones mencionadas forman parte de la tierra que Dios prometi a Abraham y a sus descendientes (cf. Gn 15.18-21; Ex 23.31). Vase ndice de mapas. 
3. 9.1 Hadrac: ciudad aramea al norte de Siria; Damasco: la capital de Siria (Is 17.1-3; Jer 49.23-27; Am 1.3-5). 
4. 9.1 Los ojos de los hombres: Heb.; otra traduccin: las ciudades de Siria. 
5. 9.2 Hamat: importante poblacin al norte de Siria. Tiro y Sidn, ciudades fenicias en la costa del mar Mediterrneo, al norte de Palestina (Is 23.1-18; Ez 26.1--28.26; Jl 3.4-8; Am 1.9-10; Mt 11.21-23; Lc 10.13-14). 
6. 9.3-4 Tiro: ciudad fenicia rica y prspera, smbolo de arrogancia y orgullo (Ez 28.11-19). 
7. 9.6 Un extranjero: Los filisteos no podrn alardear de pureza racial, por la presencia entre ellos de colonos provenientes de otras ciudades. 
8. 9.5-6 Ascaln, Gaza, Ecrn y Asdod: junto con Gat, formaron la confederacin filistea en la costa del mar Mediterrneo, al sur de Palestina (vanse Jos 11.22 nota n; 13.3 nota c; cf. Is 14.29-31; Jer 47.1-7; Ez 25.15-17; Jl 3.4-8; Am 1.6-8; Sof 2.4-7). Vase tambin ndice de mapas. 
9. 9.7 El texto se refiere a la prctica filistea de comer carne con sangre, es decir, carne que no haba sido desangrada adecuadamente, segn lo establecido por la ley de Moiss; cf. Gn 9.4; Lv 17.10-12; Dt 12.23-24. 
10. 9.7 Quedar... un resto (cf. Zac 8.6). 
11. 9.7 El jebuseo: Alusin a los antiguos habitantes de Jerusaln, integrados al pueblo de Dios cuando David conquist la ciudad (2 S 5.6-9). Tambin otros paganos, como los despreciados filisteos, enemigos tradicionales de los judos, podrn participar de los privilegios del pueblo de Dios cuando se integren al resto, es decir, a los que quedaron de Israel. 
12. 9.9 Este pasaje, citado en Mt 21.5 y Jn 12.15, destaca el carcter humilde del Mesas, a pesar de estar investido de dignidad real. Su entrada, montado sobre un pollino hijo de asna, y no en un caballo o en un carro de guerra, pone de relieve el carcter pacfico del monarca (cf. Is 9.6), ya que el caballo era la montura del guerrero (cf. Ex 14.9; Zac 1.7-11). 
13. 9.10 El reinado no solo era pacfico (v. 9), sino universal (cf. Sal 46.8-10; 72.7-8; Is 2.1-5; 11.6-9; Os 2.18; Miq 4.1-4; cf. Ef 2.14-18). Efran y Jerusaln representan, respectivamente, a los antiguos reinos del norte y del sur que volvern a estar unidos (Jer 3.18; Ez 37.15-28). De mar a mar, es decir, desde el mar Mediterrneo hasta el Mar Muerto. Vase ndice de mapas. 
14. 9.11 La sangre de tu pacto: alusin a la alianza de Dios con Israel, sellada con la sangre de los sacrificios (Ex 24.5-8; cf. Mt 26.28; Mc 14.24; Heb 9.20; vase Sal 50.5 n.). 
15. 9.11 Cisterna en que no hay agua: fosa usada como calabozo; aqu alude a Babilonia, donde haban estado los judos durante el exilio. 
16. 9.12 Is 40.1-2; 61.7. 
17. 9.13 Este v. puede referirse a la poca posterior a la conquista griega (vase Jl 3.6 n.) bajo Alejandro Magno (vase 9.1-8 n.). 
18. 9.14-15 Estos v. emplean el lenguaje de los himnos y cnticos que celebraban la victoria de Dios sobre sus enemigos (cf. Jue 5; 2 S 22; Sal 18; Hab 3). 
19. 9.15 Bebern... cuernos del altar: segn la versin griega (LXX). Heb. oscuro. Los cuernos del altar estaban en las esquinas del altar de los holocaustos (vase Ex 27.2 n., y cf. Ex 38.1-2). 
20. 9.17 Jer 31.12-13. Algunos relacionan este v. con las lluvias de primavera que se piden en el cap. siguiente (Zac 10.1). 

Zacaras 10


7. JEHOV REDIMIR A SU PUEBLO(10.1--11.3)

1 Pedid a Jehov lluviaen la estacin tarda. 
    Jehov har relmpagos, 
    y os dar lluvia abundante 
    y hierba verde en el campo a cada uno.[1] 
    2 Porque los dolos han dado vanos orculos 
    y los adivinos han visto mentira,[2] 
    predicen sueos vanos 
    y vano es su consuelo. 
    Por eso el pueblo vaga como un rebao 
    y sufre porque no tiene pastor.[3] 
    3 "Contra los pastores se ha encendidomi enojo,[4] 
    y castigar a los jefes". 
    Pero Jehov de los ejrcitosvisitar su rebao, 
    la casa de Jud, 
    y los pondr como su caballo de honor en la guerra. 
    4 De l saldr la piedra angular,de l la clavija, 
    de l el arco de guerra, 
    de l tambin todos los jefes.[5] 
    5 Sern[6] como valientes 
    que en la batalla pisotean al enemigo 
    en el lodo de las calles; 
    pelearn, porque Jehov estar con ellos, 
    y los que cabalgan en caballossern avergonzados. 
    6 "Yo fortalecer la casa de Jud 
    y guardar la casa de Jos.[7] 
    Los har volver, 
    porque de ellos tendr piedad; 
    sern como si no los hubiera desechado, 
    porque yo soy Jehov, su Dios, 
    y los oir. 
    7 Ser Efran como valiente 
    y se alegrar su corazncomo con el vino; 
    sus hijos lo vern y tambin se alegrarn, 
    su corazn se gozar en Jehov. 
    8 "Yo los llamar con un silbidoy los reunir, 
    porque los he redimido; 
    sern multiplicados 
    tanto como lo fueron antes. 
    9 Pero yo los esparcir entre los pueblos, 
    y aun en lejanos pasesse acordarn de m; 
    vivirn con sus hijos y volvern.[8] 
    10 Porque yo los traer de la tierra de Egipto 
    y los recoger de Asiria; 
    los traer a la tierra de Galaady del Lbano, 
    y no les bastar.[9] 
    11 La tribulacin pasar por el mar:[10] 
    l herir en el mar las ondas 
    y se secarn todas las profundidadesdel ro. 
    La soberbia de Asiria ser derribada 
    y se perder el cetro de Egipto. 
    12 Yo los fortalecer en Jehov, 
    y caminarn en mi nombre, 
    dice Jehov". 
						 NOTAS:

1. 10.1 Jehov, y no los baales, es el que gobierna la naturaleza y da fertilidad y vida a la tierra (cf. Dt 11.14; 28.12; Sal 135.7; Jer 14.22; Os 2.8; Am 5.8-9). Esta plegaria tena especial significacin en momentos de crisis nacional. 
2. 10.2 Los dolos, o dioses familiares, se utilizaban para la adivinacin (Jue 17.5; 18.14-20). Esta mencin sugiere que dicha prctica pagana persisti entre los judos aun despus del exilio (cf. Mal 3.5), aunque estaba expresamente prohibida en Deuteronomio (Dt 18.9-14). 
3. 10.2 Cf. Jer 50.6-7; Ez 34.5-6; Mt 9.36; Mc 6.34. 
4. 10.3 Los pastores y jefes representan aqu a los reyes extranjeros que gobernaban y maltrataban al pueblo de Dios (cf. Ez 34.2). La imagen del pastor (v. 2) se utiliza en la Escritura para referirse a los reyes terrenos (Is 44.28; Jer 23.2-4), a Dios como rey (Ez 34.11-16; vase Sal 23.1 n.) y al Mesas (Ez 34.22-24; Jn 10.11-16; Heb 13.20; 1 P 5.4). 
5. 10.4 La piedra angular, la clavija y el arco de guerra son figuras retricas que representan a los gobernantes y guerreros que iban a surgir de la casa de Jud (v. 3). Simbolizan la futura estabilidad del pueblo de Dios. 
6. 10.5 Sern: referencia a los habitantes de Jud (v. 3-4). 
7. 10.6 La salvacin del Seor alcanzar a Jud y a Jos, es decir, a los reinos del sur y del norte, respectivamente. Vase Sal 80.1-2 n. 
8. 10.9 Vivirn con sus hijos y volvern: heb.; otra traduccin: volvern con sus hijos. 
9. 10.10 Egipto y Asiria representan a los pases donde los israelitas fueron exiliados (vase Os 11.11 n.). El Lbano y Galaad lindaban con el territorio de Israel al norte y al nordeste, respectivamente; en tiempos de la monarqua, los asirios tomaron posesin de esas tierras (cf. 2 R 15.29). Vase ndice de mapas. 
10. 10.11 Aqu se compara la reunificacin y salvacin del pueblo de Dios (v. 8-10) con el xodo de Egipto (cf. Ex 14.22; Is 51.9-11). 

Zacaras 11

    1 Lbano, abre tus puertas, 
    y que el fuego consuma tus cedros! 
    2 Alla, ciprs, 
    porque el cedro cay, 
    porque los rboles magnficosson derribados. 
    Aullad, encinas de Basn, 
    porque el bosque espeso es derribado. 
    3 Voz de aullido de pastores, 
    porque su magnificencia es asolada; 
    estruendo de rugidos de cachorrosde leones, 
    porque la gloria del Jordn es destruida.[1] 

8. LOS DOS PASTORES (11.4-17)



Los pastores intiles 

4 [2] As ha dicho Jehov, mi Dios: "Apacienta las ovejas destinadas a la matanza, 5 a las cuales matan sus compradores sin sentirse culpables; y el que las vende dice: "Bendito sea Jehov, porque me he enriquecido". Ni an sus pastores tienen piedad de ellas.[3] 6 Por tanto, no tendr ya ms piedad de los habitantes de la tierra, dice Jehov. Entregar a los hombres, a cada uno en manos de su compaero y en manos de su rey. Ellos asolarn la tierra y yo no los librar de sus manos". 
7 Apacent, pues, las ovejas destinadas a la matanza, esto es, a los pobres del rebao.[4] Tom para m dos cayados:[5] a uno le puse por nombre Gracia, y al otro, Ataduras. Apacent las ovejas, 8 y en un mes desped a tres pastores,[6] pues mi alma se impacient contra ellos, y su alma tambin se hasti de m. 
9 Entonces dije: "No os apacentar ms! La que prefiera morir, que muera; si alguna se pierde, que se pierda! Las que queden, que se coman unas a otras!" 
10 Tom luego mi cayado Gracia y lo quebr, para romper el pacto que haba concertado con todos los pueblos.[7] 11 El pacto qued deshecho ese da, y as conocieron los pobres del rebao que me observaban que aquella era palabra de Jehov. 12 Yo les dije: "Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo". Entonces pesaron mi salario: treinta piezas de plata. 
13 Jehov me dijo: "chalo al tesoro. Hermoso precio con que me han apreciado!" Tom entonces las treinta piezas de plata y las ech en el tesoro de la casa de Jehov.[8] [9] 14 Quebr luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Jud e Israel.[10] 15 Jehov me dijo: "Toma ahora los aperos de un pastor insensato;[11] 16 porque yo levanto en la tierra a un pastor que no visitar las perdidas, ni buscar la pequea, ni curar la perniquebrada, ni llevar la cansada a cuestas, sino que comer la carne de la gorda y romper sus pezuas.[12] 
    17 "Ay del pastor intil 
    que abandona el ganado![13] 
    Que la espada hiera su brazoy su ojo derecho! 
    Que se le seque del todo el brazo 
    y su ojo derecho quede enteramenteoscurecido!" 
						 NOTAS:

1. 11.1-3 Este himno contiene un mensaje contra los pastores, es decir, contra los enemigos poderosos de Israel, simbolizados en los cedros del Lbano, y las encinas de Basn (Zac 10.3; cf. Is 2.11-13; 10.33-34). 
2. 11.4-17 La alegora de los dos pastores (v. 4-17) es de difcil interpretacin. El primer pastor (v. 4-14) deja de cuidar el rebao (v. 9), al ser rechazado por otros pastores (v. 8); el segundo (v. 15-17) descuida y abandona las ovejas de manera irresponsable (v. 15). Las ovejas representan al pueblo de Israel, vctima de la codicia y opresin por parte de sus malos pastores, es decir, de sus reyes o gobernantes. Vase v. 1-3 n., y cf. tambin Jer 23.1-2; Ez 34.1-10. 
3. 11.5 Los compradores podran representar a los gobernantes extranjeros despus de la conquista de Alejandro Magno (vase 9.1-8 n.). 
4. 11.7 Esto es, a los pobres del rebao: heb.; segn la versin griega: por cuenta de los tratantes. 
5. 11.7 Los dos cayados simbolizan el cuidado de Dios por su pueblo (cf. Sal 23.4). Gracia (o favor) representa la seguridad de Israel ante las naciones extranjeras (v. 10); Ataduras hace referencia a la armona, la paz y la hermandad entre Jud e Israel (v. 14). Cf. Ez 37.15-19. 
6. 11.8 Tres pastores: alusin a tres malos gobernantes civiles y religiosos, que no es posible identificar con certeza. 
7. 11.10 El hecho de romper el cayado Gracia y de anular el pacto, equivale a afirmar que Dios ha retirado la proteccin a su pueblo. Vase Os 1.9 n. 
8. 11.13 chalo al tesoro... de la casa de Jehov: segn algunas versiones antiguas; heb. dselas al alfarero... 
9. 11.12-13 Como treinta piezas de plata era el precio de un esclavo (Ex 21.32), el pastor se consideraba mal pagado. La expresin hermoso precio con que me han apreciado! tiene, por lo tanto, un sentido irnico. El v. 12 se cita parcialmente en Mt 26.15, y los v. 12-13 en Mt 27.9-10. 
10. 11.14 Algunos intrpretes han visto aqu una referencia muy antigua al cisma entre judos y samaritanos. Hacia el 328 a.C., los samaritanos construyeron un templo en Gerizim, para rivalizar con el templo de Jerusaln. 
11. 11.15 Un pastor insensato: smbolo de algn mal gobernante, que no puede ser identificado con certeza. 
12. 11.16 Ez 34.2-4; Miq 3.1-7. 
13. 11.17 Jn 10.12-13. 

Zacaras 12


9. LA LIBERACIN DE JERUSALN (12.1--13.9)

1 [1] Profeca. Palabra de Jehov acerca de Israel.[2] Jehov, que extiende los cielos, funda la tierra y forma el espritu del hombre dentro de l, ha dicho: 2 "Yo pongo a Jerusaln como una copa[3] que har temblar a todos los pueblos de alrededor; tambin contra Jud, cuando se ponga sitio a Jerusaln. 3 En aquel da yo pondr a Jerusaln como una piedra[4] pesada para todos los pueblos; todos los que intenten cargarla sern despedazados. Y todas las naciones de la tierra se juntarn contra ella. 4 En aquel da, dice Jehov, herir con pnico a todo caballo, y con locura al jinete; pero pondr mis ojos sobre la casa de Jud y a todo caballo de los pueblos herir con ceguera.[5] 5 Entonces dirn los capitanes de Jud en su corazn: "La fuerza de los habitantes de Jerusaln est en Jehov de los ejrcitos, su Dios". 6 En aquel da pondr a los capitanes de Jud como brasero de fuego entre la lea y como antorcha ardiendo entre gavillas; consumirn a diestra y siniestra a todos los pueblos alrededor, mientras los habitantes de Jerusaln otra vez vivirn en su propia ciudad. 
7 "Jehov librar las tiendas de Jud primero, para que la gloria de la casa de David y del habitante de Jerusaln no se engrandezca sobre Jud. 8 En aquel da Jehov defender al habitante de Jerusaln; el que entre ellos sea dbil, en aquel tiempo ser como David, y la casa de David ser como Dios, como el ngel de Jehov que va delante de ellos. 9 En aquel da yo procurar destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusaln. 
10 "Pero sobre la casa de David y los habitantes de Jerusaln derramar un espritu de gracia y de oracin. Mirarn hacia m, a quien traspasaron,[6] y llorarn como se llora por el hijo unignito, y se afligirn por l como quien se aflige por el primognito.[7] 11 En aquel da habr gran llanto en Jerusaln, como el llanto de Hadad-rimn[8] en el valle de Meguido.[9] 12 Esta tierra se lamentar, familia por familia; la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte; la familia de la casa de Natn[10] por su lado, y sus mujeres aparte; 13 la familia de la casa de Lev por su lado, y sus mujeres aparte; la familia de Simei[11] por su lado, y sus mujeres aparte; 14 y as todas las otras familias, cada una por su lado, y sus mujeres aparte". 
						 NOTAS:

1. 12.1--13.6 El tema central de la seccin final del libro es el da de Jehov (14.1). En ese da, los que ataquen a Jerusaln sern destruidos (12.9), y los descendientes de David (12.10), restaurados. Vase Am 5.18 nota o. 
2. 12.1 Israel se refiere aqu no solo al reino del Norte, sino a todo el pueblo de Dios (cf. 1 Cr 21.1; 2 Cr 29.24), es decir, a los judos e israelitas que haban regresado del exilio. 
3. 12.2 Copa: imagen comn para designar la ira de Dios (Sal 75.8; Is 51.17-23; Jer 25.15-29; Ez 23.31-34). 
4. 12.3 Is 8.14; 28.16. 
5. 12.4 La locura, la ceguera y la confusin estn incluidas, en Dt 28.28, entre las consecuencias de la infidelidad al Seor. 
6. 12.10 Mirarn hacia... quien traspasaron: otra posible traduccin: Entonces mirarn hacia m -- es decir, hacia el Seor --, a quienes ellos traspasaron (o profanaron). 
7. 12.10 A quien traspasaron: alusin a algn rey o profeta asesinado por el pueblo, aunque no hay informacin suficiente para identificarlo con precisin. Algunos lo relacionan con el pastor de 11.7-14; otros, con el siervo de Jehov de Is 52.13--53.12; cf. Zac 13.3. El NT reconoce un significado mesinico en este texto (Jn 19.37; Ap 1.7). 
8. 12.11 Hadad-rimn: dios fenicio de la vegetacin (2 R 5.18). En su honor se celebraba anualmente un duelo ritual en el valle de Meguido, localizado en la parte central de Palestina (cf. Ez 8.14). 
9. 12.11 Por su particular ubicacin geogrfica, en Meguido se libraron batallas memorables (Jue 5.19; 2 R 23.29-30). Vase tambin Ap 16.16 n. 
10. 12.12 2 S 5.14. 
11. 12.13 Nm 3.20-21. 

Zacaras 13

1 "En aquel tiempo habr un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusaln, para la purificacin del pecado y de la inmundicia.[1] 2 Y en aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, quitar de la tierra los nombres de las imgenes,[2] y nunca ms sern recordados; tambin exterminar de la tierra a los profetas y al espritu de inmundicia. 
3 "Y acontecer que si alguno contina profetizando, le dirn el padre y la madre que lo engendraron: "T no vivirs, porque has hablado mentira en el nombre de Jehov".[3] Y el padre y la madre que lo engendraron lo traspasarn cuando profetice. 4 Suceder en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarn de su visin cuando profeticen; nunca ms vestirn el manto velloso para mentir.[4] 5 Cada cual dir: "No soy profeta; labrador soy de la tierra, pues he estado en el campo desde mi juventud".[5] 6 Y si alguien le pregunta: "Qu heridas son estas en tus manos?", l responder: "Las recib en casa de mis amigos"".[6] 

El pastor de Jehov, herido 

7 [7] "Levntate, espada, contra el pastor 
    y contra el hombre que me acompaa!, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    Hiere al pastor y sern dispersadaslas ovejas;[8] 
    yo tornar mi manocontra los pequeitos. 
    8 Y acontecer en toda la tierra, 
    dice Jehov, 
    que dos tercios sern exterminadosy se perdern, 
    mas el otro tercio quedar en ella.[9] 
    9 A este tercio lo meter en el fuego, 
    lo fundir como se funde la plata, 
    lo probar como se prueba el oro. 
    l invocar mi nombre, 
    y yo lo oir. 
    Yo dir: "Pueblo mo". 
    l dir: "Jehov es mi Dios"".[10] 
						 NOTAS:

1. 13.1 La imagen del manantial o de la fuente que purifica y difunde vida puede verse tambin en Sal 46.4; Ez 47.1-12; Jl 3.18. Cf. tambin Jn 4.10-14; 7.37-38; Ap 21.6; 22.1-2. 
2. 13.2 Las imgenes: vase 10.2 nota b. 
3. 13.3 Acerca de los que transmiten mentiras en el nombre de Jehov, cf. Neh 6.10-12; Jer 23.9-23; Ez 13; Am 7.10-17; Miq 3.5-7. 
4. 13.4 El manto velloso era un especie de capa rstica que solan usar los profetas (2 R 1.8; Mt 3.4; Mc 1.6). 
5. 13.5 Labrador soy de la tierra: traduccin probable. 
6. 13.6 Los antiguos profetas de Canan se hacan incisiones o heridas en medio del frenes o trance proftico (1 R 18.28-29; Os 7.14). En este v., el hombre que lleva tales heridas es acusado de ser profeta, pero l, para defenderse, alega un altercado con amigos. 
7. 13.7-9 Aunque algunas versiones relacionan estos v. con 11.4-17 (vase 11.4-17 n.), el pastor representa aqu al hombre que acompaa a Jehov. Con su espada ejecutar la prueba final, que preceder a la purificacin o salvacin definitiva del pueblo. La prueba se describe con las imgenes clsicas del rebao sin pastor (Ez 34.5), de la tercera parte (Ez 5.1-4) y del fuego purificador (Is 1.25; 48.10; Jer 6.29-30). 
8. 13.7 Hiere al pastor y sern dispersadas las ovejas: En el NT esta expresin se aplica a Jesucristo (Mt 26.31; Mc 14.27; Jn 16.32). Cf. 1 R 22.17. 
9. 13.8-9 En torno al remanente, vase 8.6 nota e y cf. 8.11-12; 14.2; cf. tambin Is 1.25; 48.10. 
10. 13.8-9 Pueblo mo... Dios: La purificacin del pueblo reafirmar la alianza con Dios. Cf. Jer 31.33; Os 2.23. 

Zacaras 14


10. VICTORIA FINAL DE JERUSALN (14.1-21)



Jerusaln y las naciones 

1 [1] Viene el da de Jehov,[2] 
    y en medio de ti sern repartidostus despojos. 
    2 Porque yo reunir a todas las naciones 
    para combatir contra Jerusaln. 
    La ciudad ser tomada, 
    las casas sern saqueadas, 
    y violadas las mujeres. 
    La mitad de la ciudad ir al cautiverio, 
    pero el resto del pueblono ser sacado de la ciudad.[3] 
    3 Despus saldr Jehovy pelear contra aquellas naciones, 
    como pele en el da de la batalla.[4] 
    4 En aquel da se afirmarn sus piessobre el Monte de los Olivos, 
    que est en frente de Jerusaln,al oriente. 
El Monte de los Olivos se partir por la mitad, de este a oeste, formando un valle muy grande; la mitad del monte se apartar hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. 5 Y huiris al valle de los montes, porque el valle de los montes llegar hasta Azal.[5] 
    Huiris de la manera que huisteisa causa del terremoto[6] 
    en los das de Uzas, rey de Jud. 
    Y vendr Jehov, mi Dios, 
    y con l todos los santos. 
    6 Acontecer que en ese da no habr luz, 
    ni fro, ni hielo. 
    7 Ser un da nico,solo conocido por Jehov, 
    en el que no habr ni da ni noche, 
    pero suceder que al caer la tardehabr luz.[7] 
    8 En aquel da saldrn de Jerusalnaguas vivas, 
    la mitad de ellas hacia el mar oriental 
    y la otra mitad hacia el mar occidental, 
    en verano y en invierno.[8] 
    9 Y Jehov ser rey sobre toda la tierra. 
    En aquel da, Jehov ser nico, 
    y nico ser su nombre.[9] 
    10 Toda esta tierra se volver como llanura 
    desde Geba hasta Rimn,al sur de Jerusaln; 
    ser enaltecida y habitada en su lugar, 
    desde la puerta de Benjamnhasta el lugar de la puerta primera 
    y hasta la puerta del ngulo, 
    y desde la torre de Hananeelhasta los lagares del rey. 
    11 Morarn en ellay no habr nunca ms maldicin,[10] 
    sino que morarn confiadamenteen Jerusaln.[11] 
12 Esta ser la plaga con que herir Jehov a todos los pueblos que pelearon contra Jerusaln: su carne se corromper cuando an estn con vida, se les consumirn en las cuencas sus ojos y la lengua se les deshar en la boca.[12] 
    13 En aquel da habr entre ellosun gran pnico enviado por Jehov; 
    cada uno agarrar la manode su compaero, 
    y levantarn la mano unos contra otros. 
    14 Jud tambin pelear en Jerusaln.[13] 
    Entonces sern reunidas las riquezasde todas las naciones de alrededor: 
    oro, plata y ropas de vestir,en gran abundancia. 
15 As tambin ser la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos y de todas las bestias que estn en aquellos campamentos. 
    16 Todos los que sobrevivan de las naciones 
    que vinieron contra Jerusaln, 
    subirn de ao en ao para adorar al Rey, 
    a Jehov de los ejrcitos, 
    y para celebrar la fiestade los Tabernculos.[14] 
17 Y acontecer que si alguna familia de la tierra no sube a Jerusaln para adorar al Rey, a Jehov de los ejrcitos, no habr lluvia para ellos. 18 Y si la familia de Egipto no sube ni viene, no habr lluvia para ellos, sino que vendr la plaga con que Jehov herir a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernculos. 19 Esta ser la pena del pecado de Egipto y del pecado de todas las naciones que no suban para celebrar la fiesta de los Tabernculos. 
20 En aquel da estar grabado sobre las campanillas de los caballos: "Consagrado a Jehov"; y las ollas de la casa de Jehov sern como los tazones del altar.[15] 21 Toda olla en Jerusaln y Jud ser consagrada a Jehov de los ejrcitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrn y las tomarn para cocinar en ellas. En aquel da no habr ms mercader[16] en la casa de Jehov de los ejrcitos. 
						 NOTAS:

1. 14.1-21 Este cap. final describe el da de Jehov en un lenguaje simblico: el ataque final de las naciones contra Jerusaln culminar con la victoria definitiva de Dios contra los enemigos de su pueblo. Cf. Is 65.15-25; Ez 38--39; Jl 3.9-21. 
2. 14.1 Da de Jehov: Vase 12.1--13.6 n. 
3. 14.1-2 Jerusaln ser saqueada por las naciones y sus despojos sern repartidos; solo el resto sobrevivir. Cf. Zac 8.6,11-12. 
4. 14.3 Jue 5.4-5; 1 S 7.10; 2 R 19.35. 
5. 14.5 Azal: sitio no identificado. 
6. 14.5 Tambin en Am 1.1 se hace referencia a este terremoto, que acaeci hacia el ao 750 a.C. 
7. 14.7 Is 24.23; 60.19-20; Ap 21.23; 22.5. 
8. 14.8 Vase 13.1 n. 
9. 14.9 El da de Jehov har que la declaracin de Dt 6.4 tenga alcance universal. Cf. Mal 1.11. 
10. 14.11 No habr nunca ms maldicin: otra traduccin: No volver a ser destruida (Jos 6.17 nota f). Cf. Ap 22.3, donde se hace alusin a este texto. 
11. 14.10-11 Aqu se describe de nuevo la gloria de Jerusaln. El pas ser como una llanura, solo Jerusaln estar en alto (Is 2.2-3; Miq 4.1-2) y se restablecern las fronteras del reino de Jud antes del exilio: Geba, ubicada a unos 10 km al norte de Jerusaln (2 R 23.8); Rimn, a unos 58 km al sur (Neh 11.29). En torno a los linderos de la ciudad de Jerusaln, vase el mapa La Jerusaln del Antiguo Testamento. La puerta de Benjamn (Jer 37.13): entrada que conduca a la explanada del templo; la puerta del ngulo (o la puerta Antigua) estaba ubicada al noroeste de la ciudad; la torre de Hananeel, al nordeste de la puerta de Benjamn...; los lagares del rey, al extremo sudeste de la ciudad. 
12. 14.12 El lenguaje de este v. es tpico del estilo apocalptico; cf. Ez 38.21-22; 39.17-20; Ap 16.6; 19.17-18. 
13. 14.14 Pelear en Jerusaln, es decir, para defender la ciudad. 
14. 14.16 La fiesta de los Tabernculos se celebraba poco antes de las lluvias de otoo (v. 17). Cf. Lv 23.39-43. 
15. 14.20 La inscripcin "Consagrado a Jehov" es la misma que llevaba el Sumo sacerdote en la frente (Ex 28.36-38). El poder militar (los caballos) y aun los utensilios comunes de cocina estarn consagrados al Seor. Cf. Ro 14.6-8; 1 Co 10.31. 
16. 14.21 La exclusin de los mercaderes de la casa de Jehov de los ejrcitos elimina las transacciones comerciales que se realizaban en ella. Cf. Mt 21.12-13. 

Malaquas 1


1. EL AMOR DE JEHOV POR JACOB(1.1-5)

1 Profeca. Palabra de Jehov contra Israel, por medio de Malaquas:[1] 
    2 "Yo os he amado, dice Jehov. 
    Pero vosotros dijisteis:"En qu nos amaste?" 
    No era Esa hermano de Jacob?,dice Jehov; 
    sin embargo, am a Jacob 
    3 y a Esa[2] aborrec; 
    convert sus montes en desolacin 
    y abandon su heredada los chacales del desierto. 
    4 Edom dice: "Nos hemos empobrecido, 
    pero volveremos a edificar lo arruinado"; 
    pero as ha dicho Jehov de los ejrcitos: 
    Ellos edificarn y yo destruir; 
    los llamarn territorio de impiedad 
    y pueblo contra el cual Jehov estindignado para siempre.[3] 
    5 Vuestros ojos lo vern, y diris: 
    "Sea Jehov engrandecidoms all de los lmites de Israel".[4] 

2. JEHOV REPRENDE A LOSSACERDOTES (1.6--2.9)

6 "El hijo honra al padrey el siervo a su seor. 
    Si, pues, yo soy padre,dnde est mi honra?; 
    y si soy seor, dnde est mi temor?, 
    dice Jehov de los ejrcitos a vosotros,sacerdotes, 
    que menospreciis mi nombre y decs: 
    "En qu hemos menospreciadotu nombre?" 
    7 En que ofrecis sobre mi altarpan inmundo. 
    Y todava decs:"En qu te hemos deshonrado?" 
    En que pensis que la mesa de Jehoves despreciable. 
    8 Cuando ofrecis el animal ciegopara el sacrificio, acaso no es malo? 
    Asimismo, cuando ofrecis el cojoo el enfermo,[5] acaso no es malo? 
    Presntalo, pues, a tu prncipe; 
    acaso le sers gratoo te acoger benvolo?, 
    dice Jehov de los ejrcitos". 
    9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios, 
    para que tenga piedad de nosotros. 
    Pero, "cmo podis agradarle, 
    si hacis estas cosas?, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    10 Quin hay entre vosotros que cierrelas puertas o alumbre de balde mi altar? 
    Yo no me complazco en vosotros, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    ni de vuestra mano aceptar ofrenda.[6] 
    11 Porque desde donde el sol nacehasta donde se pone, 
    es grande mi nombre entre las naciones, 
    y en todo lugar se ofrece a mi nombreincienso y ofrenda limpia. 
    Grande es mi nombre entre las naciones, 
    dice Jehov de los ejrcitos;[7] 
    12 pero vosotros lo profanis cuando decs: 
    "Inmunda es la mesa de Jehov", 
    y cuando decs que su alimentoes despreciable.[8] 
    13 Adems, habis dicho: 
    "Qu fastidio es esto!", y me despreciis,[9] 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    Trajisteis lo robado, o cojo, o enfermo, 
    y me lo presentasteis como ofrenda. 
    Aceptar yo eso de vuestras manos?,dice Jehov. 
    14 Maldito el que engaa,el que teniendo machos en su rebao 
    promete y sacrifica a Jehov lo daado. 
    Porque yo soy Gran Rey, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    y mi nombre es temibleentre las naciones. 
						 NOTAS:

1. 1.1 El nombre heb. Malaquas significa mi mensajero (cf. 3.1). Sobre el encabezamiento de los libros profticos vase Is 1.1 nota b. 
2. 1.3 Esa, llamado tambin Edom, era el antepasado de los edomitas (Gn 25.29-30), proverbiales enemigos de Israel (cf. Gn 25.22-26; 27; 32.4-21; Nm 20.14-21; Abd 10-14; Ro 9.11-13; vase tambin Abd 1 nota b). 
3. 1.4 Cf. Is 34.5-17; 63.1-6; Jer 49.7-22; Ez 25.12-14; 35.1-15; Am 1.11-12; Abd 1-14. 
4. 1.2-5 Los mensajes que se presentan en este libro tienen una estructura literaria uniforme: el profeta plantea el tema que quiere debatir con el pueblo y este responde con dudas y objeciones; luego el profeta responde a la objecin, mostrando que era verdad lo que haba dicho al comienzo. Se trata de una forma literaria inspirada en los debates jurdicos de los tribunales. Vase Introduccin. 
5. 1.8 Cuando ofrecis el animal ciego... o el enfermo: Lv 22.18-25; Dt 15.21. 
6. 1.10 Ni de vuestra mano aceptar ofrenda: Cf. Is 1.11-13; Am 5.21-24. 
7. 1.11 En el ardor de su controversia con los sacerdotes, el profeta manifiesta su reprobacin del culto que ellos realizan en el templo de Jerusaln. Posiblemente el profeta vislumbraba, asimismo, la era mesinica, en la que tambin los extranjeros participaran en el culto al Seor (cf. Is 56.6-7). Aqu se anuncia la renovacin total del culto a Dios, despus del rechazo de los sacrificios ofrecidos por los sacerdotes (v. 7-10). 
8. 1.12 Que su alimento es despreciable: sentido probable. 
9. 1.13 Me despreciis: El heb. dice lo despreciis, porque podra parecer una falta de reverencia aplicar a Dios el verbo despreciar. 

Malaquas 2


Reprensin de la infidelidad de Israel

1 "Ahora, pues, sacerdotes,para vosotros es este mandamiento. 
    2 Si no escuchis 
    y si no decids de corazndar gloria a mi nombre, 
    ha dicho Jehov de los ejrcitos, 
    enviar maldicin sobre vosotros 
    y maldecir vuestras bendiciones; 
    y ya las he maldecido, 
    porque no os habis decidido de corazn. 
    3 "Yo os daar la sementera, 
    os echar al rostro el estircol, 
    el estircol de vuestros animalessacrificados, 
    y seris arrojados juntamente con l. 
    4 As sabris que yo os envieste mandamiento, 
    para que permanezca mi pacto con Lev,[1] 
    ha dicho Jehov de los ejrcitos. 
    5 "Mi pacto con l fue de vida y de paz.[2] 
    Se las di para que me temiera, 
    y l tuvo temor de m y ante mi nombreguardaba reverencia. 
    6 La ley de verdad estuvo en su boca, 
    iniquidad no fue hallada en sus labios; 
    en paz y en justicia anduvo conmigo, 
    y a muchos hizo apartar de la maldad.[3] 
    7 Porque los labios del sacerdotehan de guardar la sabidura, 
    y de su boca el pueblo buscar la Ley; 
    porque es mensajero de Jehovde los ejrcitos.[4] 
    8 "Mas vosotros os habis apartadodel camino; 
    habis hecho tropezara muchos en la Ley; 
    habis corrompido el pacto de Lev, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    9 Por eso yo os he hecho despreciables, 
    viles ante todo el pueblo, 
    porque no habis guardado mis caminos 
    y hacis acepcin de personas 
   

3. CONDENA DEL REPUDIO DE LAPROPIA ESPOSA Y DEL MATRIMONIOCON
al aplicar la Ley". EXTRANJERAS (2.10-16) 
    10 [5] Acaso no tenemos todosun mismo Padre? 
    No nos ha creado un mismo Dios?[6] 
    Por qu, pues, somos deslealeslos unos con los otros, 
    profanando el pacto de nuestros padres? 
    11 Prevaric Jud; 
    en Israel y en Jerusalnse ha cometido abominacin, 
    porque Jud ha profanadoel santuario de Jehov, el que l am, 
    al casarse con la hijade un dios extrao.[7] 
    12 Jehov arrancar de las tiendas de Jacob 
    al hombre que haga esto, 
    al que vela, al que responde 
    y al que ofrece ofrenda a Jehovde los ejrcitos. 
    13 Pero an hacis ms: 
    Cubrs el altar de Jehov de lgrimas, 
    de llanto y de clamor; 
    as que no mirar ms la ofrenda, 
    ni la aceptar con gustode vuestras manos. 
    14 Mas diris: "Por qu?" 
    Porque Jehov es testigo 
    entre ti y la mujer de tu juventud, 
    con la cual has sido desleal, 
    aunque ella era tu compaeray la mujer de tu pacto.[8] 
    15 No hizo l un solo ser, 
    en el cual hay abundancia de espritu? 
    Y por qu uno? 
    Porque buscaba una descendenciapara Dios. 
    Guardaos, pues, en vuestro espritu 
    y no seis desleales para con la mujerde vuestra juventud. 
    16 Porque dice Jehov, Dios de Israel, 
    que l aborrece el repudio y al que mancha de maldad su vestido, 
    dijo Jehov de los ejrcitos. 
    Guardaos, pues, en vuestro espritu 
    y no seis desleales.[9] 

4. EL DA DEL JUICIO SE ACERCA(2.17--3.5)

17 Habis hecho cansar a Jehovcon vuestras palabras. 
    Y preguntis:"En qu lo hemos cansado?" 
    En que decs: "Cualquiera que hace mal,agrada a Jehov; 
    en los tales se complace"; 
    o si no:"Dnde est el Dios de justicia?"[10] 
						 NOTAS:

1. 2.4 Mi pacto con Lev: Cf. Neh 13.29; Jer 33.20-22. Segn este pacto (v. 5,8), los sacerdotes y los levitas comparten las mismas funciones (cf. Dt 18.1-8; 33.8-11). Cf. Nm 3.1-10. 
2. 2.5 Mi pacto con l fue de vida y de paz: Nm 25.11-13. 
3. 2.6 Dt 33.8-10. 
4. 2.7 Lv 10.11; Dt 21.5. 
5. 2.10-16 Estos v. contienen una protesta enrgica contra el divorcio y los matrimonios entre judos y paganos (vase Esd 9.1-15 n.). Aqu se relaciona el tema de la infidelidad a Jehov con la experiencia de la vida matrimonial. Cf. Gn 2.21-25; Mt 19.3-9; Mc 10.2-9; Ef 5.21-23. 
6. 2.10 Acaso no tenemos todos un mismo Padre? No nos ha creado un mismo Dios?: Is 63.16; 64.8; Os 11.1-4; Ef 4.6. 
7. 2.11 Casarse con la hija de un dios extrao: es decir, con una mujer pagana, significaba establecer tambin lazos de parentesco con su dios. Para el profeta esto era un acto de infidelidad a Jehov; cf. Esd 9--10; Neh 13.23-27. 
8. 2.14 La mujer de tu pacto: O sea, era tu esposa legal. Otra posible traduccin: y t le prometiste fidelidad. 
9. 2.16 Cf. Gn 2.24; Pr 5.18; Mc 10.2-9; Ef 5.21-33. 
10. 2.17 Cf. Job 21.7-16; Hab 1.2-4; Mal 3.14-15. 

Malaquas 3

    1 "Yo envo mi mensajero 
    para que prepare el camino[1] delante de m. 
    Y vendr sbitamente a su templo 
    el Seor a quien vosotros buscis; 
    y el ngel del pacto,[2] 
    a quien deseis vosotros, ya viene", 
    ha dicho Jehov de los ejrcitos. 
    2 Pero quin podr soportarel tiempo de su venida? 
    o quin podr estar en pie[3] cuando l se manifieste? 
    Porque l es como fuego purificador[4] 
    y como jabn de lavadores. 
    3 l se sentar para afinar y limpiar la plata: 
    limpiar a los hijos de Lev, 
    los afinar como a oro[5] y como a plata, 
    y traern a Jehov ofrenda en justicia. 
    4 Entonces ser grata a Jehovla ofrenda de Jud y de Jerusaln, 
    como en los das pasados,como en los aos antiguos.[6] 
    5 "Vendr a vosotros para juicio, 
    y testificar sin vacilarcontra los hechiceros y adlteros, 
    contra los que juran falsamente; 
    contra los que defraudan en su salarioal jornalero, 
    a la viuda y al hurfano, 
    contra los que hacen injusticiaal extranjero, 
    sin tener temor de m", 
    dice Jehov de los ejrcitos. 

5. EL PAGO DE LOS DIEZMOS (3.6-12)

6 "Porque yo, Jehov, no cambio;[7] 
    por esto, hijos de Jacob,no habis sido consumidos. 
    7 Desde los das de vuestros padres 
    os apartis de mis leyes y no las guardis. 
    Volveos a m y yo me volvera vosotros!,[8] 
    ha dicho Jehov de los ejrcitos. 
    Pero vosotros decs:"En qu hemos de volvernos?" 
    8 Robar el hombre a Dios? 
    Pues vosotros me habis robado. 
    Y an preguntis:"En qu te hemos robado?" 
    En vuestros diezmos y ofrendas. 
    9 Malditos sois con maldicin, 
    porque vosotros, la nacin toda,me habis robado. 
    10 Traed todos los diezmos al alfol 
    y haya alimento en mi Casa: 
    Probadme ahora en esto, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    a ver si no os abrolas ventanas de los cielos 
    y derramo sobre vosotros bendicinhasta que sobreabunde.[9] 
    11 Reprender tambin por vosotrosal devorador, 
    y no os destruir el fruto de la tierra, 
    ni vuestra vid en el campo ser estril, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    12 Todas las nacionesos dirn bienaventurados, 
    porque seris tierra deseable, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 

6. EL JUSTO Y EL MALO (3.13-18)

13 "Vuestras palabras contra mhan sido violentas, dice Jehov. 
    Y todava preguntis:"Qu hemos hablado contra ti?" 
    14 Habis dicho:"Por dems es servir a Dios. 
    Qu aprovecha que guardemos su Ley 
    y que andemos afligidos en presenciade Jehov de los ejrcitos? 
    15 Hemos visto que los soberbios son felices, 
    que los que hacen impiedadno solo prosperan, 
    sino que tientan a Dios,y no les pasa nada"".[10] 
    16 Entonces los que teman a Jehovhablaron entre s. 
    Jehov escuch y oy, 
    y fue escrito ante l un memorialde los que temen a Jehovy honran su nombre.[11] 
    17 "Sern para m especial tesoro, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    en el da en que yo acte. 
    Los perdonar 
    como un hombre perdona al hijoque lo sirve.[12] 
    18 Entonces os volveris 
    y discerniris la diferenciaentre el justo y el malo, 
    entre el que sirve a Diosy el que no le sirve". 
						 NOTAS:

1. 3.1 Yo envo mi mensajero para que prepare el camino: Este mensajero que prepara el camino del Seor (Is 40.3) ser identificado con Elas (vase 4.5 n.) y con Juan el Bautista (Mt 11.3-14; Mc 1.2; Lc 1.76; 7.27). 
2. 3.1 El ngel del pacto: otra posible traduccin: el mensajero de la alianza. Quiz es una referencia indirecta al Seor (Gn 16.7-16; 18.1-2,17,22). 
3. 3.2 Quin podr estar en pie?: Cf. Is 13.6; Ez 30.2-3; Jl 1.15; 2.11; Am 5.18-20; 8.9-14; Sof 1.14-18; Ap 6.17. 
4. 3.2 Como fuego purificador: Cf. Mt 3.10-12; 1 Co 3.13. 
5. 3.3 Los afinar como a oro: Cf. 1 P 1.7. 
6. 3.4 Cf. 1.10-14. 
7. 3.6 Yo, Jehov no cambio: Cf. Nm 23.19; Heb 13.8; Stg 1.17. 
8. 3.7 Volveos a m y yo me volver a vosotros!: Cf. Is 55.7; Zac 1.3; Stg 4.8. Vase tambin Jer 3.1 nota b. 
9. 3.8-10 Acerca de los diezmos y las ofrendas, cf. Lv 27.30; Nm 18.21-24; Dt 12.6; 14.22-29; Neh 13.12. Cf. tambin Sal 50.7-15; Is 43.23. 
10. 3.14-15 Cf. Mal 2.17. 
11. 3.16 En torno al problema del sufrimiento del justo y la prosperidad del injusto, la respuesta es que Dios tiene un memorial donde estn inscritos los que lo temen y honran; cf. Ex 32.32; Sal 69.28; Is 43.3; Dn 12.1; Ap 3.5; 13.8; 17.8. Vase Introduccin a Job. 
12. 3.17 Cf. Sal 103.13. 

Malaquas 4


Mapa - Palestina en el siglo II a.C.



7. EL ADVENIMIENTO DEL DADE JEHOV (4.1-6)

1 [1] "Ciertamente viene el da,ardiente como un horno, 
    y todos los soberbios y todos los quehacen maldad sern estopa. 
    Aquel da que vendr, los abrasar, 
    dice Jehov de los ejrcitos, 
    y no les dejar ni raz ni rama.[2] 
    2 Mas para vosotros,los que temis mi nombre, 
    nacer el sol de justicia 
    y en sus alas traer salvacin.[3] 
    Saldris y saltariscomo becerros de la manada. 
    3 Pisotearis a los malos, 
    los cuales sern cenizabajo las plantas de vuestros pies 
    en el da en que yo acte, 
    dice Jehov de los ejrcitos. 
    4 [4] "Acordaos de la ley de Moiss,mi siervo, 
    al cual encargu, en Horeb,[5] 
    ordenanzas y leyes para todo Israel. 
    5 "Yo os envo al profeta Elas[6] 
    antes que venga el da de Jehov, 
    grande y terrible. 
    6 l har volver el corazn de los padreshacia los hijos, 
    y el corazn de los hijoshacia los padres,[7] 
    no sea que yo venga y castigue la tierracon maldicin". 
						 NOTAS:

1. 4.1-6 Estos v. corresponden a los v. 3.19-24 en el texto hebreo. 
2. 4.1 Cf. 3.2; cf. tambin Jl 2.11; Am 5.18; Sof 1.14-18. 
3. 4.2 Nacer el sol de justicia y en sus alas traer salvacin: Esta expresin es una referencia a la victoria, la salvacin y la instauracin de la justicia de Dios, que asegura el triunfo del bien y salvaguarda el derecho de sus fieles (cf. Sal 22.30-31; 40.10; Is 45.8; 46.13; 51.7-8). El ttulo Sol de Justicia se ha aplicado a Cristo desde muy temprano en la vida de la iglesia cristiana (cf. Lc 1.78; 2.32). 
4. 4.4-6 Estos v. sirven de conclusin al mensaje de Malaquas y al libro de los profetas menores. En ellos se afirma la importancia de la ley de Moiss (v. 4) y se identifica al mensajero precursor del da del Seor (v. 5). 
5. 4.4 Acordaos de la ley de Moiss.. en Horeb: Cf. Ex 19.16--20.20; 24.1-17; Dt 5.1-3. 
6. 4.5 La desaparicin repentina del profeta Elas dio origen a distintas creencias en torno a su reaparicin en la tierra. El pueblo judo esperaba la llegada de Elas antes del da de Jehov, como precursor del Mesas (Mt 17.10-11). Jess identifica a Elas con Juan el Bautista (Mt 11.14; 17.10-13). 
7. 4.6 l har... padres: Lc 1.17. 
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(c) Sociedades Bblicas Unidas 1995
 
Versin tomada del sitio: http://www.biblegateway.com/cgi-bin/bible?language=spanish&version=RVR1995&passage=all

Revisin ortogrfica realizada con Microsoft Word 2000. 
