SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN REINA-VALERA (1995). BIBLIA DE ESTUDIO CON ABUNDANTES NOTAS. 
 
Parte # 2 (INCLUYE LOS KETUVIM O LOS ESCRITOS), los 12 libros intermedios del AT: 1 R, 2 R, 1 Cr, 2 Cr, Esd, Neh, Est, Job, Sal, Pr, Ec y Cnt

1 Reyes 1


1. FIN DEL REINADO DE DAVID. SALOMN ES PROCLAMADO REY (1.1--2.12)



Abisag sirve a David 

1 [1] Cuando el rey David era viejo y avanzado en das,[2] lo cubran de ropas, pero no se calentaba. 2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: "Busquen para mi seor, el rey, una joven virgen que lo atienda y lo abrigue, que duerma a su lado y as mi seor, el rey, entrar en calor".[3] 
3 Buscaron, pues, una joven hermosa por toda la tierra de Israel; encontraron a Abisag, la sunamita,[4] y la llevaron al rey. 4 La joven era hermosa; ella abrigaba al rey y lo serva, pero el rey nunca la conoci.[5] 

Adonas usurpa el trono

5 Entonces Adonas hijo de Haguit[6] se rebel, diciendo: "Yo reinar".[7] Se hizo de carros, de gente de a caballo y de cincuenta hombres que corrieran delante de l. 6 En todos sus das su padre nunca lo haba reprendido dicindole: "Por qu haces esto?" Adems, era de muy hermoso parecer,[8] y haba nacido despus de Absaln. 7 Adonas se haba puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales lo ayudaban. 8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaa hijo de Joiada, el profeta Natn, Simei, Rei y todos los grandes de David no seguan a Adonas.[9] 
9 Mat Adonas un da ovejas, vacas y animales cebados[10] junto a la pea de Zohelet, que est cerca de la fuente de Rogel,[11] y convid a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Jud, siervos del rey. 10 Pero no convid al profeta Natn ni a Benaa ni a los grandes, ni a su hermano Salomn. 11 Entonces Natn dijo a Betsab, madre de Salomn:[12] 
--No has odo que Adonas hijo de Haguit se ha proclamado rey sin saberlo David, nuestro seor? 12 Ven pues, ahora, y oye mi consejo, para que conserves tu vida y la de tu hijo Salomn. 13 Ve, presntate ante el rey David y dile: "Rey y seor mo, no juraste a tu sierva, diciendo: Salomn, tu hijo, reinar despus de m, y l se sentar en mi trono? Por qu, pues, reina Adonas?" 14 Mientras ests all hablando con el rey, yo entrar detrs de ti y reafirmar tus palabras. 
15 Entonces Betsab entr en la habitacin del rey. El rey estaba muy viejo y Abisag, la sunamita, lo serva. 16 Betsab se inclin e hizo una reverencia al rey. El rey dijo: 
--Qu te pasa? 
17 Ella le respondi: 
--Seor mo, t juraste a tu sierva por Jehov, tu Dios, diciendo: "Salomn, tu hijo, reinar despus de m y se sentar en mi trono". 18 Pero ahora reina Adonas, sin que t, mi seor y rey, todava lo sepas. 19 Ha matado bueyes, animales cebados y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, general del ejrcito; pero no ha convidado a Salomn, tu siervo. 20 Entre tanto, rey y seor mo, los ojos de todo Israel estn puestos en ti, para que les anuncies quin se ha de sentar en el trono despus de mi seor, el rey. 21 De otra manera suceder que cuando mi seor, el rey, duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomn seremos considerados culpables. 
22 Mientras ella an hablaba con el rey, lleg el profeta Natn. 23 Le avisaron al rey diciendo: "Aqu est el profeta Natn". Cuando l entr donde estaba el rey, se postr delante del rey rostro en tierra, 24 y dijo: 
--Rey y seor mo, has dicho t: "Adonas reinar despus de m y se sentar en mi trono"? 25 Porque hoy descendi a sacrificar bueyes, animales cebados y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, a los capitanes del ejrcito, y tambin al sacerdote Abiatar: estn comiendo y bebiendo delante de l, y gritan: "Viva el rey Adonas!" 26 Pero ni a m, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc ni a Benaa hijo de Joiada ni a Salomn, tu siervo, ha convidado. 27 Es que esto ha sido ordenado por mi seor, el rey, sin haber dado a conocer a tus siervos quin se haba de sentar en el trono de mi seor, el rey, despus de l? 

David proclama rey a Salomn

28 El rey David respondi diciendo: "Llamadme a Betsab". Entr ella a la presencia del rey y se qued en pie delante de l. 29 Entonces el rey hizo este juramento: 
--Vive Jehov!,[13] que ha redimido mi alma de toda angustia, 30 que como yo te he jurado por Jehov, Dios de Israel, diciendo: "Tu hijo Salomn reinar despus de m y se sentar sobre mi trono en lugar mo", as lo har hoy. 
31 Betsab se inclin ante el rey, con su rostro en tierra, y haciendo una reverencia al rey, dijo: 
--Viva mi seor, el rey David, para siempre. 
32 Y el rey David dijo: 
--Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natn y a Benaa hijo de Joiada. 
Ellos entraron a la presencia del rey, 33 y l les dijo: 
--Tomad con vosotros los siervos de vuestro seor, montad a mi hijo Salomn en mi mula y llevadlo a Gihn.[14] 34 All lo ungirn[15] el sacerdote Sadoc y el profeta Natn como rey sobre Israel; vosotros tocaris la trompeta y gritaris: "Viva el rey Salomn!" 35 Despus iris detrs de l, y vendr a sentarse sobre mi trono y reinar en mi lugar, porque lo he escogido para que sea prncipe de Israel y de Jud. 
36 Entonces Benaa hijo de Joiada respondi al rey: 
--Amn. As lo diga Jehov, Dios de mi seor, el rey. 37 De la manera que Jehov ha estado con mi seor, el rey, as est con Salomn, y haga mayor su trono que el trono de mi seor, el rey David. 
38 Descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaa hijo de Joiada, los cereteos y los peleteos,[16] montaron a Salomn en la mula del rey David y lo llevaron a Gihn. 39 Tom el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del Tabernculo[17] y ungi a Salomn; tocaron la trompeta y grit todo el pueblo: "Viva el rey Salomn!" 40 Despus subi todo el pueblo detrs de l; cantaba la gente con flautas y manifestaba tan gran alegra, que pareca que la tierra se hunda bajo sus gritos. 
41 Lo oy Adonas, y todos los convidados que con l estaban, cuando ya haban acabado de comer. Tambin oy Joab el sonido de la trompeta, y dijo: "Por qu se alborota la ciudad con tanto estruendo?" 
42 Mientras l an hablaba, lleg Jonatn,[18] hijo del sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonas: 
--Entra, porque t eres hombre valiente y traers buenas noticias. 
43 Jonatn respondi a Adonas: 
--Ciertamente nuestro seor, el rey David, ha hecho rey a Salomn; 44 el rey ha enviado con l al sacerdote Sadoc y al profeta Natn, a Benaa hijo de Joiada, y tambin a los cereteos y a los peleteos, los cuales lo montaron en la mula del rey. 45 El sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo han ungido rey en Gihn; de all han subido alegremente y la ciudad est llena de estruendo. Este es el alboroto que habis odo. 46 Ms an, Salomn se ha sentado en el trono del reino, 47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro seor, el rey David, diciendo: "Dios haga bueno el nombre de Salomn ms que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo". Y el rey ador en la cama, 48 y ha dicho adems as: "Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, y lo vean mis ojos". 
49 Entonces se estremecieron todos los convidados que estaban con Adonas, se levantaron y cada uno se fue por su camino. 50 Pero Adonas tuvo miedo de Salomn, se levant y fue a asirse de los cuernos del altar.[19] 51 Luego avisaron a Salomn: 
--Adonas tiene miedo del rey Salomn, pues se ha asido de los cuernos del altar diciendo: "Jreme hoy el rey Salomn que no matar a espada a su siervo". 
52 Y Salomn dijo: 
--Si l es hombre de bien, ni uno de sus cabellos caer en tierra; pero si se halla mal en l, morir. 
53 El rey Salomn mand que lo trajeran del altar; vino l y se inclin ante el rey Salomn. Salomn le dijo: 
--Vete a tu casa. 
						 NOTAS:

1. 1.1-4 Los caps. 1--2 continan el relato iniciado en 2 S 9 e interrumpido en 2 S 20. Vase 2 S 21--24 n. 
2. 1.1 Avanzado en das: Segn las indicaciones de 2 S 5.4, David deba tener en esta poca unos 70 aos. 
3. 1.2 Cf. Ec 4.11. 
4. 1.3 Sunamita: es decir, de Sunem: localidad perteneciente a la tribu de Isacar (Jos 19.18), situada en la llanura de Jezreel o Esdreln, cerca del monte Gilboa (cf. 1 S 28.4; 2 R 4.8). Vase ndice de mapas. 
5. 1.1-4 La referencia al extremo debilitamiento del rey David pone de manifiesto su incapacidad para gobernar y, al mismo tiempo, da cuenta de la agitacin que se produce en la corte davdica: las personas influyentes (cf. v. 7-8) forman partido en torno de Adonas o de Salomn, los dos pretendientes al trono. 
6. 1.5 2 S 3.4. 
7. 1.5 Adonas se consideraba con derecho a suceder a su padre en el trono por ser el mayor de los hijos que an sobrevivan a David. Sin embargo, el v. 20 sugiere que an no exista en Israel la ley de la primogenitura. 
8. 1.6 Era de muy hermoso parecer: La buena presencia fsica suele provocar admiracin y aumenta el prestigio personal; por eso era considerada como un factor importante para el ejercicio de la realeza. En otros pasajes se pone de relieve la bella apariencia de reyes como Sal y David (1 S 9.2; 16.12) y la de un aspirante al trono como Absaln (2 S 14.25). 
9. 1.7-8 La formacin de estos dos grupos antagnicos muestra la profunda divisin que se haba producido en la corte davdica debido a la presencia de dos pretendientes al trono. Sin embargo, no es fcil determinar hasta qu punto la divisin se fundaba en meras adhesiones personales o en cuestiones ms profundas. 
10. 1.9 Mat... cebados: Los sacrificios eran actos religiosos que formaban parte de la ceremonia de entronizacin de un nuevo rey. 
11. 1.9 Sus partidarios proclaman rey a Adonas junto a la fuente de Rogel, sitio alejado de Jerusaln y poco frecuentado, lo que hace pensar en una reunin secreta. David, en cambio, elige a Gihn (v. 33), lugar prximo a Jerusaln y ms concurrido, dando a entender que la entronizacin de Salomn es una ceremonia pblica y nada secreta. 
12. 1.11 2 S 12.24. 
13. 1.29 Cf. 1 R 2.24; 17.1,12; 18.10,15. 
14. 1.33 Gihn: fuente que brota al pie de la colina donde se levantaba la fortaleza de Sin, es decir, la parte ms antigua de la ciudad de Jerusaln, donde haban habitado los jebuseos (2 S 5.6-7). Vase 1 R 1.9 nota k; cf. 2 Cr 32.30. 
15. 1.34 All lo ungirn: Esta consagracin se realizaba ungiendo al rey con el aceite sagrado (cf. v. 39). La uncin estableca un vnculo particular entre el rey y Dios (1 S 16.13; Sal 89.20-21), y confera al "ungido" la vitalidad y la sabidura necesarias para ejercer la funcin real. Vase Sal 2.2 n. 
16. 1.38 Los cereteos y los peleteos eran dos grupos de mercenarios extranjeros que formaban la guardia personal de David. Vase 2 S 8.18 nota j. 
17. 1.39 Tabernculo: lit. la tienda, es decir, el lugar donde estaba el Arca del pacto antes de la construccin del templo de Jerusaln. Vase Ex 26.1-37 n.; cf. tambin 2 S 6.17; 7.2. 
18. 1.42 Acerca de este Jonatn, hijo del sacerdote Abiatar y fiel servidor de David, cf. 2 S 15.36; 17.17-22. 
19. 1.50 Los cuatro cuernos del altar (2.28; cf. Ex 27.2; 21.12-14) eran lugares de refugio para el fugitivo que buscaba salvar su vida de manos de sus perseguidores. Tambin haba ciudades, especialmente designadas (cf. Nm 35.9-15; Dt 4.41-43; 19.1-13; Jos 20), en las que podan encontrar asilo los perseguidos a causa de un homicidio involuntario. 

1 Reyes 2


David da instrucciones a Salomn 

1 [1] Cuando llegaron los das en que David haba de morir, le orden a Salomn, su hijo: 2 "Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfurzate y s hombre.[2] 3 Guarda los preceptos de Jehov, tu Dios, andando en sus caminos y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que est escrito en la ley de Moiss, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas;[3] 4 para que confirme Jehov la promesa que me hizo[4] diciendo: "Si tus hijos guardan mi camino andando delante de m con verdad, de todo su corazn y de toda su alma,[5] jams te faltar un descendiente en el trono de Israel".[6] 
5 "Ya sabes t lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejrcito de Israel, a Abner[7] hijo de Ner y a Amasa[8] hijo de Jeter, cmo los mat, vengando en tiempo de paz la sangre derramada en la guerra, y manchando con sangre de guerra el cinturn que cea su cintura y los zapatos[9] que calzaban sus pies. 6 T, pues, hars conforme a tu sabidura: no dejars descender en paz sus canas al seol. 7 Pero con los hijos de Barzilai, el galaadita,[10] tendrs misericordia; que sean de los convidados a tu mesa, pues ellos me trataron de esa manera cuando iba huyendo de Absaln, tu hermano. 8 Tambin tienes contigo a Simei hijo de Gera hijo de Benjamn, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldicin fuerte el da que yo iba a Mahanaim.[11] Pero l mismo descendi a recibirme al Jordn, y yo le jur por Jehov diciendo: "No te matar a espada".[12] 9 Pero ahora no lo absolvers, pues eres un hombre sabio y sabes cmo debes tratarlo para que sus canas desciendan con sangre al seol". 

Muerte de David



(1 Cr 29.26-30)

10 David durmi con sus padres y fue sepultado en su ciudad.[13] 11 Los das que rein David sobre Israel fueron cuarenta aos: siete aos rein en Hebrn y treinta y tres aos en Jerusaln.[14] 12 Salomn se sent en el trono de David, su padre,[15] y su reino fue muy estable. 

2. REINADO DE SALOMN (2.13--11.43)



Salomn afirma su reino

13 Entonces Adonas hijo de Haguit fue a ver a Betsab, madre de Salomn, y ella le dijo: 
--Vienes en son de paz? 
--S, de paz --respondi l; 14 y en seguida aadi--: Tengo algo que decirte. 
--Habla --dijo ella. 
15 l dijo: 
--T sabes que el reino era mo[16] y que todo Israel haba puesto en m sus ojos para que yo reinara; pero el reino fue traspasado y se le concedi a mi hermano, pues por voluntad de Jehov le perteneca. 16 Ahora te hago una peticin; no me la niegues. 
--Habla --le dijo ella. 
17 l entonces dijo: 
--Te ruego que hables al rey Salomn (porque l no te lo negar), para que me d Abisag, la sunamita, por mujer. 
18 --Bien; hablar por ti al rey --respondi Betsab. 
19 Betsab fue a ver al rey Salomn para hablarle por Adonas. El rey se levant a recibirla y se inclin ante ella; volvi a sentarse en su trono e hizo traer una silla para su madre, que se sent a su diestra. 20 Entonces ella dijo: 
--Una pequea peticin pretendo de ti; no me la niegues. 
--Pide, madre ma, que yo no te la negar --respondi el rey. 
21 Y ella dijo: 
--Que se le d Abisag, la sunamita, por esposa a tu hermano Adonas. 
22 --Por qu pides a Abisag, la sunamita, para Adonas? Demanda tambin el reino para l, pues l es mi hermano mayor y ya tiene tambin de su parte al sacerdote Abiatar y a Joab hijo de Sarvia --le respondi Salomn a su madre. 
23 Y el rey Salomn jur por Jehov: "Traiga Dios sobre m el peor de los castigos, que contra su vida ha hablado Adonas estas palabras. 24 Ahora, pues, vive Jehov, quien me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David, mi padre, quien me ha dado una casa conforme me lo haba prometido, que Adonas morir hoy". 
25 Entonces el rey Salomn envi a Benaa hijo de Joiada, el cual arremeti contra l y lo mat.[17] 26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: "Vete a Anatot,[18] a tus heredades, pues eres digno de muerte; pero no te matar hoy, por cuanto has llevado el Arca de Jehov, el Seor, delante de David, mi padre,[19] y adems has compartido todas sus aflicciones".[20] 27 As ech Salomn a Abiatar del sacerdocio de Jehov, para que se cumpliera la palabra que Jehov pronunci en Silo sobre la casa de El.[21] 
28 Lleg la noticia a Joab, y como tambin se haba adherido a Adonas, si bien no se haba adherido a Absaln, huy Joab al tabernculo de Jehov y se asi de los cuernos del altar.[22] 29 Se le avis a Salomn que Joab haba huido al tabernculo de Jehov y que estaba junto al altar. Entonces envi Salomn a Benaa hijo de Joiada, con esta orden: "Ve y arremete contra l". 30 Entr Benaa al tabernculo de Jehov, y le dijo: 
--El rey ha dicho que salgas. 
--No, sino que aqu morir --respondi l. 
Benaa volvi con esta respuesta al rey, y le dijo: 
--As me respondi Joab. 
31 El rey le dijo: 
--Haz como l ha dicho: mtalo y entirralo, y aparta de m y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. 32 Jehov har caer su sangre sobre su cabeza, porque l ha dado muerte a dos hombres ms justos y mejores que l, a los cuales mat a espada sin que mi padre David supiera nada: a Abner hijo de Ner, general del ejrcito de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejrcito de Jud. 33 As pues, la sangre de ellos recaer sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre;[23] pero sobre David y sobre su descendencia, sobre su casa y sobre su trono, habr paz perpetua de parte de Jehov.[24] 
34 Entonces Benaa hijo de Joiada subi, arremeti contra l y lo mat; y fue sepultado en su casa en el desierto. 35 El rey puso en su lugar a Benaa hijo de Joiada al frente del ejrcito, y a Sadoc el rey lo puso como sacerdote en lugar de Abiatar. 36 Despus mand a llamar el rey a Simei, y le dijo: 
--Edifcate una casa en Jerusaln y habita ah, no salgas de all a ninguna parte; 37 porque ten por cierto que el da que salgas y pases el torrente Cedrn, sin duda morirs, y tu sangre caer sobre tu cabeza. 
38 Simei dijo al rey: 
--Tu palabra es buena; como el rey mi seor ha dicho, as lo har tu siervo. 
Y habit Simei en Jerusaln muchos das. 39 Pero pasados tres aos, aconteci que dos siervos de Simei huyeron junto a Aquis hijo de Maaca, rey de Gat. Alguien dio aviso a Simei diciendo: "Tus siervos estn en Gat". 40 Entonces Simei se levant, ensill su asno y fue adonde estaba Aquis, en Gat, para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus siervos de Gat. 41 Luego le dijeron a Salomn que Simei haba ido de Jerusaln hasta Gat, y regresado. 42 Entonces el rey mand a buscar a Simei, y le dijo: "No te hice jurar yo por Jehov, y te advert diciendo: "El da que salgas y vayas ac o all, ten por cierto que morirs"? Y t me dijiste: "Tu palabra es buena, yo la obedezco". 43 Por qu, pues, no guardaste el juramento de Jehov, y el mandamiento que yo te impuse?" 
44 Dijo adems el rey a Simei: "T conoces todo el mal, el cual tu corazn bien sabe que cometiste contra mi padre David. Jehov, pues, ha hecho recaer el mal sobre tu cabeza. 45 En cambio, el rey Salomn ser bendito, y el trono de David permanecer firme perpetuamente delante de Jehov". 
46 Entonces el rey mand a Benaa hijo de Joiada, el cual sali, lo hiri y lo mat. 
Y el reino fue confirmado en manos de Salomn. 
						 NOTAS:

1. 2.1-9 Las ltimas recomendaciones de David a su hijo Salomn pueden dividirse en dos partes: primero (v. 2-4) lo exhorta a cumplir la ley del Seor; luego, (v. 5-9) le da instrucciones acerca del modo cmo deber comportarse con los amigos y enemigos de David. 
2. 2.2 Esfurzate y s hombre: Dt 31.23; Jos 1.6,9,18. Esta expresin y las que aparecen en los v. 3-4 son caractersticas del estilo deuteronomista (vase Introduccin). 
3. 2.3 Jos 1.7. 
4. 2.4 Dt 7.8,12; 9.5. 
5. 2.4 De todo su corazn y de toda su alma: Vase Dt 6.5 nota e. 
6. 2.4 Cf. 2 S 7.11-16. 
7. 2.5 Cf. 2 S 3.27. 
8. 2.5 Cf. 2 S 20.10. 
9. 2.5 Manchando con sangre de guerra el cinturn... sus pies: otra posible traduccin: Hacindome responsable de ese asesinato. David afirma que la responsabilidad por los delitos cometidos por sus sbditos tambin recaa sobre l. El texto hebreo no presenta este matiz. 
10. 2.7 Cf. 2 S 17.27-29. 
11. 2.8 Cf. 2 S 16.5-13. 
12. 2.8 2 S 19.16-23. 
13. 2.10 David... su ciudad: Esta era la seccin ms antigua de Jerusaln, que haba sido arrebatada a los jebuseos (2 S 5.6-9). 
14. 2.11 Cf. 2 S 5.4-5; 1 Cr 3.4. 
15. 2.12 1 Cr 29.23. 
16. 2.15 El reino era mo: Vase 1 R 1.5 nota g. 
17. 2.16-25 Las mujeres del rey fallecido pasaban a ser propiedad del heredero del trono (cf. 2 S 16.21-22). Por eso, la peticin de Adonas poda ser considerada como una forma de afirmar su derecho a ocupar el trono de David (cf. v. 22). La decisin de hacer morir a Adonas (v. 24) muestra que Salomn tema perder el trono. 
18. 2.26 Anatot: ciudad levtica situada al norte de Jerusaln. Cf. Jos 21.18; 1 Cr 6.60; Jer 1.1. 
19. 2.26 2 S 15.24. 
20. 2.26 1 S 22.20-23. 
21. 2.27 1 S 2.27-36. 
22. 2.28 Sobre esta prctica, vase 1 R 1.50 n. 
23. 2.33 La sangre... para siempre: es decir, la culpa de su muerte (la de Abner y la de Amasa). Cf. 2 S 3.29; Sal 7.16; Mt 27.25. 
24. 2.31-33 Estas explicaciones tratan de justificar la sentencia de muerte pronunciada contra Joab. Segn la Ley (Ex 21.14), el homicida voluntario no tena derecho a buscar asilo en el lugar sagrado (cf. 1 R 2.28), y Joab haba cometido un doble asesinato a sangre fra, cuando aparentemente estaba en paz con sus adversarios (cf. 1 R 2.5): el de Abner (2 S 3.26-30) y el de Amasa (2 S 20.9-10). Sin embargo, en 1 R 2.22 se da la verdadera razn que determin esa sentencia: Joab haba apoyado a Adonas (cf. 1 R 1.7). 

1 Reyes 3


Salomn se casa con la hija del faran 

1 [1] Salomn estableci parentesco con el faran, rey de Egipto, pues tom la hija[2] del faran y la trajo a la ciudad de David,[3] mientras acababa de edificar su casa, la casa de Jehov y los muros en torno a Jerusaln. 2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos,[4] porque en aquellos tiempos no haba an casa edificada al nombre de Jehov. 

Salomn pide sabidura



(2 Cr 1.1-13)

3 Pero Salomn am a Jehov, y anduvo en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.[5] 4 Iba el rey a Gaban,[6] porque aquel era el lugar alto principal, y sacrificaba all; mil holocaustos[7] sacrificaba Salomn sobre aquel altar. 
5 En Gaban se le apareci en sueos[8] Jehov a Salomn una noche. Y le dijo Dios: 
--Pide lo que quieras que yo te d. 
6 Salomn le respondi: 
--T has tenido gran misericordia con tu siervo David, mi padre, porque l anduvo delante de ti en verdad, en justicia y rectitud de corazn para contigo. T le has reservado esta tu gran misericordia, al darle un hijo que se sentara en su trono, como sucede en este da.[9] 7 Ahora pues, Jehov, Dios mo, t me has hecho rey a m, tu siervo, en lugar de David, mi padre. Yo soy joven y no s cmo entrar ni salir.[10] 8 Tu siervo est en medio de tu pueblo, el que t escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar por su multitud incalculable.[11] 9 Concede, pues, a tu siervo un corazn que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo, pues quin podr gobernar a este pueblo tuyo tan grande?[12] 
10 Al Seor le agrad que Salomn pidiera esto. 11 Y le dijo Dios: 
--Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos das, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, 12 voy a obrar conforme a tus palabras: Te he dado un corazn sabio y entendido,[13] tanto que no ha habido antes de ti otro como t, ni despus de ti se levantar otro como t.[14] 13 Tambin te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como t en todos tus das. 14 Y si andas en mis caminos, guardando mis preceptos y mis mandamientos, como anduvo tu padre David, yo alargar tus das. 
15 Cuando Salomn despert, comprendi que era sueo. Luego fue a Jerusaln y se present delante del Arca del pacto de Jehov, sacrific holocaustos[15] y ofreci sacrificios de paz.[16] Tambin ofreci un banquete a todos sus siervos. 

Sabidura y prosperidad de Salomn

16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras[17] y se presentaron ante l. 17 Una de ellas dijo: 
--Ah, seor mo! Yo y esta mujer habitbamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18 Aconteci que al tercer da de dar yo a luz, esta dio a luz tambin, y habitbamos nosotras juntas; ningn extrao estaba en la casa, fuera de nosotras dos. 19 Una noche el hijo de esta mujer muri, porque ella se acost sobre l. 20 Ella se levant a medianoche y quit a mi hijo de mi lado, mientras yo, tu sierva, estaba durmiendo; lo puso a su lado y coloc al lado mo a su hijo muerto. 21 Cuando me levant de madrugada para dar el pecho a mi hijo, encontr que estaba muerto; pero lo observ por la maana y vi que no era mi hijo, el que yo haba dado a luz. 
22 Entonces la otra mujer dijo: 
--No; mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto. 
--No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive --volvi a decir la otra. 
As discutan delante del rey. 23 El rey entonces dijo: "Esta afirma: "Mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto"; la otra dice: "No, el tuyo es el muerto y mi hijo es el que vive"". 24 Y aadi el rey: 
--Traedme una espada. 
Y trajeron al rey una espada. 25 En seguida el rey dijo: 
--Partid en dos al nio vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra. 
26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habl al rey (porque sus entraas se le conmovieron por su hijo), y le dijo: 
--Ah, seor mo! dad a esta el nio vivo, y no lo matis. 
--Ni a m ni a ti; partidlo --dijo la otra. 
27 Entonces el rey respondi: 
--Entregad a aquella[18] el nio vivo, y no lo matis; ella es su madre. 
28 Todo Israel oy aquel juicio que haba pronunciado el rey, y temieron al rey, pues vieron que Dios le haba dado sabidura para juzgar.[19] 
						 NOTAS:

1. 3.1-2 Aqu empieza un relato que se extiende hasta el final del cap. 11 y cuya fuente es El libro de los hechos de Salomn (vase 1 R 11.41 n.). El tema dominante es la sabidura de Salomn, muy brillante al comienzo, pero que al final termina en fracaso (cf. 1 R! 1). 
2. 3.1 El matrimonio de un rey con una princesa extranjera era una forma bastante frecuente de establecer alianzas polticas con otros reinos. Cf. 1 R 11.1; 16.31; 2 R 8.18. 
3. 3.1 la ciudad de David: Vase 1 R 2.10 n. 
4. 3.2 Los lugares altos eran elevaciones naturales o artificiales donde los cananeos rendan culto a sus dioses. Muchas de ellas fueron luego transformadas por los israelitas en lugares de culto a Jehov (cf. 1 S 9.12), y a raz de esto se introdujeron en Israel ritos y otras prcticas religiosas incompatibles con la verdadera fe, las cuales fueron severamente condenadas por los profetas (cf. Ez 20.28-29; Os 10.8; Am 7.9); en tiempos del rey Ezequas (2 R 18.4) y, sobre todo, en los del rey Josas (2 R 23.4-15), fueron destruidos muchos de estos lugares altos. Paralelamente a este movimiento, el templo de Jerusaln era considerado cada vez ms como el nico lugar de culto legtimo. Cf. Dt! 2. 
5. 3.3 En tiempos de Salomn todava no se haba tomado conciencia del peligro que significaba para la religin de Israel la presencia de estos lugares altos. 
6. 3.4 Gaban: lugar situado al noroeste de Jerusaln. Vase Jos 9.3 n. 
7. 3.4 Holocaustos: Vase Lv 1.3 nota c. La cifra mil es una hiprbole, o exageracin intencional, que pone de relieve la piedad de Salomn y la gran cantidad de sacrificios ofrecidos en aquella fiesta. Vase 1 R 4.2 n. 
8. 3.5 Los sueos son, en el AT, una forma comn de revelacin divina (cf. Gn 26.24; 28.11-15; 31.11,24; Jue 7.13; 1 S 3; 28.6). 
9. 3.6 2 S 7.12-16. 
10. 3.7 Jer 1.6. 
11. 3.8 Dt 7.7-8. 
12. 3.5-9 Al hacer esta peticin, el rey Salomn pone de manifiesto que la dignidad real, como cualquier otra forma de autoridad, ms que un privilegio personal debe ser un servicio en favor del pueblo. Vase Sal 72.1-2 n. 
13. 3.12 Te he dado corazn sabio y entendido: El AT y los dems pueblos del antiguo Oriente concuerdan en que la principal responsabilidad del rey era establecer en su reino un orden social justo (cf. Sal 72.1-4). Para lograrlo tena necesidad de una sabidura superior, que solo Dios poda concederle. Este relato muestra cmo Salomn pidi y obtuvo esa sabidura divina, y los relatos siguientes describen las caractersticas de la sabidura propia del rey: discernimiento judicial para decidir en casos difciles (1 R 3.16-28), sabidura intelectual (1 R 4.32-33) y prudencia administrativa (1 R 4.1-19). 
14. 3.12 1 R 4.29-34; Is 11.1-5. 
15. 3.15 Holocaustos: Vase Lv 1.3 nota c. 
16. 3.15 Sacrificios de paz: Vase Lv 3.1 n. 
17. 3.16 Acerca de la prctica de la prostitucin en el AT, cf. Gn 38.13-18; Jos 2.1; Jue 16.1. Sobre el juicio moral que merece dicha prctica, cf. Pr 7.6-27; 29.3. 
18. 3.27 Aquella: es decir, la primera que habl al rey. 
19. 3.28 Al descubrir los verdaderos sentimientos de las dos mujeres, Salomn demostr que posea sabidura de Dios, ya que solo Dios es capaz de conocer lo que hay en el corazn del ser humano (Sal 7.9; Jer 17.10; Ap 2.23). Vase tambin 1 R 3.12 nota m. 

1 Reyes 4


Tabla - Reinos de Israel y Jud

1 Rein, pues, el rey Salomn sobre todo Israel. 2 Estos fueron los jefes que tuvo: Azaras, hijo del sacerdote Sadoc;[1] 3 Elihoref y Ahas, hijos de Sisa, secretarios; Josafat hijo de Ahilud, canciller; 4 Benaa hijo de Joiada, jefe del ejrcito; Sadoc y Abiatar, los sacerdotes; 5 Azaras hijo de Natn, jefe de los gobernadores; Zabud hijo de Natn, ministro principal y amigo del rey;[2] 6 Ahisar, mayordomo; y Adoniram hijo de Abda, encargado del tributo.[3] 
7 Tena Salomn doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenan al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo un mes por ao.[4] 8 Estos son sus nombres: el hijo de Hur, en los montes de Efran; 9 el hijo de Decar, en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, en Eln y en Bet-hann; 10 el hijo de Hesed, en Arubot; este tena tambin a Soco y toda la tierra de Hefer; 11 el hijo de Abinadab, en todos los territorios de Dor; este tena por mujer a Tafat, hija de Salomn; 12 Baana hijo de Ahilud, en Taanac y Meguido, en toda Bet-sen, que est cerca de Saretn, ms abajo de Jezreel, desde Bet-sen hasta Abel-mehola y hasta el otro lado de Jocmeam; 13 el hijo de Geber, en Ramot de Galaad; este tena tambin las ciudades de Jair hijo de Manass, las cuales estaban en Galaad; tena tambin la provincia de Argob, que estaba en Basn: sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 14 Ahinadab hijo de Iddo, en Mahanaim; 15 Ahimaas, en Neftal; este tom tambin por mujer a Basemat, hija de Salomn. 16 Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot; 17 Josafat hijo de Para, en Isacar; 18 Simei hijo de Ela, en Benjamn; 19 Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad,[5] la tierra de Sehn, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basn; este era el nico gobernador en aquella tierra. 
20 Jud e Israel[6] eran tan numerosos como la arena[7] que est junto al mar, y todos coman, beban y se alegraban. 21 Y Salomn dominaba sobre todos los reinos[8] desde el ufrates hasta la tierra de los filisteos y el lmite con Egipto, que le traan presentes y sirvieron a Salomn todos los das que vivi. 22 La provisin de Salomn para cada da era de treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina, 23 diez bueyes cebados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves engordadas. 24 Porque l dominaba en toda la regin al oeste del ufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del ufrates, y goz de paz en todas sus fronteras. 
25 Jud e Israel vivieron seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera,[9] desde Dan hasta Beerseba, todos los das de Salomn. 26 Adems de esto, Salomn tena cuarenta mil caballos[10] en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes.[11] 27 Estos gobernadores mantenan al rey Salomn y a todos los que a la mesa del rey Salomn venan, cada uno un mes, y hacan que nada faltara. 28 Hacan tambin traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde l estaba, cada uno conforme al turno que tena. 
29 Dios dio a Salomn sabidura y prudencia[12] muy grandes, y tan dilatado corazn como la arena que est a la orilla del mar. 30 Era mayor la sabidura de Salomn que la de todos los orientales[13] y que toda la sabidura de los egipcios. 31 Fue ms sabio que todos los dems hombres, ms que Etn,[14] el ezrata, y que Hemn, Calcol y Darda, hijos de Mahol.[15] Y fue conocido entre todas las naciones de los alrededores. 32 Compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.[16] 33 Tambin disert sobre los rboles, desde el cedro del Lbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disert sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. 34 Para oir la sabidura de Salomn venan de todos los pueblos y de parte de todos los reyes de los pases adonde haba llegado la fama de su sabidura. 
						 NOTAS:

1. 4.2 La comparacin de esta lista de funcionarios reales con la de 2 S 8.16-18 muestra el cambio que ocurri con el paso del reinado de David al de su hijo Salomn. En tiempos de David, la organizacin de la corte real era ms simple, y el predominio del ejrcito reflejaba las preocupaciones por la creacin y consolidacin de un reino; en tiempos de Salomn, la organizacin se hizo mucho ms compleja, aparecieron nuevas funciones y el inters se centr principalmente en la administracin de los asuntos de Estado. Esto supone una poca de paz y de prosperidad: una vez terminada la conquista, el rey poda dedicarse tranquilamente a construir y a establecer relaciones diplomticas y comerciales con otros reinos. 
2. 4.5 amigo del rey: otra posible traduccin: consejero particular del rey. 
3. 4.6 Tributo: es decir, el Trabajo obligatorio Vase 1 R 5.13 n. 
4. 4.7 La organizacin del pas en doce distritos, sin desconocer por completo el antiguo sistema tribal, tiene en cuenta principalmente el nmero de los meses del ao y las conveniencias de una administracin fuertemente centralizada. 
5. 4.19 Galaad: segn la versin griega (LXX), Gad. 
6. 4.20 El texto seala expresamente la distincin entre Jud e Israel. Jud era la tribu real, a la que haba pertenecido David, el fundador de la dinasta (cf. 2 S 2.4). El nombre Israel designa, en cambio, a las tribus del Norte (cf. 2 S 5.1-5). En la divisin por distritos (1 R 4.7-19) no se toma en cuenta a Jud. Esto significa que a esa tribu se la eximi del pago de impuestos y de la obligacin de proporcionar los vveres que necesitaba la corte real (cf. 1 R 4.7). Tal privilegio contribuy a que surgiera el descontento entre las tribus del Norte, que no tardaran mucho tiempo en hacer oir sus protestas (cf. 1 R 12.4). 
7. 4.20 Eran tan numerosos como la arena que est junto al mar: Cf. Gn 22.17; 32.12; Jos 11.4; Jue 7.12; 1 S 13.5; 2 S 17.11. 
8. 4.21 Dominaba sobre todos los reinos: expresin hiperblica que resalta el podero de Salomn en toda aquella regin. Tambin se hace referencia a las fronteras ideales de Israel sealadas en Gn 15.18; Dt 1.7; Jos 1.4. 
9. 4.25 Debajo de su parra y debajo de su higuera: expresin tpica del AT para sugerir las ideas de prosperidad, paz y seguridad (Miq 4.4; Zac 3.10). 
10. 4.26 Cuarenta mil: otra posible traduccin, segn 2 Cr 9.25: cuatro mil. 
11. 4.26 Cf. 1 R 10.26; 2 Cr 1.14; 9.25. 
12. 4.29-34 En la tradicin israelita, Salomn lleg a ser el prototipo del sabio (vase 1 R 3.12 nota m.) De ah que con el paso del tiempo se le hayan atribuido todos los escritos sapienciales (as como toda la Ley se le atribuy a Moiss y los salmos a David). Cf. Pr 1.1; 25.1; Cnt 1.1; Ec 1.1-2. 
13. 4.30 Los orientales: lit. los hijos del Oriente, eran tribus rabes que habitaban al oriente del ro Jordn y se extendan hasta el ro ufrates. Vase Jue 6.3 nota c; cf. Job 1.3. 
14. 4.31 Etn: Vase Sal 89 (ttulo) nota b. 
15. 4.31 Hemn... Mahol: Cf. 1 Cr 2.6. 
16. 4.32 Pr 1.l; 10.1; 25.1; Cnt 1.1. 

1 Reyes 5


Pacto de Salomn con Hiram



(2 Cr 2.1-18)

1 Hiram, rey de Tiro,[1] envi tambin sus siervos a Salomn, luego que oy que lo haban ungido rey en lugar de su padre, pues Hiram siempre haba amado a David. 2 Entonces Salomn envi a decir a Hiram: 3 "T sabes que mi padre David no pudo edificar una casa al nombre de Jehov, su Dios, a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que Jehov puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.[2] 4 Ahora Jehov, mi Dios, me ha dado paz por todas partes, pues no hay adversarios ni males que temer. 5 Yo, por tanto, he determinado ahora edificar una casa al nombre de Jehov, mi Dios, segn lo que Jehov dijo a mi padre David: "Tu hijo, a quien yo pondr en el trono en lugar tuyo, l edificar una casa a mi nombre".[3] 6 Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Lbano; mis siervos estarn con los tuyos y yo te dar por tus siervos el salario que t digas, porque sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los sidonios".[4] 
7 Cuando Hiram oy las palabras de Salomn, se alegr mucho y dijo: "Bendito sea hoy Jehov, que dio un hijo sabio a David como gobernante de este pueblo tan grande". 
8 Hiram envi a decir a Salomn: "He odo lo que me mandaste a decir: har todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprs. 9 Mis siervos la llevarn desde el Lbano al mar, la enviar en balsas por mar hasta el lugar que t me seales. All se desatar y t la tomars. Y t cumplirs mi deseo al dar de comer a mi familia". 
10 Dio, pues, Hiram a Salomn toda la madera de cedro y la madera de ciprs que quiso, 11 mientras Salomn le daba a Hiram veinte mil coros de trigo y veinte coros de aceite puro para el sustento de su familia. Esto entregaba Salomn a Hiram cada ao. 12 Jehov, pues, dio a Salomn sabidura como le haba prometido. Entre Hiram y Salomn hubo paz, e hicieron un pacto entre ambos. 
13 El rey Salomn decret una leva[5] en todo Israel, la cual ascendi a treinta mil hombres, 14 que enviaba al Lbano por turnos cada mes, de diez mil en diez mil; un mes estaban en el Lbano y dos meses en sus casas. Adoniram estaba encargado de aquella leva. 15 Tena tambin Salomn setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte, 16 sin contar los principales oficiales de Salomn que dirigan la obra; eran tres mil trescientos los que tenan a su cargo el pueblo que haca la obra. 17 El rey mand que trajeran piedras grandes, piedras costosas, para los cimientos de la Casa, y piedras labradas. 18 Los albailes de Salomn, los de Hiram y los hombres de Gebal cortaron y prepararon la madera y la cantera para labrar la Casa. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Tiro: importante ciudad y centro comercial fenicio que antiguamente se alzaba sobre una isla rocosa (cf. Ez 27.2-3), ahora unida a la tierra. Varios pasajes del AT y NT muestran su importancia en la historia bblica (Is 23.1-17; Jer 27.3; Mc 7.24-31; Hch 21.3-7). Vase ndice de mapas. 
2. 5.3 Cf. 2 S 7.1; 1 Cr 22.8-10; 28.2-7. Hasta que Jehov puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies: es decir, hasta que Jehov someti a sus enemigos: (cf. Sal 110.1; Mal 4.3; vase Mt 22.44 n.). Esta expresin alude al acto de colocar el pie sobre el cuello del enemigo derrotado. Cf. Jos 10.24. 
3. 5.5 2 S 7.12-13; 1 Cr 17.11-12. 
4. 5.6 El trmino sidonios, en este contexto, designa a los fenicios, que en cuestiones de arte y tcnica estaban mucho ms avanzados que los israelitas. Por eso, la arquitectura del templo y de otras construcciones realizadas por Salomn refleja una marcada influencia fenicia. 
5. 5.13 Leva: Esta era una prctica comn entre los pueblos del antiguo Oriente (vase Ex 1.11 nota i). En 1 R 9.20-22 y 2 Cr 8.7-9 se aclara que Salomn no redujo a esclavitud a ningn israelita, por lo que esta obligacin implicaba solamente una participacin temporal en los trabajos de construccin del templo. Sin embargo, los israelitas declararon ms tarde que, de hecho, haban sido reducidos a una dura servidumbre (cf. 1 R 12.4), y esta protesta culmin en la divisin del reino (cf. 1 R 12.16-17). 

1 Reyes 6


Salomn edifica el templo 

1 [1] 

(2 Cr 3.1-14)
En el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto,[2] el cuarto ao del reinado de Salomn sobre Israel, en el mes de Zif,[3] que es el mes segundo, comenz l a edificar la casa de Jehov. 2 La casa que el rey Salomn edific a Jehov tena sesenta codos de largo, veinte de ancho y treinta codos de alto. 3 El prtico delante del templo tena veinte codos de largo a lo ancho de la Casa, y el ancho delante de la Casa era de diez codos. 4 Hizo a la Casa ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera. 5 Edific tambin aposentos junto al muro de la Casa y a su alrededor, adosados a las paredes de la Casa alrededor del templo y del Lugar santsimo, y construy habitaciones laterales alrededor. 6 El aposento de abajo tena cinco codos de ancho, el de en medio, seis codos de ancho, y el tercero siete codos de ancho, pues haba reducido por fuera las medidas del templo, para no empotrar las vigas en las paredes de la Casa. 7 Cuando se edific la Casa, la construyeron con piedras que traan ya talladas, de tal manera que no se oyeron en la Casa ni martillos ni hachas, ni ningn otro instrumento de hierro, cuando la edificaban. 8 La puerta del aposento intermedio[4] estaba al lado derecho de la Casa. Se suba por una escalera de caracol al aposento intermedio, y de all al tercero. 
9 Construy, pues, la Casa, la termin y la recubri con artesonados de cedro. 10 Edific asimismo una galera de cinco codos de altura alrededor de toda la Casa, la cual se apoyaba en la Casa con maderas de cedro. 11 Entonces dijo Jehov a Salomn: 12 "En cuanto a esta casa que edificas, si caminas en mis preceptos, cumples mis decretos y guardas todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumplir contigo mi palabra, la que dije a David, tu padre: 13 Habitar en medio de los hijos de Israel y no abandonar a mi pueblo Israel".[5] 
14 As, pues, Salomn construy la Casa y la termin. 15 Recubri las paredes de la Casa con tablas de cedro, revistindola de madera por dentro, desde el suelo de la Casa hasta las vigas de la techumbre. Recubri tambin el pavimento con madera de ciprs. 16 Asimismo hizo al final de la Casa un edificio de veinte codos, y lo recubri de tablas de cedro desde el suelo hasta lo ms alto; as hizo en la Casa un aposento para que fuera el Lugar santsimo.[6] 17 La Casa, esto es, el templo de enfrente,[7] tena cuarenta codos. 18 La Casa estaba recubierta de cedro por dentro y tena entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se vea. 19 Salomn prepar el Lugar santsimo por dentro en medio de la Casa, para poner all el Arca del pacto de Jehov.[8] 20 El Lugar santsimo estaba en la parte de adentro, y tena veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de alto. Lo recubri de oro pursimo. Asimismo recubri de oro el altar de cedro. 21 De manera que Salomn recubri de oro puro la Casa por dentro, cerr la entrada del santuario con cadenas de oro y lo recubri de oro. 22 Recubri, pues, de oro toda la Casa de arriba abajo, y asimismo recubri de oro todo el altar que estaba frente al Lugar santsimo.[9] 
23 Hizo tambin en el Lugar santsimo dos querubines[10] de madera de olivo, cada uno de diez codos de altura. 24 Un ala del querubn tena cinco codos y la otra ala del querubn otros cinco codos; as que haba diez codos desde la punta de un ala hasta la punta de la otra. 25 Asimismo el otro querubn tena diez codos, pues ambos querubines tenan el mismo tamao y la misma forma. 26 La altura de uno era de diez codos, y lo mismo la del otro. 27 Puso estos querubines dentro de la Casa en el Lugar santsimo, los cuales tenan sus alas extendidas, de modo que el ala de uno tocaba una pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, mientras las otras dos alas se tocaban la una a la otra en medio de la Casa. 28 Luego recubri de oro los querubines,[11] 29 y esculpi todas las paredes alrededor de la Casa con diversas figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, por dentro y por fuera. 30 Tambin recubri de oro el piso de la Casa, por dentro y por fuera. 31 A la entrada del santuario hizo puertas de madera de olivo. El umbral y los postes tenan cinco esquinas. 32 Las dos puertas eran de madera de olivo. En ellas tall figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, y las recubri de oro. Recubri tambin de oro los querubines y las palmeras. 33 Igualmente hizo para la puerta del templo marcos cuadrados de madera de olivo. 34 Las dos puertas eran de madera de ciprs, y las dos hojas de ambas puertas giraban. 35 Tall en ellas querubines, palmeras y botones de flores, y las recubri de oro ajustado a las talladuras. 36 Edific el atrio interior[12] de tres hileras de piedras labradas, y de una hilera de vigas de cedro.[13] 
37 En el cuarto ao, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jehov. 38 Y en el undcimo ao, en el mes de Bul,[14] que es el mes octavo, fue acabada la Casa con todas sus dependencias y todo lo necesario. La edific, pues, en siete aos. 
						 NOTAS:

1. 6.1-38 El templo construido por Salomn sustituy al Tabernculo, cuya descripcin se da en Ex 26. Ambos santuarios tenan en lo esencial la misma forma, pero el templo salomnico meda el doble, tanto a lo largo como a lo ancho. Al fondo del santuario (v. 16) estaba el Lugar santsimo, que era una cmara en forma de cubo (v. 20). El templo de enfrente o Lugar santo tena su mismo ancho pero el doble de largo (v. 17). A la entrada del templo haba un vestbulo o atrio interior (v. 36), y a los otros tres lados del edificio se construy un anexo de tres pisos, con celdas para guardar los utensilios del culto y con habitaciones para los sacerdotes (v. 4-7). En la descripcin del templo se emplean numerosos trminos tcnicos, cuyo significado exacto no es del todo claro y que hacen que la traduccin del texto, especialmente en algunos pasajes, sea solo probable. Vase Ex 26.1-37 n. 
2. 6.1 En el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto: Esta fecha podra ser una cifra simblica. Segn parece, el tiempo se ha calculado dividiendo en doce generaciones (de cuarenta aos cada una) el perodo transcurrido entre el xodo de Egipto y el reinado de Salomn. Es probable, adems, que de este modo se haya querido dar cabida a doce generaciones de sacerdotes, desde Aarn hasta Azaras. Cf. 1 Cr 6.3-9; 6.50-53. 
3. 6.1 El mes de Zif corresponde a abril-mayo de nuestro calendario. 
4. 6.8 Aposento intermedio: otra posible traduccin, segn algunas versiones antiguas: la planta baja. 
5. 6.11-13 Esta promesa, basada en 2 S 7, expresa una idea caracterstica de la tradicin deuteronomista (vase Introduccin): la permanencia del templo y del reino dependen de la obediencia a las leyes del pacto. 
6. 6.16 Cf. Ex 26.33-34. 
7. 6.17 La Casa, esto es, el templo de enfrente: otra posible traduccin: la nave del templo, que estaba frente al Lugar santsimo. 
8. 6.19 Arca del pacto de Jehov: Vase Ex 25.10-22 n. 
9. 6.22 Ex 30.1-3. 
10. 6.23 Querubines: Estos seres, con sus alas extendidas (cf. Sal 80.1; 99.1; Is 37.16), eran como los guardianes del Arca del pacto (cf. Gn 3.24; Ez 28.14-16). Acerca de la forma de los querubines, vase Ex 25.18 n. 
11. 6.23-28 Ex 25.18-20. 
12. 6.36 Este atrio interior formaba parte del edificio del templo y estaba a la entrada del Lugar santo. 
13. 6.36 El tipo de construccin que pone una hilera de vigas de cedro por cada tres hileras de piedras labradas se emple tambin en el segundo templo (cf. Esd 6.4) y ha sido hallado en otros lugares del antiguo Oriente. Probablemente se trata de una forma de proteger el edificio contra los terremotos. 
14. 6.38 El mes de Bul caa en otoo y corresponde a octubre-noviembre de nuestro calendario. 

1 Reyes 7


Tabla - Mobiliario del templo de Salomn



Otros edificios de Salomn

1 Despus edific Salomn su propia casa en trece aos, y la termin toda. 2 Asimismo edific la casa "Bosque del Lbano",[1] de cien codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas. 3 Haba una cubierta de tablas de cedro sobre las vigas que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas; cada hilera tena quince columnas. 4 Y haba tres hileras de ventanas, una frente a la otra en tres hileras. 5 Todas las puertas y los marcos tenan forma cuadrangular, y unas ventanas estaban frente a las otras en tres hileras. 6 Tambin hizo un prtico de columnas,[2] que tena cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho. Este prtico estaba delante de las primeras, con sus columnas y maderos correspondientes. 7 Hizo asimismo el prtico del trono donde administrara justicia, el prtico del juicio,[3] y lo recubri de cedro del suelo al techo. 
8 La casa donde l viva, en otro atrio dentro del prtico, era de una obra de estilo semejante a esta. Edific tambin Salomn para la hija del faran, a la que haba hecho su mujer,[4] una casa de hechura semejante a la del prtico. 9 Todas aquellas obras eran de piedras selectas, cortadas y ajustadas con sierras segn las medidas, as por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10 El cimiento era de piedras seleccionadas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos. 11 De all hacia arriba era tambin de piedras costosas, labradas conforme a sus medidas, y madera de cedro. 12 Alrededor del gran atrio haba tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro, igual que en el atrio interior de la casa de Jehov y el vestbulo de la Casa. 

Salomn emplea a Hiram, de Tiro



(2 Cr 2.13-14; 3.15-17)

13 El rey Salomn mand a buscar de Tiro a Hiram,[5] 14 hijo de una viuda de la tribu de Neftal. Su padre, que trabajaba el bronce, era de Tiro. Hiram estaba lleno de sabidura, inteligencia y ciencia para toda labor en bronce. Este, pues, se present ante el rey Salomn e hizo todas sus obras. 15 Vaci dos columnas de bronce, cada una de dieciocho codos de altura y doce codos de circunferencia. 16 Hizo tambin dos capiteles de fundicin de bronce, para que fueran puestos sobre las cabezas de las columnas. La altura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel tambin de cinco codos. 17 Haba trenzas a manera de red[6] y unos cordones a manera de cadenas, para los capiteles que se pondran sobre las cabezas de las columnas; siete para cada capitel. 18 Hizo tambin dos hileras de granadas alrededor de la red, para recubrir con ellas los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas; de la misma forma hizo en el otro capitel. 19 Los capiteles que estaban sobre las columnas en el prtico tenan forma de lirios y eran de cuatro codos. 20 Los capiteles de las dos columnas tenan tambin doscientas granadas en dos hileras alrededor de cada capitel, encima de su globo, el cual estaba rodeado por la red. 21 Erigi estas columnas en el prtico del templo. Cuando alz la columna del lado derecho le puso por nombre Jaqun, y cuando alz la columna del lado izquierdo la llam Boaz.[7] 22 Coloc en las cabezas de las columnas un tallado en forma de lirios, y as se acab la obra de las columnas. 

Mobiliario del templo



(2 Cr 4.1--5.1)

23 Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo. Tena cinco codos de altura y a su alrededor un cordn de treinta codos. 24 Rodeaban aquel mar por debajo de su borde, todo alrededor, unas bolas como calabazas, diez por cada codo, que cean el mar en dos filas, las cuales haban sido fundidas junto con el mar. 25 Descansaba sobre doce bueyes, tres miraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur, y tres miraban al oriente. Sobre ellos se apoyaba el mar, y estaban sus patas traseras hacia la parte de adentro. 26 El grosor del mar era de un palmo menor, y su borde estaba labrado como el borde de un cliz o de una flor de lis; en l caban dos mil batos.[8] 
27 Hizo tambin diez basas de bronce, cada una de las cuales tena cuatro codos de longitud, cuatro codos de anchura y tres codos la altura. 28 Las basas estaban hechas de esta manera: tenan unos tableros enmarcados entre molduras, 29 y sobre aquellos tableros que estaban entre molduras haba figuras de leones, de bueyes y de querubines. Sobre las molduras de la basa, tanto encima como debajo de los leones y de los bueyes, haba unas aadiduras de bajo relieve. 30 Cada basa tena cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y en sus cuatro esquinas haba repisas de fundicin que sobresalan de los festones, para venir a quedar debajo de la fuente. 31 La boca de la fuente entraba un codo en el remate que sala hacia arriba de la basa. La boca era redonda, de la misma hechura del remate, que era de codo y medio. Haba tambin sobre la boca entalladuras con sus tableros, los cuales eran cuadrados, no redondos. 32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas nacan en la misma basa. La altura de cada rueda era de un codo y medio. 33 La forma de las ruedas era como la de las ruedas de un carro; sus ejes, sus rayos, sus cubos y sus cinchos, todo era de fundicin. 34 Asimismo las cuatro repisas de las cuatro esquinas de cada basa; las repisas eran parte de la misma basa. 35 En lo alto de la basa haba una pieza redonda de medio codo de altura, y encima de la basa sus molduras y tableros, los cuales salan de ella misma. 36 Grab en las tablas de las molduras, y en los tableros, entalladuras de querubines, de leones y de palmeras, proporcionalmente al espacio de cada una, y otros adornos alrededor. 37 De esta forma hizo diez basas, fundidas de una misma manera, de una misma medida y de una misma entalladura. 
38 Hizo tambin diez fuentes de bronce.[9] Cada fuente contena cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos. Y coloc una fuente sobre cada una de las diez basas. 39 Puso cinco basas a la mano derecha de la Casa y las otras cinco a la mano izquierda, y el mar al lado derecho de la Casa, hacia el sudeste.[10] 
40 Asimismo hizo Hiram fuentes, tenazas y cuencos. As termin toda la obra que hizo a Salomn para la casa de Jehov: 41 dos columnas y los capiteles redondos que estaban en lo alto de las dos columnas; dos redes que recubran los dos capiteles redondos que estaban sobre la cabeza de las columnas; 42 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para recubrir los dos capiteles redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas; 43 las diez basas y las diez fuentes sobre las basas; 44 un mar, con doce bueyes debajo del mar; 45 calderos, paletas y cuencos. 
Todos estos utensilios que Hiram hizo al rey Salomn para la casa de Jehov eran de bronce bruido. 46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretn. 47 Y no pregunt Salomn sobre el peso del bronce de todos los utensilios por la gran cantidad de ellos. 
48 Entonces hizo Salomn todos los enseres que pertenecan a la casa de Jehov: un altar de oro[11] y una mesa tambin de oro, sobre la cual estaban los panes de la proposicin;[12] 49 cinco candelabros[13] de oro pursimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, frente al Lugar santsimo, con las flores, las lmparas y tenazas de oro. 50 Asimismo los cntaros, despabiladeras, tazas, cucharillas e incensarios, de oro pursimo; tambin eran de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del Lugar santsimo, y los de las puertas del templo. 
51 As se termin toda la obra que dispuso hacer el rey Salomn para la casa de Jehov. Salomn llev lo que su padre David haba dedicado,[14] la plata, el oro y los otros utensilios, y lo deposit todo en las tesoreras de la casa de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 7.2 La casa "Bosque del Lbano" recibi este nombre ya sea por la gran cantidad de cedro trado del Lbano para su construccin, o bien por las cuatro hileras de columnas hechas con madera de cedro que formaban parte de la construccin. En este edificio se guardaban los armamentos y el tesoro del rey. Cf. 1 R 10.17,21; 2 Cr 9.16,20; Is 22.8. 
2. 7.6 Es difcil determinar con exactitud qu uso tena este prtico de columnas. Podra tratarse de la entrada a la casa "Bosque del Lbano", o de un lugar de espera para los que deseaban ser admitidos en el prtico del juicio (cf. v. 7). Aparentemente este prtico una, como un corredor, el palacio y el prtico del juicio. 
3. 7.7 En el antiguo Oriente, lo que ms se esperaba del rey era que hiciera justicia a sus sbditos (vase 1 R 10.9 n.). De ah la importancia de este prtico del trono, o prtico del juicio, donde el rey presida los juicios legales. Cf. 2 S 15.2-6. 
4. 7.8 1 R 3.1. 
5. 7.13 Este Hiram no es el rey de Tiro ya mencionado en 1 R 5.1, sino un experto artfice y constructor. El texto hebreo de 2 Cr 2.13 lo llama Hiram-abi. 
6. 7.17 Trenzas a manera de red: otra posible traduccin: rejillas. 
7. 7.21 Jaqun... Boaz: Todava no se ha podido explicar satisfactoriamente el significado de estas dos columnas puestas a la entrada del templo. Algunos consideran que representaban dos enormes candelabros colocados como smbolos de la luz eterna de Jehov. Se ha pensado que los nombres de las columnas son las palabras iniciales de dos frases referidas al rey. Jaqun sera el comienzo de la frase: "Jehov establecer (heb. yakin) el trono de David para siempre", y Baz iniciara la frase: "En la fuerza (be>oz) de Jehov se alegrar el rey". 
8. 7.23-26 Este enorme mar parece simbolizar el gran mar csmico, que era para los antiguos la fuente de la vida y la fecundidad. Su uso estaba reservado exclusivamente a los sacerdotes, para diversos tipos de purificaciones. En 2 R 16.17; 25.13 se habla del fin que tuvo esta bella obra de arte. 
9. 7.38 Ex 30.17-21. 
10. 7.27-39 Las diez basas de bronce eran una especie de mesas con ruedas, encima de las cuales se transportaban las pilas o lavabos para limpiar los instrumentos de los sacrificios (2 Cr 4.6). 
11. 7.48 Ex 30.1-3. 
12. 7.48 Ex 25.23-30. 
13. 7.49 Ex 25.31-40. 
14. 7.51 2 S 8.11; 1 Cr 18.11. 

1 Reyes 8


Salomn traslada el Arca al templo



(2 Cr 5.2-14)

1 Entonces Salomn reuni ante s, en Jerusaln, a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las familias de los hijos de Israel, para traer el Arca del pacto[1] de Jehov de la ciudad de David,[2] que es Sin. 2 Se reunieron con el rey Salomn todos los hombres de Israel en el mes de Etanim,[3] que es el mes sptimo, el da de la fiesta solemne.[4] 3 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el Arca, 4 y trasladaron el Arca de Jehov, junto con el Tabernculo de reunin[5] y todos los utensilios sagrados que estaban en el Tabernculo, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas. 5 El rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que se haba reunido junto a l, estaban delante del Arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por su cantidad no se podan contar ni calcular. 6 Despus, llevaron los sacerdotes el Arca del pacto de Jehov a su lugar, en el santuario de la Casa, al Lugar santsimo,[6] debajo de las alas de los querubines,[7] 7 pues los querubines tenan extendidas las alas sobre el lugar del Arca, y as cubran los querubines el Arca y sus varas por encima. 8 Sacaron las varas de manera que sus extremos se podan ver desde el Lugar santo, que est delante del Lugar santsimo, pero no se podan ver desde ms afuera; y as han quedado hasta hoy. 9 En el Arca no haba cosa alguna, sino las dos tablas de piedra que all haba puesto Moiss en Horeb,[8] donde Jehov hizo un pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. 

Tabla - Gloria

10 Al salir los sacerdotes del santuario, la nube llen la casa de Jehov.[9] 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar a causa de la nube, porque la gloria de Jehov[10] haba llenado la casa de Jehov. 

Dedicacin del templo



(2 Cr 6.1--7.10)

12 Entonces dijo Salomn: 
    "Jehov ha dichoque habitara en la oscuridad;[11] 
    13 pero yo te he edificadouna casa por morada, 
    un sitio en el que t habitespara siempre".[12] 
14 Luego volvi el rey su rostro y bendijo a toda la congregacin de Israel, mientras toda la congregacin de Israel estaba de pie. 15 Y dijo: "Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que prometi a David mi padre lo que con su mano ha cumplido, diciendo: 16 "Desde el da que saqu de Egipto a mi pueblo Israel, no he escogido ciudad entre todas las tribus de Israel donde edificar una casa en la cual estuviera mi nombre, aunque escog a David para que presidiera sobre mi pueblo Israel". 17 Mi padre David tuvo en su corazn edificar una casa al nombre de Jehov, Dios de Israel. 18 Pero Jehov dijo a David, mi padre: "En cuanto a haber tenido en tu corazn edificar una casa a mi nombre, bien has hecho en tener tal deseo. 19 Pero t no edificars la Casa, sino un hijo nacido de tus entraas: l edificar una casa a mi nombre".[13] 
20 "Jehov ha cumplido la promesa que hizo: yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado la Casa al nombre de Jehov, Dios de Israel. 21 He dispuesto en ella lugar para el Arca, en la cual est el pacto que Jehov hizo[14] con nuestros padres cuando los sac de la tierra de Egipto". 
22 Despus se puso Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendiendo sus manos al cielo,[15] 23 dijo: "Jehov, Dios de Israel, no hay Dios como t, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, t que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazn, 24 que has cumplido a tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste. Lo prometiste con tu boca y hoy mismo lo has cumplido con tu mano. 25 Ahora, pues, Jehov, Dios de Israel, cumple a tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste, diciendo: "Nunca faltar delante de m un descendiente tuyo que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de m como has andado t delante de m".[16] 26 Ahora, pues, Jehov, Dios de Israel, cmplase la promesa que hiciste a tu siervo David, mi padre. 
27 "Pero es verdad que Dios habitar sobre la tierra? Si los cielos, y los cielos de los cielos, no te pueden contener; cunto menos esta Casa que yo he edificado?[17] 28 Con todo, Jehov, Dios mo, t atenders a la oracin de tu siervo y a su plegaria, escuchando el clamor y la oracin que tu siervo hace hoy en tu presencia, 29 que tus ojos estn abiertos de noche y de da sobre esta Casa, sobre este lugar del cual has dicho: "Mi nombre estar all".[18] Escucha la oracin que tu siervo te dirija en este lugar. 30 Oye, pues, la oracin de tu siervo y de tu pueblo Israel. Cuando oren en este lugar, tambin t lo oirs en el lugar de tu morada, en los cielos. Escucha y perdona. 
31 "Si alguno peca contra su prjimo, le toman juramento hacindole jurar y llega el juramento ante tu altar en esta casa, 32 t oirs desde el cielo y actuars; juzgars a tus siervos, condenando al impo, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza y justificando al justo para darle conforme a su justicia. 
33 "Si tu pueblo Israel es derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se vuelve a ti y confiesa tu nombre, si oran, te ruegan y suplican en esta casa, 34 t oirs en los cielos, perdonars el pecado de tu pueblo Israel y lo volvers a la tierra que diste a sus padres. 
35 "Si el cielo se cierra y no llueve por haber ellos pecado contra ti, y te ruegan en este lugar y confiesan tu nombre; si se vuelven del pecado cuando los aflijas, 36 t oirs en los cielos, perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, le ensears el buen camino por el que debern andar y enviars lluvias sobre tu tierra, que diste a tu pueblo como heredad. 
37 "Si en la tierra hay hambre, pestilencia, tizoncillo, aublo, langosta o pulgn, si sus enemigos los sitian en la tierra donde habiten; en todo azote o enfermedad, 38 cualquiera sea la oracin o splica que haga cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sienta el azote en su corazn y extienda sus manos hacia esta casa, 39 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, perdonars y actuars; dars a cada uno, cuyo corazn t conoces, conforme a sus caminos (porque solo t conoces el corazn de todos los hijos de los hombres), 40 para que te teman todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que t diste a nuestros padres. 
41 "Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel y viene de lejanas tierras a causa de tu nombre 42 (pues oirn de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y llega a orar a esta casa, 43 t le oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, y hars conforme a todo aquello por lo cual el extranjero haya clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqu. 
44 "Si tu pueblo sale a la batalla contra sus enemigos por el camino que t les mandes, y oran a Jehov con el rostro hacia la ciudad que t elegiste y hacia la casa que yo edifiqu a tu nombre, 45 t oirs en los cielos su oracin y su splica, y les hars justicia. 
46 "Si pecan contra ti (porque no hay hombre que no peque), y t, airado contra ellos, los entregas al enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47 y ellos recapacitan en la tierra adonde los hayan llevado cautivos, si se convierten y te suplican en la tierra de los que los cautivaron, y dicen: "Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad"; 48 si se convierten a ti de todo su corazn y de toda su alma en la tierra de los enemigos que los hayan llevado cautivos, y te suplican con el rostro hacia la tierra que t diste a sus padres, hacia la ciudad que t elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, 49 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, su oracin y su splica, y les hars justicia. 50 Perdonars a tu pueblo, que ha pecado contra ti, todas las rebeliones que hayan cometido contra ti, y hars que tengan de ellos misericordia los que los hayan llevado cautivos, 51 porque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual t sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.[19] 
52 "Estn, pues, atentos tus ojos a la oracin de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo Israel, para orlos en todo aquello por lo cual te invoquen, 53 pues t los apartaste para ti como heredad tuya de entre todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por medio de Moiss, tu siervo, cuando t, Seor Jehov, sacaste a nuestros padres de Egipto". 
54 Cuando acab Salomn de hacer a Jehov toda esta oracin y splica, se levant de delante del altar de Jehov, donde se haba arrodillado, con sus manos extendidas al cielo. 55 Y puesto en pie, bendijo a toda la congregacin de Israel, diciendo en voz alta: 56 "Bendito sea Jehov, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que l haba dicho! Ni una sola palabra de todas las promesas que expres por medio de su siervo Moiss ha faltado.[20] 
57 "Est con nosotros Jehov, nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres, y no nos desampare ni nos deje. 58 Incline nuestro corazn hacia l, para que andemos en todos sus caminos y guardemos sus mandamientos, los estatutos y decretos que mand cumplir a nuestros padres. 59 Que estas palabras con que he orado delante de Jehov estn cerca de Jehov, nuestro Dios, de da y de noche, para que l proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa a su tiempo, 60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehov es Dios, y que no hay otro. 61 Sea, pues, perfecto vuestro corazn para con Jehov, nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el da de hoy".[21] 
62 Entonces el rey, y todo Israel con l, ofrecieron sacrificios delante de Jehov. 63 Salomn ofreci a Jehov, como sacrificios de paz,[22] veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas.[23] 
As dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehov. 64 Aquel mismo da el rey santific el centro del atrio que estaba delante de la casa de Jehov, porque ofreci all los holocaustos, las ofrendas y la grasa de los sacrificios de paz,[24] por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehov era pequeo y no caban en l los holocaustos, las ofrendas y la grasa de los sacrificios de paz. 
65 En aquel tiempo Salomn, y con l todo Israel, una gran muchedumbre que acudi desde la entrada de Hamat hasta el ro de Egipto,[25] hizo fiesta delante de Jehov, nuestro Dios, durante siete das,[26] y aun otros siete das, esto es, durante catorce das. 66 Al octavo da[27] despidi al pueblo, y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus casas alegres y gozosos de corazn, por todo el bien que Jehov haba hecho a David, su siervo, y a su pueblo Israel. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Arca del pacto: Vase Ex 25.10-22 n. Cf. tambin 2 S 6.12-16; 1 Cr 15.25-29. 
2. 8.1 La ciudad de David: Cf. 2 S 5.9. 
3. 8.2 El mes de Etanim corresponde a los meses de setiembre-octubre segn nuestro calendario. 
4. 8.2 El da de la fiesta solemne: Se trata sin duda de la fiesta de los Tabernculos (Lv 23.33-44; Nm 29.12-40). 
5. 8.4 2 S 6.17. 
6. 8.6 Lugar santsimo: Vase 1 R 6.1-38 n. 
7. 8.6 Querubines: Vase 1 R 6.23 n. 
8. 8.9 Dt 10.5. Horeb: Vase Ex 3.1 n. 
9. 8.10-11 Acerca de la nube como manifestacin visible de la presencia de Jehov en el templo, cf. Ex 40.34-38; Ez 10.3, y tambin Ex 14.19-20; 19.16. 
10. 8.11 Segn el AT, la gloria de Jehov es la irradiacin luminosa del ser y la santidad de Dios (cf. Nm 14.10; Is 6.3; Ez 1.28), que a veces se manifiesta en ciertos fenmenos de la naturaleza como las nubes, la tempestad, el fuego y la luz (cf. Ex 16.7,10; 24.16; 40.34-35; 2 Cr 5.14; Sal 19.1). Segn Jn 1.14, la gloria de Dios fue manifestada en Cristo. Vase Jn 1.14 nota p. 
11. 8.12 Jehov... habitara en la oscuridad: alusin al Lugar santsimo del templo, que por carecer de ventanas estaba siempre en la penumbra. 
12. 8.12-13 La versin griega (LXX), incluye este poema despus del v. 53. Adems, segn esa misma versin, el poema fue tomado del Libro de Jaser (vase Jos 10.13 n.; cf. 2 Sm 1.18). 
13. 8.16-19 2 S 7.1-13; 1 Cr 17.1-12. 
14. 8.21 En la cual est el pacto: La palabra pacto, en este contexto, se refiere concretamente a las dos tablas de piedra (cf. v. 9) donde estaban grabados los diez mandamientos. Acerca del significado de la palabra pacto en Deuteronomio y en la corriente deuteronomista, vase Dt 4.13 nota g. 
15. 8.22 Y extendiendo sus manos al cielo: actitud de oracin tpica del antiguo Oriente (Ex 9.29; Is 1.15), en la cual el suplicante, puesto de pie, levantaba los brazos con las palmas de las manos vueltas hacia el cielo. 
16. 8.25 2 S 7.11-16; 1 R 2.4. Vase tambin 1 R 6.11-13 n. 
17. 8.27 2 Cr 2.6. 
18. 8.29 Dt 12.11. Lugar del cual has dicho: Mi nombre estar all: Otra posible traduccin: Lugar donde t has dicho que estars presente. 
19. 8.51 De en medio del horno de hierro: Esta misma imagen, que se refiere a los sufrimientos y a la opresin de los israelitas en Egipto, vuelve a encontrarse en Dt 4.20; Jer 11.4. 
20. 8.56 Dt 12.10; Jos 21.44-45. 
21. 8.61 Cf. Dt 10.12-22. 
22. 8.63 Sacrificios de paz: Vase Lv 3.1 n. Cf. tambin 2 S 6.17-19; Neh 12.27-43. 
23. 8.63 Veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas: Vase 1 R 3.4 nota g. 
24. 8.64 Acerca de estas distintas formas de sacrificios, vanse Lv 1.1--7.38 y las notas correspondientes. 
25. 8.65 Desde la entrada de Hamat hasta el ro de Egipto: Con esta expresin se abarca todo el territorio de Palestina, indicando, respectivamente, sus extremos norte y sur. Vase Jue 3.3 n. e ndice de mapas; cf. tambin Am 6.14; 2 R 14.25. 
26. 8.65 fiesta... por siete das: otra posible traduccin: Fiesta de los Tabernculos: Vase 1 R 8.2 nota d; cf. tambin Neh 8.14-18. 
27. 8.66 Al octavo da: es decir, al da siguiente. 

1 Reyes 9


Pacto de Dios con Salomn 

1 [1] 

(2 Cr 7.11-22)
Cuando Salomn acab la obra de la casa de Jehov, la casa real y todo lo que quiso hacer, 2 Jehov se le apareci a Salomn por segunda vez, como se le haba aparecido en Gaban,[2] 3 y le dijo: "He odo tu oracin y el ruego que has hecho en mi presencia. He santificado esta casa que t has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre;[3] en ella estarn mis ojos y mi corazn todos los das. 4 Y si t andas delante de m como anduvo David, tu padre, en integridad de corazn y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado y guardando mis estatutos y mis decretos, 5 yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como le promet a tu padre David, cuando dije: "Nunca faltar un descendiente tuyo en el trono de Israel".[4] 6 Pero si obstinadamente os apartis de m vosotros y vuestros hijos y no guardis los mandamientos y estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que vais y servs a dioses ajenos, y los adoris,[5] 7 yo eliminar a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado.[6] Y esta casa que he santificado a mi nombre, la echar de delante de m, e Israel ser motivo de burla y escarnio entre todos los pueblos.[7] 8 Cualquiera que pase por esta casa, antes sublime,[8] se asombrar y se burlar. Y se preguntar: "Por qu ha hecho as Jehov a esta tierra y a esta casa?"[9] 9 Y le dirn: "Por cuanto abandonaron a Jehov, su Dios, que haba sacado a sus padres de la tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, los adoraron y los sirvieron; por eso ha trado Jehov sobre ellos todo este mal"".[10] 

Actividades diversas de Salomn



(2 Cr 8.1-18)

10 Aconteci al cabo de veinte aos, cuando Salomn ya haba edificado las dos casas, la casa de Jehov y la casa real, 11 para las cuales Hiram, rey de Tiro, le haba trado madera de cedro y de ciprs y cuanto oro quiso, que el rey Salomn dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.[11] 12 Hiram sali de Tiro para ver las ciudades que Salomn le haba dado, y no le gustaron. 13 Entonces dijo: "Qu ciudades son estas que me has dado, hermano?" Y las llam "Tierra de Cabul",[12] nombre que tiene hasta hoy. 14 Hiram haba enviado al rey ciento veinte talentos de oro. 
15 Esta es la razn de la leva[13] que el rey Salomn impuso para edificar la casa de Jehov y su propia casa, Milo y el muro de Jerusaln, Hazor, Meguido y Gezer:[14] 16 El faran, rey de Egipto, haba subido y tomado a Gezer; despus la quem, dio muerte a los cananeos que habitaban en la ciudad y la dio en dote a su hija, la mujer de Salomn. 17 Restaur, pues, Salomn a Gezer y a Bet-horn de abajo, 18 a Baalat y a Tadmor en tierra del desierto; 19 asimismo todas las ciudades donde Salomn tena provisiones, las ciudades de los carros, las ciudades de la gente de a caballo y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su seoro. 20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos,[15] que no eran de los hijos de Israel, 21 y a sus descendientes, los que quedaron en la tierra despus de ellos y que los hijos de Israel no pudieron acabar, Salomn los someti a trabajos forzados, hasta hoy. 22 Pero a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomn servicio, sino que eran hombres de guerra, sus criados, sus prncipes, sus capitanes, los comandantes de sus carros, o su gente de a caballo. 23 Los que Salomn haba hecho jefes y vigilantes sobre las obras eran quinientos cincuenta hombres, quienes dirigan a la gente que trabajaba en aquella obra. 
24 Cuando subi la hija del faran de la ciudad de David a la casa que Salomn le haba edificado, entonces l edific Milo. 
25 Salomn ofreca tres veces cada ao[16] holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que l edific a Jehov, y quemaba incienso sobre el que estaba delante de Jehov, despus que la Casa estuvo terminada. 
26 Hizo tambin el rey Salomn naves en Ezin-geber, que est junto a Elot en la ribera del Mar Rojo,[17] en la tierra de Edom. 27 Hiram envi en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomn, 28 los cuales fueron a Ofir[18] y tomaron de all oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomn. 
						 NOTAS:

1. 9.1-9 La siguiente unidad literaria (v. 1-9) contiene la respuesta divina a la plegaria de Salomn. La misma comienza con una promesa basada en la profeca de Natn (v. 5; cf. 2 S 7.11-16) y termina con una amenaza, ambas expresadas en forma condicional (cf. v. 4,6). La palabra divina se dirige primero a Salomn (v. 1-5), luego a l y a sus descendientes (v. 6) y finalmente a todo el pueblo (v. 7-9). Este lenguaje es caracterstico de Deuteronomio y de la literatura deuteronomista. 
2. 9.2 1 R 3.5-14; 2 Cr 1.7-12. 
3. 9.3 Para poner mi nombre en ella para siempre: Vase 1 R 8.29 n., y cf. Dt 12.5. 
4. 9.5 2 S 7.11-16; 1 R 2.4. 
5. 9.6 Dt 28.15; Jer 26.4-6. 
6. 9.7 Alusin proftica al exilio de los israelitas en Babilonia, entre los aos 587 y 538 a.C. 
7. 9.7 Israel ser motivo de burla y escarnio: lit. proverbio y stira. Con estas expresiones se quiere dar a entender que el castigo infligido por Jehov estar en la boca de todos y que ser un escarmiento ejemplar. 
8. 9.8 Esta Casa, antes sublime: otra posible traduccin: Este templo ser convertido en un montn de ruinas, segn versiones antiguas. 
9. 9.8 2 R 25.9; 2 Cr 36.19. 
10. 9.8-9 Preguntar... dirn: Vase Dt 29.24-28 n. 
11. 9.11 Veinte ciudades: En realidad, se trataba de veinte aldeas de muy escaso valor. (Cf. v. 12-13). 
12. 9.13 Quiz se haya querido jugar con la semejanza de sonido existente entre el nombre Cabul y la expresin hebrea que significa como nada. Otros intrpretes consideran que Cabul significa lodazal o pantano. 
13. 9.15 Leva: Vase 1 R 5.13 n.; cf. 12.4. 
14. 9.15 Hazor, Meguido y Gezer eran tres ciudades estratgicas para la defensa del reino, porque se encontraban en el camino que una a Egipto con Mesopotamia (vase Jos 11.1 nota b; cf. Jos 10.33; 17.11). Las excavaciones arqueolgicas muestran que estas ciudades fueron fortificadas en tiempos de Salomn. 
15. 9.20 Acerca de esta lista de pueblos que habitaban en territorio de Canan antes de la conquista israelita, vase Ex 3.8 nota h. 
16. 9.25 Tres veces cada ao: referencia a las tres grandes festividades del ao litrgico israelita (Ex 23.14-17; 34.23; Dt 16.16). 
17. 9.26 Esta parte del Mar Rojo se denomina actualmente Golfo de Aqaba. 
18. 9.28 Ofir: mencionado con cierta frecuencia en el AT como un lugar del que provena el oro de la mejor calidad (2 Cr 8.18; 9.10; Is 13.12). No se conoce su localizacin con certeza, aunque es probable que estuviera al sudoeste de Arabia, cerca de la costa del Mar Rojo. 

1 Reyes 10


La reina de Sab visita a Salomn 



(2 Cr 9.1-12)

1 [1] Cuando la reina de Sab[2] oy de la fama que Salomn haba alcanzado para honra de Jehov, vino a probarlo con preguntas difciles.[3] 2 Lleg a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Al presentarse ante Salomn, le expuso todo lo que en su corazn tena. 3 Salomn le contest todas sus preguntas; nada hubo que el rey no le contestara. 4 Cuando la reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado, 5 as como la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servan, sus maestresalas y los holocaustos que ofreca en la casa de Jehov, se qued tan asombrada 6 que dijo al rey: "Es verdad lo que o en mi tierra de tus cosas y tu sabidura! 7 Yo no lo crea hasta que he venido y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad: tu sabidura y tus bienes superan la fama que yo haba odo. 8 Bienaventurados tus hombres,[4] dichosos estos tus siervos, que estn continuamente delante de ti y oyen tu sabidura! 9 Y bendito sea Jehov, tu Dios, que te vio con agrado y te ha colocado en el trono de Israel!, pues Jehov ha amado siempre a Israel, y te ha puesto como rey para que hagas derecho y justicia".[5] 
10 Luego dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, mucha especiera y piedras preciosas. Nunca lleg tal cantidad de especias como la que dio la reina de Sab al rey Salomn. 
11 La flota de Hiram, la que haba trado el oro de Ofir,[6] traa tambin de Ofir mucha madera de sndalo y piedras preciosas. 12 De la madera de sndalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehov y para las casas reales, arpas y tambin salterios para los cantores. Nunca haba llegado, ni se ha visto hasta hoy, semejante madera de sndalo. 
13 El rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso y todo lo que pidi, adems de lo que personalmente le regal. Despus ella se despidi y regres a su tierra con sus criados. 

Riquezas y fama de Salomn



(2 Cr 9.13-24)

14 El peso del oro que Salomn reciba de renta cada ao era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 15 sin contar lo que aportaban los mercaderes, la contratacin de especias, y lo de todos los reyes de Arabia y los principales de la tierra. 16 Hizo tambin el rey Salomn doscientos escudos grandes de oro batido, empleando seiscientos siclos[7] de oro en cada escudo. 17 Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gast tres libras de oro. Y los puso el rey en la casa "Bosque del Lbano".[8] 18 Hizo tambin el rey un gran trono de marfil, el cual recubri de oro pursimo. 19 Seis gradas tena el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo, con brazos a uno y otro lado del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones.[9] 20 Haba tambin doce leones puestos all sobre las seis gradas, de un lado y de otro. En ningn otro reino se haba hecho un trono semejante! 21 Y todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, as como toda la vajilla de la casa "Bosque del Lbano". No haba nada de plata, porque en tiempos de Salomn no era apreciada, 22 ya que el rey tena en el mar una flota de naves de Tarsis,[10] junto con la flota de Hiram, y una vez cada tres aos la flota de Tarsis vena y traa oro, plata, marfil, monos y pavos reales.[11] 
23 As exceda el rey Salomn a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabidura.[12] 24 Toda la tierra procuraba ver el rostro de Salomn, para oir la sabidura que Dios haba puesto en su corazn. 25 Y todos le llevaban cada ao sus presentes: alhajas de oro y de plata, vestidos, armas, especias aromticas, caballos y mulos. 

Salomn comercia con caballos y carros



(2 Cr 1.14-17; 9.25-28)

26 Salomn reuni carros y gente de a caballo; tena mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes,[13] los cuales llev a las ciudades de los carros y junto al rey en Jerusaln. 27 Hizo el rey que en Jerusaln hubiera tanta plata como piedras, y que abundaran los cedros como las higueras de la Sefela.[14] 28 Y traan de Egipto[15] caballos y lienzos a Salomn, porque los mercaderes del rey los compraban all. 29 Un carro que se traa de Egipto vala seiscientas piezas de plata, y un caballo ciento cincuenta. As los adquiran, tambin por medio de ellos, todos los reyes de los heteos[16] y de Siria. 
						 NOTAS:

1. 10.1-13 El episodio relatado en este pasaje es una clara ilustracin de lo afirmado en 1 R 4.34. Cf. Mt 12.42; Lc 11.31. 
2. 10.1-2 El reino de Sab se encontraba al sudoeste de Arabia, en lo que hoy es el pas del Yemen. 
3. 10.1-2 Preguntas difciles: lit. enigmas. La costumbre de proponer enigmas o preguntas difciles de resolver era muy comn en el mundo antiguo (cf. Jue 14.12-18), particularmente en las cortes de los reyes. Esto daba lugar a una especie de juego o competicin, que serva para poner a prueba el ingenio y demostrar los conocimientos propios. Vase 1 R 3.12 nota m. 
4. 10.8 Tus hombres: segn algunas versiones antiguas: tus esposas. 
5. 10.9 Para que hagas derecho y justicia: La instauracin de un orden social justo era lo que ms se esperaba del rey en todo el antiguo Oriente. Cf. 1 R 3.28; 4.25; Sal 72.1-4; Is 11.1-5; Jer 21.11-12; 22.1-6. 
6. 10.11 Ofir: Vase 1 R 9.28 n. 
7. 10.16 Cf. 1 R 14.25-26. Para siclos vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
8. 10.17 La casa "Bosque del Lbano": Vase 1 R 7.2 n. 
9. 10.19-20 Los leones eran el smbolo de la tribu de Jud, a la que perteneca Salomn (Gn 49.9). 
10. 10.22 Las naves de Tarsis eran naves de gran tamao, capaces de hacer largos viajes y de transportar abundante mercanca. Acerca de la ubicacin de Tarsis, vase Sal 48.7 n. 
11. 10.22 Pavos reales: Algunos comentaristas piesan que el vocablo hebreo tiene que ser traducido por mandriles (una especie de monos africanos). 
12. 10.23 1 R 3.10-13. 
13. 10.26 Jinetes: 1 R 4.26. 
14. 10.27 Que abundaran los cedros como las higueras de la Sefela: es decir, abundantes como las higueras silvestres de la llanura. 
15. 10.28 Egipto: otra posible traduccin, Musri. Musri se encontraba en Asia Menor, al norte del monte Tauro. 
16. 10.29 Heteos: Vase Jos 1.4 n. 

1 Reyes 11


Apostasa y dificultades de Salomn 

1 [1] Pero el rey Salomn am, adems de la hija del faran, a muchas mujeres extranjeras, de Moab, de Amn, de Edom, de Sidn, y heteas;[2] 2 gentes de las cuales Jehov haba dicho a los hijos de Israel: "No os uniris a ellas, ni ellas se unirn a vosotros, porque ciertamente harn que vuestros corazones se inclinen tras sus dioses".[3] A estas, pues, se junt Salomn por amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazn. 4 Cuando Salomn era ya viejo, sus mujeres le inclinaron el corazn tras dioses ajenos, y su corazn no era ya perfecto para con Jehov, su Dios, como el corazn de su padre David. 5 Salomn sigui a Astoret,[4] diosa de los sidonios, y a Milcom,[5] dolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomn lo malo ante los ojos de Jehov, pues no sigui cumplidamente a Jehov como su padre David. 
7 Entonces edific Salomn un lugar alto a Quemos,[6] dolo abominable de Moab, en el monte que est enfrente de Jerusaln,[7] y a Moloc, dolo abominable[8] de los hijos de Amn. 8 Lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses. 9 Y se enoj Jehov contra Salomn, por cuanto su corazn se haba apartado de Jehov, Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces 10 y le haba mandado sobre este asunto que no siguiera a dioses ajenos. Pero l no guard lo que le mand Jehov. 11 Entonces Jehov dijo a Salomn: "Por cuanto has obrado as, y no has guardado mi pacto y los estatutos que yo te mand, te quitar el reino y lo entregar a tu siervo. 12 Sin embargo, no lo har en tus das, por amor a David, tu padre; lo quitar de manos de tu hijo. 13 Pero no te quitar todo el reino, sino que le dar una tribu a tu hijo, por amor a David, mi siervo, y por amor a Jerusaln, la cual yo he elegido". 
14 Jehov suscit un adversario a Salomn: Hadad, el edomita, de sangre real, que estaba en Edom. 15 Porque cuando David estaba en Edom,[9] Joab, el general del ejrcito, al subir a enterrar los muertos, mat a todos los hombres de Edom 16 (porque seis meses se qued all Joab, con todos los israelitas, hasta acabar con todo el sexo masculino en Edom). 17 Pero Hadad, que entonces era un muchacho pequeo, huy junto con algunos edomitas siervos de su padre, y se fue a Egipto.[10] 18 Luego salieron de Madin y llegaron a Parn, donde tomaron consigo algunos hombres de Parn. Llegaron a Egipto, a la presencia del faran, rey de Egipto, el cual les dio casa, les asign alimentos, y hasta les dio tierras. 
19 Hadad se gan de tal manera el favor del faran, que este le dio por mujer a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes. 20 La hermana de Tahpenes le dio a luz a su hijo Genubat, a quien destet Tahpenes en casa del faran. As Genubat vivi en casa del faran entre los hijos del faran. 21 Al enterarse Hadad en Egipto que David haba dormido con sus padres, y que Joab, general del ejrcito, haba muerto, dijo al faran: 
--Djame ir a mi tierra. 
22 El faran le respondi: 
--Por qu? Qu te falta conmigo que procuras irte a tu tierra? 
--Nada; con todo, te ruego que me dejes ir --respondi l. 
23 Dios levant tambin como adversario contra Salomn a Rezn hijo de Eliada, que haba huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba;[11] 24 haba reunido gente contra l y se haba hecho capitn de una banda cuando David deshizo a los de Soba. Despus fueron a vivir a Damasco y all hicieron rey a Rezn, 25 quien fue adversario de Israel todos los das de Salomn. Esto se sum al mal que representaba Hadad, pues aborreca a Israel y lleg a reinar sobre Siria. 
26 Tambin Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomn, cuya madre se llamaba Zera, la cual era viuda, alz su mano contra el rey. 27 La causa por la cual este alz su mano contra el rey fue esta: Salomn, al edificar Milo, cerr la brecha de la ciudad de David, su padre. 28 Este Jeroboam era un hombre valiente y esforzado, y al ver Salomn que el joven era un hombre activo, le encomend todo el servicio a cargo de la casa de Jos.[12] 

Mapa - Los Reinos de Israel y Jud

29 Aconteci, pues, en aquel tiempo, que al salir Jeroboam de Jerusaln, lo encontr en el camino el profeta Ahas, el silonita; este iba cubierto con una capa nueva, y los dos estaban solos en el campo. 30 Ahas tom la capa nueva que tena sobre s, la rompi en doce pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: "Toma para ti diez pedazos,[13] porque as dice Jehov, Dios de Israel: "Voy a arrancar el reino de manos de Salomn y te dar a ti diez tribus.[14] 32 l se quedar con una tribu[15] por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusaln, ciudad que yo he elegido entre todas las tribus de Israel, 33 por cuanto me ha dejado y ha adorado a Astoret, diosa de los sidonios, a Quemos, dios de Moab, y a Moloc, dios de los hijos de Amn, y no ha andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, ni mis estatutos ni mis decretos, como hizo David, su padre. 34 Pero no quitar nada del reino de sus manos, sino que lo retendr como rey todos los das de su vida, por amor a David, mi siervo, al cual yo eleg, y quien guard mis mandamientos y mis estatutos. 35 Pero quitar el reino de manos de su hijo y te dar a ti las diez tribus. 36 A su hijo le dar una tribu, para que mi siervo David tenga una lmpara[16] todos los das delante de m en Jerusaln, ciudad que yo eleg para poner en ella mi nombre. 37 Yo, pues, te tomar a ti, y t reinars en todas las cosas que desee tu alma, y sers rey de Israel. 38 Si prestas odo a todas las cosas que te mande, andas en mis caminos y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo mi siervo David, yo estar contigo y te edificar una casa firme, como la edifiqu a David. Te entregar a Israel 39 y afligir a la descendencia de David a causa de esto, pero no para siempre"". 
40 Por esto Salomn procur matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levant y huy a Egipto, a Sisac,[17] rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomn. 

Muerte de Salomn



(2 Cr 9.29-31)

41 El resto de los hechos de Salomn, todo lo que hizo y su sabidura, no est escrito en el libro de los hechos de Salomn?[18] 42 Los das que Salomn rein en Jerusaln sobre todo Israel fueron cuarenta aos.[19] 43 Durmi Salomn con sus padres y fue sepultado en la ciudad de su padre David. En su lugar rein su hijo Roboam. 
						 NOTAS:

1. 11.1-40 Este cap. presenta el lado negativo del brillante reinado de Salomn. La conducta de este rey se contrapone as a la de David, su padre (cf. v. 6), el cual se mantuvo fiel a los principios establecidos en Deuteronomio: un solo Dios, una sola ley, un solo templo, un solo pueblo y una sola tierra. Con el pecado de Salomn se quebrantaron todos estos principios: Salomn fue en pos de otros dioses (v. 4-5), desobedeci la Ley (v. 11), ador en varios santuarios (v. 7) y, como resultado de todo esto, el reino se dividi y la tierra de Israel ya nunca ms fue una sola (v. 29-39). En este captulo se destaca el aspecto religioso; en 1 R 12.4 se pondr de manifiesto la injusticia social. 
2. 11.1 De Moab... las heteas: Todas estas mujeres provenan de pueblos vecinos de Israel: Moab, Amn y Edom al este; Sidn al noroeste, sobre la costa mediterrnea. Acerca de las heteas, vase Jos 1.4 n. Los matrimonios de Salomn con estas mujeres debieron realizarse, en su gran mayora, para ratificar acuerdos polticos y comerciales. Vase 1 R 3.1 nota b. 
3. 11.2 Ex 34.16; Dt 7.3-4. 
4. 11.5 Astoret: Vase Jue 3.7 nota c. 
5. 11.5 Milcom: Cf. 2 R 23.13. 
6. 11.7 Quemos: Cf. 2 R 23.13. 
7. 11.7 El monte que est enfrente de Jerusaln: es decir, el Monte de los Olivos, donde haba un antiguo lugar de culto (cf. 2 S 15.32). 
8. 11.7 Idolo abominable: En el AT, el vocablo abominable se emplea a menudo para designar despectivamente a los dioses falsos (cf. Is 66.3; Jer 4.1; 7.30; Ez 5.11; 20.7-8), y para referirse a ciertas prcticas religiosas incompatibles con la fe de Israel. 
9. 11.15 Cuando David estaba en Edom: otra posible traduccin: cuando David venci a Edom: Cf. 2 S 8.13-14. 
10. 11.17 Los lderes rebeldes de los pequeos estados siro-palestinenses solan encontrar buena acogida y refugio en Egipto, porque despus podan ser usados para promover en esas regiones los intereses imperialistas del faran. 
11. 11.23-24 Cf. 2 S 8.3-8; 10.15-19. El establecimiento de este reino arameo en Damasco (Siria), hizo que comenzara a desmembrarse el vasto imperio establecido por David. 
12. 11.28 La casa de Jos: es decir, las tribus de Manass y Efran. Vanse Jos 16.1 n.; 16.4 n. 
13. 11.31 Diez pedazos: En la comunicacin del mensaje proftico, las acciones simblicas eran a veces tan importantes como las palabras (Is 20; Jer 27.1-8; 28.1-4; Ez 4--5). Cf. tambin 1 R 22.11. El hecho de que la capa sea nueva (v. 29) da ms eficacia a la accin. 
14. 11.31 Jeroboam iba a reinar sobre las diez tribus del Norte, las cuales, despus de la muerte de Sal, haban hecho un pacto con David y lo haban reconocido como rey (cf. 2 S 5.1-5). Ese estado de cosas se mantuvo durante todo el reinado de Salomn, pero no sobrevivi a su muerte (1 R! 2). 
15. 11.32 Esta tribu nica es la tribu de Jud, a la que se uni tambin la de Benjamn, o por lo menos una parte de ella (1 R 12.21). 
16. 11.36 Esta lmpara simboliza la continuidad de la dinasta davdica (1 R 15.4; 2 R 8.19; Sal 18.28; 132.17; cf. 2 S 14.7). 
17. 11.40 El faran Sisac rein en Egipto desde el ao 950 hasta el ao 929 a.C. aprox. 
18. 11.41 El libro de los hechos de Salomn es una fuente de informacin utilizada para la composicin de 1 R 3--11 que no ha llegado hasta nosotros. Ese libro deba contener informes sobre las actividades llevadas a cabo en la corte salomnica, as como archivos del templo y otros relatos que hacan constar los xitos polticos y diplomticos de Salomn, y en los que se pona de manifiesto su sabidura. Vase 3.1-2 n. 
19. 11.42 El reinado de Salomn, lo mismo que el de David, dur cuarenta aos (1 R 2.11). Tal coincidencia hace pensar que ese nmero es una cifra redonda y no un dato cronolgico preciso. Vase Jue 3.11 n. 

1 Reyes 12


3. DIVISIN DEL REINO (12.1-33)



Rebelin de Israel 

1 [1] 

(2 Cr 10.1--11.4)
Roboam fue a Siquem,[2] porque todo Israel haba ido all para hacerlo rey.[3] 2 Aconteci que lo supo Jeroboam[4] hijo de Nabat, que an estaba en Egipto, adonde haba huido del rey Salomn, y donde viva. 3 Enviaron a llamarlo, y l se present con toda la congregacin de Israel, y le dijeron a Roboam: 
4 --Tu padre agrav nuestro yugo. Alivia t ahora algo de la dura servidumbre de tu padre y del pesado yugo que nos impuso, y te serviremos. 
5 l les respondi: 
--Idos, y de aqu a tres das volved a m. 
Y el pueblo se fue. 6 Entonces el rey Roboam pidi consejo de los ancianos[5] que haban servido a su padre Salomn cuando viva, y dijo: 
--Cmo aconsejis vosotros que responda a este pueblo? 
7 Ellos le hablaron as: 
--Si te pones hoy al servicio de este pueblo, lo sirves y le respondes con buenas palabras, ellos te servirn para siempre. 
8 Pero l desech el consejo que los ancianos le haban dado, y pidi consejo de los jvenes[6] que se haban criado con l y estaban a su servicio. 9 Y les pregunt: 
--Cmo aconsejis vosotros que respondamos a este pueblo que me ha hablado diciendo: "Alivia en algo el yugo que tu padre nos impuso"? 
10 Entonces los jvenes que se haban criado con l le respondieron: 
--As hablars a este pueblo que te ha dicho estas palabras: "Tu padre agrav nuestro yugo, pero t alvialo en algo"; as les hablars: "El menor de mis dedos es ms grueso que la cintura de mi padre.[7] 11 Ahora, pues, mi padre os carg con un pesado yugo, pero yo lo har ms pesado an; mi padre os castig con azotes, pero yo os castigar con escorpiones". 
12 Al tercer da se present Jeroboam con todo el pueblo ante Roboam, segn el rey lo haba mandado, cuando dijo: "Regresad a verme al tercer da". 13 Pero el rey respondi al pueblo duramente, desechando el consejo que los ancianos le haban dado, 14 y hablndoles conforme al consejo de los jvenes, les dijo: "Mi padre agrav vuestro yugo, pero yo lo har ms pesado an; mi padre os castig con azotes, pero yo os castigar con escorpiones". 15 As que no oy el rey al pueblo, pues era un designio de Jehov para confirmar la palabra que haba dado a Jeroboam hijo de Nabat por medio de Ahas, el silonita.[8] 16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les haba odo, le respondi con estas palabras: 
    "Qu parte tenemos nosotros con David? 
    No tenemos herencia en el hijo de Isa. 
    Israel, cada uno a sus tiendas! 
    David, mira ahora por tu casa!"[9] 
Entonces Israel se fue a sus tiendas, 17 mientras Roboam sigui reinando sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud. 18 Cuando el rey Roboam envi a Adoram,[10] que estaba encargado de los tributos, todo Israel lo apedre y lo mat. Entonces el rey Roboam se apresur a subirse en un carro y huir a Jerusaln. 19 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy. 
20 Aconteci que al oir todo Israel que Jeroboam haba vuelto, enviaron a llamarlo a la congregacin y lo hicieron rey de todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiera a la casa de David, sino slo la tribu de Jud. 
21 Cuando Roboam lleg a Jerusaln reuni a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn, ciento ochenta mil hombres, todos guerreros escogidos, con el fin de hacer la guerra a la casa de Israel y devolver el reino a Roboam hijo de Salomn. 22 Pero Jehov habl a Semaas, hombre de Dios, diciendo: 23 "Habla a Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, a toda la casa de Jud y de Benjamn, y a los dems del pueblo, y diles: 24 "As ha dicho Jehov: No vayis, ni peleis contra vuestros hermanos, los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto es obra ma"". 
Al oir ellos la palabra de Dios regres cada uno a su casa, conforme a la palabra de Jehov. 

El pecado de Jeroboam

25 Entonces reedific Jeroboam a Siquem en los montes de Efran, y habit en ella. Luego sali de all y reedific a Penuel.[11] 26 Pero Jeroboam pens en su corazn: "Ahora, la casa de David recuperar el reino 27 si este pueblo sube a ofrecer sacrificios en la casa de Jehov en Jerusaln, porque el corazn de este pueblo se volver a su seor Roboam, rey de Jud, me matarn a m y se volvern a Roboam, rey de Jud". 
28 Despus de tomar consejo, hizo el rey dos becerros de oro,[12] y dijo al pueblo: "Ya habis subido bastante a Jerusaln. Aqu estn tus dioses, Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto". 29 Entonces puso uno en Bet-el y el otro en Dan. 30 Esto fue causa de pecado, porque el pueblo iba a adorar delante de uno de ellos hasta Dan. 31 Hizo tambin casas sobre los lugares altos[13] y design sacerdotes de entre el pueblo que no eran de los hijos de Lev. 32 Luego instituy Jeroboam una fiesta solemne en el mes octavo,[14] a los quince das del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Jud, y ofreci sacrificios sobre un altar. Lo mismo hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que haba hecho. Orden tambin en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que l haba fabricado. 33 Sacrific, pues, sobre el altar que l haba hecho en Bet-el, a los quince das del mes octavo, el mes que l haba inventado segn el dictado de su propio corazn. As hizo fiesta a los hijos de Israel, y subi al altar para quemar incienso. 
						 NOTAS:

1. 12.1-24 Este importante relato se refiere a un momento crucial en la historia del pueblo elegido. En l se da cuenta del vivo descontento que se haba ido acumulando entre las tribus del norte por las excesivas cargas impuestas al pueblo durante el reinado de Salomn. Tambin hace ver cmo su hijo Roboam, en vez de atender a los justos reclamos del pueblo, le respondi con desdn y altanera, provocando una rebelin que trajo como consecuencia la divisin del reino davdico. La consecuencia fue la instauracin del reino de Jud en el sur, con su capital en Jerusaln, mientras que en el norte las tribus agrupadas en torno a Jeroboam formaron el reino de Israel. Vanse 1 R 4.20 nota f; 11.31 nota n; e Introduccin. 
2. 12.1 Siquem: Antiguo centro poltico y religioso que en tiempos de Josu haba sido escenario de una asamblea memorable (vase Jos 24.1 n.). Fue la primera capital del reino del Norte (cf. 1 R 12.25), y despus del exilio se convirti en la principal ciudad de los samaritanos. Vase ndice de mapas. 
3. 12.1 La siguiente hiptesis ha sido propuesta para explicar este encuentro de Roboam con las tribus del norte: Roboam, en su condicin de descendiente de David, haba sido aclamado rey de Jud por derecho hereditario; en cambio, para reinar sobre las tribus del norte, deba renovar el pacto que su abuelo David haba hecho con los ancianos de Israel (cf. 2 S 5.1-5). Al fracasar este acuerdo (cf. v. 16), dichas tribus se apartaron de Jud y eligieron su propio rey. Vase 1 R 11.31 nota n. 
4. 12.2 Jeroboam: Cf. 1 R 11.26-40. 
5. 12.6 Los ancianos: haban sido antes los expertos consejeros del rey Salomn. 
6. 12.8 Los jvenes: es decir, los camaradas de juventud de Roboam (v. 10). Dado que este ltimo comenz a reinar a los cuarenta y un aos (1 R 14.21), para esta poca ya no deban ser tan jvenes. 
7. 12.10 El menor de mis dedos es ms grueso que la cintura de mi padre; es decir, Si mi padre fue duro, yo lo ser mucho ms. 
8. 12.15 Cf. 1 R 11.29-39. 
9. 12.16 Este mismo grito de rebelin haba sido lanzado por el benjaminita Seba al final del reinado de David (2 S 20.1). 
10. 12.18 Adoram (o Adoniram): Cf. 2 S 20.24; 1 R 4.6; 5.14. 
11. 12.25 Penuel: al este del ro Jordn (vase Gn 32.30 nota k). Probablemente se trata de una plaza fuerte destinada a vigilar las rutas comerciales de la Transjordania. 
12. 12.28 Dos becerros de oro: Es probable que Jeroboam haya erigido estos becerros como soportes visibles de su trono invisible, a la manera de los seres alados o querubines que estaban sobre el Arca del pacto (vase Ex 25.18 n.) en el templo de Jerusaln. Sin embargo, la figura del toro o del becerro era, en el antiguo Oriente, smbolo de fuerza y fecundidad (vase Ex 32.4 nota d), y el pueblo poda confundir los becerros de oro con representaciones de Jehov, el Dios de Israel. 
13. 12.31 Casas sobre los lugares altos: Vase 1 R 3.2 n. 
14. 12.32 El mes octavo corresponde a nuestros meses de octubre-noviembre. Segn el Pentateuco, la fiesta de los Tabernculos se celebraba el da quince del sptimo mes (Lv 23.33-34; cf. 1 R 8.2). 

1 Reyes 13


4. LOS DOS REINOS (13.1--16.34)



Jeroboam es amonestadode parte de Dios

1 Mientras Jeroboam quemaba el incienso junto al altar, un hombre de Dios vino de Jud a Bet-el, enviado por Jehov. 2 Aqul clam contra el altar por mandato de Jehov y dijo: "Altar, altar, as ha dicho Jehov: "A la casa de David le nacer un hijo llamado Josas,[1] el cual sacrificar sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarn huesos de hombres"". 
3 Ese mismo da dio una seal diciendo: "Esta es la seal de que Jehov ha hablado: el altar se quebrar y la ceniza que sobre l est se derramar". 
4 Cuando el rey Jeroboam oy la palabra del hombre de Dios que haba clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: "Prendedle!" Pero la mano que haba extendido contra el hombre de Dios se le sec, y no la pudo enderezar. 5 El altar se rompi y se derram la ceniza que haba en l, conforme a la seal que el hombre de Dios haba dado por mandato de Jehov. 6 Entonces el rey, dirigindose al hombre de Dios, dijo: 
--Te pido que ruegues ante la presencia de Jehov, tu Dios, y ores por m, para que mi mano sea restaurada. 
El hombre de Dios or a Jehov y la mano del rey se le restaur; qued como era antes. 7 El rey dijo al hombre de Dios: 
--Ven conmigo a casa, y comers, y yo te dar un presente. 
8 Pero el hombre de Dios respondi al rey: 
--Aunque me dieras la mitad de tu casa no ira contigo, ni comera pan ni bebera agua en este lugar. 9 Porque as me est ordenado por mandato de Jehov, que me ha dicho: "No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el mismo camino". 
10 Regres, pues, por otro camino, y no volvi por el camino por donde haba ido a Bet-el. 
11 Viva entonces en Bet-el un viejo profeta. Vino su hijo y le cont todo lo que el hombre de Dios haba hecho aquel da en Bet-el; le contaron tambin a su padre las palabras que haba dicho al rey. 12 Su padre les dijo: 
--Por qu camino se fue? 
Sus hijos le mostraron el camino por donde haba regresado el hombre de Dios que haba venido de Jud. 13 Y l les dijo: 
--Ensilladme el asno. 
Ellos le ensillaron el asno y l lo mont. 14 Se fue tras el hombre de Dios y lo hall sentado debajo de una encina. 
--Eres t el hombre de Dios que vino de Jud? --le pregunt. 
--Yo soy --le respondi l. 
15 --Ven conmigo a casa y come algo --le dijo entonces. 
16 Pero l respondi: 
--No podr volver contigo, ni ir contigo, ni tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar. 17 Porque por mandato de Dios me ha sido dicho: "No comas pan ni bebas agua all, ni regreses por el mismo camino". 
18 El otro le dijo, mintindole: 
--Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me ha hablado por mandato de Jehov, diciendo: "Trele contigo a tu casa para que coma pan y beba agua". 
19 Entonces regres con l y comi pan y bebi agua en su casa. 
20 Cuando estaban sentados a la mesa, aconteci que Jehov habl al profeta que lo haba hecho volver, 21 el cual clam al hombre de Dios que haba venido de Jud diciendo: "As dijo Jehov: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehov, y no guardaste el mandamiento que Jehov, tu Dios, te haba prescrito, 22 sino que volviste y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehov te haba dicho que no comieras pan ni bebieras agua, no entrar tu cuerpo en el sepulcro de tus padres". 
23 Despus de haber comido pan y bebido, el que le haba hecho volver le ensill el asno. 24 Al partir, lo encontr un len en el camino y lo mat. Su cuerpo qued tirado en el camino, y el asno y el len permanecieron junto al cuerpo. 25 Unos que pasaban vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y al len que permaneca junto al cuerpo, y fueron a contarlo a la ciudad donde viva el viejo profeta. 26 Cuando lo supo el profeta que le haba hecho volver del camino, dijo: "Es el hombre de Dios que se rebel al mandato de Jehov! Por tanto, Jehov lo ha entregado al len, que lo ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehov". 
27 Luego dijo a sus hijos: "Ensilladme un asno". Ellos se lo ensillaron 28 y l parti. Hall el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el len que permanecan junto al cuerpo; el len no haba comido el cuerpo, ni daado al asno. 29 Entonces tom el profeta el cuerpo del varn de Dios, lo puso sobre el asno y se lo llev. El profeta viejo fue a la ciudad para hacerle duelo y enterrarlo. 30 Puso el cuerpo en su sepulcro e hicieron duelo por l diciendo: "Ay, hermano mo!" 
31 Despus que lo enterraron, habl a sus hijos, y les dijo: "Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que est sepultado el varn de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. 32 Porque sin duda vendr lo que l dijo a voces segn la palabra de Jehov contra el altar que est en Bet-el y contra todas las casas de los lugares altos que estn en las ciudades de Samaria".[2] 
33 Con todo esto, no se apart Jeroboam de su mal camino, sino que volvi a designar sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quera lo consagraba para que fuera de los sacerdotes de los lugares altos. 34 Esto fue causa de pecado para la casa de Jeroboam, por lo cual ha sido cortada y rada de sobre la faz de la tierra. 
						 NOTAS:

1. 13.2 Josas: Cf. 2 R 22.1--23.30. 
2. 13.32 Se hace mencin anticipada de Samaria (que an no haba sido fundada: cf. 1 R 16.24) para designar las ciudades del reino de Israel que ms tarde habran de tenerla como capital. 

1 Reyes 14


Profeca de Ahas contra Jeroboam 

1 [1] En aquel tiempo Abas hijo de Jeroboam cay enfermo. 2 Y dijo Jeroboam a su mujer: "Levntate ahora y disfrzate, para que no reconozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo, porque all est el profeta Ahas,[2] el que me dijo que yo sera rey de este pueblo. 3 Toma en tus manos diez panes, tortas y una vasija de miel, y acude a l, para que te declare lo que ha de ser de este nio". 
4 La mujer de Jeroboam lo hizo as; se levant, fue a Silo y lleg a la casa de Ahas. Ahas ya no poda ver, porque sus ojos se haban oscurecido a causa de la vejez. 5 Pero Jehov haba dicho a Ahas: "Mira, la mujer de Jeroboam vendr a consultarte sobre su hijo que est enfermo. As y as le responders, pues cuando ella llegue, vendr disfrazada". 
6 Cuando Ahas oy el sonido de sus pies al entrar ella por la puerta, dijo: "Entra, mujer de Jeroboam. Por qu te finges otra? Me han enviado a tu presencia con una revelacin dura. 7 Ve y dile a Jeroboam: "As dijo Jehov, Dios de Israel: Yo te levant de en medio del pueblo, y te hice prncipe de mi pueblo Israel. 8 Le quit el reino a la casa de David y te lo entregu a ti. Pero t no has sido como David, mi siervo, que guard mis mandamientos y anduvo en pos de m con todo su corazn, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, 9 sino que hiciste ms mal que todos los que te han precedido, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imgenes de fundicin para enojarme, y a m me has despreciado. 10 Por tanto, voy a traer el mal sobre la casa de Jeroboam: extirpar todos los hombres a la casa de Jeroboam en Israel, tanto el siervo como el libre. Barrer la descendencia de la casa de Jeroboam como se barre el estircol, hasta que no quede nada.[3] 11 Al que muera de los de Jeroboam en la ciudad lo comern los perros, y al que muera en el campo, lo comern las aves del cielo, porque Jehov lo ha dicho". 12 En cuanto a ti, levntate y vete a tu casa. Al poner tu pie en la ciudad, morir el nio. 13 Todo Israel har por l lamentacin y lo enterrarn, pues de los descendientes de Jeroboam solo l ser sepultado, por cuanto de la casa de Jeroboam solo en l se ha hallado alguna cosa buena delante de Jehov, Dios de Israel. 14 Y Jehov levantar para s un rey en Israel que extirpar en este da la casa de Jeroboam; y lo har ahora mismo.[4] 15 Jehov sacudir a Israel al modo como la caa se agita en las aguas, arrancar a Israel de esta buena tierra que haba dado a sus padres, y los esparcir ms all del ufrates, por cuanto han hecho sus imgenes de Asera, enojando a Jehov. 16 l entregar a Israel por los pecados de Jeroboam, quien pec y ha hecho pecar a Israel".[5] 
17 Entonces la mujer de Jeroboam se levant, se march y entr a Tirsa.[6] Cuando cruz el umbral de la casa, el nio muri. 18 Lo enterraron, y todo Israel hizo lamento por l, conforme a la palabra de Jehov, la que l haba anunciado por medio de su siervo, el profeta Ahas. 
19 Los dems hechos de Jeroboam, las guerras que hizo, y cmo rein, todo est escrito en el libro de las historias de los reyes de Israel.[7] 20 El tiempo que rein Jeroboam fue de veintids aos. Cuando durmi con sus padres, rein en su lugar su hijo Nadab. 

Reinado de Roboam



(2 Cr 12.1-16)

21 Roboam hijo de Salomn rein en Jud.[8] De cuarenta y un aos era Roboam cuando comenz a reinar; diecisiete aos rein en Jerusaln, ciudad que Jehov eligi entre todas las tribus de Israel para poner all su nombre. El nombre de su madre era Naama, amonita. 22 Jud hizo lo malo ante los ojos de Jehov y lo enojaron con los pecados que cometieron ms que todo lo que hicieron sus padres. 
23 Tambin ellos se edificaron lugares altos, estatuas e imgenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo rbol frondoso.[9] 24 Hubo tambin sodomitas[10] en la tierra, que cometieron todas las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado de delante de los hijos de Israel. 
25 Al quinto ao del rey Roboam subi Sisac, rey de Egipto, contra Jerusaln,[11] 26 tom los tesoros de la casa de Jehov, los tesoros de la casa real, y lo saque todo. Tambin se llev todos los escudos de oro que Salomn haba hecho.[12] 27 En lugar de ellos, el rey Roboam hizo escudos de bronce y se los dio a los capitanes de la guardia que custodiaban la puerta de la casa real. 28 Cuando el rey entraba en la casa de Jehov, los de la guardia los llevaban, y despus volvan a ponerlos en la sala de la guardia. 
29 Los dems hechos de Roboam, y todo lo que hizo, no est escrito en las crnicas de los reyes de Jud?[13] 
30 Todos los das hubo guerra entre Roboam y Jeroboam. 31 Roboam durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. El nombre de su madre era Naama, amonita. Rein en su lugar Abiam, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 14.1-20 Desde aqu hasta 2 R! 7, los dos libros de Reyes relatan en forma simultnea la historia de los reinos de Israel y de Jud, mencionando en forma alternada las dos series de reyes. Los libros de Crnicas, por el contrario, se limitan en principio a la dinasta de David y solo en contadas ocasiones se refieren a los reyes del norte. 
2. 14.2 Ahas: Cf. 1 R 11.29-30. 
3. 14.10-11 1 R 15.29; 16.3-4. 
4. 14.14 En este da... y lo har ahora mismo: otra posible traduccin: En su da. De ahora en adelante. 
5. 14.16 La referencia a los pecados o el pecado de Jeroboam, se repite como estribillo en los libros de Reyes (cf. 1 R 15.26,30,34; 16.2,13,19,26, etc.). 
6. 14.17 Jeroboam traslad la capital de su reino de Siquem a Tirsa, ciudad situada a unos 10 km al nordeste de aquella. Ms tarde, Omri fund la ciudad de Samaria, que pas a ser la capital definitiva del reino del Norte (1 R 16.23-24). Vase tambin 1 R 12.1 nota b; e ndice de mapas. 
7. 14.19 El libro de las historias de los reyes de Israel era probablemente el registro en el que los escribas de la corte real hacan constar los principales acontecimientos protagonizados por los reyes del reino de norte. Junto con los anales del reino de Jud (cf. v. 29), este libro fue utilizado como fuente para la composicin de los libros de Reyes. Vase 1 R 11.41 n. 
8. 14.21 Robom: segn la versin griega (LXX), Jud. 
9. 14.23 2 R 17.9-10. 
10. 14.24 Sodomitas: Vase Dt 23.17 n. 
11. 14.25 2 Cr 12.2-8. 
12. 14.26 1 R 10.16-27; 2 Cr 9.15-16. 
13. 14.29 Las crnicas de los reyes de Jud: Vase 1 R 14.19 n. 

1 Reyes 15


Reinado de Abiam



(2 Cr 13.1-22)

1 En el ao dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenz a reinar sobre Jud. 2 Rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom. 3 Anduvo en todos los pecados que su padre haba cometido antes de l. Su corazn no fue perfecto para con Jehov, su Dios, como el corazn de su padre David. 4 Pero por amor a David, Jehov, su Dios, le dio una lmpara en Jerusaln,[1] al poner en el trono a su hijo despus de l y sostener a Jerusaln, 5 por cuanto David haba hecho lo recto ante los ojos de Jehov, y de ninguna cosa que le haban mandado se haba apartado en todos los das de su vida, salvo en lo tocante a Uras, el heteo.[2] 
6 Hubo guerra entre Roboam y Jeroboam[3] todos los das de su vida. 7 Los dems hechos de Abiam, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam. 8 Durmi Abiam con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de David.[4] En su lugar rein Asa, su hijo. 

Reinado de Asa



(2 Cr 14.1-5; 15.16-19)

9 En el ao veinte de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenz a reinar sobre Jud. 10 Rein cuarenta y un aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom. 
11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehov, como David, su padre, 12 porque expuls del pas a los sodomitas y quit todos los dolos que sus padres haban hecho.[5] 13 Tambin priv a su madre Maaca de ser reina madre, porque haba hecho un dolo de Asera. Asa deshizo, adems, el dolo de su madre y lo quem junto al torrente Cedrn. 14 Sin embargo, los lugares altos no desaparecieron. Con todo, el corazn de Asa fue perfecto para con Jehov toda su vida. 15 Tambin puso en la casa de Jehov lo que su padre haba dedicado, y lo que l dedic: oro, plata y alhajas. 

Alianza de Asa con Ben-adad 

16 [6] 

(2 Cr 16.1-10)
Hubo guerra continuamente entre Asa y Baasa, rey de Israel. 17 Baasa, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Ram,[7] para evitar que se comunicaran con Asa, rey de Jud. 18 Asa tom toda la plata y el oro que haba quedado en los tesoros de la casa de Jehov y en los tesoros de la casa real, se los entreg a sus siervos y los envi a Ben-adad[8] hijo de Tabrimn hijo de Hezin, rey de Siria, el cual resida en Damasco, diciendo: 19 "Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. Aqu te envo un presente de plata y de oro. Ve y rompe tu pacto con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de m". 
20 Ben-adad acept la propuesta del rey Asa y envi a los jefes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel. Conquist Ijn, Dan, Abel-bet-maaca, toda Cineret[9] y toda la tierra de Neftal.[10] 21 Al saberlo Baasa, dej de edificar Ram y se qued en Tirsa.[11] 22 Entonces el rey Asa convoc a todo Jud, sin exceptuar a nadie. Se llevaron de Ram la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y el rey Asa construy con ello Geba de Benjamn y Mizpa. 

Muerte de Asa



(2 Cr 16.11-14)

23 Los dems hechos de Asa, todo su podero, todo lo que hizo y las ciudades que edific, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?[12] 
En los das de su vejez Asa enferm de los pies.[13] 24 Durmi Asa con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. Rein en su lugar Josafat, su hijo. 

Reinado de Nadab 

25 [14] Nadab hijo de Jeroboam comenz a reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa, rey de Jud. Rein sobre Israel dos aos. 26 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov andando en el camino de su padre y en los pecados con que este hizo pecar a Israel. 27 Baasa hijo de Ahas, que era de la casa de Isacar,[15] conspir contra l. Baasa lo hiri en Gibetn,[16] que era de los filisteos, porque Nadab y todo Israel tenan sitiado a Gibetn. 
28 Lo mat, pues, Baasa en el tercer ao de Asa, rey de Jud, y rein en lugar suyo. 29 Apenas comenz a reinar, mat a toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam,[17] hasta raerla, conforme a la palabra que Jehov anunci por medio de su siervo Ahas, el silonita, 30 y a causa de los pecados que Jeroboam haba cometido, con los cuales hizo pecar a Israel, provocando as el enojo de Jehov, Dios de Israel. 
31 Los dems hechos de Nadab, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 
32 Y hubo guerra continua entre Asa y Baasa, rey de Israel. 

Reinado de Baasa

33 En el tercer ao de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Baasa hijo de Ahas[18] sobre todo Israel en Tirsa. Rein veinticuatro aos. 34 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov; anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que este hizo pecar a Israel.[19] 
						 NOTAS:

1. 15.4 Su Dios le di una lmpara en Jerusaln: Vase 11.36 n. 
2. 15.5 2 S 11.1-27. 
3. 15.6 2 Cr 13.3-21. 
4. 15.8 La ciudad de David: Vase 1 R 2.10 n. 
5. 15.12 2 Cr 15.8-15. 
6. 15.16-22 La divisin del reino de Israel (1 R! 2) hizo posible que Siria, vasallo de Israel durante los reinados de David y Salomn, se independizara. Durante casi toda la existencia del reino del Norte hubo guerras y conflictos entre los arameos de Siria e Israel y, de acuerdo con el relato siguiente, Asa de Jud se aprovech de esta situacin para conseguir, mediante el pago de una fuerte suma, que el rey de Siria lo ayudara a liberarse de la presin a que lo tena sometido el reino del Norte. 
7. 15.17 Ram: localidad de la tribu de Benjamn, situada a 9 km al norte de Jerusaln (Jos 18.25; Jer 31.15; Mt 2.18). Vase Jue 4.5 n. 
8. 15.18 Ms adelante se mencionan otros dos reyes arameos con el mismo nombre de Ben-adad: el segundo en 1 R 20; 2 R 8.7, y el tercero en 2 R 13.24. 
9. 15.20 Cineret: regin cercana al lago de Genesaret. Vase Jos 11.2 nota c. 
10. 15.20 Neftal: Vase Jos 19.32 n. 
11. 15.21 Tirsa: Vanse 1 R 14.17 n.; 16.6 n. 
12. 15.23 Las crnicas de los reyes de Jud: Vase 1 R 14.19 n. 
13. 15.23 Asa enferm de los pies: Al dar esta noticia, el texto paralelo de 2 Cr 16.12 critica el comportamiento de Asa. 
14. 15.25-32 En las secciones siguientes, el relato se ocupa exclusivamente del reino del Norte y no volver a referirse a Jud hasta 1 R 22.41. 
15. 15.27 Isacar: Vase Jos 19.17 n. 
16. 15.27 Gibetn: poblado que se encontraba en territorio filisteo, entre Ecrn y Gezer. Vase ndice de mapas. 
17. 15.29 1 R 14.10-11. 
18. 15.33 Este Ahas no es el profeta mencionado en 1 R 11.29; 12.15. 
19. 15.34 Anduvo... Israel: Vase 1 R 14.16 n. 

1 Reyes 16

1 Lleg palabra de Jehov a Jeh hijo de Hanani[1] contra Baasa diciendo: 2 "Yo te levant del polvo y te puse como prncipe de mi pueblo Israel. Pero t has andado en el camino de Jeroboam y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocndome a ira con tus pecados. 3 Por eso yo barrer la posteridad de Baasa y de su casa, y voy a hacer con su casa como con la casa de Jeroboam hijo de Nabat. 4 Al que de Baasa muera en la ciudad se lo comern los perros; y al que muera en el campo se lo comern las aves del cielo".[2] 
5 Los dems hechos de Baasa, las cosas que hizo, y su podero, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?[3] 6 Durmi Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa;[4] y rein en su lugar su hijo Ela. 
7 La palabra de Jehov por boca del profeta Jeh hijo de Hanani fue contra Baasa y tambin contra su casa, con motivo de todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehov, por provocarlo a ira con las obras de sus manos, que llegaron a ser como las de la casa de Jeroboam, y por haberla exterminado. 

Elas



Reinados de Ela y de Zimri

8 En el ao veintisis de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa, y rein dos aos. 9 Pero conspir contra l su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros. Estaba Ela en Tirsa, embriagado y bebiendo en casa de Arsa, su mayordomo en Tirsa, 10 cuando lleg Zimri y lo hiri de muerte; y rein en lugar suyo. Era el ao veintisiete de Asa, rey de Jud. 
11 Tan pronto estuvo sentado en el trono y comenz a reinar, mat a toda la casa de Baasa, sin dejar en ella ningn hombre, ni parientes ni amigos. 12 As extermin Zimri a toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que Jehov haba proferido contra Baasa por medio del profeta Jeh, 13 por todos los pecados cometidos por Baasa, los pecados de Ela, su hijo, y los que hicieron cometer a Israel, provocando con sus vanidades el enojo de Jehov, Dios de Israel. 
14 Los dems hechos de Ela, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 
15 En el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Zimri; y rein siete das en Tirsa. El pueblo haba acampado contra Gibetn, ciudad de los filisteos. 16 Y el pueblo que estaba en el campamento oy decir: "Zimri ha conspirado y ha dado muerte al rey". Entonces todo Israel proclam aquel mismo da rey de Israel, en el campo de batalla, a Omri,[5] general del ejrcito. 17 Omri subi de Gibetn junto con todo Israel y sitiaron a Tirsa. 
18 Al ver Zimri tomada la ciudad, se meti en el palacio de la casa real y prendi fuego a la casa consigo adentro. As muri, 19 por los pecados que haba cometido, haciendo lo malo ante los ojos de Jehov y andando en los caminos de Jeroboam, y en el pecado que este cometi al hacer pecar a Israel. 
20 El resto de los hechos de Zimri y de su conspiracin, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 

Reinado de Omri

21 Entonces el pueblo de Israel se dividi en dos partes: la mitad del pueblo segua a Tibni hijo de Ginat para hacerlo rey, y la otra mitad segua a Omri. 22 Pero el pueblo que segua a Omri pudo ms que el que segua a Tibni hijo de Ginat. Tibni muri y Omri se convirti en rey. 
23 En el ao treinta y uno de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Omri sobre Israel, y rein doce aos; en Tirsa rein seis aos. 24 Omri compr a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, edific en el monte y llam a la ciudad que haba edificado Samaria, por el nombre de Semer, que fue dueo de aquel monte. 
25 Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov; lo hizo peor que todos los que haban reinado antes de l, 26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en el pecado que aquel hizo cometer a Israel, al provocar con sus dolos la ira de Jehov, Dios de Israel.[6] 
27 Los dems hechos de Omri, todo lo que hizo, y las acciones valientes que ejecut, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?[7] 28 Omri durmi con sus padres y fue sepultado en Samaria. En su lugar rein Acab, su hijo. 

Reinado de Acab 

29 [8] Comenz a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el ao treinta y ocho de Asa, rey de Jud, 30 y rein sobre Israel en Samaria veintids aos. Pero Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov, ms que todos los que reinaron antes de l, 31 pues no le bast andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, sino que tom por mujer a Jezabel,[9] hija de Et-baal, rey de los sidonios, y fue, sirvi a Baal y lo ador.[10] 32 Construy adems un altar a Baal en el templo que l le edific en Samaria. 33 Tambin hizo Acab una imagen de Asera,[11] para provocar as la ira de Jehov, Dios de Israel, ms que todos los reyes de Israel que reinaron antes de l. 
34 En tiempos de Acab, Hiel, el de Bet-el, reedific a Jeric.[12] Al precio de la vida de Abiram, su primognito, ech el cimiento, y al precio de la vida de Segub, su hijo menor, puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehov le haba anunciado por medio de Josu hijo de Nun.[13] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Jeh hijo de Hanani: Cf. 2 Cr 20.34. 
2. 16.3-4 Cf. 1 R 14.10-11. 
3. 16.5 El libro de las crnicas de los reyes de Israel: Vase 1 R 14.19 n. 
4. 16.6 Tirsa fue la capital del reino de Israel durante los reinados de Baasa (1 R 15.21), de Ela y de Zimri (1 R 16.8-10), hasta la fundacin de Samaria en tiempos de Omri. Vanse 1 R 13.32 n.; 14.17 n. 
5. 16.16 Omri, el sexto rey de Israel, fue un gran hombre de estado, aunque el libro de Reyes, interesado solamente en la evaluacin religiosa de los monarcas de Israel y de Jud, pronuncia sobre l un juicio severo. An despus de la desaparicin de su dinasta, los asirios siguieron designando el reino de Israel con el nombre de Bet-humri, "la casa de Omri". Este hizo construir la ciudad de Samaria para convertirla en capital del reino. Vanse 1 R 14.17 n.; 16.6 n. 
6. 16.26 Sobre los caminos de Jeroboam, es decir, los pecados de Jeroboam, vase 1 R 14.16 n. 
7. 16.27 El libro de las crnicas de los reyes de Israel: Vase 1 R 14.19 n. 
8. 16.29-34 Con esta seccin se inicia el reinado de Acab, que ocupa una considerable extensin en el relato bblico debido a la crisis religiosa que desencaden su matrimonio con la reina fenicia Jezabel (1 R 16.29--22.40). Durante el reinado de Acab ejerci su ministerio Elas, uno de los ms grandes profetas de la historia hebrea, cuya influencia se deja ver hasta el NT. Cf. Mal 4.5-6; Mc 9.4-5,11-13; 15.35. 
9. 16.31 El nombre de la princesa fenicia Jezabel podra significar  Dnde est el Prncipe? (es decir, Baal), o bien, El Prncipe existe. Al contraer matrimonio con Acab, Jezabel lleg a Samaria con su religin y sus profetas (cf. 1 R 18.19), hecho bastante frecuente en aquella poca (cf. 11.1-5). Luego emprendi una verdadera cruzada a fin de conquistar a Israel para la religin de Baal, pero encontr un insobornable opositor en el profeta Elas. En el libro de Apocalipsis, el nombre de Jezabel se aplica figuradamente a una falsa profetisa, que engaaba a los cristianos con sus enseanzas (vase Ap 2.20 n.; 2.21 n.). 
10. 16.31 Baal: Vase Jue 2.13 n. 
11. 16.33 Asera: Vase Jue 3.7 nota c. 
12. 16.34 Es probable que la reconstruccin de Jeric haya tenido como finalidad proteger la frontera oriental de Palestina contra las incursiones de los moabitas. El texto bblico aclara que esa reconstruccin violaba el antiguo juramento que Josu haba hecho pronunciar en tiempos de la conquista de Canan (Jos 6.26). 
13. 16.34 Suele afirmarse con cierta frecuencia que este v. alude a una prctica conocida como "sacrificios de fundacin", que consista en enterrar los cadveres de nios recin nacidos en los fundamentos de los edificios para asegurar as su estabilidad y permanencia. Sin embargo, no es del todo seguro que esta costumbre haya sido habitual en Canan. Tal vez dos hijos de Hiel murieron mientras se estaba reconstruyendo la ciudad de Jeric, y se vio en esas muertes el cumplimiento de la maldicin pronunciada por Josu (Jos 6.26). 

1 Reyes 17


5. EL PROFETA ELAS Y EL REY ACAB (17.1--22.40)



Elas predice la sequa 

1 [1] Entonces Elas,[2] el tisbita,[3] que era uno de los habitantes de Galaad, dijo a Acab: "Vive Jehov, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habr lluvia ni roco en estos aos, hasta que mi boca lo diga!"[4] 
2 Lleg a l una palabra de Jehov, que deca: 3 "Aprtate de aqu, vuelve al oriente y escndete en el arroyo Querit, que est frente al Jordn.[5] 4 Bebers del arroyo; yo he mandado a los cuervos que te den all de comer". 
5 l parti e hizo conforme a la palabra de Jehov, pues se fue y vivi junto al arroyo Querit, que est frente al Jordn. 6 Los cuervos le traan pan y carne por la maana y por la tarde, y beba del arroyo. 7 Pasados algunos das, se sec el arroyo, porque no haba llovido sobre la tierra. 

Elas y la viuda de Sarepta 

8 [6] Luego lleg a Elas una palabra de Jehov, que deca: 9 "Levntate, vete a Sarepta de Sidn[7] y vive all; ah le he dado orden a una mujer viuda que te sustente". 
10 Entonces l se levant y se fue a Sarepta. Cuando lleg a la puerta de la ciudad, haba all una mujer viuda que estaba recogiendo lea. Elas la llam y le dijo: 
--Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba. 
11 Cuando ella iba a trarsela, l la volvi a llamar y le dijo: 
--Te ruego que me traigas tambin un bocado de pan en tus manos. 
12 Ella respondi: 
--Vive Jehov, tu Dios, que no tengo pan cocido!; solamente tengo un puado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija. Ahora recoga dos leos para entrar y prepararlo para m y para mi hijo. Lo comeremos y luego moriremos. 
13 Elas le dijo: 
--No tengas temor: ve y haz como has dicho; pero hazme con ello primero una pequea torta cocida debajo de la ceniza, y tremela. Despus la hars para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehov, Dios de Israel, ha dicho as: "La harina de la tinaja no escasear, ni el aceite de la vasija disminuir, hasta el da en que Jehov haga llover sobre la faz de la tierra". 
15 La viuda fue e hizo como le haba dicho Elas. Y comieron l, ella y su casa,[8] durante muchos das. 16 No escase la harina de la tinaja, ni el aceite de la vasija mengu, conforme a la palabra que Jehov haba dicho por medio de Elas. 
17 Despus de estas cosas aconteci que cay enfermo el hijo de la duea de la casa. La enfermedad fue tan grave que se qued sin aliento. 18 Entonces dijo ella a Elas: 
--Qu tengo que ver yo contigo, varn de Dios? Has venido aqu a recordarme mis pecados y a hacer morir a mi hijo? 
19 --Dame ac tu hijo --le dijo l. 
Lo tom entonces Elas de su regazo, lo llev al aposento donde l viva y lo puso sobre su cama. 20 Luego clam a Jehov diciendo: "Jehov, Dios mo, tambin a la viuda en cuya casa estoy hospedado vas a afligir, haciendo morir su hijo?" 
21 Se tendi sobre el nio[9] tres veces y clam a Jehov: "Jehov, Dios mo, te ruego que hagas volver el alma a este nio". 
22 Jehov oy la voz de Elas, el alma volvi al nio y este revivi. 23 Tom luego Elas al nio, lo trajo del aposento a la casa, lo entreg a su madre y le dijo: 
--Mira, tu hijo vive. 
24 Entonces la mujer dijo a Elas: 
--Ahora reconozco que t eres un varn de Dios y que la palabra de Jehov es verdad en tu boca. 
						 NOTAS:

1. 17.1-7 Aqu comienza el ciclo de Elas, el gran profeta que ejerci su ministerio en el reino del Norte, durante los reinados de Acab y Ocozas, es decir, entre los aos 874 y 852 a.C. Los caps. relativos a Elas son 1 R 17--19; 21 y 2 R 1.1-17. 
2. 17.1 El nombre Elas significa Jehov es Dios, o Jehov es mi Dios (cf. 1 R 18.39). Ntese que los dos protagonistas de la lucha, Elas y Jezabel, llevan en sus propios nombres el de sus dioses (vase 1 R 16.31 nota i). En ambos casos, el nombre coincide con la misin del personaje. 
3. 17.1 Tisbita: Elas era de Tisbe, localidad que se encontraba en la regin de Galaad, al este del Jordn; vase Dt 2.36-37 nota u. En el AT esa localidad se menciona solamente en la historia de Elas (1 R 21.17; 2 R 1.3,8; 9.36). 
4. 17.1 Stg 5.17. 
5. 17.3 El arroyo Querit corre por una quebrada estrecha y profunda, y poda, por eso mismo, servir de excelente refugio. 
6. 17.8-24 El siguiente relato establece un contraste entre Jezabel, que siembra la muerte en Israel (cf. 1 R 18.4), y el profeta Elas, que da vida en Fenicia, la regin de donde provena aquella reina pagana. 
7. 17.9 Sarepta: localidad fenicia, situada a unos 15 km al sur de Sidn (vase Jos 11.8 n.), es decir, en una regin que no estaba bajo el control del rey Acab. Cf. Lc 4.25-26. Vase ndice de mapas. 
8. 17.15 Su casa: otra posible traduccin: su hijo. 
9. 17.21 Cf. 2 R 4.34-35; Hch 20.9-10. 

1 Reyes 18


Elas regresa a ver a Acab

1 Pas mucho tiempo, y tres aos despus,[1] lleg palabra de Jehov a Elas, diciendo: "Ve, mustrate a Acab, y yo har llover sobre la faz de la tierra". 
2 Fue, pues, Elas a mostrarse a Acab. En Samaria el hambre era grave. 3 Acab llam a Abdas, su mayordomo. Abdas era muy temeroso de Jehov, 4 pues cuando Jezabel destrua a los profetas de Jehov,[2] Abdas tom a cien profetas y los escondi en cuevas de cincuenta en cincuenta, y los sustent con pan y agua. 5 Dijo, pues, Acab a Abdas: 
--Ve por el pas a todas las fuentes de aguas y a todos los arroyos, a ver si acaso encontramos pasto con que conservar con vida a los caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin bestias. 
6 Y dividieron entre s el pas para recorrerlo; Acab fue por un camino y Abdas fue solo por otro. 7 Cuando Abdas iba por el camino, se encontr con Elas. Al reconocerlo, se postr sobre su rostro y dijo: 
--No eres t Elas, mi seor? 
8 --Yo soy; ve y dile a tu amo: "Aqu est Elas" --le respondi l. 
9 Abdas contest: 
--En qu he pecado para que entregues a tu siervo en manos de Acab para que me mate? 10 Vive Jehov, tu Dios!, que no ha habido nacin ni reino adonde mi seor no haya enviado a buscarte, y cuando respondan: "No est aqu", haca jurar a reinos y a naciones que no te haban hallado. 11 Y ahora t dices: "Ve y dile a tu amo: Aqu est Elas "? 12 Acontecer que luego de que yo me haya ido, el espritu de Jehov te llevar[3] adonde yo no sepa. Y cuando yo vaya a dar la noticia a Acab, l no te hallar y me matar. Pero tu siervo teme a Jehov desde su juventud. 13 No le han contado a mi seor lo que hice cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehov, que escond en cuevas a cien de los profetas de Jehov, de cincuenta en cincuenta, y los mantuve con pan y agua? 14 Y ahora dices t: "Ve y dile a tu amo: Aqu est Elas ". Quieres que me mate? 
15 Elas le dijo: 
--Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy!, que hoy me presentar ante l. 
16 Entonces Abdas fue a encontrarse con Acab, le dio el aviso, y Acab fue a encontrarse con Elas. 17 Cuando lo vio, le dijo: 
--Eres t el que perturbas a Israel? 
18 l respondi: 
--Yo no he perturbado a Israel, sino t y la casa de tu padre, al abandonar los mandamientos de Jehov y seguir a los baales. 19 Manda, pues, ahora a que todo Israel se congregue en el monte Carmelo,[4] con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel. 

Elas y los profetas de Baal

20 Acab convoc a todos los hijos de Israel, y reuni a los profetas en el monte Carmelo. 21 Entonces Elas, acercndose a todo el pueblo, dijo: 
--Hasta cundo vacilaris vosotros entre dos pensamientos? Si Jehov es Dios, seguidle; si Baal, id en pos de l. 
Y el pueblo no respondi palabra. 22 Elas sigui hablndole al pueblo: 
--Solo yo he quedado como profeta de Jehov, mientras que de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. 23 Dnsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno; crtenlo en pedazos y pnganlo sobre lea, pero que no le prendan fuego. Yo preparar el otro buey, lo pondr sobre lea, y tampoco le prender fuego. 24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses; yo invocar el nombre de Jehov. El Dios que responda por medio del fuego,[5] ese es Dios. 
--Bien dicho --respondi todo el pueblo. 
25 Entonces Elas dijo a los profetas de Baal: 
"Escoged un buey y preparadlo vosotros primero, pues sois los ms. Invocad luego el nombre de vuestros dioses, pero no le prendis fuego". 
26 Ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda. Decan: "Baal, respndenos!" Pero no se escuch ninguna voz, ni hubo quien respondiera; entre tanto, ellos seguan saltando alrededor del altar que haban hecho.[6] 27 Hacia el medioda, Elas se burlaba de ellos diciendo: "Gritad con voz ms fuerte, porque es un dios. Quiz est meditando o tiene algn trabajo o se ha ido de viaje. Tal vez duerme y haya que despertarlo!"[7] 
28 Seguan ellos clamando a gritos, y se hacan cortes, conforme a su costumbre, con cuchillos y con lancetas, hasta que les chorreaba la sangre.[8] 29 Pas el medioda y ellos siguieron gritando frenticamente hasta la hora de ofrecer el sacrificio,[9] pero no se escuch ninguna voz, ni hubo quien respondiera ni escuchara. 30 Entonces dijo Elas a todo el pueblo: "Acercaos a m". 
Todo el pueblo se le acerc, y Elas arregl el altar de Jehov que estaba arruinado.[10] 31 Tom doce piedras,[11] conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual haba sido dada palabra de Jehov diciendo: "Israel ser tu nombre",[12] 32 y edific con las piedras un altar al nombre de Jehov. Despus hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. 33 Prepar la lea, cort el buey en pedazos, lo puso sobre la lea, 34 y dijo: "Llenad cuatro cntaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la lea". 
"Hacedlo otra vez", dijo; y lo hicieron otra vez. 
"Hacedlo la tercera vez" dijo de nuevo; y lo hicieron la tercera vez, 35 de manera que el agua corra alrededor del altar, y tambin se haba llenado de agua la zanja. 
36 Cuando lleg la hora de ofrecer el holocausto,[13] se acerc el profeta Elas y dijo: "Jehov, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que t eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37 Respndeme, Jehov, respndeme, para que conozca este pueblo que t, Jehov, eres el Dios, y que t haces que su corazn se vuelva a ti". 
38 Entonces cay fuego de Jehov y consumi el holocausto, la lea, las piedras y el polvo, y hasta lami el agua que estaba en la zanja. 39 Vindolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: "Jehov es el Dios, Jehov es el Dios!"[14] 
40 Entonces Elas les dijo: "Apresad a los profetas de Baal para que no escape ninguno". 
Ellos los apresaron y Elas los condujo al arroyo Cisn y all los degoll.[15] 

Oracin de Elas pidiendo lluvia

41 Entonces Elas dijo a Acab: "Sube, come y bebe; porque ya se oye el ruido de la lluvia". 
42 Acab subi a comer y a beber. Pero Elas subi a la cumbre del Carmelo y, postrndose en tierra, puso el rostro entre las rodillas. 43 Luego dijo a su criado: 
--Sube ahora y mira hacia el mar. 
l subi, mir y dijo: 
--No hay nada. 
Pero Elas le orden de nuevo: 
--Vuelve siete veces. 
44 A la sptima vez el criado dijo: 
--Veo una pequea nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar.[16] 
Elas dijo: 
--Ve y dile a Acab: "Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te lo impida". 
45 Entre tanto, aconteci que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo un gran aguacero.[17] Subi a su carro Acab y se fue a Jezreel.[18] 46 Pero la mano de Jehov estaba sobre Elas, que se ci la cintura y corri delante de Acab hasta llegar a Jezreel. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Cf. 1 R 17.1. 
2. 18.4 Acerca de estos profetas de Jehov, cf. 1 S 10.5-13; 2 R 2.3-5. 
3. 18.12 El espritu de Jehov te llevar: Cf. 2 R 2.16; Ez 3.12,14; 8.3; 11.1; 43.5; Hch 8.39. 
4. 18.19 El monte Carmelo es una cadena montaosa que se extiende a unos 30 km al borde de la llanura de Jezreel o Esdreln, y termina en un promontorio que da sobre el mar Mediterrneo. Tena carcter sagrado tanto para los israelitas como para los fenicios, y la abundante vegetacin que lo cubre lleg a ser en el AT un smbolo de fecundidad y hermosura. Cf. Is 35.2; Jer 46.18; Cnt 7.5. Vase ndice de mapas. 
5. 18.24 Fuego: El profeta del Seor desafa a los profetas de Baal en el terreno en que ellos pretendan ser fuertes, pues Baal era venerado como el dios de las tormentas y de los fenmenos meteorolgicos. En algunos relieves aparece con un "rayo" en su mano. Vase Jue 2.13 n. 
6. 18.26 Estas danzas rituales, que incluan a veces contorsiones grotescas, eran frecuentes en el mundo antiguo y lo son todava en muchos de los pueblos llamados primitivos. 
7. 18.27 Tal vez duerme y haya que despertarlo: Algunos intrpretes ven en estas palabras de Elas una alusin sarcstica al mito fenicio segn el cual Baal, el dios de las lluvias, mora y volva a la vida de acuerdo con el ciclo de las estaciones: cuando cesaban las lluvias y empezaba la estacin seca, era vencido por Mot, el dios de la muerte, y bajaba al reino de los muertos; pero luego despertaba de su largo sueo, cuando retornaban las lluvias y renaca la vegetacin. 
8. 18.28 Herirse hasta sangrar por razones rituales era una prctica prohibida por la ley hebrea (Lv 19.28; 21.5; Dt 14.1). Cf., sin embargo, Jer 16.6; 41.5. 
9. 18.29 La hora de ofrecer el sacrificio: es decir, las tres de la tarde (cf. Hch 3.1). 
10. 18.30 El altar de Jehov haba sido destruido por los adoradores de Baal. 
11. 18.31 Doce piedras: Vase Ex 24.4 n. 
12. 18.31 Gn 32.28; 35.10. 
13. 18.36 La hora de ofrecer el holocausto: Vase 1 R 18.29 n. 
14. 18.39 Vase 1 R 17.1 nota b. 
15. 18.40 Esta decisin de Elas tiene su explicacin en la ley deuteronmica, que obligaba a exterminar a todos aquellos que arrastraran al pueblo por el camino de la idolatra y de la infidelidad a Jehov (Dt 13.12-18; 20.12-13). 
16. 18.44 Este mar es el Mediterrneo, que poda verse desde el monte Carmelo. Vase 1 R 18.19 n. 
17. 18.42-45 Stg 5.17-18. 
18. 18.45 Jezreel: ciudad situada en la llanura del mismo nombre, cercana al monte Gilboa. Fue para algunos reyes de Israel una especie de segunda capital. Cf. 1 R 21.1; 2 R 8.29; 9.30. 

1 Reyes 19


Elas huye a Horeb

1 Acab dio a Jezabel la noticia de todo lo que Elas haba hecho y de cmo haba matado a espada a todos los profetas. 2 Entonces envi Jezabel[1] a Elas un mensajero para decirle: "Traigan los dioses sobre m el peor de los castigos, si maana a estas horas no he puesto tu persona como la de uno de ellos". 
3 Viendo Elas el peligro, se levant y se fue para salvar su vida. Al llegar a Beerseba,[2] que est en Jud, dej all a su criado. 4 Luego de caminar todo un da por el desierto, fue a sentarse debajo de un enebro.[3] Entonces se dese la muerte y dijo: "Basta ya, Jehov, qutame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres".[4] 
5 Y echndose debajo del enebro, se qued dormido; pero un ngel lo toc, y le dijo: "Levntate y come". 
6 Mir y vio a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua; comi, bebi y volvi a dormirse. 7 Regres el ngel de Jehov por segunda vez, lo toc y le dijo: "Levntate y come, porque largo camino te resta". 
8 Se levant, pues, comi y bebi. Fortalecido con aquella comida anduvo cuarenta das y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.[5] 9 All se meti en una cueva, donde pas la noche. Lleg a l palabra de Jehov, el cual le dijo: 
--Qu haces aqu, Elas?[6] 
10 l respondi: 
--He sentido un vivo celo por Jehov, Dios de los ejrcitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida. 
11 Jehov le dijo: 
--Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehov. 
En ese momento pasaba Jehov, y un viento grande y poderoso rompa los montes y quebraba las peas delante de Jehov; pero Jehov no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto; pero Jehov no estaba en el terremoto. 12 Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehov no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuch un silbo apacible y delicado. 13 Cuando Elas lo oy, se cubri el rostro con el manto,[7] sali y se puso a la puerta de la cueva. Entonces le lleg una voz que le deca: 
--Qu haces aqu, Elas? 
14 l respondi: 
--He sentido un vivo celo por Jehov, Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.[8] 
15 Jehov le dijo: 
--Ve, vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Llegars y ungirs a Hazael como rey de Siria.[9] 16 A Jeh hijo[10] de Nimsi lo ungirs como rey de Israel,[11] y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, lo ungirs como profeta para que ocupe tu lugar.[12] 17 Al que escape de la espada de Hazael, Jeh lo matar, y al que escape de la espada de Jeh, Eliseo lo matar. 18 Pero har que queden en Israel siete mil,[13] cuyas rodillas no se doblaron ante Baal[14] y cuyas bocas no lo besaron.[15] 

Llamamiento de Eliseo

19 Parti de all Elas y hall a Eliseo hijo de Safat, que estaba arando. Delante de l iban doce yuntas de bueyes,[16] y l conduca la ltima. Elas pas ante l y ech sobre l su manto.[17] 20 Entonces dej los bueyes, sali corriendo detrs de Elas y le dijo: 
--Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre; luego te seguir. 
Y l le dijo: 
--Ve, regresa; acaso te lo he impedido?[18] 
21 Regres Eliseo, tom un par de bueyes y los mat; con el arado de los bueyes coci luego la carne[19] y la dio al pueblo para que comieran. Despus se levant, se fue tras Elas y lo serva. 
						 NOTAS:

1. 19.2 La versin griega (LXX) aade aqu la frase: Si t eres Elas, yo soy Jezabel. Esta frase no aparece en el texto hebreo. Acerca del significado de estos nombres, vase 1 R 17.1 nota b. 
2. 19.3 Beerseba: ciudad situada en el extremo meridional de Jud, a 210 km al sur de Jezreel. 
3. 19.4 El enebro (o retama) es el arbusto de mayor tamao en las regiones desrticas de Palestina y Arabia; ofrece una sombra muy apreciada por los viajeros (cf. Job 30.4; Sal 120.4). 
4. 19.4 Cf. Nm 11.14; Job 7.15; Jon 4.3,8. 
5. 19.8 Horeb: ms conocido como Sina. Vase Ex 3.1 n. Elas va hacia el monte de Dios, donde Jehov se haba revelado a Moiss y haba establecido su pacto con Israel. Este retorno a los orgenes manifiesta su propsito de restaurar la fe de Israel en toda su pureza. 
6. 19.9 Este encuentro de Jehov con Elas tiene como escenario el monte donde el mismo Seor, varios siglos antes, haba establecido su pacto con Israel (cf. Ex! 9; 24; 33--34). Hay, sin embargo, una notable diferencia en el modo de la revelacin divina: segn Ex! 9, Jehov manifest su presencia en el huracn, el terremoto y el fuego; aqu, en cambio, esos fenmenos son las seales que preceden al silbo apacible y delicado (v. 12) en el cual se hace presente el Seor. Esta nueva manera de experimentar la presencia divina acenta el contraste entre Jehov, Dios de Israel, y Baal, que en tiempos de Elas era conocido como dios de las tormentas, del rayo y de los fenmenos meteorolgicos. Vase 1 R 18.24 n. 
7. 19.13 Se cubri el rostro con el manto: Vase Ex 3.6 nota f. 
8. 19.14 Ro 11.3; (cf. 1 R 19.10). 
9. 19.15 2 R 8.7-13. 
10. 19.16 Hijo: Cf. 2 R 9.2,14. 
11. 19.16 A Jeh... rey de Israel: Cf. 2 R 9.1-2. 
12. 19.16 Ungirs: Llama la atencin esta orden de consagrar a un profeta, ya que habitualmente solo los reyes y los sacerdotes reciban la uncin con el aceite sagrado. Vanse 1 R 1.34 n.; Sal 2.2 n.; cf. Lv 8.12. 
13. 19.18 Siete mil: Esta cantidad es un mltiplo del nmero siete, considerado el nmero perfecto. Vase Gn 4.23-24 n. 
14. 19.18 Ro 11.4. 
15. 19.18 Besaron: Cf. Os 13.2. En Ro 11.5, Pablo comenta este v. en referencia a la idea del resto o remanente fiel, es decir, de ese pequeo grupo elegido por Dios para llevar a cabo sus designios, a pesar de la infidelidad o el pecado de la mayora. Cf. Am 5.15; Is 4.2-6; 10.20; 11.11. 
16. 19.19 La cantidad de yuntas de bueyes indica que Eliseo perteneca a una familia campesina de buena posicin econmica. 
17. 19.19 Ech sobre l su manto: En el antiguo Israel, esta accin equivala a una toma de posesin y a la adquisicin de un derecho (vase Rt 3.9 n.). Este gesto es aqu una especie de investidura para el ministerio proftico, ya que Eliseo, al quedar en posesin del manto de Elas, recibi tambin el espritu y el poder que lo capacitaban para continuar la misin de su maestro. Cf. 2 R 2.13-15. 
18. 19.20 Cf. Lc 9.61. 
19. 19.21 El gesto simblico de sacrificar los bueyes y de romper el yugo, elementos con los que estaba identificada la vida campesina de Eliseo, seala la ruptura total con el pasado para el desempeo de una misin nueva. 

1 Reyes 20


Acab derrota a los sirios 

1 [1] Entonces Ben-adad, rey de Siria, reuni a todo su ejrcito. Llevaba consigo a treinta y dos reyes[2] con caballos y carros. Subi contra Samaria, le puso sitio y la atac. 2 Luego envi mensajeros a esta ciudad, a decirle a Acab, rey de Israel: 3 "As ha dicho Ben-adad: "Tu plata y tu oro son mos, y tus mujeres y tus hermosos hijos son mos"". 
4 El rey de Israel respondi: "Como t dices, rey y seor mo, yo soy tuyo, as como todo lo que tengo". 
5 Volvieron otra vez los mensajeros y le dijeron: "As dijo Ben-adad: "Yo te envi a decir: Me dars tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos. 6 Adems, maana a estas horas te enviar a mis siervos, los cuales registrarn tu casa y las casas de tus siervos; tomarn todo lo precioso que tengas y se lo llevarn"". 
7 Entonces el rey de Israel llam a todos los ancianos del pas[3] y les dijo: 
--Fijaos y ved ahora cmo este no busca sino el mal; pues me ha mandado pedir mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, y yo no se lo he negado. 
8 Todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: 
--No lo obedezcas ni hagas lo que te pide. 
9 l respondi entonces a los embajadores de Ben-adad: "Decid al rey, mi seor: "Har todo lo que mandaste la primera vez a tu siervo; pero esto no lo puedo hacer"". 
Los embajadores fueron y le dieron la respuesta. 10 Nuevamente Ben-adad le envi a decir: "Traigan los dioses sobre m el peor de los castigos, si queda polvo suficiente en Samaria para darle un puado a cada uno de los que me siguen". 
11 El rey de Israel respondi y dijo: "Decidle que no se alabe tanto el que se cie las armas, como el que las descie". 
12 Cuando l oy estas palabras, mientras beba con los reyes en las tiendas, dijo a sus siervos: "Preparaos". Y ellos se prepararon para atacar a la ciudad. 
13 Mientras, un profeta se present ante Acab, rey de Israel, y le dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Has visto esta gran multitud? Pues yo la entregar hoy en tus manos, para que conozcas que yo soy Jehov". 
14 --Por medio de quin? --respondi Acab. 
l dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Por medio de los siervos de los prncipes de las provincias". 
--Quin comenzar la batalla? --pregunt Acab. 
--T --respondi l. 
15 Acab pas revista a los siervos de los prncipes de las provincias, que eran doscientos treinta y dos. Luego pas revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que eran siete mil. 16 Hicieron una salida al medioda, mientras Ben-adad beba y se embriagaba en las tiendas, junto a los treinta y dos reyes que haban venido en su ayuda. 17 Los siervos de los prncipes de las provincias salieron en primer lugar. Ben-adad haba mandado a uno y este le trajo la siguiente noticia: "Han salido hombres de Samaria". 18 l entonces dijo: "Si han salido en son de paz, capturadlos vivos, y si han salido para pelear, tambin capturadlos vivos". 
19 Salieron, pues, de la ciudad los siervos de los prncipes de las provincias, y detrs de ellos el ejrcito. 20 Mat cada uno al que vena contra l; huyeron los sirios, seguidos por los de Israel. El rey de Siria, Ben-adad, se escap en un caballo con alguna gente de caballera. 21 Entonces sali el rey de Israel, hiri la gente de a caballo, se apoder de los carros y deshizo a los sirios causndoles grandes estragos. 22 Se present luego el profeta ante el rey de Israel y le dijo: 
--Anda, fortalcete, considera y mira lo que has de hacer, porque dentro de un ao el rey de Siria te atacar. 
23 Los siervos del rey de Siria le dijeron: 
--Sus dioses son dioses de los montes,[4] por eso nos han vencido, pero si peleamos con ellos en la llanura, de seguro los venceremos. 24 Haz, pues, as: Saca a cada uno de los reyes de su puesto, y pon capitanes en su lugar. 25 Forma otro ejrcito como el ejrcito que perdiste, caballo por caballo y carro por carro; luego pelearemos con ellos en campo raso; ya veremos si no los vencemos. 
Les prest odo el rey y as lo hizo. 26 Un ao ms tarde, Ben-adad pas revista al ejrcito de los sirios y march a Afec para pelear contra Israel. 27 Tambin pasaron revista a los hijos de Israel, y tomaron provisiones y le salieron al encuentro. Acamparon los hijos de Israel frente a ellos como dos rebauelos de cabras, mientras los sirios llenaban la tierra. 
28 Se present entonces el varn de Dios ante el rey de Israel, y le dijo: "As ha hablado Jehov: "Por cuanto los sirios han dicho: Jehov es Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregar toda esta gran multitud en tus manos, para que sepis que yo soy Jehov"". 
29 Siete das estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al sptimo da se dio la batalla. Los hijos de Israel mataron de los sirios en un solo da a cien mil hombres de a pie.[5] 30 Los dems huyeron a la ciudad de Afec, pero el muro cay sobre los veintisiete mil hombres que haban quedado. Tambin Ben-adad lleg huyendo a la ciudad y se esconda de aposento en aposento. 
31 Entonces sus siervos le dijeron: "Hemos odo que los reyes de la casa de Israel son reyes clementes. Pongmonos, pues, ropas speras encima, y sogas en nuestros cuellos,[6] y vayamos ante el rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida".[7] 
32 Se vistieron, pues, con ropas speras y se pusieron sogas al cuello. Luego se presentaron ante el rey de Israel y le dijeron: 
--Tu siervo Ben-adad dice: "Te ruego que me perdones la vida". 
--Si l vive an, mi hermano es --respondi el rey.[8] 
33 Esto lo tomaron aquellos hombres como un buen augurio, por lo que se apresuraron a tomarle la palabra y le dijeron: 
--Tu hermano Ben-adad vive. 
--Id y traedlo --dijo el rey. 
Ben-adad entonces se present ante Acab, y l lo hizo subir en un carro. 34 Ben-adad le dijo: 
--Las ciudades que mi padre tom al tuyo, yo las restituir.[9] Hazte mercados en Damasco, como mi padre los hizo en Samaria. 
--Por mi parte, yo --dijo Acab-- te dejar partir con este pacto. 
Hizo, pues, un pacto con l, y lo dej ir. 
35 Entonces un varn de los hijos de los profetas[10] dijo a su compaero, por orden de Dios: 
--Hireme ahora.[11] 
Pero el otro no quiso herirlo. 36 l le dijo: 
--Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehov, te atacar un len cuando te apartes de m. 
Y cuando se apart de l, le sali al encuentro un len y lo mat. 
37 Luego se encontr con otro hombre, y le dijo: 
--Hireme ahora. 
El hombre le dio un golpe y le hizo una herida. 38 Entonces el profeta se fue y se puso a esperar al rey en el camino. Se haba disfrazado ponindose una venda sobre los ojos. 39 Cuando el rey pasaba, el profeta le dijo en alta voz: 
--Tu siervo sali de en medio de la batalla cuando se me acerc un soldado que me trajo un hombre, y me dijo: "Guarda a este hombre, y si llega a huir, pagars con tu vida por la suya o pagars un talento de plata". 40 Y mientras tu siervo estaba ocupado en una y en otra cosa, el hombre desapareci. 
Entonces el rey de Israel le dijo: 
--Esa ser tu sentencia; t la has pronunciado. 
41 Pero l se quit de pronto la venda de los ojos, y el rey de Israel reconoci que era uno de los profetas. 42 Dijo entonces al rey: 
--As ha dicho Jehov: "Por cuanto dejaste escapar de tus manos al hombre que yo haba condenado,[12] pagars con tu vida por la suya, y con tu pueblo por el suyo".[13] 
43 El rey de Israel se fue a su casa triste y enojado, y lleg a Samaria. 
						 NOTAS:

1. 20.1-43 La parte final de este Primer libro de los Reyes contiene los relatos de tres campaas contra los arameos (caps. 20; 22), entre los cuales se inserta el episodio de la via de Nabot (cap. 21). 
2. 20.1 Estos treinta y dos reyes eran en realidad vasallos de Ben-adad (cf. v. 24), cuyos dominios solo abarcaban una ciudad y el territorio situado alrededor de ella (cf. Jos 10.3-5; 11.1-2; 12.9-24). 
3. 20.7 Los ancianos del pas formaban una institucin reconocida a lo largo de toda la historia bblica. El consejo de los ancianos estaba formado por miembros respetables de las ciudades israelitas. (Vase Ex 3.16 nota p; cf. tambin 1 S 11.3; 1 R 21.8). 
4. 20.23 Sus dioses son dioses de los montes: Los sirios o arameos, al igual que muchos otros pueblos de aquella poca, pensaban que los dioses de los pueblos tenan caractersticas vinculadas con las condiciones geogrficas del sitio donde vivan sus adoradores. De ah esta afirmacin, que asocia al Dios de Israel con la ciudad de Samaria, construida sobre un monte. Damasco, la capital de Siria, estaba edificada sobre un valle. 
5. 20.29 Cien mil hombres de a pie: Probablemente se trata de una cifra redonda para indicar un nmero muy grande de soldados. 
6. 20.31 Las ropas speras eran una seal de luto y humillacin; las sogas en el cuello simbolizaban el cautiverio. 
7. 20.31 Te salva la vida: otra posible traduccin: nos perdona. 
8. 20.32 Esta expresin afirma la igualdad entre ambos reyes; generalmente, los reyes vasallos reciban el nombre de siervos y no de hermanos. 
9. 20.34 Es difcil saber en qu circunstancias Ben-adad I infligi esta derrota a Israel y qu ciudades le arrebat. Podra pensarse en las ciudades mencionadas en 1 R 15.20, pero el padre de Acab no fue Baasa sino Omri. Vase 1 R 22.3 n. 
10. 20.35 Hijos de los profetas. En heb., la expresin hijo de... expresa a veces la pertenencia a una agrupacin. Acerca de estas agrupaciones de profetas, cf. 2 R 2.3,5,7,15; 4.38; 5.22. 
11. 20.35 Hireme ahora: El profeta da esta orden porque quiere que lo confundan con un soldado herido en el combate. Cf. v. 39. 
12. 20.42 Condenado: es decir: Condenado a morir, lit. consagrado al exterminio. Cf. Dt 7.2; 20.16; Jos 6.17; 1 S 15.3. 
13. 20.39-42 El profeta presenta un caso ficticio como si fuera real, para que el rey pronunciara una sentencia por la cual se condenara a s mismo. Vanse dos casos similares en 2 S 12.1-7; 14.2-20. 

1 Reyes 21


Acab y la via de Nabot 

1 [1] Pasadas estas cosas, aconteci que Nabot, de Jezreel, tena una via junto al palacio de Acab, rey de Samaria.[2] 2 Acab dijo a Nabot: 
--Dame tu via para un huerto de legumbres, porque est cercana a mi casa, y yo te dar por ella otra via mejor que esta; o si mejor te parece, te pagar su valor en dinero. 
3 Nabot respondi a Acab: 
--Lbreme Jehov de darte yo la heredad de mis padres![3] 
4 Acab se march a su casa triste y enojado, por lo que Nabot, de Jezreel, le haba respondido, al decirle: "No te dar la heredad de mis padres". Se acost en su cama, volvi su rostro y no comi.[4] 5 Su mujer Jezabel se le acerc y le dijo: 
--Por qu ests tan decado de espritu y no comes? 
6 l respondi: 
--Porque habl con Nabot, de Jezreel, y le dije que me vendiera su via o que, si lo prefera, le dara otra via por ella. Y l respondi: "Yo no te dar mi via". 
7 Su mujer Jezabel le dijo: 
--No eres acaso t el rey de Israel? Levntate, come y algrate; yo te dar la via de Nabot de Jezreel. 
8 Entonces escribi ella cartas en nombre de Acab, las sell con su anillo y las envi a los ancianos[5] y a los principales que vivan en la ciudad junto a Nabot. 9 Las cartas que escribi decan as: "Proclamad un ayuno[6] y sentad a Nabot delante del pueblo. 10 Poned a dos hombres perversos frente a l, que atestiguen[7] contra l y digan: "T has maldecido a Dios y al rey". Luego sacadlo y apedreadlo para que muera". 
11 Los de su ciudad, los ancianos y los principales que habitaban en ella, hicieron como Jezabel les mand, conforme a lo escrito en las cartas que ella les haba enviado. 12 Promulgaron un ayuno y pusieron a Nabot delante del pueblo. 13 Llegaron los dos hombres perversos y se sentaron frente a l. Aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo diciendo: "Nabot ha maldecido a Dios y al rey". Entonces lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y muri.[8] 14 Despus enviaron a decir a Jezabel: "Nabot ha sido apedreado y ha muerto". 
15 Cuando Jezabel oy que Nabot haba sido apedreado y muerto, dijo a Acab: "Levntate y toma posesin de la via de Nabot, de Jezreel, la que no te quiso vender, pues Nabot ya no vive, sino que ha muerto". 
16 Al escuchar Acab que Nabot haba muerto, se levant para descender a la via de Nabot, de Jezreel, y tomar posesin de ella. 17 Entonces lleg la palabra de Jehov a Elas, el tisbita,[9] diciendo: 18 "Levntate, desciende a encontrarte con Acab, rey de Israel, que est en Samaria. l est en la via de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesin de ella. 19 T le dirs: "As ha hablado Jehov: No solo has matado, sino que tambin despojas?" Y volvers a decirle: "As ha dicho Jehov: En el mismo lugar donde lamieron los perros[10] la sangre de Nabot, los perros lamern tambin tu sangre, tu misma sangre"".[11] 
20 Acab dijo a Elas: 
--Me has hallado, enemigo mo? 
--Te he encontrado --respondi l--, porque te has prestado a hacer lo malo delante de Jehov. 21 Yo voy a traer el mal sobre ti, barrer tu posteridad y destruir hasta el ltimo hombre de la casa de Acab, tanto al siervo como al libre en Israel.[12] 22 Pondr tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat y como la casa de Baasa hijo de Ahas, por la rebelin con que provocaste mi ira y por haber hecho pecar a Israel. 23 De Jezabel tambin ha hablado Jehov, diciendo: "Los perros[13] se comern a Jezabel en el muro de Jezreel".[14] 24 Al que de la familia de Acab muera en la ciudad, los perros lo comern, y al que muera en el campo, se lo comern las aves del cielo. 
25 (A la verdad, ninguno fue como Acab, quien se prest a hacer lo malo ante los ojos de Jehov porque Jezabel, su mujer, lo incitaba. 26 Se comport de manera abominable, yendo tras los dolos,[15] conforme a todo lo que hicieron los amorreos,[16] a los cuales expuls Jehov ante los hijos de Israel.) 
27 Sucedi que cuando Acab oy estas palabras, rasg sus vestidos, ci su carne con ropas speras, ayun, durmi sobre las ropas speras y anduvo humillado. 28 Lleg entonces la palabra de Jehov a Elas, el tisbita, diciendo: 29 "No has visto cmo Acab se ha humillado delante de m? Pues por haberse humillado delante de m, no traer el mal mientras l viva; en tiempos de su hijo traer el mal sobre su casa". 
						 NOTAS:

1. 21.1-29 Este cap. contina los relatos de 1 R 17--19. A su tolerancia de la idolatra, el rey Acab aade ahora un grave pecado de injusticia, que ser condenado severamente por el profeta Elas. 
2. 21.1 Acab resida en Samaria, la capital del reino, pero tambin tena una residencia de verano en Jezreel. Cf. 1 R 18.45. 
3. 21.3 De acuerdo con las leyes hebreas, los terrenos no deban venderse, porque eran patrimonio familiar. Cf. Nm 27.7-11; 36.1-12; Dt 19.14; Rt 4.1-11; Jer 32.6-9. 
4. 21.4 Este malhumor se debe a que el rey saba que la legislacin y las costumbres ancestrales de Israel estaban a favor de Nabot. Pero su esposa, que no tena escrpulos y no reconoca ninguna ley, lo hace actuar como un dspota que se atribuye un poder absoluto sobre la persona y las propiedades de sus sbditos. Cf. v. 5-7. 
5. 21.8 Ancianos: Vase 1 R 20.7 n. 
6. 21.9 La convocatoria a un ayuno era una prctica corriente en tiempos de calamidad e infortunio (cf. Jl 1.14; 2.15). El texto no dice qu pretexto busc Jezabel para justificar esta orden. 
7. 21.10 Dos hombres perversos... que atestiguen: Cf. Dt 17.5-6; 19.15. 
8. 21.13 Cf. Ex 22.28; Lv 24.10-16. 
9. 21.17 Tisbita: Vase 1 R 17.1 nota c. 
10. 21.19 Los perros, en la antiguedad, eran animales vagabundos, que se alimentaban con desperdicios y cadveres, y por eso la Biblia los considera impuros. Era un grave insulto llamar "perro" a un ser humano, y no haba peor manera de condenar a una persona que anunciarle que sera comida por los perros. 
11. 21.19 Esta maldicin se cumpli en 1 R 22.38. Cf. 2 R 9.25-26. 
12. 21.21 Cf. 2 R 10.1-17. 
13. 21.23 Perros: Vase 1 R 21.19 nota j. 
14. 21.23 2 R 9.36. 
15. 21.26 dolos lit. suciedades o inmundicias, expresin injuriosa para referirse a los dioses paganos. 
16. 21.26 Amorreos: El AT utiliza a veces este trmino para designar a todos los que habitaban en Canan antes de la llegada de los israelitas. Vase Dt 1.7 nota i. 

1 Reyes 22


Micaas profetiza la derrota de Acab 



(2 Cr 18.1-34)

1 [1] Tres aos pasaron sin guerra entre los sirios e Israel. 2 Aconteci al tercer ao, que Josafat, rey de Jud, descendi a visitar al rey de Israel.[2] 3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: 
--No sabis que Ramot de Galaad[3] es nuestra y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de manos del rey de Siria? 
4 Luego pregunt a Josafat: 
--Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? 
--Yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo[4] y mis caballos como tus caballos --respondi Josafat al rey de Israel. 
5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: 
--Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehov. 
6 Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, unos cuatrocientos[5] hombres, a los cuales dijo: 
--Debo ir a la guerra contra Ramot de Galaad o debo renunciar a ella? 
--Sube, porque Jehov la entregar en manos del rey --le respondieron ellos. 
7 Dijo Josafat: 
--Hay aqu algn otro profeta de Jehov por medio del cual podamos consultar? 
8 El rey de Israel respondi a Josafat: 
--An hay un varn por el cual podramos consultar a Jehov, Micaas hijo de Imla, pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino solamente el mal. 
--No hable el rey as --dijo Josafat. 
9 Entonces el rey de Israel llam a un oficial[6] y le orden: "Trae pronto a Micaas hijo de Imla". 
10 El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su silla, vestidos con sus ropas reales,[7] en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, mientras todos los profetas profetizaban delante de ellos. 11 Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho unos cuernos[8] de hierro y gritaba: "As ha dicho Jehov: Con estos cornears a los sirios hasta acabarlos!" 
12 Todos los profetas profetizaban de la misma manera y decan: "Sube a Ramot de Galaad y sers prosperado, porque Jehov la entregar en manos del rey". 
13 El mensajero que haba ido a llamar a Micaas le dijo: 
--Mira que las palabras de los profetas a una sola voz anuncian al rey cosas buenas; que tu palabra sea ahora como la palabra de alguno de ellos y anuncia t tambin buen xito. 
14 Micaas respondi: 
--Vive Jehov, que lo que Jehov me hable, eso dir! 
15 Lleg, pues, ante el rey, y el rey le dijo: 
--Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad o renunciaremos a ella? 
l le respondi: 
--Sube y sers prosperado: Jehov la entregar en manos del rey. 
16 El rey le dijo: 
--Hasta cuntas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en nombre de Jehov? 
17 Entonces l dijo: 
--He visto a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor.[9] Jehov ha dicho: "Estos no tienen seor. Que cada cual vuelva a su casa en paz". 
18 El rey de Israel dijo a Josafat: 
--No te lo haba dicho yo? Ninguna cosa buena profetizar l acerca de m, sino solamente el mal. 
19 Entonces l dijo: 
--Oye, pues, la palabra de Jehov: "Yo vi a Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba junto a l, a su derecha y a su izquierda.[10] 20 Y Jehov dijo: Quin inducir a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Uno deca de una manera y el otro deca de otra. 21 Entonces se adelant un espritu, se puso delante de Jehov y le dijo: Yo lo inducir. Jehov le pregunt: De qu manera? 22 l dijo: Saldr y ser un espritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Jehov le dijo: T conseguirs inducirlo; ve, pues, y hazlo as. 23 Ahora Jehov ha puesto un espritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y ha decretado el mal en contra tuya". 
24 Entonces se acerc Sedequas hijo de Quenaana y golpe a Micaas en la mejilla diciendo: 
--Por dnde se me fue el espritu de Jehov para hablarte a ti? 
25 Micaas respondi: 
--T mismo lo vers el da en que te vayas metiendo de aposento en aposento para esconderte. 
26 Entonces el rey de Israel dijo: 
--Toma a Micaas y llvalo ante Amn, gobernador de la ciudad, y ante Jos, hijo del rey. 27 T les dirs: "As ha dicho el rey: Echad a este en la crcel y mantenedlo con pan de angustia y con agua de afliccin, hasta que yo vuelva en paz ". 
28 Micaas respondi: 
--Si logras volver en paz, Jehov no ha hablado por mi boca.[11] 
Y a continuacin dijo: "Od, pueblos todos". 
29 Subi, pues, el rey de Israel, junto con Josafat, rey de Jud, a Ramot de Galaad. 30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me disfrazar y entrar en la batalla. T ponte tus vestidos".[12] 
El rey de Israel se disfraz y entr en la batalla. 31 Pero el rey de Siria haba mandado a los treinta y dos capitanes de sus carros, diciendo: "No peleis ni con grande ni con chico, sino solo contra el rey de Israel". 32 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Ciertamente este es el rey de Israel". Y se volvieron contra l para atacarlo; pero el rey Josafat grit. 33 Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de l. 34 Pero un hombre dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo l a su cochero: "Da la vuelta y scame del campo, pues estoy herido". 
35 Aquel da haba arreciado la batalla y el rey tuvo que ser sostenido en su carro frente a los sirios. A la cada de la tarde muri, y la sangre de la herida corra por el fondo del carro. 36 A la puesta del sol corri un pregn por el campamento que deca: "Cada uno a su ciudad y cada cual a su tierra! 37 El rey ha muerto!" 
Entonces el rey fue trado a Samaria y lo sepultaron all. 38 Lavaron el carro en el estanque de Samaria y los perros laman su sangre (tambin las rameras se lavaban all), conforme a la palabra que Jehov haba dicho.[13] 
39 El resto de los hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil[14] que construy y todas las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?[15] 40 Acab durmi con sus padres y rein en su lugar su hijo Ocozas. 

6. REINADOS DE JOSAFAT (JUD) Y OCOZAS (ISRAEL) (22.41-53)



Reinado de Josafat



(2 Cr 20.31-37)

41 Josafat hijo de Asa comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Acab, rey de Israel. 42 Tena Josafat treinta y cinco aos de edad cuando comenz a reinar y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi. 
43 Sigui en todo el camino de Asa, su padre, sin desviarse de l, e hizo lo recto ante los ojos de Jehov. Con todo, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en ellos. 44 Josafat vivi en paz con el rey de Israel. 45 Los dems hechos de Josafat, sus hazaas y las guerras que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 46 Barri tambin de la tierra los restos de los sodomitas que haban quedado en tiempos de su padre Asa. 47 Entonces no haba rey en Edom, sino un gobernador en lugar de rey. 
48 Josafat haba hecho naves de Tarsis, las que deban dirigirse a Ofir por oro; pero no fueron, porque se rompieron en Ezin-geber. 49 Entonces Ocozas hijo de Acab dijo a Josafat: "Vayan mis siervos con los tuyos en las naves". Pero Josafat no quiso. 
50 Josafat durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. En su lugar rein su hijo Joram. 

Reinado de Ocozas de Israel

51 Ocozas hijo de Acab comenz a reinar sobre Israel en Samaria, el ao diecisiete de Josafat, rey de Jud. Rein dos aos sobre Israel. 52 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov, sigui el camino de su padre y el camino de su madre, y el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, 53 porque sirvi a Baal y lo ador, y provoc la ira de Jehov, Dios de Israel, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre. 
						 NOTAS:

1. 22.1-40 Este cap. presenta un claro contraste entre la manera verdadera y la manera falsa de ejercer la misin proftica (cf. Jer 23.9-32; 28). Vase 1 R 20.1-43 n. 
2. 22.2 En los v. siguientes se repite con frecuencia la expresin rey de Israel, sin mencionar el nombre; el contexto indica claramente que se trata del rey Acab. 
3. 22.3 Ramot de Galaad: localidad de la Transjordania, al norte del ro Jaboc (vase Dt 2.36-37 nota u). Esta ciudad, que formaba parte del reino de Salomn (1 R 4.13), fue conquistada por el rey arameo Ben-adad II, y este no la haba devuelto despus de su derrota en la batalla de Afec (1 R 20.34). Vase ndice de mapas. 
4. 22.1-4 El acercamiento entre los reinos de Jud e Israel fue favorecido por el matrimonio de Joram, hijo de Josafat, con una descendiente del rey Acab. Este matrimonio, a su vez, pudo haber servido para ratificar una alianza poltica (cf. 2 R 8.18,26). Vase tambin 1 R 11.1 n. 
5. 22.6 Estos profetas, aunque eran considerados profetas de Jehov (cf. v. 7), estaban bajo la autoridad del rey de Israel y esto los predispona al soborno. El nmero cuatrocientos recuerda a los profetas ya mencionados en 1 R 18.19. 
6. 22.9 Oficial: lit. eunuco. 
7. 22.10 Vestidos con sus ropas reales: otra posible traduccin: Tenan puesta su armadura. 
8. 22.11 Los cuernos eran, en el Antiguo Oriente, smbolo de fuerza e invencibilidad. Vase Ex 27.2 n. 
9. 22.17 Nm 27.17; Mt 9.36; Mc 6.34. 
10. 22.19 Is 6.1. 
11. 22.28 Y a continuacin dijo: Od, pueblos todos. Esta frase es probablemente una glosa inspirada en Miq 1.2 y puesta aqu por un copista que consider que Miqueas de Moreset y el Micaas mencionado en este pasaje eran el mismo profeta. 
12. 22.30 Tus vestidos: otra posible traduccin, segn la versin griega (LXX): mis vestidos. 
13. 22.38 1 R 21.19. 
14. 22.39 Casa de marfil: Las excavaciones arqueolgicas realizadas en Samaria han desenterrado numerosas placas de marfil, finamente labradas, con las que se recubran paredes y muebles de la poca. 
15. 22.39 El libro de las crnicas de los reyes de Israel: Vase 1 R 14.19 n. 

2 Reyes 1


1. EL PROFETA ELAS Y EL REY OCOZAS (1.1-18)



Muerte de Ocozas

1 Despus de la muerte de Acab,[1] se rebel Moab contra Israel. 
2 Ocozas[2] se cay por la ventana de una sala de la casa que tena en Samaria y qued lastimado. Entonces envi unos mensajeros a los que dijo: "Id y consultad a Baal-zebub, dios de Ecrn,[3] si he de sanar de estas mis heridas". 3 Pero el ngel de Jehov[4] le habl a Elas, el tisbita,[5] diciendo: "Levntate y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria y diles: "Acaso no hay Dios en Israel para que vayis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn?" 4 Por tanto, as ha dicho Jehov: "Del lecho en que ests no te levantars, sino que ciertamente morirs"". 
Y Elas se fue. 
5 Cuando los mensajeros regresaron, el rey les dijo: 
--Por qu habis regresado? 
6 Ellos le respondieron: 
--Encontramos a un hombre que nos dijo: "Id y regresad ante el rey que os envi, y decidle: As ha dicho Jehov: Acaso no hay Dios en Israel, que t envas a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn? Por tanto, del lecho en que ests no te levantars; de cierto morirs ". 
7 Entonces el rey les pregunt: 
--Cmo era el hombre que encontrasteis y os dijo tales palabras? 
8 --Uno que tena un vestido de pelo y un cinturn de cuero[6] ceido a su cintura --respondieron ellos. 
--Es Elas, el tisbita! --exclam el rey--, 9 y enseguida envi tras l a un capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres. Cuando l subi adonde estaba Elas, este se encontraba sentado en la cumbre del monte. Y el capitn le dijo: 
--Hombre de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 
10 Elas respondi al capitn de cincuenta: 
--Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma con tus cincuenta hombres. 
Y descendi fuego del cielo que lo consumi a l y a sus cincuenta hombres. 
11 Volvi el rey a enviar tras l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres, el cual le dijo: 
--Hombre de Dios, el rey ha dicho as: "Desciende pronto". 
12 Elas le respondi: 
--Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma con tus cincuenta hombres. 
Y descendi fuego del cielo que lo consumi a l y a sus cincuenta hombres. 
13 Volvi a enviar al tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres. Subi aquel tercer capitn de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elas y le rog: 
--Hombre de Dios, te ruego que mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos alcancen algn valor a tus ojos. 14 Ya ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta hombres; que ahora tenga algn valor mi vida a tus ojos! 
15 Entonces el ngel de Jehov dijo a Elas: "Desciende con l; no le tengas miedo". 
Elas se levant, descendi con l ante el rey, 16 y le dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn, como si no hubiera Dios en Israel cuya palabra consultar, no te levantars del lecho en que ests, sino que de cierto morirs". 
17 Y muri conforme a la palabra de Jehov que haba dicho Elas. Rein en su lugar Joram, en el segundo ao de Joram hijo de Josafat, rey de Jud, porque Ocozas no tena hijos. 
18 Los dems hechos de Ocozas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 
						 NOTAS:

1. 1.1 La muerte de Acab: Cf. 1 R 22.34-37. 
2. 1.2 Ocozas: Cf. 1 R 22.51-53. 
3. 1.2 Baal-zebub, nombre que significa seor de las moscas, es una deformacin despectiva de Baal-zebul, Baal el prncipe. Esta antigua divinidad cananea era venerada particularmente en Ecrn, una de las cinco grandes ciudades filisteas (vanse 1 S 6.17 n. e ndice de mapas). En el NT se da el nombre de Beelzeb al jefe de los demonios (Mc 3.22; Lc 11.15,18; cf. Mt 10.25). 
4. 1.3 El ngel de Jehov: Vanse Gn 16.7 nota c; Ex 3.2 n. 
5. 1.3 Elas, el tisbita: Vase 1 R 17.1 nota b|r y |ic. 
6. 1.8 Cinturn de cuero: Mt 3.4; Mc 1.6; cf. Zac 13.4. 

2 Reyes 2


2. EL PROFETA ELISEO SUCEDE A ELAS (2.1-25)



Eliseo sucede a Elas 

1 [1] Aconteci que cuando Jehov iba a alzar a Elas en un torbellino al cielo, Elas vena con Eliseo de Gilgal.[2] 2 Y Elas dijo a Eliseo: 
--Qudate ahora aqu,[3] porque Jehov me ha enviado a Bet-el.[4] 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! --le dijo Eliseo. 
Descendieron, pues, a Bet-el. 3 Salieron al encuentro de Eliseo los hijos de los profetas[5] que estaban en Bet-el[6] y le dijeron: 
--Sabes que Jehov va a arrebatarte hoy a tu seor? 
--S, lo s; pero callad --respondi l. 
4 Elas le volvi a decir: 
--Eliseo, qudate aqu ahora, porque Jehov me ha enviado a Jeric. 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! --le respondi Eliseo. 
Siguieron, pues, a Jeric. 5 Se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jeric, y le dijeron: 
--Sabes que Jehov va a arrebatarte hoy a tu seor? 
--S, lo s; pero callad --respondi l. 
6 Luego Elas le dijo: 
--Te ruego que te quedes aqu, porque Jehov me ha enviado al Jordn. 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! --le respondi Eliseo. 
Y se fueron los dos. 7 Pero llegaron cincuenta hombres de los hijos de los profetas y se pararon enfrente, a lo lejos, mientras ellos dos se detenan junto al Jordn. 8 Tom entonces Elas su manto, lo dobl y golpe las aguas, las que se apartaron a uno y a otro lado, y ambos pasaron por lo seco.[7] 9 En cuanto pasaron, Elas dijo a Eliseo: 
--Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea arrebatado de tu lado. 
Eliseo dijo: 
--Te ruego que me dejes una doble porcin de tu espritu.[8] 
10 --Cosa difcil has pedido --le respondi Elas--. Si me ves cuando sea separado de ti, te ser concedido; pero si no, no. 
11 Aconteci que mientras ellos iban caminando y hablando, un carro de fuego, con caballos de fuego, los apart a los dos, y Elas subi al cielo en un torbellino.[9] 12 Al ver esto, Eliseo clam: "Padre mo, padre mo![10] Carro de Israel y su caballera!"[11] 
Y nunca ms lo vio. 
Entonces Eliseo tom sus vestidos y los rasg en dos partes. 13 Alz luego el manto[12] que se le haba cado a Elas, regres y se par a la orilla del Jordn. 14 Despus tom el manto que se le haba cado a Elas, golpe las aguas, y dijo: "Dnde est Jehov, el Dios de Elas?" 
Apenas hubo golpeado las aguas del mismo modo que Elas, estas se apartaron a uno y a otro lado, y Eliseo pas. 15 Al verlo, los hijos de los profetas que estaban al otro lado en Jeric dijeron: "El espritu de Elas repos sobre Eliseo". 
Fueron enseguida a recibirlo, se postraron delante de l 16 y dijeron: 
--Aqu hay entre tus siervos cincuenta hombres fuertes. Deja que vayan y busquen a tu seor ahora; quiz lo ha levantado el espritu de Jehov y lo ha arrojado en algn monte o en algn valle. 
--No enviis a nadie --les dijo l. 
17 Pero ellos lo importunaron tanto que avergonzndose dijo: 
--Enviadlos. 
Entonces enviaron ellos a los cincuenta hombres, quienes lo buscaron durante tres das, pero no lo hallaron. 18 Cuando volvieron junto a Eliseo, que se haba quedado en Jeric, l les dijo: 
--No os dije yo que no fuerais? 
19 [13] Los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: 
--Mira, el lugar en donde est colocada esta ciudad es bueno, como mi seor ve; pero las aguas son malas y la tierra es estril. 
20 --Traedme una vasija nueva y poned en ella sal[14] --dijo l. 
Cuando se la trajeron, 21 Eliseo fue hacia los manantiales de las aguas, ech dentro la sal y dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Yo san estas aguas, ya no habr en ellas muerte ni enfermedad". 
22 Y fueron saneadas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que pronunci Eliseo. 
23 Despus Eliseo sali de all hacia Bet-el. Suba por el camino,[15] cuando unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de l, diciendo: "Sube, calvo! Sube, calvo!" 
24 Mir l hacia atrs, los vio y los maldijo en nombre de Jehov. Salieron dos osos del monte y despedazaron a cuarenta y dos de esos muchachos.[16] 25 De all se fue al monte Carmelo, y de all regres a Samaria.[17] 
						 NOTAS:

1. 2.1-25 Con el relato de la "ascensin" de Elas concluye el ciclo de este gran profeta y empieza el de su discpulo Eliseo. Adems de numerosos milagros, el ciclo de Eliseo narra algunos episodios guerreros (2 R 3.1-27; 6.24--7.20) y varias actuaciones del profeta fuera de las fronteras de su pas (8.7-15; 13.14-21; cf. 5.1-23). 
2. 2.1 Gilgal: Este nombre se refiere habitualmente al santuario ubicado entre Jeric y el ro Jordn (vase Jos 4.19 nota f). Pero el contexto (v. 2) sugiere que aqu se trata de un sitio del mismo nombre ms cercano a Betel. 
3. 2.2 Qudate ahora aqu: Esta orden, repetida dos veces (v. 4,6), hace pensar que Elas prevea lo que iba a suceder (cf. v. 11). La triple repeticin de la orden introduce en el relato una nota de suspenso y de misterio. 
4. 2.2 El santuario de Bet-el exista desde la poca de los patriarcas (Gn 12.8; 28.10-22; 35.1-15) y luego fue convertido por Jeroboam I en templo nacional, rival de Jerusaln (1 R 12.28-33; Am 7.13). 
5. 2.3 Los hijos de los profetas: (vase 1 R 20.35 nota j). Al parecer, los grupos de profetas extticos que existan en Israel desde tiempos antiguos (1 S 10.10; 19.20) no deben identificarse sin ms con los llamados hijos de los profetas, ya que estos practicaban una forma de vida ms organizada: a veces vivan en comunidad (2 R 6.1), tenan comidas en comn (4.38-41) y eran dirigidos por un jefe a quien llamaban padre (2.12; 6.21; 13.14). Adems, estos relatos no los muestran en estado de trance colectivo, como suceda con los profetas extticos. 
6. 2.3 La importancia del santuario de Bet-el permite suponer que all haba una comunidad de profetas relativamente numerosa. 
7. 2.8 Esta escena recuerda el paso de los israelitas por el Mar Rojo (Ex 14.16,21-22) y el ro Jordn (Jos 3.13-17). 
8. 2.9 Al hacer esta peticin, Eliseo expresaba su deseo de ser el heredero espiritual de Elas, ya que una doble porcin era la parte reservada al hijo mayor o primognito (cf. Dt 21.17). 
9. 2.11 El carro de fuego y los caballos de fuego simbolizan el invencible poder de Jehov (cf. 2 R 6.17; Sal 68.17). El torbellino y la tormenta acompaan las manifestaciones de Dios (vase 1 R 8.11 n.; cf. Ez 1.4; Nah 1.3). 
10. 2.12 Padre mo, padre mo!: Eliseo lanza un grito de dolor ante la partida definitiva de su maestro. 
11. 2.12 Carro de Israel y su caballera!: otra posible traduccin: para Israel como un poderoso ejrcito. La exclamacin da a entender que el pueblo tena en el profeta una fuerza comparable a la de un ejrcito. La misma expresin se vuelve a encontrar en labios de Jos, rey de Israel (2 R 13.14). 
12. 2.13 El manto de Elas, recogido por Eliseo, era el signo de la presencia del espritu de Jehov en l (cf. v. 15). 
13. 2.19-25 El ciclo de Eliseo, a diferencia del de Elas, relata una extensa serie de milagros: el saneamiento del manantial (2 R 2.19-22), el castigo de los burlones (2.23-24), la multiplicacin del aceite (4.1-7), el milagro de la comida (4.38-41), la multiplicacin del pan (4.42-44), la recuperacin del hacha (6.1-7) y la resurreccin de un muerto en la tumba del profeta (13.20-21). Junto a estos relatos muy simples, se encuentran otros literariamente ms detallados: el nacimiento y la curacin del hijo de la sunamita (4.8-37) y la curacin de Naamn (5.1-27). 
14. 2.20 En el antiguo Israel se atribua fuerza purificadora a la sal. De ah que se utilizara en algunos sacrificios (Lv 2.13; Ez 43.24; cf. Mc 9.49-50). 
15. 2.23 Suba por el camino: Para ir de Jeric a Betel haba que subir desde 250 m bajo el nivel del mar hasta 880 sobre el nivel del mar. Cf. Lc 10.30. 
16. 2.24 En la simbologa bblica, el nmero cuarenta y dos suele estar relacionado con algo destructivo (cf. 2 R 10.14; Ap 11.2; 13.5). 
17. 2.25 Monte Carmelo: Vanse 1 R 18.19 n.; Am 1.2 nota j. Samaria: Vase 1 R 14.17 n. Vase tambin el ndice de mapas. 

2 Reyes 3


Mapa - Elas y Eliseo



3. ACTIVIDADES DE ELISEO (3.1--8.15)



Reinado de Joram de Israel

1 Joram hijo de Acab comenz a reinar en Samaria sobre Israel en el ao dieciocho de Josafat, rey de Jud. Rein doce aos. 2 Pero hizo lo malo a los ojos de Jehov, aunque no como su padre y su madre, pues quit las estatuas de Baal[1] que su padre haba hecho. 3 No obstante, se entreg a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, y no se apart de ellos. 

Eliseo predice la victoria sobre Moab

4 Mesa, rey de Moab,[2] era propietario de ganados[3] y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana. 5 Pero cuando Acab muri, el rey de Moab[4] se rebel contra el rey de Israel.[5] 6 Sali entonces de Samaria el rey Joram y pas revista a todo Israel. 7 Fue y envi a decir a Josafat, rey de Jud: "El rey de Moab se ha rebelado contra m: quieres venir conmigo a la guerra contra Moab?" 
El rey de Jud respondi: "Ir, porque yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos".[6] 8 Y aadi: "Por qu camino iremos?" 
Joram respondi: "Por el camino del desierto de Edom".[7] 
9 Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Jud y el rey de Edom. Como tuvieron que dar un rodeo por el desierto, a los siete das de camino les falt agua para el ejrcito y para las bestias que los seguan. 10 Entonces el rey de Israel dijo: 
--Ah! Jehov ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 
11 Pero Josafat dijo: 
--Acaso no hay aqu profeta de Jehov para que consultemos a Jehov por medio de l?[8] 
Uno de los siervos del rey de Israel dijo: 
--Aqu est Eliseo hijo de Safat, que serva a Elas. 
12 --Este tendr palabra de Jehov --afirm Josafat. 
El rey de Israel, Josafat y el rey de Edom descendieron hacia donde l estaba. 13 Pero Eliseo dijo al rey de Israel: 
--Qu tengo yo que ver contigo?[9] Vete a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre! 
El rey de Israel le respondi: 
--No, porque Jehov ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 
14 Eliseo dijo: 
--Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy!, que si no sintiera respeto por Josafat, rey de Jud, no te mirara a ti ni te vera. 15 Pero ahora traedme un msico.[10] 
Mientras el msico tocaba, la mano de Jehov se pos sobre Eliseo,[11] 16 quien dijo: "As ha dicho Jehov: "Haced en este valle muchos estanques". 17 Porque as dice Jehov: "No veris viento, ni veris lluvia, pero este valle se llenar de agua y beberis vosotros, vuestras bestias y vuestros ganados". 18 Y como esto es poca cosa a los ojos de Jehov, l entregar tambin a los moabitas en vuestras manos. 19 Destruiris toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, talaris todo buen rbol,[12] cegaris todas las fuentes de aguas y destruiris con piedras toda tierra frtil". 
20 Aconteci, pues, que a la maana, cuando se ofrece el sacrificio, de la parte de Edom vinieron las aguas[13] y la tierra se inund. 21 Al enterarse todos los de Moab que los reyes suban a pelear contra ellos, se juntaron desde los que apenas podan ceir armadura en adelante, y se pusieron en la frontera. 22 Cuando se levantaron por la maana y brill el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre 23 y dijeron: "Esto es sangre derramada a espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro y cada uno ha dado muerte a su compaero. Conque al botn, Moab!" 
24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron ante ellos. Entonces los persiguieron, mataron a los de Moab, 25 asolaron las ciudades y en todas las tierras frtiles ech cada uno su piedra y las llenaron. Cegaron tambin todas las fuentes de las aguas y derribaron todos los buenos rboles. Slo qued en pie la ciudad de Kir-hareset, pero los honderos la rodearon y la destruyeron. 
26 Cuando el rey de Moab vio que lo vencan en la batalla, tom consigo setecientos hombres que manejaban espada para atacar al rey de Edom; pero no pudieron hacerlo. 27 Entonces tom a su primognito,[14] que haba de reinar en su lugar, y lo sacrific en holocausto[15] sobre el muro.[16] Esto provoc tan gran enojo contra Israel, que se alejaron de all y regresaron a su tierra. 
						 NOTAS:

1. 3.2 Las estatuas de Baal: Cf. 1 R 16.31-32. Segn parece, Joram advirti el disgusto de muchos de sus sbditos por las concesiones hechas al culto de Baal. Sin embargo, una reforma a fondo era impensable mientras la reina madre, Jezabel, hiciera valer su influencia (vase 1 R 16.31 nota i). 
2. 3.4 Mesa, rey de Moab, es clebre por una inscripcin grabada en piedra, conocida como "estela del rey Mesa", encontrada el siglo pasado en Transjordania; actualmente est en el Museo del Louvre. En esa inscripcin, Masa relata cmo su reino estuvo sometido a Omri y a su dinasta y cmo logr liberarse de la opresin. La estela arroja mucha luz sobre las tensiones existentes en aquella poca entre el reino de Israel y el de Moab. 
3. 3.4 Era propietario de ganados heb. noqued: (Vase Am 1.1 nota a.) 
4. 3.5 Moab: regin y reino al oriente del Mar Muerto, entre Edom, al sur, y Amn, al norte; vase ndice de mapas. Los moabitas tuvieron numerosos contactos con los reinos de Israel y de Jud, hasta la destruccin de Jerusaln (587 a.C.). A partir de entonces, retornaron a una forma de vida seminmada y estuvieron sometidos a los persas, a los nabateos (vase 2 Co 11.32-33 n.) y a los romanos. Vase Gn 19.37. 
5. 3.5 Segn la "estela de Mesa" (vase v. 4 nota b), la opresin de Moab habra durado cuarenta aos, durante los reinados de Omri y de Acab. Pero el nmero cuarenta, como en diversos pasajes de la Biblia, es una cifra redonda y no necesariamente una indicacin cronolgica precisa (vase Gn 7.12 n.). 
6. 3.7 Cf. 1 R 22.4, donde Josafat da esta misma respuesta al rey Acab. 
7. 3.8 Los aliados no invadieron a Moab a travs del Jordn, sino que dieron un largo rodeo por el sur del Mar Muerto. As evitaban el choque con varias plazas fuertes moabitas y tomaban al enemigo por sorpresa. 
8. 3.11 No hay... por medio de l?: El rey de Jud haba preguntado lo mismo antes de emprender la campaa contra los arameos (1 R 22.5). Vase tambin 2 R 19.2 n. 
9. 3.13 Qu tengo yo que ver contigo?: traduccin de un modismo hebreo que se utilizaba en el lenguaje corriente para rechazar una intervencin considerada inoportuna (1 R 17.18). La misma expresin ha sido traducida de distintas maneras en Jue 11.12; 2 S 16.10; 19.22. Cf. tambin Mt 8.29; Jn 2.4. 
10. 3.15 Los profetas recurran a veces a la msica para recibir la inspiracin divina (1 S 10.5). 
11. 3.15 La mano de Jehov se pos sobre Eliseo: otra posible traduccin: Jehov se posesion de Eliseo (vase Ez 1.1-3 nota f). 
12. 3.19 Cf. Dt 20.19-20, donde se prohbe expresamente cortar los rboles del campo, es decir los rboles frutales, en territorio enemigo. 
13. 3.20 De Edom vinieron las aguas: a causa de un violento aguacero, como los que suelen caer en aquella regin. 
14. 3.27 Con la inmolacin de su hijo primognito, el rey pretenda aplacar la ira de Quemos, el dios de Moab, "que estaba enojado con su tierra" (segn Inscripcin de Mesa, lnea 5). Cf. Jer 48.7,13,46. 
15. 3.27 Aunque este rito pagano estaba severamente prohibido por la ley de Moiss (Lv 18.21; 20.2), era practicado ocasionalmente en Israel (2 R 16.3). 
16. 3.27 El sacrificio fue ofrecido sobre el muro, a la vista de las tropas enemigas que sitiaban la ciudad, con la manifiesta intencin de sembrar el pnico en medio de ellas. 

2 Reyes 4


El aceite de la viuda

1 Una de las mujeres de los hijos de los profetas clam a Eliseo diciendo: 
--Tu siervo, mi marido, ha muerto, y t sabes que tu siervo era temeroso de Jehov. Pero el acreedor ha venido para llevarse a dos hijos mos como siervos. 
2 Eliseo le dijo: 
--Qu puedo yo hacer por ti? Dime qu tienes en tu casa. 
Ella respondi: 
--Tu sierva no tiene ninguna cosa en la casa, sino una vasija de aceite. 
3 l le dijo: 
--Ve y pdeles vasijas prestadas a todos tus vecinos, vasijas vacas, todas las que puedas conseguir. 4 Luego entra y encirrate junto a tus hijos. Ve llenando todas las vasijas y poniendo aparte las que estn llenas. 
5 Se fue la mujer y se encerr con sus hijos. Ellos le traan las vasijas y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a uno de sus hijos: 
--Treme otras vasijas. 
--No hay ms vasijas --respondi l. 
Entonces ces el aceite. 7 Ella fue a contrselo al hombre de Dios, el cual dijo: 
--Ve, vende el aceite y paga a tus acreedores; t y tus hijos vivid de lo que quede.[1] 

Eliseo y la sunamita

8 Aconteci tambin que un da pasaba Eliseo por Sunem,[2] y una mujer importante que all viva le invit insistentemente a que se quedara a comer. Cuando l pasaba por all, vena a la casa de ella a comer. 9 Entonces la mujer dijo a su marido: 
--Mira, yo s que este que siempre pasa por nuestra casa es un santo hombre de Dios. 10 Te ruego que hagamos un pequeo aposento de paredes, pongamos all una cama, una mesa, una silla y un candelabro, para que cuando l venga a visitarnos, se quede en l. 
11 Aconteci que un da vino l por all, se qued en aquel aposento y all durmi. 12 Entonces dijo a Giezi, su criado: 
--Llama a esta sunamita. 
El criado la llam, y cuando ella se present ante l, 13 Eliseo dijo a Giezi: 
--Dile: "Ciertamente te has mostrado solcita hacia nosotros con todo este esmero; qu quieres que haga por ti? Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejrcito?" 
--Yo habito en medio de mi pueblo --respondi ella. 
14 --Qu, pues, haremos por ella? --dijo l. 
Y Giezi respondi: 
--Ella no tiene hijos y su marido es viejo. 
15 --Llmala --dijo Eliseo. 
l la llam y ella se par en la puerta. 16 Entonces Eliseo le dijo: 
--El ao que viene, por este tiempo, sostendrs un hijo en tus brazos. 
Ella dijo: 
--No, seor mo, varn de Dios, no te burles de tu sierva. 
17 Al ao siguiente, la mujer concibi y dio a luz un hijo,[3] en el tiempo que Eliseo le haba dicho. 
18 Y el nio creci. Pero un da en que vino a ver a su padre, que estaba con los segadores, 19 comenz a gritarle: 
--Ay, mi cabeza, mi cabeza! 
--Llvalo a su madre --dijo el padre a un criado. 
20 Este lo tom y lo llev a su madre, la cual lo tuvo sentado sobre sus rodillas hasta el medioda, cuando muri. 21 Subi ella entonces, lo puso sobre la cama del hombre de Dios y, cerrando la puerta, sali. 22 Luego llam a su marido y le dijo: 
--Te ruego que enves conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo a ver al varn de Dios y regrese enseguida. 
23 --Para qu vas a verlo hoy? No es luna nueva ni da de reposo --dijo l. 
--Qudate tranquilo --respondi ella. 
24 Despus hizo ensillar el asna, y dijo al criado: 
--Gua y adelante. No hagas que me detenga en el camino, sino cuando yo te lo diga. 
25 Parti, pues, y lleg al monte Carmelo,[4] donde estaba el varn de Dios. Cuando el varn de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: 
--Ah viene la sunamita. 26 Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla y le digas: "Te va bien a ti? Les va bien a tu marido y a tu hijo?" 
--Bien --dijo ella. 
27 Cuando lleg adonde estaba el varn de Dios en el monte, se asi de sus pies. Giezi se acerc para apartarla, pero el varn de Dios le dijo: 
--Djala, porque su alma est muy angustiada y Jehov me ha ocultado el motivo; no me lo ha revelado. 
28 Ella dijo: 
--Acaso le ped yo un hijo a mi seor? No te dije yo que no te burlaras de m? 
29 Eliseo dijo entonces a Giezi: 
--Cie tu cintura, toma mi bastn en tu mano y ve. Si te encuentras con alguien, no lo saludes, y si alguien te saluda, no le respondas. Luego pondrs mi bastn sobre el rostro del nio. 
30 La madre del nio dijo: 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! 
31 Eliseo se levant entonces y la sigui. Giezi se haba adelantado a ellos y haba puesto el bastn sobre el rostro del nio, pero este no tena voz ni daba seales de vida; as que volvi a encontrarse con Eliseo y le dijo: 
--El nio no despierta. 
32 Cuando Eliseo lleg a la casa, el nio ya estaba muerto, tendido sobre su cama. 33 Entr l entonces, cerr la puerta detrs de ambos y or a Jehov. 34 Despus subi y se tendi sobre el nio, poniendo su boca sobre la boca de l, sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas. Se tendi as sobre l y el cuerpo del nio entr en calor. 35 Luego se levant y se pase por la casa de una a otra parte. Despus subi y se tendi sobre el nio nuevamente. Entonces el nio estornud siete veces y abri sus ojos. 36 Eliseo llam a Giezi y le dijo: "Llama a la sunamita". 
Giezi la llam y, cuando ella entr, l le dijo: 
"Toma tu hijo". 
37 Apenas ella entr, se ech a sus pies, postrada en tierra. Despus tom a su hijo y sali.[5] 

Milagros en beneficio de los profetas

38 Eliseo volvi a Gilgal[6] cuando haba mucha hambre en la tierra. Los hijos de los profetas estaban con l, por lo que dijo a su criado: "Pon una olla grande y haz potaje para los hijos de los profetas". 
39 Uno de ellos sali al campo a recoger hierbas, hall una como parra monts y llen su falda de calabazas silvestres. Regres y las reban en la olla del potaje, pues no saba lo que era. 40 Despus sirvi para que comieran los hombres. Pero sucedi que al comer ellos de aquel guisado, empezaron a gritar: 
--Hombre de Dios, hay muerte en esa olla! 
Y no se lo pudieron comer. 41 Entonces Eliseo dijo: 
"Traed harina". 
La esparci en la olla y dijo: 
"Da de comer a la gente". 
Y no haba ya ningn mal en la olla. 
42 Lleg entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y Eliseo dijo: 
--Da a la gente para que coma. 
43 Su sirviente respondi: 
--Cmo podr servir esto a cien hombres? 
Pero Eliseo insisti: 
--Da a la gente para que coma, porque as ha dicho Jehov: "Comern y sobrar". 
44 Entonces el criado les sirvi, ellos comieron y les sobr, conforme a la palabra de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 4.1-7 Cf. 1 R 17.8-16. 
2. 4.8 Sunem: Vase 1 R 1.3 n. 
3. 4.16-17 Vase Gn 18.10 n. 
4. 4.25 Carmelo: Vanse 1 R 18.19 n.; Am 1.2 nota j. 
5. 4.8-37 Cf. 1 R 17.17-24. 
6. 4.38 Gilgal: Vase Jos 4.19 nota f. Los hijos de los profetas estaban con l: Eliseo no fue un profeta solitario como su maestro Elas (cf. 1 R 17.5-7; 19.1--14); a l se le ve constantemente en compaa de otras personas, ya sea cerca de Jeric, entre sus discpulos los profetas (2 R 6.1-3), o en ciudades como Samaria (2 R 6.32) y Dotn (2 R 6.13), o participando activamente en los asuntos polticos de la poca (2 R 9.1). 

2 Reyes 5


Eliseo y Naamn

1 Naamn, general del ejrcito del rey de Siria,[1] era un hombre que gozaba de gran prestigio delante de su seor, quien lo tena en alta estima, pues por medio de l haba dado Jehov salvacin a Siria. Era este un hombre valeroso en extremo, pero leproso. 
2 De Siria haban salido bandas armadas que se llevaron cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual se qued al servicio de la mujer de Naamn. 
3 Esta dijo a su seora: 
--Si rogara mi seor al profeta que est en Samaria,[2] l lo sanara de su lepra. 
4 Naamn fue y se lo relat a su seor diciendo: "Esto y esto ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel". 5 Y el rey de Siria le respondi: 
--Est bien, ve y yo enviar una carta al rey de Israel. 
Sali, pues, Naamn, llevando consigo diez talentos de plata, seis mil piezas de oro y diez mudas de vestidos, 6 y tambin le llev al rey de Israel una carta que deca: "Cuando recibas esta carta, sabrs por ella que yo te envo a mi siervo Naamn para que lo sanes de su lepra". 
7 Luego que el rey de Israel ley la carta, rasg sus vestidos y dijo: "Acaso soy yo Dios, que da vida y la quita, para que este me enve a un hombre a que lo sane de su lepra? Considerad ahora y ved cmo busca ocasin contra m". 
8 Cuando Eliseo, el varn de Dios, oy que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos, envi a decir al rey: "Por qu has rasgado tus vestidos? Que venga a m y sabr que hay un profeta en Israel". 
9 Lleg Naamn con sus caballos y su carro y se par a las puertas de la casa de Eliseo. 10 Entonces Eliseo le envi un mensajero a decirle: "Ve y lvate siete veces en el Jordn; tu carne se restaurar y sers limpio". 
11 Naamn se fue enojado diciendo: "Yo que pensaba: "De seguro saldr enseguida, y puesto en pie invocar el nombre de Jehov, su Dios, alzar su mano, tocar la parte enferma y sanar la lepra". 12 Abana y Farfar,[3] ros de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavo en ellos, no quedar limpio[4] tambin?" 
Y muy enojado se fue de all. 13 Pero sus criados se le acercaron y le dijeron: 
--Padre mo, si el profeta te mandara hacer algo difcil, no lo haras? Cunto ms si solo te ha dicho: "Lvate y sers limpio"? 
14 Descendi entonces Naamn y se zambull siete veces en el Jordn, conforme a la palabra del varn de Dios, y su carne se volvi como la carne de un nio, y qued limpio. 15 Luego volvi con todos sus acompaantes adonde estaba el hombre de Dios, se present delante de l y le dijo: 
--Ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas un presente de tu siervo. 
16 Pero l dijo: 
--Vive Jehov, en cuya presencia estoy!, que no lo aceptar. 
Y aunque le instaba a que aceptara alguna cosa, Eliseo no quiso. 17 Entonces Naamn dijo: 
--Te ruego, pues, no se dar a tu siervo de esta tierra la carga de un par de mulas? Porque de aqu en adelante tu siervo no sacrificar holocausto ni ofrecer sacrificio a otros dioses, sino a Jehov.[5] 18 En esto perdone Jehov a tu siervo: cuando mi seor, el rey, entre en el templo de Rimn[6] para adorar all, y se apoye sobre mi brazo, si yo tambin me inclino en el templo de Rimn, si hago tal cosa, que Jehov perdone en esto a tu siervo.[7] 
19 Eliseo le respondi: 
--Ve en paz. 
Se fue, pues, y camin como media legua de tierra. 20 Entonces Giezi, criado de Eliseo, el varn de Dios, pens: "Mi seor ha dejado marchar a este sirio, Naamn, sin aceptar de sus manos las cosas que haba trado. Vive Jehov, que correr tras l a ver si obtengo alguna cosa!" 
21 Sigui Giezi a Naamn, y cuando Naamn vio que vena corriendo detrs de l, se baj del carro para recibirlo, y le pregunt: 
--Va todo bien? 
22 --Todo bien --respondi l--. Pero mi seor me enva a decirte: "Acaban de venir a verme de los montes de Efran dos jvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata y dos vestidos nuevos". 
23 Naamn dijo: 
--Toma, por favor, los dos talentos. 
Le insisti y at los dos talentos de plata en dos bolsas, junto con dos vestidos nuevos, y lo dio todo a dos de sus criados para que lo llevaran a cuestas delante de Giezi. 24 Cuando lleg a un lugar secreto, lo tom de manos de ellos y lo guard en la casa. Luego mand a los hombres que se fueran. 25 Entonces entr y se present ante su seor. Eliseo le dijo: 
--De dnde vienes, Giezi? 
--Tu siervo no ha ido a ninguna parte --respondi l. 
26 Pero Eliseo insisti: 
--Cuando aquel hombre descendi de su carro para recibirte, no estaba tambin all mi corazn?[8] Acaso es tiempo de tomar plata y tomar vestidos, olivares, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 27 Por tanto, la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tu descendencia para siempre. 
Y sali de su presencia leproso, blanco como la nieve. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Siria: lit. Aram. Los arameos de Damasco (cf. v. 12) fueron durante mucho tiempo los ms peligrosos enemigos de Israel (cf. 1 R 20.1; 22.3; 2 R 6.8,24). 
2. 5.3 Samaria: Vase 1 R 14.17 n. 
3. 5.12 El Abana, llamado Amana en Cnt 4.8, es un ro que nace en el Antilbano; el Farfar desciende del monte Hermn y corre al sur de Damasco. 
4. 5.12 Naamn se sinti decepcionado porque esperaba que el profeta lo recibiera de modo ms espectacular. 
5. 5.17 La tierra pura de Israel iba a utilizarse para erigir un altar donde sacrificar holocausto, ya que el suelo extranjero, contaminado por los dolos, era considerado impuro (cf. Am 7.17; Os 9.3-4). 
6. 5.18 Rimn es otro nombre de Hadad, el dios arameo por excelencia, seor de las lluvias y las tormentas (cf. Zac 12.11 y el nombre Tabrimn en 1 R! 5.18). 
7. 5.18 Un caso de conciencia semejante se les presentaba a los primeros cristianos, especialmente a los esclavos convertidos, que deban acompaar a sus amos a las ceremonias paganas. 
8. 5.26 No estaba tambin all mi corazn?: otra posible traduccin: Yo estaba all contigo, en el pensamiento. En el lenguaje bblico, el corazn, es el principio del que proceden las actividades intelectuales y volitivas (vase corazn en la Concordancia temtica). Por tanto, estas palabras de Eliseo parecen referirse a una especie de visin proftica que le dio a conocer lo que estaba sucediendo en su ausencia (2 R 6.12; cf. 1 R 14.5). 

2 Reyes 6


Eliseo recupera el hacha hundida

1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: 
--Mira, el lugar en que vivimos contigo es estrecho para nosotros. 2 Vayamos ahora al Jordn, tomemos cada uno una viga y hagamos all un lugar donde habitar. 
--Id, pues --respondi Eliseo. 
3 --Te rogamos que vengas con tus siervos --dijo uno. 
--Ir --respondi l. 
4 Se fue, pues, con ellos y, cuando llegaron al Jordn, cortaron la madera. 5 Pero aconteci que mientras uno derribaba un rbol se le cay el hacha al agua, y grit diciendo: 
--Ah, seor mo, era prestada! 
6 --Dnde cay? --pregunt el varn de Dios. 
l le mostr el lugar. Entonces Eliseo cort un palo, lo ech all e hizo flotar el hacha. 
7 --Recgela --dijo Eliseo. 
El otro extendi la mano y la recogi. 

Eliseo y los sirios 

8 [1] Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: "En tal y tal lugar estar mi campamento".[2] 9 Entonces el varn de Dios envi a decir al rey de Israel: "No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia all". 10 De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varn de Dios le haba dicho. As lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. 
11 El corazn del rey de Siria se turb por esto, as que llam a sus siervos y les dijo: 
--No me descubriris vosotros quin de los nuestros est de parte del rey de Israel? 
12 Uno de los siervos respondi: 
--No, rey y seor mo; el profeta Eliseo, que est en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que t hablas en tu habitacin ms secreta.[3] 
13 El rey orden: 
--Id y ved dnde est, para que yo enve a apresarlo. 
Alguien le dijo: 
--Est en Dotn.[4] 
14 Y el rey envi all gente de a caballo, carros y un gran ejrcito, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad. 15 El criado que serva al varn de Dios se levant de maana y sali. Al ver que el ejrcito tena sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Eliseo: 
--Ah, seor mo! qu haremos? 
16 Eliseo respondi: 
--No tengas miedo, porque ms son los que estn con nosotros que los que estn con ellos. 
17 Y or Eliseo, diciendo: "Te ruego, Jehov, que abras sus ojos para que vea". Jehov abri entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.[5] 
18 Cuando los sirios descendan hacia l, or Eliseo a Jehov, y dijo: "Te ruego que hieras con ceguera a esta gente".[6] 
Y Jehov los hiri con ceguera, conforme a la peticin de Eliseo. 19 Despus les dijo Eliseo: 
"No es este el camino ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiar al hombre que buscis". 
Y los gui a Samaria. 20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: "Jehov, abre los ojos de estos para que vean".[7] Jehov les abri los ojos y vieron que se hallaban en medio de Samaria. 21 Al verlos el rey de Israel, le pregunt a Eliseo: 
--Los matar, padre mo?[8] 
22 l le respondi: 
--No los mates. Mataras t a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Srveles pan y agua; que coman y beban, y que vuelvan a sus seores. 
23 Entonces se les prepar una gran comida. Cuando hubieron comido y bebido, los despidi, y ellos volvieron a su seor. Y nunca ms vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel. 

Eliseo y el sitio de Samaria

24 Despus de esto aconteci que Ben-adad, rey de Siria, reuni todo su ejrcito, subi y siti a Samaria.[9] 25 A consecuencia de aquel sitio, hubo una gran hambruna en Samaria; tan duro era, que la cabeza de un asno se venda por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estircol de palomas por cinco piezas de plata. 
26 Al pasar un da el rey de Israel por el muro, una mujer le grit: 
--Aydanos, rey y seor mo. 
27 El rey respondi: 
--Si no te salva Jehov, con qu te puedo salvar yo? Con lo del granero o del lagar? 
28 Y aadi el rey: 
--Qu tienes? 
Ella respondi: 
--Esta mujer me dijo: "Trae ac a tu hijo, nos lo comemos hoy y maana comeremos al mo". 29 Cocimos, pues, a mi hijo, y nos lo comimos. Al da siguiente yo le dije: "Trae ac a tu hijo para que nos lo comamos". Pero ella ha escondido a su hijo.[10] 
30 Cuando el rey oy las palabras de aquella mujer, rasg sus vestidos, pas por el muro y el pueblo vio las ropas speras que traa ceidas a su cuerpo.[11] 31 Y el rey exclam: "Traiga Dios sobre m el peor de los castigos, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat[12] queda hoy sobre sus hombros". 
32 Eliseo estaba sentado en su casa, y con l estaban sentados los ancianos.[13] El rey le haba enviado un hombre, pero antes que el mensajero llegara, Eliseo dijo a los ancianos: 
--No habis visto cmo este hijo de homicida[14] enva a cortarme la cabeza? Mirad, pues, cuando llegue el mensajero cerrad la puerta e impedidle entrar. Acaso no se oye tras l el ruido de los pasos de su amo? 
33 An estaba hablando con ellos, cuando el mensajero descendi adonde l estaba y le dijo: 
--Ciertamente todo este mal viene de Jehov. Qu puedo esperar ya de l? 
						 NOTAS:

1. 6.8-23 Es muy difcil determinar la fecha de los episodios aqu relatados, pues no se mencionan los nombres de los reyes de Israel y de Siria o Aram. 
2. 6.8 Vase 2 R 5.1 n. 
3. 6.12 Vase 2 R 5.26 n. 
4. 6.13 Dotn estaba a unos 22 km de Samaria, la capital del reino (cf. v. 19-20). Vase Gn 37.17 n. 
5. 6.17 La gente de a caballo y los carros de fuego simbolizaban el poder con que Jehov protega a su profeta. Vase 2 R 2.11 n.; cf. Sal 68.17. 
6. 6.18 Los hiri con ceguera: Cf. Gn 19.10-11. 
7. 6.20 Jehov les abri los ojos y vieron: Cf. Gn 3.7. 
8. 6.21 Padre mo: Esta es una forma respetuosa de dirigirse a un profeta del Seor (cf. 2 R 2.12; 13.14). 
9. 6.24 Podra tratarse de Ben-adad II, que ya antes haba sitiado Samaria (1 R 20.1), o de Ben-adad III, hijo de Hazael. Rey de Siria: Vase 2 R 5.1 n. 
10. 6.29 Esta prctica atroz, motivada por la total falta de alimentos, era frecuente cuando un ejrcito enemigo sitiaba las ciudades amuralladas (cf. Lv 26.29; Dt 28.53-57; Jer 19.9; Lm 2.20; 4.10). 
11. 6.30 Las ropas speras: Vase Is 37.1 n. 
12. 6.31 El texto no explica por qu el rey de Israel estaba irritado contra Eliseo; sin duda, lo consideraba responsable de la desgracia que se haba desatado sobre la ciudad. 
13. 6.32 Estos ancianos haban ido a consultar al profeta en aquel momento crtico (cf. Ez 8.1; 14.1). 
14. 6.32 Este hijo de homicida: probable alusin al rey Acab, que haba tolerado el asesinato de los profetas de Jehov y de Nabot, el dueo de la via (1 R 18.4; 21.13,17-19). En tal caso, este rey de Israel habra sido Joram, el hijo de Acab. 

2 Reyes 7

1 Dijo entonces Eliseo: 
--Od la palabra de Jehov: As dijo Jehov: "Maana a estas horas valdr un siclo el seah de flor de harina, y un siclo dos seahs de cebada,[1] a la puerta de Samaria". 
2 Un prncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondi al varn de Dios y le dijo: 
--Si Jehov abriera ahora ventanas en el cielo, sera esto as? 
l dijo: 
--T lo vers con tus propios ojos, pero no comers de ello.[2] 
3 Haba a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos,[3] y se decan los unos a los otros: 
--Por qu estamos aqu esperando la muerte? 4 Si tratamos de entrar en la ciudad, moriremos en ella, por el hambre que hay en la ciudad; y si nos quedamos aqu, tambin moriremos. Vamos, pues, ahora y pasmonos al campamento de los sirios: si ellos nos dan la vida, viviremos, y si nos dan la muerte, moriremos. 
5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios, y al llegar a la entrada del campamento de los sirios, no haba all nadie. 6 Jehov haba hecho que en el campamento de los sirios se oyera estruendo de carros, ruido de caballos y el estrpito de un gran ejrcito, por lo que se dijeron unos a otros: "El rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos[4] y a los reyes de los egipcios para que vengan a atacarnos". 7 As que se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el campamento tal cual estaba. Huyeron para salvar sus vidas. 8 Cuando los leprosos llegaron al lmite del campamento, entraron en una tienda, comieron y bebieron, tomaron de all plata, oro y vestidos, y fueron a esconderlos. Despus volvieron, entraron en otra tienda, y de all tambin tomaron cosas que fueron a esconder. 9 Luego se dijeron unos a otros: 
--No estamos haciendo bien. Hoy es da de buenas noticias y nosotros callamos. Si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzar nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la noticia en la casa del rey. 
10 Fueron, pues, llamaron a los guardias de la puerta de la ciudad, y les gritaron diciendo: 
"Nosotros fuimos al campamento de los sirios y no haba all nadie, ni se oa ninguna voz humana; solo estaban los caballos atados, los asnos tambin atados y el campamento intacto". 
11 Los porteros gritaron y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey. 12 Se levant el rey de noche y dijo a sus siervos: 
--Os voy a decir lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, pensando: "Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en ella". 
13 Entonces uno de sus siervos propuso: 
--Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (porque los que quedan ac tambin perecern, como toda la multitud de Israel que ya ha perecido). Los enviaremos para ver qu pasa. 
14 Tomaron, pues, dos caballos de un carro y los envi el rey al campamento de los sirios, diciendo: "Id y ved". 15 Ellos los siguieron hasta el Jordn y vieron que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios haban arrojado por la premura. Regresaron los mensajeros y lo hicieron saber al rey. 16 Entonces el pueblo sali y saque el campamento de los sirios. Y, conforme a la palabra de Jehov,[5] fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo. 
17 El rey haba puesto a la puerta a aquel prncipe sobre cuyo brazo l se apoyaba, pero el pueblo lo atropell a la entrada, y muri, conforme a lo que haba dicho el varn de Dios cuando el rey descendi a l. 
18 Aconteci, pues, de la manera que el varn de Dios haba anunciado al rey, al decir: "Sern vendidos por un siclo dos seahs de cebada, y el seah de flor de harina ser vendido por un siclo maana a estas horas, a la puerta de Samaria". 19 A lo cual aquel prncipe haba respondido al varn de Dios: "Si Jehov abriera ventanas en el cielo, pudiera suceder esto?" Y l le haba dicho: "T lo vers con tus ojos, pero no comers de ello". 20 Y as le sucedi, porque el pueblo lo atropell a la entrada, y muri. 
						 NOTAS:

1. 7.1 La cada de los precios era seal de abundancia; as anunciaba el profeta el fin del asedio. 
2. 7.2 Si Jehov abriera ahora ventanas en el cielo, para derramar sus dones copiosamente (Mal 3.10). No comers de ello: Cf. v. 20. 
3. 7.3 A los leprosos se les prohiba acercarse a los lugares poblados (Lv 13.45-46; Nm 5.1-4). Vase tambin lepra, leproso en la Concordancia temtica. 
4. 7.6 Heteos: Vase Jos 1.4 n. 
5. 7.16 Conforme a la palabra de Jehov: Cf. v.! . 

2 Reyes 8


La sunamita recupera sus bienes

1 Habl Eliseo con aquella mujer a cuyo hijo l haba revivido, y le dijo: "Levntate, vete t y toda tu casa a vivir donde puedas, porque Jehov ha llamado al hambre, la cual vendr sobre la tierra por siete aos". 2 Entonces la mujer se levant e hizo como el varn de Dios le dijo: ella y su familia se fueron a vivir durante siete aos a tierra de los filisteos. 3 Cuando pasaron los siete aos, la mujer volvi de la tierra de los filisteos, y fue a implorar al rey[1] por su casa y por sus tierras.[2] 4 El rey estaba hablando con Giezi,[3] criado del varn de Dios, y le deca: "Te ruego que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo". 5 Y mientras Giezi le contaba al rey cmo haba revivido a un muerto, lleg la mujer a cuyo hijo l haba revivido, para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: "Rey y seor mo, esta es la mujer y este es su hijo, al cual Eliseo revivi". 
6 El rey pregunt a la mujer y ella se lo cont. Entonces el rey le orden a un oficial:[4] "Haz que le devuelvan todas las cosas que eran suyas y todos los frutos de sus tierras, desde el da que dej el pas hasta ahora". 

Tabla - Eliseo



Ben-adad y Hazael

7 Luego Eliseo se fue a Damasco. Ben-adad, rey de Siria,[5] estaba enfermo, y le avisaron: "El varn de Dios ha venido aqu".[6] 8 Entonces el rey dijo a Hazael: "Toma en tus manos un presente, ve a recibir al varn de Dios y consulta por medio de l a Jehov, preguntando: "Sanar de esta enfermedad?"" 
9 Tom, pues, Hazael en sus manos un presente de entre los bienes de Damasco, cargados en cuarenta camellos, y fue a su encuentro. Al llegar, se detuvo ante l y le dijo: 
--Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado a preguntarte: "Sanar de esta enfermedad?" 
10 Eliseo le dijo: 
--Ve y dile: "Seguramente sanars". Sin embargo, Jehov me ha revelado que ciertamente morir. 
11 El varn de Dios lo mir fijamente y estuvo as hasta hacer que se ruborizara. Luego el varn de Dios se ech a llorar. 12 Entonces Hazael le pregunt: 
--Por qu llora mi seor? 
l respondi: 
--Porque s el mal que vas a hacer a los hijos de Israel: Pegars fuego a sus fortalezas, a sus jvenes matars a espada, estrellars a sus nios y abrirs el vientre a las mujeres que estn encintas. 
13 Hazael dijo: 
--Pues, qu es tu siervo, este perro, para que haga tan grandes cosas? 
Eliseo respondi: 
--Jehov me ha revelado que t sers rey de Siria. 
14 Hazael se fue y se present ante su seor, el cual le pregunt: 
--Qu te ha dicho Eliseo? 
l respondi: 
--Me dijo que seguramente sanars. 
15 Pero al da siguiente tom un pao, lo meti en agua y lo puso sobre el rostro de Ben-adad, el cual muri. En su lugar rein Hazael. 

4. JUD E ISRAEL HASTA LA MUERTE DE ELISEO (8.16--13.25)



Reinado de Joram de Jud



(2 Cr 21.1-20)

16 En el quinto ao de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Jud. Hasta entonces Josafat haba sido rey de Jud. 17 Tena Joram treinta y dos aos cuando comenz a reinar y rein ocho aos en Jerusaln. 18 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como haba hecho la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su mujer, as que hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 19 Con todo, Jehov no quiso destruir a Jud, por amor a David, su siervo, pues haba prometido darles una lmpara a l y a sus hijos para siempre. 
20 En tiempos de Joram se rebel Edom contra el dominio de Jud y proclamaron su propio rey. 21 Joram, con todos sus carros, pas por tanto a Zair.[7] Se levant por la noche y atac a los de Edom, los cuales lo haban sitiado junto con los capitanes de los carros, pero el pueblo huy a sus tiendas. 22 No obstante, Edom se liber del dominio de Jud, hasta hoy. En aquel tiempo tambin se rebel Libna. 
23 Los dems hechos de Joram y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 24 Joram durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar rein Ocozas, su hijo. 

Reinado de Ocozas de Jud



(2 Cr 22.1-6)

25 En el ao doce de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas hijo de Joram, rey de Jud. 26 Ocozas tena veintids aos cuando comenz a reinar y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre fue Atala,[8] hija de Omri, rey de Israel. 27 Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como la casa de Acab, porque era yerno de la casa de Acab. 
28 Parti con Joram hijo de Acab para hacer la guerra a Hazael, rey de Siria, en Ramot de Galaad, pero los sirios hirieron a Joram.[9] 29 El rey Joram regres a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le hicieron frente a Ramot, cuando peleaba contra Hazael, rey de Siria. Como Joram hijo de Acab estaba enfermo, Ocozas hijo de Joram, rey de Jud, descendi a visitarlo en Jezreel. 
						 NOTAS:

1. 8.3 Fue a implorar al rey: es decir, acudi al rey para recibir justicia. Acerca del rey como juez que administra justicia, cf. 2 S 14.4; 1 R 3.16-28; Jer 22.15-16. Vase tambin Sal 72.1 n. 
2. 8.2-3 De acuerdo con la ley mosaica, al cabo de siete aos las propiedades deban devolverse a sus dueos legales (Dt 15.1-2). 
3. 8.4 Segn 2 R 5.27, Giezi enferm de lepra, y es poco probable que en esas condiciones haya podido entrar en la corte del rey. Hay que suponer, entonces, que el relato de estos episodios no sigue un orden cronolgico preciso. 
4. 8.6 Un oficial: lit. eunuco (vase Jer 29.1-2 nota b). 
5. 8.7 Se trata de Ben-adad II, mencionado varias veces en el AT por sus enfrentamientos con Acab, rey de Israel (cf. 1 R 20.1-34; 2 R 6.24). Rey de Siria: Vase 2 R 5.1 n. 
6. 8.7 La fama de Eliseo en el territorio sirio poda deberse a la curacin de Naamn (cf. 2 R 5). 
7. 8.20-21 Edom: Cf. Gn 25.30; 27.40. Zar: localidad desconocida, situada probablemente en territorio de Edom. Vase Jer 49.7 nota j. 
8. 8.26 Atala: Cf. 2 R 11. 
9. 8.28 Cf. 1 R 22.1-39, donde tambin se habla de una expedicin conjunta de Israel y Jud para reconquistar Ramot de Galaad. 

2 Reyes 9


Jeh es ungido rey de Israel

1 Entonces el profeta Eliseo[1] llam a uno de los hijos de los profetas[2] y le dijo: "Cie tu cintura,[3] toma esta redoma de aceite[4] en tus manos y ve a Ramot de Galaad.[5] 2 Cuando llegues all, vers all a Jeh hijo de Josafat[6] hijo de Nimsi. Entra, haz que se levante de entre sus hermanos y llvalo a otra habitacin. 3 Toma luego la redoma de aceite, derrmala sobre su cabeza y di: "As dice Jehov: Yo te he ungido como rey de Israel".[7] Entonces abre la puerta y echa a correr sin detenerte". 
4 Parti, pues, el joven profeta hacia Ramot de Galaad. 5 Cuando lleg, los jefes del ejrcito estaban reunidos. Entonces dijo: 
--Jefe, tengo que decirte una palabra. 
--A cul de todos nosotros? --pregunt Jeh. 
--A ti, jefe --respondi el profeta. 
6 Jeh se levant y entr en la casa.[8] Entonces el otro derram el aceite sobre su cabeza y le dijo: 
--As dijo Jehov, Dios de Israel: "Yo te he ungido como rey del pueblo de Jehov, de Israel.[9] 7 Herirs la casa de Acab, tu seor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas y la sangre de todos los siervos de Jehov, derramada por la mano de Jezabel.[10] 8 Toda la casa de Acab perecer y exterminar a todo varn de Acab en Israel, tanto al siervo como al libre. 9 Tratar a la casa de Acab como a la casa de Jeroboam hijo de Nabat y como a la casa de Baasa hijo de Ahas. 10 A Jezabel se la comern los perros en el campo de Jezreel y no habr quien la sepulte". 
En seguida abri la puerta y ech a correr.[11] 11 Cuando Jeh sali a reunirse con los siervos de su seor, estos le dijeron: 
--Todo va bien? Para qu vino a verte ese loco?[12] 
--Vosotros conocis a ese hombre y lo que dijo --respondi l. 
12 --Mentira; cuntanoslo ahora --dijeron ellos. 
Jeh respondi: 
--Esto y esto me ha hablado: "As ha dicho Jehov: Yo te he ungido como rey de Israel ". 
13 Entonces cada uno tom apresuradamente su manto y lo puso debajo de Jeh en un trono alto.[13] Luego tocaron la bocina y gritaron: "Jeh es el rey".[14] 

Jeh mata a Joram

14 As conspir Jeh hijo de Josafat hijo de Nimsi, contra Joram. (Estaba entonces Joram defendiendo a Ramot de Galaad con todo Israel, a causa de Hazael, rey de Siria. 15 Pero el rey Joram haba vuelto a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le haban hecho cuando peleaba contra Hazael, rey de Siria.) Y Jeh dijo: "Si esta es vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad para ir a dar la noticia en Jezreel". 16 Jeh cabalg entonces y se fue a Jezreel, porque Joram estaba all enfermo. Tambin estaba all Ocozas, rey de Jud, que haba descendido a visitar a Joram.[15] 17 El atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la tropa de Jeh que vena, y dijo: 
--Veo una tropa. 
Joram dijo: 
--Ordena a un jinete que vaya a reconocerlos y les pregunte: "Vienen en son de paz?" 
18 Fue, pues, el jinete a reconocerlos y les pregunt: 
--El rey dice: "Vienen en son de paz?" 
Jeh le dijo: 
--Qu tienes t que ver con la paz? Ponte detrs de m. 
Luego el atalaya avis diciendo: 
--El mensajero lleg hasta ellos, pero no vuelve. 
19 Entonces el rey envi otro jinete, que al llegar adonde estaban ellos, dijo: 
--El rey dice as: "Vienen en son de paz?" 
Y Jeh respondi: 
--Qu tienes t que ver con la paz? Ponte detrs de m. 
20 El atalaya volvi a decir: 
--Tambin este lleg hasta ellos, pero no vuelve, y el marchar del que viene es como el marchar de Jeh hijo de Nimsi, pues viene impetuosamente. 
21 Entonces dijo Joram: 
--Unce el carro. 
Cuando estaba uncido su carro, salieron Joram, rey de Israel, y Ocozas, rey de Jud, cada uno en su carro, y partieron al encuentro de Jeh, al cual hallaron en la heredad de Nabot, el de Jezreel. 22 Cuando vio Joram a Jeh, dijo: 
--Vienes en son paz, Jeh? 
l respondi: 
--Qu paz puede haber con las fornicaciones de Jezabel,[16] tu madre, y sus muchas hechiceras? 
23 Entonces Joram volvi las riendas y huy, mientras le gritaba a Ocozas: 
--Traicin, Ocozas! 
24 Pero Jeh tens su arco e hiri a Joram por la espalda; la flecha le atraves el corazn y l cay en su carro. 25 Dijo luego Jeh a Bidcar, su capitn: "Levntalo y chalo a un extremo de la heredad de Nabot, el de Jezreel. Acurdate que cuando t y yo bamos juntos con la gente de Acab, su padre, Jehov pronunci esta sentencia sobre l: 26 "Yo he visto ayer la sangre de Nabot[17] y la sangre de sus hijos, dijo Jehov, y en esta misma heredad te dar tu paga,[18] dijo Jehov". Levntalo pues, ahora, y chalo en la heredad de Nabot, conforme a la palabra de Jehov". 

Jeh mata a Ocozas



(2 Cr 22.7-9)

27 Al ver esto Ocozas, rey de Jud, huy por el camino de la casa del huerto. Pero Jeh lo persigui diciendo: "Herid tambin a este que va en el carro". 
Lo hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Pero Ocozas huy a Meguido, y all muri. 
28 Sus siervos lo llevaron en un carro a Jerusaln y all lo sepultaron con sus padres, en su sepulcro de la ciudad de David. 
29 En el undcimo ao de Joram hijo de Acab comenz a reinar Ocozas sobre Jud. 

Muerte de Jezabel

30 Despus se fue Jeh a Jezreel. Al enterarse Jezabel, se pint los ojos con antimonio, atavi su cabeza y se asom a una ventana. 31 Y cuando entraba Jeh por la puerta, ella dijo: 
--Todo le va bien a Zimri, asesino de su seor?[19] 
32 Alz l entonces su rostro hacia la ventana y dijo: 
--Quin est conmigo? quin? 
Se inclinaron hacia l dos o tres eunucos. 33 Y Jeh les orden: 
--Echadla abajo. 
Ellos la echaron, y parte de su sangre salpic la pared y los caballos. Y l la atropell. 34 Entr luego Jeh, y despus que comi y bebi, dijo: 
--Id ahora a ver a aquella maldita y sepultadla, pues es hija de rey. 
35 Pero cuando fueron a sepultarla no hallaron de ella ms que la calavera, los pies y las palmas de las manos. 36 Entonces regresaron a comunicrselo. Y l dijo: 
--Esta es la palabra que Dios pronunci por medio de su siervo Elas, el tisbita: "En la heredad de Jezreel[20] se comern los perros las carnes de Jezabel. 37 El cuerpo de Jezabel ser como estircol sobre la superficie del campo en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel ". 
						 NOTAS:

1. 9.1 Esta iniciativa del profeta Eliseo se propona acabar con una familia real que haba perseguido a los fieles de Jehov (1 R 18.4) y haba tratado de implantar en Israel el culto de Baal (vase 1 R 16.31 nota i). Sobre la actitud crtica de los profetas con respecto a la realeza, vase 1 S 10.1 nota a. 
2. 9.1 Uno de los hijos de los profetas: Vase 1 R 20.35 nota j. 
3. 9.1 Cie tu cintura: es decir, Preprate: Cf. 2 R 4.29. 
4. 9.1 Esta redoma de aceite: Cf. 1 S 10.1; 16.1. 
5. 9.1 Ramot de Galaad: Cf. 1 R 22.3; 2 R 8.28. El rey arameo Hazael pretenda reconquistar esta ciudad, que haba vuelto a caer en poder de los israelitas (cf. v. 14). 
6. 9.2 No debe confundirse al padre de Jeh con Josafat, rey de Jud (cf. 1 R 22.2). 
7. 9.3 Yo te he ungido: Vase 1 S 10.1 nota b. 
8. 9.6 Esta accin proftica realizada sin testigos, en un lugar apartado, evoca la uncin de Sal por parte del profeta Samuel (1 S 9.27--10.1). 
9. 9.6 Por medio de este joven profeta (cf. v. 4), Eliseo dio cumplimiento a la misin que el Seor haba encomendado a Elas (1 R 19.16). 
10. 9.7 La sangre... por la mano de Jezabel: Cf. 1 R 18.4; 19.10; 21.15. 
11. 9.9-10 Cf. 1 R 21.22-23. 
12. 9.11 Ese loco: Cf. Os 9.7; Jer 29.26. Los oficiales de Jeh confundieron al discpulo de Eliseo con uno de esos profetas extticos que se caracterizaban por sus palabras y gestos frenticos (Vanse 1 S 10.5 nota h; 2 R 2.3 nota e). 
13. 9.13 Su manto... debajo de Jeh: Cf. Mt 21.8. En un trono alto: Probablemente se trata de un trono improvisado, erigido por los oficiales del ejrcito que, de ese modo, reconocieron a Jeh como rey y le tributaron honores reales. 
14. 9.13 El relato enumera los ritos caractersticos de la entronizacin real: la uncin con el aceite sagrado, el toque de la bocina y la aclamacin del nuevo rey (cf. 2 R 11.12). Solo que Jeh no fue aclamado por todo el pueblo (cf. 1 R 1.39-40), ni por todo el ejrcito (cf. 1 R 16.16), sino por el reducido grupo de oficiales que lo apoy en su rebelin contra la dinasta reinante. 
15. 9.16 Los v. siguientes relatan episodios de extrema violencia, ejecutados por Jeh metdicamente y a sangre fra. Tal despliegue de violencia deja entrever la enorme tensin cultural, poltica y religiosa que se haba acumulado en el reino de Israel debido al comportamiento de la familia real, especialmente el de la reina fenicia Jezabel (cf. 1 R 16.31). Jeh contaba con un respaldo proftico (cf. v. 1) y pretenda reivindicar los derechos de Jehov (cf. v. 22), pero consum su golpe de estado mediante un bao de sangre. Ms tarde, el profeta Oseas condenara severamente los crmenes que Jeh cometi en Jezreel (Os 1.4-5). 
16. 9.22 Las fornicaciones de Jezabel: Aqu, como en muchos otros textos profticos, la fornicacin es una metfora o imagen para designar la idolatra. Vase Jer 2.20 nota w; cf. Os 1.2. 
17. 9.26 La heredad de Nabot: Cf. 1 R 21.1. 
18. 9.26 Cf. 1 R 21.19. 
19. 9.31 Ntese la irona de este saludo: Zimri, el comandante del ejrcito, haba usurpado el trono matando al rey Ela y a sus descendientes, pero su reinado dur apenas siete das (1 R 16.9-16). 
20. 9.36 Cf. 1 R 21.23. 

2 Reyes 10


Jeh extermina la casa de Acab

1 Acab tena en Samaria setenta hijos,[1] as que Jeh escribi cartas y las envi a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los tutores de los hijos de Acab, diciendo:[2] 2 "Inmediatamente que lleguen estas cartas a vosotros, como tenis a los hijos de vuestro seor, y tambin tenis carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada y las armas, 3 escoged al mejor y al ms recto de los hijos de vuestro seor, ponedlo en el trono de su padre y pelead por la casa de vuestro seor". 
4 Pero ellos tuvieron gran temor y dijeron: "Si dos reyes no pudieron resistirle, cmo le resistiremos nosotros?" 
5 Entonces el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los tutores enviaron a decir a Jeh: "Siervos tuyos somos y haremos todo lo que nos mandes. No elegiremos como rey a ninguno, haz lo que bien te parezca". 
6 Les escribi por segunda vez diciendo: "Si estis de mi parte y queris obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro seor y venid a verme a Jezreel maana a esta hora".[3] 
Los setenta hijos varones del rey estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. 7 Cuando recibieron las cartas, tomaron a los hijos del rey y degollaron a los setenta varones; pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jezreel. 8 Y lleg un mensajero a darle la noticia diciendo: 
--Han trado las cabezas de los hijos del rey. 
l le respondi: 
--Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta, hasta la maana. 
9 A la maana siguiente sali Jeh y, puesto en pie, dijo a todo el pueblo: "Vosotros sois inocentes. Fui yo quien conspir contra mi seor y le dio muerte; pero, quin ha dado muerte a todos estos? 10 Sabed ahora que de la palabra que Jehov habl sobre la casa de Acab nada caer en tierra, y que Jehov ha cumplido lo que dijo por medio de su siervo Elas".[4] 
11 Mat entonces Jeh a todos los que haban quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus prncipes, a todos sus familiares y a sus sacerdotes, hasta que no qued ninguno. 
12 Luego se levant de all para ir a Samaria, y en el camino lleg a una casa de esquileo, de los pastores. 13 Hall all a los hermanos de Ocozas, rey de Jud, y les pregunt: 
--Quines sois vosotros? 
Ellos respondieron: 
--Somos hermanos de Ocozas y hemos venido a saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina. 
14 Entonces l dijo: 
"Apresadlos vivos". 
Despus que los tomaron vivos, los degollaron junto al pozo de la casa de esquileo. Eran cuarenta y dos[5] varones, y no qued ninguno de ellos. 
15 Cuando parti de all, se encontr con Jonadab hijo de Recab.[6] Despus que lo hubo saludado, le dijo: 
--Es tan recto tu corazn como el mo lo es con el tuyo? 
--Lo es --respondi Jonadab. 
--Puesto que lo es, dame la mano. 
Jonadab le dio la mano. Luego lo hizo subir consigo en el carro 16 y le dijo: 
--Ven conmigo y vers mi celo por Jehov.[7] 
Lo llev, pues, en su carro. 17 Luego que Jeh lleg a Samaria, mat a todos los descendientes de Acab que all haban quedado, hasta exterminarlos, conforme a la palabra que Jehov haba anunciado por medio de Elas. 

Jeh extermina el culto de Baal

18 Despus reuni Jeh a todo el pueblo y les dijo: "Acab sirvi poco a Baal, pero Jeh lo servir mucho. 19 Llamadme, pues, a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes, sin que falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio que hacer a Baal y cualquiera que falte morir". 
Esto haca Jeh con astucia, para exterminar a los que honraban a Baal. 20 Luego dijo Jeh: 
"Santificad un da solemne a Baal". 
Y ellos lo convocaron. 21 Entonces envi Jeh mensajeros por todo Israel, y vinieron todos los adoradores de Baal, de tal manera que no hubo ninguno que no viniera. Entraron en el templo de Baal,[8] y el templo de Baal se llen de extremo a extremo. 22 Dijo entonces al encargado de las vestiduras: "Saca las vestiduras para todos los adoradores de Baal". 
l les sac las vestiduras. 23 Y entr Jeh con Jonadab hijo de Recab en el templo de Baal, y dijo a los adoradores de Baal: "Mirad y ved que no haya aqu entre vosotros alguno de los adoradores de Jehov, sino slo los adoradores de Baal". 
24 Cuando ellos entraron para ofrecer sacrificios y holocaustos, Jeh puso fuera a ochenta hombres y les advirti: "Cualquiera que deje vivo a alguno de los hombres que yo he puesto en vuestras manos, lo pagar con su vida". 
25 Despus que ellos acabaron de ofrecer el holocausto, Jeh dijo a los de su guardia y a los capitanes: "Entrad y matadlos; que no escape ninguno". 
Los de la guardia y los capitanes los mataron a espada y los dejaron tendidos. Luego fueron hasta el lugar santo del templo de Baal, 26 sacaron las estatuas del templo de Baal y las quemaron. 27 Quebraron la estatua de Baal, derribaron el templo de Baal y lo convirtieron en letrinas hasta hoy. 
28 As Jeh extermin a Baal de Israel. 29 Con todo eso, Jeh no se apart de los pecados con que Jeroboam hijo de Nabat hizo pecar a Israel, y dej en pie los becerros de oro que estaban en Bet-el y en Dan. 
30 Y Jehov dijo a Jeh: "Por cuanto has obrado bien haciendo lo recto delante de mis ojos e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazn, tus hijos se sentarn sobre el trono de Israel hasta la cuarta generacin". 
31 Pero Jeh no se cuid de andar en la ley de Jehov, Dios de Israel, con todo su corazn, ni se apart de los pecados con que Jeroboam haba hecho pecar a Israel. 
32 En aquellos das comenz Jehov a cercenar el territorio de Israel. Hazael los derrot en todas las fronteras,[9] 33 desde el oriente del Jordn, por toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manass, desde Aroer, que est junto al arroyo Arnn, hasta Galaad y Basn.[10] 
34 Los dems hechos de Jeh, todo lo que hizo y toda su valenta, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 35 Durmi Jeh con sus padres y lo sepultaron en Samaria. En su lugar rein Joacaz, su hijo. 36 El tiempo que rein Jeh sobre Israel en Samaria fue de veintiocho aos.[11] 
						 NOTAS:

1. 10.1 Setenta hijos: nmero redondo que se refiere en general a todos los varones descendientes del rey Acab (cf. Gn 46.27; Jue 8.30; 9.2; 12.14). 
2. 10.1 La toma de Jezreel, una residencia secundaria, probablemente veraniega, no era ms que un primer paso. El golpe decisivo deba darse en Samaria, la capital del reino, donde poda preverse una posible resistencia. 
3. 10.6 Una vez obtenida la total sumisin de los funcionarios del reino, Jeh estableci sus condiciones. De este modo se ahorraba el odioso trabajo de exterminar personalmente a la familia de su predecesor en el trono. 
4. 10.10 Cf. 1 R 21.21,29. 
5. 10.14 Cuarenta y dos: Vase 2 R 2.24 n. 
6. 10.15 Jonadab hijo de Recab, fue el antepasado de los recabitas, grupo que consideraba contrarias a la voluntad de Dios las prcticas propias de la vida sedentaria, tales como vivir en ciudades y cultivar la tierra. Vase Jer 35.2 n. 
7. 10.16 Vers mi celo por Jehov: expresin caracterstica del profeta Elas (1 R 19.10). 
8. 10.21 Se trata del templo de Baal construido en tiempos de Acab (1 R 16.32). 
9. 10.32 Despus de sufrir graves derrotas por parte de los asirios, Hazael, rey de Damasco, rehizo su ejrcito y arrebat a Israel toda la regin de Galaad (cf. v. 33), invadi el propio territorio israelita, e incluso atac a Jerusaln (2 R 12.17). 
10. 10.33 Estos puntos geogrficos designan regiones al este del Jordn. Vase ndice de mapas. 
11. 10.36 El texto bblico no menciona a los asirios. Sin embargo, un obelisco del rey Salmanasar III (858-824 a.C.) representa a Jeh, a quien llama "hijo de Omri", pagando tributo, sin duda para evitar una invasin asiria. Este obelisco puede verse actualmente en el Museo Britnico en Londres. 

2 Reyes 11


Atala usurpa el trono



(2 Cr 22.10--23.21)

1 Cuando Atala,[1] madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto,[2] se levant y destruy toda la descendencia real. 2 Pero Josaba,[3] hija del rey Joram, hermana de Ocozas, tom a Jos hijo de Ocozas y lo sac furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban matando, y junto con su nodriza lo ocult de Atala en el dormitorio, y de esta forma no lo mataron. 3 Seis aos estuvo escondido con ella en la casa de Jehov, mientras Atala reinaba sobre el pas. 
4 Pero al sptimo ao envi a llamar Joiada a los jefes de centena, capitanes y gente de la guardia, los meti consigo en la casa de Jehov. Hizo con ellos una alianza bajo juramento en la casa de Jehov, y les mostr al hijo del rey. 5 Luego les mand: "Esto es lo que habis de hacer: la tercera parte de vosotros estar de guardia de la casa del rey el sbado. 6 Otra tercera parte estar a la puerta de Shur, y la otra tercera parte a la puerta del cuartel de la guardia; as guardaris la casa, para que no sea allanada.[4] 7 Pero las dos secciones de vosotros que salen de guardia el sbado tendris la guardia de la casa de Jehov, junto al rey. 8 Estaris alrededor del rey por todos lados, cada uno con sus armas en la mano, y cualquiera que penetre en las filas, morir. Acompaaris al rey cuando salga y cuando entre".[5] 
9 Los jefes de centenas hicieron todo como el sacerdote Joiada les haba mandado. Cada uno tom a los suyos, esto es, a los que entraban el sbado y a los que salan el sbado, y vinieron junto al sacerdote Joiada. 10 El sacerdote dio a los jefes de centena las lanzas y los escudos que haban pertenecido al rey David y estaban en la casa de Jehov.[6] 11 Los de la guardia se pusieron en fila, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho hasta el lado izquierdo de la Casa, junto al altar y el templo, alrededor del rey. 12 Sac entonces Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el Testimonio,[7] y ungindolo lo hicieron rey.[8] Luego batieron palmas y gritaron: "Viva el rey!"[9] 
13 Cuando Atala oy el estruendo del pueblo que corra, entr al templo de Jehov, donde estaban todos. 14 Mir y vio al rey, que estaba junto a la columna, conforme a la costumbre, a los prncipes y los trompeteros junto al rey, y a todo el pueblo del pas que se regocijaba y tocaba las trompetas. Entonces Atala, rasgando sus vestidos,[10] clam a voz en cuello: "Traicin, traicin!" 
15 Pero el sacerdote Joiada orden a los jefes de centena que gobernaban el ejrcito: "Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siga, matadlo a espada". 
Como el sacerdote haba dicho que no la mataran en el templo de Jehov, 16 le abrieron paso y la mataron en el camino por donde entran los de a caballo a la casa del rey.[11] 
17 Entonces Joiada hizo un pacto entre Jehov, el rey y el pueblo, que sera el pueblo de Jehov; asimismo entre el rey y el pueblo. 18 Luego todo el pueblo de la tierra entr en el templo de Baal y lo derribaron. Tambin despedazaron completamente sus altares y sus imgenes, y mataron a Matn, sacerdote de Baal, delante de los altares. Despus el sacerdote puso una guardia en la casa de Jehov, 19 tom a los jefes de centenas, los capitanes, la guardia y todo el pueblo del pas, y llevaron al rey, por el camino de la puerta de la guardia, desde la casa de Jehov hasta la casa del rey. Y se sent Jos en el trono de los reyes. 20 Todo el pueblo de la tierra se regocij. Y como Atala haba muerto a espada junto a la casa del rey, la ciudad permaneci tranquila. 
21 Siete aos tena Jos cuando comenz a reinar. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Atala se haba casado con Joram, rey de Jud, pero proceda del reino del Norte, ya que era hija de Acab y nieta de Omri (2 R 8.18,26). 
2. 11.1 Su hijo haba muerto: Cf. 2 R 9.27-28. 
3. 11.2 Segn 2 Cr 22.11, Josaba era esposa del sacerdote Joiada. As se explicara su presencia en el templo y el conocimiento que tena del lugar. 
4. 11.6 As guardaris la casa (del rey): otra posible traduccin: por turnos. 
5. 11.5-8 El sacerdote Joiada extrem las precauciones para no poner en peligro la vida de Jos. 
6. 11.10 Los escudos... rey David: Cf. 2 S 8.7. 
7. 11.12 El Testimonio: otra posible traduccin: las insignias reales. Probablemente se trata de un documento entregado al nuevo rey en el momento de su entronizacin. Es posible que en ese documento se hiciera referencia a las promesas de Jehov a David y a su dinasta, y se determinaran los derechos y obligaciones del rey. Vase Sal 2.7 nota f. 
8. 11.12 La uncin con el aceite sagrado era un rito importante en la entronizacin de un nuevo rey. Vase 1 S 10.1 nota b. 
9. 11.12 Viva el rey!: Cf. 1 R 1.39; 2 R 9.13. 
10. 11.14 Rasgando sus vestidos: indicacin de dolor (Gn 37.34) o de gran indignacin (Mc 14.63). 
11. 11.16 Por este camino llegaban los de a caballo al palacio real. Por tanto, no debe confundirse con la Puerta de los caballos, que estaba en el muro oriental de Jerusaln (Jer 31.40; Neh 3.28). 

2 Reyes 12


Reinado de Jos de Jud



(2 Cr 24.1-27)

1 En el sptimo ao de Jeh comenz a reinar Jos y rein cuarenta aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba. 2 Jos hizo lo recto ante los ojos de Jehov todo el tiempo que lo dirigi el sacerdote Joiada.[1] 3 Con todo, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 
4 Jos dijo a los sacerdotes: "Todo el dinero consagrado que se acostumbra traer a la casa de Jehov, el dinero del rescate de cada persona, segn est estipulado, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehov,[2] 5 que lo reciban los sacerdotes, cada uno de manos de sus familiares, y con l reparen los portillos del templo dondequiera que se hallen grietas". 
6 Pero en el ao veintitrs del rey Jos an no haban reparado los sacerdotes las grietas del templo. 7 Llam entonces el rey Jos al Sumo sacerdote Joiada y a los dems sacerdotes y les dijo: "Por qu no reparis las grietas del templo? De ahora en adelante, pues, no tomis ms el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del templo". 
8 Los sacerdotes consintieron en no tomar ms dinero del pueblo, ni tener a su cargo reparar las grietas del templo.[3] 
9 Pero el Sumo sacerdote Joiada tom un cofre e hizo en la tapa un agujero, lo puso junto al altar, a la mano derecha conforme se entra en el templo de Jehov, y los sacerdotes que guardaban la puerta ponan all todo el dinero que se traa a la casa de Jehov. 10 Cuando vean que haba mucho dinero en el cofre, vena el secretario del rey y el Sumo sacerdote, contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehov y lo guardaban. 11 Entregaban el dinero suficiente a los que hacan la obra y a los que tenan a su cargo la casa de Jehov. Ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehov, 12 y a los albailes y canteros; y en comprar la madera y la piedra de cantera para reparar las grietas de la casa de Jehov, y en todo lo que se gastaba en la Casa para repararla. 13 Pero de aquel dinero que se traa a la casa de Jehov, no se hacan tazas de plata, ni despabiladeras, ni jofainas, ni trompetas, ni ningn otro utensilio de oro ni de plata para el templo de Jehov,[4] 14 pues lo daban a los que hacan la obra, y con l reparaban la casa de Jehov. 15 No se le peda cuentas a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo dieran a los que hacan la obra, porque ellos lo hacan fielmente.[5] 16 El dinero por el pecado y el dinero por la culpa no se llevaba a la casa de Jehov, porque era de los sacerdotes. 
17 Por ese entonces subi Hazael,[6] rey de Siria, pele contra Gat y la tom. Luego Hazael se propuso subir contra Jerusaln, 18 por lo que Jos, rey de Jud, tom todas las ofrendas que haban dedicado sus antepasados Josafat, Joram y Ocozas, reyes de Jud, y las que l mismo haba dedicado, y todo el oro que se hall en los tesoros de la casa de Jehov y en la casa del rey, y lo envi a Hazael, rey de Siria, el cual se retir de Jerusaln. 
19 Los dems hechos de Jos y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 Sus siervos se levantaron, tramaron una conjura y mataron a Jos en la casa de Milo, cuando descenda a Sila. 21 As pues, sus siervos Josacar hijo de Simeat, y Jozabad hijo de Somer, lo hirieron y muri. Lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. En su lugar rein Amasas, su hijo.[7] 
						 NOTAS:

1. 12.2 La enseanza de la Ley de Jehov era una de las principales funciones de los sacerdotes (cf. Dt 31.9-13; Jer 18.18; Ez 7.26). La instruccin impartida al joven rey se refera principalmente al conocimiento y observancia de la Ley (cf. Dt 17.18-19). 
2. 12.4-5 Cf. Ex 30.11-36. 
3. 12.8 Estos sacerdotes no eran simples porteros, sino altos dignatarios del Templo, encargados de recoger las ofrendas de los fieles (2 R 22.4). A veces se mencionan despus del Sumo sacerdote y del sacerdote que lo segua en dignidad (2 R 25.18; Jer 52.24). 
4. 12.13 Estas medidas restrictivas podan estar relacionadas con el tributo pagado al rey arameo Hazael (cf. v. 18-19). 
5. 12.15 El dinero: Probablemente se trata de la tarifa pagada por los sacrificios ofrecidos en el templo. Este dinero no se usaba para la reparacin del edificio, sino que se entregaba a los sacerdotes junto con una porcin de las ofrendas (cf. Lv 7.6-7). 
6. 12.17 Hazael: Vase 2 R 10.32 n. Gat: ciudad filistea situada sobre la llanura costera del Mediterrneo, al sur de Palestina (vase 1 S 6.17 n.). El rey Hazael tambin se haba dirigido contra Jerusaln, pero Jos logr contrarrestar el peligro pagando un elevado tributo (cf. v. 18). 
7. 12.20-21 Jos, salvado milagrosamente de la masacre ejecutada por la reina Atala (2 R 11.1-3), muri asesinado por sus propios siervos. El texto no aclara los motivos del crimen. 

2 Reyes 13


Reinado de Joacaz

1 En el ao veintitrs de Jos hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel en Samaria Joacaz hijo de Jeh. Rein diecisiete aos, 2 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, pues sigui en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apart de ellos.[1] 3 Por lo tanto se encendi el furor de Jehov contra Israel, y por largo tiempo los entreg en manos de Hazael, rey de Siria, y en manos de Ben-adad hijo de Hazael.[2] 
4 Pero Joacaz or en presencia de Jehov, y Jehov lo escuch, porque haba visto la afliccin de Israel, pues el rey de Siria los afliga. 5 (Y dio Jehov un salvador a Israel que los sac del poder de los sirios, y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes.[3] 6 Con todo, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron, y tambin la imagen de Asera permaneci en Samaria.)[4] 
7 A Joacaz no le haba quedado gente, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros y diez mil hombres de a pie, pues el rey de Siria los haba destruido y los haba reducido a polvo del que se pisotea.[5] 
8 El resto de los hechos de Joacaz, todo lo que hizo y sus hazaas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 9 Joacaz durmi con sus padres y lo sepultaron en Samaria. En su lugar rein Jos, su hijo. 

Reinado de Jos de Israel

10 El ao treinta y siete de Jos, rey de Jud, comenz a reinar en Samaria sobre Israel Jos hijo de Joacaz. Rein diecisis aos, 11 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov: no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos. 
12 Los dems hechos de Jos, todo lo que hizo y la manera esforzada con que guerre contra Amasas, rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 13 Jos durmi con sus padres y Jeroboam se sent sobre su trono. Jos fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. 

Profeca final y muerte de Eliseo

14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad que lo llevara a la muerte, cuando descendi a verlo Jos, rey de Israel, y llorando delante de l, dijo: 
--Padre mo, padre mo, carro de Israel y su caballera![6] 
15 Eliseo le dijo: 
--Toma un arco y unas flechas. 
Tom l entonces un arco y unas flechas. 
16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: 
--Pon tu mano sobre el arco. 
Y puso l su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey 17 y dijo: 
--Abre la ventana que da al oriente. 
Cuando l la abri, le dijo Eliseo: 
--Tira. 
l lo hizo y Eliseo dijo: 
--Flecha de salvacin de Jehov y flecha de salvacin contra Siria. T herirs a los sirios en Afec[7] hasta exterminarlos. 
18 Despus volvi a decir: 
--Toma las flechas. 
Luego que el rey de Israel las tom, le orden: 
--Golpea la tierra. 
l la golpe tres veces y se detuvo. 19 Entonces el varn de Dios, enojado contra l, le dijo: 
--De dar cinco o seis golpes, habras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno, pero ahora derrotars a Siria solo tres veces.[8] 
20 Eliseo muri y lo sepultaron. Ya entrado el ao, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. 21 Aconteci que estaban unos sepultando a un hombre cuando sbitamente vieron una banda armada; entonces arrojaron el cadver en el sepulcro de Eliseo. Pero tan pronto toc el muerto los huesos de Eliseo, revivi y se puso en pie. 
22 As pues, Hazael, rey de Siria, afligi a Israel todo el tiempo de Joacaz. 23 Pero Jehov tuvo misericordia y se compadeci de ellos; se volvi hacia ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob,[9] y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy. 
24 Muri Hazael, rey de Siria, y rein en su lugar Ben-adad, su hijo. 25 Regres Jos hijo de Joacaz y rescat de manos de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que este haba tomado de manos de Joacaz, su padre, en la guerra. Tres veces lo derrot Jos, y restituy las ciudades a Israel. 
						 NOTAS:

1. 13.2 Acerca de los pecados de Jeroboam I, cf. 1 R 12 28-30. 
2. 13.3 Hazael: Vase 2 R 10.32 n. 
3. 13.3-5 Las expresiones utilizadas en estos v. son tpicas del libro de Jueces. Vase Jue 2.11-23 n. 
4. 13.6 Asera: Vase Jue 3.7 nota c. 
5. 13.7 Vase 2 R 10.32 n. 
6. 13.14 Acerca de este saludo, vase 2 R 2.12 notas j|r y |ik. 
7. 13.17 Afec: Vase 1 S 4.1b nota c. 
8. 13.15-19 Estos gestos simblicos, realizados por orden de Eliseo, eran una especie de profeca en accin. Por tanto, tenan toda la eficacia de los anuncios profticos. Vase Jer 13.1-11 n. 
9. 13.23 Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob: Cf. Dt 1.8; 6.10; 9.5; 29.13; 34.4. 

2 Reyes 14


5. JUD E ISRAEL HASTA LA DESTRUCCIN DE SAMARIA (14.1--17.41)



Reinado de Amasas



(2 Cr 25.1-28)

1 En el ao segundo de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel, comenz a reinar Amasas hijo de Jos, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y rein en Jerusaln veintinueve aos. El nombre de su madre era Joadn, de Jerusaln. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, aunque no como David, su padre, ya que hizo conforme a todas las cosas que haba hecho Jos, su padre. 4 Con todo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos. 
5 Cuando el reino se afianz en sus manos, mat a los siervos que haban dado muerte al rey, su padre.[1] 6 Pero no mat a los hijos de los que le dieron muerte, conforme a lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, donde Jehov mand diciendo: "No harn morir a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres, sino que cada uno morir por su propio pecado".[2] 
7 Amasas mat asimismo a diez mil edomitas en el valle de la Sal,[3] tom a Sela por asalto y la llam Jocteel, como se la conoce hasta hoy.[4] 
8 Entonces Amasas envi mensajeros a Jos hijo de Joacaz hijo de Jeh, rey de Israel, dicindole: "Ven, para que nos veamos las caras". 9 Pero Jos, rey de Israel, envi a Amasas, rey de Jud, esta respuesta: "El cardo que est en el Lbano envi a decir al cedro que est en el Lbano: "Dale tu hija por mujer a mi hijo". Pero las fieras que estn en el Lbano pasaron y pisotearon el cardo. 10 Ciertamente has derrotado a Edom y tu corazn se ha envanecido; glorate, pues, pero qudate en tu casa. Para qu te metes en un mal que te har caer junto a Jud?"[5] 
11 Pero Amasas no escuch, por lo cual subi Jos, rey de Israel, y se enfrentaron en Bet-semes de Jud, l y Amasas, rey de Jud. 12 Jud cay delante de Israel, y cada cual huy a su tienda. 13 Jos, rey de Israel, tom prisionero en Bet-semes a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos hijo de Ocozas. Luego march a Jerusaln y rompi el muro de la ciudad desde la puerta de Efran hasta la puerta de la esquina,[6] cuatrocientos codos en total. 14 Se apoder, adems, de todo el oro, la plata y todos los utensilios que hallaron en la casa de Jehov y en los tesoros de la casa del rey. Y despus de tomar como rehenes a los hijos del rey, regres a Samaria. 
15 Los dems hechos que ejecut Jos, sus hazaas, y cmo pele contra Amasas, rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 16 Jos durmi con sus padres y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. En su lugar rein Jeroboam, su hijo. 
17 Amasas hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel. 18 Los dems hechos de Amasas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 19 Conspiraron contra l en Jerusaln, y l huy a Laquis,[7] pero lo persiguieron hasta Laquis y all lo mataron.[8] 20 Lo trajeron luego sobre caballos y lo sepultaron en Jerusaln con sus padres, en la ciudad de David. 21 Entonces todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que tena diecisis aos, y lo proclamaron rey en lugar de Amasas, su padre. 22 Reedific l a Elat y, despus que el rey durmi con sus padres, la restituy a Jud.[9] 

Reinado de Jeroboam II

23 El ao quince de Amasas hijo de Jos, rey de Jud, comenz a reinar Jeroboam[10] hijo de Jos en Samaria sobre Israel. Rein cuarenta y un aos, 24 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, pues no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.[11] 
25 Restaur los lmites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arab,[12] conforme a la palabra de Jehov, Dios de Israel, la cual haba l anunciado por medio de su siervo Jons[13] hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. 26 Porque Jehov haba visto la muy amarga afliccin de Israel: no haba siervo ni libre, ni quien diera ayuda a Israel. 27 Jehov no haba decidido borrar el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salv por medio de Jeroboam hijo de Jos. 
28 Los dems hechos de Jeroboam y todo lo que hizo, su valenta, todas las guerras que hizo y cmo restituy al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que haban pertenecido a Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 29 Y Jeroboam durmi con sus padres, los reyes de Israel. En su lugar rein Zacaras, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 14.5 Cf. 1 R 12.20-21. 
2. 14.6 La cita del libro de la ley de Moiss coincide casi literalmente con Dt 24.16. Vanse Jer 31.29-30 n.; Ez 18.1-32 n. 
3. 14.7 El Valle de la Sal, llamado tambin Arab (cf. Dt 1.1), se extiende desde el Mar Muerto hasta el Golfo de Akaba. Vase ndice de mapas. 
4. 14.7 El cambio de nombre era una forma de afirmar la dominacin. Cf. 2 R 23.34; 24.17. 
5. 14.8-10 El rey de Israel respondi al desafo con una parbola semejante a la de Jotam (Jue 9.8-15). 
6. 14.13 La puerta de Efran: Cf. Neh 8.16. La puerta de la esquina o del ngulo: Cf. Jer 31.38. 
7. 14.19 Laquis: Plaza fuerte de Jud (cf. Jos 10.3), situada en la ruta que va de Jerusaln a Gaza (vase ndice de mapas). Los asirios la sitiaron en tiempos de Ezequas (2 R 18.14) y los babilonios en tiempos de Sedequas (Jer 34.7). 
8. 14.19 Amasas tuvo el mismo trgico fin que su padre Jos (cf. 2 R 12.20-21; 14.5), pero tampoco en este caso se mencionan los motivos de la conjura. 
9. 14.22 La ciudad portuaria de Elat, en el Golfo de Akaba, abra una salida al Mar Rojo y era un punto estratgico para el comercio con el sur de Arabia y con el pas de Ofir (vase 1 R 9.28 n.). 
10. 14.23 Este rey es identificado hoy habitualmente como Jeroboam II, para distinguirlo del monarca del mismo nombre que rein en Israel despus de la muerte de Salomn (cf. 1 R 11.26-40; 12.1--14.20). Su largo reinado lleg hasta mediados del siglo VIII a.C., fecha en que comenz la poca de los grandes profetas. 
11. 14.24 El profeta Ams (cf. Am 1.1) anunci su mensaje al reino de Israel en tiempos de Jeroboam II. Amasas, el sacerdote de Bet-el, lo denunci ante el rey, acusndolo de conspirador (Am 7.10-17). Tambin Oseas comenz su actividad proftica en los ltimos aos de Jeroboam II (Os 1.1). 
12. 14.25 La entrada de Hamat se hallaba en la frontera norte de Palestina (vase Jue 3.3 n.). El mar del Arab: es decir, el Mar Muerto (vanse Dt 1.1 n. e ndice de mapas). 
13. 14.25 Jons: Cf. Jon 1.1. Gat-hefer: en el territorio de Zabuln (Jos 19.13), probablemente no lejos de Nazaret. 

2 Reyes 15


Reinado de Azaras 



(2 Cr 26.3-5,16-23)

1 [1] En el ao veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenz a reinar Azaras hijo de Amasas, rey de Jud.[2] 2 Cuando comenz a reinar tena diecisis aos,[3] y cincuenta y dos aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre era Jecolas, de Jerusaln. 
3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que su padre Amasas haba hecho. 4 Con todo, los lugares altos no se quitaron, pues el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 5 Pero Jehov hiri al rey con lepra,[4] y estuvo leproso hasta el da de su muerte. Habit el rey en casa separada, y Jotam, su hijo, tena el palacio a su cargo y gobernaba al pueblo. 
6 Los dems hechos de Azaras y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 7 Azaras durmi[5] con sus padres y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David. En su lugar rein Jotam, su hijo. 

Reinado de Zacaras

8 En el ao treinta y ocho de Azaras, rey de Jud, Zacaras hijo de Jeroboam rein seis meses sobre Israel. 9 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como lo haban hecho sus padres: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
10 Contra l conspir Salum hijo de Jabes, lo hiri en presencia de su pueblo, lo mat y rein en su lugar.[6] 
11 Los dems hechos de Zacaras estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 12 Esta era la palabra que Jehov haba dicho a Jeh: "Tus hijos, hasta la cuarta generacin, se sentarn en el trono de Israel". Y fue as. 

Reinado de Salum

13 Salum hijo de Jabes comenz a reinar en el ao treinta y nueve de Uzas, rey de Jud.[7] Solo rein un mes en Samaria, 14 porque Manahem hijo de Gadi subi de Tirsa, lleg a Samaria e hiri all a Salum hijo de Jabes. Despus de matarlo, rein en su lugar. 15 Los dems hechos de Salum y la conspiracin que tram estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 16 Entonces Manahem saque a Tifsa y a todos los que en ella estaban, y tambin sus alrededores, a partir de Tirsa. La saque porque no le haban abierto las puertas, y le abri el vientre a todas las mujeres que estaban encintas.[8] 

Reinado de Manahem

17 En el ao treinta y nueve de Azaras, rey de Jud, Manahem hijo de Gadi rein en Samaria sobre Israel. Rein diez aos, 18 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov: en todo su tiempo no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
19 En su tiempo, Pul,[9] rey de Asiria, vino a atacar la tierra.[10] Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. 20 Manahem obtuvo este dinero de todos los poderosos y opulentos de Israel; cada uno debi pagar un impuesto de cincuenta siclos de plata para dar al rey de Asiria. Entonces el rey de Asiria se volvi, y no se detuvo all en el pas. 
21 Los dems hechos de Manahem y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 22 Manahem durmi con sus padres y rein en su lugar Pekaa, su hijo. 

Reinado de Pekaa

23 En el ao cincuenta de Azaras, rey de Jud, Pekaa hijo de Manahem rein dos aos en Samaria sobre Israel. 24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
25 Peka hijo de Remalas, capitn suyo, conspir contra l y lo hiri en Samaria, en el palacio de la casa real, en compaa de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas. Despus que lo mat, rein en su lugar. 
26 Los dems hechos de Pekaa, y todo lo que hizo, est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 

Reinado de Peka

27 En el ao cincuenta y dos de Azaras, rey de Jud, rein Peka hijo de Remalas en Samaria sobre Israel. Rein veinte aos, 28 e hizo lo malo ante los ojos de Jehov: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
29 En los das de Peka, rey de Israel, lleg Tiglat-pileser,[11] rey de los asirios, y tom a Ijn, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftal; y llev sus habitantes cautivos a Asiria.[12] 30 Oseas hijo de Ela conspir contra Peka hijo de Remalas, lo hiri de muerte y rein en su lugar a los veinte aos de Jotam hijo de Uzas. 
31 Los dems hechos de Peka, y todo lo que hizo, est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 

Reinado de Jotam



(2 Cr 27.1-9)

32 En el segundo ao de Peka hijo de Remalas, rey de Israel, comenz a reinar Jotam hijo de Uzas, rey de Jud. 33 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y rein diecisis aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. 
34 l hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre Uzas. 35 Con todo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Edific l la puerta ms alta de la casa de Jehov. 
36 Los dems hechos de Jotam, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 
37 En aquel tiempo comenz Jehov a enviar contra Jud a Rezn, rey de Siria, y a Peka hijo de Remalas. 38 Jotam durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. En su lugar rein Acaz, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 15.1-7 Este captulo menciona siete reyes, varios de los cuales conquistaron el poder mediante golpes de Estado. Los acontecimientos relatados coinciden con el auge del poder asirio y de su expansin imperial. 
2. 15.1 El largo y prspero reinado de Azaras (llamado tambin Uzas, cf. 2 Cr 26.1; Is 6.1) fue un perodo de relativa tranquilidad para Jud, como tambin lo fue, para Israel, el de su contemporneo Jeroboam II (cf. 2 R 14.23-29). 
3. 15.2 En 2 Cr 26.15 se dan ms detalles sobre la prosperidad y el podero que alcanz el reino de Jud en tiempos de Azaras. 
4. 15.5 Segn 2 Cr 26.16, Azaras enferm de lepra porque se atrevi a quemar incienso en el altar del templo. Esta accin provoc un grave conflicto entre el rey y los sacerdotes. 
5. 15.7 En este mismo ao, Isaas fue llamado por Jehov para ejercer su misin proftica (Is 6.1). 
6. 15.10 Con el alzamiento de Salum, comienza en Israel una larga serie de conspiraciones y asesinatos de reyes. Estos golpes de Estado reflejan las tensiones existentes entre los partidos que se disputaban el poder, en el contexto de la expansin asiria. Esos hechos de sangre ensombrecieron la historia del reino del Norte hasta la destruccin de Samaria. Vanse Os 7.3-7 n.; 7.5 nota d. 
7. 15.13 Aqu y en v. 32,34, se le da el nombre de Uzas al rey Azaras. Esto se debe a que ambos nombres tienen en hebreo un significado parecido: Azaras significa Jah (abreviacin de Jehov, el nombre propio del Dios de Israel) es mi ayuda; y Uzas equivale a Jah es mi fuerza. Cf. tambin Is 1.1; 7.1; Am 1.1; Os 1.1. 
8. 15.16 Tirsa: Vase 1 R 14.17 n. Abri el vientre... encintas: Cf. Am 1.13. 
9. 15.19 Pul: Este es otro nombre de Tiglat-pileser III, rey de Asiria (745-727 a.C.), que en el 727 a.C., cuando conquist Babilonia, se hizo inscribir con el nombre de Pul en la lista de los reyes babilnicos. Cf. 1 Cr 5.26. 
10. 15.19 Pul... a atacar la tierra: Poco despus de usurpar el trono de Asiria, Tiglat-pileser III (Pul) inici su poltica de expansin del imperio y extendi su dominacin en todas las direcciones, incluso hacia el oeste, donde atac a Siria y Palestina. Solo los reyes que le pagaron tributo consiguieron mantener una independencia relativa. Cf. Is 10.13-14. 
11. 15.29 Tiglat-pileser: llamado Pul en el v. 19. 
12. 15.29 Los asirios deportaban poblaciones enteras a otras regiones del imperio con el fin de afianzar su dominio. As quedaban eliminados los posibles focos de resistencia en los territorios sometidos (cf. 2 R 17.6,24). Ms tarde, los babilonios emplearan el mismo mtodo (cf. 2 R 25.11-12). 

2 Reyes 16


Reinado de Acaz



(2 Cr 28.1-27)

1 En el ao diecisiete de Peka hijo de Remalas comenz a reinar Acaz hijo de Jotam, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar Acaz tena veinte aos, y rein en Jerusaln diecisis aos, pero no hizo lo recto ante los ojos de Jehov, su Dios, como su padre David, 3 sino que anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo,[1] segn las prcticas abominables de las naciones que Jehov ech de delante de los hijos de Israel. 4 Asimismo sacrific y quem incienso en los lugares altos, sobre los collados y debajo de todo rbol frondoso. 5 Entonces Rezn, rey de Siria, y Peka hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a Jerusaln para atacarla y sitiar a Acaz, pero no pudieron tomarla.[2] 6 En aquel tiempo el rey de Edom recobr Elat[3] para Edom, y ech de Elat a los hombres de Jud. Los de Edom llegaron a Elat y habitaron all hasta hoy. 
7 Entonces Acaz envi embajadores a Tiglat-pileser, rey de Asiria,[4] diciendo: "Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y defindeme de manos del rey de Siria y de manos del rey de Israel, que se han levantado contra m". 
8 Acaz tom la plata y el oro que haba en la casa de Jehov y en los tesoros de la casa real, y envi al rey de Asiria un presente. 9 El rey de Asiria atendi su peticin, pues subi contra Damasco y la tom, se llev cautivos sus habitantes a Kir[5] y mat a Rezn. 
10 Despus fue el rey Acaz a encontrarse en Damasco con Tiglat-pileser, rey de Asiria. Cuando el rey Acaz vio el altar que estaba en Damasco, envi al sacerdote Uras el diseo y la descripcin del altar, conforme a todos los detalles. 11 Y el sacerdote Uras edific el altar, de acuerdo con todo lo que el rey Acaz le haba enviado de Damasco. As lo hizo el sacerdote Uras, antes que el rey Acaz regresara de Damasco. 
12 Cuando el rey lleg de Damasco y vio el altar, se acerc y ofreci sacrificios en l; 13 encendi su holocausto y su ofrenda, derram sus libaciones y esparci la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 
14 Traslad el altar de bronce que estaba delante de Jehov, en la parte delantera de la Casa, entre el altar y el templo de Jehov, y lo puso al lado norte del altar. 15 Despus mand el rey Acaz al sacerdote Uras: "En el gran altar encenders el holocausto de la maana y la ofrenda de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda, asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra, su ofrenda y sus libaciones; esparcirs sobre l toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce ser mo para consultar en l". 
16 El sacerdote Uras hizo conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mand. 17 Luego el rey Acaz cort los tableros de las basas y les quit las fuentes; quit tambin el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de l y lo puso sobre el suelo de piedra. 18 Por causa del rey de Asiria quit del templo de Jehov el prtico para el sbado que haban edificado en la Casa y el pasadizo de afuera, el del rey. 
19 Los dems hechos que puso por obra Acaz, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 El rey Acaz durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar rein su hijo Ezequas. 
						 NOTAS:

1. 16.3 Hizo pasar por fuego a su hijo: Cf. Lv 18.21. Segn 2 R 23.10, estos sacrificios se ofrecan en el valle del hijo de Hinom (vanse Is 57.5 nota g; Jer 2.23 nota b; 7.31 nota r). 
2. 16.5 Los historiadores modernos suelen designar esta coalicin de Damasco e Israel con el nombre de "alianza siro-efraimita", utilizando el nombre Efran para designar a todo el reino de Israel. En el marco de esta guerra, Isaas pronunci su clebre profeca de Is 7.1-9, y quiz su continuacin en los v. 10-17. Tambin el pasaje de Os 5.8--6.6 parece tener como trasfondo el avance damasceno-israelita contra Jerusaln y Jud. 
3. 16.6 Elat: Vase 2 R 14.22 n. 
4. 16.7 Tiglat-pileser, rey de Asiria: Vase 2 R 15.19 notas i y |ij. 
5. 16.9 Segn Am 9.7, Kir era el lugar de origen de los arameos. 

2 Reyes 17


Cada de Samaria y cautiverio de Israel

1 En el ao duodcimo de Acaz, rey de Jud, Oseas hijo de Ela comenz a reinar en Samaria sobre Israel. Rein nueve aos, 2 e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, aunque no como los reyes de Israel que haban sido antes de l. 

Mapa - Exilio de Israel

3 Salmanasar, rey de los asirios,[1] subi contra Oseas, quien fue hecho su siervo y le pagaba tributo. 4 Pero el rey de Asiria descubri que Oseas conspiraba, pues haba enviado embajadores[2] a So,[3] rey de Egipto, y no pag tributo al rey de Asiria, como lo haca cada ao, por lo que el rey de Asiria lo detuvo y lo encerr en la casa de la crcel. 5 Luego el rey de Asiria invadi todo el pas y siti a Samaria, y estuvo sobre ella tres aos. 6 En el ao nueve de Oseas, el rey de Asiria tom Samaria y llev a Israel cautivo a Asiria.[4] Los estableci en Halah, en Habor junto al ro Gozn, y en las ciudades de los medos.[5] 
7 Esto sucedi porque los hijos de Israel pecaron contra Jehov, su Dios, que los sac de la tierra de Egipto, de bajo la mano del faran, rey de Egipto. Adoraron a dioses ajenos 8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehov haba expulsado de delante de los hijos de Israel, as como en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 
9 Los hijos de Israel hicieron secretamente cosas impropias contra Jehov, su Dios: se edificaron lugares altos en todas las ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas,[6] 10 y levantaron estatuas e imgenes de Asera[7] en todo collado alto y debajo de todo rbol frondoso. 11 Quemaron incienso en todos los lugares altos, a la manera de las naciones que Jehov haba traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehov. 12 Servan adems a los dolos, acerca de los cuales Jehov les haba dicho: "Vosotros no habis de hacer tal cosa". 
13 Jehov amonest entonces a Israel y a Jud por medio de todos los profetas y de todos los videntes diciendo: "Volveos de vuestros malos caminos[8] y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescrib a vuestros padres y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas". 14 Pero ellos no obedecieron, sino que se obstinaron tanto como sus padres, los cuales no creyeron en Jehov, su Dios. 15 Desecharon sus estatutos, el pacto que l haba hecho con sus padres y los testimonios que l les haba prescrito, siguiendo en pos de vanidades y hacindose vanos ellos mismos, por imitar a las naciones que estaban alrededor de ellos, aunque Jehov les haba mandado que no obraran como ellas. 16 Dejaron todos los mandamientos de Jehov, su Dios; se hicieron imgenes fundidas de dos becerros,[9] y tambin imgenes de Asera; adoraron a todo el ejrcito de los cielos[10] y sirvieron a Baal;[11] 17 hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por el fuego,[12] se dieron a adivinaciones y agueros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov, provocando su ira. 
18 Por lo tanto, Jehov se enfureci tanto contra Israel, que los quit de delante de su rostro, y slo qued la tribu de Jud. 19 Pero ni aun Jud guard los mandamientos de Jehov, su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel haba establecido. 20 Entonces desech Jehov a toda la descendencia de Israel, los afligi y los entreg en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. 21 Cuando separ a Israel de la casa de David y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat, Jeroboam apart a Israel del camino de Jehov y les hizo cometer un gran pecado. 22 Los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que cometi Jeroboam y no se apartaron de ellos, 23 hasta que Jehov apart a Israel de su presencia, como lo haba anunciado por medio de todos los profetas, sus siervos. As Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta el da de hoy. 

Tabla - Los Asirios (2 x)



Repoblacin de Samaria

24 El rey de Asiria llev gente de Babilonia, de Cuta,[13] de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y la puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel. As ocuparon Samaria y habitaron en sus ciudades. 25 Pero aconteci al principio, cuando comenzaron a habitar all, que como no teman a Jehov, l envi contra ellos leones que los mataban. 26 Entonces dijeron al rey de Asiria: "Las gentes que t trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria no conocen la ley del Dios de aquella tierra,[14] y l ha echado en medio de ellos leones que los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra". 
27 Y el rey de Asiria orden: "Llevad all a alguno de los sacerdotes que trajisteis de ese lugar, que vaya y habite all y les ensee la ley del Dios del pas". 
28 Entonces uno de los sacerdotes que se haban llevado cautivo de Samaria, fue y habit en Bet-el, y les ense cmo haban de temer a Jehov. 29 Pero cada nacin se hizo sus dioses en la ciudad donde habitaba, y los pusieron en los templos de los lugares altos que haban construido los de Samaria. 30 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los de Hamat hicieron a Asima. 31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvaim. 32 Teman adems a Jehov, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes para los lugares altos, los cuales sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos. 33 Aunque teman a Jehov, honraban a sus dioses, segn la costumbre de las naciones de donde haban sido trasladados. 
34 Todava hoy hacen como antes: no temen a Jehov[15] ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen segn la ley y los mandamientos que prescribi Jehov a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel. 35 Cuando Jehov hizo un pacto con ellos, les mand: "No temeris a otros dioses ni los adoraris, ni los serviris, ni les haris sacrificios. 36 Solo a Jehov, que os sac de tierra de Egipto con gran poder y brazo extendido, a este temeris, a este adoraris y a este haris sacrificio. 37 Los estatutos, derechos, ley y mandamientos que os dio por escrito cuidaris siempre de ponerlos por obra, y no temeris a dioses ajenos. 38 No olvidaris el pacto que hice con vosotros ni temeris a dioses ajenos, 39 sino temed a Jehov, vuestro Dios, y l os librar de manos de todos vuestros enemigos". 
40 Pero ellos no escucharon, sino que hicieron segn su costumbre antigua. 41 As, aquellas gentes temieron a Jehov y al mismo tiempo sirvieron a sus dolos. Tambin sus hijos y sus nietos, tal como hicieron sus padres, as hacen hasta hoy.[16] 
						 NOTAS:

1. 17.3 Salmanasar V fue rey de Asiria desde el 726 hasta el 722 a.C. 
2. 17.4 Haba enviado embajadores: Los profetas condenaron severamente esta clase de negociaciones polticas (vanse Os 7.8 n.; 7.11 n.). 
3. 17.4 So: Probablemente se trata de un lugar llamado Lais, en el delta del Nilo. No se menciona al rey de Lais por su propio nombre, sino con el del sitio donde reinaba. 
4. 17.6 Llev a Israel cautivo: Vase 2 R 15.29 nota l. Estas deportaciones afectaban de un modo especial a las clases dirigentes (funcionarios del reino, sacerdotes, administradores de los bienes de la corona y grandes terratenientes). Cf. 2 R 24.14. 
5. 17.6 Los deportados fueron llevados al norte de Mesopotamia y a la regin de Media, al este del ro Tigris. Vase ndice de mapas. 
6. 17.9 Desde las torres... ciudades fortificadas: Las torres de la atalayas eran puestos ms bien aislados, en medio de los campos o de las vias (vase Is 1.8 n.); las ciudades fortificadas, por el contrario, eran lugares llenos de gente. De ah este dicho proverbial, que significa en todos los sitios poblados, grandes o pequeos. Cf. 2 R 18.8. 
7. 17.10 Asera: Vase Jue 3.7 nota c. 
8. 17.13 Volveos de vuestros malos caminos: Jer 18.11; 35.15; Ez 33.11; Zac 1.4; cf. Hch 3.26. 
9. 17.16 Dos becerros: Cf. 1 R 12.28-29. 
10. 17.16 lit. A todo el ejrcito de los cielos: es decir, a todos los astros del cielo (vanse Dt 4.19 n.; Jer 8.2 nota a). 
11. 17.16 Baal: dios cananeo de la fertilidad (vase Jue 2.13 n.), a quien el rey Acab haba construido un templo y erigido un altar en Samaria (1 R 16.32). 
12. 17.17 Hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por el fuego: 2 R 16.3. Adivinaciones y agueros: Dt 18.10-11. 
13. 17.24 Cuta: al norte de Babilonia y al este del ufrates. Hamat: Vase Jue 3.3 n. Ava y Sefarvaim an no han podido ser localizadas. 
14. 17.26 Del dios de aquella tierra: Para estos emigrados politestas, Jehov, Dios de Israel, era un dios como tantos otros (cf. v. 29-31); pero era el dios del lugar, y haba que rendirle homenaje para no provocar su enojo (cf. 1 R 20.23). 
15. 17.34 No temen a Jehov: El contexto indica que esta expresin tiene aqu un sentido ms preciso que en los v. 32-33: los habitantes de Samaria no servan a Jehov de acuerdo con lo establecido en la Ley. 
16. 17.41 Esta mezcla de israelitas con gente de otras regiones dio origen a los samaritanos. Despus del exilio, los samaritanos quisieron unirse a los judos que volvan de Babilonia, pero fueron rechazados por Zorobabel y Nehemas (Esd 4.2-3; Neh 2.19-20). A partir de entonces, la enemistad entre ambos pueblos se hizo proverbial (Jn 4.9; cf. Lc 9.51-56; 10.29-37). 

2 Reyes 18


6. JUD HASTA EL EXILIO EN BABILONIA (18.1--25.30)



Reinado de Ezequas



(2 Cr 29.1-2)

1 En el tercer ao de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas hijo de Acaz, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y rein en Jerusaln veintinueve aos. El nombre de su madre era Abi, hija de Zacaras. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho David, su padre. 4 Quit los lugares altos, quebr las imgenes, rompi los smbolos de Asera[1] e hizo pedazos la serpiente de bronce que haba hecho Moiss,[2] porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llam Nehustn. 
5 En Jehov, Dios de Israel, puso su esperanza. Entre todos los reyes de Jud no hubo otro como l, antes ni despus,[3] 6 pues sigui a Jehov y no se apart de l, sino que guard los mandamientos que Jehov prescribi a Moiss. 7 Jehov estaba con l, y adondequiera que iba, prosperaba. 
Ezequas se rebel contra el rey de Asiria y no lo sirvi.[4] 8 Tambin derrot a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortificada.[5] 

Cada de Samaria

9 En el cuarto ao del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subi Salmanasar, rey de los asirios, contra Samaria y la siti. 10 La tomaron al cabo de tres aos. En el ao sexto de Ezequas, el cual era el ao noveno de Oseas, rey de Israel, fue tomada Samaria. 11 El rey de Asiria llev cautivo a Israel a Asiria, y los estableci en Halah, junto al ro Gozn en Habor, y en las ciudades de los medos,[6] 12 por cuanto no haban atendido a la voz de Jehov, su Dios, sino que haban quebrantado su pacto y no haban escuchado ni puesto por obra todas las cosas que Moiss, siervo de Jehov, haba mandado.[7] 

Senaquerib invade a Jud 



(2 Cr 32.1-19; Is 36.1-22)

13 [8] A los catorce aos del rey Ezequas subi Senaquerib, rey de Asiria,[9] contra todas las ciudades fortificadas de Jud y las tom.[10] 14 Entonces Ezequas, rey de Jud, envi a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis:[11] "He pecado;[12] retrate de mi pas y aceptar todo lo que me impongas". 
El rey de Asiria impuso a Ezequas, rey de Jud, trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro. 15 Entreg, por tanto, Ezequas toda la plata que haba en la casa de Jehov y en los tesoros de la casa real. 16 En aquella ocasin Ezequas quit el oro de las puertas del templo de Jehov y de los quiciales que el mismo rey Ezequas haba recubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria. 
17 Despus el rey de Asiria envi contra el rey Ezequas al jefe de los ejrcitos, al jefe de los eunucos y al copero mayor, al frente de un gran ejrcito, y estos subieron de Laquis a Jerusaln para atacarla. Al llegar acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.[13] 18 Llamaron luego al rey, y sali a encontrarse con ellos Eliaquim hijo de Hilcas, el mayordomo, Sebna,[14] el escriba, y Joa hijo de Asaf, el canciller. 19 Y el copero mayor les dijo: 
--Decid ahora a Ezequas: As dice el gran rey[15] de Asiria: "Qu confianza es esta en que te apoyas? 20 Dices (pero son palabras vacas): Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Pero en qu confas, que te has rebelado contra m? 21 Veo que confas en este bastn de caa astillada, en Egipto, que si uno se apoya en l se le clava y le traspasa la mano. Tal es el faran, rey de Egipto, para todos los que en l confan. 22 Si me decs: Nosotros confiamos en Jehov, nuestro Dios, no es este aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequas, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: Delante de este altar adoraris en Jerusaln? 23 Ahora, pues, te ruego que hagas un trato con mi seor, el rey de Asiria: yo te dar dos mil caballos si t consigues jinetes para ellos. 24 Cmo podras resistir a un capitn, o al menor de los siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto, con sus carros y su gente de a caballo? 25 Acaso he venido yo ahora a este lugar para destruirlo sin contar con Jehov? Jehov me ha dicho: Sube a esta tierra, y destryela ". 
26 Entonces Eliaquim hijo de Hilcas, y Sebna y Joa respondieron al copero mayor: 
--Te rogamos que hables a tus siervos en arameo,[16] porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre el muro. 
27 El copero mayor les dijo: 
--Acaso me ha enviado mi seor para decir estas palabras a ti y a tu seor, y no a los hombres que estn sobre el muro, expuestos a comer su propio estircol y beber su propia orina con vosotros?[17] 
28 Entonces el copero mayor se puso en pie y clam a gran voz en lengua de Jud: "Od la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 As ha dicho el rey: "No os engae Ezequas, porque no os podr librar de mis manos. 30 No os haga Ezequas confiar en Jehov, diciendo: Ciertamente nos librar Jehov, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asiria ". 31 No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: "Haced conmigo las paces y rendos ante m; que cada uno coma de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias, tierra de olivas, de aceite y de miel. Viviris y no moriris. No oigis a Ezequas, porque os engaa cuando dice: Jehov nos librar. 33 Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria? 34 Dnde est el dios de Hamat y de Arfad? Dnde est el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? Pudieron estos dioses librar a Samaria de mis manos? 35 Qu dios entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mis manos, para que Jehov libre de mis manos a Jerusaln?""[18] 
36 Pero el pueblo call y no le respondi ni una palabra, porque el rey haba dado una orden que deca: "No le respondis". 37 Entonces el mayordomo Eliaquim hijo de Hilcas, el escriba Sebna, y el canciller Joa hijo de Asaf, fueron a ver a Ezequas con sus vestidos rasgados, y le contaron las palabras del copero mayor. 
						 NOTAS:

1. 18.4 Los lugares altos: es decir, los santuarios paganos (vase 1 R 3.2 n.). Asera: Vase Jue 3.7 nota c; cf. 2 R 16.10. 
2. 18.4 Los israelitas identificaban esta serpiente de bronce con la que haba hecho Moiss en el desierto y le rendan culto (Nm 21.6-9). El nombre Nehustn alude al bronce con que estaba fabricada (heb. nehset) y a su forma de serpiente (heb. nahs). 
3. 18.5 En 2 R 22.2 y 23.25 se elogia al rey Josas en trminos semejantes a estos. 
4. 18.7 Despus de la muerte de Sargn II, rey de Asiria, en el 705 a.C., su hijo y sucesor Senaquerib debi sofocar varias rebeliones en el interior de su propio reino. Favorecido por esta circunstancia, Ezequas se liber momentneamente de Asiria y trat de llevar a cabo una poltica independiente, como lo atestigua su campaa contra los filisteos (cf. v. 8). 
5. 18.8 Desde... ciudad fortificada: Vase 2 R 17.9 n. 
6. 18.9-11 Cf. 2 R 17.3-6. 
7. 18.12 Esta breve reflexin resume lo expresado mucho ms ampliamente en 2 R 17.7-23. 
8. 18.13 El relato de 2 R 18.13--20.19 se encuentra tambin, con algunas variantes, en Is 36--39. El texto de 2 Cr 32.1-21 ofrece una versin ms breve. 
9. 18.13 Los documentos asirios contienen numerosos detalles sobre la campaa de Senaquerib contra Palestina, en el ao 701 a.C. En esos documentos, el rey de Asiria se jacta de haber arrebatado a Ezequas, de Jud, cuarenta y seis ciudades. 
10. 18.13 Como consecuencia de estas conquistas, Jerusaln qued totalmente aislada. A esa situacin se refiere el profeta Isaas cuando dice que Sin se ha quedado como enramada en via, como cabaa en melonar (Is 1.8). Vase tambin Is 1.4-9 n. 
11. 18.14 Laquis: Vase 2 R 14.19 nota g. Un gran relieve hallado en las ruinas del palacio de Senaquerib, en Nnive, representa en detalle el asedio y la toma de Laquis, as como la deportacin de los sobrevivientes. 
12. 18.14 He pecado: alusin a su intento de rebelda (v. 7) y quiz tambin a su esfuerzo por obtener el apoyo de Egipto (v. 21). 
13. 18.17 Junto al acueducto... Lavador: En este mismo sitio se haban encontrado antes el profeta Isaas y el rey Acaz (Is 7.3). 
14. 18.18 Eliaquim... Sebna: Vase Is 22.20 nota n. 
15. 18.19 Gran rey era el ttulo oficial del rey de Asiria (cf. Os 5.13; 10.6). 
16. 18.26 En aquella poca, el arameo era la lengua internacional, usada sobre todo en el comercio y en la diplomacia. La poblacin de Jerusaln no la entenda, pero s los funcionarios del reino. Ms tarde, el arameo pasara a ser la lengua corriente de los judos de Palestina. 
17. 18.27 Los asedios prolongados traan como consecuencia la falta total de agua y de alimentos. 
18. 18.35 El oficial razona como si Jehov fuera simplemente el dios nacional de los hebreos (cf. 2 R 17.26), tan incapaz de salvar a su pueblo como los dioses de las otras naciones invadidas por el ejrcito asirio (cf. 2 R 19.12-13). El resto del relato va a mostrar que Jehov es ms poderoso que todos los dems dioses, incluidos los de Asiria (2 R 19.35-36). 

2 Reyes 19


Jud es librado de Senaquerib



(2 Cr 32.20-23; Is 37.1-38)

1 Cuando el rey Ezequas lo oy, rasg sus vestidos, se cubri con vestiduras speras y entr en la casa de Jehov. 2 Y envi a Eliaquim, el mayordomo, a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de ropas speras, a ver al profeta Isaas hijo de Amoz,[1] 3 para que le dijeran: "As ha dicho Ezequas: "Este da es da de angustia, de reprensin y de blasfemia,[2] porque los hijos estn a punto de nacer y la que da a luz no tiene fuerzas.[3] 4 Quiz oir Jehov, tu Dios, todas las palabras del copero mayor, a quien el rey de los asirios, su seor, ha enviado para blasfemar contra el Dios viviente y para insultar con palabras, las cuales Jehov, tu Dios, ha odo. Por tanto, eleva una oracin por el remanente que an queda"". 
5 Cuando los siervos del rey Ezequas llegaron a ver a Isaas, 6 este les respondi: "As diris a vuestro seor: As ha dicho Jehov: "No temas por las palabras que has odo, con las cuales han blasfemado contra m los siervos del rey de Asiria. 7 Mira, voy a poner en l un espritu, oir un rumor, se volver a su tierra y all le har caer a espada"".[4] 
8 El copero mayor regres y se encontr al rey de Asiria combatiendo contra Libna, pues oy que se haba ido de Laquis.[5] 9 All el rey de Siria se enter de que Tirhaca, rey de Etiopa,[6] haba salido para hacerle guerra, y volvi a enviar embajadores a Ezequas diciendo: 10 "As diris a Ezequas, rey de Jud: "Que no te engae el Dios en quien t confas, dicindote: Jerusaln no ser entregada en manos del rey de Asiria. 11 Has odo lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras que han destruido. Vas a escapar t? 12 Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, a Gozn, Harn, Resef, y a los hijos de Edn que estaban en Telasar? 13 Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?""[7] 
14 Ezequas tom la carta de manos de los embajadores. Despus de leerla subi a la casa de Jehov y la extendi delante de Jehov.[8] 15 Entonces or Ezequas delante de Jehov diciendo: "Jehov, Dios de Israel, que moras entre los querubines,[9] solo t eres Dios de todos los reinos de la tierra.[10] T hiciste el cielo y la tierra. 16 Inclina, Jehov, tu odo y oye; abre, Jehov, tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib ha enviado a decirme para blasfemar contra el Dios viviente. 17 Es verdad, Jehov, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras, 18 y que han echado al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos humanas, de madera o de piedra,[11] y por eso los destruyeron. 19 Ahora, pues, Jehov, Dios nuestro, slvanos, te ruego, de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que solo t, Jehov, eres Dios".[12] 
20 Entonces Isaas hijo de Amoz envi a decir a Ezequas: "As ha dicho Jehov, Dios de Israel: He odo lo que me pediste acerca de Senaquerib, rey de Asiria. 21 Esta es la palabra que Jehov ha pronunciado acerca de l: 
    "La virgen, hija de Sin,[13] te menosprecia, se burla de ti; 
    a tus espaldas mueve su cabezala hija de Jerusaln. 
    22 A quin has insultadoy contra quin has blasfemado?, 
    contra quin has alzado la voz, 
    y levantado altanero tus ojos? 
    Contra el Santo de Israel.[14] 
    23 Por medio de tus mensajeros 
    has insultado a Jehov 
    y has dicho: Con la multitud de mis carros ptab he subido a las alturas de los montes, ptab a lo ms inaccesible del Lbano; ptab cortar sus altos cedros, ptab sus cipreses ms escogidos; ptab me alojar en sus ms remotos lugares, ptab en el bosque de sus feraces campos. 
    24 He cavado y bebido las aguas extraas, 
    he secado con las plantas de mis pies todos los ros de Egipto.footnote rnd=893127101 idx=15 b19.23-24/b Los icedros/i del iLbano/i (vanse 1 R 7.2 n.; Jer 22.6 n.) y los iros de Egipto/i, es decir, el Nilo y los canales del Delta (cf. Ez 29.3), eran fuente de riqueza y motivo de orgullo para aquellos pases. iCedros/i y icipreses:/i Vase Is 37.24 n. /footnote> 
    25 Pero nunca oste quedesde tiempos antiguos yo lo hice, 
    y que desde los das de la antiguedadlo tengo ideado? 
    Pues ahora lo he hecho venir: 
    T causars desolaciones, 
    y reducirs las ciudades fortificadasa montones de escombros.[16] 
    26 Sus habitantes, impotentes, 
    fueron acobardados y confundidos; 
    vinieron a ser como la hierba del campo, 
    como hortaliza verde, 
    como heno de los terrados, 
    que se marchita antes de madurar. 
    27 He conocido tu situacin, 
    todos tus movimientos, 
    y tu furor contra m. 
    28 Por cuanto te has airado contra m, 
    por cuanto tu arroganciaha subido a mis odos, 
    voy a poner mi garfio en tu nariz 
    y mi freno en tus labios,[17] 
    y te har volver por el caminopor donde viniste. 
    29 "Esto te dar por seal, Ezequas: 
    Este ao comeris lo que nacer de suyo, 
    y el segundo ao lo que nacer de suyo. 
    Al tercer ao sembraris y segaris, 
    plantaris viasy comeris el fruto de ellas.[18] 
    30 Lo que haya escapado, 
    lo que haya quedado de la casa de Jud, 
    volver a echar races por debajo 
    y llevar frutos por arriba. 
    31 Porque de Jerusaln saldr un resto,[19] 
    y del monte Sin los que se salven. 
    El celo de Jehov de los ejrcitos har esto. 
    32 "Por tanto, as dice Jehovacerca del rey de Asiria: 
    No entrar en esta ciudad, 
    ni lanzar flechas en ella; 
    ni la enfrentar con escudo, 
    ni levantar contra ella un baluarte. 
    33 Por el mismo camino que vino, volver, 
    y no entrar en esta ciudad, dice Jehov. 
    34 Porque yo amparar esta ciudadpara salvarla,[20] 
    por amor a m mismo, 
    y por amor a David, mi siervo"". 
35 Aconteci que aquella misma noche[21] sali el ngel de Jehov y mat en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la maana, todo era cuerpos de muertos. 36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, parti y regres a Nnive, donde se qued. 37 Y aconteci que mientras l adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo hirieron a espada y huyeron a tierra de Ararat. En su lugar rein Esar-hadn, su hijo.[22] 
						 NOTAS:

1. 19.2 Esta es la primera vez que se menciona al profeta Isaas en el libro de Reyes, aunque vena ejerciendo su actividad proftica desde mucho tiempo antes (vase Is 6.1 nota b; cf. 7.3). La consulta a los profetas, en tiempos de guerra, era una costumbre habitual en el antiguo Oriente (1 R 22.6-23; 2 R 3.11; Jer 21.1-2; cf. 2 R 6.8-12). Vase tambin Ez 21.21 n. 
2. 19.3 Isaas se haba opuesto a la rebelin de Ezequas contra el rey de Asiria, criticando sus intentos de entrar en alianza con Egipto (Is 30.1-5; 31.1-3). Adems, haba anunciado que Asiria era un instrumento de Jehov para castigar a Jud por sus pecados (Is 10.5-6; cf. 7.17). 
3. 19.3 La que da a luz no tiene fuerzas: Esta sugestiva imagen indica el estado de postracin en que haba cado Jud a causa de la invasin de Senaquerib (cf. Os 13.13). 
4. 19.7 Cf. 2 R 19.35-36. 
5. 19.8-20 Algunos comentaristas piensan que esta seccin se refiere a una segunda campaa de Senaquerib contra Jud, cerca del 688 a.C. Otros, en cambio, ponen en duda la existencia de esta segunda campaa, ya que para esa fecha el rey asirio estaba ocupado en someter a los grupos rebeldes de Babilonia. 
6. 19.9 Tirhaca rein en Egipto entre el 685 y el 664 a.C. En el ao 701 a.C. an no haba ascendido al trono de Egipto, pero tena bajo su mando las tropas egipcias que operaban en Palestina contra Senaquerib. Aqu y en Is 37.9 se habla de Tirhaca, rey de Etiopa, porque l fue el tercero y ltimo rey de una dinasta de origen etope. 
7. 19.11-13 Vase 2 R 18.35 n. 
8. 19.14 Delante de Jehov: es decir, ante el Arca del pacto, como parece indicarlo la mencin de los querubines en el v. siguiente (cf. 2 S 7.18). 
9. 19.15 Querubines: Ex 25.18-22; 1 S 4.4; Sal 80.1; Is 37.16; Ez 1.26-28. 
10. 19.15 Esta confesin de fe en Jehov, Dios nico y universal, se opone a la falsa idea que los asirios tenan del Seor (cf. 2 R 18.35). 
11. 19.18 Obra de manos humanas, de madera o de piedra: Vase Sal 115.4-8 n.; cf. tambin Dt 4.28; Jer 2.27; 3.9. 
12. 19.19 Que sepan todos los reinos... eres Dios: Cf 1 R 8.60. 
13. 19.21 Jehov responde a la plegaria del rey por medio del profeta Isaas. La virgen, hija de Sin: es decir, la ciudad de Sin. Vase Sal 2.6 n. 
14. 19.22 El Santo de Israel: Vase Is 1.4 n. 
15. 19.23-24 Los cedros del Lbano (vanse 1 R 7.2 n.; Jer 22.6 n.) y los ros de Egipto, es decir, el Nilo y los canales del Delta (cf. Ez 29.3), eran fuente de riqueza y motivo de orgullo para aquellos pases. Cedros y cipreses: Vase Is 37.24 n. 
16. 19.25 Cf. Is 10.5-15. 
17. 19.28 Cf. Ez 29.4. 
18. 19.29 Esto te dar por seal: Cf. Ex 3.12; 2 R 20.8-9; Is 7.10-11. 
19. 19.31 Un resto: Vase Is 4.2-6 n. 
20. 19.34 Yo amparar esta ciudad para salvarla: Vanse Sal 46 n.; 48 n.; cf. tambin Sal 46.5; 48.8; 76.1-3; Is 10.24-27. Por amor a David, mi siervo: Cf. 2 S 7.1-16; Sal 132.11-12. 
21. 19.35 Aquella misma noche: Esta expresin evoca la noche que precedi a la salida de los israelitas de Egipto (Ex 12.12). El ngel de Jehov: Vanse Gn 16.7 n.; Ex 3.2 n.; cf. 12.23,29. El ejrcito asirio debi retirarse precipitadamente, tal vez a causa de una terrible epidemia (cf. 2 S 24.15). 
22. 19.37 Senaquerib fue asesinado veinte aos despus, en el 681 a.C. La regin de Ararat, llamada Urartu por los asirios, se encontraba en lo que hoy es Armenia. 

2 Reyes 20


Enfermedad de Ezequas 



(2 Cr 32.24-26; Is 38.1-22)

1 [1] En aquellos das[2] Ezequas cay enfermo de muerte. Y el profeta Isaas hijo de Amoz fue a verlo y le dijo: 
--Jehov dice as: "Ordena tu casa, porque vas a morir, ya no vivirs". 
2 Entonces l volvi su rostro a la pared[3] y or as a Jehov: 3 "Te ruego, Jehov, te ruego que hagas memoria de que he andado fielmente delante de ti y con corazn ntegro, que he hecho las cosas que te agradan". Y Ezequas llor amargamente. 
4 Y antes que Isaas saliera hasta la mitad del patio, le habl Jehov a Isaas y le dijo: 5 "Vuelve, y dile a Ezequas, prncipe de mi pueblo: "As dice Jehov, el Dios de David, tu padre: He odo tu oracin, he visto tus lgrimas y voy a sanarte: dentro de tres das subirs a la casa de Jehov. 6 Aadir a tus das quince aos y te librar a ti y a esta ciudad de manos del rey de Asiria. Amparar a esta ciudad por amor a m mismo y por amor a David, mi siervo"".[4] 
7 Isaas dijo: 
--Tomad una masa de higos. 
La tomaron, la pusieron sobre la llaga y san. 8 Y Ezequas haba dicho a Isaas: 
--Qu seal tendr de que Jehov me sanar y que dentro de tres das subir a la casa de Jehov? 
9 Respondi Isaas: 
--Esta seal tendrs de Jehov, de que Jehov har lo que ha dicho: Quieres que la sombra avance diez grados o que retroceda diez grados? 
10 Ezequas respondi: 
--Fcil cosa es que la sombra decline diez grados, pero no que la sombra retroceda diez grados. 
11 Entonces el profeta Isaas clam a Jehov, e hizo retroceder la sombra los diez grados que haba avanzado en el reloj de Acaz.[5] 

Ezequas recibe a los enviados de Babilonia



(2 Cr 32.27-31; Is 39.1-8)

12 En aquel tiempo Merodac-baladn hijo de Baladn,[6] rey de Babilonia, envi mensajeros con cartas y presentes a Ezequas, porque haba odo que Ezequas haba cado enfermo. 13 Ezequas los atendi y les mostr toda la casa de sus tesoros, la plata y el oro, las especias y unguentos preciosos, su depsito de armas y todo lo que haba en sus tesoros. Ninguna cosa qued que Ezequas no les mostrara, tanto en su casa como en todos sus dominios. 14 Entonces el profeta Isaas fue a ver al rey Ezequas, y le pregunt: 
--De dnde vinieron esos hombres y qu te dijeron? 
Ezequas le respondi: 
--De lejanas tierras han venido, de Babilonia. 
15 Isaas le volvi a preguntar: 
--Qu vieron en tu casa? 
Ezequas respondi: 
--Vieron todo lo que haba en mi casa. Nada qued en mis tesoros que no les mostrara. 
16 Entonces Isaas dijo a Ezequas: 
--Oye esta palabra de Jehov:[7] 17 "Vienen das en que todo lo que est en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy ser llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice Jehov. 18 Y algunos de los hijos que salgan de ti, que hayas engendrado, los tomarn para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia". 
19 Entonces Ezequas dijo a Isaas: 
--La palabra que has hablado de parte de Jehov es buena. 
Pues pensaba: "Al menos en mis das habr paz y seguridad". 

Muerte de Ezequas



(2 Cr 32.32-33)

20 Los dems hechos de Ezequas, sus proezas y cmo hizo el estanque y el conducto para dotar de agua a la ciudad,[8] no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 21 Ezequas durmi con sus padres, y en su lugar rein su hijo Manass. 
						 NOTAS:

1. 20.1-11 El texto paralelo de Is 38--39 contiene un relato ms breve, pero aade el cntico del rey Ezequas (38.10-20). 
2. 20.1 En aquellos das: Esta expresin, sumamente vaga, no es una indicacin cronolgica precisa. Segn el v. 6, el rey Ezequas vivi quince aos ms despus de su curacin. En consecuencia, los episodios relatados en este captulo debieron suceder antes de la invasin de Senaquerib, ya que esta tuvo lugar en el 701 a.C. y Ezequas muri en el 687. 
3. 20.2 Volvi su rostro a la pared: No por enojo, como Acab (1 R21.4), sino para concentrarse mejor en la oracin. 
4. 20.6 Vanse las referencias en 2 R 19.34 n. 
5. 20.11 En el reloj de Acaz: otra posible traduccin: en los escalones o gradas. En este ltimo caso, se tratara simplemente de la escalera por la que se suba a la terraza construida por Acaz (2 R 23.12). 
6. 20.12 Merodac-baladn desempe un papel preponderante en la lucha de Babilonia contra Asiria. Rein en Babilonia desde el 721 al 710 a. C., fecha en que fue destituido por el rey asirio Sargn II. En el 703 a.C., logr recuperar el trono, pero solo pudo reinar nueve meses. Fue por ese entonces cuando busc en Ezequas un aliado contra Asiria. Merodac-baladn es la forma hebrea del babilonio Marduc-apal-idin, que significa (el dios) Marduc ha dado un hijo. 
7. 20.16 El profeta Isaas se opuso repetidamente a los intentos de establecer alianzas polticas y militares con otras naciones (Is 30.1-7; 31.1-3); vase 2 R 19.3 nota b. 
8. 20.20 Este conducto es el tnel subterrneo, excavado en la roca, que todava lleva el agua de la fuente de Gihn (cf. 1 R 1.38) hasta el estanque o piscina de Silo, dentro de los muros de Jerusaln (Is 8.6). Ese tnel mide unos 530 metros de largo y en l se encontr una inscripcin conmemorativa. 

2 Reyes 21


Reinado de Manass



(2 Cr 33.1-20)

1 Doce aos tena Manass cuando comenz a reinar y rein en Jerusaln cincuenta y cinco aos. El nombre de su madre era Hepsiba. 2 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, imitando las abominaciones de las naciones que Jehov haba expulsado de delante de los hijos de Israel. 3 Reedific los lugares altos que su padre Ezequas haba derribado, levant altares a Baal e hizo una imagen de Asera, como haba hecho Acab, rey de Israel. Ador adems a todo el ejrcito de los cielos y rindi culto a aquellas cosas.[1] 4 Asimismo edific altares en la casa de Jehov, de la que Jehov haba dicho: "En Jerusaln pondr mi nombre". 5 Y edific altares para todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehov. 
6 Adems, hizo pasar a su hijo[2] por el fuego y se dio a observar los tiempos, fue agorero e instituy encantadores y adivinos, multiplicando as la maldad de sus hechos ante los ojos de Jehov para provocarlo a ira. 7 Tambin puso una imagen de Asera hecha por l en la casa de la cual Jehov haba dicho a David y a Salomn, su hijo: "Pondr mi nombre para siempre en esta casa y en Jerusaln, a la cual escog entre todas las tribus de Israel. 8 No volver a hacer que Israel ande errante lejos de la tierra que di a sus padres, con tal que cumplan todas las cosas que yo les he mandado y las guarden, conforme a toda la ley que mi siervo Moiss les mand". 
9 Pero ellos no escucharon, y Manass los indujo a que obraran peor que las naciones que Jehov destruy delante de los hijos de Israel. 10 Habl, pues, Jehov por medio de sus siervos, los profetas, diciendo: 11 "Por cuanto Manass, rey de Jud, ha cometido estas abominaciones, y ha obrado peor que todo lo que hicieron los amorreos[3] que le precedieron, y tambin ha hecho pecar a Jud con sus dolos; 12 por tanto, as ha dicho Jehov, el Dios de Israel: "Yo traigo un mal tan grande sobre Jerusaln y sobre Jud, que al que lo oiga le zumbarn ambos odos. 13 Medir a Jerusaln con la misma medida que a Samaria y la misma plomada que a la casa de Acab.[4] Limpiar a Jerusaln como se limpia un plato que se friega y se vuelve boca abajo. 14 Abandonar el resto de mi heredad y lo entregar en manos de sus enemigos; sern presa y despojo de todos sus adversarios,[5] 15 por cuanto han hecho lo malo ante mis ojos y han provocado mi ira, desde el da que sus padres salieron de Egipto hasta hoy"". 
16 Adems, Manass derram tal cantidad de sangre inocente que llen a Jerusaln de extremo a extremo, aparte del pecado con que hizo pecar a Jud, para que hiciera lo malo ante los ojos de Jehov. 17 Los dems hechos de Manass, todo lo que hizo, y el pecado que cometi, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 18 Manass durmi con sus padres y fue sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uza. En su lugar rein Amn, su hijo. 

Reinado de Amn



(2 Cr 33.21-25)

19 Veintids aos tena Amn cuando comenz a reinar y rein dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba. 20 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como lo haba hecho Manass, su padre. 21 Anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, sirvi a los dolos a los cuales haba servido su padre, y los ador. 22 Dej a Jehov, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehov. 
23 Los siervos de Amn conspiraron contra l y mataron al rey en su casa.[6] 24 Entonces el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y el pueblo de la tierra proclam rey en su lugar a Josas, su hijo. 
25 Los dems hechos de Amn, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 26 Fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza. Y rein en su lugar su hijo Josas. 
						 NOTAS:

1. 21.3 Baal: Vase 2 R 17.16 nota k. Asera: Vase Jue 3.7 nota c. Todo el ejrcito de los cielos: Vanse Dt 4.19 n.; Jer 8.2 nota a. 
2. 21.6 Su hijo: otra posible traduccin : sus hijos. Vase 2 R 16.3 n. 
3. 21.11 Amorreos: Vase Dt 1.7 nota i. 
4. 21.13 Medir a Jerusaln con la misma medida que a Samaria: Cf. 2 R 17.3-6. La casa de Acab: Cf. 2 R 10.1-17. 
5. 21.14 Cf. 2 R 25.8-12. 
6. 21.23 Manass, el padre de Amn, se mantuvo hasta el final de su largo reinado como un fiel vasallo de Asiria; segn parece, su hijo y sucesor continu la misma poltica. Por eso, algunos sospechan que este asesinato fue ejecutado por elementos antiasirios, cuando el podero de Nnive haba empezado a declinar y ya poda pensarse en obtener la plena independencia de Jud. Cf. Nah 2--3. 

2 Reyes 22


Reinado de Josas



(2 Cr 34.1-2)

1 Cuando Josas comenz a reinar tena ocho aos[1] de edad, y rein en Jerusaln treinta y un aos. El nombre de su madre era Jedida, hija de Adaa, de Boscat. 2 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov y anduvo en todo el camino de David, su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. 

Hallazgo del libro de la Ley



(2 Cr 34.8-33)

3 En el ao dieciocho del rey Josas envi el rey a Safn hijo de Azala hijo de Mesulam, el escriba, a la casa de Jehov diciendo: 4 "Vete a ver al Sumo sacerdote Hilcas y dile que recoja el dinero que han trado a la casa de Jehov y ha sido recogido del pueblo por los guardianes de la puerta. 5 Que se ponga en manos de los que hacen la obra, los que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov, para que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehov, a quienes reparan las grietas de la Casa 6 --a los carpinteros, maestros y albailes--, y se pueda comprar madera y piedra de cantera para reparar la Casa. 7 Pero que no se les pida cuentas del dinero cuyo manejo se les confe, porque ellos proceden con honradez".[2] 
8 Entonces el Sumo sacerdote Hilcas dijo al escriba Safn: "He hallado el libro de la Ley en la casa de Jehov".[3] 
E Hilcas entreg el libro a Safn, quien lo ley. 9 Luego el escriba Safn se present ante el rey y le rindi cuentas diciendo: 
--Tus siervos han recogido el dinero que se hall en el templo y se lo han entregado a los que hacen la obra, los que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov. 
10 Asimismo el escriba Safn declar al rey: "El sacerdote Hilcas me ha dado un libro". 
Y Safn lo ley delante del rey. 11 Cuando el rey escuch las palabras del libro de la Ley, rasg sus vestidos,[4] 12 y dio enseguida esta orden al sacerdote Hilcas, a Ahicam hijo de Safn, a Acbor hijo de Micaas, al escriba Safn y a Asaas, siervo del rey: 13 "Id y preguntad a Jehov por m, por el pueblo y por todo Jud, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado, ya que es grande la ira de Jehov que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que en l est escrito". 
14 Entonces el sacerdote Hilcas, Ahicam, Acbor, Safn y Asaas, fueron a ver a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva hijo de Harhas, encargado del vestuario, la cual viva en Jerusaln, en el barrio nuevo de la ciudad, y hablaron con ella.[5] 15 Ella les dijo: "As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: "Decid al hombre que os ha enviado a m: 16 As dijo Jehov: Voy a traer sobre este lugar, y sobre sus habitantes, todo el mal de que habla este libro que ha ledo el rey de Jud, 17 por cuanto me abandonaron a m y quemaron incienso a dioses ajenos, provocando mi ira con toda la obra de sus manos. Mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagar>. 18 Pero al rey de Jud, que os ha enviado a consultar a Jehov, le diris: As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: Por cuanto oste las palabras del libro 19 y tu corazn se enterneci y te has humillado delante de Jehov al escuchar lo que yo he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que sern asolados y malditos, y por haberte rasgado los vestidos y haber llorado en mi presencia, tambin yo te he odo, dice Jehov. 20 Por tanto, har que te renas con tus padres: sers llevado a tu sepulcro en paz y tus ojos no vern ninguno de los males que yo traigo sobre este lugar "". p> Y ellos llevaron la respuesta al rey. 
						 NOTAS:

1. 22.1 Ocho aos: En el reino de Jud tena plena vigencia la promesa de Jehov a David sobre la perpetuidad de su dinasta (2 S 7.16). De ah que no se pusiera en discusin el principio de la sucesin dinstica (cf. 2 R 11.1-3,12). 
2. 22.4-7 Cf. 2 R 12.10-16. 
3. 22.8 El libro de la Ley: Cf. Dt 30.10; 31.26; Jos 1.8. Un nmero considerable de intrpretes sostiene que se trata de Deuteronomio, no como lo conocemos actualmente, sino en forma abreviada. Josas se inspir en la seccin legislativa de Dt para llevar a cabo su reforma religiosa. 
4. 22.11 Rasg sus vestidos: en seal de dolor, por no haber cumplido los mandamientos de Jehov (cf. v. 13) y por temor a las amenazas proferidas contra los transgresores de la Ley (cf. Dt 27; 28.15-68). Vase 2 R 11.14 n. 
5. 22.13-14 Para preguntar a Jehov (cf. 1 R 22.8; Jer 21.1-2) no se recurri a un profeta sino a una profetisa, quiz porque ella viva en las cercanas del templo. En la Biblia se mencionan otras profetisas: Mara (Ex 15.20), Dbora (Jue 4.4) y Ana (Lc 2.36). Cf. tambin Neh 6.14; Hch 21.9. 

2 Reyes 23

1 Entonces el rey mand convocar ante l a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln. 2 Luego el rey subi a la casa de Jehov con todos los hombres de Jud y todos los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el ms pequeo hasta el ms grande. All ley en voz alta todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov. 3 Despus, puesto en pie junto a la columna, el rey hizo un pacto delante de Jehov, comprometindose a que seguiran a Jehov y guardaran sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazn y con toda el alma, y que cumpliran las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirm el pacto.[1] 

Reformas de Josas



(2 Cr 34.3-7)

4 El rey mand al Sumo sacerdote Hilcas, a los sacerdotes de segundo orden y a los guardianes de la puerta, que sacaran del templo de Jehov todos los utensilios que haban sido hechos para Baal, Asera y todo el ejrcito de los cielos.[2] Los quem fuera de Jerusaln, en el campo del Cedrn, e hizo llevar sus cenizas a Bet-el.[3] 5 Despus quit a los sacerdotes idlatras que haban puesto los reyes de Jud para que quemaran incienso en los lugares altos[4] de las ciudades de Jud y en los alrededores de Jerusaln, as como a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a los signos del zodaco y a todo el ejrcito de los cielos. 6 Hizo tambin sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehov, fuera de Jerusaln, al valle del Cedrn, la quem en el valle del Cedrn, la convirti en polvo y ech el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7 Adems derrib los lugares de prostitucin idoltrica que estaban en la casa de Jehov, en los cuales tejan las mujeres tiendas para Asera. 
8 Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud[5] y profan los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba. Derrib los altares de las puertas[6] que estaban a la entrada de la puerta de Josu, gobernador de la ciudad, situados al lado izquierdo de la puerta de la ciudad. 9 Pero los sacerdotes de los lugares altos no suban al altar de Jehov en Jerusaln, sino que coman panes sin levadura entre sus hermanos.[7] 
10 Asimismo profan el Tofet, que est en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasara su hijo o su hija por fuego ante Moloc.[8] 11 Quit tambin los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol a la entrada del templo de Jehov, junto a la habitacin de Natn-melec, el eunuco, el cual tena a su cargo los ejidos, y quem los carros del sol.[9] 12 Derrib adems el rey los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, construidos por los reyes de Jud, y los altares que haba hecho Manass en los dos atrios de la casa de Jehov. De all corri y arroj el polvo al arroyo Cedrn. 
13 Asimismo profan el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusaln, a la mano derecha del monte de la destruccin, los cuales Salomn, rey de Israel, haba edificado a Astoret, dolo abominable de los sidonios, a Quemos, dolo abominable de Moab, y a Milcom, dolo abominable de los hijos de Amn. 14 Quebr las estatuas, derrib las imgenes de Asera y llen el lugar que ocupaban con huesos humanos. 15 Tambin el altar que estaba en Bet-el y el lugar alto que haba hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. Destruy aquel altar y su lugar alto, lo quem y lo hizo polvo, y prendi fuego a la imagen de Asera.[10] 
16 Cuando regres Josas y vio los sepulcros que estaban all en el monte, mand sacar los huesos de los sepulcros y los quem sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehov que haba proclamado el hombre de Dios, el cual haba anunciado estas cosas. 17 Despus dijo: 
--Qu monumento es este que veo? 
Los de la ciudad le respondieron: 
--Este es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Jud y profetiz estas cosas que t has hecho sobre el altar de Bet-el. 
18 El rey dijo: 
--Dejadlo; que nadie mueva sus huesos. 
As fueron preservados sus huesos y los huesos del profeta que haba venido de Samaria. 
19 Josas quit tambin todos los templos de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, los cuales haban hecho los reyes de Israel para provocar a ira, e hizo con ellos como haba hecho en Bet-el. 20 Mat adems sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que all estaban y quem sobre ellos huesos humanos, y volvi a Jerusaln. 

Josas celebra la Pascua



(2 Cr 35.1-19)

21 Entonces el rey orden a todo el pueblo: "Celebrad la Pascua a Jehov, vuestro Dios, conforme a lo que est escrito en el libro de este pacto". 22 No haba sido celebrada tal Pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Jud. 23 En el ao dieciocho del rey Josas se celebr aquella Pascua a Jehov en Jerusaln.[11] 

Persiste la ira de Jehov contra Jud

24 Josas barri asimismo a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las cosas abominables que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, para cumplir las palabras de la Ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcas haba hallado en la casa de Jehov. 25 No hubo otro rey antes de l que se convirtiera a Jehov con todo su corazn, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moiss, ni despus de l naci otro igual. 
26 Con todo, Jehov no desisti del ardor de su gran ira, que se haba encendido contra Jud por todas las provocaciones con que Manass lo haba irritado. 27 Y Jehov dijo: "Tambin apartar de mi presencia a Jud, como apart a Israel, y desechar a esta ciudad que haba escogido, a Jerusaln, y a la casa de la que dije: "All estar mi nombre"". 

Muerte de Josas



(2 Cr 35.20-27)

28 Los dems hechos de Josas, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 29 En aquellos das el faran Necao, rey de Egipto, subi hacia el ro ufrates al encuentro del rey de Asiria.[12] Contra l sali el rey Josas;[13] pero en cuanto aquel lo vio, lo mat[14] en Meguido. 30 Sus siervos lo pusieron en un carro, lo trajeron muerto de Meguido a Jerusaln y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz hijo de Josas, lo ungieron y lo proclamaron rey en lugar de su padre. 

Reinado y destronamiento de Joacaz



(2 Cr 36.1-4)

31 Joacaz tena veintitrs aos cuando comenz a reinar y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna. 32 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho. 33 El faran Necao[15] lo tuvo preso en Ribla, en la provincia de Hamat, para que no reinara en Jerusaln, e impuso al pas un tributo de cien talentos de plata y uno de oro. 34 Entonces el faran Necao puso como rey a Eliaquim hijo de Josas, en lugar de Josas, su padre, y le cambi el nombre por el de Joacim.[16] A Joacaz lo tom y se lo llev a Egipto, donde muri. 
35 Joacim entreg al faran la plata y el oro, pero tuvo que imponer una contribucin al pas para dar el dinero exigido por la orden del faran, sacando la plata y el oro del pueblo de la tierra, segn un estimado de la hacienda de cada uno, para darlo al faran Necao.[17] 

Reinado de Joacim



(2 Cr 36.5-8)

36 Joacim tena veinticinco aos cuando comenz a reinar y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Zebuda, hija de Pedaas, de Ruma. 37 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho.[18] 
						 NOTAS:

1. 23.3 Como Josu en Siquem (Jos 24.1-28), el rey Josas hizo que todo el pueblo renovara el pacto con el Seor (vanse Ex 19.5 nota g; 24.1-11 n.). 
2. 23.4 Baal: Vase 2 R 17.16 nota k. Asera: divinidad femenina ms conocida con el nombre de Astart (vase Jue 3.7 nota c). Todo el ejrcito de los cielos: Vase 2 R 21.3 n. 
3. 23.4 Cedrn: valle situado al este de Jerusaln, entre la ciudad y el monte de los Olivos (cf. Jn 18.1). La mencin de Bet-el anticipa el relato del v. 15. 
4. 23.5 Lugares altos: Vase 1 R 3.2 n. 
5. 23.8 Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud: La centralizacin del culto en el templo de Jerusaln (vase Dt 12.5 notas) dejaba sin recursos a los sacerdotes de los santuarios locales, diseminados por todo el territorio de Jud. La reforma de Josas no desatendi por completo los derechos de estos sacerdotes, pero les asign funciones de segundo orden en el culto del nico santuario legtimo, basndose en la distincin entre sacerdotes y levitas (cf. 1 Cr 23; Lc 10.31-32). 
6. 23.8 Los altares de las puertas: otra posible traduccin: Los altares de los demonios que estaban a las puertas: Cf. Lv 17.7; 2 Cr 11.15. 
7. 23.9 Segn la legislacin deuteronmica (Dt 18.6-8), los sacerdotes de los antiguos santuarios locales tenan los mismos derechos que los del templo de Jerusaln. Sin embargo, Josas debi establecer una jerarquizacin entre unos y otros, sin duda porque los sacerdotes de Jerusaln no quisieron renunciar a su posicin de privilegio. Cf. Ez 44.10-14. 
8. 23.10 Tofet: otra posible traduccin : el quemadero (vase Jer 7.31 nota r). El valle del hijo de Hinom: Vase Jer 2.23 nota b. Moloc: Lv 18.21. 
9. 23.11 La asociacin de carros de guerra y caballos con el culto al sol era comn en el antiguo Oriente, porque se pensaba que el dios sol recorra el cielo como un guerrero en su carro de combate (vase Sal 19.5 n.). 
10. 23.15 La decadencia del imperio asirio permiti a Josas reconquistar una parte del antiguo reino del Norte (cf. 1 R 12.1-24). Hasta all extendi su reforma religiosa, profanando el altar que estaba en Bet-el (cf. Am 7.13), donde el rey Jeroboam haba instalado uno de los becerros de oro (1 R 12.25-30). 
11. 23.23 En Jerusaln: La celebracin de la Pascua, que en su origen era una fiesta familiar (cf. Ex 12.1-4), se traslad al santuario central, nico lugar donde se permita matar las vctimas de los sacrificios (Dt 12.4-7). De ah la costumbre de subir a Jerusaln con ocasin de la Pascua, prctica que an en tiempos de Jess era expresin fundamental de la religiosidad juda (vanse Sal 120 nota b; Jn 2.13 n.). 
12. 23.29 El faran Necao... subi... al encuentro del rey de Asiria: Resulta bastante extraa esta alianza de Egipto con su antiguo adversario (cf. 2 R 18.19-21). Al parecer, el faran quera aprovecharse de los cambios que la cada de Asiria estaba operando en el escenario poltico y militar del antiguo Oriente. Ganando posiciones en el norte, esperaba recuperar los territorios de Siria y Palestina que varios siglos antes haban estado bajo la dominacin egipcia. 
13. 23.29 Contra l sali el rey Josas: Despus de haberse independizado de Asiria, Josas trataba de impedir que su pas volviera a convertirse en vasallo de una potencia extranjera. 
14. 23.29 En cuanto aquel lo vio, lo mat: Segn 2 Cr 35.21-22, el faran quiso evitar el enfrentamiento armado y solo recurri a las armas cuando Josas, rehusando su invitacin, se disfraz para darle batalla. Lo que no puede saberse con certeza es si se trat de una batalla propiamente dicha o de un asalto imprevisto contra la persona del rey. Meguido: Vase Jue 5.19 n. 
15. 23.33 El faran Necao no pudo evitar la ruina de Asiria, pero cuando regresaba a Egipto quiso afirmar su soberana sobre el territorio de Palestina (vase 2 R 23.29 nota l). Por eso destituy al rey Joacaz y nombr en su lugar a Eliaquim, que tambin era hijo de Josas (v. 34). La provincia de Hamat: Vanse Jue 3.3 n. e ndice de mapas. 
16. 23.34 Acerca de este cambio de nombre, vase 2 R 14.7 nota d. Vanse tambin Gn 17.5 nota c; 32.28 nota h. 
17. 23.35 Este fuerte tributo indica que desde la muerte de Josas (609 a.C.) hasta la batalla de Carquemis (605 a.C.), el reino de Jud fue vasallo de Egipto. Vase Jer 46.2 nota c. 
18. 23.37 Joacim no fue un digno sucesor de Josas (cf. 2 R 22.2), sino un pequeo tirano sin aptitudes de gobernante (cf. Jer 22.13-19). Con l lleg a su fin la reforma religiosa y recrudecieron las costumbres paganas (cf. Jer 36.20-31). 

2 Reyes 24

1 En su tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi en campaa,[1] y Joacim se convirti en su siervo por tres aos, pero luego volvi a rebelarse contra l. 2 Jehov envi contra Joacim fuerzas de caldeos, de sirios, de moabitas y de amonitas. Las envi contra Jud para que la destruyeran, conforme a la palabra que Jehov haba anunciado por medio de sus siervos, los profetas. 3 Ciertamente vino esto contra Jud por mandato de Jehov, para apartarla de su presencia, por todos los pecados cometidos por Manass[2] y 4 tambin por la sangre inocente que derram, pues llen a Jerusaln de sangre inocente. Por tanto, Jehov no quiso perdonar. 
5 Los dems hechos de Joacim, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 6 Joacim durmi con sus padres y en su lugar rein Joaqun, su hijo. 
7 El rey de Egipto nunca ms sali de su tierra, porque el rey de Babilonia se apoder de todo lo que era suyo desde el ro de Egipto hasta el ro ufrates.[3] 

Mapa - Exilio de Jud



Joaqun y los nobles son llevados cautivos a Babilonia



(2 Cr 36.9-10)

8 Joaqun tena dieciocho aos cuando comenz a reinar y rein en Jerusaln tres meses. El nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatn, de Jerusaln. 9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre. 
10 En aquel tiempo subieron contra Jerusaln los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la ciudad fue sitiada. 11 Lleg tambin a la ciudad Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando sus siervos la tenan sitiada. 12 Entonces Joaqun, rey de Jud, junto con su madre, sus siervos, sus prncipes y sus oficiales, se rindi al rey de Babilonia. En el octavo ao de su reinado, el rey de Babilonia lo tom prisionero. 
13 Despus sac de all todos los tesoros de la casa de Jehov y los de la casa real. Tal como lo haba dicho Jehov, rompi en pedazos todos los utensilios de oro que haba hecho Salomn, rey de Israel, en la casa de Jehov. 14 Se llev cautiva a toda Jerusaln, a todos los prncipes y a todos los hombres valientes, en nmero de diez mil cautivos,[4] y a todos los artesanos y herreros; no qued nadie, excepto la gente pobre del pas. 
15 Asimismo se llev cautivos de Jerusaln a Babilonia a Joaqun, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra. 16 A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, a los artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los hombres fuertes y aptos para la guerra, se llev cautivos el rey de Babilonia. 17 Luego el rey de Babilonia puso como rey en lugar de Joaqun a Matanas, su to, y le cambi el nombre[5] por el de Sedequas. 

Reinado de Sedequas



(2 Cr 36.11-16; Jer 52.1-3)

18 Sedequas tena veintin aos cuando comenz a reinar y rein en Jerusaln once aos. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna. 19 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todo lo que haba hecho Joacim. 20 Vino, pues, la ira de Jehov contra Jerusaln y Jud, hasta que los ech de su presencia. Despus Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia. 
						 NOTAS:

1. 24.1 Nabucodonosor, el ms famoso de los reyes de Babilonia, rein entre los aos 605 y 562 a.C. Esta primera invasin tuvo lugar en los aos 604-603 a.C. Vase Dn 1.1 nota c. 
2. 24.3 Manass: Cf. 2 R 21.1-18. 
3. 24.7 Despus de su victoria sobre los egipcios y sobre el resto de las tropas asirias en la batalla de Carquemis (605 a.C.), Nabucodonosor pas a ser el dueo indiscutido de los territorios situados al oeste del ro ufrates (Jer 46.2). Vase 2 R 23.35. 
4. 24.14 Diez mil cautivos: Aunque el nmero de los deportados no era muy grande en trminos absolutos, s lo era en relacin con el total de la poblacin. Adems, entre los deportados se encontraba buena parte de la clase dirigente y productiva del pas. 
5. 24.17 Le cambi el nombre: Vanse las referencias en 2 R 23.34 n. 

2 Reyes 25


Cada de Jerusaln 

1 [1] 

(Jer 39.1-7; 52.3-11)
Aconteci en el noveno ao de su reinado, el da diez del mes dcimo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg con todo su ejrcito contra Jerusaln, la siti y levant torres alrededor de ella. 2 La ciudad estuvo sitiada hasta el ao undcimo del rey Sedequas. 3 A los nueve das del cuarto mes arreci el hambre en la ciudad y, cuando el pueblo de la tierra no tena ya nada que comer, 4 abrieron una brecha en el muro de la ciudad. Aunque los caldeos la tenan rodeada, todos los hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey. El rey se fue por el camino del Arab,[2] 5 pero el ejrcito de los caldeos lo sigui y lo apres en las llanuras de Jeric, tras haber dispersado todo su ejrcito. 6 Preso, pues, el rey, lo llevaron a Ribla ante el rey de Babilonia, y dictaron sentencia contra l. 7 Degollaron a los hijos de Sedequas en presencia suya y a l le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas y lo llevaron a Babilonia. 

Mapa - El imperio babilnico



Cautividad de Jud



(2 Cr 36.17-21; Jer 39.8-10; 52.12-30)

8 En el mes quinto, a los siete das del mes, en el ao diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9 Incendi la casa de Jehov, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln; tambin prendi fuego a todas las casas de los prncipes. 10 Todo el ejrcito de los caldeos que acompaaba al capitn de la guardia derrib los muros que rodeaban a Jerusaln. 11 Entonces Nabuzaradn, capitn de la guardia, se llev cautivos a los del pueblo que haban quedado en la ciudad, a los que se haban pasado al rey de Babilonia y a los que haban quedado de la gente comn.[3] 12 Nabuzaradn, capitn de la guardia, dej algunos de los pobres de la tierra para que labraran las vias y la tierra. 
13 Los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, las basas y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y se llevaron el bronce a Babilonia. 14 Tambin los caldeos se llevaron los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones y todos los utensilios de bronce con que ministraban: 15 incensarios, cuencos, los objetos de oro y de plata; todo se lo llev el capitn de la guardia. 16 No era posible calcular el peso de las dos columnas, el mar y las basas que Salomn haba hecho para la casa de Jehov. 17 La altura de una columna era de dieciocho codos y tena encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel haba una red y granadas en derredor, todo de bronce. Igual labor haba en la otra columna con su red. 
18 El capitn de la guardia tom entonces presos al primer sacerdote Seraas, al segundo sacerdote Sofonas y a tres guardas de la vajilla.[4] 19 Apres a un oficial de la ciudad que tena a su cargo los hombres de guerra, a cinco hombres de los consejeros del rey que estaban en la ciudad, al principal escriba del ejrcito, que llevaba el registro de la gente del pas, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se encontraban en la ciudad. 20 Nabuzaradn, capitn de la guardia, los tom y los llev a Ribla ante el rey de Babilonia. 21 Y el rey de Babilonia hizo que los mataran en Ribla, en tierra de Hamat. 
As fue llevado cautivo Jud lejos de su tierra.[5] 

Tabla Los Babilonios (2 x)



El remanente huye a Egipto

22 Al pueblo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, dej en tierra de Jud, le puso como gobernador a Gedalas[6] hijo de Ahicam hijo de Safn. 23 Cuando todos los prncipes del ejrcito y su gente oyeron que el rey de Babilonia haba puesto por gobernador a Gedalas, se presentaron ante l en Mizpa.[7] Eran Ismael hijo de Netanas, Johann hijo de Carea, Seraas hijo de Tanhumet, el netofatita, y Jaazanas, hijo de un maacateo, acompaados de los suyos. 24 Gedalas les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: "No temis de servir a los caldeos; habitad en la tierra, servid al rey de Babilonia y os ir bien". 
25 Pero en el mes sptimo lleg Ismael hijo de Netanas hijo de Elisama, de la estirpe real, acompaado de diez hombres, hirieron y mataron a Gedalas, as como a los de Jud y a los caldeos que estaban con l en Mizpa.[8] 26 Entonces se levant todo el pueblo, desde el ms pequeo hasta el mayor, con los capitanes del ejrcito, y se fueron a Egipto por temor a los caldeos. 

Joaqun es liberado y recibe honores en Babilonia



(Jer 52.31-34)

27 Aconteci en el ao treinta y siete del cautiverio de Joaqun, rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veintisiete das del mes, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer ao de su reinado, liber a Joaqun, rey de Jud, sacndolo de la crcel.[9] 28 Le habl con benevolencia y puso su trono ms alto que los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia. 29 Le cambi los vestidos de prisionero y Joaqun comi siempre delante de l, todos los das de su vida. 30 Diariamente le fue dado su sustento de parte del rey, da tras da, todos los das de su vida.[10] 

						 NOTAS:

1. 25.1-7 Con la cada de Jerusaln y la destruccin del templo termin dramticamente la historia del reino de Jud. El libro de Lamentaciones expresa poticamente la consternacin y el desconcierto producidos por estos dolorosos acontecimientos. Vanse tambin Sal 74 nota a; 79 n. 
2. 25.4-6 Caldeos: Vase Gn 11.28 n. Por el camino del Arab: otra posible traduccin : del valle del Jordn (vase Dt 1.1 n.). Jeric: Vase Jos 2.1 nota b. Ribla: Cf. 2 R 23.33. 
3. 25.11 Los babilonios llevaron a cabo una deportacin masiva, pero no introdujeron en el pas una nueva poblacin, como haban hecho los asirios en Samaria (2 R 17.24). 
4. 25.18 Tres guardas de la vajilla: otra posible traduccin: Tres guardianes de la puerta. Vase 2 R 12.8 n. 
5. 25.20-21 Segn Abd 10-14, los edomitas se asociaron a los babilonios en el saqueo de Jerusaln (cf. Sal 137.7; Lm 4.21-22). 
6. 25.22 Gedalas perteneca a una familia noble de Jud; su padre Ahicam haba salvado en una ocasin la vida de Jeremas (Jer 26.24), y es posible que su abuelo Safn haya sido un alto funcionario del rey Josas (2 R 22.3). 
7. 25.23 Quiz porque Jerusaln se haba vuelto inhabitable, Gedalas estableci la sede de su gobierno en Mizpa de Benjamn, situada a unos 8 km ms al norte. Ya en tiempos de los jueces, Mizpa haba sido un importante centro religioso de las tribus israelitas (1 S 7.5-7; 10.17). 
8. 25.25 El asesinato de Gedalas se relata ms detalladamente en Jer 41. 
9. 25.27 Joaqun haba sido deportado en el ao 598 a.C., de manera que su liberacin tuvo lugar en el 561. Esa fecha coincide con la ascensin al trono de Evil-merodac, como sucesor de Nabucodonosor. 
10. 25.27-30 La amnista concedida al rey Joaqun en el exilio introduce una nota de esperanza en este dramtico final. La destruccin de Jerusaln y la deportacin a Babilonia no son la ltima palabra. La supervivencia de la dinasta davdica en Babilonia parece ser el preanuncio de un porvenir ms promisorio.
 
1 Crnicas 1


1. LAS LNEAS GENEALGICAS DESDE ADN HASTA DAVID (1.1--9.44)



Descendientes de Adn



(Gn 5.1-32)

1 Adn, Set,[1] Ens,[2] 2 Cainn, Mahalaleel, Jared, 3 Enoc, Matusaln, Lamec, 4 No,[3] Sem, Cam y Jafet. 

Descendientes de los hijos de No



(Gn 10.1-32)

5 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras. 6 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. 7 Los hijos de Javn: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. 
8 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canan. 9 Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedn. 10 Cus engendr a Nimrod; este lleg a ser poderoso en la tierra. 11 Mizraim engendr a Ludim, Anamim, Lehabim, Naftuhim, 12 Patrusim y Casluhim; de estos salieron los filisteos y los caftoreos. 13 Canan engendr a Sidn, su primognito, y a Het, 14 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 15 al heveo, al araceo, al sineo, 16 al arvadeo, al zemareo y al hamateo. 
17 Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram,[4] Uz, Hul, Geter y Mesec.[5] 18 Arfaxad engendr a Sela, y Sela engendr a Heber. 19 Y a Heber le nacieron dos hijos; el nombre del uno fue Peleg,[6] por cuanto en sus das fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano fue Joctn. 20 Joctn engendr a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 21 Adoram, Uzal, Dicla, 22 Ebal,[7] Abimael, Seba, 23 Ofir, Havila y Jobab; todos hijos de Joctn. 

Descendientes de Sem



(Gn 11.10-26)

24 Sem, Arfaxad, Sela, 25 Heber, Peleg, Reu, 26 Serug, Nacor, Tar, 27 y Abram, el cual es Abraham. 

Descendientes de Ismael y de Cetura



(Gn 25.1-6,12-18)

28 [8] Los hijos de Abraham: Isaac e Ismael.[9] 29 Y estas son sus descendencias: el primognito de Ismael, Nebaiot; despus Cedar, Adbeel, Mibsam, 30 Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema, 31 Jetur, Nafis y Cedema; estos son los hijos de Ismael. 
32 Y Cetura, concubina de Abraham, dio a luz a Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. Los hijos de Jocsn: Seba y Dedn. 33 Los hijos de Madin: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda; todos estos fueron hijos de Cetura. 

Descendientes de Esa



(Gn 36.1-43)

34 Abraham engendr a Isaac, y los hijos de Isaac fueron Esa e Israel.[10] 35 Los hijos de Esa: Elifaz, Reuel, Jes, Jaalam y Cor. 36 Los hijos de Elifaz: Temn, Omar, Zefo, Gatam, Cenaz, Timna y Amalec.[11] 37 Los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza. 
38 Los hijos de Seir:[12] Lotn, Sobal, Ziben, An, Disn, Ezer y Disn. 39 Los hijos de Lotn: Hori y Homam; y Timna fue hermana de Lotn. 40 Los hijos de Sobal: Alvn, Manahat, Ebal, Sefo y Onam. Los hijos de Ziben: Aja y An. 41 Disn fue hijo de An; y los hijos de Disn: Amram,[13] Esbn, Itrn y Quern. 42 Los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Jaacn. Los hijos de Disn: Uz y Arn. 
43 Estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinara rey sobre los hijos de Israel: Bela hijo de Beor; y el nombre de su ciudad fue Dinaba. 44 Cuando muri Bela, rein en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra.[14] 45 Cuando muri Jobab, rein en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas.[15] 46 Cuando muri Husam, rein en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit. 47 Cuando muri Hadad, rein en su lugar Samla, de Masreca. 48 Cuando muri Samla, rein en su lugar Sal, de Rehobot, que est junto al ufrates. 49 Cuando muri Sal, rein en su lugar Baal-hann hijo de Acbor. 50 Cuando muri Baal-hann, rein en su lugar Hadad, el nombre de cuya ciudad fue Pai;[16] y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab. 
51 Cuando muri Hadad, sucedieron en Edom los jefes Timna, Alva, Jetet, 52 Aholibama, Ela, Pinn, 53 Cenaz, Temn, Mibzar, 54 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Cf. Gn 4.25. 
2. 1.1 Como el inters del Cronista est centrado principalmente en la historia de David y de la dinasta davdica, su obra comienza con una serie de listas genealgicas que abarcan desde Adn hasta los tiempos de David. La fuente de estas genealogas son las Escrituras hebreas, que en su tiempo ya eran un texto cannico. 
3. 1.4 Gn 5.32; 6.10; 9.18. 
4. 1.17 Varios ms. incluyen la frase los hijos de Aram (cf. Gn 10.23). 
5. 1.17 Varios ms. incluyen a Mas (cf. Gn 10.23). 
6. 1.19 En hebreo, Peleg y la palabra que significa divisin tienen un sonido semejante. 
7. 1.22 Segn varios ms. Obal (cf. Gn 10.28). 
8. 1.27 Gn 17.5; Neh 9.7. 
9. 1.28 Cf. Gn 16.11,15; 21.2-3; Gl 4.22-23; Heb 11.11. 
10. 1.34 Gn 21.2-3; 25.19,25-26,32,28-29; Mt 1.2; Lc 3.34. 
11. 1.36 De Timna tuvo a Amalec: Cf. Gn 36.12. 
12. 1.38 Seir: otro nombre dado a Esa (v. 35) o Edom (v. 43). 
13. 1.41 Segn varios ms. Hemdn (cf. Gn 36.26). 
14. 1.44 Is 34.6; 63.1; Jer 49.13,22. 
15. 1.45 Cf. Job 2.11; Jer 49.7,20. 
16. 1.50 Segn varios ms. Pau (cf. Gn 36.39). 

1 Crnicas 2


Los hijos de Israel



(Gn 35.22-26)

1 Estos son los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev, Jud, Isacar, Zabuln, 2 Dan, Jos, Benjamn, Neftal, Gad y Aser. 

Descendientes de Jud 

3 [1] Los hijos de Jud: Er, Onn y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Sa, la cananea. Y Er, primognito de Jud, fue malo delante de Jehov, quien lo mat.[2] 4 Tamar, nuera de Jud, dio a luz a Fares y a Zera. Todos los hijos de Jud fueron cinco.[3] 
5 Los hijos de Fares: Hezrn y Hamul.[4] 6 Y los hijos de Zera: Zimri, Etn, Hemn, Calcol y Dara; por todos cinco. 
7 Hijo de Carmi fue Acn,[5] el que perturb a Israel, porque prevaric en el anatema.[6] 
8 Azaras fue hijo de Etn. 
9 Los hijos que nacieron a Hezrn: Jerameel, Ram y Quelubai.[7] [8] 10 Ram engendr a Aminadab, y Aminadab engendr a Naasn, prncipe de los hijos de Jud.[9] [10] 11 Naasn engendr a Salmn, y Salmn engendr a Booz. 12 Booz engendr a Obed, y Obed engendr a Isa.[11] 13 Isa engendr a Eliab, su primognito; a Abinadab, el segundo, el tercero fue Simea,[12] [13] 14 el cuarto, Natanael, el quinto, Radai, 15 el sexto, Ozem, el sptimo, David,[14] 16 de los cuales Sarvia y Abigail fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael.[15] 17 Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter, el ismaelita.[16] 
18 Caleb hijo de Hezrn[17] engendr de Azuba, su mujer, a Jeriot. Y los hijos de ella fueron Jeser, Sobab y Ardn. 19 Cuando muri Azuba, tom Caleb por mujer a Efrata, la cual dio a luz a Hur.[18] 20 Hur engendr a Uri, y Uri engendr a Bezaleel.[19] 
21 Despus Hezrn se uni a la hija de Maquir, padre de Galaad, la cual tom por esposa siendo l de sesenta aos; y ella dio a luz a Segub.[20] 22 Y Segub engendr a Jair,[21] el cual tuvo veintitrs ciudades en la tierra de Galaad. 23 Pero Gesur y Aram tomaron de ellos las ciudades de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta lugares. Todos estos fueron descendientes de Maquir, padre de Galaad.[22] 
24 Despus que muri Hezrn en Caleb de Efrata, Abas, mujer de Hezrn, dio a luz a Asur, padre de Tecoa.[23] 
25 Los hijos de Jerameel,[24] primognito de Hezrn, fueron Ram, su primognito, Buna, Orn, Ozem y Ahas.[25] 26 Y tuvo Jerameel otra mujer llamada Atara, la cual fue madre de Onam. 
27 Los hijos de Ram, primognito de Jerameel, fueron Maaz, Jamn y Equer. 28 Los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Los hijos de Samai: Nadab y Abisur. 29 El nombre de la mujer de Abisur fue Abihail, la cual dio a luz a Ahbn y a Molid. 30 Los hijos de Nadab: Seled y Apaim. Y Seled muri sin hijos. 31 Isi fue hijo de Apaim, Sesn fue hijo de Isi, y el hijo de Sesn fue Ahlai.[26] 
32 Los hijos de Jada, hermano de Samai, fueron Jeter y Jonatn. Y muri Jeter sin hijos. 33 Los hijos de Jonatn: Pelet y Zaza. Estos fueron los hijos de Jerameel. 
34 Sesn no tuvo hijos, sino hijas; pero tena Sesn un siervo egipcio llamado Jarha. 35 A este Sesn dio su hija por mujer, y ella dio a luz a Atai. 36 Atai engendr a Natn, y Natn engendr a Zabad; 37 Zabad engendr a Eflal, Eflal engendr a Obed; 38 Obed engendr a Jeh, Jeh engendr a Azaras; 39 Azaras engendr a Heles, Heles engendr a Elasa; 40 Elasa engendr a Sismai, Sismai engendr a Salum; 41 Salum engendr a Jecamas, y Jecamas engendr a Elisama. 
42 Los hijos de Caleb,[27] hermano de Jerameel, fueron: Mesa, su primognito, que fue el padre de Zif, y los hijos de Maresa, padre de Hebrn. 43 Y los hijos de Hebrn: Cor, Tapa, Requem y Sema. 44 Sema engendr a Raham, padre de Jorcoam, y Requem engendr a Samai. 45 Man fue hijo de Samai, y Man fue padre de Bet-sur. 
46 Efa, concubina de Caleb, dio a luz a Harn, a Mosa y a Gazez. Y Harn engendr a Gazez. 
47 Los hijos de Jahdai: Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf. 
48 Maaca, concubina de Caleb, dio a luz a Seber y a Tirhana. 49 Tambin dio a luz a Saaf, padre de Madmana, y a Seva, padre de Macbena y de Gibea. Y Acsa[28] fue hija de Caleb. 
50 Estos fueron los hijos de Caleb. 
Los hijos de Hur,[29] primognito de Efrata: Sobal, padre de Quiriat-jearim, 51 Salma, padre de Beln, y Haref, padre de Bet-gader. 52 Y los hijos de Sobal, padre de Quiriat-jearim, fueron Haroe, la mitad de los manahetitas. 53 Y las familias de Quiriat-jearim fueron los itritas, los futitas, los sumatitas y los misratas, de los cuales salieron los zoratitas y los estaolitas.[30] 
54 Los hijos de Salma: Beln, los netofatitas, Atrot-bet-joab, la mitad de los manahetitas, los zoratas, 55 y las familias de los escribas que habitaban en Jabes, los tirateos, los simeateos y los sucateos. Estos son los ceneos que vinieron de Hamat, padre de la casa de Recab.[31] 
						 NOTAS:

1. 2.3-55 La genealoga de la tribu de Jud, a la que haba pertenecido David, est antes de las de las otras tribus y es ms extensa que las dems. Esto pone nuevamente de manifiesto el especial inters del Cronista por la persona del rey David. Adems, el libro fue redactado cuando el pueblo de Dios estaba compuesto casi exclusivamente por miembros de la tribu de Jud. Vase la Introduccin a los libros de Crnicas. 
2. 2.3 1 Cr 4.21; cf. Gn 38.1-5; 46.12. 
3. 2.4 Gn 38.7,13-30; 46.12; Mt 1.3. 
4. 2.5 Cf. Gn 46.12. 
5. 2.7 El nombre Acn tiene un sonido semejante al de la palabra hebrea que significa traer desgracia. Cf.Jos 7.1,18-25; 22.20. 
6. 2.7 Jos 7.1 
7. 2.9 Mt 1.3. 
8. 2.9 Quelubai es una variante del nombre Caleb (v. 18,42). No se trata de Quelub (1 Cr 4.11). 
9. 2.10-17 Estos son los antepasados inmediatos del rey David. Una lista parecida se encuentra en Rt 4.19-22. 
10. 2.10 Mt 1.4. 
11. 2.11-12 Nm 1.7; Mt 1.4,5. 
12. 2.13-15 Cf. 1 S 16.6-13; 17.13,14. 
13. 2.13 2 Cr 11.18. 
14. 2.15 Rt 4.18-22. 
15. 2.16 2 S 2.18. 
16. 2.17 2 S 17.25; 19.13; 20.4-13. 
17. 2.18-24 En 1 Cr 4.15, como algunas veces en el Pentateuco (Nm 13.6; 14.6,30; 26.65; etc), Caleb recibe el apelativo de hijo de Jefone. Aqu es hijo de Hezrn, quiz porque los descendientes de Caleb fueron reconocidos como parte del clan de Hezrn. 
18. 2.18-19 1 Cr 2.24. 
19. 2.20 Ex 24.14; 31.2; 35.30; 2 Cr 1.5. 
20. 2.21 Cf. Nm 26.29; 27.1; Jos 13.31; Jue 5.14. 
21. 2.22 Nm 32.41; 1 R 4.13. 
22. 2.23 Dt 3.14; Jos 13.30; Jue 10.4. 
23. 2.24 2 S 14.2; 1 Cr 2.19; 2 Cr 11.6. 
24. 2.25 Los descendientes de Jerameel formaban una tribu en el Neguev de Jud. 
25. 2.25 Cf. 1 S 27.10; 30.29; Job 32.2. 
26. 2.31 1 Cr 4.20. 
27. 2.42-49 Esta es otra lista de los descendientes de Caleb, procedente de una poca anterior al exilio. La tribu de Caleb habit al sur de Jud. 
28. 2.49 Jos 15.16; Jue 1.12. 
29. 2.50-55 Los hijos de Hur habitaban al sur y al oeste de Jerusaln, y estaban emparentados con los hijos de Caleb. 
30. 2.53 Jue 18.2. 
31. 2.55 Nm 24.21; Jue 1.16; 4.11; 1 S 15.6. 

1 Crnicas 3


Los hijos de David



(2 S 3.2-5; 5.13-16; 1 Cr 14.3-7)

1 Estos son los hijos de David que le nacieron en Hebrn: el primognito Amnn, de Ahinoam, la jezreelita; el segundo, Daniel,[1] de Abigail, la de Carmel; 2 el tercero, Absaln hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonas, hijo de Haguit; 3 el quinto, Sefatas, de Abital; el sexto, Itream, de su mujer Egla. 4 Estos seis le nacieron en Hebrn, donde rein siete aos y seis meses; y en Jerusaln rein treinta y tres aos.[2] 5 Estos cuatro le nacieron en Jerusaln: Simea,[3] Sobab, Natn y Salomn hijo de Bet-sa,[4] hija de Amiel.[5] 6 Y otros nueve: Ibhar, Elisama, Elifelet, 7 Noga, Nefeg, Jafa, 8 Elisama, Eliada y Elifelet. 9 Todos estos fueron los hijos de David, sin contar los hijos de las concubinas. Tamar fue hermana de ellos.[6] 

Descendientes de Salomn

10 Hijo de Salomn[7] fue Roboam, cuyo hijo fue Abas, del cual fue hijo Asa, cuyo hijo fue Josafat, 11 de quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ocozas, hijo del cual fue Jos, 12 del cual fue hijo Amasas, cuyo hijo fue Azaras, e hijo de este, Jotam. 13 Hijo de este fue Acaz, del que fue hijo Ezequas, cuyo hijo fue Manass, 14 del cual fue hijo Amn, cuyo hijo fue Josas.[8] 15 Y los hijos de Josas: Johann, su primognito; el segundo fue Joacim, el tercero, Sedequas, el cuarto, Salum.[9] [10] 16 Los descendientes de Joacim fueron Jeconas y Sedequas.[11] 
17 Y los hijos de Jeconas: Asir, Salatiel, 18 Malquiram, Pedaas, Senazar,[12] Jecamas, Hosama y Nedabas. 
19 Los hijos de Pedaas: Zorobabel[13] y Simei. Y los hijos de Zorobabel: Mesulam, Hananas, y Selomit, su hermana.[14] 20 Tambin estos cinco: Hasuba, Ohel, Berequas, Hasadas y Jusab-hesed. 
21 Los hijos de Hananas: Pelatas y Jesaas; Refaas, su hijo; Arnn, su hijo; Abdas, su hijo; Secanas, su hijo. 22 Hijo de Secanas[15] fue Semaas; y los hijos de Semaas: Hats, Igal, Baras, Nearas y Safat, seis en total. 
23 Los hijos de Nearas fueron estos tres: Elioenai, Ezequas y Azricam. 
24 Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Hodavas, Eliasib, Pelaas, Acub, Johann, Dalaas y Anani. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Daniel: llamado Quileab en 2 S 3.3. 
2. 3.4 2 S 2.11; 5.4-5; 1 R 2.11; 1 Cr 29.27. 
3. 3.5 Simea: llamado Sama en 2 S 5.14. 
4. 3.5 Betsa: Cf. 2 S 11.3. 
5. 3.5 Amiel: llamado Eliam en 2 S 11.3. 
6. 3.9 2 S 13.1-2. 
7. 3.10-17 Mt 1.7-12. 
8. 3.10-14 Cf. 1 R 11.43; 14.31; 15.1,8,24; 22.51; 2 R 12.21; 14.21; 15.7,38; 16.20; 20.21; 21.18,26; 2 Cr 9.31; 12.16; 17.1; 21.1; 22.1; 24.1,27; 25.1; 26.1,23; 27.1; 28.1,27; 32.33; 33.20,25. 
9. 3.15 Salum: se trata de Joacaz, sucesor de Josas (cf. Jer 22.11). 
10. 3.15 2 R 24.17; 2 Cr 36.4,10. 
11. 3.16 2 R 24.6,17; 2 Cr 36.8,10. 
12. 3.18 Senazar: se presume que se trata del mismo Sesbasar que fue el primer gobernador de Jud despus del exilio (Esd 1.8,11; 5.14-16). 
13. 3.19 Zorobabel figura aqu como hijo de Pedaas, mientras que, segn otros textos, es hijo de Salatiel (Hag 1.12,14; 2.2,23; Esd 3.2,8; 5.2; Neh 12.1). Esta ltima forma puede significar simplemente que Zorobabel sucedi a Salatiel como jefe de la familia de David. Vase tambin Esd 3.2 nota d. 
14. 3.17,19 Cf. Esd 2.2; 3.2,8; 5.2; Hag 1.1,12,14; Mt 1.12-13; Lc 3.27. 
15. 3.22 Neh 3.29. 

1 Crnicas 4


Descendientes de Jud

1 Los hijos de Jud: Fares, Hezrn, Carmi, Hur y Sobal.[1] 2 Reaa hijo de Sobal engendr a Jahat, y Jahat engendr a Ahumai y a Lahad. Estas son las familias de los zoratitas. 
3 Estas son las del padre de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas. Y el nombre de su hermana fue Haze-lelponi. 
4 Penuel fue padre de Gedor, y Ezer fue padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur, primognito de Efrata, padre de Beln. 
5 Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres, Hela y Naara.[2] 6 Y Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara. 7 Los hijos de Hela: Zeret, Jezoar y Etnn. 
8 Cos engendr a Anub, a Zobeba, y la familia de Aharhel hijo de Harum. 
9 Jabes[3] fue ms ilustre que sus hermanos, al cual su madre llam Jabes, diciendo: "Por cuanto lo di a luz con dolor". 10 Invoc Jabes al Dios de Israel diciendo: "Te ruego que me des tu bendicin, que ensanches mi territorio, que tu mano est conmigo y que me libres del mal, para que no me dae". Y le otorg Dios lo que pidi. 
11 Quelub, hermano de Sa engendr a Mehir, el cual fue padre de Estn. 12 Estn engendr a Bet-rafa, a Paseah, y a Tehina, padre de la ciudad de Nahas; estos son los hombres de Reca. 
13 Los hijos de Cenaz: Otoniel y Seraas. Los hijos de Otoniel: Hatat,[4] 14 y Meonotai, el cual engendr a Ofra. Y Seraas engendr a Joab, padre de los habitantes del valle de Carisim,[5] pues fueron artesanos. 
15 Los hijos de Caleb hijo de Jefone: Iru, Ela y Naam; e hijo de Ela fue Cenaz.[6] 
16 Los hijos de Jehalelel: Zif, Zifa, Tiras y Asareel. 
17 Los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jaln; tambin engendr a Mara, a Samai y a Isba, padre de Estemoa. 18 Y su mujer Jehudaa dio a luz a Jered, padre de Gedor, a Heber, padre de Soco, y a Jecutiel, padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bitia, hija del faran, con la cual se cas Mered. 
19 Los hijos de la mujer de Hodas, hermana de Naham, fueron el padre de Keila, el garmita, y Estemoa, el maacateo. 
20 Los hijos de Simn: Amnn, Rina, Ben-hann y Tiln. 
Los hijos de Isi: Zohet y Benzohet. 
21 Los hijos de Sela hijo de Jud: Er, padre de Leca, y Laada, padre de Maresa, y las familias de los que trabajan lino en Bet-asbea;[7] 22 Joacim, y los hombres de Cozeba, Jos, y Saraf, los cuales dominaron en Moab[8] y volvieron a Lehem, segn registros antiguos. 23 Estos eran alfareros y habitaban en medio de plantos y cercados; habitaban all con el rey, ocupados en su servicio. 

Descendientes de Simen

24 Los hijos de Simen: Nemuel, Jamn, Jarib, Zera, Sal,[9] 25 y su hijo Salum, su hijo Mibsam y su hijo Misma. 26 Los hijos de Misma: su hijo Hamuel, su hijo Zacur y su hijo Simei. 27 Los hijos de Simei fueron diecisis, y seis hijas; pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Jud. 
28 Y habitaron en Beerseba, Molada, Hazar-sual, 29 Bilha, Ezem, Tolad, 30 Betuel, Horma, Siclag, 31 Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David. 32 Y sus aldeas fueron Etam, An, Rimn, Toqun y Asn;[10] cinco pueblos, 33 y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitacin, y esta su descendencia. 
34 Mesobab, Jamlec, Josas hijo de Amasas, 35 Joel, Jeh hijo de Josibas hijo de Seraas, hijo de Asiel, 36 Elioenai, Jaacoba, Jesohaa, Asaas, Adiel, Jesimiel, Benaa, 37 y Ziza hijo de Sifi hijo de Aln, hijo de Jedaas, hijo de Simri, hijo de Semaas. 38 Estos, por sus nombres, son los principales entre sus familias; y las casas de sus padres fueron multiplicadas en gran manera.[11] 39 Llegaron hasta la entrada de Gedor, hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. 40 Y hallaron abundantes y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, quieta y reposada, porque los de Cam la habitaban antes. 41 Pero estos que han sido mencionados por sus nombres, vinieron en das de Ezequas, rey de Jud, y desbarataron las tiendas y cabaas que all hallaron, hasta el da de hoy, y habitaron all en lugar de ellos; por cuanto haba all pastos para sus ganados.[12] 42 Asimismo quinientos hombres de ellos, de los hijos de Simen, fueron a los montes de Seir, llevando por capitanes a Pelatas, Nearas, Refaas y Uziel, hijos de Isi, 43 y derrotaron a los que haban quedado de Amalec, y habitaron all hasta el da de hoy.[13] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Gn 38.29; 46.12; 1 Cr 2.4-5,7,9,50; Mt 1.3. 
2. 4.5 1 Cr 2.24. 
3. 4.9 En hebreo, Jabes y la palabra que significa dolor tienen un sonido parecido. 
4. 4.13 Cf. Jos 15.17; Jue 1.13; 3.9,10. 
5. 4.14 En hebreo, Carisim significa artesanos. 
6. 4.15 Nm 13.6; 14.6; 32.12; Jos 14.6,14. 
7. 4.21 Gn 38.5; 46.12; Nm 26.20; 1 Cr 2.3. 
8. 4.22 Dominaron en Moab: otra posible traduccin: fueron a casarse con mujeres moabitas. 
9. 4.24 Gn 46.10; Ex 6.15; Nm 26.12-13. 
10. 4.28-32 Jos 19.2-8. 
11. 4.38 Nm 1.2. 
12. 4.41 Cf. 2 R 18.1-2; 2 Cr 29.1. 
13. 4.43 Ex 17.8,14; Dt 25.17-19; 1 S 14.48; 15.2,7-8; 2 S 8.12. 

1 Crnicas 5


Descendientes de Rubn

1 Rubn era el primognito de Israel, pero como profan el lecho de su padre,[1] sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de Jos hijo de Israel, y no fue contado por primognito. 2 Es verdad que Jud lleg a ser ms poderoso que sus hermanos, y el prncipe de ellos,[2] pero el derecho de primogenitura fue de Jos. 3 Los hijos de Rubn, primognito de Israel, fueron: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi.[3] 
4 Los descendientes de Joel fueron: Semaas, Gog, Simei, 5 Micaa, Reaa, Baal, 6 Beera, principal de los rubenitas, que fue llevado cautivo por Tiglat-pileser, rey de los asirios.[4] 7 Sus hermanos, por sus familias, segn el registro de sus genealogas, fueron Jeiel, el primero y Zacaras. 8 Bela hijo de Azaz hijo de Sema, hijo de Joel, habit en Aroer hasta Nebo y Baal-men.[5] 9 Habit tambin al oriente hasta el borde del desierto que se extiende desde el ro ufrates, porque su ganado se haba multiplicado en la tierra de Galaad.[6] 
10 En los das de Sal hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayeron en sus manos; y ellos habitaron en sus tiendas en toda la regin oriental de Galaad.[7] 

Descendientes de Gad

11 Los hijos de Gad habitaron enfrente de ellos en la tierra de Basn hasta Salca.[8] 12 Joel fue el principal en Basn; el segundo, Safn, luego Jaanai, despus Safat. 
13 Sus hermanos, segn las familias de sus padres, fueron Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacn, Za y Heber; por todos siete. 
14 Estos fueron los hijos de Abihail hijo de Huri hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz. 15 Tambin Ah hijo de Abdiel hijo de Guni, fue principal en la casa de sus padres. 16 Ellos habitaron en Galaad, en Basn y en sus aldeas, y en todos los ejidos de Sarn, hasta sus confines. 17 Todos estos fueron contados por sus generaciones en das de Jotam, rey de Jud, y en das de Jeroboam, rey de Israel. 

Historia de las dos tribus y media

18 Los hijos de Rubn y de Gad, y la media tribu de Manass, hombres valientes, hombres que llevaban escudo y espada, que manejaban el arco, y diestros en la guerra, eran cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta que salan a batalla. 19 Estos guerrearon contra los agarenos, Jetur, Nafis y Nodab.[9] 20 Pero en medio de la guerra clamaron a Dios y l les ayud, por cuanto confiaron en l, de tal manera que los agarenos y todos los que con ellos estaban cayeron en sus manos. 21 Y tomaron sus ganados: cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas y dos mil asnos; tambin cien mil personas. 22 Y cayeron muchos muertos, porque la guerra era de Dios; y habitaron en sus lugares hasta el cautiverio. 
23 Los hijos de la media tribu de Manass, multiplicados en gran manera,[10] habitaron en la tierra desde Basn hasta Baal-hermn, Senir y el monte Hermn. 24 Estos fueron los jefes de las casas de sus padres: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremas, Hodavas y Jahdiel, hombres valientes y esforzados, hombres famosos y jefes de las casas de sus padres. 25 Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Jehov haba quitado de delante de ellos;[11] 26 por lo cual el Dios de Israel excit el espritu de Pul,[12] rey de los asirios, y el espritu de Tiglat-pileser,[13] rey de los asirios, el cual deport a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manass, y los llev a Halah, a Habor, a Hara y al ro Gozn, hasta el da de hoy. 
						 NOTAS:

1. 5.1-3 Gn 35.22; 48.5,15-22; 49.3-4; Dt 33.6. 
2. 5.1-3 Gn 49.8-10; 1 Cr 28.4. 
3. 5.1-3 Gn 46.9; Ex 6.14; Nm 26.5-6. 
4. 5.4-6 2 R 15.29. 
5. 5.8 Cf. Nm 32.3,38; Jos 13.9,16-17. 
6. 5.9 Jos 22.9. 
7. 5.10 Sal 83.6. 
8. 5.11 Gn 46.16; Jos 13.11,24-28. 
9. 5.19 Gn 25.15; 1 Cr 1.31; 5.10; Sal 83.6. 
10. 5.23 Dt 3.8-10; Jue 3.3. 
11. 5.25 Ex 34.14-16; 2 R 17.7. 
12. 5.26 Pul: nombre que tom Tiglat-pileser III, rey de Asiria (745-727 a.C.), cuando se hizo proclamar rey de Babilonia. Cf. 2 R 15.19. 
13. 5.26 Tiglat-pileser: 2 R 15.29. Cf. 2 R 15.9; 17.6 

1 Crnicas 6


Descendientes de Lev

1 [1] Los hijos de Lev: Gersn, Coat[2] y Merari. 2 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.[3] 3 Los hijos de Amram: Aarn, Moiss y Mara. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.[4] 4 Eleazar engendr a Finees, Finees engendr a Abisa, 5 Abisa engendr a Buqui, Buqui engendr a Uzi, 6 Uzi engendr a Zeraas, Zeraas engendr a Meraiot, 7 Meraiot engendr a Amaras, Amaras engendr a Ahitob, 8 Ahitob engendr a Sadoc, Sadoc engendr a Ahimaas, 9 Ahimaas engendr a Azaras, Azaras engendr a Johann, 10 y Johann engendr a Azaras, el que tuvo el sacerdocio en la Casa que Salomn edific en Jerusaln.[5] 11 Azaras engendr a Amaras, Amaras engendr a Ahitob, 12 Ahitob engendr a Sadoc, Sadoc engendr a Salum, 13 Salum engendr a Hilcas, Hilcas engendr a Azaras, 14 Azaras engendr a Seraas, y Seraas engendr a Josadac, 15 y Josadac fue llevado cautivo cuando Jehov deport a Jud y a Jerusaln por mano de Nabucodonosor. 
16 Los hijos de Lev:[6] Gersn, Coat y Merari.[7] 17 Estos son los nombres de los hijos de Gersn: Libni y Simei. 18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.[8] 19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi.[9] Estas son las familias de Lev, segn sus descendencias. 20 Gersn: Libni, Jahat, Zima, 21 Joa, Iddo, Zera y Jeatrai. 
22 Los descendientes de Coat: Aminadab, Cor, Asir, 23 Elcana, Ebiasaf, Asir, 24 Tahat, Uriel, Uzas, y Sal. 25 Los hijos de Elcana: Amasai y Ahimot; 26 los descendientes de Ahimot: Elcana, Zofai, Nahat, 27 Eliab, Jeroham y Elcana. 28 Los hijos de Samuel: el primognito, Vasni, y Abas.[10] 
29 Los descendientes de Merari: Mahli, Libni, Simei, Uza,[11] 30 Simea, Hagua y Asaas. 

Cantores del templo nombradospor David

31 Estos son los que David puso a cargo del servicio del canto[12] en la casa de Jehov, despus que el Arca tuvo reposo, 32 los cuales servan delante de la tienda del Tabernculo de reunin en el canto, hasta que Salomn edific la casa de Jehov en Jerusaln; despus se mantuvieron en su ministerio segn su costumbre. 
33 Estos, pues, con sus hijos, ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemn hijo de Joel hijo de Samuel, 34 hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa, 35 hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai, 36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sofonas, 37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor,[13] 38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, hijo de Israel. 
39 A su mano derecha estaba su hermano Asaf hijo de Berequas hijo de Simea, 40 hijo de Micael, hijo de Baasas, hijo de Malquas, 41 hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaa, 42 hijo de Etn, hijo de Zima, hijo de Simei,[14] 43 hijo de Jahat, hijo de Gersn, hijo de Lev. 
44 Pero a la mano izquierda estaban sus hermanos, los hijos de Merari, esto es, Etn hijo de Quisi hijo de Abdi, hijo de Maluc, 45 hijo de Hasabas, hijo de Amasas, hijo de Hilcas, 46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer, 47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Lev.[15] 
48 Y sus hermanos, los levitas, fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernculo de la casa de Dios.[16] 

Descendientes de Aarn

49 Pero Aarn y sus hijos ofrecan sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del Lugar santsimo, y hacan las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moiss, siervo de Dios,[17] haba mandado. 
50 Los descendientes de Aarn son estos: Eleazar, Finees, Abisa, 51 Buqui, Uzi, Zeraas, 52 Meraiot, Amaras, Ahitob, 53 Sadoc y Ahimaas. 

Las ciudades de los levitas



(Jos 21.1-42)

54 Estos son los lugares de residencia y los lmites de los territorios de los hijos de Aarn.[18] A las familias de los coatitas, a quienes les toc primero la suerte, 55 les dieron Hebrn, en la tierra de Jud, con sus ejidos alrededor de ella. 56 Pero el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron a Caleb hijo de Jefone. 57 De Jud dieron a los hijos de Aarn la ciudad de refugio, esto es, Hebrn; adems, Libna con sus ejidos, Jatir, Estemoa con sus ejidos, 58 Hiln con sus ejidos, Debir con sus ejidos, 59 Asn y Bet-semes, con sus respectivos ejidos. 60 De Benjamn les dieron Geba, Alemet y Anatot, con sus ejidos. Trece fue el total de sus ciudades, repartidas segn sus familias. 
61 A los hijos de Coat, segn sus familias, les dieron por suerte diez ciudades de la media tribu de Manass. 62 A los hijos de Gersn, segn sus familias, les dieron de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu de Manass en Basn, trece ciudades. 63 Y a los hijos de Merari, segn sus familias, les dieron por suerte doce ciudades de las tribus de Rubn, Gad y Zabuln. 
64 Los hijos de Israel dieron a los levitas ciudades con sus ejidos. 65 Dieron por suerte de la tribu de Jud, de la tribu de Simen y de la tribu de Benjamn, las ciudades ya nombradas. 
66 A las familias de los hijos de Coat dieron ciudades con sus ejidos de la tribu de Efran. 67 Les dieron Siquem, la ciudad de refugio, con sus ejidos en los montes de Efran; adems, Gezer, 68 Jocmeam, Bet-horn, 69 Ajaln y Gat-rimn, con sus respectivos ejidos. 70 A las otras familias de los hijos de Coat les dieron Aner y Bileam, las cuales pertenecan a la media tribu de Manass, con sus respectivos ejidos. 
71 A los hijos de Gersn dieron de la media tribu de Manass, Goln en Basn y Astarot, con sus respectivos ejidos. 72 De la tribu de Isacar, Cedes, Daberat, 73 Ramot y Anem, con sus respectivos ejidos. 74 De la tribu de Aser, Masal, Abdn, 75 Hucoc y Rehob, con sus respectivos ejidos. 76 De la tribu de Neftal, Cedes en Galilea, Hamn y Quiriataim, con sus respectivos ejidos. 
77 Al resto de los hijos de Merari dieron, de la tribu de Zabuln, Rimn y Tabor, con sus ejidos. 78 Del otro lado del Jordn, frente a Jeric, al oriente del Jordn, dieron de la tribu de Rubn, Beser en el desierto, Jaza, 79 Cademot y Mefaat, con sus respectivos ejidos. 80 Y de la tribu de Gad, Ramot de Galaad, Mahanaim, 81 Hesbn y Jazer, con sus respectivos ejidos. 
						 NOTAS:

1. 6.1 Esta lista hace resaltar el nombre de Coat, de quien descendan los sacerdotes de la familia de Aarn (1 Cr 6.2-15) y el grupo ms importante de cantores del templo (1 Cr 6.33-38). 
2. 6.1 Cf. Gn 46.11; Ex 6.16; Nm 26.57; 1 Cr 23.6. 
3. 6.2 Ex 6.18; 1 Cr 6.3. 
4. 6.3 Ex 6.20; Nm 26.59-60. 
5. 6.4-15 A partir del v. 10, esta genealoga repite algunos nombres que estn en los v. 8-9. Una lista similar, aunque ms corta y con algunas variantes, se encuentra en Esd 7.1-5. 
6. 6.16-19 Ex 6.16-19; Nm 26.57-59. 
7. 6.16 Cf. Gn 46.11; 1 Cr 6.1; 23.6. 
8. 6.18 Nm 3.19. 
9. 6.19 Nm 3.20; 1 Cr 6.29. 
10. 6.28 6.18. 
11. 6.29-30 Cf. Ex 6.19; Nm 3.20; 26.58; 1 Cr 6.19. 
12. 6.31 En el templo reedificado despus del exilio, los levitas servan tambin como cantores. El origen de esta actividad se atribuye aqu al rey David. 
13. 6.37 Ex 6.24. 
14. 6.42 1 Cr 6.17,20. 
15. 6.47 Ex 6.19; Nm 26.58. 
16. 6.48 Cf. 1 Cr 15.17,19; 16.41-42; 2 Cr 5.12. 
17. 6.49 1 Cr 16.39-40. 
18. 6.54-81 Jos 20.1-9a; 21.1-42a. 

1 Crnicas 7


Descendientes de Isacar

1 Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fa, Jasub y Simrn.[1] 
2 Los hijos de Tola: Uzi, Refaas, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las familias de sus padres. El nmero de los descendientes de Tola, en el tiempo de David, era de veintids mil seiscientos[2] hombres muy valerosos. 
3 Hijo de Uzi fue Israhas; y los hijos de Israhas: Micael, Obadas, Joel e Isas; por todos, cinco prncipes. 4 Y haba con ellos, segn sus genealogas, por las familias de sus padres, treinta y seis mil hombres de guerra; pues tuvieron muchas mujeres e hijos. 
5 Sus hermanos de todas las familias de Isacar, contados todos por sus genealogas, eran ochenta y siete mil hombres valientes en extremo. 

Descendientes de Benjamn

6 Los hijos de Benjamn fueron tres: Bela, Bequer y Jediael.[3] 7 Los hijos de Bela: Ezbn, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri; cinco jefes de casas paternas, hombres de gran valor, y de cuya descendencia fueron contados veintids mil treinta y cuatro. 
8 Los hijos de Bequer: Zemira, Jos, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abas, Anatot y Alamet; todos estos fueron hijos de Bequer. 9 Y contados por sus descendencias, segn sus genealogas, los que eran jefes de familias resultaron veinte mil doscientos hombres valientes. 
10 Hijo de Jediael fue Bilhn; y los hijos de Bilhn: Jes, Benjamn, Aod, Quenaana, Zetn, Tarsis y Ahisahar. 11 Todos estos fueron hijos de Jediael, jefes de familias, hombres muy valerosos; en total eran diecisiete mil doscientos hombres que salan a combatir en la guerra. 
12 Supim y Hupim[4] fueron hijos de Hir; y Husim, hijo de Aher. 

Descendientes de Neftal

13 Los hijos de Neftal: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha. 

Descendientes de Manass

14 [5] Los hijos de Manass: Asriel, al cual dio a luz su concubina, la siria, la cual tambin dio a luz a Maquir, padre de Galaad. 15 Y Maquir tom mujer de Hupim y Supim,[6] cuya hermana tuvo por nombre Maaca; y el nombre del segundo fue Zelofehad. Y Zelofehad tuvo hijas. 
16 Maaca, mujer de Maquir, dio a luz un hijo, y lo llam Peres; y el nombre de su hermano fue Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Requem. 17 Hijo de Ulam fue Bedn. Estos fueron los hijos de Galaad hijo de Maquir hijo de Manass. 
18 Su hermana Hamolequet dio a luz a Isod, Abiezer y Mahala. 
19 Los hijos de Semida fueron Ahin, Siquem, Likhi y Aniam.[7] 

Descendientes de Efran

20 Los descendientes de Efran:[8] Sutela, Bered, Tahat, Elada, Tahat, 21 Zabad, Sutela, Ezer y Elad. Pero los hijos de Gat, naturales de aquella tierra, los mataron, porque vinieron a tomarles sus ganados. 22 Efran, su padre, hizo duelo por muchos das, y vinieron sus hermanos a consolarlo. 23 Despus l se lleg a su mujer, y ella concibi y dio a luz un hijo, al cual puso por nombre Bera,[9] por cuanto la afliccin haba estado en su casa.[10] 
24 Seera, hija de Bera, edific a Bet-horn de abajo y de arriba, y a Uzen-seera. 
25 Descendientes de este Bera fueron Refa, Resef, Telah, Tahn, 26 Laadn, Amiud, Elisama,[11] 27 Nun y Josu. 
28 La heredad y habitacin de ellos fue Bet-el con sus aldeas;[12] y hacia el oriente Naarn, y a la parte del occidente Gezer y sus aldeas; asimismo Siquem con sus aldeas, hasta Gaza y sus aldeas; 29 y junto al territorio de los hijos de Manass, Bet-sen con sus aldeas, Taanac con sus aldeas, Meguido con sus aldeas, y Dor con sus aldeas. En estos lugares habitaron los hijos de Jos hijo de Israel.[13] 

Descendientes de Aser

30 Los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera y su hermana Sera. 
31 Los hijos de Bera: Heber y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit.[14] 32 Y Heber engendr a Jaflet, Somer, Hotam y Sa, hermana de ellos. 
33 Los hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat. Estos fueron los hijos de Jaflet. 
34 Los hijos de Semer: Ah, Rohga, Jehba y Aram. 
35 Los hijos de Helem, su hermano: Zofa, Imna, Seles y Amal. 36 Los hijos de Zofa: Sa, Harnefer, Sal, Beri, Imra, 37 Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrn y Beera. 
38 Los hijos de Jeter: Jefone, Pispa y Ara. 
39 Los hijos de Ula: Ara, Haniel y Rezia. 
40 Todos estos fueron hijos de Aser, cabezas de familias paternas, escogidos, esforzados, jefes de prncipes. Al ser contados, segn los registros de sus genealogas, eran veintisis mil hombres los que podan tomar las armas. 
						 NOTAS:

1. 7.1 Cf. Gn 46.13; Nm 26.23-24. 
2. 7.2 Jue 10.1. 
3. 7.6 Cf. Gn 46.21; Nm 26.38. 
4. 7.12 Nm 26.39. 
5. 7.13 Gn 46.24; Nm 26.48-49. 
6. 7.15 Nm 26.33; Jos 17.3. 
7. 7.14-19 Nm 26.29-33. 
8. 7.20-21 Nm 26.35. 
9. 7.23 En hebreo, Bera y la palabra que significa en desgracia tienen un sonido parecido. 
10. 7.23 1 Cr 8.13. 
11. 7.25-27 Cf. Nm 1.10; 2.18; 7.48; 10.22. 
12. 7.28 Gn 12.8; 1 R 9.16. 
13. 7.29 Jos 17.11. 
14. 7.30-31 Gn 46.17; Nm 26.44-46. 

1 Crnicas 8


Descendientes de Benjamn

1 Benjamn[1] engendr a Bela, su primognito; a Asbel, el segundo, Ahara, el tercero,[2] 2 Noha, el cuarto, y a Rafa, el quinto. 3 Y los hijos de Bela fueron Adar, Gera, Abiud,[3] 4 Abisa, Naamn, Ahoa, 5 Gera, Sefufn e Hiram. 
6 Estos son los hijos de Aod, los jefes de casas paternas que habitaron en Geba y fueron desterrados a Manahat: 7 Naamn, Ahas y Gera, padre de Uza y Ahiud, que fue quien los desterr. 
8 Saharaim engendr hijos en la provincia de Moab, despus que dej a Husim y a Baara que eran sus mujeres. 9 Engendr, pues, de Hodes, su mujer, a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam, 10 Jez, Saquas y Mirma. Estos son sus hijos, jefes de familias. 
11 Y de Husim engendr a Abitob y a Elpaal. 12 Los hijos de Elpaal fueron: Heber, Misam y Semed (el cual edific Ono, y Lod con sus aldeas),[4] 13 Bera y Sema, que fueron jefes de las familias de los habitantes de Ajaln, los cuales echaron a los habitantes de Gat. 
14 Aho, Sasac, Jeremot, 15 Zebadas, Arad, Ader, 16 Micael, Ispa y Joha, fueron hijos de Bera. 
17 Zebadas, Mesulam, Hizqui, Heber, 18 Ismerai, Jezlas y Jobab, fueron hijos de Elpaal. 
19 Jaquim, Zicri, Zabdi, 20 Elienai, Ziletai, Eliel, 21 Adaas, Beraas y Simrat, fueron hijos de Simei. 
22 Ispn, Heber, Eliel, 23 Abdn, Zicri, Hann, 24 Hananas, Elam, Anatotas, 25 Ifdaas y Peniel, fueron hijos de Sasac. 
26 Samserai, Seharas, Atalas, 27 Jaresas, Elas y Zicri, fueron hijos de Jeroham. 
28 Estos fueron jefes principales de familias, segn sus generaciones, y habitaron en Jerusaln. 
29 En Gaban habitaron Abigaban, la mujer del cual se llam Maaca. 30 Sus hijos fueron Abdn, el primognito, Zur, Cis, Baal, Nadab, 31 Gedor, Aho y Zequer. 32 Y Miclot engendr a Simea. Estos tambin habitaron frente a sus hermanos en Jerusaln. 
33 Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal, y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal.[5] 34 Hijo de Jonatn fue Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa.[6] 35 Los hijos de Micaa fueron: Pitn, Melec, Tarea y Acaz. 36 Acaz engendr a Joada, Joada engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa. 37 Mosa engendr a Bina, padre de Rafa, padre de Elasa, padre de Azel. 38 Los hijos de Azel fueron seis, cuyos nombres son Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann; todos estos fueron hijos de Azel. 
39 Los hijos de Esec, su hermano, fueron: Ulam, el primognito, Jehs, el segundo, y Elifelet, el tercero. 40 Y fueron los hijos de Ulam hombres valientes y vigorosos, flecheros diestros, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos; ciento cincuenta en total. 
Todos estos fueron de los hijos de Benjamn. 
						 NOTAS:

1. 8.1-40 Esta segunda lista de los descendientes de Benjamn difiere parcialmente de la primera y da especial importancia a la familia de Sal (v. 33-40). 
2. 8.1 Gn 46.21; Nm 26.38-40; 1 Cr 7.6. 
3. 8.3 Jue 3.15. 
4. 8.12 Neh 11.35. 
5. 8.33 Cf. 1 S 9.1; 14.49,51; 31.2; 1 Cr 10.2. 
6. 8.34 2 S 4.4; 9.6,10,12. 

1 Crnicas 9


Los repatriados de Babilonia



(Neh 11.1-24)

1 Contado todo Israel por sus genealogas, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel.[1] 
Los de Jud fueron deportados a Babilonia por su rebelin. 2 Los primeros habitantes que entraron en sus posesiones en las ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y sirvientes del templo. 
3 Habitaron en Jerusaln, de los hijos de Jud, de los hijos de Benjamn, de los hijos de Efran y de Manass:[2] 4 Utai hijo de Amiud hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Fares hijo de Jud. 5 De los silonitas: Asaas, el primognito, y sus hijos. 6 De los hijos de Zera: Jeuel y sus hermanos; seiscientos noventa en total. 
7 De los hijos de Benjamn: Sal hijo de Mesulam hijo de Hodavas, hijo de Asena; 8 Ibneas hijo de Jeroham; Ela hijo de Uzi hijo de Micri, y Mesulam hijo de Sefatas hijo de Reuel, hijo de Ibnas. 9 Y sus hermanos, segn sus generaciones, fueron novecientos cincuenta y seis. Todos estos hombres fueron jefes de familia en sus casas paternas. 
10 De los sacerdotes: Jedaas, Joiarib, Jaqun, 11 Azaras hijo de Hilcas hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, prncipe de la casa de Dios; 12 Adaa hijo de Jeroham hijo de Pasur, hijo de Malquas; Masai hijo de Adiel hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer, 13 y sus hermanos, jefes de sus casas paternas, en nmero de mil setecientos sesenta, hombres muy eficaces en la obra del ministerio en la casa de Dios. 
14 De los levitas: Semaas hijo de Hasub hijo de Azricam, hijo de Hasabas, de la familia de Merari, 15 Bacbacar, Heres, Galal, Matanas hijo de Micaa hijo de Zicri, hijo de Asaf; 16 Obadas hijo de Semaas hijo de Galal, hijo de Jedutn; y Berequas hijo de Asa hijo de Elcana, el cual habit en las aldeas de los netofatitas. 
17 Los porteros: Salum, Acub, Talmn, Ahimn y sus hermanos. Salum era el jefe. 18 Hasta ahora, entre las cuadrillas de los hijos de Lev, han sido estos los porteros en la puerta del rey, al oriente. 19 Salum hijo de Cor hijo de Ebiasaf, hijo de Cor, y sus hermanos, los coretas, de la misma casa paterna, tuvieron a su cargo la obra del ministerio, guardando las puertas del Tabernculo, como sus padres guardaron la entrada del campamento de Jehov. 20 Finees hijo de Eleazar fue antes su capitn; y Jehov estaba con l.[3] 21 Zacaras hijo de Meselemas era portero de la puerta del Tabernculo de reunin.[4] 22 Todos estos, escogidos para ser guardias de las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados en sus villas, segn el registro de sus genealogas, los cuales haban sido establecidos en sus cargos por David y Samuel, el vidente. 23 Tanto ellos como sus hijos eran porteros, y se turnaban a las puertas de la casa de Jehov, y de la casa del Tabernculo.[5] 24 Y estaban los porteros a los cuatro lados: al oriente, al occidente, al norte y al sur. 25 Y sus hermanos, que estaban en sus aldeas, venan cada siete das[6] segn su turno para estar con ellos. 26 Porque cuatro principales de los porteros levitas estaban de guardia permanentemente, y tenan a su cargo las habitaciones y los tesoros de la casa de Dios. 27 Estos habitaban alrededor de la casa de Dios, pues tenan el encargo de guardarla y de abrirla todas las maanas. 
28 Algunos de estos tenan a su cargo los utensilios para el ministerio, los cuales contaban cuando se guardaban y cuando se sacaban. 29 Otros estaban a cargo de la vajilla, y de todos los utensilios del santuario, de la harina, del vino, del aceite, del incienso y de las especias. 30 Y algunos de los hijos de los sacerdotes hacan los perfumes aromticos.[7] 31 Matatas, uno de los levitas, primognito de Salum, el coreta, tena a su cargo las cosas que se hacan en sartn.[8] 32 Y algunos de los hijos de Coat, y de sus hermanos, tenan a su cargo los panes de la proposicin,[9] los cuales ponan por orden cada sbado. 33 Tambin haba cantores, jefes de familias de los levitas, los cuales vivan en las habitaciones del templo, exentos de otros servicios, porque de da y de noche estaban en aquella obra. 
34 Estos eran jefes de familias de los levitas por sus generaciones; jefes que habitaban en Jerusaln. 

Genealoga de Sal

35 En Gaban habitaba Jehiel, padre de Gaban, el nombre de cuya mujer era Maaca. 36 Sus hijos fueron Abdn, el primognito, y luego Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab, 37 Gedor, Aho, Zacaras y Miclot; 38 y Miclot engendr a Simeam. Estos habitaban tambin en Jerusaln con sus hermanos frente a ellos. 
39 Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal, y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal. 40 Hijo de Jonatn fue Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa. 41 Los hijos de Micaa fueron: Pitn, Melec, Tarea y Acaz. 42 Acaz engendr a Jara, Jara engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa. 43 Los descendientes de Mosa fueron Bina, padre de Refaas, padre de Elasa, padre de Azel. 44 Y Azel tuvo seis hijos, los nombres de los cuales son: Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann. Estos fueron los hijos de Azel. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Cf. 2 Cr 16.11; 20.34; 25.26; 27.7; 33.18; 36.8. 
2. 9.2-3 Esd 2.70; 7.7-8; Neh 7.73. 
3. 9.20 Cf. Ex 6.25; Nm 25.7,11; Jue 20.28. 
4. 9.21 1 Cr 26.2,14. 
5. 9.23 1 Cr 26.13. 
6. 9.25 1 Cr 23.4-5. 
7. 9.30 Ex 30.22-33. 
8. 9.31-32 Lv 2.1-4; 6.14-18; 7.11-12; 1 Cr 23.29. 
9. 9.32 Ex 25.30; Lv 24.5-8. 

1 Crnicas 10


2. EL REINADO DE DAVID (10.1--29.30)



Muerte de Sal y de sus hijos



(1 S 31.1-13)

1 Los filisteos pelearon contra Israel; huyeron delante de ellos los israelitas, pues muchos cayeron heridos de muerte en el monte Gilboa. 2 Los filisteos siguieron a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal. 3 Al concentrar sus ataques contra Sal, le alcanzaron los flecheros y fue herido por ellos. 4 Entonces dijo Sal a su escudero: "Saca tu espada y traspsame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan mofa de m"; pero su escudero no quiso, porque tena mucho miedo. Entonces Sal tom la espada y se ech sobre ella. 5 Cuando su escudero vio a Sal muerto, l tambin se ech sobre su espada y se mat. 6 As murieron Sal y sus tres hijos; y toda su casa muri junto con l. 7 Al ver todos los de Israel que habitaban en el valle que haban huido las tropas y que Sal y sus hijos haban muerto, dejaron sus ciudades y huyeron. Vinieron entonces los filisteos y se establecieron en ellas. 
8 Sucedi al da siguiente, que al venir los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus hijos tendidos en el monte Gilboa. 9 Luego que lo despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar la buena noticia a sus dolos y al pueblo. 10 Despus pusieron sus armas en el templo de sus dioses y colgaron su cabeza en el templo de Dagn. 
11 Cuando oyeron los de Jabes de Galaad lo que haban hecho los filisteos de Sal, 12 se levantaron todos los hombres valientes, tomaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos, y los trajeron a Jabes; enterraron sus huesos debajo de una encina en Jabes, y ayunaron siete das.[1] 
13 As muri Sal a causa de su rebelin con que pec contra Jehov, contra la palabra de Jehov, la cual no guard, y porque consult a una adivina,[2] 14 y no consult a Jehov; por esta causa lo mat,[3] y traspas el reino a David hijo de Isa.[4] 
						 NOTAS:

1. 10.12 2 S 2.5. 
2. 10.13 Lv 19.31; 20.6; 1 S 28.7-8; Dt 18.10-14; 1 S 13.8-14; 15.1-24. 
3. 10.13-14 Ntese cules son las razones dadas por el Cronista para explicar el trgico fin de Sal. 
4. 10.14 Cf. 1 S 15.28; 2 S 3.9-10. 

1 Crnicas 11


David, proclamado rey de Israel



(2 S 5.1-5)

1 Entonces todo Israel se congreg en torno a David en Hebrn, y le dijeron: "Nosotros somos tu hueso y tu carne. 2 Tambin antes de ahora, mientras Sal reinaba, t eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volvas a traer. Tambin Jehov tu Dios te ha dicho: "T apacentars a mi pueblo Israel,[1] y t sers prncipe sobre Israel, mi pueblo"". 
3 Y vinieron todos los ancianos de Israel ante el rey, en Hebrn; David hizo un pacto con ellos delante de Jehov, y ungieron a David como rey sobre Israel, por medio de Samuel,[2] conforme a la palabra de Jehov. 

David toma la fortaleza de Sin



(2 S 5.6-10)

4 Entonces se fue David con todo Israel a Jerusaln, la cual es Jebs; y los jebuseos[3] habitaban en aquella tierra. 5 Y los habitantes de Jebs dijeron a David: "No entrars ac". Pero David tom la fortaleza de Sin, que es la Ciudad de David. 6 David haba dicho: "El que primero derrote a los jebuseos ser cabeza y jefe". Entonces Joab hijo de Sarvia subi el primero, y fue hecho jefe.[4] 7 Se instal David en la fortaleza, y por esto la llamaron la Ciudad de David. 8 Edific la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab repar el resto de la ciudad.[5] 9 Y David iba adelantando y creciendo, y Jehov de los ejrcitos estaba con l. 

Los valientes de David



(2 S 23.8-39)

10 Estos son los jefes de los valientes que David tuvo, los que le ayudaron en su reino, junto con todo Israel, para hacerle reinar sobre Israel, conforme a la palabra de Jehov. 
11 Esta es la lista de los valientes que David tuvo: Jasobeam hijo de Hacmoni, caudillo de los treinta,[6] el cual blandi su lanza una vez contra trescientos, a los cuales mat. 12 Despus de este estaba Eleazar hijo de Dodo, el ahohta, el cual era de los tres valientes.[7] 13 Este estuvo con David en Pasdamim, donde los filisteos se haban concentrado para la batalla. Haba all una parcela de tierra llena de cebada, y cuando el pueblo huy delante de los filisteos,[8] 14 l se puso en medio de la parcela, la defendi[9] y venci a los filisteos, pues Jehov los favoreci con una gran victoria. 
15 Tres de los treinta jefes descendieron a la pea a encontrarse con David, a la cueva de Adulam, cuando el campamento de los filisteos se hallaba en el valle de Refaim.[10] 16 David estaba entonces en la fortaleza, mientras una guarnicin de los filisteos ocupaba Beln. 17 David expres este deseo: "Quin me diera de beber de las aguas del pozo de Beln, que est a la puerta!" 18 Y aquellos tres irrumpieron en el campamento de los filisteos, sacaron agua del pozo de Beln, que est a la puerta, la tomaron y se la llevaron a David; pero l no la quiso beber, sino que la derram para Jehov, y dijo: 19 "Gurdeme mi Dios de hacer esto. Voy acaso a beber la sangre y la vida de estos hombres que con peligro de sus vidas la han trado?" Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes. 
20 Abisai,[11] hermano de Joab, era jefe de los treinta.[12] Una vez, blandi su lanza contra trescientos hombres y los mat. As gan renombre entre los tres.[13] 21 Fue el ms ilustre de los treinta, pues lleg a ser su jefe, pero no igual a los tres primeros. 
22 Benaa hijo de Joiada era hijo de un hombre valiente de Cabseel, de grandes hazaas; l venci a los dos leones de Moab;[14] tambin descendi y mat a un len en un foso, en medio de una nevada. 23 l mismo venci a un egipcio, hombre de cinco codos de estatura; y el egipcio traa una lanza como un rodillo de tejedor, pero l descendi con un palo, y arrebat al egipcio la lanza de la mano y lo mat con su misma lanza. 24 Esto hizo Benaa hijo de Joiada, y conquist renombre entre los tres valientes.[15] 25 Fue el ms distinguido de los treinta, pero no igual a los tres primeros. A este puso David en su guardia personal. 
26 Los valientes de los ejrcitos eran: Asael, hermano de Joab, Elhanan hijo de Dodo, el de Beln,[16] 27 Samot, el harodita, Heles, el pelonita;[17] 28 Ira hijo de Iques, el tecota, Abiezer, el anatotita, 29 Sibecai, el husatita, Ilai, el ahohta,[18] 30 Maharai, el netofatita, Heled hijo de Baana, el netofatita,[19] 31 Itai hijo de Ribai, de Gabaa, de los hijos de Benjamn, Benaa, el piratonita,[20] 32 Hurai, del ro Gaas, Abiel, el arbatita, 33 Azmavet, el barhumita, Eliaba, el saalbonita, 34 los hijos de Hasem, el gizonita, Jonatn hijo de Sage, el ararita, 35 Aham hijo de Sacar, el ararita, Elifal hijo de Ur, 36 Hefer, el mequeratita, Ahas, el pelonita, 37 Hezro, el carmelita, Naarai hijo de Ezbai, 38 Joel, hermano de Natn, Mibhar hijo de Hagrai, 39 Selec, el amonita, Naharai, el beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia, 40 Ira, el itrita, Gareb, el itrita, 41 Uras, el heteo, Zabad hijo de Ahlai, 42 Adina hijo de Siza, el rubenita, prncipe de los rubenitas, y treinta hombres con l, 43 Hann hijo de Maaca, Josafat, el mitnita, 44 Uzas, el astarotita, Sama y Jehiel hijos de Hotam, el aroerita; 45 Jediael hijo de Simri, y Joha, su hermano, el tizita, 46 Eliel, el mahavita, Jerebai y Josava hijos de Elnaam, Itma, el moabita, 47 Eliel, Obed, y Jaasiel, el mesobata. 
						 NOTAS:

1. 11.2 Cf. 1 S 18.5,13-16,30; 19.8. 
2. 11.3 1 S 16.1,13; 2 S 2.4. 
3. 11.4 Jos 15.8,63; Jue 1.21; 19.10-11. 
4. 11.6 2 S 2.13-15; 8.16. 
5. 11.8 Cf. 1 R 9.15,24; 11.27; 2 Cr 32.5. 
6. 11.11 Los treinta: Segn 2 S 23.8-12, los valientes eran tres, pero el Cronista solo nombra a dos de ellos: Jasobeam y Eleazar. Los tres eran: Jasobeam, Eleazar y Sama. Cf. 2 S 23.8-12. 
7. 11.12 1 Cr 27.4. 
8. 11.13 1 S 17.1. 
9. 11.14 l se puso en medio... la defendi: Heb. ellos se plantaron... lo defendieron. Cf. 2 S 23.12. 
10. 11.15 2 S 5.18,22; 1 Cr 14.9. 
11. 11.20 Cf. 1 S 26.6-8; 2 S 16.9; 18.2; 21.17; 23.18-19. 
12. 11.20 Treinta: Heb. tres. Vase 1 Cr 11.11 n. Cf. 2 S 23.18. 
13. 11.20 Estos treinta se mencionan por su nombre en los v. 26-47. La lista dada en 2 S 23.8-39 difiere un poco en los nombres y en su forma de escribirlos. 
14. 11.22 Dos leones: otra posible traduccin: Dos hijos de Ariel. Cf. 2 S 23.20. 
15. 11.24 2 S 8.18; 20.23. 
16. 11.26 1 Cr 2.16; 27.7. 
17. 11.27 Pelonita: Segn 2 S 23.26: paltita. 
18. 11.29 1 Cr 27.11. 
19. 11.30 1 Cr 27.13. 
20. 11.31 1 Cr 27.14. 

1 Crnicas 12


El ejrcito de David

1 Estos son los que vinieron ante David en Siclag,[1] estando l an encerrado por causa de Sal hijo de Cis; eran de los valientes que le ayudaron en la guerra. 2 Estaban armados de arcos y usaban ambas manos para tirar piedras con la honda y flechas con el arco. 
De los hermanos de Sal de Benjamn, 3 el jefe era Ahiezer, despus Jos, hijos de Semaa, el gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca y Jeh, el anatotita, 4 Ismaas, el gabaonita, valiente entre los treinta, y jefe entre ellos; Jeremas, Jahaziel, Johann, Jozabad, el gederatita, 5 Eluzai, Jerimot, Bealas, Semaras, Sefatas, el harufita, 6 Elcana, Isas, Azareel, Joezer y Jasobeam, coretas, 7 y Joela y Zebadas hijos de Jeroham, de Gedor. 
8 Tambin de los de Gad huyeron y fueron adonde estaba David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con el escudo y la lanza; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montaas.[2] 9 Ezer, el primero, Obadas, el segundo, Eliab, el tercero, 10 Mismana, el cuarto, Jeremas, el quinto, 11 Atai, el sexto, Eliel, el sptimo, 12 Johann, el octavo, Elzabad, el noveno, 13 Jeremas, el dcimo y Macbanai, el undcimo. 14 Estos fueron capitanes del ejrcito de los hijos de Gad. El menor estaba a cargo de cien hombres, y el mayor, de mil. 15 Estos pasaron el Jordn en el mes primero,[3] cuando se haba desbordado por todas sus riberas; e hicieron huir a todos los habitantes de los valles al oriente y al occidente. 
16 Asimismo algunos de los hijos de Benjamn y de Jud fueron ante David al lugar fuerte. 17 David sali a su encuentro y les habl diciendo: 
--Si habis venido a m en son de paz y para ayudarme, me unir a vosotros; pero si es para entregarme a mis enemigos, sin que mis manos estn manchadas de maldad, valo el Dios de nuestros padres, y os lo demande. 
18 Entonces el espritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: 
    "Somos tuyos, David! 
    Estamos contigo, hijo de Isa! 
    Paz, paz para ti, 
    y paz para quienes te ayudan, 
    pues tambin tu Dios te ayuda!" 
David los recibi y los puso entre los capitanes de la tropa. 
19 Tambin se pasaron a David algunos de Manass, cuando fue con los filisteos a la batalla contra Sal (pero David no los ayud, porque los jefes de los filisteos, tras deliberar, lo despidieron diciendo: "Con peligro de nuestras cabezas se pasar a su seor Sal"). 20 As que cuando volvi l a Siclag, se pasaron a l de los de Manass: Adnas, Jozabad, Jediael, Micael, Jozabad, Eli y Ziletai, prncipes de millares de los de Manass. 21 Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejrcito. 22 Cada da le llegaba ayuda a David, hasta que se form un gran ejrcito, como un ejrcito de Dios. 
23 Este es el nmero de los principales que estaban listos para la guerra, y llegaron a David en Hebrn para traspasarle el reino de Sal, conforme a la palabra de Jehov: 24 De los hijos de Jud que traan escudo y lanza, seis mil ochocientos estaban listos para la guerra. 25 De los hijos de Simen, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra. 26 De los hijos de Lev, cuatro mil seiscientos; 27 asimismo Joiada, prncipe de los del linaje de Aarn, y con l tres mil setecientos hombres, 28 y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintids de los principales de la casa de su padre. 29 De los hijos de Benjamn, hermanos de Sal, tres mil; porque hasta entonces muchos de ellos se mantenan fieles a la casa de Sal. 30 De los hijos de Efran, veinte mil ochocientos, muy valientes, hombres ilustres en las casas de sus padres. 31 De la media tribu de Manass, dieciocho mil, los cuales fueron designados para ir a proclamar a David como rey. 32 De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que saban lo que Israel deba hacer, y cuyas rdenes seguan todos sus hermanos. 33 De Zabuln, cincuenta mil, que salan a la campaa prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra y dispuestos a pelear sin doblez de corazn. 34 De Neftal, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza. 35 De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos. 36 De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil. 37 Y del otro lado del Jordn, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manass, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra. 
38 Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, fueron con corazn perfecto a Hebrn, para poner a David como rey sobre todo Israel; asimismo todos los dems de Israel estaban de acuerdo en poner a David como rey. 39 Y estuvieron all con David tres das comiendo y bebiendo, porque sus hermanos haban provisto para ellos. 40 Tambin los que les eran vecinos, hasta Isacar y Zabuln y Neftal, trajeron vveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisin de harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel haba alegra. 
						 NOTAS:

1. 12.1 1 S 27.1-7. 
2. 12.8 Dt 33.20. 
3. 12.15 Mes primero: otra posible traduccin: primavera. 

1 Crnicas 13


David propone trasladar el Arcaa Jerusaln

1 Entonces David consult con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes. 2 Y dijo David a toda la asamblea de Israel: "Si os parece bien y si es la voluntad de Jehov, nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que estn con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se renan con nosotros;[1] 3 y traigamos el Arca de nuestro Dios junto a nosotros, porque desde el tiempo de Sal no hemos hecho caso de ella". 
4 Y dijo toda la asamblea que se hiciera as, porque el asunto pareca bien a todo el pueblo. 

Tabla Instrumentos Musicales



David intenta trasladar el Arca



(2 S 6.1-11)

5 Entonces David reuni a todo Israel, desde Sihor[2] de Egipto hasta la entrada de Hamat,[3] para que trajeran el Arca de Dios[4] desde Quiriat-jearim. 6 Y subi David con todo Israel a Baala de Quiriat-jearim, que est en Jud, para trasladar de all el Arca de Jehov Dios, que habita entre los querubines,[5] sobre la cual su nombre es invocado. 7 Y llevaron el Arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uza y Aho guiaban el carro. 8 David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cnticos, arpas, salterios, tamboriles, cmbalos y trompetas. 9 Pero cuando llegaron a la era de Quidn,[6] Uza extendi su mano hacia al Arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban. 10 Se encendi contra Uza el furor de Jehov, y lo hiri, porque haba extendido su mano hacia el Arca; y muri all delante de Dios. 
11 David tuvo pesar, porque Jehov haba castigado[7] a Uza; por lo que llam a aquel lugar Prez-uza,[8] hasta el da de hoy. 12 Y David temi a Dios aquel da, y dijo: "Cmo he de llevar a mi casa el Arca de Dios?" 13 Y no traslad David el Arca a su casa, a la ciudad de David, sino que la llev a casa de Obed-edom, el geteo. 14 El Arca de Dios estuvo tres meses en la casa de la familia de Obed-edom; y bendijo Jehov la casa de Obed-edom, y todo cuanto tena.[9] 
						 NOTAS:

1. 13.2 Nm 35.1-8; Jos 14.4; 21.2-41. 
2. 13.5 Sihor: en la parte oriental del delta del Nilo. 
3. 13.5 Hamat: en Siria meridional. 
4. 13.5 Jos 13.3,5; 1 S 6.21; 7.1-2; 1 Cr 15.3. 
5. 13.6 Cf. Ex 25.18-22; Jos 15.9; 18.14; 1 S 4.4; 7.1; 1 R 6.23-28; Sal 80.1; Is 37.16; Ez 1.26-28. 
6. 13.9 Era de Quidn: llamada era de Nacn en 2 S 6.6. 
7. 13.11 Haba castigado: lit. haba abierto brecha en. 
8. 13.11 En hebreo Prez-uza significa brecha de Uza. 
9. 13.14 1 Cr 26.4-5. 

1 Crnicas 14


Hiram enva embajadores a David



(2 S 5.11-12)

1 Hiram, rey de Tiro, envi a David embajadores y madera de cedro, y albailes y carpinteros, para que le edificaran una casa.[1] 2 Entonces entendi David que Jehov lo haba confirmado como rey sobre Israel, pues haba exaltado su reino sobre su pueblo Israel. 

Hijos de David nacidos en Jerusaln



(2 S 5.13-16; 1 Cr 3.5-9)

3 Tambin David tom mujeres en Jerusaln, y engendr ms hijos e hijas. 4 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn, 5 Ibhar, Elisa, Elpelet, 6 Noga, Nefeg, Jafa, 7 Elisama, Beeliada y Elifelet. 

David derrota a los filisteos



(2 S 5.17-25)

8 Cuando oyeron los filisteos que David haba sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos en busca de David. Lo supo David y sali contra ellos. 9 Los filisteos llegaron y se extendieron por el valle de Refaim.[2] 10 Entonces David consult a Dios, diciendo: 
--Subir contra los filisteos? Los entregars en mis manos? 
Jehov le respondi: 
--Sube, porque yo los entregar en tus manos. 
11 Subieron, pues, a Baal-perazim, y all los derrot David. Dijo luego David: "Dios abri una brecha entre mis enemigos por mi mano, como un torrente de agua". Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim.[3] 12 Dejaron all sus dioses, y David dijo que los quemaran.[4] 
13 Volvieron los filisteos a extenderse por el valle, 14 y volvi David a consultar a Dios, y Dios le dijo: "No subas tras ellos, sino rodalos y atcalos frente a las balsameras. 15 Cuando oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal a la batalla, porque Dios saldr delante de ti y herir el ejrcito de los filisteos". 
16 Hizo, pues, David como Dios le mand, y derrotaron al ejrcito de los filisteos desde Gaban hasta Gezer. 17 Y la fama de David se divulg por todas aquellas tierras; y Jehov puso el temor de David sobre todas las naciones. 
						 NOTAS:

1. 14.1 Cf. 1 R 5.1; 2 Cr 2.3. 
2. 14.9 1 Cr 11.15. 
3. 14.11 En hebreo, Baal-perazim significa Seor de los pasos abiertos. 
4. 14.12 Dt 7.5,25. 

1 Crnicas 15


Traslado del Arca a Jerusaln



(2 S 6.12-23)

1 Hizo David tambin casas para s en la Ciudad de David, y arregl un lugar para el Arca de Dios, y le levant una tienda. 2 Entonces dijo David: "El Arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehov para que lleven el Arca de Jehov, y le sirvan perpetuamente".[1] 
3 Congreg, pues, David a todo Israel en Jerusaln, para que llevaran el Arca de Jehov al lugar que l le haba preparado.[2] 4 Reuni tambin David a los hijos de Aarn y a los levitas; 5 de los hijos de Coat, a Uriel, el jefe, y sus hermanos, ciento veinte. 6 De los hijos de Merari, a Asaas, el jefe, y sus hermanos, doscientos veinte. 7 De los hijos de Gersn, a Joel, el jefe, y sus hermanos, ciento treinta. 8 De los hijos de Elizafn, a Semaas, el jefe, y sus hermanos, doscientos. 9 De los hijos de Hebrn, a Eliel, el jefe, y sus hermanos, ochenta. 10 De los hijos de Uziel, a Aminadab, el jefe, y sus hermanos, ciento doce. 
11 Luego llam David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaas, Joel, Semaas, Eliel y Aminadab,[3] 12 y les dijo: "Vosotros, que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y llevad el Arca de Jehov, Dios de Israel, al lugar que le he preparado;[4] 13 pues por no haberlo hecho as vosotros la primera vez, Jehov, nuestro Dios, nos quebrant, por cuanto no le buscamos segn su ordenanza".[5] 
14 Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas para traer el Arca de Jehov, Dios de Israel. 15 Y los hijos de los levitas trajeron el Arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo haba mandado Moiss, conforme a la palabra de Jehov.[6] 
16 Asimismo dijo David a los principales de los levitas que designaran a cantores entre sus hermanos, con instrumentos de msica, con salterios, arpas y cmbalos, para que los hicieran resonar con alegra.[7] 17 Entonces los levitas designaron a Hemn hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf hijo de Berequas; y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etn hijo de Cusaas.[8] 18 Y con ellos a sus hermanos del segundo orden, a Zacaras, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaa, Maasas, Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-edom y Jeiel, los porteros. 
19 As, Hemn, Asaf y Etn, que eran cantores, tocaban cmbalos de bronce. 20 Zacaras, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasas y Benaa tenan salterios sobre Alamot.[9] 21 Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-edom, Jeiel y Azazas, tenan arpas afinadas en la octava[10] para dirigir. 22 Y Quenanas, jefe de los levitas en la msica, fue puesto para dirigir el canto,[11] porque era entendido en ello.[12] 23 Berequas y Elcana eran porteros del Arca. 24 Sebanas, Josafat, Natanael, Amasai, Zacaras, Benaa y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del Arca de Dios; Obed-edom y Jehas eran tambin porteros del Arca.[13] 
25 David, pues, junto a los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el Arca del pacto de Jehov, de casa de Obed-edom, con alegra. 26 Como Dios ayud a los levitas que llevaban el Arca del pacto de Jehov, sacrificaron siete novillos y siete carneros.[14] 27 Iba David vestido de lino fino, y tambin todos los levitas que llevaban el Arca, y asimismo los cantores; y Quenanas era maestro de canto entre los cantores. Llevaba tambin David sobre s un efod de lino.[15] 28 De esta manera llevaba todo Israel el Arca del pacto de Jehov, con jbilo y sonido de bocinas, trompetas y cmbalos, al son de salterios y arpas. 29 Cuando el Arca del pacto de Jehov lleg a la Ciudad de David, Mical, hija de Sal, estaba mirando por una ventana; al ver al rey David que saltaba y danzaba, lo menospreci en su corazn. 
						 NOTAS:

1. 15.2 Cf. Nm 1.50; 7.9; Dt 10.8; 31.25; Jos 3.8; 1 S 6.15. 
2. 15.3 1 Cr 13.5. 
3. 15.11 Cf. 2 S 8.17; 15.29,35; 1 Cr 16.39. 
4. 15.12 2 Cr 29.5,15,34; 30.3,15,24. 
5. 15.13 1 Cr 13.3. 
6. 15.15 Cf. Ex 25.13-14; Nm 1.50; 7.9; 2 Cr 35.3. 
7. 15.16 Cf. 1 Cr 13.8; 16.5; 2 Cr 5.12; 29.25; Neh 12.27. 
8. 15.17 Cf. 1 Cr 6.31-47; 25.1-8. 
9. 15.20 Sobre Alamot: otra posible traduccin: a la manera elamita. 
10. 15.21 En la octava: otra posible traduccin: a la manera siminita. 
11. 15.22 Canto: otra posible traduccin: transporte. As tambin en el v. 27. 
12. 15.22 1 Cr 26.29. 
13. 15.24 Cf. Nm 10.8; Jos 6.4-6. 
14. 15.26 1 Cr 29.21. 
15. 15.27 1 S 2.18. 

1 Crnicas 16

1 As trajeron el Arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David haba levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios.[1] 2 Cuando David acab de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehov. 3 Y reparti a todo Israel, as a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una pieza de carne y una torta de pasas. 
4 Puso delante del Arca de Jehov ministros de los levitas, para que recordaran, confesaran y alabaran a Jehov, Dios de Israel: 5 Asaf, el primero; el segundo despus de l, Zacaras; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatas, Eliab, Benaa, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf tocaba los cmbalos. 6 Tambin los sacerdotes Benaa y Jahaziel tocaban continuamente las trompetas delante del Arca del pacto de Dios. 

Salmo de accin de gracias de David



(Sal 96.1-13; 105.1-15; 106.47-48)

7 Aquel da David, por primera vez, puso a Asaf y sus hermanos a cargo de la alabanza a Jehov: 
    8 "Alabad a Jehov, 
    invocad su nombre, 
    dad a conocer entre los pueblos sus obras! 
    9 Cantad a l, cantadle salmos; 
    hablad de todas sus maravillas! 
    10 "Gloriaos en su santo nombre; 
    algrese el corazn 
    de los que buscan a Jehov! 
    11 Buscad a Jehov y su poder; 
    buscad su rostro continuamente! 
    12 Acordaos de las maravillas que ha hecho, 
    de sus prodigiosy de los juicios de su boca, 
    13 vosotros, hijos de Israel, su siervo, 
    hijos de Jacob, sus escogidos. 
    14 Jehov, l es nuestro Dios, 
    sus juicios estn en toda la tierra. 
    15 l se acuerda de su pactoperpetuamente,[2] 
    y de la palabra que mandpara mil generaciones; 
    16 del pacto que concert con Abraham,[3] 
    y de su juramento a Isaac,[4] 
    17 el cual confirm a Jacob por estatuto, 
    a Israel por pacto sempiterno, 
    18 diciendo: "A ti dar la tierra de Canan, 
    porcin de tu heredad".[5] 
    19 "Cuando ellos eran pocos en nmero, 
    pocos y forasteros en ella, 
    20 y andaban de nacin en nacin, 
    y de un reino a otro pueblo, 
    21 no permiti que nadie los oprimiera; 
    antes por amor de elloscastig a los reyes. 
    22 Dijo: "No toquis a mis ungidos 
    ni hagis mal a mis profetas".[6] 
    23 "Cantad a Jehov toda la tierra, 
    proclamad de da en da su salvacin. 
    24 Cantad entre las gentes su gloria, 
    en todos los pueblos sus maravillas. 
    25 Porque grande es Jehov, 
    digno de suprema alabanza 
    y ms temible que todos los dems dioses. 
    26 Porque todos los dioses de los pueblosson dolos, 
    mas Jehov hizo los cielos. 
    27 Alabanza y magnificenciahay delante de l. 
    Poder y alegra hay en su morada. 
    28 "Tributad a Jehov,familias de los pueblos, 
    dad a Jehov gloria y poder! 
    29 Dad a Jehov la honradebida a su nombre! 
    Traed ofrenda y venid delante de l. 
    Postraos delante de Jehov 
    en la hermosura de la santidad![7] 
    30 Que tiemble en su presenciatoda la tierra! 
    l afirm el mundopara que no se conmueva. 
    31 Algrense los cielos, gcese la tierra. 
    Digan en las naciones: "Jehov reina". 
    32 Resuene el mar y su plenitud! 
    Algrese el campoy todo lo que hay en l! 
    33 Entonces cantarn los rbolesde los bosques 
    delante de Jehov, 
    porque viene a juzgar la tierra. 
    34 "Aclamad a Jehov, porque l es bueno; 
    porque su misericordia es eterna.[8] 
    35 Y decid: "Slvanos, Dios,salvacin nuestra! 
    Recgenos y lbranos de las naciones, 
    para que confesemos tu santo nombre, 
    y nos gloriemos en tus alabanzas". 
    36 Bendito sea Jehov, Dios de Israel, 
    de eternidad a eternidad!" 
Y dijo todo el pueblo: "Amn", y alab a Jehov. 

Los levitas encargados del Arca

37 David dej all, delante del Arca del pacto de Jehov, a Asaf y a sus hermanos, para que ministraran de continuo delante del Arca, segn el rito de cada da; 38 y a Obed-edom con sus sesenta y ocho hermanos; y a Obed-edom hijo de Jedutn, y a Hosa, como porteros.[9] 39 Asimismo al sacerdote Sadoc, y a los sacerdotes, sus hermanos, delante del tabernculo de Jehov en el lugar alto que estaba en Gaban,[10] 40 para que sacrificaran continuamente, por la maana y por la tarde, holocaustos a Jehov en el altar del holocausto, conforme a todo lo que est escrito en la ley que Jehov prescribi a Israel.[11] 41 Con ellos estaban Hemn, Jedutn y los otros escogidos, designados por sus nombres, para glorificar a Jehov, porque es eterna su misericordia.[12] 42 Y con ellos, a Hemn y Jedutn, que tenan trompetas, cmbalos y otros instrumentos de msica para acompaar los cantos a Dios. Los hijos de Jedutn eran porteros.[13] 
43 Despus todo el pueblo se fue, cada cual a su casa; tambin David se volvi para bendecir su casa.[14] 
						 NOTAS:

1. 16.1 1 Cr 15.1. 
2. 16.15 Cf. Sal 105.8. 
3. 16.16 Gn 12.7; 17.8. 
4. 16.16 Gn 26.3. 
5. 16.17-18 Gn 28.13. 
6. 16.21-22 Gn 20.3-7. 
7. 16.29 En la hermosura de la santidad: otra posible traduccin: en un santuario hermoso. Cf. Sal 29.1-2. 
8. 16.34 Cf. 2 Cr 5.13; 7.3; Esd 3.11; Sal 100.5; 106.1; 107.1; 118.1; 136.1; Jer 33.11. 
9. 16.38 1 Cr 15.24. 
10. 16.39 1 R 3.4. 
11. 16.40 Cf. Ex 29.38-42; Lv 6.9; Nm 28.3,6; 2 Cr 13.11. 
12. 16.41 Cf. 2 Cr 5.12; 7.3,6; 20.21; Esd 3.11. 
13. 16.42 1 Cr 29.27. 
14. 16.43 2 S 6.19-20. 

1 Crnicas 17


Pacto de Dios con David



(2 S 7.1-29)

1 Viviendo ya David en su casa, dijo al profeta Natn: 
--Mira, yo habito en casa de cedro, mientras el Arca del pacto de Jehov est bajo cortinas.[1] 
2 Y Natn dijo a David: 
--Haz todo lo que est en tu corazn, porque Dios est contigo. 
3 Pero aquella misma noche vino palabra de Dios a Natn, diciendo: 4 "Ve y di a David mi siervo: "As ha dicho Jehov: T no me edificars casa para que yo habite.[2] 5 Pues no he habitado en casa alguna desde el da en que saqu a los hijos de Israel hasta el da de hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernculo en tabernculo. 6 Por dondequiera que anduve con todo Israel, acaso dije a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mand que apacentaran a mi pueblo: Por qu no me edificis una casa de cedro??" 7 Por tanto, ahora dirs a mi siervo David: "As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo te tom del redil, de detrs de las ovejas, para que fueras prncipe sobre mi pueblo Israel.[3] 8 He estado contigo en todo cuanto has andado, he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te har un nombre grande, como el nombre de los grandes de la tierra. 9 Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en l y no sea ms removido; ni los malhechores lo sigan oprimiendo, como antes, 10 como en el tiempo cuando puse jueces sobre mi pueblo Israel; sino que humillar a todos tus enemigos. Te hago saber, adems, que Jehov te edificar casa. 11 Cuando se cumplan los das para que vayas con tus padres, levantar descendencia despus de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmar su reino. 12 l me edificar Casa, y yo confirmar su trono eternamente.[4] 13 Ser para l como padre, y l ser para m un hijo;[5] no apartar de l mi misericordia, como hice con aquel que fue antes de ti; 14 sino que lo confirmar en mi Casa y en mi reino eternamente, y su trono ser firme para siempre"". 
15 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visin, habl Natn a David. 
16 Entonces entr el rey David y estuvo delante de Jehov, y dijo: "Jehov Dios, quin soy yo, y qu es mi casa, para que me hayas trado hasta este lugar? 17 Y aun esto, Dios, te ha parecido poco, pues has hablado del porvenir de la casa de tu siervo, y me has mirado como a un hombre excelente, Jehov Dios. 18 Qu ms puede decir David del honor que has dado a tu siervo, si t conoces a tu siervo? 19 Jehov, por amor de tu siervo y segn tu corazn, has hecho toda esta gran obra, haciendo notorias todas tus grandezas. 20 Jehov, no hay nadie semejante a ti, ni hay Dios fuera de ti, segn todas las cosas que hemos odo con nuestros odos. 21 Y qu pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, al cual su Dios fue a rescatar, a fin de engrandecer su nombre por medio de prodigios y maravillas, arrojando a las naciones de delante de tu pueblo, al que t rescataste de Egipto?[6] 22 T has constituido a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y t, Jehov, has venido a ser su Dios. 
23 "Ahora pues, Jehov, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme para siempre, y haz como has dicho. 24 Permanezca, pues, y sea engrandecido tu nombre para siempre, a fin de que se diga: "Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, es Dios para Israel". Y se mantenga la casa de tu siervo David firme en tu presencia. 25 Porque t, Dios mo, revelaste al odo de tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti. 26 Ahora pues, Jehov, t eres el Dios, y has prometido a tu siervo este bien; 27 y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque t, Jehov, la has bendecido, y bendita ser para siempre".[7] 
						 NOTAS:

1. 17.1 Cf. 2 S 5.11; 1 Cr 15.1. 
2. 17.4 1 R 8.19; 1 Cr 28.3. 
3. 17.7 1 S 16.11. 
4. 17.12 Cf. 1 Cr 22.10; 28.6,10. 
5. 17.13 2 Co 6.18; Heb 1.5. 
6. 17.21 Dt 4.7. 
7. 17.27 Nm 22.6. 

1 Crnicas 18


David extiende sus dominios



(2 S 8.1-14)

1 Despus de estas cosas aconteci que David derrot a los filisteos, los humill y les arrebat Gat y sus villas. 2 Tambin derrot a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, y le pagaban tributo. 
3 Asimismo derrot David a Hadad-ezer, rey de Soba, en Hamat, cuando este iba a asegurar su dominio sobre la regin del ufrates. 4 David le captur mil carros, siete mil soldados de los carros y veinte mil hombres de a pie; y desjarret David los caballos de todos los carros, excepto los de cien carros que dej.[1] 
5 Luego llegaron los sirios de Damasco en ayuda de Hadad-ezer, rey de Soba, pero David hiri de ellos veintids mil hombres. 6 Y puso David una guarnicin en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sometidos a tributo; pues Jehov daba la victoria a David dondequiera que iba. 
7 Tom tambin David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los llev a Jerusaln. 8 Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tom David muchsimo bronce, con el que Salomn hizo el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.[2] 
9 Cuando oy Toi, rey de Hamat, que David haba deshecho todo el ejrcito de Hadad-ezer, rey de Soba, 10 envi a Adoram, su hijo, al rey David, para saludarlo y bendecirlo por haber peleado contra Hadad-ezer y haberlo vencido, ya que Toi estaba en guerra con Hadad-ezer. Le envi tambin toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce; 11 los cuales el rey David dedic a Jehov, junto a la plata y el oro que haba tomado de todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amn, de los filisteos y de Amalec. 
12 Adems de esto, Abisai hijo de Sarvia destroz en el valle de la Sal[3] a dieciocho mil edomitas. 13 Puso una guarnicin en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; pues Jehov daba el triunfo a David dondequiera que iba. 

Funcionarios del reino



(2 S 8.15-18; 20.23-26)

14 Rein David sobre todo Israel, y juzgaba con justicia a todo su pueblo. 15 Joab hijo de Sarvia era general del ejrcito, y Josafat hijo de Ahilud, canciller.[4] 16 Sadoc hijo de Ahitob, y Abimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes,[5] y Savsa, secretario.[6] 17 Benaa hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David[7] eran los principales ayudantes del rey.[8] 
						 NOTAS:

1. 18.4 Jos 11.6,9. 
2. 18.8 Cf. 1 R 7.15,23,27,40-47; 2 Cr 4.11-18. 
3. 18.12 Vase Sal 60 (ttulo hebreo) nota e, y cf. 2 R 14.7. 
4. 18.15 1 R 4.3; 1 Cr 11.6. 
5. 18.16 Sadoc hijo de Ahitob, y Abimelec hijo de Abiatar, eran sacerdotes: De acuerdo con 2 S 15.24,29,35; 17.15; 19.11; 20.25; 1 Cr 15.11, Abiatar fue el que comparti el servicio sacerdotal con Sadoc, y permaneci en ese cargo hasta los primeros aos del reinado de Salomn (1 R 2.26; 4.4). Adems, segn 1 S 22.20; 23.6; 30.7, Abimelec fue el padre y no el hijo de Abiatar. Algunos creen que la expresin hijo de Abiatar se debe a un error del copista, pero puede suponerse que el hijo de Abiatar tuvo el mismo nombre que su abuelo y comparti con su padre la funcin sacerdotal durante los ltimos aos de David. 
6. 18.16 1 Cr 24.3,6,31. 
7. 18.17 Los hijos de David: El Cronista utiliz aqu como fuente 2 S 8.18, y segn este pasaje los hijos de David fueron sacerdotes. Para l, solo los descendientes de Aarn podan desempear ese cargo. 
8. 18.17 1 R 1.38,44; 1 Cr 11.22. 

1 Crnicas 19


Israel derrota a sirios y amonitas



(2 S 10.1-19)

1 Despus de estas cosas aconteci que muri Nahas, rey de los hijos de Amn, y rein en su lugar su hijo. 2 Y dijo David: "Tendr misericordia con Hann hijo de Nahas, porque tambin su padre tuvo conmigo misericordia". As David envi embajadores para que lo consolaran de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tierra de los hijos de Amn, donde estaba Hann, para consolarlo, 3 los prncipes de los hijos de Amn dijeron a Hann: "Segn tu parecer ha enviado David a consolarte porque quiere honrar a tu padre? No vienen ms bien sus siervos a ti para espiar, examinar[1] y reconocer la tierra?" 
4 Entonces Hann tom a los siervos de David y los rap, les cort los vestidos por la mitad, hasta las nalgas, y los despach. 5 Se fueron luego, y cuando lleg a David la noticia sobre aquellos hombres, envi a recibirlos, porque estaban muy avergonzados. El rey mand que les dijeran: "Quedaos en Jeric hasta que os crezca la barba, y entonces volveris". 
6 Al ver los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, Hann y los hijos de Amn enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a caballo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba. 7 Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maaca y a su ejrcito, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Y se reunieron tambin los hijos de Amn en sus ciudades y acudieron a la guerra. 
8 Cuando David lo supo, envi a Joab con todo el ejrcito de los hombres valientes. 9 Los amonitas salieron y ordenaron la batalla a la entrada de la ciudad; y los reyes que haban venido estaban aparte en el campo. 10 Y viendo Joab que el ataque contra l haba sido dispuesto por el frente y por la retaguardia, escogi de los ms aventajados que haba en Israel, y con ellos orden su ejrcito contra los sirios.[2] 11 Puso luego el resto de la gente al mando de Abisai, su hermano, y los organiz en orden de batalla contra los amonitas. 12 Y dijo: "Si los sirios son ms fuertes que yo, t me ayudars; y si los amonitas son ms fuertes que t, yo te ayudar. 13 Esfurzate, y esforcmonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehov lo que bien le parezca". 
14 Entonces avanz Joab con el pueblo que traa consigo, para pelear contra los sirios; pero ellos huyeron delante de l. 15 Cuando los amonitas vieron que los sirios haban huido, huyeron tambin ellos delante de Abisai, hermano de Joab, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvi a Jerusaln. 
16 Al ver los sirios que haban cado delante de Israel, enviaron embajadores, y trajeron a los sirios que estaban al otro lado del ufrates, cuyo capitn era Sofac, general del ejrcito de Hadad-ezer. 17 Luego que fue dado aviso a David, reuni a todo Israel, cruz el Jordn, lleg adonde estaban y orden batalla contra ellos. David orden su tropa contra los sirios, y estos pelearon contra l. 18 Pero el pueblo sirio huy delante de Israel; y mat David de los sirios a siete mil hombres de los carros y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mat a Sofac, general del ejrcito. 19 Cuando los siervos de Hadad-ezer vieron que haban cado delante de Israel, concertaron paz con David y quedaron sometidos a l. A partir de entonces, el pueblo sirio nunca ms quiso ayudar a los amonitas. 
						 NOTAS:

1. 19.3 Examinar: Heb. destruir. 
2. 19.10 1 R 2.28,34. 

1 Crnicas 20


Cada y destruccin de Rab



(2 S 12.26-31)

1 Al ao siguiente, en el tiempo en que suelen los reyes salir a la guerra, Joab sac las fuerzas del ejrcito y destruy la tierra de los amonitas. Luego fue y siti a Rab, mientras David estaba en Jerusaln.[1] Joab atac a Rab y la destruy. 2 Entonces tom David la corona de encima de la cabeza del rey de Rab, y descubri que pesaba un talento de oro. Haba en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Adems de esto sac de la ciudad un botn muy grande. 3 Sac tambin al pueblo que estaba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los amonitas. Y volvi David con todo el ejrcito a Jerusaln. 

Los hombres de David matana los gigantes



(2 S 21.18-22)

4 Despus de esto aconteci que tuvo lugar una batalla en Gezer contra los filisteos; y Sibecai, el husatita, mat a Sipai, de los descendientes de los gigantes;[2] y fueron humillados. 5 Y hubo otra guerra contra los filisteos; y Elhann hijo de Jair mat a Lahmi, hermano de Goliat,[3] el geteo, cuya lanza tena un asta tan grande como un rodillo de telar. 
6 Volvi a haber guerra en Gat, donde haba un hombre de gran estatura, el cual tena seis dedos en los pies y las manos, veinticuatro en total; y era descendiente de los gigantes. 7 Este hombre desafi a Israel, pero lo mat Jonatn hijo de Simea, hermano de David. 8 Estos eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron a manos de David y de sus siervos. 
						 NOTAS:

1. 20.1 2 S 11.1. 
2. 20.4 1 Cr 11.29; 27.11. 
3. 20.5 Elhann... hermano de Goliat: De esta forma, el Cronista resuelve la aparente contradiccin entre 1 S 17.49-51 (David mat a Goliat) y 2 S 21.19 (Elhann mat a Goliat). Cf. 1 S 17.4-7,23. 

1 Crnicas 21


David censa al pueblo



(2 S 24.1-25)

1 Se levant Satans[1] contra Israel e incit a David a que hiciera censo del pueblo. 2 Y dijo David a Joab y a los prncipes del pueblo: 
--Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el nmero de ellos para que yo lo sepa. 
3 Respondi Joab: 
--Que Jehov aada a su pueblo cien veces ms de lo que es, rey, seor mo!; acaso no son todos ellos siervos de mi seor? Para qu procura mi seor esto, que traer pecado sobre Israel? 
4 Pero la orden del rey pudo ms que Joab. Sali, por tanto, Joab y recorri todo Israel; entonces volvi a Jerusaln y dio cuenta a David de las cifras del pueblo: 5 haba en todo Israel un milln cien mil que sacaban espada, y en Jud cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada. 6 Entre estos no fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamn, porque la orden del rey era abominable a Joab.[2] 
7 Esto desagrad a Dios, el cual castig a Israel. 8 Entonces dijo David a Dios: 
--He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la maldad de tu siervo, pues he actuado muy locamente. 
9 Y habl Jehov a Gad, vidente de David,[3] diciendo: 10 "Ve, habla a David y dile: "As ha dicho Jehov: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una y as har contigo"". 
11 Gad fue ante David y le dijo: 
--As ha dicho Jehov: 12 "Escoge para ti: tres aos de hambre, o tres meses de derrotas ante tus enemigos, con la espada de tus adversarios, o bien tres das durante los cuales la espada de Jehov y la peste recorran la tierra, y el ngel de Jehov haga destruccin en todos los trminos de Israel". Mira, pues, qu responder a quien me ha enviado. 
13 David respondi a Gad: 
--Estoy en grande angustia. Prefiero caer en la mano de Jehov, porque sus misericordias son muchas en extremo, que caer en manos de los hombres. 
14 Entonces Jehov envi una peste sobre Israel, y murieron setenta mil hombres. 15 Envi Jehov el ngel a Jerusaln para destruirla; pero cuando ya estaba destruyndola, mir Jehov y se arrepinti de aquel mal, y dijo al ngel que destrua: "Basta ya! Detn tu mano!" El ngel de Jehov estaba junto a la era de Ornn, el jebuseo.[4] 16 Y alzando David sus ojos, vio al ngel de Jehov que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusaln. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, vestidos de ropas speras. 17 Y dijo David a Dios: 
--No soy yo el que hizo contar al pueblo? Yo mismo soy el que pequ, y ciertamente he hecho mal; pero estas ovejas,[5] qu han hecho? Jehov Dios mo, caiga ahora tu mano sobre m, y sobre la casa de mi padre, pero no enves la peste sobre tu pueblo. 
18 El ngel de Jehov orden a Gad decirle a David que subiera y construyera un altar a Jehov en la era de Ornn, el jebuseo.[6] 19 Y David subi, conforme a la orden que Gad le haba dado en nombre de Jehov. 20 Al volverse Ornn, que estaba trillando el trigo, vio al ngel, y los cuatro hijos que estaban con l se escondieron. 21 Cuando David lleg adonde estaba Ornn, este mir y vio a David; entonces sali de la era y se postr en tierra ante David. 22 Luego dijo David a Ornn: 
--Dame este lugar de la era, para que edifique un altar a Jehov; dmelo por su cabal precio, para que cese la mortandad en el pueblo. 
23 Respondi Ornn a David: 
--Tmala para ti, y haga mi seor, el rey, lo que bien le parezca. Yo dar los bueyes para el holocausto, trillos para lea y trigo para la ofrenda. Yo lo doy todo. 
24 Replic el rey David a Ornn: 
--No, todo quiero comprarlo por su justo precio; porque no tomar para Jehov lo que es tuyo, ni sacrificar holocausto que nada me cueste. 
25 Y dio David a Ornn por aquel lugar la suma de seiscientos siclos de oro.[7] 26 David edific all un altar a Jehov, en el que ofreci holocaustos y ofrendas de paz e invoc a Jehov, quien le respondi por fuego desde los cielos en el altar del holocausto.[8] 27 Entonces Jehov habl al ngel, y este volvi su espada a la vaina. 
28 Al ver David que Jehov lo haba odo en la era de Ornn, el jebuseo, ofreci sacrificios all. 29 Pues el tabernculo de Jehov que Moiss haba hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gaban;[9] 30 pero David no pudo ir all a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ngel de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 21.1 Mientras que aqu se habla de Satans, el texto paralelo de 2 S 24.1 dice: Volvi a encenderse la ira de Jehov contra Israel. Este cambio trata de evitar que el mal sea atribuido directamente a Dios. Vanse Demonio y Satans en la Concordancia temtica. 
2. 21.6 Nm 1.49; 1 Cr 27.24. 
3. 21.9 Cf. 1 S 9.9; 1 Cr 29.29; 2 Cr 29.25. 
4. 21.15 Cf. Gn 6.6; Ex 32.14; Jon 3.10. 
5. 21.17 Estas ovejas: es decir, estos inocentes. 
6. 21.18 2 Cr 3.1. 
7. 21.25 Seiscientos siclos de oro: una cifra mucho mayor que la indicada en 2 S 24.24 (cincuenta siclos de plata). El Cronista muestra as tanto el inmenso valor del terreno donde iba a levantarse el templo como el sacrificio que hizo David para comprarlo (cf. Sal 132.1). 
8. 21.26 Cf. Lv 9.24; Jue 6.21; 1 R 18.38; 2 Cr 7.1. 
9. 21.29 1 Cr 16.39. 

1 Crnicas 22

1 Y dijo David: "Aqu estar la casa de Jehov Dios, y aqu el altar del holocausto para Israel".[1] 

Preparativos para la edificacin del templo

2 Despus mand David que se reuniera a los extranjeros que haba en la tierra de Israel, y seal de entre ellos canteros que labraran piedras para edificar la casa de Dios.[2] 3 Asimismo prepar David mucho hierro para los clavos de las puertas y para las junturas; y tambin una incalculable cantidad de bronce,[3] y madera de cedro sin cuenta, 4 pues los sidonios y tirios haban trado a David abundante madera de cedro.[4] 
5 David se deca: "Salomn, mi hijo, es muchacho y de tierna edad, y la Casa que se ha de edificar a Jehov ha de ser magnfica por su excelencia, para renombre y honra suya en todas las tierras; ahora, pues, yo har los preparativos necesarios".[5] E hizo David grandes preparativos antes de su muerte.[6] 
6 Llam entonces David a Salomn, su hijo, y le mand que edificara Casa a Jehov, Dios de Israel. 7 Y dijo David a Salomn: "Hijo mo, en mi corazn tuve el propsito de edificar un templo dedicado al nombre de Jehov, mi Dios. 8 Pero recib palabra de Jehov, que deca: "T has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras; no edificars Casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de m. 9 Mira que te nacer un hijo, el cual ser hombre de paz, pues yo le har estar en paz con todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre ser Salomn,[7] y en sus das conceder paz y reposo a Israel.[8] 10 l edificar una Casa a mi nombre; ser para m un hijo, y yo ser para l un padre; y afirmar el trono de su reino sobre Israel para siempre".[9] 11 Ahora pues, hijo mo, Jehov est contigo, y seas prosperado, para que edifiques la Casa a Jehov tu Dios, como l ha dicho de ti. 12 Que Jehov te d entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel guardes la ley de Jehov, tu Dios. 13 Entonces sers prosperado, si cuidas de poner por obra los estatutos y decretos que Jehov mand a Moiss para Israel. Esfurzate, pues, y cobra nimo; no temas, ni desmayes.[10] 14 Mira, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehov cien mil talentos de oro, un milln de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, pues es mucho.[11] Asimismo he preparado madera y piedra, lo cual t podrs aumentar.[12] 15 Tienes contigo muchos obreros, canteros, albailes, carpinteros, hombres expertos en toda clase de obra. 16 Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, hay en abundancia. Levntate y manos a la obra; que Jehov est contigo". 
17 Asimismo mand David a todos los principales de Israel que ayudaran a Salomn, su hijo, diciendo: 18 "No est con vosotros Jehov, vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque l ha entregado en mis manos a los habitantes de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehov y delante de su pueblo.[13] 19 Aplicad, pues, ahora vuestros corazones y vuestras almas a buscar a Jehov, vuestro Dios. Levantaos y edificad el santuario de Jehov Dios,[14] para traer el Arca del pacto de Jehov, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehov". 
						 NOTAS:

1. 22.1 1 Cr 21.18,26,28; 2 Cr 3.1. 
2. 22.2 Cf. 1 R 5.17-18; 9.20-21; 2 Cr 2.16-18. 
3. 22.3 1 R 7.47; 1 Cr 18.8. 
4. 22.4 Esd 3.7. 
5. 22.5 Aqu se relaciona estrechamente a David, rey ideal de Israel, con el templo de Jerusaln. De ah la insistencia en afirmar que fue l quien prepar los materiales para la construccin del templo. Cf. 1 R 5.13-18. 
6. 22.5 1 Cr 29.1. 
7. 22.9 En hebreo, Salomn y la palabra que significa paz tienen un sonido parecido (vase 2 S 12.24 nota j). La figura de Salomn, hombre pacfico, contrasta con la de David, guerrero de grandes batallas (v. 8). A David no se le permiti construir el templo porque siempre estuvo ocupado en guerras (1 R 5.17) y por haber derramado mucha sangre (v. 8), lo que lo descalificaba ritualmente para aquella tarea. 
8. 22.9 2 S 12.24 nota j. 
9. 22.7-10 Cf. 2 S 7.1-16; 1 R 5.3-5; 8.17-21; 1 Cr 17.1-14; 28.2-7. 
10. 22.13 Cf. Dt 31.6,23; Jos 1.6-9; 1 R 2.2-3; 1 Cr 28.7,20. 
11. 22.14 Estas cantidades ponen de relieve el inestimable valor del templo como centro del culto israelita. En otros pasajes se dan cantidades ms modestas. Cf. 1 R 9.14,28; 10.10,14. 
12. 22.14 1 Cr 29.2-4. 
13. 22.18 Cf. Jos 21.44; 23.1; 2 S 7.1; 1 Cr 23.25. 
14. 22.19 Cf. 1 R 8.6,21; 2 Cr 5.7; 6.11. 

1 Crnicas 23


Distribucin y deberes de los levitas

1 Viejo ya David y colmado de das, proclam a Salomn, su hijo, rey de Israel.[1] 2 Habiendo reunido a todos los principales de Israel, a los sacerdotes y a los levitas, 3 fueron contados los levitas mayores de treinta aos; y fue el nmero de ellos, contados uno por uno, treinta y ocho mil.[2] 4 De estos, veinticuatro mil dirigiran la obra de la casa de Jehov, y seis mil seran gobernadores y jueces. 5 Adems, cuatro mil seran porteros, y cuatro mil alabaran a Jehov, con los instrumentos que David haba hecho para tributar alabanzas.[3] 
6 Los reparti David en grupos conforme a los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari.[4] 
7 Los hijos de Gersn: Laadn y Simei. 8 Los hijos de Laadn: Jehiel, el primero, despus Zetam y Joel;[5] tres en total. 9 Los hijos de Simei:[6] Selomit, Haziel y Harn; tres en total. Estos fueron los jefes de las familias de Laadn. 10 Los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jes y Bera. Estos cuatro fueron los hijos de Simei. 11 Jahat era el primero, y Zina, el segundo; Jes y Bera no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron contados como una familia. 
12 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel; cuatro en total.[7] 13 Los hijos de Amram: Aarn y Moiss. Aarn fue apartado para ser dedicado a las cosas ms santas, tanto l como sus hijos, para siempre,[8] a fin de que quemaran incienso delante de Jehov, le ministraran y bendijeran su nombre para siempre. 14 Y los hijos de Moiss, varn de Dios, fueron contados en la tribu de Lev. 15 Los hijos de Moiss fueron Gersn y Eliezer.[9] 16 Hijo de Gersn fue Sebuel,[10] el jefe. 17 E hijo de Eliezer fue Rehabas, el jefe. Eliezer no tuvo otros hijos, pero los hijos de Rehabas fueron muy numerosos. 18 Hijo de Izhar fue Selomit, el jefe. 19 Los hijos de Hebrn: Jeras, el jefe, el segundo, Amaras, el tercero, Jahaziel y el cuarto, Jecamn.[11] 20 Los hijos de Uziel: Micaa, el jefe, y el segundo, Isas.[12] 
21 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis.[13] 22 Y muri Eleazar sin hijos; pero tuvo hijas, y los hijos de Cis,[14] sus parientes, las tomaron por mujeres. 23 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jeremot; tres en total.[15] 
24 Estos son los hijos de Lev, segn las familias de sus padres, jefes de familias, segn el censo de ellos, contados por sus nombres, uno por uno, de veinte aos para arriba, los cuales trabajaban en el ministerio de la casa de Jehov.[16] 
25 Porque David haba dicho: "Jehov, Dios de Israel, ha dado paz a su pueblo Israel, y l habitar en Jerusaln para siempre.[17] 26 Por eso los levitas no tendrn que transportar ms el Tabernculo y todos los utensilios para su ministerio".[18] 
27 As que, conforme a las ltimas palabras de David, se hizo el cmputo de los hijos de Lev de veinte aos para arriba. 28 Estos estaban bajo las rdenes de los hijos de Aarn para el servicio de la casa de Jehov, en los atrios, en las cmaras, en la purificacin de toda cosa santificada, y en lo dems de la obra del ministerio en la casa de Dios. 29 Asimismo tenan a su cargo los panes de la proposicin, la flor de harina para el sacrificio, las hojuelas sin levadura, las ofrendas preparadas en sartn y las cocidas, y todos los pesos y medidas.[19] 30 Tenan adems que asistir todos los das por la maana y por la tarde para dar gracias y tributar alabanzas a Jehov. 31 Tambin tenan que ofrecer todos los holocaustos a Jehov los sbados, lunas nuevas y fiestas solemnes, continuamente delante de Jehov, segn su nmero y de acuerdo con su rito.[20] 32 Tenan tambin a su cargo el cuidado del Tabernculo de reunin y del santuario, bajo las rdenes de los hijos de Aarn,[21] sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 23.1 1 R 1.1-40; 1 Cr 28.5. 
2. 23.3 Cf. Nm 4.3,23,30,35,39,43,47; 8.23-26; 1 Cr 31.17. 
3. 23.5 1 Cr 9.22. 
4. 23.6 Cf. Ex 6.16; Nm 3.17; 26.57; 1 Cr 6.1,16-30; 26.1-19. 
5. 23.8 1 Cr 26.21-22; 29.8. 
6. 23.9 Simei: El nombre original debe haber sido otro (vase v. 10). 
7. 23.12 Cf. Ex 6.18; Nm 3.19; 1 Cr 26.23. 
8. 23.13 Cf. Ex 6.20; 28.1; Nm 6.23; 1 Cr 6.49. 
9. 23.15 Ex 2.22; 18.3-4. 
10. 23.16 1 Cr 26.24. 
11. 23.19 1 Cr 24.23. 
12. 23.20 1 Cr 24.24-25. 
13. 23.21 Cf. Ex 6.19; Nm 3.20,33; 1 Cr 6.29; 24.26,28-29. 
14. 23.22 1 Cr 24.28-29. 
15. 23.23 1 Cr 6.47; 24.30. 
16. 23.24 2 Cr 31.17; Esd 3.8. 
17. 23.25 1 Cr 22.18; Sal 132.13. 
18. 23.26 Cf. Dt 10.8; 1 Cr 15.15; 2 Cr 35.3. 
19. 23.29 Cf. Lv 2.1,4-5; 24.5-8; 1 Cr 9.29,31-32. 
20. 23.30-31 Nm 28.2--29.39. 
21. 23.32 Nm 3.5-9; 18.2-5. 

1 Crnicas 24

1 Los hijos de Aarn fueron tambin distribuidos en grupos. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.[1] 2 Pero como Nadab y Abi murieron antes que su padre,[2] sin haber tenido hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 
3 David, con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y Ahimelec, de los hijos de Itamar, los reparti por sus turnos en el ministerio.[3] 4 Como entre los hijos de Eleazar haba ms varones principales que entre los hijos de Itamar, los repartieron as: De los hijos de Eleazar, diecisis jefes de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho. 5 Los repartieron, pues, por suerte a unos y otros; porque tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar hubo prncipes del santuario y prncipes de la casa de Dios. 6 Y el escriba Semaas hijo de Natanael, de los levitas, escribi sus nombres en presencia del rey y de los prncipes, y delante de Sadoc, el sacerdote, de Ahimelec hijo de Abiatar[4] y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar y otra para Itamar.[5] 
7 La primera suerte toc a Joiarib, la segunda, a Jedaas, 8 la tercera, a Harim, la cuarta, a Seorim, 9 la quinta, a Malquas, la sexta, a Mijamn, 10 la sptima, a Cos, la octava, a Abas,[6] 11 la novena, a Jesa, la dcima, a Secanas, 12 la undcima, a Eliasib, la duodcima, a Jaquim, 13 la decimotercera, a Hupa, la decimocuarta, a Jesebeab, 14 la decimoquinta, a Bilga, la decimosexta, a Imer, 15 la decimosptima, a Hezir, la decimoctava, a Afses, 16 la decimonovena, a Petaas, la vigsima, a Hezequiel, 17 la vigesimaprimera, a Jaqun, la vigesimasegunda, a Gamul, 18 la vigesimatercera, a Delaa, la vigesimacuarta, a Maazas. 
19 Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entraran en la casa de Jehov, segn les fue ordenado por Aarn, su padre,[7] de la manera que le haba mandado Jehov, el Dios de Israel. 
20 Estos son los otros hijos de Lev: Subael, de los hijos de Amram; y de los hijos de Subael, Jehedas. 21 Y de los hijos de Rehabas, Isas, el jefe. 22 De los izharitas, Selomot; de los hijos de Selomot, Jahat. 23 De los hijos de Hebrn: Jeras, el jefe, el segundo, Amaras, el tercero, Jahaziel, el cuarto, Jecamn. 24 Hijo de Uziel, Micaa; e hijo de Micaa, Samir. 25 Hermano de Micaa, Isas; e hijo de Isas, Zacaras. 26 Los hijos de Merari: Mahli y Musi; hijo de Jaazas, Beno. 27 Los hijos de Merari por Jaazas: Beno, Soham, Zacur e Ibri. 28 Y de Mahli, Eleazar, quien no tuvo hijos. 29 Hijo de Cis, Jerameel. 30 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. 
Estos fueron los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas. 31 Estos tambin echaron suertes, como sus hermanos, los hijos de Aarn, delante del rey David, de Sadoc, de Ahimelec, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas;[8] [9] siendo tratados el principal de los padres igualmente que el menor de los hermanos. 
						 NOTAS:

1. 24.1 Cf. Ex 6.23; Nm 3.2-4; 26.60. 
2. 24.2 Lv 10.1-7, 12. 
3. 24.3 Cf. 2 S 8.17; 1 Cr 18.16; 2 Cr 8.14. 
4. 24.6 Ahimlec, hijo de Abiatar: Vase 1 Cr 18.16 nota e. 
5. 24.6 Cf. 1 Cr 18.16; 2 S 8.17. 
6. 24.7-18 1 Cr 9.10-12; Esd 2.36-38; Neh 7.39-41; 11.10-12; Lc 1.5. 
7. 24.19 2 Cr 23.8. 
8. 24.20-31 1 Cr 23.7-23. 
9. 24.31 1 Cr 25.8; 26.13. 

1 Crnicas 25


Distribucin de msicos y cantores

1 Asimismo David y los jefes del ejrcito apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemn y de Jedutn, para que profetizaran con arpas, salterios y cmbalos;[1] y el nmero de ellos, hombres idneos para la obra de su ministerio, fue: 
2 De los hijos de Asaf: Zacur, Jos, Netanas y Asarela, hijos de Asaf, bajo la direccin de Asaf, el cual profetizaba bajo las rdenes del rey. 
3 De los hijos de Jedutn: Gedalas, Zeri, Jesaas, Hasabas, Matatas y Simei; seis, bajo la direccin de su padre Jedutn, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehov. 
4 De los hijos de Hemn: Buquas, Matanas, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananas, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5 Todos estos fueron hijos de Hemn, vidente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder; y Dios dio a Hemn catorce hijos y tres hijas.[2] 6 Todos ellos estaban bajo la direccin de su padre en la msica, en la casa de Jehov, con cmbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutn y Hemn estaban por disposicin del rey.[3] 7 Su nmero, contando a sus hermanos, instruidos en el canto para Jehov, todos ellos aptos, era de doscientos ochenta y ocho. 
8 Echaron suertes para repartir los turnos del servicio, tanto el pequeo como el grande, lo mismo el maestro que el discpulo.[4] 
9 La primera suerte recay sobre el asafita Jos; la segunda, sobre Gedalas, quien con sus hermanos e hijos eran doce; 10 la tercera, sobre Zacur, con sus hijos y sus hermanos, doce; 11 la cuarta, sobre Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce; 12 la quinta, sobre Netanas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 13 la sexta, sobre Buquas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 14 la sptima, sobre Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce; 15 la octava, sobre Jesahas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 16 la novena, sobre Matanas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 17 la dcima, sobre Simei, con sus hijos y sus hermanos, doce; 18 la undcima, sobre Azareel, con sus hijos y sus hermanos, doce; 19 la duodcima, sobre Hasabas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 20 la decimotercera, sobre Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce; 21 la decimocuarta, sobre Matatas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 22 la decimoquinta, sobre Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 23 la decimosexta, sobre Hananas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 24 la decimosptima, sobre Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce; 25 la decimoctava, sobre Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce; 26 la decimanovena, sobre Maloti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 27 la vigsima, sobre Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce; 28 la vigesimaprimera, sobre Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce; 29 la vigesimasegunda, sobre Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 30 la vigesimatercera, sobre Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 31 la vigesimacuarta, sobre Romanti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce.[5] 
						 NOTAS:

1. 25.1 Cf. 1 Cr 6.31-33; 15.16-17, 19; 16.37; 2 Cr 5.12; 35.15; Neh 12.27, 45. 
2. 25.5 1 Cr 35.15. 
3. 25.6 1 Cr 15.16. 
4. 25.8 1 Cr 24.31. 
5. 25.2-31 Aqu se establece un balance entre los cantores y los sacerdotes (cf. 1 Cr 24.4-19), mencionando a veinticuatro personas en cada lista. Algunos intrpretes consideran que los ltimos nueve nombres en la lista de 25.4 fueron originariamente las frases con las que comenzaban algunos himnos. Con algunos pequeos cambios en la vocalizacin, los nombres podran significar: Seor, ten misericordia de m; ten misericordia de m; t eres mi Dios; glorifico; alabo la ayuda de...; reposar en la adversidad; he cumplido; hizo abundar; visiones. 

1 Crnicas 26


Porteros y funcionarios

1 Tambin fueron distribuidos los porteros, as: 
De los coretas, Meselemas hijo de Cor, de los hijos de Asaf.[1] 2 Los hijos de Meselemas: Zacaras, el primognito, Jediael, el segundo, Zebadas, el tercero, Jatniel, el cuarto, 3 Elam, el quinto, Johann, el sexto, Elioenai, el sptimo. 
4 Los hijos de Obed-edom: Semaas, el primognito, Jozabad, el segundo, Joa, el tercero, el cuarto, Sacar, el quinto, Natanael, 5 el sexto, Amiel, el sptimo, Isacar, el octavo, Peultai; porque Dios haba bendecido a Obed-edom.[2] 6 Tambin de su hijo Semaas nacieron hijos que fueron seores sobre la casa de sus padres; porque eran hombres valerosos y esforzados. 7 Los hijos de Semaas: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eli y Samaquas. 8 Todos estos de los hijos de Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, eran hombres robustos y fuertes para el servicio; sesenta y dos de Obed-edom. 9 Los hijos de Meselemas y sus hermanos fueron dieciocho hombres valientes. 
10 De Hosa, de los hijos de Merari: Simri, el jefe (aunque no era el primognito, su padre lo puso por jefe),[3] 11 el segundo, Hilcas, el tercero, Tebalas, el cuarto, Zacaras. El total de los hijos y hermanos de Hosa fue de trece. 
12 Entre estos se hizo la distribucin de los porteros, alternando los principales de los hombres en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehov. 13 Echaron suertes, el pequeo con el grande, segn sus casas paternas, para cada puerta. 
14 Para la puerta del oriente, la suerte cay sobre Selemas. Echaron otra vez suertes y la parte norte[4] le toc a su hijo Zacaras, consejero entendido. 15 A Obed-edom le toc la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del templo. 16 Para Supim y Hosa, la del occidente, la puerta de Salequet, en el camino de la subida. Las guardias se correspondan unas a otras: 17 Al oriente seis levitas, al norte cuatro de da; al sur cuatro de da; y en la casa de provisiones de dos en dos. 18 En el atrio[5] de los utensilios, al occidente, haba cuatro para el camino, y dos para el atrio mismo. 19 Estas son las distribuciones de los porteros, hijos de los coretas y de los hijos de Merari. 
20 De los levitas, Ahas estaba encargado de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros de las cosas santificadas.[6] 21 Los hijos de Laadn hijo de Gersn: tenan a los jehielitas[7] por jefes de familia de Laadn, el gersonita. 22 Los hijos de Jehieli, Zetam y su hermano Joel, estuvieron a cargo de los tesoros de la casa de Jehov. 
23 De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas, 24 Sebuel hijo de Gersn hijo de Moiss,[8] era tesorero mayor. 25 En cuanto a su hermano Eliezer, sus descendientes por lnea directa fueron Rehabas, Jesaas, Joram, Zicri y Selomit.[9] 26 Este Selomit y sus hermanos tenan a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santificadas que haba consagrado el rey David,[10] y los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas, y los jefes del ejrcito. 27 Lo haban consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehov. 28 Asimismo todas las cosas que haban consagrado el vidente Samuel, y Sal hijo de Cis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a cargo de Selomit y de sus hermanos. 
29 De los izharitas, Quenanas y sus hijos[11] eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores. 
30 De los hebronitas, Hasabas y sus hermanos, hombres de vigor, en nmero de mil setecientos,[12] gobernaban a Israel al otro lado del Jordn, al occidente, para toda la obra de Jehov y el servicio del rey. 31 El jefe de los hebronitas, repartidos en sus linajes por sus familias, era Jeras.[13] En el ao cuarenta del reinado de David se registraron, y se hall entre ellos a hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 32 Los hermanos de Jeras eran hombres valientes, en nmero de dos mil setecientos, jefes de familias, los cuales el rey David constituy sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manass, para todas las cosas de Dios y los negocios del rey. 
						 NOTAS:

1. 26.1 Cf. 2 Cr 8.14; 23.19; 35.15; Neh 12.45. 
2. 26.5 2 S 6.11; 1 Cr 13.14. 
3. 26.10 1 Cr 16.38. 
4. 26.14 1 Cr 9.24. 
5. 26.18 Atrio: el sentido de esta palabra es incierto. 
6. 26.20 1 Cr 28.12; 1 R 7.51. 
7. 26.21 1 Cr 23.7-8; 29.8. 
8. 26.22-24 1 Cr 23.8,12,16. 
9. 26.25 1 Cr 23.17-18; 24.21. 
10. 26.26 2 S 8.11. 
11. 26.29 1 Cr 23.4. 
12. 26.30 1 Cr 27.17; Neh 11.15-16. 
13. 26.31 1 Cr 23.19; 29.27. 

1 Crnicas 27


Otros funcionarios del reino

1 Estos son los principales de los hijos de Israel, jefes de familias, jefes de millares y de centenas, y funcionarios que servan al rey en todos los negocios de las divisiones militares que se relevaban cada mes durante todo el ao. Cada divisin era de veinticuatro mil hombres. 
2 Sobre la primera divisin, la del primer mes, estaba Jasobeam hijo de Zabdiel; y tena su divisin veinticuatro mil. 3 Descendiente de Fares, l fue jefe de todos los capitanes de las compaas que prestaban servicios el primer mes. 
4 Sobre la divisin del segundo mes estaba Dodai, el ahohta;[1] y Miclot era jefe en esta divisin, en la que tambin haba veinticuatro mil. 
5 El jefe de la tercera divisin, que serva el tercer mes, era Benaa, hijo del Sumo sacerdote Joiada; y en su divisin haba veinticuatro mil. 6 Este Benaa era valiente entre los treinta y sobre los treinta; y en su divisin estaba su hijo Amisabad.[2] 
7 El cuarto jefe, para el cuarto mes, era Asael, hermano de Joab, y le sucedi su hijo Zebadas;[3] y en su divisin haba veinticuatro mil. 
8 El quinto jefe, para el quinto mes, era Samhut, el izrata; y en su divisin haba veinticuatro mil. 
9 El sexto jefe, para el sexto mes, era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su divisin haba veinticuatro mil. 
10 El sptimo jefe, para el sptimo mes, era Heles, el pelonita,[4] de los hijos de Efran; y en su divisin haba veinticuatro mil. 
11 El octavo jefe, para el octavo mes, era Sibecai, el husatita, de los zeratas;[5] y en su divisin haba veinticuatro mil. 
12 El noveno jefe, para el noveno mes, era Abiezer, el anatotita, de los benjamitas; y en su divisin haba veinticuatro mil. 
13 El dcimo jefe, para el dcimo mes, era Maharai, el netofatita, de los zeratas; y en su divisin haba veinticuatro mil. 
14 El undcimo jefe, para el undcimo mes, era Benaa, el piratonita, de los hijos de Efran; y en su divisin haba veinticuatro mil. 
15 El duodcimo jefe, para el duodcimo mes, era Heldai, el netofatita, de Otoniel;[6] y en su divisin haba veinticuatro mil. 
16 Los jefes de las tribus de Israel eran: De los rubenitas, Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatas hijo de Maaca. 17 De los levitas, Hasabas hijo de Kemuel; de los de Aarn, Sadoc. 18 De Jud, Eli, uno de los hermanos de David; de los de Isacar, Omri hijo de Micael. 19 De los de Zabuln, Ismaas hijo de Abdas; de los de Neftal, Jerimot hijo de Azriel. 20 De los hijos de Efran, Oseas hijo de Azazas; de la media tribu de Manass, Joel hijo de Pedaas. 21 De la otra media tribu de Manass, en Galaad, Iddo hijo de Zacaras; de los de Benjamn, Jaasiel hijo de Abner. 22 Y de Dan, Azareel hijo de Jeroham. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel. 
23 David no hizo el censo de los que tenan menos de veinte aos, por cuanto Jehov haba dicho que multiplicara a Israel como las estrellas del cielo.[7] 24 Joab hijo de Sarvia haba comenzado a hacer el censo; pero no acab, pues por esto vino el castigo sobre Israel,[8] y as su nmero no fue puesto en el registro de las crnicas del rey David. 
25 Azmavet hijo de Adiel tena a su cargo los tesoros del rey; y Jonatn hijo de Uzas[9] era el encargado de los tesoros de los campos, las ciudades, las aldeas y las torres. 26 Al frente de los que trabajaban en la labranza de las tierras estaba Ezri hijo de Quelub. 27 De las vias, Simei, el ramatita; y del fruto de las vias para las bodegas, Zabdi, el sifmita. 28 De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hann, el gederita; y de los almacenes del aceite, Jos. 29 Del ganado que pastaba en Sarn, Sitrai, el saronita; y del ganado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai. 30 De los camellos, Obil, el ismaelita; de las asnas, Jehedas, el meronotita; 31 y de las ovejas, Jaziz, el agareno. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David. 
32 Jonatn, to de David, era consejero, hombre prudente y escriba; mientras Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey. 33 Tambin Ahitofel era consejero del rey, y Husai, el arquita, amigo del rey.[10] 34 Despus de Ahitofel estaba Joiada hijo de Benaa y Abiatar. Joab era el jefe del ejrcito del rey. 
						 NOTAS:

1. 27.4 2 S 23.9; 1 Cr 11.12. 
2. 27.5-6 Cf. 2 S 23.20-22; 1 Cr 11.22-24; 18.17. 
3. 27.7 2 S 2.18; 23.24. 
4. 27.10 Pelonita: Vase 1 Cr 11.27 n. 
5. 27.11 2 S 21.18-19; 1 Cr 11.29; 20.4. 
6. 27.1-15 Esta lista de comandantes del ejrcito coincide parcialmente con la lista de guerreros de David dada en 1 Cr 11.10-47. La enumeracin esquemtica de los soldados juega con el simbolismo del nmero 12, que es el nmero de las tribus de Israel (12 X 24.000 = 288.000 hombres). 
7. 27.23 Gn 15.5; 22.17; 26.4. 
8. 27.24 Cf. 2 S 24.1-15; 1 Cr 21.1-14. 
9. 27.25 2 S 23.31. 
10. 27.33 Cf. 2 S 15.12, 32-37; 16.16-19, 23; 17.5-16,23. 

1 Crnicas 28


Salomn sucede a David

1 Reuni David en Jerusaln a todos los principales de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las divisiones que servan al rey, los jefes de millares y de centenas, los administradores de toda la hacienda y posesin del rey y de sus hijos, los oficiales[1] y los ms poderosos y valientes de sus hombres.[2] 
2 Entonces el rey David se puso en pie y dijo: "Odme, hermanos mos y pueblo mo. Yo tena el propsito de edificar una Casa en la cual reposara el Arca del pacto de Jehov, y sirviera de estrado a los pies de nuestro Dios; y haba ya preparado todo para edificar. 3 Pero Dios me dijo: "T no edificars Casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre". 4 Sin embargo, Jehov, el Dios de Israel, me eligi de entre toda la casa de mi padre, para que fuera rey de Israel perpetuamente; porque a Jud escogi para ser caudillo, y de la casa de Jud a la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre se agrad de m para ponerme por rey sobre todo Israel.[3] 5 Y de entre todos mis hijos (porque Jehov me ha dado muchos hijos), eligi a mi hijo Salomn para que se siente en el trono del reino de Jehov sobre Israel.[4] 6 Y me ha dicho: "Salomn, tu hijo, l edificar mi Casa y mis atrios; porque a este he escogido por hijo, y yo ser para l padre.[5] 7 Asimismo yo confirmar su reino para siempre, si l se esfuerza en poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este da".[6] 
8 "Ahora, pues, delante de todo Israel, congregacin de Jehov, y de nuestro Dios que nos escucha, guardad y observad todos los preceptos de Jehov, vuestro Dios, para que poseis la buena tierra, y la dejis en herencia a vuestros hijos[7] despus de vosotros perpetuamente. 
9 "Y t, Salomn, hijo mo, reconoce al Dios de tu padre, y srvele con corazn perfecto y con nimo generoso; porque Jehov escudria los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si t le buscas, lo hallars; pero si lo dejas, l te desechar para siempre.[8] 10 Mira, pues, ahora, que Jehov te ha elegido para que edifiques Casa para el santuario; esfurzate, y hazla!" 
11 Entonces David entreg a su hijo Salomn el plano del prtico del templo y sus casas, sus tesoreras, sus aposentos, sus salas y la casa del propiciatorio.[9] 12 Asimismo el plano de todas las cosas que tena en mente para los atrios de la casa de Jehov, para todas las habitaciones alrededor, para las tesoreras de la casa de Dios, y para las tesoreras de las cosas santificadas. 13 Tambin para los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de Jehov, y para todos los utensilios del ministerio de la casa de Jehov. 
14 Le dio oro en cantidad suficiente para las cosas de oro, para todos los utensilios de cada servicio, y plata en cantidad suficiente para todas las cosas de plata, para todos los utensilios de cada servicio. 15 El oro necesario para los candelabros de oro, y para sus lmparas; suficiente oro para cada candelabro y sus lmparas; y para los candelabros de plata, la plata necesaria para cada candelabro y sus lmparas, conforme al servicio de cada candelabro.[10] 16 Asimismo le dio oro suficiente para las mesas de la proposicin, para cada mesa; del mismo modo, plata para las mesas de plata. 17 Tambin oro puro para los garfios, para los lebrillos, para las copas y para las tazas de oro; para cada taza, segn su peso; y para las tazas de plata, segn el peso de cada taza. 18 Adems, suficiente oro puro para el altar del incienso, y para el carro de los querubines de oro, que con las alas extendidas cubran el Arca del pacto de Jehov.[11] 
19 "Todas estas cosas --dijo David-- me fueron trazadas por la mano de Jehov, que me hizo entender todas las obras del diseo". 
20 David dijo adems a su hijo Salomn: "Anmate y esfurzate, y manos a la obra; no temas ni desmayes, porque Jehov Dios, mi Dios, estar contigo; l no te dejar ni te desamparar, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehov.[12] 21 Ah tienes los grupos de los sacerdotes y de los levitas para todo el ministerio de la casa de Dios; estarn a tu lado en toda la obra; tambin te dar su ayuda toda clase de voluntarios y gente hbil para toda forma de servicio, y los prncipes y todo el pueblo ejecutarn todas tus rdenes".[13] 
						 NOTAS:

1. 28.1 Oficiales: lit. eunucos. Vase Jer 29.1-2 nota b. 
2. 28.1 Cf. 1 Cr 11.10-12; 27.2-22, 25-31. 
3. 28.4 Gn 49.8-10; 1 S 16.6-13; 1 Cr 17.23. 
4. 28.5 1 Cr 3.1-9; 14.3-7; 22.9; 23.1. 
5. 28.6 Cf. 2 S 7.12-13; 1 Cr 17.11-13. 
6. 28.2-7 Cf. 2 S 7.1-16; 1 R 5.3; 1 Cr 17.1-14; 22.7-9; Sal 132.3-7. 
7. 28.8 Dt 4.5. 
8. 28.9 Cf. 1 R 8.61; 1 Cr 29.17; 2 Cr 15.2. 
9. 28.11 Ex 25.9, 40; 26.30. 
10. 28.15 Ex 25.31-37. 
11. 28.18 Cf. Ex 25.18-22; 30.1-10; 1 R 6.23-28. 
12. 28.20 Jos 1.5; 1 Cr 22.13, 16. 
13. 28.21 Ex 36.1-5. 

1 Crnicas 29

1 Despus dijo el rey David a toda la asamblea: "Solamente a Salomn, mi hijo, ha elegido Dios; l es joven y tierno de edad, y la obra, grande; porque la Casa no es para un hombre, sino para Jehov Dios.[1] 2 Con todas mis fuerzas yo he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de nice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mrmol en abundancia.[2] 3 Adems de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, adems de todas las cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios: 4 tres mil talentos de oro, de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata refinada para recubrir las paredes de las casas;[3] 5 oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artfices. Quin quiere, pues, hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehov?"[4] 
6 Entonces los jefes de familia, los prncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrendaron voluntariamente.[5] 7 Dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas[6] de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro.[7] 8 Todo el que tena piedras preciosas las entreg para el tesoro de la casa de Jehov, en manos de Jehiel, el gersonita.[8] 9 Y se alegr el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazn ofrendaron espontneamente a Jehov.[9] 
10 Asimismo se alegr mucho el rey David, y bendijo a Jehov delante de toda la congregacin; y dijo David: "Bendito seas t, Jehov, Dios de Israel, nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. 11 Tuya es, Jehov, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que estn en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, Jehov, es el reino,[10] y t eres excelso sobre todos. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y t dominas sobre todo; en tu mano est la fuerza y el poder, y en tu mano el dar grandeza y poder a todos.[11] 13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. 14 Porque quin soy yo y quin es mi pueblo, para que pudiramos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 15 Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros das sobre la tierra, cual sombra que no dura.[12] 16 Jehov, Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar Casa a tu santo nombre, de tu mano procede y todo es tuyo. 17 Yo s, Dios mo, que t escudrias los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazn voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegra que tu pueblo, reunido aqu ahora, ha dado para ti espontneamente. 18 Jehov, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazn de tu pueblo y encamina su corazn a ti.[13] 19 Asimismo da a mi hijo Salomn corazn perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, para que haga todas las cosas, y te edifique la Casa para la cual yo he hecho preparativos". 
20 Despus dijo David a toda la congregacin: "Bendecid ahora a Jehov, vuestro Dios". Entonces toda la congregacin bendijo a Jehov, Dios de sus padres, e inclinndose adoraron delante de Jehov y del rey. 
21 Al da siguiente sacrificaron vctimas y ofrecieron holocaustos a Jehov; mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones, y muchos sacrificios de parte de todo Israel. 22 Y comieron y bebieron delante de Jehov aquel da con gran gozo; y dieron por segunda vez[14] la investidura del reino a Salomn hijo de David, y ante Jehov lo ungieron como prncipe, y a Sadoc, como sacerdote. 23 Se sent Salomn como rey en el trono de Jehov en lugar de su padre David,[15] y fue prosperado; y le obedeci todo Israel. 24 Todos los prncipes y poderosos, y todos los hijos del rey David, prestaron homenaje al rey Salomn. 25 Y Jehov engrandeci en extremo a Salomn a los ojos de todo Israel, y le dio tal gloria en su reino, cual ningn rey la tuvo antes que l en Israel.[16] 

Muerte de David



(1 R 2.10-12)

26 As rein David hijo de Isa sobre todo Israel. 27 El tiempo que rein sobre Israel fue cuarenta aos. Siete aos rein en Hebrn y treinta y tres rein en Jerusaln.[17] 28 Muri en buena vejez, lleno de das, de riquezas y de gloria. Rein en su lugar Salomn, su hijo.[18] 
29 Los hechos del rey David, desde el primero hasta el ltimo, estn escritos en el libro de las crnicas del vidente Samuel, en las crnicas del profeta Natn, y en las crnicas del vidente Gad,[19] 30 con todo lo relativo a su reinado y su poder, y los cosas que le ocurrieron a l, a Israel y a todos los reinos de aquellas tierras. 
						 NOTAS:

1. 29.1 1 Cr 28.5. 
2. 29.1-2 1 Cr 22.5, 14. 
3. 29.4 1 R 9.28; 10.11; 2 Cr 9.10. 
4. 29.5 Ex 25.2; 35.5-6. 
5. 29.6 Cf. 1 Cr 27.1, 25-31; 28.1. 
6. 29.7 Dracmas: lit. dricos. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
7. 29.7 Cf. Esd 2.69; 8.27; Neh 7.70-72. 
8. 29.8 1 Cr 23.8; 26.21. 
9. 29.9 2 R 12.4. 
10. 29.11 Mt 6.13. 
11. 29.12 2 Cr 20.6. 
12. 29.15 Cf. Lv 25.23. 
13. 29.18 Ex 3.6, 15-16; 4.5; 1 R 18.36. 
14. 29.22 Por segunda vez: Acerca de la primera vez, cf. 1 Cr 23.1. Esta segunda vez es una ratificacin pblica y solemne de la designacin de Salomn como sucesor de David. 
15. 29.23 Cf. 1 R 2.12; 1 Cr 28.5; 2 Cr 9.8. 
16. 29.25 1 R 3.13; 2 Cr 1.12. 
17. 29.27 2 S 5.4-5; 1 Cr 3.4. 
18. 29.28 1 Cr 23.1. 
19. 29.29 1 S 22.5; 1 Cr 21.9. 

2 Crnicas 1


1. EL REINADO DE SALOMN (1.1--9.31)



Salomn pide a Dios sabidura



(1 R 3.3-15)

1 Salomn hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehov, su Dios, estaba con l y lo engrandeci sobremanera. 
2 Convoc Salomn a todo Israel, a jefes de millares y de centenas, a jueces y a todos los prncipes de todo Israel, jefes de familias. 3 Despus Salomn fue con toda esta asamblea al lugar alto que haba en Gaban, pues all estaba el Tabernculo de reunin de Dios que Moiss, siervo de Jehov, haba hecho en el desierto. 4 Pero David haba trado el Arca de Dios de Quiriat-jearim al lugar que l le haba preparado; porque le haba levantado una tienda en Jerusaln.[1] 5 Asimismo el altar de bronce[2] que haba hecho Bezaleel[3] hijo de Uri hijo de Hur, estaba all, delante del tabernculo de Jehov,[4] al cual fue a consultar Salomn con aquella asamblea. 6 Subi, pues, Salomn all delante de Jehov, al altar de bronce que estaba en el Tabernculo de reunin, y ofreci sobre l mil holocaustos. 
7 Aquella noche se le apareci Dios a Salomn y le dijo: 
--Pdeme lo que quieras que yo te d. 
8 Salomn respondi a Dios: 
--T has tenido con David, mi padre, gran misericordia, y a m me has puesto por rey en lugar suyo. 9 Ahora pues, Jehov Dios, que se cumpla la palabra que le diste a David, mi padre; porque t me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.[5] 10 Dame ahora sabidura y ciencia, para que sepa dirigir a este pueblo; porque quin podr gobernar a este tu pueblo tan grande? 
11 Respondi Dios a Salomn: 
--Por cuanto este ha sido el deseo de tu corazn, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que procuran tu mal, ni pediste muchos das, sino que has pedido para ti sabidura y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, 12 sabidura y ciencia te son dadas; y tambin te dar riquezas, bienes y gloria, como nunca la tuvieron los reyes que fueron antes de ti, ni la tendrn los que vengan despus de ti. 
13 Y desde el lugar alto que estaba en Gaban, delante del Tabernculo de reunin, volvi Salomn a Jerusaln, y rein sobre Israel. 

Salomn comercia en carros y caballos



(1 R 10.26-29; 2 Cr 9.25-28)

14 Salomn reuni carros y gente de a caballo;[6] y tuvo mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades destinadas a los carros y junto al rey en Jerusaln. 15 Hizo el rey que hubiera en Jerusaln tanta plata y oro como piedras,[7] y que abundara el cedro como las higueras silvestres de la Sefela. 16 Los mercaderes del rey compraban por contrato caballos y lienzos finos de Egipto[8] [9] para Salomn. 17 Suban y compraban en Egipto un carro por seiscientas piezas de plata y un caballo por ciento cincuenta. Y todos los reyes de los heteos y los reyes de Siria compraban as por medio de ellos. 
						 NOTAS:

1. 1.4 2 S 6.1-17; 1 Cr 13.5-14; 15.25--16.1. 
2. 1.5 El altar fabricado por Bezaleel era de madera de acacia enchapada en bronce (Ex 27.1-2; 38.1-7). Ms tarde, Salomn hizo un altar de bronce para el templo de Jerusaln (2 Cr 4.1). 
3. 1.5 Bezaleel: Ex 31.2; 1 Cr 2.20. 
4. 1.5 Tabernculo de Jehov: Ex 36.8-38. 
5. 1.9 Gn 13.16; 28.14. 
6. 1.14 1 R 4.26. 
7. 1.15 2 Cr 9.27; cf. Dt 17.17. 
8. 1.16 Egipto: Cf. 1 R 10.28; 2 Cr 9.28. 
9. 1.16 Dt 17.16. 

2 Crnicas 2


Pacto de Salomn con Hiram



(1 R 5.1-18; 7.13-14)

1 Determin, pues, Salomn edificar Casa al nombre de Jehov, y casa para su reino. 2 Y design Salomn setenta mil cargadores, ochenta mil canteros y tres mil seiscientos capataces que los vigilaran.[1] 
3 Despus envi Salomn a decir a Hiram, rey de Tiro: "Haz conmigo como hiciste con mi padre David, envindole cedros para que se construyera una casa en que habitar. 4 Mira, yo tengo que edificar una Casa al nombre de Jehov, mi Dios, para consagrrsela, para quemar incienso aromtico delante de l, para la colocacin continua de los panes de la proposicin, para los holocaustos de la maana y la tarde, los sbados, nuevas lunas, y festividades de Jehov, nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel.[2] 5 Y la Casa que tengo que edificar ha de ser grande, porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses. 6 Pero quin ser capaz de edificarle Casa,[3] siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? Quin, pues, soy yo, para que le edifique Casa, aunque solo sea para quemar incienso delante de l? 7 Envame, pues, ahora un hombre hbil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en prpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que estn conmigo en Jud y en Jerusaln, los cuales contrat mi padre. 8 Envame tambin madera del Lbano: cedro, ciprs y sndalo; porque yo s que tus siervos saben cortar madera en el Lbano. Mis siervos irn con los tuyos 9 para que me preparen mucha madera, porque la Casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa. 10 Para tus siervos, los que trabajen cortando la madera, dar veinte mil coros de trigo en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino y veinte mil batos de aceite".[4] 
11 Entonces Hiram, rey de Tiro, respondi en una carta que envi a Salomn: "Porque Jehov am a su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos". 12 Hiram tambin deca: "Bendito sea Jehov, el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que va a edificar una casa a Jehov y una casa para su reino.[5] 13 Yo, pues, te he enviado un hombre hbil y entendido, Hiram-abi, 14 hijo de una mujer de las hijas de Dan,[6] aunque su padre era de Tiro, el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en prpura y en azul, en lino y en carmes; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras y sacar toda forma de diseo que se le pida, junto a tus hombres peritos y a los de mi seor David, tu padre.[7] 15 Ahora, pues, enve mi seor a sus siervos el trigo y la cebada, el aceite y el vino de que ha hablado; 16 y nosotros cortaremos en el Lbano la madera que necesites, y te la llevaremos en balsas por el mar hasta Jope, y t hars que la suban hasta Jerusaln".[8] 
17 Salomn hizo el censo de todos los extranjeros que haba en la tierra de Israel, despus del que David, su padre, haba hecho; y se hall que eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos. 18 Y seal de ellos setenta mil para llevar cargas, ochenta mil para las canteras en las montaas, y tres mil seiscientos como capataces para hacer trabajar al pueblo.[9] 
						 NOTAS:

1. 2.2 2 Cr 2.17-18; cf. 1 R 5.15-16. 
2. 2.4 Lv 24.5-8; Nm 28-29. Vase Sbado en la Concordancia temtica. 
3. 2.6 1 R 8.27; 2 Cr 6.18. 
4. 2.10 1 R 5.11. 
5. 2.12 1 R 5.7. 
6. 2.14 De las hijas de Dan: En 1 R 7.14 se habla de una viuda de la tribu de Neftal. Los de la tribu de Dan se haban establecido al norte del territorio ocupado por la tribu de Neftal (Jue 18.27-29). Hiram era de la tribu de Dan (Ex 31.6). Vase ndice de mapas. 
7. 2.13-14 Ex 31.1-5. 
8. 2.15-16 1 R 5.8-12; Esd 3.7. 
9. 2.18 1 Cr 22.2; 2 Cr 2.2. 

2 Crnicas 3


La edificacin del templo



(1 R 6.1-38)

1 Comenz Salomn a edificar la casa de Jehov en Jerusaln, en el monte Moriah,[1] que haba sido mostrado a David su padre, en el lugar que David haba preparado en la era de Ornn, el jebuseo. 2 Y comenz a edificar en el mes segundo, a los dos das del mes, en el cuarto ao de su reinado.[2] 
3 Estas son las medidas que dio Salomn a los cimientos de la casa de Dios: la longitud era de sesenta codos y la anchura de veinte codos.[3] 4 El prtico que estaba al frente del edificio era de veinte codos de largo,[4] igual al ancho de la Casa, y su altura de ciento veinte codos. Salomn lo recubri por dentro de oro puro, 5 y tech el cuerpo mayor del edificio con madera de ciprs, la cual recubri de oro fino, haciendo esculpir en ella palmeras y cadenas. 6 Recubri tambin la Casa con un ornamento de piedras preciosas; y el oro era oro de Parvaim. 7 Revisti, pues, la Casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes y sus puertas, con oro; y esculpi querubines en las paredes. 
8 Construy asimismo el Lugar santsimo,[5] cuya longitud era de veinte codos, de acuerdo al ancho del frente de la Casa, y su anchura de veinte codos. Lo revisti de oro fino, el cual ascenda a seiscientos talentos.[6] 9 Los clavos de oro pesaban de uno hasta cincuenta siclos. Tambin recubri de oro los aposentos. 
10 Dentro del Lugar santsimo hizo dos querubines de madera, los cuales fueron recubiertos de oro. 11 La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; porque un ala era de cinco codos, y llegaba hasta la pared de la Casa, mientras la otra de cinco codos tocaba el ala del segundo querubn. 12 De la misma manera una ala del otro querubn era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la Casa, y la otra era de cinco codos, que tocaba el ala del otro querubn. 13 Estos querubines, cuyas alas extendidas medan veinte codos, estaban en pie con los rostros vueltos hacia la Casa.[7] 14 Hizo tambin el velo de azul[8] , prpura, carmes y lino, e hizo bordar querubines en l.[9] 

Las dos columnas



(1 R 7.15-22)

15 Delante de la Casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de altura cada una, con capiteles de cinco codos encima. 16 Hizo asimismo cadenas en el santuario y las puso sobre los capiteles de las columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas. 17 Coloc las columnas delante del templo, una a la mano derecha y otra a la izquierda; a la de la mano derecha llam Jaqun y a la de la izquierda, Boaz. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Monte Moriah: Este es el nico pasaje de la Biblia que identifica el monte del templo con el sitio donde Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac (Gn 22.2). 
2. 3.1-2 1 Cr 21.22-26. 
3. 3.3 Ez 40.5. 
4. 3.4 Ez 40.48. 
5. 3.8 Ex 26.33-34. 
6. 3.8 Ez 41.3-4. 
7. 3.13 Ex 25.18-20. 
8. 3.14 Ex 26.31. 
9. 3.14 Mt 27.51. 

2 Crnicas 4


Mobiliario del templo



(1 R 7.23-51)

1 Hizo adems un altar de bronce[1] de veinte codos de largo, veinte codos de ancho y diez codos de alto.[2] 
2 Tambin hizo un mar de metal fundido, el cual tena diez codos de un borde al otro, enteramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordn de treinta codos de largo lo cea alrededor. 3 Debajo y alrededor del mar haba figuras de calabazas,[3] diez por cada codo, colocadas en dos hileras fundidas juntamente con el mar. 4 Este estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al norte, tres al occidente, tres al sur, y tres al oriente; el mar descansaba sobre ellos, y sus partes traseras miraban hacia adentro. 5 Y tena de grueso un palmo menor, y el borde tena la forma del borde de un cliz o de una flor de lis. Y le caban tres mil batos. 
6 Hizo tambin diez fuentes,[4] y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar y limpiar en ellas lo que se ofreca en holocausto; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en l.[5] 
7 Hizo asimismo diez candelabros de oro[6] segn la forma prescrita, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. 8 Adems hizo diez mesas[7] y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda; igualmente hizo cien tazones de oro.[8] 9 Tambin hizo el atrio de los sacerdotes, el gran atrio y las portadas del atrio, y recubri de bronce sus puertas. 10 Y coloc el mar al lado derecho, hacia el sureste de la Casa. 
11 Hiram tambin hizo calderos, palas y tazones. As acab Hiram la obra que le haba encargado el rey Salomn para la casa de Dios. 12 Las dos columnas y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos columnas, y las dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas; 13 cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para que cubrieran las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas. 14 Hizo tambin las basas, sobre las cuales coloc las fuentes; 15 un mar, y los doce bueyes debajo de l; 16 y calderos, palas y garfios. 
Todos estos enseres los hizo Hiram-abi al rey Salomn, para la casa de Jehov, de bronce muy fino. 17 Los fundi el rey en los llanos del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata.[9] 18 Salomn hizo todos estos enseres en nmero tan grande, que no pudo saberse el peso del bronce. 
19 As hizo Salomn todos los utensilios para la casa de Dios, el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponan los panes de la proposicin; 20 asimismo los candelabros y sus lmparas, de oro puro, para que las encendieran delante del Lugar santsimo conforme a la ordenanza. 21 Las flores, lmparas y tenazas se hicieron de oro, de oro finsimo; 22 tambin las despabiladeras, los lebrillos, las cucharas y los incensarios eran de oro puro. Tambin eran de oro la entrada de la Casa, sus puertas interiores para el Lugar santsimo, y las puertas del templo mismo. 
						 NOTAS:

1. 4.1 Ex 27.1-2. 
2. 4.1 Ez 43.13-17. 
3. 4.3 Dos hileras... calabazas: Cf. 1 R 7.24. 
4. 4.6 Ex 30.17-21. 
5. 4.6 Ez 40.38. 
6. 4.7 Ex 25.31-40. 
7. 4.8 Ex 25.23-30. 
8. 4.8 1 Cr 28.16. 
9. 4.17 Seredata: Segn 1 R 7.46: Saretn. 

2 Crnicas 5

1 As se acab toda la obra que hizo Salomn para la casa de Jehov. Luego meti Salomn las ofrendas que David, su padre, haba consagrado:[1] la plata, el oro y todos los dems utensilios, y lo puso todo en los tesoros de la casa de Dios. 

Salomn traslada el Arca al templo



(1 R 8.1-11)

2 Entonces Salomn reuni en Jerusaln a los ancianos de Israel, a todos los prncipes de las tribus, y a los jefes de las familias de los hijos de Israel, para que trasladaran el Arca del pacto de Jehov desde la Ciudad de David, que es Sin.[2] 3 Y se congregaron junto al rey todos los hombres de Israel, para la fiesta solemne del mes sptimo. 4 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los levitas tomaron el Arca, 5 y la llevaron, junto con el Tabernculo de reunin y todos los utensilios del santuario que estaban en el Tabernculo. Los sacerdotes y los levitas los llevaron.[3] 6 El rey Salomn y toda la congregacin de Israel que se haba reunido con l delante del Arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni calcular. 

Tabla - Ritual del Templo

7 Los sacerdotes metieron el Arca del pacto de Jehov en su lugar, en el santuario de la Casa, en el Lugar santsimo, bajo las alas de los querubines; 8 pues los querubines extendan las alas sobre el lugar del Arca, cubriendo as tanto el Arca como sus barras por encima. 9 E hicieron salir las barras, de modo que se vieran las cabezas de las barras del Arca delante del Lugar santsimo,[4] pero no se vean desde fuera; y all estn hasta el da de hoy. 10 En el Arca no haba nada ms que las dos tablas que Moiss haba puesto en Horeb,[5] las tablas del pacto que Jehov haba hecho con los hijos de Israel cuando salieron de Egipto. 
11 Cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaban presentes haban sido santificados, sin tener en cuenta su distribucin por turnos), 12 los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemn y los de Jedutn, junto con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con cmbalos, salterios y arpas al oriente del altar. Con ellos haba ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas. 13 Hacan sonar, pues, las trompetas y cantaban al unsono, alabando y dando gracias a Jehov. Y sucedi que mientras ellos alzaban la voz al son de las trompetas, de los cmbalos y de los otros instrumentos de msica, y alababan a Jehov diciendo: "Porque l es bueno, porque su misericordia es para siempre",[6] una nube llen la Casa, la casa de Jehov.[7] 14 Y no podan los sacerdotes estar all para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehov haba llenado la casa de Dios. 
						 NOTAS:

1. 5.1 2 S 8.11; 1 Cr 18.11. 
2. 5.2 2 S 6.12-15; 1 Cr 15.25-28. 
3. 5.4-5 2 Cr 35.3. 
4. 5.9 Del Arca: Segn 1 R 8.8: desde el Lugar santo. 
5. 5.10 Dt 10.5. 
6. 5.13 1 Cr 16.34; 2 Cr 7.3; 20.21; Esd 3.11; Sal 100.5; 106.1; 107.1; 118.1; 136.1; Jer 33.11. 
7. 5.13-14 Ex 40.34-35; 2 Cr 7.2. 

2 Crnicas 6


Dedicacin del templo



(1 R 8.12-66)

1 Entonces dijo Salomn: 
    "Jehov ha dicho que l habitaraen la oscuridad. 
    2 Pero yo he querido edificarte una morada, 
    un lugar en que vivas para siempre". 
3 Luego el rey se volvi y bendijo a toda la congregacin de Israel, mientras toda la congregacin de Israel estaba en pie. 4 Y dijo: "Bendito sea Jehov, Dios de Israel, quien con su mano ha cumplido lo que prometi con su boca a David, mi padre, diciendo: 5 "Desde el da que saqu a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar Casa donde estuviera mi nombre, ni he escogido otro hombre para que fuera prncipe sobre mi pueblo Israel. 6 Pero a Jerusaln he elegido para que en ella est mi nombre, y a David he elegido para que est sobre mi pueblo Israel". 7 David, mi padre, tuvo en su corazn edificar Casa al nombre de Jehov, Dios de Israel. 8 Pero Jehov dijo a David mi padre: "Respecto a haber sentido en tu corazn el deseo de edificar una Casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazn. 9 Pero t no edificars la Casa, sino un hijo tuyo, salido de tus entraas, l edificar la Casa a mi nombre".[1] 
10 "Pues bien, Jehov ha cumplido su promesa: me levant yo en lugar de David, mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado una Casa al nombre de Jehov, Dios de Israel. 11 En ella he puesto el Arca, en la cual est el pacto que Jehov celebr con los hijos de Israel". 
12 Se puso luego Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendi sus manos; 13 pues Salomn haba hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, cinco codos de ancho y tres codos de alto, y lo haba puesto en medio del atrio; y ponindose sobre l se arrodill delante de toda la congregacin de Israel, extendi sus manos al cielo y dijo: 14 "Jehov, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y tienes misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazn; 15 que has mantenido a tu siervo David, mi padre, la promesa que le hiciste; t lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este da. 16 Ahora, pues, Jehov, Dios de Israel, cumple a tu siervo David, mi padre, lo que le has prometido, diciendo: "Nunca faltar en mi presencia uno de los tuyos, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino andando en mi Ley, como t has andado delante de m".[2] 17 Ahora, pues, Jehov, Dios de Israel, cmplase la promesa que hiciste a tu siervo David. 
18 "Pero, es verdad que Dios habitar con el hombre en la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cunto menos esta Casa que he edificado?[3] 19 Pero t mirars a la oracin de tu siervo, y a su ruego, Jehov, Dios mo, para oir el clamor y la oracin con que tu siervo ora delante de ti. 20 Que tus ojos estn abiertos sobre esta Casa de da y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: "Mi nombre estar all".[4] Escucha la oracin con que tu siervo ora en este lugar. 21 Asimismo escucha el ruego de tu siervo y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hagan oracin. Escucha desde los cielos, desde el lugar de tu morada; escucha y perdona. 
22 "Cuando alguno peque contra su prjimo, y se le exige juramento, si viene a jurar ante tu altar en esta Casa, 23 t oirs desde los cielos, actuars y juzgars a tus siervos, dando la paga al impo, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo, al darle conforme a su justicia. 
24 "Cuando tu pueblo Israel sea derrotado delante del enemigo por haber pecado contra ti, si se convierte y confiesa tu nombre, si ruega delante de ti en esta Casa, 25 t oirs desde los cielos, perdonars el pecado de tu pueblo Israel y les hars volver a la tierra que les diste a ellos y a sus padres. 
26 "Cuando los cielos se cierren y no haya lluvias, por haber pecado contra ti, si oran a ti en este lugar y confiesan tu nombre, si se convierten de sus pecados cuando los aflijas, 27 t los oirs en los cielos y perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, les ensears el buen camino para que anden en l y enviars lluvia sobre tu tierra, la que diste por heredad a tu pueblo. 
28 "Cuando haya hambre en la tierra, o pestilencia, o las plantas se sequen por el calor, o sean atacadas por hongos, las langostas o el pulgn; cuando los sitien sus enemigos en la tierra donde habiten; cualquier plaga o enfermedad que sea; 29 toda oracin y todo ruego que haga cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conozca su llaga y su dolor en su corazn, si extiende sus manos hacia esta Casa, 30 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada; perdonars y dars a cada uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazn; porque slo t conoces el corazn de los hijos de los hombres; 31 para que te teman y anden en tus caminos, todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que t diste a nuestros padres. 
32 "Tambin al extranjero que no sea de tu pueblo Israel, que haya venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre y de tu mano poderosa, y de tu brazo extendido, si viene y ora hacia esta Casa, 33 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y hars conforme a todas las cosas por las cuales haya clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, te teman como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta Casa que yo he edificado. 
34 "Cuando tu pueblo salga a la guerra contra sus enemigos por el camino que t le enves, y ora a ti hacia esta ciudad que t elegiste, hacia la Casa que he edificado a tu nombre, 35 t oirs desde los cielos su oracin y su ruego, y amparars su causa. 
36 "Cuando pequen contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojes contra ellos, y los entregues a sus enemigos, para que sus conquistadores los lleven cautivos a otras tierras, lejos o cerca, 37 si ellos vuelven en s en la tierra adonde los hayan llevado cautivos; si se convierten y oran a ti en la tierra de su cautividad, y dicen: "Pecamos, somos culpables, impamente hemos actuado"; 38 si se convierten a ti de todo su corazn y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hayan llevado cautivos, y oran hacia la tierra que t diste a sus padres, hacia la ciudad que t elegiste, y hacia la Casa que he edificado a tu nombre; 39 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y su ruego, amparars su causa y perdonars a tu pueblo que pec contra ti. 
40 "Ahora, pues, Dios mo, te ruego que estn abiertos tus ojos y atentos tus odos a la oracin en este lugar. 
41 "Jehov Dios, levntate ahora para habitar en tu reposo, t y el Arca de tu poder; Jehov Dios, sean vestidos de salvacin tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad. 42 Jehov Dios, no rechaces a tu ungido; acurdate de tus misericordias para con tu siervo David".[5] 
						 NOTAS:

1. 6.9 2 S 7.1-13; 1 Cr 17.1-12. 
2. 6.16 2 S 7.11-16; 1 R 2.4. 
3. 6.18 2 Cr 2.6. 
4. 6.20 Dt 12.11. 
5. 6.42 Sal 132.8-10. 

2 Crnicas 7

1 Cuando Salomn acab de orar, descendi fuego de los cielos y consumi el holocausto y los sacrificios;[1] y la gloria de Jehov llen la Casa. 2 Y no podan entrar los sacerdotes en la casa de Jehov,[2] porque la gloria de Jehov la haba llenado. 3 Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehov sobre la Casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehov, diciendo: "Porque l es bueno, y su misericordia es para siempre".[3] 
4 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron vctimas delante de Jehov. 5 Y ofreci el rey Salomn en sacrificio veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. As, el rey y todo el pueblo dedicaron la casa de Dios. 
6 Los sacerdotes desempeaban su ministerio, mientras los levitas alababan a Jehov con los instrumentos de msica que el rey David haba hecho para acompaar los cnticos a Jehov, "porque su misericordia es para siempre", entonando los cnticos compuestos por David. Los sacerdotes tocaban las trompetas delante de ellos, y todo Israel se mantena en pie. 
7 Tambin Salomn consagr la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehov, por cuanto haba ofrecido all los holocaustos, y lo mejor de las ofrendas de paz; porque en el altar de bronce que Salomn haba hecho no caban los holocaustos, las ofrendas y las grasas. 
8 Entonces hizo Salomn fiesta siete das,[4] y con l todo Israel, una gran congregacin, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto. 9 Al octavo da hicieron solemne asamblea, porque haban hecho la dedicacin del altar en siete das, y haban celebrado la fiesta solemne por siete das. 10 Y a los veintitrs das del mes sptimo envi al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazn por los beneficios que Jehov haba hecho a David y a Salomn, y a su pueblo Israel.[5] 

Pacto de Dios con Salomn



(1 R 9.1-9)

11 Termin, pues, Salomn la casa de Jehov, y la casa del rey; y todo lo que Salomn se propuso hacer en la casa de Jehov, y en su propia casa, fue prosperado. 12 Entonces apareci Jehov a Salomn de noche y le dijo: "Yo he odo tu oracin, y he elegido para m este lugar como Casa de sacrificio. 13 Si yo cierro los cielos para que no haya lluvia, y si mando a la langosta que consuma la tierra, o si envo pestilencia a mi pueblo; 14 si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oir desde los cielos, perdonar sus pecados y sanar su tierra. 15 Mis ojos estarn abiertos, y mis odos atentos, a la oracin que se haga en este lugar; 16 pues ahora he elegido y santificado esta Casa, para que est en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazn estarn ah para siempre. 17 Y si t andas delante de m como anduvo tu padre David, haces todas las cosas que yo te he mandado, y guardas mis estatutos y mis decretos, 18 yo confirmar el trono de tu reino, como pact con David, tu padre, diciendo: "No te faltar uno de los tuyos para que gobierne en Israel".[6] 19 Pero si vosotros os volvis, y dejis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y vais y servs a dioses ajenos, y los adoris, 20 yo os arrancar de mi tierra que os he dado; arrojar de mi presencia esta Casa que he santificado a mi nombre, y la har objeto de burla y escarnio entre todos los pueblos. 21 Y esta Casa que es tan excelsa, ser espanto a todo el que pase,[7] de modo que dir: "Por qu ha hecho as Jehov a esta tierra y a esta Casa?" 22 Y se responder: "Por cuanto dejaron a Jehov, Dios de sus padres, que los sac de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso l ha trado todo este mal sobre ellos"". 
						 NOTAS:

1. 7.1 Lv 9.23-24. 
2. 7.2 Ex 24.16; 2 Cr 5.14. 
3. 7.3 1 Cr 16.34; 2 Cr 5.13; Esd 3.11; Sal 100.5; 106.1; 107.1; 118.1; 136.1; Jer 33.11. 
4. 7.8 Fiesta de siete das: referencia a la fiesta de los Tabernculos. Vase Fiestas en la Concordancia temtica. 
5. 7.10 1 R 8.66; 1 Cr 21.26. 
6. 7.18 2 S 7.11-16; 1 R 2.4; Mt 12.42; Lc 11.31. 
7. 7.21 Cf. 1 R 9.8 

2 Crnicas 8


Actividades diversas de Salomn



(1 R 9.10-28)

1 Despus de veinte aos, durante los cuales Salomn haba edificado la casa de Jehov y su propia casa, 2 reedific Salomn las ciudades que Hiram le haba dado[1] y estableci en ellas a los hijos de Israel. 
3 Despus march Salomn contra Hamat de Soba, y la tom. 4 Y edific a Tadmor[2] en el desierto, y todas las ciudades de aprovisionamiento que edific en Hamat. 5 Asimismo reedific a Bet-horn la de arriba y a Bet-horn la de abajo, ciudades fortificadas, con muros, puertas y barras; 6 a Baalat, y a todas las ciudades de avituallamiento que pertenecan a Salomn; tambin todas las ciudades de los carros y las de la gente de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano, y en toda la tierra sujeta a su dominio. 
7 A todo el pueblo que haba quedado de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de Israel, 8 cuyos descendientes haban quedado en la tierra despus de ellos, a los cuales los hijos de Israel no exterminaron del todo, hizo Salomn tributarios hasta hoy. 9 Pero no emple Salomn a ninguno de los hijos de Israel en su obra; porque eran hombres de guerra, oficiales, capitanes y comandantes de sus carros, y de su caballera. 10 Y tena Salomn doscientos cincuenta gobernadores principales, los cuales mandaban sobre aquella gente. 
11 Traslad Salomn a la hija del faran, de la Ciudad de David a la casa que l haba edificado para ella; porque dijo: "Mi mujer no habitar en la casa de David, rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el Arca de Jehov, son sagradas". 
12 Entonces ofreci Salomn holocaustos a Jehov sobre el altar de Jehov que l haba edificado delante del prtico; 13 los ofreci segn el rito de cada da, conforme al mandamiento de Moiss, en los sbados,[3] las nuevas lunas,[4] y en las fiestas solemnes, tres veces al ao,[5] esto es, en la fiesta de los Panes sin levadura, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de los Tabernculos. 
14 Tambin estableci los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David, su padre, a los levitas en sus cargos, para que alabaran y ministraran delante de los sacerdotes, segn el rito de cada da; asimismo los porteros, segn su orden, en cada puerta; porque as lo haba mandado David, hombre de Dios.[6] 15 No se apartaron del mandamiento del rey en cuanto a los sacerdotes, los levitas, los tesoros, y todo otro negocio; 16 porque toda la obra de Salomn estaba preparada desde el da en que se pusieron los cimientos de la casa de Jehov hasta que fue terminada, hasta que la casa de Jehov fue acabada totalmente. 
17 Entonces Salomn fue a Ezin-geber y a Elot, a la costa del mar en la tierra de Edom. 18 Porque Hiram le haba enviado, por medio de sus siervos, naves y marineros diestros en el mar, los cuales fueron con los siervos de Salomn a Ofir, y tomaron de all cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y los trajeron al rey Salomn. 
						 NOTAS:

1. 8.2 Las ciudades que Hiram le haba dado: De acuerdo con 1 R 9.10-14, Salomn haba dado a Hiram varias ciudades como pago por la madera y el oro recibido de Tiro. Pero como esas ciudades no fueron de su agrado, es posible que se las haya devuelto a Salomn. 
2. 8.4 Tadmor: ciudad conocida ms tarde como Palmira, sitio importante para el reabastecimiento de las caravanas en el desierto de Siria. Es probable, sin embargo, que Salomn haya fortificado Tadmor para defenderse de los arameos. Cf. 1 R 9.18. Tadmor tambin es conocida con el nombre de Tamar (Ez 47.19; 48.28). 
3. 8.13 Nm 28.9-10. 
4. 8.13 Nm 28.11-15. 
5. 8.13 Ex 23.14-17; 34.22-23; Nm 28.16--29.39; Dt 16.16. 
6. 8.14 1 Cr 23--26; Neh 12.46. 

2 Crnicas 9


La reina de Sab visita a Salomn



(1 R 10.1-13)

1 Cuando la reina de Sab[1] oy hablar de la fama de Salomn, fue a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias aromticas, oro en abundancia, y piedras preciosas, para probar a Salomn con preguntas difciles. Luego que lleg ante Salomn, le dijo todo lo que tena en su corazn. 2 Pero Salomn le respondi a todas sus preguntas, y nada hubo que Salomn no le contestara. 3 Al ver la reina de Sab la sabidura de Salomn, la casa que haba edificado, 4 los manjares de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el aspecto de sus criados y los vestidos de ellos, sus coperos con sus vestidos, y la escalinata por donde se suba a la casa de Jehov,[2] se qued asombrada. 5 Y dijo al rey: "Verdad es lo que haba odo en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabidura; 6 pero yo no crea las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto. En realidad, ni aun la mitad de la grandeza de tu sabidura me haba sido dicha, pues t superas la fama que yo haba odo. 7 Bienaventurados tus hombres y dichosos estos siervos tuyos que estn siempre delante de ti y oyen tu sabidura.[3] 8 Bendito sea Jehov, tu Dios, el cual se ha complacido en ti, colocndote sobre su trono como rey para Jehov, tu Dios; por cuanto tu Dios am a Israel, para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto como rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia". 
9 Y dio al rey ciento veinte talentos de oro, gran cantidad de especias aromticas y piedras preciosas; nunca hubo tales especias aromticas como las que dio la reina de Sab al rey Salomn. 
10 Tambin los siervos de Hiram y los siervos de Salomn, que haban trado el oro de Ofir, trajeron madera de sndalo y piedras preciosas. 11 Con la madera de sndalo el rey hizo gradas en la casa de Jehov y en las casas reales, y arpas y salterios para los cantores; nunca en la tierra de Jud se haba visto madera semejante. 
12 El rey Salomn le dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso y le pidi, ms de lo que ella haba trado al rey. Despus ella se volvi y regres a su tierra con sus siervos. 

Riquezas y fama de Salomn



(1 R 10.14-29; 2 Cr 1.14-17)

13 El peso del oro que reciba Salomn cada ao, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 14 sin contar lo que traan los mercaderes y negociantes; todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traan oro y plata a Salomn. 
15 Hizo tambin el rey Salomn doscientos escudos de oro batido, cada uno de los cuales tena seiscientos siclos de oro labrado; 16 asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo trescientos siclos de oro; y los puso el rey en la casa "Bosque del Lbano". 
17 Adems, el rey hizo un gran trono de marfil y lo recubri de oro puro. 18 El trono tena seis gradas, un estrado de oro fijado al trono, brazos a uno y otro lado del asiento, y dos leones que estaban junto a los brazos. 19 Haba tambin all doce leones sobre las seis gradas, a uno y otro lado. Jams fue hecho trono semejante en reino alguno. 
20 Toda la vajilla del rey Salomn era de oro, y toda la vajilla de la casa "Bosque del Lbano", de oro puro. En los das de Salomn la plata no era apreciada. 21 Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres aos solan venir las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 
22 El rey Salomn super a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabidura. 23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomn, para oir la sabidura que Dios le haba dado. 24 Cada uno de estos le llevaba un regalo: alhajas de plata, alhajas de oro, vestidos, armas, perfumes, caballos y mulos, todos los aos. 
25 Tuvo tambin Salomn cuatro mil caballerizas para sus caballos y carros, y doce mil jinetes,[4] los cuales puso en las ciudades de los carros, y en Jerusaln, junto al rey. 
26 Tuvo dominio sobre todos los reyes desde el ufrates hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera de Egipto.[5] 27 Acumul el rey tanta plata como piedras[6] haba en Jerusaln, y cedros como higueras hay en la Sefela. 28 Traan tambin caballos para Salomn, de Egipto[7] y de todos los pases.[8] 

Muerte de Salomn



(1 R 11.41-43)

29 Los dems hechos de Salomn, los primeros y los ltimos, no estn todos escritos en los libros del profeta Natn, en la profeca de Ahas, el silonita, y en la profeca del vidente Iddo acerca de Jeroboam hijo de Nabat? 30 Rein Salomn en Jerusaln sobre todo Israel cuarenta aos. 31 Y durmi Salomn con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David, su padre. Rein en su lugar Roboam, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Mt 12.42; Lc 11.31. 
2. 9.4 Por donde se suba a la casa de Jehov: Otra posible traduccin, con ligero cambio del texto: los holocaustos que ofreca en la casa de Jehov. Cf. 1 R 10.5. 
3. 9.7 1 R 10.8 
4. 9.25 1 R 4.26. 
5. 9.26 Gn 15.18; 1 R 4.21. 
6. 9.27 Dt 17.17. 
7. 9.28 Egipto: otra posible traduccin: Muzri. 
8. 9.28 Dt 17.16. 

2 Crnicas 10


2. LA RUPTURA DE LA UNIDAD NACIONAL (10.1--11.4)



Rebelin de Israel



(1 R 12.1-24)

1 Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se haba reunido todo Israel[1] para hacerlo rey. 2 Cuando lo supo Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, adonde haba huido a causa del rey Salomn, volvi de Egipto, 3 pues haban enviado a llamarle. Vino, pues, Jeroboam con todo Israel, y hablaron a Roboam diciendo: 
4 --Tu padre agrav nuestro yugo; alivia ahora algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremi, y te serviremos. 
5 l les dijo: 
--Volved a m de aqu a tres das. 
Y el pueblo se fue. 
6 Entonces el rey Roboam consult con los ancianos que haban estado delante de Salomn, su padre, cuando este viva, y les dijo: 
--Qu me aconsejis vosotros que responda a este pueblo? 
7 Ellos le contestaron diciendo: 
--Si te conduces humanamente con este pueblo, lo tratas bien y le hablas con buenas palabras, ellos te servirn siempre. 
8 Pero l abandon el consejo que le dieron los ancianos, y pidi consejo a los jvenes que se haban criado con l y estaban a su servicio. 9 Y les pregunt: 
--Qu aconsejis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: "Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros"? 
10 Entonces los jvenes que se haban criado con l, le contestaron: 
--As dirs al pueblo que te ha hablado diciendo: "Tu padre agrav nuestro yugo, pero t disminuye nuestra carga". As le dirs: "Mi dedo ms pequeo es ms grueso que la cintura de mi padre.[2] 11 As que, si mi padre os carg de yugo pesado, yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, pero yo os castigar con escorpiones". 
12 Volvi, pues, Jeroboam con todo el pueblo ante Roboam al tercer da, segn el rey les haba mandado diciendo: "Volved a m de aqu a tres das". 13 Y el rey les respondi speramente, abandonando el rey Roboam el consejo de los ancianos, 14 y hablndoles conforme al consejo de los jvenes, diciendo: 
--Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, pero yo os castigar con escorpiones. 
15 No escuch el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que se cumpliera la palabra que Jehov haba anunciado por medio de Ahas, el silonita,[3] a Jeroboam hijo de Nabat. 16 Al ver todo Israel[4] que el rey no les haba odo, respondi el pueblo al rey diciendo: 
    "Qu parte tenemos nosotros con David? 
    No tenemos herencia en el hijo de Isa. 
    Israel, cada uno a sus tiendas! 
    David, mira ahora por tu casa!" 
As se fue todo Israel a sus tiendas. 
17 Pero rein Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud. 18 Envi luego el rey Roboam a Adoram, que estaba a cargo de los tributos, pero lo apedrearon los hijos de Israel, y muri. Entonces se apresur el rey Roboam a subir en su carro para huir a Jerusaln. 19 As se apart Israel de la casa de David hasta el da de hoy. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Todo Israel: Como en 1 R 12.1, esta expresin se refiere a las tribus del norte, sin contar las tribus de Jud y Benjamn. 
2. 10.10 Mi dedo ms pequeo... cintura de mi padre: otra posible traduccin: Si mi padre fue duro, yo lo soy mucho ms. 
3. 10.15 1 R 11.29-39. 
4. 10.16 2 S 20.1 

2 Crnicas 11

1 Cuando lleg Roboam a Jerusaln, reuni de la casa de Jud y de Benjamn a ciento ochenta mil hombres de guerra escogidos, para pelear contra Israel y devolver el reino a Roboam. 2 Pero vino palabra de Jehov a Semaas, varn de Dios, diciendo: 3 "Habla a Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, y a todos los israelitas en Jud y Benjamn, y diles: 4 "As ha dicho Jehov: No subis a pelear contra vuestros hermanos; vulvase cada uno a su casa, porque esto es cosa ma"". Y ellos oyeron la palabra de Jehov y se volvieron, y no fueron contra Jeroboam. 

3. LOS REYES DE LA DINASTA DAVDICA (11.5--36.23)



Prosperidad de Roboam

5 Habit Roboam en Jerusaln y edific ciudades para fortificar a Jud.[1] 6 Edific Beln, Etam, Tecoa, 7 Bet-sur, Soco, Adulam, 8 Gat, Maresa, Zif, 9 Adoraim, Laquis, Azeca, 10 Zora, Ajaln y Hebrn, que eran ciudades fortificadas de Jud y Benjamn. 11 Reforz tambin las fortalezas y puso en ellas capitanes, provisiones, vino y aceite; 12 en todas las ciudades haba escudos y lanzas. Las fortific, pues, en gran manera; y Jud y Benjamn le estaban sujetos. 
13 Los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, se juntaron a l desde todos los lugares donde vivan, 14 pues los levitas dejaron sus ejidos y sus posesiones y se fueron a Jud y a Jerusaln, porque Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehov. 15 Y l design sus propios sacerdotes para los lugares altos, para los demonios y para los becerros que haba hecho.[2] 16 Tras aquellos acudieron tambin de todas las tribus de Israel, los que tenan el propsito sincero de buscar a Jehov, Dios de Israel; y fueron a Jerusaln para ofrecer sacrificios a Jehov, el Dios de sus padres. 17 As fortalecieron el reino de Jud, y confirmaron a Roboam hijo de Salomn, por tres aos; porque tres aos anduvieron en el camino de David y de Salomn. 
18 Tom Roboam por mujer a Mahalat, hija de Jerimot hijo de David y de Abihail, hija de Eliab hijo de Isa, 19 la cual le dio a luz estos hijos: Jes, Semaras y Zaham. 20 Despus de ella tom a Maaca, hija de Absaln, la cual le dio a luz Abas,[3] Atai, Ziza y Selomit. 21 Pero Roboam am a Maaca, hija de Absaln, sobre todas sus mujeres y concubinas, pues tuvo dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendr veintiocho hijos y sesenta hijas. 22 Y puso Roboam a Abas hijo de Maaca como jefe y prncipe de sus hermanos, porque quera hacerlo rey. 23 Obr sagazmente, pues esparci a todos sus hijos por todas las tierras de Jud y de Benjamn, y por todas las ciudades fortificadas, dndoles provisiones en abundancia y muchas mujeres. 
						 NOTAS:

1. 11.5-12 Estos v., que no aparecen en 1 R, aportan informacin interesante y complementaria. 
2. 11.15 1 R 12.31; Lv 17.7. 
3. 11.20 1 R 15.2. 

2 Crnicas 12


Sisac invade Jud



(1 R 14.21-31)

1 Cuando Roboam consolid el reino, dej la ley de Jehov, y todo Israel con l. 2 Y por haberse rebelado contra Jehov, en el quinto ao del rey Roboam, subi Sisac, rey de Egipto, contra Jerusaln, 3 con mil doscientos carros y sesenta mil hombres de a caballo; pero el pueblo que vena con l de Egipto, esto es, libios, suquienos[1] y etopes, era innumerable. 4 Tom las ciudades fortificadas de Jud y lleg hasta Jerusaln. 
5 El profeta Semaas vino ante Roboam y los prncipes de Jud que estaban reunidos en Jerusaln por causa de Sisac, y les dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Vosotros me habis dejado, y por eso yo tambin os he dejado en manos de Sisac".[2] 
6 Entonces los prncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: 
--Justo es Jehov! 
7 Cuando Jehov vio que se haban humillado, vino palabra de Jehov a Semaas, diciendo: "Se han humillado, no los destruir, sino que los salvar en breve y no se derramar mi ira contra Jerusaln por mano de Sisac. 8 Pero sern sus siervos, para que sepan lo que es servirme a m, y qu es servir a los reyes de las naciones". 
9 Subi, pues, Sisac, rey de Egipto, a Jerusaln, y tom los tesoros de la casa de Jehov y los tesoros de la casa del rey; todo se lo llev; tambin los escudos de oro que Salomn haba hecho.[3] 10 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce y los entreg a los jefes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey. 11 Cuando el rey iba a la casa de Jehov, venan los de la guardia y los llevaban, y despus los volvan a dejar en la sala de la guardia. 12 As pues, por haberse humillado, la ira de Jehov se apart de l y no lo destruy del todo, ya que an en Jud haba cosas buenas. 
13 Fortalecido pues, Roboam rein en Jerusaln; y tena Roboam cuarenta y un aos cuando comenz a reinar y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que escogi Jehov entre todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. El nombre de la madre de Roboam fue Naama, una amonita. 14 E hizo lo malo, porque no dispuso su corazn para buscar a Jehov. 
15 Los hechos de Roboam, los primeros y los ltimos, no estn escritos en los libros del profeta Semaas y del vidente Iddo, en el registro de las familias? Y entre Roboam y Jeroboam hubo guerra constante. 16 Durmi Roboam con sus padres y fue sepultado en la Ciudad de David. Rein en su lugar Abas, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 12.3 Suquienos: mercenarios extranjeros en el ejrcito egipcio. 
2. 12.5 2 Cr 11.2. 
3. 12.9 1 R 10.16-17; 2 Cr 9.15-16. 

2 Crnicas 13


Reinado de Abas



(1 R 15.1-8)

1 A los dieciocho aos del rey Jeroboam comenz a reinar Abas sobre Jud. 2 Rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Micaas, hija de Uriel, el de Gabaa. 
Hubo guerra entre Abas y Jeroboam. 3 Entonces Abas empez la batalla con un ejrcito de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam tom posiciones de batalla contra l con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos. 
4 Se levant Abas sobre el monte Zemaraim, que est en los montes de Efran, y dijo: "Odme,[1] Jeroboam y todo Israel. 5 No sabis vosotros que Jehov, Dios de Israel, dio el reino a David sobre Israel para siempre, a l y a sus hijos, bajo pacto de sal? 6 Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomn hijo de David, se levant y se rebel contra su seor.[2] 7 Se juntaron con l hombres ociosos y perversos y pudieron ms que Roboam hijo de Salomn, porque Roboam era joven y pusilnime, y no se defendi de ellos. 8 Y ahora vosotros tratis de resistir al reino de Jehov, que est en manos de los hijos de David, porque sois muchos, y tenis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os puso por dioses. 9 No habis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehov, a los hijos de Aarn y a los levitas, y os habis designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y as sea sacerdote de los que no son dioses? 10 Pero en cuanto a nosotros, Jehov es nuestro Dios y no lo hemos dejado; los sacerdotes que ministran delante de Jehov son los hijos de Aarn, y los que estn en la obra son levitas, 11 los cuales queman para Jehov los holocaustos cada maana y cada tarde, y el incienso aromtico; ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelabro de oro con sus lmparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehov, nuestro Dios, pero vosotros lo habis dejado. 12 Dios est con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del jbilo para que suenen contra vosotros. Hijos de Israel, no peleis contra Jehov, el Dios de vuestros padres, porque no prosperaris". 
13 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para atacarlos por la espalda; de modo que atacaron a Jud tanto de frente como por detrs. 14 Cuando los de Jud miraron hacia atrs, se dieron cuenta de que los atacaban por el frente y por la espalda; por lo que clamaron a Jehov, mientras los sacerdotes tocaban las trompetas. 15 Entonces los de Jud gritaron con fuerza; y al alzar ellos el grito de guerra, Dios desbarat a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud. 16 Huyeron los hijos de Israel delante de Jud y Dios los entreg en sus manos. 17 Abas y su gente hicieron una gran matanza; cayeron heridos quinientos mil hombres escogidos de Israel. 18 As fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, mientras los hijos de Jud prevalecan, porque se apoyaban en Jehov, el Dios de sus padres. 
19 Persigui Abas a Jeroboam, y le arrebat algunas ciudades: a Bet-el con sus aldeas, a Jesana con sus aldeas, y a Efran[3] con sus aldeas. 20 As, nunca ms tuvo poder Jeroboam en los das de Abas, pues Jehov lo hiri y muri. 21 Pero Abas se hizo ms poderoso. Tom catorce mujeres y engendr veintids hijos y diecisis hijas. 22 Los dems hechos de Abas, sus caminos y sus dichos, estn escritos en la historia del profeta Iddo.[4] 
						 NOTAS:

1. 13.4-12 El Cronista relata los hechos de tal manera que esta guerra aparece como resultado de un conflicto religioso y no poltico. 
2. 13.6 1 R 11.26. 
3. 13.19 Efran: otra posible traduccin: Efrn. 
4. 13.22 2 Cr 12.15. 

2 Crnicas 14


Reinado de Asa



(1 R 15.9-12)

1 Durmi Abas con sus padres y fue sepultado en la Ciudad de David. Rein en su lugar su hijo Asa, en cuyos das tuvo sosiego el pas por diez aos. 
2 Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehov, su Dios. 3 Porque quit los altares del culto extrao y los lugares altos; quebr las imgenes y destruy los smbolos de Asera;[1] 4 y mand a Jud que buscara a Jehov, el Dios de sus padres, y pusiera por obra la Ley y sus mandamientos. 5 Quit asimismo de todas las ciudades de Jud los lugares altos y las imgenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. 
6 Edific ciudades fortificadas en Jud, por cuanto haba paz en la tierra, y no haba guerra contra l en aquellos tiempos; porque Jehov le haba dado paz. 7 Dijo, por tanto, a Jud: "Edifiquemos estas ciudades y cerqumoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehov, nuestro Dios; lo hemos buscado, y l nos ha dado paz por todas partes". Edificaron, pues, y fueron prosperados. 
8 Tuvo tambin Asa un ejrcito de trescientos mil hombres de Jud, armado con escudos y lanzas, y doscientos ochenta mil hombres de Benjamn que portaban escudos y entesaban arcos. Todos eran hombres diestros. 
9 Sali contra ellos Zera, el etope, con un ejrcito de un milln de hombres y trescientos carros; y vino hasta Maresa.[2] 10 Entonces sali Asa contra l, y se pusieron en orden de batalla en el valle de Sefata, junto a Maresa. 11 Y clam Asa a Jehov, su Dios, y dijo: "Jehov, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Aydanos, Jehov, Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre marchamos contra este ejrcito. Jehov, t eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre".[3] 
12 Jehov deshizo a los etopes delante de Asa y delante de Jud; y huyeron los etopes.[4] 13 Asa y el pueblo que con l estaba los persiguieron hasta Gerar; y cayeron los etopes hasta no quedar ninguno con vida, pues fueron deshechos delante de Jehov y de su ejrcito. Y les tomaron muy grande botn. 14 Atacaron tambin todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehov cay sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, pues haba en ellas gran botn. 15 Asimismo atacaron las cabaas de los que tenan ganado y se llevaron muchas ovejas y camellos. Despus volvieron a Jerusaln. 
						 NOTAS:

1. 14.2-3 2 Cr 33.15; Ex 23.24; 34.13. 
2. 14.9 2 Cr 16.8. 
3. 14.11 2 Cr 32.8. 
4. 14.12 Sal 20.7-8; 60.11-12. 

2 Crnicas 15


Reformas religiosas de Asa



(1 R 15.13-15)

1 Vino el espritu de Dios sobre Azaras hijo de Obed, 2 el cual sali al encuentro de Asa y le dijo: "Odme, Asa, todo Jud y Benjamn: Jehov estar con vosotros si vosotros estis con l; y si lo buscis vosotros lo hallaris; pero si lo dejis, l tambin os dejar.[1] 3 Muchos das ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseara, y sin Ley; 4 pero cuando en su tribulacin se convirtieron a Jehov, Dios de Israel, y lo buscaron, ellos lo hallaron.[2] 5 En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que sala, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. 6 Una gente destrua a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turb con toda clase de calamidades.[3] 7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra".[4] 
8 Cuando oy Asa las palabras y la profeca del profeta Azaras hijo de Obed, cobr nimo y quit los dolos abominables de toda la tierra de Jud y de Benjamn, y de las ciudades que l haba tomado en la parte montaosa de Efran; y repar el altar de Jehov que estaba delante del prtico de Jehov. 9 Despus reuni a todo Jud y Benjamn, y con ellos los forasteros de Efran, de Manass y de Simen; porque muchos de Israel se haban pasado a l, viendo que Jehov, su Dios, estaba con l. 
10 Se reunieron, pues, en Jerusaln, en el mes tercero del ao decimoquinto del reinado de Asa. 11 Y en aquel mismo da sacrificaron para Jehov, del botn que haban trado, setecientos bueyes y siete mil ovejas. 12 Entonces prometieron solemnemente que buscaran a Jehov, el Dios de sus padres, de todo su corazn y de toda su alma; 13 y que cualquiera que no buscara a Jehov, el Dios de Israel, que muriera, ya fuera grande o pequeo, hombre o mujer. 14 Juraron, pues, a Jehov en alta voz y con gritos de jbilo, al son de trompetas y de bocinas. 15 Todos los de Jud se alegraron de este juramento; porque de todo su corazn lo juraban, y con toda su voluntad lo buscaban. Por eso Jehov se dej hallar de ellos y les dio paz por todas partes.[5] 
16 Aun a Maaca, su propia madre, el mismo rey Asa la depuso de su dignidad, porque haba hecho una imagen de Asera; y Asa destruy la imagen, la desmenuz y la quem junto al torrente Cedrn. 17 Con todo esto, los lugares altos no desaparecieron de Israel, aunque el corazn de Asa fue perfecto en todos sus das. 18 Trajo este a la casa de Dios lo que su padre haba dedicado, y lo que l mismo haba consagrado, plata, oro y utensilios. 19 Y no hubo ms guerra hasta el ao treinta y cinco del reinado de Asa.[6] 
						 NOTAS:

1. 15.2 Jer 29.13-14; Os 3.4-5. 
2. 15.4 Dt 4.29-31. 
3. 15.6 Is 19.2. 
4. 15.7 Is 7.4; Jer 31.16. 
5. 15.15 Dt 4.29; Jer 29.13. 
6. 15.10-19 Estos v. describen una solemne ceremonia de renovacin del pacto que el Seor haba establecido con el pueblo de Israel en el monte Sina. Cf. Ex 19.1-3; Lv 23.16. 

2 Crnicas 16


Alianza de Asa con Ben-adad



(1 R 15.16-22)

1 En el ao treinta y seis del reinado de Asa, subi Baasa, rey de Israel, contra Jud, y fortific a Ram, para cortarle toda comunicacin a Asa, rey de Jud. 2 Entonces sac Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehov y de la casa real, y envi mensajeros a Ben-adad, rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: 3 "Haya alianza entre t y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre. Aqu te envo plata y oro para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa, rey de Israel, a fin de que se aleje de m". 
4 Consinti Ben-adad con el rey Asa y envi los capitanes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel; conquistaron Ijn, Dan, Abel-maim y las ciudades de aprovisionamiento de Neftal. 5 Cuando Baasa lo supo, ces de edificar a Ram y abandon su obra. 6 Entonces el rey Asa tom a todo Jud, y se llevaron de Ram la piedra y la madera con que Baasa edificaba; y con ellas edific Geba y Mizpa. 
7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani ante Asa, rey de Jud, y le dijo: "Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehov, tu Dios, por eso el ejrcito del rey de Siria ha escapado de tus manos. 8 Los etopes y los libios, no eran un ejrcito numerossimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehov, l los entreg en tus manos.[1] 9 Porque los ojos de Jehov contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen un corazn perfecto para con l. Locamente has procedido en esto; por eso de aqu en adelante habr ms guerra contra ti".[2] 
10 Entonces se enoj Asa contra el vidente y lo ech en la crcel, pues se encoleriz mucho contra l a causa de esto. Tambin oprimi Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo. 

Muerte de Asa



(1 R 15.23-24)

11 Pero los hechos de Asa, los primeros y los ltimos, estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel. 12 En el ao treinta y nueve de su reinado, Asa enferm gravemente de los pies, pero en su enfermedad tampoco busc a Jehov, sino a los mdicos. 13 Y durmi Asa con sus padres; muri en el ao cuarenta y uno de su reinado. 14 Lo sepultaron en los sepulcros que l haba hecho para s en la Ciudad de David; y lo pusieron en un atad, el cual llenaron de perfumes y diversas especias aromticas, preparadas por expertos perfumistas; e hicieron un gran fuego en su honor. 
						 NOTAS:

1. 16.8 Cf. 1 Cr 14.8-14. 
2. 16.9 Sal 33.13-15. 

2 Crnicas 17


Reinado de Josafat

1 Rein en su lugar Josafat, su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel.[1] 2 Puso ejrcitos en todas las ciudades fortificadas de Jud y coloc gente de guarnicin en tierra de Jud, y en las ciudades de Efran que su padre Asa haba tomado. 
3 Jehov estuvo con Josafat,[2] porque anduvo por los caminos que anteriormente haba seguido David, su padre; no busc a los baales, 4 sino que busc al Dios de su padre y anduvo en sus mandamientos, no segn las obras de Israel. 5 Por tanto, Jehov confirm el reino en sus manos; todo Jud traa a Josafat presentes, y tuvo riquezas y gloria en abundancia. 6 Se anim su corazn en los caminos de Jehov, y quit los lugares altos y las imgenes de Asera[3] de en medio de Jud. 
7 Al tercer ao de su reinado envi a sus prncipes Ben-hail, Abdas, Zacaras, Natanael y Micaas, para que ensearan en las ciudades de Jud. 8 Con ellos envi a los levitas Semaas, Netanas, Zebadas, Asael, Semiramot, Jonatn, Adonas, Tobas y Tobadonas, y tambin a los sacerdotes Elisama y Joram,[4] 9 los cuales ensearon en Jud, llevando consigo el libro de la ley de Jehov; y recorrieron todas las ciudades de Jud enseando al pueblo.[5] 
10 El terror de Jehov cay sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Jud, de manera que no osaron hacer guerra contra Josafat. 11 Los filisteos traan presentes y tributos de plata a Josafat. Los rabes tambin le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabros. 
12 Iba, pues, Josafat engrandecindose mucho; edific en Jud fortalezas y ciudades de aprovisionamiento. 13 Llev a cabo muchas obras en las ciudades de Jud, y tuvo hombres de guerra muy valientes en Jerusaln. 14 Este es el nmero de ellos segn sus casas paternas: 
De los jefes de los millares de Jud, el general Adnas, y con l trescientos mil hombres muy esforzados. 15 Despus de l, el jefe Johann, y con l doscientos ochenta mil hombres. 16 Tras este, Amasas hijo de Zicri, el cual se haba ofrecido voluntariamente a Jehov, y con l doscientos mil hombres valientes. 
17 De Benjamn, Eliada, hombre muy valeroso, y con l doscientos mil hombres armados de arco y escudo. 18 Tras este, Jozabad, y con l ciento ochenta mil dispuestos para la guerra. 
19 Estos eran siervos del rey, sin contar los que el rey haba puesto en las ciudades fortificadas en todo Jud. 
						 NOTAS:

1. 17.1 Se hizo fuerte contra Israel: otra posible traduccin: se mostr fuerte en Israel. 
2. 17.3 Josafat, junto con Ezequas y Josas, fue uno de los reyes favoritos del Cronista. Cf. 2 Cr 19.3. 
3. 17.6 2 Cr 20.33; Ex 34.13. 
4. 17.8 2 Cr 19.8. 
5. 17.9 Esd 7.25. 

2 Crnicas 18


Micaas profetiza la derrota de Acab



(1 R 22.1-40)

1 Tena, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y emparent con Acab. 
2 Despus de algunos aos descendi a Samaria para visitar a Acab, por lo que Acab mat muchas ovejas y bueyes para l y para la gente que con l vena, y le persuadi que fuera con l contra Ramot de Galaad. 3 Y dijo Acab, rey de Israel, a Josafat, rey de Jud: 
--Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad? 
l respondi: 
--Yo soy como t, y mi pueblo como tu pueblo; iremos contigo a la guerra. 
4 Adems dijo Josafat al rey de Israel: 
--Te ruego que consultes hoy la palabra de Jehov. 
5 Entonces el rey de Israel reuni a cuatrocientos profetas y les pregunt: 
--Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o me estar quieto? 
Le respondieron: 
--Sube, porque Dios los entregar en manos del rey. 
6 Pero Josafat dijo: 
--Hay an aqu algn profeta de Jehov, para que por medio de l consultemos? 
7 El rey de Israel respondi a Josafat: 
--An hay aqu un hombre por medio del cual podemos preguntar a Jehov; pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Es Micaas hijo de Imla. 
Respondi Josafat: 
--No hable as el rey. 
8 Entonces el rey de Israel llam a un oficial[1] y le dijo: 
--Haz venir enseguida a Micaas hijo de Imla. 
9 El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 10 Y Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho cuernos de hierro,[2] y deca: "As ha dicho Jehov: Con estos acornears a los sirios hasta destruirlos por completo". 11 De esta manera profetizaban tambin todos los profetas, diciendo: "Sube contra Ramot de Galaad y sers prosperado; porque Jehov la entregar en manos del rey". 
12 El mensajero que haba ido a llamar a Micaas le habl diciendo: 
--Mira que las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; yo, pues, te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien. 
13 Dijo Micaas: 
--Vive Jehov, que lo que mi Dios me diga, eso hablar. 
Luego se present al rey, 14 y el rey le dijo: 
--Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir? 
l respondi: 
--Subid y seris prosperados, pues sern entregados en vuestras manos. 
15 El rey le dijo: 
--Hasta cuntas veces te conjurar que no me hables sino la verdad en nombre de Jehov? 
16 Entonces Micaas dijo: 
--He visto a todo Israel disperso por los montes como ovejas sin pastor[3] y Jehov ha dicho: "Estos no tienen seor; vulvase cada uno en paz a su casa". 
17 El rey de Israel dijo a Josafat: 
--No te haba yo dicho que no me profetizara bien, sino mal? 
18 Entonces Micaas dijo: 
--Od, pues, palabra de Jehov: Yo he visto a Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. 19 Y pregunt Jehov: "Quin inducir a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?" Y el uno deca de una manera, y el otro deca de otra. 20 Entonces sali un espritu que se puso delante de Jehov y dijo: "Yo lo inducir". Y Jehov le dijo: "De qu modo?" 21 l respondi: "Saldr y ser espritu de mentira en la boca de todos sus profetas". Jehov dijo: "T logrars engaarlo. Anda y hazlo as". 22 Y ahora Jehov ha puesto espritu de mentira en la boca de estos tus profetas; pues Jehov ha hablado el mal contra ti. 
23 Entonces Sedequas hijo de Quenaana se le acerc y golpe a Micaas en la mejilla, diciendo: 
--Por qu camino se ha ido de m el espritu de Jehov para hablarte a ti? 
24 Micaas respondi: 
--T mismo lo vers el da en que vayas escondindote de habitacin en habitacin. 
25 Entonces el rey de Israel dijo: 
--Tomad a Micaas y llevadlo a Amn, gobernador de la ciudad, y a Jos, hijo del rey, 26 y decidles: "El rey ha dicho as: Poned a este en la crcel y sustentadle con pan de afliccin y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz". 
27 Micaas dijo: 
--Si t vuelves en paz, no ha hablado Jehov por m. 
Dijo adems: 
--Od, pueblos todos. 
28 Subieron, pues, el rey de Israel, y Josafat, rey de Jud, a Ramot de Galaad. 29 Y dijo el rey de Israel a Josafat: 
--Yo me disfrazar para entrar en la batalla, pero t vstete con tus ropas reales. 
Se disfraz el rey de Israel y entr en la batalla. 
30 El rey de Siria, por su parte, haba ordenado a los capitanes de los carros que tena consigo: "No peleis con chico ni con grande, sino slo con el rey de Israel". 31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; pero Josafat clam y Jehov lo ayud, apartndolos Dios de l; 32 pues al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle. 33 Pero un hombre dispar el arco al azar e hiri al rey de Israel entre las junturas de la coraza. El rey dijo entonces al cochero: 
--Vuelve las riendas y scame del campo, porque estoy mal herido.[4] 
34 Pero arreci la batalla aquel da, por lo que el rey de Israel se mantuvo en pie en su carro frente a los sirios hasta la tarde; y muri al ponerse el sol. 
						 NOTAS:

1. 18.8 Oficial: lit. eunuco. Vase Jer 29.1-2 nota b. 
2. 18.10 Cuernos de hierro: Vase 1 R 22.11 n. 
3. 18.16 Nm 27.17; Ez 34.5; Mt 9.36; Mr 6.34. 
4. 18.33 2 Cr 35.23. 

2 Crnicas 19


El profeta Jeh amonesta a Josafat

1 Josafat, rey de Jud, volvi en paz a su casa en Jerusaln. 2 Y le sali al encuentro el vidente Jeh hijo de Hanani,[1] el cual dijo al rey Josafat: 
--Al impo das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehov? Por esto ha cado sobre ti la clera de Jehov. 3 Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imgenes de Asera y has dispuesto tu corazn para buscar a Dios. 

Josafat nombra jueces

4 Habit, pues, Josafat en Jerusaln; pero volvi a salir para visitar al pueblo, desde Beerseba hasta los montes de Efran, y los conduca a Jehov, el Dios de sus padres. 5 Puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Jud, por todos los lugares; 6 y dijo a los jueces: "Mirad lo que hacis; porque no juzgis en nombre de los hombres, sino en nombre de Jehov, el cual est con vosotros cuando juzgis.[2] 7 Sea, pues, con vosotros el temor de Jehov; mirad lo que hacis, porque en Jehov, nuestro Dios, no hay injusticia ni acepcin de personas ni admisin de cohecho".[3] 
8 Puso tambin Josafat en Jerusaln a algunos de los levitas y sacerdotes, y de los padres de las familias de Israel, para la administracin de la justicia de Jehov y para los litigios. Estos habitaban[4] en Jerusaln.[5] 9 Y les mand diciendo: "Procederis asimismo en el temor de Jehov, con verdad y con corazn ntegro. 10 En cualquier pleito que os presenten vuestros hermanos que habitan en las ciudades, ya sean causas de sangre, o asuntos relativos a la Ley, preceptos, estatutos o decretos, les amonestaris que no pequen contra Jehov, para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo as, no pecaris.[6] 11 El sacerdote Amaras ser el que os presida en todo asunto de Jehov, y Zebadas hijo de Ismael, prncipe de la casa de Jud, en todos los negocios del rey; tambin los levitas sern oficiales en vuestra presencia. Esforzaos, pues, y manos a la obra. Jehov estar con el bueno". 
						 NOTAS:

1. 19.2 Jeh hijo de Hanani: Es difcil que se trate del mismo profeta Jeh que unos cincuenta aos antes haba profetizado contra Baasa (1 R 16.1). 
2. 19.6 Dt 1.16-18; 16.19-20. 
3. 19.7 Dt 10.17. 
4. 19.8 Estos habitaban en Jerusaln: Heb. Estos volvieron a Jerusaln. 
5. 19.8 Dt 17.8-13; 2 Cr 17.8-9; Sal 122.3-5. 
6. 19.10 Nm 35.19. 

2 Crnicas 20


Derrota de Moab y Amn 

1 [1] Pasadas estas cosas, aconteci que los hijos de Moab y de Amn, y con ellos otros de los amonitas, marcharon contra Josafat para atacarlo. 2 Y fueron algunos a darle aviso a Josafat, diciendo: "Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar y de Siria;[2] ya estn en Hazezon-tamar, que es En-gadi". 
3 Josafat tuvo miedo y humill su rostro para consultar a Jehov, e hizo pregonar ayuno a todo Jud. 4 Se congregaron los de Jud para pedir socorro a Jehov; y tambin de todas las ciudades de Jud vinieron a pedir ayuda a Jehov. 5 Entonces Josafat, puesto en pie en medio de la asamblea de Jud y de Jerusaln, en la casa de Jehov, delante del atrio nuevo, 6 dijo: "Jehov, Dios de nuestros padres, no eres t Dios en los cielos, y dominas sobre todos los reinos de las naciones? No est en tu mano tal fuerza y poder que no hay quien te resista?[3] 7 Dios nuestro, no expulsaste t a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de tu amigo Abraham para siempre?[4] 8 Ellos la han habitado, y han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: 9 "Si mal viene sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta Casa, y delante de ti (porque tu nombre est en esta Casa); clamaremos a ti a causa de nuestras tribulaciones, y t nos oirs y salvars". 10 Ahora, pues, aqu estn los hijos de Amn y de Moab, y los de los montes de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasara Israel cuando vena de la tierra de Egipto,[5] sino que se apartara de ellos y no los destruyera. 11 Ahora ellos nos pagan viniendo a arrojarnos de la heredad que t nos diste en posesin. 12 Dios nuestro!, no los juzgars t? Pues nosotros no tenemos fuerza con que enfrentar a la multitud tan grande que viene contra nosotros; no sabemos qu hacer, y a ti volvemos nuestros ojos". 
13 Todo Jud estaba en pie delante de Jehov, con sus nios, sus mujeres y sus hijos. 14 Y estaba all Jahaziel hijo de Zacaras hijo de Benaa, hijo de Jeiel, hijo de Matanas, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espritu de Jehov en medio de la reunin; 15 y dijo: "Od, todo Jud, y vosotros habitantes de Jerusaln, y t, rey Josafat. Jehov os dice as: "No temis ni os amedrentis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. 16 Maana descenderis contra ellos; mirad, ellos subirn por la cuesta de Sis y los hallaris junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. 17 No tendris que pelear vosotros[6] en esta ocasin; apostaos y quedaos quietos; veris como la salvacin de Jehov vendr sobre vosotros. Jud y Jerusaln, no temis ni desmayis; salid maana contra ellos, porque Jehov estar con vosotros"". 
18 Entonces Josafat se inclin rostro a tierra, y tambin todo Jud y los habitantes de Jerusaln se postraron ante Jehov para adorar a Jehov. 19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Cor para alabar con gran clamor a Jehov, el Dios de Israel. 
20 Cuando se levantaron por la maana, salieron al desierto de Tecoa. Mientras ellos salan, Josafat, puesto en pie, dijo: "Odme, Jud y habitantes de Jerusaln. Creed en Jehov, vuestro Dios y estaris seguros; creed a sus profetas y seris prosperados".[7] 
21 Despus de consultar con el pueblo, puso a algunos que, vestidos de ornamentos sagrados, cantaran y alabaran a Jehov mientras sala la gente armada, y que dijeran: "Glorificad a Jehov, porque su misericordia es para siempre".[8] 
22 Cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehov puso emboscadas contra los hijos de Amn, de Moab y de los montes de Seir que venan contra Jud, y se mataron los unos a los otros.[9] 23 Porque los hijos de Amn y Moab se levantaron contra los de los montes de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando acabaron con los del monte Seir, cada cual ayud a la destruccin de su compaero.[10] 
24 Luego que vino Jud a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, pero solo vieron cadveres tendidos en la tierra, pues ninguno haba escapado. 25 Josafat y su pueblo fueron a despojarlos, y hallaron entre los cadveres muchas riquezas, as vestidos como alhajas preciosas que tomaron para s; tantos, que no los podan llevar. Estuvieron tres das recogiendo el botn, porque era abundante. 
26 Al cuarto da se juntaron en el valle de Beraca, y all bendijeron a Jehov; por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca,[11] hasta el da de hoy. 27 Despus todos los hombres de Jud y de Jerusaln, con Josafat a la cabeza, regresaron a Jerusaln gozosos, porque Jehov les haba colmado de gozo librndolos de sus enemigos. 28 Y entraron en Jerusaln, en la casa de Jehov, con salterios, arpas y trompetas. 
29 Cuando supieron que Jehov haba peleado contra los enemigos de Israel, el terror de Dios cay sobre todos los reinos de aquella tierra. 30 Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes. 

Reinado de Josafat



(1 R 22.41-50)

31 As rein Josafat sobre Jud; de treinta y cinco aos era cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Azuba, hija de Silhi. 32 Y anduvo en el camino de Asa, su padre, sin apartarse de l, haciendo lo recto ante los ojos de Jehov. 33 Con todo, los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo an no haba enderezado su corazn al Dios de sus padres. 34 Los dems hechos de Josafat, los primeros y los ltimos, estn escritos en las palabras de Jeh hijo de Hanani, del cual se hace mencin en el libro de los reyes de Israel. 
35 Pasadas estas cosas, Josafat, rey de Jud, trab amistad con Ocozas, rey de Israel, el cual era dado a la impiedad, 36 y se asoci a l para construir naves que fueran a Tarsis; y construyeron las naves en Ezin-geber. 37 Entonces Eliezer hijo de Dodava, el de Maresa, profetiz contra Josafat diciendo: "Por cuanto te has aliado con Ocozas, Jehov destruir tus obras". Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis. 
						 NOTAS:

1. 20.1-30 Este pasaje se refiere probablemente a una invasin de nmadas contra Jud durante el reinado de Josafat, similar al ataque de Zera contra Asa (2 Cr 14.8-14). Tal vez este hecho estuvo relacionado con la campaa de Israel y Jud contra Moab, a travs del territorio de Edom (2 R 3.4-27). 
2. 20.2 Siria: segn contexto: Edom. 
3. 20.6 Dt 4.39; 2 Cr 32.7. 
4. 20.7 Is 41.8; Stg 2.23. 
5. 20.10 Dt 2.4-19. 
6. 20.15-17 Dt 20.1-4; Is 8.10. 
7. 20.20 Is 7.9. 
8. 20.21 1 Cr 16.34,41; 2 Cr 5.13; 7.3; Esd 3.11; Sal 100.5; 106.1; 107.1; 118.1; 136.1; Jer 33.11. 
9. 20.22 Emboscadas: otra posible traduccin: confusin. 
10. 20.23 Jos 6.17; Ez 38.21. 
11. 20.26 En hebreo, Beraca significa bendicin. 

2 Crnicas 21


Reinado de Joram de Jud



(2 R 8.16-24)

1 Durmi Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la Ciudad de David. Rein en su lugar Joram, su hijo, 2 quien tuvo por hermanos, hijos de Josafat, a Azaras, Jehiel, Zacaras, Azaras, Micael y Sefatas. Todos estos fueron hijos de Josafat, rey de Jud. 3 Su padre les haba dado muchos regalos de oro y de plata, cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Jud; pero entreg el reino a Joram, porque l era el primognito. 4 Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre. Luego que se hizo fuerte, mat a espada a todos sus hermanos y tambin a algunos de los prncipes de Israel. 5 Cuando comenz a reinar tena treinta y dos aos de edad, y rein ocho aos en Jerusaln. 6 Pero anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab, porque tena por mujer a la hija de Acab,[1] e hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 7 Pero Jehov no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que haba hecho con David, y porque le haba dicho que le dara una lmpara a l y a sus hijos perpetuamente.[2] 
8 En sus das se rebel Edom contra el dominio de Jud,[3] y proclam su propio rey. 9 Entonces pas Joram con sus prncipes, y todos sus carros; se levant de noche y derrot a los edomitas que le haban sitiado, y a todos los comandantes de sus carros. 10 No obstante, Edom se libert del dominio de Jud hasta el da de hoy. Por ese mismo tiempo Libna se libert tambin de su dominio, por cuanto Joram haba abandonado a Jehov, el Dios de sus padres.[4] 
11 Adems de esto, construy lugares altos en los montes de Jud, e incit a los habitantes de Jerusaln a la prostitucin, y empuj a ella a Jud. 12 Le lleg una carta del profeta Elas[5] que deca: "Jehov, el Dios de tu padre David, ha dicho as: "Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat, tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Jud, 13 sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que Jud y los habitantes de Jerusaln forniquen, como fornic la casa de Acab; y adems has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que t; 14 Jehov herir a tu pueblo con una gran plaga, a tus hijos, a tus mujeres y a todo cuanto tienes; 15 t mismo padecers muchas enfermedades, y una dolencia tal de tus intestinos, que se te saldrn a causa de tu persistente enfermedad"". 
16 Entonces Jehov despert contra Joram la ira de los filisteos y de los rabes que estaban junto a los etopes, 17 que subieron contra Jud, invadieron la tierra y tomaron todos los bienes que hallaron en la casa del rey, a sus hijos y a sus mujeres; y no le qued ms hijo sino solamente Joacaz, el menor de ellos. 18 Despus de todo esto, Jehov lo hiri con una enfermedad incurable en los intestinos. 19 Y aconteci que al pasar muchos das, al cabo de dos aos, los intestinos se le salieron por la enfermedad, y muri as de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo haban hecho con sus padres. 20 Cuando comenz a reinar tena treinta y dos aos de edad, y rein en Jerusaln durante ocho aos. Muri sin que nadie lo llorara y lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. 
						 NOTAS:

1. 21.6 Tena por mujer a la hija de Acab: Se trata de Atala, hija de Acab y Jezabel. Cf. 2 R 8.26; 2 Cr 22.2. 
2. 21.7 1 R 11.36. 
3. 21.8 Gn 27.40. 
4. 21.10 Gn 27.40. 
5. 21.12 Elas: Esta es la nica vez que el Cronista menciona a Elas, profeta del reino de Israel. Vase la Introduccin a Crnicas. 

2 Crnicas 22


Reinado de Ocozas de Jud



(2 R 8.25-29)

1 Los habitantes de Jerusaln hicieron rey en lugar de Joram a Ocozas, su hijo menor; porque una banda armada que haba venido con los rabes al campamento, haba matado a todos los mayores, por lo cual rein Ocozas hijo de Joram, rey de Jud. 2 Cuando Ocozas comenz a reinar tena cuarenta y dos aos de edad,[1] y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre era Atala, hija de Omri. 
3 Tambin l anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuara impamente. 4 Hizo, pues, lo malo ante los ojos de Jehov, como la casa de Acab; porque despus de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdicin. 5 Y l anduvo en los consejos de ellos, y fue a la guerra con Joram hijo de Acab, rey de Israel, contra Hazael, rey de Siria, a Ramot de Galaad, donde los sirios hirieron a Joram. 6 Y volvi para curarse en Jezreel de las heridas que le haban hecho en Ramot, peleando contra Hazael, rey de Siria. Y descendi Ocozas hijo de Joram, rey de Jud, para visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque estaba enfermo all. 

Jeh mata a Ocozas



(2 R 9.27-29)

7 Pero esto vena de Dios, para que Ocozas fuera destruido al ir a visitar a Joram. Tan pronto lleg, sali con Joram contra Jeh hijo de Nimsi, al cual Jehov haba ungido para que exterminara a la familia de Acab. 8 Mientras Jeh haca juicio contra la casa de Acab, hall a los prncipes de Jud y a los hijos de los hermanos de Ocozas, que servan a Ocozas, y los mat. 9 Busc luego a Ocozas, el cual se haba escondido en Samaria. Lo hallaron, lo trajeron a Jeh y lo mataron; pero le dieron sepultura, pues decan: "Es hijo de Josafat, quien de todo su corazn busc a Jehov". Y la casa de Ocozas no tena fuerzas para retener el reino. 

Atala usurpa el trono



(2 R 11.1-21)

10 Cuando Atala, madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto, se levant y extermin a toda la descendencia real de la casa de Jud. 11 Pero Josabet, hija del rey, tom a Jos hijo de Ocozas, y escondindolo de entre los dems hijos del rey, a los cuales mataban, lo guard a l y a su nodriza en uno de los aposentos. As lo escondi Josabet,[2] hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada (porque ella era hermana de Ocozas), de la vista de Atala, y no lo mataron. 12 Seis aos estuvo escondido con ellos en la casa de Dios. Entre tanto, Atala reinaba en el pas. 
						 NOTAS:

1. 22.2 Cuarenta y dos: segn varios ms. griegos y 2 R 8.26: veintids. 
2. 22.11 Vase 2 R 11.2 n. 

2 Crnicas 23

1 En el sptimo ao se anim Joiada y concert una alianza con los jefes de centenas: Azaras hijo de Jeroham, Ismael hijo de Johann, Azaras hijo de Obed, Maasas hijo de Adaa y Elisafat hijo de Zicri, 2 los cuales recorrieron el pas de Jud, y reunieron a los levitas de todas las ciudades de Jud y a los prncipes de las familias de Israel y vinieron a Jerusaln. 3 Toda la multitud hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: "Aqu est el hijo del rey, que ha de reinar, como dijo Jehov respecto a los hijos de David.[1] 4 Ahora haced esto: una tercera parte de vosotros, los que entran el sbado, estarn de porteros con los sacerdotes y los levitas. 5 Otra tercera parte estar en la casa del rey; y la otra tercera parte, se quedar a la puerta del Cimiento; y todo el pueblo estar en los patios de la casa de Jehov. 6 Y ninguno entre en la casa de Jehov, sino los sacerdotes y levitas que ministran; estos entrarn, porque estn consagrados; y todo el pueblo har guardia delante de Jehov. 7 Y los levitas rodearn al rey por todas partes, y cada uno tendr sus armas en la mano; cualquiera que entre en la casa, que muera; y estaris con el rey cuando entre y cuando salga". 
8 Los levitas y todo Jud lo hicieron todo como lo haba mandado el sacerdote Joiada; y tom cada jefe a los suyos, los que entraban el sbado, y los que salan el sbado; porque el sacerdote Joiada no dio licencia a las compaas.[2] 9 Dio tambin el sacerdote Joiada a los jefes de centenas las lanzas, los paveses y los escudos que haban sido del rey David, y que estaban en la casa de Dios; 10 y puso en orden a todo el pueblo, teniendo cada uno su espada en la mano, desde el rincn derecho del templo hasta el izquierdo, hacia el altar y la Casa, alrededor del rey por todas partes. 11 Entonces sacaron al hijo del rey, le pusieron la corona y el Testimonio, y lo proclamaron rey; Joiada y sus hijos lo ungieron y gritaron: "Viva el rey!" 
12 Cuando Atala oy el estruendo de la gente que corra y de los que aclamaban al rey, vino a la casa de Jehov, donde estaba el pueblo; 13 mir y vio al rey que estaba junto a la columna,[3] a la entrada, y a los prncipes y los trompeteros junto al rey, a todo el pueblo de la tierra, lleno de alegra, que tocaba bocinas, y a los cantores que, con instrumentos de msica, dirigan la alabanza. Entonces Atala rasg sus vestidos, y dijo: "Traicin! Traicin!" 
14 Pero el sacerdote Joiada mand que salieran los jefes de centenas del ejrcito, y les orden: "Sacadla fuera del recinto, y al que la siga, matadlo a filo de espada"; porque el sacerdote haba mandado que no la mataran en la casa de Jehov. 15 As pues, ellos le echaron mano, y cuando hubo pasado la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey, all la mataron. 
16 Entonces Joiada pact con todo el pueblo y el rey, que seran el pueblo de Jehov. 17 Despus de esto entr todo el pueblo en el templo de Baal y lo derribaron; tambin rompieron sus altares, hicieron pedazos sus imgenes y mataron delante de los altares a Matn, sacerdote de Baal. 18 Luego puso Joiada una guardia en la casa de Jehov, bajo las rdenes de los sacerdotes y levitas, segn David los haba distribuido en la casa de Jehov, para ofrecer a Jehov los holocaustos, como est escrito en la ley de Moiss, con gozo y con cnticos, conforme a la disposicin de David.[4] 19 Puso tambin porteros en las puertas de la casa de Jehov, para que por ninguna va entrara ninguno que estuviera impuro. 
20 Llam despus a los jefes de centenas y a los principales, a los que gobernaban al pueblo y a todo el pueblo de la tierra, para conducir al rey desde la casa de Jehov. Cuando llegaron a la mitad de la puerta mayor de la casa del rey, sentaron al rey sobre el trono del reino. 21 Y se regocij todo el pueblo del pas; y la ciudad estuvo tranquila despus que mataron a Atala a filo de espada. 
						 NOTAS:

1. 23.3 2 S 7.12. 
2. 23.8 1 Cr 24.19. 
3. 23.13 Junto a la columna: El rey tena un sitio especial a la entrada oriental del patio del templo, donde estaba el altar de los holocaustos. l ocupaba ese lugar en las fiestas y los sbados, cuando se ofrecan las ofrendas rituales, o cuando l mismo ofreca algn sacrificio. Cf. Ez 46.1-8. 
4. 23.18 1 Cr 23.13. 

2 Crnicas 24


Reinado de Jos de Jud



(2 R 12.1-21)

1 Siete aos tena Jos cuando comenz a reinar, y cuarenta aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre fue Sibia, de Beerseba. 2 E hizo Jos lo recto ante los ojos de Jehov todos los das de Joiada, el sacerdote. 3 Joiada lo hizo casar con dos mujeres, y engendr hijos e hijas. 
4 Despus de esto, aconteci que Jos decidi restaurar la casa de Jehov. 5 Reuni a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: "Salid por las ciudades de Jud y recoged dinero de todo Israel,[1] para que cada ao sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto". Pero los levitas no pusieron diligencia. 6 Por lo cual el rey llam al Sumo sacerdote Joiada y le dijo: "Por qu no has procurado que los levitas traigan de Jud y de Jerusaln la ofrenda que Moiss, siervo de Jehov, impuso a la congregacin de Israel para el tabernculo del Testimonio?"[2] 7 Pues la impa Atala y sus hijos haban destruido la casa de Dios, y adems haban gastado en los dolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehov. 
8 Mand, pues, el rey que hicieran un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehov; 9 e hicieron pregonar en Jud y en Jerusaln que trajeran a Jehov[3] la ofrenda que Moiss, siervo de Dios, haba impuesto a Israel en el desierto. 10 Todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, trajeron ofrendas y las echaron en el arca hasta llenarla. 11 Y cuando llegaba el momento de llevar el arca al secretario del rey por medio de los levitas, si vean que haba mucho dinero, vena el escriba del rey y el que estaba puesto por el Sumo sacerdote, llevaban el arca, la vaciaban y la retornaban a su lugar. As lo hacan de da en da, y recogan mucho dinero. 12 Luego el rey y Joiada lo daban a los que hacan el trabajo del servicio de la casa de Jehov. Estos contrataban canteros y carpinteros para que repararan la casa de Jehov, y artfices en hierro y bronce para componer la Casa. 13 Hacan, pues, los artesanos la obra, y con sus manos la obra qued restaurada; restituyeron la casa de Dios a su antigua condicin, y la consolidaron. 14 Cuando la terminaron, trajeron al rey y a Joiada lo que quedaba del dinero e hicieron de l utensilios para la casa de Jehov, utensilios para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaron holocaustos continuamente en la casa de Jehov durante todos los das de Joiada. 
15 Pero Joiada envejeci y muri lleno de das; tena ciento treinta aos cuando muri. 16 Lo sepultaron en la Ciudad de David con los reyes, por cuanto haba hecho el bien en Israel, con Dios y con su casa. 
17 Muerto Joiada, vinieron los prncipes de Jud y le ofrecieron obediencia al rey. El rey los oy, 18 y ellos abandonaron la casa de Jehov, el Dios de sus padres, y sirvieron a los smbolos de Asera y a las imgenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Jud y Jerusaln por este su pecado.[4] 19 Y les envi profetas para que los hicieran volver a Jehov, los cuales los amonestaron; pero ellos no los escucharon. 
20 Entonces el espritu de Dios vino sobre Zacaras, hijo del sacerdote Joiada, se puso en pie, en un lugar alto, y dijo al pueblo: "As ha dicho Dios: Por qu quebrantis los mandamientos de Jehov? No os vendr bien por ello, porque por haber dejado a Jehov, l tambin os abandonar".[5] 
21 Pero ellos conspiraron contra l, y por mandato del rey lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa de Jehov. 22 As el rey Jos no se acord de la misericordia que Joiada, padre de Zacaras, haba tenido con l, sino que mat a su hijo, quien dijo al morir: "Jehov lo vea y lo demande!" 
23 A la vuelta del ao[6] subi contra l el ejrcito de Siria, que invadieron a Jud y a Jerusaln, mataron de entre el pueblo a todos los principales, y enviaron todo el botn al rey de Damasco, 24 pues aunque el ejrcito de Siria haba venido con poca gente, Jehov entreg en sus manos un ejrcito muy numeroso, por cuanto haban abandonado a Jehov, el Dios de sus padres. As sufri Jos el castigo merecido.[7] 
25 Cuando se fueron los sirios, dejndolo agobiado por sus dolencias, conspiraron contra l sus siervos, a causa de la sangre de los hijos de Joiada, el sacerdote, y lo hirieron en su cama, donde muri. Lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. 26 Los que conspiraron contra l fueron Zabad hijo de Simeat, el amonita, y Jozabad hijo de Simrit, el moabita. 
27 En lo tocante a los hijos de Jos, la multiplicacin que hizo de las rentas y la restauracin de la casa de Jehov, est escrito en la historia del libro de los reyes. Y rein en su lugar su hijo Amasas. 
						 NOTAS:

1. 24.5 Recoged dinero de todo Israel: De acuerdo con 2 R 12.4-5, el pueblo mismo llev al templo el dinero que, al menos en parte, consista en contribuciones voluntarias. En la poca del Cronista (Neh 10.32), haba un impuesto fijo para el mantenimiento del templo (2 Cr 34.9), basado en Ex 30.12-16. Este tributo estuvo en vigencia aun en la poca del NT (Mt 17.24-25). 
2. 24.6 2 R 12.7-9; cf. Ex 25.1-9; 30.11-16; Neh 10.33. 
3. 24.9 Trajeran a Jehov: 2 Cr 34.9. 
4. 24.18 Ex 34.13. 
5. 24.20 Mt 23.35; Lc 11.51. 
6. 24.23 A la vuelta del ao: es decir, en la primvera. 
7. 24.24 Dt 32.30. 

2 Crnicas 25


Reinado de Amasas



(2 R 14.1-22)

1 Veinticinco aos tena Amasas cuando comenz a reinar, y veintinueve aos rein en Jerusaln; el nombre de su madre era Joadn, de Jerusaln. 2 Hizo l lo recto ante los ojos de Jehov, aunque no de perfecto corazn. 
3 Cuando fue confirmado en el reino, mat a los siervos que haban matado al rey, su padre. 4 Pero no mat a los hijos de ellos, segn lo que est escrito en la Ley, en el libro de Moiss, donde Jehov mand diciendo: "No morirn los padres por los hijos, ni los hijos por los padres, sino cada uno morir por su pecado".[1] 
5 Reuni luego Amasas a Jud y, con arreglo a las familias, puso jefes de millares y de centenas sobre todo Jud y Benjamn. Despus puso en lista a todos los de veinte aos para arriba, y fueron hallados trescientos mil escogidos para salir a la guerra, que tenan lanza y escudo. 6 Y de Israel tom a sueldo por cien talentos de plata, a cien mil hombres valientes. 
7 Pero un varn de Dios vino ante l y le dijo: 
--Rey, que no vaya contigo el ejrcito de Israel, porque Jehov no est con Israel, ni con todos los hijos de Efran. 8 Pero si vas as, si eso haces y te esfuerzas en la pelea, Dios te har caer delante de los enemigos; porque Dios tiene poder para ayudar, y para derribar. 
9 Le pregunt Amasas al varn de Dios: 
--Qu, pues, se har con los cien talentos que he dado al ejrcito de Israel? 
Respondi el varn de Dios: 
--Jehov puede darte mucho ms que esto. 
10 Entonces Amasas apart el ejrcito de la gente que haba venido a unrsele de Efran, para que se fueran a sus casas. Ellos se enojaron mucho contra Jud y volvieron a sus casas encolerizados. 
11 Amasas se arm de valor, sac a su pueblo, vino al valle de la Sal y mat a diez mil de los hijos de Seir. 12 Los hijos de Jud tomaron vivos a otros diez mil, los cuales llevaron a la cumbre de un peasco, los despearon desde all, y todos se hicieron pedazos. 
13 Mientras tanto, los del ejrcito que Amasas haba despedido, para que no fueran con l a la guerra, invadieron las ciudades de Jud, desde Samaria hasta Bet-horn, mataron a tres mil personas y recogieron mucho botn. 
14 Al volver Amasas de la matanza de los edomitas, trajo tambin consigo los dioses de los hijos de Seir, los tom por dioses suyos, los ador y les quem incienso. 15 Por esto se encendi la ira de Jehov contra Amasas, y le envi un profeta que le dijo: 
--Por qu has buscado los dioses de una nacin que no han podido librar a su pueblo de tus manos? 
16 Mientras el profeta hablaba estas cosas, l lo interrumpi: 
--Acaso te han nombrado consejero del rey? Djate de eso. O es que quieres que te maten? 
El profeta concluy diciendo: 
--Yo s que Dios ha determinado destruirte, porque has hecho esto y no obedeciste mi consejo. 
17 Pero Amasas, rey de Jud, despus de tomar consejo, envi a decir a Jos hijo de Joacaz hijo de Jeh, rey de Israel: "Ven y vemonos cara a cara". 18 Entonces Jos, rey de Israel, envi a decir a Amasas, rey de Jud: "El cardo que estaba en el Lbano le mand a decir al cedro que estaba en el Lbano: "Da tu hija a mi hijo por mujer". Pero las fieras que estaban en el Lbano pasaron y pisotearon el cardo. 19 T dices: "He derrotado a Edom". Por eso se enaltece y glora tu corazn. Pero mejor qudate ahora en tu casa. Para qu provocas un mal en que puedas caer t y Jud contigo?" 
20 Pero Amasas no quiso oir; pues era la voluntad de Dios entregarlos en manos de sus enemigos, por cuanto haban buscado a los dioses de Edom. 21 Subi, pues, Jos, rey de Israel, y se vieron cara a cara l y Amasas, rey de Jud, en la batalla de Bet-semes de Jud. 22 Y Jud cay delante de Israel, y huy cada uno a su casa. 23 Jos, rey de Israel, apres en Bet-semes a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos hijo de Joacaz, y lo llev a Jerusaln, en cuyo muro hizo una brecha desde la puerta de Efran hasta la puerta del ngulo, un tramo de cuatrocientos codos. 24 Asimismo tom todo el oro y la plata, y todos los utensilios que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom,[2] los tesoros de la casa del rey y los hijos de los nobles como rehenes; despus volvi a Samaria. 
25 Amasas hijo de Jos, rey de Jud, vivi an quince aos despus de la muerte de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel. 26 Los dems hechos de Amasas, los primeros y los ltimos, no estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel? 27 Desde el tiempo en que Amasas se apart de Jehov, empezaron a conspirar contra l en Jerusaln; y habiendo huido a Laquis, lo persiguieron hasta esa ciudad y all lo mataron; 28 lo trajeron en caballos y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de Jud.[3] 
						 NOTAS:

1. 25.4 Dt 24.16; Ez 18.2-4, 20. 
2. 25.24 Obed-edom: se trata, posiblemente, del sacerdote de algn culto pagano edomita (cf. v. 14), aunque tambin podra pertenecer a la familia levtica que cuidaba las puertas del templo. Cf. 1 Cr 15.18; 26.12-15. 
3. 25.28 Ciudad de Jud: segn varios ms. y 2 R 14.20: ciudad de David. 

2 Crnicas 26


Reinado de Uzas



(2 R 15.1-7)

1 Entonces todo el pueblo de Jud tom a Uzas,[1] el cual tena diecisis aos de edad, y lo pusieron por rey en lugar de Amasas, su padre. 2 Uzas reconstruy a Elot y la restituy a Jud despus que el rey Amasas durmi con sus padres. 
3 De diecisis aos era Uzas cuando comenz a reinar, y cincuenta y dos aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre era Jecolas, de Jerusaln. 
4 l hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho Amasas, su padre. 5 Persisti en buscar a Dios en los das de Zacaras,[2] el cual era entendido en visiones de Dios; y en estos das en que busc a Jehov, l le prosper. 
6 Sali y pele contra los filisteos, derrib los muros de Gat, de Jabnia, y de Asdod; edific ciudades en Asdod y en la tierra de los filisteos.[3] 7 Dios le dio ayuda contra los filisteos, contra los rabes que habitaban en Gur-baal y contra los amonitas. 8 Dieron los amonitas presentes a Uzas y se divulg su fama hasta la frontera de Egipto; porque se haba hecho altamente poderoso. 
9 Edific tambin Uzas torres en Jerusaln, junto a la puerta del ngulo, junto a la puerta del valle y junto a las esquinas; y las fortific. 10 Asimismo edific torres en el desierto y abri muchas cisternas; porque tuvo muchos ganados, as en la Sefela como en las vegas, y vias y labranzas, as en los montes como en los llanos frtiles; porque era amigo de la agricultura. 
11 Tuvo tambin Uzas un ejrcito de guerreros, los cuales salan a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha bajo la direccin de Jeiel, el escriba, de Maasas, el gobernador, y de Hananas, uno de los jefes del rey. 12 El nmero total de los jefes de familia, valientes y esforzados, era de dos mil seiscientos. 13 Y bajo las rdenes de estos estaba el ejrcito de guerra, de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos. 14 Uzas prepar para todo el ejrcito escudos, lanzas, yelmos, corazas, arcos y hondas para tirar piedras. 15 E hizo en Jerusaln mquinas inventadas por ingenieros, para que estuvieran en las torres y en los baluartes, para arrojar flechas y grandes piedras. Y su fama se extendi lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. 
16 Pero cuando se hizo fuerte, su corazn se enalteci para su ruina; porque se rebel contra Jehov, su Dios, entrando en el templo de Jehov para quemar incienso sobre el altar del incienso. 17 Y entr tras l el sacerdote Azaras, y con l ochenta sacerdotes de Jehov, hombres valientes, 18 que se opusieron al rey Uzas y le dijeron: "No te corresponde a ti, rey Uzas, el quemar incienso a Jehov, sino a los sacerdotes hijos de Aarn, que son consagrados para quemarlo.[4] Sal del santuario, porque has pecado, y t no tienes derecho a la gloria que viene de Jehov Dios". 
19 Entonces Uzas, que tena en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llen de ira contra los sacerdotes. En ese momento le brot lepra en la frente,[5] delante de los sacerdotes en la casa de Jehov, junto al altar del incienso. 20 Cuando el Sumo sacerdote Azaras y todos los sacerdotes lo miraron, se dieron cuenta de que tena lepra en su frente. Entonces lo hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y l tambin se dio prisa en salir, porque Jehov lo haba herido. 
21 As el rey Uzas qued leproso hasta el da de su muerte, y habit leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehov; y Jotam, su hijo, se hizo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra. 
22 Los dems hechos de Uzas, los primeros y los ltimos, fueron escritos por el profeta Isaas hijo de Amoz. 23 Durmi Uzas[6] con sus padres y lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: "Leproso es". Y rein su hijo Jotam[7] en su lugar. 
						 NOTAS:

1. 26.1 Uzas: llamado tambin Azaras. Cf. 2 R 15.1-7,32; Is 6.1. 
2. 26.5 Este Zacaras, ms que profeta o sacerdote, debi ser un hombre piadoso. 
3. 26.6 Am 1.8. 
4. 26.18 Ex 30.7-8; Nm 3.10. 
5. 26.19 Nm 12.10. 
6. 26.23 Is 6.1. 
7. 26.21-23 Lv 13.46; Nm 19.20. 

2 Crnicas 27


Reinado de Jotam



(2 R 15.32-38)

1 Veinticinco aos tena Jotam cuando comenz a reinar, y diecisis aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho Uzas, su padre, salvo que no entr en el santuario de Jehov. Pero el pueblo continuaba corrompindose. 
3 Fue l quien edific la puerta mayor de la casa de Jehov, y tambin muchas otras edificaciones sobre el muro Ofel. 4 Adems edific ciudades en las montaas de Jud, y construy fortalezas y torres en los bosques. 5 Tambin tuvo l guerra con el rey de los hijos de Amn, a los cuales venci; y le dieron los hijos de Amn en aquel ao cien talentos de plata, diez mil coros de trigo y diez mil de cebada. Lo mismo le dieron el segundo y el tercer ao. 6 As que Jotam se hizo fuerte, porque prepar sus caminos delante de Jehov, su Dios. 
7 Los dems hechos de Jotam, todas sus guerras y sus caminos, estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud. 8 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y diecisis aos rein en Jerusaln. 9 Durmi Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David. Rein en su lugar su hijo Acaz.

2 Crnicas 28


Reinado de Acaz



(2 R 16.1-20)

1 Veinte aos tena Acaz cuando comenz a reinar, y diecisis aos rein en Jerusaln: pero no hizo lo recto ante los ojos de Jehov, a diferencia de su padre David. 2 Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y adems hizo imgenes fundidas a los baales. 3 Quem tambin incienso en el valle de los hijos de Hinom, e hizo pasar a sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehov haba arrojado de la presencia de los hijos de Israel.[1] 4 Asimismo sacrific y quem incienso en los lugares altos, en los collados y debajo de todo rbol frondoso. 
5 Por lo cual Jehov, su Dios, lo entreg en manos del rey de los sirios, los cuales lo derrotaron, y le tomaron gran nmero de prisioneros que llevaron a Damasco. Fue tambin entregado en manos del rey de Israel, el cual le caus una gran mortandad.[2] 6 Y Peka hijo de Remalas mat en Jud en un da a ciento veinte mil hombres valientes, por cuanto haban abandonado a Jehov, el Dios de sus padres.[3] 7 Asimismo Zicri, hombre poderoso de Efran, mat a Maasas, hijo del rey, a Azricam, su mayordomo, y a Elcana, segundo despus del rey. 8 Tambin los hijos de Israel tomaron cautivos de sus hermanos a doscientos mil, entre mujeres, muchachos y muchachas, adems de haber tomado de ellos mucho botn que llevaron a Samaria. 
9 Haba entonces all un profeta de Jehov que se llamaba Obed, el cual sali delante del ejrcito cuando entraba en Samaria y les dijo: 
--Jehov, el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Jud, los ha entregado en vuestras manos; y vosotros los habis matado con tal ira que ha llegado hasta el cielo. 10 Y ahora habis determinado sujetar a vosotros a Jud y a Jerusaln como siervos y siervas; pero no habis pecado vosotros contra Jehov, vuestro Dios? 11 Odme, pues, ahora, y devolved a los cautivos que habis tomado de vuestros hermanos; porque Jehov est airado contra vosotros. 
12 Entonces se levantaron algunos hombres de los principales de los hijos de Efran, Azaras hijo de Johann, Berequas hijo de Mesilemot, Ezequas hijo de Salum, y Amasa hijo de Hadlai, contra los que venan de la guerra. 13 Y les dijeron: 
--No traigis aqu a los cautivos, porque el pecado contra Jehov estar sobre nosotros. Vosotros tratis de aadir sobre nuestros pecados y sobre nuestras culpas, siendo muy grande nuestro delito, y el ardor de la ira contra Israel. 
14 Entonces el ejrcito dej los cautivos y el botn delante de los prncipes y de toda la multitud. 15 Y se levantaron los hombres nombrados, tomaron a los cautivos, y del botn vistieron a los que de ellos estaban desnudos; los vistieron, los calzaron, les dieron de comer y de beber, los ungieron y condujeron en asnos a todos los dbiles, y los llevaron hasta Jeric, ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos; y ellos volvieron a Samaria.[4] 
16 En aquel tiempo envi el rey Acaz a pedir ayuda a los reyes de Asiria. 17 Porque tambin los edomitas haban venido y atacado a los de Jud, y haban llevado cautivos. 18 Asimismo los filisteos se haban extendido por las ciudades de la Sefela y del Neguev de Jud, y haban tomado Bet-semes, Ajaln, Gederot, Soco, Timna y Gimzo, con sus respectivas aldeas; y habitaban en ellas. 19 Porque Jehov haba humillado a Jud por causa de Acaz, rey de Israel,[5] por cuanto este haba actuado con desenfreno en Jud y haba pecado gravemente contra Jehov. 
20 Tambin vino contra l Tiglat-pileser, rey de los asirios, quien lo siti en vez de ayudarlo.[6] 21 Aunque Acaz despoj la casa de Jehov, la casa real y las casas de los prncipes, y lo dio todo al rey de los asirios, este no lo ayud. 22 Adems el rey Acaz, en el tiempo que aquel lo apuraba, aadi mayor pecado contra Jehov; 23 porque ofreci sacrificios a los dioses de Damasco que lo haban derrotado, y dijo: "Puesto que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo tambin ofrecer sacrificios a ellos para que me ayuden". Pero estos fueron la causa de su ruina y la de todo Israel.[7] 24 Adems de eso recogi Acaz los utensilios de la casa de Dios, los quebr, cerr las puertas de la casa de Jehov y se hizo altares en todos los rincones de Jerusaln.[8] 25 Hizo tambin lugares altos en todas las ciudades de Jud, para quemar incienso a los dioses ajenos, provocando as a ira a Jehov, el Dios de sus padres. 
26 Sus dems hechos y todos sus caminos, los primeros y los ltimos, estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel. 27 Durmi Acaz[9] con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de Jerusaln, pero no lo metieron en los sepulcros de los reyes de Israel. Rein en su lugar su hijo Ezequas. 
						 NOTAS:

1. 28.3 Lv 18.21. 
2. 28.5 Is 7.1-9. 
3. 28.6 2 R 16.5; Is 7.1. 
4. 28.15 Lc 10.25-37. 
5. 28.19 Rey de Israel: segn 28.1 Acaz rein en Jerusaln. Versiones antiguas tienen rey de Jud. 
6. 28.20 Is 7.17-20; 8.5-8. 
7. 28.23 Is 10.20. 
8. 28.24 2 Cr 29.3; 30.14. 
9. 28.27 Is 14.28. 

2 Crnicas 29


Reinado de Ezequas



(2 R 18.1-3)

1 Comenz a reinar Ezequas a los veinticinco aos de edad, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Abas, hija de Zacaras. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho David, su padre. 

Ezequas restablece el culto del templo

3 En el primer ao de su reinado, en el mes primero, abri las puertas de la casa de Jehov y las repar.[1] 4 Hizo venir a los sacerdotes y levitas, los reuni en la plaza oriental 5 y les dijo: "Odme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehov, el Dios de vuestros padres; sacad del santuario la impureza. 6 Porque nuestros padres se han rebelado y han hecho lo malo ante los ojos de Jehov, nuestro Dios; porque le dejaron, apartaron sus rostros del tabernculo de Jehov y le volvieron las espaldas. 7 Y aun cerraron las puertas del prtico, apagaron las lmparas y no quemaron incienso ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel.[2] 8 Por tanto, la ira de Jehov ha venido sobre Jud y Jerusaln, y los ha entregado a turbacin, espanto y burla, como veis vosotros con vuestros ojos. 9 Por eso nuestros padres han cado a espada, y nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres fueron llevados cautivos.[3] 10 Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehov, el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira. 11 Hijos mos, no os engais ahora, porque Jehov os ha escogido a vosotros para que estis delante de l y le sirvis, seis sus ministros y le quemis incienso". 
12 Entonces se levantaron los levitas, Mahat hijo de Amasai y Joel hijo de Azaras, de los hijos de Coat; de los hijos de Merari, Cis hijo de Abdi y Azaras hijo de Jehalelel; de los hijos de Gersn, Joa hijo de Zima y Edn hijo de Joa; 13 de los hijos de Elizafn, Simri y Jeiel; de los hijos de Asaf, Zacaras y Matanas; 14 de los hijos de Hemn, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutn, Semaas y Uziel. 15 Estos reunieron a sus hermanos, se santificaron y entraron, conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehov, para limpiar la casa de Jehov. 
16 Despus entraron los sacerdotes dentro de la casa de Jehov para limpiarla. Sacaron toda la impureza que hallaron en el templo de Jehov al atrio de la casa de Jehov; y de all los levitas la llevaron fuera al torrente Cedrn. 17 Comenzaron a santificarse el da primero del mes primero, y a los ocho del mismo mes vinieron al prtico de Jehov; y santificaron la casa de Jehov en ocho das, y en el da diecisis del mes primero terminaron. 18 Entonces fueron ante el rey Ezequas y le dijeron: "Ya hemos limpiado toda la casa de Jehov, el altar del holocausto y todos sus instrumentos, y la mesa de la proposicin con todos sus utensilios. 19 Asimismo hemos preparado y santificado todos los utensilios que en su infidelidad haba desechado el rey Acaz, cuando reinaba; y ahora estn delante del altar de Jehov". 
20 El rey Ezequas se levant de maana, reuni los principales de la ciudad y subi a la casa de Jehov. 21 Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabros para expiacin por el reino, por el santuario y por Jud. Y dijo a los sacerdotes hijos de Aarn que los ofrecieran sobre el altar de Jehov. 22 Mataron, pues, los novillos, y los sacerdotes recibieron la sangre y la esparcieron sobre el altar; mataron luego los carneros, y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos y esparcieron la sangre sobre el altar. 
23 Despus hicieron llevar delante del rey y de la multitud los machos cabros para la expiacin, y pusieron sobre ellos sus manos; 24 los sacerdotes los mataron e hicieron ofrenda de expiacin con la sangre de ellos sobre el altar, para reconciliar a todo Israel; porque por todo Israel mand el rey hacer el holocausto y la expiacin. 
25 Puso tambin levitas en la casa de Jehov con cmbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad, vidente del rey, y del profeta Natn,[4] porque aquel mandamiento proceda de Jehov por medio de sus profetas. 
26 Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas. 27 Entonces mand Ezequas sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenz el holocausto, comenz tambin el cntico de Jehov, con las trompetas y los instrumentos de David, rey de Israel. 28 Toda la multitud adoraba, los cantores cantaban y los trompeteros tocaban las trompetas; todo esto dur hasta consumirse el holocausto. 29 Cuando esto termin, se inclin el rey y todos los que con l estaban, y adoraron. 30 Entonces el rey Ezequas y los prncipes dijeron a los levitas que alabaran a Jehov con las palabras de David y de Asaf, el vidente; y ellos alabaron con gran alegra, se inclinaron y adoraron. 
31 Luego Ezequas dijo: "Vosotros os habis consagrado ahora a Jehov; acercaos, pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehov". Y la multitud present sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazn trajeron holocaustos. 32 El nmero de los holocaustos que trajo la congregacin fue de setenta bueyes, cien carneros y doscientos corderos, todo para el holocausto de Jehov. 33 Y las ofrendas fueron seiscientos bueyes y tres mil ovejas. 
34 Pero como los sacerdotes eran pocos y no bastaban para desollar los holocaustos, sus hermanos los levitas les ayudaron, hasta que acabaron la obra, y hasta que los dems sacerdotes se santificaron, pues los levitas estaban ms dispuestos a santificarse que los sacerdotes.[5] 35 As, pues, hubo abundancia de holocaustos, con la grasa de las ofrendas de paz y libaciones para cada holocausto. 
De este modo se restableci el servicio de la casa de Jehov. 36 Y se alegr Ezequas con todo el pueblo de que Dios hubiera preparado al pueblo; porque la cosa fue hecha rpidamente. 
						 NOTAS:

1. 29.3 2 Cr 28.24. 
2. 29.7 2 R 16.15. 
3. 29.8-9 Lv 26.32-33; Dt 28.25; Jer 25.18. 
4. 29.25 1 Cr 25.1. 
5. 29.34 1 Cr 15.12. 

2 Crnicas 30


Ezequas celebra la Pascua

1 Despus Ezequas envi mensajeros por todo Israel y Jud, y tambin escribi cartas a Efran y a Manass, para invitarlos a la casa de Jehov, en Jerusaln, a fin de celebrar la Pascua[1] a Jehov, Dios de Israel. 2 Pues el rey haba consultado con sus prncipes y con toda la congregacin en Jerusaln, para celebrar la Pascua en el mes segundo; 3 porque entonces no la podan celebrar, por cuanto no haba suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo se haba reunido en Jerusaln.[2] 4 Esto agrad al rey y a toda la multitud. 5 Y determinaron hacer pasar pregn por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar en Jerusaln la Pascua a Jehov, Dios de Israel; porque en mucho tiempo no la haban celebrado al modo que est prescrito. 
6 Salieron, pues, mensajeros con cartas de parte del rey y de sus prncipes por todo Israel y Jud, como el rey lo haba mandado, que decan: "Hijos de Israel, volveos a Jehov, el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y l se volver al resto que ha quedado de manos de los reyes de Asiria. 7 No seis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehov, el Dios de sus padres, y l los entreg a desolacin, como vosotros veis.[3] 8 Ahora, pues, no seis tercos como vuestros padres; someteos a Jehov y venid a su santuario, el cual l ha santificado para siempre; y servid a Jehov, vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartar de vosotros. 9 Porque si os volvis a Jehov, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarn misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volvern a esta tierra; porque Jehov, vuestro Dios, es clemente y misericordioso, y no apartar de vosotros su rostro, si vosotros os volvis a l".[4] 
10 Pasaron, pues, los mensajeros de ciudad en ciudad por la tierra de Efran y Manass, hasta Zabuln; pero se rean y burlaban de ellos. 11 Con todo, algunos hombres de Aser, de Manass y de Zabuln se humillaron, y vinieron a Jerusaln. 12 En Jud tambin estuvo la mano de Dios que les dio un solo corazn para cumplir el mensaje del rey y de los prncipes, conforme a la palabra de Jehov. 
13 Se reuni en Jerusaln mucha gente para celebrar la fiesta solemne de los Panes sin levadura en el mes segundo; fue una gran reunin. 14 Y levantndose, quitaron los altares que haba en Jerusaln; quitaron tambin todos los altares de incienso, y los echaron al torrente Cedrn. 15 Entonces sacrificaron la Pascua, a los catorce das del mes segundo; y los sacerdotes y los levitas, llenos de verguenza, se santificaron y trajeron los holocaustos a la casa de Jehov. 16 Y tomaron su lugar en los turnos de costumbre, conforme a la ley de Moiss, varn de Dios; y los sacerdotes esparcan la sangre que reciban de manos de los levitas. 17 Porque haba muchos en la congregacin que no estaban santificados, y por eso los levitas sacrificaban la Pascua por todos los que no se haban purificado, a fin de santificarlos para Jehov.[5] 18 Porque una gran multitud del pueblo de Efran y Manass, y de Isacar y Zabuln, no actuaron conforme a lo que est escrito, pues comieron la Pascua sin haberse purificado. Pero Ezequas or por ellos diciendo: "Jehov, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazn para buscar a Dios, 19 a Jehov, el Dios de sus padres, aunque no est purificado segn los ritos de purificacin del santuario". 
20 Jehov oy a Ezequas, y san al pueblo. 21 As los hijos de Israel que estaban en Jerusaln celebraron la fiesta solemne de los Panes sin levadura por siete das con grande gozo; y glorificaban a Jehov todos los das los levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos resonantes a Jehov. 22 Y habl Ezequas al corazn de todos los levitas que haban mostrado buena disposicin en el servicio de Jehov. 
Comieron de lo sacrificado en la fiesta solemne por siete das, ofreciendo sacrificios de paz, y dando gracias a Jehov, el Dios de sus padres. 23 Y toda aquella asamblea determin que celebraran la fiesta por otros siete das; y la celebraron otros siete das con alegra. 24 Porque Ezequas, rey de Jud, haba dado a la asamblea mil novillos y siete mil ovejas; y tambin los prncipes dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas; y muchos sacerdotes ya se haban santificado. 25 Se alegr, pues, toda la congregacin de Jud, como tambin los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que haba venido de Israel; asimismo los forasteros que haban venido de la tierra de Israel, y los que habitaban en Jud. 26 Hubo entonces gran regocijo en Jerusaln, porque desde los das de Salomn hijo de David, rey de Israel, no haba habido cosa semejante en Jerusaln. 27 Despus los sacerdotes y levitas, puestos en pie, bendijeron al pueblo; y fue oda su voz, y su oracin lleg hasta el cielo, su santa morada. 
						 NOTAS:

1. 30.1 Ex 12.1-13,21-27; Lv 23.5-8; Dt 16.1-8. 
2. 30.3 Nm 9.9-12. 
3. 30.7 Hch 7.51. 
4. 30.9 1 R 8.50. 
5. 30.17 2 Cr 35.6. 

2 Crnicas 31

1 Hechas todas estas cosas, todos los de Israel que haban estado all salieron por las ciudades de Jud, quebraron las estatuas, destruyeron las imgenes de Asera y derribaron los lugares altos y los altares por todo Jud y Benjamn, as como en Efran y Manass, hasta acabarlo todo. Despus regresaron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesin.[1] 

Reorganizacin del servicio de sacerdotes y levitas

2 Arregl Ezequas la distribucin de los sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno segn su oficio sacerdotal o levtico, para ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, para que ministraran, dieran gracias y alabaran dentro de las puertas de los atrios de Jehov. 3 El rey contribuy de su propia hacienda para los holocaustos de la maana y de la tarde, y para los holocaustos de los sbados, nuevas lunas y fiestas solemnes, como est escrito en la ley de Jehov.[2] 4 Mand tambin al pueblo que habitaba en Jerusaln que diera la porcin correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicaran a la ley de Jehov. 5 Cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas.[3] 
6 Tambin los hijos de Israel y de Jud, que habitaban en las ciudades de Jud, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que haban prometido a Jehov, su Dios, y los depositaron en montones. 7 En el mes tercero comenzaron a apilar aquellos montones, y terminaron en el mes sptimo.[4] 8 Cuando Ezequas y los prncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehov y a su pueblo Israel. 9 Entonces pregunt Ezequas a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones. 10 Y el Sumo sacerdote Azaras, de la casa de Sadoc, le contest: "Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehov, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehov ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones".[5] 
11 Por tal motivo mand Ezequas que prepararan depsitos en la casa de Jehov. Los prepararon, 12 y en ellos metieron fielmente las primicias, los diezmos y las cosas consagradas. Nombraron a cargo de ello al levita Conanas, el principal, y Simei, su hermano, fue el segundo. 13 Jehiel, Azazas, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquas, Mahat y Benaa, fueron los mayordomos al servicio de Conanas y de Simei, su hermano, por mandamiento del rey Ezequas y de Azaras, prncipe de la casa de Dios. 14 El levita Cor hijo de Imna, guarda de la puerta oriental, tena a su cargo las ofrendas voluntarias para Dios, y la distribucin de las ofrendas dedicadas a Jehov y las cosas santsimas. 15 A sus rdenes estaban Edn, Miniamn, Jesa, Semaas, Amaras y Secanas, en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme a sus grupos, lo mismo al mayor que al menor; 16 a los hombres anotados por sus genealogas, de tres aos para arriba,[6] a todos los que entraban en la casa de Jehov para desempear su ministerio segn sus oficios y grupos. 17 Tambin a los que eran contados entre los sacerdotes segn sus casas paternas; y a los levitas de edad de veinte aos para arriba, conforme a sus oficios y grupos.[7] 18 Eran inscritos con todos sus nios, sus mujeres, sus hijos e hijas, es decir, toda la comunidad; porque con fidelidad se consagraban a las cosas santas. 19 Del mismo modo para los hijos de Aarn, sacerdotes, que estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los hombres nombrados estaban encargados de dar sus porciones a todos los hombres de entre los sacerdotes, y a todos los levitas inscritos. 
20 De esta manera hizo Ezequas en todo Jud; y ejecut lo bueno, recto y verdadero delante de Jehov, su Dios. 21 En todo cuanto emprendi en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la Ley y los mandamientos, busc a su Dios, lo hizo de todo corazn, y fue prosperado.[8] 
						 NOTAS:

1. 31.1 2 Cr 34.3-4; 2 R 18.4. 
2. 31.3 Nm 28.1--29.39; 1 Cr 29.3; Ez 45.17. 
3. 31.5 Nm 18.12-13,21; Dt 14.22-23. 
4. 31.7 En el mes tercero... sptimo: perodo entre la fiesta de Pentecosts y la fiesta de los Tabernculos. En Palestina esta es una poca sin lluvias, lo que haca ms urgente la necesidad de almacenar alimentos (v. 11). 
5. 31.10 Lv 25.19-22. 
6. 31.16 1 Cr 23.3-4. 
7. 31.17 1 Cr 23.6-24. 
8. 31.21 Sal 119.2-3; cf. Dt 11.13-14. 

2 Crnicas 32


Senaquerib invade Jud



(2 R 18.13-37; Is 36.1-22)

1 Despus de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib, rey de los asirios, invadi a Jud y acamp contra las ciudades fortificadas con la intencin de conquistarlas. 
2 Al ver Ezequas que Senaquerib haba llegado con la intencin de combatir a Jerusaln, 3 consult con sus prncipes y sus hombres valientes y les propuso cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos lo apoyaron. 4 [1] Entonces se reuni mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes y el arroyo que corra a travs del territorio, diciendo: "Por qu han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?" 
5 Con nimo resuelto edific luego Ezequas todos los muros cados, e hizo alzar las torres y otro muro por fuera; fortific adems a Milo, en la Ciudad de David, y tambin hizo muchas espadas y escudos.[2] 6 Puso capitanes de guerra sobre el pueblo, los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y les habl al corazn, diciendo: 7 "Esforzaos y animaos; no temis ni tengis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con l viene; porque ms hay con nosotros que con l.[3] 8 Con l est el brazo de carne, pero con nosotros est Jehov, nuestro Dios, para ayudarnos y pelear nuestras batallas". Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequas, rey de Jud.[4] 
9 Despus de esto, Senaquerib, rey de los asirios, mientras sitiaba a Laquis con todas sus fuerzas, envi sus siervos a Jerusaln para decir a Ezequas, rey de Jud, y a todos los de Jud que estaban en Jerusaln: 
10 "As ha dicho Senaquerib, rey de los asirios: En quin confiis vosotros al resistir el sitio en Jerusaln? 11 No os engaa Ezequas para entregaros a la muerte por hambre y sed, cuando dice: "Jehov, nuestro Dios, nos librar de manos del rey de Asiria"? 12 No es Ezequas el mismo que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: "Solo delante de este altar adoraris, y sobre l quemaris incienso"? 13 No habis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mis manos? 14 Qu dios hubo de entre todos los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres, que pudiera salvar a su pueblo de mis manos? Cmo podr vuestro Dios libraros de mis manos? 15 Ahora, pues, no os engae Ezequas ni os persuada de ese modo, ni le creis; que si ningn dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos y de las manos de mis padres, cunto menos vuestro Dios os podr librar de mis manos?" 

Mapa - El imperio asirio

16 Esto y otras cosas ms hablaron sus siervos contra Jehov Dios, y contra su siervo Ezequas. 17 Adems de esto escribi cartas en que blasfemaba contra Jehov, el Dios de Israel, y hablaba contra l diciendo: "As como los dioses de las naciones de los pases no pudieron librar a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequas librar al suyo de mis manos". 
18 Entonces gritaron bien fuerte en judaico al pueblo de Jerusaln que estaba sobre los muros, para espantarlos y atemorizarlos, a fin de poder tomar la ciudad. 19 Hablaban del Dios de Jerusaln como de los dioses de los otros pueblos de la tierra, que son hechos por los hombres. 

Jehov salva a Ezequas y a los habitantes de Jerusaln



(2 R 19.1-37; Is 37.1-38)

20 Pero el rey Ezequas y el profeta Isaas hijo de Amoz oraron por esto, y clamaron al cielo. 21 Y Jehov envi un ngel, el cual destruy a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Por tanto, este volvi a su tierra avergonzado; y al entrar en el templo de su dios, lo mataron a espada sus propios hijos. 
22 As salv Jehov a Ezequas y a los habitantes de Jerusaln de las manos de Senaquerib, rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo por todos lados. 23 Muchos trajeron entonces a Jerusaln ofrenda a Jehov, y ricos presentes a Ezequas, rey de Jud; el cual fue muy engrandecido delante de todas las naciones despus de esto. 

Enfermedad de Ezequas



(2 R 20.1-11; Is 38.1-22)

24 En aquel tiempo Ezequas enferm de muerte; y or a Jehov, quien le respondi y le dio una seal. 25 Pero Ezequas no correspondi al bien que le haba sido hecho, sino que se enalteci su corazn, por lo cual vino la ira contra l, contra Jud y Jerusaln. 26 Pero despus de haberse enaltecido su corazn, Ezequas se humill, l y los habitantes de Jerusaln; por eso no estall sobre ellos la ira de Jehov en los das de Ezequas. 

Reinado y muerte de Ezequas



(2 R 20.12-21; Is 39.1-8)

27 Ezequas tuvo riquezas y gloria, muchas en gran manera; y adquiri tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes, escudos, y toda clase de joyas deseables. 28 Asimismo hizo depsitos para las rentas del grano, del vino y del aceite, establos para toda clase de bestias, y apriscos para los ganados. 29 Adquiri tambin ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran abundancia, porque Dios le haba dado muchas riquezas. 
30 Fue Ezequas quien cubri los manantiales de Gihn la de arriba, y condujo el agua hacia el occidente de la Ciudad de David. Y fue prosperado Ezequas en todo lo que hizo. 31 Pero en lo referente a los mensajeros de los prncipes de Babilonia, que enviaron a l para saber del prodigio que haba acontecido en el pas, Dios lo dej, para probarle y conocer todo lo que estaba en su corazn. 
32 Los dems hechos de Ezequas y sus misericordias estn escritos en la profeca del profeta Isaas hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Jud y de Israel. 33 Durmi Ezequas con sus padres y lo sepultaron en el lugar ms prominente de los sepulcros[5] de los hijos de David, y lo honr en su muerte todo Jud y toda Jerusaln. Rein en su lugar su hijo Manass. 
						 NOTAS:

1. 32.4 Is 22.9,11. 
2. 32.5 Neh 2.17-18. 
3. 32.7 2 Cr 14.10-11; 2 Cr 20.6-12; cf. Jos 1.6. 
4. 32.8 Is 31.3. 
5. 32.33 Lugar ms prominente de los sepulcros: es decir, en la parte superior del panten. 

2 Crnicas 33


Reinado de Manass



(2 R 21.1-18)

1 Doce aos tena Manass cuando comenz a reinar, y cincuenta y cinco aos rein en Jerusaln. 2 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov,[1] conforme a las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado de delante de los hijos de Israel. 3 Porque l reedific los lugares altos que Ezequas, su padre, haba derribado, levant altares a los baales, hizo imgenes de Asera, y ador a todo el ejrcito de los cielos y les rindi culto. 4 Edific tambin altares en la casa de Jehov, de la cual haba dicho Jehov: "En Jerusaln estar mi nombre perpetuamente".[2] 5 Edific asimismo altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehov. 
6 Pas sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom, y observaba los tiempos, confiaba en agueros, era dado a adivinaciones y consultaba a adivinos y encantadores; se excedi en hacer lo malo ante los ojos de Jehov, hasta encender su ira. 7 Adems de esto puso una imagen fundida que hizo en la casa de Dios, de la cual haba dicho Dios a David y a su hijo Salomn: "En esta Casa y en Jerusaln, la cual yo eleg sobre todas las tribus de Israel, pondr mi nombre para siempre; 8 y nunca ms quitar el pie de Israel de la tierra que yo entregu a vuestros padres, a condicin de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado por medio de Moiss, toda la Ley, los estatutos y los preceptos".[3] 
9 Manass hizo extraviar, pues, a Jud y a los habitantes de Jerusaln, para que hicieran mayores males que las naciones que Jehov destruy delante de los hijos de Israel. 10 Y habl Jehov a Manass y a su pueblo, pero ellos no escucharon; 11 por lo cual Jehov trajo contra ellos los generales del ejrcito del rey de los asirios, los cuales apresaron con grillos a Manass, y atado con cadenas, lo llevaron a Babilonia.[4] [5] 
12 Pero cuando se vio en angustia, or a Jehov, su Dios, y se humill profundamente en la presencia del Dios de sus padres. 13 Or a l, y fue atendido; pues Dios oy su oracin y lo hizo retornar a su reino en Jerusaln. Entonces reconoci Manass que Jehov era Dios. 
14 Despus de esto edific el muro exterior de la ciudad de David, al occidente de Gihn, en el valle, a la entrada de la puerta del Pescado, amurall Ofel y elev el muro muy alto. Adems, puso capitanes del ejrcito en todas las ciudades fortificadas de Jud. 15 Asimismo quit los dioses extranjeros, el dolo de la casa de Jehov, y todos los altares que haba edificado en el monte de la casa de Jehov y en Jerusaln, y los ech fuera de la ciudad. 16 Repar luego el altar de Jehov y sacrific sobre l sacrificios de ofrendas de paz y de alabanza; y orden a Jud que sirvieran a Jehov, Dios de Israel. 17 Pero el pueblo an sacrificaba en los lugares altos, aunque lo haca para Jehov, su Dios. 
18 Los dems hechos de Manass, su oracin a su Dios y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehov, el Dios de Israel, estn escritos en las actas de los reyes de Israel. 19 Su oracin y cmo fue odo, todos sus pecados y su infidelidad, los sitios donde edific lugares altos y erigi imgenes de Asera e dolos, antes que se humillara, estn escritos en las palabras de los videntes. 20 Durmi Manass con sus padres y lo sepultaron en su casa. Rein en su lugar su hijo Amn. 

Reinado de Amn



(2 R 21.19-26)

21 Veintids aos tena Amn cuando comenz a reinar, y dos aos rein en Jerusaln. 22 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como haba hecho Manass, su padre; porque ofreci sacrificios y sirvi a todos los dolos que su padre Manass haba hecho. 23 Pero nunca se humill delante de Jehov, como se humill Manass, su padre; antes bien aument el pecado. 
24 Conspiraron contra l sus siervos y lo mataron en su casa. 25 Pero el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y proclam rey en su lugar a su hijo Josas. 
						 NOTAS:

1. 33.2 Jer 15.4. 
2. 33.4 2 S 7.13. 
3. 33.7-8 1 R 9.3-5; 2 Cr 7.12-18. 
4. 33.11 Job 36.7-9; Ez 19.9. 
5. 33.11 Ningn otro texto habla del cautiverio del rey Manass en Babilonia. Sin embargo, de acuerdo con inscripciones asirias, l pag tributos a Esar-hadn (680-669 a.C.) y Asurbanipal (668-627 a.C.), reyes de Asiria. Adems, Manass, por ser vasallo, pudo haber sido obligado a ir a Nnive, la capital del imperio asirio. 

2 Crnicas 34


Reinado de Josas



(2 R 22.1-2)

1 Tena Josas[1] ocho aos cuando comenz a reinar, y treinta y un aos rein en Jerusaln. 2 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov y anduvo en los caminos de David, su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. 

Reformas de Josas



(2 R 23.4-20)

3 A los ocho aos de su reinado, siendo an muchacho, comenz a buscar al Dios de David, su padre; y a los doce aos[2] comenz a limpiar a Jud y a Jerusaln de los lugares altos, imgenes de Asera, esculturas e imgenes fundidas. 4 Fueron derribados en su presencia los altares de los baales,[3] e hizo pedazos las imgenes del sol que estaban puestas encima; despedaz tambin las imgenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, las desmenuz y esparci el polvo sobre los sepulcros de los que les haban ofrecido sacrificios. 5 Quem adems los huesos de los sacerdotes sobre sus altares[4] y limpi a Jud y a Jerusaln. 6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manass, Efran, Simen y hasta Neftal, y en los lugares asolados alrededor. 7 Despus de derribar los altares y las imgenes de Asera, quebrar y desmenuzar las esculturas, y destruir todos los dolos por toda la tierra de Israel, volvi a Jerusaln.[5] 

El hallazgo del libro de la Ley



(2 R 22.3--23.3)

8 A los dieciocho aos de su reinado, despus de haber limpiado la tierra y la Casa, envi a Safn hijo de Azala, a Maasas, gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, el canciller, para que repararan la casa de Jehov, su Dios. 9 Estos se presentaron ante el Sumo sacerdote Hilcas y le entregaron el dinero que haba sido trado a la casa de Jehov, que los levitas que guardaban la puerta haban recibido de Manass, de Efran y de todo el resto de Israel, de todo Jud y Benjamn, y de los habitantes de Jerusaln.[6] 10 Lo pusieron en manos de los que hacan la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehov, y estos se lo daban a los que hacan la obra y trabajaban en la casa de Jehov reparando y restaurando el templo. 11 Daban asimismo a los carpinteros y canteros para que compraran piedra de cantera y madera para los armazones, y para la entabladura de los edificios que haban destruido los reyes de Jud. 
12 Estos hombres procedan con fidelidad en la obra. Los encargados de activar la obra eran Jahat y Abdas, levitas de los hijos de Merari, y Zacaras y Mesulam, de los hijos de Coat, y todos los levitas entendidos en instrumentos de msica. 13 Tambin velaban sobre los cargadores y eran mayordomos de los que se ocupaban en cualquier clase de obra. Entre los levitas haba escribas, gobernadores y porteros. 
14 Al sacar el dinero que haba sido trado a la casa de Jehov, el sacerdote Hilcas hall el libro de la ley de Jehov, dada por medio de Moiss. 15 Entonces Hilcas dijo al escriba Safn: 
--He hallado el libro de la Ley en la casa de Jehov. 
Y dio Hilcas el libro a Safn. 
16 Safn lo llev al rey y le cont el asunto diciendo: 
--Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. 17 Han reunido el dinero que se hall en la casa de Jehov y lo han entregado a los encargados y a los que hacen la obra. 
18 Adems de esto, el escriba Safn anunci al rey: 
--El sacerdote Hilcas me ha dado un libro. 
Y ley Safn en l ante el rey. 
19 Cuando el rey oy las palabras de la Ley, rasg sus vestidos 20 y orden a Hilcas y a Ahicam hijo de Safn, a Abdn hijo de Micaa, a Safn, el escriba, y a Asaas, siervo del rey: 
21 --Id!, consultad a Jehov por m y por el resto de Israel y de Jud acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehov que ha cado sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra de Jehov haciendo conforme a todo lo que est escrito en este libro. 
22 Entonces Hilcas y los hombres del rey fueron a Hulda, la profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva hijo de Harhas, encargado de las vestiduras, la cual viva en el segundo barrio de Jerusaln, y le hablaron del asunto. 23 Entonces ella respondi: 
--Jehov, Dios de Israel, ha dicho as: "Decid al hombre que os ha enviado a m, que as ha dicho Jehov: 24 Voy a traer el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, es decir, todas las maldiciones que estn escritas en el libro que leyeron delante del rey de Jud; 25 por cuanto me han dejado y han ofrecido sacrificios a dioses ajenos, provocndome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto, se derramar mi ira sobre este lugar y no se apagar". 26 Pero al rey de Jud, que os ha enviado a consultar a Jehov, le diris as: "Jehov, el Dios de Israel, ha dicho as: Por cuanto oste las palabras del libro 27 y tu corazn se conmovi, te humillaste delante de Dios al oir sus palabras sobre este lugar y sobre sus habitantes, y te humillaste delante de m, rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo tambin te he odo, dice Jehov. 28 Yo te recoger con tus padres, y sers recogido en tu sepulcro en paz, tus ojos no vern todo el mal que yo traigo sobre este lugar y sobre los que habitan en l". 
Y ellos refirieron al rey la respuesta. 29 Entonces el rey hizo reunir a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln. 30 Subi el rey a la casa de Jehov, y con l todos los hombres de Jud, y los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el ms pequeo; y ley a odos de ellos todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov. 31 Y puesto en pie el rey en su sitio,[7] hizo delante de Jehov pacto de caminar en pos de Jehov y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazn y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. 32 E hizo que se comprometieran a ello todos los que estaban en Jerusaln y en Benjamn; y los habitantes de Jerusaln hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres. 33 Josas quit todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaban en Israel sirvieran a Jehov, su Dios. Y mientras l vivi no se apartaron de Jehov, el Dios de sus padres. 
						 NOTAS:

1. 34.1 Jer 3.6. 
2. 34.3 A los doce aos: hacia el 628 a.C., es decir, un ao despus de la muerte de Asurbanipal, cuando Jud pudo liberarse del dominio asirio. De 2 R 22.1--23.25 podra deducirse que el rey Josas inici su reforma religiosa solo despus de descubrir, en el templo, el libro de la Ley, en el ao dieciocho de su reinado. Sin embargo, lo ms verosmil es que la reforma haya comenzado antes. De hecho, la reparacin del templo, que llev al descubrimiento del libro de la Ley, tiene que haber formado parte de una profunda reforma del culto. 
3. 34.4 2 R 21.3; 2 Cr 33.3. 
4. 34.5 1 R 13.2. 
5. 34.3-7 2 Cr 14.1-4; 31.1; 2 R 23.4-20. 
6. 34.9 2 Cr 24.8-9. 
7. 34.31 Vase 2 Cr 23.13 nota c. 

2 Crnicas 35


Josas celebra la Pascua



(2 R 23.21-23)

1 Josas celebr la Pascua[1] a Jehov en Jerusaln, y sacrificaron la Pascua a los catorce das del mes primero. 2 Puso tambin a los sacerdotes en sus oficios y los confirm en el ministerio de la casa de Jehov. 3 Dijo adems a los levitas que enseaban a todo Israel y que estaban dedicados a Jehov: "Poned el Arca santa en la casa que edific Salomn hijo de David, rey de Israel, para que no la carguis ms sobre los hombros. Servid ahora a Jehov, vuestro Dios, y a su pueblo Israel.[2] 4 Preparaos segn las familias de vuestros padres, por vuestros turnos, como lo ordenaron David, rey de Israel, y Salomn, su hijo.[3] 5 Estad en el santuario segn la distribucin de las familias de vuestros hermanos, los hijos del pueblo, y segn la distribucin de la familia de los levitas.[4] 6 Sacrificad luego la Pascua, santificaos y preparadla para que vuestros hermanos puedan cumplir la palabra de Jehov dada por medio de Moiss".[5] 
7 Luego dio el rey Josas a los del pueblo ovejas, corderos y cabritos de los rebaos, en nmero de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la Pascua, para todos los que se hallaban presentes. Todo esto provena de la hacienda del rey. 8 Tambin sus prncipes dieron con liberalidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcas, Zacaras y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar la Pascua, dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes.[6] 9 Asimismo Conanas, Semaas y Natanael, sus hermanos, y Hasabas, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas, para los sacrificios de la Pascua, cinco mil ovejas y quinientos bueyes. 
10 Preparado as el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los levitas en sus turnos, conforme al mandamiento del rey. 11 Entonces sacrificaron la Pascua; y rociaban los sacerdotes la sangre recibida de manos de los levitas, y los levitas desollaban las vctimas. 12 Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos de las familias del pueblo, a fin de que ofrecieran a Jehov segn est escrito en el libro de Moiss; y asimismo tomaron de los bueyes. 13 Asaron la Pascua al fuego conforme a la ordenanza;[7] pero lo que haba sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos y sartenes, y lo repartieron rpidamente a todo el pueblo. 14 Despus prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarn, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grasas; por tanto, los levitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes, hijos de Aarn. 
15 Asimismo los cantores, hijos de Asaf, estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemn, y de Jedutn, el vidente del rey;[8] lo mismo los porteros, cada uno en su puerta; y no fue necesario que se apartaran de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos. 
16 As se organiz aquel da todo el servicio de Jehov, para celebrar la Pascua y para sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehov, conforme al mandamiento del rey Josas. 17 Los hijos de Israel que estaban all celebraron en ese tiempo la Pascua y la fiesta solemne de los Panes sin levadura por siete das.[9] 18 No se haba celebrado una Pascua como esta en Israel desde los das del profeta Samuel; ni ningn rey de Israel celebr la Pascua tal como la que celebr el rey Josas, los sacerdotes y los levitas, todo Jud e Israel, que all se hallaban presentes, junto con los habitantes de Jerusaln. 19 Esta Pascua fue celebrada en el ao dieciocho del rey Josas. 

Muerte de Josas



(2 R 23.28-30)

20 Despus de todas estas cosas, luego de haber reparado Josas la casa de Jehov, Necao, rey de Egipto, subi para hacer guerra en Carquemis junto al ufrates; y sali Josas contra l. 21 Pero Necao le envi mensajeros a decirle: "Qu tengo yo contigo, rey de Jud? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa que me hace la guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien est conmigo, no sea que l te destruya". 
22 Pero Josas no se retir, sino que se disfraz para darle batalla, y no atendi a las palabras de Necao, que venan de la boca de Dios. As que fue a presentarle batalla en el campo de Meguido, 23 y los arqueros tiraron contra el rey Josas. Entonces dijo el rey a sus siervos: "Sacadme de aqu, porque estoy gravemente herido".[10] 24 Sus siervos lo sacaron de aquel carro, lo pusieron en un segundo carro que tena y lo llevaron a Jerusaln, donde muri. Fue sepultado en los sepulcros de sus padres y todo Jud y Jerusaln hicieron duelo por Josas. 25 Jeremas[11] endech en memoria de Josas. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josas hasta el da de hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel. Estn escritas en el libro de Lamentos. 
26 Los dems hechos de Josas y sus obras piadosas conforme a lo que est escrito en la ley de Jehov, 27 y sus hechos, los primeros y los ltimos, estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud. 
						 NOTAS:

1. 35.1 Ex 12.1-13,21-27; Lv 23.5-8; Nm 28.16-25; Dt 16.1-8. 
2. 35.3 1 Cr 15.12,15; 2 Cr 5.4. 
3. 35.4 2 Cr 8.14. 
4. 35.5 1 Cr 24--26. 
5. 35.6 2 Cr 30.17. 
6. 35.8 Nm 7.1-83. 
7. 35.13 Conforme a la ordenanza: Ex 12.8-9. 
8. 35.15 1 Cr 25.1. 
9. 35.17 Ex 12.1-20. 
10. 35.23 2 Cr 18.33-34. 
11. 35.25 Jer 1.1-2; 3.6; 22.10-15. 

2 Crnicas 36


Reinado y destronamiento de Joacaz



(2 R 23.31-35)

1 Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz hijo de Josas y lo proclam rey en lugar de su padre en Jerusaln. 2 Veintitrs aos tena Joacaz cuando comenz a reinar, y tres meses rein en Jerusaln. 3 El rey de Egipto lo destituy en Jerusaln, e impuso al pas un tributo de cien talentos de plata y uno de oro. 4 Luego proclam el rey de Egipto a Eliaquim, hermano de Joacaz, como rey de Jud y Jerusaln, y le cambi el nombre por el de Joacim. Y a Joacaz, su hermano, lo tom Necao y lo llev a Egipto.[1] 

Reinado de Joacim



(2 R 23.36--24.7)

5 Cuando comenz a reinar Joacim[2] tena veinticinco aos, y rein once aos en Jerusaln; e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, su Dios. 6 Subi contra l Nabucodonosor,[3] rey de Babilonia, y lo llev a Babilonia[4] atado con cadenas. 7 Tambin llev Nabucodonosor a Babilonia parte de los utensilios de la casa de Jehov, y los puso en su templo en Babilonia. 
8 Los dems hechos de Joacim, las abominaciones que hizo, y lo que en l se hall, est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud. Rein en su lugar su hijo Joaqun. 

Joaqun, deportado a Babilonia



(2 R 24.8-17)

9 Ocho aos tena Joaqun cuando comenz a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln; e hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 10 Al cabo de un ao el rey Nabucodonosor mand que lo llevaran a Babilonia,[5] juntamente con los objetos preciosos de la casa de Jehov, y puso a Sedequas,[6] [7] su hermano, como rey sobre Jud y Jerusaln. 

Reinado de Sedequas



(2 R 24.18-20; Jer 52.1-3)

11 Veintin aos tena Sedequas[8] cuando comenz a reinar, y once aos rein en Jerusaln. 12 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov, su Dios, y no se humill delante del profeta Jeremas, que le hablaba de parte de Jehov.[9] 13 Se rebel asimismo contra Nabucodonosor,[10] al cual haba jurado fidelidad delante de Dios. Fue obstinado y se empe en no volverse a Jehov, el Dios de Israel.[11] 
14 Tambin todos los principales sacerdotes y el pueblo aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones y contaminando la casa de Jehov, la cual l haba santificado en Jerusaln. 15 Jehov, el Dios de sus padres, les envi constantemente avisos por medio de sus mensajeros, porque l tena misericordia de su pueblo y de su morada.[12] 16 Pero ellos se mofaban de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlndose de sus profetas, hasta que subi la ira de Jehov contra su pueblo, y no hubo ya remedio.[13] 

Cautividad de Jud



(2 R 25.8-21; Jer 39.8-10; 52.12-30)

17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos,[14] que mat a espada a sus jvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni virgen, anciano ni decrpito; todos los entreg en sus manos.[15] 18 Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa del rey y de sus prncipes, todo lo llev a Babilonia. 19 Quemaron la casa de Dios[16] y derribaron el muro de Jerusaln, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos de valor.[17] 
20 A los que escaparon de la espada los llev cautivos a Babilonia, donde fueron siervos de l y de sus hijos hasta que vino el reino de los persas; 21 para que se cumpliera la palabra de Jehov, dada por boca de Jeremas, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento repos, hasta que los setenta aos fueron cumplidos.[18] 

El decreto de Ciro



(Esd 1.1-4)

22 [19] En el primer ao de Ciro, rey de los persas, para que se cumpliera la palabra de Jehov, dada por boca de Jeremas, Jehov despert el espritu de Ciro, rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y tambin por escrito, por todo su reino, este decreto: 23 "As dice Ciro, rey de los persas: Jehov, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique Casa en Jerusaln,[20] que est en Jud. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, que sea Jehov, su Dios, con l, y suba all". 
						 NOTAS:

1. 36.4 Jer 22.11-12. 
2. 36.5 Jer 22.18-19; 26.1-6; 35.1-19. 
3. 36.6 Jer 25.1-38; 36.1-32; 45.1-5; Dn 1.1-2. 
4. 36.6 El Cronista no quiere decir que Joacim fue de hecho llevado a Babilonia. De acuerdo con 2 R 24.1-6, Joacim se sublev despus de haber sido vasallo de Nabucodonosor por tres aos, y muri en Jerusaln antes de que Nabucodonosor sitiara la ciudad. Sin embargo, Dn 1.1-2, aparentemente basado en 2 Cr 36.6-7, habla de la deportacin de Joacim a Babilonia. 
5. 36.10 Jer 22.24-30; 24.1-10; 29.1-2; Ez 17.12. 
6. 36.10 Sedequas: 2 R 24.8,17,18; 2 Cr 36.9,11; Jer 37.1. 
7. 36.10 Jer 37.1; Ez 17.13. 
8. 36.11 2 R 24.18-20; Jer 27.1-22; 28.1-17; 52.1-3. 
9. 36.12 Jer 37--39. 
10. 36.13 Ez 17.15. 
11. 36.13 2 R 25.1; Jer 52.4. 
12. 36.15 Jer 7.25; Heb 1.1. 
13. 36.16 Mt 23.34-36. 
14. 36.17 Jer 21.1-10; 34.1-5. 
15. 36.17 Lm 1.15; 5.11-14. 
16. 36.19 1 R 9.8. 
17. 36.19 Lm 2.8. 
18. 36.21 Jer 25.11; 29.10; Zac 1.12. 
19. 36.22 El contenido de los vs. 22-23 es idntico al de Esd 1.1-4. Originalmente, Esd y Neh eran la ltima parte de la obra completa del Cronista. Pero cuando se consider que los relatos de Esd y Neh eran la continuacin natural de los libros de Samuel y Reyes, quedaron separados de los libros de Crnicas y puestos antes de estos en la Biblia hebrea. As, 1 Cr y 2 Cr pasaron a ocupar el ltimo lugar. Vase la Introduccin a Esdras y Nehemas. 
20. 36.23 Is 44.28; 45.1-4. 

Esdras 1


1. REPATRIACIN DE LOS EXILIADOS Y RECONSTRUCCIN DEL TEMPLO DE JERUSALN (1.1--6.22)



El decreto de Ciro



(2 Cr 36.22-23)

1 En el primer ao de Ciro,[1] rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Jehov anunciada por boca de Jeremas,[2] despert Jehov el espritu[3] de Ciro, rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y tambin por escrito en todo su reino, este decreto:[4] 
2 "As ha dicho Ciro, rey de Persia: Jehov, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique una casa en Jerusaln, que est en Jud.[5] 3 Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea Dios con l, suba a Jerusaln, que est en Jud, y edifique la casa a Jehov, Dios de Israel (l es el Dios), la cual est en Jerusaln. 4 Y a todo el que haya quedado,[6] en cualquier lugar donde habite, que las gentes de su lugar lo ayuden con plata, oro, bienes y ganados, adems de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual est en Jerusaln". 

El regreso a Jerusaln

5 Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Jud y de Benjamn, los sacerdotes y levitas, todos aquellos a quienes Dios puso en su corazn subir a edificar la casa de Jehov, la cual est en Jerusaln. 6 Y todos los que habitaban en los alrededores los ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, adems de toda clase de ofrendas voluntarias.[7] 7 El rey Ciro sac los utensilios de la casa de Jehov que Nabucodonosor se haba llevado de Jerusaln y haba depositado en la casa de sus dioses.[8] 8 Los sac, pues, Ciro, rey de Persia, por medio del tesorero Mitrdates, el cual los cont y se los entreg a Sesbasar,[9] prncipe de Jud. 9 La cuenta de ellos es esta: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, 10 treinta tazas de oro, otras cuatrocientas diez tazas de plata, y otros mil utensilios. 11 En total, los utensilios de oro y de plata eran cinco mil cuatrocientos.[10] Todo esto lo hizo llevar Sesbasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusaln.[11] 
						 NOTAS:

1. 1.1 El primer ao de Ciro: el ao 538 a.C., es decir, un ao despus de la conquista de Babilonia en el 539 a.C. Vase Dn 1.21 n. 
2. 1.1 Cf. 2 Cr 36.21; Jer 25.11; 29.10. 
3. 1.1 Despert Jehov el espritu: expresin que designa un impulso o inspiracin proveniente del Seor. Al atribuir esta decisin poltica de Ciro a una inspiracin divina, el texto muestra no solo que el Seor es el Dios de Israel, sino tambin que el mundo entero est bajo su dominio. Cf. Is 41.25; 44.28; 45.1,13. Vase tambin Jer 27.5 nota h. 
4. 1.1 Este decreto fue proclamado en todos los lugares donde haba comunidades de exiliados judos. Tal edicto concordaba con la poltica persa de respeto por los cultos nacionales, siempre y cuando no comprometieran la lealtad al imperio. En Esd 6.3-5 se encuentra otra versin de este decreto, redactada en arameo. Vase Esd 4.7 nota l. 
5. 1.2 Is 41.25; 44.28; 45.1-4,13. 
6. 1.4 El v. 5 relaciona a estos sobrevivientes con las familias de Jud y de Benjamn. Hay que notar, sin embargo, que antes y despus de la destruccin de Samaria (cf. 2 R 17.1-6) se haban incorporado a la tribu de Jud miembros de otras tribus y familias israelitas (cf. 1 Cr 9.3; 2 Cr 11.16; 30.11; 31.6). 
7. 1.6 Cf. Ex 11.2-3. 
8. 1.7 2 R 24.13; 25.13-16; 2 Cr 36.10,18. 
9. 1.8 Sesbasar dirigi el primer grupo de exiliados que regresaron de Babilonia a Jerusaln y puso los cimientos para la reconstruccin del templo de Jerusaln. Algunas veces se lo ha identificado con Senazar, el hijo de Jeconas, rey de Jud (cf. 1 Cr 3.18), y otras, sin ninguna prueba convincente, con Zorobabel (cf. Esd 2.2; 3.8; 4.2; 5.2). Como aparece mencionado muy pocas veces (Esd 1.11; 5.14,16), es difcil saber a ciencia cierta quin era Sesbasar y qu papel desempe en la restauracin de Israel despus del exilio. 
10. 1.11 Ntese la diferencia entre la suma de los utensilios devueltos y el resultado total. Esta diferencia podra explicarse por la manera como el autor utiliz su fuente de informacin: en los v. 9-10 incluy solo una parte del inventario completo, mientras que en el v. 11 puso el total, que daba cinco mil cuatrocientos. 
11. 1.11 Esd 7.8-9. 

Esdras 2


Mapa - El imperio persa



Censo de los repatriados 

1 [1] 

(Neh 7.5-73)
Estos son los hijos de la provincia[2] que regresaron del cautiverio, aquellos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad. 2 Los que llegaron con Zorobabel[3] fueron: Jesa, Nehemas, Seraas, Reelaas, Mardoqueo,[4] Bilsn, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. 
El nmero de los hombres del pueblo de Israel fue: 3 Los hijos[5] de Paros, dos mil ciento setenta y dos. 4 Los hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos. 5 Los hijos de Ara, setecientos setenta y cinco. 6 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesa y de Joab, dos mil ochocientos doce. 7 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 8 Los hijos de Zatu, novecientos cuarenta y cinco. 9 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta. 10 Los hijos de Bani, seiscientos cuarenta y dos. 11 Los hijos de Bebai, seiscientos veintitrs. 12 Los hijos de Azgad, mil doscientos veintids. 13 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis. 14 Los hijos de Bigvai, dos mil cincuenta y seis. 15 Los hijos de Adn, cuatrocientos cincuenta y cuatro. 16 Los hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho. 17 Los hijos de Bezai, trescientos treinta y tres. 18 Los hijos de Jora, ciento doce. 19 Los hijos de Hasum, doscientos veintitrs. 20 Los hijos de Gibar, noventa y cinco. 21 Los hijos de Beln, ciento veintitrs. 22 Los varones de Netofa, cincuenta y seis. 23 Los varones de Anatot, ciento veintiocho. 24 Los hijos de Azmavet, cuarenta y dos. 25 Los hijos de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres. 26 Los hijos de Ram y Geba, seiscientos veintiuno. 27 Los varones de Micmas, ciento veintids. 28 Los varones de Bet-el y Hai, doscientos veintitrs. 29 Los hijos de Nebo, cincuenta y dos. 30 Los hijos de Magbis, ciento cincuenta y seis. 31 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 32 Los hijos de Harim, trescientos veinte. 33 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veinticinco. 34 Los hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco. 35 Los hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta. 
36 Sacerdotes: los hijos de Jedaas, de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres. 37 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos. 38 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete. 39 Los hijos de Harim, mil diecisiete. 
40 Levitas: los hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, setenta y cuatro. 41 Cantores: los hijos de Asaf, ciento veintiocho. 42 Porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai; en total, ciento treinta y nueve. 
43 Sirvientes del templo:[6] los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot, 44 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn, 45 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub, 46 los hijos de Hagab, los hijos de Salmai, los hijos de Hann, 47 los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, los hijos de Reaa, 48 los hijos de Rezn, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam, 49 los hijos de Uza, los hijos de Paseah, los hijos de Besai, 50 los hijos de Asena, los hijos de Meunim, los hijos de Nefusim, 51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur, 52 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa, 53 los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema, 54 los hijos de Neza, los hijos de Hatifa. 
55 Hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Peruda, 56 los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel, 57 los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Ami.[7] 
58 Total de los sirvientes del templo y de los hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos. 
59 Estos fueron los que volvieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addn e Imer, que no pudieron demostrar si la casa de sus padres y su linaje eran de Israel: 60 los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos. 61 Y entre los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, el cual tom por mujer a una de las hijas de Barzilai, el galaadita, de quien adopt el nombre. 62 Estos buscaron su registro genealgico, pero como no lo hallaron, fueron excluidos del sacerdocio. 63 El gobernador[8] les dijo que no comieran de las cosas ms santas, hasta que hubiera sacerdote que consultara con Urim y Tumim.[9] 
64 Toda la congregacin, unida como un solo hombre, era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta.[10] 65 sin contar sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete. Haba tambin doscientos cantores y cantoras. 66 Tena setecientos treinta y seis caballos; doscientas cuarenta y cinco mulas. 67 Asimismo, cuatrocientos treinta y cinco camellos y seis mil setecientos veinte asnos. 
68 Algunos de los jefes de casas paternas, cuando vinieron a la casa de Jehov que estaba en Jerusaln, hicieron ofrendas voluntarias para la casa de Dios, para reedificarla en su sitio. 69 Segn sus posibilidades, dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, cinco mil libras de plata y cien tnicas sacerdotales.[11] 
70 Habitaron los sacerdotes, los levitas, los del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo en sus ciudades. Todo Israel habit, pues, en sus ciudades.[12] 
						 NOTAS:

1. 2.1-70 La siguiente lista es un registro de las familias que llegaron a Jerusaln despus del edicto de Ciro (vase Esd 1.1 nota b). Aparentemente, ese registro atestiguaba que las personas y grupos mencionados eran legtimos israelitas. Como algunos grupos son identificados por su lugar de origen (v. 21-35), puede pensarse que ellos tenan derecho a recuperar parcelas de tierra confiscadas por los babilonios. Esta misma lista, con algunas variantes, se encuentra tambin en Neh 7.5-73. 
2. 2.1-2 Los hijos de la provincia: es decir, los nacidos en Jud. 
3. 2.1-2 Zorobabel era nieto de Joaqun, conocido tambin como Jeconas, rey de Jud (1 Cr 3.17-19; Mt 1.12). Su nombre significa semilla de Babel (probablemente porque haba nacido en Babilonia, durante el exilio). Los profetas Hageo y Zacaras lo estimularon a emprender decididamente la reconstruccin del templo (Esd 5.1-2; Hag 1.12; Zac 4.9-10). El empeo que puso en la ejecucin de esta obra, lo mismo que el hecho de pertenecer a la familia de David, hicieron que en torno a l surgieran expectativas mesinicas (Hag 2.23; Zac 4.6-8). 
4. 2.1-2 Nehemas y Mardoqueo eran nombres bastante comunes en aquella poca; aqu no se trata de las personas que llevan ese mismo nombre en los libros de Nehemas y de Ester. 
5. 2.3 Esta lista incluye primero a los laicos, identificados por familias o por su lugar de origen (v. 3-35). Luego se menciona a los sacerdotes (v. 36-39), a los levitas, cantores y sirvientes (v. 40-58) y a los que no pudieron probar su ascendencia juda (v. 59-63). Finalmente, se hace el recuento de los totales (v. 64-67) y de las ofrendas voluntarias (v. 68-69) y se indica el lugar donde fueron a vivir los repatriados (v. 70). 
6. 2.43 Sirvientes del templo: Probablemente se trata de personas que prestaban servicios en el templo al servicio de los levitas (Esd 8.20; cf. Jos 9.26-27). Algunos de ellos llevan nombres no israelitas, quiz porque eran inmigrantes convertidos al judasmo (cf. Esd 6.21). 
7. 2.57 Ami: Segn Neh 7.59 es Amn. 
8. 2.63 Esd 1.8. 
9. 2.63 Urim y Tumim: Vase Ex 28.30 n.; cf. Nm 27.21; 1 S 14.41. 
10. 2.64 La cifra total de los inmigrantes que se presenta en este v. es mayor que la suma de los grupos mencionados. Vase Esd 1.11 nota j. 
11. 2.65-69 El nmero de esclavos y la cantidad de las ofrendas indican que la comunidad posea una riqueza considerable. Varios aos despus, segn Hag 1.6,9; 2.17, el pueblo se haba empobrecido considerablemente. 
12. 2.70 1 Cr 9.2; Neh 11.3. 

Esdras 3


Restauracin del altar y del culto

1 Cuando lleg el sptimo mes,[1] y ya establecidos los hijos de Israel en las ciudades, se congreg el pueblo como un solo hombre en Jerusaln.[2] 2 Entonces se levantaron Jesa[3] hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel,[4] con sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre l holocaustos, como est escrito en la ley de Moiss, varn de Dios.[5] 3 Colocaron el altar firme sobre su base, porque tenan miedo de la gente de la regin, y ofrecieron sobre l holocaustos a Jehov, los holocaustos de la maana y de la tarde. 4 Celebraron asimismo la fiesta solemne de los Tabernculos,[6] como est escrito, y los holocaustos cotidianos, segn el rito de cada da; 5 adems de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, todas las fiestas solemnes de Jehov,[7] todo sacrificio espontneo y toda ofrenda voluntaria a Jehov. 6 Desde el primer da del sptimo mes comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehov, aunque los cimientos del templo de Jehov no se haban echado todava. 7 Luego dieron dinero a los albailes y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajeran por mar madera de cedro desde el Lbano hasta Jope, conforme a la autorizacin de Ciro, rey de Persia,[8] acerca de esto. 

Los cimientos del templo

8 En el segundo ao de su venida a la casa de Dios en Jerusaln, en el segundo mes,[9] comenzaron la obra[10] Zorobabel hijo de Salatiel, Jesa hijo de Josadac, con el resto de sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que haban regresado a Jerusaln de la cautividad; y pusieron a los levitas mayores de veinte aos[11] a dirigir la obra de la casa de Jehov. 9 Tambin Jesa, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Jud,[12] como un solo hombre, se pusieron a dirigir a los que hacan la obra en la casa de Dios, junto con los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos levitas. 
10 Cuando los albailes del templo de Jehov echaron los cimientos, se pusieron en pie los sacerdotes, vestidos de sus ropas y con trompetas, y los levitas hijos de Asaf con cmbalos, para alabar a Jehov, segn la ordenanza de David, rey de Israel.[13] 11 Cantaban, alabando y dando gracias a Jehov, y decan: "Porque l es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel".[14] Todo el pueblo aclamaba con gran jbilo y alababa a Jehov porque se echaban los cimientos de la casa de Jehov. 12 Muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, ancianos que haban visto la primera casa, al ver como echaban los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz,[15] mientras otros muchos daban grandes gritos de alegra. 13 No se poda distinguir el clamor de los gritos de alegra de las voces del llanto, porque clamaba el pueblo con gran jbilo y el ruido se oa hasta de lejos. 
						 NOTAS:

1. 3.1 El sptimo mes, conocido tambin como Tishri, corresponde a septiembre-octubre, mes sagrado para el pueblo de Israel, porque en l se celebra la fiesta de los Tabernculos o Enramadas (Lv 23.23-43; Nm 29). 
2. 3.1 Neh 7.73--8.1. 
3. 3.2 El sacerdote Jesa es mencionado con frecuencia junto a Zorobabel, porque ambos eran, respectivamente, el jefe religioso y el jefe civil de la comunidad juda postexlica (cf. Esd 4.2-3; Hag 1.1,12,14; 2.2,4,21,23; Zac 4.11-14). 
4. 3.2 Zorobabel hijo de Salatiel: Segn 1 Cr 3.19, Zorobabel era hijo de Pedaas, hermano menor de Salatiel. Para explicar esta discrepancia, se ha tomado en cuenta la llamada "ley del levirato" (cf. Dt 25.5-10). Es posible, en efecto, que Pedaas haya tomado por esposa a la viuda de su hermano Salatiel, muerto sin hijos, y que de esa unin haya nacido Zorobabel. En tal caso, Zorobabel era hijo propio de Pedaas, pero hijo legal de Salatiel. Zorobabel era, adems, el heredero legtimo del trono, ya que Salatiel haba sido el hijo mayor del rey Joaqun (conocido tambin como Jeconas); cf. 1 Cr 3.17. 
5. 3.2 El altar de Dios fue construido antes que el templo para que se pudiera comenzar de inmediato a ofrecer los sacrificios rituales (cf. Ex 27.1). Holocaustos: Cf. Lv 1. 
6. 3.4 La fiesta solemne de los Tabernculos: una de las grandes fiestas judas (Lv 23.33-36; Nm 29.12-38; Dt 26.13-15). Vase Fiestas en la Concordancia temtica. 
7. 3.5 Las fiestas solemnes de Jehov: Nm 28.11--29.39. 
8. 3.7 Cf. 1 R 5.5-6; 2 Cr 2.11-16. 
9. 3.8 El segundo mes o mes de Iyar, corresponde a abril-mayo (en este caso, del ao 536 a.C.). Cf. 2 Cr 3.2. 
10. 3.8 Comenzaron la obra: Cf. Esd 5.16. 
11. 3.8 Los levitas mayores de veinte aos: La edad en que los levitas comenzaban su servicio en el templo no fue siempre la misma. En Nm 4.3 son treinta aos; en Nm 8.24, veinticinco. 
12. 3.9 Hijos de Jud: segn Esd 2.40 eran descendientes de Hodavas. En heb. estos dos nombres suenan de manera semejante, por lo que pueden confundirse. 
13. 3.10 1 Cr 25.1; 2 Cr 29.25-30. 
14. 3.11 1 Cr 16.34; 2 Cr 5.13; 7.3; Sal 100.5; 106.1; 107.1; 118.1; 136.1; Jer 33.11. 
15. 3.12 Lloraban en alta voz: El llanto poda ser de alegra, al ver que comenzaba la reconstruccin del templo; pero tambin poda ser de tristeza, porque el templo reconstruido sera ms bien modesto y no tendra el esplendor del antiguo templo de Salomn (cf. Hag 2.1-3). 

Esdras 4


Los adversarios detienen la reedificacin del templo 

1 [1] Cuando los enemigos de Jud y de Benjamn oyeron que los que haban vuelto de la cautividad edificaban un templo a Jehov, Dios de Israel,[2] 2 fueron a ver a Zorobabel[3] y a los jefes de familia, y les dijeron: 
--Edificaremos con vosotros, porque, como vosotros, buscamos a vuestro Dios, y a l ofrecemos sacrificios desde los das de Esar-hadn,[4] rey de Asiria, que nos hizo venir aqu. 
3 Zorobabel, Jesa y los dems jefes de casas paternas de Israel dijeron: 
--No nos conviene edificar con vosotros la casa de nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehov, Dios de Israel, como nos mand Ciro, rey de Persia.[5] 

Tabla - Templos de Jerusaln

4 Entonces la gente del pas[6] intimid al pueblo de Jud y lo atemoriz para que no siguiera edificando.[7] 5 Sobornaron adems contra ellos a algunos consejeros para frustrar sus propsitos, durante todo el tiempo que Ciro fue rey de Persia y hasta el reinado de Daro, rey de Persia. 6 En el reinado de Asuero,[8] al principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Jud y de Jerusaln.[9] 7 Tambin en das de Artajerjes escribieron Bislam,[10] Mitrdates, Tabeel y los dems compaeros suyos, a Artajerjes,[11] rey de Persia; y la carta estaba escrita en arameo,[12] y traducida. 8 El canciller Rehum[13] y el secretario Simsai escribieron una carta contra Jerusaln al rey Artajerjes. 9 En esa fecha escribieron el canciller Rehum y el secretario Simsai, y los dems compaeros suyos, los jueces, gobernadores y oficiales, los de Persia, Erec, Babilonia y Susa, es decir, los elamitas, 10 y los dems pueblos que el grande y glorioso Asnapar[14] deport e hizo habitar en las ciudades[15] de Samaria y las dems provincias del otro lado del ro.[16] 11 Esta es la copia de la carta que enviaron: \in "Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del ro te saludan. \in 12 "Ha de saber el rey que los judos que de parte tuya vinieron a nosotros, llegaron a Jerusaln y edifican esta ciudad rebelde y mala. Ya levantan los muros y reparan los fundamentos. 13 Sepa, pues, el rey, que si aquella ciudad es reedificada y los muros son levantados, no pagarn tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes ser perjudicado. 14 Como nos mantienen desde el palacio,[17] no podemos permitir que el rey sea menospreciado, por lo cual hemos enviado al rey esta denuncia, 15 a fin de que se investigue en el libro de las memorias de tus padres. En el libro de las memorias encontrars y sabrs que esta ciudad es ciudad rebelde, perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo en ella se han fomentado rebeliones. Por ese motivo esta ciudad fue destruida.[18] 16 Hacemos saber al rey que si se reedifica esta ciudad y se levantan sus muros, la regin de ms all del ro no ser tuya". 
17 El rey envi esta respuesta: \in "Al canciller Rehum, al secretario Simsai, a los compaeros suyos que habitan en Samaria, y a los dems del otro lado del ro: Salud y paz. \in 18 "La carta que nos enviasteis fue leda claramente delante de m.[19] 19 Orden que se investigara, y se ha encontrado que aquella ciudad se subleva desde antiguo contra los reyes, y que en ella se han fomentado revueltas e insurrecciones. 20 Que hubo en Jerusaln reyes fuertes, cuyo dominio se extenda a todo lo que hay ms all del ro, y que se les pagaba tributo, impuestos y rentas. 21 Ahora, pues, ordenad que se detengan aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta nueva orden enviada por m. 22 Procurad no ser negligentes en esto; por qu habr de crecer el dao en perjuicio de los reyes?" 
23 Cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leda delante de Rehum, de Simsai, el secretario, y de sus compaeros, salieron apresuradamente hacia Jerusaln, donde estaban los judos, y les hicieron cesar los trabajos utilizando la fuerza y la violencia. 24 As[20] se detuvo la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusaln, la cual qued suspendida hasta el segundo ao del reinado de Daro,[21] rey de Persia. 
						 NOTAS:

1. 4.1-24 Este cap. describe la oposicin que encontraron los judos cuando se pusieron a reconstruir el templo de Jerusaln. Tal oposicin se extendi a lo largo de varios perodos: los v. 1-5 se refieren al reinado de Ciro (539-530 a.C.) y al de Daro I (522-486); el v. 6 al de Jerjes I (486-465) y los v. 7-23 al de Artajerjes I (464-423). 
2. 4.1 Estos enemigos de Jud, llamados en el v. 4 gente del pas, eran samaritanos, miembros de familias israelitas que no haban ido al exilio en el ao 722 a.C., o descendientes de los deportados a ese lugar por el rey de Asiria (cf. 2 R 17.24). Aquellos inmigrantes haban adoptado el culto de Jehov, pero su religiosidad estaba contaminada por muchas creencias y prcticas paganas (cf. 2 R 17.25-41). 
3. 4.2 Zorobabel: La versin griega (LXX) aade y a Josu (Jesa). Cf. 4.3; vase Esd 3.2 nota c. 
4. 4.2 Esar-hadn, rey de Asiria entre los aos 681-669 a.C., continu la poltica de conquistas y deportaciones iniciada por su abuelo Sargn (cf. 2 R 17.24-41). 
5. 4.3 La religin poco pura de los pobladores del lugar pona en peligro la fe de Israel. Por eso, Zorobabel se niega a comprometerse con ellos. 
6. 4.4 La gente del pas: lit. pueblo de la tierra (vase Esd 4.1 n.). Ntese que el profeta Hageo atribuye el retraso de la construccin del templo al descuido e indiferencia de la poblacin de Jud (Hag 1.9). 
7. 4.4 La hostilidad entre judos y samaritanos, que tena sus races en la divisin del reino davdico (cf. 1 R 12), fue causa de graves conflictos en la poca posterior al exilio (cf. Neh 4.1-2). Esa rivalidad an se mantena en tiempos de Jess (vase Jn 4.9 n.; cf. Jn 8.48). 
8. 4.6 Asuero: es otro nombre del rey persa Jerjes I (Est 1.1). 
9. 4.6 Algunos estudiosos ubican cronolgicamente los v. 6-23 entre Esd 6 y 7, o entre Esd 10 y Neh 1. 
10. 4.7 Bislam: algunos comentaristas, en lugar de este nombre propio, traducen contra Jerusaln; segn otros, la expresin significa con el consentimiento de Mitrdates. 
11. 4.7 Vase Esd 4.1-24 n.; cf. Neh 1.1. 
12. 4.7 La escritura y el lenguaje de la carta estaban en arameo: Desde Esd 4.8 hasta 6.18 el texto est escrito en arameo, que era la lengua diplomtica del imperio persa. Vase Dn 2.4 n. donde se explica un caso similar. 
13. 4.8 Rehum era el canciller o gobernador de Samaria (cf. v. 17). Ese distrito inclua tambin el territorio de Jud, y su gobernador tena autoridad sobre Jerusaln. 
14. 4.9-11 Asnapar: Posiblemente se trata de Asurbanipal, que fue rey de Asiria durante los aos c. 668-629 a.C. y continu la poltica de Sargn y Esar-hadn (vase Esd 4.2 nota d). 
15. 4.9-11 Las ciudades: segn el texto griego (LXX); heb. la ciudad. 
16. 4.9-11 Provincias del otro lado del ro: Otra posible traduccin: la provincia al oeste del ro ufrates. Esta satrapa o provincia inclua toda la regin de Siria y Palestina (vase ndice de mapas). Su gobernador o strapa (cf. Esd 5.3-4) tena autoridad sobre los gobernadores de Samaria y Jud. 
17. 4.14 Nos mantienen desde el palacio: lit. comemos la sal del palacio, es decir, la administracin real proporciona los medios de subsistencia. 
18. 4.15 2 R 24.13-15; Ez 17.12. 
19. 4.18 El arameo era la lengua diplomtica del imperio; pero los reyes eran persas y hacan traducir a esa lengua los documentos oficiales. 
20. 4.24 As: Aqu contina probablemente la narracin comenzada en el v. 5. Vase Esd 4.6 nota i. 
21. 4.24 El segundo ao... de Daro: el 520 a.C.; cf. Hag 1.1. 

Esdras 5


Reedificacin del templo

1 Profetizaron Hageo y Zacaras hijo de Iddo, ambos profetas, a los judos que estaban en Jud y Jerusaln en el nombre del Dios de Israel, quien estaba con ellos. 2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar[1] la casa de Dios que estaba en Jerusaln; junto a ellos estaban los profetas de Dios que los ayudaban. 
3 En ese mismo tiempo Tatnai,[2] gobernador del otro lado del ro, y Setar-boznai, junto a sus compaeros, fueron a decirles: "Quin os ha dado orden para edificar esta casa y levantar estos muros?" 4 Tambin preguntaron: "Cules son los nombres de los hombres que hacen este edificio?" 5 Pero los ojos de Dios velaban sobre los ancianos de los judos, y no les hicieron suspender la obra hasta que el asunto fuera llevado a Daro y se recibiera una carta de respuesta sobre esto. 
6 Esta es copia de la carta que Tatnai, gobernador del otro lado del ro, Setar-boznai y sus compaeros, los gobernadores del otro lado del ro, enviaron al rey Daro. 7 Ellos le enviaron una carta escrita de esta manera: \in "Al rey Daro: Paz completa. \in 8 "Ha de saber el rey que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica con piedras grandes.[3] Ya los maderos estn puestos en las paredes, la obra se hace de prisa y prospera en sus manos. 9 Entonces interrogamos a los ancianos, dicindoles: "Quin os dio orden para edificar esta casa y para levantar estos muros?" 10 Tambin les preguntamos sus nombres para hacrtelo saber, a fin de escribirte los nombres de los hombres que estaban al frente de ellos. 11 Y esta fue la respuesta que nos dieron: "Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que hace ya muchos aos fue edificada, y que un gran rey de Israel edific y termin.[4] 12 Pero despus que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, l los entreg en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, caldeo, el cual destruy esta casa y llev cautivo al pueblo a Babilonia.[5] 13 Pero en el primer ao de Ciro, rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuera reedificada.[6] \in 14 "Los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor haba sacado del templo que estaba en Jerusaln para llevarlos al templo de Babilonia, el rey Ciro los retir del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien haba nombrado gobernador.[7] 15 l le dijo: Toma estos utensilios, ve y llvalos al templo que est en Jerusaln, y sea reedificada la casa de Dios en su lugar. 16 Vino, pues, este Sesbasar y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual est en Jerusaln, y desde entonces hasta ahora se edifica, pero an no est concluida". \in 17 "Ahora, si al rey le parece bien, que se investigue en la casa de los tesoros del rey que est all en Babilonia,[8] si es verdad que el rey Ciro dio efectivamente la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusaln, y que se nos comunique la decisin del rey sobre esto". 
						 NOTAS:

1. 5.2 Comenzaron a reedificar: Entre el primer intento de reconstruir el templo, en el 536 a.C. (Esd 3.8 notas i|r y |ij), y este nuevo comienzo, en el 520 a.C., transcurri un perodo de diecisis aos. La inestabilidad del imperio, producida por la llegada de un nuevo monarca (522 a.C.), y la predicacin de los profetas Hageo y Zacaras entusiasmaron al pueblo para llevar adelante rpidamente la reconstruccin (cf. Hag 1--2; Zac 1.1; 4.6-10; 6.15). 
2. 5.3-4 Un documento babilnico identifica a Tatnai como gobernador del otro lado del ro, es decir, de la provincia situada al oeste del ro ufrates (vase Esd 4.9-11 nota o), bajo la autoridad del strapa de Babilonia. 
3. 5.7-8 El uso de grandes piedras labradas pudo haber contribuido a que los gobernadores de las provincias vecinas consideraran sospechosa la reconstruccin del templo. En un momento de inestabilidad y de revueltas en diversas partes del imperio, pensaban que los judos podan construir no solo un templo, sino tambin una fortaleza. 
4. 5.11 1 R 6--7. 
5. 5.12 2 R 25.8-12; 2 Cr 36.17-20; Jer 52.12-15. 
6. 5.13 Esd 1.2-11. 
7. 5.14 Sesbasar fue designado gobernador de Jud, pero es difcil saber si para esa poca Jud era una provincia independiente o estaba bajo la jurisdiccin de Samaria. Tambin es posible que lo hayan encargado nicamente de cumplir instrucciones muy bien especificadas. Vase Esd 1.8 n. 
8. 5.17 Como Tatnai estaba sometido a la autoridad del strapa de Babilonia, era lgico buscar en los archivos reales de Babilonia (vase Esd 5.3-4 n.). Sin embargo, los documentos necesarios se encontraron en Acmeta (Esd 6.2). 

Esdras 6

1 Entonces el rey Daro dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros all en Babilonia. 2 Y fue hallado en Acmeta,[1] en el palacio que est en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito as: "Memoria: \in 3 "En el ao primero del rey Ciro,[2] el mismo rey Ciro dio orden[3] acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusaln, para que la Casa fuera reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que fueran puestos sus cimientos; su altura, de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; 4 con tres hileras de piedras grandes y una de madera nueva.[4] El gasto ser pagado por el tesoro del rey. 5 Adems, los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor sac del templo que estaba en Jerusaln y se llev a Babilonia, sern devueltos, para que vayan a su lugar, al templo que est en Jerusaln, y sean puestos en la casa de Dios". \in 6 "Ahora, pues, Tatnai,[5] gobernador del otro lado del ro, Setar-boznai y vuestros compaeros, los gobernadores que estis al otro lado del ro, alejaos de all. 7 Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judos[6] y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar. 8 Estas son mis rdenes sobre lo que habis de hacer con esos ancianos de los judos, para reedificar esa casa de Dios: que de la hacienda del rey, proveniente del tributo del otro lado del ro, sean pagados puntualmente a esos hombres los gastos, para que no cese la obra. 9 Lo que sea necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que digan los sacerdotes que estn en Jerusaln, les sea dado da por da sin obstculo alguno, 10 a fin de que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos.[7] \in 11 "Tambin he dado orden de que a cualquiera que altere este decreto se le arranque una viga de su casa, y sea colgado en ella.[8] Luego su casa sea convertida en un montn de escombros. 12 Que el Dios que hizo habitar all su nombre destruya a todo rey y pueblo que intente cambiar o destruir esa casa de Dios, la cual est en Jerusaln. Yo, Daro, he dado este decreto; sea cumplido puntualmente". 
13 Entonces Tatnai, gobernador del otro lado del ro, Setar-boznai y sus compaeros, hicieron puntualmente segn el rey Daro haba ordenado. 14 As, los ancianos de los judos edificaban y prosperaban, conforme a la profeca del profeta Hageo y de Zacaras hijo de Iddo.[9] Edificaron, pues, y terminaron la obra, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Daro y de Artajerjes,[10] rey de Persia. 15 Esta casa fue terminada el tercer da del mes de Adar, que era el sexto ao del reinado del rey Daro.[11] 
16 Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los dems que haban regresado de la cautividad, hicieron la dedicacin de esta casa de Dios con gozo.[12] 17 Ofrecieron para la dedicacin de esta casa de Dios cien becerros, doscientos carneros y cuatrocientos corderos; y como expiacin por todo Israel, doce machos cabros, conforme al nmero de las tribus de Israel.[13] 18 Luego organizaron a los sacerdotes en sus turnos y a los levitas en sus clases, para el servicio de Dios en Jerusaln, conforme a lo escrito en el libro de Moiss. 
19 Los que regresaron de la cautividad celebraron la Pascua[14] a los catorce das del primer mes.[15] 20 Sacerdotes y levitas se haban purificado como un solo hombre y todos estaban limpios. As que sacrificaron la Pascua por todos los hijos de la cautividad, por sus hermanos los sacerdotes y por s mismos. 21 Comieron los hijos de Israel que haban regresado del cautiverio con todos aquellos que se haban apartado[16] de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehov, Dios de Israel. 22 Durante siete das celebraron con regocijo la fiesta solemne de los Panes sin levadura, por cuanto Jehov los haba alegrado, y haba dispuesto el corazn del rey de Asiria[17] favorablemente hacia ellos, a fin de fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel. 
						 NOTAS:

1. 6.1-2 El nombre de Babilonia designa aqu a todo el imperio persa. El palacio de Acmeta o Ecbatana, ciudad ubicada a unos 450 km al nordeste de Babilonia, era la residencia de verano de los reyes persas (vase ndice de mapas). Es posible que Ciro haya estado en este palacio cuando promulg el decreto en beneficio de los judos (cf. Esd 1.1-4; 6.3-5). Ecbatana es la forma griega del nombre de la ciudad, que en arameo es Acmet. 
2. 6.3 El ao primero del rey Ciro: Vase Esd 1.1 nota a. 
3. 6.3 El mismo rey Ciro dio orden: Esta versin aramea del decreto pone de relieve los aspectos administrativos del proyecto de reconstruccin del templo. Vase Esd 1.1 notas c|r y |id. 
4. 6.4 Esta hilera de madera nueva serva posiblemente para cubrir las paredes interiores del templo (Esd 5.8). 
5. 6.6 Ahora, pues, Tatnai: La respuesta del rey Daro reconoca las decisiones de Ciro y continuaba la poltica persa de respeto hacia los cultos nacionales. Tambin aada varias regulaciones administrativas y la pena de muerte para los que desobedecieran la orden real. 
6. 6.7 El gobernador de los judos: Probablemente se trata de Zorobabel (Hag 2.21). Vase Esd 2.1-2 nota c. 
7. 6.10 Oren por la vida del rey y por sus hijos: Jer 29.7; cf. 1 Ti 2.2. 
8. 6.11 Sea colgado: alusin a una de las formas de ejecutar la pena de muerte, que consista en clavar en tierra un palo con la punta superior afilada y arrojar sobre l al condenado. Esta muerte cruel e ignominiosa deba servir tambin de escarmiento. Cf. Dt 21.22-23. 
9. 6.14 Esd 5.1-2; Hag 1.1; Zac 1.1. 
10. 6.14 Artajerjes I rein en Persia en los aos 465-423 a.C., es decir, medio siglo despus de la inauguracin del templo. Probablemente se menciona junto a Ciro y Daro porque ms tarde, en tiempos de Nehemas, contribuy a la reconstruccin de la ciudad de Jerusaln. 
11. 6.15 El ao sexto del reinado de Daro fue el 515 a.C.; el mes de Adar, corresponde a febrero-marzo. Este templo (casa), conocido tambin como el segundo templo, fue mejorado notablemente por Herodes el Grande a partir del ao 20 a.C. (vase Jn 2.20 n.). En el 70 d.C., fue destruido por las tropas del imperio romano, al mando de Tito. 
12. 6.16 Cf. 1 R 8.62-63; 2 Cr 7.4-10. 
13. 6.17 Cf. Lv 3; Nm 7. 
14. 6.19 La Pascua: Ex 12.1-20; Dt 16.1-8. Vase Concordancia Temtica. 
15. 6.19 A partir de este v. la narracin contina en heb. (vase Esd 4.7 nota l). 
16. 6.21 Neh 9.2; 10.28; 13.3. 
17. 6.22 Rey de Asiria: Otra posible traduccin basada en el contexto es rey de Persia. 

Esdras 7


2. ESDRAS INFORMA DE SU MISIN (7.1--10.44)



Llegada de Esdras a Jerusaln

1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes,[1] rey de Persia, Esdras[2] hijo de Seraa[3] hijo de Azaras, hijo de Hilcas, 2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob, 3 hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Meraiot, 4 hijo de Zeraas, hijo de Uzi, hijo de Buqui, 5 hijo de Abisa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, primer sacerdote, 6 subi de Babilonia. Esdras era un escriba diligente en la ley[4] de Moiss, que Jehov, Dios de Israel haba dado; y le concedi el rey todo lo que pidi, porque la mano de Jehov, su Dios, estaba sobre Esdras. 7 En el sptimo ao del rey Artajerjes, subieron tambin con l a Jerusaln algunos de los hijos de Israel, sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo, 8 Este lleg a Jerusaln en el quinto mes del sptimo ao del rey. 9 El primer da del primer mes[5] haba dispuesto su partida de Babilonia, y el primero del mes quinto[6] llegaba a Jerusaln.[7] La buena mano de Dios estaba con l! 10 Porque Esdras haba preparado su corazn para estudiar la ley de Jehov y para cumplirla, y para ensear en Israel sus estatutos y decretos. 

Carta del rey Artajerjes

11 Esta es la copia de la carta[8] que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos de Jehov y en sus estatutos dados a Israel:[9] \in 12 "Artajerjes, rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo:[10] Paz. \in 13 "He dado la siguiente orden: Todo aquel que en mi reino pertenezca al pueblo de Israel, a sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusaln, que vaya. 14 Porque de parte del rey y de sus siete consejeros[11] eres enviado a visitar a Judea y a Jerusaln, conforme a la ley de tu Dios que est en tus manos; 15 y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada est en Jerusaln, 16 as como toda la plata y el oro que logres reunir en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias que el pueblo y los sacerdotes entreguen voluntariamente para la casa de su Dios, la cual est en Jerusaln. 17 Comprars, pues, diligentemente con este dinero becerros, carneros y corderos, con sus ofrendas y sus libaciones, y los ofrecers sobre el altar de la casa de vuestro Dios, la cual est en Jerusaln. 18 Y lo que a ti y a tus hermanos os parezca hacer con la otra plata y el oro, hacedlo conforme a la voluntad de vuestro Dios. 19 Los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirs delante de Dios en Jerusaln.[12] \in 20 "Todo lo que se requiere para la casa de tu Dios, que te sea necesario dar, lo dars de la casa de los tesoros del rey. 21 Yo mismo, el rey Artajerjes, doy esta orden a todos los tesoreros que estn al otro lado del ro, que todo lo que os pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, se le conceda puntualmente, 22 hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, cien batos de aceite, y sal sin medida. \in 23 "Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho puntualmente para la casa del Dios del cielo; pues, por qu habra de caer su ira contra el reino del rey y de sus hijos? 24 A vosotros os hacemos saber que a los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo y ministros de la casa de Dios, ninguno podr imponerles tributo, contribucin ni renta. \in 25 "Y t, Esdras, conforme a la sabidura que tienes de tu Dios, pon jueces y gobernadores que gobiernen a todo el pueblo que est al otro lado del ro, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conoce, ensaselas. 26 Y todo aquel que no cumpla la ley de tu Dios, y la ley del rey, ser castigado rigurosamente, ya sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisin". 
27 Bendito Jehov, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazn del rey, para honrar la casa de Jehov que est en Jerusaln, 28 y me favoreci con su misericordia delante del rey, de sus consejeros y de todos los poderosos prncipes del rey. As yo, fortalecido por la proteccin de mi Dios, reun a los principales de Israel para que subieran a Jerusaln conmigo.[13] 
						 NOTAS:

1. 7.1 Si este rey era Artajerjes I, la llegada de Esdras a Jerusaln se produjo en el ao 458 a.C. (cf. v. 8-9), o sea que haban transcurrido unos cincuenta y siete aos entre la inauguracin del templo (Esd 6.15) y los sucesos que aqu se relatan. Otros intrpretes piensan que se trata de Artajerjes II (404-358 a.C.). Vase Introduccin a Esdras. 
2. 7.1 Esdras era sacerdote (v. 1-5) y escriba o maestro de la Ley (v. 12). Por el papel que desempe en la proclamacin de la Ley, la tradicin juda lo considera un segundo Moiss. Su nombre significa ayuda de Dios. 
3. 7.1 Esta genealoga no pretende ser completa (cf. 2 R 25.18; 1 Cr 6.7-15). Su objetivo era relacionar a Esdras con Aarn y Sadoc, legitimando as su condicin de sacerdote y su derecho a introducir reformas en la comunidad juda. 
4. 7.6 La Ley: es decir, la Tor o el Pentateuco (o, por lo menos, sus aspectos legales). 
5. 7.8-9 El primer mes: marzo-abril de nuestro calendario. 
6. 7.8-9 El quinto mes: julio-agosto. 
7. 7.8-9 El viaje desde Babilonia hasta Jerusaln debi durar unos cuatro meses, ya que la distancia entre ambas ciudades era de aproximadamente 1500 km. Para evitar el paso por el desierto, la caravana se diriga primero hacia el norte, a travs de Siria (vase ndice de mapas). 
8. 7.11 El texto de la carta (v. 12-26) est redactado en arameo. 
9. 7.11 La orden real autorizaba una nueva caravana de judos de Babilonia a Jerusaln (v. 13), afirmaba la ley de Moiss como fundamento de la comunidad juda (v. 25-26) y nombraba a Esdras encargado de administrar los recursos econmicos que seran llevados a Jerusaln (v. 20-22). 
10. 7.12 En el texto arameo se aaden dos palabras de difcil traduccin. La primera significa lit. terminado o completo; la segunda, ahora bien. Estas expresiones significan probablemente que la orden del rey ha sido promulgada y es irrevocable. 
11. 7.14 Siete consejeros: cf. Est 1.14. 
12. 7.19 Cf. Esd 1.7-11. 
13. 7.28 Para que subieran a Jerusaln conmigo: Aunque varios grupos de judos haban regresado a Jerusaln (Esd 1.5-11), an quedaba en Babilonia un nmero considerable. Esdras se tom el trabajo de reclutar a los principales de Israel, a fin de animarlos a que emprendieran el viaje con l. 

Esdras 8


Los compaeros de Esdras en la repatriacin

1 Estos son los cabezas de familia,[1] y la genealoga de aquellos que subieron conmigo a Jerusaln desde Babilonia, cuando reinaba el rey Artajerjes: 
2 De los hijos de Finees, Gersn; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hats. 3 De los hijos de Secanas[2] y de los hijos de Paros, Zacaras, y con l fueron registrados ciento cincuenta hombres. 4 De los hijos de Pahat-moab, Elioenai hijo de Zeraas, y con l doscientos hombres. 5 De los hijos de Secanas, el hijo de Jahaziel,[3] y con l trescientos hombres. 6 De los hijos de Adn, Ebed hijo de Jonatn, y con l cincuenta hombres. 7 De los hijos de Elam, Jesaas hijo de Atalas, y con l setenta hombres. 8 De los hijos de Sefatas, Zebadas hijo de Micael, y con l ochenta hombres. 9 De los hijos de Joab, Obadas hijo de Jehiel, y con l doscientos dieciocho hombres. 10 De los hijos de Selomit, el hijo de Josifas,[4] y con l ciento sesenta hombres. 11 De los hijos de Bebai, Zacaras hijo de Bebai, y con l veintiocho hombres. 12 De los hijos de Azgad, Johann hijo de Hacatn, y con l ciento diez hombres. 13 De los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son estos: Elifelet, Jeiel y Semaas, y con ellos sesenta hombres. 14 Y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos setenta hombres. 
15 Los reun[5] junto al ro que corre hacia Ahava,[6] y acampamos all tres das. Observ que haba gente del pueblo y sacerdotes, pero no hall ningn levita.[7] 16 Entonces despach a Eliezer, Ariel, Semaas, Elnatn, Jarib, Elnatn, Natn, Zacaras y Mesulam, hombres principales, as como a Joiarib y a Elnatn, hombres doctos. 17 Los envi a Iddo, jefe en un lugar llamado Casifia, y puse en boca de ellos las palabras que deban decirles a Iddo y a sus hermanos, los sirvientes del templo[8] en el lugar llamado Casifia, para que nos enviaran ministros para la casa de nuestro Dios. 18 Gracias a que la mano bondadosa de nuestro Dios estaba sobre nosotros, nos enviaron un hombre entendido llamado Serebas, de los hijos de Mahli hijo de Lev hijo de Israel, junto con sus hijos y sus hermanos: dieciocho hombres en total. 19 Tambin a Hasabas, y con l a Jesaas, de los hijos de Merari, a sus hermanos y a sus hijos, veinte hombres en total. 
20 De los sirvientes del templo, a quienes David y los jefes destinaron para el ministerio de los levitas, doscientos veinte hombres, todos los cuales fueron designados por sus nombres. 
21 All, junto al ro Ahava, proclam un ayuno[9] para humillarnos delante de nuestro Dios y solicitar de l un buen viaje para nosotros, para nuestros nios y para todos nuestros bienes.[10] 22 Pues tuve verguenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendieran del enemigo en el camino, ya que le habamos dicho al rey: "La mano de nuestro Dios est, para bien, sobre todos los que lo buscan; pero su poder y su furor contra todos los que lo abandonan". 23 Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y l nos fue propicio. 
24 Apart luego a doce de los principales entre los sacerdotes, a Serebas y a Hasabas, y con ellos diez de sus hermanos; 25 y les pes la plata, el oro y los utensilios que para la casa de nuestro Dios haban ofrecido el rey, sus consejeros y sus jefes, y todos los israelitas que se encontraban all. 26 Pes, pues, y puse en sus manos seiscientos cincuenta talentos de plata, utensilios de plata por cien talentos,[11] y cien talentos de oro; 27 adems, veinte tazones de oro de mil dracmas y dos vasos de bronce bruido muy bueno, tan preciosos como el oro. 
28 Luego les dije: "Vosotros estis consagrados a Jehov, y son santos los utensilios, la plata y el oro, ofrenda voluntaria a Jehov, Dios de nuestros padres.[12] 29 Vigiladlos y guardadlos, hasta que los pesis delante de los principales sacerdotes y levitas, y de los cabezas de familia de Israel, en los aposentos de la casa de Jehov en Jerusaln". 30 Entonces los sacerdotes y levitas recibieron el peso de la plata, del oro y de los utensilios, para traerlo a Jerusaln a la casa de nuestro Dios. 
31 El doce del primer mes[13] partimos del ro Ahava para ir a Jerusaln; la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros y nos libr de manos de enemigos y asaltantes en el camino. 32 Llegamos a Jerusaln y reposamos all tres das. 33 Al cuarto da fue pesada la plata, el oro y los utensilios, en la casa de nuestro Dios, y se entreg todo al sacerdote Meremot hijo de Uras, y a Eleazar hijo de Finees; con ellos estaban los levitas Jozabad hijo de Jesa y Noadas hijo de Bini. 34 Todo se entreg contado y pesado, y se anot entonces el peso total. 
35 Los hijos de la cautividad, los que haban regresado del cautiverio, ofrecieron holocaustos al Dios de Israel: doce becerros por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, y doce machos cabros por expiacin, todo en holocausto a Jehov.[14] 36 Y se entregaron los decretos del rey[15] a sus strapas y capitanes del otro lado del ro, los cuales ayudaron al pueblo y a la casa de Dios. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Esta lista de los cabezas de familia incluye nombres que tambin aparecen en Esd 2 y en Neh 7, 10. El grupo es de aproximadamente 1.500 hombres, divididos en doce familias, nmero que representa, simblicamente, a las doce tribus de Israel (cf. v. 35). 
2. 8.2-3 De los hijos de Secanas: Segn un ms. griego es De los hijos de David, Hats hijo de Secanas. 
3. 8.5 Jahaziel: La versin griega (LXX) aade de los hijos de Zat. 
4. 8.10 Josifas: La versin griega (LXX) aade de los hijos de Bani: 
5. 8.15 En esta narracin se incluyen algunos materiales autobiogrficos, tomados probablemente de un informe preparado por Esdras. 
6. 8.15 Ahava: nombre de un ro y de un pueblo situado a sus orillas, de localizacin incierta. 
7. 8.15 No hall ningn levita: Se desconoce la razn por la cual los levitas no se haban incorporado al grupo de Esdras. Algunos piensan que fueron pocos los levitas llevados al exilio en Babilonia; otros consideran que muchos de los levitas exiliados dejaron sus responsabilidades especficas para dedicarse a trabajos seculares. Cf. Esd 2.40; cf. tambin Nm 3.8-10; 4.7-15. 
8. 8.17 Los sirvientes del templo: lit. los dedicados; heb. netinim (vase Esd 2.43 n.). 
9. 8.21 Ayuno: cf. v. 23; 2 Cr 20.3; Est 4.16; Jer 36.9. 
10. 8.21 Ntese la preocupacin por la seguridad del grupo, ya que en la caravana haba tesoros de gran valor (v. 26-27). 
11. 8.26 Utensilios de plata por cien talentos: en el texto heb. faltan las dos ltimas palabras. Algunos interpretan cien utensilios de plata con un valor de doscientos talentos; otros, cien utensilios de plata. 
12. 8.28 Segn Lv 22.2-3, solamente las personas consagradas al Seor podan utilizar o transportar los utensilios sagrados. 
13. 8.31 El primer mes: Vase Esd 7.8-9 nota e. 
14. 8.35 Los nmeros doce y noventa y seis (que es un mltiplo de doce) representan, simblicamente, a las doce tribus de Israel (cf. v. 24, vase Esd 8.1 n.). 
15. 8.36 Los decretos del rey: cf. Esd 7.11. 

Esdras 9


Oracin de confesin de Esdras 

1 [1] Acabadas estas cosas,[2] los gobernantes se acercaron a m y me dijeron: "El pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no se han separado de las gentes del pas, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos,[3] y han cado en sus abominaciones. 2 Porque han tomado mujeres para s y para sus hijos de las hijas de ellos, y el linaje santo ha sido mezclado con las gentes del pas. Los jefes y los gobernadores han sido los primeros en cometer este pecado". 
3 Cuando o esto, rasgu mi vestido y mi manto, me arranqu pelo de mi cabeza y de mi barba, y me sent angustiado en extremo.[4] 4 Todos los que teman las palabras del Dios de Israel se reunieron en torno a m, a causa de la infidelidad de quienes haban regresado de la cautividad; pero estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde.[5] 5 A la hora del sacrificio de la tarde sal de mi afliccin y, rasgados mi vestido y mi manto, me postr de rodillas, extend mis manos a Jehov, mi Dios,[6] 6 y dije: "Dios mo, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mo, mi rostro hacia ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestras cabezas y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. 7 Desde los das de nuestros padres hasta este da hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de los pases, a la espada, al cautiverio, al robo y a la verguenza que cubre nuestro rostro, como todava sucede. 8 Ahora, por un breve momento, nos ha mostrado su misericordia Jehov, nuestro Dios, y ha hecho que nos quedara un resto libre, y nos ha dado un lugar seguro en su santuario. As nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un poco de vida en medio de nuestra servidumbre. 9 Porque siervos somos; pero en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que nos favoreci con su misericordia delante de los reyes de Persia, para animarnos a levantar la casa de nuestro Dios, restaurar sus ruinas y darnos proteccin en Jud y en Jerusaln. 
10 "Pero ahora, qu diremos, oh Dios nuestro, despus de esto? Porque nosotros hemos abandonado los mandamientos 11 que nos habas dado por medio de tus siervos, los profetas,[7] diciendo: "La tierra en cuya posesin vais a entrar, es tierra corrompida a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones con que la han llenado de uno a otro extremo con su impureza. 12 Ahora, pues, no deis vuestras hijas a sus hijos, ni tomis sus hijas para vuestros hijos, ni procuris jams su paz ni su prosperidad; para que seis fuertes, comis los mejores frutos de la tierra y la dejis como herencia a vuestros hijos para siempre".[8] 
13 "Despus de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras y a causa de nuestro gran pecado, ya que t, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un resto como este, 14 hemos de volver a infringir tus mandamientos y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? No te indignaras contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara resto ni quien escape? 
15 "Jehov, Dios de Israel, t eres justo, pues hemos quedado como un resto que ha escapado, tal cual ha sucedido en este da. Henos aqu delante de ti con nuestros delitos; por su causa no somos dignos de estar en tu presencia". 
						 NOTAS:

1. 9.1-15 Uno de los problemas ms difciles que Esdras y Nehemas debieron afrontar al regresar a Jerusaln fue el de los matrimonios mixtos (cf. Esd 9--10; Neh 10.28-30; 13.3,23-30). La prohibicin de este tipo de matrimonio (Ex 34.15-16; Dt 7.2-6) trataba de evitar la contaminacin religiosa y cultual entre los israelitas y los habitantes de Canan. Entre los afectados por estas medidas haba algunos dirigentes de la comunidad juda (v. 2). Cf. Neh 13.23-27. 
2. 9.1 Acabadas estas cosas: Esta expresin puede referirse a la llegada de Esdras y de los desterrados, que se describe en el cap. anterior (8.32-36). Quiz los sucesos narrados en 9.1--10.9 se desarrollaron despus que Esdras estuvo cuatro meses en Jerusaln (cf. Esd 7.8-9; 10.9). Segn algunos intrpretes, existe relacin entre las medidas tomadas por Esdras y el relato de Neh 7.73b--8.18, ya que la lectura de la Ley debi ser anterior a la disolucin de los matrimonios mixtos y a la expulsin de las mujeres extranjeras. 
3. 9.1 Cananeos... amorreos: cf. Dt 7.1; 23.3. 
4. 9.3 Cf. Gn 37.34; 2 S 1.11; Job 1.20; Is 22.12; Jer 16.6; Miq 1.8. Cf. tambin Lv 19.27-28; Dt 14.1. 
5. 9.4 La hora del sacrificio de la tarde: las tres de la tarde, hora de la oracin (cf. Hch 3.1). 
6. 9.5 Extend mis manos a Jehov, mi Dios: Esta plegaria es un ejemplo tpico de oracin penitencial, gnero que se desarroll de un modo especial despus del exilio (Neh 9.1-37; Dn 9.4-19). Dios se presenta, no como juez, sino como parte ofendida. La oracin incluye la enumeracin de los pecados cometidos por los antepasados; luego sigue el pedido de perdn y la promesa de no volver a pecar. 
7. 9.11 Tus siervos, los profetas: cf. Dt 18.15; 34.10. 
8. 9.12 El vocabulario y las ideas expuestas en los v. 11-12 aluden a Dt 7.1-3; 11.8; 23.6; 2 R 21.16; Is 1.19. 

Esdras 10


Expulsin de las mujeres extranjeras

1 Mientras oraba Esdras y haca confesin, llorando y postrndose delante de la casa de Dios, se reuni en torno a l una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y nios; y el pueblo lloraba amargamente. 2 Entonces Secanas hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, tom la palabra y dijo a Esdras: "Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; pero a pesar de esto, an hay esperanza para Israel. 3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios de despedir a todas las mujeres y los nacidos de ellas, segn el consejo de mi seor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios. Que se haga conforme a la Ley![1] 4 Levntate, porque esta es tu obligacin, y nosotros estaremos contigo. Anmate y pon manos a la obra!"[2] 
5 Entonces se levant Esdras e hizo jurar a los principales sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que haran conforme a esto; y ellos lo juraron. 6 Se retir luego Esdras de delante de la casa de Dios y se fue[3] a la habitacin de Johann hijo de Eliasib;[4] pero no comi pan ni bebi agua, porque se entristeci a causa del pecado de los que haban regresado del cautiverio. 
7 Despus hicieron pregonar[5] en Jud y en Jerusaln que todos los hijos del cautiverio se reunieran en Jerusaln; 8 y que el que no se presentara en el plazo de tres das, conforme al acuerdo de los jefes y de los ancianos, perdiera toda su hacienda y fuera excluido de la congregacin de los que haban regresado del cautiverio. 9 As todos los hombres de Jud y de Benjamn se reunieron en Jerusaln dentro de los tres das, a los veinte das del mes, que era el noveno mes;[6] y se sent todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel asunto, y a causa de la lluvia. 10 Entonces se levant el sacerdote Esdras y les dijo: 
--Vosotros habis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, aumentando as el pecado de Israel. 11 Ahora, pues, dad gloria a Jehov, Dios de vuestros padres, haced su voluntad y apartaos de los pueblos de las tierras y de las mujeres extranjeras.[7] 
12 Toda la asamblea respondi en alta voz: 
--Hgase conforme a lo que has dicho. 13 Pero el pueblo es muy numeroso y estamos en tiempo de lluvias; adems no podemos permanecer en la calle, ni es cuestin de un da ni de dos, pues somos muchos los que hemos pecado en esto. 14 Que sean nuestros jefes los que se queden en lugar de toda la congregacin, y vengan en fechas determinadas todos aquellos que en nuestras ciudades hayan tomado mujeres extranjeras, acompaados de los ancianos y los jueces de cada ciudad, hasta que apartemos de nosotros el ardor de la ira de nuestro Dios a causa de esto. 
15 Solamente Jonatn hijo de Asael, y Jahazas hijo de Ticva se opusieron a esto,[8] y los levitas Mesulam y Sabetai los apoyaron. 16 Los que haban regresado del cautiverio actuaron de acuerdo con lo convenido. Y fueron apartados el sacerdote Esdras y algunos jefes de familia, segn sus casas paternas. El primer da del dcimo mes[9] todos ellos, personalmente, se sentaron para examinar el asunto. 17 Y el primer da del primer mes[10] terminaron el juicio de todos aquellos que haban tomado mujeres extranjeras. 
18 Entre los hijos de los sacerdotes[11] que haban tomado mujeres extranjeras, fueron hallados estos: 
De los hijos de Jesa hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasas, Eliezer, Jarib y Gedalas. 19 Estos levantaron su mano prometiendo que despediran a sus mujeres, y presentaron como ofrenda de reparacin por su pecado un carnero de los rebaos.[12] 
20 Entre los hijos de Imer: Hanani y Zebadas. 
21 Entre los hijos de Harim: Maasas, Elas, Semaas, Jehiel y Uzas. 
22 Entre los hijos de Pasur: Elioenai, Maasas, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa. 
23 Entre los hijos de los levitas: Jozabad, Simei, Kelaa (este es kelita), Petaas, Jud y Eliezer. 
24 Entre los cantores: Eliasib; y de los porteros: Salum, Telem y Uri. 
25 Entre los hijos de Israel: 
De los hijos de Paros: Rama, Jezas, Malquas, Mijamn, Eleazar, Malquas y Benaa. 
26 De los hijos de Elam: Matanas, Zacaras, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elas. 
27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanas, Jeremot, Zabad y Aziza. 
28 De los hijos de Bebai: Johann, Hananas, Zabai y Atlai. 
29 De los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaa, Jasub, Seal y Ramot. 
30 De los hijos de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaa, Maasas, Matanas, Bezaleel, Bini y Manass. 
31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isas, Malquas, Semaas, Simen, 32 Benjamn, Maluc y Semaras. 
33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manass y Simei. 
34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel, 35 Benaa, Bedas, Quelhi, 36 Vanas, Meremot, Eliasib, 37 Matanas, Matenai, Jaasai, 38 Bani, Bini,[13] Simei, 39 Selemas, Natn, Adaa, 40 Macnadebai, Sasai, Sarai, 41 Azareel, Selemas, Semaras, 42 Salum, Amaras y Jos. 
43 Y de los hijos de Nebo: Jeiel, Matatas, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaa. 
44 Todos estos[14] haban tomado mujeres extranjeras; y algunas de sus mujeres haban dado a luz hijos.[15] 
						 NOTAS:

1. 10.3 Que se haga conforme a la Ley!: cf. Dt 7.1-6. 
2. 10.4 Cf. Jos 1.6,9,18. 
3. 10.6 Y se fue: Segn la versin griega (LXX): donde pas la noche. 
4. 10.6 Johann hijo de Eliasib: Algunos estudiosos sealan que Eliasib era Sumo sacerdote en la poca de Nehemas (Neh 3.1) y que, segn Neh 12.10-11, era abuelo de Johann. Pero el nombre Johann (variante de Jonatn) era comn en el perodo postexlico. Por lo tanto, no es seguro que este Johann sea el mismo que el de Neh 12.11. 
5. 10.7 Hicieron pregonar: Esta proclama contaba con la aprobacin del gobierno persa, ya que Esdras era su representante oficial en Jerusaln (cf. Esd 7.26). 
6. 10.9 El noveno mes, o mes de Kislev, corresponde a noviembre-diciembre. Generalmente era un mes muy lluvioso. 
7. 10.11 Esdras aplic la prohibicin de Dt 7.2-6 de forma rigurosa, al exigir la separacin de los que ya estaban casados. Tal actitud se explica por la situacin de la comunidad juda despus del exilio (vase Esd 4.3 n.). Cf. Neh 13.27. 
8. 10.15-16 Solamente Jonatn... se opusieron a esto: Algunos piensan que Jonatn y Jahazas se opusieron a la forma de ejecutar los juicios y trmites legales; otros consideran, en cambio, que ellos rechazaron la decisin de expulsar a las mujeres extranjeras. 
9. 10.15-16 El dcimo mes, o mes de Tebet, comenzaba con la luna nueva del mes de diciembre. 
10. 10.17 El primer mes, o de Nisn, corresponde a marzo-abril. El lapso de tres meses entre los v. 15-16 y el v. 17 indica que la comisin nombrada para evaluar cada caso actu con diligencia. 
11. 10.18 La lista de los que se casaron con mujeres extranjeras comienza con los sacerdotes, porque ellos eran los principales responsables de mantener la pureza de la fe. 
12. 10.19 Lv 5.17-19. 
13. 10.38 Bani, Bini: texto probable. 
14. 10.44 Todos estos: De un total de aprox. 30.000 personas se encontraron 111 culpables. Si el pasaje de Mal 2.10-16 se refiere a la situacin matrimonial en la poca de Esdras, es evidente que algunos hombres se haban divorciado de sus esposas judas para casarse con mujeres extranjeras. 
15. 10.44 Algunas de sus mujeres haban dado a luz: Heb. y de ellos haba mujeres, y ellos pusieron hijos. Segn la versin griega (LXX): Pero las despidieron a ellas y a sus hijos. 

Nehemas 1


1. PRIMERA PARTE DE LAS MEMORIAS DE NEHEMAS: RECONSTRUCCIN DEL MURO DE JERUSALN (1.1--7.73a)



Oracin de Nehemas por Jerusaln 

1 [1] Palabras de Nehemas[2] hijo de Hacalas. Aconteci en el mes de Quisleu, en el ao veinte,[3] que estando yo en Susa,[4] capital del reino, 2 vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Jud. Entonces les pregunt por los judos que haban escapado, los que se haban salvado de la cautividad, y por Jerusaln. 3 Ellos me dijeron: "El resto, los que se salvaron de la cautividad, all en la provincia,[5] estn en una situacin muy difcil y vergonzosa. El muro de Jerusaln est en ruinas y sus puertas destruidas por el fuego".[6] 
4 Cuando o estas palabras me sent y llor, hice duelo por algunos das, ayun y or[7] delante del Dios de los cielos. 5 Y le dije: "Te ruego, Jehov, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guardas el pacto y tienes misericordia de los que te aman y observan tus mandamientos; 6 est ahora atento tu odo y abiertos tus ojos para oir la oracin de tu siervo, que hago ahora delante de ti, da y noche, por los hijos de Israel, tus siervos. Confieso los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; s, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moiss, tu siervo. 8 Acurdate ahora de la palabra que diste a Moiss, tu siervo, diciendo: "Si vosotros pecis, yo os dispersar por los pueblos;[8] 9 pero si os volvis a m y guardis mis mandamientos y los ponis por obra, aunque vuestra dispersin sea hasta el extremo de los cielos, de all os recoger y os traer al lugar que escog para hacer habitar all mi nombre".[9] 
10 "Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa.[10] 11 Te ruego, Jehov, que est ahora atento tu odo a la oracin de tu siervo, y a la oracin de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen xito a tu siervo y dale gracia delante de aquel hombre". 
En aquel entonces serva yo de copero[11] al rey. 
						 NOTAS:

1. 1.1--7.73a La primera seccin del libro contiene una serie de relatos autobiogrficos conocidos como las "Memorias de Nehemas" (1.1--7.5). Estos relatos describen el trabajo de reconstruccin de los muros de Jerusaln (2.11-20) y ponen de relieve especialmente las tensiones dentro de la comunidad juda (5.1-13) y la oposicin de los vecinos de Jud al proyecto de restauracin (caps. 3--4). 
2. 1.1 El nombre de Nehemas, que en hebreo significa Jehov consuela, era bastante corriente en el antiguo Israel (cf. Esd 2.1-2; Neh 3.16). 
3. 1.1 Ao veinte: Aunque no se da el nombre del rey, resulta evidente, por Neh 2.1 y 5.14, que se trata de Artajerjes (465-423 a.C.). La fecha indicada corresponde a noviembre-diciembre (heb. Quisleu) del ao 445 a.C. 
4. 1.1 Susa: una de las residencias reales de los monarcas persas (Est 1.1; 2.5; Dn 8.2). Vase ndice de mapas. 
5. 1.3 En la provincia: es decir, en Palestina, que despus de la cada de Babilonia haba sido anexada al imperio persa (vase Is 41.2 n.). 
6. 1.3 Probablemente se alude a sucesos ms recientes que el incendio y la destruccin de la ciudad durante las campaas militares de Nabucodonosor, acaecidas unos ciento cuarenta aos antes, en el ao 587 a.C. (2 R 25.1-17). 
7. 1.4 En esta oracin de confesin, Nehemas reconoce los pecados de Israel, pero al mismo tiempo apela a la palabra del Seor, que haba prometido tomar en cuenta el arrepentimiento de su pueblo. Cf. oraciones semejantes en Esd 9.6-15; Neh 9.32-37. 
8. 1.8 Cf. Lv 26.33; Dt 28.64. 
9. 1.9 De all os recoger... mi nombre: Cf. Dt 30.1-5. Aunque muchos judos se adaptaron a las nuevas condiciones de vida en Babilonia, muchos otros se negaron a aceptar el destierro como algo definitivo. Cf. Sal 137 n. 
10. 1.10 Cf. Dt 9.29. 
11. 1.11 Los coperos asistan al rey en las comidas, sirvindole el vino. Eran personas de mucha confianza, que actuaban a veces como consejeros reales. Este alto cargo da una idea de la posicin que haban alcanzado algunos judos en el exilio. 

Nehemas 2


Artajerjes enva a Nehemas a Jerusaln

1 Sucedi en el mes de Nisn, en el ao veinte del rey Artajerjes,[1] que estando ya el vino delante de l, tom el vino y lo serv al rey. Y como yo no haba estado antes triste en su presencia,[2] 2 me dijo el rey: 
--Por qu est triste tu rostro?, pues no ests enfermo. No es esto sino quebranto de corazn. 
Entonces tuve un gran temor. 3 Y dije al rey: 
--Viva el rey para siempre! Cmo no ha de estar triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, est desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?[3] 
4 --Qu cosa pides? --pregunt el rey. 
Entonces or al Dios de los cielos, 5 y le respond: 
--Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envame a Jud, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificar. 
6 Entonces el rey, que tena a la reina sentada junto a l,[4] me pregunt: 
--Cunto durar tu viaje y cundo volvers? 
Y agrad al rey enviarme, despus que yo le indiqu las fechas. 7 Le dije adems al rey: 
--Si al rey le place, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del ro,[5] para que me franqueen el paso hasta que llegue a Jud; 8 y carta para Asaf, guarda del bosque del rey, a fin de que me d madera para enmaderar las puertas de la ciudadela de la Casa, para el muro de la ciudad y para la casa en que yo estar. 
Y me lo concedi el rey, porque la benfica mano de mi Dios estaba sobre m. 
9 Fui luego a los gobernadores del otro lado del ro y les di las cartas del rey. Tambin el rey envi conmigo capitanes del ejrcito y gente de a caballo.[6] 10 Pero cuando lo oyeron Sanbalat el horonita, y Tobas el siervo amonita, les disgust mucho que viniera alguien a procurar el bien de los hijos de Israel.[7] 

Mapa - Viaje de Nehemas



Nehemas anima al pueblo a reedificar los muros

11 Llegu, pues, a Jerusaln, y despus de estar all tres das, 12 me levant de noche, yo y unos pocos hombres conmigo, y no declar a nadie lo que Dios haba puesto en mi corazn que hiciera en Jerusaln. No tena cabalgadura conmigo, sino la nica en que yo cabalgaba. 13 Aquella misma noche sal por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragn y a la puerta del Muladar; y observ los muros de Jerusaln que estaban derribados y sus puertas que haban sido consumidas por el fuego. 14 Pas luego a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey, pero no haba lugar por donde pasara la cabalgadura en que iba. 15 Sub de noche por el torrente y observ el muro, di la vuelta y entr por la puerta del Valle, y regres. 
16 Los oficiales no saban a dnde yo haba ido ni qu haba hecho. Todava no lo haba declarado yo a los judos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los dems que hacan la obra. 17 Les dije, pues: 
--Vosotros veis la difcil situacin en que estamos: Jerusaln est en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego. Venid y reconstruyamos el muro de Jerusaln, para que ya no seamos objeto de deshonra. 
18 Entonces les declar cmo la mano de mi Dios haba sido buena conmigo, y asimismo las palabras que el rey me haba dicho. Ellos respondieron: 
--Levantmonos y edifiquemos![8] 
As esforzaron sus manos para bien. 
19 Pero cuando lo oyeron Sanbalat el horonita, Tobas el siervo amonita y Gesem, el rabe,[9] se burlaron de nosotros y nos despreciaron, diciendo: 
--Qu es lo que estis haciendo? Os rebelis contra el rey? 
20 Pero yo les respond: 
--El Dios de los cielos, l nos prosperar, y nosotros, sus siervos, nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenis parte ni derecho ni memoria en Jerusaln.[10] 
						 NOTAS:

1. 2.1 El ao veinte de Artajerjes corresponde al 445 a.C. de nuestro calendario; el mes de Nisn, a marzo-abril. Segn el relato, pasaron cuatro meses entre el momento en que Nehemas recibi la noticia (1.1-3) y el momento en que present su peticin al rey (2.5,7-8). 
2. 2.1 La tristeza de Nehemas estaba relacionada con la condicin de los judos en Jerusaln; el gran temor (v. 2) parece reflejar su preocupacin ante la posible reaccin del rey, ya que lo que iba a solicitar requerira un cambio en la poltica del imperio persa en relacin con los judos de Jerusaln (cf. Esd 4.17-22). 
3. 2.3 La destruccin de Jerusaln por parte de Nabucodonosor tuvo lugar en el 587 a.C. (2 R 25.8-10; 2 Cr 36.19; Jer 52.12-14). Quiz se alude tambin a alguna catstrofe posterior (vase Neh 1.3 nota f). 
4. 2.6 La presencia de la reina muestra la influencia que tuvieron las mujeres en el imperio persa. Tambin en otros pasajes de este libro se pone de relieve el papel de las mujeres (cf. Neh 3.12; 5.1-5; 8.2-3; 10.31; 12.43). 
5. 2.7 El imperio persa estaba dividido en satrapas o provincias (Esd 4.9-11; Est 1.1). Jud formaba parte de la provincia ubicada al otro lado del ro, es decir, al oeste del ro ufrates. 
6. 2.9 Cf. Esd 8.22. 
7. 2.10 Sanbalat, el gobernador de Samaria, proceda de la ciudad de Horn, de localizacin desconocida. Tobas era un oficial que proceda de Amn. La expresin siervo amonita podra indicar que Tobas era el gobernador de esa regin. 
8. 2.18 Levantmonos y edifiquemos!: otra posible traduccin: Comencemos la reconstruccin! 
9. 2.19 Gesem el rabe: era el lder de un grupo rabe adversario de Nehemas; posiblemente era conocido en la antiguedad como rey de Cedar. Aunque nominalmente estaba bajo el imperio persa, gozaba de cierta autonoma y ejerca gran influencia poltica y militar (cf. Neh 6.5-6). 
10. 2.20 Vosotros no tenis parte ni derecho ni memoria en Jerusaln: Esta respuesta de Nehemas incluye varios aspectos legales de importancia: la expresin no tenis parte (cf. 2 S 20.1) y la referencia al derecho afirman que los enemigos carecan de autoridad legal sobre Jerusaln (cf. v. 6). La expresin memoria puede entenderse como una referencia al culto en el templo, donde Sanbalat y Tobas tampoco tenan autoridad (cf. Esd 4.3). 

Nehemas 3


Reparto del trabajo de reedificacin 

1 [1] Entonces se levantaron el Sumo sacerdote Eliasib[2] y sus hermanos los sacerdotes y edificaron la puerta de las Ovejas.[3] Ellos arreglaron[4] y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. 2 Junto a ella trabajaron los hombres de Jeric, y luego Zacur hijo de Imri. 3 Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; la enmaderaron y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. 4 Junto a ellos trabaj en la restauracin Meremot[5] hijo de Uras hijo de Cos y, al lado de ellos, Mesulam hijo de Berequas hijo de Mesezabeel. Junto a ellos trabaj Sadoc hijo de Baana. 5 Y a su lado colaboraron los tecotas; pero sus notables no se prestaron a ayudar a la obra de su Seor. 6 La puerta Vieja[6] fue restaurada por Joiada hijo de Paseah y Mesulam hijo de Besodas, quienes la enmaderaron y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y cerrojos. 7 Junto a ellos trabajaron Melatas, el gabaonita, y Jadn, el meronotita, hombres de Gaban y de Mizpa, que estaban bajo el dominio del gobernador del otro lado del ro. 8 Junto a ellos trabaj Uziel hijo de Harhaa, de los plateros, con quien colabor tambin Hananas, hijo de un perfumero. As terminaron la reparacin de Jerusaln hasta el muro ancho. 9 Junto a ellos tambin trabaj en la restauracin Refaas hijo de Hur, gobernador[7] de la mitad de la regin de Jerusaln; 10 asimismo, junto a ellos, y frente a su casa, Jedaas hijo de Harumaf. Junto a este trabaj Hats hijo de Hasabnas. 
11 Malquas hijo de Harim y Hasub hijo de Pahat-moab restauraron otro tramo, y la torre de los Hornos. 12 Junto a ellos trabaj en la restauracin Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la regin de Jerusaln, l con sus hijas. 13 La puerta del Valle la restaur Hann con los habitantes de Zanoa; ellos la reedificaron y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos del muro, hasta la puerta del Muladar. 14 Reedific la puerta del Muladar Malquas hijo de Recab, gobernador de la provincia de Bet-haquerem; l la reedific y levant sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos. 
15 Salum hijo de Colhoze, gobernador de la regin de Mizpa, restaur la puerta de la Fuente; l la reedific, la enmader y levant sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos; tambin el muro del estanque de Silo junto al huerto del rey, hasta las gradas que descienden de la ciudad de David. 16 Despus de l trabaj en la restauracin Nehemas hijo de Azbuc, gobernador de la mitad de la regin de Bet-sur, hasta delante de los sepulcros de David,[8] el estanque labrado y casa de los Valientes. 

Mapa - La Jerusaln de AT

17 Tras l trabajaron los levitas; Rehum hijo de Bani y, junto a l, Hasabas, gobernador de la mitad de la regin de Keila, a nombre de su regin. 18 Despus de l colaboraron en la restauracin sus hermanos, Bavai hijo de Henadad, gobernador de la mitad de la regin de Keila. 19 Junto a l, Ezer hijo de Jesa, gobernador de Mizpa, restaur otro tramo frente a la subida de la armera de la esquina. 20 Despus de l, Baruc hijo de Zabai con todo fervor restaur otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib, Sumo sacerdote. 21 Tras l Meremot hijo de Uras hijo de Cos restaur otro tramo, desde la entrada hasta el extremo de la casa de Eliasib. 
22 Despus de l ayudaron en la restauracin los sacerdotes que habitaban en la llanura. 23 Despus de ellos, Benjamn y Hasub, frente a su casa; y, despus de estos, Azaras hijo de Maasas hijo de Ananas cerca de su casa. 24 Despus de l Bini hijo de Henadad restaur otro tramo, desde la casa de Azaras hasta el ngulo entrante del muro, y hasta la esquina. 25 Palal hijo de Uzai restaur el muro frente a la esquina y tambin la torre alta que sale de la casa del rey, la cual est en el patio de la crcel. Despus de l sigui Pedaas hijo de Faros. 26 Los sirvientes del templo que habitaban en Ofel trabajaron en la restauracin hasta frente a la puerta de las Aguas al oriente y la torre que sobresala. 27 Despus de ellos los tecotas restauraron otro tramo, frente a la gran torre que sobresale, hasta el muro de Ofel. 
28 Desde la puerta de los Caballos trabajaron en la restauracin los sacerdotes, cada uno frente a su casa. 29 Despus de ellos, Sadoc hijo de Imer restaur frente a su casa; y despus de l Semaas hijo de Secanas, guarda de la puerta Oriental. 30 Tras l, Hananas hijo de Selemas y Hann hijo sexto de Salaf restauraron otro tramo; despus de ellos, Mesulam hijo de Berequas restaur, frente a su cmara, 31 y despus de l Malquas hijo del platero restaur hasta la casa de los sirvientes del templo y de los comerciantes, frente a la puerta del Juicio, y hasta la sala de la esquina. 32 Entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, trabajaron en la restauracin los plateros y los comerciantes. 
						 NOTAS:

1. 3.1-32 Este relato contiene una serie importante de indicaciones topogrficas acerca de la ciudad de Jerusaln durante el perodo postexlico (cf. 2.20; 4.1). Tambin se destacan en l las cualidades administrativas y organizativas de Nehemas (cf. 2.13-15; 12.31-39). 
2. 3.1 Cf. 12.10,22; 13.4. Eliasib era nieto del sacerdote Jesa, (que haba regresado a Jerusaln con Zorobabel despus del exilio en Babilonia; cf. Esd 2.1-2; 3.2). 
3. 3.1 La reconstruccin comenz en la puerta de las Ovejas, al norte de la ciudad, continu hacia el oeste y el sur, y termin en el punto de origen (v. 32). No todos los lugares que se mencionan pueden ubicarse con precisin. 
4. 3.1 Arreglaron: texto probable; heb. consagraron. 
5. 3.4 Meremot: cf. Esd 8.33. 
6. 3.6 La puerta Vieja: o la puerta de Jesana. 12.39. 
7. 3.9 En contraposicin con los notables de Tecoa (v. 5), que se negaron a colaborar, otras personas importantes participaron activamente en la reconstruccin de las murallas (cf v. 12). 
8. 3.16 Los sepulcros de David: cf. 2 Cr 32.33. 

Nehemas 4


Precauciones contra los enemigos

1 Cuando oy Sanbalat que nosotros edificbamos el muro, se enoj y enfureci mucho, y burlndose de los judos, 2 dijo delante de sus hermanos y del ejrcito de Samaria: 
--Qu hacen estos dbiles judos? Se les permitir volver a ofrecer sus sacrificios? Acabarn en un da? Resucitarn de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 
3 Y estaba junto a l Tobas, el amonita,[1] el cual dijo: 
--Lo que ellos edifican del muro de piedra, si sube una zorra lo derribar. 
4 [2] "Oye, Dios nuestro, cmo somos objeto de su desprecio! Haz que su ofensa caiga sobre su cabeza y entrgalos por despojo en la tierra de su cautiverio. 5 No cubras su iniquidad ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se han airado contra los que edificaban". 
6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo nimo para trabajar. 7 Pero aconteci que oyeron Sanbalat, Tobas, los rabes, los amonitas y los de Asdod[3] que los muros de Jerusaln eran reparados, pues ya las brechas comenzaban a ser cerradas, y se encolerizaron mucho. 8 Conspiraron luego todos a una para venir a atacar a Jerusaln y hacerle dao. 9 Entonces oramos a nuestro Dios, y por culpa de ellos montamos guardia contra ellos de da y de noche.[4] 10 Y deca Jud: "Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado y el escombro es mucho; no podremos reconstruir el muro". 
11 Nuestros enemigos dijeron: "Que no sepan ni vean hasta que entremos en medio de ellos, los matemos y hagamos cesar la obra". 12 Pero sucedi que cuando venan los judos que vivan entre ellos, nos decan una y otra vez:[5] "De todos los lugares donde habitan, ellos caern sobre vosotros". 13 Entonces puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos, por las partes bajas del lugar, detrs del muro y en los sitios abiertos. 14 Despus mir, me levant y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: 
--No temis delante de ellos; acordaos del Seor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. 
15 Cuando supieron nuestros enemigos que estbamos sobre aviso, y que Dios haba desbaratado sus planes, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. 16 Desde aquel da la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad se mantena armada con lanzas, escudos, arcos y corazas. Y detrs de ellos estaban los jefes de toda la casa de Jud. 17 Los que edificaban en el muro, los que acarreaban y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra y con la otra sostenan la espada. 18 Porque los que edificaban, cada uno tena su espada ceida a la cintura, y as edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a m, 19 pues yo haba dicho a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: 
--La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros. 20 En el lugar donde oigis el sonido de la trompeta, reunos all con nosotros; nuestro Dios pelear por nosotros. 
21 As pues, mientras trabajbamos en la obra desde la subida del alba hasta que salan las estrellas, la mitad de ellos montaba guardia con la lanza en la mano. 22 Tambin dije entonces al pueblo: 
--Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusaln; de noche sirvan de centinelas y de da trabajen en la obra. 
23 Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jvenes ni la gente de guardia que me segua, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para baarse.[6] 
						 NOTAS:

1. 4.3 Tobas, el amonita: Vase Neh 2.10 n. 
2. 4.4 La oracin imprecatoria de Nehemas recuerda las imprecaciones de los Salmos (Sal 74; 79; 123; cf. 2 R 19.14-19; Jer 18.19-23). Vase tambin la Introduccin a los Salmos. 
3. 4.7 La oposicin contra Nehemas aument rpidamente. A la iniciativa de los samaritanos en el norte (v. 2) se unieron los rabes por el sur y el sudoeste, los amonitas por el este, y los de Asdod por el oeste. 
4. 4.9 Nehemas combina la oracin y la accin prctica. La superacin del peligro requera, junto con la ayuda de Dios, la sabidura y el compromiso del pueblo; cf. 1.11; 2.4-5; Mt 26.41. 
5. 4.12 Una y otra vez: lit. diez veces. Los enemigos de Jud utilizaron a algunos miembros de la comunidad juda para desalentar a los trabajadores. 
6. 4.23 Cada uno se desnudaba solamente para baarse: sentido probable; heb. cada uno su lanza el agua. Otra posible traduccin: Cada uno tena la lanza en la mano. 

Nehemas 5


Abolicin de la usura

1 Entonces hubo gran clamor[1] del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judos. 2 Haba quien deca: "Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos; por tanto, hemos pedido prestado grano para comer y vivir". 3 Y haba quienes decan: "Hemos empeado nuestras tierras, nuestras vias y nuestras casas, para comprar grano, a causa del hambre". 4 Otros decan: "Hemos tomado prestado dinero sobre nuestras tierras y vias para el tributo del rey. 5 Ahora bien, nosotros y nuestros hermanos somos de una misma carne, y nuestros hijos son como sus hijos; sin embargo, nosotros tuvimos que entregar nuestros hijos y nuestras hijas a servidumbre, y algunas de nuestras hijas son ya esclavas, y no podemos rescatarlas porque nuestras tierras y nuestras vias son de otros".[2] 
6 Cuando o su clamor y estas palabras, me enoj mucho. 7 Despus de meditarlo bien, reprend a los nobles y a los oficiales. Y les dije: 
--Exigs inters a vuestros hermanos? 
Adems, convoqu contra ellos una gran asamblea, 8 y les dije:[3] 
--Nosotros, segn nuestras posibilidades, rescatamos a nuestros hermanos judos que haban sido vendidos a las naciones; y ahora sois vosotros los que vendis aun a vuestros hermanos, para que nosotros tengamos que rescatarlos de nuevo? 
Y callaron, pues no tuvieron qu responder. 
9 Y yo aad: 
--No es bueno lo que hacis. No deberais andar en el temor de nuestro Dios, para no ser objeto de burla de las naciones enemigas nuestras? 10 Tambin yo, mis hermanos y mis criados les hemos prestado dinero y grano. Perdonmosles esta deuda! 11 Os ruego que les devolvis hoy sus tierras, sus vias, sus olivares y sus casas, y la centsima parte[4] del dinero, del grano, del vino y del aceite, que demandis de ellos como inters. 
12 Ellos respondieron: 
--Lo devolveremos y nada les demandaremos; haremos as como t dices. 
Entonces convoqu a los sacerdotes y les hice jurar que haran conforme a esto. 13 Sacud adems mi vestido,[5] y dije: 
--As sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpla esto; as sea sacudido y quede sin nada. 
Y respondi toda la congregacin: 
--Amn! 
Entonces alabaron a Jehov, y el pueblo hizo conforme a esto. 
14 Tambin desde el da que me mand el rey que fuera gobernador de ellos en la tierra de Jud, desde el ao veinte del rey Artajerjes hasta el ao treinta y dos, doce aos, ni yo ni mis hermanos comimos del pan del gobernador.[6] 15 En cambio, los primeros gobernadores que me antecedieron abrumaron al pueblo: les cobraban, por el pan y por el vino, ms de cuarenta siclos de plata, y aun sus criados se enseoreaban del pueblo. Pero yo no hice as, a causa del temor de Dios.[7] 16 Tambin trabaj mi parte en la restauracin de este muro, y no he comprado heredad; tambin todos mis criados estaban all juntos en la obra. 17 Adems, ciento cincuenta judos y oficiales, y los que venan de las naciones que haba alrededor de nosotros, se sentaban a mi mesa. 18 Cada da se preparaba un buey y seis ovejas escogidas; tambin me preparaban aves; y, cada diez das, se traa vino en abundancia. As y todo, nunca reclam el pan del gobernador, porque la carga que pesaba sobre este pueblo era excesiva. 
19 "Acurdate de m para bien, Dios mo, y de todo lo que hice por este pueblo!"[8] 
						 NOTAS:

1. 5.1 El gran clamor del pueblo se relaciona con la pobreza en que vivan. Las dificultades con los vecinos de Jud (4.6-10) y la posibilidad de un ataque enemigo haban afectado a la agricultura, pues los que podan cultivar la tierra deban defender la ciudad y trabajar en la reconstruccin de las murallas. 
2. 5.5 Nuestras tierras y nuestras vias son de otros: Un sector de la comunidad haba aprovechado la crisis para enriquecerse indebidamente, provocando de ese modo una situacin de injusticia que haba sido condenada por los profetas de Israel (cf. Is 1.10-20; Am 2.6-16). 
3. 5.8 El discurso de Nehemas estaba dirigido especialmente a los nobles y a los oficiales del pueblo (v. 7). Sus crticas y demandas estn en consonancia con el ao del perdn de las deudas (Dt 15.1-11) y el ao del jubileo (Lv 25.8-38) previstos en la ley juda. 
4. 5.11 La centsima parte: Quiz se hace referencia a una deuda importante o al inters que tena que pagarse. El texto sugiere que las deudas deban cancelarse totalmente. 
5. 5.13 Sacud adems mi vestido: Este gesto simbolizaba lo que Dios hara si no se cumpla con las disposiciones del juramento (v. 12). 
6. 5.14 Nehemas fue gobernador de la tierra de Jud en dos ocasiones (cf. 13.6). Su primer perodo dur doce aos (445-433 a.C.). 
7. 5.15 Segn la ley persa, los gobernadores podan cobrar impuestos al pueblo para sufragar los gastos administrativos y personales (v. 18). Pero Nehemas rechaz esa posibilidad por dos razones: por su temor de Dios y por su gran compasin hacia el pueblo (v. 14, 18). 
8. 5.19 En los relatos de Nehemas se intercalan varias oraciones breves, que se caracterizan por expresiones como "tmame en cuenta" o "acurdate de m" (cf. 13.14,22,31). En ellas se destacan, adems, las acciones de Nehemas a favor del pueblo judo. 

Nehemas 6


Maquinaciones de los adversarios 

1 [1] Cuando oyeron Sanbalat, Tobas, Gesem el rabe y los dems de nuestros enemigos que yo haba edificado el muro, y que no quedaba en l brecha alguna (aunque hasta aquel tiempo no haba puesto las hojas de las puertas),[2] 2 Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: "Ven y reunmonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono".[3] Pero ellos haban pensado hacerme mal. 3 Entonces envi mensajeros para decirles: "Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir; porque cesara la obra si yo la abandonara para ir a vosotros". 4 Cuatro veces me enviaron mensajes sobre el mismo asunto, y yo les respond de la misma manera. 
5 Entonces Sanbalat me envi a su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano,[4] 6 en la cual estaba escrito: "Se ha odo entre las naciones, y Gasmu lo dice, que t y los judos pensis rebelaros y que por eso edificas t el muro, con la mira, segn estas palabras, de ser t su rey; 7 y que has puesto profetas[5] que, refirindose a ti, proclamen en Jerusaln: "Hay rey en Jud!" Estas palabras van a llegar a los odos del rey; ven, por tanto, y consultemos juntos". 
8 Entonces envi yo a decirle: "No hay nada de lo que dices, sino que son invenciones de tu corazn". 9 Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: "Se debilitarn las manos de ellos en la obra, y no ser terminada". 
"Ahora, pues, oh Dios, fortalece t mis manos!"[6] 
10 Despus fui a casa de Semaas hijo de Delaa hijo de Mehetabel, porque estaba encerrado. l me dijo: 
--Reunmonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas, porque vienen a matarte; s, esta noche vendrn a matarte. 
11 Pero yo le respond: 
--Un hombre como yo ha de huir? Y quin, que fuera como yo, entrara al templo para salvarse la vida? No entrar. 
12 Reconoc que Dios no lo haba enviado, sino que deca aquella profeca contra m porque Tobas y Sanbalat lo haban sobornado. 13 Pues fue sobornado para intimidarme, para que as yo pecara. Ellos aprovecharan esto para crearme mala fama y desprestigiarme. 
14 "Acurdate, Dios mo, de Tobas y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; tambin acurdate de la profetisa Noadas y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo!"[7] 
15 Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul,[8] en cincuenta y dos das. 16 Cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros; se sintieron humillados y reconocieron que por nuestro Dios haba sido hecha esta obra. 
17 En aquellos das los principales de Jud enviaban muchas cartas a Tobas[9] y reciban las de este. 18 Porque muchos en Jud se haban aliado con l, pues era yerno de Secanas hijo de Ara; y Johann su hijo haba tomado por mujer a la hija de Mesulam hijo de Berequas. 19 Tambin contaban delante de m las buenas obras de Tobas, y a l le referan mis palabras. Y Tobas enviaba cartas para atemorizarme. 
						 NOTAS:

1. 6.1-19 Este cap. relata un nuevo intento de interrumpir la reconstruccin de las murallas. Cuando el proyecto ya estaba a punto de finalizar, los enemigos idearon una nueva estrategia: eliminar a Nehemas. 
2. 6.1 Vanse Neh 2.10 n. y Neh 2.19 n. 
3. 6.2 El valle de Ono: tal vez estaba ubicado entre los territorios de Samaria, Asdod y Jud, a unos 40 km al noroeste de Jerusaln. 
4. 6.5 La carta abierta inclua serias acusaciones contra Nehemas, en particular la de traicin al imperio persa (v.6), que era un delito extremadamente grave. 
5. 6.7 Las aspiraciones mesinicas del pueblo haban sido renovadas, un siglo antes, por Hageo y Zacaras (cf. Esd 5.1; Hag 1.14--2.9; Zac 4.6-10; 6.15). 
6. 6.9 Fortalece t mis manos: Otra posible traduccin basada en varias versiones antiguas: Yo puse an mayor empeo (vase Neh 5.19 n.). 
7. 6.14 Vanse Neh 4.4 n. y Neh 5.19 n. 
8. 6.15 Mes de Elul: es decir, agosto-septiembre. La reconstruccin de las murallas finaliz a los 52 das de haber comenzado la obra, posiblemente en el ao 445 a.C. Este perodo relativamente breve parece indicar que no fue necesario reparar la totalidad de las murallas, ya que despus del exilio disminuy el tamao de la ciudad de Jerusaln. 
9. 6.17 Tobas practicaba un juego doble: por un lado, tena buenas relaciones familiares y comerciales con algunas familias importantes de Jerusaln; por el otro, participaba del plan contra Nehemas (cf. v. 19; vase 2.10 n.). 

Nehemas 7


Nehemas designa dirigentes

1 Despus que el muro fue edificado y se colocaron las puertas, se nombraron porteros, cantores y levitas. 2 A mi hermano Hanani[1] y a Hananas, jefe de la fortaleza de Jerusaln (pues era un hombre de verdad y temeroso de Dios, ms que muchos), les orden, 3 y les dije: 
--Las puertas de Jerusaln no se abrirn hasta que caliente el sol, y se cerrarn y atrancarn antes de que se ponga. 
Y de entre los habitantes de Jerusaln nombr guardias e indiqu que cada uno hiciera su turno frente a su propia casa. 
4 La ciudad era espaciosa y grande, pero haba poca gente dentro de ella, porque las casas no haban sido reedificadas. 

Mapa - Regreso del exilio



Los compaeros de Zorobabel en la repatriacin



(Esd 2.1-70)

5 Entonces puso Dios en mi corazn[2] que reuniera a los nobles, a los oficiales y al pueblo, para que fueran empadronados segn sus familias. Y hall el libro de la genealoga de los que haban subido antes, y encontr que en l se haba escrito as:[3] 
6 "Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de los que llev cautivos Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad. 7 Ellos vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Azaras, Raamas, Nahamani, Mardoqueo, Bilsn, Misperet, Bigvai, Nehum y Baana. 
"Lista de los hombres del pueblo de Israel:[4] 8 Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos. 9 Los hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos. 10 Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos. 11 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesa y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho. 12 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 13 Los hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco. 14 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta. 15 Los hijos de Bini, seiscientos cuarenta y ocho. 16 Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho. 17 Los hijos de Azgad, dos mil seiscientos veintids. 18 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete. 19 Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete. 20 Los hijos de Adn, seiscientos cincuenta y cinco. 21 Los hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho. 22 Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho. 23 Los hijos de Bezai, trescientos veinticuatro. 24 Los hijos de Harif, ciento doce. 25 Los hijos de Gaban, noventa y cinco. 
26 "Los hombres de Beln y de Netofa, ciento ochenta y ocho. 27 Los hombres de Anatot, ciento veintiocho. 28 Los hombres de Bet-azmavet, cuarenta y dos. 29 Los hombres de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres. 30 Los hombres de Ram y de Geba, seiscientos veintiuno. 31 Los hombres de Micmas, ciento veintids. 32 Los hombres de Bet-el y de Hai, ciento veintitrs. 33 Los hombres del otro Nebo,[5] cincuenta y dos. 34 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 35 Los hijos de Harim, trescientos veinte. 36 Los hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco. 37 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veintiuno. 38 Los hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta. 
39 "Sacerdotes: los hijos de Jedaa, de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres. 40 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos. 41 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete. 42 Los hijos de Harim, mil diecisiete. 
43 "Levitas: los hijos de Jesa, de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, setenta y cuatro. 
44 "Cantores: los hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho. 
45 "Porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita y los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho. 
46 "Sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot, 47 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn, 48 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai, 49 los hijos de Hann, los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, 50 los hijos de Reaa, los hijos de Rezn, los hijos de Necoda, 51 los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paseah, 52 los hijos de Besai, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefisesim,[6] 53 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur, 54 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa, 55 los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema, 56 los hijos de Neza y los hijos de Hatifa. 
57 "Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Perida, 58 los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel, 59 los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Amn. 
60 "Todos los sirvientes del templo e hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos. 
61 "Estos son los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Adn e Imer, los cuales no pudieron mostrar que la casa de sus padres ni su genealoga eran de Israel: 62 los hijos de Delaa, los hijos de Tobas y los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos. 63 Y entre los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos y los hijos de Barzilai, el cual tom mujer de las hijas de Barzilai galaadita, cuyo nombre adopt. 64 Estos buscaron su registro de genealogas, pero no se hall, por lo cual fueron excluidos del sacerdocio, 65 y el gobernador les prohibi que comieran de las cosas ms santas, hasta que hubiera sacerdote con Urim y Tumim.[7] 
66 "Toda la congregacin reunida era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta, 67 sin contar sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete. Entre ellos haba doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras. 68 Tenan setecientos treinta y seis caballos, doscientos cuarenta y cinco mulos;[8] 69 los camellos eran cuatrocientos treinta y cinco y los asnos seis mil setecientos veinte. 
70 "Algunos de los cabezas de familia dieron ofrendas para la obra. El gobernador dio para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.[9] 71 Los cabezas de familia dieron para el tesoro de la obra veinte mil dracmas de oro y dos mil doscientas libras de plata. 
72 "El resto del pueblo dio veinte mil dracmas de oro, dos mil libras de plata y sesenta y siete vestiduras sacerdotales. 73

2. LECTURA PBLICA DE LA LEY Y RENOVACIN DEL PACTO (7.73b--10.39)
Y los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel habitaron en sus ciudades". 
Al llegar el mes sptimo, ya los hijos de Israel estaban en sus ciudades. 
						 NOTAS:

1. 7.2 Hanani: Cf. Neh 1.2. 
2. 7.5 Puso Dios en mi corazn: Nehemas declara expresamente que hizo este empadronamiento por inspiracin divina, y no como David, que fue incitado por el ngel acusador (1 Cr 21.1). 
3. 7.5 Aqu se interrumpe el relato autobiogrfico, que se retoma luego en 11.1 (vase 1.1--7.73a n.). 
4. 7.6-7 Los v. 6-73 reproducen con algunas variantes la lista de Esd 2.1-70. 
5. 7.33 Los del otro Nebo: Segn Esd 2.29: los hijos de Nebo. 
6. 7.52 Nefisesim: segn Esd 2.50: Nefusim. 
7. 7.65 Cf. Ex 28.30; Nm 27.21; Dt 33.8. 
8. 7.68 Este v. no aparece en el texto heb.; se incluye aqu segn Esd 2.66. 
9. 7.70 Quinientos treinta vestiduras sacerdotales: lit. tnicas sacerdotales treinta y quinientas. Segn la LXX, treinta tnicas sacerdotales. La traduccin de este v. presenta algunas dificultades. Posiblemente el texto original inclua una referencia a las minas o kilos de plata que se mencionan en Esd 2.69. 

Nehemas 8


Esdras lee la Ley al pueblo 

1 [1] Entonces se junt todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que est delante de la puerta de las Aguas, y dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la ley de Moiss, la cual Jehov haba dado a Israel. 2 El primer da del mes sptimo,[2] el sacerdote Esdras trajo la Ley delante de la congregacin, as de hombres como de mujeres y de todos los que podan entender. 3 Desde el alba hasta el medioda, ley en el libro delante de la plaza que est delante de la puerta de las Aguas, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podan entender; y los odos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la Ley. 
4 Y el escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que haban levantado para esa ocasin, y junto a l estaban, a su derecha, Matatas, Sema, Anas, Uras, Hilcas y Maasas; y a su mano izquierda, Pedaas, Misael, Malquas, Hasum, Hasbadana, Zacaras y Mesulam. 5 Abri, pues, Esdras el libro ante los ojos de todo el pueblo --pues estaba ms alto que todo el pueblo--; y cuando lo abri, el pueblo entero estuvo atento. 6 Bendijo entonces Esdras a Jehov, Dios grande. Y todo el pueblo, alzando sus manos, respondi: "Amn! Amn!"; y se humillaron, adorando a Jehov rostro en tierra. 
7 Los levitas Jesa, Bani, Serebas, Jamn, Acub, Sabetai, Hodas, Maasas, Kelita, Azaras, Jozabed, Hann y Pelaa, hacan entender al pueblo la Ley, mientras el pueblo se mantena atento en su lugar. 8 Y lean claramente en el libro de la ley de Dios, y explicaban su sentido,[3] de modo que entendieran la lectura. 
9 Entonces el gobernador Nehemas,[4] el sacerdote y escriba Esdras y los levitas que hacan entender al pueblo dijeron a todo el pueblo: "Hoy es da consagrado a Jehov, nuestro Dios; no os entristezcis ni lloris"; pues todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la Ley. 10 Luego les dijo: "Id, comed alimentos grasos, bebed vino dulce y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque este es da consagrado a nuestro Seor. No os entristezcis, porque el gozo de Jehov es vuestra fuerza". 
11 Tambin los levitas calmaban a todo el pueblo, diciendo: "Callad, porque es da santo; no os entristezcis". 
12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, a obsequiar porciones y a gozar de gran alegra, porque haban entendido las palabras que les haban enseado. 
13 Al da siguiente, se reunieron los cabezas de familia[5] de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, junto al escriba Esdras, para estudiar las palabras de la Ley. 14 Y hallaron escrito en la ley que Jehov haba mandado por medio de Moiss, que habitaran los hijos de Israel en tabernculos en la fiesta solemne del mes sptimo;[6] 15 y que hicieran saber e hicieran pregonar por todas sus ciudades y por Jerusaln, diciendo: "Salid al monte y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayn, de palmeras y de todo rbol frondoso, para hacer tabernculos, como est escrito". 16 Sali, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas y en la plaza de la puerta de Efran. 17 Toda la congregacin que volvi de la cautividad hizo tabernculos, y en tabernculos habit; porque desde los das de Josu hijo de Nun hasta aquel da, no haban hecho as los hijos de Israel. Y hubo gran alegra. 
18 Ley Esdras el libro de la ley de Dios cada da, desde el primer da hasta el ltimo; hicieron la fiesta solemne por siete das, y el octavo da fue de solemne asamblea, segn el rito.[7] 
						 NOTAS:

1. 7.73b--8.12 La ubicacin de toda la seccin 7.73b--9.37 es objeto de discusin. Para algunos, este relato est relacionado con Esd 8 o con Esd 10, ya que se refiere nuevamente a la obra de Esdras; para otros, toda la seccin debe colocarse despus de Neh 13, pues puede entenderse como una continuacin de las reformas finales de Nehemas. 
2. 8.2 El mes sptimo (septiembre-octubre) es muy importante en el calendario religioso judo, ya que en el primer da se celebra la fiesta de las Trompetas, el diez es el da de la expiacin y el quince comienza la fiesta de los Tabernculos (cf. Lv 23.23-38; Nm 29.1,7,12). Adems, en 2 Cr 5.3; 31.7; Esd 3.1,6; Zac 7.5; 8.19 se mencionan otros acontecimientos significativos que ocurrieron o se celebraban en ese mismo mes. 
3. 8.8 Explicaban su sentido: otra posible traduccin: lo traducan. Los levitas traducan al idioma arameo y explicaban el libro de la Ley (v. 1), que estaba escrito en hebreo. Durante y despus del exilio en Babilonia (cf. 2 R 25) el arameo se convirti en el idioma corriente de los judos. 
4. 8.9 La referencia al gobernador Nehemas en este relato es difcil de explicar. Algunos comentaristas piensan que no formaba parte del texto original y que fue aadida posteriormente para relacionar a este reformador con la persona y obra de Esdras. 
5. 8.13 Los cabezas de familia: Cf. Dt 6.4-9. 
6. 8.14 La fiesta de los Tabernculos, una de las ms importantes para el pueblo judo (cf. Ex 23.14-19; 34.18-26; Dt 16.1-17), evoca la liberacin de Israel de la esclavitud en Egipto y la marcha del pueblo por el desierto (Lv 23.34-44). 
7. 8.18 Cf. Dt 31.10-13. 

Nehemas 9


Esdras confiesa los pecados de Israel 

1 [1] El da veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel para ayunar, vestidos de ropas speras y cubiertos de polvo.[2] 2 Ya se haba apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros;[3] y en pie, confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres.[4] 3 Puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehov, su Dios, la cuarta parte del da, y durante otra cuarta parte del da confesaron sus pecados y adoraron a Jehov, su Dios. 4 Jesa, Bani, Cadmiel, Sebanas, Buni, Serebas, Bani y Quenani subieron luego al estrado de los levitas y clamaron en voz alta a Jehov, su Dios. 5 Y esto es lo que dijeron los levitas Jesa, Cadmiel, Bani, Hasabnas, Serebas, Hodas, Sebanas y Petaas: 
--Levantaos y bendecid a Jehov, vuestro Dios: 
    "Desde la eternidad y hasta la eternidad 
    sea bendecido tu nombre glorioso, 
    que supera toda bendicin y alabanza. 
    6 "T[5] solo eres Jehov.[6] 
    T hiciste los cielos, 
    y los cielos de los cielos,con todo su ejrcito, 
    la tierra y todo lo que est en ella, 
    los mares y todo lo que hay en ellos. 
    T vivificas todas estas cosas, 
    y los ejrcitos de los cielos te adoran.[7] 
    7 "T eres, oh Jehov,el Dios que escogi a Abram; 
    t lo sacaste de Ur de los caldeos, 
    y le pusiste por nombre Abraham.[8] 
    8 Hallaste fiel su corazn delante de ti, 
    e hiciste pacto con l 
    para darle la tierra del cananeo, 
    del heteo, del amorreo, 
    del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo,[9] 
    para darla a su descendencia; 
    y cumpliste tu palabra, 
    porque eres justo. 
    9 "Miraste la afliccinde nuestros padres en Egipto,[10] 
    y oste el clamor de ellos en el Mar Rojo.[11] 
    10 Hiciste seales y maravillascontra el faran, 
    contra todos sus siervos, 
    y contra todo el pueblo de su tierra,[12] 
    porque sabas que haban procedido 
    con soberbia contra ellos; 
    y te hiciste nombre grandecomo hasta este da. 
    11 Dividiste el mar delante de ellos, 
    y pasaron por medio de l en seco; 
    pero a sus perseguidores echasteen las profundidades, 
    como una piedra en profundas aguas.[13] 
    12 Con columna de nube los guiaste de da, 
    y con columna de fuego de noche, 
    para alumbrarles el caminopor donde haban de ir.[14] 
    13 "Sobre el monte Sina descendiste, 
    y hablaste con ellos desde el cielo, 
    y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, 
    y estatutos y mandamientos buenos. 
    14 Les ordenaste guardar tu santo sbado, 
    y por medio de Moiss, tu siervo, 
    les prescribiste mandamientos,estatutos y la Ley.[15] 
    15 "Les diste pan del cielopara saciar su hambre,[16] 
    y para su sed les sacaste aguasde la pea;[17] 
    y les dijiste que entrarana poseer la tierra, 
    por la cual alzaste tu manoy juraste que se la daras.[18] 
    16 Mas ellos y nuestros padresfueron soberbios, 
    y endurecieron su cervizy no escucharon tus mandamientos. 
    17 No quisieron oir, 
    ni se acordaron de las maravillasque con ellos hiciste; 
    antes endurecieron su cerviz 
    y, en su rebelin,pensaron poner caudillo 
    para volverse a su servidumbre.[19] 
    Pero t eres Dios perdonador, 
    clemente y piadoso, 
    tardo para la iray grande en misericordia,[20] 
    pues no los abandonaste. 
    18 "Aun cuando hicieron para sun becerro de fundicin 
    y dijeron: "Este es tu Diosque te hizo subir de Egipto",[21] 
    y cometieron grandes ofensas, 19 t,con todo, por tus muchas misericordias 
    no los abandonaste en el desierto. 
    La columna de nubeno se apart de ellos de da, 
    para guiarlos por el camino, 
    ni de noche la columna de fuego, 
    para alumbrarles el caminopor el cual haban de ir.[22] 
    20 "Enviaste tu buen espritupara ensearles; 
    no retiraste tu man de su boca, 
    y agua les diste para su sed. 
    21 Los sustentaste cuarenta aosen el desierto; 
    de ninguna cosa tuvieron necesidad; 
    sus vestidos no se envejecieron, 
    ni se hincharon sus pies.[23] 
    22 "Les diste reinos y pueblos, 
    y los repartiste por distritos; 
    poseyeron la tierra de Sehn, 
    la tierra del rey de Hesbn, 
    y la tierra de Og,[24] rey de Basn. 
    23 Multiplicaste sus hijos 
    como las estrellas del cielo,[25] 
    y los llevaste a la tierra 
    de la cual habas dicho a sus padres 
    que haban de entrar a poseerla.[26] 
    24 Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, 
    y humillaste delante de ellos 
    a los habitantes del pas, a los cananeos, 
    los cuales entregaste en sus manos, 
    igual que a sus reyesy a los pueblos de la tierra, 
    para que hicieran de elloscomo quisieran.[27] 
    25 Tomaron ciudades fortificadas 
    y tierra frtil, 
    y heredaron casas llenas de todo bien, 
    cisternas hechas, vias y olivares, 
    y muchos rboles frutales; 
    comieron, se saciaron y engordaron, 
    y se deleitaron en tu gran bondad.[28] 
    26 "Pero te provocaron a ira 
    y se rebelaron contra ti, 
    y echaron tu Ley tras sus espaldas, 
    mataron a tus profetas 
    que los amonestaban a volver a ti, 
    y te ofendieron grandemente.[29] 
    27 Entonces los entregasteen manos de sus enemigos, 
    los cuales los afligieron; 
    pero en el tiempo de su tribulacinclamaron a ti 
    y t desde los cielos los oste; 
    y segn tu gran misericordia 
    les enviaste libertadores 
    para que los salvarande manos de sus enemigos. 
    28 Pero una vez que tenan paz, 
    volvan a hacer lo malo delante de ti, 
    por lo cual los abandonasteen manos de sus enemigos 
    que los dominaron; 
    pero volvan y clamaban otra vez a ti; 
    t desde los cielos los oas, 
    y segn tus misericordiasmuchas veces los libraste.[30] 
    29 Les amonestastea que se volvieran a tu Ley; 
    mas ellos se llenaron de soberbia 
    y no oyeron tus mandamientos, 
    sino que pecaron contra tus juicios, 
    los cuales dan vida a quien los cumple;[31] 
    se rebelaron, 
    endurecieron su cerviz 
    y no escucharon. 
    30 "Los soportaste por muchos aos, 
    y les testificaste con tu espritu 
    por medio de tus profetas, 
    pero no escucharon;[32] 
    por lo cual los entregaste 
    en manos de los pueblos de la tierra.[33] 
    31 Mas por tus muchas misericordias 
    no los consumiste ni los desamparaste; 
    porque eres Dios clementey misericordioso.[34] 
    32 "Ahora pues, Dios nuestro, 
    Dios grande, fuerte, temible, 
    que guardas el pacto y la misericordia, 
    no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento 
    que ha alcanzado a nuestros reyes,a nuestros gobernantes, 
    a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, 
    a nuestros padres y a todo tu pueblo, 
    desde los das de los reyes de Asiria[35] hasta este da. 
    33 Pero t eres justo 
    en todo lo que ha venido sobre nosotros; 
    porque rectamente has hecho, 
    mas nosotros hemos hecho lo malo.[36] 
    34 Nuestros reyes, nuestros gobernantes, 
    nuestros sacerdotes y nuestros padres 
    no pusieron por obra tu Ley, 
    ni atendieron a tus mandamientos 
    ni a los testimonioscon que los amonestabas.[37] 
    35 Pero ellos en su reino 
    y en los muchos bienes que les diste, 
    y en la tierra espaciosa y frtil 
    que entregaste delante de ellos, 
    no te sirvieron, 
    ni se convirtieron de sus malas obras.[38] 
    36 "Mranos hoy, convertidos en siervos; 
    somos siervos en la tierraque diste a nuestros padres 
    para que comieran su fruto y su bien. 
    37 El fruto de ella se multiplicapara los reyes 
    que has puesto sobre nosotrospor nuestros pecados, 
    quienes se enseoreansobre nuestros cuerpos, 
    y sobre nuestros ganados, 
    conforme a su voluntad. 
    En gran angustia estamos! 

El pueblo se comprometea guardar la Ley 

38 [39] "A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros gobernantes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes".[40] 
						 NOTAS:

1. 9.1-37 Esta seccin consta de dos partes: la primera (v. 1-5) describe un acto de arrepentimiento; la segunda (v. 6-37) presenta una oracin de Esdras, en la cual hace un resumen histrico de las relaciones entre Dios e Israel, poniendo de relieve la infidelidad del pueblo y la misericordia de Dios. La oracin destaca asimismo la importancia del arrepentimiento para obtener una verdadera restauracin nacional. 
2. 9.1 Las ropas speras y la tierra sobre la cabeza eran seales de arrepentimiento (1 Cr 21.16; Dn 9.3; Jon 3.5,8). Cf. tambin 1 S 4.12; 2 S 1.2; Job 2.12. 
3. 9.2 Vase Esd 9.1-15; cf. Esd 10.11; Neh 13.1-3,23-28. 
4. 9.2 En esta confesin, como en la de Esd 9.6-15, se incluyen tambin los pecados de los antepasados. Un testimonio similar de solidaridad se encuentra en Neh 1.6; 9.16-31; cf. Sal 106.6. 
5. 9.6 T: La versin griega (LXX) antepone la frase: |iy Esdras dijo. 
6. 9.6 Dt 6.4; 2 R 19.15; Is 37.16,20. 
7. 9.6 La oracin de los v. 6-37 incluye alusiones y citas de otros libros del AT. La representacin de la historia del pueblo es similar a la de Sal 78; 105; 106; 135; 136. Cf. tambin 1 Cr 29.10-19; 2 Cr 20.6-12; Esd 9.6-15. 
8. 9.7 Gn 12.1; 17.7; vase Concordancia temtica. 
9. 9.8 Gn 15.18-21. 
10. 9.9 Ex 3.7; 4.31; vase Concordancia temtica. 
11. 9.9 Ex 14.10-12. 
12. 9.10 Ex 7--12; Dt 4.34; 7.19. 
13. 9.11 Ex 14.21-29; 15.4-5; Sal 78.13; Is 43.16; 63.12. 
14. 9.12 Ex 13.21-22. 
15. 9.13-14 Ex 19.18--23.33. 
16. 9.15 Ex 16.4-15; Sal 105.40. 
17. 9.15 Ex 17.1-7. 
18. 9.15 Dt 1.21. 
19. 9.17 Nm 14.1-4; Dt 1.26-33. 
20. 9.17 Ex 34.6; Sal 86.15; Jl 2.13. 
21. 9.18 Ex 32.1-4. 
22. 9.19 Cf. v. 12. 
23. 9.20-21 Dt 8.4; 29.4-5. 
24. 9.22 Nm 21.21-35; Dt 2.26--3.4; Sal 135.11-12; 136.19-20. 
25. 9.23 Gn 15.5; 22.17. 
26. 9.23 Jos 3.14-17; 21.43-45. 
27. 9.24 Jos 11.23. 
28. 9.25 Dt 6.10-11. 
29. 9.26 1 R 14.9; 2 R 17.15. 
30. 9.25-28 Dt 32.15-43; Jue 2.11-16. 
31. 9.29 Lv 18.5. 
32. 9.30 2 R 17.13-18; 2 Cr 36.14-16; Zac 7.8-14. 
33. 9.30 Jue 6.1; 13.1; 2 R 13.3; Sal 106.41-42; Jer 20.4-5. 
34. 9.31 Cf. v. 17. 
35. 9.32 Los reyes de Asiria: Esta expresin puede aludir a algn soberano de aquel antiguo imperio (2 R 15.19,29; 17.3-6); puede ser tambin una forma velada de referirse a los reyes persas. 
36. 9.33 Esd 9.15; Sal 119.137. 
37. 9.34 2 R 17.15. 
38. 9.35 Cf. Dt 28.20. 
39. 9.38--10.27 Este cap. presenta un acto de renovacin del pacto del pueblo con Dios. El tema de la renovacin del Pacto se relaciona, en el AT, con varias reformas religiosas (cf. 2 Cr 15; 23; 29; 34). 
40. 9.38 Las palabras hebreas traducidas por hacemos fiel promesa, sugieren la idea de estabilidad y fidelidad, condiciones indispensables para el mantenimiento del Pacto. 

Nehemas 10

1 Los que firmaron fueron:[1] Nehemas,[2] el gobernador, hijo de Hacalas, y Sedequas, 2 Seraas, Azaras, Jeremas, 3 Pasur, Amaras, Malquas, 4 Hats, Sebanas, Maluc, 5 Harim, Meremot, Obadas, 6 Daniel, Ginetn, Baruc, 7 Mesulam, Abas, Mijamn, 8 Maazas, Bilgai y Semaas; estos eran sacerdotes. 
9 Luego los levitas: Jesa hijo de Azanas, Bini, de los hijos de Henadad, Cadmiel, 10 y sus hermanos Sebanas, Hodas, Kelita, Pelaas, Hann, 11 Micaa, Rehob, Hasabas, 12 Zacur, Serebas, Sebanas, 13 Hodas, Bani y Beninu. 
14 Los jefes del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani, 15 Buni, Azgad, Bebai, 16 Adonas, Bigvai, Adn, 17 Ater, Ezequas, Azur, 18 Hodas, Hasum, Bezai, 19 Harif, Anatot, Nebai, 20 Magpas, Mesulam, Hezir, 21 Mesezabeel, Sadoc, Jada, 22 Pelatas, Hann, Anaas, 23 Oseas, Hananas, Hasub, 24 Halohes, Pilha, Sobec, 25 Rehum, Hasabna, Maasas, 26 Ahas, Hann, Ann, 27 Maluc, Harim y Baana. 
28 [3] El resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se haban apartado de los pueblos de las tierras para cumplir con la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todos los que tenan comprensin y discernimiento,[4] 29 se reunieron con sus hermanos y sus principales, para declarar y jurar[5] que andaran en la ley de Dios, que fue dada por Moiss, siervo de Dios, y que guardaran y cumpliran todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehov, nuestro Seor. 30 Y que no daramos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaramos sus hijas para nuestros hijos.[6] 31 Asimismo, que si los pueblos de la tierra vinieran a vender mercaderas y comestibles en sbado,[7] nada tomaramos de ellos en ese da ni en otro da santificado; y que el ao sptimo dejaramos descansar la tierra[8] y perdonaramos toda deuda.[9] 
32 Nos impusimos adems la obligacin de contribuir cada ao con la tercera parte de un siclo para la obra de la casa de nuestro Dios;[10] 33 para el pan de la proposicin[11] y para la ofrenda continua, para el holocausto continuo, los sbados, las nuevas lunas, las festividades, y para las cosas santificadas y los sacrificios de expiacin por el pecado de Israel, y para todo el servicio de la casa de nuestro Dios. 
34 Echamos tambin suertes[12] los sacerdotes, los levitas y el pueblo, acerca de la ofrenda de la lea, para traerla a la casa de nuestro Dios, segn las familias de nuestros padres, en los tiempos determinados cada ao, para quemar sobre el altar de Jehov, nuestro Dios, como est escrito en la Ley.[13] 35 Y que cada ao llevaramos a la casa de Jehov las primicias de nuestra tierra y las primicias del fruto de todo rbol.[14] 36 Asimismo los primognitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como est escrito en la Ley;[15] y que traeramos los primognitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios. 37 Tambin acordamos llevar las primicias de nuestras masas, de nuestras ofrendas, del fruto de todo rbol, del vino y del aceite, para los sacerdotes, a los depsitos[16] de la casa de nuestro Dios, y el diezmo[17] de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibiran el dcimo de nuestras labores en todas las ciudades. 38 Un sacerdote, hijo de Aarn, estara con los levitas cuando estos recibieran el diezmo; y que los levitas llevaran el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a los depsitos de la casa del tesoro.[18] 39 Porque a los depsitos del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Lev la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y all estarn los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. Y prometimos no abandonar la casa de nuestro Dios.[19] 
						 NOTAS:

1. 10.1 Los que firmaron fueron: lit. sobre el documento sellado estaban (cf.Jer 32.11). De la solemnidad del compromiso asumido deja constancia el documento sellado por los gobernantes, levitas y sacerdotes (9.38). El sello garantizaba su autenticidad. Muchos de los nombres que se incluyen aqu aparecen tambin en otras listas de los libros de Esdras y Nehemas (cf. Esd 2; Neh 3; 7). 
2. 10.1 Vase Neh 8.9 n. 
3. 10.28-39 Esta seccin incluye el contenido del documento firmado por los jefes del pueblo (vanse Neh 9.38--10.27 n.; 9.38 n.; 10.1 nota a), que formaba parte de la ceremonia de renovacin del Pacto. 
4. 10.28 Los que se haban apartado: descendientes de israelitas que haban permanecido en Palestina durante el exilio y ahora se incorporaban al grupo que renovaba su fidelidad al Pacto (cf. Esd 6.21). 
5. 10.29 Y jurar: lit. para entrar en una maldicin y juramento, expresin que en otras versiones se traduce por juraron solemnemente o bajo imprecacin y juramento. Todas las alianzas que se hacan en el antiguo Oriente contenan frmulas de bendicin para los que se mantenan fieles a lo estipulado (cf. Dt 28.1-14), y de maldicin para los que rompan el acuerdo (cf. Dt 28.15-68). 
6. 10.30 Sobre el tema de los matrimonios mixtos durante la poca postexlica, cf. Esd 9.1-2; Neh 13.23-29; Mal 2.10-16; cf. tambin 2 Co 6.14--7.1. Es importante notar que la ley de Moiss (Neh 10.29) no inclua recomendaciones especficas acerca de los que ya estaban casados con extranjeras (cf. Ex 34.16; Dt 7.3). 
7. 10.31 Ex 20.8; Neh 13.15-22. 
8. 10.31 Ex 23.10-11; Lv 25.1-7. 
9. 10.31 Dt 15.1-2. 
10. 10.32 Para la obra de la casa de nuestro Dios: El pueblo deba proveer los recursos necesarios para el buen funcionamiento del culto en el templo de Jerusaln. Segn Ex 30.11-16, el impuesto era de medio siclo (cinco gramos de plata), que se recaudaba al hacerse un censo (cf. 2 Cr 24.6-9). Aqu es de solo la tercera parte de un siclo (cuatro gramos de plata), pero deba ser pagado cada ao. En tiempos de Jess, el impuesto era de dos dracmas anuales (vase Mt 17.24 n.). 
11. 10.33 Ex 25.30; Lv 24.5-8. 
12. 10.34 Echamos tambin suertes: Esta prctica era frecuente en la antiguedad para identificar a los responsables de algn delito o para conocer la voluntad de Dios (cf. 1 S 10.19-27; Jon 1.7; Hch 1.23-26). 
13. 10.34 Lv 6.12; Neh 13.31. 
14. 10.35 Ex 23.19; 34.26; Dt 26.2. 
15. 10.36 Ex 13.2,11-15. 
16. 10.37 Esd 8.29; Neh 13.13. 
17. 10.37 Lv 27.30; Nm 18.21. 
18. 10.38 Nm 18.26. 
19. 10.39 No abandonar la casa de nuestro Dios: Una recomendacin semejante se encuentra tambin en los escritos de varios profetas postexlicos; cf. Hag 1.9; Zac 8.9; Mal 3.10. 

Nehemas 11


3. SEGUNDA PARTE DE LAS MEMORIAS DE NEHEMAS: LOS HABITANTES DE JERUSALN; LA DEDICACIN DEL MURO (11.1--13.31)



Los habitantes de Jerusaln 

1 [1] 

(1 Cr 9.1-34)
Los jefes del pueblo habitaron en Jerusaln, pero el resto del pueblo ech suertes[2] para que uno de cada diez fuera a vivir a Jerusaln, ciudad santa,[3] y las otras nueve partes en las otras ciudades. 2 Y bendijo el pueblo a todos los hombres que voluntariamente se ofrecieron para habitar en Jerusaln. 
3 Estos son[4] los jefes de la provincia que habitaron en Jerusaln;[5] pero en las ciudades de Jud habitaron cada uno en su posesin, en sus ciudades: los israelitas, los sacerdotes y levitas, los sirvientes del templo y los hijos de los siervos de Salomn. 
4 En Jerusaln, pues, habitaron algunos de los hijos de Jud y de los hijos de Benjamn. 
De los hijos de Jud: Ataas hijo de Uzas hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sefatas, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares, 5 y Maasas hijo de Baruc hijo de Colhoze, hijo de Hazaas, hijo de Adaas, hijo de Joiarib, hijo de Zacaras, hijo de Siloni. 6 Todos los hijos de Fares que habitaron en Jerusaln fueron cuatrocientos sesenta y ocho hombres de guerra. 
7 Estos son los hijos de Benjamn: Sal hijo de Mesulam hijo de Joed, hijo de Pedaas, hijo de Colaas, hijo de Maasas, hijo de Itiel, hijo de Jesaas. 8 Y despus de l[6] Gabai y Salai; novecientos veintiocho en total. 9 Joel hijo de Zicri era el jefe de ellos, y Jud hijo de Sena, el segundo en la ciudad. 
10 De los sacerdotes: Jedaas hijo de Joiarib, Jaqun, 11 Seraas hijo de Hilcas hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, jefe de la casa de Dios, 12 y sus hermanos, los que hacan la obra de la Casa; ochocientos veintids en total. Adaas hijo de Jeroham hijo de Pelalas, hijo de Amsi, hijo de Zacaras, hijo de Pasur, hijo de Malquas, 13 y sus hermanos, jefes de familia; doscientos cuarenta y dos en total. Amasai hijo de Azareel hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer, 14 y sus hermanos, hombres de gran vigor; ciento veintiocho en total; el jefe de los cuales era Zabdiel hijo de Gedolim.[7] 
15 De los levitas: Semaas hijo de Hasub hijo de Azricam, hijo de Hasabas, hijo de Buni; 16 Sabetai y Jozabad, de los principales de los levitas, capataces de la obra exterior de la casa de Dios.[8] 17 Matanas hijo de Micaa hijo de Zabdi, hijo de Asaf, el principal, el que empezaba las alabanzas y accin de gracias al tiempo de la oracin; Bacbuquas, el segundo de entre sus hermanos; y Abda hijo de Sama hijo de Galal, hijo de Jedutn. 18 Todos los levitas en la santa ciudad eran doscientos ochenta y cuatro en total. 
19 Los porteros:[9] Acub, Talmn y sus hermanos, que hacan guardia en las puertas; ciento veintids en total. 
20 El resto de Israel, de los sacerdotes y de los levitas, vivan en todas las ciudades de Jud, cada uno en su heredad. 
21 Los sirvientes del templo[10] habitaban en Ofel;[11] y Ziha y Gispa tenan autoridad sobre los sirvientes del templo. 22 El jefe de los levitas en Jerusaln era Uzi hijo de Bani hijo de Hasabas, hijo de Matanas, hijo de Micaa, de los hijos de Asaf, cantores segn el servicio de la casa de Dios. 23 Porque haba un mandato del rey[12] y un reglamento que fijaba los deberes de los cantores para cada da. 
24 Y Petaas[13] hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera hijo de Jud, estaba al servicio del rey para todos los asuntos del pueblo. 

Lugares habitados fuera de Jerusaln

25 En cuanto a las aldeas y sus tierras, algunos de los hijos de Jud habitaron[14] en Quiriat-arba[15] y sus aldeas, en Dibn y sus aldeas, en Jecabseel y sus aldeas, 26 en Jesa, Molada y Bet-pelet, 27 en Hazar-sual, en Beerseba y sus aldeas, 28 en Siclag, en Mecona y sus aldeas, 29 en En-rimn, en Zora, en Jarmut, 30 en Zanoa, en Adulam y sus aldeas, en Laquis y sus tierras, y en Azeca y sus aldeas. Y habitaron desde Beerseba hasta el valle de Hinom.[16] 
31 Los hijos de Benjamn habitaron desde Geba, en Micmas, en Aa, en Bet-el y sus aldeas, 32 en Anatot, Nob, Ananas, 33 Hazor, Ram, Gitaim, 34 Hadid, Seboim, Nebalat, 35 Lod, y Ono,[17] valle de los artesanos. 
36 Algunos de los levitas habitaron en Jud y Benjamn. 
						 NOTAS:

1. 11.1-24 La seccin final del libro (11--13) contina la narracin de 7.4 (vanse 7.1; 7.73--8.12 n.). Adems de la referencia a que fue repoblada la ciudad de Jerusaln (11.1-24), se destaca la importancia de los sacerdotes, de los levitas, del culto y de la observancia del sbado en las reformas llevadas a cabo por Nehemas. 
2. 11.1 Vase Neh 10.34 nota l. 
3. 11.1 Ciudad santa: Cf. Is 48.2; 52.1; Dn 9.24; Jl 3.17. 
4. 11.3 La lista de los repatriados que establecieron su residencia en Jerusaln es similar a la que se incluye en 1 Cr 9.1-34. Es probable que ambas nminas hayan sido tomadas de un documento legal guardado en los archivos del templo. 
5. 11.3 Los judos que se establecieron en Jerusaln pertenecan a las tribus de Jud y de Benjamn. Los de Jud estaban representados por dos familias: la de Fares (v. 4), hijo de Jud (Gn 38.29; Nm 26.20), y la de Siloni (v. 5). Los silonitas eran, a su vez, descendientes de Sela, que tambin era hijo de Jud (Gn 38.5; Nm 26.20; 1 Cr 9.5). De los benjaminitas solo se identifica a la familia de Sal (v. 7). 
6. 11.8 Y despus de l: segn la versin griega (LXX): y sus hermanos. 
7. 11.14 Hijo de Gedolim: otra posible traduccin: de una familia importante. 
8. 11.16 Las obras realizadas fuera de casa de Dios deban ser la recoleccin y almacenamiento de provisiones, la colecta de los diezmos e impuestos y la supervisin de las instalaciones exteriores al edificio del templo (cf. Esd 8.33; 10.15; Neh 8.7). 
9. 11.19 Los deberes de los porteros se exponen ms detalladamente en 1 Cr 9.17-27. 
10. 11.21 Sirvientes del templo: cf. 1 Cr 9.2; Esd 2.43-54; Neh 7.46-56. 
11. 11.21 Ofel era la colina ubicada en la parte sur del templo. 
12. 11.23 El rey: podra tratarse de David (cf. 1 Cr 25; Neh 12.24), o bien del soberano persa, que haba manifestado inters por el buen funcionamiento del culto en el templo de Jerusaln (cf. Esd 7.21-24). 
13. 11.24 Petaas era un judo noble que representaba al imperio persa en Jerusaln y a los judos ante el rey. 
14. 11.25 La lista de las ciudades de los v. 25-36 muestra que los judos se instalaron en varias comunidades al norte y al oeste de Jerusaln (vase Neh 11.3 nota e) y en el sur de Jud, hasta el desierto del Neguev. 
15. 11.25 Quiriat-arba: es decir, Hebrn (Jos 14.15; vase ndice de mapas). El texto hebreo aade y sus hijos, para referirse a sus aldeas o municipios. 
16. 11.30 El valle de Hinom marcaba los lmites sur y sudoeste de la ciudad de Jerusaln (vase ndice de mapas). Vase Jer 2.23 nota b. 
17. 11.35 Lod y Ono eran ciudades cercanas al puerto de Jope, al noroeste de Jerusaln, donde llegaban los cargamentos de madera del Lbano (Esd 3.7). 

Nehemas 12


Sacerdotes y levitas 

1 [1] Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel hijo de Salatiel, y con Jesa: Seraas, Jeremas, Esdras,[2] 2 Amaras, Maluc, Hats, 3 Secanas, Rehum, Meremot, 4 Iddo, Gineto, Abas, 5 Mijamn, Maadas, Bilga, 6 Semaas, Joiarib, Jedaas, 7 Sal, Amoc, Hilcas y Jedaas. Estos eran los principales sacerdotes y sus hermanos en los das de Jesa. 
8 Los levitas: Jesa, Bini, Cadmiel,[3] Serebas, Jud y Matanas, que con sus hermanos oficiaba en los cantos de alabanza. 9 Y Bacbuquas y Uni, sus hermanos, cada cual en su ministerio. 
10 Jesa engendr a Joiacim, Joiacim engendr a Eliasib, y Eliasib engendr a Joiada; 11 Joiada engendr a Jonatn[4] y Jonatn engendr a Jada. 
12 En los das de Joiacim los sacerdotes jefes de familia fueron: de Seraas, Meraas; de Jeremas, Hananas; 13 de Esdras, Mesulam; de Amaras, Johann; 14 de Melic, Jonatn; de Sebanas, Jos; 15 de Harim, Adna; de Meraiot, Helcai; 16 de Iddo, Zacaras; de Ginetn, Mesulam; 17 de Abas, Zicri; de Miniamn,[5] de Moadas, Piltai; 18 de Bilga, Sama; de Semaas, Jonatn; 19 de Joiarib, Matenai; de Jedaas, Uzi; 20 de Salai, Calai; de Amoc, Eber; 21 de Hilcas, Hasabas; de Jedaas, Natanael. 
22 Los levitas en das de Eliasib, de Joiada, de Johann y de Jada fueron inscritos como jefes de familia; tambin los sacerdotes, hasta el reinado de Daro el persa.[6] 23 Los hijos de Lev, jefes de familia, fueron inscritos en el libro de las crnicas hasta los das de Johann hijo de Eliasib. 24 Los principales de los levitas eran: Hasabas, Serebas, Jesa hijo de Cadmiel, y sus hermanos estaban frente a ellos, para alabar y dar gracias, conforme al estatuto de David, varn de Dios, durante su turno[7] de servicio. 25 Matanas, Bacbuquas, Obadas, Mesulam, Talmn y Acub, eran porteros y hacan guardia en las entradas de las puertas. 26 Estos vivieron en los das de Joiacim hijo de Jesa hijo de Josadac, y en los das del gobernador Nehemas y del sacerdote y escriba Esdras. 

Dedicacin del muro 

27 [8] Para la dedicacin del muro de Jerusaln, buscaron a los levitas de todos los lugares donde vivan y los llevaron a Jerusaln, para hacer la dedicacin y la fiesta con alabanzas y con cnticos, con cmbalos, salterios y ctaras. 28 Los hijos de los cantores[9] acudieron, tanto de la regin alrededor de Jerusaln, como de las aldeas de los netofatitas; 29 tambin de la casa de Gilgal y de los campos de Geba y de Azmavet, porque los cantores se haban edificado aldeas alrededor de Jerusaln. 30 Los sacerdotes y los levitas se purificaron, y luego purificaron al pueblo, las puertas y el muro.[10] 
31 Hice entonces subir a los gobernantes de Jud sobre el muro, y organic dos grandes coros que fueron en procesin; el primero a la derecha, sobre el muro, marchaba hacia la puerta del Muladar.[11] 32 Detrs de ellos iban Osaas, con la mitad de los gobernantes de Jud, 33 Azaras, Esdras, Mesulam, 34 Jud y Benjamn, Semaas y Jeremas. 35 De los hijos de los sacerdotes iban con trompetas: Zacaras hijo de Jonatn hijo de Semaas, hijo de Matanas, hijo de Micaas, hijo de Zacur, hijo de Asaf; 36 y sus hermanos Semaas, Azarael, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Jud y Hanani, quienes iban con los instrumentos musicales de David, varn de Dios; y el escriba Esdras[12] marchaba delante de ellos. 37 A la altura de la puerta de la Fuente, subieron derecho por las gradas de la Ciudad de David, por la subida del muro, desde la casa de David hasta la puerta de las Aguas, al oriente. 
38 El segundo coro iba del lado opuesto; yo iba detrs, con la mitad del pueblo, sobre el muro, desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho, 39 pasando por la puerta de Efran, la puerta Vieja, la puerta del Pescado, la torre de Hananeel y la torre de Hamea, hasta la puerta de las Ovejas; y se detuvieron en la puerta de la Crcel. 
40 Llegaron luego los dos coros a la casa de Dios. A mi lado estaban la mitad de los oficiales, 41 y los sacerdotes Eliacim, Maaseas, Miniamn, Micaas, Elioenai, Zacaras y Hananas, con trompetas; 42 y Maasas, Semaas, Eleazar, Uzi, Johann, Malquas, Elam y Ezer. Y los cantores cantaban en alta voz, dirigidos por Izrahas. 
43 Aquel da se ofrecieron numerosos sacrificios,[13] y se regocijaron, porque Dios los haba recreado con grande contentamiento; tambin se alegraron las mujeres y los nios. Y el alborozo de Jerusaln se oa desde lejos. 

Porciones para sacerdotes y levitas

44 En aquel da fueron puestos hombres sobre los depsitos de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para almacenar en ellos las porciones que la Ley otorga a sacerdotes y levitas, las cuales llegaban de las ciudades; porque era grande el gozo de Jud con respecto a los sacerdotes y levitas que servan. 45 Ellos cumplan en el servicio de su Dios, y en el servicio de la expiacin, junto con los cantores[14] y los porteros,[15] conforme al estatuto de David y de Salomn, su hijo. 46 Porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, haba un director de cantores para los cnticos, las alabanzas y la accin de gracias a Dios. 47 Y todo Israel, en das de Zorobabel y en das de Nehemas, daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su da. Entregaban asimismo sus porciones a los levitas, y los levitas entregaban su parte a los hijos de Aarn.[16] 
						 NOTAS:

1. 12.1-26 Aqu se presentan varias listas de sacerdotes, sumos sacerdotes y levitas que sirvieron a la comunidad juda durante el perodo postexlico. Muchos de estos nombres aparecen tambin en otras listas incluidas en los libros de Esdras y Nehemas (cf. Esd 2; Neh 7; 10). 
2. 12.1 Esdras: posiblemente era tambin conocido por Azaras (cf. Neh 10.2). 
3. 12.8 Esd 2.40. 
4. 12.10-11 Los seis Sumos sacerdotes aqu mencionados sirvieron en Jerusaln desde la poca de Zorobabel (c. 538-522 a.C.) hasta una fecha ms o menos cercana al ao 400 a.C. Jesa regres con los deportados en el 538 a.C. (Esd 2.2; Neh 7.6-7); Eliasib era el sumo sacerdote cuando Nehemas lleg a Jerusaln en el 445 a.C. (Neh 3.1,20-21); Jonatn ejerci sus funciones hacia el ao 410 a.C. (cf. v. 22-23). 
5. 12.17 Miniamn: El nombre del jefe correspondiente no se encuentra en el texto hebreo. 
6. 12.22 Daro el persa: Posiblemente se trata de Daro I, que rein en Persia entre los aos 522 y 486 a.C. (cf. Esd 4.5; 5.6--6.12). Daro II rein del 423 al 404 a.C. y Daro III desde el 336 hasta el 331 a.C. 
7. 12.24 Expresiones como frente a ellos y durante su turno de servicio parecen indicar que los cnticos se hacan en coros alternados (v. 31,40). Cf. 1 Cr 16.4; 23.30; 2 Cr 29.25. 
8. 12.27-43 En estos v. se presenta el acto de dedicacin de la muralla de Jerusaln. Parte de la narracin est en primera persona (v. 31,38,40) y se relaciona con las memorias de Nehemas (vase 1.1--7.73a n.). El relato destaca la importancia de los levitas (v. 27-30; cf. 2 Cr 29.25-27; Esd 3.10; 6.16), la consagracin y purificacin de todo el pueblo (v. 27,30,43) y la organizacin de los participantes en dos grupos, cada uno con su respectivo coro (v. 31,38). 
9. 12.28 Los hijos de los cantores: otra posible traduccin: los cantores levitas. 
10. 12.30 La purificacin inclua la abstencin de relaciones sexuales, el lavado de la ropa, un bao ritual y una ofrenda (cf. Gn 35.2-4; Ex 19.10,14-15; Nm 8.5-7,21-26; 19.12-19; 2 Cr 29.15; 35.6; Esd 6.20; Neh 13.22; Ez 36.25). Las puertas y el muro deban ser purificados para evitar una posible contaminacin de los que trabajaban en la obra de restauracin. 
11. 12.31 La dedicacin de los muros comenz en la puerta del Muladar (cf. 2.13). Los participantes se organizaron en dos procesiones que caminaron sobre los muros hacia la derecha (el sur) y hacia la izquierda (el norte) de la ciudad. El orden de cada grupo era semejante: un coro (v. 31 y 38), un laico prominente (v. 32 y 38, 40), la mitad de las autoridades (v. 32 y 40), varios sacerdotes con trompetas (v. 35-36 y 41-42) y un director musical (v. 36 y 42b). La narracin destaca el carcter cultual de este gran acontecimiento. Cf. 1 Cr 13.8; 15.16,28; 16.5; 25.1,6; 2 Cr 5.12; 29.25. 
12. 12.36 Segn este v., Esdras particip, junto con Nehemas, en la dedicacin del muro de Jerusaln, pero esta inclusin plantea graves problemas de cronologa. Por eso algunos han sugerido que el nombre de Esdras fue aadido (tambin en el v. 33) para hacer resaltar la figura de los dos grandes reformadores. Vase Neh 8.9 n. 
13. 12.43 Esd 6.17. 
14. 12.45 1 Cr 25.1-8; Esd 2.41. 
15. 12.45 1 Cr 26.12; Esd 2.42. 
16. 12.47 Los hijos de Aarn: esto es, los sacerdotes. 

Nehemas 13


Reformas de Nehemas

1 Aquel da se ley a odos del pueblo el libro de Moiss, y fue hallado escrito en l que los amonitas y moabitas no deban entrar jams en la congregacin de Dios,[1] 2 por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; pero nuestro Dios volvi la maldicin en bendicin. 3 Cuando oyeron, pues, la Ley, separaron de Israel a todos los mezclados con extranjeros. 

Tabla - Los persas (2x)

4 Antes de esto,[2] el sacerdote Eliasib, encargado de los aposentos de la casa de nuestro Dios, haba emparentado con Tobas,[3] 5 y le haba hecho una gran habitacin, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite que se haba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. 6 Pero cuando ocurri esto, yo no estaba en Jerusaln,[4] porque en el ao treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia,[5] haba ido adonde el rey estaba; pero al cabo de algunos das ped permiso al rey 7 para volver a Jerusaln;[6] y entonces supe del mal que haba hecho Eliasib por consideracin a Tobas, haciendo para l una habitacin en los atrios de la casa de Dios. 8 Esto me doli mucho,[7] y arroj todos los muebles de la casa de Tobas fuera de la habitacin. 9 Luego mand que limpiaran las habitaciones e hice volver all los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. 
10 Encontr asimismo que las porciones para los levitas no les haban sido dadas,[8] y que los levitas y cantores que hacan el servicio haban huido cada uno a su heredad. 11 Entonces reprend a los oficiales dicindoles: "Por qu est la casa de Dios abandonada?" Despus los reun y los puse en sus puestos. 12 Y todo Jud trajo el diezmo[9] del grano, del vino y del aceite, a los almacenes. 13 Luego puse por mayordomos de ellos al sacerdote Selemas y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaas; y al servicio de ellos a Hann hijo de Zacur hijo de Matanas; pues eran tenidos por fieles. Ellos se encargaran de repartir las porciones a sus hermanos. 
14 "Acurdate de m por esto, Dios mo, y no borres las misericordias[10] que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio!"[11] 
15 En aquellos das vi en Jud a algunos que pisaban en lagares en sbado,[12] que acarreaban manojos de trigo y cargaban los asnos con vino, y tambin de uvas, de higos y toda suerte de carga, para traerlo a Jerusaln en sbado; y los amonest acerca del da en que vendan las provisiones. 16 Tambin haba en la ciudad tirios[13] que traan pescado y toda mercadera, y vendan en sbado a los hijos de Jud en Jerusaln. 17 Entonces reprend a los seores de Jud y les dije: "Qu mala cosa es esta que vosotros hacis, profanando as el sbado? 18 No hicieron as vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? Y vosotros aads ira sobre Israel profanando el sbado?"[14] 
19 Sucedi, pues, que al caer la tarde, antes del sbado, orden que se cerraran las puertas de Jerusaln y que no las abrieran hasta despus del sbado; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que no dejaran entrar carga alguna en sbado.[15] 20 Una o dos veces, se quedaron fuera de Jerusaln los negociantes y los que vendan toda especie de mercanca. 21 Pero yo les amonest dicindoles: "Por qu os quedis vosotros delante del muro? Si lo hacis otra vez, os echar mano". Desde entonces no volvieron en sbado. 22 Y dije a los levitas que se purificaran y fueran a guardar las puertas, para santificar el sbado. 
"Tambin por esto acurdate de m, Dios mo, y perdname segn la grandeza de tu misericordia!" 
23 Vi asimismo en aquellos das a judos que haban tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas;[16] 24 y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no saban hablar judaico,[17] sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo. 25 Re con ellos y los maldije,[18] hice azotar a algunos de ellos y arrancarles los cabellos, y les hice jurar, diciendo: "No daris vuestras hijas a sus hijos, ni tomaris de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.[19] 26 No pec por esto Salomn, rey de Israel? Aunque en muchas naciones no hubo rey como l, que era amado de su Dios[20] y Dios lo haba puesto por rey sobre todo Israel, aun a l lo hicieron pecar las mujeres extranjeras.[21] 27 Os vamos a obedecer ahora cometiendo todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?" 
28 Uno de los hijos de Joiada, hijo del Sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sanbalat,[22] el horonita; por tanto, lo ech de mi lado. 
29 "Acurdate de ellos, Dios mo, de los que contaminan el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los levitas!"[23] 
30 Los limpi, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio;[24] 31 lo mismo hice para la ofrenda de la lea en los tiempos sealados, y para las primicias. 
"Acurdate de m, Dios mo, para bien!" 
						 NOTAS:

1. 13.1 Esta prohibicin se encuentra en Dt 23.3-5 y alude al incidente descrito en Nm 22--24 (cf. Nm 22.1-6). Segn parece, ya al principio se prohiba la participacin de los amonitas y moabitas en el culto del templo; pero ms tarde, debido a la situacin de la comunidad juda postexlica (cf. Neh 4.6-10), esta prohibicin fue aplicada con mucho ms rigor y se extendi a todos los extranjeros. 
2. 13.4 Antes de esto: Se alude al tiempo que Nehemas pas en Persia, luego de finalizar su primer mandato como gobernador de Jerusaln (vase Neh 13.6 nota d). 
3. 13.4 Tobas: Vase Neh 2.10 n.; cf. 6.18. 
4. 13.6 Nehemas finaliz su misin como gobernador de Jerusaln en el ao treinta y dos de Artajerjes (vase Esd 7.1 nota a), es decir, en el 433 a.C. Posteriormente regres a Persia y, despus de algn tiempo, solicit permiso para regresar nuevamente a Jerusaln, a fin de continuar con las reformas que se describen en los v. 4-31. 
5. 13.6 Rey de Babilonia: Algunos reyes de Persia adoptaron tambin este ttulo. 
6. 13.7 La narracin no indica el tiempo que Nehemas estuvo ausente de Jerusaln. Durante ese perodo se produjeron cambios importantes en la vida interna de la ciudad (cf. v. 5). 
7. 13.8 La reaccin de Nehemas, al comprobar que Eliasib haba permitido a Tobas instalarse en el templo (v. 5), fue de rechazo y disgusto. La habitacin que ocupaba Tobas era necesaria para el culto. Su presencia en el templo fue interpretada por Nehemas como un acto de profanacin. 
8. 13.10 Dt 12.19; Neh 10.39. 
9. 13.12 Lv 27.30; Nm 18.21; Mal 3.8-10. 
10. 13.14 Las misericordias: Se trata de acciones motivadas por la lealtad y la fidelidad. 
11. 13.14 Cf. 5.19; 13.22,29,31. 
12. 13.15 En los v. 15-22 se destaca la importancia que se dio a la observancia del sbado durante la poca postexlica. Cf. Ex 20.8-10; Is 56.2,4,6; 58.13; Jer 17.17; Ez 20.12-14. 
13. 13.16 La ciudad fenicia de Tiro estaba situada en la costa del Mediterrneo, al norte de Palestina (vase ndice de mapas). Sus ciudadanos eran famosos por sus actividades comerciales. Cf. Ez 27.12-36; 28.12-24. 
14. 13.18 Cf. Jer 17.21-27; Ez 20.12-24. 
15. 13.19 El sbado comenzaba al atardecer y finalizaba al oscurecer del da siguiente, ya que los das se contaban a partir de la puesta del sol. 
16. 13.23 Cf. Esd 9--10; Neh 10.30. 
17. 13.23-24 La gravedad de la crisis que presentaban los matrimonios mixtos se destaca al indicar que la mitad de sus hijos no hablaban judaico, es decir, la lengua de los judos. Nehemas estaba consciente de la importancia del idioma para la unidad e identidad nacional. Las lenguas amonita y moabita eran similares al heb.; la lengua de Asdod era, probablemente, un dialecto arameo o filisteo. 
18. 13.25 La maldicin de Nehemas estaba relacionada, posiblemente, con una de las disposiciones del pacto que el pueblo anteriormente haba hecho: la de no casarse con mujeres extranjeras (cf. Neh 10.29-30; Dt 28). 
19. 13.23-25 Ex 34.11-16; Dt 7.1-5. 
20. 13.26 2 S 12.24-25. 
21. 13.26 1 R 11.1-8. 
22. 13.28 Yerno de Sanbalat: Este nieto del Sumo sacerdote Eliasib, en contra de lo establecido por la Ley (Lv 21.14), se haba casado con una hija de Sanbalat, el gobernador de Samaria y encarnizado enemigo de Nehemas (Neh 2.10; 4.1-2,7-8; 6.1-14). 
23. 13.29 Vase Neh 5.19 n.; cf. Mal 2.1-9. 
24. 13.30 Cf. 10.30-39; 12.44-47; 13.12-13. 

Ester 1


1. PUESTA EN SITUACIN DEL RELATO; PROCLAMACIN DE ESTER COMO

1

Vasti desobedece a Asuero 
REINA (1.1--2.23) [1] Aconteci en los das de Asuero,[2] el Asuero que rein desde la India hasta Etiopa sobre ciento veintisiete provincias, 2 que en aquellos das, fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa,[3] capital del reino. 3 En el tercer ao de su reinado, ofreci un banquete a todos sus prncipes y cortesanos; invit tambin a los ms poderosos de Persia y de Media,[4] gobernadores y prncipes de provincias, 4 para mostrarles durante mucho tiempo, ciento ochenta das, el esplendor de la gloria de su reino, y el brillo y la magnificencia de su poder.[5] 
5 Cumplidos estos das, ofreci el rey otro banquete por siete das en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que haba en Susa, capital del reino, desde el mayor hasta el menor. 6 El pabelln era[6] blanco, verde y azul, sostenido por cuerdas de lino y prpura, en anillas de plata sujetas a columnas de mrmol; los reclinatorios eran de oro y de plata, sobre losado de prfido y de mrmol, de alabastro y de jacinto. 7 Se beba en vasos de oro, diferentes unos de otros, y el vino real corra en abundancia, como corresponde a la generosidad de un rey. 8 Pero el mandato era que a nadie se le obligara a beber, porque as lo haba mandado el rey a todos los mayordomos de su casa: que se hiciera segn la voluntad de cada uno. 
9 Tambin la reina Vasti ofreci un banquete para las mujeres en el palacio real del rey Asuero. 
10 El sptimo da, estando el corazn del rey alegre por el vino, mand a Mehumn, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos[7] que servan delante del rey Asuero, 11 que llevaran a la presencia del rey a la reina Vasti, con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los prncipes su belleza; porque era hermosa. 12 Pero la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos. Entonces el rey se enoj mucho. Lleno de ira, 13 consult a los sabios que conocan los tiempos,[8] ya que los asuntos del rey eran tratados con todos los que saban la ley y el derecho. 14 Los ms cercanos al rey eran Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucn, siete prncipes de Persia y de Media, los cuales formaban parte del consejo real, y ocupaban los primeros puestos en el reino. 15 El rey les pregunt: 
--Segn la ley, qu se debe hacer con la reina Vasti, por no haber cumplido la orden del rey Asuero, enviada por medio de los eunucos? 
16 Entonces dijo Memucn delante del rey y de los prncipes: 
--No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los prncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero. 17 Porque esta accin de la reina llegar a odos de todas las mujeres, y ellas tendrn en poca estima a sus maridos, diciendo: "El rey Asuero mand que llevaran ante su presencia a la reina Vasti, y ella no fue". 18 Entonces las seoras de Persia y de Media que sepan lo que hizo la reina, se lo dirn a todos los prncipes del rey; y eso traer mucho menosprecio y enojo. 19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se inscriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado:[9] "Que Vasti no se presente ms delante del rey Asuero"; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella. 20 El decreto que dicte el rey ser conocido en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darn honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor. 
21 Agrad esta palabra al rey y a los prncipes, e hizo el rey conforme al consejo de Memucn, 22 pues envi cartas a todas las provincias del rey,[10] a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmara su autoridad en su casa;[11] y que se publicara esto en la lengua de su pueblo. 
						 NOTAS:

1. 1.1--2.23 Estos primeros caps. sirven de introduccin a la parte principal del relato, para mostrar cmo Ester lleg a ser reina. 
2. 1.1 Asuero: Este nombre se aplica en los textos hebreos (cf. tambin Esd 4.6) al rey persa conocido como Jerjes I (486-465 a.C.). El imperio persa fue uno de los grandes imperios de la antiguedad y se extenda, en efecto, desde la India hasta Etiopa. Vase ndice de mapas. 
3. 1.2 Susa, una de las capitales del imperio, estaba situada en el este del actual Irn. All se encontraba la ciudadela, con sus palacios y fortificaciones. 
4. 1.3 Persia y Media: Entre los pueblos que formaban el imperio persa, los persas y los medos eran los dos ms importantes. 
5. 1.4 La riqueza del imperio persa era famosa en la antiguedad. Jerjes I fue quien termin la construccin del palacio. 
6. 1.6 El pabelln era... alabastro y de jacinto: traduccin probable. 
7. 1.10 Eunucos: Eran hombres, por lo general castrados, al servicio del rey y de las esposas de este. Vase Jer 29.1-2 nota b. 
8. 1.13 Sabios que conocan los tiempos: otra posible traduccin: los entendidos en cuestiones de leyes. Eran expertos que aconsejaban al rey lo que se deba hacer en determinadas circunstancias. 
9. 1.19 Est 8.8; Dn 6.8. 
10. 1.22 Cf. 1.1. 
11. 1.22 Que todo hombre afirmara su autoridad en su casa: La autoridad del marido era indiscutida, en general, en la antiguedad. 

Ester 2


Ester, proclamada reina

1 Despus de estas cosas, sosegada ya la ira del rey Asuero, se acord este de Vasti, de lo que ella haba hecho, y de la sentencia contra ella. 2 Entonces dijeron los criados del rey, sus cortesanos: "Busquen para el rey jvenes vrgenes de buen parecer.[1] 3 Nombre el rey personas en todas las provincias de su reino que lleven a todas las jvenes vrgenes de buen parecer a Susa, residencia real, a la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai, eunuco del rey, guardin de las mujeres, y que les den sus atavos; 4 y la joven que agrade al rey, reine en lugar de Vasti". Esto agrad al rey, y as lo hizo. 
5 En Susa, la residencia real, haba un judo cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamn, 6 el cual haba sido deportado de Jerusaln con los cautivos que fueron llevados con Jeconas, rey de Jud,[2] en la deportacin que hizo Nabucodonosor, rey de Babilonia. 7 Y haba criado a Hadasa, es decir, a Ester,[3] hija de su to, porque era hurfana. La joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adopt como hija suya. 
8 Sucedi, pues, que cuando se divulg el mandamiento y el decreto del rey, y haban reunido a muchas jvenes en Susa, residencia real, a cargo de Hegai, Ester tambin fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai, el guardin de las mujeres. 9 La joven le agrad y hall gracia delante de l, por lo que se apresur a proporcionarle atavos y alimentos. Tambin le dio siete doncellas escogidas de la casa del rey, y la llev con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres. 
10 Ester no declar cul era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le haba mandado que no lo dijera. 11 Y cada da Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, para saber cmo le iba y cmo trataban a Ester. 
12 El tiempo de los atavos de las jvenes era de doce meses: seis meses se ungan con aceite de mirra y otros seis meses con perfumes aromticos y unguento para mujeres. Despus de este tiempo, cada una de las jvenes se presentaba por turno ante el rey Asuero. 13 Cuando una joven se presentaba ante el rey, se le daba todo cuanto peda, para que fuera ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey. 14 Iba por la tarde, y a la maana siguiente pasaba a la segunda casa de las mujeres, a cargo de Saasgaz, eunuco del rey, guardin de las concubinas. No se presentaba ms ante el rey, a menos que este lo deseara y la llamara expresamente. 
15 Cuando le lleg el turno de presentarse ante el rey, Ester, hija de Abihail, to de Mardoqueo, quien la haba tomado por hija, ninguna cosa pidi, sino lo que le indic Hegai, eunuco del rey y guardin de las mujeres. Ester se ganaba el favor de todos los que la vean. 16 Fue, pues, Ester llevada ante el rey Asuero, al palacio real, en el mes dcimo, que es el mes de Tebet,[4] en el sptimo ao de su reinado. 17 Y el rey am a Ester ms que a todas las otras mujeres; hall ella ms gracia y benevolencia que todas las dems vrgenes delante del rey, quien puso la corona real sobre su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti. 18 Ofreci luego el rey un gran banquete, en honor de Ester, a todos sus prncipes y siervos. Rebaj los tributos a las provincias, y reparti mercedes conforme a la generosidad real. 

Mardoqueo denuncia una conspiracin contra el rey 

19 [5] Cuando las vrgenes fueron reunidas por segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey. 20 Ester, segn le haba mandado Mardoqueo, no haba revelado su nacin ni su pueblo, pues Ester haca lo que deca Mardoqueo, como cuando l la educaba. 
21 En aquellos das, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtn y Teres, dos eunucos del rey que vigilaban la puerta, estaban descontentos y planeaban matar al rey Asuero. 22 Cuando Mardoqueo se enter de esto, lo comunic a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo. 23 Se hizo investigacin del asunto, y result verdadero; por tanto, los dos eunucos fueron colgados en una horca. Y el caso se consign por escrito en el libro de las crnicas del rey. 
						 NOTAS:

1. 2.2 Era comn en las cortes antiguas que los reyes, adems de una esposa principal, tuvieran numerosas concubinas. Cf. 1 R 11.1-3. 
2. 2.5-6 2 R 24.10-16; 2 Cr 36.10. El destierro a Babilonia haba ocurrido 114 aos antes, en el ao 597 a.C. 
3. 2.7 Probablemente, Hadasa era el nombre hebreo y Ester el nombre persa. 
4. 2.16 Este mes corresponde a parte de diciembre y de enero. 
5. 2.19 Este relato, al parecer desconectado de lo anterior, prepara uno de los temas importantes del libro: el paso repentino de la humillacin a la exaltacin y viceversa; en este caso, se trata de la exaltacin de Mardoqueo. 

Ester 3


2. AMN TRAMA DESTRUIR A TODOS LOS JUDOS (3.1--5.14)



Amn trama la destruccin de los judos

1 Despus de estas cosas, el rey Asuero engrandeci a Amn hijo de Hamedata, el agagueo.[1] Lo honr y puso su silla por encima de las de todos los prncipes que estaban con l. 2 Todos los siervos del rey que estaban a la puerta real se arrodillaban y se inclinaban ante Amn, porque as lo haba mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba.[2] 
3 Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta real, preguntaron a Mardoqueo: "Por qu desobedeces el mandamiento del rey?" 4 As le hablaban cada da, pero l no los escuchaba, debido a lo cual lo denunciaron a Amn, para ver si Mardoqueo se mantendra firme en su dicho, pues l ya les haba manifestado que era judo. 
5 Cuando Amn vio que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de l, se llen de ira. 6 Pero no contentndose con castigar solamente a Mardoqueo, y como ya le haban informado cul era el pueblo de Mardoqueo, procur Amn destruir a todos los judos que haba en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.[3] 
7 En el mes primero, que es el mes de Nisn,[4] en el ao duodcimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte,[5] delante de Amn, suerte para cada da y cada mes del ao. Sali el mes duodcimo, que es el mes de Adar. 8 Y dijo Amn al rey Asuero: 
--Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos de todas las provincias de tu reino, sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey. Al rey nada le beneficia el dejarlos vivir.[6] 9 Si place al rey, decrete que sean exterminados; y yo entregar diez mil talentos de plata[7] a los que manejan la hacienda, para que sean ingresados a los tesoros del rey. 
10 Entonces el rey se quit el anillo[8] de su mano, y lo dio a Amn hijo de Hamedata, el agagueo, enemigo de los judos, 11 y le dijo: 
--La plata que ofreces sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de l lo que bien te parezca. 
12 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, al da trece del mismo,[9] para que escribieran, conforme a todo lo que mand Amn, a los strapas del rey, a los capitanes que estaban sobre cada provincia y a los prncipes de cada pueblo, a cada provincia segn su escritura, y a cada pueblo segn su lengua. En nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo del rey. 13 Y se enviaron las cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y aniquilar a todos los judos, jvenes y ancianos, nios y mujeres, y de apoderarse de sus bienes, en un mismo da, en el da trece del mes duodcimo, que es el mes de Adar.[10] 14 La copia del escrito que se dio por mandamiento en cada provincia fue dada a conocer a todos los pueblos, a fin de que estuvieran listos para aquel da. 15 Los correos salieron con prontitud por mandato del rey,[11] y el edicto fue publicado tambin en Susa, capital del reino. Y mientras el rey y Amn se sentaban a beber, la ciudad de Susa estaba consternada. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Amn hijo de Hamedata, el agagueo, es decir, perteneciente a los amalecitas, poblacin enemiga de Israel (cf. Ex 17.8-16; 1 S 15.1-8; 30.1-20). 
2. 3.2 La negacin de Mardoqueo a postrarse ante Amn puede explicarse por la enemistad entre judos y amalecitas (vase Est 3.1 n.) o porque le atribuye a ese gesto un sentido religioso. 
3. 3.6 El nmero de judos que siguieron viviendo en diversas regiones del reino persa (parte de la llamada dispora) fue considerable. 
4. 3.7 Nisn: mes correspondiente a marzo-abril. 
5. 3.7 La palabra suerte, en hebreo pur (en plural purim), se tomar como explicacin del nombre de la fiesta que se menciona en 9.24-26. Vase Est 9.26 n. 
6. 3.8 Diversos autores antiguos mencionan la diferencia entre las leyes y costumbres del pueblo judo y las de otros pueblos. Esa diferencia se hizo especialmente crtica durante la dominacin griega. Cf. Dn 1.8; 3.8-12. 
7. 3.9 Diez mil talentos: es decir, trescientos treinta mil kilos. Vase la Tabla de pesas, medidas y monedas. Se trata de una suma enorme. Segn Herodoto, los tributos de las provincias sometidas al imperio persa en tiempos del rey Daro ascendan a 7.600 talentos de plata. 
8. 3.10 El anillo, que estaba provisto de un sello, era smbolo de autoridad (cf. v. 12). 
9. 3.12 El da trece del mes primero era la vspera de la celebracin de la Pascua (cf. Ex 12.2,6). 
10. 3.13 Adar: corresponda a febrero-marzo. 
11. 3.15 Los autores antiguos informan que fueron los persas quienes establecieron los correos rpidos para la comunicacin con las provincias. 

Ester 4


Tabla - Mujeres Famosas de AT



Ester promete interceder por su pueblo

1 Luego que supo Mardoqueo todo lo que se haba hecho, rasg sus vestidos, se visti de ropa spera,[1] se cubri de ceniza, y se fue por la ciudad lanzando grandes gemidos, 2 hasta llegar ante la puerta real, pues no era lcito atravesar la puerta real con vestido de ropa spera. 3 En toda provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, haba entre los judos gran luto, ayuno, lloro y lamentacin. Saco y ceniza era la cama de muchos. 
4 Las doncellas de Ester y sus eunucos fueron a decrselo. Entonces la reina sinti un gran dolor, y envi vestidos para que Mardoqueo se vistiera y se quitara la ropa spera; pero l no los acept. 5 Entonces Ester llam a Hatac, uno de los eunucos que el rey haba puesto al servicio de ella, y lo mand a Mardoqueo para averiguar qu suceda y por qu estaba as. 
6 Sali, pues, Hatac a ver a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad que estaba delante de la puerta real. 7 Y Mardoqueo le comunic todo lo que le haba acontecido, y le inform de la plata que Amn haba dicho que entregara a los tesoros del rey a cambio de la destruccin de los judos. 8 Le dio tambin la copia del decreto que haba sido publicado en Susa para que fueran exterminados, a fin de que la mostrara a Ester, se lo informara, y le encargara que fuera ante el rey a suplicarle y a interceder delante de l por su pueblo. 
9 Regres Hatac y cont a Ester las palabras de Mardoqueo. 10 Entonces Ester orden a Hatac que dijera a Mardoqueo: 11 "Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que hay una ley que condena a muerte a cualquier hombre o mujer que entre, sin haber sido llamado, al patio interior para ver al rey, salvo aquel a quien el rey, extendiendo el cetro de oro, le perdone la vida. Y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta das". 
12 Llev a Mardoqueo las palabras de Ester, 13 y Mardoqueo dijo que le respondieran a Ester: "No pienses que escapars en la casa del rey ms que cualquier otro judo. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberacin vendr de alguna otra parte para los judos;[2] mas t y la casa de tu padre pereceris. Y quin sabe si para esta hora has llegado al reino?" 
15 Entonces Ester dijo que respondieran a Mardoqueo: 16 "Ve y rene a todos los judos que se hallan en Susa, ayunad por m y no comis ni bebis durante tres das y tres noches. Tambin yo y mis doncellas ayunaremos, y entonces entrar a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca". 
17 Entonces Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que le haba mandado Ester. 
						 NOTAS:

1. 4.1 Vestirse con ropas speras era seal de dolor y abatimiento. 
2. 4.14 Vendr de alguna otra parte: Sin mencionar explcitamente a Dios, se alude a la ayuda que l puede prestar de diversas maneras al pueblo judo. 

Ester 5


El banquete de Ester

1 Aconteci que al tercer da se puso Ester su vestido real, y entr al patio interior de la casa del rey, frente al aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono dentro del aposento real, frente a la puerta del aposento. 2 Cuando el rey vio a la reina Ester que estaba en el patio, la mir complacido, y le extendi el cetro de oro que tena en la mano. Entonces se acerc Ester y toc la punta del cetro. 3 Dijo el rey: 
--Qu tienes, reina Ester, y cul es tu peticin? Hasta la mitad del reino se te dar.[1] 
4 Ester respondi: 
--Si place al rey, vengan hoy el rey y Amn al banquete que le tengo preparado. 
5 Dijo el rey: 
--Daos prisa, llamad a Amn, para hacer lo que Ester ha dicho. 
Vino, pues, el rey con Amn al banquete que Ester dispuso. 
6 Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras beban vino: 
--Cul es tu peticin, y te ser otorgada? Cul es tu deseo? Aunque sea la mitad del reino, te ser concedido. 
7 Entonces respondi Ester: 
--Mi peticin y mi deseo es este: 8 Si he agradado al rey, y si place al rey otorgar mi peticin y conceder mi demanda, que venga el rey con Amn a otro banquete que les preparar; y maana har conforme a lo que el rey ha mandado.[2] 
9 Sali Amn aquel da contento y alegre de corazn; pero cuando vio a Mardoqueo a la puerta del palacio del rey, que no se levantaba ni se mova de su lugar, se llen de ira contra Mardoqueo. 10 Pero se refren Amn, y cuando lleg a su casa, mand a llamar a sus amigos y a Zeres, su mujer, 11 y les refiri la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey lo haba engrandecido, y cmo lo haba honrado elevndolo por encima de los prncipes y siervos del rey. 12 Y aadi Amn: 
--Tambin la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a m; y tambin para maana estoy convidado por ella con el rey. 13 Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judo Mardoqueo sentado a la puerta real. 
14 Entonces Zeres, su mujer, y todos sus amigos le dijeron: 
--Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y maana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. 
Agrad esto a Amn, e hizo preparar la horca. 
						 NOTAS:

1. 5.3 Frmula hiperblica o de exageracin. Cf. 5.6; 7.2; Mc 6.23. 
2. 5.8 La demora de Ester para expresar su peticin crea una tensin creciente en el desarrollo de la accin. 

Ester 6


3. ESTER Y MARDOQUEO LOGRAN SALVAR AL PUEBLO JUDO (6.1--9.19)



Amn rinde honores a Mardoqueo

1 Aquella misma noche se le fue el sueo al rey, y pidi que le trajeran el libro de las memorias y crnicas y que las leyeran en su presencia. 2 Entonces hallaron escrito que Mardoqueo haba denunciado el complot de Bigtn y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que haban planeado matar al rey Asuero.[1] 3 Y el rey pregunt: 
--Qu honra o qu distincin se concedi a Mardoqueo por esto? 
Los servidores del rey, sus oficiales, respondieron: 
--Nada se ha hecho en su favor. 
4 Entonces el rey pregunt: 
--Quin est en el patio? 
En aquel momento llegaba Amn al patio exterior de la casa real, para pedirle al rey que ordenara colgar a Mardoqueo en la horca que l le tena preparada. 5 Y los servidores del rey le respondieron: 
--Amn est en el patio. 
--Que entre --dijo el rey. 
6 Entr, pues, Amn, y el rey le pregunt: 
--Qu debe hacerse al hombre a quien el rey quiere honrar? 
Amn dijo en su corazn: "A quin desear el rey honrar ms que a m?" 
7 Respondi, pues, Amn al rey: 
--Para el hombre cuya honra desea el rey, 8 traigan un vestido real que el rey haya usado y un caballo en que[2] el rey haya cabalgado, y pongan en su cabeza una corona real;[3] 9 den luego el vestido y el caballo a alguno de los prncipes ms nobles del rey, vistan a aquel hombre que el rey desea honrar, llvenlo en el caballo por la plaza de la ciudad y pregonen delante de l: "As se har al hombre que el rey desea honrar". 
10 Entonces el rey dijo a Amn: 
--Date prisa, toma el vestido y el caballo, como t has dicho, y hazlo as con el judo Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho.[4] 
11 Amn tom el vestido y el caballo, visti a Mardoqueo, lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad e hizo pregonar delante de l: "As se har al hombre que el rey desea honrar". 
12 Despus de esto, Mardoqueo volvi a la puerta real, y Amn se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza. 13 Cont luego Amn a Zeres, su mujer, y a todos sus amigos, cuanto le haba acontecido; sus consejeros y su mujer Zeres le dijeron: 
--Si ese Mardoqueo, ante quien has comenzado a declinar, pertenece a la descendencia de los judos, no lo vencers, sino que caers por cierto delante de l. 
14 An estaban ellos hablando con l, cuando los eunucos del rey llegaron apresurados, a fin de llevar a Amn al banquete que Ester haba dispuesto. 
						 NOTAS:

1. 6.2 Est 2.21-22. 
2. 6.8 Un caballo en que: otra posible traduccin: El caballo que. 
3. 6.8 El texto hebreo en su forma actual parece indicar que la corona real debe ponerse en la cabeza del caballo. Podra tratarse de una especie de turbante en forma de corona. Las versiones antiguas lo refieren a la persona que debe ser honrada. Tambin puede traducirse toda la frase: y un caballo como el que (o bien: el caballo que) Su Majestad mont, cuando le pusieron en la cabeza la corona real. 
4. 6.10 El cambio radical de la situacin empieza a realizarse ahora. 

Ester 7


La muerte de Amn

1 Fue, pues, el rey con Amn al banquete de la reina Ester. 2 Y en el segundo da, mientras beban vino, dijo el rey a Ester: 
--Cul es tu peticin, reina Ester, y te ser concedida? Cul es tu deseo? Aunque sea la mitad del reino, te ser otorgado.[1] 
3 Entonces la reina Ester respondi: 
--Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos y si place al rey, que se me conceda la vida: esa es mi peticin; y la vida de mi pueblo: ese es mi deseo. 4 Pues yo y mi pueblo hemos sido vendidos, para ser exterminados, para ser muertos y aniquilados. Si hubiramos sido vendidos como siervos y siervas, me callara; pero nuestra muerte[2] sera para el rey un dao irreparable. 
5 El rey Asuero pregunt a la reina Ester: 
--Quin es, y dnde est, el que ha ensoberbecido su corazn para hacer semejante cosa? 
6 Ester dijo: 
--El enemigo y adversario es este malvado Amn! 
Se turb Amn entonces delante del rey y de la reina. 
7 El rey se levant del banquete, encendido en ira, y se fue al huerto del palacio. Pero Amn se qued para suplicarle a la reina Ester por su vida, pues vio el mal que se le vena encima de parte del rey. 8 Cuando el rey volvi del huerto del palacio al aposento del banquete, Amn se haba dejado caer sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces exclam el rey: 
--Querrs tambin violar a la reina en mi propia casa? 
Al proferir el rey estas palabras, le cubrieron el rostro a Amn.[3] 9 Y Harbona, uno de los eunucos que servan al rey, dijo: 
--En la casa de Amn est la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amn para Mardoqueo, quien habl para bien del rey. 
Dijo el rey: 
--Colgadlo en ella. 
10 As colgaron a Amn en la horca que l haba hecho preparar para Mardoqueo.[4] Y se apacigu la ira del rey. 
						 NOTAS:

1. 7.2 Vase Est 5.3 n. 
2. 7.4 Nuestra muerte: otra posible traduccin: El enemigo. 
3. 7.8-9 Le cubrieron el rostro a Amn: Se ha interpretado esto como seal de que su muerte ya ha sido decretada. 
4. 7.10 Pr 5.22; 26. 

Ester 8


Decreto de Asuero a favor de los judos

1 Aquel mismo da, el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amn,[1] enemigo de los judos, y Mardoqueo fue presentado al rey, porque ya Ester le haba hecho saber lo que l haba sido para ella. 2 Se quit el rey el anillo que haba recobrado de Amn y lo dio a Mardoqueo. Y Ester encarg a Mardoqueo la hacienda de Amn. 
3 Volvi luego Ester a suplicar al rey, y se ech a sus pies, llorando y rogndole que anulara la maldad de Amn, el agagueo, y el designio que haba tramado contra los judos. 4 Entonces el rey extendi a Ester el cetro de oro, y Ester se levant, se puso en pie delante del rey 5 y dijo: 
--Si place al rey, si he hallado gracia en su presencia, si le parece acertado al rey y soy agradable a sus ojos, que se d orden escrita para revocar las cartas que autorizan la trama de Amn hijo de Hamedata, el agagueo, dictadas para exterminar a los judos que estn en todas las provincias del rey. 6 Porque cmo podr yo ver el mal cuando caiga sobre mi pueblo? Cmo podr yo ver la destruccin de mi nacin? 
7 Respondi el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judo: 
--Yo he dado a Ester la casa de Amn, y a l lo han colgado en la horca, por cuanto extendi su mano contra los judos. 8 Escribid, pues, vosotros a los judos como bien os parezca, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado.[2] 
9 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Sivn,[3] a los veintitrs das de ese mes; y se escribi conforme a todo lo que mand Mardoqueo, a los judos, a los strapas, a los capitanes y a los prncipes de las provincias, desde la India hasta Etiopa, a las ciento veintisiete provincias; a cada provincia segn su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, y tambin a los judos segn su escritura y su lengua. 10 Y escribi en nombre del rey Asuero, lo sell con el anillo del rey, y envi cartas por medio de correos montados en caballos veloces procedentes de las caballerizas reales. 11 En ellas el rey daba facultad a los judos que estaban en todas las ciudades para que se reunieran a defender sus vidas, prontos a destruir, matar y aniquilar a toda fuerza armada de pueblo o provincia que viniera contra ellos, sus nios y mujeres, y a apoderarse de sus bienes; 12 y esto en un mismo da en todas las provincias del rey Asuero, el da trece del mes duodcimo, que es el mes de Adar.[4] 
13 La copia del edicto que haba de darse por decreto en cada provincia, para que fuera conocido por todos los pueblos, deca que los judos deban estar preparados aquel da para vengarse de sus enemigos. 14 Los correos, pues, montados en caballos veloces, salieron a toda prisa, segn la orden del rey; y el edicto tambin fue promulgado en Susa, capital del reino. 
15 Sali Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, una gran corona de oro, y un manto de lino y prpura. La ciudad de Susa se alegr y regocij entonces; 16 y los judos tuvieron luz y alegra, gozo y honra. 17 En cada provincia y en cada ciudad adonde lleg el mandamiento del rey, los judos tuvieron alegra y gozo, banquete y da de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacan judos, pues el temor de los judos se haba apoderado de ellos. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Los bienes de un condenado a muerte pasaban a ser propiedad del rey. Cf. 1 R 21. 
2. 8.8 Dado que el decreto ya publicado no se poda anular, este nuevo decreto sirve de contrapeso al primero. 
3. 8.9 Sivn: corresponda a mayo-junio. 
4. 8.12 Adar: corresponda a febrero-marzo. 

Ester 9


Los judos destruyen a sus enemigos

1 En el mes duodcimo, que es el mes de Adar,[1] a los trece das del mismo mes, cuando deba ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo da en que los enemigos de los judos esperaban enseorearse de ellos, sucedi lo contrario; porque los judos se enseorearon de los que los aborrecan. 2 Los judos se reunieron en sus ciudades, en todas las provincias del rey Asuero, para descargar su mano sobre los que haban procurado su mal, sin que nadie les opusiera resistencia, porque el temor de ellos se haba apoderado de todos los pueblos. 3 Y todos los prncipes de las provincias, los strapas, capitanes y oficiales del rey, apoyaban a los judos, pues todos teman a Mardoqueo, 4 ya que Mardoqueo era grande en la casa del rey y su fama se haba extendido por todas las provincias. As, da a da se engrandeca Mardoqueo. 
5 Asolaron los judos a todos sus enemigos a filo de espada, con mortandad y destruccin, e hicieron con sus enemigos como quisieron. 6 En Susa, capital del reino, mataron y exterminaron los judos a quinientos hombres. 7 Mataron entonces a Parsandata, Dalfn, Aspata, 8 Porata, Adala, Aridata, 9 Parmasta, Arisai, Aridai y Vaizata, 10 los diez hijos de Amn hijo de Hamedata, enemigo de los judos; pero no tocaron sus bienes.[2] 
11 El mismo da se le dio cuenta al rey acerca del nmero de los muertos en Susa, residencia real. 12 Y dijo el rey a la reina Ester: 
--En Susa, capital del reino, los judos han matado a quinientos hombres y a diez hijos de Amn. Qu habrn hecho en las otras provincias del rey? Cul, pues, es tu peticin, y te ser concedida? qu otra cosa deseas y te ser hecha? 
13 Ester respondi: 
--Si place al rey, concdase tambin maana a los judos en Susa que hagan conforme a la ley de hoy; en cuanto a los diez hijos de Amn, que los cuelguen en la horca. 
14 Mand el rey que se hiciera as. Se dio la orden en Susa, y colgaron a los diez hijos de Amn. 15 Los judos que estaban en Susa se reunieron tambin el catorce del mes de Adar y mataron all a trescientos hombres; pero no tocaron sus bienes. 

La fiesta de Purim

16 En cuanto a los otros judos que estaban en las provincias del rey, tambin se reunieron para la defensa de sus vidas, contra sus enemigos; mataron a setenta y cinco mil de sus contrarios; pero no tocaron sus bienes. 17 Ocurri esto el da trece del mes de Adar, y reposaron el da catorce del mismo mes, convirtindolo en da de banquete y de alegra. 18 Pero los judos que estaban en Susa se reunieron el da trece y el catorce del mismo mes, y el quince reposaron, convirtindolo en da de banquete y de regocijo. 19 Por tanto, los judos aldeanos que habitan en las villas sin muro celebran el catorce del mes de Adar como da de alegra y de banquete, un da de regocijo, y unos a otros se hacen regalos.[3] 

4. INSTITUCIN DE LA FIESTA DE PURIM (9.20--10.3)

20 Escribi Mardoqueo estas cosas, y envi cartas a todos los judos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes, 21 ordenndoles que celebraran el da decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo mes, de cada ao, 22 como das en que los judos estuvieron en paz con sus enemigos, y como el mes en que la tristeza se troc en alegra, y el luto en festividad; que los convirtieran en das de banquete y de gozo, en da de enviar regalos cada uno a su vecino, y ddivas a los pobres. 23 Y los judos aceptaron esta costumbre, que ya haban comenzado a observar, segn les escribi Mardoqueo. 24 Porque Amn hijo de Hamedata, el agagueo, enemigo de todos los judos, haba ideado un plan para exterminarlos, y haba echado Pur, que quiere decir "suerte", para arruinarlos y acabar con ellos. 25 Pero cuando Ester se present ante el rey, este orden por carta que el perverso designio que aquel traz contra los judos recayera sobre su cabeza, y que los colgaran a l y a sus hijos en la horca. 26 Por eso llamaron a estos das Purim, por el nombre Pur.[4] 
Asimismo, debido a lo relatado en esta carta, y por lo que ellos mismos vieron y lo que les lleg a su conocimiento, 27 los judos establecieron y prometieron que ellos, sus descendientes y todos sus allegados, no dejaran de celebrar estos dos das, segn este escrito y esta fecha, de ao en ao; 28 que estos das seran recordados y celebrados por todas las generaciones, familias, provincias y ciudades; que estos das de Purim no dejaran de ser guardados por los judos, y que su descendencia jams dejara de recordarlos. 
29 Y la reina Ester hija de Abihail, y Mardoqueo, el judo, suscribieron con plena autoridad esta segunda carta referente a Purim. 30 Y fueron enviadas cartas a todos los judos, a las ciento veintisiete provincias del rey Asuero, con palabras de paz y de verdad, 31 para confirmar estos das de Purim en la fecha sealada, segn les haba ordenado Mardoqueo, el judo, y la reina Ester, y segn ellos lo haban establecido para s mismos y para su descendencia, para conmemorar el fin de los ayunos y de su lamento. 32 El mandamiento de Ester confirm estas celebraciones acerca de Purim, y ello fue registrado en un libro. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Adar: Vase Est 8.12 n. 
2. 9.10 No tocaron sus bienes: Con esta indicacin, el autor da a entender que los judos actan solo para defenderse, no para enriquecerse. Cf. tambin 9.15-17. 
3. 9.19 Regalos: lit. porciones. 
4. 9.26 La palabra pur, derivada de la lengua acdica, significa "suerte" (vase Est 3.7 nota e) y quiz signifique tambin "porcin" (vase 9.19 n.). La fiesta se conoce generalmente como "fiesta de Purim" (cf. 9.29,31,32). 

Ester 10


Mardoqueo, exaltado por Asuero

1 El rey Asuero impuso tributo[1] sobre la tierra y a las costas del mar. 2 Todas las obras de su poder y autoridad, y el relato sobre la grandeza de Mardoqueo, a quien el rey engrandeci, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Media y de Persia? 3 Pues Mardoqueo, el judo, fue el segundo del rey Asuero, grande entre los judos y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procur el bienestar de su pueblo y la paz para todo su linaje. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Tributo: En hebreo, esta palabra encierra la idea de trabajo forzado. 

Job 1


1. PRLOGO (1.1--2.13)



Las desventuras de Job

1 Haba en el pas de Uz[1] un hombre llamado Job.[2] Era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.[3] 2 Le haban nacido siete hijos y tres hijas.[4] 3 Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchsimos criados. Era el hombre ms importante de todos los orientales. 
4 Sus hijos celebraban banquetes en sus casas, cada uno en su da; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. 5 Y suceda que una vez pasados los das de turno, Job los haca venir y los santificaba. Se levantaba de maana y ofreca holocaustos[5] conforme al nmero de todos ellos. Porque deca Job: "Quiz habrn pecado mis hijos y habrn blasfemado[6] contra Dios en sus corazones". Esto mismo haca cada vez. 
6 Un da acudieron a presentarse delante de Jehov los hijos de Dios,[7] y entre ellos vino tambin Satans.[8] 
7 Dijo Jehov a Satans: 
--De dnde vienes? 
Respondiendo Satans a Jehov, dijo: 
--De rodear la tierra y andar por ella. 
8 Jehov dijo a Satans: 
--No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 
9 Respondiendo Satans a Jehov, dijo: 
--Acaso teme Job a Dios de balde?[9] 10 No le has rodeado de tu proteccin, a l y a su casa y a todo lo que tiene? El trabajo de sus manos has bendecido, y por eso sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y vers si no blasfema[10] contra ti en tu propia presencia. 
12 Dijo Jehov a Satans:[11] 
--Todo lo que tiene est en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre l. 
Y sali Satans de delante de Jehov.[12] 
13 Un da aconteci que sus hijos e hijas coman y beban vino en casa de su hermano el primognito, 14 y vino un mensajero a Job y le dijo: 
--Estaban arando los bueyes y las asnas pacan cerca de ellos; 15 de pronto nos asaltaron los sabeos[13] y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Solamente escap yo para darte la noticia. 
16 An estaba este hablando, cuando vino otro, que dijo: 
--Fuego de Dios cay del cielo y quem a ovejas y a pastores, y los consumi. Solamente escap yo para darte la noticia. 
17 An estaba este hablando, cuando vino otro, que dijo: 
--Tres escuadrones de caldeos[14] arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Solamente escap yo para darte la noticia. 
18 Entre tanto que este hablaba, vino otro, que dijo: 
--Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primognito, 19 cuando un gran viento se levant del lado del desierto y azot las cuatro esquinas de la casa, la cual cay sobre los jvenes, y murieron. Solamente escap yo para darte la noticia. 
20 Entonces Job se levant, rasg su manto y se rasur[15] la cabeza; luego, postrado en tierra, ador 21 y dijo: 
    "Desnudo sal del vientre de mi madre 
    y desnudo volver all.[16] 
    Jehov dio y Jehov quit: 
    Bendito sea el nombre de Jehov!" 
22 En todo esto no pec Job ni atribuy a Dios despropsito alguno.[17] 
						 NOTAS:

1. 1.1|r |iUz: Esta regin se encontraba fuera del territorio de Israel, probablemente al este de Palestina y al norte de Edom (cf. Lm 4.21). En Gn 22.21, Uz aparece como hijo de Nacor, el hermano de Abraham. 
2. 1.1 Job: Cf. Ez 14.14; Stg 5.11. El narrador no sita estas escenas en un momento preciso de la historia, dndoles as un valor ms universal. La experiencia de Job es un drama humano que trasciende las fronteras de Israel. 
3. 1.1 Al poner tan de relieve las cualidades morales de Job, el texto est dando a entender que tambin fuera de Israel haba personas que conocan a Dios y obraban rectamente. 
4. 1.2 Siete hijos y tres hijas: Siete y tres son nmeros que simbolizaban la perfeccin. Vase Gn 4.18 n. 
5. 1.5 Holocaustos: Cf. Lv 1. Los santificaba: En cierta medida, Job se hace responsable ante Dios de toda su familia. 
6. 1.5 Blasfemado: lit. bendecido. Este cambio se debe a que se consideraba blasfemo poner el verbo maldecir junto al nombre de Dios. El mismo eufemismo vuelve a encontrarse en Job 1.11; 2.5,9. 
7. 1.6 Hijos de Dios: De este modo se designa a los miembros de la corte divina, habitualmente llamados ngeles. Cf. 1 R 22.19; Job 38.7; Sal 29.1; 82.1; 89.7. 
8. 1.6 Satans: lit. el satn (cf. Job 1.7-12; 2.1-7). Esta figura no tiene an todas las caractersticas asignadas a Satans en el NT (vase Concordancia temtica). Aqu no se trata de un ser demonaco, rebelde contra Dios, sino de un ser celestial, que integra la corte del Seor y dialoga familiarmente con l, pero que trata de perjudicar a los seres humanos. 
9. 1.9 De balde: El acusador no pone en duda la piedad y la justicia de Job (cf. v. 1); lo que se niega a reconocer es que su piedad sea desinteresada, es decir, que no est ligada a la expectativa de una recompensa. De ah el desafo que dirige a Dios (cf. v. 10-11). 
10. 1.11 Blasfema: Vase Job 1.5 nota f. 
11. 1.12 Satans (heb. el satn) no dispone de poder autnomo, sino que acta dentro de los lmites fijados por el Seor (cf. Job 2.6). 
12. 1.12 Dios sabe que Job no lo sirve por inters y, por eso, acepta el desafo. De ahora en adelante, el honor de Dios estar en las manos de Job, aunque l mismo no lo sepa. 
13. 1.15 Sabeos: tribus nmadas de Arabia, que hacan incursiones robando y matando. 
14. 1.17 Caldeos: pueblo semita radicado al sur de Mesopotamia. Vanse Gn 11.28 n. e ndice de mapas. 
15. 1.20 Rasgarse el manto (la ropa) y raparse la cabeza eran seal de dolor. Cf. Gn 37.34; 2 S 1.11; Jer 7.29. 
16. 1.21 Cf. Sal 49.17; Ec 5.15; 1 Ti 6.7. 
17. 1.20-22 La total sumisin a la voluntad divina, aun en medio de los peores sufrimientos, ha hecho de Job el prototipo del hombre paciente (Stg 5.11). Al final del largo debate potico (40.3-5; 42.1-6) mostrar una actitud semejante, pero solo despus de haber pasado por una profunda crisis. Vase la Introduccin a Job. 

Job 2

1 Otro da acudieron a presentarse delante de Jehov los hijos de Dios, y entre ellos vino tambin Satans para presentarse delante de Jehov. 2 Dijo Jehov a Satans: 
--De dnde vienes? 
Respondiendo Satans a Jehov, dijo: 
--De rodear la tierra y andar por ella. 
3 Jehov dijo a Satans: 
--No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Todava mantiene su integridad, a pesar de que t me incitaste contra l para que lo arruinara sin causa! 
4 Respondiendo Satans a Jehov, dijo: 
--Piel por piel, todo lo que el hombre tiene lo dar por su vida. 5 Pero extiende tu mano, toca su hueso y su carne, y vers si no blasfema[1] contra ti en tu misma presencia.[2] 
6 Dijo Jehov a Satans: 
--l est en tus manos; pero guarda su vida. 
7 Sali entonces Satans de la presencia de Jehov[3] e hiri a Job con una llaga maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.[4] 8 Y Job, sentado en medio de ceniza, tomaba un trozo de tiesto y se rascaba con l. 
9 Entonces le dijo su mujer: 
--An te mantienes en tu integridad? Maldice[5] a Dios y murete! 
10 l le dijo: 
--Como suele hablar cualquier mujer insensata,[6] as has hablado. Pues qu? Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? 
En todo esto no pec Job con sus labios. 
11 Tres amigos de Job, Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, y Zofar,[7] el naamatita, al enterarse de todo este mal que le haba sobrevenido, llegaron cada uno de su tierra, habiendo acordado venir juntos a condolerse con l y a consolarlo. 12 Estos, alzando los ojos desde lejos, no lo reconocieron. Entonces lloraron a gritos, y rasg cada cual su manto y esparcieron polvo los tres sobre sus cabezas hacia el cielo. 13 As permanecieron sentados con l en tierra durante siete das y siete noches, y ninguno le deca una palabra, porque vean que su dolor era muy grande.[8] 
						 NOTAS:

1. 2.5 Blasfema: Vase Job 1.5 nota f. 
2. 2.4-5 Satans sigue sospechando que la piedad de Job no es desinteresada. Por eso vuelve a la carga y lanza a Dios un nuevo desafo (cf. Job 1.9-11). 
3. 2.7 Sali entonces Satans de la presencia de Jehov: Esta es la ltima escena en la corte celestial. Todo lo que suceder despus, incluida la revelacin final de Dios (caps. 38--41), va a transcurrir en la tierra. 
4. 2.7 Las afecciones en la piel, especialmente las ms repulsivas, obligaban al enfermo a mantenerse aislado de las dems personas (cf. Lv 13). 
5. 2.9 Maldice: Vase 1.5 nota f. Al maldecir a Dios, este le enviara una muerte pronta. 
6. 2.10 Como suele hablar cualquier mujer insensata: es decir, con razonamientos propios de una persona impa (cf. 1 S 25.25; Sal 10.4; 14.1; Pr 1.7). 
7. 2.11 Elifaz... Bildad... Zofar: Estos tres amigos de Job parecen ser tres jefes de regiones orientales. De estas tres regiones, solo Temn es bien conocida por otros textos (Jer 49.7; Ez 25.13; Am 1.12; Abd 9; Hab 3.3). 
8. 2.13 Aqu termina el prlogo en prosa y se inserta la seccin potica, formada por una serie de largos discursos, primero de Job y sus amigos, luego de un personaje inesperado, Eli, y finalmente de Dios mismo. 

Job 3


2. DEBATE ENTRE JOB Y SUS TRES AMIGOS (3.1--27.23)



Job maldice el da en que naci

1 Despus de esto, abri Job su boca[1] y maldijo su da.[2] 2 Exclam, pues, Job y dijo: 
    3 "Perezca el da en que yo nac 
    y la noche en que se dijo:"Un varn ha sido concebido!" 
    4 Que aquel da se vuelva sombro; 
    que no cuide de l Dios desde arriba 
    ni haya luz que sobre l resplandezca. 
    5 Cbranlo tinieblas y sombra de muerte, 
    y repose sobre l nublado 
    que lo haga horrible como da tenebroso. 
    6 Apodrese de aquella noche la oscuridad; 
    no sea contada entre los das del ao 
    ni entre en el nmero de los meses. 
    7 Ojal fuera aquella una noche solitaria, 
    que no hubiera cancin alguna en ella! 
    8 Maldganla los que maldicen el da, 
    los que se aprestanpara despertar a Leviatn.[3] 
    9 Oscurzcanse las estrellas del alba; 
    que en vano espere la luz 
    y no vea el parpadeo de la aurora, 
    10 por cuanto no cerr las puertasdel vientre donde yo estaba, 
    ni escondi de mis ojos la miseria. 
    11 "Por qu no mor yo en la matriz? 
    Por qu no expir al salir del vientre? 
    12 Por qu me recibieron las rodillas 
    y unos pechos me dieron de mamar? 
    13 Ahora estara yo muerto, y reposara; 
    dormira, y tendra descanso 
    14 junto a los reyes y consejeros de la tierra, 
    los que para s reconstruyen las ruinas;[4] 
    15 o junto a los prncipes que posean el oro 
    y llenaban de plata sus casas. 
    16 Por qu no fui ocultado como un aborto, 
    como los nios que nunca vieron la luz?[5] 
    17 All dejan de perturbar los malvados, 
    y all descansanlos que perdieron sus fuerzas. 
    18 All reposan tambin los cautivos 
    y ya no oyen la voz del capataz. 
    19 All estn chicos y grandes; 
    y el esclavo, libre ya de su amo. 
    20 "Por qu darle luz al que sufre[6] 
    y vida a los de nimo amargado; 
    21 a los que esperan la muerte,y no les llega,[7] 
    aunque la buscan ms que a un tesoro; 
    22 a los que se alegraran sobremanera 
    y se gozaran de hallar el sepulcro? 
    23 Por qu dar vida al hombreque ignora su camino, 
    al que Dios le cierra el paso? 
    24 Antes que mi pan, llega mi suspiro, 
    y mis gemidos corren como el agua; 
    25 porque me ha venidoaquello que me espantaba, 
    me ha acontecido lo que yo tema. 
    26 No he tenido paz, tranquilidad ni reposo, 
    sino solo turbacin!"[8] 
						 NOTAS:

1. 3.1-2 Abri Job su boca: La protesta vehemente y lo osado del lenguaje contrastan con la humilde sumisin manifestada por Job al comienzo del relato (cf. 1.21-22; 2.9-10). 
2. 3.1-19 Job no maldice a Dios, como el acusador haba supuesto (2.5), sino el da en que vino al mundo para soportar tan terribles sufrimientos (Jer 20.14-18). 
3. 3.8 Leviatn: legendario monstruo marino, descrito a veces con los rasgos caractersticos del cocodrilo (Job 41.1-34). Cf. Sal 74.14; 104.26; Is 27.1. Mediante una audaz imagen potica, Job personifica la noche de su nacimiento y desea que ese monstruo la hubiera devorado. 
4. 3.14 Ruinas: otra posible traduccin: pirmides. Tambin puede entenderse como que reconstruyen ciudades en ruinas (cf. Is 58.12; 61.4). 
5. 3.16 Cf. Ec 6.3-5. 
6. 3.20-26 En este pasaje las quejas se dirigen a Dios. 
7. 3.21 Ap 9.6. 
8. 3.24-26 Finalmente, Job se concentra en su propia miseria. 

Job 4


Elifaz reprende a Job 

1 [1] Entonces respondi Elifaz, el temanita, y dijo: 
    2 "Si probamos a hablarte, te ser molesto, 
    pero quin podr detener las palabras? 
    3 T enseabas a muchos 
    y fortalecas las manos debilitadas; 
    4 con tus palabras sostenasal que tropezaba 
    y afirmabas las rodillas que decaan. 
    5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti,te desalientas; 
    al alcanzarte, te conturbas. 
    6 No has puesto tu confianzaen temer a Dios? 
    No has puesto tu esperanzaen la integridad de tus caminos? 
    7 "Piensa ahora: qu inocente se pierde? 
    Dnde los rectos son destruidos? 
    8 Yo he visto que quienes cultivaniniquidad 
    y siembran injuria, eso mismo cosechan. 
    9 Perecen por el aliento de Dios; 
    por el soplo de su ira son consumidos. 
    10 Los rugidos del len,los bramidos del que ruge 
    y los dientes de sus cachorrosson quebrantados. 
    11 El len viejo perece por falta de presa, 
    y los hijos[2] de la leona se dispersan.[3] 
    12 "El asunto me lleg como un susurro; 
    mis odos lograron percibirlo. 
    13 En la imaginacin de visiones nocturnas, 
    cuando el sueo cae sobre los hombres, 
    14 me sobrevino un espanto y un temblor 
    que estremeci todos mis huesos: 
    15 y al pasar un soplo por delante de m, 
    se eriz el pelo de mi cuerpo. 
    16 Delante de mis ojosse detuvo un fantasma 
    cuyo rostro no reconoc, 
    y lo o decir muy quedo: 
    17 "Ser el mortal ms justo que Dios? 
    Ser el hombre ms puroque el que lo hizo? 
    18 Si ni siquiera en sus siervos confa, 
    y aun en sus ngeles descubre el error, 
    19 cunto ms en los que habitanen casas de barro 
    cimentadas en el polvo, 
    que sern aplastadas como la polilla! 
    20 De la maana a la tarde son destruidos, 
    y se pierden para siempresin haber quien repare en ello. 
    21 Su belleza se pierde con ellos, 
    y mueren sin haber adquirido sabidura".[4] 
						 NOTAS:

1. 4.1--5.27 Con elevado tono oratorio, Elifaz expone la doctrina de la retribucin, comnmente aceptada, que se resuma en estos dos principios: Dios recompensa en la tierra las acciones buenas y malas, y hay una proporcin exacta entre lo que cada uno hace y el premio o el castigo que recibe. De ah la conclusin: si a Job le ha tocado sufrir tanto, en algo grave habr ofendido a Dios. El mismo Job haba compartido esa doctrina en otro tiempo (cf. 29.18-20; 30.26), pero su terrible experiencia lo hizo cambiar de parecer. 
2. 4.11 En contraposicin con la doctrina de Elifaz, que extenda el castigo a los hijos del malvado, el profeta Ezequiel insiste en la responsabilidad personal de cada individuo (cf. Ez 14.13-23; 18). 
3. 4.7-11 La referencia a las desgracias de los impos aparece regularmente en los discursos de los tres amigos: 5.2-7; 15.17-35; 22.15-18 (Elifaz); 8.8-19; 18.5-21 (Bildad); 11.20; 20.4-29; 27.13-23; 24.18-24 (Zofar). 
4. 4.17-21 El tema de la indignidad del hombre ante Dios se encuentra tambin en Job 15.14-16; 25.4-6. 

Job 5

    1 "Ahora, pues, da voces,a ver quin te responde. 
    A cul de los santos te volvers?[1] 
    2 Es cierto que al necio lo mata la ira 
    y al codicioso lo consume la envidia. 
    3 Yo he visto que el necio echaba races, 
    y en la misma hora maldije su morada. 
    4 Sus hijos carecern de socorro: 
    en la puerta sern quebrantados 
    y no habr quien los libre. 
    5 Su cosecha se la comernlos hambrientos, 
    sacndola de entre los espinos; 
    y los sedientos se bebern su hacienda. 
    6 Porque la afliccin no sale del polvo 
    ni la fatiga brota de la tierra. 
    7 Pero como las chispas se levantanpara volar por el aire, 
    as el hombre nace para la desdicha.[2] 
    8 Ciertamente yo buscara a Dios 
    y le encomendara mi causa. 
    9 l hace cosas grandes e inescrutables, 
    y maravillas sin nmero.[3] 
    10 Derrama la lluvia sobre la faz de la tierra 
    y enva las aguas sobre los campos. 
    11 Pone en alto a los humildes 
    y a los enlutados da seguridad. 
    12 Frustra los pensamientos de los astutos, 
    para hacer vana la obra de sus manos. 
    13 Atrapa a los sabios en su propia astucia[4] 
    y frustra los planes de los perversos. 
    14 De da tropiezan con tinieblas; 
    a medioda andan a tientas,como de noche. 
    15 l libra de la espada al pobre,de la boca de los malvados 
    y de la mano del violento; 
    16 por eso, el necesitado tiene esperanza, 
    pero la iniquidad cierra la boca. 
    17 "Bienaventurado es el hombrea quien Dios corrige; 
    por tanto, no despreciesla reprensin del Todopoderoso.[5] 
    18 Porque l es quien hace la herida,pero l la venda;[6] 
    l golpea, pero sus manos curan. 
    19 En seis tribulaciones te librar, 
    y en la sptima[7] no te tocar el mal. 
    20 En tiempo de hambrete salvar de la muerte, 
    y del poder de la espada en la guerra. 
    21 Del azote de la lengua sers protegido 
    y no temers cuando vengala destruccin. 
    22 De la destruccin y del hambre te reirs 
    y no temers a las fieras del campo, 
    23 pues aun con las piedras del campohars un pacto 
    y las fieras del campoestarn en paz contigo. 
    24 Sabrs que hay paz en tu tienda: 
    visitars tu morada y nada te faltar. 
    25 Asimismo versque tu descendencia es mucha, 
    que tu prole escomo la hierba de la tierra. 
    26 Llegars con vigor a la sepultura, 
    como gavilla de trigorecogido a su tiempo.[8] 
    27 Nosotros lo hemos inquirido,y esto es as. 
    Escchalo y concelopara tu propio provecho".[9] 
						 NOTAS:

1. 5.1 Se trata, al parecer, de recurrir a los ngeles como defensores de la inocencia de Job ante Dios. Cf. 16.19-21; 33.23-24. 
2. 5.7 As el hombre nace para la desdicha: otra traduccin posible: es el hombre el que causa la desdicha. 
3. 5.9 Job 9.10. 
4. 5.13 Cf. 1 Co 3.19. 
5. 5.17 Cf. Sal 94.12; Pr 3.11-12; Heb 12.5-6. 
6. 5.18 Cf. Os 6.1. 
7. 5.19 En seis... y en la sptima: otra posible traduccin: una y otra vez te librar. El nmero siete indica un nmero completo. Vase Gn 4.23-24 n. 
8. 5.17-26 Los tres amigos comparten la doctrina de la recompensa en esta vida asegurada a los justos. Cf. 22.21-30 (Elifaz); 8.5-7,20-22 (Bildad); 11.13-19 (Zofar). 
9. 5.27 Concelo para tu propio provecho: Esto es precisamente lo que niega Job con toda su alma, apelando unas veces a la experiencia comn y otras veces a la suya propia. Cf. 13.12. 

Job 6


Job reprocha la actitud de sus amigos

1 Respondi entonces Job y dijo: 
    2 "Ojal pudieran pesarsemi queja y mi tormento, 
    y fueran puestos igualmenteen la balanza! 
    3 Pesaran ahora ms que la arena del mar.[1] 
    Por eso mis palabrashan sido precipitadas, 
    4 porque las flechas del Todopoderosose me han clavado,[2] 
    su veneno lo ha bebido mi espritu 
    y los terrores de Dios combaten contra m.[3] 
    5 Acaso gime el asno montsjunto a la hierba? 
    Acaso muge el buey junto a su pasto? 
    6 Acaso se come sin sal lo desabrido 
    o tiene sabor la clara del huevo? 
    7 Las cosas que yo ni siquiera quera tocar 
    son ahora mi alimento. 
    8 "Quin dieraque se cumpliese mi peticin, 
    que Dios me otorgara lo que anhelo: 
    9 que agradara a Dios destruirme, 
    que soltara su mano y acabara conmigo! 
    10 Sera entonces mi consuelo, 
    cuando el dolor me asaltara sin tregua, 
    no haber renegadode las palabras del Santo. 
    11 Cul es mi fuerza para seguir esperando? 
    Cul es mi fin para seguir teniendo paciencia? 
    12 Soy acaso tan fuerte como las piedras? 
    Es mi carne como el bronce? 
    13 No es cierto que ni aun a m mismome puedo valer 
    y que carezco de todo auxilio? 
    14 El que sufre es consoladopor su compaero, 
    incluso aquel que abandonael temor del Omnipotente.[4] [5] 
    15 Pero mis hermanos me han traicionadocomo un torrente; 
    han pasado como las corrientesimpetuosas 
    16 que bajan turbias por el deshielo 
    y mezcladas con la nieve, 
    17 que al tiempo del calor se secan, 
    y al calentarse desaparecen en su cauce.[6] 
    18 Los caminantes se apartan de su rumbo 
    y se pierden en el desierto. 
    19 Las buscan las caravanas de Temn, 
    y los caminantes de Sab[7] esperan en ellas; 
    20 pero se frustra su esperanza 
    al venir hasta ellas y verse defraudados. 
    21 Ahora, ciertamente como ellassois vosotros,[8] 
    pues habis visto el horrory tenis miedo. 
    22 Es que yo os he dicho: "Traedme algo, 
    y pagad por m de vuestra hacienda", 
    23 o "Libradme de manos del opresor, 
    y redimidme del poder de los violentos"? 
    24 "Instruidme, y yo callar;[9] 
    hacedme entender en qu he errado. 
    25 Cun provechosasson las palabras rectas! 
    Pero qu reprocha vuestra censura? 
    26 Pretendis censurar las palabras 
    y los discursos de un desesperado,que son como el viento? 
    27 Vosotros os arrojis sobre el hurfano 
    y cavis una fosa para vuestro amigo. 
    28 "Ahora, pues, si queris, miradme, 
    y ved si estoy mintiendo ante vosotros. 
    29 Consideradlo ahora de nuevo,y no haya maldad; 
    volved a considerar mi justicia en esto. 
    30 Es que hay iniquidad en mi lengua, 
    o acaso no puede mi paladardiscernir lo malo? 
						 NOTAS:

1. 6.3 En este segundo discurso (6.1--7.21), Job vuelve a lamentarse amargamente de su situacin (6.1-7). 
2. 6.4 Cf. Job 16.12-13; Sal 38.2. 
3. 6.4 Cf. Sal 88.16. 
4. 6.14 Incluso... abandona el temor del Omnipotente: otras posibles traducciones: aunque haya olvidado el temor del Omnipotente, o no sea que se olvide del temor del Omnipotente. 
5. 6.14-20 En esta seccin Job expresa la decepcin que le han causado las palabras de sus amigos. 
6. 6.17 En el Oriente prximo, muchos arroyos solo tienen agua en el invierno. 
7. 6.19 De Temn y Sab partan caravanas cargadas de sustancias aromticas, muy apreciadas en otros pases. Cf. Is 60.6. 
8. 6.21 Como ellas sois vosotros: heb. no sois vosotros. Otra posible traduccin: As os habis vuelto nada. 
9. 6.24-30 Job insiste en su inocencia, declarando una vez ms que la acusacin de sus amigos es injusta. 

Job 7

    1 No es acaso una lucha la vidadel hombre sobre la tierra, 
    y sus das como los das del jornalero? 
    2 Como el siervo suspira por la sombra 
    o como el jornalero esperael salario de su trabajo, 
    3 as yo he recibido meses de desengao 
    y noches de sufrimientome tocaron en suerte. 
    4 Cuando estoy acostado, digo:"Cundo me levantar?" 
    Mas la noche es larga y estoy llenode inquietudes hasta el alba. 
    5 Mi carne est vestidade gusanos y costras de polvo; 
    mi piel hendida y abierta, supura. 
    6 Mis das corren ms velocesque la lanzadera del tejedor, 
    y perecen sin esperanza. 
    7 "Acurdate de que mi vida es un soplo 
    y de que mis ojosno volvern a ver el bien. 
    8 Los ojos de quienes me ven,no me vern ms. 
    Y t fijars tus ojos en m,pero ya no ser. 
    9 Como nube que se desvanece y pasa, 
    as el que desciende al seolno subir de all; 
    10 no volver ms a su casa, 
    ni su lugar volver a reconocerlo. 
    11 "Por tanto, no refrenar mi boca, 
    sino que hablaren la angustia de mi espritu 
    y me quejar en la amargura de mi alma.[1] 
    12 Acaso soy yo el mar,o un monstruo marino,[2] 
    para que me pongas vigilancia? 
    13 Cuando digo: "Mi lecho me consolar, 
    mi cama aliviar mis quejas", 
    14 entonces me atemorizas con sueos 
    y me aterras con visiones. 
    15 Por eso tuve por mejor ser estrangulado, 
    y quise la muerte ms que a mis huesos.[3] 
    16 Aborrezco mi vida!No he de vivir para siempre; 
    djame, pues,ya que mis das solo son vanidad![4] 
    17 Qu es el hombrepara que lo engrandezcas, 
    para que pongas en l tu corazn[5] 
    18 y lo visites todas las maanas, 
    y a cada momento lo pruebes?[6] 
    19 Cundo apartars de m tu mirada 
    y me soltarspara tragar siquiera mi saliva? 
    20 Aunque haya pecado, qu mal puedohacerte a ti, Guarda de los hombres? 
    Por qu me pones por blanco tuyo, 
    hasta convertirme en una cargapara m mismo? 
    21 Y por qu no borras mi rebeliny perdonas mi iniquidad? 
    Pues pronto dormir en el polvo, 
    y aunque me busques temprano,no existir". 
						 NOTAS:

1. 7.11 Me quejar en la amargura de mi alma: Esta afirmacin se ve confirmada por la audacia con que Job habla de Dios. l considera que el Todopoderoso lo trata con injustificada violencia, y expresa esta idea con numerosas imgenes y comparaciones: Dios es como un arquero que lo ha convertido en blanco de sus flechas (6.4; 7.20); como un capitn que lanza contra l sus tropas (10.17; 19.12); como un luchador que lo toma por el cuello y lo estruja (16.12); como un len que se abalanza sobre su presa (10.16); como un guerrero que lo cubre de heridas (16.14). 
2. 7.12 Monstruo marino: Este monstruo es la personificacin del caos originario, dominado por Dios en la creacin (vase Job 3.8 n.). 
3. 7.15 A mis huesos: otra posible traduccin: a esta vida. 
4. 7.16 Mis das solo son vanidad: otra posible traduccin: Mi vida es como un suspiro. Para Job, los sufrimientos que Dios le inflige son tanto ms injustificados, cuanto que estn dirigidos contra una criatura tan dbil y mortal como el hombre. Tambin esta idea se expresa con diversas imgenes poticas: el ser humano es como una flor que brota y se marchita (14.2), o como un leo que se va pudriendo (13.28); sus das huyen en veloz carrera (9.25) y se disipan como una sombra (8.9). Cf. Sal 144.4; 1 P 1.24. 
5. 7.17 Cf. Sal 8.4; 144.3. 
6. 7.18 Cf. Sal 17.3. 

Job 8


Bildad proclama la justicia de Dios

1 Respondi Bildad, el suhita, y dijo: 
    2 "Hasta cundo hablars tales cosas 
    y las palabras de tu bocasern como un viento impetuoso? 
    3 Acaso torcer Dios el derecho 
    o pervertir el Todopoderoso la justicia?[1] 
    4 Si tus hijos pecaron contra l, 
    l les hizo cargar con su pecado. 
    5 Si t desde temprano buscas a Dios 
    y ruegas al Todopoderoso; 
    6 si eres puro y recto, 
    ciertamente l velar por ti 
    y har prosperar la morada de tu justicia. 
    7 Y aunque tu principio haya sido pequeo, 
    tu estado, al final, ser engrandecido. 
    8 "Pregunta t ahoraa las generaciones pasadas 
    y disponte a interrogar[2] a los padres de ellas; 
    9 pues nosotros somos de ayery nada sabemos, 
    ya que nuestros das sobre la tierrason como una sombra.[3] 
    10 No te ensearn ellos, te hablarn 
    y sacarn palabras de su corazn?[4] 
    11 "Crece el junco donde no hay lodo? 
    Crece el prado[5] donde no hay agua? 
    12 Con todo, aun en su verdory sin haber sido cortado 
    se seca antes que toda otra hierba. 
    13 Tales son los caminosde todos los que se olvidan de Dios; 
    y as perecer la esperanza del impo, 
    14 porque su esperanzaes apenas como un hilo, 
    y su confianza, como una tela de araa. 
    15 Si se apoya en su casa,ella no permanecer en pie; 
    si se agarra a ella, no resistir. 
    16 Es como un rbol que est verdeplantado al sol, 
    y cuyos renuevossalen por encima de su huerto; 
    17 se van entretejiendo sus racesjunto a una fuente 
    y se enlazan[6] hasta llegar al lugar pedregoso. 
    18 Pero si lo arrancan de su lugar, 
    este lo negar, diciendo:"Nunca te haba visto". 
    19 Ciertamente as serel gozo de su camino, 
    y otros nacern del polvo. 
    20 "Dios no desecha al ntegro 
    ni ofrece apoyo a la mano del maligno. 
    21 l llenar an tu boca de risas, 
    y tus labios de jbilo. 
    22 Los que te aborrecensern cubiertos de confusin: 
    la morada de los impos perecer". 
						 NOTAS:

1. 8.3 La argumentacin de Bildad (cap. 8) es la misma de sus amigos: el sufrimiento de Job es un castigo merecido a causa de algn pecado. Vase 4.1--5.27 n. 
2. 8.8 Disponte a interrogar: otra posible traduccin: Aprende. 
3. 8.9 Cf. Job 14.2; Sal 39.5-6; 102.11; 109.23; Ec 6.12. 
4. 8.10 Sacarn palabras de su corazn: El corazn equivale aqu a la memoria. Otra posible traduccin: Te ensearn muchas cosas. 
5. 8.11 Prado: otra posible traduccin: papiro. El papiro es una planta parecida al junco, que crece en lugares pantanosos. 
6. 8.17 Se enlazan: heb. contemplan. 

Job 9


La sabidura y el poder de Dios

1 Respondi Job y dijo: 
    2 "Ciertamente yo s que esto es as: 
    Cmo se justificarel hombre delante de Dios?[1] [2] 
    3 Si pretendiera discutir con l, 
    no podra responderlea una cosa entre mil. 
    4 l es sabio de corazny poderoso en fuerzas, 
    a quin, si quisiera resistirle, le ira bien? 
    5 l arranca los montes con su furor, 
    sin que ellos sepan quin los trastorn. 
    6 l remueve de su lugar la tierra, 
    y hace temblar sus columnas. 
    7 Si l lo ordena, el sol no sale, 
    y l es quien pone sello a las estrellas. 
    8 l solo extiende los cielos, 
    y anda sobre las olas del mar. 
    9 l hizo la Osa y el Orin, 
    las Plyades[3] y los ms remotos lugares del sur. 
    10 l hace cosas grandes e incomprensibles, 
    maravillosas y sin nmero.[4] 
    11 l pasa delante de m, y yo no lo veo; 
    pasa junto a m sin que yo lo advierta. 
    12 Si arrebata alguna cosaquin har que la restituya? 
    Quin le dir: "Qu haces"? 
    13 "Dios no volver atrs su ira, 
    y bajo l se postranlos que ayudan a los soberbios;[5] 
    14 pues cunto menos podr yo replicarle 
    y escoger mis palabras frente a l? 
    15 Aunque yo fuera justo,no podra responderle;[6] 
    solo puedo rogarle, a l que es mi juez. 
    16 Ni aun si lo invocara y l me respondiera, 
    creera yo que ha escuchado mi voz. 
    17 Porque l me quebranta con tempestad, 
    aumenta sin causa mis heridas 
    18 y no me concede que tome aliento, 
    sino que me llena de amarguras. 
    19 Si hablamos de su fuerza,por cierto que es poderosa; 
    si de juicio, quin lo emplazar?[7] 
    20 Aunque yo me justificara,mi propia boca me condenara; 
    aunque fuera perfecto,l me declarara culpable. 
    21 Aun siendo yo ntegro,l no me tomara en cuenta, 
    despreciara mi vida! 
    22 Una cosa me resta por decir: 
    que al perfecto y al impo l los destruye.[8] 
    23 Si un azote mata de repente, 
    l se re del sufrimiento de los inocentes. 
    24 La tierra es entregadaen manos de los impos, 
    y l cubre el rostro de sus jueces. 
    Y si no es l, quin es?, dnde est? 
    25 Mis das han sido ms ligerosque un correo; 
    huyeron sin haber visto el bien. 
    26 Pasaron cual naves veloces, 
    como el guila que se arrojasobre la presa. 
    27 Si digo: "Olvidar mi queja, 
    cambiar mi triste semblantey me esforzar", 
    28 entonces me turban todos mis dolores, 
    pues s que no me tienes por inocente. 
    29 Y si soy culpable, 
    para qu trabajar en vano? 
    30 Aun cuando me lave con agua de nieve[9] 
    y limpie mis manos con leja, 
    31 aun as me hundirs en el hoyo, 
    y hasta mis propios vestidosme aborrecern. 
    32 "l no es un hombre como yo, para que yo le replique 
    y comparezcamos juntos en un juicio. 
    33 No hay entre nosotros rbitro 
    que ponga su mano sobre ambos, 
    34 para que l aparte de m su vara, 
    y su terror no me espante. 
    35 Con todo, yo le hablar sin temor, 
    porque me consta que no soy as.[10] 
						 NOTAS:

1. 9.1-35 En su tercer discurso, Job reconoce ante todo la sabidura y el poder soberano de Dios (9.1-19), pero lo que no acaba de entender es su justicia (9.20-35). 
2. 9.1-2 Se justificar: otra traduccin posible: tendr razn. Cf. Sal 143.2. 
3. 9.9 Cf. Job 38.31; Am 5.8. 
4. 9.10 Cf. Job 5.9; Sal 147.1-6; Is 40.28. 
5. 9.13 A los soberbios: Rahab. Este es un monstruo mitolgico que para los antiguos simbolizaba los poderes enemigos de Dios. Vase Sal 87.4 nota e; cf. Job 26.12; Is 51.9. 
6. 9.15 No podra responderle: Esta frase se puede interpretar de esta manera: no recibira respuesta. 
7. 9.19 Lo emplazar: heb. me har presentarme. 
8. 9.22 Al perfecto y al impo l los destruye: Job no comprende por qu sufre el inocente (cf. 10.2-7), y esa ignorancia, adems de dejarlo indefenso frente a los reproches de sus amigos, le impide saber si vali la pena haber sido toda su vida un hombre temeroso de Dios (1.1). 
9. 9.30 Agua de nieve: otra posible traduccin: jabn. 
10. 9.35 Me consta que no soy as: segn la versin griega (LXX): no creo haberle faltado. 

Job 10


Job lamenta su condicin

1 "Mi alma est hastiada de mi vida! 
    Voy a dar libre curso a mi queja,[1] 
    hablar con amargura de mi alma. 
    2 Dir a Dios: "No me condenes, 
    sino hazme entenderpor qu contiendes conmigo. 
    3 Te parece bien oprimirme, 
    desechar la obra de tus manos 
    y favorecer los designios de los impos? 
    4 Acaso son de carne tus ojos? 
    Ves t las cosas como las ve el hombre? 
    5 Son tus das como los das del hombre, 
    o tus aos como el tiempode los seres humanos, 
    6 para que ests al acecho de mi iniquidad 
    y andes indagando tras mi pecado, 
    7 aun sabiendo que no soy impo 
    y que nadie podra librarme de tu mano? 
    8 Tus manos me hicieron y me formaron, 
    y luego te vuelves y me deshaces? 
    9 Acurdate de que como a barrome diste forma, 
    y en polvo me has de volver? 
    10 No me vertiste como leche, 
    y como queso me cuajaste? 
    11 Me vestiste de piel y carne, 
    me tejiste con huesos y nervios, 
    12 me concediste vida y misericordia, 
    y tu cuidado ha guardado mi espritu. 
    13 Pero t ocultas algo en tu corazn, 
    y yo s que lo tienes presente: 
    14 observar si yo pecaba, 
    y no tenerme por limpio de mi iniquidad. 
    15 Si soy malo, ay de m!, 
    y si soy justo,no levantar la cabeza, 
    hastiado cual estoy de deshonray de verme afligido. 
    16 Si alzo la cabeza, como un len,me das caza 
    y haces contra m maravillas. 
    17 Renuevas tus pruebas contra m, 
    y contra m aumentas tu furorcomo tropas de relevo. 
    18 "Por qu me sacaste de la matriz? 
    Habra expirado y nadie me habra visto. 
    19 Sera como si nunca hubiera existido, 
    llevado del vientre a la sepultura. 
    20 No son pocos mis das? 
    Djame, pues! Aprtate de m,para que pueda consolarme un poco 
    21 antes que vaya para no volver, 
    a la tierra de las tinieblasy la sombra de muerte,[2] 
    22 a la tierra de la oscuridad y el desorden, 
    lbrega como sombra de muerte, 
    donde la luz es como densas tinieblas"". 
						 NOTAS:

1. 10.1-22 En este cap. hay una apasionada queja contra Dios por el terrible sufrimiento que le ha enviado. 
2. 10.20-21 Cf. Job 16.22; Sal 39.13. 

Job 11


Acusaciones de Zofar

1 Respondi Zofar, el naamatita, y dijo: 
    2 "Las muchas palabrasno habrn de tener respuesta? 
    El hombre que habla mucho,ser por ello justificado?[1] 
    3 Harn tus falacias callar a los hombres? 
    Te burlars, sin que nadiete averguence? 
    4 T dices: "Mi doctrina es recta, 
    y yo soy puro delante de tus ojos". 
    5 Mas ah, quin diera que Dios hablara, 
    que abriera para ti sus labios 
    6 y te declarara los secretos de la sabidura, 
    que son de doble valor que las riquezas![2] 
    Sabras entonces que Dios te ha castigadomenos de lo que tu iniquidad merece. 
    7 "Descubrirs t los secretos de Dios? 
    Llegars a la perfeccindel Todopoderoso? 
    8 Es ms alta que los cielos: qu hars? 
    Es ms profunda que el seol:cmo la conocers? 
    9 En longitud sobrepasa a la tierra, 
    y es ms ancha que el mar. 
    10 Si l pasa y aprisiona, y si llama a juicio, 
    quin podr oponrsele? 
    11 Y si l conoce a los hombres vanos, 
    al ver asimismo la iniquidad,no har caso? 
    12 Pero un hombre vano ser inteligente 
    cuando la cra del asno montsnazca hombre.[3] 
    13 "Si t dispones tu corazn, 
    y tiendes hacia Dios las manos; 
    14 si alguna iniquidad hay en tus manos,pero la apartas de ti, 
    y no consientesque more en tu casa la injusticia, 
    15 entonces levantars tu rostrolimpio de mancha, 
    sers fuerte y nada temers. 
    16 Olvidars tu miseria, 
    o te acordars de ellacomo de aguas que pasaron. 
    17 La vida te ser ms clara que el medioda; 
    aunque oscurezca, ser como la maana. 
    18 Tendrs confianza, porque hay esperanza; 
    mirars alrededor y dormirs seguro. 
    19 Te acostars y no habr quien te espante; 
    y muchos suplicarn tu favor. 
    20 Pero los ojos de los malos se consumirn; 
    no encontrarn refugio, 
    y toda su esperanza ser darsu ltimo suspiro". 
						 NOTAS:

1. 11.1-20 Zofar insiste en el carcter inaccesible de la sabidura de Dios (11.1-12) e invita a Job a liberarse del pecado para poder gozar de las bendiciones divinas (11.13-20). 
2. 11.6 De doble valor que las riquezas: otra posible traduccin: muy difciles de entender. 
3. 11.12 La frase es un reproche irnico a Job. 

Job 12


El gobierno universal de Dios

1 Respondi entonces Job diciendo: 
    2 "Ciertamente vosotros sois el pueblo, 
    y con vosotros morir la sabidura.[1] 
    3 Pero yo tambin tengo entendimiento,lo mismo que vosotros; 
    no soy menos que vosotros! 
    Y quin habrque no pueda decir otro tanto? 
    4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa; 
    uno que invoca a Dios, y l le responde; 
    uno justo e ntegro que es escarnecido. 
    5 Aquel cuyos piesestn a punto de resbalar 
    es como una lmpara despreciada 
    por el que se siente seguro.[2] 
    6 Prosperan las casas de los ladrones 
    y viven seguros los que provocan a Dios, 
    que ha puesto en sus manoscuanto tienen. 
    7 "Pregunta ahora a las bestiasy ellas te ensearn; 
    a las aves de los cielos,y ellas te lo mostrarn; 
    8 o habla a la tierra y ella te ensear; 
    y los peces del marte lo declararn tambin.[3] 
    9 Cul entre todos ellos no entiende 
    que la mano de Jehov lo hizo? 
    10 En su mano est el alma de todo viviente 
    y el hlito de todo el gnero humano. 
    11 "Ciertamente el odo distinguelas palabras 
    y el paladar saborea las viandas.[4] 
    12 En los ancianos est la ciencia 
    y en la mucha edad la inteligencia. 
    13 Pero con Dios estnla sabidura y el poder: 
    suyo es el consejo y la inteligencia. 
    14 Si l derriba, no hay quien edifique; 
    si encierra al hombre,no hay quien le abra. 
    15 Si detiene las aguas, todo se seca; 
    si las suelta, arrasan la tierra. 
    16 Con l estn el poder y la sabidura; 
    suyos son el que yerray el que hace errar. 
    17 Lleva despojados de consejoa los consejeros[5] 
    y entontece a los jueces. 
    18 Rompe las cadenas de los tiranos 
    y ata una soga a su cintura. 
    19 Lleva despojados a los sacerdotes 
    y trastorna a los poderosos. 
    20 Quita la palabra a los que hablancon seguridad 
    y priva de discernimiento a los ancianos. 
    21 Derrama desprecio sobre los prncipes 
    y desata el cinto de los fuertes. 
    22 Descubre las profundidadesde las tinieblas 
    y saca a luz la sombra de muerte.[6] 
    23 Multiplica las naciones y las destruye; 
    las dispersa y las vuelve a reunir. 
    24 Quita el entendimientoa los jefes del pueblo de la tierra, 
    los hace vagar como por un desiertosin camino,[7] 
    25 y van a tientas, como en tinieblas, sin luz; 
    y los hace errar como borrachos.[8] 
						 NOTAS:

1. 12.1--13.2 Job comienza irnicamente (12.1-2) su nuevo discurso y recuerda a sus amigos que tambin l es una persona instruida y conoce las doctrinas expuestas por ellos sobre el poder de Dios (12.3--13.2). 
2. 12.5 Con estas frases, Job critica indirectamente la actitud de sus amigos. 
3. 12.8 Los animales manifiestan la sabidura y el poder de Dios. Cf. Sal 104.17-18,20-22. 
4. 12.11 Job 34.3. 
5. 12.17 Lleva despojados... consejeros: heb. Quita a los sabios de su oficio. Otra posible traduccin: Hace que los sabios pierdan su inteligencia: 
6. 12.22 Cf. Dn 2.22. 
7. 12.24 Cf. Sal 107.40. 
8. 12.17-25 Este cambio radical de las situaciones humanas expresa el poder supremo de Dios. 

Job 13


Job defiende su integridad espiritual

1 "Todas estas cosas han visto mis ojos, 
    y han odo y entendido mis odos. 
    2 Como vosotros lo sabis, lo s yo: 
    no soy menos que vosotros. 
    3 Mas yo querra hablarcon el Todopoderoso,[1] 
    querra razonar con Dios. 
    4 Vosotros, ciertamente,sois fraguadores de mentira; 
    todos vosotros sois mdicos intiles. 
    5 Ojal os callarais por completo, 
    pues as demostrarais sabidura![2] 
    6 Escuchad ahora mi razonamiento; 
    estad atentos a los argumentosde mis labios. 
    7 Hablaris iniquidadpor defender a Dios?[3] 
    Hablaris con engao por defenderle? 
    8 Seris parciales con las personaspara favorecerlo? 
    Lucharis vosotros en defensa de Dios? 
    9 Bueno sera que l os examinara! 
    Os burlaris de lcomo quien se burla de un hombre? 
    10 l sin duda os reprochar, 
    si solapadamente sois parcialescon las personas. 
    11 De cierto su majestados habra de espantar; 
    su pavor habra de caer sobre vosotros. 
    12 Vuestras mximas son refranes de ceniza 
    y vuestros baluartes son baluartes de lodo! 
    13 "Escuchadme, yo hablar, 
    y que me venga despus lo que venga. 
    14 Por qu he de arrancar yo mi carnecon mis dientes 
    y he de tomar mi vida en mis manos? 
    15 Aunque l me mate, en l esperar. 
    Ciertamente defender delante de lmis caminos, 
    16 y l mismo ser mi salvacin, 
    porque el impo no podr entraren su presencia. 
    17 Escuchad con atencin mi razonamiento, 
    y mi declaracin penetreen vuestros odos. 
    18 Si yo ahora expongo mi causa, 
    s que ser justificado. 
    19 Quin quiere contender conmigo? 
    Porque si ahora callo, morir. 
    20 "Haz conmigo tan solo dos cosas, 
    y entonces no me esconderde tu rostro:[4] 
    21 Aparta de m tu mano, 
    y que no me espante tu terror. 
    22 Llmame luego y yo responder; 
    o yo hablar y t me responders. 
    23 Cuntas son mis iniquidades y pecados? 
    Hazme entender mi transgresiny mi pecado. 
    24 Por qu escondes tu rostro[5] 
    y me tienes por enemigo? 
    25 Vas a quebrantarla hoja que arrebata el viento 
    y perseguir una paja seca? 
    26 Por qu dictas amarguras contra m 
    y me cargas con los pecadosde mi juventud? 
    27 Pones adems mis pies en el cepo, 
    vigilas todos mis caminos 
    y pones cerco a las plantas de mis pies. 
    28 As mi cuerpo se va gastando[6] como comido de carcoma, 
    como un vestido que roe la polilla. 
						 NOTAS:

1. 13.3-19 Job expresa de nuevo a sus amigos su deseo de pedir a Dios la explicacin de su sufrimiento. 
2. 13.5 Cf. Pr 17.28. 
3. 13.7 Job se refiere a la falsa acusacin de ser un malvado. 
4. 13.20 En 13.20--14.22, Job se dirige a Dios para pedirle explicacin de su actitud y quejarse amargamente por su propio sufrimiento. 
5. 13.24 Cf. Sal 44.24. 
6. 13.28 Mi cuerpo se va gastando: tambin puede unirse con lo que sigue, refirindolo al ser humano en general. 

Job 14


Job discurre sobre la brevedadde la vida

1 "El hombre, nacido de mujer, 
    corto de das y hastiadode sinsabores, 
    2 brota como una flor y es cortado, 
    huye como una sombra y no permanece.[1] 
    3 Sobre l abres tus ojos 
    y lo traes a juicio contigo? 
    4 Quin har puro lo inmundo? 
    Nadie! 
    5 Ciertamente sus das estn determinados 
    y t has fijado el nmero de sus meses: 
    le has puesto lmites, que no traspasar. 
    6 Si t lo abandonas, l dejar de ser; 
    entre tanto, como el jornalero,disfrutar de su jornada. 
    7 "El rbol, aunque lo corten, 
    an tiene la esperanzade volver a retoar, 
    de que no falten sus renuevos. 
    8 Aunque en la tierra envejezca su raz 
    y muera su tronco en el polvo, 
    9 al percibir el agua reverdecer 
    y har copa como una planta nueva. 
    10 En cambio el hombre muerey desaparece. 
    Perece el hombre, y dnde estar? 
    11 Como se evaporan las aguas en el mar, 
    y el ro se agota y se seca, 
    12 as el hombre yacey no vuelve a levantarse. 
    Mientras exista el cielo, no despertar 
    ni se levantar de su sueo.[2] 
    13 Ojal me escondieras en el seol, 
    me ocultaras hasta apaciguarse tu ira! 
    Ojal me pusieras plazopara acordarte de m! 
    14 El hombre que muere, volver a vivir?[3] 
    Todos los das de mi vida esperar, 
    hasta que llegue mi liberacin. 
    15 Entonces llamars y yo te responder; 
    tendrs afecto a la obra de tus manos. 
    16 Pero ahora cuentas mis pasos 
    y no das tregua a mi pecado; 
    17 tienes sellada en un saco mi transgresin, 
    encerrada mi iniquidad. 
    18 "Ciertamenteun monte derrumbado se deshace, 
    las peas son removidas de su lugar 
    19 y las piedras se desgastan con el agua 
    que el polvo de la tierraarrastra impetuosa. 
    De igual manera haces t perecerla esperanza del hombre. 
    20 Para siempre prevalecers sobre l,y l se ir; 
    demudars su rostro y lo despedirs. 
    21 Si sus hijos reciben honores, no lo sabr; 
    si son humillados, no se enterar. 
    22 Pero sentir el dolor de su propia carne, 
    y se afligir en l su alma". 
						 NOTAS:

1. 14.1-2 Cf. Sal 39.4-6; 102.11; 109.23; Ec 6.12. 
2. 14.12 La esperanza de una vida ms all de la muerte no aparece en Israel sino ms tarde. Cf. Sal 6.5; 88.10-12; 115.16-17; Is 38.18. Al principio surge la idea de una vida nueva con Dios (Sal 16.10-11; Dn 12.12-13). Esta certeza aparecer claramente en el NT (Mt 13.43; 1 Co 15; Ap 21--22). 
3. 14.14 La primera lnea de este v. (14a) interrumpe la idea. En cuanto al sentido, puede unirse al v. 12  al 19. 

Job 15


Elifaz reprende a Job 

1 [1] Respondi Elifaz,[2] el temanita, y dijo: 
    2 "Responder el sabio con vana sabidura 
    y llenar su vientre de viento del este? 
    3 Disputar con palabras intiles 
    y con razones sin provecho? 
    4 T tambin destruyes el temor a Dios, 
    y menoscabas la oracin delante de l.[3] 
    5 Por cuanto tu bocaha revelado tu iniquidad, 
    habiendo escogido el hablar con astucia, 
    6 tu propia boca te condenar, no yo; 
    y tus labios testificarn contra ti. 
    7 "Acaso naciste t antes que Adn? 
    Fuiste formado antes que los collados? 
    8 Oste t acaso el secreto de Dios?[4] 
    Est limitada a ti la sabidura? 
    9 Qu sabes t que nosotros no sepamos? 
    Qu entiendes tque nosotros no entendamos? 
    10 Cabezas canas y hombres muy ancianoshay entre nosotros, 
    mucho ms avanzados en dasque tu padre. 
    11 En tan poco tienes el consueloque viene de Dios 
    y las amables palabras que se te dicen? 
    12 Por qu tu corazn te arrebata 
    y por qu guian tus ojos, 
    13 para que contra Dios vuelvas tu espritu, 
    y lances tales palabras por tu boca? 
    14 Qu cosa es el hombrepara que sea puro, 
    para que se justifique el nacido de mujer? 
    15 Dios en sus santos no confa, 
    y ni aun los cielos son purosdelante de sus ojos; 
    16 cunto menos el hombre,este ser abominable y vil 
    que bebe la iniquidad como agua?[5] 
    17 "Escchame, pues yo te voy a mostrar 
    y a contar lo que he visto, 
    18 lo que los sabios nos contaron 
    de sus padres, y no lo ocultaron: 
    19 que nicamente a ellos fue dada la tierra, 
    y que ningn extraopas por en medio de ellos. 
    20 Todos sus das,el impo es atormentado de dolor, 
    y el nmero de sus aosle est escondido al violento.[6] 
    21 Estruendos espantosos resuenanen sus odos, 
    y en la prosperidadel asolador vendr sobre l. 
    22 l no cree que volver de las tinieblas, 
    y est descubierto frente a la espada. 
    23 Vaga errante, tras el pan, diciendo:"Dnde est?" 
    Sabe que le est preparadoel da de tinieblas.[7] 
    24 Tribulacin y angustia lo turban, 
    y se lanzan contra l como un reydispuesto para la batalla, 
    25 por cuanto l extendisu mano contra Dios 
    y se port con soberbiacontra el Todopoderoso. 
    26 Corri contra l con el cuello erguido, 
    tras la espesa barrera de sus escudos.[8] 
    27 Aunque la grasa cubra su rostro 
    y haga pliegues en sus costados,[9] 
    28 habitar en ciudades asoladas, 
    en casas desiertas y en ruinas. 
    29 No prosperar, ni durarn sus riquezas, 
    ni extender sus bienes por la tierra. 
    30 No escapar de las tinieblas, 
    la llama secar sus ramas 
    y con el aliento de la boca de Diosperecer. 
    31 No confe el iluso en la vanidad, 
    porque ella ser su recompensa. 
    32 l ser cortado[10] antes de tiempo 
    y sus renuevos no reverdecern. 
    33 Como la vid,perder sus uvas antes de madurar, 
    y esparcir su flor como el olivo. 
    34 Porque la reunin de los imposser asolada 
    y el fuego consumirla casa del que soborna. 
    35 Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad 
    y en sus entraas traman engao".[11] 
						 NOTAS:

1. 15--21 Aqu comienza una segunda serie de intervenciones de los amigos de Job. 
2. 15.1-35 La argumentacin de Elifaz sigue siendo la misma. Ante todo, reprocha a Job su manera de hablar, que, segn l, procede ms de la pasin que de la sabidura (15.1-19). 
3. 15.4 El querer enfrentarse con Dios es, para Elifaz, un acto irreverente. 
4. 15.8 Cf. Is 40.13; Jer 23.18; Ro 11.34. 
5. 15.14-16 Job 4.17-19. 
6. 15.20-35 En estos v. viene la argumentacin propiamente dicha. Elifaz repite el principio de que el malvado recibe inevitablemente su castigo. 
7. 15.23 Da de tinieblas: heb. en su mano. Otra posible traduccin: su ruina. 
8. 15.25-26 Por cuanto... barrera de sus escudos: Los amigos de Job afirmaban, con razn, que el orgullo y la arrogancia ante Dios (cf. 20.6; 22.17), lo mismo que la ambicin desmesurada y la explotacin de los pobres (20.19-21; 24.21), son los pecados que ms atraen la condenacin divina (cf. 24.22). Pero su error estaba en pensar que el pecado se castiga siempre en esta vida con una desgracia proporcionada. Vase 4.1--5.27 n. 
9. 15.27 Cf. Sal 73.7. 
10. 15.32 Ser cortado: heb. se llenar. 
11. 15.35 Cf. Sal 7.14; Is 59.4. 

Job 16


Lamentaciones de Job 

1 [1] Respondi Job y dijo: 
    2 "Muchas veces he odo cosas como estas, 
    Consoladores molestossois todos vosotros! 
    3 Tendrn fin las palabras vacas? 
    Qu es lo que te anima a responder? 
    4 Tambin yo podra hablar como vosotros, 
    si vuestra alma estuvieraen lugar de la ma. 
    Yo podra hilvanarcontra vosotros palabras, 
    y sobre vosotros mover la cabeza. 
    5 Pero os alentara con mis palabras, 
    y el consuelo de mis labioscalmara vuestro dolor.[2] 
    6 "Pero en m, aunque yo hable,el dolor no cesa; 
    y aunque deje de hablar,no se aparta de m. 
    7 Porque ahora l me ha fatigado; 
    ha asolado toda mi compaa. 
    8 Me ha llenado de arrugas:testigo es mi delgadez, 
    la cual se levanta contra mpara testificar en mi rostro. 
    9 Su furor me ha destrozado,me ha sido contrario; 
    cruje sus dientes contra m: 
    contra m aguza sus ojos mi enemigo. 
    10 Ellos han abierto contra m su boca, 
    y han herido mis mejillas con afrenta: 
    contra m se han juntado todos! 
    11 Dios me ha entregado al mentiroso, 
    en las manos de los imposme ha hecho caer. 
    12 Yo viva en prosperidad, y me desmenuz; 
    me arrebat por la cerviz, me despedaz 
    y me puso por blanco suyo. 
    13 Me rodearon sus flecheros, 
    y l parti mis riones sin compasin 
    y derram mi hiel por tierra. 
    14 Me quebrantde quebranto en quebranto; 
    corri contra m como un gigante. 
    15 Entonces cos sobre mi pieltejidos speros 
    y puse mi cabeza en el polvo. 
    16 Mi rostro est hinchado por el llanto 
    y mis prpados entenebrecidos, 
    17 a pesar de no haber iniquidaden mis manos 
    y de ser pura mi oracin. 
    18 "Tierra, no cubras mi sangre 
    ni haya en ti lugar para mi clamor![3] 
    19 En los cielos est mi testigo 
    y mi testimonio en las alturas. 
    20 Disputadores son mis amigos, 
    mas ante Dios derramar mis lgrimas. 
    21 Ojal pudiera disputarel hombre con Dios 
    como con su prjimo![4] 
    22 Mas vienen los aos, que estn contados, 
    y yo me ir por el camino sin regreso.[5] 
						 NOTAS:

1. 16.1--17.16 Job vuelve a rechazar las argumentaciones de sus amigos: ellos apelan a una falsa experiencia y describen a un Dios puramente imaginario; en vez de ponerse en lugar del que sufre (16.4), solo repiten frases hechas. De ah la incapacidad de ellos para darle verdadero consuelo (16.1-2). Tambin se lamenta apasionadamente de su situacin, a la que no le ve salida. 
2. 16.4-5 Es posible tomar las frases de los v. 4-5 desde tambin yo... como interrogativas equivalentes a una negacin: acaso hablara yo como vosotros...? 
3. 16.18 La sangre derramada clama a Dios pidiendo justicia. Cf. Gn 4.10; Is 26.21; Ez 24.8. 
4. 16.19-21 Job 33.23-24. 
5. 16.22 Job 10.21. 

Job 17

    1 Mi aliento se agota,se acortan mis das 
    y me est preparado el sepulcro. 
    2 No hay conmigo sino burladores; 
    en su provocacin se fijan mis ojos. 
    3 "S t, Dios, mi fiador,y sea junto a ti mi proteccin; 
    porque quin, si no,querra responder por m? 
    4 Pues del corazn de estoshas escondido la inteligencia 
    y, por tanto, no los exaltars.[1] 
    5 Desfallecern los ojos[2] de los hijos 
    del que por recompensadenuncia a sus amigos! 
    6 "Pero l me ha puestopor refrn de pueblos, 
    y delante de elloshe sido como un tamboril. 
    7 Mis ojos se han oscurecido de dolor 
    y todos mis pensamientosson como sombra. 
    8 Los rectos se asombrarn de esto 
    y el inocente se levantar contra el impo. 
    9 A pesar de todo,proseguir el justo su camino 
    y el puro de manos aumentar la fuerza.[3] 
    10 Volved todos vosotros! Venid ahora, 
    que no hallar entre vosotrosun solo sabio! 
    11 Han pasado mis das y han sidoarrancados mis pensamientos, 
    los anhelos de mi corazn. 
    12 Ellos cambian la noche en da; 
    dicen que la luz se acercadespus de las tinieblas. 
    13 Por ms que yo espere, el seol es mi casa, 
    y yo har mi cama en las tinieblas. 
    14 A la corrupcin le digo:"Mi padre eres t", 
    y a los gusanos:"Sois mi madre y mi hermana". 
    15 Dnde, pues, estar ahora mi esperanza? 
    Y mi esperanza, quin la ver?[4] 
    16 A la profundidad del seol descendern, 
    y descansaremos juntos en el polvo". 
						 NOTAS:

1. 17.4 Job describe su situacin como la de un inocente perseguido por enemigos crueles (cf. Sal 13.1-4; 30.1; 41.11). 
2. 17.5 Desfallecern los ojos: otra posible traduccin: sufrirn hambre. El hambre hace que la vista se debilite (cf. Jer 14.6). 
3. 17.9 Otra posible traduccin: Insisten en que ellos son justos, en que tienen limpias las manos. 
4. 17.15 Mi esperanza: segn una versin antigua: mi bienestar. 

Job 18


Bildad describe la suerte de los malos 

1 [1] Respondi Bildad, el suhita, y dijo: 
    2 "Cundo pondris fin a las palabras? 
    Pensad, y despus hablemos. 
    3 Por qu somos tenidos por bestias 
    y a vuestros ojos somos viles? 
    4 T, que te destrozas en tu furor, 
    ser abandonada la tierra por tu causa, 
    o sern removidas de su lugar las peas? 
    5 "Ciertamente la luz del impo se apaga 
    y no resplandecer la llama de su fuego. 
    6 La luz se oscurece en su casa 
    y se apaga sobre l su lmpara. 
    7 Sus pasos vigorosos se acortan 
    y sus propios planes le hacen tropezar; 
    8 porque un lazo est puesto a sus pies 
    y entre redes camina; 
    9 un cepo atrapa su taln 
    y una trampa se afirma contra l. 
    10 La cuerda est escondida en la tierra 
    y la trampa lo aguarda en la senda. 
    11 De todas partes lo asaltan temores 
    y lo hacen huir desconcertado. 
    12 El hambre desgasta sus fuerzas 
    y a su lado est dispuesta la ruina. 
    13 La enfermedad roe su piel 
    y sus miembros devorael primognito de la muerte.[2] 
    14 De la confianza de su hogar es arrancado 
    y es conducido al rey de los espantos.[3] 
    15 En su hogar mora como si no fuera suyo; 
    piedra de azufrees esparcida sobre su morada. 
    16 Por abajo se secan sus races 
    y por arriba son cortadas sus ramas. 
    17 Su recuerdo se borra de la tierra 
    y no tiene nombre en las calles.[4] 
    18 De la luz es lanzado a las tinieblas 
    y es arrojado fuera del mundo. 
    19 No tiene hijo ni nieto en su pueblo, 
    ni quien le suceda en sus moradas.[5] 
    20 De su da se espantan los de occidente, 
    y el pavor caer sobre los de oriente. 
    21 Tales son ciertamente las moradas[6] del impo, 
    y ese es el lugardel que no conoce a Dios". 
						 NOTAS:

1. 18.1-21 En su segunda intervencin, ms spera que la primera (cap. 8), Bildad se contenta con volver a describir los castigos que sufre el malvado. 
2. 18.13 Primognito de la muerte: Con esta imagen se expresa la estrecha relacin entre la enfermedad y la muerte. 
3. 18.14 Rey de los espantos es otra imagen de la muerte. 
4. 18.17 Cf. Sal 9.5; 34.16. 
5. 18.19 Cf. Sal 37.28. 
6. 18.21 Las moradas: es decir, la vida. 

Job 19


Job confa en que Dios lo justificar 

1 [1] Respondi entonces Job y dijo: 
    2 "Hasta cundo angustiaris mi alma 
    y me moleris con palabras? 
    3 Ya me habis insultado diez veces, 
    no os avergonzis de injuriarme? 
    4 Aun siendo verdad que yo haya errado, 
    sobre m recaera mi error. 
    5 Pero si vosotros os jactis contra m, 
    y contra m alegis mi oprobio, 
    6 sabed ahora que Dios me ha derribado, 
    y me ha atrapado en su red. 
    7 Yo grito: "Agravio!", pero no se me oye; 
    doy voces, pero no se me hace justicia. 
    8 Dios ha cercado con valla mi caminoy no puedo pasar; 
    y sobre mis veredas ha tendido tinieblas. 
    9 Me ha despojado de mi gloria 
    y ha quitado la corona de mi cabeza.[2] 
    10 Por todos lados me ha arruinado,y perezco; 
    ha hecho que pase mi esperanzacomo un rbol arrancado. 
    11 Hace arder contra m su furor 
    y me tiene por uno de sus enemigos. 
    12 A una vienen sus ejrcitos,se atrincheran contra m, 
    y acampan en derredor de mi morada. 
    13 "Hace que de m se alejen mis hermanos, 
    y que mis conocidos, como extraos,se aparten de m.[3] 
    14 Mis parientes se detienen; 
    mis conocidos me olvidan. 
    15 Los moradores de mi casa y mis criadasme tienen por extrao; 
    forastero soy yo ante sus ojos. 
    16 Llamo a mi siervo y no responde, 
    aun cuando con mi propia boca le suplico. 
    17 Mi aliento ha venido a serextrao a mi mujer, 
    aunque por los hijos de mis entraas[4] le rogaba. 
    18 Incluso los muchachos me desprecian, 
    y al levantarme hablan contra m. 
    19 Todos mis ntimos amigos me aborrecen; 
    los que yo amo se vuelven contra m.[5] 
    20 Mi piel y mi carnese han pegado a mis huesos, 
    y he escapado con solo la pielde mis dientes.[6] 
    21 Vosotros, mis amigos,tened compasin de m! 
    Tened compasin de m, 
    porque la mano de Dios me ha tocado! 
    22 Por qu vosotros me persegus,lo mismo que Dios, 
    y ni aun de mi carne os saciis? 
    23 "Quin diera ahora que mis palabrasfueran escritas! 
    Quin diera que se escribiesenen un libro, 
    24 o que con cincel de hierro y con plomo 
    fueran esculpidas en piedra para siempre! 
    25 Pero yo s que mi Redentor[7] vive, 
    y que al fin se levantar sobre el polvo, 
    26 y que despus de deshecha esta mi piel, 
    en mi carne[8] he de ver a Dios. 
    27 Lo ver por m mismo;[9] 
    mis ojos lo vern, no los de otro. 
    Pero ahora mi coraznse consume dentro de m. 
    28 "Deberais decir:"Por qu lo perseguimos, 
    si la raz de su situacinest en l mismo?" 
    29 Temed vosotros delante de la espada, 
    porque sobreviene el furor de la espadaa causa de las injusticias! 
    Sabed, pues, que hay un juicio!"[10] 
						 NOTAS:

1. 19.1-29 En esta intervencin Job insiste en que es Dios quien le ha causado esta calamidad. 
2. 19.9 Corona: smbolo de honor y de autoridad. Cf. Is 28.1. 
3. 19.13 Cf. Sal 31.11; 38.11; 69.8; 88.18. 
4. 19.17 Los hijos de mis entraas: Algunos traducen hermanos. 
5. 19.19 Cf. Sal 41.9. 
6. 19.20 Y he... dientes: otra posible traduccin: y a duras penas logro seguir con vida. 
7. 19.25 Redentor: Puede referirse a Dios mismo o a ese personaje hipottico mencionado en 9.33-34; 16.19-21. 
8. 19.26 En mi carne: otra posible traduccin: yo, sin carne. 
9. 19.26-27 Job 42.5. 
10. 19.29 Cf. Sal 58.11. 

Job 20


Zofar describe las calamidadesde los malos 

1 [1] Respondi Zofar, el naamatita, y dijo: 
    2 "Por cierto mis pensamientosme hacen responder, 
    y por eso me apresuro. 
    3 He escuchado una reprensin afrentosa 
    y mi inteligencia me inspira la respuesta. 
    4 No sabes que siempre fue as, 
    que desde el tiempo en que fue puestoel hombre sobre la tierra, 
    5 la alegra de los malos es breve 
    y el gozo del imposolo dura un momento? 
    6 Aunque se enaltezca hasta el cielo 
    y su cabeza toque las nubes, 
    7 como su estircol, perecer para siempre; 
    y los que lo hayan visto dirn:"Qu es de l?"[2] 
    8 Como un sueo volar y no ser hallado;[3] 
    se disipar como una visin nocturna. 
    9 El ojo que lo vea, nunca ms lo ver, 
    ni su lugar lo conocer ms. 
    10 Sus hijos solicitarn el favor de los pobres 
    y sus manos devolvern lo que l rob.[4] 
    11 Sus huesos, llenos an de su juventud, 
    yacern con l en el polvo. 
    12 Si el mal era dulce en su boca, 
    si lo ocultaba debajo de su lengua, 
    13 si lo saboreaba y no lo dejaba, 
    sino que lo retena y paladeaba, 
    14 su comida se corromper en sus entraas 
    y ser veneno de spides dentro de l. 
    15 Devor riquezas, pero las vomitar; 
    Dios las sacar de su vientre. 
    16 Veneno de spides chupar; 
    lo matar la lengua de la vbora. 
    17 No ver ms los arroyos, los ros, 
    los torrentes de miel y de leche. 
    18 Restituir sus ganancias y sus bienes 
    sin haberlos tragado ni gozado de ellos. 
    19 Por cuanto quebranty desampar a los pobres, 
    y rob casas no edificadas por l,[5] 
    20 por eso no tendr sosiego su vientre 
    ni salvar nada de lo que codiciaba. 
    21 Nada qued que l no devorara, 
    y por eso su bienestar no ser duradero. 
    22 En la plenitud de su abundanciapadecer estrechez; 
    la mano de todos los malvadoscaer sobre l. 
    23 Cuando se ponga a llenar su vientre, 
    Dios enviar sobre l el ardor de su ira, 
    y la har llover sobre ly sobre su comida.[6] 
    24 Huir de las armas de hierro 
    y el arco de bronce lo atravesar. 
    25 La saeta lo traspasar,atravesar su cuerpo; 
    la punta reluciente saldr por su hiel. 
    Sobre l vendrn terrores! 
    26 Una total tinieblaest reservada para sus tesoros;[7] 
    un fuego no atizado los consumir 
    y devorar lo que quede en su morada. 
    27 Los cielos descubrirn su iniquidad, 
    y la tierra se levantar contra l. 
    28 Los renuevos de su casasern llevados de all, 
    sern esparcidos en el da de su furor. 
    29 Esta es la suerte que Dios preparaal hombre impo, 
    la herencia que Dios le sealapor su palabra". 
						 NOTAS:

1. 20.1-29 Una vez ms, Zofar expone la doctrina conocida: El malvado recibir el castigo merecido. 
2. 20.6-7 Cf. Sal 37.35-36. 
3. 20.8 Cf. Sal 1.4; Is 29.5. 
4. 20.10 Sus hijos... rob: traduccin probable. Otra posible traduccin: Sus hijos tendrn que devolver a los pobres lo que l haba robado. 
5. 20.19 Cf. Pr 14.31; 17.5. 
6. 20.23 Har llover sobre l y sobre su comida: otra posible traduccin: Har llover sobre l su enojo. 
7. 20.26 Una total tiniebla... sus tesoros: otra posible traduccin: Una total oscuridad lo envolver. 

Job 21


Prosperidad y miseria de los malos 

1 [1] Entonces respondi Job y dijo: 
    2 "Od atentamente mi palabra 
    y, al menos, dadme consuelo. 
    3 Toleradme, y yo hablar; 
    y burlaos despus que haya hablado. 
    4 Acaso me quejo yo de algn hombre? 
    Y por qu no se ha de angustiarmi espritu? 
    5 Miradme, espantaos 
    y tapaos la boca con la mano. 
    6 Aun yo mismo me horrorizo al acordarme 
    y el temblor estremece mi cuerpo. 
    7 "Por qu viven los impos 
    y envejecen, y aun crecen sus riquezas? 
    8 Su linaje se robustece ante su vista 
    y sus descendientesestn delante de sus ojos. 
    9 Sus casas estn libres de temor, 
    ningn azote de Dios viene sobre ellos.[2] 
    10 Sus toros engendran sin fallar 
    y sus vacas parensin que su cra se malogre. 
    11 Salen sus pequeuelos como en manada, 
    sus hijos andan saltando. 
    12 Saltan al son del tamboril y de la ctara, 
    se regocijan al son de la flauta. 
    13 Pasan sus das en prosperidad 
    y en paz descienden al seol, 
    14 pese a que dicen a Dios: "Aprtate 
    porque no queremos conocer tus caminos. 
    15 Quin es el Todopoderosopara que lo sirvamos? 
    De qu nos aprovecharque oremos a l?"[3] 
    16 Pero el bien de ellosno est en sus propias manos. 
    Lejos est de mel consejo de los malvados![4] 
    17 "Cuntas vecesla lmpara de los impos es apagada 
    y viene sobre ellos su quebranto, 
    y Dios en su ira les reparte dolores! 
    18 Son como la paja delante del viento, 
    como el tamo que arrebata el torbellino.[5] 
    19 Dios guarda para los hijos de ellossu violencia![6] 
    l le dar su merecido,para que aprenda![7] 
    20 Ver con sus propios ojos su quebranto 
    y beber de la ira del Todopoderoso. 
    21 Qu deleite tendr lde su casa despus de s, 
    cuando se haya cortadola cuenta de sus meses? 
    22 Ensear alguien a Dios sabidura, 
    cuando es l quien juzgaa los que estn elevados?[8] 
    23 Uno muere en la plenitud de su vigor, 
    del todo prspero y en paz; 
    24 sus vasijas estn llenas de leche 
    y sus huesos rellenos de tutano. 
    25 Otro, en cambio,muere con el nimo amargado, 
    sin haber comido jams con gusto. 
    26 Pero ambos por igualyacern en el polvo,[9] 
    cubiertos de gusanos. 
    27 "Yo conozco vuestros pensamientos 
    y lo que en vuestra imaginacinforjis contra m. 
    28 Porque decs:"Qu hay de la casa del prncipe 
    y de la morada donde vivenlos malvados?" 
    29 No habis preguntadoa los que pasan por el camino? 
    No habis conocido su respuesta, 
    30 que el malo es preservadoen el da de la destruccin 
    y que estar a salvo en el da de la ira? 
    31 Quin le denunciaren su cara su camino? 
    Por lo que l hizo,quin le dar su merecido? 
    32 Lo llevarn al cementerio 
    y velarn sobre su tmulo! 
    33 Los terrones del valle le sern dulces; 
    en pos de l desfila todo el mundo, 
    y antes de l,una muchedumbre incontable. 
    34 Cun vano es el consuelo que me dais! 
    Vuestras respuestas son pura falacia". 
						 NOTAS:

1. 21.1-34 Ntese una vez ms el modo de razonar de Job y el de sus amigos. Estos partan de una doctrina y la afirmaban sin aceptar la crtica que procede de la experiencia; Job, al contrario, argumenta a partir de la experiencia: no siempre se castiga al pecador; muchos impos viven felices y acrecientan sus fortunas. 
2. 21.7-9 Cf. Sal 73.4; Mal 3.15. 
3. 21.14-15 Cf. Mal 3.14. 
4. 21.16 Pero el bien... malvados: Este v. interrumpe las palabras de Job, y puede entenderse como objecin de los amigos de Job o como parntesis destinado al lector. 
5. 21.18 Cf. Sal 1.4. 
6. 21.19 Cf. Ex 20.5; 34.7; Nm 14.18; Dt 5.9; Jer 31.29; Ez 18.2. 
7. 21.19 Cf. Dt 24.16; Jer 31.30; Ez 18.20. 
8. 21.22 Vase Job 21.16 n. 
9. 21.26 Cf. Ec 2.14; 9.2-3. 

Job 22


Acusaciones de Elifaz 

1 [1] Respondi Elifaz, el temanita, y dijo: 
    2 "Podr el hombre ser de provechoa Dios? 
    Si acaso, solo para s mismoes provechoso el hombre sabio. 
    3 Le satisface al Omnipotenteque t seas justo? 
    Le aprovecha de algoque t hagas perfectos tus caminos?[2] 
    4 Acaso por tu piedad te castiga 
    o entra a juicio contigo? 
    5 Por cierto, tu maldad es grande 
    y tus iniquidades no tienen fin. 
    6 Sin razn tomabas prendade tus hermanos 
    y despojabas de sus ropas a los desnudos.[3] 
    7 No dabas de beber agua al cansado 
    y negaste el pan al hambriento. 
    8 T, el hombre pudienteque posea la tierra, 
    el distinguido que habitaba en ella, 
    9 a las viudas enviabas vacas 
    y quebrabas los brazos de los hurfanos![4] 
    10 Por eso ests rodeado de lazos 
    y te turba un espanto repentino; 
    11 ests en tinieblas, de modo que no ves, 
    y te cubre un torrente de agua. 
    12 "No est Dios en lo alto de los cielos? 
    Mira lo encumbrado de las estrellas,cun elevadas estn![5] 
    13 Y t has dicho: "Qu sabe Dios? 
    Cmo juzgar a travs de la oscuridad? 
    14 Rodeado de nubes, no puede ver 
    mientras pasea por los bordes del cielo".[6] 
    15 Quieres t acaso seguir la senda antigua, 
    la que siguieron los hombres perversos 
    16 que fueron cortados antes de tiempo, 
    cuyos cimientos se derramaroncomo un ro? 
    17 Ellos decan a Dios:"Aprtate de nosotros!" 
    Y qu les haba hecho el Omnipotente? 
    18 Haba colmado de bienes sus casas. 
    Lejos de m sea el consejo de ellos![7] 
    19 Lo vern los justos y se gozarn, 
    y el inocente se burlar de ellos diciendo: 
    20 "Nuestros adversarios fueron destruidos 
    y el fuego consumilo que de ellos haba quedado!" 
    21 "Vuelve ahora en amistad con Diosy tendrs paz; 
    y la prosperidad vendr a ti. 
    22 Toma ahora la Ley de su boca 
    y pon sus palabras en tu corazn. 
    23 Si te vuelves al Omnipotente,sers edificado 
    y alejars de tu morada la afliccin. 
    24 Tendrs ms oro que tierra: 
    como piedras de arroyo, oro de Ofir. 
    25 El Todopoderoso ser tu oro 
    y tendrs plata en abundancia! 
    26 Entonces te deleitars en el Omnipotente 
    y alzars a Dios tu rostro. 
    27 Orars a l y l te oir; 
    y t cumplirs tus votos.[8] 
    28 Asimismo lo que t determinesse realizar, 
    y sobre tus caminos resplandecer la luz. 
    29 Cuando ellos estn abatidos, dirs t:"Sean enaltecidos!" 
    Entonces Dios salvaral de mirada humilde.[9] 
    30 l libertar al inocente; 
    por la pureza de tus manos ser liberado". 
						 NOTAS:

1. 22.1-30 Elifaz no se contenta con exponer la doctrina tradicional: insiste en acusar a Job de pecados supuestos, y lo invita a ponerse en paz con Dios a fin de recuperar la prosperidad. 
2. 22.1-3 Cf. Job 35.6-8. 
3. 22.6 Cf. Ex 22.25-26; Dt 23.19; 24.10-13. 
4. 22.9 Cf. Ex 22.22-24; Dt 24.17; 27.19. 
5. 22.12 Mira lo encumbrado... estn!: otra posible traduccin: Las estrellas ms altas quedan a sus pies. 
6. 22.13-14 Cf. Sal 73.11; Is 29.15. 
7. 22.18 Vase 21.16 n. 
8. 22.27 Y t cumplirs tus votos: Cuando Job le pida algo a Dios, hacindole una promesa, Dios lo escuchar. Cf. Sal 22.26; 50.14; 61.8; 65.1-2. 
9. 22.29 Cuando ellos... mirada humilde: otra posible traduccin: Porque Dios humilla al orgulloso y salva al humilde. 

Job 23


Job defiende su causa delante de Dios 

1 [1] Respondi Job y dijo: 
    2 "Hoy tambin hablar con amargura, 
    porque es ms grave mi llagaque mi gemido.[2] 
    3 Quin me dierael saber dnde hallar a Dios! 
    Yo ira hasta su morada, 
    4 expondra mi causa delante de l 
    y llenara mi boca de argumentos. 
    5 Yo sabra lo que l me respondiese 
    y entendera lo que me dijera. 
    6 Contendera conmigocon la grandeza de fuerza? 
    No, sino que l me atendera! 
    7 All el justo razonara con l 
    y yo escapara para siempre de mi juez. 
    8 "Si me dirijo al oriente, no lo encuentro; 
    si al occidente, no lo descubro. 
    9 Si l muestra su poder[3] en el norte,yo no lo veo; 
    ni tampoco lo veo si se oculta[4] en el sur. 
    10 Mas l conoce mi camino: 
    si me prueba, saldr como el oro. 
    11 Mis pies han seguido sus pisadas; 
    permanec en su camino,sin apartarme de l. 
    12 Nunca me separdel mandamiento de sus labios, 
    sino que guard las palabras de su boca ms que mi comida. 
    13 "Pero si l decide una cosa,quin lo har cambiar? 
    Lo que desea, lo realiza. 
    14 l, pues, llevar a trminolo que ha decidido en cuanto a m, 
    y muchas cosas semejantes que tiene en su propsito. 
    15 Por eso, me espanto en su presencia; 
    cuando lo considero,tiemblo a causa de l. 
    16 Dios ha enervado mi corazn; 
    me ha aterrado el Omnipotente. 
    17 Por qu no fui aniquiladopor las tinieblas? 
    Por qu no fue cubiertopor la oscuridad mi rostro? 
						 NOTAS:

1. 23.1-17 Job insiste, una vez ms, en su deseo de enfrentarse con Dios en una especie de juicio, pero encuentra que es imposible. Cf. 31.35-37. 
2. 23 Porque es ms grave mi llaga que mi gemido: heb. mi mano pesa. Segn versiones antiguas: Dios ha descargado su mano sobre m. 
3. 23.9 Si el muestra su poder: Heb. si l se dirige. Segn versiones antiguas: si me dirijo. 
4. 23.9 Se oculta: heb. l se vuelve. Segn versiones antiguas: me vuelvo. 

Job 24

    1 [1] "Puesto que no son ocultoslos tiempos al Todopoderoso,[2] 
    por qu los que lo conocenno ven sus das? 
    2 Los malvados violan los linderos, 
    roban los ganados y los apacientan.[3] 
    3 Se llevan el asno de los hurfanos 
    y toman en prenda el buey de la viuda. 
    4 Hacen apartar del caminoa los necesitados 
    y todos los pobres de la tierratienen que esconderse. 
    5 Como asnos monteses en el desierto, 
    salen los pobres,madrugando en busca de presa. 
    El desierto les da el sustento de sus hijos! 
    6 En el campo recogen sus espigas, 
    pero los malvados vendimian la via ajena. 
    7 Al desnudo fuerzan a dormir sin ropa, 
    sin cobertura contra el fro. 
    8 En los montes se empapan con la lluvia 
    y se abrazan a las peas faltos de refugio. 
    9 Quitan[4] del pecho a los hurfanos, 
    y del pobre toman en prenda. 
    10 Al desnudo hacen caminar sin ropas 
    y a los hambrientos quitan las gavillas. 
    11 Dentro de sus muros exprimen el aceite; 
    pisan los lagares, pero mueren de sed. 
    12 En la ciudad gimen los moribundos 
    y clama el alma de los heridos de muerte, 
    pero Dios no atiende su oracin. 
    13 "Ellos son los que, rebeldes a la luz, 
    no conocen sus caminos, 
    ni permanecen en sus sendas.[5] 
    14 Al amanecer se levanta el asesino, 
    el que mata al pobre y al necesitado 
    y de noche es como un ladrn. 
    15 La noche est aguardandoel ojo del adltero, 
    del que dice: "No me ver nadie", 
    y esconde su rostro. 
    16 En las tinieblas minan las casas 
    que de da para s sealaron. 
    No conocen la luz. 
    17 La maana es para todos elloscomo sombra de muerte; 
    pues, si son reconocidos, terroresde sombra de muerte los asaltan. 
    18 [6] "Huyen ligeros como corriente de aguas, 
    su porcin es maldita en la tierra 
    y no andarn por el camino de las vias.[7] 
    19 Como la sequa y el calor arrebatanlas aguas de la nieve, 
    as tambin el seol a los pecadores. 
    20 De ellos se olvidar el seno materno; 
    de su dulzor gustarn los gusanos; 
    nunca ms habr de ellos memoria: 
    Como un rbol sern talados los impos! 
    21 "Afligi a la mujer estril,la que no conceba, 
    y nunca se port bien con la viuda.[8] 
    22 En cambio,aventaja en poder a los fuertes. 
    Cuando se levanta,nadie est seguro de su vida! 
    23 "Dios les da seguridad y confianza, 
    pero sus ojos vigilan los caminos de ellos. 
    24 Por un momento son exaltados,pero pronto desaparecen 
    y son abatidos como todos los dems:[9] 
    encerrados sony cortados como cabezas de espiga. 
    25 O no es esto as?Quin me desmentir ahora 
    o reducir a nada mis palabras?"[10] 
						 NOTAS:

1. 24.1-17 En esta parte de su discurso, Job traza un cuadro pesimista de la opresin, el crimen y la maldad que reinan en este mundo. 
2. 24.1 No son ocultos los tiempos: es decir, para dar a cada uno su merecido. 
3. 24.2 Cf. Dt 19.14; 27.17; Pr 22.28; 23.10; Os 5.10. 
4. 24.9 Quitan: El sujeto de este verbo es el mismo que el de los v. 2-4: los malvados. 
5. 24.13 Cf. Jn 3.20. 
6. 24.18-25 Zofar: En el texto heb., los v. 18-25 aparecen como continuacin de las palabras de Job, y no se menciona un tercer discurso de Zofar. Generalmente se considera que 24.18-25 y 27.13-23 forman el tercer discurso de este. 
7. 24.18 No andarn... vias: otra posible traduccin: Nadie vuelve a trabajar en sus vias. 
8. 24.21 Nunca se port bien: heb. apacentaba. 
9. 24.24 Como todos los dems: segn la versin griega (LXX): como hierba arrancada. 
10. 24.25 Algunos consideran que el v. 25 pertenece al discurso de Job, despus de 24.17. 

Job 25


Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios 

1 [1] Respondi Bildad, el suhita, y dijo: 
    2 "El seoro y el temor estn con l, 
    que hace la paz en las alturas. 
    3 No son incontables sus ejrcitos? 
    Sobre quin no est su luz? 
    4 Cmo, pues, se justificar el hombredelante de Dios? 
    Cmo ser puro el que nace de mujer? 
    5 Si ni aun la misma lunaes resplandeciente 
    ni las estrellas son purasdelante de sus ojos, 
    6 cunto menos el hombre, ese gusano, 
    ese gusano que es el hijo de hombre?" 
						 NOTAS:

1. 25.1-6 En su tercera intervencin, Bildad insiste en la grandeza de Dios, ante el cual nadie es inocente. El discurso de Bildad podra encontrarse en 25.1-6 y 26.5-14. 

Job 26


Job proclama la soberana de Dios 

1 [1] Respondi Job y dijo: 
    2 "En qu has ayudadoal que no tiene fuerzas? 
    Cmo has protegido al brazo dbil? 
    3 Qu has aconsejado al que est faltode ciencia? 
    Qu plenitud de inteligenciahas manifestado? 
    4 A quin has dirigido tus palabras? 
    De quin es el espritu que te inspira? 
    5 [2] "Las sombras tiemblan en lo profundo, 
    los mares y cuanto en ellos mora. 
    6 El seol est descubierto delante de l 
    y el Abadn no tiene cobertura. 
    7 l extiende el Norte[3] sobre el vaco, 
    cuelga la tierra sobre la nada. 
    8 Encierra las aguas en sus nubes, 
    y las nubes no se rompen debajo de ellas. 
    9 l encubre la faz de su trono 
    y sobre l extiende su nube. 
    10 Ha puesto lmitea la superficie de las aguas, 
    hasta el confn de la luz y las tinieblas. 
    11 A su reprensin, las columnas del cielo[4] 
    tiemblan y se espantan. 
    12 l agita el mar con su poder 
    y con su entendimientolo hiere en su arrogancia.[5] 
    13 Su espritu adorna los cielos; 
    su mano traspas a la serpiente tortuosa. 
    14 Y estas cosas no son msque los bordes del camino, 
    apenas el leve susurro que omos de l! 
    Pero el trueno de su poder,quin podr comprenderlo?"[6] 
						 NOTAS:

1. 26.1-4 Job insiste, una vez ms, en su inocencia. Es probable que el discurso de Job est en 26.1-4 y 27.1-12. 
2. 26.5-14 En el texto heb., estos v. aparecen como continuacin del discurso de Job. Sin embargo, concuerdan mejor con el discurso de Bildad (25.1-6), demasiado corto, y por lo general se consideran continuacin de este. 
3. 26.7 Norte: (heb. Safn). Esta palabra fue originalmente el nombre cananeo del monte Casio, situado al norte de Palestina y, por extensin, lleg a significar norte. Vase Sal 48.2 nota b. 
4. 26.11 Columnas del cielo: es decir, los montes ms altos de la tierra. 
5. 26.12 Lo hiere en su arrogancia: otra posible traduccin: derrota a Rahab. Vase Job 9.13 n.; cf. Is 51.9. 
6. 26.14 Cf. Is 55.8; 1 Co 2.16. 

Job 27


Job describe el castigo de los malos 

1 [1] Continu Job su discurso y dijo: 
    2 "Vive Dios, que ha quitado mi derecho, 
    el Omnipotente,que ha amargado mi alma, 
    3 que todo el tiempo que mi alma est en m 
    y que haya hlito de Dios en mis narices, 
    4 mis labios no hablarn iniquidad 
    ni mi lengua pronunciar mentira! 
    5 Nunca acontezca que yo os d la razn! 
    Hasta la muertemantendr mi integridad! 
    6 Aferrado estoy a mi justicia, y no ceder; 
    mientras viva,no me reprochar mi corazn. 
    7 "Sea como el malvado mi enemigo, 
    y como el inicuo mi adversario! 
    8 Porque cul es la esperanzadel malvado, por mucho que haya robado, 
    cuando Dios le quite la vida? 
    9 Escuchar Dios su clamor 
    cuando la tribulacin venga sobre l? 
    10 Acaso l se deleita en el Omnipotente? 
    Acaso invoca a Dios en todo tiempo? 
    11 Yo os instruir acerca del poder de Dios; 
    no esconder lo que se refiereal Omnipotente. 
    12 Todos vosotros lo habis visto, 
    por qu, pues, os habis hechotan completamente vanos? 
    13 [2] "Esta es delante de Diosla suerte del hombre malvado, 
    y la herencia que los violentoshan de recibir del Omnipotente: 
    14 Aunque sus hijos se multipliquen,sern entregados a la espada, 
    y sus pequeos no se saciarn de pan. 
    15 Los que de l queden,la muerte los llevar al sepulcro 
    y no los llorarn sus viudas. 
    16 Aunque amontone plata como polvo 
    y acumule ropa como barro, 
    17 l la habr acumulado,mas el justo se vestir con ella 
    y el inocente disfrutar de la plata. 
    18 Construye su casa como la polilla,[3] 
    como la enramada hecha por el guarda. 
    19 Rico se acuesta, pero es por ltima vez: 
    cuando abra los ojos, nada tendr. 
    20 Se apoderan de l terrores como aguas,[4] 
    y un torbellino lo arrebata de noche. 
    21 El viento del este lo levanta y se lo lleva, 
    y la tempestad lo arrastra de su lugar. 
    22 Dios, pues, descarga contra lsin compasin, 
    aunque l intenta huir de sus manos. 
    23 Sobre l baten muchos las manos 
    y por todos lados le silban.[5] 
						 NOTAS:

1. 27.1-12 Estos v. se entienden generalmente como continuacin de 26.1-4. 
2. 27.13-23 En el texto heb., los v. 13-23 aparecen como continuacin de las palabras de Job. Pero por lo general se considera que, junto con 25.18-25, forman parte del discurso de Zofar, que se echa de menos. 
3. 27.18 Construye... polilla: otra posible traduccin: Su casa es frgil como un nido. 
4. 27.20 Se apoderan... aguas: otra posible traduccin: El terror le llegar de da. 
5. 27.23 Sobre l baten... le silban: otra posible traduccin: El viento lo perseguir con estruendos y silbidos. 

Job 28


3. HIMNO A LA SABIDURA (28.1-28)



Elogio de la sabidura 

1 [1] "Ciertamente la plata tienesus criaderos, 
    y el oro, lugar donde se refina.[2] 
    2 El hierro se saca del polvo 
    y de la piedra se funde el cobre. 
    3 Los hombres ponen trminoa las tinieblas, 
    lo examinan todo perfectamente, 
    hasta las piedras que hay en oscuridady en sombra de muerte. 
    4 Abren minas lejos de lo habitado, 
    en lugares olvidadosdonde nadie pone el pie. 
    All estn suspendidos, balancendoselejos de los dems hombres. 
    5 De la tierra proviene el pan, 
    pero en su interiorest como convertida en fuego, 
    6 y en ella hay lugardonde las piedras son zafiro 
    y el polvo es de oro. 
    7 Es una senda que nunca la conoci ave 
    ni ojo de buitre la vio; 
    8 que nunca la pisaron animales fieros 
    ni len pas por ella. 
    9 El hombre pone su mano en el pedernal 
    y trastorna de raz los montes. 
    10 En los peascos abre corrientes de aguas, 
    y sus ojos ven todo lo preciado. 
    11 Detiene los ros en su nacimiento[3] 
    y saca a la luz lo escondido. 
    12 "Mas, dnde se halla la sabidura? 
    Dnde se encuentra el lugarde la inteligencia?[4] 
    13 No conoce su valor el hombre, 
    ni se halla en la tierrade los seres vivientes. 
    14 El abismo dice: "No est en m", 
    y dice el mar: "Tampoco est conmigo". 
    15 No se dar a cambio de oro 
    ni su precio ser a peso de plata. 
    16 No puede ser pagada con oro de Ofir, 
    con nice precioso ni con zafiro. 
    17 No se le pueden compararel oro ni el diamante, 
    ni se la cambiar por alhajas de oro fino. 
    18 Y qu decir del coral o de las perlas? 
    La sabidura vale msque las piedras preciosas! 
    19 No se iguala con ellael topacio de Etiopa, 
    ni puede pagarse con oro fino. 
    20 "De dnde, pues, procede la sabidura 
    y dnde se encuentrael lugar de la inteligencia? 
    21 Encubierta est a los ojosde todo viviente, 
    y a toda ave del cielo le es oculta! 
    22 El Abadn y la muerte dicen: 
    "Su fama ha llegadohasta nuestros odos". 
    23 "Dios es quien conoce el camino de ella 
    y sabe dnde est su lugar, 
    24 porque l observahasta los confines de la tierra 
    y ve cuanto hay bajo los cielos. 
    25 Al darle peso al viento 
    y fijar la medida de las aguas; 
    26 al darle ley a la lluvia 
    y camino al relmpago de los truenos, 
    27 ya entonces la vio ly la puso de manifiesto, 
    la prepar y tambin la escudri.[5] 
    28 Y dijo al hombre: 
    "El temor del Seor es la sabidura, 
    y el apartarse del mal, la inteligencia"".[6] 
						 NOTAS:

1. 28.1-28 Este himno a la sabidura es una especie de intervalo entre la discusin de Job con sus amigos y su defensa final (caps. 29--31). Los v. 1-12 contraponen la habilidad tcnica de los mineros, que abren tneles en las rocas para extraer piedras y metales preciosos, y la incapacidad humana para alcanzar la sabidura, cuyo valor inapreciable se describe a continuacin (v. 13-19). Al poner tan de relieve el carcter inaccesible de la sabidura (v. 20-28), el poema prepara la revelacin de Dios en la ltima parte del libro (38.1--42.6). 
2. 28.1 La extraccin de metales (plata, oro, hierro, cobre) de la tierra se ha practicado desde tiempos muy antiguos. Aqu se menciona como especialmente ingeniosa la excavacin de minas subterrneas. 
3. 28.11 Detiene los ros en su nacimiento: heb. ata (o detiene) las goteras. Otra posible traduccin: Explora los nacimientos de los ros. 
4. 28.12 El estribillo (cf. v. 20) relativiza las discusiones de Job con sus amigos y, en general, todo el saber humano: la verdadera sabidura se oculta a los ojos de los hombres; solo Dios la posee y conoce sus caminos (v. 23). 
5. 28.12-27 Cf. Pr 8.22-31. 
6. 28.28 Este v. es la culminacin del poema: la sabidura de Dios supera toda capacidad humana; pero hay una sabidura ms humilde, que Dios ha querido revelar y poner al alcance de todos. Esta sabidura se adquiere en el temor del Seor. Vase Dt 6.13 nota j. Cf. tambin Job 1.1; Sal 111.10; Pr 1.7; 9.10; 15.33. 

Job 29


4. DEFENSA DE JOB (29.1--31.40)



Job evoca su dicha anteriory el respeto que mereca 

1 [1] Volvi Job a reanudar su discurso y dijo: 
    2 "Quin me volvieracomo en los meses pasados, 
    como en los das en que Diosme guardaba, 
    3 cuando haca resplandecersu lmpara sobre mi cabeza 
    y a su luz caminaba yo en la oscuridad! 
    4 As fue en los das de mi juventud, 
    cuando el favor de Diosprotega mi morada; 
    5 cuando an estaba conmigoel Omnipotente 
    y mis hijos me rodeaban; 
    6 cuando yo lavaba mis pies con leche[2] 
    y la piedra me derramaba ros de aceite! 
    7 Entonces yo sala a la puerta, a juicio, 
    y en la plaza haca preparar mi asiento. 
    8 Al verme, los jvenes se escondan, 
    los ancianos se levantabany permanecan en pie, 
    9 los prncipes dejaban de hablar 
    y se tapaban la boca con la mano, 
    10 y la voz de los principales se apagaba 
    y se les pegaba la lengua al paladar. 
    11 Entonces los que me oan me llamabanbienaventurado, 
    y los que me veantestimoniaban a favor mo, 
    12 porque yo libraba al pobre que clamaba 
    y al hurfano que careca de ayudador. 
    13 La bendicin del que estaba a puntode perderse vena sobre m, 
    y al corazn de la viudayo procuraba alegra. 
    14 Iba yo vestido de justicia,cubierto con ella; 
    como manto y diadema era mi rectitud. 
    15 Yo era ojos para el ciego, 
    pies para el cojo 
    16 y padre para los necesitados. 
    De la causa que no entenda,me informaba con diligencia; 
    17 y quebrantaba los colmillos del inicuo; 
    de sus dientes le haca soltar la presa. 
    18 Deca yo: "En mi nido morir. 
    Como arena multiplicar mis das". 
    19 Mi raz estaba abierta junto a las aguas,[3] 
    en mis ramas permaneca el roco, 
    20 mi honra se renovaba en m 
    y mi arco se fortaleca en mi mano. 
    21 "Los que me escuchaban, 
    esperaban callados mi consejo; 
    22 tras mi palabra no replicaban, 
    pues mi razn destilaba sobre ellos. 
    23 Me esperaban como a la lluvia; 
    abran su boca como a la lluvia tarda. 
    24 Si me rea con ellos, no se lo crean; 
    pero no dejaban apagar la luzde mi rostro. 
    25 Yo les indicaba su caminoy me sentaba entre ellos como el jefe. 
    Viva como un reyen medio de su ejrcito, 
    o como el que consuela a los que lloran. 
						 NOTAS:

1. 29--31 Los caps. 29--31 presentan la defensa final de Job: recuerda ante todo su situacin anterior de prosperidad (cap. 29) y luego describe su miseria presente (cap. 30); finalmente insiste en su inocencia (cap. 31). 
2. 29.6 Cuando yo lavaba mis pies con leche: Estas imgenes expresan la abundancia y prosperidad de Job. 
3. 29.19 Cf. Sal 1.3. 

Job 30


Job lamenta su desdicha presente

1 "Pero ahora se ren de mlos ms jvenes que yo, 
    a cuyos padres yo desdeaba ponerjunto a los perros de mi ganado, 
    2 pues de qu me hubiera servidoni aun la fuerza de sus manos, 
    si no tienen fuerza alguna? 
    3 A causa de la pobrezay del hambre andaban solitarios, 
    huan a la soledad, a lugares tenebrosos,desolados y desiertos. 
    4 Recogan malvas entre los arbustos 
    y races de enebro[1] para calentarse. 
    5 Los echaban de en medio de la gente 
    y todos les gritaban como a ladrones. 
    6 Vivan en las barrancas de los arroyos, 
    en las cavernas de la tierray entre las rocas. 
    7 Bramaban entre las matas 
    y se reunan debajo de los espinos. 
    8 Hijos de gente vil, hombres sin nombre, 
    ms bajos que la misma tierra. 
    9 "Y ahora yo soy objeto de su burla 
    y les sirvo de refrn! 
    10 Me abominan, se alejan de m 
    y no dejan de escupirme en el rostro. 
    11 Porque Dios ha desatado la cuerday me ha afligido, 
    por eso se han desenfrenadoen mi propio rostro. 
    12 A mi derecha se levanta el populacho, 
    empujan mis pies 
    y preparan caminos para mi ruina. 
    13 Desbaratan mi senda, 
    se aprovechan de mi quebrantamiento, 
    y no tengo quien me auxilie contra ellos. 
    14 Vienen como por un ancho portillo, 
    revolvindose sobre mi calamidad. 
    15 Terrores se han vuelto contra m; 
    como viento es arrasado mi honor, 
    y mi prosperidad ha pasadocomo una nube. 
    16 "Ahora mi alma est derramada en m, 
    pues se apoderan de m das de afliccin. 
    17 La noche taladra mis huesos 
    y los dolores que me roen no reposan. 
    18 La violencia deforma mi vestidura: 
    me oprime como el cuello de mi tnica. 
    19 Dios me ha derribado en el lodo 
    y ahora soy semejanteal polvo y a la ceniza. 
    20 Clamo a ti, pero no me escuchas! 
    Me presento, pero no me atiendes! 
    21 Te has vuelto cruel conmigo; 
    con el poder de tu mano me persigues. 
    22 Me has alzado sobre el viento,me haces cabalgar en l 
    y destruyes mi sustancia. 
    23 Yo s que me conduces a la muerte, 
    y a la casa a donde va todo ser viviente. 
    24 "Mas l, no extender la manocontra el sepulcro? 
    O no clamarn los sepultadoscuando l los quebrante?[2] 
    25 Y yo, no he llorado por el que sufre? 
    No me he entristecidoa causa del necesitado? 
    26 Sin embargo, cuando yo esperaba el bien,entonces vino el mal; 
    cuando esperaba la luz, vino la oscuridad. 
    27 Mis entraas se agitan sin reposo, 
    por los das de afliccinque me han sobrecogido. 
    28 Ando ennegrecido, y no por el sol; 
    me he levantado en la congregacin,y he clamado. 
    29 He venido a ser hermano de chacales 
    y compaero de avestruces.[3] 
    30 Mi piel, ennegrecida, se me cae, 
    mis huesos arden de calor. 
    31 Mi arpa se ha cambiado por luto, 
    y mi flauta por voz de lamentadores. 
						 NOTAS:

1. 30.4 Enebro: A esta planta se la conoce tambin con el nombre de retama. Vase Sal 120.4 n. 
2. 30.24 Mas l... quebrante?: otra posible traduccin: Acaso no he ayudado al pobre y lo he salvado de su miseria? 
3. 30.29 Avestruces: animales salvajes, que viven lejos de los seres humanos. 

Job 31


Job afirma su integridad

1 "Hice pacto con mis ojos, 
    cmo, pues, haba yo de mirara una virgen? 
    2 Porque qu galardnme dara Dios desde arriba? 
    Qu heredadel Omnipotente desde las alturas? 
    3 Es que no hay desgracia para el malvado, 
    infortunio para los que hacen iniquidad? 
    4 Acaso l no ve mis caminos 
    y cuenta todos mis pasos? 
    5 "Es que yo anduve con mentiras, 
    o corrieron mis pies al engao? 
    6 Que Dios me peseen la balanza de la justicia 
    y reconocer mi integridad! 
    7 Si mis pasos se apartaron del camino, 
    si mi corazn se fue tras mis ojos, 
    si algo se peg a mis manos, 
    8 siembre yo y otro coma! 
    Sea arrancada mi siembra! 
    9 "Si fue engaado mi coraznpor alguna mujer, 
    si estuve acechandoa la puerta de mi prjimo,[1] 
    10 muela para otro[2] mi mujer 
    y sobre ella otros se encorven! 
    11 Porque eso es maldad e iniquidad 
    que han de castigar los jueces. 
    12 Porque eso es un fuegoque devorara hasta el Abadn 
    y consumira toda mi hacienda. 
    13 "Si hubiera yo menospreciado el derechode mi siervo y de mi sierva 
    cuando ellos pleiteaban conmigo, 
    14 qu hara cuando Dios se levantara? 
    Y cuando l me preguntara,qu le respondera? 
    15 El que en el vientre me hizo a m,no lo hizo a l? 
    Y no fue uno y el mismoquien nos form en la matriz? 
    16 "Si he impedido a los pobresquedar satisfechos, 
    si he hecho decaer los ojos de la viuda, 
    17 si he comido yo solo mi bocado 
    y no comi de l el hurfano 
    18 (porque desde mi juventud creciconmigo[3] como con un padre, 
    y desde el vientre de mi madrefui gua de la viuda); 
    19 si he visto a alguno perecerpor falta de vestido, 
    por carecer de abrigo el necesitado; 
    20 si no me bendijeron sus espaldas 
    al calentarse con el velln de mis ovejas; 
    21 si alc contra el hurfano mi mano, 
    aun viendo que en la puertaestaban de mi parte, 
    22 que mi espalda se caiga de mi hombro 
    y se quiebre el hueso de mi brazo! 
    23 Porque he temido el castigo de Dios, 
    contra cuya majestad yo no tendra poder. 
    24 "Si puse en el oro mi esperanza, 
    y le dije al oro:"Mi confianza est en ti";[4] 
    25 si me alegr de que mis riquezasse multiplicaran 
    y de tener mucho en mi mano; 
    26 si he mirado al sol cuando resplandeca 
    o a la luna en su esplendor, 
    27 y mi corazn fue engaado en secreto, 
    y mi boca bes mi mano,[5] 
    28 eso tambin serauna maldad digna de juicio, 
    porque habra negado al Dios soberano. 
    29 "Si me alegr con el quebrantamientodel que me aborreca 
    y me regocij cuando le sobrevino el mal[6] 
    30 (aun cuando no entregual pecado mi lengua 
    para pedir la maldicin para su alma); 
    31 si mis siervos no decan: 
    "Quin hay que no se haya saciadocon su carne?"[7] 
    32 (porque ningn forasteropasaba fuera la noche, 
    sino que yo abramis puertas al caminante); 
    33 si como humano[8] que soyencubr mis transgresiones, 
    escondiendo en mi seno mi iniquidad, 
    34 porque tema a la multitud,[9] que era grande, 
    y me atemorizaba el menospreciode las familias, 
    y entonces callabay no sala de mi puerta... 
    35 Quin me diera ser escuchado!... 
    Pero mi confianza es que el Omnipotenteser mi testigo, 
    aunque mi adversario me lleve a juicio. 
    36 Ciertamente yo lo cargarasobre mi hombro, 
    me lo ceira como una corona.[10] 
    37 Yo le dara cuenta de todos mis pasos; 
    como un prncipe me presentaradelante de l. 
    38 "Si mi tierra clama contra m 
    y lloran todos sus surcos;[11] 
    39 si he comido su sustancia sin pagar 
    o he afligido el alma de sus dueos, 
    40 que en lugar de trigo me nazcan abrojos, 
    y espinos en lugar de cebada!" 
Aqu terminan las palabras de Job. 
						 NOTAS:

1. 31.9 Aqu se trata de la mujer casada. Cf. Pr 6.23-35; 7.6-27. 
2. 31.10 Muela para otro: otra posible traduccin: sea esclava de otro. 
3. 31.18 Creci... un padre: otra posible traduccin: Trat al hurfano como un padre. 
4. 31.24 Cf. Sal 49.6; 52.6-7. 
5. 31.26-27 En muchos pueblos antiguos era frecuente adorar al sol y a la luna. Cf. Dt 4.19. 
6. 31.29 Cf. Pr 24.17. 
7. 31.31 Se haya... su carne?: otra posible traduccin: Queran abusar de un extranjero: Parece referirse al abuso sexual contra los extranjeros, como en el caso de Sodoma y Gomorra (Gn 19); otros lo interpretan como una forma extrema de agresividad. 
8. 31.33 Como humano: otra posible traduccin: como Adn. 
9. 31.34 Porque tema a la multitud: Esta frase tambin puede unirse con lo que sigue. 
10. 31.36 Job est seguro de su inocencia. Cf. 10.6-7. 
11. 31.38 La tierra habra clamado al cielo si Job hubiera cometido injusticias contra los que la trabajaban. Cf. Stg 5.4. 

Job 32


5. INTERVENCIN DE ELI (32.1--37.24)



Intervencin de Eli 

1 [1] Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto l era justo a sus propios ojos. 2 Entonces Eli[2] hijo de Baraquel, el buzita,[3] de la familia de Ram, se encendi en ira contra Job. Se encendi en ira por cuanto l se haca justo a s mismo ms que a Dios. 3 Igualmente se encendi en ira contra sus tres amigos, porque aunque haban condenado a Job, no saban responderle. 4 Eli haba esperado a Job en la disputa, porque los otros eran ms viejos que l; 5 pero viendo Eli que no haba respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendi en ira. 
6 Respondi Eli hijo de Baraquel, el buzita, y dijo: 
    "Yo soy joven y vosotros ancianos: 
    por eso he tenido miedo.He temido declararos mi opinin. 
    7 Yo deca: "Los das hablarn, 
    los muchos aos declararn sabidura". 
    8 Ciertamente espritu hay en el hombre, 
    y el soplo del Omnipotentelo hace que entienda. 
    9 Pero no son los ms sabioslos que tienen mucha edad, 
    ni los ancianoslos que entienden el derecho. 
    10 Por tanto, yo dije: "Escuchadme, 
    declarar yo tambin mi sabidura".[4] 
    11 "Yo he esperado a vuestras razones, 
    he escuchado vuestros argumentos, 
    en tanto que buscabais palabras. 
    12 Os he prestado atencin, 
    y no hay entre vosotrosquien redarguya a Job 
    y responda a sus razones.[5] 
    13 Para que no digis:"Nosotros hemos hallado sabidura. 
    Es Dios quien lo vence, no el hombre".[6] 
    14 Ahora bien,Job no dirigi contra m sus palabras, 
    ni yo le responder con vuestras razones. 
    15 "Se espantaron y ya no respondieron; 
    se les acabaron los razonamientos. 
    16 Yo, pues, he esperado,pero ellos no hablaban; 
    antes bien, callarony no volvieron a responder. 
    17 Por eso yo tambin responder mi parte; 
    tambin yo declarar mi juicio. 
    18 Porque estoy repleto de palabras 
    y por dentro me apremia el espritu. 
    19 De cierto mi corazn estcomo el vino que no tiene respiradero 
    y que hace reventar los odres nuevos. 
    20 Hablar, pues, y respirar; 
    abrir mis labios y responder. 
    21 Y no har ahora distincin de personas 
    ni usar con nadie de ttulos lisonjeros. 
    22 Porque no s decir lisonjas, 
    y si lo hiciera,pronto mi Hacedor me consumira. 
						 NOTAS:

1. 32--37 Eli aparece de manera inesperada, cuando pareca que la discusin haba ya acabado (32.15). Su larga intervencin interrumpe la continuidad del poema, dado que el desafo lanzado por Job (31.35-37) estaba pidiendo una respuesta de Dios, que ahora se hace esperar (hasta el cap. 38). Adems, no se vuelve a mencionar a Eli en el resto del libro, ni siquiera cuando el Seor pronuncia su veredicto acerca de Elifaz y sus dos amigos (42.7). Esto hace pensar que quiz el propio autor del libro sinti la necesidad de agregar algunas precisiones a lo que haba expuesto antes (cf. 32.1) y aadi, ms tarde, esta serie de discursos. 
2. 32.2 A diferencia de los otros amigos de Job, el nombre Eli es israelita y significa l es mi Dios; ya se utilizaba en la poca de los Jueces (1 S 1.1; 1 Cr 12.21; 26.7; 27.18). 
3. 32.2 Buzita: perteneciente a la tribu de Buz en el oriente (cf. Jer 25.23). 
4. 32.9-10 Este joven critica con arrogancia la sabidura de los antiguos, pero no la sustituye por nada que pueda considerarse realmente nuevo. 
5. 32.11-12 Eli se presenta como espectador atento y silencioso de un debate que aparentemente se haba desarrollado sin testigos. Esto le permite citar algunas frases de Job y conocer lo que sus amigos haban expresado antes. 
6. 32.13 Para que no... no el hombre: otra posible traduccin: No os creis tan sabios y que solo Dios, no un hombre, os puede responder. 

Job 33


Eli censura a Job

1 "Por tanto, Job,oye ahora mis razones, 
    escucha todas mis palabras. 
    2 Yo abrir ahora mi boca 
    y mi lengua hablar en mi garganta. 
    3 Mis razones declararnla rectitud de mi corazn, 
    y lo que saben mis labios,lo dirn con sinceridad. 
    4 El espritu de Dios me hizo 
    y el soplo del Omnipotente me dio vida. 
    5 Respndeme, si puedes; 
    ordena tus palabras, ponte en pie. 
    6 Heme aqu a m, en presencia de Dios,lo mismo que t: 
    del barro fui yo tambin formado. 
    7 Por eso, mi terror no te espantar 
    ni mi mano pesar sobre ti. 
    8 "De cierto t has dicho a odos mos 
    y yo o la voz de tus palabras que decan: 
    9 "Yo soy puro y sin defecto; 
    soy inocente y no hay maldad en m. 
    10 Dios ha buscado reproches contra m 
    y me tiene por su enemigo. 
    11 Ha puesto mis pies en el cepo 
    y vigila todas mis sendas". 
    12 "Pues bien,en esto no has hablado con razn, 
    y yo te respondo que Dioses mayor que el hombre. 
    13 Por qu contiendes contra l, 
    si l no da cuentade ninguna de sus razones? 
    14 Aunque lo cierto es quede una u otra manera habla Dios, 
    pero el hombre no lo entiende. 
    15 Por sueos, en visin nocturna, 
    cuando el sueo cae sobre los hombres, 
    cuando se duermen en el lecho, 
    16 entonces se revela l al odo del hombre 
    y le confirma su instruccin, 
    17 para separar al hombre de su obra 
    y apartar del varn la soberbia,[1] 
    18 para librar su alma del sepulcro 
    y su vida de perecer a espada. 
    19 "Tambin en su camaes castigado el hombre 
    con fuerte dolor en sus huesos. 
    20 Entonces su vida aborrece el pan 
    y su alma la comida suave. 
    21 Su carne desfallecey desaparece a la vista, 
    y sus huesos,que antes no se vean, aparecen. 
    22 Su alma se acerca al sepulcro 
    y su vida a los que causan la muerte. 
    23 "Pero si el hombre tiene a su lado 
    algn elocuente mediador,[2] muy escogido,[3] 
    para anunciarle su deber[4] 
    24 y decirle que Diostiene de l misericordia, 
    que lo libra de descender al sepulcro, 
    que hay redencin para l, 
    25 entonces su carneser ms tierna que la de un nio 
    y volver a los das de su juventud. 
    26 Entonces orar a Diosy obtendr su favor. 
    Ver su faz con jbilo, 
    y l restaurar al hombre su justicia.[5] 
    27 Porque l mira sobre los hombres,y si uno dice: 
    "He pecado y he pervertido lo recto, 
    pero de nada me ha aprovechado", 
    28 Dios redimir su almapara que no pase al sepulcro, 
    y su vida se ver en luz. 
    29 "Todas estas cosas hace Dios 
    dos y tres veces con el hombre, 
    30 para apartar su alma del sepulcro 
    y para iluminarlocon la luz de los vivientes. 
    31 Escucha, Job, yeme; 
    calla, y yo hablar. 
    32 Si tienes razones, respndeme; 
    habla, porque yo te quiero justificar.[6] 
    33 Y si no, escchame t a m; 
    calla, y te ensear sabidura". 
						 NOTAS:

1. 33.17 Para separar... soberbia: otra posible traduccin: para apartarlos de sus malas obras y prevenirlos contra el orgullo. 
2. 33.23 Segn parece, a este mediador celestial se le atribuye una doble misin: la de explicar al pecador el porqu de su enfermedad y sus padecimientos, a fin de hacerlo volver al arrepentimiento y al buen camino, y la de interceder por l para que Dios le devuelva la salud. 
3. 33.23 Muy escogido: otra posible traduccin: uno entre mil. Alusin a la multitud de ngeles que forman la corte del Seor en el cielo (cf. 1 R 22.19; Job 1.6; Dn 7.10; Ap 5.11). 
4. 33.23 Job 5.1; 16.19-21. 
5. 33.26 Restaurar: heb. devolver. Otra posible traduccin: Cantar a los hombres la bondad de Dios. 
6. 33.32 Eli pide una respuesta, pero en realidad no trata de entrar en dilogo ni con Job ni con sus amigos. En ningn momento deja de hablar y solo se escucha a s mismo (cf. v. 33). 

Job 34


Eli justifica a Dios

1 Adems Eli dijo: 
    2 "Escuchad, sabios, mis palabras; 
    y vosotros, doctos, prestadme atencin. 
    3 Porque el odo prueba las palabras, 
    como el paladar saborealo que uno come.[1] 
    4 Escojamos para nosotros lo que es justo; 
    conozcamos entre nosotroslo que es bueno, 
    5 porque Job ha dicho: "Yo soy justo, 
    pero Dios me ha quitado mi derecho. 
    6 Y ahora habr de mentircontra mi razn? 
    Dolorosa es mi herida, sin habercometido transgresin!"[2] 
    7 Pues bien, qu hombre hay como Job, 
    que bebe el escarnio como agua, 
    8 que va en compaa de los inicuos 
    y anda con los hombres malos? 
    9 Porque ha dicho:"De nada le sirve al hombre 
    conformar su voluntad a Dios". 
    10 "Por tanto, vosotros que sois varonesinteligentes, odme: 
    Lejos est de Dios la impiedad, 
    del Omnipotente la iniquidad! 
    11 Porque l pagar al hombresegn su obra, 
    y le retribuir conforme a su conducta.[3] 
    12 S, por cierto, Dios no har injusticia; 
    el Omnipotente no pervertir el derecho. 
    13 Quin visit por l la tierra? 
    Quin puso en orden el mundo entero? 
    14 Si l pusiera sobre el hombre su corazn 
    y retirara su espritu y su aliento, 
    15 todo ser humano perecera a un tiempo 
    y el hombre volvera al polvo.[4] 
    16 "Si, pues, hay en ti entendimiento,oye esto; 
    escucha la voz de mis palabras. 
    17 Gobernar acaso el que aborrece juicio? 
    Condenars t al que es tan justo? 
    18 Se llamar "Perverso" al rey, 
    o "Impos" a los prncipes? 
    19 Pues, cunto menos a aquel que nohace diferencia entre prncipes, 
    ni respeta ms al rico que al pobre, 
    porque todos son obra de sus manos? 
    20 En un momento mueren, a medianoche! 
    Los pueblos se alborotan, y ellos pasan, 
    y sin mano de hombrees quitado el poderoso. 
    21 Porque los ojos de Dios estnsobre los caminos del hombre, 
    y ve todos sus pasos. 
    22 No hay tinieblas ni sombra de muerte 
    donde se puedan esconderlos que hacen el mal. 
    23 No carga, pues, l al hombrems de lo justo,[5] 
    para que comparezca con Dios a juicio. 
    24 l, sin indagacin, quebranta a los fuertes 
    y pone a otros en su lugar. 
    25 As hace notorias las obras de ellos; 
    los trastorna en la nochey son quebrantados. 
    26 Como a malos que son, los hiere 
    en lugar donde sean vistos, 
    27 por cuanto se han apartado de l 
    y no consideran ninguno de sus caminos, 
    28 sino que hacen venir delante de lel clamor del pobre, 
    y que oiga el clamor de los necesitados. 
    29 Si l da reposo, quin inquietar? 
    Si esconde el rostro, quin lo mirar? 
    Y esto es igual para una nacinque para un hombre, 
    30 a fin de que no reine el hombre impo 
    para vejacin del pueblo. 
    31 "De seguro conviene decirle a Dios: 
    "Ya he llevado el castigo;no volver a ofender. 
    32 Ensame t lo que yo no veo; 
    y si hice mal, no lo har ms". 
    33 Pero, habr de ser esto segn tu parecer? 
    l te retribuir, no yo,tanto si rehsas como si aceptas. 
    Si no es as, di t lo que sepas. 
    34 Los hombres inteligentes dirn conmigo, 
    y tambin todo hombre sabioque me oiga: 
    35 "Job no habla con sabidura; 
    sus palabras no tienen sentido". 
    36 Yo deseo que Jobsea ampliamente examinado, 
    a causa de sus respuestas semejantesa las de los hombres inicuos! 
    37 Porque a su pecado ha aadido rebelda, 
    y bate palmas contra nosotros, 
    y contra Dios multiplica sus palabras". 
						 NOTAS:

1. 34.3 Job 12.11. 
2. 34.5-6 Job 27.1-5. 
3. 34.11 Cf. Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 18.30; 33.20; Mt 16.27; Ro 2.6. 
4. 34.14-15 Cf. Sal 104.29. 
5. 34.23 No carga, pues... justo: otra traduccin posible: No fija l un plazo al hombre. 

Job 35

1 Prosigui Eli su razonamientoy dijo: 
    2 "Piensas que ha sido correcto decir: 
    "Ms justo soy yo que Dios"? 
    3 Porque t dices:"Qu ventaja sacar de ello? 
    O qu provecho tendr[1] de no haber pecado?"[2] 
    4 Pues yo te responder con razones, 
    y a tus compaeros contigo. 
    5 Mira a los cielos. Contmplalos 
    y considera que las nubesestn ms altas que t. 
    6 Si pecas, qu habrs logrado contra l? 
    Si tus rebeliones se multiplican,qu le hars t? 
    7 Y si eres justo, qu le dars a l? 
    O qu recibir de tu mano? 
    8 A un hombre como tlo daa tu impiedad; 
    y a un hijo de hombrele es provechosa tu justicia.[3] 
    9 "Claman a causa de las muchas violencias 
    y se lamentanpor el poder de los grandes. 
    10 Pero nadie dice:"Dnde est Dios, mi Hacedor, 
    que llena de cnticos[4] la noche, 
    11 que nos ensea ms que a las bestiasde la tierra 
    y nos hace sabiosms que a las aves del cielo?" 
    12 All claman, pero l no escucha, 
    a causa de la soberbia de los malos. 
    13 Ciertamente Dios no escuchalo que es vanidad; 
    ni siquiera lo mira el Omnipotente. 
    14 Cunto menos, pues,cuando dices que no haces caso de l? 
    Tu causa est delante de l.Por tanto, agurdalo.[5] 
    15 Mas ahora, porque en su ira no castiga 
    ni inquiere con rigor, 
    16 por eso abre Job su boca en vano 
    y multiplica palabras sin sabidura". 
						 NOTAS:

1. 35.3 O qu provecho... de no haber pecado?: segn dos versiones antiguas: En qu te perjudica mi pecado? 
2. 35.3 Job 7.20. 
3. 35.6-8 Job 22.2-3. 
4. 35.10 Cnticos: otra posible traduccin: fuerzas. 
5. 35.14 Tu causa... agurdalo: otra posible traduccin: Tu caso est en sus manos y t sigues esperando. 

Job 36


Eli exalta la grandeza de Dios

1 Eli sigui diciendo: 
    2 "Esprame un poco y yo te instruir, 
    porque todava tengo razonesen defensa de Dios. 
    3 Traer mi saber desde lejos 
    para atribuir justicia a mi Hacedor. 
    4 Porque de cierto no son mentiramis palabras: 
    Contigo est uno que es ntegroen sus conceptos! 
    5 "Dios es grande, pero no desestima a nadie. 
    Es poderosa la fuerza de su sabidura. 
    6 No concede vida al impo, 
    pero a los afligidos otorga sus derechos. 
    7 No aparta sus ojos de los justos; 
    antes bien, con los reyes los sientaen trono y los exalta para siempre. 
    8 Aun si estuvieran sujetos con grillos, 
    aprisionados con cuerdas de afliccin, 
    9 l les dara a conocerlas obras que hicieron 
    y cmo prevalecieron sus rebeliones. 
    10 Les despierta ademslos odos a la correccin 
    y los exhorta a convertirsede la iniquidad. 
    11 Si ellos escuchan y le sirven, 
    acabarn sus das con bienestar 
    y sus aos con dicha. 
    12 Pero si no escuchan,sern pasados a espada 
    y perecern en su falta de sabidura. 
    13 "Los hipcritas de coraznatesoran para s la ira 
    y no clamarn cuando l los ate. 
    14 Fallecer el alma de ellos en su juventud 
    y su vida entre los sodomitas.[1] 
    15 Al pobre librar l de su pobreza; 
    en la afliccin despertar su odo.[2] 
    16 Y tambin a ti te apartarde la boca de la angustia 
    a un lugar espacioso, libre de todo agobio, 
    y te preparar una mesallena de manjares. 
    17 Mas t te has llenado del juicio del impo, 
    en vez de sustentarel derecho y la justicia. 
    18 Por eso teme, no sea que l,en su ira, te quite con un golpe 
    que no puedas evitarni aun pagando un gran rescate. 
    19 Acaso har l aprecio de tus riquezas,del oro 
    o de todo gran podero? 
    20 No anheles la noche, 
    cuando los pueblosdesaparecen de su lugar. 
    21 Gurdate de volver a la iniquidad, 
    la cual escogiste ms bien que la afliccin. 
    22 Dios es excelso en su poder; 
    Qu maestro es semejante a l? 
    23 Quin le ha trazado su camino? 
    Quin le dir: "Eso lo has hecho mal"? 
    24 "Acurdate de enaltecer su obra, 
    la cual los hombres contemplan. 
    25 Todos ellos la ven; 
    la mira el hombre desde lejos. 
    26 Dios es grandey nosotros no lo conocemos, 
    ni es posible seguir el curso de sus aos. 
    27 l atrae las gotas de agua 
    cuando el vapor se transforma en lluvia, 
    28 la que destilan las nubes, 
    y se vierte en raudales sobre los hombres. 
    29 Quin podr comprendercmo se expanden las nubes 
    y el sonido atronador de su morada? 
    30 Sobre l extiende su luz 
    y cubre con ellalas profundidades del mar.[3] 
    31 Bien que por tales medios castiga[4] a los pueblos, 
    tambin los sustenta con abundancia. 
    32 Con las nubes encubre la luz; 
    las interpone y le manda que no brille. 
    33 Con el trueno declara su indignacin 
    y la tempestad proclama su iracontra la iniquidad. 
						 NOTAS:

1. 36.14 Entre los sodomitas: lit. como los que practican la prostitucin cltica (cf. Dt 23.17; 1 R 14.24). 
2. 36.15 Eli insiste una vez ms en el carcter pedaggico del sufrimiento (cf. Job 33.19). La prueba es un llamado que Dios dirige al pecador (36.10), a fin de librarlo de la muerte (33.29-30; cf. Ez 18.23; 33.11). Este tema, esbozado por Elifaz (5.17-27; 22.21-30) y por Zofar (11.13-19), ocupa un lugar ms destacado en los discursos de Eli. 
3. 36.29-30 Cf. Sal 18.13-15. 
4. 36.31 Castiga: heb. juzga. Otra posible traduccin: alimenta. 

Job 37

    1 "Por eso tambin se estremecemi corazn 
    y salta de su sitio. 
    2 Od atentamente el fragor de su voz, 
    el estruendo que sale de su boca. 
    3 Por debajo de todos los cielos lo dirige, 
    y su luz alcanza los confines de la tierra. 
    4 Despus de ella suena un bramido: 
    truena l con voz majestuosa. 
    Se oye el trueno, y no lo detiene. 
    5 Truena Dios maravillosamente con su voz. 
    Hace grandes cosas,que nosotros no entendemos. 
    6 Porque le dice a la nieve:"Cae sobre la tierra!", 
    y tambin a la lloviznay a los aguaceros torrenciales. 
    7 As hace que el hombre se retire, 
    para que todos los mortalesreconozcan su obra.[1] 
    8 Las fieras entran en sus guaridas 
    y permanecen en sus moradas. 
    9 Del sur viene el torbellino, 
    y el fro, de los vientos del norte. 
    10 Por el soplo de Dios llega el hielo 
    y la extensin de las aguas se congela.[2] 
    11 l llena de humedad la densa nube; 
    y con la luz desvanece la niebla. 
    12 Asimismo, conforme a sus designios,las nubes giran en derredor, 
    para hacer sobre la faz del mundo, 
    en la tierra, lo que l les mande. 
    13 l las har venir,unas veces como castigo, 
    otras a causa de la tierra 
    y otras por misericordia. 
    14 "Escucha esto, Job; 
    detente y considera las maravillasde Dios. 
    15 Sabes t cmo Dioslas pone en concierto 
    y hace resplandecer la luz de su nube? 
    16 Has conocido t las diferenciasde las nubes, 
    las maravillas del que es perfectoen sabidura? 
    17 Por qu estn calientes tus vestidos 
    cuando l sosiega la tierracon el viento del sur? 
    18 Extendiste t con l los cielos, 
    firmes como un espejo fundido?[3] 
    19 Mustranos qu le hemos de decir, 
    porque nosotros no podemos ordenarlas ideas a causa de la oscuridad. 
    20 Precisa l que le cuenten lo que yo digo, 
    o que le informende lo que dice el hombre? 
    21 "Ahora no se puede mirar la luzresplandeciente de los cielos, 
    pero luego que pasa el viento y los limpia, 
    22 llega de la parte del nortela dorada claridad: 
    la terrible majestad que hay en Dios! 
    23 l es el Todopoderoso, al cual noalcanzamos, grande en poder, 
    que a nadie oprime en juicioy en su gran justicia. 
    24 Lo temen por tanto los hombres, 
    pero l no estima a ninguno queen su propio corazn se cree sabio". 
						 NOTAS:

1. 37.7 Todos los mortales reconozcan su obra: segn versiones antiguas: Todos reconozcan que l es quien acta. 
2. 37.10 Cf. Sal 147.17. 
3. 37.18 Cf. Gn 1.6. 

Job 38


6. INTERVENCIN DE JEHOV Y RESPUESTAS DE JOB (38.1--42.6)



Jehov responde a todos los discursos

1 Entonces respondi Jehov a Job desde un torbellino y dijo:[1] 
    2 "Quin es ese que oscurece el consejo 
    con palabras sin sabidura?[2] 
    3 Ahora cete la cintura como un hombre: 
    yo te preguntar y t me contestars.[3] 
    4 "Dnde estabas tcuando yo fundaba la tierra? 
    Hzmelo saber, si tienes inteligencia! 
    5 Quin dispuso sus medidas,si es que lo sabes? 
    O quin tendi sobre ellala cuerda de medir? 
    6 Sobre qu estn fundadas sus bases? 
    O quin puso su piedra angular,[4] 
    7 cuando alababan juntastodas las estrellas del alba 
    y se regocijabantodos los hijos de Dios? 
    8 "Quin encerr con puertas el mar, 
    cuando se derramabasalindose de su seno, 
    9 cuando yo le puse nubes por vestidura 
    y oscuridad por faja? 
    10 Yo establec[5] para l los lmites; 
    le puse puertas y cerrojo, 
    11 y dije: "Hasta aqu llegarsy no pasars adelante; 
    ah parar el orgullo de tus olas".[6] 
    12 Has dado rdenes a la maanaalguna vez en tu vida? 
    Le has mostrado al alba su lugar, 
    13 para que ocupe los confines de la tierra 
    y sean sacudidos de ella los malvados? 
    14 Ella cambia luego de aspectocomo el barro bajo el sello,[7] 
    y toma el aspecto de una vestidura; 
    15 mas la luz les es quitada a los malvados 
    y el brazo enaltecido es quebrantado. 
    16 "Has penetrado thasta las fuentes del mar 
    y has caminado escudriando el abismo? 
    17 Te han sido descubiertaslas puertas de la muerte 
    y has visto las puertasde la sombra de muerte? 
    18 Has considerado tla extensin de la tierra? 
    Declara si sabes todo esto! 
    19 "Dnde est el camino que conducea la morada de la luz? 
    Y dnde est el lugar de las tinieblas, 
    20 para que las lleves a sus lmites 
    y conozcas las sendas de su casa? 
    21 Quiz t lo sabes, puesto que entoncesya habas nacido 
    y es grande el nmero de tus das! 
    22 "Has penetrado thasta los depsitos de la nieve? 
    Has visto los depsitos del granizo, 
    23 que tengo reservadospara el tiempo de angustia, 
    para el da de la guerra y de la batalla?[8] 
    24 Por qu camino se difunde la luz 
    y se esparce el viento del estesobre la tierra? 
    25 "Quin le abri un cauce al turbin 
    y un camino a los relmpagosy los truenos, 
    26 haciendo lloversobre la tierra deshabitada, 
    sobre el desierto,donde no vive ningn ser humano, 
    27 para saciar la tierra desierta y sin cultivo 
    y para hacer que brote la tierna hierba? 
    28 "Tiene padre la lluvia? 
    Quin engendr las gotas del roco? 
    29 De qu vientre sali el hielo? 
    Y la escarcha del cielo,quin la dio a luz? 
    30 Las aguas se endurecen como piedra 
    y se congela la faz del abismo. 
    31 "Podrs t anudarlos lazos de las Plyades? 
    Desatars las ligaduras de Orin?[9] 
    32 Haces salir a su tiempolas constelaciones de los cielos? 
    Guas a la Osa Mayor con sus hijos? 
    33 Conoces las leyes de los cielos? 
    Dispones t su dominio en la tierra? 
    34 "Puedes alzar tu voz a las nubes 
    para que te cubra gran cantidad de agua? 
    35 Envas t los relmpagos,para que ellos vayan, 
    o para que te digan: "Aqu estamos"? 
    36 Quin puso la sabidura en el corazn? 
    Quin dio inteligencia al espritu? 
    37 Quin cuenta con sabiduralo que hay en los cielos? 
    Y los odres de los cielos,quin hace que se inclinen, 
    38 cuando el polvo se ha endurecido 
    y los terrones se han pegadounos con otros? 
    39 "Cazars t la presa para el len? 
    Saciars el hambre de sus cachorros, 
    40 cuando estn echados en sus guaridas 
    o se ponen al acecho en la espesura? 
    41 Quin le prepara al cuervo su alimento, 
    cuando sus polluelos claman a Dios 
    y andan errantes por falta de comida? 
						 NOTAS:

1. 38.1 La respuesta de Dios a Job est articulada en dos discursos: el primero (38.1--40.2) habla de la grandeza de Dios creador y gobernador del mundo natural; acerca del segundo, vase Job 40.6 n. 
2. 38.2 Job 42.3. 
3. 38.3 Job 40.7. 
4. 38.6 Los antiguos hebreos conceban la tierra como una plataforma asentada sobre bases slidas (cf. Sal 24.2; 104.5; Pr 8.29; Zac 12.1). 
5. 38.10 Establec: segn una versin antigua. Heb. romp. 
6. 38.8-11 Cf. Sal 104.6-9; Pr 8.29; Jer 5.22. 
7. 38.14 Ella cambia... bajo el sello: otra posible traduccin: Entonces aparecen los relieves de la tierra. Se trata de sellos de relieve. 
8. 38.22-23 Cf. Ex 9.13-35; Jos 10.11; Is 30.30. 
9. 38.31 Job 9.9; Am 5.8. 

Job 39

    1 Sabes t el tiempo en que parenlas cabras monteses? 
    Has mirado tcuando las ciervas estn pariendo? 
    2 Has contado t los meses de su preez 
    y sabes el tiempo cuando han de parir? 
    3 Se encorvan, hacen salir a sus hijos 
    y pasan sus dolores. 
    4 Sus hijos se robusteceny crecen con el pasto; 
    luego se van y ya no regresan. 
    5 "Quin dio libertad al asno monts? 
    Quin solt sus ataduras? 
    6 Yo le di por casa el desierto, 
    puse su morada en lugares estriles. 
    7 l se burla del bullicio de la ciudad 
    y no oye las voces del arriero. 
    8 En lo escondido de los montesest su pasto 
    y anda buscando toda cosa verde. 
    9 "Querr el bfalo servirte a ti 
    o quedarse en tu pesebre? 
    10 Atars t al bfalo con coyundapara abrir el surco? 
    Ir en pos de ti labrando los valles? 
    11 Confiars en lporque es grande su fuerza? 
    Le encomendaras tu labor? 
    12 Lo dejaras recoger el grano 
    y juntarlo en tu era? 
    13 "Le has dado t sus hermosas alasal pavo real, 
    o sus alas y plumas al avestruz?[1] 
    14 Este desampara en la tierra sus huevos, 
    los calienta sobre el polvo 
    15 y olvida que el pie los puede pisar 
    y que una fiera del campopuede aplastarlos. 
    16 Es duro para con sus cras,como si no fueran suyas, 
    y no teme que su trabajohaya sido en vano, 
    17 porque Dios lo priv de sabidura 
    y no le dio inteligencia. 
    18 Sin embargo,en cuanto se levanta para correr, 
    se burla del caballo y de su jinete. 
    19 "Le das t su fuerza al caballo? 
    Cubres t su cuellode crines ondulantes? 
    20 Lo hars temblar t como a una langosta? 
    El resoplido de su nariz es formidable. 
    21 Escarba la tierra, se alegra en su fuerza 
    y sale al encuentro de las armas. 
    22 Hace burla del miedo; no teme 
    ni vuelve el rostro delante de la espada. 
    23 Sobre l resuenan la aljaba, 
    el hierro de la lanza y de la jabalina; 
    24 pero l, con mpetu y furor,escarba la tierra 
    y no lo detiene ni el sonar de la trompeta; 
    25 ms bien parece deciren medio de los clarines: "Ea!" 
    Desde lejos huele la batalla, 
    el grito de los capitanes y el vocero. 
    26 "Acaso por tu sabidura vuela el gaviln 
    y extiende hacia el sur sus alas? 
    27 Se remonta el guila por tu mandato 
    y pone en alto su nido? 
    28 Ella habita y mora en la pea, 
    en la cumbre del peasco y de la roca. 
    29 Desde all acecha la presa 
    que sus ojos observan desde muy lejos. 
    30 Sus polluelos chupan la sangre; 
    donde haya cadveres, all est ella". 
						 NOTAS:

1. 39.13 Le has dado... al avestruz?: otra posible traduccin: Ah tienes al avestruz: aletea alegremente, como si tuviera alas de ciguea. 

Job 40

1 Adems respondi Jehov a Job y dijo: 
    2 "Es sabidura contendercon el Omnipotente? 
    Responda a estoel que disputa con Dios!"[1] 
3 Entonces respondi Job a Jehov y dijo:[2] 
    4 "Yo soy vil, qu te responder? 
    Me tapo la boca con la mano! 
    5 Una vez habl, mas no replicar ms; 
    aun dos veces, mas no volver a hablar". 

Manifestaciones del poder de Dios

6 Respondi Jehov a Job desde el torbellino[3] y dijo: 
    7 "Ahora cete la cinturacomo un hombre: 
    yo te preguntar y t me contestars.[4] 
    8 Invalidars t tambin mi juicio? 
    Me condenars a m, para justificarte t? 
    9 Tienes t un brazo como el de Dios? 
    Truena tu voz como la suya? 
    10 "Adrnate ahora de majestad y alteza, 
    vstete de honra y hermosura. 
    11 Derrama el ardor de tu ira; 
    mira a todo altivo y abtelo. 
    12 Mira a todo soberbio y humllalo, 
    y destruye a los imposdondequiera que estn. 
    13 Entirralos a todos en el polvo, 
    encierra sus rostros en la oscuridad. 
    14 Entonces yo tambin declarar 
    que tu diestra puede salvarte. 
    15 "Ah est el behemot:[5] yo lo cre,lo mismo que a ti. 
    Come hierba, como el buey. 
    16 Su fuerza est en sus lomos; 
    su vigor, en los msculos de su vientre. 
    17 Mueve su cola semejante al cedro, 
    y los nervios de sus muslosestn entretejidos. 
    18 Sus huesos son fuertes como el bronce 
    y sus miembros como barras de hierro. 
    19 "l es el primero entre las obras de Dios, 
    y solo el que lo hizopuede acercar a l la espada. 
    20 Ciertamente para lproducen hierba los montes, 
    donde retozan las bestias del campo. 
    21 Se acuesta a la sombra 
    en lo oculto de las caasy de los lugares hmedos. 
    22 Los rboles lo cubren con su sombra; 
    los sauces del arroyo lo rodean. 
    23 Aun cuando el ro se salga de madre,l no se inmuta; 
    permanece tranquilo aunque todo unJordn se estrelle contra su boca. 
    24 Quin podr atraparlomientras l vigila? 
    Quin le perforar la nariz? 
						 NOTAS:

1. 40.1-2 Job 13.15-23; 23.5; 31.35-37. 
2. 40.3-5 La primera respuesta de Job es un reconocimiento de su pequeez ante Dios. 
3. 40.6 En la segunda parte de su respuesta, Dios insistir en su grandeza ante Job; la inocencia del hombre, aun cuando tenga que sufrir, no significa que Dios sea injusto (40.7--41.34). 
4. 40.7 Job 38.3. 
5. 40.15 Behemot: monstruo legendario, descrito con los rasgos del hipoptamo. 

Job 41

    1 Pescars t al leviatn[1] con un anzuelo 
    o sujetndole la lengua con una cuerda? 
    2 Le pondras una soga en las narices? 
    Perforaras con un garfio su quijada? 
    3 Multiplicar ruegos l delante de ti? 
    Te hablar con palabras lisonjeras? 
    4 Har un pacto contigo 
    para que lo tomes por esclavopara siempre? 
    5 Jugars con l como con un pjaro? 
    Lo atars para tus nias? 
    6 Harn banquete con l los compaeros? 
    Lo repartirn entre los mercaderes? 
    7 Cortars t con cuchillo su piel, 
    o con arpn de pescadores su cabeza? 
    8 Pon tu mano sobre l: 
    recordars luego la luchay no volvers a hacerlo. 
    9 En cuanto a l,toda esperanza queda burlada, 
    porque aun a su sola vistala gente se desmaya. 
    10 Y nadie hay tan osado que lo despierte; 
    quin podr permanecer delante de m? 
    11 Porque quin me ha dado a m primero,para que yo restituya? 
    Todo lo que hay debajo del cielo es mo![2] 
    12 "No guardar silenciosobre sus miembros, 
    ni sobre sus fuerzasy la gracia de su disposicin. 
    13 Quin levantarla cubierta que lo reviste? 
    Quin se acercar a su doble coraza?[3] 
    14 Quin abrir la puerta de sus fauces? 
    Las hileras de sus dientes espantan! 
    15 Su espalda[4] est cubiertade fuertes escudos, 
    soldados estrechamente entre s.[5] 
    16 El uno se junta con el otro 
    de modo que el vientono pasa entre ellos. 
    17 Unido est el uno con el otro, 
    trabados entre s, no se pueden separar. 
    18 Cuando estornuda, lanza relmpagos; 
    sus ojos son como los prpados del alba. 
    19 De su boca salen llamaradas; 
    centellas de fuego brotan de ella. 
    20 De sus narices sale humo, 
    como de una olla o caldero que hierve.[6] 
    21 Su aliento enciende los carbones; 
    de su boca salen llamas. 
    22 En su cerviz est su fuerza, 
    y delante de l cunde el desaliento. 
    23 Aun las partes ms tiernas de su carneestn endurecidas, 
    son firmes en l, no se mueven. 
    24 Firme es como una piedra su corazn, 
    fuerte como la piedra de un molino. 
    25 Cuando se levanta,los fuertes[7] tienen temor 
    y retroceden a causade su desfallecimiento. 
    26 Aunque la espada lo alcance,no se le clavar; 
    ni tampoco la lanza,el dardo o la jabalina. 
    27 Para l, el hierro es como paja 
    y el bronce como madera podrida. 
    28 La saeta no lo hace huir 
    y las piedras de honda le son como paja. 
    29 Toda arma le es como hojarasca 
    y se burla del silbido de la jabalina. 
    30 Por debajo tiene escamas puntiagudas 
    que imprimen su huella en el barro. 
    31 Hace hervir como una ollalas aguas profundas 
    y las vuelve como una olla de unguento. 
    32 En pos de s resplandece su estela, 
    hasta parecer cano el abismo. 
    33 No hay en la tierra quien se le asemeje; 
    es un animal hecho exento de temor. 
    34 Menosprecia toda arrogancia 
    y es rey sobre toda otra fiera". 
						 NOTAS:

1. 41.1 Leviatn: Vase Job 3.8 n. 
2. 41.10-11 Algunos traducen los v. 10-11 as: Si alguien lo provoca, se pone furioso; nadie es capaz de hacerle frente. Quin, que se le enfrente, saldr sano y salvo? Nadie en todo el mundo! 
3. 41.13 Coraza: segn la versin griega (LXX). Heb. freno. 
4. 41.15 Su espalda: segn varias versiones antiguas. Heb. su orgullo. 
5. 41.15 Soldados estrechamente entre s: otra posible traduccin: cerrados y duros como la piedra. 
6. 41.20 Que hierve: segn dos versiones antiguas. Heb. juncos. 
7. 41.25 Fuertes: otra posible traduccin: dioses. 

Job 42


Job reconoce la sabidura de Dios 

1 [1] Respondi Job a Jehov y dijo: 
    2 "Yo reconozco que todo lo puedes 
    y que no hay pensamiento que te sea oculto. 
    3 "Quin es el que, falto de entendimiento,oscurece el consejo?" 
    As hablaba yo, y nada entenda;[2] 
    eran cosas demasiado maravillosaspara m, que yo no comprenda. 
    4 Escucha, te ruego, y hablar. 
    Te preguntar y t me ensears.[3] 
    5 De odas te conoca, 
    mas ahora mis ojos te ven.[4] 
    6 Por eso me aborrezco 
    y me arrepiento en polvo y ceniza".[5] 

7. EPLOGO (42.7-17)

7 Aconteci que despus que habl Jehov estas palabras a Job, Jehov dijo a Elifaz, el temanita: "Mi ira se ha encendido contra ti y tus dos compaeros, porque no habis hablado de m lo recto, como mi siervo Job.[6] 8 Ahora, pues, tomad siete becerros y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros.[7] Mi siervo Job orar por vosotros y yo de cierto lo atender para no trataros con afrenta por no haber hablado de m con rectitud, como mi siervo Job". 
9 Fueron, pues, Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, y Zofar, el naamatita, e hicieron como Jehov les haba dicho. Y Jehov acept la oracin de Job.[8] 

Nueva prosperidad de Job

10 Cuando Job hubo orado por sus amigos, Jehov le quit la afliccin; y aument al doble todas las cosas que haban sido de Job.[9] 11 Todos sus hermanos, todas sus hermanas y todos los que antes lo haban conocido vinieron a l y comieron pan con l en su casa. Se condolieron de l, lo consolaron de todo aquel mal que Jehov haba trado sobre l y cada uno le dio una moneda de plata y un anillo de oro. 
12 Jehov bendijo el postrer estado de Job ms que el primero, porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.[10] 13 Tambin tuvo siete hijos y tres hijas. 14 A la primera le puso por nombre Jemima;[11] a la segunda, Cesia,[12] y a la tercera, Keren-hapuc.[13] 15 Y no haba en toda la tierra mujeres tan hermosas como las hijas de Job, a las que su padre dio herencia entre sus hermanos.[14] 
16 Despus de esto vivi Job ciento cuarenta aos,[15] y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generacin. 17 Job muri muy anciano, colmado de das. 
						 NOTAS:

1. 42.1-6 En su intervencin final, Job reconoce el poder supremo y la providencia de Dios, y su propia incapacidad de comprender los designios divinos. 
2. 42.3 Job 38.2. 
3. 42.4 Job 38.3, 40.7. 
4. 42.5 Lo ms importante para Job no es haber puesto en claro la doctrina sobre la retribucin, sino haberse encontrado con Dios. 
5. 42.6 Ante la grandeza de Dios, Job confiesa con humildad su pequeez. 
6. 42.7 Mi siervo Job: Cf. Dt 34.5; Jos 24.29; Is 41.9; 42.1. 
7. 42.8 Job 1.5. 
8. 42.7-9 La retractacin de Job no quiere decir que sus amigos tenan razn. Al contrario: l debe interceder por quienes lo haban injuriado y no haban dicho la verdad acerca de Dios. 
9. 42.10 Job 1.1-3. 
10. 42.12 El doble de lo que tena antes: cf. 1.3. 
11. 42.14 En heb., Jemima significa paloma. 
12. 42.14 En heb., Cesia significa canela. 
13. 42.14 En heb., Keren-hapuc significa pomo de cosmticos. 
14. 42.15 Hermanos: En Israel, las hijas no reciban herencia sino en casos especiales (cf. Nm 27.1-11; 36.1-13). 
15. 42.16-17 Cf. Gn 25.7-8; 35.28-29. Ciento cuarenta: Segn Sal 90.10, la vida normal del ser humano son setenta aos. 

Salmos 1


LIBRO 1 (Salmos 1--41)



El justo y los pecadores 

1 [1] Bienaventurado[2] el varn 
    que no anduvo en consejo de malos, 
    ni estuvo en camino de pecadores, 
    ni en silla de escarnecedoresse ha sentado, 
    2 sino que en la ley de Jehovest su delicia[3] 
    y en su Ley[4] medita de da y de noche.[5] 
    3 Ser como rbol plantadojunto a corrientes de aguas,[6] 
    que da su fruto en su tiempo 
    y su hoja no cae, 
    y todo lo que hace prosperar. 
    4 No as los malos, 
    que son como el tamoque arrebata el viento.[7] 
    5 Por tanto, no se levantarn[8] los malos en el juicio 
    ni los pecadoresen la congregacin de los justos, 
    6 porque Jehov conoce[9] el camino de los justos, 
    mas la senda[10] de los malos perecer.[11] 
						 NOTAS:

1. 1 Salmo didctico o sapiencial, que sirve de prlogo o de introduccin a las cinco colecciones de poemas que forman el libro de los Salmos. Vase Introduccin a los Salmos. 
2. 1.1 Las "bienaventuranzas" son exclamaciones de gozo que declaran felices o dichosos a una persona o a un grupo de personas, unas veces por lo que son (p.e., los pobres en Lc 6.20) y otras por lo que hacen (p.e., los pacificadores en Mt 5.9). Las "bienaventuranzas" son una forma caracterstica de los escritos sapienciales (Pr 14.21; 16.20; 20.7; 28.14; 29.18), que tambin aparece en los Salmos (2.12; 32.1-2; 34.8; 41.1; 84.4-5,12; 112.1; 119.1-2; 128.1), en los evangelios (vase Mt 5.3-12 n.) y en Apocalipsis (vase 1.3 nota f). 
3. 1.2 Est su delicia: La frase en hebreo implica algo ms que mero placer o agrado; es voluntad, anhelo, adhesin gozosa y obediencia motivada por el amor. 
4. 1.2 Ley: La palabra hebrea torah, traducida habitualmente por "ley", significa ms bien "instruccin" o "enseanza". Esta "instruccin", que est contenida especialmente en los primeros cinco libros de la Biblia, no es concebida como un conjunto impersonal de mandamientos y preceptos; es palabra viva de Dios, que sale al encuentro de las personas para manifestarles su voluntad y conducirlas por el camino de la vida y del bien. Cf. Sal 19.7-14; 119. 
5. 1.2 Jos 1.8. 
6. 1.3 Job 29.19; Jer 17.8; Ez 17.5,8; 19.10. 
7. 1.4 Job 21.18; Jer 13.24; Os 13.3; Sof 2.2. 
8. 1.5 No se levantarn: o no permanecern de pie, es decir, no podrn resistir el juicio de Dios. 
9. 1.6 Conoce: El verbo conocer se emplea muchas veces en la Biblia para referirse a una relacin personal estrecha e incluso muy ntima. Cf. Mt 11.27; Jn 10.14-15. 
10. 1.6 Jer 21.8; cf. Dt 30.15-20. 
11. 1.6 Pr 4.18-19; cf. Mt 7.13-14. 

Salmos 2


El reino del ungido de Jehov 

1 [1] Por qu se amotinan las gentes 
    y los pueblos piensan cosas vanas? 
    2 Se levantarn los reyes de la tierra, 
    y prncipes conspirarn 
    contra Jehov y contra su ungido,[2] [3] diciendo: 
    3 "Rompamos sus ligaduras 
    y echemos de nosotros sus cuerdas". 
    4 El que mora en los cielos se reir; 
    el Seor se burlar de ellos.[4] 
    5 Luego les hablar en su furor, 
    y los turbar con su ira: 
    6 "Yo he puesto mi rey 
    sobre Sin, mi santo monte".[5] 
    7 Yo publicar el decreto;[6] 
    Jehov me ha dicho: "Mi hijo eres t; 
    yo te engendr hoy.[7] 
    8 Pdeme, y te dar por herencialas naciones 
    y como posesin tuyalos confines de la tierra. 
    9 Los quebrantars con vara de hierro;[8] 
    como vasija de alfarerolos desmenuzars". 
    10 Ahora, pues, reyes,[9] sed prudentes; 
    admitid amonestacin, jueces de la tierra. 
    11 Servid a Jehov con temor 
    y alegraos con temblor. 
    12 Honrad al Hijo, 
    para que no se enojey perezcis en el camino, 
    pues se inflama de pronto su ira. 
    Bienaventuradostodos los que en l confan! 
						 NOTAS:

1. 2 Salmo real, utilizado originariamente en la ceremonia de entronizacin o ascensin al trono de un nuevo rey, perteneciente a la dinasta davdica. Sobre los ritos de entronizacin, cf. 1 R 1.28-53; 2 R 11.12. 
2. 2.1-2 Hch 4.25-26; cf. Sal 83.2-8. 
3. 2.2 Su ungido. Se llamaba al rey "el Ungido de Jehov", porque en el momento de recibir la investidura real era "ungido", es decir, un sacerdote derramaba sobre su cabeza aceite consagrado (2 R 11.12; cf. 1 S 10.1; 16.13). Las palabras Mesas y Cristo, procedentes una del hebreo y la otra del griego, significan originariamente ungido. Vanse Escoger [AT] (c), Ungido y los trminos Cristo y Mesas en la Concordancia temtica. 
4. 2.4 Sal 59.8. 
5. 2.6 Sin era el nombre de la fortaleza que David arrebat a los jebuseos para hacerla capital de su reino (2 S 5.7). Luego, ese mismo nombre se aplic a la colina situada un poco ms al norte, donde Salomn construy el templo de Dios (cf. Sal 78.68-69). Tambin pas a designar toda la ciudad de Jerusaln (cf. Sal 48.12-14). Los salmos aluden constantemente a Sin y a su templo, y lo llaman monte santo porque Jehov lo ha elegido para habitacin suya (Sal 132.13). Vase Sin en la Concordancia temtica. 
6. 2.7 El decreto: posible referencia al documento que estableca las prerrogativas del rey en el da de su entronizacin. 
7. 2.7 En el da de su elevacin al trono, el rey era constituido "hijo de Dios" por adopcin, de acuerdo con la promesa de 2 S 7.14: "Yo ser padre para l, y l ser hijo para m" (cf. Sal 89.26-27). El NT cita estas palabras en Hch 13.33; Heb 1.5; 5.5. 
8. 2.9 Vara de hierro: es decir, el cetro, la insignia del poder real que incluye el gobierno de la comunidad, el mando militar y la responsabilidad de administrar justicia. Cf. Sal 45.4; 72.1-4; 110.2. 
9. 2.10 Ap 2.27-28; 12.5; 19.15. 

Salmos 3


Oracin matutina de confianza en Dios 



Salmo de David, cuando huade delante de su hijo Absaln. 

1 [1] [2] Jehov, cunto se han multiplicadomis adversarios! 
    Muchos son los que se levantancontra m; 
    2 muchos son los que dicen de m: 
    "No hay para l salvacin en Dios".[3] Selah 
    3 Mas t, Jehov,eres escudo alrededor de m;[4] 
    mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 
    4 Con mi voz clam a Jehov 
    y l me respondi desde su monte santo.[5] Selah 
    5 Yo me acost y dorm, 
    y despert,[6] porque Jehov me sustentaba. 
    6 No temer ni a una gran multitud 
    que ponga sitio contra m. 
    7 Levntate, Jehov! Slvame, Dios mo! 
    T heriste a todos mis enemigosen la mejilla; 
    los dientes de los perversos rompiste. 
    8 La salvacin es de Jehov. 
    Sobre tu pueblo sea tu bendicin! Selah 
						 NOTAS:

1. 3 Cf. 2 S 15.13-23. 
2. 3 Splica individual, inspirada en un profundo sentimiento de dependencia en Dios. Vase Confianza en la Concordancia temtica. 
3. 3.2 El texto hebreo incluye al final de este v. la palabra Selah, que parece ser una indicacin musical o litrgica, y podra significar "pausa", "repeticin" o "cambio de voz". Aparece muchas veces en los Salmos. 
4. 3.3 Escudo: expresin que caracteriza a Dios como defensor de sus fieles. Cf. 2 S 22.3; Sal 18.2; 91.4; 144.2. 
5. 3.4 Monte santo: Vase Sal 2.6 n.; cf. 2 S 22.7; Sal 18.6. 
6. 3.5 Frase que ha dado motivo para que este salmo sea utilizado como oracin matutina. Vase Sal 4.8 n. 

Salmos 4


Oracin vespertina de confianza en Dios 

1 [1] 

Al msico principal; sobre Neginot.<footnote rnd=112418717 idx=2 ><b>4</b> La expresin <i>Al msico principal</i> aparece 57 veces en los <i>Salmos</i> y se refiere, probablemente, al levita encargado de dirigir los cantos en el templo. Cf. 1 Cr 15.21. <i>Sobre Neginot</i> es una referencia a los instrumentos de cuerdas en la musicalizacin de la alabanza (Sal 6, 54, 55, 61, 67, 76). </footnote>Salmo de David
Respndeme cuando clamo,Dios, justicia ma![3] 
    Cuando estaba en angustia,t me diste alivio. 
    Ten misericordia de m y oye mi oracin. 
    2 Hijos de los hombres,[4] hasta cundo volveris mi honra en infamia, 
    amaris la vanidad y buscaris la mentira? Selah 
    3 Sabed, pues, que Jehov ha escogidoal piadoso para s; 
    Jehov oir cuando yo a l clame. 
    4 Temblad y no pequis![5] 
    Meditad en vuestro coraznestando en vuestra cama,[6] y callad. Selah 
    5 Ofreced sacrificios de justicia 
    y confiad en Jehov. 
    6 Muchos son los que dicen:"Quin nos mostrar el bien?" 
    Alza sobre nosotros, Jehov,la luz de tu rostro.[7] 
    7 T diste alegra a mi corazn, 
    mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.[8] 
    8 En paz me acostar y asimismo dormir, 
    porque slo t, Jehov,me haces vivir confiado.[9] 
						 NOTAS:

1. 4 Como la anterior, esta splica individual est inspirada en una profunda confianza en Dios. Vase Confianza en la Concordancia temtica. 
2. 4 La expresin Al msico principal aparece 57 veces en los Salmos y se refiere, probablemente, al levita encargado de dirigir los cantos en el templo. Cf. 1 Cr 15.21. Sobre Neginot es una referencia a los instrumentos de cuerdas en la musicalizacin de la alabanza (Sal 6, 54, 55, 61, 67, 76). 
3. 4.1 Dios, justicia ma. Cf. Sal 35.23-24. Vase Jehov en la Concordancia temtica. 
4. 4.2 Hijos de los hombres: La referencia parece ser a personas que ocupan un puesto destacado en la sociedad y que se aprovechan de su poder en perjuicio de los ms dbiles. 
5. 4.4 En Ef 4.26 se citan estas palabras de acuerdo con la versin griega (LXX). 
6. 4.4 Estando en vuestra cama: Las horas de la noche son un tiempo propicio para la reflexin silenciosa y para la oracin. Cf. Sal 63.6; 77.4-6; 119.55,62; Is 26.9. 
7. 4.6 Alza sobre nosotros... la luz de tu rostro: Con esta frase el salmista reclama la manifestacin de la benevolencia de Dios. Cf. Sal 31.16; 67.1; 80.3,7,19. 
8. 4.7 La alegra que produce una cosecha abundante es grande, pero mayor es el gozo que da Dios Cf. Sal 126.6; Is 9.3; 16.10; Jer 48.33. 
9. 4.8 A causa de este v., el salmo suele ser utilizado como oracin de la noche. Vase 3.5 n. Cf. Sal 27.2; Pr 3.24. 

Salmos 5


Plegaria pidiendo proteccin 

1

Al msico principal; sobre Nehilot. Salmo de David
[1] [2] Escucha, Jehov, mis palabras; 
    considera mi gemir. 
    2 Atiende a la voz de mi clamor,Rey mo y Dios mo,[3] 
    porque a ti orar. 
    3 Jehov, de maana oirs mi voz; 
    de maana me presentar delante de ti[4] 
    y esperar. 
    4 Porque t no eres un Diosque se complace en la maldad, 
    el malo no habitar junto a ti. 
    5 Los insensatos no estarndelante de tus ojos; 
    aborreces a todoslos que hacen iniquidad. 
    6 Destruirs a los que hablan mentira; 
    al hombre sanguinario y engaador abominar Jehov.[5] 
    7 Mas yo por la abundancia de tumisericordia entrar en tu Casa; 
    adorar con reverenciahacia tu santo templo.[6] 
    8 Guame, Jehov, en tu justicia, 
    a causa de mis enemigos; 
    endereza delante de m tu camino. 
    9 En la boca de ellos no hay sinceridad; 
    su interior est lleno de maldad, 
    sepulcro abierto es su garganta, 
    su lengua es mentirosa.[7] 
    10 Castgalos, Dios! 
    Caigan por sus mismas intrigas! 
    Por la multitud de sus transgresiones chalos fuera, 
    porque se rebelaron contra ti. 
    11 Pero algrense todos los que en ti confan; 
    den voces de jbilo para siempre, 
    porque t los defiendes; 
    en ti se regocijenlos que aman tu nombre. 
    12 T, Jehov, bendecirs al justo; 
    como con un escudolo rodears de tu favor. 
						 NOTAS:

1. 5 Splica de una persona acusada injustamente, que acude a Jehov para que le haga justicia. 
2. 5 Sobre Nehilot: trmino hebreo que algunos traducen como: "para flautas" o "para instrumentos de viento". 
3. 5.1-2 Rey mo y Dios mo: Sal 44.4; 68.24; 74.12; 84.3. 
4. 5.3 Me presentar delante de ti: o bien, te ofrezco un sacrificio. 
5. 5.6 Sanguinario y engaador: Cf. Sal 52.4-5; 55.23. 
6. 5.7 Los israelitas oraban mirando hacia el Lugar santsimo del templo de Jerusaln (cf. 1 R 6.16), sea que estuvieran dentro del santuario o en sus atrios (Sal 134.1-2; 138.2), o en algn sitio ms o menos alejado de l (1 R 8.48; Dn 6.10). El gesto de extender las manos hacia el templo sola acompaar a la oracin (Sal 28.2). 
7. 5.9 Ro 3.13. 

Salmos 6


Oracin pidiendo misericordiaen tiempo de prueba 



Al msico principal; en Neginot,sobre Seminit. Salmo de David

1 [1] [2] Jehov, no me reprendas en tu enojo 
    ni me castigues con tu ira.[3] 
    2 Ten misericordia de m, Jehov,porque estoy enfermo; 
    sname, Jehov,porque mis huesos se estremecen. 
    3 Mi alma tambin est muy turbada; 
    y t, Jehov, hasta cundo? 
    4 Vulvete, Jehov, libra mi alma. 
    Slvame por tu misericordia!, 
    5 porque en la muerteno hay memoria de ti; 
    en el seol,[4] quin te alabar? 
    6 Me he consumido a fuerza de gemir; 
    todas las noches inundo de llantomi lecho, 
    riego mi cama con mis lgrimas. 
    7 Mis ojos estn gastados de sufrir; 
    se han envejecido a causa de todosmis angustiadores. 
    8 Apartaos de m,todos los hacedores de maldad,[5] 
    porque Jehov ha odo la voz de mi lloro! 
    9 Jehov ha odo mi ruego; 
    ha recibido Jehov mi oracin. 
    10 Se avergonzarn y se turbarn muchotodos mis enemigos; 
    se volvern y sern avergonzadosde repente. 
						 NOTAS:

1. 6 Splica de un enfermo grave, semejante a Sal 38; 41; 88; 102.1-11; cf. 2 R 20.1-3; Is 38.9-20. Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 32; 38; 51; 102; 130; 143). 
2. 6 Sobre Seminit: expresin musical hebrea que algunos traducen como "para instrumento de ocho cuerdas" (Sal 12). 
3. 6.1 Sal 38.1; cf. Jer 10.24. 
4. 6.5 Seol o (morada de los muertos): Los antiguos israelitas se representaban esa morada como un lugar oscuro, situado en lo ms profundo de la tierra (Job 10.21-22; Sal 63.9). En aquel "lugar del silencio" (Sal 115.17) los muertos no podan ejercer ninguna actividad ni mucho menos alabar a Dios (Sal 30.9; 88.4-6,10-12; Is 38.18-19). Ms tarde, estas antiguas creencias fueron sustituidas por la fe y la esperanza en la resurreccin de los muertos al fin de los tiempos. Cf. Dn 12.1-3. Para la concepcin del NT, vase 2 Co 5.8 n. 
5. 6.8 Mt 7.23; Lc 13.27. 

Salmos 7


Plegaria pidiendo vindicacin 

1 [1] 

Sigain de David, que cant a Jehov acercade las palabras de Cus, hijo de Benjamn. 
[2] Jehov, Dios mo, en ti he confiado; 
    slvame de todos los que me persiguen,y lbrame, 
    2 no sea que desgarren mi alma cual len[3] 
    y me destrocensin que haya quien me libre. 
    3 Jehov, Dios mo, si de algo soy culpable, 
    si hay en mis manos iniquidad, 
    4 si he dado mal pagoal que estaba en paz conmigo 
    (al contrario, he libertadoal que sin causa era mi enemigo),[4] 
    5 que me persiga el enemigo y me alcance, 
    que pisotee en tierra mi vida 
    y mi honra ponga en el polvo.[5] Selah 
    6 Levntate, Jehov, en tu ira! 
    lzate en contra de la furiade mis angustiadores 
    y despierta en favor moel juicio que mandaste! 
    7 Te rodear una congregacin de pueblos 
    y sobre ella vulvete a sentar en alto. 
    8 Jehov juzgar a los pueblos. 
    Jzgame, Jehov, conforme a mi justicia 
    y conforme a mi integridad. 
    9 Termine ahora la maldadde los malvados, 
    mas establece t al justo, 
    porque el Dios justoprueba la mente y el corazn.[6] 
    10 Mi escudo est en Dios, 
    que salva a los rectos de corazn. 
    11 Dios es juez justo; 
    y Dios est airado contra el impotodos los das. 
    12 Si no se arrepiente, l afilar su espada; 
    armado tiene ya su arcoy lo ha preparado. 
    13 Asimismo ha preparado armas de muerte 
    y ha hecho saetas ardientes. 
    14 El impo concibi maldad, 
    se pre de iniquidad y dio a luz engao.[7] 
    15 Pozo ha cavado y lo ha ahondado; 
    pero en el hoyo que hizo, caer.[8] 
    16 Su iniquidad recaer sobre su cabeza 
    y su agravio caersobre su propia coronilla! 
    17 Alabar a Jehov conforme a su justicia 
    y cantar al nombre de Jehov,el Altsimo. 
						 NOTAS:

1. 7 Splica de una persona perseguida y acusada injustamente, que se confiesa inocente delante de Dios y le pide que lo libre de sus perseguidores. Cf. Sal 17; 26. 
2. 7 Alusin a un personaje y a un episodio que no aparecen mencionados en los relatos histricos referentes a David. Sigain es un trmino hebreo que puede ser traducido como "lamentacin". 
3. 7.1-2 Sal 10.9; 17.12; 22.13; 35.17; 1 P 5.8. 
4. 7.3-4 Al hacer esta profesin de inocencia, el salmista no pretende declararse libre de todo pecado (cf. Sal 130.3; 143.2); lo que quiere decir es que no tiene que reprocharse nada que pueda justificar los violentos ataques de sus enemigos. Cf. Sal 17.3-5; 26.3-5. 
5. 7.3-5 1 R 8.31-32; Job 31.1-34. 
6. 7.9 Hasta lo ms profundo de la conciencia. Cf. Jer 11.20; 17.10; 20.12; Ap 2.22-23. 
7. 7.14 Job 15.35; Is 59.4. 
8. 7.15 Sal 9.15-16; Pr 26.27. 

Salmos 8


La gloria de Dios y la honra del hombre 

1

Al msico principal; sobre Gitit. Salmo de David
[1] [2] Jehov, Seor nuestro, 
    cun grande es tu nombre[3] en toda la tierra! 
    Has puesto tu gloria 
    sobre los cielos![4] 
    2 De la boca de los niosy de los que an maman, 
    fundaste la fortalezaa causa de tus enemigos, 
    para hacer callar al enemigoy al vengativo.[5] 
    3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, 
    la luna y las estrellas que t formaste, 
    4 digo: "Qu es el hombrepara que tengas de l memoria, 
    y el hijo del hombrepara que lo visites?"[6] 
    5 Lo has hechopoco menor que los ngeles[7] 
    y lo coronaste de gloria y de honra. 
    6 Lo hiciste seorearsobre las obras de tus manos; 
    todo lo pusiste debajo de sus pies:[8] [9] 
    7 ovejas y bueyes, todo ello, 
    y asimismo las bestias del campo, 
    8 las aves del cielo y los peces del mar; 
    todo cuanto pasapor los senderos del mar! 
    9 Jehov, Seor nuestro, 
    cun grande es tu nombreen toda la tierra! 
						 NOTAS:

1. 8 Himno o canto de alabanza al Dios creador, que ha honrado al ser humano con darle el dominio sobre todas las cosas creadas. Cf. Gn 1.26-28. 
2. 8 Sobre Gitit: Podra tratarse de un instrumento musical o de una meloda procedente de la ciudad filistea de Gat (Sal 81, 84). 
3. 8.1 Tu nombre: En el lenguaje bblico, el nombre es mucho ms que el vocablo que se emplea para llamar o designar a una persona; es, ms bien, la persona misma, que se hace presente y se revela dando a conocer su nombre. Por eso, pedirle a una persona que diga su nombre es pedirle que d a conocer su naturaleza y su identidad (Gn 32.29; Ex 3.13-14); y bendecir, invocar o conocer el nombre de Dios es bendecirlo, invocarlo y conocerlo a l mismo, y no solamente a la palabra con que se lo nombra. Cf. Sal 103.1; 113.1; 135.1,3; 138.2. Vase Sal 23.3 nota f. 
4. 8.1 Sal 57.5,11; 108.5. 
5. 8.1-2 Has puesto tu gloria sobre los cielos... fundaste la fortaleza... enemigos: segn la versin griega (LXX), citada tambin en Mt 21.16. 
6. 8.4 Job 7.17-18; Sal 144.3. 
7. 8.5 La palabra ngeles est tomada de la versin griega (LXX) y designa aqu a los seres celestiales, superiores a los seres humanos. El texto hebreo utiliza la palabra dios (elohim) para enfatizar el contraste. Cf. Job 1.6. 
8. 8.4-6 Heb 2.6-8. 
9. 8.6 Gn 1.26-28. Cf. Ef 1.22. 

Salmos 9


Accin de gracias por la justicia de Dios 

1 [1] 

Al msico principal; sobre Mut-labn. Salmo de David
[2] Te alabar, Jehov, con todo mi corazn. 
    Contar todas tus maravillas. 
    2 Me alegrar y me regocijar en ti; 
    cantar a tu nombre, Altsimo.[3] 
    3 Mis enemigos se volvieron atrs; 
    cayeron y perecieron delante de ti. 
    4 Has mantenido mi derecho y mi causa; 
    te has sentado en el tronojuzgando con justicia. 
    5 Reprendiste a las naciones,destruiste al malo; 
    borraste el nombre de elloseternamente y para siempre! 
    6 Los enemigos han perecido; 
    han quedado desolados para siempre; 
    y las ciudades que derribaste, 
    su memoria pereci con ellas. 
    7 Pero Jehov permanecer para siempre; 
    ha dispuesto su trono para juicio. 
    8 l juzgar al mundo con justicia 
    y a los pueblos con rectitud. 
    9 Jehov ser refugio del pobre, 
    refugio para el tiempo de angustia.[4] 
    10 En ti confiarnlos que conocen tu nombre, 
    por cuanto t, Jehov, no desamparastea los que te buscaron. 
    11 Cantad a Jehov, que habita en Sin; 
    publicad entre los pueblos sus obras. 
    12 El que demanda la sangre[5] se acord de ellos; 
    no se olvid del clamor de los afligidos. 
    13 Ten misericordia de m, Jehov; 
    mira la afliccin que padezcoa causa de los que me aborrecen, 
    t, que me levantasde las puertas de la muerte 
    14 para que cuente todas tus alabanzas 
    a las puertas de Sin, 
    y me goce en tu salvacin. 
    15 Se hundieron las nacionesen el hoyo[6] que hicieron; 
    en la red que escondieronfue atrapado su pie. 
    16 Jehov se ha hecho conoceren el juicio que ejecut; 
    en la obra de sus manos fue enlazadoel malo. \n Higain.[7] Selah 
    17 Los malos sern trasladados al seol, 
    todas las naciones que se olvidan de Dios. 
    18 El menesterosono para siempre ser olvidado, 
    ni la esperanza de los pobresperecer perpetuamente. 
    19 Levntate, Jehov;no se fortalezca el hombre; 
    sean juzgadas las naciones delante de ti. 
    20 Infunde, Jehov, tu temor en ellos; 
    conozcan las nacionesque no son sino hombres! Selah 
						 NOTAS:

1. 9 Los salmos 9 y 10 del texto hebreo forman en realidad un solo poema, como lo muestra el empleo del procedimiento que llamamos "acrstico". Esta forma de composicin hace que la oracin tenga una estructura bastante compleja, en la que se combinan varios gneros: canto de accin de gracias (cf. 9.1-6), alabanza (cf. 9.7-12) y splica con reiteradas expresiones de confianza en Jehov (cf. 9.13,19-20; 10.12-15). Sobre el procedimiento "acrstico", vase la Introduccin a los Salmos. 
2. 9 Sobre Mut-labn: traduccin probable, con instrumentos de msica. 
3. 9.2 Altsimo: ttulo muy antiguo de Dios, que afirma su autoridad y dominio universales. Cf. Gn 14.18; Sal 47.2; 83.18. 
4. 9.9 Sal 37.39. 
5. 9.12 El que demanda la sangre: es decir, Dios, el que no deja sin castigo a los asesinos. 
6. 9.15-16 El hoyo, o fosa, lo mismo que la red y los lazos, son imgenes tpicas de los salmos para describir las insidias de los enemigos. Cf. Sal 57.6; 64.5; 124.7; 141.9; 142.3. 
7. 9.16 El texto hebreo incluye aqu, antes de Selah (vase Sal 3.2 n.), la palabra Higain, que se suele traducir por "sordina" o bajada del tono de voz. 

Salmos 10


Plegaria pidiendo la destruccinde los malvados 

1 [1] Por qu ests lejos, Jehov, 
    y te escondes en el tiempode la tribulacin? 
    2 Con arrogancia, el malo persigue al pobre; 
    ser atrapado en las trampasque ha preparado. 
    3 El malo se jacta del deseo de su alma, 
    bendice al codiciosoy desprecia a Jehov; 
    4 el malo, por la altivez de su rostro,no busca a Dios; 
    no hay Dios en ningunode sus pensamientos.[2] 
    5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo; 
    tus juicios los tiene muy lejos de su vista; 
    a todos sus adversarios desprecia. 
    6 Dice en su corazn: "No caer jams; 
    nunca me alcanzar la desgracia". 
    7 Llena est su boca de maldiciny de engaos y fraude;[3] 
    debajo de su lengua hay insulto y maldad. 
    8 Se sienta al acecho cerca de las aldeas; 
    en escondrijos mata al inocente. 
    Sus ojos estn acechando al desvalido, 
    9 acecha en oculto,como el len desde su cueva; 
    acecha para atrapar al pobre; 
    atrapa al pobre trayndolo a su red. 
    10 Se encoge, se agacha, 
    y caen en sus fuertes garrasmuchos desdichados. 
    11 Dice en su corazn: "Dios lo olvida; 
    cubre su rostro, nunca ve nada". 
    12 Levntate, Jehov Dios, alza tu mano! 
    No te olvides de los pobres! 
    13 Por qu desprecia el malo a Dios? 
    En su corazn ha dicho:"T no habrs de pedir cuentas". 
    14 T lo has visto, porque miras el trabajoy la vejacin, 
    para dar la recompensa con tu mano; 
    a ti se acoge el desvalido; 
    t eres el amparo del hurfano. 
    15 Rompe el brazo del inicuo 
    y castiga la maldad del malohasta que no halles ninguna! 
    16 Jehov es Rey eternamentey para siempre; 
    de su tierra desaparecern las naciones. 
    17 El deseo de los humildes oste, Jehov; 
    t los animas y les prestas atencin. 
    18 T haces justiciaal hurfano y al oprimido, 
    a fin de que no vuelva ms a hacer violencia el hombre de la tierra. 
						 NOTAS:

1. 10 Algunas versiones consideran como una unidad los salmos 9 y 10 del hebreo. Vase Introduccin a los Salmos. 
2. 10.4 Sal 14.1; 53.1; 73.11; Sof 1.12. 
3. 10.7 Ro 3.14. 

Salmos 11


El refugio del justo 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] En Jehov he confiado; 
    cmo decs a mi alma 
    que escape al monte cual ave?, 
    2 porque los malos tienden el arco, 
    disponen sus saetas sobre la cuerda, 
    para lanzarlas en oculto 
    a los rectos de corazn.[2] 
    3 Si son destruidos los fundamentos, 
    qu puede hacer el justo?[3] 
    4 Jehov est en su santo templo;[4] 
    Jehov tiene en el cielo[5] su trono; 
    sus ojos observan, 
    sus prpados examinana los hijos de los hombres.[6] 
    5 Jehov prueba al justo; 
    pero al malo y al que ama la violencia 
    los repudia su alma. 
    6 Sobre los malos har llover calamidades; 
    fuego, azufre[7] y viento abrasadorsern la porcin de su copa. 
    7 Porque Jehov es justo y ama la justicia, 
    el hombre recto ver su rostro. 
						 NOTAS:

1. 11 El salmista expresa la alegra y la seguridad que brotan de la profunda confianza en Dios, aun en medio de los mayores peligros. 
2. 11.2 Sal 37.14; 64.3-4. 
3. 11.3 Si son destruidos los fundamentos: Cuando los cimientos morales de la justicia y el orden pblico son quebrantados, el justo se convierte en fugitivo. Sal 82.2-5; 10.4,13. 
4. 11.4 Testimonio de que Dios, el juez supremo, permanece en su puesto. El salmista asocia el templo de Jerusaln con el trono celestial de Jehov. Hab 2.20; Sof 1.7; Zac 2.13. 
5. 11.4 Sal 103.19; Is 66.1; Mt 5.34. 
6. 11.4 Sal 14.2; 102.19. 
7. 11.6 Cf. Gn 19.24; Is 30.33; Ez 38.21-22; Ap 9.17; 14.10; 21.8. 

Salmos 12


Tabla - Montes de la Biblia



Oracin pidiendo ayuda contra los malos 



Al msico principal; sobre Seminit.Salmo de David

1 [1] Salva, Jehov,porque se acabaron los piadosos,[2] 
    porque han desaparecido los fieles[3] de entre los hijos de los hombres. 
    2 Habla mentira cada cual con su prjimo; 
    adulan con los labios,pero con doblez de corazn.[4] 
    3 Jehov destruirtodos los labios aduladores, 
    y la lengua que habla con jactancia; 
    4 a los que han dicho:"Por nuestra lengua prevaleceremos, 
    nuestros labios son nuestros,quin es seor de nosotros?" 
    5 "Por la opresin de los pobres,por el gemido de los necesitados, 
    ahora me levantar --dice Jehov--, 
    pondr a salvo al que por ello suspira".[5] 
    6 Las palabras de Jehovson palabras limpias, 
    como plata refinada en horno de barro, 
    purificada siete veces.[6] 
    7 T, Jehov, los guardars; 
    de esta generacinlos preservars para siempre. 
    8 Rondando andan los malos 
    cuando la infamia es enaltecida[7] entre los hijos de los hombres. 
						 NOTAS:

1. 12 Splica colectiva, motivada por la presencia de tanta maldad y falta de sinceridad en las relaciones humanas. 
2. 12.1 Cf. Miq 7.2. 
3. 12.1 Fieles: lit. firmes. 
4. 12.2 Doblez de corazn: lit. con corazn y corazn. Este modismo hebreo indica que la persona habla con un doble sentido. Para los antiguos israelitas, el corazn era la sede del pensamiento, de las emociones y de la voluntad. Cf. Is 29.13; Mc 7.21. 
5. 12.5 Dios responde a la splica con una promesa de liberacin para todos los oprimidos. Vase Sal 55.22 nota m. Cf. Is 33.10. 
6. 12.6 Sobre la imagen del horno o crisol donde se purifican los metales, cf. Job 23.10; Sal 66.10; Pr 17.3; Is 48.10; Zac 13.8-9. El siete es el nmero que simboliza la perfeccin y la plenitud. Cf. Gn 4.15,24; Sal 79.12; vase Ap 1.4 nota k. 
7. 12.8 La infamia es enaltecida: traduccin probable. 

Salmos 13


Plegaria pidiendo ayuda en la afliccin 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Hasta cundo, Jehov?Me olvidars para siempre? 
    Hasta cundo esconderstu rostro de m? 
    2 Hasta cundo tendr conflictosen mi alma, 
    con angustias en mi corazn cada da? 
    Hasta cundo ser enaltecidomi enemigo sobre m? 
    3 Mira, respndeme, Jehov, Dios mo; 
    alumbra mis ojos,para que no duerma de muerte,[2] 
    4 para que no diga mi enemigo: "Lo venc". 
    Mis enemigos se alegrarn si yo resbalo. 
    5 Mas yo en tu misericordia he confiado; 
    mi corazn se alegrar en tu salvacin. 
    6 Cantar a Jehov 
    porque me ha hecho bien. 
						 NOTAS:

1. 13 Splica individual. La pregunta hasta cundo?, tpica de los salmos de splica, se repite cuatro veces (v. 1-2), con gran efecto potico. Cf. Sal 74.10; 79.5; 80.4; 89.46; 94.3. 
2. 13.3 No duerma de muerte: Cf. Jer 51.39,57; vase Sal 6.5 n. 

Salmos 14


Necedad y corrupcin del hombre 



(Sal 53.1-6)



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Dice el necio en su corazn: 
    "No hay Dios". 
    Se han corrompido,hacen obras despreciables, 
    no hay quien haga lo bueno.[2] 
    2 Jehov mir desde los cielos 
    sobre los hijos de los hombres, 
    para ver si haba algn entendido 
    que buscara a Dios. 
    3 Todos se desviaron, 
    a una se han corrompido; 
    no hay quien haga lo bueno, 
    no hay ni siquiera uno.[3] 
    4 No tienen discernimientotodos los que cometen maldad, 
    que devoran a mi pueblo como si comieran pan 
    y no invocan a Jehov? 
    5 Ellos temblarn de espanto, 
    porque Dios estcon la generacin de los justos. 
    6 De los planes del pobre se han burlado, 
    pero Jehov es su esperanza. 
    7 Ah, si de Sin[4] vinierala salvacin de Israel! 
    Cuando Jehov haga volvera los cautivos[5] de su pueblo, 
    se gozar Jacob, se alegrar Israel.[6] 
						 NOTAS:

1. 14 Denuncia proftica de los pecados que corrompen a la sociedad. La raz de todos esos males es la negacin de Dios, que el salmo califica como la mayor insensatez. Cf. Sal 53. 
2. 14.1 Ms que hacer una profesin de atesmo, el necio niega o pone en duda que Dios intervenga activamente en los asuntos humanos. La consecuencia inmediata de esta negacin prctica de Dios es una conducta perversa. Cf. Job 22.13-14; Sal 10.4,11; 36.1; 73.11; 94.7. 
3. 14.1-3 Ro 3.10-12. 
4. 14.7 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
5. 14.7 Cf. Dt 30.3; Sal 126.1; Jer 29.14; 30.3,18. Vase Sal 85.1 n. 
6. 14.7 Se gozar Jacob, se alegrar Israel: Ejemplo tpico de paralelismo sinnimo en la poesa hebrea. Acerca de este paralelismo, vase la Introduccin a los Salmos. Jacob e Israel no son dos personajes o pueblos distintos, sino uno solo. Vase Jacob en la Concordancia temtica. 

Salmos 15


Los que habitarnen el monte santo de Dios 



Salmo de David

1 [1] Jehov, quin habitar en tu Tabernculo?, 
    quin morar en tu monte santo? 
    2 El que anda en integridady hace justicia;[2] 
    el que habla verdad en su corazn; 
    3 el que no calumnia con su lengua 
    ni hace mal a su prjimo 
    ni admite reproche algunocontra su vecino; 
    4 aquel a cuyos ojos el indignoes menospreciado, 
    pero honra a los que temen a Jehov; 
    el que aun jurando en perjuicio propio, no por eso cambia; 
    5 quien su dinero no dio a usura[3] 
    ni contra el inocente admiti soborno.[4] 
    El que hace estas cosas, no resbalar jams. 
						 NOTAS:

1. 15 Antes de entrar en el templo, se instruye a los fieles sobre las condiciones morales necesarias para participar dignamente en el culto de Jehov. Cf. Sal 24.3-6; Is 33.14-16. 
2. 15.1-2 Sal 24.3-4. 
3. 15.5 Ex 22.25; Lv 25.36-37; Dt 23.19-20; Ez 18.8,17. 
4. 15.5 Ex 23.8; Dt 16.18-20; 27.25. 

Salmos 16


Una herencia escogida 

1 [1] 

Mictam de David
[2] Gurdame, Dios, 
    porque en ti he confiado. 
    2 Alma ma, dijiste a Jehov: 
    "T eres mi Seor; 
    no hay para m bien fuera de ti". 
    3 Para los santos que estn en la tierra 
    y para los ntegroses toda mi complacencia. 
    4 Se multiplicarn los dolores de aquellos 
    que sirven diligentes a otro dios.[3] [4] 
    No ofrecer yo sus libaciones de sangre[5] 
    ni en mis labios tomar sus nombres. 
    5 Jehov es la porcin de mi herenciay de mi copa;[6] 
    t aseguras mi suerte. 
    6 Las cuerdas me cayeronen lugares deleitosos[7] 
    y es hermosa la heredadque me ha tocado. 
    7 Bendecir a Jehov que me aconseja; 
    aun en las nochesme ensea mi conciencia.[8] 
    8 A Jehov he puesto siempredelante de m; 
    porque est a mi diestra,no ser conmovido. 
    9 Se alegr por tanto mi corazny se goz mi alma; 
    mi carne tambindescansar confiadamente, 
    10 porque no dejars mi alma en el seol, 
    ni permitirs que tu santovea corrupcin.[9] 
    11 Me mostrars la senda de la vida; 
    en tu presencia hay plenitud de gozo, 
    delicias a tu diestra para siempre.[10] [11] 
						 NOTAS:

1. 16 Splica individual, que expresa un profundo sentimiento de gratitud, de alegra y de confianza en Dios. 
2. 16 Mictam: trmino heb. de significado incierto, interpretado a veces como "oracin en voz baja", o "poema" (Sal 56; 57; 58; 59; 60). 
3. 16.4 Se multiplicarn los dolores de aquellos...: Otra posible traduccin: Los que multiplican el nmero de sus dolos. La ambiguedad del texto original permite al salmista sugerir al mismo tiempo estas dos ideas. 
4. 16.3-4 Sirven diligentes a otro dios: traduccin aproximada de un texto muy oscuro. Se alude, probablemente, a los israelitas que rendan culto a los dioses de Canan. 
5. 16.4 Libaciones de sangre. Las libaciones eran ofrendas, generalmente de vino, agua o aceite, que se ofrecan como sacrificio a la divinidad (cf. Ex 29.40; Lv 23.13; Nm 15.5-10; 2 S 23.13-17). Estas libaciones sangrientas eran, probablemente, ciertos ritos idoltricos practicados por los cananeos. 
6. 16.5 La porcin de mi herencia: o de mi copa: La copa de vino distribuida entre los comensales era un smbolo del destino y de la suerte de cada uno. La "porcin" que al salmista le ha tocado en suerte es Dios mismo. Cf. Nm 18.20; Sal 73.26; 142.5. 
7. 16.6 La mencin de la heredad en la lnea siguiente parece indicar que se alude al uso de cuerdas para medir y distribuir las tierras, como en tiempos de Josu (Jos 14--19; cf. Nm 18.20). 
8. 16.7 Conciencia: lit. mis riones, considerados, de acuerdo con el pensamiento semtico, como la sede de las emociones y de los sentimientos ms profundos. Cf. Sal 7.9; 26.2; Jer 11.20. 
9. 16.10 Ni permitirs que tu santo vea corrupcin: "Ver la corrupcin" es un modismo hebreo que equivale a experimentar la muerte y la consiguiente corrupcin del cadver en el sepulcro. En Hch 2.27 y 13.35 estas palabras se interpretan como un anuncio proftico de la resurreccin de Jess. 
10. 16.11 A tu diestra: es decir, en el lugar de honor reservado para los fieles. Cf. Sal 110.1. 
11. 16.8-11 Hch 2.25-28. 

Salmos 17


Plegaria pidiendo proteccincontra los opresores 



Oracin de David

1 [1] Oye, Jehov, una causa justa; 
    atiende a mi clamor. 
    Escucha mi oracin 
    hecha de labios sin engao. 
    2 De tu presencia proceda mi defensa; 
    vean tus ojos la rectitud. 
    3 T has probado mi corazn,me has visitado de noche; 
    me has puesto a prueba[2] y nada malo hallaste. 
    He resuelto que mi bocano cometa delito. 
    4 En cuanto a las obras humanas, 
    por la palabra de tus labios 
    yo me he guardadode las sendas de los violentos. 
    5 Afirma mis pasos en tus caminos, 
    para que mis pies no resbalen. 
    6 Yo te he invocado por cuanto t,Dios, me oirs; 
    inclina a m tu odo, escucha mi palabra. 
    7 Muestra tus maravillosas misericordias, 
    t que salvasa los que se refugian a tu diestra 
    de los que se levantan contra ellos. 
    8 Gurdame como a la nia de tus ojos;[3] 
    escndeme bajo la sombra de tus alas,[4] 
    9 de la vista de los malos que me oprimen, 
    de mis enemigos que buscan mi vida. 
    10 Envueltos estn en su gordura; 
    con su boca hablan arrogantemente. 
    11 Han cercado ahora nuestros pasos; 
    tienen puestos sus ojospara echarnos por tierra. 
    12 Son como len que ansa agarrar su presa 
    y como leoncillo que est en su escondite. 
    13 Levntate, Jehov;sal a su encuentro, derrbalos; 
    libra mi vida de los malos con tu espada, 
    14 de los hombres, con tu mano, Jehov, 
    de los hombres de este mundo, 
    para quienes lo mejor es esta vida, 
    y cuyo vientre est lleno de tus bienes.[5] 
    Sacian a sus hijos 
    y aun les sobra para sus pequeos. 
    15 En cuanto a m, ver tu rostro[6] en justicia; 
    estar satisfecho cuando despiertea tu semejanza. 
						 NOTAS:

1. 17 Splica individual, semejante a la de Sal 7. 
2. 17.3 Cf. Job 7.17-18; Sal 26.2; 139.23. 
3. 17.8 Dt 32.10. 
4. 17.8 Alas: Probablemente se alude a los querubines o seres alados cuyas alas extendidas protegan el Arca del pacto en el templo de Jerusaln (1 R 8.6-7). Cf. Sal 36.7; 57.1; 61.4; 63.7; 91.4. 
5. 17.14 Cuyo vientre est lleno de tus bienes: traduccin probable. Cf. Mt 5.45. 
6. 17.15 Ver tu rostro: Esta misma expresin se vuelve a encontrar en Ap 22.4. Acerca de la contemplacin de Dios despus de la muerte, segn el NT, cf. 1 Co 13.12. Cf. tambin Mt 5.8; Heb 12.14; 1 Jn 3.2. 

Salmos 18


Accin de gracias por la victoria



(2 S 22.1-51)



Al msico principal. Salmo de David,siervo de Jehov,el cual dirigi a Jehovlas palabras de este cnticoel da que lo libr Jehovde manos de todos sus enemigos,y de manos de Sal. Entonces dijo:

    1 [1] Te amo, Jehov, fortaleza ma. 
    2 Jehov, roca ma[2] y castillo mo,mi libertador; 
    Dios mo, fortaleza ma, en l confiar; 
    mi escudo y la fuerza de mi salvacin,mi alto refugio. 
    3 Invocar a Jehov,quien es digno de ser alabado, 
    y ser salvo de mis enemigos. 
    4 Me rodearon los lazos de la muerte 
    y los torrentes de la destruccin[3] me atemorizaron. 
    5 Los lazos del seol me han rodeado, 
    me tendieron redes de muerte. 
    6 En mi angustia invoqu a Jehov 
    y clam a mi Dios. 
    l oy mi voz desde su templo 
    y mi clamor lleg hasta sus odos.[4] 
    7 La tierra fue conmovida y tembl; 
    se conmovieronlos cimientos de los montes 
    y se estremecieron,porque se indign l.[5] 
    8 Humo subi de su nariz 
    y de su boca fuego consumidor; 
    carbones fueron por l encendidos. 
    9 Inclin los cielos y descendi, 
    y haba densas tinieblasdebajo de sus pies. 
    10 Cabalg sobre un querubn[6] y vol; 
    vol sobre las alas del viento.[7] 
    11 Puso tinieblas por su escondite,por cortina suya alrededor de s; 
    oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 
    12 Por el resplandor de su presencia, pasaron sus nubes: 
    granizo y carbones ardientes. 
    13 Tron en los cielos Jehov, 
    el Altsimo[8] dio su voz: 
    granizo y carbones de fuego. 
    14 Envi sus saetas y los dispers; 
    lanz relmpagos y los destruy.[9] 
    15 Entonces aparecieronlos abismos de las aguas 
    y quedaron al descubiertolos cimientos del mundo:[10] 
    a tu reprensin, Jehov, 
    por el soplo del aliento de tu nariz.[11] 
    16 Envi desde lo alto y me tom, 
    me sac de las muchas aguas. 
    17 Me libr de mi poderoso enemigo 
    y de los que me aborrecan,pues eran ms fuertes que yo. 
    18 Me asaltaron en el da de mi desgracia, 
    pero Jehov fue mi apoyo. 
    19 Me sac a lugar espacioso; 
    me libr, porque se agrad de m. 
    20 Jehov me ha premiadoconforme a mi justicia; 
    conforme a la limpieza de mis manosme ha recompensado, 
    21 porque yo he guardadolos caminos de Jehov, 
    y no me apart impamente de mi Dios, 
    22 pues todos sus juiciosestuvieron delante de m 
    y no me he apartado de sus estatutos. 
    23 Fui recto para con l 
    y me he guardado de hacer lo malo, 
    24 por lo cual me ha recompensado Jehov conforme a mi justicia, 
    conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. 
    25 Con el misericordiosote mostrars misericordioso, 
    y recto con el hombre ntegro. 
    26 Limpio te mostrars con el limpio 
    y severo sers para con el tramposo, 
    27 porque t salvars al pueblo afligido 
    y humillars los ojos altivos. 
    28 T encenders mi lmpara; 
    Jehov, mi Dios,alumbrar mis tinieblas. 
    29 Contigo desbaratar ejrcitos 
    y con mi Dios asaltar ciudades amuralladas. 
    30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino 
    y acrisolada la palabra de Jehov; 
    escudo es a todos los que en l esperan.[12] 
    31 Quin es Dios sino slo Jehov? 
    Y qu roca hay fuera de nuestro Dios?[13] 
    32 Dios es el que me reviste de poder 
    y quien hace perfecto mi camino; 
    33 quien hace mis pies como de venados[14] 
    y me hace estar firme sobre mis alturas; 
    34 quien adiestra mis manos para la batalla, 
    para tensar con mis brazosel arco de bronce. 
    35 Me diste asimismoel escudo de tu salvacin; 
    tu diestra me sustent 
    y tu benignidad me ha engrandecido. 
    36 Ensanchaste mis pasos debajo de m 
    y mis pies no han resbalado. 
    37 Persegu a mis enemigos y los alcanc; 
    no volv hasta acabarlos. 
    38 Los her de modo que no se levantaran; 
    cayeron debajo de mis pies, 
    39 pues me has revestidode fuerzas para el combate; 
    has humillado a mis enemigosdebajo de m. 
    40 Has hecho que mis enemigosme vuelvan las espaldas, 
    para que yo destruya a los que me odian. 
    41 Clamaron, y no hubo quien salvara; 
    aun a Jehov, pero no los oy. 
    42 Los mol como polvo delante del viento; 
    los lanc afuera como a lodo de las calles. 
    43 Me has libradode las contiendas del pueblo; 
    me has hecho cabeza de las naciones; 
    pueblo que yo no conoca me sirvi. 
    44 Al oir de m, me obedecieron; 
    los hijos de extraos se sometieron a m. 
    45 Los extraos se debilitaron 
    y salieron temblando de sus encierros. 
    46 Viva Jehov y bendita sea mi roca! 
    Y enaltecido sea el Dios de mi salvacin, 
    47 el Dios que venga mis agravios 
    y somete pueblos debajo de m, 
    48 el que me libra de mis enemigos 
    e incluso me eleva sobrelos que se levantan contra m. 
    Me libraste de hombre violento. 
    49 Por tanto yo te confesarentre las naciones, Jehov, 
    y cantar a tu nombre.[15] 
    50 Grandes triunfos da a su rey 
    y hace misericordia a su ungido,[16] 
    a David y a su descendenciapara siempre. 
						 NOTAS:

1. 18 Accin de gracias del rey (cf. v. 50) por la victoria y la proteccin que le ha concedido Jehov. Este mismo salmo se encuentra tambin en 2 S 22. 
2. 18.2 La roca es smbolo de la estabilidad y la firmeza de Dios. Esta imagen potica se encuentra con relativa frecuencia en la Biblia, y de modo especial en los Salmos. Cf. Dt 32.4; Sal 28.1; 31.3; 144.1. 
3. 18.4 Torrentes de la destruccin: lit. torrentes de Belial. Los torrentes simbolizan peligros mortales (Sal 42.7; 124.5); Belial es una potencia malfica que aqu se refiere a la muerte y ms tarde pas a ser, en el judasmo, un nombre popular de Satans. Vase 2 Co 6.15 n. 
4. 18.6 Sal 120.1; Jon 2.2. 
5. 18.7-16 Jue 5.4-5; Job 36.30; Sal 29.3-9; 77.16-19; Hab 3.3-13. 
6. 18.10 Querubn: Los antiguos israelitas representaban a los querubines como seres alados que sostenan el trono invisible de Jehov (Ez 10.1-22). Vase Sal 80.1 nota d. 
7. 18.10 Sal 68.33; 104.3. 
8. 18.13 Altsimo: Vase Sal 9.2 n. 
9. 18.13-14 En esta manifestacin de Dios a travs de los fenmenos naturales, se identifica el trueno con la voz de Jehov y se describen los relmpagos como sus flechas. Cf. Sal 144.6. 
10. 18.15 Los cimientos del mundo: Los antiguos hebreos se imaginaban el mundo como una masa de tierra seca asentada sobre unas bases o fundamentos que se hundan en las profundidades del gran ocano subterrneo. Cf. Sal 24.2; 104.5. 
11. 18.13-15 Ex 15.8; 19.16-19. 
12. 18.30 Pr 30.5; cf. Sal 19.7-10. 
13. 18.31 Is 44.8; 45.22. 
14. 18.33 Hab 3.19. 
15. 18.49 Ro 15.9. 
16. 18.50 A su ungido: Vase Sal 2.2 n. 

Salmos 19


Las obras y la palabra de Dios 

1 [1] 

Al msico principal. Salmo de David
Los cielos cuentan la gloria de Dios 
    y el firmamento anunciala obra de sus manos.[2] 
    2 Un da emite palabra a otro da 
    y una noche a otra nochedeclara sabidura. 
    3 No hay lenguaje ni palabras 
    ni es oda su voz. 
    4 Por toda la tierra sali su voz 
    y hasta el extremo del mundosus palabras.[3] 
    En ellos puso tabernculo para el sol; 
    5 y este, como esposo que salede su alcoba, 
    se alegra cual gigantepara correr el camino.[4] 
    6 De un extremo de los cielos es su salida 
    y su curso hasta el trmino de ellos. 
    Nada hay que se esconda de su calor. 
    7 La ley de Jehov es perfecta: 
    convierte el alma; 
    el testimonio de Jehov es fiel: 
    hace sabio al sencillo. 
    8 Los mandamientos de Jehov son rectos: 
    alegran el corazn; 
    el precepto de Jehov es puro: 
    alumbra los ojos.[5] 
    9 El temor de Jehov es limpio: 
    permanece para siempre; 
    los juicios de Jehov son verdad: 
    todos justos.[6] 
    10 Deseables son ms que el oro, 
    ms que mucho oro refinado;[7] 
    y dulces ms que la miel, 
    la que destila del panal.[8] 
    11 Tu siervo es, adems,amonestado con ellos; 
    en guardarlos hay gran recompensa. 
    12 Quin puede discernirsus propios errores? 
    Lbrame de los que me son ocultos. 
    13 Preserva tambin a tu siervode las soberbias, 
    que no se enseoreen de m. 
    Entonces ser ntegro 
    y estar libre de gran rebelin.[9] 
    14 Sean gratos los dichos de mi boca 
    y la meditacin de mi corazndelante de ti, 
    Jehov, roca ma y redentor mo! 
						 NOTAS:

1. 19 Este salmo consta de dos partes notablemente diversas por sus temas y su estilo. La primera (v. 1-6) es un himno a la gloria de Dios manifestada en la creacin. La segunda celebra las excelencias de la Ley revelada por Dios a su pueblo, Israel (v. 7-11), y termina con una oracin humilde y confiada (v. 12-14). 
2. 19.1 Sal 50.6; cf. Ro 1.20. 
3. 19.4 Ro 10.18. Cf. Sal 90.2. La versin LXX dice "mundo habitado" (oikoumene). 
4. 19.5 Como esposo... cual gigante: El sol es presentado poticamente como un hroe que recorre cada da la inmensidad del cielo. En los pueblos del antiguo Oriente, se consideraba que el sol era un dios; aqu se lo presenta, en cambio, como parte de la creacin de Dios. 
5. 19.8 La imagen de la luz, aplicada a la Ley, pone a esta en paralelismo con el sol, del que se habla en la primera parte del salmo. Segn algunos intrpretes, esta semejanza entre la luz en sentido fsico y la luz en sentido moral podra explicar la reunin en un mismo salmo de dos poemas tan diversos. Vase Luz en la Concordancia temtica. 
6. 19.7-9 Los trminos testimonio, mandamientos, precepto, temor y juicios, ms que indicar diferentes prescripciones de Dios, son sinnimos de su Ley o instruccin (heb. torah). Vanse Sal 1.2 nota d; 119.2 n. 
7. 19.10 Sal 119.127 
8. 19.10 Sal 119.103. 
9. 19.13 Libre de gran rebelin: probable alusin al "gran pecado" de la idolatra, mencionado con esa frase en Ex 32.31-33 y 2 R 17.21, en el texto hebreo. 

Salmos 20


Oracin pidiendo la victoria 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Jehov te escuche en el da de conflicto; 
    el nombre del Dios de Jacob te defienda. 
    2 Te enve ayuda desde el santuario 
    y desde Sin te sostenga.[2] 
    3 Traiga a la memoria todas tus ofrendas 
    y acepte tu holocausto. Selah 
    4 Te d conforme al deseo de tu corazn 
    y cumpla todos tus planes. 
    5 Nosotros nos alegraremos en tu salvacin 
    y alzaremos banderaen el nombre de nuestro Dios. 
    Conceda Jehov todas tus peticiones. 
    6 Ahora conozco que Jehovsalva a su ungido;[3] 
    lo atender desde sus santos cielos 
    con la potencia salvadora de su diestra. 
    7 Estos confan en carros,y aquellos en caballos; 
    mas nosotros del nombre de Jehov, nuestro Dios, haremos memoria. 
    8 Ellos flaquean y caen, 
    mas nosotros nos levantamosy resistimos a pie firme.[4] 
    9 Salva, Jehov; 
    que el Rey nos oigaen el da que lo invoquemos. 
						 NOTAS:

1. 20 Salmo real. La comunidad congregada en el templo pide a Dios que proteja al rey, ya que de sus victorias y de su buen gobierno dependen en gran medida el bienestar y la felicidad del pueblo. Cf. Sal 72. 
2. 20.2 El santuario, y desde Sin: es decir, el templo en Jerusaln. Cf. Sal 14.7; 128.5; 134.3, y vase Sal 2.6 n. 
3. 20.6 A su ungido: Vase Sal 2.2 n. 
4. 20.7-8 Estos v. expresan una idea fundamental de la Biblia: la verdadera fuerza del pueblo de Dios no radica en la eficacia de las armas o de otros medios puramente humanos, sino en el poder de Dios y en la ayuda que procede de l. Cf. 1 S 17.45-47; Sal 33.16-17; 147.10-11; Pr 21.31; Is 31.1; Os 1.7; Zac 4.6; 1 Co 1.25. 

Salmos 21


Alabanza por haber sido libradodel enemigo 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] El rey se alegra en tu poder, Jehov; 
    y en tu salvacin, cmo se goza! 
    2 Le has concedido el deseo de su corazn 
    y no le negaste la peticin de sus labios, Selah 
    3 porque le has salido al encuentrocon bendiciones de bien; 
    corona de oro fino has puestosobre su cabeza. 
    4 Vida te demand y se la diste; 
    largura de das eternamentey para siempre. 
    5 Grande es su gloria por tu salvacin; 
    honra y majestad has puesto sobre l. 
    6 Lo has bendecido para siempre; 
    lo llenaste de alegra con tu presencia. 
    7 Por cuanto el rey confa en Jehov, 
    y por la misericordia del Altsimo,no ser conmovido. 
    8 Alcanzar tu mano a todos tus enemigos; 
    tu diestra alcanzara los que te aborrecen. 
    9 Los pondrs como horno de fuego 
    en el tiempo de tu ira; 
    Jehov los deshar en su ira 
    y el fuego los consumir. 
    10 Su fruto destruirs de la tierra 
    y su descendenciade entre los hijos de los hombres,[2] 
    11 porque intentaron el mal contra ti, 
    fraguaron maquinaciones,pero no prevalecern, 
    12 pues t los pondrs en fuga; 
    en tus cuerdas dispondrs saetascontra sus rostros. 
    13 Engrandcete, Jehov, en tu poder! 
    Cantaremos y alabaremos tu podero! 
						 NOTAS:

1. 21 Salmo real, como el anterior. Solo que aqu no se trata de una splica, sino de un canto de accin de gracias por los favores concedidos al rey. Cf. Sal 18. 
2. 21.10 Job 18.19; Sal 37.28; 109.13. 

Salmos 22


Un grito de angustiay un canto de alabanza 

1 [1] 

Al msico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David
[2] Dios mo, Dios mo,por qu me has desamparado?[3] 
    Por qu ests tan lejos de mi salvacin 
    y de las palabras de mi clamor? 
    2 Dios mo, clamo de da y no respondes; 
    y de noche no hay para m descanso. 
    3 Pero t eres santo, 
    t que habitas entre las alabanzasde Israel. 
    4 En ti esperaron nuestros padres; 
    esperaron y t los libraste. 
    5 Clamaron a ti y fueron librados; 
    confiaron en tiy no fueron avergonzados. 
    6 Pero yo soy gusano[4] y no hombre;[5] 
    oprobio de los hombresy despreciado del pueblo.[6] 
    7 Todos los que me ven se burlan de m; 
    tuercen la boca y menean la cabeza,[7] diciendo: 
    8 "Se encomend a Jehov, lbrelo l; 
    slvelo, puesto que en l se complaca".[8] 
    9 Pero t eres el que me sac del vientre, 
    el que me hizo estar confiado 
    desde que estabaen el regazo de mi madre. 
    10 A ti fui encomendadodesde antes de nacer; 
    desde el vientre de mi madre,t eres mi Dios. 
    11 No te alejes de m, 
    porque la angustia est cerca 
    y no hay quien me ayude. 
    12 Me han rodeado muchos toros; 
    fuertes toros de Basn me han cercado.[9] 
    13 Abrieron contra m su boca 
    como len rapaz y rugiente. 
    14 He sido derramado como el agua 
    y todos mis huesos se descoyuntaron. 
    Mi corazn fue como cera, 
    derritindose dentro de m. 
    15 Como un tiesto se sec mi vigor[10] 
    y mi lengua se peg a mi paladar. 
    Me has puesto en el polvo de la muerte! 
    16 Perros me han rodeado; 
    me ha cercado una banda de malignos; 
    desgarraron mis manos y mis pies.[11] 
    17 Contar puedo todos mis huesos! 
    Entre tanto, ellos me mirany me observan. 
    18 Repartieron entre s mis vestidos 
    y sobre mi ropa echaron suertes.[12] 
    19 Mas t, Jehov, no te alejes! 
    Fortaleza ma,apresrate a socorrerme! 
    20 Libra de la espada mi alma, 
    del poder del perro mi vida. 
    21 Slvame de la boca del len 
    y lbrame de los cuernosde los toros salvajes. 
    22 Anunciar tu nombre a mis hermanos; 
    en medio de la congregacin te alabar.[13] 
    23 Los que temis a Jehov, alabadlo! 
    Glorificadlo,descendencia toda de Jacob! 
    Temedlo vosotros,descendencia toda de Israel!, 
    24 porque no menospreci ni rechazel dolor del afligido, 
    ni de l escondi su rostro, 
    sino que cuando clam a l, lo escuch. 
    25 De ti ser mi alabanzaen la gran congregacin; 
    mis votos pagardelante de los que lo temen. 
    26 Comern los humildeshasta quedar saciados; 
    alabarn a Jehov los que lo buscan; 
    vivir vuestro corazn para siempre. 
    27 Se acordarn y se volvern a Jehov 
    todos los confines de la tierra, 
    y todas las familias de las naciones 
    adorarn delante de ti, 
    28 porque de Jehov es el reino 
    y l regir las naciones. 
    29 Comern y adorarntodos los poderosos de la tierra; 
    se postrarn delante de ltodos los que descienden al polvo, 
    aun el que no puede conservar la vidaa su propia alma. 
    30 La posteridad lo servir; 
    esto ser contado de Jehovhasta la postrera generacin. 
    31 Vendrn y anunciarn su justicia; 
    a pueblo no nacido an,anunciarn que l hizo esto. 
						 NOTAS:

1. 22 Este salmo consta de dos partes. En la primera, el salmista expresa su profundo dolor, especialmente el de sentirse abandonado por Jehov, y le suplica que le haga experimentar de nuevo su presencia y su proteccin (v. 1-21). La segunda es un canto de accin de gracias por la liberacin obtenida (v. 22-31). 
2. 22 Ajelet-sahar: Esta expresin heb. puede ser traducida como La gacela de la aurora. Parece ser el ttulo de una cancin; este salmo se cantaba probablemente con esa misma meloda. 
3. 22.1 Con estas mismas palabras, recitadas en arameo, Jess expres sus propios sentimientos en la crucifixin (Mt 27.46; Mc 15.34). 
4. 22.6 Job 25.6. 
5. 22.6 Is 52.14; cf. Jn 19.5. 
6. 22.6 Is 53.2-3. 
7. 22.7 Mt 27.39; Mc 15.29; Lc 23.35. 
8. 22.8 Mt 27.43. 
9. 22.12 Basn: regin al este del Lago de Genesaret, clebre por la fertilidad de su suelo, que permita la cra de grandes rebaos. Cf. Sal 68.15; Ez 39.18. 
10. 22.15 Mi vigor: otra traduccin posible: mi boca. 
11. 22.16 Desgarraron mis manos: segn versiones antiguas. Heb. como len. 
12. 22.18 Mt 27.35; Mc 15.24; Lc 23.34; Jn 19.24. 
13. 22.22 Heb 2.12. La congregacin: Se refiere a la comunidad reunida en el templo para rendir culto a Dios. 

Salmos 23


Jehov es mi pastor 



Salmo de David

1 [1] Jehov es mi pastor,[2] nada me faltar. 
    2 En lugares de delicados pastosme har descansar; 
    junto a aguas de reposo me pastorear.[3] 
    3 Confortar mi alma.[4] 
    Me guiar por sendas de justicia[5] por amor de su nombre.[6] 
    4 Aunque ande en valle de sombrade muerte, 
    no temer mal alguno, 
    porque t estars conmigo; 
    tu vara y tu cayadome infundirn aliento. 
    5 Aderezas mesa delante de m[7] 
    en presencia de mis angustiadores; 
    unges mi cabeza con aceite;[8] 
    mi copa est rebosando.[9] 
    6 Ciertamente,el bien y la misericordia me seguirntodos los das de mi vida,[10] 
    y en la casa de Jehovmorar por largos das. 
						 NOTAS:

1. 23 En este salmo se aplican a Dios dos imgenes poticas: la del pastor que cuida sus ovejas (v. 1-4) y la del anfitrin que agasaja a su invitado con un magnfico banquete. El sentimiento predominante es el de plena confianza en el amor y la fidelidad de Jehov. Cf. Sal 27. 
2. 23.1 Pastor: Vase Jn 10.11 n., y cf. Gn 49.24; Is 40.11; Jer 31.10; Ez 34.11-16; Jn 10.14-16; Heb 13.20; 1 P 5.4. Vase Pastor en la Concordancia temtica. 
3. 23.2 Cf. Jer 31.9; Ez 34.13-15; Ap 7.17. 
4. 23.3 Cf. Is 40.29-31; 41.10; 2 Ts 2.17. 
5. 23.3 Sendas de justicia: es una conducta recta, segn la instruccin divina. Cf. Pr 4.11-12. 
6. 23.3 Por amor de su nombre: es decir, por razn de lo que l es, haciendo honor a lo que Dios es en s. Vase Sal 8.1 nota c, y cf. 25.11; 31.3; 106.8 
7. 23.5 Aderezas mesa: La invitacin a comer era no solo un gesto de hospitalidad, sino tambin un smbolo de solidaridad y de alianza. Cf. Gn 18.5-8; 19.2-3; Sal 41.9; Lc 22.17-21. 
8. 23.5 El hecho de verter aceite perfumado sobre la cabeza del husped era otro signo de hospitalidad y amistad. (Lc 7.37-38,46). Vase Sal 92.10 n. 
9. 23.5 Cf. 1 Co 10.16. 
10. 23.6 Sal 27.4; 122.1. 

Salmos 24


El rey de gloria 

1 [1] 

Salmo de David
De Jehov es la tierra y su plenitud,[2] 
    el mundo y los que en l habitan, 
    2 porque l la fund sobre los mares 
    y la afirm sobre los ros.[3] 
    3 Quin subir al monte de Jehov?[4] 
    Y quin estar en su Lugar santo? 
    4 El limpio de manos y puro de corazn;[5] 
    el que no ha elevado su almaa cosas vanas[6] 
    ni ha jurado con engao. 
    5 l recibir bendicin de Jehov 
    y justicia del Dios de salvacin. 
    6 Tal es la generacin de los que lo buscan, 
    de los que buscan tu rostro,Dios de Jacob.[7] Selah 
        7 Alzad, puertas, vuestras cabezas! 
        Alzaos vosotras, puertas eternas,[8] 
        y entrar el Rey de gloria! 
    8 Quin es este Rey de gloria? 
    Jehov el fuerte y valiente, 
    Jehov el poderoso en batalla! 
        9 Alzad, puertas, vuestras cabezas! 
        Alzaos vosotras, puertas eternas, 
        y entrar el Rey de gloria! 
    10 Quin es este Rey de gloria? 
    Es Jehov de los ejrcitos![9] 
    l es el Rey de gloria! Selah 
						 NOTAS:

1. 24 Este salmo consta de tres partes: un breve himno o canto de alabanza al Dios creador (v. 1-2); una instruccin sobre las cualidades requeridas para adorar en el templo (v. 3-6) y un poema que celebra la instalacin del Arca del pacto en Jerusaln (v. 7-10; cf. 2 S 6.1-23; Sal 132) o su regreso a la ciudad santa despus de una campaa militar victoriosa. 
2. 24.1 Sal 50.12; 89.11; 1 Co 10.26. 
3. 24.2 Sobre este concepto antiguo, vase Sal 18.15 n. 
4. 24.3 Monte de Jehov: la colina de Sin, considerada como el lugar que Dios eligi para habitar en ella. Vanse Sal 2.6 n.; y Sin en la Concordancia temtica. 
5. 24.3-4 Sal 15.1-2; cf. Is 33.14-16; Mt 5.8. 
6. 24.4 El que no ha elevado su alma a cosas vanas: modismo hebreo que indica una actitud de adoracin. En los Salmos y en los escritos profticos se llama "vanidad" a los dolos paganos, por ser dioses "vanos" o vacos. Vase Sal 115.4-8 n. 
7. 24.3-6 Sal 15; Is 33.14-16. 
8. 24.7 Alzaos... puertas eternas: lit. levanten sus cabezas, puertas eternas, o bien, puertas muy antiguas. En este estribillo, que se vuelve a repetir en el v. 9, el salmista se dirige en forma potica a las puertas de Jerusaln, las cuales, a pesar de su grandeza y amplitud, no bastan para dar paso a Jehov, el Rey de gloria. 
9. 24.10 Jehov de los ejrcitos: En los libros histricos, este ttulo de Dios parece aludir a su presencia entre las huestes o ejrcitos israelitas (cf. 1 S 17.45); pero en los escritos profticos adquiere caractersticas csmicas y afirma el poder soberano de Dios en el cielo y en la tierra (cf. Is 6.3). As lo entendieron los traductores de la versin griega (LXX), que con frecuencia lo traducen por kyrios pantokrtor, es decir, Seor todopoderoso. 

Salmos 25


David implora direccin,perdn y proteccin 



Salmo de David

1 [1] A ti, Jehov, levantar mi alma. 
    2 Dios mo, en ti confo; 
    no sea yo avergonzado. 
    No se alegren de m mis enemigos! 
    3 Ciertamente, ninguno de cuantosesperan en ti ser confundido; 
    sern avergonzadoslos que se rebelan sin causa. 
    4 Mustrame, Jehov, tus caminos; 
    ensame tus sendas. 
    5 Encamname en tu verdad y ensame, 
    porque t eres el Dios de mi salvacin; 
    en ti he esperado todo el da. 
    6 Acurdate, Jehov, de tus piedadesy de tus misericordias, 
    que son perpetuas. 
    7 De los pecados de mi juventudy de mis rebeliones no te acuerdes. 
    Conforme a tu misericordia acurdate, Jehov, de m, 
    por tu bondad. 
    8 Bueno y recto es Jehov; 
    por tanto, l enseara los pecadores el camino. 
    9 Encaminar a los humildes en la justicia 
    y ensear a los mansos su carrera. 
    10 Todas las sendas de Jehovson misericordia y verdad[2] 
    para los que guardan su pactoy sus testimonios. 
    11 Por amor de tu nombre, Jehov, 
    perdonars tambin mi pecado,que es grande. 
    12 Quin es el hombre que teme a Jehov? 
    l le ensear el caminoque ha de escoger.[3] 
    13 Gozar l de bienestar 
    y su descendencia heredar la tierra.[4] 
    14 La comunin ntima de Jehoves con los que lo temen, 
    y a ellos har conocer su pacto. 
    15 Mis ojos siempre se dirigenhacia Jehov, 
    porque l saca mis pies de la red. 
    16 Mrame y ten misericordia de m, 
    porque estoy solo y afligido. 
    17 Las angustias de mi coraznse han aumentado; 
    scame de mis congojas. 
    18 Mira mi afliccin y mi trabajo 
    y perdona todos mis pecados. 
    19 Mira mis enemigos,cmo se han multiplicado 
    y con odio violento me aborrecen. 
    20 Guarda mi alma y lbrame! 
    No sea yo avergonzado,porque en ti he confiado. 
    21 Integridad y rectitud me guarden, 
    porque en ti he esperado. 
    22 Redime, Dios, a Israel 
    de todas sus angustias! 
						 NOTAS:

1. 25 Splica individual, en la que se intercalan algunas reflexiones de carcter sapiencial (cf. especialmente los v. 12-14). Como se trata de un salmo "acrstico", las ideas se van sucediendo libremente. Vase Sal 9 nota a. 
2. 25.10 Todas las sendas de Jehov son misericordia y verdad: Este es uno de los numerosos casos en los que aparece el binomio hsed (misericordia o amor) y emet (verdad o fidelidad), trminos que se complementan mutuamente para resumir las caractersticas ms esenciales de la accin de Dios en favor de la humanidad. Cf. Sal 89.14; Pr 14.22. Vase Jehov en la Concordancia temtica. 
3. 25.12 Sal 34.7-12; Pr 3.6. 
4. 25.12-13 Dt 11.8-9; Sal 37.9,11,29; Mt 5.5. 

Salmos 26


Declaracin de integridad 



Salmo de David

1 [1] Jzgame, Jehov, 
    porque yo en integridad he andado; 
    he confiado asimismo en Jehovsin titubear. 
    2 Escudrame, Jehov, y prubame; 
    examina mis ntimos pensamientosy mi corazn,[2] 
    3 porque tu misericordia est delantede mis ojos 
    y ando en tu verdad. 
    4 No me he sentadocon hombres hipcritas, 
    ni entr con los que andan simuladamente. 
    5 Aborrec la reunin de los malignos 
    y con los impos nunca me sent.[3] 
    6 Lavar en inocencia mis manos,[4] 
    y as, Jehov, andar alrededor de tu altar, 
    7 para exclamarcon voz de accin de gracias 
    y para contar todas tus maravillas. 
    8 Jehov, la habitacin de tu Casahe amado, 
    el lugar de la morada de tu gloria.[5] 
    9 No arrebates con los pecadores mi alma 
    ni mi vida con hombres sanguinarios, 
    10 en cuyas manos est el mal 
    y cuya diestra est llena de sobornos. 
    11 Pero yo andar en integridad; 
    redmeme y ten misericordia de m. 
    12 Mi pie ha estado en rectitud; 
    en las congregaciones bendecir a Jehov. 
						 NOTAS:

1. 26 Splica de una persona ntegra acusada injustamente, semejante a la del Sal 7. 
2. 26.2 Sal 7.9; 17.3; 139.23. 
3. 26.4-5 Sal 1.1. 
4. 26.6 Sal 73.13. 
5. 26.8 Gloria: Cf. 1 R 8.11. 

Salmos 27


Jehov es mi luz y mi salvacin 



Salmo de David

1 [1] Jehov es mi luz y mi salvacin, 
    de quin temer? 
    Jehov es la fortaleza de mi vida, 
    de quin he de atemorizarme? 
    2 Cuando se juntaron contra m los malignos, 
    mis angustiadores y mis enemigos, 
    para comer mis carnes, 
    ellos tropezaron y cayeron. 
    3 Aunque un ejrcito acampe contra m, 
    no temer mi corazn; 
    aunque contra m se levante guerra, 
    yo estar confiado. 
    4 Una cosa he demandado a Jehov, 
    esta buscar: 
    que est yo en la casa de Jehov 
    todos los das de mi vida,[2] 
    para contemplar la hermosura de Jehov 
    y para buscarlo en su templo. 
    5 l me esconder en su Tabernculoen el da del mal; 
    me ocultar en lo reservado de su morada; 
    sobre una roca me pondr en alto. 
    6 Luego levantar mi cabeza 
    sobre mis enemigos que me rodean, 
    y yo sacrificar en su Tabernculo sacrificios de jbilo; 
    cantar y entonar alabanzas a Jehov. 
    7 Oye, Jehov, mi voz con que a ti clamo! 
    Ten misericordia de m y respndeme! 
    8 Mi corazn ha dicho de ti: 
    "Buscad mi rostro". 
    Tu rostro buscar, Jehov; 
    9 no escondas tu rostro de m! 
    No apartes con ira a tu siervo! 
    Mi ayuda has sido! 
    No me dejes ni me desampares, 
    Dios de mi salvacin. 
    10 Aunque mi padre y mi madre me dejen, 
    con todo, Jehov me recoger.[3] 
    11 Ensame, Jehov, tu camino 
    y guame por senda de rectitud 
    a causa de mis enemigos. 
    12 No me entregues a la voluntadde mis enemigos, 
    porque se han levantado contra m testigos falsos 
    y los que respiran crueldad. 
    13 Hubiera yo desmayado, 
    si no creyera que he de verla bondad de Jehov 
    en la tierra de los vivientes.[4] 
    14 Espera en Jehov! 
    Esfurzate y alintese tu corazn! 
    S, espera en Jehov! 
						 NOTAS:

1. 27 Este salmo consta de dos partes: la primera es un testimonio de confianza en Dios, aun en medio de los mayores peligros (v. 1-6); la segunda es una splica individual, que brota de esa actitud de confianza (v. 7-14). 
2. 27.4 Sal 23.6. 
3. 27.10 Is 49.14-15. 
4. 27.13 En la tierra de los vivientes: otra posible traduccin: A lo largo de esta vida (cf. Sal 116.9). 

Salmos 28


Plegaria pidiendo ayuda,y alabanza por la respuesta 



Salmo de David

1 [1] A ti clamar, Jehov. 
    Roca ma,[2] no te desentiendas de m, 
    no sea que, dejndome t, 
    llegue a ser semejante a los que descienden al sepulcro! 
    2 Oye la voz de mis ruegos 
    cuando clamo a ti, 
    cuando alzo mis manos 
    hacia tu santo templo. 
    3 No me arrebates juntamente con los malos 
    y con los que hacen iniquidad. 
    Ellos hablan paz con sus prjimos, 
    pero la maldad est en su corazn. 
    4 Dales conforme a su obra[3] 
    y conforme a la perversidad de sus hechos. 
    Dales su merecidoconforme a la obra de sus manos. 
    5 Por cuanto no atendierona los hechos de Jehov 
    ni a la obra de sus manos, 
    l los derribar y no los edificar! 
    6 Bendito sea Jehov, 
    que oy la voz de mis ruegos! 
    7 Jehov es mi fortaleza y mi escudo; 
    en l confi mi corazn y fui ayudado, 
    por lo que se goz mi corazn. 
    Con mi cntico lo alabar.[4] 
    8 Jehov es la fortaleza de su pueblo 
    y el refugio salvador de su ungido.[5] 
    9 Salva a tu pueblo 
    y bendice a tu heredad; 
    pastoralos y sustntalos para siempre.[6] 
						 NOTAS:

1. 28 Splica individual, ante la amenaza de un peligro mortal, y alabanza de gratitud. 
2. 28.1 Roca: Vase Sal 18.2 n. 
3. 28.4 Jer 50.29; Ap 18.6. 
4. 28.6-7 Canto de accin de gracias que el salmista entona anticipadamente, porque est seguro de que su oracin va a ser escuchada. Cf. Sal 22.22-25. 
5. 28.8 Su ungido. Vase Sal 2.2 n. 
6. 28.8-9 Oracin por el rey y por el pueblo, incluida en el salmo para el uso en el culto. 

Salmos 29


Poder y gloria de Jehov 

1 [1] 

Salmo de David 
[2] Tributad a Jehov, hijos de los poderosos,[3] 
    dad a Jehov la gloria y el poder. 
    2 Dad a Jehov la gloria debida a su nombre; 
    adorad a Jehov en la hermosurade la santidad.[4] [5] 
    3 Voz de Jehov[6] sobre las aguas. 
    Truena el Dios de gloria: 
    Jehov sobre las muchas aguas! 
    4 Voz de Jehov con potencia; 
    voz de Jehov con gloria. 
    5 Voz de Jehov que quiebra los cedros; 
    quiebra Jehov los cedros del Lbano! 
    6 Los hace saltar como becerros; 
    al Lbano y al Sirin[7] como hijos de toros salvajes. 
    7 Voz de Jehovque derrama llamas de fuego; 
    8 voz de Jehov que hace temblar el desierto; 
    hace temblar Jehov el desierto de Cades! 
    9 Voz de Jehov que desgaja las encinas[8] 
    y desnuda los bosques. 
    En su templo todo proclama su gloria. 
    10 Jehov preside en el diluvio 
    y se sienta Jehov como rey para siempre. 
    11 Jehov dar poder a su pueblo; 
    Jehov bendecir a su pueblo con paz. 
						 NOTAS:

1. 29 Himno o canto de alabanza que celebra la gloria y el poder de Jehov manifestados en el fragor de la tempestad. Cf. Sal 19.1-6; 104. 
2. 29 La versin griega (LXX) aade en el ttulo esta indicacin sobre el uso cultual del salmo: Para el ltimo da de la fiesta de los Tabernculos (cf. Lv 23.33-36,39-43; Nm 29.12-38; Dt 16.13-15), fiesta en la que se peda a Jehov abundantes lluvias (Zac 14.16-19). Cf. Jn 7.2,37-39. 
3. 29.1 Hijos de los poderosos: lit. hijos de Dios. Cf. Job 1.6; Sal 89.5-7, y vase Sal 8.5 n. 
4. 29.2 En la hermosura de la santidad: otra posible traduccin: En su hermoso santuario, o bien vestidos con ropas sagradas. 
5. 29.1-2 1 Cr 16.28-29; Sal 96.7-9. 
6. 29.3 Voz de Jehov: es decir, el trueno (Sal 18.13). 
7. 29.6 Sirin: nombre que los fenicios daban al monte Hermn (Dt 3.8-9). Vase Sal 42.6 n. 
8. 29.9 Desgaja las encinas: traduccin probable. Lit. hace a las ciervas retorcerse en parto. 

Salmos 30


Accin de gracias por haber sido libradode la muerte 

1

Canto para la dedicacin de la Casa. 


Salmo de David
[1] [2] Te glorificar, Jehov,porque me has exaltado 
    y no has permitido que mis enemigosse alegren de m. 
    2 Jehov, Dios mo, 
    a ti clam y me sanaste. 
    3 Jehov, hiciste subir mi alma del seol.[3] 
    Me diste vida, para que no descendiera a la sepultura. 
    4 Cantad a Jehov, vosotros sus santos, 
    y celebrad la memoria de su santidad!, 
    5 porque por un momento ser su ira, 
    pero su favor dura toda la vida. 
    Por la noche durar el lloro 
    y a la maana vendr la alegra.[4] 
    6 En mi prosperidad dije yo: 
    "No ser jams conmovido", 
    7 porque t, Jehov, con tu favor 
    me afirmaste como a monte fuerte. 
    Escondiste tu rostro, 
    fui turbado. 
    8 A ti, Jehov, clamar; 
    al Seor suplicar. 
    9 Qu provecho hay en mi muerte 
    cuando descienda a la sepultura? 
    Te alabar el polvo? 
    Anunciar tu verdad?[5] 
    10 Oye, Jehov, y ten misericordia de m; 
    Jehov, s t mi ayudador! 
    11 Has cambiado mi lamento en baile; 
    me quitaste la ropa speray me vestiste de alegra.[6] 
    12 Por tanto, a ti cantar,gloria ma, y no estar callado. 
    Jehov Dios mo, te alabar para siempre! 
						 NOTAS:

1. 30 Accin de gracias de alguien que ha sido liberado por Dios de una enfermedad mortal. 
2. 30 Canto para la dedicacin de la Casa o del templo. Vase Jn 10.22 n. 
3. 30.3 Vase Sal 6.5 n. Vase Morir en la Concordancia temtica. 
4. 30.5 Cf. Is 54.7-8; Jn 16.16-20. 
5. 30.9 Cf. Is 38.18. 
6. 30.11 Sal 126.5-6; Jer 31.13. 

Salmos 31


Declaracin de confianza 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] En ti, Jehov, he confiado; 
    no sea yo confundido jams. 
    Lbrame en tu justicia! 
    2 Inclina a m tu odo, 
    lbrame pronto. 
    S t mi roca fuerte 
    y la fortaleza para salvarme! 
    3 T eres mi roca y mi castillo; 
    por tu nombre me guiarsy me encaminars. 
    4 Scame de la red que me han tendido, 
    pues t eres mi refugio! 
    5 En tu mano encomiendo mi espritu;[2] 
    t me has redimido, Jehov,Dios de verdad. 
    6 Aborrezco a los que esperanen dolos vanos; 
    mas yo en Jehov he esperado. 
    7 Me gozar y alegrar en tu misericordia, 
    porque has visto mi afliccin, 
    has conocido las angustias de mi alma. 
    8 No me entregaste en manos del enemigo; 
    pusiste mis pies en lugar espacioso. 
    9 Ten misericordia de m, Jehov,porque estoy en angustia; 
    se han consumido de tristeza mis ojos, 
    tambin mi alma y mi cuerpo. 
    10 Mi vida se va gastando de dolor 
    y mis aos de suspirar; 
    se agotan mis fuerzasa causa de mi maldad[3] 
    y mis huesos se consumen! 
    11 De todos mis enemigos soy objetode oprobio,[4] 
    y de mis vecinos mucho ms; 
    soy el horror de mis conocidos. 
    Los que me ven afuera huyen de m![5] 
    12 He sido olvidado de su corazncomo un muerto; 
    he llegado a ser como un vaso quebrado.[6] 
    13 Oigo la calumnia de muchos; 
    el miedo me asalta por todas partes,[7] 
    mientras conspiran juntos contra m 
    e idean quitarme la vida. 
    14 Mas yo en ti, Jehov, confo; 
    digo: "T eres mi Dios. 
    15 En tu mano estn mis tiempos!" 
    Lbrame de manos de mis enemigosy de mis perseguidores. 
    16 Haz resplandecer tu rostrosobre tu siervo; 
    slvame por tu misericordia! 
    17 No sea yo avergonzado, Jehov, 
    ya que te he invocado; 
    sean avergonzados los impos, 
    estn mudos en el seol![8] 
    18 Enmudezcan los labios mentirosos, 
    que hablan contra el justo cosas duras 
    con soberbia y menosprecio. 
    19 Cun grande es tu bondad, 
    que has guardado para los que te temen, 
    que has mostradoa los que esperan en ti, 
    delante de los hijos de los hombres! 
    20 En lo secreto de tu presencialos esconders 
    de la conspiracin del hombre; 
    los pondrs en tu Tabernculo a cubierto 
    de lenguas contenciosas. 
    21 Bendito sea Jehov, 
    porque ha hecho maravillosasu misericordia para conmigo 
    en ciudad fortificada.[9] 
    22 Deca yo en mi apuro: 
    "Excluido soy de delante de tus ojos"; 
    pero t oste la voz de mis ruegos 
    cuando a ti clam. 
    23 Amad a Jehov, todos vosotros sus santos; 
    a los fieles guarda Jehov 
    y retribuye con crecesal que procede con soberbia. 
    24 Esforzaos todos vosotros,los que esperis en Jehov,[10] 
    y tome aliento vuestro corazn. 
						 NOTAS:

1. 31 Declaracin de confianza. El salmista invoca a Jehov con tanta confianza que habla como si ya hubiera obtenido el beneficio que pide. 
2. 31.5 Segn Lc 23.46 estas fueron las ltimas palabras de Jess en la cruz. Cf. tambin Hch 7.59. 
3. 31.10 Mi maldad: otras versiones dicen: mi tristeza. 
4. 31.11 Objeto de oprobio: texto probable. Heb. mucho. 
5. 31.11 Cf. Job 19.13; Sal 38.11; 69.8; 88.18. 
6. 31.12 Jer 22.28; 48.38. 
7. 31.13 Jer 20.4,10; 46.5; 49.29. Cf. 2 Co 11.25-26. 
8. 31.17 Jer 17.18. 
9. 31.21 En ciudad fortificada: otra posible traduccin: En momentos de angustia. 
10. 31.19-24 Estos v. son un canto de accin de gracias. 

Salmos 32


La dicha del perdn 

1 [1] 

Salmo de David. Masquil 
[2] Bienaventurado[3] aquel cuya transgresin ha sido perdonada 
    y cubierto su pecado. 
    2 Bienaventurado el hombre a quien Jehov no culpa de iniquidad[4] 
    y en cuyo espritu no hay engao. 
    3 Mientras call,se envejecieron mis huesos 
    en mi gemir todo el da, 
    4 porque de da y de nochese agrav sobre m tu mano; 
    se volvi mi verdor en sequedadesde verano. Selah 
    5 Mi pecado te declar 
    y no encubr mi iniquidad. 
    Dije: "Confesar mis rebelionesa Jehov", 
    y t perdonaste la maldad de mi pecado.[5] Selah 
    6 Por esto orar a ti todo santo 
    en el tiempo en que puedas ser hallado;[6] 
    ciertamente en la inundacinde muchas aguas 
    no llegarn estas a l. 
    7 T eres mi refugio; 
    me guardars de la angustia; 
    con cnticos de liberacin me rodears. Selah 
    8 "Te har entender y te ensearel camino en que debes andar;[7] 
    sobre ti fijar mis ojos. 
    9 No seis como el caballo, o comoel mulo, sin entendimiento, 
    que han de ser sujetadoscon cabestro y con freno, 
    porque si no, no se acercan a ti". 
    10 Muchos dolores habr para el impo; 
    mas al que espera en Jehov,lo rodea la misericordia. 
    11 Alegraos en Jehov y gozaos, justos; 
    cantad con jbilo todos vosotroslos rectos de corazn! 
						 NOTAS:

1. 32 Canto de accin de gracias de un pecador que ha confesado sus pecados a Jehov y ha obtenido el perdn divino. Cf. Sal 51. Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 6; 38; 51; 102; 130; 143). 
2. 32 Masquil: trmino hebreo cuya traduccin probable es "instruccin"; el significado exacto se desconoce. Tal vez se refiere a una composicin potica de contenido sapiencial, destinada a transmitir una enseanza (Sal 42; 44; 45; 52; 53; 54; 55; 74; 78; 88; 89; 142). Cf. v. 8. 
3. 32.1 Bienaventurado...: Vase Sal 1.1 n. 
4. 32.1-2 Ro 4.6-8. 
5. 32.5 Comprese este v. con el texto de Pr 28.13 y con 1 Jn 1.9. 
6. 32.6 Tiempo... puedas ser hallado: Cf. Is 55.6. Gr. en tiempo oportuno (cf. Is 49.8). 
7. 32.8 El canto de accin de gracias concluye con una instruccin de carcter sapiencial, que extrae de la experiencia vivida por el salmista una leccin vlida para todos. 

Salmos 33


Alabanzas al Creador y Preservador 

1 [1] Alegraos, justos, en Jehov; 
    en los ntegros es hermosa la alabanza. 
    2 Aclamad a Jehov con arpa; 
    cantadle con salterio y decacordio. 
    3 Cantadle cntico nuevo;[2] 
    hacedlo bien, taendo con jbilo!, 
    4 porque recta es la palabra de Jehov 
    y toda su obra es hecha con fidelidad. 
    5 l ama la justicia y el derecho; 
    de la misericordia de Jehovest llena la tierra. 
    6 Por la palabra de Jehovfueron hechos los cielos; 
    y todo el ejrcito de ellos,por el aliento de su boca. 
    7 l junta como montn las aguas del mar; 
    l pone en depsitos los abismos.[3] 
    8 Tema a Jehov toda la tierra! 
    Tiemblen delante de ltodos los habitantes del mundo!, 
    9 porque l dijo, y fue hecho; 
    l mand, y existi. 
    10 Jehov hace nulo el plan de las naciones 
    y frustra las maquinacionesde los pueblos. 
    11 El plan de Jehovpermanecer para siempre; 
    los pensamientos de su corazn,por todas las generaciones. 
    12 Bienaventurada la nacincuyo Dios es Jehov,[4] 
    el pueblo que l escogicomo heredad para s. 
    13 Desde los cielos mir Jehov; 
    vio a todos los hijos de los hombres; 
    14 desde el lugar de su morada mir 
    sobre todos los habitantes de la tierra. 
    15 l form el corazn de todos ellos; 
    atento est a todas sus obras. 
    16 El rey no se salvapor la multitud del ejrcito 
    ni escapa el valiente por la mucha fuerza. 
    17 Vano para salvarse es el caballo; 
    la grandeza de su fuerzaa nadie podr librar.[5] 
    18 El ojo de Jehovest sobre los que lo temen, 
    sobre los que esperan en su misericordia, 
    19 para librar sus almas de la muerte 
    y para darles vida en tiempo de hambre. 
    20 Nuestra alma espera a Jehov; 
    nuestra ayuda y nuestro escudo es l. 
    21 Por tanto, en l se alegrarnuestro corazn, 
    porque en su santo nombrehemos confiado. 
    22 Sea tu misericordia, Jehov,sobre nosotros, 
    segn esperamos en ti! 
						 NOTAS:

1. 33 Himno o canto de alabanza a Jehov, que gobierna todas las cosas con sabidura, justicia y amor. 
2. 33.3 Cntico nuevo: no un canto ya entonado otras veces, sino compuesto para la ocasin presente. Cf. Sal 40.3; 96.1; 98.1; Is 42.10; Ap 5.9; 14.3. Vase Cantar en la Concordancia temtica. 
3. 33.6-7 Gn 1.3-31; Jn 1.3; He 11.3. 
4. 33.12 Sal 144.15; cf. Sal 146.5. 
5. 33.16-17 1 S 17.47; Sal 20.7-8; 147.10; Os 1.7. 

Salmos 34


Tabla - Pobreza



La proteccin divina 

1 [1] 

Salmo de David, cuando mudsu semblante delante de Abimelec, y l lo ech, y se fue.
[2] Bendecir a Jehov en todo tiempo; 
    su alabanza estar de continuoen mi boca. 
    2 En Jehov se gloriar mi alma; 
    lo oirn los mansos y se alegrarn. 
    3 Engrandeced a Jehov conmigo 
    y exaltemos a una su nombre. 
    4 Busqu a Jehov, y l me oy 
    y me libr de todos mis temores. 
    5 Los que miraron a l fueron alumbrados 
    y sus rostros no fueron avergonzados. 
    6 Este pobre clam, y lo oy Jehov 
    y lo libr de todas sus angustias. 
    7 El ngel de Jehov[3] acampaalrededor de los que lo temen 
    y los defiende. 
    8 Gustad y ved que es bueno Jehov.[4] 
    Bienaventurado el hombreque confa en l! 
    9 Temed a Jehov vosotros sus santos, 
    pues nada falta a los que lo temen. 
    10 Los leoncillos[5] necesitan,y tienen hambre; 
    pero los que buscan a Jehovno tendrn falta de ningn bien. 
    11 Venid, hijos, odme; 
    el temor de Jehov os ensear. 
    12 Quin es el hombre que desea vida, 
    que desea muchos das para ver el bien? 
    13 Guarda tu lengua del mal 
    y tus labios de hablar engao. 
    14 Aprtate del mal y haz el bien; 
    busca la paz y sguela. 
    15 Los ojos de Jehov estn sobre los justos 
    y atentos sus odos al clamor de ellos. 
    16 La ira de Jehov estcontra los que hacen mal, 
    para eliminar de la tierrala memoria de ellos.[6] 
    17 Claman los justos, y Jehov oye 
    y los libra de todas sus angustias. 
    18 Cercano est Jehova los quebrantados de corazn 
    y salva a los contritos de espritu. 
    19 Muchas son las aflicciones del justo, 
    pero de todas ellas lo librar Jehov.[7] 
    20 l guarda todos sus huesos; 
    ni uno de ellos ser quebrado.[8] 
    21 Matar al malo la maldad 
    y los que aborrecen al justosern condenados. 
    22 Jehov redime el alma de sus siervos. 
    No sern condenadoscuantos en l confan! 
						 NOTAS:

1. 34 Salmo "acrstico". La primera parte (v. 1-10) es un canto de accin de gracias a Jehov que escucha el clamor de los pobres (v. 6). La segunda (v. 11-22) es una leccin de sabidura: el que desea ser feliz debe temer a Jehov, porque l paga con justicia a buenos y malos. Vase Introduccin a Salmos. 
2. 34 Cf. 1 S 21.10-15. 
3. 34.7 El ngel de Jehov: lit. el mensajero de Jehov. En los textos bblicos ms antiguos (cf. Gn 16.7; Ex 14.19), el ngel de Jehov no es un ser distinto de Dios, sino el mismo Dios que se manifiesta y hace que los seres humanos experimenten su presencia de manera sensible. Aqu, en cambio, la expresin designa a un miembro de los "ejrcitos celestiales" (vase Sal 103.20 n.), enviado por Dios con la misin de ejecutar sus rdenes y proteger a sus fieles. Cf. Sal 35. 
4. 34.8 Mt 19.17; 1 P 2.3. 
5. 34.10 Los leoncillos: segn el texto heb.; la versin griega (LXX): los ricos. 
6. 34.12-16 1 P 3.10-12. 
7. 34.19 Sal 18.16-19; 34.4; 91.3-4; cf. 2 Co 1.8-10; 2 Ti 3.10-12. 
8. 34.20 Jn 19.36. 

Salmos 35


Plegaria pidiendo ser libradode los enemigos 



Salmo de David

1 [1] Disputa, Jehov,con los que contra m contienden; 
    pelea contra los que me combaten. 
    2 Echa mano al escudo y al pavs, 
    y levntate en mi ayuda. 
    3 Saca la lanza, 
    cierra contra mis perseguidores; 
    di a mi alma: "Yo soy tu salvacin!" 
    4 Sean avergonzados y confundidos 
    los que buscan mi vida; 
    sean vueltos atrs y avergonzados 
    los que mi mal intentan. 
    5 Sean como el tamo delante del viento,[2] 
    y el ngel de Jehov los acose.[3] 
    6 Sea su camino tenebroso y resbaladizo, 
    y el ngel de Jehov los persiga, 
    7 porque sin causa escondieron para msu red en un hoyo; 
    sin causa cavaron hoyo para mi alma. 
    8 Vngale el quebrantamiento inesperado, 
    y la red que l escondi lo atrape! 
    Caiga en ella con quebranto! 
    9 Entonces mi alma se alegrar en Jehov; 
    se regocijar en su salvacin. 
    10 Todos mis huesos dirn: 
    "Jehov, quin como t, 
    que libras al afligido del ms fuerte que l, 
    y al pobre y menesterosodel que lo despoja?" 
    11 Se levantan testigos malvados; 
    de lo que no s me preguntan. 
    12 Me devuelven mal por bien, 
    para afligir a mi alma. 
    13 Pero yo, cuando ellos enfermaron,me vest con ropas speras; 
    aflig con ayuno mi alma 
    y mi oracin se volva a mi seno. 
    14 Como por mi compaero,como por mi hermano andaba; 
    como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. 
    15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; 
    se juntaron contra m gentes despreciables y yo no lo entenda;[4] 
    me despedazaban sin descanso; 
    16 como aduladores,escarnecedores y truhanes, 
    crujieron contra m sus dientes.[5] 
    17 Seor, hasta cundo vers esto? 
    Rescata mi alma de sus destrucciones, 
    mi vida de los leones. 
    18 Te confesar en la gran congregacin; 
    te alabaren medio de numeroso pueblo![6] 
    19 No se alegren de mlos que sin causa son mis enemigos, 
    ni los que me odian sin causa[7] guien el ojo,[8] 
    20 porque no hablan paz 
    y contra los mansos de la tierra 
    piensan palabras engaosas. 
    21 Ensancharon contra m su boca; 
    dijeron: "Con nuestros ojoslo hemos visto!" 
    22 T lo has visto, Jehov! No calles! 
    Seor, no te alejes de m! 
    23 Muvete y despiertapara hacerme justicia, 
    Dios mo y Seor mo,para defender mi causa! 
    24 Jzgame conforme a tu justicia,Jehov, Dios mo, 
    que no se alegren de m! 
    25 No digan en su corazn:"Ya es nuestro!" 
    No digan: "Lo hemos devorado!" 
    26 Sean avergonzados y confundidos a una 
    los que de mi mal se alegran; 
    vstanse de verguenza y de confusin 
    los que se engrandecen contra m. 
    27 Canten y algrense los que estna favor de mi justa causa 
    y digan siempre: "Sea exaltado Jehov, 
    que ama la paz de su siervo". 
    28 Mi lengua hablar de tu justicia 
    y de tu alabanza todo el da! 
						 NOTAS:

1. 35 Splica de una persona acusada falsamente (cf. v. 11) y vctima de la ingratitud de los que se han vuelto sus adversarios y le devuelven mal por bien (cf. v. 12). 
2. 35.5 Sobre esta metfora, vanse las referencias en Sal 1.4 n. 
3. 35.5 ngel de Jehov: Vase Sal 34.7 n. 
4. 35.15 No lo entenda: otra posible traduccin: Como si fueran gente extraa y desconocida. 
5. 35.16 Segn la versin griega (LXX): Me atormentaron, se burlaron de m. 
6. 35.18 Sal 22.22,25. 
7. 35.19 Sal 69.4; Jn 15.25. 
8. 35.19 Guiar el ojo es un gesto de complicidad (Pr 6.12-14; 10.10). 

Salmos 36


La misericordia de Dios 



Al msico principal. Salmo de David,siervo de Jehov

1 [1] La maldad del impo me dice al corazn: 
    "No hay temor de Diosdelante de sus ojos".[2] 
    2 Se jacta, por tanto, ante sus propios ojos, 
    de que su maldad no ser halladay aborrecida. 
    3 Las palabras de su bocason iniquidad y fraude; 
    ha dejado de ser sensatoy de hacer el bien. 
    4 Medita maldad sobre su cama, 
    est en camino no bueno, 
    el mal no aborrece. 
    5 Jehov, hasta los cielos llegatu misericordia[3] 
    y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.[4] 
    6 Tu justicia es como los montes de Dios; 
    tus juicios, abismo grande. 
    T, Jehov, al hombrey al animal conservas. 
    7 Cun preciosa, Dios, es tu misericordia! 
    Por eso los hijos de los hombres 
    se amparan bajo la sombra de tus alas![5] 
    8 Sern completamente saciadosde la grosura de tu Casa 
    y t les dars de beberdel torrente de tus delicias, 
    9 porque contigo estel manantial de la vida; 
    en tu luz veremos la luz. 
    10 Extiende tu misericordiaa los que te conocen, 
    y tu justicia a los rectos de corazn. 
    11 No me golpee con su pie el soberbio 
    ni me mueva la mano del impo. 
    12 All cayeron los malhechores; 
    fueron derribadospara no levantarse jams! 
						 NOTAS:

1. 36 En este salmo pueden distinguirse tres partes: una reflexin sapiencial (v. 1-4), un himno o canto de alabanza a Dios (v. 5-9) y una splica (v. 10-12). 
2. 36.1 Ro 3.18; cf. Sal 14.1-4; 53.1-4. 
3. 36.5 Este paso brusco de la reflexin sapiencial a la alabanza hace resaltar ms la oposicin entre la bondad de Jehov y la maldad del impo. Cf. Sal 5.4-6. 
4. 36.5 Sal 57.10. 
5. 36.7 Bajo la sombra de tus alas: Vase Sal 17.8 nota d. 

Salmos 37


El camino de los malos 

1 [1] 

Salmo de David
No te impacientesa causa de los malignos 
    ni tengas envidia de los malhechores, 
    2 porque como la hierbasern pronto cortados 
    y como la hierba verde se secarn.[2] 
    3 Confa en Jehov y haz el bien; 
    habitars en la tierray te apacentars de la verdad. 
    4 Delitate asimismo en Jehov 
    y l te conceder las peticionesde tu corazn.[3] 
    5 Encomienda a Jehov tu camino, 
    confa en l y l har.[4] 
    6 Exhibir tu justicia como la luz 
    y tu derecho como el medioda. 
    7 Guarda silencio ante Jehov y espera en l. 
    No te alteres con motivo del que prospera en su camino, 
    por el hombre que hace lo malo. 
    8 Deja la ira y desecha el enojo; 
    no te excites en manera algunaa hacer lo malo, 
    9 porque los malignos sern destruidos, 
    pero los que esperan en Jehov heredarn la tierra,[5] 
    10 pues dentro de poco no existir el malo; 
    observars su lugar, y ya no estar all. 
    11 Pero los mansos heredarn la tierra[6] 
    y se recrearn con abundancia de paz. 
    12 Maquina el impo contra el justo 
    y rechina contra l sus dientes. 
    13 El Seor se reir de l, 
    porque ve que viene su da. 
    14 Los impos desenvainan espaday tensan su arco 
    para derribar al pobre y al menesteroso, 
    para matar a los de recto proceder. 
    15 Su espada entrar en su mismo corazn 
    y su arco ser quebrado. 
    16 Mejor es lo poco del justo 
    que las riquezas de muchos pecadores,[7] 
    17 porque los brazos de los impossern quebrados; 
    mas el que sostiene a los justos es Jehov. 
    18 Conoce Jehov los das de los ntegros 
    y la heredad de ellos ser para siempre. 
    19 No sern avergonzadosen el tiempo de dificultad, 
    y en los das de hambre sern saciados. 
    20 Mas los impos perecern, 
    los enemigos de Jehov sern consumidos; 
    como la grasa de los carneros,[8] 
    se disiparn como el humo. 
    21 El impo toma prestado y no paga; 
    pero el justo tiene misericordia y da. 
    22 Los benditos de l heredarn la tierra 
    y los malditos de l sern destruidos. 
    23 Por Jehov son ordenadoslos pasos del hombre[9] 
    y l aprueba su camino. 
    24 Cuando el hombre caiga,no quedar postrado, 
    porque Jehov sostiene su mano. 
    25 Joven fui y he envejecido, 
    y no he visto justo desamparado 
    ni a su descendencia que mendigue pan. 
    26 En todo tiempo tiene misericordiay presta. 
    Su descendencia es para bendicin. 
    27 Aprtate del mal, haz el bien 
    y vivirs para siempre, 
    28 porque Jehov ama la rectitud 
    y no desampara a sus santos. 
    Para siempre sern guardados, 
    mas la descendencia de los imposser destruida.[10] [11] 
    29 Los justos heredarn la tierra 
    y vivirn para siempre en ella. 
    30 La boca del justo habla sabidura 
    y su lengua habla justicia. 
    31 La Ley de su Dios est en su corazn; 
    por tanto, sus pies no resbalarn. 
    32 Espa el impo al justo 
    y procura matarlo. 
    33 Jehov no lo dejar en sus manos 
    ni lo condenar cuando lo juzguen. 
    34 Espera en Jehov, 
    guarda su camino, 
    y l te exaltar para heredar la tierra; 
    cuando sean destruidos los pecadores,lo vers. 
    35 Vi yo al impo sumamente enaltecido 
    y que se extenda como laurel verde. 
    36 Pero l pas, y he aqu ya no estaba; 
    lo busqu, y no lo hall. 
    37 Considera al ntegro y mira al justo, 
    porque hay un final dichosopara el hombre de paz. 
    38 Mas los transgresores sern todosa una destruidos; 
    la posteridad de los imposser extinguida. 
    39 Pero la salvacin de los justoses de Jehov 
    y l es su fortalezaen el tiempo de angustia.[12] 
    40 Jehov los ayudar y los librar; 
    los libertar de los impos y los salvar, 
    por cuanto en l esperaron. 
						 NOTAS:

1. 37 Salmo didctico o sapiencial. Cuando la gente justa sufre una desgracia y ve al mismo tiempo que muchas personas malas prosperan y viven felices, se pregunta dolorosamente si es verdad que Dios gobierna el mundo con justicia. Este poema, lo mismo que el libro de Job y que los salmos 49 y 73, trata de responder a este inquietante problema. Vase la Introduccin a los Salmos. Cf. Jer 12.1-6; Hab 1. 
2. 37.2 Sal 90.5-6; 103.15-16; Is 40.6-8. 
3. 37.1-4 Sal 49.16-17; Pr 3.31; 23.17; 24.1-2,19. 
4. 37.5 Pr 16.3. 
5. 37.9 Pr 2.21-22. 
6. 37.11 Mt 5.5, al citar este texto, ampla el horizonte; ya no se trata solo de la "tierra" de Canan, sino tambin del reino de Dios. Cf. Dt 11.8-9; Sal 25.12-13. 
7. 37.16 Pr 15.16. 
8. 37.20 Como la grasa de los carneros: texto probable. Cf. Lv 9.19; Sal 66.15; Is 34.6. 
9. 37.23 Pr 20.24. 
10. 37.28 La descendencia... ser destruida: La versin griega (LXX) agrega, antes de esta lnea, el siguiente texto: el inocente ser vindicado (en el juicio). 
11. 37.28 Job 18.19. 
12. 37.39 Sal 9.9. 

Salmos 38


Oracin de un penitente 

1 [1] 

Salmo de David, para recordar 
[2] Jehov, no me reprendas en tu furor 
    ni me castigues en tu ira.[3] 
    2 Tus saetas cayeron sobre m,[4] 
    y sobre m ha descendido tu mano. 
    3 Nada hay sano en mi carnea causa de tu ira; 
    ni hay paz en mis huesosa causa de mi pecado, 
    4 porque mis maldadesse acumulan sobre mi cabeza; 
    como carga pesada me abruman. 
    5 Hieden y supuran mis llagas 
    a causa de mi locura. 
    6 Estoy encorvado,estoy humillado en gran manera, 
    ando enlutado todo el da, 
    7 porque mis lomos estn llenos de ardor; 
    nada hay sano en mi carne. 
    8 Estoy debilitado y molidoen gran manera; 
    gimo a causa de la conmocinde mi corazn! 
    9 Seor, delante de ti estntodos mis deseos 
    y mi suspiro no te es oculto. 
    10 Mi corazn est acongojado,me ha dejado mi vigor, 
    y aun la luz de mis ojos me falta ya. 
    11 Mis amigos y mis compaerosse mantienen lejos de mi plaga, 
    y mis cercanos se han alejado.[5] 
    12 Los que buscan mi vida arman lazos, 
    y los que procuran mi mal me amenazan 
    y traman engaos todo el da. 
    13 Pero yo, como si fuera sordo, no oigo, 
    y soy como un mudoque no abre la boca.[6] 
    14 Soy, pues, como un hombre que no oye 
    y en cuya boca no hay reprensiones. 
    15 Porque en ti, Jehov, he esperado, 
    t responders, Jehov, Dios mo. 
    16 Dije: "No se alegren de m; 
    cuando mi pie resbale,no se engrandezcan sobre m". 
    17 Pero yo estoy a punto de caer 
    y mi dolor est delante de m continuamente! 
    18 Por tanto, confesar mi maldad 
    y me entristecer por mi pecado. 
    19 Mis enemigos estn vivos y fuertes, 
    y se han aumentadolos que me aborrecen sin causa. 
    20 Los que pagan mal por bien 
    me son contrarios,por seguir yo lo bueno. 
    21 No me desampares, Jehov; 
    Dios mo, no te alejes de m. 
    22 Apresrate a ayudarme, 
    Seor, salvacin ma! 
						 NOTAS:

1. 38 Splica de un penitente que padece, adems de una grave enfermedad, el abandono por parte de sus amigos y la persecucin por parte de sus enemigos. Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 6; 32; 51; 102; 130; 143). 
2. 38 Para recordar: Indicacin de carcter litrgico, de significado incierto. Probablemente este salmo deba utilizarse en el momento de presentar alguna de las ofrendas "memoriales" mencionadas en Lv 2.2,9,16; 5.12; 6.15. 
3. 38.1 Sal 6.1; cf. Jer 10.24. 
4. 38.2 Las saetas son smbolo del castigo divino (Dt 32.23-24; Job 6.4; 16.12-13; Lm 3.12-13; Ez 5.16). 
5. 38.11 Cf. Job 19.13; Sal 31.11; 69.8; 88.18. 
6. 38.13 Is 53.7. 

Salmos 39


El carcter transitorio de la vida 



Al msico principal; a Jedutn. Salmo de David

1 [1] [2] Yo dije: "Atender a mis caminos 
    para no pecar con mi lengua; 
    guardar mi boca con freno 
    en tanto que el impo estdelante de m".[3] 
    2 Enmudec con silencio, 
    me call aun respecto de lo bueno;[4] 
    pero se agrav mi dolor. 
    3 Se enardeci mi corazn dentro de m; 
    en mi meditacin se encendi un fuego 
    y as profer con mi lengua: 
    4 "Hazme saber, Jehov, mi fin 
    y cunta sea la medida de mis das; 
    sepa yo cun frgil soy. 
    5 Diste a mis das trmino corto 
    y mi edad es como nada delante de ti; 
    ciertamente, es apenas un soplotodo ser humano que vive. Selah 
    6 Ciertamente, como una sombraes el hombre; 
    ciertamente, en vano se afana; 
    amontona riquezasy no sabe quin las recoger.[5] 
    7 "Y ahora, Seor, qu esperar? 
    Mi esperanza est en ti. 
    8 Lbrame de todas mis transgresiones; 
    no me conviertasen la burla del insensato. 
    9 Enmudec, no abr mi boca, 
    porque t lo hiciste. 
    10 Quita de sobre m tu plaga; 
    estoy consumido bajo los golpesde tu mano. 
    11 Con castigos por el pecadocorriges al hombre 
    y deshaces como polillalo ms estimado de l; 
    ciertamente, es apenas un soplotodo ser humano! Selah 
    12 "Oye mi oracin, Jehov,y escucha mi clamor. 
    No calles ante mis lgrimas, 
    porque forastero soy para ti 
    y advenedizo, como todos mis padres.[6] 
    13 Djame, y tomar fuerzas[7] 
    antes que vaya y perezca". 
						 NOTAS:

1. 39 Testimonio y splica individual. El salmista se ha quedado callado largo tiempo, pero al fin, cansado ya de tanto sufrir, expone su queja a Dios y le pide ayuda. La oracin va acompaada de una meditacin sobre la brevedad de la vida. 
2. 39 Jedutn: Sal 62; 77. Cf. 1 Cr 16.41; 25.1; 2 Cr 5.12. 
3. 39.1 El salmista no quiere pronunciar quejas amargas contra Dios. 
4. 39.2 Me call... respecto de lo bueno: otra posible traduccin: Me call ms de lo conveniente. 
5. 39.4-6 Job 7.16; 8.9; 14.1-2; Ec 6.2. Vase Vida (c) en la Concordancia temtica. 
6. 39.12 Lv 25.23; Sal 119.19; 1 P 2.11. 
7. 39.13 Cf. Job 7.19; 10.20-21; 14.6. 

Salmos 40


Alabanza por la liberacin divina 



(Sal 70.1-5)



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Pacientemente esper a Jehov, 
    y se inclin a m y oy mi clamor, 
    2 y me hizo sacar del pozode la desesperacin,[2] 
    del lodo cenagoso;[3] 
    puso mis pies sobre pea 
    y enderez mis pasos. 
    3 Puso luego en mi boca cntico nuevo,[4] 
    alabanza a nuestro Dios. 
    Vern esto muchos y temern, 
    y confiarn en Jehov. 
    4 Bienaventurado el hombreque puso en Jehov su confianza 
    y no mira a los soberbios 
    ni a los que se desvan tras la mentira![5] 
    5 Has aumentado, Jehov, Dios mo,tus maravillas 
    y tus pensamientos para con nosotros. 
    No es posible contarlos ante ti. 
    Aunque yo los anunciaray hablara de ellos, 
    no podran ser enumerados. 
    6 Sacrificio y ofrenda no te agradan;[6] 
    has abierto mis odos;[7] 
    holocausto y expiacinno has demandado. 
    7 Entonces dije: "He aqu, vengo; 
    en el rollo del libro est escrito de m; 
    8 el hacer tu voluntad, Dios mo,me ha agradado, 
    y tu Ley est en medio de mi corazn".[8] 
    9 He anunciado justiciaen la gran congregacin; 
    he aqu, no refren mis labios, 
    Jehov, t lo sabes. 
    10 No encubr tu justiciadentro de mi corazn; 
    he publicado tu fidelidad y tu salvacin; 
    no ocult tu misericordia y tu verdaden la gran congregacin. 
    11 Jehov, no apartes de mtu misericordia; 
    tu misericordia y tu verdadme guarden siempre, 
    12 porque me han rodeadomales sin nmero; 
    me han alcanzado mis maldadesy no puedo levantar la vista. 
    Se han aumentadoms que los cabellos de mi cabeza 
    y mi corazn me falla. 
    13 Quieras, Jehov, librarme; 
    Jehov, apresrate a socorrerme. 
    14 Sean avergonzados y confundidos a una 
    los que buscan mi vida para destruirla. 
    Vuelvan atrs y averguncense 
    los que mi mal desean. 
    15 Sean asolados en pago de su afrenta 
    los que se burlan de m. 
    16 Gcense y algrense en ti 
    todos los que te buscan, 
    y digan siempre los que amantu salvacin: 
    "Jehov sea enaltecido!" 
    17 Aunque yo est afligido y necesitado, 
    Jehov pensar en m. 
    Mi ayuda y mi libertador eres t. 
    Dios mo, no te tardes![9] 
						 NOTAS:

1. 40 Este salmo consta de dos partes: la primera (v. 1-10) es un canto de accin de gracias; la segunda (v. 13-17) es una splica individual en un momento de grave peligro. Los v. 11-12 sirven de lazo de unin entre ambas partes. 
2. 40.2 Pozo de la desesperacin: Se refiere a la muerte o al sepulcro y, ms concretamente, al sheol (heb.) o morada de los muertos. Vanse Sal 6.5 n.; y Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
3. 40.2 Lodo cenagoso: Sal 69.2; cf. Jer 38.6-13. 
4. 40.3 Cntico nuevo: Vase Sal 33.3 n. 
5. 40.4 Se desvan tras la mentira: Falsedad, mentira y otros sinnimos sirven con frecuencia, en el texto hebreo, para designar a los dioses falsos de los pueblos paganos. Vase Sal 24.4 n. 
6. 40.6 El fiel cumplimiento de la voluntad de Dios es ms importante que las ofrendas y los sacrificios (1 S 15.22; cf. Mt 9.13). Este mismo tema es tratado frecuentemente por los profetas (Is 1.11-17; Jer 6.20; 7.21-23; Os 6.6; Am 5.21-25; Miq 6.6-8) y tambin se encuentra en los escritos sapienciales (Pr 15.8; 21.3,27. Cf. Sal 50.8; 51.16-17). 
7. 40.6 Has abierto mis odos: Esta expresin se refiere a la accin de Dios que predispone para escuchar atentamente su palabra divina y para cumplirla con fidelidad. Algunos ms. de la versin griega (LXX) traducen: me has dado un cuerpo (vase Heb 10.5 n.). 
8. 40.6-8 Heb 10.5-7 cita este pasaje de acuerdo con la versin griega (LXX). 
9. 40.13-17 Esta segunda parte se repite, casi sin ningn cambio, en Sal 70. 

Salmos 41


Oracin pidiendo salud 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Bienaventurado el que piensa en el pobre;[2] 
    en el da malo lo librar Jehov. 
    2 Jehov lo guardar, le dar vida 
    y ser bienaventurado en la tierra. 
    No lo entregars a la voluntadde sus enemigos. 
    3 Jehov lo sostendr en el lecho del dolor; 
    ablandar su cama en la enfermedad.[3] 
    4 Yo dije: "Jehov, ten misericordia de m, 
    sana mi alma,porque contra ti he pecado".[4] 
    5 Mis enemigos hablan mal de m, preguntando: 
    "Cundo moriry perecer su nombre?" 
    6 Y si vienen a verme, hablan mentira; 
    recogen malas noticias 
    y al salir afuera las divulgan. 
    7 Reunidos murmuran contra mtodos los que me aborrecen; 
    contra m piensan mal, diciendo: 
    8 "Cosa maligna se ha apoderado de l; 
    el que cay en camano volver a levantarse". 
    9 Aun el hombre de mi paz,en quien yo confiaba, 
    el que de mi pan coma, 
    alz el pie contra m.[5] 
    10 Mas t, Jehov, ten misericordia de my hazme levantar, 
    y les dar el pago. 
    11 En esto conocer que te he agradado: 
    en que mi enemigo no se alegre de m. 
    12 En cuanto a m,en mi integridad me has sustentado 
    y me has hecho estar delante de tipara siempre. 
    13 Bendito sea Jehov, el Dios de Israel, 
    por los siglos de los siglos! 
    Amn y amn![6] 
						 NOTAS:

1. 41 Splica individual, en un caso de enfermedad grave. El enfermo, calumniado por sus enemigos y traicionado hasta por su amigo ms ntimo, pide a Dios que lo auxilie en su lecho de dolor y lo libre en su enfermedad. Cf. Sal 6; 38; 88; 102.1-11. 
2. 41.1 Pobre: falta en hebreo. Aadido segn el griego (LXX), porque as parece exigirlo el ritmo de la frase. Cf. Pr 14.21. 
3. 41.1-3 Esta breve reflexin didctico-sapiencial sirve de introduccin a la oracin. Cf. Sal 32.1-2. 
4. 41.4 Cf. Sal 32.3-5; 38.3. 
5. 41.9 El que de mi pan coma... contra m: En Jn 13.18 se interpreta esta frase como un anuncio de la traicin de Judas. Cf. Mt 26.23; Mc 14.18-20; Lc 22.21. 
6. 41.13 Con esta doxologa, o alabanza a Jehov, concluye la primera parte del libro de los Salmos. Cf. Sal 72.18-20; 89.52; 106.48. 

Salmos 42


LIBRO 2 (Salmos 42--72)



Mi alma tiene sed de Dios 

1 [1] 

Al msico principal.Masquil de los hijos de Cor 
[2] Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, 
    as clama por ti, Dios, el alma ma. 
    2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.[3] 
    Cundo vendr y me presentardelante de Dios?[4] 
    3 Fueron mis lgrimas mi pan 
    de da y de noche, 
    mientras me dicen todos los das: 
    "Dnde est tu Dios?"[5] 
    4 Me acuerdo de estas cosas 
    y derramo mi alma dentro de m, 
    de cmo yo iba con la multitud 
    y la conduca hasta la casa de Dios, 
    entre voces de alegra y de alabanza 
    del pueblo en fiesta. 
        5 Por qu te abates, alma ma, 
        y te turbas dentro de m? 
        Espera en Dios, 
        porque an he de alabarlo, 
        salvacin ma y Dios mo![6] 
    6 Dios mo, mi alma est abatida en m. 
    Me acordar, por tanto, de ti 
    desde la tierra del Jordn 
    y de los hermonitas,desde el monte Mizar.[7] 
    7 Un abismo llama a otro 
    a la voz de tus cascadas; 
    todas tus ondas y tus olas 
    han pasado sobre m.[8] 
    8 Pero de da mandar Jehovsu misericordia 
    y de noche su cntico estar conmigo, 
    y mi oracin al Dios de mi vida. 
    9 Dir a Dios: "Roca ma, 
    por qu te has olvidado de m? 
    Por qu andar yo enlutado 
    por la opresin del enemigo?" 
    10 Como quien hiere mis huesos, 
    mis enemigos me afrentan 
    dicindome cada da: 
    "Dnde est tu Dios?" 
        11 Por qu te abates, alma ma, 
        y por qu te turbas dentro de m? 
        Espera en Dios, 
        porque an he de alabarlo, 
        salvacin ma y Dios mo! 
						 NOTAS:

1. 42 Los salmos 42 y 43 forman un solo poema, como lo indica la repeticin del mismo estribillo (42.5,11; 43.5) y la presencia de otras expresiones que tambin se repiten (42.9; 43.2). Se trata de la splica de un israelita piadoso (quiz un sacerdote o un levita) que se encuentra exiliado en un ambiente hostil y, sobre todo, lejos del templo de Jerusaln. Cf. Sal 63; 84. 
2. 42 En tiempos de David, los hijos de Cor, es decir, sus descendientes (Nm 16; 26.9-11), pasaron a cumplir diversas funciones en el templo (1 Cr 6.37; 26.1). A ellos se les atribuyen los salmos 42--49, 84--85 y 87--88. Para Masquil, vase Sal 32 nota b. 
3. 42.1-2 Sal 63.1; 143.6. Vanse Jehov y Dios en la Concordancia temtica. 
4. 42.2 Cundo vendr y me presentar delante de Dios?: Esta pregunta expresa el ardiente deseo de ver de nuevo el templo y participar de su culto. Otra posible traduccin: Cundo ir a ver el rostro de Dios? Cf. Sal 27.4. 
5. 42.3 Dnde est tu Dios?: Pregunta llena de sarcasmo, que se encuentra con frecuencia en labios de los paganos cuando los fieles de Jehov padecen algn sufrimiento o pasan por alguna situacin difcil. Cf. Sal 79.10; 115.2; Jl 2.17; Miq 7.10. 
6. 42.5 Este estribillo divide el salmo en tres partes iguales, cada una con su aporte propio, pero tambin con los temas caractersticos de todo el poema: el abatimiento del salmista y la nostalgia por Dios y por su templo. 
7. 42.6 El monte Mizar (o "monte menor",) es de ubicacin incierta. Quiz se trata de un monte cercano al Hermn, en la regin donde nace el ro Jordn. 
8. 42.7 Cf. Jon 2.3 y Sal 88.7. 

Salmos 43


Plegaria pidiendovindicacin y liberacin

1 Jzgame, Dios, 
    y defiende mi causa; 
    lbrame de gente impa 
    y del hombre engaador e inicuo. 
    2 T que eres el Dios de mi fortaleza, 
    por qu me has desechado? 
    Por qu andar yo enlutado 
    por la opresin del enemigo? 
    3 Enva tu luz y tu verdad; 
    estas me guiarn, 
    me conducirn a tu santo monte 
    y a tus moradas. 
    4 Me acercar al altar de Dios, 
    al Dios de mi alegra y de mi gozo. 
    Y te alabar con el arpa, 
    Dios, Dios mo. 
        5 Por qu te abates, alma ma, 
        y por qu te turbas dentro de m? 
        Espera en Dios, 
        porque an he de alabarlo, 
        salvacin ma y Dios mo!

Salmos 44


Liberaciones pasadasy pruebas presentes 

1

Al msico principal.Masquil de los hijos de Cor 
[1] [2] Con nuestros odos, Dios, hemos odo, 
    nuestros padres nos han contado[3] 
    la obra que hiciste en sus das, 
    en los tiempos antiguos. 
    2 T con tu mano echaste las naciones 
    y los plantaste a ellos; 
    afligiste a los pueblos 
    y los arrojaste, 
    3 pues no se apoderaron de la tierra por su espada, 
    ni su brazo los libr; 
    sino tu diestra, tu brazo,[4] y la luz de tu rostro, 
    porque te complaciste en ellos. 
    4 T, Dios, eres mi rey;[5] 
    manda salvacin a Jacob! 
    5 Por medio de tisacudiremos a nuestros enemigos; 
    en tu nombre hollaremosa nuestros adversarios,[6] 
    6 porque no confiar en mi arco 
    ni mi espada me salvar, 
    7 pues t nos has guardadode nuestros enemigos, 
    has avergonzado a los que nos aborrecan.[7] 
    8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo 
    y por siempre alabaremos tu nombre! Selah 
    9 Pero nos has desechado,nos has hecho avergonzar, 
    y ya no sales con nuestros ejrcitos.[8] 
    10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo 
    y nos saquean para slos que nos aborrecen. 
    11 Nos entregas como ovejas al matadero 
    y nos has esparcido entre las naciones. 
    12 Has vendido a tu pueblo de balde; 
    no exigiste ningn precio! 
    13 Nos has hecho objeto de afrentade nuestros vecinos; 
    nos pones por escarnioy por burla de los que nos rodean. 
    14 Nos pusiste por proverbioentre las naciones; 
    todos al vernos menean la cabeza.[9] 
    15 Cada da mi verguenza est delante de m 
    y la confusin cubre mi rostro 
    16 por la voz del que me vituperay me deshonra, 
    por razn del enemigo y del vengativo. 
    17 Todo esto nos ha venido,y no nos hemos olvidado de ti 
    ni hemos faltado a tu pacto. 
    18 No se ha vuelto atrs nuestro corazn 
    ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos, 
    19 para que nos arrojarasal lugar de los chacales[10] 
    y nos cubrierascon la sombra de la muerte. 
    20 Si nos hubiramos olvidadodel nombre de nuestro Dios 
    o alzado nuestras manoshacia un dios ajeno, 
    21 no lo descubrira Dios?, 
    pues l conocelos secretos del corazn. 
    22 Pero por causa de ti nos matan cada da; 
    somos contadoscomo ovejas para el matadero.[11] 
    23 Despierta! Por qu duermes, Seor? 
    Despierta! No te alejes para siempre. 
    24 Por qu escondes tu rostro, 
    y te olvidas de nuestra aflicciny de la opresin nuestra? 
    25 Porque nuestra alma est agobiadahasta el polvo 
    y nuestro cuerpo estpostrado hasta la tierra, 
    26 levntate para ayudarnos 
    y redmenos por causa de tu misericordia! 
						 NOTAS:

1. 44 Splica de toda la comunidad, despus de sufrir una grave derrota militar. Cf. Sal 74; 79; 80. 
2. 44 Vanse Sal 32 nota b y Sal 42 nota b. 
3. 44.1 Segn haba ordenado Dios, cada generacin de israelitas deba contar a sus descendientes las "maravillas" que l haba realizado en favor de su pueblo. Cf. Ex 10.2; 12.26-27; 13.14-15; Dt 4.9; 6.20-25; Sal 78.3-8. 
4. 44.3 Sal 20.7-8; cf. tambin Dt 8.17-18; Jos 24.12; Jue 7.2. 
5. 44.4 Aqu, lo mismo que en los v. 6 y 15-16, el salmista emplea la primera persona del singular porque habla en nombre y en representacin de todo el pueblo. 
6. 44.5 Sal 60.12. 
7. 44.5-7 Cf. Dt 20.1-4; Zac 9.13-16. Vase Sal 20.7-8 n. 
8. 44.9 Sal 60.10; 108.11. 
9. 44.13-14 Sal 79.4; 80.6. 
10. 44.19 Lugar de los chacales: heb.; segn la versin griega (LXX): lugares de miseria. 
11. 44.22 Ro 8.36. 

Salmos 45


Cntico de las bodas del rey 

1 [1] 

Al msico principal; sobre "Lirios". Masquil de los hijos de Cor.Cancin de amores
[2] Rebosa mi corazn palabra buena; 
    dirijo al rey mi canto; 
    mi lengua es pluma de escribientemuy diestro. 
    2 Eres el ms hermosode los hijos de los hombres; 
    la gracia se ha derramado en tus labios; 
    por tanto, Dios te ha bendecidopara siempre. 
    3 Cie tu espada sobre el muslo, valiente, 
    con tu gloria y majestad. 
    4 En tu gloria s prosperado; 
    cabalga sobre palabra de verdad,de humildad y de justicia.[3] 
    Tu diestra te ensearcosas que asombran; 
    5 tus saetas agudas, con que caern pueblos debajo de ti, 
    penetrarn en el coraznde los enemigos del rey. 
    6 Tu trono, Dios, es eterno y para siempre; 
    cetro de justicia es el cetro de tu reino. 
    7 Has amado la justiciay aborrecido la maldad; 
    por tanto, te ungi Dios, el Dios tuyo, con leo de alegra 
    ms que a tus compaeros.[4] 
    8 Mirra, loe y casiaexhalan todos tus vestidos; 
    desde palacios de marfil te recrean. 
    9 Hijas de reyes estn entre tus ilustres; 
    est la reina a tu diestra con oro de Ofir.[5] 
    10 Oye, hija, mira e inclina tu odo! 
    olvida tu pueblo y la casa de tu padre, 
    11 y desear el rey tu hermosura. 
    Inclnate delante de l,porque l es tu seor. 
    12 Y las hijas de Tiro vendrn con presentes; 
    implorarn tu favor los ricos del pueblo. 
    13 Toda gloriosa es la hija del reyen su morada; 
    de brocado de oro es su vestido. 
    14 Con vestidos bordados ser llevada al rey; 
    vrgenes irn en pos de ella, 
    sus compaeras sern tradas a ti. 
    15 Sern tradas con alegra y gozo; 
    entrarn en el palacio del rey. 
    16 En lugar de tus padres sern tus hijos, 
    a quienes hars prncipesen toda la tierra. 
    17 Har perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, 
    por lo cual te alabarn los pueblos eternamente y para siempre. 
						 NOTAS:

1. 45 Salmo real, pero diferente de los dems porque no es una oracin dirigida a Dios, sino un poema en honor del rey. Fue compuesto para las bodas de un monarca israelita con una princesa de la ciudad fenicia de Tiro (cf. v. 12 y 1 R 16.31), pero el bello elogio del rey hizo que pronto todo el poema se aplicara al Mesas. Los primeros cristianos interpretaron el presente salmo en este sentido mesinico. Cf. Heb 1.8-9. Vase Mesas en la Concordancia temtica. 
2. 45 Sobre Lirios: Sal 60; 69; 80. Vase Sal 22.1 n. 
3. 45.4 De humildad y de justicia: otra posible traduccin: haciendo justicia a los humildes. La instauracin de un orden social justo y la defensa del derecho de los ms pobres era lo primero que el pueblo esperaba de su rey. Cf. Sal 72.1-4. Vase Justicia en la Concordancia temtica. 
4. 45.6-7 Heb 1.8-9. 
5. 45.9 Oro de Ofir: es decir, el oro ms fino. La regin de Ofir es clebre por la calidad de su oro, pero su localizacin es incierta. Por lo general se piensa que se encontraba en Arabia, sobre la costa oriental del Mar Rojo. 

Salmos 46


Dios es nuestro amparo y fortaleza 

1 [1] 

Al msico principal; de los hijos de Cor.Salmo sobre Alamot 
[2] Dios es nuestro amparo y fortaleza, 
    nuestro pronto auxilioen las tribulaciones. 
    2 Por tanto, no temeremos,aunque la tierra sea removida 
    y se traspasen los montesal corazn del mar; 
    3 aunque bramen y se turben sus aguas, 
    y tiemblen los montesa causa de su braveza.[3] Selah 
    4 Del ro sus corrientesalegran la ciudad de Dios,[4] 
    el santuario de las moradas del Altsimo. 
    5 Dios est en medio de ella;no ser conmovida. 
    Dios la ayudar al clarear la maana.[5] 
    6 Bramaron las naciones,titubearon los reinos; 
    dio l su voz y se derriti la tierra. 
        7 Jehov de los ejrcitosest con nosotros! 
        Nuestro refugio es el Dios de Jacob![6] Selah 
    8 Venid, ved las obras de Jehov, 
    que ha hecho portentos en la tierra, 
    9 que hace cesar las guerrashasta los fines de la tierra, 
    que quiebra el arco, corta la lanza 
    y quema los carros en el fuego.[7] 
    10 "Estad quietos y conoced que yo soy Dios; 
    ser exaltado entre las naciones; enaltecido ser en la tierra". 
        11 Jehov de los ejrcitosest con nosotros! 
        Nuestro refugio es el Dios de Jacob! Selah 
						 NOTAS:

1. 46 Este salmo es uno de los "cantos de Sin", lo mismo que Sal 48; 76; 87; 122. El poema exalta la gloria de Jerusaln como "ciudad de Dios" y lugar donde mora y reina el Altsimo (v. 4-5; cf. Sal 48.1-3). Tambin es una profesin de fe en el poder de Dios, que est siempre presente en medio de su pueblo para librarlo de todos los peligros (v. 7,11). 
2. 46 Alamot: Palabra de significado incierto; ha sido traducida como oboes o voces de tono alto. 
3. 46.1-3 Is 54.10; Jl 3.16. 
4. 46.4 La mencin de este ro trae a la memoria el ro que naca en el jardn de Edn y que luego se divida en cuatro brazos (Gn 2.10). Cf. tambin Ez 47.1-12; Jl 3.18; Zac 14.8; Ap 22.1-2. 
5. 46.5 La ayuda de Dios llega al clarear la maana, del mismo modo que los israelitas, al salir de Egipto, fueron liberados de sus perseguidores cuando amaneca (Ex 14.27; cf. 2 R 19.35). 
6. 46.7 Is 8.10; Sof 3.15. 
7. 46.9 Is 2.4; Ez 39.3; Miq 4.3. 

Salmos 47


Dios, el Rey de toda la tierra 



Al msico principal.Salmo de los hijos de Cor

1 [1] Pueblos todos, batid las manos! 
    Aclamad a Dios con voz de jbilo! 
    2 Porque Jehov, el Altsimo,[2] es temible, 
    rey grande[3] sobre toda la tierra. 
    3 l someter a los pueblosdebajo de nosotros 
    y a las naciones debajo de nuestros pies. 
    4 l nos elegir nuestras heredades, 
    la hermosura de Jacob,[4] a quien am. Selah 
    5 Subi Dios con jbilo,[5] 
    Jehov con el sonido de trompeta! 
    6 Cantad a Dios, cantad! 
    Cantad a nuestro Rey, cantad!, 
    7 porque Dios es el Rey de toda la tierra. 
    Cantad con inteligencia! 
    8 Dios reina sobre las naciones; 
    Dios se sienta sobre su santo trono. 
    9 Los prncipes de los pueblos se reunieron 
    como pueblo del Dios de Abraham,[6] 
    10 porque de Dios son los escudosde la tierra.[7] 
    l es muy enaltecido! 
						 NOTAS:

1. 47 Este salmo pertenece al grupo de cnticos que celebran a Dios como Rey de toda la creacin. Cf. Sal 93; 96--99. En torno a este grupo de Salmos, vase la Introduccin a los Salmos. Vanse tambin Jehov y Dios en la Concordancia temtica. 
2. 47.2 Altsimo: Heb. Elyon. Cf. Gn 14.18-20. 
3. 47.2 Jehov... Rey grande: Esta frase recuerda el grito con que se proclamaba a un nuevo rey (2 R 9.13); tambin los aplausos, los toques de trompeta y las aclamaciones del pueblo formaban parte del rito de entronizacin del rey (2 S 15.10; 1 R 1.39-40; 2 R 11.12). Aqu aparecen todos estos elementos como parte de una fiesta cltica destinada a celebrar la realeza de Dios sobre todas las naciones. Cf. Mal 1.14. 
4. 47.4 Jacob es una designacin potica del pueblo de Israel. Cf. Gn 32.28; Is 41.14; 43.1. Vase Jacob (b) en la Concordancia temtica. 
5. 47.5 Subi Dios con jbilo: alusin al gran desfile organizado por David cuando introdujo en el monte Sin el Arca del pacto con sonido de trompeta (2 S 6.14-15). Algunos intrpretes, apoyndose en textos ms o menos paralelos, como 1 R 8.1-13 y Sal 132, piensan que este acontecimiento histrico se conmemoraba todos los aos en Jerusaln, durante el perodo de los reyes, con un desfile cltico procesional presidido por el Arca del pacto. 
6. 47.9 Esta unin del pueblo del Dios de Abraham con todos los dems pueblos dar pleno cumplimiento a las promesas de Gn 12.3; 17.6; 35.11. Cf. Is 2.2-5; Miq 4.1-4; Mt 8.11. 
7. 47.10 Los escudos de la tierra: es decir, los reyes de las naciones. 

Salmos 48


Hermosura y gloria de Sin 

1 [1] 

Cntico.Salmo de los hijos de Cor
Grande es Jehov y digno de seren gran manera alabado 
    en la ciudad de nuestro Dios,en su monte santo. 
    2 Hermosa provincia, 
    el gozo de toda la tierra 
    es el monte Sin, a los lados del norte![2] 
    La ciudad del gran Rey![3] 
    3 En sus palacios 
    Dios es conocido por refugio. 
    4 Ciertamente los reyes de la tierrase reunieron; 
    pasaron todos. 
    5 Y vindola ellos as, se maravillaron, 
    se turbaron, se apresuraron a huir.[4] 
    6 Les tom all temblor; 
    dolor como de mujer que da a luz. 
    7 Con viento solano 
    quiebras t las naves de Tarsis.[5] 
    8 Como lo omos, 
    as lo hemos visto 
    en la ciudad de Jehov de los ejrcitos, 
    en la ciudad de nuestro Dios. 
    La afirmar Dios para siempre! Selah 
    9 Nos acordamos de tu misericordia, Dios, 
    en medio de tu templo. 
    10 Conforme a tu nombre, Dios, 
    as es tu loor hasta los fines de la tierra. 
    De justicia est llena tu diestra. 
    11 Se alegrar el monte Sin, 
    se gozarn las hijas de Jud[6] 
    por tus juicios. 
    12 Andad alrededor de Sin y rodeadla; 
    contad sus torres. 
    13 Considerad atentamente su antemuro, 
    mirad sus palacios, 
    para que lo contisa la generacin venidera, 
    14 porque este Dios es Dios nuestroeternamente y para siempre; 
    l nos guiar aun ms all de la muerte. 
						 NOTAS:

1. 48 Canto de Sin, compuesto para ser cantado cuando los israelitas "suban" a Jerusaln con motivo de las grandes fiestas de peregrinacin (Ex 23.14-19; Dt 16.1-17). Con l se exalta el poder que despliega Jehov desde su santuario y que asegura a la ciudad santa una constante proteccin. Cf. Sal 46; 76; 84; 122. 
2. 48.2 Aqu no se trata de una mera indicacin geogrfica, sino de una expresin metafrica. Segn la creencia cananea, a los lados del norte (heb. Safn) se encontraba la cima del monte donde se reunan los dioses (cf. Is 14.13). El salmista se vale de esta imagen para indicar que Sin, y no aquella montaa mitolgica, es el verdadero monte de Dios. 
3. 48.2 Mt 5.35. 
4. 48.5 Cf. 2 R 19.32-36. 
5. 48.7 Las naves de Tarsis eran las que podan navegar en alta mar (Ez 27.25). En cuanto al sitio llamado Tarsis, an no se ha podido localizar con exactitud. Algunos textos parecen indicar que se trataba de un lugar situado en Arabia, en la India o en la costa africana (cf. 1 R 10.22; 22.48); otros, en cambio, sugieren ms bien alguna localidad en las costas del Mediterrneo (cf. Jon 1.3). Algunos autores identifican a Tarsis con Tarteso, en la Pennsula Ibrica, que en la antiguedad era considerada como uno de los extremos de la tierra. 
6. 48.11 Las hijas de Jud: es decir, las ciudades de Jud. Cf. Sal 97.8. 

Salmos 49


La insensatez de confiar en las riquezas 



Al msico principal.Salmo de los hijos de Cor

1 [1] Od esto, pueblos todos; 
    escuchad, todos los habitantes del mundo, 
    2 tanto los plebeyos como los nobles; 
    el rico y el pobre juntamente. 
    3 Mi boca hablar sabidura, 
    y el pensamiento de mi corazn inteligencia. 
    4 Inclinar al proverbio[2] mi odo; 
    declarar con el arpa mi enigma.[3] 
    5 Por qu he de temeren los das de adversidad, 
    cuando la iniquidad de mis opresores[4] me rodee? 
    6 Los que confan en sus bienes 
    y de sus muchas riquezas se jactan, 
    7 ninguno de ellos podr, en manera alguna, redimir al hermano[5] 
    ni pagar a Dios su rescate 
    8 (pues la redencin de su vidaes de tan alto precio 
    que no se lograr jams), 
    9 para que viva en adelante para siempre, 
    sin jams ver corrupcin, 
    10 pues se ve que aun los sabios mueren; 
    que perecen del mismo modoque el insensato y el necio, 
    y dejan a otros sus riquezas. 
    11 Su ntimo pensamiento[6] es que sus casas sern eternas, 
    y sus habitacionespara generacin y generacin. 
    Dan sus nombres a sus tierras! 
    12 Pero el hombre no gozarde honores para siempre. 
    Es semejante a las bestias que perecen![7] 
    13 Este su camino es locura; 
    con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah 
    14 Como a rebaos que son conducidosal seol, 
    la muerte los pastorear. 
    Los rectos se enseorearn de ellospor la maana, 
    se consumir su buen parecer 
    y el seol ser su morada. 
    15 Pero Dios redimir mi vidadel poder del seol, 
    porque l me tomar consigo. Selah 
    16 No temas cuando se enriquece alguno, 
    cuando aumenta la gloria de su casa, 
    17 porque cuando muera no llevar nada[8] 
    ni descender tras l su gloria. 
    18 Aunque, mientras viva,llame dichosa a su alma 
    y sea alabado porque prospera, 
    19 entrar en la generacin de sus padres, 
    y nunca ms ver la luz. 
    20 El hombre que goza de honoresy no entiende, 
    semejante es a las bestias que perecen.[9] 
						 NOTAS:

1. 49 Salmo didctico o sapiencial, que trata, como el Sal 37, el problema de la retribucin. Aqu, la idea central es que todos los seres humanos son iguales ante la muerte, y que los ricos no se llevarn a la tumba las riquezas que acumularon en vida. Cf. Sal 73.1-20. 
2. 49.4 Los proverbios, (refranes didcticos) son una expresin tpica de la sabidura popular, de la que el AT, especialmente en el libro de los Proverbios, ofrece muy buenos ejemplos. Se trata de sentencias o mximas fundadas en la experiencia y expresadas en forma potica. Dichas mximas sirven de orientacin prctica para la vida. Vase Introduccin al libro de los Proverbios. 
3. 49.4 Declarar con el arpa mi enigma: El sentido de esta frase se puede aclarar a la luz de 2 R 3.14-15: por medio de una msica suave, el profeta se prepara para recibir de Dios la revelacin de un mensaje, que luego l, a su vez, va a comunicar a los dems. 
4. 49.5 La iniquidad de mis opresores: lit., maldad de mis talones. 
5. 49.7 Redimir al hermano: segn varios ms. hebreos: Salvarse a s mismo. 
6. 49.11 Su ntimo pensamiento: heb.; el sepulcro, segn la versin griega (LXX) y otras versiones antiguas. 
7. 49.12,20 Ec 3.19. 
8. 49.17 Job 1.21; Ec 5.15; 1 Ti 6.7. 
9. 49.20 El hombre es comparado con los animales, que perecen. Cf. v.12|r. 

Salmos 50


Dios juzgar al mundo 

1 [1] 

Salmo de Asaf 
[2] El Dios de dioses,[3] Jehov, ha habladoy ha convocado la tierra 
    desde el nacimiento del solhasta donde se pone. 
    2 Desde Sin, perfeccin de hermosura, 
    Dios ha resplandecido.[4] 
    3 Vendr nuestro Dios y no callar; 
    fuego consumir delante de l 
    y tempestad poderosa lo rodear.[5] 
    4 Convocar a los cielos de arriba 
    y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 
    5 "Juntadme mis santos, 
    los que hicieron conmigo pactocon sacrificio".[6] 
    6 Los cielos declararn su justicia, 
    porque Dios es el juez! Selah 
    7 "Oye, pueblo mo, y hablar; 
    escucha, Israel, y testificar contra ti: 
    Yo soy Dios, el Dios tuyo. 
    8 No te reprender por tus sacrificios 
    ni por tus holocaustos, que estn continuamente delante de m. 
    9 No tomar de tu casa becerros 
    ni machos cabros de tus apriscos, 
    10 porque ma es toda bestia del bosque 
    y los millares de animales en los collados. 
    11 Conozco todas las aves de los montes, 
    y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. 
    12 Si yo tuviera hambre, no te lo dira a ti, 
    porque mo es el mundo y su plenitud. 
    13 He de comer yo carne de toros 
    o beber sangre de machos cabros? 
    14 Sacrifica a Dios alabanza 
    y paga tus votos al Altsimo.[7] 
    15 Invcame en el da de la angustia; 
    te librar y t me honrars". 
    16 Pero al malo dijo Dios: 
    "Qu tienes t que hablar de mis leyes 
    y tomar mi pacto en tu boca?, 
    17 pues t aborreces la correccin 
    y echas a tu espalda mis palabras.[8] 
    18 Si veas al ladrn, t corras con l, 
    y con los adlteros era tu parte. 
    19 Tu boca metas en mal 
    y tu lengua compona engao. 
    20 Tomabas asiento y hablabascontra tu hermano; 
    contra el hijo de tu madreponas infamia. 
    21 Estas cosas hiciste y yo he callado; 
    pensabas que de cierto sera yo como t; 
    pero te reprender 
    y las pondr delante de tus ojos! 
    22 Entended ahora esto,los que os olvidis de Dios, 
    no sea que os despedacey no haya quien os libre. 
    23 El que ofrece sacrificios de alabanzame honrar, 
    y al que ordene su camino, 
    le mostrar la salvacin de Dios". 
						 NOTAS:

1. 50 En el estilo caracterstico de las denuncias y de las exhortaciones profticas, Dios reprende a su pueblo por haber sido infiel al pacto y le muestra en qu consiste la verdadera religiosidad. Cf. Dt 32.1-47; Miq 6.1-8. 
2. 50 Asaf es el antepasado de una familia de levitas que desempeaban el oficio de cantores en el templo de Jerusaln (1 Cr 6.39). Se le atribuyen tambin los salmos 73--83. 
3. 50.1 El Dios de dioses: Este es un modismo hebreo para expresar el superlativo, como cuando se llama a Dios Rey de reyes y Seor de seores. Por lo tanto, esta expresin no afirma ni niega nada acerca de la existencia o no existencia de otros dioses adems de Jehov. Cf. Dt 10.17; Jos 22.22; Sal 95.3; 136.2; Dn 2.47. Vase tambin Sal 97.7 n. 
4. 50.2 Sal 48.2; Lm 2.15. 
5. 50.3 Ex 19.16-19; Dt 33.2; Jue 5.4-5; Sal 18.7-15. 
6. 50.5 Alusin al sacrificio con que fue sellado el pacto del Sina (Ex 24.5-8). 
7. 50.7-14 Sobre este tema importante, vase Sal 40.6 nota f. 
8. 50.16-17 Ro 2.21-22. 

Salmos 51


Arrepentimiento y plegariapidiendo purificacin 

1 [1] 

Al msico principal. Salmo de David,cuando, despus que se lleg a Betsab,vino a l Natn el profeta.
[2] Ten piedad de m, Dios, 
    conforme a tu misericordia; 
    conforme a la multitud de tus piedades 
    borra mis rebeliones. 
    2 Lvame ms y ms de mi maldad 
    y lmpiame de mi pecado!, 
    3 porque yo reconozco mis rebeliones, 
    y mi pecado est siempre delante de m. 
    4 Contra ti, contra ti solo he pecado; 
    he hecho lo malo delante de tus ojos, 
    para que seas reconocido justoen tu palabra 
    y tenido por puro en tu juicio.[3] 
    5 En maldad he sido formado 
    y en pecado me concibi mi madre.[4] 
    6 T amas la verdad en lo ntimo 
    y en lo secreto me has hecho comprender sabidura. 
    7 Purifcame con hisopo[5] y ser limpio; 
    lvame y ser ms blanco que la nieve.[6] 
    8 Hazme oir gozo y alegra, 
    y se recrearn los huesosque has abatido. 
    9 Esconde tu rostro de mis pecados 
    y borra todas mis maldades. 
    10 Crea en m, Dios, un corazn limpio, 
    y renueva un espritu rectodentro de m![7] 
    11 No me eches de delante de ti 
    y no quites de m tu santo espritu. 
    12 Devulveme el gozo de tu salvacin 
    y espritu noble me sustente. 
    13 Entonces ensear a los transgresorestus caminos 
    y los pecadores se convertirn a ti. 
    14 Lbrame de homicidios,[8] oh Dios,Dios de mi salvacin; 
    cantar mi lengua tu justicia. 
    15 Seor, abre mis labios 
    y publicar mi boca tu alabanza, 
    16 porque no quieres sacrificio,que yo lo dara; 
    no quieres holocausto. 
    17 Los sacrificios de Diosson el espritu quebrantado; 
    al corazn contrito y humilladono despreciars t, oh Dios. 
    18 Haz bien con tu benevolencia a Sin. 
    Edifica los muros de Jerusaln. 
    19 Entonces te agradarnlos sacrificios de justicia, 
    el holocausto u ofrenda del todo quemada; 
    entonces se ofrecern becerrossobre tu altar.[9] 
						 NOTAS:

1. 51 Esta splica individual, en razn de su contenido, es la oracin de arrepentimiento por excelencia. El salmista pide a Dios que lo purifique y lo renueve interiormente, para que l, a su vez, pueda dar testimonio de la misericordia divina y trabajar por la conversin de los pecadores (v. 13). Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 6; 32; 38; 102; 130; 143). 
2. 51.1 Cf. 2 S 12.1-14. 
3. 51.4 Ro 3.4. 
4. 51.5 Acerca de este tema, cf. Gn 8.21; Job 15.14-16; Pr 20.9; Jer 17.9; Ro 7.14-23. 
5. 51.7 Hisopo: arbusto de hojas pequeas y tupidas, cuyas ramas se utilizaban en algunas ceremonias de purificacin para rociar a personas, animales y ciertos objetos (Lv 14.4-7,49-53). Vase Jn 19.29 nota p, y cf. Ex 12.22; Heb 9.13-14,19. 
6. 51.7 Is 1.18. 
7. 51.10 Ez 11.19; 36.26; 2 Co 5.17. 
8. 51.14 Lbrame de homicidios: lit. lbrame de la sangre. Tambin podra tratarse de la muerte prematura como castigo por las faltas cometidas. Cf. Sal 30.9. 
9. 51.18-19 Estos v. provienen de la poca anterior a los aos 445-443 a.C., cuando los muros de Jerusaln, destruidos en el ao 587 a.C. por el ejrcito de Nabucodonosor, rey de Babilonia, an no haban sido restaurados. 

Salmos 52


Futilidad de la jactancia del malo 

1 [1] 

Al msico principal.Masquil de David,cuando vino Doeg edomitay dio cuenta a Sal dicindole:"David ha venido a casa de Ahimelec".
[2] [3] Por qu t, poderoso, te jactas de la maldad?[4] 
    La misericordia de Dios es continua![5] 
    2 Agravios maquina tu lengua; 
    engaa como navaja afilada.[6] 
    3 Amaste el mal ms que el bien, 
    la mentira ms que la verdad. Selah 
    4 Has amado toda suertede palabras perversas, 
    engaosa lengua. 
    5 Por tanto, Dios te destruir[7] para siempre, 
    te arruinar y te echar de tu casa, 
    te desarraigar de la tierrade los vivientes. Selah 
    6 Vern los justos y temern; 
    se reirn de l, diciendo: 
    7 "Este es el hombre 
    que no consider a Dioscomo su fortaleza, 
    sino que confi en sus muchas riquezas 
    y se mantuvo en su maldad". 
    8 Pero yo estoy como olivo[8] verde 
    en la casa de Dios; 
    en la misericordia de Dios confo 
    eternamente y para siempre! 
    9 Te alabar para siempre,porque lo has hecho as. 
    Esperar en tu nombre, porque es bueno, 
    delante de tus santos. 
						 NOTAS:

1. 52 Es difcil clasificar este salmo dentro de un gnero literario determinado. En l se combinan elementos provenientes de la literatura proftica con otros que proceden de la sapiencial. El salmista denuncia primero la prepotencia de los poderosos, que no dudan en recurrir a la mentira y a la calumnia con tal de llevar a cabo sus malos propsitos (v. 1-4). Luego anuncia el justo castigo que espera a tales personas, ponindolo en contraste con la paz y la prosperidad de las que goza l mismo a causa de su confianza en Dios (v. 8-9). Cf. Sal 58; 82. 
2. 52 Masquil: Vase Sal 32 nota b. 
3. 52 El ttulo hebreo del salmo alude al episodio narrado en 1 S 22.9-10. Cf. 1 S 21.7. 
4. 52.1 Reproches semejantes a este se encuentran en Sal 4.2; 58.1; 62.3-4. Aqu el salmista no se dirige a una persona en particular, sino que dialoga con un personaje imaginario, que representa a todos los que solo confan en su poder y en sus riquezas. De este modo, su denuncia proftica adquiere mayor fuerza. 
5. 52.1 La misericordia de Dios es continua: traduccin poco segura. La versin griega (LXX) traduce hroe de maldad, expresin que se adapta mejor al contexto. Otra posible traduccin: Por qu te jactas, oh poderoso, de maldad contra el piadoso? 
6. 52.2 En Sal 55.21; 57.4; 64.2-3 se compara la lengua o las palabras del calumniador con una navaja bien afilada. Cf. Stg 3.1-12. 
7. 52.5 Te destruir: El salmo sigue el modelo de los mensajes profticos, que comienzan con una denuncia del pecado y luego anuncian el castigo correspondiente. Cf., p.e., Is 3.16-26; 22.15-19; Am 1.3--2.5. 
8. 52.8 Tambin en Jer 11.16; Os 14.6 se presenta la planta de olivo como smbolo de esplendor y de prosperidad. Cf. Sal 128.3. 

Salmos 53


Insensatez y maldad de los hombres 



(Sal 14.1-7)

1 [1] 

Al msico principal; sobre Mahalat. de David
[2] Masquil[3] Dice el necio en su corazn: 
    "No hay Dios". 
    Se han corrompido e hicieron abominable maldad; 
    no hay quien haga el bien! 
    2 Dios, desde los cielos, mir 
    sobre los hijos de los hombres, 
    para ver si haba algn entendido 
    que buscara a Dios. 
    3 Cada uno se haba vuelto atrs; 
    todos se haban corrompido; 
    no hay quien haga el bien, 
    no hay ni aun uno. 
    4 No tienen conocimientotodos los que hacen lo malo, 
    que devoran a mi pueblocomo si comieran pan 
    y a Dios no invocan? 
    5 All se sobresaltaron de pavor 
    donde no haba miedo, 
    porque Dios esparci los huesosdel que puso asedio contra ti. 
    Los avergonzaste porque Dioslos desech. 
    6 Ah, si saliera de Sinla salvacin de Israel! 
    Cuando Dios haga volver de la cautividad a su pueblo, 
    se gozar Jacob, se alegrar Israel. 
						 NOTAS:

1. 53 Este salmo es la repeticin de Sal 14, excepto unas pocas variantes. 
2. 53 Sobre Mahalat: o para la enfermedad: traduccin poco segura de un trmino tcnico que vuelve a aparecer en Sal 88 n. Algunas versiones antiguas traducen en coro. 
3. 53 Masquil: Vase Sal 32 n. 

Salmos 54


Plegaria pidiendo proteccincontra los enemigos 

1

Al msico principal; en Neginot.Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Sal:"No est David escondidoen nuestra tierra?" 
[1] [2] [3] 
    Dios, slvame por tu nombre 
    y con tu poder defindeme. 
    2 Dios, oye mi oracin; 
    escucha las razones de mi boca, 
    3 porque extraos se han levantado contra m 
    y hombres violentos buscan mi vida; 
    no han puesto a Dios delante de s.[4] Selah 
    4 Dios es el que me ayuda; 
    el Seor est con los que sostienen mi vida. 
    5 l devolver el mal a mis enemigos. 
    Crtalos, por tu verdad! 
    6 Voluntariamente sacrificar a ti; 
    alabar tu nombre, Jehov,porque es bueno, 
    7 porque l me ha librado de toda angustia 
    y mis ojos han visto la ruinade mis enemigos. 
						 NOTAS:

1. 54 Plegaria individual; el salmista pide auxilio a Dios contra la violencia de sus enemigos. 
2. 54 Masquil: Vase Sal 32 n. 
3. 54 Cf. 1 S 23.14-19; 26.1. 
4. 54.3 Sal 86.14. 

Salmos 55


Plegaria pidiendo la destruccinde enemigos traicioneros 



Al msico principal; en Neginot.Masquil de David

1 [1] [2] Escucha, Dios, mi oracin 
    y no te escondas de mi splica; 
    2 atindeme y respndeme. 
    Clamo en mi oracin, y me conmuevo 
    3 a causa de la voz del enemigo, 
    por la opresin del impo, 
    porque sobre m echaron iniquidad 
    y con furor me persiguen. 
    4 Mi corazn est dolorido dentro de m 
    y terrores de muerte sobre m han cado. 
    5 Temor y temblor vinieron sobre m 
    y me envuelve el espanto.[3] 
    6 Y dije: "Quin me diera alascomo de paloma! 
    Volara yo y descansara. 
    7 Ciertamente huira lejos; 
    morara en el desierto. Selah 
    8 Me apresurara a escapar 
    del viento borrascoso, de la tempestad".[4] 
    9 Destryelos, Seor;confunde la lengua de ellos,[5] 
    porque he visto[6] violencia y rencillaen la ciudad. 
    10 Da y noche la rodean sobre sus muros, 
    e iniquidad y trabajo hay en medio de ella. 
    11 La maldad est en medio de ella, 
    y el fraude y el engao[7] no se apartan de sus plazas.[8] 
    12 No me afrent un enemigo, 
    lo cual yo habra soportado, 
    ni se alz contra m el que me aborreca, 
    pues me habra ocultado de l; 
    13 sino t, hombre, al parecer ntimo mo, 
    mi gua y mi familiar!, 
    14 que juntos comunicbamosdulcemente los secretos 
    y andbamos en amistaden la casa de Dios.[9] 
    15 Que la muerte los sorprenda; 
    desciendan vivos al seol,[10] 
    porque hay maldades en sus casas,en medio de ellos. 
    16 En cuanto a m, a Dios clamar, 
    y Jehov me salvar. 
    17 En la tarde, al amanecer y al medioda[11] 
    orar y clamar, 
    y l oir mi voz. 
    18 l redimir en paz mi alma 
    de la guerra contra m, 
    aunque muchos estn contra m. 
    19 Dios oir, y los quebrantar pronto 
    el que permanece desde la antiguedad, 
    por cuanto no cambian 
    ni temen a Dios. Selah 
    20 Extendi el perverso sus manos contra los que estaban en paz con l; 
    viol su pacto. 
    21 Los dichos de su bocason ms blandos que mantequilla, 
    pero guerra hay en su corazn; 
    suaviza sus palabras ms que el aceite, 
    mas ellas son espadas desnudas. 
    22 Echa sobre Jehov tu carga[12] 
    y l te sostendr; 
    no dejar para siempre cado al justo.[13] 
    23 Mas t, Dios, hars que ellos desciendan 
    al pozo de perdicin. 
    Los hombres sanguinarios y engaadores 
    no llegarn a la mitad de sus das. 
    Pero yo en ti confiar. 
						 NOTAS:

1. 55 Plegaria individual. Cruelmente perseguido por sus enemigos (v. 3) y traicionado por su mejor amigo (v. 12-14), el salmista pide a Dios que lo defienda y lo libre de sus adversarios. 
2. 55 Masquil: Vase Sal 32 n. 
3. 55.5 Cf. Job 4.14. 
4. 55.6-8 Cf. Jer 9.2. 
5. 55.9 Confunde la lengua: posible alusin al episodio de la confusin de las lenguas (Gn 11.7-9). 
6. 55.9 He visto: referencia a quien sufre la violencia en carne propia, no a un mero espectador. 
7. 55.9-11 Cf. Is 1.21-23; Jer 5.1-5; Hab 1.2-4. 
8. 55.11 Sus plazas: lit. su plaza, es decir, el espacio junto a la puerta de la ciudad, donde se hacan los negocios y el tribunal juzgaba los pleitos. 
9. 55.14 Comunicbamos... y andbamos...: cuando los israelitas iban en peregrinacin al templo de Jerusaln. Cf. Dt 16.16-17. 
10. 55.15 Desciendan vivos al seol: como sucedi con los partidarios de Cor, segn Nm 16.31-33. 
11. 55.17 Tarde... amanecer y al medioda: orden que refleja la costumbre oriental de situar el comienzo del da a la cada del sol. Vase Da en la Concordancia temtica. 
12. 55.22 Tu carga: traduccin probable de una palabra que no vuelve a aparecer en el hebreo bblico; en los escritos rabnicos tiene el significado de algo muy pesado, como una angustiosa preocupacin. 
13. 55.22 Cuando se recitaba este salmo en el templo de Jerusaln, la exhortacin y la consoladora promesa contenidas en este v. eran pronunciadas probablemente por un sacerdote o por un profeta cultual. Vase Sal 12.5 n. Cf. Mt 6.25-34; 1 P 5.7. Vase tambin Confianza en la Concordancia temtica. 

Salmos 56


Oracin de confianza 



Al msico principal;sobre "La paloma silenciosa en parajemuy distante".Mictam de David,cuando los filisteos lo apresaron en Gat.

1 [1] .[2] [3] Dios, ten misericordia de m,porque me devorara el hombre; 
    me oprime combatindome cada da. 
    2 Todo el da mis enemigos me pisotean, 
    porque muchos son los que peleancontra m con soberbia.[4] 
    3 En el da que temo, 
    yo en ti confo. 
        4 En Dios, cuya palabra alabo, 
        en Dios he confiado. No temer. 
        Qu puede hacerme el hombre?[5] [6] 
    5 Todos los das ellos pervierten mi causa; 
    contra m son todos sus pensamientos para mal. 
    6 Se renen, se esconden, 
    miran atentamente mis pasos, 
    como quienes acechan mi alma. 
    7 Pgales conforme a su iniquidad, Dios, 
    y derriba en tu furor a los pueblos! 
    8 Mis huidas t has contado; 
    pon mis lgrimas en tu redoma;[7] 
    no estn ellas en tu libro?[8] 
    9 Sern luego vueltos atrs mis enemigos, 
    el da en que yo clame. 
    Esto s: Dios est a mi favor. 
        10 En Dios, cuya palabra alabo, 
        en Jehov, cuya palabra alabo, 
        11 en Dios he confiado. No temer. 
        Qu puede hacerme el hombre? 
    12 Sobre m, Dios,estn los votos que te hice; 
    te ofrecer sacrificio de alabanza, 
    13 porque has librado mi alma de la muerte 
    y mis pies de cada, 
    para que ande delante de Dios 
    en la luz de los que viven.[9] 
						 NOTAS:

1. 56 Oracin individual, acompaada de repetidas expresiones de confianza en Dios. Cf. Sal 3; 4; 27. 
2. 56 "La paloma silenciosa... muy distante": traduccin probable, aunque poco segura. Otros traducen "La paloma de los dioses lejanos". Se trata probablemente del ttulo de una cancin con cuya meloda se entonaba el salmo. Vase Sal 22 nota a. 
3. 56 Los pasajes de 1 S 21.10-15; 27; 29 se refieren a la permanencia de David entre los filisteos, pero all no se dice que estos lo capturaron en Gat. 
4. 56.1-2 Los verbos hebreos sugieren la idea de un combate militar. Por eso se ha pensado que este salmo es la splica de un rey atacado por enemigos extranjeros. Sin embargo, tambin podra tratarse de expresiones metafricas. 
5. 56.3-4 Sal 118.5-6; Heb 13.6. 
6. 56.4 El hombre: lit. la carne, trmino que pone de relieve la debilidad de los seres humanos, en contraste con el poder de Dios. Cf. Is 40.6-7. 
7. 56.8 Pon mis lgrimas en tu redoma: es decir, en un trozo de cuero cosido de tal manera que puede contener ciertos lquidos, como el agua o el vino. Esta imagen audaz expresa el ntimo conocimiento que tiene Dios de la afliccin del salmista. 
8. 56.8 Tu libro: El salmista habla como si Dios fuera anotando en un libro las acciones buenas o malas de las personas, con vistas al da del juicio (Dn 7.10; Mal 3.16; Ap 20.12; 21.27). Vanse Sal 69.28 n.; 139.16 n. 
9. 56.13 En la luz de los que viven: en oposicin al sheol o morada de los muertos, que es el pas de la oscuridad y las tinieblas (Job 10.21-22). Vase Sal 6.5 n. 

Salmos 57


Plegaria pidiendo ser libradode los perseguidores 



(Sal 108.1-5)



Al msico principal;sobre "No destruyas".Mictam de David, cuando huyde delante de Sal a la cueva.

1 [1] [2] [3] [4] Ten misericordia de m, Dios,ten misericordia de m, 
    porque en ti ha confiado mi alma 
    y en la sombra de tus alas[5] me amparar 
    hasta que pasen los quebrantos. 
    2 Clamar al Dios altsimo, 
    al Dios que me favorece. 
    3 l enviar desde los cielos y me salvar 
    de la infamia del que me acosa. Selah 
    Dios enviar su misericordia y su verdad. 
    4 Mi vida est entre leones; 
    estoy echado entre hijos de hombresque vomitan llamas; 
    sus dientes son lanzas y saetas, 
    y su lengua, espada aguda. 
        5 Exaltado seas, Dios, sobre los cielos! 
        Sobre toda la tierra sea tu gloria![6] 
    6 Red han armado a mis pasos; 
    se ha abatido mi alma; 
    hoyo han cavado delante de m; 
    en medio de l han cado ellos mismos. Selah 
    7 Listo est mi corazn, Dios, 
    mi corazn est dispuesto; 
    cantar y entonar salmos. 
    8 Despierta, alma ma! 
    Despertad, salterio y arpa! 
    Me levantar de maana![7] 
    9 Te alabar entre los pueblos, Seor; 
    cantar de ti entre las naciones, 
    10 porque grande es hasta los cielostu misericordia 
    y hasta las nubes tu verdad.[8] 
        11 Exaltado seas, Dios, sobre los cielos! 
        Sobre toda la tierra sea tu gloria![9] 
						 NOTAS:

1. 57 Splica individual (v. 1-5), seguida de un canto de accin de gracias (v. 6-11). 
2. 57 "No destruyas" designa probablemente el comienzo de una cancin cuya meloda era semejante a la de este salmo. Vase Sal 22.1 n. 
3. 57 Mictam: Vase Sal 16 nota b. 
4. 57 Cf. 1 S 22.1-2; 24. 
5. 57.1 En la sombra de tus alas: Vase Sal 17.8 nota d. 
6. 57.5,11 Sal 8.1; 108.5. 
7. 57.8 De maana: es decir, que ya antes del alba el salmista alabar a Dios en el templo, porque muy temprano en la maana es la hora de oracin por excelencia (Sal 59.16; 88.13; 119.147). 
8. 57.10 Sal 36.5. 
9. 57.7-11 Con unas pocas variantes, estos mismos v. se encuentran tambin en Sal 108.1-5. 

Salmos 58


Plegaria pidiendo el castigode los malos 

1

Al msico principal; sobre "No destruyas". Mictam de David
[1] [2] Poderosos, pronunciis en verdad justicia?[3] 
    Juzgis rectamente,hijos de los hombres?[4] 
    2 Antes bien, en el corazn maquinisla maldad; 
    hacis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. 
    3 Se apartaron los impos desde la matriz; 
    se descarriaron hablando mentiradesde que nacieron. 
    4 Veneno tienen,como veneno de serpiente; 
    son como la vbora sordaque cierra su odo,[5] 
    5 que no oye la voz de los que encantan, 
    por ms hbil que sea el encantador.[6] 
    6 Quiebra, Dios, sus dientes en sus bocas; 
    quiebra, Jehov,las muelas de los leoncillos.[7] 
    7 Sean disipados como aguas que corren; 
    cuando disparen sus saetas,que se rompan en pedazos. 
    8 Pasen ellos como con el caracolque se deshace;[8] 
    como el que nace muerto, no vean el sol. 
    9 Antes que sus ollas sientanla llama de los espinos, 
    as vivos, as airados, los arrebatar l con tempestad.[9] 
    10 Se alegrar el justocuando vea la venganza; 
    sus pies lavar en la sangre del impo. 
    11 Entonces dir el hombre: 
    "Ciertamente hay galardn para el justo; 
    ciertamente hay Dios que juzgaen la tierra".[10] 
						 NOTAS:

1. 58 Violenta plegaria de denuncia contra los jueces que no practican la justicia para que Dios los haga desaparecer. Cf. Sal 52; 82. 
2. 58 "No destruyas": Vase Sal 57 nota b. 
3. 58.1 Poderosos: sentido dudoso. Las mismas consonantes hebreas hacen posibles otras traducciones: Cuando vosotros hablis, la justicia se queda muda. O bien, como prefieren muchos traductores modernos: Vosotros, dioses! En este ltimo caso, el salmista llamara irnicamente "dioses" a los jueces que deberan impartir justicia y no lo hacen. Vanse las notas a Sal 82. 
4. 58.1 Tambin en los escritos profticos abundan los severos reproches contra los que practican la injusticia y, en particular, contra los jueces que favorecen a los poderosos y pisotean el derecho de los ms dbiles. Cf. Is 1.23; 5.23; 10.1-2; Jer 5.26-28; Am 5.7; 6.12; Miq 3.11. 
5. 58.4 Veneno... la vbora sorda que cierra su odo: Esta comparacin un poco extraa tiene un sentido claro: los jueces injustos se niegan obstinadamente a escuchar el clamor de los que piden justicia; en cambio sus fallos son mortales para el justo (v. 10). 
6. 58.5 Con canciones y msica, el encantador hipnotiza a la serpiente y la vuelve inofensiva. 
7. 58.6 Cf. Job 29.17; Pr 30.14. 
8. 58.8 Como el caracol va dejando una huella de baba los antiguos pensaban que se iba disolviendo a medida que avanzaba. 
9. 58.9 La traduccin de este v. es probable. Otra posible traduccin: Antes que sus espinos produzcan espinas, con su ira los arrebatar el vendaval. 
10. 58.11 Expresin de absoluta confianza en que Dios har triunfar finalmente la justicia sobre la tierra. 

Salmos 59


Oracin pidiendo ser libradode los enemigos 



Al msico principal;sobre "No destruyas".Mictam de David, cuando envi Sal,y vigilaron la casa para matarlo.

1 [1] [2] [3] Lbrame de mis enemigos, Dios mo; 
    ponme a salvode los que se levantan contra m. 
    2 Lbrame de los que cometen maldad 
    y slvame de hombres sanguinarios, 
    3 porque estn acechando mi vida; 
    se han juntado contra m poderosos, 
    no por falta ma, ni pecado mo, Jehov; 
    4 sin delito mo corren y se preparan. 
    Despierta para venir a mi encuentro,y mira.[4] 
    5 Y t, Jehov, Dios de los ejrcitos,Dios de Israel, 
    despierta para castigara todas las naciones;[5] 
    no tengas misericordia de todoslos que se rebelan con maldad. Selah 
    6 Volvern a la tarde, 
    ladrarn como perros 
    y rodearn la ciudad. 
    7 Declaran con su boca; 
    espadas hay en sus labios,[6] 
    pues dicen: "Quin oye?" 
    8 Mas t, Jehov, te reirs de ellos;[7] 
    te burlars de todas las naciones. 
    9 A causa del poder del enemigoesperar en ti, 
    porque Dios es mi defensa. 
    10 El Dios de mi misericordiair delante de m; 
    Dios har que vea en mis enemigosmi deseo. 
    11 No los mates,para que mi pueblo no olvide;[8] 
    disprsalos con tu poder y abtelos, 
    Jehov, escudo nuestro. 
    12 Por el pecado de su boca,por la palabra de sus labios, 
    sean ellos presos en su soberbia, 
    y por la maldicin y mentiraque profieren. 
    13 Acbalos con furor, 
    acbalos, para que no existan ms! 
    Spase que Dios gobierna en Jacob[9] 
    hasta los confines de la tierra! Selah 
    14 Vuelvan, pues, a la tarde,y ladren como perros 
    y rodeen la ciudad. 
    15 Anden ellos errantespara hallar qu comer; 
    y al no saciarse,que pasen la noche quejndose. 
    16 Pero yo cantar de tu poder, 
    alabar de maana tu misericordia, 
    porque has sido mi amparo 
    y refugio en el da de mi angustia. 
    17 Fortaleza ma, a ti cantar, 
    porque eres, Dios, mi refugio, 
    el Dios de mi misericordia. 
						 NOTAS:

1. 59 El salmista, acusado injustamente y vctima de una encarnizada persecucin, pide a Dios que ponga fin a la violencia de sus enemigos; as todos podrn ver el triunfo de Dios y de su justicia (v. 13). 
2. 59 Mictam: Vase Sal 16 nota b. 
3. 59 El ttulo hebreo alude al episodio relatado en 1 S 19.11-17. 
4. 59.4 Acerca de esta declaracin de inocencia, vanse Sal 7.3-4 n. y las referencias en 7.9 n. 
5. 59.5 La reiterada mencin de las naciones paganas (cf. v. 8) hace pensar que este salmo posiblemente fue compuesto despus del exilio, cuando Israel se vio obligado a mantener contactos ms frecuentes con sus dominadores extranjeros. Algunos piensan incluso que el salmista perteneca al grupo de los leales servidores de Jehov, que debieron sostener un duro enfrentamiento con los que tenan el poder y hacan causa comn con los paganos. As se explica mejor la violencia de las imprecaciones lanzadas contra los enemigos. 
6. 59.7 Declaran con su boca...: Hablan con violencia, como dando estocadas de espada. Vase Sal 52.2 n. 
7. 59.8 Sal 2.4. 
8. 59.11 No los mates. La traduccin puede ser interpretada de la manera siguiente: el salmista pide a Jehov que no destruya a sus enemigos de un solo golpe, sino que los vaya derribando poco a poco, para que su cada sirva de leccin. Cf. Ex 9.16. 
9. 59.13 Jacob: Vase Sal 47.4 n. 

Salmos 60


Plegaria pidiendo ayudacontra el enemigo 



(Sal 108.6-13)

1 [1] 

Al msico principal; sobre "Lirios".Testimonio. Mictam de David,para ensear, cuando tuvo guerracontra Aram-Naharaimy contra Aram de Soba, y volvi Joaby destroz a doce mil de Edomen el valle de la Sal.

    [2] [3] [4] [5] T, Dios, t nos has desechado,nos quebrantaste; 
    te has airado. Vulvete a nosotros! 
    2 Hiciste temblar la tierra, la has hendido; 
    sana sus fracturas, porque titubea! 
    3 Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; 
    nos hiciste beber vino de aturdimiento.[6] 
    4 Has dado a los que te temen bandera[7] 
    que alcen por causa de la verdad. Selah 
    5 Para que se libren tus amados, 
    salva con tu diestra y yeme! 
    6 Dios ha dicho en su santuario:[8] 
    "Yo me alegrar; repartir a Siquem[9] 
    y medir el valle de Sucot.[10] 
    7 Mo es Galaad y mo es Manass; 
    Efran es la fortaleza de mi cabeza; 
    Jud es mi legislador. 
    8 Moab, vasija para lavarme; 
    sobre Edom echar mi calzado; 
    me regocijar sobre Filistea".[11] 
    9 Quin me llevar a la ciudad fortificada? 
    Quin me llevar hasta Edom? 
    10 No sers t, Dios,que nos habas desechado 
    y no salas, Dios, con nuestros ejrcitos? 
    11 Danos socorro contra el enemigo, 
    porque vana es la ayuda de los hombres. 
    12 Con Dios haremos proezas, 
    y l aplastar a nuestros enemigos.[12] 
						 NOTAS:

1. 60 Oracin colectiva, compuesta para el culto penitencial en el templo. El pueblo, desalentado a causa de una grave derrota, acude a Dios pidiendo auxilio. l responde a la splica con un mensaje de salvacin (v. 6-8). Cf. Sal 74; 79; 80. 
2. 60 "Lirios". Testimonio: probablemente, el nombre completo de la meloda mencionada en el ttulo hebreo de Sal 45 y 69. Vase Sal 22.1 n. 
3. 60 Para ensear: Cf. Dt 11.18; 2 S 1.17-18. Para Mictam, vase Sal 16 nota b. 
4. 60 Aram-Naharaim: es decir, Aram de los dos ros, era el nombre de la vasta llanura comprendida entre el ro Jaboc y el gran desvo del ro ufrates, en la parte norte de Mesopotamia. Los israelitas situaban en aquella regin la patria de Abraham (Gn 12.4; 24.4,10). Aram de Soba era un reino al norte de Damasco (1 S 14.47; 2 S 8.5; 10.6,8; 1 R 11.23). 
5. 60 Acerca de estas victorias del rey David, cf. 2 S 8.3-14; 1 Cr 18.3-12. 
6. 60.3 Este vino de aturdimiento tiene relacin con la copa de la ira de Jehov (Is 51.17,22; Jer 25.15). Vase Sal 75.8 n. 
7. 60.4 Una bandera, o ensea, no para el ataque, sino para emprender la retirada y librarse del exterminio. 
8. 60.6 En su santuario: es decir, en el lugar donde Dios se hace presente y comunica su palabra. Otra posible traduccin: por su santidad. 
9. 60.6 Siquem era una antigua ciudad de la Palestina central, cerca de 60 km al norte de Jerusaln. 
10. 60.6-8 En este mensaje de salvacin, Dios se presenta como un guerrero victorioso, que anuncia a Israel la recuperacin y la expansin de sus antiguos territorios, incluidos el valle de Sucot y la regin de Galaad, al este del ro Jordn. 
11. 60.8 Al territorio de Israel se aade aun el de otros pueblos, reducidos a la condicin de vasallos: Moab, comparado aqu con una vasija quiz porque estaba situado en la ribera oriental del Mar Muerto; Edom al sur de Jud; y Filistea, sobre la costa del Mediterrneo. El gesto de arrojar la sandalia equivala a una toma de posesin (cf. Rt 4.7-8). 
12. 60.6-12 Estos v. se vuelven a encontrar en Sal 108.7-13. 

Salmos 61


Confianza en la proteccin de Dios 

1

Al msico principal; sobre "Neginot". Salmo de David
[1] [2] Oye, Dios, mi clamor; 
    atiende a mi oracin.[3] 
    2 Desde el extremo de la tierra[4] clamar a ti 
    cuando mi corazn desmaye. 
    Llvame a la roca que es ms alta que yo,[5] 
    3 porque t has sido mi refugio 
    y torre fuerte[6] delante del enemigo. 
    4 Yo habitar en tu Tabernculo[7] para siempre; 
    estar seguro bajo la cubierta de tus alas,[8] Selah 
    5 porque t, Dios, has odo mis votos; 
    me has dado la heredad[9] de los que temen tu nombre. 
    6 Das sobre das aadirs al rey; 
    sus aos sern como generaciny generacin. 
    7 Estar para siempre delante de Dios; 
    prepara misericordia y verdadpara que lo conserven. 
    8 As cantar tu nombre para siempre, 
    pagando mis votos cada da. 
						 NOTAS:

1. 61 Oracin de un israelita piadoso, que sufre porque se encuentra lejos de Jerusaln y del templo. Cf. Sal 42-43; 61; 84. 
2. 61 Sobre Neginot: Vase Sal 4 nota b. 
3. 61.1 Cf. Sal 5.1-2; 17.1; 102.1. 
4. 61.2 El extremo de la tierra: Esta frase expresa el dolor y la nostalgia del que se siente como desterrado en una regin lejana. 
5. 61.2 La roca elevada es smbolo de firmeza y seguridad (vase Sal 18.2 n.). Es probable que aqu esta imagen se refiera al monte Sin, donde el salmista se encontrar seguro, en la presencia de Dios y bajo su proteccin. 
6. 61.3 Torre fuerte: Cf. Pr 18.10. 
7. 61.4 Tu Tabernculo: lit. tu tienda de campaa. Cf. Sal 69.9 (citado en Jn 2.17) y vanse tambin Sal 87.2 n.; 118.15 n. y 118.19-20 n. 
8. 61.4 Bajo la cubierta de tus alas: Vase Sal 17.8 nota d. 
9. 61.5 Esta heredad es la Tierra prometida, es decir, Canan. 

Salmos 62


Dios, el nico refugio 



Al msico principal; a Jedutn.Salmo de David

1 [1] [2] En Dios solamente descansa mi alma; 
        de l viene mi salvacin. 
        2 Solamente l es mi roca[3] y mi salvacin; 
        es mi refugio, no resbalar mucho. 
    3 Hasta cundo conspirariscontra un hombre, 
    tratando todos vosotros de aplastarlo 
    como a pared desplomaday como a cerca derribada? 
    4 Solamente conspiran 
    para arrojarlo de su grandeza. 
    Aman la mentira; 
    con su boca bendicen, 
    pero maldicen en su corazn. Selah 
        5 En Dios solamente reposa mi alma, 
        porque de l viene mi esperanza. 
        6 Solamente l es mi rocay mi salvacin. 
        Es mi refugio, no resbalar. 
    7 En Dios est mi salvacin y mi gloria; 
    en Dios est mi roca fuerte y mi refugio. 
    8 Pueblos, esperad en l en todo tiempo![4] 
    Derramad delante de l vuestro corazn! 
    Dios es nuestro refugio! Selah 
    9 Por cierto, solo un soplo sonlos hijos de los hombres, 
    una mentira son los hijosde los poderosos; 
    pesndolos a todos por igualen la balanza,[5] 
    sern menos que nada. 
    10 No confiis en la violencia 
    ni en la rapia os envanezcis. 
    Si se aumentan las riquezas, 
    no pongis el corazn en ellas.[6] 
    11 Una vez habl Dios; 
    dos veces he odo esto:[7] 
    que de Dios es el poder, 
    12 y tuya, Seor, es la misericordia, 
    pues t pagas a cada uno 
    conforme a su obra.[8] 
						 NOTAS:

1. 62 Profesin de confianza en Dios, aun en medio de los mayores peligros. La verdadera paz se encuentra solo en Dios (v. 1-2,5-7), que protege a sus fieles (v. 8) y retribuye a cada uno segn el bien o el mal que haya cometido (v. 11-12). 
2. 62 Jedutn: Vase Sal 39.1 n. 
3. 62.2 Mi roca: Vase Sal 18.2 n. 
4. 62.8 Cf. Sal 22.23-25; 130.7; Is 26.4. 
5. 62.9 Segn Is 40.15, hasta las naciones enteras son como un grano de polvo sobre el platillo de una balanza. 
6. 62.10 Pr 11.28; 27.24; Mc 10.23; Lc 12.21. Cf. 1 Ti 6.17-19. 
7. 62.11 Esta forma literaria, llamada habitualmente "proverbio numrico", aparece con cierta frecuencia en los escritos sapienciales (cf., p.e., Pr 30.18,21,29). Aqu la emplea el salmista para destacar la importancia de lo que se va a decir y para que la idea quede bien grabada en la memoria. 
8. 62.11-12 La justa retribucin por las buenas y malas acciones es una enseanza fundamental tanto del AT (Job 34.11; Pr 11.21; 24.12; Jer 17.10) como del NT (Mt 16.27; Ro 2.5-6; 2 Ti 4.14). Pero los textos del AT, hasta una poca bastante avanzada de la historia de Israel (cf. Dn 12.1-3), solo hablan de una retribucin temporal y terrena (cf. Pr 11.31), mientras que el NT la extiende tambin ms all de la muerte y de la vida presente (2 Co 5.1-10). Vase Sal 6.5 n. 

Salmos 63


Dios, satisfaccin del alma 

1 [1] 

Salmo de David,cuando estaba en el desierto de Jud. 
[2] Dios, Dios mo eres t! 
    De madrugada te buscar! 
    Mi alma tiene sed de ti,[3] 
    mi carne te anhela 
    en tierra seca y rida 
    donde no hay aguas, 
    2 para ver tu poder y tu gloria, 
    as como te he mirado en el santuario. 
    3 Porque mejor es tu misericordiaque la vida, 
    mis labios te alabarn. 
    4 As te bendecir en mi vida; 
    en tu nombre alzar mis manos. 
    5 Como de mdula y de grosuraser saciada mi alma, 
    y con labios de jbilote alabar mi boca, 
    6 cuando me acuerde de ti en mi lecho, 
    cuando medite en tien las vigilias de la noche, 
    7 porque has sido mi socorro 
    y as en la sombra de tus alas[4] me regocijar. 
    8 Est mi alma apegada a ti; 
    tu diestra me ha sostenido. 
    9 Pero los que para destruccinbuscaron mi alma 
    caern en los sitios bajos de la tierra.[5] 
    10 Los destruirn a filo de espada; 
    sern presa de los chacales.[6] 
    11 Pero el rey se alegrar en Dios; 
    ser alabado cualquiera que jura por l,[7] 
    porque la boca de los que hablan mentira ser cerrada. 
						 NOTAS:

1. 63 Oracin de un israelita piadoso, que desea ardientemente gozar de la presencia de Dios en el templo de Jerusaln. Cf. Sal 27; 42-43; 61; 84. 
2. 63 La mencin de la tierra rida y sin agua hizo que este salmo se atribuyera a David, mientras estaba fugitivo en el desierto (cf. 1 S 23.14; 2 S 15.22-23). Sin embargo, ntese la referencia al templo de Jerusaln (v. 2), que fue construido por su hijo Salomn (1 R 6--8), aunque el propio David haba manifestado su intencin de edificarlo (cf. 2 S 7.1-16). 
3. 63.1 De madrugada te buscar: Cf. Sal 27.4; 42.1-2; 84.2-4; 143.6. 
4. 63.7 En la sombra de tus alas: Vase Sal 17.8 nota d. 
5. 63.9 Sitios bajos: Vase Sal 6.5 n. Posible alusin a la morada de los muertos. 
6. 63.10 Chacales: o bien, lobos. El hecho de morir sin ser sepultado y de convertirse en alimento de las fieras era algo espantoso para los antiguos hebreos. Cf. Is 14.18-20; Jer 7.33. 
7. 63.11 Cualquiera que jura por l: No se ve claro si esta expresin se refiere a Dios o al rey. Vase Sal 28.8-9 n. Cf. Mt 5.36. 

Salmos 64


Plegaria pidiendo proteccincontra enemigos ocultos 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Escucha, Dios, la voz de mi queja; 
    guarda mi vida del miedo al enemigo. 
    2 Escndeme del plan secretode los malignos, 
    de la conspiracin de los malvados 
    3 que afilan como espada su lengua; 
    lanzan como una saeta suyala palabra amarga,[2] 
    4 para disparar a escondidascontra el ntegro; 
    de repente le disparan, y no temen. 
    5 Obstinados en su perverso designio, 
    tratan de esconder los lazos, 
    y dicen: "Quin los ha de ver?" 
    6 Planean maldades, 
    hacen una investigacin exacta;[3] 
    el ntimo pensamiento de cada uno de ellos, as como su corazn, es profundo. 
    7 Pero Dios los herir con saeta; 
    de repente llegarn sus plagas. 
    8 Sus propias lenguas los harn caer.[4] 
    Se espantarn todos los que los vean. 
    9 Temern entonces todos los hombres, 
    y anunciarn la obra de Dios, 
    y entendern sus hechos. 
    10 Se alegrar el justo en Jehov 
    y confiar en l; 
    se gloriarn todos los rectos de corazn! 
						 NOTAS:

1. 64 Plegaria individual. Vctima de las intrigas y calumnias de sus adversarios, el salmista pide ayuda a Dios, quien puede cambiar el curso de las cosas y hacer que los malvados caigan en su propia trampa (v. 8). 
2. 64.3 Sobre esta metfora, vase Sal 52.2 n. 
3. 64.6 Hacen una investigacin exacta: traduccin poco segura; otra posible traduccin del v.: Conciben maldades y ocultan lo que han proyectado; en el interior del hombre, el corazn es un abismo profundo. 
4. 64.8 Sus propias lenguas los harn caer: es decir, que en el mismo pecado est el castigo. Esta idea aparece con frecuencia en los escritos sapienciales (Pr 26.27; Ec 10.8-9). Cf. Sal 7.15-16; 35.8; 141.10. 

Salmos 65


La generosidad de Dios en la naturaleza 



Al msico principal. Salmo.Cntico de David

1 [1] Tuya, Dios, es la alabanza en Sin, 
    y a ti se pagarn los votos. 
    2 T oyes la oracin; 
    a ti vendr toda carne. 
    3 Las iniquidades prevalecen contra m, 
    pero t perdonas nuestras rebeliones. 
    4 Bienaventurado el que t escojasy atraigas a ti 
    para que habite en tus atrios. 
    Seremos saciados del bien de tu Casa, 
    de tu santo templo.[2] 
    5 Con tremendas cosasnos responders t en justicia, 
    Dios de nuestra salvacin, 
    esperanza de todos los trminos de la tierra 
    y de los ms remotos confines del mar. 
    6 T, el que afirma los montes con su poder, 
    ceido de valenta; 
    7 el que sosiega el estruendo de los mares, 
    el estruendo de sus olas, 
    y el alboroto de las naciones. 
    8 Por tanto, los habitantes de los confines de la tierra temen ante tus maravillas. 
    T haces alegrar las salidas de la maana y de la tarde.[3] 
    9 Visitas la tierra y la riegas; 
    en gran manera la enriqueces. 
    Con el ro de Dios, lleno de aguas,[4] 
    preparas el grano de elloscuando as la dispones. 
    10 Haces que se empapen sus surcos, 
    haces correr el agua por sus canales, 
    la ablandas con lluvias, 
    bendices sus renuevos. 
    11 T coronas el ao con tus bienes 
    y tus nubes[5] destilan abundancia, 
    12 destilan sobre los pastizales del desierto 
    y los collados se cien de alegra. 
    13 Se visten de manadas los llanos 
    y los valles se cubren de grano; 
    dan voces de jbilo y aun cantan! 
						 NOTAS:

1. 65 Este salmo consta de dos partes. La primera es un himno a Dios, quien es digno de alabanza por el perdn que concede a los pecadores y por las acciones admirables que realiza en toda la creacin (v. 1-8); la segunda es un canto de accin de gracias despus de una buena cosecha (v. 9-13). 
2. 65.4 Bienaventurado... de tu santo templo: Se refiere a los sacerdotes y levitas que tenan a su cargo el cuidado y el culto del templo. Cf. 1 Cr 23--26. 
3. 65.8 Las salidas de la maana y de la tarde: lit. las puertas de la maana y del atardecer. En la antiguedad se pensaba que el sol sala por una de esas puertas al amanecer y entraba por la otra al caer la tarde. 
4. 65.9 El texto hebreo habla del ro de Dios, aludiendo tal vez al gran ocano que, segn se pensaba antiguamente, est por encima del cielo y es la fuente de la que proceden las lluvias. Cf. Gn 1.6-8. 
5. 65.11 Tus nubes: traduccin probable. Heb. tus caminos. Cf. Sal 104.3; 68.4. 

Salmos 66


Alabanza por los hechos poderososde Dios 



Al msico principal. Cntico. Salmo

1 [1] Aclamad a Dios con alegra, toda la tierra. 
    2 Cantad la gloria de su nombre; 
    dadle la gloria con alabanza. 
    3 Decid a Dios:"Cun asombrosas son tus obras! 
    Por la grandeza de tu poderse sometern a ti tus enemigos. 
    4 Toda la tierra te adorar 
    y cantar a ti; 
    cantarn a tu nombre".[2] Selah 
    5 Venid y ved las obras de Dios, 
    las cosas admirables que ha hechopor los hijos de los hombres! 
    6 Volvi el mar en tierra seca; 
    por el ro pasaron a pie.[3] 
    All en l nos alegramos. 
    7 l seorea con su poder para siempre; 
    sus ojos atalayan sobre las naciones; 
    los rebeldes no sern enaltecidos. Selah 
    8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, 
    y haced oir la voz de su alabanza! 
    9 l es quien preserv la vidaa nuestra alma 
    y no permitique nuestros pies resbalaran, 
    10 porque t, Dios, nos probaste; 
    nos purificastecomo se purifica la plata.[4] 
    11 Nos metiste en la red; 
    pusiste sobre nuestros lomospesada carga. 
    12 Hiciste cabalgar hombressobre nuestra cabeza.[5] 
    Pasamos por el fuego y por el agua,[6] 
    pero nos sacaste a la abundancia! 
    13 Entrar en tu Casa con holocaustos; 
    te pagar mis votos, 
    14 que pronunciaron mis labios 
    y habl mi bocacuando estaba angustiado. 
    15 Holocaustos de animales engordadoste ofrecer, 
    te inmolar carneros; 
    te ofrecer en sacrificio torosy machos cabros.[7] Selah 
    16 Venid, od todos los que temis a Dios, 
    y contar lo que ha hecho en mi vida! 
    17 A l clam con mi boca 
    y fue exaltado con mi lengua.[8] 
    18 Si en mi corazn hubiera yo miradoa la maldad, 
    el Seor no me habra escuchado. 
    19 Mas ciertamente me escuch Dios; 
    atendi a la voz de mi splica. 
    20 Bendito sea Dios, 
    que no ech de s mi oracin 
    ni de m su misericordia! 
						 NOTAS:

1. 66 En este salmo se encuentran reunidos un himno o canto de alabanza a Dios (v. 1-7), un canto colectivo de accin de gracias (v. 8-12) y una accin de gracias individual (v. 13-20). 
2. 66.1-4 Todos los habitantes de la tierra son invitados a unir sus voces para proclamar la gloria y el poder de Dios (Sal 96.1-4; 98.4-6; 100; 117). Vase Alabanza en la Concordancia temtica. 
3. 66.6 Alusin al paso milagroso a travs del Mar Rojo (Ex 14.21-22) y del ro Jordn (Jos 3.14-17). 
4. 66.10 Las pruebas que Dios enva purifican a sus fieles como el fuego elimina las impurezas de los metales preciosos. Vase Sal 12.6 n. 
5. 66.12 Hiciste cabalgar hombres...: lit. Dejaste que un cualquiera cabalgara sobre nuestras cabezas. Posible alusin a la costumbre de que el vencedor pusiera su pie sobre la nuca de los vencidos (Jos 10.24; Is 51.23). 
6. 66.12 El fuego y el agua simbolizan aqu un peligro y una calamidad muy graves; quiz se aluda al exilio en Babilonia. 
7. 66.15 El macho cabro figura nicamente entre las vctimas ofrecidas por los jefes de las tribus israelitas (cf. Nm 7.16-17,88). De ah se podra concluir que, tambin en este caso, el que ofrece los sacrificios es un jefe del pueblo. 
8. 66.17 Clam con mi boca: traduccin probable. 

Salmos 67


Exhortacin a las naciones,para que alaben a Dios 



Al msico principal; en Neginot. Salmo. Cntico

1 [1] [2] Dios tenga misericordia de nosotrosy nos bendiga;[3] 
    haga resplandecer su rostrosobre nosotros;[4] Selah 
    2 para que sea conocido en la tierratu camino, 
    en todas las naciones tu salvacin.[5] 
        3 Albente, Dios, los pueblos, 
        todos los pueblos te alaben! 
    4 Algrense y gcense las naciones, 
    porque juzgars los pueblos con equidad 
    y pastorears las naciones en la tierra. Selah 
        5 Albente, Dios, los pueblos; 
        todos los pueblos te alaben! 
    6 La tierra dar su fruto; 
    nos bendecir Dios, el Dios nuestro. 
    7 Bendganos Dios 
    y tmanlo todos los trminos de la tierra. 
						 NOTAS:

1. 67 Canto de accin de gracias con sentido universal (v. 2,5,7). Toda la comunidad expresa su alegra y su gratitud a Dios por la cosecha abundante (v. 6). Cf. Sal 4.7; 65.9-13. Vanse Alabar y Bendecir NT (a)(b) en la Concordancia temtica. 
2. 67 En Neginot: Vase Sal 4 nota b. 
3. 67.1 Esta exhortacin se inspira en la frmula de bendicin que pronunciaban los sacerdotes, segn Nm 6.23-26. 
4. 67.1 Haga resplandecer su rostro sobre nosotros: Vase Sal 4.6 n. 
5. 67.2 Las bendiciones y favores concedidos a Israel deben hacer que todas las naciones reconozcan al Dios de Israel como el nico Dios y Salvador. 

Salmos 68


El Dios del Sina y del santuario 

1 [1] 

Al msico principal. Salmo de David.Cntico
Levntese Dios,sean esparcidos sus enemigos 
    y huyan de su presencialos que lo aborrecen.[2] 
    2 Como es lanzado el humo,[3] 
    los disipars; 
    como se derrite la cera[4] ante el fuego, 
    as perecern los impos delante de Dios. 
    3 Mas los justos se alegrarn; 
    se gozarn delante de Dios 
    y saltarn de alegra. 
    4 Cantad a Dios,cantad salmos a su nombre; 
    exaltad al que cabalga sobre los cielos.[5] 
    Jah es su nombre: 
    alegraos delante de l! 
    5 Padre de hurfanos y defensor de viudas 
    es Dios en su santa morada.[6] 
    6 Dios hace habitar en familiaa los desamparados; 
    saca a los cautivos a prosperidad;[7] 
    mas los rebeldes habitan en tierra rida. 
    7 Cuando t, Dios,saliste delante de tu pueblo, 
    cuando anduviste por el desierto, Selah 
    8 la tierra tembl y destilaron los cielos; 
    ante la presencia de Dios,aquel Sina tembl, 
    delante de Dios,[8] del Dios de Israel.[9] 
    9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios; 
    a tu heredad exhausta t la reanimaste.[10] 
    10 Los que son de tu grey han morado en ella; 
    por tu bondad, Dios, 
    has provisto para el pobre. 
    11 El Seor daba la palabra, 
    multitud de mujeres anunciabalas buenas nuevas: 
    12 "Huyeron, huyeron reyes de ejrcitos!", 
    y las mujeres que se quedaban en casa repartan los despojos.[11] 
    13 Bien que quedasteis echadosentre los tiestos,[12] 
    seris como alas de palomacubiertas de plata, 
    y sus plumas de amarillez de oro.[13] 
    14 Cuando esparci el Omnipotente[14] los reyes all, 
    fue como si hubiera nevadoen el monte Salmn.[15] 
    15 Muy altos son los montes de Basn,[16] 
    altas son sus cimas.[17] 
    16 Por qu miris con hostilidad,montes altos, 
    al monte que dese Diospara su morada?[18] 
    Ciertamente Jehov habitar en lpara siempre. 
    17 Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; 
    el Seor viene del Sina a su santuario.[19] 
    18 Subiste a lo alto, tomaste cautivos. 
    Tomaste dones de los hombres,[20] 
    tambin de los rebeldes, 
    para que habite entre ellos Jah Dios.[21] 
    19 Bendito sea el Seor! 
    Cada da nos colma de beneficios 
    el Dios de nuestra salvacin! Selah 
    20 Dios, nuestro Dios, ha de salvarnos; 
    de Jehov el Seores el librar de la muerte. 
    21 Ciertamente Dios herir la cabezade sus enemigos, 
    la testa cabelludadel que camina en sus pecados. 
    22 El Seor dijo: "De Basn te har volver; 
    te har volver de las profundidadesdel mar, 
    23 porque tu pie se enrojecercon la sangre de tus enemigos, 
    y con ella la lengua de tus perros". 
    24 Vieron tus caminos, oh Dios; 
    los caminos de mi Dios, de mi Rey,en el santuario! 
    25 Los cantores van delante,los msicos atrs; 
    en medio, las doncellas con panderos. 
    26 Bendecid a Dios en las congregaciones; 
    al Seor, vosotros de la estirpe de Israel![22] 
    27 All estaba el joven Benjamn,[23] a la cabeza de ellos, 
    los prncipes de Juden su congregacin,[24] 
    los prncipes de Zabuln,los prncipes de Neftal.[25] 
    28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza; 
    confirma, Dios,lo que has hecho para nosotros. 
    29 Por causa de tu templo, en Jerusaln, 
    los reyes te ofrecern dones. 
    30 Reprime la reunin de gentes armadas, 
    la multitud de toroscon los becerros de los pueblos, 
    hasta que todos se sometancon sus piezas de plata.[26] 
    Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra! 
    31 Vendrn prncipes de Egipto;[27] 
    Etiopa se apresurar a extendersus manos hacia Dios. 
    32 Reinos de la tierra, cantad a Dios, 
    cantad al Seor, Selah 
    33 al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antiguedad! 
    l har oir su voz, su poderosa voz. 
    34 Atribuid el poder a Dios; 
    sobre Israel es su magnificencia 
    y su poder est en los cielos. 
    35 Temible eres, Dios, desde tus santuarios. 
    El Dios de Israel, l da fuerza y vigora su pueblo. 
    Bendito sea Dios. 
						 NOTAS:

1. 68 Vibrante himno de alabanza a Dios, Salvador de su pueblo. El salmo evoca las acciones que Dios realiz cuando condujo victoriosamente a su pueblo desde el Sina hasta la Tierra prometida, y cuando eligi como morada la humilde colina de Sin, prefirindola a otros montes mucho ms elevados (cf. v. 15-16). 
2. 68.1 El comienzo del salmo recuerda las palabras que pronunciaba Moiss cada vez que se pona en marcha el arca del pacto (Nm 10.35). 
3. 68.2 Sal 37.20; 102.3; Os 13.3. 
4. 68.2 Sal 22.14; 97.5; Miq 1.4. 
5. 68.4 Al que cabalga sobre los cielos: El salmista aplica al Dios de Israel acciones atribuidas a Baal, el dios cananeo de las tormentas y de la fertilidad. De este modo da a entender que es Jehov, y no Baal, el que derrama las lluvias y hace brotar la vegetacin. Cf. Sal 104.3; Os 2.8. 
6. 68.5 Ex 22.22-24; Dt 10.17-18; Sal 146.9. 
7. 68.6 Cautivos a prosperidad: traduccin probable. 
8. 68.8 Ex 19.18. 
9. 68.7-8 Jue 5.4-5. Alusin a los acontecimientos del xodo y del monte Sina. 
10. 68.9 Alusin a los milagros que realiz Dios para alimentar a su pueblo durante la marcha por el desierto. Cf. Sal 78.24,27. 
11. 68.11-12 Estos v. se refieren probablemente a las victorias que obtuvieron los israelitas cuando comenzaron a tomar posesin de la Tierra prometida (Jue 4--5). Cf. Jos 10.7-14. 
12. 68.13 Echados entre los tiestos: Esta frase parece estar inspirada en Jue 5.16, donde se dirige un reproche a las tribus israelitas que se negaron a participar en el combate. Cf. Gn 49.14. 
13. 68.13 Alas de paloma... amarillez de oro: Estas expresiones se han interpretado de distintas maneras. Algunos piensan que se trata de un objeto precioso arrebatado al enemigo (cf. Sal 74.9); segn otros, la paloma es Israel. 
14. 68.14 Omnipotente: Vase Sal 91.1 n. 
15. 68.14 Monte Salmn: probablemente una de las cimas del monte Gerizim, cercano a Siquem (Jue 9.48), aunque la mencin de los montes de Basn, en el v. siguiente, no excluye la posibilidad de que el Salmn se refiera a algn monte de aquella regin. 
16. 68.15 Basn: Vase Sal 22.12 n. 
17. 68.15 Probable alusin al monte Hermn, que domina toda la regin de Basn con su altura de ms de 2.700 m sobre el nivel del mar. 
18. 68.16 El monte que dese Dios para su morada es el monte Sin. Cf. Sal 78.68; 132.13-14. Vase Sin en la Concordancia temtica. 
19. 68.17 Viene del Sina a su santuario: traduccin probable. 
20. 68.18 Ef 4.8. 
21. 68.18 De los rebeldes, para que habite... Jah Dios: traduccin probable. Otra traduccin posible: hasta los rebeldes se rindieron a ti, Jah Dios. 
22. 68.26 Estirpe de Israel: traduccin probable. Heb. desde la fuente de Israel. 
23. 68.27 Benjamn: el ms pequeo de los hijos de Jacob, pero de cuya tribu sali Sal, el primer rey de Israel. Cf. 1 S 9.1-2. 
24. 68.27 Jud representa aqu al reino del Sur. Cf. 1 R 12.20. 
25. 68.27 Zabuln y Neftal representan al reino del Norte, sin duda porque estas tribus se distinguieron por su arrojo en el combate (Jue 5.18). 
26. 68.30 Traduccin probable. Otra posible traduccin: Que en su afn de riquezas humillan a los pueblos. 
27. 68.31 El hecho de enviar dignatarios como embajadores es un signo de reconocimiento de la soberana del Dios de Israel. 

Salmos 69


Un grito de angustia 

1 [1] 

Al msico principal; sobre "Lirios". Salmo de David
[2] Slvame, Dios, 
    porque las aguas han entradohasta el alma! 
    2 Estoy hundido en cieno profundo,[3] 
    donde no puedo hacer pie;[4] 
    he llegado hasta lo profundo de las aguas 
    y la corriente me arrastra.[5] 
    3 Cansado estoy de llamar; 
    mi garganta se ha enronquecido; 
    han desfallecido mis ojos 
    esperando a mi Dios. 
    4 Se han aumentado msque los cabellos de mi cabeza 
    los que me odian sin causa;[6] 
    se han hecho poderosos mis enemigos, 
    los que me destruyen sin tener por qu. 
    Y he de pagar lo que no rob? 
    5 Dios, t conoces mi insensatez, 
    y mis pecados no te son ocultos.[7] 
    6 No sean avergonzados por causa ma 
    los que en ti confan, 
    Seor, Jehov de los ejrcitos; 
    no sean confundidos por causa ma 
    los que te buscan, 
    Dios de Israel,[8] 
    7 porque por amor de ti he sufrido afrenta; 
    confusin ha cubierto mi rostro. 
    8 Extrao he sido para mis hermanos 
    y desconocido para los hijos de mi madre.[9] 
    9 Me consumi el celo de tu Casa[10] 
    y los insultos de los que te vituperaban cayeron sobre m.[11] 
    10 Llor, afligiendo con ayuno mi alma, 
    y esto me ha sido por afrenta. 
    11 Me vest, adems, con ropas speras 
    y vine a serles por proverbio.[12] 
    12 Hablaban contra mlos que se sentaban a la puerta,[13] 
    y se burlaban de m en sus cancioneslos bebedores. 
    13 Pero yo a ti oraba, Jehov, 
    en el tiempo de tu buena voluntad; 
    Dios, por la abundanciade tu misericordia, 
    por la verdad de tu salvacin, escchame.[14] 
    14 Scame del lodo 
    y no sea yo sumergido; 
    sea yo libertado de los que me aborrecen 
    y de lo profundo de las aguas. 
    15 No me arrastre la corriente de las aguas, 
    ni me trague el abismo, 
    ni el pozo cierre sobre m su boca. 
    16 Respndeme, Jehov,porque benigna es tu misericordia; 
    mrame conforme a la multitudde tus piedades. 
    17 No escondas de tu siervo tu rostro, 
    porque estoy angustiado.Apresrate, yeme! 
    18 Acrcate a mi alma, redmela! 
    Lbrame por causa de mis enemigos! 
    19 T sabes mi afrenta,mi confusin y mi oprobio. 
    Delante de ti estn todos mis adversarios. 
    20 El escarnio ha quebrantado mi corazny estoy acongojado. 
    Esper a quien se compadeciera de m,y no lo hubo; 
    busqu consoladores, y ninguno hall. 
    21 Me pusieron adems hiel por comida 
    y en mi sed me dieron a beber vinagre.[15] 
    22 Sea su banquete delante de ellos por lazo, 
    y lo que es para bien, por tropiezo. 
    23 Sean oscurecidos sus ojospara que no vean, 
    y haz temblar continuamente sus lomos.[16] 
    24 Derrama sobre ellos tu ira 
    y el furor de tu enojo los alcance. 
    25 Sea su palacio desolado; 
    en sus tiendas no haya morador,[17] 
    26 porque persiguieron al que t heriste 
    y cuentan del dolor de los que t llagaste. 
    27 Pon maldad sobre su maldad 
    y no entren en tu justicia! 
    28 Sean borrados del libro de los vivientes[18] 
    y no sean inscritos con los justos! 
    29 Pero a m, afligido y miserable, 
    tu salvacin, Dios, me ponga en alto. 
    30 Alabar yo el nombre de Dioscon cntico, 
    lo exaltar con alabanza.[19] 
    31 Y agradar a Jehovms que sacrificio de buey 
    o becerro que tiene cuernos y pezuas.[20] 
    32 Lo vern los oprimidos y se gozarn. 
    Buscad a Dios y vivir vuestro corazn, 
    33 porque Jehov oye a los menesterosos 
    y no menosprecia a sus prisioneros. 
    34 Albenlo los cielos y la tierra, 
    los mares y todo lo que se mueveen ellos!, 
    35 porque Dios salvar a Sin 
    y reedificar las ciudades de Jud; 
    habitarn all y la poseern. 
    36 La descendencia de sus siervosla heredar 
    y los que aman su nombrehabitarn en ella.[21] 
						 NOTAS:

1. 69 Como el Sal 22, esta oracin es un grito hacia Dios en demanda de auxilio. En peligro de muerte a causa de su enfermedad (v. 29), acusado y perseguido injustamente (v. 4), y abandonado hasta por sus amigos y parientes (v. 8), el salmista pide a Dios que lo proteja en la afliccin y lo defienda de sus enemigos. Vase Dios (a) y (b) en la Concordancia temtica. 
2. 69 Sobre "lirios": Vase Sal 22 nota b. 
3. 69.2 El cieno profundo es un smbolo de las calamidades y de los peligros mortales (Sal 40.2). 
4. 69.2 Cf. Jer 38.6. 
5. 69.2 Cf. Sal 18.4,16; 42.7; 124.4; cf. tambin Jon 2.6. 
6. 69.4 Sal 35.19. Jess cita estas palabras en Jn 15.25. 
7. 69.5 Sal 19.12; 25.7; 51.1-5,9-10. 
8. 69.6 Los padecimientos del salmista ponen en juego el honor de Dios: si l no lo ayuda, quedarn decepcionados todos los fieles que esperan y confan en Jehov. Cf. Sal 35.25-27. Vase Confianza en la Concordancia temtica. 
9. 69.8 Cf. Job 6.15; 19.13-19; Sal 38.11; 41.9; 88.8. 
10. 69.9 Jn 2.17. 
11. 69.9 Ro 15.3. 
12. 69.11 Por proverbio: La situacin del salmista es tema de conversacin de todos, de manera que se ha convertido en una frase proverbial que provoca risas y burlas. Cf. Sal 1.2; Pr 1.22. 
13. 69.12 Hablaban contra m los que se sentaban a la puerta: Se refiere a la puerta de la ciudad, punto de reunin donde se resolvan los pleitos y se divulgaban las ltimas noticias. Cf Rut 4.1. 
14. 69.13 Pero yo a ti oraba, Jehov... escchame: sentido probable. Otra posible traduccin: Pero yo dirijo mi oracin a ti, Jehov, en el tiempo propicio; respndeme por tu gran misericordia, slvame por tu bondad! 
15. 69.21 Cf. Mt 27.34,48; Mc 15.23,36; Lc 23.36; Jn 19.28-29. 
16. 69.22-23 Ro 11.9-10. 
17. 69.25 Hch 1.20. 
18. 69.28 Sean borrados... vivientes!: es decir, que tengan una muerte prematura. Aqu el libro de los vivientes es el registro donde estn escritos los nombres de los que todava viven (Ex 32.32). En el NT, esta misma expresin se refiere a los que gozarn de la felicidad eterna junto a Dios, despus de la muerte (Flp 4.3; vanse las referencias en Ap 3.5 nota f). Vanse tambin Sal 56.8 nota h; 139.16 n. 
19. 69.30-36 Alabar... con alabanza: En esta parte final se percibe un sensible cambio de tono. Seguro de ser escuchado, el salmista promete dar gracias a Dios pblicamente, para edificacin y alegra de todos los fieles. Cf. Sal 22.22-31. 
20. 69.31 La alabanza, lo mismo que el fiel cumplimiento de la voluntad de Dios (Sal 40.6-8) y la conversin interior (Sal 51.17), son ms agradables a Dios que todas las vctimas de los sacrificios. Cf. Sal 50.14; Is 1.10-17; Os 6.6; Am 5.22-24. Vase Sal 40.6 nota f. 
21. 69.35-36 Estos v. indican que el salmo fue compuesto cuando todava Israel no se haba restablecido de la catstofre del 587 a.C. Cf. 2 R 25.1-7. 

Salmos 70


Splica por la liberacin 



(Sal 40.13-17)

1

Al msico principal.Salmo de David, para conmemorar 
[1] [2] Acude, Dios, a librarme; 
    apresrate, Dios, a socorrerme. 
    2 Sean avergonzados y confundidos 
    los que buscan mi vida; 
    sean vueltos atrs y avergonzados 
    los que mi mal desean. 
    3 Sean vueltos atrs, en pago de su afrenta, 
    los que se burlan de m. 
    4 Gcense y algrense en ti 
    todos los que te buscan! 
    Y digan siemprelos que aman tu salvacin: 
    "Engrandecido sea Dios!" 
    5 Yo estoy afligido y menesteroso; 
    apresrate a m, oh Dios. 
    Ayuda ma y mi libertador eres t; 
    Jehov, no te detengas! 
						 NOTAS:

1. 70 Con muy pocas variantes, este salmo reproduce los v. 13-17 de Sal 40. 
2. 70 Para conmemorar: Vase Sal 38 nota b. 

Salmos 71


Oracin de un anciano 

1 [1] En ti, Jehov, me he refugiado; 
    no sea yo avergonzado jams. 
    2 Socrreme y lbrame en tu justicia; 
    Inclina tu odo y slvame. 
    3 S para m una roca de refugio[2] 
    adonde recurra yo continuamente. 
    T has dado mandamiento para salvarme, 
    porque t eres mi roca y mi fortaleza.[3] [4] 
    4 Dios mo, lbrame de manos del impo, 
    de manos del perverso y violento, 
    5 porque t, Seor Jehov,eres mi esperanza, 
    seguridad ma desde mi juventud. 
    6 En ti he sido sustentado desde el vientre. 
    Del vientre de mi madret fuiste el que me sac;[5] 
    para ti ser siempre mi alabanza. 
    7 Como prodigio he sido a muchos, 
    y t mi refugio fuerte. 
    8 Sea llena mi boca de tu alabanza, 
    de tu gloria todo el da. 
    9 No me deseches en el tiempo de la vejez; 
    cuando mi fuerza se acabe,no me desampares, 
    10 porque mis enemigos hablan de m 
    y los que acechan mi almase consultan entre s, 
    11 diciendo: "Dios lo ha desamparado; 
    perseguidlo y tomadlo, 
    porque no hay quien lo libre". 
    12 No te alejes, Dios, de m; 
    Dios mo, acude pronto en mi socorro! 
    13 Sean avergonzados, perezcanlos adversarios de mi alma; 
    sean cubiertos de verguenzay de confusin 
    los que mi mal buscan. 
    14 Mas yo esperar siempre 
    y te alabar ms y ms. 
    15 Mi boca publicar tu justicia 
    y tus hechos de salvacin todo el da, 
    aunque no s su nmero. 
    16 Volver a los hechos poderosos de Jehovel Seor; 
    har memoria de tu justicia,de la tuya sola. 
    17 Me enseaste, Dios, desde mi juventud, 
    y hasta ahora he manifestadotus maravillas. 
    18 Aun en la vejez y las canas, 
    Dios, no me desampares, 
    hasta que anuncie tu podera la posteridad,[6] 
    tu potencia a todos los que han de venir, 
    19 y tu justicia, Dios, que llega hasta lo excelso.[7] 
    T has hecho grandes cosas![8] 
    Dios, quin como t? 
    20 T, que me has hecho vermuchas angustias y males, 
    volvers a darme vida 
    y de nuevo me levantars[9] 
    desde los abismos de la tierra. 
    21 Aumentars mi grandeza 
    y volvers a consolarme. 
    22 Asimismo yo te alabarcon instrumento de salterio, 
    Dios mo;tu lealtad cantar a ti en el arpa, 
    Santo de Israel.[10] 
    23 Mis labios se alegrarn 
    cuando cante para ti; 
    y mi alma, la cual redimiste. 
    24 Mi lengua hablar tambin de tu justicia 
    todo el da; 
    por cuanto han sido avergonzados, 
    porque han sido confundidos 
    los que mi mal procuraban. 
						 NOTAS:

1. 71 Oracin de un anciano que, a pesar de la persecucin y la adversidad, mantiene firme su confianza en Dios y acude a l para pedirle ayuda y proteccin. 
2. 71.3 Roca de refugio: lit.: roca de habitacin. Segn varios ms. griegos y Sal 31.2: roca protectora. 
3. 71.3 Mi fortaleza (en sentido de baluarte en la guerra): segn la versin griega (LXX) y Sal 31.2. Heb.: para ir siempre t ordenaste. Algunos traducen: T prometiste venir siempre (a salvarme). 
4. 71.1-3 Con ligeras variantes, estos v. corresponden a Sal 31.1-3. 
5. 71.5-6 Cf. Sal 22.9-10. 
6. 71.18 Tu poder: lit. tu brazo... y tu fuerza. Cf. Sal 77.15; 89.10,13. 
7. 71.19 Sal 36.5; 57.10. 
8. 71.19 Ex 15.11; Sal 35.10. 
9. 71.20 Me has hecho ver... volvers a darme vida... me levantars: segn el contexto (cf. v. 21) y la sugerencia en el margen del texto hebreo. Heb. nos has hecho ver... nos hars vivir... nos levantars. 
10. 71.22 Santo de Israel: ttulo dado a Dios en Isaas (1.4; 5.19; 10.20; 12.6). Cf. Sal 78.41; 89.18. 

Salmos 72


El reinado de un rey justo 

1 [1] 

Para Salomn
Dios, da tus juicios al rey 
    y tu justicia al hijo del rey.[2] 
    2 l juzgar a tu pueblo con justicia 
    y a tus afligidos con rectitud. 
    3 Los montes llevarn paz al pueblo, 
    y los collados justicia. 
    4 Juzgar a los afligidos del pueblo, 
    salvar a los hijos del menesteroso 
    y aplastar al opresor. 
    5 Te temern mientras durenel sol y la luna, 
    de generacin en generacin. 
    6 Descender como la lluviasobre la hierba cortada; 
    como el roco que destila sobre la tierra. 
    7 Florecer en sus das justiciay abundancia de paz, 
    hasta que no haya luna. 
    8 Dominar de mar a mar, 
    y desde el ro hasta los confinesde la tierra![3] 
    9 Ante l se postrarnlos moradores del desierto, 
    y sus enemigos lamern el polvo. 
    10 Los reyes de Tarsis y de las costas 
    traern presentes; 
    los reyes de Sab y de Seba 
    ofrecern dones.[4] 
    11 Todos los reyes se postrarn delante de l; 
    todas las naciones lo servirn. 
    12 l librar al menesteroso que clame 
    y al afligido que no tengaquien lo socorra. 
    13 Tendr misericordiadel pobre y del menesteroso; 
    salvar la vida de los pobres. 
    14 De engao y de violenciaredimir sus almas, 
    y la sangre de ellos ser preciosaante sus ojos. 
    15 Vivir, y se le dar del oro de Sab, 
    y se orar por l continuamente; 
    todo el da se le bendecir. 
    16 Ser echado un puado de granoen la tierra, 
    en las cumbres de los montes; 
    su fruto har ruido como el Lbano; 
    los de la ciudad florecern[5] como la hierba de la tierra. 
    17 Ser su nombre para siempre; 
    se perpetuar su nombremientras dure el sol. 
    Benditas sern en l todas las naciones; 
    lo llamarn bienaventurado. 
    18 Bendito Jehov Dios, el Dios de Israel, 
    el nico que hace maravillas. 
    19 Bendito su nombre gloriosopara siempre! 
    Toda la tierra sea llena de su gloria! 
    Amn y amn![6] \m 20 Aqu terminan las oraciones de David, hijo de Isa.[7] 
						 NOTAS:

1. 72 Oracin en favor del rey, recitada en el da de su entronizacin o en el aniversario de su ascensin al trono (cf. Sal 2). Ms tarde, cuando el pueblo de Israel ya no era gobernado por reyes, los judos vieron en este salmo una descripcin del futuro rey Mesas. Vase Mesas en la Concordancia temtica. 
2. 72.1-2 Al rey le corresponda, sobre todo, asegurar un orden social justo y defender el derecho de los ms dbiles (Sal 45.4 n.); por eso, lo primero que la comunidad pide para l es juicio y justicia. Es probable que los judos atribuyeran este salmo al rey Salomn (cf. el ttulo hebreo) porque l obtuvo de Dios gran sabidura para hacer justicia (1 R 3.28). Cf. Pr 29.14. 
3. 72.8 Cf. Gn 15.18; 1 R 4.21; Zac 9.10. 
4. 72.10 Tarsis: Vase Sal 48.7 n. Las costas son en general las costas e islas del mar Mediterrneo. El reino de Sab se encontraba al sudoeste de Arabia (cf. 1 R 10.1-13). Seba era la regin situada hacia la ribera oeste del Mar Rojo, probablemente en lo que hoy es Etiopa. 
5. 72.16 Los de la ciudad florecern: lit: desde la ciudad. 
6. 72.18-19 Estas bendiciones marcan el final de la segunda parte del libro de los Salmos. Vase Sal 41.13 n. 
7. 72.20 Esta indicacin atribuye a David los salmos contenidos en la coleccin anterior, para distinguirla de la coleccin de Asaf, que comienza en Sal 73. 

Salmos 73


LIBRO 3 (Salmos 73--89)



El destino de los malos 



Salmo de Asaf 

1 [1] [2] Ciertamente es bueno Diospara con Israel, 
    para con los limpios de corazn. 
    2 En cuanto a m,casi se deslizaron mis pies, 
    por poco resbalaron mis pasos!, 
    3 porque tuve envidia de los arrogantes, 
    viendo la prosperidad de los impos. 
    4 No se atribulan por su muerte, 
    pues su vigor est entero. 
    5 No pasan trabajoscomo los otros mortales, 
    ni son azotadoscomo los dems hombres. 
    6 Por tanto, la soberbia los corona; 
    se cubren con vestido de violencia. 
    7 Los ojos se les saltan de gordura; 
    logran con creceslos antojos del corazn. 
    8 Se mofan y hablan con maldadde hacer violencia; 
    hablan con altanera. 
    9 Ponen su boca contra el cielo 
    y su lengua pasea la tierra. 
    10 Por eso Dios har volvera su pueblo aqu, 
    y aguas en abundancia son extradaspara ellos.[3] 
    11 Y dicen: "Cmo sabe Dios? 
    Acaso hay conocimientoen el Altsimo?"[4] 
    12 Estos impos, 
    sin ser turbados del mundo,aumentaron sus riquezas. 
    13 Verdaderamente en vano he limpiadomi corazn 
    y he lavado mis manos en inocencia!, 
    14 pues he sido azotado todo el da 
    y castigado todas las maanas.[5] 
    15 Si dijera yo: "Hablar como ellos!", 
    engaara a la generacin de tus hijos. 
    16 Cuando pens para saber esto, 
    fue duro trabajo para m, 
    17 hasta que, entrando en el santuariode Dios,[6] 
    comprend el fin de ellos. 
    18 Ciertamente, los has puestoen deslizaderos, 
    en asolamiento los hars caer. 
    19 Cmo han sido asolados de repente! 
    Perecieron, se consumieron de terrores! 
    20 Como sueo del que despierta, 
    as, Seor, cuando despiertes, menospreciars su apariencia. 
    21 Se llen de amargura mi alma 
    y en mi corazn senta punzadas. 
    22 Tan torpe era yo, que no entenda; 
    era como una bestia delante de ti! 
    23 Con todo, yo siempre estuve contigo; 
    me tomaste de la mano derecha. 
    24 Me has guiado segn tu consejo, 
    y despus me recibirs en gloria. 
    25 A quin tengo yo en los cielos sino a ti? 
    Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 
    26 Mi carne y mi corazn desfallecen; 
    mas la roca de mi corazn y mi porcin 
    es Dios para siempre. 
    27 Ciertamente los que se alejan de ti perecern; 
    t destruirsa todo aquel que de ti se aparta. 
    28 Pero en cuanto a m,el acercarme a Dios es el bien. 
    He puesto en Jehov el Seormi esperanza, 
    para contar todas tus obras. 
						 NOTAS:

1. 73 Asaf: Vase Sal 50.1 n. 
2. 73 Salmo didctico o sapiencial, semejante por su contenido a los salmos 37 y 49. 
3. 73.10 Por eso Dios har volver... aguas... para ellos: sentido probable de un texto difcil. Otra posible traduccin: Por eso mi pueblo se vuelve hacia ellos y bebe sus aguas a raudales. 
4. 73.11 Job 22.13-14; Sal 10.4,11; 14.1; 53.1; Is 29.15. 
5. 73.3-14 Job 21; Jer 12.1; Hab 1. 
6. 73.17 Santuario de Dios: Se trata, probablemente, de una revelacin que el salmista recibi en el templo (cf. Is 6.1-13). Otros, en cambio, traducen: los secretos de Dios. 

Salmos 74


Apelacin a Dios en contra del enemigo 

1 [1] 

Masquil de Asaf 
[2] Por qu, Dios, nos has desechadopara siempre? 
    Por qu se ha encendido tu furor[3] contra las ovejas de tu prado?[4] 
    2 Acurdate de tu congregacin, la queadquiriste desde tiempos antiguos, 
    la que redimiste para hacerla la tribude tu herencia;[5] 
    este monte Sin,[6] donde has habitado. 
    3 Dirige tus pasos a las ruinas eternas, 
    a todo el mal que el enemigoha hecho en el santuario. 
    4 Tus enemigos[7] vociferanen medio de tus asambleas; 
    han puesto sus estandartes por seal. 
    5 Son como los que levantan el hacha 
    en medio de tupido bosque, 
    6 y ahora con hachas y martillos 
    han quebrado todas sus entalladuras.[8] 
    7 Han puesto a fuego tu santuario, 
    han profanado el tabernculode tu nombre, echndolo a tierra. 
    8 Dijeron en su corazn:"Destruymoslos de una vez!" 
    Han quemado todas las moradasde Dios en la tierra! 
    9 No vemos ya nuestras seales;[9] 
    no hay ms profeta,[10] 
    ni entre nosotros hay quien sepahasta cundo. 
    10 Hasta cundo, Dios,nos insultar el angustiador? 
    Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente contra tu nombre? 
    11 Por qu retraes tu mano? 
    Por qu escondes tu diestra en tu seno?[11] 
    12 Pero Dios es mi reydesde tiempo antiguo;[12] 
    el que obra salvacinen medio de la tierra. 
    13 Dividiste el mar con tu poder; 
    quebraste cabezas de monstruosen las aguas.[13] 
    14 Aplastaste las cabezas del Leviatn[14] 
    y lo diste por comidaa los habitantes del desierto. 
    15 Abriste la fuente y el ro; 
    secaste ros impetuosos. 
    16 Tuyo es el da, tuya tambin es la noche; 
    t estableciste la luna y el sol.[15] 
    17 T fijaste todos los trminos de la tierra; 
    el verano y el invierno t los formaste. 
    18 Acurdate de esto: que el enemigoha afrentado a Jehov 
    y un pueblo insensatoha blasfemado contra tu nombre. 
    19 No entregues a las fierasel alma de tu trtola! 
    No olvides para siemprela vida de tus pobres! 
    20 Mira al pacto, 
    porque los lugares tenebrosos de la tierra 
    estn llenos de habitaciones de violencia! 
    21 No vuelva avergonzado el abatido; 
    el afligido y el menesterosoalabarn tu nombre! 
    22 Levntate, Dios! Aboga tu causa! 
    Acurdate de cmo el insensatote insulta cada da! 
    23 No olvides los gritos de tus enemigos; 
    el alboroto de los que se levantancontra ti sube sin cesar. 
						 NOTAS:

1. 74 Oracin de apelacin a Dios. La comunidad de Israel, reunida en torno del templo profanado, incendiado y en ruinas (v. 1-9), expresa el dolor de sentirse abandonada por Dios (v. 10-11) y le pide que venga pronto en su ayuda. Todo parece indicar que este salmo fue compuesto cuando todava estaba vivo el recuerdo de la destruccin de Jerusaln y del templo por las tropas de Nabucodonosor, en el 587 a.C. Cf. 2 R 25.8-10. 
2. 74 Masquil de Asaf: Vanse Sal 32 nota b y Sal 50 nota a. 
3. 74.1 Encendido tu furor: Cf. Sal 79.5. 
4. 74.1 Ovejas de tu prado: Sal 79.13; 95.7; 100.3. 
5. 74.2 Ex 15.13,16; Sal 28.9. 
6. 74.2 Monte Sin: Vase Sal 2.6 n. Cf. Ex 15.17. 
7. 74.4 Tus enemigos: A los ojos del salmista, los enemigos de Israel son enemigos de Dios. Por eso, en su oracin pone de relieve estas dos ideas: la humillacin que ha sufrido Israel es una afrenta para el mismo Dios (v. 10,18); y, adems, al salir en defensa de su pueblo, Jehov defiende su propio honor (v. 22-23). Cf. Lm 1.10. Vase Enemigo en la Concordancia temtica. 
8. 74.6 Sus entalladuras: Cf. 1 R 6.14-36. 
9. 74.9 Nuestras seales: Podra referirse a ciertos estandartes religiosos o militares, como los estandartes del v. 4. Otros ven en esa expresin una referencia a los milagros, que son "signos" o "seales" de la presencia de Dios en medio de su pueblo. 
10. 74.9 Para el pueblo de Israel una de las peores desgracias era carecer de profetas que le hicieran conocer la voluntad de Dios (Lm 2.9; Ez 7.26). Cf. 1 S 3.1; Am 8.11-12. 
11. 74.11 La mano derecha es smbolo del poder de Dios. El hecho de mantenerla apretada contra el pecho sugiere la idea de una total inactividad por parte de Jehov. 
12. 74.12 Dios es mi rey: La profesin de confianza en Jehov, que es un elemento tpico de los salmos de splica, aparece aqu bajo la forma de un himno o canto de alabanza al poder de Dios manifestado en la creacin y en la historia (v. 12-17). Vase Dios en la Concordancia temtica. 
13. 74.13 Monstruos: alusin a una creencia muy difundida entre los pueblos del Oriente antiguo. Segn esta creencia, el mundo fue creado despus que uno de los dioses logr derrotar a un monstruo temible, que le opona resistencia y representaba el estado catico en que se encontraba el universo antes del orden creador. El salmista utiliza esta imagen potica para describir la accin creadora de Dios (cf. Gn 1.1; Sal 89.10). La referencia a la divisin del mar parece evocar tambin el paso de los israelitas a travs del Mar Rojo (Ex 14.21-22). 
14. 74.14 Leviatn: nombre de un monstruo antiguo, que en Is 27.1 se describe como la serpiente veloz, la serpiente tortuosa y el dragn que est en el mar. Los antiguos israelitas, como sus vecinos cananeos, vean en este monstruo la representacin simblica de las fuerzas del caos. Cf. Job 3.8; Sal 104.26. 
15. 74.16-17 Gn 1.3-18. 

Salmos 75


Dios abate al malo y exalta al justo 



Al msico principal; sobre "No destruyas". Salmo de Asaf. Cntico

1 [1] [2] Gracias te damos, Dios, gracias te damos, 
    pues cercano est tu nombre;[3] 
    los hombres cuentan tus maravillas. 
    2 En el tiempo que yo decida, 
    juzgar[4] rectamente.[5] 
    3 Se arruinaban la tierra y sus moradores; 
    yo sostengo sus columnas. Selah 
    4 Dije a los insensatos: "No os jactis!"; 
    y a los impos: "No os enorgullezcis; 
    5 no hagis alarde de vuestro poder; 
    no hablis con cerviz erguida!", 
    6 porque ni de oriente ni de occidente 
    ni del desierto viene el enaltecimiento, 
    7 pues Dios es el juez; 
    a este humilla, y a aquel enaltece. 
    8 La copa[6] est en la mano de Jehov; 
    el vino est fermentado, 
    lleno de mixtura, 
    y l lo derrama; 
    hasta el fondo lo apurarn y lo bebern todos los impos de la tierra! 
    9 Pero yo siempre anunciar 
    y cantar alabanzas al Dios de Jacob. 
    10 Quebrantar todo el poderode los pecadores, 
    pero el poder del justo ser exaltado. 
						 NOTAS:

1. 75 Himno o canto de alabanza a Jehov, Juez universal. El juicio de Dios har que al final triunfe la justicia (v. 7-8) y este triunfo de Dios ser un motivo de alegra para sus fieles (v. 9). 
2. 75 "No destruyas": Vase Sal 57 nota b. 
3. 75.1 Cercano est tu nombre: heb.; segn dos versiones antiguas: Invocamos. 
4. 75.2 Juzgar: En el lenguaje bblico, "juzgar" significa mucho ms que pronunciar un fallo o sentencia; es rectificar una situacin de injusticia. Por eso, el verbo "juzgar" es muchas veces sinnimo de "gobernar", ya que la primera responsabilidad del gobernante es asegurar el triunfo de la justicia. Cf. Sal 72.1-2; 98.9; 99.4. 
5. 75.2 Dios es el Seor de la historia y es l quien dirige el curso de los tiempos (Dn 2.21; Hab 2.3; Hch 1.7). 
6. 75.8 La copa tiene, en el AT, varios significados simblicos (vase Sal 16.5 n.). Aqu se refiere a la ira de Dios y a su juicio sobre los malvados (vase Sal 60.3 n., y cf. Jer 25.15-16; Ez 23.31-34). Cf. tambin Ap 14.10; 16.19. 

Salmos 76


El Dios de la victoria y del juicio 

1 [1] 

Al msico principal; sobre "Neginot".Salmo de Asaf. Cntico
[2] Dios es conocido en Jud; 
    en Israel es grande su nombre. 
    2 En Salem est su Tabernculo 
    y su habitacin en Sin.[3] 
    3 All quebr las saetas del arco, 
    el escudo, la espaday las armas de guerra.[4] Selah 
    4 Glorioso eres t, poderoso 
    ms que los montes de caza.[5] 
    5 Los fuertes de corazn fueron despojados, 
    durmieron su sueo; 
    no hizo uso de sus manos[6] ninguno de los varones fuertes.[7] 
    6 A tu reprensin, Dios de Jacob, 
    el carro y el caballo fueron entorpecidos. 
    7 Temible eres t! 
    Quin podr estar en pie delante de ti 
    cuando se encienda tu ira? 
    8 Desde los cielos hiciste oir tu juicio; 
    la tierra tuvo temor y qued en suspenso 
    9 cuando te levantaste, Dios, para juzgar, 
    para salvar a todos los mansosde la tierra.[8] Selah 
    10 Ciertamente la ira del hombre te alabar; 
    t reprimirs el resto de las iras.[9] 
    11 Prometed y pagad a Jehov vuestro Dios; 
    todos los que estn alrededor de l traigan ofrendas al Temible. 
    12 l cortar el aliento de los prncipes; 
    temible es para los reyes de la tierra. 
						 NOTAS:

1. 76 Este salmo pertenece al grupo de los "cantos de Sin" (cf. Sal 46; 48; 87; 122). Por ser el lugar donde habita y reina Jehov, el monte Sin es tambin el sitio donde l se da a conocer (v. 1) y el escenario de sus victorias (v. 5-6). Vase Sin en la Concordancia temtica. 
2. 76 Asaf: Vase Sal 50 nota b. 
3. 76.2 Salem: nombre antiguo de Jerusaln (Gn 14.18). 
4. 76.3 Is 2.4; Ez 39.3; Miq 4.3. 
5. 76.4 Montes de caza: heb.; segn la versin griega (LXX): Montes eternos. Cf. Sal 90.2. 
6. 76.5 No hizo uso de sus manos: lit. no encontraron sus manos. 
7. 76.5 Cf. 2 R 19.35. 
8. 76.9 Los mansos de la tierra: otra posible traduccin: los oprimidos del pas, refirindose a los israelitas pobres y humillados. Vase Pobre en la Concordancia temtica. 
9. 76.10 T reprimirs el resto de las iras: traduccin poco segura de un texto oscuro. Tal vez se quiera sugerir que el poder de Dios siempre triunfa sobre la furia de sus enemigos y los obliga a rendirle homenaje. 

Salmos 77


Meditacin sobre los hechos poderososde Dios 

1 [1] 

Al msico principal; para Jedutn. Salmo de Asaf
[2] Con mi voz clam a Dios, 
    a Dios clam porque l me escucha. 
    2 Al Seor busqu en el da de mi angustia; 
    alzaba a l mis manos de noche,sin descanso; 
    mi alma rehusaba el consuelo. 
    3 Me acordaba de Dios, me conmova; 
    me quejaba y desmayaba mi espritu. Selah 
    4 No me dejabas pegar los ojos; 
    estaba yo quebrantado y no hablaba. 
    5 Consideraba los das desde el principio, 
    los aos pasados.[3] 
    6 Me acordaba de mis cnticos de noche; 
    meditaba en mi corazny mi espritu inquira: 
    7 "Desechar el Seor para siempre 
    y no volver ms a sernos propicio?[4] 
    8 Ha cesado para siempre su misericordia? 
    Se ha acabado perpetuamente su promesa? 
    9 Ha olvidado Dios el tener misericordia? 
    Ha encerrado con ira sus piedades?" Selah 
    10 Entonces dije: "Enfermedad ma es esta; 
    traer, pues, a la memorialos aos de la diestra del Altsimo". 
    11 Me acordar de las obras de Jah; 
    s, har yo memoriade tus maravillas antiguas. 
    12 Meditar en todas tus obras 
    y hablar de tus hechos.[5] 
    13 Dios, santo es tu camino; 
    qu dios es grande como nuestro Dios?[6] 
    14 T eres el Dios que hace maravillas; 
    hiciste notorio en los pueblos tu poder. 
    15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, 
    a los hijos de Jacob y de Jos. Selah 
    16 Dios, te vieron las aguas; 
    las aguas te vieron y temieron; 
    los abismos tambin se estremecieron. 
    17 Las nubes echaron inundaciones de aguas: 
    tronaron los cielos 
    y se precipitaron tus rayos. 
    18 La voz de tu trueno estaba en el torbellino; 
    tus relmpagos alumbraron el mundo; 
    se estremeci y tembl la tierra. 
    19 En el mar fue tu camino 
    y tus sendas en las muchas aguas; 
    tus pisadas no fueron halladas. 
    20 Condujiste a tu pueblo como a ovejas[7] 
    por mano de Moiss y de Aarn.[8] 
						 NOTAS:

1. 77 Este salmo es un testimonio (v. 1-10) seguido de un himno o canto de alabanza, que recuerda las acciones que Dios realiz en otro tiempo (tal vez el xodo) en favor de Israel (v. 11-20). En realidad, el testimonio es individual solo en cuanto a la forma, porque la afliccin del salmista no proviene de una desgracia personal, sino de la triste situacin en que se encuentra su pueblo. 
2. 77 Jedutn: Vase Sal 39.1 n. 
3. 77.5 Alusin al duro contraste entre un pasado glorioso y un presente lleno de amargura. Cf. Sal 42.4. 
4. 77.7 Cf. Sal 74.1; Lm 5.22. 
5. 77.11-12 Cf. Is 63.7-14. 
6. 77.13 Ex 15.11. 
7. 77.20 Sal 78.52; 80.1; Is 63.11-14. 
8. 77.16-20 Evocacin potica de los prodigios realizados por Jehov en el Mar Rojo y en el Sina (Ex 14.21-22; 15.4-8; 19.16-19; Sal 114.3-6). 

Salmos 78


Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel 



Masquil de Asaf 

1 [1] [2] Escucha, pueblo mo, mi Ley; 
    inclinad vuestro odoa las palabras de mi boca. 
    2 Abrir mi boca en proverbios;[3] 
    hablar cosas escondidasdesde tiempos antiguos,[4] 
    3 las cuales hemos odo y entendido, 
    las que nuestros padres nos contaron. 
    4 No las encubriremos a sus hijos, 
    contaremos a la generacin venidera 
    las alabanzas de Jehov, 
    su potencia y las maravillas que hizo. 
    5 l estableci testimonio en Jacob 
    y puso ley en Israel, 
    la cual mand a nuestros padres 
    que la notificaran a sus hijos; 
    6 para que lo sepa la generacin venidera, 
    los hijos que nazcan; 
    y los que se levanten lo cuentena sus hijos,[5] 
    7 a fin de que pongan en Dios su confianza 
    y no se olviden de las obras de Dios; 
    que guarden sus mandamientos 
    8 y no sean como sus padres, 
    generacin terca y rebelde; 
    generacin que no dispuso su corazn, 
    ni cuyo espritu fue fiel para con Dios.[6] 
    9 Los hijos de Efran,arqueros muy diestros, 
    volvieron las espaldasen el da de la batalla.[7] 
    10 No guardaron el pacto de Dios 
    ni quisieron andar en su Ley; 
    11 al contrario, se olvidaron de sus obras 
    y de sus maravillasque les haba mostrado. 
    12 Delante de sus padres hizo maravillas 
    en la tierra de Egipto,[8] en el campo de Zon.[9] 
    13 Dividi el mar y los hizo pasar. 
    Detuvo las aguas como en un montn.[10] 
    14 Los gui de da con nube 
    y toda la noche con resplandor de fuego.[11] 
    15 Hendi las peas en el desierto 
    y les dio a bebercomo de grandes abismos, 
    16 pues sac de la pea corrientes 
    e hizo descender aguas como ros.[12] 
    17 Pero aun as, volvieron a pecar contra l, 
    rebelndose contra el Altsimoen el desierto, 
    18 pues tentaron a Dios en su corazn, 
    pidiendo comida a su gusto. 
    19 Y hablaron contra Dios, diciendo: 
    "Podr poner mesa en el desierto? 
    20 l ha herido la pea, 
    y brotaron aguas 
    y torrentes inundaron la tierra. 
    Podr dar tambin pan? 
    Dispondr carne para su pueblo?" 
    21 Y lo oy Jehov y se indign; 
    se encendi el fuego contra Jacob 
    y el furor subi contra Israel, 
    22 por cuanto no le haban credo 
    ni haban confiado en su salvacin. 
    23 Sin embargo,mand a las nubes de arriba, 
    abri las puertas de los cielos 
    24 e hizo llover sobre ellos manpara que comieran, 
    y les dio trigo de los cielos. 
    25 Pan de nobles[13] comi el hombre; 
    les envi comida hasta saciarlos. 
    26 Movi el viento solano en el cielo, 
    y trajo con su poder al viento del sur, 
    27 e hizo llover sobre ellos carnecomo polvo, 
    como la arena del mar, aves que vuelan. 
    28 Las hizo caer en medio del campamento, 
    alrededor de sus tiendas. 
    29 Comieron y se saciaron; 
    les cumpli, pues, su deseo. 
    30 No haban saciado an su apetito, 
    an estaba la comida en su boca, 
    31 cuando vino sobre ellos el furor de Dios, 
    e hizo morir a los ms robustos de ellos 
    y derrib a los escogidos de Israel.[14] 
    32 Con todo esto, volvieron a pecar 
    y no dieron crdito a sus maravillas. 
    33 Por tanto, hizo acabar sus dascomo un soplo 
    y sus aos en tribulacin. 
    34 Si los haca morir,entonces buscaban a Dios; 
    entonces se volvan solcitosen busca suya, 
    35 y se acordaban de que Diosera su refugio, 
    que el Dios altsimo era su redentor. 
    36 Pero lo halagaban con su boca, 
    y con su lengua le mentan, 
    37 pues sus corazones no eran rectos con l[15] 
    ni permanecieron firmes en su pacto. 
    38 Pero l, misericordioso, 
    perdonaba la maldad y no los destrua; 
    apart muchas veces su ira 
    y no despert todo su enojo. 
    39 Se acord de que eran carne, 
    soplo que va y no vuelve. 
    40 Cuntas veces se rebelaron contra len el desierto, 
    y lo enojaron en el yermo! 
    41 Y volvan, y tentaban a Dios, 
    y provocaban al Santo de Israel. 
    42 No se acordaban de su mano, 
    del da que los redimi de la angustia; 
    43 cuando manifest en Egipto sus seales 
    y sus maravillas en el campo de Zon. 
    44 Y volvi sus ros en sangre, 
    y sus corrientes, para que no bebieran.[16] 
    45 Envi entre ellos enjambres de moscas[17] que los devoraban 
    y ranas[18] que los destruan. 
    46 Dio tambin a la oruga sus frutos 
    y sus labores a la langosta.[19] 
    47 Sus vias destruy con granizo 
    y sus higuerales con escarcha. 
    48 Entreg al granizo sus bestias 
    y sus ganados a los rayos.[20] 
    49 Envi sobre ellos el ardor de su ira; 
    enojo, indignacin y angustia, 
    un ejrcito de ngeles destructores! 
    50 Dispuso camino a su furor; 
    no eximi la vida de ellos de la muerte, 
    sino que los entreg a mortandad. 
    51 Hizo morir a todo primognito en Egipto, 
    las primicias de su fuerzaen las tiendas de Cam.[21] 
    52 Hizo salir a su pueblo como a ovejas 
    y los llev por el desiertocomo a un rebao.[22] 
    53 Los gui con seguridad,de modo que no tuvieran temor; 
    y el mar cubri a sus enemigos.[23] 
    54 Los trajo despus a las fronterasde su tierra santa,[24] 
    a este monte que gancon su mano derecha. 
    55 Ech las naciones de delante de ellos;[25] 
    con cuerdas reparti sus tierrasen heredad 
    e hizo habitar en sus tiendasa las tribus de Israel. 
    56 Pero ellos tentaron y enojaronal Dios altsimo[26] 
    y no guardaron sus testimonios; 
    57 ms bien, le dieron la espalda, rebelndose como sus padres; 
    se torcieron como arco engaoso. 
    58 Lo enojaron con sus lugares altos[27] 
    y lo provocaron a celocon sus imgenes de talla. 
    59 Lo oy Dios y se enoj, 
    y en gran manera aborreci a Israel. 
    60 Dej, por tanto, el tabernculo de Silo, 
    la tienda en que habitentre los hombres.[28] 
    61 Entreg a cautiverio su podero; 
    su gloria, en manos del enemigo.[29] 
    62 Entreg tambin su pueblo a la espada 
    y se irrit contra su heredad. 
    63 El fuego devor a sus jvenes 
    y sus vrgenes no fueron loadasen cantos nupciales. 
    64 Sus sacerdotes cayeron a espada[30] 
    y sus viudas no hicieron lamentacin. 
    65 Entonces despert el Seorcomo quien duerme, 
    como un valiente que grita excitadopor el vino,[31] 
    66 e hiri a sus enemigos por detrs; 
    les dio perpetua afrenta.[32] 
    67 Desech la casa de Jos 
    y no escogi la tribu de Efran, 
    68 sino que escogi la tribu de Jud, 
    el monte Sin, al cual am. 
    69 Edific su santuarioa manera de eminencia, 
    como la tierra que ciment para siempre. 
    70 Eligi a David su siervo 
    y lo tom de los rebaos de ovejas; 
    71 de detrs de las paridas lo trajo, 
    para que apacentara a Jacob su pueblo, 
    a Israel su heredad.[33] 
    72 Y los apacent conforme a la integridad de su corazn; 
    los pastore con la pericia de sus manos. 
						 NOTAS:

1. 78 Meditacin sobre la historia de Israel desde el xodo de Egipto hasta la instauracin de la dinasta davdica. El relato potico de los acontecimientos histricos va contraponiendo el amor y la fidelidad de Jehov a las constantes infidelidades y rebeldas de su pueblo. Cf. Sal 105; 106. 
2. 78 Masquil de Asaf: Vanse Sal 32 nota b y Sal 50 nota b. 
3. 78.2 Proverbios: Vase Sal 49.4 nota b. 
4. 78.2 Mt 13.35 cita esta frase de acuerdo con la versin griega (LXX) y la refiere al mtodo que emple Jess de ensear por medio de parbolas. 
5. 78.3-6 Cf. Ex 10.2; Dt 4.9; 32.7; Sal 44.1. 
6. 78.8 Cf. Dt 32.5-6. 
7. 78.9 Este v. se anticipa a los hechos relatados en los v. 56-72. Efran representa aqu a todas las tribus del Norte, que volvieron la espalda a la dinasta de David y se constituyeron como reino independiente (cf. 1 R 12). 
8. 78.12 Ex 7.8--12.32. 
9. 78.12 Zon es el nombre hebreo de Tanis, ciudad del antiguo Egipto situada en el Delta oriental del Nilo. Cf. v. 43; Nm 13.22. 
10. 78.13 Ex 14.21-22. 
11. 78.14 Ex 13.21-22. 
12. 78.15-16 Ex 17.1-7; Nm 20.2-13. 
13. 78.24-25 Jn 6.31. Pan de nobles: lit. pan de los fuertes. Estas ltimas expresiones designan aqu a los seres que estn en la presencia y al servicio de Dios en el cielo. La versin griega (LXX) tiene pan de ngeles. Cf. los hijos de Dios de Job 1.6. En Ex 16.4; Sal 105.40 y Jn 6.3 se llama al man pan del cielo, y en 1 Co 10.3 alimento espiritual. 
14. 78.18-31 Ex 16.2-15; Nm 11.4-23,31-35. 
15. 78.37 Hch 8.21. 
16. 78.44 Ex 7.17-21. 
17. 78.45 Ex 8.20-24. 
18. 78.45 Ex 8.1-6. 
19. 78.46 Ex 10.12-15. 
20. 78.47-48 Ex 9.22-25. 
21. 78.51 Ex 12.29. En las tiendas de Cam: designacin potica de Egipto. Acerca de Cam, cf. Gn 5.32; 10.6. Vase Cam en la Concordancia temtica. 
22. 78.52 Ex 13.17-22; Sal 77.20; Is 63.11-14. 
23. 78.53 Ex 14.26-28. 
24. 78.54 Ex 15.17; Jos 3.14-17. 
25. 78.55 Jos 11.16-23. 
26. 78.56 Jue 2.11-15. 
27. 78.58 Lugares altos: Eran las colinas donde se renda culto a los dioses cananeos Baal y Astoret. 
28. 78.60 Antes del rey David, el tabernculo de Silo era el principal centro de culto hebreo, ya que all se encontraba el Arca del pacto. Cf. Jos 18.1; 1 S 1.3; Jer 7.12-14; 26.6. 
29. 78.61 Su gloria: es decir, el Arca del pacto. Cf. 1 S 4.4-22. Vase Arca del pacto en la Concordancia temtica. 
30. 78.64 Sus sacerdotes cayeron...: posible alusin a la muerte de los dos hijos de El. Cf. 1 S 4.11. 
31. 78.65 Esta audaz imagen antropomrfica hace ver cmo Dios, despus de haber abandonado momentneamente a su pueblo, acudi de nuevo en su auxilio. 
32. 78.66 Este v. se refiere al castigo que Dios aplic a los filisteos que haban capturado el Arca del pacto (1 S 5.6,12). 
33. 78.70-71 1 S 16.11-12; 2 S 7.8; 1 Cr 17.7. 

Salmos 79


Lamento por la destruccin de Jerusaln 



Salmo de Asaf

1 [1] Vinieron, Dios,las naciones a tu heredad! 
    Han profanado tu santo templo! 
    Han reducido Jerusaln a escombros![2] 
    2 Han dado los cuerpos de tus siervospor comida a las aves de los cielos, 
    la carne de tus santosa las bestias de la tierra! 
    3 Derramaron su sangre como aguaen los alrededores de Jerusaln 
    y no hubo quien los enterrara. 
    4 Somos afrentados por nuestros vecinos, 
    escarnecidos y ofendidos por los que estn en nuestros alrededores. 
    5 Hasta cundo, Jehov?Estars airado para siempre? 
    Arder como fuego tu celo? 
    6 Derrama tu ira sobre las nacionesque no te conocen 
    y sobre los reinos que no invocantu nombre!, 
    7 porque han consumido a Jacob 
    y su morada han destruido.[3] 
    8 No recuerdes contra nosotroslas maldades de nuestros antepasados.[4] 
    Vengan pronto tus misericordiasa encontrarnos, 
    porque estamos muy abatidos! 
    9 Aydanos, Dios de nuestra salvacin, 
    por la gloria de tu nombre![5] 
    Lbranos y perdona nuestros pecados 
    por amor de tu nombre!, 
    10 porque dirn los gentiles: 
    "Dnde est su Dios?"[6] 
    Sea notoria en las naciones,delante de nuestros ojos, 
    la venganza de la sangre de tus siervos que ha sido derramada! 
    11 Llegue delante de tiel gemido de los presos;[7] 
    conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte, 
    12 y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos[8] 
    de su infamiacon que te han deshonrado,[9] Jehov. 
    13 Y nosotros, pueblo tuyoy ovejas de tu prado,[10] 
    te alabaremos para siempre. 
    De generacin en generacin 
    cantaremos tus alabanzas! 
						 NOTAS:

1. 79 Lamento nacional, motivado por la profanacin del templo, la destruccin de Jerusaln y la matanza de una buena parte de la poblacin. Las circunstancias en que fue redactado este salmo son las que ya fueron descritas a propsito de Sal 74. 
2. 79.1 Cf. 2 R 25.8-10; 2 Cr 36.17-19; Jer 52.12-14; Lm 1.1-10. 
3. 79.6-7 Cf. Jer 10.25. 
4. 79.8 Los textos del AT muestran que la doctrina de la retribucin se fue modificando con el tiempo. Algunos textos antiguos afirmaban que Dios castiga la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generacin (Ex 20.5; Dt 5.9). Por eso, algunos israelitas se lamentaron a veces de tener que pagar las culpas de sus antepasados. Los profetas Jeremas y Ezequiel reaccionaron contra esta idea y afirmaron enfticamente que cada persona en particular, y no sus descendientes, recibir la justa retribucin de sus buenas o malas acciones (Jer 31.29-30; Ez 18.2-4). Cf. Dt 24.16. 
5. 79.9 Por la gloria de tu nombre: Cf. Ez 20.9,14,22. 
6. 79.10 "Dnde est su Dios?": Vase Sal 42.3 n. 
7. 79.11 Los presos son los israelitas capturados por el enemigo y deportados a Babilonia (2 R 25.11). 
8. 79.12 Siete tantos: El nmero siete es la cifra de la perfeccin o plenitud (cf. Gn 4.24; Mt 18.21; Lc 17.4). Lo que aqu se pide es un castigo justo y ejemplar. 
9. 79.12 De su infamia, con que te han deshonrado: Vase Sal 74 nota a. 
10. 79.13 Ovejas de tu prado: Sal 74.1; 95.7; 100.3. 

Salmos 80


Splica por la restauracin 



Al msico principal; sobre "Lirios". Testimonio. Salmo de Asaf

1 [1] [2] Pastor de Israel,[3] escucha; 
    t que pastoreas como a ovejas a Jos, 
    t que ests entre querubines,[4] resplandece. 
    2 Despierta tu poder 
    delante de Efran,de Benjamn y de Manass,[5] 
    y ven a salvarnos! 
        3 Dios, resturanos! 
        Haz resplandecer tu rostroy seremos salvos! 
    4 Jehov, Dios de los ejrcitos, 
    hasta cundo mostrars tu indignacin contra la oracin de tu pueblo?[6] 
    5 Les diste a comer pan de lgrimas 
    y a beber lgrimas en abundancia. 
    6 Nos pusiste por escarniode nuestros vecinos 
    y nuestros enemigos se burlande nosotros. 
        7 Dios de los ejrcitos, resturanos! 
        Haz resplandecer tu rostroy seremos salvos! 
    8 Hiciste venir una vid de Egipto;[7] 
    echaste las naciones y la plantaste. 
    9 Limpiaste el terreno para ella, 
    hiciste arraigar sus races y llen la tierra. 
    10 Los montes fueron cubiertoscon su sombra 
    y con sus sarmientos los cedros de Dios. 
    11 Extendi sus vstagos hasta el mar 
    y hasta el ro sus renuevos. 
    12 Por qu rompiste sus cercas[8] 
    y la vendimian todos los que pasanpor el camino? 
    13 La destroza el puerco monts 
    y la bestia del campo la devora. 
    14 Dios de los ejrcitos, vuelve ahora; 
    mira desde el cielo,considera y visita esta via, 
    15 la planta que plant tu diestra 
    y el renuevo que para ti afirmaste. 
    16 Quemada a fuego est, asolada! 
    Perezcan por la reprensin de tu rostro! 
    17 Sea tu mano sobre el varn de tu diestra, 
    sobre el hijo de hombreque para ti afirmaste. 
    18 As no nos apartaremos de ti; 
    vida nos dars e invocaremos tu nombre. 
        19 Jehov, Dios de los ejrcitos, resturanos! 
        Haz resplandecer tu rostroy seremos salvos! 
						 NOTAS:

1. 80 Splica nacional, en un momento de grave calamidad para el pueblo de Dios. Segn parece, la catstrofe que motiv la composicin de este salmo fue la destruccin de Samaria por parte de los asirios, en el 722/721 a.C. Cf. 2 R 17.1-23. 
2. 80 Sobre "lirios": Vanse Sal 22.1 n. y Sal 69 nota b. 
3. 80.1 Pastor de Israel: Vanse las referencias en Sal 23.1 n. 
4. 80.1 Los querubines eran los seres alados que extendan sus alas sobre el arca del pacto (Ex 25.18-22; 1 S 4.4; 1 R 6.23-27; Sal 99.1; Is 37.16; Ez 10.16-18). Vase tambin Sal 18.10 nota f. 
5. 80.1-2 Jos: padre de Efran y Manass (Gn 48.1), los antepasados de las dos tribus principales del reino del Norte (cf. Jos 17.14-18; 1 R 12). La tribu de Benjamn se uni al reino de Jud (1 R 12.21), pero algunas ciudades benjaminitas quedaron sometidas al reino del Norte. La especial mencin de estas tribus norteas es un buen indicio de que el salmo se refiere a la catstrofe del 722 a.C. 
6. 80.4 Sal 74.1. 
7. 80.8-13 Con la imagen de la vid, el salmista narra la historia de Israel desde el xodo de Egipto hasta que se estableci en Canan y logr extender sus fronteras en el territorio comprendido entre el ro ufrates y el mar Mediterrneo (cf. v. 11). El tema de la vid, como imagen del pueblo de Dios, es frecuente en el AT (Is 5.1-7; 27.2-5; Jer 2.21; Ez 15.1-8; Os 10.1); tambin se encuentra en el NT (Mt 21.33-43; Jn 15.1-6). 
8. 80.12 Se refiere a la costumbre de levantar cercas alrededor de las vias para protegerlas de los animales salvajes. 

Salmos 81


Bondad de Dios y perversidad de Israel 



Al msico principal; sobre Gitit.<footnote rnd=133778114 idx=1 ><b>81</b> Gitit: Vase Sal 8 n. </footnote>Salmo de Asaf 

1 [2] [3] Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra! 
    Al Dios de Jacob aclamad con jbilo! 
    2 Entonad cancin y tocad el pandero, 
    el arpa que deleita y el salterio. 
    3 Tocad la trompeta en la nueva luna, 
    en el da sealado,en el da de nuestra fiesta solemne,[4] 
    4 porque estatuto[5] es de Israel, 
    ordenanza del Dios de Jacob. 
    5 Lo constituy como testimonio en Jos[6] 
    cuando sali por la tierra de Egipto. 
    O un lenguaje que no entenda:[7] 
    6 "Apart su hombro de debajo de la carga; 
    sus manos fueron descargadasde los cestos.[8] 
    7 En la calamidad clamaste y yo te libr;[9] 
    te respond en lo secreto del trueno; 
    te prob junto a las aguas de Meriba.[10] Selah 
    8 "Oye, pueblo mo, y te amonestar. 
    Si me oyeras, Israel! 
    9 No habr en ti dios ajeno 
    ni te inclinars a dios extrao.[11] 
    10 Yo soy Jehov tu Dios, 
    que te hice subir de la tierra de Egipto;[12] 
    abre tu boca y yo la llenar. 
    11 "Pero mi pueblo no oy mi voz; 
    Israel no me quiso a m. 
    12 Los dej, por tanto,a la dureza de su corazn; 
    caminaron en sus propios consejos. 
    13 Si me hubiera odo mi pueblo! 
    Si en mis caminos hubiera andado Israel! 
    14 En un momento habra yo derribadoa sus enemigos 
    y habra vuelto mi mano contra sus adversarios". 
    15 Los que aborrecen a Jehovse le habran sometido[13] 
    y el tiempo de ellos sera para siempre. 
    16 Los sustentara Dioscon lo mejor del trigo, 
    y con miel de la pea los saciara. 
						 NOTAS:

1. 81 Gitit: Vase Sal 8 n. 
2. 81 Este salmo comienza con una invitacin a celebrar alegremente una fiesta en honor del "Dios de Jacob" (v. 1-5) y luego hace oir la voz de Dios bajo la forma de un mensaje proftico (v. 6-16). 
3. 81 Asaf: Vase Sal 50.1 n. 
4. 81.3 Nm 10.10. Se refiere al perodo festivo del que se habla en Nm 29. Ese perodo comenzaba al aparecer la nueva luna (es decir, el primer da) del sptimo mes, e inclua la fiesta de los Tabernculos, que se celebraba alegremente durante una semana completa, a partir de la luna llena (es decir, desde el da quince) de ese mismo mes. 
5. 81.4 Estatuto: Israel recibi de Dios la orden de mantener siempre vivo el recuerdo de las acciones que Jehov haba realizado en favor de su pueblo, y de celebrarlas anualmente en sus fiestas clticas. Cf. Lv 23.33-44. 
6. 81.5 Jos representa aqu a las doce tribus de Israel. Vase, en sentido diferente, Sal 80.1-2 n. 
7. 81.5 O un lenguaje que no entenda: Aqu un profeta cultual toma la palabra para comunicar un mensaje de parte de Dios (cf. Sal 75.2 nota d). Como este mensaje tiene su origen en una inspiracin divina, y no procede de l mismo, el profeta aclara que antes no lo conoca. Vase Sal 55.22 nota m. 
8. 81.6 Alusin a los trabajos forzados que los israelitas debieron realizar en Egipto (Ex 1.11). 
9. 81.7 Ex 3.16-17; Dt 26.6-7. 
10. 81.7 Meriba: Cf. Ex 17.7; Nm 20.13. 
11. 81.9 Ex 20.2-3; Dt 5.6-7. 
12. 81.10 Ex 20.2. 
13. 81.15 Se le habran sometido. Otras posibles traducciones: Caeran aterrados, o lo adularan. 

Salmos 82


Amonestacin contra los juicios injustos 

1 [1] 

Salmo de Asaf
Dios se levanta en la reuninde los dioses;[2] 
    en medio de los dioses juzga.[3] 
    2 Hasta cundo juzgaris injustamente 
    y haris acepcin de personascon los impos? Selah 
    3 Defended al dbil y al hurfano; 
    haced justicia al afligido y al menesteroso, 
    4 librad al afligido y al necesitado; 
    libradlo de manos de los impos![4] 
    5 No saben, no entienden, 
    andan en tinieblas; 
    tiemblan todos los cimientos de la tierra. 
    6 Yo dije: "Vosotros sois dioses[5] 
    y todos vosotros hijos del Altsimo; 
    7 pero como hombres moriris,[6] 
    y como cualquiera de los prncipes caeris".[7] 
    8 Levntate, Dios, juzga la tierra, 
    porque t heredars todas las naciones! 
						 NOTAS:

1. 82 Este salmo presenta a Dios como un juez que llama a juicio a los dioses de las naciones paganas y los reduce a la impotencia total (cf. v. 7), despus de haberlos declarado culpables de promover toda clase de injusticias. Por medio de esta dramatizacin potica, adquiere ms fuerza expresiva el reproche que el salmista dirige contra la injusticia y parcialidad de los jueces, severamente condenadas por la Ley y los Profetas. Cf. Sal 58. 
2. 82.1 Reunin de los dioses: o asamblea divina. Esta expresin refleja una creencia comn entre los cananeos, los cuales representaban a sus dioses reunidos en concilio o asamblea, bajo la presidencia de un dios supremo. Aqu la supremaca le corresponde al Dios de Israel, que juzga y dicta sentencia. Cf. Is 3.13-15. 
3. 82.1 Cf. Lv 19.15; Dt 1.17. 
4. 82.3-4 Esta misma exhortacin se encuentra frecuentemente en los escritos profticos (Is 1.23; 10.2; Jer 5.26-28; Am 2.6-8; Miq 3.11). Cf. tambin Ex 22.22-24; 23.6; Dt 24.17; Pr 23.10-11. 
5. 82.6 Vosotros sois dioses: frase citada por Jess en una de sus polmicas con los judos (Jn 10.34). 
6. 82.7 Moriris: Los dioses de las naciones paganas son entregados a la muerte a causa de su injusticia. Con esta sugestiva imagen, el salmista quiere poner de relieve que Dios ha manifestado su decisin irrevocable de hacer reinar la justicia en la tierra. 
7. 82.7 La representacin simblica de un ser divino destronado y condenado a morir se encuentra tambin en Ez 28.11-19. 

Salmos 83


Plegaria pidiendo la destruccinde los enemigos de Israel 



Cntico. Salmo de Asaf

1 [1] Dios, no guardes silencio! 
    No calles, Dios, ni te ests quieto!,[2] 
    2 porque rugen tus enemigos 
    y los que te aborrecen alzan la cabeza. 
    3 Contra tu pueblo han consultadoastuta y secretamente, 
    y han entrado en consejocontra tus protegidos. 
    4 Han dicho: "Venid y destruymoslos,para que no sean nacin 
    y no haya ms memoriadel nombre de Israel". 
    5 A una se confabulan de corazn. 
    Contra ti han hecho alianza[3] [4] 
    6 las tiendas de los edomitasy de los ismaelitas, 
    Moab y los agarenos, 
    7 Gebal, Amn y Amalec, 
    los filisteos y los habitantes de Tiro. 
    8 Tambin el asirio se ha juntado con ellos; 
    sirven de brazo a los hijos de Lot.[5] Selah 
    9 Hazles como a Madin, 
    como a Ssara,como a Jabn en el arroyo Cisn, 
    10 que perecieron en Endor: 
    fueron convertidos en estircolpara la tierra.[6] 
    11 Pon a sus capitanescomo a Oreb y a Zeeb; 
    como a Zeba y a Zalmuna[7] a todos sus prncipes, 
    12 que han dicho: "Hagamos nuestras 
    las moradas de Dios!" 
    13 Dios mo, ponlos como torbellinos, 
    como hojarascas delante del viento, 
    14 como fuego que quema el monte, 
    como llama que abrasa el bosque. 
    15 Persguelos as con tu tempestad 
    y atrralos con tu huracn. 
    16 Llena sus rostros de verguenza, 
    y busquen tu nombre, Jehov. 
    17 Sean confundidosy turbados para siempre; 
    sean deshonrados y perezcan. 
    18 Y conozcan que tu nombre es Jehov; 
    t solo el Altsimo sobre toda la tierra! 
						 NOTAS:

1. 83 Ante la agresividad de las naciones vecinas, que amenazaban con destruir a Israel, un vocero de la comunidad suplica a Jehov que repita las proezas que realiz en el pasado para la liberacin de su pueblo. 
2. 83.1 Cf. Is 62.6-7 
3. 83.5 Han hecho alianza: Ningn otro texto bblico menciona la alianza simultnea de todos los pueblos mencionados en los v. 6-8. Por eso, cabe suponer que el salmo no se refiere a un hecho histrico particular, sino que describe una situacin tpica, ya que el pueblo de Dios, a lo largo de toda la historia, ha tenido que soportar las agresiones de sus enemigos. 
4. 83.5 Sal 2.2. 
5. 83.6-8 Aqu aparecen reunidos con libertad potica los nombres de diez pueblos que, en el pasado o en el presente, haban manifestado su enemistad hacia Israel. Los ismaelitas y los agarenos eran tribus nmadas del norte de Arabia y de las regiones desrticas al este del Jordn. Gebal se encontraba probablemente al sur del Mar Muerto. Amalec era otra tribu nmada al sur del desierto del Neguev. Tiro era una famosa ciudad fenicia situada sobre la costa del Mediterrneo, al norte de Palestina. Los hijos de Lot eran Moab y Amn. Vase Sal 60.8 n. 
6. 83.9-10 Madin: Cf. Jue 7.1-22. Ssara... Jabn... Cisn: Cf. Jue 4--5. 
7. 83.11-12 Oreb... Zeeb: Cf. Jue 7.25. Zeba... Zalmuna: Cf. Jue 8.1-21. 

Salmos 84


Anhelo por la casa de Dios 



Al msico principal; sobre "Gitit". Salmo para los hijos de Cor

1 [1] [2] Cun amables son tus moradas, 
    Jehov de los ejrcitos! 
    2 Anhela mi alma y aun ardientemente 
    desea los atrios de Jehov! 
    Mi corazn y mi carne cantan 
    al Dios vivo![3] 
    3 Aun el gorrin halla casa, 
    y la golondrina nido para s, 
    donde poner sus polluelos, 
    cerca de tus altares,Jehov de los ejrcitos, 
    Rey mo y Dios mo. 
    4 Bienaventurados los que habitanen tu Casa; 
    perpetuamente te alabarn! Selah 
    5 Bienaventurado el hombreque tiene en ti sus fuerzas, 
    en cuyo corazn estn tus caminos![4] 
    6 Atravesando el valle de lgrimas,[5] lo cambian en fuente 
    cuando la lluvia llena los estanques. 
    7 Irn de poder en poder; 
    vern a Dios en Sin. 
    8 Jehov, Dios de los ejrcitos,oye mi oracin; 
    escucha, Dios de Jacob! Selah 
    9 Mira, Dios, escudo nuestro, 
    y pon los ojos en el rostro de tu elegido. 
    10 Mejor es un da en tus atrios 
    que mil fuera de ellos. 
    Escogera antes estar a la puertade la casa de mi Dios 
    que habitar donde reside la maldad, 
    11 porque sol y escudo es Jehov Dios; 
    gracia y gloria dar Jehov. 
    No quitar el bien 
    a los que andan en integridad. 
    12 Jehov de los ejrcitos, 
    bienaventurado el hombre que en ti confa! 
						 NOTAS:

1. 84 Gitit: Vase Sal 8 n. 
2. 84 Canto de un peregrino, que expresa la alegra de encontrarse por fin en los atrios del templo de Jerusaln. Cf. Sal 42-43; 61; 63. 
3. 84.2 Sal 27.4; 42.1-2; 61.4; 63.1. 
4. 84.5 En cuyo corazn estn tus caminos: Se trata, indudablemente, de las calzadas o de los caminos que deban recorrer los peregrinos cuando suban a Jerusaln. 
5. 84.6 Valle de lgrimas: segn algunos ms. hebreos y versiones antiguas. Heb. valle de los Blsamos, lo que apuntara a un lugar cercano a Jerusaln, plantado con ese tipo de rboles (cf. 2 S 5.23). 

Salmos 85


Splica por la misericordia de Diossobre Israel 

1 [1] 

Al msico principal.Salmo para los hijos de Cor 
[2] Fuiste propicio a tu tierra, Jehov; 
    volviste la cautividad de Jacob.[3] 
    2 Perdonaste la maldad de tu pueblo; 
    todos los pecados de ellos cubriste.[4] Selah 
    3 Reprimiste todo tu enojo; 
    te apartaste del ardor de tu ira. 
    4 Resturanos, Dios de nuestra salvacin,[5] 
    y haz cesar tu ira contra nosotros. 
    5 Estars enojado contra nosotrospara siempre? 
    Extenders tu irade generacin en generacin?[6] 
    6 No volvers a darnos vida, 
    para que tu pueblo se regocije en ti? 
    7 Mustranos, Jehov, tu misericordia 
    y danos tu salvacin! 
    8 Escuchar lo que hablar Jehov Dios, 
    porque hablar paz a su puebloy a sus santos, 
    para que no se vuelvan a la locura.[7] 
    9 Ciertamente cercana est su salvacina los que lo temen, 
    para que habite la gloria[8] en nuestra tierra. 
    10 La misericordia y la verdadse encontraron; 
    la justicia y la paz se besaron. 
    11 La verdad brotar de la tierra 
    y la justicia mirar desde los cielos.[9] 
    12 Jehov dar tambin el bien 
    y nuestra tierra dar su fruto. 
    13 La justicia ir delante de l 
    y sus pasos nos pondr por camino.[10] 
						 NOTAS:

1. 85 Splica nacional, dividida en tres partes: la primera recuerda la misericordia que Jehov puso de manifiesto cuando hizo volver de Babilonia a los cautivos (v. 1-3); la segunda es una oracin que brota de las aflicciones presentes (v. 4-7); la tercera contiene un mensaje proftico de salvacin, que anuncia al pueblo la paz y la prosperidad (v. 8-13). 
2. 85 Los hijos de Cor: Vase Sal 42 nota b. 
3. 85.1 Volviste la cautividad de Jacob: es decir, has hecho regresar del exilio a los israelitas que haban estado cautivos. Cf. Sal 126.1; Jer 29.14. 
4. 85.2 Cf. Sal 32.1. 
5. 85.4 Cf. Sal 80.3; 126.4. 
6. 85.5 Cf. Sal 74.1; 77.9; 79.5. 
7. 85.8 Para que no se vuelvan a la locura: otra posible traduccin, de acuerdo con la versin griega (LXX): y a los que se vuelven a l de corazn. 
8. 85.9 Gloria: Cf. 1 R 8.11. 
9. 85.10-11 Estos cuatro atributos divinos --misericordia, verdad, justicia y paz-- aparecen aqu personificados. El salmista se vale de este bello recurso potico para describir el cmulo de bendiciones que Jehov va a derramar sobre su pueblo. 
10. 85.13 La justicia se representa aqu como un mensajero que va delante de Dios anunciando su llegada. 

Salmos 86


Oracin pidiendo la continuadamisericordia de Dios 



Oracin de David

1 [1] Inclina, Jehov, tu odo, y escchame, 
    porque estoy afligido y menesteroso. 
    2 Guarda mi alma, porque soy piadoso; 
    salva t, Dios mo, a tu siervo 
    que en ti confa! 
    3 Ten misericordia de m, Jehov, 
    porque a ti clamo todo el da. 
    4 Alegra el alma de tu siervo, 
    porque a ti, Seor, levanto mi alma, 
    5 porque t, Seor,eres bueno y perdonador, 
    y grande en misericordiapara con todos los que te invocan.[2] 
    6 Escucha, Jehov, mi oracin 
    y est atento a la voz de mis ruegos. 
    7 En el da de mi angustia te llamar, 
    porque t me respondes. 
    8 Seor, ninguno hay como tentre los dioses 
    ni obras que igualen tus obras.[3] 
    9 Todas las naciones que hiciste 
    vendrn y adorarn delante de ti, Seor, 
    y glorificarn tu nombre,[4] 
    10 porque t eres grandey hacedor de maravillas; 
    solo t eres Dios![5] 
    11 Ensame, Jehov, tu camino, 
    y caminar yo en tu verdad; 
    afirma mi corazn 
    para que tema tu nombre.[6] 
    12 Te alabar, Jehov, Dios mo,con todo mi corazn 
    y glorificar tu nombre para siempre, 
    13 porque tu misericordia es grandepara conmigo 
    y has librado mi alma de las profundidades del seol.[7] 
    14 Dios, los soberbios se levantaroncontra m, 
    conspiracin de violentosha buscado mi vida 
    y no te han tomado en cuenta.[8] 
    15 Mas t, Seor,Dios misericordioso y clemente, 
    lento para la ira y grande en misericordia y verdad,[9] 
    16 mrame y ten misericordia de m; 
    da tu poder a tu siervo 
    y guarda al hijo de tu sierva. 
    17 Haz conmigo seal para bien, 
    y vanla los que me aborrecen y sean avergonzados, 
    porque t, Jehov,me ayudaste y me consolaste. 
						 NOTAS:

1. 86 Splica individual, compuesta casi en su totalidad con frases tomadas de otros pasajes de la Sagrada Escritura. 
2. 86.5 Ex 34.6; Nm 14.18. 
3. 86.8 Ex 15.11; Dt 3.24; Is 45.21; Jer 10.6. 
4. 86.9 Is 24.15; cf. Ap 15.4. 
5. 86.10 Sal 72.18; 77.14. 
6. 86.11 Sal 25.4; 27.11. 
7. 86.13 Sal 16.10. 
8. 86.14 Sal 54.3. 
9. 86.15 Ex 34.6; Sal 103.8. 

Salmos 87


El privilegio de morar en Sin 



A los hijos de Cor. Salmo. Cntico

1 [1] [2] Su cimiento est en el monte santo.[3] 
    2 Ama Jehov las puertas de Sin 
    ms que todas las moradas de Jacob.[4] 
    3 Cosas gloriosas se han dicho de ti, 
    ciudad de Dios! Selah 
    4 "Yo me acordar de Rahab[5] y de Babilonia 
    entre los que me conocen, 
    aqu estn Filistea y Tiro, con Etiopa; 
    estos nacieron all".[6] 
    5 Y de Sin se dir: 
    "Este y aquel han nacido en ella". 
    Y el Altsimo mismo la establecer. 
    6 Jehov contar al inscribir a los pueblos: 
    "Este naci all".[7] Selah 
    7 Y cantores y msicos dirn en ella: 
    "Todas mis fuentes[8] estn en ti". 
						 NOTAS:

1. 87 Este salmo pertenece al grupo de los "cantos de Sin" (cf. Sal 46; 48; 76; 122). El salmista celebra a Jerusaln como ciudad de Dios y madre espiritual de todos los pueblos. Cf. Is 2.2-5; Miq 4.1-3; Zac 8.20-23. Vase Sin en la Concordancia temtica. 
2. 87 Los hijos de Cor: Vase Sal 42 nota b. 
3. 87.1 El monte santo: el monte Sin y las colinas sobre las que est situada la ciudad de Jerusaln (Sal 125.2). 
4. 87.2 Las moradas de Jacob: designacin potica de los antiguos y venerables santuarios israelitas, como Bet-el, Siquem y Silo. La predileccin de Jehov por las puertas de Sin, es decir, por la ciudad de Jerusaln, se puso de manifiesto cuando David traslad al monte Sin el Arca del pacto (2 S 6.12-19). Vase Jerusaln en la Concordancia temtica. 
5. 87.4 Rahab: referencia a Egipto. Este nombre evocaba para los israelitas la figura de un monstruo antiguo, en el que estaban representadas simblicamente todas las potencias enemigas de Dios. Sal 89.10. Cf. Job 9.13; 26.12; Is 51.9. 
6. 87.4 Los pueblos aqu mencionados representan a todas las naciones de la tierra. Es sorprendente que en la lista figuren algunos de los ms encarnizados enemigos de Israel. 
7. 87.6 El salmista presenta a Jehov como si anotara en un libro los nombres de todos los pueblos (cf. Neh 12.22-23; Ez 13.9; Lc 2.1-3). Al quedar anotados en ese registro, los nacidos en todas las naciones pasarn a ser considerados ciudadanos nativos de Jerusaln, de manera que esta se convertir en la verdadera patria de todos los seres humanos, la patria universal. 
8. 87.7 Mis fuentes: heb.; otra traduccin posible, (basada en la versin griega LXX): Mi hogar. 

Salmos 88


Splica para ser librado de la muerte 

1 [1] 

Cntico. Salmo para los hijos de Cor.<footnote rnd=136221288 idx=2 ><b>88</b> <i>Hijos de Cor:</i> Vase Sal 42 nota <i>b</i>. </footnote>Al msico principal, para cantar sobre Mahalat.<footnote rnd=136221288 idx=3 ><b>88</b> <i>Sobre Mahalat:</i> Vase Sal 53 nota <i>b</i>. </footnote>Masquil de Hemn<footnote rnd=136221288 idx=4 ><b>88</b> <i>Hemn:</i> probablemente uno de los cantores de David (1 Cr 15.17,19), aunque tambin se menciona a un sabio (1 R 4.31) y a un vidente (1 Cr 25.5) del mismo nombre. Vase Sal 32 nota <i>a</i>. </footnote> ezrata
Jehov, Dios de mi salvacin, 
    da y noche clamo delante de ti. 
    2 Llegue mi oracin a tu presencia! 
    Inclina tu odo hacia mi clamor!, 
    3 porque mi alma est hastiada de males 
    y mi vida cercana al seol. 
    4 Soy contado entre los que desciendenal sepulcro; 
    soy como un hombre sin fuerza, 
    5 abandonado entre los muertos, 
    como los pasados a espadaque yacen en el sepulcro, 
    de quienes no te acuerdas ya 
    y que fueron arrebatados de tu mano. 
    6 Me has puesto en el hoyo profundo, 
    en tinieblas, en lugares profundos. 
    7 Sobre m reposa tu ira 
    y me sumerges en todas tus olas.[5] Selah 
    8 Has alejado de m a mis conocidos; 
    me has hecho repugnante para ellos;[6] 
    encerrado estoy sin poder escapar. 
    9 Mis ojos enfermarona causa de mi afliccin. 
    Te he llamado, Jehov, cada da; 
    he extendido a ti mis manos. 
    10 Manifestars tus maravillasa los muertos? 
    Se levantarn los muertos para alabarte? Selah 
    11 Ser proclamada en el sepulcrotu misericordia 
    o tu verdad en el Abadn?[7] 
    12 Sern reconocidas en las tinieblastus maravillas 
    y tu justicia en la tierra del olvido?[8] 
    13 Mas yo a ti he clamado, Jehov, 
    y de maana mi oracin se presenta delante de ti. 
    14 Por qu, Jehov, desechas mi alma? 
    Por qu escondes de m tu rostro? 
    15 Yo estoy afligido y menesteroso; 
    desde la juventud he llevado tus terrores, he estado lleno de miedo. 
    16 Sobre m han pasado tus iras 
    y me oprimen tus terrores.[9] 
    17 Me han rodeado como aguas continuamente; 
    a una me han cercado. 
    18 Has alejado de m al amadoy al compaero, 
    y a mis conocidos has puestoen tinieblas. 
						 NOTAS:

1. 88 Splica de un enfermo que ve cmo un mal incurable va consumiendo su vida. El salmista se siente al borde de la muerte (v. 3), abandonado de Dios (v. 14) y de sus seres queridos (v. 8), afligido y sin esperanza (v. 15). De ah el tono de su oracin, la ms triste y sombra de todo el libro de los Salmos. 
2. 88 Hijos de Cor: Vase Sal 42 nota b. 
3. 88 Sobre Mahalat: Vase Sal 53 nota b. 
4. 88 Hemn: probablemente uno de los cantores de David (1 Cr 15.17,19), aunque tambin se menciona a un sabio (1 R 4.31) y a un vidente (1 Cr 25.5) del mismo nombre. Vase Sal 32 nota a. 
5. 88.6-7 El hoyo, las tinieblas, los lugares profundos y las olas: todas estas son expresiones metafricas que designan el seol, o morada de los muertos. Vase Sal 6.5 n. 
6. 88.8 Job 19.13-19. 
7. 88.11 En el Abadn: Acerca de este trmino, que aqu significa lugar de perdicin o destruccin y es sinnimo de seol, vanse Ap 9.11 n.; y Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
8. 88.10-12 Job 10.21-22; Sal 6.5; 115.17; Is 38.18-19. 
9. 88.16 Job 6.4. 

Salmos 89


Pacto de Dios con David 

1 [1] 

Masquil de Etn ezrata 
[2] Las misericordias de Jehovcantar perpetuamente; 
    de generacin en generacinhar notoria tu fidelidad con mi boca. 
    2 Dije: "Para siempre ser edificadala misericordia; 
    en los cielos mismosafirmars tu fidelidad".[3] 
    3 Hice pacto con mi escogido; 
    jur a David mi siervo, diciendo: 
    4 "Para siempre confirmar tu descendencia 
    y edificar tu tronopor todas las generaciones".[4] [5] Selah 
    5 Celebran los cielos tus maravillas, Jehov, 
    tu fidelidad tambinen la congregacin de los santos, 
    6 porque quin en los cielosse igualar a Jehov? 
    Quin ser semejante a Jehoventre los hijos de los poderosos? 
    7 Dios temible en la gran congregacinde los santos 
    y formidable sobre todos cuantos estna su alrededor. 
    8 Jehov, Dios de los ejrcitos,quin como t? 
    Poderoso eres, Jehov,y tu fidelidad te rodea. 
    9 T tienes dominio sobre la bravezadel mar; 
    cuando se levantan sus olas,t las sosiegas. 
    10 T quebrantaste a Rahab[6] como a un herido de muerte; 
    con tu brazo poderoso esparcistea tus enemigos. 
    11 Tuyos son los cielos,tuya tambin es la tierra; 
    el mundo y su plenitud, t lo fundaste.[7] 
    12 El norte y el sur, t los creaste; 
    el Tabor y el Hermn[8] cantarn en tu nombre. 
    13 Tuyo es el brazo potente; 
    fuerte es tu mano, exaltada tu diestra. 
    14 Justicia y derechoson el cimiento de tu trono; 
    misericordia y verdadvan delante de tu rostro.[9] 
    15 Bienaventurado el puebloque sabe aclamarte; 
    andar, Jehov, a la luz de tu rostro. 
    16 En tu nombre se alegrar todo el da 
    y en tu justicia ser enaltecido, 
    17 porque t eres la gloria de su potencia 
    y por tu buena voluntadacrecentars nuestro poder. 
    18 Jehov es nuestro escudo; 
    nuestro rey es el Santo de Israel.[10] 
    19 Entonces hablaste en visin a tu santo[11] 
    y dijiste: "He puesto el socorrosobre uno que es poderoso; 
    he exaltado a un escogido de mi pueblo. 
    20 Hall a David[12] mi siervo; 
    lo ung con mi santa uncin.[13] 
    21 Mi mano estar siempre con l; 
    mi brazo tambin lo fortalecer. 
    22 No lo sorprender el enemigo 
    ni hijo perverso lo quebrantar; 
    23 sino que quebrantar delante de la sus enemigos 
    y herir a los que lo aborrecen. 
    24 Mi fidelidad y mi misericordiaestarn con l 
    y en mi nombre ser exaltado su poder. 
    25 Asimismo pondr su mano sobre el mar 
    y sobre los ros su diestra.[14] 
    26 l clamar a m, diciendo:"Mi padre eres t, 
    mi Dios, y la roca de mi salvacin". 
    27 Yo tambin lo pondr por primognito, 
    el ms excelso de los reyes de la tierra.[15] 
    28 Para siempre le asegurarmi misericordia 
    y mi pacto ser firme con l. 
    29 Establecer su descendenciapara siempre 
    y su trono como los das de los cielos. 
    30 Si dejaran sus hijos mi Ley 
    y no anduvieran en mis juicios, 
    31 si profanaran mis estatutos 
    y no guardaran mis mandamientos, 
    32 entonces castigar con vara su rebelin 
    y con azotes sus maldades.[16] 
    33 Pero no quitar de l mi misericordia 
    ni faltar a mi fidelidad. 
    34 No olvidar mi pacto 
    ni mudar lo que ha salidode mis labios. 
    35 Una vez he jurado[17] por mi santidad 
    y no mentir a David. 
    36 Su descendencia ser para siempre 
    y su trono como el sol delante de m. 
    37 Como la luna ser firme para siempre 
    y como un testigo fiel en el cielo". Selah 
    38 Mas t desechaste y menospreciastea tu ungido, 
    y te has airado con l. 
    39 Rompiste el pacto de tu siervo; 
    has profanado su corona hasta la tierra. 
    40 Abriste brecha en todos sus muros; 
    has destruido sus fortalezas. 
    41 Lo saquean todos los que pasanpor el camino;[18] 
    es la deshonra de sus vecinos. 
    42 Has exaltado la diestra de sus enemigos; 
    has alegrado a todos sus adversarios. 
    43 Embotaste asimismo el filo de su espada, 
    y no lo levantaste en la batalla. 
    44 Hiciste cesar su gloria 
    y echaste su trono por tierra. 
    45 Has acortado los das de su juventud; 
    lo has cubierto de verguenza! Selah 
    46 Hasta cundo, Jehov?Te esconders para siempre? 
    Arder tu ira como el fuego? 
    47 Recuerda cun breve es mi tiempo! 
    Por qu habrs creado en vanoa todo hijo de hombre?[19] 
    48 Qu hombre vivir y no ver muerte? 
    Librar su vida del poder del seol? Selah 
    49 Seor, dnde estntus antiguas misericordias, 
    que juraste a David segn tu fidelidad? 
    50 Seor, acurdate del oprobio de tus siervos; 
    oprobio de muchos pueblos,que llevo en mi seno, 
    51 porque tus enemigos, Jehov, han deshonrado, 
    porque tus enemigos han deshonradolos pasos de tu ungido. 
    52 Bendito sea Jehov para siempre! 
    Amn y amn! 
						 NOTAS:

1. 89 En este salmo, un himno a Jehov, rey del universo (v. 1-18) y una evocacin de las promesas hechas a David y a su descendencia (v. 19-37) sirven de base para una splica en favor del rey (v. 38-52). El salmo fue compuesto probablemente hacia fines de la poca de los reyes, cuando el creciente podero de Babilonia se haba convertido en una grave amenaza para el reino de Jud. Cf. 2 R 24. 
2. 89 Etn es mencionado junto con Hemn entre los cantores de David (1 Cr 15.17,19), aunque tambin figura un Etn entre los sabios de Israel (1 R 4.31). Vase Sal 88 nota d. 
3. 89.2 El salmista apela repetidamente a la misericordia y a la fidelidad de Dios, puestos de manifiesto de un modo especial en el pacto o alianza con David (v. 14,24,28,33). Vase Pacto en la Concordancia temtica. 
4. 89.3-4 Alusin a la profeca de Natn (2 S 7.12-16), que va a ser comentada poticamente en la segunda parte del salmo (v. 19-37). 
5. 89.4 Acerca de estas promesas, cf. 2 S 7.16; Sal 132.11-12; Jer 33.21; Hch 2.30. 
6. 89.10 Rahab: Job 9.13; 26.12; Is 51.9. Sobre esta figura, vanse Sal 74.13 n.; 87.4 nota e. 
7. 89.11 Sal 24.1-2; 74.16-17; 95.4-5; 1 Co 10.26. 
8. 89.12 El Tabor domina la llanura de Jezreel (Esdreln), entre las montaas de Samaria y las de Galilea. El Hermn es un imponente macizo montaoso que se menciona en Dt 3.8 y Jos 12.1 como lmite septentrional del territorio conquistado por los israelitas. 
9. 89.14 Estos cuatro atributos divinos aparecen personificados, como en Sal 85.10-11. 
10. 89.18 Nuestro escudo... el Santo de Israel: otra posible traduccin: Del Seor es nuestro escudo, del Santo de Israel es nuestro rey. Si esta ltima traduccin es la correcta, el paralelismo sugiere que la palabra escudo se refiere al rey. 
11. 89.19 A tu santo: Se alude evidentemente al profeta Natn, quien comunic a David las promesas divinas (2 S 7.4-16). 
12. 89.20 1 S 13.14; Hch 13.22. 
13. 89.20 1 S 16.12. 
14. 89.25 Sobre el mar, y sobre los ros: es decir, desde el mar Mediterrneo hasta el ro ufrates. 
15. 89.27 Ap 1.5. 
16. 89.32 Dt 8.5; 2 S 7.14; Sal 94.12; Pr 3.11-12; Heb 12.5-11. 
17. 89.35 El juramento de Dios expresa una decisin que nada ni nadie puede cambiar. Cf. Sal 110.4. 
18. 89.41 Sal 80.12. 
19. 89.47 La brevedad de la vida es un tema frecuente en los escritos sapienciales (Job 10.20; 14.1-2). Cf. Sal 39.5-6; 90.9-10; 103.15-16. 

Salmos 90


LIBRO 4 (Salmos 90--106)



La eternidad de Diosy la transitoriedad del hombre 

1 [1] 

Oracin de Moiss, varn de Dios 
[2] Seor, t nos has sido refugio 
    de generacin en generacin. 
    2 Antes que nacieran los montes 
    y formaras la tierra y el mundo, 
    desde el siglo y hasta el siglo, t eres Dios. 
    3 Vuelves a convertir en polvo al hombre 
    y dices: "Convertos,hijos de los hombres!"[3] 
    4 Ciertamente mil aos delante de tus ojos 
    son como el da de ayer, que pas,[4] 
    y como una de las vigilias de la noche. 
    5 Los arrebatas como con torrentede aguas; son como un sueo. 
    Como la hierba que crece en la maana:[5] 
    6 en la maana florece y crece; 
    a la tarde es cortada y se seca.[6] 
    7 Ciertamente con tu furorsomos consumidos 
    y con tu ira somos turbados. 
    8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, 
    nuestros yerros a la luz de tu rostro. 
    9 Ciertamente todos nuestros dasdeclinan a causa de tu ira; 
    acabamos nuestros aoscomo un pensamiento. 
    10 Los das de nuestra edad son setenta aos. 
    Si en los ms robustos son ochenta aos,[7] 
    con todo, su fortalezaes molestia y trabajo, 
    porque pronto pasan y volamos.[8] 
    11 Quin conoce el poder de tu ira, 
    y tu indignacinsegn el temor que te es debido? 
    12 Ensanos de tal modoa contar nuestros das 
    que traigamos al corazn sabidura.[9] 
    13 Vulvete, Jehov! Hasta cundo? 
    Ten compasin de tus siervos! 
    14 De maana scianos de tu misericordia,[10] 
    y cantaremos y nos alegraremostodos nuestros das. 
    15 Algranos conforme a los dasque nos afligiste 
    y los aos en que vimos el mal. 
    16 Aparezca en tus siervos tu obra 
    y tu gloria sobre sus hijos. 
    17 Sea la luz de Jehov, nuestro Dios,sobre nosotros. 
    La obra de nuestras manosconfirma sobre nosotros; 
    s, la obra de nuestras manos confirma. 
						 NOTAS:

1. 90 Este salmo consta de dos partes: una meditacin de tono didctico o sapiencial (v. 1-12) y una splica colectiva (v. 13-17). La meditacin contrapone la eternidad de Dios a la brevedad de la vida humana, hecha en su mayor parte de trabajos y miserias (v. 10). En la oracin, el salmista pide a Jehov una alegra tan prolongada como sus aos de afliccin (v. 15). 
2. 90 Moiss, varn de Dios: Dt 33.1. 
3. 90.3 Alusin a Gn 3.19; cf. Sal 104.29; Ec 3.20; 12.7. 
4. 90.4 2 P 3.8. 
5. 90.5 Un sueo: Job 20.8. 
6. 90.6 Acerca de esta metfora, vanse las referencias en Sal 37.2 n. 
7. 90.10 Cf. Gn 6.3. 
8. 90.10 Job 14.1; Ec 2.23; 11.8. 
9. 90.12 Ef 5.15-16; Col 4.5. 
10. 90.14 De maana: Sal 46.5 n. Cf. Sal 30.5; 143.8. 

Salmos 91


Morando bajo la sombradel Omnipotente 

1 [1] El que habita al abrigo del Altsimo 
    morar bajo la sombra del Omnipotente.[2] 
    2 Dir yo a Jehov:"Esperanza ma y castillo mo; 
    mi Dios, en quien confiar". 
    3 l te librar del lazo del cazador, 
    de la peste destructora. 
    4 Con sus plumas te cubrir 
    y debajo de sus alas estars seguro;[3] 
    escudo[4] y proteccin es su verdad. 
    5 No temers al terror nocturno[5] 
    ni a la saeta que vuele de da, 
    6 ni a la pestilenciaque ande en la oscuridad, 
    ni a mortandadque en medio del da destruya. 
    7 Caern a tu lado mil 
    y diez mil a tu diestra; 
    mas a ti no llegarn.[6] 
    8 Ciertamente con tus ojos mirars 
    y vers la recompensa de los impos.[7] 
    9 Porque has puesto a Jehov,que es mi esperanza, 
    al Altsimo por tu habitacin,[8] 
    10 no te sobrevendr mal 
    ni plaga tocar tu morada, 
    11 pues a sus ngeles mandar acerca de ti, 
    que te guarden en todos tus caminos.[9] 
    12 En las manos te llevarn 
    para que tu pie no tropiece en piedra.[10] 
    13 Sobre el len y la vbora pisars; 
    herirs al cachorro del len y al dragn.[11] 
    14 "Por cuanto en m ha puesto su amor,yo tambin lo librar; 
    lo pondr en alto, por cuantoha conocido mi nombre. 
    15 Me invocar y yo le responder; 
    con l estar yo en la angustia; 
    lo librar y lo glorificar. 
    16 Lo saciar de larga vida 
    y le mostrar mi salvacin".[12] 
						 NOTAS:

1. 91 Con un lenguaje lleno de imgenes poticas, este poema didctico o sapiencial invita a confiar en Dios, porque l es el nico refugio seguro en todas las adversidades y peligros. Cf. Sal 27.1-6. 
2. 91.1 Omnipotente: As traducen las versiones antiguas el nombre divino Shadai, que tambin se encuentra en otros pasajes del AT (p.e., Gn 17.1; 28.3; Ex 6.3; Job 5.17; 27.1-2; 32.8; Sal 68.14). 
3. 91.4 Sobre la metfora de la proteccin ("debajo de sus alas"), vanse las referencias en Sal 17.8 nota d. 
4. 91.4 Escudo: Cf. 2 S 22.3; Sal 3.3; 18.2; 144.2. 
5. 91.5 El terror nocturno: como los descritos en Job 7.13-14; Jer 49.9; Abd 5. 
6. 91.7 Cf. Ex 12.23. 
7. 91.8 Cf. Ex 14.30-31. 
8. 91.9 Tu habitacin: segn versiones. Heb. mi refugio. 
9. 91.11 Mt 4.6; Lc 4.10. 
10. 91.12 Mt 4.6; Lc 4.11. 
11. 91.13 Cf. Lc 10.19. 
12. 91.14-16 Dios toma aqu la palabra para confirmar las declaraciones del salmista. Vase Sal 55.22 nota m. 

Salmos 92


Alabanza por la bondad de Dios 

1 [1] 

Salmo. Cntico para el sbado
Bueno es alabarte, Jehov, 
    y cantar salmos a tu nombre, oh Altsimo; 
    2 anunciar por la maana tu misericordia 
    y tu fidelidad cada noche, 
    3 con el decacordio y el salterio, 
    en tono suave, con el arpa. 
    4 Por cuanto me has alegrado, Jehov, con tus obras; 
    en las obras de tus manos me gozo. 
    5 Cun grandes son tus obras, Jehov! 
    Muy profundos son tus pensamientos![2] 
    6 El hombre necio[3] no sabe 
    y el insensato no entiende esto: 
    7 Cuando brotan los imposcomo la hierba[4] 
    y florecen todos los que hacen maldad, 
    es para ser destruidos eternamente. 
    8 Mas t, Jehov,para siempre eres altsimo. 
    9 Aqu estn tus enemigos, Jehov, 
    ciertamente perecern tus enemigos; 
    sern esparcidostodos los que hacen maldad. 
    10 Pero t aumentars mis fuerzascomo las del toro salvaje; 
    ser ungido con aceite fresco.[5] 
    11 Y mirarn mis ojos sobre mis enemigos; 
    oirn mis odos acerca de los que se levantaron contra m, de los malignos. 
    12 El justo florecer como la palmera; 
    crecer como cedro[6] en el Lbano. 
    13 Plantados en la casa de Jehov, 
    en los atrios de nuestro Dios[7] florecern. 
    14 Aun en la vejez fructificarn; 
    estarn vigorosos y verdes, 
    15 para anunciar que Jehov,mi fortaleza, es recto 
    y que en l no hay injusticia. 
						 NOTAS:

1. 92 Canto de accin de gracias, con una clara tendencia didctica o sapiencial. El salmista ha vivido personalmente la ayuda de Jehov (v. 4), y su experiencia le ha enseado esta leccin de sabidura: Dios colma de bendiciones a sus fieles (v. 12-15) y les hace ver cun breve y pasajero es el triunfo de los malvados (v. 7-9,11). 
2. 92.5 Sal 104.24. Cf. Ro 11.33-34. 
3. 92.6 El hombre necio: trmino tpico de la literatura sapiencial; se refiere especialmente a los que se niegan a comprender los secretos de la sabidura divina y, por eso, pueden ser reprobados a causa de su ignorancia (Sal 32.9; 73.21-22; 94.8; cf. 1 Co 1.20-21). Vase tambin Sal 14.1 n. 
4. 92.7 Sal 37.2,20. 
5. 92.10 El gesto de derramar perfume o aceite perfumado sobre la cabeza era smbolo de alegra (Sal 23.5; 45.7-8). 
6. 92.12 La palmera y el cedro, rboles muy admirados por su altura y su larga vida. Cf. Sal 1.3; 52.8. 
7. 92.13 En los atrios de nuestro Dios: se refiere al templo de Jerusaln. Cf. Sal 27.4-5; 84.4. 

Salmos 93


La majestad de Jehov 

1 [1] Jehov reina![2] Se ha vestido de majestad! 
    Jehov se ha vestido,se ha ceido de poder! 
    Afirm tambin el mundoy no ser removido. 
    2 Firme es tu trono desde siempre; 
    t eres eternamente. 
    3 Alzaron los ros, Jehov, 
    los ros alzaron sus voces; 
    alzaron los ros sus olas. 
    4 Jehov en las alturas es ms poderoso 
    que el estruendo de las muchas aguas, 
    ms que las recias olas del mar.[3] 
    5 Tus testimonios son muy firmes; 
    la santidad conviene a tu Casa, 
    Jehov, por los siglos y para siempre. 
						 NOTAS:

1. 93 Himno o canto de alabanza a la majestad de Jehov, quien, como creador de todas las cosas, ejerce desde siempre su soberana sobre el universo. Cf. Sal 47; 96--99. 
2. 93.1 Jehov reina!: Exclamacin tpica de los salmos que celebran a Dios como el rey universal (Sal 96.10; 97.1; 99.1). Cf. Sal 5.1-2; 47.2,6-7; 98.6. Vanse Jehov y Dios en la Concordancia temtica. 
3. 93.3-4 Sal 89.9-10. 

Salmos 94


Oracin clamando por venganza 

1 [1] Jehov, Dios de las venganzas,[2] 
    Dios de las venganzas, mustrate![3] 
    2 Engrandcete, Juez de la tierra;[4] 
    da el pago a los soberbios![5] 
    3 Hasta cundo los impos, 
    hasta cundo, Jehov,se gozarn los impos? 
    4 Hasta cundo pronunciarn,hablarn cosas duras 
    y se vanagloriarntodos los que hacen maldad? 
    5 A tu pueblo, Jehov, quebrantan 
    y a tu heredad afligen. 
    6 A la viuda y al extranjero matan 
    y a los hurfanos quitan la vida. 
    7 Y dijeron: "No ver Jah, 
    no lo sabr el Dios de Jacob".[6] 
    8 Entended, necios del pueblo![7] 
    Y vosotros, insensatos,cundo seris sabios? 
    9 El que hizo el odo, no oir? 
    El que form el ojo, no ver? 
    10 El que castiga a las naciones,no reprender? 
    No sabr el que ensea al hombrela ciencia? 
    11 Jehov conoce los pensamientosde los hombres, 
    que son vanidad.[8] 
    12 Bienaventurado[9] el hombre a quien t, Jah, corriges, 
    y en tu Ley lo instruyes 
    13 para hacerlo descansaren los das de afliccin, 
    en tanto que para el impo se cava el hoyo. 
    14 No abandonar Jehov a su pueblo 
    ni desamparar su heredad, 
    15 sino que el juicio ser vuelto a la justicia 
    y en pos de ella irntodos los rectos de corazn. 
    16 Quin se levantar por mcontra los malignos? 
    Quin estar por mcontra los que hacen maldad? 
    17 Si no me ayudara Jehov, 
    pronto morara mi alma en el silencio. 
    18 Cuando yo deca: "Mi pie resbala", 
    tu misericordia, Jehov, me sostena. 
    19 En la multitud de mis pensamientos ntimos, 
    tus consolaciones alegraban mi alma. 
    20 Se juntar contigo el trono de la maldad 
    que hace el agravio en forma de ley? 
    21 Se juntan contra la vida del justo 
    y condenan la sangre inocente. 
    22 Pero Jehov me ha sido por refugio 
    y mi Dios por roca de mi confianza. 
    23 l har volver sobre ellos su maldad 
    y los destruir en su propia malicia.[10] 
    Los destruir Jehov, nuestro Dios. 
						 NOTAS:

1. 94 Este salmo comienza con una splica a Dios para que intervenga en favor de todas las vctimas de la injusticia y la violencia (v. 1-4). Luego, el salmista adopta el estilo de un maestro de sabidura y dirige un severo reproche a los que ponen en duda el triunfo final de la justicia (cf. v. 14-15). 
2. 94.1 Dios de las venganzas: La palabra "venganza" tiene aqu el sentido de justa retribucin. Jehov es Dios de retribuciones, dar la paga (Jer 51.56). 
3. 94.1 Mustrate: lit. resplandece, es decir, manifistate en favor de los oprimidos con todo el esplendor de tu poder y tu justicia. 
4. 94.2 Sal 50.6; 75.7. Cf. Gn 18.25. 
5. 94.2 Los soberbios, es decir, los enemigos implacables de Dios y de su pueblo (Sal 73.6-9; 123.4; 140.5), la altivez de cuya mirada... ser abatida ante el juicio de Dios (Is 2.11). Cf. Lc 1.51. 
6. 94.7 Sal 14.1; 53.1; 73.11. 
7. 94.8 Necios del pueblo: Vase Sal 92.6 n. 
8. 94.11 Citado en 1 Co 3.20. 
9. 94.12 Bienaventurado: Vase Sal 1.1 n. 
10. 94.23 l... maldad: Vase Sal 64.8 n. 

Salmos 95


Cntico de alabanza y de adoracin 

1 [1] Venid, aclamemos alegremente a Jehov! 
    Cantemos con jbilo a la roca de nuestra salvacin![2] 
    2 Lleguemos ante su presencia[3] con alabanza! 
    Aclammoslo con cnticos!, 
    3 porque Jehov es Dios grande, 
    el gran Rey sobre todos los dioses.[4] 
    4 En su mano estn las profundidadesde la tierra 
    y las alturas de los montes son suyas. 
    5 Suyo tambin el mar, pues l lo hizo, 
    y sus manos formaron la tierra seca.[5] 
    6 Venid, adoremos y postrmonos; 
    arrodillmonos delante de Jehov, nuestro hacedor, 
    7 porque l es nuestro Dios; 
    nosotros, el pueblo de su prado 
    y ovejas de su mano.[6] 
    Si os hoy su voz,[7] 
    8 "No endurezcis vuestro corazn,como en Meriba, 
    como en el da de Masah en el desierto, 
    9 donde me tentaron vuestros padres, 
    me probaron y vieron mis obras.[8] 
    10 Cuarenta aos[9] estuve disgustadocon la nacin, 
    y dije: "Es pueblo que divaga de corazn 
    y no han conocido mis caminos".[10] 
    11 Por tanto, jur en mi furor 
    que no entraran en mi reposo".[11] [12] 
						 NOTAS:

1. 95 La primera parte de este salmo es un canto de alabanza a Dios (v. 1-7). Luego, un profeta cultual se dirige a todo el pueblo, en nombre de Jehov, para exhortarlo a escuchar dcilmente la palabra de Jehov (v. 8-11). Por su estructura y su contenido, este poema es muy semejante a Sal 81. 
2. 95.1 Roca: Vase Sal 18.2 n. 
3. 95.2 Lleguemos ante su presencia: es decir, al templo de Jerusaln, que era la morada de Jehov en medio de su pueblo. Cf. Sal 65.4; 100.2,4. 
4. 95.3 Gran Rey: Sal 77.13; 96.4-5; 97.9; 136.2-3; 145.1; cf. Ex 15.11. Vanse tambin Sal 50.1 n. y 93.1 n. 
5. 95.4-5 Sal 24.1-2; 89.11-12. 
6. 95.7 El pueblo de su prado: Sal 74.1; 79.13; 100.3. 
7. 95.7 Si os hoy su voz: Vanse Sal 55.22 nota m; 81.5 nota g. 
8. 95.8-9 Acerca del comportamiento de los israelitas en Masah y Meriba, cf. Ex 17.1-7; Dt 6.16; 9.22; 33.8; Sal 106.32-33. 
9. 95.10 Cuarenta aos: Cf. Nm 14.34. 
10. 95.10 Nm 14.20-23,33; Dt 1.34-36. 
11. 95.11 En mi reposo: se refiere a la Tierra prometida, lugar donde el pueblo pudo descansar despus de su larga y difcil marcha a travs del desierto. En Heb 4.3 se cita este v., que es interpretado alegricamente. 
12. 95.7-11 Heb 3.7-11. 

Salmos 96


Cntico de alabanza 



(1 Cr 16.23-33)

1 [1] Cantad a Jehov cntico nuevo;[2] 
    cantad a Jehov toda la tierra. 
    2 Cantad a Jehov, bendecid su nombre. 
    Anunciad de da en da su salvacin; 
    3 proclamad entre las naciones su gloria, 
    en todos los pueblos sus maravillas, 
    4 porque grande es Jehovy digno de suprema alabanza;[3] 
    temible sobre todos los dioses. 
    5 Todos los dioses de los pueblosson dolos;[4] 
    pero Jehov hizo los cielos. 
    6 Alabanza y magnificencia delante de l! 
    Poder y hermosura en su santuario! 
    7 Tributad a Jehov,familias de los pueblos,[5] 
    dad a Jehov la gloria y el poder. 
    8 Dad a Jehov la honradebida a su nombre; 
    traed ofrendas y venid a sus atrios. 
    9 Adorad a Jehov en la hermosurade la santidad;[6] 
    temed delante de l, toda la tierra.[7] 
    10 Decid entre las naciones: "Jehov reina![8] 
    Tambin afirm el mundo,no ser conmovido; 
    juzgar a los pueblos con justicia". 
    11 Algrense los cielos y gcese la tierra; 
    brame el mar y su plenitud. 
    12 Regocjese el campoy todo lo que hay en l; 
    entonces todos los rboles del bosque rebosarn de contento 
    13 delante de Jehov, que vino, 
    porque ha venido a juzgar la tierra. 
    Juzgar al mundo con justicia 
    y a los pueblos con su verdad![9] 
						 NOTAS:

1. 96 Himno a la realeza de Jehov (cf. Sal 47; 93; 97--99). Israel, las naciones y todo el resto de la creacin son invitados a festejar alegremente la llegada de Jehov, que viene a establecer su reino de justicia y verdad (cf. v. 13). En 1 Cr 16.23-33 se cita este salmo casi textualmente. 
2. 96.1 Cntico nuevo: Vase Sal 33.3 n., y cf. Is 42.10. Vase Cantar, cntico en la Concordancia temtica. 
3. 96.4 Sal 18.3; 48.1; 145.3. 
4. 96.5 Sal 97.7; 115.4-8; 135.15-18; Is 41.21-24. 
5. 96.7 Familias de los pueblos: Las naciones paganas son invitadas a dar culto a Jehov en su templo. Cf. Is 60.6-10; Hag 2.7-9; Zac 14.16,20-21. 
6. 96.9 En la hermosura de la santidad: es decir, en el santuario, en Jerusaln. Vase Sal 29.2 n. 
7. 96.7-9 Sal 29.1-2. 
8. 96.10 Jehov reina!: Vase Sal 93.1 n. 
9. 96.13 Sal 98.9. 

Salmos 97


El dominio y el poder de Jehov 

1 [1] Jehov reina![2] Regocjese la tierra! 
    Algrense las muchas costas! 
    2 Nubes y oscuridad alrededor de l;[3] 
    justicia y juicioson el cimiento de su trono.[4] 
    3 Fuego ir delante de l 
    y abrasar a sus enemigos alrededor.[5] 
    4 Sus relmpagos alumbraron el mundo; 
    la tierra vio y se estremeci.[6] 
    5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehov,[7] 
    delante del Seor de toda la tierra. 
    6 Los cielos anunciaron su justicia 
    y todos los pueblos vieron su gloria.[8] 
    7 Averguncense todos los que sirvena las imgenes de talla, 
    los que se gloran en los dolos. 
    Pstrense ante l todos los dioses.[9] 
    8 Oy Sin y se alegr; 
    y las hijas de Jud se gozaron,[10] 
    Jehov, por tus juicios, 
    9 porque t, Jehov, 
    eres el Altsimo sobre toda la tierra; 
    eres muy exaltado sobre todos los dioses. 
    10 Los que amis a Jehov,aborreced el mal;[11] 
    l guarda las almas de sus santos; 
    de manos de los impos los libra. 
    11 Luz est sembrada[12] para el justo 
    y alegra para los rectos de corazn. 
    12 Alegraos, justos, en Jehov, 
    y alabad la memoria de su santidad! 
						 NOTAS:

1. 97 Himno a la realeza de Jehov (cf. Sal 47; 93; 96; 98--99). Cuando el Seor se manifiesta como Rey universal, su pueblo se alegra, toda la naturaleza se conmueve y los que adoran dioses falsos se cubren de verguenza. 
2. 97.1 Jehov reina!: Vase Sal 93.1 n. 
3. 97.2 Sal 18.8-9. Cf. Ex 19.16-20. 
4. 97.2 Sal 89.14. 
5. 97.3 Sal 50.3. Cf. Mal 4.1. 
6. 97.4 Sal 77.17. 
7. 97.5 Sal 68.2; Miq 1.4; Nah 1.5; Hab 3.6. 
8. 97.6 Sal 50.6; Is 35.2; 40.5. 
9. 97.7 Pstrense ante l todos los dioses: En los textos del antiguo Oriente, los dioses aparecen con frecuencia rindiendo homenaje a una divinidad suprema. Aqu se trata solamente de una imagen potica que se refiere a la derrota de la idolatra. Cf. Is 42.17; 44.9; 45.16. Vanse tambin Sal 50.1 n. y las referencias en Sal 96.5 n. 
10. 97.8 Las hijas de Jud: o las ciudades. Vase Sal 48.11 n. 
11. 97.10 Los que amis a Jehov, aborreced el mal: otra traduccin probable: Jehov ama a los que odian el mal. Cf. Pr 8.13. 
12. 97.11 Luz est sembrada: heb.; texto probable. Segn varias versiones antiguas: La luz brilla. 

Salmos 98


Alabanza por la justicia de Dios 



Salmo

1 [1] Cantad a Jehov cntico nuevo,[2] 
    porque ha hecho maravillas; 
    su diestra lo ha salvado[3] 
    y su santo brazo.[4] 
    2 Jehov ha hecho notoria su salvacin; 
    a vista de las nacionesha descubierto su justicia. 
    3 Se ha acordado de su misericordiay de su verdad 
    para con la casa de Israel; 
    todos los trminos de la tierra han visto 
    la salvacin de nuestro Dios.[5] 
    4 Cantad alegres a Jehov, toda la tierra. 
    Levantad la voz,aplaudid y cantad salmos.[6] 
    5 Cantad salmos a Jehov con arpa; 
    con arpa y voz de cntico. 
    6 Aclamad con trompetas y sonidosde bocina, 
    delante del Rey, Jehov. 
    7 Brame el mar y su plenitud, 
    el mundo y los que en l habitan; 
    8 los ros batan las manos, 
    regocjense todos los montes[7] 
    9 delante de Jehov, 
    porque vino a juzgar la tierra. 
    Juzgar al mundo con justicia 
    y a los pueblos con rectitud.[8] 
						 NOTAS:

1. 98.1 Por su forma y su contenido, este himno a la realeza de Jehov es muy semejante a Sal 96. 
2. 98.1 Cntico nuevo: Vanse Sal 33.3 n. y 96.1 n. 
3. 98.1 Su diestra: Cf. Ex 15.6; Sal 18.35; 21.8; 89.13. 
4. 98.1 El brazo de Jehov es smbolo de su poder divino. Cf. Ex 15.16; Sal 89.10. 
5. 98.1-3 Cf. Is 52.10. 
6. 98.4 Sal 96.1; 100.1-2. 
7. 98.7-8 Cf. Is 44.23. 
8. 98.9 Sal 96.13. 

Salmos 99


Fidelidad de Jehov para con Israel 

1 [1] Jehov reina![2] 
    Temblarn los pueblos. 
    l est sentado sobre los querubines;[3] 
    se conmover la tierra. 
    2 Jehov en Sin es grande[4] 
    y exaltado sobre todos los pueblos. 
    3 Alaben tu nombre grande y temible! 
        l es santo![5] 
    4 La gloria del rey es amar la justicia;[6] 
    t confirmas la rectitud; 
    t ejerces en Jacob la justicia y el derecho. 
    5 Exaltad a Jehov, nuestro Dios, 
    y postraos ante el estrado de sus pies.[7] 
        l es santo! 
    6 Moiss y Aarn entre sus sacerdotes,[8] 
    y Samuel[9] entre los que invocaronsu nombre; 
    invocaban a Jehov y l les responda. 
    7 En columna de nube hablaba con ellos;[10] 
    guardaban sus testimonios 
    y el estatuto que les haba dado. 
    8 Jehov Dios nuestro, t les respondas; 
    fuiste para ellos un Dios perdonador 
    y retribuidor de sus obras.[11] 
    9 Exaltad a Jehov, nuestro Dios, 
    y postraos ante su santo monte, 
        porque Jehov, nuestro Dios,es santo. 
						 NOTAS:

1. 99 El ltimo de los himnos a la realeza de Jehov (cf. Sal 47; 93; 96--98). Al mismo tiempo que proclama la soberana de Dios sobre todo el universo, el salmista expresa un profundo sentimiento de adoracin ante la grandeza y santidad del Seor del universo (cf. v. 3,5,9). 
2. 99.1 Jehov reina!: Vanse Sal 93.1 n. y 95.3 n. 
3. 99.1 Acerca de los querubines, vase Sal 80.1 nota d. 
4. 99.2 Is 12.6. Cf. Sal 48.1-3. 
5. 99.3 l es santo!: Is 6.3. Cf. Lv 11.44-45; 19.2; 20.7,26; Lc 1.49. 
6. 99.4 La gloria del rey es amar la justicia: traduccin probable. El amor por el justo juicio y la justicia era lo que el pueblo ms apreciaba en un rey (vanse Sal 45.4 n.; 72.1-2 n.). Por eso en este canto a la realeza de Jehov se exalta especialmente este atributo divino. 
7. 99.5 Ante el estrado de sus pies: es decir, ante el monte Sin (cf. v. 9). 
8. 99.6 Entre sus sacerdotes: o sea, como mediadores entre Dios y el pueblo. Una forma de ejercer esta funcin mediadora era la intercesin en favor de Israel cuando este haba provocado la santa ira de Dios (Ex 17.11-13; 32.11-14,31-34; Nm 12.9-15; 17.6-13). 
9. 99.6 Acerca de la intercesin de Samuel, cf. 1 S 7.8-12; 12.19-25; Jer 15.1. 
10. 99.7 Ex 33.9. 
11. 99.8 Y retribuidor de sus obras: Esta frase puede referirse a los pecados de los mediadores entre el pueblo y Dios (vase Sal 99.6 nota h, y cf. Nm 20.12,24; 27.13-14; Dt 3.23-27), o bien a los del pueblo en general. 

Salmos 100


Exhortacin a la gratitud 



Salmo de accin de gracias

1 [1] Cantad alegres a Dios,habitantes de toda la tierra.[2] 
    2 Servid a Jehov con alegra; 
    venid ante su presencia con regocijo. 
    3 Reconoced que Jehov es Dios; 
    l nos hizoy no nosotros a nosotros mismos; 
    pueblo suyo somos y ovejas de su prado.[3] 
    4 Entrad por sus puertas con accinde gracias, 
    por sus atrios con alabanza. 
    Alabadlo, bendecid su nombre!, 
    5 porque Jehov es bueno; 
    para siempre es su misericordia,[4] 
    y su fidelidad por todas las generaciones. 
						 NOTAS:

1. 100 Himno de accin de gracias para ser cantado mientras se entraba en el templo. Cf. Sal 15; 24. 
2. 100.1 Sal 47.1; 66.1; 98.4. 
3. 100.3 Sal 79.13; 95.7. 
4. 100.5 Para siempre es su misericordia: Vase Sal 136.1 n. 

Salmos 101


Promesa de vivir rectamente 

1 [1] 

Salmo de David
Misericordia y justicia cantar;[2] 
    a ti, Jehov, cantar. 
    2 Entender el camino de la perfeccin 
    cuando vengas a m.[3] 
    En la integridad de mi corazn 
    andar en medio de mi casa. 
    3 No pondr delante de mis ojos 
    cosa injusta. 
    Aborrezco la obra de los que se desvan; 
    ninguno de ellos se acercar a m. 
    4 Corazn perverso se apartar de m; 
    no conocer al malvado. 
    5 Al que solapadamente difamaa su prjimo, 
    yo lo destruir; 
    no sufrir al de ojos altanerosy de corazn vanidoso. 
    6 Mis ojos pondr en los fieles de la tierra, 
    para que estn conmigo; 
    el que ande en el camino de la perfeccin, 
    este me servir. 
    7 No habitar dentro de mi casa 
    el que hace fraude; 
    el que habla mentiras 
    no se afirmar delante de mis ojos. 
    8 Por las maanas destruir 
    a todos los impos de la tierra, 
    para exterminar de la ciudad de Jehov 
    a todos los que hagan maldad. 
						 NOTAS:

1. 101 Un rey, probablemente en la ceremonia de su entronizacin (vanse Sal 2 n.; 110 n.) expone, a modo de promesa, el programa de accin que se propone llevar a la prctica, tanto en la vida privada como en la vida pblica, a fin de gobernar con rectitud y justicia la "ciudad de Jehov" (v. 8). 
2. 101.1 La misericordia y la justicia son dos atributos divinos en los que el buen gobernante ha de inspirar su conducta. Cf. Sal 89.14. 
3. 101.2 Cundo vengas a m: traduccin probable. Al parecer, el rey se dirige a Jehov para pedirle que venga en su ayuda. 

Salmos 102


Oracin de un afligido 

1 [1] 

Oracin del que sufre, cuando estangustiado y delante de Jehovderrama su lamento.
Jehov, escucha mi oracin 
    y llegue a ti mi clamor. 
    2 No escondas de m tu rostro 
    en el da de mi angustia; 
    inclina a m tu odo; 
    apresrate a respondermeel da que te invoque, 
    3 porque mis das se desvanecencomo el humo 
    y mis huesos cual tizn estn quemados.[2] 
    4 Mi corazn est herido 
    y seco como la hierba, 
    por lo cual me olvido de comer mi pan. 
    5 Por la voz de mi gemido 
    mis huesos se han pegado a mi carne. 
    6 Soy semejante al pelcano del desierto; 
    soy como el bho[3] de las soledades; 
    7 Me desvelo y soy 
    como un pjaro solitario sobre el tejado. 
    8 Cada da me deshonran mis enemigos. 
    Los que se burlan de m 
    ya se han conjurado en mi contra. 
    9 Por lo cual yo como ceniza[4] a manera de pan 
    y mi bebida mezclo con lgrimas, 
    10 a causa de tu enojo y de tu ira, 
    pues me alzaste y me has arrojado. 
    11 Mis das son como una sombra que se va[5] 
    y me he secado como la hierba. 
    12 Mas t, Jehov,permanecers para siempre 
    y tu memoriade generacin en generacin. 
    13 Te levantars y tendrs misericordiade Sin, 
    porque es tiempo de tener misericordia de ella, 
    porque el plazo ha llegado, 
    14 porque tus siervos aman sus piedras 
    y del polvo de ella tienen compasin.[6] 
    15 Entonces las naciones temernel nombre de Jehov 
    y todos los reyes de la tierra tu gloria, 
    16 por cuanto Jehov habr edificado a Sin 
    y en su gloria ser visto. 
    17 Habr considerado la oracinde los desvalidos 
    y no habr desechadoel ruego de ellos. 
    18 Se escribir estopara la generacin venidera 
    y el pueblo que est por naceralabar a Jah, 
    19 porque mir desde lo alto de su santuario; 
    mir Jehov desde los cielos a la tierra 
    20 para oir el gemido de los presos, 
    para soltar a los sentenciados a muerte, 
    21 para que se publique en Sinel nombre de Jehov 
    y su alabanza en Jerusaln, 
    22 cuando los pueblos y los reinosse congreguen 
    en uno para servir a Jehov. 
    23 l debilit mi fuerza en el camino; 
    acort mis das. 
    24 Dije: "Dios mo, 
    no me cortes en la mitad de mis das![7] 
    Por generacin y generacinson tus aos!" 
    25 Desde el principio t fundaste la tierra, 
    y los cielos son obra de tus manos. 
    26 Ellos perecern, mas t permanecers; 
    y todos ellos como una vestidurase envejecern, 
    como un vestido los mudarsy sern mudados; 
    27 pero t eres el mismo 
    y tus aos no se acabarn.[8] 
    28 Los hijos de tus siervos habitarn seguros 
    y su descendenciaser establecida delante de ti. 
						 NOTAS:

1. 102 Este salmo es la oracin de un enfermo, que al parecer fue adaptada para el uso comunitario en una poca en que Jerusaln se encontraba en ruinas (despus de la catstrofe del 598 a.C.). Por eso, en el marco de la splica se inserta un mensaje proftico que anuncia la reconstruccin de la ciudad santa (v. 15-18). Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 6; 32; 38; 51; 130; 143). 
2. 102.3 Job 30.30. 
3. 102.6 Semejante al pelcano... como el bho: traduccin probable. El salmista se refiere a dos aves que habitan en lugares desolados y emiten un sonido semejante a un quejido. Cf. Is 13.21. 
4. 102.9 Como ceniza a manera de pan: expresin hiperblica, que indica una afliccin extrema. Para los antiguos israelitas, echarse ceniza (o polvo) sobre la cabeza (2 S 13.19; Lm 2.10) y sentarse o acostarse sobre ceniza (Est 4.3; Job 42.6) eran seal de duelo o de gran dolor. 
5. 102.11 Job 8.9; 14.2; Sal 39.5-6; 109.23. 
6. 102.14 Is 40.2. 
7. 102.24 La mitad de mis das: Una muerte prematura, de acuerdo con el principio de la retribucin temporal, era la suerte reservada a los malvados (Sal 26.9; 55.23; Pr 10.27). 
8. 102.25-27 Estas solemnes frases estn inspiradas en Is 51.6-8, y aparecen citadas en Heb 1.10-12. 

Salmos 103


Alabanza por las bendiciones de Dios 



Salmo de David

1 [1] Bendice, alma ma, a Jehov,[2] 
    y bendiga todo mi ser su santo nombre. 
    2 Bendice, alma ma, a Jehov, 
    y no olvides ninguno de sus beneficios. 
    3 l es quien perdona todas tus maldades, 
    el que sana todas tus dolencias, 
    4 el que rescata del hoyo tu vida, 
    el que te corona de favoresy misericordias, 
    5 el que sacia de bien tu boca 
    de modo que te rejuvenezcascomo el guila.[3] 
    6 Jehov es el que hace justicia 
    y derecho a todos los que padecen violencia.[4] 
    7 Sus caminos notific a Moiss,[5] 
    y a los hijos de Israel sus obras. 
    8 Misericordioso y clemente es Jehov; 
    lento para la iray grande en misericordia.[6] 
    9 No contender para siempre 
    ni para siempre guardar el enojo. 
    10 No ha hecho con nosotros conformea nuestras maldades 
    ni nos ha pagadoconforme a nuestros pecados, 
    11 porque, como la altura de los cielossobre la tierra, 
    engrandeci su misericordiasobre los que lo temen.[7] 
    12 Cuanto est lejos el oriente del occidente, 
    hizo alejar de nosotrosnuestras rebeliones. 
    13 Como el padre se compadece de los hijos, 
    se compadece Jehov de los que lo temen, 
    14 porque l conoce nuestra condicin; 
    se acuerda de que somos polvo.[8] 
    15 El hombre, como la hierba son sus das;[9] 
    florece como la flor del campo, 
    16 que pas el viento por ella, y pereci, 
    y su lugar ya no la conocer ms. 
    17 Mas la misericordia de Jehov es desde la eternidad y hasta la eternidad 
    sobre los que lo temen, 
    y su justicia sobre los hijos de los hijos,[10] 
    18 sobre los que guardan su pacto 
    y los que se acuerdande sus mandamientos 
    para ponerlos por obra. 
    19 Jehov estableci en los cielos su trono 
    y su reino domina sobre todos. 
    20 Bendecid a Jehov, vosotros sus ngeles, 
    poderosos[11] en fortaleza,que ejecutis su palabra 
    obedeciendo a la voz de su precepto! 
    21 Bendecid a Jehov,vosotros todos sus ejrcitos, 
    ministros suyos que hacis su voluntad! 
    22 Bendecid a Jehov,vosotras todas sus obras, 
    en todos los lugares de su seoro![12] 
    Bendice, alma ma, a Jehov! 
						 NOTAS:

1. 103 Canto de accin de gracias a la bondad y la fidelidad de Dios, quien perdona a sus fieles y los colma de beneficios. 
2. 103.1 Sal 104.1; 146.1. 
3. 103.5 Te rejuvenezcas como el guila: Por la agilidad de su vuelo y por la constante renovacin de sus plumas, el guila es smbolo de la eterna juventud. Cf. Is 40.31. 
4. 103.6 Sal 146.7. 
5. 103.7 Cf. Ex 33.13-17. 
6. 103.8 Sal 145.8; Stg 5.11. 
7. 103.11 Sal 36.5; 57.10. 
8. 103.14 Somos polvo: Vase Sal 90.3 n. 
9. 103.15 Sobre esta metfora, vanse referencias en Sal 37.2 n. 
10. 103.15-17 Cf. Is 40.6-8. 
11. 103.20 Los ngeles reciben aqu el calificativo de hroes poderosos, que Jehov enva como mensajeros con la misin de ejecutar sus mandatos. En el v. siguiente la palabra ejrcitos tambin se refiere a los ngeles. Cf. Sal 148.2. Vase ngel en la Concordancia temtica. 
12. 103.21-22 Cf. Sal 148. 

Salmos 104


Dios cuida de su creacin 

1 [1] Bendice, alma ma, a Jehov![2] 
    Jehov, Dios mo,mucho te has engrandecido; 
    te has vestido de gloriay de magnificencia: 
    2 el que se cubre de luz[3] como de vestidura, 
    que extiende los cielos como una cortina, 
    3 que establece sus aposentosentre las aguas,[4] 
    el que pone las nubes por su carroza, 
    el que anda sobre las alas del viento, 
    4 el que hace a los vientos sus mensajeros 
    y a las llamas de fuego sus ministros.[5] 
    5 l fund la tierra sobre sus cimientos;[6] 
    no ser jams removida. 
    6 Con el abismo, como con vestido,la cubriste; 
    sobre los montes estaban las aguas. 
    7 A tu reprensin huyeron; 
    al sonido de tu trueno se apresuraron; 
    8 subieron los montes,descendieron los valles 
    al lugar que t les fijaste. 
    9 Les pusiste un lmite,el cual no traspasarn, 
    ni volvern a cubrir la tierra.[7] 
    10 T eres el que viertes los manantialesen los arroyos; 
    van entre los montes, 
    11 dan de beber a todas las bestias del campo, 
    mitigan su sed los asnos monteses. 
    12 En sus orillas habitan las aves del cielo; 
    cantan entre las ramas! 
    13 l riega los montes desde sus aposentos; 
    del fruto de sus obras se sacia la tierra. 
    14 l hace brotar el heno para las bestias 
    y la hierba para el servicio del hombre, 
    para sacar el pan de la tierra, 
    15 el vino que alegra el corazn del hombre, 
    el aceite que hace brillar el rostro[8] 
    y el pan que sustenta la vida del hombre. 
    16 Se llenan de savia los rboles de Jehov, 
    los cedros del Lbano que l plant. 
    17 All anidan las aves; 
    en las hayas hace su casa la ciguea. 
    18 Los montes altos sonpara las cabras monteses; 
    las peas, para madriguerasde los conejos. 
    19 Hizo la luna para los tiempos;[9] 
    el sol conoce su ocaso. 
    20 Pones las tinieblas, y es de noche; 
    en ella correteantodas las bestias de la selva. 
    21 Los leoncillos rugen tras la presa 
    y reclaman de Dios su comida. 
    22 Sale el sol, se recogen 
    y se echan en sus cuevas. 
    23 Sale el hombre a su labor 
    y a su labranza hasta la tarde. 
    24 Cun innumerables son tus obras, Jehov! 
    Hiciste todas ellas con sabidura; 
    la tierra est llena de tus beneficios! 
    25 He all el grande y ancho mar, 
    en donde se mueven seres innumerables, 
    seres pequeos y grandes. 
    26 All lo surcan las naves; 
    all este Leviatn[10] que hicistepara que jugara en l. 
    27 Todos ellos esperan en ti, 
    para que les des la comida a su tiempo. 
    28 T les das y ellos recogen; 
    abres tu mano y se sacian de bien. 
    29 Escondes tu rostro, se turban; 
    les quitas el hlito, dejan de ser 
    y vuelven al polvo. 
    30 Envas tu espritu, son creados 
    y renuevas la faz de la tierra.[11] 
    31 Sea la gloria de Jehov para siempre! 
    Algrese Jehov en sus obras! 
    32 l mira a la tierra y ella tiembla; 
    toca los montes y humean. 
    33 A Jehov cantar en mi vida; 
    a mi Dios cantar salmos mientras viva.[12] 
    34 Dulce ser mi meditacin en l; 
    yo me regocijar en Jehov. 
    35 Sean consumidos de la tierralos pecadores 
    y los impos dejen de ser! 
    Bendice, alma ma, a Jehov! 
    Aleluya![13] 
						 NOTAS:

1. 104 Himno o canto de alabanza al Dios creador. El salmista hace ver cmo Dios est presente y activo en todos los acontecimientos que suceden tanto en el mundo de la naturaleza como en la vida de los seres humanos. 
2. 104.1 Sal 103.1; 146.1. 
3. 104.2 1 Ti 6.16. 
4. 104.3 Establece sus aposentos entre las aguas: Los antiguos israelitas, lo mismo que sus contemporneos paganos, pensaban que por encima de la bveda celeste haba un gran ocano (Gn 1.6-8; 7.11), del que provenan las lluvias y sobre el cual se ergua el trono de Dios. 
5. 104.4 En Heb 1.7 se cita este v. de acuerdo con la versin griega (LXX). 
6. 104.5 Job 38.6; Sal 24.2; Pr 8.29. 
7. 104.6-9 Descripcin potica de la obra de Dios, que pone orden y armona en su creacin. Cf. Gn 1.6-10. 
8. 104.15 El aceite que hace brillar el rostro: Pan, vino y aceite eran los alimentos principales para los pueblos de la cultura mediterrnea. Cf. Os 2.8. 
9. 104.19 Para los tiempos. otra posible traduccin: para medir las estaciones. El calendario judo se basa en el mes lunar. La luna se menciona antes que el sol porque los hebreos contaban los das a partir del atardecer. Cf. Gn 1.14-18. Vase Da en la Concordancia temtica. 
10. 104.26 Leviatn: Posible referencia a los grandes cetceos que circulan por el mar (vase Sal 74.14 n.). 
11. 104.29-30 Gn 2.7; Job 34.14-15. 
12. 104.33 Sal 146.2. 
13. 104.35 Aleluya!: expresin hebrea tradicional que significa lit. Alabad a Jehov! 

Salmos 105


Maravillas de Jehov a favor de Israel 

1 [1] 

(1 Cr 16.7-22)
Alabad a Jehov, invocad su nombre, 
    dad a conocer sus obrasentre los pueblos![2] 
    2 Cantadle, cantadle salmos! 
    Hablad de todas sus maravillas. 
    3 Gloriaos en su santo nombre; 
    algrese el coraznde los que buscan a Jehov. 
    4 Buscad a Jehov y su poder; 
    buscad siempre su rostro! 
    5 Acordaos de las maravillas que l ha hecho, 
    de sus prodigiosy de los juicios de su boca,[3] 
    6 vosotros, descendencia de Abrahamsu siervo, 
    hijos de Jacob, sus escogidos. 
    7 l es Jehov, nuestro Dios; 
    en toda la tierra estn sus juicios. 
    8 Se acord para siempre de su pacto; 
    de la palabra que mandpara mil generaciones, 
    9 la cual concert con Abraham,[4] 
    y de su juramento a Isaac.[5] 
    10 La estableci a Jacob por decreto, 
    a Israel por pacto sempiterno, 
    11 diciendo: "A ti te dar la tierra de Canan 
    como porcin de vuestra heredad".[6] 
    12 Cuando ellos eran pocos en nmero 
    y forasteros en ella, 
    13 y andaban de nacin en nacin, 
    de un reino a otro pueblo,[7] 
    14 no consinti que nadie los agraviara, 
    y por causa de ellos castig a los reyes.[8] 
    15 "No toquis --dijo-- a mis ungidos, 
    ni hagis mal a mis profetas".[9] 
    16 Trajo hambre sobre la tierra 
    y cort todo sustento de pan.[10] 
    17 Envi a un hombre delante de ellos; 
    a Jos, que fue vendido como esclavo.[11] 
    18 Afligieron sus pies con grillos; 
    en crcel fue puesta su persona. 
    19 Hasta la hora en que se cumplisu palabra, 
    el dicho de Jehov lo prob.[12] 
    20 Envi el rey y lo solt; 
    el seor de los pueblos lo dej ir libre.[13] 
    21 Lo puso por seor de su casa, 
    y por gobernadorde todas sus posesiones,[14] 
    22 para regir a sus grandes como l quisiera 
    y ensear a sus ancianos sabidura. 
    23 Despus entr Israel en Egipto, 
    Jacob mor en la tierra de Cam.[15] 
    24 Y multiplic su pueblo en gran manera 
    y lo hizo ms fuerte que sus enemigos. 
    25 Cambi el corazn de ellospara que aborrecieran a su pueblo, 
    para que contra sus siervospensaran mal.[16] 
    26 Envi a su siervo Moiss 
    y a Aarn, al cual escogi.[17] 
    27 Puso en ellos las palabras de sus seales, 
    y sus prodigios en la tierra de Cam. 
    28 Envi tinieblas que lo oscurecieron todo;[18] 
    no fueron rebeldes a su palabra.[19] 
    29 Volvi sus aguas en sangre 
    y mat sus peces.[20] 
    30 Su tierra produjo ranas 
    hasta en las cmaras de sus reyes.[21] 
    31 Habl, y vinieron enjambres de moscas 
    y piojos en todo su territorio.[22] 
    32 Les dio granizo por lluvia 
    y llamas de fuego en su tierra. 
    33 Destroz sus vias y sus higueras, 
    y quebr los rboles de su territorio.[23] 
    34 Habl, y vinieron langostas 
    y pulgn sin nmero; 
    35 y se comieron toda la hierba de su pas, 
    devoraron el fruto de su tierra.[24] 
    36 Hiri de muertea todos los primognitos en su tierra, 
    las primicias de toda su fuerza.[25] 
    37 Los sac con plata y oro 
    y no hubo en sus tribus enfermo. 
    38 Egipto se alegr de que salieran 
    porque su terror haba cado sobre ellos.[26] 
    39 Extendi una nube por cubierta 
    y fuego para alumbrar la noche.[27] 
    40 Pidieron, e hizo venir codornices; 
    y los saci con pan del cielo.[28] 
    41 Abri la pea y fluyeron aguas; 
    corrieron por los sequedalescomo un ro,[29] 
    42 porque se acord de su santa palabra 
    dada a Abraham su siervo. 
    43 Sac a su pueblo con gozo; 
    con jbilo a sus escogidos. 
    44 Les dio las tierras de las naciones[30] 
    y las labores de los pueblos heredaron, 
    45 para que guardaran sus estatutos 
    y cumplieran sus leyes. 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 105 Salmo de carcter histrico, que relata a grandes rasgos algunos episodios de la historia de Israel, desde los tiempos de Abraham hasta la entrada en la Tierra prometida. A diferencia de los salmos 78 y 106, no hay aqu ninguna alusin a las infidelidades de Israel. El salmista destaca, sobre todo, la fidelidad de Dios a sus promesas y los favores concedidos a su pueblo. Los v. 1-15 se vuelven a encontrar, con pequeas modificaciones, en 1 Cr 16.8-22. 
2. 105.1 Dad a conocer sus obras entre los pueblos: Esta proclamacin universal de la grandeza de Jehov, Dios de Israel, es tpica de la poca posterior al destierro. Cf. Sal 96.7-10; 97.1; 98.2-4. 
3. 105.5 Las maravillas y prodigios son, principalmente, los milagros del xodo. Cf. Ex 7.1--17.7. 
4. 105.9 Gn 12.7; 17.8. 
5. 105.9 Gn 26.3. 
6. 105.10-11 Gn 28.13. 
7. 105.12-13 Alusin a los patriarcas, que pasaron como peregrinos y extranjeros por la Tierra prometida (Gn 23.4; 47.9; Dt 26.5). 
8. 105.14 Este v. se refiere a los episodios relatados en Gn 12.14-19; 20.1-18; 26.7-11. 
9. 105.15 Mis profetas: Cf. Gn 20.7, donde Dios califica a Abraham de "profeta". 
10. 105.16 Gn 41.53-57. La frase cort todo sustento de pan traduce el modismo hebreo quebr la vara del pan. Esta expresin alude a la costumbre de preparar el pan en forma de rosca y de colgarlo en una vara para tenerlo como reserva. 
11. 105.17 Gn 37.28; 45.5. 
12. 105.18-19 Cf. Gn 39.20--40.23. 
13. 105.20 Gn 41.14. 
14. 105.21 Gn 41.39-41. 
15. 105.23 Gn 46.6; 47.11. La tierra de Cam es Egipto (vase Sal 78.51 n.). 
16. 105.24-25 Ex 1.7-14. 
17. 105.26 Ex 3.1--4.17. 
18. 105.28 Ex 10.21-23. 
19. 105.28 No fueron rebeldes: otra traduccin probable: No desatendieron. 
20. 105.29 Ex 7.17-21. 
21. 105.30 Ex 8.1-6. 
22. 105.31 Ex 8.16-24. 
23. 105.32-33 Ex 9.22-25. 
24. 105.34-35 Ex 10.12-15. 
25. 105.36 Ex 12.29. 
26. 105.37-38 Ex 12.33-36. 
27. 105.39 Ex 13.21-22. 
28. 105.40 Ex 16.2-15. 
29. 105.41 Ex 17.1-7; Nm 20.2-13. 
30. 105.44 Jos 11.16-23. 

Salmos 106


La rebelda de Israel 

1 [1] Aleluya! 
    Alabad a Jehov, porque l es bueno, 
    porque para siempre es su misericordia![2] 
    2 Quin expresar las poderosas obrasde Jehov?[3] 
    Quin contar sus alabanzas? 
    3 Bienaventurados los que guardanel derecho, 
    los que hacen justicia en todo tiempo! 
    4 Acurdate de m, Jehov, 
    segn tu benevolencia para con tu pueblo; 
    vistame con tu salvacin, 
    5 para que yo vea el bien de tus escogidos, 
    para que me goce en la alegrade tu nacin 
    y me glore con tu heredad. 
    6 Pecamos nosotros, como nuestros padres; 
    hicimos maldad, cometimos impiedad. 
    7 Nuestros padres, en Egipto, 
    no entendieron tus maravillas; 
    no se acordaron de la muchedumbrede tus misericordias, 
    sino que se rebelaron junto al mar,el Mar Rojo.[4] 
    8 Pero l los salv por amor de su nombre, 
    para hacer notorio su poder.[5] 
    9 Reprendi al Mar Rojo y lo sec, 
    y los hizo ir por el abismocomo por un desierto. 
    10 Los salv de manos del enemigo, 
    y los rescat de manos del adversario. 
    11 Cubrieron las aguas a sus enemigos; 
    no qued ni uno de ellos! 
    12 Entonces creyeron a sus palabras[6] 
    y cantaron su alabanza.[7] 
    13 Bien pronto olvidaron sus obras; 
    no esperaron su consejo. 
    14 Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto 
    y tentaron a Dios en la soledad. 
    15 l les dio lo que pidieron, 
    pero envi mortandad sobre ellos.[8] 
    16 Tuvieron envidia de Moissen el campamento, 
    y contra Aarn, el santo de Jehov. 
    17 Entonces se abri la tierray trag a Datn, 
    y cubri la compaa de Abiram. 
    18 Y se encendi fuego contra su grupo; 
    la llama quem a los impos![9] 
    19 Hicieron un becerro en Horeb, 
    se postraron ante una imagende fundicin. 
    20 As cambiaron su gloria 
    por la imagen de un bueyque come hierba.[10] 
    21 Olvidaron al Dios de su salvacin, 
    que haba hecho grandezas en Egipto, 
    22 maravillas en la tierra de Cam, 
    cosas formidables en el Mar Rojo. 
    23 Y los habra destruido 
    de no haberse interpuesto Moiss,su escogido, delante de l, 
    a fin de apartar su indignacinpara que no los destruyera.[11] 
    24 Pero aborrecieron la tierra deseable, 
    no creyeron a su palabra, 
    25 antes, murmuraron en sus tiendas 
    y no oyeron la voz de Jehov. 
    26 Por tanto, alz su mano contra ellos 
    para abatirlos en el desierto,[12] 
    27 y humillar a su pueblo entre las naciones 
    y esparcirlos por las tierras.[13] 
    28 Se unieron asimismo a Baal-peor 
    y comieron los sacrificiosa los dioses muertos. 
    29 Provocaron la ira de Dios con sus obras 
    y se desarroll la mortandad entre ellos. 
    30 Entonces se levant Finees e hizo juicio, 
    y se detuvo la plaga. 
    31 Y le fue contado por justicia[14] 
    de generacin en generaciny para siempre.[15] 
    32 Tambin lo irritaronen las aguas de Meriba; 
    le fue mal a Moiss por causa de ellos, 
    33 porque hicieron rebelar a su espritu 
    y habl precipitadamente con sus labios.[16] 
    34 No destruyeron a los pueblos 
    que Jehov les dijo; 
    35 al contrario,se mezclaron con las naciones, 
    aprendieron sus obras 
    36 y sirvieron a sus dolos, 
    los cuales fueron causa de su ruina.[17] 
    37 Sacrificaron sus hijos 
    y sus hijas a los demonios,[18] 
    38 y derramaron la sangre inocente,[19] 
    la sangre de sus hijos y de sus hijas, 
    a quienes ofrecieron en sacrificioa los dolos de Canan;[20] 
    y la tierra fue contaminada con sangre. 
    39 Se contaminaron as con sus obras 
    y se prostituyeron con sus hechos.[21] 
    40 Se encendi, por tanto, el furorde Jehov contra su pueblo 
    y abomin su heredad; 
    41 los entreg en poder de las naciones 
    y se enseorearon de elloslos que los detestaban. 
    42 Sus enemigos los oprimieron 
    y fueron quebrantados debajo de su mano. 
    43 Muchas veces los libr, 
    pero ellos se rebelaron contra su consejo 
    y fueron humillados por su maldad. 
    44 Con todo, l miraba cuando estabanen angustia, 
    y oa su clamor; 
    45 se acordaba de su pacto con ellos 
    y se compadeca conforme a la muchedumbre de su misericordia. 
    46 Hizo asimismoque tuvieran de ellos misericordia 
    todos los que los tenan cautivos.[22] 
    47 Slvanos, Jehov, Dios nuestro, 
    y recgenos de entre las naciones, 
    para que alabemos tu santo nombre, 
    para que nos gloriemos en tus alabanzas.[23] 
    48 Bendito Jehov, Dios de Israel, 
    desde la eternidad y hasta la eternidad! 
    Diga todo el pueblo: "Amn!"[24] "Aleluya!"[25] 
						 NOTAS:

1. 106 Salmo de contenido histrico, que formaba parte de una ceremonia de arrepentimiento como la descrita en Neh 9. Aqu se presenta la historia de Israel como una serie ininterrumpida de pecados, infidelidades y rebeldas, que provocaron constantemente la ira de Jehov. Pero Dios, aunque no dej sin castigo a los culpables (cf. Nm 14.18), termin siempre compadecindose de su pueblo (cf. v. 44-45). Cf. tambin Is 63.7--64.12; Dn 9.3-20. 
2. 106.1 Porque para siempre es su misericordia: Vase Sal 136.1 n. 
3. 106.1-48 Ez 20.2-44. 
4. 106.7 Ex 14.10-12. 
5. 106.8 Dt 7.7-8; Ez 20.9; 36.22-23. 
6. 106.9-12 Ex 14.21-31. 
7. 106.12 Ex 15.1-21. 
8. 106.14-15 Nm 11.4-34. 
9. 106.16-18 Nm 16.1-35. 
10. 106.20 Jer 2.11; Ro 1.23. 
11. 106.19-23 Ex 32.1-14. 
12. 106.24-26 Nm 14.1-35. 
13. 106.27 Lv 26.33. 
14. 106.31 Y le fue contado por justicia: expresin semejante a la de Gn 15.6, que ser luego retomada y profundizada por el apstol Pablo. Vase Ro 4.3 n. 
15. 106.28-31 Nm 25.1-13. 
16. 106.32-33 Nm 20.2-13. 
17. 106.34-36 Jue 2.1-3; 3.5-6. 
18. 106.37 2 R 17.17. 
19. 106.38 Nm 35.33. 
20. 106.38 Los sacrificios humanos estaban severamente prohibidos por la Ley de Moiss (Lv 18.21; Dt 12.31; 18.10), pero algunos textos del AT indican que los israelitas no siempre tuvieron en cuenta esa prohibicin (2 R 17.17; Jer 7.31; Ez 16.20). 
21. 106.39 A partir del profeta Oseas (1.2; 2.5; 5.3), el pecado en general, y en particular el de idolatra, era considerado como una prostitucin o adulterio, es decir, como una infidelidad a Jehov, el esposo de Israel (Jer 3.1-2; Ez 16.15-16; 23.19-20). 
22. 106.40-46 Jue 2.14-18. 
23. 106.47 1 R 8.33-34. 
24. 106.47-48 1 Cr 16.35-36. 
25. 106.48 Con esta doxologa termina la cuarta parte del libro de los Salmos. Vase Sal 41.13 n. 

Salmos 107


LIBRO 5 (Salmos 107--150)



Dios libra de la afliccin 

1 [1] Alabad a Jehov, porque l es bueno, 
    porque para siempre es su misericordia.[2] 
    2 Dganlo los redimidos de Jehov, 
    los que ha redimidodel poder del enemigo 
    3 y los ha congregado de las tierras, 
    del oriente y del occidente, 
    del norte y del sur. 
    4 Anduvieron perdidos por el desierto, 
    por soledad sin camino, 
    sin hallar ciudad en donde vivir. 
    5 Hambrientos y sedientos, 
    su alma desfalleca en ellos. 
        6 Entonces clamaron a Jehoven su angustia 
        y los libr de sus aflicciones.[3] 
    7 Los dirigi por camino derecho, 
    para que llegaran a ciudad habitable. 
        8 Alaben la misericordia de Jehov 
        y sus maravillas para con los hijosde los hombres!, 
    9 porque sacia al alma menesterosa, 
    y llena de bien al alma hambrienta.[4] 
    10 Algunos moraban en tinieblasy en sombra de muerte, 
    aprisionados en afliccin y en hierros, 
    11 por cuanto fueron rebeldesa las palabras de Jehov, 
    y aborrecieron el consejo del Altsimo. 
    12 Por eso quebrant con el trabajosus corazones; 
    cayeron, y no hubo quien los ayudara. 
        13 Luego que clamaron a Jehoven su angustia, 
        los libr de sus aflicciones; 
    14 los sac de las tinieblasy de la sombra de muerte, 
    y rompi sus prisiones. 
        15 Alaben la misericordia de Jehov 
        y sus maravillas para con los hijosde los hombres!, 
    16 porque quebrant las puertas de bronce 
    y desmenuz los cerrojos de hierro. 
    17 Fueron afligidos los insensatos[5] 
    a causa del camino de su rebelin 
    y a causa de sus maldades; 
    18 su alma rechaz todo alimento 
    y llegaron hasta las puertas de la muerte. 
        19 Pero clamaron a Jehov en su angustia 
        y los libr de sus aflicciones. 
    20 Envi su palabra[6] y los san; 
    los libr de su ruina. 
        21 Alaben la misericordia de Jehov 
        y sus maravillas para con los hijosde los hombres! 
    22 Ofrezcan sacrificios de alabanza 
    y publiquen sus obras con jbilo! 
    23 Los que descienden al mar en naves 
    y hacen negocio en las muchas aguas, 
    24 ellos han visto las obras de Jehov 
    y sus maravillas en las profundidades, 
    25 porque habl, e hizo levantarun viento tempestuoso 
    que encrespa sus olas. 
    26 Suben a los cielos,descienden a los abismos; 
    sus almas se derriten con el mal. 
    27 Tiemblan y titubean como ebrios, 
    y toda su ciencia es intil. 
        28 Entonces claman a Jehoven su angustia 
        y los libra de sus aflicciones. 
    29 Cambia la tempestad en sosiego 
    y se apaciguan sus olas. 
    30 Luego se alegran, porque se apaciguaron, 
    y as los gua al puerto que deseaban. 
        31 Alaben la misericordia de Jehov 
        y sus maravillas para con los hijosde los hombres! 
    32 Exltenlo en la asamblea del pueblo, 
    y en la reunin de ancianos lo alaben! 
    33 l convierte los ros en desierto 
    y los manantiales de las aguasen sequedales; 
    34 la tierra fructfera en estril, 
    por la maldad de los que la habitan.[7] 
    35 Vuelve el desierto en estanques de aguas 
    y la tierra seca en manantiales.[8] 
    36 All establece a los hambrientos 
    y fundan ciudad donde vivir. 
    37 Siembran campos y plantan vias; 
    rinden abundante fruto. 
    38 Los bendice, y se multiplicanen gran manera; 
    y no disminuye su ganado. 
    39 Luego son menoscabados y abatidos 
    a causa de tirana, de males y congojas. 
    40 l esparce menospreciosobre los prncipes 
    y los hace andar perdidos,vagabundos y sin camino.[9] 
    41 Levanta de la miseria al pobre 
    y hace multiplicar las familiascomo a rebaos de ovejas. 
    42 Vanlo los rectos y algrense, 
    y todos los malos cierren su boca. 
    43 Quien sea sabio y guarde estas cosas, 
    entender las misericordias de Jehov.[10] 
						 NOTAS:

1. 107 Despus de una breve introduccin (v. 1-3), este canto de accin de gracias describe cmo Dios socorre a sus fieles que estn en peligro, sea que anden perdidos por el desierto (v. 4-9), encerrados en una crcel (v. 10-16), enfermos y afligidos (v. 17-22), o a punto de naufragar en medio de una gran tormenta (v. 23-32). La ltima parte (v. 33-43) es un himno de alabanza a Jehov. 
2. 107.1 Porque para siempre es su misericordia: Vase Sal 136.1 n. Vase Misericordia en la Concordancia temtica. 
3. 107.6 Esta frase, con pequeas variantes, se repite en los v. 13, 19 y 28. 
4. 107.8-9 Un estribillo semejante a este divide la primera parte del salmo en cuatro estrofas de idntica estructura. Cf. v. 15-16,21-22,31-32. 
5. 107.17 Insensatos: heb.; segn algunas versiones antiguas: enfermos. 
6. 107.20 Cf. Sal 147.15,18; Is 55.10-11. 
7. 107.34 Alusin a la ruina de Sodoma y Gomorra (Gn 19.23-28). 
8. 107.33-35 Cf. Dt 29.23; Sal 78.15-16; 105.41; 114.8; Is 40.3; 43.19. 
9. 107.40 Job 12.24. 
10. 107.43 El salmo termina con una reflexin de carcter sapiencial, al estilo de Os 14.9. 

Salmos 108


Peticin de ayuda contra el enemigo 



(Sal 57.7-11; 60.5-12)



Cntico. Salmo de David

1 [1] Mi corazn, Dios, est dispuesto; 
    cantar y entonar salmos; 
    esta es mi gloria. 
    2 Despirtate, salterio y arpa; 
    despertar al alba! 
    3 Te alabar, Jehov, entre los pueblos; 
    a ti cantar salmos entre las naciones, 
    4 porque ms grande que los cieloses tu misericordia 
    y hasta los cielos tu fidelidad.[2] 
    5 Exaltado seas, Dios, sobre los cielos, 
    y sobre toda la tierrasea enaltecida tu gloria.[3] 
    6 Para que sean librados tus amados, 
    salva con tu diestra y respndeme. 
    7 Dios ha dicho en su santuario: 
    "Yo me alegrar; repartir a Siquem 
    y medir el valle de Sucot! 
    8 Mo es Galaad, mo es Manass 
    y Efran es la fortaleza de mi cabeza; 
    Jud es mi legislador. 
    9 Moab, la vasija para lavarme; 
    sobre Edom echar mi calzado; 
    me regocijar sobre Filistea". 
    10 Quin me guiar a la ciudad fortificada? 
    Quin me guiar hasta Edom? 
    11 No sers t, Dios,que nos habas desechado 
    y no salas, Dios, con nuestros ejrcitos? 
    12 Danos socorro contra el adversario, 
    porque vana es la ayuda del hombre. 
    13 En Dios haremos proezas 
    y l hollar a nuestros enemigos. 
						 NOTAS:

1. 108 Este salmo est compuesto con fragmentos de otros dos salmos: los v. 1-5 reproducen casi textualmente Sal 57.7-11; los v. 6-13 corresponden a Sal 60.5-12. 
2. 108.4 Sal 36.5. 
3. 108.5 Sal 8.1. 

Salmos 109


Clamor de venganza 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Dios de mi alabanza, 
    no calles, 
    2 porque boca de impoy boca de engaador 
    se han abierto contra m; 
    han hablado de m con lengua mentirosa. 
    3 Con palabras de odio me han rodeado 
    y pelearon contra m sin causa. 
    4 En pago de mi amorme han sido adversarios; 
    pero yo oraba.[2] 
    5 Me devuelven mal por bien 
    y odio por amor. 
    6 Pon sobre l al impo 
    y Satans est a su diestra.[3] 
    7 Cuando sea juzgado, salga culpable, 
    y su oracin sea para pecado. 
    8 Sean pocos sus das, 
    tome otro su oficio.[4] 
    9 Queden sus hijos hurfanos 
    y su mujer viuda.[5] 
    10 Anden sus hijos vagabundos y mendiguen; 
    procuren su pan muy lejosde sus desolados hogares. 
    11 Que el acreedor se apoderede todo lo que tiene 
    y extraos saqueen su trabajo. 
    12 No tenga quien le haga misericordia 
    ni haya quien tenga compasinde sus hurfanos. 
    13 Su posteridad sea destruida; 
    en la segunda generacinsea borrado su nombre![6] 
    14 Venga en memoria ante Jehovla maldad de sus padres 
    y el pecado de su madre no sea borrado. 
    15 Estn siempre delante de Jehov 
    y l corte de la tierra su memoria, 
    16 por cuanto no se acordde hacer misericordia, 
    y persigui al hombre afligidoy menesteroso, 
    al quebrantado de corazn,para darle muerte. 
    17 Am la maldicin, y esta le sobrevino; 
    no quiso la bendicin, y ella se alej de l![7] 
    18 Se visti de maldicincomo de su vestido; 
    entr como agua en su interior 
    y como aceite en sus huesos. 
    19 Sale como vestido con que se cubra 
    y en lugar de cinto con que se cia siempre. 
    20 Sea este el pago de parte de Jehova los que me calumnian 
    y a los que hablan mal contra mi alma. 
    21 Y t, Jehov, Seor mo, 
    favorceme por amor de tu nombre; 
    lbrame, porque tu misericordiaes buena, 
    22 porque yo estoy afligido y necesitado, 
    y mi corazn est herido dentro de m. 
    23 Me voy como la sombra cuando declina; 
    soy sacudido como una langosta![8] 
    24 Mis rodillas estn debilitadasa causa del ayuno 
    y mi carne desfallece por falta de gordura. 
    25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; 
    me miraban y, burlndose,meneaban su cabeza.[9] 
    26 Aydame, Jehov, Dios mo! 
    Slvame conforme a tu misericordia! 
    27 Y entiendan que esta es tu mano; 
    que t, Jehov, has hecho esto. 
    28 Maldigan ellos, pero bendice t! 
    Levntense, pero sean avergonzados,y que se regocije tu siervo. 
    29 Sean vestidos de ignominialos que me calumnian; 
    sean cubiertos de confusincomo con manto! 
    30 Yo alabar a Jehov en gran maneracon mi boca; 
    en medio de la muchedumbre lo alabar, 
    31 porque l se pondr a la diestra del pobre, 
    para librar su alma de los que lo juzgan. 
						 NOTAS:

1. 109 Oracin individual, clebre por los terribles deseos de venganza expresados en los v. 6-19. El salmista, vctima del odio y las persecuciones de sus enemigos, pide la bendicin de Dios, haciendo ineficaces, de ese modo, las maldiciones de que es objeto (cf. v. 28). 
2. 109.4 Este amor y esta entrega a la oracin contrastan sensiblemente con la imprecacin que viene despus. De ah podra sacarse un argumento ms en favor de la interpretacin a la que se hace referencia en 109.6 n. 
3. 109.6 Aqu comienza la imprecacin ms larga y violenta de todo el libro de los Salmos. Por lo general, se la atribuye a la persona que ha venido hablando hasta ahora. Sin embargo, cuando el salmista se refiere a sus enemigos, emplea siempre el plural (v. 1-5,20,27-29). La imprecacin, en cambio, est dirigida contra uno solo, en singular. Por eso podra pensarse que l no hace ms que repetir, en presencia de Dios, las palabras de sus acusadores y perseguidores. Acerca de estas imprecaciones, vase la Introduccin a los Salmos. 
4. 109.8 Hch 1.20. Su oficio: otra posible traduccin: sus bienes. 
5. 109.9 Jer 18.21; Am 7.17. 
6. 109.13 Job 18.19; Sal 37.28. 
7. 109.17 Aqu se expresa en todo su rigor el principio formulado en la ley del talin (Ex 21.23-25). Cf. Sal 7.15-16; 57.6; Pr 1.31; 5.22. 
8. 109.23 Job 8.9; 14.2; Sal 39.5-6; 102.11. 
9. 109.25 Cf. Mt 27.39; Mc 15.29. 

Salmos 110


Jehov da dominio al rey 



Salmo de David

1 [1] Jehov dijo[2] a mi Seor: 
    "Sintate a mi diestra, 
    hasta que ponga a tus enemigos 
    por estrado de tus pies".[3] 
    2 Jehov enviar desde Sin 
    la vara de tu poder:[4] 
    "Domina en medio de tus enemigos! 
    3 Tu pueblo se te ofrecer voluntariamente 
    en el da de tu mando, 
    en la hermosura de la santidad. 
    Desde el seno de la aurora 
    tienes t el roco[5] de tu juventud".[6] 
    4 Jur Jehov 
    y no se arrepentir: 
    "T eres sacerdote para siempre 
    segn el orden de Melquisedec".[7] 
    5 El Seor est a tu diestra; 
    quebrantar a los reyes en el da de su ira. 
    6 Juzgar entre las naciones, 
    las llenar de cadveres; 
    quebrantar las cabezasen muchas tierras. 
    7 Del arroyo beber en el camino, 
    por lo cual levantar la cabeza.[8] 
						 NOTAS:

1. 110 Salmo real de entronizacin o de ascensin al trono de un nuevo rey davdico (vase Sal 2 n). Es el salmo ms citado por el NT, que lo interpreta en sentido mesinico y lo refiere a la glorificacin de Jess, sentado en el cielo a la diestra del Padre. Vase Sal 45 nota a. 
2. 110.1 Jehov dijo: lit. palabra o mensaje de Jehov. Esta expresin hebrea es propia del lenguaje proftico y designa una solemne declaracin de Dios. Aqu la declaracin est dirigida al rey, a quien el salmista llama mi Seor. 
3. 110.1 Mt 22.44; Mc 12.36; Lc 20.42-43; Hch 2.34-35; 1 Co 15.25; Ef 1.20-22; Col 3.1; Heb 1.13; 8.1; 10.12-13. 
4. 110.2 La vara es una insignia del rey y tiene una significacin semejante a la del bastn de mando. Vase Sal 2.9 n. 
5. 110.3 El roco es smbolo de bendicin y de fecundidad. Vase Sal 133.3 n. 
6. 110.3 Este v. es uno de los textos ms difciles de toda la Biblia. Se han propuesto diversas traducciones, ninguna de ellas completamente satisfactoria. Especialmente digna de mencin, por su influencia en el cristianismo, es la que se encuentra en la versin griega (LXX): T eres prncipe en el da de tu poder, con esplendor de santidad; desde el seno, antes de la aurora, yo te he engendrado. Vase Sal 2.7 nota g. 
7. 110.4 La carta a los Hebreos se apoya principalmente en este v. cuando habla del sacerdocio de Cristo (Heb 5.6; 6.20--7.28). Acerca de Melquisedec, rey de Salem (Jerusaln) y sacerdote del Dios altsimo, cf. Gn 14.18-20. 
8. 110.7 Segn algunos intrpretes, aqu se alude a un rito que tena lugar durante la ceremonia de entronizacin del nuevo rey. Este bajaba al valle del Cedrn, donde est la fuente de Gihn, y all beba de esa agua. Este rito estaba vinculado con el simbolismo del agua, que purifica y renueva las energas. Cf. 1 R 1.33-34,38-39. 

Salmos 111


Dios cuida a su pueblo 



Aleluya!

1 [1] Alabar a Jehov con todo el corazn 
    en la compaa y congregacinde los rectos. 
    2 Grandes son las obras de Jehov, 
    buscadas de todos los que las quieren. 
    3 Gloria y hermosura es su obra, 
    y su justicia permanece para siempre. 
    4 Ha hecho memorables sus maravillas;[2] 
    clemente y misericordioso es Jehov. 
    5 Ha dado alimento[3] a los que lo temen; 
    para siempre se acordar de su pacto. 
    6 El poder de sus obras manifesta su pueblo 
    dndole la heredad de las naciones. 
    7 Las obras de sus manosson verdad y juicio; 
    fieles son todos sus mandamientos, 
    8 afirmados eternamente y para siempre, 
    hechos en verdad y rectitud. 
    9 Redencin ha enviado a su pueblo; 
    para siempre ha ordenado su pacto. 
    Santo y temible es su nombre! 
    10 El principio de la sabiduraes el temor de Jehov;[4] 
    buen entendimiento tienen todoslos que practican sus mandamientos; 
    su loor permanece para siempre! 
						 NOTAS:

1. 111 Este himno o canto de alabanza al poder y a la bondad de Jehov pertenece al grupo de los salmos acrsticos. Vase Sal 9 nota a. 
2. 111.4 Ha hecho memorables sus maravillas: es decir, Jehov ha querido que sus acciones en favor de Israel permanezcan siempre vivas en la memoria de su pueblo, y por eso orden que fueran recordadas sobre todo en las fiestas clticas. Cf. Ex 12.14,26-27; 23.14; 34.18; Dt 16.1,3,6,12. 
3. 111.5 Ha dado alimento: probable alusin al man y a las codornices del desierto. Cf. Sal 78.24-29; 105.40. 
4. 111.10 Job 28.28; Pr 1.7; 9.10. 

Salmos 112


Prosperidad del que teme a Jehov 



Aleluya!

1 [1] Bienaventurado[2] el hombreque teme a Jehov 
    y en sus mandamientos se deleitaen gran manera. 
    2 Su descendencia ser poderosaen la tierra; 
    la generacin de los rectos ser bendita. 
    3 Bienes y riquezas hay en su casa, 
    y su justicia permanece para siempre. 
    4 Resplandeci en las tinieblas luza los rectos;[3] 
    es clemente, misericordioso y justo. 
    5 El hombre de bien tiene misericordiay presta; 
    gobierna sus asuntos con justicia. 
    6 Por lo cual no resbalar jams; 
    en memoria eterna ser el justo. 
    7 No tendr temor de malas noticias; 
    su corazn est firme, confiado en Jehov. 
    8 Asegurado est su corazn; no temer, 
    hasta que vea en sus enemigos su deseo. 
    9 Reparte, da a los pobres; 
    su justicia permanece para siempre;[4] 
    su poder ser exaltado con gloria. 
    10 Lo ver el impo y se irritar; 
    crujir los dientes y se consumir. 
    El deseo de los impos perecer. 
						 NOTAS:

1. 112 Salmo acrstico, muy semejante al anterior en su aspecto formal, pero de contenido didctico. En l se celebran las virtudes del justo y se le augura recompensa abundante. 
2. 112.1 Bienaventurado: Vase Sal 1.1 n. 
3. 112.4 La luz es smbolo de vida y prosperidad, en oposicin a las tinieblas, que simbolizan la muerte y toda clase de males (Job 29.3; Sal 37.6; 97.11; Is 58.10). 
4. 112.9 2 Co 9.9. 

Salmos 113


Dios levanta al pobre 

1 [1] 

Aleluya!
Alabad, siervos de Jehov, 
    alabad el nombre de Jehov. 
    2 Sea el nombre de Jehov bendito 
    desde ahora y para siempre. 
    3 Desde el nacimiento del solhasta donde se pone, 
    sea alabado el nombre de Jehov. 
    4 Excelso sobre todas las nacioneses Jehov,[2] 
    sobre los cielos su gloria. 
    5 Quin como Jehov, nuestro Dios, 
    que se sienta en las alturas, 
    6 que se humilla a mirar 
    en el cielo y en la tierra? 
    7 l levanta del polvo al pobre 
    y al menesteroso alza de su miseria, 
    8 para hacerlos sentar con los prncipes, 
    con los prncipes de su pueblo.[3] 
    9 l hace habitar en familia a la estril 
    que se goza en ser madre de hijos.[4] 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 113 Himno o canto de alabanza a la gloria y a la bondad de Jehov, que exalta a los pobres. Con este salmo comienza una coleccin de seis himnos (113--118) que la literatura rabnica llama "Halel", palabra vinculada con la exclamacin religiosa "Aleluya", "Alabad a Jehov!" Estos salmos se cantaban en las principales fiestas cultuales de Israel, especialmente en la celebracin de la cena pascual (Mt 26.30). 
2. 113.4 Sal 99.2. 
3. 113.5-8 Cf. 1 S 2.2-8; Lc 1.48-53. 
4. 113.9 Entre los antiguos israelitas, la esterilidad era como una maldicin y una deshonra para la mujer (Gn 16.1-4; 30.1; 1 S 1.4-7). Al darle la alegra de ser madre, Dios le concede un puesto de honor en el hogar y la libra del peligro de ser abandonada por su marido. Cf. Is 54.1; 1 Ti 2.15. 

Salmos 114


Las maravillas del xodo 

1 [1] [2] Cuando sali Israel de Egipto,[3] 
    la casa de Jacob,de un pueblo extranjero,[4] 
    2 Jud vino a ser su santuario, 
    e Israel su seoro.[5] 
    3 El mar lo vio, y huy; 
    el Jordn se volvi atrs.[6] 
    4 Los montes saltaron como carneros, 
    los collados como corderitos. 
    5 Qu sucedi, mar, que huiste? 
    Y t, Jordn, que te volviste atrs? 
    6 Montes, por qu saltasteis como carneros, 
    y vosotros, collados,como corderitos? 
    7 A la presencia de Jehov tiembla la tierra, 
    a la presencia del Dios de Jacob, 
    8 el cual cambi la peaen estanque de aguas[7] 
    en fuente de aguas la roca. 
						 NOTAS:

1. 114 En las versiones griega (LXX) y latina (Vulgata), este salmo y el siguiente estn unidos. 
2. 114 Este himno pascual describe poticamente el paso de los israelitas a travs del Mar Rojo y del ro Jordn, destacando, sobre todo, el dominio de Jehov sobre las fuerzas de la naturaleza. Cf. Sal 78; 105; 106. Acerca de la categora a la cual pertenece el Sal 114, vase Sal 113 nota a. 
3. 114.1 Ex 12.51. 
4. 114.1 Pueblo extranjero: La expresin hebrea se refiere concretamente a un pas donde se habla una lengua que parece estar hecha de sonidos extraos e incomprensibles. Cf. Dt 28.49; Is 28.11; 33.19; Jer 5.15. 
5. 114.2 Ex 15.17; Sal 78.54. 
6. 114.3,5 Ex 14.21; Jos 3.14-17; Sal 66.6; 77.16-20. 
7. 114.8 Ex 17.1-7; Nm 20.2-13; Sal 107.35; 1 Co 10.4. 

Salmos 115


Dios y los dolos 

1 [1] No a nosotros, Jehov, no a nosotros, 
    sino a tu nombre da gloria, 
    por tu misericordia, por tu verdad. 
    2 Por qu han de decir las gentes: 
    "Dnde est ahora su Dios?"?[2] 
    3 Nuestro Dios est en los cielos; 
    todo lo que quiso ha hecho! 
    4 Los dolos de ellos son plata y oro, 
    obra de manos de hombres. 
    5 Tienen boca, pero no hablan; 
    tienen ojos, pero no ven; 
    6 orejas tienen, pero no oyen; 
    tienen narices, pero no huelen; 
    7 manos tienen, pero no palpan; 
    tienen pies, pero no andan, 
    ni hablan con su garganta. 
    8 Semejantes a ellos son los que los hacen 
    y cualquiera que confa en ellos.[3] 
    9 Israel, confa en Jehov! 
        l es tu ayuda y tu escudo. 
    10 Casa de Aarn,[4] confiad en Jehov! 
        l es vuestra ayuda y vuestro escudo. 
    11 Los que temis a Jehov,confiad en Jehov! 
        l es vuestra ayuda y vuestro escudo. 
    12 Jehov se ha acordado de nosotrosy nos bendecir. 
    Bendecir a la casa de Israel; 
    bendecir a la casa de Aarn. 
    13 Bendecir a los que temen a Jehov, 
    a pequeos y a grandes.[5] 
    14 Aumentar Jehov bendicinsobre vosotros; 
    sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 
    15 Benditos vosotros de Jehov, 
    que hizo los cielos y la tierra![6] 
    16 Los cielos son los cielos de Jehov, 
    y ha dado la tierra a los hijosde los hombres.[7] 
    17 No alabarn los muertos a Jah, 
    ni cuantos descienden al silencio;[8] 
    18 pero nosotros bendeciremos a Jah 
    desde ahora y para siempre. 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 115 Este salmo es una profesin de fe en el nico Dios, en abierta polmica con el politesmo y la idolatra de los pueblos vecinos. Los v. 4-6,8-11 se vuelven a encontrar casi textualmente en Sal 135.15-20. El Sal 115 pertenece a la llamada coleccin de himnos "Halel"; vase Sal 113 nota a. 
2. 115.2 Sal 42.3,10; 79.10; Jl 2.17; Miq 7.10. 
3. 115.4-8 La polmica contra los dolos aparece con frecuencia en los escritos profticos (Is 40.18-20; 44.9-20; Jer 10.3-16; Os 8.5-6). Ms tarde fue continuada especialmente por los judos dispersos fuera de Palestina, preocupados por reafirmar y extender su fe monotesta en los ambientes paganos. Cf. Sal 135.15-18; Ap 9.20. 
4. 115.10 Casa de Aarn: es decir, los sacerdotes. Aarn fue el primer Sumo sacerdote que tuvo el pueblo de Israel. Cf. Lv 8--9. Vase Aarn en la Concordancia temtica. 
5. 115.13 Ap 11.18; 19.5. 
6. 115.12-15 En el culto del templo, probablemente uno o varios sacerdotes pronunciaban esta bendicin. Cf. Nm 6.24-26; Sal 134.3. 
7. 115.16 Cf. Gn 1.28; Sal 8.4-8. 
8. 115.17 Al silencio: es decir, al sheol o reino de la muerte (vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica). Vase tambin Sal 6.5 n. 

Salmos 116


Accin de gracias por haber sidolibrado de la muerte

1 [1] [2] Amo a Jehov, 
    pues ha odo mi voz y mis splicas, 
    2 porque ha inclinado a m su odo; 
    por tanto, lo invocar en todos mis das. 
    3 Me rodearon ligaduras de muerte, 
    me encontraron las angustias del seol; 
    angustia y dolor haba yo hallado. 
    4 Entonces invoqu el nombre de Jehov, diciendo: 
    "Jehov, libra ahora mi alma!"[3] 
    5 Clemente es Jehov, y justo; 
    s, misericordioso es nuestro Dios. 
    6 Jehov guarda a los sencillos; 
    estaba yo postrado, y me salv. 
    7 Vuelve, alma ma, a tu reposo, 
    porque Jehov te ha hecho bien!, 
    8 pues t has librado mi alma de la muerte, 
    mis ojos de lgrimas 
    y mis pies de resbalar. 
    9 Andar delante de Jehov 
    en la tierra de los vivientes. 
    10 Cre; por tanto habl,[4] 
    estando afligido en gran manera. 
    11 Y dije en mi apresuramiento: 
    "Todo hombre es mentiroso".[5] 
    12 Qu pagar a Jehov 
    por todos sus beneficios para conmigo? 
    13 Tomar la copa de la salvacin[6] 
    e invocar el nombre de Jehov. 
    14 Ahora pagar mis votos a Jehov 
    delante de todo su pueblo. 
    15 Estimada es a los ojos de Jehov 
    la muerte de sus santos.[7] 
    16 Jehov, ciertamente yo soy tu siervo, 
    siervo tuyo soy, hijo de tu sierva. 
    T has roto mis prisiones. 
    17 Te ofrecer sacrificio de alabanza 
    e invocar el nombre de Jehov. 
    18 A Jehov pagar ahora mis votos 
    delante de todo su pueblo, 
    19 en los atrios de la casa de Jehov, 
    en medio de ti, Jerusaln. 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 116 La versin griega (LXX) divide este salmo en dos partes: v. 1-9 y v. 10-19. 
2. 116 Canto de accin de gracias por la liberacin de un peligro mortal (cf. v. 3). La referencia a los sacrificios y a la asamblea reunida en el templo (v. 17-19) indica que el salmo fue compuesto para ser recitado pblicamente, en el marco de una celebracin cltica. Cf. Sal 22.22-31, y vase Sal 113 nota a. 
3. 116.3-4 Sal 18.5-6. 
4. 116.10 2 Co 4.13. 
5. 116.11 Ro 3.4. 
6. 116.13 La copa de la salvacin: probable alusin a la copa que se utilizaba para derramar una ofrenda de vino sobre la vctima del sacrificio (Ex 29.40; Nm 15.1-14). 
7. 116.15 Dios tiene un gran aprecio por la vida de sus fieles (cf. Sal 72.14). Si l no quiere la muerte del pecador, sino que cambie de conducta y viva (Ez 33.11), tampoco puede ver con indiferencia que sus servidores se hundan en el reino de la muerte. Vase Sal 6.5 n. 

Salmos 117


Alabanza por la misericordia de Jehov 

1 [1] Alabad a Jehov, naciones todas; 
    pueblos todos, alabadlo,[2] 
    2 porque ha engrandecidosobre nosotros su misericordia, 
    y la fidelidad de Jehov es para siempre. 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 117 Este salmo -el ms breve de todos- es un himno de dimensiones universales. La misericordia de Jehov hacia Israel debe provocar la admiracin y la alabanza de todos los pueblos. Acerca del grupo al que pertenece el Sal 117, vase Sal 113 nota a. 
2. 117.1 Ro 15.11. 

Salmos 118


Accin de gracias por la salvacinrecibida de Jehov 

1 [1] Alabad a Jehov, porque l es bueno, 
        porque para siempre es su misericordia.[2] 
    2 Diga ahora Israel 
        que para siemprees su misericordia. 
    3 Diga ahora la casa de Aarn[3] 
        que para siempre es su misericordia. 
    4 Digan ahora los que temen a Jehov 
        que para siempre es su misericordia. 
    5 Desde la angustia invoqu a Jah, 
    y me respondi Jah,ponindome en lugar espacioso.[4] 
    6 Jehov est conmigo; no temer 
    lo que me pueda hacer el hombre.[5] 
    7 Jehov est conmigoentre los que me ayudan; 
    por tanto, yo ver mi deseoen los que me aborrecen. 
    8 Mejor es confiar en Jehov 
    que confiar en el hombre. 
    9 Mejor es confiar en Jehov 
    que confiar en prncipes. 
    10 Todas las naciones me rodean; 
    mas en el nombre de Jehovyo las destruir. 
    11 Me rodean y me asedian; 
    mas en el nombre de Jehov yo las destruir. 
    12 Me rodean como abejas;[6] 
    se enardecen contra mcomo fuego entre espinos; 
    mas en el nombre de Jehovyo las destruir. 
    13 Me empujaste con violenciapara que cayera, 
    pero me ayud Jehov. 
    14 Mi fortaleza y mi cntico es Jah, 
    y l me ha sido por salvacin.[7] [8] 
    15 Voz de jbilo y de salvacin 
    hay en las tiendas de los justos;[9] 
    la diestra de Jehov hace proezas. 
    16 La diestra de Jehov es sublime; 
    la diestra de Jehov hace valentas. 
    17 No morir, sino que vivir 
    y contar las obras de Jah! 
    18 Me castig gravemente Jah, 
    pero no me entreg a la muerte. 
    19 Abridme las puertas de la justicia;[10] 
    entrar por ellas, alabar a Jah; 
    20 esta es la puerta de Jehov; 
    por ella entrarn los justos! 
    21 Te alabar porque me has odo 
    y me fuiste por salvacin. 
    22 La piedra que desecharon los edificadores 
    ha venido a ser la cabeza del ngulo.[11] 
    23 De parte de Jehov es esto 
    y es cosa maravillosa a nuestros ojos.[12] 
    24 Este es el da que hizo Jehov; 
    nos gozaremos y alegraremos en l! 
    25 Jehov, slvanos ahora, te ruego; 
    te ruego, Jehov,que nos hagas prosperar ahora. 
    26 Bendito el que vieneen el nombre de Jehov![13] 
    Desde la casa de Jehov os bendecimos. 
    27 Jehov es Dios y nos ha dado luz; 
    atad vctimas con cuerdas 
    a los cuernos del altar. 
    28 Mi Dios eres t y te alabar; 
    Dios mo, te exaltar. 
    29 Alabad a Jehov, porque l es bueno, 
        porque para siemprees su misericordia. 
						 NOTAS:

1. 118 Canto de accin de gracias (vase Sal 113 nota a). Toda la comunidad, liberada de un grave peligro (v. 10-13), se congrega en el templo para expresar su reconocimiento a Jehov y rendirle culto. El salmo va sealando las distintas etapas de la celebracin, y describe los cantos y gestos que les corresponde ejecutar a los que participan en ella. 
2. 118.1 Para siempre es su misericordia: Vase Sal 136.1 n. 
3. 118.3 La casa de Aarn: Vase Sal 115.10 n. 
4. 118.5 Sal 4.1; 18.19. 
5. 118.6 Sal 27.1; 56.4,11; Heb 13.6. 
6. 118.12 Como abejas: Cf. Dt 1.44. 
7. 118.14 Ex 15.2; Is 12.2. 
8. 118.10-14 La triple repeticin de la misma frase parece indicar que en el canto de esta estrofa se iban alternando dos coros, o bien un solista y el coro formado por toda la asamblea. Vase Sal 136 n. 
9. 118.15 En las tiendas de los justos: Algunos ven aqu una alusin a las cabaas hechas de ramas en las que vivan los israelitas durante la fiesta de los Tabernculos. Cf. Neh 8.13-17. 
10. 118.19-20 Antes de entrar en el templo, la multitud pide a los sacerdotes y levitas que le abran las puertas, llamadas aqu: las puertas de la justicia. De acuerdo con lo establecido en Sal 15 y 24.3-6, solo los que practican lo que es bueno y recto estn en condiciones de entrar en la casa de Jehov (v. 20). 
11. 118.22 La cabeza del ngulo: se refiere a la piedra puesta para sostener una esquina del edificio. El sentido de la imagen es claro: lo que haba sido rechazado como despreciable ha pasado a ocupar el lugar de honor. El NT refiere este texto al rechazo, la muerte y la resurreccin de Cristo (Lc 20.17; Hch 4.11; 1 P 2.7). Cf. Is 28.16. 
12. 118.22-23 Mt 21.42; Mc 12.10-11 n. 
13. 118.26 Mt 21.9; 23.39; Mc 11.9; Lc 13.35; 19.38; Jn 12.13. 

Salmos 119


Excelencias de la Ley de Dios 

1 [1] 

Alef
Bienaventurados[2] los ntegros de camino, 
    los que andan en la Ley[3] de Jehov. 
    2 Bienaventuradoslos que guardan sus testimonios[4] 
    y con todo el corazn lo buscan, 
    3 pues no hacen maldad 
    los que andan en sus caminos. 
    4 T encargaste 
    que tus mandamientossean guardados con esmero. 
    5 Ojal fueran estables mis caminos 
    para guardar tus estatutos! 
    6 Entonces no sera yo avergonzado, 
    cuando atendieraa todos tus mandamientos. 
    7 Te alabar con rectitud de corazn 
    cuando aprenda tus justos juicios. 
    8 Tus estatutos guardar! 
    No me abandones enteramente! 

Bet

9 Con qu limpiar el joven su camino? 
    Con guardar tu palabra! 
    10 Con todo mi corazn te he buscado; 
    no me dejes desviarde tus mandamientos. 
    11 En mi corazn he guardado tus dichos, 
    para no pecar contra ti. 
    12 Bendito t, Jehov! 
    Ensame tus estatutos! 
    13 Con mis labios he contado 
    todos los juicios de tu boca. 
    14 Me he gozado en el caminode tus testimonios 
    ms que de toda riqueza. 
    15 En tus mandamientos meditar; 
    considerar tus caminos. 
    16 Me regocijar en tus estatutos; 
    no me olvidar de tus palabras. 

Gumel

17 Haz bien a tu siervo; que viva 
    y guarde tu palabra. 
    18 Abre mis ojos y mirar 
    las maravillas de tu Ley. 
    19 Forastero soy yo en la tierra; 
    no encubras de m tus mandamientos.[5] 
    20 Quebrantada est mi alma de desear 
    tus juicios en todo tiempo. 
    21 Reprendiste a los soberbios, los malditos, 
    que se desvan de tus mandamientos. 
    22 Aparta de m la deshonray el menosprecio, 
    porque he guardado tus testimonios. 
    23 Prncipes tambin se sentarony hablaron contra m; 
    mas tu siervo meditaba en tus estatutos, 
    24 pues tus testimonios son mis delicias 
    y mis consejeros. 

Dlet

25 Abatida hasta el polvo est mi alma; 
    vivifcame segn tu palabra! 
    26 Te he manifestado mis caminosy me has respondido; 
    ensame tus estatutos; 
    27 hazme entender el caminode tus mandamientos, 
    para que medite en tus maravillas. 
    28 Se deshace mi alma de ansiedad; 
    sustntame segn tu palabra! 
    29 Aparta de m el camino de la mentira 
    y en tu misericordia concdeme tu Ley. 
    30 Escog el camino de la verdad; 
    he puesto tus juicios delante de m. 
    31 Me he apegado a tus testimonios; 
    Jehov, no me averguences. 
    32 Por el camino de tus mandamientos correr 
    cuando alegres mi corazn. 

He

33 Ensame, Jehov,el camino de tus estatutos 
    y lo guardar hasta el fin. 
    34 Dame entendimiento, guardar tu Ley 
    y la cumplir de todo corazn. 
    35 Guame por la sendade tus mandamientos, 
    porque en ella tengo mi voluntad. 
    36 Inclina mi corazn a tus testimonios 
    y no a la avaricia. 
    37 Aparta mis ojospara que no se fijen en cosas vanas; 
    avvame en tu camino. 
    38 Confirma tu palabra a tu siervo, 
    que te teme. 
    39 Quita de m el oprobio que he temido, 
    porque buenos son tus juicios. 
    40 Puesto que he anheladotus mandamientos; 
    vivifcame en tu justicia. 

Vau

41 Venga a m tu misericordia, Jehov; 
    tu salvacin, conforme a tu dicho. 
    42 Y dar por respuestaa quien me averguenza 
    que en tu palabra he confiado. 
    43 No quites de mi boca en ningn tiempo la palabra de verdad, 
    porque en tus juicios espero. 
    44 Guardar tu Ley siempre, 
    para siempre y eternamente. 
    45 Y andar en libertad, 
    porque busqu tus mandamientos. 
    46 Hablar de tus testimoniosdelante de los reyes 
    y no me avergonzar. 
    47 Me regocijar en tus mandamientos, 
    los cuales he amado. 
    48 Alzar asimismo mis manosa tus mandamientos que amo[6] 
    y meditar en tus estatutos. 

Zain

49 Acurdate de la palabra dada a tu siervo, 
    en la cual me has hecho esperar. 
    50 Ella es mi consuelo en mi afliccin, 
    porque tu dicho me ha vivificado. 
    51 Los soberbios se han burlado muchode m, 
    pero no me he apartado de tu Ley. 
    52 Me acord, Jehov,de tus juicios antiguos, 
    y me consol. 
    53 Horror se apoder de ma causa de los inicuos 
    que abandonan tu Ley. 
    54 Cnticos fueron para m tus estatutos 
    en la casa en donde fui extranjero. 
    55 Me acord en la noche de tu nombre, Jehov, 
    y guard tu Ley. 
    56 Estas bendiciones tuve 
    porque guard tus mandamientos. 

Chet

57 Mi porcin es Jehov; 
    he dicho que guardar tus palabras. 
    58 Tu presencia he suplicadode todo corazn; 
    ten misericordia de m segn tu palabra. 
    59 Consider mis caminos 
    y volv mis pies a tus testimonios. 
    60 Me apresur y no me retard 
    en guardar tus mandamientos. 
    61 Compaas de impos me han rodeado, 
    mas no me he olvidado de tu Ley. 
    62 A medianoche me levanto para alabarte 
    por tus justos juicios. 
    63 Compaero soy yo de todoslos que te temen 
    y guardan tus mandamientos. 
    64 De tu misericordia, Jehov,est llena la tierra.[7] 
    Ensame tus estatutos! 

Tet

65 Bien has hecho con tu siervo, 
    Jehov, conforme a tu palabra. 
    66 Ensame buen sentido y sabidura, 
    porque tus mandamientos he credo. 
    67 Antes que fuera yo humillado, 
    descarriado andaba; 
    pero ahora guardo tu palabra. 
    68 Bueno eres t, y bienhechor; 
    ensame tus estatutos! 
    69 Contra m forjaron mentiralos soberbios, 
    pero yo guardar de todo corazntus mandamientos. 
    70 Se engros el corazn de elloscomo sebo, 
    mas yo en tu Ley me he regocijado. 
    71 Bueno me es haber sido humillado, 
    para que aprenda tus estatutos. 
    72 Mejor me es la Ley de tu boca 
    que millares de oro y plata. 

Yod

73 Tus manos me hicieron y me formaron; 
    hazme entender y aprendertus mandamientos. 
    74 Los que te temen me verny se alegrarn, 
    porque en tu palabra he esperado. 
    75 Conozco, Jehov,que tus juicios son justos 
    y que conforme a tu fidelidadme afligiste. 
    76 Sea ahora tu misericordiapara consolarme, 
    conforme a lo que has dicho a tu siervo. 
    77 Vengan a m tus misericordiaspara que viva, 
    porque tu Ley es mi delicia. 
    78 Sean avergonzados los soberbios, 
    porque sin causa me han calumniado; 
    pero yo meditar en tus mandamientos. 
    79 Vulvanse a m los que te temen 
    y conocen tus testimonios. 
    80 Sea mi corazn ntegro en tus estatutos, 
    para que no sea yo avergonzado. 

Caf

81 Desfallece mi alma por tu salvacin, 
    mas espero en tu palabra. 
    82 Desfallecen mis ojos por tu palabra, 
    diciendo: "Cundo me consolars?" 
    83 Aunque estoy como un odreexpuesto al humo, 
    no he olvidado tus estatutos. 
    84 Cuntos son los das de tu siervo? 
    Cundo hars justiciacontra los que me persiguen? 
    85 Los soberbios me han cavado hoyos, 
    mas no proceden segn tu Ley. 
    86 Todos tus mandamientos son verdad. 
    Sin causa me persiguen: aydame! 
    87 Casi me han echado por tierra, 
    pero no he dejado tus mandamientos. 
    88 Vivifcame conforme a tu misericordia 
    y guardar los testimonios de tu boca. 

Lmed

89 Para siempre, Jehov, 
    permanece tu palabra en los cielos.[8] 
    90 De generacin en generacines tu fidelidad; 
    t afirmaste la tierra, y subsiste. 
    91 Por tu ordenacin subsistentodas las cosas hasta hoy, 
    pues todas ellas te sirven. 
    92 Si tu Ley no hubiera sido mi delicia, 
    ya en mi afliccin hubiera perecido. 
    93 Nunca jams me olvidarde tus mandamientos, 
    porque con ellos me has vivificado. 
    94 Tuyo soy yo, slvame, 
    porque he buscado tus mandamientos! 
    95 Los impos me han aguardadopara destruirme; 
    mas yo considerar tus testimonios. 
    96 A toda perfeccin he visto fin; 
    amplio sobremanera es tu mandamiento. 

Mem

97 Cunto amo yo tu Ley! 
    Todo el da es ella mi meditacin! 
    98 Me has hecho ms sabio que mis enemigos con tus mandamientos, 
    porque siempre estn conmigo. 
    99 Ms que todos mis enseadoreshe entendido, 
    porque tus testimoniosson mi meditacin. 
    100 Ms que los viejos he entendido, 
    porque he guardado tus mandamientos. 
    101 De todo mal camino contuve mis pies 
    para guardar tu palabra. 
    102 No me apart de tus juicios, 
    porque t me enseaste. 
    103 Cun dulces son a mi paladartus palabras! 
    Ms que la miel a mi boca![9] 
    104 De tus mandamientoshe adquirido inteligencia; 
    por tanto, he aborrecido todo caminode mentira. 

Nun

105 Lmpara es a mis pies tu palabra 
    y lumbrera a mi camino.[10] 
    106 Jur y ratifiqu 
    que guardar tus justos juicios. 
    107 Afligido estoy en gran manera! 
    Vivifcame, Jehov,conforme a tu palabra! 
    108 Te ruego, Jehov, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca 
    y que me ensees tus juicios. 
    109 Mi vida est de continuo en peligro, 
    pero no me he olvidado de tu Ley. 
    110 Me pusieron lazo los impos, 
    pero yo no me desvide tus mandamientos. 
    111 Por heredad he tomadotus testimonios para siempre, 
    porque son el gozo de mi corazn. 
    112 Mi corazn inclin a cumplir tus estatutos 
    de continuo, hasta el fin. 

Smec

113 Aborrezco a los hombres hipcritas, 
    pero amo tu Ley. 
    114 Mi escondedero y mi escudo eres t. 
    En tu palabra he esperado. 
    115 Apartaos de m, malignos, 
    pues yo guardar los mandamientosde mi Dios! 
    116 Sustntame conforme a tu palabray vivir; 
    no quede yo avergonzadode mi esperanza. 
    117 Sostnme y ser salvo, 
    y me regocijar siempre en tus estatutos. 
    118 Hollaste a todos los que se desvande tus estatutos, 
    porque su astucia es falsedad. 
    119 Como escorias hiciste consumira todos los impos de la tierra; 
    por tanto, yo he amado tus testimonios. 
    120 Mi carne se estremece por temor de ti, 
    y de tus juicios tengo miedo. 

Ayin

121 Juicio y justicia he hecho; 
    no me abandones a mis opresores! 
    122 Afianza a tu siervo para bien; 
    no permitas que los soberbiosme opriman. 
    123 Mis ojos desfallecen por tu salvacin 
    y por la palabra de tu justicia.[11] 
    124 Haz con tu siervo segn tu misericordia 
    y ensame tus estatutos. 
    125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento 
    para conocer tus testimonios. 
    126 Tiempo es de actuar, Jehov, 
    porque han invalidado tu Ley. 
    127 Por eso he amado tus mandamientos 
    ms que el oro, y ms que oro muy puro. 
    128 Por eso he estimado rectos[12] todos tus mandamientos sobre todas las cosas 
    y he aborrecido todo camino de mentira. 

Pe

129 Maravillosos son tus testimonios; 
    por eso los ha guardado mi alma. 
    130 La exposicin de tus palabras alumbra; 
    hace entender a los sencillos. 
    131 Mi boca abr y suspir, 
    porque deseaba tus mandamientos. 
    132 Mrame y ten misericordia de m, 
    como acostumbras con los que amantu nombre. 
    133 Ordena mis pasos con tu palabra 
    y ninguna maldad se enseoree de m. 
    134 Lbrame de la violencia de los hombres 
    y guardar tus mandamientos. 
    135 Haz que tu rostro resplandezcasobre tu siervo 
    y ensame tus estatutos. 
    136 Ros de agua descendieron de mis ojos, 
    porque no guardaban tu Ley. 

Tsade

137 Justo eres t, Jehov, 
    y rectos son tus juicios. 
    138 Tus testimonios, que has recomendado, 
    son rectos y muy fieles. 
    139 Mi celo me ha consumido, 
    porque mis enemigos se olvidaronde tus palabras. 
    140 Sumamente pura es tu palabra 
    y la ama tu siervo. 
    141 Pequeo soy yo y desechado, 
    pero no me he olvidadode tus mandamientos. 
    142 Tu justicia es justicia eterna, 
    y tu Ley, la verdad. 
    143 Afliccin y angustiase han apoderado de m, 
    pero tus mandamientoshan sido mi delicia. 
    144 Justicia eterna son tus testimonios; 
    dame entendimiento y vivir! 

Cof

145 Clam con todo mi corazn; respndeme, Jehov, 
    y guardar tus estatutos. 
    146 A ti clam: Slvame!, 
    y guardar tus testimonios. 
    147 Me anticip al alba y clam; 
    esper en tu palabra. 
    148 Se anticiparon mis ojos a las vigiliasde la noche, 
    para meditar en tus mandatos. 
    149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; 
    Jehov, vivifcame conforme a tu justicia. 
    150 Se acercaron a la maldadlos que me persiguen; 
    se alejaron de tu Ley. 
    151 Cercano ests t, Jehov, 
    y todos tus mandamientos son verdad. 
    152 Hace ya mucho que he entendidotus testimonios, 
    que para siempre los has establecido. 

Resh

153 Mira mi afliccin y lbrame, 
    porque de tu Ley no me he olvidado. 
    154 Defiende mi causa y redmeme; 
    vivifcame con tu palabra. 
    155 Lejos est de los impos la salvacin, 
    porque no buscan tus estatutos. 
    156 Muchas son tus misericordias, Jehov; 
    vivifcame conforme a tus juicios. 
    157 Muchos son mis perseguidoresy mis enemigos, 
    pero de tus testimoniosno me he apartado. 
    158 Vea a los traidores y me disgustaba, 
    porque no guardaban tus palabras. 
    159 Mira, Jehov, que amotus mandamientos! 
    Vivifcame conforme a tu misericordia! 
    160 La suma de tu palabra es verdad, 
    y eterno es todo juicio de tu justicia. 

Sin

161 Prncipes me han perseguido sin causa, 
    pero mi corazn tuvo temorde tus palabras. 
    162 Me regocijo en tu palabra 
    como el que halla muchos despojos. 
    163 La mentira aborrezco y abomino; 
    tu Ley amo. 
    164 Siete veces al da te alabo 
    a causa de tus justos juicios! 
    165 Mucha paz tienen los que aman tu Ley, 
    y no hay para ellos tropiezo. 
    166 Tu salvacin he esperado, Jehov, 
    y tus mandamientos he puesto por obra. 
    167 Mi alma ha guardado tus testimonios 
    y los he amado en gran manera. 
    168 He guardado tus mandamientosy tus testimonios, 
    porque todos mis caminosestn delante de ti. 

Tau

169 Llegue mi clamor delante de ti, Jehov; 
    dame entendimientoconforme a tu palabra. 
    170 Llegue mi oracin delante de ti; 
    lbrame conforme a tu dicho. 
    171 Mis labios rebosarn de alabanza 
    cuando me ensees tus estatutos. 
    172 Hablar mi lengua tus dichos, 
    porque todos tus mandamientosson justicia. 
    173 Est tu mano pronta para socorrerme, 
    porque tus mandamientos he escogido. 
    174 He deseado tu salvacin, Jehov, 
    y tu Ley es mi delicia. 
    175 Viva mi alma y te alabe, 
    y tus juicios me ayuden! 
    176 Yo anduve errantecomo una oveja extraviada;[13] 
    busca a tu siervo, 
    porque no me he olvidadode tus mandamientos! 
						 NOTAS:

1. 119 Este largo poema didctico o sapiencial es el ms perfecto de los salmos llamados "acrsticos". Consta de veintids estrofas, de acuerdo con el nmero de letras del alfabeto hebreo, y cada estrofa, a su vez, est compuesta de ocho v. que comienzan siempre con la letra correspondiente a la estrofa. En cuanto a su contenido, el salmo es un encendido elogio de la ley divina, entendida no solamente como un cdigo de preceptos, sino tambin como el conjunto de las revelaciones y enseanzas dadas por Dios a Israel. Cf. Sal 1; 19.7-14. 
2. 119.1 Bienaventurados: Vase Sal 1.1 n. 
3. 119.1 Ley: en heb. torah. Vase Sal 1.2 nota d. 
4. 119.2 Adems de la palabra torah, que significa ley o enseanza, el salmista emplea otros trminos tomados del vocabulario de la literatura sapiencial o del lenguaje de los tribunales, tales como testimonios, juicios, camino, mandamientos, estatutos, y palabras. Todos estos trminos son prcticamente sinnimos y se emplean con la finalidad estilstica de evitar las repeticiones. Ntese que en casi todos los v. se encuentra alguno de estos vocablos. 
5. 119.19 Sal 39.12; 1 P 2.11. 
6. 119.48 Alzar... mis manos: otra posible traduccin: recibo con gusto (vanse Sal 5.7 n.; 141.2 nota c). 
7. 119.64 Sal 33.5 
8. 119.89 Is 40.8. 
9. 119.103 Sal 19.10. 
10. 119.105 Pr 6.23. 
11. 119.123 Por la palabra de tu justicia: otra posible traduccin: conforme a tu justa promesa. 
12. 119.128 Por eso he estimado rectos. segn las versiones griega (LXX) y latina (Vulgata). 
13. 119.176 Is 53.6; Jer 50.6; Ez 34.11-16. 

Salmos 120


Plegaria ante el peligrode la lengua engaosa 

1 [1] 

Cntico gradual 
[2] A Jehov clam estando en angustia 
    y l me respondi.[3] 
    2 Libra mi alma, Jehov,del labio mentiroso 
    y de la lengua fraudulenta![4] 
    3 Qu te dar o qu te aprovechar, 
    lengua engaosa? 
    4 Agudas saetas de valiente 
    con brasas de enebro.[5] 
    5 Ay de m, que moro en Mesec[6] 
    y habito entre las tiendas de Cedar![7] 
    6 Mucho tiempo ha morado mi alma 
    con los que aborrecen la paz. 
    7 Yo soy pacfico, 
    pero ellos, apenas hablo, me hacen guerra. 
						 NOTAS:

1. 120 Aqu comienza una coleccin de quince salmos (120--134) cuyo ttulo hebreo es Cntico gradual o de las subidas. Este ttulo se debe a que estos salmos los cantaban los peregrinos que "suban" a Jerusaln, especialmente en las tres grandes fiestas (Ex 23.14-17). 
2. 120 Gradual: o de las subidas. Tngase presente que Jerusaln est situada a ms de 750 m sobre el nivel del mar. Los peregrinos suban como por gradas o escalones. 
3. 120.1 2 S 22.7; Sal 18.6; Jon 2.2. 
4. 120.2 Lengua fraudulenta: Cf. Sal 12.2; 31.18; 52.2; 109.2-3. 
5. 120.4 Brasas de enebro: El enebro es una planta muy apreciada como combustible, ya que produce brasas que dan un calor muy intenso y duradero. 
6. 120.5 Mesec: regin situada en el extremo norte del Asia Menor (Ez 38.2,15), en las cercanas del Mar Negro (cf. Gn 10.2). 
7. 120.5 Cedar: tribu nmada del desierto de Arabia (Gn 25.13). Estos dos nombres representan simblicamente la crueldad de los enemigos del salmista. 

Salmos 121


Jehov es tu guardador 



Cntico gradual 

1 [1] [2] Alzar mis ojos a los montes. 
    De dnde vendr mi socorro? 
    2 Mi socorro viene de Jehov, 
    que hizo los cielos y la tierra.[3] 
    3 No dar tu pie al resbaladero 
    ni se dormir el que te guarda. 
    4 Por cierto, no se adormecer ni dormir 
    el que guarda a Israel. 
    5 Jehov es tu guardador, 
    Jehov es tu sombra a tu mano derecha. 
    6 El sol no te fatigar de da 
    ni la luna de noche.[4] 
    7 Jehov te guardar de todo mal, 
    l guardar tu alma. 
    8 Jehov guardar tu salida y tu entrada[5] 
    desde ahora y para siempre. 
						 NOTAS:

1. 121 Expresin de confianza en Jehov, que est siempre pronto a acudir en ayuda de sus fieles (cf. v. 4). Vase Confianza en la Concordancia temtica. 
2. 121 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 121.2 Sal 124.8. 
4. 121.6 Sal 91.5-6; Is 4.5-6; 49.10; Ap 7.16. 
5. 121.8 Tu salida y tu entrada: es decir, en todos tus caminos; cf. v. 6. 

Salmos 122


Oracin por la paz de Jerusaln 



Cntico gradual; de David

1 [1] [2] Yo me alegr con los que me decan: 
    "A la casa de Jehov iremos!" 
    2 Nuestros pies estuvieron 
    dentro de tus puertas, Jerusaln. 
    3 Jerusaln, que ha sido edificada 
    como una ciudadque est bien unida entre s.[3] 
    4 All subieron las tribus, 
    las tribus de Jah, 
    conforme al testimonio dado a Israel, 
    para alabar el nombre de Jehov,[4] 
    5 porque all estn las sillas del juicio, 
    los tronos de la casa de David.[5] 
    6 Pedid por la paz de Jerusaln; 
    sean prosperados los que te aman! 
    7 Sea la paz dentro de tus muros 
    y el descanso dentro de tus palacios! 
    8 Por amor de mis hermanosy mis compaeros 
    dir yo: "La paz sea contigo!" 
    9 Por amor a la casa de Jehov, nuestro Dios, 
    buscar tu bien. 
						 NOTAS:

1. 122 Este "canto de Sin" expresa la emocin y la alegra de los peregrinos que ya estn a las puertas de Jerusaln y esperan llegar muy pronto al templo de Dios. Cf. Sal 46; 48; 76; 87. Vanse Jerusaln y Templo [AT] (a) en la Concordancia temtica. 
2. 122 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 122.3 Ciudad que est bien unida entre s: otra posible traduccin: ciudad construida para que en ella se rena la comunidad. 
4. 122.4 Conforme al testimonio dado a Israel: Cf. Ex 23.17; 34.23; Dt 16.16-17. 
5. 122.5 Los tronos de la casa de David: Al rey le corresponda administrar justicia y el suyo era el tribunal supremo. A l podan acudir los israelitas en demanda de justicia, sobre todo cuando los tribunales menores no podan resolver los pleitos (cf. 2 S 15.2; 1 R 7.7; Jer 21.11-12). Vase tambin Sal 72.1-2 n. 

Salmos 123


Plegaria pidiendo misericordia 



Cntico gradual 

1 [1] [2] A ti alc mis ojos, 
    a ti que habitas en los cielos. 
    2 Como los ojos de los siervos miranla mano de sus seores, 
    y como los ojos de la sierva,la mano de su seora, 
    as nuestros ojos miran a Jehov,nuestro Dios,[3] 
    hasta que tenga misericordia de nosotros. 
    3 Ten misericordia de nosotros, Jehov,ten misericordia de nosotros, 
    porque estamos muy hastiadosdel menosprecio. 
    4 Hastiada est nuestra alma de la burlade los que estn satisfechos, 
    y del menosprecio de los soberbios.[4] 
						 NOTAS:

1. 123 Splica colectiva. Aunque en el v. 1 el salmista emplea la primera persona del singular, en seguida aparece el "nosotros" caracterstico de esta clase de oraciones. Cf., p.e., Sal 74; 79; 80. 
2. 123 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y b. 
3. 123.2 Sal 25.15; 141.8. 
4. 123.4 Se trata, probablemente, de las humillaciones que debieron sufrir los israelitas a la vuelta del destierro, cuando estaban sometidos a la dominacin extranjera. Cf. Neh 4.1-10; Ez 36.4. 

Salmos 124


Alabanza por haber sido libradode los enemigos 



Cntico gradual; de David

1 [1] [2] De no haber estado Jehov por nosotros, 
    diga ahora Israel,[3] 
    2 de no haber estado Jehov por nosotros,[4] 
    cuando se levantaron contra nosotroslos hombres,[5] 
    3 vivos nos habran tragado entonces, 
    cuando se encendi su furorcontra nosotros. 
    4 Entonces nos habran inundado las aguas; 
    sobre nuestra alma hubiera pasadoel torrente; 
    5 hubieran entonces pasadosobre nuestra alma 
    las aguas impetuosas. 
    6 Bendito sea Jehov, 
    que no nos dio por presaa los dientes de ellos! 
    7 Nuestra alma escap cual ave 
    del lazo de los cazadores; 
    se rompi el lazo y escapamos nosotros. 
    8 Nuestro socorro est en el nombrede Jehov, 
    que hizo el cielo y la tierra.[6] 
						 NOTAS:

1. 124 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a y |ib. 
2. 124 Todo el pueblo de Israel entona este canto de accin de gracias a Dios, que lo ha liberado de un grave peligro. 
3. 124.1 Diga ahora Israel: La comunidad en pleno es invitada solemnemente a participar en el canto de accin de gracias. Cf. Sal 118.2-4; 129.1. 
4. 124.1-2 Repeticin enftica semejante a la de Sal 129.1-2. 
5. 124.2 Se levantaron contra nosotros: El salmo no aporta detalles concretos que permitan determinar cundo el pueblo de Israel atraves por esta peligrosa situacin. Algunos piensan que se alude a la reconstruccin de los muros de Jerusaln, realizada en medio de muchas amenazas, en tiempos de Nehemas (Neh 4). Vase Sal 149.6 n. 
6. 124.8 Sal 121.2. 

Salmos 125


Dios protege a su pueblo 



Cntico gradual 

1 [1] [2] Los que confan en Jehovson como el monte Sin, 
    que no se mueve,sino que permanece para siempre. 
    2 Como Jerusaln tiene montesalrededor de ella, 
    as Jehov est alrededor de su pueblo 
    desde ahora y para siempre. 
    3 No reposar la vara de la impiedad[3] 
    sobre la heredad de los justos; 
    no sea que extiendan los justos 
    sus manos a la maldad. 
    4 Haz bien, Jehov, a los buenos 
    y a los que son rectos en su corazn. 
    5 Mas a los que se apartantras sus perversidades, 
    Jehov los llevarcon los que hacen maldad. 
    La paz sea sobre Israel![4] 
						 NOTAS:

1. 125 Salmo didctico o sapiencial. La ciudad de Jerusaln, rodeada por un cerco de colinas, es una imagen de la proteccin que Jehov brinda a sus fieles (cf. v. 2). 
2. 125 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 125.3 La vara de la impiedad: Se refiere sin duda a la dominacin extranjera bajo la cual Israel estuvo sometido despus del destierro. Vase Sal 2.9 n. 
4. 125.5 Sal 128.6; cf. Gl 6.16. 

Salmos 126


Testimonio de la restauracin 



Cntico gradual 

1 [1] [2] Cuando Jehov hizo volverde la cautividad a Sin,[3] 
    fuimos como los que suean. 
    2 Entonces nuestra boca se llen de risa 
    y nuestra lengua de alabanza. 
    Entonces decan entre las naciones: 
    "Grandes cosas ha hecho Jehovcon estos!"[4] 
    3 Grandes cosas ha hecho Jehovcon nosotros! 
    Estamos alegres! 
    4 Haz volver nuestra cautividad, Jehov, 
    como los arroyos del Neguev![5] 
    5 Los que sembraron con lgrimas, 
    con regocijo segarn. 
    6 Ir andando y llorandoel que lleva la preciosa semilla, 
    pero al volver vendr con regocijo trayendo sus gavillas.[6] 
						 NOTAS:

1. 126 Canto de accin de gracias y splica. Despus de haber recordado la accin de Jehov en favor de su pueblo, el salmista pide a Dios que lleve a buen trmino la obra comenzada (v. 4). Cf. Sal 85. 
2. 126 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 126.1 Hizo volver de la cautividad a Sin: Vase Sal 85.1 n. 
4. 126.2 Los pueblos que se haban burlado de Israel y de su Dios (Sal 79.10; cf. 115.2) tienen que reconocer ahora el poder de Jehov, tal como se haba anunciado en Ez 36.36. 
5. 126.4 Como los arroyos del Neguev: El Neguev es un desierto situado al sur de Palestina, cuyos arroyos se secan en verano y vuelven a llenarse de agua en la estacin de las lluvias. 
6. 126.6 Sobre esta metfora, vase Sal 4.7 n. 

Salmos 127


La prosperidad viene de Jehov 



Cntico gradual; para Salomn

1 [1] [2] Si Jehov no edifica la casa, 
    en vano trabajan los que la edifican; 
    si Jehov no guarda la ciudad, 
    en vano vela la guardia. 
    2 Por dems es que os levantisde madrugada 
    y vayis tarde a reposar, 
    y que comis pan de dolores, 
    pues que a su amado dar Diosel sueo.[3] [4] 
    3 Herencia de Jehov son los hijos; 
    cosa de estima el fruto del vientre. 
    4 Como saetas en manos del valiente, 
    as son los hijos tenidos en la juventud. 
    5 Bienaventurado el hombre 
    que llen su aljaba de ellos! 
    No ser avergonzado 
    cuando hable con los enemigosen la puerta.[5] 
						 NOTAS:

1. 127 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
2. 127 Salmo didctico o sapiencial. De nada valen los proyectos y esfuerzos de los seres humanos, si Dios no los hace prosperar. 
3. 127.1-2 Cf. Dt 8.11-18; Pr 3.5; 21.31; Mt 6.25-34; Jn 15.3-5. 
4. 127.2 El salmista no sugiere la inaccin o la pereza, tantas veces reprobadas en los escritos sapienciales (Pr 6.6-11; 10.4; 20.4; 24.30-34), sino que condena la excesiva preocupacin del que no confa en Dios (Lc 10.40-41). 
5. 127.5 En la puerta de la ciudad, donde se trataban los asuntos pblicos y se reunan los jueces para resolver los pleitos. Cf. Rt 4.1-2. 

Salmos 128


La bienaventuranza del que teme a Jehov 



Cntico gradual 

1 [1] [2] Bienaventurado[3] todo aquel que teme a Jehov, 
    que anda en sus caminos. 
    2 Cuando comas el trabajo de tus manos, 
    bienaventurado sers y te ir bien. 
    3 Tu mujer ser como vid que lleva fruto 
    a los lados de tu casa; 
    tus hijos, como plantas de olivo 
    alrededor de tu mesa. 
    4 As ser bendecido el hombre 
    que teme a Jehov. 
    5 Bendgate Jehov desde Sin, 
    y que veas el bien de Jerusalntodos los das de tu vida, 
    6 y que veas a los hijos de tus hijos! 
    La paz sea sobre Israel![4] 
						 NOTAS:

1. 128 Salmo didctico o sapiencial. Jehov bendice a los justos concedindoles un hogar prspero y feliz. En la perspectiva de la retribucin temporal, propia del AT, esta era la bendicin por excelencia. 
2. 128. Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 128.1 Bienaventurado...: Vase Sal 1.1 n. 
4. 128.6 Sal 125.5; cf. Gl 6.16. 

Salmos 129


Plegaria pidiendo la destruccinde los enemigos de Sin 

1 [1] 

Cntico gradual 
[2] Mucho me han angustiadodesde mi juventud, 
    puede decir ahora Israel;[3] 
    2 mucho me han angustiadodesde mi juventud,[4] 
    pero no prevalecieron contra m. 
    3 Sobre mis espaldas araron los aradores, 
    hicieron largos surcos. 
    4 Jehov es justo, 
    cort las coyundas de los impos! 
    5 Sern avergonzados y vueltos atrs 
    todos los que aborrecen a Sin. 
    6 Sern como la hierba de los tejados,[5] 
    que se seca antes de crecer, 
    7 de la cual no llen el segador su mano 
    ni sus brazos el que hace gavillas; 
    8 ni dijeron los que pasaban: 
    "La bendicin de Jehovsea sobre vosotros. 
    Os bendecimosen el nombre de Jehov!"[6] 
						 NOTAS:

1. 129 Este salmo es una profesin de confianza en Dios, y un deseo de castigo de los enemigos de Israel. Est basado en las duras experiencias pasadas. Desde los comienzos de su historia, Israel padeci muchas opresiones, pero pudo sobrevivir gracias a la eficaz proteccin de su Dios. Cf. Sal 124. 
2. 129 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 129.1 Puede decir ahora Israel: Vase Sal 124.1 n. 
4. 129.1-2 Repeticin enftica semejante a la de Sal 124.1-2. 
5. 129.6 2 R 19.26; Is 37.27. 
6. 129.8 Sobre esta bendicin, vase Sal 115.12-15 n. Cf. Rt 2.4. 

Salmos 130


Jehov redimir a Israel 



Cntico gradual 

1 [1] [2] De lo profundo, Jehov, a ti clamo.[3] 
    2 Seor, oye mi voz; 
    estn atentos tus odos 
    a la voz de mi splica. 
    3 Jah, si miras los pecados, 
    quin, Seor, podr mantenerse?[4] 
    4 Pero en ti hay perdn, 
    para que seas reverenciado.[5] 
    5 Esper yo en Jehov; 
    esper mi alma, 
    en su palabra he esperado. 
    6 Mi alma espera en Jehov 
    ms que los centinelas la maana, 
    ms que los vigilantes la maana. 
    7 Espere Israel en Jehov, 
    porque en Jehov hay misericordia 
    y abundante redencin con l. 
    8 l redimir a Israel 
    de todos sus pecados.[6] 
						 NOTAS:

1. 130 Splica humilde y confiada de un pecador que implora el perdn divino. Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 6; 32; 38; 51; 102; 143). 
2. 130 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 130.1 Sal 32.3-4; Jon 2.2. 
4. 130.3 Si Dios pidiera cuenta rigurosa de los pecados cometidos, nadie podra escapar de la condenacin. Cf. Ro 3.23. 
5. 130.4 Miq 7.18. 
6. 130.8 Mt 1.21; Tit 2.14. 

Salmos 131


Confiando en Dios como un nio 



Cntico gradual; de David

1 [1] [2] Jehov, no se ha envanecido mi corazn 
    ni mis ojos se enaltecieron; 
    ni anduve en grandezas 
    ni en cosas demasiado sublimes para m. 
    2 En verdad me he comportadoy he acallado mi alma 
    como un nio destetado de su madre. 
    Como un nio destetado est mi alma![3] 
    3 Espera, Israel, en Jehov, 
    desde ahora y para siempre.[4] 
						 NOTAS:

1. 131 La humildad y la confianza en Dios son los sentimientos que predominan en este salmo. Renunciando a toda pretensin de grandeza, el salmista se pone en las manos de su Dios con la sencillez de un nio pequeo. 
2. 131 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib 
3. 131.2 Cf. Mt 18.2-5. 
4. 131.3 Este v. fue aadido, probablemente, para el uso del salmo en el culto del templo. Cf. Sal 130.7. 

Salmos 132


Plegaria por bendicin sobre el santuario 

1 [1] 

Cntico gradual 
[2] Acurdate, Jehov, de David 
    y de toda su afliccin. 
    2 De cmo jur a Jehov[3] 
    y prometi al Fuerte de Jacob: 
    3 "No entrar en el aposento de mi casa 
    ni subir al lecho de mi descanso; 
    4 no dar el sueo a mis ojos 
    ni a mis prpados adormecimiento, 
    5 hasta que halle lugar para Jehov, 
    morada para el Fuerte de Jacob".[4] 
    6 En Efrata[5] lo omos; 
    lo hallamos en los campos del bosque.[6] 
    7 Entraremos en su Tabernculo! 
    Nos postraremos ante el estradode sus pies! 
    8 Levntate, Jehov,[7] al lugar de tu reposo, 
    t y el Arca de tu poder. 
    9 Tus sacerdotes se vistan de justicia 
    y se regocijen tus santos. 
    10 Por amor de David tu siervo 
    no vuelvas de tu ungido el rostro.[8] 
    11 En verdad jur Jehov a David 
    y no se retractar de ello:[9] 
    "De tu descendencia 
    pondr sobre tu trono. 
    12 Si tus hijos guardan mi pacto 
    y mi testimonio, que yo les enseo, 
    sus hijos tambin 
    se sentarn sobre tu trono para siempre", 
    13 porque Jehov ha elegido a Sin; 
    la quiso por morada suya. 
    14 "Este es para siempreel lugar de mi reposo. 
    Aqu habitar, porque la he querido. 
    15 Bendecir abundantemente su provisin; 
    a sus pobres saciar de pan. 
    16 Asimismo vestir de salvacina sus sacerdotes 
    y sus santos darn voces de jbilo. 
    17 All har retoar el poder de David; 
    he dispuesto lmpara para mi ungido.[10] 
    18 A sus enemigos vestir de confusin, 
    pero sobre l florecer su corona". 
						 NOTAS:

1. 132 Este salmo real consta de dos partes. La primera recuerda el celo que puso David en trasladar el arca del pacto al monte Sin (cf. 2 S 6.12-19), y termina con una breve splica en favor del rey (v. 10). La segunda muestra cmo Dios recompens a David, prometindole que su trono habra de durar para siempre (cf. v. 12). En esta promesa tuvo su origen la esperanza mesinica de Israel. 
2. 132 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 132.1-2 El salmista presenta como un juramento hecho por David su firme resolucin de construir un templo para Jehov (cf. 2 S 7.1-3; 1 R 8.17; 1 Cr 28.2). A esta decisin del rey corresponde el juramento que le hace Dios (cf. v. 11). 
4. 132.5 El Fuerte de Jacob: ttulo muy antiguo para Dios, que en Is 1.24 aparece como el Fuerte de Israel. Cf. Gn 49.24; Is 49.26; 60.16. 
5. 132.6 Efrata: nombre derivado de "Efran" y asociado al de Beln, la patria de David (Gn 35.19; Rt 4.11; Miq 5.2). 
6. 132.6 En los campos del bosque: Parece ser una referencia potica de Quiriat-yearim (que significa ciudad de bosques), lugar situado a unos 15 km al noroeste de Jerusaln (cf. Jos 9.17), donde estuvo el Arca del pacto una vez que los filisteos la devolvieron (1 S 7.1). 
7. 132.8 Levntate, Jehov: alusin a Nm 10.35. Vase Sal 68.1 n. 
8. 132.8-10 2 Cr 6.41-42. 
9. 132.11 2 S 7.12-16; 1 Cr 17.11-14; Sal 89.3-4; Hch 2.30. 
10. 132.17 1 R 11.36. 

Salmos 133


La bienaventuranza del amor fraternal 

1 [1] 

Cntico gradual; de David
[2] Mirad cun bueno y cun delicioso es 
    que habiten los hermanos juntosen armona! 
    2 Es como el buen leo sobre la cabeza, 
    el cual desciende sobre la barba, 
    la barba de Aarn,[3] 
    y baja hasta el borde de sus vestiduras;[4] 
    3 como el roco del Hermn,[5] 
    que desciende sobre los montes de Sin, 
    porque all enva Jehov bendicin 
    y vida eterna. 
						 NOTAS:

1. 133 Este breve poema sapiencial hace un clido elogio de la unin y el amor fraternos. Era particularmente apropiado para ser cantado por los peregrinos que acudan a Jerusaln con motivo de las grandes fiestas, ya que esas celebraciones nacionales estrechaban los lazos fraternales entre los miembros del pueblo de Dios. 
2. 133 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib 
3. 133.2 Como el buen leo... Aarn: Para consagrar al Sumo sacerdote se empleaba aceite perfumado con las mejores plantas aromticas (Ex 30.23-33; Sal 115.10 n.). 
4. 133.2 Ex 29.7,21. 
5. 133.3 El roco del Hermn, es decir, un roco muy abundante. La expresin debe entenderse en sentido figurado, ya que el monte Hermn queda demasiado lejos de Jerusaln como para que su roco pueda llegar hasta el monte Sin. Vanse Sal 68.15 nota p; 110.3 nota e. 

Salmos 134


Exhortacin a los guardas del templo 



Cntico gradual 

1 [1] [2] Mirad, bendecid a Jehov, 
    vosotros todos los siervos de Jehov, 
    los que en la casa de Jehovestis por las noches. 
    2 Alzad vuestras manos al santuario[3] 
    y bendecid a Jehov. 
    3 Desde Sin te bendiga Jehov,[4] 
    el cual ha hecho los cielos y la tierra! 
						 NOTAS:

1. 134 Himno de alabanza. Antes de retirarse del templo, el pueblo pide a los sacerdotes que sigan alabando a Dios durante la noche. Los sacerdotes responden impartiendo una bendicin (v. 3). 
2. 134 Cntico gradual: Vanse Sal 120 notas a|r y |ib. 
3. 134.2 Acerca de la elevacin de las manos, vase Sal 5.7 n. 
4. 134.2-3 El verbo bendecir se emplea aqu en su doble significado: el pueblo bendice a Jehov; es decir, reconoce su gloria y su grandeza, y lo alaba por su misericordia y su fidelidad (Sal 103.1-2; 104.1-2); Jehov, a su vez, bendice al pueblo concedindole vida y fecundidad en virtud de su palabra creadora (Gn 1.28). Vase Bendecir en la Concordancia temtica. 

Salmos 135


La grandeza del Seor y la vanidadde los dolos 



Aleluya!

1 [1] Alabad el nombre de Jehov! 
    Alabadlo, siervos de Jehov, 
    2 los que estis en la casa de Jehov, 
    en los atrios de la casa de nuestro Dios. 
    3 Alabad a Jah, porque l es bueno; 
    cantad salmos a su nombre,porque l es benigno, 
    4 porque Jah ha escogido a Jacob para s, 
    a Israel por posesin suya. 
    5 Yo s, ciertamente, que Jehov es grande, 
    y el Seor nuestro,mayor que todos los dioses. 
    6 Todo lo que Jehov quiere, lo hace, 
    en los cielos y en la tierra, 
    en los mares y en todos los abismos. 
    7 Hace subir las nubesde los extremos de la tierra; 
    hace los relmpagos para la lluvia; 
    saca de sus depsitos los vientos.[2] 
    8 l es quien hizo morira los primognitos de Egipto, 
    desde el hombre hasta la bestia. 
    9 Envi seales y prodigiosen medio de ti, Egipto, 
    contra el farany contra todos sus siervos.[3] 
    10 Destruy a muchas naciones 
    y mat a reyes poderosos: 
    11 A Sehn, rey amorreo, 
    a Og, rey de Basn,[4] 
    y a todos los reyes de Canan. 
    12 Y dio la tierra de ellos en heredad, 
    en heredad a Israel su pueblo. 
    13 Jehov, eterno es tu nombre; 
    tu memoria, Jehov,de generacin en generacin! 
    14 Jehov juzgar a su pueblo[5] 
    y se compadecer de sus siervos. 
    15 Los dolos de las naciones son plata y oro, 
    obra de manos de hombres. 
    16 Tienen boca y no hablan; 
    tienen ojos y no ven; 
    17 tienen orejas y no oyen; 
    tampoco hay aliento en sus bocas. 
    18 Semejantes a ellos son los que los hacen 
    y todos los que en ellos confan.[6] 
    19 Casa de Israel, bendecid a Jehov! 
    Casa de Aarn,[7] bendecid a Jehov! 
    20 Casa de Lev,[8] bendecid a Jehov! 
    Los que temis a Jehov,bendecid a Jehov! 
    21 Desde Sin sea bendecido Jehov, 
    que mora en Jerusaln. 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 135 Himno de alabanza a Jehov, el nico Dios, que eligi a Israel de entre todas las naciones. El salmo est compuesto con elementos tomados de otros salmos y de otros textos de la Biblia. Refleja el entusiasmo propio de la celebracin cltica a la que estaba destinado originariamente. 
2. 135.7 Jer 10.13; 51.16. 
3. 135.8-9 Ex 12.29-30. 
4. 135.11 Nm 21.21-35. 
5. 135.14 Dt 32.36. 
6. 135.15-18 Vase Sal 115.4-8 n.; cf. Is 44.9-20; Jer 10.1-16; Ap 9.20. 
7. 135.19 Casa de Aarn: Cf. Sal 115.10. 
8. 135.20 Casa de Lev: A los grupos mencionados en Sal 115.9-11; 118.2-4 se aaden aqu los levitas, miembros de la tribu sacerdotal, pero de segundo orden. 

Salmos 136


Alabanza por la misericordia eternade Jehov 

1 [1] Alabad a Jehov, porque l es bueno, 
        porque para siempre es su misericordia.[2] 
    2 Alabad al Dios de los dioses,[3] 
        porque para siempre es su misericordia. 
    3 Alabad al Seor de los seores, 
        porque para siempre es su misericordia: 
    4 al nico que hace grandes maravillas, 
        porque para siemprees su misericordia; 
    5 al que hizo los cielos[4] con entendimiento, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    6 al que extendi la tierra sobre las aguas,[5] 
        porque para siempre es su misericordia; 
    7 al que hizo las grandes lumbreras, 
        porque para siempre es su misericordia: 
    8 el sol para que seoree en el da, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    9 la luna y las estrellas para que seoreenen la noche,[6] 
        porque para siempre es su misericordia. 
    10 Al que hiri a Egiptoen sus primognitos,[7] 
        porque para siempre es su misericordia. 
    11 Al que sac a Israel de en medio de ellos,[8] 
        porque para siempre es su misericordia, 
    12 con mano fuerte y brazo extendido, 
        porque para siempre es su misericordia. 
    13 Al que dividi el Mar Rojo en partes, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    14 e hizo pasar a Israel por en medio de l, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    15 y arroj al faran y a su ejrcitoen el Mar Rojo,[9] 
        porque para siempre es su misericordia. 
    16 Al que pastore a su pueblopor el desierto,[10] 
        porque para siempre es su misericordia. 
    17 Al que hiri a grandes reyes, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    18 y mat a reyes poderosos, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    19 a Sehn, rey amorreo,[11] 
        porque para siempre es su misericordia: 
    20 y a Og, rey de Basn,[12] 
        porque para siempre es su misericordia. 
    21 Y dio la tierra de ellos en heredad, 
        porque para siempre es su misericordia. 
    22 En heredad a Israel su siervo, 
        porque para siempre es su misericordia. 
    23 Al que en nuestro abatimiento se acordde nosotros, 
        porque para siempre es su misericordia; 
    24 y nos rescat de nuestros enemigos, 
        porque para siempre es su misericordia. 
    25 Al que da alimento a todo ser viviente, 
        porque para siempre es su misericordia. 
    26 Alabad al Dios de los cielos,[13] 
    porque para siempre es su misericordia! 
						 NOTAS:

1. 136 Canto de accin de gracias, en el que se recuerdan y proclaman las grandes obras de Dios, primero en la creacin (v. 1-9) y luego en la historia de su pueblo (v. 10-26). La constante repeticin del mismo estribillo ("porque para siempre es su misericordia") hace pensar que en la recitacin del salmo se iban alternando dos coros, o bien un solista y un coro. Los judos llaman a este himno "gran Halel" o "gran aclamacin" y lo recitan al final de la cena pascual. Cf. Sal 113; Mt 26.30. 
2. 136.1 Porque para siempre es su misericordia: Este estribillo, antes de ser incorporado al texto de algunos salmos (100.5; 106.1; 107.1; 118.1-4), parece haber tenido existencia independiente como exclamacin cltica de la comunidad congregada en el templo 1 Cr 16.34; 2 Cr 5.13; 7.3; Esd 3.11; Jer 33.11. La palabra traducida por misericordia, en hebreo hsed, es una expresin rica en significado, que incluye, adems, las ideas de bondad, lealtad y amor. Vase Misericordia en la Concordancia temtica. 
3. 136.2 Dios de los dioses: Vase Sal 50.1 n. 
4. 136.5 Gn 1.1. 
5. 136.6 Sobre este concepto antiguo, vase Sal 104.3 n. 
6. 136.7-9 Gn 1.16. 
7. 136.10 Ex 12.29. 
8. 136.11 Ex 12.51. 
9. 136.13-15 Ex 14.21-29. 
10. 136.16 Dt 8.2,15. 
11. 136.19 Nm 21.21-30. 
12. 136.20 Nm 21.31-35. 
13. 136.26 Dios de los cielos: expresin que se hizo bastante comn en la poca de la dominacin persa (2 Cr 36.23; Esd 1.2; 6.10; Jon 1.9). 

Salmos 137


Lamento de los cautivos en Babilonia 

1 [1] Junto a los ros de Babilonia,[2] 
    all nos sentbamos y llorbamos 
    acordndonos de Sin. 
    2 Sobre los sauces, en medio de ella, 
    colgamos nuestras arpas. 
    3 Y los que nos haban llevado cautivosnos pedan cnticos,[3] 
    los que nos haban desoladonos pedan alegra, diciendo: 
    "Cantadnos algunos de los cnticosde Sin".[4] 
    4 Cmo cantaremos un cntico de Jehov 
    en tierra de extraos?[5] 
    5 Si me olvido de ti, Jerusaln, 
    pierda mi diestra su destreza. 
    6 Mi lengua se pegue a mi paladar, 
    si de ti no me acuerdo; 
    si no enaltezco a Jerusaln 
    como preferente asunto de mi alegra. 
    7 Jehov, recuerda a los hijos de Edom 
    cuando el da de Jerusaln decan:[6] 
    "Arrasadla, arrasadla 
    hasta los cimientos!"[7] 
    8 Hija de Babilonia, la desolada, 
    bienaventurado el que te d el pago 
    de lo que t nos hiciste.[8] 
    9 Dichoso el que tome tus nios 
    y los estrelle contra la pea![9] 
						 NOTAS:

1. 137 Los sentimientos de los israelitas desterrados en Babilonia se expresan con intensidad creciente en las tres partes que componen este salmo, el cual, por su belleza literaria, es una de las cumbres de la poesa hebrea. El salmo evoca primero la tristeza, la nostalgia y la humillacin de los que han sido arrancados de su patria (v. 1-4). Luego viene el juramento de mantener siempre vivo el recuerdo de Jerusaln y del monte Sin, polo de atraccin y centro espiritual de la vida nacional y religiosa (v. 5-6). Por ltimo, sin ninguna transicin, sigue una apasionada imprecacin contra aquellos que provocaron la ruina de Israel (v. 7-9). 
2. 137.1 Ez 3.15. 
3. 137.3 Los que nos haban llevado cautivos: segn la versin griega (LXX): |iLos que todo nos lo haban arrebatado. 
4. 137.3 Obligar a los cautivos a cantar era ya una humillacin; pero hacerlos cantar sus himnos religiosos era una humillacin mayor, porque eso equivala a reconocer que su propio Dios era menos poderoso que el dios del pueblo vencedor. 
5. 137.4 En tierra de extraos: no solo tierra de extranjeros, sino tambin manchada por la idolatra y por otras inmoralidades cometidas por los paganos. 
6. 137.7 El da de Jerusaln: Cf. 2 R 25.8-11; Jer 52.12-15. 
7. 137.7 Los hijos de Edom, antiguos vasallos y enemigos tradicionales de Israel, hicieron causa comn con Babilonia y celebraron triunfalmente el desastre de Israel (Abd 10-15). Por eso se los incluye en esta violenta imprecacin. Cf. Ez 25.12-14. Acerca de Edom, vase Sal 60.8 n. 
8. 137.8 Jer 50.29; Ap 18.6. 
9. 137.9 Esta prctica cruel formaba parte de las costumbres guerreras de aquellos tiempos. Cf. Is 13.16; Os 10.14; Nah 3.10. 

Salmos 138


Accin de gracias por el favor de Jehov 



Salmo de David

1 [1] Te alabar con todo mi corazn; 
    delante de los dioses te cantar salmos.[2] 
    2 Me postrar hacia tu santo templo[3] 
    y alabar tu nombre 
    por tu misericordia y tu fidelidad, 
    porque has engrandecido tu nombre 
    y tu palabra sobre todas las cosas. 
    3 El da que clam, me respondiste; 
    fortaleciste el vigor de mi alma. 
    4 Te alabarn, Jehov,todos los reyes de la tierra, 
    porque han odo los dichos de tu boca. 
    5 Cantarn de los caminos de Jehov, 
    porque la gloria de Jehov es grande, 
    6 porque Jehov es excelso,y atiende al humilde, 
    pero al altivo mira de lejos.[4] 
    7 Cuando ando en medio de la angustia, 
    t me vivificas; 
    contra la ira de mis enemigosextiendes tu mano 
    y me salva tu diestra. 
    8 Jehov cumplir su propsito en m. 
    Tu misericordia, Jehov, es para siempre; 
    no desampares la obra de tus manos![5] 
						 NOTAS:

1. 138 Canto de accin de gracias a Jehov quien siempre lleva a feliz trmino la obra comenzada (cf. v. 8). 
2. 138.1 Delante de los dioses: Esta expresin puede referirse a los seres superiores que estn al servicio de Dios y forman la corte divina en el cielo. Cf. Job 1.6; 2.1; Sal 82.1; 89.5-7. 
3. 138.2 Sobre esta prctica, vase Sal 5.7 n. 
4. 138.6 2 S 22.28; Sal 113.5-8; Is 57.15; Lc 1.51-53. 
5. 138.8 Flp 1.6. 

Salmos 139


Omnipresencia y omnisciencia de Dios 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Jehov, t me has examinado y conocido.[2] 
    2 T has conocido mi sentarmey mi levantarme. 
    Has entendido desde lejosmis pensamientos. 
    3 Has escudriado mi andar y mi reposo, 
    y todos mis caminos te son conocidos, 
    4 pues an no est la palabra en mi lengua 
    y ya t, Jehov, la sabes toda. 
    5 Detrs y delante me rodeaste, 
    y sobre m pusiste tu mano. 
    6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para m; 
    alto es, no lo puedo comprender! 
    7 A dnde me ir de tu espritu? 
    Y a dnde huir de tu presencia? 
    8 Si subiera a los cielos, all ests t; 
    y si en el seol hiciera mi estrado,all t ests. 
    9 Si tomara las alas del alba 
    y habitara en el extremo del mar, 
    10 aun all me guiar tu mano[3] 
    y me asir tu diestra. 
    11 Si dijera: "Ciertamentelas tinieblas me encubrirn", 
    aun la noche resplandeceralrededor de m. 
    12 Aun las tinieblas no encubren de ti, 
    y la noche resplandece como el da; 
    lo mismo te son las tinieblas que la luz![4] 
    13 T formaste mis entraas; 
    me hiciste en el vientre de mi madre.[5] 
    14 Te alabar, porque formidablesy maravillosas son tus obras; 
    estoy maravillado 
    y mi alma lo sabe muy bien. 
    15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, 
    aunque en oculto fui formado 
    y entretejido en lo ms profundode la tierra.[6] 
    16 Mi embrin vieron tus ojos, 
    y en tu libro[7] estaban escritastodas aquellas cosas 
    que fueron luego formadas, 
    sin faltar ni una de ellas. 
    17 Cun preciosos, Dios,me son tus pensamientos! 
    Cun grande es la suma de ellos! 
    18 Si los enumero,se multiplican ms que la arena. 
    Yo despierto[8] y an estoy contigo.[9] 
    19 De cierto, Dios, hars morir al impo. 
    Apartaos, pues, de m,hombres sanguinarios! 
    20 Blasfemias dicen ellos contra ti; 
    tus enemigos toman en vano tu nombre. 
    21 No odio, Jehov, a los que te aborrecen, 
    y me enardezco contra tus enemigos? 
    22 Los aborrezco por completo, 
    los tengo por enemigos. 
    23 Examname, Dios, y conoce mi corazn; 
    prubame y conoce mis pensamientos.[10] 
    24 Ve si hay en m camino de perversidad 
    y guame en el camino eterno.[11] 
						 NOTAS:

1. 139 En un bello lenguaje potico, el salmista expresa el asombro que le produce la misteriosa sabidura de Dios (cf. v. 6). l es omnipresente, y nada pueden hacer las personas a escondidas de su Creador, quien conoce hasta los actos y pensamientos ms secretos. Cf. Heb 4.13. 
2. 139.1-4 Pr 15.11; Jer 12.3. 
3. 139.10 Me guiar tu mano: heb.; segn versiones antiguas: Me alcanzar. 
4. 139.7-12 Jer 23.23-24; Am 9.2. 
5. 139.13 Detrs de las causas naturales que intervienen en la procreacin, la fe percibe la accin creadora de Dios, fuente de toda vida. Cf. Job 10.8-11; Sal 119.73. 
6. 139.15 El seno materno es misterioso y fecundo como lo ms profundo de la tierra. 
7. 139.16 El libro de los Salmos menciona varios libros que estn en poder de Dios. Aqu se trata del libro en el que estn escritas las acciones futuras de los seres humanos, tal como la sabidura de Dios las tiene previstas. Vanse Sal 56.8 nota h; 69.28 n. 
8. 139.18 Despierto: otra posible traduccin: Si acaso terminara. 
9. 139.17-18 Sal 40.5; 92.5. 
10. 139.23 Declaracin tpica de las personas perseguidas y acusadas injustamente (cf. Sal 7.3-4; 26.2-5). Confiando en su inocencia, el salmista apela a Dios, Juez supremo e imparcial. Cf. Sal 50.6. 
11. 139.24 El camino eterno: es decir, de la ms remota antiguedad. Cf. Jer 6.16. 

Salmos 140


Splica de proteccincontra los perseguidores 



Al msico principal. Salmo de David

1 [1] Lbrame, Jehov, del hombre malo; 
    gurdame de hombres violentos,[2] 
    2 los cuales maquinan males en el corazn 
    y cada da provocan contiendas.[3] 
    3 Aguzan su lengua como una serpiente; 
    veneno de vbora hay debajo de sus labios.[4] Selah 
    4 Gurdame, Jehov, de manos del impo; 
    lbrame de hombres injuriosos, 
    que han planeado trastornar mis pasos. 
    5 Me han tendido lazo y cuerdaslos soberbios; 
    han tendido red junto a la senda; 
    me han puesto lazos.[5] Selah 
    6 He dicho a Jehov: "Dios mo eres t; 
    escucha, Jehov, la voz de mis ruegos.[6] 
    7 Jehov, Seor, potente salvador mo, 
    t pusiste a cubierto mi cabeza en el da de batalla". 
    8 No concedas, Jehov,al impo sus deseos; 
    no saques adelante sus pensamientos, 
    para que no se ensoberbezca. Selah 
    9 En cuanto a los que por todas partesme rodean, 
    la maldad de sus propios labioscubrir sus cabezas.[7] 
    10 Caern sobre ellos brasas, 
    sern echados en el fuego, 
    en abismos profundosde donde no escaparn. 
    11 El hombre deslenguadono ser firme en la tierra; 
    el mal cazar al hombre injustopara derribarlo. 
    12 Yo s que Jehov tomar a su cargola causa del afligido 
    y el derecho de los necesitados. 
    13 Ciertamente los justos alabarntu nombre; 
    los rectos morarn en tu presencia! 
						 NOTAS:

1. 140 Splica individual. El salmista invoca la proteccin de Dios contra la violencia de sus adversarios. Su fe le da la certeza de que Jehov lo salvar, para alegra de todos los que confan en la bondad y el poder divinos (cf. v. 12-13). 
2. 140.1 Sal 71.4. 
3. 140.2 Sal 120.6-7. 
4. 140.3 Ro 3.13. 
5. 140.5 Sobre estas figuras, vase Sal 9.15-16 n. 
6. 140.6 Sal 31.14. 
7. 140.8-10 Cubrir sus cabezas: es decir, que su propio pecado les sirva de castigo. Vase Sal 64.8 n. 

Salmos 141


Oracin a fin de ser guardado del mal 



Salmo de David

1 [1] Jehov, a ti he clamado; apresrate a venir a m; 
    escucha mi voz cuando te invoque. 
    2 Suba mi oracin delante de ticomo el incienso,[2] 
    el don de mis manoscomo la ofrenda de la tarde.[3] 
    3 Pon guarda a mi boca, Jehov; 
    guarda la puerta de mis labios.[4] 
    4 No dejes que se incline mi corazna cosa mala, 
    para hacer obras impas 
    con los que hacen maldad; 
    y no coma yo de sus deleites.[5] 
    5 Que el justo me castigue y me reprendaser un favor; 
    pero que blsamo de imposno unja mi cabeza,[6] 
    pues mi oracin ser continuamentecontra sus maldades. 
    6 Sern despeados sus jueces, 
    y oirn mis palabras, que son verdaderas. 
    7 Como quien hiende y rompe la tierra, 
    son esparcidos nuestros huesosa la boca del seol.[7] 
    8 Por tanto, a ti, Jehov, Seor,miran mis ojos. 
    En ti he confiado: no desampares mi alma. 
    9 Gurdame de los lazosque me han tendido 
    y de las trampasde los que hacen maldad.[8] 
    10 Caigan los impos a una en sus redes, 
    mientras yo paso adelante. 
						 NOTAS:

1. 141 Amenazado por gente malvada que quiere llevarlo por el mal camino, el salmista pide a Jehov que le d la fuerza necesaria para resistir a las seducciones del mal. 
2. 141.2 La oracin sube hasta Dios como el incienso que se ofreca junto con la ofrenda de algunos sacrificios. Cf. Lv 2.1-2,15-16; 5.11; 6.15, y tambin Ap 5.8. Vase Oracin en la Concordancia temtica. 
3. 141.2 El don de mis manos: alusin al acto de alzar las manos, un gesto que con frecuencia acompaa a la oracin (vase Sal 5.7 n.). Acerca de la ofrenda de la tarde, cf. Ex 29.38-39; 30.8; Nm 28.3-4. 
4. 141.3 Cf. Sal 34.13; 39.1; Pr 13.3; 21.23; Stg 1.26. 
5. 141.4 No coma yo de sus deleites: La comida en comn es expresin de comunidad y solidaridad (vase Sal 23.5 nota g). Probablemente se trata de una figura literaria para indicar la decisin de no hacerse cmplice de los malhechores. 
6. 141.5 Blsamo... no unja mi cabeza: Se refiere al aceite perfumado que sola derramarse sobre la cabeza del husped (cf. Lc 7.46). El rechazo de tal honor de mano de los impos prueba su voluntad de resistir a las tentaciones del mal (v. 4), y contrasta con la buena disposicin del salmista para recibir la reprensin del justo como un favor. 
7. 141.5-7 El texto hebreo de estos v. es muy oscuro y la traduccin es solo probable. 
8. 141.9 Sobre esta figura, vase Sal 9.15-16 n. 

Salmos 142


Peticin de ayuda en medio de la prueba 

1 Oracin que hizocuando estaba en la cueva. [1] 


Masquil de David.[2] [3] Con mi voz clamar a Jehov; 
    con mi voz pedir a Jehov misericordia.[4] 
    2 Delante de l expondr mi queja; 
    delante de l manifestar mi angustia. 
    3 Cuando mi espritu se angustiabadentro de m, 
    t conocas mi senda. 
    En el camino en que andaba, 
    me escondieron lazo. 
    4 Mira a mi diestra y observa, 
    pues no hay quien quiera conocer. 
    No tengo refugio 
    ni hay quien cuide de mi vida! 
    5 Clam a ti, Jehov; 
    dije: "T eres mi esperanza 
    y mi porcin en la tierrade los vivientes!"[5] 
    6 Escucha mi clamor, 
    porque estoy muy afligido. 
    Lbrame de los que me persiguen, 
    porque son ms fuertes que yo. 
    7 Saca mi alma de la crcel, 
    para que alabe tu nombre. 
    Me rodearn los justos,[6] 
    porque t me sers propicio. 
						 NOTAS:

1. 142 Splica individual. Abatido por el sufrimiento y desprovisto de toda ayuda, el salmista se entrega confiadamente en las manos de Dios. 
2. 142 Masquil: Vase Sal 32 nota b. 
3. 142 Cf. 1 S 22.1-5. 
4. 142.1 Sal 30.8. 
5. 142.5 Y mi porcin en la tierra: Vanse Sal 16.5 n.; 27.13 n. 
6. 142.7 La liberacin del que acude a Jehov pidiendo auxilio es un motivo de alegra para todos los fieles (64.10). 

Salmos 143


Splica de liberacin y direccin 



Salmo de David

1 [1] Jehov, oye mi oracin, 
    escucha mis ruegos. 
    Respndeme por tu verdad,por tu justicia! 
    2 No entres en juicio con tu siervo, 
    porque no se justificar delante de ti ningn ser humano.[2] 
    3 El enemigo ha perseguido mi alma, 
    ha postrado en tierra mi vida,[3] 
    me ha hecho habitar en tinieblas 
    como los que han muerto.[4] 
    4 Mi espritu se angusti dentro de m; 
    est desolado mi corazn. 
    5 Me acord de los das antiguos; 
    meditaba en todas tus obras; 
    reflexionaba en las obras de tus manos.[5] 
    6 Extend mis manos hacia ti,[6] 
    mi alma te anhelacomo la tierra sedienta.[7] Selah 
    7 Respndeme pronto, Jehov, 
    porque desmaya mi espritu; 
    no escondas de m tu rostro,[8] 
    no venga yo a ser semejantea los que descienden a la sepultura. 
    8 Hazme oir por la maana[9] tu misericordia, 
    porque en ti he confiado. 
    Hazme saber el camino por donde ande,[10] 
    porque hacia ti he elevado mi alma. 
    9 Lbrame de mis enemigos, Jehov; 
    en ti me refugio. 
    10 Ensame a hacer tu voluntad, 
    porque t eres mi Dios; 
    tu buen espritu me gue 
    a tierra de rectitud. 
    11 Por tu nombre, Jehov, me vivificars; 
    por tu justicia sacars mi almade la angustia. 
    12 Por tu misericordia disiparsa mis enemigos[11] 
    y destruirs a todos los adversariosde mi alma, 
    porque yo soy tu siervo.[12] 
						 NOTAS:

1. 143 Splica individual, compuesta en su mayor parte con frases tomadas de otros salmos. El resultado es una bella oracin, animada de un profundo sentimiento religioso. Cf. Sal 86. Este es uno de los siete salmos llamados de arrepentimiento (Sal 6; 32; 38; 51; 102; 130). 
2. 143.2 Ro 3.20; Gl 2.16. 
3. 143.3 Sal 7.5. 
4. 143.3 Sal 88.4-6; Lm 3.6. 
5. 143.5 Al meditar en las acciones que Dios realiz en favor de su pueblo, el salmista encuentra un motivo para seguir confiando en l (Sal 77.5). 
6. 143.6 Sobre extender o alzar las manos, vase Sal 5.7 n. 
7. 143.6 Sal 42.1-2; 63.1. 
8. 143.7 No escondas de m tu rostro: Cuando Dios oculta su rostro (Sal 102.2; 104.29), ya no hace sentir su presencia, y sus fieles experimentan la angustia de verse abandonados por l. 
9. 143.8 Por la maana: Vase Sal 57.8 n. 
10. 143.8 Sal 25.4-5; 27.11; 86.11. 
11. 143.12 Sal 54.5-6. 
12. 143.12 Sal 116.6. 

Salmos 144


Oracin pidiendo socorro y prosperidad 



Salmo de David

1 [1] Bendito sea Jehov, mi roca, 
    quien adiestra mis manos para la batalla 
    y mis dedos para la guerra![2] 
    2 Misericordia ma y mi castillo, 
    fortaleza ma y mi libertador, 
    escudo mo, en quien he confiado; 
    el que sujeta a mi pueblo debajo de m.[3] 
    3 Jehov, qu es el hombrepara que en l pienses, 
    o el hijo de hombre para que lo estimes?[4] 
    4 El hombre es como un soplo; 
    sus das son como la sombra que pasa.[5] 
    5 Jehov, inclina tus cielos y desciende; 
    toca los montes, y humeen. 
    6 Despide relmpagos y dispalos; 
    enva tus saetas y trbalos.[6] 
    7 Extiende tu mano desde lo alto; 
    redmeme y scame de las muchas aguas, 
    de manos de los hombres extraos, 
    8 cuya boca habla falsedad 
    y cuya diestra es diestra de mentira. 
    9 A ti, Dios, cantar un cntico nuevo;[7] 
    con salterio, con decacordio cantar a ti. 
    10 T, el que da victoria a los reyes, 
    el que rescata de maligna espadaa David tu siervo.[8] 
    11 Resctame, y lbrame 
    de manos de los hombres extraos, 
    cuya boca habla falsedad 
    y cuya diestra es diestra de mentira. 
    12 Sean nuestros hijos como plantas 
    crecidas en su juventud, 
    nuestras hijas como esquinas 
    labradas cual las de un palacio; 
    13 nuestros graneros llenos, 
    provistos de toda suerte de grano; 
    nuestros ganados,que se multipliquen a millares 
    y decenas de millares en nuestros campos; 
    14 nuestros bueyes estn fuertespara el trabajo; 
    no tengamos asalto, ni que hacer salida, 
    ni grito de alarma en nuestras plazas.[9] 
    15 Bienaventurado el puebloque tiene todo esto! 
    Bienaventurado el pueblocuyo Dios es Jehov![10] 
						 NOTAS:

1. 144 La primera parte de este salmo (v. 1-11) es la splica de un rey de Jud (cf. v. 10), que pide ser liberado de sus enemigos; la segunda (v. 12-15) es una splica colectiva por la prosperidad de la nacin. 
2. 144.1 Sal 18.34,46. 
3. 144.2 Sal 18.2. 
4. 144.3 Sal 8.4; cf. Job 7.17-18. 
5. 144.4 Sal 39.5; 62.9; 102.11; 109.3; cf. Job 7.7; 14.2. 
6. 144.5-6 Sal 18.9-14,16-17; cf. 2 S 22.8-17. 
7. 144.9 Cntico nuevo: Vase Sal 33.3 n. 
8. 144.10-11 Sal 18.50. 
9. 144.14 Aunque el significado de algunas palabras hebreas no es claro, el texto sugiere la idea de completa prosperidad y paz. 
10. 144.15 Bienaventurado: Sal 33.12; vase Sal 1.1 n. 

Salmos 145


Alabanza por la bondad y el poder de Dios 

1 [1] 

Salmo de alabanza; de David
Te exaltar, mi Dios, mi Rey,[2] 
    y bendecir tu nombre eternamentey para siempre. 
    2 Cada da te bendecir 
    y alabar tu nombre eternamentey para siempre. 
    3 Grande es Jehovy digno de suprema alabanza;[3] 
    su grandeza es insondable. 
    4 Generacin a generacincelebrar tus obras[4] 
    y anunciar tus poderosos hechos. 
    5 En la hermosura de la gloriade tu magnificencia 
    y en tus hechos maravillosos meditar. 
    6 Del poder de tus hechos estupendos hablarn los hombres, 
    y yo publicar tu grandeza. 
    7 Proclamarn la memoriade tu inmensa bondad, 
    y cantarn tu justicia. 
    8 Clemente y misericordioso es Jehov, 
    lento para la iray grande en misericordia.[5] 
    9 Bueno es Jehov para con todos, 
    y sus misericordiassobre todas sus obras. 
    10 Te alaben, Jehov, todas tus obras, 
    y tus santos te bendigan! 
    11 La gloria de tu reino digan 
    y hablen de tu poder, 
    12 para hacer saber a los hijos de loshombres sus poderosos hechos 
    y la gloria de la magnificenciade su reino. 
    13 Tu reino es reino de todos los siglos 
    y tu seoro por todas las generaciones.[6] 
    14 Sostiene Jehov a todos los que caen 
    y levanta a todos los oprimidos.[7] 
    15 Los ojos de todos esperan en ti 
    y t les das su comida a su tiempo. 
    16 Abres tu mano 
    y colmas de bendicina todo ser viviente.[8] 
    17 Justo es Jehov en todos sus caminos 
    y misericordioso en todas sus obras. 
    18 Cercano est Jehova todos los que lo invocan, 
    a todos los que lo invocan de veras. 
    19 Cumplir el deseo de los que lo temen; 
    oir asimismo el clamor de ellosy los salvar. 
    20 Jehov guarda a todos los que lo aman, 
    pero destruir a todos los impos.[9] 
    21 La alabanza de Jehov proclamar mi boca. 
    Todos bendigan su santo nombre 
    eternamente y para siempre! 
						 NOTAS:

1. 145 Himno de alabanza al Dios universal en sus atributos de rey justo y poderoso, a la vez que compasivo y lleno de bondad. Como en otros salmos acrsticos (9-10; 25; 34; 111; 112; 119), los temas se van sucediendo sin una relacin temtica estrecha. El tono de alabanza es el que da unidad a todo el salmo. Vase Sal 9 nota a. 
2. 145.1 Mi Dios, mi Rey: Sal 5.1-2; 10.16; 47.2; 84.3. 
3. 145.3 Sal 18.3; 48.1; 96.4. 
4. 145.4 Sal 78.3-4. 
5. 145.8 Ex 34.6-7; Nm 14.18; Sal 103.8; Stg 5.11. 
6. 145.13 En el texto hebreo falta el v. correspondiente a la letra nun. Un manuscrito muy antiguo, la versin griega (LXX) y otras versiones llenan esta laguna aadiendo: Fiel es el Seor en todas sus promesas y leal en todo lo que hace. El v. 13 corresponde a la letra que precede a la nun, la mem. 
7. 145.14 Sal 146.8; 147.6. 
8. 145.15-16 Sal 104.27-28. 
9. 145.20 Sal 104.35. 

Salmos 146


Alabanza por la justicia de Dios 



Aleluya!

1 [1] Alaba, alma ma, a Jehov![2] 
    2 Alabar a Jehov en mi vida; 
    cantar salmos a mi Dios mientras viva.[3] 
    3 No confiis en los prncipes 
    ni en hijo de hombre,porque no hay en l salvacin,[4] 
    4 pues sale su aliento y vuelve a la tierra;[5] 
    en ese mismo daperecen sus pensamientos. 
    5 Bienaventurado[6] aquel cuyo ayudadores el Dios de Jacob, 
    cuya esperanza est en Jehov su Dios, 
    6 el cual hizo los cielos y la tierra, 
    el mar, y todo lo que en ellos hay;[7] 
    que guarda la verdad para siempre, 
    7 que hace justicia a los agraviados,[8] 
    que da pan a los hambrientos.[9] 
    Jehov liberta a los cautivos; 
    8 Jehov abre los ojos a los ciegos; 
    Jehov levanta a los cados; 
    Jehov ama a los justos. 
    9 Jehov guarda a los extranjeros;[10] 
    al hurfano y a la viuda sostiene, 
    y el camino de los impos trastorna. 
    10 Reinar Jehov para siempre; 
    tu Dios, Sin,de generacin en generacin. 
    Aleluya![11] 
						 NOTAS:

1. 146 Reflexin de carcter sapiencial o didctico (v. 3-9), que comienza y termina con expresiones tpicas de los himnos o cantos de alabanza (v. 1-2,10). La versin griega (LXX) atribuye este salmo a Hageo y Zacaras, dos profetas de fines del siglo VI a.C. 
2. 146.1 Sal 103.1; 104.1. 
3. 146.2 Sal 104.33. 
4. 146.3 Sal 118.8-9; Is 2.22; 31.3; Jer 17.5. 
5. 146.4 Gn 3.19; Sal 90.3; 104.29; Ec 12.7. 
6. 146.5 Bienaventurado: Vase Sal 1.1 n. 
7. 146.6 Gn 1. 
8. 146.7 Sal 103.6. 
9. 146.7 Lc 1.53. 
10. 146.9 Se refiere a los extranjeros residentes en Israel. Cf. Dt 10.18; 14.29. 
11. 146.10 Ex 15.18. 

Salmos 147


Alabanza por el favor de Dioshacia Jerusaln 

1 [1] Alabad a Jah, 
    porque es bueno cantar salmosa nuestro Dios, 
    porque suave y hermosa es la alabanza.[2] 
    2 Jehov edifica a Jerusaln;[3] 
    a los desterrados de Israel recoger. 
    3 l sana a los quebrantados de corazn 
    y venda sus heridas. 
    4 l cuenta el nmero de las estrellas; 
    a todas ellas llama por sus nombres. 
    5 Grande es el Seor nuestroy mucho su poder, 
    y su entendimiento es infinito. 
    6 Jehov exalta a los humildes 
    y humilla a los impos hasta la tierra. 
    7 Cantad a Jehov con alabanza, 
    cantad con arpa a nuestro Dios. 
    8 l es quien cubre de nubes los cielos, 
    el que prepara la lluvia para la tierra, 
    el que hace a los montes producir hierba. 
    9 l da a la bestia su mantenimiento 
    y a los hijos de los cuervos que claman. 
    10 No se deleita en la fuerza del caballo 
    ni se complace en la agilidad del hombre. 
    11 Se complace Jehov en los que lo temen 
    y en los que esperan en su misericordia.[4] 
    12 Alaba a Jehov, Jerusaln; 
    Sin, alaba a tu Dios!, 
    13 porque fortific los cerrojos de tus puertas; 
    bendijo a tus hijos dentro de ti.[5] 
    14 l da en tus territorios la paz; 
    te har saciar con lo mejor del trigo. 
    15 l enva su palabra a la tierra; 
    velozmente corre su palabra.[6] 
    16 Da la nieve como lana 
    y derrama la escarcha como ceniza. 
    17 Echa su hielo como pedazos; 
    ante su fro, quin resistir?[7] 
    18 Enviar su palabra y los derretir; 
    soplar su viento y fluirn las aguas.[8] 
    19 Ha manifestado sus palabras a Jacob, 
    sus estatutos y sus juicios a Israel.[9] 
    20 No ha hecho as con ninguna otrade las naciones; 
    y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. 
    Aleluya![10] 
						 NOTAS:

1. 147 Himno de alabanza a Jehov, Dios de Israel, que manifiesta su predileccin por los humildes y colma de beneficios a su pueblo. 
2. 147.1 Sal 33.1; 92.1. 
3. 147.2 Alusin a la reconstruccin de la ciudad de Jerusaln y de su templo, realizada a la vuelta del exilio. Cf. Neh 4; Hag 1.8-9,12-15; 2.15,18; Zac 1.16-17; 2.4-5. 
4. 147.10-11 Sal 20.7-8; 33.16-19; Am 2.15. 
5. 147.13 Algunos ven en este v. una alusin a las medidas que tom Nehemas para reconstruir los muros de Jerusaln (cf. Neh 3.28; 7.1) y aumentar la poblacin de la ciudad (cf. Neh 11.1-2). 
6. 147.15 Los antiguos israelitas atribuan a la palabra un poder y una eficacia muy grandes, sobre todo en algunos casos especiales: p.e., cuando se haca alguna promesa o se pronunciaba una bendicin o una maldicin. Una vez pronunciada, la palabra cobraba vida propia y quedaba fuera del dominio de quien la haba dicho (cf. Gn 27.35). A partir del exilio, esta nocin se desarroll y se aplic de un modo particular a la palabra de Dios, presentada a veces como mensajera y ejecutora de la voluntad divina. Cf. Is 55.10-11; Heb 4.12-13. Vase Palabra en la Concordancia temtica. 
7. 147.17 Ante su fro, quin resistir?: Texto probable. 
8. 147.16-18 Job 37.9-11. 
9. 147.19 Dt 33.3-4; Ro 3.1-2. 
10. 147.20 Dt 4.7-8,32-35. 

Salmos 148


Exhortacin a la creacin,para que alabe a Jehov 



Aleluya!

1 [1] Alabad a Jehov desde los cielos; 
    alabadlo en las alturas.[2] 
    2 Alabadlo, vosotros todos sus ngeles; 
    alabadlo, vosotros todos sus ejrcitos.[3] 
    3 Alabadlo, sol y luna; 
    alabadlo, todas vosotras,lucientes estrellas. 
    4 Alabadlo, cielos de los cielos 
    y las aguas que estn sobre los cielos.[4] 
    5 Alaben el nombre de Jehov, 
    porque l mand, y fueron creados.[5] 
    6 Los hizo ser eternamente y para siempre; 
    les puso ley que no ser quebrantada.[6] 
    7 Alabad a Jehov desde la tierra, 
    los monstruos marinos[7] y todos los abismos, 
    8 el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, 
    y el viento de tempestadque ejecuta su palabra; 
    9 los montes y todos los collados, 
    el rbol de fruto y todos los cedros; 
    10 la bestia y todo animal, 
    reptiles y voltiles. 
    11 Los reyes de la tierra y todos los pueblos, 
    los prncipes y todos los jueces de la tierra; 
    12 los jvenes y tambin las doncellas, 
    los ancianos y los nios. 
    13 Alaben el nombre de Jehov, 
    porque solo su nombre es enaltecido. 
    Su gloria es sobre tierra y cielos. 
    14 l ha exaltado el podero de su pueblo; 
    albenlo todos sus santos,los hijos de Israel, 
    el pueblo a l cercano![8] 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 148 Himno de alabanza que las criaturas entonan a su Creador. Todos los seres del cielo y de la tierra son invitados a unirse en un gran coro festivo, para dar gloria al Dios de Israel. Vase Alabanza en la Concordancia temtica. 
2. 148.1 Cf. Lc 2.14. 
3. 148.2 ngeles... ejrcitos: Vase Sal 103.20 n. 
4. 148.4 Las aguas que estn sobre los cielos: Vase Sal 104.3 n. 
5. 148.5 Gn 1; Sal 33.6,9. 
6. 148.5-6 Cf. Jer 31.35-36. 
7. 148.7 Monstruos marinos: Gn 1.21. 
8. 148.14 El pueblo a l cercano: Cf. Dt 4.33-34; Jer 30.21-22. 

Salmos 149


Exhortacin a Israel,para que alabe a Jehov 

1 [1] 

Aleluya!
Cantad a Jehov un cntico nuevo;[2] 
    su alabanza seaen la congregacin de los santos. 
    2 Algrese Israel en su Hacedor; 
    los hijos de Sin se gocen en su Rey. 
    3 Alaben su nombre con danza; 
    con pandero y arpa a l canten, 
    4 porque Jehov tiene contentamientoen su pueblo; 
    hermosear a los humildescon la salvacin. 
    5 Regocjense los santos por su gloria 
    y canten aun sobre sus camas. 
    6 Exalten a Dios con sus gargantas 
    y con espadas de dos filos en sus manos,[3] 
    7 para ejecutar venganza entre las naciones, 
    castigo entre los pueblos; 
    8 para aprisionar a sus reyes con grillos 
    y a sus nobles con cadenas de hierro; 
    9 para ejecutar en ellos el juicio decretado.[4] 
    Gloria ser esto para todos sus santos. 
    Aleluya![5] 
						 NOTAS:

1. 149 Himno de alabanza a Jehov, creador, rey y reivindicador de Israel. En el marco de una celebracin cultual, la comunidad es invitada a celebrar anticipadamente la victoria final que Jehov le tiene preparada. La otra cara de esta victoria es el juicio divino contra el pecado de las naciones, ya que el reinado de la justicia exige la supresin de toda injusticia (cf. v. 9). 
2. 149.1 Cntico nuevo: Vase Sal 33.3 n. 
3. 149.6 Exalten... con sus gargantas y con espadas de dos filos: como los israelitas en tiempos de Nehemas, que con una mano trabajaban en la reconstruccin del templo y con la otra sujetaban el arma (Neh 4.15-17). A partir de este v., el salmo se distingue por un tono guerrero y nacionalista. Cf. Ef 6.15-17; Heb 4.12. 
4. 149.9 El juicio decretado: Se refiere al juicio de las naciones anunciado por los profetas. Cf. Is 13--23; Jer 25.13-38; Ez 25--32; Am 1.2--3.8. 
5. 149.7-9 Estos v. expresan la idea ms caracterstica de todo el salmo: el pueblo de Israel es invitado no solo a alegrarse por el triunfo de Jehov, sino a ejecutar la sentencia que l ha pronunciado contra las naciones paganas. Cf. Ez 25.14. 

Salmos 150


Exhortacin a alabar a Dioscon instrumentos de msica 



Aleluya!

1 [1] Alabad a Dios en su santuario; 
    alabadlo en la magnificenciade su firmamento. 
    2 Alabadlo por sus proezas; 
    alabadlo conforme a la muchedumbrede su grandeza. 
    3 Alabadlo a son de bocina; 
    alabadlo con salterio y arpa. 
    4 Alabadlo con pandero y danza; 
    alabadlo con cuerdas y flautas. 
    5 Alabadlo con cmbalos resonantes; 
    alabadlo con cmbalos de jbilo.[2] 
    6 Todo lo que respira alabe a Jah! 
    Aleluya! 
						 NOTAS:

1. 150 El libro de los Salmos concluye con este canto de alabanza a Dios. El imperativo Alabadlo, repetido diez veces, se dirige no solamente a la comunidad de Dios, congregada en el templo, sino tambin a los habitantes del cielo y a todos los seres vivientes (v. 1,6). 
2. 150.3-5 Estos instrumentos musicales solan acompaar los cantos en el culto del templo. Cf. 1 Cr 15.16; Sal 149.3. 

Proverbios 1


1. INTRODUCCIN (1.1-7)



Finalidad de los proverbios

1 Los proverbios de Salomn[1] hijo de David, rey de Israel, 
    2 para aprender sabidura y doctrina,[2] 
    para conocer razones prudentes, 
    3 para adquirir instruccin y prudencia, 
    justicia, juicio y equidad;[3] 
    4 para dar sagacidad a los ingenuos, 
    y a los jvenes inteligencia y cordura. 
    5 El sabio los escucha y aumenta su saber, 
    y el inteligente adquiere capacidad[4] 
    6 para entender los proverbios[5] y sentencias, 
    las palabras de los sabios y sus enigmas.[6] 
    7 El principio de la sabiduraes el temor de Jehov;[7] 
    los insensatos[8] desprecian la sabiduray la enseanza. 

PRIMERA COLECCIN DE POEMAS (1.8--9.18)



Amonestaciones de la sabidura

8 "Escucha, hijo mo,[9] la instruccin de tu padre 
    y no abandones la enseanzade tu madre, 
    9 porque adorno de graciasern en tu cabeza, 
    y collares[10] en tu cuello.[11] 
    10 Hijo mo, si los pecadoresintentan engaarte, 
    no lo consientas.[12] 
    11 Si te dicen: "Ven con nosotros, 
    pongamos asechanzas para derramar sangre, 
    acechemos sin motivo al inocente;[13] 
    12 los tragaremos vivos, como el seol, 
    y enteros, como los que caen en la fosa;[14] 
    13 hallaremos toda clase de riquezas, 
    llenaremos nuestras casas con el botn. 
    14 Ven, une tu suerte a la nuestra 
    y hagamos una bolsa comn entre todos", 
    15 t, hijo mo, no vayas en el caminocon ellos, 
    sino aparta tu pie de sus veredas, 
    16 porque sus pies corren hacia el mal, 
    se apresuran a derramar sangre.[15] 
    17 En vano es tender una red[16] 
    ante los ojos del ave, 
    18 pero ellos a su propia sangreponen asechanzas, 
    contra s mismos tienden la trampa. 
    19 As son las sendasde todo el que es dado a la codicia, 
    la cual quita la vida de sus poseedores.[17] 
    20 [18] "La sabidura clama en las calles,[19] 
    alza su voz en las plazas; 
    21 Clama en los principales lugaresde reunin,[20] 
    a la entrada de las puertas[21] de la ciudad dice sus razones: 
    22 "Hasta cundo, ingenuos,[22] amaris la ingenuidad? 
    Hasta cundo los burlonesdesearn burlarse 
    y los insensatos aborrecernel conocimiento?[23] 
    23 Volveos a mi reprensin!, 
    pues ciertamente yo derramarmi espritu sobre vosotros 
    y os har saber mis palabras. 
    24 Yo os llam, pero no quisisteis escuchar; 
    tend mi mano,pero no hubo quien atendiera,[24] 
    25 sino que desechasteis todos mis consejos 
    y rechazasteis mi reprensin; 
    26 por eso, tambin yo me reiren vuestra calamidad, 
    me burlar cuando os venga lo que temis, 
    27 cuando venga como una destruccinlo que temis 
    y vuestra calamidad lleguecomo un torbellino; 
    cuando sobre vosotros vengatribulacin y angustia.[25] 
    28 "Entonces me llamarn,pero no responder; 
    me buscarn de maana,pero no me hallarn.[26] 
    29 Por cuanto aborrecieron la sabidura 
    y no escogieron el temor de Jehov, 
    30 sino que rechazaron mi consejo 
    y menospreciaron todas mis reprensiones, 
    31 comern del fruto de su camino 
    y se hastiarn de sus propios consejos.[27] 
    32 Porque el desvo de los ignoranteslos matar, 
    la prosperidad de los necioslos echar a perder;[28] 
    33 pero el que me escuchevivir confiadamente, 
    estar tranquilo, sin temor del mal".[29] 
						 NOTAS:

1. 1.1 Salomn: 1 R 4.29-32; Pr 10.1; 25.1; cf. Ec 1.1; Cnt 1.1. 
2. 1.2 Cf. Stg 1.5; 3.13-17. 
3. 1.3 Justicia, juicio: Cf. Pr 2.9; Flp 4.8. 
4. 1.5 Cf. Pr 9.9; Ec 9.17. 
5. 1.6 Proverbios: o refranes. Vase Sal 49.4 nota b; cf. Sal 78.2. 
6. 1.6 Enigmas: el trmino hebreo tambin puede referirse a alegoras y comparaciones (vase Alegora en la Concordancia temtica, y cf. Jn 16.25). 
7. 1.7 Temor: Vase Dt 6.13 nota j y cf. Sal 112.1; 128.1; Pr 9.10; Ec 12.13. 
8. 1.7 El insensato o necio y el sabio aparecen frecuentemente contrapuestos en el libro de los Proverbios. Insensatos son los que desprecian la enseanza, (v. 22) y la instruccin (Pr 12.1), dan rienda suelta a su ira (29.11) y provocan contiendas intiles (20.3). Insensato es tambin el que confa en sus propias ideas (12.15; 28.26), desechando la sabidura divina. Vase Sal 92.6 n. 
9. 1.8 Hijo mo: Este tipo de introduccin (v. 8-9), muy utilizado en los discursos didcticos de Pr (cf. 4.1; 6.20; 7.1), consta de dos partes: primero, el sabio asume el papel de padre y exhorta a su discpulo a que atienda y obedezca sus enseanzas, instrucciones o mandatos; luego se enumeran algunos beneficios prometidos al que siga el camino trazado por l. Instruccin: heb. torah (vase Sal 1.2 nota d). 
10. 1.9 Collares: Cf. Pr 3.21-22. 
11. 1.8-9 Pr 4.1,9; 6.20-21. 
12. 1.10-16 Sal 1.1. 
13. 1.11 Sal 10.8. 
14. 1.12 Sepulcro: Vase Sal 6.5 n. 
15. 1.16 Is 59.7; Ro 3.15. Cf. Gn 6.5. 
16. 1.17-19 Cf. Sal 35.8. 
17. 1.17-19 Pr 15.27; cf. Is 17.14; Ro 6.23. En Pr 28.16 se promete una larga vida al que no es codicioso. 
18. 1.20-32 La sabidura personificada quiere atraer al joven y servirle de gua. En los v. 10-19, era la insensatez la que intentaba seducirlo. 
19. 1.20 Clama: Cf. Pr 9.1-6. 
20. 1.20-21 Pr 8.1-3. 
21. 1.21 A la entrada de las puertas de la ciudad se reunan los ancianos (vase Ex 3.16 nota p) para resolver los casos judiciales (cf. Rut 4.11; Job 29.7). Como all tambin se encontraba el mercado (2 R 7.1), las puertas eran lugares muy concurridos. 
22. 1.22 La palabra hebrea traducida por ingenuos designa a los que carecen de un firme criterio moral y se dejan arrastrar fcilmente hacia el mal. Cf. Pr 7.7; 8.5; 9.4,16. 
23. 1.22 Cf. Sal 94.8. 
24. 1.24 No hubo quien atendiera: Cf. Is 65.2,12; Mt 23.37. 
25. 1.26-27 Cf. Dt 28.15,63. 
26. 1.28 Me llamarn... pero no me hallarn: Cf. Dt 1.45; Job 27.9; Jer 11.11. 
27. 1.31 Comern del fruto de su camino: Gl 6.7-10. 
28. 1.28-32 Pr 8.36; Jer 5.12-14. Esta prosperidad produce falsa seguridad, y es tpica del necio o imprudente. 
29. 1.33 Cf. Sal 25.12-14; Pr 3.23. 

Proverbios 2


Excelencia de la sabidura

1 "Hijo mo, si recibes mis palabras 
    y guardas en ti mis mandamientos,[1] 
    2 haciendo estar atento tu odoa la sabidura; 
    si inclinas tu corazn a la prudencia, 
    3 si invocas a la inteligencia 
    y pides que la prudencia te asista; 
    4 si la buscas como si fuera plata 
    y la examinas como a un tesoro,[2] 
    5 entonces entendersel temor de Jehov[3] 
    y hallars el conocimiento de Dios,[4] 
    6 porque Jehov da la sabidura[5] 
    y de su boca procedenel conocimiento y la inteligencia. 
    7 l provee de sana sabidura a los rectos: 
    es escudo para los que caminan rectamente.[6] 
    8 l es quien guarda las veredas del juicio 
    y preserva el camino de sus santos.[7] [8] 
    9 Entonces comprenders qu es justicia, juicio 
    y equidad, y todo buen camino.[9] 
    10 Cuando la sabidura penetreen tu corazn 
    y el conocimiento sea grato a tu alma,[10] 
    11 la discrecin te guardar 
    y te preservar la inteligencia,[11] 
    12 para librarte del mal camino, 
    de los hombres que hablan perversamente, 
    13 de los que abandonan los caminos rectos 
    para andar por sendas tenebrosas,[12] 
    14 de los que disfrutan haciendo el mal 
    y se gozan con las perversionesdel vicio,[13] 
    15 las veredas de los cuales son torcidas, 
    y torcidos sus caminos.[14] 
    16 "Sers as librado de la mujer ajena, 
    de la extraa que halagacon sus palabras,[15] 
    17 que abandona al compaerode su juventud 
    y se olvida del pacto de su Dios,[16] 
    18 por lo cual su casa se deslizahacia la muerte, 
    y sus veredas hacia los muertos.[17] 
    19 De los que a ella se lleguen,ninguno volver 
    ni seguir de nuevolos senderos de la vida.[18] 
    20 "T as andars por el caminode los buenos 
    y seguirs las sendas de los justos; 
    21 porque los rectos habitarn la tierra 
    y los ntegros permanecern en ella.[19] 
    22 En cambio, los malvados serneliminados de la tierra, 
    y de ella sern arrancadoslos prevaricadores.[20] [21] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Guardas... mis mandamientos: Sal 119.9,11; Ec 12.1. 
2. 2.2-4 Pr 22.17; 23.12. 
3. 2.5 El temor de Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. 
4. 2.5 Vase Os 4.1 nota c; cf. Jn 10.14-15. 
5. 2.6 Jehov da la sabidura: 1 R 3.12; Job 32.8; Stg 1.5. 
6. 2.7 Gn 15.1; Sal 28.7; 91.1-2; Pr 30.5-6. 
7. 2.8 Guarda las veredas del juicio: 1 S 2.9; Sal 97.10. 
8. 2.7-8 Sal 91.3-7,9-13. 
9. 2.9 El conocimiento del Seor (v. 5) y el don de la sabidura (v. 6) proporcionan criterios adecuados para discernir lo bueno de lo malo (cf. Heb 5.11-14; vase Gn 2.9 nota l). 
10. 2.10 Y el conocimiento... a tu alma: Cf. Pr 16.23-24. 
11. 2.11-19 La discrecin y la inteligencia (o sea, la sabidura; cf. Pr 4.6) protegen de las tentaciones provenientes de los hombres que hablan perversamente (v. 12-15) y de la mujer ajena (v. 16-19). 
12. 2.13 De los que abandonan... para andar... tenebrosas: Sal 1.4-6; Pr 4.19. Cf. Jn 3.19. 
13. 2.14 Cf. 10.23; 15.21. Cf. tambin 1.10-16. 
14. 2.15 Las veredas de los cuales son torcidas: Pr 21.8; Is 59.8. 
15. 2.16 Sers as librado... de la extraa... palabras: Pr 5.20; 7.4-5; cf. Ec 9.9. 
16. 2.17 Pacto: o sea, compromiso con Dios. Vase Mal 2.14 n. Este compromiso o pacto puede aludir al contrato matrimonial (vase Mt 1.18 nota i) o al mandamiento que prohbe el adulterio (Ex 20.14). 
17. 2.18 Su casa... hacia los muertos: Cf. Pr 5.5-6; 7.25-27. 
18. 2.19 Ec 7.26. 
19. 2.21 Los ntegros... en ella: Vanse Gn 12.2 n.; Mt 5.5 n. Cf. Sal 37.11,29. Habitar en la tierra de Canan era una parte fundamental de la promesa del Seor a Abraham (Gn 15.18-21). 
20. 2.22 Los malvados sern eliminados de la tierra: en cumplimiento de lo estipulado en Dt 28.63; 29.28. 
21. 2.21-22 Sal 37.9; Pr 10.30. 

Proverbios 3


Exhortacin a la obediencia

1 "Hijo mo, no te olvides de mi Ley,[1] 
    y que tu corazn guardemis mandamientos, 
    2 porque muchos das y aos de vida[2] 
    y de paz te aumentarn.[3] 
    3 Nunca se aparten de tila misericordia y la verdad:[4] 
    talas a tu cuello, 
    escrbelas en la tabla de tu corazn[5] 
    4 y hallars gracia y buena opinin 
    ante los ojos de Dios y de los hombres.[6] 
    5 "Confa en Jehov[7] con todo tu corazn 
    y no te apoyes en tu propia prudencia.[8] 
    6 Reconcelo en todos tus caminos 
    y l har derechas tus veredas.[9] 
    7 No seas sabio en tu propia opinin, 
    sino teme a Jehov y aprtate del mal,[10] 
    8 porque esto ser medicinapara tus msculos 
    y refrigerio para tus huesos.[11] 
    9 "Honra a Jehov con tus bienes 
    y con las primicias de todos tus frutos;[12] 
    10 entonces tus granerosestarn colmados con abundancia 
    y tus lagares rebosarn de mosto.[13] 
    11 "No menosprecies, hijo mo,el castigo de Jehov, 
    no te canses de que l te corrija,[14] 
    12 porque Jehov al que ama castiga,[15] 
    como el padre al hijo a quien quiere.[16] [17] 
    13 "Bienaventurado[18] el hombreque halla la sabidura 
    y obtiene la inteligencia, 
    14 porque su ganancia es msque la ganancia de la plata, 
    sus beneficios ms que los del oro fino![19] 
    15 Ms preciosa es que las piedras preciosas: 
    nada que puedas desearse puede comparar con ella![20] 
    16 Larga vida hay en su mano derecha, 
    y en su izquierda, riquezas y honra.[21] 
    17 Sus caminos son caminos deleitosos; 
    todas sus veredas, paz.[22] 
    18 Es rbol de vidapara los que de ella echan mano, 
    y bienaventurados sonlos que la retienen.[23] 
    19 "Jehov fund la tierra con sabidura, 
    afirm los cielos con inteligencia.[24] 
    20 Con su ciencia,los mares fueron divididos[25] 
    y destilan roco los cielos.[26] 
    21 "Hijo mo, no se aparten estas cosasde tus ojos: 
    guarda la Ley y el consejo, 
    22 que sern vida para tu alma 
    y gracia para tu cuello.[27] 
    23 Entonces andars por tu camino confiadamente 
    y tu pie no tropezar.[28] 
    24 Cuando te acuestes, no tendrs temor, 
    sino que te acostarsy tu sueo ser grato.[29] 
    25 No tendrs temor de un pavor repentino 
    ni de la ruina de los impos,cuando llegue,[30] 
    26 porque Jehov ser tu confianza: 
    l evitar que tu pie quede atrapado. 
    27 "Si tienes poder para hacer el bien, 
    no te rehses a hacrseloa quien lo necesite;[31] 
    28 no digas a tu prjimo:"Vete, vuelve de nuevo, 
    maana te dar", 
    cuando tengas contigo qu darle.[32] 
    29 No intentes hacer dao a tu prjimo 
    que vive confiado junto a ti.[33] 
    30 No pleitees sin razn con nadie, 
    a no ser que te hayan agraviado.[34] 
    31 No envidies al hombre injusto 
    ni escojas ninguno de sus caminos.[35] 
    32 Porque Jehov abomina[36] al perverso; 
    su comunin ntima es con los justos.[37] 
    33 La maldicin de Jehov esten la casa del malvado,[38] 
    pero bendice la morada de los justos.[39] 
    34 Ciertamente l escarnecea los escarnecedores 
    y da gracia a los humildes.[40] 
    35 Los sabios heredan la honra, 
    pero los necios[41] cargan con su ignominia. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Vase Pr 1.8 n. 
2. 3.2 Segn este v., obedecer los mandamientos de Dios fortalece el cuerpo (v. 8) y prolonga la vida (cf. Dt 8.1; 30.16; Pr 9.6,11). Ntense, sin embargo, las restricciones puestas a este principio en Pr 3.11-12 n. 
3. 3.1-12 Este breve poema presenta una serie de mandatos positivos y negativos, ordenados en seis estrofas (1-2,3-4,5-6,7-8,9-10,11-12). Al principio, los mandamientos son muy generales (v. 1-4), pero luego tocan temas ms especficos (v. 5-12). Los v. 5-12 refuerzan y precisan as la enseanza dada al comienzo. 
4. 3.3 Cf. Sal 85.10. 
5. 3.3 talas... en tu corazn: Cf. Dt 6.6-9; Pr 6.21; 7.3. Vase Jer 31.33 nota b. La sabidura ha de escribirse en el corazn para tener siempre presente cul es la conducta agradable a Dios. 
6. 3.4 1 S 2.26; Lc 2.52. 
7. 3.5 Confa... en Jehov: Sal 37.5. 
8. 3.5 Pr 28.26; Ro 12.16. 
9. 3.6 Sal 5.8; Pr 16.3; Is 40.3; Jer 42.3. l har derechas tus veredas: otra posible traduccin: l te llevar por el camino recto (cf. Pr 16.9). 
10. 3.7 Cf. Pr 16.6, donde apartarse del mal es el resultado de temer a Jehov (vase Dt 6.13 nota j). Cf. tambin Sal 34.9,14. 
11. 3.7-8 La idea de que hacer el mal acarrea como consecuencia la enfermedad estaba muy difundida en el mundo antiguo (cf. Sal 32.3; 38.3-8). Vanse Job 4.1--5.27 n.; Mc 2.5 n.; y cf. Jn 9.1-2. 
12. 3.9 Primicias de todos tus frutos: Los israelitas deban ofrecer al Seor los primeros frutos (o primicias) de la cosecha anual (Ex 22.29; 23.19; Dt 26.1-11). 
13. 3.9-10 Estarn colmados con abundancia: La generosidad para con Dios (Mc 12.17) es fuente de prosperidad. Cf. Dt 28.8; Mal 3.10-12; vase Sal 4.7 n. 
14. 3.11 No menosprecies... l te corrija: Dt 8.5; Job 5.17; Heb 12.5-6. 
15. 3.12 Cf 2 S 7.14; Pr 13.24; Ap 3.19. 
16. 3.11-12 Heb 12.5-6. Esta es una advertencia contra la idea de que los justos siempre gozan de prosperidad, como podra desprenderse del v. 2. Cuando Dios castiga o reprende, el justo debe discernir la accin educativa del Seor. 
17. 3.5-12 Por grande que sea la sabidura de un hombre, nunca podr compararse con la del Seor. Vanse Ec 1.18 n.; 2.14 nota j. 
18. 3.13-18 Este poema empieza y termina con la palabra bienaventurado. Vanse Sal 1.1 n. y Bienaventuranza en la Concordancia temtica. 
19. 3.14 Cf. Job 28.15; Sal 19.10; 119.103,127. 
20. 3.14-15 Cf. Job 28.12,15-19. 
21. 3.16 Larga vida, riquezas y honra: Cf. 1 R 3.11-14; Pr 8.18; 22.4. Vase Pr 3.2 n. 
22. 3.17 Cf. Pr 16.7. 
23. 3.18 Pr 4.4. Es rbol de vida... mano: posible alusin al rbol de la vida del jardn de Edn (Gn 2.9). 
24. 3.19 Gn 1.1; 2.4b; Sal 136.5-6; Is 42.5. Aqu se compara la obra de la creacin con la construccin de un edificio (cf. Job 38.4-6). 
25. 3.20 Gn 1.10; Job 28.25-27; Sal 136.6. Fueron divididos: o fueron reventados, aludiendo al cataclismo descrito en Gn 7.11. En las regiones ridas de Palestina, el agua, en todas sus manifestaciones (lluvia, roco), es smbolo de vida. 
26. 3.19-20 En Pr 8.22-31 se describe ms detalladamente el papel de la sabidura en la creacin. 
27. 3.21-22 Pr 1.8-9; 4.10,20-22. 
28. 3.23 Sal 91.12; Pr 1.33; 4.12. 
29. 3.24 Sal 3.5-6; 4.8. Vase Pr 6.22 n. 
30. 3.25 Cf. Sal 91.5. Ni la ruina... cuando llegue: Cf. Sal 54.7; Pr 29.16. 
31. 3.27 Mt 5.42; vase Mt 7.12 n. 
32. 3.28 Cf. Lv 19.13; Stg 2.15-16. 
33. 3.29 Cf. Pr 14.22. 
34. 3.30 Ro 12.18. 
35. 3.31 Injusto: lit. violento. Cf. Sal 37.1; Pr 23.17. 
36. 3.32 La palabra hebrea traducida por abomina designa en otros textos la aversin que siente Dios por las prcticas idoltricas (Dt 18.9,12). Cf. Pr 11.20. 
37. 3.32 Su comunin... los justos: Cf. Sal 25.14; Jn 15.15. 
38. 3.33 La maldicin... del malvado: Dt 11.28; Zac 5.4; Mal 2.2. 
39. 3.33 Bendice... los justos: Job 8.6. Cf. este mismo contraste en Dt 11.26-28. 
40. 3.34 Este pasaje se cita, segn la versin griega (LXX), en Stg 4.6; 1 P 5.5. 
41. 3.35 Necios: Vase Pr 1.7 nota h. 

Proverbios 4


Beneficios de la sabidura

1 "Escuchad, hijos,la enseanza de un padre;[1] 
    estad atentos, para adquirir cordura.[2] 
    2 Yo os doy buena enseanza; 
    por eso, no descuidis mi instruccin. 
    3 Yo tambin fui un hijo para mi padre, 
    delicado y nico a los ojos de mi madre. 
    4 l me enseaba, diciendo: 
    "Retn mis razones en tu corazn, 
    guarda mis mandamientos y vivirs".[3] 
    5 Adquiere sabidura,adquiere inteligencia,[4] 
    no te olvides de ella ni te apartesde las razones de mi boca; 
    6 No la abandones, y ella te guardar;[5] 
    mala, y te proteger.[6] 
    7 Sabidura ante todo, adquiere sabidura! 
    Sobre todo lo que posees,adquiere inteligencia![7] 
    8 Engrandcela, y ella te engrandecer; 
    te honrar, si t la abrazas. 
    9 Un adorno de gracia pondr en tu cabeza; 
    una corona de belleza te entregar.[8] 
    10 "Escucha, hijo mo,[9] recibe mis razones 
    y se te multiplicarn los aos de tu vida.[10] 
    11 Por el camino de la sabidurate he encaminado,[11] 
    por veredas derechas te he hecho andar. 
    12 Cuando andes, no se acortarn tus pasos; 
    si corres, no tropezars.[12] 
    13 Afrrate a la instruccin, no la dejes; 
    gurdala, porque ella es tu vida.[13] 
    14 No entres en la vereda de los impos 
    ni vayas por el camino de los malos.[14] 
    15 Djala, no pases por ella; 
    aprtate de ella, pasa de largo. 
    16 Pues ellos no duermensi no hacen el mal; 
    pierden el sueosi no hacen caer a alguno.[15] 
    17 Porque su comida es pan de maldad, 
    y su bebida, vino de violencia. 
    18 La senda de los justoses como la luz de la aurora, 
    que va en aumentohasta que el da es perfecto;[16] 
    19 pero el camino de los malvadoses como la oscuridad,[17] 
    y no saben en qu tropiezan.[18] 
    20 "Hijo mo, est atento a mis palabras; 
    inclina tu odo a mis razones.[19] 
    21 Que no se aparten de tus ojos; 
    gurdalas en lo profundo de tu corazn,[20] 
    22 porque son vida para los que las hallan 
    y medicina para todo su cuerpo. 
    23 Sobre toda cosa que guardes,guarda tu corazn, 
    porque de l mana la vida.[21] 
    24 Aparta de ti la perversidad de la boca, 
    aleja de ti la iniquidad de los labios.[22] 
    25 Que tus ojos miren lo recto[23] 
    y que tus prpados se abrana lo que tienes delante. 
    26 Examina la senda que siguen tus pies 
    y sean rectos todos tus caminos.[24] 
    27 No te desves a la derechani a la izquierda;[25] 
    aparta tu pie del mal.[26] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Pr 1.8; 2.1-2. 
2. 4.1 Pr 19.20. 
3. 4.4 Retn... y vivirs: Pr 7.2; 8.35. 
4. 4.5 Vanse las referencia en Pr 3.14 n. y 3.14-15 n. 
5. 4.6 El amor a la sabidura (v. 5) es fuente de prosperidad (8.21); olvidarla es lo mismo que desear la muerte (8.36). 
6. 4.6 Ella te guardar: Cf. 1.33; 2.7,11-17. 
7. 4.7 Pr 23.23; cf. Mt 13.44-46. Para obtener sabidura e inteligencia debe reconocerse que se necesita, sin perder de vista los sacrificios que exige esa adquisicin. 
8. 4.9 Pr 1.9. Las coronas se utilizaban en las bodas o fiestas, como expresin de jbilo (cf. Ez 16.12; 23.42). 
9. 4.10 Hijo mo: Vase Pr 1.8 n. 
10. 4.10 Cf. Pr 3.1-2. 
11. 4.10-19 Estos diez v. tratan el tema de los dos caminos ms extensamente que el cap. anterior (3.6,23,26). Cf. Sal 1.1,6. 
12. 4.11-12 Sal 23.3. 
13. 4.13 Pr 3.21-22. 
14. 4.14 Sal 1.1; 17.5. 
15. 4.14-16 Cf. Pr 1.15-16. Cf. tambin Sal 36.1-4; Miq 2.1. 
16. 4.18 Cf. Dn 12.3; Jn 8.12. Vase Jn 1.9 n. 
17. 4.19 Job 3.23; Pr 2.13. 
18. 4.18-19 Sal 1.6; Pr 13.9. 
19. 4.20 Vase Pr 1.8 n. 
20. 4.21 Gurdalas... corazn: Acerca del corazn como rgano del que proceden los pensamientos y las decisiones, vase Sal 12.2 n. 
21. 4.22-23 Las palabras del padre, portadoras de sabidura, preservarn la vida del hijo (cf. 3.1-2) y guiarn su conducta (cf. los v. siguientes). 
22. 4.24 Aparta... de los labios: Ex 20.16; 23.1; Dt 5.20. 
23. 4.25 Cf. Job 31.1; Sal 119.37; Mt 5.28; 6.22-23. 
24. 4.26 Heb 12.13. 
25. 4.27 Cf. Dt 5.32-33; 28.13-14. 
26. 4.20-27 Estas sentencias abarcan la totalidad de la persona: odo (v. 20), ojo (v. 21,25), corazn (v. 21,23), cuerpo (v. 22), boca (v. 24) y pies (v. 26). 

Proverbios 5


Amonestacin contra la impureza 

1 [1] "Hijo mo, est atento a mi sabidura[2] 
    e inclina tu odo a mi inteligencia, 
    2 para que guardes discrecin 
    y tus labios conserven la ciencia. 
    3 Los labios de la mujer extraadestilan miel 
    y su paladar es ms suave que el aceite,[3] 
    4 pero su final es amargo como el ajenjo,[4] 
    agudo como espada de dos filos.[5] 
    5 Sus pies descienden a la muerte, 
    sus pasos se dirigen al seol.[6] 
    6 Sus caminos no son firmes: no los conoce, 
    ni considera el camino de la vida. 
    7 "Ahora pues, hijos, escuchadme 
    y no os apartis de las razones de mi boca.[7] 
    8 Aleja de ella tu camino 
    y no te acerques a la puerta de su casa,[8] 
    9 no sea que des tu honor a extraos, 
    y tus aos a alguien cruel;[9] 
    10 o no sea que los extraosse sacien de tu fuerza, 
    que tus trabajos queden en casa ajena[10] 
    11 y que gimas al final, 
    cuando se consuma tu carney todo tu cuerpo,[11] 
    12 y digas: "Cmo pude aborrecerel consejo? 
    Cmo pudo mi corazn menospreciarla reprensin? 
    13 No escuch la vozde los que me instruan, 
    ni a los que me enseabaninclin mi odo! 
    14 Casi en el colmo del mal he estado, 
    en medio de la sociedady de la congregacin". 
    15 "Bebe el agua de tu propia cisterna, 
    los raudales de tu propio pozo.[12] 
    16 Acaso han de derramarsetus fuentes por las calles 
    y tus corrientes de aguas por las plazas? 
    17 Sean ellas para ti solo, 
    no para los extraos que estn contigo. 
    18 Sea bendito tu manantial[13] 
    y algrate con la mujer de tu juventud,[14] 
    19 cierva amada, graciosa gacela! 
    Que sus caricias te satisfaganen todo tiempo 
    y recrate siempre en su amor.[15] 
    20 Por qu, hijo mo, has de andar ciego con la mujer ajena 
    y abrazar el seno de la extraa?[16] 
    21 Los caminos del hombreestn ante los ojos de Jehov, 
    y l considera todas sus veredas.[17] 
    22 Apresarn al malvadosus propias iniquidades, 
    retenido ser con las ligadurasde su pecado.[18] 
    23 l morir por falta de disciplina 
    y errar por lo inmenso de su locura.[19] 
						 NOTAS:

1. 5.1-23 Aqu contina el tema expuesto en el cap. anterior, con especial referencia al adulterio. 
2. 5.1 Vase Pr 1.8 n. 
3. 5.3 Ms suave que el aceite: Cf. Sal 55.21; Pr 6.24; 7.5. Mujer extraa: La palabra hebrea se traduce a veces por ramera o prostituta, pero, en realidad, se trata de la mujer adltera. Las palabras de esta mujer se mencionan en 7.14-20. 
4. 5.4 Ajenjo: planta medicinal de sabor amargo, que a veces se usaba con bebidas fermentadas, como el vino y el vinagre, para aliviar el dolor. 
5. 5.3-4 Cf. Ec 7.26. 
6. 5.5 Cf. Jue 16.4-22; Sal 9.17. Seol, es decir, sepulcro (vase Sal 6.5 n.). La figura de esta mujer contrasta con la de la sabidura, que alarga los das y es fuente de vida (Pr 4.13). 
7. 5.7 Vase Pr 1.8 n. 
8. 5.8 Cf. Pr 2.19; 9.14; 2 Ti 2.22. 
9. 5.9 No sea que... cruel: La palabra cruel podra referirse al esposo de la mujer. 
10. 5.9-10 Pr 29.3. 
11. 5.11 Cuando se consuma tu carne y todo tu cuerpo: Probablemente se alude al pecado como fuente de enfermedades. Vase Pr 3.7-8 n. 
12. 5.15-19 La fidelidad a la mujer de la juventud (v. 18) es el mejor antdoto contra la tentacin de ceder ante la mujer ajena. Esta estrofa rebosa de imgenes y figuras relacionadas con el agua (cisterna, pozo, manantial), que es smbolo de vida y frescura (vase Pr 3.20 n.). 
13. 5.18 Cf. Cnt 4.12,15. 
14. 5.18 Algrate con la mujer de tu juventud: Cf. Dt 20.7; Pr 2.16-17; Ec 9.9; Mal 2.14. 
15. 5.19 La cierva y la gacela son smbolos de la gracia y la hermosura. Que sus caricias te satisfagan en todo tiempo: otra posible traduccin: que nunca te falten sus caricias. La imagen se explica en el v. 20. 
16. 5.20 Las preguntas son retricas, ya que la respuesta est dada en el v. anterior. 
17. 5.21 Job 34.21-22,25; Sal 139.1-12. 
18. 5.22 Sal 9.16 Pr 1.17-19,31-32. 
19. 5.23 Cf. Pr 10.21; 11.5. Cf. tambin Ro 6.23. 

Proverbios 6


Amonestacin contra la perezay la falsedad

1 "Hijo mo,[1] si has salido fiadorpor tu amigo 
    o le has empeado tu palabra a un extrao, 
    2 te has enredado con las palabrasde tu boca 
    y has quedado atrapadoen los dichos de tus labios.[2] 
    3 Haz esto ahora, hijo mo, para librarte, 
    ya que has cado en manos de tu prjimo: 
    Ve, humllate, importuna a tu amigo, 
    4 no des sueo a tus ojos 
    ni dejes que tus prpados se cierren; 
    5 escpate como una gacelade manos del cazador, 
    como un avede manos del que tiende trampas. 
    6 "Mira la hormiga, perezoso,[3] 
    observa sus caminos y s sabio:[4] 
    7 Ella, sin tener capitn, 
    gobernador ni seor,[5] 
    8 prepara en el verano su comida, 
    recoge en el tiempo de la siegasu sustento.[6] 
    9 Perezoso, hasta cundo has de dormir?[7] 
    Cundo te levantars del sueo? 
    10 Un poco de sueo, dormitar otro poco, 
    y otro poco descansar mano sobre mano:[8] 
    11 as te llegar la miseriacomo un vagabundo, 
    la pobreza como un hombre armado.[9] 
    12 El hombre malo, el hombre depravado, 
    es el que anda en perversidad de boca; 
    13 que guia los ojos,[10] que habla con los pies, 
    que hace seas con los dedos. 
    14 Perversidades hay en su corazn; anda pensando el mal en todo tiempo; 
    siembra las discordias.[11] 
    15 Por tanto, su calamidad vendrde repente; 
    sbitamente ser quebrantado,y no habr remedio.[12] 
    16 "Seis cosas aborrece Jehov,[13] 
    y aun siete le son abominables:[14] 
    17 los ojos altivos, la lengua mentirosa, 
    las manos que derramansangre inocente,[15] 
    18 el corazn[16] que maquinapensamientos inicuos, 
    los pies que corren presurosos al mal, 
    19 el testigo falso,[17] que dice mentiras, 
    y el que siembra discordiaentre hermanos. 

Amonestacin contra el adulterio 

20 [18] "Guarda, hijo mo,el mandamiento de tu padre[19] 
    y no abandones la enseanzade tu madre. 
    21 talos siempre a tu corazn, 
    enlzalos a tu cuello.[20] 
    22 Te guiarn cuando camines, 
    te guardarn cuando duermas[21] 
    y hablarn contigo cuando despiertes. 
    23 Porque el mandamiento es lmpara, 
    la enseanza es luz, 
    y camino de vida son las reprensiones que te instruyen[22] 
    24 para guardarte de la mala mujer, 
    de la suave lengua de la mujer extraa.[23] 
    25 No codicies su hermosura en tu corazn, 
    ni te prenda ella con sus ojos,[24] 
    26 porque la ramera solo pretendedel hombre un bocado de pan, 
    pero la adltera buscala vida del hombre.[25] 
    27 Pondr el hombre fuego en su seno 
    sin que ardan sus vestidos? 
    28 Andar el hombre sobre brasas 
    sin que se quemen sus pies? 
    29 As le sucede al que se llegaa la mujer de su prjimo, 
    pues no quedar impuneninguno que la toque.[26] 
    30 No se desprecia al ladrn, 
    aunque solo robe por comercuando tiene hambre?[27] 
    31 Y si es sorprendido, pagar siete veces: 
    tendr que entregarcuanto tiene en su casa.[28] 
    32 Tambin al que comete adulteriole falta sensatez; 
    el que tal hace corrompe su alma.[29] 
    33 Heridas y verguenza hallar, 
    y su afrenta nunca ser borrada.[30] 
    34 Porque el hombre enfurecido por los celos 
    no perdonar en el da de la venganza; 
    35 no aceptar compensacin alguna, 
    ni querr perdonaraunque le aumentes el pago.[31] 
						 NOTAS:

1. 6.1-19 Hijo mo: Vase Pr 1.8 n. Los v. 1-19 interrumpen la instruccin sobre la sexualidad, que va a ser retomada en el v. 20. 
2. 6.1-2 Acerca de salir fiador, cf. Pr 11.15; 17.18; 20.16; 22.26-27; 27.13. Con esta advertencia, el sabio previene al discpulo contra los abusos de que suelen ser objeto los fiadores. 
3. 6.6-11 El perezoso si no cambia de actitud, se ver atrapado por la ms severa pobreza (cf. 20.4,13; 22.13; 24.30-34; 30.24-25). 
4. 6.6 S sabio, es decir, aprende la leccin. La naturaleza puede ensear sabidura a todo el que desee aprender; la hormiga instruye al perezoso sobre los beneficios del trabajo. Cf. Jn 9.4. 
5. 6.7 Cf. 30.27. 
6. 6.8 El texto griego (LXX) aade: O mira la abeja, cun diligente es, y qu importante es el trabajo que hace. La miel que produce la usan reyes y pueblos para su salud; todos la buscan y aprecian. Aunque la abeja sea dbil, la respetan por honrar a la sabidura. 
7. 6.9 Pr 26.13-16. 
8. 6.10 En Ec 4.5 se atribuye este gesto al necio, equiparndolo as al perezoso. 
9. 6.10-11 Pr 24.33-34. 
10. 6.13 Guia los ojos: Vase Sal 35.19 nota h; cf. Pr 10.10; 16.30. 
11. 6.14 Cf. Sal 140.2. 
12. 6.15 Job 5.3; Pr 14.32; 29.1. La calamidad y el quebrantamiento son manifestaciones del juicio y castigo divinos. 
13. 6.16-19 Este es un caso de "proverbio numrico", que consiste en hacer una enumeracin dando primero una cifra y aadiendo una unidad ms al nmero original. Es un artificio literario caracterstico de los escritos sapienciales (Pr 30.15-33; Ec 4.9-12), aunque tambin se encuentra a veces en la literatura proftica (Is 17.6; Am 1.3,6,9,11,13). 
14. 6.16 Aborrece... le son abominables: Vase Pr 3.32 nota i. 
15. 6.17 Lengua mentirosa: Dt 5.20; Pr 12.22. Derraman sangre inocente: Dt 19.10; Pr 1.16; Is 59.7; Jer 2.34. 
16. 6.18 Corazn: o sea, mente (vase Pr 4.21 n. y cf. Mt 12.34). Todas las acciones descritas en los v. 16-19 son producto de una mente perversa. 
17. 6.19 Testigo... dice mentiras: Cf. Dt 19.16. 
18. 6.20-35 Estos v. retoman el tema del adulterio, que haba quedado interrumpido en 5.23. 
19. 6.20 Vase Pr 1.8 n. 
20. 6.20-21 Pr 1.8-9. talos siempre a tu corazn: cf. Pr 3.3. 
21. 6.22 Te guardarn cuando duermas: Cf. 3.24. Esta es una de las bendiciones de la alianza (Lv 26.6). Cf. Job 11.18-19; Sof 3.13. 
22. 6.23 Sal 19.8; 119.105. 
23. 6.24 Pr 2.16; 5.3; 7.5. 
24. 6.25 Ni te prenda... ojos: Las miradas pueden inducir al joven al pecado. Cf. Cnt 4.9. 
25. 6.26 Esta es la primera referencia directa a la ramera. La mujer adltera es ms peligrosa que la ramera, porque esta se contenta con su paga, pero aquella busca la vida (lit. alma) del hombre. 
26. 6.29 Esta sentencia est en consonancia con lo estipulado en la alianza del Sina (Ex 20.14; vase Adulterio en la Concordancia temtica). 
27. 6.30 No se desprecia... hambre?: Otra posible traduccin del v.: Nadie desprecia al ladrn que roba para calmar su hambre. 
28. 6.31 Acerca de la retribucin reservada al ladrn, cf. Ex 22.1-8. 
29. 6.32 El que... su alma: Cf. Pr 1.19. 
30. 6.33 Pr 5.9-14. 
31. 6.34-35 Cf. Nm 5.14; Pr 27.4. 

Proverbios 7


Artimaas de la ramera

1 "Hijo mo, guarda mis razones 
    y atesora para ti mis mandamientos. 
    2 Guarda mis mandamientos y vivirs, 
    y guarda mi enseanzacomo a la nia de tus ojos.[1] 
    3 talos a tus dedos, 
    escrbelos en la tabla de tu corazn.[2] 
    4 Di a la sabidura: "T eres mi hermana",[3] 
    y llama parienta a la inteligencia, 
    5 para que te guarden de la mujer ajena, 
    de la extraa que suaviza sus palabras.[4] 
    6 "Miraba yo por la ventana de mi casa, 
    a travs de mi celosa, 
    7 cuando vi entre los ingenuos, 
    observ entre los jvenes, 
    a un joven falto de sensatez.[5] 
    8 Pasaba l por la calle, junto a la esquina, 
    e iba camino de la casa de ella,[6] 
    9 al atardecer, cuando ya oscureca 
    y caa la oscuridad y las tinieblasde la noche.[7] 
    10 "En esto, una mujer le sale al encuentro, 
    con atavo de ramera y astuciaen el corazn.[8] 
    11 Alborotadora y pendenciera, 
    sus pies no pueden estar en casa. 
    12 Unas veces est en la calle,otras veces en las plazas, 
    al acecho en todas las esquinas.[9] 
    13 Se asi de l y lo bes. 
    Con semblante descarado le dijo: 
    14 "Sacrificios de paz haba prometido, 
    y hoy he cumplido mis votos;[10] 
    15 por eso he salido a encontrarte, 
    buscando con ansia tu rostro, 
    y te he hallado. 
    16 He adornado mi cama con colchas 
    recamadas con lino de Egipto;[11] 
    17 he perfumado mi lecho 
    con mirra, loes y canela.[12] 
    18 Ven, embriagumonos de amorhasta la maana; 
    disfrutemos de amores.[13] 
    19 Porque mi marido no est en casa; 
    se ha ido a un largo viaje. 
    20 La bolsa del dinero se llev en la mano, 
    y no volver a su casahasta la luna llena". 
    21 "As lo rindi, con la suavidadde sus muchas palabras, 
    y lo sedujo con la zalamera de sus labios. 
    22 Al punto se march tras ella, 
    como va el buey al degolladero[14] 
    o como va el necio a prisinpara ser castigado; 
    23 como el ave que se arroja contra la red, 
    sin saber que va a perder la vida[15] 
    hasta que la saeta traspasa su corazn. 
    24 "Ahora pues, hijos,[16] escuchadme; 
    estad atentos a las razones de mi boca: 
    25 No se desve tu corazna los caminos de ella; 
    no yerres en sus veredas,[17] 
    26 porque a muchos ha hecho caer heridos, 
    y aun los ms fuerteshan sido muertos por ella.[18] 
    27 Camino del seol es su casa, 
    que conduce a las cmarasde la muerte".[19] 
						 NOTAS:

1. 7.1-2 Vase Pr 1.8 n.; cf. 4.4. Nia de tus ojos: es decir, las pupilas o la parte ms delicada del ojo, que requiere especial proteccin (cf. Dt 32.10; Sal 17.8). 
2. 7.3 Cf. Dt 6.8. Escrbelos... en tu corazn: es decir Grbatelos en la mente (vanse Pr 3.3 nota e; 4.21 n.). Se alude a las tablas donde los estudiantes escriban las enseanzas de sus maestros. 
3. 7.4 La palabra hermana puede referirse aqu a la novia o esposa (cf. Cnt 4.9-10,12; 5.1-2). 
4. 7.5 Cf. Pr 2.16; 6.24. 
5. 7.7 Ingenuos: Vase Pr 1.22 nota u. Cf. 6.32, donde se da uno de los criterios para reconocer a la persona a la que le falta sensatez. 
6. 7.8 En Pr 5.8-14 se indican los peligros a los que lleva esta conducta. 
7. 7.9 Cf. Job 24.15. 
8. 7.10 Con atavo... en el corazn: otra posible traduccin: con toda la apariencia y los gestos de una ramera, es decir, que se acerca al joven con la intencin de seducirlo. 
9. 7.12 Otra posible traduccin del v.: que anda por calles, plazas y esquinas esperando atrapar al primero que pase. Se compara a la adltera con una fiera que acecha a su presa y luego se lanza sobre ella para matarla y devorarla (cf. Pr 7.22,27; 23.28). 
10. 7.14 La persona que ofreca un sacrificio de paz reciba una porcin de carne de la vctima para comerla con sus familiares y amigos en un banquete sacrificial (Lv 7.16-17). Con esta expresin, la mujer est diciendo que en su casa hay comida abundante. 
11. 7.16 El lino de Egipto era famoso por su buena calidad. 
12. 7.17 Estas clases de esencias aromticas se relacionan a veces con el amor y las bodas (Sal 45.8; Cnt 4.14; 5.5), aunque tambin se usaban en el culto. 
13. 7.18 Embriagumonos de amor: otra posible traduccin: vaciemos hasta el fondo la copa del amor (cf. Pr 5.19). El amor sexual se compara con la bebida y con la comida, aqu y en 9.17; 30.20; Cnt 4.16; 5.1. 
14. 7.22 Como va... castigado. Segn la versin griega: Como un ciervo que cae en la trampa. 
15. 7.23 Va a perder la vida: Cf. Pr 5.5-6; 6.26,32. 
16. 7.24-27 Estos cuatro v. son el resumen y conclusin de este cap. y del tema expuesto en Pr 5; 6.20-35. La expresin hijos (cf. Pr 7.1), da a estos v. el carcter de una breve instruccin (vase Pr 1.8 n.). 
17. 7.25 Cf. Pr 5.8. 
18. 7.26 Cf. Pr 9.18. El joven ingenuo e imprudente (v. 7), que antes haba sido invitado a compartir del banquete sacrificial (v. 14-15), ahora se ha convertido en vctima de la adltera. 
19. 7.27 Cf. 2.18; 5.5-6. Cf. tambin Pr 16.25; Ap 22.15. 

Proverbios 8


Tabla - Riquezas



Excelencia de la Sabidura 

1 [1] Acaso no clama la Sabidura 
    y alza su voz la inteligencia?[2] 
    2 Apostada en las alturas junto al camino, 
    en las encrucijadas de las veredas, 
    3 junto a las puertas,a la entrada de la ciudad, 
    a la entrada de las puertas da voces: 
    4 A vosotros, hombres, llamo; 
    mi voz dirijo a los hijos de los hombres! 
    5 "Ingenuos, aprended discrecin; 
    y vosotros, necios, entrad en cordura.[3] 
    6 Escuchad, porque voy a decircosas excelentes,[4] 
    voy a abrir mis labios para cosas rectas. 
    7 Porque mi boca dice la verdad, 
    y mis labios abominan la impiedad.[5] 
    8 Justas son todas las razones de mi boca: 
    nada hay en ellas perverso ni torcido; 
    9 todas son claras para el que entiende 
    y rectas para los que han hallado sabidura. 
    10 Recibid mi enseanza antes que la plata, 
    y ciencia antes que el oro puro; 
    11 porque mejor es la sabiduraque las perlas, 
    y no hay cosa deseableque se le pueda comparar".[6] 

Discurso de la Sabidura

12 "Yo,[7] la Sabidura, habito con la cordura 
    y tengo la ciencia de los consejos. 
    13 El temor de Jehov[8] es aborrecer el mal: 
    yo aborrezco la soberbia,la arrogancia, el mal camino[9] 
    y la boca perversa. 
    14 Conmigo estn el consejo y el buen juicio. 
    Yo soy la inteligencia, y mo es el poder. 
    15 Por m reinan los reyes, 
    y los prncipes ejercen la justicia.[10] 
    16 Por m dominan los prncipes, 
    y los gobernadores juzgan la tierra.[11] 
    17 Yo amo a los que me aman,[12] 
    y me hallan los que tempranome buscan.[13] 
    18 Las riquezas y el honor me acompaan; 
    los bienes permanentes y la justicia.[14] 
    19 Mejor es mi fruto que el oro,que el oro refinado; 
    y mis beneficios mejoresque la plata pura.[15] 
    20 Por vereda de justicia guiar, 
    por en medio de sendas de juicio,[16] 
    21 para hacer que los que me amantengan su heredad 
    y que yo llene sus tesoros.[17] 
    22 "Jehov me posea[18] en el principio, 
    ya de antiguo, antes de sus obras.[19] 
    23 Eternamente tuve la primaca,desde el principio, 
    antes de la tierra. 
    24 Fui engendrada antes que los abismos, 
    antes que existieranlas fuentes de las muchas aguas.[20] 
    25 Antes que los montes fueran formados,[21] 
    antes que los collados,ya haba sido yo engendrada, 
    26 cuando l an no haba hecho la tierra, ni los campos, 
    ni el principio del polvo del mundo.[22] 
    27 Cuando formaba los cielos,[23] all estaba yo; 
    cuando trazaba el crculo sobre la fazdel abismo, 
    28 cuando afirmaba los cielos arriba, 
    cuando afirmaba las fuentes del abismo, 
    29 cuando fijaba los lmites al mar 
    para que las aguas no transgredieransu mandato, 
    cuando establecalos fundamentos de la tierra,[24] 
    30 con l estaba yo ordenndolo todo. 
    Yo era su delicia cada da 
    y me recreaba delante de len todo tiempo.[25] 
    31 Me regocijaba con la parte habitadade su tierra, 
    pues mis delicias estncon los hijos de los hombres. 
    32 "Ahora pues, hijos, escuchadme: 
    Bienaventurados los que guardanmis caminos! 
    33 Atended el consejo, sed sabios 
    y no lo menospreciis. 
    34 Bienaventurado[26] el hombre que me escucha, 
    velando a mis puertas cada da, 
    guardando los postes de mis puertas,[27] 
    35 porque el que me halle, hallar la vida 
    y alcanzar el favor de Jehov;[28] 
    36 pero el que peca contra m,se defrauda a s mismo, 
    pues todos los que me aborrecenaman la muerte". 
						 NOTAS:

1. 8.1-36 Este discurso de la sabidura personificada puede dividirse en tres partes: despus de una amplia introduccin (v. 1-11), ella explica lo que puede ofrecer a todos los que la buscan con amor y constancia; habla asimismo de sus relaciones con Dios y con la creacin (v. 12-31), y concluye con una exhortacin a sus hijos (v. 32-36). Este discurso y el del cap. 9 son la cumbre potica y doctrinal de este libro. Cf. otro discurso semejante en Job 28. 
2. 8.1 El v. puede traducirse tambin como dos afirmaciones: La sabidura clama; la inteligencia alza su voz. 
3. 8.5 Ingenuos... necios: Pr 1.4,22. Con esta designacin no se limita el discurso solo a los jvenes, pues es aplicable a todas las personas con necesidades y capacidad de aprender. 
4. 8.6 Cosas excelentes: es decir, importantes. Heb. jefes. 
5. 8.7 Sal 37.30. 
6. 8.10-11 Cf. Job 28.17; Pr 3.14-15; 8.19. 
7. 8.12 En este v. empieza el discurso de la sabidura propiamente dicho. 
8. 8.13 El temor de Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. 
9. 8.13 La soberbia y la arrogancia: Cf. 2 S 22.28; Sal 18.27; 138.6; Ro 12.16; 1 Ti 6.17. Acerca del mal camino y la boca perversa como enemigos de la sabidura, cf. Job 28.28. 
10. 8.15 Por m... reyes: Dn 2.21; Ro 13.1. Salomn pidi el don de la sabidura para gobernar al pueblo de Israel (1 R 3.9; 2 Cr 1.10). 
11. 8.15-16 Cf. Pr 29.4. 
12. 8.17 Amo a los que me aman: Cf. 1 S 2.30; Jn 14.21-24. 
13. 8.17 Cf. Mt 7.7-11 (vanse tambin las referencias en las notas a estos v. de Mt); Stg 1.5. 
14. 8.18 Pr 3.16; 21.21. 
15. 8.19 Cf. Pr 3.13-16. 
16. 8.20 Vereda de justicia... sendas de juicio: Cf. Pr 2. 11-12,20; 3.17. 
17. 8.21 Cf. 3.10; 8.18; 24.4. 
18. 8.22-31 Esta parte del himno se refiere al origen de la sabidura (v. 22-26) y al papel desempeado por ella en la creacin (v. 27-31). Es manifiesta la influencia de estos v. en el prlogo del Evangelio de Juan. Cf. Job 28.23-27. Posea: segn el texto griego (LXX), tambin puede traducirse por me cre. 
19. 8.22 Jehov... de sus obras: Cf. Ap 3.14. 
20. 8.24 Vanse Gn 1.2 nota c; 1.6-8 n. Los abismos: probable referencia al ocano subterrneo, de donde llegan hasta la superficie de la tierra las aguas de los ros y manantiales. 
21. 8.25 Cf. Sal 90.2. 
22. 8.26 Cf. Gn 1.9-10. 
23. 8.27 Los cielos: Vase Gn 1.6-8 n.; cf. Pr 3.19. 
24. 8.29 Job 38.8-11; Sal 104.6-9; Jer 5.22; Miq 6.2. 
25. 8.30 Con l estaba... todo: otra posible traduccin: All estaba yo, fielmente, a su lado. 
26. 8.34 Bienaventurado: Vase Sal 1.1 n. 
27. 8.34 Cf. Sal 119.1-2; Pr 3.13,18. A mis puertas: Ntese la contraposicin entre esta advertencia y la de ni siquiera acercarse a la casa de la mujer extraa o ajena (5.8; 7.6-23). 
28. 8.35 Porque... la vida: Cf. Pr 3.1-2,13-18; Jn 11.25-26. Y alcanzar... de Jehov: otra posible traduccin: y se ganar la buena voluntad de Jehov (cf. 18.22). La sabidura se ofrece como mediadora eficaz entre Dios y el hombre. El NT presentar ms tarde a Cristo como la sabidura de Dios (1 Co 1.24,30; Col 2.2-3) y como el nico mediador eficaz entre Dios y el gnero humano (1 Ti 2.5). 

Proverbios 9


La sabidura y la insensatez 

1 [1] La Sabidura edific su casa, 
    labr sus siete columnas,[2] 
    2 mat sus vctimas,[3] mezcl su vino[4] 
    y puso su mesa. 
    3 Envi a sus criadas, 
    y sobre lo ms alto de la ciudad clam,[5] 
    4 diciendo a todo ingenuo: "Ven ac", 
    y a los insensatos:[6] 
    5 "Venid, comed de mi pan 
    y bebed del vino que he mezclado.[7] [8] 
    6 Dejad vuestras ingenuidades y viviris; 
    y andad por el caminode la inteligencia".[9] 
    7 El que corrige al escarnecedor,se acarrea afrenta; 
    el que reprende al malvado,atrae mancha sobre s.[10] 
    8 No reprendas al escarnecedor,para que no te aborrezca; 
    corrige al sabio, y te amar. 
    9 Da al sabio, y ser ms sabio; 
    ensea al justo,[11] y aumentar su saber.[12] 
    10 El temor de Jehov es el principiode la sabidura;[13] 
    el conocimiento del Santsimoes la inteligencia. 
    11 Porque por m se aumentarn tus das, 
    aos de vida se te aadirn.[14] 
    12 Si eres sabio, para ti lo eres;[15] 
    si eres escarnecedor, solo t lo pagars.[16] 
    13 La mujer necia[17] es alborotadora, 
    ingenua e ignorante.[18] 
    14 Se sienta en una sillaa la puerta de su casa, 
    en los lugares altos de la ciudad,[19] 
    15 para llamar a los que pasan por el camino, 
    a los que van derechos por sus sendas, 
    16 y dice a cualquier ingenuo: "Ven ac"; 
    y a los faltos de cordura dice: 
    17 "Las aguas robadas son dulces, 
    y el pan comido a escondidases sabroso".[20] 
    18 Pero ellos no sabenque all estn los muertos, 
    que sus convidados estnen lo profundo del seol.[21] [22] 
						 NOTAS:

1. 9.1-18 Este cap. est compuesto por tres estrofas de seis versos cada una. El contraste entre la sabidura (v. 1-6) y la necedad (v. 13-18) est interrumpido por una serie de consejos de carcter sapiencial (v. 7-12). 
2. 9.1 Siete columnas: El nmero siete es smbolo de plenitud y perfeccin. La sabidura y la necedad tienen casa (cf. v. 14), pero solo de la sabidura se dice que la edific. 
3. 9.2 Mat sus vctimas: Tal vez se trate de un banquete sacrificial (vase Pr 7.14 n.). 
4. 9.2 Mezcl su vino, con especias aromticas para darle ms sabor. 
5. 9.3 Sobre lo ms alto de la ciudad: Cf. v.14. La sabidura, por medio de sus criadas, invita a los ingenuos e imprudentes (v. 4) que transitan por los lugares ms concurridos de la ciudad (8.2-3). As todos podrn oir su invitacin y asistir al banquete. 
6. 9.4 Ingenuo: Cf. 1.4,22,32; 7.7. Insensatos: Cf. 6.32; 7.7. 
7. 9.5 Venid, comed... mezclado: Cf. Is 55.1-2. 
8. 9.3-5 En la primera seccin de Pr (caps. 1--9), la sabidura da un mensaje similar e invita a las mismas personas: 1.20-22; 7.7; 8.1-2,5. 
9. 9.6 Viviris: Vanse las referencias en Pr 8.35 n. 
10. 9.7 Estos seis v. (7-12) estn dirigidos al sabio o maestro, para indicarle a quin debe corregir y reprender si no quiere trabajar en vano. 
11. 9.9 Cf. Pr 10.8; 17.10. 
12. 9.9 Da al sabio... y aumentar su saber: Cf. Pr 19.25; 21.11. 
13. 9.10 Job 28.28; Sal 111.10. Vanse Job 28.28 n.; Dt 6.13 nota j. 
14. 9.11 Vase Pr 3.2 n. 
15. 9.12 Acerca de las ventajas que reporta la sabidura, cf. Pr 3.16-18; 4.22; 8.35; 14.14. 
16. 9.12 Vanse las referencias en Mt 16.27 nota v. 
17. 9.13 Aqu se retoma la comparacin interrumpida en el v. 6. Acerca de los necios (o insensatos), vase Pr 1.7 nota h. 
18. 9.13 La palabra hebrea traducida por alborotadora es la misma que se encuentra en 7.11 (cf. Ro 1.30). Ingenua e ignorante: Cf. Pr 5.6. 
19. 9.14 La necedad espera que el caminante pase por su casa, mientras que la sabidura enva a sus criadas para llamar a sus invitados (vase Pr 9.3 n.). A la puerta de su casa: Cf. Pr 5.8; 8.34. 
20. 9.16-17 Comprese este banquete con el preparado por la sabidura (v. 2,5). Cf. Pr 4.17. 
21. 9.18 Cf. Pr 2.18-19. Pero ellos... estn... del seol: Cf. Pr 2.18; 5.5; 7.27. 
22. 9.13-18 La necedad tiene muchas semejanzas con la mujer adltera de los caps. 5 y 7. 

Proverbios 10


SEGUNDA COLECCIN: PROVERBIOSDE SALOMN (primera serie) (10.1--22.16)

1 Los proverbios[1] de Salomn.[2] 
    El hijo sabio alegra al padre, 
    pero el hijo necio es la tristezade su madre.[3] 
    2 Los tesoros de maldadno sern de provecho, 
    mas la justicia libra de la muerte.[4] 
    3 Jehov no dejarque el justo padezca hambre, 
    mas rechazar la codicia de los malvados.[5] 
    4 La mano negligente empobrece, 
    pero la mano de los diligentes enriquece.[6] 
    5 El que recoge en veranoes hombre sensato, 
    pero el que duerme en tiempo de siega, averguenza.[7] 
    6 Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, 
    pero la boca de los malvadosoculta violencia.[8] 
    7 La memoria del justo es bendecida, 
    mas el nombre de los malvadosse pudrir.[9] 
    8 El de corazn sabiorecibe los mandamientos, 
    mas el de labios necios va a su ruina.[10] 
    9 El que camina en integridad anda confiado,[11] 
    pero el que pervierte sus caminossufrir quebranto. 
    10 El que guia el ojo acarrea tristeza; 
    el de labios necios ser derribado.[12] 
    11 Manantial de vida es la boca del justo, 
    pero la boca de los malvadosoculta violencia.[13] 
    12 El odio despierta rencillas, 
    pero el amor cubre todas las faltas.[14] 
    13 En los labios del prudente hay sabidura, 
    mas la vara es para las espaldasdel insensato.[15] 
    14 Los sabios atesoran sabidura, 
    mas la boca del necioes una calamidad cercana.[16] 
    15 Las riquezas del ricoson su ciudad fortificada; 
    la debilidad de los pobres es su pobreza.[17] 
    16 La obra del justo es para vida; 
    el fruto del malvado es para pecado.[18] 
    17 Guardar la instruccin es caminoque lleva a la vida; 
    el que rechaza la reprensin, yerra.[19] 
    18 El de labios mentirosos encubre el odio;[20] 
    el que propaga la calumnia es un necio. 
    19 En las muchas palabras no falta pecado; 
    el que refrena sus labios es prudente.[21] 
    20 Plata pura es la lengua del justo, 
    mas es nada el corazn de los malvados.[22] 
    21 Los labios del justo sustentan a muchos, 
    pero los necios muerenpor falta de entendimiento.[23] 
    22 La bendicin de Jehoves la que enriquece, 
    y no aade tristeza con ella.[24] 
    23 Cometer maldades una diversin para el insensato, 
    mas la sabidura recreaal hombre inteligente.[25] 
    24 Lo que el malvado teme,eso le sobrevendr, 
    pero los justos recibirn lo que desean.[26] 
    25 Como pasa el torbellino,as el malo no permanece, 
    mas el justo permanece para siempre.[27] 
    26 Como el vinagre para los dientesy el humo para los ojos, 
    as es el perezoso para quienes lo envan.[28] 
    27 El temor de Jehov aumenta los das, 
    mas los aos de los malvadossern acortados.[29] 
    28 La esperanza de los justos es alegra, 
    mas la esperanza de los malvados perecer.[30] 
    29 El camino de Jehoves fortaleza para el perfecto, 
    pero destruccinpara los que cometen maldad.[31] 
    30 El justo jams ser removido, 
    pero los malvados no habitarn la tierra.[32] 
    31 De la boca del justo brota la sabidura,[33] 
    mas la lengua perversa ser cortada.[34] 
    32 Los labios del justo saben decirlo que agrada, 
    mas la boca de los malvadoshabla perversidades.[35] 
						 NOTAS:

1. 10.1 Proverbios: Vase Pr 1.6 nota e. 
2. 10.1 Salomn: Vase Pr 1.1 n. 
3. 10.1 Cf. Pr 15.20; 17.21,25; 19.13; 29.3. 
4. 10.2 Pr 1.17-19; 11.4. 
5. 10.3 Sal 34.9-10; 37.19,25; Pr 13.25; 28.25. 
6. 10.4 Cf. Pr 12.24; 13.4; 15.19; 19.15. Vase Pr 6.6 n. Muchos proverbios destacan el valor del trabajo y del trabajador, y censuran, en cambio, la pereza y al perezoso. 
7. 10.5 El que duerme... averguenza: Cf. Pr 6.9-11; 20.4; 24.30-34. 
8. 10.6 Pero... oculta violencia: Esta lnea es idntica al v. 11b. Cf. Pr 13.3. 
9. 10.7 La memoria... es bendecida: Sal 112.6. Pero el nombre... se pudrir: es decir, el nombre del malvado caer en el olvido. Cf. Job 18.17; Sal 109.13; Pr 10.27. 
10. 10.8 Cf. Pr 10.14; Mt 7.24-27. 
11. 10.9 El que camina... confiado: o sea, el que nada debe, nada teme. Sufrir quebranto: heb. es conocido. Cf. 28.18. 
12. 10.10 Cf. Sal 35.19. El que guia el ojo: Vase Pr 6.13 n.; cf. 10.8b. 
13. 10.11 Acerca del simbolismo del agua, vase Pr 3.20 n. 
14. 10.12 El amor... las faltas: Cf. Pr 17.19; vase 1 P 4.8 n. 
15. 10.13 Pero la vara... del insensato: Cf. Pr 19.29; 26.3. 
16. 10.14 Cf. Mt 12.34-35. Atesoran: es decir, se reservan. La boca del necio... calamidad cercana: Cf. 18.6-7. 
17. 10.15 Sal 49.6; Pr 18.11; 19.7. Las riquezas atraen amigos (cf. Pr 14.20; 19.4) y poder (18.23; 22.7). El pobre no tiene muchas amistades, ni poder, ni seguridad material. 
18. 10.16 Pr 11.18; 12.28. En Ro 6.21-23, Pablo desarrolla un poco ms el tema de la retribucin del justo y del pecador. Ro 6.23 podra estar basado en este v. 
19. 10.17 Cf. Pr 6.23; 15.10,32. 
20. 10.18 Cf. Sal 120.2; Pr 6.24-26. A veces el mentiroso adula y halaga para disimular su odio. 
21. 10.19 Cf. Pr 13.3; 17.27; Ec 5.2-3; Stg 1.19; 3.2-12. 
22. 10.20 El corazn: o sea, la mente (vase Pr 4.21 n.). Cf. Pr 25.11. 
23. 10.21 Los necios... falta de entendimiento: Cf. Pr 5.22-23. 
24. 10.22 Sal 37.22; 90.17; 127.2; Pr 15.6 
25. 10.23 Cf. Pr 15.21. Cometer... insensato: Cf. Pr 2.14. 
26. 10.24 Job 3.25; Sal 37.4; 145.19; 1 Jn 5.14-15. 
27. 10.25 Cf. Pr 12.3; Mt 7.24-27; 1 Jn 2.17. El torbellino puede aludir veladamente a una manifestacin del Seor para castigar al malo. 
28. 10.26 Cf. 13.17; 25.13; 26.6. La reprobacin de la pereza es un tema frecuente en el libro de Proverbios (6.6,9; 12.24,27; 15.19; 20.4; 26.13-16). 
29. 10.27 El temor de Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. 
30. 10.28 Este v. sigue el tema del v. anterior y retoma lo dicho en el v. 24. Cf. Job 8.13; Sal 112.10. 
31. 10.29 El camino... maldad: otra traduccin posible: El Seor protege a los que hacen bien, pero destruye a los que hacen mal. El camino del Seor puede referirse a la forma en que Dios acta (cf. Sal 64.10) o al camino que l traza para que el hombre lo siga (cf. Os 14.9). Cf. 2 P 2.21. 
32. 10.30 Cf. Pr 2.21-22. Jams ser removido: Vase Pr 3.11-12 n. 
33. 10.31 Cf. Sal 37.30. 
34. 10.31 La lengua... cortada: Vase Mt 5.29-30 n. 
35. 10.32 Cf. Pr 15.2; Ec 10.12. 

Proverbios 11

    1 Jehov abomina el peso falso, 
    pero la pesa cabal le agrada.[1] 
    2 Cuando llega la soberbia,llega tambin la deshonra; 
    pero con los humildes est la sabidura.[2] 
    3 La integridad gua a los rectos, 
    pero a los pecadores los destruyesu propia perversidad. 
    4 De nada servirn las riquezasen el da de la ira, 
    pero la justicia librar de muerte.[3] 
    5 La justicia del perfectoendereza su camino, 
    pero el malvado caerpor su propia impiedad. 
    6 La justicia libra a los rectos, 
    pero los pecadores son atrapadosen su pecado. 
    7 Cuando muere el hombre malvado, perece su esperanza; 
    la expectacin de los malos perecer.[4] 
    8 El justo es librado de la tribulacin, 
    pero su lugar lo ocupa el malvado.[5] 
    9 El hipcrita,con la boca daa a su prjimo, 
    pero los justos se libran con la sabidura. 
    10 Con el bien de los justosse alegra la ciudad, 
    pero cuando los malvados perecen,se hace fiesta.[6] 
    11 Por la bendicin de los rectosla ciudad es engrandecida, 
    pero por la boca de los malvadoses trastornada.[7] 
    12 El que carece de entendimiento menosprecia a su prjimo, 
    pero el hombre prudente calla. 
    13 El que anda con chismesrevela el secreto;[8] 
    el de espritu fiel lo guarda ntegro. 
    14 Donde no hay direccin sabia,el pueblo cae; 
    la seguridad est en los muchos consejeros.[9] 
    15 La ansiedad afligeal que sale fiador de un extrao; 
    el que aborrece las fianzas vive seguro.[10] 
    16 La mujer agraciada obtiene honores; 
    los fuertes obtienen riquezas.[11] 
    17 A su alma hace bienel hombre misericordioso, 
    pero el cruel se atormenta a s mismo.[12] 
    18 El malvado obra con falsedad; 
    el que siembra justiciaobtendr firme galardn.[13] 
    19 Como la justicia conduce a la vida, 
    as el que sigue el mallo hace para su muerte. 
    20 Abominables son para Jehovlos perversos de corazn, 
    pero los perfectos de caminole son agradables.[14] 
    21 Tarde o temprano, el malo ser castigado, 
    pero la descendencia de los justosse librar.[15] 
    22 Como zarcillo de oro en el hocicode un cerdo 
    es la mujer hermosa pero falta de sentido. 
    23 El deseo de los justos es solamenteel bien; 
    la esperanza de los malvados, el enojo.[16] 
    24 Hay quienes reparteny les es aadido ms, 
    y hay quienes retienen ms de lo justoy acaban en la miseria.[17] 
    25 El alma generosa ser prosperada: 
    el que sacie a otros,tambin l ser saciado.[18] 
    26 Al que acapara el grano,el pueblo lo maldice, 
    pero bendicin cubre la cabezadel que lo vende. 
    27 El que procura el bien obtendr favor, 
    pero al que busca el mal,el mal le sobrevendr.[19] 
    28 El que confa en sus riquezas caer, 
    pero los justos reverdecerncomo el follaje.[20] 
    29 El que perturba su casa heredar viento, 
    y el necio ser siervodel sabio de corazn. 
    30 El fruto del justo es rbol de vida; 
    el que gana almas es sabio.[21] 
    31 Ciertamente el justo recibe su pagaen la tierra, 
    cunto ms el malvado y el pecador![22] 
						 NOTAS:

1. 11.1 Este mismo tema se vuelve a encontrar en la Ley (Lv 19.35-36; Dt 25.13-16) y en los escritos profticos (Os 12.8; Am 8.5-6; Miq 6.10-11). Cf. tambin Pr 16.11; 20.10,23. 
2. 11.2 Cuando llega... deshonra: Cf. Pr 16.18. Con los humildes... sabidura: Cf. Pr 13.10. 
3. 11.4 Sal 49.6-8; Pr 10.2. Da de la ira: es decir, da del juicio. Algunos piensan que el sabio se refiere al da del Seor (vanse Am 5.18 nota o; Sof 1.2--2.3 n.). 
4. 11.7 Otra posible traduccin del v.: Cuando el malvado muere, muere con l la esperanza, y la ilusin puesta en las riquezas se desvanece. Cf. Sal 39.7. 
5. 11.8 Otra forma de traducir el v.: Dios libra de la angustia al justo, y en su lugar pone al malvado; cf. Pr 21.18. 
6. 11.10 Pr 28.12. 
7. 11.11 Pr 14.1. 
8. 11.13 Pr 10.19; 17.27-28; 20.19. 
9. 11.14 Pr 15.22; 24.6. 
10. 11.15 Vase Pr 6.1-2 n. 
11. 11.16 La mujer... honores: Cf. 31.10-31. Los fuertes: otra posible traduccin: los hombres audaces. El texto griego (LXX) dice as: La mujer agraciada honra a su marido, la que odia la justicia es objeto de deshonra. Las posesiones de los perezosos son pocas, y los audaces obtienen riquezas. 
12. 11.17 A su alma... misericordioso: Cf. Mt 5.7. El cruel... a s mismo: Cf. Pr 15.10. 
13. 11.18 Este mismo tema prosigue en los v. 24-26,28-29. Cf. 2 Co 9.6; Gl 6.8. 
14. 11.20 Pr 12.22; 15.9. 
15. 11.21 Cf. Pr 12.21; 16.5. Tarde o temprano: lit. mano a mano, aludiendo, probablemente, a la costumbre de darse la mano para sellar una transaccin. 
16. 11.23 El enojo: El texto griego (LXX) dice perece. 
17. 11.24 Cf. la parbola del dinero (Mt 25.14-30; Lc 19.11-27). 
18. 11.25 El alma... saciado: Cf. Is 58.7-11; Mt 7.2; 10.42; 2 Co 9.6-8. 
19. 11.27 Pr 5.22. 
20. 11.28 Sal 1.4; 37.1-2; 52.7-8; Mc 10.23. 
21. 11.30 El que gana... sabio: Tal vez en el sentido de que el sabio trata de ganar a los dems para el bien (1 Co 9.19 y Stg 5.20; cf. Pr 12.6). 
22. 11.31 1 P 4.18. Cf. 2 S 22.21,25. 

Proverbios 12

    1 El que ama la instruccinama la sabidura; 
    el que aborrece la reprensines un ignorante.[1] 
    2 El bueno alcanza el favor de Jehov,[2] 
    pero Jehov condena al hombrede malos pensamientos. 
    3 El hombre no se afirma por mediode la maldad, 
    pero la raz de los justosno ser removida.[3] 
    4 La mujer virtuosa es corona de su marido, 
    pero la mala es como carcomaen sus huesos.[4] 
    5 Los pensamientos de los justosson rectitud; 
    los consejos de los malvados, engao. 
    6 Las palabras de los malvados son como emboscadas para derramar sangre, 
    pero a los rectos los libra su propia boca.[5] 
    7 Dios trastorna a los malvadosy dejan de existir, 
    pero la casa de los justospermanece firme.[6] 
    8 Por su sabidura es alabado el hombre, 
    pero el perverso de coraznes menospreciado. 
    9 Ms vale el despreciadoque tiene quien lo sirva, 
    que el jactancioso que carece de pan. 
    10 El justo cuida de la vida de su ganado,[7] 
    pero el corazn de los malvados es cruel. 
    11 El que labra sus tierras se saciar de pan, 
    pero el que se une a vagabundoscarece de entendimiento.[8] 
    12 Codicia el malvadola red de los malvados, 
    pero la raz de los justos da fruto.[9] 
    13 El malvado se enredaen la prevaricacin de sus labios, 
    pero el justo sale con biende la tribulacin.[10] 
    14 El hombre se sacia con el biendel fruto de su boca, 
    y recibe el pago que merecela obra de sus manos.[11] 
    15 Opina el necio que su camino es derecho, 
    pero el sabio obedece el consejo. 
    16 El necio, al punto da a conocer su ira, 
    pero el prudente no hace casode la injuria. 
    17 El que dice la verdad proclama justicia, 
    pero el testigo falso, engao.[12] 
    18 Hay hombres cuyas palabras soncomo golpes de espada, 
    pero la lengua de los sabioses medicina.[13] 
    19 El labio veraz permanece para siempre; 
    la lengua mentirosa,solo por un momento. 
    20 Engao hay en el coraznde los que maquinan el mal, 
    pero alegra en el de quienes aconsejan el bien. 
    21 Ninguna adversidad le acontecer al justo, 
    pero los malvadossern colmados de males.[14] 
    22 Los labios mentirososson abominables para Jehov, 
    pero le complacen quienes actancon verdad.[15] 
    23 El hombre cuerdo encubre su saber, 
    pero el corazn de los neciospregona su necedad.[16] 
    24 La mano de los diligentes dominar, 
    pero la negligencia ser tributaria.[17] 
    25 La congoja abate el corazn del hombre; 
    la buena palabra lo alegra.[18] 
    26 El justo es gua para su prjimo, 
    pero el camino[19] de los malvadoslos hace errar. 
    27 El indolente[20] ni aun asarlo que ha cazado; 
    precioso bien del hombrees la diligencia! 
    28 En el camino de la justicia est la vida; 
    en sus sendas no hay muerte.[21] 
						 NOTAS:

1. 12.1 Cf. Pr 13.18; 15.5. El que ama... sabidura: otra posible traduccin: Amar la disciplina es amar el saber. El tema de la instruccin o disciplina es frecuente en Pr (cf. 1.23,25,30; 5.12; 10.17; 15.5,10,31-32). 
2. 12.2 El bueno... de Jehov: Cf. 11.27. 
3. 12.3 Sal 1.3-6; Pr 10.25. 
4. 12.4 Mujer virtuosa: Cf. Pr 31.10-31. La mala... sus huesos: otra traduccin posible: La mala esposa lo destruye por completo. 
5. 12.6 Pr 11.9; 14.3. 
6. 12.7 10.25; 14.11; 15.25; Mt 7.24-27. 
7. 12.10 El justo... ganado: otra forma de traducir esta parte del v.: El justo sabe cules son las necesidades de sus animales; cf. 27.23. 
8. 12.11 Pr 28.19. 
9. 12.12 Codicia el malvado... da fruto: otra posible traduccin: Los malos deseos son la red de los malvados; la raz de los justos es permanente. 
10. 12.13 El malvado... de sus labios: Cf. Pr 10.19; 18.7. El justo... tribulacin: Cf. Pr 24.15-16. 
11. 12.14 El hombre... de su boca: Cf. Pr 13.2; 18.20. Recibe... de sus manos: Cf. Lc 6.38. 
12. 12.17 Pr 14.25. 
13. 12.18 Cf. Pr 15.4. Cf. tambin Sal 52.2; 55.21; 57.4; 64.2-3. Es medicina: otra forma de traducir esta frase: sana, o sea, que no solo da alivio, sino que cura lo que causa el mal. 
14. 12.21 Sal 91.10; Pr 11.21. 
15. 12.22 Cf. una construccin similar en Pr 11.20. Son abominables: Vase Pr 3.32 nota i. 
16. 12.23 Pr 10.19; 13.16; 15.2. 
17. 12.24 La mano de los diligentes dominar, porque obtendr la riqueza necesaria para contratar a otros jornaleros que trabajen para l. El negligente, en cambio, tendr que ponerse al servicio de otros. Cf. Pr 10.4. 
18. 12.25 Pr 15.13. 
19. 12.26 El camino... errar: otra traduccin posible: Los malvados pierden el camino. 
20. 12.27 El indolente... cazado: otra traduccin posible: El cazador perezoso no alcanza presa. 
21. 12.28 Cf. Pr 10.16; Ro 6.21-22. En sus sendas... muerte: La versin griega (LXX) dice: El camino de los rencorosos lleva a la muerte. Cf. Sal 1.6. 

Proverbios 13

    1 El hijo sabio recibe el consejo del padre, 
    pero el insolente no escuchalas reprensiones.[1] 
    2 Del fruto de su bocael hombre comer el bien, 
    pero el alma de los prevaricadoreshallar el mal.[2] 
    3 El que guarda su boca guarda su vida,[3] 
    pero el que mucho abre sus labiosacaba en desastre.[4] 
    4 El perezoso desea y nada alcanza,[5] 
    mas los diligentes sern prosperados. 
    5 El justo aborrece la palabra mentirosa; 
    el malvado se hace odioso e infame. 
    6 La justicia protege al perfecto de camino, 
    pero la impiedad trastorna al pecador.[6] 
    7 Hay quienes presumen de ricosy no tienen nada, 
    y hay quienes pasan por pobresy tienen muchas riquezas.[7] 
    8 Las riquezas de un hombre pueden serel rescate de su vida, 
    pero el pobre no escucha amenazas.[8] 
    9 La luz de los justos brilla alegremente, 
    pero se apagar la lmpara de los malvados.[9] 
    10 Ciertamentela soberbia produce discordia, 
    pero con los prudentes est la sabidura.[10] 
    11 Las riquezas de vanidad disminuyen;[11] 
    el que recoge con mano laboriosalas aumenta. 
    12 La esperanza que se demoraes tormento del corazn; 
    rbol de vida es el deseo cumplido.[12] 
    13 El que menosprecia el preceptose perder; 
    el que teme el mandamientoser recompensado.[13] 
    14 La instruccin del sabioes manantial de vida 
    para librar de los lazos de la muerte.[14] 
    15 El buen juicio da gracia; 
    el camino de los transgresores es duro. 
    16 Todo hombre prudenteprocede con sabidura; 
    el necio manifiesta su necedad.[15] 
    17 El mal mensajero acarrea desgracia; 
    el mensajero fiel acarrea salud.[16] 
    18 Pobreza y verguenza tendrel que menosprecia el consejo, 
    pero el que acepta la correccinrecibir honra.[17] 
    19 El deseo cumplido regocija el alma; 
    apartarse del mal es abominablepara los necios.[18] 
    20 El que anda entre sabios ser sabio, 
    pero el que se junta con neciossaldr mal parado.[19] 
    21 El mal persigue a los pecadores, 
    pero los justos sern premiadoscon el bien.[20] 
    22 La herencia del bueno alcanzara los hijos de sus hijos, 
    pero la riqueza del pecadorest guardada para el justo.[21] 
    23 En el barbecho de los pobreshay mucho pan, 
    pero se pierde por falta de justicia. 
    24 El que no aplica el castigoaborrece a su hijo; 
    el que lo ama, lo corrige a tiempo.[22] 
    25 El justo come hasta saciarse, 
    pero el vientre de los malvadosquedar vaco.[23] 
						 NOTAS:

1. 13.1 Pr 12.1; 15.5. 
2. 13.2 Del fruto... bien: Pr 12.14. El alma... hallar el mal: Cf. Sal 27.12; Pr 4.14-17. 
3. 13.3 Guarda su vida: Cf. Pr 21.23. 
4. 13.3 El que mucho abre su boca... desastre: Cf. Pr 18.7; Stg 3.2-12. 
5. 13.4 Cf. Pr 6.6-11; 21.25-26. 
6. 13.6 11.3. 
7. 13.7 Hay quienes... no tienen nada: Cf. Pr 13.11; Ap 3.17. Hay quienes... muchas riquezas: Cf. Lc 12.21,33; 2 Co 6.10. 
8. 13.8 Cf. Pr 15.16. Escucha amenazas: Respecto de escuchar, vase Pr 13.1 n. 
9. 13.9 Cf. Pr 4.18. En la Biblia, la luz y la lmpara son frecuentemente smbolos de vida. 
10. 13.10 Cf. Pr 11.2. Con los prudentes: Cf. 1.2, que es casi idntico. 
11. 13.11 Cf. Pr 13.7; 20.21. 
12. 13.12 La esperanza... corazn: Cf. la amonestacin de Pr 3.28. rbol de vida: Vase Pr 3.18 n.; cf. 13.19. 
13. 13.13 Pr 10.8. 
14. 13.14 Pr 14.27. 
15. 13.16 El necio hace gala de su necedad: Cf. Pr 12.23; Ec 10.3. 
16. 13.17 El mal mensajero... desgracia: Cf. Pr 10.26; 26.6. El mensajero... salud: Pr 25.13. El envo de mensajeros era muy frecuente en la antiguedad, no solo en las relaciones internacionales, sino tambin en los asuntos domsticos. 
17. 13.18 Cf. v. 13. Pobreza... consejo: Cf. Pr 1.7; 12.1; 13.1. El que acepta... honra: Cf. Sal 141.5; Pr 15.31-32. 
18. 13.19 El deseo... al alma: Cf. v. 12. Apartarse del mal... necios: Cf. Pr 29.27. 
19. 13.20 Pr 14.7. 
20. 13.21 Cf. Sal 32.10. Ntese el sentido tico, sapiencial y existencial de los v. 17-21. 
21. 13.22 La riqueza del pecador est guardada para el justo: Cf. Job 27.16-17; Pr 28.8; Ec 2.26. 
22. 13.24 Vase Pr 3.12 n. Cf. Pr 22.15; 23.13-14; 29.15,17; Ef 6.4. 
23. 13.25 Sal 34.10. 

Proverbios 14

    1 La mujer sabia edifica su casa, 
    pero la necia con sus manosla derriba.[1] 
    2 El que camina rectamente teme a Jehov,[2] 
    pero el de caminos pervertidoslo menosprecia.[3] 
    3 En la boca del necioest la vara de su soberbia; 
    a los sabios, sus labios los protegen.[4] 
    4 Sin bueyes, el granero est vaco; 
    por la fuerza del bueyhay abundancia de pan.[5] 
    5 El testigo verdadero no miente; 
    el testigo falso dice mentiras.[6] 
    6 Busca el escarnecedor la sabiduray no la halla, 
    pero para el hombre sensatola sabidura es cosa fcil.[7] 
    7 Qutate de delante del hombre necio, 
    porque no hallars ciencia en sus labios.[8] 
    8 La ciencia del prudenteest en comprender su camino; 
    la indiscrecin de los necios es engao.[9] 
    9 Los necios se burlan del pecado, 
    pero entre los rectoshay buena voluntad. 
    10 El corazn conoce sus ntimas amarguras, 
    y ningn extrao se mezclaren su alegra. 
    11 La casa de los malvados ser asolada, 
    pero florecer la morada de los rectos.[10] 
    12 Hay camino que al hombrele parece derecho, 
    pero es camino que lleva a la muerte.[11] 
    13 Aun en medio de la risase duele el corazn, 
    y el trmino de la alegra es la congoja.[12] 
    14 De sus caminos se hastael necio de corazn, 
    pero el hombre de bienestar contento con el suyo.[13] 
    15 El ingenuo todo lo cree; 
    el prudente mide bien sus pasos. 
    16 El sabio teme y se aparta del mal; 
    el insensato es insolente y confiado.[14] 
    17 El que fcilmente se enojacomete locuras; 
    y el hombre perverso es aborrecido.[15] 
    18 Los ingenuos heredarn necedad, 
    mas los prudentes se coronarnde sabidura. 
    19 Los malos se inclinarn[16] delante de los buenos, 
    y los malvados, ante las puertas del justo. 
    20 El pobre resulta odioso aun a su amigo, 
    pero muchos son los que aman al rico.[17] 
    21 Peca el que menosprecia a su prjimo, 
    pero el que tiene misericordiade los pobres es bienaventurado.[18] 
    22 No yerran los que traman el mal? 
    Pero misericordia y verdad alcanzarna los que planean el bien.[19] 
    23 Toda labor da su fruto; 
    mas las vanas palabras empobrecen.[20] 
    24 Las riquezas de los sabios son su corona; 
    la insensatez de los necios es locura.[21] 
    25 El testigo veraz salva las vidas; 
    el falso dice mentiras.[22] 
    26 En el temor de Jehovest la firme confianza, 
    la esperanza para sus hijos. 
    27 El temor de Jehov es manantial de vida 
    que aparta de los lazos de la muerte.[23] 
    28 En el pueblo numerosoest la gloria del rey; 
    en la falta de pueblo,la debilidad del prncipe.[24] 
    29 El que tarda en airarsees grande de entendimiento; 
    el impaciente de espritupone de manifiesto su necedad.[25] 
    30 El corazn apacible es vida para la carne; 
    la envidia es carcoma de los huesos.[26] 
    31 El que oprime al pobreafrenta a su Hacedor, 
    pero lo honra el que tiene misericordia del pobre.[27] 
    32 Por su maldad es derribado el malvado, 
    pero el justo,en su propia muerte halla refugio.[28] 
    33 En el corazn del prudentereposa la sabidura, 
    pero no es conocidaen medio de los necios.[29] 
    34 La justicia engrandece a la nacin; 
    el pecado es afrenta de las naciones. 
    35 El favor del reyes para con el servidor prudente; 
    su enojo, para el que lo averguenza. 
						 NOTAS:

1. 14.1 La mujer... casa: Vase Pr 9.1 n.; cf. 24.3; 31.10-31. 
2. 14.2 Teme a Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. 
3. 14.2 La segunda parte del v. es difcil de traducir. Otras posibles traducciones: el que lo desprecia tuerce su conducta o el que tuerce su conducta lo desprecia. 
4. 14.3 Vanse las referencias en Pr 12.6 n. 
5. 14.4 Sal 104.14-15; 144.13-14. 
6. 14.5 Cf. 10.11; 11.9; 12.6,17; 14.25. Sobre el testigo falso, cf. 6.19; 19.5,9; 21.28; 24.28. Cf. tambin Ex 20.16; 23.1; Dt 19.15-21. Este v. y 12.17 son casi idnticos. 
7. 14.6 Para el hombre sensato... fcil: Cf. Pr 9.9. 
8. 14.7 Cf. 13.20. Necio: Vase Pr 1.7 nota h. 
9. 14.8 14.15,24; 15.21. 
10. 14.11 Cf. Pr 3.33; 12.7; 15.25. La casa... asolada: Cf. Job 8.22. 
11. 14.12 Pr 16.25; Ro 6.20-21. 
12. 14.13 Ec 2.1-2; 7.2-6; Lc 6.25. 
13. 14.14 Pr 1.31; 12.14. 
14. 14.16 Pr 22.3. 
15. 14.17 El que fcilmente... locuras: Cf. 29.22. Es aborrecido: otra posible traduccin de la segunda parte del v.: El intrigante es odiado. 
16. 14.19 Se inclinarn en seal de humillacin. 
17. 14.20 19.4,6-7. 
18. 14.21 Cf. Sal 41.1-3; Pr 11.12. Peca: otra posible traduccin: fracasa (en la vida). Bienaventurado: Vase Sal 1.1 n. 
19. 14.22 No yerran... el mal?: puede traducirse tambin como afirmacin: Yerran los que traman el mal. 
20. 14.23 Las palabras traducidas por fruto y empobrecen tienen que ver con la economa. Cf. 10.4. 
21. 14.24 Las riquezas: segn la versin griega (LXX), la inteligencia. 
22. 14.25 Cf. Pr 12.17. 
23. 14.26-27 Temor: Vase Dt 6.13 nota j. Cf. Pr 13.14; 19.23; Is 33.6. 
24. 14.28 La gloria de un rey no est en sus riquezas ni en el esplendor de su corte, sino en hacer que el pueblo crezca y prospere. En este sentido, cf. 2 S 24.3; Jer 22.15. 
25. 14.29 Pr 14.17; 15.18; 19.11; Stg 1.19. 
26. 14.30 Pr 17.22. 
27. 14.31 El que oprime... Hacedor: Cf. Pr 17.5. Lo honra... pobre: Cf. Dt 15.11; Pr 19.17; Mt 25.35-40. 
28. 14.32 Su muerte: segn la versin griega (LXX), su honradez. El texto hebreo puede aludir a la retribucin despus de la muerte. 
29. 14.33 No es conocida: segn la versin griega (LXX). Heb. conocida. Otra posible traduccin de la segunda parte del v.: aun entre los necios se da a conocer. 

Proverbios 15

    1 La respuesta suave aplaca la ira, 
    pero la palabra sperahace subir el furor. 
    2 La lengua de los sabiosadorna la sabidura, 
    pero la boca de los necios dice sandeces.[1] 
    3 Los ojos de Jehov estn en todo lugar, 
    mirando a los malos y a los buenos.[2] 
    4 La lengua apacible es rbol de vida, 
    pero la perversidad de ella es quebrantamiento de espritu.[3] 
    5 El necio menospreciael consejo de su padre; 
    el prudente acepta la correccin.[4] 
    6 En la casa del justo hay gran provisin, 
    pero turbacin hayen las ganancias del malvado. 
    7 La boca de los sabios siembra sabidura; 
    no as el corazn de los necios. 
    8 El sacrificio que ofrecen los malvadoses abominable para Jehov;[5] 
    la oracin de los rectos es su gozo. 
    9 Abominable es para Jehovel camino del malvado; 
    l ama al que sigue la justicia.[6] 
    10 La reconvencin es molestaal que deja el camino; 
    el que aborrece la correccin morir.[7] 
    11 El seol y el Abadnestn delante de Jehov, 
    cunto ms los corazones de los hombres![8] 
    12 El escarnecedor no amaal que lo reprende[9] 
    ni se junta con los sabios. 
    13 El corazn alegre embellece el rostro, 
    pero el dolor del coraznabate el espritu.[10] 
    14 El corazn inteligente busca la sabidura, 
    pero la boca de los neciosse alimenta de necedades. 
    15 Todos los das del desdichadoson difciles, 
    pero el de corazn alegretiene un banquete continuo.[11] 
    16 Mejor es lo poco con el temor de Jehov, 
    que un gran tesoro donde hay turbacin.[12] 
    17 Mejor es comida de legumbresdonde hay amor, 
    que de buey engordado donde hay odio. 
    18 El hombre iracundo promueve contiendas; 
    el que tarda en airarseapacigua la rencilla.[13] 
    19 El camino del perezosoes como un seto de espinos; 
    la vereda de los rectos, como una calzada. 
    20 El hijo sabio alegra al padre; 
    el hombre necio menospreciaa su madre.[14] 
    21 La necedad es alegraal falto de inteligencia; 
    el hombre inteligente endereza sus pasos.[15] 
    22 Los pensamientos se frustrandonde falta el consejo, 
    pero se afirmancon los muchos consejeros.[16] 
    23 El hombre se alegracon la respuesta de su boca; 
    la palabra a su tiempo, cun buena es![17] 
    24 El camino de la vida es hacia arribapara el prudente; 
    as se aparta del seol abajo.[18] 
    25 Jehov derriba la casa de los soberbios, 
    pero afirma la heredad de la viuda.[19] 
    26 Abominables son para Jehovlos pensamientos del malo, 
    pero las expresiones de los purosson limpias. 
    27 Alborota su casa el codicioso, 
    pero el que aborrece el soborno vivir.[20] 
    28 El corazn del justopiensa antes de responder; 
    la boca de los malvados derrama maldad.[21] 
    29 Jehov est lejos de los malvados, 
    pero escucha la oracin de los justos.[22] 
    30 La luz de los ojos alegra el corazn; 
    la buena noticia conforta los huesos. 
    31 El odo que escuchalas amonestaciones de la vida, 
    morar entre los sabios. 
    32 El que desprecia la disciplinase menosprecia a s mismo; 
    el que escucha la correccinadquiere inteligencia.[23] 
    33 El temor de Jehoves enseanza de sabidura, 
    y a la honra precede la humildad.[24] 
						 NOTAS:

1. 15.2 Cf. Pr 10.32; 12.23; 13.16; Ec 10.12. La lengua... sabidura: Cf. v. 7a. La boca... sandeces: Cf. v. 14b. 
2. 15.3 Job 34.21; Pr 5.21; 15.11; 16.2; Zac 4.10. Vase Sal 139 n. 
3. 15.4 Es rbol de vida: Vase Pr 3.18 n. 
4. 15.5 Cf. Pr 12.1; 13.1. 
5. 15.8 El sacrifico... abominable... para Jehov: Cf. 1 S 15.22; Pr 21.27; Is 1.11; Jer 6.20. La oposicin no es entre sacrificios y oracin, sino entre malvados y justos. 
6. 15.9 Cf. Pr 11.20; 12.22. 
7. 15.10 Pr 12.1; 15.32. 
8. 15.11 El seol y el Abadn: o sea, el sepulcro y la muerte. (Vanse Sal 6.5 n.; Ap 9.11 n.). Cf. Job 26.6; Sal 139.8. Los corazones, o sea, los pensamientos humanos, que no son tan profundos, no pueden esconderse de la mirada divina (cf. Pr 11.20; Jn 2.25.). 
9. 15.12 Pr 9.8; 13.1. 
10. 15.13 Pr 12.25; 17.22; Mt 6.22-23; Lc 6.45. 
11. 15.15 Cf. v. 13. 
12. 15.16 Cf. Sal 37.16; Pr 13.8; 16.8; 17.1. Temor: Vase Dt 6.13 nota j. 
13. 15.18 Pr 14.29; 26.21; 28.25; 29.22. 
14. 15.20 Pr 10.1; 17.25; 23.22. 
15. 15.21 Ef 5.15. 
16. 15.22 Pr 11.14; 20.18. 
17. 15.23 Pr 25.11. 
18. 15.24 Pr 4.18; Ec 3.21. Seol: del sepulcro. 
19. 15.25 Cf. Sal 68.5-6; Pr 12.7; 22.28; 23.10-11. Como la viuda no tiene a nadie que la defienda, el Seor mismo es su defensor. Los terrenos de una persona eran heredad inalienable, porque eran un bien otorgado por el Seor a los israelitas en tiempos de la conquista (cf. Lv 25.23). Cf. tambin Dt 19.14; 27.17; Os 5.10. 
20. 15.27 Alborota... el codicioso: Cf. Pr 1.19. El que aborrece el soborno vivir: Is 33.15-16. 
21. 15.28 Pr 19.28. 
22. 15.29 Sal 138.6; Is 59.2; Lc 1.51-53. 
23. 15.31-32 Pr 10.17; 15.10; 19.20; 25.12; 2 Co 7.8-10. 
24. 15.33 El temor de Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. Y a la honra... la humildad: Cf. Pr 18.12. 

Proverbios 16


Proverbios relativos a la vida y la conducta

1 Del hombre es hacer planesen el corazn; 
    de Jehov es poner la respuestaen la lengua.[1] 
    2 Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinin, 
    pero Jehov es quien pesa los espritus.[2] 
    3 Encomienda a Jehov tus obras 
    y tus pensamientos sern afirmados.[3] 
    4 Todas las cosas ha hecho Jehovpara sus propios fines, 
    incluso al malvado, para el da malo.[4] 
    5 Abominable es para Jehovtodo altivo de corazn; 
    ciertamente no quedar impune.[5] 
    6 Con misericordia y verdadse corrige el pecado; 
    con el temor de Jehovlos hombres se apartan del mal.[6] 
    7 Cuando los caminos del hombreson agradables a Jehov, 
    aun a sus enemigos los pone en pazcon l. 
    8 Mejor es lo poco con justicia 
    que las muchas ganancias sin derecho.[7] 
    9 El corazn del hombrese propone un camino, 
    pero Jehov endereza sus pasos.[8] 
    10 Orculo hay en los labios del rey 
    y su boca no prevarica en el juicio.[9] 
    11 Las balanzas y el peso justosson de Jehov; 
    obra suya son todas las pesas de la bolsa. 
    12 Abominable es que los reyescometan maldad, 
    porque con la justicia se afirma el trono.[10] 
    13 Los labios justos complacen a los reyes; 
    estos aman al que habla con rectitud.[11] 
    14 La ira del rey es mensajero de muerte, 
    pero el hombre sabio la evita.[12] 
    15 En la alegra del rostro del reyest la vida,[13] 
    y su favor es como nube de lluvia tarda. 
    16 Mejor es adquirir sabidura que oro fino, 
    y adquirir inteligenciavale ms que la plata.[14] 
    17 El camino de los rectos se aparta del mal; 
    su vida protege el que guarda su camino. 
    18 Antes del quebranto est la soberbia, 
    y antes de la cada, la altivez de espritu.[15] 
    19 Mejor es humillar el espritucon los humildes 
    que repartir el botn con los soberbios. 
    20 El entendido en la palabra hallar el bien; 
    el que confa en Jehov esbienaventurado.[16] 
    21 El sabio de corazn es llamado prudente, 
    y la dulzura de labios aumenta el saber.[17] 
    22 Manantial de vida es el entendimientopara el que lo posee, 
    pero la erudicin de los necioses pura necedad.[18] 
    23 El corazn del sabiohace prudente su boca 
    y aade gracia a sus labios.[19] 
    24 Panal de miel son los dichos suaves, 
    suavidad para el alma y medicinapara los huesos.[20] 
    25 Hay camino que al hombrele parece derecho, 
    pero es camino que lleva a la muerte.[21] 
    26 El ansia del que trabaja, trabaja para l: 
    su boca lo estimula. 
    27 El hombre perverso cava en busca del mal;[22] 
    en sus labios hay como una llamade fuego.[23] 
    28 El hombre perverso promueve contienda,[24] 
    y el chismoso separaa los mejores amigos. 
    29 El hombre malo lisonjea a su prjimo 
    y lo hace andar por mal camino; 
    30 cierra los ojos para pensar perversidades, 
    mueve los labios, comete el mal. 
    31 Corona de honra es la vejez 
    que se encuentra en el caminode la justicia.[25] 
    32 Mejor es el que tarda en airarseque el fuerte, 
    el que domina su esprituque el conquistador de una ciudad.[26] 
    33 Las suertes se echan en el regazo, 
    pero la decisin es de Jehov.[27] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Cf. Pr 16.9; 19.21; Ec 9.1. 
2. 16.2 Pr 21.2. Pesa: o sea, juzga. 
3. 16.3 Sal 37.5; Pr 3.6. 
4. 16.4 Cf. Ro 9.22. Ms que afirmar que Dios cre a los malvados para manifestar en ellos su justicia, lo que se quiere indicar es que ni siquiera el hombre malvado puede sustraerse de los fines o propsitos divinos. 
5. 16.5 Cf. Pr 11.21. Los altivos no desean arrepentirse y, por eso, se niegan a s mismos la posibilidad de ser perdonados. La oposicin de Dios contra la altivez y la soberbia es tambin un tema fundamental de la literatura proftica (cf. Is 2.6-22). 
6. 16.6 El temor: Vase Dt 6.13 nota j. 
7. 16.8 Pr 15.16. 
8. 16.9 Vase Pr 16.1 n. 
9. 16.10 Este v. inicia una serie de proverbios acerca del rey (v. 10-15). En la antiguedad se crea que el rey, cuando pronunciaba una sentencia, estaba manifestando la justicia divina y, por lo tanto, emita una especie de profeca. Cf. 2 S 14.17. 
10. 16.12 Cf. Pr 25.5; 29.14; vase Sal 72.1-2 n. 
11. 16.13 Pr 14.35; 22.11. 
12. 16.14 Pr 19.12; 20.2. 
13. 16.15 La alegra del rostro del rey: Vase Sal 4.6 n. Cf. Pr 19.12. 
14. 16.16 Pr 3.13-14; 8.19. 
15. 16.18 Pr 11.2; 15.33. 
16. 16.20 El entendido en la palabra: otra posible traduccin: El que bien administra. Cf. Sal 2.11-12; 40.4; Pr 13.13. 
17. 16.21 Pr 16.23. 
18. 16.22 Manantial de vida: Pr 10.11; 13.14; 14.27. 
19. 16.23 16.21; Ec 10.12. 
20. 16.24 Cf. Sal 19.7-10. En el antiguo Oriente, la miel era considerada un alimento de los dioses. 
21. 16.25 Pr 14.12. 
22. 16.27 El hombre perverso cava en busca del mal: El texto heb. dice: El hombre de Belial causa maldad. (Sobre Belial, vanse Sal 18.4; 2 Co 6.15 n.) 
23. 16.27 En sus labios... llama de fuego: Cf. Stg 3.6. 
24. 16.28 El hombre perverso promueve contienda: Cf. Pr 6.12-14. 
25. 16.31 Se alude a una larga vida, que es el premio de una conducta recta. Esto implica que el pelo encanecido (corona de honra) es propio de un hombre experimentado y sabio. Cf. Job 8.9; 15.10; 32.6; 38.21. 
26. 16.32 Pr 25.28. 
27. 16.33 En Israel, muchos asuntos se resolvan por medio de las suertes (Lv 16.8; Jos 7; 1 S! 4; Hch 1.26). 

Proverbios 17

    1 Mejor es un bocado seco y en paz 
    que una casa de contiendasllena de provisiones.[1] 
    2 El siervo prudente se impondral hijo indigno, 
    y con los hermanos compartirla herencia. 
    3 El crisol es para la platay el horno para el oro, 
    pero Jehov es quien pruebalos corazones.[2] 
    4 El malo presta atencin al labio inicuo 
    y el mentiroso escuchala lengua detractora. 
    5 El que escarnece al pobreafrenta a su Hacedor, 
    pero no quedar sin castigoel que se alegra de la desgracia.[3] 
    6 Corona de los viejos son los nietos 
    y honra de los hijos son sus padres.[4] 
    7 Si no conviene al necioel lenguaje elocuente, 
    cunto menos al prncipeel labio mentiroso! 
    8 Como un talismn es el soborno[5] para el que lo practica: 
    dondequiera que va, halla prosperidad. 
    9 El que encubre la falta busca la amistad; 
    el que la divulga, aparta al amigo.[6] 
    10 La reprensin aprovecha al inteligente 
    ms que cien azotes al necio.[7] 
    11 El rebelde no busca sino el mal: 
    un mensajero cruelser enviado contra l. 
    12 Mejor es toparse con una osa privadade sus cachorros 
    que con un fatuo en su necedad. 
    13 Al que da mal por bien, 
    el mal no se apartar de su casa.[8] 
    14 El que inicia la discordiaes como quien suelta las aguas, 
    abandona, pues, la contienda,antes que se complique![9] 
    15 El que justifica al malvadoy el que condena al justo, 
    ambos son igualmente abominablespara Jehov.[10] 
    16 De qu sirve el dinero en la mano del necio para comprar sabidura, 
    si no tiene entendimiento? 
    17 En todo tiempo ama el amigo 
    y es como un hermanoen tiempo de angustia.[11] 
    18 El hombre falto de entendimientoestrecha la mano 
    para salir fiador en presenciade su amigo.[12] 
    19 El que ama la disputaama la transgresin; 
    y el que abre demasiado la puertabusca su ruina.[13] 
    20 El perverso de coraznnunca hallar el bien; 
    el que intriga con su lenguacaer en el mal. 
    21 El que engendra a un insensato,para su tristeza lo engendra; 
    el padre del necio no tiene alegra.[14] 
    22 El corazn alegre es una buena medicina, 
    pero el espritu triste seca los huesos. 
    23 El malvado acepta en secreto el soborno[15] 
    para pervertir las sendas de la justicia. 
    24 En el rostro del inteligenteaparece la sabidura, 
    pero los ojos del necio vaganhasta el extremo de la tierra.[16] 
    25 El hijo necio es pesadumbre para su padre 
    y amargura para la que lo dio a luz.[17] 
    26 Ciertamente no es bueno condenar al justo 
    ni herir a hombres noblesque actan rectamente.[18] 
    27 El que ahorra palabras tiene sabidura; 
    prudente de espritues el hombre inteligente.[19] 
    28 Aun el necio, cuando calla,es tenido por sabio; 
    el que cierra sus labios es inteligente.[20] 
						 NOTAS:

1. 17.1 Cf. Pr 15.16-17; 16.8. Llena de provisiones: probable alusin a los banquetes ofrecidos con la carne de los sacrificios de paz (vase Pr 7.14 n.). 
2. 17.3 El crisol es... para el oro: Cf. Pr 27.21. Jehov... los corazones: Cf. Pr 24.12. El fuego como medio para probar y purificar los metales es una imagen comn en la literatura proftica (cf. Jer 9.6-7; 11.20; 12.3; 17.10; Zac 13.9). Cf. tambin 1 P 1.7. 
3. 17.5 Pr 14.31. 
4. 17.6 Sal 128.6. 
5. 17.8 Soborno: Vase Pr 17.23 n. 
6. 17.9 10.12; 16.6. 
7. 17.10 Cien azotes: Se trata de una exageracin intencional, ya que la ley mosaica prohiba que se castigara con ms de cuarenta azotes (Dt 25.3). 
8. 17.13 2 S 12.10. 
9. 17.14 Mt 5.25. 
10. 17.15 Ex 23.7. 
11. 17.17 1 S 20; 2 S 1.26. 
12. 17.18 Acerca de las fianzas, vase Pr 6.1-2 n. 
13. 17.19 Pr 29.22. El que abre demasiado la puerta: otra posible traduccin: el fanfarrn que deja entrar en su casa a cualquiera, incluso a los ladrones. 
14. 17.21 Cf. Pr 10.1; 13.1; 15.20; 19.13. 
15. 17.23 Sobre el soborno, cf. Ex 23.8; Dt 16.19; 1 S 8.3; Pr 17.8; Am 5.12. Para pervertir... la justicia: al sobornar a los jueces y pagar testigos falsos. 
16. 17.24 Los ojos del necio... tierra: otra posible traduccin: El necio no tiene meta fija. El necio tiene dinero que no le sirve para comprar (v. 16) y ojos que no atinan a encontrar lo que buscan. 
17. 17.25 Vanse las referencias en Pr 17.21 n. 
18. 17.26 Este proverbio puede indicar una progresin: condenar al justo no es bueno; herir a hombres nobles es todava peor. 
19. 17.27 Pr 10.19. 
20. 17.28 Job 13.5. 

Proverbios 18

    1 Su propio deseobusca el que se aparta 
    y se entremete en todo negocio. 
    2 No se complace el necioen la inteligencia, 
    sino en manifestar su propia opinin.[1] 
    3 Con el malvado viene tambinel menosprecio, 
    y con el que deshonra, la afrenta.[2] 
    4 Aguas profundas son las palabrasde la boca del hombre; 
    y arroyo que rebosaes la fuente de la sabidura.[3] 
    5 Tener respeto a la persona del malvado 
    para pervertir el derecho del justo,no es bueno.[4] 
    6 Los labios del necio provocan contienda; 
    su boca, a los azotes llama. 
    7 La boca del necio le acarrea quebranto; 
    sus labios son trampaspara su propia vida.[5] 
    8 Las palabras del chismososon como bocados suaves 
    que penetran hasta las entraas.[6] 
    9 El que es negligente en su trabajo 
    es hermano del hombre destructor. 
    10 Fuerte torre es el nombre de Jehov; 
    a ella corre el justo y se siente seguro.[7] 
    11 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada;[8] 
    como un muro defensivo se las imagina. 
    12 Antes del quebrantose engre el corazn del hombre, 
    pero antes de los honoresest la humildad.[9] 
    13 Al que responde sin haber escuchado, 
    la palabra le es fatuidad y verguenza.[10] 
    14 El nimo del hombrele sostendr en su enfermedad, 
    pero quin sostendra un nimo angustiado?[11] 
    15 El corazn del inteligenteadquiere sabidura, 
    y el odo de los sabios busca la ciencia.[12] 
    16 Los regalos de un hombrele abren el camino 
    que lleva a la presencia de los grandes. 
    17 Justo parece el primeroque aboga por su causa, 
    pero viene su adversario y le rebate. 
    18 Las suertes ponen fin a los pleitos 
    y deciden entre los poderosos.[13] 
    19 El hermano ofendidoes ms tenaz que una ciudad fuerte, 
    y las contiendas entre hermanosson como cerrojos de alczar.[14] 
    20 Del fruto de la boca del hombrese llena su vientre; 
    se sacia del producto de sus labios.[15] 
    21 La muerte y la vidaestn en poder de la lengua; 
    el que la ama, comer de sus frutos.[16] 
    22 El que encuentra esposaencuentra el bien 
    y alcanza la benevolencia de Jehov.[17] 
    23 El pobre habla con ruegos; 
    el rico responde con dureza.[18] 
    24 El hombre que tiene amigosdebe ser amistoso, 
    y amigos hay ms unidosque un hermano.[19] 
						 NOTAS:

1. 18.2 Cf. Pr 12.23. Sino manifestar su propia opinin: lit. sino en descubrir su corazn. Descubrir el corazn, en este contexto, no significa ser sincero, sino ser presumido en el hablar. La literatura sapiencial alaba al que sabe poner una barrera entre el corazn y la boca (Sal 141.3). 
2. 18.3 Pr 16.18. 
3. 18.4 Cf. Pr 13.14; 20.5; Jn 7.38. Vase Pr 3.20 n. La palabra profundo, en hebreo, tiene a veces un carcter negativo. En tal caso, se tratara de un paralelismo antittico (vase Introduccin a los Salmos). 
4. 18.5 Pr 17.15,23; Pr 24.23. 
5. 18.6-7 Pr 10.14; 12.13; 13.3. 
6. 18.8 Pr 26.22. 
7. 18.10 Sal 18.2; 61.3; 124.8. 
8. 18.11 Pr 10.15. 
9. 18.12 Antes del quebranto se engre el corazn: Cf. Pr 16.18. Antes de los honores est la humildad: Cf. 15.33. 
10. 18.13 Jn 7.51. 
11. 18.14 Pr 17.22. 
12. 18.15 Cf. Pr 15.14; 17.24. Los v. 13, 15 presentan actitudes contrapuestas. 
13. 18.18 Cf. Pr 16.33. Las suertes: o sea, el juicio divino. (vase Pr 16.33 n.). 
14. 18.19 El hermano ofendido... alczar: traduccin probable. La versin griega (LXX) dice: Un hermano ayudado por su hermano es ms que una ciudad amurallada, es fuerte como un palacio. 
15. 18.20 Pr 12.14; 13.2. 
16. 18.21 Pr 21.23; Stg 3.2-10. 
17. 18.22 Cf. Pr 31.10-31; vase Pr 5.15-19 n. 
18. 18.23 El proverbio parece indicar que el pobre ruega al rico, pero este le responde con dureza. Cf. 14.31; 17.5. 
19. 18.24 Sobre la amistad, vase Pr 17.17 n. 

Proverbios 19

    1 Mejor es el pobre que caminaen integridad 
    que el fatuo de labios perversos.[1] 
    2 El alma sin ciencia no es buena, 
    y aquel que se precipita, peca.[2] 
    3 La insensatez del hombretuerce su camino 
    y luego se irrita su corazncontra Jehov.[3] 
    4 Las riquezas atraen muchos amigos, 
    pero el pobre,hasta de su amigo es apartado. 
    5 El testigo falso no quedar sin castigo, 
    y el que dice mentiras no escapar.[4] 
    6 Muchos buscan el favor del generoso, 
    y todos son amigos del hombre que da.[5] 
    7 Si todos los hermanos del pobrelo aborrecen, 
    cunto ms sus amigos se alejarn de l![6] 
    Buscar una palabra y no la hallar. 
    8 El que posee entendimiento ama su alma; 
    el que cuida la inteligenciahallar el bien.[7] 
    9 El testigo falso no quedar sin castigo, 
    y el que dice mentiras perecer.[8] 
    10 No es propio de un neciovivir entre lujos, 
    cunto menos que un esclavo sea seor de los prncipes![9] 
    11 La cordura del hombre aplaca su furor, 
    y un honor le es pasar por alto la ofensa.[10] 
    12 Como el rugido de un cachorro de len es la ira del rey, 
    y su favor, como el roco sobre la hierba.[11] 
    13 Dolor es para el padre un hijo necio 
    y gotera continua las contiendasde la mujer.[12] 
    14 La casa y las riquezasson herencia de los padres, 
    pero don de Jehov es la mujer prudente.[13] 
    15 La pereza hace caer en profundo sueo 
    y la persona negligente padecer hambre.[14] 
    16 El que guarda el mandamientoguarda su vida, 
    pero el que menosprecia los caminosde Jehov morir.[15] 
    17 A Jehov presta el que da al pobre; 
    el bien que ha hecho se lo devolver.[16] 
    18 Castiga a tu hijo mientras haya esperanza, 
    pero no se excite tu nimohasta destruirlo.[17] 
    19 El que se deja arrebatar por la irallevar el castigo, 
    y si usa de violencias,aadir nuevos males.[18] 
    20 Escucha el consejo y acepta la correccin: 
    as sers sabio en tu vejez.[19] 
    21 Muchos pensamientoshay en el corazn del hombre, 
    pero el consejo de Jehoves el que permanece.[20] 
    22 Una satisfaccin es para el hombrehacer misericordia, 
    y mejor es un pobre que un mentiroso. 
    23 El temor de Jehov lleva a la vida: 
    con l vive del todo tranquilo el hombre 
    y no es visitado por el mal.[21] 
    24 El perezoso mete su mano en el plato, 
    pero ni aun es capaz de llevrselaa la boca.[22] 
    25 Hiere al escarnecedory el ingenuo se har precavido; 
    corrige al inteligente y aumentarsu conocimiento.[23] 
    26 El que roba a su padre y ahuyentaa su madre 
    es un hijo que causa verguenzay acarrea oprobio.[24] 
    27 Cesa, hijo mo, de prestar odoa enseanzas 
    que te hacen divagar de la sabidura.[25] 
    28 El testigo perverso se burla del juicio; 
    la boca de los malvadosencubre la iniquidad.[26] 
    29 Preparados hay juiciospara los escarnecedores 
    y azotes para las espaldas de los necios.[27] 
						 NOTAS:

1. 19.1 Mejor es... integridad: Cf. Pr 28.6. 
2. 19.2 Pr 21.5; Mt 6.34. 
3. 19.3 Stg 1.13-14. 
4. 19.5 Cf. Ex 23.1; Pr 6.19; 19.9, 21.28. No escapar: o sea, no saldr bien librado. 
5. 19.6 Cf. v. 4. Muchos buscan el favor del generoso: Cf. Pr 23.6. 
6. 19.7 Cf. v. 4. 
7. 19.8 Cf. las palabras de la sabidura personificada, en Pr 8.35-36. 
8. 19.9 Pr 19.5 
9. 19.10 Pr 30.21-22; Ec 10.5-7. 
10. 19.11 Pr 14.29; Stg 1.19. 
11. 19.12 Cf. Pr 16.14-15; 20.2. El roco fertiliza los campos y es una seal de bendicin. 
12. 19.13 Dolor es... hijo necio: Cf. Pr 17.21,25. Gotera... de la mujer: Cf. Pr 27.15. 
13. 19.14 Don de Jehov es la mujer prudente: Vase Pr 18.22 n. 
14. 19.15 Cf. las amonestaciones contra el perezoso en Pr 6.6-11; 10.4. 
15. 19.16 Dt 30.15-16; Lc 10.28; 11.28. 
16. 19.17 Cf. Pr 28.27; Mt 25.40. Da al pobre: otra posible traduccin: Hace un acto de piedad al pobre. Este v. complementa los v. 4,7. 
17. 19.18 Dt 21.18-21; Pr 23.13. 
18. 19.19 El que se deja... nuevos males: El tema de la ira, y su relacin con el insensato, es comn en Pr (cf. 12.16; 15.18; 27.3). 
19. 19.20 Pr 15.32. 
20. 19.21 Pr 16.1,9,33; Ec 9.1. 
21. 19.23 Cf. Pr 14.27. El temor: Vase Dt 6.13 nota j. 
22. 19.24 Pr 19.15; 26.15. 
23. 19.25 Cf. Pr 9.8; 21.11. El necio o ingenuo necesita ser castigado (lit. golpeado) para aprender; al sabio, le basta con una reprensin verbal. 
24. 19.26 Ex 21.17; Pr 20.20; 23.22; 28.24; 30.17. 
25. 19.27 Otra posible traduccin del v.: Deja, hijo mo, de atender a la reprensin y te apartars de los buenos consejos. Esta sera una exhortacin para dejar de llevar una vida incongruente. 
26. 19.28 Pr 15.28. 
27. 19.29 Pr 10.13; 26.3. 

Proverbios 20

    1 El vino es escarnecedor,la sidra alborotadora; 
    ninguno que por su causa yerre es sabio.[1] 
    2 Como rugido de cachorro de lenes la ira del rey; 
    el que lo enfurece peca contra s mismo.[2] 
    3 Honra es del hombreabandonar la contienda, 
    pero cualquier insensatose enreda en ella. 
    4 El perezoso no ara a causa del invierno; 
    luego, cuando llegue la siega,pedir y no hallar.[3] 
    5 Como aguas profundas es el consejoen el corazn del hombre, 
    pero el inteligente sabe alcanzarlo.[4] 
    6 Muchos hay que proclamansu propia bondad, 
    pero un hombre de verdad,quin lo hallar? 
    7 Camina en su integridad el justo 
    y sus hijos son dichosos despus de l. 
    8 El rey, al sentarse en el trono para juzgar, 
    con su mirada descubre todo mal.[5] 
    9 Quin puede decir:"Yo he limpiado mi corazn, 
    limpio estoy de mi pecado"?[6] 
    10 Pesa falsa y medida falsa, 
    ambas cosas son abominablespara Jehov.[7] 
    11 Aun el muchacho es conocidopor sus hechos, 
    si su conducta es limpia y recta.[8] 
    12 El odo que oye y el ojo que ve, 
    ambos igualmente ha hecho Jehov. 
    13 No ames el sueo, para no empobrecerte; 
    abre tus ojos y te saciars de pan.[9] 
    14 El comprador dice: "Malo, malo!", 
    pero cuando se va, se jacta por la compra. 
    15 Hay oro y multitud de piedras preciosas, 
    pero joya ms preciosason los labios prudentes.[10] 
    16 Qutale su ropa al que sali fiadorde un extrao; 
    tmale prenda al que se fide desconocidos.[11] 
    17 Sabroso le es al hombre el pan de mentira, 
    pero despus se le llena la bocade cascajo.[12] 
    18 Los pensamientos se ordenancon el consejo, 
    y con direccin sabia se hace la guerra.[13] 
    19 El que anda con chismesdescubre los secretos: 
    no te entremetas, pues,con el suelto de lengua.[14] 
    20 Al que maldice a su padre o a su madre 
    se le apagar su lmpara en la ms profunda oscuridad.[15] 
    21 Los bienes que al principiose adquieren de prisa, 
    no sern al final bendecidos.[16] 
    22 No digas: "Yo me vengar"; 
    espera en Jehov y l te salvar.[17] 
    23 Abominables son para Jehovlas pesas falsas, 
    y la balanza falsa no es buena.[18] 
    24 De Jehov son los pasos del hombre, 
    cmo, pues, entender el hombresu camino?[19] 
    25 Una trampa es para el hombrehacer apresuradamente votode consagracin 
    y reflexionar despus de haberlo hecho.[20] 
    26 El rey sabio dispersa a los malvados 
    y sobre ellos hace rodar la rueda.[21] 
    27 Lmpara de Jehoves el espritu del hombre, 
    la cual escudria lo ms profundodel corazn.[22] 
    28 La misericordia y la verdadguardan al rey, 
    y con clemencia se sustenta su trono.[23] 
    29 La gloria de los jvenes es su fuerza; 
    la belleza de los ancianos, su vejez.[24] 
    30 Los azotes que hieren son medicinapara el malo; 
    el castigo purifica el corazn. 
						 NOTAS:

1. 20.1 Pr 23.29-35; Is 28.7-8. 
2. 20.2 Vanse Pr 16.14 n.; 19.12 n. 
3. 20.4 10.4; 19.15,24; 21.25; 24.30-34. 
4. 20.5 Pr 18.4. 
5. 20.8 Cf. v. 26. Descubre: lit. avienta, como lo hace un agricultor con el trigo (vase Mt 3.12 n.); otra posible traduccin: discierne. 
6. 20.9 Sal 51.3-5; Ro 3.23; 1 Jn 1.8. 
7. 20.10 Vase Pr 11.1 n.; cf. Lv 19.35-36; Dt 25.13-16; Pr 20.23; Am 8.5. 
8. 20.11 Mt 7.16. 
9. 20.13 Cf. 26.14. Vase Sal 127.2 n. 
10. 20.15 Pr 3.13-15. 
11. 20.16 Cf. Pr 6.1-5; 27.13. Fiarse de esta forma es necedad (vase Pr 6.1-2 n.). 
12. 20.17 Job 20.12-14; Pr 9.17-18. 
13. 20.18 Pr 15.22; 24.6. 
14. 20.19 Pr 11.13. 
15. 20.20 Vanse las referencias en Pr 19.26 n. 
16. 20.21 Pr 13.11. 
17. 20.22 Lv 19.18; Dt 32.35; Pr 25.21-22; Ro 12.17-21; 1 Ts 5.15. 
18. 20.23 Vase Pr. 20.10 n. 
19. 20.24 De Jehov son los pasos del hombre: Cf. Sal 37.23; Pr 16.9; 19.21. Cmo, pues, entender el hombre su camino?: Cf. Jer 10.23. 
20. 20.25 Sobre hacer voto de consagracin, o sea, prometerle algo a Dios, cf. Dt 23.21-23; Ec 5.4-5; Mt 5.33-37. 
21. 20.26 Vase Pr 20.8 n. 
22. 20.27 Cf. Mt 6.22; 1 Co 2.11. Tambin hay otras lmparas que iluminan el camino de la vida humana (Sal 119.105; Pr 6.23). 
23. 20.28 Aqu concluye la enseanza contenida en este cap. sobre las cualidades de un buen monarca: autoridad (v. 2,8), sabidura (v. 26), amor y veracidad (v. 28). 
24. 20.29 La belleza... su vejez: Vase Pr 16.31 n. 

Proverbios 21

    1 Como aguas que se reparten 
    es el corazn del reyen la mano de Jehov: 
    l lo inclina hacia todo lo que quiere. 
    2 Todo camino del hombre es rectoen su propia opinin, 
    pero Jehov pesa los corazones. 
    3 Hacer justicia y juicio es para Jehov 
    ms agradable que el sacrificio.[1] 
    4 Los ojos altivos, el corazn orgulloso 
    y el pensamiento de los malvados, todo es pecado. 
    5 Los planes del diligente ciertamentetienden a la abundancia, 
    pero todo el que se apresuraalocadamente, de ciertova a la pobreza.[2] 
    6 Amontonar tesorospor medio de la mentira 
    es fugaz ilusin de aquellos que buscan la muerte.[3] 
    7 La rapia de los malvados los destruir, 
    por cuanto no quisieron actuarconforme a derecho. 
    8 El camino del hombre perversoes torcido y extrao, 
    pero los hechos del que es puroson rectos. 
    9 Mejor es vivir en un rincn del terrado 
    que con mujer pendencieraen casa espaciosa.[4] 
    10 El alma del malvado desea el mal; 
    su prjimo no halla favor en sus ojos. 
    11 Cuando el escarnecedor es castigado,el simple se hace sabio; 
    cuando se amonesta al sabio,aprende ciencia.[5] 
    12 Observa el justo la casa del malvado, 
    cmo los malvados son trastornadospor el mal.[6] 
    13 El que cierra su odo al clamor del pobre 
    tampoco ser odo cuando clame.[7] 
    14 La ddiva en secreto calma el enojo; 
    el regalo discreto, la fuerte ira.[8] 
    15 Alegra es para el justopracticar la justicia, 
    pero un desastre para los que cometen iniquidad. 
    16 El hombre que se apartadel camino de la sabidura 
    vendr a parar en la compaade los muertos. 
    17 Caer en la pobreza el hombreque ama los placeres; 
    y el que ama el vino y los perfumesno se enriquecer.[9] 
    18 Rescate por el justo ser el malvado, 
    y por los rectos, el prevaricador.[10] 
    19 Mejor es vivir en tierra desierta 
    que con la mujer pendenciera e irascible.[11] 
    20 Tesoro preciado y aceitehay en la casa del sabio, 
    pero el hombre insensato todo lo disipa. 
    21 El que sigue la justicia y la misericordia 
    hallar la vida, la justicia y el honor.[12] 
    22 Tom el sabio la ciudad de los fuertes 
    y derrib la fuerza en que ella confiaba.[13] 
    23 El que guarda su boca y su lengua, 
    su vida guarda de angustias.[14] 
    24 Escarnecedor es el nombre del soberbioy presuntuoso 
    que acta con la insolenciade su presuncin. 
    25 El deseo del perezoso lo mata, 
    porque sus manos no quieren trabajar. 
    26 El codicioso codicia todo el da; 
    el justo da sin retener su mano.[15] 
    27 El sacrificio de los malvados es abominable, 
    tanto ms ofrecindolo con maldad![16] 
    28 El testigo falso perecer,[17] 
    pero el hombre que escucha,siempre podr responder. 
    29 El hombre malvado endurece su rostro, 
    pero el recto ordena sus caminos. 
    30 No hay sabidura ni inteligencia 
    ni consejo contra Jehov.[18] 
    31 El caballo se aparejapara el da de la batalla, 
    pero Jehov es quien da la victoria.[19] 
						 NOTAS:

1. 21.3 1 S 15.22; Pr 15.8; Am 5.22-24; Os 6.6; Mt 9.13. 
2. 21.5 Pr 19.2. 
3. 21.6 Ec 5.10-17. 
4. 21.9 Pr 19.13; 21.19; 25.24. 
5. 21.11 Vase Pr 19.25 n. 
6. 21.12 Observa el justo... por el mal: Cf. Pr 14.11. Otra posible traduccin: El Dios justo observa la casa del malvado y entrega a los malvados a la ruina. 
7. 21.13 Mt 5.7; 18.23-35; Stg 2.13. 
8. 21.14 Sobre los regalos, cf. Pr 18.16; 19.6. 
9. 21.17 Pr 23.20-21. 
10. 21.18 Pr 11.8. 
11. 21.19 Vanse las referencias en Pr 21.9 n. 
12. 21.21 Cf. Mt 5.6. La vida, la justicia y el honor: segn la versin griega (LXX), vida y honor. 
13. 21.22 Ec 9.13-16. 
14. 21.23 Pr 10.19; 13.3. 
15. 21.25-26 Cf. Pr 13.4; 20.4. El justo da sin retener la mano: Cf. Lc 6.30,34-35, Hch 20.35. 
16. 21.27 Sobre esta actitud del Seor, cf. Pr 15.8; 21.3. 
17. 21.28 El testigo falso perecer: Cf. Pr 19.5,9. 
18. 21.30 Is 8.9-10; Jer 9.23. 
19. 21.31 Sal 20.7-8. 

Proverbios 22

    1 Ms vale el buen nombreque las muchas riquezas, 
    y la buena fama vale ms que la platay el oro.[1] 
    2 El rico y el pobre tienen en comn 
    que a ambos los hizo Jehov.[2] 
    3 El prudente ve el mal y se esconde, 
    pero los ingenuos pasany reciben el dao.[3] 
    4 Riquezas, honor y vida 
    son el premio de la humildady del temor de Jehov.[4] 
    5 Espinos y trampas hayen el camino del perverso; 
    el que a s mismo se guardase alejar de ellos.[5] 
    6 Instruye al nio en su camino, 
    y ni aun de viejo se apartar de l.[6] 
    7 El rico se hace dueo de los pobres 
    y el que toma prestadose hace siervo del que presta. 
    8 El que siembra iniquidad, iniquidad segar, 
    y la vara de su insolencia ser quebrada.[7] 
    9 El que mira con misericordiaser bendito, 
    porque dio de su pan al indigente.[8] 
    10 Echa fuera al escarnecedory se terminar la contienda, 
    y cesar el pleito y la afrenta. 
    11 El que ama la pureza del corazn, 
    con la gracia de sus labiosse ganar la amistad del rey.[9] 
    12 Los ojos de Jehov velan por la ciencia, 
    pero l trastorna las cosasde los prevaricadores. 
    13 Dice el perezoso: "Ah fuera hay un len: 
    me matar en la calle".[10] 
    14 Fosa profunda es la boca de la mujer extraa; 
    el que provoque la ira de Jehov,caer en ella.[11] 
    15 La necedad est ligada al corazndel muchacho, 
    pero la vara de la correccinla alejar de l.[12] 
    16 El que por aumentar sus ganancias oprime al pobre 
    o da al rico, ciertamentese empobrecer.[13] 

TERCERA COLECCIN: PALABRASDE LOS SABIOS (22.17--24.22) 

17 [14] 

Preceptos y amonestaciones
Inclina tu odo, escucha las palabrasde los sabios 
    y aplica tu corazn a mi sabidura,[15] 
    18 porque es cosa deliciosa que las guardes dentro de ti 
    y que, a la vez, se afirmen en tus labios. 
    19 Para que tu confianza est puestaen Jehov[16] 
    te las he hecho saber hoy a ti tambin. 
    20 Acaso no te he escrito tres veces,[17] 
    con consejos y ciencia, 
    21 para hacerte saber con certidumbrelas palabras de verdad, 
    a fin de que vuelvas a llevar palabras deverdad a los que te enviaron?[18] [19] 

-1-

22 No robes al pobre, porque es pobre, 
    ni oprimas al desdichadoen las puertas de la ciudad,[20] 
    23 porque Jehov juzgar la causa de ellos 
    y despojar de la vidaa quienes los despojen.[21] 

-2-

24 No te unas al iracundo 
    ni te acompaes del irascible, 
    25 no sea que aprendas sus costumbres 
    y pongas trampa a tu propia vida. 

-3-

26 No seas de aquellos que se comprometen, 
    de los que salen fiadoresde deudas ajenas. 
    27 Si luego no tienes con qu pagar, 
    por qu habrn de quitar tu camade debajo de ti?[22] 

-4-

28 No remuevas los linderos antiguos 
    que pusieron tus padres. 

-5-

29 [23] Has visto un hombre cuidadosoen su trabajo? 
    Delante de los reyes estar, 
    no delante de gente de baja condicin. 
						 NOTAS:

1. 22.1 Ec 7.1. 
2. 22.2 Job 31.13-15; Pr 29.13; Mt 5.45. 
3. 22.3 Pr 27.12. 
4. 22.4 El temor: Vase Dt 6.13 nota j. 
5. 22.5 Pr 15.19. 
6. 22.6 Este v. no est en la versin griega (LXX). 
7. 22.8 El que siembra... segar: Cf. Job 4.8; Pr 12.14. Y la vara de su insolencia ser quebrada: otra posible traduccin: Jehov lo destruir con el cetro de su furia! 
8. 22.9 Sal 112.9; Pr 19.17; 28.27; Lc 14.13-14. 
9. 22.11 Pr 16.13. 
10. 22.13 Pr 26.13. 
11. 22.14 Mujer extraa: otra posible traduccin: prostituta. Cf., en Pr 5, la advertencia para no dejarse atrapar por la mujer adltera. 
12. 22.15 Pr 13.24; 29.15,17. 
13. 22.16 El que por... empobrecer: otra posible traduccin: El que oprime al pobre se enriquece; el que da al rico se empobrece. 
14. 22.17--24.22 Esta seccin retorna al estilo didctico de la primera parte (caps.! --9), aunque los poemas no son tan extensos y se presentan, por lo general, en forma de mandatos positivos o negativos con algunas clusulas a modo de comentario. En estos caps. encontramos algunos paralelos con la literatura sapiencial egipcia (Enseanza de Amenemope) y aramea (Palabras de Ahiqar). 
15. 22.17 Cf. Pr 5.1; 23.12, donde tambin se invita a prestar atencin a las palabras de los sabios, con el fin de adquirir sabidura. 
16. 22.19 Tu confianza est puesta en Jehov: Cf. Pr 3.5 
17. 22.20 Tres veces: La Enseanza de Amenemope (vase Pr 22.17--24.22 n.) ha ayudado a comprender mejor esta difcil frase hebrea, que significa, ms bien, treinta proverbios. 
18. 22.21 A los que te enviaron: segn la versin griega (LXX): a quien te pregunte. 
19. 22.17-21 Esta introduccin a los proverbios de los sabios pide la colaboracin de toda la persona: odo (v. 17), corazn (v. 17) y labios (v. 18). La introduccin tiene un triple propsito: que el instruido ponga su confianza en Jehov, sepa con certidumbre la verdad y pueda dar un fiel informe (cf. 1 P 3.15). 
20. 22.22 Cf. Ex 23.6. No robes... es pobre: otra posible traduccin: no robes al pobre por ser pobre. O sea, dado que es pobre, no debe abusarse de l. En las puertas de la ciudad: es decir, ante los jueces. (Puertas de la ciudad; vase Gn 23.10 n.). 
21. 22.23 Pr 23.11; Is 33.1. 
22. 22.26-27 Cf. Pr 6.1-5 (y vanse las notas a estos v.). 
23. 22.28 Cf. Pr 23.10-11; vase Pr 15.25 n. 

Proverbios 23


-6-

1 Cuando te sientes a comercon algn seor, 
    considera bien lo que est delante de ti. 
    2 Pon un cuchillo a tu garganta, 
    si tienes mucho apetito. 
    3 No codicies sus manjares delicados, 
    porque es pan engaoso.[1] 

-7-

4 No te afanes por hacerte rico: 
    s prudente y desiste. 
    5 Has de poner tus ojos en las riquezas, que son nada? 
    De cierto se hacen alas como de guila, 
    y vuelan al cielo.[2] 

-8-

6 No comas pan con el avaro 
    ni codicies sus manjares, 
    7 porque cuales son sus pensamientos ntimos, tal es l.[3] 
    "Come y bebe", te dir, 
    pero su corazn no est contigo. 
    8 Vomitars el bocado que comiste 
    y habrs malgastado tus suaves palabras.[4] 

-9-

9 No hables a odos del necio, 
    porque menospreciarla prudencia de tus razones. 

-10-

10 [5] No remuevas el lindero antiguo 
    ni entres en la heredad de los hurfanos, 
    11 porque su defensor es el Fuerte: 
    l abogar por la causa de ellos contra ti.[6] 13 

-11-

12 Aplica tu corazn a la enseanza 
   

-12-
y tus odos a las razones sabias. No rehses corregir al muchacho, 
    porque si lo castigas con vara, no morir. 
    14 Castgalo con la vara 
    y librars su alma del seol.[7] 

-13-

15 Hijo mo, si tu corazn es sabio, 
    tambin a m se me alegrar el corazn, 
    16 y mis entraas tambin se alegrarn 
    cuando tus labios hablen con rectitud.[8] 

-14-

17 No tenga tu coraznenvidia de los pecadores,[9] 
    antes persevera en el temor de Jehoven todo tiempo. 
    18 Porque ciertamente hay un porvenir[10] 
    y tu esperanza no ser frustrada.[11] 

-15-

19 Escucha, hijo mo, y s sabio: 
    endereza tu corazn al buen camino. 
    20 No te juntes con los bebedores de vino 
    ni con los comilones de carne, 
    21 porque el bebedor y el comilnse empobrecern, 
    y el mucho dormirlos har vestir de harapos.[12] 

-16-

22 Escucha a tu padre, que te engendr; 
    y cuando tu madre envejezca,no la menosprecies. 
    23 Compra la verdad y no la vendas; 
    y la sabidura, la enseanzay la inteligencia. 
    24 Mucho se alegrar el padre del justo, 
    y el que engendra a un sabiose gozar con l. 
    25 Algrense tu padre y tu madre! 
    Gcese la que te dio a luz![13] 

-17-

26 Dame, hijo mo, tu corazn 
    y miren tus ojos mis caminos. 
    27 Porque abismo profundo es la ramera, 
    pozo profundo la extraa.[14] 
    28 Tambin ella, como un ladrn, acecha, 
    y multiplica entre los hombreslos prevaricadores. 

-18-

29 Para quin sern los ayes? Para quinel dolor? Para quin las rencillas? 
    Para quin las quejas?Para quin las heridas sin razn? 
    Para quin los ojos enrojecidos? 
    30 Para los que no dejan el vino, 
    para los que van probando mixturas. 
    31 No mires el vino cuando rojea, 
    cuando resplandece su color en la copa! 
    Se entra suavemente, 
    32 pero al fin muerde como una serpiente, 
    causa dolor como un spid. 
    33 Tus ojos vern cosas extraas 
    y tu corazn dir cosas perversas. 
    34 Ser como si yacieras en medio del mar 
    o como si yacierasen la punta de un mstil.[15] 
    35 Y dirs: "Me hirieron, mas no me doli; 
    me azotaron, pero no lo sent; 
    cuando despierte,volver en busca de ms". 
						 NOTAS:

1. 23.1-3 Cf. Pr 23.6 Porque es pan engaoso: en el sentido de poner a prueba para medir la calidad de la persona. 
2. 23.4-5 Ec 5.13-17. 
3. 23.7 Cuales son... tal es l: segn la versin griega (LXX): son como un pelo en la garganta, que puede ocasionar vmito, con lo cual los manjares no seran de ningn provecho. 
4. 23.6-8 Pr 23.1-3. 
5. 23.9 En Mt 7.6, Jess da la misma enseanza con otras palabras. 
6. 23.10-11 Estos v. completan y complementan lo dicho en Pr 22.28. Vase Pr 15.25 n. A la luz de estos v., el Fuerte es Dios mismo. 
7. 23.13-14 Vase Pr 19.18 n. El sabio expone su pensamiento contraponiendo dos clases de males: el mal menor es el que puede sentir el muchacho al ser castigado; el mal definitivo (el seol, la muerte) es el que le sobrevendr si no es corregido a tiempo. 
8. 23.15-16 Vase Pr 10.1 nota c. 
9. 23.17-18 No tenga tu corazn envidia de los pecadores: Cf. Sal 37.1-4; Pr 3.31. 
10. 23.18 Hay un porvenir: segn la versin griega (LXX), tendrs un buen fin. 
11. 23.18 Pr 24.14. 
12. 23.19-21 La Ley estableca una severa sancin para los que se comportaban de este modo (Dt 21.18-21). Cf. tambin Pr 21.17. 
13. 23.22-25 Pr 10.1; 17.25; 19.26; 23.15-16. 
14. 23.27 Cf. Pr 22.14. Abismo y pozo profundo: posible alusin al pozo del abismo (cf. Ap 9.1-2). 
15. 23.34 Sal 107.26-27. 

Proverbios 24


-19-

1 No tengas envidiade los hombres malos 
    ni desees juntarte con ellos, 
    2 porque su corazn trama violencias 
    e iniquidad hablan sus labios.[1] 

-20-

3 Con sabidura se edifica la casa, 
    con prudencia se afirma 
    4 y con ciencia se llenan las cmaras 
    de todo bien preciado y agradable. 5 

-21-



-22-

7 Alta est para el insensato la sabidura; 
    en la puerta no abrir l su boca. 

-23-

8 [2] El hombre sabio es fuerte, 
    y de pujante vigor el que tiene ciencia. 
    6 Porque con ingenio hars la guerra, 
    y en los muchos consejerosest la victoria.[3] [4] Al que piensa hacer el mal 
    lo llaman "hombre de malos pensamientos". 
    9 El pensamiento del necio es pecado, 
    y abominable para los hombresel escarnecedor.[5] 11 

-24-

10 Si flaqueas en da de adversidad, 
   

-25-
tu fuerza quedar reducida. Libra a los que son llevados a la muerte, 
    salva a los que tienen su vida en peligro. 
    12 Porque si dices: "Lo cierto esque no lo supimos", 
    acaso no lo considerarel que pesa los corazones? 
    El que mira por tu alma, l lo conocer, 
    y l pagar al hombre segn sus obras.[6] 

-26-

13 Come, hijo mo, de la miel,porque es buena; 
    el panal es dulce a tu paladar. 
    14 As ser para ti el conocimientode la sabidura: 
    si la hallas tendrs recompensa 
    y al fin tu esperanza no ser frustrada.[7] 

-27-

15 T, malvado, no acechesla morada del justo, 
    no saquees el lugar de su descanso; 
    16 porque aunque siete veces caiga el justo, volver a levantarse, 
    pero los malvados caern en el mal.[8] 

-28-

17 No te regocijes cuando caiga tu enemigo,[9] 
    ni cuando l tropiecese alegre tu corazn, 
    18 no sea que Jehov lo vea y le desagrade, 
    y aparte de sobre l su enojo. 

-29-

19 No te juntes con los malignos 
    ni envidies a los malvados, 

-30-

21 [10] 
    20 porque para el malo no habr buen fin: 
    la lmpara de los malvados se apagar![11] Teme a Jehov, hijo mo, y al rey, 
    y no te juntes con los veleidosos;[12] 
    22 porque su desgracia llegar de repente; 
    y el quebranto que viene de ambos, quin puede saberlo?[13] [14] 

CUARTA COLECCIN: DICHOSDE LOS SABIOS (24.23-34) 

23 [15] Tambin estos son dichos de los sabios: 
    Hacer distincin de personas en el juicio no es bueno. 
    24 A quien diga al malo: "T eres justo", 
    los pueblos lo maldecirny lo detestarn las naciones; 
    25 pero quienes lo reprendantendrn felicidad 
    y sobre ellos vendr gran bendicin.[16] 
    26 Besados sean los labios 
    del que responde con palabras correctas! 
    27 Prepara tus labores fuera, 
    dispnlas en tus campos 
    y edifica despus tu casa. 
    28 No seas sin causa testigo contra tu prjimo[17] 
    ni digas falsedades con tus labios. 
    29 No digas: "Har con lcomo l hizo conmigo; 
    pagar a ese hombre segn merecesu obra".[18] 
    30 Pas junto al campo del hombre perezoso, 
    junto a la via del hombre faltode entendimiento; 
    31 y vi que por toda ella haban crecidolos espinos, 
    ortigas haban cubierto la tierra 
    y la cerca de piedra ya estaba derribada. 
    32 Mir, y lo medit en mi corazn; 
    lo vi, y aprend la leccin:[19] 
    33 Un poco de sueo, dormitar otro poco 
    y otro poco descansar mano sobre mano: 
    34 as te llegar la miseriacomo un vagabundo, 
    la pobreza como un hombre armado.[20] 
						 NOTAS:

1. 24.1-2 Sal 37.1-4; Pr 3.31; 23.17-18. 
2. 24.3 Con sabidura se edifica la casa: Vase Pr 9.1 n. 
3. 24.6 Pr 11.14; 20.18. 
4. 24.7 En la puerta: o sea, ante el tribunal (vase Gn 23.10 n.). 
5. 24.8-9 Al que piensa... es pecado: Cf. Pr 6.12-14. 
6. 24.12 Job 34.11; Sal 62.11-12; Jer 17.10; Ez 18.30; 33.20; Mt 16.27; Ro 2.6. 
7. 24.13-14 Cf. Pr 23.18. En los escritos sapienciales y profticos (cf. Is 7.15), el sabor de la miel se relaciona a veces con la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo. 
8. 24.15-16 Job 5.19; Sal 34.19. 
9. 24.17 Job 31.29. 
10. 24.19 Sal 37.1. 
11. 24.20 Sal 37.38; Pr 13.9. 
12. 24.21 Teme: Vase Dt 6.13 nota j. 
13. 24.22 El quebranto que viene de ambos: es decir el castigo que viene de Dios y del rey. Otra posible traduccin: el castigo de los volubles. 
14. 24.21-22 Al final de este proverbio, la versin griega (LXX) aade cinco v. ms, aparentemente para explicar los v. 21-22: \v 22 a El hijo que atiende y obedece la palabra escapar de la destruccin. \v 22 b Que no se digan mentiras sobre el rey, y ninguna mentira saldr de su boca. \v 22 c La lengua del rey es una espada, no carne; el que caiga bajo su poder queda triturado, \v 22 d pues, si su ira se enciende, hasta los nervios del hombre destruye, \v 22 e y devora los huesos de los hombres y, como una llama, los quema de tal forma que no sirven ni de alimento para las cras de las guilas.|r 
15. 24.23-34 Esta breve coleccin de proverbios o dichos, tambin atribuida a los sabios (vase Pr 22.17--24.22 n.), suele considerarse como apndice de la seccin anterior. 
16. 24.23-25 Cf. Pr 18.5; 28.21. Tanto la ley mosaica (Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19) como los profetas (Is 10.2; Jer 5.28; Ez 22.12; Am 2.6; Miq 3.9,11) condenan la discriminacin en los tribunales, apoyndose en el hecho de que Dios es un juez imparcial e insobornable (Sal 82.1-4; Is 11.3-5; Jer 23.5-6). 
17. 24.28 No seas sin causa testigo contra tu prjimo: Esta frase condena el falso testimonio, especialmente en perjuicio de otra persona. Cf. Ex 20.16. 
18. 24.29 Este v. puede unirse al anterior. Cf. Pr 20.22; Mt 5.39-48; 6.12,14-15; Ro 12.17-19. 
19. 24.30-34 Estos v. muestran cmo suelen formarse los proverbios: el sabio observa los aspectos ms relevantes de la vida diaria, reflexiona sobre la experiencia vivida y as saca conclusiones que luego transmite a sus discpulos. 
20. 24.33-34 Pr 6.10-11. 

Proverbios 25


QUINTA COLECCIN: PROVERBIOSDE SALOMN (segunda serie) (25.1--29.27) 

1 [1] 

Lecciones morales
Tambin estos son proverbios de Salomn, los cuales copiaron los varones de Ezequas, rey de Jud:[2] 
    2 Gloria de Dios es encubrir un asunto, 
    pero honra del rey es investigarlo.[3] 
    3 Para la altura de los cielos,para la profundidad de la tierra 
    y para el corazn de los reyes,no hay investigacin. 
    4 Quita la escoria de la plata 
    y saldr una alhaja para el fundidor. 
    5 Aparta al malvado de la presencia del rey, 
    y su trono se afirmar en justicia.[4] 
    6 No[5] te alabes delante del rey 
    ni te pongas en el lugar de los grandes, 
    7 porque mejor es que se te diga:"Sube ac", 
    y no que seas humillado delantedel prncipe 
    a quien tus ojos han visto.[6] 
    8 No entres apresuradamente en pleito, 
    no sea que no sepas qu hacer luego, 
    cuando tu prjimo te haya avergonzado. 
    9 Trata tu causa con tu compaero 
    y no descubras el secreto a otro,[7] 
    10 no sea que te deshonre el que lo oiga 
    y tu infamia no pueda repararse. 
    11 Manzana de oro con figuras de plata 
    es la palabra dicha como conviene.[8] 
    12 Como zarcillo de oro y joyel de oro fino 
    es el que reprende al sabio que tiene odo dcil. 
    13 Como fro de nieve en tiempo de siega, 
    as es el mensajero fiela quienes lo envan, 
    pues reconforta el alma de su seor.[9] 
    14 Como nubes y vientos sin lluvia, 
    as es el tacao que se jactade su generosidad. 
    15 Con mucha pacienciase aplaca el prncipe,[10] 
    pues la lengua suavehasta los huesos quebranta.[11] 
    16 Hallaste miel?[12] Come solo lo necesario, 
    no sea que harto de ella la vomites. 
    17 No pongas con exceso tu pieen la casa de tu vecino, 
    no sea que, harto de ti, te aborrezca.[13] 
    18 Martillo, cuchillo y saeta aguda 
    es el hombre que dice contra su prjimo falso testimonio. 
    19 Como diente roto y pie descoyuntado 
    es confiar en un prevaricadoren momentos de angustia. 
    20 El que canta canciones al corazn afligido 
    es como el que se quita la ropaen tiempo de froo el que sobre el jabn echa vinagre.[14] 
    21 Si el que te aborrece tiene hambre,dale de comer pan, 
    y si tiene sed, dale de beber agua; 
    22 pues, haciendo esto,hars que le arda la cara de verguenza, 
    y Jehov te recompensar.[15] 
    23 El viento del norte trae la lluvia, 
    y el rostro airado, la lengua detractora. 
    24 Mejor es estar en un rincn del terrado 
    que con mujer pendencieraen casa espaciosa.[16] 
    25 Como el agua fra para el sediento, 
    as son las buenas noticias[17] de lejanas tierras. 
    26 Como fuente turbia y manantial sucio 
    es el justo que vacila ante el malvado. 
    27 Comer mucha miel no es bueno, 
    ni el buscar la propia gloria es gloria.[18] 
    28 Como ciudad destruida y sin murallas 
    es el hombre que no pone frenoa su espritu.[19] 
						 NOTAS:

1. 25.1--29.27 La segunda coleccin de proverbios de Salomn recoge 128 proverbios. Esta coleccin puede dividirse en dos secciones: la comparativa, llamada as por el marcado uso de comparaciones y prohibiciones (caps. 25--27); y la real, cuyos temas predominantes son los pobres, la justicia y el rey (caps. 28--29). Esta coleccin es probablemente fruto de una recopilacin hecha por los escribas del rey Ezequas. 
2. 25.1 Ezequas fue rey de Jud desde el 716 hasta el 687 a.C. Cf. 2 Cr 29--32. 
3. 25.2 Cf. Dt 29.29; Ro 11.33-35. Investigarlo: no se refiere a la necesidad de penetrar en los secretos de Dios, sino a la obligacin que tiene el rey de conocer a fondo los asuntos que debe resolver. 
4. 25.4-5 Ntese la referencia al tema de la justicia como fundamento de todo buen gobierno (cf. Pr 16.12; 29.14; vase Sal 72.1-2 n.). 
5. 25.6 En este v. empieza una serie de mandatos negativos (v. 6-8) y uno positivo (v. 9-10). Los mandatos, lo mismo que los proverbios, eran tambin una forma literaria utilizada por los sabios para comunicar sus enseanzas. 
6. 25.6-7 Cf. Lc 14.8-10. 
7. 25.9 Trata tu causa con tu compaero: otra posible traduccin: Defindete de quien te acuse. A veces los pleitos podan arreglarse sin necesidad de recurrir a los tribunales. Cf. Mt 5.25; 18.15-17. 
8. 25.11 Manzana de oro: algunos ven en esta expresin una referencia a naranjas o albaricoques; otros la toman literalmente, y piensan en un trabajo con metales que da como resultado una bellsima joya. 
9. 25.13 Sobre el mensajero, vase Pr 13.17 n. 
10. 25.15 Se aplaca el prncipe: Algunos traducen: se calma el enojo. 
11. 25.15 Cf. la parbola narrada por Jess en Lc 18.1-8. 
12. 25.16 Pr 24.13-14; 25.27; 27.7. 
13. 25.17 Este v. ampla la enseanza del anterior, de manera que los dos pueden considerarse como un solo proverbio. 
14. 25.20 Jabn: segn la versin griega (LXX): llaga. 
15. 25.21-22 Cf. Ex 23.4-5. Esta enseanza ocupa un lugar fundamental en el NT (Mt 5.44-48); Pablo cita estos v. en Ro 12.20. 
16. 25.24 Vase Pr 21.9 n. 
17. 25.25 Buenas noticias: Cf. Pr 15.30; 25.13. 
18. 25.27 Sobre la miel, vanse Pr 24.13-14 n.; 25.16 n. 
19. 25.28 Los impulsos fuera de control son una debilidad, no una fuerza (cf. Pr 16.32). 

Proverbios 26

    1 Como no le sienta la nieve al verano ni la lluvia a la siega, 
    tampoco le sientan los honores al necio. 
    2 Como gorrin que vaga o golondrinaen vuelo, 
    as la maldicin nunca viene sin causa.[1] 
    3 El ltigo para el caballo,el cabestro para el asno 
    y la vara para la espalda del necio.[2] 
    4 Nunca respondas al neciode acuerdo con su necedad, 
    para que no seas t tambin como l; 
    5 responde al neciocomo merece su necedad, 
    para que no se tenga por sabioen su propia opinin.[3] 
    6 Como cortarse los pies o beber algoen dao propio 
    es enviar recado por mano de un necio. 
    7 Como las piernas del cojo,que cuelgan intiles, 
    es el proverbio en la boca del necio.[4] 
    8 Como atar la piedra a la honda 
    es rendir honores al necio. 
    9 Como espina clavada en la manode un borracho 
    es el proverbio en la boca de los necios.[5] 
    10 Como arquero que a todos hiere 
    es el que contrata a insensatosy vagabundos. 
    11 Como perro que vuelve a su vmito[6] 
    es el necio que repite su necedad. 
    12 Has visto a un hombre que se tienepor sabio? 
    Pues ms puede esperarse de un necioque de l![7] 
    13 Dice el perezoso: "Hay un lenen el camino! 
    Un len est en las calles!"[8] 
    14 Como la puerta gira sobre sus quicios, 
    as el perezoso se vuelve en su cama. 
    15 Mete el perezoso su mano en el plato, 
    pero le cansa llevrsela a la boca.[9] 
    16 En su propia opinin,el perezoso es ms sabio 
    que siete que sepan aconsejar. 
    17 Como tomar por las orejasa un perro que pasa 
    es entrometerse en pleito ajeno. 
    18 Como el que enloquecido arroja llamas, 
    saetas y muerte, 
    19 tal es el hombre que engaa a su amigo 
    y luego dice: "Solo ha sido una broma!" 
    20 Sin lea se apaga el fuego, 
    y donde no hay chismosocesa la contienda. 
    21 Como el carbn para las brasasy la lea para el fuego 
    es el hombre pendencieropara encender contienda.[10] 
    22 Las palabras del chismososon como bocados suaves 
    que penetran hasta las entraas.[11] 
    23 Como bao de plata sobre un tiesto 
    son los labios lisonjerosy el mal corazn.[12] 
    24 El que odia, lo disimula con los labios, 
    pero en su interior maquina engao; 
    25 por ms que hable amigablemente,no le creas, 
    porque siete abominacioneshay en su corazn. 
    26 Aunque con disimulo encubra su odio, 
    su maldad ser descubiertaen la congregacin.[13] 
    27 El que cava una fosa caer en ella; 
    al que rueda una piedra,se le vendr encima.[14] 
    28 La lengua falsa atormentaal que ha lastimado;[15] 
    la boca lisonjera conduce a la ruina. 
						 NOTAS:

1. 26.2 Cf. Nm 23.8. En el mundo antiguo se crea que las maldiciones tenan un poder temible (cf. Zac 5.4). Pero si la maldicin es injustificada, Dios no puede prestarle atencin y, por lo tanto, carece de eficacia. 
2. 26.3 Pr 10.13; 19.29. 
3. 26.4-5 Estos dos proverbios son contradictorios solo en apariencia, ya que uno y otro deben ser aplicados segn las circunstancias. A veces, la persona prudente pasa por tonta si se pone a litigar con un necio; otras veces, es conveniente dar al necio una respuesta oportuna, para impedir que se crea sabio. 
4. 26.7 Pr 26.9. 
5. 26.9 Pr 26.7. 
6. 26.11 El perro... su vmito: 2 P 2.22. El perro era un animal impuro para los judos; ser comparado con ese animal era uno de los peores insultos. Cf. Flp 3.2. 
7. 26.12 El que se tiene por sabio piensa que ha llegado a la perfeccin del saber; por eso ms puede esperarse de un necio que de l, ya que el necio puede al menos reconocer su ignorancia. Cf. Pr 3.7; 29.20. 
8. 26.13 Pr 22.13. 
9. 26.15 Pr 19.24. 
10. 26.20-21 Sobre las contiendas, cf. Pr 15.18; 22.10; 29.22. 
11. 26.22 Pr 18.8. 
12. 26.23 Mt 23.25-28; 1 Jn 3.18. 
13. 26.24-26 Cf. Sal 28.3; Jer 9.4-8. Siete abominaciones hay en su corazn: otra posible traduccin: Su mente est llena de maldad. El nmero siete es smbolo de plenitud. Vase Gn 4.18 n. 
14. 26.27 Sal 7.15-16; Ec 10.8. 
15. 26.28 Atormente al que ha lastimado: segn la versin griega (LXX): odia la verdad. 

Proverbios 27

    1 No te jactes del da de maana 
    porque no sabes qu dar de sel da.[1] 
    2 Albete el extrao y no tu propia boca; 
    el ajeno, y no los labios tuyos.[2] 
    3 Pesada es la piedra y la arena pesa, 
    pero ms pesada que ambases la ira del necio. 
    4 Cruel es la ira e impetuoso el furor, 
    pero quin podr sostenersedelante de la envidia?[3] 
    5 Mejor es reprensin manifiesta 
    que amor oculto. 
    6 Leales son las heridas que causael que ama, 
    pero falsos los besos del que aborrece.[4] 
    7 El hombre saciado despreciael panal de miel,[5] 
    pero al hambriento,aun lo amargo le resulta dulce. 
    8 Cual ave errante lejos de su nido 
    es el hombre errante lejos de su hogar. 
    9 Los aceites y perfumes alegran el corazn, 
    y el cordial consejo del amigo,al hombre.[6] 
    10 No dejes a tu amigoni al amigo de tu padre, 
    ni vayas a la casa de tu hermanoen el da de tu afliccin: 
    mejor es un vecino cercaque un hermano lejos.[7] 
    11 S sabio, hijo mo, y alegra mi corazn; 
    as podr responder al que me agravie.[8] 
    12 El prudente ve el mal y se esconde, 
    pero los incautos pasany se llevan el dao.[9] 
    13 Qutale su ropa al que sali fiadorpor el extrao 
    y tmale prendaal que fa a la mujer ajena.[10] 
    14 A quien de madrugada bendiceen alta voz a su amigo, 
    por maldicin se le contar.[11] 
    15 Gotera continua en tiempo de lluvia 
    y mujer pendenciera, son semejantes:[12] 
    16 pretender contenerlaes como querer refrenar el viento 
    o retener el aceite en la mano derecha. 
    17 El hierro con hierro se afila, 
    y el hombre con el rostro de su amigo. 
    18 Quien cuida la higuera comer su fruto, 
    y el que mira por los interesesde su seor recibir honores. 
    19 Como el rostro en el aguaes reflejo del rostro, 
    as el hombre se reflejaen el corazn del hombre.[13] 
    20 Como el seol y el Abadnnunca se sacian, 
    as los ojos del hombrenunca estn satisfechos.[14] 
    21 En el crisol se prueba la plata,en el horno el oro,[15] 
    y al hombre la boca del que le alaba. 
    22 Aunque majes al necio en un mortero,entre granos de trigo majadoscon el pisn, 
    no se apartar de l su necedad. 
    23 S diligente en conocerel estado de tus ovejas 
    y mira con cuidado por tus rebaos,[16] 
    24 porque las riquezasno duran para siempre, 
    ni una corona espara generaciones perpetuas. 
    25 Saldr la grama, brotar la hierba 
    y ser segada la hierba de los montes; 
    26 tendrs corderos para vestirte, 
    cabritos para el precio del campo 
    27 y abundancia de leche de las cabraspara tu mantenimiento, 
    para mantenimiento de tu casa 
    y para sustento de tus criadas. 
						 NOTAS:

1. 27.1 Lc 12.16-20; Stg 4.13-16. 
2. 27.2 Y no los labios tuyos: Cf. Mt 6.2-5,16; 2 Co 10.18. 
3. 27.4 Acerca de la envidia, cf. Gn 37.4-11; Pr 14.30; Mt 27.18. 
4. 27.5-6 Pr 26.24-26; 28.23. 
5. 27.7 Miel: Vanse las referencias en Pr 25.16 n. 
6. 27.9 El cordial consejo... al hombre: Cf. v. 5-6. 
7. 27.10 Pr 17.17; 18.24. 
8. 27.11 Sal 127.3-5; Pr 10.1; 15.20. 
9. 27.12 Pr 22.3. 
10. 27.13 Sobre salir fiador, cf. Pr 6.1-2 (y vanse las notas correspondientes); 20.16. 
11. 27.14 Maldicin: o insulto. El Talmud prohbe el saludo antes de las oraciones matutinas. 
12. 27.15 Pr 19.13. 
13. 27.19 Cf. Pr 20.27. 
14. 27.20 Los ojos: es a saber, la codicia, pues los ojos ven y aprecian si algo es deseable o no. Cf. Pr 30.15-16; Ec 1.8; 1 Jn 2.16. 
15. 27.21 Cf. Pr 17.3. 
16. 27.23 Pr 12.10. 

Proverbios 28


Proverbios sobre asuntos diversos

1 Huye el malvadosin que nadie lo persiga, 
    pero el justo est confiado como un len.[1] 
    2 Por la rebelin del pas,sus gobernantes son muchos; 
    pero por el hombre inteligente y sabio permanece estable.[2] 
    3 El hombre pobre que roba a los pobres 
    es como una lluvia torrencialque deja sin pan. 
    4 Los que se apartan de la Leyalaban a los malvados, 
    pero los que la guardancontienden con ellos.[3] 
    5 Los hombres malosno comprenden lo que es recto, 
    pero los que buscan a Jehov comprenden todas las cosas.[4] 
    6 Mejor es el pobre que caminaen su integridad 
    que el rico y de perversos caminos.[5] 
    7 El que guarda la Ley es hijo prudente, 
    pero el que se hace compaerode glotones averguenza a su padre. 
    8 El que aumenta sus riquezascon usura y crecidos intereses, 
    para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.[6] 
    9 Incluso la oracin le es abominable 
    al que aparta su odopara no escuchar la Ley.[7] 
    10 El que hace errar a los rectospor el mal camino 
    caer en su propia fosa, 
    pero los perfectos heredarn el bien.[8] 
    11 El hombre rico es sabioen su propia opinin, 
    mas el pobre e inteligente lo escudria. 
    12 Cuando los justos se alegran,grande es la gloria; 
    cuando los malvados se levantan,los hombres tienen que esconderse.[9] 
    13 El que oculta sus pecados no prosperar, 
    pero el que los confiesa y se apartade ellos alcanzar misericordia.[10] 
    14 Bienaventurado el hombreque siempre teme a Dios, 
    pero el que endurece su corazncaer en el mal.[11] 
    15 Len rugiente y oso hambriento 
    es el malvado que gobiernasobre el pueblo pobre.[12] 
    16 El gobernante falto de entendimientomultiplicar la extorsin, 
    pero se prolongarn los dasdel que aborrece la avaricia. 
    17 El hombre cargado con la sangre de otro 
    huir hasta el sepulcrosin que nadie le detenga. 
    18 El que en integridad camina ser salvo, 
    pero el de perversos caminoscaer en alguno de ellos.[13] 
    19 El que cultiva su tierra se saciar de pan, 
    pero el que sigue a los ociososse colmar de pobreza.[14] 
    20 El hombre fiel recibirmuchas bendiciones, 
    pero el que quiere enriquecerse de prisa no estar libre de culpa. 
    21 Hacer distincin de personas no es bueno; 
    hasta por un bocado de panprevaricar el hombre![15] 
    22 El avaro se apresura a enriquecerse, 
    sin saber que caer en la indigencia. 
    23 El que reprende a otrohallar despus mayor gracia 
    que el que lisonjea con la lengua.[16] 
    24 El que roba a su padre o a su madrey dice: "Esto no es malo", 
    se hace compaero del criminal. 
    25 El de nimo altanero suscita contiendas, 
    pero el que confa en Jehov prosperar.[17] 
    26 El que confa en su propio coraznes un necio, 
    pero el que camina con sabiduraser librado.[18] 
    27 El que da al pobre no tendr pobreza, 
    pero el que aparta de l sus ojos tendr muchas maldiciones.[19] 
    28 Cuando los malvados se levantan,se esconde el hombre; 
    cuando perecen, los justos se multiplican.[20] 
						 NOTAS:

1. 28.1 Lv 26.17,36; Sal 118.6. 
2. 28.2 Por la rebelin del pas: lit. a causa de los crmenes del pas. 
3. 28.4 Cf. Sal 73.2-12, sobre la descripcin de la prosperidad y la alabanza que reciben los malvados. 
4. 28.5 1 Co 2.14. 
5. 28.6 Pr 19.1. 
6. 28.8 Ex 22.25; Lv 25.35-38; Dt 15.7-11; 23.19-20; Job 27.16-17; Pr 13.22; Ec 2.26. 
7. 28.9 Cf. Pr 15.8. Esta es una aplicacin de la ley del talin (vase Ex 21.23-25 n.). Cf. tambin Jer 11.10-11. 
8. 28.10 Cf. Pr 26.27 y la advertencia que Jess mismo da en Mt 18.6. 
9. 28.12 Pr 11.10; 28.28; 29.2,16. 
10. 28.13 Cf. Lc 18.9-14; 1 Jn 1.9. Tambin algunos salmos muestran la necesidad de reconocer y confesar los pecados para alcanzar perdn y paz (cf. Sal 32.3-5; 38.3-4,18). 
11. 28.14 Bienaventurado: Vase Sal 1.1 n. Teme: Vase Dt 6.13 nota j. 
12. 28.15 Acerca de la ferocidad y crueldad de los gobernantes, cf. Sof 3.3. 
13. 28.18 Cf. Pr 10.9. El de perversos caminos: lit. el que oscila entre dos malos caminos. 
14. 28.19 Pr 12.11 presenta una versin algo diferente del mismo proverbio. 
15. 28.21 Vase Pr 24.23-25 n. 
16. 28.23 Pr 27.5-6. 
17. 28.25 Pr 3.5-6; 15.18; 16.20. 
18. 28.26 Pr 3.7; 1 Co 3.18. 
19. 28.27 Al que da... no tendr pobreza: Cf. Pr 11.24; 19.17; 22.9. 
20. 28.28 Pr 11.10; 28.12; 29.2,16. 

Proverbios 29

    1 El hombre que, al ser reprendido,se vuelve terco, 
    de repente y sin remedioser quebrantado.[1] 
    2 Cuando los justos dominan,el pueblo se alegra; 
    cuando domina el malvado,el pueblo gime.[2] 
    3 El hombre que ama la sabiduraalegra a su padre; 
    el que frecuenta ramerasperder los bienes.[3] 
    4 El rey que acta con justiciaafirma el pas; 
    el que solo exige tributos, lo destruye.[4] 
    5 El hombre que lisonjea a su prjimo 
    le tiende una red delante de sus pasos.[5] 
    6 En la transgresin del hombre maloest su propia trampa,[6] 
    pero el justo canta con alegra. 
    7 El justo est atentoa la causa de los pobres; 
    el malvado no entiendeque eso es sabidura.[7] 
    8 Los hombres escarnecedoresalborotan la ciudad; 
    los sabios calman la ira. 
    9 Si el hombre sabio disputa con el necio, 
    sea que se enoje o que se ra,no tendr reposo. 
    10 Los hombres sanguinariosaborrecen al ntegro, 
    pero los rectos procuran agradarle. 
    11 El necio da rienda suelta a toda su ira, 
    pero el sabio, al fin, la apacigua.[8] 
    12 Si un gobernante hace casoa la mentira, 
    todos sus servidores sern malvados.[9] 
    13 El pobre y el usurero tienen en comn 
    que Jehov alumbra los ojos de ambos.[10] 
    14 Para siempre ser firme el trono del rey 
    que conforme a la verdadjuzga a los pobres.[11] 
    15 La vara y la correccin dan sabidura, 
    pero el muchacho consentidoaverguenza a su madre.[12] 
    16 Cuando los malvados son muchos,mucha es la transgresin; 
    pero los justos vern la ruina de ellos. 
    17 Corrige a tu hijo y te dar descanso, 
    y dar alegra a tu alma.[13] 
    18 Cuando falta la profeca,el pueblo se desenfrena, 
    pero el que guarda la Leyes bienaventurado.[14] 
    19 Al siervo no se le corrige con palabras, 
    porque entiende, pero no hace caso. 
    20 Has visto un hombre ligero de palabra? 
    Pues ms puede esperarse de un necio que de l.[15] 
    21 El siervo mimado desde la niezpor su amo, 
    a la postre ser su heredero. 
    22 El hombre iracundo provoca contiendas; 
    el furioso, a menudo peca.[16] 
    23 La soberbia del hombrele acarrea humillacin, 
    pero al humilde de espritulo sustenta la honra.[17] 
    24 El cmplice del ladrnse aborrece a s mismo, 
    pues oye la maldicinpero no le denuncia.[18] 
    25 El temor del hombre le pone trampas; 
    el que confa en Jehov est a salvo.[19] 
    26 Muchos buscan el favor del prncipe, 
    pero de Jehov procede la justiciapara todos. 
    27 Abominable es para los justosel hombre inicuo, 
    y abominable es para el malvadoel de caminos rectos.[20] 
						 NOTAS:

1. 29.1 El fin del terco y del malvado es el mismo (cf. Pr 6.12-15). 
2. 29.2 Pr 11.10; 28.12; 29.16. 
3. 29.3 Cf. Pr 5.10; 6.26; 10.1; Lc 15.13-17. En la primera coleccin de proverbios (caps. 1--9), se contraponen con frecuencia la sabidura y la prostituta. Cf. 9.13-18, donde se presenta la locura o falta de sabidura como una ramera. 
4. 29.4 Pr 14.34; Is 11.4-5. 
5. 29.5 Pr 27.5-6; 28.23. 
6. 29.6 En la transgresin... su propia trampa: Cf. Job 18.7-10; Pr 12.13. 
7. 29.7 Sal 41.1; Is 1.23. 
8. 29.11 Pr 12.16. 
9. 29.12 Todos sus servidores sern malvados: otra posible traduccin: Corrompe a todos sus servidores. Servidores: Se refiere a los ministros que ayudan al rey a gobernar. 
10. 29.13 Pr 22.2; Mt 5.45. 
11. 29.14 Este consejo se complementa con los de Pr 16.12; 20.28. Cf. Sal 72.4,12. 
12. 29.15 Pr 10.1; 22.15; 29.17. 
13. 29.17 Cf. Pr 13.24; 19.18 y vanse las referencias en Pr 29.15 n. 
14. 29.18 Profeca: otra posible traduccin: direccin divina. Ley: heb. torah, que tambin puede traducirse por enseanza, instruccin. 
15. 29.20 Ligero de palabra: otras posibles traducciones: de quien se precipita en sus asuntos o de quien acta sin pensar. Ms puede esperarse de un necio: expresin idntica a Pr 26.12a. Sobre el necio, vase Pr 1.7 nota h. 
16. 29.22 Cf. Pr 15.18; 26.21. En Pr 28.25 se dice lo mismo del altanero. 
17. 29.23 La soberbia... la honra: Vanse las referencias en Mt 23.12 n. Sobre el soberbio, cf. Pr 11.2; 16.18. 
18. 29.24 El cmplice del ladrn se aborrece a s mismo: Cf. Lv 5.1. Oye la maldicin: Cuando alguien haca una declaracin bajo juramento, quedaba expuesto, en caso de mentir, a maldiciones que unas veces se formulaban expresamente y otras se daban por sobreentendidas. Cf. Jue 17.2. 
19. 29.25 El que confa en Jehov est a salvo: Cf. Sal 91; Pr 16.20; 18.10. 
20. 29.27 Acerca de esta incompatibilidad radical entre justos y malvados, cf. Sal 139.21-22; 2 Co 6.14-16. 

Proverbios 30


SEXTA COLECCIN: PALABRASDE AGUR (30.1-33) 

1 [1] Palabras de Agur hijo de Jaqu.[2] La profeca que dijo el varn a Itiel, a Itiel y a Ucal.[3] 
    2 Ciertamente yo soy ms rudo que nadie: 
    no tengo entendimiento humano.[4] 
    3 No aprend sabidura 
    ni conozco la ciencia del Santo.[5] 
    4 Quin subi al cielo y descendi? 
    Quin encerr los vientos en sus puos? 
    Quin recogi las aguas en un pao? 
    Quin afirm todos los confinesde la tierra? 
    Cul es su nombre, y el nombrede su hijo, si es que lo sabes?[6] 
    5 Toda palabra de Dios es limpia; 
    l es escudo para los que en l esperan.[7] 
    6 No aadas a sus palabras,[8] para que no te reprenda 
    y seas hallado mentiroso.[9] 
    7 Dos cosas te he pedido, 
    no me las niegues antes que muera:[10] 
    8 Vanidad y mentira aparta de m, 
    y no me des pobreza ni riquezas, 
    sino sustntame con el pan necesario, 
    9 no sea que, una vez saciado, te nieguey diga: "Quin es Jehov?", 
    o que, siendo pobre, robe 
    y blasfeme contra el nombre de mi Dios.[11] 
    10 No acuses al siervo ante su seor, 
    no sea que te maldiga y lleves el castigo.[12] 
    11 Hay generacin que maldice a su padre 
    y que a su madre no bendice.[13] 
    12 Hay generacin limpiaen su propia opinin, 
    si bien no se ha limpiadode su inmundicia. 
    13 Hay generacin de ojos altivos 
    y prpados altaneros. 
    14 Hay generacin cuyos dientes sonespadas y sus muelas cuchillos, 
    para devorar a los pobres de la tierray a los menesterososde entre los hombres.[14] 
    15 La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: "Dame! dame!"[15] 
    Tres cosas hay que nunca estn hartas, 
    y aun la cuarta nunca dice: "Basta!": 
    16 el seol, la matriz estril, 
    la tierra, que no se sacia de agua, 
    y el fuego, que jams dice: "Basta!"[16] 
    17 El ojo que se burla de su padre 
    y menosprecia la enseanza de la madre, 
    squenlo los cuervos de la caada 
    y devrenlo las cras del guila.[17] 
    18 Tres cosas me son ocultas, 
    y una cuarta tampoco conozco: 
    19 el rastro del guila en el aire, 
    el rastro de la culebra sobre la pea, 
    el rastro de la nave en medio del mar 
    y el rastro del hombre en la muchacha.[18] 
    20 La mujer adltera procede as: 
    come, se limpia la boca 
    y dice: "No he hecho ningn mal". 
    21 Por tres cosas tiembla la tierra, 
    y por una cuarta que no puede sufrir: 
    22 por el siervo llegado a rey,[19] 
    por el necio saciado de pan, 
    23 por la mujer aborrecida, cuando se casa, 
    y por la sierva cuando heredaa su seora. 
    24 Cuatro de las cosas ms pequeasde la tierra 
    son ms sabias que los sabios: 
    25 las hormigas, pueblo que no es fuerte, 
    pero en verano preparan su comida; 
    26 los conejos, pueblo que no es vigoroso, 
    pero hacen su casa en la piedra; 
    27 las langostas, que no tienen rey, 
    pero salen todas por cuadrillas;[20] 
    28 la araa, que la atrapas con la mano, 
    pero est en los palacios reales. 
    29 Tres cosas hay de hermoso andar, 
    y una cuarta que pasea con elegancia: 
    30 El len, fuerte entre todos los animales, 
    que no retrocede ante nada; 
    31 el gallo altivo,y tambin el macho cabro, 
    y el rey, a quien nadie resiste. 
    32 Si neciamente te has enaltecido 
    y te has propuesto hacer mal, 
    ponte la mano sobre la boca. 
    33 Ciertamente el que bate la lechesaca mantequilla, 
    el que con fuerza se suena la nariz saca sangre 
    y el que provoca la ira causa contienda. 
						 NOTAS:

1. 30.1-33 El estilo de este cap. se asemeja un poco al de la primera coleccin (caps. 1--9). Las palabras de Agur se extienden hasta el v. 14; en el resto del cap. (v. 15-33) hay proverbios numricos no necesariamente asociados a Agur. 
2. 30.1 Agur hijo de Jaqu: Muy probablemente, Agur era un sabio no israelita. La palabra hebrea que se traduce por profeca tambin puede ser el nombre de una tribu ismaelita del norte de Arabia (cf. Gn 25.14; Pr 31.1). Los sabios de aquella regin eran famosos en todo el mundo antiguo (cf. 1 R 5.10; Job 2.11; Jer 49.7). 
3. 30.1 Los nombres Itiel y Ucal tambin podran traducirse por me he cansado, Dios; me he cansado y agotado, lo cual servira como introduccin a la primera parte del cap. 
4. 30.2 En Sal 73.22, el salmista tambin reconoce su falta de entendimiento. 
5. 30.3 Cf. Pr 9.10. Del Santo: en hebreo, esta frase est en plural (los santos), por lo que tambin podra referirse a los sabios. 
6. 30.4 Cf. Job 38.8-9; Sal 104.3; Is 40.12; 45.18. Vanse tambin las referencias en Jn 3.13 n. 
7. 30.5 l es escudo para los que en l esperan: Cf. 2 S 22.31; Sal 18.30; Pr 29.25. 
8. 30.6 No aadas a sus palabras: Cf. Dt 4.2; 12.32; Ap 22.18. 
9. 30.2-6 Estos v. son difciles de interpretar y pueden traducirse de distintas maneras. 
10. 30.7 No me las niegues antes que muera: o sea, concdemelas mientras estoy vivo. 
11. 30.8-9 Cf. Sal 119.29, y tambin Dt 6.12; 32.15; Mt 6.11. 
12. 30.10 No sea que te maldiga: El esclavo era dbil ante la ley y difcilmente se le dara la razn en contra de un ciudadano libre. Su nico recurso era proferir una maldicin, pidiendo a Dios que l mismo castigue al que le ocasion el perjuicio. Cf. Flm 8-20. 
13. 30.11 Ex 20.12; 21.17. 
14. 30.14 Job 29.17; Sal 52.2; Is 9.11-12. 
15. 30.15 Que dicen: Dame! dame!: otra posible traduccin: que solo saben pedir. 
16. 30.15-16 Con estos v. se inicia una serie de proverbios numricos (vase Pr 6.16-19 n.), interrumpidos por breves enseanzas. Las cuatro cosas enumeradas aqu pertenecen al mbito de la muerte. 
17. 30.17 Cf. Pr 19.26. La enseanza de la madre: segn la versin griega (LXX): a su madre anciana. 
18. 30.18-19 El rastro del hombre en la muchacha: Esta expresin no se refiere a lo que el hombre hace para enamorar a la muchacha, sino al misterio del matrimonio y la procreacin. 
19. 30.22 El siervo llegado a rey: Cf. Pr 19.10; Ec 10.5-7. 
20. 30.24-27 Las hormigas: Cf. 6.6-8. Los conejos son pequeos animales que viven entre las rocas y se ocultan fcilmente (cf. Lv 11.5; Sal 104.18). Las langostas: Cf. Jl 1.4; 2.2-11. 

Proverbios 31


SPTIMA COLECCIN: PALABRASDEL REY LEMUEL (31.1-9)

1 Palabras del rey Lemuel:[1] profeca con que lo instruy su madre. 
    2 "Qu decirte, hijo mo,hijo de mi vientre! 
    Qu decirte, hijo de mis anhelos! 
    3 No des tu fuerza a las mujeres, 
    ni tus caminos a las que destruyena los reyes.[2] 
    4 "No es digno de reyes, Lemuel, 
    no es digno de reyes beber vino, 
    ni de prncipes darse a la sidra; 
    5 pues quiz bebiendo olviden la Ley 
    y perviertan el derechode todos los afligidos.[3] 
    6 Dad la sidra al desfallecido 
    y el vino al de nimo amargado: 
    7 que beban, que se olvidende su necesidad 
    y no se acuerden ms de su miseria. 
    8 Abre tu boca en favor del mudo 
    en el juicio de todos los desvalidos. 
    9 Abre tu boca, juzga con justicia 
    y defiende la causadel pobre y del menesteroso.[4] 

APNDICE: ELOGIO DE LA MUJERVIRTUOSA (31.10-31) 

10 [5] "Mujer virtuosa, quin la hallar? 
    Su valor sobrepasa largamenteal de las piedras preciosas. 
    11 El corazn de su marido confa en ella 
    y no carecer de ganancias. 
    12 De ella recibe el bien y no el mal 
    todos los das de su vida. 
    13 Ella busca la lana y el lino, 
    y trabaja gustosamente con sus manos. 
    14 Es como la nave del mercader, 
    que trae su pan desde lejos. 
    15 Siendo an de noche, se levanta 
    para dar la comida a su familia 
    y la racin a sus criadas.[6] 
    16 Considera la heredad y la compra, 
    y con sus propias manos planta una via. 
    17 Se cie firmemente la cintura 
    y esfuerza sus brazos. 
    18 Ve que van bien sus negocios; 
    su lmpara no se apaga de noche. 
    19 Aplica sus manos a la rueca 
    y sus dedos manejan el huso. 
    20 Alarga su mano al pobre; 
    extiende sus manos al menesteroso. 
    21 No teme por su familia cuando nieva, 
    porque toda su familia va vestidade ropas abrigadas. 
    22 Ella se teje los tapices, 
    y de lino fino y de prpura es su vestido. 
    23 Su marido es conocidoen las puertas de la ciudad, 
    cuando se sienta con los ancianosdel pas. 
    24 Teje telas y las vende, 
    y provee de cintas al mercader. 
    25 Fuerza y honor son su vestidura, 
    y se re de lo por venir. 
    26 Abre su boca con sabidura 
    y la ley de la clemencia est en su lengua. 
    27 Considera la marcha de su casa 
    y no come el pan de balde. 
    28 Sus hijos se levantany la llaman bienaventurada, 
    y su marido tambin la alaba: 
    29 "Muchas mujeres han hecho el bien, 
    pero t las sobrepasas a todas!" 
    30 Engaosa es la graciay vana la hermosura, 
    pero la mujer que teme a Jehov,[7] esa ser alabada. 
    31 Ofrecedle del fruto de sus manos, 
    y que en las puertas de la ciudadla alaben sus hechos!" 
						 NOTAS:

1. 31.1 El rey Lemuel: probablemente no era de Israel. Profeca: Vase Pr 30.1 nota b. 
2. 31.3 No des tu fuerza a las mujeres: Cf. Pr 5.3-23; 7.6-27; 23.27. En 1 R 11.1-4 hay un claro ejemplo de lo que puede suceder si no se observa esta enseanza. 
3. 31.4-5 El vino puede convertirse en un grave peligro para un rey (cf. Pr 20.1; Ec 10.17; Is 28.7). 
4. 31.8-9 Sal 72.2-4,12-14. 
5. 31.10-31 Este poema final es acrstico o alfabtico, ya que cada v. empieza con una letra diferente, conforme al orden del alfabeto hebreo (vanse Introduccin a los Salmos y Sal 119 n.). Describe a la mujer virtuosa, eficiente en las labores domsticas y en todas las esferas de la vida. 
6. 31.15 Y la racin a sus criadas: otra posible traduccin: y da rdenes a sus criadas. 
7. 31.30 Teme a Jehov: Vase Dt 6.13 nota j. 

Eclesiasts 1


1. LA EXPERIENCIA DEL PREDICADOR (1.1--2.26)



Todo es vanidad

1 Palabras del Predicador,[1] hijo de David, rey en Jerusaln. 
    2 "Vanidad de vanidades[2] --dijo el Predicador--; 
    vanidad de vanidades, todo es vanidad".[3] 
    3 Qu provecho[4] obtiene el hombre 
    de todo el trabajo con que se afanadebajo del sol?[5] 
    4 Generacin va y generacin viene, 
    pero la tierra siempre permanece.[6] 
    5 Sale el sol y se pone el sol, 
    y se apresura a volver al lugarde donde se levanta. 
    6 El viento sopla hacia el sur, 
    luego gira hacia el norte;y girando sin cesar, 
    de nuevo vuelve el viento a sus giros. 
    7 Todos los ros van al mar, 
    pero el mar no se llena. 
    Al lugar de donde los ros vinieron, 
    all vuelven para correr de nuevo. 
    8 Todas las cosas son fatigosas, 
    ms de lo que el hombre puede expresar. 
    Nunca se sacia el ojo de ver 
    ni el odo de oir. 
    9 Qu es lo que fue? Lo mismo que ser. 
    Qu es lo que ha sido hecho? 
    Lo mismo que se har, 
    pues nada hay nuevo debajo del sol. 
    10 Acaso hay algo de que se pueda decir: 
    "He aqu esto es nuevo"? 
    Ya aconteci en los siglosque nos han precedido. 
    11 No queda memoria de lo que precedi, 
    ni tampoco de lo que ha de suceder 
    quedar memoria en los que vengan despus. 

La experiencia del Predicador

12 Yo, el Predicador, fui rey sobre Israel en Jerusaln. 13 Me entregu de corazn[7] a inquirir y a buscar con sabidura sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres para que se ocupen en l. 14 Mir todas las obras que se hacen debajo del sol, y vi que todo ello es vanidad y afliccin de espritu.[8] 
    15 Lo torcido no se puede enderezar, 
    y con lo incompleto no puede contarse. 
16 Habl yo en mi corazn, diciendo: "He aqu, yo me he engrandecido, y he crecido en sabidura ms que todos mis predecesores en Jerusaln,[9] y mi corazn ha percibido mucha sabidura y ciencia". 17 De corazn me dediqu a conocer la sabidura, y tambin a entender las locuras y los desvaros. Y supe que aun esto era afliccin de espritu,[10] 18 pues 
    en la mucha sabidurahay mucho sufrimiento;[11] 
    y quien aade ciencia, aade dolor. 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Del Predicador: Vase Introduccin. 
2. 1.1-2 Vanidad de vanidades. La expresin hebrea significa vana ilusin, y tiene el valor de un superlativo. Cf. expresiones semejantes como Dios de los dioses y Seor de seores (Dt 10.17), o el Cantar de los cantares, es decir, el ms hermoso de los cantos (vase Introduccin a Cantares; cf. Cnt 1.1). 
3. 1.1-2 La palabra hebrea traducida por vanidad (o ilusin) designa todo aquello que es vaco, inconsistente y fugaz como un soplo, la niebla o una rfaga de viento. A veces se emplea para poner de relieve el carcter frgil y transitorio de la condicin humana sobre la tierra (Sal 62.9). Cf. Ec 1.14; 2.1; 4.8; 6.12. 
4. 1.3 Qu provecho...: La pregunta planteada en este v. se halla en el trasfondo de todo el libro (cf. Ec 2.22). Con el fin de encontrar una respuesta, el autor experiment con aquellas cosas a las que alude, p.e., en 1.16-17; 2.1. 
5. 1.3 Debajo del sol otra posible traduccin: en este mundo. Esta expresin, que se repite ms de 25 veces, sita y delimita el campo de observacin que realmente interesa al Predicador: las cosas que suceden aqu, en la tierra, y estn directamente relacionadas con el valor y el sentido de la vida humana. 
6. 1.4 La mirada de Eclesiasts se dirige en primer lugar al mundo de la naturaleza, que es el escenario y el marco de la existencia humana (v. 4-11). Todo en l est en constante movimiento; pero de ese continuo ir y venir no resulta nada nuevo, porque cada movimiento, una vez que llega a su trmino, recomienza su curso y repite incansablemente el mismo ciclo. 
7. 1.13 Me entregu de corazn: otra posible traduccin: me entregu de lleno. En el lenguaje bblico, el corazn es la sede de la actividad consciente, tanto intelectual como afectiva y voluntaria. Vase Sal 12.2 n. 
8. 1.14 Afliccin de espritu: Otra posible traduccin: atrapar el viento en la que el verbo traduce un vocablo arameo que significa deseo, bsqueda o ambicin. Tambin hay aqu, probablemente, un juego de palabras con un verbo hebreo que tiene un sonido semejante y significa pastorear o apacentar, y un sustantivo que significa espritu o viento. De este modo se pone de relieve una idea bien caracterstica de Eclesiasts: la falta de proporcin entre los esfuerzos realizados y los resultados alcanzados (cf. Ec 1.3) hace que toda actividad humana sea como un intento de atrapar (o de pastorear) el viento, es decir, de obtener un resultado que es en s mismo inalcanzable. Cf. Ec 2.11,17,26; 4.4,6; 6.9. 
9. 1.16-17 Cf. 1 R 4.29-31. 
10. 1.16-17 Este dilogo consigo mismo es un artificio literario destinado a hacer resaltar el carcter estrictamente personal de las observaciones y experiencias: el autor de este libro observa la realidad, reflexiona sobre ella y saca sus conclusiones con total independencia de juicio. Cf. Ec 2.1-2. 
11. 1.18 Quien aade ciencia, aade dolor: La sabidura que se puede alcanzar mediante la observacin y el razonamiento es til y deseable (cf. Ec 7.5,11,12,19). Pero esa sabidura no logra dar respuesta satisfactoria a las preguntas que ms inquietan al espritu humano (cf. Ec 3.11) ni asegura a los sabios un destino mejor que el de los necios (Ec 2.14-16). De ah que la mucha sabidura sea tambin una fuente de pesadumbre e insatisfaccin. Cf. Ec 8.16-17. 

Eclesiasts 2

1 Dije yo en mi corazn: "Vamos ahora, te probar con el placer: gozars de lo bueno".[1] Pero he aqu, esto tambin era vanidad. 2 A la risa dije: "Enloqueces"; y al placer: "De qu sirve esto?" 
3 Decid en mi corazn agasajar mi carne con vino y, sin renunciar mi corazn a la sabidura, entregarme a la necedad, hasta ver cul es el bien en el que los hijos de los hombres se ocupan[2] debajo del cielo todos los das de su vida.[3] 4 Acomet grandes obras, me edifiqu casas,[4] plant vias para m; 5 me hice huertos y jardines, y plant en ellos toda clase de rboles frutales. 6 Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecan los rboles. 7 Compr siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa. Tuve muchas ms vacas y ovejas que cuantos fueron antes de m en Jerusaln.[5] 8 Amonton tambin plata y oro, y preciados tesoros dignos de reyes y de provincias.[6] Me hice de cantores y cantoras, y de toda clase de instrumentos musicales, y goc de los placeres de los hijos de los hombres.[7] [8] 
9 Fui engrandecido[9] y prosper ms que todos cuantos fueron antes de m en Jerusaln. Adems de esto, conserv conmigo mi sabidura. 10 No negu a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni priv a mi corazn de placer alguno, porque mi corazn se gozaba de todo lo que haca. Esta fue la recompensa de todas mis fatigas. 
11 Mir luego todas las obras de mis manos y el trabajo que me tom para hacerlas; y he aqu, todo es vanidad y afliccin de espritu, y sin provecho debajo del sol. 
12 Despus volv a considerar la sabidura, los desvaros y la necedad; pues qu podr hacer el hombre que venga despus de este rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. 13 He visto que la sabidura aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas. 
    14 El sabio tiene sus ojos abiertos, 
    mas el necio anda en tinieblas.[10] 
Pero tambin comprend que lo mismo ha de acontecerle al uno como al otro.[11] 
15 Entonces dije en mi corazn: "Como suceder al necio, me suceder a m. Para qu, pues, me he esforzado hasta ahora por hacerme ms sabio?" Y dije en mi corazn que tambin esto era vanidad. 16 Porque ni del sabio ni del necio habr memoria para siempre; pues en los das venideros todo ser olvidado, y lo mismo morir el sabio que el necio. 
17 Por tanto, aborrec la vida, pues la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa, por cuanto todo es vanidad y afliccin de espritu. 
18 Asimismo aborrec todo el trabajo que haba hecho debajo del sol, y que habr de dejar a otro que vendr despus de m. 19 Y quin sabe si ser sabio o necio el que se aduee de todo el trabajo en que me afan y en el que ocup mi sabidura debajo del sol? Esto tambin es vanidad. 
20 Volvi entonces a desilusionarse mi corazn de todo el trabajo en que me afan, y en el que haba ocupado debajo del sol mi sabidura. 21 Que el hombre trabaje con sabidura, con ciencia y rectitud, y que haya de dar sus bienes a otro que nunca trabaj en ello! Tambin es esto vanidad y un gran mal. 
22 Porque qu obtiene el hombre de todo su trabajo y de la fatiga de su corazn con que se afana debajo del sol? 23 Porque todos sus das no son sino dolores,[12] y sus trabajos molestias, pues ni aun de noche su corazn reposa. Esto tambin es vanidad. 
24 No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber, y gozar del fruto de su trabajo. He visto que esto tambin procede de la mano de Dios.[13] 25 Porque, quin comer y quin se gozar sino uno mismo?[14] 26 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabidura, ciencia[15] y gozo; pero al pecador le da el trabajo de recoger y amontonar, para dejrselo al que agrada a Dios.[16] Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu. 
						 NOTAS:

1. 2.1 "Vamos ahora... gozars de lo bueno.": Ntese que el autor no se pregunta acerca de la bondad o maldad moral de los placeres, sino acerca de su capacidad o incapacidad para colmar las aspiraciones ms profundas del corazn humano. Por supuesto, tambin aqu la conclusin es negativa: los grandes placeres resultan tanto ms decepcionantes cuanto ms se haba esperado de ellos (cf. Ec 2.4-11). 
2. 2.3 Cul es el bien en el que los hijos de los hombres se ocupan: En esta expresin se resume el objeto de la "investigacin" llevada a cabo por el Predicador. l tiene especial inters en saber qu es lo bueno (lit. cul es el bien) para el ser humano, porque sin ese conocimiento es imposible ordenar adecuadamente la propia conducta. De sus numerosas observaciones y experiencias extrae la conclusin formulada en Ec 2.24; 3.12-13,22; 5.18; 8.15; 9.7-10. 
3. 2.3 Todos los das de su vida: La brevedad de la vida es otro de los temas que atraviesan todo el libro. A pesar de los muchos sinsabores que se padecen en este mundo, es bueno ver el sol y disfrutar de la dulzura de la luz (Ec 11.7); pero los seres humanos son mortales, y cuando Dios les quita el aliento de vida, tanto el necio como el sabio vuelven al polvo del que haban sido sacados (Ec 2.15-16; 3.19-20; 9.5-6; 12.1-7). 
4. 2.4 1 R 7.1-12. 
5. 2.7 1 R 4.22-23. 
6. 2.8 1 R 9.28; 10.10-22. 
7. 2.8 1 R 11.3. 
8. 2.4-8 1 R 10.23-27; 2 Cr 9.22-27. 
9. 2.9 1 Cr 29.25. 
10. 2.14 Eclesiasts pone muy bien de relieve las limitaciones de la sabidura humana (vase Ec 1.18 n., y cf. 8.16-17), pero no por eso la desprecia o la considera desprovista de valor. Al contrario, afirma que ella da al sabio una fuerza superior a las armas de guerra (9.18), hace que l tenga los ojos abiertos (2.14), ilumina su rostro, suaviza la tosquedad de su semblante (8.1) y le da gracia (10.12). Pero tambin reconoce que el sabio, si es pobre, no suele ser escuchado (9.16), y recomienda buscar la sabidura con la debida moderacin (7.16; cf. 12.11-12). 
11. 2.14 El hecho de que el sabio y el necio tengan un mismo fin tiene aqu una interpretacin distinta a la que se da en Sal 49.10. Lo que para el salmista era motivo de consuelo resulta decepcionante para el Eclesiasts. Cf. Ec 9.10. 
12. 2.23 Cf. Job 14.1. 
13. 2.24 No hay cosa mejor para el hombre...: El autor se haba preguntado qu es lo bueno para el hombre (vase Ec 2.3 nota b) y ahora da su respuesta. A pesar de la necedad, la injusticia y la miseria que reinan en este mundo (cf. Ec 3.16; 4.1), hay una porcin de autntica felicidad que Dios tiene reservada a los hombres: son las pequeas alegras de la vida cotidiana, como el comer, el beber y la satisfaccin por el trabajo bien cumplido. Las referencias al goce moderado de los bienes de este mundo se repiten como un estribillo, estableciendo una cierta correspondencia con las reiteradas alusiones a la "vanidad" de la vida. Cf. Ec 3.12-13,22; 5.18; 8.15; 9.7-10. 
14. 2.25 ...sino uno mismo?: segn la versin griega (LXX). Heb. |...isino es por m?|r 
15. 2.26 Job 32.8; Pr 2.6. 
16. 2.26 Job 27.16-17; Pr 13.22. 

Eclesiasts 3


2. JUICIOS DEL PREDICADOR EN TORNO A LA EXISTENCIA HUMANA (3.1--12.8)



Todo tiene su tiempo

1 Todo tiene su tiempo,[1] y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora:[2] 
    2 Tiempo de nacer 
    y tiempo de morir, 
    tiempo de plantar 
    y tiempo de arrancar lo plantado, 
    3 tiempo de matar 
    y tiempo de curar, 
    tiempo de destruir 
    y tiempo de edificar, 
    4 tiempo de llorar 
    y tiempo de reir, 
    tiempo de hacer duelo 
    y tiempo de bailar, 
    5 tiempo de esparcir piedras 
    y tiempo de juntarlas, 
    tiempo de abrazar 
    y tiempo de abstenerse de abrazar, 
    6 tiempo de buscar 
    y tiempo de perder, 
    tiempo de guardar 
    y tiempo de tirar, 
    7 tiempo de rasgar 
    y tiempo de coser, 
    tiempo de callar 
    y tiempo de hablar, 
    8 tiempo de amar 
    y tiempo de aborrecer, 
    tiempo de guerra, 
    y tiempo de paz. 
9 Qu provecho obtiene el que trabaja de aquello en que se afana?[3] 10 He visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en l.[4] 11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad[5] en el corazn del hombre, sin que este alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin.[6] 
12 S que no hay para el hombre cosa mejor que alegrarse y hacer bien en su vida, 13 y tambin que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce de los beneficios de toda su labor.[7] 14 S que todo lo que Dios hace es perpetuo: 
    Nada hay que aadir ni nada que quitar. 
    Dios lo hace para que delante de lteman los hombres.[8] 
    15 Lo que antes fue, ya es, 
    y lo que ha de ser, fue ya; 
    y Dios restaura lo pasado.[9] 

Injusticias de la vida

16 Vi ms cosas debajo del sol: 
    en lugar del juicio, la maldad; 
    y en lugar de la justicia, la iniquidad.[10] 
17 Y dije en mi corazn: "Al justo y al malvado juzgar Dios;[11] porque all hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace". 
18 Dije tambin en mi corazn: "Esto es as, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y vean que ellos mismos son semejantes a las bestias". 19 Pues lo mismo les sucede a los hijos de los hombres que a las bestias: como mueren las unas, as mueren los otros,[12] y todos tienen un mismo aliento de vida. No es ms el hombre que la bestia, porque todo es vanidad.[13] 
    20 Todo va a un mismo lugar; 
    todo fue hecho del polvo, 
    y todo al polvo volver.[14] 
21 Quin sabe si el espritu de los hijos de los hombres sube a lo alto, y el espritu del animal baja a lo hondo de la tierra?[15] 
22 As, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esa es su recompensa; porque, quin lo llevar para que vea lo que ha de venir despus de l? 
						 NOTAS:

1. 3.1-8 El siguiente poema enuncia primero un principio general (v. 1) y luego enumera 14 pares de acciones contrarias (v. 2-8). Esta enumeracin no pretende ser exhaustiva, pero abarca prcticamente la totalidad de las acciones que los seres humanos se ven inclinados o forzados a realizar durante su vida (entre los lmites de su nacimiento y de su muerte: v. 2). De este modo, se pone de manifiesto algo que pertenece a la experiencia comn: de dos acciones contrarias no se puede realizar ms que una, y para hacer lo ms conveniente en cada situacin es preciso conocer el momento oportuno, ya que el xito de una decisin depende en parte de la libertad humana y en parte de circunstancias y factores que el ser humano no elige y a los que est sometido. Cf. Ec 9.11. 
2. 3.1 Cf. Pr 15.23; 25.11. 
3. 3.9 Qu provecho...?: Vase Ec 1.3 nota d. 
4. 3.10 Cf. Ec 1.13. 
5. 3.11 Eternidad: traduccin probable de un trmino hebreo que da la idea de lo infinito o, con ms exactitud, el tiempo que se prolonga indefinidamente hacia el pasado y el futuro. Aqu se refiere con mucha probabilidad, a la capacidad humana de abarcar con el pensamiento la totalidad de los acontecimientos pasados y futuros, y al irresistible deseo de comprender su sentido y su porqu. Vase Ec 1.18 n. 
6. 3.11 La obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin. En conformidad con los otros escritos sapienciales del AT, Eclesiasts afirma que todo lo que acontece en el mundo est sometido al gobierno divino y de l depende. Pero se aparta de la tradicin sapiencial al poner de relieve, una vez ms, la insuperable limitacin de la sabidura humana: por ms que el ser humano se esfuerce en comprender, la obra que Dios realiza constituye para l un enigma indescifrable (Ec 7.23-24; 8.17). Cf. Sal 139.17; Is 55.8-9; Ro 11.33-34. 
7. 3.12-13 No hay para el hombre cosa mejor...: Vase Ec 2.24 n. 
8. 3.14 Sal 33.11. 
9. 3.15 Cf. Ec 1.9. Dios restaura lo pasado: sentido probable de una frase que, traducida literalmente, dice Dios busca lo que es perseguido. 
10. 3.16 Eclesiasts comprueba con amargura la existencia de grandes injusticias sociales, pero no las combate como haban hecho los profetas (cf. Is 5.8-10; 10.1-4; Am 2.6-16; Miq 2.1-5); adems, no est muy convencido de que esa situacin pueda cambiar realmente (cf. Ec 4.1; 5.8-9). 
11. 3.17 Acerca del juicio de Dios, cf. Ec 11.9; 12.14. 
12. 3.19 Sal 49.12,20. 
13. 3.19 No es ms el hombre que la bestia: El autor no identifica sin ms a los hombres con los animales. Afirma, simplemente, que todos los seres vivientes estn animados por el aliento vital que se manifiesta en la respiracin (cf. Gn 2.7; 7.22), y que cuando Dios les retira ese aliento, todos, indistintamente, vuelven al polvo comn (cf. Gn 3.19). Frente al hecho de la muerte, se borran todas las diferencias. 
14. 3.20 Gn 3.19; Job 34.15. 
15. 3.20-21 Ec 12.7. 

Eclesiasts 4

1 Me volv y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: las lgrimas de los oprimidos, sin tener quien los consolara; no haba consuelo para ellos, pues la fuerza estaba en manos de sus opresores. 2 Alab entonces a los finados, los que ya haban muerto, ms que a los vivos, los que todava viven.[1] 3 Pero tuve por ms feliz que unos y otros al que an no es, al que an no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol. 
4 He visto asimismo que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prjimo. Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu. 
    5 El necio se cruza de brazos y se consumeen s mismo. 
    6 Ms vale un puo lleno de descanso, 
    que ambos puos llenos de trabajoy afliccin de espritu. 
7 Me volv otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8 Un hombre est solo, sin sucesor, sin hijo ni hermano. Nunca cesa de trabajar, sus ojos no se sacian de riquezas, ni se pregunta: "Para quin trabajo yo y privo a mi vida de todo bienestar?"[2] Tambin esto es vanidad y duro trabajo. 
9 Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. 10 Porque si caen, el uno levantar a su compaero; pero ay del que est solo! Cuando caiga no habr otro que lo levante. 11 Tambin, si dos duermen juntos se calientan mutuamente, pero cmo se calentar uno solo? 12 A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordn de tres dobleces no se rompe pronto. 
    13 Mejor es el muchacho pobre y sabio 
    que el rey viejo y necio 
    que no admite consejos,[3] 
    14 aunque haya salido de la crcelquien lleg a reinar, 
    o aunque en su reino naciera pobre. 
15 Y vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que ocupar el lugar del otro rey.[4] 16 La muchedumbre que lo segua no tena fin; y sin embargo, los que vengan despus tampoco estarn contentos de l.[5] Y esto es tambin vanidad y afliccin de espritu. 
						 NOTAS:

1. 4.2 Cf. Job 3.11-19; Jer 20.14-18. 
2. 4.8 Ntese la irona contenida en este v. La presencia de un heredero a quien legar los bienes justificara, al menos en parte, tan desmesurados esfuerzos. Cf. Ec 5.13-16. 
3. 4.13 Los sabios de Israel elogian unnimemente la capacidad de dar y de recibir un buen consejo. Cf. Pr 11.14; 12.15; 24.6. 
4. 4.14-15 Aunque haya salido... otro rey: traduccin probable. 
5. 4.14-16 No parece que el autor se refiera aqu a un caso en especial. El desencanto popular despus de un entusiasmo pasajero es un hecho cotidiano, que podra confirmarse con miles de ejemplos. 

Eclesiasts 5


La insensatez de hacer votos a la ligera

1 Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Acrcate ms para oir que para ofrecer el sacrificio de los necios, quienes no saben que hacen mal. 
2 No te des prisa a abrir tu boca, ni tu corazn se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios est en el cielo, y t sobre la tierra. Sean, por tanto, pocas tus palabras.[1] 3 Porque de las muchas ocupaciones vienen los sueos, y de la multitud de palabras la voz del necio.[2] 
4 Cuando a Dios hagas promesa, no tardes en cumplirla, porque l no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.[3] 5 Mejor es no prometer que prometer y no cumplir.[4] 
6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni delante del ngel[5] digas que fue por ignorancia. Por qu hacer que Dios se enoje a causa de tus palabras y destruya la obra de tus manos? 
7 Pues, 
    donde abundan los sueos 
    abundan tambin las vanidades 
    y las muchas palabras. 
    Pero t, teme a Dios.[6] 

La vanidad de la vida

8 Si ves en la provincia que se oprime a los pobres y se pervierte el derecho y la justicia, no te maravilles: porque sobre uno alto vigila otro ms alto, y uno ms alto est sobre ambos.[7] 9 El provecho de la tierra es para todos y el rey mismo est al servicio del campo.[8] 
    10 El que ama el dinerono se saciar de dinero; 
    y el que ama la riqueza no sacar fruto. 
    Tambin esto es vanidad. 
    11 Cuando aumentan los bienes, 
    aumentan tambin quienes los consumen. 
    Qu beneficio, pues, tendr su dueo, 
    aparte de verlos con sus propios ojos? 
12 Dulce es el sueo del trabajador, coma mucho o coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. 
13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueos para su propio mal, 14 las cuales se pierden por mal empleadas, y al hijo que ellos engendraron nada le queda en la mano. 15 Desnudo sali del vientre de su madre y as volver; se ir tal como vino, sin ningn provecho de su trabajo que llevarse en la mano.[9] 16 Tambin eso es un gran mal: que tal como vino se haya de volver. Y de qu le aprovech trabajar en vano? 17 Adems de esto, todos los das de su vida comer en tinieblas, con mucho afn, dolor y miseria. 
18 He aqu, pues, el bien que he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar de los frutos de todo el trabajo con que uno se fatiga debajo del sol todos los das de la vida que Dios le ha dado, porque esa es su recompensa.[10] 19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da bienes y riquezas, le da tambin facultad para que coma de ellas, tome su parte y goce de su trabajo. Esto es don de Dios. 20 Porque as no se acuerda mucho de los das de su vida, pues Dios le llena de alegra el corazn. 
						 NOTAS:

1. 5.2 Sean, por tanto, pocas tus palabras: Cf. Pr 17.27; Mt 6.7. 
2. 5.2-3 Pr 10.19. 
3. 5.4 Sal 66.13-14. 
4. 5.4-5 Acerca de la obligacin de cumplir las promesas, cf. Nm 30.3-16; Dt 23.21-23. 
5. 5.6 ngel: Podra tratarse de un sacerdote o de un funcionario del templo, encargado de velar para que los responsables cumplieran puntualmente sus promesas. 
6. 5.7 Pues... Dios: traduccin probable. 
7. 5.8 Ntese esta aguda observacin, vlida para todos los tiempos. En todas las sociedades humanas hay una burocracia constituida por un excesivo nmero de funcionarios subordinados unos a otros, que en lugar de favorecer el buen gobierno no hacen otra cosa que oprimir al pueblo. 
8. 5.8-9 Si ves en la provincia... del campo: traduccin poco segura de un texto oscuro. Otras posibles traducciones del v. 9: Y a pesar de todo, es una ventaja para el pas, para el territorio cultivado, tener un rey; o bien, Pues la mayor ventaja para el pas es tener un rey a quien se le obedece en el territorio. Estas dos versiones presuponen una atenuacin de la crtica al orden establecido que haba sido propuesta en el v. anterior. 
9. 5.15 Job 1.21; Sal 49.17; 1 Ti 6.7. 
10. 5.18 Lo bueno es comer y beber: Vase Ec 2.24 n. 

Eclesiasts 6

1 Hay un mal que he visto debajo del cielo, y que es muy comn entre los hombres: 2 el del hombre a quien Dios da riquezas, bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero no le da Dios facultad de disfrutar de ello,[1] sino que lo disfrutan los extraos. Esto es vanidad y mal doloroso.[2] 3 Aunque el hombre engendre cien hijos,[3] viva muchos aos y los das de su edad sean numerosos, si su alma no se saci del bien, y adems careci de sepultura,[4] digo que ms vale un abortivo. 
    4 Pues este en vano viene, 
    y a las tinieblas va, \m y las tinieblas ocultan su nombre. 
    5 No ha visto el sol,[5] 
    ni lo ha conocido. 
Ms reposo tiene este que aquel! 6 Y aun si aquel viviera mil aos dos veces, sin gustar del bien, acaso no van todos al mismo lugar?[6] 
    7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, 
    y con todo, su deseo no se sacia. 
8 Qu ms tiene el sabio que el necio? Qu ms tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?[7] 9 Ms vale lo que ven los ojos que un deseo que pasa.[8] Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu. 
10 Respecto de lo que es, ya hace mucho que tiene nombre.[9] Se sabe lo que es un hombre: que no puede contender con quien es ms poderoso que l. 
11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad, y eso de nada le sirve al hombre. 
12 Porque quin sabe lo que conviene al hombre en su vida, todos los das de su vano vivir, los cuales l pasa como una sombra?[10] Y quin le ensear al hombre lo que acontecer despus de l debajo del sol? 
						 NOTAS:

1. 6.2 No le da Dios facultad de disfrutar de ello: ya sea a causa de enfermedad o de muerte prematura. Cf. Lc 12.20. 
2. 6.2 Sal 39.6. 
3. 6.3 Cien hijos: En el antiguo Israel se consideraba que los muchos hijos eran una de las mejores bendiciones divinas. Cf. Dt 28.11; Job 1.2; Sal 127.3-5; 128.3,6; Pr 17.6; 31.28. 
4. 6.3 Careci de sepultura: Vase Jer 7.33 n. 
5. 6.5 No ha visto el sol: es decir, gozar de la vida en este mundo, donde la luz es agradable (Ec 11.7), en oposicin al seol o reino de los muertos (vase Sal 6.5 n.), donde los das de oscuridad sern numerosos (Ec 11.8). Vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
6. 6.6 Acaso no van todos al mismo lugar?: Cf. Ec 2.15-16; 3.19-20; 9.5-6. 
7. 6.8 Qu ms tiene el... entre los vivos?: otra posible traduccin: Qu ms tiene el sabio que el necio, a no ser sus conocimientos para hacerle frente a la vida? 
8. 6.9 Un deseo que pasa: traduccin probable. Este v. parece sugerir que lo ms conveniente es aprovechar las oportunidades que estn al alcance de la mano, sin dejarse arrastrar por deseos ilusorios o inalcanzables. 
9. 6.10 Tiene nombre: Vase Sal 8.1 nota c. 
10. 6.12 La imagen de la sombra, referida a la fugacidad de la vida humana, aparece con frecuencia en la Biblia. Cf. Job 8.9; 14.2; Sal 39.5-6; 102.11; 109.23; Ec 8.13. 

Eclesiasts 7


Contraste entre la sabidura yla insensatez 

1 [1] Mejor es la buena famaque el buen perfume,[2] 
    y mejor el da de la muerteque el da del nacimiento.[3] 
    2 Mejor es ir a la casa del luto 
    que a la casa del banquete, 
    porque aquello es el finde todos los hombres, 
    y el que vive lo tendr presenteen su corazn. 
    3 Mejor es el pesar que la risa, 
    porque con la tristeza del rostrose enmienda el corazn. 
    4 El corazn de los sabiosest en la casa del luto, 
    mas el corazn de los insensatos,en la casa donde reina la alegra. 
    5 Mejor es oir la reprensin del sabio 
    que la cancin de los necios,[4] 
    6 porque la risa del necio escomo el crepitar de los espinos 
    debajo de la olla.[5] 
    Y tambin esto es vanidad. 
    7 Ciertamente la opresinhace enloquecer al sabio, 
    y las ddivas corrompen el corazn. 
    8 Mejor es el fin del negocioque su principio; 
    mejor es el sufrido de esprituque el altivo de espritu. 
9 No te apresures en tu espritu a enojarte,[6] porque el enojo reposa en el seno de los necios. 
10 Nunca digas: "Cul es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?", porque nunca hay sabidura en esta pregunta. 
11 Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol; 12 porque escudo es la ciencia y escudo es el dinero; pero ms ventajosa es la sabidura, porque da vida a sus poseedores.[7] 
13 Mira la obra de Dios.[8] Quin podr enderezar lo que l torci? 14 En el da del bien goza del bien, y en el da de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qu trae el futuro. 
15 Todo esto he visto en los das de mi vanidad. Justo hay que perece pese a su justicia, y hay malvado que pese a su maldad alarga sus das. 
    16 No seas demasiado justo, 
    ni sabio en exceso; 
    por qu habrs de destruirte? 
    17 No quieras hacer mucho mal, 
    ni seas insensato; 
    por qu habrs de morirantes de tu tiempo? 
    18 Bueno es que tomes esto, 
    sin apartar de aquello tu mano; 
    porque el que teme a Dios 
    saldr bien de todo. 
    19 La sabidura fortalece al sabio 
    ms que diez poderososque haya en una ciudad. 
20 Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque.[9] 
21 Tampoco apliques tu corazn a todas las cosas que se dicen, para que no oigas a tu siervo cuando habla mal de ti; 22 porque tu corazn sabe que t tambin hablaste mal de otros muchas veces. 
23 Todas estas cosas prob con sabidura, diciendo: "Ser sabio!"; pero la sabidura se apart de m. 24 Ya est lejos lo que fue; y lo muy profundo, quin lo hallar? 
25 Me volv entonces, y apliqu mi corazn a saber, examinar y buscar la sabidura y la razn, para conocer la maldad de la insensatez y el desvaro del error. 
    26 Y he hallado ms amargaque la muerte a la mujer 
    cuyo corazn es trampas y redes,[10] 
    y sus manos ligaduras. 
    El que agrada a Dios escapar de ella, 
    pero el pecador queda en ella preso. 
27 He aqu, dice el Predicador, que pesando las cosas una por una para dar con la razn de ellas, 28 he hallado lo que an busca mi alma, sin haberlo encontrado: 
    Un hombre entre mil he hallado, 
    pero ni una sola mujer entre todas. 
29 He aqu, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto,[11] pero l se busc muchas perversiones. 
						 NOTAS:

1. 7.1-22 Esta seccin contiene una serie de mximas y sentencias a modo de refranes y distribuidas sin un orden lgico aparente. En esta serie se destacan particularmente las sentencias comparativas, introducidas por la frase Mejor es (cf. v. 1-3,5,8). El autor no siempre explica por qu considera una cosa ms valiosa que la otra, pero en algunos casos justifica sus apreciaciones (cf., p.e., v. 2-3). 
2. 7.1 Este refrn contiene un juego de palabras con los vocablos hebreos shem (nombre) y shemen (aceite u leo perfumado); cf. Cnt 1.3. Aqu el buen nombre (es decir, la buena fama) se contrapone al aceite de buena calidad que se utilizaba como perfume en los banquetes y fiestas (Sal 23.5; Am 6.6). Cf. Pr 22.1. 
3. 7.1 Esta es una de las sentencias que el autor enuncia sin aadir ninguna explicacin; por eso, su interpretacin resulta en cierta medida problemtica. Lo que trata de insinuar, probablemente, es que si la vida humana sobre la tierra constituye un enigma y un tejido de ilusiones, es mejor salir de este mundo que entrar en l (cf. Ec 4.1-3). Ntese, sin embargo, que el aforismo o refrn, cuando enuncia las verdades que intenta comunicar, se vale con frecuencia de expresiones irnicas, incisivas y aun paradjicas. De ah que para hacer justicia al sentido de un refrn sea conveniente tener en cuenta, al mismo tiempo, la afirmacin complementaria o incluso opuesta. Cf., p.e., Ec 9.4; 11.7,9-10. 
4. 7.5 Cf. Pr 27.5-6. 
5. 7.6 Debajo de la olla: otra posible traduccin: en el fuego. 
6. 7.9 No... enojarte: Cf. Stg 1.19. 
7. 7.11-12 Acerca de las ventajas de la sabidura, vase Ec 2.14 nota j. 
8. 7.13 La obra de Dios: Vase Ec 3.11 nota f. 
9. 7.20 Y nunca peque: Cf. 1 Jn 1.8-10. 
10. 7.26 Acerca de la mujer cuyo corazn es trampas, cf. Pr 5.7; 7.10-23. 
11. 7.29 Cf. Gn 1.26-31. 

Eclesiasts 8

    1 Quin como el sabio? 
    Quin como el que sabeinterpretar las cosas? 
    La sabidura del hombre ilumina su rostro 
    y cambia la tosquedad de su semblante.[1] 
    2 Te aconsejo que guardesel mandamiento del rey, 
    por el juramento que pronunciaste delante de Dios. 
    3 No te apresures a irte de su presencia, 
    ni en cosa mala persistas; 
    porque l har todo lo que quiera, 
    4 pues la palabra del rey es soberana 
    y nadie le dir: "Qu haces?" 
    5 El que guarda el mandamientono conocer el mal; 
    el corazn del sabio disciernecundo y cmo cumplirlo. 
    6 Porque para todo lo que quierashay un tiempo y un cmo, 
    aunque el gran mal que pesasobre el hombre 
    7 es no saber lo que ha de ocurrir; 
    y el cundo haya de ocurrir,quin se lo va a anunciar?[2] 
    8 No hay hombre que tenga potestadsobre el aliento de vida 
    para poder conservarlo, 
    ni potestad sobre el da de la muerte. 
    Y no valen armas en tal guerra, 
    ni la maldad librar al malvado.[3] 
9 Todo esto he visto, y he puesto mi corazn en todo lo que se hace debajo del sol, cuando el hombre se enseorea del hombre para hacerle mal. 

Desigualdades de la vida

10 Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honores; en cambio, los que frecuentaban el Lugar santo fueron luego olvidados en la ciudad donde haban actuado con rectitud. Esto tambin es vanidad.[4] 11 Si no se ejecuta enseguida la sentencia para castigar una mala obra, el corazn de los hijos de los hombres se dispone a hacer lo malo. 12 Ahora bien, aunque el pecador haga cien veces lo malo, y sus das se prolonguen, con todo yo tambin s que les ir bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia, 13 y que no le ir bien al malvado, ni le sern prolongados sus das, que son como sombra;[5] por cuanto no teme delante de la presencia de Dios. 
14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra, pues hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvados, y hay malvados a quienes acontece como si hicieran obras de justos.[6] Digo que esto tambin es vanidad.[7] 
15 Por tanto, alab yo la alegra, pues no tiene el hombre ms bien debajo del sol que comer, beber y alegrarse; y que esto le quede de su trabajo los das de su vida que Dios le concede debajo del sol.[8] 
16 Yo, pues, dediqu mi corazn a conocer sabidura y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de da retiene el sueo en sus ojos); 17 y he visto todas las obras de Dios, y que el hombre no puede conocer toda la obra que se hace debajo del sol. Por mucho que trabaje el hombre buscndola, no la hallar; y aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podr alcanzarla. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Quin como el sabio?: Vase Ec 2.14 nota j. 
2. 8.5-7 Al parecer, este pasaje critica, una vez ms, el principio que estableca una conexin infalible entre la prctica del bien y la prosperidad material (cf., p.e., Pr 19.16). Los hechos desmienten esta doctrina, dice Eclesiasts, ya que el futuro es igualmente incierto para buenos y malos. Cf. Ec 10.14; 11.6. 
3. 8.8 Cf. Sal 49.6-12. 
4. 8.10 Asimismo he visto... vanidad: traduccin probable. 
5. 8.13 Son como sombra: Vase Ec 6.12 n. 
6. 8.14 Sal 73; Jer 12.1-4; Hab 1.2-4,12-17. 
7. 8.12-14 Ec 9.2. 
8. 8.15 No tiene el hombre ms bien...: Vase Ec 2.24 n. 

Eclesiasts 9

1 Ciertamente me he dado de corazn a todas estas cosas, para poder declarar que los justos y los sabios, y sus obras, estn en la mano de Dios.[1] Y que los hombres ni siquiera saben qu es amor o qu es odio, aunque todo est delante de ellos. 
    2 Todo acontece de la misma maneraa todos; 
    lo mismo les ocurre al justoy al malvado, 
    al bueno,[2] al puro y al impuro, 
    al que sacrifica y al que no sacrifica; 
    lo mismo al bueno que al pecador, 
    tanto al que jura como al que teme jurar. 
3 Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol: que un mismo suceso acontece a todos, y que el corazn de los hijos de los hombres est lleno de mal y de insensatez durante toda su vida. Y que despus de esto se van con los muertos. 
4 An hay esperanza para todo aquel que est entre los vivos, pues mejor es perro vivo que len muerto.[3] 
5 Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen ms recompensa. Su memoria cae en el olvido. 6 Tambin perecen su amor, su odio y su envidia; y ya nunca ms tendrn parte en todo lo que se hace debajo del sol. 
    7 Anda, come tu pan con gozo 
    y bebe tu vino con alegre corazn, 
    porque tus obras ya son agradables a Dios. 
    8 Que en todo tiemposean blancos tus vestidos 
    y nunca falte perfume sobre tu cabeza. 
    9 Goza de la vida con la mujer que amas,[4] 
    todos los das de la vida vana 
    que te son dados debajo del sol, 
    todos los das de tu vanidad. 
    Esta es tu recompensa en la vida, 
    y en el trabajo con que te afanasdebajo del sol. 
    10 Todo lo que te venga a mano para hacer, 
    hazlo segn tus fuerzas, 
    porque en el seol, adonde vas,no hay obra, 
    ni trabajo ni ciencia ni sabidura.[5] 
    11 Me volv, y vi debajo del sol 
    que ni es de los veloces la carrera, 
    ni de los fuertes la guerra, 
    ni aun de los sabios el pan, 
    ni de los prudentes las riquezas, 
    ni de los elocuentes el favor; 
    pues a todos les llega el tiempoy la ocasin. 
    12 Ahora bien, el hombre tampoco conoce su tiempo: 
    Como los peces apresados en la mala red, 
    o como las aves que se enredanen el lazo, 
    as se ven atrapadoslos hijos de los hombres 
    por el tiempo malo, cuando caede repente sobre ellos. 
13 Tambin vi debajo del sol esto que me parece de gran sabidura: 14 Haba una pequea ciudad, con pocos habitantes, y vino un gran rey que le puso sitio y levant contra ella grandes baluartes; 15 pero en ella se hallaba un hombre pobre y sabio, el cual libr a la ciudad con su sabidura. Y nadie se acordaba de aquel hombre pobre! 16 Entonces dije yo: "Mejor es la sabidura que la fuerza,[6] aunque la ciencia del pobre sea menospreciada y no sean escuchadas sus palabras".[7] 
    17 Las palabras serenas del sabio 
    son mejores que el clamordel seor entre los necios. 
    18 Mejor es la sabiduraque las armas de guerra; 
    pero un solo error destruye mucho bien. 
						 NOTAS:

1. 9.1 En la mano de Dios: Pr 16.1,9; 19.21. 
2. 9.2 Bueno: Una versin antigua aade: Y al malo. En el hebreo no aparece esta expresin. 
3. 9.4 Mejor es perro vivo que len muerto: El autor cita aqu un proverbio popular. Para percibir toda la fuerza de esta afirmacin es conveniente tener en cuenta que, para los antiguos, el perro era un animal despreciable (cf. 1 S 17.43; 24.14; vanse Ec 7.1-22 n.; Flp 3.2 nota b; Ap 22.15 nota s). 
4. 9.9 Goza... amas: Pr 5.15-19. 
5. 9.10 Ec 11.7-8; 12.6-7. 
6. 9.16 Pr 24.5. 
7. 9.16 Nueva insistencia en los lmites de la sabidura humana. Esta es sin duda ms valiosa que la fuerza bruta, pero muchas veces pasa inadvertida y resulta ineficaz. Vase Ec 2.14 nota j. 

Eclesiasts 10


Excelencia de la sabidura

1 Las moscas muertas hacen heder 
    y corrompen el perfumedel perfumista; 
    as es una pequea locura 
    al que es estimado como sabioy honorable. 
    2 El corazn del sabioest a su mano derecha, 
    mas el corazn del necioa su mano izquierda. 
    3 Aun mientras va de camino, 
    al necio le falta cordura, 
    y va diciendo a todos que es necio.[1] 
    4 Aunque el nimo del prncipese exalte contra ti, 
    no pierdas la calma, 
    porque la mansedumbrehace cesar grandes ofensas. 
5 Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del prncipe: 6 que la necedad est colocada en grandes alturas, y los ricos estn sentados en lugar bajo. 7 He visto siervos a caballo, y prncipes que andaban como siervos sobre la tierra. 
    8 El que haga un hoyo caer en l;[2] 
    y al que aportille el vallado, 
    lo morder la serpiente. 
    9 Quien corta piedras, se hiere con ellas; 
    el que parte lea, en ello peligra. 
    10 Si se embota el hierro 
    y su filo no es amolado, 
    hay que aumentar el esfuerzo; 
    lo provechoso es emplear la sabidura. 
    11 Si la serpiente muerdeantes de ser encantada, 
    de nada sirve el encantador. 
    12 Las palabras del sabioestn llenas de gracia, 
    mas los labios del neciocausan su propia ruina.[3] 
    13 El comienzo de las palabras de su boca es necedad; 
    el final de su charla, nocivo desvaro. 
    14 El necio multiplica sus palabras. 
    Si nadie sabe lo que ha de acontecer,[4] 
    quin le har saberlo que despus de l ser? 
    15 Tanto fatiga a los necios el trabajo, 
    que ni aun saben por dnde ira la ciudad. 
    16 Ay de ti, tierra,cuando tu rey es un muchacho, 
    y tus prncipes banqueteandesde la maana! 
    17 Bienaventurada t, tierra, 
    cuando tu rey es hijo de nobles 
    y tus prncipes comen a su hora 
    para reponer sus fuerzas y no para beber! 
    18 Por la pereza se cae la techumbre, 
    y por cruzarse de brazoshay goteras en la casa. 
    19 Por placer se hace el banquete, 
    el vino alegra a los vivos 
    y el dinero responde por todo. 
    20 Ni aun en tu pensamientohables mal del rey, 
    ni en lo secreto de tu cmarahables mal del rico; 
    porque las aves del cielo llevarn la voz, 
    los seres alados se lo harn saber. 
						 NOTAS:

1. 10.3 Y va diciendo... necio: otra posible traduccin: Y revela a todos que es un necio. 
2. 10.8 Sal 7.15; Pr 26.27. 
3. 10.12 Pr 10.32; 15.2. 
4. 10.14 Nadie sabe lo que ha de acontecer: Vase Ec 8.5-7 n. 

Eclesiasts 11

    1 Echa tu pan sobre las aguas; 
    despus de muchos das lo hallars.[1] 
    2 Reparte a siete, y aun a ocho, 
    porque no sabes qu malha de venir sobre la tierra. 
    3 Si las nubes estn llenas de agua, 
    sobre la tierra la derramarn; 
    y si el rbol cae hacia el sur,o hacia el norte, 
    en el lugar donde el rbol caiga,all quedar. 
    4 El que al viento observa, no sembrar, 
    y el que a las nubes mira, no segar. 
5 As como t no sabes cul es el camino del viento[2] ni cmo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta,[3] as tambin ignoras la obra de Dios,[4] el cual hace todas las cosas. 
6 Por la maana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tus manos; pues no sabes qu es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno. 
7 Suave ciertamente es la luz y agradable a los ojos ver el sol;[5] 8 pero aunque un hombre viva muchos aos y en todos ellos tenga gozo, recuerde que los das de las tinieblas sern muchos, y que todo cuanto viene es vanidad. 

Consejos para la juventud

9 Algrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazn en los das de tu adolescencia. Anda segn los caminos de tu corazn y la vista de tus ojos, pero recuerda que sobre todas estas cosas te juzgar Dios. 10 Quita, pues, de tu corazn el enojo y aparta de tu carne el mal, porque la adolescencia y la juventud son vanidad.[6] 
						 NOTAS:

1. 11.1 El significado de esta recomendacin no es del todo claro. Un proverbio rabe utiliza la expresin echa tu pan al agua con el sentido de practica el bien, y de all concluyen algunos intrpretes que tambin este v. es una invitacin a realizar buenas acciones, ya que estas no quedarn sin recompensa. Otros ven, en cambio, una referencia al comercio martimo: el autor estara recomendando enviar el pan (es decir, los resultados del propio esfuerzo) a travs del mar. Aunque esa operacin es altamente arriesgada, reporta en definitiva grandes beneficios. 
2. 11.5 Cf. Jn 3.8. 
3. 11.5 La gestacin de una nueva vida en el seno materno constitua para los antiguos un hecho asombroso y cargado de misterio (cf. Sal 139.13-16; Pr 30.19). 
4. 11.5 As tambin ignoras la obra de Dios: Vase Ec 3.11 nota f. 
5. 11.7 La evocacin de la luz solar y de la alegra que ella produce hace que este sabio, tan compenetrado de la nada de las cosas, entone, a pesar de todo, un canto a la vida. Vase Ec 6.5 n. 
6. 11.9-10 Este consejo dirigido a los jvenes est en consonancia con lo que el autor ha venido diciendo hasta ahora. Si bien es cierto que todo es "vanidad", no por eso hay que cerrar los ojos a los aspectos positivos de la existencia humana, en especial a esa porcin de felicidad que tambin es parte de la vida (cf. Ec 9.7-9), como lo son asimismo los das de las tinieblas, que nunca tardan en llegar (cf. Ec 11.8). 

Eclesiasts 12

    1 Acurdate de tu Creador en los das de tu juventud, 
    antes que vengan los das malos,[1] 
    y lleguen los aos de los cuales digas: 
    "No tengo en ellos contentamiento"; 
    2 antes que se oscurezcan el sol y la luz, 
    la luna y las estrellas, 
    y vuelvan las nubes tras la lluvia; 
    3 cuando tiemblen los guardias de la casa 
    y se encorven los hombres fuertes; 
    cuando cesen de trabajar las molineras,porque habrn disminuido, 
    y se queden a oscuras las que miranpor las ventanas; 
    4 cuando las puertas de afuera se cierren, 
    y se vaya apagando el ruido del molino; 
    cuando se escuche la voz del ave, 
    pero las canciones dejen de orse; 
    5 cuando se tema tambin a las alturas, 
    y se llene de peligros el camino, 
    y florezca el almendro, 
    y la langosta sea una carga, 
    y se pierda el apetito;[2] 
    porque el hombre va a su morada eterna, 
    y rondarn por las callesquienes hacen duelo;[3] 
    6 antes que la cadena de plata se quiebre, 
    se rompa el cuenco de oro, 
    el cntaro se quiebre junto a la fuente 
    y la polea se rompa sobre el pozo; 
    7 antes que el polvo vuelva a la tierra, como era, 
    y el espritu vuelva a Dios que lo dio.[4] 
    8 "Vanidad de vanidades --dijo el Predicador--, 
    todo es vanidad!" 

3. CONCLUSIN (12.9-14)



Resumen del deber del hombre

9 Cuanto ms sabio fue el Predicador, tanto ms ense sabidura al pueblo. Escuch, escudri y compuso muchos proverbios. 10 Procur el Predicador hallar palabras agradables y escribir rectamente palabras de verdad. 
11 Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos hincados las de los maestros de las congregaciones, pronunciadas por un pastor.[5] 12 Ahora, hijo, a ms de esto acepta ser amonestado.[6] No tiene objeto escribir muchos libros; el mucho estudio es fatiga para el cuerpo. 
13 El fin de todo el discurso que has odo es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. 14 Pues Dios traer toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala. 
						 NOTAS:

1. 12.1-7 Contrastando con los ltimos ecos de la alegra (cf. Ec 11.9-10), el libro se cierra con una evocacin potica de la vejez y de la muerte. Por la sobriedad de su estilo y por su sorprendente despliegue de imgenes y metforas, este poema es, sin duda, una de las cumbres de la poesa bblica y universal. 
2. 12.5 Se pierda el apetito: otra posible traduccin: la alcaparra no servir para nada. El organismo del anciano est tan debilitado que las propiedades estimulantes y afrodisacas de la alcaparra ya no surten ms efecto. 
3. 12.3-5 Segn algunos intrpretes, este poema sera una alegora en la que cada metfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa seran los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los odos; el ruido del molino, la voz debilitada por los aos, y as sucesivamente. Pero esta interpretacin alegrica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial. 
4. 12.7 Segn la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados das de su existencia, Dios toma de nuevo para s ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que haba sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor de Eclesiasts comparta esta creencia, ya que l escribi su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurreccin de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Vase tambin Sal 6.5 n. 
5. 12.11 Las palabras... por un pastor: traduccin probable. 
6. 12.12 Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traduccin: recibe adems, hijo mo, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias. 

Cantares 1


1. TTULO (1.1)



Canto de la esposa

1 El "Cantar de los cantares",de Salomn. 

2. CANTARES: (1.2--8.14)



La esposa

2 [1] Ah, si me besaras con besos de tu boca!, 
    porque mejores son tus amoresque el vino. 
    3 Delicioso es el aroma de tus perfumes, 
    y tu nombre,[2] perfume derramado. 
    Por eso las jvenes te aman! 
    4 Llvame en pos de ti!... Corramos!... 
    El rey[3] me ha llevadoa sus habitaciones! 

Coro

5 Nos gozaremos y alegraremos contigo, 
    nos acordaremos de tus amoresms que del vino. 
   

La esposa
Con razn te aman! Morena soy,[4] hijas de Jerusaln, 
    pero hermosa como las tiendasde Cedar,[5] 
    como las cortinas de Salomn. 
    6 No reparis en que soy morena, 
    pues el sol me mir. 
    Los hijos de mi madrese enojaron contra m; 
    me pusieron a cuidar las vias, 
    mas mi via, que era ma, no guard.[6] 
    7 Dime t, amado de mi alma, 
    dnde apacientas tu rebao, 
    dnde descansas al medioda; 
    pues por qu he de andarcomo errante[7] 
    junto a los rebaos de tus compaeros? 

Coro

8 Si no lo sabes,hermosa entre las mujeres, 
    sigue las huellas del rebao, 
    y apacienta tus cabritas 
    junto a las cabaas de los pastores. 

El esposo

9 [8] A la yegua del carro del faran 
    te he comparado, amada ma.[9] 
    10 Qu hermosas son tus mejillasentre los pendientes[10] 
    y tu cuello entre los collares! 
    11 Zarcillos de oro te haremos, 
    con incrustaciones de plata. 

La esposa

12 Mientras el rey[11] est en su reclinatorio,[12] 
    mi nardo[13] esparce su fragancia. 
    13 Mi amado es para m un saquito[14] de mirra[15] 
    que reposa entre mis pechos. 
    14 Ramo de flores de alhea[16] en las viasde En-gadi[17] 
    es mi amado para m. 16 

El esposo

15 Qu hermosa eres, amada ma, 
    qu hermosa eres! 
   

La esposa
Tus ojos son como palomas! Qu hermoso eres, amado mo, 
   

El esposo
qu dulce eres! [18] Frondoso es nuestro lecho; 
    17 las vigas de nuestra casa, cedro; 
    nuestro artesonado, ciprs. 
						 NOTAS:

1. 1.1 De Salomn: otra posible traduccin: dedicado a Salomn. Cf. 1 R 4.32; Cnt 3.9-11. 
2. 1.3 Tu nombre: Vase Sal 8.1 nota c. 
3. 1.4 El trmino rey es un calificativo del amado y no el de un tercer personaje que se interpone entre los dos enamorados. Cf. Cnt 1.12; 7.5. 
4. 1.5 Morena soy: El v. siguiente muestra que esta expresin se refiere a la tez bronceada por el sol. La joven se presenta aqu como una campesina, mientras que en otros pasajes es llamada princesa (lit. hija de nobles), es decir, perteneciente a una familia de alto rango. 
5. 1.5 Cedar: tribu del norte de Arabia, que segn Gn 25.13 estaba emparentada con Ismael. La comparacin se debe a que estos nmadas solan fabricar sus campamentos con pieles de cabras negras. 
6. 1.6 La palabra via encierra una alusin al cuerpo de la joven: por haber tenido que trabajar en las vias ella no ha podido cuidarse a s misma. 
7. 1.7 Errante: segn versiones antiguas. Heb. tapada (con un velo). Cf. Gn 38.14. 
8. 1.8 Hermosa entre las mujeres: Cnt 5.9; 6.1. 
9. 1.9 En el antiguo Oriente esta comparacin sugera las ideas de prestancia y belleza, y no tena las connotaciones negativas que ha recibido en otras culturas. 
10. 1.10 Pendientes: traduccin probable. Dado que el trmino hebreo deriva de una raz que puede significar ir dando vueltas, se piensa en una joya de forma redonda como los aros o pendientes. Otros prefieren traducir por trenzas. 
11. 1.12 El rey: Vase Cnt 1.4 n. 
12. 1.12 Est en su reclinatorio: otra traduccin: se sienta a la mesa. Esta expresin alude, probablemente, a la antigua costumbre de comer recostados sobre tapices, alrededor de una mesa muy baja. 
13. 1.12 Nardo: leo aromtico extrado de una planta que crece en la India septentrional y oriental. Cf. Mc 14.3 y vase la nota correspondiente. 
14. 1.13 Aqu se alude a la costumbre de llevar atado al cuello un saquito con esencias aromticas. 
15. 1.13 Mirra: resina importada de Arabia, de Etiopa o de la India. Se utilizaba para preparar un aceite sagrado (Ex 30.23-25), como estimulante (Pr 7.17), como cosmtico (Est 2.12), para perfumar los trajes de bodas (Sal 45.8) y para embalsamar los cadveres (Jn 19.39). 
16. 1.14 La alhea es una planta cuyas flores tienen un olor muy penetrante. Las mujeres del Cercano Oriente suelen utilizar sus hojas para preparar tinturas y cosmticos. 
17. 1.14 En-gadi: nombre hebreo que significa Fuente de la cabra y designa a un oasis situado sobre la costa oeste del Mar Muerto, en medio de rocas muy escarpadas. 
18. 1.16 Cf. Cnt 7.6. 

Cantares 2


La esposa

1 Yo soy la rosa[1] de Sarn,[2] 
    el lirio de los valles. 3 

El esposo

2 Como el lirio entre los espinos 
   

La esposa
es mi amada entre las jvenes. Como un manzanoentre rboles silvestres 
    es mi amado entre los jvenes. 
    A su sombra deseada me sent 
    y su fruto fue dulce a mi paladar. 
    4 Me llev a la sala de banquetes[3] 
    y tendi sobre mla bandera de su amor.[4] 
    5 Sustentadme con pasas, 
    confortadme con manzanas, 
    porque estoy enferma de amor.[5] 
    6 Su izquierda est debajo de mi cabeza; 
    con su derecha me abrace.[6] 

El esposo

7 Yo os conjuro, hijas de Jerusaln, 
    por las gacelas y las ciervas del campo, 

La esposa

8 [7] 
    que no despertis a mi amor! 
    Dejadla dormir mientras quiera![8] La voz de mi amado! Ya viene, 
    saltando sobre los montes, 
    brincando por los collados! 
    9 Semejante a una gacela es mi amado; 
    como un joven cervatillo. 
    Helo aqu, est tras nuestra pared, 
    mirando por las ventanas, 
    atisbando por las celosas. 
    10 Habl mi amado, y me dijo: 
    "Amada ma, hermosa ma, 
    levntate y ven. 
    11 Ya ha pasado el invierno, 
    la lluvia ha cesado y se fue; 
    12 han brotado las flores en la tierra, 
    ha venido el tiempo de la cancin[9] 
    y se oye el arrullo de la trtola en nuestro pas. 
    13 Ya la higuera ha dado sus higos 
    y las vides en cierne, su olor. 
    "Amada ma, hermosa ma, 
    levntate y ven! 
    14 Paloma ma,[10] que anidas en lo oculto de la roca, 
    en lo escondido de escarpados parajes, 
    mustrame tu rostro, hazme oir tu voz, 
    porque tu voz es dulcey hermoso tu aspecto". 

La esposa y el esposo

15 Cazadnos las zorras, 
    esas zorras pequeas 
    que destruyen las vias, 
    nuestras vias en cierne![11] 

La esposa

16 Mi amado es mo y yo soy suya! 
    l apacienta entre los lirios.[12] 
    17 Mientras despunta el day huyen las sombras,[13] 
    vuelve, amado mo, 
    como una gacela o un cervatillo 
    por los montes de Beter.[14] 
						 NOTAS:

1. 2.1 La palabra hebrea traducida por rosa se refiere a una clase especial de flores, pero su significado exacto es dudoso. En general se suele pensar en el narciso o el jacinto. 
2. 2.1 Sarn es el nombre de la estrecha llanura que se extiende sobre la costa del Mediterrneo, al sur del monte Carmelo. Cf. 1 Cr 5.16; Is 35.2; 65.10. 
3. 2.4 La expresin traducida aqu por sala de banquetes (lit. casa del vino) ha sido interpretada de distintas maneras. Unos piensan en una posada u hostera; otros, en una cabaa construida en las vias, donde los viadores descansaban y beban. Cf. Est 7.7-9; Jer 16.8; Dn 5.10. 
4. 2.4 Tendi sobre... amor: otra posible traduccin: sus miradas para m fueron "Amor". 
5. 2.5 Estoy enferma de amor: Cnt 5.8. 
6. 2.6 Estas mismas palabras se vuelven a encontrar en Cnt 8.3. 
7. 2.7 Las gacelas y ciervas se mencionan con frecuencia en el resto del libro. Cf. 3.5; 7.3; vase Cnt 8.14 n. 
8. 2.7 Este v. se repite en Cnt 3.5 y, parcialmente, en 8.4. 
9. 2.12 En otros contextos, el sustantivo hebreo traducido por tiempo de la cancin significa poda. De ah que algunos traduzcan: el tiempo de podar. 
10. 2.14 Paloma ma: Cnt 5.2; 6.9. 
11. 2.15 Este enigmtico vocablo ha dado pie a distintas interpretaciones. El poema retoma la imagen de la via, (introducida en Cnt 1.6) y habla de las vias en cierne para referirse a los dos enamorados y al amor que los une. En cuanto a la orden de cazar las zorras, podra expresar el deseo de disfrutar de un sitio tranquilo, lejos de todo aquello que pudiera perturbarlos. 
12. 2.16 Una frase casi igual a esta la encontramos en Cnt 6.3 y, parcialmente, en 7.10. 
13. 2.17 Mientras... las sombras: Cnt 4.6. 
14. 2.17 Otra posible traduccin: escarpados. Algunos intrpretes hacen notar que ese trmino deriva de una raz que significa cortar o dividir en dos, y de ah concluyen que la joven invita a su amado a volver recorriendo rpidamente las montaas que separan a los dos enamorados. 

Cantares 3


La esposa sale en busca del esposo

1 Por las noches busqu en mi lecho 
    al amado de mi alma; 
    lo busqu, mas no lo hall. 
    2 Pens entonces: 
    "Me levantar, recorrer la ciudad, 
    y por calles y plazas 
    buscar al amado de mi alma". 
    Lo busqu, mas no lo hall. 
    3 Me hallaron los guardiasque rondan la ciudad, 
    y les pregunt: "Habis visto al amado de mi alma?" 
    4 Apenas me apart de ellos un poco, 
    hall al amado de mi alma; 
    me as a l, y no lo dej 
    hasta llevarlo a casa de mi madre, 
    a la habitacin de quien me dio a luz. 

El esposo

5 Yo os conjuro, hijas de Jerusaln, 
    por las gacelas y las ciervasdel campo, 
    que no despertis a mi amor! 
    Dejadla dormir mientras quiera![1] 

El cortejo de bodas



Coro

6 Qu es eso[2] que sube del desierto[3] 
    cual columna de humo, 
    perfumado de mirra[4] e incienso, 
    y de todo polvo aromtico? 
    7 Ved, es la litera de Salomn! 
    Sesenta valientes la rodean, 
    de entre los fuertes de Israel.[5] 
    8 Todos cien espaday son diestros en la guerra; 
    cada uno lleva su espada al cinto, 
    por los peligros de la noche.[6] 
    9 El rey Salomn se hizo una carroza 
    de madera del Lbano,[7] 
    10 con columnas de plata, 
    respaldo de oro 
    y asiento de grana; 
    su interior, recamado de amor 
    por las hijas de Jerusaln. 
    11 Hijas de Sin,[8] salid! Ved al rey Salomn 
    con la corona que le ci su madre 
    el da de su boda, 
    el da del gozo de su corazn. 
						 NOTAS:

1. 3.5 Cnt 2.7; 8.4. 
2. 3.6 Qu es eso...?: Esta pregunta retrica es un artificio literario para introducir la descripcin que sigue inmediatamente (cf. Is 60.8; 63.1; Jer 46.7). 
3. 3.6 Que sube del desierto: Los v. 6-11 describen un imponente cortejo nupcial. De acuerdo con algunos intrpretes, la referencia a Salomn sera solo una ficcin literaria. Otros piensan, en cambio, que el canto fue compuesto efectivamente para las bodas de Salomn con una princesa extranjera, probablemente egipcia (cf. 1 R 3.1; 11.1). Vase tambin Sal 45 nota a. 
4. 3.6 Mirra: Vase Cnt 1.13 nota . 
5. 3.7 La escolta formada por estos sesenta guerreros recuerda a los treinta amigos que acompaaban a Sansn durante su banquete nupcial (Jue 14.11). 
6. 3.8 Peligros de la noche: Vase Sal 91.5 n.; cf. Sal 121.6. 
7. 3.9 Madera del Lbano: Las montaas del Lbano son clebres por la belleza y calidad de sus cedros. Cf. 1 R 5.6; 2 R 14.9. 
8. 3.11 Sin es el nombre de la colina donde estaba edificado el templo, pero a veces el AT emplea ese nombre como designacin potica de toda la ciudad de Jerusaln. Vase Sal 2.6 n. 

Cantares 4


El esposo enamorado

1

El esposo
Qu hermosa eres, amada ma, 
    qu hermosa eres! 
    Tus ojos son como palomas[1] 
    en medio de tus guedejas![2] 
    Tus cabellos, como manada de cabras 
    que bajan retozandolas laderas de Galaad.[3] 
    2 Tus dientes, como manada de ovejas 
    que suben del bao recin trasquiladas,[4] 
    todas con cras gemelas, 
    ninguna entre ellas estril. 
    3 Tus labios son como un hilo de grana; 
    tu hablar, cadencioso; 
    tus mejillas, 
    como gajos de granada detrs de tu velo. 
    4 Tu cuello, como la torre de David, 
    edificada para armera:[5] 
    de ella cuelgan mil escudos, 
    escudos todos de valientes. 
    5 Tus dos pechos, como gemelosde gacela[6] 
    que se apacientan entre lirios. 
    6 Mientras despunta el day huyen las sombras, 
    me ir al monte de la mirra, 
    a la colina del incienso.[7] 
    7 Qu hermosa eres, amada ma! 
    No hay defecto en ti. 
    8 Ven conmigo del Lbano, esposa ma; 
    baja del Lbano conmigo. 
    Mira desde la cumbre del Amana,[8] 
    desde la cumbre del Senir y del Hermn,[9] 
    desde las guaridas de los leones, 
    desde los montes de los leopardos. 
    9 Me robaste el corazn, hermana,[10] esposa ma; 
    me robaste el corazncon una mirada tuya, 
    con una gargantilla de tu cuello. 
    10 Cun hermosos son tus amores, hermana, esposa ma! 
    Cunto mejores que el vino tus amores, 
    y la fragancia de tus perfumes 
    ms que toda especia aromtica![11] 
    11 Esposa ma! Tus labios,como un panal, destilan miel; 
    miel y leche[12] hay debajo de tu lengua, 
    y el aroma de tus vestidos[13] 
    es como la fragancia del Lbano. 
    12 Jardn cerrado eres, hermana ma,esposa ma; 
    fuente cerrada, sellado manantial, 
    13 vergel[14] de renuevos de granado, 
    de frutos suaves, 
    de flores de alhea[15] y de nardos, 
    14 nardo y azafrn, 
    caa aromtica y canela, 
    rboles de incienso 
    y de mirra, loes[16] 
    y las ms aromticas especias. 
    15 Manantial de los jardines, 
    pozo de aguas vivas 
    que descienden del Lbano. 

La esposa

16 Levntate, Aquiln, y ven, Austro! 
    Soplad, y mi jardn desprendasus aromas! 
    Venga mi amado a su jardn 
    y coma de sus dulces frutos! 
						 NOTAS:

1. 4.1 Cnt 1.15. 
2. 4.1 En medio de tus guedejas: Vase Cnt 1.7 n.; cf. tambin 4.3; 6.7. Otra posible traduccin: escondidas tras tu velo. El velo lo usaban principalmente las vrgenes, para no ser vistas por otras personas fuera de sus familiares cercanos. Era una deshonra que una virgen fuera sorprendida en la calle sin el velo, o que un hombre se lo levantara. 
3. 4.1 Tus cabellos... Galaad: La comparacin se refiere con toda probabilidad a las ondas de los cabellos. Estos "ondean", efectivamente, como los rebaos que bajan saltando por las laderas de las montaas. Galaad: Vase Dt 2.36-37 nota t. 
4. 4.2 Este v. vuelve a encontrarse en Cnt 6.6. 
5. 4.4 Esta torre de David, que sin duda era notable por su belleza y magnificencia, no se ha localizado. 
6. 4.5 Cnt 7.3. 
7. 4.6 Aqu no se trata de un monte y una colina reales, sino de imgenes poticas. Algunos intrpretes han visto en estos montes una alusin a los senos de la joven. Cf. Cnt 8.10. Mirra: Vase Cnt 1.13 nota . 
8. 4.8 El Amana es una de las cumbres del Antilbano, al norte del monte Hermn. All se origina el ro Abana, mencionado en 2 R 5.12. 
9. 4.8 Segn Dt 3.9, Senir era el nombre con que los antiguos pobladores de Palestina designaban al monte Hermn; en 1 Cr 5.23, por el contrario, los dos nombres parecen referirse a montes distintos. Acerca del Hermn, vanse Sal 68.15 nota p; 133.3 n. 
10. 4.9 Hermana: En la poesa del antiguo Oriente es bastante frecuente llamar "hermano" o "hermana" a la persona amada. Cf. Cnt 4.10,12; 5.1-2. 
11. 4.10 Cf. Cnt 1.2-3. 
12. 4.11 Miel y leche son dos trminos que suelen emplearse en el Pentateuco para describir la fertilidad y abundancia de la Tierra prometida. Vase Ex 3.8 nota g. 
13. 4.11 Cf. Os 14.6. 
14. 4.13 La palabra hebrea traducida por vergel es una transcripcin del vocablo persa pardes, del que deriva la palabra castellana paraso. 
15. 4.13 Alhea: Vase Cnt 1.14 nota o. 
16. 4.14 loe: rbol originario de la India, cuya madera da un perfume muy agradable. 

Cantares 5


El esposo

1 He venido a mi jardn, 
    hermana, esposa ma; 
    he recogido mi mirra y mis aromas, 
    he comido mi panal y mi miel, 
    mi vino y mi leche he bebido. 

Coro

2 Comed, amados amigos; 
   

El tormento de la separacin


La esposa
bebed en abundancia. Yo dorma, pero mi corazn velaba. 
    La voz de mi amado que llama: 
    "breme, hermana ma, amada ma, 
    paloma ma, perfecta ma, 
    pues mi cabeza est cubierta de roco, 
    mis cabellos, de la humedad de la noche! 
    3 "Me he quitado la ropa, 
    cmo vestirme otra vez? 
    Ya me he lavado los pies, 
    cmo ensuciarlos de nuevo?" 
    4 Mi amado meti su manopor el resquicio de la puerta 
    y mi corazn se conmovi dentro de m. 
    5 Me levant para abrir a mi amado 
    y mis manos gotearon mirra: 
    de mis dedos corra la mirra 
    sobre el pestillo de la cerradura! 
    6 Abr a mi amado, 
    pero mi amado se haba ido,ya haba pasado, 
    y tras su voz se me sali el alma. 
    Lo busqu, mas no lo hall;[1] 
    lo llam, y no me respondi. 
    7 Me encontraron los guardiasque rondan la ciudad;[2] 
    me golpearon, me hirieron, 
    me arrebataron el manto 
    los guardias de las murallas. 
    8 Yo os conjuro, hijas de Jerusaln, 
    si hallis a mi amado, 
    hacedle saber que estoy enfermade amor.[3] 

La esposa enamorada



Coro

9 Qu es tu amado ms que otro amado, 
    t, la ms hermosa entre las mujeres?[4] 
    Qu es tu amado ms que otro amado, 
    para que as nos conjures?[5] 

La esposa

10 Mi amado es blanco y sonrosado, 
    distinguido entre diez mil; 
    11 su cabeza es oro fino; 
    sus cabellos crespos,negros como el cuervo. 
    12 Sus ojos, palomas que junto a arroyos de aguas se baan en leche, 
    estn a la perfeccin colocados. 
    13 Sus mejillas, eras perfumadascon especias aromticas, 
    son como fragantes flores; 
    sus labios, lirios que destilan mirra. 
    14 Sus manos, anillos de oroengastados de jacintos; 
    su cuerpo, claro marfilcubierto de zafiros. 
    15 Sus piernas, columnas de mrmol 
    fundadas sobre basas de oro fino; 
    su aspecto, como el Lbano; 
    esbelto cual los cedros. 
    16 Su paladar, dulcsimo, 
    y todo en l codiciable. 
    Tal es mi amado, tal es mi amigo, 
    hijas de Jerusaln! 
						 NOTAS:

1. 5.5-6 Lo busqu, mas no lo hall: Cnt 3.1. 
2. 5.7 Los guardias... ciudad: Cf. Cnt 3.3. 
3. 5.8 Los jvenes enamorados invocan varias veces a las hijas de Jerusaln (cf. 1.5; 2.7; 3.5; 5.16; 8.4). Estoy enferma de amor: Cnt 2.5. 
4. 5.9 La ms hermosa entre las mujeres: Cnt 1.8; 6.1. Como las que pronuncian estas palabras son probablemente las mujeres de Jerusaln (cf. v. 8), es posible que este calificativo tenga aqu un dejo de irona. 
5. 5.9 Estas preguntas provocativas dan motivo a la joven para hacer un encendido elogio de los encantos de su amado (v. 10-16). Vase Cnt 3.6 nota b. 

Cantares 6


Los dos enamorados

1

Coro
A dnde se ha ido tu amado, 
    t, la ms hermosa entre las mujeres? 
    A dnde se dirigi tu amado, 
    y lo buscaremos contigo? 

La esposa

2 Mi amado ha bajado a su jardn, 
    a las eras de las especias, 
    a apacentar en los huertos 
    y recoger los lirios. 
    3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mo! 
    l apacienta entre los lirios.[1] 

El esposo

4 Amada ma, eres bella como Tirsa,[2] 
    deseable como Jerusaln, 
    imponente como ejrcitosen orden de batalla. 
    5 Aparta tus ojos de m, 
    pues me subyugan! 
    Tu cabello es como manada de cabras 
    que bajan retozandolas laderas de Galaad.[3] 
    6 Tus dientes, como manada de ovejas 
    que suben del bao, 
    ninguna estril, 
    todas con cras gemelas.[4] 
    7 Tus mejillas, 
    como gajos de granada detrs de tu velo. 
    8 Sesenta son las reinas, 
    ochenta las concubinas, 
    y las jvenes, sin nmero; 
    9 mas nica y perfecta es la paloma ma, 
    la nica de su madre, 
    la escogida de quien la dio a luz. 
    Las jvenes la vieron 
    y la llamaron "bienaventurada"; 
    la alabaron las reinas y las concubinas. 

Coro

10 "Quin es esta,que se muestra como el alba, 
    hermosa como la luna, 
    radiante como el sol, 
    imponente como ejrcitos en ordende batalla?" 

La esposa

11 Baj al huerto de los nogales 
    a ver los frutos del valle, 
    a ver si brotaban las vides 
    y florecan los granados. 
    12 Luego, antes de darme cuenta,mi alma me puso 
    entre los carros de Aminadab.[5] 

Coro

13 Vuelve, vuelve, sulamita! 
    Vuelve, vuelve, que te veamos! 

La esposa

1

Coro
Qu miris en la sulamita? [6] Que danza, como en los campamentos. 
						 NOTAS:

1. 6.3 Cnt 2.16. 
2. 6.4 Tirsa fue la capital del reino del Norte (vase 1 R 14.17 n.) hasta los tiempos de Omri, rey de Israel (vase 1 R 16.6 n.). Aqu se la menciona probablemente porque su nombre deriva de una raz que significa bella o agradable. 
3. 6.5 Tu cabello... Galaad: Vase Cnt 4.1 nota c. 
4. 6.6 Cnt 4.2. 
5. 6.12 Luego, antes de darme cuenta... Aminadab: traduccin poco segura de un texto muy oscuro. La primera parte del v. se refiere a la prdida del sentido a causa de la extrema alegra. 
6. 6.13 El nombre Sulamita est emparentado con la palabra hebrea shalom, que significa paz, prosperidad, felicidad. Algunos ven en este nombre una variante de sunamita, es decir, proveniente, como la bella Abisag, de la poblacin llamada Sunem (cf. 1 R 1.3). 

Cantares 7


El esposo

1 Qu bellos son tus piesen las sandalias, 
    hija de prncipe! 
    Los contornos de tus caderasson como joyas, 
    obra de excelente artfice. 
    2 Tu ombligo, como una taza redonda 
    donde no falta el buen vino. 
    Tu vientre, como montn de trigo 
    de lirios rodeado. 
    3 Tus dos pechos, como gemelos de gacela.[1] 
    4 Tu cuello, como torre de marfil; 
    tus ojos, como los estanques de Hesbn[2] 
    junto a la puerta de Bat-rabim;[3] 
    tu nariz, como la torre del Lbano,[4] 
    que mira hacia Damasco. 
    5 Tu cabeza erguida, como el Carmelo;[5] 
    como prpura, tus guedejas: 
    en ellas, un rey est cautivo. 
    6 Qu hermosa eres y cun suave, 
    oh amor deleitoso![6] 
    7 Tu talle, como la palmera; 
    tus pechos, como sus racimos. 
    8 Yo dije: "Subir a la palmera 
    y asir sus frutos". 
    Deja que sean tus pechoscomo racimos de vid, 
    y como de manzanas la fraganciade tu aliento. 
    9 Tu paladar, como el buen vino, 
    que entra al amado suavemente 
    y corre por los labios de los viejos.[7] 

La esposa

10 Yo soy de mi amado, 
    y en m tiene su contentamiento. 
    11 Ven, amado mo, salgamos al campo, 
    pasemos la noche en las aldeas. 
    12 Vayamos de maana a las vias, 
    a ver si brotan las vides,si ya estn en cierne, 
    si han florecido los granados. 
    All te dar mis amores! 
    13 Las mandrgoras[8] exhalan su aroma, 
    y a nuestras puertas 
    hay toda suerte de deliciosas frutas, 
    frescas y secas, que para ti, 
    amado mo, he guardado. 
						 NOTAS:

1. 7.3 Cnt 4.5. 
2. 7.4 Hesbn: localidad de Transjordania, bien provista de aguas, habitada antiguamente por los amorreos (cf. Nm 21.26-30). 
3. 7.4 Bat-rabim, en hebreo, significa hija de muchos. 
4. 7.4 La torre del Lbano: Podra tratarse de una torre real, aunque desconocida para nosotros, o bien de un nombre metafrico del monte Hermn, que se alza majestuoso en las cercanas de Damasco. 
5. 7.5 El Carmelo: Vanse 1 R 18.19 n.; Am 1.2 nota j. 
6. 7.6 Amor deleitoso: segn dos versiones antiguas: mujer encantadora. 
7. 7.9 Tu paladar... los viejos: Otra posible traduccin: Tu paladar... que resbala suavemente por los labios y los dientes. 
8. 7.13 Mandrgoras: Vase Gn 30.14 n. 

Cantares 8

    1 Ah, si fueras t un hermano mo,[1] 
    criado a los pechos de mi madre! 
    Cuando te hallara fuera de la casa,te besara, 
    y no me menospreciaran. 
    2 Te llevara y te hara entraren casa de mi madre; 
    t me ensearas.[2] 
    Yo te dara a beber vino 
    aromado con licor de mis granadas. 
    3 Su izquierda est debajo de mi cabeza; 
    con su derecha me abrace.[3] 

El esposo

4 Yo os conjuro, hijas de Jerusaln, 
    que no despertis a mi amor! 
    Dejadla dormir mientras quiera! 

El poder del amor



Coro

5 [4] Quin es esta que sube del desierto, 
   

El esposo
recostada sobre su amado? [5] Debajo de un manzano te despert; 
    donde tuvo tu madre los dolores, 
    donde tuvo los dolores quien te dio a luz. 

La esposa

6 Ponme como un sello[6] sobre tu corazn, 
    como una marca sobre tu brazo; 
    porque fuerte como la muerte es el amor 
    y duros como el seol[7] los celos.[8] 
    Sus brasas son brasas de fuego, 
    potente llama.[9] 
    7 Las muchas aguas[10] no podrn apagarel amor 
    ni lo ahogarn los ros. 
    Y si un hombre ofreciera 
    todos los bienes de su casa 
    a cambio del amor, 
    de cierto sera despreciado.[11] 

Eplogo

8 Tenemos una pequea hermana, 
    que no tiene pechos;[12] 
    Qu haremos con nuestra hermana 
    cuando de ella se hable? 
    9 Si fuera una muralla, 
    edificaramos sobre ellaun palacio de plata; 
    si fuera una puerta, 
    la recubriramos con tablas de cedro. 
    10 Yo soy como una muralla, 
    y mis pechos, como torres. 
    Ante sus ojos he sido 
    como quien ha hallado la paz. 
    11 Salomn tuvo una via en Baal-hamn,[13] 
    y la encomend a unos guardas, 
    y cada uno le llevaba por su fruto 
    mil monedas de plata. 
    12 Mi via, la ma, est delante de m! 
    Que las mil monedas sean para ti, Salomn, 
    y doscientas para los que guardan el fruto![14] 
    13 T, que habitas en los huertos, 
    los compaeros escuchan tu voz. 
    Hzmela oir! 
    14 Corre, amado mo, 
    como la gacela o el cervatillo,[15] 
    por las montaas llenas de aromas! 
						 NOTAS:

1. 8.1 Ah, si fueras t un hermano mo...!: La joven deseara abrazar a su amado pblicamente, pero las severas costumbres de la poca solo permitan dar esas pruebas de afecto a un pariente cercano. 
2. 8.2 T me ensearas: se sobreentiende, los secretos y encantos del amor. 
3. 8.3 Cnt 2.6. 
4. 8.4 Cnt 2.7; 3.5. 
5. 8.5 Cnt 3.6. 
6. 8.6 Como un sello: otra posible traduccin: llvame grabada. Los sellos se hacan de metal o de piedra y servan para certificar la autenticidad de un documento escrito. El propietario llevaba su sello como anillo (Jer 22.24) o atado al cuello (Gn 38.18), y no se separaba de l por ningn motivo (cf. Hag 2.23). 
7. 8.6 Seol: o reino de los muertos. Otra posible traduccin: sepulcro. Vase Sal 6.5 n. 
8. 8.6 Celos: Como este trmino tiene algunas connotaciones negativas, se ha propuesto traducirlo por pasin, teniendo adems en cuenta el paralelismo con la palabra amor (vase la Introduccin a los Salmos). 
9. 8.6 Potente llama: lit. llama de Jah, abreviacin del nombre divino Jehov (vase Ex 3.15 n.). Ntese asimismo que el nombre de Dios, puesto al lado de un sustantivo, tiene a veces en el AT un valor de superlativo (vase Gn 1.2 nota d), de ah la traduccin potente llama. Otros, en cambio, traducen por rayo, ya que este es el sentido que tiene algunas veces la expresin fuego de Dios (cf. 2 R 1.12). 
10. 8.7 Las muchas aguas: alusin a las aguas del ocano primordial (vase Gn 1.2 nota c), que en algunos textos del AT aparecen asociadas a la muerte (cf. 2 S 22.5-6,17; Sal 18.4-5,16; Jon 2.2-3). De ah la conexin de esta frase con las del v. anterior. 
11. 8.7 Acerca de esta prctica familiar, vase Gn 29.18 n. Algunos ven en este texto de Cantares una crtica a esa costumbre, que subordinaba el amor a los intereses familiares. 
12. 8.8 La expresin no tiene pechos alude a la juventud de la hermana. De ah la necesidad de protegerla (v. 9). 
13. 8.11 Baal-hamn: sitio no identificado, cuyo nombre significa dueo de riqueza. 
14. 8.11-12 Las mil monedas podran aludir al harn del rey Salomn (cf. 1 R 11.3) y los guardas seran los eunucos encargados de cuidarlo (cf. Est 2.3,14). En abierto contraste con esto, el joven confiesa el intenso amor que lo une a su nica amada (mi via, vase Cnt 1.6 n.). 
15. 8.14 En este libro, se compara al joven varias veces con el cervatillo (cf. 2.9) y a la mujer con una gacela (cf. 4.5; 7.3), por la vitalidad y esbeltez de estos animales. 

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(c) Sociedades Bblicas Unidas 1995
 
Versin tomada del sitio: http://www.biblegateway.com/cgi-bin/bible?language=spanish&version=RVR1995&passage=all

Revisin ortogrfica realizada con Microsoft Word 2000.
