SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN REINA-VALERA (1995). BIBLIA DE ESTUDIO CON ABUNDANTES NOTAS. 
 
Parte # 1 (INCLUYE LA LEY), los 10 primeros libros del AT: Gn, Ex, Lv, Nm, 
Dt, Jos, Jue, Rt, 1 S y 2 S

Gnesis 1


1. HISTORIA DE LOS ORGENES (1.1--11.32)



La creacin

1 En el principio cre[1] Dios los cielos y la tierra.[2] 2 La tierra estaba desordenada y vaca, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo[3] y el espritu de Dios se mova sobre la faz de las aguas.[4] 
3 Dijo Dios[5] : "Sea la luz".[6] Y fue la luz.[7] 4 Vio Dios que la luz era buena,[8] y separ la luz de las tinieblas. 5 Llam a la luz "Da", y a las tinieblas llam "Noche". Y fue la tarde y la maana[9] del primer da.[10] 
6 Luego dijo Dios: "Haya un firmamento en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas". 7 E hizo Dios un firmamento que separ las aguas que estaban debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento. Y fue as. 8 Al firmamento llam Dios "Cielos". Y fue la tarde y la maana del segundo da.[11] 
9 Dijo tambin Dios: "Renanse las aguas que estn debajo de los cielos en un solo lugar, para que se descubra lo seco". Y fue as.[12] 10 A la parte seca llam Dios "Tierra", y al conjunto de las aguas lo llam "Mares". Y vio Dios que era bueno. 
11 Despus dijo Dios: "Produzca la tierra[13] hierba verde, hierba que d semilla; rbol que d fruto segn su especie, cuya semilla est en l, sobre la tierra". Y fue as. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla segn su naturaleza, y rbol que da fruto, cuya semilla est en l, segn su especie. Y vio Dios que era bueno. 13 Y fue la tarde y la maana del tercer da. 
14 Dijo luego Dios: "Haya lumbreras[14] en el firmamento de los cielos para separar el da de la noche, que sirvan de seales para las estaciones,[15] los das y los aos, 15 y sean por lumbreras en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra". Y fue as. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que seoreara en el da, y la lumbrera menor para que seoreara en la noche; e hizo tambin las estrellas. 17 Las puso Dios en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 seorear en el da y en la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la maana del cuarto da. 
20 Dijo Dios: "Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el firmamento de los cielos". 21 Y cre Dios los grandes monstruos marinos[16] y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron segn su especie, y toda ave alada segn su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y los bendijo Dios, diciendo: "Fructificad y multiplicaos, llenad las aguas en los mares y multiplquense las aves en la tierra". 23 Y fue la tarde y la maana del quinto da. 
24 Luego dijo Dios: "Produzca la tierra seres vivientes segn su especie: bestias, serpientes y animales de la tierra segn su especie". 
Y fue as. 25 E hizo Dios los animales de la tierra segn su especie, ganado segn su especie y todo animal que se arrastra sobre la tierra segn su especie. Y vio Dios que era bueno. 
26 Entonces dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen,[17] conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra".[18] 
    27 Y cre Dios al hombre[19] a su imagen,[20] 
    a imagen de Dios lo cre; 
    varn y hembra los cre.[21] 
28 Los bendijo[22] Dios y les dijo: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra".[23] 
29 Despus dijo Dios: "Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que est sobre toda la tierra, as como todo rbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podris comer.[24] 
30 "Pero a toda bestia de la tierra, a todas las aves de los cielos y a todo lo que tiene vida y se arrastra sobre la tierra, les doy toda planta verde para comer". 
Y fue as. 31 Y vio Dios todo cuanto haba hecho, y era bueno en gran manera.[25] Y fue la tarde y la maana del sexto da. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Cre: heb. bar. En el AT, este verbo tiene por sujeto nicamente a Dios y se refiere siempre a una accin divina que produce un resultado nuevo e imprevisible (Is 48.6-7; Jer 31.22). Se emplea para designar la creacin del mundo y de la humanidad (Gn 1.27; 5.1; Dt 4.32; Is 45.12), la formacin del pueblo de Israel (Is 43.1,15), la restauracin de Jerusaln (Is 65.18), la renovacin interior del pecador arrepentido y perdonado (Sal 51.10) y la creacin, al final de los tiempos, de un cielo nuevo y una tierra nueva (Is 65.17; 66.22). 
2. 1.1 Los antiguos hebreos no posean un trmino equivalente al gr. cosmos. El universo en su totalidad era designado con la expresin el cielo y la tierra (cf. Gn 14.22; Sal 124.8; Mt 28.18). En el uso de esta expresin se refleja la costumbre semtica de abarcar una totalidad mencionando dos elementos extremos u opuestos (cf. Gn 2.9). 
3. 1.2 Las tinieblas... sobre la faz del abismo: Otra posible traduccin: Todo era un mar profundo cubierto de oscuridad. Segn una idea muy difundida entre los pueblos del antiguo Oriente, antes de la creacin solo haba un caos de tinieblas que lo cubran todo como aguas amenazantes (cf. Sal 104.6-9). Por lo tanto, una de las primeras acciones del Creador consisti en separar las aguas de arriba y las de abajo, poniendo como lnea divisoria la expansin o bveda celeste (v. 7). De acuerdo con los v. 5-9, de este caos primitivo se formaron los mares, tanto los que estn sobre la superficie de la tierra como los que estn debajo de ella. Vase Sal 18.15 n.; Cf. tambin Sal 24.2. 
4. 1.2 La palabra hebrea traducida por espritu puede significar tambin viento, soplo o aliento. Adems, la expresin de Dios se utiliza a veces en el AT como complemento para expresar el superlativo (cf. Gn 10.9, donde gran cazador es lit. cazador de Dios). Por eso, algunos intrpretes consideran que la parte final de este versculo significa un fuerte viento iba y vena sobre las aguas. Vase Gn 13.10 nota b. 
5. 1.3 Dijo Dios: Esta frase, corroborada por la frase complementaria Y fue as (cf. v. 7,9,11, etc.), pone de relieve el poder creador de la palabra de Dios. La orden divina se cumple en forma inmediata, y el efecto producido coincide con el pensamiento y la voluntad del Creador (cf. Sal 33.6-9; 148.5; Is 48.13; 55.10-11; Heb 11.3). 
6. 1.1-3 Jn 1.1-4. 
7. 1.3 2 Co 4.6. 
8. 1.4 Este relato de la creacin insiste en afirmar que la obra realizada por Dios es buena (v. 4,10,12,18,21,25,31). El adjetivo bueno en el AT tiene varios significados, que comprenden desde lo moralmente correcto hasta lo bello, agradable y til. En este pasaje se afirma que todo lo que existe es bueno, porque procede de Dios y corresponde a su propsito. Esta idea est en abierto contraste con los mitos paganos que hablan de un mundo creado por dioses caprichosos, o de un universo que existe sin propsito alguno o tiene incluso un carcter maligno. 
9. 1.5 Y fue la tarde y la maana: lit. y anocheci y amaneci; es decir, se complet un da. Vase. Sal 55.17 n.; 104.19 n. 
10. 1.5 Da: El relato bblico distribuye las acciones creadoras de Dios en el marco de una semana, con seis das de trabajo y uno de descanso. En esos seis das estn repartidas ocho obras: Las cuatro primeras consisten en separar y delimitar las zonas o regiones que configuran el mundo visible; las cuatro restantes estn destinadas a poblar esas regiones con seres dotados de movimiento. Vase tabla La Creacon. 
11. 1.6-8 La palabra hebrea traducida por firmamento designa algo expandido o estirado, como una lmina de metal batido a golpes de martillo. Esta idea estara relacionada con una de las visiones que antiguamente se tena del mundo segn la cual el universo era una estructura compuesta de tres niveles: el cielo, la tierra y el mundo subterrneo (cf. Ex 20.4). 
12. 1.9 Cf. Job 38.8-11; Sal 104.6-9; Pr 8.27-30; Jer 5.22. Las aguas... debajo de los cielos: Vanse Gn 1.2 nota c; 1.6-8 n. 
13. 1.11 Produzca la tierra: Dios ha concedido a algunos seres el don de la fecundidad, para que ellos continen y completen la obra del Creador. Para los antiguos orientales la fecundidad era objeto de culto, porque la consideraban como una fuerza divina que resida en algunos seres (p. e., en la tierra). En el AT, en cambio, la fecundidad es una bendicin otorgada por Dios. Vase Gn 1.28 nota u. 
14. 1.14-18 Los astros, que en las religiones del antiguo Oriente eran adorados como dioses, aqu son presentados como seres creados por Dios y no como fuerzas misteriosas que rigen el destino de las personas o como objetos de culto (cf. Dt 4.19). Cf. tambin Sal 8.3; Jer 31.35. 
15. 1.14 Seales para las estaciones: lit. los tiempos sealados, es decir, las estaciones del ao y las fiestas religiosas correspondientes. Cf. Sal 81.3. 
16. 1.21 Los monstruos marinos son mencionados para indicar que tambin ellos han sido creados por Dios y estn bajo su dominio. Aqu radica una de las principales diferencias entre este relato y el ms famoso de los mitos babilnicos de la creacin, segn el cual la creacin del mundo estuvo precedida por el nacimiento de varias generaciones de dioses y por la victoria del dios Marduc sobre el monstruo marino que era la personificacin del caos originario. Por el contrario, Gnesis habla de un nico Dios, que existe desde siempre y que por s mismo crea el universo con el poder de su palabra. Como todo lo que existe ha sido creado por Dios, ya no queda lugar para adorar a los fenmenos de la naturaleza o a cualquier otro ser animado o inanimado. 
17. 1.26 A nuestra imagen: Este plural, pronunciado por el nico Dios, ha sido interpretado de diversas maneras. En realidad, parece sugerir la idea de una especial deliberacin del Creador en el momento de crear el gnero humano. De entre todas las obras de Dios, solo la creacin del ser humano es precedida por esta referencia a una solemne decisin divina. 
18. 1.26 Cf. Sal 8.4-8. 
19. 1.27 Hombre: heb. adam, designa aqu a todo el gnero humano; en otros pasajes, este mismo trmino tiene el valor de un nombre propio (Adn). Cf. Gn 4.25. 
20. 1.27 A su imagen, a imagen de Dios lo cre. Los seres humanos no son nicamente una creacin especial de Dios (vase Gn 2.7 nota h), sino que han sido creados a su imagen, es decir, estn dotados de caractersticas tales que les permiten entrar en una relacin personal con Dios y ejercer, como representantes suyos, el gobierno del mundo (v. 28). Cf. Gn 5.1; 9.6; 1 Co 11.7; Stg 3.9. 
21. 1.27 Varn y hembra: El texto seala expresamente que a la condicin humana pertenece, por voluntad de Dios, el ser sexuado. Cf. Gn 2.18; Mt 19.4; Mc 10.6. 
22. 1.28 Gn 5.1-2. La bendicin divina, en el AT, aparece vinculada con frecuencia al don de la fecundidad. Cf. Gn 17.16,20; 22.17; 26.12,24; 28.3. Vanse tambin Gn 49.22-26 n.; Sal 128 nota a. 
23. 1.28 Que se mueven: referencia a todos los seres terrestres. Otra posible traduccin: que se arrastran. 
24. 1.29 Segn algunos mitos muy difundidos en el antiguo Oriente, los dioses crearon a los humanos para que les proporcionaran alimento y realizaran los trabajos serviles que ellos necesitaban para su bienestar. Aqu, en cambio, Dios es el que proporciona todo lo necesario para el bienestar de los seres humanos, ya que el Creador no padece ninguna necesidad. Cf. Sal 50.9-13. 
25. 1.31 Todo... era bueno en gran manera: Este superlativo se refiere, probablemente, no a una obra de Dios en particular, sino al conjunto de la creacin. Vase 1.4 n. 

Gnesis 2

1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. 2 El sptimo da concluy Dios la obra que hizo, y repos el sptimo da de todo cuanto haba hecho.[1] 3 Entonces bendijo Dios el sptimo da[2] y lo santific, porque en l repos de toda la obra que haba hecho en la creacin. 4 Estos son los orgenes de los cielos y de la tierra[3] 

Adn y Eva en el Edn 
cuando fueron creados. [4] 
Cuando Jehov Dios[5] hizo la tierra y los cielos, 5 an no haba ninguna planta del campo sobre la tierra ni haba nacido ninguna hierba del campo, porque Jehov Dios todava no haba hecho llover sobre la tierra ni haba hombre para que labrara la tierra, 6 sino que suba de la tierra un vapor[6] que regaba toda la faz de la tierra. 7 Entonces Jehov Dios form al hombre del polvo de la tierra,[7] sopl en su nariz aliento de vida[8] y fue el hombre un ser viviente.[9] 
8 Jehov Dios plant un huerto en Edn,[10] al oriente, y puso all al hombre que haba formado. 9 E hizo Jehov Dios nacer de la tierra todo rbol delicioso a la vista y bueno para comer; tambin el rbol de vida[11] en medio del huerto, y el rbol del conocimiento del bien y del mal.[12] 
10 Sala de Edn un ro para regar el huerto, y de all se reparta en cuatro brazos. 11 El primero se llama Pisn; es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro. 12 El oro de aquella tierra es bueno; y hay all tambin bedelio y nice. 13 El segundo ro se llama Gihn; es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 El tercer ro se llama Hidekel; es el que va al oriente de Asiria. El cuarto ro es el ufrates.[13] 
15 Tom, pues, Jehov Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edn, para que lo labrara y lo cuidara.[14] 16 Y mand Jehov Dios al hombre, diciendo: "De todo rbol del huerto podrs comer; 17 pero del rbol del conocimiento del bien y del mal no comers,[15] porque el da que de l comas, ciertamente morirs".[16] 
18 Despus dijo Jehov Dios: "No es bueno que el hombre est solo: le har ayuda idnea para l". 19 Jehov Dios form, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adn para que viera cmo las haba de llamar; y el nombre que Adn dio a los seres vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adn nombre a toda bestia, a toda ave de los cielos y a todo ganado del campo; pero no se hall ayuda idnea para l.[17] 21 Entonces Jehov Dios hizo caer un sueo profundo sobre Adn y, mientras este dorma, tom una de sus costillas y cerr la carne en su lugar. 22 De la costilla que Jehov Dios tom del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adn: 
    "Esta s que es hueso de mis huesos 
    y carne de mi carne! 
    Ser llamada "Mujer", 
    porque del hombre fue tomada".[18] 
24 Por tanto dejar el hombre a su padre y a su madre, se unir a su mujer y sern una sola carne.[19] 
25 Estaban ambos desnudos, Adn y su mujer, pero no se avergonzaban.[20] 
						 NOTAS:

1. 2.2 Repos: El verbo hebreo significa lit. cesar o terminar, y de l proviene el nombre shabat, traducido al castellano por sbado o da de reposo (cf. Ex 20.11; 31.17; cf. Heb 4.4,10). Decir que Dios descans no quiere decir que dej de actuar, sino que dio por bien lograda su obra. Vase Jn 5.17-18 n. 
2. 2.3 Sptimo da: En la Biblia, el nmero siete representa lo completo y perfecto. Vase Gn 4.18 n. 
3. 2.4 Se repiten las palabras de Gn 1.1 para indicar que ha concluido la seccin relativa a la creacin del universo. Estos son los orgenes: en heb. toledot. Esta frase aparece diez veces e introduce las distintas secciones en que se divide el libro de Gnesis. La palabra toledot encierra la idea de nacimiento o generacin, y en esta versin se ha traducido principalmente por descendientes: Gn 5.1; 6.9; 10.1; 11.10,27; 25.12,19 y 36.1,9, y, una vez, por historia: 37.2. 
4. 2.4-25 El siguiente relato, a diferencia de Gn 1.1--2.4, se refiere de un modo especial a la creacin del hombre y de la mujer. Uno y otra son creados por Dios en momentos distintos, pero esta diferencia hace resaltar ms an la igualdad y la complementariedad de los dos sexos. En efecto, segn el relato, Dios concedi primero al hombre la compaa de los animales (v. 19). Sin embargo, esta compaa no logr arrancarlo de su soledad (v. 20). Solo la presencia de la mujer, es decir, de un ser igual a l, le abri la posibilidad del dilogo y del encuentro personal (v. 23). 
5. 2.4 Jehov: El nombre propio del Dios de Israel. Vanse Gn 4.26 nota z, y Ex 3.14-15 y las notas correspondientes. 
6. 2.6 Es probable que la palabra traducida aqu por vapor signifique, ms concretamente, agua que brota de la tierra o manantial. 
7. 2.7 El texto hebreo hace un juego de palabras con los vocablos adam, que significa hombre, y adam, que significa suelo o tierra cultivable (vase el mismo procedimiento en Gn 3.19). As se destaca la estrecha vinculacin que existe entre la humanidad y la tierra. 
8. 2.7 Form... vida: La mencin de estos actos especiales de Dios pone de relieve lo que distingue al ser humano de los dems seres creados (vase Gn 1.27 nota s). Cf. Is 45.9-11; Jer 18.1-6; Ro 9.21, donde la soberana de Dios se expresa igualmente con la imagen del alfarero que modela sus vasijas. 
9. 2.7 Fue... ser viviente: citado en 1 Co 15.45. 
10. 2.8 Edn es una palabra hebrea que significa delicia (cf. Is 51.3; Ez 31.8-9). Algunos la relacionan con un trmino asirio que significa llanura o estepa. 
11. 2.9 El rbol de vida: es decir, cuyos frutos dan la vida. Cf. Gn 3.22; Ap 2.7; 22.2,14. 
12. 2.9 El rbol del conocimiento del bien y del mal: Para comprender esta expresin es conveniente tener en cuenta, en primer lugar, la costumbre hebrea de abarcar una totalidad mencionando nicamente dos trminos extremos y opuestos (vase Gn 1.1 nota b). Esta frase se refiere no solo al conocimiento intelectual, sino que tambin puede incluir las ideas de eleccin, discernimiento e incluso de dominio. Por tanto, conocer el bien y el mal equivale a decidir por cuenta propia y con absoluta independencia qu es lo bueno y qu es lo malo; es decir, tener plena autonoma en el campo moral. Cf. Gn 3.22. 
13. 2.10-14 El Tigris y el ufrates son los dos grandes ros de la Mesopotamia; los llamados Pisn y Gihn no han podido ser identificados con certeza. 
14. 2.15 El trabajo no se presenta como un castigo, sino como la actividad que permite al ser humano cumplir con su responsabilidad en el mantenimiento y desarrollo del mundo y en la realizacin de s mismo (cf. Gn 1.28). Solo a causa del pecado, el trabajo adquiri las caractersticas de un esfuerzo penoso (Gn 3.17-19). 
15. 2.17 Del rbol... no comers: Al imponerle este precepto, Dios reconoce al ser humano como responsable de sus actos. Pero, al mismo tiempo, afirma su soberana sobre l y lo obliga a guardar sus propios lmites, reconociendo su condicin humana (Ez 28.2; cf. Is 14.13-14). 
16. 2.17 Cf. Ro 6.23. 
17. 2.19-20 Para los antiguos semitas, el nombre no era algo meramente exterior, sino una parte constitutiva de la persona o cosa nombradas. Poner o cambiar un nombre era una forma de afirmar la autoridad o el dominio (vanse Ex 3.13 nota m; 2 R 23.34; 2 R 24.17). 
18. 2.23 En hebreo, las palabras traducidas por hombre y mujer tienen un sonido muy parecido. Este parecido, lo mismo que el relato de la formacin de la mujer con una costilla sacada del hombre, quiere destacar la unidad de naturaleza, la ntima afinidad entre ambos sexos y, por tanto, la igualdad esencial de derechos. 
19. 2.24 Mt 19.5; Mc 10.7-8; 1 Co 6.16; Ef 5.31. Este v. pone de relieve la dignidad y el significado profundo de la unin matrimonial. 
20. 2.25 La desnudez es aqu la expresin de una vida sencilla, sin sentimiento de culpa y en perfecta armona consigo mismo y con el prjimo. Despus, como consecuencia del pecado, lleg a ser motivo de verguenza. Cf. Ez 16.37; Os 2.3. 

Gnesis 3


Desobediencia de Adn y Eva

1 La serpiente[1] era ms astuta[2] que todos los animales del campo que Jehov Dios haba hecho, y dijo a la mujer: 
--Conque Dios os ha dicho: "No comis de ningn rbol del huerto"? 
2 La mujer respondi a la serpiente: 
--Del fruto de los rboles del huerto podemos comer, 3 pero del fruto del rbol que est en medio del huerto dijo Dios: "No comeris de l, ni lo tocaris, para que no muris". 
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: 
--No moriris. 5 Pero Dios sabe que el da que comis de l sern abiertos vuestros ojos y seris como Dios, conocedores del bien y el mal. 
6 Al ver la mujer que el rbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabidura, tom de su fruto y comi; y dio tambin a su marido, el cual comi al igual que ella.[3] 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos.[4] Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales. 
8 Luego oyeron la voz de Jehov Dios que se paseaba por el huerto, al aire del da; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehov Dios entre los rboles del huerto. 9 Pero Jehov Dios llam al hombre, y le pregunt: 
--Dnde ests?[5] 
10 l respondi: 
--O tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escond. 
11 Entonces Dios le pregunt: 
--Quin te ense que estabas desnudo? Acaso has comido del rbol del cual yo te mand que no comieras? 
12 El hombre le respondi: 
--La mujer que me diste por compaera me dio del rbol, y yo com. 
13 Entonces Jehov Dios dijo a la mujer: 
--Qu es lo que has hecho? 
Ella respondi: 
--La serpiente me enga,[6] y com. 
14 Y Jehov Dios dijo a la serpiente: 
    --Por cuanto esto hiciste, 
    maldita sers entre todas las bestias 
    y entre todos los animales del campo. 
    Sobre tu vientre te arrastrars 
    y polvo comers todos los das de tu vida. 
    15 Pondr enemistad entre ti y la mujer, 
    y entre tu simiente y la simiente suya; 
    esta te herir en la cabeza, 
    y t la herirs en el taln.[7] 
16 A la mujer dijo: 
    --Multiplicar en gran maneralos dolores en tus embarazos, 
    con dolor dars a luz los hijos, 
    tu deseo ser para tu marido 
    y l se enseorear de ti. 
17 Y al hombre dijo: 
    --Por cuanto obedeciste a la vozde tu mujer 
    y comiste del rbol de que te mand diciendo: "No comers de l", 
    maldita ser la tierra por tu causa;[8] 
    con dolor comers de ella 
    todos los das de tu vida,[9] 
    18 espinos y cardos te producir 
    y comers plantas del campo.[10] 
    19 Con el sudor de tu rostrocomers el pan, 
    hasta que vuelvas a la tierra, 
    porque de ella fuiste tomado; 
    pues polvo eres 
    y al polvo volvers. 
20 A su mujer Adn le puso por nombre Eva,[11] por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes. 21 Y Jehov Dios hizo para el hombre y su mujer tnicas de pieles, y los visti.[12] 22 Luego dijo Jehov Dios: "El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, tome tambin del rbol de la vida,[13] coma y viva para siempre". 
23 Y lo sac Jehov del huerto de Edn, para que labrara la tierra de la que fue tomado. 24 Ech, pues, fuera al hombre, y puso querubines[14] al oriente del huerto de Edn, y una espada encendida que se revolva por todos lados para guardar el camino del rbol de la vida.[15] 
						 NOTAS:

1. 3.1 En el Oriente antiguo, la serpiente era un smbolo de la sabidura y de los poderes mgicos. Adems, su astucia era proverbial (cf. Mt 10.16). Estas caractersticas la predisponan para hacer de ella la representacin de una potencia malfica y opuesta a los planes de Dios, que se vale de la seduccin para incitar a desobedecer el mandato divino. Por eso, ms tarde la serpiente fue identificada con el diablo. Cf. Jn 8.44; Ap 12.9; 20.2. 
2. 3.1 Astuta: Esta expresin tiene aqu un sentido negativo. Se trata de una astucia que no excluye el engao y el fraude. 
3. 3.1-6 Cf. Ro 5.12. 
4. 3.7 Se dieron cuenta... desnudos: Vase Gn 2.25 n. 
5. 3.9 Dnde ests?: Vase Gn 4.9 n. 
6. 3.13 Cf. 2 Co 11.3; 1 Ti 2.14. 
7. 3.15 Cf. Ro 16.20; Ap 12.17. Los cristianos han visto en esta mencin de la descendencia de la mujer una velada referencia al Mesas en su lucha contra Satans y en su victoria final sobre las fuerzas del mal. 
8. 3.17 El pecado de los seres humanos atrae la maldicin sobre la tierra, que es la morada de estos, y de la que reciben el sustento. Vase Gn 12.2-3 n. 
9. 3.17 Con dolor comers de ella: Vase Gn 2.15 n. 
10. 3.17-18 Cf. Ro 8.20; Heb 6.8. 
11. 3.20 En hebreo, el nombre Eva y la palabra que significa vida o viviente tienen un sonido semejante. 
12. 3.21 Ntese la compasin manifestada en este gesto. A pesar del pecado, el modo de actuar de Dios incluye tambin el perdn y la promesa de salvacin. Vase un gesto similar en Gn 4.15 nota o. 
13. 3.22 rbol de la vida: Cf. Ap 22.14. 
14. 3.24 Estos querubines eran considerados en el antiguo Oriente como guardianes de los templos y de los lugares sagrados. Vase Ex 25.18 n. 
15. 3.24 La imposibilidad de llegar al rbol de la vida hace efectivo el castigo anunciado en Gn 2.17. El destino original de la humanidad era la vida, pero al desobedecer el mandamiento divino se apart de Dios, fuente de toda vida, y junto con el pecado entr la muerte en el mundo (Ro 5.12). 

Gnesis 4


Can y Abel 

1 [1] Conoci Adn a su mujer Eva, la cual concibi y dio a luz a Can, y dijo: "Por voluntad de Jehov he adquirido un varn".[2] 2 Despus dio a luz a su hermano Abel. Fue Abel pastor de ovejas y Can, labrador de la tierra.[3] 
3 Pasado un tiempo, Can trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehov. 4 Y Abel trajo tambin de los primognitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y mir Jehov con agrado a Abel y a su ofrenda; 5 pero no mir con agrado a Can ni a su ofrenda, por lo cual Can se enoj en gran manera y decay su semblante.[4] 6 Entonces Jehov dijo a Can: 
--Por qu te has enojado y por qu ha decado tu semblante? 7 Si hicieras lo bueno, no seras enaltecido?;[5] pero si no lo haces, el pecado est a la puerta,[6] acechando. Con todo, t lo dominars.[7] 
8 Can dijo a su hermano Abel: "Salgamos al campo".[8] Y aconteci que estando ellos en el campo, Can se levant contra su hermano Abel y lo mat.[9] 9 Entonces Jehov pregunt a Can: 
--Dnde est Abel, tu hermano?[10] 
Y l respondi: 
--No s. Soy yo acaso guarda de mi hermano? 
10 Jehov le dijo: 
--Qu has hecho?[11] La voz de la sangre[12] de tu hermano clama a m desde la tierra.[13] 11 Ahora, pues, maldito seas de la tierra, que abri su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12 Cuando labres la tierra, no te volver a dar sus frutos; errante y extranjero sers en ella. 
13 Entonces Can respondi a Jehov: 
--Grande es mi culpa para ser soportada.[14] 14 Hoy me echas de la tierra, y habr de esconderme de tu presencia, errante y extranjero en la tierra; y suceder que cualquiera que me encuentre, me matar. 
15 Le respondi Jehov: 
--Ciertamente cualquiera que mate a Can, siete veces[15] ser castigado. 
Entonces Jehov puso seal en Can, para que no lo matara cualquiera que lo encontrase.[16] 
16 Sali, pues, Can de delante de Jehov, y habit en tierra de Nod,[17] al oriente de Edn. 

Los descendientes de Can 

17 [18] Conoci Can a su mujer, la cual concibi y dio a luz a Enoc; y edific una ciudad,[19] a la cual dio el nombre de su hijo, Enoc. 18 A Enoc le naci Irad, e Irad engendr a Mehujael; Mehujael engendr a Metusael, y Metusael engendr a Lamec.[20] 19 Lamec tom para s dos mujeres: el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila. 20 Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y cran ganados. 21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta. 22 Tambin Zila dio a luz a Tubal-can, artfice de toda obra de bronce y de hierro, y a Naama, hermana de Tubal-can.[21] 
23 Un da, Lamec dijo a sus mujeres: 
    "Ada y Zila, od mi voz; 
    mujeres de Lamec,escuchad mis palabras: 
    A un hombre mat por haberme herido 
    y a un joven por haberme golpeado. 
    24 Si siete veces ser vengado Can, 
    Lamec lo ser setenta veces siete".[22] 

El tercer hijo de Adn y Eva

25 Conoci de nuevo Adn[23] a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llam su nombre Set,[24] pues dijo: "Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, a quien mat Can". 26 Y a Set tambin le naci un hijo, al que puso por nombre Ens.[25] Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehov.[26] 
						 NOTAS:

1. 4.1-16 Este relato contina el ciclo iniciado en el captulo anterior. La rebelin de los seres humanos contra Dios (Gn 3.6) nunca es un hecho aislado. A ella le siguen inevitablemente la conducta pecaminosa y la violencia de unos contra otros. Vase Jer 9.4 n. 
2. 4.1 El nombre Can y el verbo hebreo que significa adquirir suenan muy parecidos. 
3. 4.2 Los diferentes modos de vida de los pastores y los agricultores suelen ser causa de numerosos conflictos (cf. Jue 6.3-6). Pero el crimen de Can no est motivado por el hecho de que Abel era pastor, sino por la aceptacin y la no aceptacin de las ofrendas presentadas al Seor (cf. v. 5). 
4. 4.4-5 Este relato bblico no aclara el porqu de la aceptacin de una ofrenda y el rechazo de otra. Segn algunos intrpretes, el rechazo se debe a que el suelo estaba todava bajo la maldicin divina (cf. Gn 3.17). De todas maneras, Dios, en su absoluta soberana, tiene libertad para escoger a quien l quiere (cf. Ex 33.19; Dt 7.7-8; Ro 9.15). En Heb 11.4 se afirma que fue la fe de Abel la que hizo agradable su ofrenda. 
5. 4.7 No seras enaltecido?: otras posibles traducciones: seras aceptado, o: podras levantar la cara. 
6. 4.7 El pecado aparece aqu como una fiera al acecho y dispuesta a atacar. Cf. 1 P 5.8. 
7. 4.7 T lo dominars: Una vez ms, el relato bblico afirma la capacidad del ser humano para elegir libre y responsablemente entre el bien y el mal (vase Gn 2.17 nota ; tambin Dt 30.15-20). Ntese, adems, la correspondencia entre la advertencia que el Seor dirige a Can y el mandamiento impuesto al primer hombre (Gn 2.16-17). Segn el relato anterior, la orden divina fue quebrantada por un acto de desobediencia; segn este relato, por una accin criminal. En uno y otro caso, despus del pecado hay una pregunta del Seor al hombre (Gn 3.9; 4.9), un castigo por la falta cometida (3.14-19; 4.11-12) y un gesto misericordioso que alivia en parte el castigo (Gn 3.21; 4.15). 
8. 4.8 Salgamos al campo: segn versiones antiguas. La frase no se encuentra en el texto hebreo. 
9. 4.8 Cf. Mt 23.35; Lc 11.51; 1 Jn 3.12. 
10. 4.9 Dnde est Abel, tu hermano? Hay un evidente paralelismo entre esta pregunta y la de Gn 3.9. En ambos casos, los interrogados tratan de eludir su propia responsabilidad con una evasiva. Vase Ex 32.22-24 n. 
11. 4.10 Comprese esta pregunta con la de Gn 3.13. 
12. 4.10 La voz de la sangre: lit. las sangres. Vase Sal 9.12 n. Acerca del clamor de la sangre derramada injustamente, cf. Ez 24.7-8. 
13. 4.10 Heb 12.24. 
14. 4.13 Can no expresa arrepentimiento; comprueba, simplemente, que su crimen lo ha separado de Dios y de los hombres, y se lamenta de encontrarse en una situacin de completa inseguridad, sin asilo ni proteccin. 
15. 4.15 Siete veces: Vase Gn 4.23-24 n. 
16. 4.15 El texto no indica en qu consista la seal o marca que el Seor puso en Can. Lo cierto es que esa seal colocaba al culpable bajo la proteccin de Dios y le preservaba la vida (cf. Ez 9.4-6). Vase Gn 3.21 n. 
17. 4.16 Nod: regin no identificada; quiz se trata de un nombre simblico, que alude a la vida errante de Can (nad, en hebreo, significa vagabundo; cf. v. 12,14). 
18. 4.17-24 Estas listas genealgicas desempean un papel muy importante en la primera parte de Gnesis, porque establecen un nexo entre los orgenes de la humanidad (Gn 1--11) y la historia de los patriarcas (Gn 12--50). As se pone de manifiesto que la revelacin de Dios a Abraham y, despus de l, a Israel, forma parte de un plan divino de salvacin que abarca a todas las naciones (vase Gn 11.10-26 n.). Cf. Gn 12.4; 26.4; 28.14. 
19. 4.17 Edific una ciudad: En el marco de esta genealoga se dan varias indicaciones acerca de los orgenes de la civilizacin. A Can, el primer homicida (cf. Gn 4.8), se le atribuye la fundacin de la primera ciudad, y a su descendencia se hace remontar el origen de las artes y las tcnicas (cf. v. 20-22). 
20. 4.18 La primera parte de esta genealoga menciona siete generaciones desde Adn hasta Lamec. Esa cifra tiene, sin duda, un significado simblico, ya que, tanto en Israel como en el antiguo Oriente, el nmero siete representaba la perfeccin y la plenitud. Vanse Gn 4.23-24 n.; Sal 79.12 nota h. 
21. 4.20-22 Varios mitos del antiguo Oriente afirman que fueron los dioses los que ensearon a los hombres las artes y las artesanas. Segn el AT, por el contrario, estas actividades tienen su origen en la inventiva y el trabajo de los seres humanos. Cf. Gn 1.28; Sal 8.3-8; 115.16, y tambin Job 28.1-10. 
22. 4.23-24 El canto de Lamec expresa la arrogancia del hombre que responde a la mnima ofensa con una venganza desproporcionada. El nmero setenta y siete (once veces siete, la cifra de la plenitud) indica que se lleva la venganza a su ltimo extremo. Vanse Gn 4.18 n.; Ex 21.23-25 n., y cf. Mt 18.21-22. 
23. 4.25 Adn: Vase Gn 2.7 nota g. 
24. 4.25 El nombre Set tiene un sonido semejante al del verbo hebreo que significa ha dado. 
25. 4.26 Ens quiere decir, en hebreo, hombre, varn, aunque en algunos contextos significa lo mismo que Adn. Vase Gn 1.27 nota r. 
26. 4.26 Jehov: Este versculo presupone la gran antiguedad de este nombre divino, que ya era conocido antes de Moiss. Vanse Ex 3.13 nota m; 3.14 nota n; 6.3 nota b. 

Gnesis 5


Descendientes de Adn 

1 [1] 

(1 Cr 1.1-4)
Este es el libro de los descendientes de Adn. 
El da en que cre Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.[2] 2 Hombre y mujer[3] los cre; y los bendijo,[4] y les puso por nombre Adn el da en que fueron creados. 
3 Vivi Adn[5] ciento treinta aos, y engendr un hijo a su semejanza, conforme a su imagen,[6] y le puso por nombre Set.[7] 4 Fueron los das de Adn despus que engendr a Set, ochocientos aos, y engendr hijos e hijas. 5 As que Adn vivi novecientos treinta aos,[8] y muri. 
6 Vivi Set ciento cinco aos, y engendr a Ens. 7 Despus que engendr a Ens, Set vivi ochocientos siete aos, y engendr hijos e hijas. 8 As, todos los das de Set fueron novecientos doce aos, y muri. 
9 Vivi Ens noventa aos, y engendr a Cainn. 10 Despus que engendr a Cainn, Ens vivi ochocientos quince aos, y engendr hijos e hijas. 11 As, todos los das de Ens fueron novecientos cinco aos, y muri. 
12 Vivi Cainn setenta aos, y engendr a Mahalaleel. 13 Despus que engendr a Mahalaleel, Cainn vivi ochocientos cuarenta aos, y engendr hijos e hijas. 14 As, todos los das de Cainn fueron novecientos diez aos, y muri. 
15 Vivi Mahalaleel sesenta y cinco aos, y engendr a Jared. 16 Despus que engendr a Jared, Mahalaleel vivi ochocientos treinta aos, y engendr hijos e hijas. 17 As, todos los das de Mahalaleel fueron ochocientos noventa y cinco aos, y muri. 
18 Vivi Jared ciento sesenta y dos aos, y engendr a Enoc. 19 Despus que engendr a Enoc, Jared vivi ochocientos aos, y engendr hijos e hijas. 20 As, todos los das de Jared fueron novecientos sesenta y dos aos, y muri. 
21 Vivi Enoc[9] sesenta y cinco aos, y engendr a Matusaln. 22 Despus que engendr a Matusaln, camin Enoc con Dios[10] trescientos aos, y engendr hijos e hijas. 23 As, todos los das de Enoc fueron trescientos sesenta y cinco aos.[11] 24 Camin, pues, Enoc con Dios, y desapareci, porque lo llev Dios.[12] 
25 Vivi Matusaln ciento ochenta y siete aos, y engendr a Lamec. 26 Despus que engendr a Lamec, Matusaln vivi setecientos ochenta y dos aos, y engendr hijos e hijas. 27 As, pues, todos los das de Matusaln fueron novecientos sesenta y nueve aos, y muri. 
28 Vivi Lamec ciento ochenta y dos aos, engendr un hijo 29 y le puso por nombre No, pues dijo: "Este nos aliviar de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos en la tierra que Jehov maldijo".[13] 30 Despus que engendr a No, Lamec vivi quinientos noventa y cinco aos, y engendr hijos e hijas. 31 As, todos los das de Lamec fueron setecientos setenta y siete aos, y muri.[14] 
32 No tena quinientos aos cuando engendr a Sem, a Cam y a Jafet. 
						 NOTAS:

1. 5.1-32 La siguiente genealoga, que une a Adn con No, incluye diez nombres. Tal cifra, lo mismo que el nmero siete de Gn 4.1,17-19, podra tener un significado simblico, ya que el diez es la base del sistema decimal y suele emplearse, en la Biblia, como un nmero redondo (cf., p.e., Gn 24.10; Dn 7.7,20,24; Zac 8.23; Ap 2.10; 17.3,7,12,16). Por tanto, puede afirmarse que esta genealoga pone de manifiesto la continuidad de la historia humana desde la creacin del hombre hasta el diluvio (cf. Gn 6.9--9.17), sin pretender enumerar en forma exhaustiva todas las generaciones desde Adn hasta No. 
2. 5.1 A semejanza de Dios lo hizo: Vase Gn 1.27 nota s. 
3. 5.2 Citado en Mt 19.4; Mc 10.6. 
4. 5.2 Los bendijo: Vase Gn 1.28 nota u. 
5. 5.3 La siguiente genealoga sigue, por lo general, un esquema uniforme, que proporciona siempre la misma informacin: edad del patriarca al nacer su hijo primognito, aos que vivi despus de este nacimiento y edad que tena al morir. En ella se vuelven a poner de relieve dos temas esenciales ya expuestos en Gn 1: la humanidad creada a imagen de Dios y bendecida en el momento de la creacin (Gn 1.27-28). 
6. 5.3 A su semejanza... imagen: Otra traduccin: Semejante a l en todo. Gn 1.27. 
7. 5.3 Cf. 4.25. 
8. 5.5 Novecientos treinta aos: Algunos intrpretes, queriendo resolver las dificultades involucradas en estas cifras tan enormes, piensan que los nombres de estos diez patriarcas representan dinastas y no individuos, o que la palabra ao, en este contexto, se refiere a un perodo ms corto que el del ao normal. Sin embargo, no existe ninguna razn de peso para fundamentar dichas interpretaciones. 
9. 5.21 Aqu vuelve a aparecer el nombre de Enoc, pero no en el mismo orden que en Gn 4.17-18. 
10. 5.22 Camin Enoc con Dios: Es decir: Enoc vivi siempre de acuerdo con la voluntad de Dios. Esta audaz metfora sugiere que Enoc tuvo a Dios como compaero de camino, es decir, que vivi en ntima amistad con el Seor. La misma expresin se encuentra en el v. 24. En Gn 6.9 se emplea para caracterizar a No como un hombre justo y enteramente fiel a Dios. 
11. 5.21-23 La vida de Enoc dura trescientos sesenta y cinco aos, cifra que coincide con los das del ao solar. Este detalle hace pensar en una prctica muy difundida en el antiguo Oriente, que consista en atribuir a los nmeros, adems de su valor aritmtico, determinados valores simblicos. Tal simbolismo, desconocido para nosotros, podra estar relacionado con los clculos astronmicos que se hacan en la antiguedad. Vase Gn 4.18 n. 
12. 5.24 Desapareci, porque lo llev Dios: En la seccin dedicada al patriarca Enoc (v. 21-24), esta frase sustituye a la frmula habitual y muri. Es decir, que Enoc fue sacado de este mundo por una accin especial de Dios, en virtud de la cual la ntima relacin de amistad continu ms all de la vida terrena. Ntese, adems, que el texto bblico no dice nada acerca del lugar adonde fue llevado Enoc, ni confirma las leyendas que surgieron ms tarde en torno a la figura de este patriarca, sobre todo en la tradicin y en la literatura apocalpticas. Cf. Heb 11.5. 
13. 5.29 El nombre de No tiene una cierta semejanza con el verbo hebreo que significa nos har descansar. 
14. 5.31 Los setecientos setenta y siete aos que dur la vida de Lamec parecen estar relacionados con el siete y el setenta y siete de Gn 4.24. 

Gnesis 6


La maldad de los seres humanos

1 Aconteci que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, 2 al ver los hijos de Dios[1] que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para s mujeres, escogiendo entre todas. 3 Entonces dijo Jehov: "No contender mi espritu con el hombre para siempre,[2] porque ciertamente l es carne; pero vivir ciento veinte aos". 
4 Haba gigantes en la tierra en aquellos das, y tambin despus que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Estos fueron los hombres valientes que desde la antiguedad alcanzaron renombre. 
5 Vio Jehov que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazn solo era de continuo el mal; 6 y se arrepinti Jehov de haber hecho al hombre en la tierra, y le doli en su corazn. 7 Por eso dijo Jehov: "Borrar de la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me arrepiento de haberlos hecho". 
8 Pero No hall gracia ante los ojos de Jehov.[3] 

No construye el arca

9 Estos son los descendientes de No: 
No, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo; camin No con Dios.[4] 10 Y engendr No tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 
11 La tierra se corrompi delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 12 Y mir Dios la tierra, y vio que estaba corrompida, porque toda carne haba corrompido su camino sobre la tierra. 13 Dijo, pues, Dios a No: "He decidido el fin de todo ser, porque la tierra est llena de violencia a causa de ellos; y yo los destruir con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; hars aposentos en el arca[5] y la calafatears con brea por dentro y por fuera. 15 De esta manera la hars: de trescientos codos ser la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura. 16 Una ventana hars al arca, la acabars a un codo de elevacin por la parte de arriba y a su lado pondrs la puerta del arca; y le hars tres pisos.[6] 17 Yo enviar un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir todo ser en que haya espritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morir. 18 Pero establecer mi pacto[7] contigo, y t entrars en el arca, con tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. 19 Y de todo lo que vive, de todo ser, dos de cada especie meters en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra sern. 20 De las aves segn su especie, de las bestias segn su especie, de todo reptil de la tierra segn su especie, dos de cada especie entrarn contigo, para que tengan vida. 21 Toma contigo de todo alimento que se come y almacnalo, para que te sirva de sustento a ti y a ellos". 
22 No lo hizo as; todo lo hizo conforme a lo que Dios haba mandado.[8] 
						 NOTAS:

1. 6.2 Los hijos de Dios: Algunos intrpretes consideran que se trata de seres divinos o celestiales (ver Job 1.6; 2.1; 38.7; Sal 29.1; 89.7); otros piensan que son hijos de la lnea piadosa de Set, o de las familias gobernantes (cf. Sal 82.6). La primera interpretacin toma en cuenta una creencia comn entre los pueblos de la regin, acerca de una raza de gigantes que habran nacido de la unin antinatural de seres sobrenaturales con mujeres. Aunque el relato bblico contiene aspectos oscuros, su intencin es afirmar una vez ms la incontenible expansin del pecado en el mundo y la corrupcin creciente del gnero humano. Vanse 1 P 3.20 nota m; Jud 6 n. 
2. 6.3 No contender mi espritu con el hombre para siempre. Otra posible traduccin: No permanecer para siempre mi espritu en el hombre, es decir, No voy a dejar que el hombre viva para siempre. El espritu, en este contexto, es el principio vivificante o aliento vital que Dios infunde en los seres vivientes en el momento de darles la vida. Cf. Gn 2.7; Sal 104.29. 
3. 6.5-8 Cf. Mt 24.37; Lc 17.26; 1 P 3.20. 
4. 6.9 Cf. 2 P 2.5. 
5. 6.14 El texto bblico describe una barca cubierta con un techo (cf. Gn 6.16) y preparada para resistir los embates torrenciales del diluvio (cf. Gn 7.18). 
6. 6.16 La forma de la embarcacin es difcil de precisar, ya que en la descripcin se emplean trminos nuticos antiguos, cuyo significado no es del todo claro. 
7. 6.18 Aqu se anticipa el tema del pacto, cuya conclusin tendr lugar al trmino del diluvio. Vase Gn 9.12-17 n. 
8. 6.22 Cf. Heb 11.7. 

Gnesis 7


El diluvio 

1 [1] Dijo luego Jehov a No: "Entra t y toda tu familia en el arca, porque solo a ti he visto justo delante de m en esta generacin. 2 De todo animal limpio tomars siete parejas, cada macho con su hembra; pero de los animales que no son limpios, una pareja, un macho con su hembra.[2] 3 Tambin de las aves de los cielos siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. 4 Y pasados an siete das, yo har llover sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches; y borrar de la faz de la tierra a todo ser viviente que hice". 5 E hizo No conforme a todo lo que le mand Jehov. 
6 Era No de seiscientos aos cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. 7 Y por causa de las aguas del diluvio entr No en el arca,[3] y con l sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 8 De los animales limpios, de los animales que no eran limpios, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, 9 de dos en dos, entraron con No en el arca; macho y hembra, como Dios mand a No. 
10 Al sptimo da, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. 11 Aquel da del ao seiscientos de la vida de No, en el mes segundo, a los diecisiete das del mes, fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y abiertas las cataratas de los cielos,[4] 12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches.[5] 13 Aquel mismo da entraron en el arca No, sus hijos Sem, Cam y Jafet, la mujer de No y las tres mujeres de sus hijos; 14 todos ellos, y todos los animales salvajes segn sus especies, todos los animales domsticos segn sus especies, todo reptil que se arrastra sobre la tierra segn su especie, toda ave segn su especie y toda clase de pjaros y seres alados. 15 Entraron, pues, con No en el arca, de dos en dos, de todo ser en que haba espritu de vida. 16 Los que entraron eran macho y hembra de cada especie, como le haba mandado Dios; y Jehov le cerr la puerta. 
17 El diluvio dur cuarenta das sobre la tierra. Las aguas crecieron y alzaron el arca, que se elev sobre la tierra. 18 Las aguas siguieron subiendo y creciendo en gran manera sobre la tierra y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 19 Las aguas subieron mucho sobre la tierra; todos los montes altos que haba debajo de todos los cielos quedaron cubiertos. 20 Quince codos ms alto subieron las aguas despus que quedaron cubiertos los montes. 21 Y murieron todos los seres que se mueven sobre la tierra, as las aves como el ganado y las bestias, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 22 Todo lo que tena aliento de espritu de vida en sus narices, todo lo que haba en la tierra, muri.[6] 23 As fue destruido todo ser que viva sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles y las aves del cielo; fueron borrados de la tierra. Solamente qued No y los que con l estaban en el arca. 24 Y permanecieron las aguas ciento cincuenta das sobre la tierra. 
						 NOTAS:

1. 7.1--8.22 Como sucede con el relato de la creacin (vanse Gn 1.4 n. y 1.21 n.), tambin existen narraciones del diluvio procedentes de la antigua Mesopotamia, como la Epopeya de Gilgams, que tienen muchas semejanzas con el texto bblico. Sin embargo, las diferencias son igualmente significativas. As, p.e., en los relatos babilnicos el diluvio se origina por un capricho de los dioses; aqu, por el contrario, es el juicio de Dios sobre el pecado de los seres humanos (cf. Gn 6.5-7,12-13). Vase la tabla Comparacin del relato bblico del diluvio con un relato extrabblico. 
2. 7.2 Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son trminos caractersticos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios deban ser ms numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por No, una vez terminado el diluvio, habran acabado con algunas de las especies salvadas de la catstrofe. Vase Gn 8.20 nota h. 
3. 7.7 Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27. 
4. 7.11 Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, vase Gn 1.6-8 n. 
5. 7.12 El nmero cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un perodo relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Vase tambin Jue 3.11 n. 
6. 7.21-22 2 P 3.6. 

Gnesis 8

1 Entonces se acord[1] Dios de No y de todos los animales y todas las bestias que estaban con l en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra y disminuyeron las aguas. 2 Se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos;[2] y la lluvia de los cielos fue detenida. 3 Las aguas decrecan gradualmente sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta das. 4 Repos el arca en el mes sptimo, a los diecisiete das del mes, sobre los montes Ararat.[3] 5 Las aguas fueron decreciendo hasta el mes dcimo, cuando, el primer da del mes, se descubrieron las cimas de los montes. 
6 Sucedi que al cabo de cuarenta das[4] abri No la ventana[5] del arca que haba hecho 7 y envi un cuervo, el cual sali y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. 8 Envi tambin una paloma, para ver si las aguas se haban retirado de sobre la faz de la tierra. 9 Pero no hall la paloma dnde posarse, y volvi a l, al arca, porque las aguas estaban an sobre la faz de toda la tierra. Entonces No extendi la mano y, tomndola, la hizo entrar consigo en el arca. 
10 Esper an otros siete das,[6] y volvi a enviar la paloma fuera del arca. 11 La paloma volvi a l a la hora de la tarde trayendo una hoja de olivo en el pico; y supo No que las aguas se haban retirado de sobre la tierra. 12 Esper an otros siete das, y envi la paloma, la cual no volvi ya ms a l.[7] 
13 Sucedi que en el ao seiscientos uno de No, en el mes primero, el primer da del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quit No la cubierta del arca, mir y vio que la faz de la tierra estaba seca. 14 En el mes segundo, a los veintisiete das del mes, se sec la tierra. 
15 Entonces dijo Dios a No: 16 "Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. 17 Tambin sacars todos los animales que estn contigo de toda especie, de aves, de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra; y vayan por la tierra, fructifiquen y multiplquense sobre la tierra". 
18 Sali, pues, No con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 19 Todos los animales, todo reptil y toda ave; todo lo que se mueve sobre la tierra segn sus especies, sali del arca. 
20 Luego edific No un altar a Jehov, y tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia,[8] ofreci holocausto[9] en el altar. 21 Al percibir Jehov olor grato,[10] dijo en su corazn: "No volver a maldecir la tierra por causa del hombre,[11] porque el corazn del hombre se inclina al mal[12] desde su juventud; ni volver a destruir todo ser viviente, como he hecho.[13] 
    22 "Mientras la tierra permanezca 
    no cesarn la sementera y la siega, 
    el fro y el calor, 
    el verano y el invierno, 
    el da y la noche".[14] 
						 NOTAS:

1. 8.1 En el lenguaje bblico, decir que Dios se acuerda de alguien o de algo significa que le presta atencin particular, y no que lo hubiera olvidado. La expresin sugiere la idea de solicitud y cuidado muy especiales. Cf. Ex 6.5; Sal 74.2. 
2. 8.2 Sobre el concepto de la separacin de las aguas, vase Gn 7.11 n. 
3. 8.4 Ararat: regin que los antiguos llamaban Urartu y que corresponde aproximadamente a la actual Armenia. Vase Jer 51.27 nota m. 
4. 8.6 Cuarenta das: Vase Gn 7.12 n. 
5. 8.6 Abri No la ventana: Cf. Gn 6.16. 
6. 8.10 Acerca del simbolismo del nmero siete, vase Gn 4.18 n. 
7. 8.7-12 En tiempos antiguos, antes de la invencin del comps y de otros instrumentos de navegacin, los marinos solan enviar aves para determinar la proximidad y la direccin de la costa. En el relato babilnico del diluvio se envan sucesivamente una paloma, una golondrina y un cuervo. 
8. 8.20 De todo animal limpio y... ave limpia: Los animales no limpios (inmundos) no podan ofrecerse como vctimas de los sacrificios. Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. 
9. 8.20 El holocausto es un sacrificio en el que la vctima se consume totalmente sobre el altar, sin que ninguna de sus partes sea reservada para otros fines (vase Lv 1.3 nota c). El contexto indica que No ofreci su holocausto como sacrificio de accin de gracias. 
10. 8.21 Al percibir Jehov olor grato: Esta expresin indica que el sacrificio fue aceptable al Seor. Cf. Lv 1.9,13,17; 2.1-2. 
11. 8.21 Como en Gn 2.7; 3.19, el texto hebreo hace un juego de palabras entre adam (hombre) y adam (tierra). 
12. 8.21 El corazn... mal: Cf. Gn 6.5. 
13. 8.21 Is 54.9. 
14. 8.22 Este versculo invita a apreciar de una manera nueva los fenmenos de la naturaleza. El orden y la regularidad de las estaciones y de los ciclos naturales estn fundados en una promesa de Dios, que es fiel a su palabra. Como esa promesa depende exclusivamente de Dios y no puede ser alterada por el pecado de los seres humanos, los ciclos de la naturaleza son tambin una prueba de la "paciencia" de Dios (cf. Ro 3.25-26; Mt 5.45). 

Gnesis 9


Pacto de Dios con No

1 Bendijo Dios a No y a sus hijos, y les dijo: "Fructificad, multiplicaos y llenad la tierra.[1] 2 Infundiris temor y miedo a todo animal sobre la tierra, a toda ave de los cielos, a todo lo que se mueva sobre la tierra y a todos los peces del mar; en vuestras manos son entregados. 3 Todo lo que se mueve y vive os servir de alimento, lo mismo que las legumbres y las plantas verdes. Os lo he dado todo. 4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeris,[2] 5 porque ciertamente demandar la sangre de vuestras vidas; de manos de todo animal la demandar, y de manos del hombre. A cada hombre demandar la vida de su prjimo.[3] 
    6 "El que derrame la sangrede un hombre,[4] 
    por otro hombresu sangre ser derramada, 
    porque a imagen de Dioses hecho el hombre.[5] 
    7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos, 
    procread abundantemente en la tierra 
    y multiplicaos en ella".[6] 
8 Tambin dijo Dios a No y a sus hijos: 9 "Yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes despus de vosotros; 10 con todo ser viviente que est con vosotros: aves, animales y toda bestia de la tierra que est con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. 11 Establecer mi pacto con vosotros, y no volver a exterminar a todos los seres vivos con aguas de diluvio, ni habr ms diluvio para destruir la tierra".[7] 
12 Asimismo dijo Dios: "Esta es la seal del pacto que yo establezco a perpetuidad con vosotros y con todo ser viviente que est con vosotros: 13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual ser por seal de mi pacto con la tierra. 14 Y suceder que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejar ver mi arco en las nubes. 15 Y entonces me acordar[8] de mi pacto con vosotros y todo ser viviente de toda especie; y no habr ms diluvio de aguas para destruir todo ser vivo. 16 Estar el arco en las nubes; lo ver y me acordar del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con todo lo que tiene vida sobre la tierra". 
17 Dijo, pues, Dios a No: "Esta es la seal del pacto que he establecido entre m y todo lo que tiene vida sobre la tierra".[9] 

Embriaguez de No

18 Los hijos de No que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canan.[10] 19 Estos tres fueron los hijos de No, y de ellos se pobl toda la tierra. 
20 Despus comenz No a labrar la tierra y plant una via. 21 Bebi el vino, se embriag y se desnud en medio de su tienda. 22 Cam, padre de Canan, vio la desnudez de su padre y lo dijo a sus dos hermanos que estaban fuera. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrs cubrieron la desnudez de su padre. Al tener vueltos sus rostros, no vieron la desnudez de su padre. 24 Cuando despert No de su embriaguez y supo lo que le haba hecho su hijo ms joven, 25 dijo: 
    "Maldito sea Canan! 
    Siervo de siervos ser a sus hermanos!" 
26 Y aadi: 
    "Bendiga Jehov, mi Dios, a Sem 
    y sea Canan su siervo! 
    27 Engrandezca Dios a Jafet, 
    que habite en las tiendas de Sem 
    y sea Canan su siervo!"[11] 
28 Despus del diluvio, No vivi trescientos cincuenta aos. 29 Todos los das de No fueron novecientos cincuenta aos, y muri. 
						 NOTAS:

1. 9.1 No, como padre de la humanidad rescatada del diluvio, recibe una bendicin semejante a la de Gn 1.28, aunque no incluye los mandatos "sojuzgad" y "seoread". 
2. 9.4 Los antiguos israelitas pensaban que la sangre era el principio vital de los animales y de los seres humanos. Por lo tanto, la prohibicin de comer carne sin desangrar era una forma de afirmar que la vida pertenece exclusivamente a Dios, el dador de toda vida. Cf. Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23; 15.23. En los comienzos de la iglesia, los cristianos provenientes del judasmo observaron rigurosamente esta prohibicin (Cf. Hch 15.19-20) 
3. 9.5 A cada hombre demandar... su prjimo, Cf. Gn 4.9-12; 2 S 12.9-10. 
4. 9.6 Cf. Ex 20.13. 
5. 9.6 Gn 1.27. 
6. 9.7 Gn 1.28. 
7. 9.8-11 Este pacto tiene dimensin y alcances csmicos, ya que abarca a todos los seres vivientes. Por eso, el recordatorio del pacto (el arco iris, v. 13) ha sido puesto por Dios en el cielo, es decir, en uno de los elementos del cosmos. Establecer mi pacto... no volver a exterminar... ni habr ms diluvio: Este es un pacto para siempre, que no cambiar (v. 11-12). Por ltimo, es un compromiso unilateral de Dios, porque el Seor se obliga a s mismo en virtud de una promesa solemne, sin imponer ninguna obligacin a No. 
8. 9.15 Me acordar: Vase Gn 8.1 n. 
9. 9.12-17 Este pacto tiene una seal visible, as como la circuncisin es el signo o seal del pacto de Dios con Abraham (cf. Gn 17). Esa seal posee el valor de un recordatorio o memorial, ya que hace presente a Dios la promesa de no enviar un nuevo diluvio sobre la tierra. 
10. 9.18 Sem, Cam y Jafet: Cf. Gn 5.32; 6.10; 7.13; 9.18; 10.1. Cam... padre de Canan: Desde el siglo XVI a.C., el nombre Canan designa a la poblacin urbana y comerciante de la costa mediterrnea. Este pasaje relaciona a Canan con Cam, que es uno de los nombres de Egipto, porque Egipto domin la regin costera desde el siglo XVI hasta el siglo XII a.C. 
11. 9.25-27 Aqu se confirma la sumisin de Canan a Sem, el antepasado de los pueblos semitas (cf. Gn 11.10-32) y, por lo tanto, tambin del pueblo de Israel. 

Gnesis 10


Descendientes de los hijos de No 

1 [1] 

(1 Cr 1.5-23)
Estos son los descendientes de los hijos de No: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos despus del diluvio. 
2 Los hijos de Jafet:[2] Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras.[3] 3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma.[4] 4 Los hijos de Javn: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim.[5] 5 De estos se poblaron las costas, cada cual segn su lengua, conforme a sus linajes y naciones. 
6 Los hijos de Cam:[6] Cus, Mizraim, Fut y Canan.[7] 7 Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedn.[8] 8 Cus engendr a Nimrod, quien lleg a ser el primer poderoso en la tierra.[9] 9 Este fue vigoroso cazador delante de Jehov, por lo cual se dice: "As como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehov".[10] 10 Y fueron cabeceras de su reino Babel, Erec, Acad y Calne,[11] ciudades en la tierra de Sinar.[12] 11 De esta tierra sali para Asiria,[13] y edific Nnive, Rehobot, Cala 12 y Resn entre Nnive y Cala, la cual es ciudad grande. 
13 Mizraim engendr a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim,[14] 14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim.[15] 
15 Canan engendr a Sidn, su primognito, a Het,[16] 16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 17 al heveo, al araceo, al sineo, 18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y despus se dispersaron las familias de los cananeos.[17] 19 El territorio de los cananeos iba desde Sidn, en direccin a Gerar, hasta Gaza; y en direccin de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.[18] 20 Estos son los hijos de Cam por sus familias, sus lenguas, territorios y naciones. 
21 Tambin le nacieron hijos[19] a Sem, padre de todos los hijos de Heber,[20] y hermano mayor de Jafet. 22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.[21] 23 Los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.[22] 24 Arfaxad engendr a Sala, y Sala engendr a Heber. 25 A Heber le nacieron dos hijos: el primero tuvo por nombre Peleg, porque en sus das fue repartida la tierra; y su hermano se llam Joctn.[23] 26 Joctn engendr a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 27 Adoram, Uzal, Dicla, 28 Obal, Abimael, Seba, 29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctn. 30 Y la tierra en que habitaron iba desde Mesa, en direccin de Sefar, hasta la regin montaosa del oriente.[24] 31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, sus lenguas, sus territorios y naciones. 
32 Estos son los linajes de los hijos de No segn sus descendencias y naciones. De estos se esparcieron las naciones en la tierra despus del diluvio. 
						 NOTAS:

1. 10.1-32 En este captulo, los principales pueblos conocidos por los antiguos israelitas aparecen distribuidos en tres grandes grupos --los descendientes de Jafet (v. 2-5), de Cam (v. 6-20) y de Sem (v. 21-31)--, cada uno de los cuales rene naciones emparentadas entre s por razones histricas o geogrficas. De este modo, la multitud de naciones distribuidas sobre la tierra aparece como el cumplimiento de la bendicin que Dios concedi a la humanidad surgida despus del diluvio (cf. Gn 9.1). Adems, el hecho de agrupar a todos los pueblos en un rbol genealgico pone de relieve la unidad del gnero humano y coloca a Israel, el pueblo elegido, en relacin con toda la humanidad. 
2. 10.2 Los hijos de Jafet: Esta expresin designa a los pueblos situados al norte y al nordeste del territorio ocupado por los semitas. La expresin hijo de X, en hebreo, no designa solamente la filiacin en sentido estricto, sino tambin la pertenencia a un grupo o a una categora. 
3. 10.2 Este versculo menciona a los cimerios (Gomer), de la regin del Cucaso, a los lidios (Magog), del Asia Menor, a los medos (Madai), de la regin montaosa al noroeste de Irn, a los griegos de Jonia (Javn), en la costa occidental del Asia Menor, y a pueblos que habitaban en la regin del Mar Negro (Tubal y Mesec). Tiras es probablemente el nombre bblico de los tirsenios o tirrenos, piratas del mar Egeo y antepasados de los etruscos. 
4. 10.3 Askenaz: los escitas, que desde las costas del Mar Negro se expandieron hacia varias regiones del Asia Menor y el Oriente prximo. Rifat: pueblo an no identificado. Togarma: al oeste de Armenia. 
5. 10.4 Elisa: en la costa oriental de la isla de Chipre (cf. Ez 27.7). Tarsis: Cf. Sal 48.7. Quitim: la isla de Chipre y otras islas y costas del Mediterrneo oriental (cf. Ez 27.6). Dodanim: o Rodanim, nombre que designa a los habitantes de la isla de Rodas, en el mar Egeo. 
6. 10.6 Los hijos de Cam: los pueblos situados al sur de Palestina y del territorio habitado por los hijos de Sem. 
7. 10.6 Cus, Mizraim, Fut: Etiopa, Egipto y el territorio de la costa africana al sur del Mar Rojo. Canan se menciona en este lugar porque estuvo mucho tiempo bajo el dominio de Egipto. Vase Gn 9.18 n. 
8. 10.7 Seba: Vase Sal 72.10 n. Havila: regin de Arabia. Sabta, Raama y Sabteca: al sur de Arabia, en direccin al Yemen. Dedn: al noroeste de Arabia. 
9. 10.8 Esta vez, el nombre de Cus (cf. v. 6) aparece asociado a las grandes ciudades de Mesopotamia y, sobre todo, de Asiria, la tierra de Nimrod (Miq 5.6). 
10. 10.9 De la leyenda de Nimrod lo nico que se conoce es el dicho popular recogido en este pasaje. 
11. 10.10 Calne: lugar no identificado. El texto hebreo tambin podra traducirse y todas ellas en la tierra de Sinar. 
12. 10.10 Sinar: Vase Gn 11.2 n. 
13. 10.11 La capital de Asiria, a partir del 705 a.C., fue Nnive. Cf. Jon 1.2; Nah 1--3. 
14. 10.13 Ludim, Anamim, Lehabim y Naftuhim: Probablemente se trata de habitantes de la regin comprendida entre Jerusaln y las colinas de Gzer (cf. Jos 10.33; 12.12), ciudad que el faran de Egipto entreg como dote cuando una de sus hijas se cas con Salomn (cf. 1 R 9.16). Es posible que en esa regin haya habido colonias egipcias. 
15. 10.14 Patrusim: es decir, habitantes de Patros, en el alto Egipto, al sur de Menfis. Cf. Is 11.11; Jer 44.1,15. Acerca de los filisteos, vanse Jos 13.3 nota c; Jer 47.4 nota e. 
16. 10.15 Canan: Vase Gn 9.18 n. Sidn: Vase Jos 11.8 n. Het: el antepasado de los heteos. Cf. Gn 15.20; 23.3; y vase Jos 1.4 n. 
17. 10.16-18 Estos versculos ofrecen una lista de los habitantes de Canan antes del establecimiento de los israelitas en dicho territorio. Vase Gn 15.19-21 n. Algunos de los nombres mencionados aparecen solamente en este lugar. 
18. 10.19 Gerar: Cf. Gn 20.1. Gaza: ciudad filistea, al sudeste de Palestina. Vase Jos 11.22 nota n. Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim: al sudeste y sudoeste del Mar Muerto. Lasa: lugar no identificado. 
19. 10.21 A pesar de ser el primognito de No (cf. Gn 5.32), se menciona a Sem en ltimo lugar para destacar su importancia. De esta familia va a surgir el pueblo elegido por Dios para llevar a cabo su designio de salvacin sobre toda la humanidad. Vase Gn 11.10-26 n.; 12.1 nota a. 
20. 10.21 Heber: el antepasado de los hebreos (cf. Gn 11.16). 
21. 10.22 Elam: Vase Gn 14.1 n. Asur: Cf. Gn 10.11-12. Arfaxad: probablemente los hurritas de la alta Mesopotamia, al este del Tigris. Lud: la regin de Lidia, en Asia Menor. Aram: el conjunto de tribus arameas que habitaban en Siria y en las riberas del ufrates. 
22. 10.23 De los nombres que aqu se mencionan solo se ha identificado el de Uz, la patria de Job, en la frontera de Edom y Arabia (cf. Job 1.1). 
23. 10.25 Como Peleg significa, en hebreo, divisin, aqu hay un juego de palabras con el verbo dividir. Probablemente se establece una divisin entre los semitas del norte (Peleg) y los del sur (Joctn). 
24. 10.26-30 Los nombres de los trece hijos de Joctn corresponden a tribus o lugares de Arabia. Ofir (v. 29) era probablemente un puerto comercial, mencionado con frecuencia en el AT. Vase 1 R 9.28 n. 

Gnesis 11


La torre de Babel 

1 [1] Tena entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 2 Aconteci que cuando salieron de oriente hallaron una llanura en la tierra de Sinar,[2] y se establecieron all. 3 Un da se dijeron unos a otros: "Vamos, hagamos ladrillo y cozmoslo con fuego". As el ladrillo les sirvi en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.[3] 4 Despus dijeron: "Vamos, edifiqumonos una ciudad y una torre[4] cuya cspide llegue al cielo;[5] y hagmonos un nombre, por si furamos esparcidos sobre la faz de toda la tierra". 
5 Jehov descendi para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6 Y dijo Jehov: "El pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los har desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos y confundamos all su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compaero". 
8 As los esparci Jehov desde all sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por eso se la llam Babel, porque all confundi Jehov el lenguaje de toda la tierra, y desde all los esparci sobre la faz de toda la tierra.[6] 

Descendientes de Sem 



(1 Cr 1.24-27)

10 [7] Estos son los descendientes de Sem: Sem, de edad de cien aos engendr a Arfaxad, dos aos despus del diluvio. 11 Vivi Sem, despus que engendr a Arfaxad, quinientos aos, y engendr hijos e hijas. 
12 Arfaxad vivi treinta y cinco aos, y engendr a Sala. 13 Vivi Arfaxad, despus que engendr a Sala, cuatrocientos tres aos, y engendr hijos e hijas. 
14 Sala vivi treinta aos, y engendr a Heber. 15 Vivi Sala, despus que engendr a Heber, cuatrocientos tres aos, y engendr hijos e hijas. 
16 Heber vivi treinta y cuatro aos, y engendr a Peleg. 17 Vivi Heber, despus que engendr a Peleg, cuatrocientos treinta aos, y engendr hijos e hijas. 
18 Peleg vivi treinta aos, y engendr a Reu. 19 Vivi Peleg, despus que engendr a Reu, doscientos nueve aos, y engendr hijos e hijas. 
20 Reu vivi treinta y dos aos, y engendr a Serug. 21 Vivi Reu, despus que engendr a Serug, doscientos siete aos, y engendr hijos e hijas. 
22 Serug vivi treinta aos, y engendr a Nacor. 23 Vivi Serug, despus que engendr a Nacor, doscientos aos, y engendr hijos e hijas. 
24 Nacor vivi veintinueve aos, y engendr a Tar. 25 Vivi Nacor, despus que engendr a Tar, ciento diecinueve aos, y engendr hijos e hijas. 
26 Tar vivi setenta aos, y engendr a Abram, a Nacor y a Harn. 

Descendientes de Tar

27 Estos son los descendientes de Tar: Tar engendr a Abram,[8] a Nacor y a Harn, y Harn engendr a Lot. 28 Harn muri antes que su padre Tar en Ur de los caldeos, la tierra donde haba nacido.[9] 
29 Abram y Nacor tomaron para s mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harn, padre de Milca y de Isca. 30 Pero Sarai[10] era estril y no tena hijos. 
31 Tom Tar a su hijo Abram, y a Lot hijo de Harn,[11] hijo de su hijo, y a Sarai, su nuera, mujer de su hijo Abram, y sali con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canan. Pero cuando llegaron a Harn se quedaron all.[12] 32 Y fueron los das de Tar doscientos cinco aos, y muri Tar en Harn. 
						 NOTAS:

1. 11.1-9 La diversificacin de las lenguas y la dispersin de los pueblos se presentan en este relato desde otro punto de vista. Ya no se trata, como en el captulo anterior, de algo bendecido por Dios, sino de un castigo impuesto al orgullo de los humanos. 
2. 11.2 Sinar es el nombre bblico de la llanura comprendida entre los ros ufrates y Tigris, llamada Mesopotamia. El v. 9 localiza este episodio en Babilonia, la ciudad ms renombrada de aquella regin. Cf. Gn 10.10; 14.1. 
3. 11.3 El ladrillo y el asfalto o betn eran los materiales de construccin tpicos de Mesopotamia. 
4. 11.4 Las ciudades de Mesopotamia tenan un templo con una torre escalonada, en forma de pirmide, llamada zigurat. La parte ms alta de estas torres era considerada como el lazo de unin entre el cielo y la tierra. La zigurat de Babilonia, que meda 90 m de lado y ms de 90 de alto, tena siete cuerpos o niveles superpuestos. En este relato, la torre no aparece como un templo o un smbolo religioso; es, ms bien, la expresin de la soberbia humana, que se propone construir una civilizacin para su propia gloria sin tener en cuenta a Dios (Is 14.13-14; cf. Gn 3.6; Ez 28.2). 
5. 11.4 Llegue al cielo: expresin caracterstica de un proyecto desmesurado, que pretende traspasar todos los lmites (Is 14.13-14; cf. Gn 3.6; Ez 28.2). 
6. 11.9 Babel: es decir, Babilonia. La tradicin babilnica atribua al nombre de esta ciudad el significado de Puerta de Dios o Puerta de los dioses. El relato bblico, no sin irona, lo asocia, en cambio, con el verbo hebreo balal, que significa confundir. Segn Hch 2.8-11, con el derramamiento del Espritu Santo en Pentecosts comienza la reunificacin de la humanidad dispersada en Babel. 
7. 11.10-26 Aqu y en los v. 27-32 se van eliminando de las genealogas las ramas laterales, para dirigir la atencin hacia los pueblos semitas y, ms concretamente, hacia el linaje de Abraham, elegido por Dios para bendecir a todas las familias del mundo (Gn 12.1-3). 
8. 11.27 Abram: Vase Gn 17.5 nota d. 
9. 11.28 Ur: Se trata, muy probablemente, de una de las ciudades ms antiguas al sur de Mesopotamia, cerca de la desembocadura del ufrates en el golfo Prsico. En la Biblia se la llama Ur de los caldeos (v. 28,31), porque varios siglos despus de Abraham, entre los aos 600 y 539 a.C., estuvo bajo el dominio de los caldeos, pueblo semita que hablaba un dialecto arameo. La Luna era el principal dios de la ciudad. 
10. 11.30 Sarai: Vase Gn 17.15 n. 
11. 11.31 Harn: ciudad de la alta Mesopotamia donde, lo mismo que en Ur, se renda culto a la Luna. En esta regin se encontraban algunas tribus arameas emparentadas con Abraham. Cf. Gn 24. 
12. 11.31 La familia de Tar emprende una migracin que va a cubrir toda la regin conocida con el nombre de la Medialuna frtil: desde Ur de los caldeos hasta el Neguev y Egipto (Gn 12.9-10), pasando por Harn, en la alta Mesopotamia. El texto bblico no dice por qu Tar decidi abandonar la ciudad de Ur ni por qu se detuvo en Harn. La partida de Abraham, por el contrario, est determinada por una orden expresa de Jehov (cf. Gn 12.1-3). 

Gnesis 12


2. HISTORIA DE LOS PATRIARCAS (12.1--50.26)



Llamamiento de Abram

1 Jehov haba dicho a Abram:[1] "Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostrar.[2] 2 Har de ti una nacin grande, te bendecir, engrandecer tu nombre y sers bendicin.[3] 3 Bendecir[4] a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldecir; y sern benditas en ti todas las familias de la tierra".[5] 
4 Se fue Abram, como Jehov le dijo,[6] y con l march Lot. Tena Abram setenta y cinco aos de edad cuando sali de Harn. 5 Tom, pues, Abram a Sarai, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos los bienes que haban ganado y las personas que haban adquirido en Harn, y salieron para ir a tierra de Canan. 
Llegaron a Canan, 6 y pas Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, donde est la encina de More. El cananeo viva entonces en la tierra.[7] 7 Y se apareci Jehov a Abram, y le dijo: "A tu descendencia[8] dar esta tierra". Y edific all un altar a Jehov, quien se le haba aparecido. 8 De all pas a un monte al oriente de Bet-el,[9] y plant su tienda entre Bet-el al occidente y Hai al oriente; edific en ese lugar un altar a Jehov, e invoc el nombre de Jehov. 9 Luego Abram parti de all, avanzando poco a poco[10] hacia el Neguev.[11] 

Abram en Egipto 

10 [12] Hubo entonces hambre[13] en la tierra; y descendi Abram a Egipto[14] para vivir all, porque era mucha el hambre en la tierra. 11 Y aconteci que cuando estaba prximo a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: "S que eres mujer de hermoso aspecto; 12 en cuanto te vean los egipcios, dirn: "Es su mujer". Entonces me matarn a m, y a ti te dejarn con vida. 13 Di, pues, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya; as, gracias a ti, salvar mi vida".[15] 
14 Aconteci que cuando entr Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. 15 Tambin la vieron los prncipes del faran, quienes la alabaron delante de l; y fue llevada la mujer a casa del faran.[16] 16 Este trat bien por causa de ella a Abram, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos. 
17 Pero Jehov hiri al faran y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai, mujer de Abram. 18 Entonces el faran llam a Abram, y le dijo: "Qu es esto que has hecho conmigo? Por qu no me declaraste que era tu mujer?[17] 19 Por qu dijiste: "Es mi hermana", ponindome en ocasin de tomarla para m por mujer? Ahora, pues, aqu est tu mujer; tmala y vete". 20 Y el faran orden a su gente que escoltara a Abram y a su mujer, con todo lo que tena. 
						 NOTAS:

1. 12.1 Jehov haba dicho a Abram: Esta irrupcin totalmente imprevista de la palabra de Dios hace que la historia del mundo entre en una nueva etapa. De la humanidad sumergida en el pecado (cf. Gn 6.5), Dios va a formar un pueblo nuevo que comienza con Abraham (Gn 17.5). 
2. 12.1 Hch 7.2-3. 
3. 12.2 La promesa hecha a Abram es el hilo conductor de la historia patriarcal narrada en el libro de Gnesis. En los caps. siguientes, esta promesa va a confirmarse una y otra vez, con sus dos elementos esenciales: una descendencia numerosa (Gn 13.16; 15.5; 17.6; 22.17-18; 26.4; 28.14) y la posesin de la tierra en la que Abraham, Isaac y Jacob vivieron como extranjeros (Gn 15.18-21; 26.3; 28.15; 50.24). Vase Ex 1.7 nota e. 
4. 12.2-3 Las palabras claves de esta promesa divina son bendecir, bendicin y benditas, que aparecen cinco veces en solo dos v. La bendicin prometida a Abram y, a travs de l, al pueblo de Israel y a la humanidad entera, est destinada a destruir la maldicin que el pecado de los seres humanos hizo recaer sobre la tierra (Gn 3.17; cf. 4.11; 5.29; 8.21; 9.25). 
5. 12.3 Y sern benditas en ti... tierra": Cf. Hch 3.25; Gl 3.8. Tambin Gn 18.18; 22.18; 26.4; 28.14. 
6. 12.4 Como Jehov le dijo: Por su prontitud en obedecer a la palabra de Dios (cf. v. 4), Abraham lleg a ser el padre y modelo de todos los creyentes (cf. Ro 4.11-12; Heb 11.8-10). 
7. 12.6 Siquem: antigua ciudad de Palestina, situada entre los montes Ebal y Gerizim (vase Dt 11.29-30 n.). Antes que los israelitas la conquistaran, haba sido un importante centro poltico y religioso de los cananeos. La encina de More era un rbol o un pequeo bosque que serva como lugar de culto (cf. Gn 35.4; Dt 11.30; Jos 24.26). Es posible que sea el mismo rbol sagrado que en Jue 9.37 recibe el nombre de encina de los Adivinos. 
8. 12.7 Cf. Hch 7.5; Gl 3.16. 
9. 12.8 Bet-el, nombre que en hebreo significa casa de Dios (Gn 28.19), era otro centro religioso de los cananeos, a unos 15 km al norte de Jerusaln. En tiempos de la monarqua israelita, desempe un papel importante, porque all se encontraba uno de los principales santuarios del reino del Norte (1 R 12.28-30; Am 7.13). 
10. 12.9 Avanzando poco a poco: lit. yendo y quitando estacas (de las tiendas de campaa), es decir, haciendo escalas. 
11. 12.9 El Neguev es la zona desrtica que se extiende al sur de Palestina. Vase Abd v. 19-20 nota w. 
12. 12.10-20 Cf. Gn 20; 26.1-11. 
13. 12.10 En Palestina, las cosechas dependen de las lluvias (cf. Dt 11.10-12). El AT alude frecuentemente al hambre que sufra aquella regin a causa de sequas prolongadas (Gn 26.1; 43.1; 47.4; Rt 1.1; 2 R 4.38). 
14. 12.10 En Egipto las cosechas eran regulares y seguras, porque las crecidas del ro Nilo inundaban peridicamente los campos de cultivo. Documentos egipcios antiguos atestiguan que cuando haba hambre en Canan, muchos extranjeros iban a Egipto a comprar trigo, y a veces a instalarse all como refugiados. Cf. Gn 47.3-4. 
15. 12.13 Mi hermana: Vase Gn 26.6-11 n. 
16. 12.15 El faran: Vase Ex 1.11 nota j. 
17. 12.18 El texto no dice cmo se enter el faran de que Sara era la esposa de Abram. Comprese este v. con Gn 20.3; 26.8. 

Gnesis 13


Separacin de Abram y Lot

1 Subi, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, con su mujer y con todo lo que tena, y con l iba Lot. 2 Abram era riqusimo en ganado, y en plata y oro. 3 Camin de jornada en jornada desde el Neguev hasta Bet-el, hasta el lugar donde haba estado antes su tienda, entre Bet-el y Hai, 4 al lugar del altar que antes haba edificado; e invoc all Abram el nombre de Jehov. 
5 Tambin Lot, que iba con Abram, tena ovejas, vacas y tiendas. 6 Y la tierra no era suficiente para que habitaran juntos, pues sus posesiones eran muchas y no podan habitar en un mismo lugar. 7 Hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot.[1] (El cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.) 8 Entonces Abram dijo a Lot: "No haya ahora altercado entre nosotros dos ni entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 No est toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de m. Si vas a la mano izquierda, yo ir a la derecha; y si a la mano derecha, yo ir a la izquierda". 
10 Alz Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordn, toda ella era de riego, como el huerto de Jehov,[2] como la tierra de Egipto en la direccin de Zoar, antes que Jehov destruyera Sodoma y Gomorra.[3] 11 Entonces Lot escogi para s toda la llanura del Jordn; se fue, pues, Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. 12 Abram acamp en la tierra de Canan, en tanto que Lot habit en las ciudades de la llanura y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 13 Pero los habitantes de Sodoma eran malos y cometan horribles pecados contra Jehov. 
14 Jehov dijo a Abram, despus que Lot se apart de l: "Alza ahora tus ojos y, desde el lugar donde ests, mira al norte y al sur, al oriente y al occidente. 15 Toda la tierra que ves te la dar a ti y a tu descendencia para siempre. 16 Har tu descendencia como el polvo de la tierra: que si alguno puede contar el polvo de la tierra, tambin tu descendencia ser contada. 17 Levntate y recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, porque a ti te la dar".[4] 
18 As pues, Abram levant su tienda, se fue y habit en el encinar de Mamre, que est en Hebrn,[5] donde edific un altar a Jehov. 
						 NOTAS:

1. 13.7 Abram y sus parientes eran pastores seminmadas que se desplazaban de un lugar a otro, generalmente por los bordes de las zonas de cultivo, en busca de pastos para sus rebaos. La distribucin de los campos de pastoreo y el uso de los pozos de agua eran motivo de frecuentes altercados entre los pastores. Cf. Gn 26.19-21; Ex 2.16-19. 
2. 13.10 La llanura del Jordn es el valle que se extiende a orillas de ese ro antes de su desembocadura en el Mar Muerto. Huerto de Jehov: otra posible traduccin: Gran jardn. Esta expresin tiene probablemente un sentido superlativo e indica la grandeza o excelencia del lugar. (Vase Gn 1.2 nota d.) Quiz hay tambin una alusin al huerto de Edn (Gn 2.8-14). Zoar estaba situada en ese mismo valle, al sur del Mar Muerto. 
3. 13.10 Sodoma: ciudad destruida posteriormente (Gn 19.24). Su nombre se conserva todava en el de Ybel Usdum ("montaa de Sodoma"), una cadena montaosa situada al sur del Mar Muerto. Gomorra tambin se encontraba en aquella regin. 
4. 13.14-17 Cf. Hch 7.5; Gl 3.16. Aqu se renueva la promesa que Jehov haba hecho a Abraham. Vase Gn 12.2 n. 
5. 13.18 Hebrn: ciudad de los montes de Jud, a 36 km al sur de Jerusaln. Es una de las ms antiguas ciudades de Palestina (cf. Nm 13.22), habitada ininterrumpidamente hasta el da de hoy. Los rabes la llaman El Jalil, "el Amigo", en memoria de Abraham, el amigo de Dios (2 Cr 20.7; Is 41.8; Stg 2.23). El encinar, o bosque de encinas, se encontraba a unos 3 km al norte de Hebrn y era probablemente un lugar sagrado. Cf. Gn 14.13; 18.1. 

Gnesis 14


Liberacin de Lot

1 Aconteci en los das de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de Goim,[1] 2 que estos hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, contra Birsa,[2] rey de Gomorra, contra Sinab, rey de Adma, contra Semeber, rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.[3] 3 Todos estos se juntaron en el valle del Sidim, que es el Mar Salado.[4] 4 Doce aos haban servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron. 5 En el ao decimocuarto vino Quedorlaomer con los reyes que estaban de su parte y derrotaron a los refatas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim[5] 6 y a los horeos en los montes de Seir, hasta la llanura de Parn, que est junto al desierto.[6] 7 Despus regresaron y llegaron a En-mispat,[7] que es Cades, y destruyeron todo el pas de los amalecitas y tambin al amorreo que habitaba en Hazezon-tamar.[8] 
8 Entonces salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y pelearon contra ellos en el valle del Sidim; 9 esto es, contra Quedorlaomer, rey de Elam, Tidal, rey de Goim, Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. 
10 El valle del Sidim[9] estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, cayeron all; los dems huyeron al monte. 11 Los vencedores tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. 12 Tomaron tambin a Lot, hijo del hermano de Abram,[10] que habitaba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. 13 Uno de los que escaparon fue y dio aviso a Abram, el hebreo,[11] que habitaba en el encinar de Mamre,[12] el amorreo,[13] hermano de Escol y hermano de Aner,[14] los cuales eran aliados de Abram. 
14 Al oir Abram que su pariente estaba prisionero, arm a trescientos dieciocho criados nacidos en su casa, y los persigui hasta Dan.[15] [16] 15 Cay sobre ellos de noche, l con sus siervos, y los atac, y los fue siguiendo hasta Hoba, al norte de Damasco. 16 Recobr as todos los bienes, y tambin a su pariente Lot, los bienes de este, las mujeres y dems gente. 

Melquisedec bendice a Abram

17 Cuando volva de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que con l estaban, sali el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el valle del Rey.[17] 18 Entonces Melquisedec,[18] rey de Salem[19] y sacerdote[20] del Dios altsimo,[21] sac pan y vino;[22] 19 y lo bendijo, diciendo: 
    "Bendito sea Abram del Dios altsimo, 
    creador de los cielos y de la tierra; 
    20 y bendito sea el Dios altsimo, 
    que entreg a tus enemigosen tus manos". 
Y le dio Abram los diezmos de todo.[23] 
21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: 
--Dame las personas y toma para ti los bienes. 
22 Respondi Abram al rey de Sodoma: 
--He jurado a Jehov, Dios altsimo, creador de los cielos y de la tierra, 23 que ni un hilo ni una correa de calzado tomar de todo lo que es tuyo, para que no digas: "Yo enriquec a Abram"; 24 excepto solamente lo que comieron los jvenes. Pero los hombres que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, s tomarn su parte.[24] 
						 NOTAS:

1. 14.1 Sinar: Cf. Gn 10.10, y vase Gn 11.2 n. Elam es el nombre de una regin situada al este de Mesopotamia, en lo que hoy es Irn (vase Jer 49.34 n.). Tidal es un nombre heteo, y Goim, en hebreo, significa naciones, por lo que algunos traducen Tidal, rey de naciones. Los nombres restantes no han podido ser identificados con precisin. 
2. 14.2 Los nombres de Bera y Birsa tienen quiz un valor simblico, ya que en hebreo el primero podra significar en el mal y el segundo en la maldad. En tal caso, habra aqu una alusin a la depravacin de Sodoma y Gomorra (cf. Gn 18.20-21). El nombre del rey de Bela o de Zoar no se menciona en el texto. 
3. 14.2 Las ciudades aqu mencionadas se hallaban al sur del Mar Muerto. (Acerca de Sodoma y Gomorra, vase Gn 13.10 nota c.) Adma y Zeboim: Cf. Dt 29.23; Os 11.8. 
4. 14.3 Mar Salado: o Mar Muerto, llamado tambin Mar de Arab (vase Dt 1.1 n.). 
5. 14.5 Los refatas, zuzitas y emitas eran antiguos pobladores de las regiones al este del Jordn. Vanse Dt 2.10-11 n.; Dt 3.11 nota e. 
6. 14.5-6 Horeos: habitantes de los montes de Seir, al sudeste de Canan, donde ms tarde se instalaron los edomitas (Dt 2.12). Segn las indicaciones dadas en el texto, los invasores siguieron el itinerario recorrido por las caravanas de mercaderes: desde Astarot Karnaim y Ham, en el sur de Siria, hasta Parn, en el Golfo de Akaba, pasando por Save-quiriataim, al este del Mar Muerto. 
7. 14.7 En-mispat, que en hebreo significa Fuente del juicio, es otro nombre de Cades-barnea, un oasis al sur de Beerseba, en el desierto del Neguev (vase Gn 12.9 nota k). En la Biblia se lo recuerda como una etapa importante en la marcha de los israelitas desde Egipto hacia la Tierra prometida (cf. Nm 20.1,14,22; Dt 1.2,46). El nombre Cades se asemeja a la palabra hebrea que significa santo, lo que indica que ese manantial era venerado como lugar sagrado. 
8. 14.7 Amalecitas: tribus nmadas de la pennsula del Sina (vase Ex 17.8 nota g). Amorreo: vase Gn 15.16 n. Hazezon-tamar: Podra tratarse de En-gadi, un oasis en la parte occidental del Mar Muerto (cf. Jos 15.62), o bien de alguna ciudad al sur de ese mismo mar. 
9. 14.10 El valle de Sidim es la profunda depresin donde se encuentra el Mar Muerto, cuya superficie est a 392 m por debajo del nivel del mar. 
10. 14.12 Lot, hijo del hermano de Abram: Cf. Gn 13.12; 19.1-29. 
11. 14.13 Abram es llamado aqu el hebreo, trmino de uso limitado en el AT. Una palabra semejante (con las formas de apiru, hapiru o habiru) tuvo una amplia difusin en el antiguo Oriente. 
12. 14.13 El encinar de Mamre: Vase Gn 13.18 n. 
13. 14.13 Mamre, que antes haba aparecido como un nombre de lugar, pasa a ser aqu el nombre de una persona. El amorreo: Vase Gn 15.16 n. 
14. 14.13 Escol: en hebreo, racimo de uvas. En Nm 13.23-24, es el nombre de un valle cerca de Hebrn. En 1 Cr 6.70, Aner es una ciudad. 
15. 14.14 Abram aparece en este relato como un guerrero valeroso, capaz de reclutar un pequeo ejrcito y de entrar en combate con los reyes. Un poco ms adelante (v. 22-24), el patriarca se va a manifestar como un vencedor noble y desinteresado. 
16. 14.14 Dan: Vase Jos 19.40 n. Aqu, este trmino designa, de una manera general, el extremo norte de Palestina. Cf. Jue 20.1. 
17. 14.17 El valle del Rey: Se trata sin duda de un valle cercano a la ciudad de Jerusaln. Cf. 2 S 18.18. 
18. 14.18 El nombre de Melquisedec significaba originariamente Sedec es rey. Sedec era uno de los dioses de Jerusaln, venerado por los jebuseos antes de la conquista de la ciudad por el rey David (cf. 2 S 5.6-9). Pero la palabra sedec significa tambin justicia, y por eso el nombre de Melquisedec se interpret ms tarde como Rey de justicia (cf. Heb 7.2). En Jos 10.1 se habla de otro rey cananeo de Jerusaln llamado Adonisedec. 
19. 14.18 Salem: es decir, Jerusaln (vase Sal 76.2 n.), la ciudad conquistada por David, que lleg a ser la capital de su reino. Melquisedec es llamado tambin rey de Salem (Cf. Heb 7.2: Rey de paz). 
20. 14.18 Melquisedec era a la vez rey y sacerdote, como solan serlo los reyes y soberanos en el antiguo Oriente (cf. 2 S 6.13-14,18; 1 R 8.14-15,55). 
21. 14.18 Dios altsimo: en hebreo, El Elyn. Segn parece, El Elyn era el dios supremo de los habitantes de la Jerusaln preisraelita. Al identificar a esta divinidad con Jehov, el Dios de Israel, el texto bblico quiere hacer ver que Abram, el padre del pueblo judo, y Melquisedec, un rey y sacerdote no israelita, veneraban con distintos nombres al mismo Dios creador. Acerca del nombre divino Jehov (cf. v. 22), vanse Gn 4.26 nota z; Ex 3.14 n.; 3.15 n. 
22. 14.18 Pan y vino: El NT ve en Melquisedec una figura de Cristo, el Sumo sacerdote del nuevo pacto (cf. Heb 5.6-10; 6.20; 7). Vase tambin Sal 110.4 n. 
23. 14.20 Los diezmos de todo: Cf. Heb 7.4-10. 
24. 14.22-24 Esta declaracin pone de relieve la generosidad y la justicia de Abram, que no reclama nada para s, sino que afirma los derechos de sus aliados. Acerca de Aner, Escol y Mamre, vase Gn 14.13 notas l, m y n. 

Gnesis 15


La promesa de un hijo

1 Despus de estas cosas vino la palabra de Jehov a Abram en visin, diciendo: 
--No temas, Abram, yo soy tu escudo,[1] y tu recompensa ser muy grande. 
2 Respondi Abram: 
--Seor Jehov, qu me dars, si no me has dado hijos y el mayordomo de mi casa es ese Eliezer, el damasceno? 
3 Dijo tambin Abram: 
--Como no me has dado prole, mi heredero ser un esclavo nacido en mi casa.[2] 
4 Luego vino a l palabra de Jehov, diciendo: 
--No te heredar este, sino que un hijo tuyo ser el que te herede. 
5 Entonces lo llev fuera y le dijo: 
--Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. 
Y aadi: 
--As ser tu descendencia.[3] 
6 Abram crey a Jehov y le fue contado por justicia.[4] 7 Jehov le dijo: 
--Yo soy Jehov, que te saqu de Ur de los caldeos para darte a heredar esta tierra. 
8 Abram respondi: 
--Seor Jehov, en qu conocer que la he de heredar? 
9 Jehov le dijo: 
--Treme una becerra de tres aos, una cabra de tres aos y un carnero de tres aos; y una trtola y un palomino.[5] 
10 Tom Abram todos estos animales, los parti por la mitad y puso cada mitad enfrente de la otra; pero no parti las aves. 11 Y descendan aves de rapia sobre los cuerpos muertos, pero Abram las ahuyentaba. 12 A la cada del sol cay sobre Abram un profundo sopor,[6] y el temor de una gran oscuridad cay sobre l. 
13 Entonces Jehov le dijo: 
--Ten por cierto que tu descendencia habitar en tierra ajena, ser esclava all y ser oprimida cuatrocientos aos.[7] 14 Pero tambin a la nacin a la cual servirn juzgar yo; y despus de esto saldrn con gran riqueza.[8] 15 T, en tanto, te reunirs en paz con tus padres y sers sepultado en buena vejez. 16 Y tus descendientes volvern ac en la cuarta generacin, porque hasta entonces no habr llegado a su colmo la maldad del amorreo.[9] 
17 Cuando se puso el sol y todo estaba oscuro, apareci un horno humeante y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.[10] 18 Aquel da hizo Jehov un pacto con Abram, diciendo: 
--A tu descendencia dar esta tierra, desde el ro de Egipto hasta el ro grande, el ufrates:[11] 19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, 20 los heteos, los ferezeos, los refatas, 21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.[12] 
						 NOTAS:

1. 15.1 Tu escudo: es decir, tu protector. Vase Sal 3.3 n. 
2. 15.2-3 Abram se lamenta ante Jehov porque no ha tenido hijos y el heredero de sus bienes, de acuerdo con las costumbres de la poca, ser Eliezer, el mayordomo. En respuesta, el Seor le confirma sus promesas (v. 5) y establece con l un pacto (v. 18). Vase Gn 12.2 n. 
3. 15.5 Ro 4.18; Heb 11.12. 
4. 15.6 Crey a Jehov: La fe de Abram es un acto de entrega personal a Dios y de plena confianza en su promesa (Ro 4.3,9,22; Gl 3.6; Stg 2.23). Y le fue contado por justicia: La justicia que Dios le reconoce a Abraham depende enteramente de la fe, y no de las obras de la Ley, pues esta an no haba sido promulgada (cf. Gl 3.17). Por eso, Pablo, hablando de la fe necesaria para alcanzar la salvacin, pone a Abraham como modelo y ejemplo (Ro 4; Gl 3.6-20). Vase Sal 106.31 n. 
5. 15.9 Estos animales son los elementos necesarios para la celebracin de una antigua ceremonia, que tena lugar cuando se concertaba una alianza. Los animales sacrificados se partan por la mitad (v. 10), y los contratantes pasaban entre las dos mitades pronunciando un juramento o una frmula de imprecacin. Los animales partidos por la mitad eran, a su vez, el smbolo de la suerte que ellos mismos correran si faltaban al compromiso contrado. Cf. Jer 34.18-19. 
6. 15.12 Cay sobre Abram un profundo sopor: Este profundo sopor recuerda el de Adn (Gn 2.21). El texto hebreo emplea en ambos casos la misma palabra. Cf. Job 4.13. 
7. 15.13 Alusin a la esclavitud de los israelitas en Egipto. Cf. Ex 1.1-14; 12.40-41; Hch 7.6. 
8. 15.13-14 Cf. Hch 7.6-7. 
9. 15.16 Amorreo: trmino que aqu se emplea para designar a los antiguos pobladores de Canan, antes de la formacin del pueblo de Israel. La maldad del amorreo: Cf. Ex 23.23-24; 34.11-16. 
10. 15.17 El horno y la antorcha representan la presencia de Dios, el cual se compromete, con juramento, a mantener la promesa hecha a Abraham. 
11. 15.18 El ro de Egipto: no el Nilo, sino el llamado tambin arroyo de Egipto (Jos 15.4), hoy el-Arish, al sudoeste de Palestina, cerca de la costa del Mediterrneo. El ufrates: Vase Gn 2.10-14 n. Estos ros marcaban los lmites tericos de la Tierra prometida y coinciden en principio con los sealados en Dt 11.24; 1 R 4.21. 
12. 15.19-21 Esta lista enumera los pueblos de Palestina antes de la llegada de los israelitas; se asemeja a las de Ex 3.8,17; 13.5; 23.23,28; 33.2; 34.11; Dt 7.1; 20.17; Jos 3.10. 

Gnesis 16


Agar e Ismael

1 Sarai, mujer de Abram, no le daba hijos; pero tena una sierva egipcia que se llamaba Agar. 2 Dijo Sarai a Abram: 
--Ya ves que Jehov me ha hecho estril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva, y quiz tendr hijos de ella. 
Atendi Abram el ruego de Sarai.[1] 3 As, al cabo de diez aos de habitar Abram en Canan, su mujer Sarai tom a Agar, su sierva egipcia, y la dio por mujer a su marido Abram. 4 l se lleg, pues, a Agar, la cual concibi; pero al ver que haba concebido, miraba con desprecio a su seora.[2] 5 Entonces Sarai dijo a Abram: 
--Mi agravio sea sobre ti! Yo te di a mi sierva por mujer, pero al verse encinta me mira con desprecio. Juzgue Jehov entre t y yo! 
6 Respondi Abram a Sarai: 
--Mira, tu sierva est en tus manos. Haz con ella lo que bien te parezca. 
Y como Sarai la afliga, Agar huy de su presencia. 
7 La hall el ngel de Jehov[3] junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que est en el camino de Shur.[4] 8 Y le dijo: 
--Agar, sierva de Sarai, de dnde vienes y a dnde vas? 
Ella respondi: 
--Huyo de delante de Sarai, mi seora. 
9 Le dijo el ngel de Jehov: 
--Vulvete a tu seora y ponte sumisa bajo su mano. 
10 Le dijo tambin el ngel de Jehov: 
    --Multiplicar tanto tu descendencia, 
    que por ser tanta no podr ser contada. 
11 Y aadi el ngel de Jehov: 
    --Has concebido y dars a luz un hijo, 
    y le pondrs por nombre Ismael[5] 
    porque Jehov ha odo tu afliccin. 
    12 Ser un hombre fiero, 
    su mano se levantar contra todos 
    y la mano de todos contra l; 
    y habitar delante de todossus hermanos.[6] 
13 Entonces dio Agar a Jehov, que hablaba con ella, el nombre de: "T eres el Dios que me ve", porque dijo: "Acaso no he visto aqu al que me ve?"[7] 14 Por lo cual llam al pozo: "Pozo del Viviente-que-me-ve". Este pozo est entre Cades[8] y Bered. 
15 Agar dio a luz un hijo a Abram,[9] y Abram puso por nombre Ismael al hijo que le dio Agar. 16 Abram tena ochenta y seis aos de edad cuando Agar dio a luz a Ismael. 
						 NOTAS:

1. 16.2 Segn las ideas de la poca, la esterilidad era la peor desgracia que le poda ocurrir a una mujer (cf. 1 S 1.10-11). Para atenuar en algo su deshonra, la mujer estril poda entregar a su marido una esclava y reconocer a los hijos de esta como si fueran propios. Cf. Gn 30.1-13. 
2. 16.4 Cf. 1 S 1.6-7. 
3. 16.7 El v. 13 muestra claramente que, en este contexto, el ngel (o mensajero) de Jehov no es un ser distinto de Dios, sino el mismo Seor que se manifiesta y hace sentir su presencia de manera sensible. Vanse Ex 3.2 n.; 23.20-33 n.; 32.34 n.; y cf. Jue 6.11-24. 
4. 16.7 El camino de Shur: Probablemente se trata de la antigua ruta que llegaba hasta Egipto, la tierra de Agar, atravesando el desierto de ese nombre (cf. Gn 25.18; 1 S 15.7; 27.8). 
5. 16.11 Ismael, en hebreo, significa Dios oye o Que Dios oiga. 
6. 16.12 Este v. describe el estilo de vida propio de los beduinos rabes, descendientes de Ismael, en las regiones desrticas al sur de Palestina. Cf. Gn 25.16-18. 
7. 16.13 Dios que me ve: heb. El Ro. Otra posible traduccin: No he visto tambin al que me ve? 
8. 16.14 Cades: Vase Nm 13.26 n. 
9. 16.15 Cf. Gl 4.22. 

Gnesis 17


La circuncisin, seal del pacto

1 Abram tena noventa y nueve aos de edad cuando se le apareci Jehov y le dijo: 
--Yo soy el Dios Todopoderoso.[1] Anda delante de m y s perfecto. 2 Yo har un pacto[2] contigo y te multiplicar en gran manera. 
3 Entonces Abram se postr sobre su rostro, y Dios habl con l, diciendo: 
4 --Este es mi pacto contigo: sers padre de muchedumbre de gentes. 5 No te llamars ms Abram, sino que tu nombre[3] ser Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.[4] 6 Te multiplicar en gran manera, y de ti saldrn naciones y reyes. 7 Establecer un pacto contigo y con tu descendencia despus de ti, de generacin en generacin: un pacto perpetuo, para ser tu Dios y el de tu descendencia despus de ti. 8 Te dar a ti y a tu descendencia despus de ti la tierra en que habitas, toda la tierra de Canan, en heredad perpetua;[5] y ser el Dios de ellos. 
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: 
--En cuanto a ti, guardars mi pacto, t y tu descendencia despus de ti de generacin en generacin. 10 Este es mi pacto, que guardaris entre m y vosotros y tu descendencia despus de ti: Todo varn de entre vosotros ser circuncidado.[6] 11 Circuncidaris la carne de vuestro prepucio, y ser por seal del pacto entre m y vosotros. 12 A los ocho das de edad ser circuncidado todo varn entre vosotros, de generacin en generacin, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje. 13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado por tu dinero, de modo que mi pacto est en vuestra carne por pacto perpetuo. 14 El incircunciso, aquel a quien no se le haya cortado la carne del prepucio, ser eliminado de su pueblo por haber violado mi pacto. 
15 Dijo tambin Dios a Abraham: 
--A Sarai, tu mujer, no la llamars Sarai, sino que su nombre ser Sara.[7] 16 Yo la bendecir, y tambin te dar un hijo de ella. S, la bendecir y vendr a ser madre de naciones; reyes de pueblos nacern de ella. 
17 Entonces Abraham se postr sobre su rostro, y se ri y dijo en su corazn: "A un hombre de cien aos habr de nacerle un hijo? Y Sara, ya de noventa aos, habr de concebir?" 18 Y dijo Abraham a Dios: 
--Ojal viva Ismael delante de ti. 
19 Respondi Dios: 
--Ciertamente Sara, tu mujer, te dar a luz un hijo y le pondrs por nombre Isaac.[8] Confirmar mi pacto con l como pacto perpetuo para sus descendientes despus de l. 20 Y en cuanto a Ismael, tambin te he odo. Lo bendecir, lo har fructificar y multiplicar mucho en gran manera, engendrar doce prncipes y har de l una gran nacin. 21 Pero yo establecer mi pacto con Isaac, el que Sara te dar a luz el ao que viene por este tiempo. 
22 Acab Dios de hablar con Abraham, y se alej de l. 
23 Entonces tom Abraham a su hijo Ismael, a todos los siervos nacidos en su casa y a todos los comprados por su dinero, a todo varn de la casa de Abraham, y circuncid la carne del prepucio de ellos en aquel mismo da, como Dios le haba dicho. 24 Tena Abraham noventa y nueve aos de edad cuando circuncid la carne de su prepucio. 25 E Ismael, su hijo, tena trece aos cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. 26 En el mismo da fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael; 27 todos los varones de su casa, tanto el siervo nacido en casa como el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con l. 
						 NOTAS:

1. 17.1 Dios Todopoderoso: traduccin del heb. El Shadai, antiguo ttulo de Dios cuyo significado primitivo pudo haber sido Dios de la montaa (cf. Sal 91.1). Este mismo ttulo vuelve a aparecer en Gn 28.3; 35.11; 48.3 y Ex 6.3, siempre en relacin con la promesa de una numerosa descendencia. 
2. 17.2 Este relato pone de relieve otros aspectos del pacto o alianza de Dios con Abram. Aqu el pacto contiene, en primer lugar, la promesa de una descendencia (v. 4-6) y de una tierra (v. 8); adems, establece una relacin perdurable, en virtud de la cual los descendientes de Abraham reconocern siempre, como su propio Dios, al Dios que instituy este pacto (v. 7). 
3. 17.5 No te llamars ms Abram: El cambio de nombre representa simblicamente el comienzo de una nueva era, relacionada con el pasado pero distinta de l (Gn 32.28). Cf. Ro 4.17-18. 
4. 17.5 Abram y Abraham parecen ser dos formas dialectales de un mismo nombre, que significa Padre enaltecido. La interpretacin dada en el texto se funda en el hecho de que la forma Abraham tiene un sonido semejante al de las palabras hebreas que significan padre de muchedumbre de gentes. 
5. 17.8 Cf. Hch 7.5. 
6. 17.10-14 La circuncisin (corte del prepucio) ser en adelante la seal del pacto de Dios con Abraham (cf. Hch 7.8; Ro 4.11), como el arco iris haba sido la seal del pacto con No (Gn 9.12-17). 
7. 17.15 Sarai y Sara son dos formas del mismo nombre, que significa princesa. El cambio de nombre simboliza la nueva situacin en la que ella se encuentra a causa de la promesa de Dios (cf. v. 5). 
8. 17.19 El nombre Isaac significa Risa. Aqu el que se re es Abraham (v. 17). En el relato paralelo de Gn 18.12, Sara tambin se re al oir el anuncio de algo que pareca imposible. Vase Jn 8.56 n. 

Gnesis 18


Promesa del nacimiento de Isaac

1 Jehov se le apareci a Abraham en el encinar de Mamre,[1] estando l sentado a la puerta de su tienda, a la hora de ms calor. 2 Alz los ojos y vio a tres varones[2] que estaban junto a l. Al verlos sali corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, se postr en tierra 3 y dijo: 
--Seor, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo. 4 Har traer ahora un poco de agua para que lavis vuestros pies, y luego os recostaris debajo de un rbol. 5 Traer tambin un bocado de pan para que repongis vuestras fuerzas antes de seguir, pues por eso habis pasado cerca de vuestro siervo. 
Ellos dijeron: 
--Haz como has dicho. 
6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y le dijo: 
--Toma enseguida tres medidas de flor de harina, amsala y haz panes cocidos debajo del rescoldo. 
7 Corri luego Abraham a donde estaban las vacas, tom un becerro tierno y bueno, lo dio al criado y este se dio prisa a prepararlo. 8 Despus tom mantequilla y leche, y el becerro que haba preparado, y lo puso delante de ellos. l se qued con ellos debajo del rbol, y comieron.[3] 
9 Despus le preguntaron: 
--Dnde est Sara, tu mujer? 
l respondi: 
--Aqu, en la tienda. 
10 Entonces dijo: 
--De cierto volver a ti el prximo ao,[4] y para entonces Sara, tu mujer, tendr un hijo. 
Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrs de l. 11 Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada, y a Sara ya le haba cesado el perodo de las mujeres. 12 Y se ri Sara para sus adentros, pensando: "Despus que he envejecido tendr deleite, siendo tambin mi seor[5] ya viejo?" 13 Entonces Jehov dijo a Abraham: 
--Por qu se ha redo Sara diciendo: "Ser cierto que he de dar a luz siendo ya vieja"? 14 Acaso hay alguna cosa difcil para Dios? Al tiempo sealado volver a ti, y para entonces Sara tendr un hijo.[6] 
15 Entonces Sara tuvo miedo y neg, diciendo: 
--No me re. 
Y l dijo: 
--No es as, sino que te has redo.[7] 

Abraham intercede por Sodoma 

16 [8] Los varones se levantaron de all y miraron hacia Sodoma, y Abraham iba con ellos, acompandolos. 17 Jehov dijo: "Encubrir yo a Abraham lo que voy a hacer, 18 habiendo de ser Abraham una nacin grande y fuerte y habiendo de ser benditas en l todas las naciones de la tierra?, 19 pues yo s que mandar a sus hijos, y a su casa despus de s, que guarden el camino de Jehov haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehov sobre Abraham lo que ha hablado acerca de l". 20 Entonces Jehov le dijo: 
--Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta ms y ms y su pecado se ha agravado en extremo,[9] 21 descender[10] ahora y ver si han consumado su obra segn el clamor que ha llegado hasta m; y si no, lo sabr. 
22 Se apartaron de all los varones y fueron hacia Sodoma; pero Abraham permaneci delante de Jehov. 23 Se acerc Abraham y le dijo: 
--Destruirs tambin al justo con el impo? 24 Quiz haya cincuenta justos dentro de la ciudad: destruirs y no perdonars a aquel lugar por amor a los cincuenta justos que estn dentro de l? 25 Lejos de ti el hacerlo as, que hagas morir al justo con el impo y que el justo sea tratado como el impo. Nunca tal hagas! El Juez de toda la tierra, no ha de hacer lo que es justo?[11] 
26 Entonces respondi Jehov: 
--Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonar a todo este lugar por amor a ellos. 
27 Abraham replic y dijo: 
--Te ruego, mi Seor, que me escuches, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quiz falten de cincuenta justos cinco: destruirs por aquellos cinco toda la ciudad? 
Jehov respondi: 
--No la destruir, si encuentro all cuarenta y cinco. 
29 Volvi a hablarle Abraham: 
--Quiz se encuentren all cuarenta. 
--No lo har, por amor a los cuarenta --dijo Jehov. 
30 Abraham volvi a suplicar: 
--No se enoje ahora mi Seor si le digo: quiz se encuentren all treinta. 
--No lo har si encuentro all treinta --respondi Jehov. 
31 Abraham insisti: 
--Soy muy atrevido al hablar as a mi Seor, pero quiz se encuentren all veinte. 
--No la destruir --respondi--, por amor a los veinte. 
32 Volvi Abraham a decir: 
--No se enoje ahora mi Seor; solo hablar esta vez: quiz se encuentren all diez. 
--No la destruir --respondi Jehov--, por amor a los diez. 
33 Luego que acab de hablar a Abraham, Jehov se fue y Abraham volvi a su lugar. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Mamre: cerca de Hebrn, en las montaas de Jud. Vase Gn 13.18 n. 
2. 18.2 Tres varones: A lo largo de todo el relato, un cierto misterio envuelve a estos tres huspedes de Abraham. A uno de ellos, que es portavoz de los tres, se lo identifica con Jehov (v. 1,13,17), mientras que a los otros dos se los llama ngeles (Gn 19.1,15). 
3. 18.2-8 Abraham practica la hospitalidad caracterstica de la gente del desierto. Cf. Heb 13.2. 
4. 18.10 Lit. conforme al tiempo de la vida. Este modismo hebreo equivale a el ao que viene para esta misma fecha. Sin embargo, algunos comentaristas lo interpretan de manera distinta: al terminar el perodo del embarazo, en la primavera (cuando renace la vegetacin), o en el otoo (cuando las lluvias traen nueva vida). En 2 R 4.16-17, la misma expresin est en un contexto semejante. 
5. 18.12 Cf. 1 P 3.6. 
6. 18.14 Jer 32.17,27; Lc 1.37; Ro 9.9. 
7. 18.12-15 La risa de Sara se menciona como explicacin del nombre Isaac. Vase Gn 17.19 n.; cf. 21.6. 
8. 18.16-33 Este relato pone de relieve que Dios muestra su justicia y su misericordia en sus acciones. El Seor no quiere hacer morir al inocente junto con el culpable (v. 25), y habra perdonado a la ciudad pecadora si hubiera encontrado en ella unos cuantos justos. Cf. Jer 5.1; Ez 22.30. 
9. 18.20 El pecado de Sodoma y Gomorra se identifica habitualmente con la prctica de la homosexualidad (cf. Jud 7). Sin embargo, los profetas lo asocian con toda clase de desrdenes de carcter social. En Is 1.10-17; 3.9, ese pecado es la injusticia; en Jer 23.14, el adulterio, la mentira y la incitacin al mal; en Ez 16.49, el orgullo, la vida fcil y la despreocupacin por los pobres. Vase Gn 19.5 n. 
10. 18.21 Gn 11.5; Ex 2.25. 
11. 18.25 Gn 20.4. 

Gnesis 19


Destruccin de Sodoma y Gomorra

1 Llegaron, pues, los dos ngeles[1] a Sodoma[2] a la cada de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levant a recibirlos, se inclin hacia el suelo 2 y les dijo: 
--Ahora, mis seores, os ruego que vengis a casa de vuestro siervo para alojaros y lavar vuestros pies. Por la maana os levantaris y seguiris vuestro camino. 
Ellos respondieron: 
--No, esta noche nos quedaremos en la calle. 
3 Pero Lot porfi tanto con ellos que fueron con l y entraron en su casa. All les hizo banquete, coci panes sin levadura y comieron.[3] 
4 Pero, antes que se acostaran, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo, desde el ms joven hasta el ms viejo. 5 Y llamaron a Lot, gritando: 
--Dnde estn los hombres que vinieron a ti esta noche? Scalos, para que los conozcamos.[4] 
6 Entonces Lot sali a ellos a la puerta, cerr la puerta tras s 7 y dijo: 
--Os ruego, hermanos mos, que no hagis tal maldad. 8 Mirad, yo tengo dos hijas que no han conocido varn; os las traer y podris hacer con ellas lo que bien os parezca; solamente que a estos varones no les hagis nada, ya que han venido al amparo de mi tejado.[5] 
9 Ellos respondieron: 
--Qutate de ah! 
Y aadieron: 
--Vino este extrao para habitar entre nosotros, y habr de erigirse en juez? Ahora te trataremos peor que a ellos. 
Enseguida comenzaron a forcejear con Lot, y se acercaron para romper la puerta. 10 Pero los huspedes alargaron la mano, metieron a Lot en la casa con ellos y cerraron la puerta. 11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa los hirieron con ceguera, desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.[6] 
12 Despus dijeron los huspedes a Lot: 
--Tienes aqu alguno ms? Saca de este lugar a tus yernos, hijos e hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, 13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra la gente de esta ciudad ha subido de punto delante de Jehov. Por tanto, Jehov nos ha enviado a destruirla. 
14 Entonces sali Lot y habl a sus yernos, los que haban de tomar sus hijas, y les dijo: 
--Levantaos, salid de este lugar, porque Jehov va a destruir esta ciudad! 
Pero sus yernos pensaron que bromeaba. 15 Y al rayar el alba los ngeles daban prisa a Lot, diciendo: 
--Levntate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se hallan aqu, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. 
16 Como l se demoraba, los varones los asieron de la mano, a l, a su mujer y a sus dos hijas, segn la misericordia de Jehov para con l; lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.[7] 17 Cuando ya estaban fuera, le dijeron: 
--Escapa por tu vida; no mires atrs ni te detengas en ningn lugar de esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 
18 Pero Lot les dijo: 
--No, yo os ruego, seores mos. 19 Vuestro siervo ha hallado gracia en vuestros ojos y habis tenido mucha misericordia conmigo al salvarme la vida, pero no podr escapar al monte, no sea que me alcance el mal y muera. 20 Cerca de aqu hay una pequea ciudad, a la cual puedo huir. Dejadme ir all (no es en verdad pequea?) y salvar mi vida. 
21 Uno de ellos le respondi: 
--Tambin he escuchado tu splica sobre esto, y no destruir la ciudad de que has hablado. 22 Date prisa y escpate all, porque nada podr hacer hasta que hayas llegado. 
Por eso fue llamado Zoar el nombre de la ciudad.[8] 
23 El sol sala sobre la tierra cuando Lot lleg a Zoar. 24 Entonces Jehov hizo llover desde los cielos azufre y fuego[9] sobre Sodoma y sobre Gomorra; 25 y destruy las ciudades y toda aquella llanura, con todos los habitantes de aquellas ciudades y el fruto de la tierra.[10] 26 Entonces la mujer de Lot mir atrs, a espaldas de l, y se volvi estatua de sal.[11] 
27 Subi Abraham por la maana al lugar donde haba estado delante de Jehov. 28 Mir hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura, y vio que el humo suba de la tierra como el humo de un horno. 29 As, cuando Dios destruy las ciudades de la llanura, se acord de Abraham, y sac a Lot de en medio de la destruccin con que asol las ciudades donde Lot estaba. 
30 Pero Lot subi de Zoar y habit en el monte, junto a sus dos hijas, porque tuvo miedo de quedarse en Zoar. l y sus dos hijas habitaron en una cueva. 31 Entonces la mayor dijo a la menor: 
--Nuestro padre es viejo y no queda hombre en la tierra que se una a nosotras, conforme a la costumbre de toda la tierra. 32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre; durmamos con l, y conservaremos de nuestro padre descendencia.[12] 
33 Dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entr la mayor y durmi con su padre; pero l no sinti cundo se acost ella ni cundo se levant. 34 Al da siguiente dijo la mayor a la menor: 
--Yo dorm la noche pasada con mi padre; dmosle a beber vino tambin esta noche, y entra t y duerme con l, para que conservemos de nuestro padre descendencia. 
35 Dieron, pues, a beber vino a su padre tambin aquella noche, y se levant la menor y durmi con l; pero l no ech de ver cundo se acost ella ni cundo se levant. 36 Las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37 La mayor dio a luz un hijo, y le puso por nombre Moab, el cual es padre de los actuales moabitas. 38 La menor tambin dio a luz un hijo, y llam su nombre Ben-ammi,[13] el cual es padre de los actuales amonitas.[14] 
						 NOTAS:

1. 19.1 Los dos ngeles: Vase Gn 18.2 n. 
2. 19.1 Sodoma: Vanse Gn 10.19 n.; 13.10 nota c. 
3. 19.2-3 Cf. Gn 18.3-8. 
4. 19.5 Conozcamos: es decir, Tengamos relacin sexual con ellos. La pretensin de los habitantes de Sodoma incluye dos delitos: la perversin sexual y la violacin de la ley de la hospitalidad. Acerca del primero de estos pecados, cf. Lv 18.22; 20.13; Dt 23.17-18; Ro 1.26-27. 
5. 19.7-8 De acuerdo con las costumbres del antiguo Oriente, la obligacin de proteger la vida de un husped era aun ms importante que el honor de una mujer. Cf. Jue 19.23-24. 
6. 19.11 Cf. 2 R 6.18. 
7. 19.16 2 P 2.7. 
8. 19.22 El nombre Zoar y la palabra hebrea que significa pequea tienen un sonido semejante. 
9. 19.24 Azufre y fuego: Esta es una expresin que se emplea varias veces en el AT para designar la ejecucin del juicio de Dios (Dt 29.23; Sal 11.6; Ez 38.21-22) y, por esto, no pueden sacarse de ella conclusiones acerca del modo como se produjo la catstrofe. 
10. 19.25 Cf. Mt 10.15; 11.23-24; Lc 10.12; 17.29; 2 P 2.6; Jud 7. 
11. 19.26 Cf. Lc 7.32. Cerca de la costa sur del Mar Muerto hay grandes depsitos de sal, que a veces forman figuras grotescas. Es intil tratar de identificar la figura de la mujer de Lot con algunos de estos bloques, como se ha pretendido algunas veces. 
12. 19.31-32 Ante la imposibilidad de asegurarse una descendencia por los medios comunes, las hijas de Lot toman medidas extraordinarias para evitar la extincin de su raza (cf. Is 4.1). Este deseo de sobrevivir a cualquier precio, y al margen de toda preocupacin moral, es la nica nota positiva en la accin que ellas realizan. 
13. 19.38 Ben-ammi significa, en hebreo, hijo de mi pueblo; esta expresin tiene un sonido parecido a ben-Amn, que en hebreo significa hijos de Amn, es decir, amonitas. 
14. 19.38 Los moabitas y amonitas habitaban en la regin situada al este del Mar Muerto; se los consideraba descendientes de Lot y, por lo tanto, emparentados con los israelitas (cf. Dt 2.9,19). Sin embargo, sus relaciones con Israel no fueron amistosas (cf., p.e., Nm 22--24; Jue 3.12-14,26-30; 10.6--11.33). Por eso el presente relato, al mismo tiempo que los relaciona con la raza de Abraham, asocia sus orgenes con un acto incestuoso. 

Gnesis 20


Abraham y Abimelec 

1 [1] Del lugar donde estaba parti Abraham a la tierra del Neguev, acamp entre Cades y Shur, y habit como forastero en Gerar.[2] 2 All Abraham deca de Sara, su mujer: "Es mi hermana". 
Entonces Abimelec, rey de Gerar, envi por Sara y la tom. 3 Pero Dios vino a Abimelec en sueos, de noche, y le dijo: "Vas a morir a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada y tiene marido". 
4 Pero como Abimelec no se haba llegado a ella, le respondi: "Seor, matars tambin al inocente? 5 No me dijo l: "Mi hermana es", y ella tambin dijo: "Es mi hermano"? Con sencillez de mi corazn y con limpieza de mis manos he hecho esto". 
6 Le dijo Dios en sueos: "Yo tambin s que con integridad de tu corazn has hecho esto. Y tambin yo te detuve de pecar contra m; por eso no permit que la tocaras.[3] 7 Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido, porque es profeta y orar por ti para que vivas.[4] Pero si no la devuelves, debes saber que de cierto morirs t, y todos los tuyos". 
8 A la maana siguiente se levant Abimelec y llam a todos sus siervos. Cont todas estas cosas a odos de ellos, y los hombres sintieron mucho temor. 9 Despus llam Abimelec a Abraham y le dijo: 
--Qu nos has hecho? En qu pequ yo contra ti, que has atrado sobre m y sobre mi reino tan gran pecado? Lo que no debiste hacer, has hecho conmigo. 
10 Dijo tambin Abimelec a Abraham: 
--Qu pensabas al hacer esto? 
11 Abraham respondi: 
--Dije para m: "Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarn por causa de mi mujer". 12 Pero ella a la verdad es tambin mi hermana, hija de mi padre aunque no hija de mi madre, y la tom por mujer.[5] 13 Cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: "Te pido este favor: En todos los lugares adonde lleguemos, dirs de m: Es mi hermano ". 
14 Entonces Abimelec tom ovejas y vacas, siervos y siervas, se los dio a Abraham y le devolvi a Sara, su mujer. 15 Y dijo Abimelec: 
--Mi tierra est delante de ti; habita donde bien te parezca. 
16 Y a Sara dijo: 
--He dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que l es para ti como un velo ante los ojos de todos los que estn contigo, y as quedars justificada.[6] 
17 Entonces Abraham or a Dios, y Dios san a Abimelec, a su mujer y a sus siervas, las cuales tuvieron hijos, 18 porque Jehov, a causa de Sara, mujer de Abraham, haba cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec. 
						 NOTAS:

1. 20.1-18 Ntese el paralelismo de este relato con el de Gn 12.10-20. Cf. Gn 26.6-11. 
2. 20.1 Gerar: regin al sudeste de Gaza. Cades: Cf. Gn 14.7; 16.14. Shur: Cf. Gn 16.7. 
3. 20.3-6 El relato pone de relieve la inocencia de Abimelec, haciendo notar que l no haba tocado a Sara. 
4. 20.7 Por su especial relacin con Dios, el profeta no solo anuncia la palabra del Seor, sino que tambin intercede ante Dios en los momentos crticos (1 S 7.8; 12.19; Jer 37.3; 42.1-4; Am 7.2,5). Abraham recibe aqu el ttulo de profeta en este segundo sentido. Cf. Gn 18.22-32. 
5. 20.12 Los matrimonios en este grado de parentesco estaban permitidos en tiempos antiguos (cf. 2 S 13.13), pero luego fueron prohibidos por la Ley (Cf. Lv 18.9,11; 20.17). 
6. 20.16 Y as quedars justificada: Otra posible traduccin: Nadie podr hablar mal de ti. 

Gnesis 21


Nacimiento de Isaac

1 Visit Jehov a Sara, como haba dicho, e hizo Jehov con Sara como le haba prometido. 2 Sara concibi y dio a Abraham un hijo en su vejez,[1] en el plazo que Dios le haba dicho. 3 Al hijo que le naci, y que dio a luz Sara, Abraham le puso por nombre Isaac. 4 Circuncid Abraham a su hijo Isaac a los ocho das,[2] como Dios le haba mandado. 5 Tena Abraham cien aos cuando naci su hijo Isaac. 6 Entonces dijo Sara: "Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oiga se reir conmigo". 7 Y aadi: "Quin le hubiera dicho a Abraham que Sara haba de amamantar hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez". 

Agar e Ismael expulsados de la casa de Abraham

8 El nio creci y fue destetado,[3] y ofreci Abraham un gran banquete el da que fue destetado Isaac. 9 Pero Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, el cual esta le haba dado a luz a Abraham, se burlaba[4] de su hijo Isaac. 10 Por eso dijo a Abraham: "Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac, mi hijo".[5] 11 Estas palabras le parecieron muy graves a Abraham, por tratarse de su hijo. 12 Entonces dijo Dios a Abraham: "No te preocupes por el muchacho ni por tu sierva. Escucha todo cuanto te diga Sara, porque en Isaac te ser llamada descendencia.[6] 13 Tambin del hijo de la sierva har una nacin, porque es tu descendiente". 
14 Al da siguiente, Abraham se levant muy de maana, tom pan y un odre de agua y se lo dio a Agar. Lo puso sobre su hombro, le entreg el muchacho y la despidi. Ella sali y anduvo errante por el desierto de Beerseba.[7] 15 Cuando le falt el agua del odre, puso al muchacho debajo de un arbusto, 16 se fue y se sent enfrente, a distancia de un tiro de arco, porque deca: "No ver cuando el muchacho[8] muera". Cuando ella se sent enfrente, el muchacho alz la voz y llor. 
17 Oy Dios la voz del muchacho, y el ngel de Dios llam a Agar desde el cielo y le dijo: "Qu tienes, Agar? No temas, porque Dios ha odo la voz del muchacho ah donde est.[9] 18 Levntate, toma al muchacho y tenlo de la mano, porque yo har de l una gran nacin". 
19 Entonces Dios le abri los ojos, y vio una fuente de agua. Fue Agar, llen de agua el odre y dio de beber al muchacho. 20 Dios asisti al muchacho, el cual creci, habit en el desierto y fue tirador de arco.[10] 21 Vivi en el desierto de Parn,[11] y su madre tom para l mujer de la tierra de Egipto. 

Pacto entre Abraham y Abimelec 

22 [12] Aconteci en aquel mismo tiempo que Abimelec y Ficol, jefe de su ejrcito, le dijeron a Abraham: 
--Dios est contigo en todo cuanto haces. 23 Ahora, pues, jrame aqu, por Dios, que no nos hars mal a m ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que, conforme a la bondad que yo tuve contigo, hars t conmigo y con la tierra en la que ahora habitas. 
24 Y respondi Abraham: 
--Lo juro. 
25 Pero Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua que los siervos de Abimelec le haban quitado. 26 Abimelec respondi: 
--No s quin haya hecho esto, ni tampoco t me lo hiciste saber ni yo lo haba odo hasta hoy. 
27 Entonces tom Abraham ovejas y vacas y se las dio a Abimelec, e hicieron ambos un pacto. 28 Pero Abraham puso aparte siete corderas del rebao, 29 por lo que Abimelec le pregunt: 
--Qu significan esas siete corderas que has puesto aparte? 
30 Abraham respondi: 
--Que estas siete corderas recibirs de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cav este pozo. 
31 Por esto llam a aquel lugar Beerseba, porque all juraron ambos.[13] 
32 Hicieron, pues, pacto en Beerseba. Luego se levantaron Abimelec y Ficol, jefe de su ejrcito, y volvieron a tierra de los filisteos. 33 Plant Abraham un tamarisco en Beerseba, e invoc all el nombre de Jehov, Dios eterno. 34 Y habit Abraham muchos das en tierra de los filisteos.[14] 
						 NOTAS:

1. 21.2 Cf. Heb 11.11. 
2. 21.4 Gn 17.12; Hch 7.8. 
3. 21.8 En el antiguo Israel, el nio no sola ser destetado antes de los dos o tres aos de edad, y ese acontecimiento era festejado. 
4. 21.9 Se burlaba de: otra posible traduccin: jugaba con. Las palabras de su hijo Isaac, no aparecen en el texto hebreo. 
5. 21.10 Gl 4.29-30. Segn las costumbres de la poca, el nacido de una concubina esclava poda heredar junto con los hijos de la esposa, o bien obtener la libertad. Sara pide esto ltimo para el hijo de Agar. 
6. 21.12 Ro 9.7; Heb 11.18. 
7. 21.14 Beerseba: ciudad situada al sur de Palestina, al borde del desierto del Neguev. Vase Gn 12.9 nota k. La expresin desde Dan hasta Beerseba se utiliza frecuentemente en el AT para designar la totalidad del territorio israelita, de norte a sur. Cf. Jue 20.1; 1 S 3.20; 2 S 3.10; 1 R 4.15. 
8. 21.16 El muchacho: segn la versin griega (LXX). Heb. ella. 
9. 21.17 Oy... ha odo: Ntese el juego de palabras entre el verbo oir y el nombre de Ismael. Vase Gn 16.11 n. 
10. 21.20 Cf. Gn 16.12. 
11. 21.21 Parn: regin semidesrtica situada al sur de Canan, en direccin a Egipto, antes de llegar al desierto del Sina propiamente dicho. Cf. Nm 10.12; 1 R 11.18. 
12. 21.22-34 Un relato muy semejante a este se encuentra en Gn 26.26-31; pero all, el que realiza la alianza con Abimelec es Isaac. 
13. 21.30-31 Beerseba, en hebreo, puede significar pozo del juramento o pozo de los siete. Cf. Gn 26.31-33. 
14. 21.32-34 Los filisteos invadieron el sur de Palestina en el siglo XII a.C., es decir, varios siglos despus de la llegada de Abraham. Aqu se habla del pas de los filisteos, porque as era llamada aquella regin cuando fue escrito este relato. 

Gnesis 22


Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac 

1 [1] Aconteci despus de estas cosas, que Dios prob a Abraham. Le dijo: 
--Abraham. 
Este respondi: 
--Aqu estoy. 
2 Y Dios le dijo: 
--Toma ahora a tu hijo, tu nico,[2] Isaac, a quien amas, vete a tierra de Moriah[3] y ofrcelo all en holocausto sobre uno de los montes que yo te dir. 
3 Abraham se levant muy de maana, ensill su asno, tom consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Despus cort lea para el holocausto, se levant y fue al lugar que Dios le haba dicho. 4 Al tercer da alz Abraham sus ojos y vio de lejos el lugar. 5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: 
--Esperad aqu con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta all, adoraremos y volveremos a vosotros. 
6 Tom Abraham la lea del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tom en su mano el fuego y el cuchillo y se fueron los dos juntos. 7 Despus dijo Isaac a Abraham, su padre: 
--Padre mo. 
l respondi: 
--Aqu estoy, hijo mo. 
Isaac le dijo: 
--Tenemos el fuego y la lea, pero dnde est el cordero para el holocausto? 
8 Abraham respondi: 
--Dios proveer[4] el cordero para el holocausto, hijo mo. 
E iban juntos. 
9 Cuando llegaron al lugar que Dios le haba dicho, edific all Abraham un altar, compuso la lea, at a Isaac, su hijo, y lo puso en el altar sobre la lea. 10 Extendi luego Abraham su mano y tom el cuchillo para degollar a su hijo. 11 Entonces el ngel de Jehov[5] lo llam desde el cielo: 
--Abraham, Abraham! 
l respondi: 
--Aqu estoy.[6] 
12 El ngel le dijo: 
--No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya s que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu nico hijo. 
13 Entonces alz Abraham sus ojos y vio a sus espaldas un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; fue Abraham, tom el carnero y lo ofreci en holocausto en lugar de su hijo.[7] 14 Y llam Abraham a aquel lugar "Jehov proveer". Por tanto se dice hoy: "En el monte de Jehov ser provisto". 
15 Llam el ngel de Jehov a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16 y le dijo: 
--Por m mismo he jurado, dice Jehov, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, tu nico hijo, 17 de cierto te bendecir y multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar;[8] tu descendencia se aduear de las puertas de sus enemigos.[9] 18 En tu simiente[10] sern benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 
19 Regres Abraham adonde estaban sus siervos, y juntos se levantaron y se fueron a Beerseba.[11] Y habit Abraham en Beerseba. 
20 Despus de estas cosas se anunci a Abraham: "Milca ha dado a luz hijos a tu hermano Nacor: 21 Uz, el primognito; Buz, su hermano; Kemuel, padre de Aram; 22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel". 23 Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que Milca dio a luz de Nacor, hermano de Abraham. 
24 Y su concubina, que se llamaba Rema, dio a luz tambin a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.[12] 
						 NOTAS:

1. 22.1-19 La historia de Abraham llega a su punto ms dramtico. Cuando todo haca pensar que la promesa se haba cumplido, el hijo prometido tiene que ser ofrecido en sacrificio. Abraham se muestra dispuesto a cumplir esta orden divina; y por haberse mantenido fiel en el momento de la prueba suprema, lleg a ser el modelo de fe y de obediencia a la palabra del Seor. Cf. Stg 2.21. 
2. 22.2 En la versin griega (LXX), la palabra hebrea que significa nico se traduce por amado. El NT recoge esta ltima expresin y la aplica a Jesucristo (Mt 3.17). 
3. 22.2 La tierra de Moriah no ha podido ser localizada con exactitud. En 2 Cr 3.1 se da el nombre de monte Moriah al sitio donde Salomn hizo edificar el templo de Jerusaln; pero no es seguro que el autor de este relato haya identificado los dos sitios. 
4. 22.8 En hebreo, la frase traducida por Dios proveer y el nombre del monte Moriah tienen un sonido semejante. El mismo verbo se vuelve a encontrar en el v. 14. 
5. 22.11 El ngel de Jehov: Vase Gn 16.7 nota c. 
6. 22.11 Cf. 1 S 3.10. 
7. 22.13 En la sustitucin de la vctima humana por un animal podra verse una condena de los sacrificios humanos. Los pueblos vecinos de Israel ofrecan ocasionalmente tales sacrificios, sobre todo en momentos de calamidad (cf. 2 R 3.26-27). Tambin los israelitas ofrecieron sacrificios humanos en algunas ocasiones, aunque la ley de Moiss los prohiba severamente (Lv 20.1-5). Vase. Is 57.5 nota g. 
8. 22.15-17 En respuesta a la obediencia de Abraham, Dios le renueva su promesa (vase Gn 12.2 n.). Cf. Heb 6.13-14; 11.12. 
9. 22.17 Se aduear de las puertas de sus enemigos: Otra traduccin posible: Ellos siempre vencern a sus enemigos. Esta expresin alude probablemente a la conquista de Jerusaln por parte de David (2 S 5.6-9), acontecimiento que marca una etapa importante en el cumplimiento de las promesas divinas. En tal caso, la palabra puerta debera entenderse en el sentido de gobierno o poder. 
10. 22.18 Sobre esta bendicin, vanse Gn 12.2-3 n.; 12.3 n. 
11. 22.19 Beerseba: Vanse Gn 21.14 n y 21.30-31 n. 
12. 22.20-24 La siguiente lista genealgica, al introducir el nombre de Rebeca, la esposa de Isaac, prepara el relato del cap. 24. En esa lista se mencionan doce hijos de Nacor (cf. Gn 11.27,29), as como otras listas mencionan doce hijos de Jacob (Gn 35.22-26) y doce hijos de Ismael (17.20; 25.12-16). 

Gnesis 23


Muerte y sepultura de Sara 

1 [1] Fueron ciento veintisiete los aos de la vida de Sara; tantos fueron los aos de la vida de Sara. 2 Sara muri en Quiriat-arba (que es Hebrn), en la tierra de Canan; y vino Abraham a hacer duelo por Sara y a llorarla. 3 Luego se levant Abraham de delante de su muerta y habl a los hijos de Het,[2] diciendo: 
4 --Extranjero y forastero soy entre vosotros;[3] dadme en propiedad una sepultura entre vosotros para llevarme a mi muerta y sepultarla.[4] 
5 Respondieron los hijos de Het a Abraham, diciendo: 
6 --yenos, seor nuestro. T eres un prncipe de Dios[5] entre nosotros; sepulta a tu muerta en lo mejor de nuestros sepulcros, pues ninguno de nosotros te negar su sepulcro ni te impedir que entierres a tu muerta. 
7 Abraham se levant, se inclin ante el pueblo de aquella tierra, los hijos de Het, 8 y habl con ellos, diciendo: 
--Si en verdad queris que yo me lleve y sepulte a mi muerta, odme e interceded por m ante Efrn hijo de Zohar, 9 para que me d la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que me la d por su justo precio y as poseer una sepultura en medio de vosotros. 
10 Como Efrn, el heteo, estaba entre los hijos de Het, respondi a Abraham en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta[6] de su ciudad: 
11 --No, seor mo, yeme: te doy la heredad y te doy tambin la cueva que est en ella. En presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta a tu muerta.[7] 
12 Entonces Abraham se inclin delante del pueblo de la tierra 13 y respondi a Efrn en presencia del pueblo del lugar, diciendo: 
--Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo pagar el precio de la heredad; acptalo y sepultar en ella a mi muerta. 
14 Respondi Efrn a Abraham: 
15 --Seor mo, escchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata,[8] pero qu es esto entre t y yo? Entierra, pues, a tu muerta. 
16 Entonces Abraham acept la oferta de Efrn y, en presencia de los hijos de Het, pes a Efrn el dinero que este le haba pedido, cuatrocientos siclos de plata de buena ley entre mercaderes. 17 As, pues, la heredad de Efrn que estaba en Macpela, al oriente de Mamre, la heredad, con la cueva que haba en ella y con todos los rboles que haba en la heredad y en todos sus contornos, 18 qued como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 
19 Despus de esto, Abraham sepult a Sara, su mujer, en la cueva de la heredad de Macpela, al oriente de Mamre (que es Hebrn), en la tierra de Canan.[9] 20 Y la heredad, con la cueva que en ella haba, qued en manos de Abraham como una posesin para sepultura, recibida de los hijos de Het. 
						 NOTAS:

1. 23.1-20 La necesidad de poseer una tumba para enterrar a su esposa Sara hace que Abraham se convierta en propietario de una parcela en la Tierra prometida, lo cual es como el anticipo y la prefiguracin de la conquista de todo el resto del pas. 
2. 23.3 Los hijos de Het: heteos, vase Jos 1.4 n. 
3. 23.4 El relato insiste en sealar que Abraham era un extranjero y forastero en aquel pas (cf. Heb 11.9,13), y como tal, no poda adquirir una propiedad sin el expreso consentimiento de los nativos del lugar. 
4. 23.4 La posesin de un sepulcro familiar era un hecho de gran importancia, porque aseguraba un lugar de descanso junto a los antepasados (cf. Gn 49.29-32; 1 R 13.22; Hch 7.16). 
5. 23.6 Prncipe de Dios: otra posible traduccin: jefe eminente o poderoso. En tal caso, la expresin de Dios equivaldra a un superlativo (vase Gn 1.2 nota d). 
6. 23.10 La puerta de la ciudad era el sitio donde se trataban los asuntos oficiales y se realizaban las negociaciones. Vanse Rut 4.1 n. y Sal 127.5 n. 
7. 23.11 El ofrecimiento de la heredad como regalo es, en realidad, una forma corts de proponer una venta. De hecho, Abraham as lo entiende, y por eso se muestra dispuesto a pagar el precio correspondiente. Los regateos y las excesivas muestras de cortesa eran habituales en las transacciones comerciales en el Oriente prximo. 
8. 23.15 Siclos de plata: (Vase Tabla de pesas, medidas y monedas). Las monedas no se usaron en Palestina antes del siglo VII a.C. Por tanto, lo habitual en pocas anteriores era pesar cierta cantidad de metal y utilizarla en los contratos de compraventa. 
9. 23.19 En la cueva de Macpela fueron enterrados, adems de Sara, el propio Abraham (Gn 25.9-10), Isaac (Gn 35.29), Rebeca, Lea y Jacob (Gn 49.31; 50.13). La tradicin ha ubicado esta tumba de los patriarcas en el interior de una gran mezquita musulmana, en Hebrn. 

Gnesis 24


Abraham busca esposa para Isaac 

1 [1] Ya Abraham era viejo, bien avanzado en aos; y Jehov haba bendecido en todo a Abraham. 2 Dijo Abraham a un criado suyo, el ms viejo de su casa, quien gobernaba todo lo que l tena: 
--Pon ahora tu mano debajo de mi muslo[2] 3 y jrame por Jehov, Dios de los cielos y Dios de la tierra,[3] que no tomars para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito, 4 sino que irs a mi tierra y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo Isaac.[4] 
5 El criado le respondi: 
--Quiz la mujer no quiera venir conmigo a esta tierra. Debo, entonces, volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste? 
6 Abraham le dijo: 
--Cuidado con llevar all a mi hijo! 7 Jehov, Dios de los cielos, que me tom de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela,[5] y que me habl y me jur, diciendo: "A tu descendencia[6] dar esta tierra", l enviar su ngel[7] delante de ti, para que t traigas de all mujer para mi hijo. 8 Pero si la mujer no quiere venir contigo, quedars libre de mi juramento; solamente que no lleves all a mi hijo.[8] 
9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham, su seor, y le jur sobre este negocio. 10 El criado tom diez camellos de los de su seor, y se fue, no sin antes escoger toda clase de regalos de lo mejor que tena su seor; se puso en camino y lleg a la ciudad de Nacor, en Mesopotamia.[9] 11 Fuera de la ciudad hizo arrodillar a los camellos junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las muchachas a buscar agua. 12 Y dijo:[10] "Jehov, Dios de mi seor Abraham, haz, te ruego, que hoy tenga yo un buen encuentro, y ten misericordia de mi seor Abraham. 13 Aqu estoy junto a la fuente de agua, cuando salen a buscar agua las hijas de los hombres de esta ciudad. 14 Sea, pues, que la muchacha a quien yo diga: "Baja tu cntaro, te ruego, para que yo beba", y ella responda: "Bebe, y tambin dar de beber a tus camellos", que sea esta la que t has destinado para tu siervo Isaac. En esto conocer que has hecho misericordia con mi seor".[11] 
15 Aconteci que antes que l acabara de hablar, sali Rebeca con su cntaro sobre el hombro. Rebeca era hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham.[12] 16 Esta muchacha era de aspecto muy hermoso y virgen, pues ningn hombre la haba conocido; descendi a la fuente, llen su cntaro, y se dispuso a regresar. 17 Entonces el criado corri hacia ella y le dijo: 
--Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cntaro. 
18 Ella respondi: 
--Bebe, seor mo. 
Se dio prisa a bajar su cntaro, lo sostuvo entre las manos y le dio a beber. 19 Cuando acab de darle de beber, dijo: 
--Tambin para tus camellos sacar agua, hasta que acaben de beber. 
20 Se dio prisa y vaci su cntaro en la pila; luego corri otra vez al pozo a sacar agua y sac para todos sus camellos. 21 El hombre, maravillado, la contemplaba en silencio, pues quera saber si Jehov haba prosperado su viaje, o no. 
22 Cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo y dos brazaletes que pesaban diez, 23 y le pregunt: 
--De quin eres hija? Te ruego que me digas si en casa de tu padre hay lugar donde podamos pasar la noche. 
24 Ella respondi: 
--Soy hija de Betuel, hijo de Milca, el hijo que ella dio a Nacor. 
25 Y aadi: 
--Tambin hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar donde pasar la noche. 
26 El hombre entonces se inclin y ador a Jehov, 27 y dijo: "Bendito sea Jehov, Dios de mi amo Abraham, que no apart de mi amo su misericordia y su verdad, y que me ha guiado en el camino a casa de los hermanos de mi amo". 
28 La muchacha corri e hizo saber estas cosas en casa de su madre. 29 Rebeca tena un hermano que se llamaba Labn, el cual corri afuera hacia el hombre, a la fuente. 30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que deca: "As me habl aquel hombre", fue adonde l estaba; lo encontr con los camellos, junto a la fuente, 31 y le dijo: 
--Ven, bendito de Jehov, por qu ests fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos. 
32 Entonces el hombre vino a la casa y Labn desat los camellos; les dio paja y forraje, y a l le dio agua para lavar sus pies, y los pies de los hombres que con l venan.[13] 33 Luego le pusieron delante qu comer; pero l dijo: 
--No comer hasta que haya dicho mi mensaje. 
--Habla --dijo Labn. 
34 Y el hombre dijo: 
--Soy criado de Abraham. 35 Jehov ha bendecido mucho a mi amo, y l se ha engrandecido; le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. 36 Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi seor, quien le ha dado a l todo cuanto tiene. 37 Mi amo me hizo jurar, diciendo: "No tomars para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito, 38 sino que irs a la casa de mi padre, a mi parentela, y tomars mujer para mi hijo". 39 Yo dije: "Quiz la mujer no quiera seguirme". 40 Entonces l me respondi: "Jehov, en cuya presencia he andado, enviar contigo su ngel y prosperar tu camino; y tomars para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre. 41 Entonces quedars libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi familia: si no te la dan, quedars libre de mi juramento". 
42 "Llegu, pues, hoy a la fuente y dije: "Jehov, Dios de mi seor Abraham, si t has de prosperar ahora el camino por el cual ando, 43 permite que, mientras estoy junto a la fuente de agua, la muchacha que salga a buscar agua y a quien yo diga: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cntaro, 44 y ella me responda: Bebe t, y tambin para tus camellos sacar agua, sea esta la mujer que destin Jehov para el hijo de mi seor". 45 Antes que acabara de hablar en mi corazn, vi a Rebeca que sala con su cntaro sobre el hombro; descendi a la fuente, y sac agua. Entonces le dije: "Te ruego que me des de beber". 46 Ella, al punto, baj su cntaro del hombro y dijo: "Bebe, y tambin a tus camellos dar de beber". Yo beb, y dio tambin de beber a mis camellos. 47 Entonces le pregunt: "De quin eres hija?" Ella respondi: "Soy hija de Betuel hijo de Nacor, el hijo que le dio Milca". Le puse, pues, un pendiente en la nariz, y brazaletes en los brazos. 48 Luego me inclin, ador a Jehov y bendije a Jehov, Dios de mi seor Abraham, que me haba guiado por un camino recto para tomar la hija del hermano de mi seor para su hijo. 49 Ahora, pues, si estis dispuestos a hacer misericordia y ser leales con mi seor, declardmelo; y si no, declardmelo tambin, y as sabr qu debo hacer.[14] 
50 Entonces Labn y Betuel respondieron diciendo: 
--De Jehov ha salido esto; no podemos hablarte ni mal ni bien. 51 Ah est Rebeca, delante de ti: tmala y vete, y sea mujer del hijo de tu seor, como lo ha dicho Jehov. 
52 Cuando el criado de Abraham oy estas palabras, se inclin a tierra ante Jehov. 53 Despus sac el criado alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, y lo dio a Rebeca; tambin dio cosas preciosas a su hermano y a su madre. 54 Luego comieron y bebieron, l y los hombres que venan con l, y pasaron all la noche. Por la maana, al levantarse, el criado dijo: 
--Enviadme a mi seor. 
55 Pero el hermano y la madre de Rebeca respondieron: 
--Espere la muchacha con nosotros al menos diez das, y despus ir. 
56 l les dijo: 
--No me detengis, ya que Jehov ha prosperado mi camino; despachadme para que regrese donde est mi seor. 
57 Ellos respondieron entonces: 
--Llamemos a la muchacha y preguntmosle. 
58 Llamaron, pues, a Rebeca y le preguntaron: 
--Irs t con este hombre? 
Ella respondi: 
--S, ir. 
59 Entonces dejaron ir a su hermana Rebeca, a su nodriza y tambin al criado de Abraham y a sus hombres. 60 Y bendijeron a Rebeca, diciendo: 
    "Hermana nuestra, 
    s madre de millares de millares, 
    y conquisten tus descendientes 
    la puerta[15] de sus enemigos". 
61 Rebeca y sus doncellas se levantaron, montaron en los camellos y siguieron al hombre. As, pues, el criado tom a Rebeca y se fue. 
62 Mientras tanto, Isaac haba vuelto del pozo del "Viviente-que-me-ve",[16] pues habitaba en el Neguev. 63 Haba salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde, y alzando sus ojos vio los camellos que venan. 64 Rebeca tambin alz sus ojos, vio a Isaac y descendi del camello, 65 pues haba preguntado al criado: 
--Quin es ese hombre que viene por el campo hacia nosotros? 
Y el criado haba respondido: 
--Este es mi seor.[17] 
Tom ella entonces el velo y se cubri. 
66 El criado le cont a Isaac todo lo que haba hecho. 67 Luego Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tom a Rebeca por mujer y la am. As se consol Isaac de la muerte de su madre. 
						 NOTAS:

1. 24.1-67 Este largo captulo hace revivir usos y costumbres del antiguo mundo oriental. La referencia al matrimonio de Isaac parece indicar que la vida de Abraham ya se acercaba a su fin (cf. Gn 25.7-10). En adelante, el cumplimiento de las promesas divinas estar vinculado a la persona de Isaac y a su matrimonio con Rebeca (cf. Gn 25.11; 26.24). 
2. 24.2 El hecho de poner la mano cerca de los rganos sexuales tal vez tena el sentido de solemnizar un juramento relacionado con el origen y la transmisin de la vida. Cf. Gn 47.29. 
3. 24.3 Dios de los cielos y Dios de la tierra: Esd 5.11; cf. Gn 14.22. 
4. 24.3-4 El matrimonio entre miembros de la propia tribu o de grupos ms o menos emparentados (endogamia), ha sido una costumbre corriente en muchas sociedades. Entre los israelitas, esta prctica estaba reforzada por el deseo de preservar a la comunidad de la contaminacin religiosa. Cf. Ex 34.15-16; Dt 7.3-4; Esd 9.2. 
5. 24.7 Cf. Gn 12.1-3. 
6. 24.7 Vase Gn 12.2 n. 
7. 24.7 Su ngel: Vase Gn 16.7 nota c. 
8. 24.6-8 Solamente que no lleves all a mi hijo!: El regreso de Isaac a la tierra de sus antepasados (cf. Gn 12.1) significara renunciar a las promesas del Seor. 
9. 24.10 Nacor: poblacin de Mesopotamia, no lejos de Harn. Segn Gn 11.24,26, este era tambin el nombre del abuelo y de un hermano de Abraham. Mesopotamia: lit. Aram-naharaim, en hebreo, Aram de los Ros. Vase Sal 60 (ttulo hebreo) nota d. 
10. 24.12 El criado de Abraham encomienda al Seor el xito de su misin. De este modo, el narrador hace ver que el matrimonio de Isaac con Rebeca no es un mero contrato entre dos familias, o un asunto puramente humano, sino una etapa decisiva en el cumplimiento de las promesas divinas. Cf. v. 26,50. 
11. 24.14 Cf. Jue 6.36-40 y 1 S 14.6-10, donde se realizan acciones similares con el propsito de conocer la voluntad divina. 
12. 24.15 Cf. Gn 22.20-23. 
13. 24.32 Vase Gn 18.2-8 n. 
14. 24.49 Y as sabr qu debo hacer: Lit. y me ir a la derecha o a la izquierda: otra posible traduccin: para que yo sepa qu camino seguir. 
15. 24.60 Conquisten... la puerta: Vase Gn 22.17 n. 
16. 24.62 El pozo del Viviente-que-me-ve: Vase Gn 16.13 n. 
17. 24.65 Este es mi seor: Al trmino de su viaje, que pudo haber durado hasta dos meses, el siervo llama seor a Isaac. El texto parece sugerir que, entre tanto, Abraham haba muerto, e Isaac era ahora el nuevo jefe del clan. 

Gnesis 25


Descendientes de Abraham y Cetura 

1 [1] 

(1 Cr 1.32-33)
Abraham tom otra mujer, cuyo nombre era Cetura, 2 la cual le dio a luz a Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. 3 Jocsn engendr a Seba y a Dedn; e hijos de Dedn fueron Asurim, Letusim y Leumim. 4 E hijos de Madin:[2] Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron hijos de Cetura. 
5 Abraham dej a Isaac todo cuanto tena. 6 A los hijos de sus concubinas les dio Abraham regalos; pero, cuando an viva, los separ de su hijo Isaac envindolos hacia las tierras del oriente.[3] 

Muerte y sepultura de Abraham

7 Los das que vivi Abraham fueron ciento setenta y cinco aos. 8 Exhal, pues, el espritu, y muri Abraham en buena vejez, anciano y lleno de aos; y fue reunido a su pueblo.[4] 9 Lo sepultaron Isaac e Ismael, sus hijos, en la cueva de Macpela,[5] en la heredad de Efrn hijo de Zohar, el heteo, que est enfrente de Mamre, 10 la heredad que compr Abraham de los hijos de Het.[6] All fueron sepultados Abraham y Sara, su mujer. 11 Y sucedi, despus de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac, su hijo; y habit Isaac junto al pozo del "Viviente-que-me-ve". 

Descendientes de Ismael



(1 Cr 1.28-31)

12 Estos son los descendientes de Ismael hijo de Abraham, que le dio a luz Agar, la egipcia, sierva de Sara. 13 Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, nombrados en el orden de su nacimiento: el primognito de Ismael, Nebaiot; luego Cedar, Adbeel, Mibsam, 14 Misma, Duma, Massa, 15 Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema. 16 Estos son los hijos de Ismael y estos sus nombres, por sus villas y por sus campamentos; doce jefes por sus familias.[7] 
17 Los aos de la vida de Ismael fueron ciento treinta y siete; exhal el espritu Ismael, muri y fue reunido a su pueblo. 18 Habitaron los ismaelitas desde Havila hasta Shur, que est enfrente de Egipto, en la va hacia Asiria;[8] y muri en presencia de todos sus hermanos.[9] 

Nacimiento de Jacob y Esa

19 Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendr a Isaac. 20 Isaac tena cuarenta aos cuando tom por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padan-aram,[10] hermana de Labn, arameo. 21 Isaac or a Jehov por su mujer, Rebeca, que era estril; lo acept Jehov, y Rebeca concibi.[11] 22 Pero como los hijos luchaban dentro de ella,[12] Rebeca pens: "Si es as, para qu vivo yo?"[13] Y fue a consultar a Jehov;[14] 23 y Jehov le respondi: 
    "Dos naciones hay en tu seno, 
    dos pueblos divididos desde tus entraas.[15] 
    Un pueblo ser ms fuerteque el otro pueblo, 
    y el mayor servir al menor".[16] 
24 Cuando se cumplieron sus das para dar a luz, haba gemelos en su vientre. 25 El primero sali rubio; era todo velludo como una pelliza, y le pusieron por nombre Esa.[17] 26 Despus sali su hermano, trabada su mano al taln de Esa, y le pusieron por nombre Jacob.[18] Isaac tena sesenta aos de edad cuando ella los dio a luz. 

Esa vende su primogenitura

27 Crecieron los nios. Esa fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era hombre tranquilo, que habitaba en tiendas. 28 Y am Isaac a Esa, porque coma de su caza; pero Rebeca amaba a Jacob.[19] 
29 Guis Jacob un potaje; y volviendo Esa del campo, cansado, 30 dijo a Jacob: 
--Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. 
(Por eso fue llamado Edom.)[20] 
31 Jacob respondi: 
--Vndeme en este da tu primogenitura.[21] 
32 Entonces dijo Esa: 
--Me estoy muriendo, para qu, pues, me servir la primogenitura? 
33 Dijo Jacob: 
--Jramelo en este da. 
l se lo jur,[22] y vendi a Jacob su primogenitura. 34 Entonces Jacob dio a Esa pan y del guisado de las lentejas; l comi y bebi, se levant y se fue. As menospreci Esa la primogenitura.[23] 
						 NOTAS:

1. 25.1-6 Segn esta genealoga, Abraham es el antepasado de varias tribus rabes, incluidos los madianitas. Aunque es difcil identificar algunos de estos nombres, se trata, sin duda, de grupos que se desplazaban por las regiones desrticas al este de Canan y ms hacia el sur, en los lmites con Arabia. 
2. 25.4 Los hijos de Madin o madianitas se mencionan repetidamente en el AT (cf. Ex 2.16; 3.1; 18.1; Jue 6--8; Sal 83.9; Is 9.4). 
3. 25.6 A las tierras del oriente: es decir, los desiertos de Siria y de Arabia, al este y al sudeste de Palestina. Vase Jue 6.3 nota c. 
4. 25.8 Y fue reunido a su pueblo: Este modismo hebreo, frecuente en el AT, alude probablemente a la costumbre de enterrar a los muertos en el sepulcro familiar, junto con los otros miembros de la familia ya fallecidos. Vase Gn 23.4 nota d. 
5. 25.9 Macpela: Vase Gn 23.19 n. 
6. 25.10 Gn 23.3-16. 
7. 25.16 Los hijos de Ismael... doce: Vase Gn 22.20-24 n. 
8. 25.18 Asiria: Dado el contexto geogrfico, no se trata aqu del imperio asirio sino de la regin habitada por los hijos de Asurim mencionados en el v. 3. Vase Gn 25.1-6 n. 
9. 25.18 Y muri en presencia de todos sus hermanos: otra posible traduccin: Y se establecieron, a pesar de la oposicin de sus hermanos. Cf. Gn 16.12. 
10. 25.20 Padan-aram: Este nombre significa camino o campo de Aram y designa, probablemente, un sitio particular dentro de la regin llamada Aram-naharaim o Mesopotamia. Vase Sal 60 (ttulo hebreo), nota d. 
11. 25.21 El tema de la esterilidad de la mujer ocupa un lugar muy destacado en la historia de los patriarcas hebreos (cf. Gn 16.1-6; 30.1). La referencia a este tema pone de relieve la intervencin especial de Dios en el nacimiento de algunas personas llamadas a desempear un papel relevante en la historia de la salvacin. Su nacimiento responde a un designio particular de Dios. Vanse Sal 113.9 n.; Lc 1.25 n. 
12. 25.22 La lucha de los hermanos en el seno materno preanuncia la rivalidad y los numerosos conflictos entre Jacob y Esa (cf. Gn 27.41-45). 
13. 25.22 Para qu vivo yo?: Otra posible traduccin: por qu me sucede esto? 
14. 25.22 Estas consultas a Jehov se hacan, por lo general, en algn santuario o lugar de culto. 
15. 25.23 Esa y Jacob se presentan aqu no solo como individuos, sino como antepasados de dos pueblos (Edom e Israel, respectivamente), cuyas relaciones no fueron nada amistosas. Vase Abd 1 nota b; 10 n. 
16. 25.23 El mayor servir al menor: Cf. Ro 9.10-13. 
17. 25.25 La palabra hebrea que significa vello tiene un sonido semejante a Seir, que es otro nombre de Esa. Cf. Gn 36.8. 
18. 25.26 El nombre de Jacob se asocia aqu con la palabra hebrea traducida por taln, que tiene un sonido semejante. Cf. Gn 27.36, donde, por la semejanza de sonido, tambin se lo relaciona con el verbo que significa hacer trampa o suplantar. 
19. 25.27-28 Aqu se contraponen dos formas de vida: la del cazador, por un lado, y la del campesino o del pastor, por el otro. 
20. 25.30 El texto hebreo hace un juego de palabras con el nombre de Edom y la palabra que significa rojo (cf. v. 25). 
21. 25.31 Tu primogenitura: El primognito o hijo mayor tena varios privilegios que lo ponan por encima de los dems hermanos. En particular, a l le corresponda el primer puesto despus del padre y una doble porcin de la herencia familiar (cf. Dt 21.17). 
22. 25.33 El juramento es la garanta de que Esa renuncia a su derecho de manera irrevocable. 
23. 25.34 Cf. Heb 12.16-17. 

Gnesis 26


Isaac en Gerar

1 En aquel tiempo hubo hambre en la tierra --adems de la primera que hubo en los das de Abraham--,[1] y se fue Isaac a Gerar, adonde estaba Abimelec, rey de los filisteos.[2] 2 All se le apareci Jehov, y le dijo: "No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te dir. 3 Habita como forastero en esta tierra. Yo estar contigo[3] y te bendecir, porque a ti y a tu descendencia dar todas estas tierras y confirmar el juramento que hice a Abraham, tu padre. 4 Multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo y dar a tu descendencia todas estas tierras, y todas las naciones de la tierra sern benditas en tu simiente,[4] 5 por cuanto oy Abraham mi voz y guard mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes".[5] 
6 Habit, pues, Isaac en Gerar. 7 Y cuando los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer, l respondi: "Es mi hermana", pues tuvo miedo de decir: "Es mi mujer", pensando que tal vez los hombres del lugar lo mataran por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto. 
8 Sucedi despus de muchos das de estar l all, que Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana vio a Isaac que acariciaba a Rebeca, su mujer. 9 Entonces llam Abimelec a Isaac y le dijo: 
--Ciertamente ella es tu mujer. Por qu, pues, dijiste: "Es mi hermana"? 
Isaac le respondi: 
--Porque me dije: "Quiz morir por causa de ella". 
10 Pero Abimelec replic: 
--Por qu nos has hecho esto? Un poco ms y habra dormido alguno del pueblo con tu mujer, y t habras trado el pecado sobre nosotros.[6] 
11 Entonces Abimelec amenaz a todo el pueblo, diciendo: 
--El que toque a este hombre o a su mujer, de cierto morir.[7] 
12 Sembr Isaac en aquella tierra, y cosech aquel ao el ciento por uno; y lo bendijo Jehov. 13 Se enriqueci y fue prosperado, y se engrandeci hasta hacerse muy poderoso. 14 Posea hato de ovejas, hato de vacas y mucha servidumbre; y los filisteos le tuvieron envidia. 15 Todos los pozos que haban abierto los criados de su padre, Abraham, en sus das, los filisteos los haban cegado y llenado de tierra. 16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: 
--Aprtate de nosotros, porque te has hecho mucho ms poderoso que nosotros. 
17 Isaac se fue de all y acamp en el valle de Gerar, y all habit. 18 Volvi Isaac a abrir los pozos de agua que haban sido abiertos en los das de Abraham, su padre, y que los filisteos haban cegado despus de la muerte de Abraham; y los llam por los nombres que su padre los haba llamado. 19 Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle y hallaron all un pozo de aguas vivas, 20 los pastores de Gerar rieron con los pastores de Isaac, diciendo: "El agua es nuestra". Por eso, al pozo le puso por nombre "Esek", porque se haban peleado por l. 21 Despus abrieron otro pozo y tambin rieron por causa de l, y le puso por nombre "Sitna". 22 Se apart de all y abri otro pozo, y ya no rieron por l; le puso por nombre Rehobot,[8] y dijo: "Ahora Jehov nos ha prosperado y fructificaremos en la tierra". 
23 De all subi a Beerseba. 24 Aquella noche se le apareci Jehov y le dijo: 
    "Yo soy el Dios de tu padre Abraham. 
    No temas, porque yo estoy contigo. 
    Te bendecir, y multiplicartu descendencia 
    por amor de Abraham, mi siervo". 
25 Entonces edific all un altar e invoc el nombre de Jehov. Plant all su tienda, y abrieron all un pozo los siervos de Isaac. 
26 Abimelec vino desde Gerar adonde l estaba. Y con l vinieron Ahuzat, amigo[9] suyo, y Ficol, capitn de su ejrcito. 27 Isaac les dijo: 
--Por qu vens a m, si me habis aborrecido y me habis echado de entre vosotros? 
28 Ellos respondieron: 
--Hemos visto que Jehov est contigo, y dijimos: "Haya ahora juramento entre nosotros". Haremos contigo este pacto:[10] 29 T no nos hars ningn mal, pues nosotros no te hemos tocado; solamente te hemos hecho bien y te dejamos partir en paz. T eres ahora bendito de Jehov. 
30 Entonces l les ofreci un banquete, y comieron y bebieron. 31 Se levantaron de madrugada y se hicieron mutuo juramento. Luego Isaac los despidi, y ellos se despidieron de l en paz. 
32 Aquel mismo da sucedi que vinieron los criados de Isaac y le dieron la noticia del pozo que haban abierto, y le dijeron: "Hemos hallado agua". 33 Isaac lo llam "Seba";[11] por esta causa el nombre de aquella ciudad es Beerseba[12] hasta este da. 
34 Cuando Esa tena cuarenta aos, tom por mujer a Judit, hija de Beeri, el heteo, y a Basemat, hija de Eln, el heteo; 35 y fueron amargura de espritu para Isaac y para Rebeca.[13] 
						 NOTAS:

1. 26.1 Cf. 12.10. 
2. 26.1 Los filisteos: Vase Gn 21.32-34 n. 
3. 26.3 Yo estar contigo: En la historia de Isaac, Jacob y Jos se destaca, junto al tema de la bendicin, la promesa de la asistencia divina (Gn 26.24; 28.15; 31.3; 39.2-3,21). Vanse tambin las referencias en Ex 3.12 nota j. 
4. 26.4 Benditas en tu simiente: Vase Gn 12.3 n. 
5. 26.3-5 Isaac es depositario de la promesa hecha a Abraham (Gn 12.1-3; 13.14-15; 15.18-21; 22.16-18). 
6. 26.10 Estas palabras expresan una nocin de responsabilidad colectiva que se vuelve a encontrar en otros textos del AT (cf. Ex 20.5-6; Dt 5.9-10; Jos 7.25-26; Neh 9.2). De acuerdo con este concepto el pecado de una persona constituida en autoridad afectaba a todos sus subordinados (cf. Lv 4.3). Vase, en sentido contrario, Ez 18. 
7. 26.6-11 Cf. Gn 12.13-20; 20.2-14, donde se relatan episodios semejantes, pero protagonizados por Abraham. 
8. 26.22 La palabra Rehobot significa lit. espacios abiertos, donde es posible moverse libremente. 
9. 26.26 La palabra traducida por amigo podra corresponder al ttulo de un funcionario del rey, p.e., al de un consejero. Cf. Gn 21.22 
10. 26.28 Acerca de esta alianza de Isaac con Abimelec, vase Gn 21.22-34 n. 
11. 26.33 Seba: En hebreo, este nombre tiene un sonido parecido al de las palabras que significan abundancia y juramento. 
12. 26.33 Beerseba: Vase Gn 21.30-31 n. 
13. 26.34-35 Las mujeres heteas representaban, a los ojos de Isaac y Rebeca, un peligro para la fe de sus descendientes pues adoraban a otros dioses. Cf. Gn 24.3-4. 

Gnesis 27


Jacob obtiene la bendicin de Isaac 

1 [1] Aconteci que cuando Isaac envejeci y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llam a Esa, su hijo mayor, y le dijo: 
--Hijo mo! 
l respondi: 
--Aqu estoy. 
2 --Ya soy viejo --dijo Isaac-- y no s el da de mi muerte. 3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo a cazarme algo.[2] 4 Hazme un guisado como a m me gusta; tremelo y comer, para que yo te bendiga[3] antes que muera.[4] 
5 Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esa; y se fue Esa al campo para buscar la caza que haba de traer. 6 Entonces Rebeca habl a su hijo Jacob, diciendo: 
--Mira, yo he odo a tu padre, que hablaba con tu hermano Esa diciendo: 7 "Treme caza y hazme un guisado, para que coma y te bendiga en presencia de Jehov antes que me muera". 8 Ahora, pues, hijo mo, obedece a mi voz en lo que te mando. 9 Ve ahora al ganado y treme de all dos buenos cabritos de las cabras, y har con ellos un guisado para tu padre, como a l le gusta. 10 T lo llevars a tu padre, y l comer, para que te bendiga antes de su muerte. 
11 Pero Jacob dijo a Rebeca, su madre: 
--Mi hermano Esa es hombre velloso,[5] y yo lampio. 12 Quiz me palpar mi padre; me tendr entonces por burlador y traer sobre m maldicin y no bendicin.[6] 
13 Su madre respondi: 
--Hijo mo, sea sobre m tu maldicin; solamente obedece a mi voz: v y tremelos. 
14 Entonces l fue, los tom y los trajo a su madre, y su madre hizo un guisado como a su padre le gustaba. 15 Despus tom Rebeca los vestidos de Esa, su hijo mayor, los ms preciosos que ella tena en casa, y visti a Jacob, su hijo menor. 16 Luego, con las pieles de los cabritos, cubri sus manos y la parte de su cuello donde no tena vello, 17 y puso el guisado y el pan que haba preparado en manos de su hijo Jacob. 
18 Entonces este fue a su padre y dijo: 
--Padre mo. 
Isaac respondi: 
--Aqu estoy, quin eres t, hijo mo? 
19 --Yo soy Esa tu primognito --respondi Jacob--. He hecho como me dijiste. Levntate ahora, sintate y come de mi caza, para que me bendigas. 
20 Entonces Isaac dijo a su hijo: 
--Cmo es que la hallaste tan pronto, hijo mo? 
Jacob respondi: 
--Porque Jehov, tu Dios, hizo que la encontrara delante de m. 
21 Isaac dijo a Jacob: 
--Acrcate ahora y te palpar, hijo mo, para ver si eres o no mi hijo Esa. 
22 Se acerc Jacob a su padre Isaac, quien lo palp, y dijo: "La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las de Esa". 
23 Y no lo reconoci, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esa; y lo bendijo. 
24 Volvi a preguntar Isaac: 
--Eres t mi hijo Esa? 
Jacob respondi: 
--Yo soy. 
25 Dijo entonces: 
--Acrcamela, y comer de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga. 
Jacob se la acerc, e Isaac comi; le trajo tambin vino, y bebi. 26 Y le dijo Isaac, su padre: 
--Acrcate ahora y bsame, hijo mo. 
27 Jacob se acerc y lo bes. Oli Isaac el olor de sus vestidos, y lo bendijo, diciendo: 
    "Mira, el olor de mi hijo, 
    como el olor del campoque Jehov ha bendecido. 
    28 Dios, pues, te d del roco del cielo 
    y de los frutos de la tierra, 
    y abundancia de trigo y de mosto.[7] 
    29 Srvante pueblos 
    y las naciones se inclinen delante de ti. 
    S seor de tus hermanos 
    y ante ti se inclinen los hijos de tu madre. 
    Malditos sean los que te maldigan 
    y benditos los que te bendigan". 
30 Aconteci, luego que Isaac acab de bendecir a Jacob, y apenas haba salido Jacob de delante de su padre Isaac, que Esa, su hermano, volvi de cazar. 31 E hizo l tambin un guisado, lo trajo a su padre y le dijo: 
--Levntese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga. 
32 Entonces Isaac, su padre, le dijo: 
--Quin eres t? 
Y l le dijo: 
--Yo soy tu hijo, Esa, tu primognito. 
33 Entonces se estremeci Isaac grandemente, y dijo: 
--Quin es el que vino aqu, que trajo caza, y me dio y com de todo antes que t vinieras? Yo lo bendije, y ser bendito.[8] 
34 Cuando Esa oy las palabras de su padre, lanz una muy grande y muy amarga exclamacin, y le dijo: 
--Bendceme tambin a m, padre mo. 
35 Este le dijo: 
--Vino tu hermano con engao y tom tu bendicin. 
36 Esa respondi: 
--Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado[9] dos veces: se apoder de mi primogenitura y ahora ha tomado mi bendicin. 
Y aadi: 
--No has guardado bendicin para m?[10] 
37 Isaac respondi a Esa, dicindole: 
--Yo lo he puesto por seor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino lo he provisto; qu, pues, har por ti ahora, hijo mo? 
38 Dijo entonces Esa a su padre: 
--No tienes ms que una sola bendicin, padre mo? Bendceme tambin a m, padre mo! 
Y alz Esa la voz, y llor.[11] 
39 Entonces Isaac, su padre, habl y le dijo: 
    "Ser tu morada lejos de la tierra frtil 
    y del roco que cae de los cielos.[12] 
    40 De tu espada vivirs, 
    y a tu hermano servirs; 
    pero cuando te fortalezcas 
    sacudirs su yugo de tu cerviz".[13] 

Jacob huye de Esa

41 Aborreci Esa a Jacob por la bendicin con que su padre lo haba bendecido, y dijo en su corazn: "Llegarn los das del luto por mi padre, y yo matar a mi hermano Jacob". 
42 Fueron dichas a Rebeca las palabras de Esa, su hijo mayor; y ella envi a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: 
--Esa, tu hermano, se consuela pensando en matarte. 43 Ahora, pues, hijo mo, obedece a mi voz: levntate y huye a casa de mi hermano Labn, en Harn,[14] 44 y qudate con l algunos das, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue, 45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le has hecho; entonces enviar yo a que te traigan de all. Por qu ser privada de vosotros dos en un solo da?[15] 
46 Luego dijo Rebeca a Isaac: 
--Fastidio tengo de mi vida a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de entre las hijas de Het, como estas, de entre las hijas de esta tierra, para qu quiero la vida?[16] 
						 NOTAS:

1. 27.1-40 Este relato muestra cmo Dios realiza sus designios valindose incluso de los pecados de los seres humanos. Tambin pone de relieve la gratuidad de la eleccin divina: el elegido de Jehov no ser Esa, el hijo mayor, sino Jacob, el hijo menor (cf. Gn 32.27-28). Cf. tambin Mal 1.2-3; Ro 9.10-13. 
2. 27.3 Cf. Gn 25.27, donde se dice que Esa era diestro en la caza. 
3. 27.4 La comida sabrosa deba vigorizar el cuerpo debilitado del anciano, para que su bendicin fuera ms eficaz. 
4. 27.4 Cf. Gn 48.8-22; 49.1-28; Dt 33. Estos pasajes muestran la importancia que se atribua en Israel a la bendicin paterna, sobre todo a la impartida poco antes de morir. Como esta bendicin deba ejercer una influencia decisiva en el destino de aquel que la reciba, Isaac quiere bendecir a Esa, su hijo mayor y tambin su preferido (cf. Gn 25.28). 
5. 27.11 Cf. Gn 25.25. 
6. 27.12 Jacob no tiene miedo a la mentira, sino a que su padre se d cuenta del engao. 
7. 27.27-28 Segn el AT, la fecundidad es la manifestacin ms caracterstica y apreciada de la bendicin divina (cf. Gn 1.28; 49.25; Sal 128.3-4). 
8. 27.33 Ser bendito: Los antiguos israelitas consideraban que la bendicin, una vez pronunciada, no poda ser revocada ni traspasada a otra persona. De ah la angustia de Isaac y de Esa (cf. v. 30-40). 
9. 27.36 Respecto de la relacin entre el nombre Jacob y el vocablo suplantado, vase Gn 25.26 n. 
10. 27.36 Cf. Gn 25.29-34. En hebreo, las palabras que significan mi primogenitura y mi bendicin tienen un sonido semejante. 
11. 27.38 Heb 12.17. 
12. 27.39 Estas palabras retoman el estilo y algunas expresiones de la bendicin pronunciada en los v. 27-29, pero invierten su sentido: la regin donde habitaron los edomitas, descendientes de Esa, era, en efecto, rida y estril (cf. Gn 36.8). 
13. 27.40 El territorio de Edom qued sometido al dominio de los israelitas en tiempos de David (2 S 8.12-14), pero luego los edomitas se rebelaron contra aquella dominacin (1 R 11.14-25; cf. 2 R 8.20). 
14. 27.43 Gn 24.28-29; 28.1-2. 
15. 27.45 Si Esa mataba a Jacob, tendra que huir lejos de su clan o caer bajo la sancin conocida como "venganza de la sangre" (vanse Ex 21.23-25 n.; Nm 35.12 n.). De ese modo, Rebeca perdera de una sola vez a sus dos hijos (Cf. 2 S 14.6-7). 
16. 27.46 Este v. seala otro motivo para la partida de Jacob: la obligacin de mantener la pureza de la sangre y de la fe. Vase Gn 24.3-4 n. 

Gnesis 28

1 Entonces Isaac llam a Jacob, lo bendijo y le mand diciendo: "No tomes mujer de las hijas de Canan. 2 Levntate, ve a Padan-aram,[1] a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma all mujer de las hijas de Labn, hermano de tu madre. 3 Que el Dios omnipotente[2] te bendiga, te haga fructificar y te multiplique hasta llegar a ser multitud de pueblos; 4 que te d la bendicin de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que habitas, la que Dios dio a Abraham".[3] 
5 As envi Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labn hijo de Betuel, el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esa. 
6 Vio Esa cmo Isaac haba bendecido a Jacob y lo haba enviado a Padan-aram, para tomar all mujer para s; y que cuando lo bendijo le haba mandado diciendo: "No tomars mujer de las hijas de Canan"; 7 y que Jacob haba obedecido a su padre y a su madre, y se haba ido a Padan-aram. 8 Vio asimismo Esa que las hijas de Canan no agradaban a Isaac, su padre; 9 y se fue Esa a Ismael, y tom para s por mujer, adems de sus otras mujeres, a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.[4] 

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

10 Jacob, pues, sali de Beerseba y fue a Harn. 11 Lleg a un cierto lugar y durmi all, porque ya el sol se haba puesto. De las piedras de aquel paraje tom una para su cabecera y se acost en aquel lugar. 12 Y tuvo un sueo: Vio una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo. ngeles de Dios suban y descendan por ella.[5] 13 Jehov estaba en lo alto de ella y dijo: "Yo soy Jehov, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que ests acostado te la dar a ti y a tu descendencia. 14 Ser tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenders al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra sern benditas en ti y en tu simiente,[6] 15 pues yo estoy contigo,[7] te guardar dondequiera que vayas y volver a traerte a esta tierra, porque no te dejar hasta que haya hecho lo que te he dicho". 
16 Cuando Jacob despert de su sueo, dijo: "Ciertamente Jehov est en este lugar, y yo no lo saba". 17 Entonces tuvo miedo y exclam: "Cun terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios[8] y puerta del cielo". 
18 Se levant Jacob de maana, y tomando la piedra que haba puesto de cabecera, la alz por seal y derram aceite encima de ella.[9] 19 Y a aquel lugar le puso por nombre Bet-el,[10] aunque Luz[11] era el nombre anterior de la ciudad. 
20 All hizo voto Jacob, diciendo: "Si va Dios conmigo y me guarda en este viaje en que estoy, si me da pan para comer y vestido para vestir 21 y si vuelvo en paz a casa de mi padre, Jehov ser mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por seal ser casa de Dios; y de todo lo que me des, el diezmo apartar para ti".[12] 
						 NOTAS:

1. 28.2 Padan-aram: Vase Gn 25.20 n. 
2. 28.3 Dios omnipotente: heb. El shadai; vase Gn 17.1 n. 
3. 28.4 Dios dio a Abraham: Gn 17.4-8. 
4. 28.8-9 Gn 26.34-35. 
5. 28.12 Cf. Jn 1.51. La palabra hebrea traducida por escalera puede designar tanto una rampa como una escalinata de piedra semejante a las que tenan algunos templos de la antigua Mesopotamia (vase Gn 11.4 nota d). Se consideraba que estas grandes escalinatas eran un lazo de unin entre el cielo y la tierra. 
6. 28.13-14 Sern benditas: Vase Gn 12.2-3 n. La promesa hecha a Abraham (Gn 12.1-3; 13.14-15; 15.18-21; 22.16-18) y a Isaac (Gn 26.3-5), es ahora renovada a Jacob (cf. Gn 46.3). 
7. 28.15 Yo estoy contigo: Vase Gn 26.3 n. 
8. 28.17 Casa de Dios es la traduccin del nombre hebreo Bet-el. Este era el nombre de una antigua poblacin cananea que ms tarde cay en poder de los israelitas (cf. Jue 1.22-26), y en la que haba un antiguo e importante santuario (cf. Gn 12.8; 13.3; 1 R 12.29; Am 7.13). 
9. 28.18 En el antiguo Oriente, los pilares o piedras conmemorativas solan recordar algn hecho importante, como una victoria militar, un pacto o una manifestacin divina (cf. Gn 31.45-54; vanse tambin Ex 23.24 n.; 24.4 n). Ms tarde, la legislacin deuteronmica orden destruir las piedras conmemorativas que estaban vinculadas con las prcticas religiosas cananeas (cf. Dt 7.5; 12.3; 16.22). 
10. 28.19 Bet-el: Vase Gn 28.17 n. 
11. 28.19 Luz es una palabra hebrea que significa almendro. 
12. 28.22 El diezmo: El pago del diezmo como ofrenda a la divinidad se practicaba en Canan antes de la llegada de los israelitas (cf. Gn 14.20). Ms tarde, la legislacin mosaica introdujo esta prctica en Israel, como medio de satisfacer las necesidades del culto divino (Dt 12.6,17-18; 26.12). 

Gnesis 29


Jacob sirve a Labn por Raquel y Lea

1 Sigui luego Jacob su camino y fue a la tierra de los orientales. 2 Vio un pozo en el campo y tres rebaos de ovejas que yacan cerca de l, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y haba una gran piedra sobre la boca del pozo. 3 Cuando se juntaban all todos los rebaos, los pastores corran la piedra de la boca del pozo y abrevaban las ovejas; luego volvan la piedra a su lugar sobre la boca del pozo. 4 Jacob les pregunt: 
--Hermanos mos, de dnde sois? 
--De Harn somos --respondieron ellos. 
5 --Conocis a Labn hijo de Nacor? --volvi a preguntar. 
--S, lo conocemos --respondieron. 
6 --Est bien? --insisti Jacob. 
--Muy bien --dijeron los pastores--. Mira, ah viene su hija Raquel[1] con las ovejas. 
7 l dijo: 
--Es an muy de da; no es tiempo todava de recoger el ganado. Abrevad las ovejas e id a apacentarlas. 
8 Ellos respondieron: 
--No podemos, hasta que se junten todos los rebaos y se remueva la piedra de la boca del pozo. Entonces daremos de beber a las ovejas.[2] 
9 Mientras l an hablaba con ellos, Raquel vino con el rebao de su padre, porque ella era la pastora. 10 Y sucedi que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labn, hermano de su madre, y las ovejas de Labn, el hermano de su madre, se acerc Jacob y removi la piedra de la boca del pozo, y abrev el rebao de Labn, hermano de su madre. 11 Luego Jacob bes a Raquel, alz la voz y llor. 12 Jacob le cont a Raquel que l era hermano de su padre e hijo de Rebeca, y ella corri a dar la noticia a su padre. 
13 Cuando Labn oy las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corri a recibirlo y lo abraz, lo bes y lo trajo a su casa. Entonces l cont a Labn todas estas cosas. 14 Y Labn le dijo: 
--Ciertamente eres hueso mo y carne ma.[3] 
Y estuvo con l durante un mes. 
15 Entonces dijo Labn a Jacob: 
--Por ser t mi hermano me vas a servir de balde? Dime cul ha de ser tu salario. 
16 Labn tena dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17 Los ojos de Lea eran delicados,[4] pero Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer. 18 Jacob am a Raquel, y dijo: 
--Yo te servir siete aos por Raquel, tu hija menor.[5] 
19 Labn respondi: 
--Mejor es drtela a ti que a otro hombre; qudate conmigo. 
20 As sirvi Jacob siete aos por Raquel; y le parecieron como pocos das, porque la amaba. 
21 Un da dijo Jacob a Labn: 
--Dame mi mujer, porque se ha cumplido el plazo para unirme a ella. 
22 Entonces Labn junt a todos los hombres de aquel lugar y ofreci un banquete. 23 Pero sucedi que al llegar la noche tom a su hija Lea y se la trajo; y Jacob se lleg a ella.[6] 24 Labn dio adems su sierva Zilpa a su hija Lea por criada. 25 Cuando lleg la maana, Jacob vio que era Lea, y dijo a Labn: 
--Qu es esto que me has hecho? No te he servido por Raquel? Por qu, pues, me has engaado? 
26 Labn respondi: 
--No es costumbre en nuestro lugar que se d la menor antes de la mayor. 27 Cumple la semana de esta, y se te dar tambin la otra[7] por el servicio que me prestes otros siete aos. 
28 As lo hizo Jacob. Cumpli aquella semana y l le dio a su hija Raquel por mujer. 29 Asimismo, Labn dio su sierva Bilha a su hija Raquel por criada. 30 Jacob se lleg tambin a Raquel, y la am ms que a Lea; y sirvi a Labn an otros siete aos. 

Los hijos de Jacob 

31 [8] Vio Jehov que Lea era menospreciada, y le dio hijos; en cambio Raquel era estril. 32 Concibi Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubn, porque dijo: "Ha mirado Jehov mi afliccin: ahora me amar mi marido". 
33 Concibi otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Por cuanto oy Jehov que yo era menospreciada, me ha dado tambin este". Y le puso por nombre Simen. 
34 Concibi otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Desde ahora se unir mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos". Por tanto, le puso por nombre Lev. 
35 Concibi otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Esta vez alabar a Jehov"; por esto llam su nombre Jud. Y dej de dar a luz.[9] 
						 NOTAS:

1. 29.6-14 El relato del encuentro de Jacob con Raquel tiene algunos elementos comunes con la historia de Rebeca (Gn 24.15-31). 
2. 29.8 Segn parece, esta era una prctica establecida para evitar que algunos pastores sacaran ventaja en el uso del agua de los pozos, a la que todos tenan igual derecho. 
3. 29.14 Hueso mo y carne ma: Es decir, uno de mi propia sangre (cf. Gn 2.23). 
4. 29.17 Delicados: otra posible traduccin: muy tiernos. 
5. 29.18 Segn costumbre de aquella poca, que an se mantiene en algunos lugares, el novio deba pagar por la joven con quien quera contraer matrimonio. Jacob ofrece su trabajo como pago para casarse con Raquel. 
6. 29.23 Este engao fue posible porque la novia, durante la fiesta de bodas, permaneca cubierta con un velo. 
7. 29.27 Los festejos de bodas duraban generalmente una semana (cf. Jue 14.12). La legislacin posterior (Lv 18.18) prohibi tener simultneamente por esposas a dos hermanas. 
8. 29.31--30.24 Cf. 35.22b-26. En esta seccin se narra el nacimiento de once hijos de Jacob y el de su hija Dina (cf. en Gn 35.16-17 el relato del nacimiento de Benjamn, su hijo menor). Estos doce hijos corresponden al nmero de las doce tribus de Israel (Gn 49.28; Ex 1.1-4; 24.4). 
9. 29.32-35 Los nombres de los hijos de Jacob se relacionan con palabras hebreas que tienen sonido similar. As, el nombre de Rubn se asemeja en el sonido a las palabras hebreas que significan: ved, un hijo y l vio mi tristeza; el de Simen, al verbo que significa oir; el de Lev, al verbo que significa unir; y el de Jud, al verbo que significa alabar. 

Gnesis 30

1 Al ver Raquel que no daba hijos a Jacob tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: 
--Dame hijos, o si no, me muero. 
2 Jacob se enoj con Raquel y le dijo: 
--Soy yo acaso Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre? 
3 Entonces ella le dijo: 
--Aqu est mi sierva Bilha; llgate a ella, y que d a luz sobre mis rodillas.[1] As yo tambin tendr hijos de ella. 
4 Le dio a Bilha, su sierva, por mujer, y Jacob se lleg a ella. 5 Bilha concibi y dio a luz un hijo a Jacob. 6 Dijo entonces Raquel: "Me juzg Dios, pues ha odo mi voz y me ha dado un hijo". Por tanto, llam su nombre Dan.[2] 
7 Concibi otra vez Bilha, la sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob. 8 Y dijo Raquel: "En contienda de Dios[3] he luchado con mi hermana y he vencido". Le puso por nombre Neftal. 
9 Al ver Lea que haba dejado de dar a luz, tom a su sierva Zilpa, y la dio a Jacob por mujer. 10 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob. 11 Entonces dijo Lea: "Vino la ventura"; y le puso por nombre Gad. 
12 Luego Zilpa, la sierva de Lea, dio a luz otro hijo a Jacob. 13 Y dijo Lea: "Para dicha ma, porque las mujeres me llamarn dichosa"; y le puso por nombre Aser.[4] 
14 En el tiempo de la siega del trigo hall Rubn en el campo unas mandrgoras[5] que trajo a Lea, su madre. Y dijo Raquel a Lea: 
--Te ruego que me des de las mandrgoras de tu hijo. 
15 Ella respondi: 
--Te parece poco que hayas tomado mi marido, para que tambin quieras llevarte las mandrgoras de mi hijo? 
Raquel dijo: 
--Pues dormir contigo esta noche a cambio de las mandrgoras de tu hijo. 
16 A la tarde, cuando Jacob volva del campo, sali Lea a su encuentro y le dijo: 
--Llgate a m, porque a la verdad te he alquilado por las mandrgoras de mi hijo. 
Y durmi con ella aquella noche. 17 Dios oy a Lea, que concibi y dio a luz el quinto hijo a Jacob. 18 Y dijo Lea: "Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido"; por eso lo llam Isacar. 
19 Despus concibi Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20 Y dijo Lea: "Dios me ha dado una buena dote; ahora vivir conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos". Y le puso por nombre Zabuln. 21 Por ltimo dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina. 
22 Pero se acord Dios de Raquel, la oy Dios y le concedi hijos. 23 Concibi ella y dio a luz un hijo. Y exclam: "Dios ha quitado mi afrenta"; 24 y le puso por nombre Jos, diciendo: "Adame Jehov otro hijo".[6] 

Tretas de Jacob y de Labn

25 Cuando Raquel dio a luz a Jos, Jacob dijo a Labn: 
--Djame ir a mi lugar, a mi tierra. 26 Dame a mis mujeres, por las cuales te he servido, y a mis hijos, y djame ir; pues t sabes los servicios que te he prestado. 
27 Labn le respondi: 
--Halle yo ahora gracia en tus ojos, y qudate; he experimentado que Jehov me ha bendecido por tu causa. 
28 Y aadi: 
--Selame tu salario y yo te lo pagar. 
29 Jacob respondi: 
--T sabes cmo te he servido y cmo ha estado tu ganado conmigo, 30 porque poco tenas antes de mi venida, y ha crecido en gran nmero; Jehov te ha bendecido con mi llegada. Y ahora, cundo trabajar tambin para mi propia casa? 
31 Labn le pregunt entonces: 
--Qu te dar? 
Y respondi Jacob: 
--No me des nada. Si haces esto por m, volver a apacentar tus ovejas. 32 Hoy pasar por entre tu rebao y apartar todas las ovejas manchadas y salpicadas de color y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las cabras.[7] Eso ser mi salario, 33 y la garanta de mi honradez el da de maana. Cuando vengas a ver lo que he ganado, toda la que no sea pintada ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre las ovejas, se me habr de tener por robada. 
34 Dijo entonces Labn: 
--Bien, sea como t dices. 
35 Pero Labn apart aquel mismo da los machos cabros manchados y rayados, todas las cabras manchadas y salpicadas de color, toda aquella que tena en s algo de blanco y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en manos de sus hijos. 36 Y puso tres das de camino entre l y Jacob. Mientras tanto, Jacob apacentaba las otras ovejas de Labn. 
37 Tom entonces Jacob varas verdes de lamo, de avellano y de castao, y labr en ellas unas franjas blancas, descubriendo as lo blanco de las varas. 38 Puso las varas que haba descortezado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos adonde venan a beber agua las ovejas, las cuales procreaban cuando venan a beber. 39 As conceban las ovejas delante de las varas; y paran borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.[8] 40 Apartaba Jacob los corderos, y pona con su propio rebao los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labn. Y pona su hato aparte, no con las ovejas de Labn. 41 Y suceda que cuantas veces se hallaban en celo las ovejas ms fuertes, Jacob pona las varas delante de ellas en los abrevaderos, para que concibieran a la vista de las varas. 42 Pero cuando venan las ovejas ms dbiles, no las pona; as, las ms dbiles eran para Labn y las ms fuertes para Jacob. 43 Y se enriqueci Jacob muchsimo, y tuvo muchas ovejas, siervas y siervos, camellos y asnos.[9] 
						 NOTAS:

1. 30.3 Y que d a luz sobre mis rodillas: Este modismo hebreo se refiere al acto por medio del cual la esposa estril adoptaba como propios a los hijos que su marido haba tenido con una esclava de ella. Vase Gn 16.2 n. 
2. 30.6 Dan es una forma abreviada del nombre Daniel, que, en hebreo, significa Dios me ha hecho justicia. 
3. 30.8 En contienda de Dios he luchado: El complemento de Dios tiene aqu valor de superlativo y sugiere la idea de una lucha sobrehumana. Vase Gn 1.2 nota d. 
4. 30.8-13 Vase Gn 29.32-35 n. Los nombres de Neftal, Gad y Aser tienen sonido semejante al de las palabras hebreas que significan, respectivamente, contender, ventura y dichoso. 
5. 30.14 Mandrgoras: Segn creencias antiguas, estas frutas hacan frtiles a las mujeres. 
6. 30.18-24 En hebreo, el nombre de Isacar tiene sonido semejante al verbo que significa recompensar; el de Zabuln, a los que significan regalar y apreciar; y el de Jos a los que significan quitar y aadir. Este ltimo tambin podra ser la forma abreviada de un nombre hebreo que significa Adame Jehov. 
7. 30.32 Todas las ovejas... entre las cabras: El texto hebreo dice: todos los corderitos manchados y moteados, y todo corderito negro entre los corderos. 
8. 30.38-39 Segn una antigua creencia, lo que la madre viera en el momento de concebir aparecera reflejado en las caractersticas de sus cras. 
9. 30.43 Cf. Gn 32.4-5. 

Gnesis 31

1 Jacob oa las palabras de los hijos de Labn, que decan: "Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza". 2 Miraba tambin Jacob el semblante de Labn, y vea que no era para con l como haba sido antes. 3 Entonces Jehov dijo a Jacob: "Vulvete a la tierra de tus padres, a tu parentela, y yo estar contigo". 
4 Envi, pues, Jacob a llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, 5 y les dijo: 
--Veo que vuestro padre ya no me mira como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6 Vosotras sabis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; 7 pero vuestro padre me ha engaado y me ha cambiado el salario[1] diez veces, si bien Dios no le ha permitido que me hiciera dao. 8 Si l deca: "Los pintados sern tu salario", entonces todas las ovejas paran pintados; y si deca: "Los listados sern tu salario", entonces todas las ovejas paran listados. 9 As quit Dios el ganado de vuestro padre y me lo dio a m. 
10 "Sucedi, cuando las ovejas estaban en celo, que alc yo mis ojos y vi en sueos que los machos que cubran a las hembras eran listados, pintados y abigarrados. 11 Y me dijo el ngel de Dios en sueos: "Jacob". Y yo respond: "Aqu estoy". 12 Entonces l dijo: "Alza ahora tus ojos, y vers que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labn te ha hecho. 13 Yo soy el Dios de Bet-el,[2] donde t ungiste la piedra y donde me hiciste un voto. Levntate ahora y sal de esta tierra; vulvete a la tierra donde naciste". 
14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: 
--Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre? 15 No nos tiene ya por extraas, pues que nos vendi y hasta se ha comido del todo lo que recibi por nosotras?[3] 16 Toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho. 

Jacob huye de Labn

17 Se levant, pues, Jacob y mont a sus hijos y a sus mujeres sobre los camellos; 18 y puso en camino todo su ganado y todo cuanto haba adquirido (el ganado de la ganancia que haba obtenido en Padan-aram), para volverse a Isaac, su padre, en la tierra de Canan. 19 Como Labn haba ido a trasquilar sus ovejas, Raquel hurt los dolos de su padre;[4] 20 y Jacob enga a Labn, el arameo, no dicindole que se iba. 21 Huy, pues, con todo lo que tena; se levant, pas el ufrates y se dirigi a los montes de Galaad.[5] 22 Al tercer da le dijeron a Labn que Jacob haba huido. 23 Entonces Labn tom consigo a sus parientes, y fue tras Jacob. Siete das despus lo alcanz en los montes de Galaad. 24 Pero aquella noche vino Dios en sueos a Labn, el arameo, y le dijo: "Cudate de no hablarle a Jacob descomedidamente".[6] 
25 Alcanz, pues, Labn a Jacob, que haba fijado su tienda en el monte; y acamp Labn con sus parientes en los montes de Galaad. 26 Entonces dijo Labn a Jacob: 
--Qu has hecho? Por qu me has engaado y te has llevado a mis hijas como prisioneras de guerra? 27 Por qu te escondiste para huir, y me engaaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegra y con cantares, con tamborn y arpa? 28 Pues ni aun me dejaste besar a mis hijos y a mis hijas. Esta vez has obrado locamente. 29 Poder hay en mi mano para haceros dao; pero el Dios de tu padre me habl anoche diciendo: "Cudate de no hablarle a Jacob descomedidamente". 30 Y ya que te ibas, pues aorabas la casa de tu padre, por qu hurtaste mis dioses?[7] 
31 Respondi Jacob a Labn: 
--Porque tuve miedo, pues pens que quiz me quitaras por fuerza tus hijas. 32 Aquel en cuyo poder halles tus dioses, que no viva! Reconoce delante de nuestros hermanos lo que yo tenga tuyo, y llvatelo. 
Ciertamente Jacob no saba que Raquel los haba hurtado. 
33 Entr Labn en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas,[8] y no los hall. Sali de la tienda de Lea y entr en la tienda de Raquel. 34 Pero Raquel tom los dolos y los puso en la montura de un camello, y se sent sobre ellos. Labn rebusc por toda la tienda y no los encontr. 35 Entonces ella dijo a su padre: 
--No se enoje mi seor, si no me puedo levantar delante de ti, pues estoy con el perodo de las mujeres. 
Como Labn sigui rebuscando sin hallar los dolos, 36 Jacob se enoj y ri con Labn, dicindole: 
--Qu falta comet? Cul es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecucin? 37 Al registrar todas mis cosas, qu has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aqu delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros. 38 Estos veinte aos he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo com carnero de tus ovejas. 39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el dao; lo hurtado, as de da como de noche, a m me lo cobrabas.[9] 40 De da me consuma el calor y de noche la helada, y el sueo hua de mis ojos. 41 As he estado veinte aos en tu casa: catorce aos te serv por tus dos hijas y seis aos por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces. 42 Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y Terror de Isaac,[10] no estuviera conmigo, de cierto me enviaras ahora con las manos vacas; pero Dios ha visto mi afliccin y el trabajo de mis manos, y anoche te reprendi. 
43 Respondi Labn y dijo a Jacob: 
--Las hijas son hijas mas; los hijos, hijos mos son; las ovejas son mis ovejas, y todo lo que t ves es mo: qu les puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a los hijos que ellas han dado a luz? 44 Ven ahora, pues, y hagamos pacto t y yo, y sirva por testimonio entre nosotros dos. 
45 Entonces Jacob tom una piedra y la levant por seal. 46 Y dijo Jacob a sus hermanos: 
--Recoged piedras. 
Tomaron, pues, piedras e hicieron un montn, y comieron all sobre aquel montn.[11] 47 Labn lo llam "Jegar Sahaduta"; y Jacob lo llam "Galaad".[12] 
48 Entonces Labn dijo: 
--Este montn de piedras es testigo hoy entre nosotros dos. 
Por eso fue llamado su nombre Galaad; 49 y tambin Mizpa,[13] por cuanto dijo: 
--Vigile Jehov entre t y yo cuando nos apartemos el uno del otro. 50 Si maltratas a mis hijas o si tomas otras mujeres adems de mis hijas, aunque nadie est con nosotros, mira, Dios es testigo entre nosotros dos. 
51 Dijo ms Labn a Jacob: 
--Mira este montn de piedras y esta seal que he erigido entre t y yo. 52 Testigo sea este montn de piedras y testigo sea esta seal, que ni yo pasar de este montn de piedras para ir contra ti ni t pasars de este montn ni de esta seal para ir contra m, para nada malo. 53 Que el Dios del padre de nuestros padres, el Dios de Abraham y el Dios de Nacor, juzgue entre nosotros. 
Jacob jur por aquel a quien tema Isaac, su padre. 54 Luego Jacob inmol vctimas en el monte, y llam a sus hermanos a comer pan. Ellos comieron pan y durmieron aquella noche en el monte. 
55 Se levant Labn de maana y bes a sus hijos y a sus hijas; los bendijo, parti y se volvi a su lugar. 
						 NOTAS:

1. 31.7 Diez veces, o sea, muchsimas veces. 
2. 3l.13 Gn 28.18-22. 
3. 31.15 Segn lo establecido por la costumbre, una parte de lo que se pagaba por la novia deba entregrsele a ella misma; pero Labn se haba quedado con todo el dinero. Vase Gn 29.18 n. 
4. 31.19 Los dolos de su padre (heb. terafim), adems de tener valor religioso, eran una especie de ttulo de propiedad de los bienes de la familia. Al robar esos dolos, Raquel quera asegurar, para Jacob, este ttulo de propiedad. De ah el empeo de Labn por recuperarlos (cf. v. 22-30). 
5. 31.21 Galaad es una regin al este del Jordn (vase Dt 2.36-37 nota t), lo que indica que Jacob ya iba en direccin a Canan. 
6. 31.24 Descomedidamente: lit. ni bien ni mal. Otra posible traduccin: En forma brusca. 
7. 31.30 Mis dioses: Vase Gn 31.19 n. 
8. 31.33 Las dos siervas: Zilpa y Bilha (Gn 29.24,29). 
9. 31.39 Si una oveja mora o la mataba una fiera, el pastor quedaba libre de responsabilidad con solo presentar al dueo del rebao las pruebas de lo ocurrido (vase Am 3.12 n.). Como Jacob no haba reclamado ese derecho, Labn le cobraba las prdidas. 
10. 31.42 Terror de Isaac: Otra posible traduccin: El Dios que adoraba mi padre Isaac. 
11. 31.45-46 Un montn: Vase Gn 28.18 n. 
12. 31.47 Jegar Sahaduta... Galaad: Estos dos nombres significan, en arameo y en hebreo respectivamente, Montn del testimonio. 
13. 31.49 Mizpa: en hebreo, atalaya. 

Gnesis 32


Jacob se prepara para el encuentro con Esa

1 Jacob sigui su camino, y le salieron al encuentro unos ngeles de Dios. 2 Dijo Jacob cuando los vio: "Campamento de Dios es este", y llam a aquel lugar Mahanaim.[1] 
3 Envi Jacob mensajeros por delante al encuentro de su hermano Esa, a la tierra de Seir, campo de Edom.[2] 4 Y los mand diciendo: "Diris a mi seor Esa: "As dice tu siervo Jacob: Con Labn he vivido, y con l he estado hasta ahora; 5 tengo vacas, asnos, ovejas, siervos y siervas; y envo este mensaje a mi seor, para hallar gracia en tus ojos "". p> 6 Los mensajeros regresaron a Jacob, y le dijeron: 
--Fuimos a ver a tu hermano Esa; l tambin viene a recibirte, y cuatrocientos hombres vienen con l. 
7 Jacob tuvo entonces gran temor y se angusti; distribuy en dos campamentos el pueblo que tena consigo, y las ovejas, las vacas y los camellos, 8 porque pens: "Si viene Esa contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapar". 
9 Luego dijo Jacob: "Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, Jehov, que me dijiste: "Vulvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te har bien", 10 no merezco todas las misericordias y toda la verdad con que has tratado a tu siervo!; pues con mi cayado pas este Jordn, y ahora he de atender a dos campamentos. 11 Lbrame ahora de manos de mi hermano, de manos de Esa, porque le temo; no venga acaso y me hiera a la madre junto con los hijos. 12 Y t has dicho: "Yo te har bien, y tu descendencia ser como la arena del mar, que por ser tanta no se puede contar"".[3] 
13 Durmi all aquella noche, y tom de lo que le vino a la mano un regalo para su hermano Esa: 14 doscientas cabras y veinte machos cabros, doscientas ovejas y veinte carneros, 15 treinta camellas paridas con sus cras, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos. 16 Lo entreg a sus siervos, cada manada por separado, y dijo a sus siervos: 
--Pasad delante de m y poned espacio entre manada y manada. 
17 Mand al primero, diciendo: 
--Si mi hermano Esa te encuentra y te pregunta: "De quin eres? y adnde vas? y para quin es esto que llevas delante de ti?", 18 entonces dirs: "Es un regalo que tu siervo Jacob enva a mi seor Esa. Tambin l viene detrs de nosotros". 
19 Mand tambin al segundo, al tercero y a todos los que iban detrs de aquellas manadas, diciendo: 
--Esto mismo diris a Esa, cuando lo hallis. 20 Y diris tambin: "Tu siervo Jacob viene detrs de nosotros". 
Pues Jacob pens: "Apaciguar su ira con el regalo que va delante de m, y despus ver su rostro. Quiz as me acepte". 21 Pas, pues, el regalo delante de l, y l durmi aquella noche en el campamento. 

Jacob lucha con el ngel en Peniel 

22 [4] Se levant aquella noche, tom a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y pas el vado de Jaboc.[5] 23 Los tom, pues, y les hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tena. 24 As se qued Jacob solo; y luch con l un varn[6] hasta que rayaba el alba. 25 Cuando el hombre vio que no poda con l, toc en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyunt el muslo de Jacob mientras con l luchaba. 26 Y dijo: 
--Djame, porque raya el alba. 
Jacob le respondi: 
--No te dejar, si no me bendices.[7] 
27 --Cul es tu nombre? --le pregunt el hombre. 
--Jacob --respondi l. 
28 Entonces el hombre dijo: 
--Ya no te llamars Jacob,[8] sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.[9] 
29 --Declrame ahora tu nombre --le pregunt Jacob. 
--Por qu me preguntas por mi nombre?[10] --respondi el hombre. 
Y lo bendijo all mismo. 
30 Jacob llam Peniel[11] a aquel lugar, porque dijo: "Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma".[12] 
31 Ya haba pasado de Peniel cuando sali el sol; y cojeaba a causa de su cadera. 32 Por esto, hasta el da de hoy no comen los hijos de Israel del tendn que se contrajo, el cual est en el encaje del muslo, porque Jacob fue tocado en este sitio de su muslo, en el tendn que se contrajo. 
						 NOTAS:

1. 32.2 Mahanaim significa, en hebreo, dos campamentos. Cf. v. 7 y las palabras de Jacob en el v. 10. 
2. 32.3 Cf. Gn 36.6-8. Seir, en la regin montaosa de Edom, al sudeste de Canan y al sur de Galaad. Vanse Jer 49.7 nota j; Abd 1 nota b. 
3. 32.12 Cf. Gn 22.17. 
4. 32.22-32 Este relato marca el punto culminante en la vida de Jacob. De la lucha con un personaje misterioso, que al final resulta ser Dios mismo (cf. v. 28,30), sale transformado en un hombre nuevo, con un nuevo nombre: ya no ser ms Jacob, el suplantador de su hermano (Gn 27.36), sino Israel, el padre de las doce tribus, que en adelante seguir la senda trazada por sus antepasados Abraham e Isaac. Cf. Os 12.3-4. 
5. 32.22 El vado de Jaboc. Este arroyo (v. 23), afluente del Jordn por el lado oriental, corre a unos 40 km al norte del Mar Muerto y divide en dos partes la regin de Galaad. 
6. 32.24 Luch con l un varn: La identidad de este varn no ser revelada hasta el final del relato (cf. v. 28,30). Comprese con Gn 18.2, donde los tres visitantes de Abraham se identificarn, respectivamente, como Jehov (Gn 18.16-33) y dos ngeles (Gn 19.1). 
7. 32.26 No te dejar, si no me bendices. El tema de la bendicin evoca el relato de Gn 27.1-40. All, Jacob obtuvo la bendicin por medio de un engao; aqu, como resultado de una lucha. 
8. 32.28 Ya no te llamars Jacob, sino Israel: El cambio de nombre representa un cambio en el carcter y en la vida de Jacob (vase Gn 2.19-20 n.; cf. 35.10). 
9. 32.28 El nombre Israel significa propiamente Dios lucha. La frase has luchado con Dios es una expresin popular, que pone a Dios como la persona con la cual se lucha. La expresin con los hombres podra referirse a los xitos logrados por Jacob en sus enfrentamientos con Esa y Labn. 
10. 32.29 Por qu me preguntas por mi nombre?: Vase Sal 8.1 nota c. Conocer el nombre de alguien equivala a tener un cierto dominio sobre esa persona. Vanse Gn 2.19-20 nota p y Nombre en la Concordancia temtica. 
11. 32.30 Peniel: hebreo, rostro de Dios. 
12. 32.30 Vi... librada mi alma: Vanse Ex 3.6 nota e; 33.19-20 n. 

Gnesis 33


Reconciliacin entre Jacob y Esa

1 Alz Jacob sus ojos y vio que vena Esa con cuatrocientos hombres; entonces reparti l los nios entre Lea, Raquel y las dos siervas.[1] 2 Puso las siervas y sus nios delante, luego a Lea y sus nios, y detrs a Raquel y a Jos. 3 Y l pas delante de ellos y se inclin a tierra siete veces,[2] hasta que lleg a su hermano. 4 Pero Esa corri a su encuentro y, echndose sobre su cuello, lo abraz y bes; los dos lloraron. 5 Despus Esa levant sus ojos, vio a las mujeres y los nios y dijo: 
--Quines son estos? 
--Son los nios que Dios ha dado a tu siervo --dijo Jacob. 
6 Luego vinieron las siervas y sus hijos, y se inclinaron. 7 Vino Lea con sus hijos, y se inclinaron; y despus llegaron Jos y Raquel, y tambin se inclinaron. 8 Pregunt entonces Esa: 
--Qu te propones con todos estos grupos que he encontrado? 
--Hallar gracia a los ojos de mi seor --respondi Jacob. 
9 Dijo entonces Esa: 
--Suficiente tengo yo, hermano mo; sea para ti lo que es tuyo. 
10 Jacob replic: 
--No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia a tus ojos, acepta mi regalo, porque he visto tu rostro como si hubiera visto el rostro de Dios,[3] pues que con tanta bondad me has recibido. 11 Acepta, te ruego, el regalo que te he trado, pues Dios me ha favorecido y todo lo que hay aqu es mo. 
E insisti hasta que Esa lo tom. 12 Y dijo Esa: 
--Anda, vamos; yo ir delante de ti. 
13 Jacob respondi: 
--Mi seor sabe que los nios son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; si las fatigan, en un da morirn todas las ovejas. 14 Pase ahora mi seor delante de su siervo, y yo me ir poco a poco al paso del ganado que va delante de m y al paso de los nios, hasta que llegue a Seir, donde est mi seor.[4] 
15 Dijo Esa: 
--Dejar ahora contigo parte de la gente que viene conmigo. 
Jacob respondi: 
--Para qu, si he hallado gracia a los ojos de mi seor? 
16 As volvi Esa aquel da por su camino a Seir. 17 Y Jacob fue a Sucot; all se edific una casa e hizo cabaas para su ganado; por tanto, puso por nombre Sucot a aquel lugar.[5] 
18 Despus Jacob, cuando regresaba de Padan-aram, lleg sano y salvo a la ciudad de Siquem, que est en la tierra de Canan, y acamp delante de la ciudad.[6] 19 Compr a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas,[7] la parte del campo donde haba plantado su tienda, 20 erigi all un altar y lo llam "El-Elohe-Israel".[8] 
						 NOTAS:

1. 33.1 Las dos siervas: Vase Gn 31.33 n. 
2. 33.3 Se inclin... siete veces: no solo por respeto sino por sumisin total. 
3. 33.10 Como si hubiera visto el rostro de Dios: es decir, como ver a Dios mismo. (Cf. Gn 32.30). 
4. 33.14 El recibimiento amistoso por parte de su hermano Esa no logr disipar los temores de Jacob (cf. Gn 32.6-12). Por eso, le sigue a una distancia prudencial. 
5. 33.17 Sucot: hebreo, cabaas o enramadas. 
6. 33.18 Siquem: Vase Gn 12.6 n. 
7. 33.19 Monedas: Una cantidad de metal cuyo valor se desconoce hoy (vase la Tabla de pesas, medidas y monedas). La parte del campo: Cf. Jos 24.32; Jn 4.5. 
8. 33.20 El-Elohe-Israel: quiere decir, en hebreo, Dios, el Dios de Israel. 

Gnesis 34


Venganza por la deshonra de Dina

1 Dina, la hija que Lea haba dado a luz a Jacob, sali a ver a las hijas del pas. 2 Y la vio Siquem hijo de Hamor, el heveo,[1] prncipe de aquella tierra; la tom, se acost con ella y la deshonr. 3 Pero su alma se apeg a Dina, la hija de Lea; se enamor de la joven y habl a su corazn. 4 Entonces dijo Siquem a Hamor, su padre: 
--Tmame por mujer a esta joven. 
5 Se enter Jacob de que Siquem haba deshonrado a Dina, su hija. Sus hijos estaban con su ganado en el campo, y call Jacob hasta que ellos regresaran. 6 Mientras tanto, Hamor, el padre de Siquem, se dirigi a Jacob para hablar con l. 
7 Los hijos de Jacob regresaron del campo cuando lo supieron; se entristecieron los hombres y se enojaron mucho, porque se haba cometido una ofensa contra Israel al acostarse con la hija de Jacob, lo que no se deba haber hecho. 8 Hamor habl con ellos, y les dijo: 
--El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer. 9 Emparentad con nosotros, dadnos vuestras hijas y tomad vosotros las nuestras. 10 Habitad con nosotros, porque la tierra estar delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesin. 
11 Siquem dijo tambin al padre y a los hermanos de Dina: 
--Halle yo gracia en vuestros ojos y os dar lo que me pidis.[2] 12 Aumentad a mi cargo mucha dote y regalos, que yo os dar cuanto me pidis; pero dadme la joven por mujer. 
13 Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a Hamor, su padre, con palabras engaosas, por cuanto haba deshonrado a Dina, hermana de ellos. 14 Les dijeron: 
--No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominacin. 15 Pero con esta condicin os complaceremos: que os hagis como nosotros, y se circuncide entre vosotros todo varn. 16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; habitaremos con vosotros y seremos un pueblo. 17 Pero si no nos prestis odo en lo de circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos. 
18 Parecieron bien sus palabras a Hamor y a Siquem hijo de Hamor. 19 Y no tard el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le haba agradado. l mismo era el ms distinguido en toda la casa de su padre. 20 Entonces Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta[3] de su ciudad y hablaron a los hombres del lugar, dicindoles: 
21 --Estos hombres son pacficos con nosotros; que habiten, pues, en el pas y comercien en l, porque la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres y les daremos las nuestras. 22 Pero solo con esta condicin consentirn estos hombres en habitar con nosotros para que seamos un pueblo: que se circuncide todo varn entre nosotros, como ellos son circuncidados. 23 Su ganado, sus bienes y todas sus bestias sern nuestros; solamente convengamos con ellos, y habitarn con nosotros. 
24 Obedecieron a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salan por la puerta de la ciudad,[4] y circuncidaron a todo varn, a cuantos salan por la puerta de su ciudad. 
25 Pero sucedi que al tercer da, cuando ellos sentan el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simen y Lev, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, fueron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varn. 26 A filo de espada mataron a Hamor y a su hijo Siquem, y tomando a Dina de casa de Siquem, se fueron. 27 Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad, por cuanto haban deshonrado a su hermana. 28 Tomaron sus ovejas, vacas y asnos, lo que haba en la ciudad y en el campo, 29 y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus nios y sus mujeres, y robaron todo lo que haba en las casas. 30 Entonces dijo Jacob a Simen y a Lev: 
--Me habis puesto en un grave aprieto al hacerme odioso a los habitantes de esta tierra, el cananeo y el ferezeo. Como tengo pocos hombres, se juntarn contra m, me atacarn, y me destruirn a m y a mi casa. 
31 Pero ellos respondieron: 
--Acaso tena l que tratar a nuestra hermana como a una ramera? 
						 NOTAS:

1. 34.2 heveo: Los heveos eran antiguos pobladores de Canan, anteriores a los israelitas. Cf. Ex 3.17. 
2. 34.11 Os dar lo que me pidis: Vase Gn 29.18 n. 
3. 34.20 A la puerta de su ciudad: Vase Gn 23.10 n. 
4. 34.24 Todos los que salan por la puerta de la ciudad: Expresin que se refiere a los hombres en edad militar. 

Gnesis 35


Dios bendice a Jacob en Bet-el

1 Dijo Dios a Jacob: "Levntate, sube a Bet-el y qudate all; y haz all un altar al Dios que se te apareci cuando huas de tu hermano Esa".[1] 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con l estaban: 
--Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos.[2] 3 Levantmonos y subamos a Bet-el, pues all har un altar al Dios que me respondi en el da de mi angustia y que ha estado conmigo en el camino que he andado. 
4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses ajenos que tenan en su poder y los zarcillos que llevaban en sus orejas,[3] y Jacob los escondi debajo de una encina que haba junto a Siquem.[4] 5 Cuando salieron, el terror de Dios cay sobre las ciudades de sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 
6 Lleg Jacob a Luz, es decir, a Bet-el, que est en tierra de Canan, l y todo el pueblo que con l estaba. 7 Edific all un altar y llam al lugar "El-bet-el",[5] porque all se le haba aparecido Dios cuando hua de su hermano.[6] 8 Entonces muri Dbora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada "Aln-bacut". 
9 Se le apareci otra vez Dios a Jacob a su regreso de Padan-aram,[7] y lo bendijo. 10 Le dijo Dios: 
    "Tu nombre es Jacob; 
    pero ya no te llamars Jacob, 
    sino que tu nombre ser Israel"; 
y lo llam Israel.[8] 11 Tambin le dijo Dios: 
    "Yo soy el Dios omnipotente:[9] 
    crece y multiplcate; 
    una nacin y un conjunto de nacionessaldrn de ti, 
    y reyes saldrn de tus entraas. 
    12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac 
    te la dar a ti, 
    y a tu descendencia despus de ti".[10] 
13 Y se fue Dios de su lado, del lugar desde el cual haba hablado con l. 14 Jacob erigi entonces una seal en el lugar donde haba hablado con l, una seal de piedra; derram sobre ella una libacin y ech sobre ella aceite. 15 Y Jacob llam Bet-el a aquel lugar donde Dios le haba hablado.[11] 

Muerte de Raquel

16 Partieron de Bet-el, y cuando an faltaba como media legua para llegar a Efrata, Raquel dio a luz, pero tuvo un mal parto. 17 Aconteci que, como haba trabajo en el parto, la partera le dijo: "No temas, porque tambin tendrs este hijo". 18 Ella, al salrsele el alma --pues muri--, le puso por nombre Benoni;[12] pero su padre lo llam Benjamn.[13] 
19 As muri Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Beln. 20 Levant Jacob un pilar sobre su sepultura, y esta es la seal de la sepultura de Raquel hasta hoy. 
21 Israel sali de all y plant su tienda ms all de Migdal-edar. 22

Los hijos de Jacob


(1 Cr 2.1-2)
Aconteci que, cuando habitaba Israel en aquella tierra, Rubn fue y durmi con Bilha, la concubina de su padre; de esto se enter Israel. 
Los hijos de Israel fueron doce. 23 Hijos de Lea: Rubn, primognito de Jacob, Simen, Lev, Jud, Isacar y Zabuln. 24 Hijos de Raquel: Jos y Benjamn. 25 Hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftal. 26 Hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram. 

Muerte de Isaac

27 Fue Jacob junto a Isaac, su padre, a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrn, donde habitaron Abraham e Isaac. viejo y lleno de das. Lo sepultaron sus hijos Esa y Jacob. 
						 NOTAS:

1. 35.1 Cf. Gn 28.11-17. 
2. 35.2 Este rito de purificacin prepara el acto de culto anunciado en el v. 3 (cf. Ex 19.10-11). La referencia a los dioses ajenos podra indicar que Raquel an conservaba sus dolos familiares (vase Gn 31.19 n.). 
3. 35.4 Estos zarcillos eran usados como amuletos y estaban asociados a ciertas prcticas supersticiosas o idoltricas. Por lo tanto, deban ser destruidos. 
4. 35.4 Encina... junto a Siquem: Vase Gn 12.6 n. 
5. 35.7 El-bet-el, en hebreo, Dios de Bet-el. Vase Gn 28.17 n. 
6. 35.7 All se le haba aparecido Dios: Cf. Gn 28.10-22. 
7. 35.9 Padan-aram: Vase Gn 25.20 n. 
8. 35.10 Tu nombre es Jacob... Tu nombre ser Israel: Vanse las notas a Gn 32.28. 
9. 35.11 Dios omnipotente: Vase Gn 17.1 n. 
10. 35.11-12 Cf. Gn 17.4-8. 
11. 35.14-15 Cf. Gn 28.18-19. 
12. 35.18 El nombre Benoni, en hebreo, tiene sonido semejante al de las palabras hebreas que significan hijo de mi tristeza. 
13. 35.18 Benjamn, en hebreo, hijo de mi mano derecha, en el sentido de hijo preferido o heredero. 

Gnesis 36


Descendientes de Esa



(1 Cr 1.34-54)

1 [1] 28 Los das de Isaac fueron ciento ochenta aos. 29 Exhal Isaac el espritu; muri y fue reunido a su pueblo,[2] Estos son los descendientes de Esa, o sea Edom: 2 Esa tom sus mujeres de las hijas de Canan:[3] a Ada, hija de Eln, el heteo; a Aholibama, hija de An hijo de Ziben, el heveo;[4] 3 y a Basemat,[5] hija de Ismael, hermana de Nebaiot. 4 A Esa, Ada le dio a luz a Elifaz; Basemat le dio a luz a Reuel; 5 y Aholibama le dio a luz a Jes, a Jaalam y a Cor. Estos son los hijos que le nacieron a Esa en la tierra de Canan. 
6 Esa tom sus mujeres, sus hijos, sus hijas y todas las personas de su casa; sus ganados, todas sus bestias y todo cuanto haba adquirido en la tierra de Canan, y se fue a otra tierra, separndose de su hermano Jacob, 7 porque los bienes de ambos eran tantos que no podan habitar juntos, ni la tierra en donde habitaban los poda sostener a causa de sus ganados. 8 Por eso Esa, o sea Edom, habit en los montes de Seir.[6] 
9 Estos son los descendientes de Esa, padre de Edom, en los montes de Seir, 10 y estos son los nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esa; Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esa. 11 Los hijos de Elifaz fueron Temn, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz. 12 Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esa, y ella le dio a luz a Amalec; estos son los hijos de Ada, mujer de Esa. 13 Los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los hijos de Basemat, mujer de Esa. 14 Y estos fueron los hijos que dio a luz Aholibama, mujer de Esa, hija de An hijo de Ziben: Jes, Jaalam y Cor, hijos de Esa. 
15 Estos son los jefes[7] de entre los hijos de Esa: Hijos de Elifaz, primognito de Esa: los jefes Temn, Omar, Zefo, Cenaz, 16 Cor, Gatam y Amalec. Estos son los jefes de Elifaz, en la tierra de Edom. Estos fueron los hijos de Ada. 17 Estos son los hijos de Reuel hijo de Esa: los jefes Nahat, Zera, Sama y Miza. Estos son los jefes de la lnea de Reuel en la tierra de Edom; son los que proceden de Basemat, mujer de Esa. 18 Estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esa: los jefes Jes, Jaalam y Cor; y estos fueron los jefes que salieron de Aholibama, mujer de Esa, hija de An. 19 Todos ellos fueron los hijos de Esa, o sea Edom; y fueron sus jefes. 
20 Estos son los hijos de Seir, el horeo, habitantes de aquella tierra: Lotn, Sobal, Ziben,[8] An, 21 Disn, Ezer y Disn. Estos son los jefes de los horeos, hijos de Seir, en la tierra de Edom. 22 Los hijos de Lotn fueron Hori y Hemam. Timna fue hermana de Lotn. 23 Los hijos de Sobal fueron Alvn, Manahat, Ebal, Sefo y Onam; 24 y los de Ziben fueron Aja y An. Este An es el que descubri manantiales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Ziben, su padre. 25 Los hijos de An fueron Disn y Aholibama, hija de An. 26 Estos fueron los hijos de Disn: Hemdn, Esbn, Itrn y Quern; 27 y estos los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Acn. 28 Estos fueron los hijos de Disn: Uz y Arn; 29 y estos los jefes de los horeos: los jefes Lotn, Sobal, Ziben, An, 30 Disn, Ezer y Disn; estos fueron los jefes de los horeos, por sus mandos en la tierra de Seir. 
31 Estos fueron los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que tuvieran rey los hijos de Israel: 32 Bela hijo de Beor, rein en Edom, y el nombre de su ciudad fue Dinaba. 33 Muri Bela y rein en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra. 34 Muri Jobab y en su lugar rein Husam, de tierra de Temn. 35 Muri Husam y rein en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit. 36 Muri Hadad y en su lugar rein Samla, de Masreca. 37 Muri Samla y rein en su lugar Sal, de Rehobot, que est junto al ufrates. 38 Muri Sal y en lugar suyo rein Baal-hann hijo de Acbor. 39 Muri Baal-hann hijo de Acbor y rein Hadar[9] en lugar suyo; el nombre de su ciudad fue Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab. 
40 Estos, pues, son los nombres de los jefes de Esa por sus familias, por sus lugares y sus nombres: Timna, Alva, Jetet, 41 Aholibama, Ela, Pinn, 42 Cenaz, Temn, Mibzar, 43 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom, segn los lugares que ocupan en la tierra de su posesin. Edom es el mismo Esa, padre de los edomitas. 
						 NOTAS:

1. 35.27 Hebrn: Vase Gn 13.18 n. 
2. 35.29 Fue reunido a su pueblo: Vase Gn 25.8 n. 
3. 36.2 Tom sus mujeres de las hijas de Canan: Cf. Gn 26.34-35. Vase tambin Gn 24.3-4 n. 
4. 36.2 Heveo: Vase Gn 36.20 n. 
5. 36.3 Basemat: llamada Mahalat en Gn 28.9. 
6. 36.8 Los nombres de Esa, Edom y Seir se relacionaban entre s por el significado que se les atribua popularmente (vase Gn 25.25 n.). 
7. 36.15 Los jefes: La palabra hebrea elef, puede ser traducida por mil y muchedumbre. Otra posible traduccin: los clanes. Vase Nm 1.16 n. 
8. 36.20 En los v. 20-30 se da una lista de los antiguos habitantes de Seir, que luego fueron desalojados por los edomitas (cf. Dt 2.12,22). Ziben, mencionado aqu como hijo de Seir, el horeo, es llamado heveo en el v. 2. Estos dos nombres (horeo y heveo) en un principio designaban pueblos distintos, pero despus llegaron usarse, a veces, como sinnimos. Vase Gn 34.2 n. 
9. 36.39 Hadar: este nombre aparece como Hadad en varios ms. y en 1 Cr 1.50. 

Gnesis 37


Jos, vendido por sus hermanos 

1 [1] Jacob habit en la tierra donde haba vivido su padre, en la tierra de Canan.[2] 2 Esta es la historia de la familia de Jacob:[3] Jos tena diecisiete aos y apacentaba las ovejas con sus hermanos; el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba Jos a su padre de la mala fama de ellos. 
3 Israel amaba a Jos ms que a todos sus hijos, porque lo haba tenido en su vejez; y le hizo una tnica de diversos colores.[4] 4 Al ver sus hermanos que su padre lo amaba ms que a todos ellos, lo aborrecan y no podan hablarle pacficamente.[5] 
5 Tuvo Jos un sueo y lo cont a sus hermanos, y ellos llegaron a aborrecerlo ms todava. 6 l les dijo: 
--Od ahora este sueo que he tenido: 7 estbamos atando manojos en medio del campo, y mi manojo se levantaba y se quedaba derecho, y vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban ante el mo. 
8 Entonces le respondieron sus hermanos: 
--Reinars t sobre nosotros, o dominars sobre nosotros? 
Y lo aborrecieron an ms a causa de sus sueos y sus palabras. 
9 Despus tuvo otro sueo y lo cont a sus hermanos. Les dijo: 
--He tenido otro sueo. So que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban hacia m. 
10 Y lo cont a su padre y a sus hermanos; su padre le reprendi, y le dijo: 
--Qu sueo es este que tuviste? Acaso vendremos yo, tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? 
11 Sus hermanos le tenan envidia,[6] pero su padre meditaba en esto.[7] 
12 Un da, sus hermanos fueron a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.[8] 13 Entonces Israel dijo a Jos: 
--Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem. Ven, y te enviar a ellos. 
--Aqu estoy --respondi l. 
14 --Ve ahora, mira cmo estn tus hermanos y cmo estn las ovejas, y treme la noticia --dijo Israel. 
Lo envi, pues, desde el valle del Hebrn, y Jos lleg a Siquem. 15 Lo hall un hombre, andando l errante por el campo; y aquel hombre le pregunt: 
--Qu buscas? 
16 --Busco a mis hermanos; te ruego que me muestres dnde estn apacentando --respondi Jos. 
17 --Ya se han ido de aqu; pero yo les o decir: "Vamos a Dotn" --dijo el hombre. 
Entonces Jos fue tras sus hermanos y los hall en Dotn.[9] 
18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos conspiraron contra l para matarlo. 19 Se dijeron el uno al otro: 
--Ah viene el soador! 20 Ahora pues, venid, matmoslo y echmoslo en una cisterna, y diremos: "Alguna mala bestia lo devor". Veremos entonces qu ser de sus sueos. 
21 Cuando Rubn oy esto, lo libr de sus manos. Dijo: 
--No lo matemos. 
22 Y aadi: 
--No derramis sangre; echadlo en esta cisterna que est en el desierto, pero no le pongis las manos encima. 
Quiso librarlo as de sus manos y hacerlo volver a su padre. 23 Sucedi, pues, que cuando lleg Jos junto a sus hermanos, ellos quitaron a Jos su tnica --la tnica de colores que llevaba puesta--, 24 lo agarraron y lo echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vaca, no haba en ella agua. 25 Luego se sentaron a comer. En esto, al alzar la vista, vieron una compaa de ismaelitas que vena de Galaad,[10] con camellos cargados de aromas, blsamo y mirra, que llevaban a Egipto. 26 Entonces Jud dijo a sus hermanos: 
--Qu vamos a ganar con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte?[11] 27 Venid y vendmoslo a los ismaelitas; pero no le pongamos las manos encima, porque es nuestro hermano, nuestra propia carne. 
Y sus hermanos convinieron con l. 
28 Cuando pasaban los mercaderes madianitas,[12] sacaron ellos a Jos de la cisterna, lo trajeron arriba y lo vendieron a los ismaelitas[13] por veinte piezas de plata.[14] Y estos se llevaron a Jos a Egipto.[15] 
29 Despus Rubn volvi a la cisterna y, al no hallar dentro a Jos, rasg sus vestidos. 30 Luego volvi a sus hermanos y dijo: 
--El joven no aparece; y yo, adnde ir yo? 
31 Entonces tomaron ellos la tnica de Jos, degollaron un cabrito del rebao y tieron la tnica con la sangre. 32 Enviaron la tnica de colores a su padre, con este mensaje: "Esto hemos hallado; reconoce ahora si es o no la tnica de tu hijo". 
33 Cuando l la reconoci, dijo: "Es la tnica de mi hijo; alguna mala bestia lo devor; Jos ha sido despedazado". 34 Entonces Jacob rasg sus vestidos, se puso ropa spera sobre su cintura y guard luto por su hijo durante muchos das. 35 Se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo, pero l no quiso recibir consuelo, diciendo: "Descender enlutado junto a mi hijo hasta el seol!"[16] Y lo llor su padre. 
36 En Egipto, los madianitas lo vendieron a Potifar, oficial[17] del faran y capitn de la guardia. 
						 NOTAS:

1. 37.1--50.26 A diferencia de las narraciones relativas a los otros patriarcas, la historia de Jos y sus hermanos forma un relato continuo desde el principio hasta el fin. A medida que avanza la narracin, Jos se va perfilando cada vez ms como un modelo de sabidura, tanto por su capacidad para interpretar el significado de los sueos (Gn 40.1--41.36) como para ejercer las funciones de gobernante (41.37-57). 
2. 37.1 Jacob habit... en la tierra de Canan: Esta frase y la frase paralela de Gn 47.27 (Habit Israel en la tierra de Egipto), indican que la historia de Jos sirve como lazo de unin entre la historia de los patriarcas y los relatos de xodo. De hecho, la opresin de los israelitas en Egipto comenz con la ascensin al trono de un faran que no conoca a Jos (Ex 1.8). 
3. 37.2 Esta frase conecta el presente relato con la historia de Jacob, el padre de Jos y sus hermanos (cf. Gn 29.31--30.24). A partir de este momento, el destino de Jacob y de su familia va a estar ligado a la persona de Jos. El resto de la narracin pone de manifiesto cmo Dios mantuvo con vida a los descendientes de Jacob para hacer de ellos una gran nacin (cf. Gn 46.1-4). 
4. 37.3 De diversos colores: Otras posibles traducciones: Muy elegante, o bien, larga y con mangas. Se trataba de una vestimenta especial, distinta de la tnica comn de trabajo. 
5. 37.4 No podan hablarle pacficamente: otra posible traduccin: ni siquiera lo saludaban. 
6. 37.5-11 Estos dos sueos anunciaban anticipadamente la alta posicin que Jos alcanzara en Egipto (cf. Gn 41.44). Acerca de la concepcin bblica de los sueos, vase 1 R 3.5 n., y cf. Jer 23.25. 
7. 37.11 Cf. Hch 7.9. 
8. 37.12 Siquem: Vase Gn 12.6 n. 
9. 37.17 Dotn se encontraba a unos 30 km al norte de Siquem. Por all pasaba la ruta de las caravanas que iban a Egipto. 
10. 37.25 Galaad: Vase Dt 2.36-37 nota t. 
11. 37.26 Ocultar su muerte?: lit. encubrir su sangre. Esta expresin refleja la idea de que la sangre derramada violentamente no puede ocultarse, sino que reclama venganza a gritos. Cf. Ez 24.7-8. 
12. 37.28 Madianitas: Vase Ex 2.15 n. 
13. 37.28 Ismaelitas: Cf. Gn 25.12-18. 
14. 37.28 Piezas de plata: Vase Gn 23.15 n. 
15. 37.25-28 En el discurso de Esteban (Hch 7.9-16) se mencionan varios episodios de la vida de Jos. 
16. 37.35 Descender enlutado junto a mi hijo hasta el seol !: Esta frase quiere decir: Guardar luto hasta que vaya a reunirme con mi hijo en el lugar de los muertos. Vase Gn 25.8 n. 
17. 37.36 Potifar es la transcripcin del nombre egipcio Pa-di-pa-Re, que significa dado por (el dios) Re. Oficial: lit. eunuco. 

Gnesis 38


Jud y Tamar 

1 [1] Aconteci en aquel tiempo que Jud se apart de sus hermanos, y se fue a casa de un adulamita que se llamaba Hira. 2 All conoci Jud a la hija de un cananeo, el cual se llamaba Sa; la tom y se lleg a ella. 3 Ella concibi y dio a luz un hijo, al que llam Er. 4 Concibi otra vez y dio a luz un hijo, al que llam Onn. 5 Volvi a concebir y dio a luz un hijo, al que llam Sela. Ella se hallaba en Quezib cuando lo dio a luz. 
6 Despus Jud tom para su primognito Er a una mujer llamada Tamar. 7 Pero Er, el primognito de Jud, fue malo ante los ojos de Jehov, y Jehov le quit la vida. 8 Entonces Jud dijo a Onn: 
--Llgate a la mujer de tu hermano,[2] despsate con ella y levanta descendencia a tu hermano. 
9 Sabiendo Onn que la descendencia no sera suya, cuando se llegaba a la mujer de su hermano verta en tierra, para no dar descendencia a su hermano.[3] 10 Como desagrad a Jehov lo que haca,[4] a l tambin le quit la vida. 11 Entonces Jud dijo a su nuera Tamar: 
--Permanece viuda en casa de tu padre, hasta que crezca mi hijo Sela. 
(Esto dijo pues pensaba: "No sea que muera l tambin, como sus hermanos".) 
Tamar se fue y se qued en casa de su padre. 
12 Pasaron muchos das y muri la hija de Sa, la mujer de Jud. Cuando Jud se consol, subi a Timnat[5] (donde estaban los trasquiladores de sus ovejas) junto a su amigo Hira, el adulamita. 13 Y avisaron a Tamar, dicindole: "Tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas". 14 Entonces se quit ella los vestidos de su viudez, se cubri con un velo para no ser reconocida y se puso a la entrada de Enaim, junto al camino de Timnat, pues vea que Sela haba crecido y que ella no le era dada por mujer. 
15 Cuando Jud la vio, la tuvo por una ramera,[6] pues ella haba cubierto su rostro. 16 Entonces se apart del camino para acercarse a ella y, sin saber que era su nuera, le dijo: 
--Djame ahora llegarme a ti. 
--Qu me dars por llegarte a m? --dijo ella. 
17 --Te enviar un cabrito de mi rebao --respondi l. 
--Dame una prenda, hasta que lo enves --dijo ella. 
18 --Qu prenda te dar? --pregunt Jud. 
Ella respondi: 
--Tu sello, tu cordn[7] y el bastn que tienes en tu mano. 
Jud se los dio, se lleg a ella y ella concibi de l. 19 Luego se levant y se fue; se quit el velo que la cubra y se visti las ropas de su viudez. 
20 Jud envi el cabrito del rebao por medio de su amigo, el adulamita, para que este rescatara la prenda de la mujer; pero no la hall. 21 Entonces pregunt a los hombres de aquel lugar, diciendo: 
--Dnde est la ramera que haba en Enaim, junto al camino? 
--No ha estado aqu ramera alguna --dijeron ellos. 
22 Entonces l se volvi a Jud y le dijo: 
--No la he hallado. Adems, los hombres del lugar me dijeron: "Aqu no ha estado ninguna ramera". 
23 Jud respondi: 
--Pues que se quede con todo, para que no seamos objetos de burla. Yo le he enviado este cabrito, pero t no la hallaste. 
24 Sucedi que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Jud, diciendo: 
--Tamar, tu nuera, ha fornicado, y ciertamente est encinta a causa de las fornicaciones. 
Entonces dijo Jud: 
--Sacadla y quemadla![8] 
25 Pero ella, cuando la sacaban, envi a decir a su suegro: "Del dueo de estas cosas estoy encinta". Tambin dijo: "Mira ahora de quin son estas cosas: el sello, el cordn y el bastn". 26 Cuando Jud los reconoci, dijo: "Ms justa es ella que yo,[9] por cuanto no la he dado a mi hijo Sela". Y nunca ms la conoci.[10] 
27 Aconteci que, al tiempo de dar a luz, haba gemelos en su seno. 28 Y sucedi durante el parto que uno de ellos sac la mano,[11] y la partera tom y at a su mano un hilo de grana, diciendo: "Este sali primero". 29 Pero volviendo l a meter la mano, sali su hermano; y ella dijo: "Cmo te has abierto paso!" Por eso lo llam Fares.[12] 30 Despus sali su hermano, el que tena en su mano el hilo de grana, y lo llam Zara.[13] 
						 NOTAS:

1. 38.1-30 Esta narracin interrumpe la historia de Jos y muestra la valenta con que la viuda Tamar, nuera de Jud, hace reconocer su derecho a tener hijos y a recibir la parte que le corresponda de la herencia de la familia de su marido. Al mismo tiempo, se pone de relieve la preeminencia de Fares (cf. v. 27-30), el clan del que ms tarde nacera el rey David (Rt 4.18-22; 1 Cr 2.3-15). Los nombres de Fares y Tamar aparecen tambin en la genealoga de Jess (Mt 1.3). 
2. 38.8 La ley del levirato estableca que si un hombre casado mora sin tener hijos, su hermano o pariente ms cercano estaba obligado a casarse con la viuda, y el primer hijo nacido de esta unin era considerado hijo y heredero legal del difunto. Cf. Rt 4.5; Mc 12.19-22. Ms tarde, esta costumbre fue incorporada a la legislacin mosaica (Dt 25.5-10). 
3. 38.9 Verta en tierra: lit. desperdiciaba en tierra, es decir, interrumpa la unin sexual para evitar un posible embarazo. 
4. 38.10 Lo que haca: La culpa de Onn consisti en negarse a cumplir con su obligacin respecto de su hermano difunto. 
5. 38.12 Timnat: Vase Jue 14.1 nota b. 
6. 38.15 En este v., la palabra hebrea designa a una ramera comn (vase 1 R 3.16 n.); en los v. 21-22, en cambio, se emplea otro trmino, que significa ms especficamente prostituta ritual. En algunos templos cananeos, la prostitucin ritual formaba parte del culto de la fertilidad (vase 1 R 14.24 n.). 
7. 38.18 El sello tena a veces forma cilndrica, con una perforacin por la que pasaba el cordn que permita llevarlo colgado al cuello. Se utilizaba como ttulo de propiedad, para legalizar ciertos documentos, y como identificacin personal (vase Cnt 8.6 nota f). 
8. 38.24 Jud, en su condicin de jefe de la familia, dicta sentencia contra su nuera sin entablar un proceso legal y sin dar lugar a que ella se defienda. Sacadla: la sentencia de muerte deba ejecutarse fuera del pueblo (cf. Dt 22.20-21). Quemadla: este era, probablemente, el antiguo castigo del adulterio, sustituido ms tarde por la muerte a pedradas o lapidacin (Dt 22.23-24). 
9. 38.26 Ms justa es ella que yo: Jud reconoce que la conducta de Tamar estaba justificada por el egosmo de Onn (cf. v. 9) y por su propia injusticia al no darle como esposo a su hijo Sela (cf. v. 14). 
10. 38.26 Y nunca ms la conoci: Una relacin no destinada a cumplir con la ley del levirato habra sido incesto. 
11. 38.28 Esta seal indica cul de los dos nios naci primero. Sin embargo, el segundo result ser el preferido. Vanse Gn 25.31 n.; 27.1-40 n. 
12. 38.29 Fares: nombre hebreo que significa abertura o brecha. El texto hace ver cmo la audaz decisin de Tamar asegur la supervivencia del que sera ms tarde el linaje davdico (cf. Rt 4.18-22). Ntese asimismo el paralelismo de este episodio con la historia de Jos, que fue llevado providencialmente a Egipto para salvarles la vida a los descendientes de Jacob (Gn 45.7). 
13. 38.30 Zara significa, en hebreo, brillo, luz o resplandor. El trmino se refiere aqu al color rojo del hilo de grana que la partera at en la mano del primer nio. 

Gnesis 39


Jos y la esposa de Potifar 

1 [1] Llevado, pues, Jos a Egipto, Potifar, un egipcio oficial del faran, capitn de la guardia, lo compr de los ismaelitas[2] que lo haban llevado all. 2 Pero Jehov estaba con Jos,[3] quien lleg a ser un hombre prspero, y viva en la casa del egipcio, su amo. 3 Vio su amo que Jehov estaba con l, que Jehov lo haca prosperar en todas sus empresas. 4 As hall Jos gracia a sus ojos, y lo serva; lo hizo mayordomo de su casa y entreg en su poder todo lo que tena. 5 Desde el momento en que le dio el encargo de su casa y de todo lo que tena, Jehov bendijo la casa del egipcio a causa de Jos, y la bendicin de Jehov estaba sobre todo lo que tena, tanto en la casa como en el campo. 6 l mismo dej todo lo que tena en manos de Jos, y con l no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que coma. 
Jos era de hermoso semblante[4] y bella presencia, 7 y aconteci despus de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en Jos, y le dijo: 
--Duerme conmigo.[5] 
8 Pero l no quiso, y dijo a la mujer de su amo: 
--Mi seor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mis manos todo lo que tiene. 9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto t eres su mujer. Cmo, pues, hara yo este gran mal, y pecara contra Dios? 
10 Hablaba ella a Jos cada da, pero l no la escuchaba para acostarse al lado de ella, para estar con ella. 11 Pero aconteci un da, cuando entr l en casa a hacer su oficio, que no haba nadie de los de casa all. 12 Entonces ella lo asi por la ropa, diciendo: 
--Duerme conmigo. 
Pero l, dejando su ropa en las manos de ella, huy y sali. 13 Cuando ella vio que le haba dejado la ropa en sus manos y haba huido fuera, 14 llam a los de casa, y les dijo: 
--Mirad, nos ha trado un hebreo[6] para que hiciera burla de nosotros. Ha venido a m para dormir conmigo, y yo di grandes voces. 15 Al ver que yo alzaba la voz y gritaba, dej junto a m su ropa, y sali huyendo. 
16 Puso ella junto a s la ropa de Jos, hasta que lleg su seor a la casa. 17 Entonces le repiti las mismas palabras, diciendo: 
--El siervo hebreo que nos trajiste, vino a m para deshonrarme. 18 Y cuando yo alc mi voz y grit, l dej su ropa junto a m y huy fuera. 
19 Al oir el amo de Jos las palabras de su mujer, que deca: "As me ha tratado tu siervo", se encendi su furor. 20 Tom su amo a Jos y lo puso en la crcel, donde estaban los presos del rey; y all lo mantuvo. 21 Pero Jehov estaba con Jos y extendi a l su misericordia, pues hizo que se ganara el favor del jefe de la crcel. 22 El jefe de la crcel puso en manos de Jos el cuidado de todos los presos que haba en aquella prisin; todo lo que se haca all, l lo haca. 23 No necesitaba atender el jefe de la crcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de Jos, porque Jehov estaba con Jos, y lo que l haca, Jehov lo prosperaba. 
						 NOTAS:

1. 39.1-23 Aqu contina la historia de Jos, interrumpida por el episodio de Jud y Tamar. 
2. 39.1 Ismaelitas: Cf. Gn 25.12-18; 37.25-28. 
3. 39.2 Jehov estaba con Jos: Vase Gn 26.3 n.; Cf. tambin Hch 7.9. 
4. 39.6 De hermoso semblante: La referencia a la belleza fsica de Jos prepara la escena de la seduccin, relatada en los v. siguientes. Vase 1 S 9.2 n. 
5. 39.7 Un relato egipcio de la poca del faran Ramss II (llamado la "historia de los dos hermanos") narra un intento de seduccin semejante al de la mujer de Potifar. La literatura egipcia antigua presenta con frecuencia a las mujeres del pas como frvolas e infieles a sus compromisos matrimoniales. 
6. 39.14 Hebreo: Vase Gn 14.13 nota k. Aqu el trmino se emplea en sentido despectivo. 

Gnesis 40


Jos, intrprete de sueos

1 Aconteci despus de estas cosas, que el copero y el panadero del rey de Egipto delinquieron contra su seor, el rey de Egipto. 2 Y se enoj el faran contra sus dos oficiales, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos,[1] 3 y los puso en prisin en la casa del capitn de la guardia, en la crcel donde Jos estaba preso. 4 El capitn de la guardia encarg de ellos a Jos, para que los sirviera; y estuvieron durante un tiempo en la prisin. 
5 Sucedi que ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisin, tuvieron un sueo en la misma noche, cada uno su propio sueo, cada uno con su propio significado.[2] 6 Vino a ellos Jos por la maana y vio que estaban tristes. 7 Entonces pregunt a aquellos oficiales del faran que estaban con l en la prisin de la casa de su seor: 
--Por qu tienen hoy mal aspecto vuestros semblantes? 
8 Ellos le dijeron: 
--Hemos tenido un sueo y no hay quien lo interprete. 
Jos les dijo: 
--No son de Dios las interpretaciones?[3] Contdmelo ahora. 
9 Entonces el jefe de los coperos cont su sueo a Jos, y le dijo: 
--Yo soaba que vea una vid delante de m 10 y en la vid, tres sarmientos; y ella echaba brotes, floreca y maduraban sus racimos de uvas. 11 Y que la copa del faran estaba en mi mano, y tomando yo las uvas las exprima en la copa del faran, y pona la copa en la mano del faran. 
12 Jos le dijo: 
--Esta es su interpretacin: los tres sarmientos son tres das. 13 Al cabo de tres das levantar el faran tu cabeza,[4] te restituir a tu puesto y dars la copa al faran en su mano, como solas hacer cuando eras su copero. 14 Acurdate, pues, de m cuando te vaya bien; te ruego que tengas misericordia y hagas mencin de m al faran, y que me saques de esta casa, 15 porque fui raptado de la tierra de los hebreos y nada he hecho aqu para que me pusieran en la crcel. 
16 Viendo el jefe de los panaderos que aquella interpretacin haba sido para bien, dijo a Jos: 
--Tambin yo so que vea tres canastillos blancos sobre mi cabeza. 17 En el canastillo ms alto haba toda clase de manjares de pastelera para el faran, y las aves los coman del canastillo de sobre mi cabeza. 
18 Entonces respondi Jos, y dijo: 
--Esta es su interpretacin: Los tres canastillos son tres das. 19 Al cabo de tres das quitar el faran tu cabeza de sobre ti. Te har colgar en la horca, y las aves comern la carne que te cubre. 
20 Al tercer da, que era el da del cumpleaos del faran, el rey ofreci un banquete a todos sus sirvientes; y alz la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos en presencia de sus servidores.[5] 21 Hizo volver a su oficio al jefe de los coperos, y volvi este a poner la copa en la mano del faran. 22 Pero hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como Jos lo haba interpretado. 23 Sin embargo, el jefe de los coperos no se acord de Jos, sino que lo olvid. 
						 NOTAS:

1. 40.2 Vase Ex 1.11 nota j. 
2. 40.5 Los egipcios daban gran importancia a los sueos y haban desarrollado distintos procedimientos para interpretar su sentido. Un antiguo documento egipcio contiene ms de doscientos modelos de sueos, con sus respectivos significados de "buenos" o "malos". Vase Dn 1.17 n. 
3. 40.8 No son de Dios las interpretaciones?: Cf. Dn 2.27-28. Los sueos de Jos (Gn 37.7,9) no necesitaban ser interpretados, porque eran fcilmente comprensibles (cf. Gn 37.8,10). Los sueos del copero y del panadero (lo mismo que los del faran, en Gn 41.17-24), en cambio, son de un simbolismo ms complejo, que hace necesaria la interpretacin. 
4. 40.13 Levantar el faran tu cabeza: otra posible traduccin: revisar tu caso. Este modismo hebreo, que vuelve a aparecer en los v. 19-20, ha sido entendido de diversas maneras. Algunos lo traducen por prestar atencin o tomar en cuenta; otros, por citar o convocar (a una audiencia). La expresin parece indicar que el faran har comparecer personalmente a ambos prisioneros, aunque las sentencias van a ser distintas: el copero ser liberado (cf. v. 21) y el panadero ser condenado a muerte (cf. v. 22). 
5. 40.20 Alz la cabeza: Vase Gn 40.13 n. 

Gnesis 41


Jos y el sueo del faran 

1 [1] Aconteci, pasados dos aos, que el faran tuvo un sueo. Le pareca que estaba junto al ro, 2 y que del ro suban siete vacas[2] hermosas a la vista, muy gordas, y que pacan en el prado. 3 Tras ellas suban del ro otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, que se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del ro; 4 y las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. 
El faran se despert, 5 pero se durmi de nuevo, y so la segunda vez: Siete espigas llenas y hermosas crecan de una sola caa, 6 y despus de ellas salan otras siete espigas menudas y quemadas por el viento del este;[3] 7 y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. 
El faran se despert y vio que era un sueo. 8 Sucedi que por la maana estaba agitado su espritu, y envi llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios. Les cont sus sueos, pero no haba quien se los pudiera interpretar al faran. 9 Entonces el jefe de los coperos dijo al faran: 
--Me acuerdo hoy de mis faltas. 10 Cuando el faran se enoj contra sus siervos, nos ech a la prisin de la casa del capitn de la guardia a m y al jefe de los panaderos. 11 l y yo tuvimos un sueo en la misma noche, y cada sueo tena su propio significado. 12 Estaba all con nosotros un joven hebreo, siervo del capitn de la guardia. Se lo contamos, y l nos interpret nuestros sueos y declar a cada uno conforme a su sueo. 13 Y aconteci que como l nos los interpret, as ocurri: yo fui restablecido en mi puesto y el otro fue colgado. 
14 Entonces el faran envi a llamar a Jos; lo sacaron apresuradamente de la crcel, se afeit, mud sus vestidos y vino ante el faran. 15 El faran dijo a Jos: 
--Yo he tenido un sueo, y no hay quien lo interprete; pero he odo decir de ti que oyes sueos para interpretarlos. 
16 Respondi Jos al faran: 
--No est en m; Dios ser el que d respuesta propicia al faran. 
17 Entonces el faran dijo a Jos: 
--En mi sueo me pareca que estaba a la orilla del ro, 18 y que del ro suban siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacan en el prado. 19 Y que otras siete vacas suban despus de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. 20 Las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas; 21 pero, aunque las tenan en sus entraas, no se conoca que hubieran entrado, pues la apariencia de las flacas segua tan mala como al principio. Entonces me despert. 
22 "Luego, de nuevo en sueos, vi que siete espigas crecan en una misma caa, llenas y hermosas. 23 Y que otras siete espigas, menudas, marchitas y quemadas por el viento solano, crecan despus de ellas; 24 y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas. Esto lo he contado a los magos, pero no hay quien me lo interprete. 
25 Entonces respondi Jos al faran: 
--El sueo del faran es uno y el mismo. Dios ha mostrado al faran lo que va a hacer. 26 Las siete vacas hermosas siete aos son, y las espigas hermosas son siete aos: el sueo es uno y el mismo. 27 Tambin las siete vacas flacas y feas que suban tras ellas son siete aos, y las siete espigas menudas y quemadas por el viento solano siete aos sern de hambre. 28 Esto es lo que respondo al faran. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado al faran. 29 Vienen siete aos de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. 30 Tras ellos seguirn siete aos de hambre: toda la abundancia ser olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumir la tierra. 31 Y aquella abundancia no se echar de ver, a causa del hambre que la seguir, la cual ser gravsima. 32 Y que el faran haya tenido el sueo dos veces significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. 
33 "Por tanto, es necesario que el faran se provea de un hombre prudente y sabio, y que lo ponga sobre la tierra de Egipto. 34 Haga esto el faran: ponga gobernadores sobre el pas, que recojan la quinta parte de las cosechas de Egipto en los siete aos de la abundancia. 35 Junten toda la provisin de estos buenos aos que vienen, recojan el trigo bajo la mano del faran para mantenimiento de las ciudades y gurdenlo. 36 Y est aquella provisin en depsito para el pas, para los siete aos de hambre que habr en la tierra de Egipto; y el pas no perecer de hambre. 

Jos, gobernador de Egipto

37 El asunto pareci bien al faran y a sus siervos, 38 y dijo el faran a sus siervos: 
--Acaso hallaremos a otro hombre como este, en quien est el espritu de Dios?[4] 
39 Y dijo el faran a Jos: 
--Despus de haberte dado a conocer Dios todo esto, no hay entendido ni sabio como t. 40 T estars sobre mi casa y por tu palabra se gobernar todo mi pueblo; solamente en el trono ser yo mayor que t.[5] 
41 Dijo adems el faran a Jos: 
--Yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. 
42 Entonces el faran se quit el anillo de su mano y lo puso en la mano de Jos; lo hizo vestir de ropas de lino finsimo y puso un collar de oro en su cuello. 43 Lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaban delante de l: "Doblad la rodilla!"[6] As qued Jos sobre toda la tierra de Egipto. 
44 Luego dijo el faran a Jos: 
--Yo soy el faran; pero sin ti nadie alzar su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. 
45 El faran puso a Jos el nombre de Zafnat-panea,[7] y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.[8] As qued Jos al frente de toda la tierra de Egipto. 
46 Era Jos de edad de treinta aos cuando fue presentado delante del faran, el rey de Egipto; y sali Jos de delante del faran y recorri toda la tierra de Egipto. 47 En aquellos siete aos de abundancia la tierra produjo en gran cantidad. 48 Y l recogi todo el alimento de los siete aos de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y almacen alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento de los campos de alrededor. 49 Recogi Jos trigo como si fuera arena del mar; tanto que no se poda contar, porque era incalculable. 
50 Antes que llegara el primer ao de hambre, le nacieron a Jos dos hijos, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. 51 Llam Jos al primognito Manass, porque dijo: "Dios me hizo olvidar todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre". 52 Al segundo lo llam Efran, porque dijo: "Dios me hizo fructificar en la tierra de mi afliccin".[9] 
53 Se cumplieron as los siete aos de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, 54 y comenzaron a llegar los siete aos de hambre, como Jos haba predicho. Hubo hambre en todos los pases, pero en toda la tierra de Egipto haba pan. 55 Cuando se sinti el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clam por pan al faran. Y dijo el faran a todos los egipcios: "Id a Jos, y haced lo que l os diga". 
56 Cuando el hambre se extendi por todo el pas, abri Jos todos los graneros donde estaba el trigo, y lo venda a los egipcios, porque haba crecido el hambre en la tierra de Egipto. 57 Y de todos los pases venan a Egipto para comprar grano a Jos, porque por toda la tierra haba crecido el hambre. 
						 NOTAS:

1. 41.1-36 La historia de Jos llega a su punto crucial en este cap. Gracias a su propia habilidad y a la asistencia divina, el que haba sido vendido como esclavo fue escalando posiciones hasta llegar a ser gobernante de todo Egipto. De este modo se cumple lo que haban preanunciado sus sueos (cf. 37.7,9) y comienza la etapa ms decisiva de su vida. Jos utiliza su poder para librar del hambre a la nacin e incluso a las regiones vecinas (cf. Gn 42.1-3; 47.13). Pero el designio de Jehov va ms lejos todava, y hace que el buen gobierno de Jos sirva para preservar la vida a los antepasados del pueblo de Dios (cf. Gn 45.5). 
2. 41.2 En el antiguo Egipto haba vacas sagradas que simbolizaban la fertilidad producida por las crecientes peridicas del Nilo (vanse Gn 12.10 nota n; Dt 11.10 nota f). 
3. 41.6 El viento del este, hoy llamado siroco, es el viento abrasador que viene del desierto. 
4. 41.38 El faran advierte de inmediato que Jos es la persona ms indicada para ejecutar los planes que este mismo le haba indicado. 
5. 41.40 La trayectoria de Jos, desde la esclavitud y la crcel hasta su exaltacin como primer ministro del faran, se relata poticamente en Sal 105.16-22. Cf. Hch 7.10. 
6. 41.43 Doblad la rodilla!: Otra traduccin posible, sugerida por el contexto: Abran paso!, parece referirse al grito de los heraldos que invitaban a rendir homenaje al nuevo gobernante. 
7. 41.45 El nombre egipcio Zafnat-panea significa, probablemente, Dios habla y l vive. 
8. 41.45 On: ciudad egipcia famosa por su templo a Ra, el dios sol. Ms tarde, los griegos la llamaron Helipolis, es decir, Ciudad del Sol. 
9. 41.51-52 Los nombres Manass y Efran tienen, en hebreo, un sonido semejante al de los verbos que significan, respectivamente, olvidar y dar frutos. 

Gnesis 42


Los hermanos de Jos en busca de alimentos

1 Viendo Jacob que en Egipto haba alimentos, dijo a sus hijos: "Por qu os estis ah mirando? 2 Yo he odo que hay vveres en Egipto; descended all y comprad de all para nosotros, para que podamos vivir y no muramos".[1] 
3 Descendieron los diez hermanos de Jos a comprar trigo en Egipto. 4 Pero Jacob no envi a Benjamn, hermano de Jos,[2] con sus hermanos, porque dijo: "No sea que le acontezca algn desastre". 5 Fueron, pues, los hijos de Israel entre los que iban a comprar, porque haba hambre en la tierra de Canan. 
6 Jos era el seor de la tierra, quien le venda trigo a todo el mundo. Cuando llegaron los hermanos de Jos, se inclinaron a l rostro en tierra.[3] 7 Jos reconoci a sus hermanos en cuanto los vio; pero hizo como que no los conoca, y hablndoles speramente les dijo: 
--De dnde habis venido? 
Ellos respondieron: 
--De la tierra de Canan, para comprar alimentos. 
8 Reconoci, pues, Jos a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron. 9 Entonces se acord Jos de los sueos que haba tenido acerca de ellos, y les dijo: 
--Espas sois; para ver las regiones indefensas del pas habis venido.[4] 
10 --No, seor nuestro --respondieron ellos--, sino que tus siervos han venido a comprar alimentos. 11 Todos nosotros somos hijos del mismo padre y somos hombres honrados; tus siervos nunca fueron espas. 
12 Pero Jos les dijo: 
--No; para ver las regiones indefensas del pas habis venido. 
13 --Tus siervos somos doce hermanos --respondieron ellos--, hijos de un hombre en la tierra de Canan. El menor est hoy con nuestro padre y el otro ha desaparecido. 
14 Y Jos les dijo: 
--Eso es lo que os he dicho al afirmar que sois espas. 15 En esto seris probados: Por vida del faran, que no saldris de aqu hasta que vuestro hermano menor venga! 16 Enviad a uno de vosotros para que traiga a vuestro hermano, y vosotros quedad presos. Vuestras palabras sern probadas, si hay verdad en vosotros; y si no, por la vida del faran, que sois espas![5] 
17 Entonces los puso juntos en la crcel por tres das. 18 Al tercer da les dijo Jos: 
--Haced esto y vivid: Yo temo a Dios.[6] 19 Si sois hombres honrados, uno de vuestros hermanos se quedar en la crcel, mientras los dems vais a llevar el alimento para remediar el hambre de vuestra familia. 20 Pero traeris a vuestro hermano menor; as sern verificadas vuestras palabras y no moriris. 
Ellos lo hicieron as, 21 pero se decan el uno al otro: 
--Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba y no lo escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 
22 Entonces Rubn les respondi, diciendo: 
--No os habl yo y dije: "No pequis contra el joven"?[7] Pero no me escuchasteis; por eso ahora se nos demanda su sangre. 
23 Ellos no saban que Jos los entenda, porque este tena un intrprete para hablar con ellos. 24 Entonces se apart Jos de su lado, y llor; cuando volvi a ellos, les habl y, tomando de entre ellos a Simen, lo apres en su presencia. 25 Despus mand Jos que llenaran sus sacos de trigo y devolvieran el dinero a cada uno de ellos, ponindolo en su saco, y que les dieran comida para el camino; as se hizo con ellos. 26 Entonces pusieron ellos su trigo sobre sus asnos y se fueron de all. 
27 Pero al abrir uno de ellos el saco para dar de comer a su asno en el mesn, vio el dinero que estaba en la boca de su costal. 28 Y dijo a sus hermanos: 
--Me han devuelto mi dinero; aqu est, en mi saco! 
Entonces se les sobresalt el corazn, y espantados se dijeron el uno al otro: 
--Qu es esto que Dios nos ha hecho? 
29 Cuando llegaron junto a Jacob, su padre, en tierra de Canan, le contaron todo lo que les haba acontecido, diciendo: 
30 --Aquel hombre, el seor de la tierra, nos habl speramente y nos trat como a espas de la tierra. 31 Pero nosotros le dijimos: "Somos hombres honrados, nunca fuimos espas. 32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno ha desaparecido y el menor est hoy con nuestro padre en la tierra de Canan". 33 Entonces aquel hombre, el seor de la tierra, nos dijo: "En esto conocer que sois hombres honrados: dejad conmigo a uno de vuestros hermanos, tomad para remediar el hambre de vuestras familias y andad, 34 traedme a vuestro hermano menor; as sabr que no sois espas, sino hombres honrados; entonces os entregar a vuestro hermano y comerciaris libremente por el pas". 
35 Aconteci que cuando vaciaban ellos sus sacos, vieron que en el saco de cada uno estaba la bolsita con su dinero; y tanto ellos como su padre, al ver las bolsitas con el dinero, tuvieron temor. 
36 Entonces su padre Jacob les dijo: 
--Me habis privado de mis hijos: Jos no aparece, Simen tampoco y ahora os llevaris a Benjamn. Estas cosas acabarn conmigo. 
37 Rubn respondi a su padre: 
--Qutales la vida a mis dos hijos, si no te lo devuelvo. Confamelo a m y yo te lo devolver. 
38 Pero Jacob replic: 
--No descender mi hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto y l[8] ha quedado solo; si le acontece algn desastre en el camino por donde vais, haris descender mis canas con dolor al seol. 
						 NOTAS:

1. 42.1-2 Algunos documentos y pinturas del antiguo Egipto atestiguan que grupos de semitas llegaban all desde Canan, especialmente en tiempos de hambre y escasez, para comprar alimentos o para establecerse. Vase Gn 12.10 nota m. 
2. 42.4 Benjamn es hermano de Jos, ya que ambos eran hijos de Jacob y de Raquel (Cf. Gn 30.22-24; 35.16-18). 
3. 42.6 Con este gesto de sumisin los hermanos cumplen, sin darse cuenta, lo que haban preanunciado los sueos de Jos (cf. v. 9, y vase Gn 37.5-11 n.). 
4. 42.9 El nordeste de Egipto, por donde los hermanos de Jos llegaron desde Canan, era la regin ms vulnerable del pas por ser la puerta de entrada de las invasiones enemigas. Vase Ex 1.10 n. 
5. 42.14-16 Jos pone primero a prueba a sus hermanos, amenazndolos con retenerlos presos mientras uno de ellos va en busca de Benjamn. Pero como este sera un golpe muy duro para su padre Jacob, toma a Simen como rehn hasta el regreso de sus hermanos (v. 24). 
6. 42.18 Yo temo a Dios: Vanse Dt 6.13 nota j; Pr 1.7 nota g. 
7. 42.22 No os habl... el joven: Cf. Gn 37.21-22. 
8. 42.38 l ha quedado solo, de los dos hijos de Raquel, su esposa preferida (vase Gn 42.4 n.). 

Gnesis 43


Regreso, con Benjamn, de los hermanos de Jos

1 El hambre era grande en la tierra; 2 y aconteci que cuando acabaron de consumir el trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: 
--Volved y comprad para nosotros un poco de alimento. 
3 Respondi Jud: 
--Aquel hombre nos advirti con nimo resuelto: "No veris mi rostro si no trais a vuestro hermano con vosotros". 4 Si envas a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento. 5 Pero si no lo envas, no descenderemos, porque aquel hombre nos dijo: "No veris mi rostro si no trais a vuestro hermano con vosotros". 
6 Dijo entonces Israel: 
--Por qu me hicisteis tanto mal, declarando a ese hombre que tenais otro hermano? 
7 Ellos respondieron: 
--Aquel hombre nos pregunt expresamente por nosotros y por nuestra familia, diciendo: "Vive an vuestro padre? Tenis otro hermano?" Y le declaramos conforme a estas palabras. Acaso podamos saber que l nos dira: "Haced venir a vuestro hermano"? 
8 Entonces Jud dijo a su padre Israel: 
--Enva al joven conmigo; nos levantaremos e iremos enseguida, a fin de que vivamos y no muramos, ni nosotros, ni t, ni nuestros nios. 9 Yo te respondo por l; a m me pedirs cuenta. Si no te lo traigo de vuelta y no lo pongo delante de ti, ser ante ti el culpable para siempre. 10 Si no nos hubiramos demorado, ciertamente hubiramos ya ido y vuelto dos veces. 
11 Entonces su padre Israel les respondi: 
--Pues que as es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos y llevad a aquel hombre un regalo, un poco de blsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. 12 Tomad tambin en vuestras manos doble cantidad de dinero, y llevad as en vuestras manos el dinero devuelto en las bocas de vuestros costales; quiz fue equivocacin. 13 Asimismo, tomad a vuestro hermano, levantaos y volved a aquel hombre. 14 Que el Dios omnipotente[1] haga que ese hombre tenga misericordia de vosotros, y os suelte al otro hermano vuestro y a este Benjamn. Y si he de ser privado de mis hijos, que lo sea. 
15 Entonces tomaron aquellos hombres el regalo, y tomaron en sus manos el doble del dinero, as como a Benjamn, y se levantaron, descendieron a Egipto y se presentaron delante de Jos. 16 Jos vio con ellos a Benjamn, y dijo al mayordomo de su casa: 
--Lleva a casa a esos hombres, y deguella una res y preprala, pues estos hombres comern conmigo al medioda. 
17 Hizo el hombre como Jos haba dicho, y llev a los hombres a casa de Jos. 18 Entonces aquellos hombres tuvieron temor, porque los llevaban a casa de Jos. Se decan: 
--Por el dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez, nos han trado aqu; para tendernos lazo, atacarnos y tomarnos por siervos a nosotros y a nuestros asnos. 
19 Se acercaron, pues, al mayordomo de la casa de Jos, y le hablaron a la entrada de la casa. 20 Le dijeron: 
--Ay, seor nuestro! Nosotros, en realidad de verdad, descendimos al principio a comprar alimentos. 21 Y aconteci que cuando llegamos al mesn y abrimos nuestros costales, vimos que el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y lo hemos vuelto a traer con nosotros. 22 Hemos trado tambin en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos. Nosotros no sabemos quin haya puesto nuestro dinero en nuestros costales. 
23 l les respondi: 
--Paz a vosotros, no temis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en vuestros costales; yo recib vuestro dinero. 
Y les sac a Simen. 24 Luego llev aquel varn a los hombres a casa de Jos; les dio agua y lavaron sus pies, y dio de comer a sus asnos. 25 Ellos prepararon el regalo mientras vena Jos a medioda, pues oyeron que habran de comer all. 
26 Al entrar Jos en casa, ellos le trajeron el regalo que haban trado consigo, y se inclinaron ante l hasta tocar la tierra. 27 Entonces les pregunt Jos cmo estaban, y les dijo: 
--Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? Vive todava? 
28 Ellos respondieron: 
--Tu siervo, nuestro padre, est bien; an vive. 
Y se inclinaron e hicieron reverencia. 
29 Alz Jos sus ojos y vio a su hermano Benjamn, hijo de su madre, y dijo: 
--Es este vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? 
Y aadi: 
--Dios tenga misericordia de ti, hijo mo. 
30 Entonces Jos se apresur, porque se conmovieron sus entraas a causa de su hermano, y busc dnde llorar; entr en su habitacin y llor all. 31 Cuando pudo contener el llanto, lav su rostro, sali y dijo: "Servid la comida". 
32 Sirvieron para l aparte, y separadamente para ellos,[2] y aparte para los egipcios que con l coman, porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominacin para los egipcios. 33 Y se sentaron delante de l, el mayor conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad; y estaban aquellos hombres atnitos mirndose el uno al otro. 34 Jos tom viandas de delante de s para ellos; pero la porcin de Benjamn era cinco veces mayor[3] que la de cualquiera de los dems. Y bebieron y se alegraron con l. 
						 NOTAS:

1. 43.14 El Dios omnipotente: Vase Gn 17.1 n. 
2. 43.32 Los egipcios observaban ciertas reglas para mantener la pureza ritual de las comidas, pero, en este caso, la separacin tambin poda servir para poner de relieve la jerarqua de Jos. 
3. 43.34 Cinco veces mayor. Vase Gn 31.7 n. 

Gnesis 44


La copa de Jos

1 Mand Jos al mayordomo de su casa, diciendo: 
--Llena de alimento los costales de estos hombres, de todo cuanto puedan llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal. 2 Tambin pondrs mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. 
El mayordomo hizo como haba dicho Jos. 
3 Al amanecer, los hombres fueron despedidos con sus asnos. 4 Ya ellos haban salido de la ciudad, pero todava no se haban alejado, cuando Jos dijo a su mayordomo: 
--Levntate y sigue a esos hombres. Cuando los alcances, diles: "Por qu habis pagado mal por bien? Por qu habis robado mi copa de plata? 5 No es esta en la que bebe mi seor, y la que usa para adivinar?[1] Habis hecho mal al hacer esto!" 
6 Cuando l los alcanz, les dijo estas palabras. 7 Y ellos le respondieron: 
--Por qu dice nuestro seor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos. 8 Si el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales te lo volvimos a traer desde la tierra de Canan, cmo bamos a hurtar de casa de tu seor plata ni oro? 9 Aquel de tus siervos a quien se le encuentre la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi seor. 
10 Entonces el mayordomo dijo: 
--Tambin ahora sea conforme a vuestras palabras: aquel a quien se le encuentre ser mi siervo; los dems quedaris sin culpa. 
11 Ellos entonces se dieron prisa, baj cada uno su costal a tierra y cada cual abri el suyo. 12 El mayordomo busc, comenzando por el mayor y terminando por el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamn. 13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, carg cada uno su asno y volvieron a la ciudad. 
14 Entr Jud con sus hermanos a casa de Jos, que an estaba all, y se postraron en tierra delante de l. 15 Y les dijo Jos: 
--Qu accin es esta que habis hecho? No sabis que un hombre como yo sabe adivinar? 
16 Entonces dijo Jud: 
--Qu diremos a mi seor? Qu hablaremos o con qu nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos.[2] Nosotros somos siervos de mi seor, nosotros y tambin aquel en cuyo poder se hall la copa. 
17 Jos respondi: 
--Nunca haga yo tal cosa. El hombre en cuyo poder se hall la copa, ese ser mi siervo; vosotros id en paz junto a vuestro padre. 

Jud intercede por Benjamn

18 Entonces Jud se acerc a l y le dijo: 
--Ay, seor mo!, te ruego que permitas a tu siervo decir una palabra a odos de mi seor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues t eres como el faran. 19 Mi seor pregunt a sus siervos: "Tenis padre o hermano?" 20 Y nosotros respondimos a mi seor: "S, tenemos un padre anciano y un hermano joven, pequeo an, que le naci en su vejez; un hermano suyo muri, y solo l qued de los hijos de su madre, y su padre lo ama". 21 T dijiste a tus siervos: "Tradmelo, pues quiero verlo".[3] 22 Y nosotros dijimos a mi seor: "El joven no puede dejar a su padre, porque si lo deja, su padre morir". 23 Y dijiste a tus siervos: "Si vuestro hermano menor no viene con vosotros, no veris ms mi rostro". 
24 "Aconteci, pues, que cuando llegamos a mi padre, tu siervo, le contamos las palabras de mi seor. 25 Y dijo nuestro padre: "Volved a comprarnos un poco de alimento". 26 Pero nosotros respondimos: "No podemos ir. Si nuestro hermano va con nosotros, iremos, porque no podremos presentarnos ante aquel hombre, si no est con nosotros nuestro hermano menor". 27 Entonces tu siervo, mi padre, nos dijo: "Vosotros sabis que dos hijos me dio a luz mi mujer; 28 uno de ellos se fue de mi lado, y pienso de cierto que fue despedazado. Hasta ahora no lo he vuelto a ver. 29 Si ahora os llevis tambin a este y le acontece algn desastre, haris que con dolor desciendan mis canas al seol". 
30 "Ahora, pues, cuando vuelva yo a tu siervo, mi padre, si el joven no va conmigo, como su vida est ligada a la vida de l, 31 suceder que cuando no vea al joven, morir; y tus siervos harn que con dolor desciendan al seol las canas de nuestro padre, tu siervo. 32 Como tu siervo sali fiador del joven ante mi padre, diciendo: "Si no te lo traigo de vuelta, entonces yo ser culpable ante mi padre para siempre", 33 por eso te ruego que se quede ahora tu siervo en lugar del joven como siervo de mi seor, y que el joven vaya con sus hermanos, 34 pues cmo volver yo a mi padre sin el joven? No podr, por no ver el mal que sobrevendr a mi padre. 
						 NOTAS:

1. 44.4-5 Por qu habis robado mi copa... adivinar?: La adivinacin por medio de copas llenas de agua era una prctica corriente en Mesopotamia y Egipto, que consista en echar en el agua unas gotas de aceite, o en hacer caer dentro de la copa una piedra preciosa o algn otro objeto pequeo. El pronstico dependa de la figura formada por la mancha de aceite, o del ruido que producan los objetos al dar en el fondo de la copa. 
2. 44.16 Dios ha hallado la maldad de tus siervos: Ms all del supuesto robo de la copa, esta confesin de Jud implica un reconocimiento del crimen que haban cometido los hermanos al atentar contra la vida de Jos. Cf. Gn 42.21-22. 
3. 44.21 Quiero verlo: otra posible traduccin: Quiero conocerlo; tambin, quiero mostrarle mi bondad. 

Gnesis 45


Jos se da a conocer a sus hermanos 

1 [1] No poda ya Jos contenerse delante de todos los que estaban a su lado, y clam: "Haced salir de mi presencia a todos!" As no qued nadie con l cuando Jos se dio a conocer a sus hermanos. 
2 Entonces se ech a llorar a gritos; lo oyeron los egipcios, y lo oy tambin la casa del faran. 3 Y dijo Jos a sus hermanos: 
--Yo soy Jos. Vive an mi padre? 
Sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de l. 
4 Pero Jos les dijo: 
--Acercaos ahora a m. 
Ellos se acercaron, y l les dijo: 
--Yo soy Jos, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. 5 Ahora, pues, no os entristezcis ni os pese haberme vendido ac, porque para salvar vidas me envi Dios delante de vosotros.[2] 6 Pues ya ha habido dos aos de hambre en medio de la tierra, y an quedan cinco aos en los cuales no habr arada ni siega. 7 Dios me envi delante de vosotros para que podis sobrevivir sobre la tierra, para daros vida por medio de una gran liberacin. 8 As, pues, no me enviasteis ac vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre del faran,[3] por seor de toda su casa y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: "As dice tu hijo Jos: Dios me ha puesto por seor de todo Egipto; ven a m, no te detengas. 10 Habitars en la tierra de Gosn,[4] y estars cerca de m, t, tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. 11 All te alimentar, pues an quedan cinco aos de hambre, para que no perezcas de pobreza t, tu casa y todo lo que tienes". 12 Vuestros ojos ven, y tambin los ojos de mi hermano Benjamn, que mi boca os habla. 13 Haris, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habis visto. Daos prisa, y traed a mi padre ac! 
14 Jos se ech sobre el cuello de su hermano Benjamn y llor; tambin Benjamn llor sobre su cuello. 15 Luego bes a todos sus hermanos y llor sobre ellos. Despus de esto, sus hermanos hablaron con l. 
16 Se oy la noticia en la casa del faran, y se deca: "Los hermanos de Jos han venido". Esto agrad a los ojos del faran y de sus siervos. 17 Y dijo el faran a Jos: 
--Di a tus hermanos: "Haced esto: cargad vuestras bestias y marchaos; volved a la tierra de Canan, 18 tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a m, porque yo os dar lo bueno de la tierra de Egipto y comeris de la abundancia de la tierra".[5] 19 Y t manda: "Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros nios y vuestras mujeres, tomad a vuestro padre y venid. 20 Y no os preocupis por vuestros enseres, porque la riqueza de la tierra de Egipto ser vuestra". 
21 As lo hicieron los hijos de Israel; y Jos les dio carros conforme a la orden del faran y les suministr vveres para el camino. 22 A cada uno de ellos le dio un vestido nuevo, y a Benjamn le dio trescientas piezas de plata y cinco vestidos nuevos. 23 A su padre le envi esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y comida; esto para el viaje de su padre. 24 Luego despidi a sus hermanos, y cuando se iban, les dijo: 
--No riis por el camino. 
25 Subieron, pues, de Egipto, y llegaron a la tierra de Canan, junto a su padre Jacob. 26 Y le dieron las nuevas, diciendo: "Jos an vive!, y es seor en toda la tierra de Egipto". Pero el corazn de Jacob desfalleci porque no les crea. 27 Entonces ellos le repitieron todas las palabras que Jos les haba hablado; y viendo Jacob los carros que Jos enviaba para llevarlo, su espritu revivi. 28 Y dijo Israel: 
--Con esto me basta! Jos, mi hijo, vive todava! Ir y lo ver antes de morir. 
						 NOTAS:

1. 45.1-28 La historia de Jos llega aqu a su punto culminante. Todos los relatos anteriores, con sus notas de suspenso, preparaban el instante en que Jos se dara a conocer a sus hermanos y hara posible el traslado a Egipto de su padre y de toda su familia. 
2. 45.5 Para salvar vidas me envi Dios delante de vosotros: Esta frase revela el profundo sentido de toda la historia de Jos. El desenlace final muestra, no solo que cada acontecimiento formaba parte de un plan providencial de Dios, sino tambin que el Seor puede valerse hasta de los pecados de los seres humanos para llevar a cabo sus designios de salvacin (cf. v. 8). 
3. 45.8 Padre del faran: Este era uno de los ttulos del visir o primer ministro de Egipto. 
4. 45.10 Gosn: La regin oriental del delta del Nilo era una de las regiones ms frtiles de Egipto. 
5. 45.18 En algunos textos del antiguo Egipto se mencionan concesiones parecidas a estas, hechas a inmigrantes semitas o asiticos en general. 

Gnesis 46


Jacob y su familia en Egipto

1 Sali Israel[1] con todo lo que tena. Cuando lleg a Beerseba[2] ofreci sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2 Y habl Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: 
--Jacob, Jacob. 
l respondi: 
--Aqu estoy. 
3 Entonces Dios dijo: 
--Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque all har de ti una gran nacin.[3] 4 Yo descender contigo a Egipto, y yo tambin te har volver;[4] y la mano de Jos cerrar tus ojos.[5] 
5 Jacob sali de Beerseba; y subieron los hijos de Israel a su padre Jacob, a sus nios y a sus mujeres en los carros que el faran haba enviado para llevarlo. 6 Tambin tomaron sus ganados y los bienes que haban adquirido en la tierra de Canan, y fueron a Egipto Jacob y toda su descendencia consigo: 7 sus hijos y los hijos de sus hijos; y sus hijas y las hijas de sus hijos. A toda su descendencia llev consigo a Egipto. 
8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: 
Rubn, primognito de Jacob. 9 Y los hijos de Rubn: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi. 
10 Los hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar y Sal, hijo de la cananea. 
11 Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 
12 Los hijos de Jud: Er, Onn, Sela, Fares y Zara; pero Er y Onn murieron en la tierra de Canan. Y los hijos de Fares fueron Hezrn y Hamul. 
13 Los hijos de Isacar: Tola, Fa, Job[6] y Simrn. 
14 Los hijos de Zabuln: Sered, Eln y Jahleel. 
15 Estos fueron los hijos de Lea, los que dio a luz a Jacob en Padan-aram, y adems su hija Dina; treinta y tres las personas todas de sus hijos e hijas. 
16 Los hijos de Gad: Zifin, Hagui, Ezbn, Suni, Eri, Arodi y Areli. 
17 Los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Bera: Heber y Malquiel. 
18 Estos fueron los hijos de Zilpa, la esclava que Labn regal a su hija Lea, le dio a luz a Jacob; en total diecisis personas. 
19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: Jos y Benjamn. 
20 A Jos le nacieron en la tierra de Egipto Manass y Efran, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.[7] 
21 Los hijos de Benjamn fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamn, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard. 
22 Estos fueron los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; en total catorce personas. 
23 Los hijos de Dan: Husim. 
24 Los hijos de Neftal: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem. 
25 Estos fueron los hijos que Bilha, la que dio Labn a Raquel, su hija, dio a luz de Jacob; en total siete personas. 
26 Todas las personas que llegaron con Jacob a Egipto, nacidas de l, sin contar las mujeres de los hijos de Jacob, todas ellas fueron sesenta y seis. 27 Y los hijos de Jos, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto fueron setenta.[8] 
28 Envi Jacob a Jud delante de s a Jos, para que lo viniera a ver en Gosn; y llegaron a la tierra de Gosn.[9] 29 Jos unci su carro y fue a recibir a Israel, su padre, en Gosn. Al verlo, se ech sobre su cuello, y sobre su cuello llor largamente. 30 Entonces Israel dijo a Jos: 
--Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro y s que an vives. 
31 Luego Jos dijo a sus hermanos y a la casa de su padre: 
--Subir y lo har saber al faran; le dir: "Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canan, han venido a m. 32 Los hombres son pastores de ovejas, hombres ganaderos; han trado sus ovejas, sus vacas y todo lo que tenan". 33 Y cuando el faran os llame y os pregunte: "Cul es vuestro oficio?", 34 entonces diris: "Hombres de ganadera hemos sido nosotros tus siervos, desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres". As podris habitar en la tierra de Gosn, porque para los egipcios es abominacin todo pastor de ovejas. 
						 NOTAS:

1. 46.1 Israel: el nuevo nombre dado por Dios a Jacob. Vase Gn 32.22-32 n. 
2. 46.1 Desde Hebrn hasta la regin de Gosn, en Egipto, hay una distancia de unos 350 km. Beerseba, la primera escala antes de penetrar en las zonas semidesrticas, estaba asociada especialmente a la historia de Isaac (Gn 26.23-25; cf. 28.10). 
3. 46.3 Una vez ms, el Seor renueva a Jacob las promesas hechas a Abraham e Isaac (vase Gn 12.2 n.). 
4. 46.4 Yo tambin te har volver: lit. te sacar. Otra traduccin posible: Sacar de all a tus descendientes: En la persona del patriarca est de algn modo incluida toda su descendencia (vase Heb 7.10 n.). 
5. 46.4 La mano de Jos cerrar tus ojos: es decir, que Jos va a estar al lado de su padre cuando este muera. 
6. 46.13 Job: Cf. Nm 26.24; 1 Cr 7.1, donde dice Jasub. 
7. 46.20 Cf. Gn 41.45,50-52. 
8. 46.27 Setenta: Cf. Ex 1.5; Dt 10.22. Si a las sesenta y seis del v. anterior se agrega los nombres de Jos y de sus dos hijos (nacido en Egipto), y el del propio Jacob, el nmero de personas suma setenta. La versin griega (LXX) aade cinco descendientes de los hijos de Jos, lo cual arroja el total de setenta y cinco personas que se menciona en Hch 7.14. 
9. 46.28 Para que lo viniera a ver en Gosn: Otra posible traduccin: para avisarle que estaba en camino a Gosn. 

Gnesis 47

1 Fue Jos y lo hizo saber al faran. Le dijo: 
--Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canan y estn en la tierra de Gosn. 
2 Escogi a cinco de sus hermanos y los present delante del faran. 
3 Entonces el faran dijo a sus hermanos: 
--Cul es vuestro oficio? 
Ellos respondieron al faran: 
--Pastores de ovejas son tus siervos, as nosotros como nuestros padres. 
4 Dijeron adems al faran: 
--Para habitar en esta tierra hemos venido, porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canan; por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten tus siervos en la tierra de Gosn. 
5 Entonces el faran dijo a Jos: 
--Tu padre y tus hermanos han venido a ti. 6 Delante de ti est la tierra de Egipto. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Gosn, y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales de mi ganado. 
7 Jos introdujo tambin a Jacob, su padre, y lo present delante del faran. Jacob bendijo al faran,[1] 8 y el faran pregunt a Jacob: 
--Cuntos aos tienes? 
9 Jacob respondi al faran: 
--Los aos de mi peregrinacin son ciento treinta. Pocos y malos han sido los aos de mi vida, y no han llegado a los aos de la vida de mis padres en los das de su peregrinacin. 
10 Jacob bendijo al faran y sali de su presencia. 11 As Jos hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesin en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramess, como mand el faran.[2] 12 Y alimentaba Jos con pan a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, segn el nmero de los hijos. 
13 No haba pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave, por lo que desfallecan de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canan.[3] 14 Recogi entonces Jos todo el dinero que la tierra de Egipto y la tierra de Canan le haban pagado por los alimentos que de l compraban; y meti Jos el dinero en casa del faran. 15 Cuando se acab el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canan, vino todo Egipto a Jos, diciendo: 
--Danos pan; por qu moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero? 
16 Jos respondi: 
--Si se ha acabado el dinero, entregad vuestros ganados, y yo os dar trigo por vuestros ganados. 
17 Trajeron ellos sus ganados a Jos, y Jos les dio alimentos a cambio de caballos, ovejas, vacas y asnos; los abasteci de pan aquel ao a cambio de todos sus ganados. 18 Acabado aquel ao, vinieron a l el segundo ao, y le dijeron: 
--No ocultamos a nuestro seor que el dinero ciertamente se ha acabado, y tambin el ganado es ya de nuestro seor. Nada ha quedado delante de nuestro seor, sino nuestros cuerpos y nuestra tierra. 19 Por qu moriremos delante de tus ojos, as nosotros como nuestra tierra? Cmpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos del faran; danos semilla para que vivamos y no muramos, y que no sea asolada la tierra. 
20 Entonces compr Jos para el faran toda la tierra de Egipto, pues los egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agrav el hambre que pesaba sobre ellos. La tierra pas as a ser del faran. 21 Y al pueblo lo hizo pasar a las ciudades,[4] desde un extremo al otro del territorio de Egipto. 22 Solamente la tierra de los sacerdotes no compr, por cuanto los sacerdotes reciban trigo del faran y coman del trigo que el faran les daba; por eso no vendieron su tierra. 
23 Luego Jos dijo al pueblo: 
--Os he comprado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para el faran; aqu tenis semilla para sembrar la tierra. 24 De los frutos daris la quinta parte al faran; las otras cuatro partes sern vuestras, para sembrar las tierras y para vuestra manutencin, y tambin de los que estn en vuestras casas, para que coman vuestros nios. 
25 Ellos respondieron: 
--La vida nos has dado. Hallemos gracia a los ojos de nuestro seor, y seamos siervos del faran. 
26 Entonces Jos puso por ley hasta hoy sobre la tierra de Egipto que se diera al faran la quinta parte de las cosechas. Tan solo la tierra de los sacerdotes no pas a ser del faran. 
27 As habit Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosn; tomaron posesin de ella, se aumentaron y se multiplicaron en gran manera.[5] 28 Jacob vivi en la tierra de Egipto diecisiete aos, y fueron los das de Jacob, los aos de su vida, ciento cuarenta y siete aos. 
29 Cuando los das de Israel tocaban a su fin, llam a Jos, su hijo, y le dijo: 
--Si he hallado ahora gracia a tus ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo[6] y que me trates con misericordia y lealtad. Te ruego que no me entierres en Egipto. 30 Cuando duerma con mis padres, me llevars de Egipto y me sepultars en el sepulcro de ellos.[7] 
--Har como t dices --respondi Jos. 
31 --Jramelo --dijo Israel. 
Y Jos se lo jur. Entonces Israel se inclin sobre la cabecera de la cama. 
						 NOTAS:

1. 47.7 Jacob bendijo al faran; es decir, salud al faran con mucho respeto. 
2. 47.11 La regin de Gosn (cf. v. 6) recibe aqu el nombre de Ramess, el mismo que se dara ms tarde, en tiempos del xodo, a una de las ciudades edificadas para almacenar vveres en aquella regin (cf. Ex 1.11; cf. 12.37; Nm 33.3,5). 
3. 47.13 Los v. 13-26 dan un ejemplo de la habilidad administrativa de Jos, sin aprobar ni condenar las medidas tomadas por l. 
4. 47.21 Y al pueblo lo hizo pasar a las ciudades: El acaparamiento de territorios, reduciendo a sus habitantes a la condicin de esclavos, era un abuso corriente en la antiguedad. Esta prctica fue denunciada severamente por los profetas de Israel (cf. 1 R 21; Is 5.8-10; Miq 2.1-5). 
5. 47.27 Cf. Gn 47.2-4. 
6. 47.29 Pongas tu mano debajo de mi muslo: es decir, hacer un juramento solemne. Vase Gn 24.2 n. 
7. 47.30 Gn 49.29-32; 50.6. 

Gnesis 48


Jacob bendice a Efran y a Manass

1 Sucedi despus de estas cosas que dijeron a Jos: 
--Tu padre est enfermo. 
Entonces l tom consigo a sus dos hijos, Manass y Efran. 2 Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: 
--Aqu est tu hijo Jos, que viene a ti. 
Haciendo un esfuerzo, Israel se sent sobre la cama 3 y dijo a Jos: 
--El Dios omnipotente se me apareci en Luz, en la tierra de Canan, me bendijo 4 y me dijo: "Yo te har crecer, te multiplicar y te pondr por estirpe de naciones; y dar esta tierra a tu descendencia despus de ti por heredad perpetua".[1] 5 Ahora bien, tus dos hijos, Efran y Manass, que te nacieron en la tierra de Egipto antes de venir a reunirme contigo a la tierra de Egipto, son mos; al igual que Rubn y Simen, sern mos.[2] 6 Los que despus de ellos has engendrado, sern tuyos; por el nombre de sus hermanos sern llamados en sus heredades. 7 Cuando yo vena de Padan-aram se me muri Raquel en la tierra de Canan, en el camino, como media legua antes de llegar a Efrata; y la sepult all, en el camino de Efrata, que es Beln.[3] 
8 Vio entonces Israel a los hijos de Jos, y dijo: 
--Quines son estos? 
9 --Son mis hijos, los que Dios me ha dado aqu --respondi Jos a su padre. 
--Acrcalos ahora a m, y los bendecir --dijo Israel. 
10 Los ojos de Israel estaban tan debilitados por la vejez, que no poda ver. Los hizo, pues, acercarse a l, y l los bes y los abraz. 11 Y dijo Israel a Jos: 
--No pensaba yo ver ms tu rostro, y Dios me ha dejado ver tambin a tu descendencia. 
12 Entonces Jos los sac de entre sus rodillas[4] y se inclin a tierra. 13 Los tom Jos a ambos, Efran a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manass a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acerc a l. 14 Israel extendi su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efran, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manass, colocando as sus manos adrede, aunque Manass era el primognito.[5] 15 Y bendijo a Jos,[6] diciendo: 
    "El Dios en cuya presencia 
    anduvieron mis padres Abraham e Isaac, 
    el Dios que me mantiene 
    desde que yo soy hasta este da, 
    16 el ngel[7] que me liberta de todo mal, 
    bendiga a estos jvenes. 
    Sea perpetuado en ellos mi nombre 
    y el nombre de mis padresAbraham e Isaac, 
    y multiplquense y crezcanen medio de la tierra". 
17 Al ver Jos que su padre pona la mano derecha sobre la cabeza de Efran, se sinti disgustado; y tom la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efran a la cabeza de Manass. 18 Y dijo Jos a su padre: 
--As no, padre mo, porque este es el primognito; pon tu mano derecha sobre su cabeza. 
19 Pero su padre no quiso hacerlo, y le respondi: 
--Lo s, hijo mo, lo s; tambin l llegar a ser un pueblo, y ser tambin grande; pero su hermano menor ser ms grande que l, y su descendencia formar multitud de naciones. 
20 Y los bendijo aquel da, diciendo: 
--Que con vuestro nombre se bendiga en Israel, y se diga: "Hgate Dios como a Efran y como a Manass". 
Y puso a Efran antes de Manass. 
21 Luego dijo Israel a Jos: 
--Yo muero; pero Dios estar con vosotros y os har volver a la tierra de vuestros padres. 22 A ti te he dado una parte ms que a tus hermanos, la cual tom al amorreo con mi espada y con mi arco.[8] 
						 NOTAS:

1. 48.3-4 Estos v. resumen el episodio relatado en Gn 28.10-22. 
2. 48.5 Jacob adopta a los hijos de Jos como si fueran suyos. De esta manera, Efran y Manass adquieren la misma categora que Rubn y Simen, y cada uno pasa a ser el antepasado de una tribu. 
3. 48.7 Cf. Gn 35.16-20. 
4. 48.12 El hecho de sentar a un nio sobre las rodillas formaba parte de la ceremonia de adopcin legal (vase Gn 30.3 n.). 
5. 48.13-14 La mano derecha simbolizaba la preferencia. Al cruzar las manos para poner su derecha sobre la cabeza de Efran, Jacob daba a entender que l reciba la bendicin principal. De hecho, la tribu de Efran lleg a ser ms poderosa que la de Manass, aunque este haba sido el primognito de Jos. Acerca de la preeminencia del hijo menor sobre el mayor, vase Gn 27.1-40 n. 
6. 48.15 Los hijos de Jos reciben la bendicin en la persona de su padre. Segn una idea muy caracterstica del antiguo pensamiento hebreo, en la persona del progenitor est representada, y de algn modo incluida, toda su descendencia. Vase Gn 46.4 nota e. 
7. 48.16 El contexto indica claramente que este ngel, como en otros pasajes el ngel de Jehov, es Dios mismo. Vase Gn 16.7 nota c. 
8. 48.22 Esta lucha de Jacob contra los amorreos no se menciona en ninguna otra fuente. Tal vez se trata de una alusin al ataque de sus hijos Simen y Lev contra Siquem, narrado en Gn 34. Cf. tambin Gn 33.18-20. 

Gnesis 49


Profeca de Jacob sobre sus hijos 

1 [1] Llam Jacob a sus hijos, y dijo: 
--Acercaos y os declarar lo que ha de aconteceros en los das venideros. 
    2 "Acercaos y od, hijos de Jacob; 
    escuchad a vuestro padre Israel. 
    3 Rubn, t eres mi primognito, 
    mi fortaleza y el principio de mi vigor; 
    el primero en dignidad, 
    el primero en poder. 
    4 Impetuoso como las aguas,ya no sers el primero,[2] 
    por cuanto subiste al lecho de tu padre; 
    entonces te envileciste,al subir a mi lecho.[3] 
    5 "Simen y Lev[4] son hermanos; 
    armas de maldad son sus armas. 
    6 En su consejo no entre mi alma, 
    ni mi espritu se junte en su compaa, 
    porque en su furor mataron hombres 
    y en su temeridad desjarretaron toros.[5] 
    7 Maldito sea su furor, que fue fiero, 
    y su ira, que fue dura. 
    Yo los apartar en Jacob, 
    los esparcir en Israel. 
    8 "Jud, te alabarn tus hermanos; 
    tu mano estarsobre el cuello de tus enemigos; 
    los hijos de tu padre se inclinarn a ti. 
    9 Cachorro de len, Jud;[6] 
    de la presa subiste, hijo mo. 
    Se encorv, se ech como len, 
    como len viejo: quin lo despertar? 
    10 No ser quitado el cetro de Jud[7] 
    ni el bastn de mando de entre sus pies, 
    hasta que llegue Siloh;[8] 
    a l se congregarn los pueblos. 
    11 Atando a la vid su pollino 
    y a la cepa el hijo de su asna, 
    lav en el vino su vestido 
    y en la sangre de uvas su manto.[9] 
    12 Sus ojos son ms rojos que el vino 
    y sus dientes ms blancos que la leche.[10] 
    13 "Zabuln habitar en puertos de mar; 
    ser puerto para las naves 
    y llegar hasta Sidn.[11] 
    14 "Isacar, asno fuerte[12] 
    que se recuesta entre los apriscos.[13] 
    15 Al ver que el descanso era bueno 
    y la tierra deleitosa, 
    baj su hombro para llevar carga, 
    y sirvi como un esclavo. 
    16 "Dan juzgar[14] a su pueblo 
    como una de las tribus de Israel. 
    17 Ser Dan serpiente junto al camino, 
    vbora junto a la senda, 
    que muerde los talones del caballo 
    y hace caer hacia atrs al jinete. 
    18 Tu salvacin he esperado, oh Jehov. 
    19 "A Gad, un ejrcito lo asaltar, 
    mas l acometer al final.[15] 
    20 "El pan de Aser ser substancioso;[16] 
    l dar deleites al rey. 
    21 "Neftal, cierva suelta 
    que da hermosos cervatillos.[17] 
    22 "Rama fructfera es Jos,[18] 
    rama fructfera junto a una fuente, 
    sus vstagos se extienden sobre el muro. 
    23 Le causaron amargura, 
    le lanzaron flechas, 
    lo aborrecieron los arqueros, 
    24 mas su arco se mantuvo poderoso 
    y los brazos de sus manos se fortalecieron 
    por las manos del Fuerte de Jacob, 
    por el nombre del Pastor,la Roca de Israel, 
    25 por el Dios de tu padre, el cual te ayudar, 
    por el Dios omnipotente,el cual te bendecir 
    con bendiciones de los cielos de arriba, 
    con bendiciones del abismoque est abajo, 
    con bendiciones de los pechosy del vientre. 
    26 Las bendiciones de tu padre 
    fueron mayoresque las de mis progenitores; 
    hasta el trmino de los collados eternos 
    sern sobre la cabeza de Jos, 
    sobre la frente del que fue apartadode entre sus hermanos. 
    27 "Benjamn es lobo arrebatador: 
    por la maana comer la presa 
    y a la tarde repartir los despojos.[19] 

Muerte y entierro de Jacob 

28 [20] Todas estas son las tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que su padre les dijo al bendecirlas; a cada una le dio su bendicin. 
29 Les orden luego, diciendo: "Voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que est en el campo de Efrn, el heteo, 30 en la cueva que est en el campo de Macpela, al oriente de Mamre, en la tierra de Canan, la que compr Abraham junto con el mismo campo de Efrn, el heteo, para heredad de sepultura.[21] 31 All sepultaron a Abraham y a Sara, su mujer; all sepultaron a Isaac[22] y a Rebeca, su mujer; all tambin sepult yo a Lea. 32 El campo y la cueva que est en l fueron comprados a los hijos de Het". 
33 Cuando acab Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogi sus pies en la cama y expir, y se reuni con sus padres.[23] 
						 NOTAS:

1. 49.1-28 Este poema, aqu titulado Profeca de Jacob sobre sus hijos, contiene una serie de declaraciones que describen algn aspecto del carcter o del destino de cada una de las tribus de Israel, usando imgenes de animales (cf., p.e., v. 9,14,17,21,27) y en un estilo semejante al de los refranes y dichos populares. As como Isaac haba preanunciado antes de morir los destinos de Jacob y de Esa (vase Gn 27.4 nota d), tambin Jacob se refiere profticamente al futuro de sus doce hijos. Cf. Dt 33; Jue 5.14-18; 2 S 23.1-7. 
2. 49.3-4 La tribu de Rubn, el primognito de Jacob, aunque importante en los comienzos de la historia israelita, ms tarde decay (cf. Dt 33.6; Jue 5.15-16). 
3. 49.4 Rubn fue privado del derecho que le corresponda como primognito a causa de su relacin incestuosa con Bilha, la criada de Raquel y concubina de Israel (Gn 35.22; cf. 29.29). 
4. 49.5 Antes de llegar a ser la tribu sacerdotal de Israel (cf. Nm 3.6-10), la tribu de Lev era una tribu como las dems, con su territorio cercano al de Simen (cf. Gn 34.25). 
5. 49.6 Mataron hombres: Cf. Gn 34.24-30. Desjarretaron toros: es decir, mutilaron a los toros cortndoles los jarretes, o tendones de las patas, para que no pudieran moverse. Cf. Jos 11.6. 
6. 49.9 Cachorro de len, Jud: El pasaje de Ap 5.5 hace referencia a este v. Cf. tambin Nm 24.9. 
7. 49.10 No ser quitado el cetro de Jud: Con la proclamacin de David como rey, primero de Jud y luego de todo Israel (cf. 2 S 5.1-5), esta tribu fue adquiriendo una posicin de preeminencia sobre las dems. El cetro: Vase Sal 2.9 n. 
8. 49.10 Hasta que llegue Siloh: Esta frase, en hebreo, puede traducirse: Hasta que venga el dueo del cetro. 
9. 49.11 Este v. alude a la asombrosa fecundidad del suelo: los frutos sern tan abundantes que hasta podrn desperdiciarse. 
10. 49.12 Sus ojos... la leche: otra posible traduccin: Sus ojos relucen a causa del vino; sus dientes estn blancos a causa de la leche. 
11. 49.13 Cf. Dt 33.18-19; Jos 19.10-16. Sidn: puerto fenicio, en la costa mediterrnea, al norte de Palestina. Vase Jos 11.8 n. 
12. 49.14 La imagen del asno fuerte alude probablemente a la servidumbre que la tribu de Isacar soport, por un tiempo, bajo el poder de los cananeos. 
13. 49.14 Que se recuesta entre los apriscos: otra posible traduccin: Que descansa en sus establos; o, que est echado entre su par de alforjas (sin que pueda levantarse). 
14. 49.16 Juzgar: Aqu hay un juego de palabras con el nombre de Dan (vase Gn 30.6 n.) y el trmino hebreo yadn, que significa l gobernar o l har justicia. 
15. 49.19 La tribu de Gad ocup un territorio en Galaad, al este del Jordn, y tuvo que resistir las incursiones de los amonitas y otras tribus del desierto. Cf. Jue 10.17--11.33. 
16. 49.20 Pan... substancioso: otra posible traduccin: Aser tendr abundancia de pan, una alusin evidente a los terrenos frtiles de Aser, en las laderas del monte Carmelo. 
17. 49.21 Cf. Dt 33.23. 
18. 49.22-26 Esta seccin potica destaca la importancia que lleg a tener la descendencia de Jos, la cual se dividi ms tarde en las tribus de Efran y Manass (vase Gn 48.5 n.), que ocuparon las frtiles montaas de la Palestina central. Cf. Dt 33.13-17. 
19. 49.27 Benjamn, la ms pequea de las tribus, adquiri fama a causa de sus guerreros (Cf. Jue 3.15; 5.14; 20.15-16). El rey Sal perteneci a esta tribu (Cf. 1 S 9.1-2,21; 10.1-2). 
20. 49.28--50.14 La seccin que sigue completa la historia de Jos, iniciada en Gn 37. 
21. 49.30 La cueva... heredad de sepultura: Cf. Gn 23.1-20. 
22. 49.31 Isaac: Cf. Gn 25.9-10; 35.27-29. 
23. 49.33 Hch 7.15. 

Gnesis 50

1 Entonces se ech Jos sobre el rostro de su padre, llor sobre l y lo bes. 2 Despus mand Jos a los mdicos que estaban a su servicio que embalsamaran[1] a su padre, y los mdicos embalsamaron a Israel. 3 Cumplieron as cuarenta das, que eran los das requeridos para embalsamar.[2] 
Y los egipcios lo lloraron setenta das. 4 Pasados los das de su luto, habl Jos a los de la casa del faran, diciendo: 
--Si he hallado gracia a vuestros ojos, os ruego que hablis ahora a odos del faran, y le digis: 5 "Mi padre me hizo jurar, diciendo: [3] Yo voy a morir; en el sepulcro que cav para m en la tierra de Canan, b50.5/b Cf. Gn 47.29-31. all me sepultars. Permite, pues, que yo vaya ahora a sepultar a mi padre, y despus volver". 
6 El faran dijo: 
--Ve y sepulta a tu padre, como l te hizo jurar. 
7 Entonces Jos subi para sepultar a su padre; y subieron con l todos los siervos del faran, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto, 8 toda la casa de Jos, sus hermanos y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosn sus nios, sus ovejas y sus vacas. 9 Subieron tambin con l carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrn muy grande. 10 Llegaron hasta la era de Atad,[4] al otro lado del Jordn, y lloraron e hicieron grande y muy triste lamentacin. All Jos hizo duelo por su padre durante siete das.[5] 
11 Al ver los habitantes de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: "Llanto grande es este de los egipcios". Por eso, a aquel lugar que est al otro lado del Jordn se le llam Abel-mizraim.[6] 
12 Sus hijos, pues, hicieron con l segn les haba mandado, 13 pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canan y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que haba comprado Abraham de manos de Efrn, el heteo, junto con el mismo campo, para heredad de sepultura, al oriente de Mamre.[7] 14 Despus que lo hubo sepultado, regres Jos a Egipto, l, sus hermanos y todos los que subieron con l a sepultar a su padre. 

Muerte de Jos 

15 [8] Al ver los hermanos de Jos que su padre haba muerto, dijeron: 
--Quiz nos aborrecer Jos, y nos dar el pago de todo el mal que le hicimos. 
16 Entonces enviaron a decir a Jos: "Tu padre mand antes de su muerte, diciendo: 17 "As diris a Jos: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque te trataron mal "; por eso, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre". Y Jos llor mientras hablaban. 
18 Llegaron tambin sus hermanos, se postraron delante de l y dijeron: 
--Aqu nos tienes. Somos tus esclavos.[9] 
19 Pero Jos les respondi: 
--No temis, pues acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encamin a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente. 21 Ahora, pues, no tengis miedo; yo os sustentar a vosotros y a vuestros hijos. 
As los consol, pues les habl al corazn. 
22 Habit Jos en Egipto, l y la casa de su padre; y vivi Jos ciento diez aos. 23 Vio Jos los hijos de Efran hasta la tercera generacin; y tambin los hijos de Maquir hijo de Manass fueron criados sobre las rodillas de Jos.[10] 
24 Un da, Jos dijo a sus hermanos: 
--Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os visitar y os har subir de esta tierra a la tierra que jur a Abraham, a Isaac y a Jacob. 
25 E hizo jurar Jos a los hijos de Israel, diciendo: 
--Dios ciertamente os visitar, y haris llevar de aqu mis huesos.[11] 
26 Muri Jos a la edad de ciento diez aos; lo embalsamaron, y lo pusieron en un atad en Egipto.[12] [13] 
						 NOTAS:

1. 50.2 Los egipcios tenan la costumbre de embalsamar los cadveres de las personas importantes, utilizando procedimientos y sustancias que permitan conservar los cuerpos por tiempo indefinido. Los hebreos, en cambio, no tenan esa costumbre. 
2. 50.3 El proceso de embalsamamiento requera mucho tiempo. Aqu, lo mismo que en otros pasajes, el nmero cuarenta sugiere la idea de un perodo bastante largo. Vase Jue 3.11 n. 
3. 50.5 Cf. Gn 47.29-31. 
4. 50.10 Atad: El nombre de este lugar es Goren-ha-atad, y significa, en hebreo, La era del espino. Posiblemente haba en este lugar una era de uso pblico, es decir, un lugar al que la gente poda acudir para trillar su grano. Vase Mt 3.12 n. 
5. 50.10 Siete das es el tiempo que sola durar el luto entre los hebreos. 
6. 50.11 Abel-mizraim: sitio no identificado, cuyo nombre significa pradera de los egipcios. Una expresin hebrea muy parecida, Ebel-mizraim, significa luto de los egipcios. 
7. 50.13 El mismo campo... Mamre: Gn 23.19-20; cf. Hch 7.16. 
8. 50.15-26 Los hermanos de Jos temen que l quiera vengarse de ellos despus de la muerte de su padre y, por eso, le piden una nueva seal de reconciliacin. Jos los tranquiliza repitiendo lo mismo que les haba dicho (Gn 45.5-8). En relacin con la venganza, cf. Pr 24.29. 
9. 50.18 Una vez ms, los hermanos hacen lo que haban anunciado los sueos de Jos (cf. Gn 37.5-11; 42.6). 
10. 50.23 Fueron criados sobre las rodillas de Jos: aludiendo al rito de adopcin (vase Gn 48.12 n.). Otra posible traduccin: Tambin alcanz a recibir como miembros de la familia. 
11. 50.25 Y haris llevar de aqu mis huesos: Cf. Ex 13.19; Jos 24.32; cf. Heb 11.22. 
12. 50.26 Segn las costumbres del antiguo Egipto, el cadver, despus de ser embalsamado, era depositado en un atad de madera fina, el cual, a su vez, era colocado dentro de otro ricamente decorado, que llevaba tallada la imagen del rostro del difunto. 
13. 50.24-26 Las ltimas palabras de Jos expresan la esperanza de que Dios cumpla sus promesas a Abraham, Isaac y Jacob (cf. Gn 12.2 n.), haciendo salir de Egipto a los hijos de Israel y dndoles en posesin la tierra de Canan. El libro de Gnesis culmina con una referencia a la liberacin de los israelitas de su esclavitud en Egipto, que va a ser el tema de xodo. 


xodo 1


1. ISRAEL ES LIBERADO DE SU ESCLAVITUD EN EGIPTO (1.1--15.21)



Afliccin de los israelitas en Egipto 

1 [1] Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob, cada uno con su familia: 2 Rubn, Simen, Lev, Jud, 3 Isacar, Zabuln, Benjamn, 4 Dan, Neftal, Gad y Aser. 5 Todas las personas[2] de la descendencia de Jacob fueron setenta. Jos ya estaba en Egipto. 
6 Murieron Jos, todos sus hermanos y toda aquella generacin.[3] 7 Pero los hijos de Israel[4] fructificaron y se multiplicaron,[5] llegaron a ser numerosos y fuertes en extremo, y se llen de ellos la tierra.[6] 

Tabla - El Antiguo Egipto

8 Entretanto, se levant sobre Egipto un nuevo rey que no conoca a Jos,[7] y dijo a su pueblo: 9 "Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es ms numeroso y fuerte que nosotros. 10 Ahora, pues, seamos sabios para con l, para que no se multiplique y acontezca que, en caso de guerra, l tambin se una a nuestros enemigos para pelear contra nosotros, y se vaya de esta tierra".[8] 
11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos para que los oprimieran con sus cargas.[9] As edificaron para el faran[10] las ciudades de almacenaje,[11] Pitn y Ramess.[12] 12 Pero cuanto ms los opriman, tanto ms se multiplicaban y crecan,[13] de manera que los egipcios teman a los hijos de Israel. 
13 Los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14 y amargaron su vida con dura servidumbre en la fabricacin de barro y ladrillo, en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.[14] 15 Tambin habl el rey de Egipto a las parteras de las hebreas,[15] una de las cuales se llamaba Sifra y la otra Fa, y les dijo: 
16 --Cuando asistis a las hebreas en sus partos, observad el sexo:[16] si es hijo, matadlo; si es hija, dejadla vivir. 
17 Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron como les mand el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los nios. 18 Entonces el rey de Egipto hizo llamar a las parteras, y les dijo: 
--Por qu habis hecho esto? Por que habis preservado la vida a los nios? 
19 Las parteras respondieron al faran: 
--Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; son robustas y dan a luz antes que llegue la partera. 
20 Dios favoreci a las parteras; el pueblo se multiplic y se fortaleci mucho. 21 Y por haber las parteras temido a Dios, l prosper sus familias. 
22 Entonces el faran dio a todo su pueblo esta orden: "Echad al ro a todo hijo que nazca,[17] y preservad la vida a toda hija". 
						 NOTAS:

1. 1.1-22 El libro de xodo contina el relato de Gnesis. Esta continuidad se pone de relieve en los v. 1-5, que resumen la informacin ya dada en Gn 46.8-27. Luego el relato pasa a describir el cambio de situacin que se produjo ms tarde, cuando los israelitas se multiplicaron (v. 7) y fueron oprimidos por los egipcios (v. 8-22). 
2. 1.5 Setenta personas: Segn la versin griega (LXX) y Hch 7.14, las personas eran setenta y cinco. Acerca de esta diferencia, vase Gn 46.27 n. 
3. 1.6 Cf. Gn 50.26. 
4. 1.7 Ntese el diferente significado de la frase hijos de Israel aqu y en el v. 1: all se refiere a los hijos de Jacob; aqu designa a todos los que pertenecen al pueblo de Israel. Esta ampliacin del significado indica que ya no se est relatando, como en Gnesis, la historia de una sola familia, sino la de todo un pueblo, de acuerdo con la promesa de Gn 46.3-4. Vase Ex 12.38 n. 
5. 1.7 Cf. Gn 1.28. Con la extraordinaria multiplicacin de los israelitas se cumple la promesa de una descendencia numerosa hecha a Abraham (Gn 12.2; 13.15-16; 15.5; 17.5-6), Isaac (Gn 26.4,24) y Jacob (Gn 28.3,13-14; 35.11). El relato de xodo comienza a narrar el cumplimiento de la promesa relativa a la posesin de la tierra de Canan (Gn 15.7). 
6. 1.7 Cf. Gn 47.27. 
7. 1.8 Que no conoca a Jos: es decir, que ignoraba o no quera reconocer los servicios que Jos haba prestado a Egipto. El texto no da el nombre de este nuevo rey, pues le interesa destacar no el detalle histrico concreto, sino el rasgo tpico: a lo largo de todo el relato, el faran ser presentado como la personificacin de un poder que se opone a los planes de Dios y entabla una lucha violenta contra su pueblo. 
8. 1.10 La presencia de una poblacin extranjera en la frontera oriental de Egipto se ve como una amenaza para la seguridad del pas. De ah la decisin de tomar medidas contra los israelitas, primero imponindoles trabajos forzados (v. 11) y luego ordenando el exterminio de todos los varones recin nacidos (v. 16,22). 
9. 1.11 La imposicin de trabajos forzados principalmente a prisioneros, esclavos e inmigrantes o refugiados, era usual en Egipto. 
10. 1.11 El trmino faran -en egipcio per-aa, "casa grande"- designaba originalmente el palacio real, pero luego se le aplic a la persona misma del rey, como ttulo de honor. 
11. 1.11 Cf. 1 R 9.19; 2 Cr 16.4; 32.28. 
12. 1.11 Pitn es la adaptacin al hebreo del nombre egipcio Per-Atum, "casa (es decir, templo) del dios Atum". Ramess es la abreviacin de Per-Ramss, "casa de Ramss". Ambas ciudades se encontraban en la parte oriental del Delta del Nilo. 
13. 1.12 El relato muestra cmo las medidas que toma el faran producen lo contrario de lo que l espera: primero, la opresin no logra disminuir el nmero de los israelitas sino que lo aumenta; luego, las parteras hacen fracasar la orden de matar a los varones recin nacidos (v. 17); por ltimo, la orden de arrojarlos al Nilo (v. 22) culmina con la salvacin de Moiss, el futuro libertador de Israel (Ex 2.1-10). 
14. 1.13-14 Esteban, en su discurso, recuerda la esclavitud de los israelitas en Egipto y su liberacin bajo la gua de Moiss (Hch 7.14-38). 
15. 1.15 Hebreas: Vase Gn 14.13 nota k. 
16. 1.16 Observad el sexo: lit. fijaos en las dos piedras, un eufemismo para designar los rganos genitales. 
17. 1.22 Cf. Hch 7.19. 

xodo 2


Nacimiento de Moiss 

1 [1] Un hombre de la familia de Lev fue y tom por mujer a una hija de Lev, 2 la que concibi y dio a luz un hijo. Al ver que era hermoso, lo tuvo escondido durante tres meses.[2] 3 Pero no pudiendo ocultarlo ms tiempo, tom una canasta, la calafate con asfalto y brea, coloc en ella al nio y la puso entre los juncos a la orilla del ro. 4 Y una hermana suya se puso a lo lejos para ver lo que le acontecera.[3] 
5 La hija del faran descendi a lavarse al ro y, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del ro, vio ella la canasta entre los juncos y envi una criada suya para que la tomara. 6 Cuando la abri, vio al nio, que estaba llorando. Llena de compasin por l, exclam: 
--Este es un nio de los hebreos. 
7 Entonces la hermana del nio dijo a la hija del faran: 
--Quieres que te llame a una nodriza de las hebreas para que te cre a este nio? 
8 --Ve --respondi la hija del faran. 
La joven fue y llam a la madre del nio, 9 a la cual dijo la hija del faran: 
--Llvate a este nio y cramelo; yo te lo pagar. 
La mujer tom al nio y lo cri.[4] 10 Y cuando el nio creci, se lo entreg a la hija del faran, la cual lo cri como hijo suyo y le puso por nombre Moiss, diciendo: "Porque de las aguas lo saqu".[5] 

Moiss huye de Egipto

11 En aquellos das sucedi que, crecido ya Moiss,[6] sali a visitar a sus hermanos. Los vio en sus duras tareas,[7] y observ a un egipcio que golpeaba a uno de sus hermanos hebreos. [8] 12 Entonces mir a todas partes, y viendo que no haba nadie, mat al egipcio[9] y lo escondi en la arena. 13 Al da siguiente sali, vio a dos hebreos que rean, y pregunt al que maltrataba al otro: 
--Por qu golpeas a tu prjimo? 
14 l respondi: 
--Quin te ha puesto a ti por prncipe y juez sobre nosotros? Piensas matarme como mataste al egipcio? 
Entonces Moiss tuvo miedo, y pens: "Ciertamente esto ha sido descubierto". 
15 Cuando el faran oy acerca de este hecho, procur matar a Moiss; pero Moiss huy de la presencia del faran y habit en la tierra de Madin.[10] All se sent junto a un pozo. 
16 El sacerdote de Madin tena siete hijas, que fueron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. 17 Pero llegaron los pastores y las echaron de all; entonces Moiss se levant, las defendi y dio de beber a sus ovejas. 18 Cuando ellas volvieron junto a su padre Reuel,[11] este les pregunt: 
--Por qu habis venido hoy tan pronto? 
19 --Un varn egipcio nos libr de manos de los pastores; tambin nos sac el agua y dio de beber a las ovejas --respondieron ellas. 
20 Pregunt entonces Reuel a sus hijas: 
--Dnde est? Por qu habis dejado marchar a ese hombre? Llamadlo para que coma. 
21 Moiss acept vivir en casa de aquel hombre; y este dio a su hija Sfora por mujer a Moiss. 
22 Ella le dio a luz un hijo, y l le puso por nombre Gersn, pues dijo: "Forastero soy en tierra ajena".[12] 
23 Aconteci que despus de muchos das muri el rey de Egipto. Los hijos de Israel, que geman a causa de la servidumbre, clamaron; y subi a Dios el clamor de ellos desde lo profundo de su servidumbre. 24 Dios oy el gemido de ellos y se acord de su pacto[13] con Abraham, Isaac y Jacob. 25 Y mir Dios a los hijos de Israel, y conoci su condicin. 
						 NOTAS:

1. 2.1 Con el nacimiento de Moiss comienza la historia de la liberacin de Israel. En adelante, la figura de Moiss va a dominar toda la narracin, no solo en el libro de xodo sino a lo largo de todo el Pentateuco, que terminar con el relato de su muerte (Dt 34). 
2. 2.1-2 Cf. Hch 7.20; Heb 11.23. 
3. 2.4 En Ex 15.20 la hermana de Moiss es llamada Mara, la profetisa (heb. Miriam). Luego se la volver a mencionar varias veces (Nm 12.1-16; 20.1; 26.59; Dt 24.9; 1 Cr 6.3; Miq 6.4). 
4. 2.9 Cf. Hch 7.21-22. 
5. 2.10 Moiss es probablemente un nombre de origen egipcio, que significa hijo o nacido de y aparece en nombres compuestos como Tutmosis y Ahmosis. Aqu se da una explicacin popular de ese nombre, asocindolo a un verbo hebreo que tiene un sonido semejante y significa sacar. 
6. 2.11 La tradicin juda recogida en el discurso de Esteban divide la vida de Moiss en tres perodos: cuarenta aos en Egipto (Hch 7.23), cuarenta en Madin (7.30), y cuarenta en el desierto a partir del xodo (7.36). Esto suma un total de ciento veinte aos, lo que corresponde a la cifra dada en Dt 34.7. 
7. 2.11 Acerca de este cambio decisivo en la vida de Moiss, cf Heb 11.24-26. 
8. 2.11 Antes de narrar la intervencin de Moiss como libertador de Israel, el relato hace resaltar su amor por la justicia, mostrando cmo en tres ocasiones l se pone de parte de los que sufren una agresin injusta (cf. v. 12,13,17). 
9. 2.12 Mat al egipcio: A diferencia de Gn 4.8-12, este pasaje se limita a relatar la accin violenta de Moiss, sin aprobarla ni condenarla expresamente. Sin embargo, el resto del libro pone de relieve que no es este el camino que sigui Moiss para liberar de la esclavitud a sus hermanos. 
10. 2.15 Es difcil determinar con exactitud la ubicacin de la tierra de Madin, porque los madianitas eran nmadas que se desplazaban al sur y al este de Palestina (cf. Nm 22.4; Jue 6.3-4; 1 R 11.18). Segn Gn 25.2, los madianitas eran descendientes de Abraham. 
11. 2.18 Reuel, que luego fue suegro de Moiss (cf. v. 21), tambin se llama Jetro (Ex 3.1; 18.1) y Hobab (Jue 4.11). 
12. 2.22 Explicacin popular del nombre Gersn, ya que tiene un sonido semejante a las palabras hebreas que significan extranjero all. 
13. 2.24 Se acord de su pacto: Cf. Gn 12.1-3; 15.13-14; Ex 6.5. Vase tambin Gn 8.1 n. 

xodo 3


Llamamiento de Moiss

1 Apacentando Moiss las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madin, llev las ovejas a travs del desierto y lleg hasta Horeb,[1] monte de Dios. 2 All se le apareci el ngel de Jehov[2] en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse, vio que la zarza arda en fuego, pero la zarza no se consuma. 3 Entonces Moiss se dijo: "Ir ahora para contemplar esta gran visin, por qu causa la zarza no se quema". 
4 Cuando Jehov vio que l iba a mirar, lo llam de en medio de la zarza: 
--Moiss, Moiss! 
--Aqu estoy --respondi l. 
5 Dios le dijo: 
--No te acerques; quita el calzado de tus pies,[3] porque el lugar en que t ests, tierra santa es. 
6 Y aadi: 
--Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.[4] 
Entonces Moiss cubri su rostro,[5] porque tuvo miedo de mirar a Dios. 
7 Dijo luego Jehov: 
--Bien he visto la afliccin de mi pueblo que est en Egipto, y he odo su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. 8 Por eso he descendido para librarlos de manos de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel,[6] a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.[7] 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha llegado ante m, y tambin he visto la opresin con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviar al faran para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel.[8] 
11 Entonces Moiss respondi a Dios: 
--Quin soy yo[9] para que vaya al faran y saque de Egipto a los hijos de Israel? 
12 Dios le respondi: 
--Yo estar contigo;[10] y esto te ser por seal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviris a Dios sobre este monte.[11] 
13 Dijo Moiss a Dios: 
--Si voy a los hijos de Israel y les digo: "Jehov, el Dios de vuestros padres,[12] me ha enviado a vosotros", me preguntarn: "Cul es su nombre?"[13] Entonces qu les responder? 
14 Respondi Dios a Moiss: 
--"Yo soy el que soy".[14] 
Y aadi: 
--As dirs a los hijos de Israel: " Yo soy[15] me envi a vosotros". 
15 Adems, Dios dijo a Moiss: 
--As dirs a los hijos de Israel: "Jehov,[16] el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros". Este es mi nombre para siempre; con l se me recordar por todos los siglos. 16 Ve, rene a los ancianos[17] de Israel y diles: "Jehov, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareci y me dijo: En verdad os he visitado[18] y he visto lo que se os hace en Egipto. 17 Y he dicho: Yo os sacar de la afliccin de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel". 18 Ellos oirn tu voz; t irs con los ancianos de Israel al rey de Egipto y le dirs: "Jehov, el Dios de los hebreos, se nos ha manifestado; por tanto, nosotros iremos ahora tres das de camino por el desierto a ofrecer sacrificios a Jehov, nuestro Dios". 19 Yo s que el rey de Egipto no os dejar ir sino por la fuerza.[19] 20 Pero yo extender mi mano y herir a Egipto con todas las maravillas que obrar en el pas, y entonces os dejar ir. 21 Yo har que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, para que cuando salgis no vayis con las manos vacas, 22 sino que cada mujer pedir a su vecina, y a la que se hospeda en su casa, alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, los cuales pondris sobre vuestros hijos y vuestras hijas. As despojaris a los egipcios.[20] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Horeb: ms conocido como monte Sina e identificado tradicionalmente con la montaa que los rabes llaman Ybel Musa, al sur de la pennsula del Sina. Sin embargo, su ubicacin se discute y se han propuesto otros lugares, como el Ybel Serbal, situado ms al oeste, o algn otro monte al noroeste de Arabia. Cf. Ex 19.1-2; Dt 1.2; Gl 4.24-26. 
2. 3.2 El ngel (lit. el mensajero o enviado) de Jehov no es aqu un ser distinto de Dios (cf. v. 4), sino el mismo Seor en cuanto que se hace presente para comunicar un mensaje. Vase Gn 16.7 nota c; cf. Jue 6.22-23; 13.21-22. 
3. 3.5 Todava hoy persiste entre los musulmanes la costumbre de quitarse las sandalias, en seal de respeto, antes de entrar en un lugar sagrado. 
4. 3.6 El Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob: El Dios que se revela a Moiss es el mismo que antes se haba revelado a los patriarcas (cf. Gn 26.24; 46.3-4). Esta referencia a la historia patriarcal relaciona, una vez ms, los relatos de xodo con las promesas hechas a los antepasados de Israel (cf. Ex 6.2-3). 
5. 3.6 Cubri su rostro: En el Antiguo Testamento se afirma repetidamente que ninguna persona puede ver a Dios y seguir viviendo (Ex 33.20; Is 6.5; cf. Gn 32.30; Dt 5.24-27; Jue 6.22-23; 13.21-22). En cuanto a la enseanza del Nuevo Testamento, cf. 1 Co 13.12; 1 Jn 3.2. 
6. 3.8 Tierra que fluye leche y miel: expresin comn en el Pentateuco para describir la abundancia y fecundidad de la Tierra prometida. Cf. Dt 8.7-9. 
7. 3.8 Con respecto a los antiguos pobladores de Canan, vase Gn 10.16-18 nota. La lista que aqu se menciona, u otra semejante, se repite casi como un estribillo, p.e., en Ex 13.5; 23.23; 33.2; Dt 7.1; Jos 3.10; 9.1; Jue 3.5. 
8. 3.2-10 Cf. Hch 7.30-34. 
9. 3.11 Quin soy yo... ? Moiss ve la desproporcin entre su propia capacidad y la enorme tarea que se le confa. Cf. Jue 6.15; 1 S 9.21; Jer 1.6. 
10. 3.12 Yo estar contigo: Cf. Gn 28.15; Jos 1.9; Jue 6.12-16; 2 S 7.9; Jer 1.8; Lc 1.28. 
11. 3.12 Cf. Hch 7.7. 
12. 3.13 El Dios de vuestros padres: Cf. Ex 6.3. 
13. 3.13 Cul es su nombre?: Hablar o actuar en nombre de una persona es asumir su representacin y participar de su autoridad (cf. 1 S 17.45; 1 R 21.8; Est 3.12; 8.8). Moiss desea conocer el nombre personal de Dios para poder mencionarlo ante los israelitas como prueba de que Dios se lo haba revelado y le haba dado autoridad para hablar y actuar de parte suya. 
14. 3.14 Yo soy el que soy: Esta frase explica el nombre personal del Dios de Israel, traducido en esta versin como Jehov (vase 3.15 n.), asocindolo al verbo hebreo hayah, que significa "ser", "existir" y, a veces, tambin "acontecer". Segn algunos intrpretes, el mismo verbo, al ser repetido, refuerza su significado y adquiere mayor intensidad, de manera que Yo soy el que soy equivale a Yo soy el que existe realmente y por s mismo, no como los falsos dioses que no son ni pueden nada. Otros sealan que la frase puede traducirse tambin por Yo soy lo que soy y, por lo tanto, se trata de una respuesta evasiva: Yo no doy a conocer mi nombre, porque ninguna palabra sera capaz de expresar lo que yo soy (cf. Gn 32.29; Jue 13.18). Otros, finalmente, hacen notar que el verbo hebreo hayah no designa una mera existencia sino una presencia viva y activa, y que, por lo tanto, la frase significa Yo soy el que estar siempre con vosotros para salvaros. 
15. 3.14 Vanse Jn 8.24 n.; Ap 1.4 nota j, y Ap 1.8 nota t. 
16. 3.15 Jehov: Nombre propio del Dios de Israel en esta traduccin (vase la Concordancia temtica). En hebreo se escribe con las cuatro consonantes YHWH. Hacia el siglo IV a.C., los judos dejaron de pronunciar este nombre divino y decan en su lugar Adonai (el Seor). Jehov es la transcripcin de las consonantes hebreas del nombre divino YHWH con las vocales de Adonai. 
17. 3.16 Aqu se menciona por primera vez a los ancianos como representantes y autoridades del pueblo israelita. Cf. Nm 11.16; y vase Jl 1.2 nota d. 
18. 3.16 En verdad os he visitado: El verbo hebreo traducido por visitar, cuando se refiere a Dios, puede tener dos sentidos diferentes en el Antiguo Testamento: uno positivo, de cuidado, ayuda y beneficio; y otro negativo, de juicio y castigo. 
19. 3.19 Sino por la fuerza: segn versiones antiguas; heb. ni siquiera por la fuerza. 
20. 3.21-22 Cf. Ex 11.2-3; 12.35-36. 

xodo 4

1 Entonces Moiss respondi y dijo: 
--Ellos no me creern, ni oirn mi voz, pues dirn: "No se te ha aparecido Jehov". 
2 --Qu es eso que tienes en tu mano? --le pregunt Jehov. 
--Una vara --le respondi Moiss. 
3 --chala al suelo --le dijo Jehov. 
l la ech al suelo y se convirti en una culebra; y Moiss hua de ella. 4 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Extiende tu mano y tmala por la cola. 
l extendi su mano y la tom, y volvi a ser vara en su mano. 
5 --Por esto creern que se te ha aparecido Jehov, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. 
6 Le dijo adems Jehov: 
--Mete ahora tu mano en el seno. 
l meti la mano en su seno y, cuando la sac, vio que su mano estaba leprosa como la nieve. 
7 Le dijo Jehov: 
--Vuelve a meter la mano en tu seno. 
l volvi a meter la mano en su seno, y al sacarla de nuevo del seno, vio que estaba como el resto de su carne. 
8 --Si acontece que no te creen ni obedecen a la voz de la primera seal, creern a la voz de la segunda. 9 Y si an no creen a estas dos seales, ni oyen tu voz, tomars de las aguas del ro y las derramars en tierra; y las aguas que saques del ro se convertirn en sangre sobre la tierra. 
10 Entonces dijo Moiss a Jehov: 
--Ay, Seor! nunca he sido hombre de fcil palabra, ni antes ni desde que t hablas con tu siervo, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 
11 Jehov le respondi: 
--Quin dio la boca al hombre? o quin hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? No soy yo, Jehov? 12 Ahora, pues, ve, que yo estar en tu boca y te ensear lo que has de hablar. 
13 Y l dijo: 
--Ay, Seor! enva, te ruego, a cualquier otra persona. 
14 Entonces Jehov se enoj contra Moiss, y dijo: 
--No conozco yo a tu hermano Aarn, el levita,[1] y que l habla bien? l saldr a recibirte, y al verte se alegrar en su corazn. 15 T le hablars y pondrs en su boca las palabras, y yo estar en tu boca y en la suya, y os ensear lo que habis de hacer. 16 l hablar por ti al pueblo; ser como tu boca, y t ocupars para l el lugar de Dios.[2] 17 Y tomars en tu mano esta vara, con la cual hars las seales. 

Moiss vuelve a Egipto

18 As se fue Moiss, regres junto a su suegro Jetro y le dijo: 
--Me ir ahora y volver a Egipto, a donde estn mis hermanos, para ver si an viven. 
--Ve en paz --dijo Jetro a Moiss. 
19 Dijo tambin Jehov a Moiss en Madin: 
--Regresa a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte.[3] 
20 Entonces Moiss tom a su mujer y a sus hijos, los puso sobre un asno y volvi a la tierra de Egipto. Tom tambin Moiss la vara de Dios en su mano. 21 Y Jehov le dijo: 
--Cuando hayas vuelto a Egipto, ocpate de hacer delante del faran todas las maravillas que he puesto en tus manos; pero yo endurecer su corazn,[4] de modo que no dejar ir al pueblo. 22 Entonces dirs al faran: "Jehov ha dicho as: Israel es mi hijo, mi primognito.[5] 23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva; pero si te niegas a dejarlo ir, yo matar a tu hijo, a tu primognito". 
24 Aconteci que, en el camino, Jehov le sali al encuentro en una posada y quiso matarlo. 25 Entonces Sfora tom un pedernal afilado, cort el prepucio de su hijo y lo ech a los pies de Moiss, diciendo:[6] 
--A la verdad, t eres mi esposo de sangre. 
26 Luego Jehov lo dej ir. Ella haba dicho: "Esposo de sangre", a causa de la circuncisin. 
27 Jehov dijo a Aarn: 
--Ve a recibir a Moiss al desierto. 
l fue, lo encontr en el monte de Dios[7] y lo bes. 28 Entonces cont Moiss a Aarn todas las palabras que le enviaba Jehov, y todas las seales que le haba dado. 29 Fueron, pues, Moiss y Aarn, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. 30 Aarn les cont todas las cosas que Jehov haba dicho a Moiss, e hizo las seales delante de los ojos del pueblo. 
31 El pueblo crey, y al oir que Jehov haba visitado a los hijos de Israel y que haba visto su afliccin, se inclinaron y adoraron. 
						 NOTAS:

1. 4.14 Aarn es llamado levita para indicar no tanto su pertenencia a la misma tribu de Moiss (Ex 2.1; 6.16-20), cuanto su condicin de sacerdote levtico. Una de las funciones del sacerdote era ensear (Lv 10.11; Dt 33.10) y esto supone la aptitud para hablar. El ttulo de levita se la da a Aarn anticipadamente, ya que solo ms tarde llegar a ser el primero entre los sacerdotes (Ex 28--29; Lv 8--9). 
2. 4.16 Vase Ex 7.1 n. 
3. 4.19 Cf. 2.15,23. 
4. 4.21 Yo endurecer su corazn: El corazn, en el lenguaje bblico, es el centro de los pensamientos y las decisiones (1 R 3.9; Mc 7.21-23); el endurecimiento del corazn es la obstinada resistencia a obedecer la orden que Dios transmite al faran por medio de Moiss. Vase Sal 12.2 n. 
5. 4.22-23 En la sociedad israelita, el primognito, o hijo mayor, tena privilegios y derechos especiales en cuanto a la herencia; al propio tiempo, este primer hijo perteneca a Dios (Ex 13.2; 22.29-30; 34.19-20). Jehov exige del faran la libertad de Israel, nacin que le pertenece como propiedad exclusiva (cf. Ex 19.5-6). 
6. 4.24-25 Este es uno de los pasajes ms oscuros del AT y ninguna de las interpretaciones propuestas resulta plenamente satisfactoria. Segn parece, el relato quiere destacar la importancia de la circuncisin. Hay, probablemente, una alusin anticipada a la salvacin de los primognitos israelitas gracias al signo de la sangre (Ex 12.13). 
7. 4.27 El monte de Dios: Vase Ex 3.1 n. 

xodo 5


Moiss y Aarn ante el faran

1 Despus Moiss y Aarn entraron a la presencia del faran, y le dijeron: 
--Jehov, el Dios de Israel, dice as: "Deja ir a mi pueblo[1] para que me celebre una fiesta en el desierto". 
2 Pero el faran respondi: 
--Quin es Jehov para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehov, ni tampoco dejar ir a Israel. 
3 Ellos dijeron: 
--El Dios de los hebreos se nos ha manifestado; iremos, pues, ahora, tres das de camino por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehov, nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. 
4 Entonces el rey de Egipto les dijo: 
--Moiss y Aarn, por qu buscis apartar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas. 
5 Dijo tambin el faran: 
--Ahora que el pueblo de la tierra es numeroso, vosotros queris apartarlo de sus tareas. 

Tabla - Nombres de Dios

6 Aquel mismo da el faran dio esta orden a los cuadrilleros encargados de las labores del pueblo y a sus capataces: 
7 --De aqu en adelante no daris paja al pueblo para hacer ladrillo,[2] como hasta ahora; que vayan ellos y recojan por s mismos la paja. 8 Les impondris la misma tarea de ladrillo que hacan antes, y no les disminuiris nada, pues estn ociosos. Por eso claman diciendo: "Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios". 9 Que se les aumente el trabajo, para que estn ocupados y no atiendan a palabras mentirosas. 
10 Los cuadrilleros y sus capataces salieron y dijeron al pueblo: 
--As ha dicho el faran: "Ya no os dar paja. 11 Id vosotros y recoged la paja donde la hallis, pero nada se disminuir de vuestra tarea". 
12 Entonces el pueblo se esparci por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja. 13 Y los cuadrilleros los apremiaban diciendo: 
--Acabad vuestra obra, la tarea de cada da en su da, como cuando se os daba paja. 
14 Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros del faran haban puesto sobre ellos, y les decan: 
--Por qu no habis cumplido ni ayer ni hoy vuestra tarea de ladrillos como antes? 
15 Los capataces de los hijos de Israel fueron a quejarse ante el faran y le dijeron: 
--Por qu tratas as a tus siervos? 16 No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: "Haced el ladrillo". Adems, tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable. 
17 l respondi: 
--Estis ociosos, s, ociosos, y por eso decs: "Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehov". 18 Id, pues, ahora, y trabajad. No se os dar paja, y habis de entregar la misma tarea de ladrillo. 
19 Los capataces de los hijos de Israel se sintieron afligidos cuando les dijeron: "No se disminuir nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada da". 20 Cuando salan de la presencia del faran, se encontraron con Moiss y Aarn, que los estaban esperando, 21 y les dijeron: 
--Que Jehov os examine y os juzgue, pues nos habis hecho odiosos ante el faran y sus siervos, y les habis puesto la espada en la mano para que nos maten. 

Jehov comisiona a Moiss y a Aarn

22 Entonces Moiss se volvi a Jehov y pregunt: 
--Seor, por qu afliges a este pueblo? Para qu me enviaste?, 23 porque desde que yo fui al faran para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo, y t no has librado a tu pueblo. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Deja ir a mi pueblo: Moiss, en nombre de Jehov, reclama la liberacin de los israelitas oprimidos, pero sus reclamos chocan contra la obstinada resistencia del faran. Este es el tema predominante en los relatos siguientes. (Cf. especialmente Ex 6.11; 7.2,16; 8.1,20; 9.1,13; 10.3.) 
2. 5.7 La paja se mezclaba con el lodo a fin de dar ms solidez a los ladrillos, como se hace todava hoy en los lugares donde se usa el adobe para la construccin. 

xodo 6

1 Jehov respondi a Moiss: 
--Ahora vers lo que yo har al faran, porque con mano fuerte los dejar ir, y con mano fuerte los echar de su tierra. 
2 Habl Dios a Moiss y le dijo: 
--Yo soy Jehov. 3 Yo me aparec a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente,[1] pero con mi nombre Jehov no me di a conocer a ellos.[2] 4 Tambin establec mi pacto con ellos, para darles la tierra de Canan,[3] la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron. 5 Asimismo yo he odo el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 6 Por tanto, dirs a los hijos de Israel: "Yo soy Jehov. Yo os sacar de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os librar de su servidumbre y os redimir[4] con brazo extendido y con gran justicia. 7 Os tomar como mi pueblo y ser vuestro Dios.[5] As sabris que yo soy Jehov, vuestro Dios, que os sac de debajo de las pesadas tareas de Egipto. 8 Os meter en la tierra por la cual alc mi mano jurando que la dara a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la dar por heredad. Yo soy Jehov". 
9 De esta manera habl Moiss a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moiss, debido al desaliento que los embargaba a causa de la dura servidumbre. 10 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
11 --Entra y dile al faran, rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 
12 Moiss respondi ante Jehov: 
--Los hijos de Israel no me escuchan, cmo me escuchar el faran, a m, que soy torpe de labios?[6] 
13 Entonces Jehov habl a Moiss y a Aarn, y les dio rdenes para los hijos de Israel y para el faran, rey de Egipto, a fin de que sacaran a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. 
14 Estos son los jefes de las casas paternas: 
Hijos de Rubn, el primognito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi. Estas son las familias de Rubn. 
15 Hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar y Sal, hijo de una cananea. Estas son las familias de Simen. 
16 Estos son los nombres de los hijos de Lev por sus generaciones: Gersn, Coat y Merari. Lev vivi ciento treinta y siete aos. 17 Hijos de Gersn fueron: Libni y Simei, por sus familias. 18 Hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. Coat vivi ciento treinta y tres aos. 19 Hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Lev por sus generaciones.[7] 
20 Amram tom por mujer a Jocabed, su ta,[8] la cual dio a luz a Aarn y a Moiss. Amram vivi ciento treinta y siete aos. 
21 Hijos de Izhar: Cor, Nefeg y Zicri. 
22 Hijos de Uziel: Misael, Elzafn y Sitri. 
23 Tom Aarn por mujer a Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Naasn, la cual dio a luz a Nadab, Abi, Eleazar e Itamar. 
24 Hijos de Cor: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coretas. 
25 Eleazar hijo de Aarn tom para s mujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Estos son los jefes de los padres de los levitas por sus familias. 
26 Estos son aquel Aarn y aquel Moiss, a los cuales Jehov dijo: "Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por grupos". 27 Estos fueron los que hablaron al faran, rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Fueron Moiss y Aarn. 
28 Cuando Jehov habl a Moiss en la tierra de Egipto, 29 le dijo: 
--Yo soy Jehov; di al faran, rey de Egipto, todas las cosas que yo te digo a ti. 
30 Moiss respondi ante Jehov: 
--Yo soy torpe de labios; cmo, pues, me ha de oir el faran? 
						 NOTAS:

1. 6.3 Dios Omnipotente: heb. El Shaddai. Vase Gn 17.1 n. 
2. 6.3 Segn Gn 4.26, el nombre divino Jehov era ya conocido antes de Moiss. Este pasaje se refiere entonces al momento en que Dios lo estableci como el nombre con el cual mantendra su especial relacin con Israel. Vase Ex 3.15 n. 
3. 6.4 Gn 17.1-8. 
4. 6.6 Os redimir con brazo extendido: El verbo traducido habitualmente por "redimir" evoca la accin por la que una persona privada de su libertad o de sus medios de existencia se ve liberada de esa situacin, gracias a la intervencin de un pariente cercano (goel) que defiende su causa. Aplicado al Seor, este verbo expresa el vnculo estrecho que une a Israel con su Dios y el compromiso divino de acudir en ayuda de su pueblo en tiempo de desgracia. Cf. Lv 25.25,47-49; Is 43.1-4. 
5. 6.7 Cf. Jer 31.33; Os 2.23. 
6. 6.12 Torpe de labios (aqu y en el v. 30): lit. incircunciso de labios. Vase la misma figura retrica en Dt 10.16 n.; cf. Jer 6.10. 
7. 6.16-19 Cf. Nm 3.1,7-20; 26.57-58; 1 Cr 6.16-19. 
8. 6.20 El matrimonio en este grado de parentesco qued prohibido posteriormente por la ley mosaica (Lv 18.12-13). 

xodo 7

1 Jehov dijo a Moiss: 
--Mira, yo te he constituido dios para el faran, y tu hermano Aarn ser tu profeta.[1] 2 T dirs todas las cosas que yo te mande, y Aarn, tu hermano, hablar al faran para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 3 Pero yo endurecer el corazn[2] del faran, y multiplicar en la tierra de Egipto mis seales y mis maravillas.[3] 4 El faran no os oir, pero yo pondr mi mano sobre Egipto y sacar a mis ejrcitos, a mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. 5 Y sabrn los egipcios que yo soy Jehov, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos. 
6 Moiss y Aarn hicieron como Jehov les mand; as lo hicieron. 7 Tena Moiss ochenta aos de edad, y Aarn ochenta y tres, cuando hablaron al faran. 

La vara de Aarn

8 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 
9 --Si el faran os responde: "Mostrad un milagro", dirs a Aarn: "Toma tu vara y chala delante del faran, para que se convierta en una culebra". 
10 Fueron, pues, Moiss y Aarn ante el faran, e hicieron como lo haba mandado Jehov. Y ech Aarn su vara delante del faran y de sus siervos, y se convirti en una culebra. 11 Entonces llam tambin el faran a los sabios y hechiceros, e hicieron tambin lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; 12 pues cada uno ech su vara, las cuales se volvieron culebras; pero la vara de Aarn devor las varas de ellos. 13 Sin embargo, el corazn del faran se endureci, y no los escuch, como lo haba dicho Jehov. 

La plaga de sangre 

14 [4] Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--El corazn del faran est endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. 15 Ve por la maana al faran, cuando baje al ro. Saldrs a su encuentro en la ribera llevando en tu mano la vara que se volvi culebra, 16 y le dirs: "Jehov, el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; pero hasta ahora no has querido oir. 17 As ha dicho Jehov: En esto conocers que yo soy Jehov: Voy a golpear con la vara que tengo en mi mano el agua que est en el ro, y se convertir en sangre.[5] 18 Los peces que hay en el ro morirn; apestar el ro, y los egipcios tendrn asco de beber sus aguas". 
19 Jehov dijo a Moiss: 
--Di a Aarn: "Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ros, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depsitos de aguas, para que se conviertan en sangre y haya sangre por toda la regin de Egipto, hasta en los vasos de madera y en los de piedra". 
20 Moiss y Aarn hicieron como lo mand Jehov. Alzando la vara, golpe las aguas que haba en el ro, en presencia del faran y de sus siervos, y todas las aguas que haba en el ro se convirtieron en sangre.[6] 21 Asimismo, los peces que haba en el ro murieron; el ro se corrompi, tanto que los egipcios no podan beber de l. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto. 
22 Pero los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, as que el corazn del faran se endureci y no los escuch, como lo haba dicho Jehov. 23 El faran se volvi y regres a su casa, sin prestar atencin tampoco a esto. 24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del ro para beber, porque no podan beber de las aguas del ro. 25 As pasaron siete das despus que Jehov hiri el ro. 
						 NOTAS:

1. 7.1 Tu hermano Aarn ser tu profeta: La misin del profeta consiste en transmitir la palabra de Dios (Jer 1.9; Ez 3.10). De ah que Aarn, por ser el portavoz de Moiss, pudiera ser llamado su profeta. Cf. Ex 4.16. 
2. 7.3 Yo endurecer el corazn del faran: Vase Ex 4.21 n. Se alude a la terquedad del faran, como en una especie de refrn, al final de cada encuentro con l y despus de cada plaga (v. 13,22; Ex 8.15,19,32; 9.7,12,35; 10.20,27; 11.10; 14.4,8). En unos casos se indica que el faran se endurece por s mismo; en otros, como en el presente, es Dios quien endurece su corazn. De este modo se ponen de relieve dos principios: Nada de lo que sucede escapa a la accin y a la soberana de Dios; sin embargo, el ser humano tambin es responsable de sus propias acciones (cf. Dt 2.30; 30.15-20). En el caso del faran, la Biblia afirma ambos principios sin tratar de resolver el conflicto entre ellos. 
3. 7.3 Cf. Hch 7.36. 
4. 7.14--11.10 La seccin siguiente contiene el relato de las nueve primeras plagas de Egipto (Ex 7.14--10.29) y el anuncio de la dcima (11.1-10). El uso ha consagrado la expresin "plagas de Egipto", pero los textos bblicos hablan ms bien de "seales" (7.3; cf. 4.7-8), "maravillas" (11.9) y "prodigios" (11.10). Estas expresiones dan a entender que las "plagas" son demostraciones del poder de Dios: el Seor ha decidido liberar a su pueblo de la esclavitud y nada puede oponerse a su voluntad. La naturaleza le obedece, porque Dios es ms poderoso que el faran, sus magos y sus dioses (cf. Ex 12.12; Dt 26.7-8). 
5. 7.17 Las nueve primeras plagas presentan una cierta progresin. Primero afectan a la naturaleza inanimada (el Nilo, corazn de Egipto y principal fuente de su prosperidad). Luego intervienen los animales pequeos (ranas, moscas y piojos) ms o menos dainos pero que todava no causan perjuicios mortales. Despus muere el ganado y tanto hombres como animales quedan cubiertos de llagas (Ex 9.1-12). El granizo ocasiona ya algunas muertes (9.19-21,25) y las langostas destruyen todos los recursos alimenticios del pas (10.15). Finalmente, la oscuridad es una especie de retorno al caos original, antes del primer da en el que Dios separ la luz de las tinieblas (cf. Gn 1.2). 
6. 7.20 Cf. Ap 8.8; 16.4. Las plagas de los caps. 7--11 sirvieron de base mucho ms tarde para describir algunas de las catstrofes de Apocalipsis. Vanse Ap 8.2--11.19 n.; 16.1-21 n. 

xodo 8


La plaga de ranas

1 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Entra a la presencia del faran, y dile: "Jehov ha dicho as: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 2 porque si no lo dejas partir, yo castigar con ranas[1] todos tus territorios. 3 El ro criar ranas, las cuales subirn y entrarn en tu casa, en la habitacin donde duermes y sobre tu cama; en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 4 Las ranas subirn sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos ". p> 5 Y Jehov dijo a Moiss: 
--Di a Aarn: "Extiende tu mano con tu vara sobre los ros, arroyos y estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto". 
6 Entonces Aarn extendi su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. 7 Pero los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto. 8 Entonces el faran llam a Moiss y a Aarn, y les dijo: 
--Orad a Jehov para que aparte las ranas de m y de mi pueblo, y dejar ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehov.[2] 
9 Respondi Moiss al faran: 
--Dgnate indicarme cundo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el ro. 
10 --Maana --dijo l. 
Moiss respondi: 
--Se har conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehov, nuestro Dios. 11 Las ranas se apartarn de ti y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarn en el ro. 
12 Entonces salieron Moiss y Aarn de la presencia del faran. Moiss clam a Jehov tocante a las ranas que haba mandado sobre el faran. 13 E hizo Jehov conforme a la palabra de Moiss: murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. 14 Las juntaron en montones, y apestaba la tierra. 15 Pero al ver el faran que le haban dado reposo, endureci su corazn y no los escuch, tal como Jehov lo haba dicho. 

La plaga de piojos

16 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Di a Aarn: "Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por todo el pas de Egipto". 
17 Ellos lo hicieron as; Aarn extendi su mano con la vara y golpe el polvo de la tierra, el cual se convirti en piojos que se lanzaron sobre los hombres y las bestias. Todo el polvo de la tierra se convirti en piojos en todo el pas de Egipto. 18 Los hechiceros tambin intentaron sacar piojos con sus encantamientos, pero no pudieron. Hubo, pues, piojos tanto en los hombres como en las bestias. 19 Entonces los hechiceros dijeron al faran: 
--Es el dedo de Dios.[3] 
Pero el corazn del faran se endureci, y no los escuch, tal como Jehov lo haba dicho. 

La plaga de moscas

20 Jehov dijo a Moiss: 
--Levntate de maana y ponte delante del faran, cuando l salga al ro, y dile: "Jehov ha dicho as: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 21 porque si no dejas ir a mi pueblo, yo enviar sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas;[4] las casas de los egipcios se llenarn de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estn. 22 Aquel da yo apartar la tierra de Gosn, en la cual habita mi pueblo, para que no haya en ella ninguna clase de moscas, a fin de que sepas que yo soy Jehov en medio de la tierra. 23 Y yo pondr redencin[5] entre mi pueblo y el tuyo. Maana ser esta seal". 
24 Jehov lo hizo as, y vino toda clase de moscas molestsimas sobre la casa del faran, sobre las casas de sus siervos y sobre todo el pas de Egipto; la tierra fue corrompida a causa de ellas. 
25 Entonces el faran llam a Moiss y a Aarn, y les dijo: 
--Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios, pero dentro del pas. 
26 Moiss respondi: 
--No conviene que hagamos as, porque ofreceramos a Jehov, nuestro Dios, lo que es la abominacin para los egipcios.[6] Si sacrificramos lo que es abominacin para los egipcios delante de ellos, no nos apedrearan? 27 Iremos por el desierto, tres das de camino, y ofreceremos sacrificios a Jehov, nuestro Dios, como l nos diga. 
28 Dijo el faran: 
--Yo os dejar ir para que ofrezcis sacrificios a Jehov, vuestro Dios, en el desierto, con tal que no vayis ms lejos; orad por m. 
29 Y Moiss respondi: 
--Al salir yo de tu presencia, rogar a Jehov que las diversas clases de moscas se alejen del faran, de sus siervos y de su pueblo maana; con tal de que el faran no nos engae ms, impidiendo que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios a Jehov. 
30 Entonces Moiss sali de la presencia del faran, y or a Jehov. 31 Jehov hizo conforme a la palabra de Moiss y apart todas aquellas moscas del faran, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. 32 Pero tambin esta vez el faran endureci su corazn y no dej partir al pueblo. 
						 NOTAS:

1. 8.2 Ranas: Cf. Ap 16.13. 
2. 8.8 El poder de las " seales " divinas vence por un instante el poder del faran y lo obliga a reconocer al Dios de Israel como el verdadero Dios, confesndose culpable y suplicando a Moiss que interceda por l. (Cf. Ex 9.27-28; 10.16-17; 12.31-32.) Pero se trata de un cambio pasajero. Vanse 10.16-17 n.; 11.1-10 n.; y cf. 14.5. 
3. 8.19 Es el dedo de Dios: Vase Lc 11.20 n. 
4. 8.21 Moscas: No est claro a qu insectos se refiere el texto. Probablemente se trata de un trmino general para designar una terrible invasin de toda clase de insectos. 
5. 8.23 Pondr redencin: heb. realizar una liberacin: Cf. v. 22; Ex 9.4; 11.7. 
6. 8.26 Abominacin para los egipcios: Estos, en efecto, consideraban que ciertos animales como el carnero, el chivo o el toro eran sagrados; por lo tanto, ofrecer esos animales como vctimas de los sacrificios sera visto como una grave ofensa. 

xodo 9


Tabla - Las Plagas



La plaga en el ganado

1 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Entra a la presencia del faran, y dile: "Jehov, el Dios de los hebreos, dice as: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 2 porque si no lo dejas ir, y lo sigues deteniendo, 3 la mano de Jehov caer, con plaga gravsima, sobre el ganado que est en los campos: sobre caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. 4 Pero Jehov har distincin entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo que pertenece a los hijos de Israel". 
5 Y Jehov fij el plazo, diciendo: 
--Maana har Jehov esta cosa en la tierra. 
6 Al da siguiente Jehov hizo aquello, y muri todo el ganado de Egipto; pero del ganado de los hijos de Israel no muri ni un animal. 7 El faran hizo averiguar, y se supo que del ganado de los hijos de Israel no haba muerto ni un animal. Pero el corazn del faran se endureci, y no dej ir al pueblo. 

La plaga de lceras

8 Entonces Jehov dijo a Moiss y a Aarn: 
--Tomad puados de ceniza de un horno, y la esparcir Moiss hacia el cielo delante del faran. 9 Se convertir en polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producir sarpullido con lceras en los hombres y en las bestias por todo el pas de Egipto. 
10 Ellos tomaron ceniza del horno y se pusieron delante del faran; la esparci Moiss hacia el cielo, y hubo sarpullido que produjo lceras tanto en los hombres como en las bestias.[1] 11 Ni los hechiceros podan permanecer delante de Moiss a causa del sarpullido, pues los hechiceros tenan sarpullido como todos los egipcios. 12 Pero Jehov endureci el corazn del faran, y no los oy, tal como Jehov lo haba dicho a Moiss. 

La plaga de granizo

13 Luego Jehov dijo a Moiss: 
--Levntate de maana, ponte delante del faran y dile: "Jehov, el Dios de los hebreos, dice as: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva, 14 porque yo enviar esta vez todas mis plagas sobre tu corazn, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. 15 Por tanto, ahora yo extender mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con una plaga, y desaparecers de la tierra. 16 A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.[2] 17 Todava te opones a mi pueblo y no lo dejas ir? 18 Maana, a esta hora, yo har llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el da que se fund hasta ahora. 19 Enva, pues, a recoger tu ganado y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o animal que se halle en el campo y no sea recogido en casa, el granizo caer sobre l, y morir". 
20 De los siervos del faran, el que tuvo temor de la palabra de Jehov recogi a sus criados y a su ganado en casa, 21 pero el que no puso en su corazn la palabra de Jehov, dej a sus criados y a su ganado en el campo. 22 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, sobre las bestias y sobre toda la hierba del campo en el pas de Egipto. 
23 Moiss extendi su vara[3] hacia el cielo, y Jehov hizo tronar[4] y granizar; el fuego[5] se descarg sobre la tierra, y Jehov hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. 25 Aquel granizo hiri en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, as hombres como bestias; tambin destroz el granizo toda la hierba del campo, y desgaj todos los rboles del pas. 26 Solamente en la tierra de Gosn, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. 
27 Entonces el faran envi a llamar a Moiss y a Aarn, y les dijo: 
--He pecado esta vez; Jehov es justo, y yo y mi pueblo impos. 28 Orad a Jehov para que cesen los truenos de Dios y el granizo. Yo os dejar ir; y no os detendris ms. 
29 Moiss le respondi: 
--Tan pronto salga yo de la ciudad, extender mis manos a Jehov; los truenos cesarn y no habr ms granizo, para que sepas que de Jehov es la tierra. 30 Pero yo s que ni t ni tus siervos temeris todava la presencia de Jehov Dios. 
31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caa. 32 Pero el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardos. 
33 Cuando Moiss sali de la presencia del faran, fuera de la ciudad, extendi sus manos a Jehov, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cay ms sobre la tierra. 34 Al ver el faran que la lluvia, el granizo y los truenos haban cesado, se obstin en pecar, y endurecieron su corazn l y sus siervos. 35 Se endureci el corazn del faran, y no dej ir a los hijos de Israel, tal como Jehov lo haba dicho por medio de Moiss. 
						 NOTAS:

1. 9.10 Cf. Ap 16.2. 
2. 9.16 Citado en Ro 9.17. 
3. 9.23 Su vara: segn la versin griega (LXX): su brazo. 
4. 9.23 Hizo tronar: lit. dio voces. Con frecuencia, en la Biblia se considera que el trueno es como la voz de Dios; cf. Job 37.2; Sal 18.13; 29.3. 
5. 9.23-24 Cf. Ap 8.7; 16.21. 

xodo 10


La plaga de langostas

1 Jehov dijo a Moiss: 
--Entra a la presencia del faran, porque yo he endurecido su corazn y el corazn de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis seales, 2 para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto y las seales que hice entre ellos, y as sepis que yo soy Jehov. 
3 Entonces fueron Moiss y Aarn ante el faran, y le dijeron: 
--Jehov, el Dios de los hebreos, ha dicho as: "Hasta cundo no querrs humillarte delante de m? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 4 Y si an rehsas dejarlo ir, maana yo traer sobre tu territorio la langosta,[1] 5 la cual cubrir la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra. Ella comer lo que escap, lo que os qued del granizo; comer asimismo todo rbol que crece en el campo. 6 Llenar tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos aparecieron sobre la tierra hasta hoy". 
Y dndose vuelta, sali de la presencia del faran. 7 Entonces los siervos del faran le dijeron: 
--Hasta cundo ser este hombre una amenaza para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehov, su Dios. Acaso no sabes todava que Egipto est ya destruido? 
8 Llamaron, pues, de nuevo a Moiss y Aarn ante el faran, el cual les dijo: 
--Andad, servid a Jehov, vuestro Dios. Quines son los que han de ir? 
9 Moiss respondi: 
--Hemos de ir con nuestros nios y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir, porque es nuestra fiesta solemne para Jehov. 
10 l les dijo: 
--As sea Jehov con vosotros! Cmo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros nios? Mirad cmo el mal est delante de vuestro rostro! 11 No ser as; id ahora vosotros los hombres y servid a Jehov, pues esto es lo que vosotros pedisteis. 
Y los echaron de la presencia del faran. 12 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre el pas de Egipto y consuma todo lo que el granizo dej. 
13 Extendi Moiss su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehov trajo un viento oriental sobre el pas todo aquel da y toda aquella noche; y al venir la maana, el viento oriental trajo la langosta. 14 La langosta subi sobre toda la tierra de Egipto y se asent en todo el pas de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habr despus;[2] 15 cubri la faz de todo el pas y oscureci la tierra; consumi toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los rboles que haba dejado el granizo; no qued cosa verde en los rboles ni en la hierba del campo en toda la tierra de Egipto. 
16 Entonces el faran se apresur a llamar a Moiss y a Aarn, y dijo: 
--He pecado contra Jehov, vuestro Dios, y contra vosotros. 17 Pero os ruego ahora que perdonis mi pecado solamente esta vez, y que oris a Jehov, vuestro Dios, para que aparte de m al menos esta plaga mortal.[3] 
18 Sali Moiss de delante del faran, y or a Jehov. 19 Entonces Jehov trajo un fortsimo viento occidental que se llev la langosta y la arroj en el Mar Rojo; ni una langosta qued en todo el pas de Egipto. 20 Pero Jehov endureci el corazn del faran, y este no dej ir a los hijos de Israel. 

La plaga de tinieblas

21 Jehov dijo a Moiss: 
--Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. 
22 Extendi Moiss su mano hacia el cielo, y por tres das hubo densas tinieblas[4] sobre toda la tierra de Egipto. 23 Ninguno vio a su prjimo, ni nadie se levant de su lugar en tres das; pero todos los hijos de Israel tenan luz en sus habitaciones. 
24 Entonces el faran hizo llamar a Moiss, y dijo: 
--Id, servid a Jehov; que solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas. Vayan tambin vuestros nios con vosotros. 
25 Moiss respondi: 
--T nos dars los animales para los sacrificios y holocaustos que ofreceremos a Jehov, nuestro Dios.[5] 26 Y nuestro ganado ir tambin con nosotros. No quedar ni una pezua, porque de l hemos de tomar para servir a Jehov, nuestro Dios, y no sabemos con qu hemos de servir a Jehov hasta que lleguemos all. 
27 Pero Jehov endureci el corazn del faran, y este no quiso dejarlos ir. 28 Y le dijo el faran: 
--Retrate de mi presencia. Cudate de no ver ms mi rostro, pues el da en que veas mi rostro, morirs. 
29 Y Moiss respondi: 
--Bien has dicho! No ver ms tu rostro. 
						 NOTAS:

1. 10.4 Vase Jl 1.4 nota f. 
2. 10.12-14 Cf. Ap 9.2-3. 
3. 10.16-17 Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faran parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24). 
4. 10.22 Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Vase tambin Ex 7.17 n. 
5. 10.25 Esta frase tambin podra interpretarse como una pregunta irnica: en ese caso (de no poder llevar los animales), nos dars t mismo las vctimas para los sacrificios? 

xodo 11


Anuncio de la muertede los primognitos 

1 [1] Jehov dijo a Moiss: 
--Una plaga ms traer sobre el faran y sobre Egipto, despus de la cual l os dejar ir de aqu. De seguro que os echar de aqu definitivamente. 2 Habla ahora al pueblo, que cada uno pida a su vecino y cada una a su vecina, alhajas de plata[2] y de oro. 
3 Jehov hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios. Tambin Moiss era considerado un gran hombre en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos del faran y a los ojos del pueblo. 
4 Dijo, pues, Moiss: 
--Jehov ha dicho as: "Hacia la medianoche yo atravesar el pas de Egipto, 5 y morir todo primognito en tierra de Egipto, desde el primognito del faran que se sienta en su trono, hasta el primognito de la sierva que est tras el molino, y todo primognito de las bestias. 6 Y habr gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo ni jams habr. 7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro mover su lengua, para que sepis que Jehov hace diferencia[3] entre los egipcios y los israelitas".[4] 8 Entonces vendrn a m todos estos tus siervos, e inclinados delante de m dirn: "Vete, t y todo el pueblo que est bajo tus rdenes". Y despus de esto yo saldr. 
Y sali muy enojado de la presencia del faran. 9 Luego Jehov dijo a Moiss: 
--El faran no os oir, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. 
10 Moiss y Aarn hicieron todos estos prodigios delante del faran, pues Jehov haba endurecido el corazn del faran, y este no dej salir a los hijos de Israel fuera de su pas. 
						 NOTAS:

1. 11.1-10 Al trmino de las nueve plagas, el faran se muestra tan inflexible como al comienzo (Ex 5.2; 7.22-23; 10.28). Por eso, el Seor anuncia una dcima plaga, la ms terrible de todas, que obligar a los egipcios a suplicar a Moiss que se vaya cuanto antes al frente de su pueblo (v. 1,8). 
2. 11.2 Cf. Ex 3.21-22; 12.35-36. 
3. 11.7 Cf. Ex 8.22-23; 9.4. 
4. 11.7 Cf. Ex 9.26; 10.23. 

xodo 12


Institucin de la Pascua 

1 [1] Habl Jehov a Moiss y a Aarn en la tierra de Egipto, y les dijo: 
2 "Este mes ser para vosotros el principal entre los meses; os ser el primero de los meses del ao.[2] 3 Hablad a toda la congregacin de Israel, y decid: "El da diez de este mes tomar cada uno un cordero segn las familias de los padres, un cordero por familia. 4 Pero si la familia es demasiado pequea, que no baste para comer el cordero, entonces l y el vecino ms cercano a su casa tomarn uno segn el nmero de las personas; conforme al comer de cada hombre os repartiris el cordero. 5 El animal ser sin defecto, macho de un ao; lo tomaris de las ovejas o de las cabras. 6 Lo guardaris hasta el da catorce de este mes, y lo inmolar toda la congregacin del pueblo de Israel entre las dos tardes.[3] 7 Tomarn de la sangre y la pondrn en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. 8 Esa noche comern la carne asada al fuego y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comern. 9 Ninguna cosa comeris de l cruda ni cocida en agua, sino asada al fuego; comeris tambin su cabeza, sus patas y sus entraas. 10 Ninguna cosa dejaris de l hasta la maana; y lo que quede hasta la maana, lo quemaris en el fuego. 11 Lo habis de comer as: ceidos con un cinto, con vuestros pies calzados y con el bastn en la mano; y lo comeris apresuradamente. Es la Pascua de Jehov.[4] 12 Pues yo pasar aquella noche por la tierra de Egipto y herir a todo primognito en la tierra de Egipto, as de los hombres como de las bestias, y ejecutar mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo, Jehov. 
13 "La sangre os ser por seal en las casas donde vosotros estis; ver la sangre y pasar de largo ante vosotros,[5] y no habr entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. 14 Este da os ser memorable, y lo celebraris como fiesta solemne para Jehov durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraris. 15 Siete das[6] comeris panes sin levadura. El primer da haris desaparecer toda levadura de vuestras casas, porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer da hasta el sptimo, ser eliminado de Israel. 16 El primer da habr santa convocacin, y asimismo en el sptimo da tendris una santa convocacin. Ninguna obra se har en ellos, excepto solamente que preparis lo que cada cual haya de comer. 17 Guardaris la fiesta de los Panes sin levadura, porque en ese mismo da saqu vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaris este mandamiento a lo largo de vuestras generaciones como una costumbre perpetua. 18 En el mes primero comeris los panes sin levadura, desde el da catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19 Durante siete das no se hallar levadura en vuestras casas, porque cualquiera que coma algo leudado, tanto extranjero como natural del pas, ser eliminado de la congregacin de Israel. 20 Ninguna cosa leudada comeris; en todas vuestras habitaciones comeris panes sin levadura"". 
21 Moiss convoc a todos los ancianos de Israel y les dijo: "Salid y buscad corderos para vuestras familias, y sacrificad la pascua. 22 Tomad un manojo de hisopo,[7] mojadlo en la sangre que estar en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estar en el lebrillo. Que ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la maana, 23 pues Jehov pasar hiriendo a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasar Jehov de largo por aquella puerta, y no dejar entrar al heridor[8] en vuestras casas para herir. 24 Guardaris esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25 Cuando entris en la tierra que Jehov os dar, como prometi, tambin guardaris este rito. 26 Y cuando os pregunten vuestros hijos: "Qu significa este rito?", 27 vosotros responderis: "Es la vctima de la Pascua de Jehov, el cual pas por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hiri a los egipcios y libr nuestras casas"". 
Entonces el pueblo se inclin y ador. 28 Luego los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente tal como Jehov haba mandado a Moiss y a Aarn. 

Muerte de los primognitos 

29 [9] Aconteci que a la medianoche Jehov hiri a todo primognito en la tierra de Egipto,[10] desde el primognito del faran que se sentaba sobre su trono hasta el primognito del cautivo que estaba en la crcel, y todo primognito de los animales. 30 Se levant aquella noche el faran, todos sus siervos y todos los egipcios, y hubo un gran clamor en Egipto, porque no haba casa donde no hubiera un muerto. 31 E hizo llamar a Moiss y a Aarn de noche, y les dijo: 
--Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id a servir a Jehov, como habis dicho. 32 Tomad tambin vuestras ovejas y vuestras vacas, como habis dicho, e idos; y bendecidme tambin a m. 
33 Los egipcios apremiaban al pueblo, dndose prisa a echarlos de la tierra, porque decan: "Todos moriremos". 34 Y llev el pueblo su masa antes que fermentara, la envolvieron en sbanas y la cargaron sobre sus hombros. 35 E hicieron los hijos de Israel conforme a la orden de Moiss, y pidieron a los egipcios alhajas de plata y de oro, y vestidos. 36 Jehov hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, y estos les dieron cuanto pedan. As despojaron a los egipcios.[11] 

Los israelitas salen de Egipto

37 Partieron los hijos de Israel de Ramess hacia Sucot.[12] Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los nios. 38 Tambin subi con ellos una gran multitud de toda clase de gentes,[13] ovejas y muchsimo ganado. 39 Cocieron tortas sin levadura de la masa que haban sacado de Egipto, pues no haba leudado, porque al echarlos fuera los egipcios no haban tenido tiempo ni para prepararse comida.[14] 
40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta aos.[15] 41 El mismo da en que se cumplan los cuatrocientos treinta aos, todas las huestes de Jehov salieron de la tierra de Egipto. 42 Es noche de guardar para Jehov, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehov todos los hijos de Israel a lo largo de sus generaciones. 
43 Jehov dijo a Moiss y a Aarn: 
"Esta es la ley para la Pascua: ningn extrao comer de ella. 44 Pero todo siervo humano comprado por dinero comer de ella, despus que lo hayas circuncidado. 45 El extranjero y el jornalero no comern de ella. 46 Se comer en una casa, y no llevars de aquella carne fuera de ella ni le quebraris ningn hueso.[16] 47 Toda la congregacin de Israel lo har. 48 Si algn extranjero habita contigo y quiere celebrar la Pascua para Jehov, que le sea circuncidado todo varn, y entonces la celebrar, pues ser como uno de vuestra nacin; pero ningn incircunciso comer de ella. 49 La misma ley regir para el natural y para el extranjero que habite entre vosotros".[17] 
50 As lo hicieron todos los hijos de Israel. Tal como mand Jehov a Moiss y a Aarn, as lo hicieron. 51 Y en aquel mismo da sac Jehov a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por grupos. 
						 NOTAS:

1. 12.1--13.22 Los dos caps. siguientes presentan una estructura bastante compleja, porque en ellos se combinan las prescripciones relativas al culto y los textos narrativos. Las prescripciones rituales describen primero la fiesta de la Pascua, en su doble aspecto de banquete sagrado familiar y de empleo de la sangre como signo protector (Ex 12.2-14,21-27,43-49); luego vienen las normas relativas a la celebracin de la fiesta de los Panes sin levadura, que prolonga la Pascua (12.15-20; 13.3-10), y, por ltimo, se aaden las normas que prescriben la consagracin al Seor de los hijos mayores o primognitos (13.1-2,11-16). Los textos narrativos, por su parte, relatan primero la dcima plaga (12.29-36) y luego la salida precipitada de los israelitas (12.37-42) hasta los bordes del desierto (13.17-22). Ambas partes estn estrechamente unidas, porque las fiestas conmemoraban lo que haba hecho el Seor en favor de su pueblo (12.14,26-27; 13.8-10). 
2. 12.2 El primero de los meses: el de Abib (marzo-abril; cf. Ex 13.4), llamado tambin de Nisn (cf. Neh 2.1; Est 3.7). 
3. 12.6 Entre las dos tardes: Expresin que se refiere al perodo entre la puesta del sol y la noche propiamente dicha. 
4. 12.11 Es la Pascua de Jehov: La fiesta de la Pascua, por estar relacionada con la liberacin de los israelitas de su esclavitud en Egipto, es la conmemoracin anual ms importante para el pueblo judo (cf. Lv 23.5; Nm 9.1-5; 28.16; Dt 16.1-2). En el NT adquiere un significado especial para los cristianos, ya que se interpreta como figura de la obra redentora de Cristo, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1.29). Cf. especialmente Mt 26.2-29; 1 Co 5.7; 1 P 1.18-19, y vanse Jn 19.14 n.; 19.36 n. 
5. 12.13 Pasar de largo ante vosotros: La palabra Pascua (heb. pesaj) se asocia con el verbo pasaj, que significa "saltar", "pasar por alto" o "pasar de largo". Cf. v. 27. 
6. 12.15 La fiesta de los Panes sin levadura (v. 17), que duraba siete das y segua inmediatamente a la Pascua, lleg a considerarse como parte de ella (Dt 16.1-8). Cf. tambin Lv 23.6-8; Nm 28.17-25. 
7. 12.22 Hisopo: arbusto cuyas ramas, preparadas en forma de manojos, se utilizaban para rociar con algunos lquidos. Vase Sal 51.7 nota e. 
8. 12.23 El heridor es el encargado de ejecutar la decisin del Seor (cf. v. 12 y 29). Probablemente se trata de un ngel como el de 2 S 24.16-17. Cf. 1 Co 10.10; Heb 11.28. 
9. 12.29-36 El texto retoma el estilo narrativo para relatar la dcima plaga, ya anunciada en Ex 11.4; 12.12. 
10. 12.29 Cf. Ex 4.22-23. 
11. 12.35-36 Cf. Ex 3.21-22; 11.2-3; Sal 105.37. 
12. 12.37 Sucot: localidad egipcia situada probablemente al sudeste de Ramess; pero vase Ex 14.2 n. 
13. 12.38 Este v. es muy importante para reconstruir la historia de la formacin del pueblo de Israel. A la salida de Egipto, el pueblo de Israel estaba integrado no solamente por los descendientes directos de Jacob, sino que a ellos se les haba agregado una gran multitud de toda clase de gentes. 
14. 12.39 Cf. v. 34; Dt 16.3. 
15. 12.40-41 Cuatrocientos treinta aos: Cf. Gn 15.13-16; Hch 7.6, y vase Gl 3.17 n. 
16. 12.46 Cf. Nm 9.12; texto citado en Jn 19.36. 
17. 12.48-49 Cf. Nm 9.14. 

xodo 13

Consagracin de los primognitos

1 Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Consgrame todo primognito. Todo lo que abre la matriz entre los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los animales, mo es".[1] 
3 Moiss dijo al pueblo: "Tened memoria de este da, en el cual habis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehov os ha sacado de aqu con mano fuerte; por tanto, no comeris cosa leudada. 4 Vosotros sals hoy, en el mes de Abib.[2] 5 Y cuando Jehov te haya metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual jur a tus padres que te dara, tierra que destila leche y miel, hars esta celebracin en este mes. 6 Siete das comers pan sin leudar, pero el sptimo da ser fiesta para Jehov. 7 Durante los siete das se comern los panes sin levadura, y no tendrs contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. 8 En aquel da lo explicars a tu hijo diciendo: "Se hace esto con motivo de lo que Jehov hizo conmigo cuando me sac de Egipto". 9 Te ser como una seal en la mano y como un memorial delante de tus ojos,[3] para que la ley de Jehov est en tu boca, por cuanto con mano fuerte te sac Jehov de Egipto. 10 Por tanto, t guardars este rito de ao en ao, a su debido tiempo. 

Mapa - xodo

11 "Cuando Jehov te haya llevado a la tierra del cananeo, como lo ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la haya dado, 12 dedicars a Jehov a todo aquel que abre la matriz. Asimismo, todo primer nacido de tus animales, si es macho, ser de Jehov. 13 Pero todo primognito de asno[4] lo redimirs con un cordero; y si no lo redimes, quebrars su cuello. Tambin redimirs al primognito de tus hijos. 14 Y cuando el da de maana te pregunte tu hijo: "Qu es esto?", le dirs: "Jehov nos sac con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; 15 y cuando se endureci el faran para no dejarnos ir, Jehov hizo morir en la tierra de Egipto a todo primognito, desde el primognito humano hasta el primognito de la bestia. Por esta causa yo sacrifico para Jehov todo primognito macho, y redimo al primognito de mis hijos. 16 Te ser, pues, como una seal en la mano y como un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehov nos sac de Egipto con mano fuerte"". 

La columna de nube y de fuego

17 Luego que el faran dej ir al pueblo, Dios no los llev por el camino de la tierra de los filisteos,[5] que estaba cerca, pues dijo Dios: "Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y regrese a Egipto". 18 Por eso hizo Dios que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto del Mar Rojo.[6] 
Los hijos de Israel salieron de Egipto armados.[7] 19 Moiss tom tambin consigo los huesos de Jos, el cual haba hecho jurar a los hijos de Israel, dicindoles: "Dios ciertamente os visitar, y entonces os llevaris mis huesos de aqu con vosotros".[8] 
20 Partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. 21 Jehov iba delante de ellos, de da en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de da y de noche. 22 Nunca se apart del pueblo la columna de nube durante el da, ni la columna de fuego durante la noche.[9] 
						 NOTAS:

1. 13.1-2 Esta ley se asocia a la Pascua en razn de la dcima plaga, que abati a los primognitos de Egipto pero no afect a los primognitos de Israel. Esta ley se cita en Lc 2.23. Cf. adems Ex 22.29-30; 34.19-20; Nm 3.13. 

2. 13.4 Abib: Vase Ex 12.2 n. 
3. 13.9 Cf. Dt 6.6-9; 11.18-20. Este precepto, entendido al pie de la letra, dio origen al uso de las filacterias, es decir, de dos correas que sujetan una cajita con textos de la ley mosaica y que se fijan en el brazo izquierdo y en la frente. Los judos ortodoxos las usan todava hoy. 
4. 13.13 El asno era considerado un animal inmundo, porque no es rumiante ni tiene las pezuas partidas (Lv 11.3). Por lo tanto, no se poda ofrecer en sacrificio; y si no se lo sustitua por otro (cf. Ex 34.20), haba que matarlo sin derramar su sangre. 
5. 13.17 Vase Gn 21.32-34 n. El camino que ms tarde se llam de los filisteos bordeaba el mar Mediterrneo y es todava el ms directo entre Egipto y Palestina. Estaba protegido por una serie de guarniciones con las cuales los israelitas habran tenido que enfrentarse si, al salir de Egipto, hubieran seguido esa ruta. De estas guarniciones an quedan algunas ruinas. 
6. 13.18 Mar Rojo: heb. Yam Suf, lit. Mar de los Juncos. En la Biblia se da este nombre a cada uno de los brazos de mar que se extienden a ambos lados de la pennsula del Sina, llamados hoy Golfo de Suez y Golfo de Aqaba (cf. 1 R 9.26). Pero este nombre se aplicaba tambin a los pantanos y lagos que se extendan por la zona que hoy ocupa el Canal de Suez, entre el golfo y el mar Mediterrneo. 
7. 13.18 Armados: traduccin poco segura de un trmino hebreo cuya raz podra ser la misma que la del nmero cinco. Por eso, algunos traducen en cinco cuerpos o secciones (vanguardia, cuerpo principal, ala derecha, ala izquierda y retaguardia), como un ejrcito en orden de batalla. 
8. 13.19 Cf. Gn 50.25; Jos 24.32. 
9. 13.21-22 Cf. Ex 40.34-38; Nm 9.15-23. 

xodo 14


Los israelitas cruzan el Mar Rojo

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 
2 "Di a los hijos de Israel que regresen y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar, enfrente de Baal-zefn.[1] Acamparis frente a ese lugar, junto al mar. 3 Y el faran dir de los hijos de Israel: "Encerrados estn en la tierra; el desierto los ha encerrado".[2] 4 Yo endurecer el corazn del faran, para que los siga; entonces ser glorificado en el faran y en todo su ejrcito, y sabrn los egipcios que yo soy Jehov". 
Ellos lo hicieron as. 
5 Cuando fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo hua, el corazn del faran y de sus siervos se volvi contra el pueblo, y dijeron: "Cmo hemos hecho esto? Hemos dejado ir a Israel, para que no nos sirva". 
6 Unci entonces su carro y tom consigo a su ejrcito. 7 Tom seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, junto con sus capitanes. 8 Endureci Jehov el corazn[3] del faran, rey de Egipto, el cual sigui a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel haban salido con mano poderosa.[4] 
9 Los egipcios los siguieron con toda la caballera y los carros del faran, su gente de a caballo y todo su ejrcito; los alcanzaron donde estaban acampados junto al mar, cerca de Pi-hahirot, frente a Baal-zefn. 10 Cuando el faran se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos y vieron que los egipcios venan tras ellos, por lo que los hijos de Israel clamaron a Jehov llenos de temor, 11 y dijeron a Moiss: 
--No haba sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? Por qu nos has hecho esto? Por qu nos has sacado de Egipto? 12 Ya te lo decamos cuando estbamos en Egipto: Djanos servir a los egipcios, porque mejor nos es servir a los egipcios que morir en el desierto.[5] 
13 Moiss respondi al pueblo: 
--No temis; estad firmes y ved la salvacin que Jehov os dar hoy,[6] porque los egipcios que hoy habis visto, no los volveris a ver nunca ms. 14 Jehov pelear por vosotros, y vosotros estaris tranquilos. 
15 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Por qu clamas a m? Di a los hijos de Israel que marchen. 16 Y t, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divdelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco. 17 Yo endurecer el corazn de los egipcios, para que los sigan; entonces me glorificar en el faran y en todo su ejrcito, en sus carros y en su caballera. 18 Y sabrn los egipcios que yo soy Jehov, cuando me glorifique en el faran, en sus carros y en su gente de a caballo. 
19 El ngel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se apart y se puso detrs de ellos; asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apart y se puso a sus espaldas, 20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; para aquellos era una nube tenebrosa, pero a Israel lo alumbraba de noche; por eso, en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.[7] 
21 Moiss extendi su mano sobre el mar, e hizo Jehov que el mar se retirara por medio de un recio viento oriental que sopl toda aquella noche. As se sec el mar y las aguas quedaron divididas. 22 Entonces los hijos de Israel entraron en medio del mar, en seco, y las aguas eran como un muro a su derecha y a su izquierda.[8] 
23 Los egipcios los siguieron, y toda la caballera del faran, sus carros y su gente de a caballo entraron tras ellos hasta la mitad del mar. 24 Aconteci a la vigilia de la maana,[9] que Jehov mir el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastorn el campamento de los egipcios; 25 quit adems las ruedas de sus carros y los trastorn gravemente. Entonces los egipcios dijeron: 
--Huyamos ante Israel, porque Jehov pelea por ellos contra los egipcios. 
26 Pero Jehov dijo a Moiss: 
--Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y su caballera. 
27 Moiss extendi su mano sobre el mar y, cuando amaneca, el mar se volvi con toda su fuerza; al huir, los egipcios se encontraban con el mar. As derrib Jehov a los egipcios en medio del mar, 28 pues al volver las aguas, cubrieron los carros, la caballera y todo el ejrcito del faran que haba entrado tras ellos en el mar; no qued ni uno de ellos. 29 En cambio, los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, y las aguas eran como un muro a su derecha y a su izquierda. 
30 As salv Jehov aquel da a Israel de manos de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 31 Al ver Israel aquel gran hecho que Jehov ejecut contra los egipcios, el pueblo temi a Jehov, y creyeron a Jehov y a Moiss, su siervo.[10] 
						 NOTAS:

1. 14.2 Pi-hahirot, Migdol y Baal-zefn: No se ha podido determinar la ubicacin exacta de estos lugares, como tampoco la de Sucot y Etam (Ex 12.37; 13.20), sobre todo despus que la construccin del Canal de Suez modific la topografa de toda aquella regin. Esto hace imposible establecer con precisin la ruta del xodo y la ubicacin de la mayor parte de los lugares mencionados en los caps. siguientes. 
2. 14.3 El desierto los ha encerrado: Otra posible traduccin: Andan perdidos en el desierto. 
3. 14.8 Vase Ex 7.3 nota b. 
4. 14.8 Con mano poderosa: lit. con la mano en alto, como quien emprende con firmeza el camino de la libertad. Cf. Nm 33.3. 
5. 14.11-12 Las quejas y protestas de los israelitas son un tema caracterstico de los relatos acerca de la marcha por el desierto. Cf. Ex 15.24; 17.2-3; 32.1; Nm 11.1-6; 14.1-4; 16.12-14; 20.2-5; 21.4-5. 
6. 14.13 Cf. Jos 1.9; 10.8; 2 Cr 32.7; Is 7.4. 
7. 14.20 El texto hebreo de este versculo no es completamente claro y las versiones antiguas lo traducen de diferentes maneras. 
8. 14.21-22 Cf. Sal 77.16-20; 1 Co 10.1-2; Heb 11.29. Existen varias teoras relativas al sitio exacto por donde los israelitas cruzaron el Mar Rojo. Entre los lugares propuestos, se han sealado puntos tan distantes entre s como la regin de los islotes bajos del lago Sirbonis (actualmente lago Bardowil), en la costa sur del Mediterrneo, y algn lugar del Mar Rojo propiamente dicho, al sur de la actual ciudad de Suez. A la luz de los datos bblicos, lo ms que puede asegurarse es que el paso ocurri por algn punto entre el Golfo de Suez y el Mediterrneo. 
9. 14.24 A la vigilia de la maana: es decir, en la ltima de las tres partes en que se divida la noche, entre las dos y las seis horas. 
10. 14.30-31 El milagro del mar ha dejado una huella indeleble en la memoria de Israel y ha alimentado su fe a lo largo de toda su historia (cf. Dt 6.21-23; 26.8; Jos 24.6-7; 1 S 12.6). El libro de Isaas habla de la liberacin de los cautivos en Babilonia como de un nuevo xodo (Is 43.16-21). 

xodo 15


Cnticos de Moiss y de Mara 

1 [1] Entonces Moiss y los hijos de Israel entonaron este cntico a Jehov: 
    "Cantar yo a Jehov, 
    porque se ha cubierto de gloria; 
    ha echado en el mar al caballo y al jinete. 
    2 Jehov[2] es mi fortalezay mi cntico. 
    Ha sido mi salvacin.[3] 
    Este es mi Dios, a quien yo alabar; 
    el Dios de mi padre,a quien yo enaltecer. 
    3 Jehov es un guerrero.[4] 
    Jehov es su nombre! 
    4 Ech en el mar los carrosdel faran y su ejrcito. 
    Lo mejor de sus capitanes,en el Mar Rojo se hundi. 
    5 Los abismos los cubrieron; 
    descendieron a las profundidadescomo piedra. 
    6 Tu diestra, Jehov,ha magnificado su poder. 
    Tu diestra, Jehov,ha aplastado al enemigo. 
    7 Con la grandeza de tu poder 
    has derribadoa los que se levantaron contra ti. 
    Enviaste tu iray los consumi como a hojarasca. 
    8 Al soplo de tu alientose amontonaron las aguas, 
    se juntaron las corrientescomo en un montn, 
    los abismos se cuajaronen medio del mar.[5] 
    9 "El enemigo dijo: 
    "Perseguir, apresar, 
    repartir despojos; 
    mi alma se saciar de ellos. 
    Sacar mi espada, 
    los destruir mi mano". 
    10 Soplaste con tu viento, los cubri el mar; 
    se hundieron como plomoen las impetuosas aguas. 
    11 Quin como t, Jehov, entre los dioses? 
    Quin como t, magnfico en santidad, 
    terrible en maravillosas hazaas,hacedor de prodigios? 
    12 Extendiste tu diestra; 
    la tierra los trag. 
    13 Condujiste en tu misericordia 
    a este pueblo que redimiste.[6] 
    Lo llevaste con tu podera tu santa morada.[7] 
    14 Lo oirn los pueblos y temblarn. 
    El dolor se apoderarde la tierra de los filisteos.[8] 
    15 Entonces los caudillos de Edomse turbarn, 
    a los valientes de Moablos asaltar temblor, 
    se acobardarn todos los habitantesde Canan.[9] 
    16 Que caiga sobre ellos temblor y espanto! 
    Ante la grandeza de tu brazo 
    enmudezcan como una piedra, 
    hasta que haya pasado tu pueblo,oh Jehov, 
    hasta que haya pasadoeste pueblo que t rescataste. 
    17 T los introducirs y los plantars 
    en el monte de tu heredad,[10] 
    en el lugar donde has preparado,oh Jehov, tu morada, 
    en el santuario que tus manos,oh Jehov, han afirmado. 
    18 Jehov reinar eternamentey para siempre!" 
19 Cuando el faran entr cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, Jehov hizo que las aguas del mar se volvieran contra ellos, mientras los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar. 
20 Entonces Mara, la profetisa,[11] hermana de Aarn, tom un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron detrs de ella con panderos y danzas. 21 Y Mara repeta: 
    "Cantad a Jehov, 
    porque se ha cubierto de gloria; 
    ha echado en el mar al caballoy al jinete".[12] 

2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINA (15.22--18.27)



El agua amarga de Mara

22 Moiss hizo partir a Israel del Mar Rojo. Salieron al desierto de Shur[13] y anduvieron tres das por el desierto sin hallar agua. 23 Llegaron a Mara,[14] pero no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 
24 El pueblo se puso a murmurar contra Moiss, diciendo: "Qu hemos de beber?"[15] 25 Entonces Moiss clam a Jehov, y Jehov le mostr un rbol; lo ech en las aguas, y las aguas se endulzaron. 
All les dio estatutos y ordenanzas, y all los prob. 26 Les dijo: "Si escuchas atentamente la voz de Jehov, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das odo a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envi sobre los egipcios traer sobre ti, porque yo soy Jehov, tu sanador".[16] 
27 Despus llegaron a Elim, donde haba doce fuentes de aguas y setenta palmeras, y acamparon all junto a las aguas. 
						 NOTAS:

1. 15.1-18 Este canto de triunfo retoma en forma potica los hechos relatados en el captulo anterior. El himno puede dividirse en dos partes: la primera (v. 1-12) celebra la victoria de Jehov sobre el faran y su ejrcito; la segunda (v. 13-18) muestra cmo el Seor conduce al pueblo por el desierto en su marcha hacia la Tierra prometida. A este canto se alude en Ap 15.3. 
2. 15.2 Jehov: en hebreo, Jah, otra forma del nombre Jehov, el nombre sagrado del Dios de Israel. Vase Ex 3.15 n. 
3. 15.2 Cf. Ex 14.13-14; Sal 118.14; Is 12.2. 
4. 15.3 Cf. Sal 24.8. 
5. 15.8 Los abismos... mar: Tambin se puede traducir: El centro del mar profundo se qued inmvil. Cf. Sal 77.16-19; 78.12-13. 
6. 15.13 Vase Ex 6.6 n. 
7. 15.13-17 Cf. Sal 78.52-55. Esta parte del himno evoca hechos posteriores a la salida de Egipto y el paso del mar, porque estos no eran un final sino un comienzo: una vez liberado de la esclavitud, el pueblo deba emprender la marcha hacia la meta que le haba fijado el Seor (cf. v. 17). 
8. 15.14 Como en Ex 13.17, esta mencin de los filisteos proviene de una poca posterior. Vase Gn 21.32-34 n. 
9. 15.15 Cf. Nm 20.14-21; 21.13-15. 
10. 15.17 En el monte de tu heredad, es decir, el monte Sin, donde ms tarde se construy el templo de Jerusaln. Vase Sal 2.6 n. 
11. 15.20 Mara, la profetisa (heb. Miriam): El AT menciona a otras profetisas, como Dbora (Jue 4.4) y Hulda (2 R 22.14). Vase Ex 2.4 n. 
12. 15.21 El canto de Mara es casi idntico al verso inicial del canto de Moiss (cf. v. 1). Ese estribillo parece ser el ncleo a partir del cual se compuso ms tarde el resto del poema. 
13. 15.22 El desierto de Shur se extenda desde la frontera de Egipto hacia el oriente. 
14. 15.23 En hebreo, Mara significa amarga. 
15. 15.24 Acerca de la murmuracin de los israelitas, vase Ex 14.11-12 n. 
16. 15.26 El tema del Dios sanador aparece en numerosos textos (Dt 7.15; 32.39; Jer 17.14; 30.17; Sal 41.3-4) y se refiere tanto a la curacin de las enfermedades fsicas como al perdn de los pecados y a la salvacin en el pleno sentido del trmino. Cf. Stg 5.15. 

xodo 16


Dios da el man

1 Parti luego de Elim toda la congregacin de los hijos de Israel, y lleg al desierto de Sin,[1] que est entre Elim y Sina, a los quince das del segundo mes despus de su salida de la tierra de Egipto. 2 En el desierto, toda la congregacin de los hijos de Israel murmur[2] contra Moiss y Aarn. 3 Los hijos de Israel les decan: 
--Ojal hubiramos muerto a manos de Jehov en la tierra de Egipto, cuando nos sentbamos ante las ollas de carne, cuando comamos pan hasta saciarnos, pues nos habis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 
4 Jehov dijo a Moiss: 
--Mira, yo os har llover pan del cielo.[3] El pueblo saldr y recoger diariamente la porcin de un da, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. 5 Pero en el sexto da se prepararn para guardar el doble[4] de lo que suelen recoger cada da. 
6 Entonces dijeron Moiss y Aarn a todos los hijos de Israel: 
--En la tarde sabris que Jehov os ha sacado de la tierra de Egipto, 7 y por la maana veris la gloria de Jehov,[5] porque l ha odo vuestras murmuraciones contra Jehov; pues qu somos nosotros para que murmuris contra nosotros? 
8 Y Moiss aadi: 
--Jehov os dar por la tarde carne para comer, y por la maana pan hasta saciaros, porque Jehov ha odo lo que habis murmurado contra l; pues qu somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehov. 
9 Luego dijo Moiss a Aarn: 
--Di a toda la congregacin de los hijos de Israel: "Acercaos a la presencia de Jehov,[6] porque l ha odo vuestras murmuraciones". 
10 Mientras Aarn hablaba a toda la congregacin de los hijos de Israel, ellos miraron hacia el desierto, y vieron que la gloria de Jehov apareca en la nube. 11 Y Jehov dijo a Moiss: 
12 --Yo he odo las murmuraciones de los hijos de Israel. Hblales y diles: "Al caer la tarde comeris carne, y por la maana os saciaris de pan. As sabris que yo soy Jehov, vuestro Dios". 
13 Al llegar la tarde, subieron codornices[7] que cubrieron el campamento, y por la maana descendi roco alrededor del campamento. 14 Cuando el roco ces de descender, apareci sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como escarcha sobre la tierra. 15 Al verlo, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: "Qu es esto?",[8] porque no saban qu era. Entonces Moiss les dijo: 
--Es el pan que Jehov os da para comer.[9] 16 Esto es lo que Jehov ha mandado: Recoged de l cada uno segn lo que pueda comer, un gomer[10] por cabeza, conforme al nmero de personas en su familia; tomaris cada uno para los que estn en su tienda. 
17 Los hijos de Israel lo hicieron as, y recogieron unos ms, otros menos. 18 Lo medan por gomer, y no sobr al que haba recogido mucho, ni falt al que haba recogido poco;[11] cada uno recogi conforme a lo que haba de comer. 
19 Luego les dijo Moiss: 
--Ninguno deje nada de ello para maana. 
20 Pero ellos no obedecieron a Moiss, sino que algunos dejaron algo para el otro da; pero cri gusanos, y apestaba. Y se enoj con ellos Moiss. 
21 Lo recogan cada maana, cada uno segn lo que haba de comer; y luego que el sol calentaba, se derreta. 22 En el sexto da recogieron doble porcin de comida, dos gomeres para cada uno. Todos los prncipes de la congregacin fueron y se lo hicieron saber a Moiss. 23 l les dijo: 
--Esto es lo que ha dicho Jehov: "Maana es sbado, el da de reposo[12] consagrado a Jehov; lo que tengis que cocer, cocedlo hoy, y lo que tengis que cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobre, guardadlo para maana". 
24 Ellos lo guardaron hasta el da siguiente, segn lo que Moiss haba mandado, y no se agusan ni apest. 25 Entonces dijo Moiss: 
--Comedlo hoy, porque hoy es sbado dedicado a Jehov; hoy no hallaris nada en el campo. 26 Seis das lo recogeris, pero el sptimo da, que es sbado, nada se hallar. 
27 Aconteci que algunos del pueblo salieron en el sptimo da a recoger, y no hallaron nada. 28 Y Jehov dijo a Moiss: 
--Hasta cundo os negaris a guardar mis mandamientos y mis leyes? 29 Mirad que Jehov os dio el sbado, y por eso en el sexto da os da pan para dos das. Qudese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de l en el sptimo da. 
30 As el pueblo repos el sptimo da. 
31 La casa de Israel lo llam "man";[13] era como una semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. 
32 Despus dijo Moiss: 
--Esto es lo que Jehov ha mandado: "Llenad un gomer de l y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqu de la tierra de Egipto". 
33 A Aarn dijo Moiss: 
--Toma una vasija, pon en ella un gomer de man y colcalo delante de Jehov,[14] a fin de que sea guardado para vuestros descendientes. 
34 Aarn lo puso delante del Testimonio[15] para guardarlo, tal como Jehov lo mand a Moiss. 
35 As comieron los hijos de Israel man durante cuarenta aos, hasta que llegaron a tierra habitada;[16] man comieron hasta que llegaron a los lmites de la tierra de Canan.[17] 
36 Un gomer es la dcima parte de un efa.[18] 
						 NOTAS:


1. 16.1 Elim: Se trata probablemente de un oasis situado al borde del Mar Rojo, cerca de 130 km al sudeste de Suez. En Nm 33.9 se dice que en Elim haba doce fuentes de aguas y setenta palmeras. El desierto de Sin deba estar en la parte sudoeste de la pennsula del Sina. 
2. 16.2 Murmur: Vase Ex 14.11-12 n. 
3. 16.4 Ms adelante (v. 31), esta comida recibe el nombre de man. Cf. Jn 6.31. 
4. 16.5 Los v. 22-29 explican por qu el sexto da (vspera del da de reposo) haba que recoger el doble. 
5. 16.6-7 En la tarde y por la maana, es decir, cuando llegaban las codornices y cuando apareca el man (v. 8,13). La gloria de Jehov se describe habitualmente como una manifestacin visible de esplendor y luminosidad. Cf. Ex 24.17. 
6. 16.9 La presencia de Jehov: Esta expresin se refiere aqu al Arca del pacto o del testimonio (cf. v. 33-34). 
7. 16.13 Las codornices son aves que emigran en otoo de Europa a frica y regresan en primavera, pasando por Palestina y la pennsula del Sina. Su vuelo es bajo y pesado y, si el viento es contrario, pueden caer rendidas al suelo y ser capturadas fcilmente con la mano. Cf. el relato de Nm 11.31-34, y tambin Sal 78.26-31; 105.40. 
8. 16.15 Qu es esto?: heb. man-hu, expresin que tiene sonido semejante al heb. man (man) y que se da como explicacin del nombre del alimento recogido (v. 31,33). En Nm 11.7-9 se encuentra una descripcin ms detallada del man. 
9. 16.15 Es el pan... comer: Cf. 1 Co 10.3. 
10. 16.16 Gomer: ms o menos dos litros. (vase la Tabla de pesas, medidas y monedas). 
11. 16.18 Y no sobr... poco: Citado en 2 Co 8.15. 
12. 16.23 Da de reposo: Cf. Ex 20.8-11; 31.12-17; 35.1-3. 
13. 16.31 Man: Los nmadas de la pennsula del Sina llaman mann a una sustancia resinosa que segregan ciertos insectos en las hojas del tamarisco, arbusto abundante en aquella regin. Dicha sustancia tiene que ser recogida por la maana temprano, antes que el sol la derrita, y los beduinos la usan para preparar tortas y pasteles y para endulzar bebidas. Algunos comentaristas relacionan el man del relato bblico con este fenmeno natural, haciendo notar, sin embargo, las circunstancias excepcionales en que los israelitas encontraron ese alimento desconocido para ellos. En tales circunstancias, este alimento apareca como un don de Dios para que su pueblo no desfalleciera en el desierto. 
14. 16.33 Delante de Jehov: Vase 16.9 n.; y cf. Heb 9.4. Gomer: Vase 16.16 n. 
15. 16.34 El Arca del Testimonio: Vanse las indicaciones para su construccin en Ex 25.10-22; 37.1-9. 
16. 16.35 La tradicin bblica ha dado diversas interpretaciones acerca del man; comprese este relato con Nm 11.4-6; 21.5; Neh 9.15,20; Sal 78.24-25; 105.40; Jn 6.31-32; 1 Co 10.3. 
17. 16.35 Cf. Jos 5.12. 
18. 16.36 Gomer... efa: Vase la Tabla de pesas, medidas y monedas. 

xodo 17


Agua de la roca

1 Toda la congregacin de los hijos de Israel parti del desierto de Sin avanzando por jornadas, conforme al mandamiento de Jehov, y acamparon en Refidim, donde no haba agua para que el pueblo bebiera. 2 Y disput el pueblo con Moiss, dicindole: 
--Danos agua para que bebamos. 
--Por qu disputis conmigo? Por qu tentis a Jehov? --les respondi Moiss. 
3 As que el pueblo tuvo all sed, y murmur contra Moiss: 
--Por qu nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? 
4 Entonces clam Moiss a Jehov, y dijo: 
--Qu har con este pueblo? Poco falta para que me apedreen! 
5 Jehov respondi a Moiss: 
--Pasa delante del pueblo y toma contigo algunos ancianos de Israel; toma tambin en tu mano la vara con que golpeaste el ro,[1] y ve. 6 All yo estar ante ti sobre la pea, en Horeb;[2] golpears la pea, y saldrn de ella aguas para que beba el pueblo.[3] 
Moiss lo hizo as en presencia de los ancianos de Israel. 7 Y dio a aquel lugar el nombre de Masah[4] y Meriba,[5] por la rencilla[6] de los hijos de Israel y porque tentaron a Jehov al decir: "Est, pues, Jehov entre nosotros o no?" 

La batalla contra Amalec

8 Despus vino Amalec[7] y pele contra Israel en Refidim.[8] 9 Y dijo Moiss a Josu:[9] 
--Escoge a algunos hombres y sal a pelear contra Amalec. Maana yo estar sobre la cumbre del collado con la vara de Dios en mi mano. 
10 Josu hizo como le dijo Moiss y sali a pelear contra Amalec. Moiss, Aarn y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y suceda que cuando alzaba Moiss su mano, Israel venca; pero cuando l bajaba su mano, venca Amalec. 12 Como las manos de Moiss se cansaban, tomaron una piedra y la pusieron debajo de l. Moiss se sent sobre ella, mientras Aarn y Hur sostenan sus manos, uno de un lado y el otro del otro; as se mantuvieron firmes sus manos hasta que se puso el sol. 13 Y Josu deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 
14 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Escribe esto para que sea recordado en un libro, y di a Josu que borrar del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.[10] 
15 Luego Moiss edific un altar, al que puso por nombre Jehov-nisi,[11] 16 diciendo: "Por cuanto la mano de Amalec[12] se levant contra el trono de Jehov, Jehov estar en guerra con Amalec de generacin en generacin". 
						 NOTAS:

1. 17.5 Cf. Ex 7.20. 
2. 17.6 Horeb: Vase Ex 3.1 n. 
3. 17.6 Cf. Nm 20.8. 
4. 17.7 Masah significa, en hebreo, prueba o proceso. 
5. 17.7 Meriba significa, en hebreo, querella o pleito. Ambos nombres, Masah y Meriba se convirtieron en smbolos de la falta de fe de los israelitas (Dt 6.16; 9.22; 33.8; Sal 95.8-9; Heb 3.7). 
6. 17.7 Por la rencilla de los hijos de Israel: otra posible traduccin: porque los israelitas le haban hecho reclamaciones. 
7. 17.8 Amalec: Se refiere a una tribu del sur de Palestina, que viva en el Neguev y cerca de Edom (Nm 13.29; 1 S 15.7) y dominaba la regin alrededor de Cades (Gn 14.7). 
8. 17.8 Refidim: lugar no identificado, probablemente en la regin del monte Sina. 
9. 17.9 Primera mencin de Josu como jefe del ejrcito israelita y estrecho colaborador de Moiss. Cf. Ex 24.13; Nm 11.28; Dt 1.38. 
10. 17.14 Cf. Dt 25.17-19; 1 S 15.2-9. Borrar del todo la memoria. Vase Nm 21.2 n. 
11. 17.15 Jehov nisi: Jehov es mi bandera. 
12. 17.16 Por cuanto la mano de Amalec... contra Jehov: El texto hebreo es oscuro. Otra posible traduccin: La bandera del Seor en la mano ! 

xodo 18


Jetro visita a Moiss

1 Oy Jetro, sacerdote de Madin, suegro de Moiss,[1] todas las cosas que Dios haba hecho con Moiss y con Israel, su pueblo, y cmo Jehov haba sacado a Israel de Egipto. 2 Entonces tom Jetro, suegro de Moiss, a Sfora, la mujer de Moiss, despus que l la envi, 3 y a sus dos hijos;[2] el uno se llamaba Gersn, porque dijo: "Forastero he sido en tierra ajena";[3] 4 y el otro se llamaba Eliezer,[4] porque dijo: "El Dios de mi padre me ayud y me libr de la espada del faran". 
5 Cuando Jetro, el suegro de Moiss, lleg con los hijos y la mujer de este junto al monte de Dios[5] en el desierto, donde estaba acampado Moiss, 6 le dijo: 
--Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti, con tu mujer y sus dos hijos. 
7 Moiss sali a recibir a su suegro, se inclin y lo bes. Se preguntaron el uno al otro cmo estaban, y entraron a la tienda. 8 Moiss cont a su suegro todas las cosas que Jehov haba hecho al faran y a los egipcios por amor de Israel, todo el trabajo que haban pasado en el camino y cmo los haba librado Jehov. 
9 Se alegr Jetro de todo el bien que Jehov haba hecho a Israel al haberlo librado de manos de los egipcios. 10 Y Jetro dijo: 
--Bendito sea Jehov, que os libr de manos de los egipcios y de manos del faran. l ha librado al pueblo de manos de los egipcios. 11 Ahora conozco que Jehov es ms grande que todos los dioses, porque en lo que se ensoberbecieron prevaleci contra ellos. 
12 Luego tom Jetro, suegro de Moiss, holocaustos y sacrificios para Dios;[6] y Aarn y todos los ancianos de Israel fueron a comer con el suegro de Moiss delante de Dios. 

Nombramiento de jueces



(Dt 1.9-18)

13 Aconteci que al da siguiente se sent Moiss a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moiss desde la maana hasta la tarde. 14 Al ver el suegro de Moiss todo lo que l haca por el pueblo, le pregunt: 
--Qu es esto que haces t con el pueblo? Por qu te sientas t solo, mientras todo el pueblo permanece delante de ti desde la maana hasta la tarde? 
15 Moiss respondi a su suegro: 
--Porque el pueblo viene a m para consultar a Dios. 16 Cuando tienen algn pleito, vienen a m; yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro los preceptos de Dios y sus leyes. 
17 Entonces el suegro de Moiss le dijo: 
--No est bien lo que haces. 18 Desfallecers del todo, t y tambin este pueblo que est contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti y no podrs hacerlo t solo. 19 Oye ahora mi voz: yo te aconsejar y Dios estar contigo. Presntate t por el pueblo delante de Dios, y somete t los asuntos a Dios. 20 Ensales los preceptos y las leyes, mustrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer. 21 Adems escoge t de entre todo el pueblo a hombres virtuosos, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. 22 Ellos juzgarn al pueblo en todo tiempo; todo asunto grave lo traern a ti, y ellos juzgarn todo asunto pequeo. As se aliviar tu carga, pues ellos la llevarn contigo. 23 Si esto haces, y Dios te lo manda, t podrs sostenerte, y tambin todo este pueblo ir en paz a su lugar. 
24 Oy Moiss la voz de su suegro, e hizo todo lo que l le dijo. 25 Escogi Moiss hombres de virtud de entre todo Israel, y los puso sobre el pueblo como jefes sobre mil, sobre cien, sobre cincuenta y sobre diez,[7] 26 los cuales juzgaban al pueblo en todo tiempo. Los asuntos difciles los traan a Moiss, y ellos juzgaban todo asunto pequeo. 27 Luego Moiss despidi a su suegro, y este se fue a su tierra. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Jetro: Vase Ex 2.18 n. 
2. 18.2-3 Cf. Hch 7.29. La envi: o la despidi, la dej. Esta expresin parece indicar que Moiss, cuando emprendi su viaje a Egipto para enfrentarse con el faran (Ex 4.18-27), encomend su familia al cuidado de Jetro. Una vez pasado el peligro, Jetro le entrega de nuevo a su esposa e hijos (v. 5). 
3. 18.3 Gersn... tierra ajena: Vase Ex 2.22 n. 
4. 18.4 El nombre Eliezer significa, en hebreo, mi Dios (es mi) ayuda. 
5. 18.5 Monte de Dios: Vase Ex 3.1 n. 
6. 18.12 Entre Madin y el Israel de los primeros tiempos existieron no solo lazos familiares (cf. el matrimonio de Moiss en Ex 2.21), sino tambin afinidades religiosas (Nm 10.29-32). Aqu, Jetro comparte con Moiss un banquete sagrado en el cual se coma parte de la vctima ofrecida en sacrificio; vase Ex 2.18 n. 
7. 18.25 Cf. Dt 1.9-18. 

xodo 19


3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINA (19.1--24.18)



Israel en Sina 

1 [1] Al tercer mes de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo da, llegaron al desierto de Sina.[2] 2 Haban salido de Refidim, y al llegar al desierto de Sina acamparon en el desierto. Israel acamp all frente al monte,[3] 3 y Moiss subi a encontrarse con Dios.[4] Jehov lo llam desde el monte y le dijo: 
--As dirs a la casa de Jacob, y anunciars a los hijos de Israel: 4 "Vosotros visteis[5] lo que hice con los egipcios, y cmo os tom sobre alas de guila[6] y os he trado a m. 5 Ahora, pues, si dais odo a mi voz y guardis mi pacto,[7] vosotros seris mi especial tesoro[8] sobre todos los pueblos, porque ma es toda la tierra. 6 Vosotros me seris un reino de sacerdotes y gente santa".[9] Estas son las palabras que dirs a los hijos de Israel. 
7 Entonces regres Moiss, llam a los ancianos del pueblo y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehov le haba mandado. 8 Todo el pueblo respondi a una diciendo: 
--Haremos[10] todo lo que Jehov ha dicho. 
Moiss refiri a Jehov las palabras del pueblo, 9 y Jehov le dijo: 
--Yo vendr a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y as te crean para siempre. 
Moiss refiri las palabras del pueblo a Jehov, 10 y Jehov le dijo: 
--Ve al pueblo, y santifcalos hoy y maana. Que laven sus vestidos 11 y estn preparados para el tercer da, porque al tercer da Jehov descender a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sina. 12 Sealars lmites alrededor del pueblo, y dirs: "Guardaos, no subis al monte ni toquis sus lmites; cualquiera que toque el monte, de seguro morir". 13 No lo tocar mano alguna, porque ser apedreado o muerto a flechazos; sea animal o sea hombre, no quedar con vida. Cuando resuene la bocina, subirn al monte.[11] 
14 Descendi, pues, Moiss del monte al pueblo, y santific al pueblo y ellos lavaron sus vestidos. 15 Dijo al pueblo: 
--Estad preparados para el tercer da, y absteneos de mujer. 
16 Aconteci que al tercer da, cuando vino la maana, hubo truenos[12] y relmpagos, una espesa nube cubri el monte y se oy un sonido de bocina muy fuerte. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeci. 17 Moiss sac del campamento al pueblo para recibir a Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte. 18 Todo el monte Sina humeaba, porque Jehov haba descendido sobre l en medio del fuego.[13] El humo suba como el humo de un horno, y todo el monte se estremeca violentamente. 19 El sonido de la bocina se haca cada vez ms fuerte. Moiss hablaba, y Dios le responda con voz de trueno. 
20 Descendi Jehov sobre el monte Sina, sobre la cumbre del monte. Llam Jehov a Moiss a la cumbre del monte, y Moiss subi. 21 Jehov dijo a Moiss: 
--Desciende y ordena al pueblo que no traspase los lmites para ver a Jehov, porque caer multitud de ellos. 22 Que tambin se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehov, para que Jehov no haga entre ellos estrago. 

Tabla - Moiss

23 Moiss dijo a Jehov: 
--El pueblo no podr subir al monte Sina, porque t nos has mandado diciendo: "Seala lmites al monte y santifcalo". 
24 Pero Jehov le dijo: 
--Ve, desciende, y luego subirs junto con Aarn; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen el lmite para subir adonde est Jehov, no sea que haga entre ellos estrago. 
25 Entonces Moiss descendi, y se lo dijo al pueblo. 
						 NOTAS:

1. 19.1-25 Con este cap. comienza una nueva seccin en el libro de xodo. Dentro de esta seccin, son particularmente importantes los caps. 19--24, porque narran cmo Dios estableci con su pueblo una relacin particular, haciendo extensivo a toda la nacin de Israel su pacto con Abraham. 
2. 19.1 Los israelitas llegan al desierto de Sina y no partirn de all hasta el momento indicado en Nm 10.11-12. La permanencia en el Sina abarca entonces la parte final de xodo, todo Levtico y el comienzo de Nmeros. 
3. 19.2 Frente al monte: Vase Ex 3.1 n. 
4. 19.3 Moiss subi a encontrarse con Dios: Moiss va a estar en contacto, alternativamente, con el Seor, arriba en el monte (v. 9,23-24), y con el pueblo que se ha quedado abajo. Este ir y venir pone de relieve su papel de mediador entre Dios e Israel. Cf. Ex 20.19; Dt 5.5; Heb 8.6. 
5. 19.4 Vosotros visteis: Cf. Dt 29.2. 
6. 19.4 Sobre alas de guila: Cf. Dt 32.11. 
7. 19.5 Mi pacto: Un pacto o alianza puede ser un acuerdo entre dos personas o grupos de personas situados en un plano de igualdad (Gn 31.44; 1 R 15.19), o bien puede ser ofrecido o impuesto por un superior a un inferior. En este ltimo caso, el superior exige lealtad a su aliado y se obliga, al mismo tiempo, a protegerlo, como en el pacto de Josu con los gabaonitas (Jos 9.8,15). El pacto de Jehov con Israel se asemeja a esta segunda forma. El Seor se presenta a s mismo como el libertador de su pueblo (v. 4) y lo invita a participar de su pacto. Israel, por su parte, reconoce el derecho de Dios a ser su soberano y se compromete a cumplir lo que el Seor le ordena (v. 8; Ex 24.3). De este modo se cumple la promesa de Ex 6.7: Os tomar como mi pueblo y ser vuestro Dios. Vase Gn 9.8-11 n. 
8. 19.5 Mi especial tesoro: lit. mi propiedad exclusiva. El trmino hebreo correspondiente a esta expresin sugiere la idea de algo muy precioso que uno reserva para s con especial cario. Cf. Dt 7.6; 14.2; 26.18; Sal 135.4; Mal 3.17; cf. tambin Tit 2.14. 
9. 19.6 Gente santa: otra posible traduccin: un pueblo consagrado a m. En el lenguaje bblico, el adjetivo santo evoca la idea de separacin del uso comn y profano. Israel es un pueblo que habita confiado y no se cuenta entre las naciones (Nm 23.9), un pueblo que rinde culto al verdadero Dios. Cf. 1 P 2.9; Ap 1.6. 
10. 19.8 Haremos todo lo que Jehov ha dicho. Vase Ex 24.3 n. 
11. 19.12-13 Citado en Heb 12.18-20. La bocina (heb. shofar, que a veces se traduce por trompeta), tena un carcter ceremonial y se tocaba en las grandes festividades religiosas (cf. Lv 25.9; Jos 6.4-20; Jue 6.34; 2 S 6.15; Sal 47.5). Los judos la usan todava en sus celebraciones religiosas. 
12. 19.16 Truenos: Cf. Ap 4.5, y vase Ex 9.23 nota d. 
13. 19.16-18 Cf. Dt 4.11-12; 5.4. 

xodo 20


Los Diez Mandamientos 



(Dt 5.1-21)

1 [1] Habl Dios todas estas palabras:[2] 
2 "Yo soy Jehov, tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.[3] 
3 "No tendrs dioses ajenos delante de m.[4] 
4 "No te hars imagen ni ninguna semejanza de lo que est arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinars a ellas ni las honrars,[5] porque yo soy Jehov, tu Dios, fuerte, celoso,[6] que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generacin de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.[7] [8] 
7 "No tomars el nombre de Jehov, tu Dios, en vano,[9] porque no dar por inocente Jehov al que tome su nombre en vano. 
8 "Acurdate del sbado para santificarlo.[10] 9 Seis das trabajars y hars toda tu obra, 10 pero el sptimo da es de reposo para Jehov, tu Dios; no hagas en l obra alguna,[11] t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que est dentro de tus puertas, 11 porque en seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y repos en el sptimo da; por tanto, Jehov bendijo el sbado y lo santific.[12] 
12 "Honra a tu padre y a tu madre,[13] para que tus das se alarguen en la tierra que Jehov, tu Dios, te da.[14] 
13 "No matars.[15] 
14 "No cometers adulterio.[16] 
15 "No hurtars.[17] 
16 "No dirs contra tu prjimo falso testimonio.[18] 
17 "No codiciars[19] la casa de tu prjimo: no codiciars la mujer de tu prjimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prjimo". 

El terror del pueblo



(Dt 5.22-33)

18 Todo el pueblo observaba el estruendo, los relmpagos, el sonido de la bocina y el monte que humeaba. Al ver esto, el pueblo tuvo miedo y se mantuvo alejado. 19 Entonces dijeron a Moiss: 
--Habla t con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.[20] 
20 Moiss respondi al pueblo: 
--No temis, pues Dios vino para probaros, para que su temor est ante vosotros y no pequis. 
21 Y mientras el pueblo se mantena alejado, Moiss se acerc a la oscuridad en la cual estaba Dios. 
22 Jehov dijo a Moiss:[21] 
"As dirs a los hijos de Israel: "Vosotros habis visto que os he hablado desde el cielo. 23 No os hagis dioses de plata ni dioses de oro para ponerlos junto a m. 24 Me hars un altar de tierra, y sacrificars sobre l tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas. En todo lugar donde yo haga que se recuerde mi nombre, vendr a ti y te bendecir. 25 Y si me haces un altar de piedras, no las labres de cantera,[22] porque si alzas tus herramientas sobre l, lo profanars. 26 Tampoco subirs por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a l". 
						 NOTAS:

1. 20.1-17 Los diez mandamientos se llaman en el original hebreo de Ex 34.28; Dt 4.13 y 10.4, las diez palabras, expresin de la que proviene, a travs del griego, el trmino declogo. El texto del Declogo, con algunas variantes, se encuentra dos veces en el AT: aqu y en Dt 5.6-21. En el libro de xodo figura al comienzo del conjunto de leyes promulgadas por el Seor en el monte Sina (Ex 19.1--Nm 10.10; cf. Ex 24.12), y enumera brevemente los deberes fundamentales hacia Dios y hacia el prjimo. Dios ocupa el primer lugar (v. 2-8), pero el respeto debido a Dios es inseparable de la justicia y la fraternidad para con el prjimo (v. 12-17). En Deuteronomio, en cambio, se vuelve a repetir como parte del discurso que Moiss dirigi a los israelitas en Moab, cuando estos se disponan a cruzar el Jordn (Dt 1.5). 
2. 20.1 Estas son las nicas palabras pronunciadas directamente por Dios, sin la mediacin de Moiss. Cf. Ex 21.1; 25.1. 
3. 20.2 Jehov se presenta a s mismo como el Dios salvador y libertador. El recuerdo de los beneficios concedidos a Israel confirma su autoridad para darle a conocer sus mandamientos. Cf. Ex 19.4-6. 
4. 20.3 Delante de m: o bien, aparte de m, frente a m, en mi presencia. Cf. Dt 6.4-5; Mt 22.37. 
5. 20.4-5 Cf. Ex 34.17; Lv 19.4; Dt 4.15-18; 27.15. 
6. 20.5 Celoso: El intenso amor del Seor hacia su pueblo no tolera una lealtad a medias, ni la rivalidad de otros dioses u objetos de culto. Cf. Ex 34.14. 
7. 20.5-6 Cf. Ex 34.6-7; Nm 14.18; Dt 7.9-10. 
8. 20.6 La repercusin del amor es ms amplia que la del castigo (hago misericordia por millares, en contraste con las tres o cuatro generaciones mencionadas en el v. anterior). 
9. 20.7 No tomars el nombre... en vano: Este mandamiento prohbe utilizar el nombre de Dios sin razn alguna, en vano; ya sea como frmula mgica o con algn fin perverso como engaar, defraudar o jurar en falso. Cf. Lv 19.12. 
10. 20.8 Cf. Ex 16.23-30; 31.12-14. 
11. 20.9-10 Cf. Ex 23.12; 31.15; 34.21; 35.2; Lv 23.3. 
12. 20.11 Cf. Gn 2.1-3; Ex 31.17. 
13. 20.12 Cf. Dt 27.16; Mt 15.4; 19.19; Mc 7.10; 10.19; Lc 18.20; Ef 6.2. 
14. 20.12 Cf. Ef 6.3. 
15. 20.13 Cf. Gn 9.6; Lv 24.17; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9; Stg 2.11. El verbo hebreo traducido por matar se usa en el AT para designar el asesinato cometido con premeditacin (cf. Sal 94.6) y a veces tambin el homicidio involuntario, por negligencia o imprudencia (Dt 19.5). Lo que prohbe este mandamiento es el asesinato, es decir, el hecho de atentar contra la vida del prjimo en forma ilegal derramando sangre inocente. El sermn de la montaa lo interpretar en un sentido ms radical (Mt 5.21-22). 
16. 20.14 Cf. Lv 20.10; Mt 5.27; 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9; Stg 2.11. 
17. 20.15 Cf. Lv 9.11; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9. 
18. 20.16 Cf. Ex 23.1; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20. 
19. 20.17 El verbo hebreo traducido por codiciar no designa solamente el mal deseo, sino el impulso interior que lleva a la accin de apropiarse en forma indebida de lo ajeno. Cf. Ro 7.7; 13.9. 
20. 20.18-19 Cf. Dt 5.23-31; Heb 12.18-19. 
21. 20.22-26 Las leyes que vienen a continuacin forman un conjunto especial que se extiende hasta Ex 23.19 y suele llamarse Cdigo del Pacto (cf. la expresin libro del pacto, en Ex 24.7). Esta coleccin contiene prescripciones religiosas, morales y sociales adaptadas a las condiciones de vida de una sociedad muy sencilla, que une la cra del ganado (cf. Ex 22.5) con la prctica de la agricultura (cf. Ex 22.6). 
22. 20.25 Cf. Dt 27.5-7; Jos 8.31. 

xodo 21


Leyes sobre los esclavos



(Dt 15.12-18)

1 "Estas son las leyes que les propondrs. 
2 "Si compras un siervo hebreo, seis aos servir, pero al sptimo saldr libre, de balde. 3 Si entr solo, solo saldr; si tena mujer, su mujer saldr con l. 4 Si su amo le dio una mujer, y ella le dio hijos o hijas, la mujer y sus hijos sern de su amo, y l saldr solo. 5 Pero si el siervo dice: "Yo amo a mi seor, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre", 6 entonces su amo lo llevar ante los jueces, lo arrimar a la puerta o al poste, y le horadar la oreja con lesna. As ser su siervo para siempre.[1] [2] 
7 "Cuando alguien venda a su hija como sierva, ella no saldr libre como suelen salir los siervos. 8 Si no agrada a su seor, por lo cual no la tom como esposa, se le permitir que se rescate, y no la podr vender a pueblo extrao cuando la deseche.[3] 9 Pero si la desposa con su hijo, har con ella segn se acostumbra con las hijas. 10 Si toma para l otra mujer, no disminuir su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. 11 Y si ninguna de estas tres cosas le provee, ella saldr de gracia, sin dinero. 

Leyes sobre actos de violencia

12 "El que hiera a alguien, hacindolo as morir, l morir.[4] 13 Pero el que no pretenda herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te sealar el lugar al cual ha de huir.[5] 14 Pero si alguien se enoja contra su prjimo y lo mata con alevosa, de mi altar lo apartars para que muera. 
15 "El que hiera a su padre o a su madre, morir. 
16 "Asimismo el que secuestre una persona y la venda, o si es hallada en sus manos, morir.[6] 
17 "Igualmente el que maldiga a su padre o a su madre, morir.[7] 
18 "Adems, si algunos rien, y uno hiere a su prjimo con piedra o con el puo, y este no muere, sino que despus de guardar cama 19 se levanta y anda por fuera, apoyado en su bastn, entonces ser absuelto el que lo hiri; solamente le pagar por lo que estuvo sin trabajar, y har que lo curen. 
20 "Si alguien hiere a su siervo o a su sierva con un palo, y muere entre sus manos, ser castigado; 21 pero si sobrevive por un da o dos, no ser castigado, porque es propiedad suya. 
22 "Si algunos rien y hieren a una mujer embarazada, y esta aborta, pero sin causarle ningn otro dao, sern penados conforme a lo que les imponga el marido de la mujer y juzguen los jueces. 23 Pero si le causan otro dao, entonces pagars vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.[8] 

Leyes sobre responsabilidades de amos y dueos

26 "Si alguien hiere el ojo de su siervo o el ojo de su sierva, y lo daa, le dar libertad por razn de su ojo. 27 Y si hace saltar un diente de su siervo o un diente de su sierva, por su diente le dejar en libertad. 
28 "Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y le causa la muerte, el buey ser apedreado y no se comer su carne, pero el dueo del buey ser absuelto. 29 Pero si el buey acostumbraba a cornear, y su dueo no lo hubiera guardado, aunque se le hubiera notificado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey ser apedreado, y tambin morir su dueo. 30 Si le es impuesto un precio de rescate, entonces dar por el rescate de su persona cuanto le sea impuesto. 31 Haya corneado a un hijo o haya corneado a una hija, conforme a este juicio se har con l. 32 Si el buey cornea a un siervo o a una sierva, su dueo pagar treinta siclos de plata, y el buey ser apedreado. 
33 "Si alguien abre un pozo o cava una cisterna, y no la tapa, y cae all un buey o un asno, 34 el dueo de la cisterna pagar el dao, resarciendo a su dueo, y el animal muerto ser suyo. 
35 "Pero si el buey de alguien hiere al buey de su prjimo causndole la muerte, entonces vendern el buey vivo y se repartirn el dinero, y tambin se repartirn el buey muerto. 36 Pero si era notorio que el buey acostumbraba cornear, y su dueo no lo hubiera guardado, pagar buey por buey, y el buey muerto ser suyo. 
						 NOTAS:

1. 21.2-6 Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, vanse Col 3.22 n. y la Introduccin a la carta de Pablo a Filemn. 
2. 21.6 La incorporacin definitiva del esclavo a la casa de su dueo se realiza simblicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aqu se traduce por ante los jueces, tambin significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa. 
3. 21.8 No la podr vender... deseche: otra posible traduccin: no podr venderla a ningn extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude. 
4. 21.12 Cf. Lv 24.17. 
5. 21.13 Alusin al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9. 
6. 21.16 Cf. Dt 24.7. 
7. 21.17 Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10. 
8. 21.23-25 Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente "ley del talin". Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufra a manos de otro deban ser vengadas por el pariente ms prximo de la vctima. A dicho pariente lo llamaban "vengador (heb. goel) de la sangre" (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talin vino a poner lmite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dao. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretacin que hace Jess de la ley del talin, vase Mt 5.38 n. 

xodo 22


Leyes sobre la restitucin

1 "Cuando alguien robe un buey o una oveja, y los deguelle o los venda, por el buey pagar cinco bueyes, y por la oveja, cuatro ovejas. 
2 "Si el ladrn, sorprendido forzando una casa, es herido y muere, el que lo hiri no ser culpado de su muerte. 3 Pero si es de da, el autor de la muerte ser reo de homicidio. 
"El ladrn har completa restitucin; si no tiene con qu, ser vendido para pagar lo robado. 
4 "Si lo robado, sea buey, asno u oveja, es hallado vivo en sus manos, pagar el doble. 
5 "Si alguien hace pastar en un campo o una via, y mete su bestia en campo de otro, de lo mejor de su campo y de lo mejor de su via pagar. 
6 "Cuando se prenda fuego, y al quemar espinos se quema tambin mieses amontonadas o en pie, o un campo, el que encendi el fuego pagar lo quemado. 
7 "Cuando alguien d a su prjimo plata o alhajas a guardar, y las roben de la casa de aquel hombre, si el ladrn es hallado, pagar el doble. 8 Si el ladrn no es hallado, entonces el dueo de la casa ser presentado a los jueces,[1] para que se vea si ha metido su mano en los bienes de su prjimo. 
9 "En toda clase de fraude, ya se trate de buey, asno, oveja, vestido o cualquier cosa perdida, cuando alguien diga: "Esto es mo", la causa de ambos vendr ante los jueces;[2] y aquel a quien los jueces condenen, pagar el doble a su prjimo. 
10 "Si alguien da a guardar a su prjimo un asno, un buey, una oveja o cualquier otro animal, y este muere, es estropeado o robado sin que nadie lo vea, 11 juramento de Jehov mediar entre ambos de que no meti sus manos en los bienes de su prjimo: su dueo lo aceptar,[3] y el otro no pagar. 12 Pero si le fue robado, resarcir a su dueo. 13 Y si le fue arrebatado por una fiera, le traer testimonio y no pagar lo arrebatado. 
14 "Pero si alguien toma prestada una bestia de su prjimo, y es estropeada o muerta estando ausente su dueo, deber pagarla. 15 Si el dueo estaba presente, no la pagar. Si era alquilada, reciba el dueo el alquiler. 

Leyes humanitarias

16 "Si alguien engaa a una joven que no ha sido desposada y duerme con ella, deber dotarla[4] y tomarla por mujer. 17 Si su padre no quiere drsela, l le pagar conforme a la dote de las vrgenes.[5] 
18 "A la hechicera no la dejars con vida.[6] 
19 "Cualquiera que cohabite con una bestia, morir.[7] 
20 "El que ofrezca sacrificio a otros dioses en vez de ofrecrselo solamente a Jehov, ser muerto.[8] 
21 "Al extranjero no engaars ni angustiars, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. 
22 "A ninguna viuda ni hurfano afligiris,[9] 23 porque si t llegas a afligirlos, y ellos claman a m, ciertamente oir yo su clamor, 24 mi furor se encender y os matar a espada; vuestras mujeres sern viudas, y hurfanos vuestros hijos. 
25 "Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que est contigo, no te portars con l como usurero ni le cobrars intereses.[10] 26 Si tomas en prenda el vestido de tu prjimo, a la puesta del sol se lo devolvers, 27 porque solo eso es su abrigo, el vestido para cubrir su cuerpo. Con qu dormir? Y cuando l clame a m, yo le oir, porque soy misericordioso.[11] 
28 "No ofenders a los jueces ni maldecirs al prncipe de tu pueblo.[12] 
29 "No demorars en traerme la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.[13] 
"Me dars el primognito de tus hijos. 30 Lo mismo hars con el de tu buey y el de tu oveja; siete das estar con su madre, y al octavo da me lo dars. 
31 "Me seris hombres santos. 
"No comeris carne destrozada por las fieras en el campo;[14] a los perros la echaris. 
						 NOTAS:

1. 22.8 Ser presentado a los jueces, es decir, tendr que declarar bajo juramento que es inocente. Otra posible traduccin: ser llevado ante Dios. 
2. 22.9 Aqu la expresin ante los jueces (lit. ante Dios) tiene un sentido diferente. Ya no se trata de pronunciar un juramento, sino de someter el caso a los jueces para que ellos decidan quin es el culpable. El texto no aclara cmo se obtena esta decisin, pero puede suponerse que se trataba de un procedimiento como los descritos en 1 S 14.41 o en Nm 5.11-31. 
3. 22.11 Su dueo lo aceptar: otra posible traduccin: tomar lo que queda (si el animal es lastimado o muere). 
4. 22.16 Deber dotarla: o sea, entregar la suma que segn la costumbre deba pagar el novio a la familia de la novia. 
5. 22.16-17 Cf. Dt 22.28-29. 
6. 22.18 Cf. Dt 18.10-11. 
7. 22.19 Cf. Lv 18.23; 20.15-16; Dt 27.21. 
8. 22.20 Cf. Dt 17.2-7. Ser muerto; heb. al jerem, expresin que designa la costumbre de consagrar algo a Dios destruyndolo por completo. Algunas versiones traducen ser anatema, empleando una palabra griega que tiene el mismo sentido. Vase Dt 7.2 nota d. 
9. 22.21-22 Cf. Ex 23.9; Lv 19.33-34; Dt 24.17-18; 27.19; Sal 68.5; 146.9. 
10. 22.25 Esta ley se refera especficamente al dinero prestado a un compatriota israelita (cf. Lv 25.35-38; Dt 15.7-11). En Dt 23.19-20 se prohbe igualmente exigir el pago de inters a un israelita, pero se permite cobrarlo a un extranjero. 
11. 22.26-27 Cf. Dt 24.10-13. 
12. 22.28 Citado en Hch 23.5. La blasfemia se castigaba con la pena capital (Lv 24.15-16). 
13. 22.29 Primicia... de tu lagar: lit. tu plenitud y tu lgrima. Estas expresiones metafricas se refieren a los primeros frutos obtenidos de la cosecha: los cereales, el aceite y el vino. La cantidad de las ofrendas y el modo de presentarlas se especifican en Lv 23.9-14; Dt 26.1-11. 
14. 22.31 Cf. Lv 7.24; 17.15. Esta carne era considerada inmunda porque no haba sido debidamente desangrada. Cf. Hch 15.29. 

xodo 23
1 "No admitirs falso rumor.[1] No te pondrs de acuerdo con el malvado para ser testigo falso. 
2 "No seguirs a la mayora para hacer mal, ni responders en un litigio inclinndote a la mayora para hacer agravios. 3 Tampoco favorecers al pobre en su causa.[2] 
4 "Si encuentras el buey de tu enemigo o su asno extraviado, regresa a llevrselo. 5 Si ves el asno del que te aborrece cado debajo de su carga, lo dejars sin ayuda? Antes bien le ayudars a levantarlo.[3] 
6 "No violars el derecho del pobre en su pleito. 
7 "De palabra de mentira te alejars, y no matars al inocente y justo, porque yo no justificar al malvado. 
8 "No recibirs soborno, porque el soborno ciega a los que ven y pervierte las palabras de los justos.[4] 
9 "No oprimirs al extranjero, porque vosotros sabis cmo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.[5] 
10 [6] "Seis aos sembrars tu tierra y recogers su cosecha, 11 pero el sptimo ao la dejars libre, para que coman los pobres de tu pueblo, y de lo que quede comern las bestias del campo. As hars con tu via y con tu olivar.[7] 
12 "Seis das trabajars, pero el sptimo[8] da reposars, para que descansen tu buey y tu asno, y tomen refrigerio el hijo de tu sierva y el extranjero. 
13 "Guardad todo lo que os he dicho. No invocaris el nombre de otros dioses ni los mencionar vuestra boca. 

Tabla - Aspectos Sociales



Las tres fiestas anuales



(Ex 34.18-26; Dt 16.1-17)

14 "Tres veces al ao me celebraris fiesta. 15 La fiesta de los Panes sin levadura[9] guardars. Siete das comers los panes sin levadura, como yo te mand, en el tiempo del mes de Abib, porque en l saliste de Egipto; y ninguno se presentar ante m con las manos vacas. 
16 "Tambin la fiesta de la Siega, los primeros frutos de tus labores, de lo que hayas sembrado en el campo,[10] y la fiesta de la Cosecha a la salida del ao, cuando hayas recogido del campo los frutos de tus labores.[11] 
17 "Tres veces al ao se presentar todo hombre delante de Jehov, el Seor. 
18 "No ofrecers con pan leudado la sangre de mi sacrificio, ni la grasa de la vctima quedar de la noche hasta la maana. 
19 "Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traers a la casa de Jehov, tu Dios.[12] 
"No guisars el cabrito en la leche de su madre.[13] 

El ngel de Jehov enviado para guiar a Israel 

20 [14] "Yo envo mi ngel delante de ti, para que te guarde en el camino y te introduzca en el lugar que yo he preparado. 21 Comprtate delante de l y oye su voz; no le seas rebelde, porque l no perdonar vuestra rebelin, pues mi nombre est en l. 22 Pero si en verdad oyes su voz y haces todo lo que yo te diga, ser enemigo de tus enemigos y afligir a los que te aflijan. 23 Mi ngel ir delante de ti y te llevar a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo har destruir. 24 No te inclinars ante sus dioses ni los servirs, ni hars como ellos hacen, sino que los destruirs del todo y quebrars totalmente sus estatuas.[15] 25 Pero serviris a Jehov, vuestro Dios, y l bendecir tu pan y tus aguas. 
"Yo apartar de ti toda enfermedad. 26 En tu tierra no habr mujer que aborte ni que sea estril, y alargar el nmero de tus das. 
27 "Yo enviar mi terror delante de ti; turbar a todos los pueblos donde entres y har que todos tus enemigos huyan delante de ti. 28 Enviar delante de ti la avispa,[16] que eche de tu presencia al heveo, al cananeo y al heteo. 29 No los expulsar de tu presencia en un ao, para que no quede la tierra desierta ni se multipliquen contra ti las fieras del campo. 30 Poco a poco los echar de tu presencia, hasta que te multipliques y tomes posesin de la tierra. 31 Fijar tus lmites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos y desde el desierto hasta el ufrates,[17] porque pondr en tus manos a los habitantes de la tierra y t los arrojars de delante de ti. 
32 "No hars alianza con ellos ni con sus dioses. 33 En tu tierra no habitarn, no sea que te hagan pecar contra m sirviendo a sus dioses, porque te ser tropiezo". 
						 NOTAS:

1. 23.1 Cf. Ex 20.16; Lv 19.11-12; Dt 5.20. 
2. 23.2-3 Cf. Lv 19.15. 
3. 23.4-5 Cf. Dt 22.1-4. 
4. 23.8 Cf. Dt 16.19. 
5. 23.9 Cf. Ex 22.21; Lv 19.33-34; Dt 24.17-18; 27.19. 
6. 23.10-13 El descanso obligatorio, tanto en el sptimo ao como en el sptimo da, est fundamentado en motivos humanitarios. Cf. Lv 25.2-7; Dt5.12-15;15.1-6. 
7. 23.10-11 Vase Dt 15.1 n. 
8. 23.12 Cf. Ex 20.9-11; 31.15; 34.21; 35.2; Lv 23.3; Dt 5.13-14. 
9. 23.15 Cf. Ex 12.14-20; Lv 23.6-8; Nm 28.17-25. La fiesta de los Panes sin levadura, o de los Panes cimos, celebrada a continuacin de la Pascua. Vase Ex 12.15 n. 
10. 23.16 Esta primera fiesta de la Siega, o fiesta de las Semanas, se realizaba en el mes de junio para celebrar la cosecha del trigo (Lv 23.15-21; Nm 28.26-31). Ms tarde se la llam fiesta de Pentecosts (Hch 2.1 n.). 
11. 23.16 La fiesta de la Cosecha a la salida del ao tambin se llamaba fiesta de las Enramadas. Cf. Lv 23.33-43. 
12. 23.19 Vase Ex 22.29 n. 
13. 23.19 Cf. Ex 34.26; Dt 14.21. Segn algunos intrpretes, esta prohibicin alude a un rito mgico practicado por los cananeos. Ese rito consista en cocinar un cabrito en leche (quiz la leche de su madre) y rociar luego con ella el suelo para hacerlo ms productivo. Los judos lo han interpretado como la prohibicin de mezclar en una misma comida la leche y la carne. 
14. 23.20-33 La conclusin del Cdigo del Pacto (vase Ex 20.22-26 n.) est destinada a infundir confianza al pueblo de Israel para el momento en que tenga que recomenzar la marcha hacia la Tierra prometida. El ngel (lit. el mensajero) del Seor ser su gua en el camino, como lo fueron la columna de nube y la columna de fuego en las primeras etapas del xodo (Ex 13.21-22). Este ngel es, en cierto sentido, Dios mismo, ya que el nombre del Seor est presente en l (v. 21). Vanse Ex 3.2 n.; Sal 8.1 nota c. 
15. 23.24 Estatuas: Vase Gn 28.18 n. Se trata de piedras levantadas en honor de dioses paganos. 
16. 23.28 La avispa: o tbanos. otra posible traduccin: el pnico. La misma expresin vuelve a encontrarse en Dt 7.20; Jos 24.12. 
17. 23.31 Las fronteras aqu descritas coinciden con los lmites del reino de David y Salomn. El mar de los filisteos es el Mediterrneo, en cuya costa oriental se establecieron ms tarde los filisteos. Vase Gn 21.32-34 n. 

xodo 24


Moiss y los ancianos en el Monte Sina 

1 [1] Dijo Jehov a Moiss: 
--Sube ante Jehov, junto con Aarn, Nadab, Abi y setenta de los ancianos de Israel;[2] y os inclinaris de lejos. 2 Pero solo Moiss se acercar a Jehov; que ellos no se acerquen ni suba el pueblo con l. 
3 Moiss fue y le cont al pueblo todas las palabras de Jehov, y todas las leyes. Y todo el pueblo respondi a una voz: 
--Cumpliremos todas las palabras que Jehov ha dicho.[3] 
4 Entonces Moiss escribi todas las palabras de Jehov, y levantndose de maana edific un altar y doce columnas al pie del monte, una por cada tribu de Israel.[4] 5 Luego envi jvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehov. 6 Moiss tom la mitad de la sangre, la puso en tazones y esparci la otra mitad de la sangre sobre el altar. 7 Despus tom el libro del pacto y lo ley a odos del pueblo, el cual dijo: 
--Obedeceremos y haremos todas las cosas que Jehov ha dicho. 
8 Entonces Moiss tom la sangre, la roci sobre el pueblo y dijo: 
--Esta es la sangre del pacto que Jehov ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.[5] 
9 Subieron Moiss y Aarn, Nadab y Abi, junto con setenta de los ancianos de Israel, 10 y vieron al Dios de Israel.[6] Debajo de sus pies haba como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando est sereno. 11 Pero no extendi su mano[7] contra los prncipes de los hijos de Israel: ellos vieron a Dios, comieron y bebieron.[8] 
12 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Sube a m al monte y espera all, y te dar tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para ensearles. 
13 Se levant Moiss junto con Josu, su servidor, y Moiss subi al monte de Dios. 14 A los ancianos les dijo: 
--Esperadnos aqu hasta que volvamos. Aarn y Hur estarn con vosotros; el que tenga algn asunto, acuda a ellos. 
15 Entonces Moiss subi al monte. Una nube cubri el monte, 16 y la gloria de Jehov repos sobre el monte Sina. La nube lo cubri por seis das, y al sptimo da llam a Moiss de en medio de la nube. 17 La apariencia de la gloria de Jehov era, a los ojos de los hijos de Israel, como un fuego abrasador en la cumbre del monte. 18 Moiss entr en medio de la nube y subi al monte. Y estuvo Moiss en el monte cuarenta das y cuarenta noches.[9] 
						 NOTAS:

1. 24.1-11 Estos v. marcan la culminacin del relato comenzado en el cap. 19. En Ex 19.3-6, Israel haba sido invitado a aceptar el pacto que el Seor le ofreca. Ahora, ese pacto es solemnemente ratificado, mediante una ceremonia apropiada. 
2. 24.1 Nadab y Abi eran hijos de Aarn (Ex 6.23); los ancianos representaban a todo el pueblo. Vase Ex 3.16 nota p. 
3. 24.3 El compromiso de fidelidad al Seor, por parte del pueblo, es esencial para la celebracin del Pacto (cf. Ex 19.8; Dt 5.27). En este v., el pueblo responde al anuncio hecho por Moiss de viva voz; en el v. 7, a la lectura del libro del pacto. 
4. 24.4 En el rito de celebracin del pacto, el altar representa al Seor. Las columnas son, simblicamente, testigos y recuerdo o memorial del pacto all celebrado. Cf. Gn 31.44-53; Jos 4.7; 24.27. 
5. 24.8 Cf. Mt 26.28; Mc 14.24; Lc 22.20; 1 Co 11.25; Heb 9.19-20; 10.29. La sangre rociada por partes iguales sobre el altar y sobre el pueblo (Ex 24.6,8) establece un vnculo indisoluble y una comunidad de vida entre el Seor y su pueblo. De este modo, el pacto queda solemnemente establecido. 
6. 24.10-11 El hecho de ver al Dios de Israel sin padecer ningn dao es algo completamente inusual en el AT porque ningn ser humano puede ver a Dios y seguir viviendo (vase Ex 3.6 nota e.) 
7. 24.11 Pero no extendi su mano: es decir, no les hizo dao. 
8. 24.11 La alianza de Isaac con Abimelec (Gn 26.26-31) y la de Jacob con Labn (Gn 31.54) son ratificadas igualmente con una comida en comn. 
9. 24.18 Cf. Dt 9.9. Cuarenta: Vase Gn 7.12 n. Aqu se interrumpe este relato y contina en Ex 32. 

xodo 25


4. PRESCRIPCIONES PARA LA CONSTRUCCIN DEL TABERNCULO (25.1--31.17)



La ofrenda para el Tabernculo 

1 [1] 

(Ex 35.4-9)
Jehov habl a Moiss y le dijo: 
2 "Di a los hijos de Israel que recojan para m una ofrenda. De todo hombre que la d voluntariamente, de corazn, recogeris mi ofrenda. 3 Esta es la ofrenda que aceptaris de ellos: oro, plata, cobre, 4 azul, prpura, carmes, lino fino, pelo de cabras, 5 pieles de carneros teidas de rojo, pieles de tejones,[2] madera de acacia, 6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico, 7 piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.[3] 8 Me erigirn un santuario, y habitar en medio de ellos. 9 Conforme a todo lo que yo te muestre, as haris el diseo del Tabernculo y el diseo de todos sus utensilios.[4] 

El Arca del testimonio 



(Ex 37.1-9)

10 [5] "Harn tambin un arca de madera de acacia, cuya longitud ser de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 La recubrirs de oro puro por dentro y por fuera, y pondrs encima y alrededor de ella una cornisa de oro. 12 Fundirs para ella cuatro argollas de oro, que pondrs en sus cuatro esquinas; dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado. 13 Hars unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirs de oro. 14 Y meters las varas por las argollas a los lados del Arca, para llevar el Arca con ellas. 15 Las varas quedarn en las argollas del Arca; no se quitarn de ella. 16 En el Arca pondrs el Testimonio que yo te dar.[6] 
17 "Hars un propiciatorio de oro fino,[7] cuya longitud ser de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. 18 Hars tambin dos querubines de oro;[8] los hars labrados a martillo en los dos extremos del propiciatorio. 19 Hars, pues, un querubn en un extremo, y un querubn en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio hars los querubines en sus dos extremos. 20 Los querubines extendern por encima las alas, cubriendo con ellas el propiciatorio; estarn uno frente al otro, con sus rostros mirando hacia al propiciatorio. 21 Despus pondrs el propiciatorio encima del Arca, y en el Arca pondrs el Testimonio que yo te dar. 22 All me manifestar a ti, y hablar contigo desde encima del propiciatorio, de entre los dos querubines que estn sobre el Arca del testimonio, todo lo que yo te mande para los hijos de Israel. 

La mesa para el pan de la proposicin 

23 [9] 

(Ex 37.10-16)
"Hars asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud ser de dos codos, de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. 24 La recubrirs de oro puro y le hars una cornisa de oro alrededor. 25 Le hars tambin una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y hars alrededor de la moldura una cornisa de oro. 26 Le hars cuatro argollas de oro, las cuales pondrs en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. 27 Las argollas estarn debajo de la moldura, y por ellas entrarn las varas para llevar la mesa. 28 Hars las varas de madera de acacia, las cubrirs de oro, y con ellas ser llevada la mesa. 29 Hars tambin sus platos, cucharas, cubiertas y los tazones con que se libar; de oro fino los hars. 30 Y pondrs siempre sobre la mesa el pan de la proposicin delante de m. 

El candelabro de oro 



(Ex 37.17-24)

31 [10] "Hars adems un candelabro de oro puro; labrado a martillo se har el candelabro; su pie, su caa, sus copas, sus manzanas y sus flores sern de lo mismo. 32 Y saldrn seis brazos de sus lados: tres brazos del candelabro a un lado y tres brazos al otro lado. 33 Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y una flor; as en los seis brazos que salen del candelabro. 34 En la caa central del candelabro habr cuatro copas en forma de flor de almendro, sus manzanas y sus flores. 35 Habr una manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otros dos brazos del mismo y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo; as para los seis brazos que salen del candelabro. 36 Sus manzanas y sus brazos sern de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. 37 Y le hars siete lmparas, las cuales encenders para que alumbren hacia adelante. 38 Tambin sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. 39 De un talento de oro fino lo hars, con todos estos utensilios. 40 Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.[11] 
						 NOTAS:

1. 25.1-9 La seccin comprendida en los caps. 25--31 est dedicada al santuario y a la reglamentacin del culto. En los pasajes paralelos de los caps. 35--39 se muestra cmo se llevaron a cabo estas indicaciones. 
2. 25.5 Pieles de tejones: (aqu y en Ex 26.14; 35.7,23; 36.19; Nm 4.6, etc.). Otra traduccin posible: pieles finas. Algunos traducen pieles de delfn o de vaca marina; el primero de estos mamferos se encuentra en el Mediterrneo y el segundo abunda en el Mar Rojo y en el Golfo de Aqaba. 
3. 25.7 Para una descripcin detallada del efod y del pectoral, lase Ex 28.6-8,15-30. 
4. 25.9 Utensilios: la descripcin siguiente emplea algunos trminos tcnicos cuyo significado exacto nos es desconocido. 
5. 25.10-22 Este cofre o arca, smbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo, recibe el nombre de Arca del testimonio (v.16,22) porque contena las tablas de la Ley, que eran las prescripciones establecidas en el pacto del Sina. Cf. Ex 24.12; Dt 10.1-5. 
6. 25.16 El Testimonio que yo te dar: Se refiere a las tablas donde estaban inscritos los diez mandamientos. 
7. 25.17 Propiciatorio: heb. kapporet, del verbo kipper, que significa cubrir, y tambin expiar o perdonar. Es posible que el significado de esta palabra se haya ido enriqueciendo con el paso del tiempo. Al principio designaba concretamente la tapa del Arca del pacto o testimonio, que era el lugar donde el Seor se encontraba con Moiss cuando vena a impartirle sus rdenes (cf. v. 22). Pero ms tarde, debido a la funcin que cumpla esa tapa en el rito de expiacin de los pecados de Israel (Lv 16), el trmino pas a significar propiciatorio (es decir, lugar del perdn). Cf. Ro 3.25; Heb 9.5. 
8. 25.18 Querubines: heb. kerubim, palabra traducida ocasionalmente por seres alados. Numerosas representaciones provenientes del Antiguo Oriente, lo mismo que la descripcin que hace el profeta Ezequiel (1.5-14), los muestran con cara humana y cuerpo de animal, generalmente de len o de toro. El AT atribuye distintas funciones a estos querubines: guardianes del jardn de Edn (Gn 3.24), soportes del trono del Seor (1 S 4.4) y portadores del vehculo donde se manifiesta su gloria (Ez 1.22-28). Cf. 1 R 6.23-29, y vanse Sal 18.10 nota f; 80.1 nota d. 
9. 25.23-30 La expresin hebrea traducida aqu por pan de la proposicin, del verbo proponer, lit. poner delante (de Dios), puede ser traducida tambin por pan de la Presencia. Cf. Lv 24.5-9; 1 S 21.4,6. 
10. 25.31-40 Se trata del candelabro o portalmparas (heb. menorah) de seis brazos y un tronco, en los que se colocaban las lmparas de aceite de oliva. La presente descripcin no permite formarnos una idea exacta de la forma original de este candelabro, cuya representacin actual desempea un papel importante en las celebraciones judas y es un emblema nacional de Israel. 
11. 25.40 Cf. Hch 7.44; Heb 8.5. 

xodo 26


El Tabernculo 



(Ex 36.8-38)

1 [1] "Hars el Tabernculo de diez cortinas de lino torcido, azul, prpura y carmes; lo hars con querubines de obra primorosa. 2 La longitud de cada cortina ser de veintiocho codos, y su anchura de cuatro codos; todas las cortinas tendrn una misma medida. 3 Cinco cortinas estarn unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas una con la otra. 4 Y hars lazadas de azul en la orilla de la ltima cortina de la primera unin; lo mismo hars en la orilla de la cortina de la segunda unin. 5 Cincuenta lazadas hars en la primera cortina, y cincuenta lazadas hars en la orilla de la cortina que est en la segunda unin; las lazadas estarn contrapuestas la una a la otra. 6 Hars tambin cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazars las cortinas la una con la otra, de modo que el Tabernculo forme un todo. 
7 "Hars asimismo cortinas de pelo de cabra para una cubierta sobre el Tabernculo; once cortinas hars. 8 La longitud de cada cortina ser de treinta codos, y la anchura de cada cortina, de cuatro codos; una misma medida tendrn las once cortinas. 9 Unirs cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas aparte, y doblars la sexta cortina sobre el frente del Tabernculo. 10 Despus hars cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al borde de la unin, y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda unin. 11 Hars asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales meters por las lazadas; y enlazars las uniones para que se haga una sola cubierta. 12 La parte que sobra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgar a espaldas del Tabernculo. 13 Un codo de un lado y otro codo del otro lado, que sobran a lo largo de las cortinas de la tienda, colgarn sobre los lados del Tabernculo a un lado y al otro, para cubrirlo. 
14 "Hars tambin a la tienda una cubierta de pieles de carneros teidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima. 
15 "Hars adems para el Tabernculo tablas de madera de acacia, que estn derechas. 16 La longitud de cada tabla ser de diez codos, y de codo y medio la anchura. 17 Dos espigas tendr cada tabla, para unirlas una con otra; as hars todas las tablas del Tabernculo. 18 Hars, pues, las tablas del Tabernculo; veinte tablas al lado del medioda, al sur. 19 Y hars cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas. 
20 "Y para el otro lado del Tabernculo, el lado del norte, hars veinte tablas 21 con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de otra tabla. 22 Para el lado posterior del Tabernculo, hacia el occidente, hars seis tablas. 23 Hars adems dos tablas para las esquinas del Tabernculo en los dos ngulos posteriores, 24 las cuales se unirn desde abajo, y asimismo se juntarn por su alto con un gozne. As ser con las otras dos; sern para las dos esquinas. 25 De suerte que sern ocho tablas, con sus basas de plata: diecisis basas, dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de otra tabla. 
26 "Hars tambin cinco barras de madera de acacia para las tablas de un lado del Tabernculo, 27 cinco barras para las tablas del otro lado del Tabernculo y cinco barras para las tablas del lado posterior del Tabernculo, hacia el occidente. 28 La barra central pasar en medio de las tablas, de un extremo al otro. 29 Recubrirs de oro las tablas, y hars sus argollas de oro para meter por ellas las barras; tambin recubrirs de oro las barras. 30 Erigirs el Tabernculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte. 
31 "Tambin hars un velo de azul, prpura, carmes y lino torcido; ser hecho de obra primorosa, con querubines. 32 Lo pondrs sobre cuatro columnas de madera de acacia recubiertas de oro, con capiteles de oro y sobre basas de plata. 33 Pondrs el velo debajo de los corchetes, y all, detrs del velo, colocars el Arca del testimonio. As el velo servir para separar el Lugar santo del Lugar santsimo.[2] 34 Pondrs el propiciatorio sobre el Arca del testimonio en el Lugar santsimo. 35 Fuera del velo pondrs la mesa, y frente a ella, en el lado sur del Tabernculo, el candelabro. As quedar la mesa hacia el lado del norte. 
36 "Hars para la puerta del Tabernculo una cortina de azul, prpura, carmes y lino torcido, obra de recamador. 37 Y hars para la cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales cubrirs de oro, con sus capiteles de oro, y fundirs cinco basas de bronce para ellas. 
						 NOTAS:

1. 26.1-37 El tabernculo: llamado tambin santuario y Tabernculo de reunin (vase Ex 27.21 n.). En muchos aspectos, el tabernculo aqu descrito se asemeja al templo de Jerusaln, construido en tiempos de Salomn (cf. 1 R 6). Segn las medidas indicadas en los v. 15-30, la armazn de madera del santuario tena aproximadamente 13.5 metros de largo, 4.5 de ancho y 4.5 de alto. El velo o cortina interior (v. 31) lo divida en dos partes: el Lugar santo y el Lugar santsimo (v. 33), cuya longitud era de 9 y 4.5 metros, respectivamente, de manera que el ltimo posea forma cbica. En el Lugar santo estaban la mesa del pan de la proposicin (Ex 25.23-30; 37.10-16), el candelabro (Ex 25.31-40; 37.17-24) y el altar del incienso (Ex 30.1-10; 37.25-28). En el Lugar santsimo estaba nicamente el Arca del pacto (Ex 25.10-22; 37.1-9). En la descripcin del Tabernculo se emplean trminos tcnicos de la arquitectura de la poca cuyo significado no se conoce con certeza, lo cual impide tener una imagen precisa de este santuario porttil que deba acompaar la marcha de Israel a travs del desierto. Cf. Nm 4.15,24-26,31-32. 
2. 26.33 Cf. Heb 6.19; 9.3-5. 

xodo 27


El altar de bronce 



(Ex 38.1-7)

1 [1] "Hars tambin un altar de madera de acacia, de cinco codos de longitud y de cinco codos de anchura; ser cuadrado el altar, y su altura de tres codos. 2 Le hars cuernos[2] en sus cuatro esquinas; los cuernos sern parte del mismo, y lo recubrirs de bronce. 3 Hars tambin sus calderos para recoger la ceniza, sus paletas, sus tazones, sus garfios y sus braseros; hars todos sus utensilios de bronce. 4 Le hars un enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla hars cuatro argollas de bronce a sus cuatro esquinas. 5 La pondrs bajo el cerco interior del altar, y llegar la rejilla hasta la mitad del altar. 6 Hars tambin varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales recubrirs de bronce. 7 Las varas se metern por las argollas, y estarn aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado. 8 Lo hars hueco, de tablas; de la manera que se te ha mostrado en el monte, as lo hars. 

El atrio del Tabernculo 



(Ex 38.9-20)

9 [3] "Asimismo hars el atrio del Tabernculo. Al lado meridional, hacia el sur, tendr el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud a uno de los lados. 10 Sus veinte columnas y sus veinte basas sern de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 11 De la misma manera, a lo largo del lado del norte habr cortinas de cien codos de longitud, con sus veinte columnas apoyadas sobre veinte basas de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras sern de plata. 12 El ancho del atrio, del lado occidental, tendr cortinas de cincuenta codos; sus columnas sern diez, con sus diez basas. 13 El ancho del atrio por el lado del oriente, hacia el este, tendr cincuenta codos. 14 Las cortinas a un lado de la entrada sern de quince codos, y habr tres columnas y tres basas. 15 Al otro lado, otros quince codos de cortinas, con sus tres columnas y tres basas. 16 Para la puerta del atrio habr una cortina de veinte codos, de azul, prpura y carmes, y lino torcido, obra de recamador. Tendr cuatro columnas y cuatro basas. 17 Todas las columnas alrededor del atrio estarn ceidas de plata; sus capiteles sern de plata y sus basas de bronce. 18 El atrio tendr cien codos de largo, cincuenta de ancho por cada lado y cinco codos de alto. Sus cortinas sern de lino torcido y sus basas de bronce. 19 Todos los utensilios del Tabernculo para todo gnero de servicio, todas sus estacas y todas las estacas del atrio, sern de bronce. 

Aceite para las lmparas



(Lv 24.1-4)

20 "Mandars a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, a fin de hacer arder continuamente las lmparas. 21 Aarn y sus hijos las pondrn en orden delante de Jehov desde la tarde hasta la maana en el Tabernculo de reunin,[4] fuera del velo que est delante del Testimonio, como estatuto perpetuo para las generaciones de los hijos de Israel. 
						 NOTAS:

1. 27.1-8 Aqu se describe el altar de los holocaustos, es decir, de las ofrendas que se quemaban totalmente en honor de Jehov. Este altar era el objeto principal en el atrio del Tabernculo (v. 9-19). 
2. 27.2 Cuernos: Las esquinas del altar sobresalan hacia arriba, de modo que tenan la apariencia de cuernos. En el Antiguo Oriente, los cuernos simbolizaban la fuerza. Cf. Dt 33.17. 
3. 27.9-19 El atrio, es decir, el patio o recinto sagrado alrededor del Tabernculo, meda 45 metros de largo por 22.5 de ancho. All estaban el altar para los holocaustos (v. 1-8) y la fuente de bronce (Ex 30.17-21). 
4. 27.21 El Tabernculo de reunin: Se le daba este nombre por ser el lugar donde el Seor se manifestaba a su pueblo y donde Moiss poda consultarlo. Cf. Ex 40.34-38. 

xodo 28


Las vestiduras de los sacerdotes



(Ex 39.1-31)

1 "Hars que Aarn, tu hermano, junto a sus hijos, se acerquen a ti para que sean mis sacerdotes entre los hijos de Israel; Aarn con sus hijos Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.[1] 2 Hars vestiduras sagradas a Aarn,[2] tu hermano, que le den honra y hermosura. 3 Y t hablars con todos los sabios de corazn, a quienes yo he llenado de espritu de sabidura, para que hagan las vestiduras de Aarn y as consagrarlo para que sea mi sacerdote. 4 Las vestiduras que harn son estas: el pectoral, el efod, el manto, la tnica bordada,[3] la mitra y el cinturn. Hagan, pues, las vestiduras sagradas a Aarn, tu hermano, y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. 5 Tomarn oro, azul, prpura, carmes y lino torcido. 
6 "Harn el efod[4] de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido, todo de obra primorosa. 7 Tendr dos hombreras que se junten a sus dos extremos, y as se juntar. 8 El cinto de obra primorosa que estar sobre l, formar con l una sola pieza, y ser tambin de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido. 
9 "Tomars dos piedras de nice y grabars en ellas los nombres de los hijos de Israel: 10 seis de sus nombres en una piedra y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de su nacimiento. 11 De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, hars grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les hars alrededor engastes de oro. 12 Y pondrs las dos piedras sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel. As llevar Aarn sus nombres delante de Jehov sobre sus dos hombros como un memorial. 13 Hars, pues, los engastes de oro 14 y dos cordones de oro fino; los hars en forma de trenza y fijars los cordones trenzados en los engastes. 
15 "Hars asimismo el pectoral del juicio[5] de obra primorosa, lo hars conforme a la obra del efod, de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido. 16 Ser cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho. 17 Lo llenars de pedrera en cuatro hileras de piedras:[6] la primera hilera llevar una piedra srdica, un topacio y un carbunclo; 18 la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; 19 la tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatista; 20 la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe. Todas estarn montadas en engastes de oro. 21 Las piedras sern doce, como los nombres de los hijos de Israel; grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus. 
22 "Hars para el pectoral cordones torcidos como trenzas de oro fino, 23 y tambin dos argollas de oro, las cuales pondrs a los dos extremos del pectoral. 24 Fijars los dos cordones de oro en las dos argollas a los dos extremos del pectoral, 25 pondrs los dos extremos de los dos cordones sobre los dos engastes, y los fijars a las hombreras del efod en su parte delantera. 26 Hars otras dos argollas de oro, las cuales pondrs a los dos extremos del pectoral, en su borde interior, el que est al lado del efod. 27 Hars asimismo las dos argollas de oro, las cuales fijars en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, delante de su unin, por encima del cinto del efod. 28 Entonces se sujetar el pectoral por sus argollas a las dos argollas del efod con un cordn azul, para que est sobre el cinto del efod y no se separe el pectoral del efod. 29 As llevar Aarn los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazn, cuando entre en el santuario, como memorial perpetuo delante de Jehov. 30 Pondrs en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim,[7] para que estn sobre el corazn de Aarn cuando entre delante de Jehov, y llevar siempre Aarn el juicio de los hijos de Israel sobre su corazn en la presencia de Jehov. 
31 "Hars el manto del efod todo de azul. 32 En su centro, por arriba, habr una abertura, alrededor de la cual tendr un borde de obra tejida, como el cuello de un coselete, para que no se rompa. 33 En sus orlas hars granadas de azul, prpura y carmes, y entre ellas, tambin alrededor del borde, campanillas de oro. 34 Una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, en toda la orla alrededor del manto. 35 Aarn lo llevar puesto cuando ministre; su sonido se oir cuando l entre en el santuario delante de Jehov, y cuando salga, para que no muera.[8] 
36 "Hars adems una lmina de oro fino, y grabars en ella como se graba en los sellos: "Santidad a Jehov". 37 La sujetars con un cordn azul y estar sobre la mitra; por la parte delantera de la mitra estar. 38 As estar sobre la frente de Aarn, y llevar Aarn las faltas cometidas por los hijos de Israel en todas las cosas santas, en todas las santas ofrendas que hayan consagrado. Sobre su frente estar siempre, para que obtengan gracia delante de Jehov. 
39 "Bordars una tnica de lino y hars una mitra de lino; hars tambin un cinto de obra de recamador. 40 A los hijos de Aarn les hars tnicas; tambin les hars cintos, y les hars tiaras que les den honra y hermosura. 
41 "Con ellos vestirs a Aarn, tu hermano, y a sus hijos; los ungirs, y los consagrars y santificars, para que sean mis sacerdotes. 42 Les hars calzoncillos de lino para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos. 43 Aarn y sus hijos los llevarn puestos cuando entren en el Tabernculo de reunin, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no cometan pecado y mueran. Este es estatuto perpetuo para l, y para su descendencia despus de l. 
						 NOTAS:

1. 28.1 Cf. Ex 6.23. 
2. 28.2 Las vestiduras sagradas de Aarn son las apropiadas para el Sumo sacerdote, cuyas funciones eran distintas de las de los dems sacerdotes. Cf., p. e., Lv 16.11-19. 
3. 28.4 Bordada (aqu y en v. 39): otra posible traduccin: tejida a cuadros. 
4. 28.6 Efod: Esta palabra tiene diferentes significados en el AT. Vanse Jue 8.27 n.; 1 S 2.18 n.; 2 S 6.14 n. Aqu se trata de un distintivo del Sumo sacerdote y era, probablemente, una especie de chaleco, sostenido sobre el pecho por dos tirantes (v. 7). En cada uno de estos haba una piedra preciosa, con los nombres grabados de las doce tribus de Israel, seis en cada piedra (v. 9-12). 
5. 28.15 El pectoral era una prenda que se llevaba sobre el efod. Al parecer, se trataba de una especie de bolsa cuadrada que contena el Urim y el Tumim (vase 28.30 n.), o sea los instrumentos del juicio. Estaba adornado con doce piedras preciosas, cada una de las cuales llevaba grabado el nombre de una de las doce tribus de Israel (v. 17-21). 
6. 28.17 No siempre es posible establecer el significado exacto de las palabras hebreas que designan estas piedras preciosas. 
7. 28.30 En el pectoral: ms precisamente, dentro del pectoral. Aunque se desconoce la forma que tenan el Urim y el Tumim, se trataba de objetos para echar suertes y obtener una respuesta de Dios acerca de las decisiones que era preciso tomar. Cf. Nm 27.21; Dt 33.8; Esd 2.63; Neh 7.65. 
8. 28.33-35 Ex 39.24-26. 

xodo 29


Mobiliario del Tabernculo



Consagracin de Aarn y de sus hijos 



(Lv 8.1-36)

1 [1] "Esto es lo que les hars para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada y dos carneros sin defecto; 2 panes sin levadura, tortas sin levadura amasadas con aceite y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las hars de flor de harina de trigo. 3 Las pondrs en un canastillo y en el canastillo las ofrecers, con el becerro y los dos carneros. 4 Llevars a Aarn y a sus hijos a la puerta del Tabernculo de reunin,[2] donde los lavars con agua. 5 Tomars las vestiduras y vestirs a Aarn con la tnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceirs con el cinto del efod; 6 pondrs la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrs la diadema santa. 7 Luego tomars el aceite de la uncin, lo derramars sobre su cabeza y lo ungirs.[3] 8 Tambin hars que se acerquen sus hijos y los vestirs con las tnicas. 9 Les ceirs el cinto a Aarn y a sus hijos y les atars las tiaras. As consagrars a Aarn y a sus hijos, y tendrn el sacerdocio por derecho perpetuo. 
10 "Despus llevars el becerro delante del Tabernculo de reunin, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del becerro.[4] 11 Luego matars el becerro delante de Jehov, a la puerta del Tabernculo de reunin. 12 Tomars de la sangre del becerro, la pondrs sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramars todo el resto de la sangre al pie del altar.[5] 13 Tomars tambin toda la grasa que cubre los intestinos, la grasa que est sobre el hgado, los dos riones y la grasa que est sobre ellos, y lo quemars sobre el altar. 14 Pero la carne del becerro, su piel y su estircol, los quemars al fuego fuera del campamento, pues es ofrenda por el pecado. 
15 "Asimismo tomars uno de los carneros, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero. 16 Matars el carnero, y rociars su sangre en el altar, por todos sus lados. 17 Cortars el carnero en pedazos, lavars sus intestinos y sus piernas, y las pondrs sobre sus trozos y sobre su cabeza. 18 Despus quemars todo el carnero sobre el altar. Es holocausto de olor grato[6] para Jehov; es ofrenda quemada a Jehov. 
19 "Tomars luego el otro carnero, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero. 20 Matars el carnero, tomars de su sangre y la pondrs sobre el lbulo de la oreja derecha de Aarn, sobre el lbulo de la oreja de sus hijos, sobre el dedo pulgar de sus manos derechas y sobre el dedo pulgar de sus pies derechos,[7] y rociars la sangre en el altar, por todos sus lados. 21 Con la sangre que estar sobre el altar, y el aceite de la uncin, rociars a Aarn, sus vestiduras, sus hijos y las vestiduras de estos. As quedar santificado l y sus vestiduras, y con l sus hijos y las vestiduras de sus hijos. 
22 "Luego tomars del carnero la grasa, la cola,[8] la grasa que cubre los intestinos, la grasa del hgado, los dos riones con la grasa que est sobre ellos, y la pierna derecha, porque es carnero de consagracin. 23 Tambin una torta grande de pan, una torta de pan de aceite y una hojaldre del canastillo de los panes sin levadura presentado a Jehov. 24 Lo pondrs todo en las manos de Aarn y en las manos de sus hijos, y lo mecers como ofrenda mecida[9] delante de Jehov. 25 Despus lo tomars de sus manos y lo hars arder en el altar, junto con el holocausto, como olor grato delante de Jehov. Es ofrenda quemada a Jehov. 
26 "Tomars el pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarn, y lo mecers como ofrenda mecida delante de Jehov. Esta ser tu porcin. 27 Apartars el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda reservada,[10] lo que fue mecido y lo que fue reservado del carnero de las consagraciones de Aarn y de sus hijos, 28 pues ser para Aarn y para sus hijos, segn estatuto perpetuo dado a los hijos de Israel, porque es ofrenda reservada. Ser una ofrenda reservada por los hijos de Israel de sus sacrificios de paz, una porcin de ellos reservada como ofrenda a Jehov. 
29 "Las vestiduras santas de Aarn sern despus de l para sus hijos, para que sean ungidos con ellas y consagrados con ellas. 30 Durante siete das las vestir aquel de sus hijos que tome su lugar como sacerdote, cuando venga al Tabernculo de reunin para servir en el santuario. 
31 "Tomars el carnero de las consagraciones y cocers su carne en un lugar santo. 32 Aarn y sus hijos comern la carne del carnero, y el pan que estar en el canastillo, a la puerta del Tabernculo de reunin. 33 Comern aquellas cosas con las cuales se hizo expiacin para ordenarlos y consagrarlos; pero el extrao no las comer, porque son santas. 34 Si sobra hasta la maana algo de la carne de las consagraciones y del pan, quemars al fuego lo que haya sobrado; no se comer, porque es cosa santa. 
35 "As, pues, hars a Aarn y a sus hijos conforme a todo lo que yo te he mandado; por siete das los consagrars. 36 Cada da ofrecers el becerro del sacrificio de expiacin por el pecado; purificars el altar cuando hagas expiacin por l, y lo ungirs para santificarlo. 37 Durante siete das hars expiacin por el altar y lo santificars; ser un altar santsimo: cualquier cosa que toque el altar quedar santificada. 

Las ofrendas diarias



(Nm 28.1-8)

38 "Esto es lo que ofrecers sobre el altar: dos corderos de un ao cada da, perpetuamente. 39 Ofrecers uno de los corderos por la maana, y el otro cordero lo ofrecers a la cada de la tarde. 40 Adems, con cada cordero ofrecers la dcima parte de un efa de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas y, como libacin, la cuarta parte de un hin de vino. 41 A la cada de la tarde ofrecers el otro cordero; hars conforme a la ofrenda de la maana, y conforme a su libacin, como olor grato de ofrenda quemada a Jehov. 42 Esto ser el holocausto perpetuo que todas vuestras generaciones ofrecern a la puerta del Tabernculo de reunin, delante de Jehov, en el cual me reunir con vosotros, para hablaros all. 43 All me reunir con los hijos de Israel, y el lugar ser santificado con mi gloria. 44 Santificar el Tabernculo de reunin y el altar. Tambin santificar a Aarn y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. 45 Yo habitar entre los hijos de Israel y ser su Dios. 46 As conocern que yo soy Jehov, su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo, Jehov, su Dios.[11] 
						 NOTAS:

1. 29.1-37 Estas instrucciones se ponen en prctica en Lv 8. 
2. 29.4 Tabernculo de reunin: Vase Ex 27.21 n. 
3. 29.7 El aceite de oliva se empleaba en la consagracin de sacerdotes y reyes (vase Sal 2.2 n). Los sacerdotes levticos del templo de Jerusaln consideraban que su sacerdocio tena su origen en la consagracin de Aarn. 
4. 29.10 Los sacerdotes tenan que ofrecer primero este sacrificio en favor de s mismos. El gesto de poner las manos sobre la cabeza del becerro es, en este caso, una forma simblica de identificarse con el animal que va a ser ofrecido como sacrificio. 
5. 29.12 Sangre: Lv 1.5; 17.11; Heb 9.22. Al pie del altar, es decir, en el pequeo canal abierto alrededor de las bases del altar. 
6. 29.18 Olor grato: expresin usual para indicar que Dios aceptaba las ofrendas y los sacrificios (Gn 8.21). Cf. Ef 5.2; Flp 4.18. 
7. 29.20 Al untar con sangre estas partes del cuerpo se simbolizaba la consagracin de toda la persona. 
8. 29.22 Referencia a una raza oriental de carnero que tena la cola muy ancha y llena de grasa. 
9. 29.24 Lo mecers como ofrenda mecida: Otra posible traduccin: Celebra el rito de presentacin: El rito consista, en este caso, en presentar la ofrenda con un movimiento de vaivn o balanceo, primero en direccin al altar y luego hacia atrs, en direccin al oferente. Al parecer, se quera expresar simblicamente que la ofrenda presentada a Dios atraa la bendicin divina. Otro tipo de ofrenda, como la indicada en el v. 27, era elevada simplemente, sin antes mecerla. Cf. Lv 7.30-32; 8.27. 
10. 29.27 De la ofrenda reservada: Tambin puede traducirse: Como contribucin (vase 29.24 n.). 
11. 29.46 Yo Jehov, su Dios: otra posible traduccin: Yo, el Seor, soy su Dios, es decir, el Dios de Israel es Jehov (el Seor) y ningn otro. Cf. Ex 20.2-3. 

xodo 30


El altar del incienso 



(Ex 37.25-28)

1 [1] "Hars asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo hars. 2 Su longitud ser de un codo y su anchura de un codo; ser cuadrado, y su altura de dos codos; sus cuernos sern parte del mismo. 3 Lo recubrirs de oro puro, su cubierta, sus costados y sus cuernos. Le hars una cornisa de oro alrededor. 4 Le hars tambin dos argollas de oro debajo de la cornisa, a sus dos esquinas y a ambos lados, para meter las varas con que ser llevado. 5 Hars las varas de madera de acacia y las recubrirs de oro. 6 Despus lo pondrs delante del velo que est junto al Arca del testimonio, delante del propiciatorio que est sobre el Testimonio, donde me encontrar contigo. 7 Cada maana, al preparar las lmparas, Aarn quemar incienso aromtico sobre l. 8 Cuando Aarn encienda las lmparas al anochecer, quemar tambin el incienso; y ser rito perpetuo delante de Jehov para vuestras generaciones. 9 No ofreceris sobre l incienso extrao ni holocausto ni ofrenda, ni tampoco derramaris sobre l libacin. 10 Aarn har expiacin una vez al ao[2] sobre los cuernos del altar con la sangre del sacrificio, como expiacin por el pecado; una vez al ao har expiacin sobre l en vuestras sucesivas generaciones. Muy santo ser a Jehov". 

El dinero del rescate 

11 [3] Habl tambin Jehov a Moiss y le dijo: 
12 "Cuando hagas un censo de los hijos de Israel conforme a su nmero, cada uno dar a Jehov el rescate de su persona al ser empadronado, para que no haya entre ellos mortandad a causa del censo. 13 Esto dar todo aquel que sea censado: medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras.[4] La mitad de un siclo ser la ofrenda reservada a Jehov. 14 Todo el que sea censado, de veinte aos para arriba, dar la ofrenda a Jehov. 15 Ni el rico dar ms ni el pobre dar menos del medio siclo, cuando den la ofrenda a Jehov para hacer expiacin por vuestras personas. 16 Tomars de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones y lo dars para el servicio del Tabernculo de reunin; y ser como un memorial para los hijos de Israel delante de Jehov, para hacer expiacin por vuestras personas". 

La fuente de bronce 

17 [5] Continu hablando Jehov a Moiss, y le dijo: 
18 "Hars tambin una fuente de bronce, con su base de bronce,[6] para lavarse. La colocars entre el Tabernculo de reunin y el altar, y pondrs en ella agua. 19 En ella se lavarn Aarn y sus hijos las manos y los pies. 20 Cuando entren en el Tabernculo de reunin, se lavarn con agua, para que no mueran, y cuando se acerquen al altar para ministrar y presentar la ofrenda quemada para Jehov, 21 se lavarn las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrn por estatuto perpetuo l y su descendencia a travs de las generaciones". 

El aceite y el incienso sagrados

22 Continu hablando Jehov a Moiss, y le dijo: 
23 "Tomars especias finas: de mirra excelente, quinientos siclos, y de canela aromtica, la mitad, esto es, doscientos cincuenta; de clamo aromtico, doscientos cincuenta; 24 de casia, quinientos, segn el siclo del santuario, y de aceite de olivas, un hin. 25 Preparars con ello el aceite de la santa uncin, un unguento superior, preparado segn el arte del perfumista. Este ser el aceite de la uncin santa. 26 Con l ungirs el Tabernculo de reunin, el Arca del testimonio, 27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28 el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente con su base. 29 As los consagrars, y sern cosas santsimas; todo aquello que los toque ser santificado. 
30 "Ungirs tambin a Aarn y a sus hijos, y los consagrars para que sean mis sacerdotes. 31 Hablars a los hijos de Israel, y les dirs: "Este ser el aceite de la santa uncin para vuestras generaciones. 32 Sobre carne de hombre no ser derramado, ni haris otro semejante conforme a su composicin; santo es, y por santo lo tendris vosotros. 33 Cualquiera que componga un unguento semejante o ponga de l sobre algn extrao, ser eliminado de su pueblo"". 
34 Dijo adems Jehov a Moiss: 
"Toma especias aromticas, estacte[7] y ua aromtica, glbano aromtico e incienso puro; todo en cantidades iguales, 35 y hars con ello, segn el arte del perfumador, un incienso perfumado, bien mezclado, puro y santo. 36 Molers parte de l en polvo fino y lo pondrs delante del Testimonio en el Tabernculo de reunin, donde yo me mostrar a ti. Os ser cosa santsima. 37 Como este incienso que hars, no os haris otro segn su composicin; te ser cosa sagrada para Jehov. 38 Cualquiera que haga otro como este para olerlo, ser eliminado de su pueblo".[8] 
						 NOTAS:

1. 30.1-10 Este altar estaba en el Lugar santo (vase Ex 26.1-37 n.). La descripcin cabra ms lgicamente al final del cap. 25. 
2. 30.10 Una vez al ao: referencia al da de la Expiacin o del Perdn, celebrado anualmente (Lv 16). 
3. 30.11-16 Los antiguos israelitas consideraban que el censo atentaba contra una prerrogativa de Dios, el nico que tiene derecho a conocer el nmero de sus sbditos (cf. 2 S 24.10-16). Por eso en este primer censo de Moiss, descrito en detalle en Nm 1, cada israelita tena que presentar una ofrenda como rescate de su propia vida. 
4. 30.13 Cf. Ex 38.25-26; Mt 17.24. Conforme al siclo del santuario,... de 20 geras (equivalente a unos 10 gramos). El siclo, unidad de peso empleada en las transacciones comerciales, variaba segn el pas, la poca y el uso a que se destinaba. El siclo israelita comn, a diferencia del siclo del santuario, era de unos 11 g. Vase la Tabla de pesas, medidas y monedas. 
5. 30.17-21 La fuente de bronce, que serva para las purificaciones rituales, se colocaba entre el Tabernculo de reunin y el altar (v. 18; vase Ex 27.9-19 n.). 
6. 30.18 Cf. Ex 38.8. 
7. 30.34 El estacte es una resina que se extrae de la mirra. La ua aromtica era el reborde que cierra la valva de ciertos moluscos y que al quemarse produce un olor penetrante. El glbano es la resina del arbusto llamado frula o caaheja. 
8. 30.22-38 Cf. Ex 37.29. 

xodo 31


Llamamiento de Bezaleel y de Aholiab



(Ex 35.30--36.1)

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 
2 "Mira, yo he llamado por su nombre a Bezaleel hijo de Uri hijo de Hur, de la tribu de Jud,[1] 3 y lo he llenado del espritu de Dios, en sabidura y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4 para inventar diseos, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 5 para labrar piedras y engastarlas, tallar madera y trabajar en toda clase de labor. 6 He puesto junto a l a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, y he puesto sabidura en el nimo de todo sabio de corazn, para que hagan todo lo que te he mandado: 7 el Tabernculo de reunin, el Arca del testimonio, el propiciatorio que est sobre ella y todos los utensilios del Tabernculo; 8 la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus utensilios, el altar del incienso, 9 el altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente y su base, 10 los vestidos del servicio, las vestiduras santas para Aarn, el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio, 11 el aceite de la uncin y el incienso aromtico para el santuario. Ellos harn conforme a todo lo que te he mandado". 

La celebracin del sbado 

12 [2] Continu hablando Jehov a Moiss, y le dijo: 
13 "T hablars a los hijos de Israel y les dirs: "En verdad vosotros guardaris mis sbados, porque es una seal entre m y vosotros por vuestras generaciones, para que sepis que yo soy Jehov que os santifico. 14 As que guardaris el sbado, porque santo es para vosotros; el que lo profane, de cierto morir. Cualquier persona que haga alguna obra en l, ser eliminada de su pueblo. 15 Seis das se trabajar, pero el da sptimo es da de descanso consagrado a Jehov. Cualquiera que trabaje en sbado, ciertamente morir". 16 Guardarn, pues, el sbado los hijos de Israel, celebrndolo a lo largo de sus generaciones como un pacto perpetuo. 17 Para siempre ser una seal entre m y los hijos de Israel, porque en seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, y en el sptimo da ces y descans".[3] 

5. EL BECERRO DE ORO. RENOVACIN DEL PACTO (31.18--34.35)



El becerro de oro 



(Dt 9.6-29)

18 [4] Y dio a Moiss, cuando acab de hablar con l en el monte Sina,[5] dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. 
						 NOTAS:

1. 31.2 Cf. 1 Cr 2.18-20. 
2. 31.12-17 Ex 35.1-3. Cf. Ex 20.8-11; 23.12; 34.21; 35.2; Lv 23.3; Dt 5.12-14. 
3. 31.17 Cf. Ex 20.11. 
4. 31.18--34.35 Los tres captulos siguientes continan la narracin interrumpida en Ex 24.18. El tema central de esta seccin es la ruptura y la renovacin del pacto del Seor con Israel (cf. Ex 24.8; 34.10; vase 32.19 nota o). En el conjunto del relato, Jehov se manifiesta como el Dios que hace prevalecer la misericordia y el perdn sobre el juicio y el castigo. Cf. 34.6-7. 
5. 31.18 Cf. Ex 24.18. 

xodo 32

1 Al ver el pueblo que Moiss tardaba en descender del monte, se acercaron a Aarn[1] y le dijeron: 
--Levntate, haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a Moiss, ese hombre que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu le haya acontecido.[2] 
2 Aarn les dijo: 
--Quitad los zarcillos[3] de oro que estn en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y tradmelos. 
3 Entonces todo el pueblo se quit los zarcillos de oro que tenan en sus orejas y los trajeron a Aarn. 4 l los recibi de sus manos, le dio forma con un buril e hizo de ello un becerro[4] de fundicin. Entonces ellos dijeron: 
--Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto![5] 
5 Cuando Aarn vio esto, edific un altar delante del becerro y proclam: 
--Maana ser un da de fiesta dedicado a Jehov![6] 
6 Al da siguiente madrugaron, ofrecieron holocaustos y presentaron ofrendas de paz. Luego se sent el pueblo a comer y a beber, y se levant a regocijarse.[7] 7 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Anda, desciende, porque tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mand; se han hecho un becerro de fundicin, lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: "Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto!"[8] 
9 Continu diciendo Jehov a Moiss: 
--Yo he visto a este pueblo, que por cierto es un pueblo muy terco.[9] 10 Ahora, pues, djame que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; pero de ti yo har una nacin grande. 
11 Entonces Moiss or en presencia de Jehov, su Dios, y dijo: 
--Por qu, Jehov, se encender tu furor contra tu pueblo, el que t sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 Por qu han de decir los egipcios: "Para mal los sac, para matarlos en los montes y para exterminarlos de sobre la faz de la tierra"? Vulvete del ardor de tu ira y arrepintete de este mal contra tu pueblo. 13 Acurdate de Abraham, de Isaac y de Israel, tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo y les has dicho: "Yo multiplicar vuestra descendencia como las estrellas del cielo,[10] y le dar a vuestra descendencia toda esta tierra de que os he hablado, y ellos la poseern como heredad para siempre".[11] 
14 Entonces Jehov se arrepinti del mal que dijo habra de hacer a su pueblo.[12] 15 Moiss se volvi y descendi del monte, trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.[13] 16 Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.[14] 
17 Cuando Josu oy el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moiss: 
--Hay gritos de pelea en el campamento. 
18 Pero Moiss respondi: 
--No son voces de vencedores, ni alaridos de vencidos; oigo cnticos de coros. 
19 Aconteci que cuando Moiss lleg al campamento y vio el becerro y las danzas,[15] se enfureci y arroj de sus manos las tablas, y las quebr al pie del monte.[16] 20 Luego tom el becerro que haban hecho, lo quem en el fuego y lo moli hasta reducirlo a polvo, que esparci sobre las aguas y lo dio a beber a los hijos de Israel.[17] 21 Y dijo Moiss a Aarn: 
--Qu te ha hecho este pueblo para que hayas trado sobre l tan gran pecado? 
22 Aarn le respondi: 
--No se enoje mi seor. T conoces al pueblo, que es inclinado al mal. 23 Ellos me dijeron: "Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a Moiss, ese hombre que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu le haya acontecido". 24 Y yo les respond: "El que tenga oro, que lo aparte". Me lo dieron, lo ech en el fuego y sali este becerro.[18] 
25 Al ver Moiss que el pueblo estaba desenfrenado, pues Aarn lo haba permitido, para verguenza en medio de sus enemigos, 26 se puso a la puerta del campamento y dijo: 
--Quien est de parte de Jehov, nase a m. 
Y se unieron a l todos los hijos de Lev. 
27 l les dijo: 
--As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: "Que cada uno se cia su espada, regrese al campamento y vaya de puerta en puerta matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente". 
28 Los hijos de Lev hicieron conforme a lo dicho por Moiss, y cayeron del pueblo en aquel da como tres mil hombres. 29 Entonces Moiss dijo: 
--Hoy os habis consagrado[19] a Jehov, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que l os d hoy la bendicin. 
30 Aconteci que al da siguiente dijo Moiss al pueblo: 
--Vosotros habis cometido un gran pecado, pero yo subir ahora a donde est Jehov; quiz le aplacar acerca de vuestro pecado. 
31 Entonces volvi Moiss ante Jehov y le dijo: 
--Puesto que este pueblo ha cometido un gran pecado al hacerse dioses de oro, 32 te ruego que perdones ahora su pecado, y si no, brrame del libro que has escrito.[20] 
33 Jehov respondi a Moiss: 
--Al que peque contra m, lo borrar yo de mi libro. 34 Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho. Mi ngel ir delante de ti,[21] pero en el da del castigo, los castigar por su pecado. 
35 Y Jehov hiri al pueblo a causa del becerro que hizo Aarn. 
						 NOTAS:

1. 32.1 Se acercaron a Aarn: El relato pone de relieve la responsabilidad de Aarn en el episodio del becerro de oro (cf. v. 21), sin dejar de sealar que la iniciativa procede del pueblo. 
2. 32.1 Cf. Hch 7.40. 
3. 32.2 Zarcillos: Vase Gn 35.4 nota c. 
4. 32.4 Por su fuerza y vitalidad, el toro era, en el Antiguo Oriente, el smbolo por excelencia de la fecundidad masculina, y varios dioses lo tenan como emblema. Un ejemplo tpico es el de Baal, el dios cananeo de las tormentas, al que solan representar de pie sobre un toro joven, para simbolizar su poder fecundante. Aqu, ese animal es llamado becerro, quiz en seal de menosprecio. 
5. 32.4 Cf. Hch 7.41. Casi con estos mismos trminos, el rey Jeroboam I presenta los becerros de oro que haba mandado colocar en los santuarios de Bet-el y de Dan (1 R 12.28). Esta coincidencia indica que los dos relatos estn emparentados. 
6. 32.5 Da de fiesta dedicado a Jehov: Esta expresin indica que los israelitas queran seguir rindiendo culto a Jehov, y no a un dios distinto del que los haba liberado de la esclavitud en Egipto. Pero el hecho de asociar al Dios de Israel con la imagen del becerro, que era smbolo caracterstico de las religiones paganas (vase Ex 32.4 nota d), resultaba incompatible con el culto que el Seor exiga de su pueblo. Cf. Ex 20.4. 
7. 32.6 En Gn 26.8; 39.17, el verbo hebreo traducido aqu por regocijarse se refiere a prcticas de carcter sexual. Este versculo se cita en 1 Co 10.7 como un caso representativo de la infidelidad e idolatra de los israelitas en el desierto. 
8. 32.7-8 Cf. Dt 9.11-12. 
9. 32.9-10 Cf. Gn 12.2; Dt 9.13-14. 
10. 32.13 Cf. Gn 22.16-17; 26.3-4; 28.13-14. 
11. 32.13 Cf. Gn 17.8. 
12. 32.9-14 Una vez ms, la intercesin de Moiss obtiene del Seor el perdn del pecado cometido por el pueblo. Cf. Nm 14.13-19; Dt 9.25-29. 
13. 32.15 Cf. Dt 9.15. 
14. 32.16 Cf. Ex 31.18. Hay un marcado contraste entre las tablas escritas por el mismo Dios y el dolo que el pueblo se haba fabricado por su propia cuenta. 
15. 32.19 Danzas: alusin a los cantos y danzas rituales que formaban parte del culto al becerro de oro. 
16. 32.19 La ruptura de las tablas significa que Moiss declara anulado el pacto del Seor con Israel. Sin embargo, el v. 14 indica que su oracin haba sido escuchada y que Dios no haba rechazado a su pueblo. Es importante tener en cuenta ese versculo al leer el relato del castigo que viene a continuacin. Vase 31.18--34.35 n. 
17. 32.20 El hecho de beber de aquellas aguas es, al mismo tiempo, un castigo por el pecado cometido y un medio de eliminar hasta los ltimos rastros del becerro de oro. Los mismos que lo mandaron fabricar deben ahora hacerse cargo de su destruccin total. 
18. 32.22-24 Aarn se expresa como si el becerro hubiera salido del fuego por s solo. Ntese la semejanza de su respuesta con la de Adn en Gn 3.12. Uno y otro tratan de negar su propia responsabilidad, haciendo recaer la culpa sobre otros. 
19. 32.29 La expresin hebrea traducida por os habis consagrado es la que se emplea habitualmente en el AT para hablar de la consagracin de los sacerdotes (cf. Ex 29.9). Segn la tradicin recogida en este pasaje, los levitas no son consagrados en una ceremonia ritual (Ex 29; Lv 8--9), sino que son designados para ejercer las funciones sacerdotales en razn de su apasionada lealtad al Seor (cf. Nm 25.10-13; Dt 33.8-11). 
20. 32.31-32 Vase 32.9-14 n. Del libro que has escrito: alusin a la costumbre de anotar en un registro los nombres de los ciudadanos de una ciudad o de un pas (Ez 13.9; cf. 2 S 24.2-9; Jer 22.30). De acuerdo con esta analoga, aqu se atribuye a Dios un libro en el que estn escritos los nombres de las personas vivas. Ser borrado de ese libro era lo mismo que morir; de ah el nombre de libro de la vida (Sal 69.28; Ap 3.5). Vanse Sal 56.8 nota h; 139.16 n. 
21. 32.34 Mi ngel ir delante de ti: Aqu se vuelve a repetir la promesa de Ex 23.20. Pero el pecado del pueblo y la ruptura del pacto (cf. v. 19) han modificado radicalmente la relacin de Dios con Israel (cf. v. 10). Por eso, el ngel o mensajero ya no ser el signo de la presencia especial de Jehov entre los israelitas (cf. Ex 33.3), sino que pondr una cierta distancia entre ambos. Una presencia demasiado cercana del Seor terminara, en efecto, por destruir al pueblo pecador (Ex 33.5). 

xodo 33


El Tabernculo de reunin 

1 [1] Jehov dijo a Moiss: 
--Anda, vete de aqu, t y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual jur a Abraham, Isaac y Jacob diciendo: "A tu descendencia la dar".[2] 2 Yo enviar delante de ti el ngel,[3] y echar fuera al cananeo, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.[4] 3 Subirs a la tierra que fluye leche y miel,[5] pero yo no subir contigo, no sea que te destruya en el camino, pues eres un pueblo muy terco. 
4 Al oir el pueblo esta mala noticia, guard luto, y ninguno se puso sus galas, 5 pues Jehov haba dicho a Moiss: "Di a los hijos de Israel: "Vosotros sois un pueblo muy terco. Si yo subiera un momento en medio de ti, te consumira. Qutate, pues, ahora tus atavos, para que yo sepa lo que te he de hacer"". 
6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus galas desde el monte Horeb.[6] 
7 Moiss tom el Tabernculo y lo erigi lejos, fuera del campamento,[7] y lo llam "Tabernculo de reunin".[8] Y cualquiera que buscaba a Jehov,[9] sala al Tabernculo de reunin que estaba fuera del campamento. 8 Y suceda que cuando sala Moiss al Tabernculo, todo el pueblo se levantaba y se quedaba en pie a la entrada de su tienda, con la mirada puesta en Moiss, hasta que l entraba en el Tabernculo. 9 Cuando Moiss entraba en el Tabernculo, la columna de nube[10] descenda y se pona a la puerta del Tabernculo, y Jehov hablaba con Moiss. 10 Cuando el pueblo vea que la columna de nube se detena a la entrada del Tabernculo, se levantaba cada uno a la entrada de su tienda y adoraba. 
11 Jehov hablaba con Moiss cara a cara, como habla cualquiera con su compaero.[11] Luego Moiss volva al campamento, pero el joven Josu hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del Tabernculo. 
12 Dijo Moiss a Jehov: 
--Mira, t me dices: "Saca a este pueblo", pero no me has indicado a quin enviars conmigo. Sin embargo, t dices: "Yo te he conocido por tu nombre y has hallado tambin gracia a mis ojos". 13 Pues bien, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca y halle gracia a tus ojos; y mira que esta gente es tu pueblo. 
14 Jehov le dijo: 
--Mi presencia te acompaar y te dar descanso. 
15 Moiss respondi: 
--Si tu presencia no ha de acompaarnos, no nos saques de aqu. 16 Pues en qu se conocer aqu que he hallado gracia a tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que t andas con nosotros, y que yo y tu pueblo hemos sido apartados de entre todos los pueblos que estn sobre la faz de la tierra?[12] 
17 --Tambin har esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia a mis ojos y te he conocido por tu nombre --respondi Jehov a Moiss. 
18 Entonces dijo Moiss: 
--Te ruego que me muestres tu gloria. 
19 Jehov le respondi: 
--Yo har pasar toda mi bondad delante de tu rostro y pronunciar el nombre de Jehov delante de ti, pues tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente[13] con quien quiero ser clemente; 20 pero no podrs ver mi rostro --aadi--, porque ningn hombre podr verme y seguir viviendo.[14] 
21 Luego dijo Jehov: 
--Aqu hay un lugar junto a m. T estars sobre la pea,[15] 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondr en una hendidura de la pea, y te cubrir con mi mano hasta que haya pasado. 23 Despus apartar mi mano y vers mis espaldas, pero no se ver mi rostro. 
						 NOTAS:

1. 33.1-23 Este captulo sirve de transicin entre la ruptura y la renovacin del pacto. En l se pone de relieve especialmente la excepcional relacin de Jehov con Moiss. Dios habla con l cara a cara (v. 11) y le hace ver un atisbo de su gloria (v. 18-23). Esta relacin tan especial permite a Moiss interceder por el pueblo pecador y obtener del Seor el perdn y la reconciliacin. 
2. 33.1 Cf. Gn 12.7; 26.3; 28.13; Ex 32.13. 
3. 33.2 Yo enviar... ngel: Vase Ex 32.34 n. 
4. 33.2 Cananeo... jebuseo: Vase Ex 3.8 nota g. 
5. 33.3 Vase Ex 3.8 nota f. 
6. 33.4-6 El hecho de quitarse los atavos es una seal de pesar. Otra posible traduccin: las joyas, o las galas. 
7. 33.7 Fuera del campamento: La ubicacin del Tabernculo de reunin en un lugar apartado, y no en medio del campamento, est relacionada con la distancia que Jehov ha decidido mantener a causa del pecado de Israel (cf. v. 3-5). La intercesin de Moiss har que el Seor vuelva a estar en medio de su pueblo (cf. v. 15-17; Ex 34.9). 
8. 33.7 Aunque lleva el mismo nombre, este Tabernculo de reunin es distinto del mencionado en Ex 27.21 y descrito en Ex 26. Aqu se trata de un tabernculo provisional, que el mismo Moiss coloca lejos del campamento. Este tabernculo no es un santuario donde se ofrecen sacrificios (vase Ex 27.1-8 n.), sino un lugar de encuentro y dilogo con el Seor (cf. v. 11). 
9. 33.7 Buscaba a Jehov: Para obtener de l una respuesta acerca de la conducta que se deba seguir, o para alcanzar un favor. 
10. 33.9 La columna de nube, el Tabernculo de reunin (v. 7) y la gloria del Seor (v.18), son signos y manifestaciones de la presencia de Dios. Cf. Ex 13.21-22; 14.19; 40.33-38. 
11. 33.11 Cf. Nm 12.7-8; Dt 34.10. 
12. 33.16 Cf. Nm 23.9. 
13. 33.19 Tengo misericordia... soy clemente: Citado en Ro 9.15. 
14. 33.19-20 Esta respuesta excluye la visin del rostro de Dios (vase Ex 3.6 nota e), pero anuncia que el Seor le permitir a Moiss ver un destello de la gloria divina, y que estar acompaado de la proclamacin del nombre sagrado Jehov. Cf. v. 23. 
15. 33.21 Cf. 1 R 19.11. 

xodo 34


El pacto renovado



(Dt 10.1-5)

1 Jehov dijo a Moiss: 
--Prepara dos tablas de piedra, como las primeras, y escribir sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.[1] 2 Preprate, pues, para maana, sube de maana al monte Sina y presntate ante m sobre la cumbre del monte. 3 Que no suba nadie contigo ni aparezca nadie en todo el monte. Ni ovejas ni bueyes pasten frente al monte.[2] 
4 Moiss prepar dos tablas de piedra como las primeras, se levant de maana y subi al monte Sina, como le mand Jehov, llevando en sus manos las dos tablas de piedra. 5 Descendi Jehov en la nube y permaneci all junto a l; y l proclam el nombre de Jehov. 6 Jehov pas por delante de l y exclam: 
--Jehov! Jehov! Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, 7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelin y el pecado, pero que de ningn modo tendr por inocente al malvado; que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generacin.[3] 
8 Entonces Moiss, apresurndose, baj la cabeza hasta el suelo y ador, 9 diciendo: 
--Seor, si en verdad he hallado gracia a tus ojos, que vaya ahora el Seor en medio de nosotros. Este es un pueblo muy terco, pero perdona nuestra maldad y nuestro pecado, y acptanos como tu heredad.[4] 

Advertencia contra la idolatrade Canan



(Dt 7.1-5)

10 Jehov le dijo: 
"Mira, voy a hacer un pacto delante de todo tu pueblo. Har maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nacin alguna, y ver todo el pueblo en medio del cual t ests la obra de Jehov, porque ser cosa tremenda la que yo har contigo.[5] 
11 "Guarda lo que yo te mando hoy. Yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. 
12 "Gurdate de hacer alianza con los habitantes de la tierra donde has de entrar, para que no sean una trampa en medio de ti. 13 Derribaris sus altares, quebraris sus estatuas y destruiris sus imgenes de Asera.[6] 
14 "No te inclinars ante ningn otro dios, pues Jehov, cuyo nombre es Celoso, es un Dios celoso.[7] 
15 "Por tanto, no hars alianza con los habitantes de aquella tierra, no sea que cuando se prostituyan siguiendo a sus dioses[8] y les ofrezcan sacrificios, te inviten y comas de sus sacrificios; 16 o que tomen de sus hijas[9] para tus hijos, y al prostituirse ellas tras sus dioses, hagan que tus hijos se prostituyan tambin yendo tras los dioses de ellas. 
17 "No te hars dioses de fundicin.[10] 

Fiestas anuales



(Ex 23.14-19; Dt 16.1-17)

18 "La fiesta de los Panes sin levadura[11] guardars; siete das comers pan sin levadura, segn te he mandado, en el tiempo sealado del mes de Abib, porque en el mes de Abib saliste de Egipto. 
19 "Todo primer nacido, mo es;[12] y todo macho de tu ganado que sea primognito de vaca o de oveja. 20 Pero redimirs con un cordero al primognito[13] del asno; y si no lo redimes, lo desnucars. Redimirs todo primognito de tus hijos, y nadie se presentar ante m con las manos vacas. 
21 "Seis das trabajars, pero en el sptimo da descansars;[14] aun en tiempo de siembra y de cosecha, descansars. 
22 "Tambin celebrars la fiesta de las Semanas, la de las primicias de la cosecha del trigo[15] y la fiesta de la cosecha a la salida del ao.[16] 
23 "Tres veces en el ao se presentar todo hombre tuyo delante de Jehov, el Seor, Dios de Israel. 24 Yo arrojar de tu presencia a las naciones y ensanchar tu territorio. Nadie codiciar tu tierra cuando subas tres veces al ao a presentarte delante de Jehov, tu Dios. 
25 "No ofrecers cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio, ni se dejar hasta la maana nada del sacrificio de la fiesta de la Pascua.[17] 
26 "Llevars las primicias de los primeros frutos de tu tierra a la casa de Jehov, tu Dios.[18] 
"No cocers el cabrito en la leche de su madre".[19] 

Moiss y las tablas de la Ley

27 Jehov dijo a Moiss: "Escribe t estas palabras, porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel". 
28 Moiss estuvo all con Jehov cuarenta das y cuarenta noches; no comi pan ni bebi agua. Y escribi[20] en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. 
29 Despus descendi Moiss del monte Sina con las dos tablas del Testimonio en sus manos. Al descender del monte, la piel de su rostro resplandeca[21] por haber estado hablando con Dios, pero Moiss no lo saba.[22] 30 Aarn y todos los hijos de Israel miraron a Moiss, y al ver que la piel de su rostro resplandeca, tuvieron miedo de acercarse a l. 31 Entonces Moiss los llam; Aarn y todos los prncipes de la congregacin se acercaron a l, y Moiss les habl. 32 Luego se acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mand todo lo que Jehov le haba dicho en el monte Sina. 33 Cuando acab Moiss de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. 
34 Cuando Moiss iba ante Jehov para hablar con l, se quitaba el velo hasta que sala. Al salir, comunicaba a los hijos de Israel lo que le era mandado. 35 Al mirar los hijos de Israel el rostro de Moiss, vean que la piel de su rostro resplandeca, y entonces Moiss volva a ponerse el velo sobre el rostro, hasta que entraba a hablar con Dios. 
						 NOTAS:

1. 34.1 Cf. Ex 32.19; Dt 9.17. Las tablas son ahora talladas por Moiss, mientras que las anteriores procedan del mismo Dios (Ex 32.16). 
2. 34.3 Las prescripciones acerca de la conducta que debe observar el pueblo coinciden con las indicadas en Ex 19.12. 
3. 34.6-7 Cf. Ex 20.5-6; Nm 14.18; Dt 5.9-10; 7.9-10. 
4. 34.9 Lo que Moiss pide en realidad es que Dios renueve su pacto con Israel, y el Seor acepta esa peticin. Cf. v. 10. 
5. 34.10 La renovacin del pacto est precedida de una manifestacin de Dios, como tambin lo haba estado el pacto sellado anteriormente. Cf. Ex 19.16-25. 
6. 34.13 Las imgenes de Asera, la diosa madre de la religin cananea. Acerca de las estatuas, vase Ex 23.24 n. 
7. 34.14 Dios celoso: Vase Ex 20.5 n.; cf. Dt 4.23-24. 
8. 34.15 Se prostituyan siguiendo a sus dioses. Probable alusin a la prostitucin ritual que formaba parte del culto cananeo de la fertilidad (cf. v. 16). Vase 1 R 14.24 n. 
9. 34.16 Al prostituirse... sus dioses. Otra posible traduccin: Cometan inmoralidades (vase 34.15 n.). 
10. 34.17 Cf. Ex 20.4; Lv 19.4; Dt 5.8; 27.15. 
11. 34.18 Cf. Ex 12.14-20; Lv 23.6-8; Nm 28.16-25. 
12. 34.19 Cf. Ex 13.2. 
13. 34.20 Cf. Ex 13.13. 
14. 34.21 Cf. Ex 20.9-10; 23.12; 31.15; 35.2; Lv 23.3; Dt 5.13-14. 
15. 34.22 Cf. Lv 23.15-21; Nm 28.26-31. 
16. 34.22 Cf. Lv 23.39-43. 
17. 34.25 Cf. Ex 12.10. 
18. 34.26 Cf. Dt 26.2. 
19. 34.26 Sobre la prohibicin de cocer el cabrito en la leche de su madre, vase Ex 23.19 nota m. 
20. 34.28 El texto hebreo no dice quin escribi en las tablas las palabras del pacto. Segn el v. 1, habra sido Dios mismo; pero aqu parecera que se trata de Moiss, obedeciendo la orden de Dios. 
21. 34.29 El verbo hebreo significa despedir rayos de luz o emitir resplandor. De este verbo deriva el trmino hebreo queren, que significa rayo de luz y tambin cuerno. Confundiendo ambas acepciones, la Vulgata, en vez de resplandeca, tradujo su cara (de Moiss) tena cuernos. De ah surgi la representacin de Moiss en el arte religioso, (como en la famosa estatua de Miguel ngel) con cuernos en la frente. 
22. 34.29 El resplandor del rostro de Moiss es reflejo de la gloria divina que l haba querido ver (Ex 33.18). Cf. 2 Co 3.7-16. 

xodo 35


6. LA CONSTRUCCIN DEL TABERNCULO (35.1--40.38)



El sbado, da santo 

1 [1] Moiss convoc a toda la congregacin de los hijos de Israel y les dijo: "Estas son las cosas que Jehov ha mandado que se hagan: 2 Seis das se trabajar, pero el da sptimo os ser santo, da de descanso para Jehov;[2] cualquiera que haga en l algn trabajo, morir. 3 No encenderis fuego en ninguna de vuestras casas en sbado". 

La ofrenda para el Tabernculo



(Ex 25.1-9)

4 As habl Moiss a toda la congregacin de los hijos de Israel: "Esto es lo que Jehov ha mandado: 5 Tomad de entre vosotros una ofrenda para Jehov; todo generoso de corazn la traer a Jehov: oro, plata, bronce, 6 azul, prpura, carmes, lino fino, pelo de cabras, 7 pieles de carneros teidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 8 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico, 9 piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. 

La obra del Tabernculo



(Ex 39.32-43)

10 "Todo sabio de corazn de entre vosotros vendr y har todas las cosas que Jehov ha mandado: 11 el Tabernculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas; 12 el Arca y sus varas, el propiciatorio, el velo de la tienda; 13 la mesa con sus varas y todos sus utensilios, y el pan de la proposicin; 14 el candelabro del alumbrado y sus utensilios, sus lmparas, y el aceite para el alumbrado; 15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la uncin, el incienso aromtico, la cortina de la puerta para la entrada del Tabernculo; 16 el altar del holocausto, su enrejado de bronce y sus varas, y todos sus utensilios, y la fuente con su base; 17 las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina de la puerta del atrio; 18 las estacas del Tabernculo, y las estacas del atrio y sus cuerdas; 19 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras de Aarn, el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio". 

El pueblo trae la ofrenda

20 Entonces sali toda la congregacin de los hijos de Israel de delante de Moiss. 21 Todo aquel a quien su corazn impuls, y todo aquel a quien su espritu le dio voluntad, trajo una ofrenda a Jehov para la obra del Tabernculo de reunin, para toda su obra y para las sagradas vestiduras. 22 Vinieron tanto hombres como mujeres, todos de corazn generoso, y trajeron cadenas, zarcillos, anillos, brazaletes[3] y toda clase de joyas de oro; todos presentaban una ofrenda de oro a Jehov. 23 Todo hombre que tena azul, prpura, carmes, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teidas de rojo, o pieles de tejones, lo traa. 24 Todo el que ofreca una ofrenda de plata o de bronce, traa a Jehov la ofrenda; y todo el que tena madera de acacia, la traa para toda la obra del servicio. 25 Adems, todas las mujeres sabias de corazn hilaban con sus manos, y traan lo que haban hilado: azul, prpura, carmes o lino fino. 26 Y todas las mujeres cuyo corazn las impuls, hilaron hbilmente pelo de cabra. 27 Los prncipes trajeron piedras de nice y las piedras de los engastes para el efod y el pectoral, 28 las especias aromticas y el aceite para el alumbrado, para la uncin y para el incienso aromtico. 
29 De los hijos de Israel, tanto hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazn generoso para traer algo a la obra que Jehov haba mandado por medio de Moiss que hicieran, trajeron ofrenda voluntaria a Jehov. 

Llamamiento de Bezaleel y de Aholiab



(Ex 31.1-11)

30 Entonces Moiss dijo a los hijos de Israel: "Mirad, Jehov ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri hijo de Hur, de la tribu de Jud, 31 y lo ha llenado del espritu de Dios, en sabidura, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 32 para proyectar diseos, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 33 en la talla de piedras de engaste y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. 34 Ha puesto en su corazn el don de ensear, tanto a l como a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, 35 y los ha llenado de habilidades para que hagan toda obra de arte y de invencin, de bordado en azul, en prpura, en carmes, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor e inventen todo diseo. 
						 NOTAS:

1. 35.1-3 Los caps. 35--39 narran cmo fueron ejecutadas las rdenes dadas en los caps. 25--31. Vanse las notas correspondientes en los textos paralelos. 
2. 35.2 Cf. Ex 20.8-11; 23.12; 31.15; 34.21; y Lv 23.3; Dt 5.12-14. 
3. 35.22 Brazaletes: Otra traduccin posible: Pendientes de oro. 

xodo 36

1 "As, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre de talento a quien Jehov haya dado sabidura e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harn todas las cosas que ha mandado Jehov". 

Moiss suspende la ofrenda del pueblo

2 Moiss llam a Bezaleel, a Aholiab y a todo hombre de talento en cuyo corazn haba puesto Jehov sabidura, todo hombre a quien su corazn le movi a venir a la obra para trabajar en ella. 3 Ellos recibieron de Moiss todas las ofrendas que los hijos de Israel haban trado para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguan trayndole ofrendas voluntarias cada maana. 4 Tanto, que todos los maestros que hacan la obra del santuario, dejaron el trabajo que cada uno haca, 5 y fueron a decirle a Moiss: "El pueblo trae mucho ms de lo que se necesita para la obra que Jehov ha mandado que se haga". 
6 Entonces Moiss mand pregonar por el campamento: "Ningn hombre ni mujer haga ms labores para la ofrenda del santuario". 
As se le impidi al pueblo ofrecer ms, 7 pues tenan material abundante para hacer toda la obra, y an sobraba. 

Construccin del Tabernculo



(Ex 26.1-37)

8 Los ms hbiles de entre todos los que realizaban la obra, hicieron el Tabernculo de diez cortinas de lino torcido, azul, prpura y carmes; las hicieron con querubines de obra primorosa. 9 La longitud de una cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cuatro codos. Todas las cortinas tenan la misma medida. 10 Unieron entre s cinco de las cortinas, y lo mismo hicieron con las otras cinco cortinas. 11 Luego pusieron lazadas azules en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie, y lo mismo hicieron en la orilla de la cortina final de la segunda serie. 12 Cincuenta lazadas pusieron en la primera cortina, y otras cincuenta en la orilla de la cortina de la segunda serie; las lazadas de cada una se correspondan con las de la otra. 13 Hicieron tambin cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazaron las cortinas una con otra, y as el Tabernculo form un todo. 
14 Hizo cortinas de pelo de cabra para una tienda que cubriera el Tabernculo; once cortinas hizo. 15 La longitud de cada cortina era de treinta codos, y la anchura de cuatro codos; las once cortinas tenan una misma medida. 16 Y uni cinco de las cortinas aparte, y las otras seis cortinas aparte. 17 Hizo adems cincuenta lazadas en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la cortina final de la segunda serie. 18 Tambin hizo cincuenta corchetes de bronce para enlazar la tienda, de modo que formara un todo. 
19 Para la tienda hizo una cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tejones encima. 20 Adems, hizo de madera de acacia las tablas para el Tabernculo, y las puso derechas. 21 La longitud de cada tabla era de diez codos, y de codo y medio la anchura. 22 Cada tabla tena dos espigas, para unirlas una con otra; as hizo todas las tablas del Tabernculo. 23 Hizo, pues, las tablas para el Tabernculo: veinte tablas para el lado sur. 24 Hizo tambin cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas. 25 Y para el otro lado del Tabernculo, al lado norte, hizo otras veinte tablas, 26 con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 27 Y para el lado occidental del Tabernculo hizo seis tablas. 28 Para las esquinas del Tabernculo, en los dos lados, hizo dos tablas, 29 las cuales se unan desde abajo, y por arriba se ajustaban con un gozne; as hizo a la una y a la otra en las dos esquinas. 30 Eran, pues, ocho tablas, y sus basas de plata diecisis: dos basas debajo de cada tabla. 
31 Hizo tambin las barras de madera de acacia: cinco para las tablas de un lado del Tabernculo, 32 cinco barras para las tablas del otro lado del Tabernculo y cinco barras para las tablas del lado posterior del Tabernculo, hacia el occidente. 33 E hizo que la barra pasara por en medio de las tablas de un extremo al otro. 34 Recubri de oro las tablas y les hizo argollas de oro para pasar por ellas las barras; tambin recubri de oro las barras. 
35 Hizo asimismo el velo de azul, prpura, carmes y lino torcido; lo hizo con querubines de obra primorosa. 36 Para colgarlo, hizo cuatro columnas de madera de acacia y las recubri de oro. Sus capiteles eran tambin de oro; y fundi para ellas cuatro basas de plata. 
37 Hizo tambin el velo para la puerta del Tabernculo, de azul, prpura, carmes y lino torcido, obra de recamador, 38 con sus cinco columnas y sus capiteles. Recubri de oro los capiteles y las molduras, e hizo de bronce sus cinco basas.

xodo 37


Mobiliario del Tabernculo



(Ex 25.10-40; 27.1-8; 30.1-10)

1 Hizo tambin Bezaleel el Arca de madera de acacia; su longitud era de dos codos y medio, su anchura de codo y medio y su altura de codo y medio. 2 La recubri de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una cornisa de oro alrededor. 3 Adems fundi cuatro argollas de oro para sus cuatro esquinas; en un lado dos argollas y en el otro lado dos argollas. 4 Hizo tambin varas de madera de acacia y las recubri de oro. 5 Y meti las varas por las argollas a los lados del Arca, para transportar el Arca. 
6 Hizo asimismo el propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. 7 Hizo tambin los dos querubines de oro, labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio. 8 Un querubn a un extremo y otro querubn al otro extremo; de una pieza con el propiciatorio hizo los querubines en sus dos extremos. 9 Los querubines tenan sus alas extendidas por encima, y con ellas cubran el propiciatorio; colocados uno frente al otro, sus rostros miraban hacia el propiciatorio. 
10 Hizo tambin la mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, un codo de ancho y codo y medio de altura, 11 la recubri de oro puro y le hizo una cornisa de oro alrededor. 12 Hizo tambin en torno a ella una moldura de un palmo menor de ancho, e hizo una cornisa de oro alrededor de la moldura. 13 Le hizo asimismo cuatro argollas de oro de fundicin, y las puso en las cuatro esquinas que correspondan a las cuatro patas de ella. 14 Debajo de la moldura estaban las argollas, por las cuales se metan las varas para llevar la mesa. 
15 Hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa y las recubri de oro. 16 Tambin hizo de oro fino los utensilios que haban de estar sobre la mesa: platos, cucharas, cubiertos y los tazones con que se haba de libar. 
17 Hizo asimismo el candelabro de oro puro, labrado a martillo; su pie, su caa, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo. 18 De sus lados salan seis brazos: tres brazos de un lado del candelabro y otros tres brazos del otro lado del candelabro. 19 En un brazo haba tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor, y en el otro brazo haba tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor; as en los seis brazos que salan del candelabro. 20 Tambin en la caa del candelabro haba cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus manzanas y sus flores: 21 una manzana debajo de dos brazos del candelabro, otra manzana debajo de los siguientes dos brazos del candelabro, otra manzana debajo de los siguientes dos brazos, conforme a los seis brazos que salan de l. 22 Las manzanas y los brazos formaban con el candelabro una sola pieza de oro puro labrada a martillo. 23 Hizo asimismo de oro puro sus siete lmparas, sus despabiladeras y sus platillos. 24 De un talento de oro puro lo hizo, con todos sus utensilios. 
25 Hizo tambin de madera de acacia el altar del incienso, de un codo de largo y un codo de ancho, cuadrado, y de dos codos de altura. Sus cuernos formaban una sola pieza con l. 26 Recubri de oro puro su cubierta, sus lados y sus cuernos, y le hizo una cornisa de oro alrededor. 27 Le hizo tambin dos argollas de oro debajo de la cornisa en las dos esquinas a los dos lados, para meter por ellas las varas con que haba de ser conducido. 28 Hizo las varas de madera de acacia y las recubri de oro. 
29 Hizo asimismo el aceite santo de la uncin y el incienso puro, aromtico, segn el arte del perfumador.[1] 
						 NOTAS:

1. 37.29 Cf. Ex 30.22-38. 

xodo 38

1 Igualmente hizo de madera de acacia el altar del holocausto, de cinco codos de largo, cinco codos de ancho, cuadrado, y tres codos de altura. 2 En sus cuatro extremos hizo unos cuernos, los cuales formaban una sola pieza con l, y lo recubri de bronce. 3 Hizo asimismo todos los utensilios del altar: calderos, tenazas, tazones, garfios y palas; todos sus utensilios los hizo de bronce. 4 Hizo para el altar un enrejado de bronce de obra de rejilla, que puso por debajo de su cerco hasta la mitad del altar. 5 Tambin fundi cuatro argollas a los cuatro extremos del enrejado de bronce, para meter las varas. 6 Hizo las varas de madera de acacia y las recubri de bronce. 7 Y meti las varas por las argollas a los lados del altar, para transportarlo con ellas. El altar era hueco y estaba hecho de tablas. 
8 Tambin hizo la fuente de bronce y su base de bronce,[1] con los espejos[2] de las mujeres que servan a la puerta del Tabernculo de reunin.[3] 

El atrio del Tabernculo



(Ex 27.9-19)

9 Hizo asimismo el atrio. Por el lado sur, al medioda, el atrio de cortinas de lino torcido tena cien codos. 10 Sus columnas eran veinte, y veinte sus basas de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata. 11 Por el lado norte haba tambin cortinas de cien codos; sus columnas eran veinte, y veinte sus basas de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata. 12 Por el lado occidental haba cortinas de cincuenta codos; sus columnas eran diez, y diez sus basas; los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata. 13 Por el lado oriental haba cortinas de cincuenta codos; 14 a un lado haba cortinas de quince codos, con sus tres columnas y sus tres basas; 15 por el otro lado, a uno y otro lado de la puerta del atrio, haba cortinas de quince codos, con sus tres columnas y sus tres basas. 16 Todas las cortinas alrededor del atrio eran de lino torcido. 17 Las basas de las columnas eran de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata; tambin las cubiertas de sus cabezas eran de plata, y todas las columnas del atrio tenan molduras de plata. 
18 La cortina de la entrada del atrio era obra de recamador, de azul, prpura, carmes y lino torcido. Tena veinte codos de largo, y su ancho, o sea su altura, era de cinco codos, lo mismo que las cortinas del atrio. 19 Sus columnas eran cuatro, con sus cuatro basas de bronce y sus capiteles de plata; las cubiertas de sus capiteles y sus molduras eran de plata. 20 Todas las estacas del Tabernculo y del atrio que lo rodeaba eran de bronce. 

Direccin de la obra

21 Estas son las cuentas del Tabernculo, del tabernculo del Testimonio, las que se hicieron por orden de Moiss y ejecutaron los levitas bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn. 
22 Bezaleel hijo de Uri hijo de Hur, de la tribu de Jud, hizo todas las cosas que Jehov mand a Moiss, 23 y con l estaba Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, artfice, diseador y recamador en azul, prpura, carmes y lino fino. 

Metales usados en el santuario

24 Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del santuario, o sea, el oro de la ofrenda, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, segn el siclo del santuario. 
25 La plata de los empadronados de la congregacin fue de cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, segn el siclo del santuario; 26 medio siclo[4] por cabeza, segn el siclo del santuario, para todos los que pasaron por el censo, de veinte aos de edad para arriba, que sumaron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.[5] 27 Hubo adems cien talentos de plata para fundir las basas del santuario y las basas del velo; en cien basas, cien talentos, a talento por basa. 28 Con los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo los capiteles de las columnas, recubri sus capiteles y las uni.[6] 
29 El bronce ofrendado fue de setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos, 30 y con l fueron hechas las basas de la puerta del Tabernculo de reunin y el altar de bronce, su enrejado de bronce y todos los utensilios del altar, 31 las basas del atrio y las basas de la puerta del atrio, todas las estacas del Tabernculo y todas las estacas del atrio que lo rodeaba. 
						 NOTAS:

1. 38.8 Cf. Ex 30.18. 
2. 38.8 Los espejos antiguos eran de bronce pulido. 
3. 38.8 Se ignora cul era la funcin de estas mujeres. Segn la versin griega (LXX), se trataba de mujeres que hacan ayuno. Cf. 1 S 2.22. 
4. 38.26 Cf. Mt 17.24. 
5. 38.25-26 Cf. Ex 30. 11-16. En cuanto al nmero de los empadronados, cf. Nm 1.46. 
6. 38.28 Cf. v. 25-26. 

xodo 39


Las vestiduras sacerdotales



(Ex 28.1-43)

1 De azul, prpura y carmes hicieron las vestiduras del ministerio para el servicio en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarn, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
2 El efod tambin lo hizo de oro, de azul, prpura, carmes y lino torcido. 3 Forjaron lminas de oro y las cortaron en hilos para tejerlos entre el azul, la prpura, el carmes y el lino, con labor primorosa. 4 Le hicieron las hombreras que se unan en sus dos extremos. 5 El cinto que sujetaba el efod formaba una sola pieza con l y era de lo mismo, de igual labor: era de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
6 Labraron las piedras de nice montadas en engastes de oro, con grabaduras de sello, con los nombres de los hijos de Israel; 7 las puso sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, segn Jehov lo haba mandado a Moiss. 
8 Hizo tambin el pectoral de obra primorosa, como la obra del efod, de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido. 9 Era cuadrado y doble. Su largo era de un palmo, y de un palmo su ancho, cuando se doblaba. 10 Engastaron en l cuatro hileras de piedras. En la primera hilera un sardio, un topacio y un carbunclo; esta era la primera hilera. 11 En la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante. 12 En la tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatista. 13 En la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe. Todas ellas estaban montadas y encajadas en engastes de oro. 14 Las piedras eran doce, conforme a los nombres de los hijos de Israel, segn los nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su nombre, segn las doce tribus. 
15 Hicieron tambin sobre el pectoral los cordones en forma de trenza, de oro puro. 16 Hicieron asimismo dos engastes y dos argollas de oro y pusieron dos argollas de oro en los dos extremos del pectoral, 17 y fijaron los dos cordones de oro en aquellas dos argollas a los extremos del pectoral. 18 Fijaron tambin los otros dos extremos de los dos cordones de oro en los dos engastes que pusieron sobre las hombreras del efod por delante. 19 E hicieron otras dos argollas de oro que pusieron en los dos extremos del pectoral, en su borde, frente a la parte baja del efod. 20 Hicieron adems dos argollas de oro que pusieron en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, cerca de la costura, sobre el cinto del efod. 21 Y ataron el pectoral por sus argollas a las argollas del efod con un cordn de azul, para que estuviera sobre el cinto del mismo efod y no se separara el pectoral del efod, tal como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
22 Hizo tambin el manto del efod todo tejido de azul, 23 con una abertura en el centro, como el cuello de un coselete, con un borde alrededor de la abertura, para que no se rompiera. 24 E hicieron en las orillas del manto granadas de azul, prpura, carmes y lino torcido. 25 Hicieron tambin campanillas de oro puro, y pusieron campanillas entre las granadas en todas las orillas del manto, alternando entre las granadas; 26 una campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada en las orillas del manto, que se usaba para ministrar, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
27 Igualmente hicieron las tnicas, tejidas de lino fino, para Aarn y sus hijos; 28 la mitra de lino fino, los adornos de las tiaras de lino fino y los calzoncillos de lino, de lino torcido; 29 tambin el cinto de lino torcido, de azul, prpura y carmes, de obra de recamador, como Jehov lo mand a Moiss. 
30 Hicieron asimismo la lmina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: "SANTIDAD A JEHOV". 31 Y pusieron en ella un cordn de azul, para colocarla sobre la mitra, por arriba, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 

Terminacin de la obra del Tabernculo



(Ex 35.10-19)

32 As fue acabada toda la obra del Tabernculo, del Tabernculo de reunin; e hicieron los hijos de Israel como Jehov haba mandado a Moiss; as lo hicieron. 33 Y trajeron el Tabernculo a Moiss, el Tabernculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas, sus basas; 34 la cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, la cubierta de pieles finas, el velo del frente; 35 el Arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio; 36 la mesa, todos sus vasos, el pan de la proposicin; 37 el candelabro de oro puro, sus lmparas, las lmparas que deban mantenerse en orden y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado; 38 el altar de oro, el aceite de la uncin, el incienso aromtico, la cortina para la entrada del Tabernculo; 39 el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la fuente y su base; 40 las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los utensilios del servicio del Tabernculo, del Tabernculo de reunin; 41 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras para Aarn, el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio. 
42 Conforme a todas las cosas que Jehov haba mandado a Moiss, as hicieron los hijos de Israel toda la obra. 43 Cuando Moiss vio toda la obra, y que la haban hecho como Jehov haba mandado, los bendijo.

xodo 40


Moiss erige el Tabernculo

1 Luego Jehov habl a Moiss y le dijo: 
2 "En el primer da del mes primero hars levantar el Tabernculo, el Tabernculo de reunin; 3 pondrs en l el Arca del testimonio y la cubrirs con el velo. 4 Meters la mesa y la pondrs en orden; meters tambin el candelabro y encenders sus lmparas. 5 Pondrs el altar de oro para el incienso delante del Arca del testimonio y colgars la cortina a la entrada, delante del Tabernculo. 6 Despus pondrs el altar del holocausto ante la entrada del Tabernculo, del Tabernculo de reunin. 7 Luego pondrs la fuente entre el Tabernculo de reunin y el altar, y la llenars de agua. 8 Finalmente, alrededor levantars el atrio y colgars la cortina a la entrada del atrio. 
9 "Despus tomars el aceite de la uncin, ungirs el Tabernculo y todo lo que est en l; lo santificars con todos sus utensilios, y ser santo. 10 Ungirs tambin el altar del holocausto y todos sus utensilios; santificars el altar, y ser un altar santsimo. 11 Asimismo ungirs la fuente y su base, y la santificars. 
12 "Luego llevars a Aarn y a sus hijos a la puerta del Tabernculo de reunin, y los lavars con agua. 13 Hars vestir a Aarn las vestiduras sagradas, lo ungirs y lo consagrars, para que sea mi sacerdote. 14 Despus hars que se acerquen sus hijos, y los vestirs con tnicas; 15 los ungirs como ungiste a su padre, y sern mis sacerdotes. Su uncin les conferir un sacerdocio perpetuo a lo largo de sus generaciones". 
16 Moiss hizo conforme a todo lo que Jehov le mand. As lo hizo. 17 En el primer mes del ao segundo, el da primero del mes, fue erigido el Tabernculo. 18 Moiss hizo levantar el Tabernculo, asent sus basas, coloc sus tablas, puso sus barras e hizo alzar sus columnas. 19 Levant la tienda sobre el Tabernculo y puso la sobrecubierta encima del mismo, como Jehov haba mandado a Moiss. 
20 Despus tom el Testimonio y lo puso dentro del Arca; coloc las varas en el Arca, y encima, sobre el Arca, el propiciatorio. 21 Luego meti el Arca en el Tabernculo, puso el velo extendido y ocult el Arca del testimonio, como Jehov haba mandado a Moiss. 22 Puso la mesa en el Tabernculo de reunin, al lado norte de la cortina, fuera del velo, 23 y sobre ella puso por orden los panes delante de Jehov, como Jehov haba mandado a Moiss. 
24 Puso el candelabro en el Tabernculo de reunin, enfrente de la mesa, al lado sur de la cortina, 25 y encendi las lmparas delante de Jehov, como Jehov haba mandado a Moiss. 
26 Puso tambin el altar de oro en el Tabernculo de reunin, delante del velo, 27 y quem sobre l incienso aromtico, como Jehov haba mandado a Moiss. 
28 Puso asimismo la cortina a la entrada del Tabernculo. 29 Y coloc el altar del holocausto a la entrada del Tabernculo, del Tabernculo de reunin, y sacrific sobre l el holocausto y la ofrenda, como Jehov haba mandado a Moiss. 
30 Puso la fuente entre el Tabernculo de reunin y el altar, y la llen de agua para lavarse. 31 Moiss, Aarn y sus hijos se lavaban en ella las manos y los pies. 32 Cuando entraban en el Tabernculo de reunin, y cuando se acercaban al altar, se lavaban, como Jehov haba mandado a Moiss. 
33 Finalmente erigi el atrio alrededor del Tabernculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. As acab Moiss la obra. 

La gloria de Jehov llena el Tabernculo



(Nm 9.15-23)

34 Entonces una nube cubri el Tabernculo de reunin, y la gloria de Jehov[1] llen el Tabernculo. 35 Moiss no poda entrar en el Tabernculo de reunin, porque la nube estaba sobre l, y la gloria de Jehov lo llenaba. 
36 En todas sus jornadas, cuando la nube se alzaba de encima del Tabernculo, los hijos de Israel se ponan en marcha; 37 pero si la nube no se alzaba, no se movan hasta el da en que ella se alzaba, 38 porque la nube de Jehov estaba de da sobre el Tabernculo, y el fuego estaba de noche sobre l, a la vista de toda la casa de Israel. As ocurra en todas sus jornadas. 
						 NOTAS:

1. 40.34 Cf. 1 R 8.10-11; Is 6.4; Ez 43.4-5; Ap 15.8. 40.34-38 Cf. Ex 13.21-22. 

Levitico 1


1. OFRENDAS Y SACRIFICIOS (1.1--7.38)



Los holocaustos 

1 [1] Llam Jehov a Moiss y habl con l desde el Tabernculo de reunin, diciendo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros presente una ofrenda[2] a Jehov, podr hacerla de ganado vacuno u ovejuno. 
3 "Si su ofrenda es un holocausto[3] vacuno, ofrecer un macho sin defecto;[4] lo ofrecer a la puerta del Tabernculo de reunin, para que sea aceptado por Jehov. 4 Pondr su mano sobre la cabeza del holocausto, y le ser aceptado como expiacin.[5] 5 Entonces degollar el becerro en la presencia de Jehov; los hijos de Aarn, los sacerdotes, ofrecern la sangre[6] y la rociarn sobre los lados del altar, el cual est a la puerta del Tabernculo de reunin. 6 Desollar despus el holocausto y lo dividir en sus piezas. 7 Los hijos del sacerdote Aarn pondrn fuego sobre el altar y compondrn la lea sobre el fuego. 8 Luego los hijos de Aarn, los sacerdotes, acomodarn las piezas, la cabeza y la grasa de los intestinos sobre la lea que est sobre el fuego que habr encima del altar. 9 l lavar con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote lo quemar todo sobre el altar. Es un holocausto: ofrenda quemada de olor grato para Jehov. 
10 "Si su ofrenda para el holocausto es del rebao, de las ovejas o de las cabras, ofrecer un macho sin defecto. 11 Lo degollar al lado norte del altar, delante de Jehov, y los hijos de Aarn, los sacerdotes, rociarn su sangre en el altar, por todos sus lados. 12 Luego lo dividir en sus piezas, con su cabeza y la grasa de los intestinos, y el sacerdote las acomodar sobre la lea que est sobre el fuego que habr encima del altar. 13 l lavar las entraas y las piernas con agua, y el sacerdote lo ofrecer todo y lo har arder sobre el altar. Es un holocausto: ofrenda quemada de olor grato para Jehov. 
14 "Si la ofrenda para Jehov es un holocausto de aves, presentar su ofrenda de trtolas o de palominos. 15 El sacerdote la ofrecer sobre el altar, le quitar la cabeza y har que arda en el altar; su sangre ser exprimida a un lado del altar. 16 Le quitar entonces el buche y las plumas,[7] lo cual echar junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. 17 La abrir por sus alas, sin llegar a dividirla en dos, y el sacerdote la har arder sobre el altar, sobre la lea que estar en el fuego. Es un holocausto: ofrenda quemada de olor grato para Jehov. 
						 NOTAS:

1. 1.1--7.38 Los sacrificios eran ceremonias muy importantes en el culto del antiguo Israel. Los caps. siguientes (1--7) determinan cmo deban ofrecerse las distintas clases de sacrificios, especialmente los ms comunes: los holocaustos (cap. 1), las ofrendas de cereales (cap. 2) y los sacrificios de paz (cap. 3). 
2. 1.2 Cuando alguno... presente una ofrenda a Jehov: El Seor es el dueo de todo cuanto existe y el dador de todos los bienes (cf. Stg 1.17). Por lo tanto, es justo ofrecerle en sacrificio una parte de los dones recibidos, no porque Dios tenga necesidad de ellos, sino en reconocimiento de su soberana. Cf. Sal 50.8-14. 
3. 1.3 El trmino traducido holocausto parece derivar de un verbo que, en hebreo, significa subir, probablemente a causa del humo del sacrificio que suba hasta Dios (cf. Jue 13.19-20). La ofrenda del holocausto se quemaba enteramente sobre el altar (cf. Lv 6.9), con excepcin de la piel del animal, que era para el sacerdote, y de las entraas con los residuos de comida (1.16). Este sacrificio era ofrecido a Jehov como acto de adoracin (1 Cr 29.20-21), en accin de gracias (Sal 66.13-15), para obtener algn favor (Sal 20.3-5) y en diversos ritos de purificacin (Lv 12.6-8; 14.19,21-22; 15.15,30; 16.24; cf. Job 1.5). 
4. 1.3 Macho sin defecto: Vase 22.19 n.; cf. Mal 1.7-8. 
5. 1.4 La accin de poner la mano sobre la cabeza del holocausto simbolizaba que la persona se identificaba con la ofrenda y, por medio de la vctima, se ofreca a s misma a Dios. Vase Ex 29.10 n. 
6. 1.5 Los antiguos hebreos identificaban la sangre con la vida (vase Gn 9.4 n.). Ofrecerla a Dios equivala a reconocer al Seor como dueo y dador de la vida. 
7. 1.16 Y las plumas: Otra posible traduccin: Y su contenido. 

Levitico 2


Tabla - Sacrificios del AT



Las ofrendas

1 "Cuando alguna persona ofrezca una oblacin[1] a Jehov, su ofrenda ser flor de harina, sobre la que echar aceite y pondr incienso. 2 La llevar luego a los hijos de Aarn, a los sacerdotes; de ello tomar el sacerdote un puado de la flor de harina con aceite, junto con todo el incienso, y lo har arder sobre el altar, como memorial.[2] Ofrenda quemada es, de olor grato a Jehov. 3 Lo que resta de la ofrenda, cosa santsima de las ofrendas que se queman para Jehov, ser de Aarn y de sus hijos. 
4 "Cuando presentes una ofrenda cocida al horno, ser de tortas de flor de harina sin levadura, amasadas con aceite, y de hojaldres sin levadura, untadas con aceite. 
5 "Pero si presentas una ofrenda de sartn, ser de flor de harina sin levadura, amasada con aceite. 6 La partirs en trozos y echars aceite sobre ella. Es una ofrenda. 
7 "Si presentas una ofrenda cocida en cazuela, se har de flor de harina con aceite. 8 La ofrenda preparada con estas cosas se la llevars a Jehov y la presentars al sacerdote, el cual la llevar hasta el altar. 9 El sacerdote tomar de aquella ofrenda lo que sea para memorial y lo har arder sobre el altar, como ofrenda quemada de olor grato a Jehov. 10 Y lo que resta de la ofrenda, cosa santsima de las ofrendas que se queman para Jehov, ser de Aarn y de sus hijos. 
11 "Ninguna ofrenda que presentis a Jehov ser preparada con levadura, pues ninguna cosa leudada, ni ninguna de miel, se ha de quemar como ofrenda para Jehov. 12 Como ofrenda de primicias las ofreceris a Jehov, pero no subirn al altar como ofrenda de olor grato.[3] 
13 "Sazonars con sal toda ofrenda que presentes, y no permitirs que falte jams en tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios. En todas tus ofrendas ofrecers sal.[4] 
14 "Si presentas a Jehov una ofrenda de primicias,[5] tostars al fuego las espigas verdes y ofrecers el grano desmenuzado como ofrenda de tus primicias. 15 Pondrs sobre ella aceite, y le echars adems incienso. Es una ofrenda. 16 Como memorial, el sacerdote har arder parte del grano desmenuzado y del aceite, junto con todo el incienso. Es una ofrenda quemada para Jehov. 
						 NOTAS:

1. 2.1 La oblacin era una forma de sacrificio incruento, es decir, sin derramamiento de sangre, en la que se ofrendaba cereales. 
2. 2.2 Como memorial: o tambin, ofrenda de invocacin. 
3. 2.12 Por considerarse que la fermentacin era una inmundicia, se excluan de los sacrificios la levadura, que produce fermentacin, y la miel, que puede fermentarse. 
4. 2.13 La sal, que preserva de la corrupcin, se utilizaba antiguamente como elemento simblico cuando se estableca un pacto destinado a perdurar. Un pacto perpetuo y solemne era denominado pacto de sal. Vanse Nm 18.19 n.; Mc 9.50 nota d; cf. 2 Cr 13.5. 
5. 2.14 Las primicias o primeros frutos, lo mismo que los hijos primognitos, deban consagrarse al Seor. Cf. Ex 13.2; Dt 26.1-15. 

Levitico 3


Ofrendas de paz

1 "Si su ofrenda es un sacrificio de paz,[1] y lo que ha de ofrecer es de ganado vacuno, ofrecer delante de Jehov un macho y una hembra sin defecto. 2 Pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda, la degollar a la puerta del Tabernculo de reunin, y despus los hijos de Aarn, los sacerdotes, rociarn su sangre en el altar, por todos sus lados. 
3 "Luego ofrecer del sacrificio de paz, como ofrenda quemada a Jehov, la grasa que cubre los intestinos, y toda la que est sobre las entraas, 4 y los dos riones y la grasa que est sobre ellos y sobre los ijares; con los riones quitar la grasa de los intestinos que est sobre el hgado. 5 Los hijos de Aarn harn arder todo esto en el altar, sobre el holocausto que estar sobre la lea que habr encima del fuego. Es una ofrenda de olor grato para Jehov. 
6 "Pero si su ofrenda para el sacrificio de paz a Jehov es de ovejas, ofrecer un macho y una hembra sin defecto. 7 Si presenta un cordero como su ofrenda, lo presentar delante de Jehov. 8 Pondr la mano sobre la cabeza de su ofrenda, y despus la degollar delante del Tabernculo de reunin.[2] Luego los hijos de Aarn rociarn su sangre en el altar, por todos sus lados. 
9 "Del sacrificio de paz presentar como ofrenda quemada a Jehov la grasa, la cola entera, que cortar desde la raz del espinazo, la grasa que cubre todos los intestinos, y toda la que est sobre las entraas. 10 Asimismo los dos riones y la grasa que est sobre ellos y sobre los ijares; con los riones quitar la grasa que cubre el hgado. 11 El sacerdote har arder todo esto sobre el altar. Es manjar de ofrenda quemada para Jehov. 
12 "Si es una cabra su ofrenda, la presentar delante de Jehov. 13 Pondr la mano sobre su cabeza y la degollar delante del Tabernculo de reunin. Los hijos de Aarn rociarn su sangre en el altar, por todos sus lados. 
14 "Despus presentar de ella, como su ofrenda quemada a Jehov, la grasa que cubre los intestinos y toda la que est sobre las entraas, 15 los dos riones, la grasa que est sobre ellos y sobre los ijares; con los riones quitar la grasa que cubre el hgado. 16 Luego el sacerdote har arder todo esto sobre el altar. Es manjar de ofrenda de olor grato que se quema a Jehov. Toda la grasa es de Jehov. 
17 "Estatuto perpetuo ser para vuestros descendientes, dondequiera que habitis: ninguna grasa ni ninguna sangre comeris". 
						 NOTAS:

1. 3.1 El sacrificio de paz, llamado tambin sacrificio de reconciliacin o de comunin, inclua un banquete sagrado en el que el oferente, en compaa de sus familiares y amigos, coma parte de la vctima. Cf. Dt 12.7; 1 S 1.4. 
2. 3.8 Tabernculo de reunin: Vase Ex 26.1-37 n. 

Levitico 4


Ofrendas por el pecado 

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguna persona peque involuntariamente[2] contra alguno de los mandamientos de Jehov sobre cosas que no se han de hacer, y hace alguna de ellas: 
3 "Si el que peca es el sacerdote ungido,[3] haciendo as culpable al pueblo,[4] ofrecer a Jehov, por el pecado que ha cometido, un becerro sin defecto, como expiacin. 4 Llevar el becerro a la puerta del Tabernculo de reunin delante de Jehov, pondr su mano sobre la cabeza[5] del becerro y lo degollar delante de Jehov. 5 Despus el sacerdote ungido tomar parte de la sangre del becerro y la traer al Tabernculo de reunin. 6 Mojar el sacerdote su dedo en la sangre, y rociar con aquella sangre siete veces delante de Jehov frente al velo del santuario. 7 El sacerdote pondr de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromtico, que est en el Tabernculo de reunin delante de Jehov, y echar el resto de la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que est a la puerta del Tabernculo de reunin. 8 Luego tomar del becerro de la expiacin toda su grasa, la que cubre los intestinos y la que est sobre las entraas, 9 los dos riones y la grasa que est sobre ellos y sobre los ijares; con los riones le quitar la grasa que cubre el hgado, 10 de la manera que se le quita al buey del sacrificio de paz, y el sacerdote la har arder sobre el altar del holocausto. 11 Pero la piel del becerro, toda su carne, con su cabeza, sus piernas, sus intestinos y su estircol, 12 en fin, todo el becerro, lo sacar fuera del campamento a un lugar limpio,[6] donde se echan las cenizas, y lo quemar al fuego sobre la lea. Ser quemado donde se echan las cenizas. 
13 "Si ha sido toda la congregacin de Israel la que ha errado involuntariamente, aunque la falta haya quedado oculta a los ojos del pueblo, son culpables de haber hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehov en cosas que no se han de hacer, 14 y en cuanto llegue a ser conocido el pecado que han cometido, la congregacin ofrecer un becerro, como expiacin. Lo llevarn delante del Tabernculo de reunin, 15 los ancianos de la congregacin[7] pondrn sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehov, y en presencia de Jehov degollarn aquel becerro. 16 Luego el sacerdote ungido llevar parte de la sangre del becerro al Tabernculo de reunin, 17 el sacerdote mojar su dedo en la sangre, y con ella rociar siete veces delante de Jehov frente al velo. 18 De aquella sangre pondr sobre los cuernos del altar que est delante de Jehov en el Tabernculo de reunin, y derramar el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, que est a la puerta del Tabernculo de reunin. 19 Le quitar toda la grasa y la har arder sobre el altar, 20 haciendo con aquel becerro como hizo con el becerro de la expiacin. Lo mismo har con l. As har el sacerdote expiacin por ellos, y obtendrn perdn. 21 Sacar luego el becerro fuera del campamento y lo quemar como quem el primer becerro. Es un sacrificio de expiacin por la congregacin. 
22 "Si el que peca involuntariamente es un jefe, cometiendo una falta contra alguno de todos los mandamientos de Jehov, su Dios, sobre cosas que no se han de hacer, es culpable. 23 Luego que se le d a conocer el pecado que cometi, presentar como su ofrenda un macho cabro sin defecto. 24 Pondr su mano sobre la cabeza del macho cabro y lo degollar en el lugar donde se deguella el holocausto, delante de Jehov. Es un sacrificio de expiacin. 25 El sacerdote tomar con su dedo de la sangre de la expiacin, la pondr sobre los cuernos del altar del holocausto y derramar el resto de la sangre al pie del altar del holocausto.[8] 26 Luego quemar toda su grasa sobre el altar, como la grasa del sacrificio de paz. As har el sacerdote expiacin por l, por su pecado, y obtendr perdn. 
27 "Si alguna persona del pueblo peca involuntariamente, cometiendo una falta contra alguno de los mandamientos de Jehov en cosas que no se han de hacer, es culpable. 28 Luego que se le d a conocer el pecado cometido, presentar como ofrenda una cabra, una cabra sin defecto, por el pecado que cometi. 29 Pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiacin y la degollar en el lugar del holocausto. 30 Luego el sacerdote tomar con su dedo de la sangre, la pondr sobre los cuernos del altar del holocausto y derramar el resto de la sangre al pie del altar. 31 Despus le quitar toda su grasa, de la manera que le fue quitada la grasa al sacrificio de paz, y el sacerdote la har arder sobre el altar en olor grato a Jehov. As har el sacerdote expiacin por l, y ser perdonado. 
32 "Si trae un cordero como su ofrenda por el pecado, deber ser una hembra sin defecto. 33 Pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiacin y la degollar como expiacin en el lugar donde se deguella el holocausto. 34 Despus tomar el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiacin, la pondr sobre los cuernos del altar del holocausto y derramar el resto de la sangre al pie del altar. 35 Le quitar toda su grasa, como le fue quitada la grasa al sacrificio de paz, y el sacerdote la har arder en el altar sobre la ofrenda quemada a Jehov. As har el sacerdote expiacin por el pecado que haya cometido, y ser perdonado. 
						 NOTAS:

1. 4.1-35 Las ofrendas por el pecado tenan como finalidad restablecer la relacin con Dios, comprometida por las faltas involuntarias o por algn estado de impureza. Cf. Lv 14.19; 15.15; Nm 15.22-29. 
2. 4.2 Estas faltas involuntarias se distinguen expresamente de los pecados cometidos en forma intencional o deliberada. Cf. Nm 15.27-31. 
3. 4.3 El sacerdote ungido: as llamado porque en la ceremonia de su consagracin se derramaba sobre su cabeza aceite consagrado (cf. Ex 29.7; Lv 8.12). Vase Sal 2.2 n. 
4. 4.3 Sacerdote... culpable al pueblo: Por su condicin de representante ante Dios de todo el pueblo, la falta del sacerdote ungido contaminaba a toda la comunidad. 
5. 4.4 Acerca de la imposicin de las manos, vase Lv 1.4 n. 
6. 4.12 Lugar limpio: La palabra hebrea se refiere a un lugar que ha sido reservado para un propsito ritual especfico, es decir, un lugar ritualmente puro. 
7. 4.15 A los ancianos les corresponda hacer este gesto, porque ellos representaban a la comunidad. Vase Ex 3.16 nota p. 
8. 4.25 Cf. v. 30. En este caso, no se introduca la sangre de la vctima en el Tabernculo de reunin (cf. v. 5-7,16-18), sino que el sacerdote untaba con ella el altar del holocausto (cf. Ex 27.1-8; 38.1-7). Adems, el jefe (v. 22) ofreca el sacrificio a ttulo personal, y no como representante de todo el pueblo. 

Levitico 5

1 "Si alguien es llamado a testificar por ser testigo de algo que vio o supo, y no lo denuncia, comete pecado y cargar con la culpa. 
2 "Asimismo la persona que haya tocado cualquier cosa inmunda, sea cadver de bestia inmunda, o cadver de animal inmundo, o cadver de reptil inmundo, aunque no lo sepa, ser impura y habr pecado. 
3 "Si alguien toca cualquiera de las inmundicias humanas que lo pueden hacer impuro, sin darse cuenta, y despus llega a saberlo, ser culpable. 
4 "Si alguien jura a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier cosa que el hombre acostumbra a jurar, y l no lo entiende, si despus lo entiende, ser culpable por cualquiera de estas cosas. 
5 "Cuando peque en alguna de estas cosas, confesar aquello en que pec, 6 y para su expiacin presentar a Jehov, como ofrenda de expiacin por el pecado que cometi, una hembra de los rebaos, una cordera o una cabra. As le har el sacerdote expiacin por su pecado. 
7 "Y si no tiene lo suficiente para un cordero, presentar a Jehov, como expiacin por el pecado que cometi, dos trtolas o dos palominos, uno para la expiacin y el otro para un holocausto. 8 Los llevar al sacerdote, el cual ofrecer primero el destinado a la expiacin; le arrancar de su cuello la cabeza, pero no la separar por completo. 9 Luego rociar de la sangre de la expiacin sobre un lado del altar, y lo que sobre de la sangre lo exprimir al pie del altar. Es un sacrificio de expiacin. 10 Con el otro har un holocausto conforme al rito. As har el sacerdote expiacin por el pecado en favor de aquel que lo cometi, y ser perdonado. 
11 "Pero si no tiene lo suficiente para dos trtolas o dos palominos, el que pec presentar como ofrenda por el pecado la dcima parte de un efa de flor de harina. No pondr sobre ella aceite, ni sobre ella pondr incienso, pues es un sacrificio de expiacin. 12 La llevar entonces al sacerdote, el cual tomar de ella un puado como memorial, y la har arder en el altar sobre las ofrendas quemadas a Jehov. Es un sacrificio de expiacin. 13 El sacerdote har expiacin por l, a causa del pecado que cometi en alguna de estas cosas, y ser perdonado. Lo que sobre ser del sacerdote, como en la ofrenda de oblacin". 

Ofrendas expiatorias 

14 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 15 "Si alguna persona comete una falta y peca involuntariamente en las cosas santas de Jehov, presentar por su culpa a Jehov un carnero de los rebaos, sin defecto, valorado en siclos de plata, segn el siclo del santuario, como ofrenda por el pecado. 16 Restituir lo que haya defraudado de las cosas santas, aadir a ello la quinta parte, y lo dar al sacerdote. Luego el sacerdote har expiacin por l con el carnero del sacrificio por el pecado, y ser perdonado. 
17 "Finalmente, si una persona peca, o hace alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehov no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable y llevar su pecado. 18 Llevar, pues, al sacerdote para la expiacin, segn t lo estimes, un carnero sin defecto de los rebaos; y el sacerdote le har expiacin por el pecado que cometi por ignorancia, y ser perdonado. 19 Es una infraccin, y ciertamente pec contra Jehov". 
						 NOTAS:

1. 5.14-19 Es difcil determinar con exactitud en qu se diferenciaban la ofrenda por el pecado (Lv 4) y el sacrificio por la culpa (llamado en otras traducciones sacrificio de reparacin, cf. Lv 7.7). Una nota distintiva de este ltimo era que la vctima sacrificada deba ser siempre un carnero (cf. v. 15-16,18). Adems, si el fraude cometido contra Dios o contra el prjimo poda estimarse en dinero, se aada al sacrificio la obligacin de reparar la deuda, restituyendo al Seor o a la persona daada el precio de lo defraudado ms una quinta parte (v. 16). 

Levitico 6

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Si alguien peca y comete fraude contra Jehov, por haber negado a su prjimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien por haber robado o despojado a su prjimo, 3 o por haber hallado lo perdido y negarlo despus, o por jurar en falso en alguna de aquellas cosas en que suele pecar el hombre; 4 entonces, si ha pecado y ofendido, restituir aquello que rob, o el dao del despojo, o el depsito que se le encomend, o lo perdido que hall, 5 o todo aquello sobre lo que hubiera jurado falsamente; lo restituir por entero a aquel a quien pertenece, y aadir a ello la quinta parte en el da de su expiacin. 6 Para la expiacin de su culpa llevar a Jehov un carnero sin defecto de los rebaos, conforme a tu estimacin, y lo dar al sacerdote para la expiacin. 7 El sacerdote har expiacin por l delante de Jehov, y obtendr el perdn de cualquiera de aquellas cosas en que suele ofender".[1] 

Ritual del sacrificio

8 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 9 "Diles a Aarn y a sus hijos que estas son las instrucciones en cuanto al holocausto:[2] el holocausto estar sobre el fuego encendido sobre el altar, toda la noche y hasta la maana, consumindose en el fuego del altar. 10 El sacerdote se pondr su vestidura de lino y cubrir su cuerpo con calzoncillos de lino. Cuando el fuego haya consumido el holocausto, recoger las cenizas de encima del altar y las pondr junto al altar. 11 Despus se quitar sus vestiduras, se pondr otras ropas y sacar las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio. 
12 "El fuego encendido sobre el altar no se apagar, sino que el sacerdote pondr lea en l cada maana, acomodar el holocausto sobre l y quemar sobre l las grasas de los sacrificios de paz. 13 El fuego arder continuamente en el altar: no se apagar. 
14 "Esta es la ley de la ofrenda:[3] La ofrecern los hijos de Aarn delante de Jehov ante el altar. 15 Uno de ellos tomar un puado de la flor de harina de la ofrenda, con su aceite y todo el incienso que est sobre la ofrenda, y lo har arder sobre el altar como un memorial de olor grato a Jehov. 16 Aarn y sus hijos comern lo que sobre de ella. Sin levadura se comer en lugar santo; en el atrio del Tabernculo de reunin lo comern. 17 No se cocer con levadura: la he dado a ellos como su porcin de mis ofrendas quemadas; es cosa santsima, lo mismo que el sacrificio por el pecado y el sacrificio por la culpa. 18 Todos los hombres entre los hijos de Aarn comern de ella. Estatuto perpetuo ser para vuestras generaciones en lo tocante a las ofrendas quemadas para Jehov. Toda cosa que las toque quedar santificada". 
19 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 20 "Esta es la ofrenda que Aarn y sus hijos ofrecern a Jehov el da que sean ungidos: la dcima parte de un efa de flor de harina, la mitad por la maana y la otra mitad por la tarde, como ofrenda perpetua. 21 En una sartn se preparar con aceite; frita la presentars, y ofrecers los pedazos cocidos como ofrenda de olor grato a Jehov. 22 Igual ofrenda har el sacerdote que sea ungido en lugar de Aarn de entre sus hijos. Es estatuto perpetuo de Jehov: toda ella ser quemada. 23 Toda ofrenda de sacerdote ser enteramente quemada: no se comer". 
24 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 25 "Diles a Aarn y a sus hijos que esta es la ley del sacrificio expiatorio: En el lugar donde se deguella el holocausto, ser degollada la ofrenda por el pecado[4] delante de Jehov. Es cosa santsima. 26 La comer el sacerdote que la ofrezca por el pecado; en lugar santo ser comida, en el atrio del Tabernculo de reunin. 27 Todo lo que toque su carne quedar santificado, y si su sangre salpica sobre el vestido, lavars aquello sobre lo cual caiga en lugar santo. 28 La vasija de barro en que sea cocida, ser quebrada, y si es cocida en vasija de bronce, esta ser fregada y lavada con agua. 
29 "Todo hombre de entre los sacerdotes la comer: es cosa santsima. 30 Pero no se comer ninguna ofrenda cuya sangre se haya llevado al Tabernculo de reunin para hacer la expiacin en el santuario: deber consumirse en el fuego. 
						 NOTAS:

1. 6.1-7 Esta ley, aplicada a cualquier tipo de fraude que dae o perjudique a otra persona, la encontramos expuesta en Nm 5.5-8. 
2. 6.9 Holocausto: Vase Lv 1.3 nota c. 
3. 6.14 Ofrenda: Vase Lv 2.1 n. 
4. 6.25 Ofrenda por el pecado: Vase Lv 4.1-35 n. 

Levitico 7

1 "Asimismo esta es la ley del sacrificio por la culpa:[1] 
"Es cosa muy santa. 2 En el lugar donde se deguella el holocausto, degollarn la vctima por la culpa, y rociar su sangre en el altar, por todos sus lados. 3 De ella se ofrecer toda la grasa, la cola[2] y la grasa que cubre los intestinos, 4 los dos riones y la grasa que est sobre ellos y sobre los ijares; junto con los riones se quitar la grasa que cubre el hgado. 5 Luego el sacerdote lo har arder sobre el altar como ofrenda quemada a Jehov. Es un sacrificio de expiacin. 6 Todo varn de entre los sacerdotes la comer. Ser comida en lugar santo: es cosa muy santa. 
7 "Como el sacrificio por el pecado, as es el sacrificio por la culpa: una misma ley tendrn. Ser del sacerdote que haga la expiacin con ella. 8 El sacerdote que ofrezca el holocausto de alguien, se quedar con la piel del holocausto que ofreci. 9 Asimismo toda ofrenda cocida al horno y toda la preparada en sartn o cazuela, ser del sacerdote que la ofrece. 10 Pero toda ofrenda amasada con aceite, o seca, ser, por igual, para todos los hijos de Aarn. 
11 "Esta es la ley del sacrificio de paz[3] que se ofrecer a Jehov: 12 Si se ofrece en accin de gracias, se ofrecer, adems del sacrificio de accin de gracias, tortas sin levadura amasadas con aceite, hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite. 13 Con tortas de pan leudado presentar su ofrenda en el sacrificio de accin de gracias y de paz. 14 De toda la ofrenda se tomar una parte como ofrenda reservada a Jehov, la cual ser del sacerdote que haya rociado la sangre de los sacrificios de paz. 
15 "La carne del sacrificio de paz en accin de gracias se comer el mismo da en que sea ofrecida; no dejarn de ella nada para el da siguiente. 16 Pero si el sacrificio de la ofrenda es debido a un voto o es una ofrenda voluntaria, ser comido el mismo da en que se ofrezca el sacrificio, y lo que de l quede lo comern al da siguiente. 17 Pero lo que quede de la carne del sacrificio ser quemado el tercer da en el fuego. 18 Si se come de la carne del sacrificio de paz al tercer da, el que lo ofrezca no ser aceptado ni su ofrenda ser tenida en cuenta: abominacin ser, y la persona que de l coma cargar con su pecado. 
19 "La carne que toque alguna cosa inmunda no se comer; al fuego ser quemada. 
"Toda persona limpia podr comer la carne. 
20 "La persona que, estando impura, coma la carne del sacrificio de paz, el cual es de Jehov, ser eliminada de su pueblo. 
21 "Adems, la persona que toque alguna cosa inmunda, ya sea inmundicia de hombre, o animal inmundo o cualquier abominacin inmunda, y coma la carne del sacrificio de paz, el cual es de Jehov, esa persona ser eliminada de su pueblo". 
22 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 23 "Di a los hijos de Israel: Ninguna grasa de buey ni de cordero ni de cabra comeris. 24 La grasa de un animal muerto, y la grasa del que fue despedazado por fieras, se dispondr para cualquier otro uso, pero no la comeris. 
25 "Cualquiera que coma grasa de animal del que se ofrece a Jehov ofrenda quemada, la persona que la coma ser eliminada de su pueblo. 
26 "Adems, no comeris nada de sangre en ningn lugar donde habitis, ni de aves ni de bestias. 27 La persona que coma cualquier clase de sangre, ser eliminada de su pueblo".[4] 
28 Habl ms Jehov a Moiss y le dijo: 29 "Di a los hijos de Israel: El que ofrezca un sacrificio de paz a Jehov, llevar la ofrenda del sacrificio de paz ante Jehov. 30 Con sus manos presentar las ofrendas que se han de quemar ante Jehov; ofrecer la grasa con el pecho; el pecho para que sea mecido como sacrificio mecido delante de Jehov. 31 El sacerdote har arder la grasa sobre el altar, pero el pecho ser para Aarn y sus hijos. 32 Al sacerdote daris, como ofrenda reservada, la pierna derecha de vuestros sacrificios de paz. 33 Aquel de los hijos de Aarn que ofrezca la sangre de los sacrificios de paz, y la grasa, recibir la pierna derecha como su porcin. 34 Yo he tomado de los sacrificios de paz de los hijos de Israel el pecho que se mece y la pierna reservada como ofrenda, y se los he dado a Aarn, el sacerdote, y a sus hijos. Este es un estatuto perpetuo para los hijos de Israel". 
35 Esta es la porcin de Aarn y la porcin de sus hijos, de las ofrendas que se queman a Jehov, desde el da en que l los consagr para ser sacerdotes de Jehov; 36 esto mand Jehov que los hijos de Israel les dieran, como estatuto perpetuo para sus generaciones, desde el da que l los ungi. 
37 Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, del sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz, 38 que Jehov dio a Moiss en el monte Sina, el da en que mand a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas a Jehov en el desierto de Sina. 
						 NOTAS:

1. 7.1 Sacrificio por la culpa: Vase Lv 5.14-19 n. 
2. 7.3 La grasa, la cola: Vase Ex 29.22 n. 
3. 7.11 Sacrificio de paz: Vase Lv 3.1 n. 
4. 7.26-27 Sobre el porqu de esta prohibicin, vase Gn 9.4 n. 

Levitico 8


2. CONSAGRACIN DEL SACERDOTE (8.1--10.20)



Consagracin de Aarn y de sus hijos 



(Ex 29.1-37)

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Toma a Aarn y a sus hijos con l, tambin las vestiduras, el aceite de la uncin, el becerro de la expiacin, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura, 3 y congrega a toda la comunidad a la puerta del Tabernculo de reunin". 
4 Hizo, pues, Moiss como Jehov le mand, y se reuni la congregacin a la puerta del Tabernculo de reunin. 5 Y dijo Moiss a la comunidad: "Esto es lo que Jehov ha mandado hacer". 
6 Entonces Moiss hizo acercarse a Aarn y a sus hijos, y los lav con agua. 7 Puso sobre l la tnica y se la ci con el cinto; lo visti despus con el manto y, ponindole encima el efod, se lo ci con el cinto del efod y se lo ajust con l. 8 Luego le impuso el pectoral, y dentro de l deposit los Urim y Tumim.[2] 9 Tambin puso la mitra sobre su cabeza, y encima de la mitra, en la frente, puso la lmina de oro, la diadema santa, como Jehov haba mandado a Moiss.[3] 
10 Despus tom Moiss el aceite[4] de la uncin, ungi el Tabernculo y todas las cosas que estaban en l, y las santific. 11 Roci con l sobre el altar siete veces, y ungi el altar con todos sus utensilios, as como la fuente con su base, para santificarlos.[5] 
12 Derram el aceite de la uncin sobre la cabeza de Aarn, y lo ungi para santificarlo. 13 Despus Moiss hizo acercarse a los hijos de Aarn, los visti con las tnicas, los ci con cintos y les ajust las tiaras, tal como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
14 Luego hizo traer el becerro de la expiacin. Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro de la expiacin, 15 y Moiss lo degoll. Tom entonces la sangre y la unt con sus dedos sobre los cuernos y alrededor del altar, para purificarlo, y derram el resto de la sangre al pie del altar. As lo santific para reconciliar sobre l. 
16 Tom Moiss toda la grasa que estaba sobre los intestinos, la grasa del hgado y los dos riones con su grasa, y lo hizo arder todo sobre el altar. 17 Pero el becerro, su piel, su carne y su estircol los quem al fuego fuera del campamento, tal como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
18 Despus hizo que trajeran el carnero del holocausto. Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero. 19 Moiss lo degoll y roci la sangre en el altar, por todos sus lados. 20 Cort Moiss el carnero en trozos e hizo arder la cabeza, los trozos y la grasa. 21 Luego de lavar con agua los intestinos y las piernas, Moiss quem todo el carnero sobre el altar, como un holocausto de olor grato, una ofrenda que se quema para Jehov, tal como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
22 Despus hizo que trajeran el otro carnero, el carnero de las consagraciones. Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero, 23 y Moiss lo degoll. Entonces tom de su sangre, y la puso sobre el lbulo de la oreja derecha de Aarn, sobre el dedo pulgar de su mano derecha y sobre el dedo pulgar de su pie derecho. 24 Moiss hizo acercarse luego a los hijos de Aarn, les puso de la sangre sobre el lbulo de sus orejas derechas, sobre los pulgares de sus manos derechas y sobre los pulgares de sus pies derechos, y roci la sangre en el altar, por todos sus lados. 
25 Luego tom la grasa, la cola, toda la grasa que estaba sobre los intestinos, la grasa del hgado, los dos riones con su grasa y la pierna derecha. 26 Del canastillo de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehov, tom una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite y una hojaldre, y las puso con la grasa y la pierna derecha. 27 Lo puso todo en manos de Aarn y en manos de sus hijos, e hizo mecerlo como ofrenda mecida delante de Jehov. 28 Moiss tom de nuevo aquellas cosas de sus manos, y las hizo arder en el altar sobre el holocausto. Eran las consagraciones de olor grato, una ofrenda quemada a Jehov. 
29 Moiss tom entonces el pecho, y lo meci como ofrenda mecida delante de Jehov; aquella era la parte del carnero de las consagraciones que perteneca a Moiss, tal como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
30 Tom luego Moiss del aceite de la uncin y de la sangre que estaba sobre el altar, roci sobre Aarn y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y tambin sobre las vestiduras de sus hijos. As santific a Aarn y sus vestiduras, a sus hijos, y tambin las vestiduras de sus hijos. 
31 Moiss dijo a Aarn y a sus hijos: "Hervid la carne a la puerta del Tabernculo de reunin, y comedla all con el pan que est en el canastillo de las consagraciones, segn yo lo he mandado[6] diciendo: Aarn y sus hijos la comern. 32 Quemaris al fuego lo que sobre de la carne y del pan. 33 De la puerta del Tabernculo de reunin no saldris en siete das, hasta el da en que se cumplan los das de vuestras consagraciones, porque durante siete das seris consagrados. 34 De la manera que hoy se ha hecho, mand hacer Jehov para hacer expiacin por vosotros. 35 A la puerta, pues, del Tabernculo de reunin estaris da y noche durante siete das, y guardaris la ordenanza delante de Jehov, para que no muris, pues as me ha sido mandado". 
36 Aarn y sus hijos hicieron todas las cosas que mand Jehov por medio de Moiss. 
						 NOTAS:

1. 8.1-30 Cf. Ex 29.1-37. 
2. 8.8 El Urim y el Tumim: Vase Ex 28.30 n. 
3. 8.7-9 Para una descripcin ms detallada de las vestimentas sacerdotales, cf. Ex 28; 39.1-31. 
4. 8.10 El aceite era utilizado en todo el Antiguo Oriente para proteger la piel y conservar su brillo y tersura (Sal 104.15). Mezclado con aromas, se empleaba como perfume (Est 2.12); tambin se usaba como remedio (Is 1.6; Lc 10.34), y se sola derramarlo sobre la cabeza de un husped de honor (Sal 23.5; Lc 7.46; cf. Mc 14.3). Al ser ungido con el aceite sagrado (cf. Ex 30.22-33), el rey se converta en el ungido del Seor (vase Sal 2.2 n.), lleno de su Espritu (1 S 16.13) y, por lo tanto, inviolable (1 S 24.6; 26.9; 2 S 1.14). De manera semejante, la uncin consagraba a los sacerdotes (cf. v. 30) para el servicio de Jehov en el culto del santuario y como encargados de instruir al pueblo (Lv 10.11). Vase la Introduccin. 
5. 8.10-11 Ex 40.9-11. Mediante este rito de consagracin, el Tabernculo y el altar son apartados para el servicio sagrado. 
6. 8.31 Segn yo lo he mandado: Otra posible traduccin: Tal como el Seor me lo orden. 

Levitico 9


Los sacrificios de Aarn

1 Al octavo da, Moiss llam a Aarn, a sus hijos y a los ancianos de Israel, 2 y dijo a Aarn: "Toma de la vacada un becerro para la expiacin y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrcelos delante de Jehov. 3 Luego hablars a los hijos de Israel y les dirs: "Tomad un macho cabro para la expiacin, y un becerro y un cordero de un ao, ambos sin defecto, para el holocausto. 4 Asimismo un buey y un carnero para el sacrificio de paz, los cuales inmolaris delante de Jehov, y una ofrenda amasada con aceite, porque Jehov se manifestar hoy a vosotros"". 
5 Ellos llevaron delante del Tabernculo de reunin lo que mand Moiss; vino toda la congregacin y se puso delante de Jehov. 6 Entonces Moiss dijo: "Esto es lo que mand Jehov; hacedlo, y la gloria de Jehov se os manifestar". 
7 Despus dijo Moiss a Aarn: "Acrcate al altar, ofrece tu sacrificio de expiacin y tu holocausto, y haz la reconciliacin por ti y por el pueblo; presenta tambin la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliacin por ellos, como ha mandado Jehov".[1] 
8 Entonces se acerc Aarn al altar y degoll el becerro de su sacrificio de expiacin. 9 Los hijos de Aarn le trajeron la sangre, y l, mojando su dedo en la sangre, unt con ella los cuernos del altar y derram el resto de la sangre al pie del altar. 10 Luego hizo arder sobre el altar la grasa, los riones y la grasa del hgado de la vctima de la expiacin, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 11 Pero la carne y la piel las quem al fuego fuera del campamento. 
12 Degoll asimismo el holocausto, y los hijos de Aarn le presentaron la sangre, la cual l roci en el altar, por todos sus lados. 13 Despus le presentaron el holocausto pieza por pieza, junto con la cabeza, y lo hizo quemar todo sobre el altar. 14 Luego de haber lavado los intestinos y las piernas, los quem en el altar sobre el holocausto. 
15 Present tambin la ofrenda del pueblo: Tom el macho cabro que era para la expiacin del pueblo, lo degoll y lo ofreci por el pecado, como el primero. 16 Ofreci el holocausto, y lo hizo segn el rito. 17 Present asimismo la oblacin, de la que tom un puado y la hizo quemar sobre el altar, adems del holocausto de la maana. 
18 Degoll tambin el buey y el carnero en sacrificio de paz[2] por el pueblo. Los hijos de Aarn le presentaron la sangre, la cual l roci en el altar, por todos sus lados. 19 Tambin le presentaron las grasas del buey y del carnero, la cola, la grasa que cubre los intestinos, los riones y la grasa del hgado, 20 y pusieron las grasas sobre los pechos. Entonces quem las grasas sobre el altar, 21 pero los pechos, junto con la pierna derecha, los meci Aarn, como ofrenda mecida delante de Jehov, tal como Jehov lo haba mandado a Moiss.[3] 
22 Aarn alz sus manos hacia el pueblo, y lo bendijo;[4] y despus de hacer la expiacin, el holocausto y el sacrificio de paz, descendi. 23 Luego entraron Moiss y Aarn en el Tabernculo de reunin. Cuando salieron, bendijeron al pueblo, y la gloria de Jehov se manifest a todo el pueblo. 24 Sali fuego de la presencia de Jehov y consumi el holocausto con las grasas que estaban sobre el altar. Al ver esto, todos los del pueblo alabaron y se postraron sobre sus rostros.[5] 
						 NOTAS:

1. 9.7 Heb 5.1-3; 7.27. 
2. 9.18 Sobre los sacrificios de paz, cf. Lv 3. 
3. 9.21 Como Jehov... Moiss: heb. tal como Moiss haba ordenado. 
4. 9.22 Nm 6.22-26. 
5. 9.24 El fuego del cielo era la seal de que el Seor aceptaba la vctima ofrecida sobre el altar (cf. Jue 6.21; 1 R 18.38; 1 Cr 21.26). 

Levitico 10


El pecado de Nadab y Abi 

1 [1] Nadab y Abi,[2] hijos de Aarn, tomaron cada uno su incensario, pusieron en ellos fuego, le echaron incienso encima, y ofrecieron delante de Jehov un fuego extrao,[3] que l nunca les haba mandado.[4] 2 Entonces sali de la presencia de Jehov un fuego[5] que los quem, y murieron delante de Jehov. 
3 Luego dijo Moiss a Aarn: 
"Esto es lo que Jehov afirm cuando dijo: 
    "En los que a m se acercanme santificar, 
    y en presencia de todo el puebloser glorificado"". 
Y Aarn call. 
4 Despus Moiss llam a Misael y a Elzafn, hijos de Uziel, to de Aarn, y les dijo: 
"Acercaos y sacad a vuestros hermanos de delante del santuario, fuera del campamento". 
5 Ellos se acercaron y los sacaron en sus tnicas fuera del campamento, como dijo Moiss. 
6 Entonces Moiss dijo a Aarn y a sus hijos Eleazar e Itamar: 
"No descubris vuestras cabezas ni rasguis vuestros vestidos en seal de duelo, para que no muris, ni se levante la ira sobre toda la congregacin; pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, s se lamentarn por el fuego que ha encendido Jehov. 7 No os alejis de la puerta del Tabernculo de reunin, porque moriris, pues el aceite de la uncin de Jehov est sobre vosotros". 
Y ellos hicieron conforme al dicho de Moiss. 
8 Entonces Jehov habl a Aarn y le dijo: 9 "Ni t ni tus hijos debis beber vino ni sidra cuando entris en el Tabernculo de reunin, para que no muris. Estatuto perpetuo ser para vuestras generaciones, 10 para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, 11 y ensear a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehov les ha dado por medio de Moiss". 
12 Moiss dijo a Aarn y a Eleazar e Itamar, los hijos que le haban quedado: 
"Tomad la ofrenda que queda de las ofrendas encendidas a Jehov, y comedla sin levadura junto al altar, porque es cosa muy santa. 13 La comeris, pues, en lugar santo, porque esto es lo reservado a ti y a tus hijos de las ofrendas quemadas a Jehov,[6] pues as me ha sido mandado. 14 Comeris asimismo en lugar limpio, t y contigo tus hijos y tus hijas, el pecho mecido y la pierna reservada, porque por derecho son tuyos y de tus hijos, dados de los sacrificios de paz de los hijos de Israel. 15 Con las ofrendas de las grasas que se han de quemar, traern la pierna que se ha de reservar y el pecho que ser mecido como ofrenda mecida delante de Jehov; sern para ti y tus hijos derecho perpetuo, como Jehov lo ha mandado".[7] 
16 Entonces Moiss pregunt por el macho cabro de la expiacin, pero se encontr con que ya haba sido quemado. Enojado contra Eleazar e Itamar, los hijos que haban quedado de Aarn, dijo: 
17 --Por qu no comisteis la expiacin en lugar santo? Pues es muy santa,[8] y l os la dio para llevar el pecado de la comunidad, para que sean reconciliados delante de Jehov. 18 Ved que la sangre no fue llevada dentro del santuario, por lo que vosotros debais comer la ofrenda en el Lugar santo, como yo mand. 
19 Aarn respondi a Moiss: 
--Mira, hoy han ofrecido su expiacin y su holocausto delante de Jehov, pero a m me han sucedido estas cosas. Si yo hubiera comido hoy del sacrificio de expiacin, sera esto grato a Jehov? 
20 Cuando Moiss oy esto, se dio por satisfecho. 
						 NOTAS:

1. 10.1-5 El episodio relatado en estos v. es una severa advertencia dirigida a los sacerdotes, para exhortarlos a no cometer ninguna transgresin contra lo establecido en la ley del Seor. 
2. 10.1 Segn Ex 6.23, Nadab y Abi eran los dos hijos mayores de Aarn. Cf. Ex 24.1. 
3. 10.1 En otros pasajes del Pentateuco (Ex 30.33; Lv 22.12), la palabra extrao (heb. zar) designa a las personas que no son sacerdotes. 
4. 10.1 Es difcil determinar en qu consisti este pecado. Algunos intrpretes piensan que el fuego no fue tomado del altar, contrariamente a lo establecido en Lv 16.12; otros consideran que el incienso no haba sido preparado convenientemente (cf. Ex 30.9) o que la ofrenda no se present a la hora debida (cf. Ex 30.7-8). De cualquier manera, lo cierto es que la accin de Nadab y Abi estaba en desacuerdo con lo que Jehov les haba mandado. 
5. 10.2 Sali de la presencia de Jehov un fuego: Esta misma expresin se encuentra en Lv 9.24, pero all el fuego era una seal divina de aprobacin; aqu, es el encargado de ejecutar el juicio de Dios (cf. Mt 3.12). 
6. 10.12-13 Sobre la ofrenda de cereales, cf. Lv 6.14-18. 
7. 10.14-15 Sobre la porcin de los sacrificios que les corresponda a los sacerdotes, cf. Lv 7.28-34. 
8. 10.17 Lv 6.24-26. 

Levitico 11


3. LEYES SOBRE LA PUREZA Y LA IMPUREZA LEGAL (11.1--16.34)



Animales limpios y animales inmundos



(Dt 14.3-21)

1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 2 "Hablad a los hijos de Israel y decidles: "Estos son los animales que comeris de entre todos los animales que hay sobre la tierra. 3 De entre los animales, comeris todo el que tiene pezua hendida y que rumia.[1] 4 Pero de los que rumian o que tienen pezua, no comeris: El camello, porque rumia pero no tiene pezua hendida, lo tendris por inmundo. 5 Tambin el conejo, porque rumia pero no tiene pezua, lo tendris por inmundo. 6 Asimismo la liebre, porque rumia pero no tiene pezua, la tendris por inmunda. 7 Tambin el cerdo, porque tiene pezuas, y es de pezuas hendidas pero no rumia, lo tendris por inmundo. 8 De su carne no comeris, ni tocaris su cuerpo muerto: los tendris por inmundos. 
9 "De todos los animales que viven en las aguas comeris estos: todos los que tienen aletas y escamas, ya sean de mar o de ro, los podris comer. 10 Pero tendris como cosa abominable todos los que no tienen aletas ni escamas, ya sean de mar o de ro, entre todo lo que se mueve y entre toda cosa viviente que est en las aguas. 11 Os sern, pues, abominacin: de su carne no comeris, y abominaris sus cuerpos muertos. 12 Tendris por abominable todo lo que en las aguas no tiene aletas y escamas. 
13 "Entre las aves tendris por abominables, y no se comern por ser abominacin, las siguientes: el guila, el quebrantahuesos, el azor, 14 el gallinazo, el milano segn su especie; 15 toda clase de cuervos; 16 el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gaviln segn su especie; 17 el bho, el somormujo, el ibis, 18 el calamn, el pelcano, el buitre, 19 la ciguea, la garza segn su especie, la abubilla y el murcilago. 
20 "Tendris por abominable todo insecto alado que anda sobre cuatro patas. 21 Pero de todo insecto alado que anda sobre cuatro patas comeris el que, adems de sus patas, tiene zancas para saltar con ellas sobre la tierra. 22 De ellos comeris estos: toda clase de langosta, de langostn, de grillo y saltamontes. 23 Cualquier otro insecto alado que tenga cuatro patas, os ser abominacin. 
24 "Por estas cosas quedaris impuros: 
"Cualquiera que toque los cuerpos muertos de estos animales, quedar impuro hasta la noche. 
25 "Cualquiera que levante el cadver de alguno de ellos, lavar sus vestidos, y quedar impuro hasta la noche. 
26 "Tendris por inmundo todo animal de pezua, pero que no tiene pezua hendida ni rumia; cualquiera que los toque quedar impuro. 
27 "De todos los animales que andan en cuatro patas, tendris por inmundo a cualquiera que se apoye sobre sus garras; todo el que toque sus cadveres quedar impuro hasta la noche. 28 Y el que levante sus cadveres lavar sus vestidos y quedar impuro hasta la noche: los tendris por inmundos. 
29 "Y tendris por inmundos a los siguientes animales que se mueven sobre la tierra: la comadreja, el ratn, las distintas especies de rana, 30 el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija y el camalen. 
31 "Estos tendris por inmundos de entre los animales que se mueven, y cualquiera que los toque cuando estn muertos quedar impuro hasta la noche. 
32 "Tambin ser inmundo todo aquello sobre lo que caiga algo de ellos despus de muertos; sea objeto de madera, vestido, piel, saco, sea cualquier instrumento con el que se trabaja. Ser metido en agua y quedar inmundo hasta la noche: entonces quedar limpio. 
33 "Toda vasija de barro dentro de la cual caiga alguno de ellos ser inmunda, as como todo lo que est dentro de ella; y la vasija deber quebrarse. 34 Toda cosa comestible sobre la cual caiga el agua de tales vasijas ser inmunda, y toda bebida que haya en esas vasijas ser inmunda. 35 Todo aquello sobre lo que caiga alguno de esos cadveres ser inmundo: el horno u hornillos se derribarn; son inmundos, y por inmundos los tendris. 
36 "Sin embargo, la fuente y la cisterna donde se recogen las aguas permanecern limpias, pero lo que haya tocado los cadveres ser inmundo. 
37 "Y si cae uno de esos cadveres sobre alguna semilla que se haya de sembrar, ser limpia. 38 Pero si se ha puesto agua en la semilla, y cae uno de los cadveres sobre ella, la tendris por inmunda. 
39 "Si muere algn animal que tienes para comer, el que toque su cadver quedar impuro hasta la noche. 40 El que coma del cuerpo muerto lavar sus vestidos y quedar impuro hasta la noche; tambin el que saque el cuerpo muerto lavar sus vestidos y quedar impuro hasta la noche. 
41 "Todo reptil que se arrastra sobre la tierra es abominacin: no se comer. 
42 "No comeris ningn animal que anda sobre el vientre, que anda sobre cuatro o ms patas, o se arrastra sobre la tierra, porque es abominacin. 43 No hagis abominables vuestras personas con ningn animal que se arrastra, ni os contaminis con ellos, ni seis impuros por ellos. 44 Yo soy Jehov, vuestro Dios. Vosotros por tanto os santificaris y seris santos, porque yo soy santo.[2] As que no contaminis vuestras personas con ningn animal que se arrastre sobre la tierra. 45 Yo soy Jehov, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seris, pues, santos, porque yo soy santo". 
46 "Esta es la ley acerca de las bestias, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas y de todo animal que se arrastra sobre la tierra, 47 para que hagis distincin entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer". 
						 NOTAS:

1. 11.3 Que rumia: este trmino se aplicaba a diversos animales herbvoros. 
2. 11.44-45 Vanse Lv 19.2 nota b y las referencias en 1 P 1.16 n. 

Levitico 12


Purificacin de la parturienta

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer, cuando conciba y d a luz un hijo varn, quedar[1] impura durante siete das; como en los das de su menstruacin ser impura. 3 Al octavo da[2] se circuncidar al nio. 4 Pero ella permanecer treinta y tres das purificndose de su sangre. Ninguna cosa santa tocar, ni vendr al santuario hasta que se cumplan los das de su purificacin. 5 Si da a luz una hija, quedar impura durante dos semanas, conforme a su separacin, y sesenta y seis das estar purificndose de su sangre. 
6 "Cuando los das de su purificacin se cumplan, ya sea por un hijo o una hija, llevar al sacerdote un cordero de un ao para holocausto, y un palomino o una trtola para expiacin, a la puerta del Tabernculo de reunin. 7 El sacerdote los ofrecer delante de Jehov y har expiacin por ella. As quedar limpia del flujo de su sangre". 
Esta es la ley para la que da a luz un hijo o una hija. 8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomar entonces dos trtolas o dos palominos,[3] uno para holocausto y otro para expiacin. El sacerdote har expiacin por ella, y quedar limpia. 
						 NOTAS:

1. 12.2 Quedar impura: Las impurezas mencionadas en esta seccin no siempre presuponan una falta moral, como lo indica claramente esta referencia a la menstruacin de la mujer. Se trataba de la impureza "cultual" o "legal", que incapacitaba a las personas para participar en el culto y las obligaba a practicar ciertos ritos de purificacin. Esta impureza poda contraerse de distintas maneras y hasta por razones totalmente ajenas a la voluntad, como en el caso de algunas enfermedades (cf., p.e., Lv 13.8; 15.2-3,25). 
2. 12.3 Sobre este mandamiento, cf. Gn 17.12; Lc 2.21. 
3. 12.8 Cf. Lc 2.24. 

Levitico 13


Leyes acerca de la lepra

1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 2 "Cuando el hombre tenga en la piel de su cuerpo una hinchazn o una erupcin o una mancha blanca, y haya en la piel de su cuerpo como una llaga de lepra, ser llevado a Aarn, el sacerdote, o a uno de sus hijos, los sacerdotes. 3 El sacerdote mirar la llaga en la piel del cuerpo; si el vello en la llaga se ha vuelto blanco y se ve la llaga ms profunda que la piel de la carne, llaga de lepra es. El sacerdote lo reconocer y lo declarar impuro. 
4 "Si en la piel de su cuerpo hay una mancha blanca, pero no se ve ms profunda que la piel ni el vello se ha vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrar al llagado durante siete das. 5 Al sptimo da el sacerdote lo examinar, y si la llaga conserva el mismo aspecto y no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo volver a encerrar por otros siete das. 6 Al sptimo da el sacerdote lo reconocer de nuevo; si ve que se ha oscurecido la llaga, y que no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarar limpio: era una erupcin. Lavar sus vestidos y quedar limpio. 
7 "Pero si se extiende la erupcin en la piel despus que l se mostr al sacerdote para ser limpio, deber mostrarse otra vez al sacerdote. 8 El sacerdote lo reconocer, y si ve que la erupcin se ha extendido en la piel, lo declarar impuro: es lepra.[1] 
9 "Cuando haya llaga de lepra en el hombre, ser llevado al sacerdote. 10 Si al examinarlo el sacerdote observa un tumor blanco en la piel, el cual ha hecho que el vello mude de color, y tambin se descubre la carne viva, 11 es lepra crnica en la piel de su cuerpo. El sacerdote lo declarar impuro, aunque no lo encerrar, porque ya es impuro. 
12 "Pero si la lepra brota y se extiende por la piel, de modo que cubre toda la piel del llagado desde la cabeza hasta los pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, 13 entonces este lo reconocer. Si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarar limpio al llagado; toda ella se ha vuelto blanca, y l es limpio. 14 Pero el da que aparezca en l la carne viva, quedar impuro. 15 El sacerdote examinar la carne viva y lo declarar impuro, pues la carne viva es impura: es lepra. 
16 "Pero cuando la carne viva cambie y se vuelva blanca, entonces ir al sacerdote, 17 y el sacerdote lo examinar. Si la llaga se ha vuelto blanca, el sacerdote declarar limpio al que tena la llaga, y quedar limpio. 
18 "Cuando una persona tenga en su piel una llaga, que luego sana, 19 pero en el lugar de la llaga aparece una hinchazn o una mancha blanca rojiza, ser mostrado al sacerdote. 20 El sacerdote lo examinar; si ve que est ms profunda que la piel, y que su vello se ha vuelto blanco, el sacerdote lo declarar impuro: es lepra que brota de la llaga. 21 Pero si el sacerdote la examina y no ve en ella vello blanco, ni que es ms profunda que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote lo encerrar por siete das. 22 Si se ha extendido por la piel, entonces el sacerdote lo declarar impuro: es una llaga. 23 Pero si la mancha blanca permanece en su lugar y no se ha extendido, es la cicatriz de la llaga, y el sacerdote lo declarar limpio. 
24 "Asimismo cuando haya en la piel del cuerpo una quemadura de fuego, y aparezca en la parte quemada una mancha blanquecina, rojiza o blanca, 25 el sacerdote la examinar. Si el vello se ha vuelto blanco en la mancha, y esta es ms profunda que la piel, es lepra que sali en la quemadura. El sacerdote lo declarar impuro por ser llaga de lepra. 26 Pero si el sacerdote la examina y no hay en la mancha vello blanco, ni es ms profunda que la piel, sino que es oscura, lo encerrar el sacerdote por siete das. 27 Al sptimo da el sacerdote la reconocer; y si se ha ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo declarar impuro: es llaga de lepra. 28 Pero si la mancha permanece en su lugar y no se ha extendido en la piel, sino que es oscura, se trata de la cicatriz de la quemadura. El sacerdote lo declarar limpio, porque seal de la quemadura es. 
29 "Cuando a un hombre o a una mujer le salga una llaga en la cabeza, o en la barba, 30 el sacerdote examinar la llaga. Si ve que es ms profunda que la piel y que el pelo en ella es amarillento y delgado, entonces el sacerdote lo declarar impuro: es tia, lepra de la cabeza o de la barba. 31 Pero si, al examinar la llaga de la tia, el sacerdote ve que no es ms profunda que la piel ni hay en ella pelo negro, encerrar por siete das al llagado de la tia. 32 Al sptimo da el sacerdote examinar la llaga, y si la tia no se ha extendido ni hay en ella pelo amarillento, ni se ve la tia ms profunda que la piel, 33 entonces har que se rasure, salvo en el lugar afectado, y el sacerdote encerrar por otros siete das al que tiene la tia. 34 Al sptimo da el sacerdote examinar la tia, y si la tia no se ha extendido en la piel ni es ms profunda que la piel, el sacerdote lo declarar limpio; lavar sus vestidos y quedar limpio. 35 Pero si la tia se ha ido extendiendo en la piel despus de su purificacin, 36 entonces el sacerdote la examinar, y si la tia se ha extendido en la piel, no busque el sacerdote el pelo amarillento: es impuro. 37 Pero si le parece que la tia est detenida y que ha salido en ella el pelo negro, la tia est sanada; la persona est limpia, y limpia la declarar el sacerdote. 
38 "Asimismo cuando un hombre o una mujer tenga en la piel de su cuerpo manchas, manchas blancas, 39 el sacerdote lo examinar, y si en la piel de su cuerpo aparecen manchas blancas algo oscurecidas, es una erupcin que brot en la piel: la persona est limpia. 
40 "Si a un hombre se le cae el cabello, se queda calvo, pero limpio. 41 Si se le cae el cabello de la frente, se queda calvo por delante, pero es limpio. 42 Pero cuando en la calva o en las entradas haya una llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva o en sus entradas. 43 Entonces el sacerdote lo examinar, y si la hinchazn de la llaga blanca rojiza en su calva o en sus entradas se parece a la de la lepra de la piel del cuerpo, 44 leproso es, es impuro. El sacerdote lo declarar luego impuro; en su cabeza tiene la llaga. 
45 "El leproso que tenga llagas llevar vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y con el rostro semicubierto gritar: "Impuro! Impuro!" 46 Todo el tiempo que tenga las llagas, ser impuro. Estar impuro y habitar solo; fuera del campamento vivir. 
47 "Cuando en un vestido aparezca una mancha de lepra, ya sea vestido de lana o de lino, 48 o en urdimbre o en trama de lino o de lana, o en cuero, o en cualquier objeto de cuero, 49 y si la mancha es verdosa o rojiza, en vestido o en cuero, en urdimbre o en trama, o en cualquier objeto de cuero, es mancha de lepra[2] y se ha de mostrar al sacerdote. 50 El sacerdote examinar la mancha, y encerrar la cosa manchada durante siete das. 51 Al sptimo da examinar la mancha, y si se ha extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, en el cuero o en cualquier objeto hecho de cuero, la mancha es lepra maligna: el objeto ser inmundo. 52 Ser quemado el vestido, la urdimbre o trama de lana o de lino, o cualquier objeto de cuero en que haya tal mancha, porque lepra maligna es: al fuego ser quemado. 53 Pero si el sacerdote, al examinarlo, ve que la mancha no se ha extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, o en cualquier objeto de cuero, 54 entonces el sacerdote mandar que laven donde est la mancha, y lo encerrar otra vez por siete das. 
55 "Despus que la mancha haya sido lavada, el sacerdote la examinar, y si ve que la mancha no ha cambiado de aspecto, aunque no se haya extendido, el objeto es inmundo y lo quemars al fuego: es corrosin penetrante, est lo rado en el derecho o en el revs de aquella cosa. 56 Pero si el sacerdote la ve, y parece que la mancha se ha oscurecido despus que fue lavada, la cortar del vestido, del cuero, de la urdimbre o de la trama. 57 Si aparece de nuevo en el vestido, la urdimbre o la trama, o en cualquier cosa de cuero, extendindose en ellos, quemars al fuego aquello en que est la mancha. 58 Pero el vestido, la urdimbre o la trama, o cualquier cosa de cuero que laves, y que se le quite la mancha, se lavar por segunda vez, y entonces quedar limpia". 
59 Esta es la ley para la mancha de la lepra en los vestidos de lana o de lino, de urdimbre o de trama, o de cualquier objeto de cuero, para que sean declarados limpios o inmundos. 
						 NOTAS:

1. 13.8 Vase lepra en la Concordancia temtica. 
2. 13.49 El moho o los hongos que aparecen en ciertos objetos por causa de la humedad eran considerados como manifestaciones de lepra. 

Levitico 14

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Esta ser la ley para el leproso cuando se limpie: Ser presentado al sacerdote,[1] 3 el cual saldr fuera del campamento y lo examinar. Si ve que est sana la llaga de la lepra del leproso, 4 el sacerdote mandar traer para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo.[2] 5 Luego el sacerdote mandar matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes. 6 Despus tomar la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojar con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes. 7 Rociar siete veces sobre el que se purifica de la lepra y, tras declararlo limpio, soltar la avecilla viva en el campo. 
8 "El que se purifica lavar sus vestidos, afeitar todo su pelo y se lavar con agua, y quedar limpio. Despus entrar en el campamento, pero permanecer fuera de su tienda siete das. 9 Al sptimo da se afeitar todo el pelo de su cabeza, la barba, las cejas de sus ojos, o sea, todo su pelo; lavar sus vestidos y baar su cuerpo en agua, y quedar limpio. 10 El da octavo tomar dos corderos sin defecto, una cordera de un ao sin tacha, tres dcimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite. 11 Y el sacerdote que lo purifica presentar delante de Jehov al que se ha de limpiar con aquellas cosas a la puerta del Tabernculo de reunin. 12 El sacerdote tomar un cordero y lo ofrecer por la culpa, con el log de aceite, y lo mecer como ofrenda mecida delante de Jehov. 13 Degollar el cordero en el lugar donde se deguella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario, pues como la vctima por el pecado, as tambin la vctima por la culpa pertenece al sacerdote: es cosa muy sagrada. 
14 "Despus el sacerdote tomar de la sangre de la vctima por la culpa, la pondr sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho. 15 Asimismo el sacerdote tomar del log de aceite, lo echar sobre la palma de su mano izquierda, 16 mojar su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcir del aceite con su dedo siete veces delante de Jehov. 17 Y de lo que quede del aceite que tiene en su mano, pondr el sacerdote sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa. 18 Lo que quede del aceite que tiene en su mano, lo pondr sobre la cabeza del que se purifica. As har el sacerdote expiacin por l delante de Jehov. 19 Ofrecer luego el sacerdote el sacrificio por el pecado y har expiacin por el que se ha de purificar de su inmundicia; despus degollar el holocausto 20 y har subir el holocausto y la ofrenda sobre el altar. As har el sacerdote expiacin por l, y quedar limpio. 
21 "Pero si es pobre, y no tiene para tanto, entonces tomar un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una dcima de efa de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda, un log de aceite 22 y dos trtolas o dos palominos, segn pueda; uno ser para la expiacin por el pecado y el otro para el holocausto. 23 Al octavo da de su purificacin traer estas cosas al sacerdote, a la puerta del Tabernculo de reunin, delante de Jehov. 24 El sacerdote tomar el cordero de la expiacin por la culpa y el log de aceite, y los mecer como ofrenda mecida delante de Jehov. 25 Luego degollar el cordero de la culpa, y el sacerdote tomar de la sangre de la vctima y la pondr sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho. 26 Y el sacerdote echar del aceite sobre la palma de su mano izquierda, 27 y con su dedo derecho rociar del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehov. 28 Tambin el sacerdote pondr del aceite que tiene en su mano sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar donde puso la sangre de la vctima. 29 Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano, lo pondr sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehov. 30 Asimismo ofrecer una de las trtolas o uno de los palominos, segn lo que pueda; 31 uno como sacrificio de expiacin por el pecado y el otro como holocausto, adems de la ofrenda. As har el sacerdote expiacin por el que se ha de purificar, delante de Jehov". 
32 Esta es la ley para el que haya tenido llaga de lepra, y no tenga ms para su purificacin. 
33 Habl tambin Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 34 "Cuando hayis entrado en la tierra de Canan, la cual yo os doy en posesin, si yo mando una plaga de lepra[3] sobre alguna casa de la tierra de vuestra posesin, 35 aquel a quien pertenezca la casa ir a dar aviso al sacerdote, y le dir: "Algo como plaga ha aparecido en mi casa". 
36 "Entonces el sacerdote mandar desocupar la casa antes de entrar a examinar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que est en la casa. Despus el sacerdote entrar a examinarla. 
37 "Examinar la plaga, y si se ven manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales son ms profundas que la superficie de la pared, 38 el sacerdote saldr a la puerta de la casa y cerrar la casa por siete das. 39 Al sptimo da volver el sacerdote y la examinar; si la plaga se ha extendido en las paredes de la casa, 40 entonces el sacerdote mandar arrancar las piedras en que est la plaga, y las echarn en un lugar inmundo fuera de la ciudad. 41 Despus har raspar todo el interior de la casa, y echarn fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que raspen. 42 Entonces tomarn otras piedras y las pondrn en lugar de las piedras quitadas, y tomarn otro barro y recubrirn la casa. 
43 "Si la plaga vuelve a brotar en aquella casa despus que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y despus que fue recubierta, 44 entonces el sacerdote entrar y la examinar; y si parece haberse extendido la plaga en la casa, se trata de lepra maligna en la casa, y esta es inmunda. 45 Derribar, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa, y sacarn todo a un lugar inmundo fuera de la ciudad. 46 Cualquiera que entre en aquella casa durante los das en que la mand cerrar, quedar impuro hasta la noche. 47 El que duerma en aquella casa lavar sus vestidos; tambin el que coma en la casa lavar sus vestidos. 
48 "Pero si entra el sacerdote y la examina, y ve que la plaga no se ha extendido en la casa despus que fue recubierta, el sacerdote declarar limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido. 49 Entonces tomar para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, grana e hisopo; 50 degollar una avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes. 51 Tomar el cedro, el hisopo, la grana y la avecilla viva, los mojar en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociar la casa siete veces. 52 As purificar la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y la grana. 53 Luego soltar la avecilla viva fuera de la ciudad, sobre la faz del campo. As har expiacin por la casa, y quedar limpia". 
54 Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de tia, 55 de la lepra del vestido y de la casa, 56 y acerca de la hinchazn, de la erupcin y de la mancha blanca, 57 para ensear cundo se es impuro y cundo limpio. Esta es la ley tocante a la lepra. 
						 NOTAS:

1. 14.2 Mt 8.4; Mc 1.44; Lc 5.14; 17.14. 
2. 14.4 Hisopo: Vase Ex 12.22 n. 
3. 14.34 Lepra: Vase Lv 13.49 n. El salitre tambin se consideraba como manifestacin de lepra. 

Levitico 15


Impurezas de carcter sexual

1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 2 "Hablad a los hijos de Israel y decidles: Cualquier hombre, cuando tenga flujo de semen, ser impuro. 3 Esta ser la impureza ocasionada por su flujo: sea que su cuerpo destil a causa de su flujo o que haya dejado de destilar a causa de su flujo, l ser impuro. 4 Toda cama en que se acueste el que tenga flujo, ser inmunda. Toda cosa sobre que se siente, inmunda ser. 5 Cualquiera que toque su cama lavar sus vestidos, y se lavar tambin a s mismo con agua, y quedar impuro hasta la noche. 6 El que se siente sobre aquello en que se haya sentado el que tiene flujo, lavar sus vestidos, se lavar tambin a s mismo con agua, y quedar impuro hasta la noche. 7 Asimismo el que toque el cuerpo del que tiene flujo lavar sus vestidos, y a s mismo se lavar con agua, y quedar impuro hasta la noche. 8 Si el que tiene flujo escupe sobre el limpio, este lavar sus vestidos y, despus de haberse lavado con agua, quedar impuro hasta la noche. 9 Toda montura sobre la que cabalgue el que tenga flujo, ser inmunda. 10 Cualquiera que toque cualquier cosa que haya estado debajo de l, quedar impuro hasta la noche. El que la lleve, lavar sus vestidos y, despus de lavarse con agua, quedar impuro hasta la noche. 11 Todo aquel a quien toque el que tiene flujo, sin haberse lavado con agua las manos, lavar sus vestidos, a s mismo se lavar con agua, y quedar impuro hasta la noche. 12 La vasija de barro que toque el que tiene flujo ser quebrada, y toda vasija de madera ser lavada con agua. 
13 "Cuando se haya limpiado de su flujo el que tiene flujo, contar siete das desde su purificacin. Entonces lavar sus vestidos y lavar su cuerpo en aguas corrientes, y quedar limpio. 14 Al octavo da, tomar dos trtolas o dos palominos, vendr delante de Jehov a la puerta del Tabernculo de reunin y los dar al sacerdote. 15 El sacerdote ofrecer uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. As el sacerdote lo purificar de su flujo delante de Jehov. 
16 "Cuando el hombre tenga emisin de semen, lavar en agua todo su cuerpo, y quedar impuro hasta la noche. 17 Toda vestidura, o toda piel sobre la cual caiga la emisin del semen, se lavar con agua, y quedar inmunda hasta la noche. 
18 "Cuando un hombre duerma con una mujer y tenga emisin de semen, ambos se lavarn con agua, y quedarn impuros hasta la noche. 
19 "Cuando la mujer tenga flujo de sangre y su flujo est en su cuerpo, siete das permanecer apartada. Cualquiera que la toque quedar impuro hasta la noche. 20 Todo aquello sobre lo que ella se acueste mientras permanezca separada, ser inmundo. Tambin todo aquello sobre lo que se siente, ser inmundo. 21 Cualquiera que toque su cama lavar sus vestidos y, despus de lavarse con agua, quedar impuro hasta la noche. 22 Tambin cualquiera que toque cualquier mueble sobre el que ella se haya sentado, lavar sus vestidos; se lavar luego a s mismo con agua, y quedar impuro hasta la noche. 23 El que toque lo que est sobre la cama o sobre la silla en que ella se haya sentado, quedar impuro hasta la noche. 24 Si alguno duerme con ella, y su menstruo cae sobre l, quedar impuro durante siete das; y toda cama sobre la que duerma, ser inmunda. 
25 "Cuando una mujer tenga flujo de sangre por muchos das fuera del tiempo de su menstruacin, o cuando tenga flujo de sangre ms all de su menstruacin, todo el tiempo de su flujo quedar impura como en los das de su menstruacin. 26 Toda cama en que duerma mientras dura su flujo ser como la cama de su menstruacin, y todo mueble sobre que se siente ser inmundo como la impureza de su menstruacin. 27 Cualquiera que toque esas cosas ser impuro y lavar sus vestidos, se lavar a s mismo con agua, y quedar impuro hasta la noche. 
28 "Cuando quede libre de su flujo, contar siete das, y despus quedar limpia. 29 Al octavo da tomar consigo dos trtolas o dos palominos y los llevar al sacerdote, a la puerta del Tabernculo de reunin. 30 El sacerdote los ofrecer, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. As el sacerdote la purificar delante de Jehov del flujo de su impureza. 
31 "Apartaris de sus impurezas a los hijos de Israel, a fin de que no mueran a causa de sus impurezas, por haber contaminado mi Tabernculo, que est en medio de ellos". 
32 Esta es la ley para el que tiene flujo, para el que tiene emisin de semen y se vuelve impuro a causa de ello; 33 para la que padece su flujo menstrual, para el que tiene flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que duerma con una mujer impura.

Levitico 16


El da de la expiacin 

1 [1] 
Habl Jehov a Moiss despus de la muerte de los dos hijos de Aarn, que murieron cuando se acercaron a la presencia de Jehov.[2] 2 Y Jehov dijo a Moiss: "Di a Aarn, tu hermano, que no entre en todo tiempo en el santuario detrs del velo,[3] delante del propiciatorio que est sobre el Arca,[4] para que no muera, pues yo aparecer en la nube sobre el propiciatorio. 3 Aarn entrar en el santuario con esto: un becerro para la expiacin y un carnero para el holocausto.[5] 4 Se vestir con la tnica santa de lino, se pondr los calzoncillos de lino, se ceir el cinto de lino y con la mitra de lino se cubrir. Estas son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir despus de lavar su cuerpo con agua.[6] 
5 "De la congregacin de los hijos de Israel tomar dos machos cabros para la expiacin y un carnero para el holocausto. 6 Aarn har traer su becerro de la expiacin, y har la reconciliacin por s y por su casa. 7 Despus tomar los dos machos cabros y los presentar delante de Jehov, a la puerta del Tabernculo de reunin. 8 Luego echar suertes Aarn sobre los dos machos cabros, una suerte por Jehov y otra suerte por Azazel.[7] 9 Y har traer Aarn el macho cabro sobre el cual caiga la suerte por Jehov, y lo ofrecer como expiacin. 10 Pero el macho cabro sobre el cual caiga la suerte por Azazel, lo presentar vivo delante de Jehov para hacer la reconciliacin sobre l y enviarlo al desierto para Azazel. 
11 "Har traer Aarn el becerro destinado a su propia expiacin, har la reconciliacin por s y por su casa, y lo degollar como sacrificio de expiacin. 12 Despus tomar un incensario lleno de brasas de fuego del altar que est delante de Jehov, y dos puados del perfume aromtico molido, y lo llevar detrs del velo.[8] 13 Pondr el perfume sobre el fuego delante de Jehov, y la nube del perfume cubrir el propiciatorio que est sobre el Testimonio, para que no muera. 14 Tomar luego de la sangre del becerro y la rociar con su dedo en el lado oriental del propiciatorio, y delante del propiciatorio esparcir con su dedo siete veces de aquella sangre. 15 Despus degollar el macho cabro como expiacin por el pecado del pueblo, llevar la sangre detrs del velo adentro[9] y har con su sangre como hizo con la sangre del becerro: la esparcir sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. 16 As purificar el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados. De la misma manera har tambin con el Tabernculo de reunin, que est entre ellos en medio de sus impurezas.[10] 
17 "Ningn hombre estar en el Tabernculo de reunin cuando l entre a hacer la expiacin en el santuario, hasta que l salga. Cuando haya hecho expiacin por s mismo, por su casa y por toda la comunidad de Israel 18 saldr hacia el altar que est delante de Jehov, y lo expiar: tomar de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabro, y la pondr sobre los cuernos alrededor del altar.[11] 19 Esparcir sobre l de la sangre con su dedo siete veces. As lo limpiar y lo santificar de las impurezas de los hijos de Israel. 
20 "Cuando haya acabado de expiar el santuario, el Tabernculo de reunin y el altar, har traer el macho cabro vivo. 21 Pondr Aarn sus dos manos sobre la cabeza del macho cabro vivo[12] y confesar sobre l todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados. As los pondr sobre la cabeza del macho cabro, y lo enviar al desierto por medio de un hombre destinado para esto.[13] 22 Aquel macho cabro llevar sobre s todas sus iniquidades a tierra inhabitada; y dejar ir el macho cabro por el desierto. 23 Despus vendr Aarn al Tabernculo de reunin y se quitar las vestiduras de lino que haba vestido para entrar en el santuario, y las pondr all.[14] 24 Lavar luego su cuerpo con agua all mismo en el santuario y, despus de ponerse sus vestidos, saldr a ofrecer su holocausto y el holocausto del pueblo; har la expiacin por s mismo y por el pueblo, 25 y quemar en el altar la grasa del sacrificio por el pecado. 26 El que haya llevado el macho cabro a Azazel, lavar sus vestidos, lavar tambin con agua su cuerpo y despus entrar en el campamento. 
27 "Despus sacarn fuera del campamento[15] el becerro y el macho cabro inmolados por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario para hacer la expiacin, y quemarn en el fuego su piel, su carne y su estircol. 28 El que los queme lavar sus vestidos y lavar tambin su cuerpo con agua, y despus podr entrar en el campamento. 
29 "Esto tendris por estatuto perpetuo: En el mes sptimo, a los diez das del mes, afligiris vuestras almas,[16] y ninguna obra haris, ni el natural ni el extranjero que habita entre vosotros, 30 porque en este da se har expiacin por vosotros, y seris limpios de todos vuestros pecados delante de Jehov.[17] 31 Da de reposo es para vosotros, y afligiris vuestras almas. Es un estatuto perpetuo. 32 Har la expiacin el sacerdote que sea ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; se vestir con las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas, 33 y har la expiacin por el santuario santo y el Tabernculo de reunin; tambin har expiacin por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregacin. 
34 "Esto tendris como estatuto perpetuo, para hacer expiacin una vez al ao por todos los pecados de Israel".[18] 
Y Moiss lo hizo como Jehov le mand. 
						 NOTAS:

1. 16.1-34 El ritual del da de la Expiacin (cf. Lv 23.26-32; Nm 29.7-11) inclua dos ceremonias distintas: la primera era un rito de purificacin celebrado una vez al ao por el Sumo sacerdote, con el fin de obtener el perdn de los pecados para s mismo y para todo el pueblo. La segunda consista en cargar simblicamente los pecados e impurezas de los israelitas sobre un macho cabro y soltarlo luego en un lugar descampado. Este ritual no estaba destinado, como los otros ritos sacrificiales, a obtener el perdn de faltas aisladas, sino a purificar al pueblo en su totalidad, restaurando as la buena relacin con Dios, afectada por las transgresiones (voluntarias e involuntarias) cometidas durante el ao. Segn el NT, el sacrificio de Cristo en la cruz realiz eficazmente, una vez para siempre (Heb 7.27; 9.12), lo que el Sumo sacerdote del antiguo pacto trataba de obtener cada ao, entrando en el santuario para ofrecer sangre ajena (Heb 9.25). 
2. 16.1 Los dos hijos de Aarn: es decir, Nadab y Abi (Lv 10.1-2). 
3. 16.2 Heb 6.19. 
4. 16.2 Propiciatorio que est sobre el Arca: Vase Ex 25.17 n. 
5. 16.3 Heb 9.7. 
6. 16.4 El Sumo sacerdote deba vestir indumentarias sencillas, de acuerdo con el carcter penitencial de este da, y no las vestimentas de las grandes solemnidades (cf. Ex 28). 
7. 16.8 Azazel: nombre que podra referirse a un demonio. Los antiguos crean que este ser demonaco habitaba en el desierto. Aqu no se trata de un sacrificio ofrecido a Azazel, porque el macho cabro era enviado vivo al desierto. 
8. 16.12 Detrs del velo: Cf. Ex 26.31-35. La entrada del Sumo sacerdote en el Lugar santsimo era el punto culminante del da de Expiacin. En el antiguo Israel se atribua a esta entrada una enorme significacin, dado que este era el nico da en que alguien (que no poda ser ms que el Sumo sacerdote) poda ir ms all del velo que cubra el acceso a ese recinto sagrado. 
9. 16.15 Llevar la sangre detrs del velo adentro: Cf. Heb 9.3-4,6-7,12. 
10. 16.16 La purificacin del santuario y del altar (cf. v. 19,33), manchados por las impurezas y los pecados de los que rendan culto en ellos, era una parte esencial de los ritos celebrados en el da de Expiacin. Cf. en Ez 45.18-20 la referencia a otro sacrificio con esta misma finalidad. 
11. 16.18 Los cuernos alrededor del altar: Vase Ex 27.2 n. 
12. 16.21 La accin de poner las manos sobre la cabeza del macho cabro vivo tiene aqu un significado distinto del indicado en Lv 1.4 n. 
13. 16.21 Segn la tradicin rabnica, el macho cabro era soltado en un sitio llamado Bet-hadud o Bet-harudn, a unos 6 km de Jerusaln, en direccin al desierto de Judea (cf. Mt 3.1). 
14. 16.23 Ez 44.19. 
15. 16.27 Cf. Heb 13.11. 
16. 16.29 En el mes sptimo,... afligiris vuestras almas. Otra posible traduccin: El da diez del mes sptimo deberis vosotros dedicarlo al ayuno: Cf. Is 58.1-12. 
17. 16.29-34 Cf. Lv 23.26-32; Nm 29.7-11. 
18. 16.34 Despus que los romanos destruyeron el templo de Jerusaln (ao 70 d.C), el da de Expiacin (heb. Yom Kipur) se ha seguido celebrando en todas las sinagogas judas como un da de penitencia y ayuno. La tradicin rabnica lo considera tan importante que lo llama simplemente "el Da". 

Levitico 17


4. LA "LEY DE SANTIDAD" (17.1--26.46)



El santuario nico 

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a Aarn, a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: Esto es lo que ha mandado Jehov:[2] 
3 "Cualquier hombre de la casa de Israel que deguelle un buey o un cordero o una cabra, en el campamento o fuera de l, 4 y no lo lleve a la puerta del Tabernculo de reunin para presentarlo como ofrenda a Jehov delante del tabernculo de Jehov, ser culpado de la sangre derramada. Tal hombre derram sangre y ser por tanto eliminado de su pueblo, 5 a fin de que los hijos de Israel traigan sus sacrificios, los que sacrifican en medio del campo, que los traigan al sacerdote, ante Jehov, a la puerta del Tabernculo de reunin, y as ofrezcan sus sacrificios de paz a Jehov. 6 El sacerdote esparcir la sangre sobre el altar de Jehov a la puerta del Tabernculo de reunin, y quemar la grasa como olor grato a Jehov. 7 Y nunca ms sacrificarn sus sacrificios a los demonios,[3] tras los cuales se han prostituido. Tendrn esto por estatuto perpetuo para sus generaciones. 
8 "Les dirs tambin: Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que habitan entre vosotros, que ofrezca holocausto o sacrificio 9 y no lo traiga a la puerta del Tabernculo de reunin para ofrecerlo a Jehov, tal hombre ser igualmente eliminado de su pueblo. 

Prohibicin de comer sangre

10 "Si cualquier hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que habitan entre ellos, come alguna sangre, yo pondr mi rostro contra la persona que coma sangre, y la eliminar de su pueblo,[4] 11 porque la vida de la carne en la sangre est, y yo os la he dado para hacer expiacin sobre el altar por vuestras almas, pues la misma sangre es la que hace expiacin por la persona.[5] 
12 "Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: "Ninguna persona de vosotros comer sangre, ni el extranjero que habita entre vosotros comer sangre". 13 Cualquier hombre de los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan entre ellos, que cace un animal o un ave que sea de comer, derramar su sangre y la cubrir con tierra, 14 porque la vida de toda carne es su sangre. Por eso he dicho a los hijos de Israel: "No comeris la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre, y cualquiera que la coma ser eliminado". 
15 "Cualquier persona, tanto de los naturales como de los extranjeros, que coma de un animal muerto o despedazado por una fiera, lavar sus vestidos y se lavar a s misma con agua, y ser impura hasta la noche: entonces quedar limpia. 16 Y si no los lava ni lava su cuerpo, cargar con su pecado". 
						 NOTAS:

1. 17.1--26.46 La seccin comprendida entre los caps. 17--26 se conoce como el "cdigo de santidad", a causa del nfasis en la necesidad que tiene el pueblo de Dios de ser un pueblo santo (cf. Ex 19.6). El espritu y la finalidad con que se han formulado todos los preceptos contenidos en esta seccin se resumen en la frase de Lv 19.2: Santos seris, porque santo soy yo, Jehov, vuestro Dios. 
2. 17.1-9 Esta orden de ofrecer sacrificios a Jehov en un solo santuario coincide con lo establecido en Dt 12.1-28. La presencia de un solo lugar de sacrificios pona de manifiesto que el pueblo de Israel renda culto a un nico Dios, y as se eliminaban los santuarios locales, demasiado expuestos a la contaminacin con ritos y costumbres de la religin cananea. 
3. 17.7 Los demonios: lit. los chivos. Se refiere a una creencia de que ciertos espritus malignos vivan en el desierto bajo apariencia animal (o de "chivo"). 
4. 17.10 Sobre esta prohibicin, vase Gn 9.4 n. 
5. 17.11 Cf. Heb 9.22. 

Levitico 18


Relaciones sexuales prohibidas

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: 
"Yo soy Jehov, vuestro Dios. 
3 "No haris como hacen en la tierra de Egipto, en la cual habitasteis. 
"No haris como hacen en la tierra de Canan, a la cual yo os conduzco, ni andaris en sus estatutos. 
4 "Mis ordenanzas pondris por obra, y mis estatutos guardaris, andando en ellos. Yo, Jehov, vuestro Dios. 
5 "Por tanto, guardaris mis estatutos y mis ordenanzas, porque el hombre que los cumpla, gracias a ellos[1] vivir. Yo, Jehov. 
6 "Ningn hombre se llegue a parienta prxima alguna para descubrir su desnudez. Yo, Jehov. 
7 "La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirs; tu madre es, no descubrirs su desnudez. 
8 "La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirs; es la desnudez de tu padre.[2] 
9 "No descubrirs la desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera.[3] 
10 "La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirs, pues es tu propia desnudez. 
11 "No descubrirs la desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, que es tu hermana. 
12 "La desnudez de la hermana de tu padre no descubrirs; es parienta de tu padre. 
13 "La desnudez de la hermana de tu madre no descubrirs, porque parienta de tu madre es. 
14 "La desnudez del hermano de tu padre no descubrirs; no te acercars a su mujer; es mujer del hermano de tu padre.[4] 
15 "La desnudez de tu nuera no descubrirs; mujer es de tu hijo: no descubrirs su desnudez.[5] 
16 "La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirs: es la desnudez de tu hermano.[6] 
17 "La desnudez de la mujer y de su hija no descubrirs, ni tomars la hija de su hijo, ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientas, es maldad.[7] 
18 "No tomars una mujer juntamente con su hermana, hacindola su rival y descubriendo su desnudez mientras la primera viva. 
19 "Tampoco te acercars a la mujer para descubrir su desnudez mientras est con su impureza menstrual.[8] 
20 "Adems, no tendrs acto carnal con la mujer de tu prjimo, contaminndote con ella.[9] 
21 "No dars un hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc;[10] no profanars as el nombre de tu Dios. Yo, Jehov. 
22 "No te acostars con varn como con mujer; es abominacin.[11] 
23 "Con ningn animal tendrs ayuntamiento, hacindote impuro con l, ni mujer alguna se pondr delante de animal para ayuntarse con l; es perversin.[12] 
24 "En ninguna de estas cosas os haris impuros, pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo expulso de delante de vosotros, 25 y tambin la tierra fue contaminada. Pero yo visit su maldad, y la tierra vomit a sus habitantes. 26 Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que habita entre vosotros 27 (porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada), 28 no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomit a la nacin que la habit antes que vosotros. 29 Cualquiera que haga alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hagan, sern eliminadas de su pueblo. 30 Guardad, pues, mi ordenanza, y no sigis ninguna de estas costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, para que no os contaminis en ellas. Yo, Jehov, vuestro Dios". 
						 NOTAS:

1. 18.5 Los cumpla... vivir: Cf. Neh 9.29; Ez 18.9; 20.11-13; Lc 10.28; Ro 10.5. 
2. 18.8 Lv 20.11; Dt 22.30; 27.20. 
3. 18.9 Lv 20.17; Dt 27.22. 
4. 18.12-14 Lv 20.19-20. 
5. 18.15 Lv 20.12. 
6. 18.16 Lv 20.21. 
7. 18.17 Lv 20.14; Dt 27.23. 
8. 18.19 Lv 20.18 (cf. Lv 15.19,24). 
9. 18.20 Vanse las referencias en Lv 20.10 n. 
10. 18.21 Cf. 20.1-5. Moloc: Este trmino, de procedencia fenicia, designaba el sacrificio de nios recin nacidos (o de un cordero en sustitucin del nio). Al ser transferido al hebreo, el trmino fue asociado con la palabra hebrea melec, que significa rey. As pas a designar un dolo o divinidad en cuyo honor se ofrecan sacrificios de nios; y la expresin lemolec ya no signific ms en sacrificio, sino para el rey. Ms tarde, y con el fin de reprobar una prctica severamente condenada por la Ley, el trmino fenicio fue vocalizado como la palabra boset, que significa verguenza (vase tambin 2 S 2.8 nota h). 
11. 18.22 Lv 20.13; Ro 1.26-27; 1 Co 6.9-10. 
12. 18.23 Ex 22.19; Lv 20.15-16; Dt 27.21. 

Levitico 19


Leyes de santidad y de justicia

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a toda la congregacin de los hijos de Israel[1] y diles: 
"Santos seris, porque santo soy yo, Jehov, vuestro Dios.[2] 
3 "Cada uno temer a su madre y a su padre. 
"Mis sbados guardaris. Yo, Jehov, vuestro Dios.[3] 
4 "No os volveris a los dolos,[4] ni haris para vosotros dioses de fundicin. Yo, Jehov, vuestro Dios. 
5 "Cuando ofrezcis un sacrificio de ofrenda de paz a Jehov, ofrecedlo de tal manera que l os acepte. 6 Ser comido el da que lo ofrezcis, o al da siguiente; y lo que quede para el tercer da, ser quemado en el fuego. 7 Si se come al tercer da, ser abominacin; no ser aceptado, 8 y el que lo coma cargar con su delito, por cuanto profan lo santo de Jehov. La tal persona ser eliminada de su pueblo. 
9 "Cuando siegues la mies de tu tierra, no segars hasta el ltimo rincn de ella ni espigars tu tierra segada. 10 No rebuscars tu via ni recogers el fruto cado de tu via; para el pobre y para el extranjero lo dejars. Yo, Jehov, vuestro Dios.[5] 
11 "No robaris,[6] no mentiris ni os engaaris el uno al otro.[7] 
12 "No juraris en falso por mi nombre,[8] profanando as el nombre de tu Dios. Yo, Jehov. 
13 "No oprimirs a tu prjimo ni le robars. 
"No retendrs el salario del jornalero en tu casa hasta la maana siguiente.[9] 
14 "No maldecirs al sordo, ni delante del ciego[10] pondrs tropiezo, sino que tendrs temor de tu Dios. Yo, Jehov. 
15 "No cometers injusticia en los juicios, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande: con justicia juzgars a tu prjimo.[11] 
16 "No andars chismeando entre tu pueblo. 
"No atentars contra la vida de tu prjimo. Yo, Jehov. 
17 "No aborrecers a tu hermano en tu corazn. 
"Reprenders a tu prjimo, para que no participes de su pecado.[12] 
18 "No te vengars ni guardars rencor a los hijos de tu pueblo, sino amars a tu prjimo como a ti mismo. Yo, Jehov.[13] 
19 "Mis estatutos guardars. 
"No hars ayuntar tu ganado con animales de otra especie. 
"Tu campo no sembrars con mezcla de semillas. 
"No te pondrs vestidos con mezcla de hilos.[14] 
20 "Si un hombre se acuesta con una sierva desposada con otro, que no ha sido rescatada ni ha recibido la libertad, ambos sern castigados, pero no morirn, por cuanto ella no es libre. 21 l ofrecer a Jehov, a la puerta del Tabernculo de reunin, un carnero como expiacin por su culpa. 22 Con el carnero de la expiacin lo reconciliar el sacerdote delante de Jehov, por el pecado que cometi, y se le perdonar el pecado que ha cometido. 
23 "Cuando entris en la tierra y plantis toda clase de rboles frutales, consideraris como incircunciso[15] lo primero de su fruto. Tres aos os ser como incircunciso: su fruto no se comer. 24 Al cuarto ao, todo su fruto ser consagrado en alabanzas a Jehov. 25 Pero al quinto ao comeris de su fruto, para que os haga crecer su fruto. Yo, Jehov, vuestro Dios. 
26 "No comeris cosa alguna con sangre.[16] 
"No seris agoreros ni adivinos.[17] 
27 "No haris tonsura en vuestras cabezas ni daaris la punta de vuestra barba. 
28 "No haris incisiones en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiris en vosotros seal alguna. Yo, Jehov.[18] 
29 "No contaminars[19] a tu hija prostituyndola, para que no se prostituya la tierra y se llene de maldad. 
30 "Mis sbados guardaris, y por mi santuario tendris reverencia. Yo, Jehov.[20] 
31 "No os volvis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultis,[21] contaminndoos con ellos. Yo, Jehov, vuestro Dios. 
32 "Delante de las canas te levantars y honrars el rostro del anciano. De tu Dios tendrs temor. Yo, Jehov. 
33 "Cuando el extranjero habite con vosotros en vuestra tierra, no lo oprimiris. 34 Como a uno de vosotros trataris al extranjero que habite entre vosotros, y lo amars como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.[22] Yo, Jehov, vuestro Dios. 
35 "No cometis injusticia en los juicios, en medidas de tierra, ni en peso ni en otra medida. 36 Balanzas justas, pesas justas y medidas justas[23] tendris. Yo soy Jehov, vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto. 
37 "Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra. Yo, Jehov". 
						 NOTAS:

1. 19.2 Habla a toda la congregacin de los hijos de Israel: Este cap. se refiere constantemente a situaciones de la vida diaria: la familia, la agricultura, el pago del salario a los trabajadores, la honestidad y la justicia en el trato con el prjimo y en el uso de las pesas y las medidas. Es en estas situaciones concretas donde tiene que llevarse a la prctica el mandamiento de amar al prjimo como a uno mismo (cf. v. 17-18). 
2. 19.2 Precisamente porque era el pueblo elegido por el Dios tres veces santo (Is 6.3), Israel estaba llamado a ser una nacin santa (cf. Ex 19.6; Lv 11.44-45). Esta santidad deba extenderse a todas las esferas de la vida, a fin de instaurar un orden social justo y, por lo tanto, diferente al de las dems naciones. Todo lo establecido en este captulo se basa en esta exigencia de santidad, cuya caracterstica ms notable es el marcado predominio de los mandamientos morales sobre los de carcter puramente ritual. Cf. Mt 5.48; 1 P 1.16. 
3. 19.3 Ex 20.8-12; Dt 5.12-15. Ntense las numerosas coincidencias entre estas normas y los mandamientos del Declogo. 
4. 19.4 dolos: Ex 20.23; 34.17; Lv 26.1. Vase Sal 24.4 n. 
5. 19.9-10 Cf. Lv 23.22; Dt 24.19-22. La historia de Rut muestra cmo poda llevarse a la prctica este mandato en favor de los pobres. Cf. Rt 2. 
6. 19.11 Ex 20.15; Dt 5.19. 
7. 19.11 Ex 20.16; Dt 5.20. 
8. 19.12 Ex 20.7; Nm 30.2; Dt 5.11; 23.21; Mt 5.33. 
9. 19.13 No retendrs... hasta la maana: Dt 24.14-15. 
10. 19.14 Dt 27.18. 
11. 19.15 Ex 23.6-8; Dt 16.19. 
12. 19.17 Cf. Mt 18.15. 
13. 19.18 Con el mandamiento del amor al prjimo culmina la serie de preceptos destinados a promover la honestidad, la solidaridad y la justicia entre los miembros de la comunidad. La palabra hebrea traducida por prjimo designa a una persona con la que se tiene una relacin que no es de parentesco (p.e., el vecino o el compaero de trabajo). El contexto da a entender que a este prjimo haba que buscarlo nicamente dentro del propio pueblo. Jess y los escritores del NT dieron a este mandamiento alcance universal. Cf. Mt 22.39; Mc 12.31,33; Lc 10.27; Ro 13.9; Gl 5.14; Stg 2.8. Vase tambin Mt 5.43 n. 
14. 19.19 No sembrars con mezcla de semillas: Dt 22.9. No te pondrs... mezcla de hilos: Dt 22.11. 
15. 19.23 Consideraris como incircunciso: es decir, no debern comer, durante los primeros tres aos, los frutos de los rboles frutales que sembraran en la Tierra prometida. 
16. 19.26 Vase Gn 9.4 n. 
17. 19.26 Dt 18.10-12. 
18. 19.27-28 Cf. Lv 21.5; Dt 14.1. 
19. 19.29 Dt 23.17. 
20. 19.30 Este v. se repite en Lv 26.2. 
21. 19.31 Dt 18.11; Is 8.19; cf. 1 S 28.3. 
22. 19.33-34 Ex 22.21; Dt 24.17-18; 27.19. 
23. 19.35-36 Dt 25.13-15; Pr 20.10; Ez 45.10; Am 8.5; Miq 6.11. 

Levitico 20


Reprobaciones y castigos

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Dirs asimismo a los hijos de Israel: 
"Cualquier hombre de los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en Israel, que ofrezca alguno de sus hijos a Moloc,[1] de seguro morir: el pueblo de la tierra lo apedrear. 3 Yo pondr mi rostro contra tal hombre, y lo eliminar de su pueblo, por cuanto dio uno de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre. 4 Si el pueblo de la tierra cierra sus ojos respecto de aquel hombre que dio uno de sus hijos a Moloc, para no matarlo, 5 entonces yo pondr mi rostro contra aquel hombre y contra su familia, y lo apartar de su pueblo, junto con todos los que como l se prostituyan tras Moloc. 
6 "La persona que preste atencin a encantadores o adivinos, para prostituirse detrs de ellos, yo pondr mi rostro contra la tal persona, y la eliminar de su pueblo.[2] 
7 "Santificaos, pues, y sed santos, porque yo, Jehov, soy vuestro Dios. 8 Guardad mis estatutos y ponedlos por obra. Yo soy Jehov, el que os santifico. 
9 "Todo hombre que maldiga a su padre o a su madre, de cierto morir,[3] pues a su padre o a su madre maldijo: su sangre caer sobre l. 
10 "Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prjimo, el adltero y la adltera indefectiblemente sern muertos.[4] 
11 "Cualquiera que se acueste con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubri; ambos han de ser muertos: su sangre caer sobre ellos.[5] 
12 "Si alguien duerme con su nuera, ambos han de morir; cometieron grave perversin: su sangre caer sobre ellos.[6] 
13 "Si alguien se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, abominacin hicieron; ambos han de ser muertos: sobre ellos caer su sangre.[7] 
14 "El que tome como esposas a una mujer y a la madre de ella, comete vileza. Tanto l como ellas sern quemados, para que no haya tal vileza entre vosotros.[8] 
15 "Cualquiera que tenga cpula con una bestia, ha de ser muerto. Tambin mataris a la bestia. 
16 "Si una mujer se acerca a algn animal para ayuntarse con l, a la mujer y al animal matars; morirn indefectiblemente: su sangre caer sobre ellos.[9] 
17 "Si alguno toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y ve su desnudez, y ella ve la suya, es cosa execrable; por tanto sern muertos a ojos de los hijos de su pueblo; descubri la desnudez de su hermana: cargar con su pecado.[10] 
18 "Cualquiera que duerma con una mujer durante su menstruacin y descubra su desnudez, su fuente descubri, y ella descubri la fuente de su sangre; ambos sern eliminados de su pueblo.[11] 
19 "La desnudez de la hermana de tu madre o de la hermana de tu padre, no descubrirs, porque al descubrir la desnudez de su parienta, cargarn con su pecado. 
20 "Cualquiera que duerma con la mujer del hermano de su padre, la desnudez del hermano de su padre descubri; cargarn con su pecado: morirn sin hijos.[12] 
21 "El que tome la mujer de su hermano, comete impureza; la desnudez de su hermano descubri: no tendrn hijos.[13] 
22 "Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra, no sea que os vomite la tierra en la cual yo os introduzco para que habitis en ella. 23 No andis en las prcticas de las naciones que yo expulsar de delante de vosotros, porque ellos hicieron todas estas cosas, y fueron para m abominables. 24 Pero a vosotros os he dicho: "Vosotros poseeris la tierra de ellos, y yo os la dar para que la poseis por heredad, tierra que fluye leche y miel". 
"Yo soy Jehov, vuestro Dios, que os he apartado de los dems pueblos. 25 Por tanto, vosotros haris distincin entre animal limpio e inmundo, y entre ave inmunda y limpia. No contaminis vuestras personas con los animales, ni con las aves, ni con nada que se arrastra sobre la tierra, los cuales os he apartado por inmundos. 26 Habis, pues, de serme santos, porque yo, Jehov, soy santo, y os he apartado de entre los pueblos para que seis mos. 
27 "El hombre o la mujer que consulten espritus de muertos o se entreguen a la adivinacin, han de morir; sern apedreados, y su sangre caer sobre ellos". 
						 NOTAS:

1. 20.2 Moloc: Vase Lv 18.21 n. 
2. 20.2-6 Dt 18.9-14. 
3. 20.9 Ex 21.17; Mt 15.4. 
4. 20.10 Ex 20.14; Lv 18.20; Dt 5.18; 22.22-24; Jn 8.5. 
5. 20.11 Vase Lv 18.8 n. 
6. 20.12 Lv 18.15. 
7. 20.13 Vase Lv 18.22 n. 
8. 20.14 Lv 18.17; Dt 27.23. 
9. 20.15-16 Ex 22.19; Lv 18.23; Dt 27.21. 
10. 20.17 Lv 18.9; Dt 27.22. 
11. 20.18 Lv 18.19; cf. Lv 15.19,24. 
12. 20.19-20 Lv 18.12-14. 
13. 20.21 Lv 18.16. 

Levitico 21


Santidad de los sacerdotes

1 Jehov dijo a Moiss: "Habla a los sacerdotes, hijos de Aarn, y diles que no se contaminen[1] por un muerto en sus pueblos, 2 a no ser por un pariente cercano, por su madre o por su padre, o por su hijo o por su hermano, 3 o por su hermana virgen, a l cercana, la cual no haya tenido marido;[2] por ella puede contaminarse. 4 No se contaminar como cualquier hombre de su pueblo, hacindose impuro. 
5 "No harn tonsura en su cabeza, ni raern la punta de su barba, ni en su carne harn incisiones.[3] 6 Santos sern para su Dios, y no profanarn el nombre de su Dios, porque ofrecen las ofrendas quemadas para Jehov y el pan de su Dios; por tanto, sern santos. 
7 "Con una mujer ramera o infame no se casarn, ni con una mujer repudiada por su marido, porque el sacerdote est consagrado a su Dios. 8 Por tanto, lo santificars, pues el pan de tu Dios ofrece; santo ser para ti, porque santo soy yo, Jehov, el que os santifico. 
9 "La hija del sacerdote, si comienza a prostituirse, a su padre deshonra; quemada ser al fuego. 
10 "El Sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza[4] fue derramado el aceite de la uncin, y que fue consagrado para llevar las vestiduras, no descubrir su cabeza ni rasgar sus vestidos 11 ni entrar donde haya alguna persona muerta; ni por su padre ni por su madre se contaminar. 12 No saldr del santuario ni profanar el santuario de su Dios, porque tiene sobre l la consagracin del aceite de la uncin de su Dios. Yo, Jehov. 
13 "Tomar por esposa a una mujer virgen. 14 No tomar viuda, ni repudiada, ni infame ni ramera, sino que tomar de su pueblo una virgen por mujer, 15 para que no profane su descendencia entre su pueblo, porque yo, Jehov, soy el que los santifico".[5] 
16 Jehov habl a Moiss y le dijo: 17 "Habla a Aarn y dile: Ninguno de tus descendientes que tenga algn defecto se acercar, a lo largo de las generaciones, para ofrecer el pan de su Dios. 18 Ningn hombre en el cual haya defecto se acercar: sea ciego o cojo, mutilado o deforme; 19 que tenga quebradura de pie o rotura de mano, 20 que sea jorobado o enano, o tenga una nube en el ojo, o sarna o erupcin o testculo magullado. 21 Ningn hombre de la descendencia del sacerdote Aarn, en el cual haya defecto, se acercar para ofrecer las ofrendas quemadas para Jehov. Hay defecto en l; no se acercar a ofrecer el pan de su Dios. 22 Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas podr comer. 23 Pero no se acercar tras el velo, ni se acercar al altar, por cuanto hay defecto en l; para que no profane mi santuario,[6] porque yo, Jehov, soy el que los santifico". 
24 As habl Moiss a Aarn y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel. 
						 NOTAS:

1. 21.1 Que no se contaminen: El Dios de Israel es el Dios santo (cf. Lv 19.2), y todo lo que estaba en relacin con el Seor deba ser santo. Esta exigencia de santidad obligaba sobre todo a los sacerdotes, que por su oficio estaban consagrados al servicio del santuario y de las cosas santas. 
2. 21.3 Su hermana virgen,... no haya tenido marido: En el antiguo Israel, la mujer, al casarse, se incorporaba a la familia y al clan de su marido; por lo tanto, perda sus vnculos legales con la familia de su padre. 
3. 21.5 Cf. Lv 19.27; vase Dt 14.1 nota b. 
4. 21.10 El ritual para la investidura de los sacerdotes se encuentra en Lv 8. 
5. 21.10-15 La dignidad de su cargo impona al Sumo sacerdote obligaciones ms estrictas que a los dems, sobre todo en materia de impurezas legales. Vase Lv 4.3 nota d. 
6. 21.23 Mi santuario: lit. mis santuarios. El plural incluye el santuario y todos los objetos sagrados contenidos en l. 

Levitico 22


Santidad de las ofrendas

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Di a Aarn y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, para que no profanen mi santo nombre. Yo, Jehov. 
3 "Diles que todo hombre de vuestra descendencia, en todas vuestras generaciones, que se acerque a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a Jehov, estando impuro, ser eliminado de mi presencia. Yo, Jehov. 
4 "Cualquier hombre de la descendencia de Aarn que sea leproso o padezca flujo, no comer de las cosas sagradas hasta que est limpio. 
"El que toque cualquier cosa de cadveres, o el hombre que haya tenido derramamiento de semen, 5 o el hombre que haya tocado cualquier reptil, por el cual haya quedado impuro, o a un hombre que le haya hecho impuro con cualquier impureza suya; 6 la persona que toque estas cosas ser impura hasta la noche, y no comer de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua. 7 Cuando el sol se ponga, quedar limpio, y despus podr comer las cosas sagradas, pues es su alimento. 8 No comer animal muerto ni despedazado por las fieras, pues se contaminara con ello. Yo, Jehov. 
9 "Guarden, pues, mi ordenanza, no sea que carguen con algn pecado cuando la profanen, y mueran a causa de ello. Yo soy Jehov, que los santifico. 
10 "Ningn extrao comer de las cosas sagradas. Ni el husped del sacerdote ni el jornalero comern cosas sagradas.[1] 
11 "Pero cuando el sacerdote compre algn esclavo por dinero, este podr comer de ellas, as como tambin el nacido en su casa podr comer de su alimento. 
12 "La hija del sacerdote, si se casa con un hombre que no es sacerdote, no comer de la ofrenda de las cosas sagradas. 13 Pero si la hija del sacerdote queda viuda o es repudiada, no tiene prole y ha regresado a la casa de su padre, podr comer del alimento de su padre como en su juventud; pero ningn extrao comer de l. 
14 "El que involuntariamente coma de cosa sagrada, la restituir al sacerdote con la cosa sagrada y le aadir una quinta parte. 15 No profanarn, pues, las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales apartan para Jehov, 16 pues les haran cargar la iniquidad del pecado, por comer esas cosas santas. Yo, Jehov, soy el que los santifico". 
17 Tambin habl Jehov a Moiss y le dijo: 18 "Habla a Aarn y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que presente su ofrenda en pago de sus votos o como ofrenda voluntaria presentada en holocausto a Jehov, 19 para que sea aceptado[2] deber ofrecer un macho sin defecto de entre el ganado vacuno, de entre los corderos o de entre las cabras. 20 Ninguna cosa en que haya defecto ofreceris, pues no os ser aceptado.[3] 
21 "Asimismo, cuando alguno ofrezca un sacrificio en ofrenda de paz a Jehov para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado ser sin defecto. 22 No ofreceris a Jehov un animal ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, sarnoso o rooso, ni de ellos pondris ofrenda quemada sobre el altar de Jehov. 23 Podrs ofrecer como ofrenda voluntaria un buey o un carnero que tenga de ms o de menos, pero en pago de un voto no ser aceptado. 24 No ofreceris a Jehov un animal con testculos heridos o magullados, rasgados o cortados, ni en vuestra tierra lo ofreceris. 25 Ni de mano de extranjeros tomars estos animales para ofrecerlos como alimento de vuestro Dios, porque su corrupcin est en ellos; hay en ellos defecto, no se os aceptarn". 
26 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 27 "El becerro o el cordero o la cabra, cuando nazca, siete das estar mamando de su madre, pero desde el octavo da en adelante ser aceptado como ofrenda de sacrificio que se quema para Jehov. 
28 "No degollaris en un mismo da una vaca o una oveja junto con su cra.[4] 
29 "Cuando ofrezcis un sacrificio de accin de gracias a Jehov, lo sacrificaris de manera que sea aceptable. 30 En el mismo da se comer; no dejaris de l para otro da. Yo, Jehov. 
31 "Guardad, pues, mis mandamientos, y cumplidlos. Yo, Jehov. 
32 "No profanis mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel. Yo soy Jehov, que os santifico, 33 y os saqu de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Jehov". 
						 NOTAS:

1. 22.10 Vase una excepcin a esta regla en 1 S 21.1-9; cf. tambin Mt 12.3-4. 
2. 22.19 Para que sea aceptado, deber ofrecer un macho sin defecto: La integridad de los animales sacrificados deba corresponder de algn modo a la santidad y perfeccin de Dios. Vase Lv 21.1 n. 
3. 22.18-20 Cf. Lv 1.3; cf. Mal 1.8. 
4. 22.28 Es probable que esta prohibicin est relacionada con algn rito pagano de la religin cananea. Vase Dt 22.9-11 n. 

Levitico 23


Ritual de las fiestas solemnes 



(Nm 28.16--29.40)

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehov, las cuales proclamaris como santas convocaciones, sern estas: 
3 "Seis das se trabajar, pero el sptimo da ser de descanso,[2] santa convocacin; ningn trabajo haris. Es el da de descanso dedicado a Jehov dondequiera que habitis. 
4 "Estas son las fiestas solemnes de Jehov, las reuniones santas que convocaris en las fechas sealadas: 
5 "En el primer mes, el da catorce del mes, al atardecer, es la Pascua de Jehov.[3] 
6 "A los quince das de este mes es la fiesta solemne de los Panes sin levadura[4] en honor a Jehov; siete das comeris panes sin levadura. 7 El primer da tendris santa convocacin; ningn trabajo de siervos haris. 8 Durante siete das ofreceris a Jehov ofrendas quemadas. El sptimo da ser de santa convocacin y ningn trabajo de siervo haris". 
9 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 10 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra que yo os doy, y seguis su mies, traeris al sacerdote una gavilla como primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11 El sacerdote mecer la gavilla delante de Jehov, para que seis aceptados. El da siguiente al sbado la mecer. 12 Y el da que ofrezcis la gavilla, sacrificaris un cordero de un ao, sin defecto, en holocausto a Jehov. 13 Su ofrenda ser dos dcimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda que se quema con olor gratsimo para Jehov; y su libacin ser de vino, la cuarta parte de un hin. 14 No comeris pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo da, hasta que hayis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios. Estatuto perpetuo os ser por vuestras generaciones, dondequiera que habitis. 

Tabla - Fiestas Judas y Das Sagrados

15 "Contaris siete semanas cumplidas desde el da que sigue al sbado, desde el da en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida. 16 Hasta el da siguiente al sptimo sbado contaris cincuenta das;[5] entonces ofreceris el nuevo grano a Jehov. 17 De vuestras habitaciones llevaris dos panes como ofrenda mecida, que sern de dos dcimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehov. 18 Junto con el pan ofreceris siete corderos de un ao, sin defecto, un becerro de la vacada y dos carneros: sern el holocausto para Jehov, adems de su ofrenda y sus libaciones, ofrenda de olor grato que se quema a Jehov. 
19 "Ofreceris adems un macho cabro como expiacin, y dos corderos de un ao en sacrificio de ofrenda de paz. 20 El sacerdote los presentar como ofrenda mecida delante de Jehov, con el pan de las primicias y los dos corderos; sern cosa consagrada a Jehov para el sacerdote. 
21 "En este mismo da convocaris una reunin santa; ningn trabajo de siervos haris. Estatuto perpetuo os ser, dondequiera que habitis, por vuestras generaciones.[6] 
22 "Cuando seguis la mies de vuestra tierra, no segaris hasta el ltimo rincn de ella, ni espigars tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejars. Yo, Jehov, vuestro Dios".[7] 
23 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 24 "Habla a los hijos de Israel y diles: El primer da[8] del sptimo mes[9] tendris da de descanso, una conmemoracin al son de trompetas y una santa convocacin. 25 Ningn trabajo de siervos haris, y presentaris una ofrenda quemada a Jehov". 
26 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 27 "A los diez das de este sptimo mes ser el da de expiacin;[10] tendris santa convocacin, afligiris vuestras almas y presentaris una ofrenda quemada a Jehov. 28 Ningn trabajo haris en este da, pues es da de expiacin, para reconciliaros delante de Jehov, vuestro Dios. 29 Toda persona que no ayune en este da, ser eliminada de su pueblo. 30 Y cualquier persona que haga algn trabajo en este da, yo har perecer a la tal persona en medio de su pueblo. 
31 "As pues, ningn trabajo haris. Estatuto perpetuo os ser por vuestras generaciones, dondequiera que habitis. 32 Da de descanso ser para vosotros, y ayunaris, comenzando el da nueve del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaris vuestro descanso". 
33 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 34 "Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince das de ese mes sptimo celebraris durante siete das la fiesta solemne de los Tabernculos[11] en honor a Jehov. 35 El primer da habr santa convocacin; ningn trabajo de siervos haris. 36 Durante siete das presentaris ofrenda quemada a Jehov. El octavo da tendris santa convocacin, y presentaris ofrenda quemada a Jehov; es fiesta, ningn trabajo de siervos haris. 
37 "Estas son las fiestas solemnes de Jehov, en las que convocaris santas reuniones, para ofrecer ofrenda quemada a Jehov, holocausto y ofrenda, sacrificio y libaciones, cada cosa en su da, 38 adems de los sbados de Jehov, de vuestros dones, de todos vuestros votos y de todas las ofrendas voluntarias que acostumbris dar a Jehov. 
39 "Pero a los quince das del sptimo mes, cuando hayis recogido el fruto de la tierra, haris fiesta a Jehov por siete das;[12] el primer da ser de descanso, y el octavo da ser tambin da de descanso. 40 Tomaris el primer da ramas con frutos de los mejores rboles, ramas de palmeras, ramas de rboles frondosos y sauces de los arroyos, y durante siete das os regocijaris delante de Jehov, vuestro Dios. 41 Le haris fiesta a Jehov durante siete das cada ao. Os ser estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el sptimo mes la haris. 42 En tabernculos habitaris siete das; todo natural de Israel habitar en tabernculos, 43 para que sepan vuestros descendientes que en tabernculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqu de la tierra de Egipto. Yo, Jehov, vuestro Dios".[13] 
44 As habl Moiss a los hijos de Israel sobre las fiestas solemnes de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 23.1-8 Acerca de las festividades incluidas en el calendario religioso de Israel, cf. Ex 23.14-19; 34.18-23; Nm 28--29; Dt 16.1-17. Vase Fiestas en la Concordancia temtica. 
2. 23.3 Ex 20.8-10; 23.12; 31.15; Dt 5.12-14. 
3. 23.5 Cf. Ex 12.1,6; Dt 16.1. Vase Pascua en la Concordancia temtica. 
4. 23.6-8 Cf. Ex 12.14-20; 23.15; 34.18; Dt 16.3-8. Vase Panes sin levadura, fiesta de los en la Concordancia temtica. 
5. 23.16 La fiesta de los cincuenta das, llamada tambin de la Cosecha (Ex 23.16) y de las Semanas (Ex 34.22), era una gran fiesta de accin de gracias celebrada al terminar la cosecha del trigo. Ms tarde se le dio el nombre de Pentecosts. Vase Pentecosts en la Concordancia temtica. 
6. 23.15-21 Cf. Ex 23.16; Dt 16.9-12. 
7. 23.22 Vase Lv 19.9-10 n. 
8. 23.24 Los das de luna nueva (los primeros del mes) se celebraban festivamente, con sacrificios especiales en el santuario y toques de trompeta (Sal 81.3). 
9. 23.24 Sptimo mes: segn el calendario que situaba el primer mes del ao en la primavera. Ms tarde, cuando el comienzo del ao fue pasado al otoo (septiembre-octubre), esta fiesta recibi el nombre de Rosh ha-Shan o del Ao nuevo. Vase Calendario hebreo. 
10. 23.26-32 Lv 16.29-34. 
11. 23.33-36 Dt 16.13-15. 
12. 23.39-43 Ex 23.16; 34.22. Vase Fiestas en la Concordancia temtica. 
13. 23.42-43 La permanencia en tabernculos hechos con ramas de rboles deba mantener vivo el recuerdo de la marcha por el desierto, despus de la salida de Egipto. En aquella etapa de su historia, los israelitas vivan en tiendas de campaa como los nmadas. Cf. Jer 2.2. 

Levitico 24


La iluminacin del Tabernculo



(Ex 27.20-21)

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lmparas continuamente. 3 Fuera del velo del Testimonio, en el Tabernculo de reunin, las dispondr Aarn delante de Jehov desde la tarde hasta la maana. Estatuto perpetuo os ser por vuestras generaciones. 4 Sobre el candelabro de oro puro dispondr las lmparas, para que ardan siempre delante de Jehov.[1] 

Los panes de la proposicin

5 "Tomars flor de harina, y cocers con ella doce tortas; cada torta ser de dos dcimas de efa. 6 Y las pondrs en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa de oro puro delante de Jehov. 7 Pondrs tambin sobre cada hilera incienso puro, y ser para el pan como perfume, como ofrenda que se quema a Jehov.[2] 8 Cada sbado lo dispondr sin falta delante de Jehov, en nombre de los hijos de Israel, como pacto perpetuo. 9 Ser, por derecho perpetuo, de Aarn y de sus hijos, los cuales lo comern en lugar santo, porque es una cosa muy santa que les pertenece de las ofrendas que se queman a Jehov".[3] 

Castigo del blasfemo

10 En aquel tiempo, el hijo de una mujer israelita, pero de padre egipcio, sali entre los israelitas. Cuando el hijo de la israelita y un hombre de Israel rieron en el campamento, 11 el hijo de la mujer israelita blasfem, y maldijo el Nombre.[4] Entonces lo llevaron a Moiss (su madre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan). 12 Lo pusieron en la crcel, hasta que les fuera declarado qu hacer por palabra de Jehov. 13 Y Jehov habl a Moiss, y le dijo: 14 "Saca al blasfemo fuera del campamento, y todos los que lo oyeron pongan sus manos sobre su cabeza, y apedrelo toda la congregacin. 15 Y a los hijos de Israel hablars as: Cualquiera que maldiga a su Dios cargar con su pecado. 16 El que blasfeme contra el nombre de Jehov ha de ser muerto; toda la congregacin lo apedrear. Tanto el extranjero como el natural, si blasfema contra el Nombre, que muera. 
17 "Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquier persona, que sufra la muerte.[5] 
18 "El que hiere a algn animal ha de restituirlo, animal por animal. 
19 "El que cause una lesin a su prjimo, segn lo hizo, as le sea hecho: 20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; segn la lesin que le haya causado al otro, igual se har con l. 
21 "El que hiera algn animal ha de restituirlo, pero el que hiere de muerte a un hombre, que muera.[6] 
22 "Un mismo estatuto tendris para el extranjero y para el natural,[7] porque yo soy Jehov, vuestro Dios". 
23 Entonces habl Moiss a los hijos de Israel, y ellos sacaron del campamento al blasfemo y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron segn Jehov haba mandado a Moiss. 
						 NOTAS:

1. 24.1-4 La orden de hacer arder las lmparas continuamente, desde el atardecer hasta la maana, se encuentra tambin en Ex 27.20-21. Para la descripcin del candelabro de oro puro, cf. Ex 25.31-40. 
2. 24.5-7 Este pan recibe tambin el nombre de pan de la Presencia o pan de la proposicin. Vase Ex 25.23-30 n. 
3. 24.9 Cf. Mt 12.4 y pasajes paralelos. 
4. 24.10-11 El Nombre, es decir, el nombre del Seor, aquel con que Jehov se revel a su pueblo Israel (vase Ex 3.15 n.). El temor a hacer mal uso del nombre divino Jehov (cf. Ex 20.7) hizo que los judos dejaran por completo de pronunciarlo y que utilizaran en su lugar expresiones como Adonai (el Seor), el Nombre, los Cielos, etc. 
5. 24.17 Ex 21.12. 
6. 24.19-21 Acerca de la llamada "ley del talin", vase Ex 21.23-25 n. 
7. 24.22 Nm 15.16. 

Levitico 25


El ao de reposo de la tierra y el ao del jubileo

1 Jehov habl a Moiss en el monte Sina y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardar reposo para Jehov. 3 Seis aos sembrars tu tierra, seis aos podars tu via y recogers sus frutos. 4 Pero el sptimo ao la tierra tendr descanso, reposo para Jehov; no sembrars tu tierra ni podars tu via.[1] 5 No segars lo que de por s nazca en tu tierra segada, y las uvas de tu viedo no vendimiars; ao de reposo ser para la tierra. 6 Aun en descanso, la tierra te dar de comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado y al extranjero que habite contigo. 7 Tambin a tu animal y a la bestia que haya en tu tierra, servirn de alimento todos sus frutos.[2] 
8 "Contars siete semanas de aos, siete veces siete aos, de modo que los das de las siete semanas de aos vendrn a sumar cuarenta y nueve aos. 9 Entonces hars tocar fuertemente la trompeta en el sptimo mes;[3] el da diez del mes --el da de la expiacin-- haris tocar la trompeta por toda vuestra tierra. 10 As santificaris el ao cincuenta[4] y pregonaris libertad en la tierra a todos sus habitantes. Ese ao os ser de jubileo, y volveris cada uno a vuestra posesin, y cada cual volver a su familia. 11 El ao cincuenta os ser jubileo; no sembraris, ni segaris lo que nazca de por s en la tierra, ni vendimiaris sus viedos, 12 porque es el jubileo: santo ser para vosotros. Del producto de la tierra comeris. 
13 "En este ao de jubileo volveris cada uno a vuestra posesin. 14 Cuando vendis algo a vuestro prjimo o compris de manos de vuestro prjimo, no engae ninguno a su hermano. 15 Conforme al nmero de los aos transcurridos despus del jubileo comprars de tu prjimo; conforme al nmero de los aos de cosecha te vender l a ti. 16 Cuanto mayor sea el nmero de los aos, aumentars el precio, y cuanto menor sea el nmero, disminuirs el precio, porque segn el nmero de las cosechas te vender l.[5] 
17 "No engae ninguno a su prjimo, sino temed a vuestro Dios, porque yo soy Jehov, vuestro Dios. 18 Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas; ponedlos por obra y habitaris en la tierra seguros. 19 La tierra dar su fruto, comeris hasta saciaros y habitaris en ella con seguridad. 
20 "Quizs os preguntis: "Qu comeremos el sptimo ao, ya que no hemos de sembrar ni hemos de recoger nuestros frutos?" 21 Yo os enviar mi bendicin el sexto ao, y ella har que haya fruto por tres aos.[6] 22 En el octavo ao sembraris, y comeris del fruto aejo; hasta el ao noveno, hasta que venga su fruto, comeris del aejo. 
23 "La tierra no se vender a perpetuidad, porque la tierra ma es,[7] y vosotros como forasteros y extranjeros sois para m. 24 Por tanto, en toda tierra de vuestra posesin otorgaris derecho a rescatar la tierra.[8] 
25 "Si tu hermano empobrece y vende algo de su posesin, entonces su pariente ms prximo vendr y rescatar lo que su hermano haya vendido.[9] 
26 "Cuando el hombre no tenga quien rescate, y consigue lo suficiente para el rescate, 27 entonces contar los aos desde que vendi, y pagar lo que falta al hombre a quien vendi, y volver a su posesin. 28 Pero si no consigue lo suficiente para que se la devuelvan, lo que vendi estar en poder del que lo compr hasta el ao del jubileo; y al jubileo quedar libre, y l volver a su posesin.[10] 
29 "El hombre que venda una vivienda en una ciudad amurallada tendr facultad de redimirla hasta el trmino de un ao desde la venta; un ao entero ser el trmino para poderla redimir. 30 Y si no es rescatada dentro de ese ao, la casa que est en la ciudad amurallada quedar para siempre en poder de aquel que la compr, y de sus descendientes; no quedar libre en el jubileo. 31 Pero las casas de las aldeas que no tienen muros alrededor sern estimadas como los terrenos del campo: podrn ser rescatadas y quedarn libres en el jubileo. 
32 "Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, estos podrn rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su posesin. 33 En el jubileo, el que haya comprado de los levitas saldr de la casa vendida o de la ciudad de su posesin, por cuanto las casas de las ciudades de los levitas son la posesin de ellos entre los hijos de Israel. 34 Pero la tierra del ejido de sus ciudades no se vender, porque es posesin suya a perpetuidad. 
35 "Si tu hermano empobrece y recurre a ti, t lo amparars; como forastero y extranjero vivir contigo.[11] 36 No tomars de l usura ni ganancia, sino tendrs temor de tu Dios, y tu hermano vivir contigo. 37 No le dars tu dinero a usura[12] ni tus vveres a ganancia. 38 Yo soy Jehov, vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para daros la tierra de Canan y para ser vuestro Dios. 
39 "Si tu hermano empobrece estando contigo, y se vende a ti, no lo hars servir como esclavo. 40 Como criado, como extranjero estar contigo; hasta el ao del jubileo te servir. 41 Entonces saldr libre de tu casa junto con sus hijos, volver a su familia y regresar a la posesin de sus padres, 42 porque son mis siervos, los cuales saqu yo de la tierra de Egipto: no sern vendidos a manera de esclavos. 43 No te enseorears de l con dureza, sino tendrs temor de tu Dios. 
44 "Los esclavos y las esclavas que tengas sern de las gentes que estn a vuestro alrededor; de ellos podris comprar esclavos y esclavas. 45 Tambin podris comprar esclavos de entre los hijos y familiares de los forasteros que han nacido en vuestra tierra y viven en medio de vosotros, los cuales podrn ser de vuestra propiedad. 46 Los podris dejar en herencia a vuestros hijos despus de vosotros, como posesin hereditaria. Para siempre os serviris de ellos, pero sobre vuestros hermanos, los hijos de Israel, no os enseorearis; nadie tratar a su hermano con dureza.[13] 
47 "Si el forastero o el extranjero que est contigo se enriquece, y tu hermano que est junto a l empobrece y se vende al forastero o extranjero que est contigo, o a alguno de la familia del extranjero, 48 despus que se haya vendido podr ser rescatado. Uno de sus hermanos lo rescatar, 49 o su to o el hijo de su to lo rescatar, o un pariente cercano de su familia lo rescatar o, si sus medios alcanzan, l mismo se rescatar. 50 Contar junto con el que lo compr, desde el ao en que se vendi a l hasta el ao del jubileo; y el precio de la venta ha de apreciarse conforme al nmero de los aos, y se contar el tiempo que estuvo con l conforme al tiempo de un criado asalariado. 51 Si faltan an muchos aos, conforme a ellos devolver para su rescate parte del dinero por el cual se vendi. 52 Y si queda poco tiempo hasta el ao del jubileo, entonces har un clculo con l, y devolver su rescate conforme a los aos que falten. 53 Como a un asalariado contratado anualmente se le tratar. No se enseorear sobre l con rigor ante tus ojos. 
54 "Si no se rescata en esos aos, en el ao del jubileo quedar libre l junto con sus hijos, 55 porque los hijos de Israel son mis siervos; son siervos mos, a quienes yo saqu de la tierra de Egipto. Yo, Jehov, vuestro Dios. 
						 NOTAS:

1. 25.2-4 Este ciclo de siete aos se basa en la semana de siete das, con sus seis das de trabajo y el sptimo de reposo. De ah que este ao sea llamado habitualmente "ao sabtico". Cf. Dt 15.1-11. 
2. 25.1-7 Ex 23.10-11. 
3. 25.9 Sptimo mes: el mes en que terminaban las cosechas. Por lo tanto, los cuarenta y nueve aos (v. 8) deban contarse de otoo a otoo. 
4. 25.10 Santificaris el ao cincuenta, llamado tambin del jubileo, palabra derivada del heb. yobel, que significa carnero, cuerno de carnero y tambin la corneta que se haca con ese cuerno y se utilizaba como instrumento musical en las fiestas religiosas. Al iniciar el ao de jubileo se haca sonar el yobel (v. 9). 
5. 25.15-16 Como la propiedad no poda cambiar de dueo definitivamente (cf. v. 10,13,23), lo que en realidad se venda no era la tierra sino un determinado nmero de cosechas. 
6. 25.20-21 Esta pregunta se haca an ms inquietante tratndose del ao cincuenta o ao de jubileo, ya que entonces los campos no deban cultivarse durante dos aos seguidos. En respuesta a esta preocupacin, el Seor promete una bendicin sobreabundante en cada ao sexto, es decir, en el que preceda inmediatamente al ao de reposo (cf. tambin v. 6-7). 
7. 25.23 La tierra ma es y los hijos de Israel son mis siervos... a quienes yo saqu de la tierra de Egipto (v. 55), son los dos pilares sobre los que se asientan las prescripciones de contenido social que aparecen en este cap., especialmente las relativas al ao de jubileo. 
8. 25.23-24 Estos v. explican por qu las parcelas de terreno no podan venderse a perpetuidad (es decir, con la prdida de todo derecho por parte del vendedor): la tierra en realidad perteneca a Dios, quien, al entrar Israel en Canan, la haba distribuido entre las tribus como un bien inalienable (Jos 13--21). Por eso los israelitas son forasteros y extranjeros para con el Seor. 
9. 25.25 Sobre la ley de levirato, cf. Rt 2.20; 4.1-10. 
10. 25.28 Y l volver a su posesin: El relato de 1 R 21 muestra cun firme sola ser en Israel la voluntad de conservar el patrimonio familiar, no por motivos puramente sentimentales, sino por fidelidad al Seor, que haba asignado una porcin del pas a cada tribu y a cada familia (cf. Nm 36.7). Vase Lv 25.23-24 n. 
11. 25.35 Dt 15.7-8. 
12. 25.37 No le dars tu dinero a usura: Ex 22.25; Dt 23.19-20. 
13. 25.39-46 Ex 21.2-6; Dt 15.12-18. 

Levitico 26


Bendiciones de la obediencia 

1 [1] 

(Dt 7.12-24; 28.1-14)
"No haris para vosotros dolos ni escultura, ni os levantaris estatua, ni pondris en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros ante ella, porque yo soy Jehov, vuestro Dios.[2] 2 Guardad mis sbados y reverenciad mi santuario. Yo, Jehov.[3] 
3 "Si andis en mis preceptos y guardis mis mandamientos, y los ponis por obra, 4 yo os enviar las lluvias a su tiempo, y la tierra y el rbol del campo darn su fruto. 5 Vuestra trilla alcanzar hasta la vendimia y la vendimia alcanzar hasta la siembra; comeris vuestro pan hasta saciaros y habitaris seguros en vuestra tierra.[4] 6 Yo dar paz en la tierra y dormiris sin que haya quien os espante; har desaparecer de vuestra tierra las malas bestias y la espada no pasar por vuestro pas. 7 Perseguiris a vuestros enemigos, que caern a espada delante de vosotros. 8 Cinco de vosotros perseguirn a cien y cien de vosotros perseguirn a diez mil, y vuestros enemigos caern a filo de espada delante de vosotros, 9 porque yo me volver a vosotros, os har crecer, os multiplicar y afirmar mi pacto con vosotros. 10 Comeris lo aejo de mucho tiempo, y desecharis lo aejo para guardar lo nuevo. 
11 "Yo pondr mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominar. 12 Andar entre vosotros: ser vuestro Dios y vosotros seris mi pueblo.[5] 13 Yo soy Jehov, vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para que no fuerais sus siervos; romp las coyundas de vuestro yugo y os he hecho andar con el rostro erguido. 

Consecuencias de la desobediencia



(Dt 28.15-68)

14 "Pero si no me escuchis ni cumpls todos estos mandamientos, 15 si despreciis mis preceptos y vuestra alma menosprecia mis estatutos, si no ponis en prctica todos mis mandamientos e invalidis mi pacto, 16 yo tambin har con vosotros esto: enviar sobre vosotros terror, extenuacin y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma. Sembraris en vano vuestra semilla, pues vuestros enemigos la comern. 17 Pondr mi rostro contra vosotros y seris heridos delante de vuestros enemigos. Los que os aborrecen se enseorearn de vosotros, y huiris sin que haya quien os persiga. 
18 "Si aun con estas cosas no me escuchis, yo volver a castigaros siete veces ms por vuestros pecados. 19 Quebrantar la soberbia de vuestro orgullo, y har vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce. 20 Vuestra fuerza se consumir en vano, porque vuestra tierra no producir nada y los rboles del campo no darn su fruto. 
21 "Si continuis oponindoos a m, y no me queris oir, yo enviar sobre vosotros siete veces ms plagas por vuestros pecados. 22 Enviar tambin contra vosotros fieras salvajes que os arrebaten vuestros hijos, destruyan vuestro ganado y os reduzcan en nmero, de modo que vuestros caminos queden desiertos. 
23 "Si con estas cosas no os corregs, sino que continuis oponindoos a m, 24 yo tambin proceder en contra de vosotros, y os herir an siete veces por vuestros pecados. 25 Traer sobre vosotros espada vengadora, en vindicacin del pacto, y si buscis refugio en vuestras ciudades, yo enviar pestilencia entre vosotros y seris entregados en manos del enemigo. 
26 "Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocern diez mujeres todo vuestro pan en un horno, y os lo devolvern tan bien medido que comeris y no os saciaris. 
27 "Si aun con esto no me escuchis, sino que continuis oponindoos a m, 28 yo proceder en contra de vosotros con ira, y os castigar aun siete veces por vuestros pecados. 29 Comeris la carne de vuestros hijos y comeris la carne de vuestras hijas. 30 Destruir vuestros lugares altos, derribar vuestras imgenes, pondr vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros dolos, y mi alma os abominar. 31 Dejar desiertas vuestras ciudades, asolar vuestros santuarios y no oler la fragancia de vuestro suave perfume. 
32 "Asolar tambin la tierra, y se pasmarn por ello vuestros enemigos que en ella habiten. 33 A vosotros os esparcir entre las naciones,[6] y desenvainar la espada en pos de vosotros. Vuestra tierra quedar asolada y desiertas vuestras ciudades. 34 Entonces la tierra gozar sus das de reposo durante todos los das que est asolada, mientras vosotros estis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansar entonces y gozar sus das de reposo. 35 Durante todo el tiempo que est asolada, descansar por lo que no repos en los das de reposo cuando habitabais en ella. 
36 "A los que queden de vosotros, les infundir tal cobarda en sus corazones, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los har huir como se huye ante la espada, y caern sin que nadie los persiga. 37 Tropezarn los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga, y no podris resistir en presencia de vuestros enemigos. 38 Pereceris entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumir. 39 Y los que queden de vosotros, se consumirn en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad, y se consumirn junto con sus padres por la iniquidad de ellos. 
40 "Entonces confesarn su iniquidad y la iniquidad de sus padres, la rebelda con que se rebelaron contra m, y tambin porque se opusieron a m. 41 Por eso yo me enfrentar a ellos y los har entrar en la tierra de sus enemigos. Entonces se humillar su corazn incircunciso y reconocern su pecado. 42 Y yo me acordar de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y tambin de mi pacto con Abraham[7] me acordar, y har memoria de la tierra. 43 Pero la tierra ser abandonada por ellos y gozar sus das de reposo, mientras quede desierta a causa de ellos, y entonces se sometern al castigo de sus iniquidades, por cuanto menospreciaron mis ordenanzas y su alma desde mis estatutos. 
44 "Aun con todo esto, cuando ellos estn en tierra de sus enemigos, yo no los desechar, ni los abominar hasta consumirlos, invalidando mi pacto con ellos, porque yo, Jehov, soy su Dios. 45 Antes me acordar de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqu de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones para ser su Dios. Yo, Jehov". 
46 Estos son los estatutos, preceptos y leyes que estableci Jehov entre l y los hijos de Israel en el monte Sina por medio de Moiss. 
						 NOTAS:

1. 26.1-13 Segn el AT, la Ley fue dada al pueblo de Israel para que viviera de acuerdo con la voluntad del Seor y fuera bendecido. Pero si el pueblo no se someta a la voluntad divina expresada en la Ley, la desobediencia atraera la maldicin y no la bendicin. Este cap. enumera la serie de bendiciones (v. 1-13) y maldiciones (v. 14-43) prometidas, respectivamente, a la obediencia y a la infidelidad. Las bendiciones eran alimento abundante, salud, larga vida, fecundidad y una numerosa descendencia; la maldicin, en cambio, inclua muerte, enfermedad, esterilidad, y otros desastres como la sequa, el hambre, la guerra y la dispersin. Cf. Dt 27.11--28.68. 
2. 26.1 Ex 20.4; Lv 19.4; Dt 5.8; 16.21-22. 
3. 26.2 Lv 19.30. 
4. 26.3-5 Hay una bendicin parecida en Dt 11.13-15. 
5. 26.11-12 2 Co 6.16; Ap 21.3. 
6. 26.33 La enumeracin de los castigos sigue una escala ascendente, hasta culminar en la prdida de la tierra y en la deportacin a un pas extranjero. Cf. 2 R 25.20-21,26. 
7. 26.42 Sobre este pacto de Dios con Abraham y ratificado a sus descendientes, cf. Gn 17.7-8; 26.3-4; 28.13-14. 

Levitico 27


5. SOBRE LO CONSAGRADO A DIOS (27.1-34)



Cosas consagradas a Dios 

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguien haga un voto especial a Jehov,[2] segn la estimacin de las personas que se hayan de redimir, lo estimars as: 3 Al hombre de veinte aos hasta sesenta, lo estimars en cincuenta siclos de plata, segn el siclo del santuario. 4 Si es mujer, la estimars en treinta siclos. 5 Si tiene entre cinco y veinte aos de edad, al hombre lo estimars en veinte siclos, y a la mujer en diez siclos. 6 Entre un mes y cinco aos de edad, entonces estimars al hombre en cinco siclos de plata, y a la mujer en tres siclos de plata. 7 Pero si tiene sesenta aos de edad o ms, al hombre lo estimars en quince siclos, y a la mujer en diez siclos. 8 Pero si es muy pobre para pagar tu estimacin, entonces ser llevado ante el sacerdote, quien fijar el precio; conforme a la posibilidad del que hizo el voto, le fijar precio el sacerdote.[3] 
9 "Si se trata de un animal de los que se pueden ofrecer a Jehov, todo lo que de los tales se d a Jehov ser santo. 10 No ser cambiado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se permuta un animal por otro, tanto l como su sustituto sern sagrados. 
11 "Si se trata de algn animal inmundo, de los que no se pueden ofrecer a Jehov, entonces el animal ser puesto delante del sacerdote, 12 y el sacerdote lo valorar, sea bueno o sea malo; conforme a la estimacin del sacerdote, as ser. 13 Y si lo quiere rescatar, aadir a tu valuacin la quinta parte. 
14 "Cuando alguien dedique su casa consagrndola a Jehov, la valorar el sacerdote, sea buena o sea mala; segn la valore el sacerdote, as quedar. 15 Pero si el que dedic su casa desea rescatarla, aadir a tu valuacin la quinta parte de su valor, y ser suya. 
16 "Si alguien dedica una parte de la tierra de su posesin a Jehov, tu estimacin ser conforme a su siembra: un homer de siembra de cebada se valorar en cincuenta siclos de plata. 17 Y si dedica su tierra desde el ao del jubileo, conforme a tu estimacin quedar. 18 Pero si despus del jubileo dedica su tierra, entonces el sacerdote sacar la cuenta del dinero conforme a los aos que queden hasta el ao del jubileo,[4] y se rebajar de tu estimacin. 
19 "Si el que dedic la tierra quiere redimirla, aadir a tu estimacin la quinta parte de su precio, y as volver a ser suyo. 20 Pero si l no rescata la tierra, y la tierra se vende a otro, no la rescatar ms, 21 sino que cuando quede libre en el jubileo, la tierra ser santa para Jehov, como tierra consagrada: ser la posesin del sacerdote. 
22 "Si alguien dedica a Jehov un terreno que compr y que no forma parte de la tierra de su herencia, 23 entonces el sacerdote calcular con l la suma de tu estimacin hasta el ao del jubileo, y aquel da l pagar el precio sealado, como cosa consagrada a Jehov. 24 En el ao del jubileo volver la tierra a aquel de quien l la compr, es decir, al verdadero heredero de la tierra. 
25 "Todo lo que valores ser conforme al siclo del santuario; el siclo tiene veinte geras.[5] 
26 "Pero el primognito de los animales, que por la primogenitura es de Jehov, nadie lo dedicar; sea buey u oveja, de Jehov es.[6] 27 Si se trata de un animal inmundo, lo rescatarn conforme a tu estimacin, y aadirn sobre ella la quinta parte de su precio; y si no lo rescatan, se vender conforme a tu estimacin. 
28 "No se vender ni se rescatar ninguna cosa consagrada que alguien haya dedicado a Jehov; de todo lo que tenga, ya sea hombres, animales o tierras de su posesin, todo lo consagrado ser cosa santsima para Jehov.[7] 29 Ninguna persona separada como anatema podr ser rescatada; indefectiblemente ha de ser muerta. 
30 "El diezmo de la tierra, tanto de la simiente de la tierra como del fruto de los rboles, es de Jehov: es cosa dedicada a Jehov.[8] 31 Si alguien quiere rescatar algo del diezmo, aadir la quinta parte de su precio por ello. 
32 "Todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo ser consagrado a Jehov. 33 No mirar si es bueno o malo, ni lo cambiar; y si lo cambia, tanto l como el que se dio a cambio sern cosas sagradas: no podrn ser rescatados". 
34 Estos son los mandamientos que orden Jehov a Moiss para los hijos de Israel en el monte Sina. 
						 NOTAS:

1. 27.1-34 Cuando los israelitas dirigan una splica al Seor, la acompaaban a veces con el voto o promesa de consagrarle alguna de sus pertenencias. Las ofrendas estaban destinadas al sostenimiento del santuario y del culto, y podan ser personas (v. 2-8), animales (v. 9-13), casas (v. 14-15) o terrenos (v. 16-25). Este cap. indica el equivalente en dinero que estaba permitido pagar en lugar del objeto prometido. 
2. 27.2 Especial voto a Jehov, Cf. Nm 30.1-2. 
3. 27.8 Este v. contiene una clusula en favor de los pobres. Si una persona de escasos recursos haca una promesa que luego no poda pagar, deba consultar a los sacerdotes para que estos le asignaran una contribucin conforme a sus posibilidades. 
4. 27.18 Ao del jubileo: Cf. Lv 25. 
5. 27.25 Geras: Cf. Ez 45.12. Vase tambin la Tabla de pesas, medidas y monedas. 
6. 27.26 Cf. Ex 13.1-2,11-16; 22.29-30. 
7. 27.28 Nm 18.14. 
8. 27.30 Nm 18.21; Dt 14.22-29; Mal 3.8-10. 

Nmeros 1


1. LA PERMANENCIA EN EL SINA (1.1--10.10)



Censo de Israel en Sina

1 Habl Jehov a Moiss en el desierto de Sina, en el Tabernculo de reunin, el primer da del segundo mes, el ao segundo[1] de su salida de la tierra de Egipto,[2] y le dijo: 2 "Haced el censo[3] de toda la congregacin de los hijos de Israel, por sus familias y por las casas de sus padres, registrando uno por uno los nombres de todos los hombres. 3 De veinte aos para arriba, t y Aarn registraris a todos los que pueden salir a la guerra en Israel, segn el orden de sus ejrcitos. 4 Y estar con vosotros un hombre de cada tribu, uno que sea jefe de la casa de sus padres. 5 Estos son los nombres de los hombres[4] que estarn con vosotros: 
"de la tribu de Rubn, Elisur hijo de Sedeur; 
6 "de Simen, Selumiel hijo de Zurisadai; 
7 "de Jud, Naasn hijo de Aminadab; 
8 "de Isacar, Natanael hijo de Zuar; 
9 "de Zabuln, Eliab hijo de Heln; 
10 "de los hijos de Jos: de Efran, Elisama hijo de Amiud; de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur; 
11 "de Benjamn, Abidn hijo de Gedeoni; 
12 "de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai; 
13 "de Aser, Pagiel hijo de Ocrn; 
14 "de Gad, Eliasaf hijo de Deuel;[5] 
15 "de Neftal, Ahira hijo de Enn". 
16 Estos fueron los nombrados de entre la congregacin, prncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares[6] de Israel. 
17 Tomaron, pues, Moiss y Aarn a estos hombres que fueron designados por sus nombres, 18 y reunieron a toda la congregacin el da primero del mes segundo. Entonces fueron registrados por familias y segn las casas de sus padres, anotando uno por uno los nombres de los de veinte aos para arriba. 19 Tal como Jehov se lo haba mandado, Moiss los cont en el desierto de Sina. 
20 Hijos y descendientes de Rubn, primognito de Israel, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados uno por uno los nombres de todos los hombres de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 21 fueron contados de la tribu de Rubn cuarenta y seis mil quinientos. 
22 Hijos y descendientes de Simen, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados uno por uno los nombres de todos los hombres de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 23 fueron contados de la tribu de Simen cincuenta y nueve mil trescientos. 
24 Hijos y descendientes de Gad, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 25 fueron contados de la tribu de Gad cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 
26 Hijos y descendientes de Jud, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 27 fueron contados de la tribu de Jud setenta y cuatro mil seiscientos. 
28 Hijos y descendientes de Isacar, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 29 fueron contados de la tribu de Isacar cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 
30 Hijos y descendientes de Zabuln, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 31 fueron contados de la tribu de Zabuln cincuenta y siete mil cuatrocientos. 
32 Hijos de Jos: los hijos y descendientes de Efran, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 33 fueron contados de la tribu de Efran cuarenta mil quinientos. 34 Y de los hijos y descendientes de Manass, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 35 fueron contados de la tribu de Manass treinta y dos mil doscientos. 
36 Hijos y descendientes de Benjamn, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 37 fueron contados de la tribu de Benjamn treinta y cinco mil cuatrocientos. 
38 Hijos y descendientes de Dan, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 39 fueron contados de la tribu de Dan sesenta y dos mil setecientos. 
40 Hijos y descendientes de Aser, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 41 fueron contados de la tribu de Aser cuarenta y un mil quinientos. 
42 Hijos y descendientes de Neftal, registrados por familias y segn las casas de sus padres, y anotados los nombres de los de veinte aos para arriba, o sea, todos los que podan salir a la guerra; 43 fueron contados de la tribu de Neftal cincuenta y tres mil cuatrocientos.[7] 
44 Estos fueron los registrados por Moiss y Aarn, junto con los prncipes de Israel, uno por cada casa paterna. 45 Y todos los hijos de Israel de veinte aos para arriba, todos los que podan salir a la guerra en Israel, 46 fueron registrados por familias; y fueron contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.[8] 

Nombramiento de los levitas

47 Pero los levitas, por sus familias, no fueron registrados junto con ellos, 48 porque Jehov le haba dicho a Moiss: 49 "Solamente no contars a la tribu de Lev, ni hars el censo de ellos entre los hijos de Israel,[9] 50 sino que confiars a los levitas el tabernculo del Testimonio,[10] con todos sus utensilios y todas las cosas que le pertenecen. Ellos llevarn el Tabernculo y todos sus enseres, servirn en l y acamparn alrededor del Tabernculo. 51 Cuando el Tabernculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarn, y cuando el Tabernculo haya de detenerse, los levitas lo armarn. Y el extrao que se acerque, morir.[11] 52 Los hijos de Israel acamparn cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, segn el orden de sus ejrcitos. 53 Pero los levitas acamparn alrededor del tabernculo del Testimonio, para que no se desate la ira sobre la congregacin de los hijos de Israel. Los levitas tendrn la custodia del tabernculo del Testimonio". 
54 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que mand Jehov a Moiss. As lo hicieron. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Este dato indica que ya haba pasado un mes desde la instalacin del santuario o Tabernculo de reunin. (Cf. Ex 40.17). 
2. 1.1 De su salida de... Egipto: Vase Ex 30.11-16 n. 
3. 1.2-3 Censo: Vase Ex 30.11-16 n. Cf. el censo posterior, descrito en Nm 26.1-51. 
4. 1.5-15 La lista de las doce tribus corresponde a la manera como estas fueron clasificadas cuando los israelitas se establecieron en Canan y el territorio se reparti entre ellas (cf. Jos 15--19). En vez de la tribu de Lev, que fue separada para el servicio divino (v. 47-53), se contaron por Jos dos tribus, las de sus hijos Efran y Manass. 
5. 1.14 Deuel: Reuel, segn Nm 2.14 y la versin griega (LXX). (Cf. Nm 7.42; 10.20). 
6. 1.16 Millares: La palabra hebrea elef traducida generalmente por mil o millar, poda referirse a un nmero indefinido, a una subdivisin de la tribu, formada por varias familias de parentesco cercano, o bien al contingente militar aportado por cada familia. Cf. Jue 6.15; vase Gn 36.15 n. 
7. 1.22-43 Para cada tribu (v. 22-43) el texto hebreo repite la frmula empleada en los v. 20-21. 
8. 1.46 Cf. Ex 12.37; Nm 11.21. Esta y otras cifras (cf. Nm 3) supondran una poblacin de dos o tres millones de israelitas acampados en el desierto, los cuales, al ponerse en marcha, formaran una columna de varios cientos de km de largo. Los comentaristas han sugerido diferentes posibles explicaciones para interpretar el sentido de cifras tan elevadas. Una de ellas es que tales cifras quieren poner de relieve el poder del Seor, que multiplic de manera extraordinaria a los descendientes de Abraham (Gn 15.5; Ex 1.7) y los sostuvo milagrosamente en el desierto. Cf. Ex 16. 
9. 1.47-49 Los de la tribu de Lev fueron objeto de un censo especial (cf. Nm 3.14-39). 
10. 1.50 El tabernculo del Testimonio: es decir, el Tabernculo de reunin (cf. Ex 26; 27.21). 
11. 1.50-51 Solamente a los levitas se les permita servir en todo lo relacionado con el culto del Tabernculo. 

Nmeros 2


Campamentos y jefes de las tribus

1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 2 "Los hijos de Israel acamparn alrededor del Tabernculo de reunin, cada uno junto a su bandera, bajo las enseas de las casas de sus padres.[1] 
3 "Estos acamparn al frente, hacia el este: la bandera del campamento de Jud, segn el orden de sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Jud era Naasn hijo de Aminadab. 4 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 74.600 hombres. 5 Junto a l acamparn los de la tribu de Isacar. El jefe de los hijos de Isacar era Natanael hijo de Zuar. 6 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 54.400 hombres. 7 Tambin acampar la tribu de Zabuln. El jefe de los hijos de Zabuln era Eliab hijo de Heln. 8 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 57.400. 9 Todos los censados en el campamento de Jud, 186.400 hombres, marcharn delante segn el orden de sus ejrcitos. 
10 "La bandera del campamento de Rubn estar al sur, segn el orden de sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Rubn era Elisur hijo de Sedeur. 11 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 46.500. 12 Acamparn junto a l los de la tribu de Simen. El jefe de los hijos de Simen era Selumiel hijo de Zurisadai. 13 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 59.300. 14 Tambin acampar la tribu de Gad. El jefe de los hijos de Gad era Eliasaf hijo de Reuel. 15 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 45.650. 16 Todos los censados en el campamento de Rubn, 151.450 hombres, marcharn los segundos segn el orden de sus ejrcitos. 
17 "Luego ir el Tabernculo de reunin, con el campamento de los levitas, en medio de los campamentos. En el orden en que acamparon, as marchar cada uno junto a su bandera. 
18 "Al occidente, la bandera del campamento de Efran, segn el orden de sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Efran era Elisama hijo de Amiud. 19 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 40.500. 20 Junto a l estar la tribu de Manass. El jefe de los hijos de Manass era Gamaliel hijo de Pedasur. 21 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 32.200. 22 Tambin acampar la tribu de Benjamn. El jefe de los hijos de Benjamn era Abidn hijo de Gedeoni. 23 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 35.400. 24 Todos los censados en el campamento de Efran, 108.100 hombres, marcharn los terceros segn el orden de sus ejrcitos. 
25 "La bandera del campamento de Dan estar al norte, segn el orden de sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Dan era Ahiezer hijo de Amisadai. 26 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 62.700. 27 Junto a l acamparn los de la tribu de Aser. El jefe de los hijos de Aser era Pagiel hijo de Ocrn. 28 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 41.500. 29 Tambin acampar la tribu de Neftal. El jefe de los hijos de Neftal era Ahira hijo de Enn. 30 Su cuerpo de ejrcito, segn el censo: 53.400. 31 Todos los censados en el campamento de Dan, 157.600, marcharn los ltimos tras sus banderas". 
32 Estos fueron los hijos de Israel censados segn las casas de sus padres. Todos los registrados por campamentos, segn el orden de sus ejrcitos: 603.550. 33 Pero los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, como Jehov lo mand a Moiss. 
34 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehov mand a Moiss. As acamparon bajo sus banderas, y as marcharon cada uno por sus familias, segn las casas de sus padres. 
						 NOTAS:

1. 2.2 El orden del campamento se presenta como una formacin militar, simtrica, con el Tabernculo de reunin en el medio, tres tribus a cada uno de sus cuatro lados y los levitas acampados en el centro, alrededor del Tabernculo (v. 17). La posicin central del Tabernculo representa simblicamente la presencia de Jehov en medio de su pueblo (cf. Ex 25.8). 

Nmeros 3


Censo y deberes de los levitas

1 Estos eran los descendientes de Aarn y de Moiss, en el da en que Jehov habl a Moiss en el monte Sina. 2 Estos son los nombres de los hijos de Aarn: Nadab, el primognito, Abi, Eleazar e Itamar.[1] 3 Estos son los nombres de los hijos de Aarn, sacerdotes ungidos, a los cuales consagr para ejercer el sacerdocio. 4 Pero Nadab y Abi murieron delante de Jehov cuando ofrecieron fuego extrao[2] delante de Jehov en el desierto de Sina. Y no tuvieron hijos. Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio en presencia de Aarn su padre. 
5 Jehov habl a Moiss y le dijo: 6 "Haz que se acerque la tribu de Lev, y ponla delante del sacerdote Aarn, para que lo sirvan. 7 Estarn a su servicio y al de toda la congregacin delante del Tabernculo de reunin, sirviendo en el ministerio del Tabernculo. 8 Cuidarn de todos los utensilios del Tabernculo de reunin, y de todo lo encargado a ellos por los hijos de Israel, ministrando en el servicio del Tabernculo. 9 Confiars los levitas a Aarn y a sus hijos, pues le son enteramente dados de entre los hijos de Israel.[3] 10 A Aarn y a sus hijos les encargars que ejerzan su sacerdocio. Y el extrao que se acerque, morir". 
11 Jehov habl a Moiss y le dijo: 12 "Yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primognitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; sern, pues, mos los levitas 13 porque mo es todo primognito. Desde el da en que yo hice morir a todos los primognitos en la tierra de Egipto, santifiqu para m a todos los primognitos en Israel, tanto de hombres como de animales.[4] Mos sern. Yo, Jehov". 
14 Jehov habl a Moiss en el desierto de Sina, y le dijo: 15 "Haz un censo de los hijos de Lev segn las casas de sus padres y por familias: registrars a todos los varones de un mes para arriba".[5] 16 Y Moiss los registr conforme a la palabra de Jehov, como le fue mandado. 
17 Los nombres de los hijos de Lev fueron estos: Gersn, Coat y Merari. 
18 Los nombres de los hijos de Gersn por sus familias son estos: Libni y Simei. 
19 Los hijos de Coat por sus familias son: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. 
20 Los hijos de Merari por sus familias: Mahli y Musi. Estas son las familias de Lev, segn las casas de sus padres.[6] 
21 De Gersn proceda la familia de Libni y la de Simei; esas son las familias de Gersn. 22 Los registrados de ellos, contando a todos los varones de un mes para arriba, fueron 7.500. 23 Las familias de Gersn acampaban a espaldas del Tabernculo, al occidente. 24 El jefe del linaje de los gersonitas era Eliasaf hijo de Lael. 25 Los hijos de Gersn estaban encargados, en el Tabernculo de reunin, de la tienda y su cubierta, la cortina de la puerta del Tabernculo de reunin, 26 las cortinas del atrio y la cortina de la puerta del atrio que rodea el Tabernculo y el altar; as como de las cuerdas necesarias para todo el servicio.[7] 
27 De Coat proceda la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; esas son las familias coatitas. 28 El nmero de todos los varones de un mes para arriba era de 8.600.[8] Tenan la custodia del santuario. 29 Las familias de los hijos de Coat acampaban al lado del Tabernculo, hacia el sur. 30 El jefe del linaje de las familias de Coat era Elizafn hijo de Uziel. 31 A su cuidado estaban el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, el velo y todo su servicio.[9] 
32 El principal de los jefes de los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, jefe de los que tienen la custodia del santuario. 
33 De Merari era la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; esas son las familias de Merari. 34 Los registrados de ellos, contando a todos los varones de un mes para arriba, fueron 6.200 hombres. 35 El jefe de la casa paterna de Merari era Zuriel hijo de Abihail. Acampaban al lado del Tabernculo, hacia el norte. 36 A cargo de los hijos de Merari estaba la custodia de las tablas del Tabernculo, sus barras, sus columnas, sus basas y todos sus enseres, con todo su servicio, 37 as como las columnas alrededor del atrio, sus basas, sus estacas y sus cuerdas. 
38 Al oriente, frente al santuario y delante del Tabernculo de reunin, hacia el este, acampaban Moiss, Aarn y sus hijos, que estaban a cargo de la custodia del santuario en nombre de los hijos de Israel. Y el extrao que se acercara, debera morir. 
39 Todos los levitas censados, que Moiss y Aarn registraron por familias, conforme a la palabra de Jehov, todos los varones de un mes para arriba, fueron 22.000. 

Rescate de los primognitos 

40 [10] Jehov dijo a Moiss: 
"Haz un censo de todos los primognitos varones entre los hijos de Israel de un mes para arriba, y registra sus nombres. 41 Luego tomars para m a los levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de todos los primognitos de los animales de los hijos de Israel. Yo, Jehov". 
42 Moiss hizo el censo, como Jehov le mand, de todos los primognitos de los hijos de Israel. 43 Y todos los primognitos varones registrados por nombre, de un mes para arriba, fueron 22.273. 
44 Luego habl Jehov a Moiss y le dijo: 45 "Toma a los levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de sus animales, y los levitas sern mos. Yo, Jehov. 46 Pero para el rescate de los doscientos setenta y tres primognitos de los hijos de Israel que exceden a los levitas, 47 tomars cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del santuario los tomars (el siclo tiene veinte geras).[11] 48 Entregars a Aarn y a sus hijos el dinero del rescate de los que exceden". 
49 Tom, pues, Moiss el dinero del rescate de los que excedan el nmero de los redimidos por los levitas, 50 y recibi de los primognitos de los hijos de Israel, en dinero, mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al siclo del santuario. 51 Despus Moiss entreg el dinero de los rescates a Aarn y a sus hijos, conforme a la palabra de Jehov, segn lo que Jehov le haba mandado. 
						 NOTAS:

1. 3.2 Ex 6.23; Nm 26.60. 
2. 3.4 Cf. Lv 10.1-2; Nm 26.61. 
3. 3.9 En la tribu de Lev se estableci una distincin entre Aarn y sus hijos, que eran los sacerdotes, y los dems levitas, que estaban al servicio de ellos. Cf. Nm 8.19. 
4. 3.13 Ex 13.2,11-16. 
5. 3.15 Este censo, que cuenta los varones de un mes para arriba, no se hace con fines militares (cf. Nm 1.2-46), sino que est relacionado con el rescate de los primognitos de los hijos de Israel (v. 40-51). 
6. 3.17-20 Ex 6.16-19. 
7. 3.25-26 Nm 4.24-28. Acerca de los objetos que estaban a cargo de los hijos de Gersn, cf. Ex 26.7-14,36; 27.9,16. 
8. 3.28 Ocho mil seiscientos: la versin griega (LXX) dice: Ocho mil trescientos (ntese el total en v. 39). 
9. 3.31 Nm 4.14-15. Con respecto a los objetos mencionados, cf. Ex 25--27; 30.1-10. 
10. 3.40-51 Los primognitos varones pertenecan al Seor y deban ser rescatados mediante una ofrenda (Ex 13.13) o sustituidos por igual nmero de levitas (Nm 3.12-13). Como el nmero de primognitos varones (v. 43) exceda en 273 al de los levitas (v. 39), el rescate de los varones restantes se haca mediante una contribucin monetaria (v. 46-51). 
11. 3.47 Siclo: vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 

Nmeros 4


El servicio de los levitas

1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 2 "Haced un censo de los hijos de Coat entre los hijos de Lev, por sus familias y segn las casas de sus padres, 3 de treinta aos[1] para arriba, hasta los cincuenta aos de edad, de todos los que puedan entrar en el servicio del Tabernculo de reunin. 
4 "El oficio de los hijos de Coat[2] en el Tabernculo de reunin, en el Lugar santsimo, ser este: 5 Cuando haya que mudar el campamento, vendrn Aarn y sus hijos, desarmarn el velo de la tienda[3] y cubrirn con l el Arca del testimonio. 6 Pondrn sobre ella la cubierta de pieles de tejones,[4] extendern encima un pao todo de azul y le pondrn sus varas.[5] 7 Sobre la mesa de la proposicin[6] extendern un pao azul, y pondrn sobre ella las escudillas, las cucharas, las copas y los tazones para libar; el pan estar continuamente sobre ella. 8 Tambin extendern sobre ella un pao carmes que cubrirn con la cubierta de pieles de tejones. Luego le pondrn sus varas. 9 Tomarn un pao azul y cubrirn el candelabro del alumbrado, sus lmparas, sus despabiladeras, sus platillos y todos los utensilios del aceite con que se sirve. 10 Lo pondrn con todos sus utensilios en una cubierta de pieles de tejones y lo colocarn sobre unas varas para transportarlo. 
11 "Sobre el altar de oro[7] extendern un pao azul, lo cubrirn con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrn sus varas. 12 Tomarn todos los utensilios del servicio de que hacen uso en el santuario, los pondrn en un pao azul, los cubrirn con una cubierta de pieles de tejones y los colocarn sobre unas varas para transportarlo. 13 Quitarn la ceniza del altar[8] y extendern sobre l un pao de prpura. 14 Pondrn sobre l todos los instrumentos que se emplean en su servicio: las paletas, los garfios, los braseros y los tazones, todos los utensilios del altar. Extendern sobre l la cubierta de pieles de tejones y le pondrn adems las varas. 15 Despus que acaben Aarn y sus hijos de cubrir el santuario y todos los utensilios del santuario, cuando haya que mudar el campamento, llegarn los hijos de Coat para llevarlos, pero no tocarn ninguna cosa santa, no sea que mueran.[9] Estas sern las cosas que cargarn los hijos de Coat en el Tabernculo de reunin. 16 Pero a cargo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, estar el aceite del alumbrado, el incienso aromtico, la ofrenda continua y el aceite de la uncin. Tambin cuidar de todo el Tabernculo y de todo lo que est en l, del santuario y de sus utensilios".[10] 
17 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, y les dijo: 18 "No permitis que desaparezca la tribu de las familias de Coat de entre los levitas. 19 Para que ellos vivan y no mueran cuando se acerquen a los objetos santsimos, haris esto: Aarn y sus hijos irn y pondrn a cada uno de ellos en su oficio y junto a su carga. 20 No entrarn para ver cuando cubran las cosas santas, porque morirn".[11] 
21 Jehov habl a Moiss y le dijo: 22 "Haz tambin un censo de los hijos de Gersn segn las casas de sus padres y por familias. 23 Registrars a los de treinta aos para arriba hasta cincuenta aos de edad; es decir, todos los que puedan entrar en el servicio del Tabernculo de reunin. 
24 "Este ser el oficio de las familias de Gersn, su ministerio y su carga: 25 Llevarn las cortinas del Tabernculo, el Tabernculo de reunin, su cubierta, la cubierta de pieles de tejones que est encima de l, la cortina de la puerta del Tabernculo de reunin, 26 las cortinas del atrio, la cortina de la puerta del atrio que rodea el Tabernculo y el altar, sus cuerdas y todos los instrumentos de su servicio, y para todo lo que ser hecho por ellos: as servirn. 27 Bajo las rdenes de Aarn y de sus hijos desempearn todo su ministerio los hijos de Gersn, en todas sus funciones y en todo su servicio. Les encomendaris el cuidado de toda su carga. 28 Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersn en el Tabernculo de reunin. Lo llevarn a cabo bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.[12] 
29 "Hars un censo de los hijos de Merari, por familias y segn las casas de sus padres. 30 Registrars desde el de treinta aos para arriba hasta el de cincuenta aos de edad; es decir, todos los que puedan entrar en el servicio del Tabernculo de reunin. 31 Su responsabilidad en cuanto a su servicio en el Tabernculo de reunin ser transportar las tablas del Tabernculo, sus barras, sus columnas y sus basas, 32 las columnas del atrio que lo rodea y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus instrumentos y todo lo que se necesita para su servicio. Asignaris por sus nombres todos los utensilios que ellos tienen que transportar. 33 Este ser el servicio de las familias de los hijos de Merari durante todo su ministerio en el Tabernculo de reunin, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn".[13] 
34 Moiss, pues, y Aarn, y los jefes de la congregacin, hicieron el censo de los hijos de Coat por familias y segn las casas de sus padres, 35 desde el de edad de treinta aos para arriba hasta el de cincuenta aos de edad; es decir, todos los que podan entrar en el servicio del Tabernculo de reunin. 36 Y los registrados por familias fueron dos mil setecientos cincuenta. 37 Estos fueron los registrados de las familias de Coat, todos los que ministran en el Tabernculo de reunin, los cuales registraron Moiss y Aarn, como lo mand Jehov por medio de Moiss. 
38 Se hizo el censo de los hijos de Gersn por familias y segn las casas de sus padres, 39 desde el de edad de treinta aos para arriba hasta el de cincuenta aos de edad; es decir, de todos los que podan entrar en el servicio del Tabernculo de reunin. 40 Los registrados, por familias y segn las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos treinta. 41 Estos fueron los registrados de las familias de los hijos de Gersn, todos los que ministran en el Tabernculo de reunin, los cuales registraron Moiss y Aarn por mandato de Jehov. 
42 Se hizo el censo de las familias de los hijos de Merari por familias y segn las casas de sus padres, 43 desde el de edad de treinta aos para arriba hasta el de cincuenta aos de edad; es decir, de todos los que podan entrar en el servicio del Tabernculo de reunin. 44 Los registrados por familias fueron tres mil doscientos. 45 Estos fueron los registrados de las familias de los hijos de Merari, segn el censo hecho por Moiss y Aarn, segn lo mand Jehov por medio de Moiss. 
46 Todos los levitas que Moiss, Aarn y los jefes de Israel registraron por familias y segn las casas de sus padres, 47 desde el de edad de treinta aos para arriba hasta el de cincuenta aos de edad, todos los que podan entrar en el servicio y el transporte del Tabernculo de reunin, 48 fueron, segn el censo, ocho mil quinientos ochenta. 49 Como lo mand Jehov por medio de Moiss, fueron registrados, cada uno segn su oficio y segn su carga: su censo lo hizo l, como le fue mandado. 
						 NOTAS:

1. 4.3 Treinta aos: La edad mnima para servir en el culto del Tabernculo fue variando en Israel de tiempo en tiempo. Cf. Nm 8.24; cf. tambin 1 Cr 23.3,27-32. 
2. 4.4-20 Los hijos de Coat tenan a su cargo los objetos ms sagrados. (cf. Ex 25; 27.1-8; 30.1-10,17- 21; 31.7-11). 
3. 4.5 La entrada del Lugar santsimo se encontraba en el extremo interior del Tabernculo y su entrada estaba por el velo (v. 5). Cf. Ex 26.31-34; vase tambin Ex 26.1-37 n. 
4. 4.6 Pieles de tejones (aqu y en v. 8-14,25): Vase Ex 25.5 n. 
5. 4.6 Estas varas se colocaban para que los levitas pudieran llevar los objetos sagrados sin tocarlos (v. 8-14). Cf. 1 Cr 6.6-7. 
6. 4.7 Sobre la mesa de la proposicin se pona el pan consagrado al Seor, llamado tambin pan de la proposicin (Ex 25.30; Lv 24.5-8). 
7. 4.11 En este altar de oro se ofreca el incienso (Ex 30.1-10; 37.25-28). 
8. 4.13 Esta prescripcin se refiere al altar de bronce o del holocausto (Ex 27.1-8; 38.1-7). 
9. 4.15 No tocarn... no sea que mueran: Cf. v. 19-20. Solamente los sacerdotes podan tocar e incluso ver los objetos sagrados, considerados peligrosos porque participaban de la santidad divina (cf. 1 S 5.6-11; 6.19-20; 2 S6.6-11). 
10. 4.4-16 Cf. Nm 3.27-32. 
11. 4.19-20 No entrarn para ver... porque morirn: Vase 4.15 n. 
12. 4.21-28 Cf. Nm 3.25-26. 
13. 4.29-33 Cf. Nm 3.36-37. 

Nmeros 5


Expulsin de los impuros 

1 [1] Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso,[2] a todos los que padecen flujo[3] de semen y a todo impuro por contacto con muerto.[4] 3 Tanto a hombres como a mujeres echaris; fuera del campamento los echaris, para que no contaminen el campamento de aquellos entre los cuales yo habito". 
4 As lo hicieron los hijos de Israel: los echaron fuera del campamento. Como Jehov lo dijo a Moiss, as lo hicieron los hijos de Israel. 

Ley sobre la restitucin

5 Jehov habl a Moiss y le dijo: 6 "Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometa cualquiera de los pecados con que los hombres son infieles contra Jehov, se hace culpable. 7 Aquella persona confesar el pecado que cometi, compensar enteramente el dao, aadir sobre ello la quinta parte y lo dar a aquel contra quien pec. 8 Y si aquel hombre no tiene pariente al cual sea compensado el dao, se dar la indemnizacin del agravio a Jehov entregndola al sacerdote, adems del carnero de las expiaciones, con que el sacerdote har expiacin por l.[5] 
9 "Cualquier ofrenda de todas las cosas santas que los hijos de Israel presenten al sacerdote, suya ser. 10 Y lo santificado por cualquiera ser suyo; asimismo lo que cualquiera d al sacerdote, suyo ser". 

Ley sobre los celos 

11 [6] Jehov habl a Moiss y le dijo: 12 "Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de alguien se descarra y le es infiel, 13 y alguien cohabita con ella sin que su marido lo haya visto, por haberse ella mancillado ocultamente, ni haya ningn testigo contra ella ni ella haya sido sorprendida en el acto; 14 si viene sobre l un espritu de celos y siente celos de su mujer, habindose ella mancillado; o bien, si viene sobre l un espritu de celos y siente celos de su mujer, aunque ella no se haya mancillado, 15 entonces el marido llevar su mujer al sacerdote, y con ella presentar su ofrenda, la dcima parte de un efa de harina de cebada. No derramar sobre ella aceite ni pondr sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda recordativa, que trae a la memoria el pecado. 
16 "El sacerdote har que ella se acerque y se ponga delante de Jehov. 17 Luego echar el sacerdote un poco de agua santa en un vaso de barro, y tomando del polvo que haya en el suelo del Tabernculo, lo mezclar con el agua. 18 Asimismo el sacerdote har que la mujer se mantenga en pie delante de Jehov, descubrir la cabeza de la mujer[7] y pondr sobre sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos. El sacerdote sostendr en sus manos las aguas amargas que acarrean maldicin. 19 Entonces el sacerdote le tomar juramento y le dir: "Si ninguno ha dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido ni te has mancillado, libre seas de estas aguas amargas que traen maldicin; 20 pero si te has descarriado de tu marido y te has mancillado, y ha cohabitado contigo alguien que no sea tu marido 21 (el sacerdote proferir sobre la mujer este juramento de maldicin, y le dir): Que Jehov te haga objeto de maldicin y execracin en medio de tu pueblo, y haga Jehov que tu muslo caiga[8] y que tu vientre se hinche, 22 que estas aguas que dan maldicin entren en tus entraas y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo". Y la mujer dir: "Amn, amn". 
23 "El sacerdote escribir estas maldiciones en un libro y las borrar con las aguas amargas. 24 Dar a beber a la mujer las aguas amargas que traen maldicin, y las aguas que obran maldicin entrarn en ella para provocarle amargura. 25 Despus el sacerdote tomar de la mano de la mujer la ofrenda de los celos, la mecer en presencia de Jehov y la ofrecer delante del altar. 26 El sacerdote tomar un puado de la ofrenda en memoria de ella y lo quemar sobre el altar. 
"Despus que el sacerdote le haya dado a beber las aguas a la mujer, 27 si esta es impura y ha sido infiel a su marido, las aguas que obran maldicin entrarn en ella para provocarle amargura, su vientre se hinchar, caer su muslo y la mujer ser objeto de maldicin en medio de su pueblo. 28 Pero si la mujer no es impura, sino que est limpia, ser libre y ser fecunda. 
29 "Esta es la ley de los celos, cuando la mujer cometa infidelidad contra su marido y se mancille, 30 o cuando del marido se apodere un espritu de celos y sienta celos de su mujer: entonces la presentar delante de Jehov, y el sacerdote har con ella como manda esta ley. 31 El hombre quedar libre de culpa y la mujer cargar con su pecado". 
						 NOTAS:

1. 5.1-4 La presencia de Jehov en el campamento impona la necesidad de apartar todo aquello que era considerado impuro. Cf. Sal 15; 24.3-6. 
2. 5.2 Sobre la lepra, vanse la Concordancia temtica y Lv 13.49 nota b. 
3. 5.2 Padecen flujo: Lv 15.2-3. 
4. 5.2 todo impuro por contacto con muerto: es decir, por haber tocado un cadver: Lv 21.1-12; Nm 19.11-22. 
5. 5.5-8 Cf. Lv 6.1-7. 
6. 5.11-31 En esta seccin se describe el llamado "juicio por ordala", practicado de diversas formas en el antiguo Oriente y en otras regiones del mundo. Los heteos y babilonios lo practicaban arrojando al ro a la persona acusada: si la persona no mora ahogada, era absuelta del delito de que se le acusaba. En la Biblia tal prueba aparece solamente en este pasaje (pero vase Ex 32.20 n.). Al adoptar esta prctica, la ley israelita le aade la presentacin de una ofrenda a Dios (v. 15) y atribuye a Dios el resultado de la prueba (v. 21). 
7. 5.18 Descubrir la cabeza de la mujer: probablemente en seal de penitencia y de duelo. 
8. 5.21 Que tu muslo caiga: otra posible traduccin: que tu criatura se malogre (cf. v. 27). Quiz signifique que la mujer se volvera estril. 

Nmeros 6


El voto de los nazareos

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se aparte haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehov,[1] 3 se abstendr de vino y de sidra. No beber vinagre de vino ni vinagre de sidra, ni beber ningn licor de uvas, ni tampoco comer uvas frescas ni secas.[2] 4 En todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comer. 5 En todo el tiempo del voto de su nazareato no pasar navaja por su cabeza: hasta que se cumplan los das de su consagracin a Jehov, ser santo y se dejar crecer el cabello. 6 Durante todo el tiempo que se aparte para Jehov, no se acercar a persona muerta. 7 Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podr contaminarse cuando mueran, pues la consagracin de su Dios lleva sobre su cabeza. 8 Todo el tiempo de su nazareato estar consagrado a Jehov. 
9 "Si alguien muere sbitamente junto a l y contamina su cabeza consagrada, el da de su purificacin, es decir, el sptimo da, se afeitar la cabeza. 10 Al octavo da traer dos trtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del Tabernculo de reunin. 11 El sacerdote ofrecer uno como expiacin y el otro como holocausto, y har expiacin por lo que pec a causa del muerto. Aquel da volver a santificar su cabeza: 12 se consagrar a Jehov por los das de su nazareato, y traer un cordero de un ao en expiacin por la culpa. Los das anteriores sern anulados, por cuanto fue contaminado su nazareato. 
13 "Esta es, pues, la ley del nazareo el da que se cumpla el tiempo de su nazareato: Vendr a la puerta del Tabernculo de reunin, 14 y presentar su ofrenda a Jehov, un cordero de un ao sin tacha para un holocausto, una cordera de un ao, sin defecto, para expiacin, y un carnero sin defecto para una ofrenda de paz. 15 Adems, un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, hojaldres sin levadura untadas con aceite, su ofrenda y sus libaciones. 16 El sacerdote lo ofrecer delante de Jehov, y har su expiacin y su holocausto.[3] 17 Luego ofrecer el carnero como sacrificio de paz[4] a Jehov, junto con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecer asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones. 18 Entonces el nazareo se afeitar su cabeza consagrada a la puerta del Tabernculo de reunin, tomar los cabellos de su cabeza consagrada y los pondr sobre el fuego que est debajo de la ofrenda de paz. 19 Despus tomar el sacerdote la pierna cocida del carnero, una torta sin levadura del canastillo y una hojaldre sin levadura, y las pondr sobre las manos del nazareo, despus que sea afeitada su cabeza consagrada. 20 El sacerdote presentar aquello como ofrenda mecida[5] delante de Jehov, lo cual ser cosa santa, destinada al sacerdote, adems del pecho mecido y de la pierna reservada. Despus el nazareo podr beber vino. 
21 "Esta es la ley del nazareo que haga un voto de ofrenda a Jehov por su nazareato, adems de lo que sus recursos le permitan. Segn el voto que haga, as lo cumplir, conforme a la ley de su nazareato".[6] 

La bendicin sacerdotal 

22 [7] Jehov habl a Moiss y le dijo: 23 "Habla a Aarn y a sus hijos, y diles: As bendeciris a los hijos de Israel. Les diris: 
    24 "Jehov te bendiga y te guarde. 
    25 Jehov haga resplandecersu rostro sobre ti[8] 
    y tenga de ti misericordia; 
    26 Jehov alce sobre ti su rostro[9] 
    y ponga en ti paz". 
27 "As invocarn mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendecir". 
						 NOTAS:

1. 6.2 Nazareo: del heb. nazir, que significa separado, o consagrado (a Jehov). El nazareo era una persona que se consagraba al servicio de Dios y se distingua de los dems porque no se cortaba el cabello y no beba vino ni otras bebidas alcohlicas (vanse Jue 13.4-5 nota j; 1 S 1.11 n.; Hch 18.18 nota ). 
2. 6.3 Cf. Lc 1.15. 
3. 6.16 Holocausto: Cf. Lv 1. 
4. 6.17 Sacrificio de paz: Cf. Lv 3. 
5. 6.20 Presentar aquello como ofrenda mecida: Celebrar el rito de presentacin: (vase Ex 29.24 n.). 
6. 6.13-21 Cf. Hch 21.23-24. 
7. 6.22-27 Cf. Lv 9.22. En el templo de Jerusaln, durante el culto, los sacerdotes pronunciaban la misma bendicin que se encuentra en Nm 6.24-26. 
8. 6.25 Jehov haga resplandecer su rostro sobre ti: otra posible traduccin: Que el Seor te mire con agrado. Vase Sal 4.6 n. 
9. 6.26 Alce sobre ti su rostro. Otra posible traduccin: Te mire con amor. 

Nmeros 7


Ofrendas para la dedicacin del altar

1 Aconteci que cuando Moiss acab de levantar el Tabernculo,[1] lo ungi[2] y lo santific junto con todos sus utensilios. Asimismo ungi y santific el altar y todos sus utensilios.[3] 2 Entonces los prncipes de Israel, los jefes de las casas de sus padres, los cuales eran los prncipes de las tribus que estaban sobre los registrados en el censo, se acercaron 3 y trajeron sus ofrendas delante de Jehov: seis carros cubiertos y doce bueyes; por cada dos prncipes un carro, y por cada uno un buey, y los ofrecieron delante del Tabernculo. 
4 Jehov habl a Moiss y le dijo: 5 "Recbelos de ellos: sern para el servicio del Tabernculo de reunin. Los dars a los levitas, a cada uno segn su ministerio". 
6 Entonces Moiss recibi los carros y los bueyes, y los dio a los levitas. 7 A los hijos de Gersn dio dos carros y cuatro bueyes, conforme a su ministerio, 8 y a los hijos de Merari dio cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministerio, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn. 9 Pero a los hijos de Coat no les dio, porque tenan que llevar sobre sus hombros los objetos ms santos. 
10 Los prncipes presentaron las ofrendas para la dedicacin del altar el da en que fue ungido. Hicieron los prncipes su ofrenda delante del altar. 11 Y Jehov dijo a Moiss: "Presentarn su ofrenda, un prncipe un da y otro prncipe otro da, para la dedicacin del altar". 
12 El que present su ofrenda el primer da fue Naasn hijo de Aminadab, de la tribu de Jud. 13 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 14 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 15 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 16 un macho cabro para la expiacin; 17 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Naasn hijo de Aminadab. 
18 El segundo da present su ofrenda Natanael hijo de Zuar, prncipe de Isacar. 19 Present como su ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 20 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 21 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 22 un macho cabro para la expiacin; 23 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zuar. 
24 El tercer da, Eliab hijo de Heln, prncipe de los hijos de Zabuln, 25 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 26 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 27 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 28 un macho cabro para la expiacin; 29 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Heln. 
30 El cuarto da, Elisur hijo de Sedeur, prncipe de los hijos de Rubn, 31 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 32 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 33 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 34 un macho cabro para la expiacin; 35 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Elisur hijo de Sedeur. 
36 El quinto da, Selumiel hijo de Zurisadai, prncipe de los hijos de Simen, 37 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 38 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 39 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 40 un macho cabro para la expiacin; 41 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Selumiel hijo de Zurisadai. 
42 El sexto da, Eliasaf hijo de Deuel,[4] prncipe de los hijos de Gad, 43 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 44 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 45 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 46 un macho cabro para la expiacin; 47 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel. 
48 El sptimo da, el prncipe de los hijos de Efran, Elisama hijo de Amiud, 49 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 50 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 51 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 52 un macho cabro para la expiacin; 53 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Amiud. 
54 El octavo da, el prncipe de los hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur, 55 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 56 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 57 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 58 un macho cabro para la expiacin; 59 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo de Pedasur. 
60 El noveno da, el prncipe de los hijos de Benjamn, Abidn hijo de Gedeoni, 61 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 62 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 63 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 64 un macho cabro para la expiacin; 65 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Abidn hijo de Gedeoni. 
66 El dcimo da, el prncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai, 67 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 68 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 69 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 70 un macho cabro para la expiacin; 71 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de Amisadai. 
72 El undcimo da, el prncipe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrn, 73 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 74 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 75 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 76 un macho cabro para la expiacin; 77 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Pagiel hijo de Ocrn. 
78 El duodcimo da, el prncipe de los hijos de Neftal, Ahira hijo de Enn, 79 present su ofrenda: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 80 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; 81 un becerro, un carnero, un cordero de un ao, para el holocausto; 82 un macho cabro para la expiacin; 83 y para la ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enn. 
84 Esta fue la ofrenda que los prncipes de Israel presentaron para la dedicacin del altar, el da en que fue ungido: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce cucharas de oro. 85 Cada plato de ciento treinta siclos, y cada jarro de setenta; toda la plata de la vajilla era dos mil cuatrocientos siclos, segn el siclo del santuario. 86 Las doce cucharas de oro llenas de incienso, de diez siclos cada cuchara, segn el siclo del santuario; todo el oro de las cucharas era ciento veinte siclos. 
87 Todos los bueyes para el holocausto fueron doce becerros; doce los carneros, doce los corderos de un ao, con su ofrenda, y doce los machos cabros para la expiacin. 88 Y todos los bueyes de la ofrenda de paz fueron veinticuatro novillos, sesenta los carneros, sesenta los machos cabros y sesenta los corderos de un ao. Esta fue la ofrenda para la dedicacin del altar, despus que fue ungido. 
89 Cuando entraba Moiss en el Tabernculo de reunin para hablar con Dios, oa la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el Arca del testimonio, de entre los dos querubines. As hablaba con l.[5] 
						 NOTAS:

1. 7.1 Esta es una referencia a la fecha de Ex 40.17, no a la de los sucesos de los caps. 1--6 (vase Nm 1.1 nota a). 
2. 7.1 Cf. Ex 40.9-11. 
3. 7.1 Las ofrendas de las tribus de Israel, que se mencionan en el mismo orden del cap. 2, eran idnticas y fueron entregadas en doce das consecutivos (v. 12-83) por los jefes de cada una de ellas, nombrados en el cap. 1. Las tribus de Israel se mencionan en el mismo orden que en el cap. 2. 
4. 7.42 Deuel: Vase Nm 1.14 n. 
5. 7.89 Vanse Ex 25.18 n.; 1 R 6.23 n. 

Nmeros 8


Aarn enciende las lmparas 

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a Aarn y dile: Cuando enciendas las lmparas, las siete lmparas del candelabro alumbrarn hacia adelante". 3 Aarn lo hizo as: coloc las lmparas en la parte anterior del candelabro, tal como Jehov lo mand a Moiss. 4 El candelabro estaba hecho de oro labrado a martillo; desde el pie hasta las flores era labrado a martillo. Conforme al modelo que Jehov le mostr a Moiss, as hizo el candelabro. 

Consagracin de los levitas

5 Jehov habl a Moiss y le dijo: 6 "Aparta a los levitas de entre los dems hijos de Israel, y haz expiacin por ellos.[2] 7 As hars para purificarlos: Roca sobre ellos el agua de la expiacin[3] y haz pasar la navaja por todo su cuerpo; ellos lavarn sus vestidos y as quedarn purificados. 8 Luego tomarn un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite, y t tomars otro novillo para la expiacin. 9 Hars que los levitas se acerquen al Tabernculo de reunin, y reunirs a toda la congregacin de los hijos de Israel. 10 Cuando hayas acercado a los levitas a la presencia de Jehov, pondrn los hijos de Israel sus manos sobre los levitas. 11 Entonces presentar Aarn a los levitas[4] delante de Jehov como ofrenda de los hijos de Israel, y servirn en el ministerio de Jehov. 12 Despus los levitas pondrn sus manos sobre las cabezas de los novillos: uno lo ofrecers como expiacin y el otro como holocausto a Jehov, para hacer expiacin por los levitas. 13 Colocars luego a los levitas delante de Aarn y de sus hijos, y los presentars como ofrenda a Jehov. 14 As apartars a los levitas de entre los hijos de Israel, y sern mos los levitas. 15 Despus de eso vendrn los levitas a ministrar en el Tabernculo de reunin. Sern purificados y los presentars como una ofrenda. 16 Porque enteramente me son dedicados a m los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para m en lugar de los primognitos de todos los hijos de Israel. 17 Porque mo es todo primognito de entre los hijos de Israel, as de hombres como de animales; desde el da en que yo her a todo primognito en la tierra de Egipto, los santifiqu para m.[5] 18 Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel. 19 Yo he dado los levitas, como un don, a Aarn y a sus hijos, de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el Tabernculo de reunin, y reconcilien a los hijos de Israel, y no haya plaga entre los hijos de Israel cuando se acerquen al santuario".[6] 
20 Moiss, Aarn y toda la congregacin de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todas las cosas que mand Jehov a Moiss acerca de los levitas; as hicieron con ellos los hijos de Israel. 21 Los levitas se purificaron y lavaron sus vestidos. Luego Aarn los present como ofrenda delante de Jehov, e hizo expiacin por ellos para purificarlos. 22 Despus de esto, los levitas fueron para ejercer su ministerio en el Tabernculo de reunin delante de Aarn y delante de sus hijos. De la manera que mand Jehov a Moiss acerca de los levitas, as hicieron con ellos. 
23 Luego habl Jehov a Moiss diciendo: 24 "Los levitas de veinticinco aos para arriba entrarn a ejercer su ministerio en el servicio del Tabernculo de reunin.[7] 25 Pero desde los cincuenta aos dejarn de ejercer su ministerio, y nunca ms lo ejercern. 26 Servirn con sus hermanos en el Tabernculo de reunin, para hacer la guardia, pero no servirn en el ministerio. As hars con los levitas en cuanto a su ministerio". 
						 NOTAS:

1. 8.1-4 Aqu se completan las indicaciones de Ex 25.31-40; 37.17-24 relacionadas con el candelabro. 
2. 8.6 Haz expiacin por ellos: Se trata de la ceremonia de purificacin, destinada a eliminar el estado de impureza legal, por medio del rito indicado en los v. siguientes. 
3. 8.7 Agua de la expiacin: Cf. Nm 19.9, donde se indica cmo se preparaba esta clase de agua. 
4. 8.11 Presentar Aarn a los levitas delante de Jehov como ofrenda: Lit. Aarn mecer ante m a los levitas, ofrenda mecida. Vase Ex 29.24 n. La persona de los levitas era ofrecida a Dios como una ofrenda especial. Incluso hoy en da, los judos piadosos oran mecindose con un movimiento de balanceo o vaivn. 
5. 8.17 Ex 13.2,11-16. 
6. 8.19 Y no haya plaga... santuario: Vase Nm 4.15 n. 
7. 8.24 Veinticinco aos: Vase Nm 4.3 n. 

Nmeros 9


Celebracin de la Pascua 

1 [1] Habl Jehov a Moiss en el desierto de Sina, el primer mes del segundo ao[2] de su salida de la tierra de Egipto, y le dijo: 2 "Los hijos de Israel celebrarn la Pascua a su debido tiempo. 3 La celebraris el decimocuarto da de este mes, al atardecer, a su debido tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraris". 

Tabla - Ubicacin de las tribus..

4 Entonces dijo Moiss a los hijos de Israel que celebraran la Pascua. 5 Celebraron la Pascua el primer mes, el da catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sina; conforme a todas las cosas que mand Jehov a Moiss, as hicieron los hijos de Israel.[3] 
6 Pero ocurri que algunos estaban impuros a causa de un muerto,[4] y no pudieron celebrar la Pascua aquel da. Aquellos hombres se presentaron ese mismo da delante de Moiss y delante de Aarn, 7 y les dijeron: 
--Nosotros estamos impuros a causa de un muerto. Por qu seremos impedidos de presentar la ofrenda a Jehov a su debido tiempo con los dems hijos de Israel? 
8 Moiss les respondi: 
--Esperad, y oir lo que ordena Jehov acerca de vosotros. 
9 Entonces Jehov dijo a Moiss: 10 "Habla a los hijos de Israel, y diles: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes que est impuro a causa de un muerto, o est de viaje lejos, celebrar la Pascua a Jehov. 11 La celebrarn el segundo mes, el da catorce del mes, al atardecer; con panes sin levadura y hierbas amargas la comern. 12 No dejarn nada del animal sacrificado para la maana, ni le quebrarn ningn hueso;[5] conforme a todos los ritos de la Pascua la celebrarn. 13 Pero el que est limpio y no se encuentre de viaje, si deja de celebrar la Pascua, la tal persona ser eliminada de en medio de su pueblo. Tal hombre cargar con su pecado, por cuanto no ofreci a su debido tiempo la ofrenda de Jehov. 
14 "Y si habita con vosotros algn extranjero, y celebra la Pascua a Jehov, conforme al rito de la Pascua y conforme a sus leyes la celebrar: un mismo rito tendris, tanto el extranjero como el natural de la tierra".[6] 

La nube sobre el Tabernculo



(Ex 40.34-38)

15 El da que el Tabernculo fue erigido,[7] la nube cubri el Tabernculo sobre la tienda del Testimonio. Por la tarde haba sobre el Tabernculo como una apariencia de fuego, hasta la maana. 16 As era continuamente: la nube lo cubra de da, y de noche la apariencia de fuego.[8] 17 Cuando se alzaba la nube del Tabernculo, los hijos de Israel partan; y en el lugar donde la nube paraba, all acampaban los hijos de Israel. 18 Al mandato de Jehov los hijos de Israel partan, y al mandato de Jehov acampaban; todos los das que la nube estaba sobre el Tabernculo permanecan acampados. 19 Cuando la nube se detena sobre el Tabernculo muchos das, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehov y no partan. 20 Y cuando la nube estaba sobre el Tabernculo pocos das, al mandato de Jehov acampaban, y al mandato de Jehov partan. 21 Cuando la nube se detena desde la tarde hasta la maana, y a la maana la nube se levantaba, ellos partan; o si haba estado un da, y a la noche la nube se levantaba, entonces partan. 22 Si la nube se detena sobre el Tabernculo dos das, un mes o un ao, mientras la nube permaneca sobre l, los hijos de Israel seguan acampados y no se movan. Pero cuando ella se alzaba, ellos partan. 23 Al mandato de Jehov acampaban, y al mandato de Jehov partan. As guardaban la ordenanza de Jehov, como Jehov lo haba dicho por medio de Moiss. 
						 NOTAS:

1. 9.1-14 Acerca de la Pascua, vase Ex 12.1--13.22 n. 
2. 9.1 Aqu, como en Nm 7.1, se trata de la misma fecha que en Ex 40.17. El primer mes: el mes de Abib (marzo-abril); vase Ex 12.2 n. 
3. 9.1-5 Cf. Ex 12.1-13. 
4. 9.6 Cf. Lv 21.1-2. 
5. 9.12 Ni le quebrarn ningn hueso: Ex 12.46; citado en Jn 19.36. Cf. Sal 34.20. En cuanto a panes sin levadura, cf. 1 Co 5.7. 
6. 9.14 Ex 12.48-49. 
7. 9.15 El da que el Tabernculo fue erigido: Se trata de la misma fecha que en Ex 40.17 y de la preparacin para salir del desierto de Sina (Nm 10.11-28). 
8. 9.16 Ex 13.21-22. De da: segn versiones antiguas; el hebreo deja esta frase sobreentendida. 

Nmeros 10


Las trompetas de plata

1 Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Hazte dos trompetas de plata:[1] forjadas a martillo las hars. Te servirn para convocar la congregacin y para hacer mover los campamentos. 3 Cuando las toquen, toda la congregacin se reunir ante ti en la puerta del Tabernculo de reunin. 4 Pero cuando toquen solo una, entonces se congregarn ante ti los prncipes, los jefes de millares de Israel. 5 Cuando toquis alarma, entonces movern los campamentos de los que estn acampados al oriente. 6 Y cuando toquis con aclamaciones la segunda vez, entonces movern los campamentos de los que estn acampados al sur; con aclamaciones tocarn para sus partidas. 7 Pero para reunir la congregacin tocaris, pero no con sonidos de aclamacin. 8 Los hijos de Aarn, los sacerdotes, tocarn las trompetas: las tendris como estatuto perpetuo por vuestras generaciones. 
9 "Cuando salgis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os ataque,[2] tocaris alarma con las trompetas. As seris recordados por Jehov, vuestro Dios, y seris salvos de vuestros enemigos. 10 En vuestros das de alegra, como en vuestras solemnidades y principios de mes, tocaris las trompetas sobre vuestros holocaustos[3] y sobre los sacrificios de paz, y os servirn de memorial delante de vuestro Dios. Yo, Jehov, vuestro Dios". 

2. LA LARGA MARCHA HASTA MOAB (10.11--21.35)



Los israelitas salen de Sina

11 El segundo mes del ao segundo, el da veinte del mes,[4] la nube se alz del tabernculo del Testimonio, 12 y los hijos de Israel partieron del desierto de Sina segn el orden de marcha. La nube se detuvo en el desierto de Parn.[5] 13 Partieron la primera vez segn el mandato que Jehov les haba dado por medio de Moiss.[6] 14 La bandera del campamento de los hijos de Jud abri la marcha segn el orden de sus ejrcitos. Naasn hijo de Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejrcito. 15 Sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Isacar estaba Natanael hijo de Zuar. 16 Y sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Zabuln estaba Eliab hijo de Heln. 
17 Despus que estaba ya desarmado el Tabernculo, se movieron los hijos de Gersn y los hijos de Merari, que lo llevaban. 
18 Luego comenz a marchar la bandera del campamento de Rubn, segn el orden de sus ejrcitos. Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo de ejrcito. 19 Sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Simen estaba Selumiel hijo de Zurisadai. 20 Y sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Gad estaba Eliasaf hijo de Deuel.[7] 21 Luego comenzaron a marchar los coatitas llevando el santuario; entretanto ellos llegaban, los otros acondicionaron el Tabernculo. 
22 Despus comenz a marchar la bandera del campamento de los hijos de Efran, segn el orden de sus ejrcitos. Elisama hijo de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejrcito. 23 Sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Manass estaba Gamaliel hijo de Pedasur. 24 Y sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Benjamn estaba Abidn hijo de Gedeoni. 
25 Luego comenz a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan, segn el orden de sus ejrcitos, a la retaguardia de todos los campamentos. Ahiezer hijo de Amisadai estaba sobre su cuerpo de ejrcito. 26 Sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Aser estaba Pagiel hijo de Ocrn. 27 Y sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Neftal estaba Ahira hijo de Enn. 
28 Este era el orden de marcha de los hijos de Israel, repartidos por ejrcitos, cuando partan. 
29 Entonces dijo Moiss a su suegro[8] Hobab hijo de Raguel, el madianita: 
--Nosotros partimos para el lugar del cual Jehov ha dicho: "Yo os lo dar". Ven con nosotros y te trataremos bien, porque Jehov ha prometido el bien a Israel. 
30 l le respondi: 
--Yo no ir, sino que me marchar a mi tierra y a mi parentela. 
31 Moiss insisti: 
--Te ruego que no nos dejes, pues t conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto y sers como nuestros ojos. 32 Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Jehov nos ha de conceder, lo compartiremos contigo. 
33 As partieron del monte de Jehov para una jornada de tres das. El Arca del pacto de Jehov fue delante de ellos los tres das de camino, buscndoles un lugar de descanso. 34 Desde que salieron del campamento, la nube de Jehov iba sobre ellos de da. 35 Cuando el Arca se mova, Moiss deca:[9] 
    "Levntate, Jehov! 
    Que sean dispersados tus enemigos 
    y huyan de tu presencialos que te aborrecen!" 
36 Y cuando ella se detena, deca: 
    "Descansa, Jehov, 
    entre los millares de millaresde Israel!"[10] 
						 NOTAS:

1. 10.2 Se trata de trompetas rectas, de unos 60 cm o ms de largo, como las que usaban los egipcios. Se utilizaron posteriormente en el culto del templo (2 Cr 5.12). 
2. 10.9 Que os ataque: tambin puede entenderse: que os moleste o que os oprima. 
3. 10.10 Holocaustos: Cf. Lv 1. 
4. 10.11 El da veinte del mes: diecinueve das despus del censo (Nm 1.1), es decir, once meses despus de la llegada al Sina (Ex 19.1). 
5. 10.12 El desierto de Parn estaba situado al norte del desierto de Sina. 
6. 10.13-28 El orden de la marcha coincide con el de las tribus, indicado en 2.3-31. 
7. 10.20 Deuel: Vase Nm 1.14 n. 
8. 10.29 Suegro: o Cuado; el texto no es claro; adems, al suegro de Moiss se le dan diferentes nombres (vanse Ex 2.18 n. y Nm 24.21-22 n.). 
9. 10.35 Sal 68.1. 
10. 10.36 Entre los millares de millares de Israel: otra posible traduccin: A los incontables ejrcitos de Israel; o t que eres para Israel como un ejrcito incontable. 

Nmeros 11


Jehov enva codornices 

1 [1] Aconteci que el pueblo se quej[2] a odos de Jehov; lo oy Jehov y ardi su ira. Se encendi entre ellos un fuego de Jehov que consumi uno de los extremos del campamento. 2 El pueblo clam a Moiss, y Moiss or a Jehov. Entonces el fuego se extingui. 3 Por eso llamaron a aquel lugar Tabera,[3] porque el fuego de Jehov se encendi en ellos. 
4 La gente extranjera[4] que se mezcl con ellos se dej llevar por el hambre, y los hijos de Israel tambin volvieron a sus llantos, diciendo: "Quin nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. 6 Ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este man ven nuestros ojos!"[5] 
7 El man era como semilla de culantro, y su color como color de bedelio. 8 El pueblo se esparca y lo recoga, lo mola en molinos o lo majaba en morteros, y lo coca en caldera o haca de l tortas. Su sabor era como sabor de aceite nuevo. 9 Cuando descenda el roco sobre el campamento de noche, el man descenda sobre l. 
10 Moiss oy al pueblo que lloraba, cada uno con su familia a la entrada de su tienda. La ira de Jehov se encendi mucho, y tambin le pareci mal a Moiss, 11 quien dijo a Jehov: 
--Por qu has hecho mal a tu siervo? Y por qu no he hallado gracia a tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre m? 12 Conceb yo a todo este pueblo? Lo engendr yo, para que me digas: "Llvalo en tu seno, como lleva la que cra al que mama, a la tierra que juraste dar a sus padres"? 13 De dnde conseguir yo carne para dar a todo este pueblo? Porque vienen a m llorando y diciendo: "Danos carne para comer". 14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo: es una carga demasiado pesada para m. 15 Y si as vas a hacer t conmigo, te ruego que me des muerte, si he hallado gracia a tus ojos, para que yo no vea mi mal. 
16 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
--Reneme a setenta hombres entre los ancianos de Israel, de los que t sabes que son ancianos del pueblo y sus principales, trelos a la puerta del Tabernculo de reunin, y que esperen all contigo.[6] 17 Yo descender y hablar all contigo; tomar del espritu que est en ti y lo pondr en ellos, para que lleven contigo la carga del pueblo y no la lleves t solo. 18 Pero al pueblo dirs: "Santificaos[7] para maana y comeris carne, porque habis llorado a odos de Jehov, diciendo: Quin nos diera a comer carne! Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehov, pues, os dar carne, y comeris. 19 No comeris un da, ni dos das, ni cinco das, ni diez das, ni veinte das, 20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices y la aborrezcis, por cuanto menospreciasteis a Jehov que est en medio de vosotros, y llorasteis delante de l, diciendo: Para qu salimos ac de Egipto? ". 
21 Entonces dijo Moiss: 
--Seiscientos mil de a pie[8] es el pueblo en medio del cual yo estoy, y t dices: "Les dar carne, y comern un mes entero"! 22 Se degollarn para ellos ovejas y bueyes que les basten? o se juntarn para ellos todos los peces del mar para que tengan lo suficiente? 
23 Entonces Jehov respondi a Moiss: 
--Acaso se ha acortado la mano de Jehov? Ahora vers si se cumple mi palabra, o no. 
24 Sali Moiss y comunic al pueblo las palabras de Jehov. Luego reuni a los setenta hombres entre los ancianos del pueblo, y los reuni alrededor del Tabernculo. 25 Entonces Jehov descendi en la nube y le habl. Luego tom del espritu que estaba en l, y lo puso en los setenta hombres ancianos. Y en cuanto se pos sobre ellos el espritu, profetizaron;[9] pero no volvieron a hacerlo. 
26 En el campamento haban quedado dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad, sobre los cuales tambin repos el espritu. Estaban estos entre los inscritos, pero no haban venido al Tabernculo. Y profetizaron en el campamento. 27 Un joven corri a avisar a Moiss, y le dijo: 
--Eldad y Medad profetizan en el campamento. 
28 Entonces respondi Josu hijo de Nun, ayudante de Moiss, uno de sus jvenes, y le dijo: 
--Seor mo Moiss, no se lo permitas. 
29 Moiss le respondi: 
--Tienes t celos por m? Ojal todo el pueblo de Jehov fuera profeta, y que Jehov pusiera su espritu sobre ellos. 
30 Luego Moiss volvi al campamento con los ancianos de Israel. 
31 Entonces Jehov envi un viento que trajo codornices del mar y las dej sobre el campamento, un da de camino de un lado y un da de camino del otro lado, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la superficie de la tierra.[10] 32 El pueblo estuvo levantado todo aquel da y toda la noche y todo el da siguiente, recogiendo codornices. El que menos, recogi diez montones,[11] y las tendieron a secar alrededor de todo el campamento. 33 An tenan la carne entre sus dientes, antes de haberla masticado,[12] cuando la ira de Jehov se encendi contra el pueblo, y lo hiri Jehov con una plaga muy grande. 34 Y llamaron a aquel lugar Kibrot-hataava,[13] por cuanto all sepultaron al pueblo codicioso. 
35 De Kibrot-hataava parti el pueblo a Hazerot, y se qued en Hazerot. 
						 NOTAS:

1. 11.1-35 Este nuevo relato del don del man y de las codornices (cf. Ex 16), se entreteje aqu con la explicacin de cmo Moiss nombr a sus ayudantes (cf. Ex 18.13-27). 
2. 11.1 El pueblo se quej: El tema de las quejas se repite a menudo en el libro de xodo y, con mayor frecuencia, en el de Nmeros (vanse la Introduccin y Ex 14.11-12 n.) A lo largo del relato se destacan la intercesin de Moiss por el pueblo rebelde y la compasin de Jehov a pesar de esa rebelda. 
3. 11.3 En hebreo, Tabera significa incendio o quema. 
4. 11.4 La gente extranjera: Cf. Ex 12.38. 
5. 11.6 Man: Cf. Ex 16.14-16, y vanse Ex 16.15 notas h|r e |ii; y 16.31 n. 
6. 11.16 Cf. Ex 18.21. 
7. 11.18 Al pueblo dirs: Santificaos. Vase Nm 8.6 n. 
8. 11.21 Seiscientos mil de a pie: Cf. Ex 12.37, y vase Nm 1.46 n. El relato subraya la obra de Dios, que sostiene milagrosamente a un pueblo numeroso en el desierto. 
9. 11.25 En cuanto se pos... espritu, profetizaron: Se trata de palabras dichas en estado de xtasis, como los descritos en 1 S 10.6,10-13; 1 R 22.6,10-12. 
10. 11.31 Del mar: probablemente del golfo de Aqaba. Casi dos codos sobre la superficie de la tierra: tambin puede traducirse volando como a dos codos de altura. Vase Ex 16.13 n. 
11. 11.32 Diez montones: lit. diez homeres, es decir, una cantidad enorme (vase Tabla de pesas, medidas y monedas). 
12. 11.33 Entre sus dientes, antes de haberla masticado: otra posible traduccin: Pero apenas estaban masticando. 
13. 11.34 En hebreo, Kibrot-hataava significa tumbas del apetito (o de la gula). 

Nmeros 12


Mara y Aarn murmuran contra Moiss

1 Mara[1] y Aarn hablaron contra Moiss a causa de la mujer cusita que haba tomado, pues l haba tomado una mujer cusita.[2] 2 Decan: "Solamente por Moiss ha hablado Jehov? No ha hablado tambin por nosotros?"[3] Y lo oy Jehov. 
3 Moiss era un hombre muy manso, ms que todos los hombres que haba sobre la tierra.[4] 4 Luego dijo Jehov a Moiss, a Aarn y a Mara: "Salid vosotros tres al Tabernculo de reunin". 
Y salieron ellos tres. 5 Entonces Jehov descendi en la columna de la nube y se puso a la puerta del Tabernculo. Llam a Aarn y a Mara, y se acercaron ambos. 6 Y Jehov les dijo: "Od ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros un profeta de Jehov, me aparecer a l en visin, en sueos le hablar. 7 No as con mi siervo Moiss, que es fiel en toda mi casa.[5] 8 Cara a cara[6] hablar con l, claramente y no con enigmas, y ver la apariencia[7] de Jehov. Por qu, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moiss?" 
9 Entonces la ira de Jehov se encendi contra ellos; luego se fue. 10 Tan pronto la nube se apart del Tabernculo, Mara se llen de lepra, y tena la piel blanca como la nieve. Cuando Aarn mir a Mara y vio que estaba leprosa,[8] 11 dijo a Moiss: "Ah! seor mo, no pongas ahora sobre nosotros este pecado, porque locamente hemos actuado y hemos pecado. 12 No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre tiene ya medio consumida su carne". 
13 Entonces Moiss clam a Jehov diciendo: "Te ruego, Dios, que la sanes ahora". 
14 Respondi Jehov a Moiss: "Si su padre hubiera escupido en su rostro,[9] no se avergonzara durante siete das? Sea expulsada, pues, fuera del campamento durante siete das, y despus volver a la congregacin". 
15 As Mara fue expulsada del campamento durante siete das, y el pueblo no sigui adelante hasta que se reuni Mara con ellos. 16 Despus el pueblo parti de Hazerot, y acamparon en el desierto de Parn.[10] 
						 NOTAS:

1. 12.1 Mara: la hermana de Moiss y Aarn (Ex 15.20-21). 
2. 12.1 Cusita: etope. Este nombre designa generalmente a los etopes, pero quiz se aplicaba tambin a los madianitas (cf. Hab 3.7). Aqu podra referirse a Sfora (Ex 2.16-21) o, tal vez, a otra esposa de Moiss, de la que no se han conservado ms noticias. 
3. 12.2 Por Moiss... por nosotros: tambin puede traducirse con Moiss... con nosotros. En Ex 15.20, Mara es llamada profetisa. 
4. 12.3 En Ex 3.11; 4.10-13, Moiss expresa preocupacin por sus propias limitaciones. 
5. 12.7 Moiss... es fiel en toda mi casa: otra posible traduccin: l es el ms fiel de todos mis siervos, o a l le he confiado todo mi pueblo. Cf. Heb 3.2. 
6. 12.8 Cf. Ex 33.11; Dt 34.10. 
7. 12.8 Y ver la apariencia de Jehov: lit. si l ve la imagen de Jehov. La palabra hebrea traducida por apariencia o imagen sugiere la idea de una silueta o de algo visto por detrs (cf. Ex 33.20-23). 
8. 12.10 Leprosa: Nm 5.2; vase Lepra en la Concordancia temtica. 
9. 12.14 Nm 5.2-3; cf. Lv 13.1-8,24-28. Escupir a alguien en la cara era una manera de maldecirlo (Dt 25.9). 
10. 12.16 Nm 10.12. 

Nmeros 13


Los doce exploradores de Canan 



(Dt 1.19-33)

1 [1] Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Enva unos hombres que reconozcan la tierra de Canan, la cual yo doy a los hijos de Israel; enviaris un hombre por cada tribu paterna, todos ellos prncipes". 
3 Entonces los envi Moiss desde el desierto de Parn, conforme a la palabra de Jehov. Todos aquellos hombres eran prncipes de los hijos de Israel. 4 Estos son sus nombres: De la tribu de Rubn, Sama hijo de Zacur. 5 De la tribu de Simen, Safat hijo de Hor. 6 De la tribu de Jud, Caleb hijo de Jefone. 7 De la tribu de Isacar, Igal hijo de Jos. 8 De la tribu de Efran, Oseas hijo de Nun. 9 De la tribu de Benjamn, Palti hijo de Raf. 10 De la tribu de Zabuln, Gadiel hijo de Sodi. 11 De la tribu de Jos, por la tribu de Manass, Gadi hijo de Susi. 12 De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali. 13 De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael. 14 De la tribu de Neftal, Nahbi hijo de Vapsi. 15 De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui. 
16 Estos son los nombres de los hombres que Moiss envi a reconocer la tierra. A Oseas hijo de Nun le puso Moiss el nombre de Josu.[2] 
17 Los envi, pues, Moiss a reconocer la tierra de Canan, dicindoles: 
"Subid de aqu al Neguev y luego subid al monte.[3] 18 Observad cmo es la tierra y el pueblo que la habita, si es fuerte o dbil, escaso o numeroso; 19 cmo es la tierra habitada, si es buena o mala; cmo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas, 20 y cmo es el terreno, si es frtil o estril, si en l hay rboles o no. Esforzaos y traed de los frutos del pas". 
Era el tiempo de las primeras uvas.[4] 21 Ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, junto a la entrada de Hamat. 22 Subieron al Neguev y llegaron hasta Hebrn. All vivan Ahimn, Sesai y Talmai, hijos de Anac. Hebrn fue edificada siete aos antes de Zon en Egipto.[5] 23 Llegaron hasta el arroyo Escol y all cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual llevaron entre dos en un palo, y tambin granados e higos. 24 Y se llam aquel lugar el valle del Escol,[6] por el racimo que all cortaron los hijos de Israel. 

Mapa - Ruta de los espas

25 Al cabo de cuarenta das regresaron de reconocer la tierra. 26 Fueron y se presentaron ante Moiss, Aarn y toda la congregacin de los hijos de Israel, en el desierto de Parn, en Cades.[7] Les dieron la informacin a ellos y a toda la congregacin, y les mostraron los frutos de la tierra. 27 Tambin les contaron: 
"Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel;[8] estos son sus frutos. 28 Pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; tambin vimos all a los hijos de Anac.[9] 29 Amalec habita el Neguev; el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte; el cananeo habita junto al mar y a la ribera del Jordn".[10] 
30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moiss, y dijo: 
--Subamos luego, y tomemos posesin de ella, porque ms podremos nosotros que ellos. 
31 Pero los hombres que subieron con l dijeron: 
--No podemos subir contra aquel pueblo, porque es ms fuerte que nosotros. 
32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que haban reconocido, diciendo: 
--La tierra que recorrimos y exploramos es tierra que se traga a sus habitantes.[11] Todo el pueblo que vimos en medio de ella es gente de gran estatura. 33 Tambin vimos all gigantes, hijos de Anac,[12] raza de los gigantes. Nosotros ramos, a nuestro parecer, como langostas, y as les parecamos a ellos. 
						 NOTAS:

1. 13.1-33 Los caps. 13--14 se refieren al punto ms crtico de la marcha de los israelitas por el desierto. A causa de sus continuas murmuraciones y rebeldas, Dios hizo que permanecieran all durante cuarenta aos, en lugar de introducirlos de inmediato en la Tierra prometida. 
2. 13.16 Oseas y Josu son dos formas del mismo nombre, derivadas del verbo hebreo que significa salvar; de la transcripcin griega deriva el nombre Jess (vase Mt 1.21 n.). 
3. 13.17 Los v. siguientes describen con bastante precisin el itinerario de los espas: saliendo de Cades (vase 13.26 n.), atravesaron el Neguev (vase Gn 12.9 nota k) hasta llegar a Hebrn (v. 22), en la regin montaosa que despus se llam Jud o Judea (vase Gn 13.18 n.), y desde all siguieron hasta el extremo norte de Canan (v. 21). Vase ndice de mapas. 
4. 13.20 Era el tiempo de las primeras uvas: es decir, la segunda quincena de julio. 
5. 13.22 Zon: Esta ciudad desempea un papel importante en la historia de los israelitas en Egipto. Vase Sal 78.12 nota i. 
6. 13.24 Escol era el nombre de un valle al norte de Hebrn; su nombre, en hebreo, significa racimo de uvas. 
7. 13.26 Cades, llamado tambin Cades-barnea, es un oasis situado entre el desierto de Parn y el de Zin, no muy lejos de la parte sur de Canan (Nm 34.3-4; Jos 15.1,3). Vase ndice de mapas. 
8. 13.27 Tierra... fluye leche y miel: expresin frecuente en el Pentateuco, que expresa la fertilidad de la Tierra prometida (vase Ex 3.8 nota g). 
9. 13.28 Anac: Vase Nm 13.33 n. 
10. 13.29 Amalec: Vase Ex 17.8 nota g. Respecto de los otros habitantes de Canan, vanse Gn 10.16-18 n.; Ex 3.8 nota g. 
11. 13.32 Tierra que se traga a sus habitantes: Es decir un pas donde no se puede vivir, porque es estril y malsano o porque all siempre hay guerras y conflictos. 
12. 13.33 Los hijos de Anac eran un grupo de cananeos, famosos por su estatura. Aqu se los designa con el trmino hebreo nefilim (gigantes), probablemente porque la tradicin los haba relacionado con los gigantes de Gn 6.1-4. Vase Dt 2.10-11 n. 

Nmeros 14


Los israelitas se rebelan contra Jehov 

1 [1] Entonces toda la congregacin grit y dio voces; y el pueblo llor aquella noche. 2 Todos los hijos de Israel se quejaron contra Moiss y contra Aarn, y toda la multitud les dijo: "Ojal hubiramos muerto en la tierra de Egipto! Ojal muriramos en este desierto! 3 Por qu nos trae Jehov a esta tierra para morir a espada, y para que nuestras mujeres y nuestros nios se conviertan en botn de guerra? No nos sera mejor regresar a Egipto?" 4 Y se decan unos a otros: "Designemos un capitn y volvamos a Egipto". 
5 Moiss y Aarn se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregacin de los hijos de Israel. 6 Y Josu hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que haban reconocido la tierra, rompieron sus vestidos 7 y dijeron a toda la congregacin de los hijos de Israel: 
--La tierra que recorrimos y exploramos es tierra muy buena. 8 Si Jehov se agrada de nosotros, l nos llevar a esta tierra y nos la entregar; es una tierra que fluye leche y miel. 9 Por tanto, no seis rebeldes contra Jehov[2] ni temis al pueblo de esta tierra, pues vosotros los comeris como pan. Su amparo se ha apartado de ellos y Jehov est con nosotros: no los temis. 
10 Entonces toda la multitud propuso apedrearlos. Pero la gloria de Jehov se mostr en el Tabernculo de reunin a todos los hijos de Israel.[3] 11 Y Jehov dijo a Moiss: 
--Hasta cundo me ha de irritar este pueblo? Hasta cundo no me creern, con todas las seales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los herir de mortandad y los destruir, y a ti te pondr sobre gente ms grande y ms fuerte que ellos.[4] 
13 Pero Moiss respondi a Jehov: 
--Lo oirn luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder, 14 y se lo dirn a los habitantes de esta tierra, los cuales han odo que t, Jehov, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecas t, Jehov, y que tu nube estaba sobre ellos, que de da ibas delante de ellos en una columna de nube, y de noche en una columna de fuego. 15 Si haces morir a este pueblo como a un solo hombre, las gentes que hayan odo tu fama dirn: 16 "Por cuanto no pudo Jehov introducir a este pueblo en la tierra que haba jurado darle, los ha matado en el desierto". 17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Seor, como lo prometiste al decir: 18 "Jehov es tardo para la ira y grande en misericordia, perdona la maldad y la rebelin, aunque de ningn modo tendr por inocente al culpable, pues castiga el pecado de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generacin".[5] 19 Perdona ahora la maldad de este pueblo segn la grandeza de tu misericordia, como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aqu. 

Jehov castiga a Israel



(Dt 1.34-40)

20 Entonces Jehov dijo: 
--Yo lo he perdonado, conforme a tu dicho. 21 Pero tan ciertamente como vivo yo y mi gloria llena toda la tierra, 22 que ninguno de los que vieron mi gloria y las seales que he hecho en Egipto y en el desierto, los que me han tentado ya diez veces y no han odo mi voz, 23 ver la tierra que jur dar a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la ver.[6] 24 Pero a mi siervo Caleb, por cuanto lo ha animado otro espritu y decidi ir detrs de m, yo lo har entrar en la tierra donde estuvo, y su descendencia la tendr en posesin.[7] 25 Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos maana y salid al desierto, camino del Mar Rojo.[8] 
26 Jehov habl a Moiss y a Aarn, y les dijo: 
27 --Hasta cundo soportar a esta depravada multitud que murmura contra m? Ya he odo las querellas de los hijos de Israel que de m se quejan. 28 Diles: Vivo yo, dice Jehov, que segn habis hablado a mis odos, as har yo con vosotros. 29 En este desierto caern vuestros cuerpos, todo el nmero de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte aos para arriba, los cuales han murmurado contra m.[9] 30 A excepcin de Caleb hijo de Jefone y Josu hijo de Nun, ninguno de vosotros entrar en la tierra por la cual alc mi mano y jur que os hara habitar en ella. 31 Pero a vuestros nios, de los cuales dijisteis que se convertiran en botn de guerra, yo los introducir, y ellos conocern la tierra que vosotros despreciasteis. 32 En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caern en este desierto. 33 Vuestros hijos andarn pastoreando en el desierto cuarenta aos, y cargarn con vuestras rebeldas, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. 34 Conforme al nmero de los das, de los cuarenta das que empleasteis en reconocer la tierra, cargaris con vuestras iniquidades: cuarenta aos, un ao por cada da. As conoceris mi castigo.[10] 35 Yo, Jehov, he hablado. As har a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra m. En este desierto sern consumidos, y ah morirn. 
36 Los hombres que Moiss envi a reconocer la tierra, y que al volver haban hecho murmurar contra l a toda la congregacin, desacreditando aquel pas, 37 aquellos hombres que haban hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehov. 38 Pero Josu hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida de entre aquellos hombres que haban ido a reconocer la tierra. 

La derrota en Horma



(Dt 1.41-46)

39 Moiss dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlut mucho. 40 Se levantaron muy de maana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: 
--Aqu estamos para subir al lugar del cual ha hablado Jehov, porque hemos pecado. 
41 Moiss les respondi: 
--Por qu quebrantis el mandamiento de Jehov? Esto tampoco os saldr bien. 42 No subis, pues Jehov no est en medio de vosotros: no seis heridos delante de vuestros enemigos. 43 Porque el amalecita y el cananeo estn all delante de vosotros, y caeris bajo su espada, pues Jehov no estar con vosotros, por cuanto os habis negado a seguirlo. 
44 Ellos, sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero ni el Arca del pacto de Jehov ni Moiss se apartaron de en medio del campamento. 45 Entonces descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, los hirieron, los derrotaron y los persiguieron hasta Horma.[11] 
						 NOTAS:

1. 14.1-19 En el siguiente relato vuelve a aparecer el tema de la murmuracin (vanse Nm 11.1 n.; 13.1-33 n.). 
2. 14.9 Cf. Heb 3.16. 
3. 14.10 Cf. Ex 16.6-7. 
4. 14.11-20 Cf. Sal 106.23. Acerca de la intercesin de Moiss, cf. Ex 32.9-14; Dt 9.25-29. Cf. tambin Dt 32.26-27. 
5. 14.18 Ex 20.5-6; 34.6-7; Dt 5.9-10; 7.9-10. 
6. 14.21-23 Cf. Heb 3.18. 
7. 14.24 Jos 14.9-12. 
8. 14.25 Evidentemente se trata del golfo de Aqaba, en el brazo oriental del Mar Rojo (vase Ex 13.18 nota f). Vase ndice de mapas. 
9. 14.29 Cf. Heb 3.17. 
10. 14.34 As conoceris mi castigo: otra posible traduccin: ponerse en contra de m, o tenerme en contra de vosotros. 
11. 14.45 Horma: en el sur de Canan, a unos 80 km al nordeste de Cades. (Vase ndice de mapas.) Como en otras ocasiones, la desobediencia a Jehov trae como consecuencia la derrota del pueblo. Cf. Jos 7. 

Nmeros 15


Leyes sobre las ofrendas 

1 [1] Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra que yo os dar por habitacin, 3 y presentis ofrenda que se quema a Jehov, holocausto o sacrificio de vacas o de ovejas, como voto especial o como ofrenda voluntaria, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehov, 4 entonces, el que presente su ofrenda a Jehov traer como ofrenda la dcima parte de un efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite. 5 De vino para la libacin ofrecers por cada cordero la cuarta parte de un hin, adems del holocausto o del sacrificio. 6 Por cada carnero presentars una ofrenda de dos dcimas de flor de harina, amasada con la tercera parte de un hin de aceite; 7 y de vino para la libacin presentars la tercera parte de un hin, como ofrenda de olor grato a Jehov. 8 Cuando ofrezcas un novillo como holocausto o sacrificio, como voto especial o de paz a Jehov, 9 ofrecers con el novillo una ofrenda de tres dcimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite; 10 y de vino para la libacin presentars la mitad de un hin, como ofrenda quemada de olor grato a Jehov. 11 As se har con cada buey o carnero o cordero de las ovejas o cabrito. 12 Sea cual sea el nmero de animales, as haris con cada uno de ellos. 13 Todo natural har estas cosas as, para presentar una ofrenda quemada de olor grato a Jehov. 
14 "Si un extranjero que habita con vosotros, o cualquiera que viva entre vosotros, quiere presentar una ofrenda de olor grato a Jehov, lo har tal como vosotros lo hacis, por vuestras generaciones. 15 Un mismo estatuto tendris en la congregacin para vosotros y para el extranjero que con vosotros vive. Ser estatuto perpetuo por vuestras generaciones; igual que vosotros, as ser el extranjero delante de Jehov. 16 Una misma ley y un mismo decreto tendris, vosotros y el extranjero que con vosotros vive".[2] 
17 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 18 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, 19 cuando comencis a comer del pan de la tierra, presentaris una ofrenda a Jehov. 20 De lo primero que amasis, presentaris una torta como ofrenda; como la ofrenda de la era, as la ofreceris. 21 De las primicias de vuestra masa daris a Jehov una ofrenda por vuestras generaciones. 
22 "Cuando involuntariamente dejis de cumplir cualquiera de estos mandamientos que Jehov ha comunicado a Moiss, 23 cualquiera de las cosas que Jehov os ha mandado por medio de Moiss, desde el da que Jehov lo mand en adelante, por generaciones, 24 si el pecado involuntario fue cometido ignorndolo la congregacin, toda la congregacin ofrecer un novillo como holocausto de olor grato a Jehov, con su ofrenda y su libacin conforme a la ley, y un macho cabro como expiacin. 25 Luego el sacerdote har expiacin por toda la congregacin de los hijos de Israel, y les ser perdonado, porque se trata de un error involuntario. Ellos presentarn sus ofrendas, ofrenda que se quema a Jehov, y sus expiaciones delante de Jehov, por esos errores. 26 Y ser perdonado a toda la congregacin de los hijos de Israel, y al extranjero que vive entre ellos, por cuanto es una falta involuntaria de todo el pueblo. 
27 "Si una persona peca involuntariamente, ofrecer una cabra de un ao para expiacin. 28 El sacerdote har expiacin por la persona que haya pecado involuntariamente delante de Jehov, la reconciliar, y le ser perdonado. 29 Una misma ley tendris para el que peque involuntariamente, ya se trate de uno de los hijos de Israel o del extranjero que viva entre ellos.[3] 
30 "Pero la persona que haga algo con soberbia,[4] sea el natural o el extranjero, ultraja a Jehov; esa persona ser eliminada de en medio de su pueblo.[5] 31 Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehov y menospreci su mandamiento, esa persona ser eliminada por completo y su pecado caer sobre ella". 

Lapidacin de un violador del sbado

32 Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, hallaron a un hombre que recoga lea en sbado. 33 Los que lo hallaron recogiendo lea lo llevaron ante Moiss, Aarn y toda la congregacin. 34 Lo pusieron en la crcel, porque no estaba determinado qu se le haba de hacer. 35 Entonces Jehov dijo a Moiss: "Irremisiblemente ese hombre debe morir: apedrelo toda la congregacin fuera del campamento". 36 La congregacin lo sac fuera del campamento, y lo apedrearon hasta que muri, como Jehov haba mandado a Moiss. 

Los flecos en los vestidos

37 Jehov habl a Moiss y le dijo: 38 "Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan unos flecos en los bordes de sus vestidos,[6] por sus generaciones; y pongan en cada fleco de los bordes un cordn de azul. 39 Llevaris esos flecos para que cuando lo veis os acordis de todos los mandamientos de Jehov. As los pondris por obra y no seguiris los apetitos de vuestro corazn y de vuestros ojos, que han hecho que os prostituyis. 40 As os acordaris y cumpliris todos mis mandamientos, para que seis santos ante vuestro Dios. 41 Yo soy Jehov, vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Jehov, vuestro Dios". 
						 NOTAS:

1. 15.1-31 Los v. 1-16 complementan las leyes de Lv 1--3 sobre los sacrificios. En los v. 22-29 se trata de los sacrificios que deban ofrecerse en el caso de faltas cometidas por inadvertencia; los v. 30-31 se refieren a pecados ms graves, cometidos deliberadamente. 
2. 15.16 Lv 24.22. 
3. 15.22-29 Con respecto a los pecados cometidos inadvertidamente, vase Lv 4.1-35 n. Cf. tambin Sal 19.12. 
4. 15.30 Con soberbia: lit. con la mano en alto, es decir, con una actitud altanera o desafiante. Esta legislacin establece que se podan perdonar las faltas cometidas por inadvertencia (v. 24-29), pero no haba remisin para las faltas voluntarias (v. 31). La Carta a los Hebreos destaca este hecho para mostrar que el sacerdote del antiguo pacto poda compadecerse de los que pecaban por inadvertencia (Heb 5.2), mientras que Jesucristo es el sacerdote que quita todo pecado de una sola vez y para siempre (Heb 9.12-18). 
5. 15.30 Eliminada de en medio de su pueblo: Cf. Lv 7.20. 
6. 15.38 Flecos en los bordes de sus vestidos: Otra posible traduccin: Borlas con flecos en el borde de su ropa. Servan como recordatorio de los mandamientos de Jehov y todava hoy las usan los judos ortodoxos. Dt 22.12; Mt 23.5. 

Nmeros 16


La rebelin de Cor

1 Cor hijo de Izhar hijo de Coat hijo de Lev, con Datn y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, descendientes de Rubn, tomaron gente 2 y se levantaron contra Moiss con doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, prncipes de la congregacin, miembros del consejo, hombres de renombre. 3 Se juntaron contra Moiss y Aarn, y les dijeron: 
--Basta ya de vosotros![1] Toda la congregacin, todos ellos son santos y en medio de ellos est Jehov. Por qu, pues, os encumbris vosotros sobre la congregacin de Jehov? 
4 Cuando oy esto Moiss, se postr sobre su rostro. 5 Luego habl a Cor y a todo su squito, y les dijo: 
--Maana mostrar Jehov quin le pertenece[2] y quin es santo, y har que se acerque a l. Al que l escoja, lo acercar a s. 6 Haced esto: tomad los incensarios de Cor y de todo su squito, 7 poned fuego en ellos y echad en ellos incienso delante de Jehov maana. Aquel a quien Jehov escoja, ese ser el santo; esto os baste, hijos de Lev. 
8 Dijo Moiss a Cor: 
--Od ahora, hijos de Lev: 9 Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregacin de Israel, acercndoos a l para que ministris en el servicio del tabernculo de Jehov y estis delante de la congregacin para ministrarles? 10 Hizo que te acercaras, junto con todos tus hermanos, los hijos de Lev, y ahora procuris tambin el sacerdocio? 11 Por tanto, t y todo tu squito sois los que os juntis contra Jehov; porque quin es Aarn para que contra l murmuris? 
12 Luego Moiss mand llamar a Datn y Abiram, hijos de Eliab. Pero ellos respondieron: 
--No iremos all. 13 Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel,[3] para hacernos morir en el desierto, sino que tambin te quieres enseorear de nosotros imperiosamente? 14 Tampoco nos has metido t en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y vias. Sacars los ojos de estos hombres?[4] No subiremos! 
15 Entonces Moiss se enoj mucho, y dijo a Jehov: 
--No aceptes su ofrenda! Ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. 
16 Despus dijo Moiss a Cor: 
--T y todo tu squito, poneos maana delante de Jehov; t, ellos y Aarn. 17 Que cada uno tome su incensario, le ponga incienso y se acerque a la presencia de Jehov cada uno con su incensario: doscientos cincuenta incensarios en total. T tambin, y Aarn, cada uno con su incensario. 
18 Tom cada uno su incensario, pusieron en ellos el fuego, echaron en ellos incienso y se pusieron a la puerta del Tabernculo de reunin junto con Moiss y Aarn. 19 Ya Cor haba reunido contra ellos a toda la congregacin[5] a la puerta del Tabernculo de reunin; entonces la gloria de Jehov se apareci a toda la congregacin. 20 Jehov habl a Moiss y a Aarn, y les dijo: 
21 --Apartaos de esta congregacin, y los consumir en un momento! 
22 Ellos se postraron sobre sus rostros y dijeron: 
--Dios, Dios de los espritus de toda carne, no es un solo hombre el que pec? Por qu airarte contra toda la congregacin? 
23 Jehov habl a Moiss y le dijo: 
24 --Habla a la congregacin y diles: Apartaos de los alrededores de la tienda de Cor, Datn y Abiram. 
25 Moiss se levant y fue adonde estaban Datn y Abiram, y los ancianos de Israel lo siguieron. 26 Y habl a la congregacin, diciendo: 
--Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impos, y no toquis ninguna cosa suya, para que no perezcis por todos sus pecados. 
27 Ellos se apartaron de los alrededores de las tiendas de Cor, de Datn y de Abiram; y Datn y Abiram salieron y se pusieron a la entrada de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeuelos. 28 Moiss dijo: 
--En esto conoceris que Jehov me ha enviado para que hiciera todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad. 29 Si como mueren todos los hombres mueren estos, o si al ser visitados ellos corren la suerte de todos los hombres, Jehov no me envi. 30 Pero si Jehov hace algo nuevo, si la tierra abre su boca y se los traga con todas sus cosas, y descienden vivos al seol, entonces conoceris que estos hombres irritaron a Jehov. 
31 Aconteci que cuando termin de decir todas estas palabras, se abri la tierra que estaba debajo de ellos. 32 Abri la tierra su boca y se los trag a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Cor y a todos sus bienes.[6] 33 Ellos, con todo lo que tenan, descendieron vivos al seol;[7] los cubri la tierra y desaparecieron de en medio de la congregacin. 34 Al oir sus gritos, todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron, diciendo: "No sea que nos trague tambin la tierra!" 35 Tambin sali fuego de la presencia de Jehov, que consumi a los doscientos cincuenta hombres que ofrecan el incienso.[8] 
36 Jehov habl a Moiss y le dijo: 37 "Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, que tome los incensarios de en medio del incendio y derrame ms all el fuego, porque estn santificados 38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas. Harn de ellos planchas batidas para cubrir el altar, por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehov y estn santificados. Sern como una seal para los hijos de Israel". 
39 El sacerdote Eleazar tom los incensarios de bronce con que los quemados haban ofrecido, y los convirtieron en lminas para cubrir el altar, 40 como recuerdo a los hijos de Israel de que ningn extrao que no sea de la descendencia de Aarn se acerque para ofrecer incienso delante de Jehov, no sea que le ocurra como a Cor y como a su squito, segn se lo dijo Jehov por medio de Moiss. 
41 Al da siguiente, toda la congregacin de los hijos de Israel murmur contra Moiss y Aarn, diciendo: 
"Vosotros habis dado muerte al pueblo de Jehov". 
42 Aconteci que cuando se junt la congregacin contra Moiss y Aarn, miraron hacia el Tabernculo de reunin y vieron que la nube lo haba cubierto, y apareci la gloria de Jehov.[9] 43 Entonces fueron Moiss y Aarn delante del Tabernculo de reunin, 44 y Jehov dijo a Moiss: 
45 "Apartaos de en medio de esta congregacin, y los consumir en un momento!" 
Ellos se postraron sobre sus rostros. 46 Y Moiss dijo a Aarn: 
"Toma el incensario, pon en l fuego del altar y chale incienso; vete enseguida adonde est la congregacin, y haz expiacin por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehov y la mortandad ha comenzado". 
47 Aarn tom el incensario, como Moiss dijo, y corri en medio de la congregacin; la mortandad haba comenzado ya en el pueblo. Puso el incienso e hizo expiacin por el pueblo. 48 Luego se puso entre los muertos y los vivos, y ces la mortandad. 49 Los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin contar los muertos por la rebelin de Cor. 50 Despus, cuando la mortandad haba cesado, volvi Aarn con Moiss a la puerta del Tabernculo de reunin. 
						 NOTAS:

1. 16.3 Basta ya de vosotros !: otra posible traduccin: Basta ya de privilegios ! 
2. 16.5 Cf. 2 Ti 2.19. 
3. 16.13 tierra que destila leche y miel: Vase Nm 13.27 n. En referencia a Egipto, en contraste con el desierto estril. 
4. 16.14 Sacars los ojos de estos hombres? otra posible traduccin: Quieres que todos se dejen llevar como si fueran ciegos?, o: Vas a volver ciegos a estos hombres?, o tambin: Quieres engaar a hombres como nosotros? La pregunta alude probablemente al castigo que se impona en Egipto a los esclavos fugitivos cuando eran capturados. 
5. 16.19 Toda la congregacin: es decir, todo el pueblo. 
6. 16.31-32 Este pasaje expresa el concepto antiguo de la culpabilidad colectiva, que inclua a toda la familia (cf. Ex 20.5-6; 34.6-7; Jos 7.22-26). Cf. tambin Ez 18.1-20. 
7. 16.33 Descendieron vivos al seol: es decir, al fondo de la tierra o al reino de la muerte (vase Sal 6.5 n.). 
8. 16.35 Sal 106.16-18. Cf. el castigo de Nadab y Abi (Lv 10.1-2). 
9. 16.42 Cf. Ex 40.34. 

Nmeros 17


La vara de Aarn 

1 [1] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Habla a los hijos de Israel, y toma de todos sus prncipes una vara[2] por cada casa paterna: doce varas en total, conforme a las casas de sus padres. T escribirs el nombre de cada uno sobre su vara, 3 y sobre la vara de Lev escribirs el nombre de Aarn, pues cada jefe de familia paterna tendr una vara. 4 Las pondrs en el Tabernculo de reunin delante del Testimonio, donde yo me manifestar a vosotros. 5 Florecer la vara del hombre que yo escoja, y as har cesar delante de m las quejas que murmuran los hijos de Israel contra vosotros". 
6 Moiss habl a los hijos de Israel, y todos los prncipes de ellos le dieron varas; cada prncipe una vara en representacin de sus casas paternas: en total doce varas. La vara de Aarn estaba entre las varas de ellos.[3] 7 Moiss puso las varas delante de Jehov en el tabernculo del Testimonio. 8 Y aconteci que al da siguiente fue Moiss al tabernculo del Testimonio y vio que la vara de Aarn de la casa de Lev haba reverdecido,[4] echado flores, arrojado renuevos y producido almendras. 9 Entonces sac Moiss todas las varas de delante de Jehov ante todos los hijos de Israel; ellos lo vieron, y tom cada uno su vara. 10 Y Jehov dijo a Moiss: "Vuelve a colocar la vara de Aarn delante del Testimonio, para que se guarde como seal para los hijos rebeldes. As hars cesar sus quejas delante de m, para que no mueran". 
11 Moiss hizo como le mand Jehov: as lo hizo. 12 Entonces los hijos de Israel dijeron a Moiss: "Nos estamos muriendo! Estamos perdidos! Todos nosotros estamos perdidos! 13 Cualquiera que se acerque, el que se llegue al tabernculo de Jehov, morir. Acabaremos por perecer todos?"[5] 
						 NOTAS:

1. 17.1-13 El relato siguiente reivindica los derechos exclusivos de Aarn y de la tribu de Lev a oficiar en el culto del santuario. En el cap. anterior, Cor y sus secuaces haban cuestionado estos derechos. 
2. 17.2 La vara o bastn era el smbolo de la autoridad, en este caso, de los jefes de las doce tribus. 
3. 17.6 Moiss cuenta doce tribus sin incluir a la de Lev (caps. 1;2;26); de esta manera, con la vara de Aarn haba 13 varas en total. 
4. 17.8 Heb 9.4. 
5. 17.12-13 Todos nosotros estamos perdidos!: Este miedo del pueblo encuentra respuesta en las prescripciones del cap. 18, que aclara quines pueden acercarse al santuario. 

Nmeros 18


Sostenimiento de sacerdotes y levitas

1 Jehov dijo a Aarn: "T, tus hijos y tu casa paterna cargaris con el pecado del santuario; y t y tus hijos cargaris con el pecado de vuestro sacerdocio. 2 Haz que tambin tus hermanos se acerquen a ti y se renan contigo: la tribu de Lev, la tribu de tu padre, y te servirn. T y tus hijos serviris delante del tabernculo del Testimonio. 3 Harn lo que t ordenes y cuidarn de todo el Tabernculo, pero no se acercarn a los utensilios santos ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros. 4 Colaborarn, pues, contigo, y desempearn el ministerio del Tabernculo de reunin, todo el servicio del Tabernculo, y ningn extrao se ha de acercar a vosotros. 5 Tendris el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga ms la ira sobre los hijos de Israel. 6 Porque yo he tomado a vuestros hermanos, los levitas, de entre los hijos de Israel, dados a vosotros como un don de Jehov, para que sirvan en el ministerio del Tabernculo de reunin. 7 Pero t y tus hijos contigo os ocuparis de vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, del velo adentro,[1] y ministraris. Yo os he dado como un don el servicio de vuestro sacerdocio; el extrao que se acerque, morir". 
8 Jehov dijo a Aarn: "Yo te he dado tambin el cuidado de mis ofrendas. Todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te las he dado a ti y a tus hijos en virtud de la uncin,[2] por estatuto perpetuo. 9 Esto ser tuyo de la ofrenda de las cosas santas, reservadas del fuego:[3] todas las ofrendas que me han de presentar, todo presente suyo, toda expiacin por su pecado y toda expiacin por su culpa, ser cosa muy santa para ti y para tus hijos. 10 En el santuario la comers; todo varn comer de ella. Cosa santa ser para ti. 
11 "Esto tambin ser tuyo: la ofrenda elevada[4] de sus dones y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel; te las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas por estatuto perpetuo. Cualquiera que est limpio en tu casa, comer de ellas. 12 De aceite, de mosto y de trigo, todo lo ms escogido, las primicias de ello, que presentarn a Jehov, para ti las he dado. 13 Las primicias de todas las cosas de su tierra, las cuales traern a Jehov, sern tuyas. Cualquiera que est limpio en tu casa, comer de ellas. 14 Todo lo consagrado por voto[5] en Israel ser tuyo. 
15 "Todo lo que abre matriz, de toda carne, tanto de hombres como de animales que se ofrecen a Jehov, ser tuyo.[6] Pero hars que se redima el primognito del hombre y hars tambin redimir el primognito de animal inmundo. 16 De un mes de nacidos hars efectuar su rescate, conforme a tu estimacin, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras.[7] 17 Pero no redimirs el primognito de vaca, el primognito de oveja y el primognito de cabra: santificados son. Rociars su sangre sobre el altar y quemars su grasa, ofrenda quemada de olor grato a Jehov. 18 Su carne ser tuya; as como el pecho de la ofrenda mecida y la pierna derecha. 19 Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas que los hijos de Israel presenten a Jehov, las he dado para ti, tus hijos y tus hijas por estatuto perpetuo. Un pacto de sal[8] perpetuo es este delante de Jehov para ti y tu descendencia". 
20 Jehov dijo a Aarn: "De la tierra de ellos no tendrs heredad ni entre ellos tendrs parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. 21 Yo he dado a los hijos de Lev todos los diezmos[9] en Israel como heredad por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del Tabernculo de reunin. 22 Los hijos de Israel no se acercarn al Tabernculo de reunin, para que no carguen con un pecado por el cual mueran. 23 Pero los levitas harn el servicio del Tabernculo de reunin, y ellos cargarn con su iniquidad. Es estatuto perpetuo para vuestros descendientes: no poseern heredad entre los hijos de Israel. 24 Porque a los levitas les he dado como heredad los diezmos de los hijos de Israel, que presentarn como ofrenda a Jehov, por lo cual les he dicho: "Entre los hijos de Israel no poseern heredad"". 
25 Jehov dijo a Moiss: 26 "Hablars a los levitas y les dirs: Cuando tomis los diezmos de los hijos de Israel que os he dado como vuestra heredad, vosotros presentaris de ellos, como ofrenda mecida a Jehov, el diezmo de los diezmos. 27 Se os contar vuestra ofrenda como grano de la era y como producto del lagar. 28 As presentaris tambin vuestra ofrenda a Jehov de todos los diezmos que recibis de los hijos de Israel; se la daris al sacerdote Aarn como ofrenda reservada a Jehov. 29 De todos los dones que recibis, reservaris la ofrenda a Jehov; de todo lo mejor de ellos separaris la porcin que ha de ser consagrada. 
30 "Tambin les dirs: Cuando hayis separado lo mejor de los dones, que le ser contado a los levitas como producto de la era y como producto del lagar, 31 lo comeris en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias, pues es vuestra remuneracin por vuestro ministerio en el Tabernculo de reunin. 32 No cargaris con ningn pecado, cuando presentis lo mejor. As no contaminaris las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriris". 
						 NOTAS:

1. 18.7 Del velo adentro: es decir, en el Lugar santsimo (vase Ex 26.1-37 n.). 
2. 18.8 Te he dado... uncin: Como la tribu de Lev no tena territorio propio, los sacrificios y ofrendas eran su medio de subsistencia (v. 20-24; cf. Lv 2.3). 
3. 18.9 Reservadas del fuego: La versin griega (LXX) dice: que se queman. En uno u otro caso se trata de la porcin de los sacrificios reservada a los sacerdotes, aparte de la porcin que era consumida por el fuego. Cf. v. 30-32. 
4. 18.11 La ofrenda elevada: lit. ofrenda mecida (vase Ex 29.24 n.); lo mismo en v. 18,26. 
5. 18.14 Lv 27.28. 
6. 18.15-17 Cf. Ex 13.11-14; 34.19-20. 
7. 18.16 Acerca del rescate de primognitos, vase Nm 3.40-51 n. 
8. 18.19 Pacto de sal: (cf. 2 Cr 13.5). Esta expresin probablemente alude a la solemnizacin de un pacto por medio de la participacin de las personas contratantes en una comida con sal. El empleo de la sal para solemnizar un pacto sugera simblicamente las ideas de permanencia y estabilidad, ya que ella preserva los alimentos de la corrupcin. Vase Lv 2.13 n. 
9. 18.21 Los diezmos o dcima parte: Lv 27.30-33; Dt 14.22-29; cf. Mal 3.8-10. 

Nmeros 19


La purificacin de los impuros

1 Jehov habl a Moiss y a Aarn, y les dijo: 2 "Esta es la ordenanza de la ley que Jehov ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca rojiza, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo. 3 La daris a Eleazar,[1] el sacerdote, quien la sacar fuera del campamento y la har degollar en su presencia. 4 Entonces Eleazar, el sacerdote, tomar de la sangre con su dedo y rociar siete veces con ella hacia la parte delantera del Tabernculo de reunin. 5 Despus har quemar la vaca ante sus ojos; har quemar su cuero, su carne, su sangre y hasta su estircol. 6 Luego tomar el sacerdote madera de cedro, hisopo[2] y tela roja, y lo echar en medio del fuego en que arde la vaca. 7 El sacerdote lavar luego sus vestidos, lavar tambin su cuerpo con agua y despus entrar en el campamento; y el sacerdote quedar impuro hasta la noche. 8 Asimismo el que la quem lavar sus vestidos en agua, tambin lavar en agua su cuerpo, y quedar impuro hasta la noche. 9 Un hombre que est puro recoger las cenizas[3] de la vaca y las pondr fuera del campamento en lugar limpio, y las guardar la congregacin de los hijos de Israel para el agua de purificacin; es un sacrificio de expiacin. 10 El que recogi las cenizas de la vaca lavar sus vestidos, y quedar impuro hasta la noche. Este ser estatuto perpetuo para los hijos de Israel y para el extranjero que habita entre ellos. 
11 "El que toque un cadver de cualquier persona, quedar impuro siete das. 12 Al tercer da se purificar con aquella agua, y al sptimo da ser limpio. Si al tercer da no se purifica, no ser limpio al sptimo da. 13 Todo aquel que toque un cadver de cualquier persona, y no se purifique, contamina el tabernculo de Jehov. Esa persona ser eliminada de Israel, por cuanto el agua de la purificacin no fue rociada sobre l: impuro quedar, y su impureza permanecer sobre l.[4] 
14 "Esta es la ley para cuando alguien muera en la tienda: cualquiera que entre en la tienda, y todo el que est en ella, quedar impuro durante siete das. 15 Y toda vasija abierta, cuya tapa no est bien ajustada, ser inmunda. 
16 "Cualquiera que en campo abierto toque a algn muerto a espada, o algn cadver o hueso humano o sepulcro, siete das quedar impuro. 
17 "Para el impuro tomarn de la ceniza de la vaca quemada de la expiacin, y echarn sobre ella agua corriente en un recipiente. 18 Luego un hombre que est puro tomar hisopo, lo mojar en el agua y rociar sobre la tienda, sobre todos los muebles, sobre las personas que all estn, y sobre aquel que haya tocado el hueso, el asesinado, el muerto o el sepulcro. 19 El hombre que est puro rociar sobre el impuro los das tercero y sptimo, y cuando lo haya purificado al sptimo da, lavar sus vestidos, se lavar a s mismo con agua y quedar limpio por la noche. 20 La persona impura que no se purifique, ser eliminada de en medio de la congregacin, por cuanto contamin el tabernculo de Jehov; no fue rociada sobre l el agua de la purificacin: es impuro. 21 Les ser estatuto perpetuo. Tambin el que roce el agua de la purificacin lavar sus vestidos, y el que toque el agua de la purificacin quedar impuro hasta la noche. 22 Y todo lo que el impuro toque, ser inmundo; y la persona que lo toque a l, quedar impura hasta la noche". 
						 NOTAS:

1. 19.3 Eleazar: Vase Nm 20.25-28 n. 
2. 19.6 Hisopo: Vase Ex 12.22 n. 
3. 19.9 Cenizas: aludida en Heb 9.13. 
4. 19.11-13 Cf. Lv 21.1-3. 

Nmeros 20


Agua de la roca

1 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregacin, al desierto de Zin, en el primer mes, y acamp el pueblo en Cades.[1] All muri Mara, y all fue sepultada. 
2 Porque no haba agua para la congregacin, se juntaron contra Moiss y Aarn.[2] 3 Y el pueblo se quej contra Moiss, diciendo: 
"Ojal hubiramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehov![3] 4 Por qu hiciste venir la congregacin de Jehov a este desierto, para que muramos aqu nosotros y nuestras bestias? 5 Y por qu nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este horrible lugar? No es un lugar de sementera, de higueras, de vias ni de granados, ni aun de agua para beber". 
6 Moiss y Aarn, apartndose de la congregacin, fueron a la puerta del Tabernculo de reunin y se postraron sobre sus rostros. Entonces la gloria de Jehov se les apareci. 7 Y Jehov dijo a Moiss: 
8 "Toma la vara y rene a la congregacin, t con tu hermano Aarn, y hablad a la pea a la vista de ellos. Ella dar su agua; as sacars para ellos aguas de la pea, y dars de beber a la congregacin y a sus bestias". 
9 Entonces Moiss tom la vara de delante de Jehov, como l le mand. 10 Reunieron Moiss y Aarn a la congregacin delante de la pea, y l les dijo: 
"Od ahora, rebeldes! Haremos salir agua de esta pea para vosotros?" 
11 Y alzando su mano, Moiss golpe la pea con su vara dos veces. Brot agua en abundancia, y bebi la congregacin y sus bestias. 12 Pero Jehov dijo a Moiss y a Aarn: 
"Por cuanto no cresteis en m, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no entraris con esta congregacin en la tierra que les he dado".[4] 
13 Estas son las aguas de la rencilla,[5] por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehov, y l manifest su santidad en medio de ellos. 

Edom niega el paso a Israel 

14 [6] Envi Moiss embajadores al rey de Edom desde Cades, con este mensaje: "As dice Israel, tu hermano:[7] "T has sabido todas las dificultades por las que hemos pasado: 15 cmo nuestros padres descendieron a Egipto, cmo estuvimos en Egipto largo tiempo y cmo los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres. 16 Entonces clamamos a Jehov, que oy nuestra voz, envi un ngel[8] y nos sac de Egipto. Ahora estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras. 17 Te rogamos que nos dejes pasar por tu tierra. No pasaremos por los campos de labranza ni por las vias, ni beberemos agua de los pozos; por el camino real[9] iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos atravesado tu territorio"". 
18 Edom le respondi: 
--No pasars por mi pas; de otra manera, saldr contra ti armado. 
19 Los hijos de Israel le dijeron: 
--Por el camino principal iremos, y si bebemos tus aguas yo y mis ganados, pagaremos su precio. Djame solamente pasar a pie, nada ms. 
20 Pero l respondi: 
--No pasars. 
Y sali Edom contra l con mucho pueblo y mano fuerte. 21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio. Entonces Israel se desvi de l.[10] 

Aarn muere en el Monte Hor

22 Los hijos de Israel, toda aquella congregacin, partieron de Cades y llegaron al monte Hor.[11] 23 Jehov habl a Moiss y a Aarn en el monte Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo: 24 "Aarn va a ser reunido a su pueblo, pues no entrar en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.[12] 25 Toma a Aarn y a Eleazar, su hijo, y hazlos subir al monte Hor; 26 desnuda a Aarn de sus vestiduras y viste con ellas a Eleazar, su hijo, porque Aarn ser reunido a su pueblo, y all morir". 
27 Moiss hizo como Jehov le mand. Subieron al monte Hor a la vista de toda la congregacin. 28 Luego Moiss desnud a Aarn de sus vestiduras y se las puso a Eleazar,[13] su hijo. Aarn muri[14] all en la cumbre del monte, y Moiss y Eleazar descendieron del monte. 29 Al saber toda la congregacin que Aarn haba muerto, le hicieron duelo por treinta das todas las familias de Israel. 
						 NOTAS:

1. 20.1 El desierto de Zin se encuentra al nordeste del desierto de Parn; Cades, entre ambas zonas desrticas. Vase ndice de mapas. El v. 1 parece incluir globalmente el perodo de casi cuarenta aos que los israelitas pasaron en el oasis de Cades (vase Nm 13.26 n.). 
2. 20.2 Este relato contiene otra de las muchas referencias a la murmuracin de los israelitas en el desierto (vanse Nm 11.1 n. y la Introduccin al libro de Nmeros). 
3. 20.3 Nm 16.23-33. 
4. 20.12 Los textos del AT explican de distintas maneras los motivos de esta decisin divina. La mayora de las veces se dice que Moiss no pudo entrar en la Tierra prometida por su solidaridad con el pueblo, que desde la salida de Egipto no haba dejado de rebelarse contra Jehov, y no a causa de una falta personal (Dt 1.37; 3.26-27; 4.21; Sal 106.32). Otras veces, como en el caso presente, esa exclusin se atribuye a una desobediencia y falta de fe (Nm 27.12-14; Dt 32.51). 
5. 20.13 Aguas de la rencilla o de la queja. En hebreo, Meriba. Vase v. 24 (cf. Ex 17.7 nota f). 
6. 20.14-21 Despus de su larga permanencia en Cades (cf. Nm 20.1 n.), los israelitas se preparan para reanudar la marcha hacia la Tierra prometida. 
7. 20.14 Tu hermano: Los edomitas eran considerados descendientes de Esa, llamado tambin Edom. Cf. Gn 36.1-43. 
8. 20.16 Un ngel: Vase Ex 23.20-33 n. 
9. 20.17 El camino real era una importante ruta comercial que iba desde el golfo de Aqaba hasta Damasco, por el este del ro Jordn y a travs de Edom, Moab, Amn, Galaad y Basn. Cf. Nm 21.22; Dt 2.27. Vase ndice de mapas. 
10. 20.21 Cf. Dt 2.4-7. 
11. 20.22-23 El monte Hor: de ubicacin incierta y distinto del monte Hor mencionado en Nm 34.7-8. 
12. 20.24 Rebeldes a mi mandamiento: Vase Nm 20.12 n. 
13. 20.25-28 Ex 29.29. Eleazar: hijo y sucesor de Aarn (Nm 3.2) en el ejercicio del sumo sacerdocio. 
14. 20.28 Cf. Nm 33.38; Dt 10.6. 

Nmeros 21


Derrota de Arad, rey cananeo 

1 [1] Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oy que vena Israel por el camino de Atarim, pele contra Israel y le tom algunos prisioneros.[2] 2 Entonces Israel hizo este voto a Jehov: "Si en efecto entregas este pueblo en mis manos, yo destruir sus ciudades".[3] 3 Jehov escuch la voz de Israel y le entreg al cananeo, y los destruy a ellos y a sus ciudades. Por eso recibi aquel lugar el nombre de Horma.[4] 

La serpiente de bronce 

4 [5] Despus partieron del monte Hor, camino del Mar Rojo,[6] para rodear la tierra de Edom. Pero se desanim el pueblo por el camino 5 y comenz a hablar contra Dios y contra Moiss: 
"Por qu nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto?[7] Pues no hay pan ni agua, y estamos cansados de este pan tan liviano". 
6 Entonces Jehov envi contra el pueblo unas serpientes venenosas[8] que mordan al pueblo, y as muri mucha gente de Israel.[9] 7 Entonces el pueblo acudi a Moiss y le dijo: 
"Hemos pecado por haber hablado contra Jehov y contra ti; ruega a Jehov para que aleje de nosotros estas serpientes". 
Moiss or por el pueblo, 8 y Jehov le respondi: 
"Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta; cualquiera que sea mordido y la mire, vivir". 
9 Hizo Moiss una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta.[10] Y cuando alguna serpiente morda a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y viva.[11] 

Los israelitas rodean la tierra de Moab 

10 [12] Despus partieron los hijos de Israel y acamparon en Obot. 11 Luego partieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en el desierto que est enfrente de Moab, hacia el nacimiento del sol.[13] 12 Partieron de all y acamparon en el valle de Zered. 13 De all partieron y acamparon al otro lado del Arnn, que est en el desierto y que sale del territorio del amorreo, pues el Arnn sirve de lmite entre Moab y el amorreo. 14 Por eso se dice en el libro de las batallas de Jehov:[14] 
    "Lo que hizo en el Mar Rojo[15] 
    y en los arroyos del Arnn; 
    15 y a la corriente de los arroyos 
    que va a parar en Ar 
    y descansa en el lmite de Moab". 
16 De all pasaron a Beer:[16] este es el pozo del cual Jehov dijo a Moiss: "Rene al pueblo, y les dar agua". 17 Entonces, enton Israel este cntico: 
    "Sube, pozo! A l cantad! 
    18 Pozo que cavaron los seores, 
    que cavaron los prncipes del pueblo, 
    con sus cetros, con sus bastones". 
Del desierto fueron a Matana, 19 de Matana a Nahaliel, de Nahaliel a Bamot, 20 y de Bamot al valle que est en los campos de Moab, y a la cumbre del Pisga,[17] que mira hacia el desierto. 

Derrota de Sehn, rey amorreo



(Dt 2.26-37)

21 Entonces envi Israel embajadores a Sehn, rey de los amorreos,[18] con este mensaje: 22 "Pasar por tu tierra; no nos iremos por los sembrados ni por las vias, ni beberemos las aguas de los pozos. Por el camino real[19] iremos, hasta que atravesemos tu territorio". 
23 Pero Sehn no dej pasar a Israel por su territorio, sino que junt Sehn todo su pueblo y sali contra Israel en el desierto, lleg a Jahaza y all pele contra Israel. 24 Israel lo hiri a filo de espada y se apoder de su tierra[20] desde el Arnn hasta el Jaboc, hasta los lmites de los hijos de Amn, porque la frontera de los hijos de Amn estaba fortificada. 25 Tom Israel todas estas ciudades, y habit Israel en todas las ciudades del amorreo, en Hesbn y en todas sus aldeas. 26 Porque Hesbn era la ciudad de Sehn, rey de los amorreos, el cual haba estado en guerra antes con el rey de Moab, y le haba quitado todo su territorio hasta el Arnn. 27 Por eso dicen los proverbistas:[21] 
    "Venid a Hesbn! Que sea reedificada! 
    Que sea restaurada la ciudad de Sehn. 
    28 Porque fuego ha salido de Hesbn, 
    y llama de la ciudad de Sehn, 
    que consumi a Ar de Moab, 
    a los seores de las alturas del Arnn. 
    29 Ay de ti, Moab! 
    Pereciste, pueblo de Quemos! 
    Fueron puestos en fuga sus hijos, 
    y sus hijas en cautividad, 
    por Sehn, rey de los amorreos.[22] 
    30 Mas devastamos su reino; 
    pereci Hesbn hasta Dibn, 
    y destruimos hasta Nofa y Medeba".[23] 

Israel derrota a Og, rey de Basn



(Dt 3.1-11)

31 As habit Israel en la tierra del amorreo. 32 Tambin envi Moiss a reconocer a Jazer; y tomaron sus aldeas y echaron al amorreo que estaba all. 33 Despus volvieron y subieron camino de Basn.[24] Sali contra ellos Og, rey de Basn, junto con toda su gente, para pelear en Edrei. 34 Entonces Jehov dijo a Moiss: "No le tengas miedo, porque en tus manos lo he entregado, a l con todo su pueblo y su tierra. Hars con l como hiciste con Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn". 
35 As lo hirieron a l, a sus hijos y a toda su gente, sin que quedara uno con vida, y se apoderaron de su tierra. 
						 NOTAS:

1. 21.1-3 Aqu se relata la primera victoria de los israelitas sobre los cananeos, despus de la derrota sufrida en Horma, (Nm 14.39-45). Cf. Jue 1.16-17. 
2. 21.1 Nm 33.40. Arad: en el sur de Canan, evidentemente cerca de Horma (vase Nm 14.45 n.), posiblemente dependa de aquella (cf. Jos 12.14). Vase mapa. 
3. 21.2 Destruir sus ciudades: Esta expresin se refiere a una costumbre, llamada en hebreo herem, comn entre los pueblos del antiguo Oriente y practicada ocasionalmente por los israelitas, si bien con ciertas restricciones. Consista en consagrar a la divinidad todo aquello que haba pertenecido a otros dioses, destruyndolo completamente, porque se lo consideraba tab. En los primeros aos de su asentamiento en Canan, los israelitas no aplicaron el herem de manera uniforme. Vase Ex 22.20 n.; cf. tambin Dt 7.23-26; 13.12-16; 20.10-18; Jos 6.17-21; 7.1,11-15. 
4. 21.3 En hebreo, Horma y la palabra herem, que significa (consagrado a la) destruccin, tienen un sonido semejante. 
5. 21.4-9 El siguiente relato presenta otro caso de rebelin y castigo, seguidos del arrepentimiento y el perdn. 
6. 21.4 Dt 2.1; vase tambin Nm 33.37-49 n. Mar Rojo: Aqu se refiere al golfo de Aqaba, brazo de dicho mar que se extiende por el lado oriental de la pennsula del Sina (Ex 13.18 n.). 
7. 21.5 Cf. Nm 20.4. 
8. 21.6 Serpientes venenosas: lit. serpientes ardientes o abrasadoras; expresin que probablemente alude al ardor causado por su mordedura. 
9. 21.5-6 Aludido en 1 Co 10.9. 
10. 21.9 La puso sobre un asta: Aludido en Jn 3.14. 
11. 21.6-9 La serpiente de bronce lleg a ser objeto de culto entre los israelitas, hasta que finalmente fue destruida por el rey Ezequas (2 R 18.4). 
12. 21.10-20 Estos v. describen el itinerario de los israelitas por el este de Moab hasta la frontera de los amonitas (v. 24); vase Nm 33.37-49 n.; cf. tambin Dt 2. 
13. 21.11 Enfrente de Moab: El territorio de Moab estaba situado al oriente del Mar Muerto. Vanse Jer 9.25-26 nota n; 48.1 nota b. 
14. 21.14 El libro de las batallas de Jehov era sin duda una coleccin de cantos guerreros, que no se ha conservado hasta el presente (cf. en Jos 10.13; 2 S 1.18 la referencia al Libro del Justo). Las batallas de Jehov son los combates llevados a cabo por Israel bajo la conduccin de Jehov, su Dios (cf. 1 S 18.17; 25.28). 
15. 21.14 Lo que hizo en el Mar Rojo, el texto sigue aqu la versin latina, que tradujo como Mar Rojo (heb. Yam Suf) el nombre de una regin llamada Suf. Vase Ex 13.18 nota f. 
16. 21.16 En hebreo, Beer significa pozo. (Vase Gn 21.30-31 n.) 
17. 21.20 Pisga: montaa alta situada a unos 15 km al este de la desembocadura del Jordn en el Mar Muerto. Cf. Dt 34.1. 
18. 21.21 Los amorreos ocupaban un territorio al este del ro Jordn y al norte de Moab. 
19. 21.22 El camino real: Vase Nm 20.17 n. 
20. 21.24 La primera ocupacin de un territorio por parte de los israelitas al oriente del ro Jordn. 
21. 21.27 Dicen los proverbistas: otra posible traduccin: Los poetas. El poema que sigue describe la victoria de Sehn, rey de los amorreos, sobre los moabitas (v. 26). Por eso, algunos intrpretes consideran que es de origen amorreo y que los israelitas lo adoptaron para celebrar su propio triunfo. 
22. 21.28-29 Cf. Jer 48.45-46. 
23. 21.30 Mas devastamos... hasta Nofa y Medeba: otra posible traduccin: Fue destruido... hasta Medeba. 
24. 21.33 Basn: regin situada al oriente del Jordn y al norte del territorio amorreo. Vanse Dt 3.1 n. e ndice de mapas. 

Nmeros 22


3. EN LAS LLANURAS DE MOAB (22.1--36.13)



Balac manda llamar a Balaam 

1 [1] Partieron los hijos de Israel y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.[2] 
2 Vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel haba hecho al amorreo, 3 y sinti Moab un gran temor por aquel pueblo, pues era muy numeroso. Se angusti Moab a causa de los hijos de Israel, 4 y dijo a los ancianos de Madin: "Ahora esta gente va a devorar todos nuestros contornos, como devora el buey la grama del campo". 
Balac hijo de Zipor, que entonces era rey de Moab, 5 envi mensajeros a Balaam hijo de Beor,[3] en Petor, que est junto al ro en la tierra de los hijos de su pueblo,[4] para que lo llamaran, diciendo: "Un pueblo que ha salido de Egipto cubre toda la tierra y se ha establecido frente a m. 6 Ven pues, ahora, te ruego, y maldceme a este pueblo, porque es ms fuerte que yo; quiz yo pueda herirlo y echarlo de la tierra, pues yo s que el que t bendigas bendito quedar, y el que t maldigas maldito quedar".[5] 
7 Partieron los ancianos de Moab y los ancianos de Madin con las ddivas de adivinacin en sus manos. Llegaron a Balaam y le comunicaron las palabras de Balac. 8 Balaam les respondi: 
--Reposad aqu esta noche, y yo os responder[6] segn Jehov me hable. 
As los prncipes de Moab se quedaron con Balaam. 9 Entonces se le apareci Dios a Balaam y le pregunt: 
--Quines son estos que estn contigo? 
10 Balaam respondi a Dios: 
--Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme: 11 "Este pueblo que ha salido de Egipto cubre toda la tierra. Ven pues, ahora, y maldcemelo; quiz podr pelear contra l y echarlo". 
12 Entonces dijo Dios[7] a Balaam: 
--No vayas con ellos ni maldigas al pueblo, porque bendito es. 
13 Balaam se levant por la maana y dijo a los prncipes de Balac: 
--Volveos a vuestra tierra, porque Jehov no me quiere dejar ir con vosotros. 
14 Los prncipes de Moab se levantaron, regresaron a donde estaba Balac y le dijeron: 
--Balaam no quiso venir con nosotros. 
15 Otra vez volvi Balac a enviar prncipes, en mayor nmero y ms honorables que los otros, 16 los cuales fueron a ver a Balaam y le dijeron: 
--As dice Balac hijo de Zipor: "Te ruego que no dejes de venir a m, 17 pues sin duda te honrar mucho y har todo lo que me digas. Ven, pues, ahora, y maldceme a este pueblo". 
18 Balaam respondi a los siervos de Balac: 
--Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehov, mi Dios, para hacer cosa chica ni grande. 19 Os ruego, por tanto, ahora, que reposis aqu esta noche, para que yo sepa qu me vuelve a decir Jehov. 
20 Y se le apareci Dios a Balaam de noche, y le dijo: 
"Si vinieron para llamarte estos hombres, levntate y vete con ellos; pero hars lo que yo te diga". 

El ngel y el asna de Balaam

21 Balaam se levant por la maana, ensill su asna y se fue con los prncipes de Moab. 
22 Pero la ira de Dios se encendi porque l iba, y el ngel de Jehov[8] se puso en el camino como un adversario suyo. Iba, pues, l montado sobre su asna,[9] y con l dos criados suyos. 23 Cuando el asna vio al ngel de Jehov, que estaba en el camino con la espada desnuda en la mano, se apart del camino y se fue por el campo. Entonces azot Balaam al asna para hacerla volver al camino. 24 Pero el ngel de Jehov se puso en una senda de vias que tena pared a un lado y pared al otro. 25 Al ver el asna al ngel de Jehov, se peg a la pared, y apret contra la pared el pie de Balaam. l volvi a azotarla. 26 El ngel de Jehov pas ms all, y se puso en un sendero angosto donde no haba camino para apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. 27 Cuando el asna vio al ngel de Jehov, se ech al suelo debajo de Balaam. Balaam se enoj y azot al asna con un palo. 28 Entonces Jehov abri la boca al asna, la cual dijo a Balaam: 
--Qu te he hecho, que me has azotado estas tres veces? 
29 --Porque te has burlado de m --respondi Balaam al asna--. Si tuviera una espada en mi mano, ahora mismo te matara! 
30 El asna dijo a Balaam: 
--No soy yo tu asna? Sobre m has cabalgado desde que t me tienes hasta este da Acaso acostumbro a portarme as contigo? 
--No --respondi l. 
31 Entonces Jehov abri los ojos de Balaam, que vio al ngel de Jehov en medio del camino, con la espada desnuda en la mano. Balaam hizo una reverencia y se postr sobre su rostro. 32 El ngel de Jehov le dijo: 
--Por qu has azotado a tu asna estas tres veces? Yo soy el que ha salido a resistirte, porque tu camino es perverso delante de m.[10] 33 El asna me ha visto y se ha apartado de m estas tres veces. Y si de m no se hubiera apartado, ya te hubiera matado a ti, y a ella la habra dejado viva. 
34 Entonces Balaam dijo al ngel de Jehov: 
--He pecado, porque no saba que t te ponas delante de m en el camino; pero ahora, si te parece mal, yo regresar. 
35 Pero el ngel de Jehov respondi a Balaam: 
--Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablars. 
As Balaam se fue con los prncipes de Balac. 
36 Cuando Balac oy que Balaam vena, sali a recibirlo a la ciudad de Moab, que est junto al lmite de Arnn, en los confines de su territorio. 37 Y Balac dijo a Balaam: 
--No envi yo a llamarte? Por qu no has venido ante m? No puedo yo honrarte?[11] 
38 Balaam respondi a Balac: 
--Mira, ya he venido ante ti; pero podr ahora decir alguna cosa? La palabra que Dios ponga en mi boca, esa hablar. 
39 Luego fue Balaam con Balac, y llegaron a Quiriat-huzot. 40 Balac hizo matar bueyes y ovejas, y lo envi a Balaam y a los prncipes que estaban con l. 

Balaam bendice a Israel

41 Al da siguiente, Balac tom a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde all vio una parte del pueblo. 
						 NOTAS:

1. 22.1-20 Los caps. 22--24 introducen la figura de Balaam, un profeta pagano que Balac, rey de Moab, hizo venir de Mesopotamia (v. 5) para que maldijera a los israelitas. Balaam, en lugar de maldecir, se vio obligado a bendecir a Israel. 
2. 22.1 Campos de Moab: Con este nombre se designa la regin que se extiende unos 13 km por la ribera oriental del ro Jordn, al norte del Mar Muerto. All los israelitas acamparon hasta el momento de cruzar el ro y entrar en Canan (Nm 33.48-56; 36.13). El relato del resto del libro (excepto el cap. 33) tiene lugar en esa misma regin. 
3. 22.5 En Nm 31.16, Balaam es presentado como el falso profeta que hizo caer a Israel en la idolatra. Esto es lo que evoca el nombre de Balaam en el NT (2 P 2.15-16; Jud 11; Ap 2.14). 
4. 22.5 Petor: probablemente se trata de un lugar situado al este del ro ufrates, a unos 650 km de Moab y llamado Pitru en los textos asirios. Algunos traducen Petor, junto al ro Eufrates, en el pas de Amav. Sin embargo, el texto hebreo dice simplemente el ro; y la expresin el pas de Amav (segn la traduccin ms probable) significa, en hebreo, pas de los hijos de su pueblo. Por esta razn, algunos comentaristas piensan que podra tratarse de un lugar ms cercano, posiblemente en Edom. 
5. 22.6 Maldceme a este pueblo: Esta peticin refleja la creencia en la eficacia absoluta e irrevocable de la bendicin y la maldicin. Segn esta creencia, una maldicin o una bendicin pronunciada por una persona de autoridad tena en s misma el poder de producir el efecto correspondiente. Vase Gn 27.33 n. 
6. 22.8 En todo este relato, Balaam, aunque ajeno a la religin de Israel, se siente obligado a obedecer a Jehov, ya que ningn esfuerzo poda frustrar el designio de Dios sobre su pueblo. 
7. 22.12-13 Dijo Dios a Balaam: evidentemente en un sueo (cf. v. 8-9,19-20). 
8. 22.22 El ngel de Jehov: Vase Gn 16.7 nota c. 
9. 22.22 El asna era una cabalgadura de honor en aquel tiempo (cf. Jue 5.10; 1 R 1.33). Vase tambin Zac 9.9 n.; Mt 21.5 n. 
10. 22.32 Tu camino es perverso delante de m: otra posible traduccin: Tu viaje me disgusta. 
11. 22.37 No puedo yo honrarte? otra posible traduccin: hacerte muchos honores, o recompensarte bien. Sin embargo, Balaam tiene que decir nicamente lo que Dios le manda, sin importarle los honores o recompensas (v. 38). 

Nmeros 23

1 Balaam dijo a Balac: 
--Edifcame aqu siete altares, y preprame aqu siete becerros y siete carneros. 
2 Balac hizo como le dijo Balaam, y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.[1] 
3 Luego Balaam dijo a Balac: 
--Ponte junto a tu holocausto, y yo ir; quiz Jehov salga a mi encuentro, y cualquier cosa que me muestre, te la har saber. 
Y se fue a un monte descubierto. 4 Entonces vino Dios al encuentro de Balaam, y este le dijo: 
--Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero. 
5 Jehov puso una palabra en la boca de Balaam y le dijo: 
--Vuelve donde est Balac y comuncale lo que yo te he dicho. 
6 Volvi a l y lo hall junto a su holocausto, acompaado de todos los prncipes de Moab. 7 Entonces Balaam pronunci esta profeca: 
    "De Aram me trajo Balac, 
    rey de Moab,desde los montes del oriente. 
    "Ven, maldceme a Jacob; 
    ven, execra a Israel!" 
    8 Por qu maldecir yoal que Dios no maldijo? 
    Por qu he de execraral que Jehov no ha execrado? 
    9 Porque desde la cumbre de las peaspuedo verlo, 
    desde los collados puedo mirarlo; 
    es un pueblo que habita confiado 
    y no se cuenta entre las naciones. 
    10 Quin contar el polvo de Jacob 
    o el nmero de la cuarta parte de Israel? 
    Que muera yo la muerte de los rectos 
    y mi fin sea como el suyo". 
11 Entonces Balac dijo a Balaam: 
--Qu me has hecho? Te he trado para que maldigas a mis enemigos, y t has proferido bendiciones. 
12 l respondi y dijo: 
--No debo cuidarme de decir lo que Jehov ponga en mi boca?[2] 
13 Entonces dijo Balac: 
--Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas, si no a todos, por lo menos a una parte de ellos, y desde all me los maldecirs. 
14 Y lo llev al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga. All edific siete altares, y ofreci un becerro y un carnero en cada altar. 15 Entonces Balaam dijo a Balac: 
"Ponte aqu, junto a tu holocausto, y yo ir a encontrar a Dios all". 
16 Jehov sali al encuentro de Balaam, puso una palabra en su boca, y le dijo: 
"Vuelve donde est Balac, y dile as". 
17 Volvi a l y lo hall junto a su holocausto, acompaado de los prncipes de Moab. Balac le pregunt: 
"Qu ha dicho Jehov?" 
18 Entonces Balaam pronunci esta profeca: 
    "Balac, levntate y oye; 
    escucha mis palabras, hijo de Zipor: 
    19 Dios no es hombre, para que mienta, 
    ni hijo de hombre para que se arrepienta. 
    Acaso dice y no hace? 
    Acaso promete y no cumple? 
    20 He recibido orden de bendecir; 
    l dio una bendicin,y no podr revocarla. 
    21 No ha notado iniquidad en Jacob 
    ni ha visto perversidad en Israel.[3] 
    Jehov, su Dios, est con l, 
    y ellos lo aclaman como rey. 
    22 Dios, que los ha sacado de Egipto, 
    tiene fuerzas como de bfalo.[4] 
    23 Porque contra Jacob no vale aguero, 
    ni adivinacin contra Israel.[5] 
    Como ahora, ser dichode Jacob y de Israel: 
    Lo que ha hecho Dios! 
    24 Este pueblo, como len se levanta, 
    como len se yergue. 
    No se echar hasta que devore la presa 
    y beba la sangre de los muertos". 
25 Entonces Balac dijo a Balaam: 
--Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. 
26 Balaam respondi y dijo a Balac: 
--No te he dicho que todo lo que Jehov me diga, eso tengo que hacer?[6] 
27 Luego dijo Balac a Balaam: 
--Te ruego que vengas, te llevar a otro lugar. Quizs le parezca bien a Dios que desde all me lo maldigas. 
28 Y Balac llev a Balaam a la cumbre de Peor,[7] que mira hacia el desierto. 29 Entonces Balaam dijo a Balac: 
--Edifcame aqu siete altares, y preprame aqu siete becerros y siete carneros. 
30 Balac hizo como Balaam le dijo, y ofreci un becerro y un carnero en cada altar.[8] 
						 NOTAS:

1. 23.1-2 Los adivinos de la antigua Mesopotamia solan ofrecer esta clase de sacrificios para averiguar la voluntad de los dioses (cf. v. 29-30). 
2. 23.12 Cf. Nm 22.20. 
3. 23.21 Ni ha visto perversidad en Israel: otra posible traduccin: No se ve ninguna calamidad o desdicha para Israel. 
4. 23.22 Tiene fuerzas como de bfalo: Otra posible traduccin del v.: Dios, que los sac de Egipto, es para ellos lo que son para el bfalo sus cuernos (Nm 24.8). Los cuernos del bfalo simbolizaban la fuerza y el vigor (vase Ex 27.2 n.; cf. Sal 22.21). 
5. 23.23 Ni adivinacin contra Israel: Otra posible traduccin: Contra Jacob no valen maleficios; contra Israel no sirven brujeras. 
6. 23.26 Cf. v. 12; Nm 22.20. 
7. 23.28 En la cumbre de Peor se adoraba al dios Baal (cf. Jue 2.13 n.) con el nombre de Baal-peor (Nm 25.3). 
8. 23.29-30 Vase 23.1-2 n. 

Nmeros 24

1 Cuando vio Balaam que le pareca bien a Jehov que l bendijera a Israel, no fue, como la primera y la segunda vez, en busca de aguero, sino que puso su rostro hacia el desierto. 2 Al alzar sus ojos, vio a Israel acampado por tribus, y el espritu de Dios vino sobre l. 3 Entonces pronunci esta profeca: 
    "Dice Balaam hijo de Beor, 
    dice el varn de ojos abiertos,[1] 
    4 dice el que oy los dichos de Dios, 
    el que vio la visin del Omnipotente; 
    cado, pero abiertos los ojos:[2] 
    5 Cun hermosas son tus tiendas, Jacob, 
    y tus habitaciones, Israel! 
    6 Como arroyos estn extendidas,[3] 
    como huertos junto al ro, 
    como loes plantados por Jehov, 
    como cedros junto a las aguas. 
    7 De sus manos destilan aguas,[4] 
    y su descendencia tiene aguaen abundancia.[5] 
    Su rey es ms grande que Agag, 
    y su reino es engrandecido.[6] 
    8 Dios, que lo sac de Egipto, 
    tiene fuerzas como de bfalo.[7] 
    Devora a las naciones enemigas, 
    desmenuza sus huesos 
    y las traspasa con sus flechas. 
    9 Se agazapa y se echa como un len, 
    como una leona. Quin lo despertar? 
    Benditos sean los que te bendigan 
    y malditos los que te maldigan!"[8] 

La profeca de Balaam

10 Entonces se encendi la ira de Balac contra Balaam, y batiendo las manos[9] le dijo: 
--Para maldecir a mis enemigos te he llamado, pero t los has bendecido ya tres veces. 11 Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honrara, pero Jehov te ha privado de honra. 
12 Balaam le respondi: 
--No lo declar yo tambin a los mensajeros que me enviaste, diciendo: 13 "Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podr traspasar el dicho de Jehov para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, pero lo que hable Jehov, eso dir yo"?[10] 14 Yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicar lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los ltimos das. 
15 Entonces pronunci esta profeca: 
    "Dice Balaam hijo de Beor, 
    dice el varn de ojos abiertos;[11] 
    16 dice el que oy los dichos de Jehov, 
    el que sabe la ciencia del Altsimo, 
    el que vio la visin del Omnipotente; 
    cado, pero abiertos los ojos:[12] 
    17 Lo veo, mas no ahora; 
    lo contemplo, mas no de cerca: 
    Saldr estrella de Jacob, 
    se levantar cetro de Israel, 
    y herir las sienes de Moab 
    y destruir a todos los hijos de Set.[13] 
    18 Ser tomada Edom, 
    ser tambin tomada Seir[14] por sus enemigos, 
    Israel realizar grandes prodigios. 
    19 De Jacob saldr el vencedor 
    y destruir lo que quede de la ciudad".[15] 
20 Al ver a Amalec, pronunci esta profeca: 
    "Amalec es la cabeza de las naciones, 
    mas al fin perecer para siempre".[16] 
21 Al ver al ceneo, pronunci esta profeca: 
    "Fuerte es tu habitacin; 
    en la pea est tu nido. 
    22 Pero el ceneo ser destruido, 
    cuando Asiria te lleve cautivo".[17] 
23 Despus pronunci esta profeca: 
    "Ay!, quin vivircuando haga Dios estas cosas? 
    24 Vendrn naves de la costa de Quitim, 
    afligirn a Asiriay afligirn tambin a Heber, 
    mas l tambin perecer para siempre". 
25 Entonces se levant Balaam y se fue de regreso a su lugar, y tambin Balac se fue por su camino. 
						 NOTAS:

1. 24.3 De ojos abiertos: es decir, de mirada penetrante. Es posible tambin: de ojos cerrados. En este ltimo caso, podra tratarse de una visin en xtasis o en sueos, mientras se tienen cerrados los ojos. 
2. 24.3-4 Estos v. sugieren el estado de xtasis o frenes del profeta (cf. Nm 11.25 n.). 
3. 24.6 Como arroyos estn extendidas: otra posible traduccin: Parecen largas filas de palmeras. 
4. 24.7 Destilan aguas... : Traduccin probable; el hebreo de la primera parte del v. es poco claro. 
5. 24.7 Su descendencia tiene agua en abundancia. Otra posible traduccin: Israel tendr agua en abundancia para beber y regar sus sembrados. 
6. 24.7 Agag: Cf. 1 S 15.8,32-33. 
7. 24.8 Vase Nm 23.22 n. 
8. 24.9 Las ltimas palabras de la profeca de Balaam repiten la promesa de Dios en Gn 12.3. 
9. 24.10 Batiendo sus manos: en seal de disgusto y enojo. 
10. 24.13 Cf. Nm 22.20; 23.12,26. 
11. 24.15 De ojos abiertos: Vase Nm 24.3 n. 
12. 24.15-16 Balaam repite las palabras de los v. 3-4. 
13. 24.17 Hijos de Set: probable referencia a los setitas, pueblo nmada de Palestina, o bien a los propios moabitas. (El hebreo significa lit. hijos de tumulto o de orgullo.) 
14. 24.18 Seir: otro nombre de Edom. Cf. Gn 36.8. 
15. 24.17-19 Este pasaje alude a la conquista de Moab y de Edom por parte del rey David (2 S 8.2,13-14). Cf. Gn 49.10. 
16. 24.20 Los amalecitas vivan en el Neguev (Nm 13.29), y eran enemigos tradicionales de los israelitas (cf. Ex 17.8 nota g). 
17. 24.21-22 La tribu de los Ceneos o quenitas reconoca como antepasado comn a Can (cf. Gn 4.1). Moiss estuvo vinculado con ella a travs de su suegro, llamado unas veces Reuel (Ex 2.16), otras Jetro (Ex 3.1) y otras Hobab, el ceneo (Jue 1.16; 4.11). El AT menciona en varias ocasiones a los ceneos (1 S 15.6; 30.29). 

Nmeros 25


Israel en Baal-peor

1 Israel estaba en Sitim[1] cuando el pueblo empez a prostituirse con las hijas de Moab, 2 las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; el pueblo comi y se inclin a sus dioses. 3 As acudi el pueblo a Baal-peor,[2] y el furor de Jehov se encendi contra Israel. 4 Jehov dijo a Moiss: 
"Toma a todos los prncipes del pueblo y ahrcalos ante Jehov a plena luz del da, para que el ardor de la ira de Jehov se aparte de Israel".[3] 
5 Moiss dijo a los jueces de Israel: 
"Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor". 
6 Uno de los hijos de Israel lleg trayendo una madianita adonde estaban sus hermanos, ante los ojos de Moiss y de toda la congregacin de los hijos de Israel, mientras ellos lloraban a la puerta del Tabernculo de reunin. 7 Al ver esto, Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, se levant de en medio de la congregacin, tom una lanza en su mano, 8 entr tras aquel hombre de Israel a la tienda[4] y los traspas a ambos por el vientre, al varn de Israel y a la mujer. Y ces la mortandad de los hijos de Israel. 9 Los que murieron a causa de aquella plaga fueron veinticuatro mil. 
10 Entonces Jehov habl a Moiss y le dijo: 
11 "Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, porque ha mostrado entre ellos un celo como el mo; por eso yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. 12 Diles, por tanto: "Yo establezco mi pacto de paz con l. 13 Ser para l, y para su descendencia despus de l, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiacin por los hijos de Israel"".[5] 
14 El nombre del hombre que fue muerto junto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simen. 15 Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi, hija de Zur, prncipe de pueblos, padre de familia en Madin. 
16 Jehov habl a Moiss y le dijo: 
17 "Atacad a los madianitas y heridlos, 18 por cuanto ellos os afligieron a vosotros engandoos con sus ardides en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi, hija del prncipe de Madin, hermana de ellos, la cual fue muerta el da de la mortandad que vino por lo de Baal-peor". 
						 NOTAS:

1. 25.1 Sitim, tambin llamado Abel-sitim, era el nombre de un lugar en las llanuras de Moab (Nm 22.1 n.) al oriente del ro Jordn, frente a Jeric (Nm 33.48-49; Jos 2.1). 
2. 25.1-3 Sal 106.28-19; Os 9.10. Baal-peor era el dios de la fertilidad de aquel lugar (Nm 23.28). Cf. la amonestacin en Dt 7.1-6, que prohibe contraer matrimonio con mujeres paganas para no corromper la fe de Israel; y Nm 31.16, donde se culpa a Balaam por este pecado del pueblo (cf. Ap 2.14). 
3. 25.4 Segn el concepto antiguo de la responsabilidad colectiva, la culpabilidad por el crimen recaa tambin sobre los prncipes del pueblo (cf. 2 S 21.1-6). Vase Nm 16.31-32 n. 
4. 25.8 La expresin traducida la tienda (en hebreo, lit. la alcoba) se refiere, probablemente, a la parte interior de la tienda de campaa de una sacerdotisa madianita, dedicada a la adivinacin y a la prostitucin ritual en el culto a los dioses de la fertilidad. Vase Dt 23.17 n. 
5. 25.7-13 Sal 106.30-31. 

Nmeros 26


Censo del pueblo en Moab 

1 [1] Aconteci despus de la mortandad, que Jehov habl a Moiss y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, y le dijo: 2 "Haced el censo de toda la congregacin de los hijos de Israel, de veinte aos para arriba, por las casas de sus padres, de todos los que pueden salir a la guerra en Israel". 
3 Moiss y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab,[2] junto al Jordn, frente a Jeric, y les dijeron: 4 "Registraris a la gente de veinte aos para arriba, como mand Jehov a Moiss". 
Los hijos de Israel que salieron de tierra de Egipto fueron: 
5 Rubn, el primognito de Israel; los hijos de Rubn: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Fal, la familia de los faluitas; 6 de Hezrn, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas. 7 Estas son las familias de los rubenitas; y fueron registrados de ellas 43.730. 
8 Los hijos de Fal: Eliab. 9 Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datn y Abiram. Estos Datn y Abiram fueron los del consejo de la congregacin que se rebelaron contra Moiss y Aarn con el grupo de Cor, cuando este se rebel contra Jehov. 10 La tierra abri su boca y se los trag junto con Cor; as muri aquel grupo, cuando el fuego consumi a doscientos cincuenta hombres, para que sirvieran de escarmiento.[3] 11 Pero los hijos de Cor no murieron. 
12 Los hijos de Simen, por familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamn, la familia de los jaminitas; de Jaqun, la familia de los jaquinitas; 13 de Zera, la familia de los zeratas; de Sal, la familia de los saulitas. 14 Estas son las familias de los simeonitas: 22.200. 
15 Los hijos de Gad, por familias: de Zefn, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas; 16 de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas; 17 de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas. 18 Estas son las familias de Gad; y fueron registrados de ellas 40.500. 
19 Los hijos de Jud: Er y Onn; y Er y Onn murieron en la tierra de Canan. 20 Y fueron los hijos de Jud, por familias: de Sela, la familia de los selatas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeratas. 21 Los hijos de Fares fueron: de Hezrn, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas. 22 Estas son las familias de Jud; y fueron registrados de ellas 76.500. 
23 Los hijos de Isacar, por familias; de Tola, la familia de los tolatas; de Fa, la familia de los funitas; 24 de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrn, la familia de los simronitas. 25 Estas son las familias de Isacar; y fueron registrados de ellas 64.300. 
26 Los hijos de Zabuln, por familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Eln, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas. 27 Estas son las familias de los zabulonitas; y fueron registrados de ellas 60.500. 
28 Los hijos de Jos, por familias: Manass y Efran. 29 Los hijos de Manass: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendr a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas. 30 Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas; 31 de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32 de Semida, la familia de los semidatas; de Hefer, la familia de los heferitas. 33 Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas. Los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 34 Estas son las familias de Manass; y fueron registrados de ellas 52.700. 
35 Estos son los hijos de Efran, por familias: de Sutela, la familia de los sutelatas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahn, la familia de los tahanitas. 36 Y estos son los hijos de Sutela: de Ern, la familia de los eranitas. 37 Estas son las familias de los hijos de Efran; y fueron registrados de ellas 32.500. Estos son los hijos de Jos, por familias. 
38 Los hijos de Benjamn, por familias: de Bela, la familia de los belatas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas; 39 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas. 40 Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamn: de Ard, la familia de los arditas; de Naamn, la familia de los naamitas. 41 Estos son los hijos de Benjamn, por familias; y fueron registrados de ellos 45.600. 
42 Estos son los hijos de Dan, por familias: de Sham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de los descendientes de Dan. 43 De las familias de los suhamitas fueron registrados 64.400. 
44 Los hijos de Aser, por familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isi, la familia de los isuitas; de Bera, la familia de los beriatas. 45 Los hijos de Bera: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas. 46 El nombre de la hija de Aser fue Sera. 47 Estas son las familias de los hijos de Aser; y fueron registrados de ellas 53.400. 
48 Los hijos de Neftal, por familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas; 49 de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas. 50 Estas son los descendientes de Neftal, por familias; y fueron registrados de ellas 45.400. 
51 Estos son los registrados de los hijos de Israel: 601.730.[4] 

Orden para la reparticin de la tierra 

52 [5] Habl Jehov a Moiss y le dijo: 53 "Entre estos se repartir la tierra como heredad, conforme al nmero de los registrados. 54 A los ms numerosos dars mayor heredad; a los menos numerosos, menor heredad. A cada uno se le dar su heredad segn el nmero de los registrados. 55 Pero la tierra ser repartida por suertes;[6] heredarn segn el nmero de los registrados por cada tribu paterna. 56 Conforme a la suerte ser repartida su heredad entre el grande y el pequeo". 

Censo de la tribu de Lev 

57 [7] Los registrados de los levitas, por familias, son estos: de Gersn, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. 58 Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coretas. 
Coat engendr a Amram. 59 La mujer de Amram se llam Jocabed, hija de Lev, que le naci a Lev en Egipto. Ella le dio de Amram estos hijos: Aarn, Moiss y Mara, su hermana. 60 A Aarn le nacieron Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.[8] 61 Pero Nadab y Abi murieron cuando ofrecieron fuego extrao delante de Jehov.[9] 62 De los levitas fueron registrados 23.000, todos hombres de un mes para arriba; porque no fueron registrados entre los hijos de Israel, pues no se les haba de dar heredad entre los hijos de Israel.[10] 

Caleb y Josu,los sobrevivientes del xodo

63 Estos son los censados por Moiss y el sacerdote Eleazar, los cuales hicieron el censo de los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric. 64 Entre estos no haba ninguno de los registrados por Moiss y el sacerdote Aarn, quienes hicieron el censo de los hijos de Israel en el desierto de Sina. 65 Porque Jehov haba dicho de ellos: "Morirn en el desierto",[11] y no qued ninguno de ellos, excepto Caleb hijo de Jefone y Josu hijo de Nun.[12] 
						 NOTAS:

1. 26.1-51 Este segundo censo (cf. cap. 1) fue realizado para averiguar la fuerza militar de las tribus y como base para la reparticin de la tierra (v. 52-56), ya que los registrados en el primer censo haban muerto en el desierto (v. 63-65). 
2. 26.3 Campos de Moab: Nm 22.1 n. 
3. 26.9-10 Cf. Nm 16.1-33. 
4. 26.51 Este v. destaca indirectamente el cuidado milagroso de Dios por su pueblo en el desierto: Aunque haba muerto toda la generacin que sali de Egipto (v. 64-65), el nmero de los israelitas casi no haba disminuido. Vase Nm 1.46 n. 
5. 26.52-56 Este censo deba servir de base para la reparticin de la tierra despus de la entrada en Canan (Nm 34.13; Jos 14.1-2). 
6. 26.55 Cf. Nm 34.13; Jos 14.1-2. 
7. 26.57-65 Los miembros de la tribu de Lev fueron objeto de un censo aparte, porque a ellos no les tocaba un territorio propio. Cf. Nm 3.14-39. 
8. 26.60 Cf. Nm 3.2. 
9. 26.61 Cf. Lv 10.1-2; Nm 3.4. 
10. 26.62 Cf. Nm 18.20-23. 
11. 26.63-65 Nm 14.26-35. Vase 26.51 n. 
12. 26.65 Caleb... Josu: Cf. Nm 14.6-9,30. 

Nmeros 27


Las hijas de Zelofehad 

1 [1] Se acercaron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, de las familias de Manass hijo de Jos, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 2 Se presentaron delante de Moiss y delante del sacerdote Eleazar, delante de los prncipes y de toda la congregacin, a la puerta del Tabernculo de reunin, y dijeron: 3 "Nuestro padre muri en el desierto. l no estuvo en la compaa de los que se juntaron contra Jehov en el grupo de Cor, sino que por su propio pecado[2] muri, y no tuvo hijos. 4 Por qu ser borrado el nombre de nuestro padre de su familia? Por no haber tenido hijos? Danos alguna heredad entre los hermanos de nuestro padre". 
5 Moiss llev su causa delante de Jehov, 6 y Jehov respondi a Moiss: 7 "Bien dicen las hijas de Zelofehad. Les dars la posesin de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasars la heredad de su padre a ellas.[3] 8 Y a los hijos de Israel les dirs: Cuando alguien muera sin dejar hijos, traspasaris su herencia a su hija. 9 Si no tiene hija, daris su herencia a sus hermanos; 10 y si no tiene hermanos, daris su herencia a los hermanos de su padre. 11 Si su padre no tiene hermanos, daris su herencia al pariente ms cercano de su familia, y de este ser". Para los hijos de Israel esto ser una norma de derecho, como Jehov mand a Moiss. 

Josu, sucesor de Moiss

12 Jehov dijo a Moiss: 
--Sube a este monte Abarim[4] y vers la tierra que he dado a los hijos de Israel. 13 Despus que la hayas visto, t tambin sers reunido con tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarn.[5] 14 Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla[6] de la congregacin, no santificndome en las aguas a los ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades, en el desierto de Zin.[7] 
15 Entonces respondi Moiss a Jehov: 
16 --Jehov, Dios de los espritus de toda carne, ponga sobre la congregacin un hombre 17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregacin de Jehov no sea como rebao sin pastor.[8] 
18 Jehov dijo a Moiss: 
--Toma a Josu[9] hijo de Nun, hombre en el cual hay espritu, y pon tu mano sobre l. 19 Presntalo luego ante el sacerdote Eleazar y ante toda la congregacin, y le dars el cargo en presencia de ellos. 20 Pon parte de tu dignidad sobre l, para que toda la congregacin de los hijos de Israel le obedezca.[10] 21 l se presentar ante el sacerdote Eleazar y le consultar por el juicio del Urim[11] delante de Jehov. Por el dicho de l saldrn y por el dicho de l entrarn, l y toda la comunidad de los hijos de Israel junto con l. 
22 Moiss hizo como Jehov le haba mandado, pues tom a Josu y lo present ante el sacerdote Eleazar y ante toda la congregacin. 23 Puso sobre l sus manos y le dio el cargo,[12] como Jehov haba mandado por medio de Moiss. 
						 NOTAS:

1. 27.1-11 Este incidente da lugar a que se modifique la ley que no permita a una mujer heredar una propiedad. Vanse las condiciones adicionales puestas en el cap. 36 (36.1-13 n.). 
2. 27.3 Su propio pecado: el de no haber entrado en la Tierra prometida segn las indicaciones del Seor (Nm 14). 
3. 27.1-7 Cf. Jos 17.3-4. 
4. 27.12 Monte Abarim: nombre de la cordillera situada al este del Mar Muerto, y que incluye el monte Nebo, donde muri Moiss (Dt 32.49-52; 34.1-7). 
5. 27.13 Tu hermano Aarn: Cf. Nm 20.22-29. 
6. 27.14 Vanse Ex 17.7 notas. 
7. 27.12-14 A Moiss no se le permiti entrar en la Tierra prometida. Vase Nm 20.12 n. 
8. 27.16-17 Cf. 1 R 22.17; Ez 34.5; Mt 9.36; Mc 6.34. 
9. 27.18 Cf. Ex 24.13. 
10. 27.18-20 Cf. Dt 34.9; Jos 1.16-18. 
11. 27.21 Urim: Vase Ex 28.30 n. 
12. 27.23 El cargo: Josu recibe la misin de introducir a los israelitas en la Tierra prometida (Dt 31.23). 

Nmeros 28


La ofrenda diaria



(Ex 29.38-46)

1 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 2 "Manda a los hijos de Israel y diles: Cuidaris de presentarme a su tiempo mis ofrendas, mi pan con las ofrendas quemadas de olor grato para m. 
3 "Tambin les dirs: Esta es la ofrenda quemada que presentaris a Jehov: dos corderos sin tacha, de un ao, cada da, ser el holocausto continuo. 4 Ofrecers un cordero por la maana, y el otro cordero lo ofrecers a la cada de la tarde; 5 y como oblacin, la dcima parte de un efa de flor de harina amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas. 6 Es el holocausto continuo de olor grato que fue ordenado en el monte Sina como ofrenda quemada para Jehov. 7 Su libacin: la cuarta parte de un hin con cada cordero. Derramars la libacin de vino superior ante Jehov en el santuario. 8 Ofrecers el segundo cordero a la cada de la tarde; conforme a la ofrenda de la maana y conforme a su libacin ofrecers. Es una ofrenda quemada de olor grato a Jehov. 

La ofrenda semanal y mensual 

9 [1] "Pero el sbado ofrecers dos corderos de un ao, sin defecto, y dos dcimas de flor de harina amasada con aceite como oblacin, con su libacin. 10 Es el holocausto de cada sbado, adems del holocausto continuo y su libacin.[2] 
11 "Al comienzo de vuestros meses[3] ofreceris en holocausto a Jehov dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un ao, sin defecto; 12 tres dcimas de flor de harina amasada con aceite, como oblacin por cada becerro; dos dcimas de flor de harina amasada con aceite, como oblacin por el carnero, 13 y una dcima de flor de harina amasada con aceite, como oblacin que se ofrecer por cada cordero. Es un holocausto de olor grato, ofrenda que se quema a Jehov. 14 Sus libaciones de vino: medio hin por cada becerro, la tercera parte de un hin por cada carnero y la cuarta parte de un hin por cada cordero. Este es el holocausto de cada mes para todos los meses del ao. 15 Tambin un macho cabro en expiacin se ofrecer a Jehov, adems del holocausto continuo con su libacin. 

Ofrendas de las fiestas solemnes



(Lv 23.1-44)

16 "Pero en el primer mes, el da catorce del mes, ser la Pascua de Jehov,[4] 17 y el da quince de este mes ser la fiesta solemne: durante siete das se comern panes sin levadura.[5] 18 El primer da habr santa convocacin: ninguna obra de siervos haris. 19 Presentaris, como ofrenda que se quema en holocausto a Jehov, dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un ao, sin defecto. 20 Su ofrenda de harina amasada con aceite: tres dcimas por cada becerro, dos dcimas por el carnero, 21 y por cada uno de los siete corderos ofreceris una dcima. 22 Tambin ofreceris un macho cabro como expiacin para reconciliaros. 23 Esto ofreceris adems del holocausto de la maana, que es el holocausto continuo. 24 Conforme a esto ofreceris cada uno de los siete das, vianda y ofrenda que se quema con olor grato para Jehov: se ofrecer adems del holocausto continuo y de su libacin. 25 Y el sptimo da tendris santa convocacin: ninguna obra de siervos haris. 
26 "Adems, el da de las primicias, cuando presentis la ofrenda de los nuevos frutos a Jehov en la fiesta de las Semanas,[6] tendris santa convocacin: ninguna obra de siervos haris. 27 Ofreceris, como holocausto de olor grato a Jehov, dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un ao. 28 La ofrenda correspondiente ser de flor de harina amasada con aceite, tres dcimas por cada becerro, dos dcimas por el carnero, 29 y por cada uno de los siete corderos una dcima. 30 Tambin un macho cabro para hacer la expiacin por vosotros. 31 Los ofreceris, adems del holocausto continuo con sus ofrendas y sus libaciones. Los animales sern sin defecto. 
						 NOTAS:

1. 28.9-10 Esta es la nica vez que el Pentateuco menciona una ofrenda relacionada especialmente con el sbado. Cf. Ez 46.4-5; Mt 12.5. Las caractersticas de esta ofrenda son casi idnticas a las de las ofrendas diarias (v. 3-8). 
2. 28.10 Holocausto: Cf. Lv 1. Vase Holocausto en la Concordancia temtica. 
3. 28.11 Acerca de la fiesta de luna nueva, vase Sal 81.3 n. Cf. tambin Nm 10.10; 1 S 20.5; Is 1.14. 
4. 28.16 La Pascua: Ex 12.1-13; Nm 9.1-3; Dt 16.1-2. Vase Pascua en la Concordancia temtica. 
5. 28.17-25 Ex 12.14-20; 23.15; 34.18; Dt 16.3-8. 
6. 28.26-31 Esta fiesta era llamada de las Semanas (v. 26) porque se celebraba siete semanas despus de la Pascua (Ex 23.16; 34.22; Dt 16.9-12). Ms tarde fue designada con el nombre de Pentecosts. Cf. Hch 2.1. Vase Pentecosts en la Concordancia temtica. 

Nmeros 29

1 "En el sptimo mes, el primero de mes, tendris santa convocacin: ninguna obra de siervos haris. Os ser da de tocar las trompetas. 2 Ofreceris como holocausto de olor grato a Jehov un becerro de la vacada, un carnero y siete corderos de un ao, sin defecto, 3 y su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; tres dcimas de efa por el becerro, dos dcimas por el carnero 4 y una dcima por cada uno de los siete corderos; 5 y un macho cabro como expiacin para reconciliaros, 6 adems del holocausto del mes y su ofrenda, del holocausto continuo, su ofrenda y sus libaciones, conforme a la Ley, como ofrenda de olor grato quemada a Jehov. 
7 "El diez de este mes sptimo tendris santa convocacin, y afligiris vuestras almas:[1] ninguna obra haris. 8 Ofreceris como holocausto de olor grato a Jehov un becerro de la vacada, un carnero y siete corderos de un ao, que sern sin defecto. 9 Sus ofrendas: flor de harina amasada con aceite, tres dcimas de efa por el becerro, dos dcimas por el carnero 10 y una dcima por cada uno de los siete corderos; 11 y un macho cabro como expiacin, adems de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, del holocausto continuo, de sus ofrendas y sus libaciones. 
12 "Tambin el da quince del sptimo mes tendris santa convocacin: ninguna obra de siervos haris y celebraris fiesta solemne a Jehov durante siete das. 13 Ofreceris como holocausto, como ofrenda de olor grato que se quema a Jehov, trece becerros de la vacada, dos carneros y catorce corderos de un ao, que han de ser sin defecto. 14 Sus ofrendas sern de flor de harina amasada con aceite, tres dcimas de efa por cada uno de los trece becerros, dos dcimas por cada uno de los dos carneros 15 y una dcima por cada uno de los catorce corderos; 16 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
17 "El segundo da ofreceris doce becerros de la vacada, dos carneros y catorce corderos de un ao, sin defecto, 18 con sus ofrendas y sus libaciones por los becerros, los carneros y los corderos, segn su nmero, conforme a la Ley; 19 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
20 "El tercer da ofreceris once becerros, dos carneros y catorce corderos de un ao, sin defecto, 21 con sus ofrendas y sus libaciones por los becerros, los carneros y los corderos, segn su nmero, conforme a la ley; 22 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
23 "El cuarto da ofreceris diez becerros, dos carneros y catorce corderos de un ao, sin defecto, 24 con sus ofrendas y sus libaciones por los becerros, los carneros y los corderos, segn su nmero, conforme a la Ley; 25 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
26 "El quinto da ofreceris nueve becerros, dos carneros y catorce corderos de un ao, sin defecto, 27 con sus ofrendas y sus libaciones por los becerros, los carneros y los corderos, segn su nmero, conforme a la Ley; 28 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
29 "El sexto da ofreceris ocho becerros, dos carneros y catorce corderos de un ao, sin defecto, 30 con sus ofrendas y sus libaciones por los becerros, los carneros y los corderos, segn su nmero, conforme a la Ley; 31 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
32 "El sptimo da ofreceris siete becerros, dos carneros y catorce corderos de un ao, sin defecto, 33 con sus ofrendas y sus libaciones por los becerros, los carneros y los corderos, segn su nmero, conforme a la Ley; 34 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
35 "El octavo da[2] tendris solemnidad: ninguna obra de siervos haris. 36 Ofreceris como holocausto, como ofrenda de olor grato que se quema a Jehov, un becerro, un carnero y siete corderos de un ao, sin defecto, 37 con sus ofrendas y sus libaciones por el becerro, el carnero y los corderos, segn su nmero, conforme a la Ley; 38 y un macho cabro como expiacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin. 
39 "Estas cosas ofreceris a Jehov en vuestras fiestas solemnes, adems de vuestros votos y ofrendas voluntarias, de vuestros holocaustos, ofrendas y libaciones, y de vuestras ofrendas de paz". 
40 Y Moiss comunic a los hijos de Israel todo lo que Jehov le haba mandado. 
						 NOTAS:

1. 29.7 Afligiris vuestras almas, es decir, ayunaris. Cf. Lv 16.29-34; 23.29. 
2. 29.35 El octavo da: Cf. Jn 7.37-38. 

Nmeros 30


Ley de los votos 

1 [1] Habl Moiss a los prncipes de las tribus de los hijos de Israel y les dijo: "Esto es lo que Jehov ha mandado: 2 Cuando alguien haga un voto a Jehov, o haga un juramento ligando su alma con alguna obligacin, no quebrantar su palabra; har conforme a todo lo que sali de su boca.[2] 
3 "Pero cuando una mujer joven, que todava vive en la casa de su padre, haga un voto a Jehov o asuma alguna obligacin, 4 si su padre sabe de su voto o de la obligacin con que lig su alma, y su padre no dice nada, todos los votos de ella sern firmes, y toda obligacin con que haya ligado su alma, firme ser. 5 Pero si su padre se lo prohbe el da en que se entera, ninguno de los votos y las obligaciones con que ella haya ligado su alma ser firme. Y Jehov la perdonar, por cuanto su padre se lo prohibi. 
6 "Pero si es casada[3] y hace votos, o pronuncia con sus labios cosa con que obligue su alma, 7 y al enterarse su marido no dice nada, los votos de ella sern firmes, y la obligacin con que lig su alma, firme ser. 8 Pero si cuando su marido se entera, se lo prohbe, entonces queda anulado el voto que ella hizo y el compromiso de sus labios con que lig su alma. Y Jehov la perdonar. 
9 "Pero todo voto de viuda o repudiada con que ligue su alma ser firme. 
10 "Si una mujer hace un voto en casa de su marido, y ha ligado su alma con alguna obligacin bajo juramento, 11 y al enterarse su marido no dice nada ni se lo prohbe, entonces todos sus votos sern firmes, y toda obligacin con que haya ligado su alma, firme ser. 12 Pero si su marido los anul el da que se enter, todo lo que sali de sus labios en cuanto a sus votos y en cuanto a la obligacin de su alma, ser nulo; su marido los anul, y Jehov la perdonar. 
13 "Todo voto y todo juramento que obligue a afligir el alma, su marido lo confirmar, o su marido lo anular. 14 Pero si su marido calla ante ello, da tras da, entonces confirm todos sus votos y todas las obligaciones que pesan sobre ella; los confirm, por cuanto call ante ello el da que se enter. 15 Pero si los anula despus de haberse enterado, entonces l cargar con el pecado de ella". 
16 Estas son las ordenanzas que Jehov mand a Moiss entre el marido y su mujer, y entre el padre y la hija que, durante su juventud, todava vive en casa de su padre. 
						 NOTAS:

1. 30.1-16 Esta seccin contiene normas relativas a votos hechos por las mujeres, y es el reflejo de una sociedad en la que la mujer ocupaba una posicin subordinada. Un voto hecho por una mujer estaba sujeto a la autoridad del varn, excepto en el caso de la viuda o divorciada, es decir, cuando no haba ningn hombre que se hiciera responsable por ella (v. 9). 
2. 30.2 El voto o juramento hecho por un hombre tena que cumplirse forzosamente (Dt 23.21-23; cf. Gn 28.20-22; Jue 11.30-31). En el caso de la mujer, por el contrario, el padre o el marido podan confirmar o anular la promesa (cf. v. 3-15). 
3. 30.6 Pero si es casada: otra posible traduccin: Y que luego se case. 

Nmeros 31


Israel toma venganza de Madin 

1 [1] Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Ejecuta la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; despus irs a reunirte con tu pueblo". 
3 Entonces Moiss dijo al pueblo: 
"Armaos algunos de vosotros para la guerra contra Madin, y vayan a ejecutar la venganza de Jehov en Madin. 4 Enviaris a la guerra a mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel". 
5 As fueron aportados, de los millares de Israel, mil por cada tribu: doce mil hombres en pie de guerra. 6 Moiss los envi a la guerra; mil de cada tribu envi. Finees, hijo del sacerdote Eleazar, fue a la guerra con los vasos del santuario y con las trompetas en sus manos para tocar. 7 Pelearon contra Madin[2] como Jehov lo mand a Moiss, y mataron a todos los hombres. 8 Adems de estas vctimas, mataron tambin a los reyes de Madin, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba: cinco reyes de Madin. Tambin mataron a espada a Balaam hijo de Beor. 9 Los hijos de Israel se llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas con sus nios, y les arrebataron todas sus bestias, todos sus ganados y bienes. 10 Incendiaron todas sus ciudades, aldeas y habitaciones. 11 Tomaron todo el despojo y todo el botn, tanto de hombres como de bestias, 12 y llevaron los cautivos, el botn y los despojos ante Moiss, ante el sacerdote Eleazar y ante la congregacin de los hijos de Israel, al campamento en los llanos de Moab, que estn junto al Jordn, frente a Jeric. 
13 Salieron Moiss y el sacerdote Eleazar, y todos los prncipes de la congregacin, a recibirlos fuera del campamento. 14 Pero Moiss se enoj contra los capitanes del ejrcito, contra los jefes de millares y de centenas que volvan de la guerra. 15 Les dijo Moiss: 
"Por qu habis dejado con vida a todas las mujeres? 16 Ellas, por consejo de Balaam,[3] fueron causa de que los hijos de Israel pecaran contra Jehov en lo tocante a Baal-peor,[4] y por eso hubo mortandad en la congregacin de Jehov. 17 Matad, pues, ahora a todos los nios varones; matad tambin a toda mujer que haya tenido relaciones carnales con un hombre. 18 Pero dejaris con vida a todas las nias entre las mujeres que no hayan conocido hombre. 19 En cuanto a vosotros, cualquiera que haya dado muerte a una persona, y cualquiera que haya tocado un muerto, permaneced fuera del campamento siete das. Os purificaris al tercer da y al sptimo, vosotros y vuestros cautivos. 20 Asimismo purificaris todo vestido, toda prenda de pieles, toda obra de pelo de cabra y todo utensilio de madera". 

Reparticin del botn

21 El sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venan de la guerra: 
"Esta es la ordenanza de la ley que Jehov ha mandado a Moiss: 22 Ciertamente el oro y la plata, el bronce, el hierro, el estao y el plomo, 23 todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haris pasar, y quedar limpio, bien que en las aguas de purificacin[5] habr de purificarse. Pero haris pasar por agua todo lo que no resiste el fuego. 24 Adems lavaris vuestros vestidos el sptimo da, y as quedaris limpios; despus entraris en el campamento". 
25 Jehov habl a Moiss y le dijo: 26 "Sacad la cuenta del botn que se ha hecho, tanto de las personas como de las bestias, t y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregacin. 27 Luego partirs por mitades el botn entre los que pelearon, los que salieron a la guerra y toda la congregacin. 28 Apartars para Jehov el tributo de los hombres de guerra que salieron a la guerra; uno por cada quinientos, tanto de las personas como de los bueyes, de los asnos como de las ovejas. 29 De la mitad de ellos lo tomars, y dars al sacerdote Eleazar la ofrenda de Jehov. 30 De la mitad perteneciente a los hijos de Israel tomars uno por cada cincuenta, de las personas, los bueyes, los asnos, las ovejas y de todo animal, y los dars a los levitas, que tienen el cuidado del tabernculo de Jehov". 
31 Moiss y el sacerdote Eleazar hicieron como Jehov mand a Moiss. 32 El total del botn, sin contar lo que tomaron los hombres de guerra fue de seiscientas setenta y cinco mil ovejas, 33 setenta y dos mil bueyes, 34 y sesenta y un mil asnos. 35 En cuanto a las personas, las mujeres que no haban conocido hombre eran por todas treinta y dos mil. 36 La mitad correspondiente a la parte de los que haban salido a la guerra sum trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas, 37 y el tributo de las ovejas para Jehov fue de seiscientas setenta y cinco. 38 De los bueyes: treinta y seis mil; y de ellos el tributo para Jehov fue de setenta y dos. 39 De los asnos: treinta mil quinientos; y de ellos el tributo para Jehov fue de sesenta y uno. 40 De las personas: diecisis mil; y de ellas el tributo para Jehov fue de treinta y dos personas. 41 Moiss dio el tributo, para ofrenda reservada a Jehov, al sacerdote Eleazar, como Jehov lo mand a Moiss. 
42 La mitad perteneciente a los hijos de Israel, que apart Moiss del botn de los hombres que haban ido a la guerra 43 (la mitad para la congregacin fue de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas, 44 treinta y seis mil bueyes, 45 treinta mil quinientos asnos 46 y diecisis mil personas). 47 De esta mitad, correspondiente a los hijos de Israel, tom Moiss uno de cada cincuenta, tanto de las personas como de los animales, y los dio a los levitas, que tenan el cuidado del tabernculo de Jehov, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 
48 Se acercaron a Moiss los jefes de las tropas de aquel ejrcito, los jefes de millares y de centenas, 49 y dijeron a Moiss: "Tus siervos han hecho el recuento de los hombres de guerra que estn a cargo nuestro, y no falta ninguno. 50 Por lo cual hemos trado a Jehov como ofrenda lo que cada uno ha hallado: alhajas de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas,[6] para hacer expiacin por nuestras almas delante de Jehov".[7] 
51 Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro y las alhajas, todas elaboradas. 52 Todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Jehov los jefes de millares y de centenas sum 16.750 siclos. 53 Los hombres del ejrcito haban tomado cada uno su botn. 54 Recibieron, pues, Moiss y el sacerdote Eleazar el oro de los jefes de millares y de centenas, y lo llevaron al Tabernculo de reunin, como memorial de los hijos de Israel delante de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 31.1-20 Esta represalia es la consecuencia de lo indicado en Nm 25.16-18. Acerca del herem, o consagracin a la destruccin completa, vase Nm 21.2 n. 
2. 31.7 A pesar de esta destruccin, los madianitas, es decir, los descendientes de Madin, aparecen nuevamente como enemigos de Israel (Jue 6--8). 
3. 31.16 Por consejo de Balaam: otra posible traduccin: Cuando el caso de Balaam. 
4. 31.16 Baal-peor: Nm 25.1-9 (vase 25.1-3 n.); cf. Ap 2.14. 
5. 31.23 Aguas de purificacin: Nm 19.9. 
6. 31.50 Algunos traducen: otros adornos o pendientes. Vase Ex 35.22 n., donde el texto hebreo usa la misma palabra. 
7. 31.50 Para hacer expiacin por nuestras almas: es decir, como rescate, probablemente a causa de impureza ritual causada por el contacto con los muertos. 

Nmeros 32


Rubn y Gad se establecen al oriente del Jordn



(Dt 3.12-22)

1 Los hijos de Rubn y los hijos de Gad tenan una inmensa cantidad de ganado. Vieron la tierra de Jazer y de Galaad, y les pareci el pas un lugar apropiado para el ganado. 2 Fueron, pues, los hijos de Gad y los hijos de Rubn, y dijeron a Moiss, al sacerdote Eleazar y a los prncipes de la congregacin: 
3 --Atarot, Dibn, Jazer, Nimra, Hesbn, Eleale, Sebam,[1] Nebo y Ben, 4 la tierra que Jehov hiri delante de la congregacin de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado. 5 Por tanto --dijeron-- si hallamos gracia a tus ojos, dse esta tierra a tus siervos en heredad y no nos hagas pasar el Jordn. 
6 Pero Moiss respondi a los hijos de Gad y a los hijos de Rubn: 
--Irn vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaris aqu? 7 Por qu desanimis a los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehov? 8 As hicieron vuestros padres, cuando los envi desde Cades-barnea para que vieran la tierra. 9 Subieron hasta el torrente Escol y, despus que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no fueran a la tierra que Jehov les haba dado.[2] 10 La ira de Jehov se encendi entonces, y jur diciendo: 11 "Los hombres que subieron de Egipto, de veinte aos para arriba, no vern la tierra que promet con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no me han sido fieles, 12 excepto Caleb hijo de Jefone, el cenezeo, y Josu hijo de Nun, que fueron fieles a Jehov". 13 As la ira de Jehov se encendi contra Israel, y los hizo andar errantes durante cuarenta aos por el desierto, hasta que se extingui toda aquella generacin que haba obrado mal delante de Jehov.[3] 14 Y ahora vosotros, prole de hombres pecadores, ocupis el lugar de vuestros padres para aadir an ms a la ira de Jehov contra Israel. 15 Si os apartis de l, l volver otra vez a dejaros en el desierto, y destruiris a todo este pueblo. 
16 Entonces fueron ellos ante Moiss, y le dijeron: 
--Edificaremos aqu corrales para nuestro ganado y ciudades para nuestros nios. 17 Pero nosotros nos armaremos e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los hagamos entrar en su territorio, mientras nuestros nios se quedan en ciudades fortificadas a causa de los habitantes del pas. 18 No volveremos a nuestras casas hasta que cada uno de los hijos de Israel tome posesin de su heredad. 19 Porque no reclamaremos heredad junto con ellos al otro lado del Jordn, ni ms all, por cuanto tendremos ya nuestra heredad al oriente, a este otro lado del Jordn. 
20 Entonces les respondi Moiss: 
--Si lo hacis as, si os disponis para ir delante de Jehov a la guerra,[4] 21 y todos vosotros pasis armados el Jordn delante de Jehov, hasta que haya echado a sus enemigos de delante de s, 22 y sea el pas sojuzgado delante de Jehov, entonces podris volver. As quedaris libres de culpa para con Jehov y para con Israel, y esta tierra ser vuestra heredad delante de Jehov. 23 Pero si as no lo hacis, entonces habris pecado ante Jehov, y sabed que vuestro pecado os alcanzar. 24 Edificaos ciudades para vuestros nios y corrales para vuestras ovejas, pero haced lo que ha prometido vuestra boca. 
25 Los hijos de Gad y los hijos de Rubn respondieron a Moiss: 
--Tus siervos harn como mi seor ha mandado. 26 Nuestros nios, nuestras mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias, estarn ah en las ciudades de Galaad. 27 Pero tus siervos, armados todos para la guerra, pasarn delante de Jehov para combatir de la manera que mi seor dice. 
28 Entonces les encomend Moiss al sacerdote Eleazar, a Josu hijo de Nun y a los prncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 
29 Les dijo Moiss: 
--Si los hijos de Gad y los hijos de Rubn pasan con vosotros el Jordn, armados todos para la guerra delante de Jehov, luego que el pas sea sojuzgado delante de vosotros, les daris la tierra de Galaad en posesin; 30 pero si no pasan armados con vosotros, entonces tendrn su posesin entre vosotros, en la tierra de Canan. 
31 Los hijos de Gad y los hijos de Rubn respondieron: 
--Haremos lo que Jehov ha dicho a tus siervos. 32 Nosotros pasaremos armados delante de Jehov a la tierra de Canan, pero la heredad que poseamos estar a este lado del Jordn.[5] 
33 As Moiss dio a los hijos de Gad, a los hijos de Rubn y a la media tribu de Manass[6] hijo de Jos, el reino de Sehn, rey amorreo, y el reino de Og, rey de Basn, la tierra con sus ciudades y sus territorios, o sea, las ciudades de los alrededores.[7] 34 Los hijos de Gad edificaron Dibn, Atarot, Aroer, 35 Atarot-sofn, Jazer, Jogbeha, 36 Bet-nimra y Bet-arn, ciudades fortificadas; hicieron tambin corrales para las ovejas. 37 Los hijos de Rubn edificaron Hesbn, Eleale, Quiriataim, 38 Nebo, Baal-men, cambindoles sus nombres, y Sibma; y pusieron nuevos nombres a las ciudades que edificaron. 
39 Los hijos de Maquir hijo de Manass fueron a Galaad, la tomaron y echaron al amorreo que estaba en ella. 40 Entonces Moiss dio Galaad a Maquir hijo de Manass, el cual habit en ella. 41 Tambin Jair hijo de Manass fue y tom sus aldeas, y las llam Havot-jair. 42 Asimismo Noba fue y tom Kenat y sus aldeas, y le puso su propio nombre: Noba. 
						 NOTAS:

1. 32.3 Sebam: en el v. 38, Sibma. 
2. 32.8-9 Cf. Nm 13.17-33. 
3. 32.10-13 Cf. Nm 14.26-35. 
4. 32.20 Delante de Jehov: otra posible traduccin: A las rdenes del Seor. As tambin en v. 21,27,29,32. 
5. 32.28-32 Cf. Jos 1.12-15. 
6. 32.33 La media tribu de Manass: es decir, la parte de esta tribu que recibi una porcin de territorio al este del Jordn; la otra parte de la misma tribu ocup territorio al oeste del ro, cerca de la tribu de Efran (Jos 17.1-13). Vase ndice de mapas. 
7. 32.33 Los territorios de estas tribus estaban situados al este del Jordn, desde la parte media del Mar Muerto hasta ms al norte del Lago o Mar de Cineret (o Quineret, o de Galilea). 

Nmeros 33


Jornadas de Israel desde Egipto hasta el Jordn 

1 [1] Estas son las jornadas de los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto, segn el orden de sus ejrcitos, bajo el mando de Moiss y Aarn. 2 Moiss escribi sobre el punto de partida de sus jornadas por mandato de Jehov. Estas, pues, son sus jornadas con arreglo al punto de partida. 
3 De Ramess salieron el mes primero, el da quince del mes primero. El segundo da de la Pascua[2] salieron los hijos de Israel con mano poderosa,[3] a la vista de todos los egipcios, 4 mientras enterraban los egipcios a los que Jehov haba herido de muerte,[4] a todos sus primognitos; Jehov haba hecho justicia tambin a sus dioses. 
5 Salieron, pues, los hijos de Israel de Ramess[5] y acamparon en Sucot. 
6 Salieron de Sucot y acamparon en Etam, que est en los lmites del desierto. 
7 Salieron de Etam y fueron hacia Pi-hahirot, que est delante de Baal-zefn, y acamparon delante de Migdol. 
8 Salieron de Pi-hahirot, atravesaron el mar y llegaron al desierto. Anduvieron tres das de camino por el desierto de Etam y acamparon en Mara. 
9 Salieron de Mara y llegaron a Elim, donde haba doce fuentes de aguas y setenta palmeras; all acamparon. 
10 Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo. 
11 Salieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin. 
12 Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca. 
13 Salieron de Dofca y acamparon en Als. 
14 Salieron de Als y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber. 
15 Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sina. 
16 Salieron del desierto de Sina[6] y acamparon en Kibrot-hataava. 
17 Salieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot. 
18 Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma. 
19 Salieron de Ritma y acamparon en Rimn-peres. 
20 Salieron de Rimn-peres y acamparon en Libna. 
21 Salieron de Libna y acamparon en Rissa. 
22 Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata. 
23 Salieron de Ceelata y acamparon en el monte Sefer. 
24 Salieron del monte Sefer y acamparon en Harada. 
25 Salieron de Harada y acamparon en Macelot. 
26 Salieron de Macelot y acamparon en Tahat. 
27 Salieron de Tahat y acamparon en Tara. 
28 Salieron de Tara y acamparon en Mitca. 
29 Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona. 
30 Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot. 
31 Salieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacn. 
32 Salieron de Bene-jaacn y acamparon en el monte Gidgad. 
33 Salieron del monte Gidgad y acamparon en Jotbata. 
34 Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona. 
35 Salieron de Abrona y acamparon en Ezin-geber. 
36 Salieron de Ezin-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades. 
37 Salieron de Cades[7] y acamparon en el monte Hor, en la frontera del pas de Edom. 38 El sacerdote Aarn subi al monte Hor, conforme al dicho de Jehov, y all muri[8] a los cuarenta aos de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el quinto mes, el primero del mes. 39 Aarn tena ciento veintitrs aos de edad cuando muri en el monte Hor. 
40 El cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Neguev, en la tierra de Canan, oy entonces que haban llegado los hijos de Israel.[9] 
41 Salieron del monte Hor y acamparon en Zalmona. 
42 Salieron de Zalmona y acamparon en Punn. 
43 Salieron de Punn y acamparon en Obot. 
44 Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab. 
45 Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibn-gad. 
46 Salieron de Dibn-gad y acamparon en Almn-diblataim. 
47 Salieron de Almn-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo. 
48 Salieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric. 49 Finalmente acamparon junto al Jordn, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en los campos de Moab. 

Lmites y reparticin de Canan 

50 [10] Habl Jehov a Moiss en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric, y le dijo: 51 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis pasado el Jordn y entris en la tierra de Canan, 52 echaris de delante de vosotros a todos los habitantes del pas, destruiris todos sus dolos de piedra y todas sus imgenes de fundicin, y destruiris todos sus lugares altos. 53 Echaris a los habitantes de la tierra y habitaris en ella, pues yo os la he dado para que sea vuestra propiedad. 54 Heredaris la tierra por sorteo, segn vuestras familias. A las ms numerosas daris mucho como herencia, y a las menos numerosas daris menos como herencia; donde le caiga la suerte, all la tendr cada uno. Por las tribus de vuestros padres heredaris.[11] 55 Pero si no echis a los habitantes del pas de delante de vosotros, suceder que los que de ellos dejis sern como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os afligirn en la tierra sobre la que vais a habitar.[12] 56 Adems, har con vosotros como pensaba hacer con ellos". 
						 NOTAS:

1. 33.1-48 El siguiente es un resumen del itinerario seguido por los israelitas desde Egipto hasta las llanuras de Moab, en la frontera de Canan. Muchos de los lugares nombrados ya no pueden ser identificados. Vase ndice de mapas. 
2. 33.3 Cf. Ex 12.6,31,37. 
3. 33.3 Con mano poderosa: es decir, con gran poder. Vase Ex 14.8 nota d. 
4. 33.3-4 Jehov haba herido de muerte: Cf. Ex 12.29-30. 
5. 33.5-15 El trayecto desde Ramess hasta el desierto de Sina es, con algunas variantes, un resumen de Ex 12.37--19.2. 
6. 33.16-36 El trayecto del desierto de Sina a Cades resume el relato de Nm 10.11--20.1. 
7. 33.37-49 Algunas partes de esta ltima etapa no son claras, especialmente el trayecto hasta Ezin-geber, en el Golfo de Aqaba (v. 35-36). El texto parece resumir Nm 20.22--22.1, pero no es posible hacer coincidir todos los detalles. 
8. 33.38 Nm 20.22-28; Dt 10.6; 32.50. 
9. 33.40 Nm 21.1. 
10. 33.50-56 Cf. Ex 23.23-33. 
11. 33.54 Nm 26.52-56. 
12. 33.55 Cf. Dt 7.1-6, donde se justifica de otra manera la orden de expulsar a los habitantes del pas. 

Nmeros 34

1 [1] Jehov habl a Moiss y le dijo: 2 "Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra de Canan, esta ser la tierra que os ha de caer en herencia, y estos sern sus lmites: 
3 "Tendris el lado del sur desde el desierto de Zin hasta la frontera de Edom, y su lmite estar en el extremo del Mar Salado, hacia el oriente. 4 Este lmite os ir rodeando desde el sur hasta la subida de Acrabim, y pasar hasta Zin; se extender del sur a Cades-barnea, continuar a Hasar-adar y pasar hasta Asmn. 5 Rodear este lmite desde Asmn hasta el torrente de Egipto, y terminar en el mar. 
6 "El lmite occidental ser el Mar Grande; este lmite ser el lmite occidental. 
7 "El lmite del norte ser este: desde el Mar Grande trazaris una lnea hasta el monte Hor.[2] 8 Del monte Hor trazaris una lnea hasta la entrada de Hamat, y seguir aquel lmite hasta Zedad. 9 Seguir luego hasta Zifrn y terminar en Hazar-enn. Este ser el lmite del norte. 
10 "Como lmite al oriente trazaris una lnea desde Hazar-enn hasta Sefam. 11 Este lmite bajar desde Sefam a Ribla, al oriente de An. Seguir descendiendo el lmite y llegar a la costa del mar de Cineret, al oriente.[3] 12 Despus descender este lmite al Jordn y terminar en el Mar Salado: 
"Esta ser vuestra tierra con los lmites que la rodean". 
13 Moiss dijo a los hijos de Israel: "Esta es la tierra que se os repartir en heredades por sorteo, que mand Jehov que diera a las nueve tribus y a la media tribu,[4] 14 pues la tribu de los hijos de Rubn y la tribu de los hijos de Gad, con sus familias, y la media tribu[5] de Manass, han tomado ya su heredad. 15 Dos tribus y media tomaron su heredad a este lado del Jordn, al oriente de Jeric, hacia el nacimiento del sol".[6] 
16 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 17 "Estos son los nombres de los hombres que os repartirn la tierra: El sacerdote Eleazar y Josu hijo de Nun. 18 Tomaris tambin de cada tribu un prncipe para dar la posesin de la tierra. 19 Estos son sus nombres: 
"De la tribu de Jud, Caleb hijo de Jefone. 
20 "De la tribu de los hijos de Simen, Semuel hijo de Amiud. 
21 "De la tribu de Benjamn, Elidad hijo de Quisln. 
22 "De la tribu de los hijos de Dan, el prncipe Buqui hijo de Jogli. 
23 "De los hijos de Jos: de la tribu de los hijos de Manass, el prncipe Haniel hijo de Efod, 24 y de la tribu de los hijos de Efran, el prncipe Kemuel hijo de Siftn. 
25 "De la tribu de los hijos de Zabuln, el prncipe Elizafn hijo de Parnac. 
26 "De la tribu de los hijos de Isacar, el prncipe Paltiel hijo de Azn. 
27 "De la tribu de los hijos de Aser, el prncipe Ahiud hijo de Selomi. 
28 "Y de la tribu de los hijos de Neftal, el prncipe Pedael hijo de Amiud". 
29 A estos mand Jehov que hicieran la reparticin de las heredades a los hijos de Israel en la tierra de Canan.[7] 
						 NOTAS:

1. 34.1-12 Cf. Jos 15.1-14; Ez 47.13-20. Los lmites aqu sealados son ideales. Las fronteras de Israel cambiaron en el curso de la historia y no todo este territorio fue dominado por los israelitas antes del reinado de David y Salomn. 
2. 34.7 Hor: se trata probablemente de un monte en la cordillera del Lbano, distinto del mencionado en Nm 20.22-25. 
3. 34.11 Mar de Cineret: conocido en el NT como lago o Mar de Genesaret o de Galilea. 
4. 34.13 Nm 26.52-56. 
5. 34.14-15 La media tribu de Manass: Vase Nm 32.33 nota f. 
6. 34.14-15 Nm 32.33-42; Jos 14.1-5. 
7. 34.17-29 Con excepcin de Josu y Caleb, los jefes de tribu mencionados en esta lista son nuevos, ya que los anteriores haban muerto en el desierto. 

Nmeros 35


Ciudades de los levitas 

1 [1] Habl Jehov a Moiss en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric, y le dijo: 2 "Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la heredad que les pertenece, ciudades en que habiten; tambin daris a los levitas los ejidos que estn alrededor de esas ciudades. 3 Ellos tendrn ciudades donde habitar, y sus ejidos sern para sus animales, su ganado y todas sus bestias. 4 Los ejidos de las ciudades que daris a los levitas se extendern mil codos a su alrededor, desde el muro de la ciudad hacia afuera. 5 Luego mediris, fuera de la ciudad, dos mil codos hacia el lado del oriente, dos mil codos hacia el lado del sur, dos mil codos hacia el lado del occidente y dos mil codos hacia el lado del norte, y la ciudad quedar en el medio. Estos sern los ejidos de las ciudades. 

Mapa - Ciudades de Refugio

6 "De las ciudades que daris a los levitas, seis de ellas sern de refugio,[2] las cuales daris para que el homicida se refugie all. Adems de estas, daris cuarenta y dos ciudades. 7 Todas las ciudades que daris a los levitas sern cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. 8 Y en cuanto a las ciudades que deis de la heredad de los hijos de Israel, del que tiene mucho tomaris mucho y del que tiene poco tomaris poco. Cada uno dar de sus ciudades a los levitas segn la posesin que heredar". 

Ciudades de refugio



(Dt 19.1-13)

9 Habl Jehov a Moiss y le dijo: 10 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis pasado al otro lado del Jordn hacia la tierra de Canan, 11 sealaris ciudades, ciudades que os sirvan de refugio, donde huya el homicida que hiera a alguien de muerte, sin intencin. 12 Esas ciudades sern para refugiarse del vengador,[3] y as no morir el homicida antes de haber comparecido a juicio delante de la congregacin. 13 De las ciudades, pues, que daris, tendris seis ciudades de refugio. 14 Tres ciudades daris a este lado del Jordn, y tres ciudades daris en la tierra de Canan, las cuales sern ciudades de refugio. 15 Estas seis ciudades sern de refugio para los hijos de Israel, para el extranjero y el que habite entre ellos, para que huya all cualquiera que hiera de muerte a otro sin intencin. 
16 "Si con instrumento de hierro lo hiere y muere, homicida es: el homicida morir. 
17 "Si lo hiere con una piedra que puede causar la muerte, y muere, homicida es: el homicida morir. 
18 "Si lo hiere con un palo que puede causar la muerte, y muere, homicida es: el homicida morir. 19 El vengador de la sangre dar muerte al homicida; cuando lo encuentre, lo matar. 
20 "Si por odio lo empuj, o lanz sobre l alguna cosa intencionalmente, y muere; 21 o por enemistad lo hiri con sus manos, y muri, el que lo ha herido morir: es un homicida. El vengador de la sangre matar al homicida cuando lo encuentre. 
22 "Pero si lo empuj casualmente y sin enemistad, o lanz sobre l cualquier instrumento sin mala intencin, 23 o bien, sin verlo, hizo caer sobre l alguna piedra capaz de matarlo, y muere, pero l no era su enemigo ni procuraba su mal, 24 entonces la congregacin juzgar entre el que caus la muerte y el vengador de la sangre conforme a estas leyes, 25 y la congregacin librar al homicida de manos del vengador de la sangre. La congregacin lo har volver a la ciudad de refugio en la que se haba refugiado, y all se quedar hasta que muera el Sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo. 
26 "Pero si el homicida sale fuera de los lmites de la ciudad de refugio en la que se asil, 27 y el vengador de la sangre lo encuentra fuera del lmite de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre mata al homicida, no se le culpar por ello, 28 pues en su ciudad de refugio debera aquel habitar hasta la muerte del Sumo sacerdote. Despus que haya muerto el Sumo sacerdote, el homicida volver a la tierra de su posesin. 

Ley sobre los testigos y sobre el rescate

29 "Estas cosas sern una norma de derecho para vosotros y vuestros descendientes en todos los lugares donde habitis. 
30 "Cualquiera que d muerte a alguien, segn la declaracin de los testigos morir el homicida; pero un solo testigo no bastar para condenar a una persona a muerte.[4] 
31 "No aceptaris rescate por la vida del homicida, porque est condenado a muerte: indefectiblemente morir.[5] 
32 "Tampoco aceptaris rescate por el que huy a la ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en su tierra antes que muera el Sumo sacerdote. 
33 "No contaminaris la tierra donde vivis, porque esta sangre mancillar la tierra, y la tierra no puede ser purificada de la sangre derramada en ella si no es por la sangre del que la derram. 
34 "No contaminis la tierra donde habitis, en medio de la cual yo habito, pues yo, Jehov, habito en medio de los hijos de Israel". 
						 NOTAS:

1. 35.1-8 A los miembros de la tribu de Lev, como no posean territorio propio (Nm 18.20-23), se les asignaron ciudades especiales (Lv 25.32-34; Jos 21.1-42; 1 Cr 6.54-81). 
2. 35.6 Seis de ellas sern de refugio: Tres en Canan y tres al este del Jordn (Jos 20.7-9). 
3. 35.12 Refugiarse del vengador: Vengar la muerte del pariente asesinado era una costumbre tradicional en el antiguo Oriente y una manera primitiva de impartir justicia en una sociedad donde no haba tribunales. La ley mosaica suaviz y reglament esta vieja costumbre, estableciendo ciudades de refugio o de asilo, y prescribiendo un juicio formal para los que haban matado accidentalmente (v. 15,22-25). Cuando alguien haba cometido un asesinato intencionalmente, el pariente ms cercano, llamado tambin "vengador de la sangre" (heb. goel), era el encargado de ejecutar la sentencia de muerte (v. 19,21). Vase Gn 27.45 n. 
4. 35.30 Dt 17.6; 19.15. 
5. 35.31 Otros pueblos del antiguo Oriente, como los hititas, permitan rescatar con dinero a un asesino condenado a muerte. 

Nmeros 36


Normas para el casamiento de las herederas 

1 [1] Los prncipes de los padres de la familia de Galaad hijo de Maquir hijo de Manass, de las familias de los hijos de Jos, se presentaron delante de Moiss y de los prncipes, los jefes de las casas paternas de los hijos de Israel, 2 y dijeron: 
--Jehov mand a mi seor que por sorteo diera la tierra a los hijos de Israel en posesin. Tambin ha mandado Jehov a mi seor que d la posesin de Zelofehad, nuestro hermano, a sus hijas. 3 Pero si ellas se casan con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, su parte de la herencia ser quitada de la herencia de nuestros padres y ser aadida a la herencia de la tribu a la cual se unan. As disminuir la porcin de nuestra heredad. 4 Cuando llegue el jubileo[2] de los hijos de Israel, la heredad de ellas ser aadida a la heredad de la tribu de sus maridos, y la heredad de ellas ser restada de la heredad de la tribu de nuestros padres. 
5 Entonces Moiss, segn el mandato de Jehov, orden a los hijos de Israel: 
--La tribu de los hijos de Jos habla rectamente. 6 Esto es lo que ha mandado Jehov acerca de las hijas de Zelofehad: "Csense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu de su padre se casarn, 7 para que la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu, porque cada uno de los hijos de Israel estar ligado a la heredad de la tribu de sus padres. 8 Y cualquier hija que tenga heredad en las tribus de los hijos de Israel, con alguien de la familia de la tribu de su padre se casar, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres, 9 y no ande la heredad rodando de una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de los hijos de Israel estar ligada a su heredad". 
10 Como Jehov mand a Moiss, as hicieron las hijas de Zelofehad. 11 Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofehad, se casaron con hijos de sus tos paternos. 12 Se casaron en la familia de los hijos de Manass hijo de Jos, y as qued su heredad en la tribu de la familia de su padre. 
13 Estos son los mandamientos y los estatutos que dio Jehov, por medio de Moiss, a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.[3] 
						 NOTAS:

1. 36.1-13 Esta ley complementa la decisin tomada en Nm 27.1-11: la mujer que heredaba una propiedad tena que casarse dentro de su propia tribu, para que el patrimonio familiar no pasara a otra tribu. 
2. 36.4 Ao de jubileo: Cf. Lv 25.8-16. 
3. 36.13 Alusin a la totalidad de las leyes dadas en los campos de Moab (caps. 22-36). La historia contina en Dt 31--34 y en el libro de Josu, que relatan el cruce del Jordn y la conquista de Canan. 

Deuteronomio 1


Moiss recuerda a Israel las promesas de Jehov en Horeb

1 Estas son las palabras que habl Moiss a todo Israel a este lado del Jordn, en el desierto, en el Arab,[1] frente al Mar Rojo, entre Parn, Tofel, Labn, Hazerot y Dizahab. 2 Once jornadas hay desde Horeb,[2] camino de los montes de Seir,[3] hasta Cades-barnea.[4] 3 Y aconteci que a los cuarenta aos,[5] el primer da del undcimo mes, Moiss habl a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehov le haba mandado acerca de ellos, 4 despus que derrot a Sehn, rey de los amorreos, el cual habitaba en Hesbn, y a Og, rey de Basn, que habitaba en Astarot, en Edrei.[6] 5 De este lado del Jordn, en tierra de Moab,[7] resolvi Moiss proclamar esta ley, diciendo: 
6 "Jehov, nuestro Dios, nos habl as en Horeb: "Habis estado bastante tiempo en este monte.[8] 7 Volveos e id al monte del amorreo[9] y a todas sus comarcas, en el Arab, en el monte, en los valles,[10] en el Neguev y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo y al Lbano, hasta el gran ro, el ro ufrates.[11] 8 Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehov jur dar a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, y a su descendencia despus de ellos". 

Nombramiento de jueces



(Ex 18.13-27)

9 "En aquel tiempo yo os habl y os dije: "Yo solo no puedo llevaros. 10 Jehov, vuestro Dios, os ha multiplicado tanto que hoy vosotros sois tan numerosos como las estrellas del cielo. 11 Jehov, Dios de vuestros padres, os haga mil veces ms numerosos de lo que ahora sois y os bendiga, como os ha prometido! 12 Cmo llevar yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros pleitos? 13 Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, hombres sabios, entendidos y expertos, para que yo los ponga como vuestros jefes".[12] 
14 "Me respondisteis y dijisteis: "Bueno es hacer lo que has dicho". 
15 "Entonces tom a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y expertos, y los puse como jefes sobre vosotros, jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y gobernadores de vuestras tribus.[13] 16 Y di a vuestros jueces esta orden: "Od entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, o un extranjero. 17 No hagis distincin de persona en el juicio: tanto al pequeo como al grande oiris. No tendris temor de ninguno, porque el juicio es de Dios.[14] La causa que os sea difcil, la traeris a m, y yo la oir". 
18 "Os mand, pues, en aquel tiempo, todo lo que habais de hacer. 

Misin de los doce exploradores



(Nm 13.1-33)

19 "Cuando salimos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehov, nuestro Dios, nos lo mand, y llegamos hasta Cades-barnea. 20 Entonces os dije: "Habis llegado al monte del amorreo, el cual Jehov, nuestro Dios, nos da. 21 Mira, Jehov, tu Dios, te ha entregado la tierra: sube y toma posesin de ella, como Jehov, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni desmayes". 22 Pero os acercasteis todos a decirme: "Enviemos hombres delante de nosotros, que reconozcan la tierra y a su regreso nos traigan razn del camino por donde hemos de subir y de las ciudades adonde hemos de llegar". 
23 "La propuesta me pareci bien, y tom doce hombres de entre vosotros, un hombre por cada tribu. 24 Ellos se encaminaron y subieron al monte; llegaron hasta el valle de Escol[15] y reconocieron la tierra. 25 Tomaron en sus manos de los frutos del pas, nos los trajeron y nos dieron este informe: "Es buena la tierra que Jehov nuestro Dios nos da". 26 Sin embargo, no quisisteis subir, sino que fuisteis rebeldes al mandato de Jehov, vuestro Dios.[16] 27 Os pusisteis a murmurar en vuestras tiendas, diciendo: "Porque Jehov nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo y destruirnos. 28 A dnde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazn, al decir: [17] Este pueblo es mayor y ms alto que nosotros, las ciudades son grandes y estn amuralladas hasta el cielo. b1.28/b iAmuralladas hasta el cielo:/i otra posible traduccin: iRodeadas de altsimas murallas./i All tambin vimos a los hijos de Anac ".[18] 
29 "Entonces os dije: "No temis ni tengis miedo de ellos. 30 Jehov, vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, pelear por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto ante vuestros ojos.[19] 31 En el desierto[20] has visto que Jehov, tu Dios, te ha trado, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habis andado, hasta llegar a este lugar". 32 Pero ni aun as cresteis a Jehov, vuestro Dios,[21] 33 quien iba delante de vosotros por el camino para buscaros el lugar donde habais de acampar, con el fuego de noche para mostraros el camino que debas seguir, y con la nube de da.[22] 

Dios castiga a Israel



(Nm 14.20-35)

34 "Cuando Jehov oy la voz de vuestras palabras, se enoj e hizo este juramento: 35 "Ni un solo hombre de esta mala generacin ver la buena tierra que jur que haba de dar a vuestros padres,[23] 36 excepto Caleb hijo de Jefone; l la ver, y yo le dar a l y a sus hijos la tierra que pis, porque ha seguido fielmente a Jehov". 
37 "Tambin contra m se enoj Jehov por vosotros, y me dijo: "Tampoco t entrars all.[24] 38 Josu hijo de Nun, el cual te sirve, l entrar all; anmalo, porque l la entregar a Israel. 39 Y vuestros nios, de los cuales dijisteis que serviran de botn, y vuestros hijos, que no saben hoy lo bueno ni lo malo,[25] ellos entrarn all; a ellos la dar y ellos la heredarn. 40 Pero vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo". 

La derrota en Horma



(Nm 14.39-45)

41 "Entonces respondisteis y me dijisteis: "Hemos pecado contra Jehov. Nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehov, nuestro Dios, nos ha mandado". Os armasteis cada uno con vuestras armas de guerra y os preparasteis para subir al monte. 42 Pero Jehov me dijo: "Diles: No subis ni peleis, pues no estoy entre vosotros; para que no seis derrotados por vuestros enemigos". 
43 "Yo os habl, pero no me escuchasteis; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehov, y persistiendo con altivez subisteis al monte. 44 Pero sali a vuestro encuentro el amorreo que habitaba en aquel monte, os persiguieron como hacen las avispas y os derrotaron en Seir hasta llegar a Horma. 45 Entonces volvisteis y llorasteis delante de Jehov, pero Jehov no escuch vuestra voz ni os prest atencin. 46 Por eso os tuvisteis que quedar en Cades todo ese tiempo que habis estado all. 
						 NOTAS:

1. 1.1 El Arab es la cuenca o depresin que se extiende al sur del Mar de Cineret o Genesaret y que se divide en tres partes: el curso del ro Jordn, la regin del Mar Muerto (cuya superficie est a 392 m por debajo del nivel del mar y que en Dt 3.17 se llama mar de Arab) y la franja que llega hasta el Golfo de Aqaba, en el Mar Rojo (Dt 2.1,8). 
2. 1.2 Horeb es el nombre que se da siempre en Deuteronomio al monte Sina, con la sola excepcin de 33.2. 
3. 1.2 Seir: Zona montaosa al sudeste de palestina, donde habitaban los edomitas. Cf. Gn 36.8; Dt 2.22. 
4. 1.2 Cades-barnea: Vase Nm 13.26 n. 
5. 1.3 A los cuarenta aos, desde la salida de Egipto. Cf. Ex 13.17-18. 
6. 1.4 La derrota de estos dos reyes se relata en Nm 21.21-35. 
7. 1.5 En tierra de Moab: Vase Nm 22.1 n.; cf. Nm 35.1. 
8. 1.6 Aqu comienza el primer discurso de Moiss, que consta de dos partes: la primera es un resumen de los acontecimientos vividos por Israel desde su partida de Horeb hasta la llegada a la regin de Moab (Dt 1.6--3.29); la segunda es una exhortacin a escuchar la voz de Jehov y a cumplir sus mandamientos (Dt 4.1-40). 
9. 1.7 El trmino amorreo se emplea, a veces, para designar a los cananeos en general. Vase Nm 21.21 n. 
10. 1.7 Los valles, heb. Sefela, son las tierras bajas de Palestina, entre la zona montaosa y el Mediterrneo. 
11. 1.7 Aqu se indican las fronteras ideales del territorio asignado a Israel: el valle del Jordn hasta la costa del Mediterrneo por el oeste, y hasta las montaas del Lbano y el ro ufrates por el norte y el nordeste. Vase Sal 80.8-13 n. 
12. 1.9-13 Cf. Nm 11.14-17. 
13. 1.15 Ex 18.25. 
14. 1.17 El juicio es de Dios: 2 Cr 19.6-7; Pr 16.33. 
15. 1.24 Nm 13.23-24. 
16. 1.26 Dt 9.23; Heb 3.16. 
17. 1.28 Amuralladas hasta el cielo: otra posible traduccin: Rodeadas de altsimas murallas. 
18. 1.28 Anac: Vase Nm 13.33 n. 
19. 1.29-30 Ex 14.13-14. 
20. 1.31 Hch 13.17-18. 
21. 1.32 Heb 3.19. 
22. 1.33 Ex 13.21-22. 
23. 1.34-35 Heb 3.17-18. 
24. 1.37 Dt 3.25-26; 32.51-52. Vase tambin Nm 20.12 n. 
25. 1.39 Que no saben hoy lo bueno ni lo malo: es decir, Que todava no tienen uso de razn. 

Deuteronomio 2


Los aos en el desierto 

1 [1] "Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como Jehov me haba dicho, y durante mucho tiempo estuvimos rodeando los montes de Seir.[2] 2 Entonces Jehov me dijo: 3 "Bastante habis rodeado este monte: volveos al norte. 4 Dile al pueblo: Cuando pasis por el territorio de vuestros hermanos,[3] los hijos de Esa, que habitan en Seir, ellos tendrn miedo de vosotros; pero vosotros tened mucho cuidado. 5 No os metis con ellos, pues no os dar de su tierra ni aun lo que cubre la planta de un pie,[4] porque yo he dado como heredad a Esa los montes de Seir. 6 Compraris de ellos por dinero los alimentos, y comeris; tambin compraris de ellos el agua, y beberis. 7 Porque Jehov, tu Dios, te ha bendecido en todas las obras de tus manos; l sabe que andas por este gran desierto, y durante estos cuarenta aos Jehov, tu Dios, ha estado contigo sin que nada te haya faltado".[5] 
8 "Despus nos alejamos del territorio de nuestros hermanos, los hijos de Esa, que habitaban en Seir, por el camino del Arab[6] que viene de Elat y Ezin-geber;[7] luego volvimos y tomamos el camino del desierto de Moab. 9 Entonces Jehov me dijo: "No molestes a Moab ni le hagas la guerra, pues no te dar posesin de su tierra, porque yo he dado a Ar[8] como heredad a los hijos de Lot.[9] 10 (Antes habitaron en ella los emitas, un pueblo grande, numeroso y alto como los hijos de Anac. 11 Por gigantes eran ellos tenidos tambin, como los hijos de Anac; pero los moabitas los llaman emitas.[10] 12 Tambin en Seir habitaron antes los horeos, los cuales fueron expulsados por los hijos de Esa, que los arrojaron de su presencia y se establecieron en su lugar, como hizo Israel en la tierra que Jehov les dio en posesin.) 13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered". Entonces pasamos el arroyo Zered.[11] 
14 "Los aos que anduvimos desde Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo Zered fueron treinta y ocho; hasta que desapareci de en medio del campamento toda la generacin de los hombres de guerra, como Jehov les haba jurado.[12] 15 Tambin la mano de Jehov vino sobre ellos para exterminarlos, hasta hacerlos desaparecer del campamento. 
16 "Aconteci que, despus que murieron todos los hombres de guerra del pueblo, 17 Jehov me habl y me dijo: 18 "T pasars hoy el territorio de Moab rumbo a Ar. 19 Y cuando te acerques a los hijos de Amn, no los molestes ni pelees con ellos, pues no te dar posesin de la tierra de los hijos de Amn, porque a los hijos de Lot[13] la he dado como heredad. 20 (Por tierra de gigantes fue tambin ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos. 21 Eran un pueblo grande, numeroso y alto, como los hijos de Anac, a los cuales Jehov extermin delante de los amonitas. Estos desalojaron a aquellos y habitaron en su lugar, 22 como hizo Jehov con los hijos de Esa que habitaban en Seir, delante de los cuales extermin a los horeos; aquellos desalojaron a estos y habitaron en su lugar hasta hoy.[14] 23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los exterminaron y habitaron en su lugar). 24 Levantaos, salid, y pasad el arroyo Arnn.[15] Yo he entregado en tus manos a Sehn, rey de Hesbn, el amorreo, y a su tierra. Comienza a tomar posesin de ella y entra en guerra con l. 25 Hoy comenzar a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, que al escuchar tu fama temblarn y se angustiarn delante de ti". 

Derrota de Sehn, rey amorreo



(Nm 21.21-30)

26 "Envi mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehn, rey de Hesbn,[16] con estas palabras de paz: 27 "Pasar por tu tierra por el camino;[17] por el camino ir, sin apartarme a la derecha ni a la izquierda. 28 La comida me la venders por dinero, y comer; el agua tambin me la dars por dinero, y beber; solamente pasar a pie, 29 como me han dejado hacer los hijos de Esa que habitaban en Seir, y los moabitas que habitaban en Ar, hasta que cruce el Jordn y llegue a la tierra que nos da Jehov, nuestro Dios". 
30 "Pero Sehn, rey de Hesbn, no quiso que pasramos por su territorio; porque Jehov, tu Dios, haba endurecido su espritu[18] y obstinado su corazn para entregarlo en tus manos, hasta el da de hoy. 
31 "Entonces me dijo Jehov: "Yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehn y a su tierra. Empieza a tomar posesin de ella, para que la heredes". 
32 "Sehn nos sali al encuentro, l y todo su pueblo, para pelear en Jahaza. 33 Pero Jehov, nuestro Dios, nos lo entreg y lo derrotamos a l, a sus hijos y a todo su pueblo. 34 Tomamos entonces todas sus ciudades y las destinamos al exterminio: hombres, mujeres y nios, sin dejar a nadie con vida.[19] 35 Solamente tomamos para nosotros los ganados y los despojos de las ciudades que habamos tomado. 36 Desde Aroer, que est junto a la ribera del arroyo Arnn, y la ciudad que est en el valle,[20] hasta Galaad,[21] no hubo ciudad que escapara de nosotros; todas las entreg Jehov, nuestro Dios, en nuestro poder. 37 Solamente no llegamos a la tierra de los hijos de Amn, ni a todo lo que est a la orilla del arroyo Jaboc,[22] ni a las ciudades del monte, ni a lugar alguno que Jehov, nuestro Dios, haba prohibido. 
						 NOTAS:

1. 2.1--3.11 Esta seccin del primer discurso de Moiss narra el encuentro de Israel con los pueblos que habitaban al sudeste del Mar Muerto y en la Transjordania. El relato de estos cinco encuentros sigue un esquema ms o menos uniforme, en el que se destacan los elementos siguientes: la partida de los israelitas (2.1,8; 3.1), las instrucciones dadas por Jehov a Moiss (2.2,9,17,31; 3.2), la mencin de los habitantes que haban ocupado aquellas regiones antes (2.10,12; en otro tiempo 2.20), la provisin de alimentos (2.6) y la continuacin de la marcha hacia la Tierra prometida (2.13,24). 
2. 2.1 El monte de Seir: Nm 21.4; vase Dt 1.2 nota c. 
3. 2.4 Nm 20.14-21. Los edomitas, habitantes de Seir, eran descendientes de Esa, el hermano mayor de Jacob, de manera que los israelitas los consideraban hermanos. Cf. v. 8 y Gn 36.8. 
4. 2.5 Ni aun lo que cubre la planta de un pie: Cf. Hch 7.5. Alusin a la costumbre de tomar posesin legal de la tierra recorrindola a lo largo y a lo ancho (Gn 13.17). 
5. 2.7 Dt 8.2-4. 
6. 2.8 Nos alejamos... por el camino del Arab: otras posibles traducciones: Nos alejamos camino del Arab o nos alejamos del camino del Arab. 
7. 2.8 Elat y Ezin-geber podran ser dos nombres dados sucesivamente a una ciudad situada al norte del Golfo de Aqaba; ah se marca el comienzo del camino del Arab, en direccin al norte. Vanse Dt 1.1 n.; 1 R 9.26 n. 
8. 2.9|r |iAr: nombre de una ciudad moabita, usado tambin para designar el pas de Moab (cf. Nm 21.10-20). 
9. 2.9 Los israelitas vean a los moabitas y a los amonitas (v. 19) como parientes lejanos, porque los consideraban descendientes de Lot (Gn 19.30-38). 
10. 2.10-11 Este parntesis contiene una referencia a los primitivos pobladores de la Transjordania, popularmente llamados gigantes, heb. refatas (vase Dt 3.11 nota f). En distintos lugares se les daban nombres diferentes: emitas en Moab (cf. Gn 14.5), hijos de Anac en Jud (Nm 13.28,33; Jue 1.20) y zomzomeos en Amn (v. 20). El nombre emita significa, probablemente, terrible. 
11. 2.13 Zered: arroyo que desemboca en el Mar Muerto y marcaba la frontera entre Moab y Edom (Nm 21.12-13). 
12. 2.14 Nm 14.28-35. 
13. 2.19 Hijos de Amn... : Vase Dt 2.9 nota i. 
14. 2.22 Y habitaron en su lugar hasta hoy: otra posible traduccin: Para quedarse a vivir all. La expresin hasta hoy aparece con frecuencia en el texto hebreo, sobre todo en los libros histricos, y se refiere al momento en que se escriba el libro. Cf. 1 R 12.19. 
15. 2.24 El arroyo Arnn, que corre de este a oeste hasta desembocar en el Mar Muerto, serva de lmite entre Moab y el reino amorreo de Sehn (cf. v. 26-36). 
16. 2.26 Los encuentros de Israel con Edom, Moab y Amn difieren notablemente de sus enfrentamientos con Sehn, rey de Hesbn, y con Og, rey de Basn (cf. Dt 3.1-11). Los primeros no oponen batalla a los israelitas y conservan sus tierras como un don de Jehov (cf. v. 4-5,8-9,18-19), mientras que los ltimos, en cambio, les oponen resistencia y son despojados de sus territorios. 
17. 2.27 El camino: importante ruta comercial, conocida como el camino real. Cf. Nm 20.17. 
18. 2.30 Haba endurecido su espritu y obstinado su corazn: otra posible traduccin: Hizo que se negara rotundamente a ello. Vase Ex 7.3 nota b. 
19. 2.34 Sobre la destruccin total descrita aqu, vase Ex 22.20 n. Cf. tambin Dt 3.6. 
20. 2.36 Aroer, en la frontera de Amn (v. 24), estaba dividida en dos partes: una en lo alto, al borde de la caada del ro, y otra en el valle, a orillas del ro. 
21. 2.36 Galaad: regin montaosa, al este del Jordn, que se extenda hasta el ro Yarmuk, situado al norte del Jaboc (cf. Jos 12.2). 
22. 2.37 Jaboc: ro de la Transjordania, uno de los principales afluentes del Jordn (cf. Gn 32.22; Nm 21.24). 

Deuteronomio 3


Israel derrota a Og, rey de Basn



(Nm 21.31-35)

1 "Volvimos, pues, y subimos camino de Basn. Entonces Og, rey de Basn, nos sali al encuentro con todo su pueblo para pelear en Edrei.[1] 
2 "Pero me dijo Jehov: "No tengas temor de l, porque en tus manos lo he entregado junto con todo su pueblo y su tierra. Hars con l como hiciste con Sehn, el rey amorreo que habitaba en Hesbn". 
3 "Jehov, nuestro Dios, entreg tambin en nuestras manos a Og, rey de Basn, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta acabar con todos. 4 Tomamos entonces todas sus ciudades. No qued ciudad que no les tomramos: sesenta ciudades, toda la tierra de Argob,[2] del reino de Og en Basn. 5 Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro. 6 Y las destinamos al exterminio,[3] como hicimos a Sehn, rey de Hesbn, matando en cada ciudad a hombres, mujeres y nios. 7 Pero nos quedamos con todo el ganado y los despojos de las ciudades. 
8 "Tambin tomamos en aquel tiempo la tierra desde el arroyo Arnn hasta el monte Hermn[4] de manos de los dos reyes amorreos que estaban a este lado del Jordn 9 (los sidonios llaman a Hermn, Sirin, y los amorreos, Senir): 10 todas las ciudades de la llanura, todo Galaad y todo Basn, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn. 11 Og, el rey de Basn, era el nico que quedaba de los gigantes.[5] Su cama, una cama de hierro,[6] no est en Rab de los hijos de Amn? Nueve codos mide de largo y cuatro codos de ancho, segn el codo de un hombre. 

Rubn, Gad y la media tribu de Manass se establecen al oriente del Jordn



(Nm 32.1-42)

12 "Esta tierra que heredamos en aquel tiempo, desde Aroer, que est junto al arroyo Arnn, hasta la mitad de los montes de Galaad con sus ciudades, la di a los rubenitas y a los gaditas.[7] 13 El resto de Galaad y todo Basn, del reino de Og: toda la tierra de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, la di a la media tribu de Manass.[8] 14 Jair hijo de Manass tom toda la tierra de Argob hasta el lmite con Gesur y Maaca,[9] y le puso el nombre que an conserva: Basn-havot-jair. 15 Galaad se lo di a Maquir.[10] 16 A los rubenitas y gaditas les di desde Galaad hasta el arroyo Arnn --con la mitad del valle como lmite--, y hasta el arroyo Jaboc, el cual sirve de lmite a los hijos de Amn; 17 y tambin el Arab, con el Jordn como lmite desde Cineret[11] hasta el mar del Arab, el Mar Salado, al pie de las laderas del Pisga, al oriente. 
18 "Entonces os dije: "Jehov, vuestro Dios, os ha dado esta tierra como heredad; pero iris armados todos los valientes delante de vuestros hermanos, los hijos de Israel. 19 Solamente vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados (yo s que tenis mucho ganado), quedarn en las ciudades que os he dado, 20 hasta que Jehov d reposo a vuestros hermanos, as como a vosotros, y hereden ellos tambin la tierra que Jehov, vuestro Dios, les da al otro lado del Jordn. Entonces os volveris cada uno a la heredad que yo os he dado".[12] 
21 "Orden tambin a Josu en aquel tiempo: "Tus ojos vieron todo lo que Jehov, vuestro Dios, ha hecho a aquellos dos reyes;[13] as har Jehov a todos los reinos por donde t pasars. 22 No los temis, porque Jehov, vuestro Dios, es el que pelea por vosotros". 

Moiss no entrar en Canan

23 "En aquel tiempo or a Jehov y le dije: 24 "Seor Jehov, t has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa; porque qu dios hay en el cielo o en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas? 25 Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que est ms all del Jordn, aquel buen monte y el Lbano". 26 Pero Jehov se haba enojado contra m a causa de vosotros,[14] por lo cual no me escuch, sino que me dijo: "Basta!, no me hables ms de este asunto. 27 Sube a la cumbre del Pisga[15] y alza tus ojos hacia el oeste, el norte, el sur y el este, y mira con tus propios ojos, porque no pasars el Jordn.[16] 28 Instruye a Josu, anmalo y fortalcelo, porque l ha de pasar delante de este pueblo, y l les entregar la tierra que vers". 
29 "Y nos quedamos en el valle, enfrente de Bet-peor.[17] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Basn: regin de altas mesetas, al este y al nordeste del Lago de Galilea, clebre por la fertilidad de sus praderas. Vase Sal 22.12 n. Edrei: en el extremo sur de Basn. 
2. 3.4 Argob: provincia de la regin de Basn. Cf. 1 R 4.13. 
3. 3.6 Y las destinamos al exterminio: Vase Ex 22.20 n.; cf. Dt 2.34. 
4. 3.8 El monte de Hermn serva de frontera natural, en el extremo norte de Basn. Vase Sal 68.15 nota p. 
5. 3.11 Gigantes: heb. Refatas. Vase Dt 2.10-11 n. 
6. 3.11 Su cama... de hierro: probable referencia a alguno de los enormes bloques de piedra, dispuestos en forma de mesa, que pueden verse todava en varias regiones al este del Jordn. Los arquelogos los llaman dlmenes y piensan que eran utilizados como sepulcros. Ms tarde, una tradicin popular identific aquel monumento con la cama o el sarcfago de este rey, a quien se le atribua una estatura gigantesca. 
7. 3.12-22 Cf. Jos 13.8-33. 
8. 3.13 La media tribu de Manass: es decir, la mitad de dicha tribu que se instal al oriente del Jordn. La otra mitad se estableci ms tarde en la ribera opuesta. 
9. 3.14 Nm 32.41. Gesur y Maaca: pequeos reinos al norte de Basn. Havot-jair significa campamentos de Jair. 
10. 3.15 Maquir: familia de la tribu de Manass (Nm 32.39-40). 
11. 3.17 Lago Cineret: ms conocido posteriormente con el nombre del Mar o Lago de Galilea, de Genesaret o de Tiberades (vase Mar de Galilea en la Concordancia temtica). 
12. 3.18-20 Las tribus de Rubn, Gad y la media tribu de Manass, que ya se haban instalado al este del Jordn, tenan que mostrarse solidarias con sus hermanos y ayudarlos en la conquista del territorio situado al otro lado del ro. Cf. Jos 1.12-15. 
13. 3.21 Aquellos dos reyes: Sehn y Og (Dt 2.26--3.11). 
14. 3.26 A causa de vosotros: Vase Nm 20.12 n. Segn este pasaje, Moiss no poda entrar en la Tierra prometida debido al enojo de Jehov por la conducta de su pueblo. Cf. Dt 1.37; 4.21. 
15. 3.27 Dt 34.1-3. El monte Pisga, situado al nordeste del Mar Muerto, cerca del monte Nebo (vase Nm 21.20 n.), era un lugar adecuado para que Moiss pudiera contemplar la Tierra prometida, al oeste del Jordn (cf. Dt 32.48-49). 
16. 3.23-27 Nm 27.12-14; Dt 32.48-52. 
17. 3.29 Bet-peor: casa (es decir, templo) de Peor. Lugar de Moab, de ubicacin incierta, cercano al monte Pisga (cf. Jos 13.20). Este nombre evoca el episodio de Baal-peor, cuando los israelitas se dejaron arrastrar a la idolatra y rindieron culto al dios cananeo Baal (Nm 25.9; 31.16; Jos 22.17). De ah la exhortacin de Moiss en el cap. siguiente. 

Deuteronomio 4


Moiss exhorta a la obediencia 

1 [1] "Ahora, pues, Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseo, para que los ejecutis y vivis, y entris y poseis la tierra que Jehov, el Dios de vuestros padres, os da. 2 No aadiris a la palabra que yo os mando[2] ni disminuiris de ella, para que guardis los mandamientos de Jehov, vuestro Dios, que yo os ordeno. 3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehov con motivo de Baal-peor: a todo hombre que sigui a Baal-peor lo extermin Jehov, tu Dios, de en medio de ti.[3] 4 Pero vosotros, que seguisteis a Jehov, vuestro Dios, todos estis vivos hoy. 5 Mirad, yo os he enseado estatutos y decretos, como Jehov, mi Dios, me mand, para que hagis as en medio de la tierra en la que vais a entrar para tomar posesin de ella. 6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra, porque ellos son vuestra sabidura y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirn todos estos estatutos, y dirn: "Ciertamente pueblo sabio y entendido, nacin grande es esta". 7 Porque qu nacin grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo est Jehov, nuestro Dios, en todo cuanto le pedimos? 8 Y qu nacin grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta Ley que yo pongo hoy delante de vosotros? 9 Por tanto, gurdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazn todos los das de tu vida; antes bien, las ensears a tus hijos y a los hijos de tus hijos. 

La experiencia de Israel en Horeb

10 "El da que estuviste delante de Jehov, tu Dios, en Horeb,[4] cuando Jehov me dijo: "Reneme el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprendern para temerme todos los das que vivan sobre la tierra, y las ensearn a sus hijos", 11 os acercasteis y os pusisteis al pie del monte, mientras el monte arda envuelto en un fuego que llegaba hasta el mismo cielo, entre tinieblas, nube y oscuridad. 12 Entonces Jehov habl con vosotros de en medio del fuego;[5] osteis la voz de sus palabras, pero a excepcin de oir la voz, ninguna figura visteis.[6] 13 Y l os anunci su pacto,[7] el cual os mand poner por obra: los diez mandamientos,[8] y los escribi en dos tablas de piedra.[9] 14 A m tambin me mand Jehov en aquel tiempo que os enseara los estatutos[10] y juicios, para que los pusierais por obra en la tierra a la que vais a pasar para tomar posesin de ella. 

Advertencia contra la idolatra

15 "Guardad, pues, mucho vuestras almas, pues ninguna figura visteis el da que Jehov habl con vosotros de en medio del fuego, 16 para que no os corrompis y hagis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de hombre o de mujer, 17 figura de algn animal que est en la tierra, figura de algn ave alada que vuele por el aire, 18 figura de algn reptil que se arrastre sobre la tierra, figura de algn pez que haya en el agua debajo de la tierra.[11] 19 No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol, la luna, las estrellas y todo el ejrcito del cielo, te dejes seducir, te inclines ante ellos y los sirvas,[12] porque Jehov, tu Dios, los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. 20 Pero a vosotros Jehov os tom, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seis el pueblo de su heredad como en este da.[13] 
21 "Pero Jehov se enoj contra m por causa de vosotros,[14] y jur que yo no pasara el Jordn ni entrara en la buena tierra que Jehov, tu Dios, te da por heredad. 22 As que yo voy a morir en esta tierra, y no pasar el Jordn; pero vosotros pasaris y poseeris aquella buena tierra. 23 Guardaos, no os olvidis del pacto que Jehov, vuestro Dios, estableci con vosotros, y no os hagis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehov, tu Dios, te ha prohibido. 24 Porque Jehov, tu Dios, es fuego consumidor, Dios celoso.[15] [16] 
25 "Cuando hayis engendrado hijos y nietos, y hayis envejecido en la tierra, si os corrompis y hacis alguna escultura o imagen de cualquier cosa, y hacis lo malo ante los ojos de Jehov, vuestro Dios, para enojarlo, 26 yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra que pronto desapareceris totalmente de la tierra que vais a tomar en posesin al pasar el Jordn. No estaris en ella largos das sin que seis destruidos. 27 Jehov os esparcir entre los pueblos, y quedaris solo unos pocos[17] entre las naciones a las cuales os llevar Jehov. 28 All serviris a dioses hechos por manos de hombres, de madera y piedra, que no ven ni oyen ni comen ni huelen.[18] 29 Pero si desde all buscas a Jehov, tu Dios, lo hallars, si lo buscas de todo tu corazn y de toda tu alma.[19] 30 Cuando ests en angustia y te alcancen todas estas cosas, si en los ltimos das te vuelves a Jehov, tu Dios, y oyes su voz, 31 porque Dios misericordioso es Jehov, tu Dios: No te dejar ni te destruir ni se olvidar del pacto que jur a tus padres. 
32 "Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el da en que cre Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya odo otra como ella. 33 Ha odo pueblo alguno la voz de Dios hablando de en medio del fuego, como t la has odo, sin perecer?[20] 34 O ha intentado Dios venir a tomar para s una nacin de en medio de otra nacin, con pruebas, con seales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores, como todo lo que hizo con vosotros Jehov, vuestro Dios, en Egipto ante tus ojos? 35 A ti te fue mostrado, para que supieras que Jehov es Dios y que no hay otro fuera de l.[21] 36 Desde los cielos te hizo oir su voz para ensearte, y sobre la tierra te mostr su gran fuego, y has odo sus palabras de en medio del fuego. 37 Por cuanto l am a tus padres, escogi a su descendencia despus de ellos y te sac de Egipto con su presencia y con su gran poder, 38 para echar de tu presencia naciones grandes y ms fuertes que t, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como sucede hoy. 
39 "Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazn que Jehov es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro. 40 Guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, y prolongues tus das sobre la tierra que Jehov, tu Dios, te da para siempre". 

Las ciudades de refugio al oriente del Jordn

41 Entonces apart Moiss tres ciudades a este lado del Jordn, hacia el nacimiento del sol, 42 para que huyera all el homicida que matara a su prjimo sin intencin, sin haber tenido enemistad con l nunca antes y, huyendo a una de esas ciudades, salvara su vida. 43 Estas ciudades fueron: Beser, en el desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas; Ramot, en Galaad, para los gaditas, y Goln, en Basn, para los de Manass.[22] 

Moiss recapitula la promulgacin de la Ley 

44 [23] Esta, pues, es la ley que Moiss puso delante de los hijos de Israel. 45 Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que dict Moiss a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto, 46 a este lado del Jordn, en el valle delante de Bet-peor,[24] en la tierra de Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn, al cual derrot Moiss con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto. 47 Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og, rey de Basn --dos reyes de los amorreos que estaban de este lado del Jordn, al oriente--, 48 desde Aroer, que est junto a la ribera del arroyo Arnn, hasta el monte Sin,[25] que es Hermn, 49 con todo el Arab, de este lado del Jordn, al oriente, hasta el Mar del Arab, al pie de las laderas del Pisga. 
						 NOTAS:

1. 4.1-40 Esta solemne exhortacin presupone el relato histrico de los caps. 1--3. Israel debe mantenerse fiel al Dios que estableci con l un pacto (v. 23), le revel sus mandamientos (v. 5) y lo condujo desde el Horeb hasta la entrada a la Tierra prometida (cf. v. 22). 
2. 4.2 Dt 12.32; Pr 30.6; cf. Ap 22.18-19. 
3. 4.3 El episodio al cual se hace referencia aqu se encuentra en Nm 25.1-9; vase tambin Dt 3.29 n. 
4. 4.10 Horeb: Vanse Ex 3.1 n.; Dt 1.2 nota b. 
5. 4.11-12 Ex 19.16-18; cf. Heb 12.18-19. 
6. 4.12 Los v. 12-19 fundamentan el mandamiento de Ex 20.4-5 y Dt 5.8-10 y le sirven de comentario. 
7. 4.13 En Deuteronomio, el trmino hebreo traducido por pacto designa, en el caso presente, el texto mismo del Declogo (cf. 9.9,11,15); a veces se refiere a la especial relacin que Jehov estableci con su pueblo, Israel, en el monte Sina (5.2-3; vase Ex 19.5 nota g); en otras ocasiones aparece asociado a la promesa que Dios hizo a los patriarcas (7.12; 8.18) y al juramento pronunciado en el momento de celebrarse el pacto (29.12,14). 
8. 4.13 Diez mandamientos: lit. diez palabras. Vase Ex 20.1-17 n. 
9. 4.13 Tablas de piedra: Ex 31.18; 34.28; Dt 9.10. 
10. 4.14 Ex 21.1. 
11. 4.15-18 Ex 20.4; Lv 26.1; Dt 5.8; 27.15; cf. Ro 1.23. 
12. 4.19 El culto de los astros se practicaba especialmente en la antigua Mesopotamia. Esa forma de idolatra se difundi tambin entre los israelitas, sobre todo a partir del siglo VIII a.C., cuando Israel estuvo sometido a la dominacin de Asiria y de Babilonia (2 R 17.16; 21.3,5; 23.4-5; Jer 8.2; Ez 8.16). Vase Gn 1.14-18 n. 
13. 4.20 Ex 19.5; Dt 7.6; 14.2; 26.18; 1 R 8.51; Jer 11.4; Tit 2.14; 1 P 2.9. 
14. 4.21 Por causa de vosotros: Vase Dt 3.26 n. 
15. 4.24 Heb 12.29. 
16. 4.24 Dios celoso: Jehov no admite la rivalidad de otros dioses. Vase Ex 20.5 n.; cf. Dt 5.9. 
17. 4.27 Pocos: es decir, fciles de contar. 
18. 4.27-28 Dt 28.36. En efecto, los israelitas fueron llevados cautivos a otras naciones: a Asiria, en el ao 721 a.C. (2 R 17.4-6), y a Babilonia, en los aos 598 y 587 a.C. (2 R 25.8-12). 
19. 4.29 Esta promesa se vuelve a encontrar en Jer 29.13; cf. 2 Cr 15.2; Mt 7.7-8. 
20. 4.33 Ex 19.17-19. Segn el AT, los seres humanos no pueden ver a Dios y seguir viviendo (vase Ex 3.6 nota f). Oir la voz de Dios implica ese mismo peligro, pero el Seor preserv de ese peligro a Israel. Al pie del Sina, el pueblo tuvo el privilegio de experimentar que Jehov habla al hombre, y este an vive. (Dt 5.24). 
21. 4.35 Ex 20.2-3; Is 43.10-13; Mc 12.32. 
22. 4.41-43 Jos 20.8-9. Cf. Nm 35.6-15; Dt 19.1-14; Jos 20. 
23. 4.44-49 Estos v. son una introduccin al segundo discurso de Moiss; su finalidad es precisar el tiempo y el lugar en que fue pronunciado. Cf. Dt 1.1-5. 
24. 4.46 Bet-peor: Vase Dt 3.29 n. 
25. 4.48 Sin: otra posible traduccin: Sirin. Cf. Dt 3.9. 

Deuteronomio 5


Los Diez Mandamientos



(Ex 20.1-17)

1 Llam Moiss a todo Israel y les dijo:[1] 
"Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros odos. Aprendedlos y guardadlos, para ponerlos por obra. 
2 "Jehov, nuestro Dios, hizo un pacto con nosotros en Horeb. 3 No con nuestros padres hizo Jehov este pacto, sino con nosotros, todos los que estamos aqu hoy vivos. 4 Cara a cara habl Jehov con vosotros en el monte, de en medio del fuego. 5 Yo estaba entonces entre Jehov y vosotros para comunicaros la palabra de Jehov, porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte. l dijo: 
6 ""Yo soy Jehov, tu Dios, que te saqu de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.[2] 
7 "No tendrs dioses ajenos delante de m. 
8 "No hars para ti escultura ni imagen alguna de cosa que est arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.[3] 9 No te inclinars a ellas ni las servirs,[4] porque yo soy Jehov, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generacin de los que me aborrecen, 10 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.[5] 
11 "No tomars el nombre de Jehov, tu Dios, en vano,[6] porque Jehov no considerar inocente al que tome su nombre en vano. 
12 "Guardars el sbado para santificarlo, como Jehov, tu Dios, te ha mandado.[7] 13 Seis das trabajars y hars toda tu obra, 14 pero el sptimo da es de reposo para Jehov, tu Dios. Ninguna obra hars t,[8] ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningn animal tuyo, ni el extranjero que est dentro de tus puertas, para que tu siervo y tu sierva puedan descansar como t. 15 Acurdate de que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehov, tu Dios, te sac de all con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Jehov, tu Dios, te ha mandado que guardes el sbado.[9] 
16 "Honra a tu padre y a tu madre, como Jehov, tu Dios, te ha mandado, para que sean prolongados tus das y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehov, tu Dios, te da.[10] 
17 "No matars.[11] 
18 "No cometers adulterio.[12] 
19 "No hurtars.[13] 
20 "No dirs falso testimonio contra tu prjimo.[14] 
21 "No codiciars[15] la mujer de tu prjimo, ni desears la casa de tu prjimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prjimo". 

El terror del pueblo



(Ex 20.18-26)

22 "Estas palabras las pronunci Jehov con potente voz ante toda vuestra congregacin, en el monte, de en medio del fuego, la nube y la oscuridad, y no aadi ms. Luego las escribi en dos tablas de piedra, que me entreg a m. 23 Cuando osteis la voz de en medio de las tinieblas y visteis el monte que arda en llamas, vinisteis a m todos vosotros, prncipes de las tribus y ancianos, 24 y dijisteis: "Jehov, nuestro Dios, nos ha mostrado su gloria[16] y su grandeza, y hemos odo su voz, que sale de en medio del fuego. Hoy hemos visto que Jehov habla al hombre, y este an vive.[17] 25 Ahora, pues, por qu vamos a morir? --porque este gran fuego nos consumir--; si seguimos oyendo la voz de Jehov, nuestro Dios, moriremos. 26 Pues, qu es el hombre para que oiga la voz del Dios viviente hablando de en medio del fuego, como nosotros la omos, y an viva?[18] 27 Acrcate t, y oye todas las cosas que diga Jehov, nuestro Dios. T nos dirs todo lo que Jehov, nuestro Dios, te diga, y nosotros oiremos y obedeceremos".[19] 
28 "Jehov oy vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo: "He odo las palabras de este pueblo, lo que ellos te han dicho; bien est todo lo que han dicho. 29 Ojal siempre tuvieran tal corazn, que me temieran y guardaran todos los das todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera bien para siempre! 30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. 31 Y t qudate aqu conmigo; yo te dir todos los mandamientos, estatutos y decretos que les ensears, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy en posesin". 32 Mirad, pues, que hagis como Jehov, vuestro Dios, os ha mandado. No os apartis a la derecha ni a la izquierda. 33 Andad en todo el camino que Jehov, vuestro Dios, os ha mandado, para que vivis, os vaya bien y prolonguis vuestros das en la tierra que habis de poseer. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Y les dijo: El segundo discurso de Moiss abarca la mayor parte del libro y contiene las leyes deuteronmicas (caps. 12--26), precedidas por una larga exhortacin (caps. 5--11). 
2. 5.6-21 El texto del Declogo (o Diez mandamientos), con unas pocas variantes, se encuentra tambin en Ex 20.1-17. Vanse all las notas correspondientes. 
3. 5.8 Ni en las aguas debajo de la tierra: Vase Sal 18.15 n. 
4. 5.8-9 Lv 26.1; Dt 4.15-18; 27.15. 
5. 5.9-10 Ex 34.6-7; Nm 14.18; Dt 7.9-10. 
6. 5.11 Ex 20.7; Lv 19.12. 
7. 5.12 Ex 16.23-30; 31.12-14. 
8. 5.13-14 Ex 23.12; 31.15; 34.21; 35.2; Lv 23.3. 
9. 5.15 Ntese la distinta motivacin de este mandamiento aqu y en Ex 20.11. La referencia a la liberacin de la esclavitud en Egipto como motivo para observar los mandamientos es tpica de Deuteronomio. Cf. 15.15; 16.12; 24.18,22. 
10. 5.16 Dt 27.16; Mt 15.4; 19.19; Mc 7.10; 10.19; Lc 18.20; Ef 6.2-3. 
11. 5.17 Gn 9.6; Lv 24.17; Mt 5.21; 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9; Stg 2.11. 
12. 5.18 Lv 20.10; Mt 5.27; 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9; Stg 2.11. 
13. 5.19 Lv 19.11; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9. 
14. 5.20 Ex 23.1; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20. 
15. 5.21 Ro 7.7; 13.9. 
16. 5.24 La gloria es el resplandor del poder y la majestad de Dios, manifestados en la nube y el fuego. Cf. Ex 24.17. 
17. 5.24 Jehov habla... an vive: Vase Dt 4.33 n. 
18. 5.22-27 Heb 12.18-19. 
19. 5.27 Nosotros oiremos y obedeceremos: Vase Ex 24.3 n. 

Deuteronomio 6


El gran mandamiento

1 "Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehov, vuestro Dios, mand que os enseara, para que los pongis por obra en la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesin, 2 a fin de que temas a Jehov, tu Dios, guardando todos los estatutos y mandamientos que yo te mando, t, tu hijo y el hijo de tu hijo, todos los das de tu vida, para que se prolonguen tus das. 3 Oye, pues, Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel,[1] y os multipliquis, como te ha dicho Jehov, el Dios de tus padres. 
4 "Oye, Israel:[2] Jehov, nuestro Dios, Jehov uno es.[3] 
5 "Amars a Jehov, tu Dios,[4] de todo tu corazn, de toda tu alma y con todas tus fuerzas.[5] 
6 "Estas palabras que yo te mando hoy, estarn sobre tu corazn. 7 Se las repetirs a tus hijos, y les hablars de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. 8 Las atars como una seal en tu mano, y estarn como frontales entre tus ojos;[6] 9 las escribirs en los postes[7] de tu casa y en tus puertas.[8] 

Exhortaciones a la obediencia

10 "Cuando Jehov, tu Dios, te haya introducido en la tierra que jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob[9] que te dara, en ciudades grandes y buenas que t no edificaste, 11 con casas llenas de toda clase de bienes, las cuales t no llenaste, con cisternas cavadas, que t no cavaste, y vias y olivares que no plantaste, luego que comas y te sacies, 12 cudate de no olvidarte de Jehov, que te sac de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 13 A Jehov, tu Dios, temers,[10] a l solo[11] servirs y por su nombre jurars. 14 No vayis detrs de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que estn en vuestros contornos, 15 porque Jehov, tu Dios, que est en medio de ti, es un Dios celoso; su furor se inflamara contra ti y te hara desaparecer de sobre la tierra. 
16 "No tentaris a Jehov, vuestro Dios,[12] como lo tentasteis en Masah.[13] 17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehov, vuestro Dios, sus testimonios y los estatutos que te ha mandado. 18 Haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehov, para que te vaya bien y llegues a poseer la buena tierra que Jehov jur dar a tus padres, 19 y para que l arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehov ha dicho. 
20 "Maana, cuando te pregunte tu hijo: "Qu significan los testimonios, estatutos y decretos que Jehov nuestro Dios os mand?",[14] 21 dirs a tu hijo:[15] "Nosotros ramos siervos del faran en Egipto, y Jehov nos sac de Egipto con mano poderosa. 22 Jehov hizo delante de nuestros ojos seales y milagros grandes y terribles en Egipto, contra el faran y contra toda su casa. 23 Y nos sac de all para traernos y darnos la tierra que prometi a nuestros padres.[16] 24 Jehov nos mand que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehov, nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los das y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. 25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos[17] delante de Jehov, nuestro Dios, como l nos ha mandado". 
						 NOTAS:

1. 6.3 Tierra que fluye leche y miel: Ex 3.8,17; 13.5; 33.3; Lv 20.24; Nm 13.27; 14.8; 16.13-14. 
2. 6.4 Oye, Israel: Dt 5.1; 9.1; 20.3; 27.9. Con este v. comienza la confesin de fe tradicional de Israel, llamada Shem ("Oye) por su palabra inicial. Los judos piadosos la recitan dos veces al da; los ms. hebreos del AT escriben el comienzo y el final del v. 4 con caracteres ms gruesos, para destacar su importancia. 
3. 6.4 Mc 12.29. Jehov uno es: tambin puede traducirse Jehov es nico. La primera traduccin pone de relieve la unidad del Seor: Dios no est interiormente dividido, sino que es siempre uno y el mismo en su ser y en su obrar. La segunda afirma que el Seor es el nico Dios de Israel y, por lo tanto, exige de su pueblo adoracin y amor exclusivos. 
4. 6.5 Ama a Jehov, tu Dios: Este amor es mucho ms que un mero sentimiento o una emocin interior. As como Jehov manifest su amor a Israel liberndolo de la esclavitud en Egipto (Dt 4.37; 7.8), as tambin Israel debe manifestar su amor a Dios obedeciendo los mandamientos (Dt 11.1,13,22). 
5. 6.5 Jess considera este mandamiento como el primero y ms importante de todos (Mt 22.37; Mc 12.30; Lc 10.27). De todo tu corazn... tus fuerzas: Deuteronomio no asocia esta expresin nicamente con el verbo amar (cf. 10.12; 30.6), sino tambin con los verbos buscar (4.29), obedecer (30.10), convertirse al Seor (30.2) y cumplir los mandamientos (26.16). Estos verbos especifican las formas que debe asumir el amor a Jehov, en respuesta al amor que el Seor manifest primero. Cf. 1 Jn 4.10. 
6. 6.8 Sobre esta prctica, vase Ex 13.9 n. 
7. 6.9 Postes: heb. mezuzot, plural de mezuzah. En este v. se basa la costumbre juda de fijar en la puerta de la casa la cajita llamada mezuzah, que contiene el texto de Dt 6.4-9; 11.13-21. 
8. 6.6-9 Dt 11.18-20. 
9. 6.10 Abraham, Isaac y Jacob: Gn 12.7; 26.3; 28.13. 
10. 6.13 Temers: o, adorars. El temor de Jehov, en el sentido bblico, no es miedo, sino una actitud de profundo respeto, que incluye la adoracin, el amor, el servicio del Seor y la obediencia a sus mandamientos. Cf. Dt 10.12,20; 31.12-13. 
11. 6.13 Mt 4.10; Lc 4.8. 
12. 6.16 Mt 4.7; Lc 4.12. 
13. 6.16 Masah: Ex 17.1-7; vase Ex 17.7 nota d. 
14. 6.20 Esta pregunta forma parte del ritual de la Pascua, de acuerdo con Ex 12.26; 13.14. 
15. 6.21 Dirs a tu hijo: Deuteronomio insiste en la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones la enseanza recibida, incluyendo el relato de las acciones que Jehov realiz en el pasado en favor de Israel, para que el recuerdo de esas acciones provoque una respuesta de amor y obediencia a los mandamientos. Cf. Dt 4.9-10; 6.7; 11.19; 31.12-13. Vanse tambin Sal 44.1 n.; Jl 1.3 n. 
16. 6.21-23 Dt 26.5-10. 
17. 6.25 En el contexto del pacto (cf. Ex 19.4-6), la justicia consiste en ordenar la conducta de acuerdo con la voluntad de Dios para estar de ese modo en una relacin de amistad con el Seor. 

Deuteronomio 7


Advertencias contra la idolatra 



(Ex 34.11-17)

1 [1] "Cuando Jehov, tu Dios, te haya introducido en la tierra a la que vas a entrar para tomarla, y haya expulsado de delante de ti a muchas naciones: al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo; siete naciones mayores y ms poderosas que t,[2] 2 y Jehov, tu Dios, te las haya entregado y las hayas derrotado, las destruirs del todo. No hars con ellas alianza[3] ni tendrs de ellas misericordia.[4] 3 No emparentars con ellas, no dars tu hija a su hijo ni tomars a su hija para tu hijo. 4 Porque apartar de m a tu hijo, que servira a dioses ajenos. Entonces el furor de Jehov se encender contra vosotros y os destruir bien pronto. 5 Pero as habis de hacer con ellos: sus altares destruiris, quebraris sus estatuas, destruiris sus imgenes de Asera y quemaris sus esculturas en el fuego.[5] 6 Porque t eres pueblo santo para Jehov, tu Dios; Jehov, tu Dios, te ha escogido para que le seas un pueblo especial, ms que todos los pueblos que estn sobre la tierra.[6] 

Un pueblo santo para Jehov

7 "No por ser vosotros el ms numeroso de todos los pueblos os ha querido Jehov y os ha escogido, pues vosotros erais el ms insignificante de todos los pueblos,[7] 8 sino porque Jehov os am[8] y quiso guardar el juramento que hizo a vuestros padres; por eso os ha sacado Jehov con mano poderosa, y os ha rescatado de la servidumbre, de manos del faran, rey de Egipto. 9 Conoce, pues, que Jehov, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones, 10 pero que da su merecido, en su propia persona, al que le aborrece, destruyndolo; a quien le odia, no se demora en darle en su propia persona el pago.[9] 11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 

Bendiciones de la obediencia



(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

12 "Por haber odo estos decretos, haberlos guardado y puesto por obra, Jehov, tu Dios, guardar contigo el pacto y la misericordia que jur a tus padres. 13 Te amar, te bendecir y te multiplicar, bendecir el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cra de tus vacas y los rebaos de tus ovejas, en la tierra que jur a tus padres que te dara.[10] 14 Bendito sers ms que todos los pueblos; no habr en ti hombre ni mujer estril, ni en tus ganados. 15 Apartar Jehov de ti toda enfermedad, y ninguna de las malas plagas de Egipto que t conoces har caer sobre ti, sino que las har caer sobre todos los que te aborrezcan. 16 Destruirs a todos los pueblos que Jehov, tu Dios, te entrega. No tendrs piedad de ellos ni servirs a sus dioses, porque te ser tropiezo.[11] 
17 "Si dices en tu corazn: "Estas naciones son mucho ms numerosas que yo, cmo las podr exterminar?", 18 no les tengas temor. Acurdate bien de lo que hizo Jehov, tu Dios, con el faran y con todo Egipto, 19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, de las seales y milagros, de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehov, tu Dios, te sac. As har Jehov, tu Dios, con todos los pueblos en cuya presencia t temes. 20 Tambin enviar Jehov, tu Dios, avispas[12] contra ellos, hasta que perezcan los que queden y los que se hayan escondido de tu presencia. 21 No desmayes delante de ellos, porque Jehov, tu Dios, est en medio de ti, Dios grande y temible. 22 Jehov, tu Dios, ir expulsando a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrs acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se multipliquen contra ti.[13] 23 Pero Jehov, tu Dios, las entregar delante de ti, y les causar grandes destrozos hasta que sean destruidas.[14] 24 l entregar sus reyes en tus manos, y t borrars sus nombres de debajo del cielo. Nadie te podr resistir, hasta que los destruyas. 25 Quemars las esculturas de sus dioses en el fuego; no codiciars la plata ni el oro que las recubren, ni los tomars para ti, no sea que tropieces por ello, pues es una abominacin para Jehov, tu Dios. 26 No llevars ninguna cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema. Del todo la aborrecers y la abominars, porque es anatema. 
						 NOTAS:

1. 7.1-26 Despus de exponer los puntos ms importantes de la Ley --el Declogo (Dt 5.6-21) y el mandamiento principal (Dt 6.4-5)-- se explica cul debe ser la conducta del pueblo de Dios en la Tierra prometida. 
2. 7.1 Sobre las siete naciones aqu enumeradas, vase Ex 3.8 nota h; cf. Hch 13.19. 
3. 7.2 No hars con ellas alianza: Los tratados o alianzas con otros pueblos implicaban el reconocimiento de sus dioses, ya que estos eran invocados como testigos del pacto. Cf. Gn 31.53. 
4. 7.2 En los v. 3-6, y sobre todo en Dt 20.16-18, se dan los motivos de este mandato. Cf. Dt 2.34; 3.6; 13.15-16, y vase Ex 22.20 n. Las excepciones sealadas en Dt 2.35; 3.7; 20.10-18 dan a entender que la orden de consagrarlo todo como holocausto a Jehov no se ejecutaba de manera uniforme. Cf. Jos 6.17-19, y vase Jos 6.19 n. 
5. 7.5 Dt 12.3. Acerca de las estatuas y las imgenes, vase Ex 34.13 n. 
6. 7.6 Ex 19.5-6; Dt 4.20; 14.2; 26.18; Tit 2.14; 1 P 2.9. Un pueblo especial: lit. un pueblo de (mi) propiedad exclusiva. Vase Ex 19.5 nota h. 
7. 7.7 Jn 15.16; 1 Jn 4.10. 
8. 7.8 Jehov os am: El amor de Jehov como motivo de la eleccin de Israel es un tema tpico de Deuteronomio. En 4.37 se habla del amor de Dios a los patriarcas; aqu, lo mismo que en los v. 8,13 y en 23.5, el objeto de ese amor es todo el pueblo. Cf. Os 11.1-2. 
9. 7.9-10 Darle en su propia persona el pago: Ex 20.5-6; 34.6-7; Nm 14.18; Dt 5.9-10. 
10. 7.13 La fertilidad del suelo es un don de Dios y el resultado de la fidelidad al pacto. 
11. 7.12-16 Dt 11.13-17. 
12. 7.20 Avispas: otra posible traduccin: Un tremendo pnico: Vase Ex 23.28 n. 
13. 7.22 Ex 23.29; Jue 2.20-23; 3.2. 
14. 7.18-23 Ex 7.8--12.30; 14.23-31; 23.27-30. 

Deuteronomio 8


La buena tierra que han de poseer

1 "Cuidaris de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que vivis, seis multiplicados y entris a poseer la tierra que Jehov prometi con juramento a vuestros padres. 2 Te acordars[1] de todo el camino por donde te ha trado Jehov, tu Dios, estos cuarenta aos en el desierto, para afligirte,[2] para probarte,[3] para saber lo que haba en tu corazn, si habas de guardar o no sus mandamientos. 3 Te afligi, te hizo pasar hambre y te sustent con man, comida que ni t ni tus padres haban conocido, para hacerte saber que no slo de pan vivir el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehov vivir el hombre.[4] 4 El vestido que llevabas puesto nunca envejeci, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta aos.[5] 5 Reconoce asimismo en tu corazn, que, como castiga el hombre a su hijo, as Jehov, tu Dios, te castiga.[6] 6 Guardars, pues, los mandamientos de Jehov, tu Dios, andando en sus caminos y temindolo. 7 Porque Jehov, tu Dios, te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; 9 tierra en la cual no comers el pan con escasez, y donde no te faltar nada; tierra cuyas piedras son de hierro y de cuyos montes sacars cobre.[7] 10 All comers y te saciars, y bendecirs a Jehov, tu Dios, por la buena tierra que te habr dado. 

Amonestacin de no olvidar a Dios

11 "Cudate de no olvidarte de Jehov, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy;[8] 12 no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites, 13 cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente, 14 se ensoberbezca tu corazn y te olvides de Jehov, tu Dios,[9] que te sac de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes venenosas[10] y de escorpiones; que en una tierra de sed y sin agua te sac agua de la roca del pedernal;[11] 16 que te sustent con man en el desierto, comida que tus padres no haban conocido, afligindote y probndote, para a la postre hacerte bien,[12] 17 y digas en tu corazn: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han trado esta riqueza"; 18 sino acurdate de Jehov, tu Dios, porque l es quien te da el poder para adquirir las riquezas, a fin de confirmar el pacto que jur a tus padres, como lo hace hoy. 
19 "Pero si llegas a olvidarte de Jehov, tu Dios, y vas tras dioses ajenos, los sirves y ante ellos te inclinas, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceris. 20 Como las naciones que Jehov destruir delante de vosotros, as pereceris, por cuanto no habris atendido a la voz de Jehov, vuestro Dios. 
						 NOTAS:

1. 8.2 Te acordars: En este cap. aparecen frecuentemente los verbos acordarse y olvidarse (v. 2,11,18,19). Aqu, el recuerdo de las experiencias vividas en el desierto ofrece un nuevo motivo para exhortar a obedecer los mandamientos. 
2. 8.2 Para afligirte: Esta afliccin no es un castigo, como en Is 64.12, sino que tiene valor educativo (cf. Heb 12.5-11). La imposibilidad de saciar el hambre por sus propios medios (v. 3) deba ensearle a Israel que su existencia dependa totalmente de Dios. Cf. v. 5 y Sal 119.71. 
3. 8.2 Para probarte: La fidelidad a Jehov no demuestra que es autntica hasta que no pasa por la prueba de la adversidad. Cf. Job 1.9-11; 2.4. 
4. 8.3 Y te sustent con man... para hacerte saber que no solo de pan... : Segn el relato de Ex 16, Jehov primero anuncia de palabra (Ex 16.4-5) y luego enva el don del man, que asegura la subsistencia de los israelitas en el desierto. Es decir, que el man, si bien no es una palabra que sale de la boca de Jehov, s es el signo que demuestra el poder de esa palabra para realizar lo que promete. Jess cita la ltima parte de este v. en Mt 4.4; Lc 4.4. 
5. 8.4 Dt 29.5; Neh 9.21. 
6. 8.5 Pr 3.11-12; Os 11.1-4; Heb 12.3-11. 
7. 8.7-9 Descripcin potica e idealizada de la Tierra prometida. Vase Ex 3.8 nota g. 
8. 8.10-11 Dt 6.10-12. 
9. 8.11-16 Cf. Os 13.4-6. 
10. 8.15 Serpientes venenosas: Vase Nm 21.4-9 n. 
11. 8.15 Ex 17.1-7; Nm 20.1-13; cf. Dt 32.13; Sal 114.8. 
12. 8.16 Te sustent con man... hacerte bien: Vanse 8.3 n.; Ex 16.35 nota o. 

Deuteronomio 9


Dios destruir a las naciones de Canan

1 "Oye, Israel: t vas hoy a pasar el Jordn, para entrar a desposeer a naciones ms numerosas y ms poderosas que t, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo, 2 un pueblo grande y alto, los hijos de los anaceos, de los cuales tienes t conocimiento, y de quienes has odo decir: "Quin se sostendr delante de los hijos de Anac?"[1] 3 Entiende, pues, hoy, que es Jehov, tu Dios, el que pasa delante de ti como fuego consumidor,[2] quien los destruir y humillar en tu presencia. T los echars y los destruirs en seguida, como Jehov te ha dicho. 
4 "Cuando Jehov, tu Dios, los haya echado de delante de ti, no digas en tu corazn: "Por mi justicia[3] me ha trado Jehov a poseer esta tierra", pues por la impiedad de estas naciones Jehov las arroja de delante de ti.[4] 5 No por tu justicia ni por la rectitud de tu corazn entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehov, tu Dios, las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehov jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 6 Por tanto, has de saber que Jehov, tu Dios, no te da en posesin esta buena tierra por tu justicia, porque pueblo terco eres t.[5] 

La rebelin de Israel en Horeb



(Ex 31.18--32.35)

7 "Acurdate, no olvides que has provocado la ira de Jehov, tu Dios, en el desierto; desde el da en que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habis sido rebeldes a Jehov.[6] 8 En Horeb[7] provocasteis a ira a Jehov, y se enoj Jehov contra vosotros para destruiros. 9 Cuando yo sub al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehov hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta das y cuarenta noches,[8] sin comer pan ni beber agua. 10 Jehov me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios, y en ellas estaban escritas todas las palabras que os habl Jehov en el monte, de en medio del fuego, el da de la asamblea. 11 Al cabo de los cuarenta das y cuarenta noches, Jehov me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto, 12 y me dijo: "Levntate, desciende pronto de aqu, porque el pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Bien pronto se han apartado del camino que yo les mand y se han hecho una imagen de fundicin".[9] 
13 "Tambin me dijo Jehov: "He observado a este pueblo y he visto que es un pueblo terco. 14 Djame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y yo te pondr sobre una nacin fuerte y mucho ms numerosa que ellos".[10] 
15 "Yo me volv y descend del monte, el cual arda en llamas, con las tablas del pacto en mis dos manos.[11] 16 Mir y vi que habais pecado contra Jehov, vuestro Dios: os habais hecho un becerro de fundicin, apartndoos bien pronto del camino que Jehov os haba sealado. 17 Entonces tom las dos tablas, las arroj de mis dos manos y las quebr delante de vuestros ojos.[12] 18 Luego me postr delante de Jehov, y como antes hice, durante cuarenta das y cuarenta noches no com pan ni beb agua, a causa de todo el pecado que habais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehov para enojarlo.[13] 19 Porque tem a causa del furor y de la ira con que Jehov estaba enojado contra vosotros hasta querer destruiros. Pero Jehov me escuch una vez ms. 20 Contra Aarn tambin se enoj mucho Jehov hasta querer destruirlo. Yo tambin or por Aarn en aquel entonces. 21 Luego tom el objeto de vuestro pecado, el becerro que habais hecho, lo quem en el fuego y lo desmenuc, molindolo muy bien, hasta que qued reducido a polvo, y ech aquel polvo en el arroyo que descenda del monte. 
22 "Tambin en Tabera,[14] en Masah[15] y en Kibrot-hataava[16] provocasteis a ira a Jehov. 23 Y cuando desde Cades-barnea[17] Jehov os mand: "Subid y poseed la tierra que yo os he dado",[18] tambin fuisteis rebeldes al mandato[19] de Jehov, vuestro Dios, y no le cresteis ni obedecisteis a su voz. 24 Rebeldes habis sido a Jehov desde el da en que yo os conozco. 
25 "Me postr, pues, delante de Jehov; cuarenta das y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehov dijo que os haba de destruir. 26 Y or a Jehov diciendo: Seor Jehov, no destruyas a tu pueblo, a la heredad que has redimido con tu grandeza y que sacaste de Egipto con mano poderosa. 27 Acurdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo, su impiedad ni su pecado, 28 no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: "Por cuanto no pudo Jehov introducirlos en la tierra que les haba prometido, o porque los aborreca, los sac para matarlos en el desierto". 29 Ellos son tu pueblo, la heredad que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.[20] 
						 NOTAS:

1. 9.2 Los hijos de Anac: Vase Dt 2.10-11 n. 
2. 9.3 Dt 4.24. 
3. 9.4 Por mi justicia: es decir, por la rectitud de mi conducta. Otra posible traduccin: Gracias a nuestros mritos. Cf. Dt 7.7-8; 8.17. 
4. 9.4 Cf. Gn 15.16. 
5. 9.6 Pueblo terco eres t: Ex 32.9; 33.3,5; 34.9; Jer 11.8. 
6. 9.7 El recuerdo de las constantes rebeldas debe convencer al pueblo de que su existencia presente no depende de sus propios mritos, sino de la paciencia y la misericordia de Dios. Cf. Sal 78; 106. 
7. 9.8 Horeb: Vase Ex 3.1 n. 
8. 9.9 Ex 24.15-18. 
9. 9.12 Ex 32.7-8. 
10. 9.13-14 Ex 32.10. 
11. 9.15 Ex 32.15. 
12. 9.16-17 Sobre esta accin de Moiss, vase Ex 32.19 nota o. 
13. 9.18 Ex 34.28. 
14. 9.22 Tabera: Vase Nm 11.3 n. 
15. 9.22 Masah: Vase Ex 17.7 nota d. 
16. 9.22 Kibrot-hataava: Vase Nm 11.34 n. 
17. 9.23 Cades-barnea: Nm 13.25--14.38. 
18. 9.23 Tierra... os he dado: Dt 1.21. 
19. 9.23 Nm 13.31; Dt 1.26; Heb 3.16. 
20. 9.26-29 Ex 32.11-14. 

Deuteronomio 10


El pacto renovado



(Ex 34.1-10)

1 "En aquel tiempo Jehov me dijo: "Lbrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube hasta m al monte. Hazte tambin un arca de madera.[1] 2 Yo escribir en esas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste, y t las pondrs en el Arca".[2] 
3 "Hice un arca de madera de acacia,[3] labr dos tablas de piedra como las primeras y sub al monte con las dos tablas en mis manos. 4 l escribi en las tablas lo mismo que haba escrito antes: los diez mandamientos que Jehov haba proclamado en el monte de en medio del fuego, el da de la asamblea.[4] Y me las entreg Jehov. 5 Entonces me volv, descend del monte y puse las tablas en el Arca que haba hecho. All estn todava, como Jehov me lo mand. 
6 "(Despus salieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jaacn a Mosera.[5] All muri Aarn y all fue sepultado. Le sucedi en el sacerdocio su hijo Eleazar.[6] 7 De all partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra de arroyos de aguas. 8 En aquel tiempo apart Jehov la tribu de Lev[7] para que llevara el Arca del pacto de Jehov, para que estuviera delante de Jehov y lo sirviera, y para bendecir en su nombre, hasta el da de hoy.[8] 9 Por eso Lev no tuvo parte ni heredad entre sus hermanos: Jehov es su heredad, como Jehov, tu Dios, le dijo.)[9] 
10 "Yo estuve en el monte, como la primera vez, cuarenta das y cuarenta noches.[10] Jehov tambin me escuch esta vez y no quiso destruirte. 11 Me dijo Jehov: "Levntate, disponte a marchar delante del pueblo, para que entren y tomen posesin de la tierra que jur a sus padres que les haba de dar". 

Lo que Dios exige

12 "Ahora, pues, Israel, qu pide de ti Jehov, tu Dios,[11] sino que temas a Jehov, tu Dios, que andes en todos sus caminos, que ames y sirvas a Jehov, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma,[12] 13 que guardes los mandamientos de Jehov y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? 14 De Jehov, tu Dios, son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todas las cosas que hay en ella.[13] 15 Sin embargo, solamente de tus padres se agrad Jehov y los am; y despus de ellos escogi su descendencia, a vosotros, de entre todos los pueblos, como sucede hoy. 
16 "Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazn,[14] y no endurezcis ms vuestra cerviz. 17 Porque Jehov, vuestro Dios, es Dios de dioses y Seor de seores,[15] Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepcin de personas, ni recibe sobornos,[16] 18 que hace justicia al hurfano y a la viuda, que ama tambin al extranjero y le da pan y vestido. 19 Amaris, pues, al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.[17] 
20 "A Jehov, tu Dios, temers, a l solo servirs, a l seguirs y en su nombre jurars. 21 l es el objeto de tu alabanza y l es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto. 22 Con setenta personas[18] descendieron tus padres a Egipto, pero ahora Jehov ha hecho que te multipliques como las estrellas del cielo.[19] 
						 NOTAS:

1. 10.1 Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y vase Ex 25.10-22 n. 
2. 10.1-2 Ex 34.1. 
3. 10.3 Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante comn todava hoy en las regiones desrticas de Palestina. 
4. 10.4 El da de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28. 
5. 10.6 Los nombres geogrficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran tambin, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicacin exacta es incierta. 
6. 10.6 Acerca de la muerte de Aarn y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38. 
7. 10.8 En Ex 32.25-29, la eleccin de la tribu de Lev para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aqu aparece en relacin con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de ensear al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8. 
8. 10.8 Esta Arca, smbolo de la presencia de Jehov en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Declogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehov e Israel. Vase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26. 
9. 10.9 A diferencia de las dems tribus de Israel, la tribu de Lev no haba recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehov y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios deban procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14). 
10. 10.10 Ex 34.28. 
11. 10.12 Cf. Miq 6.8. 
12. 10.12 Respecto de este mandamiento de suma importancia, vanse Dt 6.5 notas d|r y |ie. 
13. 10.14 Sal 24.1-2. 
14. 10.16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazn: otra posible traduccin: Poned en vuestro corazn la marca del pacto. La circuncisin era la seal del pacto de Jehov con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no deba reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazn significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehov y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29. 
15. 10.17 Jehov, vuestro Dios, es Dios de dioses y Seor de seores: forma hebrea de expresar el superlativo, equivalente a Dios supremo y soberano Seor de todo cuanto existe. Comprese, p.e., con la expresin Cantar de los cantares, que significa el canto por excelencia o el ms hermoso de todos. Cf. 1 Ti 6.15; Ap 17.14; 19.16. 
16. 10.17 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19. 
17. 10.18-19 El hurfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos tpicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo haba tenido que abandonar su patria y resida como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5. 
18. 10.22 Setenta personas: Vase Gn 46.27 n.; cf. Ex 1.5. 
19. 10.22 Gn 15.5; 22.17. 

Deuteronomio 11


La grandeza de Jehov

1 "Amars, pues, a Jehov, tu Dios, y guardars sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los das.[1] 2 Comprended hoy --no hablo de vuestros hijos, que no han sabido ni visto el castigo de Jehov, vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, ni su brazo extendido[2] 3 las seales y las obras que hizo en medio de Egipto contra el faran, rey de Egipto, y toda su tierra;[3] 4 lo que hizo con el ejrcito de Egipto, con sus caballos y sus carros; cmo precipit Jehov las aguas del Mar Rojo sobre ellos cuando venan tras vosotros y los destruy hasta hoy;[4] 5 lo que ha hecho con vosotros en el desierto hasta vuestra llegada a este lugar; 6 lo que hizo con Datn y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubn; cmo abri su boca la tierra y los trag con sus familias, sus tiendas y todo su ganado en medio de todo Israel--,[5] 7 pues vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehov ha hecho. 

Bendiciones de la Tierra Prometida

8 "Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seis fortalecidos y entris a poseer la tierra a la cual vais a pasar para tomarla, 9 y para que os sean prolongados los das sobre la tierra, de la cual jur Jehov a vuestros padres que se la haba de dar a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. 10 La tierra a la que vas a entrar para tomarla no es como la tierra de Egipto,[6] de donde habis salido, donde sembrabas tu semilla y regabas con tu pie,[7] como huerto de hortaliza. 11 La tierra a la que vais a entrar para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 12 una tierra de la que cuida Jehov, tu Dios. Siempre estn sobre ella los ojos de Jehov, tu Dios, desde el principio del ao hasta el fin. 
13 "Si obedecis cuidadosamente a los mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehov, vuestro Dios, y sirvindolo con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma,[8] 14 yo dar[9] la lluvia a vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tarda,[10] y t recogers tu grano, tu vino y tu aceite. 15 Dar tambin hierba en tu campo para tus ganados, y comers hasta saciarte.[11] 16 Guardaos, pues, que vuestro corazn no se deje engaar[12] y os apartis para servir a dioses ajenos e inclinaros delante de ellos; 17 no sea que se encienda el furor de Jehov sobre vosotros, cierre los cielos y no haya lluvia, ni la tierra d su fruto, y perezcis bien pronto en esa buena tierra que os da Jehov.[13] 
18 "Por tanto, pondris estas mis palabras en vuestro corazn y en vuestra alma, las ataris como seal en vuestra mano y sern como insignias entre vuestros ojos. 19 Las ensearis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 20 Las escribirs en los postes de tu casa y en tus puertas,[14] 21 para que sean vuestros das, y los das de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehov jur a vuestros padres que les haba de dar, como los das de los cielos sobre la tierra. 
22 "Porque si guardis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumplis, y si amis a Jehov, vuestro Dios, andando en todos sus caminos y siguindolo a l, 23 Jehov tambin echar de vuestra presencia a todas estas naciones, y desposeeris a naciones grandes y ms poderosas que vosotros. 24 Todo lugar que pise la planta de vuestro pie ser vuestro: desde el desierto hasta el Lbano,[15] desde el ro ufrates hasta el mar occidental ser vuestro territorio.[16] 25 Nadie se sostendr delante de vosotros;[17] miedo y temor de vosotros pondr Jehov, vuestro Dios, sobre toda la tierra que pisis, como l os ha dicho. 
26 "Mirad: Yo pongo hoy delante de vosotros la bendicin y la maldicin:[18] 27 la bendicin, si obedecis los mandamientos de Jehov, vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y la maldicin, si no obedecis los mandamientos de Jehov, vuestro Dios y os apartis del camino que yo os ordeno hoy, para ir tras dioses ajenos que no habis conocido.[19] 
29 "Cuando Jehov, tu Dios, te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrs la bendicin sobre el monte Gerizim y la maldicin sobre el monte Ebal,[20] 30 los cuales estn al otro lado del Jordn, tras el camino del occidente, en la tierra del cananeo, que habita en el Arab, frente a Gilgal, junto al encinar de More.[21] 31 Porque vosotros pasis el Jordn para ir a poseer la tierra que os da Jehov, vuestro Dios. La tomaris y habitaris en ella. 32 Cuidaris, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Amars... guardars: Vase Dt 6.5 nota d. 
2. 11.2 El resumen siguiente de las grandes obras de Jehov evoca cuatro acontecimientos en particular: las plagas de Egipto (v. 3), el milagro del Mar Rojo (v. 4), las etapas de la marcha por el desierto (v. 5) y el castigo de los rebeldes (v. 6). En estos acontecimientos, el Seor se manifest a Israel como su Salvador y Libertador, pero tambin como un Dios que no tolera ningn compromiso con el pecado. El recuerdo del pasado debe servir de leccin para el presente. Cf. Dt 8.2-6. 
3. 11.3 Ex 7.8--12.30. 
4. 11.4 Ex 14.28. 
5. 11.6 Nm 16.31-32. 
6. 11.10 En estos v. se establece un contraste entre el suelo de la Tierra prometida, que es fecundado por las lluvias que Jehov enva (cf. v. 11-12,14), y el de Egipto, que recibe su fecundidad de las inundaciones peridicas del Nilo (cf. Is 23.3; Am 8.8) y exige un esfuerzo constante para distribuir el agua en las zonas de cultivo. 
7. 11.10 Regabas con tu pie: El significado exacto de esta expresin es dudoso. Podra tratarse de una alusin a los surcos para el riego, abiertos con los pies en la tierra blanda, o bien a las ruedas con que se haca subir el agua del ro a los terrenos altos y que eran movidas tambin con los pies. 
8. 11.13 Vase Dt 6.5 nota e. 
9. 11.14 Yo dar: Segn la versin griega (LXX), l dar. 
10. 11.14 La lluvia temprana, en octubre-noviembre, facilita el arado de la tierra y las tareas preparatorias para la siembra; la tarda, en marzo-abril, asegura la cantidad y calidad de la cosecha. Cf. Jer 5.24; Jl 2.23. 
11. 11.13-15 Lv 26.3-5; Dt 7.12-16; 28.1-14. 
12. 11.16 Guardaos... engaar. Dt 8.11-20. 
13. 11.16-17 Cf. Dt 29.24-28. 
14. 11.18-20 Cf. Dt 6.6-9. 
15. 11.24 Desde el desierto hasta el Lbano: traduccin probable (cf. Jos 1.4); heb. desde el desierto y el Lbano. 
16. 11.24 Desde el ro ufrates hasta el mar occidental: es decir, hasta el Mediterrneo. Vase Gn 15.18 n. 
17. 11.24-25 Jos 1.3-5. 
18. 11.26 Dt 30.15,19. 
19. 11.27-28 Dt 28. 
20. 11.29 Dt 27.11-14; Jos 8.33-35. 
21. 11.29-30 El monte Gerizim, al sur, y el monte Ebal, al norte, se hallan en las cercanas de la antigua ciudad de Siquem. El camino del occidente una a Siria con Egipto, atravesando todo el pas de Canan. Gilgal significa, en hebreo, crculo de piedras y haba varios sitios con ese nombre; por eso, aqu podra tratarse de un sitio cercano a Siquem, y no del Gilgal que se encontraba entre el ro Jordn y Jeric (Jos 4.19-24). Siquem y el encinar de More: Vase Gn 12.6 n. 

Deuteronomio 12


El santuario nico 

1 [1] "Estos son los estatutos y decretos que cuidaris de poner por obra en la tierra que Jehov, el Dios de tus padres, te ha dado para que tomes posesin de ella, todos los das que vosotros vivis sobre la tierra. 
2 "Destruiris enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaris sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, sobre los collados y bajo todo rbol frondoso. 3 Derribaris sus altares, quebraris sus estatuas, quemaris sus imgenes de Asera, destruiris las esculturas de sus dioses y borraris su nombre de aquel lugar.[2] 
4 "No haris as a Jehov, vuestro Dios,[3] 5 sino que el lugar que Jehov, vuestro Dios, escoja[4] entre todas vuestras tribus, para poner all su nombre y habitar[5] en l, ese buscaris, y all iris. 6 All llevaris vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos[6] y la ofrenda reservada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; 7 all comeris delante de Jehov, vuestro Dios, y os alegraris[7] , vosotros y vuestras familias, de toda obra de vuestras manos en que Jehov, tu Dios, te haya bendecido. 
8 "No haris como todo lo que hacemos nosotros aqu ahora, cada uno lo que bien le parece,[8] 9 porque hasta ahora no habis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehov, vuestro Dios. 10 Pero pasaris el Jordn y habitaris en la tierra que Jehov, vuestro Dios, os hace heredar. l os har descansar de todos vuestros enemigos de alrededor, y habitaris seguros. 11 Y al lugar que Jehov, vuestro Dios, escoja para poner en l su nombre, all llevaris todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas reservadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hayis prometido a Jehov. 12 Y os alegraris delante de Jehov, vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, as como el levita que habite en vuestras poblaciones, por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. 
13 "Cudate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas; 14 slo en el lugar que Jehov escoja en una de tus tribus ofrecers tus holocaustos, y all hars todo lo que yo te mando. 
15 "Con todo, podrs sacrificar y comer la carne[9] en todas tus poblaciones conforme a tu deseo, segn la bendicin que Jehov, tu Dios, te haya dado. Tanto el impuro como el limpio la podrn comer, como si fuera una gacela o un ciervo. 16 Solamente que sangre no comeris;[10] sobre la tierra la derramaris como agua. 
17 "Tampoco comers en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas ni de tus ovejas, ni los votos que prometas, ni las ofrendas voluntarias, ni ninguna otra ofrenda reservada de tus manos, 18 sino que delante de Jehov, tu Dios, las comers, en el lugar que Jehov, tu Dios, haya escogido, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habita en tus poblaciones. Te alegrars delante de Jehov, tu Dios, de toda la obra de tus manos. 19 Ten cuidado de no desamparar al levita mientras vivas sobre la tierra. 
20 "Cuando Jehov, tu Dios, ensanche tu territorio, como l te ha dicho, y t digas: "Comer carne", porque deseaste comerla, siempre que lo desees podrs comerla. 21 Si est lejos de ti el lugar que Jehov, tu Dios, escoja para poner all su nombre, podrs matar de las vacas y de las ovejas que Jehov te haya dado, como te he mandado yo, y comers en tus ciudades todo lo que desees. 22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, as las podrs comer; el impuro y el limpio podrn comer tambin de ellas. 23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre, porque la sangre es la vida, y no comers la vida junto con la carne. 24 No la comers; en tierra la derramars como si fuera agua.[11] 25 No comers de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, cuando hagas lo recto ante los ojos de Jehov. 
26 "Pero las cosas que hayas consagrado y las que ofrezcas como voto, las tomars y las llevars al lugar que Jehov haya escogido. 27 Ofrecers tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehov, tu Dios; la sangre de tus sacrificios ser derramada sobre el altar de Jehov, tu Dios, y podrs comer la carne. 
28 "Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehov, tu Dios, te vaya bien, a ti y a tus hijos despus de ti, para siempre. 

Advertencias contra la idolatra

29 "Cuando Jehov, tu Dios, haya destruido delante de ti las naciones que t vas a poseer, y las heredes y habites en su tierra, 30 gurdate que no tropieces siguiendo el ejemplo de ellas, despus que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: "De qu manera servan aquellas naciones a sus dioses, para que yo tambin les sirva de igual modo?" 31 No hars as a Jehov, tu Dios, porque todas las cosas abominables que Jehov aborrece las hicieron ellos a sus dioses, pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban al fuego en honor de sus dioses.[12] 
32 "Cuidars de hacer todo lo que yo te mando; no aadirs a ello, ni de ello quitars.[13] 
						 NOTAS:

1. 12--26 Los caps. siguientes contienen las leyes y prescripciones que forman el llamado Cdigo deuteronmico (12.1--26.19). Esta legislacin tiene muchos elementos comunes con el Cdigo del pacto (vase Ex 20.22-26 n.), pero la formulacin de las leyes vara considerablemente: aqu no estn expuestas en forma impersonal, sino que van casi siempre acompaadas de una clida exhortacin al amor y al servicio de Jehov. Comprese, p.e., Dt 15.12-18 con Ex 21.2-11. 
2. 12.3 Dt 7.5. Para el significado de esas estatuas e imgenes, vase Ex 34.13 n. 
3. 12.4 Cf. v. 31. 
4. 12.5 El lugar que Jehov... tribus: La ley del santuario nico tena como finalidad preservar la pureza del culto a Jehov, pues la multiplicacin de los santuarios favoreca la introduccin de prcticas paganas en el culto de Israel (cf. 2 R 23.4-20). Celebrar el culto en un santuario nico es un modo de afirmar que Jehov es Uno (Dt 6.4) y de manifestar la unidad del pueblo consagrado a su servicio. La reforma religiosa del rey Josas (2 R 22.1--23.25) se relaciona con esta ley. 
5. 12.5 Para poner all su nombre y habitar en l: Cf. 1 R 8.27-29; vase Sal 8.1 nota c. 
6. 12.6 Dt 14.22-29. 
7. 12.7 Os alegraris: Segn Deuteronomio, las fiestas religiosas y los actos de culto son una ocasin propicia para alegrarse en la presencia de Jehov. Cf. 16.11; 26.11; 27.7. 
8. 12.8 Jue 17.6; 21.25. 
9. 12.15 Aqu se trata de la carne para el alimento comn y no de la ofrecida en sacrificio al Seor. En tales casos, se deba matar el animal sin ningn rito especial, y su sangre deba derramarse en tierra (cf. v. 16). 
10. 12.16 Sangre no comeris: Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 15.23. 
11. 12.23-24 Lv 1.5; 17.10-14. 
12. 12.31 Lv 18.21. 
13. 12.32 Dt 4.2; Ap 22.18-19. 

Deuteronomio 13

1 "Cuando se levante en medio de ti un profeta[1] o soador de sueos,[2] y te anuncie una seal o un prodigio, 2 si se cumple la seal o el prodigio que l te anunci, y te dice: "Vayamos tras dioses ajenos --que t no conoces-- y sirvmoslos", 3 no escuchars las palabras de tal profeta ni de tal soador de sueos, porque Jehov, vuestro Dios, os est probando para saber si amis a Jehov, vuestro Dios, con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma. 4 A Jehov, vuestro Dios, seguiris y a l temeris, guardaris sus mandamientos y escucharis su voz, a l serviris y a l le seris fieles. 5 Tal profeta o soador de sueos deber morir, por cuanto aconsej la rebelin contra Jehov, vuestro Dios, que te sac de tierra de Egipto y te rescat de la casa de servidumbre, y trat de apartarte del camino por el cual Jehov, tu Dios, te mand que anduvieras. As apartars el mal de en medio de ti.[3] 
6 "Si te incita tu hermano,[4] el hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo ntimo, dicindote en secreto: "Vayamos y sirvamos a dioses ajenos", que ni t ni tus padres conocisteis, 7 --los dioses de los pueblos que estn en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella--, 8 no consentirs con l ni le prestars odo, tu ojo no lo compadecer, no le tendrs misericordia ni lo encubrirs, 9 sino que lo matars; tu mano se alzar primero sobre l para matarlo, y despus la mano de todo el pueblo. 10 Lo apedrears[5] hasta que muera, por cuanto procur apartarte de Jehov, tu Dios, que te sac de tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, 11 para que todo Israel lo sepa y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta. 
12 "Si oyes decir que en alguna de las ciudades que Jehov, tu Dios, te da para vivir en ellas, 13 han salido de entre los tuyos hombres impos[6] que han instigado a los habitantes de su ciudad, diciendo: "Vayamos y sirvamos a dioses ajenos", que vosotros no conocisteis, 14 t investigars, buscars y preguntars con diligencia. Si resulta ser cierto que en medio de ti se ha cometido tal abominacin, 15 irremisiblemente herirs a filo de espada a los habitantes de aquella ciudad, destruyndola[7] con todo lo que haya en ella, y tambin matars sus ganados a filo de espada. 16 Juntars todo su botn en medio de la plaza y prenders fuego a la ciudad con todo su botn, todo ello como holocausto a Jehov, tu Dios. Quedar convertido en un montn de ruinas para siempre; nunca ms ser edificada.[8] 
17 "No te quedars con nada del anatema, para que Jehov se aparte del ardor de su ira, tenga misericordia y compasin de ti, y te multiplique, como lo jur a tus padres, 18 cuando obedezcas a la voz de Jehov, tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te he dado hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehov, tu Dios. 
						 NOTAS:

1. 13.1 Los profetas solan aadir a sus palabras algunas seales portentosas para confirmar la verdad de su mensaje (Ex 4.29-31; 1 R 18.36-39; Is 38.7-8). Pero tambin los falsos profetas realizaban a veces hechos extraordinarios que podan engaar a los ms desprevenidos (cf. Ex 7.11; Mt 24.24; Hch 8.11; 2 Ts 2.9; Ap 13.13), lo que hace necesario tener un criterio seguro para distinguir al verdadero profeta del falso. Aqu la incitacin a la idolatra es un criterio inequvoco para identificar al falso profeta. Cf. Dt 18.15-22. 
2. 13.1 Soador de sueos: o visionario. En la antiguedad se consideraba que los sueos eran un medio para comunicar la voluntad de Dios o de los dioses (cf. Nm 12.6; 1 R 3.5). Pero tales sueos podan ser causa de ilusiones y engaos, como en el caso presente. Cf. Jer 23.25. 
3. 13.5 1 Co 5.13. 
4. 13.6 Tu hermano, el hijo de tu madre: es decir, Tu propio hermano. Aclaracin aadida, probablemente, para eliminar la ambiguedad de la palabra hermano, que en hebreo tambin significa compatriota. Cf. Dt 15.2. 
5. 13.10 Lo apedrears: De esta forma se ejecutaba al culpable sin poner la mano sobre l, para no entrar en contacto con un cadver (Lv 21.1); al mismo tiempo, toda la comunidad participaba directamente en la ejecucin (cf. Ex 19.13). 
6. 13.13 Hombres impos: lit. hijos de belial. Esta ltima palabra significaba probablemente, en hebreo, inutilidad o maldad; hijos de belial, por lo tanto, quiere decir intiles o impos. Otros, en cambio, la hacen derivar de un verbo hebreo que significa devorar y traducen belial por devorador. Ms tarde, el trmino pas a ser nombre propio: Belial o Beliar, que es sinnimo de Satans. Vanse Sal 18.4 n.; 2 Co 6.15 n. 
7. 13.15 Destruyndola: Vase Ex 22.20 n. 
8. 13.15-16 Dt 20.16-18; Jos 6.17. 

Deuteronomio 14

1 "Hijos sois de Jehov, vuestro Dios;[1] no os haris incisiones ni os raparis[2] a causa de un muerto.[3] 2 Porque eres pueblo santo a Jehov, tu Dios, y Jehov te ha escogido para que le seas un pueblo nico entre todos los pueblos que estn sobre la tierra.[4] 

Animales limpios y animales inmundos 



(Lv 11.1-47)

3 [5] "Nada abominable comers. 
4 "Estos son los animales que podris comer: el buey, la oveja, la cabra, 5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra monts, el bice, el antlope y el carnero monts. 6 Tambin podris comer todo animal de pezuas partidas, o sea, hendida en dos mitades, y que rumia. 7 Pero estos no comeris entre los que rumian o entre los que tienen la pezua hendida: el camello, la liebre y el conejo, porque rumian, pero no tienen la pezua hendida; os sern inmundos. 8 Tampoco el cerdo, porque tiene la pezua hendida, pero no rumia; os ser inmundo. De la carne de estos no comeris, ni tocaris sus cuerpos muertos. 
9 "De entre los que viven en el agua, estos podris comer: todo lo que tiene aletas y escamas. 10 Pero no comeris lo que no tiene aletas y escama; os ser inmundo. 
11 "Podris comer toda ave limpia. 12 Pero estas son las que no podris comer: el guila, el quebrantahuesos, el azor, 13 el gallinazo, el milano segn su especie, 14 todo cuervo segn su especie, 15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gaviln segn sus especies, 16 el bho, el ibis, el calamn, 17 el pelcano, el buitre, el somormujo, 18 la ciguea, la garza segn su especie, la abubilla y el murcilago. 
19 "Todo insecto alado os ser inmundo: no se comer. 20 Podris comer toda ave limpia. 
21 "No comeris ningn animal muerto.[6] Al extranjero que est en tus poblaciones se lo dars, y l podr comerlo; o vndelo a un extranjero, porque t eres un pueblo consagrado a Jehov, tu Dios. 
"No cocers el cabrito en la leche de su madre.[7] 

La ley del diezmo

22 "Indefectiblemente diezmars todo el producto del grano que rinda tu campo cada ao. 23 Comers delante de Jehov, tu Dios, en el lugar que l escoja para poner all su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehov, tu Dios, todos los das. 24 Si el camino es tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehov, tu Dios, haya escogido para poner en l su nombre, cuando Jehov, tu Dios, te haya bendecido, 25 entonces lo venders, llevars el dinero contigo e irs al lugar que Jehov, tu Dios, escoja. 26 All entregars el dinero por todo lo que deseas: por vacas, por ovejas, por vino, por sidra o por cualquier cosa que t desees. Comers all delante de Jehov, tu Dios, y te alegrars, t y tu familia.[8] 
27 "No desamparars al levita que habite en tus poblaciones, porque no tiene parte ni heredad contigo. 
28 "Al cabo de tres aos sacars todo el diezmo de tus productos de aquel ao, y lo guardars en tus ciudades.[9] 29 All vendr el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, el extranjero, el hurfano y la viuda que haya en tus poblaciones, y comern y se saciarn, para que Jehov, tu Dios, te bendiga en toda obra que tus manos hagan. 
						 NOTAS:

1. 14.1 Ex 4.22; Dt 1.31; 8.5; Sal 103.13; Os 11.1; cf. Dt 32.5,19; Is 1.2-4; 30.1. 
2. 14.1 La costumbre de hacerse incisiones en seal de duelo formaba parte de un rito funerario en honor de Baal, el dios cananeo de la fertilidad (cf. 1 R 18.28). Esta prohibicin parece estar destinada a evitar toda posible contaminacin con ese rito pagano. 
3. 14.1 A causa de un muerto: Acerca de estas manifestaciones de duelo, cf. Lv 19.28; 21.5; Is 22.12; Jer 16.6; 41.5; Ez 7.18. 
4. 14.2 Pueblo nico: Vase Ex 19.5 nota h; cf. 1 P 2.9. 
5. 14.3-21 Cf. Lv 11. 
6. 14.21 Ningn animal muerto: lit. ningn cadver (de animal). La prohibicin se debe a que el animal que muere por s solo no ha sido debidamente degollado y desangrado. Cf. Dt 12.16. 
7. 14.21 Sobre esta prohibicin, vase Ex 23.19 nota m. 
8. 14.22-26 Lv 27.30-33; Nm 18.21; Mal 3.8-10. 
9. 14.28-29 Este diezmo trienal se distingue de los anteriores porque no pertenece al santuario (cf. Dt 12.5-6), sino que est destinado enteramente a socorrer a los pobres y a los ms necesitados (Dt 26.12-15). Vase Dt 15.4 n. 

Deuteronomio 15


El ao de remisin

1 "Cada siete aos hars remisin.[1] 
2 "En esto consiste la remisin: perdonar a su deudor todo aquel que haya prestado algo de su pertenencia, con lo cual oblig a su prjimo; no lo demandar[2] ms a su prjimo, o a su hermano, porque ha sido proclamada la remisin de Jehov. 3 Del extranjero[3] demandars el reintegro; pero lo que tu hermano tenga de ti, se lo perdonars. 4 As no habr mendigos entre los tuyos,[4] pues Jehov te bendecir con abundancia en la tierra que Jehov, tu Dios, te da por heredad, para que la tomes en posesin, 5 si escuchas fielmente la voz de Jehov, tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6 Ya que Jehov, tu Dios, te habr bendecido, como te ha dicho, prestars entonces a muchas naciones, pero t no tomars prestado; tendrs dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrn dominio. 

Prstamos a los pobres

7 "Cuando haya algn pobre entre tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehov, tu Dios, te da, no endurecers tu corazn ni le cerrars tu mano a tu hermano pobre, 8 sino que le abrirs tu mano liberalmente y le prestars lo que en efecto necesite.[5] 9 Gurdate de albergar en tu corazn este pensamiento perverso: "Cerca est el sptimo ao, el de la remisin", para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada, pues l podra clamar contra ti a Jehov, y se te contara como pecado. 10 Sin falta le dars, y no sers de mezquino corazn cuando le des, porque por ello te bendecir Jehov, tu Dios, en todas tus obras y en todo lo que emprendas. 11 Pues nunca faltarn pobres en medio de la tierra; por eso yo te mando: Abrirs tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.[6] 

Leyes sobre los esclavos



(Ex 21.1-11)

12 "Si se vende a ti tu hermano hebreo o hebrea, te servir seis aos, y al sptimo le dejars libre. 13 Y cuando lo dejes libre, no lo enviars con las manos vacas. 14 Lo abastecers liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le dars de aquello con que Jehov te haya bendecido. 15 Te acordars de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehov, tu Dios, te rescat; por eso yo te mando esto hoy. 
16 "Pero si l te dice: "No te dejar", porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo, 17 entonces tomars una lesna y horadars su oreja contra la puerta, y ser tu siervo para siempre. As tambin hars con tu criada. 18 No te parezca duro cuando lo dejes libre, pues por la mitad[7] del costo de un jornalero te sirvi seis aos. Y Jehov, tu Dios, te bendecir en todo cuanto hagas.[8] 

Consagracinde los primognitos machos

19 "Consagrars a Jehov, tu Dios[9] , todo primognito macho de tus vacas y de tus ovejas. 
"No te servirs del primognito de tus vacas ni trasquilars al primognito de tus ovejas. 20 Delante de Jehov, tu Dios, los comers cada ao, t y tu familia, en el lugar que Jehov escoja. 21 Pero si tiene algn defecto, si es ciego, o cojo, o tiene cualquier otra falta, no lo sacrificars a Jehov, tu Dios. 22 En tus poblaciones lo comers; lo mismo el impuro que el limpio lo comern, como si fuera una gacela o un ciervo.[10] 23 Solamente que no comas su sangre;[11] sobre la tierra la derramars como si fuera agua. 
						 NOTAS:

1. 15.1-6 Ntese la relacin de la ley que prescribe la cancelacin de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete aos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7). 
2. 15.2 La demanda poda consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo. 
3. 15.3 El trmino hebreo designa aqu no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que est de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21). 
4. 15.4 As no habr mendigos entre los tuyos: La preocupacin por los pobres --representados tpicamente en el hurfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo caracterstico de la legislacin israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupacin se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdn de las deudas (15.1-11) y a la liberacin de los esclavos (15.12-18). Cf. tambin la obligacin de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4. 
5. 15.7-8 Lv 25.35. 
6. 15.11 Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8. 
7. 15.18 La mitad: traduccin probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quiz en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el trmino hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado. 
8. 15.12-18 Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Vase Dt 12--26 n. 
9. 15.19 Cf. Ex 13.12. 
10. 15.22 Cf. Dt 12.15. 
11. 15.23 Cf. Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23. 

Deuteronomio 16


Fiestas anuales



(Ex 23.14-17; 34.18-24)

1 "Guardars el mes de Abib[1] y celebrars la Pascua a Jehov, tu Dios, porque en el mes de Abib, por la noche, te sac Jehov, tu Dios, de Egipto.[2] 
2 "Sacrificars la vctima de la Pascua a Jehov, tu Dios, de las ovejas[3] y las vacas, en el lugar que Jehov escoja para que habite all su nombre. 
3 "No comers con ella pan con levadura; durante siete das comers con ella pan sin levadura,[4] pan de afliccin, porque aprisa saliste de tierra de Egipto, para que todos los das de tu vida te acuerdes del da en que saliste de la tierra de Egipto. 4 No se ver levadura junto a ti en todo tu territorio durante siete das. Y de la carne que sacrifiques en la tarde del primer da, no quedar nada hasta la maana. 5 No podrs sacrificar la vctima de la Pascua en cualquiera de las ciudades que Jehov, tu Dios, te da, 6 sino en el lugar que Jehov, tu Dios, escoja para que habite su nombre. All sacrificars la vctima de la Pascua por la tarde, a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.[5] 7 La asars y comers en el lugar que Jehov, tu Dios, haya escogido, y por la maana regresars y volvers a tu habitacin. 8 Seis das comers pan sin levadura, y el sptimo da ser fiesta solemne dedicada a Jehov, tu Dios: no trabajars en l. 
9 "Siete semanas contars; desde que comience a meterse la hoz en las mieses comenzars a contar las siete semanas. 10 Y celebrars la fiesta solemne de las Semanas[6] en honor de Jehov, tu Dios, presentando tus ofrendas voluntarias segn lo abundantes que hayan sido las bendiciones de Jehov, tu Dios. 11 Te alegrars delante de Jehov, tu Dios, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el extranjero, el hurfano y la viuda que viven entre los tuyos, en el lugar que Jehov, tu Dios, haya escogido para poner all su nombre. 12 Acurdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardars y cumplirs estos estatutos. 
13 "Celebrars la fiesta solemne de los Tabernculos[7] durante siete das, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. 14 Te alegrars en tus fiestas solemnes, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el hurfano y la viuda que viven en tus poblaciones. 15 Durante siete das celebrars la fiesta solemne en honor de Jehov, tu Dios, en el lugar que Jehov escoja, porque te habr bendecido Jehov, tu Dios, en todos tus frutos y en todas las obras de tus manos, y estars verdaderamente alegre. 
16 "Tres veces cada ao se presentarn todos tus varones delante de Jehov,[8] tu Dios, en el lugar que l escoja: en la fiesta solemne de los Panes sin levadura, en la fiesta solemne de las Semanas y en la fiesta solemne de los Tabernculos. Y ninguno se presentar delante de Jehov con las manos vacas;[9] 17 cada uno presentar su ofrenda conforme a la bendicin que Jehov, tu Dios, te haya dado. 

Administracin de la justicia 

18 [10] "En todas las ciudades[11] que Jehov, tu Dios, te dar, pondrs jueces y oficiales, por tribus, los cuales juzgarn al pueblo con justo juicio. 19 No tuerzas el derecho, no hagas acepcin de personas ni tomes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.[12] 20 La justicia, slo la justicia seguirs, para que vivas y heredes la tierra que Jehov, tu Dios, te da. 
21 "No plantars ningn rbol para Asera[13] cerca del altar de Jehov, tu Dios, que hayas edificado, 22 ni te levantars estatua, lo cual aborrece Jehov, tu Dios.[14] 
						 NOTAS:

1. 16.1 El mes de Abib: Vase Ex 12.2 n. 
2. 16.1 Por la noche: Cf. Ex 12.31,42. 
3. 16.2 A diferencia de Ex 12.3, aqu se autoriza el sacrificio de una res del ganado mayor como vctima pascual. Cf. 2 Cr 35.7-9. 
4. 16.3 Pan sin levadura: Vase Ex 12.15 n. 
5. 16.5-6 Ntese la insistencia en la obligacin de celebrar estas fiestas religiosas en el santuario nico. Cf. v. 11,15-16; Dt 12, y tambin Ex 12.1-20; Lv 23.5-8; Nm 28.16-25. 
6. 16.9-12 Fiesta solemne de las Semanas: Lv 23.15-21; Nm 28.26-31. 
7. 16.13-15 Fiesta solemne de los Tabernculos: Lv 23.33-36,39-43; Nm 29.12-38. 
8. 16.16 Se presentarn... delante de Jehov: lit. vern el rostro de Jehov. 
9. 16.16 Ex 23.14,17; 34.23. 
10. 16.18--18.22 En la seccin siguiente se incluyen prescripciones referentes a las personas que ejercan la autoridad en el pueblo de Israel: los jueces (16.18--17.13), los reyes (17.14-20), los levitas (18.1-8) y los profetas (18.9-22). En 16.20--18.7 se intercalan indicaciones relativas al culto y a la necesidad de combatir las prcticas idoltricas, especialmente el culto de los astros (cf. 17.3). 
11. 16.18 Todas las ciudades: lit. todas las puertas, es decir, las puertas de la ciudad donde los jueces y ancianos del pueblo se reunan para administrar justicia. Cf. Rt 4.1. 
12. 16.19 Ex 23.6-8; Lv 19.15. 
13. 16.21 Cf. Ex 34.13. 
14. 16.22 Ni te levantars estatua: Vase Ex 23.24 n.; cf. Lv 26.1. 

Deuteronomio 17

1 "No ofrecers en sacrificio a Jehov, tu Dios, buey o cordero en el cual haya defecto o alguna cosa mala, pues es cosa abominable para Jehov, tu Dios.[1] 
2 "Cuando se halle entre los tuyos, en alguna de las ciudades que Jehov, tu Dios, te da, un hombre o una mujer que haya hecho lo malo ante los ojos de Jehov, tu Dios, traspasando su pacto, 3 que haya ido a servir a dioses ajenos y se haya inclinado ante ellos, ya sea ante el sol, la luna o todo el ejrcito del cielo, lo cual yo he prohibido,[2] 4 y te sea dado aviso, entonces investiga muy bien. Si resulta ser cierto que tal abominacin ha sido hecha en Israel, 5 sacars a las puertas[3] de tu ciudad al hombre o a la mujer que haya cometido esta mala accin, sea hombre o mujer, y los apedrears hasta que mueran.[4] 
6 "Por testimonio de dos o de tres testigos morir el que haya de morir; no morir por el testimonio de un solo testigo.[5] 7 La mano de los testigos caer primero sobre l para matarlo, y despus la mano de todo el pueblo. As apartars el mal de en medio de ti.[6] 
8 "Cuando alguna cosa te sea difcil en el juicio, entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y otra, y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantars y recurrirs al lugar que Jehov, tu Dios, escoja.[7] 9 Acudirs a los sacerdotes levitas[8] y al juez que haya en aquellos das, y preguntars.[9] Ellos te ensearn la sentencia del juicio. 10 Y hars lo que indique la sentencia que te dicten los del lugar que Jehov escoja, cuidando de cumplir todo lo que te manifiesten. 11 Proceders segn las instrucciones que te den y el juicio que te pronuncien; no te apartars ni a la derecha ni a la izquierda de la sentencia que te dicten. 12 El hombre que proceda con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que est para ministrar all delante de Jehov, tu Dios, o al juez, ese morir. As apartars el mal de en medio de Israel. 13 Y cuando todo el pueblo lo sepa, temer y no se ensoberbecer. 

Previsiones para un estado monrquico 

14 [10] "Cuando hayas entrado en la tierra que Jehov, tu Dios, te da, tomes posesin de ella, la habites y digas: "Voy a poner un rey sobre m, como todas las naciones que estn en mis alrededores",[11] 15 ciertamente pondrs como rey sobre ti al que Jehov, tu Dios, escoja. A uno de tus hermanos pondrs sobre ti como rey; no podrs poner sobre ti a un hombre extranjero que no sea tu hermano. 16 Pero l no deber tener muchos caballos, ni har volver al pueblo a Egipto con el fin de adquirir caballos,[12] pues Jehov os ha dicho: "No volvis nunca por este camino".[13] 17 Tampoco deber tener muchas mujeres, para que su corazn no se desve; ni amontonar para s demasiada plata ni oro. 
18 "Cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribir para s en un libro una copia de esta Ley,[14] del original que est al cuidado de los sacerdotes levitas. 19 Lo tendr consigo y lo leer todos los das de su vida, para que aprenda a temer a Jehov, su Dios,[15] guardando todas las palabras de esta Ley y estos estatutos, y ponindolos por obra. 20 As no se elevar su corazn sobre sus hermanos, ni se apartar de estos mandamientos a la derecha ni a la izquierda, a fin de que l y sus hijos prolonguen los das de su reino en medio de Israel. 
						 NOTAS:

1. 17.1 Cf. Lv 22.17-28; Dt 15.21; Mal 1.8. 
2. 17.3 Lo cual yo he prohibido: El texto hebreo pasa de la tercera a la primera persona, como si Jehov hablara por boca de Moiss. 
3. 17.5 A las puertas: Vase Dt 16.18 n. 
4. 17.5 Ex 22.20. Acerca del apedreamiento, vase Dt 13.10 n. 
5. 17.6 Nm 35.30; Dt 19.15; Mt 18.16; 2 Co 13.1; 1 Ti 5.19; Heb 10.28. 
6. 17.7 1 Co 5.13. 
7. 17.8 La institucin de este tribunal supremo est relacionada con la centralizacin del culto en un santuario nico. Cf. Dt 12. 
8. 17.9 Sacerdotes levitas: Esta expresin designa a los sacerdotes que prestaban servicios en el santuario central (Dt 17.18; 18.1; 24.8) y que se distinguan de los otros levitas dispersos por el pas (cf. 12.12,18; 18.6-8). 
9. 17.9 Y preguntars: El texto no aclara si eran las partes en litigio o los jueces los que deban presentar el caso difcil ante el tribunal supremo. La comparacin con Ex 18.24-26 parece indicar que tal responsabilidad corresponda a los jueces. 
10. 17.14-20 Estas instrucciones destinadas al rey se proponen contrarrestar los abusos de que suele estar acompaado el ejercicio indiscriminado del poder. Cf. 1 S 8.10-18; 1 R 11.1-13; 16.30-33. 
11. 17.14 Cf. 1 S 8.5,19-20; 10.19; 12.12. 
12. 17.16 Ni har volver al pueblo a Egipto: ya sea entregando a algunos israelitas como esclavos o mercenarios a cambio de caballos, o bien, en sentido metafrico, enviando embajadores y sometindose a Egipto a fin de recibir ayuda militar (Is 30.1-5; 31.1-3). Cf. Dt 28.68; Os 8.13; 9.3; cf. tambin Os 14.3. 
13. 17.16 Este mandato de Jehov no aparece en ningn otro pasaje de la Biblia, pero concuerda con la idea expresada en Ex 13.17; 14.13. 
14. 17.18 La versin griega (LXX) tradujo por segunda ley, en griego deuteronomion, la expresin hebrea que significa una copia de esta Ley. De all procede el nombre de este quinto libro del Pentateuco (Deuteronomio). 
15. 17.19 Temer a Jehov, su Dios: Vase Dt 6.13 nota j. 

Deuteronomio 18


Las porciones de los levitas

1 "Los sacerdotes levitas,[1] es decir, toda la tribu de Lev, no tendrn parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehov y de la heredad de l comern. 2 No tendrn, pues, heredad entre sus hermanos; Jehov es su heredad, como l les ha dicho.[2] 
3 "Este ser el derecho[3] de los sacerdotes sobre aquellos del pueblo que ofrezcan en sacrificio un buey o un cordero: darn al sacerdote la pierna, las quijadas y el cuajar. 4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le dars, 5 porque a l ha escogido Jehov, tu Dios, de entre todas tus tribus, para que l y sus hijos ministren en el nombre de Jehov para siempre. 
6 "Cuando salga un levita de cualquiera de las ciudades de Israel donde haya vivido, y vaya con todo el deseo de su alma al lugar que Jehov escoja, 7 ministrar en el nombre de Jehov, su Dios, como todos sus hermanos, los levitas que estn all delante de Jehov. 8 Igual racin a la de los otros comer, adems de sus patrimonios. 

Amonestacincontra costumbres paganas

9 "Cuando entres a la tierra que Jehov, tu Dios, te da, no aprenders a hacer segn las abominaciones de aquellas naciones. 10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinacin, ni agorero, ni sortlego, ni hechicero, 11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.[4] 12 Porque es abominable para Jehov cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehov, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia. 13 Perfecto sers delante de Jehov, tu Dios.[5] 14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen, pero a ti no te ha permitido esto Jehov, tu Dios.[6] 

Dios promete un profeta como Moiss

15 "Un profeta como yo te levantar Jehov, tu Dios, de en medio de ti, de tus hermanos; a l oiris.[7] 16 Conforme a todo lo que pediste a Jehov, tu Dios, en el Horeb, el da de la asamblea, al decir: "No vuelva yo a oir la voz de Jehov, mi Dios, ni vea yo ms este gran fuego, para que no muera".[8] 17 Y Jehov me dijo: "Bien est eso que han dicho". 18 Un profeta como t les levantar en medio de sus hermanos; pondr mis palabras en su boca y l les dir todo lo que yo le mande. 19 Pero a cualquiera que no oiga las palabras que l pronuncie en mi nombre, yo le pedir cuenta.[9] 20 El profeta que tenga la presuncin de pronunciar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado pronunciar, o que hable en nombre de dioses ajenos, ese profeta morir. 21 Tal vez digas en tu corazn: "Cmo conoceremos que esta no es palabra de Jehov?" 22 Si el profeta habla en nombre de Jehov, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es de Jehov. Por presuncin habl el tal profeta; no tengas temor de l.[10] 
						 NOTAS:

1. 18.1 Sacerdotes levitas: Vase Dt 17.9 nota h. 
2. 18.2 Nm 18.20. Sobre la herencia especial de los levitas, vase Dt 10.9 n. 
3. 18.3 Lv 7.31-34; 10.14; Nm 6.20; 18.18-19. 
4. 18.10-11 Ex 22.18; Lv 19.26,31; Is 8.19. 
5. 18.13 Mt 5.48. 
6. 18.10-14 2 R 23.24. 
7. 18.15 Los profetas, y no los que practican la adivinacin en cualquiera de sus formas, sern los encargados de continuar la obra de Moiss (Ex 33.11; Nm 12.6-8; Dt 34.10) y de dar a conocer a Israel la voluntad de Jehov. Cf. Jer 7.25. 
8. 18.16 Dt 5.25-27. 
9. 18.18-19 La tradicin juda vio aqu el anuncio de un profeta excepcional, un segundo Moiss, identificado a veces con el Mesas, cuya venida se esperaba en el futuro. Ecos de esta tradicin se encuentran en Jn 1.21; 6.14; 7.40 y, especialmente, en Hch 3.22-23, donde este pasaje de Deuteronomio se aplica expresamente a Jess. Cf. tambin Hch 7.37. 
10. 18.21-22 El criterio para identificar al falso profeta es la no realizacin de sus predicciones. En otros pasajes, este criterio es el contenido del mensaje (vase Dt 13.1 nota a; cf. Jer 28.9) y el modo de vida acorde con la doctrina que se predica (cf. Jer 23.11- 17; Miq 3.5). 

Deuteronomio 19


Las ciudades de refugio



(Nm 35.9-28)

1 "Cuando Jehov, tu Dios, destruya a las naciones cuya tierra Jehov, tu Dios, te va a dar, y t las heredes y habites en sus ciudades y en sus casas, 2 apartars tres ciudades en medio de la tierra que Jehov, tu Dios, te da para que la poseas. 3 Arreglars los caminos[1] y dividirs en tres partes la tierra[2] que Jehov, tu Dios, te dar en heredad, a fin de que todo homicida huya all. 4 Este es el caso del homicida que podr huir all y salvar su vida: aquel que hiera a su prjimo sin intencin y sin haber tenido enemistad con l anteriormente; 5 como el que va con su prjimo al monte a cortar lea, y al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algn leo, se suelta el hierro del cabo, y da contra su prjimo y este muere. Aquel podr huir a una de estas ciudades y salvar su vida: 6 no sea que el vengador de la sangre,[3] enfurecido, persiga al homicida, lo alcance por ser largo el camino, y lo hiera de muerte, cuando no deba ser condenado a muerte por cuanto no tena enemistad con su prjimo anteriormente. 7 Por tanto yo te mando que separes tres ciudades. 8 Y si Jehov, tu Dios, ensancha tu territorio, como lo jur a tus padres, y te da toda la tierra que prometi dar a tus padres 9 --siempre y cuando guardes todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy para ponerlos por obra: que ames a Jehov, tu Dios, y andes en sus caminos todos los das--, entonces aadirs tres ciudades ms[4] a estas tres, 10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra que Jehov, tu Dios, te da por heredad, y no seas culpado de derramamiento de sangre. 
11 "Pero si hay alguien que aborrece a su prjimo y lo acecha, se levanta contra l, lo hiere de muerte y muere, y luego huye a alguna de estas ciudades, 12 entonces los ancianos de su ciudad mandarn a sacarlo de all y lo entregarn en manos del vengador de la sangre, para que muera. 13 No le compadecers; as extirpars de Israel todo derramamiento de sangre inocente, y te ir bien. 
14 "En la heredad que poseas en la tierra que Jehov, tu Dios, te da, no reducirs los lmites de la propiedad de tu prjimo que fijaron los antiguos.[5] 

Leyes sobre el testimonio

15 "No se tomar en cuenta a un solo testigo contra alguien en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relacin con cualquier ofensa cometida. Slo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendr la acusacin.[6] 
16 "Cuando se levante un testigo falso contra alguien, para testificar contra l, 17 entonces los dos litigantes se presentarn delante de Jehov y delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en aquellos das. 18 Los jueces investigarn bien, y si aquel testigo resulta falso y ha acusado falsamente a su hermano, 19 entonces haris con l como l pens hacer con su hermano. As extirpars el mal de en medio de ti.[7] 20 Los que queden, cuando lo sepan, temern y no volvern a cometer ms una maldad semejante en medio de ti. 21 No lo compadecers: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.[8] 
						 NOTAS:

1. 19.3 Arreglars los caminos: otra posible traduccin: fijars las distancias. 
2. 19.3 La indicacin se refiere al territorio ubicado al oeste del Jordn, que deba dividirse en tres zonas para establecer en cada una de ellas una ciudad de refugio. En el lado oriental del Jordn ya se haban sealado tres de estas ciudades (Dt 4.41-43). 
3. 19.6 El vengador de la sangre: Vase Nm 35.12 n. 
4. 19.9 Estas tres ciudades ms se aaden a las tres mencionadas en el v. 2. Cf. Jos 20.7-8. 
5. 19.14 Dt 27.17; Job 24.2; Pr 22.28; Os 5.10. 
6. 19.15 Nm 35.30; Dt 17.6; Mt 18.16; 2 Co 13.1; 1 Ti 5.19; Heb 10.28. 
7. 19.19 Dt 17.7,12; cf. 1 Co 5.13. 
8. 19.21 Acerca de la ley del talin, vase Ex 21.23-25 n.; cf. Lv 24.19-20; Mt 5.38. 

Deuteronomio 20


Leyes sobre la guerra

1 "Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si ves caballos, carros y un pueblo ms numeroso que t, no les tengas temor, porque Jehov, tu Dios, el que te sac de la tierra de Egipto, est contigo.[1] 2 Y cuando os acerquis para combatir, se pondr en pie el sacerdote y hablar al pueblo.[2] 3 Les dir: "Oye, Israel, vosotros os juntis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazn, no temis ni os azoris ni tampoco os desalentis delante de ellos, 4 porque Jehov, vuestro Dios, va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros". 5 Luego hablarn los oficiales al pueblo, y dirn: "Quin ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algn otro la estrene. 6 Y quin ha plantado una via y no la ha disfrutado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algn otro la disfrute.[3] 7 Y quin se ha desposado con una mujer y no la ha tomado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algn otro la tome".[4] 
8 "Despus volvern los oficiales a hablar al pueblo y dirn: "Quin es hombre medroso y pusilnime? Que se vaya y vuelva a su casa, para que no apoque el corazn de sus hermanos como ocurre con el corazn suyo". 9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes del ejrcito tomarn el mando a la cabeza del pueblo.[5] 
10 "Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le propondrs la paz. 11 Y si responde: "Paz", y te abre sus puertas, todo el pueblo que en ella se encuentre te ser tributario y te servir.[6] 12 Pero si no hace la paz contigo, sino que emprende la guerra contra ti, entonces la sitiars. 13 Luego que Jehov, tu Dios, la entregue en tus manos, herirs a todos sus hombres a filo de espada. 14 Solamente las mujeres y los nios, los animales y todo lo que haya en la ciudad, todo su botn, lo tomars para ti, y comers del botn de tus enemigos, los cuales Jehov, tu Dios, te entreg. 15 As hars con todas las ciudades que estn muy lejos de ti y no pertenezcan a estas naciones. 16 Pero en las ciudades de estos pueblos que Jehov, tu Dios, te da por heredad, ninguna persona dejars con vida, 17 sino que destruirs completamente[7] al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehov, tu Dios, te ha mandado, 18 para que no os enseen a imitar todas esas abominaciones que ellos han hecho en honor de sus dioses, y pequis contra Jehov, vuestro Dios. 
19 "Cuando sities alguna ciudad y pelees contra ella muchos das para tomarla, no destruirs sus rboles a golpe de hacha, porque de ellos podrs comer. No los talars, pues el rbol del campo no es hombre que venga contra ti en el sitio.[8] 20 Pero el rbol que sepas que no lleva fruto, podrs destruirlo y talarlo para construir baluartes contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla. 
						 NOTAS:

1. 20.1 La fuerza de Israel no proviene de las armas sino de la presencia y del poder de Jehov. Vase Sal 20.7-8 n. 
2. 20.2 Acerca de la presencia de los sacerdotes y levitas en el campo de batalla, cf. Jos 6.4-21; 2 Cr 20.14-22. 
3. 20.6 Lv 19.23-25. 
4. 20.7 Dt 24.5. 
5. 20.5-9 Cf. Jue 7.3. 
6. 20.11 Jos 9.21; 16.10. 
7. 20.13-18 Destruirs completamente: Vase Ex 22.20 n. 
8. 20.19 Alusin a la costumbre de talar los rboles que crecan en los alrededores de la ciudad sitiada, con el fin de construir mquinas para el asedio. Esta prohibicin trata de limitar la destruccin indiscriminada, caracterstica de la guerra total. 

Deuteronomio 21


Expiacin de un asesinato de autor desconocido

1 "Si en la tierra que Jehov, tu Dios, te da para que la poseas, es hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se sabe quin lo mat, 2 tus ancianos y tus jueces saldrn y medirn la distancia hasta las ciudades que estn alrededor del muerto. 3 Entonces los ancianos de la ciudad ms cercana al lugar donde fue hallado el muerto, tomarn de entre las vacas una becerra que no haya trabajado ni llevado yugo. 4 Los ancianos de aquella ciudad traern la becerra a un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarn la cerviz de la becerra all en el valle.[1] 
5 "Entonces se acercarn los sacerdotes hijos de Lev, porque a ellos los escogi Jehov, tu Dios, para que lo sirvan y bendigan en el nombre de Jehov, y por su veredicto se decidir toda disputa y toda ofensa. 6 Luego todos los ancianos de la ciudad ms cercana al lugar donde se hall el muerto lavarn sus manos sobre la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle, 7 y harn esta declaracin: "Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto. 8 Perdona, Jehov, a tu pueblo Israel, al cual redimiste, y no culpes de sangre inocente[2] a tu pueblo Israel". As les ser perdonada esa sangre, 9 y t apartars la culpa de la sangre inocente de en medio de ti, cuando hagas lo que es recto ante los ojos de Jehov. 

Diversas leyes

10 "Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y Jehov, tu Dios, los entregue en tus manos y tomes algunos cautivos, 11 si ves entre ellos una mujer hermosa, y la codicias y la tomas para ti por mujer, 12 la meters en tu casa. Ella se rapar la cabeza y se cortar las uas, 13 se quitar el vestido de cautiva y se quedar en tu casa llorando a su padre y a su madre un mes entero.[3] Despus podrs llegarte a ella; t sers su marido y ella ser tu mujer. 14 Si despus resulta que no te agrada, la dejars en libertad; no la venders por dinero ni la tratars como esclava, por cuanto la humillaste. 
15 "Si un hombre que tiene dos mujeres[4] ama a una y a la otra no, y tanto la que ama como la otra le han dado hijos, y el hijo primognito es de la mujer que no ama, 16 en el da que haga heredar a sus hijos lo que tenga, no podr dar el derecho de primogenitura al hijo de la mujer que ama con preferencia al hijo de la mujer que no ama, que es el primognito. 17 Al hijo de la que no ama reconocer como primognito, para darle el doble de lo que corresponda a cada uno de los dems, porque l es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura. 
18 "Si alguien tiene un hijo contumaz y rebelde, que no obedece a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y que ni aun castigndolo los obedece, 19 su padre y su madre lo tomarn y lo llevarn ante los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar donde viva, 20 y dirn a los ancianos de la ciudad: "Este hijo nuestro es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotn y borracho". 21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearn, y morir. As extirpars el mal de en medio de ti, y cuando todo Israel lo sepa, temer. 
22 "Si alguien ha cometido algn crimen digno de muerte, y lo hacis morir colgado en un madero, 23 no dejaris que su cuerpo pase la noche sobre el madero;[5] sin falta lo enterrars el mismo da, porque maldito por Dios es el colgado. As no contaminars la tierra que Jehov, tu Dios, te da como heredad. 
						 NOTAS:

1. 21.4 Esta prctica no contradice lo dispuesto acerca del santuario nico (Dt 12), ya que el animal es desnucado y no ofrecido en sacrificio. Cf. Ex 13.13; 34.20. 
2. 21.7-8 La declaracin de inocencia y la plegaria confieren al rito su verdadero sentido. Cf. Sal 26.6. 
3. 21.12-13 Un mes entero: Estos gestos simbolizan el completo cambio de vida de esta mujer, que de esclava se convierte en esposa; esta ruptura con la vida pasada incluye el duelo por su padre y su madre, ya que en adelante ella tendr que comportarse como si sus padres hubieran muerto. 
4. 21.15 En el antiguo Israel, la poligamia era considerada una costumbre normal (cf. 1 S 1.2; 2 S 5.13; 1 R 11.1-3). Sin embargo, cuando los profetas hablaron de la relacin de amor de Dios con su pueblo, presentaban la figura de un matrimonio monogmico (cf. Is 50.1; 54.5; 62.5; Jer 2.2; 3.7; Ez 16.8; Os 2.18-23), como fue tambin la unin del hombre y la mujer segn el plan inicial de Dios (Gn 2.24; Mc 10.5-9). El NT, por su parte, habla siempre del matrimonio en trminos de monogamia (cf. 1 Co 7.2). La unidad de la pareja humana encuentra su mxima expresin en la unin de Cristo con su iglesia (Ef 5.21-33). 
5. 21.23 Gl 3.13. 

Deuteronomio 22

1 "Si ves extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negars tu ayuda; lo devolvers a tu hermano. 2 Pero si tu hermano no es tu vecino, o no lo conoces, lo recogers en tu casa, estar contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolvers. 3 As hars con su asno, tambin con su vestido, y lo mismo hars con toda cosa que se le pierda a tu hermano y t halles; no podrs negarle tu ayuda. 
4 "Si ves el asno de tu hermano, o su buey, cado en el camino, no te apartars de l; le ayudars a levantarlo.[1] 
5 "No vestir la mujer traje de hombre ni el hombre vestir ropa de mujer; porque es abominable para Jehov, tu Dios, cualquiera que esto hace. 
6 "Cuando encuentres por el camino algn nido de ave en cualquier rbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomars la madre con los hijos. 7 Dejars ir a la madre y tomars los pollos para ti, para que te vaya bien y prolongues tus das. 
8 "Cuando edifiques una casa nueva, hars pretil a tu terrado; as evitars que caiga sobre tu casa la culpa de la sangre, si de l se cae alguien. 
9 "No sembrars tu via con semillas diversas, no sea que se pierda todo,[2] tanto la semilla que sembraste como el fruto de la via. 
10 "No arars con buey y con asno juntamente. 
11 "No vestirs ropa hecha de lana y lino.[3] 
12 "Te hars flecos en las cuatro puntas del manto con que te cubras.[4] 

Leyes sobre la conducta sexual

13 "Cuando alguien tome mujer y la desprecie despus de haberse llegado a ella, 14 le atribuya faltas que den que hablar, y diga: "A esta mujer tom y, al llegarme a ella, no la hall virgen", 15 entonces el padre y la madre de la joven tomarn las seales de su virginidad[5] y las llevarn a los ancianos, a la puerta de la ciudad. 16 El padre de la joven dir a los ancianos: "Yo di mi hija a este hombre por mujer, y l la menosprecia; 17 ahora le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija. Pero ved aqu las seales de la virginidad de mi hija". Y extendern la vestidura delante de los ancianos de la ciudad. 18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarn al hombre y lo castigarn, 19 multndolo con cien piezas de plata, las cuales darn al padre de la joven, por cuanto esparci mala fama sobre una virgen de Israel. Ella seguir siendo su mujer, y l no podr despedirla en toda su vida. 
20 "Pero si resulta ser verdad que no se hall virginidad en la joven, 21 entonces la sacarn a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearn los hombres de su ciudad hasta que muera, por cuanto cometi una vileza en Israel al prostituirse en casa de su padre. As extirpars el mal de en medio de ti. 
22 "Si alguien es sorprendido acostado con una mujer casada y con marido, ambos morirn, el hombre que se acost con la mujer, y la mujer tambin. As extirpars el mal de Israel. 
23 "Si hay una muchacha virgen comprometida con un hombre, y alguien la halla en la ciudad y se acuesta con ella, 24 los sacaris a ambos a la puerta de la ciudad y los apedrearis hasta que mueran; la joven, porque no pidi socorro en la ciudad, y el hombre, porque humill a la mujer de su prjimo. As extirpars el mal de en medio de ti.[6] 
25 "Pero si un hombre halla en el campo a la joven desposada, y aquel hombre la fuerza, acostndose con ella, morir solamente el hombre que se acost con ella, 26 pero a la joven no le hars nada; no hay en ella culpa digna de muerte. Este caso es como cuando alguien se levanta contra su prjimo y le quita la vida. 27 Porque l la hall en el campo, y la joven desposada grit sin que hubiera quien la librara. 
28 "Cuando algn hombre halle a una joven virgen que no ha sido desposada, la toma y se acuesta con ella, y son descubiertos, 29 el hombre que se acost con ella dar al padre de la joven cincuenta piezas de plata; ella ser su mujer, por cuanto la humill, y no la podr despedir en toda su vida.[7] 
30 "Nadie tomar la mujer de su padre,[8] ni profanar el lecho de su padre.[9] 
						 NOTAS:

1. 22.1-4 Ex 23.4-5. 
2. 22.9 No sea que se pierda todo: otra posible traduccin: para que no se les impida usar: lit. para que no consagres. Lo consagrado a Dios ya no poda usarse como cosa personal ni ser destinado a usos comunes y corrientes. 
3. 22.9-11 Lv 19.19. Se desconoce el motivo de estas prohibiciones; probablemente se deban a que la mezcla de elementos distintos era comn en ciertos ritos mgicos. 
4. 22.12 Nm 15.37-41. 
5. 22.15 Las seales de su virginidad: es decir, la sbana del lecho nupcial con manchas de sangre (cf. v. 17). 
6. 22.20-24 Lv 20.10; Jn 8.5; cf. 1 Co 5.13. 
7. 22.28-29 Ex 22.16-17. 
8. 22.30 Tomar la mujer de su padre: es decir, Tendr relaciones sexuales con la mujer de su padre. lit. retirar el borde del manto de su padre. La accin de extender el manto sobre una mujer significaba desposarla o casarse con ella (cf. Rt 3.9; Ez 16.8). Como el manto del padre estaba simblicamente extendido sobre su esposa, el gesto de retirarlo equivala a usurpar su derecho matrimonial, teniendo relaciones con la madrastra. 
9. 22.30 Lv 18.8; 20.11; Dt 27.20. 

Deuteronomio 23


Los excluidos de la congregacin

1 "No entrar en la congregacin de Jehov el que tenga magullados los testculos o amputado su miembro viril.[1] 
2 "No entrar el bastardo[2] en la congregacin de Jehov; ni aun en la dcima generacin entrarn en la congregacin de Jehov. 
3 "No entrar el amonita ni el moabita en la congregacin de Jehov, ni siquiera en su dcima generacin; no entrarn nunca en la congregacin de Jehov, 4 por cuanto no se adelantaron a recibiros con pan y agua al camino cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor, en Mesopotamia,[3] para maldecirte.[4] 5 Pero no quiso Jehov, tu Dios, oir a Balaam; y Jehov, tu Dios, cambi la maldicin en bendicin,[5] porque Jehov, tu Dios, te amaba.[6] 6 No procurars su paz ni su bien mientras vivas, y esto para siempre. 
7 "No aborrecers al edomita, porque es tu hermano;[7] no aborrecers al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.[8] 8 Los hijos que nazcan de ellos, en la tercera generacin entrarn en la congregacin de Jehov. 

Leyes sanitarias

9 "Cuando salgas a una campaa contra tus enemigos, te guardars de toda cosa mala. 10 Si hay en medio de ti alguien que no sea limpio, por razn de alguna impureza acontecida de noche, saldr fuera del campamento y no entrar en l. 11 Pero al caer la noche se lavar con agua, y cuando se haya puesto el sol, podr entrar en el campamento. 
12 "Tendrs un lugar fuera del campamento para hacer tus necesidades. 13 Tendrs tambin, como parte de tu equipo, una estaca, y cuando ests all fuera, cavars con ella, y luego te volvers para cubrir tus excrementos. 14 Porque Jehov, tu Dios, anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que l no vea en ti ninguna cosa inmunda y se aparte de ti. 

Leyes humanitarias

15 "No entregars a su seor el siervo que huye de l y acude a ti.[9] 16 Habitar contigo, en medio de ti, en el lugar que escoja en alguna de tus ciudades, donde tenga a bien; no lo oprimirs. 
17 "No haya ramera entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel.[10] 18 No traers la paga de una ramera ni el precio de un perro[11] a la casa de Jehov, tu Dios, por ningn voto, porque abominable es para Jehov, tu Dios, tanto lo uno como lo otro. 
19 "No exigirs de tu hermano inters por el dinero, ni por los comestibles, ni por cosa alguna de la que se suele exigir inters. 20 Del extrao podrs exigir inters, pero de tu hermano[12] no lo exigirs, para que te bendiga Jehov, tu Dios, en toda la obra de tus manos, en la tierra adonde vas a entrar para tomarla en posesin. 
21 "Cuando hagas voto a Jehov, tu Dios, no tardes en pagarlo,[13] porque ciertamente te lo demandar Jehov, tu Dios, y cargaras con un pecado. 22 Si te abstienes de prometer, no habr en ti pecado. 23 Pero lo que haya salido de tus labios, lo guardars y lo cumplirs, conforme lo prometiste a Jehov, tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. 
24 "Cuando entres en la via de tu prjimo, podrs comer uvas hasta saciarte, pero no pondrs ninguna en tu cesto. 25 Cuando entres en la mies de tu prjimo, podrs arrancar espigas con tu mano, pero no aplicars la hoz a la mies de tu prjimo. 
						 NOTAS:

1. 23.1 Cf. Lv 21.20; 22.24. 
2. 23.2 La palabra hebrea traducida por bastardo no se refiere, probablemente, a los hijos nacidos de una unin extramatrimonial, sino del matrimonio de israelitas con mujeres extranjeras (Zac 9.6). Cf. Neh 13.23-27. 
3. 23.4 Mesopotamia: heb. Aram-naharaim, es decir, Aram de los dos ros. Este nombre designa una regin situada al norte de Mesopotamia, donde habitaban algunas tribus arameas. Vase Sal 60 n. 
4. 23.4 Nm 22.1-6. 
5. 23.5 Nm 23.7--24.9. 
6. 23.3-5 Neh 13.1-2. 
7. 23.7 El parentesco con el pueblo edomita se debe a que estos eran descendientes de Esa-Edom, el hermano de Jacob (Dt 2.4). 
8. 23.7 Egipcio... forastero fuiste en su tierra: Dt 10.19; 15.15; 24.18,22; 26.5. 
9. 23.15 Esta prescripcin se refiere al esclavo extranjero que ha buscado refugio en Israel. 
10. 23.17 No haya ramera... ni haya sodomita: Alusin a una forma de prostitucin difundida entre los pueblos del antiguo Oriente, relacionada con los ritos de la fertilidad. Mediante la unin sexual practicada en los templos se trataba de asegurar la fertilidad de los campos y del ganado. Cf. Lv 19.29; 1 R 14.24; 15.12; 22.46. 
11. 23.18 La paga de una ramera ni el precio de un perro: el dinero ganado en el tipo de prostitucin mencionado en el v. anterior. La palabra perro designa al varn homosexual que practicaba en los templos la prostitucin sagrada. 
12. 23.19-20 Ex 22.25; Lv 25.36-37; Dt 15.7-11. 
13. 23.21 Mt 5.33; cf. Nm 30.1-16. 

Deuteronomio 24

1 "Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si no le agrada por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribir carta de divorcio, se la entregar en la mano y la despedir de su casa.[1] 2 Una vez que est fuera de su casa, podr ir y casarse con otro hombre. 3 Pero si este ltimo la rechaza y le escribe una carta de divorcio, se la entrega en la mano y la despide de su casa, o si muere el ltimo hombre que la tom por mujer, 4 no podr su primer marido, que la despidi, volverla a tomar para que sea su mujer, despus que fue envilecida,[2] pues sera algo abominable delante de Jehov, y t no debes pervertir la tierra que Jehov, tu Dios, te da como heredad. 
5 "Cuando alguien est recin casado, no saldr a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupar; libre quedar en su casa durante un ao[3] para alegrar a la mujer que tom.[4] 
6 "No tomars en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba, pues sera tomar en prenda la vida del hombre. 
7 "Cuando sea hallado alguien que haya secuestrado a uno de sus hermanos entre los hijos de Israel, para esclavizarlo o venderlo, ese ladrn morir. As extirpars el mal de en medio de ti.[5] 
8 "En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente y hacer todo segn lo que os enseen los sacerdotes levitas; segn yo les he mandado, as cuidaris de hacer.[6] 9 Acurdate de lo que hizo Jehov, tu Dios, a Mara en el camino, despus que salisteis de Egipto.[7] 
10 "Cuando entregues a tu prjimo alguna cosa prestada, no entrars en su casa para tomarle la prenda. 11 Te quedars fuera, y el hombre a quien prestaste te sacar la prenda. 12 Y si el hombre es pobre, no te acostars reteniendo an su prenda.[8] 13 Sin falta le devolvers la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir con su ropa y te bendiga; para ti ser como una obra de justicia delante de Jehov, tu Dios. 
14 "No explotars[9] al jornalero pobre y necesitado, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. 15 En su da le dars su jornal, y no se pondr el sol sin drselo; pues es pobre, y con l sustenta su vida. As no clamar contra ti a Jehov, y no sers responsable de pecado.[10] 
16 "Los padres no morirn por los hijos ni los hijos por los padres; cada uno morir por su pecado.[11] 
17 "No torcers el derecho del extranjero ni del hurfano,[12] ni tomars en prenda la ropa de la viuda,[13] 18 sino que te acordars de que fuiste siervo en Egipto y que de all te rescat Jehov, tu Dios. Por tanto, yo te mando que hagas esto.[14] 
19 "Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no volvers para recogerla; ser para el extranjero, el hurfano y la viuda, a fin de que te bendiga Jehov, tu Dios, en toda la obra de tus manos. 
20 "Cuando sacudas tus olivos, no recorrers las ramas que hayas dejado detrs de ti; sern para el extranjero, el hurfano y la viuda. 
21 "Cuando vendimies tu via, no rebuscars tras de ti; ser para el extranjero, el hurfano y la viuda.[15] 22 Acurdate que fuiste siervo en tierra de Egipto. Por tanto, yo te mando que hagas esto. 
						 NOTAS:

1. 24.1 Mt 5.31; 19.7; Mc 10.4. 
2. 24.4 Dado que a la mujer divorciada le estaba permitido volver a casarse, el estado de impureza no afectaba a la mujer en s misma; pero su primer marido no poda tomarla de nuevo como esposa, por haberla despedido. 
3. 24.5 Dt 20.7. 
4. 24.5 Para alegrar a la mujer que tom: o bien, para ser feliz con su mujer. 
5. 24.7 Ex 21.16; 1 Co 5.13. 
6. 24.8 Lv 13.1--14.54. 
7. 24.9 Nm 12.10. 
8. 24.12 Ex 22.25-27; cf. Am 2.8. 
9. 24.14 Stg 5.4. 
10. 24.14-15 Lv 19.13. 
11. 24.16 Esta prescripcin se opone a la costumbre primitiva que a veces extenda el castigo a toda la familia del culpable (Jos 7.24-25). Cf. 2 R 14.6; 2 Cr 25.4; Jer 31.29-30; Ez 18.1-20. 
12. 24.17 No torcers el derecho del extranjero ni del hurfano: segn las versiones antiguas; heb. No cometan injusticia con los hurfanos extranjeros. 
13. 24.17 Ex 23.9; Lv 19.33-34; Dt 27.19. 
14. 24.18 Cf. v. 22; Dt 15.15; 24.22. 
15. 24.19-21 Lv 19.9-10; 23.22. 

Deuteronomio 25

1 "Cuando haya pleito entre algunos, y acudan al tribunal para que los jueces los juzguen, estos absolvern al justo y condenarn al culpable. 2 Si el delincuente merece ser azotado, entonces el juez lo har echarse en tierra y lo har azotar en su presencia; segn su delito ser el nmero de azotes. 3 Se le podrn dar cuarenta azotes,[1] no ms; no sea que, castigndolo con muchos ms azotes que estos, se sienta tu hermano envilecido delante de tus ojos. 
4 "No pondrs bozal al buey cuando trille.[2] 
5 "Si dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del muerto no se casar fuera de la familia, con un hombre extrao; su cuado se llegar a ella, y restableciendo con ella el parentesco, la tomar como su mujer. 6 El primognito que ella d a luz llevar el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de este no sea borrado de Israel.[3] 7 Pero si el hombre no quiere tomarla por mujer, ir entonces su cuada a la puerta donde estn los ancianos, y dir: "Mi cuado no quiere perpetuar el nombre de su hermano en Israel, no quiere emparentar conmigo". 8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harn venir, y hablarn con l. Y si l se levanta y dice: "No quiero tomarla", 9 se acercar entonces su cuada a l delante de los ancianos, le quitar el calzado del pie, le escupir en el rostro y dir estas palabras: "As se hace con el hombre que no quiere edificar la casa de su hermano". 10 Y se le dar este nombre en Israel: "La casa del descalzado".[4] 
11 "Si dos hombres rien uno con otro, y acercndose la mujer del uno para librar a su marido de manos del que lo hiere, extiende su mano y lo agarra por las partes genitales, 12 le cortars entonces la mano; no la perdonars.[5] 
13 "No tendrs en tu bolsa una pesa grande y otra pesa chica, 14 ni tendrs en tu casa un efa grande y otro efa pequeo. 15 Una pesa exacta y justa tendrs; un efa cabal y justo tendrs, para que tus das sean prolongados sobre la tierra que Jehov, tu Dios, te da. 16 Porque abominable es para Jehov, tu Dios, cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia.[6] 

Orden de exterminar a Amalec

17 "Acurdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salas de Egipto; 18 de cmo te sali al encuentro en el camino y, sin ningn temor de Dios, te desbarat la retaguardia de todos los dbiles que iban detrs de ti, cuando t estabas cansado y sin fuerzas. 19 Por tanto, cuando Jehov, tu Dios, te d descanso de todos los enemigos que te rodean, en la tierra que Jehov, tu Dios, te da como heredad para que la poseas, borrars la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.[7] 
						 NOTAS:

1. 25.3 Esta pena se redujo, en la prctica, a treinta y nueve azotes, a fin de evitar el riesgo de excederse por error. Cf. 2 Co 11.24. 
2. 25.4 La misma solicitud por los animales que en Dt 22.4,6-7. 
3. 25.6 El nombre representaba a la persona, y perpetuarlo en la propia descendencia era una manera de asegurar la supervivencia social del difunto. Cf. Mt 22.24; Mc 12.19; Lc 20.28. 
4. 25.5-10 La llamada ley del levirato (del latin levir, que significa cuado) estaba destinada a impedir que el patrimonio familiar cayera en poder de una persona ajena a la familia. Cf. Gn 38; Rt 4.5-6. 
5. 25.11-12 Este es el nico caso en que la ley mosaica establece como pena una mutilacin. 
6. 25.13-16 Lv 19.35-36; Am 8.5; Miq 6.10-11; Pr 11.1; 20.10. 
7. 25.17-19 Ex 17.8-16; Nm 24.20; 1 S 15.2-3. 

Deuteronomio 26


Primicias y diezmos 

1 [1] "Cuando hayas entrado en la tierra que Jehov, tu Dios, te da por heredad, y tomes posesin de ella y la habites, 2 entonces tomars las primicias de todos los frutos que saques de la tierra que Jehov, tu Dios, te da, las pondrs en una canasta e irs al lugar que Jehov, tu Dios, escoja para hacer habitar all su nombre.[2] 3 Te presentars al sacerdote que haya en aquellos das, y le dirs: "Declaro hoy ante Jehov, tu Dios, que he entrado en la tierra que jur Jehov a nuestros padres que nos dara". 4 El sacerdote tomar la canasta de tu mano y la pondr delante del altar de Jehov, tu Dios. 5 Entonces dirs estas palabras delante de Jehov, tu Dios: 
""Un arameo a punto de perecer fue mi padre,[3] el cual descendi a Egipto y habit all con pocos hombres. All creci y lleg a ser una nacin grande, fuerte y numerosa. 6 Los egipcios nos maltrataron, nos afligieron y nos impusieron una dura servidumbre. 7 Entonces clamamos a Jehov, el Dios de nuestros padres, y Jehov oy nuestra voz y vio nuestra afliccin, nuestro trabajo y nuestra opresin. 8 Jehov nos sac de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, con seales y milagros; 9 nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. 10 Y ahora, Jehov, he trado las primicias del fruto de la tierra que me diste". 
"T dejars las primicias delante de Jehov, tu Dios, y adorars delante de Jehov, tu Dios. 11 Luego te alegrars de todo el bien que Jehov, tu Dios, te haya dado a ti y a tu casa, tanto t como el levita y el extranjero que est en medio de ti. 
12 "El tercer ao, el ao del diezmo, cuando acabes de separar todo el diezmo de tus frutos, dars tambin al levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda, para que coman en tus aldeas hasta saciarse.[4] 13 Y dirs delante de Jehov, tu Dios: 
""He sacado lo consagrado de mi casa, y tambin lo he dado al levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos ni me he olvidado de ellos. 14 No he comido de ello en mi luto, ni he gastado de ello estando yo impuro, ni de ello he ofrecido a los muertos. He obedecido a la voz de Jehov, mi Dios, y he hecho conforme a todo lo que me has mandado.[5] 15 Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel". 
16 "Jehov, tu Dios, te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazn y con toda tu alma.[6] 
17 "Has declarado solemnemente hoy que Jehov es tu Dios, que andars en sus caminos, que guardars sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escuchars su voz. 18 Y Jehov ha declarado hoy que t eres pueblo suyo, de su exclusiva posesin,[7] como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos;[8] 19 a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor, fama y gloria, y para que seas un pueblo consagrado a Jehov, tu Dios, como l ha dicho". 
						 NOTAS:

1. 26.1-19 La ofrenda de los primeros frutos en la fiesta de las cosechas (v. 2-3) iba acompaada de una profesin de fe (v. 5-9) en la que se recordaban las grandes acciones del Seor, desde la salida de Egipto hasta la entrada en la Tierra prometida (cf. Dt 6.20-25; Jos 24.2-13). 
2. 26.2 Ex 23.19. 
3. 26.5 Un arameo a punto de perecer fue mi padre: lit. mi padre era un arameo errante. Cf. Gn 25.19-20; 28.5. Esta expresin evoca no solo la vida nmada, sino tambin la situacin del que se encuentra extraviado y sin camino, como la oveja perdida en el desierto (Sal 119.176; Jer 50.6; Ez 34.4,16; cf. Lc 15.4-16). 
4. 26.12 Dt 14.28-29. 
5. 26.14 Las ofrendas de comida y, en general, el culto a los muertos son costumbres difundidas en casi todas las culturas. Cf. Dt 18.11; 1 S 28.3-24. 
6. 26.16 La siguiente seccin sirve de nexo entre la promulgacin de la Ley y las bendiciones y maldiciones que resultan de la obediencia o desobediencia a lo que ella prescribe (cap. 28). 
7. 26.18 De su exclusiva posesin: Vase Ex 19.5 nota h; y cf. Dt 4.20; 7.6; 14.2; Tit 2.14; 1 P 2.9. 
8. 26.17-18 Esta doble declaracin, de Israel por un lado y de Jehov por el otro, ratifica el compromiso contrado por las partes en la realizacin del pacto. Cf. Ex 24.7. 

Deuteronomio 27


La Ley, escrita en piedra

1 Moiss y los ancianos de Israel dijeron al pueblo: 
"Guardaris todos los mandamientos que yo os prescribo hoy. 2 El da que pases el Jordn para entrar a la tierra que Jehov, tu Dios, te da, levantars piedras grandes,[1] las revocars con cal 3 y escribirs en ellas todas las palabras de esta Ley, en cuanto hayas pasado para entrar en la tierra que Jehov, tu Dios, te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehov, el Dios de tus padres, te ha dicho. 4 Cuando, pues, hayas pasado el Jordn, levantars estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal,[2] las revocars con cal 5 y edificars all un altar a Jehov, tu Dios, un altar de piedras; no las labrars con instrumentos de hierro.[3] 6 De piedras enteras edificars el altar de Jehov, tu Dios, y ofrecers sobre l un holocausto a Jehov, tu Dios. 7 Sacrificars ofrendas de paz, comers all y te alegrars delante de Jehov, tu Dios. 8 Y escribirs muy claramente en las piedras todas las palabras de esta Ley".[4] 
9 Despus Moiss, junto con los sacerdotes levitas, habl a todo Israel y dijo: "Guarda silencio y escucha, Israel. Hoy has pasado a ser el pueblo de Jehov, tu Dios. 10 Oirs, pues, la voz de Jehov, tu Dios, y cumplirs sus mandamientos y sus estatutos que yo te ordeno hoy". 

Las maldiciones en el monte Ebal

11 Aquel da Moiss orden al pueblo: 
12 "Cuando hayas pasado el Jordn, estos estarn sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simen, Lev, Jud, Isacar, Jos y Benjamn.[5] 13 Y estos estarn sobre el monte Ebal para pronunciar la maldicin: Rubn, Gad, Aser, Zabuln, Dan y Neftal. 14 Hablarn los levitas y dirn a todo hombre de Israel en alta voz: 
15 ""Maldito el hombre que haga una escultura o una imagen de fundicin,[6] cosa abominable para Jehov, obra de manos de artfice, y la ponga en lugar oculto". Y todo el pueblo responder: "Amn". 
16 ""Maldito el que deshonre a su padre o a su madre".[7] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
17 ""Maldito el que desplace el lmite de su prjimo".[8] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
18 ""Maldito el que haga errar al ciego en el camino".[9] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
19 ""Maldito el que pervierta el derecho del extranjero, del hurfano y de la viuda".[10] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
20 ""Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, por cuanto descubri el regazo de su padre".[11] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
21 ""Maldito el que se ayunte con cualquier bestia".[12] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
22 ""Maldito el que se acueste con su hermana, la hija de su padre o de su madre".[13] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
23 ""Maldito el que se acueste con su suegra".[14] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
24 ""Maldito el que mate a su prjimo ocultamente".[15] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
25 ""Maldito el que reciba soborno para quitar la vida a un inocente". Y dir todo el pueblo: "Amn". 
26 ""Maldito el que no confirme las palabras de esta Ley para cumplirlas".[16] Y dir todo el pueblo: "Amn". 
						 NOTAS:

1. 27.2-3 En otras ocasiones, las piedras fueron erigidas como testigos del pacto (cf. Gn 31.45-52; Jos 24.25-27). Aqu deben llevar escritas, muy claramente (v. 8), las instrucciones dadas por Jehov. Vase Ex 24.4 n. 
2. 27.4 El ms. del Pentateuco usado por la comunidad de los samaritanos (cf. Lc 9.52-53; Jn 4.20) dice Gerizim en lugar de Ebal. Esta variante es probablemente correcta, ya que el monte Gerizim era asociado tradicionalmente con la bendicin y el Ebal con la maldicin (Dt 11.29). 
3. 27.5-6 Ex 20.25. 
4. 27.2-8 Jos 8.30-32. 
5. 27.12 Dt 11.29; Jos 8.33-35. 
6. 27.15 Ex 20.4; 34.17; Lv 19.4; 26.1; Dt 4.15-18; 5.8. 
7. 27.16 Ex 20.12; Dt 5.16. 
8. 27.17 Dt 19.14; Job 24.2; Pr 22.28; Os 5.10. 
9. 27.18 Lv 19.14. 
10. 27.19 Ex 22.21; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 24.17-18. 
11. 27.20 Lv 18.8; 20.11; Dt 22.30. 
12. 27.21 Ex 22.19; Lv 18.23; 20.15. 
13. 27.22 Lv 18.9; 20.17. 
14. 27.23 Lv 18.17; 20.14. 
15. 27.24 Cf. Ex 20.13; 21.12-14. 
16. 27.26 Jer 11.3; Gl 3.10. 

Deuteronomio 28


Bendiciones de la obediencia 

1 [1] 

(Lv 26.3-13; Dt 7.12-24)
"Acontecer que si oyes atentamente la voz de Jehov, tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, tambin Jehov, tu Dios, te exaltar sobre todas las naciones de la tierra.[2] 2 Y vendrn sobre ti y te alcanzarn todas estas bendiciones, si escuchas la voz de Jehov, tu Dios. 
3 "Bendito sers t en la ciudad y bendito en el campo. 
4 "Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cra de tus vacas y los rebaos de tus ovejas. 
5 "Benditas sern tu canasta[3] y tu artesa de amasar. 
6 "Bendito sers en tu entrar y bendito en tu salir.[4] 
7 "Jehov derrotar a los enemigos que se levanten contra ti; por un camino saldrn contra ti y por siete caminos huirn de ti. 
8 "Jehov enviar su bendicin sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecir en la tierra que Jehov, tu Dios, te da. 
9 "Te confirmar Jehov como su pueblo santo, como te lo ha jurado, si guardas los mandamientos de Jehov, tu Dios, y sigues sus caminos. 10 Entonces vern todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehov es invocado sobre ti, y te temern. 11 Jehov te har sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia y en el fruto de tu tierra, en el pas que Jehov jur a tus padres que te haba de dar. 12 Te abrir Jehov su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda la obra de tus manos. Prestars a muchas naciones, y t no pedirs prestado. 13 Te pondr Jehov por cabeza y no por cola; estars encima solamente, nunca debajo, si obedeces los mandamientos de Jehov, tu Dios, que yo te ordeno hoy; si los guardas y cumples, 14 y no te apartas de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras dioses ajenos y servirlos.[5] 

Consecuencias de la desobediencia



(Lv 26.14-46)

15 "Pero acontecer, si no oyes la voz de Jehov, tu Dios, y no procuras cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te ordeno hoy, vendrn sobre ti y te alcanzarn todas estas maldiciones. 
16 "Maldito sers t en la ciudad y maldito en el campo. 
17 "Maldita sern tu canasta y tu artesa de amasar. 
18 "Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cra de tus vacas y los rebaos de tus ovejas. 
19 "Maldito sers en tu entrar y maldito en tu salir. 
20 "Jehov enviar contra ti la maldicin, el quebranto y el asombro en todo cuanto pongas tu mano y hagas, hasta que seas destruido y perezcas muy pronto a causa de la maldad de las obras por las cuales me habrs dejado. 21 Jehov traer sobre ti mortandad, hasta que te haga desaparecer de la tierra a la cual vas a entrar para tomarla en posesin. 22 Jehov te herir de tisis, de fiebre, de inflamacin y de ardor, con sequa,[6] con calamidad repentina y con aublo,[7] que te perseguirn hasta que perezcas.[8] 
23 "Los cielos que estn sobre tu cabeza sern de bronce, y de hierro la tierra que est debajo de ti. 24 Dar Jehov como lluvia a tu tierra polvo y ceniza;[9] de los cielos descendern sobre ti hasta que perezcas. 25 Jehov te entregar derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrs contra ellos y por siete caminos huirs de ellos. Sers el espanto de todos los reinos de la tierra. 26 Tus cadveres servirn de comida a todas las aves del cielo y a las fieras de la tierra, y no habr quien las espante. 
27 "Jehov te herir con la lcera de Egipto,[10] con tumores, con sarna[11] y con comezn de que no puedas ser curado.[12] 28 Jehov te herir con locura, ceguera y turbacin de espritu, 29 y palpars al medioda como palpa el ciego en la oscuridad. No sers prosperado en tus caminos; no sers sino oprimido y robado todos los das, y no habr quien te salve. 
30 "Te desposars con una mujer y otro hombre dormir con ella; edificars una casa y no habitars en ella; plantars una via y no la disfrutars. 31 Tu buey ser matado ante tus propios ojos, y no comers de l; tu asno ser arrebatado en tu presencia, y no te ser devuelto; tus ovejas sern entregadas a tus enemigos, y no tendrs quien te las rescate. 32 Tus hijos y tus hijas sern entregados a otro pueblo; tus ojos lo vern, y desfallecern tras ellos todo el da, pero nada podrs hacer. 33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo lo comer un pueblo que no conociste, y no sers sino oprimido y quebrantado todos los das. 34 Y enloquecers a causa de lo que vers con tus ojos. 35 Te herir Jehov con maligna pstula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. 
36 "Jehov os llevar, a ti y al rey que hayas puesto sobre ti, a una nacin que ni t ni tus padres conocais, y all servirs a dioses ajenos, al palo y a la piedra.[13] 37 Sers motivo de horror, y servirs de refrn y de burla en todos los pueblos a los cuales te llevar Jehov. 38 Sacars mucha semilla al campo y recogers poco, porque la langosta lo consumir. 39 Plantars vias y labrars, pero no bebers vino ni recogers uvas, porque el gusano se las comer. 40 Tendrs olivos en todo tu territorio, pero no te ungirs con el aceite, porque tu aceituna se caer. 41 Hijos e hijas engendrars, y no sern para ti, porque irn en cautiverio. 42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra sern consumidos por la langosta. 43 El extranjero que estar en medio de ti se elevar sobre ti muy alto, y t descenders muy abajo. 44 l te prestar a ti y t no le prestars a l; l estar a la cabeza y t a la zaga. 
45 "Vendrn sobre ti todas estas maldiciones, te perseguirn y te alcanzarn hasta que perezcas; por cuanto no habrs atendido a la voz de Jehov, tu Dios, para guardar los mandamientos y los estatutos que l te mand. 46 Y sern sobre ti y tu descendencia como una seal y un prodigio para siempre. 
47 "Por cuanto no serviste a Jehov, tu Dios, con alegra y con gozo de corazn, cuando tenas abundancia de todas las cosas, 48 servirs, por tanto, a tus enemigos que enviar Jehov contra ti, con hambre, con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas. l pondr un yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. 49 Jehov traer contra ti una nacin venida de lejos, de los confines de la tierra, que volar como guila, una nacin cuya lengua no entiendas; 50 gente fiera de rostro, que no tendr respeto del anciano ni perdonar al nio. 51 Ella se comer el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; no te dejar grano, ni mosto, ni aceite, ni la cra de tus vacas, ni los rebaos de tus ovejas, hasta destruirte. 
52 "Pondr sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan en toda tu tierra los muros altos y fortificados en que t confas. Sitiar, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehov, tu Dios, te haya dado. 53 Comers el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehov, tu Dios, te dio, en medio del sitio y el apuro con que te angustiar tu enemigo. 54 El hombre ms amable y delicado entre los tuyos mirar con malos ojos a su hermano, a la mujer de su corazn y al resto de los hijos que le queden, 55 para no compartir con ellos la carne de sus hijos, que l se comer, por no haberle quedado nada en medio del asedio y la angustia a que te reducir tu enemigo en todas tus ciudades. 56 La ms amable y delicada entre vosotros, de tan pura delicadeza y ternura que nunca intentara sentar sobre la tierra la planta de su pie, mirar con malos ojos al marido de su corazn, a su hijo, a su hija, 57 y por carecer de todo, se ocultar[14] para comer la placenta que sale de entre sus pies y a los hijos que d a luz,[15] en medio del asedio y la angustia a que te reducir tu enemigo en tus ciudades. 
58 "Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta Ley que estn escritas en este libro, temiendo a ese nombre glorioso y temible de Jehov, tu Dios, 59 entonces Jehov aumentar terriblemente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, enfermedades malignas y duraderas, 60 y traer sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarn. 61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no est escrita en el libro de esta Ley,[16] Jehov la enviar sobre ti, hasta que seas destruido. 62 Y quedaris slo unos pocos, en lugar de haber sido tan numerosos como las estrellas del cielo, por cuanto no obedecisteis a la voz de Jehov, tu Dios. 63 As como Jehov se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, as se gozar Jehov en arruinaros y en destruiros. Seris arrancados de sobre la tierra a la que vais a entrar para tomarla en posesin. 64 Jehov te esparcir por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo, y all servirs a dioses ajenos que no conociste t ni tus padres, al leo y a la piedra. 65 Y ni aun entre estas naciones descansars, ni la planta de tu pie tendr reposo, pues all te dar Jehov un corazn temeroso, languidez de ojos y tristeza de alma. 66 Tendrs la vida como algo que pende delante de ti, estars temeroso de noche y de da y no tendrs seguridad de tu vida. 67 Por la maana dirs: "Quin diera que fuera la tarde!", y a la tarde dirs: "Quin diera que fuera la maana!", por el miedo que amedrentar tu corazn y por lo que vern tus ojos. 68 Y Jehov te har volver a Egipto en naves,[17] por el camino del cual te ha dicho: "Nunca ms volvers", y all seris vendidos a vuestros enemigos como esclavos y esclavas, y no habr quien os compre". 
						 NOTAS:

1. 28.1-68 Era usual en el antiguo Oriente aadir a las condiciones de un pacto, convenio o alianza una serie de bendiciones y maldiciones que deban recaer, respectivamente, sobre los que cumplan o dejaban de cumplir lo estipulado. Tambin los cdigos legislativos, como el clebre cdigo del rey Hamurabi, llevaban a veces un eplogo con frmulas de bendicin y maldicin. Ex 23.20; Lv 26.3-45. 
2. 28.1 Naciones de la tierra: otra posible traduccin: pueblos del pas, es decir, de Canan (lo mismo en v. 10,25; cf. Dt 11.22-25). 
3. 28.5 Tu canasta: alusin a la abundancia de frutos de la tierra que se recogan en canastas, como los higos, las uvas y las aceitunas. 
4. 28.6 En tu entrar... tu salir: es decir, en todo lo que hagas. Este modismo hebreo se refiere tambin a las expediciones militares, con la salida y el regreso de las tropas. 
5. 28.1-14 Dt 11.13-17. 
6. 28.22 Sequa: traduccin probable; heb. espada, es decir, la guerra. 
7. 28.22 Calamidad repentina... aublo: Estas palabras se refieren, respectivamente, a la resequedad producida por los vientos quemantes del desierto, y a una variedad de hongo que carcome el trigo y la cebada. 
8. 28.22 El texto hebreo enumera aqu siete plagas, porque este nmero es smbolo de plenitud (vase Gn 4.23-24 n.). 
9. 28.24 Polvo y ceniza: alusin a las tempestades que llevan la arena del desierto a los campos de cultivo. 
10. 28.27 La lcera de Egipto: tal vez una referencia a la viruela. 
11. 28.27 Sarna: lit. erupcin ulcerosa. 
12. 28.27 La identificacin de las enfermedades aqu mencionadas no es completamente segura. 
13. 28.36 Dt 4.27-28; 2 R 17.4-6; 25.8-12. 
14. 28.57 Se ocultar... d a luz: 2 R 6.28-29; Lm 4.10. 
15. 28.57 Sale de entre sus pies: otra posible traduccin: sale de sus entraas. En el AT, la palabra pies se emplea, a veces, como una forma discreta de referirse a los rganos genitales, tanto masculinos como femeninos. Vase Is 6.2 nota e. 
16. 28.61 El libro de esta Ley: lit. el libro de esta tor. El trmino tor suele traducirse por Ley. Vase Sal 1.2 nota d. Otra posible traduccin: Este libro de la enseanza. 
17. 28.68 Jehov te har volver a Egipto en naves: Algunos consideran que esta expresin es figurada y significa simplemente de prisa. Existen, sin embargo, frescos y relieves egipcios que representan naves cargadas de familias cananeas o semitas, llevadas a Egipto como esclavos. 

Deuteronomio 29


Pacto de Jehov con Israel en Moab

1 Estas son las palabras del pacto que Jehov mand a Moiss que celebrara con los hijos de Israel en la tierra de Moab, adems del pacto que concert con ellos en Horeb.[1] 2 Moiss, pues, llam a todo Israel y les dijo: 
"Vosotros habis visto todo lo que Jehov ha hecho ante vuestros ojos en la tierra de Egipto al faran, a todos sus siervos y a toda su tierra, 3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las seales y las grandes maravillas. 4 Pero hasta hoy Jehov no os ha dado corazn para entender, ni ojos para ver, ni odos para oir.[2] 5 Yo os he conducido durante cuarenta aos en el desierto, sin que vuestros vestidos hayan envejecido sobre vosotros ni vuestro calzado haya envejecido sobre vuestro pie. 6 No habis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra, para que supierais que yo soy Jehov, vuestro Dios. 
7 "Cuando llegasteis a este lugar, salieron Sehn, rey de Hesbn, y Og, rey de Basn, delante de nosotros para pelear; pero los derrotamos,[3] 8 conquistamos su tierra y se la dimos como heredad a Rubn, a Gad y a la media tribu de Manass.[4] 9 Guardaris, pues, las palabras de este pacto y las pondris por obra, para que prosperis en todo lo que hagis. 
10 "Vosotros todos estis hoy en presencia de Jehov, vuestro Dios: los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel; 11 vuestros nios, vuestras mujeres y los extranjeros que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta tu lea hasta el que saca tu agua; 12 para entrar en el pacto de Jehov, tu Dios, que bajo juramento Jehov, tu Dios, concierta hoy contigo, 13 para confirmarte hoy como su pueblo y para que l sea tu Dios, de la manera que te ha dicho y como lo jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 14 Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, 15 sino con los que estn aqu presentes hoy con nosotros delante de Jehov, nuestro Dios, y con los que no estn aqu hoy con nosotros. 16 Porque vosotros sabis cmo habitamos en la tierra de Egipto, y cmo hemos pasado en medio de las naciones por las cuales habis pasado. 17 Habis visto sus abominaciones y los dolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. 18 No sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazn se aparte hoy de Jehov, nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raz que produzca hiel y ajenjo,[5] 19 y despus de oir las palabras de esta maldicin, l se congratule en su corazn, diciendo: "Tendr paz, aunque ande en la dureza de mi corazn, puesto que con la embriaguez se aplaca la sed".[6] 20 No querr Jehov perdonarlo, sino que entonces humear la ira de Jehov y su celo sobre ese hombre, se asentar sobre l toda maldicin escrita en este libro y Jehov borrar su nombre de debajo del cielo. 21 Jehov lo apartar de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la Ley. 
22 "Y las generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten despus de vosotros, y el extranjero que vendr de lejanas tierras, cuando vean las plagas de aquella tierra y las enfermedades de que Jehov la habr hecho enfermar, dirn: 23 "Azufre y sal, abrasada est toda su tierra; no ser sembrada ni producir, ni crecer en ella hierba alguna, como sucedi en la destruccin de Sodoma y de Gomorra,[7] de Adma y de Zeboim, las cuales Jehov destruy en su furor y en su ira". 24 Ms an, todas las naciones preguntarn: "Por qu hizo esto Jehov a esta tierra? Qu significa el ardor de esta gran ira?" 25 Entonces respondern:[8] "Por cuanto dejaron el pacto de Jehov, el Dios de sus padres, que l concert con ellos cuando los sac de la tierra de Egipto; 26 fueron a servir a dioses ajenos, y se inclinaron ante dioses que no conocan y que ninguna cosa les haban dado. 27 Por tanto, se encendi la ira de Jehov contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro. 28 Jehov los desarraig de su tierra[9] con ira, con furor y con gran indignacin, y los arroj a otra tierra, como hoy se ve". 
29 "Las cosas secretas pertenecen a Jehov, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta Ley. 
						 NOTAS:

1. 29.1 La renovacin del pacto era necesaria porque la generacin con la que Jehov haba establecido el pacto del Sina haba muerto en el desierto, y ahora era una nueva generacin la que se dispona a entrar en la Tierra prometida. 
2. 29.4 Ro 11.8. 
3. 29.7 Sobre la derrota de Sehn, rey de Hesbn y Og, rey de Basn, cf. Nm 21.21-35. 
4. 29.8 Nm 32.33. 
5. 29.18 Heb 12.15. 
6. 29.19 Puesto que con la embriaguez se aplaca la sed: con referencia a las tierras bien regadas y a las tierras ridas. Otra posible traduccin: l ser la causa de la ruina de todos. Sin duda se trata de un modismo hebreo, aunque su sentido es oscuro. La oposicin de trminos contrarios parece implicar la idea de totalidad (vase Gn 1.1 nota b), de manera que aqu la frase podra aludir a un perjuicio que alcanza a todos sin distincin. 
7. 29.23 Gomorra: Vase Gn 13.10 nota c. 
8. 29.24-28 Preguntarn... respondern: Esta forma de dilogo imaginario entre los sorprendidos transentes y un interlocutor impersonal se vuelve a encontrar en 1 R 9.8-9; Jer 22.8-9. Cf. Jer 16.10-11. 
9. 29.28 Los desarraig de su tierra: Alusin a las deportaciones que tuvieron lugar despus de la destruccin de Samaria (722 a.C.) y de Jerusaln (587 a.C.). Cf. 2 R 17.1-23; 24.1-21. 

Deuteronomio 30


Condiciones para la restauracin y la bendicin

1 "Suceder que cuando hayan venido sobre ti todas estas cosas, la bendicin y la maldicin que he puesto delante de ti, te arrepientas en medio de todas las naciones adonde te haya arrojado Jehov, tu Dios, 2 te conviertas a Jehov, tu Dios, y obedezcas a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, t y tus hijos, con todo tu corazn y con toda tu alma, 3 entonces Jehov har volver a tus cautivos, tendr misericordia de ti y volver a recogerte de entre todos los pueblos adonde te haya esparcido Jehov, tu Dios. 4 Aunque tus desterrados estn en las partes ms lejanas que hay debajo del cielo, de all te recoger Jehov, tu Dios, y de all te tomar. 5 Jehov, tu Dios, te har volver a la tierra que heredaron tus padres, y ser tuya; te har bien y te multiplicar ms que a tus padres. 6 Y circuncidar Jehov, tu Dios, tu corazn,[1] y el corazn de tu descendencia, para que ames a Jehov, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma, a fin de que vivas. 7 Pondr Jehov, tu Dios, todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te persiguieron con odio. 8 T te convertirs, escuchars la voz de Jehov y pondrs por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. 9 Entonces Jehov, tu Dios, te har prosperar en toda la obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehov volver a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se goz sobre tus padres, 10 cuando obedezcas a la voz de Jehov, tu Dios, y guardes sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la Ley; cuando te conviertas a Jehov, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma. 
11 "Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difcil para ti, ni est lejos de ti. 12 No est en el cielo, para que digas: "Quin subir por nosotros al cielo, nos lo traer y nos lo har oir para que lo cumplamos?" 13 Ni est al otro lado del mar, para que digas: "Quin pasar por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oir, a fin de que lo cumplamos?" 14 Pues muy cerca de ti est la palabra, en tu boca y en tu corazn, para que la cumplas.[2] 
15 "Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, 16 porque yo te mando hoy que ames a Jehov, tu Dios, que andes en sus caminos y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehov, tu Dios, te bendiga en la tierra a la cual vas a entrar para tomarla en posesin. 17 Pero si tu corazn se aparta y no obedeces, te dejas extraviar, te inclinas a dioses ajenos y los sirves, 18 yo os declaro hoy que de cierto pereceris; no prolongaris vuestros das sobre la tierra adonde vais a entrar para tomarla en posesin tras pasar el Jordn. 19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos[3] hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin; escoge, pues, la vida, para que vivas t y tu descendencia, 20 amando a Jehov, tu Dios, atendiendo a su voz y siguindolo a l, pues l es tu vida, as como la prolongacin de tus das, a fin de que habites sobre la tierra que jur Jehov a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob,[4] que les haba de dar". 
						 NOTAS:

1. 30.6 Y circuncidar Jehov, tu Dios, tu corazn: otra posible traduccin: Pondr la marca del pacto en el corazn. Vase Dt 10.16 n. 
2. 30.12-14 Cf. Ro 10.6-8. 
3. 30.19 En el antiguo Oriente, al celebrarse un pacto entre un soberano y sus vasallos, o entre personas de una misma categora, sola ponerse como testigos a los dioses de las partes contratantes. En el pacto de Jehov con su pueblo, los testigos son los cielos y la tierra, es decir, el universo entero creado por Dios (vase Gn 1.1 nota b). Tambin los profetas invocan a veces como testigos al cielo y a la tierra (cf. Is 1.2; Os 2.21-22; Miq 6.2). 
4. 30.20 Abraham, Isaac y Jacob: Gn 12.7; 26.3; 28.13. 

Deuteronomio 31


Josu es instalado como sucesor de Moiss

1 Fue Moiss y le dirigi estas palabras a todo Israel. 2 Les dijo: 
"Ya tengo ciento veinte aos de edad y no puedo salir ni entrar. Adems de esto, Jehov me ha dicho: "No pasars este Jordn". 3 Jehov, tu Dios, l pasa delante de ti; l destruir a estas naciones delante de ti, y las heredars. Josu ser el que pasar delante de ti, como Jehov ha dicho. 4 Jehov har con ellos como hizo con Sehn y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruy.[1] 5 Los entregar Jehov delante de vosotros, y haris con ellos conforme a todo lo que os he mandado. 6 Esforzaos y cobrad nimo! No temis ni tengis miedo de ellos, porque Jehov, tu Dios, es el que va contigo; no te dejar, ni te desamparar". 
7 Despus llam Moiss a Josu y le dijo en presencia de todo Israel: 
"Esfurzate y anmate!, porque t entrars con este pueblo a la tierra que jur Jehov a sus padres que les dara, y t se la hars heredar. 8 Jehov va delante de ti; l estar contigo, no te dejar ni te desamparar.[2] No temas ni te intimides". 
9 Escribi Moiss esta Ley[3] y se la dio a los sacerdotes, hijos de Lev, que llevaban el Arca del pacto de Jehov, y a todos los ancianos de Israel. 10 Y Moiss les dio esta orden: 
"Cada siete aos, al llegar el ao de la remisin,[4] en la fiesta de los Tabernculos,[5] 11 cuando vaya todo Israel a presentarse delante de Jehov, tu Dios,[6] en el lugar que l escoja, leers esta Ley ante todo Israel, a odos de todos ellos. 12 Hars congregar al pueblo, hombres, mujeres y nios, y los extranjeros que estn en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Jehov, vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley. 13 Tambin los hijos de ellos, que no la conocen, podrn orla y aprendern a temer a Jehov, vuestro Dios, todos los das que vivis sobre la tierra que vais a poseer tras pasar el Jordn".[7] 
14 Luego Jehov dijo a Moiss: 
"Mira, se ha acercado el da de tu muerte. Llama a Josu y esperad en el Tabernculo de reunin para que yo le d mis rdenes". 
Fueron, pues, Moiss y Josu, y esperaron en el Tabernculo de reunin, 15 y se apareci Jehov en el Tabernculo, en la columna de nube, la cual se puso sobre la puerta del Tabernculo. 16 Entonces Jehov dijo a Moiss: 
"He aqu que vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantar para prostituirse[8] tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para vivir en medio de ella. Me dejar e invalidar el pacto que he concertado con l. 17 Pero aquel da se encender mi furor contra l, los abandonar y esconder de ellos mi rostro;[9] sern consumidos y vendrn sobre ellos muchos males y angustias. Dirn en aquel da: "No me han venido estos males porque no est mi Dios en medio de m?" 18 Pero ciertamente yo esconder mi rostro en aquel da, por todo el mal que ellos habrn hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos. 
19 "Ahora pues, escribe este cntico y ensalo a los hijos de Israel; ponlo en su boca, para que este cntico me sirva de testigo contra los hijos de Israel. 20 Porque cuando yo los introduzca en la tierra que jur a sus padres, la cual fluye leche y miel, comern hasta saciarse, y engordarn, se volvern a dioses ajenos y los servirn, me enojarn e invalidarn mi pacto. 21 Y cuando les vengan muchos males y angustias, entonces este cntico servir de testigo contra l, pues ser recordado por boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que jur darles". 
22 Moiss escribi este cntico[10] aquel da, y lo ense a los hijos de Israel. 
23 Luego dio esta orden[11] a Josu hijo de Nun: 
"Esfurzate y anmate!,[12] pues t introducirs a los hijos de Israel en la tierra que les jur, y yo estar contigo". 

Orden de guardar la Ley junto al Arca

24 Cuando acab Moiss de escribir las palabras de esta Ley en un libro hasta concluirlo, 25 Moiss dio estas rdenes a los levitas que llevaban el Arca del pacto de Jehov: 
26 "Tomad este libro de la Ley y ponedlo al lado del Arca del pacto de Jehov, vuestro Dios; que est all como testigo contra ti. 27 Porque yo conozco tu rebelin y tu dura cerviz. Si aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehov; cunto ms despus que yo haya muerto? 28 Congregad junto a m a todos los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales; yo hablar en sus odos estas palabras, y llamar como testigos contra ellos a los cielos y a la tierra. 29 Porque yo s que, despus de mi muerte, ciertamente os corromperis y os apartaris del camino que os he mandado, y que la desgracia vendr sobre vosotros en los das venideros, por haber hecho lo malo ante los ojos de Jehov, enojndolo con la obra de vuestras manos". 

Cntico de Moiss

30 Entonces pronunci Moiss a odos de toda la congregacin de Israel, de principio a fin, las palabras de este cntico: 
						 NOTAS:

1. 31.4 Nm 21.21-35. 
2. 31.8 Jos 1.5; Heb 13.5. 
3. 31.9 Esta Ley: La seccin siguiente (v. 9-13) se refiere a la institucin de una nueva prctica litrgica, que inclua la lectura de esta Ley (v. 11,12), es decir, del libro de Deuteronomio, cada siete aos en el santuario central (cf. Dt 12). 
4. 31.10 El ao de la remisin: Dt 15.1-11. 
5. 31.10 La fiesta de los Tabernculos: Dt 16.13-15. 
6. 31.11 Delante de Jehov, tu Dios: lit. a ver el rostro. 
7. 31.11-13 2 R 23.2; Neh 8.1-8. 
8. 31.16 Para prostituirse: La idolatra se comparaba con el adulterio y la prostitucin, porque era una infidelidad a Jehov, Dios y esposo de Israel. Vase Jer 2.20 nota w; cf. Os 2.5. 
9. 31.17 Y esconder de ellos mi rostro: otra posible traduccin: No me preocupar de ellos para nada. 
10. 31.22 El cntico aqu mencionado es el de Dt 32.1-43. 
11. 31.23 Nm 27.23. 
12. 31.23 Jos 1.6. 

Deuteronomio 32

    1 "Escuchad, cielos, y hablar; 
    oiga la tierra los dichos de mi boca. 
    2 Gotear como la lluvia mi enseanza; 
    destilar como el roco mi razonamiento, 
    como la llovizna sobre la grama, 
    como las gotas sobre la hierba. 
    3 "Proclamar el nombre de Jehov: 
    engrandeced a nuestro Dios! 
    4 l es la Roca,[1] cuya obra es perfecta, 
    porque todos sus caminos son rectos. 
    Es un Dios de verdady no hay maldad en l; 
    es justo y recto. 
    5 "La corrupcin no es suya; 
    de sus hijos es la mancha,[2] 
    generacin torcida y perversa. 
    6 As pagis a Jehov, 
    pueblo loco e ignorante? 
    No es l tu padre, que te cre? 
    l te hizo y te estableci. 
    7 "Acurdate de los tiempos antiguos, 
    considera los aosde muchas generaciones; 
    pregunta a tu padre, y l te lo contar; 
    a tus ancianos, y ellos te lo dirn. 
    8 Cuando el Altsimo[3] hizo heredar a las naciones, 
    cuando hizo dividira los hijos de los hombres, 
    estableci los lmites de los pueblos[4] 
    segn el nmero de los hijos de Israel.[5] 
    9 Porque la porcin de Jehov es su pueblo; 
    Jacob, la heredad que le toc. 
    10 Lo hall en tierra de desierto, 
    en yermo de horrible soledad; 
    lo rode, lo instruy, 
    lo guard como a la nia de su ojo. 
    11 como el guila que excita su nidada, 
    revoloteando sobre sus pollos, 
    as extendi sus alas, lo tom, 
    y lo llev sobre sus plumas.[6] 
    12 "Jehov solo lo gui, 
    y con l no hubo dios extrao. 
    13 Lo hizo subir sobre las alturasde la tierra,[7] 
    comi los frutos del campo, 
    lo aliment con miel de la pea 
    y con aceite del duro pedernal, 
    14 con mantequilla de vacasy leche de ovejas; 
    con grasa de corderos 
    y carneros de Basn,y tambin machos cabros; 
    con lo mejor del trigo, 
    y de la sangre de la uva bebiste vino. 
    15 "Pero engord Jesurn,[8] y tir coces 
    (engordaste, te cubriste de grasa); 
    entonces abandon al Dios que lo hizo 
    y menospreci la Roca de su salvacin. 
    16 Provocaron sus celos con dioses ajenos, 
    y su ira con abominaciones. 
    17 Sacrificaron a los demonios,[9] y no a Dios; 
    a dioses que no haban conocido, 
    a nuevos dioses venidos de cerca, 
    que no haban temido vuestros padres. 
    18 "De la Roca que te cre te olvidaste; 
    te has olvidado de Dios, tu creador. 
    19 Lo vio Jehov, y se encendi su ira 
    por el menosprecio de sus hijosy de sus hijas. 
    20 Y dijo: "Esconder de ellos mi rostro,[10] 
    ver cul ser su fin; 
    porque son una generacin perversa, 
    hijos infieles. 
    21 Ellos provocaron mis celos[11] con lo que no es Dios; 
    me irritaron con sus dolos. 
    Yo tambin provocar sus celoscon un pueblo[12] que no es pueblo, 
    los irritar con una nacin insensata. 
    22 Porque se ha encendidoel fuego de mi ira, 
    y arder hasta las profundidadesdel seol;[13] 
    devorar la tierra y sus frutos, 
    y abrasar los fundamentosde los montes. 
    23 Yo amontonar males sobre ellos; 
    emplear en ellos mis flechas. 
    24 Quedarn extenuados por el hambre, 
    consumidos por la fiebre ardientey la peste maligna. 
    Diente de fierasenviar tambin sobre ellos, 
    con veneno de serpientes de la tierra. 
    25 Por fuera desolar la espada, 
    y dentro de las casas el espanto; 
    tanto al joven como a la muchacha, 
    al nio de pecho como al hombre cano. 
    26 Yo haba dicho que los esparcira[14] lejos, 
    que borrara su recuerdode en medio de los hombres, 
    27 pero tem la jactancia del enemigo, 
    el envanecimiento de sus adversarios, 
    no sea que digan:Nuestra mano prevalece ptab y ha hecho todo esto, y no Jehov ". 
    28 "Porque son nacin privada de consejos, 
    y no hay en ellos entendimiento. 
    29 Ojal fueran sabios, comprendieran esto 
    y se dieran cuenta del fin que los espera! 
    30 Cmo podra perseguir uno a mil, 
    y dos hacer huir a diez mil, 
    si su Roca no los hubiera vendido 
    y Jehov no los hubiera entregado? 
    31 Porque la roca de ellosno es como nuestra Roca, 
    y aun nuestros enemigosson de ello testigos. 
    32 Porque de la vid de Sodomaes la vid de ellos, 
    y de los campos de Gomorra; 
    las uvas de ellos son uvas ponzoosas, 
    racimos muy amargos tienen. 
    33 Veneno de serpientes es su vino, 
    y ponzoa cruel de spides. 
    34 "No tengo yo esto guardado conmigo, 
    sellado en mis tesoros? 
    35 Ma es la venganza[15] y la retribucin; 
    a su tiempo su pie resbalar, 
    porque el da de su afliccin est cercano 
    y lo que les est preparado se apresura. 
    36 "S, Jehov juzgar a su pueblo, 
    y por amor de sus siervos[16] se arrepentir, 
    cuando vea que la fuerza pereci, 
    y que no queda ni siervo ni libre.[17] 
    37 Entonces dir: "Dnde estn sus dioses, 
    la roca en que se refugiaban, 
    38 que coman la grasa de sus sacrificios 
    y beban el vino de sus libaciones?" 
    Que se levanten y os ayuden! 
    Que vengan y os defiendan! 
    39 Ved ahora que yo, yo soy, 
    y no hay dioses conmigo; 
    yo hago morir y yo hago vivir, 
    yo hiero y yo sano, 
    y no hay quien se pueda librarde mis manos. 
    40 Porque yo alzar a los cielos mi mano,[18] 
    y dir: Vivo yo para siempre! 
    41 Cuando afile mi reluciente espada 
    y mi mano empue el juicio, 
    tomar venganza de mis enemigos 
    y dar su retribucina los que me aborrecen. 
    42 Embriagar de sangre mis flechas, 
    y mi espada devorar carne; 
    sangre de muertos y cautivos, 
    cabezas de jefes enemigos. 
    43 "Alabad, naciones, a su pueblo,[19] 
    porque l vengar la sangre de sus siervos,[20] 
    tomar venganza de sus enemigos, 
    y har expiacinpor la tierra de su pueblo!"[21] 
44 Moiss, acompaado por Josu[22] hijo de Nun, fue y recit todas las palabras de este cntico a odos del pueblo. 45 Cuando acab Moiss de recitar todas estas palabras ante todo Israel, 46 les dijo: "Aplicad vuestro corazn a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que mandis a vuestros hijos que cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley. 47 Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, pues por medio de esta Ley haris prolongar vuestros das sobre la tierra a la que vais para tomarla en posesin tras pasar el Jordn". 

Se le permite a Moiss contemplarla tierra de Canan

48 Aquel mismo da Jehov habl a Moiss y le dijo: 
49 "Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que est frente a Jeric, y mira la tierra de Canan, que yo doy por heredad a los hijos de Israel. 50 Muere all en el monte al cual subes, y te reunirs a tu pueblo, as como muri Aarn, tu hermano, en el monte Hor, y se reuni a su pueblo. 51 Por cuanto pecasteis contra m en medio de los hijos de Israel, en las aguas de Meriba, en Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. 52 Vers, por tanto, delante de ti la tierra, pero no entrars all, en la tierra que doy a los hijos de Israel".[23] 
						 NOTAS:

1. 32.4 l es la Roca: Otra traduccin posible: l es nuestro protector. La imagen de la roca, que aparece varias veces en el cntico (v. 15,18,30,31,37), expresa la idea de firmeza y proteccin. Vase Sal 18.2 nota d. 
2. 32.5 De sus hijos es la mancha: Otra posible traduccin: Que son indignos de ser sus hijos. 
3. 32.8 Altsimo: heb. Elin; antiguo ttulo de Dios, usado tambin por los pueblos cananeos. Vase Gn 14.18 nota t. 
4. 32.8 Hch 17.26. 
5. 32.8 Segn el nmero de los hijos de Israel: otra posible traduccin: Pero tom en cuenta a los israelitas. Un antiguo ms. hebreo y las versiones antiguas dicen, en lugar de hijos de Israel, hijos de Dios, con referencia a los ngeles o a los servidores celestiales de Dios. 
6. 32.11 Ex 19.4. 
7. 32.13 Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra: lit. lo puso a caballo o lo subi a un carro de guerra. Quiz alude al hecho de que los israelitas se instalaron preferentemente en las regiones altas del pas. 
8. 32.15 Jesurn: nombre potico de Israel, de significado incierto. Probablemente se trata de un diminutivo derivado de la palabra hebrea que significa recto o justo. Otros lo derivan de la palabra hebrea que significa toro, como smbolo de fuerza. Cf. Dt 33.5,26; Is 44.2. Vase Ex 32.4 nota d. 
9. 32.17 1 Co 10.20. 
10. 32.20 Esconder de ellos mi rostro: es decir, Voy a volverles la espalda. 
11. 32.21 Ex 20.5; 1 Co 10.22. 
12. 32.21 Ro 10.19. 
13. 32.22 Las profundidades del seol: o sea, la regin de los muertos, que los antiguos hebreos situaban en lo ms profundo de la tierra. Vase Sal 6.5 n. 
14. 32.26 Los esparcira: otra posible traduccin: los despedazara. 
15. 32.35 Ma es la venganza: segn un ms. y la versin griega (LXX): para el da en que me vengue. Ro 12.19; Heb 10.30. 
16. 32.36 Sal 135.14. 
17. 32.36 Ni siervo ni libre: heb. lit. ni retenido ni suelto, modismo que puede entenderse de distintas maneras: ni esclavo ni libre, ni casado ni soltero, ni menor ni adulto; o, si se trata de ganado, ni encerrado (en el corral) ni suelto (en el campo). 
18. 32.40 Alzar la mano era el gesto que se haca al prestar un juramento. 
19. 32.43 Su pueblo: Ro 15.10. 
20. 32.43 Sus siervos: Ap 19.2. 
21. 32.43 Un antiguo ms. hebreo y la versin griega (LXX) ofrecen un texto ms extenso de este v.: Algrense, cielos, con l! Adrenle todos los dioses (o los hijos de Dios) ! Algrense, naciones, con su pueblo, y que todos los mensajeros de Dios se fortalezcan para l! l vengar la muerte de sus hijos, tomar venganza de sus enemigos. Dar su merecido a los que lo aborrecen, el Seor perdonar a la tierra de su pueblo. 
22. 32.44 El texto hebreo trae aqu el nombre de Oseas ("el que salva", Nm 13.8), que Moiss cambi por el de (Josu "Jehov salva", Nm 13.16). 
23. 32.48-52 Nm 20.10-13; 27.12-14; Dt 3.23-27. 

Deuteronomio 33


Moiss bendice a las doce tribusde Israel 

1 [1] Esta es la bendicin con la cual Moiss, varn de Dios,[2] bendijo a los hijos de Israel, antes de morir. 2 l dijo: 
    "Jehov vino de Sina,[3] 
    de Seir los alumbr, 
    resplandeci desde el monte de Parn, 
    avanz entre diez millares de santos,[4] 
    con la ley de fuego a su mano derecha.[5] 
    3 An am a su pueblo; 
    todos los consagrados a lestaban en su mano. 
    Por tanto, ellos siguieron tus pasos, 
    recibiendo direccin de ti,[6] 
    4 cuando Moiss nos orden la Ley, 
    como heredad de la congregacinde Jacob. 
    5 Y hubo un rey en Jesurn[7] 
    cuando se congregaronlos jefes del pueblo 
    con las tribus de Israel. 
    6 "Viva Rubn, y no muera 
    ni sean pocos sus hombres". 
7 Esta bendicin profiri para Jud. Dijo as: 
    "Oye, Jehov, la voz de Jud, 
    y llvalo a su pueblo; 
    sus manos le basten,[8] 
    y t seas su ayuda contra sus enemigos". 
8 Para Lev dijo: 
    "Tu Tumim y tu Urim[9] sean para el varn piadoso 
    a quien probaste en Masah,[10] 
    con quien contendisteen las aguas de Meriba,[11] 
    9 quien dijo de su padre y de su madre: 
    "Nunca los he visto"; 
    quien no reconoci a sus hermanos, 
    ni a sus hijos conoci. 
    Pues ellos guardaron tus palabras 
    y cumplieron tu pacto.[12] 
    10 Ellos ensearn tus juicios a Jacob 
    y tu Ley a Israel. 
    Pondrn el incienso delante de ti 
    y el holocausto sobre tu altar. 
    11 Bendice, Jehov, lo que hagan 
    y recibe con agrado la obra de sus manos. 
    Hiere los lomos de sus enemigos 
    y de quienes lo aborrezcan, 
    para que nunca se levanten". 
12 Para Benjamn dijo: 
    "El amado de Jehovhabitar confiado cerca de l; 
    lo cubrir siempre,[13] 
    y entre sus hombros morar".[14] 
13 Para Jos dijo: 
    "Bendita de Jehov sea tu tierra, 
    con lo mejor de los cielos, con el roco 
    y con el abismo que est abajo. 
    14 Con los ms escogidos frutos del sol, 
    con el rico producto de la luna, 
    15 con el fruto ms finode los montes antiguos, 
    con la abundancia de los collados eternos, 
    16 con las mejores ddivas de la tierray su plenitud 
    y la gracia del que habit en la zarza,[15] 
    venga sobre la cabeza de Jos 
    y sobre la frente de aquelque es prncipe entre sus hermanos. 
    17 Como el primognito de su toroes su gloria; 
    sus cuernos, como cuernos de bfalo.[16] 
    Con ellos cornear a todos los pueblos 
    hasta los confines de la tierra. 
    ellos son los diez millares de Efran, 
    y ellos son los millares de Manass".[17] 
18 Para Zabuln dijo: 
    "Algrate, Zabuln, cuando salgas;[18] 
    y t, Isacar, en tus tiendas! 
    19 Llamarn a los pueblos a su monte;[19] 
    all ofrecern sacrificios de justicia, 
    por lo cual gozarnde la abundancia de los mares[20] 
    y de los tesoros escondidosde la arena".[21] [22] 
20 Para Gad dijo: 
    "Bendito el que hizo ensanchar a Gad! 
    Como len reposa, 
    y arrebata brazo y testa. 
    21 Escoge lo mejor de la tierra para s, 
    porque all le fue reservadala porcin del legislador. 
    Vino en la delantera del pueblo; 
    con Israel ejecut los mandatos 
    y los justos decretos de Jehov".[23] 
22 Para Dan dijo: 
    "Dan es cachorro de len 
    que salta desde Basn".[24] 
23 Para Neftal dijo: 
    "Neftal, saciado de favores, 
    lleno de la bendicin de Jehov, 
    posee el occidente y el sur"[25] . 
24 Para Aser dijo: 
    "Bendito entre los hijos sea Aser! 
    Sea el amado de sus hermanos 
    y moje en aceite su pie. 
    25 Hierro y bronce sern tus cerrojos, 
    y como tus das sern tus fuerzas. 
    26 "No hay como el Dios de Jesurn,[26] 
    quien cabalga sobre los cielospara tu ayuda, 
    y sobre las nubes[27] con su grandeza. 
    27 El eterno Dios es tu refugio 
    y sus brazos eternos[28] son tu apoyo. 
    l ech al enemigo delante de ti, 
    y dijo: "Destruye!" 
    28 Israel habitar confiado, 
    la fuente de Jacob habitar sola 
    en tierra de grano y de vino; 
    hasta sus cielos destilarn roco. 
    29 Bienaventurado t, Israel! 
    Quin como t,pueblo salvado por Jehov? 
    l es tu escudo protector, 
    la espada de tu triunfo. 
    As que tus enemigos sern humillados, 
    y t pisotears sus lugares altos".[29] 
						 NOTAS:

1. 33.1-29 Moiss, como padre de Israel, se despide de las doce tribus y les imparte su bendicin. La costumbre de bendecir a los hijos poco antes de morir es bien conocida en el AT (cf. Gn 27.27-40; 48.15-16; 49.1-28). En el catlogo de las tribus se omite el nombre de Simen, pero se mantiene el nmero doce, mencionando en lugar de Jos a sus dos hijos, Efran y Manass (Gn 48.8-14). La omisin se debe, probablemente, a que la tribu de Simen fue ms tarde absorbida por Jud, dejando as de ser una tribu independiente. 
2. 33.1 Varn de Dios: ttulo dado a Moiss tambin en el encabezamiento de Sal 90 y en Jos 14.6. Este ttulo se usa frecuentemente para designar a los profetas (cf. 1 R 17.18; 2 R 4.7,9). 
3. 33.2 Las bendiciones propiamente dichas estn precedidas por un himno o canto de alabanza, en el que Jehov es celebrado como un rey victorioso (v. 5) que ama e instruye a su pueblo (v. 3-4). El texto de todo este cap., debido al uso del lenguaje potico, ofrece numerosas dificultades y la traduccin es con frecuencia poco segura. 
4. 33.2 Avanz entre diez millares de santos: Quiz una referencia a Israel, pueblo especialmente consagrado al Seor (cf. v. 3). Otra posible traduccin: avanza desde Meriba-cades. 
5. 33.2 Con la ley de fuego a su mano derecha: otra posible traduccin: Nos trae el fuego de la ley. 
6. 33.3 Ellos siguieron tus pasos: otra posible traduccin: Se rinden a tus pies. 
7. 33.5 Jesurn: Vase Dt 32.15 n. 
8. 33.7 Sus manos le basten: otra posible traduccin: Defindelo con tu poder, o fortalece su poder. 
9. 33.8 Acerca del Tumim y el Urim, vase Ex 28.30 n. 
10. 33.8 Ex 17.7. 
11. 33.8 Ex 17.7; Nm 20.13. 
12. 33.9 Ex 32.25-29. 
13. 33.12 Lo cubrir siempre: otra posible traduccin: El Altsimo...: segn la versin griega (LXX); heb. sobre l. 
14. 33.12 Y entre sus hombros morar: otra posible traduccin: entre sus laderas, quiz aludiendo a los santuarios de Siloh o de Jerusaln, ambos situados entre colinas. Tambin puede traducirse as: Vivir bajo su proteccin. 
15. 33.16 Ex 3.2,4. 
16. 33.17 Sus cuernos como cuernos de bfalo: otra posible traduccin: Poderoso como un bfalo. Entre los antiguos pueblos orientales, el cuerno era smbolo de poder y majestad. Por eso, los dioses eran representados con un gorro o turbante provisto de cuernos. Vase Ex 27.2 n.; Nm 23.22 n. 
17. 33.13-17 Gn 49.22-26. 
18. 33.18 Cuando salgas: probable alusin a las expediciones comerciales martimas. 
19. 33.19 A su monte: Este monte podra ser el Tabor, situado en el lmite entre Zabuln e Isacar, aunque tambin podra tratarse del monte Carmelo. 
20. 33.19 La abundancia de los mares: es decir, los productos del comercio martimo. 
21. 33.19 Algunos ven aqu una alusin a la industria del vidrio, mientras que para otros se trata del comercio terrestre en general. 
22. 33.18-19 Gn 49.13; Jos 19.10-16. 
23. 33.20-21 Nm 32.1-42. 
24. 33.22 Jos 19.47; Jue 18.1-29. 
25. 33.23 Jos 19.33-39. 
26. 33.26 Jesurn: Vase Dt 32.15 n. 
27. 33.26 Sobre las nubes: En los textos antiguos procedentes de Canan, el dios Baal es el que cabalga sobre las nubes. La poesa hebrea adopt esta figura potica y la aplic a Jehov, Dios de Israel. Vase Sal 68.4 n. 
28. 33.27 Sus brazos eternos son tu apoyo: lit. debajo (de ti) estn los brazos eternos. 
29. 33.29 Y t pisotears sus lugares altos: es decir, las colinas donde los enemigos de Israel rendan culto a sus dioses. Otra posible traduccin: Y t aplastars su orgullo, o bien: y t pisars sus espaldas. 

Deuteronomio 34


Muerte y sepultura de Moiss

1 Subi Moiss de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que est enfrente de Jeric, y le mostr Jehov toda la tierra de Galaad[1] hasta Dan,[2] 2 todo Neftal, la tierra de Efran y de Manass, toda la tierra de Jud hasta el mar occidental, 3 el Neguev,[3] el valle y la llanura de Jeric, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.[4] 4 Y le dijo Jehov: 
"Esta es la tierra que promet a Abraham, a Isaac y a Jacob,[5] diciendo: "A tu descendencia la dar". Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasars all". 
5 All muri Moiss, siervo de Jehov,[6] en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehov. 6 Y lo enterr[7] en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor,[8] y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. 7 Tena Moiss ciento veinte aos de edad[9] cuando muri; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdi su vigor. 
8 Lloraron los hijos de Israel a Moiss en los campos de Moab treinta das; as se cumplieron los das de llanto y de luto por Moiss. 9 Josu hijo de Nun estaba lleno del espritu de sabidura, porque Moiss haba puesto sus manos sobre l, y los hijos de Israel lo obedecieron haciendo como Jehov mand a Moiss.[10] 
10 Nunca ms se levant un profeta en Israel como Moiss, a quien Jehov conoci cara a cara;[11] 11 nadie como l por todas las seales y prodigios que Jehov le envi a hacer en tierra de Egipto, contra el faran y todos sus siervos, y contra toda su tierra, 12 y por el gran poder y los hechos grandiosos y terribles que Moiss hizo a la vista de todo Israel. 
						 NOTAS:

1. 34.1 Galaad: regin al este del Jordn. Vase Dt 2.36 nota t. 
2. 34.1 Dan: en el extremo norte de Canan. 
3. 34.3 Neguev: el gran desierto al sur de Palestina. Vase Abd v. 19-20 nota w. 
4. 34.3 La llanura... Zoar: Vase Gn 13.10 nota b. 
5. 34.4 Abraham, Isaac y Jacob: Gn 12.7; 26.3; 28.13. 
6. 34.5 Moiss, siervo de Jehov: Vase Is 42.1 nota b. 
7. 34.6 Y lo enterr: Segn el contexto, el sujeto de este verbo es Jehov. En este v. se funda la tradicin rabnica segn la cual fue Dios mismo quien sepult a Moiss. El ms. del Pentateuco usado por los samaritanos (vase Dt 27.4 n.) y la versin griega (LXX) dicen: lo enterraron. 
8. 34.6 Bet-peor: otro nombre de Baal-peor. Vase Dt 3.29 n. 
9. 34.7 Tena Moiss ciento veinte aos de edad: Segn la tradicin juda recogida en el discurso de Esteban, la vida de Moiss se divide en tres perodos: cuarenta aos en Egipto (Hch 7.23), cuarenta en Madin (7.30), y cuarenta en el desierto a partir del xodo (7.36). Esto suma un total de ciento veinte aos, lo que corresponde a la cifra dada en este v., en el cual se funda la concepcin juda segn la cual 120 aos son la duracin ideal de una vida humana. 
10. 34.9 Nm 27.18,23; Jos 1.16-18. 
11. 34.10 Ex 33.11; Nm 12.6-8; Dt 18.15-18; Hch 3.22-23. 

Josu 1


1. LA CONQUISTA DE CANAN (1.1--12.24)



Preparativos para la conquistade Canan 

1 [1] Aconteci despus de la muerte de Moiss,[2] siervo de Jehov,[3] que Jehov habl a Josu hijo de Nun, servidor de Moiss,[4] y le dijo: 2 "Mi siervo Moiss ha muerto. Ahora, pues, levntate y pasa este Jordn, t y todo este pueblo, hacia la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 3 Yo os he entregado, tal como lo dije a Moiss, todos los lugares que pisen las plantas de vuestros pies.[5] 4 Desde el desierto y el Lbano hasta el gran ro ufrates, toda la tierra de los heteos[6] hasta el Mar Grande donde se pone el sol, ser vuestro territorio. 5 Nadie podr hacerte frente en todos los das de tu vida: como estuve con Moiss, estar contigo; no te dejar ni te desamparar.[7] 6 Esfurzate y s valiente,[8] porque t repartirs a este pueblo como heredad la tierra que jur dar a sus padres. 7 Solamente esfurzate y s muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moiss te mand; no te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartar de tu boca este libro de la Ley, sino que de da y de noche meditars[9] en l, para que guardes y hagas conforme a todo lo que est escrito en l, porque entonces hars prosperar tu camino y todo te saldr bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehov, tu Dios, estar contigo[10] dondequiera que vayas". 
10 Entonces Josu dio esta orden a los oficiales del pueblo:[11] 11 "Id por el campamento y dad esta orden al pueblo: "Preparaos comida, porque dentro de tres das pasaris el Jordn para entrar a poseer la tierra que Jehov, vuestro Dios, os da en posesin"". 
12 Tambin habl Josu a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manass, y les dijo: 
13 --Acordaos de lo que os mand Moiss, siervo de Jehov, cuando dijo: "Jehov, vuestro Dios, os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.[12] 14 Vuestras mujeres, vuestros nios y vuestros ganados quedarn en la tierra que Moiss os ha dado a este lado del Jordn; pero vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaris armados delante de vuestros hermanos, y los ayudaris 15 hasta tanto Jehov les haya dado reposo igual que a vosotros, y ellos tambin posean la tierra que Jehov, vuestro Dios, les da. Despus volveris a la tierra de vuestra herencia, la cual Moiss, siervo de Jehov, os ha dado a este lado del Jordn, hacia donde nace el sol, y entraris en posesin de ella".[13] 
16 Entonces ellos respondieron a Josu: 
--Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. 17 De la manera que obedecimos a Moiss en todas las cosas, as te obedeceremos a ti; solamente que Jehov, tu Dios, est contigo, como estuvo con Moiss. 18 Cualquiera que sea rebelde a tu mandamiento y no obedezca tus rdenes en todas las cosas que le mandes, que muera. T, solamente esfurzate y s valiente.[14] 
						 NOTAS:

1. 1.1-9 Esta exhortacin del Seor a Josu es una especie de prlogo a todo el libro, especialmente a los relatos de la conquista de Canan (caps. 2--12). El valor, la firmeza y la inquebrantable fidelidad a la ley de Jehov son las condiciones indispensables para iniciar y completar exitosamente la etapa que est a punto de comenzar. 
2. 1.1 La referencia a la muerte de Moiss relaciona este cap. con el final de Deuteronomio (cap. 34). Segn Nm 27.18; Dt 1.38, el Seor ya haba elegido a Josu como sucesor de Moiss. Ahora le ordena que se ponga al frente del pueblo y lo introduzca en la Tierra prometida, llevando as a buen trmino la obra que haba comenzado con el xodo de Egipto. 
3. 1.1 Moiss, siervo de Jehov: Cf. Ex 14.31; Nm 12.7; Dt 34.5; 2 Cr 24.9; Dn 9.11. Vase Is 42.1 nota b. 
4. 1.1 Servidor de Moiss: Ex 24.13; 33.11; Nm 11.28. 
5. 1.3 Cf. Dt 11.24. 
6. 1.4 La tierra de los heteos: Esta expresin se refiere aqu a las regiones de Siria y Palestina, y no al antiguo imperio hitita, que hasta el momento de su desaparicin (hacia el 1170 a.C.) haba ocupado la parte central de Asia Menor. Cf. 1 R 10.29; 2 R 7.6; 2 Cr 1.17. Acerca de las fronteras de todo el territorio asignado a Israel, vanse Dt 1.7 nota k y el mapa correspondiente. 
7. 1.5 Cf. Dt 31.6,8; Heb 13.5. 
8. 1.6 Cf. Dt 31.6,7,23. 
9. 1.8 Meditars: El verbo hebreo se refiere propiamente a una lectura en voz baja pero audible, de acuerdo con la manera de leer en privado que era usual en la antiguedad. Cf. Sal 1.2; Hch 8.28. 
10. 1.9 Estar contigo: Vanse las referencias en Ex 3.12 nota j. 
11. 1.10 Estos oficiales o jefes (lit. escribas) eran funcionarios debidamente instruidos, que unas veces aparecen mencionados junto a los ancianos y los jueces (Dt 16.18; 29.10; Jos 8.33), y otras, como en el caso presente, desempeaban sus funciones en un contexto militar. A ellos les corresponda comunicar las rdenes a las tropas (Jos 3.2) y ocuparse de reclutarlas y de darles licencia (Dt 20.5-9). Cf. Jos 23.2; 24.1. 
12. 1.13 Al ponerlo en posesin de la Tierra prometida, el Seor da reposo a su pueblo, despus de la esclavitud en Egipto y de la prolongada marcha por el desierto (v. 15). Cf. Heb 4.8-11. 
13. 1.12-15 Las tribus que ya se haban instalado al este del Jordn deban mostrarse solidarias con las que an no posean territorio (Nm 32.28-32; Dt 3.18-20). Una vez que prestaron esa colaboracin, Josu las hizo volver a sus tierras (Jos 22.1-6). 
14. 1.16-18 Cf. Nm 27.20; Dt 34.9. 

Josu 2


Josu enva exploradores a Jeric

1 Josu hijo de Nun envi desde Sitim[1] dos espas[2] secretamente, y les dijo: "Id a explorar la tierra y a Jeric".[3] 
Ellos fueron, entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab[4] y se hospedaron all. 2 Entonces le fue dado este aviso al rey de Jeric: 
--Unos hombres de los hijos de Israel han venido aqu esta noche para espiar la tierra. 
3 El rey de Jeric mand a decir a Rahab: 
--Saca a los hombres que han venido a verte y han entrado a tu casa, porque han venido para espiar toda la tierra. 
4 Pero la mujer haba tomado a los dos hombres y los haba escondido. Luego dijo: 
--Es verdad que unos hombres vinieron a mi casa, pero no supe de dnde eran. 5 Cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres salieron y no s a dnde han ido. Seguidlos aprisa y los alcanzaris. 
6 Pero ella los haba hecho subir al terrado, y los haba escondido entre los manojos de lino que tena puestos en el terrado.[5] 
7 Los hombres salieron tras ellos por el camino del Jordn, hasta los vados, y la puerta fue cerrada despus que salieron los perseguidores. 8 Antes que ellos se durmieran, ella subi al terrado y les dijo: 
9 --S que Jehov os ha dado esta tierra, porque el temor de vosotros ha cado sobre nosotros, y todos los habitantes del pas ya han temblado por vuestra causa. 10 Porque hemos odo que Jehov hizo secar las aguas del Mar Rojo[6] delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y tambin lo que habis hecho con los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordn, con Sehn y Og, a los cuales habis destruido.[7] 11 Al oir esto ha desfallecido nuestro corazn, y no ha quedado hombre alguno con nimo para resistiros, porque Jehov, vuestro Dios, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 12 Os ruego pues, ahora, que me juris por Jehov, que como he tenido misericordia de vosotros, as la tendris vosotros de la casa de mi padre, de lo cual me daris una seal segura; 13 que salvaris la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo cuanto les pertenece, y que libraris nuestras vidas de la muerte. 
14 Ellos le respondieron: 
--Nuestra vida responder por la vuestra, si no denuncias este asunto nuestro; y cuando Jehov nos haya dado la tierra, te trataremos con bondad y lealtad. 
15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana,[8] pues su casa estaba en el muro de la ciudad y ella viva en el muro. 16 Les dijo: 
--Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren. Estad escondidos all tres das, hasta que vuelvan los que os siguen; despus os iris por vuestro camino. 
17 Ellos le dijeron: 
--Nosotros quedaremos libres de este juramento que te hemos hecho. 18 Cuando nosotros entremos en la tierra, t atars este cordn de grana a la ventana por la cual nos descolgaste, y reunirs en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. 19 Cualquiera que salga fuera de las puertas de tu casa, su sangre caer sobre su cabeza[9] y nosotros seremos sin culpa. Pero cualquiera que est en la casa contigo, su sangre caer sobre nuestra cabeza, si alguna mano lo toca. 20 Y si t denuncias este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este juramento que te hemos hecho. 
21 --Sea as como habis dicho --respondi ella. 
Luego los despidi; ellos se fueron y ella at el cordn de grana a la ventana. 
22 Marcharon ellos, llegaron al monte y se quedaron all tres das, hasta que volvieron los que los perseguan, quienes los haban buscado por todo el camino, sin hallarlos. 23 Entonces volvieron los dos hombres a descender del monte, pasaron, y cuando llegaron adonde estaba Josu hijo de Nun, le contaron todas las cosas que les haban acontecido. 24 Dijeron a Josu: "Jehov ha entregado toda la tierra en nuestras manos; todos los habitantes del pas tiemblan ante nosotros". 
						 NOTAS:

1. 2.1 Sitim: sitio al este del Jordn, en las llanuras de Moab, ltima etapa de los israelitas antes de entrar en la Tierra prometida (Nm 25.1; Jos 3.1). En Nm 33.49 ese mismo lugar recibe el nombre de Abel-sitim, que significa prado de las Acacias. 
2. 2.1 El envo de estos dos espas prepara el relato de la cada de Jeric (Jos 6), ciudad situada a 8 km al oeste del Jordn (cf. Dt 34.1,3; Jos 16.1). Vase ndice de mapas. 
3. 2.1 Cf. Dt 1.22; Jue 18.2. 
4. 2.1 A diferencia de Nm 13, este relato no se interesa por la informacin que pudieron obtener los espas, ni por los planes para la invasin de Canan, sino en poner de relieve la fe de Rahab y la ayuda que prest a los israelitas. Cf. Heb 11.31; Stg 2.25. 
5. 2.6 En el valle del Jordn, el lino se cosecha durante los meses de marzo y abril. Terrado: Cf. Dt 22.8; 1 S 9.25-26; Is 22.1. 
6. 2.10 Cf. Ex 14.21. Acerca del Mar Rojo, vanse Ex 13.18 nota f; 14.21-22 n. 
7. 2.10 Sehn y Og: Nm 21.21-35. Vase tambin Dt 2.26 n. 
8. 2.15 Como ya haban cerrado la puerta de la ciudad (cf. v. 7), la huida se realiza por la ventana de la casa, abierta en el muro que rodeaba la ciudad. Cf. 1 S 19.12; Hch 9.25; 2 Co 11.33. 
9. 2.19 Su sangre caer sobre su cabeza: Vase Lv 20.9 n. 

Josu 3


El paso del Jordn

1 Josu se levant de maana, parti de Sitim[1] con todos los hijos de Israel y llegaron hasta el Jordn y reposaron all antes de pasarlo. 2 Despus de tres das, los oficiales recorrieron el campamento[2] 3 y ordenaron al pueblo: "Cuando veis el Arca del pacto[3] de Jehov, vuestro Dios, y a los levitas[4] sacerdotes que la llevan, saldris del lugar donde estis y marcharis detrs de ella,[5] 4 a fin de que sepis el camino por donde habis de ir, por cuanto vosotros no habis pasado nunca antes por este camino. Pero que haya entre vosotros y el Arca una distancia como de dos mil codos; no os acercaris a ella".[6] 

Mapa Paso del Jordn

5 Josu dijo al pueblo: "Santificaos, porque Jehov har maana maravillas entre vosotros".[7] 6 Despus dijo a los sacerdotes: "Tomad el Arca del pacto y pasad delante del pueblo". 
Ellos tomaron el Arca del pacto y fueron delante del pueblo. 7 Entonces Jehov dijo a Josu: "Desde este da comenzar a engrandecerte ante los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moiss, as estar contigo.[8] 8 T, pues, mandars esto a los sacerdotes que llevan el Arca del pacto: "Cuando hayis llegado a la orilla del agua del Jordn, os detendris en el Jordn"". 
9 Josu dijo a los hijos de Israel: "Acercaos y escuchad las palabras de Jehov, vuestro Dios". 10 Y aadi Josu: "En esto conoceris que el Dios viviente[9] est en medio de vosotros, y que l echar de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo:[10] 11 El Arca del pacto del Seor de toda la tierra pasar delante de vosotros en medio del Jordn. 12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el Arca de Jehov, Seor de toda la tierra, se mojen en las aguas del Jordn, las aguas del Jordn se dividirn, porque las aguas que vienen de arriba se detendrn formando un muro". 
14 Aconteci que cuando el pueblo parti de sus tiendas para pasar el Jordn, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el Arca del pacto, 15 y cuando los que llevaban el Arca entraron en el Jordn y los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca se mojaron a la orilla del agua (porque el Jordn suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega),[11] 16 las aguas que venan de arriba se amontonaron[12] bien lejos de la ciudad de Adam,[13] que est al lado de Saretn,[14] y las que descendan al mar del Arab, al Mar Salado,[15] quedaron separadas por completo, mientras el pueblo pasaba en direccin a Jeric. 17 Pero los sacerdotes que llevaban el Arca del pacto de Jehov, permanecieron firmes sobre suelo seco en medio del Jordn, hasta que todo el pueblo acab de pasar el Jordn. Y todo Israel pas por el cauce seco. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Sitim: Vase Jos 2.1 nota a. 
2. 3.2 Despus de tres das: Esta indicacin cronolgica est relacionada con la de Jos 1.11. Los oficiales: Vase Jos 1.10 n. 
3. 3.3 El Arca del pacto: Vase Ex 25.10-22 n. 
4. 3.3 Levitas sacerdotes: expresin tpica de una poca en la que todos los miembros de la tribu de Lev podan ejercer las funciones sacerdotales (cf. Dt 18.1). Ms tarde se estableci una distincin bien definida entre los sacerdotes, que eran considerados descendientes de Aarn, y los levitas, que cumplan funciones subordinadas en el culto del templo (cf. 1 Cr 6.48-49). 
5. 3.3 La presencia de los sacerdotes y del Arca del pacto hace que el paso del Jordn, tal como aqu se describe, tenga todas las caractersticas de una celebracin religiosa. Cf. Nm 10.33-36, y vase Jos 6.4 nota d. 
6. 3.4 Esta distancia expresa el respeto hacia el Arca del pacto, smbolo de la presencia de Jehov en medio de su pueblo. Vanse 2 S 6.7 n. y 2 S 6.8-9 n. 
7. 3.5 Santificaos: Esta santificacin ritual consista en una serie de actos de purificacin, que inclua, entre otras cosas, el lavado de la ropa y la abstinencia sexual. Cf. Ex 19.10-16. 
8. 3.7 Como estuve con Moiss, as estar contigo: Vanse las referencias en Ex 3.12 nota j. 
9. 3.10 Dios viviente: Cf. Dt 5.26; Jer 10.10; Mt 26.63; Heb 10.31. 
10. 3.10 Al cananeo... al jebuseo: Vase Ex 3.8 nota g. 
11. 3.14-16 Se refiere a la siega o cosecha de la cebada, que en el valle del Jordn comienza entre los ltimos das de marzo y los primeros de abril. En esta poca se produce una creciente del ro Jordn, debido a las lluvias de primavera y al deshielo en las montaas del norte. 
12. 3.14-16 Cf. Ex 15.8. Aqu se describe el cruce del Jordn en trminos que evocan el paso de los israelitas por el Mar Rojo, cuando salan de Egipto. Vase Ex 14.21-22 n.; cf. Sal! 14. 
13. 3.14-16 Adam, sobre la orilla oriental del Jordn, cerca de la desembocadura del Jaboc, a unos 30 km al nordeste de Jeric. 
14. 3.14-16 Al lado de Saretn: otra posible traduccin: la fortaleza de Saretn. 
15. 3.14-16 Mar del Arab... Mar Salado: es decir, el Mar Muerto, Vase Dt 1.1 n. 

Josu 4


Las doce piedras del Jordn 

1 [1] Cuando toda la gente acab de pasar el Jordn, Jehov habl a Josu y le dijo: 2 "Tomad del pueblo doce hombres, uno por cada tribu, 3 y dadles esta orden: "Tomad de aqu, de en medio del Jordn, del lugar donde han puesto sus pies los sacerdotes, doce piedras, las cuales llevaris con vosotros, y las depositaris en el lugar donde habis de pasar la noche"". 
4 Entonces Josu llam a los doce hombres que l haba designado entre los hijos de Israel, uno por cada tribu. 5 Y les dijo Josu: "Pasad ante el Arca de Jehov, vuestro Dios, hasta el medio del Jordn, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al nmero de las tribus de los hijos de Israel, 6 para que esto quede como una seal entre vosotros. Y cuando vuestros hijos pregunten a sus padres maana: "Qu significan estas piedras?", 7 les responderis: "Las aguas del Jordn fueron divididas delante del Arca del pacto de Jehov; cuando ella pas el Jordn, las aguas del Jordn se dividieron, y estas piedras servirn de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre"".[2] 
8 Los hijos de Israel hicieron tal como Josu les mand: tomaron doce piedras de en medio del Jordn, como Jehov lo haba dicho a Josu, conforme al nmero de las tribus de los hijos de Israel, las llevaron al lugar donde acamparon y las depositaron all. 9 Josu tambin levant doce piedras en medio del Jordn, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca del pacto, y all han estado hasta hoy. 
10 Los sacerdotes que llevaban el Arca se pararon en medio del Jordn hasta que se hizo todo lo que Jehov haba mandado a Josu que dijera al pueblo --conforme a todas las cosas que Moiss haba mandado a Josu--, y el pueblo se dio prisa y pas. 11 Cuando todo el pueblo acab de pasar, tambin pas el Arca de Jehov, y los sacerdotes iban a la cabeza del pueblo. 12 Tambin los hijos de Rubn y los hijos de Gad y la media tribu de Manass pasaron armados delante de los hijos de Israel, segn Moiss les haba dicho;[3] 13 como cuarenta mil hombres armados, listos para la guerra, pasaron hacia la llanura de Jeric delante de Jehov. 14 En aquel da Jehov engrandeci a Josu a los ojos de todo Israel. Y lo temieron como haban temido a Moiss durante toda su vida.[4] 
15 Luego Jehov habl a Josu y le dijo: 16 "Manda a los sacerdotes que llevan el Arca del testimonio que salgan del Jordn". 
17 Entonces Josu orden a los sacerdotes: "Salid del Jordn". 18 Y aconteci que cuando los sacerdotes que llevaban el Arca del pacto de Jehov salieron de en medio del Jordn, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lugar seco, las aguas del Jordn volvieron a su lugar y corrieron como antes, sobre todos sus bordes. 
19 El pueblo parti del Jordn el da diez del primer mes[5] y acamparon en Gilgal, al oriente de Jeric.[6] 20 Josu erigi en Gilgal las doce piedras que haban trado del Jordn. 21 Y dijo a los hijos de Israel: "Cuando el da de maana os pregunten vuestros hijos: "Qu significan estas piedras?",[7] 22 diris a vuestros hijos: "Israel pas en seco por este Jordn, 23 porque Jehov, vuestro Dios, sec las aguas del Jordn delante de vosotros, hasta que pasasteis, de la misma manera que Jehov, vuestro Dios, haba hecho en el Mar Rojo, el cual sec delante de nosotros hasta que pasamos,[8] 24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehov es poderosa, y para que temis[9] a Jehov, vuestro Dios, todos los das"". 
						 NOTAS:

1. 4.1-24 Este cap. rene dos tradiciones acerca de las doce piedras que recordaban el paso de los israelitas por el Jordn. En un caso se trata de piedras puestas, como recordatorio, en el lugar por donde pasaron los sacerdotes con el Arca del pacto (v. 9); en el otro, las piedras se erigen en Gilgal, despus de cruzar el ro (v. 20). 
2. 4.6-7 La celebracin de la Pascua (Ex 12.26-27; cf. 13.8-10) y la dedicacin a Jehov de todos los primognitos (Ex 13.14-15) tambin se recuerdan mediante hechos que llevan a los hijos a hacer preguntas. Cf. Dt 6.20-25. 
3. 4.12 Rubn... Manass: Vase Jos 1.12-15 n. 
4. 4.14 Cf. Ex 14.31. 
5. 4.19 Esta indicacin cronolgica coincide con la fecha de la preparacin de la Pascua, segn Ex 12.2-3. Cf. Jos 5.10-12. 
6. 4.19 Gilgal: sitio cuyo nombre significa crculo de piedras. Aunque se desconoce su ubicacin exacta, deba encontrarse no lejos del Jordn, al nordeste de Jeric. Al comienzo fue un importante centro religioso (Jos 5.9-10), en el que se conservaron vivas las tradiciones acerca de la conquista de Canan (Jos 9.6; 10.6-7,9,15,43; 14.6); pero poco a poco fue convirtindose en un foco de idolatra, severamente condenado por los profetas (Os 4.15; 9.15; 12.12; Am 4.4; 5.5). 
7. 4.21 Vase Jos 4.6-7 n. 
8. 4.23 Vase Jos 3.14-16 nota l. 
9. 4.24 Temis: Vase Dt 6.13 nota j. 

Josu 5


La circuncisin y la Pascua en Gilgal

1 Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordn, al occidente, y todos los reyes de los cananeos[1] que estaban cerca del mar, oyeron cmo Jehov haba secado las aguas del Jordn delante de los hijos de Israel hasta que pasaron, desfalleci su corazn y se quedaron sin aliento ante los hijos de Israel. 
2 En aquel tiempo, Jehov dijo a Josu: "Hazte cuchillos[2] afilados y vuelve a circuncidar por segunda vez a los hijos de Israel". 
3 Josu se hizo cuchillos afilados y circuncid a los hijos de Israel en el collado de Aralot.[3] 4 Esta es la causa por la cual Josu los circuncid: Toda la poblacin masculina salida de Egipto, todos los hombres aptos para la guerra, haban muerto por el camino, en el desierto, despus que salieron de Egipto. 5 Todos los del pueblo que haban salido estaban circuncidados, pero todo el pueblo que haba nacido en el desierto, en el camino, despus que salieron de Egipto, no estaba circuncidado. 6 Los hijos de Israel anduvieron por el desierto durante cuarenta aos, hasta que todos los hombres aptos para la guerra que haban salido de Egipto perecieron. Como no obedecieron a la voz de Jehov, Jehov jur que no les dejara ver la tierra que l haba jurado a sus padres que nos dara,[4] tierra que fluye leche y miel.[5] 7 A sus hijos, los que l haba puesto en lugar de ellos, Josu los circuncid, pues eran incircuncisos, ya que no haban sido circuncidados por el camino. 8 Cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en su lugar en el campamento hasta que sanaron.[6] 9 Entonces Jehov dijo a Josu: "Hoy he quitado de encima de vosotros el oprobio de Egipto". Por eso se llam Gilgal[7] aquel lugar, hasta hoy. 

Tabal - Milagros del xodo ...

10 Los hijos de Israel acamparon en Gilgal y celebraron la Pascua a los catorce das del mes, por la tarde,[8] en los llanos de Jeric.[9] 11 Al otro da de la Pascua comieron de los frutos de la tierra, panes sin levadura y, ese mismo da, espigas nuevas tostadas. 12 El man ces[10] al da siguiente, desde que comenzaron a comer de los frutos de la tierra, y los hijos de Israel nunca ms tuvieron man, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canan aquel ao. 

Josu y el enviado de Jehov 

13 [11] Aconteci que estando Josu cerca de Jeric, alz los ojos y vio a un hombre que estaba delante de l, con una espada desenvainada en su mano.[12] Josu se le acerc y le dijo: 
--Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? 
14 --No --respondi l--, sino que he venido como Prncipe del ejrcito de Jehov.[13] 
Entonces Josu, postrndose en tierra sobre su rostro, lo ador y le dijo: 
--Qu dice mi Seor a su siervo? 
15 El Prncipe del ejrcito de Jehov respondi a Josu: 
--Qutate el calzado de los pies, porque el lugar en que ests es santo.[14] 
Y Josu as lo hizo. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Los amorreos y los cananeos eran los dos grupos principales entre los antiguos pobladores de Canan, desde mucho tiempo antes de la llegada de los israelitas. Vase Ex 3.8 nota h. 
2. 5.2 Cf. Ex 4.25. 
3. 5.3 Aralot, en hebreo, significa prepucios. Ese collado deba estar situado cerca del santuario de Gilgal. 
4. 5.6 Cf. Nm 14.28-35. 
5. 5.6 Tierra que fluye leche y miel: Vase Ex 3.8 nota g. 
6. 5.8 Segn Ex 12.44,48, la circuncisin, signo del Pacto (vase Gn 17.10-14 n.), era una condicin indispensable para participar en la comida pascual (cf. Jos 5.10). 
7. 5.9 El nombre Gilgal y el verbo hebreo que significa quitar (haciendo rodar) tienen sonido semejante. 
8. 5.10 Se trata del mes de Nisn (marzo-abril), antiguamente llamado mes de Abib (Dt 16.1). Cf. Ex 12.2, y vase Jos 4.19 nota e. Por la tarde: Ex 12.6; Dt 16.6. 
9. 5.10 La Pascua se celebraba en los llanos de Jeric y no en el santuario de Gilgal, de acuerdo con el carcter familiar de la fiesta (Ex 12.3-4). 
10. 5.12 El man ces: Aqu termina un perodo y empieza otro en la historia de Israel: al cruzar el Jordn, el pueblo haba entrado en una tierra frtil y ya no necesitaba ser alimentado por Dios de manera especial, como lo necesit durante su marcha por el desierto (cf. Ex 16). 
11. 5.13-15 Este relato sirve de introduccin al cap. siguiente. Antes de comenzar la conquista de Canan, Josu tiene una visin y recibe del Seor una respuesta alentadora. Cf. Ex 3.2,5. 
12. 5.13 Cf. Nm 22.23,31. 
13. 5.14 El ejrcito de Jehov, llamado tambin ejrcito del cielo (1 R 22.19; Sal 148.2), est formado por los ngeles que sirven al Seor y ejecutan sus rdenes (Sal 103.20-21). 
14. 5.15 Josu recibe una orden idntica a la que haba recibido Moiss en Ex 3.5. 

Josu 6


La toma de Jeric 

1 [1] Jeric estaba cerrada, bien cerrada, por temor a los hijos de Israel: nadie entraba ni sala. 2 Pero Jehov dijo a Josu: "Mira, yo he entregado en tus manos a Jeric y a su rey, junto con sus hombres de guerra. 3 Rodearis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, dando una vez la vuelta alrededor de la ciudad. Esto haris durante seis das. 4 Siete sacerdotes llevarn siete bocinas de cuernos de carnero[2] delante del Arca. El sptimo da daris siete vueltas a la ciudad,[3] y los sacerdotes tocarn las bocinas.[4] 5 Cuando el cuerno de carnero d un toque prolongado, tan pronto oigis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritar con fuerza,[5] y el muro de la ciudad caer. Entonces la asaltar el pueblo, cada uno derecho hacia delante". 
6 Josu hijo de Nun llam a los sacerdotes y les dijo: "Tomad el Arca del pacto, y que siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del Arca de Jehov". 7 Al pueblo dijo: "Pasad y dad un rodeo a la ciudad: los que estn armados pasarn delante del Arca de Jehov". 
8 Tan pronto Josu termin de hablar al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del Arca de Jehov tocando las bocinas, mientras el Arca del pacto de Jehov los segua. 9 Los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el Arca, mientras las bocinas sonaban continuamente. 10 Pero Josu dio esta orden al pueblo: "Vosotros no gritaris, ni se oir vuestra voz, ni saldr palabra de vuestra boca hasta el da que yo os diga: "Gritad". Entonces gritaris". 
11 As hizo que el Arca de Jehov diera una vuelta alrededor de la ciudad, y luego volvieron al campamento, donde pasaron la noche. 12 Josu se levant de maana, y los sacerdotes tomaron el Arca de Jehov. 13 Los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, iban delante del Arca de Jehov tocando las bocinas sin dejar de caminar; los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el Arca de Jehov mientras las bocinas sonaban continuamente. 14 As dieron otra vuelta a la ciudad el segundo da, y volvieron al campamento. De esta manera hicieron durante seis das. 
15 El sptimo da se levantaron al despuntar el alba, y dieron la vuelta a la ciudad, de la misma manera, siete veces --solamente este da dieron siete veces la vuelta alrededor de ella--. 16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la sptima vez, Josu dijo al pueblo: "Gritad, porque Jehov os ha entregado la ciudad! 17 La ciudad ser como anatema a Jehov, con todas las cosas que estn en ella;[6] solamente Rahab, la ramera, vivir, as como todos los que estn con ella en su casa, por cuanto escondi a los mensajeros que enviamos.[7] 18 Pero vosotros guardaos del anatema; no toquis ni tomis cosa alguna del anatema, no sea que hagis caer la maldicin sobre el campamento de Israel y le traigis la desgracia.[8] 19 Pero toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehov y entren en el tesoro de Jehov".[9] 
20 Entonces el pueblo grit, y los sacerdotes tocaron las bocinas. Y aconteci que cuando el pueblo escuch el sonido de la bocina, grit con un gran vocero y el muro se derrumb.[10] El pueblo asalt luego la ciudad, cada uno derecho hacia delante, y la tomaron. 21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad haba: hombres y mujeres, jvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos. 
22 Pero Josu dijo a los dos hombres que haban reconocido la tierra: "Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de all a la mujer y a todo lo que sea suyo, como lo jurasteis". 23 Los espas entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; tambin sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.[11] 24 Despus prendieron fuego a la ciudad, con todo lo que en ella haba. Solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehov la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro. 25 Pero Josu salv la vida a Rahab, la ramera, a la casa de su padre y a todo lo que ella tena, y ella habit entre los israelitas hasta hoy,[12] por cuanto escondi a los mensajeros que Josu haba enviado para reconocer a Jeric.[13] 
26 En aquel tiempo hizo Josu este juramento: "Maldito delante de Jehov el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jeric. Sobre su primognito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas".[14] 
27 Estaba, pues, Jehov con Josu, y su nombre se divulg por toda la tierra. 
						 NOTAS:

1. 6.1-27 El siguiente relato ilustra con especial dramatismo la idea central de todo el libro de Josu: la posesin de la Tierra prometida es un don del Seor a su pueblo, y no una "conquista" que el pueblo pueda atribuir a sus propios mritos (Jos 1.2-5). Al pueblo le toca obedecer la orden de Jehov. Cf. Dt 7.7-8. 
2. 6.4 No se trata de trompetas metlicas sino de cuernos de carnero utilizados como instrumentos de viento. Su sonido ronco y potente serva para convocar al pueblo (Jl 2.15), para anunciar un acontecimiento solemne o una fiesta religiosa (1 R 1.39; Sal 81.3) y para dar la alarma o alguna otra seal en tiempo de guerra o de paz (Jer 4.5,19; Jl 2.1). Ms tarde, el cuerno pas a formar parte de la liturgia sinagogal. Vase Ex 19.12-13 n. 
3. 6.4 Ntese la importancia que se atribuye en esta narracin al nmero siete, smbolo de la perfeccin y de la plenitud: siete sacerdotes tocan siete trompetas, y la muralla de la ciudad se viene abajo el sptimo da, despus que el pueblo da siete vueltas alrededor de ella. Vase Gn 4.23-24 n. 
4. 6.4 La procesin con el Arca del pacto, la presencia de los sacerdotes y el toque de las trompetas hacen que la accin desplegada por los israelitas rena todos los rasgos de una ceremonia religiosa. Vase Jos 3.3 nota e. 
5. 6.5 Todo el pueblo gritar con fuerza: Con la misma expresin hebrea se designa tanto el grito de guerra que lanzaban los combatientes para enardecer sus nimos e infundir terror a sus enemigos (1 S 4.5-7) como las aclamaciones del pueblo en las fiestas religiosas (2 S 6.15; Sal 47.5). 
6. 6.17 Dt 13.15-16; 20.16-18. Cf. Jos 8.2,27; 10.28-39. 
7. 6.17 Cf. Jos 2.6. 
8. 6.18 Cf. Jos 7.1. 
9. 6.19 La parte del botn de guerra consagrada a Dios deba ser depositada en el tesoro de un templo. La expresin utilizada en el v. 24 parecera indicar que el santuario en cuestin era el templo de Jerusaln. 
10. 6.20 Cf. Heb 11.30. 
11. 6.23 Fuera del campamento: para evitar que cayera en estado de impureza ritual. El campamento israelita, en efecto, era un lugar santo (Dt 23.14), y la presencia de estos extranjeros, todava paganos, lo habra vuelto impuro. 
12. 6.25 Heb 11.31. 
13. 6.25 La ayuda de Rahab, una prostituta extranjera, haba contribuido a que la entrada de los israelitas en Canan se desarrollara segn los planes previstos. Por eso, ella y su familia fueron incorporados al pueblo de Dios, y la tradicin israelita la consider como una herona nacional. Rahab es, adems, una de las mujeres mencionadas en la genealoga de Jess (Mt 1.5). 
14. 6.26 Acerca del cumplimiento de esta palabra, vanse 1 R 16.34 notas l|r y |im. 

Josu 7


El pecado de Acn 

1 [1] Pero los hijos de Israel cometieron una infidelidad en cuanto al anatema, porque Acn hijo de Carmi hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud, tom algo del anatema,[2] y la ira de Jehov se encendi contra los hijos de Israel. 
2 Despus Josu envi unos hombres desde Jeric a Hai,[3] que estaba junto a Bet-avn,[4] hacia el oriente de Bet-el, y les dijo: "Subid a reconocer la tierra". Ellos subieron y reconocieron a Hai. 3 Al volver, dijeron a Josu: "Que no suba todo el pueblo; dos mil o tres mil hombres tomarn a Hai. No fatigues a todo el pueblo yendo all, porque son pocos". 
4 Subieron all del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. 5 Los de Hai les mataron a unos treinta y seis hombres, los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim[5] y los derrotaron en la bajada, por lo cual el corazn del pueblo desfalleci y se volvi como agua. 
6 Entonces Josu rompi sus vestidos y se postr en tierra sobre su rostro delante del Arca de Jehov hasta caer la tarde, junto con los ancianos de Israel, y se echaron polvo sobre sus cabezas.[6] 7 Josu deca: 
--Ah, Seor Jehov! Por qu hiciste pasar a este pueblo el Jordn, para entregarnos en manos de los amorreos y que nos destruyan? Ojal nos hubiramos quedado al otro lado del Jordn! 8 Ay, Seor! qu dir, ahora que Israel le ha vuelto la espalda a sus enemigos? 9 Porque los cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarn, nos rodearn y borrarn nuestro nombre de encima de la tierra. Qu hars t entonces por tu gran nombre?[7] 
10 Jehov respondi a Josu: 
--Levntate! Por qu te postras as sobre tu rostro? 11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto, el que yo les mand. Tambin han tomado algo del anatema,[8] y hasta lo han robado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. 12 Por esto los hijos de Israel no podrn hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volvern la espalda, por cuanto han venido a ser anatema. No estar ms con vosotros si no hacis desaparecer el anatema de en medio de vosotros. 13 Levntate, santifica al pueblo y di: "Santificaos[9] para maana, porque Jehov, el Dios de Israel, dice as: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrs hacer frente a tus enemigos, hasta que hayis quitado el anatema de en medio de vosotros ". 14 Os acercaris, pues, maana por tribus; la tribu que Jehov seale, se acercar por familias; la familia que Jehov seale, se acercar por casas paternas, y la casa que Jehov seale, se acercar hombre por hombre. 15 El que sea sorprendido en posesin del anatema, ser quemado, l y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehov y ha cometido una infamia en Israel. 
16 Josu, pues, levantndose de maana, hizo acercar a Israel por tribus, y fue designada la tribu de Jud. 17 Hizo acercar a la tribu de Jud, y fue designada la familia de los de Zera;[10] luego hizo que se acercaran las familias de los de Zera, y fue designado Zabdi. 18 Hizo acercar su casa hombre por hombre, y fue designado Acn hijo de Carmi hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud. 
19 Entonces Josu dijo a Acn: 
--Hijo mo, da gloria a Jehov, el Dios de Israel, dale alabanza y declrame ahora lo que has hecho; no me lo encubras. 
20 Acn respondi a Josu: 
--Verdaderamente yo he pecado contra Jehov, el Dios de Israel; he hecho as y as. 21 Pues yo vi entre los despojos un manto babilnico[11] muy bueno, doscientos siclos de plata y un lingote de oro de cincuenta siclos de peso, lo cual codici y tom. Ahora est escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero est debajo. 
22 Entonces Josu envi mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda, y en efecto, todo estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo. 23 Lo tomaron de la tienda y lo llevaron ante Josu y todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehov. 24 Entonces Josu, junto con todo Israel, tomaron a Acn hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tena, y lo llevaron todo al valle de Acor. 
25 All le dijo Josu: 
--Por qu nos has turbado? Que Jehov te turbe en este da. 
Y todos los israelitas los apedrearon,[12] y los quemaron despus de apedrearlos. 26 Sobre l levantaron un gran montn de piedras[13] que permanece hasta hoy. As Jehov se calm del ardor de su ira. Por eso aquel lugar se llama el valle de Acor,[14] hasta hoy. 
						 NOTAS:

1. 7.1 El pecado de Acn hace fracasar en un primer momento la conquista de la ciudad de Hai. Una vez descubierto y castigado el culpable, la ciudad caer en poder de los israelitas (Jos 8.1-29). 
2. 7.1 Algo del anatema: de acuerdo con lo establecido en Dt 13.16-18; 20.16-18. 
3. 7.2 Hai: localidad situada a unos 15 km al norte de Jerusaln, sobre el camino que va del valle del Jordn a Bet-el. El nombre Hai, en hebreo, significa la ruina. Vase ndice de mapas. 
4. 7.2 Aqu Bet-el se distingue de Bet-avn. En cambio, los profetas Oseas (4.15; 5.8; 10.5) y Ams (5.5) dan irnicamente a Bet-el el nombre de Bet-avn, que en hebreo significa casa que no vale nada. 
5. 7.5 Sebarim: lit. las brechas. Sitio an no identificado que no vuelve a mencionarse en el AT. 
6. 7.6 Acerca de estas seales de duelo y de profunda afliccin, cf. Gn 37.29,34; 44.13; Job 1.20; 2.12. 
7. 7.7-9 Cf. Ex 14.11-12; Nm 14.2-3. 
8. 7.11-15 Anatema: Vase Nm 21.2 n. Cf. tambin Dt 13.16; Jos 6.17-19. 
9. 7.13 Santificaos: Vase Jos 3.5 n. 
10. 7.17 La familia de los de Zera: Cf. Nm 26.20. 
11. 7.21 Babilnico: lit. de Sinar. Cf. Gn 10.10, y vase Gn 11.2 n. 
12. 7.25 Los apedrearon: Vase Dt 13.10 n. 
13. 7.26 Sobre l levantaron un gran montn de piedras: Cf. Jos 8.29; 10.27; 2 S 18.17. 
14. 7.26 En hebreo, Acor significa desgracia. 

Josu 8


Toma y destruccin de Hai 

1 [1] Jehov dijo a Josu: "No temas ni desmayes. Toma contigo toda la gente de guerra, levntate y sube a Hai. Mira, yo he entregado en tus manos[2] al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a su tierra. 2 Hars con Hai y con su rey como hiciste con Jeric y su rey; solo que ahora tomaris para vosotros su botn y sus bestias.[3] Pondrs, pues, emboscadas detrs de la ciudad". 
3 Entonces se levantaron Josu y toda la gente de guerra para subir contra Hai. Escogi Josu treinta mil hombres fuertes, a los cuales envi de noche 4 con esta orden: "Atended, pondris una emboscada detrs de la ciudad. No os alejaris mucho de la ciudad y estaris todos dispuestos. 5 Yo y todo el pueblo que est conmigo nos acercaremos a la ciudad, y cuando salgan ellos contra nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de ellos. 6 Ellos saldrn tras nosotros, hasta que los alejemos de la ciudad, pues dirn: "Huyen de nosotros como la primera vez". Huiremos, entonces, delante de ellos. 7 Luego vosotros os levantaris de la emboscada y tomaris la ciudad, pues Jehov, vuestro Dios, la entregar en vuestras manos. 8 Cuando la hayis tomado, le prenderis fuego. Haris conforme a la palabra de Jehov. Mirad que os lo he mandado". 
9 Entonces Josu los envi; ellos se fueron a la emboscada y se pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai.[4] Josu se qued aquella noche en medio del pueblo. 10 Josu se levant muy de maana, pas revista al pueblo y subi contra Hai, al frente del pueblo, junto con los ancianos de Israel. 11 Toda la gente de guerra que con l estaba subi y se acerc; llegaron delante de la ciudad y acamparon al norte de Hai. El valle estaba entre l y Hai. 12 Tom como cinco mil hombres y los puso en una emboscada entre Bet-el y Hai, al occidente de la ciudad. 13 As dispusieron al pueblo: todo el campamento al norte de la ciudad, y su emboscada al occidente de la ciudad. Aquella noche Josu avanz hasta la mitad del valle. 
14 Aconteci que, al verlo el rey de Hai, l y su pueblo se apresuraron, madrugaron, y al tiempo sealado, los hombres de la ciudad salieron a combatir contra Israel frente al Arab,[5] no sabiendo que estaba puesta una emboscada a espaldas de la ciudad. 15 Josu y todo Israel se fingieron vencidos y huyeron delante de ellos por el camino del desierto. 16 Todo el pueblo que estaba en Hai se junt para perseguirlos, y al ir tras Josu, se alejaron as de la ciudad. 17 No qued ningn hombre en Hai ni en Bet-el que no saliera tras Israel, y por seguir a Israel dejaron la ciudad abierta. 18 Entonces Jehov dijo a Josu: "Extiende hacia Hai la lanza que tienes en tu mano, porque yo la entregar en tus manos".[6] 
Josu extendi hacia la ciudad la lanza que tena en su mano. 19 Se levantaron prontamente de su lugar los que estaban en la emboscada, corrieron luego que l alz su mano, entraron en la ciudad, la tomaron y se apresuraron a prenderle fuego. 
20 Cuando los hombres de Hai volvieron el rostro y vieron el humo de la ciudad que suba al cielo, no pudieron huir ni a una parte ni a otra, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvi contra quienes los perseguan. 21 Josu y todo Israel, al ver que los de la emboscada haban tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad suba, se volvieron y atacaron a los de Hai. 22 Los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y as quedaron encerrados en medio de Israel, los unos por un lado y los otros por el otro. Y los hirieron hasta que no qued ninguno de ellos que escapara. 23 Pero tomaron vivo al rey de Hai y lo llevaron ante Josu. 
24 Cuando los israelitas acabaron de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, hasta donde los haban perseguido, y todos haban cado a filo de espada hasta ser consumidos, todos los israelitas volvieron a Hai, y tambin la hirieron a filo de espada. 25 El nmero de los que cayeron aquel da, entre hombres y mujeres, fue de doce mil, todos los de Hai. 26 Porque Josu no retir la mano que haba extendido con la lanza hasta que hubo destruido por completo a todos los habitantes de Hai. 27 Los israelitas tomaron para s las bestias y el botn de la ciudad, conforme a la palabra que Jehov haba mandado a Josu. 28 Josu quem a Hai y la redujo a un montn de escombros, desolada para siempre hasta hoy. 29 Al rey de Hai lo colg de un madero hasta caer la noche, y cuando el sol se puso, mand Josu que quitaran del madero su cuerpo[7] y lo echaran a la puerta de la ciudad. Luego levantaron sobre l un gran montn de piedras,[8] que permanece hasta hoy. 

Lectura de la Ley en el monte Ebal 

30 [9] Entonces Josu edific un altar a Jehov, Dios de Israel, en el monte Ebal,[10] 31 como Moiss, siervo de Jehov, lo haba mandado a los hijos de Israel y como est escrito en el libro de la ley de Moiss: un altar de piedras enteras sin labrar.[11] Ofrecieron sobre l holocaustos a Jehov y sacrificaron ofrendas de paz. 32 Tambin escribi all sobre las piedras una copia de la ley de Moiss, la cual escribi delante de los hijos de Israel. 33 Todo Israel, tanto los extranjeros como los naturales, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y otro lado del Arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el Arca del pacto de Jehov. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moiss, siervo de Jehov, lo haba mandado antes, para que primero bendijeran al pueblo de Israel. 
34 Despus de esto ley todas las palabras de la Ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que est escrito en el libro de la Ley. 35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mand Moiss que Josu no hiciera leer delante de toda la congregacin de Israel, de las mujeres, los nios y los extranjeros que habitaban entre ellos. 
						 NOTAS:

1. 8.1-29 Mientras que Jeric fue conquistada por el solo poder de Dios, en la cada de Hai particip tambin la brillante estrategia concebida por Josu. Vase Jos 6.1-27 n. 
2. 8.1 Dt 1.21; 31.8. Yo he entregado en tus manos: (Jos 6.2; cf. Dt 2.24; 3.2). 
3. 8.2 La consagracin de todo el botn de guerra al exterminio total se aplica aqu con menos rigor que en el caso de Jeric (Jos 6.21,24). Vase Dt 7.2 nota d. 
4. 8.9 Cf. Gn 12.8; 13.3. 
5. 8.14 Frente al Arab: otra posible traduccin: en el valle del Jordn. Vase Dt 1.1 n. 
6. 8.18 Extiende la lanza: lit. extiende la jabalina, que era un arma arrojadiza parecida a la lanza, pero menos pesada y ms pequea (cf. 1 S 17.6,45). Esta accin simblica de Josu recuerda el gesto de Moiss en Ex 17.9. Cf. v. 26. 
7. 8.29 Cf. Dt 21.22-23; Jos 10.26-27. 
8. 8.29 Montn de piedras: Vanse las referencias en Jos 7.26 nota m. 
9. 8.30-35 El relato siguiente se refiere a la ejecucin de las prescripciones contenidas en Dt 27.1-26; cf. 11.29-32. 
10. 8.30 Acerca del monte Ebal y del monte Gerizim (v. 33), vase Dt 11.29-30 n. 
11. 8.31 La construccin de este altar corresponde a lo establecido en Ex 20.24-26. 

Josu 9


Astucia de los gabaonitas

1 Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordn, tanto en las montaas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande hasta el Lbano: heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos,[1] [2] 2 se concertaron para pelear contra Josu e Israel. 3 Pero cuando los habitantes de Gaban[3] oyeron lo que Josu haba hecho con Jeric y Hai, 4 recurrieron a la astucia, pues fueron y se fingieron embajadores, tomaron sacos viejos sobre sus asnos y odres viejos de vino, rotos y remendados; 5 se pusieron zapatos viejos y recosidos, y vestidos viejos. Todo el pan que traan para el camino era seco y mohoso. 6 Al llegar a Josu al campamento en Gilgal,[4] les dijeron a l y a los de Israel: 
--Nosotros venimos de una tierra muy lejana;[5] haced, pues, ahora una alianza con nosotros. 
7 Los de Israel respondieron a los heveos: 
--Si habitis en medio de nosotros, cmo, pues, podremos hacer alianza con vosotros?[6] 
8 Ellos respondieron a Josu: 
--Nosotros somos tus siervos. 
--Quines sois vosotros, y de dnde vens? --les dijo Josu. 
9 Ellos respondieron: 
--Tus siervos han venido de tierra muy lejana a causa del nombre de Jehov, tu Dios, pues hemos odo de su fama, de todo lo que hizo en Egipto 10 y todo lo que hizo con los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordn: Sehn, rey de Hesbn, y Og, rey de Basn, que estaba en Astarot.[7] 11 Por eso nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra nos dijeron: "Tomad en vuestras manos la provisin para el camino, id al encuentro de ellos y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros ". 12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el da que salimos para venir a vuestro encuentro, y ahora ya est seco y mohoso. 13 Estos odres de vino tambin los llenamos nuevos, y ya estn rotos. Tambin estos nuestros vestidos y nuestros zapatos estn ya viejos a causa de tanto caminar. 
14 Los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos,[8] pero no consultaron a Jehov. 15 Josu hizo la paz con ellos; tambin celebr con ellos una alianza concedindoles la vida y los prncipes de la congregacin hicieron un juramento.[9] 
16 Tres das despus que hicieron la alianza con ellos, supieron que eran sus vecinos y que habitaban en medio de ellos. 17 Los hijos de Israel salieron,[10] y al tercer da llegaron a sus ciudades, que eran Gaban, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.[11] 18 No los mataron los hijos de Israel por cuanto los prncipes de la congregacin les haban jurado por Jehov, el Dios de Israel. 
Toda la congregacin empez a murmurar contra los prncipes; 19 pero todos los prncipes respondieron a la congregacin: 
--Nosotros les hemos jurado por Jehov, Dios de Israel; por tanto, ahora no los podemos tocar. 20 Esto haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por causa del juramento que les hemos hecho.[12] 
21 De ellos dijeron, pues, los prncipes: "Dejadlos vivir!, pero que se constituyan en leadores y aguadores para toda la congregacin", concedindoles as la vida, segn les haban prometido los prncipes. 
22 Josu los llam y les dijo: 
--Por qu nos habis engaado diciendo: "Habitamos muy lejos de vosotros", siendo que vivs en medio de nosotros? 23 Ahora, pues, malditos sois, y nunca dejar de haber de entre vosotros siervos, ni quienes corten la lea y saquen el agua para la casa de mi Dios. 
24 Ellos respondieron a Josu: 
--Como fue dado a entender a tus siervos que Jehov, tu Dios, haba mandado a Moiss, su siervo, que os haba de dar toda la tierra, y que haba de destruir a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, por esto temimos mucho por nuestras vidas a causa de vosotros, e hicimos esto. 25 Ahora, pues, estamos en tus manos; lo que te parezca bueno y recto hacer de nosotros, hazlo. 
26 l hizo as con ellos, pues los libr de manos de los hijos de Israel y no los mataron. 27 Aquel da Josu los destin a ser leadores y aguadores para la congregacin y para el altar de Jehov, en el lugar que Jehov eligiera.[13] Eso son hasta hoy. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Acerca de esta lista de pueblos, vase Ex 3.8 nota h. 
2. 9.1 Aqu se enumeran las tres regiones en que se divide Palestina, yendo desde el Jordn y el Mar Muerto hacia el Mar Grande (o Mediterrneo): las montaas de Efran y de Jud, que atraviesan el centro del pas de norte a sur; los terrenos bajos (heb. sefela), es decir, las colinas situadas entre la regin montaosa y la zona costera; y la franja de terreno llano al borde del Mediterrneo. Vase Introduccin al AT. 
3. 9.3 Gaban: ciudad situada a unos 10 km al noroeste de Jerusaln y a unos 11 km al sudoeste de Hai. Estaba enclavada en territorio de Benjamn (Jos 18.25) y fue asignada a los levitas (Jos 21.17). 
4. 9.6 Gilgal: Vase Jos 4.19 nota f. 
5. 9.6 Una tierra muy lejana: Las prescripciones relativas a la guerra santa establecan una distincin entre las ciudades que estaban dentro del territorio habitado por los israelitas y las que estaban lejos de l. Estas ltimas, si aceptaban el ofrecimiento de paz, reciban un trato ms benvolo (Dt 20.15-18). 
6. 9.7 Cf. Ex 23.32; 34.12; Dt 7.2; 20.15-16. 
7. 9.10 Cf. Nm 21.21-35. 
8. 9.14 El hecho de compartir el mismo pan era una seal inviolable de amistad, de hospitalidad y de alianza. Cf. Gn 26.28-30. 
9. 9.15 En virtud de esta alianza y de este juramento, los gabaonitas quedaron incorporados a Israel, pero en condicin inferior. Cf. v. 8; 2 S 21.2. 
10. 9.17 Los israelitas salieron de Gilgal (v. 6), que distaba unos 30 km de Gaban. 
11. 9.17 Gaban, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim: Estas cuatro ciudades dominaban un territorio de unos 15 por 20 km, al noroeste de Jerusaln. Vase Jos 9.3 n.; 1 S 6.21--7.1. 
12. 9.18-20 El compromiso contrado bajo juramento tena carcter irrevocable. 
13. 9.27 El lugar que Jehov eligiera: expresin tomada de Deuteronomio para designar el templo de Jerusaln. Cf. Dt 12.5,14,18,26. 

Josu 10


Derrota de los amorreos

1 Cuando Adonisedec,[1] rey de Jerusaln,[2] oy que Josu haba tomado a Hai y la haba asolado (como haba hecho con Jeric y con su rey, as hizo con Hai y su rey), y que los habitantes de Gaban haban hecho la paz con los israelitas y estaban entre ellos, 2 tuvo gran temor, porque Gaban era tan grande como una de las ciudades reales,[3] mayor que Hai, y todos sus hombres eran valientes. 3 Por lo cual Adonisedec, rey de Jerusaln, mand a decir a Hoham, rey de Hebrn,[4] a Piream, rey de Jarmut, a Jafa, rey de Laquis y a Debir, rey de Egln: 4 "Venid y ayudadme a combatir a Gaban, pues ha hecho la paz con Josu y con los hijos de Israel". 5 Y los cinco reyes amorreos, el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Egln, se juntaron y subieron con todos sus ejrcitos, acamparon cerca de Gaban y pelearon contra ella. 
6 Entonces los habitantes de Gaban enviaron a decir a Josu al campamento en Gilgal: "No niegues ayuda a tus siervos; sube rpidamente a defendernos y ayudarnos, porque todos los reyes amorreos que habitan en las montaas se han unido contra nosotros".[5] 7 Josu subi desde Gilgal junto con toda la gente de guerra y con todos los hombres valientes, 8 y Jehov le dijo: "No les tengas temor, porque yo los he entregado en tus manos y ninguno de ellos prevalecer delante de ti". 
9 Josu cay sobre ellos de repente, tras haber caminado toda la noche desde Gilgal. 10 Y Jehov los llen de pavor ante Israel y les caus una gran mortandad en Gaban; los sigui por el camino que sube a Bet-horn,[6] y los hiri hasta Azeca y Maceda.[7] 11 Mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horn, Jehov arroj desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron. Fueron ms los que murieron por las piedras del granizo[8] que los que los hijos de Israel mataron a espada. 
12 Entonces Josu habl a Jehov, el da en que Jehov entreg al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: 
    "Sol, detente en Gaban, 
    y t, luna, en el valle de Ajaln".[9] 
    13 Y el sol se detuvo, y la luna se par, 
    hasta que la gente se vengde sus enemigos. 
No est escrito esto en el libro de Jaser?[10] El sol se par en medio del cielo, y no se apresur a ponerse casi un da entero. 14 No hubo un da como aquel, ni antes ni despus de l, en que Jehov haya obedecido a la voz de un hombre, porque Jehov peleaba por Israel. 
15 Josu volvi junto con todo Israel al campamento en Gilgal. 16 Aquellos cinco reyes huyeron y se escondieron en una cueva en Maceda. 17 Cuando se le avis que los cinco reyes haban sido hallados escondidos en una cueva en Maceda, 18 Josu dijo: "Rodad grandes piedras hasta la entrada de la cueva y poned hombres junto a ella para que los custodien. 19 Y vosotros no os detengis, sino seguid a vuestros enemigos y heridles la retaguardia, sin dejarlos entrar en sus ciudades, porque Jehov, vuestro Dios, los ha entregado en vuestras manos". 
20 Aconteci que cuando Josu y los hijos de Israel acabaron de causarles una gran mortandad, hasta exterminarlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas. 21 Todo el pueblo volvi sano y salvo al campamento de Josu en Maceda, y nadie se atrevi a mover su lengua contra ninguno de los hijos de Israel. 
22 Entonces dijo Josu: "Abrid la entrada de la cueva y sacad de ella a esos cinco reyes". 23 As lo hicieron; sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey de Jerusaln, al rey de Hebrn, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Egln. 24 Cuando los llevaron ante Josu, llam Josu a todos los hombres de Israel y dijo a los principales de la gente de guerra que haban venido con l: "Acercaos y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes".[11] Ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos. 25 "No temis, ni os atemoricis --les dijo Josu--; sed fuertes y valientes, porque as har Jehov con todos los enemigos contra los cuales peleis". 
26 Despus de esto, Josu los hiri, los mat y los hizo colgar en cinco maderos. All quedaron colgados hasta caer la noche. 27 Cuando el sol se iba a poner, mand Josu que los descolgaran de los maderos y los echaran en la cueva donde se haban escondido. Y pusieron grandes piedras a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.[12] 
28 [13] Aquel mismo da tom Josu a Maceda, la pas a filo de espada y mat a su rey; los destruy por completo, con todo lo que en ella tena vida, sin dejar nada, e hizo con el rey de Maceda como haba hecho con el rey de Jeric. 
29 De Maceda pas Josu, con todo Israel, a Libna, y la atac. 30 Y Jehov la entreg tambin, junto con su rey, en manos de Israel, que la pas a filo de espada, con todo lo que en ella tena vida, sin dejar nada, e hizo con su rey de la manera como haba hecho con el rey de Jeric. 
31 Despus Josu, con todo Israel, pas de Libna a Laquis, acamp cerca de ella y la atac. 32 Jehov entreg tambin a Laquis en manos de Israel, quien la tom al da siguiente y la pas a filo de espada con todo lo que en ella tena vida, tal como haba hecho en Libna. 33 Entonces Horam, rey de Gezer, subi en ayuda de Laquis; pero Josu lo derrot a l y a su pueblo, hasta no dejar a ninguno de ellos. 
34 De Laquis pas Josu, con todo Israel, a Egln. Acamparon cerca de ella y la atacaron. 35 Ese mismo da la tomaron y la pasaron a filo de espada. Aquel da mat a todo lo que en ella tena vida, como haba hecho en Laquis. 
36 Subi luego Josu, con todo Israel, de Egln a Hebrn,[14] y la atacaron. 37 La tomaron y la pasaron a filo de espada, con su rey, todas sus ciudades y todo lo que en ella tena vida. No dej nada, como haba hecho con Egln. La destruyeron con todo lo que en ella tena vida. 
38 Despus volvi Josu, con todo Israel, sobre Debir,[15] y la atac. 39 La tom, junto con su rey y todas sus ciudades; las pasaron a filo de espada y destruyeron todo lo que all dentro tena vida, sin dejar nada. Como haba hecho con Hebrn y con Libna y su rey, as hizo con Debir y su rey. 
40 Conquist, pues, Josu toda la regin de las montaas, el Neguev, los llanos y las laderas,[16] y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tena vida lo extermin, como Jehov, Dios de Israel, se lo haba mandado. 41 Los bati Josu desde Cades-barnea[17] hasta Gaza,[18] y toda la tierra de Gosn[19] hasta Gaban. 42 Todos estos reyes y sus tierras los tom Josu de una vez, porque Jehov, el Dios de Israel, peleaba por Israel. 43 Despus volvi Josu, con todo Israel, al campamento en Gilgal. 
						 NOTAS:

1. 10.1-2 El nombre Adonisedec podra significar Mi Seor es justicia. 
2. 10.1-2 Aqu se menciona por primera vez en la Biblia la ciudad de Jerusaln, llamada tambin antiguamente Salem (Gn 14.18) y Jebs (Jue 19.10). De este ltimo nombre procede el de jebuseos, dado a sus habitantes. Cf. Jos 3.10; 9.1; 15.63. 
3. 10.1-2 Tan grande como una de las ciudades reales: Jos 9.11 sugiere que Gaban y las otras ciudades de los heveos (cf. Jos 9.17) no estaban gobernadas por un rey. 
4. 10.3 Hebrn: ciudad situada en las montaas de Jud, a 36 km al sur de Jerusaln (vase Gn 13.18 n.); Jarmut: al noroeste de Hebrn y a 24 km al oeste de Jerusaln; Laquis: al oeste de Hebrn y a 45 km al sudoeste de Jerusaln; Egln: al sudoeste de Laquis. Para alguna de estas ciudades, vase ndice de mapas. 
5. 10.6 Los gabaonitas haban quedado sometidos a Israel (Jos 9.27), y bajo su proteccin (Jos 9.15). Por eso apelan a la ayuda de Josu ante el peligro inminente. 
6. 10.10 Se trata de Bet-horn la de arriba (cf. Jos 16.5), situada a 9 km al noroeste de Gaban y a ms de 600 m de altura. A unos 4 km hacia el oeste, se encontraba Bet-horn la de abajo (cf. Jos 16.3), que era el acceso ms fcil hacia las colinas (heb. sefela) y hacia la costa. Vanse Jos 9.1 nota b e ndice de mapas. 
7. 10.10 Azeca: ciudad situada al sur del valle de Ajaln (vase 10.12 n.), distante unos 30 km de Gaban. Fue una de las ciudades asignadas a la tribu de Jud (15.35). Maceda se encontraba ms al sur, en un sitio que an no ha podido ser localizado con exactitud. 
8. 10.11 Granizo: Cf. Ex 9.18,22-26; Job 38.22-23. El Seor utiliza los elementos de la naturaleza como instrumentos de su accin en favor de Israel. Cf. Jue 5.20-21; 1 S 7.10; Sal 18.12-14; 144.5-6. 
9. 10.12 El valle de Ajaln: frtil llanura al sudoeste de Bet-horn (cf. v. 10) y a 15 km al oeste de Gaban (cf. Jos 19.42; 21.24). 
10. 10.13 Cf. 2 S 1.18. El Libro de Jaser (o del Justo) era una coleccin de fragmentos poticos atribuidos a algunos hroes de Israel como Josu y David. Esta coleccin, que no se ha conservado, era sin duda semejante al Libro de las batallas de Jehov, citado en Nm 21.14. 
11. 10.24 Poned vuestros pies sobre los cuellos: en seal de triunfo y para indicar que el adversario estaba completamente sometido. Cf. Sal 110.1; Is 51.23. 
12. 10.26-27 Segn Dt 21.22-23, los cadveres no deban quedar expuestos durante la noche; haba que sepultarlos antes de la puesta del sol. 
13. 10.28-43 Los siguientes v. relatan en forma resumida la conquista del sur de Palestina. 
14. 10.36-37 Cf. Jos 15.13; Jue 1.10. 
15. 10.38 Jos 15.15; Jue 1.11. 
16. 10.40 Cf. Jos 11.21; Jue 1.9. 
17. 10.41 Cades-barnea: Vase Nm 13.26 n. 
18. 10.41 Gaza: ciudad de la zona costera, a 4 km del Mediterrneo y a la altura de Hebrn. Vase ndice de mapas. 
19. 10.41 La tierra de Gosn: distinta del territorio egipcio del mismo nombre (cf. Gn 45.10; 46.28; 47.1); se trata probablemente de la regin situada alrededor de Gosn (cf. Jos 15.51), ciudad de la Palestina meridional, asignada despus a la tribu de Jud. 

Josu 11


Derrota de Jabn y sus aliados

1 Cuando Jabn,[1] rey de Hazor,[2] se enter de esto, envi un mensaje a Jobab, rey de Madn, al rey de Simrn, al rey de Acsaf 2 y a los reyes que estaban en la regin del norte en las montaas, y en el Arab al sur de Cineret,[3] en los llanos y en las regiones de Dor[4] al occidente, 3 al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las montaas, y al heveo al pie de Hermn[5] en tierra de Mizpa.[6] 4 Estos salieron con todos sus ejrcitos, una multitud tan numerosa como la arena que est a la orilla del mar, con muchsimos caballos y carros de guerra. 5 Todos estos reyes se unieron, llegaron y acamparon unidos junto a las aguas de Merom[7] para pelear contra Israel. 
6 Pero Jehov dijo a Josu: "No les tengas temor, porque maana a esta hora yo los entregar a todos muertos delante de Israel; desjarretars[8] sus caballos y quemars sus carros en el fuego". 
7 Josu, con toda su gente de guerra, se lanz de repente contra ellos junto a las aguas de Merom. 8 Jehov los entreg en manos de Israel, que los hiri y los persigui hasta Sidn[9] la grande, hasta Misrefot-maim y el llano de Mizpa, al oriente. Los hiri hasta no dejar ninguno con vida. 9 Josu hizo con ellos como Jehov le haba mandado: desjarret sus caballos y quem sus carros en el fuego. 
10 Por entonces regres Josu, tom a Hazor y mat a espada a su rey, pues Hazor haba sido antes cabeza de todos estos reinos. 11 Pasaron a espada todo cuanto en ella tena vida, destruyndolo todo por completo, sin que quedara nada capaz de respirar, y prendieron fuego a Hazor. 12 Asimismo tom Josu todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos sus reyes los pas a filo de espada y los extermin, como Moiss, siervo de Jehov, lo haba mandado. 13 Pero Israel no quem todas las ciudades que estaban sobre colinas; Josu quem nicamente a Hazor. 14 Los hijos de Israel tomaron para s todo el botn y las bestias de aquellas ciudades; pero pasaron a todos los hombres a filo de espada hasta exterminarlos, sin dejar ninguno con vida. 15 De la manera que Jehov lo haba mandado a Moiss, su siervo, as Moiss lo mand a Josu, y as lo hizo Josu, sin quitar una palabra de todo lo que Jehov haba mandado a Moiss. 

Josu se apodera de toda la tierra

16 Conquist, pues, Josu toda aquella tierra, las montaas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosn, los llanos, el Arab, las montaas de Israel y sus valles, 17 desde el monte Halac,[10] que sube hacia Seir, hasta Baal-gad, en la llanura del Lbano, a la falda del monte Hermn. Captur asimismo a todos sus reyes, los hiri y mat. 18 Durante mucho tiempo estuvo Josu en guerra con estos reyes. 19 No hubo ciudad que hiciera la paz con los hijos de Israel, salvo los heveos que habitaban en Gaban;[11] todas las tomaron por la fuerza. 20 Porque de Jehov provena que endurecieran su corazn para que opusieran resistencia a Israel, a fin de exterminarlos sin misericordia y fueran as aniquilados, como Jehov lo haba mandado a Moiss.[12] 
21 Tambin en aquel tiempo fue Josu y destruy a los anaceos de los montes de Hebrn, de Debir, de Anab,[13] de todos los montes de Jud y de todos los montes de Israel. Josu los destruy a ellos y a sus ciudades. 22 Ninguno de los anaceos[14] qued en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod.[15] 
23 Conquist, pues, Josu toda la tierra, conforme a todo lo que Jehov haba dicho a Moiss, y la entreg a los israelitas como herencia conforme a su distribucin por tribus. Y la tierra descans de la guerra.[16] 
						 NOTAS:

1. 11.1 Jabn: En Jue 4.2,23 se menciona un rey de este mismo nombre. 
2. 11.1 Hazor: importante ciudad cananea (cf. Jos 11.10), al norte del Lago de Genesaret. Las excavaciones arqueolgicas muestran que fue destruida a fines del siglo XIII a.C., y que en tiempos de Salomn recuper su aspecto de gran ciudad, con murallas y puertas fortificadas (cf. 1 R 9.15). Vase ndice de mapas. Las otras tres ciudades se encontraban en la Palestina septentrional, al norte de la llanura de Jezreel. 
3. 11.2 El Lago Cineret, ms conocido como Lago de Genesaret, de Galilea o de Tiberias. Cf. Dt 3.17; Jos 12.3; 13.27. Vase ndice de mapas. 
4. 11.2 Dor: ciudad martima, situada al sur del monte Carmelo y al borde del Mediterrneo. Cf. 1 R 4.11. Vase ndice de mapas. 
5. 11.3 Hermn: Vase Dt 3.8 n.; Sal 68.15 nota p; 133.3 n. 
6. 11.3 Mizpa: lugar al sudeste del Hermn, que no ha podido ser localizado con exactitud. 
7. 11.5 Merom: Se trata probablemente de una ciudad que se encontraba a unos 15 km al oeste de Hazor (vase Jos 11.1 nota b). Las aguas de Merom era la fuente o las fuentes de las que se abasteca la ciudad. Cf. Jue 5.19 (las aguas de Meguido). 
8. 11.6 Desjarretars: Cf. Gn 49.6 n. 
9. 11.8 Sidn: antiguo e importante puerto fenicio, a 40 km al sur de la actual Beirut (cf. Ez 27.8). Segn Gn 10.19, el territorio de Canan se extenda, de norte a sur, desde Sidn hasta Gaza (cf. v. 22). Vase ndice de mapas. Misrefotmaim se encontraba en el extremo noroeste del territorio israelita y lindaba con el pas de los fenicios (Jos 13.6). 
10. 11.17 El monte Halac (o monte Pelado) est a unos 40 km al sudoeste del Mar Muerto. Seir era el territorio de Edom (vase Dt 2.4 n.). Baal-gad: Cf. Jos 12.7; 13.5. Hermn: Vanse las referencias en Jos 11.3 nota e. 
11. 11.19 Jos 9. 
12. 11.20 Dt 7.16. Vase Ex 7.3 nota b. 
13. 11.21 Jue 1.10-11. Anab: a unos 25 km al sudoeste de Hebrn (vase Gn 13.18 n.). 
14. 11.22 Anaceos: Vase Nm 13.33 n. 
15. 11.22 Gaza, Gat y Asdod: ciudades del sur de Palestina, cercanas a la costa del Mediterrneo; ms tarde fueron ocupadas por los filisteos (cf. Jos 13.3; 1 S 17.4; 2 S 21.19-20). 
16. 11.23 Cf. Jos 21.43-45. 

Josu 12


Reyes derrotados por Moiss 

1 [1] Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordn hacia donde nace el sol, desde el arroyo Arnn hasta el monte Hermn, con todo el Arab oriental: 
2 Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn y seoreaba desde Aroer --a la ribera del arroyo Arnn--, hasta el arroyo Jaboc --lmite de los hijos de Amn--, incluida la cuenca del valle y la mitad de Galaad,[2] 3 y el lado oriental del Arab hasta el mar de Cineret[3] y hasta el mar del Arab, el Mar Salado,[4] al oriente, por el camino de Bet-jesimot, y por el sur hasta el pie de las laderas del Pisga.[5] 
4 El territorio de Og, rey de Basn --un descendiente de los refatas--, que habitaba en Astarot y en Edrei, 5 y dominaba en el monte Hermn, en Salca, en todo Basn hasta los lmites de Gesur y de Maaca, y en la mitad de Galaad, territorio de Sehn, rey de Hesbn.[6] 

Mapa - Conquista de Canan

6 A estos derrotaron Moiss, siervo de Jehov, y los hijos de Israel; y Moiss, siervo de Jehov, haba dado aquella tierra en posesin a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass.[7] 

Reyes derrotados por Josu

7 Estos son los reyes de la tierra que Josu y los hijos de Israel derrotaron del lado occidental del Jordn, desde Baal-gad, en el llano del Lbano, hasta el monte Halac que sube hacia Seir,[8] y cuya tierra dio Josu en posesin a las tribus de Israel, conforme a su distribucin, 8 en las montaas, en los valles, en el Arab, en las laderas, en el desierto y en el Neguev,[9] donde vivan el heteo, el amorreo, el cananeo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo: 
9 El rey de Jeric;[10] el rey de Hai,[11] que est al lado de Bet-el; 10 el rey de Jerusaln; el rey de Hebrn; 11 el rey de Jarmut; el rey de Laquis; 12 el rey de Egln;[12] el rey de Gezer;[13] 13 el rey de Debir;[14] el rey de Geder; 14 el rey de Horma;[15] el rey de Arad;[16] 15 el rey de Libna;[17] el rey de Adulam;[18] 16 el rey de Maceda;[19] el rey de Bet-el; 17 el rey de Tapa; el rey de Hefer; 18 el rey de Afec; el rey de Sarn; 19 el rey de Madn; el rey de Hazor; 20 el rey de Simron-mern; el rey de Acsaf;[20] 21 el rey de Taanac; el rey de Meguido; 22 el rey de Cedes; el rey de Jocneam del Carmelo; 23 el rey de Dor,[21] de la provincia de Dor; el rey de Goim en Gilgal; 24 el rey de Tirsa;[22] treinta y un reyes en total. 
						 NOTAS:

1. 12.1-6 Este cap. enumera las victorias obtenidas por Moiss en la Transjordania (v. 1-6) y da la lista de los reyes derrotados por Josu al oeste del ro Jordn (v. 7-24), incluyendo algunos nombres que no se haban mencionado antes. 
2. 12.2 Dt 1.4; 2.24-37. 
3. 12.3 Mar de Cineret: Vase Jos 11.2 nota c. 
4. 12.3 Mar del Arab, el Mar Salado: es decir, el Mar Muerto. Vase Dt 1.1 n. 
5. 12.3 Pisga: Vase Dt 3.27 n. 
6. 12.1-5 Cf. Nm 21.21-35; Dt 2.26--3.11. 
7. 12.6 Rubenitas... Manass: Nm 32.33; Dt 3.12. Vase Jos 1.12-15 n. 
8. 12.7 Jos 11.17. 
9. 12.8 Cf. Jos 11.16. 
10. 12.9 Cf. Jos 6. 
11. 12.9 Jos 8.1-29. 
12. 12.10-12 Cf. Jos 10.1-27. 
13. 12.12 Jos 10.33. 
14. 12.13 Jos 10.38. 
15. 12.14 Cf. Nm 14.45; 21.3; 1 S 30.30. 
16. 12.14 Jue 1.16. 
17. 12.15 Jos 10.29. 
18. 12.15 Gn 38.1. 
19. 12.16 Jos 10.28. 
20. 12.19-20 Cf. Jos 11.1-14. 
21. 12.23 Jos 11.2. 
22. 12.24 Cf. 1 R 14.17. 

Josu 13


2. DISTRIBUCIN DEL TERRITORIO ENTRE LAS TRIBUS DE ISRAEL (13.1--22.34)



Territorios por conquistar 

1 [1] Josu era ya viejo, entrado en aos, cuando Jehov le dijo: "T eres ya viejo, de edad avanzada, y queda an mucha tierra por poseer. 2 Esta es la tierra que queda: todos los territorios de los filisteos y de los gesureos, 3 desde Sihor,[2] que est al oriente de Egipto, hasta el lmite de Ecrn por el norte, que se considera de los cananeos; los cinco principados de los filisteos,[3] el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el ecroneo; tambin los aveos, 4 que estn al sur. Toda la tierra de los cananeos, y Mehara,[4] que es de los sidonios, hasta Afec y hasta los lmites del amorreo;[5] 5 la tierra de los giblitas,[6] con todo el Lbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad, al pie del monte Hermn, hasta la entrada de Hamat. 6 Yo expulsar de la presencia de los hijos de Israel a todos los que habitan en las montaas desde el Lbano hasta Misrefot-maim,[7] y a todos los sidonios. T solamente repartirs por suertes el pas a los israelitas como heredad,[8] conforme te he mandado. 7 Reparte, pues, ahora esta tierra como heredad a las nueve tribus y a la media tribu de Manass". 
8 Porque la otra media tribu de Manass, los rubenitas y los gaditas recibieron ya la heredad que les dio Moiss al otro lado del Jordn,[9] al oriente, segn el reparto de Moiss, siervo de Jehov: 9 desde Aroer,[10] a orillas del arroyo Arnn,[11] con la ciudad que est en medio del valle y toda la llanura de Medeba, hasta Dibn; 10 todas las ciudades de Sehn, rey de los amorreos, el cual rein en Hesbn, hasta los lmites de los hijos de Amn;[12] 11 Galaad,[13] los territorios de los gesureos y los maacateos,[14] todo el monte Hermn y toda la tierra de Basn[15] hasta Salca; 12 y en Basn todo el reino de Og, que rein en Astarot y en Edrei, y era el ltimo sobreviviente de los refatas, pues Moiss los haba derrotado y expulsado. 13 Pero a los gesureos y a los maacateos no los expulsaron los hijos de Israel, sino que Gesur y Maaca habitaron entre los israelitas hasta hoy. 

Los territorios que Moiss distribuy

14 Pero a la tribu de Lev no le dio heredad; los sacrificios de Jehov, Dios de Israel, son su heredad, como l les haba dicho.[16] 
15 Dio, pues, Moiss a la tribu de los hijos de Rubn[17] conforme a sus familias. 16 Su territorio iba desde Aroer, que est a la orilla del arroyo Arnn, con la ciudad que est en medio del valle y toda la llanura hasta Medeba; 17 Hesbn, con todas las ciudades que estn en la llanura; Dibn, Bamot-baal, Bet-baal-men, 18 Jahaza, Cademot, Mefaat, 19 Quiriataim, Sibma, Zaret-sahar en el monte del valle, 20 Bet-peor, las laderas de Pisga, Bet-jesimot, 21 todas las ciudades de la llanura y todo el reino de Sehn, rey de los amorreos, que rein en Hesbn y a quien derrot Moiss, lo mismo que a los prncipes de Madin, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba,[18] prncipes de Sehn que habitaban en aquella tierra. 22 Tambin pasaron a espada los hijos de Israel, entre otras vctimas, a Balaam, el adivino, hijo de Beor.[19] 23 Y el Jordn serva de lmite al territorio de los hijos de Rubn. Esta fue la heredad de los hijos de Rubn conforme a sus familias, con sus ciudades y sus aldeas. 
24 Dio asimismo Moiss a la tribu de Gad,[20] a los hijos de Gad, conforme a sus familias. 25 Su territorio fue Jazer, todas las ciudades de Galaad, la mitad de la tierra de los hijos de Amn hasta Aroer, que est enfrente de Rab, 26 y desde Hesbn hasta Ramat-mizpa y Betonim, y desde Mahanaim hasta el lmite de Debir; 27 y en el valle, Bet-aram, Bet-nimra, Sucot y Zafn --el resto del reino de Sehn, rey de Hesbn--, el Jordn y su lmite hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado del Jordn, al oriente. 28 Esta es la heredad de los hijos de Gad por sus familias, con sus ciudades y sus aldeas. 
29 Tambin dio Moiss su heredad a la media tribu de Manass,[21] que fue para la media tribu de los hijos de Manass, conforme a sus familias. 30 Su territorio iba desde Mahanaim, y comprenda todo Basn, todo el reino de Og, rey de Basn, todas las aldeas de Jair que estn en Basn: sesenta poblaciones. 31 La mitad de Galaad, Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn, pasaron a la mitad de los hijos de Maquir[22] hijo de Manass, conforme a sus familias. 
32 Esto es lo que Moiss reparti como heredad en los llanos de Moab, al otro lado del Jordn, al oriente de Jeric. 33 Pero a la tribu de Lev no le dio Moiss heredad; Jehov, Dios de Israel, es su heredad,[23] como l les haba dicho. 
						 NOTAS:

1. 13.1-7 En los caps. 13--21 se trazan las fronteras ideales del territorio asignado a Israel a ambos lados del Jordn, y se indican los lmites correspondientes a cada tribu. En la distribucin se incluyen no solo los territorios ya conquistados, sino tambin los que an quedaban por conquistar (13.2-5), aunque muchos de los lugares aqu mencionados nunca llegaron a estar realmente en poder de los israelitas. 
2. 13.3 Sihor es el nombre del torrente que marca la frontera con Egipto (vase Gn 15.18 n.), pero a veces ese mismo nombre se aplica tambin al ro Nilo (Is 23.3). 
3. 13.3 Los filisteos eran un pueblo no semita, proveniente de las islas del mar Egeo y de las costas de Asia menor, que se estableci en la frtil zona costera del sur de Palestina. Las cinco ciudades mencionadas en este v. formaban la llamada Pentpolis filistea; vase 1 S 4.1 nota b. 
4. 13.4 Mehara: otra posible traduccin: |idesde las ciudades. 
5. 13.4 La palabra amorreo designa aqu a los habitantes del antiguo reino de Amurru, el cual, segn los textos egipcios, se encontraba al norte de Canan. 
6. 13.5 Los giblitas eran los habitantes de Gebal, la ciudad fenicia que los griegos llamaron Biblos, a causa del papiro (gr. biblos) que all se produca. La ciudad se encontraba sobre la costa libanesa del Mediterrneo, a unos 70 km al norte de Sidn (cf. 1 R 5.18; Ez 27.9). Vanse Jos 11.8 n. e ndice de mapas. 
7. 13.2-6 Cf. Jue 3.3-4. 
8. 13.6 Nm 33.54. Este reparto manifiesta la preocupacin del Seor por la justa distribucin de la tierra. 
9. 13.8 Cf. Nm 32.33; Dt 3.12. 
10. 13.9 Aroer: Vase Dt 2.36 nota s. 
11. 13.9 Arnn: Vase Dt 2.24 n. 
12. 13.10 Acerca de estos territorios, vase Dt 2.26 n. 
13. 13.11 Galaad: Vanse Dt 2.36-37 nota t e ndice de mapas. 
14. 13.11 Gesureos y maacateos: Vase Dt 3.14 n. 
15. 13.11 Basn: Vanse Dt 3.1 n. e ndice de mapas. 
16. 13.14 Dt 18.1; Jos 13.33. 
17. 13.15 A la tribu de Rubn se le asigna el territorio situado en la ribera oriental del Mar Muerto. Cf. Nm 32.37-38. 
18. 13.21 Evi... Reba: Estos mismos nombres se vuelven a encontrar en Nm 31.8. 
19. 13.22 Cf. Nm 22--24. 
20. 13.24 El territorio asignado a la tribu de Gad se halla en la cuenca oriental del Jordn, especialmente en la regin de Galaad (vase Dt 2.36-37 nota u). Cf. Nm 32.1-5,34-38. 
21. 13.29 A la media tribu de Manass le correspondi la parte comprendida entre el norte de Galaad y la regin oriental del lago de Genesaret. 
22. 13.31 En Jos 17.1 se especifica que Maquir era el primognito de Manass. Cf. Nm 32.39-40. 
23. 13.33 Jehov, Dios de Israel, es su heredad: Nm 18.20; Dt 18.1-2. 

Josu 14


Reparticin de Canan 

1 [1] Esto, pues, es lo que los hijos de Israel recibieron como heredad en la tierra de Canan, lo que les repartieron el sacerdote Eleazar,[2] Josu hijo de Nun, y los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 2 Por suertes se les dio su heredad, como Jehov haba mandado a Moiss que se diera a las nueve tribus y a la media tribu.[3] 3 Porque a las dos tribus y a la media tribu les haba dado Moiss su heredad al otro lado del Jordn,[4] pero a los levitas no les dio ninguna heredad entre ellos. 4 Pues los hijos de Jos fueron dos tribus, Manass y Efran, y no dieron parte a los levitas en la tierra, sino ciudades en que habitaran, con sus ejidos para el ganado y los rebaos. 5 De la manera que Jehov lo haba mandado a Moiss, as lo hicieron los hijos de Israel en el reparto de la tierra. 

Caleb recibe Hebrn

6 Los hijos de Jud fueron a donde estaba Josu en Gilgal, y Caleb hijo de Jefone, el cenezeo,[5] le dijo: "T sabes lo que Jehov dijo a Moiss, el varn de Dios, en Cades-barnea, tocante a nosotros dos.[6] 7 Yo tena cuarenta aos de edad cuando Moiss, siervo de Jehov, me envi de Cades-barnea a reconocer la tierra, y yo le traje noticias como lo senta en mi corazn.[7] 8 Mis hermanos, los que haban subido conmigo, hicieron desfallecer el corazn del pueblo, pero yo me mantuve fiel a Jehov, mi Dios. 9 Entonces Moiss jur diciendo: "Ciertamente la tierra que pis tu pie ser para ti y para tus hijos como herencia perpetua, por cuanto te mantuviste fiel a Jehov, mi Dios".[8] 10 Pues bien, Jehov me ha hecho vivir, como l dijo, estos cuarenta y cinco aos, desde el tiempo que Jehov dijo estas palabras a Moiss, cuando Israel andaba por el desierto, y ahora tengo ochenta y cinco aos de edad. 11 Todava estoy tan fuerte como el da en que Moiss me envi. Cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para combatir, para salir y para entrar. 12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habl Jehov aquel da.[9] T mismo oste entonces que los anaceos[10] estn all, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Si Jehov est conmigo, los expulsar, como Jehov ha dicho". 
13 Josu entonces lo bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrn[11] como heredad. 14 Por tanto, Hebrn vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone, el cenezeo, hasta hoy, por cuanto se haba mantenido fiel a Jehov, Dios de Israel. 15 Pero el nombre de Hebrn era antes Quiriat-arba, porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. 
Y la tierra descans de la guerra.[12] 
						 NOTAS:

1. 14.1-5 Josu completa la obra iniciada por Moiss, distribuyendo el pas de Canan, al oeste del ro Jordn, entre las otras tribus de Israel. 
2. 14.1 Eleazar, hijo y sucesor de Aarn (Nm 20.25-28) y padre de Finees (Nm 25.7). 
3. 14.2 Cf. Nm 26.52-56; 34.13. 
4. 14.3 Nm 32.33; 34.14-15; Dt 3.12-17. 
5. 14.6 Caleb: Cf. Nm 13.6; 26.65; 32.12. 
6. 14.6 Nm 14.30. 
7. 14.7 Cf. Nm 13.1-30. 
8. 14.9 Nm 14.24. 
9. 14.12 Jue 1.20. 
10. 14.12 Anaceos: Vase Nm 13.33 n. 
11. 14.13 Hebrn: Vase Gn 13.18 n. 
12. 14.15 Cf. Jos 11.23. 

Josu 15


El territorio de Jud 

1 [1] La parte que toc en suerte a la tribu de los hijos de Jud, conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, y tena el desierto de Zin, al sur, como su extremo meridional. 2 Su lmite por el lado del sur parta de la costa[2] del Mar Salado --desde la baha que mira hacia el sur--; 3 luego sala hacia el sur de la subida de Acrabim, pasaba hacia Zin y suba por el sur hasta Cades-barnea; pasando por Hezrn, suba hacia Adar y daba vuelta a Carca. 4 De all pasaba por Asmn, sala al arroyo de Egipto[3] y terminaba en el mar. Este, pues, os ser el lmite del sur. 5 El lmite oriental es el Mar Salado hasta la desembocadura del Jordn. El lmite por el lado del norte, parta de la baha del mar, en la desembocadura del Jordn. 6 Este lmite sube por Bet-hogla, pasa al norte de Bet-arab, y de aqu sube a la piedra de Bohn hijo de Rubn. 7 Luego sube a Debir desde el valle de Acor, y al norte mira sobre Gilgal,[4] que est enfrente de la subida de Adumn, al sur del arroyo; pasa por las aguas de En-semes y sale a la fuente Rogel.[5] 8 Sube este lmite por el valle del hijo de Hinom, al lado sur del jebuseo, que es Jerusaln. Luego sube por la cumbre del monte que est enfrente del valle de Hinom, hacia el occidente, el cual est al extremo del valle de Refaim, por el lado del norte. 9 Este lmite tuerce desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y sale a las ciudades del monte Efrn para volverse luego hacia Baala, que es Quiriat-jearim.[6] 10 Despus gira este lmite desde Baala hacia el occidente a los montes de Seir[7] y, pasando por el lado norte del monte Jearim, el cual es Quesaln, desciende a Bet-semes y pasa a Timna. 11 Sale luego del lado norte de Ecrn y vuelve hacia Sicrn, pasa por el monte Baala, sale a Jabneel y termina en el mar. 12 El lmite del occidente es el Mar Grande. Este era el lmite del territorio de los hijos de Jud, conforme a sus familias. 

Caleb conquista Hebrn y Debir



(Jue 1.10-15)

13 A Caleb hijo de Jefone se le dio su parte entre los hijos de Jud, conforme al mandamiento de Jehov a Josu: Quiriat-arba, la ciudad del padre de Anac, que es Hebrn.[8] 14 Caleb ech de all a los tres hijos de Anac: a Sesai, Ahimn y Talmai, descendientes de Anac.[9] 15 De aqu subi contra los que habitaban en Debir,[10] que antes se llamaba Quiriat-sefer. 16 Entonces dijo Caleb: "Al que ataque Quiriat-sefer y la tome, yo le dar a mi hija Acsa por mujer". 
17 Otoniel[11] hijo de Cenaz y hermano de Caleb, la tom, y l le dio a su hija Acsa por mujer. 18 Y aconteci que cuando se la llevaba, este la persuadi que pidiera a su padre tierras para labrar. Ella se baj del asno, y Caleb le pregunt: 
--Qu tienes? 
19 --Concdeme un don --respondi ella--; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame tambin fuentes de aguas. 
l entonces le dio las fuentes de arriba y las de abajo.[12] 

Las ciudades de Jud

20 Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Jud por sus familias. 21 Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de Jud en el extremo sur, hacia la frontera de Edom: Cabseel, Edar, Jagur, 22 Cina, Dimona, Adada, 23 Cedes, Hazor, Itnn, 24 Zif, Telem, Bealot, 25 Hazor-hadata, Queriot, Hezrn (que es Hazor), 26 Amam, Sema, Molada, 27 Hazar-gada, Hesmn, Bet-pelet, 28 Hazar-sual, Beerseba, Bizotia, 29 Baala, Iim, Esem, 30 Eltolad, Quesil, Horma, 31 Siclag, Madmana, Sansana, 32 Lebaot, Silhim, An y Rimn.[13] En total, veintinueve ciudades con sus aldeas. 
33 En las llanuras,[14] Estaol, Zora, Asena, 34 Zanoa, En-ganim, Tapa, Enam, 35 Jarmut, Adulam, Soco, Azeca, 36 Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim: catorce ciudades con sus aldeas. 
37 Zenn, Hadasa, Migdal-gad, 38 Dilen, Mizpa, Jocteel, 39 Laquis, Boscat, Egln, 40 Cabn, Lahmam, Quitlis, 41 Gederot, Bet-dagn, Naama y Maceda: diecisis ciudades con sus aldeas. 
42 Libna, Eter, Asn, 43 Jifta, Asena, Nezib, 44 Keila, Aczib y Maresa: nueve ciudades con sus aldeas. 
45 Ecrn con sus villas y sus aldeas. 46 De Ecrn hasta el mar, todas las que estn cerca de Asdod con sus aldeas. 
47 Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el ro de Egipto, y las costas del Mar Grande. 
48 En las montaas:[15] Samir, Jatir, Soco, 49 Dana, Quiriat-sana (que es Debir); 50 Anab, Estemoa, Anim, 51 Gosn, Holn y Gilo: once ciudades con sus aldeas. 
52 Arab, Duma, Esn, 53 Janum, Bet-tapa, Afeca, 54 Humta, Quiriat-arba (la cual es Hebrn) y Sior: nueve ciudades con sus aldeas. 
55 Man, Carmel, Zif, Juta, 56 Jezreel, Jocdeam, Zanoa, 57 Can, Gabaa y Timna: diez ciudades con sus aldeas. 
58 Halhul, Bet-sur, Gedor, 59 Maarat, Bet-anot y Eltecn: seis ciudades con sus aldeas. 
60 Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rab: dos ciudades con sus aldeas. 
61 En el desierto:[16] Bet-arab, Midn, Secaca, 62 Nibsn, la Ciudad de la Sal[17] y En-gadi: seis ciudades con sus aldeas. 
63 Pero los hijos de Jud no pudieron expulsar a los jebuseos que habitaban en Jerusaln. Por eso ha quedado el jebuseo en Jerusaln junto con los hijos de Jud hasta hoy.[18] 
						 NOTAS:

1. 15.1-12 La tribu de los hijos de Jud se instal al sur de Canan, especialmente en la zona montaosa al oeste del Mar Muerto. 
2. 15.2 De la costa: lit. de la lengua, es decir, de la franja de tierra que penetra en el Mar Muerto por el lado sudeste. 
3. 15.4 Arroyo de Egipto: Vase Jos 13.3 nota b. 
4. 15.7 Debir y Gilgal son aqu lugares distintos de los mencionados en la primera parte del libro de Josu. Vase 4.19 nota f; cf. 10.38-39; 11.21; 12.13. 
5. 15.7 Rogel: fuente situada en las cercanas de Jerusaln. Cf. 1 R 1.9. 
6. 15.9 Quiriat-jearim: Vase Jos 9.17 nota k. 
7. 15.10 Este monte Seir es distinto del que llevaba ese mismo nombre y est al sur del Mar Muerto, en el territorio de Edom. Vase Dt 2.4 n. 
8. 15.13 Hebrn: Vase Gn 13.18 n.; cf. Jos 14.15. 
9. 15.13-14 Jue 1.20. 
10. 15.15 Debir: localidad distinta de la mencionada en el v. 7. Cf. Jos 10.38; 11.21; 12.13. 
11. 15.17 Otoniel fue el primer "juez" en Israel, segn Jue 3.9. 
12. 15.13-19 Jue 1.10-15. 
13. 15.32 An y Rimn: Otra posible traduccin basada en Neh 11.29 y la versin griega (LXX) es En-rimn. 
14. 15.33 En las llanuras: heb. sefela. Vase Jos 9.1 nota b. 
15. 15.48 En las montaas: Se refiere a las montaas de Jud, al oeste del Mar Muerto. 
16. 15.61 En el desierto: es decir, el desierto de Jud, en las cercanas del Mar Muerto. Cf. Mt 3.1. 
17. 15.62 Ciudad de la Sal: Se ha propuesto identificarla con el sitio actual de las ruinas de Qumrn o de Ain Fesja, a orillas del Mar Muerto. 
18. 15.63 Hasta hoy: En el momento en que fue redactado este texto, los jebuseos todava habitaban en Jerusaln, ciudad que no sera conquistada sino en los tiempos de David. Cf. Jue 1.21; 2 S 5.6-9; 1 Cr 11.4. 

Josu 16


Tabla - Las Tribus de Israel



Territorios de Efran y de Manass

1 Lo que toc en suerte a los hijos de Jos[1] iba desde el Jordn de Jeric hasta las aguas de Jeric, hacia el oriente, hacia el desierto que sube de Jeric por las montaas de Bet-el. 2 Sale de Bet-el a Luz[2] y pasa a lo largo del territorio de los arquitas hasta Atarot; 3 baja hacia el occidente al territorio de los jafletitas,[3] hasta el lmite de Bet-horn la de abajo,[4] y hasta Gezer,[5] y sale al mar. 4 Recibieron, pues, su heredad los hijos de Jos, Manass y Efran.[6] 
5 El territorio de los hijos de Efran por sus familias: El lmite de su heredad era por el lado del oriente Atarot-adar hasta Bet-horn la de arriba. 6 Contina el lmite hasta el mar y hasta Micmetat al norte, y da vuelta hacia el oriente hasta Taanat-silo, y de aqu pasa a Janoa. 7 De Janoa desciende a Atarot y a Naarat, toca Jeric y sale al Jordn. 8 De Tapa se vuelve hacia el oeste por el arroyo Can, y sale al mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efran por sus familias, 9 adems de las ciudades que se apartaron para los hijos de Efran en medio de la heredad de los hijos de Manass; todas las ciudades con sus aldeas. 10 Pero no expulsaron al cananeo que habitaba en Gezer,[7] y por eso qued el cananeo en medio de Efran, hasta hoy, aunque sometido a tributo. 
						 NOTAS:

1. 16.1 Los hijos de Jos, o sea, las tribus de Efran y Manass (cf. v. 4). 
2. 16.2 Bet-el a Luz: otra posible traduccin: a Bet-el, es decir, Luz. Cf. Gn 28.19; Jos 18.13; Jue 1.22-26. Vase ndice de mapas. 
3. 16.2-3 Los arquitas y los jafletitas eran probablemente grupos cananeos que residan en las cercanas de Bet-el. Cf. 2 S 15.32; 16.16. 
4. 16.3 Bet-horn la de abajo: Vase Jos 10.10 nota f. 
5. 16.3 Gezer: Cf. Jos 10.33; 12.12; 1 R 9.16-17. 
6. 16.4 Las tribus de Manass y Efran ocuparon principalmente las montaas de la Palestina central, al sur de la llanura de Jezreel o Esdreln. Acerca del territorio asignado a la otra mitad de la tribu de Manass, vase Jos 13.29 n. 
7. 16.10 Jue 1.29. 

Josu 17

1 Se echaron tambin suertes para la tribu de Manass, porque era el primognito de Jos: a Maquir,[1] primognito de Manass y padre de Galaad, que fue un hombre de guerra, le toc Galaad y Basn. 2 Se echaron tambin suertes para los otros hijos de Manass[2] conforme a sus familias: los hijos de Abiezer, los hijos de Helec, los hijos de Asriel, los hijos de Siquem, los hijos de Hefer y los hijos de Semida. Estos eran los hijos varones de Manass hijo de Jos, por sus familias. 
3 Pero Zelofehad hijo de Hefer hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, no tuvo hijos sino hijas, los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 4 Estas acudieron ante el sacerdote Eleazar,[3] ante Josu hijo de Nun y ante los prncipes, y dijeron: "Jehov mand a Moiss que nos diera una heredad entre nuestros hermanos".[4] Y se les dio una heredad entre los hermanos de su padre, conforme al dicho de Jehov. 
5 Le tocaron a Manass diez partes, adems de la tierra de Galaad y de Basn, que est al otro lado del Jordn, 6 pues las hijas de Manass recibieron una heredad entre sus hijos. La tierra de Galaad fue para los otros hijos de Manass. 7 El territorio de Manass iba desde Aser hasta Micmetat, que est enfrente de Siquem, y segua hacia el sur, hasta los que habitan en Tapa. 8 La tierra de Tapa era de Manass, pero Tapa misma, que est junto al lmite de Manass, era de los hijos de Efran. 9 Este lmite desciende al arroyo Can, hacia el sur del arroyo. Estas ciudades de Efran estn entre las ciudades de Manass; el lmite de Manass estaba al norte del mismo arroyo, e iba a salir al mar. 10 A Efran perteneca el sur, a Manass el norte, y el mar era su frontera; lindaban con Aser al norte y con Isacar al oriente. 11 Tuvo tambin Manass en Isacar y en Aser a Bet-sen y sus aldeas, a Ibleam y sus aldeas, a los habitantes de Dor[5] y sus aldeas, a los habitantes de Endor y sus aldeas, a los habitantes de Taanac y sus aldeas, a los habitantes de Meguido y sus aldeas: tres provincias.[6] 12 Pero los hijos de Manass no pudieron expulsar a los de aquellas ciudades, y el cananeo persisti en habitar en aquella tierra. 13 Pero cuando los hijos de Israel fueron lo suficientemente fuertes, hicieron tributario al cananeo, aunque no lo expulsaron.[7] 
14 Los hijos de Jos dijeron a Josu: 
--Por qu nos has dado como heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, al que Jehov ha bendecido hasta ahora? 
15 Josu les respondi: 
--Si sois un pueblo tan grande, subid al bosque y talad para vosotros all en la tierra de los ferezeos y de los refatas,[8] ya que los montes de Efran os resultan estrechos. 
16 Los hijos de Jos dijeron: 
--No nos bastar a nosotros este monte. Adems, todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura tienen carros de hierro, lo mismo los que estn en Bet-sen y en sus aldeas que los del valle de Jezreel. 
17 Entonces Josu respondi a la casa de Jos, a Efran y a Manass: 
--T eres un gran pueblo y tienes un gran poder: no tendrs una sola parte, 18 sino que aquel monte ser tuyo, pues aunque es un bosque, t lo desmontars y lo poseers hasta sus lmites ms lejanos; porque t arrojars al cananeo, aunque tenga carros de hierro y aunque sea fuerte.[9] 
						 NOTAS:

1. 17.1 Jos 13.31. 
2. 17.2 Hijos de Manass: Nm 26.29-34. 
3. 17.4 Eleazar: Vase Jos 14.1 n. 
4. 17.4 Nm 27.1-7. 
5. 17.11 Dor: Vase Jos 11.2 nota d. 
6. 17.11 Provincias: probable significado de un trmino hebreo que otros traducen por regiones o colinas. 
7. 17.12-13 Cf. Jos 15.63; 16.10; Jue 1.27-28. 
8. 17.15 Los ferezeos eran una poblacin agrcola que viva en las montaas de la Palestina central (cf. Jos 3.10). Los refatas, en cambio, habitaban en la Transjordania (cf. Jos 12.4; 13.12). 
9. 17.17-18 Los carros de madera recubierta de hierro eran un arma poderosa, pero podan utilizarse eficazmente solo en las llanuras. De ah que a los israelitas les haya resultado ms fcil apoderarse de las regiones montaosas que de las ciudades ubicadas en las zonas llanas. Cf. Jue 1.19. 

Josu 18


Territorios de las dems tribus

1 Toda la congregacin de los hijos de Israel se reuni en Silo,[1] donde erigieron el Tabernculo de reunin.[2] Toda la tierra se les haba sometido, 2 pero quedaban de los hijos de Israel siete tribus a las cuales an no se les haban repartido su posesin. 
3 Entonces Josu dijo a los hijos de Israel: "Hasta cundo vais a esperar para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehov, el Dios de vuestros padres? 4 Designad tres hombres de cada tribu, para que yo los enve. Que ellos se levanten, recorran la tierra y la describan conforme al reparto de las heredades; despus volvern a m. 5 Dividirn la tierra en siete partes. Jud se quedar en su territorio al sur y los de la casa de Jos en el suyo al norte. 6 Vosotros, pues, delinearis la tierra en siete partes y me traeris la descripcin aqu, para que yo eche suertes delante de Jehov, nuestro Dios. 7 Pero los levitas no tienen ninguna parte entre vosotros, porque el sacerdocio de Jehov es su heredad;[3] tambin Gad, Rubn y la media tribu de Manass, ya han recibido, en el lado oriental del Jordn, la heredad que les dio Moiss, siervo de Jehov".[4] 
8 Aquellos hombres se levantaron y partieron. Y mand Josu a los que iban a delinear la tierra: "Id, recorred la tierra y delineadla, y volved a m, para que yo os eche suertes aqu delante de Jehov, en Silo". 
9 Fueron, pues, aquellos hombres y recorrieron la tierra, delinendola ciudad por ciudad en siete partes, en un libro que llevaron a Josu al campamento en Silo. 10 Josu les ech suertes delante de Jehov en Silo, y all reparti la tierra a los hijos de Israel, segn sus porciones. 
11 Se sac la suerte de la tribu de los hijos de Benjamn, conforme a sus familias, y el territorio adjudicado a ella qued entre los hijos de Jud y los hijos de Jos.[5] 12 Su lmite, por el lado norte, parte del Jordn y sube por el lado norte de Jeric;[6] sube despus por el monte hacia el occidente y viene a salir al desierto de Bet-avn. 13 De all pasa en direccin de Luz, al lado sur de Luz (que es Bet-el),[7] y desciende de Atarot-adar al monte que est al sur de Bet-horn,[8] la de abajo. 14 Tuerce hacia el oeste por el lado sur del monte que est delante de Bet-horn, al sur, y viene a salir a Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim),[9] ciudad de los hijos de Jud. Este es el lado del occidente. 
15 El lado del sur va desde el extremo de Quiriat-jearim y sale al occidente, a la fuente de las aguas de Neftoa. 16 Luego desciende este lmite hasta el extremo del monte que est delante del valle del hijo de Hinom, al norte del valle de Refaim; desciende entonces al valle de Hinom, al lado sur del jebuseo,[10] y de all desciende a la fuente Rogel.[11] 17 Despus se inclina hacia el norte y sale a En-semes; de all a Gelilot, que est delante de la subida de Adumn, y desciende a la piedra de Bohn hijo de Rubn. 18 Pasa por el lado que est enfrente del Arab y desciende al Arab; 19 pasa el lmite hacia el lado norte de Bet-hogla y termina en la baha norte del Mar Salado, en el extremo sur del Jordn. Este es el lmite sur. 
20 El Jordn era el lmite del lado oriental. Esta es la heredad de los hijos de Benjamn con los lmites que la rodean, conforme a sus familias. 
21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamn, por sus familias, fueron Jeric, Bet-hogla, el valle de Casis, 22 Bet-arab, Zemaraim, Bet-el, 23 Avim, Par, Ofra, 24 Quefar-haamoni, Ofni y Geba: doce ciudades con sus aldeas. 25 Gaban,[12] Ram, Beerot, 26 Mizpa, Cafira, Mozah, 27 Requem, Irpeel, Tarala, 28 Zela, Elef, Jebs (que es Jerusaln), Gabaa y Quiriat: catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamn conforme a sus familias. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Silo: localidad de la tribu de Efran (cf. Jos 19.51; Jue 21.19); lleg a ser un importante centro religioso israelita en la poca de los Jueces (1 S 1.3), hasta que fue destruido por los filisteos (Jer 7.12). Vase ndice de mapas. 
2. 18.1 Tabernculo de reunin: Vase Ex 26.1-37 n. Este santuario porttil fue sustituido ms tarde en Silo por un templo estable (cf. Jue 18.31), donde el Arca del pacto permaneci durante un tiempo bastante largo (cf. 1 S 4.4). 
3. 18.7 Jos 13.14,33. 
4. 18.7 Gad... Manass: Vase Jos 1.12-15 n. 
5. 18.11 El territorio de Benjamn, la ms pequea de las tribus de Israel, limitaba al sur con el de Jud y al norte con el de Efran. Vase ndice de mapas. 
6. 18.12 Jeric: Vase Jos 2.1 nota b. 
7. 18.13 Bet-el: Vase Jos 16.2 n. 
8. 18.13 Bet-horn: Vase Jos 10.10 nota f. 
9. 18.14 Quiriat-jearim: Vase Jos 9.17 nota k. 
10. 18.16 Jebuseo: Vase Jos 10.1-2 nota b. 
11. 18.16 Rogel: Vase Jos 15.7 nota e. 
12. 18.25 Gaban: Vase Jos 9.3 n. 

Josu 19

1 La segunda suerte le toc a Simen, a la tribu de los hijos de Simen,[1] conforme a sus familias. Su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Jud. 2 Ellos recibieron como heredad a Beerseba, Seba,[2] Molada, 3 Hazar-sual, Bala, Ezem, 4 Eltolad, Betul, Horma, 5 Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa, 6 Bet-lebaot y Saruhn: trece ciudades con sus aldeas; 7 An, Rimn,[3] Eter y Asn: cuatro ciudades con sus aldeas; 8 adems, todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, que es Ramat del Neguev. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simen conforme a sus familias.[4] 9 De la suerte de los hijos de Jud fue sacada la heredad de los hijos de Simen, por cuanto la parte de los hijos de Jud era excesiva para ellos. As que los hijos de Simen recibieron su heredad en medio de la de Jud. 
10 La tercera suerte toc a los hijos de Zabuln[5] conforme a sus familias. El territorio de su heredad se extendi hasta Sarid; 11 su lmite sube hacia el occidente hacia Marala y llega hasta Dabeset, y de all hasta el arroyo que est delante de Jocneam. 12 Desde Sarid gira hacia el oriente, hacia donde nace el sol, hasta el lmite de Quislot-tabor, sale a Daberat y sube a Jafa. 13 De all pasa hacia el lado oriental, a Gat-hefer y a Ita-cazn, sale a Rimn y vuelve hacia Nea. 14 Luego, al norte, el lmite gira hacia Hanatn y va a salir al valle de Jefte-el. 15 Abarca, adems, Catat, Naalal, Simrn, Idala y Beln:[6] doce ciudades con sus aldeas. 16 Esta es la heredad de los hijos de Zabuln conforme a sus familias; las ciudades con sus aldeas. 
17 La cuarta suerte correspondi a Isacar,[7] a los hijos de Isacar, conforme a sus familias. 18 En su territorio estaban Jezreel, Quesulot, Sunem, 19 Hafaraim, Sihn, Anaharat, 20 Rabit, Quisin, Abez, 21 Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases. 22 Este lmite llega hasta Tabor, Sahazima y Bet-semes, y termina en el Jordn: diecisis ciudades con sus aldeas. 23 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias; las ciudades con sus aldeas. 
24 La quinta suerte correspondi a la tribu de los hijos de Aser[8] conforme a sus familias. 25 Su territorio abarc Helcat, Hal, Betn, Acsaf, 26 Alamelec, Amad y Miseal; llega hacia el occidente hasta el Carmelo y Sihor-libnat. 27 Despus da vuelta hacia el oriente, hasta Bet-dagn, y llega por el norte hasta Zabuln, al valle de Jefte-el, a Bet-emec y a Neiel, y va a salir a Cabul por el norte, 28 por lo que abarca a Hebrn,[9] Rehob, Hamn y Can, hasta la gran Sidn. 29 De all este lmite tuerce hacia Ram y hasta la ciudad fortificada de Tiro, gira hacia Hosa y sale al mar desde el territorio de Aczib.[10] 30 Abarca tambin Uma, Afec y Rehob: veintids ciudades con sus aldeas. 31 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias; las ciudades con sus aldeas. 
32 La sexta suerte correspondi a los hijos de Neftal[11] conforme a sus familias. 33 Su territorio abarc desde Helef, Aln-saananim, Adami-neceb y Jabneel, hasta Lacum, e iba a salir al Jordn. 34 Giraba el lmite al occidente hacia Aznot-tabor; de all pasaba a Hucoc y llegaba hasta Zabuln al sur, al occidente lindaba con Aser, y con Jud por el Jordn hacia donde nace el sol. 35 Sus ciudades fortificadas eran Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret, 36 Adama, Ram, Hazor,[12] 37 Cedes, Edrei, En-hazor, 38 Irn, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes: diecinueve ciudades con sus aldeas. 39 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Neftal conforme a sus familias; las ciudades con sus aldeas. 
40 La sptima suerte correspondi a la tribu de los hijos de Dan[13] conforme a sus familias. 41 En el territorio de su heredad estaban Zora, Estaol, Ir-semes, 42 Saalabn, Ajaln, Jetla, 43 Eln, Timnat, Ecrn, 44 Elteque, Gibetn, Baalat, 45 Jehd, Bene-berac, Gat-rimn, 46 Mejarcn y Racn, con el territorio que est delante de Jope. 47 Pero les falt territorio a los hijos de Dan. Por eso subieron los hijos de Dan a atacar a Lesem; la tomaron y la pasaron a filo de espada. Tomaron posesin de ella y la habitaron. Y la llamaron Dan, por el nombre de su padre.[14] 48 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; las ciudades con sus aldeas. 
49 Despus que acabaron de repartir la tierra y delinear sus territorios, dieron los hijos de Israel una heredad en medio de ellos a Josu hijo de Nun. 50 Segn la orden de Jehov, le dieron la ciudad que l pidi, Timnat-sera,[15] en los montes de Efran. l reedific la ciudad y habit en ella. 
51 Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar, Josu hijo de Nun y los cabezas de familia entregaron por suertes en posesin a las tribus de los hijos de Israel en Silo, delante de Jehov, a la entrada del Tabernculo de reunin. As acabaron de repartir la tierra. 
						 NOTAS:

1. 19.1 La tribu de los hijos de Simen aparece vinculada a la regin de Beerseba, al sur de Palestina, pero no se delimitan sus fronteras (vase ndice de mapas). Esto se debe a que dicha tribu no posey un territorio propio, independiente del de Jud (cf. Gn 49.7; Jue 1.17). Por eso, muchas de las ciudades que se le asignan ya aparecieron mencionadas entre las ciudades de Jud. 
2. 19.2 Cf. Jos 15.26, donde el texto trae Sema en vez de Seba. Se ha pensado que este Seba no es nada ms que la repeticin de la ltima parte de Beerseba. En tal caso, el nmero de las ciudades no sera catorce sino trece, como lo indica el v. 6. 
3. 19.7 Rimn: Vase 15.32 n. 
4. 19.2-8 1 Cr 4.28-33. 
5. 19.10 El territorio de la tribu de Zabuln inclua una parte de la Baja Galilea y la zona central de la llanura de Jezreel o Esdreln. El monte Tabor marcaba el lmite de los territorios de Zabuln, Isacar y Neftal. 
6. 19.15 Beln de Zabuln, distinto del lugar del mismo nombre, perteneciente a la tribu de Jud. Cf. 1 S 16.1; Miq 5.2; Mt 2.6; Jn 7.42. 
7. 19.17 El texto da una lista de ciudades, pero no delimita exactamente las fronteras del territorio asignado a Isacar. Estas ciudades ocupaban el extremo oriental de la llanura de Jezreel o Esdreln, hasta la ribera del ro Jordn. 
8. 19.24 El territorio de Aser se extenda, tericamente, desde el sur del Carmelo hasta Sidn (vase Jos 11.8 n.). Cf., sin embargo, Jue 1.31-32. Vase tambin ndice de mapas. 
9. 19.28 Hebrn: Heb.; segn varios ms. y Jos 21.30 es Abdn. 
10. 19.29 Desde el territorio: otra posible traduccin: con Mahlab. 
11. 19.32 El territorio de Neftal llegaba hasta la Alta Galilea y limitaba al oriente con el Lago de Genesaret y con el curso alto del ro Jordn. 
12. 19.36 Hazor: Vase Jos 11.1 nota b. 
13. 19.40 Despus de haberse establecido por un tiempo en la regin situada al oeste de Benjamn (vase Jos 18.11 n.; cf. Jue 13.2), un grupo importante de la tribu de Dan emigr hacia el norte y se instal en la zona cercana a las fuentes del ro Jordn (cf. Jue 17--18). 
14. 19.47 Jue 18.1-29. 
15. 19.50 Cf. Jos 24.30. 

Josu 20


Ciudades de refugio 

1 [1] Habl Jehov a Josu diciendo: 2 "Habla a los hijos de Israel, y diles: Sealaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os habl por medio de Moiss, 3 para que se acoja all el homicida que mate a alguien por accidente y no a propsito; y os servirn de refugio contra el vengador de la sangre.[2] 4 Y el que se acoja a alguna de aquellas ciudades, se presentar a la puerta de la ciudad y expondr sus razones en odos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos lo recibirn consigo dentro de la ciudad y le darn lugar para que habite con ellos. 5 Si el vengador de la sangre lo sigue, no entregarn en su mano al homicida, por cuanto hiri a su prjimo por accidente y antes no tuvo con l ninguna enemistad. 6 Y quedar en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregacin, y hasta la muerte del que sea Sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el homicida podr volver a su ciudad y a su casa, y a la ciudad de donde huy". 
7 Entonces sealaron a Cedes en Galilea, en el monte de Neftal, Siquem en los montes de Efran, y Quiriat-arba (que es Hebrn) en los montes de Jud. 8 Y al otro lado del Jordn, al oriente de Jeric, sealaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubn, Ramot en Galaad de la tribu de Gad, y Goln en Basn de la tribu de Manass.[3] 9 Estas fueron las ciudades sealadas para todos los hijos de Israel y para el extranjero que habitara entre ellos, para que se acogiese a ellas cualquiera que hiriera a alguno por accidente, a fin de que no muriese por mano del vengador de la sangre, hasta comparecer delante de la congregacin. 
						 NOTAS:

1. 20.1-9 Los caps. 20--21 completan las indicaciones relativas a la distribucin del territorio de Canan entre las tribus de Israel. El primero se refiere a las ciudades de refugio, es decir, a las ciudades donde el homicida involuntario poda refugiarse a fin de evitar la venganza de sangre (cf. Ex 21.13; Nm 35.6-32; Dt 4.41-43; 19.1-13). El segundo asigna a los levitas 48 ciudades (cf. 21.41) diseminadas por todo el territorio de Israel. 
2. 20.3 Cf. Nm 35.19-21; Dt 19.6,11-12. 
3. 20.7-8 Dt 4.41-43. 

Josu 21


Ciudades de los levitas 

1 [1] 

(1 Cr 6.54-81)
Los jefes de familia de los levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josu hijo de Nun y a los cabezas de familia de las tribus de los hijos de Israel, 2 que estaban en Silo, en la tierra de Canan, y les dijeron: "Jehov mand por medio de Moiss que se nos dieran ciudades donde habitar, con sus ejidos para nuestros ganados". 3 Entonces los hijos de Israel dieron de su propia herencia a los levitas, conforme al mandato de Jehov, las siguientes ciudades con sus ejidos. 
4 La suerte cay sobre las familias de los coatitas,[2] y a los levitas descendientes de Aarn, el sacerdote, les tocaron en suerte trece ciudades de la tribu de Jud, de la tribu de Simen y de la tribu de Benjamn. 5 A los otros hijos de Coat les tocaron en suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efran, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manass. 6 A los hijos de Gersn les tocaron en suerte trece ciudades de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la media tribu de Manass en Basn. 7 A los hijos de Merari, segn sus familias, les tocaron doce ciudades de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln. 
8 Dieron, pues, los hijos de Israel a los levitas estas ciudades con sus ejidos, por suertes, como haba mandado Jehov por conducto de Moiss. 
9 De la tribu de los hijos de Jud, y de la tribu de los hijos de Simen, dieron estas ciudades que han sido nombradas, 10 las cuales obtuvieron los hijos de Aarn de las familias de Coat, los hijos de Lev, porque a ellos correspondi la primera suerte. 11 Les dieron Quiriat-arba, del padre de Anac,[3] la cual es Hebrn, en los montes de Jud, con sus ejidos circundantes. 12 Pero el campo de la ciudad con sus aldeas se lo dieron a Caleb hijo de Jefone como posesin suya. 
13 A los hijos del sacerdote Aarn les dieron Hebrn con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas; adems, Libna con sus ejidos, 14 Jatir con sus ejidos, Estemoa con sus ejidos, 15 Holn con sus ejidos, Debir con sus ejidos, 16 An con sus ejidos, Juta con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos: nueve ciudades de estas dos tribus. 17 Y de la tribu de Benjamn, Gaban con sus ejidos, Geba con sus ejidos, 18 Anatot con sus ejidos, Almn con sus ejidos: cuatro ciudades. 19 El total de las ciudades de los sacerdotes descendientes de Aarn: trece, con sus ejidos. 
20 Pero a las familias de los hijos de Coat, a los levitas que quedaban de los hijos de Coat, les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efran. 21 Les dieron Siquem con sus ejidos, en los montes de Efran, como ciudad de refugio para los homicidas; adems, Gezer con su ejidos, 22 Kibsaim con sus ejidos y Bet-horn con sus ejidos: cuatro ciudades. 23 De la tribu de Dan, Elteque con sus ejidos, Gibetn con sus ejidos, 24 Ajaln con sus ejidos y Gat-rimn con sus ejidos: cuatro ciudades. 25 Y de la media tribu de Manass, Taanac con sus ejidos y Gat-rimn con sus ejidos: dos ciudades. 26 El total de las ciudades para el resto de las familias de los hijos de Coat: diez con sus ejidos. 
27 A los hijos de Gersn, de las familias de los levitas, les dieron, de la media tribu de Manass, a Goln en Basn, con sus ejidos, como ciudad de refugio para los homicidas, y adems, Beestera con sus ejidos: dos ciudades. 28 De la tribu de Isacar, Cisn con sus ejidos, Daberat con sus ejidos, 29 Jarmut con sus ejidos y En-ganim con sus ejidos: cuatro ciudades. 30 De la tribu de Aser, Miseal con sus ejidos, Abdn con sus ejidos, 31 Helcat con sus ejidos y Rehob con sus ejidos: cuatro ciudades. 32 Y de la tribu de Neftal, Cedes en Galilea con sus ejidos, como ciudad de refugio para los homicidas, y adems, Hamot-dor con sus ejidos y Cartn con sus ejidos: tres ciudades. 33 El total de las ciudades de los gersonitas, por familias: trece ciudades con sus ejidos. 
34 A las familias de los hijos de Merari, los levitas que quedaban, se les dio, de la tribu de Zabuln, Jocneam con sus ejidos, Carta con sus ejidos, 35 Dimna con sus ejidos y Naalal con sus ejidos: cuatro ciudades. 36 Y de la tribu de Rubn, Beser con sus ejidos, Jahaza con sus ejidos, 37 Cademot con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos: cuatro ciudades. 38 De la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejidos, como ciudad de refugio para los homicidas; adems, Mahanaim con sus ejidos, 39 Hesbn con sus ejidos y Jazer con sus ejidos: cuatro ciudades. 40 En total fueron doce las ciudades que les tocaron en suerte a los hijos de Merari, por familias, o sea, al resto de las familias de los levitas. 
41 El total de las ciudades de los levitas en medio del territorio de los hijos de Israel: cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. 42 Estas ciudades estaban apartadas la una de la otra, cada cual con sus ejidos en torno a ella. As fue con todas estas ciudades. 

Israel ocupa la tierra

43 De esta manera dio Jehov a Israel toda la tierra que haba jurado dar a sus padres. Tomaron posesin de ella, y la habitaron. 44 Jehov les dio paz a su alrededor, conforme a todo lo que haba jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehov entreg en sus manos a todos sus enemigos. 45 No falt ni una palabra de todas las buenas promesas que Jehov haba hecho a la casa de Israel. Todo se cumpli. 
						 NOTAS:

1. 21.1-42 La tribu de Lev no tena territorio propio (Jos 13.33; 14.4; 18.7), pero los levitas recibieron varias ciudades repartidas por los territorios de las otras tribus de Israel. Aqu se enumeran las 48 ciudades levticas (cf. v. 41), entre las cuales se encontraban las ciudades de refugio de las que se habla en el cap. anterior. Cf. Nm 35.1-8. 
2. 21.4 Acerca de la divisin de los levitas en familias coatitas, gersonitas y meraritas (cf. v. 27,34), vase en particular Nm 3.14-37. 
3. 21.11 Padre de Anac: Cf. Jos 14.15; 15.13. 

Josu 22


El altar junto al Jordn 

1 [1] Entonces Josu llam a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass, 2 y les dijo: "Vosotros habis guardado todo lo que Moiss, siervo de Jehov, os mand, y habis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. 3 No habis abandonado a vuestros hermanos en este largo tiempo, hasta el da de hoy, sino que os habis cuidado de guardar los mandamientos de Jehov, vuestro Dios. 4 Ahora, pues, que Jehov, vuestro Dios, ha dado reposo a vuestros hermanos como lo haba prometido, volved, regresad a vuestras tiendas, a la tierra de las posesiones que Moiss, siervo de Jehov, os dio al otro lado del Jordn. 5 Solamente que con diligencia cuidis de cumplir el mandamiento y la ley que Moiss, siervo de Jehov, os orden: que amis a Jehov, vuestro Dios, y andis en todos sus caminos; que guardis sus mandamientos, lo sigis y lo sirvis con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma".[2] 
6 Josu los bendijo y los despidi, y ellos se fueron a sus tiendas. 
7 A la media tribu de Manass le haba dado Moiss una posesin en Basn;[3] a la otra mitad le dio Josu una heredad entre sus hermanos a este lado del Jordn, al occidente. Tambin a estos los envi Josu a sus tiendas, despus de haberlos bendecido, 8 y les dijo: "Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, oro y bronce, y con muchos vestidos; compartid con vuestros hermanos el botn de vuestros enemigos". 
9 As los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass se volvieron, separndose de los hijos de Israel en Silo,[4] que est en la tierra de Canan, para ir a la tierra de Galaad,[5] a la tierra de sus posesiones, en la cual se haban establecido conforme al mandato que Jehov haba dado por conducto de Moiss. 
10 Cuando llegaron a los lmites del Jordn que est en la tierra de Canan,[6] los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass edificaron all un altar junto al Jordn, un altar de apariencia grandiosa. 11 Los hijos de Israel se enteraron de que los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass haban edificado un altar[7] frente a la tierra de Canan, en los lmites del Jordn, del lado de los hijos de Israel. 12 Cuando los hijos de Israel oyeron esto, se junt toda la congregacin de los hijos de Israel en Silo, para subir a pelear contra ellos. 13 Pero antes enviaron los hijos de Israel a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manass, a la tierra de Galaad, a Finees, hijo del sacerdote Eleazar,[8] 14 y a diez prncipes con l: un prncipe por cada casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de los cuales era jefe de la casa de sus padres entre los millares de Israel. 15 Cuando llegaron donde estaban los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass, en la tierra de Galaad, les dijeron: 
16 --Toda la congregacin de Jehov dice as: "Qu traicin es esta que cometis contra el Dios de Israel, al apartaros hoy de seguir a Jehov, edificndoos un altar y rebelndoos contra Jehov? 17 No ha bastado con la maldad de Peor,[9] de la que an hoy no estamos limpios, por la cual vino la mortandad sobre la congregacin de Jehov, 18 para que vosotros os apartis hoy de seguir a Jehov? Vosotros os rebelis hoy contra Jehov, y maana se encender su ira contra toda la congregacin de Israel. 19 Si os parece que la tierra que os pertenece es inmunda, pasaos a la tierra que pertenece a Jehov, en la cual est el tabernculo de Jehov, y habitad entre nosotros, pero no os rebelis contra Jehov, ni os rebelis contra nosotros, edificndoos un altar adems del altar de Jehov, nuestro Dios. 20 No cometi Acn hijo de Zera una transgresin en el anatema, y la ira cay sobre toda la congregacin de Israel? Aquel hombre no fue el nico que pereci por su pecado".[10] 
21 Entonces los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass respondieron a los cabezas de los millares de Israel: 
22 --Jehov, Dios de los dioses, Jehov, Dios de los dioses, l sabe y hace saber a Israel: si fue por rebelin o por infidelidad contra Jehov, no nos salves hoy. 23 Si nos hemos edificado altar para apartarnos de Jehov, o para presentar holocaustos u ofrendas, o para hacer sobre l ofrendas de paz, el mismo Jehov nos lo demande. 24 Lo hicimos ms bien por temor de que maana vuestros hijos digan a nuestros hijos: "Qu tenis vosotros que ver con Jehov, el Dios de Israel? 25 Jehov ha puesto por lindero el Jordn entre nosotros y vosotros, hijos de Rubn e hijos de Gad. No tenis vosotros parte con Jehov!" Y as vuestros hijos haran que nuestros hijos dejaran de temer a Jehov. 26 Por esto nos dijimos: "Edifiquemos ahora un altar, no para holocaustos ni para sacrificios, 27 sino para que sea un testimonio entre nosotros y vosotros y entre los que vendrn despus de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Jehov delante de l con nuestros holocaustos, nuestros sacrificios y nuestras ofrendas de paz; para que no digan maana vuestros hijos a los nuestros: Vosotros no tenis parte con Jehov ". 28 Nosotros, pues, nos dijimos: "Si acontece que en lo por venir nos dicen tal cosa a nosotros o a nuestros descendientes, entonces responderemos: Mirad la forma del altar de Jehov, el cual construyeron nuestros padres, no para holocaustos o sacrificios, sino como un testimonio entre nosotros y vosotros ". 29 Nunca acontezca que nos rebelemos contra Jehov o que nos apartemos hoy de seguir a Jehov edificando un altar para holocaustos, ofrendas o sacrificios, aparte del altar de Jehov, nuestro Dios, que est delante de su Tabernculo. 
30 Cuando Finees, el sacerdote, los prncipes de la congregacin y los jefes de los millares de Israel que con l estaban, oyeron las palabras pronunciadas por los hijos de Rubn, los hijos de Gad y los hijos de Manass, les pareci bien todo ello. 31 Y dijo Finees, hijo del sacerdote Eleazar, a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a los hijos de Manass: 
--Hoy hemos entendido que Jehov est entre nosotros, pues no habis intentado esta traicin contra Jehov. As habis librado a los hijos de Israel de la mano de Jehov. 
32 Luego Finees, hijo del sacerdote Eleazar, y los prncipes, dejando a los hijos de Rubn y a los hijos de Gad, regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canan, a los hijos de Israel, y les dieron la respuesta. 33 El asunto pareci bien a los hijos de Israel y bendijeron a su Dios. No hablaron ms de hacerles la guerra y destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubn y los hijos de Gad. 34 Los hijos de Rubn y los hijos de Gad pusieron al altar el nombre de Ed,[11] porque dijeron: "Testimonio es entre nosotros de que Jehov es Dios". 
						 NOTAS:

1. 22.1-9 Aqu comienza la tercera y ltima parte del libro de Josu. Las tribus de la Transjordania, despus de haber participado en la conquista de Canan, son enviadas de vuelta a sus propias tierras. Cf. Nm 32.20-32 y vase Jos 1.12-15 n. 
2. 22.5 Con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma: Cf. Dt 5.29; vase Dt 6.5 nota e. 
3. 22.7 Basn: Vase Dt 3.1 n. 
4. 22.9 Silo: Vase Jos 18.1 nota a. 
5. 22.9 Galaad: Vase Dt 2.36-37 nota t. 
6. 22.10 En la tierra de Canan: o sea, la regin situada al oeste del ro Jordn. 
7. 22.11 El resto de las tribus va a interpretar la construccin de este altar como una accin separatista (cf. v. 19), ya que el altar de todo el pueblo de Israel se encontraba en el santuario de Silo (vase Jos 18.1 nota a). Este cap. manifiesta una preocupacin por la unidad del santuario semejante a la de Dt 12. 
8. 22.13 Finees, hijo del sacerdote Eleazar: Cf. Nm 25.7-13. 
9. 22.17 La maldad de Peor: Cf. Nm 25.1-3. 
10. 22.20 Jos 7.1-26. 
11. 22.34 Ed significa "testigo" o "testimonio". Cf. v. 27. 

Josu 23


3. LTIMAS PALABRAS DE JOSU. RENOVACIN DEL PACTO (23.1--24.33)



Josu exhorta al pueblo

1 Aconteci, muchos das despus que Jehov concediera paz[1] a Israel de todos los enemigos que lo rodeaban, que Josu, ya viejo y avanzado en aos,[2] 2 llam a todo Israel, a sus ancianos, sus prncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: "Yo ya soy viejo y avanzado en aos. 3 Vosotros habis visto todo lo que Jehov, vuestro Dios, ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa, pues Jehov, vuestro Dios, es quien ha peleado por vosotros.[3] 4 Yo os he repartido por suertes, como herencia para vuestras tribus, estas naciones, tanto las destruidas como las que quedan, desde el Jordn hasta el Mar Grande, hacia donde se pone el sol.[4] 5 Jehov, vuestro Dios, las echar de delante de vosotros, las expulsar de vuestra presencia y vosotros poseeris sus tierras, como Jehov, vuestro Dios, os ha dicho. 
6 "Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, sin apartaros de ello ni a la derecha ni a la izquierda,[5] 7 para que no os mezclis con estas naciones que han quedado entre vosotros, ni hagis mencin ni juris por el nombre de sus dioses, ni los sirvis, ni os inclinis a ellos.[6] 8 Pero a Jehov, vuestro Dios, seguiris como habis hecho hasta hoy. 9 Pues ha expulsado Jehov de vuestra presencia a naciones grandes y fuertes, y hasta hoy nadie os ha podido resistir. 10 Un hombre de vosotros perseguir a mil,[7] porque Jehov, vuestro Dios, es quien pelea por vosotros, como l os dijo.[8] 11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que amis a Jehov, vuestro Dios.[9] 12 Porque si os apartis y os uns a lo que resta de estas naciones que han quedado entre vosotros, y si concertis con ellas matrimonios,[10] mezclndoos con ellas y ellas con vosotros, 13 sabed que Jehov, vuestro Dios, no seguir expulsando ante vosotros a estas naciones, sino que os sern como lazo, trampa y azote para vuestros costados y espinas para vuestros ojos, hasta que desaparezcis de esta buena tierra que Jehov, vuestro Dios, os ha dado. 
14 "Yo estoy prximo a entrar hoy por el camino que recorren todos.[11] Reconoced, pues, con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma, que no ha faltado ni una sola de todas las bendiciones que Jehov, vuestro Dios, os haba dicho; todas se os han cumplido, no ha faltado ninguna de ellas. 15 Pero as como se os han cumplido todas las bendiciones que Jehov, vuestro Dios, os haba dicho, tambin traer Jehov sobre vosotros todas sus maldiciones, hasta borraros de sobre la buena tierra que Jehov, vuestro Dios, os ha dado. 16 Si quebrantis el pacto que Jehov, vuestro Dios, os ha mandado, yendo a honrar a dioses ajenos e inclinndoos ante ellos, entonces la ira de Jehov se encender contra vosotros y desapareceris rpidamente de esta buena tierra que l os ha dado". 
						 NOTAS:

1. 23.1 Jos 11.22; 21.44. 
2. 23.1 Cf. Jos 13.1. 
3. 23.3 Jos 10.8-11. 
4. 23.4 Jos 13.1-7. 
5. 23.6 Jos 1.7-8. 
6. 23.7 Ex 23.13; Dt 8.19; 11.16. 
7. 23.10 Cf. Dt 32.30. 
8. 23.10 Dt 3.22; 28.7. 
9. 23.11 Amis a Jehov, vuestro Dios: Dt 6.5. 
10. 23.12-13 Dt 7.3-4. 
11. 23.14 Cf. 1 R 2.2. 

Josu 24


Discurso de despedida de Josu 

1 [1] Reuni Josu a todas las tribus de Israel en Siquem,[2] y llam a los ancianos de Israel, a sus prncipes, sus jueces y sus oficiales. Todos se presentaron delante de Dios. 2 Josu dijo a todo el pueblo: 
--As dice Jehov, el Dios de Israel: "Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del ro, esto es, Tar,[3] padre de Abraham[4] y de Nacor, y servan a dioses extraos. 3 Yo tom a vuestro padre Abraham del otro lado del ro y lo traje por toda la tierra de Canan, aument su descendencia y le di a Isaac.[5] 4 A Isaac le di a Jacob y a Esa.[6] A Esa le di en posesin los montes de Seir,[7] pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.[8] 5 Entonces yo envi a Moiss y a Aarn, y castigu a Egipto con lo que hice en medio de l, y despus os saqu.[9] 6 Saqu a vuestros padres de Egipto, y llegaron al mar; los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballera. 7 Cuando ellos clamaron a Jehov, l interpuso una gran oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo volver sobre ellos el mar, el cual los cubri. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. 
"Despus estuvisteis muchos das en el desierto.[10] 8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordn, los cuales pelearon contra vosotros, pero yo los entregu en vuestras manos; ocupasteis su tierra, porque yo los extermin de delante de vosotros.[11] 9 Despus se levant Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, a pelear contra Israel, y mand a llamar a Balaam hijo de Beor para que os maldijera. 10 Pero yo no quise escuchar a Balaam, por lo cual os bendijo repetidamente, y os libr de sus manos.[12] 11 Pasasteis el Jordn[13] y llegasteis a Jeric, pero los habitantes de Jeric pelearon contra vosotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos, y yo los entregu en vuestras manos.[14] 12 Envi delante de vosotros tbanos,[15] los cuales expulsaron a los dos reyes amorreos antes de llegar vosotros; no fue con tu espada ni con tu arco. 13 Os di la tierra por la cual no trabajasteis y las ciudades que no edificasteis, y en las que ahora habitis; y comis de las vias y olivares que no plantasteis".[16] 
14 "Ahora, pues, temed[17] a Jehov y servidlo con integridad y verdad; quitad de en medio de vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del ro y en Egipto,[18] y servid a Jehov. 15 Si mal os parece servir a Jehov, escogeos[19] hoy a quin sirvis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del ro, o a los dioses de los amorreos[20] en cuya tierra habitis; pero yo y mi casa serviremos a Jehov. 
16 Entonces el pueblo respondi: 
--Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehov para servir a otros dioses, 17 porque Jehov, nuestro Dios, es el que nos sac a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes seales, y nos ha guardado durante todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por los cuales pasamos. 18 Adems, Jehov expuls de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra. Nosotros, pues, tambin serviremos a Jehov, porque l es nuestro Dios. 
19 Entonces Josu dijo al pueblo: 
--No podris servir a Jehov, porque l es un Dios santo y un Dios celoso[21] que no sufrir vuestras rebeliones y vuestros pecados. 20 Si dejis a Jehov y servs a dioses ajenos, l se volver contra vosotros, os har el mal y os destruir, despus que os ha hecho tanto bien. 
21 El pueblo entonces dijo a Josu: 
--No, sino que a Jehov serviremos. 
22 Josu respondi al pueblo: 
--Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habis elegido a Jehov para servirlo. 
--Testigos somos --respondieron ellos. 
23 --Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que estn entre vosotros, e inclinad vuestro corazn a Jehov, Dios de Israel. 
24 El pueblo respondi a Josu: 
--A Jehov, nuestro Dios, serviremos y a su voz obedeceremos. 
25 Entonces Josu hizo un pacto con el pueblo aquel mismo da, y les dio estatutos y leyes en Siquem. 26 Josu escribi estas palabras en el libro de la ley de Dios, tom una gran piedra y la plant all debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehov. 27 Y dijo Josu a todo el pueblo: 
--Esta piedra nos servir de testigo, porque ella ha odo todas las palabras que Jehov nos ha hablado; ser, pues, testigo contra vosotros, para que no mintis contra vuestro Dios. 
28 Despus despidi Josu al pueblo, y cada uno volvi a su posesin. 

Muerte de Josu



(Jue 2.6-10)

29 Despus de estas cosas muri Josu hijo de Nun, siervo de Jehov, a la edad de ciento diez aos. 30 Lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera,[22] que est en los montes de Efran, al norte del monte Gaas. 31 Israel sirvi a Jehov durante toda la vida de Josu, y durante toda la vida de los ancianos que sobrevivieron a Josu y que saban todo lo que Jehov haba hecho por Israel. 

Sepultura de los huesos de Jos en Siquem

32 Enterraron en Siquem los huesos de Jos que los hijos de Israel haban trado de Egipto,[23] en la parte del campo que Jacob compr, por cien monedas,[24] de los hijos de Hamor,[25] padre de Siquem, y que pas a ser posesin de los hijos de Jos. 

Muerte de Eleazar

33 Tambin muri Eleazar[26] hijo de Aarn, y lo enterraron en el collado de Finees, su hijo, que le fue dado en los montes de Efran. 
						 NOTAS:

1. 24.1-28 El siguiente resumen histrico comprende tres etapas: la eleccin de los patriarcas (v. 2-4), el xodo de Egipto (v. 5-7) y la entrada de los israelitas en la Tierra prometida (v. 8-13). Josu recuerda las acciones del Seor en favor de su pueblo a fin de suscitar en este ltimo una firme adhesin y una inquebrantable fidelidad a su nico Dios. Cf. Dt 6.4-5. 
2. 24.1 Siquem: ciudad situada a la entrada oriental del valle que separa el monte Gerizim del monte Ebal. All haba un antiguo santuario, ligado a la historia de los patriarcas (cf. Gn 12.6-7; 33.18-20; Jos 24.32). Vase ndice de mapas. 
3. 24.2 Tar: Gn 11.26-27. 
4. 24.3 Gn 12.1-9. 
5. 24.3 Gn 21.1-3. 
6. 24.4 Gn 25.24-26. 
7. 24.4 Gn 36.8; Dt 2.5. 
8. 24.4 Gn 46.1-7. 
9. 24.5 Ex 3.1--12.42. 
10. 24.6-7 Ex 14.1-31. 
11. 24.8 Nm 21.21-35. 
12. 24.9-10 Nm 22.1--24.25. 
13. 24.11 Jos 3.14-17. 
14. 24.11 Jos 6.1-21. 
15. 24.12 Tbanos: otra posible traduccin: pnico. Vase Ex 23.28 n. 
16. 24.13 Dt 6.10-11. 
17. 24.14 Temed: Vase Dt 6.13 nota j. 
18. 24.14 Acerca de la idolatra de Israel en Egipto, cf. Ez 20.7-8; 23.3. 
19. 24.15 Escogeos: En la Biblia, el verbo escoger o elegir se refiere, por lo general, a una accin de Dios que tiene por objeto a Israel o a determinadas cosas o personas (cf. Dt 7.7; 12.11; 1 Co 1.27-28). Aqu se pone de relieve que a esa eleccin divina debe corresponder una eleccin y una firme decisin por parte del pueblo. 
20. 24.15 Amorreos: o sea, todos los habitantes de Canan anteriores a los israelitas. 
21. 24.19 Celoso: Vase Ex 20.5 nota f. 
22. 24.30 Timnat-sera: Jos 19.49-50. 
23. 24.32 Gn 50.24-25; Ex 13.19. 
24. 24.32 Cien monedas: lit. cien quesitas, monedas antiguas cuyo valor exacto no se ha podido determinar. 
25. 24.32 Gn 33.19; Jn 4.5; Hch 7.16. 
26. 24.33 Eleazar: Vase Jos 14.1 nota b. 

Jueces 1


1. INTRODUCCIN GENERAL AL PERODO DE LOS JUECES (1.1--3.6)



Jud y Simen capturan a Adoni-bezec 

1 [1] Aconteci despus de la muerte de Josu,[2] que los hijos de Israel hicieron esta consulta a Jehov:[3] 
--Quin de nosotros subir primero a pelear contra los cananeos? 
2 Jehov respondi: 
--Jud subir; porque yo he entregado la tierra en sus manos. 
3 Jud dijo a su hermano Simen:[4] 
"Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado[5] y peleemos contra el cananeo; y yo tambin ir contigo al tuyo". 
Y Simen fue con l. 
4 Jud subi, y Jehov entreg en sus manos al cananeo y al ferezeo, e hirieron de ellos en Bezec[6] a diez mil hombres. 5 Hallaron a Adoni-bezec[7] en Bezec, pelearon contra l y derrotaron al cananeo y al ferezeo. 6 Adoni-bezec huy, pero ellos lo persiguieron, lo prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos[8] y de los pies. 7 Entonces dijo Adoni-bezec: 
"Setenta[9] reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogan las migajas debajo de mi mesa. Como yo hice, as me ha pagado Dios". 
Luego lo llevaron a Jerusaln, donde muri. 

Jud conquista Jerusaln y Hebrn

8 Atacaron los hijos de Jud a Jerusaln y la tomaron, pasaron a sus habitantes a filo de espada y pusieron fuego a la ciudad.[10] 9 Despus, los hijos de Jud descendieron para pelear contra el cananeo que habitaba en las montaas, en el Neguev[11] y en los llanos.[12] 10 Jud march contra el cananeo que habitaba en Hebrn, la cual se llamaba antes Quiriat-arba;[13] e hirieron a Sesai, a Ahimn y a Talmai.[14] 

Otoniel conquista Debir y recibe a Acsa



(Jos 15.15-19)

11 De all fue contra los que habitaban en Debir,[15] que antes se llamaba Quiriat-sefer. 12 Entonces dijo Caleb: 
"Al que ataque a Quiriat-sefer y la tome, yo le dar a Acsa, mi hija, por mujer". 
13 La tom Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, y este le entreg a su hija Acsa por mujer. 14 Cuando ella se iba con l, Otoniel la persuadi[16] para que pidiera a su padre un campo. Acsa se baj del asno, y Caleb le pregunt: 
--Qu tienes? 
15 Ella le respondi: 
--Concdeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame tambin fuentes de aguas. 
Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.[17] 

Conquistas de Jud y de Benjamn

16 Y los hijos del ceneo,[18] suegro de Moiss, subieron de la ciudad de las palmeras[19] con los hijos de Jud al desierto de Jud, que est en el Neguev, cerca de Arad,[20] y habitaron con el pueblo. 
17 Sali, pues, Jud con su hermano Simen, y derrotaron al cananeo que habitaba en Sefat,[21] la asolaron y le pusieron por nombre Horma.[22] 18 Tom tambin Jud a Gaza con su territorio, a Ascaln con su territorio y a Ecrn con su territorio.[23] 19 Y Jehov estaba con Jud, quien expuls a los de las montaas, pero no pudo expulsar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenan carros de hierro.[24] 20 Como Moiss haba dicho, dieron Hebrn a Caleb. Este expuls de all a los tres hijos de Anac,[25] 21 pero al jebuseo, que habitaba en Jerusaln, no lo expulsaron los hijos de Benjamn, y el jebuseo ha habitado con los hijos de Benjamn en Jerusaln hasta hoy.[26] 

Jos conquista Bet-el

22 Tambin la casa de Jos[27] subi contra Bet-el; y Jehov estaba con ellos. 23 Puso la casa de Jos espas en esa ciudad, que antes se llamaba Luz.[28] 24 Los que espiaban vieron a un hombre que sala de all y le dijeron: 
"Mustranos ahora la entrada de la ciudad y tendremos de ti misericordia". 
25 As lo hizo, y ellos hirieron la ciudad a filo de espada, pero dejaron ir a aquel hombre con toda su familia. 26 l se fue a la tierra de los heteos[29] y edific una ciudad a la cual llam Luz. Y este es su nombre hasta hoy. 

Conquistas de Manass y de Efran

27 Tampoco Manass expuls a los de Bet-sen ni a los de sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los que vivan en Meguido y en sus aldeas; y el cananeo persista en habitar en aquella tierra. 28 Cuando Israel se sinti fuerte, hizo tributario al cananeo, pero no lo expuls.[30] 
29 Tampoco Efran expuls al cananeo que habitaba en Gezer, sino dej que el cananeo habitara en medio de ellos.[31] 

Conquistas de las dems tribus

30 Tampoco Zabuln expuls a los que habitaban en Quitrn, ni a los que habitaban en Naalal, sino que el cananeo habit en medio de l y le fue tributario.[32] 
31 Tampoco Aser expuls a los que habitaban en Aco, ni a los que vivan en Sidn, en Ahlab, en Aczib, en Helba, en Afec y en Rehob. 32 Y vivi Aser entre los cananeos que habitaban en la tierra, pues no los expuls.[33] 
33 Tampoco Neftal expuls a los que vivan en Bet-semes ni a los de Bet-anat, sino que vivi entre los cananeos que habitaban en la tierra; pero le fueron tributarios los habitantes de Bet-semes y los de Bet-anat.[34] 
34 Los amorreos empujaron a los hijos de Dan hasta la montaa, y no los dejaron descender a los llanos.[35] 35 El amorreo persisti en habitar en el monte de Heres, en Ajaln[36] y en Saalbim, pero cuando la casa de Jos cobr fuerzas, lo hizo tributario. 
36 El lmite del amorreo[37] fue desde la subida de Acrabim,[38] desde Sela hacia arriba. 
						 NOTAS:

1. 1.1-36 Este cap. contiene una serie de narraciones referentes al asentamiento de algunos clanes y tribus israelitas en sus respectivos territorios. Tales narraciones son de suma importancia, porque completan y matizan la informacin transmitida por el libro de Josu. Este ltimo libro, en efecto, presenta la conquista de Canan como una accin concertada, rpida y total; aqu, en cambio, se habla de una ocupacin mucho ms lenta y difcil, que al comienzo fue solamente parcial, y sin un plan de conjunto (cf. v. 21,27,29-35). 
2. 1.1 Jos 24.29-31; Jue 2.8-10. 
3. 1.1 Para efectuar este tipo de consulta sola plantearse la pregunta, y luego el sacerdote extraa las suertes contenidas en el efod, a fin de obtener del Seor como respuesta un "s" o un "no" (cf. Jue 18.5; 20.18,22-24; 1 S 14.36-42; 23.1-4,9-12). Vase Ex 28.30 n. 
4. 1.3 La tribu de Simen fue perdiendo importancia poco a poco, hasta el punto de ser prcticamente absorbida por la tribu de Jud. En las listas territoriales de Jos 19.1-9, las ciudades de Simen forman un enclave dentro del territorio de Jud y vuelven a mencionarse en las listas de ciudades de esta ltima tribu (cf. Jos 15.20-62). 
5. 1.3 Acerca del territorio que le toc en suerte a Simen, cf. Jos 19.9. Vase ndice de mapas. 
6. 1.4-5 Bezec: Se trata, probablemente, de una localidad situada en las colinas al oeste de Bet-horn (vase Jos 10.10 nota f), y no del sitio de ese mismo nombre mencionado en 1 S 11.8. 
7. 1.4-5 Adoni-bezec segn Jos 10.1,3 es Adonisedec. 
8. 1.6 Los pulgares de las manos: Esta mutilacin infamante impeda que las vctimas pudieran manejar las armas. 
9. 1.4-7 Diez mil (v. 4-5) y setenta (v. 7) son cifras redondas, que sugieren la idea de un gran nmero. 
10. 1.8 Cf. Jos 15.63; Jue 1.21; 19.11-12; 2 S 5.6-9. 
11. 1.9 Neguev: Vase Gn 12.9 nota k. 
12. 1.9 Sobre estas tres regiones, vase Jos 9.1 nota b; cf. Jos 10.40. 
13. 1.10 La conquista de Hebrn tambin se relata en Jos 15.13-14, pero aqu esa accin se atribuye a toda la tribu de Jud y no solamente al clan de Caleb. Cf. Jos 10.36-37; 11.21; Jue 1.20. 
14. 1.10 Nm 13.22. 
15. 1.11 Debir: ciudad situada a unos 20 km al sudoeste de Hebrn. Cf. Jos 10.38-39; 11.21; 15.49. Vase ndice de mapas. 
16. 1.14 Otoniel la persuadi: segn versiones antiguas; heb. ella convenci a Otoniel. Cf. Jos 15.18. 
17. 1.11-15 Salvo pequeas variantes, estos v. coinciden literalmente con Jos 15.15-19. 
18. 1.16 Ceneo: Vase Ex 2.16 nota k. Los ceneos eran una tribu nmada y se consideraban descendientes de Can (cf. Gn 4.1,17-24). Estaban emparentados con los madianitas y los amalecitas (cf. Nm 24.21-22 n.) y mantuvieron buenas relaciones con los israelitas (cf. 1 S 15.6). 
19. 1.16 La ciudad de las palmeras: Aqu no se trata de Jeric (Dt 34.3; Jue 3.13), sino de Tamar, localidad situada al sur del Mar Muerto (Ez 47.19; 48.28) y fortificada ms tarde por el rey Salomn (1 R 9.17-18). Vase Tamar en el ndice de mapas. 
20. 1.16 Arad: ciudad situada a unos 30 km al sur de Hebrn. Vase ndice de mapas. 
21. 1.17 Sefat: localidad de ubicacin incierta. 
22. 1.17 En Nm 21.1-3, Horma se identifica con Arad (vase 1.16 nota s), pero en Jos 12.14 esos dos nombres designan dos ciudades distintas. Como la palabra Horma se asemeja al vocablo hebreo que significa destruccin completa (herem), es muy probable que haya habido varios lugares con ese nombre. 
23. 1.18 Gaza... Ascaln... Ecrn: Acerca de estas ciudades filisteas, vanse Jos 11.22 nota n; 13.3 nota c; cf. Jue 3.3. 
24. 1.19 Carros de hierro: Vase Jos 17.17-18 n. 
25. 1.20 Cf. Nm 14.24; Jos 14.13; 15.13-14; Jue 1.10. 
26. 1.21 Vanse las referencias en Jue 1.8 n. 
27. 1.22-23 La casa de Jos: Vase Jos 16.1 n. 
28. 1.22-23 Cf. Gn 28.19; Jos 16.2; 18.13. 
29. 1.26 La tierra de los heteos: Vase Jos 1.4 n. 
30. 1.27-28 Jos 17.11-13. 
31. 1.29 Jos 16.10; cf.Jos 10.33; 1 R 9.16. 
32. 1.30 Jos 19.10-16. 
33. 1.31-32 Jos 19.24-31. 
34. 1.33 Jos 19.32-39. 
35. 1.34 Cf. Jos 19.47; Jue 17--18. 
36. 1.35 Ajaln: Vase Jos 10.12 n. 
37. 1.36 De los amorreos: segn la versin griega (LXX): de los edomitas. 
38. 1.36 Acrabim: Cf. Nm 34.4; Jos 15.3. 

Jueces 2


El ngel de Jehov en Boquim

1 El ngel de Jehov[1] subi de Gilgal a Boquim, y dijo: 
"Yo os saqu de Egipto y os he trado a la tierra que promet a vuestros padres, cuando les dije: "No invalidar jams mi pacto con vosotros, 2 con tal que no hagis pacto con los habitantes de esta tierra, cuyos altares debis derribar; pero vosotros no atendisteis a mi voz. Por qu habis hecho esto?[2] 3 Por tanto, yo tambin digo: No los echar de delante de vosotros, sino que sern azotes para vuestros costados, y sus dioses os sern tropezadero "". 
4 Cuando el ngel de Jehov termin de hablar, todos los hijos de Israel alzaron la voz y lloraron. 5 Por eso llamaron a aquel lugar Boquim,[3] y all ofrecieron sacrificios a Jehov. 

Muerte de Josu 



(Jos 24.29-31)

6 [4] Cuando Josu se despidi del pueblo, los hijos de Israel se fueron a tomar posesin cada uno de su heredad. 7 El pueblo haba servido a Jehov todo el tiempo que vivi Josu, y tambin mientras vivieron los ancianos que sobrevivieron a Josu, los cuales haban sido testigos de todas las grandes obras que Jehov haba hecho en favor de Israel. 
8 Pero muri Josu hijo de Nun, siervo de Jehov, a la edad de ciento diez aos. 9 Lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera,[5] en los montes de Efran, al norte del monte Gaas. 10 Y muri tambin toda aquella generacin, por lo que la generacin que se levant despus no conoca a Jehov ni la obra que l haba hecho por Israel. 

La apostasa de Israel y la obra de los jueces 

11 [6] Despus, los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehov y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehov, el Dios de sus padres, que los haba sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, y los adoraron, provocando la ira de Jehov. 13 Dejaron a Jehov, y adoraron a Baal y a Astarot.[7] 14 Se encendi entonces contra Israel el furor de Jehov, quien los entreg en manos de salteadores que los despojaron, y los vendi en manos de sus enemigos de alrededor, a los cuales no pudieron ya hacerles frente. 15 Por dondequiera que salan, la mano de Jehov estaba contra ellos para mal, como Jehov haba dicho y se lo haba jurado. Y se vieron en una gran afliccin. 
16 Jehov levant jueces que los libraran de manos de quienes los despojaban; 17 pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron. Se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres, que obedecan a los mandamientos de Jehov; ellos no hicieron as. 18 Cuando Jehov les levantaba jueces, Jehov estaba con el juez, y los libraba de manos de los enemigos mientras viva aquel juez; porque Jehov era movido a misericordia al orlos gemir por causa de quienes los opriman y afligan. 19 Pero aconteca que, al morir el juez, ellos volvan a corromperse, ms an que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirlos e inclinndose delante de ellos. No se apartaban de sus obras ni de su obstinado camino. 20 Se encendi, pues, la ira de Jehov contra Israel, y dijo: "Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que orden a sus padres, y no obedece a mi voz, 21 tampoco yo volver ms a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dej Josu cuando muri". 22 As quera probar a Israel, si procuraran o no seguir el camino de Jehov, andando en l, como lo siguieron sus padres. 23 Por esto dej Jehov a aquellas naciones, sin expulsarlas de una vez, y no las entreg en manos de Josu. 
						 NOTAS:

1. 2.1 El ngel de Jehov: Vase Gn 16.7 nota c. 
2. 2.1-2 Ex 23.32-33; 34.12-13; Dt 12.3. 
3. 2.5 El nombre Boquim, en hebreo, significa los que lloran. 
4. 2.6-10 Esta seccin coincide casi exactamente con Jos 24.29-31, aunque los v. estn dispuestos en distinto orden. 
5. 2.9 Timnat-sera: transcripcin probable, segn Jos 19.50; 24.30; heb. Timnat-heres. 
6. 2.11-23 Esta seccin presenta la poca de los jueces como una serie alternada de aos de prosperidad y aos de opresin. La prosperidad sobreviene cuando los israelitas se mantienen fieles al Seor; la opresin, en cambio, es consecuencia de la infidelidad. (Vase el esquema completo en la Introduccin a Jueces.) Esta visin de conjunto sirve de marco a la serie de narraciones relativas a los distintos "jueces". 
7. 2.13 Adoraron a Baal y a Astarot: Baal y Astarot (Astart) eran los dioses cananeos de la fertilidad, a quienes muchos israelitas solan rendir culto creyendo que de ellos dependan las buenas cosechas y la fecundidad de los rebaos (cf. Os 2.5,8). Adems, los nombres de Baal y Astarot se usaban para designar no solo a los dioses as llamados sino tambin a las otras divinidades de la regin (vase, p. e., Jue 3.7 nota c). El AT usa a veces el plural los Baales (o, en este caso, las Astarot), aludiendo as, despectivamente, a los diferentes ttulos y representaciones con que se renda culto a ese dios en las distintas regiones. 

Jueces 3


Pueblos no destruidos para probar a Israel

1 Estos son los pueblos que dej Jehov para probar con ellos a todos los que en Israel no haban conocido todas la guerras de Canan; 2 solamente para que el linaje de los hijos de Israel aprendiera cmo hacer la guerra, y lo enseara a quienes antes no la haban conocido: 3 los cinco prncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Lbano, desde el monte Baal-hermn hasta llegar a Hamat.[1] 4 Con ellos quiso probar a Israel, para saber si obedecera los mandamientos que l haba dado a sus padres por mano de Moiss. 5 As, los hijos de Israel comenzaron a habitar entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 6 Y tomaron a sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses. 

2. LOS JUECES DE ISRAEL (3.7--16.31)



Otoniel libera a Israel de Cusan-risataim

7 Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehov, su Dios, se olvidaron de l y sirvieron a los baales[2] y a las imgenes de Asera.[3] 8 Por eso la ira de Jehov se encendi contra ellos y los entreg en manos de Cusan-risataim, rey de Mesopotamia,[4] al cual sirvieron durante ocho aos. 9 Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehov, y Jehov levant un libertador a los hijos de Israel y los libr; esto es, a Otoniel[5] hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb. 10 El espritu de Jehov vino sobre[6] Otoniel, quien juzg a Israel y sali a la batalla. Jehov entreg en sus manos a Cusan-risataim, rey de Siria, y le dio la victoria sobre Cusan-risataim. 11 Y hubo paz en la tierra durante cuarenta aos;[7] y muri Otoniel hijo de Cenaz. 

Aod libera a Israel de Moab

12 Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Jehov, por lo cual Jehov fortaleci a Egln, rey de Moab,[8] contra Israel, porque haba hecho lo malo ante los ojos de Jehov. 13 El rey de Moab junt consigo a los hijos de Amn[9] y de Amalec, vino e hiri a Israel, y tom la ciudad de las palmeras.[10] 14 Entonces sirvieron dieciocho aos los hijos de Israel a Egln, rey de los moabitas. 
15 Clamaron los hijos de Israel a Jehov, y Jehov les levant un libertador,[11] a Aod hijo de Gera, benjaminita, el cual era zurdo.[12] Un da, los hijos de Israel enviaron con l un presente a Egln, rey de Moab. 16 Pero Aod se haba hecho un pual de dos filos, de un codo de largo,[13] y se lo ci del lado derecho debajo de sus vestidos. 17 Entreg el presente a Egln, rey de Moab, quien era un hombre muy grueso. 18 Luego que hubo entregado el presente, Aod despidi a la gente que lo haba acompaado, 19 pero al llegar a los dolos que estn en Gilgal,[14] regres y dijo a Egln: 
--Rey, una palabra secreta tengo que decirte. 
El rey dijo entonces: 
--Calla. 
Y mand que salieran de delante de l todos los que all se encontraban. 
20 Y estando l sentado solo en su sala de verano, se le acerc Aod y le dijo: 
--Tengo una palabra de Dios para ti. 
Egln se levant de la silla. 
21 Entonces alarg Aod su mano izquierda, tom el pual de su lado derecho y se lo meti por el vientre 22 de tal manera que la empuadura entr tambin tras la hoja, y la gordura de Egln cubri la hoja, pues Aod no sac el pual de su vientre. Y se derram el excremento. 23 Aod sali al corredor, cerr tras s las puertas de la sala y las asegur con el cerrojo. 
24 Cuando ya haba salido, vinieron los siervos del rey, quienes al ver las puertas de la sala cerradas, dijeron: 
"Sin duda l cubre sus pies[15] en la sala de verano". 
25 Tras mucho esperar, y confusos porque el rey no abra las puertas de la sala, tomaron la llave, abrieron y encontraron a su seor cado en tierra, muerto. 
26 Mientras ellos esperaban, Aod escap y, pasando los dolos, se puso a salvo en Seirat.[16] 27 Cuando entr en Israel, toc el cuerno en los montes de Efran y los hijos de Israel descendieron con l del monte. Entonces Aod se puso al frente de ellos. 28 Y les dijo: 
"Seguidme, porque Jehov ha entregado a vuestros enemigos moabitas en vuestras manos". 
Ellos descendieron en pos de l, le quitaron a Moab los vados del Jordn y no dejaron pasar a nadie. 29 Mataron en aquel tiempo como a diez mil moabitas, todos valientes y todos hombres de guerra; no escap ni uno. 30 As fue subyugado Moab aquel da bajo la mano de Israel. Y hubo paz en la tierra durante ochenta aos.[17] 

Samgar libera a Israel de los filisteos

31 Despus de l vino Samgar[18] hijo de Anat,[19] el cual mat a seiscientos hombres de los filisteos con una aguijada de bueyes; l tambin salv a Israel. 
						 NOTAS:

1. 3.3 Jos 13.2-6. El paso o la entrada de Hamat marcaba el lmite norte de Palestina. Se le dio ese nombre porque all est el desfiladero formado por las cadenas del Lbano y del Antilbano, y porque por all se pasaba para llegar al reino arameo de Hamat y a su capital, que tena el mismo nombre. Vase ndice de mapas; cf. Nm 13.21; 34.8; 1 R 8.65. 
2. 3.7 Baales: Vase Jue 2.13 n. 
3. 3.7 Asera: trmino que la mayora de las veces designa los postes sagrados plantados en los lugares de culto (cf. Dt 16.21; 2 R 17.10), pero que aqu se refiere a Astarot, la diosa cananea ya mencionada en Jue 2.13. 
4. 3.8 En Hab 3.7 Cusn es el nombre de una tribu emparentada con los madianitas (vase Ex 2.15 n.) Risataim, en hebreo, significa doble maldad. Mesopotamia: lit. Aram-naharaim, es decir, Aram de los dos ros (vase Sal 60 [ttulo hebreo] nota d). Como la alta Mesopotamia se encuentra demasiado lejos del territorio asignado a la tribu de Jud, algunos piensan que debe decir Edom en lugar de Aram. 
5. 3.9 Segn Jos 15.16-19; Jue 1.12-13. Otoniel fue el conquistador de la ciudad cananea de Debir. Acerca de esta ciudad, cf. Jos 10.38-39; 12.13. 
6. 3.10 El espritu de Jehov vino sobre: Esta misma expresin, u otra semejante, vuelve a encontrarse a propsito de los jueces Geden (Jue 6.34), Jeft (Jue 11.29) y Sansn (Jue 14.6,19; 15.14); y de los reyes Sal (1 S 10.10; 11.6) y David (1 S 16.13). El espritu de Jehov transforma a un hombre comn en jefe y libertador de sus hermanos. 
7. 3.11 Cuarenta aos: nmero redondo que quiere dar la idea de un perodo bastante largo. Vase Gn 7.12 n.; cf. Jue 3.30; 5.31; 8.28. Vase tambin Jue 1.4-7 n. 
8. 3.12 Moab: Cf. Nm 35.1. 
9. 3.13 Los hijos de Amn (amonitas) habitaban en Transjordania, al nordeste del Mar Muerto. Amalec: Vase Ex 17.8 nota g. 
10. 3.13 La ciudad de las palmeras: es decir, Jeric (Dt 34.3; 2 Cr 28.15). Vanse tambin Jos 2.1 nota b; Jue 1.16 nota r. 
11. 3.15 Jue 2.16,18. 
12. 3.15 Zurdo: Cf. Jue 20.16. En 1 Cr 12.2 se alude a la habilidad de los guerreros benjaminitas para manejar la honda y disparar flechas tanto con la mano derecha como con la izquierda. 
13. 3.16 Un codo: lit. un gomed, medida de longitud que no vuelve a mencionarse en la Biblia. Se considera que equivala al codo, es decir, la antigua medida que tena ms o menos la extensin del antebrazo. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
14. 3.19 Estos dolos eran, probablemente, un conjunto de piedras talladas o de postes dispuestos en forma de crculo. Acerca de Gilgal, vase Jos 4.19 nota f. 
15. 3.24 Cubre sus pies: es decir, hace sus necesidades. 
16. 3.26 Seirat: lugar no identificado, que podra designar la regin situada al norte de Jeric. 
17. 3.30 Ochenta aos: cifra redonda, semejante a la ya indicada en Jue 3.11 n. 
18. 3.31 Samgar utiliza como arma de combate una aguijada, es decir, la vara con punta de metal que sirve para hacer andar a los bueyes. 
19. 3.31 Cf. Jue 5.6. 

Jueces 4


Tabla - Jueces de Israel



Dbora y Barac derrotan a Ssara

1 [1] Despus de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov, 2 as que Jehov los entreg en manos de Jabn, rey de Canan, quien reinaba en Hazor.[2] El capitn de su ejrcito se llamaba Ssara y viva en Haroset-goim.[3] 3 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehov, porque Jabn tena novecientos carros de hierro y haba oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte aos. 
4 Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Dbora,[4] profetisa, mujer de Lapidot, 5 la cual acostumbraba sentarse bajo una palmera (conocida como la palmera de Dbora), entre Ram y Bet-el,[5] en los montes de Efran; y los hijos de Israel acudan a ella en busca de justicia. 
6 Un da, Dbora envi a llamar a Barac[6] hijo de Abinoam, de Cedes de Neftal,[7] y le dijo: 
--No te ha mandado Jehov, Dios de Israel, diciendo: "Ve, junta a tu gente en el monte Tabor[8] y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftal y de la tribu de Zabuln. 7 Yo atraer hacia ti, hasta el arroyo Cisn,[9] a Ssara, capitn del ejrcito de Jabn, con sus carros y su ejrcito, y lo entregar en tus manos"? 
8 Barac le respondi: 
--Si t vas conmigo, yo ir; pero si no vas conmigo, no ir. 
9 Ella dijo: 
--Ir contigo; pero no ser tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en manos de mujer entregar Jehov a Ssara. 
Y levantndose Dbora, fue a Cedes con Barac. 10 All junt Barac a las tribus de Zabuln y Neftal. Subi con diez mil hombres a su mando, y Dbora subi con l. 
11 Heber, el ceneo, de los hijos de Hobab, suegro de Moiss,[10] se haba apartado de los ceneos y haba plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que est junto a Cedes. 12 Llegaron, pues, a Ssara las noticias de que Barac hijo de Abinoam haba subido al monte Tabor. 13 Y reuni Ssara todos sus carros, novecientos carros de hierro,[11] y a todo el pueblo que con l estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo Cisn. 
14 Entonces Dbora dijo a Barac: 
"Levntate, porque este es el da en que Jehov ha entregado a Ssara en tus manos: Acaso no ha salido Jehov delante de ti?" 
Barac descendi del monte Tabor, junto a los diez mil hombres que lo seguan, 15 y Jehov quebrant a Ssara, dispersando delante de Barac, a filo de espada, todos sus carros y a todo su ejrcito. El mismo Ssara descendi del carro y huy a pie, 16 pero Barac sigui a los carros y al ejrcito hasta Haroset-goim. Aquel da, todo el ejrcito de Ssara cay a filo de espada, hasta no quedar ni uno. 
17 Ssara huy a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber, el ceneo, porque haba paz entre Jabn, rey de Hazor, y la casa de Heber, el ceneo. 18 Cuando Jael sali a recibir a Ssara, le dijo: 
--Ven, seor mo, ven a m, no tengas temor. 
l vino a la tienda y ella lo cubri con una manta. 
19 Ssara le dijo: 
--Te ruego que me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. 
Jael abri un odre de leche, le dio de beber[12] y lo volvi a cubrir. 
20 Entonces l dijo: 
--Qudate a la puerta de la tienda; si alguien viene y te pregunta: "Hay alguien aqu?", t responders que no. 
21 Pero Jael, mujer de Heber, tom una estaca de la tienda, y tomando en su mano un mazo, se le acerc calladamente y le clav la estaca por las sienes, contra la tierra, pues l estaba cargado de sueo y cansado. Y as muri.[13] 
22 Cuando lleg Barac en busca de Ssara, Jael sali a recibirlo y le dijo: 
--Ven, te mostrar al hombre que t buscas. 
Entr Barac donde ella estaba y encontr a Ssara, que yaca muerto con la estaca en la sien. 
23 As abati Dios aquel da a Jabn, rey de Canan, delante de los hijos de Israel. 24 Y la mano de los hijos de Israel fue endurecindose ms y ms contra Jabn, rey de Canan, hasta que lo destruyeron. 
						 NOTAS:

1. 4.1--5.31 Estos dos caps. relatan la accin conjunta de ms envergadura llevada a cabo por las tribus de Israel durante el perodo de los jueces. El recuerdo de esta gran victoria se ha transmitido en dos versiones: el relato en prosa del cap. 4 y el poema pico del cap. 5. 
2. 4.2 Hazor: Vanse Jos 11.1 nota b e ndice de mapas. 
3. 4.2 Haroset-goim: lugar de ubicacin incierta; algunos lo sitan en la orilla derecha del arroyo Cisn, al pie del monte Carmelo. Cf. Jue 4.7. 
4. 4.4 Dbora significa, en hebreo, abeja. Al mismo tiempo que desempeaba la funcin proftica, Dbora juzgaba (gobernaba) a los israelitas. Como profetisa, manifestaba la voluntad de Dios por inspiracin divina (cf. Ex 15.20; 2 R 22.14-15); como juez, era la encargada de administrar justicia (cf. v. 5). 
5. 4.5 Ram (es decir, la Altura): Vase 1 R 15.17 n. Bet-el: Vase Gn 12.8 n. Ambas poblaciones se econtraban, respectivamente, a 9 y a 16 km al norte de Jerusaln. 
6. 4.6 Barac significa, en hebreo, relmpago. Cf. Jue 5.12,15; Heb 11.32. 
7. 4.6 Neftal: Vanse Jos 19.32 n. e ndice de mapas. 
8. 4.6 El Tabor es uno de los montes ms clebres de Palestina, situado en el extremo nordeste de la llanura de Jezreel o Esdreln. Puede reconocerse fcilmente porque se eleva ms de 500 m por encima de la planicie que lo rodea. Vase Jos 19.10 n. 
9. 4.7 El arroyo Cisn recorre la llanura de Jezreel al pie de la cadena montaosa del Carmelo, hasta desembocar en el Mediterrneo. 
10. 4.11 Hobab, suegro de Moiss: Vase Ex 2.18 n. 
11. 4.13 Carros de hierro: Vase Jos 17.17-18 n. 
12. 4.19 Se trata de la leche agria que los rabes llaman leben y que siempre se guarda como bebida en la tienda de los nmadas. 
13. 4.21 Jue 5.26-27. 

Jueces 5


Cntico de Dbora y Barac 

1 [1] Aquel da, Dbora y Barac hijo de Abinoam cantaron as: 
    2 "Por haberse puesto al frentelos caudillos en Israel,[2] 
    por haberse ofrecido voluntariamenteel pueblo, 
    load a Jehov. 
    3 Od, reyes! Escuchad, prncipes! 
    Yo cantar a Jehov, 
    cantar salmos a Jehov, el Dios de Israel. 
    4 "Cuando saliste de Seir,[3] Jehov, 
    cuando te marchastede los campos de Edom, 
    la tierra tembl,se estremecieron[4] los cielos 
    y las nubes gotearon aguas. 
    5 Los montes temblaron delante de Jehov, 
    tembl el Sina[5] delante de Jehov,Dios de Israel. 
    6 En los das de Samgar hijo de Anat,[6] 
    en los das de Jael,[7] quedaron abandonados los caminos, 
    y los que andaban por las sendasse apartaron por senderos torcidos. 
    7 Las aldeas quedaron abandonadasen Israel, 
    haban decado, 
    hasta que yo, Dbora, me levant, 
    me levant como madre en Israel. 
    8 "Cuando escogan nuevos dioses, 
    la guerra estaba a las puertas; 
    se vea escudo o lanza 
    entre cuarenta mil en Israel? 
    9 "Mi corazn es para vosotros,jefes de Israel, 
    para los que voluntariamenteos ofrecisteis entre el pueblo. 
    Load a Jehov! 
    10 "Vosotros, los que cabalgisen asnas blancas,[8] 
    los que presids en juicio, 
    y vosotros, los que viajis, hablad. 
    11 Lejos del ruido de los arqueros,en los abrevaderos, 
    all se contarn los triunfos de Jehov, 
    los triunfos de sus aldeas en Israel; 
    entonces marchar hacia las puertas 
    el pueblo de Jehov. 
    12 "Despierta, despierta, Dbora. 
    Despierta, despierta, entona un cntico. 
    Levntate, Barac, y lleva tus cautivos, 
    hijo de Abinoam. 
    13 "Entonces march el resto de los nobles; 
    el pueblo de Jehov march por l 
    en contra de los poderosos. 
    14 De Efran[9] vinieronlos que habitaban en Amalec,[10] 
    en pos de ti, Benjamn, entre tus pueblos. 
    De Maquir[11] descendieron prncipes, 
    y de Zabulnlos que tenan vara de mando.[12] 
    15 Tambin los caudillos de Isacarfueron con Dbora; 
    s, como Barac, tambin Isacar 
    se precipit a pie en el valle. 
    Entre las familias de Rubn 
    se tomaron grandes decisiones. 
    16 Por qu se quedaron entre los rediles, 
    oyendo los balidos de los rebaos? 
    Entre las familias de Rubn 
    se hicieron grandes propsitos! 
    17 "Galaad se qued al otro lado del Jordn, 
    y Dan, por qu se detuvojunto a las naves? 
    Se qued Aser a la ribera del mar 
    y permaneci en sus puertos.[13] 
    18 El pueblo de Zabulnexpuso su vida a la muerte, 
    como Neftal en las alturas de los montes. 
    19 "Vinieron reyes y pelearon; 
    los reyes de Canan pelearon entonces 
    en Taanac, junto a las aguas de Meguido,[14] 
    mas no obtuvieronganancia alguna de dinero. 
    20 Desde los cielos pelearon las estrellas, 
    desde sus rbitas pelearon contra Ssara. 
    21 Los barri el torrente Cisn, 
    el antiguo torrente, el torrente Cisn. 
    Marcha, alma ma, con poder![15] 
    22 "Entonces resonaronlos cascos de los caballos 
    por el galopar,por el galopar de sus valientes. 
    23 "Maldecid a Meroz!",dijo el ngel de Jehov, 
    "maldecid severamente a sus moradores", 
    porque no vinieron en ayuda de Jehov, 
    en ayuda de Jehov contra los fuertes. 
    24 "Bendita sea entre las mujeres Jael, 
    mujer de Heber, el ceneo; 
    entre las mujeres,bendita sea en la tienda. 
    25 l pidi agua y ella le dio leche; 
    en tazn de nobles le present crema. 
    26 Tendi su mano a la estaca, 
    su diestra al mazo de los trabajadores, 
    y golpe a Ssara: Hiri su cabeza, 
    le horad y atraves sus sienes. 
    27 Cay encorvado a sus pies,qued tendido; 
    a sus pies cay encorvado; 
    donde se encorv, all cay muerto.[16] 
    28 "La madre de Ssarase asoma a la ventana, 
    y por entre las celosas dice a voces: 
    "Por qu tarda su carro en venir? 
    Por qu las ruedas de sus carrosse detienen?" 
    29 Las ms avisadas de sus damasle respondan, 
    y aun ella se responda a s misma: 
    30 "No ser que han hallado botny lo estn repartiendo? 
    A cada uno, una doncella o dos; 
    las vestiduras de colores para Ssara, 
    las vestiduras bordadas de colores; 
    la ropa de color bordadapor ambos lados, 
    para los jefes de los que tomaronel botn". 
    31 As perezcan todos tus enemigos, Jehov; 
    mas brillen los que te aman, 
    como el sol cuando sale en su esplendor". 
Y hubo paz en la tierra durante cuarenta aos. 
						 NOTAS:

1. 5.1-31 Este canto de victoria ocupa un lugar destacado entre los textos poticos de la Biblia, y aun de la literatura universal, debido principalmente a la fuerza de su expresin y al brillo de sus imgenes. La gran antiguedad del poema dificulta la comprensin y la traduccin de algunos pasajes, pero el conjunto del mensaje resulta muy claro a pesar de todo. 
2. 5.2 Por haberse puesto... en Israel: lit. cuando en Israel se sueltan las cabelleras. Probable alusin a un rito de la guerra santa, que inclua la promesa de no cortarse el cabello hasta el da de la victoria. Otras posibles traducciones: cuando en Israel los jefes asumen el mando; o bien, cuando en Israel el pueblo ha recuperado la libertad. 
3. 5.4 Seir: maciso montaoso situado al sur del Mar Muerto, en territorio de Edom. Vanse Dt 1.2 nota c; 2.4 n. e ndice de mapas; cf. Gn 32.3; 36.8. 
4. 5.4 Se estremecieron: traduccin probable; heb. gotearon. 
5. 5.4-5 Ex 19.18; Sal 68.7-8. 
6. 5.6 Samgar hijo de Anat: Jue 3.31. 
7. 5.6 Jael: Jue 4.17. 
8. 5.10 Las asnas eran la cabalgadura que solan utilizar los jefes. Vase 2 S 13.29 n. 
9. 5.14 Aqu comienza el elogio de las tribus que respondieron prontamente al llamado de Dbora (v. 14-15a,18); a las que no respondieron y no participaron del combate se les reprocha, en cambio, su indiferencia y falta de colaboracin (v. 15b-17). 
10. 5.14 Amalec: segn la versin griega (LXX): al valle. 
11. 5.14 Maquir: Vase Jos 13.31 n. 
12. 5.14 Los que tenan vara de mando: es decir, los gobernantes. 
13. 5.16-17 Acerca de estas tribus, vanse Dt 2.36 nota t; Jos 13.15 n.; 19.24 n.; 19.40 n. 
14. 5.19 Meguido era uno de los puntos ms estratgicos de toda Palestina, porque se encontraba a la entrada del extenso valle que separa las montaas de Galilea de los montes de Efran, y que lleva el nombre de llanura de Jezreel o Esdreln. Taanac estaba un poco ms al sudeste, a unos 8 km de distancia. Cf. Jos 17.11; 2 R 23.29-30. En Jos 21.25 Taanac se menciona entre las ciudades levticas. Vase ndice de mapas. 
15. 5.21 Marcha, alma ma con poder!: otra posible traduccin: T aplastars la garganta de los poderosos! 
16. 5.24-27 Jue 4.17-22. 

Jueces 6


Llamamiento de Geden

1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehov, y Jehov los entreg en manos de Madin por siete aos.[1] 2 Como la mano de Madin los oprima cada vez ms, los hijos de Israel, por temor a los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, cavernas y lugares fortificados. 3 Pues suceda que cuando Israel tena algo sembrado, suban los madianitas y amalecitas[2] y los hijos del oriente[3] contra ellos; suban y los atacaban. 4 Acampaban frente a ellos y destruan los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza.[4] No dejaban qu comer en Israel, ni ovejas ni bueyes ni asnos. 5 Con sus tiendas y sus ganados, suban como una inmensa nube de langostas.[5] Ellos y sus camellos eran innumerables, y venan a la tierra para devastarla. 6 De este modo se empobreca Israel en gran manera por causa de Madin. Y los hijos de Israel clamaron a Jehov. 
7 Cuando los hijos de Israel clamaron a Jehov a causa de los madianitas,[6] 8 Jehov les envi un profeta, el cual les dijo: 
"As ha dicho Jehov, Dios de Israel: "Yo os hice salir de Egipto y os saqu de la casa de servidumbre. 9 Os libr de manos de los egipcios y de manos de todos los que os afligieron, a los cuales ech de delante de vosotros, y os di su tierra. 10 Tambin os dije: Yo soy Jehov, vuestro Dios: No temis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitis. Sin embargo, no habis obedecido a mi voz"".[7] 
11 Entonces vino el ngel de Jehov[8] y se sent debajo de la encina que est en Ofra,[9] la cual era de Jos abiezerita. Geden,[10] su hijo, estaba sacudiendo el trigo[11] en el lagar, para esconderlo de los madianitas, 12 cuando se le apareci el ngel de Jehov y le dijo:[12] 
--Jehov est contigo, hombre esforzado y valiente.[13] 
13 Geden le respondi: 
--Ah, seor mo, si Jehov est con nosotros, por qu nos ha sobrevenido todo esto? Dnde estn todas esas maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: "No nos sac Jehov de Egipto?"? Y ahora Jehov nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de los madianitas. 
14 Mirndolo Jehov, le dijo: 
--Ve con esta tu fuerza y salvars a Israel de manos de los madianitas. No te envo yo? 
15 Geden le respondi de nuevo: 
--Ah, seor mo, con qu salvar yo a Israel? He aqu que mi familia es pobre en Manass, y yo soy el menor en la casa de mi padre.[14] 
16 Jehov le dijo: 
--Ciertamente yo estar contigo,[15] y t derrotars a los madianitas como a un solo hombre. 
17 l respondi: 
--Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des seal[16] de que has hablado conmigo. 18 Te ruego que no te vayas de aqu hasta que vuelva a ti y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. 
Jehov le contest: 
--Yo esperar hasta que vuelvas. 
19 Geden se fue, prepar un cabrito y panes sin levadura de un efa de harina, puso la carne en un canastillo y el caldo en una olla y, sacndolo se lo present debajo de aquella encina. 
20 Entonces el ngel de Dios le dijo: 
--Toma la carne y los panes sin levadura, ponlos sobre esta pea y vierte el caldo. 
l lo hizo as. 
21 Extendiendo el ngel de Jehov el cayado que tena en su mano, toc con la punta la carne y los panes sin levadura, y subi fuego de la pea, el cual consumi la carne y los panes sin levadura. Luego el ngel de Jehov desapareci de su vista. 
22 Al ver Geden que era el ngel de Jehov, dijo: 
--Ah, Seor Jehov, he visto al ngel de Jehov cara a cara.[17] 
23 Pero Jehov le dijo: 
--La paz sea contigo. No tengas temor, no morirs. 
24 Geden edific all altar a Jehov y lo llam Jehov-salom.[18] Este altar permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas. 
25 Aconteci que esa misma noche le dijo Jehov: 
"Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro, el de siete aos, y derriba el altar de Baal[19] que tiene tu padre; corta tambin la imagen de Asera que se halla junto a l 26 y edifica altar a Jehov, tu Dios, en la cumbre de este peasco, en lugar conveniente. Toma despus aquel segundo toro y sacrifcalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrs cortado". 
27 Entonces Geden tom diez hombres de entre sus siervos e hizo como Jehov le dijo. Pero temiendo hacerlo de da, a causa de la familia de su padre y de los hombres de la ciudad, lo hizo de noche. 28 Por la maana, cuando los de la ciudad se levantaron, el altar de Baal estaba derribado, y haba sido cortada la imagen de Asera que se hallaba junto a l, y ofrecido aquel toro segundo en holocausto sobre el altar edificado. 29 Y unos a otros se preguntaban: 
--Quin ha hecho esto? 
Buscando e inquiriendo, les dijeron: 
--Geden hijo de Jos lo ha hecho. 
Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Jos: 
30 --Saca a tu hijo, para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asera que se hallaba junto a l. 
31 Pero Jos respondi a todos los que estaban junto a l: 
--Lucharis vosotros por Baal? Defenderis su causa? Cualquiera que contienda por l, que muera esta maana. Si es un dios, que luche por s mismo[20] con quien derrib su altar. 
32 Aquel da Geden fue llamado Jerobaal,[21] esto es: "Luche Baal contra l", por cuanto derrib su altar. 
33 Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y cruzando el Jordn acamparon en el valle de Jezreel. 34 Entonces el espritu de Jehov vino sobre[22] Geden, y cuando este toc el cuerno, los abiezeritas se reunieron con l. 35 Envi mensajeros por todo Manass, y tambin ellos se le unieron; asimismo envi mensajeros a Aser, a Zabuln y a Neftal, los cuales salieron a su encuentro. 
36 Geden dijo a Dios: 
"Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, 37 he aqu que yo pondr un velln de lana en la era; si el roco est sobre el velln solamente, y queda seca toda la otra tierra, entonces entender que salvars a Israel por mi mano, como lo has dicho". 
38 Y as aconteci, pues cuando se levant de maana, exprimi el velln para sacarle el roco, y llen con l un tazn de agua. 39 Pero Geden dijo a Dios: 
"No se encienda tu ira contra m si hablo de nuevo: probar ahora otra vez con el velln. Te ruego que solamente el velln quede seco, y el roco caiga sobre la tierra".[23] 
40 Aquella noche lo hizo Dios as; solo el velln qued seco, y en toda la tierra hubo roco. 
						 NOTAS:

1. 6.1 Vase la Introduccin a Jueces; cf. Jue 2.11-15. Madin: Vase Ex 2.15 n. 
2. 6.3 Amalecitas: Vase Ex 17.8 nota g. 
3. 6.3 Los hijos del oriente: grupo nmada no muy bien definido, que se desplazaba probablemente por Transjordania y por el desierto de Siria. Cf. Gn 29.1; Ez 25.4,10. 
4. 6.4 Gaza: Vase Jos 11.22 nota n. 
5. 6.5 Como una inmensa nube de langostas: Jl 1.1--2.11; cf. Jer 46.23; Am 7.1-2. 
6. 6.7 Jue 3.9. 
7. 6.8-10 Este profeta annimo contrapone la infidelidad de Israel a los grandes beneficios otorgados por el Seor a su pueblo elegido. Tal contraposicin es frecuente en la predicacin proftica (cf. Is 1.2-3; 5.1-7; Os 11.1-5; Am 2.6--3.2) y, en general, en el AT (cf. Jue 2.2--3.12; 10.11-14; 1 S 2.27-36; 10.18-19). Vanse tambin Sal 78 nota a; 106 nota a. 
8. 6.11 El ngel de Jehov: Vase Gn 16.7 nota c. 
9. 6.11 Ofra de Abiezer se encontraba en territorio de Manass (vase Jos 16.4 n.) y era distinta, por lo tanto, de la Ofra de Benjamn (cf. Jos 18.23). 
10. 6.11 Heb. 11.32. 
11. 6.11 Sacudiendo el trigo: Vase Mt 3.12 n. 
12. 6.12 El siguiente relato puede compararse, por una parte, con los de la vocacin de Moiss (Ex 3) y de Jeremas (Jer 1), y, por otra, con los de algunas manifestaciones del Seor a los patriarcas (Gn 18.1-15; 28.10-22; cf. tambin Gn 16.7-14; 21.14-19). 
13. 6.12 Lc 1.28; cf. Rt 2.4. 
14. 6.15 Como Moiss (Ex 3.11), Sal (1 S 9.21) y Jeremas (Jer 1.6), Geden pone excusas para no aceptar una misin cuyo cumplimiento le parece demasiado difcil. Pero Dios no se gua por criterios humanos y elige casi siempre, para la realizacin de sus designios, a los que el mundo considera dbiles y de poca importancia (1 Co 1.25-31). Cf. Gn 25.23; 1 S 10.17-24; 16.1-13; Ro 9.10-13. 
15. 6.16 Yo estar contigo: Gn 26.24; 28.15; Ex 3.12; Jos 1.9; Is 41.10. 
16. 6.17 Geden pide una seal, es decir, un milagro o un hecho extraordinario que le haga saber con seguridad que es realmente Dios el que lo enva. Cf. 2 R 20.8-11. Vanse Is 7.11 nota m. y Jn 2.11 n. 
17. 6.22 He visto al ngel de Jehov cara a cara: Vase Ex 3.6 nota f. 
18. 6.24 Cf. Gn 33.20; 35.7; cf. tambin Ex 17.15-16; Jos 22.34. La paz sea contigo: El trmino hebreo shalom tiene en el AT un significado muy amplio, que incluye los aspectos de paz, seguridad, concordia, prosperidad, bienestar y vida vivida en plenitud. Vase Lm 3.17 n. 
19. 6.25 Jos, el padre de Geden, era probablemente el guardin del templo donde se encontraba el altar erigido en honor del dios cananeo Baal. Vase Jue 2.13 n. 
20. 6.31 Cf. 1 R 18.25-29. 
21. 6.32 En hebreo, el nombre Jerobaal y las palabras que significan luche Baal contra l se asemejan en el sonido. 
22. 6.34 El espritu de Jehov vino sobre: Acerca de esta expresin, vase Jue 3.10 n. 
23. 6.39 Cf. Gn 18.30,32. 

Jueces 7


Geden derrota a los madianitas

1 Jerobaal, que es otro nombre de Geden, y todos los que estaban con l, se levantaron de maana y acamparon junto a la fuente Harod.[1] El campamento de los madianitas les quedaba entonces al norte, en el valle, ms all del collado de More.[2] 
2 Jehov dijo a Geden: 
"Hay mucha gente contigo para que yo entregue a los madianitas en tus manos, pues Israel puede jactarse contra m, diciendo: "Mi mano me ha salvado".[3] 3 Ahora, pues, haz pregonar esto a odos del pueblo: "Quien tema y se estremezca,[4] que madrugue y regrese a su casa[5] desde el monte de Galaad"". 
Regresaron de los del pueblo veintids mil, y quedaron diez mil. 
4 Jehov dijo de nuevo a Geden: 
"An son demasiados; llvalos a beber agua y all los pondr a prueba. Del que yo te diga: "Vaya este contigo", ir contigo; pero de cualquiera que yo te diga: "Que este no vaya contigo", el tal no ir". 
5 Entonces Geden llev el pueblo a las aguas, y Jehov le dijo: 
"A cualquiera que lama las aguas con la lengua como lo hace el perro, lo pondrs aparte; y lo mismo hars con cualquiera que doble sus rodillas para beber". 
6 El nmero de los que lamieron llevndose el agua a la boca con la mano fue de trescientos hombres; el resto del pueblo dobl sus rodillas para beber las aguas. 
7 Entonces Jehov dijo a Geden: 
"Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvar y entregar a los madianitas en tus manos; vyase toda la dems gente cada uno a su lugar". 
8 Habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envi a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres. El campamento de Madin le quedaba abajo, en el valle. 
9 Aconteci que aquella noche Jehov le dijo: 
"Levntate y desciende al campamento, porque yo lo he entregado en tus manos. 10 Si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura, 11 y oirs lo que hablan. Entonces te animars y descenders a atacarlos". 
Geden descendi con su criado Fura hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. 12 Los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente se haban esparcido por el valle como una plaga de langostas, y sus camellos eran innumerables como la arena que se acumula a la orilla del mar. 
13 En el momento en que lleg Geden, un hombre contaba un sueo a su compaero, diciendo: 
--He tenido un sueo: Vea un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madin. Lleg a la tienda y la golpe de tal manera que cay; la trastorn de arriba abajo y la tienda cay.[6] 
14 Su compaero respondi: 
--Esto no representa otra cosa sino la espada de Geden hijo de Jos, varn de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento. 
15 Cuando Geden oy el relato del sueo y su interpretacin, ador. Despus volvi al campamento de Israel y dijo: 
"Levantaos, porque Jehov ha entregado el campamento de Madin en vuestras manos". 
16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones,[7] puso trompetas en manos de todos ellos, y cntaros vacos con antorchas ardiendo dentro de los cntaros, 17 y entonces les dijo: 
"Miradme a m y haced como hago yo; cuando yo llegue al extremo del campamento, haris vosotros como hago yo. 18 Tocar la trompeta, y tambin todos los que estarn conmigo; entonces vosotros tocaris las trompetas alrededor de todo el campamento, gritando: "Por Jehov y por Geden!"" 
19 Llegaron, pues, Geden y los cien hombres que este llevaba consigo, al extremo del campamento, cuando acababan de renovar los centinelas de la guardia de la medianoche.[8] Tocaron entonces las trompetas y quebraron los cntaros que llevaban en sus manos. 20 Los tres escuadrones tocaron las trompetas y, quebrando los cntaros, tomaron con la mano izquierda las antorchas y con la derecha las trompetas que tocaban, y gritaron: 
--Por la espada de Jehov y de Geden! 
21 Los israelitas se mantuvieron firmes cada uno en su puesto alrededor del campamento, y todo el ejrcito madianita ech a correr dando gritos y huyendo.[9] 22 Mientras los trescientos tocaban las trompetas, Jehov puso la espada de cada uno contra su compaero en todo el campamento. Y el ejrcito huy hasta Bet-sita, en direccin de Zerera, hasta la frontera de Abel-mehola, en Tabat.[10] 
23 Se reunieron entonces los de Israel, de Neftal, de Aser y de todo Manass, y persiguieron a los madianitas. 
24 Geden tambin envi mensajeros por todo el monte de Efran, que decan: 
"Descended al encuentro de los madianitas; tomad los vados de Bet-bara y del Jordn antes que ellos lleguen". 
Unidos, todos los hombres de Efran tomaron los vados de Bet-bara y del Jordn. 25 Capturaron a dos prncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb;[11] mataron a Oreb en la pea de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb. Despus que persiguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Geden, que estaba al otro lado del Jordn. 
						 NOTAS:

1. 7.1 La fuente Harod suele identificarse con una fuente que brota al norte del Gilboa, monte situado entre la llanura de Jezreel o Esdreln y el ro Jordn (cf. 1 S 31.1). 
2. 7.1 El collado de More se alza unos 500 m sobre el nivel del Mediterrneo, al noroeste del monte Gilboa. 
3. 7.2 Geden tiene que combatir con un grupo reducido de personas, para que la victoria no pueda atribuirse a los hombres sino solo a Dios. Cf. Dt 9.4-6; Sal 20.7-8; Is 10.13-15; Am 6.13. 
4. 7.3 La expresin se estremezca, heb. hared, encierra una alusin al manantial de Harod, nombre que significa temblor (cf. v. 1). 
5. 7.3 Regrese a su casa: La exclusin de los cobardes (cf. Dt 20.8) tiene fundamentacin religiosa. El temor implica falta de fe en el Seor, y es indispensable descartar a todos aquellos que pueden hacer flaquear la moral de los combatientes. 
6. 7.13 La tienda de campaa representa simblicamente a los madianitas nmadas; el pan de cebada, a los israelitas ya instalados en Palestina y dedicados a la agricultura. Sueos simblicos y premonitorios parecidos a este se encuentran en Gn 37.5-11; 40.5--41.36. 
7. 7.16 Tres escuadrones: lit. tres cabezas. Dividir un ejrcito en tres o cuatro escuadrones o columnas era una prctica militar tradicional en la poca de los jueces y de la monarqua (cf. Jue 9.34,43; 1 S 11.11; 13.17). 
8. 7.19 Los antiguos israelitas dividan la noche en tres turnos de guardia o vigilias: el primero, de las seis de la tarde a las diez de la noche; el segundo, o de la medianoche, de las diez a las dos; y el de la madrugada, de las dos a las seis. Ms tarde, se adopt la costumbre romana de las cuatro vigilias nocturnas. (Vase Mc 13.35 n.). 
9. 7.19-21 La tctica de Geden consiste en sembrar el desconcierto y el pnico en el campo enemigo, sin emplear las armas. Vase Jue 7.2 n. 
10. 7.22 Los sitios aqu mencionados deban encontrarse en el valle del Jordn, al sudoeste del Lago de Genesaret, ya que la intencin de los madianitas era pasar al otro lado del ro (cf. v. 24). 
11. 7.25 Oreb y Zeeb son nombres que en hebreo significan, respectivamente, cuervo y lobo. Cf. Sal 83.11. 

Jueces 8


Geden captura a los reyes de Madin

1 Pero los hombres de Efran le dijeron: 
--Qu es esto que has hecho con nosotros? Acaso nos llamaste cuando ibas a la guerra contra Madin? 
Y le reconvinieron fuertemente.[1] 
2 Geden les respondi: 
--Qu he hecho yo ahora comparado con vosotros? No es lo que queda en los campos de Efran mejor que la vendimia completa de Abiezer?[2] 3 Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb,[3] prncipes de Madin; qu he podido yo hacer comparado con vosotros? 
El enojo de ellos contra Geden se aplac despus que les habl as.[4] 
4 Lleg Geden al Jordn y lo pasaron l y los trescientos hombres que traa consigo, cansados, pero todava persiguiendo a los de Madin. 
5 Luego dijo a los de Sucot:[5] 
--Os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan, porque estn cansados y yo persigo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madin. 
6 Los principales de Sucot respondieron: 
--Estn ya Zeba y Zalmuna en tus manos, para que demos pan a tu ejrcito? 
7 Geden dijo: 
--Cuando Jehov haya entregado en mis manos a Zeba y a Zalmuna, desgarrar vuestra carne con espinos y abrojos del desierto. 
8 De all subi a Peniel[6] y les dijo las mismas palabras. Los de Peniel le respondieron como haban respondido los de Sucot. 9 Geden habl tambin a los de Peniel, diciendo: 
"Cuando yo vuelva en paz, derribar esta torre". 
10 Zeba y Zalmuna estaban en Carcor[7] con un ejrcito como de quince mil hombres, los que quedaban de todo el ejrcito de los hijos del oriente, pues haban cado ciento veinte mil hombres que sacaban espada.[8] 11 Subiendo, pues, Geden por el camino de los que vivan en tiendas al oriente de Noba y de Jogbeha,[9] atac el campamento, porque el ejrcito no estaba en guardia. 12 Zeba y Zalmuna huyeron, pero Geden los persigui, captur a los dos reyes de Madin, Zeba y Zalmuna, y llen de espanto a todo el ejrcito. 
13 Cuando Geden hijo de Jos regresaba de la batalla, antes que el sol subiera, 14 captur a un joven de los hombres de Sucot y lo interrog. l le dio por escrito[10] los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot: setenta y siete hombres. 
15 Entonces entr en Sucot y dijo a los del pueblo: 
"Aqu estn Zeba y Zalmuna, por causa de los cuales os burlasteis de m, diciendo: "Estn ya en tus manos Zeba y Zalmuna, para que demos nosotros pan a tus hombres cansados?"" 
16 Tom Geden espinos y abrojos del desierto y con ellos castig a los ancianos de Sucot. 17 Asimismo derrib la torre de Peniel y mat a los de la ciudad. 
18 Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: 
--Qu aspecto tenan aquellos hombres que matasteis en Tabor? 
Ellos respondieron: 
--Como t, as eran ellos; cada uno pareca hijo de rey. 
19 Entonces Geden grit: 
--Mis hermanos eran, hijos de mi madre.[11] Vive Jehov, que si les hubierais conservado la vida, yo no os matara! 
20 Y dijo a Jeter, su primognito: 
"Levntate y mtalos". 
Pero el joven no desenvain su espada, porque tena temor, pues an era muchacho. 
21 Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: 
"Levntate y mtanos t, porque segn es el hombre, as es su valenta". 
Geden se levant, mat a Zeba y a Zalmuna y tom los adornos de lunetas que sus camellos traan al cuello. 
22 Los israelitas dijeron a Geden: 
--S t nuestro seor, y tambin tu hijo y tu nieto, pues que nos has librado de manos de Madin. 
23 Pero Geden respondi: 
--No ser seor sobre vosotros, ni lo ser mi hijo. Jehov ser vuestro Seor.[12] 
24 Y aadi: 
--Quiero haceros una peticin: que cada uno me d los zarcillos de su botn[13] (pues traan zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).[14] 
25 Ellos respondieron: 
--De buena gana te los daremos. 
Y tendiendo un manto, ech all cada uno los zarcillos de su botn.[15] 
26 El peso de los zarcillos de oro que l pidi fue de mil setecientos siclos de oro, sin contar las lunetas, las joyas ni los vestidos de prpura que traan los reyes de Madin, ni tampoco los collares que traan al cuello sus camellos. 27 Geden hizo con todo eso un efod,[16] que mand guardar en su ciudad de Ofra. Y todo Israel se prostituy tras ese efod en aquel lugar, el cual se volvi tropezadero para Geden y su casa. 
28 As fue sometido Madin delante de los hijos de Israel, y nunca ms volvi a levantar cabeza. Y hubo paz en la tierra durante cuarenta aos en los das de Geden. 
29 Luego Jerobaal hijo de Jos se fue a vivir a su casa, 30 y tuvo Geden setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tena muchas mujeres. 31 Tambin su concubina, que estaba en Siquem le dio un hijo, al cual llam Abimelec. 
32 Muri Geden hijo de Jos en buena vejez y fue sepultado en el sepulcro de su padre Jos, en Ofra de los abiezeritas. 
33 Pero aconteci que cuando muri Geden, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit.[17] 34 No se acordaron los hijos de Israel de Jehov, su Dios, que los haba librado de todos los enemigos de su alrededor, 35 ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, o sea, de Geden, conforme a todo el bien que l haba hecho a Israel. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Esta queja permite entrever la tensin existente entre la tribu de Efran y la de Manass. Los efraimitas pretendan estar por encima de los dems israelitas (cf. Gn 48.13-20; Jue 12.1-6), y manifestaron su descontento porque el manasita Geden no los tuvo en cuenta desde el principio. Vase Jue 12.1 nota b. 
2. 8.2 No es lo que queda... Abiezer?: Se refiere a la recoleccin de los racimos que han quedado en las vides despus de la vendimia o cosecha de las uvas. Con esta respuesta, tan diplomtica como cargada de irona, Geden hace notar la importancia de la accin desplegada por la tribu de Efran, aunque esta haya intervenido solo al final de la contienda. 
3. 8.3 Oreb... Zeeb: Vase Jue 7.25 n. 
4. 8.3 Los de la tribu de Efran no perciben la irona que encierran las palabras de Geden y por eso se dan por satisfechos con su respuesta. 
5. 8.5 Sucot: situada en el valle del Jordn, a unos 3 km al norte del ro Jaboc, donde Jacob hizo cabaas al separarse de Esa. Josu la asign a Galaad (Jos 13.27). Sobre el significado de este nombre, vase Gn 33.17 n. Vase tambin ndice de mapas. 
6. 8.8 Peniel: ciudad situada en territorio de Gad, al este de Sucot. Sobre el significado del nombre, vase Gn 32.30 nota k. 
7. 8.10 Carcor: sitio an no identificado, al este del Jordn. 
8. 8.10 Ciento veinte mil: Esta cifra pone de relieve la magnitud de la derrota sufrida por los madianitas. 
9. 8.11 Segn Nm 32.42, Noba es el nombre de un clan de Manass instalado en Transjordania. En Nm 32.35, se menciona a Jogbeha entre las ciudades pertenecientes a la tribu de Gad, cuyo territorio tambin estaba al este del Jordn. 
10. 8.14 Le dio por escrito: Este es un dato de particular inters, porque atestigua que el arte de la escritura, aun en aquellos tiempos remotos, tena cierta difusin en Israel. 
11. 8.19 Mis hermanos... hijos de mi madre: En una sociedad donde se practica la poligamia, los hijos de una misma madre se consideran unidos por un vnculo ms estrecho que el que une a los nacidos del mismo padre. Cf. Gn 43.29. 
12. 8.22-23 Como consecuencia de su victoria, los que haban seguido a Geden le piden que se convierta en rey e instituya una dinasta real. El argumento de Geden contra la realeza es el mismo que vuelve a encontrarse en 1 S 8.7; 12.12. 
13. 8.24 Geden rehsa el ttulo de rey, pero todo parece indicar que de hecho acept el poder real, ya que en seguida comenz a atribuirse ciertos derechos propios de los reyes, como la organizacin de un culto especial (v. 26-27) y la instalacin de un harn numeroso (v. 29-30). En tal caso, este habra sido el primer intento de establecer la monarqua en Israel, aunque la realeza de Geden era todava muy incipiente y estaba limitada a unas pocas tribus (probablemente las de Efran, Manass, Aser y Zabuln). Cf. Jue 8.24-27; 9.1-2. 
14. 8.24 Ismaelitas: Aparentemente, este trmino se emplea aqu en un sentido ms bien profesional que tnico, para designar a los mercaderes caravaneros. Cf. Gn 37.25-28. 
15. 8.25 Cf. Ex 32.2-3. La entrega de estos objetos valiosos da la impresin de ser el pago de un tributo exigido por alguien que tena autoridad. 
16. 8.27 En este contexto, la palabra efod designa un objeto distinto de los mencionados en otros pasajes del AT. Aqu no se trata, en efecto, del ornamento usado por el Sumo sacerdote (Ex 28.6-14; 39.2-7), ni del pao o vestimenta que sola emplearse en las ceremonias litrgicas (1 S 2.18; 22.18; 2 S 6.14), sino de un instrumento para consultar al Seor (1 S 2.28; 14.3; 21.9) o, ms probablemente, de una estatua recubierta de oro y destinada al culto. Cf. Jue 17.4-5. 
17. 8.33 Baal-berit, es decir, seor del pacto, era probablemente el ttulo particular con que se veneraba en Siquem al dios cananeo Baal. Cf. Jue 9.4. 

Jueces 9


Reinado de Abimelec

1 Abimelec hijo de Jerobaal[1] fue a Siquem,[2] a los hermanos de su madre, y dijo a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre: 
2 "Yo os ruego que digis a todos los de Siquem:[3] "Qu os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal,[4] o que os gobierne un solo hombre?" Acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestra". 
3 Hablaron por l los hermanos de su madre a todos los de Siquem todas estas palabras, y el corazn de ellos se inclin a favor de Abimelec, porque decan: "Nuestro hermano es". 
4 Adems le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal-berit,[5] con los cuales Abimelec alquil hombres ociosos y vagabundos que lo siguieran. 5 Y yendo a la casa de su padre en Ofra,[6] mat a sus hermanos, los setenta hijos de Jerobaal, sobre una misma piedra; pero qued Jotam, el hijo menor de Jerobaal, que se escondi.[7] 6 Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo,[8] y fueron y proclamaron rey a Abimelec[9] cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem. 
7 Cuando se lo dijeron a Jotam, este subi a la cumbre del monte Gerizim,[10] y alzando su voz clam: 
    "Odme, hombres de Siquem, 
    y as tambin os oiga Dios: 
    8 Fueron una vez los rbolesa elegirse un rey 
    y dijeron al olivo: "Reina sobre nosotros". 
    9 Pero el olivo respondi: 
    "He de dejar mi aceite, con el cualse honra a Dios y a los hombres, 
    para reinar sobre los rboles?" 
    10 "Dijeron, pues, los rboles a la higuera: 
    "Anda t, reina sobre nosotros". 
    11 La higuera respondi: 
    "He de dejar mi dulzura y mi buen fruto 
    para reinar sobre los rboles?" 
    12 "Dijeron luego los rboles a la vid: 
    "Pues ven t, reina sobre nosotros". 
    13 La vid les respondi: 
    "He de dejar mi vino,que alegra a Dios y a los hombres, 
    para reinar sobre los rboles?" 
    14 "Todos los rboles rogaron entoncesa la zarza: 
    "Anda t, reina sobre nosotros". 
    15 Pero la zarza respondi a los rboles: 
    "Si en verdad me proclamisrey sobre vosotros, 
    venid, abrigaos bajo mi sombra; 
    y si no, salga fuego de la zarza 
    y devore a los cedros del Lbano".[11] 
16 "Ahora, bien: Habis procedido con verdad y con integridad al hacer rey a Abimelec? Habis actuado bien con Jerobaal y con su casa, le habis pagado conforme a la obra de sus manos? 17 Mi padre pele por vosotros y expuso su vida al peligro para libraros de manos de Madin, 18 y vosotros os habis levantado hoy contra la casa de mi padre y habis matado a sus setenta hijos sobre una misma piedra, y habis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec, hijo de su criada, debido a que es vuestro hermano. 19 Si con verdad y con integridad habis procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocis de Abimelec y l goce de vosotros. 20 Y si no, fuego salga de Abimelec y consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo y consuma a Abimelec". 
21 Jotam escap y huy, se fue a Beer[12] y all se qued por miedo de su hermano Abimelec. 
22 Despus que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres aos, 23 envi Dios un espritu de discordia entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se rebelaron contra Abimelec, 24 para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y su sangre, recayera sobre su hermano Abimelec, que los mat, y sobre los hombres de Siquem que lo ayudaron a matar a sus hermanos. 25 Los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino.[13] De esto se dio aviso a Abimelec. 
26 Un da, Gaal hijo de Ebed pas con sus hermanos por Siquem, y los de Siquem pusieron en l su confianza. 27 Salieron al campo, recogieron y pisaron la uva, e hicieron fiesta: entraron en el templo de sus dioses y, comiendo y bebiendo, maldijeron a Abimelec. 
28 Entonces Gaal hijo de Ebed dijo: 
"Quin es Abimelec, y qu es Siquem, para que nosotros le sirvamos? No es hijo de Jerobaal? No es Zebul su ayudante? Servid a los hombres de Hamor,[14] padre de Siquem; pero por qu hemos de servir a Abimelec?[15] 29 Ojal estuviera este pueblo bajo mi mano; enseguida arrojara yo a Abimelec, y le dira: "Refuerza tus ejrcitos, y sal a pelear"". 
30 Cuando Zebul,[16] gobernador de la ciudad, oy las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendi en ira 31 y envi secretamente mensajeros a decir a Abimelec: "Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem y estn sublevando la ciudad contra ti. 32 Levntate, pues, ahora de noche, t y el pueblo que est contigo, y pon emboscadas en el campo. 33 Por la maana, al salir el sol, madruga y cae sobre la ciudad. Cuando Gaal y el pueblo que est con l salgan contra ti, t hars con l segn se presente la ocasin". 
34 Levantndose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con l estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compaas. 35 Cuando Gaal hijo de Ebed sali, se puso a la entrada de la puerta de la ciudad. Entonces Abimelec y todo el pueblo que con l estaba salieron de sus escondites. 
36 Al verlos, Gaal dijo a Zebul: 
--He all gente que desciende de las cumbres de los montes. 
Zebul le respondi: 
--T ves la sombra de los montes como si fueran hombres. 
37 Volvi Gaal a hablar, y dijo: 
--He all gente que desciende de en medio de la tierra,[17] y una tropa que viene por el camino de la encina de los adivinos. 
38 Zebul le respondi: 
--Cmo es que antes decas: "Quin es Abimelec para que lo sirvamos?"? No es este el pueblo que tenas en poco? Sal pues, ahora, y pelea con l. 
39 Gaal sali al frente de los de Siquem y pele contra Abimelec. 40 Pero Abimelec lo persigui; Gaal huy de l y muchos cayeron heridos hasta la puerta misma de la ciudad. 41 Abimelec se qued en Aruma, y Zebul ech fuera de Siquem a Gaal y a sus hermanos para que no habitaran en Siquem. 
42 Aconteci al siguiente da, que el pueblo sali al campo. Le dieron aviso a Abimelec, 43 el cual tom a su gente, la reparti en tres compaas y puso emboscadas en el campo. Cuando mir, vio al pueblo que sala de la ciudad. Entonces se levant contra ellos y los atac. 44 Abimelec y la compaa que estaba con l acometieron con mpetu y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad; las otras dos compaas acometieron a todos los que estaban en el campo y los mataron. 45 Abimelec pele contra la ciudad todo aquel da, la tom y mat al pueblo que en ella estaba; destruy la ciudad y la sembr de sal.[18] 
46 Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo del dios Berit. 47 Avisaron a Abimelec que estaban reunidos los hombres de la torre de Siquem, 48 y subi junto con toda la gente que estaba con l al monte Salmn, tom un hacha en la mano, cort una rama de los rboles y, levantndola, se la puso sobre sus hombros, dicindole al pueblo que estaba con l: 
"Lo que me habis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo". 
49 Todo el pueblo cort tambin cada uno su rama y siguieron a Abimelec; pusieron las ramas junto a la fortaleza del templo y le prendieron fuego con ellas, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, unos mil, entre hombres y mujeres. 
50 Despus Abimelec march sobre Tebes,[19] le puso sitio y tom la ciudad. 51 En medio de Tebes haba una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres, las mujeres y todos los seores de la ciudad. Cerraron tras s las puertas y se subieron al techo de la torre. 52 Lleg Abimelec a la torre y la atac; pero cuando se acerc a la puerta para prenderle fuego, 53 una mujer dej caer un pedazo de rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec y le rompi el crneo. 54 Abimelec llam apresuradamente a su escudero y le dijo: 
"Saca tu espada y mtame, para que no se diga de m: "Una mujer lo mat"". 
Entonces su escudero lo atraves con la espada, y muri.[20] 55 Cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa. 
56 As pag Dios a Abimelec el mal que haba hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos. 57 Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas. Y se cumpli en ellos la maldicin de Jotam hijo de Jerobaal. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Abimelec hijo de Jerobaal: Cf. Jue 8.31. El nombre Abimelec significa mi padre es rey. 
2. 9.1 Siquem: Vanse Jos 24.1 n. e ndice de mapas. 
3. 9.2 Los de Siquem: lit. los propietarios (o seores) de Siquem. Probablemente se trata de los terratenientes que gozaban de una cierta posicin econmica y constituan un grupo polticamente influyente. 
4. 9.2 Setenta... hijos de Jerobaal: Cf. Jue 8.29-30. 
5. 9.4 Baal-berit: Vase Jue 8.33 n. 
6. 9.5 Ofra: Vase Jue 6.11 nota i. 
7. 9.5 La masacre de los posibles pretendientes al trono era una prctica bastante comn en el antiguo Oriente. Cf. 1 R 2.15-25; 2 R 10.1-14,17; 11.1-2. 
8. 9.6 Casa de Milo: heb. Bet-milo: Si, como es probable, esta expresin significa casa del terrapln, el sitio designado con este nombre podra ser el terrapln donde se levantaba la fortaleza que en el v. 46 recibe el nombre de torre de Siquem o Migdal-siquem. 
9. 9.6 Abimelec logr imponerse por un tiempo como rey de la ciudad de Siquem, pero su reinado termin en fracaso. Vase Jue 8.24 nota m. 
10. 9.7 Gerizim: Vase Dt 11.29-30 n. 
11. 9.7-15 Jotam se vale de esta parbola para dirigir un dursimo ataque contra la institucin de la monarqua. Este poema, que es uno de los testimonios ms antiguos de literatura sapiencial israelita, anticipa una forma de crtica antimonrquica que volver a encontrarse repetidamente en el futuro, sobre todo en la predicacin proftica. Cf. 1 S 8; 10.17-24; 12. 
12. 9.21 Beer: localidad situada al nordeste de Ofra. Vase Jue 6.11 nota i. 
13. 9.25 Estos asaltos impedan que Abimelec les cobrara derecho de peaje a los que pasaban por Siquem transportando mercancas. 
14. 9.28 Hamor: Cf. Gn 34.2. 
15. 9.28-29 Gaal apela al orgullo de la gente de Siquem, instndola a que no se deje gobernar por un prncipe que no es nativo de esa ciudad (cf. v. 1). 
16. 9.30 Zebul gobernaba la ciudad de Siquem en representacin de Abimelec. 
17. 9.37 Medio de la tierra: otra posible traduccin: Ombligo de la tierra. Era un cerro situado en las cercanas de Siquem, al que los habitantes del lugar consideraban como el centro del mundo. Vase Ez 38.12 n. 
18. 9.45 La sembr de sal: La sal produce esterilidad y tambin la simboliza. Cf. Dt 29.23; Job 39.6; Sal 107.34. 
19. 9.50 Tebes: localidad situada a unos 15 km al nordeste de Siquem, donde hoy se encuentra Tubas. 
20. 9.54 Cf. 1 S 31.4. 

Jueces 10


Tola y Jair juzgan a Israel 

1 [1] Despus de Abimelec, se levant para librar a Israel[2] Tola[3] hijo de Fa hijo de Dodo, hombre de Isacar, el cual habitaba en Samir,[4] en los montes de Efran. 2 Tola juzg a Israel veintitrs aos. Muri y fue sepultado en Samir. 
3 Tras l se levant Jair galaadita,[5] el cual juzg a Israel veintids aos. 4 Tuvo treinta hijos, que cabalgaban sobre treinta asnos; y tenan treinta ciudades, que se llaman las ciudades de Jair[6] hasta hoy, las cuales estn en la tierra de Galaad. 5 Muri Jair y fue sepultado en Camn. 

Jeft libera a Israel de los amonitas

6 Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov y sirvieron a los baales y a Astarot, a los dioses de Siria, a los dioses de Sidn, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amn y a los dioses de los filisteos. Abandonaron a Jehov y no lo sirvieron.[7] 7 Se encendi entonces la ira de Jehov contra Israel, y los entreg en manos de los filisteos y de los hijos de Amn, 8 los cuales oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel en aquel tiempo durante dieciocho aos, a todos los hijos de Israel que vivan en Galaad, al otro lado del Jordn, en tierra del amorreo. 9 Los hijos de Amn pasaron el Jordn para hacer tambin guerra contra Jud, contra Benjamn y contra la casa de Efran, y sufri Israel gran afliccin. 
10 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehov, diciendo: 
--Nosotros hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y servido a los baales. 
11 Jehov respondi a los hijos de Israel: 
--No habis sido oprimidos de Egipto, de los amorreos,[8] de los amonitas, de los filisteos, 12 de los de Sidn,[9] de Amalec y de Man? Y cuando clamasteis a m, no os libr de sus manos? 13 Pero vosotros me habis dejado y habis servido a dioses ajenos; por tanto, yo no os librar ms. 14 Andad y clamad a los dioses que habis elegido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra afliccin.[10] 
15 Los hijos de Israel respondieron a Jehov: 
--Hemos pecado; haz con nosotros como bien te parezca. Solo te rogamos que nos libres en este da. 
16 Quitaron, pues, de en medio de ellos los dioses ajenos y sirvieron a Jehov. Y l se angusti a causa de la afliccin de Israel.[11] 
17 Entonces se juntaron los hijos de Amn y acamparon en Galaad;[12] se juntaron asimismo los hijos de Israel y acamparon en Mizpa. 18 Y los prncipes y el pueblo de Galaad se dijeron unos a otros: 
"Quin comenzar la batalla contra los hijos de Amn? El que lo haga ser el caudillo de todos los que habitan en Galaad". 
						 NOTAS:

1. 10.1-5 Estos v. contienen una primera lista de los llamados "jueces menores"; otra lista se encuentra en Jue 12.8-15. No se sabe mucho acerca de estos personajes. Algunos piensan que se trata de "jueces" en sentido estricto, es decir, de magistrados que ejercan funciones judiciales en el pueblo de Israel. Sin embargo, no hay ninguna seguridad de que esta interpretacin sea correcta. Cf. v. 1, donde se dice que Tola se levant para librar a Israel, lo mismo que los hroes o caudillos de las secciones narrativas. 
2. 10.1 Para librar a Israel: Jue 2.16,18; 3.9; vase la Introduccin a Jueces. 
3. 10.1 En Gn 46.13; Nm 26.23; 1 Cr 7.1, Tola y Fu son los nombres de dos clanes de la tribu de Isacar. 
4. 10.1 Samir: aldea situada en los montes de Efran, distinta de la que se encontraba en los montes de Jud (cf. Jos 15.48). 
5. 10.3 Galaadita: Galaad es la regin que se encuentra en las altas mesetas al oriente del ro Jordn. Vanse Dt 2.36 nota t e ndice de mapas. 
6. 10.4 Las ciudades de Jair: lit. los campamentos de Jair. Vase Dt 3.14 n., y cf. Nm 32.41; Jos 13.30. 
7. 10.6 Jue 2.11; 3.7,12; 4.1; 6.1. 
8. 10.11 Amorreos: Vase Dt 1.7 nota i. 
9. 10.12 Sidn: Vase Jos 11.8 n. Amalec: Vase Ex 17.8 nota g. 
10. 10.14 Jer 11.12. 
11. 10.16 Gn 35.2-4; Jos 24.23; 1 S 7.3-4. 
12. 10.17 Galaad: Aqu no se trata de la regin del mismo nombre (vase Dt 2.36 nota t), sino de una poblacin situada al oriente del Jordn, cerca del ro Jaboc. Mizpa de Galaad, distinta de la Mizpa de Benjamn (cf. Jos 18.26; 1 S 7.5-16; 10.17), se encontraba cerca de all, probablemente al sur del Jaboc. Cf. Gn 31.49; Os 5.1. 

Jueces 11

1 Jeft,[1] el galaadita, era esforzado y valeroso. Era hijo de una ramera y de un hombre llamado Galaad.[2] 2 Pero tambin la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jeft, dicindole: 
"No heredars en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer". 
3 Huy, pues, Jeft de sus hermanos, y se fue a vivir en tierra de Tob,[3] donde reuni una banda de hombres ociosos que salan con l. 
4 Aconteci andando el tiempo, que los hijos de Amn[4] hicieron guerra contra Israel. 5 Cuando ello sucedi, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jeft de la tierra de Tob, 6 y le dijeron: 
--Ven, para que seas nuestro jefe en la guerra contra los hijos de Amn. 
7 Jeft respondi a los ancianos de Galaad: 
--No me aborrecisteis vosotros y me echasteis de la casa de mi padre? Por qu, pues, vens ahora a m cuando estis en afliccin? 
8 Los ancianos de Galaad respondieron a Jeft: 
--Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros a pelear contra los hijos de Amn y a ser el caudillo de todos los que vivimos en Galaad. 
9 Jeft dijo entonces a los ancianos de Galaad: 
--Si me hacis volver para que pelee contra los hijos de Amn, y Jehov los entrega delante de m, ser yo vuestro caudillo? 
10 Los ancianos de Galaad respondieron a Jeft: 
--Jehov sea testigo entre nosotros si no hacemos como t dices. 
11 Fue, pues, Jeft con los ancianos de Galaad y el pueblo lo eligi como su caudillo y jefe. En Mizpa, Jeft repiti todas sus palabras delante de Jehov,[5] 12 y envi mensajeros al rey de los amonitas, diciendo: 
--Qu tienes t conmigo, para venir a hacer guerra contra mi tierra? 
13 El rey de los amonitas respondi a los mensajeros de Jeft: 
--Por cuanto Israel, cuando subi de Egipto, tom mi tierra, desde el Arnn hasta el Jaboc y el Jordn, devulvela t ahora en paz. 
14 Jeft envi otros mensajeros al rey de los amonitas, 15 con el siguiente mensaje: 
--Jeft ha dicho esto: "Israel no tom tierra de Moab ni tierra de los hijos de Amn. 16 Porque cuando Israel subi de Egipto y anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, lleg a Cades. 17 Entonces Israel envi mensajeros al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra, pero el rey de Edom no los escuch. Tambin envi mensajeros al rey de Moab, el cual tampoco quiso. Israel, por tanto, se qued en Cades.[6] 18 Despus, yendo por el desierto, rode la tierra de Edom[7] y la tierra de Moab y, viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, acamp al otro lado de Arnn, pero no entr en territorio de Moab, porque Arnn es territorio de Moab. 19 Asimismo envi Israel mensajeros a Sehn, rey de los amorreos, rey de Hesbn, dicindole: Te ruego que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar. 20 Pero Sehn no se fi de Israel para darle paso por su territorio, sino que reuniendo toda su gente acamp en Jahaza[8] y pele contra Israel. 21 Pero Jehov, Dios de Israel, entreg a Sehn y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrot. De esta manera se apoder Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban en aquel pas. 22 Tambin se apoder de todo el territorio del amorreo desde el Arnn hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordn.[9] 23 As que, pretendes t apoderarte de lo que Jehov, Dios de Israel, le quit al amorreo en favor de su pueblo Israel? 24 Lo que te haga poseer Quemos,[10] tu dios, no lo poseeras t? As, todo lo que Jehov, nuestro Dios, nos ha dado, nosotros lo poseeremos. 25 Eres t ahora mejor en algo que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? Tuvo l alguna reclamacin contra Israel o hizo guerra contra nosotros?[11] 26 Ya hace trescientos aos que Israel habita en Hesbn y sus aldeas, en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que estn en el territorio del Arnn, por qu no las habis recobrado en todo ese tiempo? 27 As que, yo en nada he pecado contra ti, pero t haces mal peleando contra m. Jehov, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amn". 
28 Pero el rey de los hijos de Amn no atendi a estas razones que Jeft le haba enviado. 
29 Entonces el espritu de Jehov vino sobre[12] Jeft, y este recorri Galaad y Manass.[13] De all pas a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pas a los hijos de Amn. 30 Entonces Jeft hizo voto a Jehov, diciendo:[14] 
"Si entregas a los amonitas en mis manos, 31 cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo regrese victorioso de los amonitas, ser de Jehov y lo ofrecer en holocausto".[15] 
32 Jeft fue a pelear contra los hijos de Amn, y Jehov los entreg en sus manos. 33 Desde Aroer y hasta llegar a Minit conquist veinte ciudades, y hasta la Vega de las vias los derrot con gran estrago. As fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel. 
34 Cuando volvi Jeft a Mizpa, a su casa, su hija sali a recibirlo con panderos y danzas.[16] Ella era sola, su hija nica; fuera de ella no tena hijo ni hija. 35 Cuando l la vio, rasg sus vestidos, diciendo: 
--Ay, hija ma!, en verdad que me has afligido, y t misma has venido a ser causa de mi dolor, porque le he dado mi palabra a Jehov y no podr retractarme.[17] 
36 Ella entonces le respondi: 
--Padre mo, si le has dado tu palabra a Jehov, haz conmigo conforme a lo que prometiste, ya que Jehov te ha permitido vengarte de tus enemigos, los hijos de Amn. 
37 Y aadi: 
--Concdeme esto: djame que por dos meses vaya y descienda por los montes a llorar mi virginidad junto con mis compaeras.[18] 
38 Jeft le respondi: 
--Ve. 
La dej por dos meses. Fue con sus compaeras y llor su virginidad por los montes. 39 Pasados los dos meses volvi a su padre, quien cumpli el voto que haba hecho. La hija de Jeft nunca conoci varn.[19] 40 Por eso es costumbre en Israel que todos los aos vayan las doncellas de Israel a llorar a la hija de Jeft, el galaadita, durante cuatro das. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Jeft es la transcripcin de un nombre hebreo que significa (Dios) abre o libera. Cf. Heb 11.32. 
2. 11.1 El nombre Galaad se emplea casi siempre para designar una regin, pero aqu, segn parece, se refiere al antepasado comn de todos los habitantes de aquel lugar. Como el padre de Jeft era probablemente un desconocido, el texto bblico lo presenta simplemente como hijo de aquel antepasado comn. 
3. 11.3 Tob: regin y ciudad al norte de Galaad, cuyo nombre parece haber sobrevivido en el de el-Tayibah, lugar situado al oriente del Jordn, cerca de las fuentes del ro Jarmuk. Cf. 2 S 10.6. 
4. 11.4 Los amonitas habitaban en Transjordania, un poco ms al este del territorio ocupado por las tribus israelitas que se haban instalado en aquella regin. Cf. Jos 1.12-17; Jue 11.13. 
5. 11.11 El acuerdo entre Jeft y los ancianos de Galaad es ratificado solemnemente en el santuario de Mizpa, nombre que significa puesto de guardia (cf. Gn 31.49). All el Seor fue testigo del pacto (cf. v. 10) y desde all vigilaba la observancia o el incumplimiento de las obligaciones contradas. 
6. 11.16-17 La llegada de los israelitas a Cades y la negativa del rey de Edom se relatan ms detalladamente en Nm 20.14-21. 
7. 11.18 Nm 21.4. 
8. 11.20 Jahaza: Dt 2.32. 
9. 11.19-22 Nm 21.21-24. 
10. 11.24 Solo en este texto se presenta a Quemos como dios de los amonitas (cf. v. 14). En todos los otros pasajes del AT, l es el dios de Moab (1 R 11.7,33; 2 R 23.13; Jer 48.7) y Moab es llamado pueblo de Quemos (Nm 21.29; Jer 48.46). El dios de los amonitas era Milcom (1 R 11.5,33; 2 R 23.13; Jer 49.1). 
11. 11.25 Nm 22.1-6. 
12. 11.29 El espritu de Jehov vino sobre: Respecto de esta expresin, vase Jue 3.10 n. 
13. 11.29 Galaad y Manass: Vase Jos 13.29 n. 
14. 11.30 Nm 32.24; Sal 66.13-14. Segn una creencia bastante comn en la antiguedad, el que haba hecho un voto ya no poda volverse atrs, sino que deba cumplirlo indefectiblemente. Es decir, que con el voto suceda lo mismo que con la bendicin y la maldicin: una vez pronunciado, pareca quedar fuera del dominio del que lo haba hecho, como si hubiera adquirido existencia independiente. De ah la recomendacin de no hacer votos a la ligera (Pr 20.25; Ec 5.4-5). Vanse Gn 27.4 nota d; 27.33 n.; Sal 147.15 n. 
15. 11.31 Jeft promete ofrecer en sacrificio una vctima humana, pensando que de ese modo realizaba un acto agradable a Dios. 
16. 11.34 Cf. Ex 15.19-21; 1 S 18.6. 
17. 11.35 Cf. Nm 30.1-2. 
18. 11.36-37 En el antiguo Israel, como en muchos otros pueblos, se consideraba una desgracia y un deshonor el que una mujer no tuviera hijos. Cf. Gn 16.1-5; 30.23; 1 S 1.11; Vase Lc 1.25 n. 
19. 11.39 La ley de Moiss prohiba terminantemente los sacrificios humanos (Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31), pero los israelitas los practicaron ocasionalmente (2 R 16.3; 21.6; cf. Jer 7.31; 19.5; 32.35), lo mismo que sus vecinos (2 R 3.26-27). En este caso, el texto bblico no pronuncia ningn juicio sobre la calidad moral de la accin realizada por Jeft, sino que se limita a referir el hecho. 

Jueces 12

1 Los hombres de la tribu de Efran se reunieron, pasaron hacia el norte[1] y dijeron a Jeft: 
--Por qu fuiste a hacer guerra contra los hijos de Amn, y no nos llamaste para que furamos contigo? Quemaremos ahora tu casa contigo dentro![2] 
2 Jeft les respondi: 
--Yo y mi pueblo tenamos una gran contienda con los hijos de Amn; os llam, pero no me defendisteis de ellos. 3 Viendo, pues, que no me defendais, arriesgu mi vida,[3] ataqu a los hijos de Amn, y Jehov me los entreg. Por qu, pues, habis subido hoy para pelear conmigo? 
4 Entonces reuni Jeft[4] a todos los hombres de Galaad y pele contra Efran.[5] Y los de Galaad derrotaron a Efran, porque haban dicho: "Vosotros sois fugitivos de Efran, vosotros los galaaditas, que habitis entre Efran y Manass". 
5 Los galaaditas tomaron los vados del Jordn a los de Efran, y cuando los fugitivos de Efran llegaban y decan: 
--Quiero pasar, \m los de Galaad les preguntaban: 
--Eres t efrateo? 
Si l responda que no, 6 entonces le decan: 
--Ahora, pues, di "Shibolet". 
Si deca "Sibolet",[6] porque no poda pronunciarlo correctamente, le echaban mano y lo degollaban junto a los vados del Jordn. As murieron cuarenta y dos mil de los de Efran. 
7 Jeft juzg a Israel seis aos. Muri Jeft, el galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad. 

Ibzn, Eln y Abdn, jueces de Israel 

8 [7] Despus de l juzg a Israel Ibzn, de Beln,[8] 9 quien tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales cas con gente de fuera, y tom de fuera treinta hijas para sus hijos. Juzg a Israel siete aos. 10 Muri Ibzn y fue sepultado en Beln. 
11 Despus de l juzg a Israel Eln, el zabulonita,[9] quien juzg a Israel diez aos. 12 Muri Eln, el zabulonita, y fue sepultado en Ajaln,[10] en la tierra de Zabuln. 
13 Despus de l juzg a Israel Abdn hijo de Hilel, el piratonita.[11] 14 Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos que cabalgaban sobre setenta asnos. Juzg a Israel ocho aos. 15 Muri Abdn hijo de Hilel piratonita y fue sepultado en Piratn, en la tierra de Efran, en el monte de Amalec.[12] 
						 NOTAS:

1. 12.1 Norte: heb Safn. Este ltimo trmino es el nombre de una poblacin de la tribu de Gad (Jos 13.27; cf. Nm 26.15), localizada al oriente del Jordn y al norte del Jaboc. 
2. 12.1 El triunfo de Jeft provoca una vez ms el desagrado de los efraimitas, tribu poderosa y altiva, que pretenda mantener la supremaca sobre los dems israelitas. Vase Jue 8.1 n. 
3. 12.3 Arriesgu mi vida: lit. puse mi vida (o mi alma) en la palma de mi mano. La misma expresin hebrea vuelve a encontrarse en 1 S 19.5; 28.21; Job 13.14; Sal 119.109. 
4. 12.4 Jeft, menos diplomtico que Geden (vase Jue 8.2 n.), responde a las pretensiones de los efraimitas con una accin guerrera. 
5. 12.4 Entonces reuni... pele contra Efran: Segn algunos intrpretes, la guerra entre Efran y Galaad podra explicarse de la manera siguiente: las tribus lideradas por Jeft habran pertenecido originariamente a la casa de Jos (vase Jos 16.1 n.), pero luego consiguieron independizarse. Los efraimitas habran intervenido entonces, aunque sin xito, para impedir esa separacin. 
6. 12.6 "Shibolet"... "Sibolet": palabra hebrea que significa espiga y tambin corriente de agua. Este relato muestra que la lengua hebrea, en los tiempos bblicos, presentaba ciertas diferencias dialectales en las diversas regiones de Palestina. En este caso, la manera de pronunciar las eses permita identificar a los que pertenecan a la tribu de Efran. 
7. 12.8-10 Aqu inicia la segunda lista de los llamados "jueces menores"; es continuacin de la primera, interrumpida en Jue 10.5. Vase Jue 10.1-5 n. 
8. 12.8 Beln de Zabuln, a 12 km al oeste de Nazaret. 
9. 12.11 Zabulonita: Vase Jos 19.10 n. 
10. 12.12 Ajaln: poblacin de la tribu de Zabuln, distinta de la situada en el valle del mismo nombre (cf. Jos 10.12). Perteneci primero a la tribu de Dan (Jos 19.42) y luego fue asignada a los levitas (Jos 21.24). 
11. 12.13 Piratonita: Piratn es una poblacin situada a 12 km al sudoeste de Siquem (vase Jos 24.1 n.). Cf. 2 S 23.30. 
12. 12.15 Amalec: segn el heb. Sin embargo, si se tiene en cuenta que los amalecitas eran nmadas que se desplazaban al nordeste de la pennsula del Sina (cf. Nm 13.29), es muy poco probable que este monte de Amalec se encontrara en el territorio de Efran (vase Jos 16.4 n.). Por eso, muchos intrpretes piensan que debe leerse, con algunos ms. griegos, en el pas de Saalim (cf. 1 S 9.4). 

Jueces 13


Nacimiento de Sansn 

1 [1] Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov,[2] y Jehov los entreg en manos de los filisteos[3] por cuarenta aos.[4] 
2 En Zora,[5] de la tribu de Dan,[6] haba un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca haba tenido hijos, porque era estril.[7] 3 A esta mujer se le apareci el ngel de Jehov[8] y le dijo: 
"T eres estril y nunca has tenido hijos, pero concebirs y dars a luz un hijo.[9] 4 Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda, 5 pues concebirs y dars a luz un hijo. No pasar navaja sobre su cabeza, porque el nio ser nazareo[10] para Dios desde su nacimiento,[11] y comenzar a salvar a Israel de manos de los filisteos".[12] 
6 La mujer fue y se lo cont a su marido, diciendo: 
"Un varn de Dios vino a m, cuyo aspecto era muy temible como el de un ngel de Dios. No le pregunt de dnde vena ni quin era, ni tampoco l me dijo su nombre. 7 Pero s me dijo: "He aqu que t concebirs y dars a luz un hijo; por tanto, desde ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este nio ser nazareo para Dios desde su nacimiento hasta el da de su muerte"". 
8 Entonces or Manoa a Jehov, y dijo: "Ah, Seor mo, yo te ruego que aquel hombre de Dios que enviaste regrese ahora a nosotros y nos ensee lo que debemos hacer con el nio que ha de nacer". 
9 Dios oy la voz de Manoa. Hallndose la mujer en el campo, el ngel de Dios vino otra vez a ella; pero Manoa, su marido, no estaba presente. 10 La mujer corri prontamente a avisar a su marido, dicindole: 
"Mira que se me ha aparecido aquel hombre que vino a m el otro da". 
11 Se levant Manoa y fue con ella a donde estaba el hombre, y le dijo: 
--Eres t el hombre que habl con mi mujer? 
l respondi: 
--Yo soy. 
12 Entonces Manoa le pregunt: 
--Cuando tus palabras se cumplan, cul debe ser la manera de vivir del nio y qu debemos hacer con l? 
13 El ngel de Jehov contest a Manoa: 
--La mujer se guardar de todas las cosas que yo le dije: 14 No tomar nada que proceda de la vid, no beber vino ni sidra, ni comer cosa inmunda. Guardar todo lo que le mand.[13] 
15 Entonces Manoa dijo al ngel de Jehov: 
--Te ruego que nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito. 
16 El ngel de Jehov respondi a Manoa: 
--Aunque me detengas, no comer de tu pan; pero si quieres hacer un holocausto, ofrcelo a Jehov. 
(Manoa no saba an que aquel hombre era el ngel de Jehov.) 
17 Entonces pregunt Manoa al ngel de Jehov: 
--Cul es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? 
18 El ngel de Jehov respondi: 
--Por qu preguntas por mi nombre, que es un nombre admirable?[14] 
19 Tom, pues, Manoa un cabrito y una ofrenda, y los ofreci sobre una pea a Jehov. Entonces el ngel hizo un milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer.[15] 20 Porque aconteci que cuando la llama subi del altar hacia el cielo, Manoa y su mujer vieron al ngel de Jehov subir en la llama del altar. Entonces se postraron en tierra. 21 Manoa supo entonces que era el ngel de Jehov, pues no se les volvi a aparecer ni a l ni a su mujer. 22 Y dijo Manoa a su mujer: 
--Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.[16] 
23 Su mujer le respondi: 
--Si Jehov nos quisiera matar, no aceptara de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habra anunciado esto. 
24 A su tiempo, la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansn.[17] El nio creci[18] y Jehov lo bendijo. 25 En los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol,[19] el espritu de Jehov comenz a manifestarse en l.[20] 
						 NOTAS:

1. 13.1-25 Aqu comienza la historia de Sansn, el modelo del hroe popular, cuyas caractersticas lo distinguen considerablemente de los otros jueces. l no es capaz de ejercer funciones de gobierno, ni de reclutar un ejrcito para ponerse al frente de l. Sus hazaas son acciones individuales, sin grandes consecuencias de carcter nacional, pero aptas para ganarle la simpata del pueblo, que admiraba su fuerza y exaltaba su arrojo. De ah que la historia de Sansn narrada en los caps. siguientes tenga el colorido y las caractersticas de los relatos folklricos. 
2. 13.1 Jue 3.12; 4.1; 10.6. 
3. 13.1 Sansn se ver confrontado permanentemente con los filisteos, que fueron los principales y ms peligrosos enemigos de Israel desde la poca de la conquista hasta David. Vase Jos 13.3 nota c. 
4. 13.1 Cuarenta aos: Vase Jue 3.11 n. 
5. 13.2 Zora: antigua ciudad cananea, situada a unos 20 km al oeste de Jerusaln. Segn Jos 19.41, esta ciudad fue primero asignada a la tribu de Dan; pero pas a formar parte de la tribu de Jud (cf. Jos 15.33) despus que los danitas emigraron hacia el norte (cf. Jue 18). 
6. 13.2 La historia de Sansn transcurre en el territorio ocupado por la tribu de Dan antes de su traslado al extremo norte de Palestina. Vase Jos 19.40 n. 
7. 13.2 Al indicar expresamente que la mujer era estril, el relato pone de relieve que el hijo que iba a nacer era un don especial de Dios. Vase Jue 11.36-37 n. 
8. 13.3 El ngel de Jehov: Vase Gn 16.7 nota c. En Jueces, de ningn personaje excepto de Sansn se relata en forma tan detallada su nacimiento y eleccin por parte de Dios para hacerlo ms tarde libertador de Israel. El paralelo ms cercano se encuentra en la historia de Geden. Cf. tambin Gn 18.1-15; 1 S 1.1--2.11; Lc 1.5-25,57-80. 
9. 13.3 Tambin otras mujeres estriles llegaron a ser madres gracias a una intervencin especial del Seor (Gn 11.30; 21.1-2; 1 S 1.2,5,19-20; Lc 1.7,17). Cf. Sal 113.9. 
10. 13.4-5 Nazareo: es decir, consagrado a Dios por un voto especial, hecho por la persona misma o por sus padres (cf. 1 S 1.11). Acerca de las obligaciones propias de los nazareos, cf. Nm 6.1-21, y vase Nm 6.2 n. 
11. 13.4-5 La madre deba adoptar el estilo propio de los nazareos, para que su hijo, incluso desde antes de nacer, estuviera enteramente consagrado a Dios. 
12. 13.5 Luchar por la liberacin de su pueblo era la funcin especfica de los personajes cuyas hazaas se relatan en el libro de los Jueces. Vase la Introduccin a este libro. 
13. 13.13-14 El nio deba observar durante toda su vida la abstinencia impuesta a su madre durante el embarazo. Pero, de hecho, Sansn no va a sentirse obligado por estas prescripciones: participa de festines (cf. Jue 14.10), tiene contacto con cadveres (cf. Jue 14.8-9; 15.15) y hasta se deja cortar el cabello (cf. Jue 16.19). 
14. 13.18 Cf. Gn 32.29. 
15. 13.19 Se trata sin duda de una pea destinada al culto divino, sobre la que se ofrecan sacrificios al Seor. Cf. Jue 6.20. 
16. 13.22 Vase Ex 3.6 nota f. 
17. 13.24 Cf. Heb 11.32. El nombre Sansn se deriva de la palabra hebrea shemesh, que significa sol y que aparece con frecuencia en los nombres propios de los pueblos semitas. A 3 km al sur de Zora, el pueblo natal de Sansn (Jue 13.2), se encontraba la ciudad de Bet-semes, casa del sol. 
18. 13.24 El nio creci: 1 S 2.21,26; 3.19; Lc 1.80; 2.40,52. 
19. 13.25 Estaol: poblacin situada al norte de Bet-semes, en el territorio que haba pertenecido originariamente a la tribu de Dan (Jos 19.41) y que luego, por la migracin de los danitas hacia el norte, qued en posesin de Jud (Jos 15.33). 
20. 13.25 El espritu de Jehov comenz a manifestarse: Acerca de esta expresin, vase Jue 3.10 n. 

Jueces 14


Sansn y la mujer filistea de Timnat 

1 [1] Descendi Sansn a Timnat[2] y vio all a una mujer de las hijas de los filisteos. 2 Regres entonces y lo cont a su padre y a su madre, diciendo: 
--He visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la tomis por mujer. 
3 Su padre y su madre le dijeron: 
--No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo,[3] para que vayas t a tomar mujer de los filisteos incircuncisos?[4] 
Sansn respondi a su padre: 
--Tmame esta por mujer, porque ella me agrada.[5] 
4 Su padre y su madre no saban que esto vena de Jehov, porque l buscaba ocasin contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.[6] 
5 Sansn descendi con su padre y con su madre a Timnat. Cuando llegaron a las vias de Timnat, un len joven vino rugiendo hacia l. 6 Entonces el espritu de Jehov vino sobre Sansn, quien despedaz al len como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en sus manos. l no cont ni a su padre ni a su madre lo que haba hecho. 7 Descendi, pues, y habl con la mujer; y ella agrad a Sansn. 
8 Al volver despus de algunos das para tomarla, se apart del camino para ver el cuerpo muerto del len; y vio que en el cuerpo del len haba un enjambre de abejas y un panal de miel. 9 Tomndolo en sus manos, fue comindose la miel por el camino. Cuando alcanz a su padre y a su madre, les dio tambin a ellos para que comieran, pero no les revel que aquella miel la haba tomado del cuerpo del len.[7] 
10 Fue, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansn hizo all un banquete, porque as solan hacer los jvenes. 11 Aconteci que cuando los filisteos lo vieron, tomaron treinta compaeros[8] para que estuvieran con l. 
12 A estos treinta dijo Sansn: 
--Yo os propondr ahora un enigma; si en los siete das del banquete me lo explicis y descifris, yo os dar treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. 13 Pero si no me lo podis descifrar, entonces vosotros me daris a m los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. 
Ellos respondieron: 
--Propn tu enigma y lo oiremos. 
14 l les dijo: 
    --Del devorador sali comida, 
    y del fuerte sali dulzura. 
Ellos no pudieron descifrar el enigma en tres das. 15 Al sptimo da dijeron a la mujer de Sansn: 
"Induce a tu marido a que nos explique este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. Acaso nos habis llamado aqu para despojarnos?" 
16 Llor la mujer de Sansn en presencia de l, y dijo: 
--Solamente me aborreces, no me amas, pues no me explicas el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. 
l respondi: 
--Ni a mi padre ni a mi madre lo he explicado, y te lo haba de explicar a ti? 
17 Aquella mujer llor en presencia de Sansn los siete das que dur el banquete, pero al sptimo da l se lo declar, porque ella lo presionaba, y la mujer se lo cont a los hijos de su pueblo. 18 Al sptimo da, antes que el sol se pusiera, los de la ciudad le dijeron: 
    --Qu cosa es ms dulce que la miel? 
    Y qu cosa es ms fuerte que el len? 
Sansn les respondi: 
    --Si no araseis con mi novilla, 
    nunca habrais descubierto mi enigma. 
19 El espritu de Jehov vino sobre l; descendi Sansn a Ascaln[9] y mat a treinta hombres de ellos y, tomando sus despojos, pag con las vestiduras a los que haban explicado el enigma. Despus, encendido de enojo, regres a la casa de su padre. 
20 Su mujer fue dada a un compaero al que Sansn haba tratado como amigo. 
						 NOTAS:

1. 14.1 Las tradiciones sobre Sansn, por lo general breves y anecdticas, reflejan el antagonismo de los israelitas hacia los que fueron sus enemigos desde el principio. Sansn, el protagonista de estos relatos, se convirti en un hroe popular israelita, no por sus cualidades o virtudes morales, sino porque luch contra los filisteos y estos no pudieron vencerlo ni siquiera cuando muere. 
2. 14.1 Timnat: poblacin situada en las cercanas de Bet-semes, en la frontera entre Jud y Dan (Jos 15.10). Como se encontraba en las pendientes que conducan a la sefela o terrenos bajos (vase Jos 9.1 nota b), se dice que Sansn descendi hasta all. En esa poca, la ciudad estaba en poder de los filisteos. Cf. 2 Cr 28.18. 
3. 14.3 Incircuncisos: designacin despectiva de los filisteos, que no practicaban la circuncisin como los israelitas y otros pueblos vecinos de Israel. Vase Gn 17.10-14 n. y Circuncisin en la Concordancia temtica. 
4. 14.3 La costumbre de no contraer matrimonio con mujeres extranjeras era muy antigua en Israel (cf. Ex 34.16; Dt 7.3-4; Jos 23.12-13). Ya en las tradiciones patriarcales se encuentran testimonios claros de esta costumbre (vase Gn 24.3-4 n., y cf. Gn 27.46; 28.1-2). 
5. 14.3 Ella me agrada: En esta frase aparece bien reflejado el carcter de Sansn, el hroe impulsivo, vehemente y siempre dispuesto a dejarse llevar por sus arrebatos (cf. Jue 15.4-5; 16.3). Su pasin por las mujeres lo har afrontar todos los peligros y ser finalmente la causa de su ruina (cf. Jue 16.16-21). 
6. 14.4 Este comentario muestra que Dios puede valerse de cualquier medio para llevar a cabo sus designios (cf. 2 S 17.14). 
7. 14.9 Aunque estaba consagrado por el voto de los nazareos, Sansn no tiene escrpulos en comer un alimento que haba estado en contacto con un cadver y que, por lo tanto, era considerado impuro. Vanse Jue 13.13-14 n. e Impureza, impuro en la Concordancia temtica; cf. Lv 5.2; 11.8,24-28,35-36,39-40. 
8. 14.11 Treinta compaeros: En las bodas del antiguo Israel exista la costumbre de designar a algunos jvenes para que acompaaran y asistieran al recin casado. Aqu el nmero era tan elevado porque los filisteos desconfiaban de este extranjero. 
9. 14.19 Ascaln: una de las cinco ciudades filisteas, situada a 20 km al nordeste de Gaza y a unos 40 km al sur de Timnat. Vase ndice de mapas. 

Jueces 15

1 Aconteci despus de algn tiempo, en los das de la siega del trigo,[1] que Sansn visit a su mujer con un cabrito. Al llegar dijo: 
--Entrar para ver a mi mujer en la alcoba. 
Pero el padre de ella no lo dej entrar,[2] 2 sino que le dijo: 
--Pens que la aborrecas, y la di a tu compaero. Pero su hermana menor, no es ms hermosa que ella? Tmala, pues, en lugar de la mayor.[3] 
3 Entonces le dijo Sansn: 
--Sin culpa ser esta vez respecto de los filisteos, si les hago mal. 
4 Fue Sansn y caz trescientas zorras,[4] tom antorchas, junt cola con cola y puso una antorcha entre cada dos colas. 5 Despus, encendiendo las antorchas, solt las zorras en los sembrados de los filisteos y quem las mieses amontonadas y en pie, y las vias y olivares. 
6 Los filisteos preguntaron: 
--Quin hizo esto? 
Les contestaron: 
--Sansn, el yerno del timnateo, porque le quit su mujer y la dio a su compaero. 
Vinieron luego los filisteos y los quemaron a ella y a su padre. 
7 Entonces Sansn les dijo: 
--Ya que esto habis hecho, juro que no descansar hasta que me haya vengado de vosotros. 
8 Y los hiri de tal manera que hizo estragos entre ellos. Despus se fue a vivir a la cueva de la pea de Etam.[5] 

Sansn derrota a los filisteos en Lehi

9 Los filisteos subieron, acamparon en Jud y se extendieron por Lehi.[6] 10 Los de Jud les preguntaron: 
--Por qu habis subido contra nosotros? 
Ellos respondieron: 
--A apresar a Sansn hemos subido, para hacerle como l nos ha hecho.[7] 
11 Al oir esto, vinieron tres mil hombres de Jud a la cueva de la pea de Etam y dijeron a Sansn: 
--No sabes que los filisteos dominan sobre nosotros? Por qu nos has hecho esto? 
l les respondi: 
--Yo les he hecho como ellos me hicieron. 
12 Entonces los de Jud le dijeron: 
--Nosotros hemos venido a prenderte y entregarte en manos de los filisteos. 
Sansn les respondi: 
--Juradme que vosotros no me mataris. 
13 Ellos le respondieron: 
--No; solamente te prenderemos y te entregaremos en sus manos, pero no te mataremos. 
Lo ataron luego con dos cuerdas nuevas y lo hicieron salir de la pea. 
14 Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el espritu de Jehov vino sobre l y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego y las ataduras se cayeron de sus manos. 15 Al ver una quijada de asno, fresca an, extendi la mano, la tom y mat con ella a mil hombres. 16 Entonces Sansn dijo: 
    "Con la quijada de un asno, 
    un montn, dos montones; 
    con la quijada de un asno 
    mat a mil hombres". 
17 Al terminar de decir esto, arroj la quijada y llam a aquel lugar Ramat-lehi.[8] 
18 Como tena mucha sed, clam a Jehov: 
"T has dado esta grande salvacin por mano de tu siervo, cmo dejars que muera yo ahora de sed y caiga en manos de estos incircuncisos?" 
19 Entonces abri Dios la cuenca que hay en Lehi, y sali de all agua. Sansn bebi, recobr su espritu y se reanim. Por esto llam a aquel lugar (que est en Lehi hasta el da de hoy) En-hacore.[9] 
20 Y juzg Sansn a Israel veinte aos, en los das en que dominaban los filisteos. 
						 NOTAS:

1. 15.1 En esta regin, la siega del trigo se llevaba a cabo entre mediados de mayo y mediados de junio. 
2. 15.1 De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semtico, la mujer de Sansn haba permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevndole un regalo. 
3. 15.2 Cf. Gn 29.16-17. 
4. 15.4 Trescientas zorras: o quiz chacales. Los zorros son animales solitarios y sera muy difcil reunir un nmero tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina. 
5. 15.8 La pea de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que est al sudeste de Zora (vase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11. 
6. 15.9 Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, an no ha podido identificarse con exactitud. 
7. 15.10 Aqu no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos ltimos y Sansn. Los hombres de Jud, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos. 
8. 15.17 Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada. 
9. 15.19 En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusin a la queja de Sansn (v. 18). 

Jueces 16


Sansn en Gaza

1 Fue Sansn a Gaza[1] y vio all a una prostituta y se lleg a ella. 2 Cuando les dijeron a los de Gaza: "Sansn ha venido ac", lo rodearon y acecharon durante toda la noche a la puerta de la ciudad. Se mantuvieron callados toda aquella noche, dicindose: "Cuando aclare el da, entonces lo mataremos". 
3 Pero Sansn durmi hasta la medianoche; y a la medianoche se levant y, tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, se las ech al hombro y las subi a la cumbre del monte que est delante de Hebrn.[2] 

Sansn y Dalila

4 Despus de esto aconteci que se enamor de una mujer llamada Dalila, que viva en el valle de Sorec.[3] 
5 Fueron a visitarla los prncipes de los filisteos y le dijeron: 
--Engalo y descubre en qu consiste su gran fuerza y cmo podramos vencerlo. As podremos atarlo y dominarlo, y cada uno de nosotros te dar mil cien siclos de plata. 
6 Entonces Dalila dijo a Sansn: 
--Yo te ruego que me digas en qu consiste tu gran fuerza y cmo hay que atarte para que seas dominado. 
7 Sansn le respondi: 
--Si me atan con siete mimbres verdes que an no estn secos, entonces me debilitar y ser como cualquiera de los hombres. 
8 Los prncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres verdes que an no estaban secos, y ella lo at con ellos. 9 Como ya haba situado hombres al acecho en el aposento, Dalila le grit: 
"Sansn, los filisteos sobre ti!" 
l rompi los mimbres como se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego; y no se supo el secreto de su fuerza. 
10 Entonces Dalila dijo a Sansn: 
--T me has engaado, me has dicho mentiras. Descbreme, ahora, te ruego, cmo hay que atarte. 
11 l le respondi: 
--Si me atan fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitar y ser como cualquiera de los hombres. 
12 Dalila tom cuerdas nuevas, lo at con ellas y grit: 
"Sansn, los filisteos sobre ti!" 
Otra vez los espas estaban en el aposento, pero l las rompi con sus brazos como un hilo. 
13 Dalila dijo a Sansn: 
--Hasta ahora me has engaado, y me has mentido. Descbreme, pues, ahora, cmo hay que atarte. 
l entonces le indic: 
--Entretejiendo siete guedejas de mi cabeza con hilo de tejer y asegurndolas con la estaca. 
14 Ella las asegur con la estaca, y luego grit: 
"Sansn, los filisteos sobre ti!" 
Despertando l de su sueo, arranc la estaca del telar junto con la tela. 
15 Dalila se lament: 
--Cmo dices: "Yo te amo", cuando tu corazn no est conmigo? Ya me has engaado tres veces y no me has descubierto an en qu consiste tu gran fuerza. 
16 Y aconteci que, presionndolo ella cada da con sus palabras e importunndolo, el alma de Sansn fue reducida a mortal angustia. 17 Le descubri, pues, todo su corazn y le dijo: 
--Nunca a mi cabeza lleg navaja, porque soy nazareo para Dios desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, mi fuerza se apartar de m, me debilitar y ser como todos los hombres. 
18 Viendo Dalila que l le haba descubierto todo su corazn, envi a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: 
"Venid esta vez, porque l me ha descubierto todo su corazn". 
Los principales de los filisteos vinieron a ella trayendo en sus manos el dinero. 
19 Hizo ella que Sansn se durmiera sobre sus rodillas y llam a un hombre, quien le rap las siete guedejas de su cabeza. Entonces comenz ella a afligirlo, pues su fuerza se haba apartado de l. 
20 Y grit de nuevo: 
"Sansn, los filisteos sobre ti!" 
Sansn despert de su sueo y pens: 
"Esta vez me escapar como las otras". 
Pero no saba que Jehov ya se haba apartado de l. 21 Enseguida los filisteos le echaron mano, le sacaron los ojos, lo llevaron a Gaza y lo ataron con cadenas para que trabajara en el molino de la crcel. 22 Pero el cabello de su cabeza comenz a crecer despus que fue rapado. 

Muerte de Sansn

23 Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagn, su dios,[4] y para alegrarse. Y decan: 
    "Nuestro dios entreg en nuestras manos 
    a Sansn, nuestro enemigo". 
24 Y vindolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: 
    "Nuestro dios entreg en nuestras manosa nuestro enemigo, 
    al destructor de nuestra tierra, 
    el cual ha dado muertea muchos de entre nosotros". 
25 Y aconteci que cuando sintieron alegra en su corazn, dijeron: 
"Traed a Sansn para que nos divierta". 
Trajeron de la crcel a Sansn y les sirvi de juguete. Luego lo pusieron entre las columnas. 
26 Entonces Sansn dijo al joven que lo guiaba de la mano: 
"Acrcame y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas". 
27 La casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban all. En el piso alto haba como tres mil hombres y mujeres que estaban mirando el escarnio de Sansn. 
28 Entonces clam Sansn a Jehov, y dijo: 
"Seor Jehov, acurdate ahora de m y fortalceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos". 
29 Asi luego Sansn las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y ech todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra. 30 Y grit Sansn: 
"Muera yo con los filisteos!" 
Despus se inclin con toda su fuerza, y cay la casa sobre los principales y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Los que mat al morir fueron muchos ms que los que haba matado durante su vida. 
31 Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, lo tomaron, se lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y l juzg a Israel veinte aos. 
						 NOTAS:

1. 16.1 Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba ms al sur, sobre la costa del Mediterrneo. Vanse Jos 11.22 nota n. e ndice de mapas. 
2. 16.3 Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrn, situada en las montaas de Jud (vase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km. 
3. 16.4 Sorec: pequeo valle que est a 4 km al oeste de Zora (vase Jue 13.2 nota e). 
4. 16.23 Dagn era un dios semita de la vegetacin, protector de los cereales y de las cosechas. Su culto estaba muy difundido en el antiguo Oriente, desde Babilonia hasta Canan y el Mediterrneo, y los filisteos lo haban adoptado como su dios principal (cf. 1 S 5.2). 

Jueces 17


3. APNDICES (17.1--21.25)



Las imgenes y el sacerdote de Micaa 

1 [1] En los montes de Efran viva un hombre que se llamaba Micaa,[2] 2 el cual dijo a su madre: 
--Los mil cien siclos de plata que te robaron, por los cuales maldijiste y de los cuales me hablaste, estn en mi poder; yo tom ese dinero. 
Entonces la madre dijo: 
--Bendito seas de Jehov, hijo mo! 
3 Cuando l devolvi los mil cien siclos de plata a su madre, esta dijo: 
--En verdad, por mi hijo he dedicado el dinero a Jehov, para hacer una imagen de talla y una de fundicin; pero ahora te lo devuelvo.[3] 
4 Cuando l devolvi el dinero a su madre, ella tom doscientos siclos de plata y los dio al fundidor, quien hizo con ellos una imagen de talla y una de fundicin,[4] la cual fue puesta en la casa de Micaa. 
5 Este hombre Micaa tuvo as un lugar donde adorar a sus dioses. Hizo un efod[5] y unos terafines,[6] y consagr a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. 6 En aquellos das no haba rey en Israel y cada cual haca lo que bien le pareca.[7] 
7 Haba un joven de Beln de Jud, el cual era levita y forastero all.[8] 8 Este hombre parti de la ciudad de Beln de Jud para ir a vivir donde pudiera encontrar un lugar. En su viaje lleg a los montes de Efran, a la casa de Micaa. 
9 Micaa le pregunt: 
--De dnde vienes? 
El levita le respondi: 
--Soy de Beln de Jud y voy a vivir donde pueda encontrar lugar.[9] 
10 Micaa le propuso: 
--Qudate en mi casa, y para m sers padre[10] y sacerdote; y yo te dar diez siclos de plata por ao, vestidos y comida. 
Y el levita se qued. 
11 Le agrad, pues, al levita quedarse con aquel hombre, y fue para l como uno de sus hijos. 12 Micaa consagr al levita; aquel joven le sirvi de sacerdote y permaneci en casa de Micaa. 13 Entonces Micaa pens: 
"Ahora s que Jehov me prosperar, porque tengo a un levita por sacerdote". 
						 NOTAS:

1. 17.1-13 El libro de los Jueces concluye con dos relatos (caps. 17--18; 19--21), que no hablan de opresin extranjera ni presentan a un "salvador" al estilo de los mencionados en las narraciones anteriores. Al parecer, aqu se quiere poner de relieve el estado de anarqua en que se encontraba Israel antes de la institucin de la monarqua (cf. Jue 17.6; 18.1; 19.1; 21.25), para que sirva de transicin hacia la etapa histrica cuyo desarrollo va a relatarse en el Primer libro de Samuel. 
2. 17.1 Micaa significa Quin como Jehov? Sobre el nombre propio del Dios de Israel, vanse Ex 3.14 nota n. y Ex 3.15 n. El nombre Micaa, que en el texto hebreo, a partir del v. 5, aparece abreviado en Mic, es el mismo que se transcribe habitualmente por Miqueas. 
3. 17.2-3 Al bendecir a su hijo, la madre trata sin duda de hacer ineficaz la maldicin que haba pronunciado contra el que le haba robado la plata. Vase Jue 11.30 n. 
4. 17.4 Una imagen de talla y una de fundicin: El texto original yuxtapone aqu dos palabras con las que el AT suele referirse a los dolos. La primera significa propiamente imagen de madera o piedra talladas; la otra, imagen de metal fundido. Otra posible traduccin, al juntar estos dos trminos, es: un dolo tallado y recubierto de plata. 
5. 17.5 Efod: Vase Jue 8.27 n. 
6. 17.5 Terafines: Vase Gn 31.19 n. 
7. 17.6 Acerca de la situacin descrita en este v., vase Jue 17.1-13 n. 
8. 17.7 En el antiguo Israel, los levitas eran los encargados de ejercer las funciones sacerdotales. Al principio vivan dispersos en las distintas poblaciones israelitas (cf. Dt 12.12,18-19), como lo muestra el itinerario seguido por este joven levita: reside como forastero en Beln de Jud, luego es contratado por un hombre de Efran (v. 8-12) y despus sigue a la tribu de Dan en su migracin hacia el norte (Jue 18.20). Cf. 2 R 23.8. 
9. 17.9 Este encuentro feliz proporcion a Micaa un sacerdote legtimo y al levita una oportunidad para vivir de su profesin. 
10. 17.10 Sers padre: Padre era un ttulo de honor dado a las personas consideradas dignas de especial respeto, ya fueran profetas como Elas y Eliseo (2 R 2.12; 6.21; 13.14), reyes como Sal (1 S 24.12, en el texto hebreo), o dignatarios como Jos y Naamn (en el texto hebreo de Gn 45.8 y 2 R 5.13). 

Jueces 18


Micaa y los hombres de Dan

1 En aquellos das no haba rey en Israel.[1] La tribu de Dan buscaba un territorio propio donde habitar, porque hasta entonces no haba obtenido su heredad entre las tribus de Israel.[2] 2 Por eso los hijos de Dan enviaron desde Zora[3] y Estaol[4] cinco hombres de su tribu, hombres valientes, para que reconocieran y exploraran bien la tierra. Y les dijeron: 
"Id y reconoced la tierra". 
Estos vinieron al monte de Efran, hasta la casa de Micaa, y all posaron.[5] 3 Cuando estaban cerca de la casa de Micaa, reconocieron la voz del joven levita y, llegndose all, le preguntaron: 
--Quin te ha trado ac? Qu haces aqu? Qu buscas t por aqu? 
4 l les respondi: 
--De esta y de esta manera ha hecho conmigo Micaa, y me ha tomado para que sea su sacerdote. 
5 Ellos le pidieron entonces: 
--Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de irnos bien en este viaje que hacemos. 
6 El sacerdote les respondi: 
--Id en paz: delante de Jehov est el camino en que andis. 
7 Salieron luego aquellos cinco hombres y llegaron a Lais.[6] Vieron que el pueblo que habitaba en esa ciudad estaba seguro, ocioso y confiado, conforme a la costumbre de los de Sidn,[7] sin que nadie en aquella regin los perturbara en cosa alguna, ni nadie se enseoreara sobre ellos. Estaban lejos de los sidonios y no tenan negocios con nadie. 
8 Cuando los cinco hombres regresaron a sus hermanos de Zora y Estaol, estos les preguntaron: 
--Qu hay? 
Ellos respondieron: 
9 --Levantaos, subamos contra ellos, porque hemos explorado la regin y hemos visto que es muy buena. No haris vosotros nada? No seis perezosos en poneros en marcha para ir a tomar posesin de la tierra. 10 Cuando vayis, llegaris a un pueblo confiado y a una tierra muy espaciosa, pues Dios la ha entregado en vuestras manos; es un lugar donde no falta cosa alguna que haya en la tierra. 
11 Entonces salieron de Zora y de Estaol seiscientos hombres de la familia de Dan provistos de armas de guerra. 12 Fueron y acamparon en Quiriat-jearim, en Jud, por lo cual aquel lugar, que est al occidente de Quiriat-jearim,[8] se llama hasta hoy el campamento de Dan. 13 De all pasaron al monte de Efran y llegaron hasta la casa de Micaa. 
14 Aquellos cinco hombres que haban ido a reconocer la tierra de Lais dijeron entonces a sus hermanos: 
"No sabis que en estas casas hay un efod y terafines, una imagen de talla y una de fundicin? Mirad, por tanto, lo que habis de hacer". 
15 Cuando llegaron all, entraron a donde viva el joven levita, en casa de Micaa, y le preguntaron cmo estaba. 16 Los seiscientos hombres, que eran de los hijos de Dan, estaban armados con sus armas de guerra a la entrada de la puerta. 17 Subiendo luego los cinco hombres que haban ido a reconocer la tierra, entraron all y tomaron la imagen de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundicin, mientras se quedaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados con armas de guerra. 
18 Entraron, pues, aquellos hombres en la casa de Micaa y tomaron la imagen de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundicin. El sacerdote les dijo: 
--Qu hacis vosotros? 
19 Ellos le respondieron: 
--Calla, pon la mano sobre tu boca y ven con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. Es acaso mejor ser sacerdote en la casa de un solo hombre que serlo de una tribu y de una familia de Israel? 
20 Se alegr el corazn del sacerdote, quien tom el efod, los terafines y la imagen, y se fue con el pueblo. 21 Ellos iniciaron la marcha y partieron llevando delante a los nios, el ganado y el bagaje. 22 Cuando ya se haban alejado de la casa de Micaa, los hombres que habitaban en las casas cercanas a la de l se juntaron y siguieron a los hijos de Dan. 
23 Les gritaron, y los de Dan, volviendo sus rostros, dijeron a Micaa: 
--Qu tienes, que has juntado gente? 
24 l respondi: 
--Os apoderasteis de los dioses que yo hice y de mi sacerdote. Vosotros os vais, y a m qu ms me queda? Por qu, pues, me preguntis: "Qu tienes?"? 
25 Los hijos de Dan contestaron: 
--No des voces tras nosotros, no sea que los de nimo colrico os acometan y pierdas tambin tu vida y la vida de los tuyos. 
26 Prosiguieron los hijos de Dan su camino, y Micaa, viendo que eran ms fuertes que l, se volvi y regres a su casa. 27 Y ellos, llevando las cosas que haba hecho Micaa, juntamente con el sacerdote que tena, llegaron a Lais, un pueblo tranquilo y confiado, hirieron a sus habitantes a filo de espada y quemaron la ciudad. 28 No hubo quien los defendiera, porque se hallaban lejos de Sidn y no tenan negocios con nadie. Lais estaba situada en el valle que hay junto a Bet-rehob.[9] Luego reedificaron la ciudad y habitaron en ella. 29 Y pusieron a aquella ciudad el nombre de Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, aunque antes la ciudad se llamaba Lais. 30 All los hijos de Dan levantaron, para adorarla, la imagen de talla. Y Jonatn[10] hijo de Gersn hijo de Moiss,[11] y sus hijos, fueron los sacerdotes en la tribu de Dan hasta el da del cautiverio de la tierra.[12] 31 As, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo,[13] tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla que Micaa haba hecho. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Vase Jue 17.1-13 n. 
2. 18.1-29 Sobre el establecimiento de la tribu de Dan, vase Jos 19.40 n. 
3. 18.2 Zora: Vase Jue 13.2 nota e. 
4. 18.2 Estaol: Vase Jue 13.25 nota r. 
5. 18.2 Antes de las guerras de conquista, muchas veces se realizaba la exploracin del territorio que se quera conquistar. Cf. Nm 13--14; Jos 2. 
6. 18.7 Lais: ciudad situada en el extremo norte de Palestina, cerca de las vertientes que dan origen al ro Jordn. La ciudad recibi ms tarde el nombre de Dan (Jue 18.29). Vase Dan en el ndice de mapas. 
7. 18.7 Conforme a la costumbre de los de Sidn: es decir, como los fenicios que habitaban ms al oeste, sobre la costa del Mediterrneo. Esta indicacin sugiere que los habitantes de Lais, al igual que sus vecinos de Fenicia, vivan principalmente del comercio. Vase Jos 11.8 n. 
8. 18.12 Quiriat-jearim: poblacin situada a unos 15 km al oeste de Jerusaln. Vase Jos 9.17 nota k. 
9. 18.28 Bet-rehob: centro de un pequeo reino arameo que se organiz en el siglo XII a.C. y formaba parte del pas de los arameos o sirios. Cf. 2 S 10.8. Vase ndice de mapas. 
10. 18.30 Por primera vez se indica que el levita del relato se llamaba Jonatn. 
11. 18.30 En lugar de Moiss, el texto hebreo dice Manass, pero con la n escrita un poco arriba de la lnea. Sorprendido por el hecho de que un culto idoltrico haya tenido como fundador a un descendiente de Moiss, algn copista introdujo esa n para indicar que aqu deba leerse el nombre del rey impo Manass. (Esto se explica por el hecho de que el hebreo antiguo se escriba solo con las consonantes.) Cf. 2 R 21. 
12. 18.30 Probable referencia a la deportacin llevada a cabo por Tiglat-pileser III, rey de Asiria, en el 734 a.C. (Vase Tabla cronolgica I). Cf. 2 R 15.29. 
13. 18.31 Acerca del santuario de Silo, vase Jer 7.12 n., y cf. Jer 26.6,9. 

Jueces 19


El levita y su concubina 

1 [1] En aquellos das, cuando no haba rey en Israel,[2] hubo un levita que viva como forastero en la parte ms remota de los montes de Efran. Haba tomado para s, como concubina,[3] a una mujer de Beln de Jud;[4] 2 pero su concubina le fue infiel,[5] lo abandon y se fue a casa de su padre, en Beln de Jud, y estuvo all durante cuatro meses. 3 Se levant su marido y fue tras ella para hablarle amorosamente y hacerla volver. Llevaba consigo un criado y un par de asnos. La mujer lo hizo entrar en la casa de su padre. 4 Al verlo, el padre de la joven sali a recibirlo gozoso. Lo detuvo su suegro, el padre de la joven, y se qued en su casa tres das, comiendo, bebiendo y alojndose all. 

Mapa - Plan de Jebs

5 Al cuarto da, cuando se levantaron de maana, se levant tambin el levita para irse, pero el padre de la joven dijo a su yerno: 
--Conforta tu corazn con un bocado de pan y despus os iris. 
6 Se sentaron ellos dos juntos, comieron y bebieron. 
El padre de la joven pidi al hombre: 
--Te ruego que pases aqu la noche, y de seguro se alegrar tu corazn. 
7 Se levant el hombre para irse, pero insisti su suegro y volvi a pasar la noche all. 
8 Al quinto da, levantndose de maana para irse, le dijo el padre de la joven: 
--Conforta ahora tu corazn y aguarda hasta que decline el da. 
Y ambos comieron juntos. 
9 Luego el hombre se levant para irse con su concubina y su criado. Entonces su suegro, el padre de la joven, le dijo: 
--Ya el da declina y va a anochecer; te ruego que pasis aqu la noche. Puesto que el da se acaba, duerme aqu, para que se alegre tu corazn. Maana os levantaris temprano y os pondris en camino, y te irs a tu casa. 
10 Pero el hombre no quiso pasar all la noche, sino que se levant y se fue. Lleg frente a Jebs, que es Jerusaln,[6] con su par de asnos ensillados y su concubina. 
11 Estando ya junto a Jebs, el da haba declinado mucho; y dijo el criado a su seor: 
--Ven ahora, vmonos a esta ciudad de los jebuseos, para que pasemos en ella la noche. 
12 Su seor le respondi: 
--No iremos a ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de los hijos de Israel, sino que seguiremos hasta Gabaa.[7] 
Y aadi: 
13 --Ven, sigamos hasta uno de esos lugares, para pasar la noche en Gabaa o en Ram. 
14 As, pues, siguieron adelante, y cuando se les puso el sol estaban junto a Gabaa, ciudad de la tribu de Benjamn. 15 Entonces se apartaron del camino y entraron en Gabaa para pasar all la noche, pero se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los acogiera en su casa para pasar la noche. 
16 Lleg entonces un hombre viejo que vena de su trabajo del campo al anochecer, el cual era de los montes de Efran y viva como forastero en Gabaa, pues los habitantes de aquel lugar eran hijos de Benjamn.[8] 
17 Alzando el viejo los ojos vio a aquel caminante en la plaza de la ciudad, y le dijo: 
--A dnde vas y de dnde vienes? 
18 l respondi: 
--Venimos de Beln de Jud y vamos a la parte ms remota de los montes de Efran, de donde soy. Estuve en Beln de Jud, pero ahora voy a la casa de Jehov y no hay quien me reciba en su casa. 19 Tenemos paja y forraje para nuestros asnos; tambin tenemos pan y vino para m y para tu sierva, y para el criado que est con tu siervo. No nos falta nada. 
20 El hombre anciano le dijo entonces: 
--La paz sea contigo. Tu necesidad toda quede solamente a mi cargo, con tal que no pases la noche en la plaza. 
21 Los trajo a su casa y dio de comer a sus asnos; se lavaron los pies, y comieron y bebieron. 22 Pero cuando estaban gozosos, los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpearon a la puerta y le dijeron al anciano dueo de la casa: 
--Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.[9] 
23 Sali a su encuentro el dueo de la casa y les dijo: 
--No, hermanos mos, os ruego que no cometis este mal. Puesto que este hombre es mi husped, no hagis esta maldad. 24 Aqu est mi hija virgen y la concubina de l; yo os las sacar ahora: humilladlas y haced con ellas como os parezca, pero no hagis a este hombre cosa tan infame.[10] 
25 Pero ellos no lo quisieron oir. As que el levita tom a su concubina y la sac. Aquellos hombres entraron a ella, abusaron de ella toda la noche hasta la maana y la dejaron cuando apuntaba el alba. 26 Cuando ya amaneca, vino la mujer y cay delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su seor estaba, hasta que fue de da. 27 Se levant por la maana su seor, abri las puertas de la casa y sali para seguir su camino, pero all estaba su concubina tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral. 
28 El levita le dijo: 
--Levntate y vmonos. 
Pero ella no respondi. Entonces aquel hombre la levant y, echndola sobre su asno, se fue a su lugar. 29 Al llegar a su casa, tom un cuchillo, ech mano de su concubina, la parti por sus huesos en doce partes y la envi por todo el territorio de Israel.[11] 30 Y todo el que vea aquello deca: 
"Jams se ha hecho ni visto tal cosa desde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, tomad consejo y hablad". 
						 NOTAS:

1. 19.1--21.25 Los relatos de los caps. 19--21 se refieren a una guerra intertribal, es decir, de las tribus israelitas contra sus hermanos de Benjamn, con sus causas y consecuencias. Los episodios relatados se desarrollan en tres etapas: (1) el crimen de Gabaa, motivo de la guerra; (2) la convocatoria de las tribus en contra de Benjamn y las operaciones militares, con los reveses iniciales, la emboscada y la victoria final de los israelitas; (3) la rehabilitacin de los benjaminitas que haban sobrevivido despus de la derrota. 
2. 19.1 Vase Jue 17.1-13 n. 
3. 19.1 A la mujer del levita se la llama concubina, trmino que para nosotros es equvoco porque sugiere la idea de una unin ilegal. En realidad, se trataba de una esposa de rango inferior, autorizada por las costumbres de la poca. 
4. 19.1 Beln de Jud: Vase Rt 1.1-2 nota b. 
5. 19.2 Le fue infiel: segn la versin griega (LXX): Se enoj con l. 
6. 19.10 La ciudad de Jerusaln se llamaba tambin Jebs, porque en ella habitaban los jebuseos (cf. Jos 15.8; 18.16,28; Jue 1.21). No fue conquistada por los israelitas sino hasta los tiempos de David (2 S 5.6-9). 
7. 19.12 Gabaa significa, en hebreo, colina. La ciudad se llamaba tambin Gabaa de Benjamn (1 S 13.2) y Gabaa de Sal (1 S 11.4), y se encontraba a 6 km al norte de Jerusaln. Vase ndice de mapas. 
8. 19.16 Como en Gn 19, el que ofrece hospitalidad a los visitantes no es un nativo del lugar. En este caso, el anfitrin es un compatriota del levita, que tambin viva en un lugar no especificado de los montes de Efran. 
9. 19.22 Lo conozcamos: Vase Gn 19.5 n. 
10. 19.23-24 Esta propuesta es tan sorprendente como la de Lot en Gn 19.7-8. En el antiguo Oriente el honor de una mujer era considerado menos valioso que el sagrado deber de la hospitalidad, que obligaba a defender a cualquier precio la vida y la dignidad del husped. 
11. 19.29 Esta accin del levita es anloga a la que realiz Sal, con la diferencia de que aqu es el cuerpo de la mujer, y no el cadver de un animal, el que es descuartizado y enviado a todo Israel en demanda de justicia (cf. 1 S 11.7). 

Jueces 20


La guerra contra Benjamn

1 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y delante de Jehov, en Mizpa,[1] se reuni la congregacin como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba[2] y la tierra de Galaad. 2 Los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaban presentes en la reunin del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaban espada. 3 Los hijos de Benjamn supieron entonces que los hijos de Israel haban subido a Mizpa. 
Preguntaron los hijos de Israel: 
--Decid cmo fue esta maldad. 
4 El levita, marido de la mujer muerta, respondi: 
--Yo llegu a Gabaa de Benjamn con mi concubina para pasar all la noche, 5 pero se levantaron contra m los de Gabaa, rodearon la casa donde pasaba la noche, con la idea de matarme, y a mi concubina la humillaron de tal manera que muri. 6 Luego la tom, la cort en pedazos y la envi por todo el territorio de la posesin de Israel, por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel. 7 Puesto que todos vosotros sois hijos de Israel, dad ahora vuestro parecer y consejo. 
8 Como un solo hombre, todo el pueblo se levant y dijo: 
--Ninguno de nosotros ir a su tienda, ni volver ninguno de nosotros a su casa. 9 Esto es ahora lo que haremos con Gabaa: contra ella subiremos por sorteo. 10 Tomaremos diez hombres de cada ciento de todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y mil de cada diez mil, que lleven vveres para el pueblo, para que, yendo este a Gabaa de Benjamn, le hagan conforme a toda la abominacin que ha cometido en Israel. 
11 Se juntaron, pues, todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre. 12 Y las tribus de Israel enviaron hombres por toda la tribu de Benjamn, diciendo: 
"Qu maldad es esta que ha sido hecha entre vosotros? 13 Entregad, pues, ahora a aquellos hombres perversos que estn en Gabaa, para que los matemos y quitemos el mal de Israel". 
Pero los de Benjamn no quisieron oir la voz de sus hermanos los hijos de Israel,[3] 14 sino que los de Benjamn, de todas las ciudades, se juntaron en Gabaa para salir a pelear contra los hijos de Israel. 15 Fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamn, de las ciudades, y eran veintisis mil hombres que sacaban espada, sin contar los setecientos hombres escogidos que vivan en Gabaa. 16 Entre toda aquella gente haba setecientos hombres escogidos que eran zurdos, todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello y no erraban. 17 Tambin se contaron los hombres de Israel, fuera de Benjamn, y sumaban cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra. 
18 Luego se levantaron los hijos de Israel, subieron a la casa de Dios[4] y consultaron a Dios, diciendo: 
--Quin subir de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamn? 
Jehov respondi: 
--Jud ser el primero. 
19 Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la maana, contra Gabaa. 20 Salieron los hijos de Israel a combatir contra Benjamn, y los hombres de Israel le presentaron batalla junto a Gabaa. 21 Pero los hijos de Benjamn salieron de la ciudad y derribaron por tierra aquel da veintids mil hombres de los hijos de Israel. 22 Reanimndose el pueblo, los hombres de Israel volvieron a darles batalla en el mismo lugar donde la haban presentado el primer da, 23 pues los hijos de Israel haban subido y llorado delante de Jehov hasta la noche, y haban consultado a Jehov diciendo: 
--Volveremos a pelear con los hijos de Benjamn, nuestros hermanos? 
Jehov les respondi: 
--Subid contra ellos. 
24 Por lo cual se acercaron por segunda vez los hijos de Israel contra los hijos de Benjamn. 25 Pero aquel segundo da salieron los de Benjamn de Gabaa contra ellos y derribaron por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada. 26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, todo el pueblo, y fueron a la casa de Dios. Lloraron, se sentaron all en presencia de Jehov, ayunaron aquel da hasta la noche y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehov. 27 Los hijos de Israel preguntaron a Jehov (pues el Arca del pacto de Dios estaba all en aquellos das, 28 y Finees hijo de Eleazar hijo de Aarn[5] ministraba delante de ella en aquellos das): 
--Saldremos de nuevo contra los hijos de Benjamn, nuestros hermanos, para pelear, o desistiremos? 
Jehov dijo: 
--Subid, porque maana yo os los entregar. 
29 Entonces puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa. 
30 Al tercer da subieron entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamn y presentaron batalla delante de Gabaa, como las otras veces. 31 Salieron a su encuentro los hijos de Benjamn, alejndose de la ciudad, y comenzaron a herir a algunos del pueblo, matndolos como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el y el otro a Gabaa. As mataron en el campo a unos treinta hombres de Israel. 32 Los hijos de Benjamn decan: "Estn vencidos ante nosotros, como la vez anterior". 
Pero los hijos de Israel decan: "Huiremos y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos". 
33 Entonces se levantaron todos los de Israel de su lugar y se pusieron en orden de batalla en Baal-tamar. Tambin los emboscados de Israel salieron de sus escondites en la pradera de Gabaa. 34 Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, lo cual hizo que la batalla arreciara; pero los de Benjamn no saban que ya el desastre se cerna sobre ellos. 35 Jehov derrot a Benjamn delante de Israel: aquel da mataron los hijos de Israel a veinticinco mil cien hombres de Benjamn, todos los cuales sacaban espada. 36 Los hijos de Benjamn vieron entonces que estaban siendo derrotados, y los hijos de Israel cedieron terreno a Benjamn, porque estaban confiados en las emboscadas que haban puesto detrs de Gabaa. 37 Los hombres de las emboscadas acometieron prontamente a Gabaa, avanzaron y pasaron a filo de espada a toda la ciudad. 38 La seal concertada entre los hombres de Israel y las emboscadas era que hicieran subir una gran humareda de la ciudad. 
39 Luego que los de Israel retrocedieron en la batalla, los de Benjamn comenzaron a herir, y mataron como a treinta hombres de Israel, por lo que decan: "Ciertamente ellos han cado delante de nosotros, como en la primera batalla". 40 Pero cuando la columna de humo comenz a subir de la ciudad, los de Benjamn miraron hacia atrs, y vieron que el humo de la ciudad suba al cielo. 41 Entonces se volvieron los hombres de Israel, y los de Benjamn se llenaron de temor, porque vieron que el desastre haba cado sobre ellos. 42 Volvieron, por tanto, la espalda delante de Israel y huyeron hacia el camino del desierto; pero la batalla los alcanz y los que salan de las ciudades les cortaban el paso y los mataban. 
43 As cercaron a los de Benjamn, los acosaron y atropellaron desde Menha hasta frente a Gabaa, hacia donde nace el sol. 44 Cayeron dieciocho mil hombres de Benjamn, todos ellos hombres de guerra. 45 Los dems se volvieron y huyeron hacia el desierto, a la pea de Rimn;[6] pero de ellos cayeron abatidos cinco mil hombres en los caminos; despus los persiguieron aun hasta Gidom y mataron de ellos a dos mil hombres. 46 Todos los que de Benjamn murieron aquel da fueron veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra. 47 Pero seiscientos hombres se volvieron y huyeron al desierto, a la pea de Rimn, y se quedaron cuatro meses en la pea de Rimn. 
48 Los hombres de Israel volvieron a atacar a los otros hijos de Benjamn y pasaron a filo de espada tanto a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo lo que hallaban a su paso. Asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que encontraron. 
						 NOTAS:

1. 20.1 Mizpa: de Benjamn, no de Galaad. Vase Jue 10.17 n. 
2. 20.1 Desde Dan hasta Beerseba: expresin corriente para designar toda la extensin del territorio israelita (cf. 1 S 3.20; 2 S 17.11). 
3. 20.13 La negativa de Benjamn de acceder a la extradicin de los culpables provoc, de parte de las otras tribus, una declaracin de guerra santa. Al parecer, de este modo se haca constar claramente que Israel tena el deber de extirpar el vicio a toda costa, incluso aunque esto supusiera el exterminio de una tribu. Israel, en efecto, no poda sobrevivir si el crimen quedaba sin castigo. Cf. Dt 13.5; 17.7,12; 21.9,21. 
4. 20.18 Casa de Dios: heb. Bet-el. Vase Jue 4.5 n. 
5. 20.27-28 Cf. Ex 6.25; Nm 25.7-11; 31.6; Jos 22.13; 24.33. 
6. 20.45 Rimn: heb. el granado, a 9 km al norte de Gabaa. 

Jueces 21


La supervivencia de la tribu de Benjamn

1 Los hombres de Israel haban hecho este juramento en Mizpa: "Ninguno de nosotros dar su hija a los de Benjamn por mujer". 
2 Pero luego fue el pueblo a la casa de Dios, y se estuvieron all hasta la noche en presencia de Dios. Alzando su voz, lloraron mucho: 
3 "Jehov, Dios de Israel, por qu ha sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu?" 
4 Al da siguiente, el pueblo se levant de maana; edificaron all un altar y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz. 
5 Y se preguntaban: "Quin de todas las tribus de Israel no subi a la reunin delante de Jehov?" 
Porque se haba hecho un gran juramento contra el que no subiera a Jehov en Mizpa, diciendo: "Sufrir la muerte". 
6 Los hijos de Israel se arrepintieron a causa de Benjamn, su hermano, y decan: "Eliminada es hoy de Israel una tribu. 7 Cmo daremos mujeres a los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehov que no les daremos nuestras hijas por mujeres". 
8 Y preguntaban: "Hay alguno de las tribus de Israel que no haya subido a Jehov en Mizpa?" 
Entonces se acordaron de que ninguno de Jabes-galaad[1] haba venido al campamento, para la reunin. 9 Porque fue contado el pueblo y ninguno de los habitantes de Jabes-galaad respondi. 10 As que la congregacin envi all a doce mil hombres de los ms valientes, y los mandaron, diciendo: 
"Id y pasad a filo de espada a los que viven en Jabes-galaad, con las mujeres y los nios. 11 Pero haris de esta manera: mataris a todo hombre y a toda mujer que haya conocido ayuntamiento de varn". 
12 Entre los que habitaban en Jabes-galaad hallaron cuatrocientas doncellas que no haban conocido varn, y las trajeron al campamento en Silo, que est en la tierra de Canan. 13 Toda la congregacin envi luego un mensaje a los hijos de Benjamn que estaban en la pea de Rimn, y los llamaron en paz. 14 Volvieron entonces los de Benjamn, y ellos les dieron por mujeres las que haban trado vivas de Jabes-galaad; pero no les bastaron. 
15 El pueblo tuvo compasin de Benjamn, porque Jehov haba abierto una brecha entre las tribus de Israel. 16 Entonces los ancianos de la congregacin se preguntaron: "Qu haremos para dar mujeres a los que han quedado?" 
Porque haban sido exterminadas las mujeres de Benjamn. 
17 Dijeron, pues: "Tenga Benjamn herencia en los que han escapado, para que no sea exterminada una tribu de Israel. 18 Pero nosotros no les podemos dar mujeres de nuestras hijas, porque los hijos de Israel han jurado diciendo: "Maldito el que d mujer a los benjaminitas"". 19 Y aadieron: "Ahora bien: Cada ao hay una fiesta solemne de Jehov en Silo,[2] que est al norte de Bet-el y al lado oriental del camino que sube de Bet-el a Siquem, y al sur de Lebona". 
20 Mandaron, pues, a los hijos de Benjamn, diciendo: 
"Id, poned emboscadas en las vias 21 y estad atentos. Cuando veis salir a las hijas de Silo a bailar en corros, salid de las vias, arrebatad cada uno mujer para s de las hijas de Silo y luego id a tierra de Benjamn. 22 Si vienen los padres o los hermanos de ellas a demandrnoslas, nosotros les diremos: "Hacednos la merced de concedrnoslas, ya que en la guerra nosotros no tomamos mujeres para todos. Adems, no sois vosotros los que se las disteis, para que ahora seis culpados"". 
23 Los hijos de Benjamn lo hicieron as y tomaron mujeres conforme a su nmero, robndolas de entre las que danzaban. Luego se fueron, volvieron a su heredad, reedificaron las ciudades y habitaron en ellas.[3] 
24 Entonces los hijos de Israel se fueron tambin de all, cada uno a su tribu y a su familia, y cada uno sali hacia su heredad. 25 En aquellos das no haba rey en Israel y cada cual haca lo que bien le pareca.[4] 
						 NOTAS:

1. 21.8 Jabes-galaad: ciudad de Transjordania, cuya historia estara ligada ms tarde a la tribu de Benjamn y a la persona de Sal, el primer rey de Israel (cf. 1 S 11; 31.11-13; 2 S 2.4-7; 21.12). Galaad: Vase Dt 2.36 nota t. 
2. 21.19 Silo: Vase Jos 18.1 nota a. Esta fiesta, en la que participaban especialmente las jvenes con cantos y danzas, era, probablemente, un festejo que tena lugar cada ao, en la poca de la vendimia o cosecha de las uvas. 
3. 21.23 Reedificaron las ciudades y habitaron en ellas: Despus de imponerle una prueba ejemplar, el Seor hace revivir a la tribu culpable. De este modo, el libro de Jueces, que por momentos presenta un panorama violento y sombro, concluye con un mensaje que pone de relieve la misericordia de Dios. 
4. 21.25 Este refrn, repetido ya varias veces (Jue 17.6; 18.1; 19.1), est como reclamando la institucin de la realeza, cuyos comienzos van a relatarse a continuacin, en los libros de Samuel. Antes que hubiera rey en Israel, la anarqua reinante permita que se cometiera toda clase de abusos y abominaciones. Frente a ese estado de cosas, se esperaba que el rey viniera a poner orden. 

Rut 1


1. LA FAMILIA DE ELIMELEC EN MOAB (1.1-5)



Rut y Noem

1 Aconteci en los das que gobernaban los jueces,[1] que hubo hambre en la tierra, y un hombre de Beln de Jud[2] fue a vivir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos. 2 Aquel hombre se llamaba Elimelec,[3] y su mujer Noem;[4] los nombres de sus hijos eran Mahln y Quelin,[5] efrateos[6] de Beln de Jud. 
Llegaron, pues, a los campos de Moab,[7] y se quedaron all. 
3 Muri Elimelec, marido de Noem, y qued ella con sus dos hijos, 4 los cuales se casaron con mujeres moabitas;[8] una se llamaba Orfa y la otra Rut.[9] Y habitaron all unos diez aos. 5 Murieron tambin los dos, Mahln y Quelin, quedando as la mujer desamparada, sin sus dos hijos y sin su marido. 

2. NOEM REGRESA CON RUT A BELN (1.6-22)

6 Entonces se puso en marcha con sus nueras, y regres de los campos de Moab, porque oy en el campo de Moab que Jehov haba visitado a su pueblo para darle pan. 7 Sali, pues, del lugar donde haba estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para regresar a la tierra de Jud. 8 Y Noem dijo a sus dos nueras: 
--Andad, volveos cada una a la casa de su madre. Que Jehov tenga de vosotras misericordia, como la habis tenido vosotras con los que murieron y conmigo. 9 Os conceda Jehov que hallis descanso, cada una en casa de su marido. 
Luego las bes; pero ellas, alzando su voz y llorando, 10 le dijeron: 
--Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. 
11 Noem insisti: 
--Regresad, hijas mas; para qu vendrais conmigo? Acaso tengo yo ms hijos en el vientre que puedan ser vuestros maridos? 12 Regresad, hijas mas, marchaos, porque ya soy demasiado vieja para tener marido. Y aunque dijera: "Todava tengo esperanzas", y esta misma noche estuviera con algn marido, y aun diera a luz hijos, 13 los esperarais vosotras hasta que fueran grandes? Os quedaras sin casar por amor a ellos? No, hijas mas; mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehov se ha levantado contra m. 

Mapa - Sitios Memorables en Rut

14 Alzaron ellas otra vez su voz y lloraron; Orfa bes a su suegra, pero Rut se qued con ella. 
15 Noem dijo: 
--Mira, tu cuada ha regresado a su pueblo y a sus dioses; ve t tras ella. 
16 Rut respondi: 
    --No me ruegues que te deje 
    y me aparte de ti, 
    porque a dondequiera que t vayas,ir yo, 
    y dondequiera que vivas, vivir. 
    Tu pueblo ser mi pueblo 
    y tu Dios, mi Dios. 
    17 Donde t mueras, morir yo 
    y all ser sepultada. 
    Traiga Jehov sobre m 
    el peor de los castigos, 
    si no es solo la muerte lo que har separacin entre nosotras dos. 
18 Al ver Noem que Rut estaba tan resuelta a ir con ella, no insisti. 
19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta llegar a Beln. 
Cuando entraron en Beln, toda la ciudad se conmovi por su causa, y exclamaban: 
--No es sta Noem? 
20 Pero ella les responda: 
--No me llamis Noem, sino llamadme Mara;[10] porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura! 
    21 Me fui llena, 
    con las manos vacas me devuelve Jehov. 
    Por qu an me llamis Noem, 
    si ya Jehov ha dado testimonio contra m 
    y el Todopoderoso[11] me ha afligido? 
22 As regres Noem, y con ella su nuera, Rut, la moabita. Salieron de los campos de Moab y llegaron a Beln al comienzo de la cosecha de la cebada.[12] 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Jueces: No eran simples magistrados que administraban justicia, sino lderes carismticos llamados y enviados por el Seor para liberar a su pueblo de una situacin opresiva. Por eso, otros traducen caudillos. Vase la Introduccin al libro de los Jueces. En nmeros redondos, esta poca se sita entre los aos 1200 y 1050 a.C. 
2. 1.1-2 Beln de Jud: Uno de los lugares ms clebres de la historia bblica, situado a 8 km al sur de Jerusaln. Cf. 1 S 17.12,15; 20.6,28; Miq 5.2; Mt 2.1-6; Lc 2.4; Jn 7.42 (vase el ndice de mapas). Se lo llama Beln de Jud para distinguirlo de Beln de Zabuln, que estaba a unos 10 km al noroeste de Nazaret (vase Jos 19.15 n.). 
3. 1.1-2 Elimelec, en hebreo, significa mi Dios es rey. 
4. 1.1-2 El nombre Noem, en hebreo, significa mi dulzura. 
5. 1.1-2 Es probable que los nombres Mahln y Quelin, en su forma hebrea, signifiquen, respectivamente, enfermedad y agotamiento. En tal caso, ambos nombres aludiran a la muerte prematura de los hijos de Noem (cf. v. 5). 
6. 1.1-2 Efrateos: Otro nombre de Beln era Efrata. Cf. 1 Cr 4.3-4; Miq 5.2. 
7. 1.1-2 El pas de Moab se encontraba al sur de la Transjordania y al este del Mar Muerto (vanse Dt 2.9 nota i y el ndice de mapas). 
8. 1.4 Aunque los moabitas eran un pueblo emparentado con Israel (cf. Gn 19.30-38), esta clase de matrimonios estaba severamente prohibida por la ley de Moiss (cf. Dt 23.3; Esd 9.1-2; 10). 
9. 1.4 Orfa: Se desconoce el significado exacto de este nombre; algunos lo traducen por obstinacin o rebelda. Rut significa, probablemente, amiga. 
10. 1.20 Noem: Vase Rt 1.1-2 nota e. Mara, en hebreo, significa amarga. 
11. 1.21 Todopoderoso: en hebreo, Shadai, antiguo ttulo de Jehov. Vase Gn 17.1 n. 
12. 1.22 La cosecha de la cebada, en la primera quincena de mayo. Cf. Ex 9.31; Rt 2.23; 2 S 21.9-10. 

Rut 2


3. RUT EN EL CAMPO DE BOOZ (2.1-23)



Rut en el campo de Booz

1 Tena Noem un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.[1] 
2 Un da Rut, la moabita, dijo a Noem: 
--Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas[2] en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia. 
--V, hija ma --le respondi ella. 
3 Fue, pues, y al llegar, se puso a espigar en el campo tras los segadores. Y aconteci que aquella parte del campo era de Booz, el pariente de Elimelec. 4 Llegaba entonces Booz de Beln, y dijo a los segadores: 
--Jehov sea con vosotros. 
--Jehov te bendiga --le respondieron ellos.[3] 
5 Luego Booz le pregunt a su criado, el encargado de los segadores: 
--De quin es esta joven?[4] 
6 El criado encargado de los segadores respondi: 
--Es la joven moabita que volvi con Noem de los campos de Moab. 7 Me ha dicho: "Te ruego que me dejes espigar y recoger tras los segadores entre las gavillas". Entr, pues, y ha estado trabajando desde la maana hasta ahora, sin descansar ni un solo momento.[5] 
8 Entonces Booz dijo a Rut: 
--Oye, hija ma, no te vayas, ni recojas espigas en otro campo; te quedars aqu junto a mis criadas. 9 Mira bien el campo que sieguen y sguelas; pues he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados. 
10 Entonces ella, bajando su rostro, se postr en tierra y le dijo: 
--Por qu he hallado gracia a tus ojos para que me favorezcas siendo yo extranjera? 
11 Booz le respondi: 
--He sabido todo lo que has hecho con tu suegra despus de la muerte de tu marido, y cmo has dejado a tu padre y a tu madre, y la tierra donde naciste, para venir a un pueblo que no conocas. 12 Que Jehov te recompense por ello, y que recibas tu premio de parte de Jehov Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.[6] 
13 Ella le dijo: 
--Seor mo, me has mostrado tu favor y me has consolado; has hablado al corazn de tu sierva, aunque no soy ni siquiera como una de tus criadas. 
14 A la hora de comer Booz le dijo: 
"Ven aqu, come del pan, y moja tu bocado en el vinagre". 
Se sent ella junto a los segadores, y l le dio del guiso; comi hasta quedar satisfecha y aun sobr. 15 Cuando se levant para seguir espigando, Booz orden a sus criados: 
"Que recoja tambin espigas entre las gavillas, y no la avergoncis; 16 dejaris tambin caer para ella algo de los manojos; dejadlo para que lo recoja, y no la reprendis". 
17 Espig, pues, en el campo hasta la noche, y cuando desgran lo que haba recogido, era como un efa de cebada. 18 Lo tom y se fue a la ciudad, y su suegra vio lo que haba espigado. Luego sac tambin lo que le haba sobrado despus de haber quedado satisfecha, y se lo dio. 
19 Su suegra le pregunt: 
--Dnde has espigado hoy? Dnde has trabajado? Bendito sea el que te ha favorecido! 
Ella cont a su suegra con quin haba trabajado, y aadi: 
--El hombre con quien he trabajado hoy se llama Booz. 
20 Dijo entonces Noem a su nuera: 
--Bendito de Jehov, pues que no ha negado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto! 
--Ese hombre es pariente nuestro, uno de los que pueden redimirnos --aadi.[7] 
21 Rut la moabita sigui diciendo: 
--Adems de esto me pidi: "Qudate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi cosecha". 
22 Respondi Noem a su nuera Rut: 
--Mejor es, hija ma, que salgas con sus criadas, y que no te encuentren en otro campo. 
23 Estuvo espigando, pues, junto con las criadas de Booz, hasta que se acab la cosecha de la cebada y la del trigo.[8] Y mientras, segua viviendo con su suegra. 
						 NOTAS:

1. 2.1 El nombre Booz (heb. Baz) podra significar en l (es decir, en Dios) est la fuerza. Vase en 1 R 7.21 n. el nombre de una de las columnas que estaban a la entrada del templo de Jerusaln. 
2. 2.2 La Ley permita a los pobres recoger las espigas que iban cayendo detrs de los segadores (cf. Lv 19.9-10; 23.22; Dt 24.19). 
3. 2.4 Cf. Nm 6.24; Sal 129.8. 
4. 2.5 De quin es esta joven?: otra posible traduccin: De qu familia es esta joven?, pregunta muy comprensible en una poca en que la mujer, debido a su condicin social, dependa necesariamente de su padre, esposo, hermano o dueo. 
5. 2.7 Te ruego... ni un solo momento: traduccin probable. 
6. 2.12 Bajo cuyas alas has venido a refugiarte: otra posible traduccin: En quien has buscado amparo. Vase Sal 17.8 nota d; cf. Dt 32.11. 
7. 2.20 El pariente cercano (heb. goel, "el que rescata o libera") tena en este caso una doble obligacin: rescatar la parcela de terreno que Noem haba puesto en venta (Rt 4.3) y casarse con Rut para asegurarle una descendencia a Elimelec (Rt 1.1-5). De hecho, el hijo que Booz tendr de Rut ser considerado hijo de Mahln (Rt 4.10), el cual, a su vez, era hijo de Elimelec y de Noem (cf. Rt 4.17). Cf. Dt 25.5-10, y vase Ex 6.6 n. 
8. 2.23 La cosecha del trigo empezaba unos 15 das despus de la cosecha de la cebada (cf. Ex 9.31-32). 

Rut 3


4. BOOZ SE FIJA EN RUT (3.1-18)



Rut y Booz en la era

1 Un da le dijo su suegra Noem: 
--Hija ma, no debo buscarte un hogar para que te vaya bien?[1] 2 No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas has estado? Esta noche l avienta la parva de las cebadas.[2] 3 Te lavars, pues, te perfumars,[3] te pondrs tu mejor vestido, e irs a la era; pero no te presentars al hombre hasta que l haya acabado de comer y de beber. 4 Cuando se acueste, fjate en qu lugar se acuesta, ve, descubre sus pies, y acustate all; l mismo te dir lo que debas hacer.[4] 
5 Rut respondi: 
--Har todo lo que t me mandes. 
6 Descendi, pues, al campo, e hizo todo lo que su suegra le haba mandado. 
7 Cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazn estaba contento, se retir a dormir a un lado del montn. Un rato ms tarde vino ella calladamente, le descubri los pies y se acost.[5] 8 A la medianoche se estremeci aquel hombre, se dio vuelta, y descubri que una mujer estaba acostada a sus pies. 
9 Entonces dijo: 
--Quin eres? 
Ella respondi: 
--Soy Rut, tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva,[6] por cuanto eres pariente cercano. 
10 Dijo Booz: 
--Jehov te bendiga, hija ma; tu segunda bondad ha sido mayor que la primera, pues no has ido en busca de algn joven, pobre o rico. 11 Ahora, pues, no temas, hija ma; har contigo como t digas, pues toda la gente de mi pueblo[7] sabe que eres mujer virtuosa. 12 Aunque es cierto que soy pariente cercano, hay un pariente ms cercano que yo.[8] 13 Pasa aqu la noche, y cuando sea de da, si l te redime, bien, que te redima; pero si no quiere redimirte, yo te redimir. Jehov es testigo. Descansa, pues, hasta la maana. 
14 Despus que durmi a sus pies hasta la maana, se levant Rut antes que los hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque Booz haba dicho: "Que no se sepa que una mujer ha venido al campo". 
15 Despus l le pidi: 
"Qutate el manto con que te cubres y sujtalo bien". 
Mientras ella lo sujetaba, midi Booz seis medidas de cebada y se las puso encima. Entonces ella se fue a la ciudad. 
16 Cuando lleg a casa de su suegra, esta le pregunt: 
--Qu hay, hija ma? 
Rut le cont todo cuanto le haba ocurrido con aquel hombre, 17 y aadi: 
--Me dio estas seis medidas de cebada, y me dijo: "Para que no vuelvas a la casa de tu suegra con las manos vacas". 
18 Entonces Noem dijo: 
--Esprate, hija ma, hasta que sepas cmo se resuelve esto; porque aquel hombre no descansar hasta que concluya el asunto hoy. 
						 NOTAS:

1. 3.1 No debo buscarte un hogar para que te vaya bien?: lit. no debo buscarte un lugar de reposo para que te vaya bien? La imagen del lugar donde descansar se emplea para referirse al matrimonio. 
2. 3.2 Vase Mt 3.12 n.; cf. Sal 1.4. 
3. 3.3 Te perfumars: como la novia que va al encuentro de su esposo (cf. Ez 16.8-13). 
4. 3.1-4 Noem hace que Rut tome conciencia de su derecho y le da las indicaciones pertinentes para que ella misma lo haga valer delante de su pariente cercano (heb. goel; vase Rt 2.20 n.). 
5. 3.7 Cf. en Gn 38.13-19 la estratagema de que se vali Tamar, la nuera de Jud, para que se le reconociera este mismo derecho. 
6. 3.9 Extiende el borde de tu capa sobre tu sierva: Segn las costumbres de la poca, el gesto de echar encima el manto era una forma simblica de tomar posesin. En este caso, la toma de posesin recaa sobre la mujer aceptada como esposa. Vase 1 R 19.19 nota p. 
7. 3.11 Toda la gente de mi pueblo: lit. toda la puerta de mi pueblo. Alusin a la puerta por la que se entraba en una ciudad amurallada (cf. Jos 2.7) y que era el punto de reunin de toda la gente del lugar. Vase Rt 4.1 n.; cf. Job 29.7-10. 
8. 3.12 A este pariente ms cercano le corresponda la obligacin y el derecho de cumplir con sus funciones de goel (vase Rt 2.20 n.), en primer lugar el de casarse con Rut. Cf. Rt 4.3-6. 

Rut 4


5. BOOZ TOMA A RUT POR ESPOSA (4.1-17)



Booz se casa con Rut

1 Ms tarde, Booz subi a la entrada del pueblo[1] y se sent all; en ese momento pasaba aquel pariente de quien Booz haba hablado. 
--Eh, fulano --le dijo Booz--, ven ac y sintate. 
Y este fue y se sent. 2 Entonces Booz llam a diez varones de los ancianos de la ciudad, y les dijo: 
--Sentaos aqu. 
Cuando ellos se sentaron, 3 dijo al pariente: 
--Noem, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. 4 Y yo decid hacrtelo saber y decirte que la compres en presencia de los que estn aqu sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimir la tierra, redmela; y si no quieres redimirla, declramelo para que yo lo sepa, pues no hay otro que redima sino t, y yo despus de ti. 
--Yo la redimir --respondi el pariente. 
5 Entonces replic Booz: 
--El mismo da que compres las tierras de manos de Noem, debes tomar tambin a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesin. 
6 El pariente respondi: 
--No puedo redimir para m, no sea que perjudique mi herencia. Redime t, usando de mi derecho, porque yo no podr hacerlo. 
7 Desde haca tiempo exista esta costumbre en Israel, referente a la redencin y al contrato, que para la confirmacin de cualquier negocio, uno se quitaba el calzado y lo daba a su compaero;[2] y esto serva de testimonio en Israel. 
8 Entonces el pariente dijo a Booz: 
--Tmalo t.[3] 
Y se quit el calzado. 
9 Dirigindose a los ancianos y a todo el pueblo, Booz dijo: 
--Vosotros sois testigos hoy de que he adquirido de manos de Noem todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelin y de Mahln. 10 Y que tambin tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahln, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos, ni de entre su pueblo.[4] Vosotros sois testigos hoy. 
11 Todos los que estaban a la puerta del pueblo y los ancianos respondieron: 
--Testigos somos. Jehov haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel;[5] y t seas distinguido en Efrata,[6] y renombrado en Beln. 12 Sea tu casa como la casa de Fares, el hijo de Tamar y Jud,[7] gracias a la descendencia que de esa joven te d Jehov. 
13 As fue como Booz tom a Rut y se cas con ella. Se uni a ella, y Jehov permiti que concibiera y diera a luz un hijo. 
14 Y las mujeres decan a Noem: "Alabado sea Jehov, que hizo que no te faltara hoy pariente, cuyo nombre ser celebrado en Israel; 15 el cual ser restaurador de tu alma, y te sostendr en tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de ms valor para ti que siete hijos".[8] 
16 Tomando Noem al nio, lo puso en su regazo[9] y lo cri. 
17 Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: "Le ha nacido un hijo a Noem!" 
Y le pusieron por nombre Obed.[10] Este fue el padre de Isa, padre de David. 

6. LOS ANTEPASADOS DEL REY DAVID (4.18-22)

18 Estas son las generaciones de Fares: Fares engendr a Hezrn, 19 Hezrn engendr a Ram, y Ram engendr a Aminadab, 20 Aminadab engendr a Naasn, y Naasn engendr a Salmn, 21 Salmn engendr a Booz, y Booz engendr a Obed, 22 Obed engendr a Isa, e Isa engendr a David.[11] 
						 NOTAS:

1. 4.1 La entrada del pueblo: lit. la puerta de la ciudad, que era el lugar donde se comunicaban las noticias, se arreglaban los negocios y se administraba justicia (Dt 25.7; 2 S 15.2). Vase tambin Rt 3.11 n. 
2. 4.7 La necesidad de hacer esta aclaracin muestra que esta antigua costumbre haba cado en desuso y ya no era comprendida cuando el relato recibi su forma final. 
3. 4.7-8 En este gesto simblico, el zapato representa el derecho de propiedad sobre un bien inmueble; la accin de quitarse el zapato y de entregarlo expresa la renuncia a ese derecho en beneficio de otro. Ntese la diferencia entre el gesto aqu descrito y el que se prescribe en Dt 25.7-10. 
4. 4.10 Para que el nombre del muerto... su pueblo: Vase Gn 38.8 n. 
5. 4.11 Gn 35.22b-26. 
6. 4.11 Efrata: Vase Rt 1.1-2 nota f. 
7. 4.12 Gn 38.27-30. 
8. 4.15 Para una mujer israelita, tener siete hijos era una bendicin divina y un gran honor (Job 1.2; cf. 1 S 2.5; Jer 15.9). 
9. 4.16 Lo puso en su regazo: No se trata de un acto de adopcin (vase Gn 30.3 n.), sino del gesto de una persona que toma a su cargo el cuidado y la crianza de un nio. 
10. 4.17 Y le pusieron por nombre Obed: Se trata de un hecho inusual, ya que el nombre lo pona la madre (cf. Is 7.14), y a veces el padre (cf. Lc 1.62-63), pero nunca las vecinas. 
11. 4.18-22 El relato termina con esta genealoga del rey David, que est elaborada con nombres de los descendientes de Fares mencionados en 1 Cr 2.5-15. La misma lista se vuelve a encontrar, ligeramente modificada, en forma descendente, en Mt 1.3-6, y en forma ascendente, en Lc 3.32-33. 

1 Samuel 1


1. INFANCIA DE SAMUEL, PROFETA Y JUEZ SOBRE ISRAEL (1.1--7.17)



Nacimiento de Samuel 

1 [1] Hubo un hombre de Ramataim,[2] sufita de los montes de Efran, que se llamaba Elcana[3] hijo de Jeroham hijo de Eli, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. 2 Tena dos mujeres;[4] el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Penina tena hijos, pero Ana no los tena. 3 Todos los aos, aquel hombre suba de su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Jehov de los ejrcitos[5] en Silo,[6] donde estaban dos hijos de El: Ofni y Finees, sacerdotes de Jehov. 
4 Cuando llegaba el da en que Elcana ofreca sacrificio, daba a Penina, su mujer, la parte que le corresponda, as como a cada uno de sus hijos e hijas. 5 Pero a Ana le daba una parte escogida,[7] porque amaba a Ana, aunque Jehov no le haba concedido tener hijos.[8] 6 Y su rival la irritaba, enojndola y entristecindola porque Jehov no le haba concedido tener hijos.[9] 
7 As haca cada ao; cuando suba a la casa de Jehov, la irritaba as, por lo cual Ana lloraba y no coma. 8 Y Elcana, su marido, le deca: "Ana, por qu lloras? por qu no comes? y por qu est afligido tu corazn? No te soy yo mejor que diez hijos?" 
9 Despus de comer[10] y beber en Silo, Ana se levant, y mientras el sacerdote El estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehov, 10 ella, con amargura de alma, or a Jehov y llor desconsoladamente. 11 E hizo voto diciendo: "Jehov de los ejrcitos!, si te dignas mirar a la afliccin de tu sierva, te acuerdas de m y no te olvidas de tu sierva, sino que das a tu sierva un hijo varn, yo lo dedicar a Jehov todos los das de su vida, y no pasar navaja por su cabeza".[11] 
12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehov, El observaba sus labios. 13 Pero Ana oraba en silencio y solamente se movan sus labios; su voz no se oa, por lo que El la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo El: 
--Hasta cundo estars ebria? Digiere tu vino! 
15 Pero Ana le respondi: 
--No, seor mo; soy una mujer atribulada de espritu. No he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehov. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impa, porque solo por la magnitud de mis congojas y de mi afliccin he estado hablando hasta ahora. 
17 --Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la peticin que le has hecho --le dijo El. 
18 --Halle tu sierva gracia delante de tus ojos --respondi ella. 
Se fue la mujer por su camino, comi, y no estuvo ms triste. 
19 Se levantaron de maana, adoraron delante de Jehov y volvieron de regreso a su casa en Ram. Elcana se lleg a Ana su mujer, y Jehov se acord de ella. 20 Aconteci que al cumplirse el tiempo, despus de haber concebido Ana, dio a luz un hijo,[12] y le puso por nombre Samuel,[13] "por cuanto --dijo-- se lo ped a Jehov". 
21 Despus Elcana, el marido, subi con toda su familia para ofrecer a Jehov el sacrificio acostumbrado y su voto. 22 Pero Ana no subi, sino dijo a su marido: 
--Yo no subir hasta que el nio sea destetado. Entonces lo llevar, ser presentado delante de Jehov y se quedar all para siempre. 
23 Elcana, su marido, le respondi: 
--Haz lo que bien te parezca y qudate hasta que lo destetes; as cumpla Jehov su palabra. 
Se qued la mujer y cri a su hijo hasta que lo destet. 24 Despus que lo destet, y siendo el nio an muy pequeo, lo llev consigo a la casa de Jehov en Silo, con tres becerros,[14] un efa de harina y una vasija de vino. 25 Tras inmolar el becerro,[15] trajeron el nio a El. 26 Y Ana le dijo: 
--Oh, seor mo! Vive tu alma,[16] seor mo, yo soy aquella mujer que estuvo aqu junto a ti, orando a Jehov. 27 Por este nio oraba, y Jehov me dio lo que le ped. 28 Yo, pues, lo dedico tambin a Jehov; todos los das que viva, ser de Jehov. 
Y ador all a Jehov. 
						 NOTAS:

1. 1.1-28 Los caps. 1--3 forman una unidad literaria, denominada habitualmente "Historia de la infancia y de la juventud de Samuel". En esta seccin se destacan el relato del nacimiento del nio, que es la respuesta del Seor a la splica y a la promesa de su madre (1.1-23), el cntico de accin de gracias (2.1-10), la consagracin de Samuel al servicio de Jehov (1.23-28; 2.11), el relato de su vocacin proftica (3.1-16) y la primera actuacin del joven profeta como portavoz de la palabra de Dios (3.18). 
2. 1.1 Ramataim: nombre que significa Dos Alturas. Siempre aparece en el AT como Ram, es decir, La Altura (cf. 1 S 1.19; 2.11; 7.17; 8.4; 15.34). Es la Arimatea del NT (Mt 27.57; Mc 15.43; Lc 23.50-51; Jn 19.38), y no debe ser confundida con la Ram de Benjamn, que se encontraba ms al sudeste, a 8 km al norte de Jerusaln (cf. Jos 18.25; Jue 19.13). 
3. 1.1 El nombre hebreo Elcana significa Dios ha adquirido (o creado). 
4. 1.2 Tena dos mujeres: En el antiguo Israel estaba permitida la poligamia (cf. Dt 21.15-17); pero, de hecho, solo los reyes y prncipes podan darse el lujo de tener un harn numeroso (cf. Jue 8.29-31; 1 R 11.3), porque los medios econmicos de que dispona el hombre comn le permitan solamente tener una o, a lo sumo, dos mujeres. Cf. Gn 16.1-3; 29.28. 
5. 1.3 Jehov de los ejrcitos: en hebreo, Jehov Sebaot. Segn parece, fue en el santuario de Silo donde el Dios de Israel recibi por primera vez este ttulo; los ejrcitos hacan referencia inicialmente a las huestes israelitas (1 S 17.45; cf. 4.4-5). Pero ms tarde, cuando ese ttulo de Jehov comenz a ser utilizado por los profetas, la palabra ejrcitos perdi sus connotaciones guerreras y pas a designar los ejrcitos del cielo (vase Sal 103.20 n.). En esta ltima expresin se inclua no solo a los ngeles, sino tambin a los astros y, en general, a todos los elementos del cosmos. Vase Sal 24.10 n. 
6. 1.3 Silo: Vase Jos 18.1 nota a; cf. Jue 21.19. 
7. 1.5 Una parte escogida: traduccin probable. 
8. 1.5 En el antiguo Israel, la esterilidad de la mujer era considerada un castigo de Dios y un motivo de deshonra para la que no poda ser madre. Vanse Gn 16.2 n.; Jue 13.2 nota g; Lc 1.25 n. 
9. 1.6 Cf. Gn 16.4-5. 
10. 1.9 Despus de comer: Se trata de la comida que acompaaba a los sacrificios de reconciliacin (cf. Lv 3), en los que una parte de la vctima se quemaba sobre el altar y otra se comparta en un banquete ritual (cf. Dt 12.7). 
11. 1.11 No pasar navaja por su cabeza: Vanse Nm 6.2 n.; Jue 13.4-5 nota j. 
12. 1.20 El nacimiento milagroso de Samuel preanuncia ya la misin excepcional que le tocar desempear en el futuro. Cf. Jue 13.2-5. 
13. 1.20 Samuel, en hebreo, quiere decir Su nombre es Dios, pero aqu se lo asocia con un verbo hebreo que significa pedir y que suena parecido 
14. 1.24 Tres becerros: segn el hebreo. Otras versiones antiguas dicen, en cambio, un becerro de tres aos, forma que parece ms adaptada al contexto (cf. v. 25). 
15. 1.25 Tras inmolar el becerro: Probablemente se trata del sacrificio que se ofreca para obtener el rescate del hijo mayor o primognito (cf. Ex 13.13). 
16. 1.26 Vive tu alma: frmula que se utiliza al pronunciar un juramento o simplemente para afirmar ms enfticamente que lo que se est diciendo es verdad. 

1 Samuel 2


Cntico de Ana 

1 [1] Entonces Ana or y dijo: 
    "Mi corazn se regocija en Jehov, 
    mi poder se exalta en Jehov; 
    mi boca se re de mis enemigos, 
    por cuanto me alegr en tu salvacin. 
    2 No hay santo como Jehov; 
    porque no hay nadie fuera de ti 
    ni refugio como el Dios nuestro. 
    3 No multipliquis las palabras de orgulloy altanera; 
    cesen las palabras arrogantesde vuestra boca, 
    porque Jehov es el Dios que todo lo sabe 
    y a l le toca pesar las acciones. 
    4 Los arcos de los fuertes se han quebrado 
    y los dbiles se cien de vigor. 
    5 Los saciados se alquilan por pan 
    y los hambrientos dejan de tener hambre; 
    hasta la estril da a luz siete veces,[2] 
    mas la que tena muchos hijos languidece. 
    6 Jehov da la muerte y la vida; 
    hace descender al seol[3] y retornar. 
    7 Jehov empobrece y enriquece, 
    abate y enaltece. 
    8 l levanta del polvo al pobre; 
    alza del basurero al menesteroso, 
    para hacerlo sentar con prncipes 
    y heredar un sitio de honor. 
    Porque de Jehov son las columnasde la tierra; 
    l afirm sobre ellas el mundo.[4] 
    9 l guarda los pies de sus santos, 
    mas los impos perecen en tinieblas; 
    porque nadie ser fuertepor su propia fuerza. 
    10 Delante de Jehovsern quebrantados sus adversarios 
    y sobre ellos tronar desde los cielos. 
    Jehov juzgar los confines de la tierra, 
    dar poder a su Rey 
    y exaltar el podero de su Ungido". 
11 Luego Elcana regres a su casa en Ram, y el nio se qued para servir a Jehov junto al sacerdote El. 

Impiedad de los hijos de El

12 Los hijos de El eran hombres impos, que no tenan conocimiento de Jehov. 13 Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguien ofreca sacrificio, mientras se coca la carne, vena el criado del sacerdote trayendo en su mano un garfio de tres dientes 14 y lo meta en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para s.[5] De esta manera hacan con todo israelita que vena a Silo. 15 Asimismo, antes de quemar la grasa, vena el criado del sacerdote y deca al que sacrificaba: "Dame carne para asrsela al sacerdote; porque no aceptar de ti carne cocida sino cruda". 16 Y si el hombre le responda: "Hay que quemar la grasa primero, y despus toma tanto como quieras", l deca: "No, dmela ahora mismo; de otra manera la tomar por la fuerza". 17 As pues, el pecado de estos ayudantes era muy grande ante Jehov, porque menospreciaban las ofrendas de Jehov. 
18 Y el joven Samuel serva en la presencia de Jehov, vestido de un efod de lino.[6] 19 Su madre le haca una pequea tnica y se la traa cada ao, cuando suba con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 20 Entonces El bendeca a Elcana y a su mujer diciendo: "Jehov te d[7] hijos de esta mujer en lugar del que pidi a Jehov". Luego regresaban a su casa. 21 Visit Jehov a Ana y ella concibi; y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel creca delante de Jehov. 
22 El era muy viejo, pero cuando supo lo que sus hijos hacan con todo Israel y cmo dorman con las mujeres que velaban a la puerta del Tabernculo de reunin,[8] 23 les dijo: "Por qu hacis cosas semejantes? Oigo hablar a todo este pueblo vuestro mal proceder. 24 No, hijos mos, porque no es buena fama la que yo oigo, pues hacis pecar al pueblo de Jehov. 25 Si peca el hombre contra el hombre, los jueces lo juzgarn; pero si alguno peca contra Jehov, quin rogar por l?" Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehov haba resuelto hacerlos morir. 
26 Mientras tanto, el joven Samuel iba creciendo y hacindose grato delante de Dios y delante de los hombres.[9] 
27 Vino un varn de Dios[10] ante El, y le dijo: "As ha dicho Jehov: "No me manifest yo claramente a la casa de tu padre cuando estaban en Egipto en la casa del faran? 28 Lo escog para que fuera mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciera sobre mi altar, quemara incienso y llevara efod delante de m.[11] Yo conced a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.[12] 29 Por qu habis pisoteado los sacrificios y las ofrendas que yo mand ofrecer en el Tabernculo? Por qu has honrado a tus hijos ms que a m, hacindolos engordar con lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?" 30 Por eso Jehov, el Dios de Israel, dice: "Yo haba prometido que tu casa y la casa de tu padre andaran siempre delante de m"; pero ahora ha dicho Jehov: "Nunca haga yo tal cosa, porque yo honro a los que me honran, y los que me desprecian sern tenidos en poco. 31 Vienen das en que cortar tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya ancianos en tu casa. 32 Vers tu casa humillada,[13] mientras Dios colma de bienes a Israel, de manera que nunca habr ancianos en tu casa. 33 Aquel de los tuyos[14] a quien yo no excluya del servicio de mi altar, ser para que se consuman tus ojos y se llene tu alma de dolor; y todos los nacidos en tu casa morirn en la plenitud de la edad. 34 Te ser por seal esto que acontecer a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirn el mismo da. 35 En cambio, yo me suscitar un sacerdote[15] fiel, que obre conforme a mi corazn y mis deseos; le edificar casa firme y andar delante de mi ungido todos los das. 36 El que haya quedado en tu casa vendr a postrarse delante de l por una moneda de plata y un bocado de pan, y le dir: Te ruego que me agregues a alguno de los servicios sacerdotales para que pueda comer un bocado de pan "". 
						 NOTAS:

1. 2.1-11 El Cntico de Ana es un tpico salmo de accin de gracias, semejante a las composiciones del mismo gnero literario que se encuentran en el Salterio (vase la Introduccin a los Salmos). El tema central del cntico es la humillacin de los soberbios y la exaltacin de los humildes, como destaca especialmente la serie de contraposiciones que estn en los v. 4-8. En todos estos casos, el que humilla y enaltece es el Seor, porque l es el Creador de todo y todas las cosas estn sujetas a su dominio (cf. v. 8). Ntese, adems, las semejanzas existentes entre este cntico de Ana y el de Mara en Lc 1.46-55. 
2. 2.5 El nmero siete, smbolo de perfeccin y plenitud, sugiere aqu la idea de un logro completo (cf. v. 21). Vanse tambin Gn 4.23-24 n.; Jer 25.11 n. 
3. 2.6 Seol: en hebreo sheol, el reino o morada de los muertos. Vase Sal 6.5 n. 
4. 2.8 Los antiguos hebreos se representaban la tierra como una gran plataforma sostenida por pilares inmensos que se hundan hasta lo profundo del ocano subterrneo. Vanse Gn 1.2 nota c; Sal 18.15 n. 
5. 2.14 De acuerdo con la Ley (cf. Lv 7.28-36), a los sacerdotes les corresponda una parte de las vctimas sacrificadas. Lo que aqu se condena es el abuso de ese beneficio (cf. v. 15-16). 
6. 2.18 El efod de lino era una especie de tnica que usaban los sacerdotes para las ceremonias religiosas (cf. 2 S 6.14). No debe confundirse con la insignia del Sumo sacerdote descrita en Ex 28.6-14. 
7. 2.20 Te d: segn versiones antiguas. Heb. te ponga. 
8. 2.22 Tabernculo de reunin: Vase Ex 26.1-37 n. 
9. 2.26 A este pasaje se alude en Lc 2.52; cf. Pr 3.4. 
10. 2.27 Las palabras de este varn de Dios (profeta) anticipan la serie de adversidades que se abatiran ms tarde sobre los descendientes de El: la muerte de sus dos hijos (v. 34); la masacre de los sacerdotes de Nob, que pertenecan a su misma familia (v. 33; cf. 1 S 22.18-19); la sustitucin de Abiatar, el nico sobreviviente de la masacre, por Sadoc, que era miembro de otra familia sacerdotal (v. 35; 1 S 22.20-23; 1 R 2.26-27); y la precaria situacin en la que se iban a encontrar los sacerdotes de los santuarios locales, entre ellos los descendientes de El (vase Jer 1.1 nota d), cuando el rey Josas ordenara la destruccin de esos santuarios (v. 36; 2 R 23.8). 
11. 2.28 Cf. Ex 28.1-4. 
12. 2.28 Cf. Lv 7.35-36. 
13. 2.32 Vers tu casa humillada: traduccin poco segura de un texto oscuro. Otra posible traduccin: Vers un rival en la Morada, mientras que todo andar bien en Israel. El trmino Morada es una designacin potica del templo. 
14. 2.33 Aquel de los tuyos: alusin al sacerdote Abiatar, que fue el nico sobreviviente de la masacre de Nob (1 S 22.20). 
15. 2.35 Segn 1 R 2.26-27,35, este sacerdote es Sadoc, a quien Salomn puso en lugar de Abiatar, que perteneca a la familia de El (vase 1 S 2.27 n.). 

1 Samuel 3


Mapa - La Ruta del Arca



Jehov llama a Samuel 

1 [1] El joven Samuel serva a Jehov en presencia de El; en aquellos das escaseaba la palabra de Jehov y no eran frecuentes las visiones.[2] 2 Un da estaba El acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no poda ver. 3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehov, donde se encontraba el Arca de Dios;[3] y antes que la lmpara de Dios fuera apagada,[4] 4 Jehov llam a Samuel. Este respondi: "Heme aqu". 5 Y corriendo luego adonde estaba El, dijo: 
--Heme aqu; para qu me llamaste? 
--Yo no he llamado; vuelve y acustate --respondi El. 
l se fue y se acost. 6 Jehov volvi a llamar a Samuel. Se levant Samuel, vino adonde estaba El y le dijo: 
--Heme aqu; para qu me has llamado? 
--Hijo mo, yo no he llamado; vuelve y acustate --le respondi El. 
7 Samuel no haba conocido an a Jehov,[5] ni la palabra de Jehov le haba sido revelada. 8 Jehov, pues, llam por tercera vez a Samuel. Y l se levant, vino ante El, y le dijo: 
--Heme aqu; para qu me has llamado? 
Entonces entendi El que Jehov llamaba al joven, 9 y le dijo: 
--Ve y acustate; y si te llama, di: "Habla, Jehov, que tu siervo escucha". 
As se fue Samuel y se acost en su lugar. 10 Vino Jehov, se par y llam como las otras veces: 
--Samuel, Samuel! 
Entonces Samuel dijo: 
--Habla, que tu siervo escucha. 
11 Dijo Jehov a Samuel: 
--Yo har una cosa en Israel que a quien la oiga le zumbarn ambos odos. 12 Aquel da yo cumplir contra El todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostrar[6] que yo juzgar su casa para siempre, por la iniquidad que l sabe; porque sus hijos han blasfemado contra Dios[7] y l no se lo ha impedido. 14 Por tanto, yo he jurado a la casa de El que la iniquidad de su casa no ser expiada jams, ni con sacrificios ni con ofrendas. 
15 Samuel se qued acostado hasta la maana, y despus abri las puertas de la casa de Jehov; pero tema contar la visin a El. 16 Entonces El lo llam y le dijo: 
--Samuel, hijo mo. 
--Heme aqu --respondi l. 
17 El dijo: 
--Qu te ha dicho? Te ruego que no me lo ocultes. Traiga Dios sobre ti el peor de los castigos,[8] si me ocultas una palabra de todo lo que habl contigo. 
18 Entonces Samuel se lo manifest todo, sin ocultarle nada. 
Y El dijo: 
--l es Jehov; que haga lo que mejor le parezca. 
19 Samuel creca y Jehov estaba con l; y no dej sin cumplir ninguna de sus palabras. 20 Todo Israel, desde Dan hasta Beerseba,[9] supo que Samuel era fiel profeta de Jehov. 21 Y Jehov volvi a aparecer en Silo,[10] porque en Silo se manifestaba a Samuel la palabra de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 3.1--4.1a Las tradiciones relativas al nacimiento y la infancia de Samuel culminan con esta hermosa narracin, que presenta algunos puntos de contacto con otros relatos de vocacin (tales como Ex 3.1-12; Jue 6.11-21; Is 6; Jer 1.4-10; Ez 1.1--3.11). El Seor llama a Samuel y le revela su palabra, y as comienza una nueva era en la historia de Israel: El joven que actuaba bajo las rdenes del sacerdote El (cf. 1 S 2.11,18) se convierte en el heredero de su autoridad y en profeta para todo el pueblo (3.20). Con la presencia de este nuevo mediador, se reabre la comunicacin entre Jehov e Israel, largamente interrumpida por la indignidad de los hijos de El (cf. el cambio de situacin descrito en los v. 1 y 21). 
2. 3.1 La palabra visiones, en este contexto, no se refiere exclusivamente a las visiones profticas en sentido estricto (cf. 1 R 22.17,19; Is 6.1,5), sino a la revelacin de Dios en general, cualquiera que sea el medio a travs del cual el Seor comunica su mensaje (cf. Sal 89.19). La poca frecuencia de las revelaciones era una seal de desaprobacin por parte del Seor (Sal 74.9; Lm 2.9; Ez 7.26; Am 8.11-12), as como sus reiteradas manifestaciones eran consideradas una seal de favor y aprobacin (Os 12.10). 
3. 3.3 Arca de Dios: expresin equivalente a Arca del pacto. Vase Ex 25.10-22 n. 
4. 3.3 El hecho de que la lmpara del santuario todava estaba encendida indica que an no haba amanecido (cf. Ex 27.20-21; Lv 24.1-4). Sin embargo, no hay que descartar un posible sentido simblico: la luz de la lmpara da a entender que el Seor est presente en medio de su pueblo y que va a actuar en favor de l. 
5. 3.7 Samuel no haba conocido an a Jehov: es decir, an no posea ese conocimiento ntimo y personal que le permitira reconocer de manera inmediata la voz del Seor. 
6. 3.13 Le mostrar: Cf. 1 S 2.27-36. 
7. 3.13 Han blasfemado contra Dios: Heb. los han maldecido. Esta ltima es una correccin introducida en el texto por los copistas de los ms. con el fin de evitar la expresin maldecir a Dios, que les pareca una intolerable blasfemia. 
8. 3.17 Traiga Dios sobre ti el peor de los castigos: lit. que Dios te haga as y aada todava ms. Se trata de una frmula de imprecacin, que sola pronunciarse cuando se haca un juramento o una promesa, y que aparece con frecuencia en los libros de Samuel y Reyes (1 S 14.44; 25.22; 2 S 3.9,35; 19.13; 1 R 2.23; 2 R 6.31). 
9. 3.20 Desde Dan hasta Beerseba: Con esta expresin se suele designar la totalidad del territorio israelita, desde el extremo norte hasta el extremo sur. Vanse Jue 20.1 nota b e ndice de mapas. 
10. 3.21 Jehov volvi a aparecer en Silo: otra posible traduccin: Jehov continu revelndose en Silo. 

1 Samuel 4


Los filisteos capturan el Arca 

1 [1] Samuel hablaba a todo Israel. 
Por aquel tiempo sali Israel a librar batalla con los filisteos,[2] y acamp junto a Eben-ezer, mientras los filisteos acamparon en Afec.[3] 2 Los filisteos presentaron batalla a Israel, y trabndose el combate, Israel fue vencido delante de los filisteos, los cuales hirieron en el campo de batalla como a cuatro mil hombres. 3 Cuando volvi el pueblo al campamento, los ancianos de Israel[4] dijeron: "Por qu nos ha herido hoy Jehov delante de los filisteos?[5] Vayamos a Silo y traigamos el Arca del pacto de Jehov,[6] para que, estando en medio de nosotros, nos salve de manos de nuestros enemigos". 

Cananeos y Filisteos

4 El pueblo envi gente a Silo, y trajeron de all el Arca del pacto de Jehov de los ejrcitos, que habitaba entre los querubines;[7] y los dos hijos de El, Ofni y Finees, estaban all con el Arca del pacto de Dios. 5 Aconteci que cuando el Arca del pacto de Jehov lleg al campamento, todo Israel grit con jbilo tan grande[8] que la tierra tembl. 
6 Al escuchar los filisteos las voces de jbilo dijeron: "Qu gritos de jbilo son estos en el campamento de los hebreos?" Y supieron que el Arca de Jehov haba sido trada al campamento. 7 Entonces los filisteos tuvieron miedo, porque se decan: "Ha venido Dios al campamento". Y exclamaron: "Ay de nosotros!, pues hasta ahora no haba sido as. 8 Ay de nosotros! Quin nos librar de manos de estos dioses poderosos?[9] Estos son los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de plagas en el desierto. 9 Esforzaos, filisteos, y sed hombres, para que no sirvis a los hebreos, como ellos os han servido a vosotros; sed hombres, y pelead". 
10 Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue vencido; cada cual huy a su tienda y hubo una muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie. 11 El Arca de Dios fue tomada y murieron los dos hijos de El, Ofni y Finees. 
12 Un hombre de Benjamn sali corriendo del campo de batalla y lleg aquel mismo da a Silo, rotos sus vestidos y la cabeza cubierta de tierra.[10] 13 Cuando lleg, El estaba sentado en una silla vigilando junto al camino, porque su corazn temblaba a causa del Arca de Dios. Vino, pues, aquel hombre a la ciudad y, al dar las noticias, toda la ciudad grit. 14 Cuando El oy el estruendo de la gritera, pregunt: 
--Por qu hay tanto alboroto? 
Aquel hombre vino de prisa y le dio las noticias a El. 15 Ya este tena noventa y ocho aos de edad y sus ojos se haban oscurecido, de modo que no poda ver. 16 Dijo, pues, aquel hombre a El: 
--Vengo de la batalla, he escapado hoy del combate. 
--Qu ha acontecido, hijo mo? --le pregunt El. 
17 El mensajero respondi: 
--Israel huy delante de los filisteos y hubo gran mortandad entre el pueblo. Han muerto tambin tus dos hijos, Ofni y Finees, y el Arca de Dios ha sido tomada. 
18 Cuando el mensajero hizo mencin del Arca de Dios, El cay de su silla hacia atrs, al lado de la puerta,[11] y se desnuc y muri, pues era hombre viejo y pesado. Haba sido juez[12] en Israel durante cuarenta aos. 19 Su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta y prxima al alumbramiento. Cuando oy el rumor de que el Arca de Dios haba sido tomada y que su suegro y su marido haban muerto, se inclin y dio a luz, pues le sobrevinieron sus dolores de repente. 20 Al tiempo que mora, las que estaban junto a ella le decan: "No tengas temor, porque has dado a luz un hijo". Pero ella no respondi ni se dio por enterada. 21 Y llam al nio Icabod,[13] diciendo: "La gloria ha sido desterrada de Israel!", por haber sido tomada el Arca de Dios y por la muerte de su suegro y de su marido. 22 Dijo, pues: "La gloria ha sido desterrada de Israel", porque haba sido tomada el Arca de Dios. 
						 NOTAS:

1. 4.1b-22 El verdadero protagonista de los caps. 4--6 va a ser el Arca del pacto, capturada primero por los filisteos y luego devuelta a los israelitas. Samuel no entra en escena en toda esta seccin, pero s se menciona a la familia del sacerdote El, cuyo exterminio viene a dar cumplimiento a lo anunciado en 1 S 3.11-14. El episodio relatado en estos caps. lleg a su punto culminante en tiempos de David, cuando el Arca del pacto fue llevada solemnemente a la ciudad de Jerusaln (2 S 6.1-23). 
2. 4.1b Los filisteos eran un pueblo no semita procedente de Caftor (Dt 2.23; Jer 47.4; Am 9.7), lugar que suele identificarse con la isla de Creta. Este pueblo se instal al sur de Palestina, cerca de la costa mediterrnea, a comienzos del siglo XII a.C., y all estableci la Pentpolis filistea, integrada por las ciudades de Gaza, Gat, Ascaln, Asdod y Ecrn. Vase Jos 13.3 nota c. 
3. 4.1b Afec: poblacin de la llanura costera, al norte del territorio ocupado por los filisteos (cf. Jos 12.18; 1 S 29.1). Eben-ezer se encontraba al este de Afec, en un sitio que an no ha podido identificarse exactamente (vase 1 S 7.12 n.). 
4. 4.3 Los ancianos de Israel: Vase Ex 3.16 nota p. 
5. 4.3 Por qu nos ha herido... los filisteos?: A primera vista, podra parecer que la respuesta a esta pregunta se encuentra en la parte final del v. Sin embargo, el resto del cap. hace ver que la verdadera causa de la derrota no fue la ausencia del Arca de Dios en el combate, sino el pecado de los hijos de El. Una vez expiado este pecado (cf. 4.12-22), el Seor dara la victoria a los israelitas (cf. 1 S 5.1--7.1). 
6. 4.3 El Arca del pacto de Jehov: Mientras que en xodo y en Josu se habla, por lo general, del Arca del pacto (cf. Ex 25.22; Jos 4.7,9-10), en estos caps. la terminologa es mucho ms fluida: as, p.e., unas veces se habla del Arca de Dios (1 S 4.11-22; 5.7,10; cf. 3.3), otras, del Arca de Jehov, el nombre propio del Dios de Israel (4.6; 5.3-4; 6.1; 7.1); y aun otras veces, se dice simplemente el Arca (6.13; 7.2). 
7. 4.4 Querubines: Vase Ex 25.18 n. 
8. 4.5 Grit con jbilo tan grande: lit. lanzaron una gran ovacin o aclamacin. Esta ovacin fue primero un grito de guerra, que luego pas a formar parte de los ritos asociados con el Arca del pacto (cf. 2 S 6.15) y finalmente fue incorporado al culto del templo (cf. Sal 47.5). 
9. 4.8 Estos dioses poderosos: Los filisteos, que rendan culto a varios dioses, hablan como si los israelitas fueran tambin politestas. Ntese, sin embargo, que en el v. 7 no haban usado el plural sino el singular. 
10. 4.12 Los vestidos rotos y la tierra en la cabeza eran seal de dolor y luto por la derrota. Cf. 2 S 1.11-12. 
11. 4.18 Al lado de la puerta: es decir, a la entrada del templo donde El ejerca sus funciones de juez (cf. 1 S 1.9-10). 
12. 4.18 Juez: o caudillo. Vase Rt 1.1-2 nota a. 
13. 4.21-22 El nombre hebreo Icabod tiene un sonido semejante a la expresin que significa Dnde ha quedado el honor o la gloria? Israel se ha quedado sin gloria, es decir, sin la presencia del Seor, y por eso ha sido derrotado. Cf. Ez 9.3; 10.4,18-19; 11.22-25. 

1 Samuel 5


El Arca en tierra de los filisteos

1 Cuando los filisteos capturaron el Arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a Asdod.[1] 2 Tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagn[2] y la pusieron junto a Dagn.[3] 3 Cuando al siguiente da los de Asdod se levantaron de maana, encontraron a Dagn postrado en tierra delante del Arca de Jehov. Tomaron a Dagn y lo devolvieron a su lugar. 4 Al levantarse de nuevo de maana, al siguiente da, Dagn haba cado postrado en tierra delante del Arca de Jehov, y la cabeza de Dagn y sus dos manos estaban cortadas sobre el umbral; a Dagn solamente le quedaba el tronco.[4] 5 Por esta causa, los sacerdotes de Dagn y todos los que entran en el templo de Dagn no pisan el umbral[5] de Dagn en Asdod, hasta el da de hoy. 
6 La mano de Jehov cay sobre los de Asdod y los destruy, hirindolos con tumores, en Asdod y en todo su territorio. 7 Al ver esto, los de Asdod dijeron: "Que no se quede entre nosotros el Arca del Dios de Israel, porque su mano se ha endurecido contra nosotros y contra nuestro dios Dagn". 
8 Convocaron, pues, a todos los prncipes de los filisteos, y les preguntaron: 
--Qu haremos con el Arca del Dios de Israel? 
Ellos respondieron: 
--Trasldese el Arca del Dios de Israel a Gat. 
Y trasladaron all el Arca del Dios de Israel. 9 Pero cuando se la llevaron, la mano de Jehov cay sobre la ciudad provocando un gran pnico; y afligi a los hombres de aquella ciudad, y desde el ms pequeo hasta el mayor se llenaron de tumores. 10 Entonces enviaron el Arca de Dios a Ecrn. Pero cuando el Arca de Dios lleg a Ecrn, los ecronitas exclamaron: "Nos han trado el Arca del Dios de Israel para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo". 
11 Convocaron y reunieron a todos los prncipes de los filisteos y les dijeron: "Enviad el Arca del Dios de Israel, y regrese a su lugar, para que no nos mate a nosotros ni a nuestro pueblo", pues haba un terror mortal en toda la ciudad, porque la mano de Dios los haba castigado duramente. 
12 Los que no moran estaban llenos de tumores, y el clamor de la ciudad suba al cielo. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Asdod era una de las cinco principales ciudades filisteas. Vase 1 S 4.1b nota b. 
2. 5.2 Acerca de Dagn, el dios de los filisteos, vase Jue 16.23 n. 
3. 5.1-2 Los filisteos se imaginaban que el Arca representaba al Dios de Israel, lo mismo que el dolo del dios Dagn. Colocar el Arca delante de ese dios era como poner un trofeo delante del vencedor. 
4. 5.3-4 Con tono de irona e incluso de humor, estos v. ponen de relieve el extraordinario poder del Dios de Israel. l no es derrotado junto con su pueblo, sino que se vale de esas derrotas para realizar nuevos portentos. Cf., en un sentido semejante, Gn 45.4-8. 
5. 5.5 Cf. Sof 1.9. 

1 Samuel 6


Los filisteos devuelven el Arca

1 Estuvo el Arca de Jehov en la tierra de los filisteos siete meses. 2 Entonces los filisteos, llamando a los sacerdotes y adivinos, preguntaron: 
--Qu haremos con el Arca de Jehov? Hacednos saber de qu manera podemos devolverla a su lugar. 
3 Ellos dijeron: 
--Si enviis el Arca del Dios de Israel, no la enviis vaca, sino ofrecedle una reparacin;[1] entonces seris sanos y conoceris por qu no se apart de vosotros su mano. 
4 Ellos dijeron: 
--Y qu reparacin le pagaremos? 
Ellos respondieron: 
--Conforme al nmero de los prncipes de los filisteos, cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, porque una misma plaga os ha afligido a todos vosotros y a vuestros prncipes. 5 Haris, pues, figuras de vuestros tumores y de los ratones que destruyen la tierra, y daris gloria al Dios de Israel; quiz aligere su mano sobre vosotros, sobre vuestros dioses y sobre vuestra tierra. 6 Por qu endurecis vuestro corazn, como los egipcios y el faran endurecieron su corazn? Despus que los haba tratado as, no los dejaron ir, y se fueron? 7 Haced, pues, ahora un carro nuevo y tomad luego dos vacas que cren, a las cuales no haya sido puesto yugo, uncid las vacas al carro, pero no dejis que sus becerros vayan tras ellas, sino hacedlos volver al establo. 8 Tomaris luego el Arca de Jehov y la pondris sobre el carro, y las joyas de oro que le habis de pagar como ofrenda por la culpa las pondris en una caja al lado de ella; y dejaris que se vaya. 9 Y observaris; si sube por el camino de su tierra a Bet-semes,[2] l nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no es su mano la que nos ha herido, sino que esto ocurri por accidente. 
10 Aquellos hombres lo hicieron as. Tomaron dos vacas que criaban, las uncieron al carro y encerraron en el establo sus becerros. 11 Luego pusieron el Arca de Jehov, la caja con los ratones de oro y las figuras de sus tumores sobre el carro. 12 Las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguan recto, andando y bramando, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda del camino. Los prncipes de los filisteos fueron tras ellas hasta el lmite de Bet-semes. 13 Los de Bet-semes estaban segando el trigo en el valle. Al levantar los ojos, divisaron el Arca y se regocijaron de verla. 14 El carro lleg al campo de Josu[3] de Bet-semes y se par all, donde haba una gran piedra. Ellos cortaron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto[4] a Jehov. 15 Los levitas bajaron el Arca[5] de Jehov y la caja que estaba junto a ella, en la cual se encontraban las joyas de oro, y las pusieron sobre aquella gran piedra. Los hombres de Bet-semes sacrificaron holocaustos y dedicaron sacrificios a Jehov en aquel da. 16 Cuando vieron esto los cinco prncipes de los filisteos, regresaron a Ecrn el mismo da. 
17 Estos fueron los tumores de oro que pagaron los filisteos en reparacin a Jehov: por Asdod uno, por Gaza uno, por Ascaln uno, por Gat uno, por Ecrn uno.[6] 18 Y los ratones de oro fueron conforme al nmero de todas las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco prncipes, as las ciudades fortificadas como las aldeas sin muro. La gran piedra[7] sobre la cual pusieron el Arca de Jehov est en el campo de Josu de Bet-semes hasta hoy. 
19 Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque haban mirado dentro del Arca de Jehov. Hizo morir a cincuenta mil setenta hombres del pueblo. Y llor el pueblo, porque Jehov lo haba herido con una mortandad tan grande. 20 Los de Bet-semes dijeron: "Quin podr estar delante de Jehov, el Dios santo? A quin la enviaremos nosotros?" 21 Entonces enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: "Los filisteos han devuelto el Arca de Jehov; descended, pues, y llevosla". 
						 NOTAS:

1. 6.3 Ofrecedle una reparacin: Cf. Lv 5.16,18; 6.7. 
2. 6.9 Bet-semes se encontraba a unos 10 km al norte de Ecrn y era la poblacin israelita ms cercana al territorio filisteo. El nombre de ese poblado significa Casa del sol. Cf. Jos 15.10-11; 21.16; Jue 1.33. 
3. 6.14 Campo de Josu: Probablemente aqu no se habla del sucesor de Moiss (cf. Nm 27.15-23; Dt 34.9), sino de una persona bien conocida en la poca en que se escribi el presente relato. 
4. 6.14 Holocausto: Cf. Lv 1.1-17; 22.17-25. 
5. 6.15 Segn Dt 10.8, los levitas eran los encargados de trasladar el Arca del pacto de un lugar a otro. Cf. Jos 3.3; 2 S 15.24; 1 R 8.4. 
6. 6.17 Asdod, Gaza, Ascaln, Gat y Ecrn formaban la as llamada Pentpolis filistea. Vanse Jos 13.3 nota c y 1 S 4.1b nota b. Vase tambin el ndice de mapas. 
7. 6.18 La gran piedra: segn algunos ms. y versiones antiguas. Heb. el gran arroyo.

1 Samuel 7

1 Vinieron los de Quiriat-jearim,[1] se llevaron el Arca de Jehov y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar, su hijo, para que guardara el Arca de Jehov.[2] 

Samuel, juez de Israel 

2 [3] Desde el da en que lleg el Arca a Quiriat-jearim pasaron muchos das, veinte aos; y toda la casa de Israel suspiraba por Jehov.[4] 3 Habl entonces Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: "Si de todo vuestro corazn os volvis a Jehov, quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot,[5] dedicad vuestro corazn a Jehov y servidle solo a l, y l os librar de manos de los filisteos". 
4 Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales[6] y a Astarot, y sirvieron solo a Jehov.[7] 5 Luego dijo Samuel: "Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo orar por vosotros a Jehov".[8] 
6 Se reunieron, pues, en Mizpa,[9] sacaron agua y la derramaron delante de Jehov; ayunaron aquel da all, y dijeron: "Contra Jehov hemos pecado". Y juzg Samuel a los hijos de Israel[10] en Mizpa. 7 Cuando supieron los filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los prncipes de los filisteos contra Israel; al oir esto, los hijos de Israel tuvieron temor de los filisteos. 8 Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: "No ceses de clamar por nosotros a Jehov, nuestro Dios, para que nos guarde de manos de los filisteos". 
9 Tom Samuel un cordero de leche y lo sacrific entero en holocausto a Jehov; y clam Samuel a Jehov por Israel, y Jehov lo escuch.[11] 10 Mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Pero Jehov tron aquel da con gran estruendo sobre los filisteos, los atemoriz y fueron vencidos delante de Israel. 11 Los hijos de Israel salieron de Mizpa, siguieron a los filisteos y los hirieron hasta abajo de Bet-car. 12 Tom luego Samuel una piedra, la coloc entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer,[12] porque dijo: "Hasta aqu nos ayud Jehov". 
13 As fueron sometidos los filisteos y no volvieron a entrar ms en el territorio de Israel; y la mano de Jehov estuvo contra los filisteos todos los das de Samuel. 14 Fueron restituidas a los hijos de Israel las ciudades que los filisteos haban tomado a los israelitas, desde Ecrn hasta Gat; e Israel libr su territorio de manos de los filisteos. Tambin hubo paz entre Israel y el amorreo.[13] 
15 Samuel juzg a Israel todo el tiempo que vivi.[14] 16 Haca cada ao un recorrido por Bet-el, Gilgal[15] y Mizpa. Juzgaba a Israel en todos estos lugares. 17 Despus volva a Ram, porque all estaba su casa. All juzgaba a Israel y tambin all edific un altar a Jehov. 
						 NOTAS:

1. 7.1 Quiriat-jearim: Vase Jos 9.17 nota k. 
2. 7.1 La culminacin de los episodios aqu relatados se encuentra en 2 S 6.1-23, donde se narra el traslado del Arca del pacto a la recin conquistada ciudad de Jerusaln, por iniciativa del rey David. Cf. 1 Cr 13.5-7. 
3. 7.2-17 Con el cap. 7 comienza una nueva seccin del Primer libro de Samuel (7--12). La figura de Samuel, ausente en la historia del Arca (1 S 4.1--7.1), reaparece ahora y recupera su papel protagnico. Como profeta (v. 3), sacerdote (v. 9) y juez (v. 6), va a intervenir activamente en esta poca de cambios fundamentales para Israel. A estos cambios se refieren los caps. siguientes, que recogen diversas tradiciones relativas a los orgenes de la monarqua israelita y a la proclamacin de Sal como primer rey. 
4. 7.2 Suspiraba por Jehov: lit. se lamentaba tras Jehov, tal vez en el sentido de se volvi hacia Jehov con gemidos y lamentos. 
5. 7.3 Acerca de Astarot, la diosa cananea del amor y la fecundidad, vase Jue 3.7 nota c. 
6. 7.4 Baal era el dios cananeo de las lluvias y la fertilidad. Vase Jue 2.13 n. 
7. 7.2b-4 El lenguaje de estos v. est inspirado en el estilo y en los temas caractersticos de Deuteronomio. Vase Jue 2.11-23 n., y cf. Jue 10.6-16. 
8. 7.5 La intercesin en favor del pueblo es una de las funciones propias de los profetas (vanse Jer 14.1--15.4 n.; 15.1 nota a; cf. Am 7.2,5). Acerca de Moiss como intercesor delante del Seor por los pecados de Israel, vanse Ex 32.9-14 n.; 33.7 nota g. 
9. 7.6 En hebreo, Mizpa significa atalaya o puesto de guardia, y en el AT hay varios lugares designados con ese nombre (Gn 31.44-52; Jos 11.3,8; Jue 11.34; 1 S 10.17). El Mizpa que aqu se menciona fue un centro poltico y religioso de considerable importancia en el antiguo Israel, situado a unos 8 km al norte de Jerusaln. 
10. 7.6 Aqu Samuel aparece como juez (o caudillo), con todas las caractersticas propias de los lderes que condujeron acciones guerreras en la poca de los Jueces (vanse Rt 1.1-2 nota a y la Introduccin al libro de los Jueces). A l se le atribuye tambin la liberacin de Israel de la opresin filistea (cf. v. 13), iniciada por Samgar (Jue 3.31) y Sansn (Jue 13--16), continuada luego por Sal (1 S 13--14) y completada finalmente por David (2 S 8.1). 
11. 7.9-11 Jehov lo escuch: Cf. Sal 99.6. 
12. 7.12 En hebreo, Eben-ezer significa piedra de ayuda. Este lugar es diferente del mencionado en 1 S 4.1b, que se encontraba ms al norte, a una distancia aproximada de 30 km. 
13. 7.13-14 Este perodo de paz, coincidente con la duracin de la vida de Samuel, retoma uno de los temas caractersticos del libro de los Jueces: mientras el caudillo viva, Israel se vea libre de sus enemigos externos (cf. Jue 2.18; 3.11,28,30; 11.33). 
14. 7.15 Este v. pone de relieve otro aspecto de la polifactica personalidad de Samuel: su condicin de juez o encargado de administrar justicia en el territorio perteneciente a la tribu de Efran (cf. v. 16-17). El hecho de haber ejercido esta funcin durante toda su vida (todo el tiempo que vivi) indica que se trataba de una actividad estable, y no de una accin ocasional y temporal, como la ejercida por los caudillos o lderes carismticos (vase 1 S 7.6 nota j). 
15. 7.16 Gilgal: En el AT hay varios lugares que llevan este nombre. El sitio aqu mencionado parece coincidir con el Gilgal cercano a Jeric (vanse Jos 4.19 nota f e ndice de mapas). 

1 Samuel 8


2. INSTITUCIN DE LA MONARQUA DE ISRAEL (8.1--12.25)



Israel pide rey 

1 [1] Aconteci que cuando Samuel envejeci puso a sus hijos por jueces sobre Israel. 2 Su hijo primognito se llamaba Joel, y el segundo, Abas; ambos eran jueces en Beerseba. 3 Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, sino que se dejaron llevar por la avaricia, dejndose sobornar y pervirtiendo el derecho. 4 Entonces todos los ancianos de Israel[2] se reunieron y vinieron a Ram para ver a Samuel, 5 y le dijeron: "T has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, danos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones".[3] 
6 Pero no agrad a Samuel que le dijeran: "Danos un rey que nos juzgue", y or a Jehov. 7 Dijo Jehov a Samuel: "Oye la voz del pueblo en todo lo que ellos digan; porque no te han desechado a ti, sino a m me han desechado, para que no reine sobre ellos. 8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el da que los saqu de Egipto hasta hoy, dejndome a m y sirviendo a dioses ajenos, as hacen tambin contigo. 9 Ahora, pues, oye su voz; pero hazles una advertencia solemne y mustrales cmo los tratar el rey que reinar sobre[4] ellos". 
10 Samuel repiti todas las palabras de Jehov al pueblo que le haba pedido rey. 11 Dijo, pues: 
--As har el rey que reine sobre vosotros: tomar vuestros hijos y los destinar a sus carros y a su gente de a caballo, para que corran delante de su carro. 12 Los emplear como jefes de millar y jefes de cincuentenas; los pondr a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que fabriquen sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. 13 Tomar tambin a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y amasadoras. 14 Asimismo tomar lo mejor de vuestras tierras, de vuestras vias[5] y de vuestros olivares, para drselo a sus siervos. 15 Diezmar vuestro grano y vuestras vias, para drselo a sus oficiales[6] y a sus siervos. 16 Tomar vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jvenes y vuestros asnos, para emplearlos en sus obras. 17 Diezmar tambin vuestros rebaos y seris sus siervos. 18 Aquel da os lamentaris a causa del rey que habris elegido, pero entonces Jehov no os responder. 
19 Pero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel, y dijo: 
--No. Habr un rey sobre nosotros, 20 y seremos tambin como todas las naciones. Nuestro rey nos gobernar, saldr delante de nosotros y har nuestras guerras. 
21 Oy Samuel todas las palabras del pueblo y las repiti a odos de Jehov. 22 Pero Jehov dijo a Samuel: 
--Oye su voz y dales un rey. 
Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: 
--Volveos cada uno a vuestra ciudad. 
						 NOTAS:

1. 8.1--12.25 Los episodios relatados a partir de este cap. marcan el comienzo de una nueva poca en la historia de Israel. Su principal caracterstica es la institucin de la monarqua, que comienza con el reinado de Sal. En el relato de los hechos pueden percibirse dos actitudes opuestas: una es adversa a la monarqua, porque la considera contraria a la absoluta soberana del Seor sobre Israel (caps. 8; 10.17-26; 12.1-25); la otra se manifiesta ms favorable, porque tiene en cuenta que la fuerte presin de los enemigos externos exiga una institucin permanente y no un simple liderato para los casos de emergencia, como en el perodo de los jueces (1 S 9.1--10.16; 10.27--11.15). 
2. 8.4 Los ancianos de Israel: es decir, los jefes y representantes del pueblo. Vase Ex 3.16 nota p. 
3. 8.5 Cf. Dt 17.14. Los ancianos fundamentan su pedido en la incapacidad de los hijos de Samuel para administrar justicia. Sin embargo, las causas de la institucin de la monarqua fueron en realidad ms complejas. Entre estas se destacan particularmente la mayor conciencia de la unidad de las tribus y la voluntad de oponer una eficaz resistencia a los enemigos externos, especialmente a los filisteos. 
4. 8.9 Samuel debe advertir al pueblo acerca de las desventajas del rgimen monrquico, enumerando los privilegios y derechos del rey sobre los dems israelitas. Estos derechos incluan, entre otras cosas, la imposicin del servicio militar, la enajenacin de los bienes y el reclamo de diezmos y tributos. 
5. 8.14 Tomar lo mejor... vias: Cf. 1 R 21.1-24. 
6. 8.15 Oficiales: lit. eunucos. Vase Jer 29.1-2 nota b. 

1 Samuel 9


Sal es elegido rey 

1 [1] Haba un hombre de Benjamn, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis[2] hijo de Abiel hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afa, hijo de un benjaminita. 2 Tena l un hijo que se llamaba Sal, joven y hermoso.[3] Entre los hijos de Israel no haba otro ms hermoso que l; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo. 
3 Un da se perdieron las asnas de Cis, padre de Sal; por lo que dijo Cis a su hijo Sal: 
"Toma ahora contigo alguno de los criados, levntate y ve a buscar las asnas". 
4 Y l atraves los montes de Efran, y de all pas a la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Despus pasaron por la tierra de Benjamn, y no las encontraron. 5 Cuando vinieron a la tierra de Zuf,[4] Sal dijo al criado que tena consigo: 
--Ven, volvmonos; porque quiz mi padre haya olvidado la preocupacin por las asnas y est intranquilo por nosotros. 
6 l le respondi: 
--En esta ciudad hay un varn de Dios; es un hombre muy respetado: todo lo que l dice acontece sin falta. Vamos, pues, all; quiz nos dar algn indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro camino. 
7 Respondi Sal a su criado: 
--Vamos ahora; pero qu llevaremos a ese hombre? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qu ofrecerle al varn de Dios. Qu le podemos dar? 
8 Entonces replic el criado y dijo a Sal: 
--Mira, tengo aqu en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; se lo dar al varn de Dios, para que nos indique el camino. 
9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, deca: "Venid y vamos al vidente"; porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba vidente.)[5] 
10 Dijo entonces Sal a su criado: 
--Dices bien; anda, vamos. 
Y se fueron a la ciudad donde estaba el varn de Dios. 
11 Cuando suban por la cuesta de la ciudad, hallaron unas jvenes que salan por agua, a las cuales dijeron: 
--Est en este lugar el vidente? 
12 Ellas les respondieron: 
--S; aqu est. Daos prisa pues precisamente ha venido a la ciudad en atencin a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.[6] 13 En cuanto entris en la ciudad, buscadlo, antes que suba al lugar alto a comer;[7] pues el pueblo no comer hasta que l haya llegado, por cuanto l es el que bendice el sacrificio; despus de esto comen los convidados. Subid, pues, ahora, porque ahora lo hallaris. 
14 Ellos subieron entonces a la ciudad; y cuando estaban en medio de ella, vieron a Samuel que vena hacia ellos para subir al lugar alto. 
15 Un da antes de la llegada de Sal, Jehov haba hecho a Samuel esta revelacin: 16 "Maana a esta misma hora yo enviar a ti un hombre de la tierra de Benjamn, al cual ungirs como prncipe sobre mi pueblo Israel, y l salvar a mi pueblo de manos de los filisteos; porque yo he visto la afliccin de mi pueblo, y su clamor ha llegado hasta m".[8] 
17 Cuando Samuel vio a Sal, Jehov le dijo: "Este es el hombre del cual te habl; l gobernar a mi pueblo". 
18 Acercndose, pues, Sal a Samuel en medio de la puerta, le dijo: 
--Te ruego que me ensees dnde est la casa del vidente. 
19 Samuel respondi a Sal: 
--Yo soy el vidente; sube delante de m al lugar alto, y come hoy conmigo. Maana por la maana te despedir y te descubrir todo lo que hay en tu corazn. 20 En cuanto a las asnas que se te perdieron hace ya tres das, pierde cuidado de ellas, porque han sido halladas. Adems, para quin es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre? 
21 Sal respondi y dijo: 
--No soy yo hijo de Benjamn,[9] de la ms pequea de las tribus de Israel? Y mi familia no es la ms pequea de todas las familias de la tribu de Benjamn?[10] Por qu, pues, me has dicho cosa semejante? 
22 Entonces Samuel tom a Sal y a su criado, los introdujo a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres. 
23 Despus dijo Samuel al cocinero: 
--Trae ac la porcin que te di, la que te dije que guardaras aparte. 
24 Entonces alz el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella,[11] y la puso delante de Sal. Y Samuel dijo: 
--Aqu tienes lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para esta ocasin se te guard, cuando dije: "Yo he convidado al pueblo". 
Sal comi aquel da con Samuel. 25 Cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, l habl con Sal en la azotea.[12] 26 Al otro da madrugaron; al despuntar el alba, Samuel llam a Sal, el cual estaba en la azotea, y le dijo: 
--Levntate, para que te despida. 
Luego se levant Sal, y salieron ambos, l y Samuel. 27 Haban descendido al extremo de la ciudad, cuando Samuel dijo a Sal: 
--Di al criado que se adelante --y se adelant el criado--, pero espera t un poco para que te declare la palabra de Dios. 
						 NOTAS:

1. 9.1-27 El siguiente relato (9.1--10.16) se refiere a los orgenes de la monarqua israelita desde una perspectiva ms favorable que la del cap. 8. Sal, el primero de los reyes, es objeto de una eleccin divina (9.16) y consagrado por el profeta Samuel mediante la uncin con el aceite sagrado (10.1). El bello episodio aqu relatado suele resumirse en la frase siguiente: "Sali a buscar unas asnas perdidas y encontr una corona real". 
2. 9.1 La lista detallada de los antepasados de Sal indica que este perteneca a una familia ilustre. Cf. Mt 1.1-17. 
3. 9.2 Hermoso: El hroe de esta narracin es uno de los personajes bblicos cuya belleza fsica se pone de relieve expresamente. Cf. Gn 39.6 (Jos); Ex 2.2 (Moiss); 1 S 16.12 (David); Est 2.7 (Ester). Vase tambin 1 R 1.6 n. 
4. 9.5 Zuf: regin en la que se encontraba Ram, la poblacin donde Samuel tena su residencia (1 S 7.17). Vase 1 S 1.1 nota b. 
5. 9.9 Este parntesis aclaratorio trata de explicar el significado de una palabra que poco a poco fue cayendo en desuso. El vidente es aquel que tiene una especial capacidad para percibir lo que otros no alcanzan a ver, particularmente lo futuro o lejano (cf. v. 18-20); un profeta al estilo de Ams o de Isaas, en cambio, es el mensajero de la revelacin de Dios, cualquiera que sea el medio a travs del cual la palabra divina llega hasta l. Aunque los dos trminos no son sinnimos, hay entre ambos un cierto parentesco. 
6. 9.12 Lugar alto: Esta expresin designa los lugares de culto situados por lo general al aire libre y en alguna colina o elevacin fuera de los poblados, donde tambin se ofrecan sacrificios. Vase 1 R 3.2 n. 
7. 9.13 Antes que suba al lugar alto a comer: alusin al banquete ritual que acompaaba a los sacrificios de reconciliacin. Vase 1 S 1.9 n. 
8. 9.16 Cf. Ex 3.7,9; Dt 26.7; Jue 3.9,15. 
9. 9.21 Tribu de Benjamn: Cf. Jos 18.11-28. 
10. 9.21 La ms pequea: Esta expresin de humildad recuerda las de otros personajes bblicos que tambin fueron elegidos por Dios para cumplir una misin especial (cf. Ex 3.11; 4.10; Jue 6.15; Jer 1.6-7; Lc 1.38). Cf. especialmente Dt 7.7-8; 1 Co 1.26-31. 
11. 9.24 Una espaldilla con lo que estaba sobre ella: Otra posible traduccin: una pierna y la cola. 
12. 9.25 La azotea, lugar ventilado y fresco, era un sitio adecuado para alojar a un husped de honor. Cf. Jue 3.20; 2 R 4.10. 

1 Samuel 10

1 Tom entonces Samuel[1] una redoma de aceite, la derram sobre su cabeza, lo bes, y le dijo: 
--No te ha ungido[2] Jehov por prncipe sobre su pueblo Israel?[3] 2 Hoy, despus que te hayas apartado de m, hallars dos hombres junto al sepulcro de Raquel,[4] en Selsa,[5] en el territorio de Benjamn, los cuales te dirn: "Las asnas que habas ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y est afligido por vosotros, y dice: Qu har acerca de mi hijo? ". 3 Ms adelante, cuando llegues a la encina de Tabor,[6] te saldrn al encuentro tres hombres que suben a Dios, en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan y el tercero una vasija de vino. 4 Luego que te hayan saludado, te darn dos panes, que t tomars de su mano. 5 Despus de esto llegars al collado de Dios,[7] donde est la guarnicin de los filisteos; y cuando entres en la ciudad encontrars una compaa de profetas[8] que descienden del lugar alto, precedidos de salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando. 6 Entonces el espritu de Jehov vendr sobre ti con poder y profetizars con ellos, y sers mudado en otro hombre. 7 Cuando se te hayan cumplido estas seales, haz lo que te parezca bien, porque Dios est contigo. 8 Luego bajars delante de m a Gilgal; entonces descender yo junto a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete das, hasta que yo vaya a tu encuentro y te ensee lo que has de hacer. 

Mapa - Reino de Sal

9 Aconteci luego, que apenas volvi l la espalda para apartarse de Samuel, le mud Dios el corazn; y todas estas seales acontecieron en aquel da. 10 Cuando llegaron all al collado, la compaa de los profetas les sali al encuentro. Entonces el espritu de Dios vino sobre l con poder, y profetiz entre ellos. 11 Todos los que lo conocan de antes, al verlo que profetizaba con los profetas, se decan unos a otros: "Qu le ha sucedido al hijo de Cis? Sal tambin est entre los profetas?"[9] 
12 Y alguno de all pregunt: 
"Y quin es el padre de estos?"[10] 
Por esta causa se hizo proverbio: "Tambin Sal entre los profetas?" 
13 Cuando ces de profetizar, lleg al lugar alto.[11] 14 Un to de Sal dijo a l y a su criado: 
--A dnde fuisteis? 
l respondi: 
--A buscar las asnas; y como vimos que no aparecan, acudimos a Samuel. 
15 Dijo el to de Sal: 
--Te ruego que me cuentes qu os dijo Samuel. 
16 Sal respondi a su to: 
--Nos declar expresamente que las asnas haban sido halladas. 
Pero del asunto del reino, de que Samuel le haba hablado,[12] no le cont nada. 
17 Despus Samuel convoc al pueblo[13] delante de Jehov en Mizpa, 18 y dijo a los hijos de Israel: 
"As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: Yo saqu a Israel de Egipto, y os libr de manos de los egipcios y de manos de todos los reinos que os afligieron. 19 Pero vosotros habis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habis dicho: "No, t nos dars un rey". Ahora, pues, presentaos delante de Jehov por vuestras tribus y familias". 
20 Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel, y fue designada la tribu de Benjamn. 21 Hizo que se acercara la tribu de Benjamn por familias, y fue designada la familia de Matri; y de ella fue tomado Sal hijo de Cis. Lo buscaron, pero no fue hallado.[14] 22 Preguntaron, pues, otra vez a Jehov si an no haba concurrido all aquel hombre. Y respondi Jehov: "Est ah, escondido entre el bagaje". 23 Entonces corrieron, lo sacaron de all y, puesto en medio del pueblo, sobresala por encima de todos de los hombros para arriba. 24 Samuel dijo a todo el pueblo: 
--Habis visto al elegido de Jehov? No hay nadie como l en todo el pueblo. 
Entonces el pueblo grit con alegra: 
--Viva el rey![15] 
25 Samuel expuso luego al pueblo las leyes del reino, y las escribi en un libro, el cual guard delante de Jehov.[16] 26 Y envi Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Sal tambin se fue a su casa en Gabaa, y lo acompaaron los hombres de guerra cuyos corazones Dios haba tocado. 27 Pero algunos perversos dijeron: "Cmo nos ha de salvar este?" Lo despreciaron y no le llevaron presentes; pero l disimul. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Ntese que es un profeta el que consagra al primer rey de Israel. Es decir, que la realeza israelita aparece desde el comienzo vinculada al profetismo. As se quiere dar a entender que dicha institucin deba estar al servicio del pueblo de Dios. En adelante, los profetas reconocern en principio la autoridad y la misin del rey (cf. 2 S 7), pero no por eso dejarn de reprocharle sus abusos e injusticias. Cf. 2 S 12.1-14; 1 R 18.1-19; Jer 22.1-12. 
2. 10.1 No te ha ungido Jehov... Israel?: La uncin con el aceite sagrado, al mismo tiempo que estableca un vnculo particular entre Dios y el "ungido", significaba la eleccin divina y la consagracin formal para el desempeo de un cargo o funcin (cf. Lv 8.12). La continuacin del relato muestra asimismo que la uncin confera el don del espritu (v. 10; cf. 1 S 16.13), es decir, la fuerza y la competencia para el cumplimiento de esa misin. Vase Sal 2.2 n. 
3. 10.1 Su pueblo: lit. su heredad. 
4. 10.2 Raquel: Cf. Gn 35.19. 
5. 10.2 Selsa: Podra tratarse de una poblacin an no identificada, aunque tambin es posible que el texto hebreo est mal conservado. 
6. 10.3 La encina de Tabor: Esta expresin no se refiere al monte Tabor, situado ms al norte, en la llanura de Jezreel o Esdreln. Algunos la identifican con Aln-bacut, es decir, la encina del llanto, cercana a Betel, debajo de la cual haba sido enterrada Dbora, la nodriza de Rebeca (Gn 35.8). 
7. 10.5 Collado de Dios: lit. Gabaa de Dios. Es llamada tambin Gabaa de Sal (1 S 15.34; Is 10.29; cf. 1 S 11.4) y Gabaa de Benjamn (1 S 13.2,15; 14.16). Se encontraba a 6 km al norte de Jerusaln. El complemento de Dios podra tener el valor de un superlativo, y en ese caso el significado del nombre sera Colina muy alta o muy hermosa. Pero, ms probablemente, ese nombre se deba al santuario o "lugar alto" que haba en sus alrededores (cf. v. 10). 
8. 10.5 Una compaa de profetas: Estas agrupaciones de profetas extticos son una de las manifestaciones ms antiguas del profetismo israelita. Sus integrantes solan vivir en las inmediaciones de un santuario o "lugar alto" y practicaban cierta forma de vida comunitaria (cf. 2 R 2.3,15; 4.38-44); pero su caracterstica ms notable era el recurso a la msica y a las danzas para entrar en un estado de trance o de exaltacin. Su comportamiento extravagante los haca a veces ridculos (cf. 2 R 2.23) y la exaltacin colectiva sola resultar contagiosa (cf. 1 S 19.20-24). Fuera de Israel (cf. 1 R 18.19-29), e incluso dentro de l (cf. 1 R 22.10-22), esos estados de frenes producan con frecuencia manifestaciones cercanas al delirio y la enajenacin. 
9. 10.11 Sal tambin est entre los profetas?: Esta pregunta expresa el estupor de los que vean a Sal, un joven perteneciente a una familia de buena posicin, mezclado con aquel grupo de profetas en trance. 
10. 10.12 Y quin es el padre de estos?: La gente se pregunta de quines son discpulos aquellos profetas, o bien quiere dar a entender que no tienen padre, es decir, que son de muy baja condicin social. 
11. 10.13 Al lugar alto: otra posible traduccin: a su casa. 
12. 10.16 Todo el relato anterior tena por finalidad presentar a Sal como un hroe digno de reinar sobre su pueblo a causa de sus cualidades personales (cf. 9.2) y de las circunstancias extraordinarias de su eleccin por parte de Dios (cf. 10.1). En tal sentido, este relato de la consagracin de Sal como primer rey de Israel es afn al de la eleccin de David y al de su combate con Goliat (1 S 16.1-13; 17.1-54) y al del juicio de Salomn (1 R 3.16-28). 
13. 10.17 El relato que se extiende hasta el final del cap. retoma el hilo de la narracin que en 1 S 8.22 haba quedado en suspenso. El pueblo es convocado a una asamblea sagrada, y la eleccin del rey se realiza por medio de la suerte (v. 21). De este modo, adquiere estado pblico lo que hasta el momento haba sido un secreto entre Samuel y Sal (cf. 1 S 9.1--10.16). 
14. 10.20-21 Acerca de la eleccin por medio de un sorteo, cf. Jos 7.16-18; 1 S 14.40-42. 
15. 10.24 Viva el rey!: Cf. 2 S 16.16; 1 R 1.34,39; 2 R 11.12. 
16. 10.25 Este documento, que no se ha conservado, podra ser una especie de acta constitucional de la monarqua, destinada a reglamentar el ejercicio de la autoridad real. Cf. Dt 17.14-20. 

1 Samuel 11


Sal derrota a los amonitas 

1 [1] Despus subi Nahas,[2] el amonita,[3] y acamp contra Jabes de Galaad.[4] Y todos los de Jabes dijeron a Nahas: 
--Haz alianza con nosotros y te serviremos. 
2 Nahas, el amonita, les respondi: 
--Con esta condicin har alianza con vosotros, que a todos y cada uno de vosotros le saque el ojo derecho,[5] y ponga esta afrenta sobre todo Israel. 
3 Entonces los ancianos[6] de Jabes le dijeron: 
--Danos siete das para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel, y si no hay quien nos defienda, nos rendiremos a ti. 
4 Cuando los mensajeros llegaron a Gabaa de Sal y dijeron estas palabras a odos del pueblo, todo el pueblo alz su voz y llor. 5 En ese momento vena Sal del campo detrs de los bueyes, y pregunt: 
--Qu tiene el pueblo que est llorando? 
Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes.[7] 6 Al oir Sal estas palabras, el espritu de Dios vino sobre l[8] con poder, y se apoder de l una violenta ira. 7 Tom entonces un par de bueyes, los cort en trozos y los envi por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: "As se har con los bueyes del que no salga detrs de Sal y detrs de Samuel". 
El temor de Jehov[9] cay sobre el pueblo, y salieron todos como un solo hombre. 8 Los cont Sal en Bezec,[10] y eran los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Jud.[11] 9 Luego respondieron a los mensajeros que haban venido: 
--As diris a los de Jabes de Galaad: "Maana, al calentar el sol, seris librados". 
Fueron los mensajeros y lo anunciaron a los de Jabes, que se alegraron. 10 Y los de Jabes dijeron a los enemigos: 
--Maana nos rendiremos a vosotros, para que hagis con nosotros lo que bien os parezca. 
11 Aconteci que al da siguiente dispuso Sal al pueblo en tres compaas, que irrumpieron en medio del campamento en la vigilia de la maana y abatieron a los amonitas hasta el medioda. Los que quedaron fueron dispersados, de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos. 12 Entonces el pueblo dijo a Samuel: 
--Quines son los que decan: "Acaso va a reinar Sal sobre nosotros"? Dadnos esos hombres y los mataremos. 
13 Pero Sal dijo: 
--No morir hoy ninguno, porque hoy Jehov ha trado salvacin a Israel. 
14 Y Samuel dijo al pueblo: 
--Venid, vamos a Gilgal[12] para instaurar all el reino. 
15 Todo el pueblo fue a Gilgal, y all en Gilgal, delante de Jehov, invistieron a Sal como rey. Y sacrificaron all ofrendas de paz[13] delante de Jehov, y se alegraron mucho Sal y todos los de Israel. 
						 NOTAS:

1. 11.1-15 El siguiente relato se asemeja en todo a los que narraban las hazaas de los antiguos "jueces" o caudillos, menos en este detalle esencial: la victoria de Sal no constituye un hecho aislado, sino que culmina con una asamblea del pueblo en la que el caudillo victorioso es aclamado rey. 
2. 11.1 Es poco probable que este rey Nahas, cuyo nombre significa serpiente, sea el mismo que trat con bondad a David (2 S 10.2). 
3. 11.1 Amonita: Vase Jue 3.13 nota i. Al otro lado del Jordn, donde las fronteras con Israel no estaban del todo bien definidas, el rey de Amn pretenda extender sus dominios a expensas de las tribus israelitas que habitaban en esa regin. Cf. Jue 11.4-10. 
4. 11.1 Jabes de Galaad: ciudad situada al este del Jordn y al norte del torrente Jaboc. Vase ndice de mapas. 
5. 11.2 La accin de arrancar los ojos era una prctica comn en tiempos de guerra (cf. Jue 16.21; 2 R 25.7). La privacin del ojo derecho, adems de infligir una grave humillacin, incapacitaba a las vctimas para combatir con la espada y el escudo. Como el escudo suele tapar el ojo izquierdo, si falta el otro ojo no se puede ver al adversario. Vase tambin Jue 1.6 n. 
6. 11.3 Ancianos: Vase 1 S 8.4 n. 
7. 11.5 El relato de Jue 21.8-14 muestra que los habitantes de Jabes mantenan estrechas relaciones con los benjaminitas. 
8. 11.6 El espritu de Dios vino sobre l: Vase Jue 3.10 n. 
9. 11.7 El temor de Jehov: En hebreo, la expresin de Dios o de Jehov (el nombre propio del Dios de Israel), se emplea a veces con valor de superlativo (vanse Gn 1.2 nota d; Cnt 8.6 nota i). En otros pasajes, el pnico que el Seor infunde es el arma con la que l confunde y derrota a los enemigos de su pueblo (Jos 10.10; 2 Cr 14.14; 17.10; cf. Jue 5.20). 
10. 11.8 Bezec: poblacin situada al oeste del Jordn, frente a Jabes de Galaad. 
11. 11.8 La mencin por separado de Israel y de Jud indica que la redaccin definitiva de este relato se hizo despus de la divisin de la monarqua (cf. 1 R 12.1-25). 
12. 11.14 Gilgal: Vase Jos 4.19 nota f. 
13. 11.15 Ofrendas de paz: Cf. Lv 3. 

1 Samuel 12


Discurso de Samuel al pueblo 

1 [1] Dijo Samuel a todo Israel: 
--He odo vuestra voz en todo cuanto me habis dicho, y os he dado un rey. 2 Ahora, pues, ah tenis al rey que ha de guiaros. Yo soy ya viejo y estoy lleno de canas; pero mis hijos estn con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este da. 3 Aqu estoy; atestiguad contra m delante de Jehov y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno o si de alguien he aceptado soborno para cerrar los ojos; y os lo restituir.[2] 
4 --Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado nada de manos de ningn hombre --dijeron ellos. 
5 l les dijo: 
--Jehov es testigo contra vosotros, y su ungido tambin es testigo en este da, que no habis hallado cosa alguna en mis manos. 
--As es --respondieron ellos. 
6 Entonces Samuel dijo al pueblo: 
--Jehov, que design a Moiss y a Aarn,[3] y sac a vuestros padres de la tierra de Egipto, es testigo. 7 Ahora, pues, aguardad, y discutir con vosotros delante de Jehov acerca de todos los hechos de salvacin que Jehov ha hecho con vosotros y con vuestros padres. 8 Cuando Jacob entr en Egipto y vuestros padres clamaron a Jehov,[4] Jehov envi a Moiss y a Aarn, los cuales sacaron a vuestros padres de Egipto y los hicieron habitar en este lugar. 9 Pero ellos olvidaron a Jehov su Dios y l los entreg en manos de Ssara,[5] jefe del ejrcito de Hazor, en manos de los filisteos[6] y en manos del rey de Moab,[7] que les hicieron guerra. 10 Ellos clamaron a Jehov, y dijeron: "Hemos pecado, porque hemos dejado a Jehov y hemos servido a los baales y a Astarot;[8] lbranos ahora, pues, de manos de nuestros enemigos, y te serviremos".[9] 
11 "Entonces Jehov envi a Jerobaal,[10] a Barac,[11] a Jeft[12] y a Samuel,[13] y os libr de manos de los enemigos que os rodeaban, y habitasteis seguros. 12 Pero cuando visteis que Nahas, rey de los hijos de Amn, vena contra vosotros, me dijisteis: "No, que reine sobre nosotros un rey",[14] siendo as que Jehov, vuestro Dios, era vuestro rey. 13 Ahora, pues, aqu tenis al rey que habis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehov os ha dado un rey. 14 Si temis a Jehov y lo servs, si escuchis su voz y no sois rebeldes a la palabra de Jehov, si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servs a Jehov, vuestro Dios, haris bien. 15 Pero si no escuchis la voz de Jehov, si os rebelis contra sus mandatos, la mano de Jehov estar contra vosotros como estuvo contra vuestros padres. 
16 "Esperad an ahora y mirad esta gran cosa que Jehov har ante vuestros ojos. 17 No es ahora la siega del trigo? Yo clamar a Jehov, y l dar truenos y lluvias, para que conozcis y veis cun grande es la maldad que habis cometido ante los ojos de Jehov pidiendo para vosotros un rey. 
18 Luego clam Samuel a Jehov, y Jehov dio truenos y lluvias en aquel da; y todo el pueblo sinti un gran temor de Jehov y de Samuel. 19 Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: 
--Ruega por tus siervos a Jehov, tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos aadido este mal de pedir un rey para nosotros. 
20 Pero Samuel dijo al pueblo: 
--No temis; vosotros habis hecho todo este mal; pero con todo eso no dejis de seguir en pos de Jehov, sino servidle con todo vuestro corazn. 21 No os apartis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. 22 Pues Jehov no desamparar a su pueblo, por su gran nombre; porque Jehov ha querido haceros pueblo suyo.[15] 23 As que, lejos de m pecar contra Jehov dejando de rogar por vosotros; antes os instruir en el camino bueno y recto. 24 Solamente temed a Jehov y servidle de verdad con todo vuestro corazn, pues habis visto cun grandes cosas ha hecho por vosotros. 25 Pero si perseveris en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceris. 
						 NOTAS:

1. 12.1-25 Con esta despedida de Samuel se cierra la poca de los jueces y comienza el perodo monrquico. El discurso es una reflexin sobre los hechos pasados (cf. v. 6-13) y una exhortacin para el futuro (cf. v. 14-15). Como todos los pasajes claves que sealan el comienzo o el trmino de cada etapa importante en la historia de Israel, este "testamento" de Samuel refleja las ideas y el lenguaje tpicos de Deuteronomio (cf. Jos 1; 23; 1 R 8.14-53; 2 R 17.7-23). 
2. 12.3 La conducta de Samuel ha sido exactamente opuesta a la de sus hijos (1 S 8.3). 
3. 12.6 Moiss... Aarn: Cf. Ex 6.26. 
4. 12.8 Clamaron a Jehov: Cf. Ex 2.23; Dt 26.7. 
5. 12.9 Ssara: Jue 4.2. 
6. 12.9 En manos de los filisteos: Cf. Jue 13.1. 
7. 12.9 Del rey de Moab: Jue 3.12. 
8. 12.10 Baales... Astarot: Vanse Jue 2.13 n.; 3.7 nota c. 
9. 12.10 Hemos pecado... serviremos: Jue 10.10-16. 
10. 12.11 Jerobaal: Jue 6.32. 
11. 12.11 Barac: Heb. Bedn, nombre que no vuelve a aparecer en ningn otro pasaje del AT. Algunos suponen que el texto original deca Abdn (Jue 12.13), ya que las consonantes de los dos nombres son las mismas. 
12. 12.11 Jeft: Jue 11.29. 
13. 12.11 Samuel: 1 S 3.20. 
14. 12.12 1 S 8.19. 
15. 12.22 Jehov ha querido haceros pueblo suyo: Cf. Dt 26.17-18; 27.9; Sal 94.14. 

1 Samuel 13


3. LUCES Y SOMBRAS DEL REINADO DE SAL (13.1--15.35)



Guerra contra los filisteos

1 Haba ya reinado Sal un ao,[1] y cuando llevaba reinando dos aos sobre Israel, 2 escogi a tres mil hombres de Israel; estaban con Sal dos mil en Micmas y en el monte Bet-el, y mil estaban con Jonatn en Gabaa de Benjamn, y envi al resto del pueblo cada uno a sus tiendas.[2] 3 Jonatn atac a la guarnicin de los filisteos que haba en el collado, y lo supieron los filisteos. Entonces Sal hizo tocar trompeta por todo el pas, diciendo: "Que oigan los hebreos!" 
4 Cuando todo Israel supo que se deca: "Sal ha atacado a la guarnicin de los filisteos", y tambin que Israel se haba hecho odioso a los filisteos, se reuni el pueblo tras Sal en Gilgal. 5 Se concentraron entonces los filisteos para pelear contra Israel: treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo, y pueblo numeroso como la arena que est a la orilla del mar. Luego subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avn.[3] 
6 Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en peligro (porque el pueblo estaba en grave aprieto), se escondieron en cuevas, en fosos, en peascos, en rocas y en cisternas. 7 Algunos de los hebreos[4] pasaron el Jordn hacia la tierra de Gad y de Galaad; pero Sal permaneca an en Gilgal, y todo el pueblo iba tras l temblando. 8 Esper siete das, conforme al plazo que Samuel[5] haba fijado, pero Samuel no llegaba a Gilgal y el pueblo se desbandaba. 9 Entonces dijo Sal: 
--Traedme el holocausto y las ofrendas de paz. 
Y ofreci el holocausto.[6] 
10 Cuando l acababa de ofrecer el holocausto, vio a Samuel que vena; y Sal sali a su encuentro para saludarlo. 11 Samuel dijo: 
--Qu has hecho? 
Sal respondi: 
--Porque vi que el pueblo se desbandaba y que t no venas dentro del plazo sealado, mientras los filisteos estaban ya concentrados en Micmas, 12 me dije: "Ahora descendern los filisteos contra m a Gilgal y yo no he implorado el favor de Jehov". As que me vi forzado a ofrecer el holocausto. 
13 Entonces Samuel dijo a Sal: 
--Locamente has actuado; si hubieras guardado el mandamiento que Jehov, tu Dios, te haba ordenado, Jehov habra confirmado tu reino sobre Israel para siempre. 14 Pero ahora tu reino no ser duradero. Jehov se ha buscado un hombre conforme a su corazn,[7] al cual ha designado para que sea prncipe sobre su pueblo, por cuanto t no has guardado lo que Jehov te mand. 
15 Samuel se levant y subi de Gilgal a Gabaa de Benjamn. 
Sal cont la gente que se hallaba con l, y eran como seiscientos hombres. 16 Sal, su hijo Jonatn, y el pueblo que con ellos se hallaba, se quedaron en Gabaa de Benjamn, mientras los filisteos acampaban en Micmas. 17 Entonces sali una avanzada del campamento de los filisteos en tres escuadrones; un escuadrn marchaba por el camino de Ofra[8] hacia la tierra de Sual, 18 otro escuadrn marchaba hacia Bet-horn, y el tercer escuadrn marchaba hacia la regin[9] que mira al valle de Zeboim, hacia el desierto. 
19 En toda la tierra de Israel no se hallaba herrero,[10] porque los filisteos haban dicho: "Para que los hebreos no hagan espada o lanza". 20 Por lo cual todos los de Israel tenan que acudir a los filisteos para afilar cada uno la reja de su arado, su azadn, su hacha o su hoz. 21 El precio era un pim[11] por las rejas de arado y por los azadones, y la tercera parte de un siclo por afilar las hachas[12] y por componer las aguijadas. 22 As aconteci que en el da de la batalla ninguno de los del pueblo que estaban con Sal y Jonatn tena en sus manos una espada o una lanza, excepto Sal y Jonatn, su hijo, que s las tenan. 23 Mientras tanto, un destacamento de los filisteos avanz hasta el paso de Micmas. 
						 NOTAS:

1. 13.1 Haba ya reinado Sal un ao: otra posible traduccin: Sal era mayor de edad. El texto hebreo no indica la edad de Sal. 
2. 13.2 Los lugares que aqu se mencionan se encontraban a unos pocos km al norte de Jerusaln. 
3. 13.5 Bet-avn, nombre que en hebreo significa Casa de iniquidad, es una designacin despectiva de Bet-el (Os 4.15; 5.8; 10.5; cf. 1 R 12.28-33). 
4. 13.7 Algunos de los hebreos: traduccin probable. Heb. y hebreos. 
5. 13.8 1 S 10.8. 
6. 13.9 Acerca de los sacrificios ofrecidos antes de entrar en combate, cf. 1 S 7.9; Sal 20.3. 
7. 13.14 Un hombre conforme a su corazn: es decir, David; 1 S 16.12. Cf. Hch 13.22. 
8. 13.17 Ofra estaba situada al norte de Micmas. 
9. 13.18 La regin: lit. la frontera. 
10. 13.19 Alrededor de esta poca se iniciaba en Palestina la edad de hierro. Al parecer, los filisteos aprendieron de los hititas los secretos de la forja de ese metal. El monopolio de este adelanto tcnico los pona en ventaja con respecto a los israelitas, que todava se encontraban en la edad de bronce. 
11. 13.21 Pim: El trmino se refiere probablemente a una piedra que serva de pesa y equivala a unos 7.5 g. Esta medida no vuelve a encontrarse en el AT. 
12. 13.21 La tercera parte de un siclo por afilar las hachas: traduccin probable. Otra posible traduccin: y las horquillas y las hachas. 

1 Samuel 14

1 Aconteci un da, que Jonatn hijo de Sal, dijo al criado que le traa las armas: 
"Ven y pasemos a la guarnicin de los filisteos, que est de aquel lado". 
Pero no lo hizo saber a su padre. 2 Sal se hallaba al extremo de Gabaa,[1] debajo de un granado que hay en Migrn,[2] y las gentes que estaban con l eran como seiscientos hombres. 3 Ahas hijo de Ahitob, hermano de Icabod hijo de Finees hijo de El, sacerdote de Jehov en Silo, llevaba el efod.[3] 
El pueblo no saba que Jonatn se haba ido.[4] 4 Entre los desfiladeros por donde Jonatn procuraba pasar a la guarnicin de los filisteos, haba un peasco agudo de un lado, y otro del otro lado; uno se llamaba Boses y el otro Sene. 5 El primer peasco estaba situado al norte, hacia Micmas, y el segundo al sur, hacia Gabaa. 6 Dijo, pues, Jonatn a su paje de armas: 
--Ven, pasemos a la guarnicin de estos incircuncisos;[5] quiz haga algo Jehov por nosotros, pues no es difcil para Jehov dar la victoria, sea con muchos o con pocos.[6] 
7 Su paje de armas le respondi: 
--Haz todo lo que tu corazn te dicte; ve, pues aqu estoy a tu disposicin. 
8 Dijo entonces Jonatn: 
--Vamos a pasar hacia esos hombres para que ellos nos vean. 9 Si nos dicen: "Esperad hasta que lleguemos a vosotros", entonces nos quedaremos en nuestro lugar, y no subiremos adonde estn ellos. 10 Pero si nos dicen: "Subid hacia nosotros", entonces subiremos, porque Jehov los ha entregado en nuestras manos; esto nos servir de seal.[7] 
11 Los dos se dejaron ver por la guarnicin de los filisteos, y estos dijeron: "Mirad los hebreos[8] que salen de las cavernas donde se haban escondido". 12 Y los hombres de la guarnicin, dirigindose a Jonatn y a su paje de armas, les dijeron: 
"Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa". 
Entonces Jonatn dijo a su paje de armas: 
"Sube detrs de m, porque Jehov los ha entregado en manos de Israel". 
13 Subi Jonatn trepando con sus manos y sus pies, seguido de su paje de armas. A los que caan delante de Jonatn, su paje de armas, que iba detrs de l, los remataba. 14 En esta primera matanza que hicieron Jonatn y su paje de armas cayeron como veinte hombres, y todo en el espacio de una media yugada de tierra. 15 Cundi el pnico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnicin; a los que haban salido en la avanzada tambin los asalt el pnico, y la tierra tembl; hubo, pues, gran consternacin.[9] 
16 Los centinelas de Sal vieron desde Gabaa de Benjamn cmo la multitud estaba turbada, iba de un lado a otro y se dispersaba. 17 Entonces Sal dijo al pueblo que estaba con l: 
"Pasad ahora revista y ved quin se haya ido de los nuestros". 
Pasaron revista, y vieron que faltaban Jonatn y su paje de armas. 18 Entonces Sal dijo a Ahas: 
"Trae el Arca de Dios". 
Porque el Arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. 
19 Pero aconteci que mientras an hablaba Sal con el sacerdote, el alboroto que haba en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo cada vez ms. Entonces dijo Sal al sacerdote: "Detn tu mano". 
20 Luego Sal reuni a todo el pueblo que con l estaba y llegaron hasta el lugar de la batalla. All vieron que cada uno haba desenvainado su espada contra su compaero y que haba gran confusin. 21 Los hebreos que desde tiempo antes haban estado con los filisteos, y que desde los alrededores haban subido con ellos al campamento, se pusieron tambin del lado de los israelitas que estaban con Sal y con Jonatn. 22 Asimismo todos los israelitas que se haban escondido en los montes de Efran, al oir que los filisteos huan, tambin los persiguieron en aquella batalla, 23 que se extendi hasta Bet-Avn. As salv Jehov aquel da a Israel. 
24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel da, porque Sal haba hecho jurar al pueblo, diciendo: "Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que me haya vengado de mis enemigos, sea maldito". Y nadie haba probado bocado.[10] 25 Todo el pueblo[11] lleg a un bosque, donde haba miel en la superficie del campo. 26 Entr, pues, el pueblo en el bosque, y vieron que all corra la miel; pero no hubo quien la probara, porque el pueblo tema al juramento. 27 Jonatn, que no haba odo cuando su padre haba hecho jurar al pueblo, alarg la punta de una vara que traa en su mano, la moj en un panal de miel y se llev la mano a la boca. Entonces se le aclararon los ojos. 
28 Uno del pueblo le habl, diciendo: 
--Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo: "Maldito sea el hombre que tome hoy alimento". Y el pueblo desfalleca. 
29 Respondi Jonatn: 
--Mi padre ha turbado al pas. Ved ahora cmo han sido aclarados mis ojos por haber probado un poco de esta miel. 30 Cunto ms si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botn tomado a sus enemigos? No hubiera sido mayor el estrago entre los filisteos? 
31 Aquel da derrotaron a los filisteos desde Micmas hasta Ajaln, pero el pueblo estaba muy cansado. 32 As que el pueblo se lanz sobre el botn, tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comi con la sangre. 33 Entonces le avisaron a Sal: 
--El pueblo est pecando contra Jehov, porque come carne con sangre.[12] 
l dijo: 
--Vosotros habis sido infieles! Rodadme ahora ac una piedra grande.[13] 34 Esparcos por el pueblo --aadi--, y decidles que me traiga cada uno su vaca y cada cual su oveja; degolladlas aqu y comed, sin pecar contra Jehov por comer la carne con la sangre. 
Aquella noche cada uno llev su propio buey y lo sacrificaron all. 35 Edific Sal un altar a Jehov, y ese fue el primero que edific a Jehov. 
36 Dijo Sal: 
--Descendamos esta noche contra los filisteos y los saquearemos hasta la maana; no dejaremos de ellos ninguno. 
Ellos dijeron: 
--Haz lo que bien te parezca. 
Dijo luego el sacerdote: 
--Acerqumonos aqu a Dios. 
37 Y Sal consult a Dios: "Debo descender tras los filisteos? Los entregars en manos de Israel?" 
Pero Jehov no le dio respuesta aquel da. 38 Entonces dijo Sal: 
--Venid ac todos los principales del pueblo, averiguad y ved en qu ha consistido este pecado de hoy. 39 Vive Jehov!, que ha salvado a Israel, que aunque se trate de mi hijo Jonatn, de seguro morir. 
Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiera. 40 Dijo luego a todo Israel: 
--Vosotros estaris a un lado, y yo y Jonatn, mi hijo, estaremos al otro lado. 
--Haz lo que bien te parezca --respondi el pueblo a Sal. 
41 Entonces dijo Sal a Jehov, Dios de Israel: 
--Da a conocer la verdad. 
La suerte cay sobre Jonatn y Sal, y el pueblo qued libre. 
42 Sal dijo: 
--Echad suertes entre m y mi hijo Jonatn. 
Y la suerte cay sobre Jonatn. 43 Entonces Sal dijo a Jonatn: 
--Cuntame lo que has hecho. 
Jonatn respondi: 
--Ciertamente gust un poco de miel con la punta de la vara que traa en mi mano; y he de morir? 
44 Sal le dijo: 
--Traiga Dios sobre m el peor de los castigos,[14] si no te hago morir, Jonatn. 
45 Pero el pueblo dijo a Sal: 
--Ha de morir Jonatn, el que ha logrado esta gran victoria en Israel? No ser as! Vive Jehov! que no caer en tierra ni un cabello de su cabeza, pues lo hizo con ayuda de Dios. 
As el pueblo libr de morir a Jonatn. 46 Sal dej de perseguir a los filisteos, y los filisteos se fueron a su tierra. 
47 Despus de haber tomado posesin del reino de Israel, Sal hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amn, contra Edom, contra los reyes de Soba y contra los filisteos; dondequiera que iba, sala vencedor.[15] 48 Reuni un ejrcito,[16] derrot a Amalec[17] y libr a Israel de manos de los que lo saqueaban. 
49 Los hijos de Sal fueron Jonatn, Isi[18] y Malquisa. Los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical. 50 El nombre de la mujer de Sal era Ahinoam, hija de Ahimaas. El nombre del general de su ejrcito era Abner hijo de Ner, to de Sal. 51 Porque Cis, padre de Sal, y Ner, padre de Abner, fueron hijos de Abiel. 
52 Todo el tiempo de Sal hubo guerra encarnizada contra los filisteos; y a todo el que Sal vea que era hombre esforzado y apto para combatir, lo reclutaba para s.[19] 
						 NOTAS:

1. 14.2 Al extremo de Gabaa: otra posible traduccin: en el extremo de una colina. 
2. 14.2 Migrn: otra posible traduccin: Un lugar donde trillaban trigo. Migrn (Is 10.28) es un lugar localizado en la regin de Micmas. 
3. 14.3 El efod: Vase 1 S 2.18 n. 
4. 14.3 Para los nombres citados aqu, cf. 1 S 1.3; 4.1b-22; 22.9,11-12,20. 
5. 14.6 Incircuncisos: expresin despectiva con la que se sola designar a los filisteos (vase Jue 14.3 nota c). 
6. 14.6 Cf. Jue 7.2-8; 1 S 17.45-47. 
7. 14.10 Cf. Gn 24.14. 
8. 14.11 Los hebreos: Vase Gn 14.13 nota k. Los antiguos israelitas no se designaban a s mismos con este nombre. Este se encuentra siempre en boca de extranjeros, generalmente en tono despectivo. Cf. Gn 39.17. 
9. 14.15 Gran consternacin: Vase 1 S 11.7 n. 
10. 14.24 Sal consideraba que esta era una guerra santa. Por eso dispuso un ayuno general y obligatorio, a fin de que el Seor le concediera la victoria. Sin embargo, el contexto sugiere que esa no era la voluntad de Dios (cf. v. 45). 
11. 14.25 Todo el pueblo: es decir, el ejrcito. 
12. 14.33 Acerca de la prohibicin de comer carne con sangre, cf. Lv 19.26; Dt 12.16,23-27. 
13. 14.33 Sobre una piedra grande se poda desangrar completamente al animal sacrificado, cosa que no poda hacerse dejando al animal tendido en el suelo (cf. v. 32). 
14. 14.44 Traiga Dios sobre m el peor de los castigos: Vase 1 S 3.17 n. 
15. 14.47 Sala vencedor: segn la versin griega (LXX). Heb. haca el mal (cf. 2 S 8.6,14). 
16. 14.48 Reuni un ejrcito: otra posible traduccin: actu con valenta. 
17. 14.47-48 Los pueblos aqu mencionados rodeaban completamente las fronteras de Israel: Amn y Moab al este, Edom al sudeste, Amalec al sudoeste, los filisteos al oeste y Soba al norte. Vase ndice de mapas. 
18. 14.49 Isi es el mismo personaje conocido como Is-boset (2 S 2.8) y Es-baal (1 Cr 8.33). Vase 1 S 31.2 n. 
19. 14.47-52 En varias partes de los libros de Samuel se dan resmenes como el de estos v. Cf. 1 S 7.13-17; 2 S 2.8-11; 3.2-5; 5.4-5,13-16; 8.1-14,15-18; 20.23-26. 

1 Samuel 15


Sal desobedece y es desechado

1 Un da Samuel dijo a Sal: 
--Jehov me envi[1] a que te ungiera rey sobre su pueblo Israel;[2] ahora, pues, escucha las palabras de Jehov. 2 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: "Yo castigar lo que Amalec[3] hizo a Israel, cortndole el camino cuando suba de Egipto. 3 Ve, pues, hiere a Amalec, destruye[4] todo lo que tiene y no te apiades de l; mata hombres, mujeres y nios, aun los de pecho, y vacas, ovejas, camellos y asnos". 
4 Sal convoc, pues, al pueblo y les pas revista en Telaim:[5] doscientos mil de a pie y diez mil hombres de Jud. 5 Vino Sal a la ciudad de Amalec y se embosc en el valle. 6 Entonces dijo Sal a los ceneos:[6] 
"Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel cuando suban de Egipto". 
Se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec. 7 Y Sal derrot a los amalecitas desde Havila[7] hasta llegar a Shur, que est al oriente de Egipto. 8 Captur vivo a Agag, rey de Amalec, y a todo el pueblo lo mat a filo de espada. 9 Pero Sal y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; pero destruyeron todo lo que era vil y despreciable. 
10 Vino luego esta palabra de Jehov a Samuel:[8] 
11 "Me pesa haber hecho rey a Sal, porque se ha apartado de m y no ha cumplido mis palabras".[9] 
Se apesadumbr Samuel y clam a Jehov toda aquella noche. 12 Madrug Samuel para ir al encuentro de Sal por la maana; y avisaron a Samuel: "Sal llega a Carmel y se ha erigido un monumento; despus se dio vuelta y sigui adelante para bajar a Gilgal".[10] 13 Vino, pues, Samuel a Sal, y Sal le dijo: 
--Bendito seas t de Jehov; yo he cumplido la palabra de Jehov. 
14 --Pues qu balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis odos? --pregunt entonces Samuel. 
15 --De Amalec las han trado; porque el pueblo perdon lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehov tu Dios, pero lo dems lo destruimos --respondi Sal. 
16 Entonces dijo Samuel a Sal: 
--Djame que te anuncie lo que Jehov me ha dicho esta noche. 
--Habla --le respondi l. 
17 Y dijo Samuel: 
--Aunque a tus propios ojos eras pequeo,[11] no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehov te ha ungido rey sobre Israel? 18 Jehov te envi en misin y te ha dicho: "Ve, destruye a los pecadores de Amalec y hazles guerra hasta que los acabes". 19 Por qu, pues, no has odo la voz de Jehov? Por qu te has lanzado sobre el botn y has hecho lo malo ante los ojos de Jehov? 
20 Sal respondi a Samuel: 
--Al contrario, he obedecido la voz de Jehov! Fui a la misin que Jehov me envi, traje a Agag, rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. 21 Pero el pueblo tom del botn ovejas y vacas, lo mejor del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehov, tu Dios, en Gilgal. 
22 Entonces Samuel dijo: 
    --Acaso se complace Jehovtanto en los holocaustos y sacrificios 
    como en la obedienciaa las palabras de Jehov? 
    Mejor es obedecer que sacrificar; 
    prestar atencin mejor esque la grasa de los carneros.[12] 
    23 Como pecado de adivinacin[13] es la rebelin, 
    como dolos e idolatra la obstinacin. 
    Por cuanto rechazastela palabra de Jehov, 
    tambin l te ha rechazadopara que no seas rey.[14] 
24 Sal dijo a Samuel: 
--He pecado, pues he desobedecido el mandamiento de Jehov y tus palabras, porque tem al pueblo y consent a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado. 25 Vuelve conmigo para que adore a Jehov. 
26 --No volver contigo, porque rechazaste la palabra de Jehov y Jehov te ha rechazado para que no seas rey sobre Israel[15] --respondi Samuel a Sal. 
27 Samuel se volvi para irse, pero l se asi de la punta de su manto, y este se desgarr. 28 Entonces Samuel le dijo: 
--Jehov ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel y lo ha dado a un prjimo tuyo mejor que t.[16] 29 Adems, el que es la Gloria de Israel no mentir ni se arrepentir, porque no es hombre para que se arrepienta.[17] 
30 --Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo[18] y delante de Israel, y que vuelvas conmigo para que adore a Jehov, tu Dios --dijo Sal. 
31 Volvi Samuel en compaa de Sal, y ador Sal a Jehov. 
32 Despus dijo Samuel: 
"Traedme a Agag, rey de Amalec". 
Agag vino hacia l alegremente. Y deca:[19] "Ciertamente ya pas la amargura de la muerte". 
33 Samuel dijo: 
"Como tu espada dej a las mujeres sin hijos, as tu madre quedar privada de su hijo entre las mujeres". 
Entonces Samuel cort en pedazos a Agag delante de Jehov en Gilgal. 34 Se fue luego Samuel a Ram, y Sal subi a su casa en Gabaa de Sal. 35 Nunca ms vio Samuel a Sal en toda su vida. Y lloraba Samuel por Sal, porque Jehov se haba arrepentido de haberlo hecho rey de Israel. 
						 NOTAS:

1. 15.1 Jehov me envi: frmula habitual con la que sola iniciarse el mensaje de un profeta (Jue 6.8; 2 S 12.1; 2 R 2.2). 
2. 15.1 Cf. 1 S 10.1. 
3. 15.2 Amalec: Vase Ex 17.8 nota g, y cf. Dt 25.17-19. 
4. 15.3 Destruye: El verbo hebreo se refiere propiamente a la accin de consagrar a Dios, por medio del exterminio completo, las personas, animales y objetos obtenidos como botn de guerra. Acerca de esta prctica conocida con el nombre de herem, vase Nm 21.2 n. 
5. 15.4 Telaim: poblacin mencionada en Jos 15.24 con el nombre de Telem, que se encontraba probablemente en la regin del Neguev. 
6. 15.6 Los ceneos: Vase Jue 1.16 nota q. 
7. 15.7 Se desconoce la localizacin exacta de Havila (cf. Gn 25.18). Algunos relacionan ese sitio con el ro o arroyo de Egipto (Gn 15.18; Jos 15.4); otros, de acuerdo con Gn 10.29-30, piensan que se encontraba en los confines de Arabia. 
8. 15.10 Vino... palabra de Jehov a Samuel: Cf. 2 S 7.4; 1 R 12.22; 13.20. 
9. 15.11 Me pesa... mis palabras: El amor de Dios espera ser correspondido, y por eso l no permanece indiferente ante las acciones de los seres humanos (cf., p.e., Jer 18.7-10). Si estos no obedecen sus mandatos o no cumplen debidamente la misin que se les haba confiado, l no puede menos que actuar en consecuencia (cf. Sal 50.16-21; Jer 26.3,13,19). Vase tambin Am 7.3 n. 
10. 15.12 Carmel, lugar situado al sur de Hebrn; no debe ser confundido con el monte Carmelo, que est bastante ms al norte (vase 1 R 18.19 n.). Cf. Jos 15.55; 1 S 25.2. 
11. 15.17 Pequeo: 1 S 9.21. 
12. 15.22 Cf. Pr 21.3; Os 6.6; Am 5.22-24. 
13. 15.23 Cf. Dt 18.10. 
14. 15.22-23 Estos v. expresan una de las ideas fundamentales del AT, en especial de los escritos profticos. Vase Sal 40.6 nota f. 
15. 15.26 Cf. 1 S 13.13-14. 
16. 15.28 Tanto aqu como en 1 S 13.14 se hace alusin a David, sucesor de Sal. 
17. 15.29 Cf. Nm 23.19. Esta aclaracin tiene el propsito de prevenir contra una interpretacin excesivamente literal de los v. 11 y 35, acerca del "pesar" y el "arrepentimiento" de Dios. Vase 1 S 15.11 n. 
18. 15.30 Ancianos de mi pueblo: Vase 1 S 8.4 n. 
19. 15.32 Alegremente. Y deca: otra posible traduccin: con recelo ante Samuel, aunque pensaba. 

1 Samuel 16


4. DAVID, UNGIDO REY PARA SUCEDER A SAL (16.1--31.13)



Samuel unge a David 

1 [1] Dijo Jehov a Samuel: 
--Hasta cundo llorars por Sal, habindolo yo rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven, te enviar a Isa de Beln, porque de entre sus hijos me he elegido un rey. 
2 Samuel pregunt: 
--Cmo ir? Si Sal lo supiera, me matara. 
Jehov respondi: 
--Toma contigo una becerra de la vacada, y di: "A ofrecer sacrificio a Jehov he venido". 3 Invita a Isa al sacrificio y yo te ensear lo que has de hacer; me ungirs al que yo te diga. 
4 Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehov. Luego que l lleg a Beln, los ancianos de la ciudad[2] salieron a recibirlo con miedo, y le preguntaron: 
--Es pacfica tu venida? 
5 --S, vengo a ofrecer sacrificio a Jehov; santificaos[3] y venid conmigo al sacrificio --respondi l. 
Luego santific l a Isa y a sus hijos, y los invit al sacrificio. 6 Aconteci que cuando ellos vinieron, vio l a Eliab, y se dijo: "De cierto delante de Jehov est su ungido". 
7 Pero Jehov respondi a Samuel: 
--No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehov no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que est delante de sus ojos, pero Jehov mira el corazn. 
8 Entonces llam Isa a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: 
--Tampoco a este ha escogido Jehov. 
9 Hizo luego pasar Isa a Sama. Pero Samuel dijo: 
--Tampoco a este ha elegido Jehov. 
10 Hizo luego pasar Isa siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isa: 
--Jehov no ha elegido a estos. 
11 Entonces dijo Samuel a Isa: 
--Son estos todos tus hijos? 
Isa respondi: 
--Queda an el menor, que apacienta las ovejas. 
Y dijo Samuel a Isa: 
--Enva por l, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que l venga aqu. 
12 Envi, pues, por l, y lo hizo entrar. Era rubio, de hermosos ojos y de buen parecer.[4] Entonces Jehov dijo: 
"Levntate y ngelo, porque este es". 
13 Samuel tom el cuerno del aceite y lo ungi en medio de sus hermanos. A partir de aquel da vino sobre David el espritu de Jehov.[5] Se levant luego Samuel y regres a Ram. 

David entra al servicio de Sal

14 El espritu de Jehov se apart de Sal, y un espritu malo de parte de Jehov lo atormentaba. 15 Y los criados de Sal le dijeron: 
--Mira, un espritu malo de parte de Dios te atormenta. 16 Diga, pues, nuestro seor a tus siervos que estn en tu presencia, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando est sobre ti el espritu malo de parte de Dios, toque con su mano y tengas alivio. 
17 Sal respondi a sus criados: 
--Buscadme ahora, pues, a alguno que toque bien, y tradmelo. 
18 Entonces uno de los criados respondi: 
--He visto a un hijo de Isa de Beln que sabe tocar; es valiente y vigoroso, hombre de guerra, prudente en sus palabras, hermoso, y Jehov est con l. 
19 Entonces Sal envi mensajeros a Isa, diciendo: "Envame a David tu hijo, el que est con las ovejas". 20 Y tom Isa un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envi a Sal por medio de David, su hijo. 21 David se present ante Sal y se puso a su servicio. Sal lo am mucho y lo hizo su paje de armas. 22 Luego mand a decir a Isa: "Te ruego que David se quede conmigo, pues ha hallado gracia a mis ojos".[6] 23 As, cuando el espritu malo de parte de Dios vena sobre Sal, David tomaba el arpa y la tocaba. Sal se aliviaba y se senta mejor, y el espritu malo se apartaba de l. 
						 NOTAS:

1. 16.1--31.13 La siguiente seccin comienza con la presentacin de David y termina con el pattico relato de la muerte de Sal (cap. 31). En ella se enfrentan dos caracteres y dos destinos opuestos: David, que emprende una brillante y ascendente carrera, y Sal, que se precipita cada vez ms hacia su trgico fin. Junto a ellos aparece un tercer personaje: Jonatn, el amigo y aliado incondicional de David. 
2. 16.4 Ancianos de la ciudad: Vase 1 S 8.4 n. 
3. 16.5 Santificaos: Cf. Ex 19.10; Jos 3.5. 
4. 16.12 Buen parecer: Vase 1 S 9.2 n. 
5. 16.13 Vino sobre David el espritu de Jehov: En 1 S 10.6,10 se dice lo mismo de Sal. La expresin a partir de aquel da indica que el espritu de Jehov estaba presente en David de forma permanente. 
6. 16.22 Ha hallado gracia a mis ojos: En estos caps. se hace resaltar el hecho de que David era querido por todos (cf. 18.1,5,16,28; 20.17). 

1 Samuel 17


David mata a Goliat

1 Los filisteos reunieron sus ejrcitos para la guerra, se congregaron en Soco, que es de Jud, y acamparon entre Soco y Azeca,[1] en Efes-damim. 2 Tambin Sal y los hombres de Israel se reunieron, acamparon en el valle de Ela,[2] y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos. 3 Los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, quedando el valle entre ellos. 4 Sali entonces del campamento de los filisteos un paladn llamado Goliat, oriundo de Gat,[3] que meda seis codos y un palmo de altura. 5 Llevaba un casco de bronce en su cabeza y vesta una coraza de malla; la coraza pesaba cinco mil siclos de bronce. 6 En sus piernas tena canilleras de bronce y una jabalina de bronce a la espalda. 7 El asta de su lanza era como un rodillo de telar y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro. Delante de l iba su escudero. 8 Goliat se par y dio voces a los escuadrones de Israel, dicindoles: 
--Para qu os habis puesto en orden de batalla? No soy yo el filisteo y vosotros los siervos de Sal? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra m. 9 Si l puede pelear conmigo y me vence, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo puedo ms que l y lo venzo, vosotros seris nuestros siervos y nos serviris. 10 Hoy yo he desafiado --aadi el filisteo-- al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 

Tabla - David

11 Al escuchar Sal y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron mucho miedo. 
12 David era hijo de aquel hombre efrateo, oriundo de Beln de Jud, llamado Isa, el cual tena ocho hijos. En tiempos de Sal este hombre era ya viejo, de edad muy avanzada,[4] 13 y los tres hijos mayores de Isa se haban ido a la guerra para seguir a Sal. Los nombres de sus tres hijos que se haban ido a la guerra eran: Eliab, el primognito, el segundo, Abinadab, y el tercero, Sama. 14 David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Sal, 15 pero David haba ido y vuelto, dejando a Sal, para apacentar las ovejas de su padre en Beln. 
16 Sala, pues, aquel filisteo por la maana y por la tarde, y as lo hizo durante cuarenta das. 
17 Y dijo Isa a David, su hijo: 
"Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado y estos diez panes; llvalo pronto al campamento a tus hermanos. 18 Estos diez quesos de leche los llevars al jefe de los mil; fjate si tus hermanos estn bien y trae algo de ellos como prenda". 
19 Mientras tanto, Sal, ellos, y todos los de Israel, estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. 
20 Se levant, pues, David de maana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isa le haba mandado. Lleg al campamento cuando el ejrcito sala en orden de batalla y daba el grito de combate. 21 Se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejrcito frente a ejrcito. 22 Entonces David dej su carga en manos del que guardaba el bagaje, y corri al ejrcito; cuando lleg pregunt por sus hermanos, si estaban bien. 23 Mientras hablaba con ellos, aquel paladn que se pona en medio de los dos campamentos, llamado Goliat, el filisteo de Gat, sali de entre las filas de los filisteos diciendo las mismas palabras, y lo oy David. 
24 Todos los hombres de Israel que vean a aquel hombre huan de su presencia y sentan gran temor. 25 Y cada uno de los de Israel deca: "No habis visto a aquel hombre que ha salido? l se adelanta para provocar a Israel. Al que lo venza, el rey le proporcionar grandes riquezas, le dar a su hija y eximir de tributos a la casa de su padre en Israel". 26 Entonces habl David a los que estaban junto a l, diciendo: 
--Qu harn al hombre que venza a este filisteo y quite el oprobio de Israel? Porque quin es este filisteo incircunciso[5] para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? 
27 El pueblo le repiti las mismas palabras, diciendo: "As se har al hombre que lo venza". 28 Al orlo hablar as con aquellos hombres, Eliab, su hermano mayor, se encendi en ira contra David y le dijo: 
--Para qu has descendido ac? A quin has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazn; has venido para ver la batalla. 
29 --Qu he hecho yo ahora? No es esto mero hablar? --dijo David. 
30 Y, apartndose de l, se dirigi a otros y les pregunt de igual manera; y el pueblo le dio la misma respuesta de antes. 31 Fueron odas las palabras que haba dicho David, y se lo contaron a Sal, que lo hizo venir. 32 Dijo David a Sal: 
--Que nadie se desanime a causa de ese; tu siervo ir y pelear contra este filisteo. 
33 Dijo Sal a David: 
--T no podrs ir contra aquel filisteo, y pelear con l, porque eres un muchacho, mientras que l es un hombre de guerra desde su juventud. 
34 David respondi a Sal: 
--Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre. Cuando vena un len o un oso, y se llevaba algn cordero de la manada, 35 sala yo tras l, lo hera y se lo arrancaba de la boca; y si se revolva contra m, le echaba mano a la quijada, lo hera y lo mataba. 36 Ya fuera len o fuera oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso ser como uno de ellos, porque ha provocado al ejrcito del Dios viviente. 37 Jehov --aadi David--, que me ha librado de las garras del len y de las garras del oso, l tambin me librar de manos de este filisteo. 
Dijo Sal a David: 
--Ve, y que Jehov sea contigo. 
38 Sal visti a David con sus ropas, puso sobre su cabeza un casco de bronce y lo cubri con una coraza. 39 Ci David la espada sobre sus vestidos y prob a andar, porque nunca haba hecho la prueba. Y dijo David a Sal: 
--No puedo andar con esto, pues nunca lo practiqu. 
Entonces David se quit aquellas cosas. 40 Luego tom en la mano su cayado y escogi cinco piedras lisas del arroyo, las puso en el saco pastoril, en el zurrn que traa, y con su honda en la mano se acerc al filisteo. 41 El filisteo fue avanzando y acercndose a David, precedido de su escudero. 42 Cuando el filisteo mir y vio a David, no lo tom en serio, porque era apenas un muchacho, rubio y de hermoso parecer.[6] 43 El filisteo dijo a David: 
--Soy yo un perro, para que vengas contra m con palos? 
Y maldijo a David invocando a sus dioses. 44 Dijo luego el filisteo a David: 
--Ven hacia m y dar tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. 
45 Entonces dijo David al filisteo: 
--T vienes contra m con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en el nombre de Jehov de los ejrcitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien t has provocado. 46 Jehov te entregar hoy en mis manos, yo te vencer y te cortar la cabeza. Y hoy mismo entregar tu cuerpo y los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, y sabr toda la tierra que hay Dios en Israel.[7] 47 Y toda esta congregacin sabr que Jehov no salva con espada ni con lanza, porque de Jehov es la batalla y l os entregar en nuestras manos. 
48 Aconteci que cuando el filisteo se levant y ech a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa y corri a la lnea de batalla contra el filisteo. 49 Meti David su mano en la bolsa, tom de all una piedra, la tir con la honda e hiri al filisteo en la frente. La piedra se le clav en la frente y cay a tierra sobre su rostro. 50 As venci David al filisteo con honda y piedra. Hiri al filisteo y lo mat, sin tener David una espada en sus manos. 51 Entonces corri David y se puso sobre el filisteo; tom su espada, la sac de la vaina, lo acab de matar, y le cort con ella la cabeza. 
Cuando los filisteos vieron muerto a su paladn, huyeron. 52 Se levantaron luego los de Israel y los de Jud, dieron gritos de guerra y siguieron tras los filisteos hasta el valle y hasta las puertas de Ecrn.[8] Muchos filisteos cayeron heridos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrn. 
53 Regresaron los hijos de Israel de perseguir a los filisteos, y saquearon su campamento. 54 Entonces David tom la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusaln,[9] pero sus armas las puso en su tienda. 
55 Cuando Sal vio a David que sala a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner, general del ejrcito:[10] 
--Abner, de quin es hijo ese joven? 
Abner respondi: 
56 --Vive tu alma!, oh rey, que no lo s. 
Y el rey dijo: 
--Pregunta de quin es hijo ese joven. 
57 Cuando David volvi de matar al filisteo, Abner lo tom y lo llev ante Sal. David llevaba en su mano la cabeza del filisteo. 58 Sal le pregunt: 
--Muchacho, de quin eres hijo? 
David respondi: 
--Soy hijo de tu siervo Isa de Beln. 
						 NOTAS:

1. 17.1 Soco y Azeca: dos poblaciones localizadas al sudoeste de Jerusaln (cf. Jos 15.35; 2 Cr 28.18). 
2. 17.2 El valle de Ela est situado al oeste de Beln, en la ruta natural que va desde la costa del Mediterrneo hasta las montaas de Jud. 
3. 17.4 Gat: Vase 1 S 6.17 n. 
4. 17.12 De edad muy avanzada: Heb. entrado en hombres. 
5. 17.26 Incircunciso: Vase 1 S 14.6 nota e. 
6. 17.42 De hermoso parecer: Vase 1 S 9.2 n. 
7. 17.46 Y sabr toda la tierra que hay Dios en Israel: Cf. Ex 9.14-16; Dt 4.34-35; Jos 4.23-24; 1 R 8.59-60; 2 R 19.19. 
8. 17.52 Ecrn: Vase 1 S 6.17 n. 
9. 17.54 Cuando se libr el combate entre David y Goliat, Jerusaln se hallaba en poder de los jebuseos. Fue precisamente David el que la conquist ms tarde, para convertirla en capital de su reino (2 S 5.6-9). 
10. 17.55 Abner: Cf. 1 S 14.50. 

1 Samuel 18


Pacto de Jonatn y David

1 Aconteci que cuando David acab de hablar con Sal, el alma de Jonatn qued ligada con la de David, y lo am Jonatn como a s mismo. 2 Aquel da Sal tom consigo a David y no lo dej volver a casa de su padre. 3 Hizo Jonatn un pacto con David, porque lo amaba como a s mismo. 4 Se quit Jonatn el manto que llevaba y se lo dio a David, as como otras ropas suyas, su espada, su arco y su cinturn. 
5 Y sala David a dondequiera que Sal lo enviaba, y se portaba prudentemente. Entonces lo puso Sal al frente de su gente de guerra, y era bien visto por todo el pueblo, y tambin por los siervos de Sal. 

Sal tiene celos de David

6 Aconteci que cuando volvan, despus de haber matado David al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel a recibir al rey Sal cantando y danzando con panderos, con cnticos de alegra y con instrumentos de msica.[1] 7 Mientras danzaban, las mujeres cantaban diciendo: 
    "Sal hiri a sus miles, 
    y David a sus diez miles".[2] 
8 Sal se enoj mucho y le desagradaron estas palabras, pues deca: 
"A David le dan diez miles, y a m miles; no le falta ms que el reino". 
9 Y desde aquel da Sal no mir con buenos ojos a David. 
10 Aconteci al otro da, que un espritu malo[3] de parte de Dios se apoder de Sal, y l deliraba en medio de la casa. David tocaba como otras veces. Sal tena la lanza en la mano. 11 Sal arroj la lanza, pensando: "Voy a clavar a David en la pared". Pero David lo evadi dos veces. 
12 Tema Sal a David, por cuanto Jehov estaba con l,[4] y de Sal se haba apartado; 13 por eso Sal lo alej de su lado y lo puso al frente de un millar de hombres. As David sala y entraba a la cabeza de sus hombres. 14 David se conduca prudentemente en todos sus asuntos y Jehov estaba con l. 15 Al ver Sal que se portaba tan prudentemente, tena temor de l. 16 Pero todo Israel y Jud amaba a David, pues sala y entraba a la cabeza de ellos. 
17 Entonces dijo Sal a David: 
--Voy a darte por mujer a Merab, mi hija mayor, con tal que me seas hombre valiente y pelees las batallas de Jehov. 
Pero Sal pensaba: "Que no sea mi mano la que se levante contra l, sino la mano de los filisteos". 
18 Pero David respondi a Sal: 
--Quin soy yo, qu es mi vida o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey? 
19 Cuando lleg el tiempo en que Merab, hija de Sal, deba ser entregada a David, fue dada por mujer a Adriel, el meholatita. 
20 Pero Mical, la otra hija de Sal, amaba a David. Le fue dicho a Sal, y a este le pareci bien, 21 porque pens: "Se la dar, pero ser para l un lazo que le har caer en manos de los filisteos". Dijo, pues, Sal a David por segunda vez: 
--T sers mi yerno hoy. 
22 Y mand Sal a sus siervos: 
--Hablad en secreto a David, dicindole: "He aqu el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; acepta ser, pues, yerno del rey". 
23 Los criados de Sal repitieron estas palabras a los odos de David. Y este les respondi: 
--Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey; yo, que soy un hombre pobre y de humilde condicin?[5] 
24 Los criados de Sal le informaron de la respuesta, diciendo: "Tales palabras ha dicho David". 25 Sal les dijo: 
--Decid as a David: "El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para vengarse de los enemigos del rey". 
Pero Sal pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos. 26 Cuando sus siervos comunicaron a David estas palabras, pareci bien a los ojos de David la cosa de ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliera, 27 se levant David, se fue con su gente y mat a doscientos hombres de los filisteos. Trajo David los prepucios de ellos y los entreg todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Entonces Sal le dio a su hija Mical por mujer. 
28 Al ver esto Sal, comprendi que Jehov estaba con David, y que su hija Mical lo amaba. 29 Por eso tuvo ms temor de David, y fue enemigo de David todos los das de su vida. 30 Salan en campaa los prncipes de los filisteos, y cada vez que salan, David tena ms xito que todos los siervos de Sal, por lo cual su nombre se hizo muy famoso. 
						 NOTAS:

1. 18.6 Instrumentos de msica: lit. terceros, instrumento musical difcil de identificar. Quiz se trata de tringulos o liras de tres cuerdas. 
2. 18.7 Cf. 1 S 21.11; 29.5. 
3. 18.10 Un espritu malo: Cf. 1 S 16.14. 
4. 18.12 Jehov estaba con l: Este tema se repite constantemente en los caps. que relatan los xitos de David y los contraponen a la reprobacin de Sal por parte de Dios (cf. 1 S 16.18; 17.37; 18.14,28-29; 20.12-13; 2 S 5.10). Vase Gn 26.3 n. 
5. 18.23 Cf. 1 S 9.21. 

1 Samuel 19


Sal trata de matar a David

1 Habl Sal a Jonatn, su hijo, y a todos sus siervos, para que mataran a David; pero Jonatn, hijo de Sal, amaba mucho a David, 2 y le avis diciendo: 
--Mi padre Sal procura matarte; por tanto, cudate hasta la maana, estte en lugar oculto y escndete. 3 Yo saldr y estar junto a mi padre en el campo donde t ests; hablar de ti a mi padre y te har saber lo que haya. 
4 Jonatn habl bien de David a su padre Sal, y le dijo: 
--No peque el rey contra su siervo David, porque ningn pecado ha cometido contra ti y, al contrario, sus obras han sido muy beneficiosas para ti, 5 pues l puso su vida en peligro para matar al filisteo, y Jehov le dio una gran victoria a todo Israel. T lo viste y te alegraste. Por qu, pues, vas a pecar contra sangre inocente, matando a David sin causa? 
6 Escuch Sal las palabras de Jonatn y jur: 
--Vive Jehov!, no morir. 
7 Llam entonces Jonatn a David y le cont todas estas palabras; l mismo llev a David ante Sal, y se qued a su servicio como antes. 
8 Despus hubo de nuevo guerra; sali David y pele contra los filisteos, les caus un gran estrago y huyeron ante l. 9 Pero el espritu malo[1] de parte de Jehov se apoder de Sal; y estando sentado en su casa con una lanza en la mano, mientras David tocaba, 10 Sal procur clavar a David con su lanza en la pared, pero l se apart de delante de Sal, y la lanza se clav en la pared. David huy y se puso a salvo aquella noche. 11 Sal envi luego mensajeros a casa de David para que lo vigilaran y lo mataran por la maana.[2] Pero Mical, su mujer, le avis a David: 
"Si no salvas tu vida esta noche, maana estars muerto". 
12 Descolg Mical a David por una ventana. l se fue y huy ponindose a salvo. 13 Tom luego Mical una estatua[3] y la puso sobre la cama, le acomod por cabecera una almohada de pelo de cabra[4] y la cubri con la ropa. 14 Cuando Sal envi mensajeros para capturar a David, ella dijo: "Est enfermo". 15 Volvi Sal a enviar mensajeros en busca de David, y les dijo: 
"Tradmelo en la cama para que lo mate". 
16 Cuando los mensajeros entraron, encontraron la estatua en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera. 17 Entonces Sal dijo a Mical: 
--Por qu me has engaado as y has dejado escapar a mi enemigo? 
Mical respondi a Sal: 
--Porque l me dijo: "Djame ir; si no, yo te matar". 
18 Huy, pues, David, y se puso a salvo. Se fue adonde estaba Samuel en Ram, y le cont todo lo que Sal haba hecho con l. Despus, l y Samuel se fueron a habitar en Naiot. 19 Y avisaron a Sal, dicindole: "Mira, David est en Naiot de Ram". 20 Entonces Sal envi mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compaa de profetas[5] que profetizaban, y a Samuel que estaba all y los presida. Vino el espritu de Dios sobre los mensajeros de Sal y ellos tambin profetizaron. 
21 Cuando lo supo Sal, envi otros mensajeros, los cuales tambin profetizaron. Sal volvi a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos tambin profetizaron. 22 Entonces l mismo fue a Ram, y al llegar al gran pozo que est en Sec, pregunt diciendo: 
--Dnde estn Samuel y David? 
Uno le respondi: 
--Estn en Naiot, en Ram.[6] 
23 Sali para Naiot, en Ram, pero tambin se apoder de l el espritu de Dios, y sigui andando y profetizando hasta que lleg a Naiot, en Ram. 24 Tambin l se despoj de sus vestidos y profetiz igualmente delante de Samuel. Estuvo desnudo todo aquel da y toda aquella noche. De aqu el dicho: "Tambin Sal entre los profetas?"[7] 
						 NOTAS:

1. 19.9 El espritu malo: Cf. 1 S 16.14. 
2. 19.11 Cf. Sal 59. 
3. 19.13 Estatua: heb. terafim (vase Gn 31.19 n.). Los terafim de Labn eran relativamente pequeos, ya que Raquel pudo esconderlos en la montura de su camello (Gn 31.34). El dolo utilizado por Mical deba tener, en cambio, un tamao considerablemente mayor. Cf. tambin Jue 17.5; 18.17-24; Os 3.4. 
4. 19.13 Esta almohada de pelo de cabra tendra el efecto de una peluca (cf. v. 16). 
5. 19.20 Compaa de profetas: Vase 1 S 10.5 nota h. 
6. 19.22 Tanto Sec como Naiot de Ram estaban dentro de los lmites de Ram. 
7. 19.24 "Tambin Sal entre los profetas?": Cf. 1 S 10.11-12. 

1 Samuel 20


Amistad de David y Jonatn

1 Despus huy David de Naiot de Ram, y fue a decirle a Jonatn: 
--Qu he hecho yo? Cul es mi maldad, o cul mi pecado contra tu padre, para que busque mi muerte? 
2 l le dijo: 
--De ninguna manera; no morirs. Mi padre no hace ninguna cosa, ni grande ni pequea, que no me la descubra; por qu, pues, me ha de ocultar mi padre este asunto? No ser as. 
3 David volvi a jurar, diciendo: 
--Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos,[1] y dir: "Que Jonatn no sepa esto, para que no se entristezca". Pero, vive Jehov y vive tu alma!, que apenas estoy a un paso de la muerte. 
4 Jonatn dijo a David: 
--Har por ti lo que desee tu alma. 
5 David respondi a Jonatn: 
--Maana ser la luna nueva,[2] y yo acostumbro sentarme con el rey a comer; pero t dejars que me esconda en el campo hasta pasado maana por la tarde. 6 Si tu padre hace mencin de m, dirs: "Me rog mucho que lo dejara ir corriendo a Beln, su ciudad, porque todos los de su familia celebran all el sacrificio anual". 7 Si l dijera: "Est bien", entonces tendr paz tu siervo; pero si se enoja, sabrs que por su parte est decretada mi perdicin. 8 Hars, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho a tu siervo contraer un pacto contigo ante Jehov; si hay maldad en m, mtame t, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu padre. 
9 Jonatn le dijo: 
--Nunca te suceda tal cosa; antes bien, si me entero que mi padre ha determinado hacerte mal, no te lo avisara yo? 
10 Dijo entonces David a Jonatn: 
--Quin me avisar si tu padre te responde speramente? 
11 Jonatn dijo a David: 
--Ven, salgamos al campo. 
Y salieron ambos al campo. 12 Entonces dijo Jonatn a David: 
--Jehov, Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre maana a esta hora, o pasado maana, si todo marcha bien para con David, entonces te lo har saber. 13 Pero si mi padre intenta hacerte mal, traiga Jehov sobre Jonatn el peor de los castigos, si no te lo hago saber para que te vayas en paz. Que Jehov est contigo como estuvo con mi padre. 14 Si para entonces estoy vivo, usa conmigo la misericordia de Jehov, para que no muera, 15 y nunca apartes tu misericordia de mi casa.[3] Cuando Jehov haya eliminado uno por uno a los enemigos de David de la faz de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatn sea quitado de la casa de David. 
16 As hizo Jonatn un pacto con la casa de David, diciendo: "Demndelo Jehov de manos de los enemigos de David". 17 Y Jonatn hizo jurar a David otra vez, porque lo amaba, lo amaba como a s mismo. 18 Luego le dijo Jonatn: 
--Maana es nueva luna y t sers echado de menos, porque tu asiento estar vaco. 19 Estars, pues, tres das, y luego descenders y vendrs al lugar donde estabas escondido el da que ocurri esto mismo, y esperars junto a la piedra de Ezel.[4] 20 Yo tirar tres flechas hacia aquel lado, como ejercitndome al blanco. 21 Luego enviar al criado, dicindole: "Ve, busca las flechas". Si digo al criado: "Ah estn las flechas, ms ac de ti, tmalas", t vendrs, porque todo va bien para ti y nada malo sucede, vive Jehov! 22 Pero si yo digo al muchacho: "All estn las flechas, ms all de ti", vete, porque Jehov quiere que te vayas. 23 En cuanto al asunto de que t y yo hemos hablado, est Jehov entre nosotros dos para siempre. 
24 Se escondi, pues, David en el campo, y cuando lleg la nueva luna, se sent el rey a la mesa, para comer. 25 El rey se sent en su silla, como sola, en el asiento junto a la pared. Jonatn se levant, se sent Abner al lado de Sal, y el lugar de David qued vaco. 26 Pero aquel da Sal no dijo nada, porque pensaba: "Le habr acontecido algo y no est limpio; de seguro no est purificado". 27 Al siguiente da, el segundo da de la nueva luna, aconteci que el asiento de David se qued tambin vaco. Y Sal dijo a su hijo Jonatn: 
--Por qu no ha venido a comer hoy ni ayer el hijo de Isa? 
28 Jonatn respondi a Sal: 
--David me pidi encarecidamente que lo dejara ir a Beln. 29 Me dijo: "Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad y mi hermano me lo ha demandado; por lo tanto, si he hallado gracia a tus ojos, permteme ir ahora para visitar a mis hermanos". Por esto no ha venido a la mesa del rey. 
30 Entonces se encendi la ira de Sal contra Jonatn, y le dijo: 
--Hijo de la perversa y rebelde, acaso no s yo que t has elegido al hijo de Isa para verguenza tuya y verguenza de la madre que te dio a luz? 31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isa viva sobre la tierra, ni t ni tu reino estarn firmes. As que manda ahora a buscarlo y tremelo, porque ha de morir. 
32 Jonatn respondi a su padre Sal, y le dijo: 
--Por qu morir? Qu ha hecho? 
33 Entonces Sal le arroj una lanza para herirlo;[5] de donde comprendi Jonatn que su padre estaba resuelto a matar a David. 34 Se levant Jonatn de la mesa con exaltada ira y no comi nada el segundo da de la nueva luna; pues estaba afligido a causa de David, porque su padre lo haba ofendido. 35 Al otro da, de maana, sali Jonatn al campo, con un muchacho pequeo, a la hora acordada con David. 36 Y dijo al muchacho: 
"Corre y busca las flechas que yo tire". 
Mientras el muchacho iba corriendo, l tiraba la flecha de modo que pasara ms all de l. 37 Al llegar el muchacho donde estaba la flecha que Jonatn haba tirado, Jonatn le gritaba diciendo: 
--No est la flecha ms all de ti? 
38 Y sigui gritando Jonatn tras el muchacho: 
--Corre, date prisa, no te pares. 
El muchacho de Jonatn recogi las flechas y volvi adonde estaba su seor. 39 Pero de nada se enter el muchacho; solamente Jonatn y David saban de lo que se trataba. 40 Luego dio Jonatn sus armas a su muchacho, y le dijo: "Vete y llvalas a la ciudad". 
41 Cuando el muchacho se march, David se levant del lado del sur y se inclin tres veces postrndose hasta la tierra. Se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David llor ms. 42 Jonatn dijo entonces a David: 
"Vete en paz, porque ambos hemos jurado en nombre de Jehov, diciendo: "Que Jehov est entre t y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre"". 
Se levant David y se fue; y Jonatn volvi a la ciudad. 
						 NOTAS:

1. 20.3 He hallado gracia delante de tus ojos: Vase 1 S 16.22 n. 
2. 20.5 La luna nueva: Cf. Nm 28.11; Sal 81.3; Am 8.5. Esta celebracin inclua una comida ritual, en la que participaban todos los miembros de la familia. 
3. 20.14-17 Cf. 2 S 9.1. 
4. 20.19 La piedra de Ezel: Ezel no ha sido identificado. 
5. 20.33 Sal ataca a su hijo Jonatn con la misma furia con que antes haba pretendido matar a David (cf. 1 S 18.11; 19.9-10). 

1 Samuel 21


David huye de Sal

1 Vino David a Nob,[1] adonde estaba el sacerdote Ahimelec;[2] este sali a su encuentro, sorprendido, y le pregunt: 
--Por qu ests t solo, sin nadie que te acompae? 
2 Respondi David al sacerdote Ahimelec: 
--El rey me encomend un asunto, y me dijo: "Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envo, y de lo que te he encomendado". He citado a los criados en cierto lugar. 3 Ahora, pues, qu tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas. 
4 El sacerdote respondi a David y dijo: 
--No tengo pan comn a la mano, solamente tengo pan sagrado;[3] pero lo dar si es que los criados se han guardado al menos de tratos con mujeres. 
5 David respondi al sacerdote: 
--En verdad las mujeres han estado lejos de nosotros ayer y anteayer; cuando yo sal, ya los cuerpos de los jvenes estaban puros,[4] aunque el viaje es profano; cunto ms no sern puros hoy sus cuerpos?[5] 
6 As que el sacerdote le dio el pan sagrado, porque all no haba otro pan sino los panes de la proposicin, los cuales haban sido retirados de la presencia de Jehov, para colocar panes calientes el da que tocaba retirarlos. 7 Y estaba all aquel da, detenido delante de Jehov, uno de los siervos de Sal, cuyo nombre era Doeg,[6] el edomita, el principal de los pastores de Sal. 
8 David dijo a Ahimelec: 
--No tienes aqu a mano una lanza o una espada? Porque no he trado ni mi espada ni mis armas, por cuanto la orden del rey era apremiante. 
9 El sacerdote respondi: 
--La espada de Goliat el filisteo, al que t venciste en el valle de Ela,[7] est aqu envuelta en un velo detrs del efod;[8] si quieres tomarla, tmala; porque aqu no hay otra sino esa. 
David respondi: 
--Ninguna como ella; dmela. 
10 Se levant David aquel da, y huyendo de la presencia de Sal, se fue a Aquis, rey de Gat.[9] 11 Y le dijeron a Aquis sus siervos: 
--No es ste David, el rey de la tierra?[10] no es este de quien cantaban en las danzas, diciendo: 
    "Hiri Sal a sus miles, 
    y David a sus diez miles"?[11] 
12 David guard en su corazn estas palabras y temi mucho a Aquis, rey de Gat.[12] 13 Por eso cambi su manera de comportarse delante de ellos y se fingi loco[13] en medio de ellos; araaba las puertas y dejaba que la saliva le corriera por la barba. 14 Y Aquis dijo a sus siervos: 
--Mirad, este hombre es un demente; por qu lo habis trado ante m? 15 Acaso me hacen falta locos, para que hayis trado a este a hacer sus locuras delante de m? Va a entrar este en mi casa? 
						 NOTAS:

1. 21.1 Nob, caracterizada en 1 S 22.19 como ciudad de los sacerdotes, estaba situada al norte de Jerusaln, a corta distancia. Estos sacerdotes haban venido de Silo, el santuario en el que Samuel haba pasado su juventud (1 S 1.21-22; 2.11). Vase Jos 18.1 nota a. 
2. 21.1 Ahimelec era uno de los descendientes del sacerdote El (1 S 22.9; cf. 14.3). 
3. 21.4 Pan sagrado: Lv 24.5-9; cf. Mc 2.23-28 y paralelos. 
4. 21.5 Ex 19.15; Lv 15.18. 
5. 21.5 Cunto ms no sern puros hoy sus cuerpos? otra posible traduccin: Con ms razn lo han de estar ahora. 
6. 21.7 Doeg: Cf. 1 S 22.9-23. 
7. 21.9 Cf. 1 S 17.51. 
8. 21.9 Detrs del efod: Aqu no se trata de la vestimenta que llevaban los sacerdotes (vase 1 S 2.18 n., y cf. 22.18), sino de un objeto de tamao mayor. Algunos piensan en la caja que contena el Urim y el Tumim; otros creen que era un objeto de veneracin, quiz una imagen divina. Vanse Ex 28.6 n.; Jue 8.27 n. 
9. 21.10 Gat era una de las cinco ciudades que formaban la as llamada Pentpolis filistea. Vanse 6.17 n. 
10. 21.11 No es ste David, el rey de la tierra?: otra posible traduccin: David, servidor de Sal, el rey de esta tierra. 
11. 21.11 Cf. 1 S 18.7; 29.5. 
12. 21.12 Sal 56 (ttulo hebreo). 
13. 21.13 Sal 34 (ttulo hebreo). 

1 Samuel 22

1 Parti David de all y se refugi en la cueva de Adulam;[1] cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, fueron all a reunirse con l. 2 Adems se le unieron todos los afligidos, todos los que estaban endeudados y todos los que se hallaban en amargura de espritu, y lleg a ser su jefe. Haba con l como cuatrocientos hombres. 
3 De all se fue David a Mizpa de Moab,[2] y dijo al rey de Moab: 
"Te ruego que mi padre y mi madre se queden con vosotros, hasta que sepa lo que Dios har de m". 
4 Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con l todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.[3] 5 Pero el profeta Gad[4] dijo a David: 
"No te quedes en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Jud". 
Entonces parti David y entr en el bosque de Haret. 

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Oy Sal que David y los que estaban con l haban sido vistos. Estaba Sal sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco, sobre un alto,[5] con la lanza en su mano, y rodeado de todos sus siervos. 7 Y dijo Sal a los siervos que estaban alrededor de l: 
--Od ahora, hijos de Benjamn: Os dar tambin a todos vosotros el hijo de Isa tierras y vias, y os har a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, 8 para que todos vosotros hayis conspirado contra m? No ha habido quien me informara de cmo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isa, ni hay ninguno de vosotros que se conduela de m y me d a conocer cmo mi hijo ha sublevado contra m a un siervo mo para que me aceche, tal como lo hace hoy? 
9 Entonces Doeg, el edomita, que era el principal de los siervos de Sal, respondi: 
--Yo vi al hijo de Isa venir a Nob, adonde estaba Ahimelec hijo de Ahitob. 10 Este consult a Jehov por l, le dio provisiones y tambin la espada de Goliat, el filisteo.[6] 
11 Mand el rey a llamar al sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob, y todos vinieron ante el rey. 12 Y Sal dijo: 
--Oye ahora, hijo de Ahitob. 
--Heme aqu, seor mo --respondi l. 
13 Sal aadi: 
--Por qu habis conspirado contra m, t y el hijo de Isa? Le diste pan y una espada, y consultaste a Dios por l, para que se subleve contra m y me aceche, como lo hace en el da de hoy. 
14 Ahimelec respondi al rey: 
--Y quin entre todos tus siervos es tan fiel como David, que adems es yerno del rey, sirve a tus rdenes y todos lo honran en tu propia casa? 15 Acaso he comenzado hoy a consultar a Dios por l? No, lejos de m! Que el rey no culpe de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa, grande ni pequea, sabe de este asunto. 
16 Pero el rey respondi: 
--Sin duda morirs, Ahimelec, t y toda la casa de tu padre. 
17 Luego dijo el rey a la gente de su guardia que estaba a su lado: 
--Volveos y matad a los sacerdotes de Jehov; porque tambin la mano de ellos est con David, pues sabiendo ellos que hua, no me lo hicieron saber. 
Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehov. 18 Entonces dijo el rey a Doeg: 
--Vulvete y arremete contra los sacerdotes. 
Y se volvi Doeg, el edomita, atac a los sacerdotes y mat en aquel da a ochenta y cinco hombres que vestan efod de lino.[7] 19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la pas Sal a filo de espada: a hombres, mujeres y nios, hasta los de pecho, y bueyes, asnos y ovejas, todo lo hiri a filo de espada. 20 Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar,[8] pudo escapar, y huy tras David. 21 Abiatar dio aviso a David de cmo Sal haba dado muerte a los sacerdotes de Jehov. 22 Y David le dijo: 
--Ya saba yo aquel da que estando all Doeg, el edomita, l se lo hara saber a Sal. He ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre. 23 Qudate conmigo, no temas; quien busque mi vida, buscar tambin la tuya; pero conmigo estars a salvo. 
						 NOTAS:

1. 22.1 Adulam: lugar situado al sudoeste de Jerusaln (Gn 38.1). Los ttulos hebreos de Sal 57 y 142 aluden a este incidente. 
2. 22.3 Mizpa de Moab, al este del Mar Muerto, no debe confundirse con la Mizpa de Benjamn. Vase 1 S 7.6 nota i. 
3. 22.3-4 Segn la genealoga de Rut 4.18-22, David tena lazos de parentesco con los moabitas por la lnea de Rut, su bisabuela. 
4. 22.5 Aqu se menciona por primera vez al profeta Gad, que desempe un importante papel durante el reinado de David (cf. 2 S 24.11-19; 1 Cr 29.29; 2 Cr 29.25). 
5. 22.6 Un tamarisco sobre un alto: Heb. el tamarisco de Ram. 
6. 22.9-10 Sal 52 (ttulo hebreo). 
7. 22.18 Efod de lino: Vase 1 S 2.18 n. 
8. 22.20 Abiatar lleg a ser Sumo sacerdote durante el reinado de David (1 S 23.6; 2 S 20.25). 

1 Samuel 23


David en el desierto

1 Dieron aviso a David diciendo: "Los filisteos estn combatiendo contra Keila[1] y roban las eras". 2 Entonces David consult a Jehov: 
--Ir a atacar a estos filisteos? 
Jehov respondi a David: 
--Ve, ataca a los filisteos y libra a Keila. 
3 Pero los que estaban con David le dijeron: 
--Mira, nosotros aqu en Jud estamos con miedo; cunto ms si vamos a Keila contra el ejrcito de los filisteos? 
4 David volvi a consultar a Jehov. Y Jehov le respondi: 
--Levntate, desciende a Keila, pues yo entregar en tus manos a los filisteos. 
5 Fue, pues, David con sus hombres a Keila y pele contra los filisteos; se llev sus ganados, les caus una gran derrota y libr David a los de Keila. 
6 Aconteci que Abiatar hijo de Ahimelec, que se haba refugiado junto a David, descendi a Keila con el efod en su mano.[2] 7 Y le avisaron a Sal que David haba venido a Keila. Entonces dijo Sal: "Dios lo ha entregado en mis manos, pues l mismo se ha encerrado al entrar en una ciudad con puertas y cerraduras". 
8 Sal convoc a todo el pueblo a la batalla para descender a Keila y poner sitio a David y a sus hombres. 9 Pero al saber David que Sal tramaba algo malo contra l, dijo al sacerdote Abiatar: "Trae el efod". 10 Luego dijo: 
--Jehov, Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Sal intenta venir a Keila para destruir la ciudad por causa ma. 11 Me entregarn los vecinos de Keila en sus manos? Descender Sal, como ha odo tu siervo? Jehov, Dios de Israel, te ruego que lo hagas saber a tu siervo. 
Jehov dijo: 
--S, descender. 
12 Dijo luego David: 
--Me entregarn los vecinos de Keila a m y a mis hombres en manos de Sal? 
Jehov respondi: 
--Os entregarn. 
13 Entonces David parti con sus hombres, que eran como seiscientos, salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro. Lleg a Sal la noticia de que David se haba escapado de Keila y desisti de salir. 
14 David se qued en el desierto, en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif.[3] Lo buscaba Sal todos los das, pero Dios no lo entreg en sus manos. 15 Viendo, pues, David que Sal haba salido en busca de su vida, se qued en Hores, en el desierto de Zif. 
16 Jonatn hijo de Sal se levant y vino adonde estaba David, en Hores, y lo reconfort en Dios 17 dicindole: 
--No temas, pues no te hallar la mano de Sal, mi padre; t reinars sobre Israel y yo ser tu segundo. Hasta mi padre Sal lo sabe. 
18 Ambos hicieron un pacto delante de Jehov;[4] David se qued en Hores y Jonatn se volvi a su casa. 19 Despus subieron los de Zif para decirle a Sal en Gabaa: 
--No est David escondido en nuestra tierra,[5] en las peas de Hores, en el collado de Haquila, que est al sur del desierto? 20 Por tanto, rey, desciende ahora pronto, conforme a tu deseo, y nosotros lo entregaremos en manos del rey. 
21 Sal les respondi: 
--Benditos seis vosotros de Jehov, que habis tenido compasin de m. 22 Id, pues, ahora, aseguraos ms, conoced y ved el lugar de su escondite, y quin lo haya visto all; porque se me ha dicho que l es muy astuto. 23 Observad, pues, e informaos de todos los escondrijos donde se oculta; regresad a m con informacin segura y yo ir con vosotros. Si l est en la regin, yo lo buscar entre todas las familias de Jud. 
24 Ellos se levantaron y se fueron a Zif delante de Sal. Pero David y su gente estaban en el desierto de Man,[6] en el Arab, al sur del desierto. 25 Fue Sal con su gente a buscarlo; pero alguien avis a David, el cual descendi a la pea y se qued en el desierto de Man. Cuando Sal oy esto, sigui a David al desierto de Man. 26 Sal iba por un lado del monte, y David con sus hombres por el otro lado del monte. Se daba prisa David para escapar de Sal, pero Sal y sus hombres haban rodeado a David y a su gente para capturarlos. 27 Entonces lleg un mensajero y dijo a Sal: 
"Ven en seguida, porque los filisteos han hecho una incursin en el pas". 
28 Abandon Sal, por tanto, la persecucin de David, y parti contra los filisteos. Por esta causa le pusieron a aquel lugar el nombre de Sela-hama-lecot. 29 De all David se fue a habitar en los lugares fuertes de En-gadi.[7] [8] 
						 NOTAS:

1. 23.1 Keila: situada unos cuantos km al sur de Adulam. Segn v. 3 no perteneca ni a Jud ni a Filistea. 
2. 23.6 Aqu la palabra efod designa la caja o el recipiente donde estaban el Urim y el Tumim. Vase Ex 28.30 n.; cf. tambin Dt 33.8; 1 S 14.41. 
3. 23.14 Desierto de Zif: al sudeste de Hebrn. Vase Gn 13.18 n. 
4. 23.18 Cf. 1 S 18.3; 20.17. 
5. 23.19 Sal 54 (ttulo hebreo). 
6. 23.24 El desierto de Man se encontraba a unos 12 km al sur de Hebrn (vase Gn 13.18 n.). 
7. 23.29 Lugares fuertes de En-gadi, al este de Hebrn, a orillas del mar Muerto. Vanse Cnt 1.14 nota p e ndice de mapas. 
8. 23.29--24.22 Vase 26.1-25 n. 

1 Samuel 24


David perdona la vida a Sal en En-gadi

1 Cuando Sal volvi de perseguir a los filisteos, le avisaron: "David est en el desierto de En-gadi". 2 Tom entonces Sal tres mil hombres escogidos de todo Israel y sali en busca de David y de sus hombres por las cumbres de los peascos de las cabras monteses. 3 Al llegar a un redil de ovejas junto al camino, donde haba una cueva,[1] entr Sal en ella para hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva estaban sentados David y sus hombres. 4 Los hombres de David le dijeron: 
--Mira, este es el da que Jehov te anunci: "Yo entrego a tu enemigo en tus manos, y hars con l como te parezca". 
David se levant y, calladamente, cort la orilla del manto de Sal. 5 Despus de esto se turb el corazn de David, porque haba cortado la orilla del manto de Sal. 6 Y dijo a sus hombres: 
--Jehov me guarde de hacer tal cosa contra mi seor, el ungido de Jehov. No extender mi mano contra l, porque es el ungido de Jehov! 
7 Con estas palabras reprimi David a sus hombres y no les permiti que se abalanzaran contra Sal. Y Sal, saliendo de la cueva, sigui su camino. 8 Tambin David se levant despus y, saliendo de la cueva, le grit a Sal: 
--Mi seor, el rey! 
Cuando Sal mir hacia atrs, David se postr rostro en tierra, hizo una reverencia, 9 y dijo a Sal: 
--Por qu escuchas las palabras de los que dicen: "Mira que David procura tu mal"? 10 Hoy han visto tus ojos cmo Jehov te ha puesto en mis manos en la cueva. Me dijeron[2] que te matara, pero te perdon, pues me dije: "No extender mi mano contra mi seor, porque es el ungido de Jehov". 
11 "Mira, padre mo, mira la orilla de tu manto en mi mano; porque yo cort la orilla de tu manto y no te mat. Reconoce, pues, que no hay mal ni traicin en mis manos, ni he pecado contra ti; sin embargo, t andas a caza de mi vida para quitrmela. 12 Juzgue Jehov entre t y yo, y vngueme de ti Jehov; pero mi mano no se alzar contra ti. 13 Como dice el proverbio de los antiguos: "De los impos saldr la impiedad"; as que mi mano no se alzar contra ti. 14 Contra quin ha salido el rey de Israel? A quin persigues? A un perro muerto? A una pulga? 15 Jehov, pues, ser juez, y l juzgar entre t y yo. Que l vea y sustente mi causa, y me defienda de tu mano. 
16 Aconteci que cuando David acab de decir estas palabras a Sal, este exclam: 
--No es esta tu voz, David, hijo mo? 
Alzando su voz, Sal rompi a llorar, 17 y dijo a David: 
--Ms justo eres t que yo, que me has pagado con bien, habindote yo pagado con mal. 18 Hoy me has mostrado tu bondad; pues Jehov me ha entregado en tus manos y no me has dado muerte. 19 Porque quin encuentra a su enemigo y lo deja ir sano y salvo? Jehov te pague con bien lo que en este da has hecho conmigo. 20 Ahora tengo por cierto que t has de reinar, y que el reino de Israel se mantendr firme y estable en tus manos.[3] 21 Ahora, pues, jrame por Jehov que no destruirs mi descendencia despus de m, ni borrars mi nombre de la casa de mi padre. 
22 As lo jur David a Sal. Despus se fue Sal a su casa, mientras David y sus hombres suban al lugar fuerte. 
						 NOTAS:

1. 24.3 Sal 57 (ttulo hebreo); Sal 142 (ttulo hebreo). 
2. 24.10 Me dijeron: Heb. l dijo. 
3. 24.20 Cf. 1 S 23.17. 

1 Samuel 25


David y Abigail

1 Por entonces muri Samuel. Todo Israel se congreg para llorarlo y lo sepultaron en su casa, en Ram. Entonces se levant David y se fue al desierto de Parn.[1] 
2 En Man haba un hombre que tena su hacienda en Carmel.[2] Era muy rico, tena tres mil ovejas y mil cabras, y estaba esquilando sus ovejas en Carmel. 3 Aquel hombre se llamaba Nabal,[3] y su mujer, Abigail. Aquella mujer era de buen entendimiento y hermosa apariencia, pero el hombre era rudo y de mala conducta; era del linaje de Caleb. 
4 Supo David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.[4] 5 Entonces envi David diez jvenes y les dijo: "Subid al Carmel e id a Nabal; saludadlo en mi nombre 6 y decidle: "Paz[5] a ti, a tu familia, y paz a todo cuanto tienes. 7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora bien, tus pastores han estado con nosotros; no los tratamos mal ni les falt nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. 8 Pregunta a tus criados y ellos te lo dirn. Hallen, por tanto, estos jvenes gracia a tus ojos, porque hemos venido en buen da; te ruego que des lo que tengas a mano a tus siervos y a tu hijo David"". 
9 Los jvenes enviados por David fueron y dijeron a Nabal todas estas cosas en nombre de David, y callaron. 10 Pero Nabal respondi a los jvenes enviados por David: 
--Quin es David, quin es el hijo de Isa? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus seores. 11 He de tomar yo ahora mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no s de dnde son? 
12 Los jvenes que haba enviado David, dando media vuelta, tomaron el camino de regreso. Cuando llegaron a donde estaba David, le dijeron todas estas cosas. 13 Entonces David dijo a sus hombres: 
"Case cada uno su espada". 
Cada uno se ci su espada y tambin David se ci la suya. Subieron tras David unos cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. 14 Pero uno de los criados avis a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: "Mira que David ha enviado mensajeros del desierto para saludar a nuestro amo, y l los ha despreciado. 15 Aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y cuando estbamos en el campo nunca nos trataron mal, ni nos falt nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos. 16 Muro fueron para nosotros de da y de noche, todos los das que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.[6] 17 Ahora, pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque ya est decidida la ruina de nuestro amo y de toda su casa; pues l es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle". 
18 Tom Abigail a toda prisa doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas y doscientos panes de higos secos, y lo carg todo sobre unos asnos. 19 Luego dijo a sus criados: 
"Id delante de m, y yo os seguir luego". 
Pero nada declar a su marido Nabal. 20 Montada en un asno, descendi por una parte secreta del monte, mientras David y sus hombres venan en direccin a ella; y ella les sali al encuentro. 
21 David haba comentado: "Ciertamente en vano he guardado en el desierto todo lo que este hombre tiene, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y l me ha devuelto mal por bien. 22 Traiga Dios sobre los enemigos de David el peor de los castigos,[7] que de aqu a maana no he de dejar con vida ni a uno solo de los que estn con l". 
23 Cuando Abigail vio a David, se baj en seguida del asno; inclinndose ante David, se postr en tierra, 24 y echndose a sus pies le dijo: 
--Que caiga sobre m el pecado!, seor mo, pero te ruego que permitas que tu sierva hable a tus odos, y escucha las palabras de tu sierva. 25 No haga caso ahora mi seor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, as es.[8] l se llama Nabal, y la insensatez lo acompaa; pero yo, tu sierva, no vi a los jvenes que t enviaste. 26 Ahora pues, seor mo, vive Jehov, y vive tu alma!, que Jehov te ha impedido venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran el mal contra mi seor. 27 En cuanto a este presente que tu sierva te ha trado, que sea dado a los hombres que siguen a mi seor. 28 Te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehov har de cierto una casa perdurable a mi seor,[9] por cuanto mi seor pelea las batallas de Jehov, y no vendr mal sobre ti en todos tus das. 29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi seor ser atada al haz de los que viven delante de Jehov tu Dios, mientras que l arrojar las vidas de tus enemigos como quien las tira con el cuenco de una honda. 30 Cuando Jehov haga con mi seor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca como prncipe sobre Israel, 31 entonces, seor mo, no tendrs motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado con tu propia mano. Gurdese, pues, mi seor, y cuando Jehov haya favorecido a mi seor, acurdate de tu sierva. 
32 Entonces David dijo a Abigail: 
--Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que te envi para que hoy me encontraras. 33 Bendito sea tu razonamiento y bendita t, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano. 34 Porque, vive Jehov, Dios de Israel!, que me ha impedido hacerte mal, que de no haberte dado prisa en venir a mi encuentro, maana por la maana no le habra quedado con vida a Nabal ni un solo hombre. 
35 David recibi de sus manos lo que le haba trado, y le dijo: 
--Sube en paz a tu casa, pues he escuchado tu peticin y te la he concedido. 
36 Cuando Abigail volvi adonde estaba Nabal, este estaba celebrando en su casa un banquete como de rey. Nabal estaba alegre y completamente ebrio, por lo cual ella no le dijo absolutamente nada hasta el da siguiente. 37 Pero por la maana, cuando ya a Nabal se le haban pasado los efectos del vino, le cont su mujer estas cosas; entonces se le apret el corazn en el pecho, y se qued como una piedra. 38 Diez das despus, Jehov hiri a Nabal, y este muri. 39 Luego de oir David que Nabal haba muerto, dijo: 
"Bendito sea Jehov, que juzg la causa de la afrenta que recib de manos de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo. Jehov ha hecho caer la maldad de Nabal sobre su propia cabeza". 
Despus mand David a decir a Abigail que quera tomarla por mujer. 40 Los siervos de David se presentaron ante Abigail en Carmel y le hablaron diciendo: 
--David nos enva para tomarte por mujer. 
41 Ella se levant, se postr rostro en tierra, y dijo: 
--Aqu tienes a tu sierva, que ser una sierva para lavar los pies de los siervos de mi seor. 
42 Se levant luego Abigail y, acompaada de las cinco doncellas que la servan, mont en un asno, sigui a los mensajeros de David, y fue su mujer. 
43 Tambin tom David a Ahinoam de Jezreel,[10] y ambas fueron sus mujeres. 44 Porque Sal haba dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti hijo de Lais, que era de Galim. 

						 NOTAS:

1. 25.1 El desierto de Parn se encontraba al sur de Canan, en la pennsula del Sina (cf. Nm 10.12; vase tambin Nm 20.1 n.), es decir, en una regin muy alejada de los lugares mencionados en los caps. 22--26. Por tanto, lo ms probable es que David se haya refugiado en el desierto de Man (vase 1 S 23.24 n.), como lo indica la versin griega (LXX). De todas maneras, el relato siguiente indica que David resida en el desierto de Man (cf. v. 2). Vase ndice de mapas. 
2. 25.2 Carmel: Vase 1 S 15.12 n. 
3. 25.3 Nabal, por ser del linaje de Caleb, perteneca a una importante tribu del sur, que mantena relaciones amistosas con Jud (cf. Nm 13.30--14.30; Jos 15.13-19; Jue 1.10-15). Un pacto con los calebitas era muy ventajoso para David, ya que esto le permitira extender su liderazgo a otro de los grupos que poblaban las montaas de Jud. De hecho, l ser consagrado rey en Hebrn, la ciudad ms importante en el rea ocupada por la tribu de Caleb (cf. Jue 1.20; 2 S 2.1-4). 
4. 25.4-5 Esquilaba sus ovejas: Este era tiempo de fiesta y regocijo (cf. 2 S 13.23-24), en el que se acostumbraba a regalar animales y otros objetos a las personas necesitadas. 
5. 25.6 Paz: traduccin probable; otra posible traduccin: hermano mo. 
6. 25.16 Este v. alude a una tctica comn a todas las pocas: las bandas armadas brindan proteccin a los que les hacen "regalos" y amenazan o destruyen a los que se los niegan (cf. v. 7). 
7. 25.22 Traiga Dios sobre... el peor de los castigos: Vase 1 S 3.17 n. 
8. 25.25 En hebreo, Nabal significa estpido. 
9. 25.28 Jehov... casa perdurable a mi seor: Cf. 2 S 7.16; 1 R 11.38. 
10. 25.43 Jezreel: Cf. Jos 15.55-56. 

1 Samuel 26


David perdona la vida a Sal en Zif 

1 [1] Llegaron, pues, los zifeos adonde estaba Sal, en Gabaa, diciendo: "No est David escondido[2] en el collado de Haquila, al oriente del desierto?" 2 Entonces Sal se levant y descendi al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif. 3 Acamp Sal en el collado de Haquila, que est junto al camino, al oriente del desierto. Andaba David por el desierto, y advirti que Sal entraba a perseguirlo en el desierto, 4 por lo que envi unos espas, y supo con certeza que Sal haba llegado. 5 Se levant luego David y fue al sitio donde Sal haba acampado. Observ el lugar donde dorman Sal y Abner hijo de Ner,[3] general de su ejrcito. Estaba Sal durmiendo en el campamento, y el pueblo acampaba en derredor suyo. 6 Entonces David dijo a Ahimelec,[4] el heteo, y a Abisai,[5] hijo de Sarvia, hermano de Joab: 
--Quin descender conmigo al campamento donde est Sal? 
Abisai dijo: 
--Yo descender contigo. 
7 David y Abisai fueron, pues, de noche adonde estaba el ejrcito. Sal se hallaba tendido durmiendo en el campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; Abner y el ejrcito estaban tendidos alrededor de l. 8 Entonces dijo Abisai a David: 
--Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tus manos; ahora, pues, djame que lo hiera con la lanza: lo clavar en tierra de un golpe, y no le har falta un segundo golpe. 
9 David respondi a Abisai: 
--No lo mates; porque quin extender impunemente su mano contra el ungido de Jehov? 
10 Dijo adems David: 
--Vive Jehov!, que si Jehov no lo hiriera (sea que le llegue su da y muera, o descienda a la batalla y perezca), 11 gurdeme Jehov de extender mi mano contra el ungido de Jehov. Pero ahora toma la lanza que est a su cabecera y la vasija de agua, y vmonos. 
12 Se llev, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Sal y se fueron. No hubo nadie que los viera, ni se diera cuenta, ni se despertara, pues todos dorman; porque haba cado sobre ellos un profundo sueo enviado por Jehov.[6] 13 Luego pas David al lado opuesto y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, de manera que haba una gran distancia entre ellos. 14 Y grit David al pueblo y a Abner hijo de Ner, diciendo: 
--No respondes, Abner? 
Abner respondi: 
--Quin eres t que gritas al rey? 
15 Entonces dijo David a Abner: 
--No eres t un hombre? Quin hay como t en Israel? Por qu, pues, no has guardado al rey tu seor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu seor el rey. 16 Esto que has hecho no est bien. Vive Jehov!, que sois dignos de muerte, porque no habis guardado a vuestro seor, al ungido de Jehov. Mira ahora dnde est la lanza del rey y la vasija de agua que tena a su cabecera. 
17 Reconociendo Sal la voz de David, dijo: 
--No es esta tu voz, David, hijo mo? 
David respondi: 
--S, es mi voz, rey y seor mo. 
18 Y aadi: 
--Por qu persigue as mi seor a su siervo? Qu he hecho? Qu mal hay en mis manos? 19 Ruego, pues, que el rey mi seor oiga ahora las palabras de su siervo. Si es Jehov quien te instiga contra m, que acepte l la ofrenda; pero si son los hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehov, porque me han expulsado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehov, dicindome: "Ve y sirve a dioses ajenos".[7] 20 Que no caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehov, porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, como quien persigue una perdiz por los montes. 
21 Entonces dijo Sal: 
--He pecado; vuelve, David, hijo mo, que ya no te har ningn mal, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He obrado neciamente, he cometido un gran error. 
22 David respondi: 
--Aqu est la lanza del rey; pase ac uno de los criados y tmela. 23 Que Jehov pague a cada uno segn su justicia y su lealtad, pues Jehov te haba entregado hoy en mis manos, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehov. 24 Del mismo modo que tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, as sea mi vida a los ojos de Jehov, y me libre de toda afliccin. 
25 Y Sal dijo a David: 
--Bendito seas t, David, hijo mo; sin duda emprenders t cosas grandes, y prevalecers.[8] 
Entonces David sigui su camino, y Sal regres a su lugar. 

						 NOTAS:

1. 26.1-25 Este relato es muy parecido al del cap. 24. En ambos casos se pone de relieve la grandeza de alma de David y su respeto por la sagrada persona del rey. Vase 1 S 10.1 nota c. 
2. 26.1 Sal 54 (ttulo hebreo). 
3. 26.5 Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50. 
4. 26.6 Este Ahimelec no vuelve a mencionarse en otros textos, pero el apelativo el heteo se aplica tambin a Uras, otro guerrero notable (cf. 2 S 11.2-4). Acerca del uso de la palabra heteo en el AT, vase Jos 1.4 n. 
5. 26.6 Abisai y Joab desempean importantes papeles en la historia de David. Segn 1 Cr 2.16, Sarvia, la madre de Abisai, era hermana de David. 
6. 26.12 Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10. 
7. 26.19 Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unin entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prcticamente imposible rendir culto al propio dios en otro pas y conviviendo con un pueblo extranjero. 
8. 26.25 Bendito seas... y prevalecers: Cf. 1 S 18.14; 24.20. 

1 Samuel 27


David entre los filisteos

1 Dijo luego David en su corazn: "Cualquier da de estos voy a morir a manos de Sal; por tanto, lo mejor ser que me fugue a tierra de los filisteos, para que Sal no se ocupe ms de m y no me siga buscando por todo el territorio de Israel; as escapar de sus manos". 2 Se levant, pues, David, y con los seiscientos hombres que lo acompaaban se pas a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. 3 Y vivi David con Aquis en Gat, l y sus hombres, cada cual con su familia; David con sus dos mujeres, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la que fue mujer de Nabal, el de Carmel. 4 Sal recibi la noticia de que David haba huido a Gat, y no lo busc ms. 
5 David dijo a Aquis: 
--Si he hallado gracia ante tus ojos, haz que me den un lugar en alguna de las aldeas para que habite all; pues por qu ha de vivir tu siervo contigo en la ciudad real? 
6 Aquel mismo da Aquis le asign Siclag, por lo cual Siclag pertenece a los reyes de Jud hasta hoy.[1] 
7 El nmero de los das que David habit en la tierra de los filisteos ascendi a un ao y cuatro meses. 8 David suba con sus hombres y hacan incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque estos habitaban desde haca largo tiempo[2] la regin que se extiende, en direccin a Shur, hasta la tierra de Egipto. 9 David asolaba el pas, y no dejaba con vida hombre ni mujer; se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba adonde estaba Aquis. 10 Y cuando Aquis le preguntaba: "Dnde habis incursionado hoy?", David le responda: "Por el Neguev de Jud" (o "por el Neguev de Jerameel" o "por el Neguev de los ceneos").[3] 
11 Ni hombre ni mujer dejaba David llegar con vida a Gat, pues deca: "No sea que den aviso de nosotros y digan: "Esto lo hizo David"". Esta fue su costumbre todo el tiempo que vivi en la tierra de los filisteos. 12 Pero Aquis confiaba en David, pues pensaba: "l se ha hecho odioso a su pueblo Israel, y ser mi siervo para siempre". 

						 NOTAS:

1. 27.6 La localizacin exacta de Siclag es incierta, pero seguramente se encontraba al sur de Jud, en una posicin que permita controlar el acceso al desierto del Neguev (cf. v. 10). 
2. 27.8 Desde haca largo tiempo: otra posible traduccin: Desde Telaim. Cf. 15.4. 
3. 27.10 Los ceneos: Vase Jue 1.16 nota q. 

1 Samuel 28

1 Aconteci en aquellos das, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y Aquis dijo a David: 
--Ten entendido que has de salir a campaa conmigo, t y tus hombres. 
2 David respondi a Aquis: 
--Muy bien, ahora sabrs lo que har tu siervo. 
Aquis dijo a David: 
--En ese caso, te har mi guarda personal mientras viva. 

Sal y la adivina de Endor

3 Ya Samuel haba muerto. Todo Israel lo haba lamentado y lo haba sepultado en Ram, su ciudad.[1] Sal haba expulsado de la tierra a los encantadores y adivinos.[2] 
4 Se reunieron, pues, los filisteos, y vinieron a acampar en Sunem.[3] Mientras, Sal reuni a todo Israel y acamp en Gilboa. 5 Cuando Sal vio el campamento de los filisteos, tuvo miedo y se turb sobremanera su corazn. 6 Consult Sal a Jehov, pero Jehov no le respondi ni por sueos ni por el Urim[4] ni por los profetas.[5] 7 Entonces Sal dijo a sus criados: 
--Buscadme una mujer que tenga espritu de adivinacin, para que vaya a consultar por medio de ella. 
Sus criados le respondieron: 
--Aqu, en Endor,[6] hay una mujer que tiene espritu de adivinacin. 
8 Se disfraz Sal ponindose otras vestiduras y, acompaado por dos hombres, se lleg de noche a aquella mujer y le dijo: 
--Te ruego que me adivines, por el espritu de adivinacin, y hagas venir a quien yo te diga. 
9 La mujer le respondi: 
--Bien sabes lo que Sal ha hecho, cmo ha extirpado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. Por qu, pues, me pones esta trampa para hacerme morir? 
10 Entonces Sal le jur por Jehov: 
--Vive Jehov!, que ningn mal te sobrevendr por esto. 
11 La mujer dijo: 
--A quin te har venir? 
--Hazme venir a Samuel --respondi l. 
12 Al ver la mujer a Samuel, lanz un grito y dijo a Sal: 
13 --Por qu me has engaado?, pues t eres Sal. 
--No temas. Qu has visto? --le respondi el rey. 
--He visto dioses[7] que suben[8] de la tierra --dijo la mujer a Sal. 
14 --Cul es su forma? --le pregunt l. 
--Un hombre anciano viene, cubierto de un manto --respondi ella. 
Comprendi Sal que era Samuel, y cayendo rostro en tierra, hizo una gran reverencia. 
15 Samuel dijo a Sal: 
--Por qu me has inquietado hacindome venir? 
Sal respondi: 
--Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra m. Dios se ha apartado de m y ya no me responde, ni por medio de los profetas ni por sueos; por esto te he llamado, para que me digas lo que debo hacer. 
16 Samuel respondi: 
--Para qu me preguntas a m, si Jehov se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17 Jehov te ha hecho como predijo por medio de m, pues Jehov ha arrancado el reino de tus manos y lo ha dado a tu compaero, David.[9] 18 Como t no obedeciste a la voz de Jehov, ni atendiste al ardor de su ira contra Amalec,[10] por eso Jehov te ha hecho esto hoy. 19 Junto contigo, Jehov entregar a Israel en manos de los filisteos; maana estaris conmigo, t y tus hijos. Jehov entregar tambin al ejrcito de Israel en manos de los filisteos.[11] 
20 De repente cay Sal en tierra cuan largo era, lleno de temor por las palabras de Samuel. Estaba sin fuerzas, porque no haba comido durante todo aquel da y toda aquella noche. 21 La mujer se acerc a Sal, y al ver que estaba muy turbado le dijo: 
--Tu sierva ha obedecido a tu voz; he arriesgado mi vida y he cumplido la orden que me diste. 22 Te ruego, pues, que t tambin oigas la voz de tu sierva; pondr delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas y sigas tu camino. 
23 l rehus diciendo: 
--No comer. 
Pero sus siervos le insistieron junto con la mujer, y l les obedeci. Se levant, pues, del suelo, y se sent sobre una cama. 24 Aquella mujer tena en su casa un ternero engordado. Enseguida lo mat, tom harina, la amas y coci con ella panes sin levadura. 25 Luego sirvi todo aquello a Sal y sus siervos, quienes, despus de haber comido, se levantaron y se fueron aquella misma noche. 

						 NOTAS:

1. 28.3 Ram, su ciudad: Lv 20.27; Dt 18.10-11. 
2. 28.3 Cf. 1 S 25.1. 
3. 28.4 Sunem se encontraba al norte de Gilboa, en la parte sur del valle de Jezreel. Cf. 1 R 1.3; vase ndice de mapas. 
4. 28.6 Cf. Nm 27.21. 
5. 28.6 A diferencia de la consulta a los adivinos, a los espritus o a los muertos (cf. Dt 18.9-14), los sueos, el Urim y los profetas son tres medios de la revelacin divina aceptados por el AT. Cf. Dt 33.8; 1 R 3.5. 
6. 28.7 Endor: al norte del monte Gilboa y de Sunem. Vase ndice de mapas. 
7. 28.13 La palabra hebrea traducida por dioses puede designar tambin a un ser sobrenatural o un espectro. 
8. 28.13 He visto dioses que suben: segn el contexto debe ser singular. 
9. 28.17 Cf. 1 S 15.28. 
10. 28.18 Amalec: Vase Ex 17.8 nota g. 
11. 28.16-19 Cf. 1 S 15.1-23. 

1 Samuel 29


Los filisteos desconfan de David

1 Los filisteos reunieron todas sus fuerzas en Afec,[1] e Israel acamp junto a la fuente que est en Jezreel. 2 Mientras los prncipes de los filisteos pasaban revista a sus compaas de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. 3 Entonces los prncipes de los filisteos dijeron: 
--Qu hacen aqu estos hebreos?[2] 
Aquis[3] respondi a los prncipes de los filisteos: 
--No ven que es David, el siervo de Sal, rey de Israel? Ha estado conmigo por das y aos, y no he hallado falta en l desde que se pas a mi servicio hasta el da de hoy. 
4 Entonces los prncipes de los filisteos se enojaron contra l, y le dijeron: 
--Despide a este hombre, para que regrese al lugar que le sealaste y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se vuelva enemigo nuestro; porque con qu cosa retornara mejor a la gracia de su seor que con las cabezas de estos hombres? 5 No es este el David de quien cantaban en las danzas: 
    "Sal hiri a sus miles, 
    y David a sus diez miles"?[4] 
6 Entonces Aquis llam a David y le dijo: 
--Vive Jehov, t has sido un hombre recto!, y me ha parecido bien que salgas y entres en el campamento conmigo, porque ninguna cosa mala he hallado en ti desde que viniste a m hasta el da de hoy; pero no eres grato a los ojos de los prncipes. 7 Regresa, pues, y vete en paz, para no desagradar a los prncipes de los filisteos. 
8 David dijo a Aquis: 
--Qu he hecho yo? Qu has hallado en tu siervo desde que entr a tu servicio hasta el da de hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos del rey, mi seor? 
9 Aquis respondi a David: 
--S que has sido bueno ante mis ojos, como un ngel de Dios;[5] pero los prncipes de los filisteos me han dicho: "No venga con nosotros a la batalla". 10 Levntate, pues, de maana, t y los siervos de tu seor que han venido contigo, y marchaos de aqu en cuanto amanezca. 
11 Se levantaron David y sus hombres de maana para irse y regresar a la tierra de los filisteos; y los filisteos se fueron a Jezreel. 
						 NOTAS:

1. 29.1 Los distintos contingentes que se disponan a enfrentarse con los israelitas se concentraron en Afec, importante base militar filistea (vase 1 S 4.1 nota c). 
2. 29.3 Estos hebreos: Vase 1 S 14.11 n. 
3. 29.3 Aquis no estaba al tanto del doble juego que vena realizando David desde el momento en que este se puso a su servicio (cf. 1 S 27.7-12). 
4. 29.5 Cf. 1 S 18.7; 21.11. 
5. 29.9 Como un ngel de Dios: Esta expresin se emplea aqu en el sentido general de persona buena y leal. En 2 S 14.17; 19.27 se refiere ms concretamente a la excepcional perspicacia de David para discernir lo bueno de lo malo. 

1 Samuel 30


David derrota a los amalecitas

1 Cuando David y sus hombres llegaron al tercer da a Siclag, los de Amalec haban invadido el Neguev y Siclag, haban asolado a Siclag y le haban prendido fuego. 2 Se haban llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban all, del menor hasta el mayor, pero a nadie haban dado muerte, sino que se los llevaron y siguieron su camino. 
3 Lleg, pues, David con los suyos a la ciudad, y se encontr que estaba quemada, y que sus mujeres, sus hijos e hijas, haban sido llevados cautivos. 4 Entonces David y la gente que lo acompaaba lloraron a voz en cuello, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 5 Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail,[1] la que fue mujer de Nabal, el de Carmel, tambin haban sido llevadas cautivas. 6 David se angusti mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues el alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David hall fortaleza en Jehov, su Dios, 7 y dijo al sacerdote Abiatar[2] hijo de Ahimelec: 
"Te ruego que me acerques el efod".[3] 
Abiatar acerc el efod a David, 8 y David consult a Jehov diciendo: 
--Perseguir a esta banda de salteadores? Los podr alcanzar? 
l le dijo: 
--Sguelos, porque ciertamente los alcanzars, y de cierto librars a los cautivos. 
9 Parti, pues, David, junto a los seiscientos hombres que lo acompaaron, y llegaron hasta el torrente del Besor,[4] donde se quedaron algunos. 10 David sigui adelante con cuatrocientos hombres; pues se quedaron atrs doscientos que, cansados, no pudieron pasar el torrente del Besor. 11 Hallaron en el campo a un egipcio, al cual trajeron ante David, le dieron pan y comi, y le dieron a beber agua. 12 Tambin le dieron un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Luego que comi, se sinti reanimado, pues no haba comido pan ni bebido agua durante tres das y tres noches. 13 Entonces le pregunt David: 
--A quin perteneces, y de dnde eres? 
El joven egipcio respondi: 
--Soy siervo de un amalecita, y mi amo me abandon hace tres das porque estaba enfermo. 14 Hicimos una incursin a la parte del Neguev que pertenece a los cereteos,[5] al de Jud, y al Neguev de Caleb. Tambin incendiamos Siclag. 
15 --Me llevars t adonde est esa tropa? --le pregunt David. 
--Jrame por Dios que no me matars, ni me entregars en manos de mi amo, y te llevar adonde est esa gente --dijo l. 
16 Lo llev, pues; y los encontraron desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo, bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botn que haban tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Jud. 17 Y David los bati desde aquella maana hasta la tarde del da siguiente. Ninguno de ellos escap, salvo cuatrocientos jvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. 
18 Rescat David todo lo que los amalecitas haban tomado, y libr asimismo a sus dos mujeres. 19 No les falt nadie, ni chico ni grande, as de hijos como de hijas, ni nada del robo, de todas las cosas que les haban tomado; todo lo recuper David. 20 Tom tambin David todas las ovejas y el ganado mayor. Los que iban delante conduciendo aquel tropel decan: "Este es el botn de David". 
21 Lleg David a donde estaban los doscientos hombres que, muy cansados para seguirlo, se haban quedado en el torrente del Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con l estaba. Cuando David lleg, salud a la gente en paz. 22 Pero todos los malos y perversos que haba entre los que iban con David, se pusieron a decir: "Puesto que no han ido con nosotros, no les daremos del botn que hemos recuperado; que cada uno tome a su mujer y a sus hijos y se vaya". 23 Pero David dijo: 
--No hagis eso, hermanos mos, con lo que nos ha dado Jehov. Nos ha guardado y ha entregado en nuestras manos a los salteadores que nos atacaron. 24 Quin os dar razn en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, as ha de ser la parte del que se queda con el bagaje; les tocar por igual.[6] 
25 Desde aquel da en adelante fue esto ley y norma en Israel, hasta hoy. 
26 Cuando David lleg a Siclag, envi parte del botn a los ancianos de Jud, sus amigos, diciendo: "Aqu tenis un presente para vosotros del botn tomado a los enemigos de Jehov". 27 Se lo envi a los de Bet-el,[7] Ramot del Neguev, Jatir, 28 Aroer, Sifmot, Estemoa, 29 Racal, a las ciudades de Jerameel, a las ciudades del ceneo, 30 a los de Horma, Corasn, Atac, 31 Hebrn, y a todos los lugares donde David haba estado con sus hombres.[8] 
						 NOTAS:

1. 30.5 Ahinoam... y Abigail: Cf. 1 S 25.41-43. 
2. 30.7 Abiatar: Vase 1 S 22.20 n. 
3. 30.7 El efod: Vase 1 S 21.9 nota h. 
4. 30.9 Se ignora la localizacin exacta del torrente de Besor, pero seguramente se encontraba en las cercanas de Siclag, al sudoeste de Beerseba (vase ndice de mapas). 
5. 30.14 El nombre cereteos designa probablemente a un grupo originario de la isla de Creta y emparentado con los filisteos (cf. Ez 25.16). En 2 S 8.18; 1 R 1.38 se menciona a los cereteos y peleteos como miembros de la guardia personal de David. 
6. 30.24 Este v. evoca la costumbre de dejar un grupo de hombres al cuidado del bagaje (cf. 1 S 25.13). Despus de la victoria, a estos tambin les corresponda una parte del botn de guerra (cf. Nm 31.26-27; Jos 22.8). 
7. 30.27 Bet-el: El contexto geogrfico parece indicar que se trata de Betul, localidad de la regin de Jud (Jos 19.4), y no de la clebre ciudad situada en las fronteras de Benjamn y Efran (vanse Gn 12.8 n.; 28.17 n.). 
8. 30.26-31 Las exitosas campaas de David aumentaron su popularidad entre los pobladores del sur de Palestina e hicieron que fuera aceptado rpidamente como rey de Jud (cf. 2 S 2.1-4). 

1 Samuel 31


Muerte de Sal y de sus hijos 



(1 Cr 10.1-12)

1 [1] Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel, huyendo ante los filisteos, cayeron muertos en el monte Gilboa. 2 Los filisteos siguieron de cerca a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal.[2] 3 La batalla arreci contra Sal; lo alcanzaron los flecheros y tuvo mucho miedo de ellos. 4 Entonces dijo Sal a su escudero: 
"Saca tu espada y traspsame[3] con ella, para que no vengan estos incircuncisos[4] a traspasarme y burlarse de m".[5] 
Pero su escudero no quera, pues tena gran temor. Tom entonces Sal su propia espada y se ech sobre ella. 5 Al ver que Sal haba muerto, su escudero se ech tambin sobre su espada y muri junto con l. 6 As muri Sal aquel da, junto con sus tres hijos, su escudero, y todos sus hombres. 7 Los de Israel que estaban al otro lado del valle y al otro lado del Jordn, al ver que Israel haba huido y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron sus ciudades y huyeron. Luego vinieron los filisteos y habitaron en ellas. 
8 Aconteci al siguiente da que, al llegar los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus tres hijos tendidos en el monte Gilboa. 9 Le cortaron la cabeza[6] y lo despojaron de las armas. Entonces enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para que llevaran las buenas noticias al templo de sus dolos y al pueblo. 10 Pusieron sus armas en el templo de Astarot[7] y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sn.[8] 
11 Cuando los de Jabes de Galaad se enteraron de lo que haban hecho los filisteos con Sal, 12 todos los hombres valientes se levantaron y, caminando toda aquella noche, quitaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sn, y llevndolos a Jabes los quemaron all. 13 Tomaron sus huesos, los sepultaron debajo de un rbol en Jabes[9] y ayunaron siete das.[10] 
						 NOTAS:

1. 31.1-13 Con la derrota y la trgica muerte de Sal termina la historia del primer rey de Israel. Este mismo episodio se relata tambin con algunas variantes, en 1 Cr 10. 
2. 31.2 Segn parece, los hijos de Sal fueron cuatro: Jonatn, bien conocido por sus actos de herosmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aqu, Malquisa, mencionado tambin en 1 S 14.49, e Is-boset (vase 1 S 14.49 n.). Este ltimo, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Sal (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4). 
3. 31.4 Traspsame: Sal prefiere morir antes que caer en manos de los filisteos. 
4. 31.4 Incircuncisos: Vase 1 S 14.6 nota e. 
5. 31.4 Burlarse de m: Cf. Jue 16.21-25. 
6. 31.9 Los filisteos cortaron la cabeza de Sal como antes David lo haba hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54). 
7. 31.10 Astarot: Vase 1 S 7.3 n. 
8. 31.10 Bet-sn, en el valle del Jordn, estaba en el lugar estratgico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Sal en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel. 
9. 31.11-13 Cf. 2 S 2.4-7. Con esta accin, los habitantes de Jabes de Galaad manifiestan su afecto por Sal, que los haba librado de una grave humillacin (cf. 1 S 11). 
10. 31.13 Siete das era el tiempo que duraban los ritos de duelo en el antiguo Israel (cf. Gn 50.10). 

2 Samuel 1


1. LOS COMIENZOS DEL REINADO DE DAVID: EL PACTO DE DIOS CON DAVID; LAS CAMPA~NAS MILITARES Y LA UNIFICACIN DEL REINO (1.1--8.18)



David se entera de la muerte de Sal 

1 [1] Aconteci despus de la muerte de Sal,[2] que vuelto David de derrotar a los amalecitas,[3] estuvo dos das en Siclag.[4] 2 Al tercer da, lleg uno del campamento de Sal, con los vestidos rotos y la cabeza cubierta de tierra.[5] Cuando se present ante David, se postr en tierra e hizo una reverencia. 3 David le pregunt: 
--De dnde vienes? 
--Me he escapado del campamento de Israel --le respondi l. 
4 --Qu ha acontecido? Te ruego que me lo digas --le pregunt David. 
--El pueblo huy de la batalla; han cado muchos del pueblo y murieron. Tambin Sal y su hijo Jonatn murieron --respondi l. 
5 Dijo David a aquel joven que le daba la noticia: 
--Cmo sabes que han muerto Sal y su hijo Jonatn? 
6 El joven que le daba la noticia respondi: 
--Casualmente fui al monte Gilboa, y hall a Sal que se apoyaba sobre su lanza; tras l venan carros y gente de a caballo. 7 Se volvi y al verme me llam; yo respond: "Heme aqu". 8 Me pregunt: "Quin eres t?" Yo le respond: "Soy amalecita".[6] 9 Luego me dijo: "Te ruego que te acerques y me mates, porque se ha apoderado de m la angustia; pues an sigo vivo". 10 Yo entonces me acerqu y lo mat, porque saba que no poda vivir despus de su cada. Tom la corona que llevaba sobre su cabeza y el brazalete que tena en su brazo, y se los he trado aqu a mi seor.[7] 
11 Entonces David, tirando de sus vestidos, los rasg, y lo mismo hicieron los hombres que estaban con l. 12 Lloraron, se lamentaron y ayunaron hasta la noche,[8] por Sal y por su hijo Jonatn, por el pueblo de Jehov y por la casa de Israel, pues haban cado al filo de la espada. 13 David pregunt luego a aquel joven que le haba trado la noticia: 
--De dnde eres t? 
--Soy hijo de un extranjero, amalecita --respondi l. 
14 --Cmo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehov?[9] --le dijo David. 
15 Entonces llam David a uno de sus hombres, y le dijo: 
--Ve y mtalo. 
l lo hiri, y muri, 16 mientras David deca: 
--Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestigu contra ti, al decir: "Yo mat al ungido de Jehov". 

Lamento de David por Sal y Jonatn

17 David enton este lamento por Sal y Jonatn, su hijo, 18 y dijo que deba ensearse a los hijos de Jud.[10] As est escrito en el libro de Jaser:[11] 
    19 "Ha perecido la gloria de Israelsobre tus alturas! 
    Cmo han cado los valientes! 
    20 No lo anunciis en Gat, 
    ni deis las nuevasen las plazas de Ascaln;[12] 
    para que no se alegrenlas hijas de los filisteos, 
    para que no salten de gozolas hijas de los incircuncisos.[13] 
    21 "Montes de Gilboa, 
    ni roco ni lluvia caiga sobre vosotros, 
    ni seis tierras de ofrendas;[14] 
    porque all fue desechadoel escudo de los valientes, 
    el escudo de Sal, como sino hubiera sido ungido con aceite. 
    22 "Sin sangre de los muertos,sin grasa de los valientes, 
    el arco de Jonatn jams retroceda, 
    ni la espada de Sal volvi vaca. 
    23 "Sal y Jonatn, amados y queridos; 
    inseparables en la vida, tampocoen su muerte fueron separados;[15] 
    ms ligeros eran que guilas, 
    ms fuertes que leones. 
    24 "Hijas de Israel, llorad por Sal,[16] 
    quien os vesta de escarlata y lino fino, 
    quien adornaba vuestras ropascon ornamentos de oro.[17] 
    25 Cmo han cado los valientesen medio de la batalla! 
    Jonatn, muerto en tus alturas! 
    26 Angustia tengo por ti, Jonatn,hermano mo, 
    cun dulce fuiste conmigo. 
    Ms maravilloso me fue tu amor 
    que el amor de las mujeres. 
    27 Cmo han cado los valientes, 
    cmo han perecido las armas de guerra!" 
						 NOTAS:

1. 1.1-27 Con este cap. concluye la extensa seccin iniciada en 1 S 16.1. Tal continuidad es una prueba ms de que 1 y 2 S constituyen una sola obra. El primer libro dio particular relieve a la persona y a las acciones de Sal; este segundo, en cambio, tiene como figura central a David. 
2. 1.1 Despus de la muerte de Sal: Cf. un comienzo semejante en Jos 1.1; Jue 1.1; 2 R 1.1. 
3. 1.1 Amalecitas: Cf. 1 S 30. Vase Ex 17.8 nota g. 
4. 1.1 Siclag: Vase 1 S 27.6 n. 
5. 1.2 Vestidos rotos y la cabeza cubierta de tierra: Cf. Jos 7.6; 1 S 4.12. 
6. 1.8 Yo le respond: Soy amalecita: Los amalecitas eran enemigos tradicionales de Israel (cf. Ex 17.8-14; Dt 25.17-19; 1 S 15.2) y el mismo David haba combatido poco tiempo antes contra ellos (1 S 30.1-5). Por tanto, la persona y el relato del amalecita que se presentaba como ejecutor de la muerte de Sal debieron resultar muy sospechosos para David y su gente. 
7. 1.6-10 Este relato de la muerte de Sal aade elementos no mencionados en 1 S 31.3-5 (cf. 1 Cr 10.1-6), que acentan el dramatismo de aquel acontecimiento. Sin duda, el amalecita exager su participacin en el hecho, creyendo que con esa mentira obtendra de David una recompensa mayor. 
8. 1.12 El ayuno formaba parte de los ritos de duelo (cf. 1 S 31.13; 2 S 3.35; Jl 2.12). 
9. 1.14 Al ungido de Jehov: En virtud de la uncin con el aceite sagrado (vanse 1 S 10.1 nota b; Sal 2.2 n.), el rey era una persona santa e inviolable. Cf. 1 S 24.6-7; 26.9, donde el mismo David le reconoce a Sal esos atributos. 
10. 1.18 Los hijos de Jud: Heb. aade un arco. Otra posible traduccin: y orden que se le enseara a la gente de Jud. Es el canto del arco y se halla escrito en el libro de Jaser. 
11. 1.18 Libro de Jaser: Vase Jos 10.13 n. 
12. 1.20 Gat y Ascaln (vase Jos 13.3 nota c) representan aqu a todo el pas de los filisteos. Vase ndice de mapas. Cf. Miq 1.10. 
13. 1.20 Cuando regresaba un ejrcito victorioso, las mujeres salan a su encuentro con cnticos y danzas (Jue 11.34; 1 S 18.6-7). Cf. tambin Ex 15.20-21. 
14. 1.21 Tierras de ofrendas: otra posible traduccin: campos de muerte. 
15. 1.23 Inseparables en la vida... fueron separados: Al poner de relieve este hecho, David proporciona un importante dato histrico: la estrecha amistad que lo uni con Jonatn (cf. 1 S 18.1-4) no provoc la ruptura entre el padre y el hijo. 
16. 1.24 Hijas de Israel, llorad por Sal: El duelo de las mujeres israelitas contrasta con la alegra de las filisteas (cf. v. 20). 
17. 1.24 Los guerreros victoriosos traan de regalo a sus mujeres objetos de valor arrebatados al enemigo. Cf. en Jue 5.28-30 el dilogo de las mujeres que aguardaban ansiosamente la llegada de los vencedores con un precioso botn de guerra. 

2 Samuel 2


David es proclamado rey de Jud

1 Despus de esto aconteci que David consult[1] a Jehov diciendo: 
--Subir a alguna de las ciudades de Jud? 
Jehov le respondi: 
--Sube. 
David volvi a preguntar: 
--A dnde subir? 
--A Hebrn[2] --le respondi l. 
2 David subi all con sus dos mujeres, Ahinoam, la jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal, el de Carmel.[3] 3 Tambin llev David consigo a los hombres que lo acompaaban, cada uno con su familia, los cuales habitaron en las ciudades de Hebrn. 4 Luego vinieron los hombres de Jud[4] y ungieron all a David como rey sobre la casa de Jud.[5] 
Cuando avisaron a David que los de Jabes de Galaad haban sepultado a Sal,[6] 5 envi unos mensajeros a los de Jabes de Galaad, dicindoles: "Benditos seis vosotros de Jehov, por haber hecho esta obra de misericordia con vuestro seor, con Sal, dndole sepultura. 6 Ahora, pues, que Jehov os trate con misericordia y verdad. Tambin yo os tratar bien por esto que habis hecho. 7 Esfurcense, pues, ahora vuestras manos y sed valientes; pues muri Sal, vuestro seor, y los de la casa de Jud me han ungido para que sea su rey". 

Guerra entre David y la casa de Sal

8 Pero Abner[7] hijo de Ner, general del ejrcito de Sal, tom a Is-boset[8] hijo de Sal, lo llev a Mahanaim[9] 9 y lo proclam rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efran, sobre Benjamn y sobre todo Israel.[10] 10 De cuarenta aos era Is-boset hijo de Sal cuando comenz a reinar sobre Israel, y rein dos aos. Solamente los de la casa de Jud siguieron a David. 11 El nmero de das que David rein en Hebrn sobre la casa de Jud fue de siete aos y seis meses. 
12 Abner hijo de Ner sali de Mahanaim a Gaban con los siervos de Is-boset hijo de Sal. 13 Joab,[11] hijo de Sarvia[12] y los siervos de David salieron tambin y los encontraron junto al estanque de Gaban;[13] se pararon, los unos a un lado del estanque y los otros al otro lado. 14 Dijo entonces Abner a Joab: 
--Levntense ahora los jvenes y maniobren delante de nosotros. 
Joab respondi: 
--Que se levanten. 
15 Entonces se levantaron y avanzaron en nmero igual, doce de Benjamn por Is-boset hijo de Sal, y doce de los siervos de David. 16 Cada uno ech mano de la cabeza de su adversario y meti la espada en el costado de su adversario, y cayeron todos a la vez; por eso aquel lugar, que est en Gaban, fue llamado "Helcat-hazurim".[14] 17 Aquel da se libr una batalla muy reida, y Abner y los de Israel fueron vencidos por los siervos de David. 18 Estaban all los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Asael, que era ligero de pies como una gacela del campo, 19 se lanz detrs de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. 20 Abner volvi la vista y dijo: 
--No eres t Asael? 
--S --respondi l. 
21 Entonces Abner le dijo: 
--Aprtate a la derecha o a la izquierda, echa mano de alguno de los hombres y toma para ti sus despojos. 
Pero Asael no quiso dejar de perseguirlo. 22 Abner volvi a decir a Asael: 
--Deja de perseguirme; por qu he de herirte hasta derribarte? Cmo podra levantar entonces mi rostro delante de tu hermano Joab? 
23 Como no quiso irse, Abner lo hiri con la empuadura de la lanza por la quinta costilla. La lanza le sali por la espalda, y cay muerto all mismo. Y todos los que venan por aquel lugar donde Asael haba cado muerto, se detenan. 24 Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner. Cuando el sol se puso, llegaron a la colina de Amma, que est delante de Ga, junto al camino del desierto de Gaban. 25 Se agruparon los hijos de Benjamn detrs de Abner, formando un solo ejrcito, e hicieron un alto en la cumbre de la colina. 26 Entonces Abner grit a Joab diciendo: 
--Nos devorar la espada perpetuamente? No sabes t que al cabo todo ser amargura? Hasta cundo esperars para decir al pueblo que deje de perseguir a sus hermanos? 
27 Joab respondi: 
--Vive Dios!, que de no haber hablado t, el pueblo habra dejado de perseguir a sus hermanos solo en la maana. 
28 Entonces Joab toc el cuerno: todo el pueblo se detuvo y no persigui ms a los de Israel, ni pele ms. 29 Abner y los suyos caminaron por el Arab[15] toda aquella noche, pasaron el Jordn, cruzaron por todo Bitrn[16] y llegaron a Mahanaim. 
30 Joab tambin dej de perseguir a Abner y reuni a todo el pueblo. De los siervos de David faltaron Asael y diecinueve hombres. 31 Pero los siervos de David hirieron a trescientos sesenta de los hombres de Benjamn y de Abner, los cuales murieron. 
32 Tomaron luego a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Beln. Despus de caminar toda aquella noche, Joab y sus hombres llegaron a Hebrn al amanecer. 
						 NOTAS:

1. 2.1 Consult: Para conocer la voluntad de Dios en el momento de tomar una decisin importante, David sola recurrir a los sacerdotes que consultaban al Seor por medio del efod o del urim y el tumim (1 S 23.1,4,9-12; 30.7-8; 2 S 5.19,23-24). Vanse las notas a Ex 28.6,15,17,30. Sin embargo, en algunas ocasiones tambin interviene la figura del profeta (2 S 7.1-17). 
2. 2.1 Hebrn (vase Gn 13.18 n.) era el sitio ms importante de la tribu de Jud antes de la conquista de Jerusaln (cf. 2 S 5.6-9). No es de extraar, entonces, que David haya sido proclamado rey de Jud (cf. v. 4) precisamente en aquel lugar. Vase ndice de mapas. 
3. 2.2 1 S 25.42-43. 
4. 2.4 Los hombres de Jud: Desde los comienzos de su historia, la tribu de Jud se haba mantenido relativamente apartada de las restantes tribus israelitas. Una prueba de ello es que el cntico de Dbora no la menciona ni siquiera entre las tribus que se negaron a participar en el combate (Jue 5.16-17). El territorio de la tribu de Jud, en el momento de su mayor expansin, se describe en Jos 15.1-12; sus ciudades se mencionan en Jos 15.20-63. 
5. 2.4 Ntese que en este primer momento David es constituido rey sobre la casa de Jud. Ms tarde, los ancianos de las tribus del norte hicieron un pacto con l y lo proclamaron tambin rey de Israel (2 S 5.1-3). De este modo, David fue rey primero de Jud, y luego de las restantes tribus israelitas, pero por motivos distintos: de la primera, por vnculos de sangre; y de las otras, en razn de una alianza personal. As, Jud e Israel quedaron unidos por un tiempo bajo un solo rey, primero David y luego su hijo Salomn. Vase 1 R 12.1-24. 
6. 2.4 Cf. 1 S 31.11-13. 
7. 2.8 Despus de la muerte de Sal y de casi todos sus hijos (cf. 1 S 31.1-6), Abner se convirti en el hombre fuerte de Israel (cf. 2 S 3.6). En un primer momento, su principal preocupacin fue restaurar la monarqua, presumiblemente con la secreta intencin de llegar a ser rey; luego, su ruptura con el heredero de Sal (2 S 3.7-11) lo llev a entablar negociaciones con David (2 S 3.12). 
8. 2.8 El nombre de este hijo de Sal era originariamente Is-baal (hombre de Baal), pero el texto hebreo lo cambi en Is-boset (hombre de verguenza). De este modo se evitaba pronunciar el nombre de Baal, divinidad pagana particularmente odiosa para el pueblo de Israel (cf. Os 2.17). Vase tambin 2 S 4.4 nota d. 
9. 2.8 Mahanaim: Vanse Gn 32.2 n.; 2 S 17.24 n. El hijo de Sal fue llevado al otro lado del Jordn, sin duda por temor a una nueva ofensiva del ejrcito filisteo (cf. 1 S 31.1). 
10. 2.9 Todo Israel: Se duda si esta expresin inclua tambin a Jud. Tal inclusin es posible, ya que Sal haba realizado varias campaas en ese territorio (1 S 23.19-28; 26.1-25), y David, siendo oriundo de Jud, haba estado al servicio de Sal (1 S 16.14-23; 17.12-14). De todas maneras, parece cierto que Abner pretenda que el reino se extendiera tambin a Jud. 
11. 2.13 Joab, sobrino de David y jefe de su ejrcito, era un guerrero valeroso, pero tambin rudo y a veces brutal (1 S 26.6-8; 2 S 3.27; 8.16; 12.27; 18.10-15; 20.10). Cf. el relato de su muerte en 1 R 2.28-35. 
12. 2.13 Sarvia era hermana de David, y tal vez por ese motivo se identifica a Joab y a sus hermanos Abisai (1 S 26.6) y Asael (1 Cr 2.16) con el nombre de la madre y no, como era habitual, con el del padre. 
13. 2.13 Se ha identificado este estanque de agua con el gran estanque redondo, tallado en la roca y de casi 25 m de profundidad, que los arquelogos descubrieron en el lado norte de la antigua Gaban. Cf. Jer 41.12. 
14. 2.16 En hebreo, Helcat-hazurim significa Campo de las rocas. Para explicar la relacin entre este nombre y el episodio relatado en el texto, se ha pensado que los combatientes utilizaron espadas o cuchillos de piedra y no de metal. Otros comentaristas sugieren leer hazarim en vez de hazurim, y entonces el significado sera Campo de los adversarios. Otros, finalmente, enmiendan el texto en Helcat-hasaddim (Campo de los costados), con lo cual se tendra una referencia al acto de traspasar al adversario en el costado. 
15. 2.29 Arab: Vase Dt 1.1 n. 
16. 2.29 Bitrn: Segn algunos intrpretes, este vocablo hebreo no es el nombre propio de un sitio ubicado al otro lado del Jordn, sino una expresin que significa de maana. Por tanto, no traducen a travs... de todo Bitrn sino durante toda la maana. 

2 Samuel 3

1 Hubo una larga guerra entre la casa de Sal y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo,[1] mientras que la casa de Sal se iba debilitando. 

Hijos de David nacidos en Hebrn



(1 Cr 3.1-4)

2 A David le nacieron hijos en Hebrn; su primognito fue Amnn, de Ahinoam, la jezreelita; 3 su segundo, Quileab,[2] de Abigail, la mujer de Nabal, el de Carmel; el tercero, Absaln, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; 4 el cuarto, Adonas, hijo de Haguit; el quinto, Sefatas, hijo de Abital; 5 el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrn. 

Abner pacta con David en Hebrn

6 Como haba guerra entre la casa de Sal y la de David, aconteci que Abner[3] se fortaleca cada vez ms en la casa de Sal. 7 Haba tenido Sal una concubina llamada Rizpa, hija de Aja. E Is-boset dijo a Abner: 
--Por qu te has llegado a la concubina de mi padre?[4] 
8 Abner se enoj mucho por las palabras de Is-boset, y le dijo: 
--Acaso soy un perro al servicio de Jud? Hasta hoy he tenido misericordia con la casa de Sal, tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en manos de David; y ahora t me acusas de haber pecado con esta mujer? 9 Traiga Dios sobre Abner el peor de los castigos, si no hago como Jehov ha jurado a David,[5] 10 que trasladar el reino de la casa de Sal, y que confirmar el trono de David sobre Israel y sobre Jud, desde Dan hasta Beerseba.[6] 
11 Is-boset no fue capaz de responder una palabra a Abner, porque le tema. 12 Entonces envi Abner mensajeros a David para que de su parte le dijeran: "De quin es la tierra?" Y tambin: "Haz pacto conmigo, y mi mano estar contigo para que vuelva a ti todo Israel". 
13 David respondi: 
--Bien; har pacto contigo, pero una cosa te pido: No te presentes ante m sin que primero traigas a Mical, la hija de Sal, cuando vengas a verme. 
14 Despus de esto envi David mensajeros a Is-boset hijo de Sal, diciendo: "Restityeme a Mical, mi mujer, la cual despos por cien prepucios de filisteos".[7] 
15 Entonces Is-boset mand a quitrsela a su marido Paltiel hijo de Lais. 16 Su marido fue con ella, siguindola y llorando[8] hasta Bahurim.[9] Pero Abner le dijo: "Anda, vulvete!" Y l se volvi. 
17 Entonces habl Abner con los ancianos de Israel, y les dijo: "Ya hace tiempo que procurabais que David fuera vuestro rey. 18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehov ha dicho a David: "Por medio de mi siervo David librar a mi pueblo Israel de manos de los filisteos, y de manos de todos sus enemigos"". 
19 Habl tambin Abner a los de Benjamn, y luego fue a Hebrn a decirle a David todo lo que pareca bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamn. 20 Abner, acompaado de veinte hombres, lleg adonde estaba David en Hebrn, y David le ofreci un banquete a Abner y a los que con l haban venido. 21 Abner dijo a David: 
--Me levantar e ir a reunir a todo Israel junto a mi seor, el rey; harn un pacto contigo, y reinars como lo desea tu corazn. 
Luego David despidi a Abner, que se fue en paz. 

Joab mata a Abner

22 Llegaron entonces del campo los siervos de David y Joab, y traan consigo un gran botn. Pero Abner no estaba con David en Hebrn, pues ya lo haba despedido, y l se haba ido en paz. 23 Apenas lleg Joab con todo el ejrcito que lo acompaaba, le avisaron a Joab que Abner hijo de Ner haba venido ante el rey, y que se haba marchado en paz luego de haberlo despedido. 24 Entonces Joab se present al rey y le dijo: 
"Qu has hecho? Abner vino ante ti; por qu, pues, dejaste que se fuera? 25 T conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engaarte, para enterarse de tus idas y venidas y saber todo lo que t haces". 
26 Joab sali de la presencia de David y envi mensajeros en busca de Abner, los cuales lo hicieron volver desde el pozo de Sira,[10] sin que David lo supiera. 27 Cuando Abner volvi a Hebrn, Joab lo llev aparte, a un lado de la puerta, como para hablar con l en secreto; y all, en venganza por la muerte de su hermano Asael,[11] lo hiri a la altura de la quinta costilla, y lo mat. 28 Despus, cuando David lo supo, dijo: "Yo y mi reino somos inocentes delante de Jehov, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. 29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte en la casa de Joab quien padezca flujo de sangre, ni leproso, ni quien ande con bastn, ni quien muera a espada, ni quien padezca hambre". 
30 As pues, Joab y su hermano Abisai mataron a Abner, porque l haba dado muerte a Asael, hermano de ellos, en la batalla de Gaban. 
31 Despus dijo David a Joab y a todo el pueblo que con l estaba: "Rasgad vuestros vestidos, ceos de ropas speras y haced duelo delante de Abner". Y el rey David iba detrs del fretro 32 cuando sepultaron a Abner en Hebrn. Alzando la voz, el rey llor junto al sepulcro de Abner, y llor tambin todo el pueblo. 33 Entonces el rey enton este lamento por Abner: 
    "Haba de morir Abnercomo muere un villano? 
    34 Tus manos no estaban atadas 
    ni tus pies sujetos con grillos. 
    Caste como los que caenante malhechores". 
Y todo el pueblo volvi a llorar por l. 35 Entonces todo el pueblo vino a persuadir a David para que comiera antes que acabara el da. Pero David jur diciendo: "Traiga Dios sobre m el peor de los castigos, si antes que se ponga el sol pruebo yo pan o cualquiera otra cosa". 
36 Todo el pueblo lo supo y le agrad; pues todo lo que el rey haca agradaba a todo el pueblo.[12] 37 Y supo aquel da todo el pueblo y todo Israel, que el rey no haba tenido participacin en la muerte de Abner hijo de Ner. 38 Tambin dijo el rey a sus siervos: "No sabis que un prncipe y un grande ha cado hoy en Israel? 39 Aunque ungido rey, me siento dbil hoy; pero estos hombres, los hijos de Sarvia, son ms duros que yo. Que Jehov le pague al que mal hace conforme a su maldad!"[13] 
						 NOTAS:

1. 3.1 2 S 5.10; vase 1 S 18.12 n. 
2. 3.3 Del segundo hijo de David, Quileab, no se sabe nada, pues no vuelve a mencionarse. 
3. 3.6 1 S 14.50. 
4. 3.7 Por qu te has llegado a la concubina de mi padre?: Con esa accin, Abner estaba pretendiendo abiertamente el trono de Sal (cf. 2! 6.21-22; 1 R 2.22). 
5. 3.9 Cf. 1 S 3.17. 
6. 3.10 1 S 13.13-14; 15.26-28. Vase tambin 1 S 3.20 n. 
7. 3.14 Cf. 1 S 18.27. Es probable que David no haya hecho este pedido por razones puramente personales. Como Mical era hija de Sal, el hecho de estar unido a ella poda favorecer notablemente su relacin con las tribus del Norte. Sin embargo, el matrimonio de David con Mical permaneci infecundo (2 S 6.23). 
8. 3.16 Siguindola y llorando: Este detalle, que podra considerarse secundario, confiere al relato un profundo calor humano. 
9. 3.16 Bahurim: poblacin benjaminita, al nordeste del Monte de los Olivos y al borde del territorio de Benjamn (2 S 16.5; 17.18). 
10. 3.26 Pozo de Sira: probablemente a unos 4 km al norte de Hebrn. 
11. 3.27 Cf. 2 S 2.23. 
12. 3.36 Vase 1 S 16.22 n. 
13. 3.38-39 Como Joab, el asesino de Abner (cf. v. 27), era pariente y oficial de David, las tribus del norte tenan buenos motivos para sospechar que este haba sido el instigador y el verdadero responsable del crimen. Por eso, David trat de eliminar toda sospecha, sepultando con toda solemnidad el cadver de Abner y declarando pblicamente su inocencia. As procuraba mantener intacto su prestigio entre la gente del norte, mientras aguardaba el momento oportuno para acceder al trono de Israel como sucesor de Sal. 

2 Samuel 4


Is-boset es asesinado

1 Luego que el hijo de Sal[1] supo que Abner haba muerto en Hebrn, las manos se le debilitaron, y todo Israel se sinti atemorizado. 2 Con el hijo de Sal estaban dos hombres, capitanes de bandas de salteadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Recab, hijos de Rimn, el beerotita, de los hijos de Benjamn (porque Beerot[2] era tambin contado con Benjamn, 3 pues los beerotitas haban huido a Gitaim, y viven all como forasteros hasta hoy). 
4 Jonatn hijo de Sal tena un hijo lisiado[3] de los pies. Tena cinco aos de edad cuando lleg de Jezreel la noticia de la muerte de Sal y de Jonatn; su nodriza lo tom y huy, pero mientras hua apresuradamente, se le cay el nio y qued cojo. Su nombre era Mefi-boset.[4] 
5 Los hijos de Rimn beerotita, Recab y Baana, se pusieron en camino, y a la hora de ms calor, entraron en casa de Is-boset, que estaba durmiendo la siesta en su alcoba. 6 La portera de la casa se haba quedado dormida mientras estaba limpiando el trigo; y fue as como Recab y Baana, su hermano, se introdujeron en la casa.[5] 7 Cuando entraron en la casa, Is-boset dorma sobre su lecho en la alcoba; lo hirieron y lo mataron; luego le cortaron la cabeza y tomndola caminaron toda la noche por el camino del Arab.[6] 8 Llevaron la cabeza de Is-boset a David en Hebrn, y le dijeron al rey: 
--Aqu tienes la cabeza de Is-boset hijo de Sal, tu enemigo, que procuraba matarte. Jehov ha vengado hoy a mi seor, el rey, de Sal y de su linaje. 
9 David respondi a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimn beerotita, y les dijo: 
--Vive Jehov!, que ha redimido mi alma de toda angustia. 10 Al que me dio la noticia de que Sal haba muerto, imaginndose que traa buenas noticias, yo lo prend y lo mat en Siclag,[7] como pago por esa noticia. 11 Cunto ms a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa y sobre su cama? Ahora, pues, no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? 
12 Entonces David dio una orden a sus servidores, que los mataron, les cortaron las manos y los pies y los colgaron junto al estanque de Hebrn. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner, en Hebrn. 
						 NOTAS:

1. 4.1 El hijo de Sal, es decir, Is-boset. Vase 2 S 2.8 nota h. 
2. 4.2 Beerot: ciudad gabaonita (Jos 9.17), asignada a la tribu de Benjamn (Jos 18.25), al noroeste de Jerusaln. 
3. 4.4 Mefi-boset volver a mencionarse en 2 S 9.1-13; 16.1-4; 19.24-30. 
4. 4.4 Mefi-boset: El nombre de este hijo de Jonatn era en realidad Merib-baal, Mi abogado es Baal (cf. 1 Cr 8.34), o Meri-baal, Mi Seor es Baal; pero el escritor bblico, para no mencionar al dios cananeo Baal, lo cambi en otro nombre que significa Sembrador de verguenza. Vase 2 S 2.8 nota h. 
5. 4.5-7 La falta de guardias para proteger a Is-boset pone de manifiesto la precariedad de su reinado. 
6. 4.7 Camino del Arab: Vase Dt 1.1 n. 
7. 4.10 Cf. 2 S 1.1-16. 

2 Samuel 5


David es proclamado rey de Israel



(1 Cr 11.1-3)

1 Vinieron todas las tribus de Israel adonde estaba David en Hebrn y le dijeron: "Mira, hueso tuyo y carne tuya somos.[1] 2 Aun antes de ahora, cuando Sal reinaba sobre nosotros, eras t quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvas a traer. Adems, Jehov te ha dicho:[2] "T apacentars a mi pueblo Israel, y t sers quien gobierne a Israel"". 
3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel[3] ante el rey en Hebrn. El rey David hizo un pacto con ellos[4] all delante de Jehov; y ungieron[5] a David como rey de Israel. 4 Tena David treinta aos cuando comenz a reinar, y rein cuarenta aos.[6] 5 Rein en Hebrn[7] sobre Jud durante siete aos y seis meses, y rein en Jerusaln treinta y tres aos[8] sobre todo Israel y Jud. 

Mapa - Ciudades filisteas



David toma la fortaleza de Sin



(1 Cr 11.4-9)

6 El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusaln, contra los jebuseos[9] que habitaban en aquella tierra, los cuales le dijeron a David: "T no entrars aqu, pues aun los ciegos y los cojos te echarn" (queriendo decir: David no puede entrar aqu). 7 Pero David tom la fortaleza de Sin,[10] que es la ciudad de David. 8 David haba dicho aquel da: "Todo el que ataque a los jebuseos, que suba por el canal[11] y hiera a los cojos y ciegos, a los cuales aborrece el alma de David". De aqu el dicho: "Ni ciego ni cojo entrar en la Casa".[12] 9 David se instal en la fortaleza y le puso por nombre la Ciudad de David.[13] Edific una muralla en derredor, desde Milo hacia el interior.[14] 10 E iba David adelantando y engrandecindose, y Jehov Dios de los ejrcitos estaba con l.[15] 

Hiram enva embajadores a David



(1 Cr 14.1-2)

11 Tambin Hiram, rey de Tiro, envi embajadores a David, as como madera de cedro, carpinteros y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David. 12 David supo entonces que Jehov lo haba confirmado como rey de Israel,[16] y que haba engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 

Hijos de David nacidos en Jerusaln



(1 Cr 3.5-9; 14.3-7)

13 David tom ms concubinas y mujeres de Jerusaln, despus que vino de Hebrn, y le nacieron ms hijos e hijas. 14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn, 15 Ibhar, Elisa, Nefeg, Jafa,[17] 16 Elisama, Eliada y Elifelet. 

David derrota a los filisteos



(1 Cr 14.8-17)

17 Cuando los filisteos oyeron que David haba sido ungido como rey de Israel, subieron todos para buscar a David. David lo supo y descendi a la fortaleza. 18 Llegaron los filisteos y se desplegaron por el valle de Refaim. 19 Entonces consult David a Jehov,[18] diciendo: 
--Ir contra los filisteos? Los entregars en mis manos? 
Respondi Jehov a David: 
--Ve, porque ciertamente entregar a los filisteos en tus manos. 
20 Lleg David a Baal-perazim. All los venci David, y dijo: "Jehov me abri brecha entre mis enemigos, como corriente impetuosa". Por esto llam el nombre de aquel lugar Baal-perazim.[19] 21 Los filisteos dejaron all sus dolos,[20] y David y sus hombres los quemaron. 
22 Los filisteos vinieron otra vez y se desplegaron en el valle de Refaim. 23 David consult a Jehov, y l respondi: 
--No subas, sino rodalos y atcalos frente a las balsameras. 24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces atacars, porque Jehov saldr delante de ti para derrotar el campamento de los filisteos. 
25 David lo hizo as, como Jehov se lo haba mandado; e hiri a los filisteos desde Geba[21] hasta llegar a Gezer. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Hueso tuyo y carne tuya somos: Esta expresin sugiere la idea de una solidaridad muy estrecha, como la que une a los miembros de una misma familia, de una misma tribu o de un mismo pueblo. Cf. Gn 2.23; Jue 9.2-3. 
2. 5.2 La mencin de las promesas divinas en favor de David aparece reiteradamente en los libros de Samuel (1 S 13.13-14; 25.30; 2 S 3.9,18; 7.17-29). 
3. 5.3 Ancianos de Israel: Vase 1 S 8.4 n. 
4. 5.3 Hizo un pacto con ellos: En virtud de este pacto, David, que ya haba sido proclamado rey de Jud (vase 2 S 2.4 nota e), pasaba a ser tambin rey de Israel. El acuerdo implicaba obviamente determinadas obligaciones de una y otra parte, adems del compromiso de observarlas fielmente. 
5. 5.3 Ungieron: Vanse 1 S 10.1 nota b; 2 S 1.14 n. 
6. 5.4 Aqu, como en otros casos, los nmeros son cifras redondas y no un cmputo exacto. 
7. 5.5 Hebrn, situada en el centro de Jud, quedaba muy a trasmano con respecto a las tribus del norte. Por eso David, apenas consagrado rey de Israel, vio la necesidad de escoger una nueva capital, cercana a la frontera e independiente de los dos reinos. Por su posicin geogrfica, Jerusaln era la ciudad ms indicada para convertirse en residencia del rey. 
8. 5.5 Cf. 1 R 2.11; 1 Cr 3.4; 29.27. 
9. 5.6 Los jebuseos eran de origen cananeo, y no fueron expulsados durante la conquista (Jos 15.63; Jue 1.21), sino que permanecieron en Jerusaln hasta que David conquist esa ciudad (cf. Jue 19.10-12). La presencia de Jerusaln como ciudad autnoma, en poder de los jebuseos, entorpeca las comunicaciones entre Jud y las tribus del norte; adems, apareca como un cuerpo extrao en la nueva situacin poltica creada por la unin de los dos reinos bajo la autoridad de David. 
10. 5.7 Sin: Vase Sal 2.6 n. 
11. 5.8 El canal: traduccin probable de la palabra hebrea sinnor, cuyo significado exacto se desconoce. Segn la interpretacin ms aceptada, se trata del pasaje subterrneo que comunicaba el interior de la ciudad amurallada con la fuente de Gihn, que era la principal reserva de agua de Jerusaln (vase 1 R 1.33 n.). Joab pudo haberse deslizado por ese conducto, o bien pudo haberlo daado, dejando sin agua a la ciudad. Segn otra interpretacin, el sinnor habra sido un gancho atado a una cuerda, que permiti a Joab penetrar en la ciudad escalando la muralla. 
12. 5.8 Ni ciego ni cojo entrar en la Casa: Segn Lv 21.18, ningn varn con algn defecto fsico poda ejercer el sacerdocio; aqu se les prohbe incluso entrar al templo. Cf., en sentido contrario, Mt 21.14. 
13. 5.9 Y le puso por nombre la Ciudad de David: David conquist Jerusaln con el apoyo de sus propios hombres e hizo de ella "su" ciudad, es decir, la ciudad que le perteneca. De este modo, David poda gobernar los territorios de Jud y de Israel desde una posicin neutral, por encima de las rivalidades entre el norte y el sur. 
14. 5.9 Por hallarse situada en la cima de una meseta, a unos 760 m sobre el nivel del Mediterrneo y a 1145 m sobre el del Mar Muerto, Jerusaln estaba bien protegida naturalmente (cf. Sal 48.12-14). La antigua ciudad de los jebuseos tena unas 3 hectreas y su poblacin puede calcularse en unas 1500 personas. En la eleccin del sitio para la edificacin de la ciudad, jug un papel importante la presencia de un manantial perenne en el valle del Cedrn, la llamada fuente de Gihn (vase 1 R 1.33 n.). 
15. 5.10 Vase 1 S 18.12 n. 
16. 5.12 Jehov lo haba confirmado como rey de Israel: Esta expresin anticipa el mensaje proftico de 2 S 7.1-17. 
17. 5.13-15 Cf. en 2 S 3.2-5 la lista de los hijos que le nacieron a David en Hebrn. 
18. 5.19 Consult David a Jehov: Vase 2 S 2.1 n. 
19. 5.20 Baal-perazim, en hebreo, significa Seor de los pasos abiertos. 
20. 5.21 Era costumbre en el antiguo Oriente llevar al frente de batalla las imgenes de los dioses. Los israelitas haban llevado el Arca de Dios cuando se enfrentaron a los filisteos (1 S 4.1b--7.1). 
21. 5.25 Geba: segn 1 Cr 14.16 es Gaban. 

2 Samuel 6


David intenta llevar el Arca a Jerusaln 

1 [1] 

(1 Cr 13.5-14)
David volvi a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil hombres.[2] 2 Se levant David y parti de Baala de Jud[3] con todo el pueblo que lo acompaaba para trasladar de all el Arca de Dios,[4] sobre la cual era invocado el nombre de Jehov de los ejrcitos, que tiene su trono entre los querubines.[5] 3 Pusieron el Arca de Dios sobre un carro nuevo, y se la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en la colina. Uza y Aho, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 4 Mientras se llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en la colina,[6] el Arca de Dios, Aho iba delante del Arca. 5 David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehov con toda clase de instrumentos de madera de haya, con arpas, salterios, panderos, flautas y cmbalos. 6 Cuando llegaron a la era de Nacn, Uza extendi su mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, pues los bueyes tropezaban. 7 Entonces el furor de Jehov se encendi contra Uza: all mismo lo hiri Dios por aquella temeridad, y cay all muerto junto al Arca de Dios.[7] 
8 David se entristeci por haber herido[8] Jehov a Uza, y fue llamado aquel lugar Prez-uza,[9] hasta el da de hoy. 9 Y temiendo David a Jehov aquel da, dijo: "Cmo ha de entrar en mi casa el Arca de Jehov?"[10] 10 De modo que David no quiso llevar a su casa, a la ciudad de David, el Arca de Jehov, sino que la hizo llevar a casa de Obed-edom, el geteo.[11] 11 Y estuvo el Arca de Jehov en casa de Obed-edom, el geteo, tres meses; y bendijo Jehov a Obed-edom y a toda su casa.[12] 

David lleva el Arca a Jerusaln



(1 Cr 15.1--16.6)

12 Cuando se le avis al rey David: "Jehov ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene a causa del Arca de Dios", fue David y traslad con alegra el Arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.[13] 13 Y cuando los que llevaban el Arca de Dios haban dado seis pasos, l sacrific un buey y un carnero engordado. 
14 David, vestido con un efod de lino,[14] danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehov. 15 As, con jbilo[15] y sonidos de trompeta, David y toda la casa de Israel conducan el Arca de Jehov. 
16 Cuando el Arca de Jehov llegaba a la ciudad de David, aconteci que Mical, hija de Sal, mir desde una ventana, y al ver al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehov, lo despreci en su corazn. 
17 Metieron, pues, el Arca de Jehov, y la pusieron en su lugar, en medio de una tienda que David le haba levantado; y sacrific David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehov.[16] 18 Cuando David acab de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehov de los ejrcitos.[17] 19 Despus reparti a todo el pueblo y a toda la multitud de Israel, tanto a hombres como a mujeres, un pan a cada uno, un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa. 
20 Volvi luego David para bendecir su casa;[18] y sali a recibirlo Mical, y le dijo: 
--Cun honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubrindose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! 
21 Entonces David respondi a Mical: 
--Fue delante de Jehov, quien me eligi en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme como prncipe sobre el pueblo de Jehov, sobre Israel. Por tanto, danzar delante de Jehov. 22 Y me humillar an ms que esta vez; me rebajar a tus ojos, pero ser honrado delante de las criadas de quienes has hablado. 
23 Y Mical, hija de Sal, no tuvo ya hijos hasta el da de su muerte.[19] 
						 NOTAS:

1. 6.1-11 El Arca del pacto (vase Ex 25.10-22 n.) era el trono visible del Dios de Israel, que haba guiado a los israelitas en el desierto (Nm 10.35-36) y en las primeras etapas de la conquista (Jos 3.1-17). Luego fue llevada al santuario de Jehov en Silo (1 S 3.3; 4.4), hasta que fue capturada y devuelta por los filisteos (1 S 5.1; 6.1--7.1). Como se trataba de un objeto sagrado ligado especialmente a las tribus de Efran y Benjamn, David comprendi que por medio del Arca se poda establecer un fuerte vnculo religioso entre la nueva capital del reino y las tribus del norte. De ah su decisin de trasladarla a Jerusaln. 
2. 6.1 No se habla aqu de un ejrcito regular, sino de un grupo escogido para aquella ocasin. 
3. 6.2 Baala de Jud: otro nombre con el que se conoca a Quiriat-jearim (1 S 6.21; cf. Jos 9.17; 15.9-10). Tambin se conoce como Quiriat-baal. 
4. 6.2 Arca de Dios: Vanse Ex 25.18 n.; 1 S 4.3 nota f. 
5. 6.2 Querubines: Vase Ex 25.18 n.; cf. 1 S 4.4; 1 R 6.23-28; Sal 80.1; Is 37.16. 
6. 6.3-4 Cf. 1 S 7.1-2. 
7. 6.7 La legislacin israelita exiga tratar con sumo cuidado los objetos de culto consagrados al Seor (Nm 4.7-20). En caso contrario, un objeto sagrado como el Arca de Jehov, destinada a ser fuente de bendiciones (cf. v. 11), poda ocasionar al transgresor una desgracia imprevista. 
8. 6.8 Herido: lit. abri una brecha. 
9. 6.8 En hebreo, Prez-uza significa brecha de Uza. 
10. 6.8-9 El episodio anterior (v. 6-7) tuvo sobre David un efecto saludable. El poda llevar a Jerusaln el Arca de Dios, con la finalidad poltica de reforzar la unidad entre el Norte y el Sur. Pero tambin deba tener presente que ella era el trono visible del Dios santo (cf. Is 6.3), y que la santidad de Dios no es algo que pueda manipularse impunemente. 
11. 6.10 Geteo: es decir, un filisteo. 
12. 6.11 1 Cr 26.4-5. 
13. 6.12 Ciudad de David: Vase 2 S 5.7 n. 
14. 6.14 Efod de lino: Vase 1 S 2.18 n. 
15. 6.15 Jbilo: Vase 1 S 4.5 n. 
16. 6.17 Holocaustos: Cf. Lv 1. Sacrificios de reconciliacin: Cf. Lv 3. 
17. 6.18 Cf. 1 R 8.14,55. 
18. 6.19-20 1 Cr 16.43. 
19. 6.23 Es muy probable que David haya querido tener un hijo de su matrimonio con Mical, la hija de Sal. De ese modo, se habra fortalecido la unin entre Jud e Israel, ya que las tribus del Norte habran visto en el hijo de Mical al continuador y heredero de Sal. Pero esa esperanza qued frustrada a causa de esta disputa, que separ a David de Mical sin que hubieran tenido hijos. Vase 2 S 3.14 n. 

2 Samuel 7


Pacto de Dios con David 

1 [1] 

(1 Cr 17.1-27)
Aconteci que cuando ya el rey habitaba en una casa,[2] despus que Jehov le haba dado paz con todos sus enemigos de alrededor, 2 dijo el rey al profeta Natn:[3] 
--Mira ahora, yo habito en casa de cedro, mientras que el Arca de Dios est entre cortinas. 
3 Natn respondi al rey: 
--Anda, y haz todo lo que est en tu corazn, porque Jehov est contigo. 
4 Aconteci aquella noche, que vino palabra de Jehov a Natn, diciendo:[4] 5 "Ve y di a mi siervo David: "As ha dicho Jehov: T me has de edificar una casa en la que yo more? 6 Ciertamente no he habitado en casas desde el da en que saqu a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he peregrinado en una tienda que me serva de santuario.[5] 7 En todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, he dicho acaso de alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel: Por qu no me habis edificado una casa de cedro??[6] 8 Ahora, pues, dirs as a mi siervo David: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo te tom del redil, de detrs de las ovejas, para que fueras prncipe de mi pueblo Israel; 9 y he estado contigo dondequiera que has ido,[7] he exterminado delante de ti a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10 Adems, yo fijar un lugar para mi pueblo Israel y lo plantar all, para que habite en l y nunca ms sea removido, ni los inicuos lo aflijan ms, como antes, 11 en el tiempo en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te har descansar de todos tus enemigos. Asimismo Jehov te hace saber que l te edificar una casa. 12 Y cuando tus das se hayan cumplido y duermas con tus padres, yo levantar despus de ti a uno de tu linaje, el cual saldr de tus entraas, y afirmar su reino. 13 l edificar una casa para mi nombre, y yo afirmar para siempre el trono de su reino. 14 Yo ser padre para l, y l ser hijo para m. Si hace mal, yo lo castigar con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;[8] 15 pero no apartar mi misericordia de l como la apart de Sal, a quien quit de delante de ti. 16 Tu casa y tu reino permanecern siempre delante de tu rostro, y tu trono ser estable eternamente "".footnote rnd=374871582 idx=9 b7.16/b iTu casa y tu reino... tu trono ser estable eternamente:/i A partir de la profeca de Natn, David y su dinasta fueron portadores de una promesa divina incondicional. Basados en esta promesa, los profetas y salmistas orientaron la esperanza de Israel hacia el futuro. Los temas que ms se destacan en la expresin de esta esperanza mesinica son la estabilidad eterna de la dinasta davdica (Sal 89.19-37; 132.11; Is 9.6-7; 11.1-10), la filiacin divina del rey (vase Sal 2.7 nota ig/i), su entronizacin a la derecha de Dios (Sal 110.1) y su dominio universal (Sal 2). En medio de la crisis provocada por la destruccin de Jerusaln y la cada del Ungido de Jehov en poder de los paganos (cf. Lm 4.20), esa esperanza no desfalleci, sino que se robusteci cada vez ms, concentrndose en la figura de un rey ideal, el Mesas descendiente de David. El NT proclama el cumplimiento de esta esperanza mesinica en la persona y en la obra de Jess (cf. Lc 4.16-21). Vase iMesas/i en la iConcordancia temtica./i /footnote p> 17 As, conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visin, habl Natn a David. 18 Entonces entr el rey David y se puso delante de Jehov, y dijo: "Seor Jehov, quin soy yo, y qu es mi casa, para que t me hayas trado hasta aqu?[10] 19 Y aun te ha parecido poco esto, Seor Jehov, pues tambin has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. Es as como procede el hombre, Seor Jehov? 20 Y qu ms puede aadir David hablando contigo? Pues t conoces a tu siervo, Seor Jehov. 21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazn, hacindolas saber a tu siervo. 22 Por tanto, t te has engrandecido, Jehov Dios; por cuanto no hay como t,[11] ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos odo con nuestros odos. 23 Y quin como tu pueblo, como Israel, nacin singular en la tierra?[12] Porque Dios fue para rescatarlo como pueblo suyo, para ponerle nombre, para hacer cosas grandes a su favor, y obras terribles en tu tierra, por amor de tu pueblo, el que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses.[13] 24 Porque t estableciste a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y t, oh Jehov, eres su Dios.[14] 
25 "Ahora pues, Jehov Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho. 26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: "Jehov de los ejrcitos es el Dios de Israel"; y que la casa de tu siervo David se mantenga firme delante de ti. 27 Porque t, Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, has hecho esta revelacin al odo de tu siervo, diciendo: "Yo te edificar Casa". Por esto tu siervo ha hallado en su corazn valor para hacer delante de ti esta splica. 28 Ahora pues, Jehov Dios, t eres Dios, y tus palabras son verdad, y t has prometido este bien a tu siervo. 29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque t, Jehov Dios, lo has dicho, y con tu bendicin ser bendita la casa de tu siervo para siempre". 
						 NOTAS:

1. 7.1-29 (ttulo) Esta promesa del Seor a David es uno de los textos ms significativos del AT. Los intrpretes han identificado en la profeca dos temas predominantes: uno se refiere a David y su dinasta (v. 8-11,16); el otro a Salomn y al templo de Jerusaln (v. 12-15). Estos dos temas se presentan en forma antittica: no va a ser David el que construya una Casa para el Seor (es decir, un templo), sino su hijo Salomn; pero el Seor s le construir a David una casa (es decir, una dinasta). En esta promesa estaba en germen la esperanza mesinica de Israel. 
2. 7.1 Casa: La palabra casa, unas veces referida al palacio de David (v. 1-2), otras al templo (v. 5-7,13) y otras a la dinasta o descendencia davdica (11,16,19,25-27,29) es un trmino clave para la comprensin de este orculo dinstico. 
3. 7.2 Aqu se menciona por primera vez al profeta Natn, personaje de gran importancia en la corte de David (2 S 12.1-25). En las luchas por la sucesin, l influy para que el heredero de David fuera Salomn (1 R 1.8-45). 1 Cr 29.29 lo menciona como autor de una de las historias del rey David. 
4. 7.4 El Seor habla a David por medio de un profeta y no, como lo haba hecho regularmente, a travs del efod, el tumim y el urim (vase 2 S 2.1 n.). 
5. 7.6 Cf. Ex 26; 36.8-38. 
6. 7.7 Casa de cedro: En el antiguo Oriente, los templos y palacios solan ser de cedro (2 S 5.11; 1 R 5.10), porque era muy difcil que los insectos pudieran destruir esa madera. 
7. 7.9 Vase 1 S 18.12 n. 
8. 7.14 Cf. 8.5; 1 R 11.34; Sal 89.30-33. Cf. tambin Heb 12.7. 
9. 7.16 Tu casa y tu reino... tu trono ser estable eternamente: A partir de la profeca de Natn, David y su dinasta fueron portadores de una promesa divina incondicional. Basados en esta promesa, los profetas y salmistas orientaron la esperanza de Israel hacia el futuro. Los temas que ms se destacan en la expresin de esta esperanza mesinica son la estabilidad eterna de la dinasta davdica (Sal 89.19-37; 132.11; Is 9.6-7; 11.1-10), la filiacin divina del rey (vase Sal 2.7 nota g), su entronizacin a la derecha de Dios (Sal 110.1) y su dominio universal (Sal 2). En medio de la crisis provocada por la destruccin de Jerusaln y la cada del Ungido de Jehov en poder de los paganos (cf. Lm 4.20), esa esperanza no desfalleci, sino que se robusteci cada vez ms, concentrndose en la figura de un rey ideal, el Mesas descendiente de David. El NT proclama el cumplimiento de esta esperanza mesinica en la persona y en la obra de Jess (cf. Lc 4.16-21). Vase Mesas en la Concordancia temtica. 
10. 7.18 Delante de Jehov: Vase 2 R 19.14 n. Quin soy yo... hasta aqu?: Vase 1 S 9.21 nota j. 
11. 7.22 Como t: 1 R 8.22; Jer 10.6-7. 
12. 7.23 Tierra: Dt 4.7-8. 
13. 7.23 Cf. Dt 7.8; 9.26. 
14. 7.24 Cf. Dt 26.17-18; 27.9; 29.13. 

2 Samuel 8


Mapa - Reino de David y Salomn



David extiende sus dominios



(1 Cr 18.1-13)

1 Despus de esto, aconteci que David derrot a los filisteos,[1] los someti y tom a Meteg-ama de manos de los filisteos. 2 Derrot tambin a los de Moab,[2] y los midi con una cuerda, hacindolos tenderse en tierra; los que quedaban a lo largo de dos cuerdas los conden a morir, y a una cuerda llena la dej con vida. Y fueron los moabitas siervos de David, pagando tributo. 
3 Asimismo derrot David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba,[3] al ir este a recuperar su territorio al ro ufrates. 4 David les captur mil setecientos hombres de a caballo y veinte mil hombres de a pie, y mutil los caballos de todos los carros, pero dej suficientes para cien carros. 
5 Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer, rey de Soba; pero David hiri a veintids mil hombres entre los sirios. 6 Puso luego David una guarnicin en Siria de Damasco, y los sirios quedaron sometidos a David, pagando tributo. Y Jehov dio la victoria a David por dondequiera que fue. 
7 Despus tom David los escudos de oro que traan los siervos de Hadad-ezer y los llev a Jerusaln. 8 Asimismo tom el rey David gran cantidad de bronce de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer. 
9 Toi, rey de Hamat,[4] supo que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadad-ezer, 10 y le envi a su hijo Joram para que lo saludara pacficamente y lo bendijera, porque haba peleado con Hadad-ezer y lo haba vencido, ya que Toi era enemigo de Hadad-ezer. Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce, 11 los cuales el rey David dedic a Jehov, junto con la plata y el oro que le haba consagrado, provenientes de todas las naciones que haba sometido: 12 de los sirios, los moabitas, los amonitas, los filisteos, los amalecitas, y del botn de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.[5] 
13 As gan David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destroz a dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal. 14 Adems, puso guarnicin en Edom; por todo Edom puso guarnicin, y todos los edomitas quedaron sometidos a David. Y Jehov dio la victoria a David por dondequiera que fue. 

Oficiales de David



(2 S 20.23-26; 1 Cr 18.14-17)

15 Rein David sobre todo Israel, actuando con justicia y rectitud para con todo su pueblo.[6] 16 Joab[7] hijo de Sarvia era general de su ejrcito, y Josafat[8] hijo de Ahilud, el cronista; 17 Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraas, el escriba; 18 Benaa[9] hijo de Joiada mandaba a los cereteos y peleteos,[10] y los hijos de David eran los prncipes. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Filisteos: Los filisteos aparecen en primer lugar en la lista de vencidos, porque ellos fueron los enemigos ms peligrosos durante los primeros aos de la monarqua israelita. David logr reducir el pas de los filisteos a una pequea franja de territorio en la costa mediterrnea (vanse 1 S 4.1 nota b e ndice de mapas). 
2. 8.2 Moab: La relacin de Israel con Moab fue por lo general bastante tensa (Nm 22--24; Jue 11.17-18; cf. Is 15--16; Jer 9.26; Ez 25.8,11; Am 2.1; Sof 2.8-11). Sin embargo, en 1 S 22.3-5 se dice que los moabitas ayudaron a David, y segn Rut 4.13-22, David era descendiente de una mujer moabita. Por tanto, resulta inexplicable que David los haya tratado con tanta crueldad. 
3. 8.3 Soba: reino arameo al norte de Damasco (2 S 10.6-8). 
4. 8.8-9 Beta... Berotai (v.8) y Hamat eran ciudades de Siria. 
5. 8.12 Vase 1 S 14.47-48 n. 
6. 8.15 Vase 1 R 10.9 n. 
7. 8.16 Joab: Vase 2 S 2.13 nota k. 
8. 8.16 Josafat: 1 R 4.3,17. 
9. 8.18 Benaa: 2 S 23.22. 
10. 8.18 Los cereteos y peleteos formaron originalmente el grupo de mercenarios que rodearon a David cuando hua de Sal (cf.1 S 27--31) y mientras resida en Siclag. Ambos grupos estaban relacionados con los filisteos (vase 1 S 30.14 n.). 

2 Samuel 9


2. HECHOS Y CIRCUNSTANCIAS DEL REINADO DE DAVID (9.1--20.26)



David y Mefi-boset

1 Pregunt David: "Ha quedado alguno de la casa de Sal a quien pueda yo favorecer por amor de Jonatn?"[1] 2 Haba un siervo de la casa de Sal llamado Siba, al cual llamaron para que viniera ante David. Y el rey le pregunt: 
--Eres t Siba? 
--S, para servirte --respondi l. 
3 El rey le dijo: 
--No ha quedado nadie de la casa de Sal, para que yo lo favorezca con la misericordia de Dios? 
Respondi Siba al rey: 
--An queda un hijo de Jonatn, lisiado de los pies.[2] 
4 --Dnde est? --le pregunt entonces el rey. 
Siba respondi al rey: 
--Est en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lo-debar.[3] 
5 Entonces el rey David mand a traerlo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lo-debar. 6 Al llegar Mefi-boset[4] hijo de Jonatn hijo de Sal, ante David, se postr sobre su rostro e hizo una reverencia. David le dijo: 
--Mefi-boset. 
--Aqu tienes a tu siervo --respondi l. 
7 Luego David aadi: 
--No tengas temor, porque a la verdad yo tendr misericordia contigo por amor de Jonatn tu padre. Te devolver todas las tierras de tu padre Sal, y t comers siempre a mi mesa. 
8 Inclinndose l dijo: 
--Quin es tu siervo, para que mires a un perro muerto[5] como yo? 
9 Entonces el rey llam a Siba, siervo de Sal, y le dijo: 
--Todo lo que fue de Sal y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu seor. 10 T, pues, le labrars las tierras, t con tus hijos y tus siervos, y almacenars los frutos, para que el hijo de tu seor tenga pan para comer; pero Mefi-boset, el hijo de tu seor,[6] comer siempre a mi mesa. 
Siba, que tena quince hijos y veinte siervos, 11 respondi al rey: 
--Conforme a todo lo que ha mandado mi seor, el rey, a su siervo, as lo har tu siervo. 
--Mefi-boset --dijo el rey-- comer a mi mesa, como uno de los hijos del rey.[7] 
12 Tena Mefi-boset un hijo pequeo, llamado Micaa.[8] Todos los que vivan en la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset. 13 Pero Mefi-boset, que estaba lisiado de ambos pies, viva en Jerusaln, porque coma siempre a la mesa del rey. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Por amor de Jonatn: 1 S 20.14-17. 
2. 9.3 Cf. 2 S 4.4. 
3. 9.4 Lo-debar: al oeste del ro Jordn, en la regin que ocupaba la tribu de Manass. 
4. 9.6 Mefi-boset: Vase 4.4 nota c. 
5. 9.8 Perro muerto: Esta expresin, muy comn en el antiguo Oriente, se utilizaba para expresar la autohumillacin ms extrema (1 S 24.14; cf. 2 R 8.13) y tambin como insulto (2 S 16.9). 
6. 9.10 Estas antiguas posesiones de Sal debieron de ser considerablemente extensas, ya que all poda vivir y trabajar una familia tan numerosa. Tambin eran abundantes los productos que se podan almacenar, como lo muestra el pasaje de 2 S 16.1-2. 
7. 9.11 Comer... los hijos del rey: es decir, no solo comparta la mesa de David, sino que estaba bajo su proteccin (1 R 2.7; 2 R 25.27-29; cf. 1 R 18.19). Ntese, sin embargo, que Mefi-boset (Merib-baal), por ser el nico descendiente vivo de Sal (cf. 2 S 21.7), tena fundados motivos para considerarse heredero del reino de mi padre (2 S 16.3). Hacindolo sentar a su mesa, David lo tena bien vigilado. Cf. tambin el comportamiento ambiguo de Mefi-boset durante el alzamiento de Absaln (2 S 19.24-30). 
8. 9.12 Micaa: Cf. 1 Cr 8.34-38. 

2 Samuel 10


Derrotas de amonitas y sirios 

1 [1] 

(1 Cr 19.1-19)
Despus de esto, aconteci que muri el rey de los hijos de Amn, y rein en lugar suyo su hijo Hann. 2 Dijo David: "Yo tendr misericordia con Hann hijo de Nahas, como su padre la tuvo conmigo". Y envi David a sus siervos para que lo consolaran por su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los hijos de Amn, 3 los prncipes de los hijos de Amn dijeron a Hann, su seor: "Crees acaso que por honrar a tu padre, David te ha enviado mensajeros a que te consuelen? No te ha enviado David sus siervos para reconocer la ciudad, inspeccionarla y destruirla?"[2] 
4 Entonces Hann tom a los siervos de David, les rap la mitad de la barba, les cort los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidi. 5 Cuando se le hizo saber esto a David, envi gente a su encuentro, porque ellos estaban en extremo avergonzados. Y el rey les mand a decir: "Quedaos en Jeric hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved". 
6 Viendo los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, mandaron a tomar a sueldo veinte mil[3] hombres de a pie entre los sirios de Bet-rehob y los sirios de Soba, mil hombres del rey de Maaca, y doce mil hombres de Is-tob. 7 Cuando David oy esto, envi a Joab[4] con todo el ejrcito de los valientes. 8 Los hijos de Amn salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca tomaron posiciones aparte en el campo. 9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y desde la retaguardia, seleccion a lo mejor de los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios. 10 Entreg luego el resto del ejrcito en manos de su hermano Abisai,[5] y lo aline frente a los amonitas. 11 Y dijo: "Si los sirios pueden ms que yo, t me ayudars; y si los hijos de Amn pueden ms que t, yo te dar ayuda. 12 Ten fortaleza, esforcmonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. Que Jehov haga lo que bien le parezca". 
13 Se acerc Joab, y el pueblo que con l estaba, para pelear contra los sirios; pero ellos huyeron delante de l. 14 Entonces los hijos de Amn, viendo que los sirios haban huido, huyeron tambin ellos ante Abisai y se refugiaron en la ciudad, mientras que Joab dej de luchar contra los hijos de Amn y volvi a Jerusaln. 
15 Pero los sirios, al ver que haban sido derrotados por Israel, se volvieron a reunir. 16 Hadad-ezer[6] mand a buscar a los sirios que estaban al otro lado del ufrates,[7] los cuales llegaron a Helam[8] comandados por Sobac, general del ejrcito de Hadad-ezer. 17 Cuando le fue dado aviso, David reuni a todo Israel, pas el Jordn y lleg a Helam. Los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y pelearon contra l. 18 Pero los sirios huyeron delante de Israel, y David les mat a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo. Hiri tambin a Sobac, general del ejrcito, quien muri all. 19 Cuando todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer vieron cmo haban cado derrotados ante Israel, hicieron las paces con Israel y les quedaron sometidos. De ah en adelante, los sirios temieron seguir ayudando a los hijos de Amn. 
						 NOTAS:

1. 10.1-19 Los caps.! 0--12 tienen como tema comn la guerra contra los amonitas, y esa guerra, a su vez, sirve de marco histrico al encuentro de David con Betsab (cap. 11). La atencin se concentra as en la vida privada de David, y esto sirve de introduccin a los dramticos episodios que van a relatarse en 2 S 13--20. Vase 2 S 13.1-22 n. 
2. 10.3 2 S 3.24-25; cf. tambin Dt 1.24; Jos 2.1; Jue 18.2. 
3. 10.6 Veinte mil: Es muy probable que la palabra hebrea elef se refiera aqu a un pelotn de unos diez o doce soldados, y no al nmero mil. 
4. 10.7 Joab: Vase 2 S 2.13 nota k. 
5. 10.10 1 S 26.6-12; 2 S 21.16-17. 
6. 10.16 Hadad-ezer: jefe de los mercenarios que luchaban contra David (cf. 8.3). 
7. 10.16 Al otro lado del ufrates: es decir, al oeste de ese ro (cf. 1 R 4.24). 
8. 10.16 Helam: ciudad de la regin de Galaad, al este del Jordn. 

2 Samuel 11


David y Betsab 

1 [1] Aconteci al ao siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envi a Joab,[2] junto a sus siervos y a todo Israel, y ellos derrotaron a los amonitas y sitiaron a Rab,[3] mientras David se qued en Jerusaln.[4] 
2 Un da, al caer la tarde, se levant David de su lecho, y se paseaba sobre el terrado de la casa real, cuando vio desde el terrado a una mujer que se estaba baando, la cual era muy hermosa. 3 Envi David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: "Aquella es Betsab, hija de Eliam,[5] mujer de Uras,[6] el heteo". 4 Envi David mensajeros que la trajeran, y la tom; cuando lleg, l durmi con ella. Luego ella se purific de su inmundicia, y regres a su casa.[7] 
5 La mujer concibi y mand a decir a David: "Estoy encinta". 6 Entonces David envi a decir a Joab: "Envame a Uras, el heteo". Y Joab envi a Uras a David. 7 Cuando Uras lleg ante l, David le pregunt por la salud de Joab, por la salud del pueblo y por la marcha de la guerra. 8 Despus dijo David a Uras: "Desciende a tu casa, y lava tus pies".[8] 
Cuando Uras sali de la casa del rey, le enviaron un presente de la mesa real. 9 Pero Uras durmi a la puerta de la casa del rey, con todos los guardias de su seor, y no descendi a su casa. 10 Le hicieron saber esto a David diciendo: "Uras no ha descendido a su casa". Entonces David dijo a Uras: 
--Acaso no vienes de viaje? Por qu, pues, no descendiste a tu casa? 
11 Uras respondi a David: 
--El Arca,[9] Israel y Jud habitan bajo tiendas;[10] mi seor Joab y los siervos de mi seor, en el campo; cmo iba yo a entrar en mi casa para comer y beber, y dormir con mi mujer? Por vida tuya y por vida de tu alma, nunca har tal cosa![11] 
12 David dijo entonces a Uras: 
--Qudate aqu hoy tambin, y maana te despedir. 
Se qued Uras aquel da y el siguiente en Jerusaln. 13 David lo convid a comer y a beber con l hasta embriagarlo. Por la tarde sali a dormir en su cama, junto a los guardias de su seor; pero no descendi a su casa. 
14 A la maana siguiente, escribi David una carta a Joab, la cual envi por mano de Uras. 15 En ella deca: "Poned a Uras al frente, en lo ms recio de la batalla, y alejaos de l, para que sea herido y muera". 
16 As, cuando Joab siti la ciudad, puso a Uras en el lugar donde saba que estaban los hombres ms valientes. 17 Salieron los de la ciudad y pelearon contra Joab; cayeron algunos del ejrcito de los siervos de David, y muri tambin Uras, el heteo. 
18 Entonces Joab mand a comunicar a David todos los asuntos de la guerra. 19 Y dio esta orden al mensajero: "Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra, 20 si el rey comienza a enojarse, y te dice: "Por qu os habis acercado tanto a la ciudad para combatir? No sabais lo que suelen tirar desde el muro? 21 Quin hiri a Abimelec hijo de Jerobaal?[12] No arroj una mujer desde el muro un pedazo de rueda de molino,[13] y muri l en Tebes? Por qu os habis acercado tanto al muro?" Entonces t le dirs: "Tambin tu siervo Uras, el heteo, ha muerto"". 
22 Parti el mensajero y, al llegar, cont a David todo aquello que Joab le haba mandado. 23 Dijo el mensajero a David: 
--Pudieron ms que nosotros los hombres que salieron al campo en contra nuestra, bien que les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta; 24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; tambin muri tu siervo Uras, el heteo. 
25 David respondi al mensajero: 
--As dirs a Joab: "No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas". Y t alintale. 
26 Al oir la mujer de Uras que su marido Uras haba muerto, hizo duelo por l. 27 Pasado el luto,[14] envi David por ella, la trajo a su casa y la hizo su mujer; ella le dio a luz un hijo. Pero esto que David haba hecho fue desagradable ante los ojos de Jehov.[15] 
						 NOTAS:

1. 11.1-27 El adulterio y el crimen de David se relatan con gran concisin y sobriedad. En el relato, el narrador se limita a referir los hechos, sin emitir ningn juicio. Solo al final del captulo dir que esto que David haba hecho fue desagradable ante los ojos de Jehov (v. 27). En el cap. siguiente, el profeta Natn pronunciar una condena an ms explcita. 
2. 11.1 Joab: Vase 2 S 2.13 nota k. 
3. 11.1 Rab: capital del reino de Amn, al este del ro Jordn. Cf. 2 S 12.26-31; vase ndice de mapas. 
4. 11.1 1 Cr 20.1. El hecho de que David no saliera a combatir indica que su reinado ya haba entrado en una nueva etapa. Ahora se trataba de consolidar el reino, y esto exiga que l no se ocupara solamente de combatir, sino de cumplir con sus funciones de gobernante. 
5. 11.2-4 Betsab, hija de Eliam: Segn 2 S 23.34, Ahitofel, el consejero de David y luego de Absaln (2 S 16.23), tena un hijo llamado Eliam, que era soldado de David, al igual que Uras. No es seguro, sin embargo, que l haya sido el padre de Betsab. 
6. 11.2-4 Uras es un nombre hebreo, que significa Jah (abreviatura de Jehov), es mi luz. Como Jehov es el nombre propio del Dios de Israel, no es probable que el esposo de Betsab haya sido un extranjero al servicio de David, aunque quiz perteneca a una familia hetea radicada desde haca tiempo en Israel. Acerca de los heteos en la poca bblica, vase Jos 1.4 n. 
7. 11.2-4 El texto no dice nada sobre la actitud o los sentimientos de Betsab. No aclara, p.e., si fue vctima o cmplice de David, o las dos cosas a la vez. Su pasividad en aquella circunstancia contrasta con la entereza manifestada en 1 R 1.11-31. 
8. 11.8 Lava tus pies: eufemismo para referirse al acto sexual. 
9. 11.11 Arca: Vase Ex 25.10-22 n. Esta es la ltima indicacin de la presencia del Arca en el campo de batalla. 
10. 11.11 Habitan bajo tiendas: otra posible traduccin: estn en Sucot. 
11. 11.11 La pureza ritual era un requisito para combatir las guerras del Seor (cf. Ex 19.15; Lv 15.18; Dt 23.9-14; 1 S 21.4-5). 
12. 11.21 Jerobaal: Heb. Jeroboset. Vase 2 S 2.8 nota h. 
13. 11.21 Molino: Cf. Jue 9.53. 
14. 11.27 Pasado el luto: Vase 1 S 31.13 n. 
15. 11.27 Esto que David haba hecho fue desagradable ante los ojos de Jehov: Aqu y en otras dos oportunidades (12.24; 17.14), el narrador de 2 S 11--20 introduce breves comentarios para poner de manifiesto la presencia y la accin de Dios en los hechos relatados. En realidad, es el Seor el que conduce el curso de los acontecimientos conforme a sus designios. Pero no por eso los personajes del relato quedan privados de su responsabilidad o de su capacidad de decisin. Si as lo hubiera pensado, el autor no habra puesto tanto empeo en narrar, con realismo y profunda sensibilidad humana, las acciones de hombres y mujeres, y las consecuencias positivas o nefastas de esas acciones. 

2 Samuel 12


Natn amonesta a David

1 Jehov envi a Natn ante David; y al llegar le dijo: 
--Haba dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. 2 El rico tena numerosas ovejas y vacas, 3 pero el pobre no tena ms que una sola corderita, que l haba comprado y criado, y que haba crecido con l y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado, bebiendo de su vaso y durmiendo en su seno igual que una hija. 4 Un da lleg un viajero a visitar al hombre rico, y este no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas para dar de comer al caminante que haba venido a visitarlo, sino que tom la oveja de aquel hombre pobre, y la prepar para quien haba llegado de visita. 
5 Se encendi el furor de David violentamente contra aquel hombre, y dijo a Natn: 
--Vive Jehov, que es digno de muerte el que tal hizo! 6 Debe pagar cuatro veces[1] el valor[2] de la cordera, por haber hecho semejante cosa y no mostrar misericordia.[3] 
7 Entonces dijo Natn a David: 
--T eres ese hombre. As ha dicho Jehov, Dios de Israel: "Yo te ung[4] como rey de Israel y te libr de manos de Sal,[5] 8 te entregu la casa de tu seor y puse en tus brazos a sus mujeres;[6] adems te di la casa de Israel y de Jud; y como si esto fuera poco, te habra aadido mucho ms. 9 Por qu, pues, has tenido en poco la palabra de Jehov, y hecho lo malo delante de sus ojos? A Uras, el heteo, lo mataste a espada y tomaste a su esposa como mujer. S, a l lo mataste con la espada de los hijos de Amn.[7] 10 Por lo cual ahora no se apartar jams de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste y tomaste la mujer de Uras, el heteo, para que fuera tu mujer". 11 As ha dicho Jehov: "Yo har que de tu misma casa se alce el mal contra ti. Tomar a tus mujeres delante de tus ojos y las entregar a tu prjimo, el cual se acostar con ellas a la luz del sol. 12 Porque t lo hiciste en secreto; pero yo har esto delante de todo Israel y a pleno sol".[8] 
13 Entonces dijo David a Natn: 
--Pequ contra Jehov. 
Natn dijo a David: 
--Tambin Jehov ha perdonado tu pecado; no morirs. 14 Pero, por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehov,[9] el hijo que te ha nacido, ciertamente morir. 
15 Y Natn se fue a su casa. 
Jehov hiri al nio que la mujer de Uras haba dado a David, y enferm gravemente. 16 Entonces David rog a Dios por el nio; ayun David, se retir y se pas la noche acostado en tierra. 17 Los ancianos de su casa fueron a rogarle que se levantara del suelo, pero l no quiso, ni comi nada con ellos. 
18 Al sptimo da muri el nio. Los siervos de David teman hacerle saber que el nio haba muerto, comentando entre s: "Cuando el nio an viva, le hablbamos y no quera oir nuestra voz; cunto ms se afligir si le decimos que el nio ha muerto?" 
19 Pero David, viendo a sus siervos hablar entre s, comprendi que el nio haba muerto; por lo que pregunt David a sus siervos: 
--Ha muerto el nio? 
--Ha muerto --respondieron ellos. 
20 David se levant entonces de la tierra, se lav y se ungi; cambi sus ropas, entr a la casa de Jehov y ador. Despus vino a su casa y pidi que le pusieran pan, y comi. 21 Sus siervos le dijeron: 
--Qu es lo que haces? Cuando el nio an viva ayunabas y llorabas; cuando muri, te levantaste y comiste pan. 
22 David respondi: 
--Mientras el nio an viva, yo ayunaba y lloraba, dicindome: "Quin sabe si Dios tenga compasin de m y viva el nio?" 23 Pero ahora que ha muerto, para qu he de ayunar? Podr yo hacerle volver? Yo voy hacia l, pero l no volver a m. 
24 David consol a Betsab, su mujer, se lleg a ella y durmi con ella. Ella le dio a luz un hijo y le puso por nombre Salomn.[10] Jehov lo am,[11] 25 y envi un mensaje por medio del profeta Natn; as le puso por nombre Jedidas,[12] como haba dicho Jehov. 

David captura Rab



(1 Cr 20.1-3)

26 Joab peleaba contra Rab de los amonitas, y tom la ciudad real. 27 Entonces envi Joab mensajeros a David para decirle: "Yo he puesto sitio a Rab y he tomado la ciudad de las aguas. 28 Rene, pues, ahora al pueblo que queda, acampa contra la ciudad y tmala,[13] no sea que tome yo la ciudad y le pongan mi nombre".[14] 
29 David reuni a todo el pueblo, parti hacia Rab, combati contra ella y la tom. 30 Despus quit la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro y tena piedras preciosas. Luego la pusieron sobre la cabeza de David, quien sac muy grande botn de la ciudad. 31 Hizo salir adems a la gente que estaba en ella, y la puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro; tambin la hizo trabajar en los hornos de ladrillos. Lo mismo hizo con todas las ciudades de los hijos de Amn. Entonces regres David con todo el pueblo a Jerusaln. 
						 NOTAS:

1. 12.6 Cuatro veces: Era el precio que deba restituir el que haba robado una oveja (Ex 22.1). 
2. 12.6 Valor: Cf. Ex 22.1. 
3. 12.6 Natn hizo que David pronunciara una sentencia condenatoria, presentndole un caso ficticio como si fuera real. De este modo, el culpable dict su propia condena. Un procedimiento semejante emple ms tarde la mujer de Tecoa (2 S 14.1-20). 
4. 12.7 Yo te ung: (1 S 16.13). 
5. 12.7 Cf. 1 S 16.1-13. 
6. 12.8 Puse en tus brazos a sus mujeres: En el antiguo Oriente, el heredero del trono heredaba tambin el harn del rey fallecido (cf. 2 S 16.21-22; vase 1 R 2.16-25 n.). 
7. 12.9 Cf. 2 S 11.2-4,14-17. 
8. 12.11-12 Natn predice la rebelda de Absaln y el episodio relatado en 2 S 16.21-22. 
9. 12.14 Hiciste blasfemar a los enemigos de Jehov: lit. has ofendido gravemente a los enemigos de Jehov. El autor puso la palabra enemigos para evitar que estuvieran juntos el verbo blasfemar y el nombre del Dios de Israel. 
10. 12.24 En 1 Cr 22.9, a causa de la semejanza en el sonido, se pone el nombre de Salomn en relacin con la palabra hebrea shalom, que quiere decir paz. Pero el nombre deriva probablemente de una raz hebrea que significa reemplazar o restaurar. Cabe pensar, por lo tanto, que Betsab llam a su hijo Salomn porque l vena a reemplazar a su hermano muerto. 
11. 12.24 Vase 2 S 11.27 nota n. 
12. 12.25 En hebreo, Jedidas significa amado del Seor. 
13. 12.28 Joab pide a David que asuma personalmente el mando del ejrcito para el ataque final. De lo contrario, se podra pensar que la conquista de Rab haba sido una hazaa suya y no del rey. 
14. 12.28 Y le pongan mi nombre: como antes Jerusaln haba sido llamada Ciudad de David, porque l la haba conquistado (2 S 5.7. Vase 2 S 5.9 nota m.). 

2 Samuel 13


Amnn y Tamar 

1 [1] Aconteci despus de esto que, teniendo Absaln hijo de David una hermana muy hermosa, llamada Tamar, Amnn[2] hijo de David se enamor de ella.[3] 2 Estaba Amnn[4] tan angustiado que se enferm a causa de su hermana Tamar, pues, por ser ella virgen, le pareca a Amnn que sera difcil hacerle cosa alguna.[5] 3 Y tena Amnn un amigo llamado Jonadab, hijo de Simea, hermano de David.[6] Jonadab era un hombre muy astuto,[7] 4 y le dijo: 
--Hijo del rey, por qu de da en da vas enflaqueciendo as? No me lo revelars a m? 
Amnn le respondi: 
--Amo a Tamar, la hermana de mi hermano Absaln. 
5 Jonadab le dijo: 
--Acustate en tu cama y finge que ests enfermo; cuando tu padre venga a visitarte, dile: "Te ruego que Tamar, mi hermana, venga a darme de comer; que prepare alguna vianda en mi presencia para que yo la vea y ella misma me la sirva". 
6 Se acost, pues, Amnn, y fingi que estaba enfermo. El rey vino a visitarlo, y Amnn le dijo: 
--Te ruego que venga mi hermana Tamar a preparar delante de m dos hojuelas, y me las sirva con sus propias manos. 
7 Entonces David envi a decir a Tamar a su casa: 
--Ve ahora a casa de Amnn, tu hermano, y hazle de comer. 
8 Tamar fue a casa de su hermano Amnn, que estaba acostado, tom harina, la amas, hizo hojuelas delante de l y las coci. 9 Tom luego la sartn y las sac delante de l; pero l no quiso comer, sino que dijo: "Echad fuera de aqu a todos". Y todos salieron de all. 10 Entonces Amnn dijo a Tamar: 
"Trae la comida a la alcoba y dame de comer con tus manos". 
Tamar tom las hojuelas que haba preparado y las llev a su hermano Amnn a la alcoba. 11 Cuando se las puso delante para que comiera, l la sujet y le dijo: 
--Ven, hermana ma, acustate conmigo. 
12 Ella entonces le respondi: 
--No, hermano mo, no me fuerces, pues no se debe hacer as en Israel. No cometas tal infamia. 13 Porque adnde ira yo con mi deshonra? Y aun t seras estimado como un perverso en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey; l no se negar a entregarme a ti.[8] 
14 Pero l no la quiso oir y, como poda ms que ella, la violent y se acost con ella. 
15 Despus Amnn la aborreci tan terriblemente, que el odio con que la aborreci fue mayor que el amor con que la haba amado. Y le dijo Amnn: 
--Levntate y vete. 
16 Ella le respondi: 
--No hay razn; mayor mal[9] es este de arrojarme, que el que me has hecho. 
Pero l no la quiso oir, 17 sino que llamando al criado que le serva, le dijo: 
--chame a esta fuera de aqu, y cierra tras ella la puerta. 
18 Llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestan las hijas vrgenes de los reyes. Su criado, pues, la ech fuera, y cerr la puerta tras ella. 19 Entonces Tamar tom ceniza y la esparci sobre su cabeza,[10] rasg el vestido de diversos colores que tena puesto, y con las manos sobre la cabeza, se fue gritando. 
20 Su hermano Absaln le dijo: 
--Ha estado contigo tu hermano Amnn? Pues calla ahora, hermana ma; es tu hermano. Que no se angustie tu corazn por esto. 
Tamar se qued desconsolada en casa de su hermano Absaln. 21 Cuando el rey David oy todo esto, se enoj mucho.[11] 22 Pero Absaln no dijo a Amnn ni malo ni bueno, aunque Absaln aborreca a Amnn porque haba forzado a su hermana Tamar. 

Venganza y huida de Absaln

23 Pasados dos aos, Absaln, que tena esquiladores en Baal-hazor, junto a Efran, convid a todos los hijos del rey.[12] 24 Se present Absaln al rey, y le dijo: 
--Tu siervo tiene ahora esquiladores; ruego que vengan el rey y sus siervos con tu siervo. 
25 El rey respondi a Absaln: 
--No, hijo mo, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. 
Aunque porfi con l, el rey no quiso ir, pero lo bendijo. 26 Entonces dijo Absaln: 
--Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnn, mi hermano. 
--Para qu ha de ir contigo? --le respondi el rey. 
27 Pero como Absaln insista, dej ir con l a Amnn y a todos los hijos del rey.[13] 
28 Absaln haba dado orden a sus criados diciendo: "Os ruego que miris cuando el corazn de Amnn est alegre por el vino; y al decir yo: "Herid a Amnn", entonces matadlo. No temis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes". 
29 Los criados de Absaln hicieron con Amnn como Absaln les haba mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montando cada uno en su mula,[14] huyeron. 
30 An estaban en camino cuando lleg a David un rumor que deca: "Absaln ha dado muerte a todos los hijos del rey; ninguno de ellos ha quedado". 31 Levantndose entonces David, rasg sus vestidos y se ech en tierra; todos los criados que estaban junto a l, tambin se rasgaron los vestidos. 32 Pero Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, habl y dijo: 
--No diga mi seor que han dado muerte a todos los jvenes hijos del rey, pues slo Amnn ha muerto; porque por mandato de Absaln haba sido esto determinado desde el da en que Amnn forz a su hermana Tamar. 33 Por tanto, ahora no haga caso mi seor, el rey, de ese rumor que dice: "Todos los hijos del rey han muerto", pues solo Amnn ha muerto, 34 y Absaln ha huido. 
Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, mir y vio a mucha gente que vena por el camino que estaba a sus espaldas,[15] del lado del monte. 35 Entonces dijo Jonadab al rey: 
--Son los hijos del rey, que vienen; tal como tu siervo haba dicho. 
36 Cuando acab de hablar, llegaron los hijos del rey, y alzando su voz lloraron. Tambin el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos. 37 Pero Absaln huy y fue a refugiarse junto a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur.[16] Y David lloraba por su hijo todos los das. 38 As huy Absaln, se fue junto a Gesur y estuvo all tres aos. 39 Y el rey David deseaba ver a Absaln, pues ya se haba consolado de la muerte de Amnn. 
						 NOTAS:

1. 13.1-22 El anuncio proftico de 2 S 12.10 (no se apartar jams de tu casa la espada) empieza ahora a cumplirse. Dicho cumplimiento se inici con una serie de dramas familiares (cf. v. 22,29), que culminaron con el alzamiento de Absaln contra su padre. Estos conflictos familiares, que ensombrecieron la vida de David en sus ltimos aos, pusieron de manifiesto la debilidad del rey en el trato con sus hijos (cf. 2 S 13.21; 14.1; 1 R 1.6) y las divisiones internas que amenazaron la unidad del reino davdico desde sus mismos comienzos (cf. 2 S 19.9-10). 
2. 13.1 Absaln, Amnn: Cf. 2 S 3.2-3. 
3. 13.1 La madre de Absaln y de Tamar era Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur (2 S 3.3). 
4. 13.2 Amnn, cuya madre haba sido Ahinoam (2 S 3.2; cf. 2.2), era el hijo mayor o primognito de David (v. 21). Tamar era hermana suya solo por parte de padre. 
5. 13.2 Difcil hacerle cosa alguna: Las princesas vrgenes de las cortes reales eran celosamente custodiadas en el interior del palacio; las casadas tenan casa propia. 
6. 13.3 1 S 16.9. 
7. 13.3 Astuto: El tema de la astucia es importante en estos caps. (13--20). En ellos, tres personas reciben ese calificativo, por su capacidad de persuadir y desencadenar eventos claves en toda esta historia (2 S 14.2; 20.16). 
8. 13.13 No se negar a entregarme a ti: Esta frase sugiere que entonces no se consideraba absolutamente obligatorio el cumplimiento de la ley que prohiba esta clase de matrimonios (cf. Lv 18.9,11; Dt 27.22). 
9. 13.16 Mayor mal: Cf. Ex 22.16. 
10. 13.19 Ceniza... manos sobre su cabeza: Todos estos gestos eran expresin de dolor y verguenza. Vase 1 S 4.12 n. 
11. 13.21 Mucho: Tres versiones antiguas agregan esta frase: |iPero no reprendi a su hijo Amnn porque, como era su hijo mayor, lo quera mucho. 
12. 13.23 La trasquiladura de las ovejas se celebraba con fiestas y banquetes (cf. 1 S 25.4-13). 
13. 13.27 Pero como... hijos del rey: Versiones antiguas agregan esta frase: Absaln haba preparado un banquete digno de un rey. 
14. 13.29 En la poca de David, las mulas eran cabalgaduras propias de reyes y prncipes (cf. 2 S 18.9; 1 R 1.33,38,44; Zac 9.9). 
15. 13.34 Camino que estaba a sus espaldas: otra posible traduccin: camino de Horonaim. Dicha ciudad se encontraba a unos 19 km al noroeste de Jerusaln. No es la ciudad de Horonaim mencionada en Is 15.5; Jer 48.3. 
16. 13.37-38 Gesur: 2 S 3.3. 

2 Samuel 14


Joab procura el regreso de Absaln 

1 [1] [2] Conoci Joab hijo de Sarvia que el corazn del rey se inclinaba por Absaln, 2 por lo que mand a traer una mujer astuta[3] de Tecoa, y le dijo: "Te ruego que finjas estar de duelo y te vistas ropas de luto; no te unjas con leo, sino presntate como una mujer que hace mucho tiempo est de duelo por algn muerto. 3 Luego te presentars al rey y le dirs de esta manera". Y le explic Joab lo que deba decir. 
4 Entr, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrndose sobre su rostro en tierra, hizo una reverencia, y dijo: 
--Socrreme, oh rey! 
5 --Qu tienes? --le dijo el rey. 
Ella respondi: 
--Yo a la verdad soy una mujer viuda; mi marido ha muerto.[4] 6 Tu sierva tena dos hijos. Los dos rieron en el campo, y como no haba quien los separara, uno hiri al otro y lo mat. 7 Y ahora toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: "Entrega al asesino de su hermano, para que lo hagamos morir por la vida del hermano a quien l mat,[5] y matemos tambin al heredero". As apagarn el ascua que me ha quedado, y dejarn a mi marido sin nombre ni descendencia sobre la tierra.[6] 
8 Entonces el rey dijo a la mujer: 
--Vete a tu casa, y yo dar rdenes con respecto a ti. 
9 La mujer de Tecoa dijo al rey: 
--Rey y seor mo, que caiga la culpa sobre m y sobre la casa de mi padre!, pero que el rey y su trono queden sin culpa. 
10 El rey respondi: 
--Al que hable contra ti, trelo ante m, y no te tocar ms. 
11 Dijo ella entonces: 
--Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehov, tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el dao y no destruya a mi hijo. 
l respondi: 
--Vive Jehov, que no caer en tierra ni un cabello de la cabeza de tu hijo! 
12 La mujer sigui diciendo: 
--Te ruego que permitas a tu sierva decir algo a mi seor el rey. 
--Habla --respondi el rey. 
13 La mujer aadi: 
--Por qu, pues, has pensado t cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque diciendo el rey estas cosas se confiesa culpable l mismo, por cuanto el rey no deja volver a su desterrado. 14 Todos de cierto morimos y somos como agua derramada en tierra que no puede volver a recogerse. Ni Dios quita la vida, sino que provee medios para que el desterrado no siga alejado de l. 15 Si yo he venido ahora para decir esto al rey, mi seor, es porque el pueblo me ha atemorizado. Y tu sierva pens: "Hablar ahora al rey; quiz haga lo que su sierva le diga, 16 pues el rey me oir y librar a su sierva de manos del hombre que quiere extirparme a m, junto con mi hijo, de la heredad de Dios". 17 Tu sierva dice pues: "Sea ahora de consuelo la respuesta de mi seor, el rey, pues mi seor, el rey, es como un ngel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Y que Jehov, tu Dios, sea contigo". 
18 Entonces David respondi a la mujer: 
--Te ruego que no me ocultes nada de lo que yo te pregunte. 
--Hable mi seor, el rey --dijo la mujer. 
19 El rey pregunt: 
--No est metida la mano de Joab en todas estas cosas? 
La mujer respondi: 
--Vive tu alma, rey seor mo, que no se aparta ni a derecha ni a izquierda todo lo que mi seor el rey ha hablado!; porque fue tu siervo Joab quien me mand, y l puso en boca de tu sierva todas estas palabras. 20 Para mudar el aspecto de las cosas, Joab, tu siervo, ha hecho esto. Pero mi seor es sabio, con la sabidura de un ngel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra. 
21 Luego el rey dijo a Joab: 
--Mira, he decidido esto: vete y haz volver al joven Absaln.[7] 
22 Joab se postr en tierra sobre su rostro, hizo una reverencia, y despus que bendijo al rey, dijo: 
--Hoy ha entendido tu siervo: he hallado gracia a tus ojos, rey y seor mo, pues el rey ha hecho lo que su siervo ha dicho. 
23 Se levant luego Joab, fue a Gesur, y trajo a Absaln a Jerusaln. 24 Pero el rey dijo: "Que se vaya a su casa y no vea mi rostro". Absaln volvi a su casa y no se present ante el rey. 
25 No haba en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura[8] como Absaln; desde la planta de su pie hasta la coronilla no haba en l defecto. 26 Cuando se cortaba el cabello, lo cual haca al fin de cada ao, pues le causaba molestia --por eso se lo cortaba--, pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos, segn el peso real. 27 A Absaln le nacieron tres hijos y una hija, que se llamaba Tamar y fue una mujer de hermoso semblante. 
28 Estuvo Absaln por espacio de dos aos en Jerusaln sin presentarse ante el rey. 29 Llam Absaln a Joab para enviarlo al rey, pero l no quiso venir. Todava lo llam una segunda vez, pero tampoco quiso venir. 30 Entonces dijo a sus siervos: 
--Mirad, el campo de Joab est junto al mo, y tiene all cebada; id y prendedle fuego. 
Y los siervos de Absaln prendieron fuego al campo. 31 Entonces se levant Joab, vino a casa de Absaln, y le dijo: 
--Por qu han prendido fuego tus siervos a mi campo? 
32 Absaln le respondi: 
--Te he mandado a decir que vinieras ac, con el fin de enviarte al rey para decirle: "Para qu vine de Gesur? Mejor me fuera estar an all. Ahora deseo ver el rostro del rey; si hay pecado en m, mteme". 
33 Fue, pues, Joab a ver al rey, y se lo hizo saber. Entonces llam a Absaln, el cual se present ante el rey y se postr rostro en tierra delante de l. Y el rey bes a Absaln.[9] 
						 NOTAS:

1. 14.1-33 Los caps.! 4--20, que tienen como figura central a Absaln, empiezan y terminan con la participacin de dos mujeres sabias que intentan salvar a un individuo (cap. 14) o un pueblo (cap. 20). Vase 13.3 nota g. En ambos casos estaba en juego el futuro del pueblo de Dios (cf. 14.3). 
2. 14.1-33 La intervencin de Joab se parece a la del profeta Natn en otras circunstancias: como Natn (en 2 S 12.1-6), Joab presenta un caso ficticio que simboliza la situacin de la familia real y del pueblo; y tambin como Natn (en 1 R 1.11-37), l recurre a una mujer para convencer al rey. 
3. 14.2 Astuta: Vase 13.3 nota g. 
4. 14.5 Vase 2 S 12.1-7. 
5. 14.7 Hagamos morir por la vida del hermano a quien l mat: Cf. Nm 35.16-29; Dt 19.4-13. 
6. 14.7 Cf. Nm 27.8-11. 
7. 14.21 Al tomar esta decisin, David no poda prever los males que sobrevendran ms tarde sobre l y sobre su pueblo, a causa de la revuelta de Absaln. 
8. 14.25 Alabado por su hermosura: Vase 1 S 9.2 n. 
9. 14.33 El rey bes a Absaln: Con este gesto, David se reconcili con su hijo y lo reincorpor a la corte real (cf. 14.24). 

2 Samuel 15


Absaln se subleva contra David

1 Aconteci despus de esto, que Absaln[1] se hizo de carros, caballos y cincuenta hombres[2] que corrieran delante de l. 2 Se levantaba Absaln de maana y se pona a un lado del camino junto a la puerta, y a cualquiera que tena pleito y vena ante el rey a juicio, Absaln lo llamaba y le deca: "De qu ciudad eres?" l responda: "Tu siervo es de una de las tribus de Israel". 3 Entonces Absaln le deca: "Mira, tus palabras son buenas y justas; pero no tienes quien te oiga de parte del rey". 4 Y aada Absaln: "Quin me pusiera por juez[3] en el pas, para que vinieran ante m todos los que tienen pleito o negocio, y yo les hara justicia!" 5 Cuando alguno se acercaba para postrarse ante l, le tenda la mano, lo abrazaba y lo besaba. 6 De esta manera haca con todos los israelitas que venan ante el rey a juicio; y as les robaba Absaln el corazn[4] a los de Israel.[5] 
7 Al cabo de cuatro[6] aos, Absaln dijo al rey: 
--Te ruego que me permitas ir a Hebrn[7] a pagar el voto que he prometido a Jehov. 8 Porque cuando estaba en Gesur[8] de Siria tu siervo hizo este voto: "Si Jehov me hace volver a Jerusaln, yo servir a Jehov". 
9 --Ve en paz --le dijo el rey. 
Se levant y fue a Hebrn. 10 Entonces envi Absaln mensajeros por todas las tribus de Israel diciendo: "Cuando oigis el sonido de la trompeta[9] diris: "Absaln reina en Hebrn!"" 11 Con Absaln fueron doscientos hombres de Jerusaln convidados por l, los cuales iban inocentemente, sin saber nada. 12 Mientras Absaln ofreca los sacrificios, mand a buscar en la ciudad de Gilo[10] a Ahitofel,[11] el gilonita, consejero de David. As la conspiracin se fortaleca y aumentaba el pueblo que segua a Absaln. 
13 [12] Lleg un mensajero adonde estaba David, diciendo: "El corazn de todo Israel se va tras Absaln". 14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con l en Jerusaln: 
--Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar ante Absaln; daos prisa a partir, no sea que apresurndose l nos alcance, nos cause una desgracia y hiera la ciudad a filo de espada. 
15 Los siervos del rey le respondieron: 
--Tus siervos estn listos para todo lo que nuestro seor y rey decida. 
16 El rey sali entonces, seguido de toda su familia. Y dej el rey a diez concubinas para que guardaran la casa.[13] 17 Sali, pues, el rey con todo el pueblo que le segua, y se detuvieron en un lugar distante. 18 Todos sus siervos estaban a su lado. Todos los cereteos y peleteos,[14] todos los geteos y seiscientos hombres que le haban seguido a pie desde Gat, iban delante del rey. 19 Y dijo el rey a Itai,[15] el geteo: 
--Para qu vienes t tambin con nosotros? Vuelve y qudate con el rey, pues eres extranjero y ests desterrado tambin de tu lugar. 20 Ayer viniste, y voy a obligarte hoy a que andes con nosotros? En cuanto a m, yo ir a donde pueda ir; t vulvete y haz volver a tus hermanos. Que Jehov te muestre amor permanente y fidelidad! 
21 Itai respondi al rey diciendo: 
--Vive Dios, y vive mi seor, el rey, que para muerte o para vida, donde est mi seor, el rey, all estar tambin tu siervo! 
22 Entonces David dijo a Itai: 
--Ven, pues, y pasa. 
Itai, el geteo, pas con todos sus hombres y toda su familia. 23 Todo el mundo lloraba a gritos. Pas toda la gente el torrente Cedrn;[16] luego pas el rey, y todo el pueblo pas por el camino que va al desierto. 24 Iban tambin con l Sadoc y todos los levitas que llevaban el Arca del pacto[17] de Dios; y asentaron el Arca del pacto de Dios. Y subi Abiatar[18] despus que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. 25 Pero dijo el rey a Sadoc: 
--Haz volver el Arca de Dios a la ciudad. Si hallo gracia ante los ojos de Jehov, l har que vuelva y vea el Arca y su Tabernculo. 26 Y si dice: "No me complazco en ti", aqu estoy, que haga de m lo que bien le parezca. 
27 Dijo adems el rey al sacerdote Sadoc: 
--No eres t el vidente? Vuelve en paz a la ciudad y vuelvan con vosotros vuestros dos hijos: Ahimaas, tu hijo, y Jonatn[19] hijo de Abiatar. 28 Mirad, yo me detendr en los llanos del desierto,[20] hasta que llegue una respuesta de vosotros que me traiga noticias. 
29 Entonces Sadoc y Abiatar devolvieron el Arca de Dios a Jerusaln y se quedaron all. 30 David subi la cuesta de los Olivos, e iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que traa consigo cubri tambin cada uno su cabeza, e iban llorando mientras suban. 31 Dieron aviso entonces a David diciendo: "Ahitofel est entre los que conspiraron con Absaln". Y David exclam: "Entorpece ahora, oh Jehov, el consejo de Ahitofel!"[21] 
32 Cuando David lleg a la cumbre del monte para adorar all a Dios, Husai,[22] el arquita, le sali al encuentro, con sus vestidos rasgados y la cabeza cubierta de tierra. 33 David le dijo: 
--Si vienes conmigo, me sers una carga. 34 Pero si vuelves a la ciudad y dices a Absaln: "Rey, yo ser tu siervo; como hasta aqu he sido siervo de tu padre, as ser ahora siervo tuyo", entonces podrs desbaratar los planes de Ahitofel. 35 No estarn all contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oigas en la casa del rey, se lo comunicars a los sacerdotes Sadoc y Abiatar. 36 Con ellos estn sus dos hijos, Ahimaas, el de Sadoc, y Jonatn, el de Abiatar; por medio de ellos me comunicaris todo los que oigis. 
37 As fue Husai, amigo de David,[23] a la ciudad; y Absaln entr en Jerusaln. 
						 NOTAS:

1. 15.1 En estos relatos, Absaln aparece como una figura arrogante (cf. 2 S 14.26; 16.22), pero sin las dotes personales de su padre en el manejo de los asuntos polticos. 
2. 15.1 Carro... hombres: De este modo, el joven prncipe pona de manifiesto sus aspiraciones a la realeza (cf. 1 R 1.5). 
3. 15.4 La palabra juez podra tener en este contexto un matiz particular. Al emplear ese trmino, Absaln evocaba probablemente a los antiguos jueces o caudillos de Israel, que haban salvado al pueblo en tiempos de grave peligro. Vanse Rt 1.1-2 nota a e Introduccin a Jueces. 
4. 15.6 Corazn: En el lenguaje del AT, robar el corazn no es solo ganarse el afecto, sino convencer intelectualmente y hacer que se tome una decisin. Vase Corazn en la Concordancia temtica. 
5. 15.2-6 De las tribus de Israel: Absaln explotaba hbilmente el antagonismo entre Jud y las tribus del Norte (Israel). 
6. 15.7 Cuatro: segn varias versiones antiguas. Heb. cuarenta. 
7. 15.7 Hebrn era la ciudad donde la gente de Jud haba proclamado rey a David (2 S 2.1-4; cf. 3.2-4). Vase ndice de mapas. 
8. 15.8 Gesur: Cf. 2 S 3.3; 13.37-38. 
9. 15.10 El sonido de la trompeta no solo llamaba a la guerra (Jue 3.27; 1 S 13.3); tambin era una parte importante en las ceremonias de entronizacin real (1 R 1.34; 2 R 9.13; Sal 47.5). 
10. 15.12 Gilo: poblado muy cercano a Hebrn, en el territorio de Jud. 
11. 15.12 Ahitofel: Cf. 2 S 16.23; 23.34. 
12. 15.13-37 Los personajes con los que se encontr David en el camino van a reaparecer ms tarde, cuando se haya resuelto el conflicto (15.19-22,24-29,31-37; 16.1-13). El tema predominante en estos encuentros es la lealtad o deslealtad hacia David. En este relato, David aparece como el hombre humillado pero sometido totalmente a la voluntad de Dios (15.26; 16.10-11) 
13. 15.16 Cf. 2 S 16.22-23; 20.3. 
14. 15.18 Cereteos y peleteos: Vase 2 S 8.18 nota j. 
15. 15.19 Itai proceda de la ciudad filistea de Gat y lleg a ser comandante del ejrcito de David (2 S 18.2-12). 
16. 15.23 El torrente Cedrn se encuentra entre Jerusaln y el Monte de los Olivos. Cf. Jn 18.1. Vase ndice de mapas. 
17. 15.24 Arca del pacto: Vase Ex 25.10-22 n. 
18. 15.24 Sadoc... Abiatar: Cf. 2 S 8.17. Sadoc lleg a ser el antepasado de una importante estirpe sacerdotal (cf. Ez 40.46; 44.15; 1 Cr 6.3-8). Acerca del fin de Abiatar, cf. 1 R 2.26. 
19. 15.27 La razn de esta orden se explica en 2 S 17.15,17. 
20. 15.28 Llanos del desierto: en el valle del ro Jordn, al norte del Mar Muerto. 
21. 15.31 Cf. 2 S 17.14. 
22. 15.32 Husai: 2 S 16.16-19; 17.5-23; 1 Cr 27.33. Segn Jos 16.2, el clan de los arquitas habitaba en las cercanas de Bet-el. 
23. 15.37 Amigo de David: El trmino hebreo correspondiente se usa solo para hablar de los oficiales importantes del rey (2 S 16.16; vanse 1 R 1.8; 4.5 n.). Es un ttulo honorfico, equivalente ms o menos al de "consejero real". 

2 Samuel 16

1 Apenas haba pasado David un poco ms all de la cumbre del monte, cuando Siba,[1] el criado de Mefi-boset, sali a recibirlo[2] con un par de asnos ensillados y cargados con doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos y un cuero de vino. 2 El rey pregunt a Siba: 
--Para qu es esto? 
Y Siba respondi: 
--Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto.[3] 
3 --Dnde est el hijo de tu seor? --pregunt el rey. 
Siba respondi: 
--Se ha quedado en Jerusaln, porque ha dicho: "Hoy me devolver la casa de Israel[4] el reino de mi padre".[5] 
4 --Sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset --dijo el rey a Siba. 
Inclinndose respondi Siba: 
--Rey y seor mo, halle yo gracia delante de ti. 
5 Cuando el rey David lleg a Bahurim,[6] sala uno de la familia de la casa de Sal, el cual se llamaba Simei hijo de Gera. Iba maldiciendo 6 y arrojando piedras contra David y contra todos los siervos del rey David, mientras todo el pueblo y todos los hombres valientes marchaban a su derecha y a su izquierda. 7 Simei lo maldeca diciendo: "Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! 8 Jehov te ha dado el pago por toda la sangre de la casa de Sal, en lugar del cual t has reinado, y Jehov ha entregado el reino en manos de tu hijo Absaln; has sido sorprendido en tu maldad, porque eres un hombre sanguinario".[7] 
9 Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: 
--Por qu maldice este perro muerto[8] a mi seor, el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le cortar la cabeza. 
10 El rey respondi: 
--Qu tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarvia? Si l as maldice, es porque Jehov le ha dicho que maldiga a David. Quin, pues, le dir: "Por qu haces esto?"? 
11 Luego dijo David a Abisai y a todos sus siervos: 
--Mirad, mi hijo, salido de mis entraas, acecha mi vida; cunto ms ahora un hijo de Benjamn? Dejadlo que maldiga, pues Jehov se lo ha mandado. 12 Acaso Jehov mire mi afliccin y cambie en bien sus maldiciones de hoy. 
13 Y mientras David y los suyos continuaban su camino, Simei iba frente a l por la ladera del monte, andando y maldiciendo, arrojando piedras delante de l y esparciendo polvo. 14 El rey y todo el pueblo que con l estaba llegaron fatigados y descansaron all. 
15 Absaln y toda su gente, los hombres de Israel, entraron en Jerusaln, y Ahitofel lo acompaaba. 16 Cuando Husai, el arquita, amigo de David,[9] lleg adonde estaba Absaln, dijo: 
--Viva el rey, viva el rey! 
17 Pero Absaln respondi a Husai: 
--Es este tu agradecimiento para con tu amigo? Por qu no fuiste con tu amigo? 
18 Entonces Husai dijo a Absaln: 
--No, yo estar y me quedar con aquel que haya elegido Jehov y tambin este pueblo y todos los hombres de Israel. 19 A quin haba yo de servir? No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, as lo har delante de ti. 
20 Luego Absaln dijo a Ahitofel: 
--Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer. 
21 Ahitofel dijo a Absaln: 
--Llgate a las concubinas de tu padre, que l dej para guardar la casa. Todo el pueblo de Israel oir que te has hecho aborrecible a tu padre, y as se fortalecern las manos de todos los que estn contigo. 
22 Entonces pusieron para Absaln una tienda sobre el terrado, y se lleg Absaln a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.[10] [11] 23 En aquellos das, el consejo que daba Ahitofel era como si se consultara la palabra de Dios, tanto cuando aconsejaba a David como a Absaln. 
						 NOTAS:

1. 16.1 Por haber sido un antiguo servidor de Sal, poda esperarse que Siba se pusiera de parte de Absaln (vase 2 S 15.2-6 n.). Para disipar esa sospecha, l se apresur a dar una prueba tan ostentosa de fidelidad a David. 
2. 16.1 Cf. 2 S 9.9-10. 
3. 16.1-2 Vase 2 S 9.10 n. 
4. 16.3 Casa de Israel: es decir, los miembros de las diez tribus del norte, que ms tarde formaran el reino de Israel (cf. 1 R 11.29--12.24). 
5. 16.3 El reino de mi padre: Vase 2 S 9.11 n. En 2 S 19.27, el nieto de Sal dir que esta declaracin de Siba haba sido una calumnia (cf. 2 S 19.26-30). 
6. 16.5 Bahurim: Vase 2 S 3.16 nota i. 
7. 16.5-8 Los familiares de Sal tenan bien presente con qu habilidad haba actuado David para reinar en lugar de l. Tambin recordaban que David haba puesto en manos de los gabaonitas a los hijos varones de Sal para que los ejecutaran (2 S 21.1-10). De ah que pudieran acusarlo de haber sido el verdadero responsable de aquellas muertes. 
8. 16.9 Perro muerto: Vase 2 S 9.8 n. 
9. 16.16 Amigo de David: Vase 2 S 15.37 n. 
10. 16.21-22 Vase 2 S 12.8 n. 
11. 16.22 Cf. 2 S 12.11-12. Con este gesto provocativo, Absaln haca pblica su rebelda y usurpaba el puesto del rey. 

2 Samuel 17


Consejos de Ahitofel y de Husai

1 Entonces Ahitofel dijo a Absaln: 
--Yo escoger ahora doce mil hombres, me levantar y seguir a David esta noche. 2 Caer sobre l mientras est cansado y sin fuerzas; lo atemorizar y todo el pueblo que est con l huir. Matar solamente al rey,[1] 3 y as har que todo el pueblo se vuelva hacia ti (pues t buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estar en paz. 
4 Este consejo pareci bien a Absaln y a todos los ancianos de Israel. 5 Y dijo Absaln: 
--Llamad tambin ahora a Husai, el arquita, para que tambin oigamos lo que l haya de decir. 
6 Cuando Husai se present ante Absaln, este le dijo: 
--As ha dicho Ahitofel: seguiremos su consejo, o no? Di t. 
7 Husai dijo a Absaln: 
--Esta vez, el consejo que ha dado Ahitofel no es bueno. 
8 Y aadi Husai: 
--T sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que estn con amargura de nimo, como la osa en el campo cuando le han quitado sus cachorros. Adems, tu padre es hombre de guerra y no pasar la noche con el pueblo. 9 Seguro que ahora est escondido en alguna cueva o en otro lugar. Si al principio caen algunos de los tuyos, quienquiera que lo oiga dir: "El pueblo que sigue a Absaln ha sido derrotado". 10 Y aun el hombre valiente, cuyo corazn sea como corazn de len, desmayar por completo; porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que son esforzados los que estn con l. 11 Aconsejo, pues, que todo Israel se rena junto a ti, desde Dan hasta Beerseba, numeroso como la arena que est a la orilla del mar,[2] y que t en persona vayas a la batalla. 12 Entonces lo atacaremos en cualquier lugar donde se halle; caeremos sobre l como cae el roco sobre la tierra, y ni a l ni a ninguno de los que estn con l dejaremos con vida. 13 Y si se refugia en alguna ciudad, todos los de Israel llevarn sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, de modo que no se encuentre all ni una piedra.[3] 
14 Entonces Absaln y todos los de Israel dijeron: "El consejo de Husai, el arquita, es mejor que el consejo de Ahitofel". Ello porque Jehov haba ordenado[4] que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para traer Jehov la ruina sobre Absaln. 15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Ahitofel ha aconsejado as y as a Absaln y a los ancianos de Israel; y esto otro aconsej yo. 16 Por tanto, mandad a dar aviso inmediatamente a David: "No te quedes esta noche en los llanos del desierto, sino pasa enseguida el Jordn, para que no sea exterminado el rey y todo el pueblo que con l est"". 
17 Jonatn y Ahimaas estaban junto a la fuente Rogel,[5] y una criada fue y les avis, porque no podan dejarse ver entrando en la ciudad. Luego ellos fueron y se lo comunicaron al rey David. 18 Pero los vio un joven, que se lo hizo saber a Absaln; sin embargo, los dos partieron a toda prisa, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim[6] que tena en su patio un pozo, dentro del cual se metieron. 
19 La mujer de la casa tom una manta, la extendi sobre la boca del pozo y tendi sobre ella el grano trillado, de manera que nada se notaba. 20 Al llegar los criados de Absaln a la casa de la mujer, le dijeron: 
--Dnde estn Ahimaas y Jonatn? 
--Ya han pasado el vado de las aguas[7] --respondi la mujer. 
Como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusaln. 21 Despus que se marcharon, aquellos salieron del pozo y fueron a dar aviso al rey David dicindole: "Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado este consejo contra vosotros". 22 Entonces se levant David, y todo el pueblo que con l estaba, y pasaron el Jordn antes que amaneciera; ni uno solo dej de pasar el Jordn. 23 Pero Ahitofel, viendo que no se haba seguido su consejo,[8] ensill su asno, se levant y se fue a su casa en su ciudad; y despus de poner la casa en orden, se ahorc.[9] As muri, y fue sepultado en el sepulcro de su padre. 
24 David lleg a Mahanaim,[10] mientras Absaln pasaba el Jordn con toda la gente de Israel. 25 Absaln haba nombrado a Amasa jefe del ejrcito en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varn de Israel llamado Itra, el cual se haba unido a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab.[11] 
26 Israel y Absaln acamparon en tierra de Galaad. 27 Luego que David lleg a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rab de los hijos de Amn, Maquir hijo de Amiel, de Lo-debar, y Barzilai, galaadita de Rogelim, 28 trajeron a David y al pueblo que estaba con l camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados, 29 miel, manteca, ovejas y quesos de vaca, para que comieran; porque decan: "El pueblo est hambriento, cansado y sediento en el desierto". 
						 NOTAS:

1. 17.2 Matar solamente al rey: Muy hbilmente, Ahitofel propone actuar sin prdida de tiempo y derrotar de inmediato a David. Un ataque sorpresivo sobre sus tropas, exhaustas a causa de la huida, anulara toda resistencia. As se evitara una masacre, y la gente que haba seguido a David, agradecida por no haber sufrido ningn dao, no tardara en jurar fidelidad al nuevo rey. 
2. 17.11 Jue 7.12; 1 S 13.5. 
3. 17.7-13 Con estudiada elocuencia, Husai expres en el fondo una sola idea: el plan de Ahitofel haba subestimado la valenta y el arrojo de David. As logr impedir que los hombres de Absaln salieran de inmediato en persecucin del rey fugitivo, y este tuvo tiempo para reorganizar sus tropas y preparar la defensa. 
4. 17.14 Vase 2 S 11.27 nota ; cf. 15.31. 
5. 17.17 El manantial llamado Rogel estaba en el lmite entre las tribus de Benjamn y Jud (Jos 15.7; 18.16; vase 1 R 1.9 nota k). 
6. 17.18 Bahurim: Vase 2 S 3.16 nota i. 
7. 17.20 El vado de las aguas: Obviamente se trata aqu del ro Jordn. 
8. 17.23 Como la demora en iniciar el ataque jugaba a favor de David, Ahitofel vio que la revuelta de Absaln estaba condenada al fracaso. Su decisin de quitarse la vida le evitaba la humillacin de caer en manos de David, contra quien haba cometido un crimen de alta traicin. 
9. 17.23 Este es el nico suicidio mencionado en el AT, fuera de los casos en que un guerrero prefiere morir antes que ser capturado por el enemigo (1 S 31.4-5; 1 R 16.18; cf. Jue 9.54). Cf. Mt 27.3-10. 
10. 17.24 Mahanaim: David busc refugio en el mismo lugar donde antes se haba refugiado Is-boset, el hijo de Sal (2 S 2.8). 
11. 17.25 Absaln debi elegir un nuevo capitn del ejrcito en sustitucin de Joab, que haba permanecido fiel a David (cf. 2 S 18.14; 19.5-7). La eleccin recay en Amasa, que era primo de Joab, el hijo de Sarvia. Cf. 2 S 2.13 notas k|r y |il; 1 Cr 2.13-17. 

2 Samuel 18


Muerte de Absaln

1 David pas revista al pueblo que tena consigo y puso sobre ellos jefes de millar y jefes de centena. 2 Luego envi David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab,[1] una tercera parte bajo el mando de Abisai[2] hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai,[3] el geteo. Y dijo el rey al pueblo: 
--Yo tambin saldr con vosotros. 
3 Pero el pueblo respondi: 
--No saldrs; porque si nosotros huimos, no harn caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harn caso de nosotros; pero t ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Ser mejor que t nos brindes ayuda desde la ciudad. 
4 --Yo har lo que bien os parezca --les dijo el rey. 
Se puso, pues, el rey a la entrada de la puerta, mientras sala todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil. 
5 El rey dio a Joab, a Abisai y a Itai esta orden: "Tratad benignamente, por amor a m, al joven Absaln". Y todo el pueblo oy cuando dio el rey orden acerca de Absaln[4] a todos los capitanes. 6 Sali, pues, el pueblo al campo, contra Israel. 
La batalla se libr en el bosque de Efran.[5] 7 All cay el pueblo de Israel ante los siervos de David, y aquel da se hizo all una gran matanza de veinte mil hombres. 8 La batalla se extendi por todo el territorio, y aquel da el bosque caus ms muertes que la espada. 9 Iba Absaln en un mulo[6] y se encontr con los siervos de David. El mulo entr por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enred la cabeza en la encina a Absaln, que qued suspendido entre el cielo y la tierra; pero el mulo en que iba sigui adelante. 10 Lo vio uno y avis a Joab diciendo: 
--He visto a Absaln colgado de una encina. 
11 Joab respondi al hombre que le daba la noticia: 
--Y si lo viste, por qu no lo mataste enseguida, derribndolo en tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata y un cinturn. 
12 El hombre dijo a Joab: 
--Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendera yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros omos cuando el rey os orden a ti, a Abisai y a Itai: "Mirad que ninguno toque al joven Absaln". 13 Por otra parte, habra yo hecho traicin contra mi vida, pues al rey nada se le esconde, y t mismo estaras en contra ma. 
14 --No malgastar mi tiempo contigo --respondi Joab. 
Y tomando tres dardos en su mano, los clav en el corazn de Absaln, quien estaba an vivo en medio de la encina. 15 Luego diez jvenes escuderos de Joab rodearon a Absaln, lo hirieron y acabaron de matarlo.[7] 16 Entonces Joab toc la trompeta, y el pueblo dej de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo. 17 Tomando despus a Absaln, lo echaron en un gran hoyo en el bosque y levantaron sobre l un montn muy grande de piedras;[8] y todo Israel huy, cada uno a su tienda. 
18 En vida, Absaln haba tomado la decisin de erigirse una columna, la cual est en el valle del rey,[9] pues pens: "Yo no tengo un hijo[10] que conserve la memoria de mi nombre". Y puso a aquella columna su propio nombre, y as se ha llamado "Columna de Absaln", hasta el da de hoy. 
19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: 
--Correr ahora y dar al rey la noticia de que Jehov ha librado su causa de manos de sus enemigos? 
20 Respondi Joab: 
--Hoy no llevars la noticia; la llevars otro da. Hoy no dars la noticia, porque el hijo del rey ha muerto. 
21 --Ve t, y di al rey lo que has visto --dijo Joab a un etope. 
El etope hizo una reverencia ante Joab y sali corriendo. 22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvi a decir a Joab: 
--De todos modos, yo correr ahora tras el etope. 
Joab le dijo: 
--Hijo mo, para qu has de correr t, si no recibirs recompensa por la noticia? 
23 --De todos modos, yo correr --respondi l. 
--Pues corre --le dijo l. 
Corri, pues, Ahimaas por el camino de la llanura y se adelant al etope. 24 David estaba sentado entre las dos puertas.[11] El atalaya haba ido al terrado sobre la puerta en el muro y, alzando sus ojos, mir y vio a uno que corra solo. 25 El atalaya dio un grito y lo hizo saber al rey, el cual dijo: 
--Si viene solo, buenas noticias trae. 
Mientras el hombre vena acercndose, 26 vio el atalaya a otro que corra. Dio voces el atalaya al portero diciendo: "Ah viene otro hombre corriendo solo". 
--Tambin este es un mensajero --dijo el rey. 
27 El atalaya dijo de nuevo: 
--Me parece que el primero corre como Ahimaas hijo de Sadoc. 
--Ese es hombre de bien y viene con buenas noticias --dijo entonces el rey. 
28 Cuando Ahimaas se acerc,[12] dijo al rey en alta voz: 
--Paz. 
Y postrndose en tierra delante del rey, le dijo: 
--Bendito sea Jehov, tu Dios, que ha entregado a los hombres que haban levantado sus manos contra mi seor, el rey. 
29 --El joven Absaln est bien? --pregunt el rey. 
Ahimaas respondi: 
--Vi yo un gran alboroto cuando me envi Joab, el siervo del rey, pero no s qu era. 
30 --Pasa, y ponte all --dijo el rey. 
l pas y se qued de pie. 
31 Lleg luego el etope, y dijo: 
--Traigo buenas noticias para mi seor, el rey: hoy Jehov ha librado tu causa de manos de todos los que se haban levantado contra ti. 
32 El rey pregunt entonces al etope: 
--El joven Absaln est bien? 
El etope respondi: 
--Que a los enemigos de mi seor les vaya como a aquel joven, y a todos los que se levanten contra ti para mal. 
33 Entonces el rey se turb, subi a la sala que estaba encima de la puerta y llor. Mientras iba subiendo, deca: "Hijo mo Absaln, hijo mo, hijo mo Absaln! Quin me diera haber muerto en tu lugar, Absaln, hijo mo, hijo mo!" 
						 NOTAS:

1. 18.2 Joab: Vase 2 S 2.13 nota k. 
2. 18.2 Abisai: Vase 2 S 10.10 n. 
3. 18.2 Vase 2 S 15.19 n. 
4. 18.5 David manifiesta mayor inters por la vida de su hijo que por el resultado del combate. Cuando reciba la noticia de la muerte de Absaln, se olvidar de todo lo dems (cf. 2 S 19.1-7). 
5. 18.6 El bosque de Efran estaba al este del Jordn, cerca de Mahanaim (cf. 2 S 17.24), probablemente en una regin boscosa al sur del Jaboc (vase Gn 32.22 n.). 
6. 18.9 En un mulo: Vase 2 S 13.29 n. 
7. 18.14-15 Tres dardos, los clav en el corazn de Absaln... y acabaron de matarlo: otra posible traduccin: tres palos, golpe el pecho de Absaln... y lo mataron. 
8. 18.17 Un gran hoyo... montn muy grande de piedras: Esta era la manera como se sola enterrar a un hombre considerado maldito (cf. Jos 7.26; 8.29; 10.27). 
9. 18.18 Valle del Rey: al este de Jerusaln, al pie del Monte de los Olivos (cf. Gn 14.17). 
10. 18.18 No tengo un hijo: Cf. 2 S 14.27. Es probable que ya los hijos de Absaln estuvieran muertos. 
11. 18.24 La entrada a algunas ciudades amuralladas tena una puerta que daba al exterior y otra que daba al interior, con un pasadizo entre ambas, constantemente vigilado por soldados. 
12. 18.28 Se acerc: Heb. grit. 

2 Samuel 19


David vuelve a Jerusaln

1 Entonces avisaron a Joab: "El rey llora y se lamenta por Absaln". 2 Y se convirti aquel da la victoria en luto para todo el pueblo; porque aquel da oy decir el pueblo que el rey estaba afligido por su hijo. 3 Y entr el pueblo aquel da en la ciudad escondindose, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla. 4 Pero el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: "Hijo mo Absaln, Absaln, hijo mo, hijo mo!" 
5 Entonces Joab[1] entr en la casa donde estaba el rey y le dijo: "Hoy has cubierto de verguenza el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, la vida de tus hijos y de tus hijas, la vida de tus mujeres y de tus concubinas, 6 amando a los que te aborrecen y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus prncipes y siervos; hoy me has hecho ver claramente que si Absaln viviera, aunque todos nosotros estuviramos muertos, entonces estaras contento. 7 Levntate pues, ahora, sal y habla bondadosamente a tus siervos; juro por Jehov que si no sales, no quedar ni un hombre contigo esta noche; y esto ser peor para ti que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora". 
8 Entonces se levant el rey y se sent a la puerta. Cuando se avis a todo el pueblo: "El rey est sentado a la puerta", vino todo el pueblo delante del rey. 
Mientras, los de Israel haban huido cada uno a su tienda. 9 Y todo el pueblo discuta en todas las tribus de Israel diciendo: "El rey nos ha librado de manos de nuestros enemigos y nos ha salvado de manos de los filisteos; pero ahora ha huido del pas por miedo de Absaln. 10 Y Absaln, a quien habamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. Por qu, pues, estis callados respecto de hacer volver al rey?" 
11 Entonces el rey David mand decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar:[2] "Hablad a los ancianos[3] de Jud y decidles: "Por qu vais a ser vosotros los ltimos en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerlo volver a su casa? 12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. Por qu, pues, seris vosotros los ltimos en hacer volver al rey?" 13 Asimismo diris a Amasa:[4] "No eres t tambin hueso mo y carne ma? Traiga Dios sobre m el peor de los castigos, si no te hago general de mi ejrcito para siempre, en lugar de Joab"".[5] 
14 As inclin el corazn de todos los hombres de Jud, como el de un solo hombre, para que enviaran a decir al rey: "Vuelve t y todos tus siervos". 15 Volvi, pues, el rey, y lleg hasta el Jordn, mientras Jud vena a Gilgal[6] para recibir al rey y hacerlo pasar el Jordn. 
16 Tambin Simei[7] hijo de Gera hijo de Benjamn, que era de Bahurim, se dio prisa y descendi con los hombres de Jud a recibir al rey David. 17 Con l venan mil hombres de Benjamn; asimismo Siba,[8] criado de la casa de Sal, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordn delante del rey. 18 Y cruzaron el vado para hacer pasar a la familia del rey y complacer sus deseos. Simei hijo de Gera se postr delante del rey cuando este pas el Jordn, 19 y le dijo: 
--No me culpe mi seor por mi falta! No recuerdes los males que tu siervo hizo el da en que mi seor, el rey, sali de Jerusaln, ni los guarde el rey en su corazn! 20 Porque yo, tu siervo, reconozco haber pecado, pero soy hoy el primero de toda la casa de Jos[9] que he descendido para recibir a mi seor, el rey. 
21 Entonces intervino Abisai[10] hijo de Sarvia y dijo: 
--No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehov? 
22 Pero David respondi: 
--Qu tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seis adversarios? Acaso ha de morir hoy alguien en Israel? Acaso no s que hoy vuelvo a ser rey de Israel?[11] 
23 Luego el rey dijo a Simei: 
--No morirs. 
Y el rey se lo jur. 
24 Tambin Mefi-boset[12] hijo de Sal descendi a recibir al rey; no haba lavado sus pies ni cortado su barba. Tampoco haba lavado sus vestidos desde el da en que sali el rey hasta el da en que volvi en paz. 25 Y cuando lleg a Jerusaln para recibir al rey, este le dijo: 
--Mefi-boset, por qu no viniste conmigo? 
26 l respondi: 
--Rey y seor mo, mi siervo me enga; tu siervo le haba dicho: "Ensllame un asno, montar en l y me ir con el rey", porque tu siervo es cojo. 27 l ha calumniado a tu siervo delante de mi seor, el rey; pero mi seor, el rey, es como un ngel de Dios; trtame, pues, como mejor te parezca. 28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte ante mi seor,[13] el rey. Sin embargo, t pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. Qu derecho tengo an de implorar algo al rey? 
29 El rey le dijo: 
--Para qu ms palabras? Yo he determinado que t y Siba os dividis las tierras.[14] 
30 Mefi-boset dijo al rey: 
--Deja que l las tome todas, puesto que mi seor el rey ha vuelto en paz a su casa. 
31 Tambin Barzilai,[15] el galaadita, descendi de Rogelim y pas el Jordn con el rey, para acompaarlo al otro lado del Jordn. 32 Era Barzilai muy anciano; tena ochenta aos y haba dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 33 El rey le dijo: 
--Sigue conmigo y yo me encargar de tu sustento en Jerusaln. 
34 Pero Barzilai dijo al rey: 
--Cuntos aos ms habr de vivir para que yo suba con el rey a Jerusaln? 35 Ya tengo ochenta aos de edad! Puedo distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? Gustar ahora tu siervo de lo que coma o beba? Oir an la voz de los cantores y de las cantoras? Por qu, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi seor, el rey? 36 Tu siervo seguir contigo un poco ms all del Jordn, pero para qu ha de darme el rey tan gran recompensa? 37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, para que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Aqu est tu siervo Quimam.[16] Que siga l con mi seor, el rey, y haz con l lo que bien te parezca. 
38 El rey dijo: 
--Pues siga conmigo Quimam, y yo har con l como bien te parezca; todo lo que t me pidas, yo lo har. 
39 Todo el pueblo pas el Jordn. Luego que hubo tambin pasado, el rey bes a Barzilai y lo bendijo, y l regres a su casa. 40 Sigui entonces el rey hacia Gilgal, y con l pas Quimam. Todo el pueblo de Jud acompaaba al rey, y tambin la mitad del pueblo de Israel. 41 En esto, todos los hombres de Israel vinieron a decir al rey: 
--Por qu los hombres de Jud, nuestros hermanos, se han adueado de ti, y han hecho pasar el Jordn al rey, a su familia y a todos los siervos de David con l? 
42 Todos los hombres de Jud respondieron a todos los de Israel: 
--Porque el rey es nuestro pariente. Pero por qu os enojis vosotros de eso? Hemos nosotros comido a expensas del rey? Hemos recibido de l algn regalo? 
43 Entonces los hombres de Israel respondieron a los de Jud: 
--Nosotros tenemos sobre el rey, y sobre el mismo David, diez veces ms derechos que vosotros.[17] Por qu, pues, nos habis menospreciado? Acaso no fuimos nosotros los primeros que propusimos hacer volver a nuestro rey? 
Sin embargo, las palabras de los hombres de Jud fueron ms violentas que las de los hombres de Israel. 
						 NOTAS:

1. 19.5 Joab: Vase 2 S 2.13 nota k. 
2. 19.11 Sadoc y Abiatar: Vanse 2 S 15.24 nota q; 1 S 22.20 n. 
3. 19.11 Vase 1 S 8.4 n. 
4. 19.13 Amasa: Vase 2 S 17.25 n. 
5. 19.13 Llama la atencin la designacin de Amasa como general del ejrcito en lugar de Joab, ya que l se haba puesto de parte de Absaln durante la revuelta (cf. 2 S 17.25). Sin embargo, David no poda olvidar que Joab haba matado a Absaln contra su expreso mandato, y que lo haba reprendido duramente despus de la victoria (2 S 19.5-7). Adems, esta seal de amnista manifestaba la voluntad de David de reconciliar a todas las partes en conflicto. 
6. 19.15 Gilgal: Vanse Jos 4.19 nota f e ndice de mapas. 
7. 19.16 Simei: 2 S 16.5-13. 
8. 19.17 Siba: Cf. 2 S 9.2-11; 16.1-4. 
9. 19.20 Casa de Jos: En esta expresin se incluye a todas las tribus que formaban parte de Israel, el reino del Norte. 
10. 19.21 Abisai: Cf. 2 S 16.9-12. 
11. 19.22 Hoy vuelvo a ser rey de Israel: Este da fue considerado como una especie de reentronizacin de David y, por tanto, como un da de amnista general (1 S 11.13-15). 
12. 19.24 Mefi-boset: Vase 4.4 nota c; cf. 2 S 9.1-13; 16.1-4. 
13. 19.28 Cf. 2 S 9.7. 
14. 19.29 Que t y Siba os dividis las tierras: Cf. 2 S 9.7. David se retracta en parte de la decisin que haba tomado (2 S 16.4), manteniendo as el juramento que haba hecho a Jonatn (1 S 20.14-17) y a Sal (24.21-22). 
15. 19.31 2 S 17.27-29. 
16. 19.37 Cf. 1 R 2.7. 
17. 19.43 Tanto los de Jud como los de Israel coincidieron en reafirmar la autoridad de David (cf. 2 S 2.4; 5.3); sin embargo, el relato de la revuelta de Absaln termina con una nota de incertidumbre, ya que la reconciliacin result en extremo precaria. 

2 Samuel 20


Sublevacin de Seba

1 [1] Aconteci que se encontraba all un hombre perverso llamado Seba hijo de Bicri, hombre de Benjamn,[2] el cual toc la trompeta, y exclam: 
    "No tenemos parte con David, 
    ni heredad con el hijo de Isa. 
    Cada uno a su tienda, Israel!"[3] 
2 As todos los hombres de Israel abandonaron a David para seguir a Seba hijo de Bicri; pero los de Jud siguieron a su rey[4] desde el Jordn hasta Jerusaln. 
3 Cuando David lleg a su casa en Jerusaln, tom el rey las diez mujeres concubinas[5] que haba dejado para guardar la casa, las puso en reclusin y les dio alimentos; pero nunca ms se lleg a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron en viudez perpetua. 
4 Despus dijo el rey a Amasa: 
--Convcame a los hombres de Jud para dentro de tres das, y presntate t tambin. 
5 Fue, pues, Amasa para convocar a los de Jud, pero se tard ms tiempo del que le haba sido sealado.[6] 6 Entonces David dijo a Abisai: 
--Seba hijo de Bicri nos har ahora ms dao que Absaln; toma t, pues, los siervos de tu seor y ve tras l, no sea que alcance las ciudades fortificadas y nos cause dificultad. 
7 Salieron en pos de l los hombres de Joab, los cereteos y peleteos[7] y todos los valientes; salieron de Jerusaln para perseguir a Seba hijo de Bicri. 8 Estaban cerca de la piedra grande que hay en Gaban,[8] cuando les sali Amasa al encuentro. Joab vesta su indumentaria militar, y sobre ella llevaba un cinto con una daga envainada pegada a su costado, la cual se le cay cuando l avanz. 9 Entonces Joab dijo a Amasa: 
--Te va bien, hermano mo? 
Tom Joab con la diestra la barba de Amasa, como para besarlo. 10 Pero Amasa no se cuid de la daga que Joab tena en la mano, y este lo hiri con ella en la quinta costilla, derramando sus entraas en tierra. As cay muerto sin necesidad de darle un segundo golpe.[9] Despus Joab y su hermano Abisai fueron en persecucin de Seba hijo de Bicri. 11 Uno de los hombres de Joab se qued junto a l gritando: 
--Quienquiera que ame a Joab y a David, que siga a Joab! 
12 Amasa, revolcndose en su sangre, yaca en medio del camino. Al verlo, todo el que pasaba se detena. Y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apart a Amasa del camino al campo, y ech sobre l una vestidura. 13 Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguan a Joab, para ir tras Seba hijo de Bicri. 
14 Seba pas por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca,[10] y todos los de Barim se reunieron y lo siguieron tambin. 15 Llegaron los otros y lo sitiaron en Abel-bet-maaca. Levantaron contra la ciudad un terrapln y esta qued sitiada; y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla. 16 Entonces una mujer sabia[11] grit en la ciudad: 
--Od, od; os ruego que digis a Joab que venga ac, para que yo hable con l. 
17 Cuando l se acerc a ella, dijo la mujer: 
--Eres t Joab? 
--Yo soy --respondi l. 
--Oye las palabras de tu sierva --le dijo ella. 
--Te escucho --respondi l. 
18 Volvi ella a hablar y dijo: 
--Antiguamente solan decir: "Quien pregunte, que pregunte a los de Abel". Y as concluan cualquier asunto. 19 Somos de las ms pacficas y fieles ciudades de Israel. Y t procuras destruir una ciudad que es madre en Israel! Por qu destruyes la heredad de Jehov? 
20 Joab respondi diciendo: 
--Nunca, nunca me acontezca tal cosa, que yo destruya ni deshaga. 21 La cosa no es as: sino de un hombre de los montes de Efran, llamado Seba hijo de Bicri, que ha levantado su mano contra el rey David; entregdmelo a l solo y me ir de la ciudad. 
--Su cabeza te ser arrojada por encima del muro --dijo la mujer a Joab. 
22 En seguida la mujer se dirigi a todo el pueblo con tanta sabidura, que ellos cortaron la cabeza a Seba hijo de Bicri y se la arrojaron a Joab. Toc l la trompeta y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda; mientras, Joab regres a Jerusaln, junto al rey. 

Oficiales de David



(2 S 8.15-18; 1 Cr 18.14-17)

23 As qued Joab al mando de todo el ejrcito de Israel, Benaa hijo de Joiada al frente de los cereteos y peleteos, 24 Adoram[12] como jefe de los tributos,[13] y Josafat hijo de Ahilud era el cronista. 25 Seva era el escriba, y Sadoc y Abiatar, los sacerdotes. 26 Ira, el jaireo, fue tambin sacerdote de David. 
						 NOTAS:

1. 20.1 Vase Jos 4.19 nota f. 
2. 20.1 Ntese que Benjamn era la tribu a la que haba pertenecido el rey Sal (1 S 9.1-2). Cf. 2 S 16.5-8. 
3. 20.1 Esta consigna del benjaminita Seba convirti en conflicto abierto el antagonismo siempre latente entre el norte y el sur (vase 2 S 15.2-6 n.). En tiempos de David, esas palabras fueron una incitacin a la rebelda contra Jud; pero ms tarde, despus de la muerte de Salomn, la misma consigna sellara la ruptura definitiva entre Jud e Israel (cf. 1 R 12.16; 2 Cr 10.16). 
4. 20.2 Ntese la divisin de las fuerzas: los hombres de Israel, es decir, las tribus del norte, participaron en la rebelin; los de Jud, en cambio, se mantuvieron fieles a David. Esta nueva sublevacin contra David es una prueba ms de que la unin entre el norte y el sur nunca lleg a consolidarse plenamente. 
5. 20.3 2 S 15.16; 16.22. 
6. 20.4-5 Amasa haba participado activamente en el alzamiento de Absaln contra David (vanse 2 S 17.25 n.; 19.13 nota e). 
7. 20.7 Cereteos y peleteos: Vase 2 S 8.18 nota j. 
8. 20.8 La piedra grande... Gaban: Probablemente se trata del lugar alto importante donde Salomn ofreci sacrificios (1 R 3.4). 
9. 20.10 Cf. 2 S 3.27; 18.14. 
10. 20.14 Abel-bet-maaca: poblacin situada en el extremo norte del territorio de Israel. Vase ndice de mapas. 
11. 20.16 Mujer sabia: Vase 2 S 13.3 nota g. 
12. 20.24 Adoram tambin aparece con el nombre Adoniram en 1 R 4.6 y 5.14. 
13. 20.24 Estos tributos (trabajos obligatorios) se imponan a los prisioneros de guerra (Dt 20.11; 2 S 12.31) y a la poblacin no israelita incorporada a Israel despus de la conquista (1 R 9.21). 

2 Samuel 21


3. APNDICES: EL SALMO 18 Y EL CENSO NACIONAL (21.1--24.25)



Venganza de los gabaonitas 

1 [1] Hubo hambre[2] en los das de David durante tres aos consecutivos. David consult[3] a Jehov, y Jehov le dijo: "Es por causa de Sal, y por esa casa sanguinaria, porque l mat a los gabaonitas".[4] 
2 Entonces el rey llam a los gabaonitas y les habl. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel haban hecho juramento.[5] Pero Sal haba intentado matarlos llevado de su celo por los hijos de Israel y de Jud). 3 Pregunt, pues, David a los gabaonitas: 
--Qu puedo hacer por vosotros, o qu satisfaccin debo daros para que bendigis la heredad de Jehov? 
4 Los gabaonitas le dijeron: 
--No tenemos nosotros queja por cuestiones de plata o de oro con Sal y con su casa, ni queremos que muera nadie en Israel. 
--Lo que vosotros digis, eso har --respondi David. 
5 Entonces dijeron ellos al rey: 
--De aquel hombre que nos diezm e intent exterminarnos, para que no quedara nada de nosotros en todo el territorio de Israel,[6] 6 que se nos entreguen siete hombres de sus descendientes, y los ahorcaremos delante de Jehov en Gabaa de Sal, el escogido de Jehov. 
--Yo os los entregar --respondi el rey. 
7 El rey perdon a Mefi-boset hijo de Jonatn hijo de Sal, a causa del juramento que David y Jonatn, hijo de Sal, se haban hecho[7] en nombre de Jehov. 8 Pero tom el rey a los dos hijos que Rizpa, hija de Aja, haba tenido de Sal, Armoni y Mefi-boset, y a los cinco hijos que Mical,[8] hija de Sal, haba tenido de Adriel hijo de Barzilai, el meholatita, 9 y los entreg en manos de los gabaonitas, quienes los ahorcaron en el monte delante de Jehov. Cayeron aquellos siete al mismo tiempo; fueron muertos en los primeros das de la cosecha, al comienzo de la siega de la cebada. 
10 Entonces Rizpa,[9] hija de Aja, tom una tela de luto y la tendi para recostarse sobre el peasco. All estuvo desde el principio de la siega hasta que cay sobre ellos la lluvia del cielo; y no dej que ninguna ave del cielo se lanzara sobre ellos de da, ni las fieras del campo por la noche. 
11 Cuando le dijeron a David lo que haca Rizpa, hija de Aja, concubina de Sal, 12 fue l a recoger los huesos de Sal y los huesos de Jonatn, su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los haban hurtado de la plaza de Bet-sn, donde los filisteos los haban colgado cuando mataron a Sal en Gilboa.[10] 13 E hizo David que se llevaran de all los huesos de Sal y los huesos de su hijo Jonatn; y recogieron tambin los huesos de los ahorcados. 14 Sepultaron los huesos de Sal y los de su hijo Jonatn en tierra de Benjamn, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey haba mandado. Y Dios fue propicio a la tierra despus de esto. 

Abisai libra del gigante a David

15 Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel. David descendi con sus siervos y pelearon contra los filisteos. David estaba cansado, 16 e Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y que llevaba ceida una espada nueva, trat de matar a David; 17 pero Abisai[11] hijo de Sarvia lleg en su ayuda, hiri al filisteo y lo mat. Entonces los hombres de David juraron diciendo: "Nunca ms de aqu en adelante saldrs con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lmpara de Israel". 

Los hombres de Davidmatan a los gigantes



(1 Cr 20.4-8)

18 Otra segunda guerra hubo despus en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai, el husatita, mat a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. 19 Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhann hijo de Jaare-oregim, de Beln, mat a Goliat, el geteo, cuya lanza tena el asta tan grande como el rodillo de un telar. 
20 Despus hubo otra guerra en Gat, donde haba un hombre de gran estatura, el cual tena doce dedos en las manos y otros doce en los pies, veinticuatro en total; tambin l descenda de los gigantes. 21 Este desafi a Israel, y lo mat Jonatn hijo de Simea, hermano de David. 22 Estos cuatro eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos. 
						 NOTAS:

1. 21--24 Los caps. 21--24 interrumpen la narracin iniciada en los caps. anteriores; difieren considerablemente, por su forma y por su contenido, de 2 S 9--20 y de su continuacin en 1 R 1--2. La seccin consta de seis textos independientes, ordenados en forma de una estructura particular: el primero y el sexto son dos pasajes narrativos (21.1-14 y 24.1-25); el segundo y el quinto contienen dos listas de personas (21.15-22 y 23.8-39); y en el centro, el tercero y el cuarto, son dos poemas (22.1-51 y 23.1-7). 
2. 21.1 En Palestina eran frecuentes las hambrunas debidas a la falta de lluvias o a las tormentas que destruan las cosechas (Gn 12.10; 26.1; Rut 1.1-2; 1 R 17.1; Lc 15.14; Hch 11.28). Aqu se afirma expresamente que se trataba de un castigo divino por el pecado (Dt 28.48; Jer 14.12; Ez 14.21). 
3. 21.1 Consult: Vase 2 S 2.1 nota a. 
4. 21.1 Los gabaonitas estaban protegidos por el juramento que les haba hecho Josu en tiempos de la conquista (Jos 9.3-27). Sin embargo, Sal viol aquel compromiso sagrado, matando a unos y obligando a huir a otros, quiz porque sospechaba que los gabaonitas intentaban colaborar con los filisteos. 
5. 21.2 Cf. Jos 9.3-15. 
6. 21.5 Esta demanda indica que aquella accin violenta de Sal no haba sido olvidada. 
7. 21.7 Cf. 1 S 20.15-17; 2 S 9.1-7. 
8. 21.8 Cf. 1 S 18.19. 
9. 21.10 2 S 3.7. 
10. 21.12 1 S 31.8-13. 
11. 21.17 1 S 26.6. 

2 Samuel 22


Cntico de liberacin de David 



(Sal 18 ttulo, 1-50)

1 [1] Dirigi David a Jehov las palabras de este cntico el da que Jehov lo libr de manos de Sal y de todos sus enemigos. 2 Dijo: 
    "Jehov es mi roca,mi fortaleza y mi libertador; 
    3 Mi Dios, fortaleza ma, en l confiar; 
    mi escudo y el fuerte de mi salvacin, 
    mi alto refugio, mi salvador. 
    De violencia me libraste.[2] 
    4 Invocar a Jehov,quien es digno de ser alabado, 
    y ser salvo de mis enemigos. 
    5 "Me envolvieron las olas de la muerte, 
    me atemorizaron torrentesde perversidad. 
    6 Me rodearon los lazos del seol. 
    Tendieron sobre m lazos de muerte.[3] 
    7 En mi angustia invoqu a Jehov, 
    a mi Dios clam 
    y escuch mi voz desde su templo. 
    Mi clamor lleg a sus odos.[4] 
    8 "La tierra fue sacudida y tembl, 
    se conmovieron los cimientosde los cielos. 
    Se estremecieron porque l se indign.[5] 
    9 Humo subi de su nariz, 
    y de su boca un fuego abrasador 
    que lanzaba carbones encendidos. 
    10 Inclin los cielos y descendi; 
    haba tinieblas debajo de sus pies. 
    11 Cabalg sobre un querubn[6] y vol; 
    vol sobre las alas del viento.[7] 
    12 Se envolvi en un cerco de tinieblas, 
    oscuridad de aguas y densas nubes. 
    13 Por el resplandor de su presencia 
    se encendieron carbones ardientes. 
    14 "Tron Jehov desde los cielos, 
    el Altsimo hizo oir su voz; 
    15 Envi sus flechas y los dispers,[8] 
    lanz relmpagos y los destruy. 
    16 Aparecieron entonceslos torrentes de las aguas, 
    quedaron al descubiertolos cimientos del mundo 
    ante la reprensin de Jehov, 
    al soplo del aliento de su nariz.[9] 
    17 "Envi desde lo alto y me tom. 
    Me sac de caudalosas aguas. 
    18 Me libr de un poderoso enemigo, 
    y de los que me aborrecan, 
    aunque eran ms fuertes que yo. 
    19 Me asaltaron el da de mi desgracia, 
    mas Jehov fue mi apoyo. 
    20 Me sac a lugar espacioso, 
    me libr porque me amaba. 
    21 "Jehov me recompensaconforme a mi justicia. 
    Conforme a la limpieza de mis manosme ha premiado: 
    22 porque he guardado los caminosde Jehov, 
    y no me apart de mi Dioshaciendo el mal; 
    23 pues todos sus decretosestn delante de m 
    y nunca me apart de sus preceptos. 
    24 Fui recto para con l, 
    y me he guardado de mi maldad.[10] 
    25 Jehov me recompensaconforme a mi justicia, 
    conforme a la limpiezade mis manos ante sus ojos. 
    26 "Con el misericordiosote mostrars misericordioso, 
    y recto para con el hombre ntegro. 
    27 Limpio te mostrars con el limpio, 
    y rgido sers con el perverso. 
    28 T salvas al pueblo afligido, 
    mas tus ojos abaten a los altivos.[11] 
    29 T eres, oh Jehov, mi lmpara; 
    mi Dios, que alumbra mis tinieblas. 
    30 Contigo desbaratar ejrcitos, 
    con mi Dios asaltar muros. 
    31 "El camino de Dios es perfecto 
    y acrisolada la palabra de Jehov. 
    Escudo es a todos los que en l esperan.[12] 
    32 Porque quin es Dios, sino slo Jehov?[13] 
    Y qu roca hay fuera de nuestro Dios? 
    33 Dios es el que me cie de fuerza, 
    quien despeja mi camino, 
    34 quien hace mis pies como de ciervas 
    y me sostiene firme en las alturas;[14] 
    35 el que adiestra mis manos para la batalla, 
    y mis brazos para que se dobleel arco de bronce. 
    36 Me diste el escudo de tu salvacin, 
    y tu benignidad me ha engrandecido. 
    37 Ensanchaste mis pasos debajo de m, 
    y mis pies no han resbalado. 
    38 "Perseguir a mis enemigosy los destruir, 
    no vuelvo hasta haberlos acabado. 
    39 Los herir y derrotar,de modo que no se levanten. 
    Caern debajo de mis pies. 
    40 Me ceiste de fuerzas para la pelea, 
    has humillado debajo de ma mis enemigos, 
    41 y has hecho que mis enemigosme vuelvan las espaldas, 
    para que yo destruyeraa los que me aborrecen. 
    42 Clamaron, pero nadie los salv; 
    tambin a Jehov, mas no los oy. 
    43 Como a polvo de la tierra los mol, 
    como a lodo de las calleslos pis y los tritur. 
    44 Me has librado de las contiendasdel pueblo, 
    me guardaste para que fuera cabezade naciones, 
    pueblo que no conoca me servir. 
    45 Los hijos de extraos se sometern a m. 
    Al oir de m, me obedecern. 
    46 Los extraos se debilitarn 
    y saldrn temblando de sus refugios. 
    47 "Viva Jehov! Bendita sea mi roca!, 
    y engrandecido sea el Diosde mi salvacin. 
    48 El Dios que venga mis agravios 
    y somete pueblos a mis plantas. 
    49 El que me libera de enemigos, 
    me exalta sobre los que se levantan contra m 
    y me libra del hombre violento. 
    50 Por eso te confesar entre las naciones 
    y cantar, oh Jehov, a tu nombre. 
    51 l salva gloriosamente a su rey, 
    y usa de misericordia para con su ungido, 
    a David y a su descendenciapara siempre". 
						 NOTAS:

1. 22.1-51 Este mismo poema se vuelve a encontrar en el libro de los Salmos (Sal! 8). Vanse all las notas correspondientes. 
2. 22.2-3 Cf. Dt 32.4; Sal 31.2-3. 
3. 22.5-6 Cf. Sal 116.3; Jon 2.5-6. 
4. 22.7 Sal 120.1; Jon 2.2. 
5. 22.8 Jue 5.4-5; cf. Job 36.30; Sal 29.3-9; 77.16-19; Hab 3.3-13. 
6. 22.11 Vase Sal 80.1 nota d. 
7. 22.11 Sal 68.33; 104.3 
8. 22.12-15 Las manifestaciones de Dios en el fragor de la tormenta es un tema frecuente en el AT (Ex 9.22-35; 1 S 7.9-10; Sal 29.3-9; 77.18-19; Is 30.30-31). 
9. 22.16 Ex 15.8; 19.9. 
10. 22.23-24 Cf. 1 R 9.4. 
11. 22.28 1 S 2.3-7; Lc 1.51-53. 
12. 22.31 Cf. Pr 30.5. 
13. 22.32 Is 44.8; Os 13.4. 
14. 22.34 Sal 18.33; Hab 3.19. 

2 Samuel 23


ltimas palabras de David 

1 [1] Estas son las palabras postrerasde David. 
    Dijo David hijo de Isa, 
    aquel varn que fue levantado en alto, 
    el ungido del Dios de Jacob, 
    el dulce cantor de Israel: 
    2 "El espritu de Jehov habla por m,[2] 
    su palabra est en mi lengua. 
    3 El Dios de Israel ha hablado, 
    me habl la Roca de Israel: 
    "Habr un justo que gobierneentre los hombres, 
    que gobierne en el temor de Dios.[3] 
    4 Ser como la luz matinal, 
    como el resplandor del sol[4] 
    en una maana sin nubes, 
    como la lluvia que hace brotarla hierba de la tierra". 
    5 Por eso mi casa est firme[5] en Dios; 
    pues ha hecho conmigo un pacto eterno, 
    bien ordenado en todo y bien seguro, 
    aunque todava no haya hecho l florecer 
    toda mi salvacin y mi deseo.[6] 
    6 Pero todos los malvados 
    sern como espinos arrancados, 
    que nadie recoge con la mano; 
    7 quien quiere tocarlos, 
    se arma de un hierro 
    o del asta de una lanza, 
    y son all mismo consumidospor el fuego". 

Los valientes de David 



(1 Cr 11.10-47)

8 [7] Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet, el tacmonita,[8] el principal de los capitanes, que era Adino, el eznita, quien mat a ochocientos hombres en una ocasin. 9 Despus de l, Eleazar hijo de Dodo, el ahohta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron[9] a los filisteos que se haban reunido all para la batalla, y los hombres de Israel retrocedan. 10 Este se levant e hiri a los filisteos hasta que su mano se cans y se le qued pegada a la espada. Aquel da Jehov dio una gran victoria, y el pueblo volvi tras l tan slo para recoger el botn. 
11 Despus de este fue Sama hijo de Age, el ararita. Los filisteos se haban reunido en Lehi,[10] donde haba un pequeo terreno lleno de lentejas y el pueblo huy delante de los filisteos. 12 Pero l se par en medio de aquel terreno, lo defendi y derrot a los filisteos. As dio Jehov una gran victoria. 
13 Un da, en tiempo de la siega,[11] tres de los treinta jefes descendieron y se unieron a David en la cueva de Adulam,[12] mientras los filisteos acampaban en el valle de Refaim. 14 David estaba entonces en la fortaleza y haba en Beln una guarnicin de los filisteos. 15 Y dijo David con vehemencia: "Quin me diera a beber del agua del pozo de Beln que est junto a la puerta!" 
16 Entonces los tres valientes irrumpieron en el campamento de los filisteos, sacaron agua del pozo de Beln que estaba junto a la puerta, se la llevaron y la trajeron a David; pero l no la quiso beber, sino que la derram como ofrenda para Jehov diciendo: 17 "Lejos de m, oh Jehov, que yo haga esto. He de beber yo la sangre de los hombres que fueron all con peligro de su vida?" Y no quiso beberla. 
Los tres valientes hicieron esto. 
18 Abisai,[13] hermano de Joab e hijo de Sarvia, era el principal de los treinta. Este alz su lanza contra trescientos hombres, a quienes mat, y gan renombre entre los tres. 19 Era el ms renombrado de los treinta, y lleg a ser su jefe, pero no igual a los tres primeros.[14] 
20 Despus, Benaa[15] hijo de Joiada, hijo de un varn esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mat a dos leones de Moab; l mismo descendi y mat a un len en medio de un foso, cuando estaba nevando. 21 Tambin mat l a un egipcio, hombre de gran estatura; tena el egipcio una lanza en su mano, pero descendi contra l con un palo, arrebat al egipcio la lanza de la mano y lo mat con su propia lanza. 22 Esto hizo Benaa hijo de Joiada, y gan renombre entre los tres valientes. 23 Se destac entre los treinta, pero no igual a los tres primeros.[16] David lo puso como jefe de su guardia personal. 
24 Estaban asimismo entre los treinta,[17] Asael,[18] hermano de Joab; Elhann[19] hijo de Dodo, de Beln; 25 Sama, el harodita; Elica, el harodita; 26 Heles, el paltita; Ira hijo de Iques, el tecota; 27 Abiezer, el anatotita; Mebunai,[20] el husatita; 28 Salmn, el ahohta; Maharai, el netofatita; 29 Heleb hijo de Baana, el netofatita; Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamn; 30 Benaa, el piratonita; Hidai, del arroyo Gaas; 31 Abi-albn, el arbatita; Azmavet, el barhumita; 32 Eliaba, el saalbonita; Jonatn, de los hijos de Jasn; 33 Sama, el ararita; Aham hijo de Sarar, el ararita; 34 Elifelet hijo de Ahasbai hijo de Maaca; Eliam hijo de Ahitofel,[21] el gilonita; 35 Hezrai, el carmelita; Paarai, el arbita; 36 Igal hijo de Natn, de Soba; Bani, el gadita; 37 Selec, el amonita; Naharai, el beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia; 38 Ira, el itrita; Gareb, el itrita, 39 y Uras,[22] el heteo. En total, treinta y siete.[23] 
						 NOTAS:

1. 23.1-7 El siguiente poema se divide en cuatro partes: primero, David se presenta como el favorito del Seor (v. 1); luego exalta la conducta del rey justo (v.2-4); finalmente, recuerda el pacto eterno que el Seor hizo con l (v. 5) y anuncia el juicio de Dios sobre los malvados (v. 6-7). Vase 2 S 21--24 n. 
2. 23.2 El espritu... por m: David se presenta aqu como profeta. Cf. Hch 2.30. 
3. 23.3 El temor de Dios: Vase Dt 6.13 nota j. 
4. 23.4 Resplandor del sol: La comparacin del rey con el resplandor del sol era bastante comn en el antiguo Oriente, especialmente en Egipto. 
5. 23.5 2 S 7.16; 1 R 2.4; 2 Cr 13.5; Sal 89.4; 132.12; Is 55.3; Jer 33.20-22. 
6. 23.6-7 Aqu se retoma la figura del v. 4b, pero en sentido negativo: el que es fiel al Seor es como hierba alimentada por la lluvia; los malvados e infieles, en cambio, son como espinos secos, listos para ser quemados. 
7. 23.8-39 La lista siguiente comprende tres secciones: Joseb-basebet, Eleazar y Sama, hroes de incomparable valenta (v. 8-17); Abisai y Benaa, los dos valientes de David (v. 18-23); la lista de los treinta valientes (v. 24-39). 
8. 23.8 Joseb-basebet, el tacmonita: otra posible lectura: |iIs-boset, el hacmonita. 
9. 23.9 Cuando desafiaron: Heb. cuando se burlaron de ellos. Otra posible traduccin, segn 1 Cr 11.13, es en Pasdamim. 
10. 23.11 Lehi: sitio ubicado en el territorio de Jud, probablemente cerca de Bet-semes. Cf. Jue 15.9-19. 
11. 23.13 Tiempo de la siega: en los meses de abril y mayo, cuando no llueve en Palestina. En esa poca, los reyes solan realizar sus campaas militares (cf. 2 S 11.1). 
12. 23.13 Adulam se encontraba a unos 25 km al sudoeste de Jerusaln. 
13. 23.18 Vase 2 S 10.10 n. 
14. 23.19 Pero no igual a los tres primeros: Otra posible traduccin: Pero nunca alcanz el rango de los tres primeros. 
15. 23.20 2 S 8.18; 20.23. 
16. 23.23 No igual a los tres primeros: Vase 23.19 n. 
17. 23.24-39 Algunos de estos nombres aparecen en 1 Cr 27.1-22. 
18. 23.24 1 Cr 27.7; cf. 2 S 2.18-23. 
19. 23.24 Cf. 2 S 21.19; 1 Cr 20.5. 
20. 23.27 Mebunai: Segn 1 Cr 11.29: Sibecai. 
21. 23.34 Ahitofel: Cf. 2 S 15.12,31. 
22. 23.39 Uras: Cf. 2 S! 1--12. 
23. 23.39 En total, treinta y siete: Esta cantidad se obtiene sumando a esta lista los cinco valientes de 23.8-23 y a Joab, mencionado en los v. 24 y 37. 

2 Samuel 24


David censa al pueblo



(1 Cr 21.1-27)

1 Volvi a encenderse la ira de Jehov[1] contra los israelitas, e incit[2] a David contra ellos dicindole: "Ve, haz un censo de Israel y de Jud". 2 El rey dijo a Joab, general del ejrcito que estaba con l: 
--Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba,[3] y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el nmero de los habitantes. 
3 Joab respondi al rey: 
--Que Jehov, tu Dios, multiplique al pueblo cien veces ms de lo que es, y que pueda verlo mi seor, el rey. Pero, por qu se complace en esto mi seor, el rey?[4] 
4 Sin embargo, la palabra del rey prevaleci sobre la de Joab y sobre la de los capitanes del ejrcito. Se retir, pues, Joab, con los capitanes del ejrcito, de la presencia del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel. 5 Pasaron el Jordn y acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que est en medio del valle de Gad, junto a Jazer. 6 Despus fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; de all a Danjan y a los alrededores de Sidn. 7 Luego fueron a la fortaleza de Tiro y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y por ltimo se dirigieron al Neguev de Jud, en Beerseba.[5] 8 Despus que terminaron de recorrer toda la tierra, volvieron a Jerusaln al cabo de nueve meses y veinte das. 9 Joab entreg entonces el censo del pueblo al rey; haba en Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Jud eran quinientos mil hombres.[6] 
10 Despus que David cens al pueblo, le pes en su corazn; y dijo David a Jehov: 
--He pecado gravemente por haber hecho esto; pero ahora, oh Jehov, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque he actuado muy neciamente. 
11 Por la maana, cuando David se levant, vino palabra de Jehov al profeta Gad,[7] vidente de David, diciendo: 12 "Ve y di a David: As ha dicho Jehov: "Tres cosas te ofrezco; t escogers una de ellas, para que yo la haga"". 13 Vino, pues, Gad a David, se lo hizo saber y le dijo: 
--Qu prefieres: que vengan siete aos[8] de hambre sobre tu tierra? o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? o que haya tres das de peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qu debo responder al que me ha enviado. 
14 Entonces David dijo a Gad: 
--Estoy en gran angustia. Pero es preferible caer ahora en manos de Jehov, porque sus misericordias son muchas, que caer en manos de los hombres. 
15 Entonces Jehov envi la peste sobre Israel, desde esa maana hasta el tiempo sealado, y murieron setenta mil hombres del pueblo desde Dan hasta Beerseba. 16 Y cuando el ngel extendi su mano sobre Jerusaln para destruirla, Jehov se arrepinti[9] de aquel mal, y dijo al ngel que exterminaba al pueblo: "Basta ya; detn tu mano". 
El ngel de Jehov[10] estaba junto a la era de Arauna,[11] el jebuseo. 17 Cuando David vio al ngel que castigaba al pueblo, dijo a Jehov: 
--Yo pequ, yo hice lo malo; qu hicieron estas ovejas?[12] Te ruego que tu mano se vuelva contra m y contra la casa de mi padre. 
18 Vino Gad adonde estaba David aquel da, y le dijo: "Sube y levanta un altar a Jehov en la era de Arauna, el jebuseo". 19 David subi conforme al dicho de Gad, segn lo haba mandado Jehov. 20 Arauna mir y vio al rey y a sus siervos que venan hacia l. Sali entonces Arauna, se inclin delante del rey, rostro a tierra, 21 y dijo: 
--Por qu viene mi seor, el rey, a ver a su siervo? 
David respondi: 
--Para comprarte la era y edificar en ella un altar a Jehov, a fin de que cese la mortandad del pueblo. 
22 Arauna dijo a David: 
--Tome y ofrezca mi seor el rey lo que bien le parezca; ah tienes bueyes para el holocausto, los trillos y los yugos de los bueyes para lea. 23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. 
Luego dijo Arauna al rey: 
--Jehov, tu Dios, te sea propicio. 
24 El rey dijo a Arauna: 
--No; la comprar por su precio; porque no ofrecer a Jehov, mi Dios, holocaustos que no me cuesten nada. 
Y David compr la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. 25 Edific all David un altar a Jehov, y sacrific holocaustos y ofrendas de paz. Entonces Jehov oy las splicas de la tierra y ces la plaga en Israel. 
						 NOTAS:

1. 24.1 Segn 1 Cr 21.1, el causante de que David hiciera el censo fue Satans. 
2. 24.1 1 S 26.19. 
3. 24.2 Desde Dan hasta Beerseba: Vase 1 S 3.20 n. 
4. 24.3 Como de costumbre, Joab manifiesta ser una persona muy prctica y calculadora (cf. 2 S 19.6-8). 
5. 24.5-7 El censo sigue un movimiento circular: empieza en el sur, desde Aroer, al este del Mar Muerto; luego sigue hacia el norte, por la ruta al este del ro Jordn, hasta llegar a Dan. De all avanza hacia el oeste, hasta la regin de Tiro y Sidn; finalmente, se llega a Beerseba, en el sur, por la llanura costera del Mediterrneo. Vase ndice de mapas. 
6. 24.9 Para las cifras con mil, vase 2 S 10.6 n. 
7. 24.11 Vase 1 S 22.5 n. 
8. 24.13 Siete aos: cifra redonda para hablar del tiempo total que duraba una hambruna (cf. Gn 41.27) 
9. 24.16 Jehov se arrepinti: En varias partes del AT se dice que Dios se arrepiente del castigo que pensaba infligir a su pueblo (Ex 32.14; Jer 42.10; Jon 3.10; cf. Jer 18.8; Jl 2.13-14). 
10. 24.16 A diferencia de otros pasajes del AT (vase Gn 16.7 nota c), aqu el ngel de Jehov es un ser distinto de Dios. 
11. 24.16 Junto a la era de Arauna: Cf. Jue 6.37. Este fue el sitio donde Salomn construy ms tarde el templo de Jerusaln (1 Cr 21.8--22.1; 2 Cr 3.1). 
12. 24.17 Estas ovejas: (cf. Jer 23.1-3; Ez 24.5; Zac 11.7,17). 

1 Reyes 1


1. FIN DEL REINADO DE DAVID. SALOMN ES PROCLAMADO REY (1.1--2.12)



Abisag sirve a David 

1 [1] Cuando el rey David era viejo y avanzado en das,[2] lo cubran de ropas, pero no se calentaba. 2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: "Busquen para mi seor, el rey, una joven virgen que lo atienda y lo abrigue, que duerma a su lado y as mi seor, el rey, entrar en calor".[3] 
3 Buscaron, pues, una joven hermosa por toda la tierra de Israel; encontraron a Abisag, la sunamita,[4] y la llevaron al rey. 4 La joven era hermosa; ella abrigaba al rey y lo serva, pero el rey nunca la conoci.[5] 

Adonas usurpa el trono

5 Entonces Adonas hijo de Haguit[6] se rebel, diciendo: "Yo reinar".[7] Se hizo de carros, de gente de a caballo y de cincuenta hombres que corrieran delante de l. 6 En todos sus das su padre nunca lo haba reprendido dicindole: "Por qu haces esto?" Adems, era de muy hermoso parecer,[8] y haba nacido despus de Absaln. 7 Adonas se haba puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales lo ayudaban. 8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaa hijo de Joiada, el profeta Natn, Simei, Rei y todos los grandes de David no seguan a Adonas.[9] 
9 Mat Adonas un da ovejas, vacas y animales cebados[10] junto a la pea de Zohelet, que est cerca de la fuente de Rogel,[11] y convid a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Jud, siervos del rey. 10 Pero no convid al profeta Natn ni a Benaa ni a los grandes, ni a su hermano Salomn. 11 Entonces Natn dijo a Betsab, madre de Salomn:[12] 
--No has odo que Adonas hijo de Haguit se ha proclamado rey sin saberlo David, nuestro seor? 12 Ven pues, ahora, y oye mi consejo, para que conserves tu vida y la de tu hijo Salomn. 13 Ve, presntate ante el rey David y dile: "Rey y seor mo, no juraste a tu sierva, diciendo: Salomn, tu hijo, reinar despus de m, y l se sentar en mi trono? Por qu, pues, reina Adonas?" 14 Mientras ests all hablando con el rey, yo entrar detrs de ti y reafirmar tus palabras. 
15 Entonces Betsab entr en la habitacin del rey. El rey estaba muy viejo y Abisag, la sunamita, lo serva. 16 Betsab se inclin e hizo una reverencia al rey. El rey dijo: 
--Qu te pasa? 
17 Ella le respondi: 
--Seor mo, t juraste a tu sierva por Jehov, tu Dios, diciendo: "Salomn, tu hijo, reinar despus de m y se sentar en mi trono". 18 Pero ahora reina Adonas, sin que t, mi seor y rey, todava lo sepas. 19 Ha matado bueyes, animales cebados y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, general del ejrcito; pero no ha convidado a Salomn, tu siervo. 20 Entre tanto, rey y seor mo, los ojos de todo Israel estn puestos en ti, para que les anuncies quin se ha de sentar en el trono despus de mi seor, el rey. 21 De otra manera suceder que cuando mi seor, el rey, duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomn seremos considerados culpables. 
22 Mientras ella an hablaba con el rey, lleg el profeta Natn. 23 Le avisaron al rey diciendo: "Aqu est el profeta Natn". Cuando l entr donde estaba el rey, se postr delante del rey rostro en tierra, 24 y dijo: 
--Rey y seor mo, has dicho t: "Adonas reinar despus de m y se sentar en mi trono"? 25 Porque hoy descendi a sacrificar bueyes, animales cebados y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, a los capitanes del ejrcito, y tambin al sacerdote Abiatar: estn comiendo y bebiendo delante de l, y gritan: "Viva el rey Adonas!" 26 Pero ni a m, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc ni a Benaa hijo de Joiada ni a Salomn, tu siervo, ha convidado. 27 Es que esto ha sido ordenado por mi seor, el rey, sin haber dado a conocer a tus siervos quin se haba de sentar en el trono de mi seor, el rey, despus de l? 

David proclama rey a Salomn

28 El rey David respondi diciendo: "Llamadme a Betsab". Entr ella a la presencia del rey y se qued en pie delante de l. 29 Entonces el rey hizo este juramento: 
--Vive Jehov!,[13] que ha redimido mi alma de toda angustia, 30 que como yo te he jurado por Jehov, Dios de Israel, diciendo: "Tu hijo Salomn reinar despus de m y se sentar sobre mi trono en lugar mo", as lo har hoy. 
31 Betsab se inclin ante el rey, con su rostro en tierra, y haciendo una reverencia al rey, dijo: 
--Viva mi seor, el rey David, para siempre. 
32 Y el rey David dijo: 
--Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natn y a Benaa hijo de Joiada. 
Ellos entraron a la presencia del rey, 33 y l les dijo: 
--Tomad con vosotros los siervos de vuestro seor, montad a mi hijo Salomn en mi mula y llevadlo a Gihn.[14] 34 All lo ungirn[15] el sacerdote Sadoc y el profeta Natn como rey sobre Israel; vosotros tocaris la trompeta y gritaris: "Viva el rey Salomn!" 35 Despus iris detrs de l, y vendr a sentarse sobre mi trono y reinar en mi lugar, porque lo he escogido para que sea prncipe de Israel y de Jud. 
36 Entonces Benaa hijo de Joiada respondi al rey: 
--Amn. As lo diga Jehov, Dios de mi seor, el rey. 37 De la manera que Jehov ha estado con mi seor, el rey, as est con Salomn, y haga mayor su trono que el trono de mi seor, el rey David. 
38 Descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaa hijo de Joiada, los cereteos y los peleteos,[16] montaron a Salomn en la mula del rey David y lo llevaron a Gihn. 39 Tom el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del Tabernculo[17] y ungi a Salomn; tocaron la trompeta y grit todo el pueblo: "Viva el rey Salomn!" 40 Despus subi todo el pueblo detrs de l; cantaba la gente con flautas y manifestaba tan gran alegra, que pareca que la tierra se hunda bajo sus gritos. 
41 Lo oy Adonas, y todos los convidados que con l estaban, cuando ya haban acabado de comer. Tambin oy Joab el sonido de la trompeta, y dijo: "Por qu se alborota la ciudad con tanto estruendo?" 
42 Mientras l an hablaba, lleg Jonatn,[18] hijo del sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonas: 
--Entra, porque t eres hombre valiente y traers buenas noticias. 
43 Jonatn respondi a Adonas: 
--Ciertamente nuestro seor, el rey David, ha hecho rey a Salomn; 44 el rey ha enviado con l al sacerdote Sadoc y al profeta Natn, a Benaa hijo de Joiada, y tambin a los cereteos y a los peleteos, los cuales lo montaron en la mula del rey. 45 El sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo han ungido rey en Gihn; de all han subido alegremente y la ciudad est llena de estruendo. Este es el alboroto que habis odo. 46 Ms an, Salomn se ha sentado en el trono del reino, 47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro seor, el rey David, diciendo: "Dios haga bueno el nombre de Salomn ms que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo". Y el rey ador en la cama, 48 y ha dicho adems as: "Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, y lo vean mis ojos". 
49 Entonces se estremecieron todos los convidados que estaban con Adonas, se levantaron y cada uno se fue por su camino. 50 Pero Adonas tuvo miedo de Salomn, se levant y fue a asirse de los cuernos del altar.[19] 51 Luego avisaron a Salomn: 
--Adonas tiene miedo del rey Salomn, pues se ha asido de los cuernos del altar diciendo: "Jreme hoy el rey Salomn que no matar a espada a su siervo". 
52 Y Salomn dijo: 
--Si l es hombre de bien, ni uno de sus cabellos caer en tierra; pero si se halla mal en l, morir. 
53 El rey Salomn mand que lo trajeran del altar; vino l y se inclin ante el rey Salomn. Salomn le dijo: 
--Vete a tu casa. 
						 NOTAS:

1. 1.1-4 Los caps. 1--2 continan el relato iniciado en 2 S 9 e interrumpido en 2 S 20. Vase 2 S 21--24 n. 
2. 1.1 Avanzado en das: Segn las indicaciones de 2 S 5.4, David deba tener en esta poca unos 70 aos. 
3. 1.2 Cf. Ec 4.11. 
4. 1.3 Sunamita: es decir, de Sunem: localidad perteneciente a la tribu de Isacar (Jos 19.18), situada en la llanura de Jezreel o Esdreln, cerca del monte Gilboa (cf. 1 S 28.4; 2 R 4.8). Vase ndice de mapas. 
5. 1.1-4 La referencia al extremo debilitamiento del rey David pone de manifiesto su incapacidad para gobernar y, al mismo tiempo, da cuenta de la agitacin que se produce en la corte davdica: las personas influyentes (cf. v. 7-8) forman partido en torno de Adonas o de Salomn, los dos pretendientes al trono. 
6. 1.5 2 S 3.4. 
7. 1.5 Adonas se consideraba con derecho a suceder a su padre en el trono por ser el mayor de los hijos que an sobrevivan a David. Sin embargo, el v. 20 sugiere que an no exista en Israel la ley de la primogenitura. 
8. 1.6 Era de muy hermoso parecer: La buena presencia fsica suele provocar admiracin y aumenta el prestigio personal; por eso era considerada como un factor importante para el ejercicio de la realeza. En otros pasajes se pone de relieve la bella apariencia de reyes como Sal y David (1 S 9.2; 16.12) y la de un aspirante al trono como Absaln (2 S 14.25). 
9. 1.7-8 La formacin de estos dos grupos antagnicos muestra la profunda divisin que se haba producido en la corte davdica debido a la presencia de dos pretendientes al trono. Sin embargo, no es fcil determinar hasta qu punto la divisin se fundaba en meras adhesiones personales o en cuestiones ms profundas. 
10. 1.9 Mat... cebados: Los sacrificios eran actos religiosos que formaban parte de la ceremonia de entronizacin de un nuevo rey. 
11. 1.9 Sus partidarios proclaman rey a Adonas junto a la fuente de Rogel, sitio alejado de Jerusaln y poco frecuentado, lo que hace pensar en una reunin secreta. David, en cambio, elige a Gihn (v. 33), lugar prximo a Jerusaln y ms concurrido, dando a entender que la entronizacin de Salomn es una ceremonia pblica y nada secreta. 
12. 1.11 2 S 12.24. 
13. 1.29 Cf. 1 R 2.24; 17.1,12; 18.10,15. 
14. 1.33 Gihn: fuente que brota al pie de la colina donde se levantaba la fortaleza de Sin, es decir, la parte ms antigua de la ciudad de Jerusaln, donde haban habitado los jebuseos (2 S 5.6-7). Vase 1 R 1.9 nota k; cf. 2 Cr 32.30. 
15. 1.34 All lo ungirn: Esta consagracin se realizaba ungiendo al rey con el aceite sagrado (cf. v. 39). La uncin estableca un vnculo particular entre el rey y Dios (1 S 16.13; Sal 89.20-21), y confera al "ungido" la vitalidad y la sabidura necesarias para ejercer la funcin real. Vase Sal 2.2 n. 
16. 1.38 Los cereteos y los peleteos eran dos grupos de mercenarios extranjeros que formaban la guardia personal de David. Vase 2 S 8.18 nota j. 
17. 1.39 Tabernculo: lit. la tienda, es decir, el lugar donde estaba el Arca del pacto antes de la construccin del templo de Jerusaln. Vase Ex 26.1-37 n.; cf. tambin 2 S 6.17; 7.2. 
18. 1.42 Acerca de este Jonatn, hijo del sacerdote Abiatar y fiel servidor de David, cf. 2 S 15.36; 17.17-22. 
19. 1.50 Los cuatro cuernos del altar (2.28; cf. Ex 27.2; 21.12-14) eran lugares de refugio para el fugitivo que buscaba salvar su vida de manos de sus perseguidores. Tambin haba ciudades, especialmente designadas (cf. Nm 35.9-15; Dt 4.41-43; 19.1-13; Jos 20), en las que podan encontrar asilo los perseguidos a causa de un homicidio involuntario. 

1 Reyes 2


David da instrucciones a Salomn 

1 [1] Cuando llegaron los das en que David haba de morir, le orden a Salomn, su hijo: 2 "Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfurzate y s hombre.[2] 3 Guarda los preceptos de Jehov, tu Dios, andando en sus caminos y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que est escrito en la ley de Moiss, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas;[3] 4 para que confirme Jehov la promesa que me hizo[4] diciendo: "Si tus hijos guardan mi camino andando delante de m con verdad, de todo su corazn y de toda su alma,[5] jams te faltar un descendiente en el trono de Israel".[6] 
5 "Ya sabes t lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejrcito de Israel, a Abner[7] hijo de Ner y a Amasa[8] hijo de Jeter, cmo los mat, vengando en tiempo de paz la sangre derramada en la guerra, y manchando con sangre de guerra el cinturn que cea su cintura y los zapatos[9] que calzaban sus pies. 6 T, pues, hars conforme a tu sabidura: no dejars descender en paz sus canas al seol. 7 Pero con los hijos de Barzilai, el galaadita,[10] tendrs misericordia; que sean de los convidados a tu mesa, pues ellos me trataron de esa manera cuando iba huyendo de Absaln, tu hermano. 8 Tambin tienes contigo a Simei hijo de Gera hijo de Benjamn, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldicin fuerte el da que yo iba a Mahanaim.[11] Pero l mismo descendi a recibirme al Jordn, y yo le jur por Jehov diciendo: "No te matar a espada".[12] 9 Pero ahora no lo absolvers, pues eres un hombre sabio y sabes cmo debes tratarlo para que sus canas desciendan con sangre al seol". 

Muerte de David



(1 Cr 29.26-30)

10 David durmi con sus padres y fue sepultado en su ciudad.[13] 11 Los das que rein David sobre Israel fueron cuarenta aos: siete aos rein en Hebrn y treinta y tres aos en Jerusaln.[14] 12 Salomn se sent en el trono de David, su padre,[15] y su reino fue muy estable. 

2. REINADO DE SALOMN (2.13--11.43)



Salomn afirma su reino

13 Entonces Adonas hijo de Haguit fue a ver a Betsab, madre de Salomn, y ella le dijo: 
--Vienes en son de paz? 
--S, de paz --respondi l; 14 y en seguida aadi--: Tengo algo que decirte. 
--Habla --dijo ella. 
15 l dijo: 
--T sabes que el reino era mo[16] y que todo Israel haba puesto en m sus ojos para que yo reinara; pero el reino fue traspasado y se le concedi a mi hermano, pues por voluntad de Jehov le perteneca. 16 Ahora te hago una peticin; no me la niegues. 
--Habla --le dijo ella. 
17 l entonces dijo: 
--Te ruego que hables al rey Salomn (porque l no te lo negar), para que me d Abisag, la sunamita, por mujer. 
18 --Bien; hablar por ti al rey --respondi Betsab. 
19 Betsab fue a ver al rey Salomn para hablarle por Adonas. El rey se levant a recibirla y se inclin ante ella; volvi a sentarse en su trono e hizo traer una silla para su madre, que se sent a su diestra. 20 Entonces ella dijo: 
--Una pequea peticin pretendo de ti; no me la niegues. 
--Pide, madre ma, que yo no te la negar --respondi el rey. 
21 Y ella dijo: 
--Que se le d Abisag, la sunamita, por esposa a tu hermano Adonas. 
22 --Por qu pides a Abisag, la sunamita, para Adonas? Demanda tambin el reino para l, pues l es mi hermano mayor y ya tiene tambin de su parte al sacerdote Abiatar y a Joab hijo de Sarvia --le respondi Salomn a su madre. 
23 Y el rey Salomn jur por Jehov: "Traiga Dios sobre m el peor de los castigos, que contra su vida ha hablado Adonas estas palabras. 24 Ahora, pues, vive Jehov, quien me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David, mi padre, quien me ha dado una casa conforme me lo haba prometido, que Adonas morir hoy". 
25 Entonces el rey Salomn envi a Benaa hijo de Joiada, el cual arremeti contra l y lo mat.[17] 26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: "Vete a Anatot,[18] a tus heredades, pues eres digno de muerte; pero no te matar hoy, por cuanto has llevado el Arca de Jehov, el Seor, delante de David, mi padre,[19] y adems has compartido todas sus aflicciones".[20] 27 As ech Salomn a Abiatar del sacerdocio de Jehov, para que se cumpliera la palabra que Jehov pronunci en Silo sobre la casa de El.[21] 
28 Lleg la noticia a Joab, y como tambin se haba adherido a Adonas, si bien no se haba adherido a Absaln, huy Joab al tabernculo de Jehov y se asi de los cuernos del altar.[22] 29 Se le avis a Salomn que Joab haba huido al tabernculo de Jehov y que estaba junto al altar. Entonces envi Salomn a Benaa hijo de Joiada, con esta orden: "Ve y arremete contra l". 30 Entr Benaa al tabernculo de Jehov, y le dijo: 
--El rey ha dicho que salgas. 
--No, sino que aqu morir --respondi l. 
Benaa volvi con esta respuesta al rey, y le dijo: 
--As me respondi Joab. 
31 El rey le dijo: 
--Haz como l ha dicho: mtalo y entirralo, y aparta de m y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. 32 Jehov har caer su sangre sobre su cabeza, porque l ha dado muerte a dos hombres ms justos y mejores que l, a los cuales mat a espada sin que mi padre David supiera nada: a Abner hijo de Ner, general del ejrcito de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejrcito de Jud. 33 As pues, la sangre de ellos recaer sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre;[23] pero sobre David y sobre su descendencia, sobre su casa y sobre su trono, habr paz perpetua de parte de Jehov.[24] 
34 Entonces Benaa hijo de Joiada subi, arremeti contra l y lo mat; y fue sepultado en su casa en el desierto. 35 El rey puso en su lugar a Benaa hijo de Joiada al frente del ejrcito, y a Sadoc el rey lo puso como sacerdote en lugar de Abiatar. 36 Despus mand a llamar el rey a Simei, y le dijo: 
--Edifcate una casa en Jerusaln y habita ah, no salgas de all a ninguna parte; 37 porque ten por cierto que el da que salgas y pases el torrente Cedrn, sin duda morirs, y tu sangre caer sobre tu cabeza. 
38 Simei dijo al rey: 
--Tu palabra es buena; como el rey mi seor ha dicho, as lo har tu siervo. 
Y habit Simei en Jerusaln muchos das. 39 Pero pasados tres aos, aconteci que dos siervos de Simei huyeron junto a Aquis hijo de Maaca, rey de Gat. Alguien dio aviso a Simei diciendo: "Tus siervos estn en Gat". 40 Entonces Simei se levant, ensill su asno y fue adonde estaba Aquis, en Gat, para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus siervos de Gat. 41 Luego le dijeron a Salomn que Simei haba ido de Jerusaln hasta Gat, y regresado. 42 Entonces el rey mand a buscar a Simei, y le dijo: "No te hice jurar yo por Jehov, y te advert diciendo: "El da que salgas y vayas ac o all, ten por cierto que morirs"? Y t me dijiste: "Tu palabra es buena, yo la obedezco". 43 Por qu, pues, no guardaste el juramento de Jehov, y el mandamiento que yo te impuse?" 
44 Dijo adems el rey a Simei: "T conoces todo el mal, el cual tu corazn bien sabe que cometiste contra mi padre David. Jehov, pues, ha hecho recaer el mal sobre tu cabeza. 45 En cambio, el rey Salomn ser bendito, y el trono de David permanecer firme perpetuamente delante de Jehov". 
46 Entonces el rey mand a Benaa hijo de Joiada, el cual sali, lo hiri y lo mat. 
Y el reino fue confirmado en manos de Salomn. 
						 NOTAS:

1. 2.1-9 Las ltimas recomendaciones de David a su hijo Salomn pueden dividirse en dos partes: primero (v. 2-4) lo exhorta a cumplir la ley del Seor; luego, (v. 5-9) le da instrucciones acerca del modo cmo deber comportarse con los amigos y enemigos de David. 
2. 2.2 Esfurzate y s hombre: Dt 31.23; Jos 1.6,9,18. Esta expresin y las que aparecen en los v. 3-4 son caractersticas del estilo deuteronomista (vase Introduccin). 
3. 2.3 Jos 1.7. 
4. 2.4 Dt 7.8,12; 9.5. 
5. 2.4 De todo su corazn y de toda su alma: Vase Dt 6.5 nota e. 
6. 2.4 Cf. 2 S 7.11-16. 
7. 2.5 Cf. 2 S 3.27. 
8. 2.5 Cf. 2 S 20.10. 
9. 2.5 Manchando con sangre de guerra el cinturn... sus pies: otra posible traduccin: Hacindome responsable de ese asesinato. David afirma que la responsabilidad por los delitos cometidos por sus sbditos tambin recaa sobre l. El texto hebreo no presenta este matiz. 
10. 2.7 Cf. 2 S 17.27-29. 
11. 2.8 Cf. 2 S 16.5-13. 
12. 2.8 2 S 19.16-23. 
13. 2.10 David... su ciudad: Esta era la seccin ms antigua de Jerusaln, que haba sido arrebatada a los jebuseos (2 S 5.6-9). 
14. 2.11 Cf. 2 S 5.4-5; 1 Cr 3.4. 
15. 2.12 1 Cr 29.23. 
16. 2.15 El reino era mo: Vase 1 R 1.5 nota g. 
17. 2.16-25 Las mujeres del rey fallecido pasaban a ser propiedad del heredero del trono (cf. 2 S 16.21-22). Por eso, la peticin de Adonas poda ser considerada como una forma de afirmar su derecho a ocupar el trono de David (cf. v. 22). La decisin de hacer morir a Adonas (v. 24) muestra que Salomn tema perder el trono. 
18. 2.26 Anatot: ciudad levtica situada al norte de Jerusaln. Cf. Jos 21.18; 1 Cr 6.60; Jer 1.1. 
19. 2.26 2 S 15.24. 
20. 2.26 1 S 22.20-23. 
21. 2.27 1 S 2.27-36. 
22. 2.28 Sobre esta prctica, vase 1 R 1.50 n. 
23. 2.33 La sangre... para siempre: es decir, la culpa de su muerte (la de Abner y la de Amasa). Cf. 2 S 3.29; Sal 7.16; Mt 27.25. 
24. 2.31-33 Estas explicaciones tratan de justificar la sentencia de muerte pronunciada contra Joab. Segn la Ley (Ex 21.14), el homicida voluntario no tena derecho a buscar asilo en el lugar sagrado (cf. 1 R 2.28), y Joab haba cometido un doble asesinato a sangre fra, cuando aparentemente estaba en paz con sus adversarios (cf. 1 R 2.5): el de Abner (2 S 3.26-30) y el de Amasa (2 S 20.9-10). Sin embargo, en 1 R 2.22 se da la verdadera razn que determin esa sentencia: Joab haba apoyado a Adonas (cf. 1 R 1.7). 

1 Reyes 3


Salomn se casa con la hija del faran 

1 [1] Salomn estableci parentesco con el faran, rey de Egipto, pues tom la hija[2] del faran y la trajo a la ciudad de David,[3] mientras acababa de edificar su casa, la casa de Jehov y los muros en torno a Jerusaln. 2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos,[4] porque en aquellos tiempos no haba an casa edificada al nombre de Jehov. 

Salomn pide sabidura



(2 Cr 1.1-13)

3 Pero Salomn am a Jehov, y anduvo en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.[5] 4 Iba el rey a Gaban,[6] porque aquel era el lugar alto principal, y sacrificaba all; mil holocaustos[7] sacrificaba Salomn sobre aquel altar. 
5 En Gaban se le apareci en sueos[8] Jehov a Salomn una noche. Y le dijo Dios: 
--Pide lo que quieras que yo te d. 
6 Salomn le respondi: 
--T has tenido gran misericordia con tu siervo David, mi padre, porque l anduvo delante de ti en verdad, en justicia y rectitud de corazn para contigo. T le has reservado esta tu gran misericordia, al darle un hijo que se sentara en su trono, como sucede en este da.[9] 7 Ahora pues, Jehov, Dios mo, t me has hecho rey a m, tu siervo, en lugar de David, mi padre. Yo soy joven y no s cmo entrar ni salir.[10] 8 Tu siervo est en medio de tu pueblo, el que t escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar por su multitud incalculable.[11] 9 Concede, pues, a tu siervo un corazn que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo, pues quin podr gobernar a este pueblo tuyo tan grande?[12] 
10 Al Seor le agrad que Salomn pidiera esto. 11 Y le dijo Dios: 
--Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos das, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, 12 voy a obrar conforme a tus palabras: Te he dado un corazn sabio y entendido,[13] tanto que no ha habido antes de ti otro como t, ni despus de ti se levantar otro como t.[14] 13 Tambin te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como t en todos tus das. 14 Y si andas en mis caminos, guardando mis preceptos y mis mandamientos, como anduvo tu padre David, yo alargar tus das. 
15 Cuando Salomn despert, comprendi que era sueo. Luego fue a Jerusaln y se present delante del Arca del pacto de Jehov, sacrific holocaustos[15] y ofreci sacrificios de paz.[16] Tambin ofreci un banquete a todos sus siervos. 

Sabidura y prosperidad de Salomn

16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras[17] y se presentaron ante l. 17 Una de ellas dijo: 
--Ah, seor mo! Yo y esta mujer habitbamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18 Aconteci que al tercer da de dar yo a luz, esta dio a luz tambin, y habitbamos nosotras juntas; ningn extrao estaba en la casa, fuera de nosotras dos. 19 Una noche el hijo de esta mujer muri, porque ella se acost sobre l. 20 Ella se levant a medianoche y quit a mi hijo de mi lado, mientras yo, tu sierva, estaba durmiendo; lo puso a su lado y coloc al lado mo a su hijo muerto. 21 Cuando me levant de madrugada para dar el pecho a mi hijo, encontr que estaba muerto; pero lo observ por la maana y vi que no era mi hijo, el que yo haba dado a luz. 
22 Entonces la otra mujer dijo: 
--No; mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto. 
--No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive --volvi a decir la otra. 
As discutan delante del rey. 23 El rey entonces dijo: "Esta afirma: "Mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto"; la otra dice: "No, el tuyo es el muerto y mi hijo es el que vive"". 24 Y aadi el rey: 
--Traedme una espada. 
Y trajeron al rey una espada. 25 En seguida el rey dijo: 
--Partid en dos al nio vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra. 
26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habl al rey (porque sus entraas se le conmovieron por su hijo), y le dijo: 
--Ah, seor mo! dad a esta el nio vivo, y no lo matis. 
--Ni a m ni a ti; partidlo --dijo la otra. 
27 Entonces el rey respondi: 
--Entregad a aquella[18] el nio vivo, y no lo matis; ella es su madre. 
28 Todo Israel oy aquel juicio que haba pronunciado el rey, y temieron al rey, pues vieron que Dios le haba dado sabidura para juzgar.[19] 
						 NOTAS:

1. 3.1-2 Aqu empieza un relato que se extiende hasta el final del cap. 11 y cuya fuente es El libro de los hechos de Salomn (vase 1 R 11.41 n.). El tema dominante es la sabidura de Salomn, muy brillante al comienzo, pero que al final termina en fracaso (cf. 1 R! 1). 
2. 3.1 El matrimonio de un rey con una princesa extranjera era una forma bastante frecuente de establecer alianzas polticas con otros reinos. Cf. 1 R 11.1; 16.31; 2 R 8.18. 
3. 3.1 la ciudad de David: Vase 1 R 2.10 n. 
4. 3.2 Los lugares altos eran elevaciones naturales o artificiales donde los cananeos rendan culto a sus dioses. Muchas de ellas fueron luego transformadas por los israelitas en lugares de culto a Jehov (cf. 1 S 9.12), y a raz de esto se introdujeron en Israel ritos y otras prcticas religiosas incompatibles con la verdadera fe, las cuales fueron severamente condenadas por los profetas (cf. Ez 20.28-29; Os 10.8; Am 7.9); en tiempos del rey Ezequas (2 R 18.4) y, sobre todo, en los del rey Josas (2 R 23.4-15), fueron destruidos muchos de estos lugares altos. Paralelamente a este movimiento, el templo de Jerusaln era considerado cada vez ms como el nico lugar de culto legtimo. Cf. Dt! 2. 
5. 3.3 En tiempos de Salomn todava no se haba tomado conciencia del peligro que significaba para la religin de Israel la presencia de estos lugares altos. 
6. 3.4 Gaban: lugar situado al noroeste de Jerusaln. Vase Jos 9.3 n. 
7. 3.4 Holocaustos: Vase Lv 1.3 nota c. La cifra mil es una hiprbole, o exageracin intencional, que pone de relieve la piedad de Salomn y la gran cantidad de sacrificios ofrecidos en aquella fiesta. Vase 1 R 4.2 n. 
8. 3.5 Los sueos son, en el AT, una forma comn de revelacin divina (cf. Gn 26.24; 28.11-15; 31.11,24; Jue 7.13; 1 S 3; 28.6). 
9. 3.6 2 S 7.12-16. 
10. 3.7 Jer 1.6. 
11. 3.8 Dt 7.7-8. 
12. 3.5-9 Al hacer esta peticin, el rey Salomn pone de manifiesto que la dignidad real, como cualquier otra forma de autoridad, ms que un privilegio personal debe ser un servicio en favor del pueblo. Vase Sal 72.1-2 n. 
13. 3.12 Te he dado corazn sabio y entendido: El AT y los dems pueblos del antiguo Oriente concuerdan en que la principal responsabilidad del rey era establecer en su reino un orden social justo (cf. Sal 72.1-4). Para lograrlo tena necesidad de una sabidura superior, que solo Dios poda concederle. Este relato muestra cmo Salomn pidi y obtuvo esa sabidura divina, y los relatos siguientes describen las caractersticas de la sabidura propia del rey: discernimiento judicial para decidir en casos difciles (1 R 3.16-28), sabidura intelectual (1 R 4.32-33) y prudencia administrativa (1 R 4.1-19). 
14. 3.12 1 R 4.29-34; Is 11.1-5. 
15. 3.15 Holocaustos: Vase Lv 1.3 nota c. 
16. 3.15 Sacrificios de paz: Vase Lv 3.1 n. 
17. 3.16 Acerca de la prctica de la prostitucin en el AT, cf. Gn 38.13-18; Jos 2.1; Jue 16.1. Sobre el juicio moral que merece dicha prctica, cf. Pr 7.6-27; 29.3. 
18. 3.27 Aquella: es decir, la primera que habl al rey. 
19. 3.28 Al descubrir los verdaderos sentimientos de las dos mujeres, Salomn demostr que posea sabidura de Dios, ya que solo Dios es capaz de conocer lo que hay en el corazn del ser humano (Sal 7.9; Jer 17.10; Ap 2.23). Vase tambin 1 R 3.12 nota m. 

1 Reyes 4


Tabla - Reinos de Israel y Jud

1 Rein, pues, el rey Salomn sobre todo Israel. 2 Estos fueron los jefes que tuvo: Azaras, hijo del sacerdote Sadoc;[1] 3 Elihoref y Ahas, hijos de Sisa, secretarios; Josafat hijo de Ahilud, canciller; 4 Benaa hijo de Joiada, jefe del ejrcito; Sadoc y Abiatar, los sacerdotes; 5 Azaras hijo de Natn, jefe de los gobernadores; Zabud hijo de Natn, ministro principal y amigo del rey;[2] 6 Ahisar, mayordomo; y Adoniram hijo de Abda, encargado del tributo.[3] 
7 Tena Salomn doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenan al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo un mes por ao.[4] 8 Estos son sus nombres: el hijo de Hur, en los montes de Efran; 9 el hijo de Decar, en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, en Eln y en Bet-hann; 10 el hijo de Hesed, en Arubot; este tena tambin a Soco y toda la tierra de Hefer; 11 el hijo de Abinadab, en todos los territorios de Dor; este tena por mujer a Tafat, hija de Salomn; 12 Baana hijo de Ahilud, en Taanac y Meguido, en toda Bet-sen, que est cerca de Saretn, ms abajo de Jezreel, desde Bet-sen hasta Abel-mehola y hasta el otro lado de Jocmeam; 13 el hijo de Geber, en Ramot de Galaad; este tena tambin las ciudades de Jair hijo de Manass, las cuales estaban en Galaad; tena tambin la provincia de Argob, que estaba en Basn: sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 14 Ahinadab hijo de Iddo, en Mahanaim; 15 Ahimaas, en Neftal; este tom tambin por mujer a Basemat, hija de Salomn. 16 Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot; 17 Josafat hijo de Para, en Isacar; 18 Simei hijo de Ela, en Benjamn; 19 Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad,[5] la tierra de Sehn, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basn; este era el nico gobernador en aquella tierra. 
20 Jud e Israel[6] eran tan numerosos como la arena[7] que est junto al mar, y todos coman, beban y se alegraban. 21 Y Salomn dominaba sobre todos los reinos[8] desde el ufrates hasta la tierra de los filisteos y el lmite con Egipto, que le traan presentes y sirvieron a Salomn todos los das que vivi. 22 La provisin de Salomn para cada da era de treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina, 23 diez bueyes cebados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves engordadas. 24 Porque l dominaba en toda la regin al oeste del ufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del ufrates, y goz de paz en todas sus fronteras. 
25 Jud e Israel vivieron seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera,[9] desde Dan hasta Beerseba, todos los das de Salomn. 26 Adems de esto, Salomn tena cuarenta mil caballos[10] en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes.[11] 27 Estos gobernadores mantenan al rey Salomn y a todos los que a la mesa del rey Salomn venan, cada uno un mes, y hacan que nada faltara. 28 Hacan tambin traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde l estaba, cada uno conforme al turno que tena. 
29 Dios dio a Salomn sabidura y prudencia[12] muy grandes, y tan dilatado corazn como la arena que est a la orilla del mar. 30 Era mayor la sabidura de Salomn que la de todos los orientales[13] y que toda la sabidura de los egipcios. 31 Fue ms sabio que todos los dems hombres, ms que Etn,[14] el ezrata, y que Hemn, Calcol y Darda, hijos de Mahol.[15] Y fue conocido entre todas las naciones de los alrededores. 32 Compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.[16] 33 Tambin disert sobre los rboles, desde el cedro del Lbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disert sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. 34 Para oir la sabidura de Salomn venan de todos los pueblos y de parte de todos los reyes de los pases adonde haba llegado la fama de su sabidura. 
						 NOTAS:

1. 4.2 La comparacin de esta lista de funcionarios reales con la de 2 S 8.16-18 muestra el cambio que ocurri con el paso del reinado de David al de su hijo Salomn. En tiempos de David, la organizacin de la corte real era ms simple, y el predominio del ejrcito reflejaba las preocupaciones por la creacin y consolidacin de un reino; en tiempos de Salomn, la organizacin se hizo mucho ms compleja, aparecieron nuevas funciones y el inters se centr principalmente en la administracin de los asuntos de Estado. Esto supone una poca de paz y de prosperidad: una vez terminada la conquista, el rey poda dedicarse tranquilamente a construir y a establecer relaciones diplomticas y comerciales con otros reinos. 
2. 4.5 amigo del rey: otra posible traduccin: consejero particular del rey. 
3. 4.6 Tributo: es decir, el Trabajo obligatorio Vase 1 R 5.13 n. 
4. 4.7 La organizacin del pas en doce distritos, sin desconocer por completo el antiguo sistema tribal, tiene en cuenta principalmente el nmero de los meses del ao y las conveniencias de una administracin fuertemente centralizada. 
5. 4.19 Galaad: segn la versin griega (LXX), Gad. 
6. 4.20 El texto seala expresamente la distincin entre Jud e Israel. Jud era la tribu real, a la que haba pertenecido David, el fundador de la dinasta (cf. 2 S 2.4). El nombre Israel designa, en cambio, a las tribus del Norte (cf. 2 S 5.1-5). En la divisin por distritos (1 R 4.7-19) no se toma en cuenta a Jud. Esto significa que a esa tribu se la eximi del pago de impuestos y de la obligacin de proporcionar los vveres que necesitaba la corte real (cf. 1 R 4.7). Tal privilegio contribuy a que surgiera el descontento entre las tribus del Norte, que no tardaran mucho tiempo en hacer oir sus protestas (cf. 1 R 12.4). 
7. 4.20 Eran tan numerosos como la arena que est junto al mar: Cf. Gn 22.17; 32.12; Jos 11.4; Jue 7.12; 1 S 13.5; 2 S 17.11. 
8. 4.21 Dominaba sobre todos los reinos: expresin hiperblica que resalta el podero de Salomn en toda aquella regin. Tambin se hace referencia a las fronteras ideales de Israel sealadas en Gn 15.18; Dt 1.7; Jos 1.4. 
9. 4.25 Debajo de su parra y debajo de su higuera: expresin tpica del AT para sugerir las ideas de prosperidad, paz y seguridad (Miq 4.4; Zac 3.10). 
10. 4.26 Cuarenta mil: otra posible traduccin, segn 2 Cr 9.25: cuatro mil. 
11. 4.26 Cf. 1 R 10.26; 2 Cr 1.14; 9.25. 
12. 4.29-34 En la tradicin israelita, Salomn lleg a ser el prototipo del sabio (vase 1 R 3.12 nota m.) De ah que con el paso del tiempo se le hayan atribuido todos los escritos sapienciales (as como toda la Ley se le atribuy a Moiss y los salmos a David). Cf. Pr 1.1; 25.1; Cnt 1.1; Ec 1.1-2. 
13. 4.30 Los orientales: lit. los hijos del Oriente, eran tribus rabes que habitaban al oriente del ro Jordn y se extendan hasta el ro ufrates. Vase Jue 6.3 nota c; cf. Job 1.3. 
14. 4.31 Etn: Vase Sal 89 (ttulo) nota b. 
15. 4.31 Hemn... Mahol: Cf. 1 Cr 2.6. 
16. 4.32 Pr 1.l; 10.1; 25.1; Cnt 1.1. 

1 Reyes 5


Pacto de Salomn con Hiram



(2 Cr 2.1-18)

1 Hiram, rey de Tiro,[1] envi tambin sus siervos a Salomn, luego que oy que lo haban ungido rey en lugar de su padre, pues Hiram siempre haba amado a David. 2 Entonces Salomn envi a decir a Hiram: 3 "T sabes que mi padre David no pudo edificar una casa al nombre de Jehov, su Dios, a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que Jehov puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.[2] 4 Ahora Jehov, mi Dios, me ha dado paz por todas partes, pues no hay adversarios ni males que temer. 5 Yo, por tanto, he determinado ahora edificar una casa al nombre de Jehov, mi Dios, segn lo que Jehov dijo a mi padre David: "Tu hijo, a quien yo pondr en el trono en lugar tuyo, l edificar una casa a mi nombre".[3] 6 Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Lbano; mis siervos estarn con los tuyos y yo te dar por tus siervos el salario que t digas, porque sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los sidonios".[4] 
7 Cuando Hiram oy las palabras de Salomn, se alegr mucho y dijo: "Bendito sea hoy Jehov, que dio un hijo sabio a David como gobernante de este pueblo tan grande". 
8 Hiram envi a decir a Salomn: "He odo lo que me mandaste a decir: har todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprs. 9 Mis siervos la llevarn desde el Lbano al mar, la enviar en balsas por mar hasta el lugar que t me seales. All se desatar y t la tomars. Y t cumplirs mi deseo al dar de comer a mi familia". 
10 Dio, pues, Hiram a Salomn toda la madera de cedro y la madera de ciprs que quiso, 11 mientras Salomn le daba a Hiram veinte mil coros de trigo y veinte coros de aceite puro para el sustento de su familia. Esto entregaba Salomn a Hiram cada ao. 12 Jehov, pues, dio a Salomn sabidura como le haba prometido. Entre Hiram y Salomn hubo paz, e hicieron un pacto entre ambos. 
13 El rey Salomn decret una leva[5] en todo Israel, la cual ascendi a treinta mil hombres, 14 que enviaba al Lbano por turnos cada mes, de diez mil en diez mil; un mes estaban en el Lbano y dos meses en sus casas. Adoniram estaba encargado de aquella leva. 15 Tena tambin Salomn setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte, 16 sin contar los principales oficiales de Salomn que dirigan la obra; eran tres mil trescientos los que tenan a su cargo el pueblo que haca la obra. 17 El rey mand que trajeran piedras grandes, piedras costosas, para los cimientos de la Casa, y piedras labradas. 18 Los albailes de Salomn, los de Hiram y los hombres de Gebal cortaron y prepararon la madera y la cantera para labrar la Casa. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Tiro: importante ciudad y centro comercial fenicio que antiguamente se alzaba sobre una isla rocosa (cf. Ez 27.2-3), ahora unida a la tierra. Varios pasajes del AT y NT muestran su importancia en la historia bblica (Is 23.1-17; Jer 27.3; Mc 7.24-31; Hch 21.3-7). Vase ndice de mapas. 
2. 5.3 Cf. 2 S 7.1; 1 Cr 22.8-10; 28.2-7. Hasta que Jehov puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies: es decir, hasta que Jehov someti a sus enemigos: (cf. Sal 110.1; Mal 4.3; vase Mt 22.44 n.). Esta expresin alude al acto de colocar el pie sobre el cuello del enemigo derrotado. Cf. Jos 10.24. 
3. 5.5 2 S 7.12-13; 1 Cr 17.11-12. 
4. 5.6 El trmino sidonios, en este contexto, designa a los fenicios, que en cuestiones de arte y tcnica estaban mucho ms avanzados que los israelitas. Por eso, la arquitectura del templo y de otras construcciones realizadas por Salomn refleja una marcada influencia fenicia. 
5. 5.13 Leva: Esta era una prctica comn entre los pueblos del antiguo Oriente (vase Ex 1.11 nota i). En 1 R 9.20-22 y 2 Cr 8.7-9 se aclara que Salomn no redujo a esclavitud a ningn israelita, por lo que esta obligacin implicaba solamente una participacin temporal en los trabajos de construccin del templo. Sin embargo, los israelitas declararon ms tarde que, de hecho, haban sido reducidos a una dura servidumbre (cf. 1 R 12.4), y esta protesta culmin en la divisin del reino (cf. 1 R 12.16-17). 

1 Reyes 6


Salomn edifica el templo 

1 [1] 

(2 Cr 3.1-14)
En el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto,[2] el cuarto ao del reinado de Salomn sobre Israel, en el mes de Zif,[3] que es el mes segundo, comenz l a edificar la casa de Jehov. 2 La casa que el rey Salomn edific a Jehov tena sesenta codos de largo, veinte de ancho y treinta codos de alto. 3 El prtico delante del templo tena veinte codos de largo a lo ancho de la Casa, y el ancho delante de la Casa era de diez codos. 4 Hizo a la Casa ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera. 5 Edific tambin aposentos junto al muro de la Casa y a su alrededor, adosados a las paredes de la Casa alrededor del templo y del Lugar santsimo, y construy habitaciones laterales alrededor. 6 El aposento de abajo tena cinco codos de ancho, el de en medio, seis codos de ancho, y el tercero siete codos de ancho, pues haba reducido por fuera las medidas del templo, para no empotrar las vigas en las paredes de la Casa. 7 Cuando se edific la Casa, la construyeron con piedras que traan ya talladas, de tal manera que no se oyeron en la Casa ni martillos ni hachas, ni ningn otro instrumento de hierro, cuando la edificaban. 8 La puerta del aposento intermedio[4] estaba al lado derecho de la Casa. Se suba por una escalera de caracol al aposento intermedio, y de all al tercero. 
9 Construy, pues, la Casa, la termin y la recubri con artesonados de cedro. 10 Edific asimismo una galera de cinco codos de altura alrededor de toda la Casa, la cual se apoyaba en la Casa con maderas de cedro. 11 Entonces dijo Jehov a Salomn: 12 "En cuanto a esta casa que edificas, si caminas en mis preceptos, cumples mis decretos y guardas todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumplir contigo mi palabra, la que dije a David, tu padre: 13 Habitar en medio de los hijos de Israel y no abandonar a mi pueblo Israel".[5] 
14 As, pues, Salomn construy la Casa y la termin. 15 Recubri las paredes de la Casa con tablas de cedro, revistindola de madera por dentro, desde el suelo de la Casa hasta las vigas de la techumbre. Recubri tambin el pavimento con madera de ciprs. 16 Asimismo hizo al final de la Casa un edificio de veinte codos, y lo recubri de tablas de cedro desde el suelo hasta lo ms alto; as hizo en la Casa un aposento para que fuera el Lugar santsimo.[6] 17 La Casa, esto es, el templo de enfrente,[7] tena cuarenta codos. 18 La Casa estaba recubierta de cedro por dentro y tena entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se vea. 19 Salomn prepar el Lugar santsimo por dentro en medio de la Casa, para poner all el Arca del pacto de Jehov.[8] 20 El Lugar santsimo estaba en la parte de adentro, y tena veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de alto. Lo recubri de oro pursimo. Asimismo recubri de oro el altar de cedro. 21 De manera que Salomn recubri de oro puro la Casa por dentro, cerr la entrada del santuario con cadenas de oro y lo recubri de oro. 22 Recubri, pues, de oro toda la Casa de arriba abajo, y asimismo recubri de oro todo el altar que estaba frente al Lugar santsimo.[9] 
23 Hizo tambin en el Lugar santsimo dos querubines[10] de madera de olivo, cada uno de diez codos de altura. 24 Un ala del querubn tena cinco codos y la otra ala del querubn otros cinco codos; as que haba diez codos desde la punta de un ala hasta la punta de la otra. 25 Asimismo el otro querubn tena diez codos, pues ambos querubines tenan el mismo tamao y la misma forma. 26 La altura de uno era de diez codos, y lo mismo la del otro. 27 Puso estos querubines dentro de la Casa en el Lugar santsimo, los cuales tenan sus alas extendidas, de modo que el ala de uno tocaba una pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, mientras las otras dos alas se tocaban la una a la otra en medio de la Casa. 28 Luego recubri de oro los querubines,[11] 29 y esculpi todas las paredes alrededor de la Casa con diversas figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, por dentro y por fuera. 30 Tambin recubri de oro el piso de la Casa, por dentro y por fuera. 31 A la entrada del santuario hizo puertas de madera de olivo. El umbral y los postes tenan cinco esquinas. 32 Las dos puertas eran de madera de olivo. En ellas tall figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, y las recubri de oro. Recubri tambin de oro los querubines y las palmeras. 33 Igualmente hizo para la puerta del templo marcos cuadrados de madera de olivo. 34 Las dos puertas eran de madera de ciprs, y las dos hojas de ambas puertas giraban. 35 Tall en ellas querubines, palmeras y botones de flores, y las recubri de oro ajustado a las talladuras. 36 Edific el atrio interior[12] de tres hileras de piedras labradas, y de una hilera de vigas de cedro.[13] 
37 En el cuarto ao, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jehov. 38 Y en el undcimo ao, en el mes de Bul,[14] que es el mes octavo, fue acabada la Casa con todas sus dependencias y todo lo necesario. La edific, pues, en siete aos. 
						 NOTAS:

1. 6.1-38 El templo construido por Salomn sustituy al Tabernculo, cuya descripcin se da en Ex 26. Ambos santuarios tenan en lo esencial la misma forma, pero el templo salomnico meda el doble, tanto a lo largo como a lo ancho. Al fondo del santuario (v. 16) estaba el Lugar santsimo, que era una cmara en forma de cubo (v. 20). El templo de enfrente o Lugar santo tena su mismo ancho pero el doble de largo (v. 17). A la entrada del templo haba un vestbulo o atrio interior (v. 36), y a los otros tres lados del edificio se construy un anexo de tres pisos, con celdas para guardar los utensilios del culto y con habitaciones para los sacerdotes (v. 4-7). En la descripcin del templo se emplean numerosos trminos tcnicos, cuyo significado exacto no es del todo claro y que hacen que la traduccin del texto, especialmente en algunos pasajes, sea solo probable. Vase Ex 26.1-37 n. 
2. 6.1 En el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto: Esta fecha podra ser una cifra simblica. Segn parece, el tiempo se ha calculado dividiendo en doce generaciones (de cuarenta aos cada una) el perodo transcurrido entre el xodo de Egipto y el reinado de Salomn. Es probable, adems, que de este modo se haya querido dar cabida a doce generaciones de sacerdotes, desde Aarn hasta Azaras. Cf. 1 Cr 6.3-9; 6.50-53. 
3. 6.1 El mes de Zif corresponde a abril-mayo de nuestro calendario. 
4. 6.8 Aposento intermedio: otra posible traduccin, segn algunas versiones antiguas: la planta baja. 
5. 6.11-13 Esta promesa, basada en 2 S 7, expresa una idea caracterstica de la tradicin deuteronomista (vase Introduccin): la permanencia del templo y del reino dependen de la obediencia a las leyes del pacto. 
6. 6.16 Cf. Ex 26.33-34. 
7. 6.17 La Casa, esto es, el templo de enfrente: otra posible traduccin: la nave del templo, que estaba frente al Lugar santsimo. 
8. 6.19 Arca del pacto de Jehov: Vase Ex 25.10-22 n. 
9. 6.22 Ex 30.1-3. 
10. 6.23 Querubines: Estos seres, con sus alas extendidas (cf. Sal 80.1; 99.1; Is 37.16), eran como los guardianes del Arca del pacto (cf. Gn 3.24; Ez 28.14-16). Acerca de la forma de los querubines, vase Ex 25.18 n. 
11. 6.23-28 Ex 25.18-20. 
12. 6.36 Este atrio interior formaba parte del edificio del templo y estaba a la entrada del Lugar santo. 
13. 6.36 El tipo de construccin que pone una hilera de vigas de cedro por cada tres hileras de piedras labradas se emple tambin en el segundo templo (cf. Esd 6.4) y ha sido hallado en otros lugares del antiguo Oriente. Probablemente se trata de una forma de proteger el edificio contra los terremotos. 
14. 6.38 El mes de Bul caa en otoo y corresponde a octubre-noviembre de nuestro calendario. 

1 Reyes 7


Tabla - Mobiliario del templo de Salomn



Otros edificios de Salomn

1 Despus edific Salomn su propia casa en trece aos, y la termin toda. 2 Asimismo edific la casa "Bosque del Lbano",[1] de cien codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas. 3 Haba una cubierta de tablas de cedro sobre las vigas que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas; cada hilera tena quince columnas. 4 Y haba tres hileras de ventanas, una frente a la otra en tres hileras. 5 Todas las puertas y los marcos tenan forma cuadrangular, y unas ventanas estaban frente a las otras en tres hileras. 6 Tambin hizo un prtico de columnas,[2] que tena cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho. Este prtico estaba delante de las primeras, con sus columnas y maderos correspondientes. 7 Hizo asimismo el prtico del trono donde administrara justicia, el prtico del juicio,[3] y lo recubri de cedro del suelo al techo. 
8 La casa donde l viva, en otro atrio dentro del prtico, era de una obra de estilo semejante a esta. Edific tambin Salomn para la hija del faran, a la que haba hecho su mujer,[4] una casa de hechura semejante a la del prtico. 9 Todas aquellas obras eran de piedras selectas, cortadas y ajustadas con sierras segn las medidas, as por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10 El cimiento era de piedras seleccionadas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos. 11 De all hacia arriba era tambin de piedras costosas, labradas conforme a sus medidas, y madera de cedro. 12 Alrededor del gran atrio haba tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro, igual que en el atrio interior de la casa de Jehov y el vestbulo de la Casa. 

Salomn emplea a Hiram, de Tiro



(2 Cr 2.13-14; 3.15-17)

13 El rey Salomn mand a buscar de Tiro a Hiram,[5] 14 hijo de una viuda de la tribu de Neftal. Su padre, que trabajaba el bronce, era de Tiro. Hiram estaba lleno de sabidura, inteligencia y ciencia para toda labor en bronce. Este, pues, se present ante el rey Salomn e hizo todas sus obras. 15 Vaci dos columnas de bronce, cada una de dieciocho codos de altura y doce codos de circunferencia. 16 Hizo tambin dos capiteles de fundicin de bronce, para que fueran puestos sobre las cabezas de las columnas. La altura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel tambin de cinco codos. 17 Haba trenzas a manera de red[6] y unos cordones a manera de cadenas, para los capiteles que se pondran sobre las cabezas de las columnas; siete para cada capitel. 18 Hizo tambin dos hileras de granadas alrededor de la red, para recubrir con ellas los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas; de la misma forma hizo en el otro capitel. 19 Los capiteles que estaban sobre las columnas en el prtico tenan forma de lirios y eran de cuatro codos. 20 Los capiteles de las dos columnas tenan tambin doscientas granadas en dos hileras alrededor de cada capitel, encima de su globo, el cual estaba rodeado por la red. 21 Erigi estas columnas en el prtico del templo. Cuando alz la columna del lado derecho le puso por nombre Jaqun, y cuando alz la columna del lado izquierdo la llam Boaz.[7] 22 Coloc en las cabezas de las columnas un tallado en forma de lirios, y as se acab la obra de las columnas. 

Mobiliario del templo



(2 Cr 4.1--5.1)

23 Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo. Tena cinco codos de altura y a su alrededor un cordn de treinta codos. 24 Rodeaban aquel mar por debajo de su borde, todo alrededor, unas bolas como calabazas, diez por cada codo, que cean el mar en dos filas, las cuales haban sido fundidas junto con el mar. 25 Descansaba sobre doce bueyes, tres miraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur, y tres miraban al oriente. Sobre ellos se apoyaba el mar, y estaban sus patas traseras hacia la parte de adentro. 26 El grosor del mar era de un palmo menor, y su borde estaba labrado como el borde de un cliz o de una flor de lis; en l caban dos mil batos.[8] 
27 Hizo tambin diez basas de bronce, cada una de las cuales tena cuatro codos de longitud, cuatro codos de anchura y tres codos la altura. 28 Las basas estaban hechas de esta manera: tenan unos tableros enmarcados entre molduras, 29 y sobre aquellos tableros que estaban entre molduras haba figuras de leones, de bueyes y de querubines. Sobre las molduras de la basa, tanto encima como debajo de los leones y de los bueyes, haba unas aadiduras de bajo relieve. 30 Cada basa tena cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y en sus cuatro esquinas haba repisas de fundicin que sobresalan de los festones, para venir a quedar debajo de la fuente. 31 La boca de la fuente entraba un codo en el remate que sala hacia arriba de la basa. La boca era redonda, de la misma hechura del remate, que era de codo y medio. Haba tambin sobre la boca entalladuras con sus tableros, los cuales eran cuadrados, no redondos. 32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas nacan en la misma basa. La altura de cada rueda era de un codo y medio. 33 La forma de las ruedas era como la de las ruedas de un carro; sus ejes, sus rayos, sus cubos y sus cinchos, todo era de fundicin. 34 Asimismo las cuatro repisas de las cuatro esquinas de cada basa; las repisas eran parte de la misma basa. 35 En lo alto de la basa haba una pieza redonda de medio codo de altura, y encima de la basa sus molduras y tableros, los cuales salan de ella misma. 36 Grab en las tablas de las molduras, y en los tableros, entalladuras de querubines, de leones y de palmeras, proporcionalmente al espacio de cada una, y otros adornos alrededor. 37 De esta forma hizo diez basas, fundidas de una misma manera, de una misma medida y de una misma entalladura. 
38 Hizo tambin diez fuentes de bronce.[9] Cada fuente contena cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos. Y coloc una fuente sobre cada una de las diez basas. 39 Puso cinco basas a la mano derecha de la Casa y las otras cinco a la mano izquierda, y el mar al lado derecho de la Casa, hacia el sudeste.[10] 
40 Asimismo hizo Hiram fuentes, tenazas y cuencos. As termin toda la obra que hizo a Salomn para la casa de Jehov: 41 dos columnas y los capiteles redondos que estaban en lo alto de las dos columnas; dos redes que recubran los dos capiteles redondos que estaban sobre la cabeza de las columnas; 42 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para recubrir los dos capiteles redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas; 43 las diez basas y las diez fuentes sobre las basas; 44 un mar, con doce bueyes debajo del mar; 45 calderos, paletas y cuencos. 
Todos estos utensilios que Hiram hizo al rey Salomn para la casa de Jehov eran de bronce bruido. 46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretn. 47 Y no pregunt Salomn sobre el peso del bronce de todos los utensilios por la gran cantidad de ellos. 
48 Entonces hizo Salomn todos los enseres que pertenecan a la casa de Jehov: un altar de oro[11] y una mesa tambin de oro, sobre la cual estaban los panes de la proposicin;[12] 49 cinco candelabros[13] de oro pursimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, frente al Lugar santsimo, con las flores, las lmparas y tenazas de oro. 50 Asimismo los cntaros, despabiladeras, tazas, cucharillas e incensarios, de oro pursimo; tambin eran de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del Lugar santsimo, y los de las puertas del templo. 
51 As se termin toda la obra que dispuso hacer el rey Salomn para la casa de Jehov. Salomn llev lo que su padre David haba dedicado,[14] la plata, el oro y los otros utensilios, y lo deposit todo en las tesoreras de la casa de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 7.2 La casa "Bosque del Lbano" recibi este nombre ya sea por la gran cantidad de cedro trado del Lbano para su construccin, o bien por las cuatro hileras de columnas hechas con madera de cedro que formaban parte de la construccin. En este edificio se guardaban los armamentos y el tesoro del rey. Cf. 1 R 10.17,21; 2 Cr 9.16,20; Is 22.8. 
2. 7.6 Es difcil determinar con exactitud qu uso tena este prtico de columnas. Podra tratarse de la entrada a la casa "Bosque del Lbano", o de un lugar de espera para los que deseaban ser admitidos en el prtico del juicio (cf. v. 7). Aparentemente este prtico una, como un corredor, el palacio y el prtico del juicio. 
3. 7.7 En el antiguo Oriente, lo que ms se esperaba del rey era que hiciera justicia a sus sbditos (vase 1 R 10.9 n.). De ah la importancia de este prtico del trono, o prtico del juicio, donde el rey presida los juicios legales. Cf. 2 S 15.2-6. 
4. 7.8 1 R 3.1. 
5. 7.13 Este Hiram no es el rey de Tiro ya mencionado en 1 R 5.1, sino un experto artfice y constructor. El texto hebreo de 2 Cr 2.13 lo llama Hiram-abi. 
6. 7.17 Trenzas a manera de red: otra posible traduccin: rejillas. 
7. 7.21 Jaqun... Boaz: Todava no se ha podido explicar satisfactoriamente el significado de estas dos columnas puestas a la entrada del templo. Algunos consideran que representaban dos enormes candelabros colocados como smbolos de la luz eterna de Jehov. Se ha pensado que los nombres de las columnas son las palabras iniciales de dos frases referidas al rey. Jaqun sera el comienzo de la frase: "Jehov establecer (heb. yakin) el trono de David para siempre", y Baz iniciara la frase: "En la fuerza (be>oz) de Jehov se alegrar el rey". 
8. 7.23-26 Este enorme mar parece simbolizar el gran mar csmico, que era para los antiguos la fuente de la vida y la fecundidad. Su uso estaba reservado exclusivamente a los sacerdotes, para diversos tipos de purificaciones. En 2 R 16.17; 25.13 se habla del fin que tuvo esta bella obra de arte. 
9. 7.38 Ex 30.17-21. 
10. 7.27-39 Las diez basas de bronce eran una especie de mesas con ruedas, encima de las cuales se transportaban las pilas o lavabos para limpiar los instrumentos de los sacrificios (2 Cr 4.6). 
11. 7.48 Ex 30.1-3. 
12. 7.48 Ex 25.23-30. 
13. 7.49 Ex 25.31-40. 
14. 7.51 2 S 8.11; 1 Cr 18.11. 

1 Reyes 8


Salomn traslada el Arca al templo



(2 Cr 5.2-14)

1 Entonces Salomn reuni ante s, en Jerusaln, a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las familias de los hijos de Israel, para traer el Arca del pacto[1] de Jehov de la ciudad de David,[2] que es Sin. 2 Se reunieron con el rey Salomn todos los hombres de Israel en el mes de Etanim,[3] que es el mes sptimo, el da de la fiesta solemne.[4] 3 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el Arca, 4 y trasladaron el Arca de Jehov, junto con el Tabernculo de reunin[5] y todos los utensilios sagrados que estaban en el Tabernculo, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas. 5 El rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que se haba reunido junto a l, estaban delante del Arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por su cantidad no se podan contar ni calcular. 6 Despus, llevaron los sacerdotes el Arca del pacto de Jehov a su lugar, en el santuario de la Casa, al Lugar santsimo,[6] debajo de las alas de los querubines,[7] 7 pues los querubines tenan extendidas las alas sobre el lugar del Arca, y as cubran los querubines el Arca y sus varas por encima. 8 Sacaron las varas de manera que sus extremos se podan ver desde el Lugar santo, que est delante del Lugar santsimo, pero no se podan ver desde ms afuera; y as han quedado hasta hoy. 9 En el Arca no haba cosa alguna, sino las dos tablas de piedra que all haba puesto Moiss en Horeb,[8] donde Jehov hizo un pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. 

Tabla - Gloria

10 Al salir los sacerdotes del santuario, la nube llen la casa de Jehov.[9] 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar a causa de la nube, porque la gloria de Jehov[10] haba llenado la casa de Jehov. 

Dedicacin del templo



(2 Cr 6.1--7.10)

12 Entonces dijo Salomn: 
    "Jehov ha dichoque habitara en la oscuridad;[11] 
    13 pero yo te he edificadouna casa por morada, 
    un sitio en el que t habitespara siempre".[12] 
14 Luego volvi el rey su rostro y bendijo a toda la congregacin de Israel, mientras toda la congregacin de Israel estaba de pie. 15 Y dijo: "Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que prometi a David mi padre lo que con su mano ha cumplido, diciendo: 16 "Desde el da que saqu de Egipto a mi pueblo Israel, no he escogido ciudad entre todas las tribus de Israel donde edificar una casa en la cual estuviera mi nombre, aunque escog a David para que presidiera sobre mi pueblo Israel". 17 Mi padre David tuvo en su corazn edificar una casa al nombre de Jehov, Dios de Israel. 18 Pero Jehov dijo a David, mi padre: "En cuanto a haber tenido en tu corazn edificar una casa a mi nombre, bien has hecho en tener tal deseo. 19 Pero t no edificars la Casa, sino un hijo nacido de tus entraas: l edificar una casa a mi nombre".[13] 
20 "Jehov ha cumplido la promesa que hizo: yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado la Casa al nombre de Jehov, Dios de Israel. 21 He dispuesto en ella lugar para el Arca, en la cual est el pacto que Jehov hizo[14] con nuestros padres cuando los sac de la tierra de Egipto". 
22 Despus se puso Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendiendo sus manos al cielo,[15] 23 dijo: "Jehov, Dios de Israel, no hay Dios como t, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, t que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazn, 24 que has cumplido a tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste. Lo prometiste con tu boca y hoy mismo lo has cumplido con tu mano. 25 Ahora, pues, Jehov, Dios de Israel, cumple a tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste, diciendo: "Nunca faltar delante de m un descendiente tuyo que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de m como has andado t delante de m".[16] 26 Ahora, pues, Jehov, Dios de Israel, cmplase la promesa que hiciste a tu siervo David, mi padre. 
27 "Pero es verdad que Dios habitar sobre la tierra? Si los cielos, y los cielos de los cielos, no te pueden contener; cunto menos esta Casa que yo he edificado?[17] 28 Con todo, Jehov, Dios mo, t atenders a la oracin de tu siervo y a su plegaria, escuchando el clamor y la oracin que tu siervo hace hoy en tu presencia, 29 que tus ojos estn abiertos de noche y de da sobre esta Casa, sobre este lugar del cual has dicho: "Mi nombre estar all".[18] Escucha la oracin que tu siervo te dirija en este lugar. 30 Oye, pues, la oracin de tu siervo y de tu pueblo Israel. Cuando oren en este lugar, tambin t lo oirs en el lugar de tu morada, en los cielos. Escucha y perdona. 
31 "Si alguno peca contra su prjimo, le toman juramento hacindole jurar y llega el juramento ante tu altar en esta casa, 32 t oirs desde el cielo y actuars; juzgars a tus siervos, condenando al impo, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza y justificando al justo para darle conforme a su justicia. 
33 "Si tu pueblo Israel es derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se vuelve a ti y confiesa tu nombre, si oran, te ruegan y suplican en esta casa, 34 t oirs en los cielos, perdonars el pecado de tu pueblo Israel y lo volvers a la tierra que diste a sus padres. 
35 "Si el cielo se cierra y no llueve por haber ellos pecado contra ti, y te ruegan en este lugar y confiesan tu nombre; si se vuelven del pecado cuando los aflijas, 36 t oirs en los cielos, perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, le ensears el buen camino por el que debern andar y enviars lluvias sobre tu tierra, que diste a tu pueblo como heredad. 
37 "Si en la tierra hay hambre, pestilencia, tizoncillo, aublo, langosta o pulgn, si sus enemigos los sitian en la tierra donde habiten; en todo azote o enfermedad, 38 cualquiera sea la oracin o splica que haga cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sienta el azote en su corazn y extienda sus manos hacia esta casa, 39 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, perdonars y actuars; dars a cada uno, cuyo corazn t conoces, conforme a sus caminos (porque solo t conoces el corazn de todos los hijos de los hombres), 40 para que te teman todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que t diste a nuestros padres. 
41 "Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel y viene de lejanas tierras a causa de tu nombre 42 (pues oirn de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y llega a orar a esta casa, 43 t le oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, y hars conforme a todo aquello por lo cual el extranjero haya clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqu. 
44 "Si tu pueblo sale a la batalla contra sus enemigos por el camino que t les mandes, y oran a Jehov con el rostro hacia la ciudad que t elegiste y hacia la casa que yo edifiqu a tu nombre, 45 t oirs en los cielos su oracin y su splica, y les hars justicia. 
46 "Si pecan contra ti (porque no hay hombre que no peque), y t, airado contra ellos, los entregas al enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47 y ellos recapacitan en la tierra adonde los hayan llevado cautivos, si se convierten y te suplican en la tierra de los que los cautivaron, y dicen: "Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad"; 48 si se convierten a ti de todo su corazn y de toda su alma en la tierra de los enemigos que los hayan llevado cautivos, y te suplican con el rostro hacia la tierra que t diste a sus padres, hacia la ciudad que t elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, 49 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, su oracin y su splica, y les hars justicia. 50 Perdonars a tu pueblo, que ha pecado contra ti, todas las rebeliones que hayan cometido contra ti, y hars que tengan de ellos misericordia los que los hayan llevado cautivos, 51 porque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual t sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.[19] 
52 "Estn, pues, atentos tus ojos a la oracin de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo Israel, para orlos en todo aquello por lo cual te invoquen, 53 pues t los apartaste para ti como heredad tuya de entre todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por medio de Moiss, tu siervo, cuando t, Seor Jehov, sacaste a nuestros padres de Egipto". 
54 Cuando acab Salomn de hacer a Jehov toda esta oracin y splica, se levant de delante del altar de Jehov, donde se haba arrodillado, con sus manos extendidas al cielo. 55 Y puesto en pie, bendijo a toda la congregacin de Israel, diciendo en voz alta: 56 "Bendito sea Jehov, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que l haba dicho! Ni una sola palabra de todas las promesas que expres por medio de su siervo Moiss ha faltado.[20] 
57 "Est con nosotros Jehov, nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres, y no nos desampare ni nos deje. 58 Incline nuestro corazn hacia l, para que andemos en todos sus caminos y guardemos sus mandamientos, los estatutos y decretos que mand cumplir a nuestros padres. 59 Que estas palabras con que he orado delante de Jehov estn cerca de Jehov, nuestro Dios, de da y de noche, para que l proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa a su tiempo, 60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehov es Dios, y que no hay otro. 61 Sea, pues, perfecto vuestro corazn para con Jehov, nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el da de hoy".[21] 
62 Entonces el rey, y todo Israel con l, ofrecieron sacrificios delante de Jehov. 63 Salomn ofreci a Jehov, como sacrificios de paz,[22] veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas.[23] 
As dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehov. 64 Aquel mismo da el rey santific el centro del atrio que estaba delante de la casa de Jehov, porque ofreci all los holocaustos, las ofrendas y la grasa de los sacrificios de paz,[24] por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehov era pequeo y no caban en l los holocaustos, las ofrendas y la grasa de los sacrificios de paz. 
65 En aquel tiempo Salomn, y con l todo Israel, una gran muchedumbre que acudi desde la entrada de Hamat hasta el ro de Egipto,[25] hizo fiesta delante de Jehov, nuestro Dios, durante siete das,[26] y aun otros siete das, esto es, durante catorce das. 66 Al octavo da[27] despidi al pueblo, y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus casas alegres y gozosos de corazn, por todo el bien que Jehov haba hecho a David, su siervo, y a su pueblo Israel. 
						 NOTAS:

1. 8.1 Arca del pacto: Vase Ex 25.10-22 n. Cf. tambin 2 S 6.12-16; 1 Cr 15.25-29. 
2. 8.1 La ciudad de David: Cf. 2 S 5.9. 
3. 8.2 El mes de Etanim corresponde a los meses de setiembre-octubre segn nuestro calendario. 
4. 8.2 El da de la fiesta solemne: Se trata sin duda de la fiesta de los Tabernculos (Lv 23.33-44; Nm 29.12-40). 
5. 8.4 2 S 6.17. 
6. 8.6 Lugar santsimo: Vase 1 R 6.1-38 n. 
7. 8.6 Querubines: Vase 1 R 6.23 n. 
8. 8.9 Dt 10.5. Horeb: Vase Ex 3.1 n. 
9. 8.10-11 Acerca de la nube como manifestacin visible de la presencia de Jehov en el templo, cf. Ex 40.34-38; Ez 10.3, y tambin Ex 14.19-20; 19.16. 
10. 8.11 Segn el AT, la gloria de Jehov es la irradiacin luminosa del ser y la santidad de Dios (cf. Nm 14.10; Is 6.3; Ez 1.28), que a veces se manifiesta en ciertos fenmenos de la naturaleza como las nubes, la tempestad, el fuego y la luz (cf. Ex 16.7,10; 24.16; 40.34-35; 2 Cr 5.14; Sal 19.1). Segn Jn 1.14, la gloria de Dios fue manifestada en Cristo. Vase Jn 1.14 nota p. 
11. 8.12 Jehov... habitara en la oscuridad: alusin al Lugar santsimo del templo, que por carecer de ventanas estaba siempre en la penumbra. 
12. 8.12-13 La versin griega (LXX), incluye este poema despus del v. 53. Adems, segn esa misma versin, el poema fue tomado del Libro de Jaser (vase Jos 10.13 n.; cf. 2 Sm 1.18). 
13. 8.16-19 2 S 7.1-13; 1 Cr 17.1-12. 
14. 8.21 En la cual est el pacto: La palabra pacto, en este contexto, se refiere concretamente a las dos tablas de piedra (cf. v. 9) donde estaban grabados los diez mandamientos. Acerca del significado de la palabra pacto en Deuteronomio y en la corriente deuteronomista, vase Dt 4.13 nota g. 
15. 8.22 Y extendiendo sus manos al cielo: actitud de oracin tpica del antiguo Oriente (Ex 9.29; Is 1.15), en la cual el suplicante, puesto de pie, levantaba los brazos con las palmas de las manos vueltas hacia el cielo. 
16. 8.25 2 S 7.11-16; 1 R 2.4. Vase tambin 1 R 6.11-13 n. 
17. 8.27 2 Cr 2.6. 
18. 8.29 Dt 12.11. Lugar del cual has dicho: Mi nombre estar all: Otra posible traduccin: Lugar donde t has dicho que estars presente. 
19. 8.51 De en medio del horno de hierro: Esta misma imagen, que se refiere a los sufrimientos y a la opresin de los israelitas en Egipto, vuelve a encontrarse en Dt 4.20; Jer 11.4. 
20. 8.56 Dt 12.10; Jos 21.44-45. 
21. 8.61 Cf. Dt 10.12-22. 
22. 8.63 Sacrificios de paz: Vase Lv 3.1 n. Cf. tambin 2 S 6.17-19; Neh 12.27-43. 
23. 8.63 Veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas: Vase 1 R 3.4 nota g. 
24. 8.64 Acerca de estas distintas formas de sacrificios, vanse Lv 1.1--7.38 y las notas correspondientes. 
25. 8.65 Desde la entrada de Hamat hasta el ro de Egipto: Con esta expresin se abarca todo el territorio de Palestina, indicando, respectivamente, sus extremos norte y sur. Vase Jue 3.3 n. e ndice de mapas; cf. tambin Am 6.14; 2 R 14.25. 
26. 8.65 fiesta... por siete das: otra posible traduccin: Fiesta de los Tabernculos: Vase 1 R 8.2 nota d; cf. tambin Neh 8.14-18. 
27. 8.66 Al octavo da: es decir, al da siguiente. 

1 Reyes 9


Pacto de Dios con Salomn 

1 [1] 

(2 Cr 7.11-22)
Cuando Salomn acab la obra de la casa de Jehov, la casa real y todo lo que quiso hacer, 2 Jehov se le apareci a Salomn por segunda vez, como se le haba aparecido en Gaban,[2] 3 y le dijo: "He odo tu oracin y el ruego que has hecho en mi presencia. He santificado esta casa que t has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre;[3] en ella estarn mis ojos y mi corazn todos los das. 4 Y si t andas delante de m como anduvo David, tu padre, en integridad de corazn y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado y guardando mis estatutos y mis decretos, 5 yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como le promet a tu padre David, cuando dije: "Nunca faltar un descendiente tuyo en el trono de Israel".[4] 6 Pero si obstinadamente os apartis de m vosotros y vuestros hijos y no guardis los mandamientos y estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que vais y servs a dioses ajenos, y los adoris,[5] 7 yo eliminar a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado.[6] Y esta casa que he santificado a mi nombre, la echar de delante de m, e Israel ser motivo de burla y escarnio entre todos los pueblos.[7] 8 Cualquiera que pase por esta casa, antes sublime,[8] se asombrar y se burlar. Y se preguntar: "Por qu ha hecho as Jehov a esta tierra y a esta casa?"[9] 9 Y le dirn: "Por cuanto abandonaron a Jehov, su Dios, que haba sacado a sus padres de la tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, los adoraron y los sirvieron; por eso ha trado Jehov sobre ellos todo este mal"".[10] 

Actividades diversas de Salomn



(2 Cr 8.1-18)

10 Aconteci al cabo de veinte aos, cuando Salomn ya haba edificado las dos casas, la casa de Jehov y la casa real, 11 para las cuales Hiram, rey de Tiro, le haba trado madera de cedro y de ciprs y cuanto oro quiso, que el rey Salomn dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.[11] 12 Hiram sali de Tiro para ver las ciudades que Salomn le haba dado, y no le gustaron. 13 Entonces dijo: "Qu ciudades son estas que me has dado, hermano?" Y las llam "Tierra de Cabul",[12] nombre que tiene hasta hoy. 14 Hiram haba enviado al rey ciento veinte talentos de oro. 
15 Esta es la razn de la leva[13] que el rey Salomn impuso para edificar la casa de Jehov y su propia casa, Milo y el muro de Jerusaln, Hazor, Meguido y Gezer:[14] 16 El faran, rey de Egipto, haba subido y tomado a Gezer; despus la quem, dio muerte a los cananeos que habitaban en la ciudad y la dio en dote a su hija, la mujer de Salomn. 17 Restaur, pues, Salomn a Gezer y a Bet-horn de abajo, 18 a Baalat y a Tadmor en tierra del desierto; 19 asimismo todas las ciudades donde Salomn tena provisiones, las ciudades de los carros, las ciudades de la gente de a caballo y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su seoro. 20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos,[15] que no eran de los hijos de Israel, 21 y a sus descendientes, los que quedaron en la tierra despus de ellos y que los hijos de Israel no pudieron acabar, Salomn los someti a trabajos forzados, hasta hoy. 22 Pero a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomn servicio, sino que eran hombres de guerra, sus criados, sus prncipes, sus capitanes, los comandantes de sus carros, o su gente de a caballo. 23 Los que Salomn haba hecho jefes y vigilantes sobre las obras eran quinientos cincuenta hombres, quienes dirigan a la gente que trabajaba en aquella obra. 
24 Cuando subi la hija del faran de la ciudad de David a la casa que Salomn le haba edificado, entonces l edific Milo. 
25 Salomn ofreca tres veces cada ao[16] holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que l edific a Jehov, y quemaba incienso sobre el que estaba delante de Jehov, despus que la Casa estuvo terminada. 
26 Hizo tambin el rey Salomn naves en Ezin-geber, que est junto a Elot en la ribera del Mar Rojo,[17] en la tierra de Edom. 27 Hiram envi en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomn, 28 los cuales fueron a Ofir[18] y tomaron de all oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomn. 
						 NOTAS:

1. 9.1-9 La siguiente unidad literaria (v. 1-9) contiene la respuesta divina a la plegaria de Salomn. La misma comienza con una promesa basada en la profeca de Natn (v. 5; cf. 2 S 7.11-16) y termina con una amenaza, ambas expresadas en forma condicional (cf. v. 4,6). La palabra divina se dirige primero a Salomn (v. 1-5), luego a l y a sus descendientes (v. 6) y finalmente a todo el pueblo (v. 7-9). Este lenguaje es caracterstico de Deuteronomio y de la literatura deuteronomista. 
2. 9.2 1 R 3.5-14; 2 Cr 1.7-12. 
3. 9.3 Para poner mi nombre en ella para siempre: Vase 1 R 8.29 n., y cf. Dt 12.5. 
4. 9.5 2 S 7.11-16; 1 R 2.4. 
5. 9.6 Dt 28.15; Jer 26.4-6. 
6. 9.7 Alusin proftica al exilio de los israelitas en Babilonia, entre los aos 587 y 538 a.C. 
7. 9.7 Israel ser motivo de burla y escarnio: lit. proverbio y stira. Con estas expresiones se quiere dar a entender que el castigo infligido por Jehov estar en la boca de todos y que ser un escarmiento ejemplar. 
8. 9.8 Esta Casa, antes sublime: otra posible traduccin: Este templo ser convertido en un montn de ruinas, segn versiones antiguas. 
9. 9.8 2 R 25.9; 2 Cr 36.19. 
10. 9.8-9 Preguntar... dirn: Vase Dt 29.24-28 n. 
11. 9.11 Veinte ciudades: En realidad, se trataba de veinte aldeas de muy escaso valor. (Cf. v. 12-13). 
12. 9.13 Quiz se haya querido jugar con la semejanza de sonido existente entre el nombre Cabul y la expresin hebrea que significa como nada. Otros intrpretes consideran que Cabul significa lodazal o pantano. 
13. 9.15 Leva: Vase 1 R 5.13 n.; cf. 12.4. 
14. 9.15 Hazor, Meguido y Gezer eran tres ciudades estratgicas para la defensa del reino, porque se encontraban en el camino que una a Egipto con Mesopotamia (vase Jos 11.1 nota b; cf. Jos 10.33; 17.11). Las excavaciones arqueolgicas muestran que estas ciudades fueron fortificadas en tiempos de Salomn. 
15. 9.20 Acerca de esta lista de pueblos que habitaban en territorio de Canan antes de la conquista israelita, vase Ex 3.8 nota h. 
16. 9.25 Tres veces cada ao: referencia a las tres grandes festividades del ao litrgico israelita (Ex 23.14-17; 34.23; Dt 16.16). 
17. 9.26 Esta parte del Mar Rojo se denomina actualmente Golfo de Aqaba. 
18. 9.28 Ofir: mencionado con cierta frecuencia en el AT como un lugar del que provena el oro de la mejor calidad (2 Cr 8.18; 9.10; Is 13.12). No se conoce su localizacin con certeza, aunque es probable que estuviera al sudoeste de Arabia, cerca de la costa del Mar Rojo. 

1 Reyes 10


La reina de Sab visita a Salomn 



(2 Cr 9.1-12)

1 [1] Cuando la reina de Sab[2] oy de la fama que Salomn haba alcanzado para honra de Jehov, vino a probarlo con preguntas difciles.[3] 2 Lleg a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Al presentarse ante Salomn, le expuso todo lo que en su corazn tena. 3 Salomn le contest todas sus preguntas; nada hubo que el rey no le contestara. 4 Cuando la reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado, 5 as como la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servan, sus maestresalas y los holocaustos que ofreca en la casa de Jehov, se qued tan asombrada 6 que dijo al rey: "Es verdad lo que o en mi tierra de tus cosas y tu sabidura! 7 Yo no lo crea hasta que he venido y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad: tu sabidura y tus bienes superan la fama que yo haba odo. 8 Bienaventurados tus hombres,[4] dichosos estos tus siervos, que estn continuamente delante de ti y oyen tu sabidura! 9 Y bendito sea Jehov, tu Dios, que te vio con agrado y te ha colocado en el trono de Israel!, pues Jehov ha amado siempre a Israel, y te ha puesto como rey para que hagas derecho y justicia".[5] 
10 Luego dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, mucha especiera y piedras preciosas. Nunca lleg tal cantidad de especias como la que dio la reina de Sab al rey Salomn. 
11 La flota de Hiram, la que haba trado el oro de Ofir,[6] traa tambin de Ofir mucha madera de sndalo y piedras preciosas. 12 De la madera de sndalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehov y para las casas reales, arpas y tambin salterios para los cantores. Nunca haba llegado, ni se ha visto hasta hoy, semejante madera de sndalo. 
13 El rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso y todo lo que pidi, adems de lo que personalmente le regal. Despus ella se despidi y regres a su tierra con sus criados. 

Riquezas y fama de Salomn



(2 Cr 9.13-24)

14 El peso del oro que Salomn reciba de renta cada ao era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 15 sin contar lo que aportaban los mercaderes, la contratacin de especias, y lo de todos los reyes de Arabia y los principales de la tierra. 16 Hizo tambin el rey Salomn doscientos escudos grandes de oro batido, empleando seiscientos siclos[7] de oro en cada escudo. 17 Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gast tres libras de oro. Y los puso el rey en la casa "Bosque del Lbano".[8] 18 Hizo tambin el rey un gran trono de marfil, el cual recubri de oro pursimo. 19 Seis gradas tena el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo, con brazos a uno y otro lado del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones.[9] 20 Haba tambin doce leones puestos all sobre las seis gradas, de un lado y de otro. En ningn otro reino se haba hecho un trono semejante! 21 Y todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, as como toda la vajilla de la casa "Bosque del Lbano". No haba nada de plata, porque en tiempos de Salomn no era apreciada, 22 ya que el rey tena en el mar una flota de naves de Tarsis,[10] junto con la flota de Hiram, y una vez cada tres aos la flota de Tarsis vena y traa oro, plata, marfil, monos y pavos reales.[11] 
23 As exceda el rey Salomn a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabidura.[12] 24 Toda la tierra procuraba ver el rostro de Salomn, para oir la sabidura que Dios haba puesto en su corazn. 25 Y todos le llevaban cada ao sus presentes: alhajas de oro y de plata, vestidos, armas, especias aromticas, caballos y mulos. 

Salomn comercia con caballos y carros



(2 Cr 1.14-17; 9.25-28)

26 Salomn reuni carros y gente de a caballo; tena mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes,[13] los cuales llev a las ciudades de los carros y junto al rey en Jerusaln. 27 Hizo el rey que en Jerusaln hubiera tanta plata como piedras, y que abundaran los cedros como las higueras de la Sefela.[14] 28 Y traan de Egipto[15] caballos y lienzos a Salomn, porque los mercaderes del rey los compraban all. 29 Un carro que se traa de Egipto vala seiscientas piezas de plata, y un caballo ciento cincuenta. As los adquiran, tambin por medio de ellos, todos los reyes de los heteos[16] y de Siria. 
						 NOTAS:

1. 10.1-13 El episodio relatado en este pasaje es una clara ilustracin de lo afirmado en 1 R 4.34. Cf. Mt 12.42; Lc 11.31. 
2. 10.1-2 El reino de Sab se encontraba al sudoeste de Arabia, en lo que hoy es el pas del Yemen. 
3. 10.1-2 Preguntas difciles: lit. enigmas. La costumbre de proponer enigmas o preguntas difciles de resolver era muy comn en el mundo antiguo (cf. Jue 14.12-18), particularmente en las cortes de los reyes. Esto daba lugar a una especie de juego o competicin, que serva para poner a prueba el ingenio y demostrar los conocimientos propios. Vase 1 R 3.12 nota m. 
4. 10.8 Tus hombres: segn algunas versiones antiguas: tus esposas. 
5. 10.9 Para que hagas derecho y justicia: La instauracin de un orden social justo era lo que ms se esperaba del rey en todo el antiguo Oriente. Cf. 1 R 3.28; 4.25; Sal 72.1-4; Is 11.1-5; Jer 21.11-12; 22.1-6. 
6. 10.11 Ofir: Vase 1 R 9.28 n. 
7. 10.16 Cf. 1 R 14.25-26. Para siclos vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
8. 10.17 La casa "Bosque del Lbano": Vase 1 R 7.2 n. 
9. 10.19-20 Los leones eran el smbolo de la tribu de Jud, a la que perteneca Salomn (Gn 49.9). 
10. 10.22 Las naves de Tarsis eran naves de gran tamao, capaces de hacer largos viajes y de transportar abundante mercanca. Acerca de la ubicacin de Tarsis, vase Sal 48.7 n. 
11. 10.22 Pavos reales: Algunos comentaristas piesan que el vocablo hebreo tiene que ser traducido por mandriles (una especie de monos africanos). 
12. 10.23 1 R 3.10-13. 
13. 10.26 Jinetes: 1 R 4.26. 
14. 10.27 Que abundaran los cedros como las higueras de la Sefela: es decir, abundantes como las higueras silvestres de la llanura. 
15. 10.28 Egipto: otra posible traduccin, Musri. Musri se encontraba en Asia Menor, al norte del monte Tauro. 
16. 10.29 Heteos: Vase Jos 1.4 n. 

1 Reyes 11


Apostasa y dificultades de Salomn 

1 [1] Pero el rey Salomn am, adems de la hija del faran, a muchas mujeres extranjeras, de Moab, de Amn, de Edom, de Sidn, y heteas;[2] 2 gentes de las cuales Jehov haba dicho a los hijos de Israel: "No os uniris a ellas, ni ellas se unirn a vosotros, porque ciertamente harn que vuestros corazones se inclinen tras sus dioses".[3] A estas, pues, se junt Salomn por amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazn. 4 Cuando Salomn era ya viejo, sus mujeres le inclinaron el corazn tras dioses ajenos, y su corazn no era ya perfecto para con Jehov, su Dios, como el corazn de su padre David. 5 Salomn sigui a Astoret,[4] diosa de los sidonios, y a Milcom,[5] dolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomn lo malo ante los ojos de Jehov, pues no sigui cumplidamente a Jehov como su padre David. 
7 Entonces edific Salomn un lugar alto a Quemos,[6] dolo abominable de Moab, en el monte que est enfrente de Jerusaln,[7] y a Moloc, dolo abominable[8] de los hijos de Amn. 8 Lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses. 9 Y se enoj Jehov contra Salomn, por cuanto su corazn se haba apartado de Jehov, Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces 10 y le haba mandado sobre este asunto que no siguiera a dioses ajenos. Pero l no guard lo que le mand Jehov. 11 Entonces Jehov dijo a Salomn: "Por cuanto has obrado as, y no has guardado mi pacto y los estatutos que yo te mand, te quitar el reino y lo entregar a tu siervo. 12 Sin embargo, no lo har en tus das, por amor a David, tu padre; lo quitar de manos de tu hijo. 13 Pero no te quitar todo el reino, sino que le dar una tribu a tu hijo, por amor a David, mi siervo, y por amor a Jerusaln, la cual yo he elegido". 
14 Jehov suscit un adversario a Salomn: Hadad, el edomita, de sangre real, que estaba en Edom. 15 Porque cuando David estaba en Edom,[9] Joab, el general del ejrcito, al subir a enterrar los muertos, mat a todos los hombres de Edom 16 (porque seis meses se qued all Joab, con todos los israelitas, hasta acabar con todo el sexo masculino en Edom). 17 Pero Hadad, que entonces era un muchacho pequeo, huy junto con algunos edomitas siervos de su padre, y se fue a Egipto.[10] 18 Luego salieron de Madin y llegaron a Parn, donde tomaron consigo algunos hombres de Parn. Llegaron a Egipto, a la presencia del faran, rey de Egipto, el cual les dio casa, les asign alimentos, y hasta les dio tierras. 
19 Hadad se gan de tal manera el favor del faran, que este le dio por mujer a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes. 20 La hermana de Tahpenes le dio a luz a su hijo Genubat, a quien destet Tahpenes en casa del faran. As Genubat vivi en casa del faran entre los hijos del faran. 21 Al enterarse Hadad en Egipto que David haba dormido con sus padres, y que Joab, general del ejrcito, haba muerto, dijo al faran: 
--Djame ir a mi tierra. 
22 El faran le respondi: 
--Por qu? Qu te falta conmigo que procuras irte a tu tierra? 
--Nada; con todo, te ruego que me dejes ir --respondi l. 
23 Dios levant tambin como adversario contra Salomn a Rezn hijo de Eliada, que haba huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba;[11] 24 haba reunido gente contra l y se haba hecho capitn de una banda cuando David deshizo a los de Soba. Despus fueron a vivir a Damasco y all hicieron rey a Rezn, 25 quien fue adversario de Israel todos los das de Salomn. Esto se sum al mal que representaba Hadad, pues aborreca a Israel y lleg a reinar sobre Siria. 
26 Tambin Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomn, cuya madre se llamaba Zera, la cual era viuda, alz su mano contra el rey. 27 La causa por la cual este alz su mano contra el rey fue esta: Salomn, al edificar Milo, cerr la brecha de la ciudad de David, su padre. 28 Este Jeroboam era un hombre valiente y esforzado, y al ver Salomn que el joven era un hombre activo, le encomend todo el servicio a cargo de la casa de Jos.[12] 

Mapa - Los Reinos de Israel y Jud

29 Aconteci, pues, en aquel tiempo, que al salir Jeroboam de Jerusaln, lo encontr en el camino el profeta Ahas, el silonita; este iba cubierto con una capa nueva, y los dos estaban solos en el campo. 30 Ahas tom la capa nueva que tena sobre s, la rompi en doce pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: "Toma para ti diez pedazos,[13] porque as dice Jehov, Dios de Israel: "Voy a arrancar el reino de manos de Salomn y te dar a ti diez tribus.[14] 32 l se quedar con una tribu[15] por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusaln, ciudad que yo he elegido entre todas las tribus de Israel, 33 por cuanto me ha dejado y ha adorado a Astoret, diosa de los sidonios, a Quemos, dios de Moab, y a Moloc, dios de los hijos de Amn, y no ha andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, ni mis estatutos ni mis decretos, como hizo David, su padre. 34 Pero no quitar nada del reino de sus manos, sino que lo retendr como rey todos los das de su vida, por amor a David, mi siervo, al cual yo eleg, y quien guard mis mandamientos y mis estatutos. 35 Pero quitar el reino de manos de su hijo y te dar a ti las diez tribus. 36 A su hijo le dar una tribu, para que mi siervo David tenga una lmpara[16] todos los das delante de m en Jerusaln, ciudad que yo eleg para poner en ella mi nombre. 37 Yo, pues, te tomar a ti, y t reinars en todas las cosas que desee tu alma, y sers rey de Israel. 38 Si prestas odo a todas las cosas que te mande, andas en mis caminos y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo mi siervo David, yo estar contigo y te edificar una casa firme, como la edifiqu a David. Te entregar a Israel 39 y afligir a la descendencia de David a causa de esto, pero no para siempre"". 
40 Por esto Salomn procur matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levant y huy a Egipto, a Sisac,[17] rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomn. 

Muerte de Salomn



(2 Cr 9.29-31)

41 El resto de los hechos de Salomn, todo lo que hizo y su sabidura, no est escrito en el libro de los hechos de Salomn?[18] 42 Los das que Salomn rein en Jerusaln sobre todo Israel fueron cuarenta aos.[19] 43 Durmi Salomn con sus padres y fue sepultado en la ciudad de su padre David. En su lugar rein su hijo Roboam. 
						 NOTAS:

1. 11.1-40 Este cap. presenta el lado negativo del brillante reinado de Salomn. La conducta de este rey se contrapone as a la de David, su padre (cf. v. 6), el cual se mantuvo fiel a los principios establecidos en Deuteronomio: un solo Dios, una sola ley, un solo templo, un solo pueblo y una sola tierra. Con el pecado de Salomn se quebrantaron todos estos principios: Salomn fue en pos de otros dioses (v. 4-5), desobedeci la Ley (v. 11), ador en varios santuarios (v. 7) y, como resultado de todo esto, el reino se dividi y la tierra de Israel ya nunca ms fue una sola (v. 29-39). En este captulo se destaca el aspecto religioso; en 1 R 12.4 se pondr de manifiesto la injusticia social. 
2. 11.1 De Moab... las heteas: Todas estas mujeres provenan de pueblos vecinos de Israel: Moab, Amn y Edom al este; Sidn al noroeste, sobre la costa mediterrnea. Acerca de las heteas, vase Jos 1.4 n. Los matrimonios de Salomn con estas mujeres debieron realizarse, en su gran mayora, para ratificar acuerdos polticos y comerciales. Vase 1 R 3.1 nota b. 
3. 11.2 Ex 34.16; Dt 7.3-4. 
4. 11.5 Astoret: Vase Jue 3.7 nota c. 
5. 11.5 Milcom: Cf. 2 R 23.13. 
6. 11.7 Quemos: Cf. 2 R 23.13. 
7. 11.7 El monte que est enfrente de Jerusaln: es decir, el Monte de los Olivos, donde haba un antiguo lugar de culto (cf. 2 S 15.32). 
8. 11.7 Idolo abominable: En el AT, el vocablo abominable se emplea a menudo para designar despectivamente a los dioses falsos (cf. Is 66.3; Jer 4.1; 7.30; Ez 5.11; 20.7-8), y para referirse a ciertas prcticas religiosas incompatibles con la fe de Israel. 
9. 11.15 Cuando David estaba en Edom: otra posible traduccin: cuando David venci a Edom: Cf. 2 S 8.13-14. 
10. 11.17 Los lderes rebeldes de los pequeos estados siro-palestinenses solan encontrar buena acogida y refugio en Egipto, porque despus podan ser usados para promover en esas regiones los intereses imperialistas del faran. 
11. 11.23-24 Cf. 2 S 8.3-8; 10.15-19. El establecimiento de este reino arameo en Damasco (Siria), hizo que comenzara a desmembrarse el vasto imperio establecido por David. 
12. 11.28 La casa de Jos: es decir, las tribus de Manass y Efran. Vanse Jos 16.1 n.; 16.4 n. 
13. 11.31 Diez pedazos: En la comunicacin del mensaje proftico, las acciones simblicas eran a veces tan importantes como las palabras (Is 20; Jer 27.1-8; 28.1-4; Ez 4--5). Cf. tambin 1 R 22.11. El hecho de que la capa sea nueva (v. 29) da ms eficacia a la accin. 
14. 11.31 Jeroboam iba a reinar sobre las diez tribus del Norte, las cuales, despus de la muerte de Sal, haban hecho un pacto con David y lo haban reconocido como rey (cf. 2 S 5.1-5). Ese estado de cosas se mantuvo durante todo el reinado de Salomn, pero no sobrevivi a su muerte (1 R! 2). 
15. 11.32 Esta tribu nica es la tribu de Jud, a la que se uni tambin la de Benjamn, o por lo menos una parte de ella (1 R 12.21). 
16. 11.36 Esta lmpara simboliza la continuidad de la dinasta davdica (1 R 15.4; 2 R 8.19; Sal 18.28; 132.17; cf. 2 S 14.7). 
17. 11.40 El faran Sisac rein en Egipto desde el ao 950 hasta el ao 929 a.C. aprox. 
18. 11.41 El libro de los hechos de Salomn es una fuente de informacin utilizada para la composicin de 1 R 3--11 que no ha llegado hasta nosotros. Ese libro deba contener informes sobre las actividades llevadas a cabo en la corte salomnica, as como archivos del templo y otros relatos que hacan constar los xitos polticos y diplomticos de Salomn, y en los que se pona de manifiesto su sabidura. Vase 3.1-2 n. 
19. 11.42 El reinado de Salomn, lo mismo que el de David, dur cuarenta aos (1 R 2.11). Tal coincidencia hace pensar que ese nmero es una cifra redonda y no un dato cronolgico preciso. Vase Jue 3.11 n. 

1 Reyes 12


3. DIVISIN DEL REINO (12.1-33)



Rebelin de Israel 

1 [1] 

(2 Cr 10.1--11.4)
Roboam fue a Siquem,[2] porque todo Israel haba ido all para hacerlo rey.[3] 2 Aconteci que lo supo Jeroboam[4] hijo de Nabat, que an estaba en Egipto, adonde haba huido del rey Salomn, y donde viva. 3 Enviaron a llamarlo, y l se present con toda la congregacin de Israel, y le dijeron a Roboam: 
4 --Tu padre agrav nuestro yugo. Alivia t ahora algo de la dura servidumbre de tu padre y del pesado yugo que nos impuso, y te serviremos. 
5 l les respondi: 
--Idos, y de aqu a tres das volved a m. 
Y el pueblo se fue. 6 Entonces el rey Roboam pidi consejo de los ancianos[5] que haban servido a su padre Salomn cuando viva, y dijo: 
--Cmo aconsejis vosotros que responda a este pueblo? 
7 Ellos le hablaron as: 
--Si te pones hoy al servicio de este pueblo, lo sirves y le respondes con buenas palabras, ellos te servirn para siempre. 
8 Pero l desech el consejo que los ancianos le haban dado, y pidi consejo de los jvenes[6] que se haban criado con l y estaban a su servicio. 9 Y les pregunt: 
--Cmo aconsejis vosotros que respondamos a este pueblo que me ha hablado diciendo: "Alivia en algo el yugo que tu padre nos impuso"? 
10 Entonces los jvenes que se haban criado con l le respondieron: 
--As hablars a este pueblo que te ha dicho estas palabras: "Tu padre agrav nuestro yugo, pero t alvialo en algo"; as les hablars: "El menor de mis dedos es ms grueso que la cintura de mi padre.[7] 11 Ahora, pues, mi padre os carg con un pesado yugo, pero yo lo har ms pesado an; mi padre os castig con azotes, pero yo os castigar con escorpiones". 
12 Al tercer da se present Jeroboam con todo el pueblo ante Roboam, segn el rey lo haba mandado, cuando dijo: "Regresad a verme al tercer da". 13 Pero el rey respondi al pueblo duramente, desechando el consejo que los ancianos le haban dado, 14 y hablndoles conforme al consejo de los jvenes, les dijo: "Mi padre agrav vuestro yugo, pero yo lo har ms pesado an; mi padre os castig con azotes, pero yo os castigar con escorpiones". 15 As que no oy el rey al pueblo, pues era un designio de Jehov para confirmar la palabra que haba dado a Jeroboam hijo de Nabat por medio de Ahas, el silonita.[8] 16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les haba odo, le respondi con estas palabras: 
    "Qu parte tenemos nosotros con David? 
    No tenemos herencia en el hijo de Isa. 
    Israel, cada uno a sus tiendas! 
    David, mira ahora por tu casa!"[9] 
Entonces Israel se fue a sus tiendas, 17 mientras Roboam sigui reinando sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud. 18 Cuando el rey Roboam envi a Adoram,[10] que estaba encargado de los tributos, todo Israel lo apedre y lo mat. Entonces el rey Roboam se apresur a subirse en un carro y huir a Jerusaln. 19 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy. 
20 Aconteci que al oir todo Israel que Jeroboam haba vuelto, enviaron a llamarlo a la congregacin y lo hicieron rey de todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiera a la casa de David, sino slo la tribu de Jud. 
21 Cuando Roboam lleg a Jerusaln reuni a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn, ciento ochenta mil hombres, todos guerreros escogidos, con el fin de hacer la guerra a la casa de Israel y devolver el reino a Roboam hijo de Salomn. 22 Pero Jehov habl a Semaas, hombre de Dios, diciendo: 23 "Habla a Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, a toda la casa de Jud y de Benjamn, y a los dems del pueblo, y diles: 24 "As ha dicho Jehov: No vayis, ni peleis contra vuestros hermanos, los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto es obra ma"". 
Al oir ellos la palabra de Dios regres cada uno a su casa, conforme a la palabra de Jehov. 

El pecado de Jeroboam

25 Entonces reedific Jeroboam a Siquem en los montes de Efran, y habit en ella. Luego sali de all y reedific a Penuel.[11] 26 Pero Jeroboam pens en su corazn: "Ahora, la casa de David recuperar el reino 27 si este pueblo sube a ofrecer sacrificios en la casa de Jehov en Jerusaln, porque el corazn de este pueblo se volver a su seor Roboam, rey de Jud, me matarn a m y se volvern a Roboam, rey de Jud". 
28 Despus de tomar consejo, hizo el rey dos becerros de oro,[12] y dijo al pueblo: "Ya habis subido bastante a Jerusaln. Aqu estn tus dioses, Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto". 29 Entonces puso uno en Bet-el y el otro en Dan. 30 Esto fue causa de pecado, porque el pueblo iba a adorar delante de uno de ellos hasta Dan. 31 Hizo tambin casas sobre los lugares altos[13] y design sacerdotes de entre el pueblo que no eran de los hijos de Lev. 32 Luego instituy Jeroboam una fiesta solemne en el mes octavo,[14] a los quince das del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Jud, y ofreci sacrificios sobre un altar. Lo mismo hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que haba hecho. Orden tambin en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que l haba fabricado. 33 Sacrific, pues, sobre el altar que l haba hecho en Bet-el, a los quince das del mes octavo, el mes que l haba inventado segn el dictado de su propio corazn. As hizo fiesta a los hijos de Israel, y subi al altar para quemar incienso. 
						 NOTAS:

1. 12.1-24 Este importante relato se refiere a un momento crucial en la historia del pueblo elegido. En l se da cuenta del vivo descontento que se haba ido acumulando entre las tribus del norte por las excesivas cargas impuestas al pueblo durante el reinado de Salomn. Tambin hace ver cmo su hijo Roboam, en vez de atender a los justos reclamos del pueblo, le respondi con desdn y altanera, provocando una rebelin que trajo como consecuencia la divisin del reino davdico. La consecuencia fue la instauracin del reino de Jud en el sur, con su capital en Jerusaln, mientras que en el norte las tribus agrupadas en torno a Jeroboam formaron el reino de Israel. Vanse 1 R 4.20 nota f; 11.31 nota n; e Introduccin. 
2. 12.1 Siquem: Antiguo centro poltico y religioso que en tiempos de Josu haba sido escenario de una asamblea memorable (vase Jos 24.1 n.). Fue la primera capital del reino del Norte (cf. 1 R 12.25), y despus del exilio se convirti en la principal ciudad de los samaritanos. Vase ndice de mapas. 
3. 12.1 La siguiente hiptesis ha sido propuesta para explicar este encuentro de Roboam con las tribus del norte: Roboam, en su condicin de descendiente de David, haba sido aclamado rey de Jud por derecho hereditario; en cambio, para reinar sobre las tribus del norte, deba renovar el pacto que su abuelo David haba hecho con los ancianos de Israel (cf. 2 S 5.1-5). Al fracasar este acuerdo (cf. v. 16), dichas tribus se apartaron de Jud y eligieron su propio rey. Vase 1 R 11.31 nota n. 
4. 12.2 Jeroboam: Cf. 1 R 11.26-40. 
5. 12.6 Los ancianos: haban sido antes los expertos consejeros del rey Salomn. 
6. 12.8 Los jvenes: es decir, los camaradas de juventud de Roboam (v. 10). Dado que este ltimo comenz a reinar a los cuarenta y un aos (1 R 14.21), para esta poca ya no deban ser tan jvenes. 
7. 12.10 El menor de mis dedos es ms grueso que la cintura de mi padre; es decir, Si mi padre fue duro, yo lo ser mucho ms. 
8. 12.15 Cf. 1 R 11.29-39. 
9. 12.16 Este mismo grito de rebelin haba sido lanzado por el benjaminita Seba al final del reinado de David (2 S 20.1). 
10. 12.18 Adoram (o Adoniram): Cf. 2 S 20.24; 1 R 4.6; 5.14. 
11. 12.25 Penuel: al este del ro Jordn (vase Gn 32.30 nota k). Probablemente se trata de una plaza fuerte destinada a vigilar las rutas comerciales de la Transjordania. 
12. 12.28 Dos becerros de oro: Es probable que Jeroboam haya erigido estos becerros como soportes visibles de su trono invisible, a la manera de los seres alados o querubines que estaban sobre el Arca del pacto (vase Ex 25.18 n.) en el templo de Jerusaln. Sin embargo, la figura del toro o del becerro era, en el antiguo Oriente, smbolo de fuerza y fecundidad (vase Ex 32.4 nota d), y el pueblo poda confundir los becerros de oro con representaciones de Jehov, el Dios de Israel. 
13. 12.31 Casas sobre los lugares altos: Vase 1 R 3.2 n. 
14. 12.32 El mes octavo corresponde a nuestros meses de octubre-noviembre. Segn el Pentateuco, la fiesta de los Tabernculos se celebraba el da quince del sptimo mes (Lv 23.33-34; cf. 1 R 8.2). 

1 Reyes 13


4. LOS DOS REINOS (13.1--16.34)



Jeroboam es amonestadode parte de Dios

1 Mientras Jeroboam quemaba el incienso junto al altar, un hombre de Dios vino de Jud a Bet-el, enviado por Jehov. 2 Aqul clam contra el altar por mandato de Jehov y dijo: "Altar, altar, as ha dicho Jehov: "A la casa de David le nacer un hijo llamado Josas,[1] el cual sacrificar sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarn huesos de hombres"". 
3 Ese mismo da dio una seal diciendo: "Esta es la seal de que Jehov ha hablado: el altar se quebrar y la ceniza que sobre l est se derramar". 
4 Cuando el rey Jeroboam oy la palabra del hombre de Dios que haba clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: "Prendedle!" Pero la mano que haba extendido contra el hombre de Dios se le sec, y no la pudo enderezar. 5 El altar se rompi y se derram la ceniza que haba en l, conforme a la seal que el hombre de Dios haba dado por mandato de Jehov. 6 Entonces el rey, dirigindose al hombre de Dios, dijo: 
--Te pido que ruegues ante la presencia de Jehov, tu Dios, y ores por m, para que mi mano sea restaurada. 
El hombre de Dios or a Jehov y la mano del rey se le restaur; qued como era antes. 7 El rey dijo al hombre de Dios: 
--Ven conmigo a casa, y comers, y yo te dar un presente. 
8 Pero el hombre de Dios respondi al rey: 
--Aunque me dieras la mitad de tu casa no ira contigo, ni comera pan ni bebera agua en este lugar. 9 Porque as me est ordenado por mandato de Jehov, que me ha dicho: "No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el mismo camino". 
10 Regres, pues, por otro camino, y no volvi por el camino por donde haba ido a Bet-el. 
11 Viva entonces en Bet-el un viejo profeta. Vino su hijo y le cont todo lo que el hombre de Dios haba hecho aquel da en Bet-el; le contaron tambin a su padre las palabras que haba dicho al rey. 12 Su padre les dijo: 
--Por qu camino se fue? 
Sus hijos le mostraron el camino por donde haba regresado el hombre de Dios que haba venido de Jud. 13 Y l les dijo: 
--Ensilladme el asno. 
Ellos le ensillaron el asno y l lo mont. 14 Se fue tras el hombre de Dios y lo hall sentado debajo de una encina. 
--Eres t el hombre de Dios que vino de Jud? --le pregunt. 
--Yo soy --le respondi l. 
15 --Ven conmigo a casa y come algo --le dijo entonces. 
16 Pero l respondi: 
--No podr volver contigo, ni ir contigo, ni tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar. 17 Porque por mandato de Dios me ha sido dicho: "No comas pan ni bebas agua all, ni regreses por el mismo camino". 
18 El otro le dijo, mintindole: 
--Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me ha hablado por mandato de Jehov, diciendo: "Trele contigo a tu casa para que coma pan y beba agua". 
19 Entonces regres con l y comi pan y bebi agua en su casa. 
20 Cuando estaban sentados a la mesa, aconteci que Jehov habl al profeta que lo haba hecho volver, 21 el cual clam al hombre de Dios que haba venido de Jud diciendo: "As dijo Jehov: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehov, y no guardaste el mandamiento que Jehov, tu Dios, te haba prescrito, 22 sino que volviste y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehov te haba dicho que no comieras pan ni bebieras agua, no entrar tu cuerpo en el sepulcro de tus padres". 
23 Despus de haber comido pan y bebido, el que le haba hecho volver le ensill el asno. 24 Al partir, lo encontr un len en el camino y lo mat. Su cuerpo qued tirado en el camino, y el asno y el len permanecieron junto al cuerpo. 25 Unos que pasaban vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y al len que permaneca junto al cuerpo, y fueron a contarlo a la ciudad donde viva el viejo profeta. 26 Cuando lo supo el profeta que le haba hecho volver del camino, dijo: "Es el hombre de Dios que se rebel al mandato de Jehov! Por tanto, Jehov lo ha entregado al len, que lo ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehov". 
27 Luego dijo a sus hijos: "Ensilladme un asno". Ellos se lo ensillaron 28 y l parti. Hall el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el len que permanecan junto al cuerpo; el len no haba comido el cuerpo, ni daado al asno. 29 Entonces tom el profeta el cuerpo del varn de Dios, lo puso sobre el asno y se lo llev. El profeta viejo fue a la ciudad para hacerle duelo y enterrarlo. 30 Puso el cuerpo en su sepulcro e hicieron duelo por l diciendo: "Ay, hermano mo!" 
31 Despus que lo enterraron, habl a sus hijos, y les dijo: "Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que est sepultado el varn de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. 32 Porque sin duda vendr lo que l dijo a voces segn la palabra de Jehov contra el altar que est en Bet-el y contra todas las casas de los lugares altos que estn en las ciudades de Samaria".[2] 
33 Con todo esto, no se apart Jeroboam de su mal camino, sino que volvi a designar sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quera lo consagraba para que fuera de los sacerdotes de los lugares altos. 34 Esto fue causa de pecado para la casa de Jeroboam, por lo cual ha sido cortada y rada de sobre la faz de la tierra. 
						 NOTAS:

1. 13.2 Josas: Cf. 2 R 22.1--23.30. 
2. 13.32 Se hace mencin anticipada de Samaria (que an no haba sido fundada: cf. 1 R 16.24) para designar las ciudades del reino de Israel que ms tarde habran de tenerla como capital. 

1 Reyes 14


Profeca de Ahas contra Jeroboam 

1 [1] En aquel tiempo Abas hijo de Jeroboam cay enfermo. 2 Y dijo Jeroboam a su mujer: "Levntate ahora y disfrzate, para que no reconozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo, porque all est el profeta Ahas,[2] el que me dijo que yo sera rey de este pueblo. 3 Toma en tus manos diez panes, tortas y una vasija de miel, y acude a l, para que te declare lo que ha de ser de este nio". 
4 La mujer de Jeroboam lo hizo as; se levant, fue a Silo y lleg a la casa de Ahas. Ahas ya no poda ver, porque sus ojos se haban oscurecido a causa de la vejez. 5 Pero Jehov haba dicho a Ahas: "Mira, la mujer de Jeroboam vendr a consultarte sobre su hijo que est enfermo. As y as le responders, pues cuando ella llegue, vendr disfrazada". 
6 Cuando Ahas oy el sonido de sus pies al entrar ella por la puerta, dijo: "Entra, mujer de Jeroboam. Por qu te finges otra? Me han enviado a tu presencia con una revelacin dura. 7 Ve y dile a Jeroboam: "As dijo Jehov, Dios de Israel: Yo te levant de en medio del pueblo, y te hice prncipe de mi pueblo Israel. 8 Le quit el reino a la casa de David y te lo entregu a ti. Pero t no has sido como David, mi siervo, que guard mis mandamientos y anduvo en pos de m con todo su corazn, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, 9 sino que hiciste ms mal que todos los que te han precedido, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imgenes de fundicin para enojarme, y a m me has despreciado. 10 Por tanto, voy a traer el mal sobre la casa de Jeroboam: extirpar todos los hombres a la casa de Jeroboam en Israel, tanto el siervo como el libre. Barrer la descendencia de la casa de Jeroboam como se barre el estircol, hasta que no quede nada.[3] 11 Al que muera de los de Jeroboam en la ciudad lo comern los perros, y al que muera en el campo, lo comern las aves del cielo, porque Jehov lo ha dicho". 12 En cuanto a ti, levntate y vete a tu casa. Al poner tu pie en la ciudad, morir el nio. 13 Todo Israel har por l lamentacin y lo enterrarn, pues de los descendientes de Jeroboam solo l ser sepultado, por cuanto de la casa de Jeroboam solo en l se ha hallado alguna cosa buena delante de Jehov, Dios de Israel. 14 Y Jehov levantar para s un rey en Israel que extirpar en este da la casa de Jeroboam; y lo har ahora mismo.[4] 15 Jehov sacudir a Israel al modo como la caa se agita en las aguas, arrancar a Israel de esta buena tierra que haba dado a sus padres, y los esparcir ms all del ufrates, por cuanto han hecho sus imgenes de Asera, enojando a Jehov. 16 l entregar a Israel por los pecados de Jeroboam, quien pec y ha hecho pecar a Israel".[5] 
17 Entonces la mujer de Jeroboam se levant, se march y entr a Tirsa.[6] Cuando cruz el umbral de la casa, el nio muri. 18 Lo enterraron, y todo Israel hizo lamento por l, conforme a la palabra de Jehov, la que l haba anunciado por medio de su siervo, el profeta Ahas. 
19 Los dems hechos de Jeroboam, las guerras que hizo, y cmo rein, todo est escrito en el libro de las historias de los reyes de Israel.[7] 20 El tiempo que rein Jeroboam fue de veintids aos. Cuando durmi con sus padres, rein en su lugar su hijo Nadab. 

Reinado de Roboam



(2 Cr 12.1-16)

21 Roboam hijo de Salomn rein en Jud.[8] De cuarenta y un aos era Roboam cuando comenz a reinar; diecisiete aos rein en Jerusaln, ciudad que Jehov eligi entre todas las tribus de Israel para poner all su nombre. El nombre de su madre era Naama, amonita. 22 Jud hizo lo malo ante los ojos de Jehov y lo enojaron con los pecados que cometieron ms que todo lo que hicieron sus padres. 
23 Tambin ellos se edificaron lugares altos, estatuas e imgenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo rbol frondoso.[9] 24 Hubo tambin sodomitas[10] en la tierra, que cometieron todas las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado de delante de los hijos de Israel. 
25 Al quinto ao del rey Roboam subi Sisac, rey de Egipto, contra Jerusaln,[11] 26 tom los tesoros de la casa de Jehov, los tesoros de la casa real, y lo saque todo. Tambin se llev todos los escudos de oro que Salomn haba hecho.[12] 27 En lugar de ellos, el rey Roboam hizo escudos de bronce y se los dio a los capitanes de la guardia que custodiaban la puerta de la casa real. 28 Cuando el rey entraba en la casa de Jehov, los de la guardia los llevaban, y despus volvan a ponerlos en la sala de la guardia. 
29 Los dems hechos de Roboam, y todo lo que hizo, no est escrito en las crnicas de los reyes de Jud?[13] 
30 Todos los das hubo guerra entre Roboam y Jeroboam. 31 Roboam durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. El nombre de su madre era Naama, amonita. Rein en su lugar Abiam, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 14.1-20 Desde aqu hasta 2 R! 7, los dos libros de Reyes relatan en forma simultnea la historia de los reinos de Israel y de Jud, mencionando en forma alternada las dos series de reyes. Los libros de Crnicas, por el contrario, se limitan en principio a la dinasta de David y solo en contadas ocasiones se refieren a los reyes del norte. 
2. 14.2 Ahas: Cf. 1 R 11.29-30. 
3. 14.10-11 1 R 15.29; 16.3-4. 
4. 14.14 En este da... y lo har ahora mismo: otra posible traduccin: En su da. De ahora en adelante. 
5. 14.16 La referencia a los pecados o el pecado de Jeroboam, se repite como estribillo en los libros de Reyes (cf. 1 R 15.26,30,34; 16.2,13,19,26, etc.). 
6. 14.17 Jeroboam traslad la capital de su reino de Siquem a Tirsa, ciudad situada a unos 10 km al nordeste de aquella. Ms tarde, Omri fund la ciudad de Samaria, que pas a ser la capital definitiva del reino del Norte (1 R 16.23-24). Vase tambin 1 R 12.1 nota b; e ndice de mapas. 
7. 14.19 El libro de las historias de los reyes de Israel era probablemente el registro en el que los escribas de la corte real hacan constar los principales acontecimientos protagonizados por los reyes del reino de norte. Junto con los anales del reino de Jud (cf. v. 29), este libro fue utilizado como fuente para la composicin de los libros de Reyes. Vase 1 R 11.41 n. 
8. 14.21 Robom: segn la versin griega (LXX), Jud. 
9. 14.23 2 R 17.9-10. 
10. 14.24 Sodomitas: Vase Dt 23.17 n. 
11. 14.25 2 Cr 12.2-8. 
12. 14.26 1 R 10.16-27; 2 Cr 9.15-16. 
13. 14.29 Las crnicas de los reyes de Jud: Vase 1 R 14.19 n. 

1 Reyes 15


Reinado de Abiam



(2 Cr 13.1-22)

1 En el ao dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenz a reinar sobre Jud. 2 Rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom. 3 Anduvo en todos los pecados que su padre haba cometido antes de l. Su corazn no fue perfecto para con Jehov, su Dios, como el corazn de su padre David. 4 Pero por amor a David, Jehov, su Dios, le dio una lmpara en Jerusaln,[1] al poner en el trono a su hijo despus de l y sostener a Jerusaln, 5 por cuanto David haba hecho lo recto ante los ojos de Jehov, y de ninguna cosa que le haban mandado se haba apartado en todos los das de su vida, salvo en lo tocante a Uras, el heteo.[2] 
6 Hubo guerra entre Roboam y Jeroboam[3] todos los das de su vida. 7 Los dems hechos de Abiam, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam. 8 Durmi Abiam con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de David.[4] En su lugar rein Asa, su hijo. 

Reinado de Asa



(2 Cr 14.1-5; 15.16-19)

9 En el ao veinte de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenz a reinar sobre Jud. 10 Rein cuarenta y un aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom. 
11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehov, como David, su padre, 12 porque expuls del pas a los sodomitas y quit todos los dolos que sus padres haban hecho.[5] 13 Tambin priv a su madre Maaca de ser reina madre, porque haba hecho un dolo de Asera. Asa deshizo, adems, el dolo de su madre y lo quem junto al torrente Cedrn. 14 Sin embargo, los lugares altos no desaparecieron. Con todo, el corazn de Asa fue perfecto para con Jehov toda su vida. 15 Tambin puso en la casa de Jehov lo que su padre haba dedicado, y lo que l dedic: oro, plata y alhajas. 

Alianza de Asa con Ben-adad 

16 [6] 

(2 Cr 16.1-10)
Hubo guerra continuamente entre Asa y Baasa, rey de Israel. 17 Baasa, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Ram,[7] para evitar que se comunicaran con Asa, rey de Jud. 18 Asa tom toda la plata y el oro que haba quedado en los tesoros de la casa de Jehov y en los tesoros de la casa real, se los entreg a sus siervos y los envi a Ben-adad[8] hijo de Tabrimn hijo de Hezin, rey de Siria, el cual resida en Damasco, diciendo: 19 "Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. Aqu te envo un presente de plata y de oro. Ve y rompe tu pacto con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de m". 
20 Ben-adad acept la propuesta del rey Asa y envi a los jefes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel. Conquist Ijn, Dan, Abel-bet-maaca, toda Cineret[9] y toda la tierra de Neftal.[10] 21 Al saberlo Baasa, dej de edificar Ram y se qued en Tirsa.[11] 22 Entonces el rey Asa convoc a todo Jud, sin exceptuar a nadie. Se llevaron de Ram la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y el rey Asa construy con ello Geba de Benjamn y Mizpa. 

Muerte de Asa



(2 Cr 16.11-14)

23 Los dems hechos de Asa, todo su podero, todo lo que hizo y las ciudades que edific, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?[12] 
En los das de su vejez Asa enferm de los pies.[13] 24 Durmi Asa con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. Rein en su lugar Josafat, su hijo. 

Reinado de Nadab 

25 [14] Nadab hijo de Jeroboam comenz a reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa, rey de Jud. Rein sobre Israel dos aos. 26 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov andando en el camino de su padre y en los pecados con que este hizo pecar a Israel. 27 Baasa hijo de Ahas, que era de la casa de Isacar,[15] conspir contra l. Baasa lo hiri en Gibetn,[16] que era de los filisteos, porque Nadab y todo Israel tenan sitiado a Gibetn. 
28 Lo mat, pues, Baasa en el tercer ao de Asa, rey de Jud, y rein en lugar suyo. 29 Apenas comenz a reinar, mat a toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam,[17] hasta raerla, conforme a la palabra que Jehov anunci por medio de su siervo Ahas, el silonita, 30 y a causa de los pecados que Jeroboam haba cometido, con los cuales hizo pecar a Israel, provocando as el enojo de Jehov, Dios de Israel. 
31 Los dems hechos de Nadab, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 
32 Y hubo guerra continua entre Asa y Baasa, rey de Israel. 

Reinado de Baasa

33 En el tercer ao de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Baasa hijo de Ahas[18] sobre todo Israel en Tirsa. Rein veinticuatro aos. 34 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov; anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que este hizo pecar a Israel.[19] 
						 NOTAS:

1. 15.4 Su Dios le di una lmpara en Jerusaln: Vase 11.36 n. 
2. 15.5 2 S 11.1-27. 
3. 15.6 2 Cr 13.3-21. 
4. 15.8 La ciudad de David: Vase 1 R 2.10 n. 
5. 15.12 2 Cr 15.8-15. 
6. 15.16-22 La divisin del reino de Israel (1 R! 2) hizo posible que Siria, vasallo de Israel durante los reinados de David y Salomn, se independizara. Durante casi toda la existencia del reino del Norte hubo guerras y conflictos entre los arameos de Siria e Israel y, de acuerdo con el relato siguiente, Asa de Jud se aprovech de esta situacin para conseguir, mediante el pago de una fuerte suma, que el rey de Siria lo ayudara a liberarse de la presin a que lo tena sometido el reino del Norte. 
7. 15.17 Ram: localidad de la tribu de Benjamn, situada a 9 km al norte de Jerusaln (Jos 18.25; Jer 31.15; Mt 2.18). Vase Jue 4.5 n. 
8. 15.18 Ms adelante se mencionan otros dos reyes arameos con el mismo nombre de Ben-adad: el segundo en 1 R 20; 2 R 8.7, y el tercero en 2 R 13.24. 
9. 15.20 Cineret: regin cercana al lago de Genesaret. Vase Jos 11.2 nota c. 
10. 15.20 Neftal: Vase Jos 19.32 n. 
11. 15.21 Tirsa: Vanse 1 R 14.17 n.; 16.6 n. 
12. 15.23 Las crnicas de los reyes de Jud: Vase 1 R 14.19 n. 
13. 15.23 Asa enferm de los pies: Al dar esta noticia, el texto paralelo de 2 Cr 16.12 critica el comportamiento de Asa. 
14. 15.25-32 En las secciones siguientes, el relato se ocupa exclusivamente del reino del Norte y no volver a referirse a Jud hasta 1 R 22.41. 
15. 15.27 Isacar: Vase Jos 19.17 n. 
16. 15.27 Gibetn: poblado que se encontraba en territorio filisteo, entre Ecrn y Gezer. Vase ndice de mapas. 
17. 15.29 1 R 14.10-11. 
18. 15.33 Este Ahas no es el profeta mencionado en 1 R 11.29; 12.15. 
19. 15.34 Anduvo... Israel: Vase 1 R 14.16 n. 

1 Reyes 16

1 Lleg palabra de Jehov a Jeh hijo de Hanani[1] contra Baasa diciendo: 2 "Yo te levant del polvo y te puse como prncipe de mi pueblo Israel. Pero t has andado en el camino de Jeroboam y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocndome a ira con tus pecados. 3 Por eso yo barrer la posteridad de Baasa y de su casa, y voy a hacer con su casa como con la casa de Jeroboam hijo de Nabat. 4 Al que de Baasa muera en la ciudad se lo comern los perros; y al que muera en el campo se lo comern las aves del cielo".[2] 
5 Los dems hechos de Baasa, las cosas que hizo, y su podero, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?[3] 6 Durmi Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa;[4] y rein en su lugar su hijo Ela. 
7 La palabra de Jehov por boca del profeta Jeh hijo de Hanani fue contra Baasa y tambin contra su casa, con motivo de todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehov, por provocarlo a ira con las obras de sus manos, que llegaron a ser como las de la casa de Jeroboam, y por haberla exterminado. 

Elas



Reinados de Ela y de Zimri

8 En el ao veintisis de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa, y rein dos aos. 9 Pero conspir contra l su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros. Estaba Ela en Tirsa, embriagado y bebiendo en casa de Arsa, su mayordomo en Tirsa, 10 cuando lleg Zimri y lo hiri de muerte; y rein en lugar suyo. Era el ao veintisiete de Asa, rey de Jud. 
11 Tan pronto estuvo sentado en el trono y comenz a reinar, mat a toda la casa de Baasa, sin dejar en ella ningn hombre, ni parientes ni amigos. 12 As extermin Zimri a toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que Jehov haba proferido contra Baasa por medio del profeta Jeh, 13 por todos los pecados cometidos por Baasa, los pecados de Ela, su hijo, y los que hicieron cometer a Israel, provocando con sus vanidades el enojo de Jehov, Dios de Israel. 
14 Los dems hechos de Ela, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 
15 En el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Zimri; y rein siete das en Tirsa. El pueblo haba acampado contra Gibetn, ciudad de los filisteos. 16 Y el pueblo que estaba en el campamento oy decir: "Zimri ha conspirado y ha dado muerte al rey". Entonces todo Israel proclam aquel mismo da rey de Israel, en el campo de batalla, a Omri,[5] general del ejrcito. 17 Omri subi de Gibetn junto con todo Israel y sitiaron a Tirsa. 
18 Al ver Zimri tomada la ciudad, se meti en el palacio de la casa real y prendi fuego a la casa consigo adentro. As muri, 19 por los pecados que haba cometido, haciendo lo malo ante los ojos de Jehov y andando en los caminos de Jeroboam, y en el pecado que este cometi al hacer pecar a Israel. 
20 El resto de los hechos de Zimri y de su conspiracin, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 

Reinado de Omri

21 Entonces el pueblo de Israel se dividi en dos partes: la mitad del pueblo segua a Tibni hijo de Ginat para hacerlo rey, y la otra mitad segua a Omri. 22 Pero el pueblo que segua a Omri pudo ms que el que segua a Tibni hijo de Ginat. Tibni muri y Omri se convirti en rey. 
23 En el ao treinta y uno de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Omri sobre Israel, y rein doce aos; en Tirsa rein seis aos. 24 Omri compr a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, edific en el monte y llam a la ciudad que haba edificado Samaria, por el nombre de Semer, que fue dueo de aquel monte. 
25 Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov; lo hizo peor que todos los que haban reinado antes de l, 26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en el pecado que aquel hizo cometer a Israel, al provocar con sus dolos la ira de Jehov, Dios de Israel.[6] 
27 Los dems hechos de Omri, todo lo que hizo, y las acciones valientes que ejecut, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?[7] 28 Omri durmi con sus padres y fue sepultado en Samaria. En su lugar rein Acab, su hijo. 

Reinado de Acab 

29 [8] Comenz a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el ao treinta y ocho de Asa, rey de Jud, 30 y rein sobre Israel en Samaria veintids aos. Pero Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov, ms que todos los que reinaron antes de l, 31 pues no le bast andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, sino que tom por mujer a Jezabel,[9] hija de Et-baal, rey de los sidonios, y fue, sirvi a Baal y lo ador.[10] 32 Construy adems un altar a Baal en el templo que l le edific en Samaria. 33 Tambin hizo Acab una imagen de Asera,[11] para provocar as la ira de Jehov, Dios de Israel, ms que todos los reyes de Israel que reinaron antes de l. 
34 En tiempos de Acab, Hiel, el de Bet-el, reedific a Jeric.[12] Al precio de la vida de Abiram, su primognito, ech el cimiento, y al precio de la vida de Segub, su hijo menor, puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehov le haba anunciado por medio de Josu hijo de Nun.[13] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Jeh hijo de Hanani: Cf. 2 Cr 20.34. 
2. 16.3-4 Cf. 1 R 14.10-11. 
3. 16.5 El libro de las crnicas de los reyes de Israel: Vase 1 R 14.19 n. 
4. 16.6 Tirsa fue la capital del reino de Israel durante los reinados de Baasa (1 R 15.21), de Ela y de Zimri (1 R 16.8-10), hasta la fundacin de Samaria en tiempos de Omri. Vanse 1 R 13.32 n.; 14.17 n. 
5. 16.16 Omri, el sexto rey de Israel, fue un gran hombre de estado, aunque el libro de Reyes, interesado solamente en la evaluacin religiosa de los monarcas de Israel y de Jud, pronuncia sobre l un juicio severo. An despus de la desaparicin de su dinasta, los asirios siguieron designando el reino de Israel con el nombre de Bet-humri, "la casa de Omri". Este hizo construir la ciudad de Samaria para convertirla en capital del reino. Vanse 1 R 14.17 n.; 16.6 n. 
6. 16.26 Sobre los caminos de Jeroboam, es decir, los pecados de Jeroboam, vase 1 R 14.16 n. 
7. 16.27 El libro de las crnicas de los reyes de Israel: Vase 1 R 14.19 n. 
8. 16.29-34 Con esta seccin se inicia el reinado de Acab, que ocupa una considerable extensin en el relato bblico debido a la crisis religiosa que desencaden su matrimonio con la reina fenicia Jezabel (1 R 16.29--22.40). Durante el reinado de Acab ejerci su ministerio Elas, uno de los ms grandes profetas de la historia hebrea, cuya influencia se deja ver hasta el NT. Cf. Mal 4.5-6; Mc 9.4-5,11-13; 15.35. 
9. 16.31 El nombre de la princesa fenicia Jezabel podra significar  Dnde est el Prncipe? (es decir, Baal), o bien, El Prncipe existe. Al contraer matrimonio con Acab, Jezabel lleg a Samaria con su religin y sus profetas (cf. 1 R 18.19), hecho bastante frecuente en aquella poca (cf. 11.1-5). Luego emprendi una verdadera cruzada a fin de conquistar a Israel para la religin de Baal, pero encontr un insobornable opositor en el profeta Elas. En el libro de Apocalipsis, el nombre de Jezabel se aplica figuradamente a una falsa profetisa, que engaaba a los cristianos con sus enseanzas (vase Ap 2.20 n.; 2.21 n.). 
10. 16.31 Baal: Vase Jue 2.13 n. 
11. 16.33 Asera: Vase Jue 3.7 nota c. 
12. 16.34 Es probable que la reconstruccin de Jeric haya tenido como finalidad proteger la frontera oriental de Palestina contra las incursiones de los moabitas. El texto bblico aclara que esa reconstruccin violaba el antiguo juramento que Josu haba hecho pronunciar en tiempos de la conquista de Canan (Jos 6.26). 
13. 16.34 Suele afirmarse con cierta frecuencia que este v. alude a una prctica conocida como "sacrificios de fundacin", que consista en enterrar los cadveres de nios recin nacidos en los fundamentos de los edificios para asegurar as su estabilidad y permanencia. Sin embargo, no es del todo seguro que esta costumbre haya sido habitual en Canan. Tal vez dos hijos de Hiel murieron mientras se estaba reconstruyendo la ciudad de Jeric, y se vio en esas muertes el cumplimiento de la maldicin pronunciada por Josu (Jos 6.26). 

1 Reyes 17


5. EL PROFETA ELAS Y EL REY ACAB (17.1--22.40)



Elas predice la sequa 

1 [1] Entonces Elas,[2] el tisbita,[3] que era uno de los habitantes de Galaad, dijo a Acab: "Vive Jehov, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habr lluvia ni roco en estos aos, hasta que mi boca lo diga!"[4] 
2 Lleg a l una palabra de Jehov, que deca: 3 "Aprtate de aqu, vuelve al oriente y escndete en el arroyo Querit, que est frente al Jordn.[5] 4 Bebers del arroyo; yo he mandado a los cuervos que te den all de comer". 
5 l parti e hizo conforme a la palabra de Jehov, pues se fue y vivi junto al arroyo Querit, que est frente al Jordn. 6 Los cuervos le traan pan y carne por la maana y por la tarde, y beba del arroyo. 7 Pasados algunos das, se sec el arroyo, porque no haba llovido sobre la tierra. 

Elas y la viuda de Sarepta 

8 [6] Luego lleg a Elas una palabra de Jehov, que deca: 9 "Levntate, vete a Sarepta de Sidn[7] y vive all; ah le he dado orden a una mujer viuda que te sustente". 
10 Entonces l se levant y se fue a Sarepta. Cuando lleg a la puerta de la ciudad, haba all una mujer viuda que estaba recogiendo lea. Elas la llam y le dijo: 
--Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba. 
11 Cuando ella iba a trarsela, l la volvi a llamar y le dijo: 
--Te ruego que me traigas tambin un bocado de pan en tus manos. 
12 Ella respondi: 
--Vive Jehov, tu Dios, que no tengo pan cocido!; solamente tengo un puado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija. Ahora recoga dos leos para entrar y prepararlo para m y para mi hijo. Lo comeremos y luego moriremos. 
13 Elas le dijo: 
--No tengas temor: ve y haz como has dicho; pero hazme con ello primero una pequea torta cocida debajo de la ceniza, y tremela. Despus la hars para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehov, Dios de Israel, ha dicho as: "La harina de la tinaja no escasear, ni el aceite de la vasija disminuir, hasta el da en que Jehov haga llover sobre la faz de la tierra". 
15 La viuda fue e hizo como le haba dicho Elas. Y comieron l, ella y su casa,[8] durante muchos das. 16 No escase la harina de la tinaja, ni el aceite de la vasija mengu, conforme a la palabra que Jehov haba dicho por medio de Elas. 
17 Despus de estas cosas aconteci que cay enfermo el hijo de la duea de la casa. La enfermedad fue tan grave que se qued sin aliento. 18 Entonces dijo ella a Elas: 
--Qu tengo que ver yo contigo, varn de Dios? Has venido aqu a recordarme mis pecados y a hacer morir a mi hijo? 
19 --Dame ac tu hijo --le dijo l. 
Lo tom entonces Elas de su regazo, lo llev al aposento donde l viva y lo puso sobre su cama. 20 Luego clam a Jehov diciendo: "Jehov, Dios mo, tambin a la viuda en cuya casa estoy hospedado vas a afligir, haciendo morir su hijo?" 
21 Se tendi sobre el nio[9] tres veces y clam a Jehov: "Jehov, Dios mo, te ruego que hagas volver el alma a este nio". 
22 Jehov oy la voz de Elas, el alma volvi al nio y este revivi. 23 Tom luego Elas al nio, lo trajo del aposento a la casa, lo entreg a su madre y le dijo: 
--Mira, tu hijo vive. 
24 Entonces la mujer dijo a Elas: 
--Ahora reconozco que t eres un varn de Dios y que la palabra de Jehov es verdad en tu boca. 
						 NOTAS:

1. 17.1-7 Aqu comienza el ciclo de Elas, el gran profeta que ejerci su ministerio en el reino del Norte, durante los reinados de Acab y Ocozas, es decir, entre los aos 874 y 852 a.C. Los caps. relativos a Elas son 1 R 17--19; 21 y 2 R 1.1-17. 
2. 17.1 El nombre Elas significa Jehov es Dios, o Jehov es mi Dios (cf. 1 R 18.39). Ntese que los dos protagonistas de la lucha, Elas y Jezabel, llevan en sus propios nombres el de sus dioses (vase 1 R 16.31 nota i). En ambos casos, el nombre coincide con la misin del personaje. 
3. 17.1 Tisbita: Elas era de Tisbe, localidad que se encontraba en la regin de Galaad, al este del Jordn; vase Dt 2.36-37 nota u. En el AT esa localidad se menciona solamente en la historia de Elas (1 R 21.17; 2 R 1.3,8; 9.36). 
4. 17.1 Stg 5.17. 
5. 17.3 El arroyo Querit corre por una quebrada estrecha y profunda, y poda, por eso mismo, servir de excelente refugio. 
6. 17.8-24 El siguiente relato establece un contraste entre Jezabel, que siembra la muerte en Israel (cf. 1 R 18.4), y el profeta Elas, que da vida en Fenicia, la regin de donde provena aquella reina pagana. 
7. 17.9 Sarepta: localidad fenicia, situada a unos 15 km al sur de Sidn (vase Jos 11.8 n.), es decir, en una regin que no estaba bajo el control del rey Acab. Cf. Lc 4.25-26. Vase ndice de mapas. 
8. 17.15 Su casa: otra posible traduccin: su hijo. 
9. 17.21 Cf. 2 R 4.34-35; Hch 20.9-10. 

1 Reyes 18


Elas regresa a ver a Acab

1 Pas mucho tiempo, y tres aos despus,[1] lleg palabra de Jehov a Elas, diciendo: "Ve, mustrate a Acab, y yo har llover sobre la faz de la tierra". 
2 Fue, pues, Elas a mostrarse a Acab. En Samaria el hambre era grave. 3 Acab llam a Abdas, su mayordomo. Abdas era muy temeroso de Jehov, 4 pues cuando Jezabel destrua a los profetas de Jehov,[2] Abdas tom a cien profetas y los escondi en cuevas de cincuenta en cincuenta, y los sustent con pan y agua. 5 Dijo, pues, Acab a Abdas: 
--Ve por el pas a todas las fuentes de aguas y a todos los arroyos, a ver si acaso encontramos pasto con que conservar con vida a los caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin bestias. 
6 Y dividieron entre s el pas para recorrerlo; Acab fue por un camino y Abdas fue solo por otro. 7 Cuando Abdas iba por el camino, se encontr con Elas. Al reconocerlo, se postr sobre su rostro y dijo: 
--No eres t Elas, mi seor? 
8 --Yo soy; ve y dile a tu amo: "Aqu est Elas" --le respondi l. 
9 Abdas contest: 
--En qu he pecado para que entregues a tu siervo en manos de Acab para que me mate? 10 Vive Jehov, tu Dios!, que no ha habido nacin ni reino adonde mi seor no haya enviado a buscarte, y cuando respondan: "No est aqu", haca jurar a reinos y a naciones que no te haban hallado. 11 Y ahora t dices: "Ve y dile a tu amo: Aqu est Elas "? 12 Acontecer que luego de que yo me haya ido, el espritu de Jehov te llevar[3] adonde yo no sepa. Y cuando yo vaya a dar la noticia a Acab, l no te hallar y me matar. Pero tu siervo teme a Jehov desde su juventud. 13 No le han contado a mi seor lo que hice cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehov, que escond en cuevas a cien de los profetas de Jehov, de cincuenta en cincuenta, y los mantuve con pan y agua? 14 Y ahora dices t: "Ve y dile a tu amo: Aqu est Elas ". Quieres que me mate? 
15 Elas le dijo: 
--Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy!, que hoy me presentar ante l. 
16 Entonces Abdas fue a encontrarse con Acab, le dio el aviso, y Acab fue a encontrarse con Elas. 17 Cuando lo vio, le dijo: 
--Eres t el que perturbas a Israel? 
18 l respondi: 
--Yo no he perturbado a Israel, sino t y la casa de tu padre, al abandonar los mandamientos de Jehov y seguir a los baales. 19 Manda, pues, ahora a que todo Israel se congregue en el monte Carmelo,[4] con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel. 

Elas y los profetas de Baal

20 Acab convoc a todos los hijos de Israel, y reuni a los profetas en el monte Carmelo. 21 Entonces Elas, acercndose a todo el pueblo, dijo: 
--Hasta cundo vacilaris vosotros entre dos pensamientos? Si Jehov es Dios, seguidle; si Baal, id en pos de l. 
Y el pueblo no respondi palabra. 22 Elas sigui hablndole al pueblo: 
--Solo yo he quedado como profeta de Jehov, mientras que de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. 23 Dnsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno; crtenlo en pedazos y pnganlo sobre lea, pero que no le prendan fuego. Yo preparar el otro buey, lo pondr sobre lea, y tampoco le prender fuego. 24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses; yo invocar el nombre de Jehov. El Dios que responda por medio del fuego,[5] ese es Dios. 
--Bien dicho --respondi todo el pueblo. 
25 Entonces Elas dijo a los profetas de Baal: 
"Escoged un buey y preparadlo vosotros primero, pues sois los ms. Invocad luego el nombre de vuestros dioses, pero no le prendis fuego". 
26 Ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda. Decan: "Baal, respndenos!" Pero no se escuch ninguna voz, ni hubo quien respondiera; entre tanto, ellos seguan saltando alrededor del altar que haban hecho.[6] 27 Hacia el medioda, Elas se burlaba de ellos diciendo: "Gritad con voz ms fuerte, porque es un dios. Quiz est meditando o tiene algn trabajo o se ha ido de viaje. Tal vez duerme y haya que despertarlo!"[7] 
28 Seguan ellos clamando a gritos, y se hacan cortes, conforme a su costumbre, con cuchillos y con lancetas, hasta que les chorreaba la sangre.[8] 29 Pas el medioda y ellos siguieron gritando frenticamente hasta la hora de ofrecer el sacrificio,[9] pero no se escuch ninguna voz, ni hubo quien respondiera ni escuchara. 30 Entonces dijo Elas a todo el pueblo: "Acercaos a m". 
Todo el pueblo se le acerc, y Elas arregl el altar de Jehov que estaba arruinado.[10] 31 Tom doce piedras,[11] conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual haba sido dada palabra de Jehov diciendo: "Israel ser tu nombre",[12] 32 y edific con las piedras un altar al nombre de Jehov. Despus hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. 33 Prepar la lea, cort el buey en pedazos, lo puso sobre la lea, 34 y dijo: "Llenad cuatro cntaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la lea". 
"Hacedlo otra vez", dijo; y lo hicieron otra vez. 
"Hacedlo la tercera vez" dijo de nuevo; y lo hicieron la tercera vez, 35 de manera que el agua corra alrededor del altar, y tambin se haba llenado de agua la zanja. 
36 Cuando lleg la hora de ofrecer el holocausto,[13] se acerc el profeta Elas y dijo: "Jehov, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que t eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37 Respndeme, Jehov, respndeme, para que conozca este pueblo que t, Jehov, eres el Dios, y que t haces que su corazn se vuelva a ti". 
38 Entonces cay fuego de Jehov y consumi el holocausto, la lea, las piedras y el polvo, y hasta lami el agua que estaba en la zanja. 39 Vindolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: "Jehov es el Dios, Jehov es el Dios!"[14] 
40 Entonces Elas les dijo: "Apresad a los profetas de Baal para que no escape ninguno". 
Ellos los apresaron y Elas los condujo al arroyo Cisn y all los degoll.[15] 

Oracin de Elas pidiendo lluvia

41 Entonces Elas dijo a Acab: "Sube, come y bebe; porque ya se oye el ruido de la lluvia". 
42 Acab subi a comer y a beber. Pero Elas subi a la cumbre del Carmelo y, postrndose en tierra, puso el rostro entre las rodillas. 43 Luego dijo a su criado: 
--Sube ahora y mira hacia el mar. 
l subi, mir y dijo: 
--No hay nada. 
Pero Elas le orden de nuevo: 
--Vuelve siete veces. 
44 A la sptima vez el criado dijo: 
--Veo una pequea nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar.[16] 
Elas dijo: 
--Ve y dile a Acab: "Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te lo impida". 
45 Entre tanto, aconteci que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo un gran aguacero.[17] Subi a su carro Acab y se fue a Jezreel.[18] 46 Pero la mano de Jehov estaba sobre Elas, que se ci la cintura y corri delante de Acab hasta llegar a Jezreel. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Cf. 1 R 17.1. 
2. 18.4 Acerca de estos profetas de Jehov, cf. 1 S 10.5-13; 2 R 2.3-5. 
3. 18.12 El espritu de Jehov te llevar: Cf. 2 R 2.16; Ez 3.12,14; 8.3; 11.1; 43.5; Hch 8.39. 
4. 18.19 El monte Carmelo es una cadena montaosa que se extiende a unos 30 km al borde de la llanura de Jezreel o Esdreln, y termina en un promontorio que da sobre el mar Mediterrneo. Tena carcter sagrado tanto para los israelitas como para los fenicios, y la abundante vegetacin que lo cubre lleg a ser en el AT un smbolo de fecundidad y hermosura. Cf. Is 35.2; Jer 46.18; Cnt 7.5. Vase ndice de mapas. 
5. 18.24 Fuego: El profeta del Seor desafa a los profetas de Baal en el terreno en que ellos pretendan ser fuertes, pues Baal era venerado como el dios de las tormentas y de los fenmenos meteorolgicos. En algunos relieves aparece con un "rayo" en su mano. Vase Jue 2.13 n. 
6. 18.26 Estas danzas rituales, que incluan a veces contorsiones grotescas, eran frecuentes en el mundo antiguo y lo son todava en muchos de los pueblos llamados primitivos. 
7. 18.27 Tal vez duerme y haya que despertarlo: Algunos intrpretes ven en estas palabras de Elas una alusin sarcstica al mito fenicio segn el cual Baal, el dios de las lluvias, mora y volva a la vida de acuerdo con el ciclo de las estaciones: cuando cesaban las lluvias y empezaba la estacin seca, era vencido por Mot, el dios de la muerte, y bajaba al reino de los muertos; pero luego despertaba de su largo sueo, cuando retornaban las lluvias y renaca la vegetacin. 
8. 18.28 Herirse hasta sangrar por razones rituales era una prctica prohibida por la ley hebrea (Lv 19.28; 21.5; Dt 14.1). Cf., sin embargo, Jer 16.6; 41.5. 
9. 18.29 La hora de ofrecer el sacrificio: es decir, las tres de la tarde (cf. Hch 3.1). 
10. 18.30 El altar de Jehov haba sido destruido por los adoradores de Baal. 
11. 18.31 Doce piedras: Vase Ex 24.4 n. 
12. 18.31 Gn 32.28; 35.10. 
13. 18.36 La hora de ofrecer el holocausto: Vase 1 R 18.29 n. 
14. 18.39 Vase 1 R 17.1 nota b. 
15. 18.40 Esta decisin de Elas tiene su explicacin en la ley deuteronmica, que obligaba a exterminar a todos aquellos que arrastraran al pueblo por el camino de la idolatra y de la infidelidad a Jehov (Dt 13.12-18; 20.12-13). 
16. 18.44 Este mar es el Mediterrneo, que poda verse desde el monte Carmelo. Vase 1 R 18.19 n. 
17. 18.42-45 Stg 5.17-18. 
18. 18.45 Jezreel: ciudad situada en la llanura del mismo nombre, cercana al monte Gilboa. Fue para algunos reyes de Israel una especie de segunda capital. Cf. 1 R 21.1; 2 R 8.29; 9.30. 

1 Reyes 19


Elas huye a Horeb

1 Acab dio a Jezabel la noticia de todo lo que Elas haba hecho y de cmo haba matado a espada a todos los profetas. 2 Entonces envi Jezabel[1] a Elas un mensajero para decirle: "Traigan los dioses sobre m el peor de los castigos, si maana a estas horas no he puesto tu persona como la de uno de ellos". 
3 Viendo Elas el peligro, se levant y se fue para salvar su vida. Al llegar a Beerseba,[2] que est en Jud, dej all a su criado. 4 Luego de caminar todo un da por el desierto, fue a sentarse debajo de un enebro.[3] Entonces se dese la muerte y dijo: "Basta ya, Jehov, qutame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres".[4] 
5 Y echndose debajo del enebro, se qued dormido; pero un ngel lo toc, y le dijo: "Levntate y come". 
6 Mir y vio a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua; comi, bebi y volvi a dormirse. 7 Regres el ngel de Jehov por segunda vez, lo toc y le dijo: "Levntate y come, porque largo camino te resta". 
8 Se levant, pues, comi y bebi. Fortalecido con aquella comida anduvo cuarenta das y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.[5] 9 All se meti en una cueva, donde pas la noche. Lleg a l palabra de Jehov, el cual le dijo: 
--Qu haces aqu, Elas?[6] 
10 l respondi: 
--He sentido un vivo celo por Jehov, Dios de los ejrcitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida. 
11 Jehov le dijo: 
--Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehov. 
En ese momento pasaba Jehov, y un viento grande y poderoso rompa los montes y quebraba las peas delante de Jehov; pero Jehov no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto; pero Jehov no estaba en el terremoto. 12 Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehov no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuch un silbo apacible y delicado. 13 Cuando Elas lo oy, se cubri el rostro con el manto,[7] sali y se puso a la puerta de la cueva. Entonces le lleg una voz que le deca: 
--Qu haces aqu, Elas? 
14 l respondi: 
--He sentido un vivo celo por Jehov, Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.[8] 
15 Jehov le dijo: 
--Ve, vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Llegars y ungirs a Hazael como rey de Siria.[9] 16 A Jeh hijo[10] de Nimsi lo ungirs como rey de Israel,[11] y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, lo ungirs como profeta para que ocupe tu lugar.[12] 17 Al que escape de la espada de Hazael, Jeh lo matar, y al que escape de la espada de Jeh, Eliseo lo matar. 18 Pero har que queden en Israel siete mil,[13] cuyas rodillas no se doblaron ante Baal[14] y cuyas bocas no lo besaron.[15] 

Llamamiento de Eliseo

19 Parti de all Elas y hall a Eliseo hijo de Safat, que estaba arando. Delante de l iban doce yuntas de bueyes,[16] y l conduca la ltima. Elas pas ante l y ech sobre l su manto.[17] 20 Entonces dej los bueyes, sali corriendo detrs de Elas y le dijo: 
--Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre; luego te seguir. 
Y l le dijo: 
--Ve, regresa; acaso te lo he impedido?[18] 
21 Regres Eliseo, tom un par de bueyes y los mat; con el arado de los bueyes coci luego la carne[19] y la dio al pueblo para que comieran. Despus se levant, se fue tras Elas y lo serva. 
						 NOTAS:

1. 19.2 La versin griega (LXX) aade aqu la frase: Si t eres Elas, yo soy Jezabel. Esta frase no aparece en el texto hebreo. Acerca del significado de estos nombres, vase 1 R 17.1 nota b. 
2. 19.3 Beerseba: ciudad situada en el extremo meridional de Jud, a 210 km al sur de Jezreel. 
3. 19.4 El enebro (o retama) es el arbusto de mayor tamao en las regiones desrticas de Palestina y Arabia; ofrece una sombra muy apreciada por los viajeros (cf. Job 30.4; Sal 120.4). 
4. 19.4 Cf. Nm 11.14; Job 7.15; Jon 4.3,8. 
5. 19.8 Horeb: ms conocido como Sina. Vase Ex 3.1 n. Elas va hacia el monte de Dios, donde Jehov se haba revelado a Moiss y haba establecido su pacto con Israel. Este retorno a los orgenes manifiesta su propsito de restaurar la fe de Israel en toda su pureza. 
6. 19.9 Este encuentro de Jehov con Elas tiene como escenario el monte donde el mismo Seor, varios siglos antes, haba establecido su pacto con Israel (cf. Ex! 9; 24; 33--34). Hay, sin embargo, una notable diferencia en el modo de la revelacin divina: segn Ex! 9, Jehov manifest su presencia en el huracn, el terremoto y el fuego; aqu, en cambio, esos fenmenos son las seales que preceden al silbo apacible y delicado (v. 12) en el cual se hace presente el Seor. Esta nueva manera de experimentar la presencia divina acenta el contraste entre Jehov, Dios de Israel, y Baal, que en tiempos de Elas era conocido como dios de las tormentas, del rayo y de los fenmenos meteorolgicos. Vase 1 R 18.24 n. 
7. 19.13 Se cubri el rostro con el manto: Vase Ex 3.6 nota f. 
8. 19.14 Ro 11.3; (cf. 1 R 19.10). 
9. 19.15 2 R 8.7-13. 
10. 19.16 Hijo: Cf. 2 R 9.2,14. 
11. 19.16 A Jeh... rey de Israel: Cf. 2 R 9.1-2. 
12. 19.16 Ungirs: Llama la atencin esta orden de consagrar a un profeta, ya que habitualmente solo los reyes y los sacerdotes reciban la uncin con el aceite sagrado. Vanse 1 R 1.34 n.; Sal 2.2 n.; cf. Lv 8.12. 
13. 19.18 Siete mil: Esta cantidad es un mltiplo del nmero siete, considerado el nmero perfecto. Vase Gn 4.23-24 n. 
14. 19.18 Ro 11.4. 
15. 19.18 Besaron: Cf. Os 13.2. En Ro 11.5, Pablo comenta este v. en referencia a la idea del resto o remanente fiel, es decir, de ese pequeo grupo elegido por Dios para llevar a cabo sus designios, a pesar de la infidelidad o el pecado de la mayora. Cf. Am 5.15; Is 4.2-6; 10.20; 11.11. 
16. 19.19 La cantidad de yuntas de bueyes indica que Eliseo perteneca a una familia campesina de buena posicin econmica. 
17. 19.19 Ech sobre l su manto: En el antiguo Israel, esta accin equivala a una toma de posesin y a la adquisicin de un derecho (vase Rt 3.9 n.). Este gesto es aqu una especie de investidura para el ministerio proftico, ya que Eliseo, al quedar en posesin del manto de Elas, recibi tambin el espritu y el poder que lo capacitaban para continuar la misin de su maestro. Cf. 2 R 2.13-15. 
18. 19.20 Cf. Lc 9.61. 
19. 19.21 El gesto simblico de sacrificar los bueyes y de romper el yugo, elementos con los que estaba identificada la vida campesina de Eliseo, seala la ruptura total con el pasado para el desempeo de una misin nueva. 

1 Reyes 20


Acab derrota a los sirios 

1 [1] Entonces Ben-adad, rey de Siria, reuni a todo su ejrcito. Llevaba consigo a treinta y dos reyes[2] con caballos y carros. Subi contra Samaria, le puso sitio y la atac. 2 Luego envi mensajeros a esta ciudad, a decirle a Acab, rey de Israel: 3 "As ha dicho Ben-adad: "Tu plata y tu oro son mos, y tus mujeres y tus hermosos hijos son mos"". 
4 El rey de Israel respondi: "Como t dices, rey y seor mo, yo soy tuyo, as como todo lo que tengo". 
5 Volvieron otra vez los mensajeros y le dijeron: "As dijo Ben-adad: "Yo te envi a decir: Me dars tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos. 6 Adems, maana a estas horas te enviar a mis siervos, los cuales registrarn tu casa y las casas de tus siervos; tomarn todo lo precioso que tengas y se lo llevarn"". 
7 Entonces el rey de Israel llam a todos los ancianos del pas[3] y les dijo: 
--Fijaos y ved ahora cmo este no busca sino el mal; pues me ha mandado pedir mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, y yo no se lo he negado. 
8 Todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: 
--No lo obedezcas ni hagas lo que te pide. 
9 l respondi entonces a los embajadores de Ben-adad: "Decid al rey, mi seor: "Har todo lo que mandaste la primera vez a tu siervo; pero esto no lo puedo hacer"". 
Los embajadores fueron y le dieron la respuesta. 10 Nuevamente Ben-adad le envi a decir: "Traigan los dioses sobre m el peor de los castigos, si queda polvo suficiente en Samaria para darle un puado a cada uno de los que me siguen". 
11 El rey de Israel respondi y dijo: "Decidle que no se alabe tanto el que se cie las armas, como el que las descie". 
12 Cuando l oy estas palabras, mientras beba con los reyes en las tiendas, dijo a sus siervos: "Preparaos". Y ellos se prepararon para atacar a la ciudad. 
13 Mientras, un profeta se present ante Acab, rey de Israel, y le dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Has visto esta gran multitud? Pues yo la entregar hoy en tus manos, para que conozcas que yo soy Jehov". 
14 --Por medio de quin? --respondi Acab. 
l dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Por medio de los siervos de los prncipes de las provincias". 
--Quin comenzar la batalla? --pregunt Acab. 
--T --respondi l. 
15 Acab pas revista a los siervos de los prncipes de las provincias, que eran doscientos treinta y dos. Luego pas revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que eran siete mil. 16 Hicieron una salida al medioda, mientras Ben-adad beba y se embriagaba en las tiendas, junto a los treinta y dos reyes que haban venido en su ayuda. 17 Los siervos de los prncipes de las provincias salieron en primer lugar. Ben-adad haba mandado a uno y este le trajo la siguiente noticia: "Han salido hombres de Samaria". 18 l entonces dijo: "Si han salido en son de paz, capturadlos vivos, y si han salido para pelear, tambin capturadlos vivos". 
19 Salieron, pues, de la ciudad los siervos de los prncipes de las provincias, y detrs de ellos el ejrcito. 20 Mat cada uno al que vena contra l; huyeron los sirios, seguidos por los de Israel. El rey de Siria, Ben-adad, se escap en un caballo con alguna gente de caballera. 21 Entonces sali el rey de Israel, hiri la gente de a caballo, se apoder de los carros y deshizo a los sirios causndoles grandes estragos. 22 Se present luego el profeta ante el rey de Israel y le dijo: 
--Anda, fortalcete, considera y mira lo que has de hacer, porque dentro de un ao el rey de Siria te atacar. 
23 Los siervos del rey de Siria le dijeron: 
--Sus dioses son dioses de los montes,[4] por eso nos han vencido, pero si peleamos con ellos en la llanura, de seguro los venceremos. 24 Haz, pues, as: Saca a cada uno de los reyes de su puesto, y pon capitanes en su lugar. 25 Forma otro ejrcito como el ejrcito que perdiste, caballo por caballo y carro por carro; luego pelearemos con ellos en campo raso; ya veremos si no los vencemos. 
Les prest odo el rey y as lo hizo. 26 Un ao ms tarde, Ben-adad pas revista al ejrcito de los sirios y march a Afec para pelear contra Israel. 27 Tambin pasaron revista a los hijos de Israel, y tomaron provisiones y le salieron al encuentro. Acamparon los hijos de Israel frente a ellos como dos rebauelos de cabras, mientras los sirios llenaban la tierra. 
28 Se present entonces el varn de Dios ante el rey de Israel, y le dijo: "As ha hablado Jehov: "Por cuanto los sirios han dicho: Jehov es Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregar toda esta gran multitud en tus manos, para que sepis que yo soy Jehov"". 
29 Siete das estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al sptimo da se dio la batalla. Los hijos de Israel mataron de los sirios en un solo da a cien mil hombres de a pie.[5] 30 Los dems huyeron a la ciudad de Afec, pero el muro cay sobre los veintisiete mil hombres que haban quedado. Tambin Ben-adad lleg huyendo a la ciudad y se esconda de aposento en aposento. 
31 Entonces sus siervos le dijeron: "Hemos odo que los reyes de la casa de Israel son reyes clementes. Pongmonos, pues, ropas speras encima, y sogas en nuestros cuellos,[6] y vayamos ante el rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida".[7] 
32 Se vistieron, pues, con ropas speras y se pusieron sogas al cuello. Luego se presentaron ante el rey de Israel y le dijeron: 
--Tu siervo Ben-adad dice: "Te ruego que me perdones la vida". 
--Si l vive an, mi hermano es --respondi el rey.[8] 
33 Esto lo tomaron aquellos hombres como un buen augurio, por lo que se apresuraron a tomarle la palabra y le dijeron: 
--Tu hermano Ben-adad vive. 
--Id y traedlo --dijo el rey. 
Ben-adad entonces se present ante Acab, y l lo hizo subir en un carro. 34 Ben-adad le dijo: 
--Las ciudades que mi padre tom al tuyo, yo las restituir.[9] Hazte mercados en Damasco, como mi padre los hizo en Samaria. 
--Por mi parte, yo --dijo Acab-- te dejar partir con este pacto. 
Hizo, pues, un pacto con l, y lo dej ir. 
35 Entonces un varn de los hijos de los profetas[10] dijo a su compaero, por orden de Dios: 
--Hireme ahora.[11] 
Pero el otro no quiso herirlo. 36 l le dijo: 
--Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehov, te atacar un len cuando te apartes de m. 
Y cuando se apart de l, le sali al encuentro un len y lo mat. 
37 Luego se encontr con otro hombre, y le dijo: 
--Hireme ahora. 
El hombre le dio un golpe y le hizo una herida. 38 Entonces el profeta se fue y se puso a esperar al rey en el camino. Se haba disfrazado ponindose una venda sobre los ojos. 39 Cuando el rey pasaba, el profeta le dijo en alta voz: 
--Tu siervo sali de en medio de la batalla cuando se me acerc un soldado que me trajo un hombre, y me dijo: "Guarda a este hombre, y si llega a huir, pagars con tu vida por la suya o pagars un talento de plata". 40 Y mientras tu siervo estaba ocupado en una y en otra cosa, el hombre desapareci. 
Entonces el rey de Israel le dijo: 
--Esa ser tu sentencia; t la has pronunciado. 
41 Pero l se quit de pronto la venda de los ojos, y el rey de Israel reconoci que era uno de los profetas. 42 Dijo entonces al rey: 
--As ha dicho Jehov: "Por cuanto dejaste escapar de tus manos al hombre que yo haba condenado,[12] pagars con tu vida por la suya, y con tu pueblo por el suyo".[13] 
43 El rey de Israel se fue a su casa triste y enojado, y lleg a Samaria. 
						 NOTAS:

1. 20.1-43 La parte final de este Primer libro de los Reyes contiene los relatos de tres campaas contra los arameos (caps. 20; 22), entre los cuales se inserta el episodio de la via de Nabot (cap. 21). 
2. 20.1 Estos treinta y dos reyes eran en realidad vasallos de Ben-adad (cf. v. 24), cuyos dominios solo abarcaban una ciudad y el territorio situado alrededor de ella (cf. Jos 10.3-5; 11.1-2; 12.9-24). 
3. 20.7 Los ancianos del pas formaban una institucin reconocida a lo largo de toda la historia bblica. El consejo de los ancianos estaba formado por miembros respetables de las ciudades israelitas. (Vase Ex 3.16 nota p; cf. tambin 1 S 11.3; 1 R 21.8). 
4. 20.23 Sus dioses son dioses de los montes: Los sirios o arameos, al igual que muchos otros pueblos de aquella poca, pensaban que los dioses de los pueblos tenan caractersticas vinculadas con las condiciones geogrficas del sitio donde vivan sus adoradores. De ah esta afirmacin, que asocia al Dios de Israel con la ciudad de Samaria, construida sobre un monte. Damasco, la capital de Siria, estaba edificada sobre un valle. 
5. 20.29 Cien mil hombres de a pie: Probablemente se trata de una cifra redonda para indicar un nmero muy grande de soldados. 
6. 20.31 Las ropas speras eran una seal de luto y humillacin; las sogas en el cuello simbolizaban el cautiverio. 
7. 20.31 Te salva la vida: otra posible traduccin: nos perdona. 
8. 20.32 Esta expresin afirma la igualdad entre ambos reyes; generalmente, los reyes vasallos reciban el nombre de siervos y no de hermanos. 
9. 20.34 Es difcil saber en qu circunstancias Ben-adad I infligi esta derrota a Israel y qu ciudades le arrebat. Podra pensarse en las ciudades mencionadas en 1 R 15.20, pero el padre de Acab no fue Baasa sino Omri. Vase 1 R 22.3 n. 
10. 20.35 Hijos de los profetas. En heb., la expresin hijo de... expresa a veces la pertenencia a una agrupacin. Acerca de estas agrupaciones de profetas, cf. 2 R 2.3,5,7,15; 4.38; 5.22. 
11. 20.35 Hireme ahora: El profeta da esta orden porque quiere que lo confundan con un soldado herido en el combate. Cf. v. 39. 
12. 20.42 Condenado: es decir: Condenado a morir, lit. consagrado al exterminio. Cf. Dt 7.2; 20.16; Jos 6.17; 1 S 15.3. 
13. 20.39-42 El profeta presenta un caso ficticio como si fuera real, para que el rey pronunciara una sentencia por la cual se condenara a s mismo. Vanse dos casos similares en 2 S 12.1-7; 14.2-20. 

1 Reyes 21


Acab y la via de Nabot 

1 [1] Pasadas estas cosas, aconteci que Nabot, de Jezreel, tena una via junto al palacio de Acab, rey de Samaria.[2] 2 Acab dijo a Nabot: 
--Dame tu via para un huerto de legumbres, porque est cercana a mi casa, y yo te dar por ella otra via mejor que esta; o si mejor te parece, te pagar su valor en dinero. 
3 Nabot respondi a Acab: 
--Lbreme Jehov de darte yo la heredad de mis padres![3] 
4 Acab se march a su casa triste y enojado, por lo que Nabot, de Jezreel, le haba respondido, al decirle: "No te dar la heredad de mis padres". Se acost en su cama, volvi su rostro y no comi.[4] 5 Su mujer Jezabel se le acerc y le dijo: 
--Por qu ests tan decado de espritu y no comes? 
6 l respondi: 
--Porque habl con Nabot, de Jezreel, y le dije que me vendiera su via o que, si lo prefera, le dara otra via por ella. Y l respondi: "Yo no te dar mi via". 
7 Su mujer Jezabel le dijo: 
--No eres acaso t el rey de Israel? Levntate, come y algrate; yo te dar la via de Nabot de Jezreel. 
8 Entonces escribi ella cartas en nombre de Acab, las sell con su anillo y las envi a los ancianos[5] y a los principales que vivan en la ciudad junto a Nabot. 9 Las cartas que escribi decan as: "Proclamad un ayuno[6] y sentad a Nabot delante del pueblo. 10 Poned a dos hombres perversos frente a l, que atestiguen[7] contra l y digan: "T has maldecido a Dios y al rey". Luego sacadlo y apedreadlo para que muera". 
11 Los de su ciudad, los ancianos y los principales que habitaban en ella, hicieron como Jezabel les mand, conforme a lo escrito en las cartas que ella les haba enviado. 12 Promulgaron un ayuno y pusieron a Nabot delante del pueblo. 13 Llegaron los dos hombres perversos y se sentaron frente a l. Aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo diciendo: "Nabot ha maldecido a Dios y al rey". Entonces lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y muri.[8] 14 Despus enviaron a decir a Jezabel: "Nabot ha sido apedreado y ha muerto". 
15 Cuando Jezabel oy que Nabot haba sido apedreado y muerto, dijo a Acab: "Levntate y toma posesin de la via de Nabot, de Jezreel, la que no te quiso vender, pues Nabot ya no vive, sino que ha muerto". 
16 Al escuchar Acab que Nabot haba muerto, se levant para descender a la via de Nabot, de Jezreel, y tomar posesin de ella. 17 Entonces lleg la palabra de Jehov a Elas, el tisbita,[9] diciendo: 18 "Levntate, desciende a encontrarte con Acab, rey de Israel, que est en Samaria. l est en la via de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesin de ella. 19 T le dirs: "As ha hablado Jehov: No solo has matado, sino que tambin despojas?" Y volvers a decirle: "As ha dicho Jehov: En el mismo lugar donde lamieron los perros[10] la sangre de Nabot, los perros lamern tambin tu sangre, tu misma sangre"".[11] 
20 Acab dijo a Elas: 
--Me has hallado, enemigo mo? 
--Te he encontrado --respondi l--, porque te has prestado a hacer lo malo delante de Jehov. 21 Yo voy a traer el mal sobre ti, barrer tu posteridad y destruir hasta el ltimo hombre de la casa de Acab, tanto al siervo como al libre en Israel.[12] 22 Pondr tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat y como la casa de Baasa hijo de Ahas, por la rebelin con que provocaste mi ira y por haber hecho pecar a Israel. 23 De Jezabel tambin ha hablado Jehov, diciendo: "Los perros[13] se comern a Jezabel en el muro de Jezreel".[14] 24 Al que de la familia de Acab muera en la ciudad, los perros lo comern, y al que muera en el campo, se lo comern las aves del cielo. 
25 (A la verdad, ninguno fue como Acab, quien se prest a hacer lo malo ante los ojos de Jehov porque Jezabel, su mujer, lo incitaba. 26 Se comport de manera abominable, yendo tras los dolos,[15] conforme a todo lo que hicieron los amorreos,[16] a los cuales expuls Jehov ante los hijos de Israel.) 
27 Sucedi que cuando Acab oy estas palabras, rasg sus vestidos, ci su carne con ropas speras, ayun, durmi sobre las ropas speras y anduvo humillado. 28 Lleg entonces la palabra de Jehov a Elas, el tisbita, diciendo: 29 "No has visto cmo Acab se ha humillado delante de m? Pues por haberse humillado delante de m, no traer el mal mientras l viva; en tiempos de su hijo traer el mal sobre su casa". 
						 NOTAS:

1. 21.1-29 Este cap. contina los relatos de 1 R 17--19. A su tolerancia de la idolatra, el rey Acab aade ahora un grave pecado de injusticia, que ser condenado severamente por el profeta Elas. 
2. 21.1 Acab resida en Samaria, la capital del reino, pero tambin tena una residencia de verano en Jezreel. Cf. 1 R 18.45. 
3. 21.3 De acuerdo con las leyes hebreas, los terrenos no deban venderse, porque eran patrimonio familiar. Cf. Nm 27.7-11; 36.1-12; Dt 19.14; Rt 4.1-11; Jer 32.6-9. 
4. 21.4 Este malhumor se debe a que el rey saba que la legislacin y las costumbres ancestrales de Israel estaban a favor de Nabot. Pero su esposa, que no tena escrpulos y no reconoca ninguna ley, lo hace actuar como un dspota que se atribuye un poder absoluto sobre la persona y las propiedades de sus sbditos. Cf. v. 5-7. 
5. 21.8 Ancianos: Vase 1 R 20.7 n. 
6. 21.9 La convocatoria a un ayuno era una prctica corriente en tiempos de calamidad e infortunio (cf. Jl 1.14; 2.15). El texto no dice qu pretexto busc Jezabel para justificar esta orden. 
7. 21.10 Dos hombres perversos... que atestiguen: Cf. Dt 17.5-6; 19.15. 
8. 21.13 Cf. Ex 22.28; Lv 24.10-16. 
9. 21.17 Tisbita: Vase 1 R 17.1 nota c. 
10. 21.19 Los perros, en la antiguedad, eran animales vagabundos, que se alimentaban con desperdicios y cadveres, y por eso la Biblia los considera impuros. Era un grave insulto llamar "perro" a un ser humano, y no haba peor manera de condenar a una persona que anunciarle que sera comida por los perros. 
11. 21.19 Esta maldicin se cumpli en 1 R 22.38. Cf. 2 R 9.25-26. 
12. 21.21 Cf. 2 R 10.1-17. 
13. 21.23 Perros: Vase 1 R 21.19 nota j. 
14. 21.23 2 R 9.36. 
15. 21.26 dolos lit. suciedades o inmundicias, expresin injuriosa para referirse a los dioses paganos. 
16. 21.26 Amorreos: El AT utiliza a veces este trmino para designar a todos los que habitaban en Canan antes de la llegada de los israelitas. Vase Dt 1.7 nota i. 

1 Reyes 22


Micaas profetiza la derrota de Acab 



(2 Cr 18.1-34)

1 [1] Tres aos pasaron sin guerra entre los sirios e Israel. 2 Aconteci al tercer ao, que Josafat, rey de Jud, descendi a visitar al rey de Israel.[2] 3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: 
--No sabis que Ramot de Galaad[3] es nuestra y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de manos del rey de Siria? 
4 Luego pregunt a Josafat: 
--Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? 
--Yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo[4] y mis caballos como tus caballos --respondi Josafat al rey de Israel. 
5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: 
--Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehov. 
6 Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, unos cuatrocientos[5] hombres, a los cuales dijo: 
--Debo ir a la guerra contra Ramot de Galaad o debo renunciar a ella? 
--Sube, porque Jehov la entregar en manos del rey --le respondieron ellos. 
7 Dijo Josafat: 
--Hay aqu algn otro profeta de Jehov por medio del cual podamos consultar? 
8 El rey de Israel respondi a Josafat: 
--An hay un varn por el cual podramos consultar a Jehov, Micaas hijo de Imla, pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino solamente el mal. 
--No hable el rey as --dijo Josafat. 
9 Entonces el rey de Israel llam a un oficial[6] y le orden: "Trae pronto a Micaas hijo de Imla". 
10 El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su silla, vestidos con sus ropas reales,[7] en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, mientras todos los profetas profetizaban delante de ellos. 11 Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho unos cuernos[8] de hierro y gritaba: "As ha dicho Jehov: Con estos cornears a los sirios hasta acabarlos!" 
12 Todos los profetas profetizaban de la misma manera y decan: "Sube a Ramot de Galaad y sers prosperado, porque Jehov la entregar en manos del rey". 
13 El mensajero que haba ido a llamar a Micaas le dijo: 
--Mira que las palabras de los profetas a una sola voz anuncian al rey cosas buenas; que tu palabra sea ahora como la palabra de alguno de ellos y anuncia t tambin buen xito. 
14 Micaas respondi: 
--Vive Jehov, que lo que Jehov me hable, eso dir! 
15 Lleg, pues, ante el rey, y el rey le dijo: 
--Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad o renunciaremos a ella? 
l le respondi: 
--Sube y sers prosperado: Jehov la entregar en manos del rey. 
16 El rey le dijo: 
--Hasta cuntas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en nombre de Jehov? 
17 Entonces l dijo: 
--He visto a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor.[9] Jehov ha dicho: "Estos no tienen seor. Que cada cual vuelva a su casa en paz". 
18 El rey de Israel dijo a Josafat: 
--No te lo haba dicho yo? Ninguna cosa buena profetizar l acerca de m, sino solamente el mal. 
19 Entonces l dijo: 
--Oye, pues, la palabra de Jehov: "Yo vi a Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba junto a l, a su derecha y a su izquierda.[10] 20 Y Jehov dijo: Quin inducir a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Uno deca de una manera y el otro deca de otra. 21 Entonces se adelant un espritu, se puso delante de Jehov y le dijo: Yo lo inducir. Jehov le pregunt: De qu manera? 22 l dijo: Saldr y ser un espritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Jehov le dijo: T conseguirs inducirlo; ve, pues, y hazlo as. 23 Ahora Jehov ha puesto un espritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y ha decretado el mal en contra tuya". 
24 Entonces se acerc Sedequas hijo de Quenaana y golpe a Micaas en la mejilla diciendo: 
--Por dnde se me fue el espritu de Jehov para hablarte a ti? 
25 Micaas respondi: 
--T mismo lo vers el da en que te vayas metiendo de aposento en aposento para esconderte. 
26 Entonces el rey de Israel dijo: 
--Toma a Micaas y llvalo ante Amn, gobernador de la ciudad, y ante Jos, hijo del rey. 27 T les dirs: "As ha dicho el rey: Echad a este en la crcel y mantenedlo con pan de angustia y con agua de afliccin, hasta que yo vuelva en paz ". 
28 Micaas respondi: 
--Si logras volver en paz, Jehov no ha hablado por mi boca.[11] 
Y a continuacin dijo: "Od, pueblos todos". 
29 Subi, pues, el rey de Israel, junto con Josafat, rey de Jud, a Ramot de Galaad. 30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me disfrazar y entrar en la batalla. T ponte tus vestidos".[12] 
El rey de Israel se disfraz y entr en la batalla. 31 Pero el rey de Siria haba mandado a los treinta y dos capitanes de sus carros, diciendo: "No peleis ni con grande ni con chico, sino solo contra el rey de Israel". 32 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Ciertamente este es el rey de Israel". Y se volvieron contra l para atacarlo; pero el rey Josafat grit. 33 Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de l. 34 Pero un hombre dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo l a su cochero: "Da la vuelta y scame del campo, pues estoy herido". 
35 Aquel da haba arreciado la batalla y el rey tuvo que ser sostenido en su carro frente a los sirios. A la cada de la tarde muri, y la sangre de la herida corra por el fondo del carro. 36 A la puesta del sol corri un pregn por el campamento que deca: "Cada uno a su ciudad y cada cual a su tierra! 37 El rey ha muerto!" 
Entonces el rey fue trado a Samaria y lo sepultaron all. 38 Lavaron el carro en el estanque de Samaria y los perros laman su sangre (tambin las rameras se lavaban all), conforme a la palabra que Jehov haba dicho.[13] 
39 El resto de los hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil[14] que construy y todas las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?[15] 40 Acab durmi con sus padres y rein en su lugar su hijo Ocozas. 

6. REINADOS DE JOSAFAT (JUD) Y OCOZAS (ISRAEL) (22.41-53)



Reinado de Josafat



(2 Cr 20.31-37)

41 Josafat hijo de Asa comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Acab, rey de Israel. 42 Tena Josafat treinta y cinco aos de edad cuando comenz a reinar y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi. 
43 Sigui en todo el camino de Asa, su padre, sin desviarse de l, e hizo lo recto ante los ojos de Jehov. Con todo, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en ellos. 44 Josafat vivi en paz con el rey de Israel. 45 Los dems hechos de Josafat, sus hazaas y las guerras que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 46 Barri tambin de la tierra los restos de los sodomitas que haban quedado en tiempos de su padre Asa. 47 Entonces no haba rey en Edom, sino un gobernador en lugar de rey. 
48 Josafat haba hecho naves de Tarsis, las que deban dirigirse a Ofir por oro; pero no fueron, porque se rompieron en Ezin-geber. 49 Entonces Ocozas hijo de Acab dijo a Josafat: "Vayan mis siervos con los tuyos en las naves". Pero Josafat no quiso. 
50 Josafat durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. En su lugar rein su hijo Joram. 

Reinado de Ocozas de Israel

51 Ocozas hijo de Acab comenz a reinar sobre Israel en Samaria, el ao diecisiete de Josafat, rey de Jud. Rein dos aos sobre Israel. 52 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov, sigui el camino de su padre y el camino de su madre, y el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, 53 porque sirvi a Baal y lo ador, y provoc la ira de Jehov, Dios de Israel, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre. 
						 NOTAS:

1. 22.1-40 Este cap. presenta un claro contraste entre la manera verdadera y la manera falsa de ejercer la misin proftica (cf. Jer 23.9-32; 28). Vase 1 R 20.1-43 n. 
2. 22.2 En los v. siguientes se repite con frecuencia la expresin rey de Israel, sin mencionar el nombre; el contexto indica claramente que se trata del rey Acab. 
3. 22.3 Ramot de Galaad: localidad de la Transjordania, al norte del ro Jaboc (vase Dt 2.36-37 nota u). Esta ciudad, que formaba parte del reino de Salomn (1 R 4.13), fue conquistada por el rey arameo Ben-adad II, y este no la haba devuelto despus de su derrota en la batalla de Afec (1 R 20.34). Vase ndice de mapas. 
4. 22.1-4 El acercamiento entre los reinos de Jud e Israel fue favorecido por el matrimonio de Joram, hijo de Josafat, con una descendiente del rey Acab. Este matrimonio, a su vez, pudo haber servido para ratificar una alianza poltica (cf. 2 R 8.18,26). Vase tambin 1 R 11.1 n. 
5. 22.6 Estos profetas, aunque eran considerados profetas de Jehov (cf. v. 7), estaban bajo la autoridad del rey de Israel y esto los predispona al soborno. El nmero cuatrocientos recuerda a los profetas ya mencionados en 1 R 18.19. 
6. 22.9 Oficial: lit. eunuco. 
7. 22.10 Vestidos con sus ropas reales: otra posible traduccin: Tenan puesta su armadura. 
8. 22.11 Los cuernos eran, en el Antiguo Oriente, smbolo de fuerza e invencibilidad. Vase Ex 27.2 n. 
9. 22.17 Nm 27.17; Mt 9.36; Mc 6.34. 
10. 22.19 Is 6.1. 
11. 22.28 Y a continuacin dijo: Od, pueblos todos. Esta frase es probablemente una glosa inspirada en Miq 1.2 y puesta aqu por un copista que consider que Miqueas de Moreset y el Micaas mencionado en este pasaje eran el mismo profeta. 
12. 22.30 Tus vestidos: otra posible traduccin, segn la versin griega (LXX): mis vestidos. 
13. 22.38 1 R 21.19. 
14. 22.39 Casa de marfil: Las excavaciones arqueolgicas realizadas en Samaria han desenterrado numerosas placas de marfil, finamente labradas, con las que se recubran paredes y muebles de la poca. 
15. 22.39 El libro de las crnicas de los reyes de Israel: Vase 1 R 14.19 n. 

2 Reyes 1


1. EL PROFETA ELAS Y EL REY OCOZAS (1.1-18)



Muerte de Ocozas

1 Despus de la muerte de Acab,[1] se rebel Moab contra Israel. 
2 Ocozas[2] se cay por la ventana de una sala de la casa que tena en Samaria y qued lastimado. Entonces envi unos mensajeros a los que dijo: "Id y consultad a Baal-zebub, dios de Ecrn,[3] si he de sanar de estas mis heridas". 3 Pero el ngel de Jehov[4] le habl a Elas, el tisbita,[5] diciendo: "Levntate y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria y diles: "Acaso no hay Dios en Israel para que vayis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn?" 4 Por tanto, as ha dicho Jehov: "Del lecho en que ests no te levantars, sino que ciertamente morirs"". 
Y Elas se fue. 
5 Cuando los mensajeros regresaron, el rey les dijo: 
--Por qu habis regresado? 
6 Ellos le respondieron: 
--Encontramos a un hombre que nos dijo: "Id y regresad ante el rey que os envi, y decidle: As ha dicho Jehov: Acaso no hay Dios en Israel, que t envas a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn? Por tanto, del lecho en que ests no te levantars; de cierto morirs ". 
7 Entonces el rey les pregunt: 
--Cmo era el hombre que encontrasteis y os dijo tales palabras? 
8 --Uno que tena un vestido de pelo y un cinturn de cuero[6] ceido a su cintura --respondieron ellos. 
--Es Elas, el tisbita! --exclam el rey--, 9 y enseguida envi tras l a un capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres. Cuando l subi adonde estaba Elas, este se encontraba sentado en la cumbre del monte. Y el capitn le dijo: 
--Hombre de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 
10 Elas respondi al capitn de cincuenta: 
--Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma con tus cincuenta hombres. 
Y descendi fuego del cielo que lo consumi a l y a sus cincuenta hombres. 
11 Volvi el rey a enviar tras l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres, el cual le dijo: 
--Hombre de Dios, el rey ha dicho as: "Desciende pronto". 
12 Elas le respondi: 
--Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma con tus cincuenta hombres. 
Y descendi fuego del cielo que lo consumi a l y a sus cincuenta hombres. 
13 Volvi a enviar al tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres. Subi aquel tercer capitn de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elas y le rog: 
--Hombre de Dios, te ruego que mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos alcancen algn valor a tus ojos. 14 Ya ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta hombres; que ahora tenga algn valor mi vida a tus ojos! 
15 Entonces el ngel de Jehov dijo a Elas: "Desciende con l; no le tengas miedo". 
Elas se levant, descendi con l ante el rey, 16 y le dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn, como si no hubiera Dios en Israel cuya palabra consultar, no te levantars del lecho en que ests, sino que de cierto morirs". 
17 Y muri conforme a la palabra de Jehov que haba dicho Elas. Rein en su lugar Joram, en el segundo ao de Joram hijo de Josafat, rey de Jud, porque Ocozas no tena hijos. 
18 Los dems hechos de Ocozas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 
						 NOTAS:

1. 1.1 La muerte de Acab: Cf. 1 R 22.34-37. 
2. 1.2 Ocozas: Cf. 1 R 22.51-53. 
3. 1.2 Baal-zebub, nombre que significa seor de las moscas, es una deformacin despectiva de Baal-zebul, Baal el prncipe. Esta antigua divinidad cananea era venerada particularmente en Ecrn, una de las cinco grandes ciudades filisteas (vanse 1 S 6.17 n. e ndice de mapas). En el NT se da el nombre de Beelzeb al jefe de los demonios (Mc 3.22; Lc 11.15,18; cf. Mt 10.25). 
4. 1.3 El ngel de Jehov: Vanse Gn 16.7 nota c; Ex 3.2 n. 
5. 1.3 Elas, el tisbita: Vase 1 R 17.1 nota b|r y |ic. 
6. 1.8 Cinturn de cuero: Mt 3.4; Mc 1.6; cf. Zac 13.4. 

2 Reyes 2


2. EL PROFETA ELISEO SUCEDE A ELAS (2.1-25)



Eliseo sucede a Elas 

1 [1] Aconteci que cuando Jehov iba a alzar a Elas en un torbellino al cielo, Elas vena con Eliseo de Gilgal.[2] 2 Y Elas dijo a Eliseo: 
--Qudate ahora aqu,[3] porque Jehov me ha enviado a Bet-el.[4] 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! --le dijo Eliseo. 
Descendieron, pues, a Bet-el. 3 Salieron al encuentro de Eliseo los hijos de los profetas[5] que estaban en Bet-el[6] y le dijeron: 
--Sabes que Jehov va a arrebatarte hoy a tu seor? 
--S, lo s; pero callad --respondi l. 
4 Elas le volvi a decir: 
--Eliseo, qudate aqu ahora, porque Jehov me ha enviado a Jeric. 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! --le respondi Eliseo. 
Siguieron, pues, a Jeric. 5 Se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jeric, y le dijeron: 
--Sabes que Jehov va a arrebatarte hoy a tu seor? 
--S, lo s; pero callad --respondi l. 
6 Luego Elas le dijo: 
--Te ruego que te quedes aqu, porque Jehov me ha enviado al Jordn. 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! --le respondi Eliseo. 
Y se fueron los dos. 7 Pero llegaron cincuenta hombres de los hijos de los profetas y se pararon enfrente, a lo lejos, mientras ellos dos se detenan junto al Jordn. 8 Tom entonces Elas su manto, lo dobl y golpe las aguas, las que se apartaron a uno y a otro lado, y ambos pasaron por lo seco.[7] 9 En cuanto pasaron, Elas dijo a Eliseo: 
--Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea arrebatado de tu lado. 
Eliseo dijo: 
--Te ruego que me dejes una doble porcin de tu espritu.[8] 
10 --Cosa difcil has pedido --le respondi Elas--. Si me ves cuando sea separado de ti, te ser concedido; pero si no, no. 
11 Aconteci que mientras ellos iban caminando y hablando, un carro de fuego, con caballos de fuego, los apart a los dos, y Elas subi al cielo en un torbellino.[9] 12 Al ver esto, Eliseo clam: "Padre mo, padre mo![10] Carro de Israel y su caballera!"[11] 
Y nunca ms lo vio. 
Entonces Eliseo tom sus vestidos y los rasg en dos partes. 13 Alz luego el manto[12] que se le haba cado a Elas, regres y se par a la orilla del Jordn. 14 Despus tom el manto que se le haba cado a Elas, golpe las aguas, y dijo: "Dnde est Jehov, el Dios de Elas?" 
Apenas hubo golpeado las aguas del mismo modo que Elas, estas se apartaron a uno y a otro lado, y Eliseo pas. 15 Al verlo, los hijos de los profetas que estaban al otro lado en Jeric dijeron: "El espritu de Elas repos sobre Eliseo". 
Fueron enseguida a recibirlo, se postraron delante de l 16 y dijeron: 
--Aqu hay entre tus siervos cincuenta hombres fuertes. Deja que vayan y busquen a tu seor ahora; quiz lo ha levantado el espritu de Jehov y lo ha arrojado en algn monte o en algn valle. 
--No enviis a nadie --les dijo l. 
17 Pero ellos lo importunaron tanto que avergonzndose dijo: 
--Enviadlos. 
Entonces enviaron ellos a los cincuenta hombres, quienes lo buscaron durante tres das, pero no lo hallaron. 18 Cuando volvieron junto a Eliseo, que se haba quedado en Jeric, l les dijo: 
--No os dije yo que no fuerais? 
19 [13] Los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: 
--Mira, el lugar en donde est colocada esta ciudad es bueno, como mi seor ve; pero las aguas son malas y la tierra es estril. 
20 --Traedme una vasija nueva y poned en ella sal[14] --dijo l. 
Cuando se la trajeron, 21 Eliseo fue hacia los manantiales de las aguas, ech dentro la sal y dijo: 
--As ha dicho Jehov: "Yo san estas aguas, ya no habr en ellas muerte ni enfermedad". 
22 Y fueron saneadas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que pronunci Eliseo. 
23 Despus Eliseo sali de all hacia Bet-el. Suba por el camino,[15] cuando unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de l, diciendo: "Sube, calvo! Sube, calvo!" 
24 Mir l hacia atrs, los vio y los maldijo en nombre de Jehov. Salieron dos osos del monte y despedazaron a cuarenta y dos de esos muchachos.[16] 25 De all se fue al monte Carmelo, y de all regres a Samaria.[17] 
						 NOTAS:

1. 2.1-25 Con el relato de la "ascensin" de Elas concluye el ciclo de este gran profeta y empieza el de su discpulo Eliseo. Adems de numerosos milagros, el ciclo de Eliseo narra algunos episodios guerreros (2 R 3.1-27; 6.24--7.20) y varias actuaciones del profeta fuera de las fronteras de su pas (8.7-15; 13.14-21; cf. 5.1-23). 
2. 2.1 Gilgal: Este nombre se refiere habitualmente al santuario ubicado entre Jeric y el ro Jordn (vase Jos 4.19 nota f). Pero el contexto (v. 2) sugiere que aqu se trata de un sitio del mismo nombre ms cercano a Betel. 
3. 2.2 Qudate ahora aqu: Esta orden, repetida dos veces (v. 4,6), hace pensar que Elas prevea lo que iba a suceder (cf. v. 11). La triple repeticin de la orden introduce en el relato una nota de suspenso y de misterio. 
4. 2.2 El santuario de Bet-el exista desde la poca de los patriarcas (Gn 12.8; 28.10-22; 35.1-15) y luego fue convertido por Jeroboam I en templo nacional, rival de Jerusaln (1 R 12.28-33; Am 7.13). 
5. 2.3 Los hijos de los profetas: (vase 1 R 20.35 nota j). Al parecer, los grupos de profetas extticos que existan en Israel desde tiempos antiguos (1 S 10.10; 19.20) no deben identificarse sin ms con los llamados hijos de los profetas, ya que estos practicaban una forma de vida ms organizada: a veces vivan en comunidad (2 R 6.1), tenan comidas en comn (4.38-41) y eran dirigidos por un jefe a quien llamaban padre (2.12; 6.21; 13.14). Adems, estos relatos no los muestran en estado de trance colectivo, como suceda con los profetas extticos. 
6. 2.3 La importancia del santuario de Bet-el permite suponer que all haba una comunidad de profetas relativamente numerosa. 
7. 2.8 Esta escena recuerda el paso de los israelitas por el Mar Rojo (Ex 14.16,21-22) y el ro Jordn (Jos 3.13-17). 
8. 2.9 Al hacer esta peticin, Eliseo expresaba su deseo de ser el heredero espiritual de Elas, ya que una doble porcin era la parte reservada al hijo mayor o primognito (cf. Dt 21.17). 
9. 2.11 El carro de fuego y los caballos de fuego simbolizan el invencible poder de Jehov (cf. 2 R 6.17; Sal 68.17). El torbellino y la tormenta acompaan las manifestaciones de Dios (vase 1 R 8.11 n.; cf. Ez 1.4; Nah 1.3). 
10. 2.12 Padre mo, padre mo!: Eliseo lanza un grito de dolor ante la partida definitiva de su maestro. 
11. 2.12 Carro de Israel y su caballera!: otra posible traduccin: para Israel como un poderoso ejrcito. La exclamacin da a entender que el pueblo tena en el profeta una fuerza comparable a la de un ejrcito. La misma expresin se vuelve a encontrar en labios de Jos, rey de Israel (2 R 13.14). 
12. 2.13 El manto de Elas, recogido por Eliseo, era el signo de la presencia del espritu de Jehov en l (cf. v. 15). 
13. 2.19-25 El ciclo de Eliseo, a diferencia del de Elas, relata una extensa serie de milagros: el saneamiento del manantial (2 R 2.19-22), el castigo de los burlones (2.23-24), la multiplicacin del aceite (4.1-7), el milagro de la comida (4.38-41), la multiplicacin del pan (4.42-44), la recuperacin del hacha (6.1-7) y la resurreccin de un muerto en la tumba del profeta (13.20-21). Junto a estos relatos muy simples, se encuentran otros literariamente ms detallados: el nacimiento y la curacin del hijo de la sunamita (4.8-37) y la curacin de Naamn (5.1-27). 
14. 2.20 En el antiguo Israel se atribua fuerza purificadora a la sal. De ah que se utilizara en algunos sacrificios (Lv 2.13; Ez 43.24; cf. Mc 9.49-50). 
15. 2.23 Suba por el camino: Para ir de Jeric a Betel haba que subir desde 250 m bajo el nivel del mar hasta 880 sobre el nivel del mar. Cf. Lc 10.30. 
16. 2.24 En la simbologa bblica, el nmero cuarenta y dos suele estar relacionado con algo destructivo (cf. 2 R 10.14; Ap 11.2; 13.5). 
17. 2.25 Monte Carmelo: Vanse 1 R 18.19 n.; Am 1.2 nota j. Samaria: Vase 1 R 14.17 n. Vase tambin el ndice de mapas. 

2 Reyes 3


Mapa - Elas y Eliseo



3. ACTIVIDADES DE ELISEO (3.1--8.15)



Reinado de Joram de Israel

1 Joram hijo de Acab comenz a reinar en Samaria sobre Israel en el ao dieciocho de Josafat, rey de Jud. Rein doce aos. 2 Pero hizo lo malo a los ojos de Jehov, aunque no como su padre y su madre, pues quit las estatuas de Baal[1] que su padre haba hecho. 3 No obstante, se entreg a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, y no se apart de ellos. 

Eliseo predice la victoria sobre Moab

4 Mesa, rey de Moab,[2] era propietario de ganados[3] y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana. 5 Pero cuando Acab muri, el rey de Moab[4] se rebel contra el rey de Israel.[5] 6 Sali entonces de Samaria el rey Joram y pas revista a todo Israel. 7 Fue y envi a decir a Josafat, rey de Jud: "El rey de Moab se ha rebelado contra m: quieres venir conmigo a la guerra contra Moab?" 
El rey de Jud respondi: "Ir, porque yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos".[6] 8 Y aadi: "Por qu camino iremos?" 
Joram respondi: "Por el camino del desierto de Edom".[7] 
9 Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Jud y el rey de Edom. Como tuvieron que dar un rodeo por el desierto, a los siete das de camino les falt agua para el ejrcito y para las bestias que los seguan. 10 Entonces el rey de Israel dijo: 
--Ah! Jehov ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 
11 Pero Josafat dijo: 
--Acaso no hay aqu profeta de Jehov para que consultemos a Jehov por medio de l?[8] 
Uno de los siervos del rey de Israel dijo: 
--Aqu est Eliseo hijo de Safat, que serva a Elas. 
12 --Este tendr palabra de Jehov --afirm Josafat. 
El rey de Israel, Josafat y el rey de Edom descendieron hacia donde l estaba. 13 Pero Eliseo dijo al rey de Israel: 
--Qu tengo yo que ver contigo?[9] Vete a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre! 
El rey de Israel le respondi: 
--No, porque Jehov ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 
14 Eliseo dijo: 
--Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy!, que si no sintiera respeto por Josafat, rey de Jud, no te mirara a ti ni te vera. 15 Pero ahora traedme un msico.[10] 
Mientras el msico tocaba, la mano de Jehov se pos sobre Eliseo,[11] 16 quien dijo: "As ha dicho Jehov: "Haced en este valle muchos estanques". 17 Porque as dice Jehov: "No veris viento, ni veris lluvia, pero este valle se llenar de agua y beberis vosotros, vuestras bestias y vuestros ganados". 18 Y como esto es poca cosa a los ojos de Jehov, l entregar tambin a los moabitas en vuestras manos. 19 Destruiris toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, talaris todo buen rbol,[12] cegaris todas las fuentes de aguas y destruiris con piedras toda tierra frtil". 
20 Aconteci, pues, que a la maana, cuando se ofrece el sacrificio, de la parte de Edom vinieron las aguas[13] y la tierra se inund. 21 Al enterarse todos los de Moab que los reyes suban a pelear contra ellos, se juntaron desde los que apenas podan ceir armadura en adelante, y se pusieron en la frontera. 22 Cuando se levantaron por la maana y brill el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre 23 y dijeron: "Esto es sangre derramada a espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro y cada uno ha dado muerte a su compaero. Conque al botn, Moab!" 
24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron ante ellos. Entonces los persiguieron, mataron a los de Moab, 25 asolaron las ciudades y en todas las tierras frtiles ech cada uno su piedra y las llenaron. Cegaron tambin todas las fuentes de las aguas y derribaron todos los buenos rboles. Slo qued en pie la ciudad de Kir-hareset, pero los honderos la rodearon y la destruyeron. 
26 Cuando el rey de Moab vio que lo vencan en la batalla, tom consigo setecientos hombres que manejaban espada para atacar al rey de Edom; pero no pudieron hacerlo. 27 Entonces tom a su primognito,[14] que haba de reinar en su lugar, y lo sacrific en holocausto[15] sobre el muro.[16] Esto provoc tan gran enojo contra Israel, que se alejaron de all y regresaron a su tierra. 
						 NOTAS:

1. 3.2 Las estatuas de Baal: Cf. 1 R 16.31-32. Segn parece, Joram advirti el disgusto de muchos de sus sbditos por las concesiones hechas al culto de Baal. Sin embargo, una reforma a fondo era impensable mientras la reina madre, Jezabel, hiciera valer su influencia (vase 1 R 16.31 nota i). 
2. 3.4 Mesa, rey de Moab, es clebre por una inscripcin grabada en piedra, conocida como "estela del rey Mesa", encontrada el siglo pasado en Transjordania; actualmente est en el Museo del Louvre. En esa inscripcin, Masa relata cmo su reino estuvo sometido a Omri y a su dinasta y cmo logr liberarse de la opresin. La estela arroja mucha luz sobre las tensiones existentes en aquella poca entre el reino de Israel y el de Moab. 
3. 3.4 Era propietario de ganados heb. noqued: (Vase Am 1.1 nota a.) 
4. 3.5 Moab: regin y reino al oriente del Mar Muerto, entre Edom, al sur, y Amn, al norte; vase ndice de mapas. Los moabitas tuvieron numerosos contactos con los reinos de Israel y de Jud, hasta la destruccin de Jerusaln (587 a.C.). A partir de entonces, retornaron a una forma de vida seminmada y estuvieron sometidos a los persas, a los nabateos (vase 2 Co 11.32-33 n.) y a los romanos. Vase Gn 19.37. 
5. 3.5 Segn la "estela de Mesa" (vase v. 4 nota b), la opresin de Moab habra durado cuarenta aos, durante los reinados de Omri y de Acab. Pero el nmero cuarenta, como en diversos pasajes de la Biblia, es una cifra redonda y no necesariamente una indicacin cronolgica precisa (vase Gn 7.12 n.). 
6. 3.7 Cf. 1 R 22.4, donde Josafat da esta misma respuesta al rey Acab. 
7. 3.8 Los aliados no invadieron a Moab a travs del Jordn, sino que dieron un largo rodeo por el sur del Mar Muerto. As evitaban el choque con varias plazas fuertes moabitas y tomaban al enemigo por sorpresa. 
8. 3.11 No hay... por medio de l?: El rey de Jud haba preguntado lo mismo antes de emprender la campaa contra los arameos (1 R 22.5). Vase tambin 2 R 19.2 n. 
9. 3.13 Qu tengo yo que ver contigo?: traduccin de un modismo hebreo que se utilizaba en el lenguaje corriente para rechazar una intervencin considerada inoportuna (1 R 17.18). La misma expresin ha sido traducida de distintas maneras en Jue 11.12; 2 S 16.10; 19.22. Cf. tambin Mt 8.29; Jn 2.4. 
10. 3.15 Los profetas recurran a veces a la msica para recibir la inspiracin divina (1 S 10.5). 
11. 3.15 La mano de Jehov se pos sobre Eliseo: otra posible traduccin: Jehov se posesion de Eliseo (vase Ez 1.1-3 nota f). 
12. 3.19 Cf. Dt 20.19-20, donde se prohbe expresamente cortar los rboles del campo, es decir los rboles frutales, en territorio enemigo. 
13. 3.20 De Edom vinieron las aguas: a causa de un violento aguacero, como los que suelen caer en aquella regin. 
14. 3.27 Con la inmolacin de su hijo primognito, el rey pretenda aplacar la ira de Quemos, el dios de Moab, "que estaba enojado con su tierra" (segn Inscripcin de Mesa, lnea 5). Cf. Jer 48.7,13,46. 
15. 3.27 Aunque este rito pagano estaba severamente prohibido por la ley de Moiss (Lv 18.21; 20.2), era practicado ocasionalmente en Israel (2 R 16.3). 
16. 3.27 El sacrificio fue ofrecido sobre el muro, a la vista de las tropas enemigas que sitiaban la ciudad, con la manifiesta intencin de sembrar el pnico en medio de ellas. 

2 Reyes 4


El aceite de la viuda

1 Una de las mujeres de los hijos de los profetas clam a Eliseo diciendo: 
--Tu siervo, mi marido, ha muerto, y t sabes que tu siervo era temeroso de Jehov. Pero el acreedor ha venido para llevarse a dos hijos mos como siervos. 
2 Eliseo le dijo: 
--Qu puedo yo hacer por ti? Dime qu tienes en tu casa. 
Ella respondi: 
--Tu sierva no tiene ninguna cosa en la casa, sino una vasija de aceite. 
3 l le dijo: 
--Ve y pdeles vasijas prestadas a todos tus vecinos, vasijas vacas, todas las que puedas conseguir. 4 Luego entra y encirrate junto a tus hijos. Ve llenando todas las vasijas y poniendo aparte las que estn llenas. 
5 Se fue la mujer y se encerr con sus hijos. Ellos le traan las vasijas y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a uno de sus hijos: 
--Treme otras vasijas. 
--No hay ms vasijas --respondi l. 
Entonces ces el aceite. 7 Ella fue a contrselo al hombre de Dios, el cual dijo: 
--Ve, vende el aceite y paga a tus acreedores; t y tus hijos vivid de lo que quede.[1] 

Eliseo y la sunamita

8 Aconteci tambin que un da pasaba Eliseo por Sunem,[2] y una mujer importante que all viva le invit insistentemente a que se quedara a comer. Cuando l pasaba por all, vena a la casa de ella a comer. 9 Entonces la mujer dijo a su marido: 
--Mira, yo s que este que siempre pasa por nuestra casa es un santo hombre de Dios. 10 Te ruego que hagamos un pequeo aposento de paredes, pongamos all una cama, una mesa, una silla y un candelabro, para que cuando l venga a visitarnos, se quede en l. 
11 Aconteci que un da vino l por all, se qued en aquel aposento y all durmi. 12 Entonces dijo a Giezi, su criado: 
--Llama a esta sunamita. 
El criado la llam, y cuando ella se present ante l, 13 Eliseo dijo a Giezi: 
--Dile: "Ciertamente te has mostrado solcita hacia nosotros con todo este esmero; qu quieres que haga por ti? Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejrcito?" 
--Yo habito en medio de mi pueblo --respondi ella. 
14 --Qu, pues, haremos por ella? --dijo l. 
Y Giezi respondi: 
--Ella no tiene hijos y su marido es viejo. 
15 --Llmala --dijo Eliseo. 
l la llam y ella se par en la puerta. 16 Entonces Eliseo le dijo: 
--El ao que viene, por este tiempo, sostendrs un hijo en tus brazos. 
Ella dijo: 
--No, seor mo, varn de Dios, no te burles de tu sierva. 
17 Al ao siguiente, la mujer concibi y dio a luz un hijo,[3] en el tiempo que Eliseo le haba dicho. 
18 Y el nio creci. Pero un da en que vino a ver a su padre, que estaba con los segadores, 19 comenz a gritarle: 
--Ay, mi cabeza, mi cabeza! 
--Llvalo a su madre --dijo el padre a un criado. 
20 Este lo tom y lo llev a su madre, la cual lo tuvo sentado sobre sus rodillas hasta el medioda, cuando muri. 21 Subi ella entonces, lo puso sobre la cama del hombre de Dios y, cerrando la puerta, sali. 22 Luego llam a su marido y le dijo: 
--Te ruego que enves conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo a ver al varn de Dios y regrese enseguida. 
23 --Para qu vas a verlo hoy? No es luna nueva ni da de reposo --dijo l. 
--Qudate tranquilo --respondi ella. 
24 Despus hizo ensillar el asna, y dijo al criado: 
--Gua y adelante. No hagas que me detenga en el camino, sino cuando yo te lo diga. 
25 Parti, pues, y lleg al monte Carmelo,[4] donde estaba el varn de Dios. Cuando el varn de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: 
--Ah viene la sunamita. 26 Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla y le digas: "Te va bien a ti? Les va bien a tu marido y a tu hijo?" 
--Bien --dijo ella. 
27 Cuando lleg adonde estaba el varn de Dios en el monte, se asi de sus pies. Giezi se acerc para apartarla, pero el varn de Dios le dijo: 
--Djala, porque su alma est muy angustiada y Jehov me ha ocultado el motivo; no me lo ha revelado. 
28 Ella dijo: 
--Acaso le ped yo un hijo a mi seor? No te dije yo que no te burlaras de m? 
29 Eliseo dijo entonces a Giezi: 
--Cie tu cintura, toma mi bastn en tu mano y ve. Si te encuentras con alguien, no lo saludes, y si alguien te saluda, no le respondas. Luego pondrs mi bastn sobre el rostro del nio. 
30 La madre del nio dijo: 
--Vive Jehov y vive tu alma, que no te dejar! 
31 Eliseo se levant entonces y la sigui. Giezi se haba adelantado a ellos y haba puesto el bastn sobre el rostro del nio, pero este no tena voz ni daba seales de vida; as que volvi a encontrarse con Eliseo y le dijo: 
--El nio no despierta. 
32 Cuando Eliseo lleg a la casa, el nio ya estaba muerto, tendido sobre su cama. 33 Entr l entonces, cerr la puerta detrs de ambos y or a Jehov. 34 Despus subi y se tendi sobre el nio, poniendo su boca sobre la boca de l, sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas. Se tendi as sobre l y el cuerpo del nio entr en calor. 35 Luego se levant y se pase por la casa de una a otra parte. Despus subi y se tendi sobre el nio nuevamente. Entonces el nio estornud siete veces y abri sus ojos. 36 Eliseo llam a Giezi y le dijo: "Llama a la sunamita". 
Giezi la llam y, cuando ella entr, l le dijo: 
"Toma tu hijo". 
37 Apenas ella entr, se ech a sus pies, postrada en tierra. Despus tom a su hijo y sali.[5] 

Milagros en beneficio de los profetas

38 Eliseo volvi a Gilgal[6] cuando haba mucha hambre en la tierra. Los hijos de los profetas estaban con l, por lo que dijo a su criado: "Pon una olla grande y haz potaje para los hijos de los profetas". 
39 Uno de ellos sali al campo a recoger hierbas, hall una como parra monts y llen su falda de calabazas silvestres. Regres y las reban en la olla del potaje, pues no saba lo que era. 40 Despus sirvi para que comieran los hombres. Pero sucedi que al comer ellos de aquel guisado, empezaron a gritar: 
--Hombre de Dios, hay muerte en esa olla! 
Y no se lo pudieron comer. 41 Entonces Eliseo dijo: 
"Traed harina". 
La esparci en la olla y dijo: 
"Da de comer a la gente". 
Y no haba ya ningn mal en la olla. 
42 Lleg entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y Eliseo dijo: 
--Da a la gente para que coma. 
43 Su sirviente respondi: 
--Cmo podr servir esto a cien hombres? 
Pero Eliseo insisti: 
--Da a la gente para que coma, porque as ha dicho Jehov: "Comern y sobrar". 
44 Entonces el criado les sirvi, ellos comieron y les sobr, conforme a la palabra de Jehov. 
						 NOTAS:

1. 4.1-7 Cf. 1 R 17.8-16. 
2. 4.8 Sunem: Vase 1 R 1.3 n. 
3. 4.16-17 Vase Gn 18.10 n. 
4. 4.25 Carmelo: Vanse 1 R 18.19 n.; Am 1.2 nota j. 
5. 4.8-37 Cf. 1 R 17.17-24. 
6. 4.38 Gilgal: Vase Jos 4.19 nota f. Los hijos de los profetas estaban con l: Eliseo no fue un profeta solitario como su maestro Elas (cf. 1 R 17.5-7; 19.1--14); a l se le ve constantemente en compaa de otras personas, ya sea cerca de Jeric, entre sus discpulos los profetas (2 R 6.1-3), o en ciudades como Samaria (2 R 6.32) y Dotn (2 R 6.13), o participando activamente en los asuntos polticos de la poca (2 R 9.1). 

2 Reyes 5


Eliseo y Naamn

1 Naamn, general del ejrcito del rey de Siria,[1] era un hombre que gozaba de gran prestigio delante de su seor, quien lo tena en alta estima, pues por medio de l haba dado Jehov salvacin a Siria. Era este un hombre valeroso en extremo, pero leproso. 
2 De Siria haban salido bandas armadas que se llevaron cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual se qued al servicio de la mujer de Naamn. 
3 Esta dijo a su seora: 
--Si rogara mi seor al profeta que est en Samaria,[2] l lo sanara de su lepra. 
4 Naamn fue y se lo relat a su seor diciendo: "Esto y esto ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel". 5 Y el rey de Siria le respondi: 
--Est bien, ve y yo enviar una carta al rey de Israel. 
Sali, pues, Naamn, llevando consigo diez talentos de plata, seis mil piezas de oro y diez mudas de vestidos, 6 y tambin le llev al rey de Israel una carta que deca: "Cuando recibas esta carta, sabrs por ella que yo te envo a mi siervo Naamn para que lo sanes de su lepra". 
7 Luego que el rey de Israel ley la carta, rasg sus vestidos y dijo: "Acaso soy yo Dios, que da vida y la quita, para que este me enve a un hombre a que lo sane de su lepra? Considerad ahora y ved cmo busca ocasin contra m". 
8 Cuando Eliseo, el varn de Dios, oy que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos, envi a decir al rey: "Por qu has rasgado tus vestidos? Que venga a m y sabr que hay un profeta en Israel". 
9 Lleg Naamn con sus caballos y su carro y se par a las puertas de la casa de Eliseo. 10 Entonces Eliseo le envi un mensajero a decirle: "Ve y lvate siete veces en el Jordn; tu carne se restaurar y sers limpio". 
11 Naamn se fue enojado diciendo: "Yo que pensaba: "De seguro saldr enseguida, y puesto en pie invocar el nombre de Jehov, su Dios, alzar su mano, tocar la parte enferma y sanar la lepra". 12 Abana y Farfar,[3] ros de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavo en ellos, no quedar limpio[4] tambin?" 
Y muy enojado se fue de all. 13 Pero sus criados se le acercaron y le dijeron: 
--Padre mo, si el profeta te mandara hacer algo difcil, no lo haras? Cunto ms si solo te ha dicho: "Lvate y sers limpio"? 
14 Descendi entonces Naamn y se zambull siete veces en el Jordn, conforme a la palabra del varn de Dios, y su carne se volvi como la carne de un nio, y qued limpio. 15 Luego volvi con todos sus acompaantes adonde estaba el hombre de Dios, se present delante de l y le dijo: 
--Ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas un presente de tu siervo. 
16 Pero l dijo: 
--Vive Jehov, en cuya presencia estoy!, que no lo aceptar. 
Y aunque le instaba a que aceptara alguna cosa, Eliseo no quiso. 17 Entonces Naamn dijo: 
--Te ruego, pues, no se dar a tu siervo de esta tierra la carga de un par de mulas? Porque de aqu en adelante tu siervo no sacrificar holocausto ni ofrecer sacrificio a otros dioses, sino a Jehov.[5] 18 En esto perdone Jehov a tu siervo: cuando mi seor, el rey, entre en el templo de Rimn[6] para adorar all, y se apoye sobre mi brazo, si yo tambin me inclino en el templo de Rimn, si hago tal cosa, que Jehov perdone en esto a tu siervo.[7] 
19 Eliseo le respondi: 
--Ve en paz. 
Se fue, pues, y camin como media legua de tierra. 20 Entonces Giezi, criado de Eliseo, el varn de Dios, pens: "Mi seor ha dejado marchar a este sirio, Naamn, sin aceptar de sus manos las cosas que haba trado. Vive Jehov, que correr tras l a ver si obtengo alguna cosa!" 
21 Sigui Giezi a Naamn, y cuando Naamn vio que vena corriendo detrs de l, se baj del carro para recibirlo, y le pregunt: 
--Va todo bien? 
22 --Todo bien --respondi l--. Pero mi seor me enva a decirte: "Acaban de venir a verme de los montes de Efran dos jvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata y dos vestidos nuevos". 
23 Naamn dijo: 
--Toma, por favor, los dos talentos. 
Le insisti y at los dos talentos de plata en dos bolsas, junto con dos vestidos nuevos, y lo dio todo a dos de sus criados para que lo llevaran a cuestas delante de Giezi. 24 Cuando lleg a un lugar secreto, lo tom de manos de ellos y lo guard en la casa. Luego mand a los hombres que se fueran. 25 Entonces entr y se present ante su seor. Eliseo le dijo: 
--De dnde vienes, Giezi? 
--Tu siervo no ha ido a ninguna parte --respondi l. 
26 Pero Eliseo insisti: 
--Cuando aquel hombre descendi de su carro para recibirte, no estaba tambin all mi corazn?[8] Acaso es tiempo de tomar plata y tomar vestidos, olivares, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 27 Por tanto, la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tu descendencia para siempre. 
Y sali de su presencia leproso, blanco como la nieve. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Siria: lit. Aram. Los arameos de Damasco (cf. v. 12) fueron durante mucho tiempo los ms peligrosos enemigos de Israel (cf. 1 R 20.1; 22.3; 2 R 6.8,24). 
2. 5.3 Samaria: Vase 1 R 14.17 n. 
3. 5.12 El Abana, llamado Amana en Cnt 4.8, es un ro que nace en el Antilbano; el Farfar desciende del monte Hermn y corre al sur de Damasco. 
4. 5.12 Naamn se sinti decepcionado porque esperaba que el profeta lo recibiera de modo ms espectacular. 
5. 5.17 La tierra pura de Israel iba a utilizarse para erigir un altar donde sacrificar holocausto, ya que el suelo extranjero, contaminado por los dolos, era considerado impuro (cf. Am 7.17; Os 9.3-4). 
6. 5.18 Rimn es otro nombre de Hadad, el dios arameo por excelencia, seor de las lluvias y las tormentas (cf. Zac 12.11 y el nombre Tabrimn en 1 R! 5.18). 
7. 5.18 Un caso de conciencia semejante se les presentaba a los primeros cristianos, especialmente a los esclavos convertidos, que deban acompaar a sus amos a las ceremonias paganas. 
8. 5.26 No estaba tambin all mi corazn?: otra posible traduccin: Yo estaba all contigo, en el pensamiento. En el lenguaje bblico, el corazn, es el principio del que proceden las actividades intelectuales y volitivas (vase corazn en la Concordancia temtica). Por tanto, estas palabras de Eliseo parecen referirse a una especie de visin proftica que le dio a conocer lo que estaba sucediendo en su ausencia (2 R 6.12; cf. 1 R 14.5). 

2 Reyes 6


Eliseo recupera el hacha hundida

1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: 
--Mira, el lugar en que vivimos contigo es estrecho para nosotros. 2 Vayamos ahora al Jordn, tomemos cada uno una viga y hagamos all un lugar donde habitar. 
--Id, pues --respondi Eliseo. 
3 --Te rogamos que vengas con tus siervos --dijo uno. 
--Ir --respondi l. 
4 Se fue, pues, con ellos y, cuando llegaron al Jordn, cortaron la madera. 5 Pero aconteci que mientras uno derribaba un rbol se le cay el hacha al agua, y grit diciendo: 
--Ah, seor mo, era prestada! 
6 --Dnde cay? --pregunt el varn de Dios. 
l le mostr el lugar. Entonces Eliseo cort un palo, lo ech all e hizo flotar el hacha. 
7 --Recgela --dijo Eliseo. 
El otro extendi la mano y la recogi. 

Eliseo y los sirios 

8 [1] Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: "En tal y tal lugar estar mi campamento".[2] 9 Entonces el varn de Dios envi a decir al rey de Israel: "No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia all". 10 De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varn de Dios le haba dicho. As lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. 
11 El corazn del rey de Siria se turb por esto, as que llam a sus siervos y les dijo: 
--No me descubriris vosotros quin de los nuestros est de parte del rey de Israel? 
12 Uno de los siervos respondi: 
--No, rey y seor mo; el profeta Eliseo, que est en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que t hablas en tu habitacin ms secreta.[3] 
13 El rey orden: 
--Id y ved dnde est, para que yo enve a apresarlo. 
Alguien le dijo: 
--Est en Dotn.[4] 
14 Y el rey envi all gente de a caballo, carros y un gran ejrcito, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad. 15 El criado que serva al varn de Dios se levant de maana y sali. Al ver que el ejrcito tena sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Eliseo: 
--Ah, seor mo! qu haremos? 
16 Eliseo respondi: 
--No tengas miedo, porque ms son los que estn con nosotros que los que estn con ellos. 
17 Y or Eliseo, diciendo: "Te ruego, Jehov, que abras sus ojos para que vea". Jehov abri entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.[5] 
18 Cuando los sirios descendan hacia l, or Eliseo a Jehov, y dijo: "Te ruego que hieras con ceguera a esta gente".[6] 
Y Jehov los hiri con ceguera, conforme a la peticin de Eliseo. 19 Despus les dijo Eliseo: 
"No es este el camino ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiar al hombre que buscis". 
Y los gui a Samaria. 20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: "Jehov, abre los ojos de estos para que vean".[7] Jehov les abri los ojos y vieron que se hallaban en medio de Samaria. 21 Al verlos el rey de Israel, le pregunt a Eliseo: 
--Los matar, padre mo?[8] 
22 l le respondi: 
--No los mates. Mataras t a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Srveles pan y agua; que coman y beban, y que vuelvan a sus seores. 
23 Entonces se les prepar una gran comida. Cuando hubieron comido y bebido, los despidi, y ellos volvieron a su seor. Y nunca ms vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel. 

Eliseo y el sitio de Samaria

24 Despus de esto aconteci que Ben-adad, rey de Siria, reuni todo su ejrcito, subi y siti a Samaria.[9] 25 A consecuencia de aquel sitio, hubo una gran hambruna en Samaria; tan duro era, que la cabeza de un asno se venda por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estircol de palomas por cinco piezas de plata. 
26 Al pasar un da el rey de Israel por el muro, una mujer le grit: 
--Aydanos, rey y seor mo. 
27 El rey respondi: 
--Si no te salva Jehov, con qu te puedo salvar yo? Con lo del granero o del lagar? 
28 Y aadi el rey: 
--Qu tienes? 
Ella respondi: 
--Esta mujer me dijo: "Trae ac a tu hijo, nos lo comemos hoy y maana comeremos al mo". 29 Cocimos, pues, a mi hijo, y nos lo comimos. Al da siguiente yo le dije: "Trae ac a tu hijo para que nos lo comamos". Pero ella ha escondido a su hijo.[10] 
30 Cuando el rey oy las palabras de aquella mujer, rasg sus vestidos, pas por el muro y el pueblo vio las ropas speras que traa ceidas a su cuerpo.[11] 31 Y el rey exclam: "Traiga Dios sobre m el peor de los castigos, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat[12] queda hoy sobre sus hombros". 
32 Eliseo estaba sentado en su casa, y con l estaban sentados los ancianos.[13] El rey le haba enviado un hombre, pero antes que el mensajero llegara, Eliseo dijo a los ancianos: 
--No habis visto cmo este hijo de homicida[14] enva a cortarme la cabeza? Mirad, pues, cuando llegue el mensajero cerrad la puerta e impedidle entrar. Acaso no se oye tras l el ruido de los pasos de su amo? 
33 An estaba hablando con ellos, cuando el mensajero descendi adonde l estaba y le dijo: 
--Ciertamente todo este mal viene de Jehov. Qu puedo esperar ya de l? 
						 NOTAS:

1. 6.8-23 Es muy difcil determinar la fecha de los episodios aqu relatados, pues no se mencionan los nombres de los reyes de Israel y de Siria o Aram. 
2. 6.8 Vase 2 R 5.1 n. 
3. 6.12 Vase 2 R 5.26 n. 
4. 6.13 Dotn estaba a unos 22 km de Samaria, la capital del reino (cf. v. 19-20). Vase Gn 37.17 n. 
5. 6.17 La gente de a caballo y los carros de fuego simbolizaban el poder con que Jehov protega a su profeta. Vase 2 R 2.11 n.; cf. Sal 68.17. 
6. 6.18 Los hiri con ceguera: Cf. Gn 19.10-11. 
7. 6.20 Jehov les abri los ojos y vieron: Cf. Gn 3.7. 
8. 6.21 Padre mo: Esta es una forma respetuosa de dirigirse a un profeta del Seor (cf. 2 R 2.12; 13.14). 
9. 6.24 Podra tratarse de Ben-adad II, que ya antes haba sitiado Samaria (1 R 20.1), o de Ben-adad III, hijo de Hazael. Rey de Siria: Vase 2 R 5.1 n. 
10. 6.29 Esta prctica atroz, motivada por la total falta de alimentos, era frecuente cuando un ejrcito enemigo sitiaba las ciudades amuralladas (cf. Lv 26.29; Dt 28.53-57; Jer 19.9; Lm 2.20; 4.10). 
11. 6.30 Las ropas speras: Vase Is 37.1 n. 
12. 6.31 El texto no explica por qu el rey de Israel estaba irritado contra Eliseo; sin duda, lo consideraba responsable de la desgracia que se haba desatado sobre la ciudad. 
13. 6.32 Estos ancianos haban ido a consultar al profeta en aquel momento crtico (cf. Ez 8.1; 14.1). 
14. 6.32 Este hijo de homicida: probable alusin al rey Acab, que haba tolerado el asesinato de los profetas de Jehov y de Nabot, el dueo de la via (1 R 18.4; 21.13,17-19). En tal caso, este rey de Israel habra sido Joram, el hijo de Acab. 

2 Reyes 7

1 Dijo entonces Eliseo: 
--Od la palabra de Jehov: As dijo Jehov: "Maana a estas horas valdr un siclo el seah de flor de harina, y un siclo dos seahs de cebada,[1] a la puerta de Samaria". 
2 Un prncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondi al varn de Dios y le dijo: 
--Si Jehov abriera ahora ventanas en el cielo, sera esto as? 
l dijo: 
--T lo vers con tus propios ojos, pero no comers de ello.[2] 
3 Haba a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos,[3] y se decan los unos a los otros: 
--Por qu estamos aqu esperando la muerte? 4 Si tratamos de entrar en la ciudad, moriremos en ella, por el hambre que hay en la ciudad; y si nos quedamos aqu, tambin moriremos. Vamos, pues, ahora y pasmonos al campamento de los sirios: si ellos nos dan la vida, viviremos, y si nos dan la muerte, moriremos. 
5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios, y al llegar a la entrada del campamento de los sirios, no haba all nadie. 6 Jehov haba hecho que en el campamento de los sirios se oyera estruendo de carros, ruido de caballos y el estrpito de un gran ejrcito, por lo que se dijeron unos a otros: "El rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos[4] y a los reyes de los egipcios para que vengan a atacarnos". 7 As que se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el campamento tal cual estaba. Huyeron para salvar sus vidas. 8 Cuando los leprosos llegaron al lmite del campamento, entraron en una tienda, comieron y bebieron, tomaron de all plata, oro y vestidos, y fueron a esconderlos. Despus volvieron, entraron en otra tienda, y de all tambin tomaron cosas que fueron a esconder. 9 Luego se dijeron unos a otros: 
--No estamos haciendo bien. Hoy es da de buenas noticias y nosotros callamos. Si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzar nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la noticia en la casa del rey. 
10 Fueron, pues, llamaron a los guardias de la puerta de la ciudad, y les gritaron diciendo: 
"Nosotros fuimos al campamento de los sirios y no haba all nadie, ni se oa ninguna voz humana; solo estaban los caballos atados, los asnos tambin atados y el campamento intacto". 
11 Los porteros gritaron y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey. 12 Se levant el rey de noche y dijo a sus siervos: 
--Os voy a decir lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, pensando: "Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en ella". 
13 Entonces uno de sus siervos propuso: 
--Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (porque los que quedan ac tambin perecern, como toda la multitud de Israel que ya ha perecido). Los enviaremos para ver qu pasa. 
14 Tomaron, pues, dos caballos de un carro y los envi el rey al campamento de los sirios, diciendo: "Id y ved". 15 Ellos los siguieron hasta el Jordn y vieron que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios haban arrojado por la premura. Regresaron los mensajeros y lo hicieron saber al rey. 16 Entonces el pueblo sali y saque el campamento de los sirios. Y, conforme a la palabra de Jehov,[5] fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo. 
17 El rey haba puesto a la puerta a aquel prncipe sobre cuyo brazo l se apoyaba, pero el pueblo lo atropell a la entrada, y muri, conforme a lo que haba dicho el varn de Dios cuando el rey descendi a l. 
18 Aconteci, pues, de la manera que el varn de Dios haba anunciado al rey, al decir: "Sern vendidos por un siclo dos seahs de cebada, y el seah de flor de harina ser vendido por un siclo maana a estas horas, a la puerta de Samaria". 19 A lo cual aquel prncipe haba respondido al varn de Dios: "Si Jehov abriera ventanas en el cielo, pudiera suceder esto?" Y l le haba dicho: "T lo vers con tus ojos, pero no comers de ello". 20 Y as le sucedi, porque el pueblo lo atropell a la entrada, y muri. 
						 NOTAS:

1. 7.1 La cada de los precios era seal de abundancia; as anunciaba el profeta el fin del asedio. 
2. 7.2 Si Jehov abriera ahora ventanas en el cielo, para derramar sus dones copiosamente (Mal 3.10). No comers de ello: Cf. v. 20. 
3. 7.3 A los leprosos se les prohiba acercarse a los lugares poblados (Lv 13.45-46; Nm 5.1-4). Vase tambin lepra, leproso en la Concordancia temtica. 
4. 7.6 Heteos: Vase Jos 1.4 n. 
5. 7.16 Conforme a la palabra de Jehov: Cf. v.! . 

2 Reyes 8


La sunamita recupera sus bienes

1 Habl Eliseo con aquella mujer a cuyo hijo l haba revivido, y le dijo: "Levntate, vete t y toda tu casa a vivir donde puedas, porque Jehov ha llamado al hambre, la cual vendr sobre la tierra por siete aos". 2 Entonces la mujer se levant e hizo como el varn de Dios le dijo: ella y su familia se fueron a vivir durante siete aos a tierra de los filisteos. 3 Cuando pasaron los siete aos, la mujer volvi de la tierra de los filisteos, y fue a implorar al rey[1] por su casa y por sus tierras.[2] 4 El rey estaba hablando con Giezi,[3] criado del varn de Dios, y le deca: "Te ruego que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo". 5 Y mientras Giezi le contaba al rey cmo haba revivido a un muerto, lleg la mujer a cuyo hijo l haba revivido, para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: "Rey y seor mo, esta es la mujer y este es su hijo, al cual Eliseo revivi". 
6 El rey pregunt a la mujer y ella se lo cont. Entonces el rey le orden a un oficial:[4] "Haz que le devuelvan todas las cosas que eran suyas y todos los frutos de sus tierras, desde el da que dej el pas hasta ahora". 

Tabla - Eliseo



Ben-adad y Hazael

7 Luego Eliseo se fue a Damasco. Ben-adad, rey de Siria,[5] estaba enfermo, y le avisaron: "El varn de Dios ha venido aqu".[6] 8 Entonces el rey dijo a Hazael: "Toma en tus manos un presente, ve a recibir al varn de Dios y consulta por medio de l a Jehov, preguntando: "Sanar de esta enfermedad?"" 
9 Tom, pues, Hazael en sus manos un presente de entre los bienes de Damasco, cargados en cuarenta camellos, y fue a su encuentro. Al llegar, se detuvo ante l y le dijo: 
--Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado a preguntarte: "Sanar de esta enfermedad?" 
10 Eliseo le dijo: 
--Ve y dile: "Seguramente sanars". Sin embargo, Jehov me ha revelado que ciertamente morir. 
11 El varn de Dios lo mir fijamente y estuvo as hasta hacer que se ruborizara. Luego el varn de Dios se ech a llorar. 12 Entonces Hazael le pregunt: 
--Por qu llora mi seor? 
l respondi: 
--Porque s el mal que vas a hacer a los hijos de Israel: Pegars fuego a sus fortalezas, a sus jvenes matars a espada, estrellars a sus nios y abrirs el vientre a las mujeres que estn encintas. 
13 Hazael dijo: 
--Pues, qu es tu siervo, este perro, para que haga tan grandes cosas? 
Eliseo respondi: 
--Jehov me ha revelado que t sers rey de Siria. 
14 Hazael se fue y se present ante su seor, el cual le pregunt: 
--Qu te ha dicho Eliseo? 
l respondi: 
--Me dijo que seguramente sanars. 
15 Pero al da siguiente tom un pao, lo meti en agua y lo puso sobre el rostro de Ben-adad, el cual muri. En su lugar rein Hazael. 

4. JUD E ISRAEL HASTA LA MUERTE DE ELISEO (8.16--13.25)



Reinado de Joram de Jud



(2 Cr 21.1-20)

16 En el quinto ao de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Jud. Hasta entonces Josafat haba sido rey de Jud. 17 Tena Joram treinta y dos aos cuando comenz a reinar y rein ocho aos en Jerusaln. 18 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como haba hecho la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su mujer, as que hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 19 Con todo, Jehov no quiso destruir a Jud, por amor a David, su siervo, pues haba prometido darles una lmpara a l y a sus hijos para siempre. 
20 En tiempos de Joram se rebel Edom contra el dominio de Jud y proclamaron su propio rey. 21 Joram, con todos sus carros, pas por tanto a Zair.[7] Se levant por la noche y atac a los de Edom, los cuales lo haban sitiado junto con los capitanes de los carros, pero el pueblo huy a sus tiendas. 22 No obstante, Edom se liber del dominio de Jud, hasta hoy. En aquel tiempo tambin se rebel Libna. 
23 Los dems hechos de Joram y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 24 Joram durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar rein Ocozas, su hijo. 

Reinado de Ocozas de Jud



(2 Cr 22.1-6)

25 En el ao doce de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas hijo de Joram, rey de Jud. 26 Ocozas tena veintids aos cuando comenz a reinar y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre fue Atala,[8] hija de Omri, rey de Israel. 27 Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como la casa de Acab, porque era yerno de la casa de Acab. 
28 Parti con Joram hijo de Acab para hacer la guerra a Hazael, rey de Siria, en Ramot de Galaad, pero los sirios hirieron a Joram.[9] 29 El rey Joram regres a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le hicieron frente a Ramot, cuando peleaba contra Hazael, rey de Siria. Como Joram hijo de Acab estaba enfermo, Ocozas hijo de Joram, rey de Jud, descendi a visitarlo en Jezreel. 
						 NOTAS:

1. 8.3 Fue a implorar al rey: es decir, acudi al rey para recibir justicia. Acerca del rey como juez que administra justicia, cf. 2 S 14.4; 1 R 3.16-28; Jer 22.15-16. Vase tambin Sal 72.1 n. 
2. 8.2-3 De acuerdo con la ley mosaica, al cabo de siete aos las propiedades deban devolverse a sus dueos legales (Dt 15.1-2). 
3. 8.4 Segn 2 R 5.27, Giezi enferm de lepra, y es poco probable que en esas condiciones haya podido entrar en la corte del rey. Hay que suponer, entonces, que el relato de estos episodios no sigue un orden cronolgico preciso. 
4. 8.6 Un oficial: lit. eunuco (vase Jer 29.1-2 nota b). 
5. 8.7 Se trata de Ben-adad II, mencionado varias veces en el AT por sus enfrentamientos con Acab, rey de Israel (cf. 1 R 20.1-34; 2 R 6.24). Rey de Siria: Vase 2 R 5.1 n. 
6. 8.7 La fama de Eliseo en el territorio sirio poda deberse a la curacin de Naamn (cf. 2 R 5). 
7. 8.20-21 Edom: Cf. Gn 25.30; 27.40. Zar: localidad desconocida, situada probablemente en territorio de Edom. Vase Jer 49.7 nota j. 
8. 8.26 Atala: Cf. 2 R 11. 
9. 8.28 Cf. 1 R 22.1-39, donde tambin se habla de una expedicin conjunta de Israel y Jud para reconquistar Ramot de Galaad. 

2 Reyes 9


Jeh es ungido rey de Israel

1 Entonces el profeta Eliseo[1] llam a uno de los hijos de los profetas[2] y le dijo: "Cie tu cintura,[3] toma esta redoma de aceite[4] en tus manos y ve a Ramot de Galaad.[5] 2 Cuando llegues all, vers all a Jeh hijo de Josafat[6] hijo de Nimsi. Entra, haz que se levante de entre sus hermanos y llvalo a otra habitacin. 3 Toma luego la redoma de aceite, derrmala sobre su cabeza y di: "As dice Jehov: Yo te he ungido como rey de Israel".[7] Entonces abre la puerta y echa a correr sin detenerte". 
4 Parti, pues, el joven profeta hacia Ramot de Galaad. 5 Cuando lleg, los jefes del ejrcito estaban reunidos. Entonces dijo: 
--Jefe, tengo que decirte una palabra. 
--A cul de todos nosotros? --pregunt Jeh. 
--A ti, jefe --respondi el profeta. 
6 Jeh se levant y entr en la casa.[8] Entonces el otro derram el aceite sobre su cabeza y le dijo: 
--As dijo Jehov, Dios de Israel: "Yo te he ungido como rey del pueblo de Jehov, de Israel.[9] 7 Herirs la casa de Acab, tu seor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas y la sangre de todos los siervos de Jehov, derramada por la mano de Jezabel.[10] 8 Toda la casa de Acab perecer y exterminar a todo varn de Acab en Israel, tanto al siervo como al libre. 9 Tratar a la casa de Acab como a la casa de Jeroboam hijo de Nabat y como a la casa de Baasa hijo de Ahas. 10 A Jezabel se la comern los perros en el campo de Jezreel y no habr quien la sepulte". 
En seguida abri la puerta y ech a correr.[11] 11 Cuando Jeh sali a reunirse con los siervos de su seor, estos le dijeron: 
--Todo va bien? Para qu vino a verte ese loco?[12] 
--Vosotros conocis a ese hombre y lo que dijo --respondi l. 
12 --Mentira; cuntanoslo ahora --dijeron ellos. 
Jeh respondi: 
--Esto y esto me ha hablado: "As ha dicho Jehov: Yo te he ungido como rey de Israel ". 
13 Entonces cada uno tom apresuradamente su manto y lo puso debajo de Jeh en un trono alto.[13] Luego tocaron la bocina y gritaron: "Jeh es el rey".[14] 

Jeh mata a Joram

14 As conspir Jeh hijo de Josafat hijo de Nimsi, contra Joram. (Estaba entonces Joram defendiendo a Ramot de Galaad con todo Israel, a causa de Hazael, rey de Siria. 15 Pero el rey Joram haba vuelto a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le haban hecho cuando peleaba contra Hazael, rey de Siria.) Y Jeh dijo: "Si esta es vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad para ir a dar la noticia en Jezreel". 16 Jeh cabalg entonces y se fue a Jezreel, porque Joram estaba all enfermo. Tambin estaba all Ocozas, rey de Jud, que haba descendido a visitar a Joram.[15] 17 El atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la tropa de Jeh que vena, y dijo: 
--Veo una tropa. 
Joram dijo: 
--Ordena a un jinete que vaya a reconocerlos y les pregunte: "Vienen en son de paz?" 
18 Fue, pues, el jinete a reconocerlos y les pregunt: 
--El rey dice: "Vienen en son de paz?" 
Jeh le dijo: 
--Qu tienes t que ver con la paz? Ponte detrs de m. 
Luego el atalaya avis diciendo: 
--El mensajero lleg hasta ellos, pero no vuelve. 
19 Entonces el rey envi otro jinete, que al llegar adonde estaban ellos, dijo: 
--El rey dice as: "Vienen en son de paz?" 
Y Jeh respondi: 
--Qu tienes t que ver con la paz? Ponte detrs de m. 
20 El atalaya volvi a decir: 
--Tambin este lleg hasta ellos, pero no vuelve, y el marchar del que viene es como el marchar de Jeh hijo de Nimsi, pues viene impetuosamente. 
21 Entonces dijo Joram: 
--Unce el carro. 
Cuando estaba uncido su carro, salieron Joram, rey de Israel, y Ocozas, rey de Jud, cada uno en su carro, y partieron al encuentro de Jeh, al cual hallaron en la heredad de Nabot, el de Jezreel. 22 Cuando vio Joram a Jeh, dijo: 
--Vienes en son paz, Jeh? 
l respondi: 
--Qu paz puede haber con las fornicaciones de Jezabel,[16] tu madre, y sus muchas hechiceras? 
23 Entonces Joram volvi las riendas y huy, mientras le gritaba a Ocozas: 
--Traicin, Ocozas! 
24 Pero Jeh tens su arco e hiri a Joram por la espalda; la flecha le atraves el corazn y l cay en su carro. 25 Dijo luego Jeh a Bidcar, su capitn: "Levntalo y chalo a un extremo de la heredad de Nabot, el de Jezreel. Acurdate que cuando t y yo bamos juntos con la gente de Acab, su padre, Jehov pronunci esta sentencia sobre l: 26 "Yo he visto ayer la sangre de Nabot[17] y la sangre de sus hijos, dijo Jehov, y en esta misma heredad te dar tu paga,[18] dijo Jehov". Levntalo pues, ahora, y chalo en la heredad de Nabot, conforme a la palabra de Jehov". 

Jeh mata a Ocozas



(2 Cr 22.7-9)

27 Al ver esto Ocozas, rey de Jud, huy por el camino de la casa del huerto. Pero Jeh lo persigui diciendo: "Herid tambin a este que va en el carro". 
Lo hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Pero Ocozas huy a Meguido, y all muri. 
28 Sus siervos lo llevaron en un carro a Jerusaln y all lo sepultaron con sus padres, en su sepulcro de la ciudad de David. 
29 En el undcimo ao de Joram hijo de Acab comenz a reinar Ocozas sobre Jud. 

Muerte de Jezabel

30 Despus se fue Jeh a Jezreel. Al enterarse Jezabel, se pint los ojos con antimonio, atavi su cabeza y se asom a una ventana. 31 Y cuando entraba Jeh por la puerta, ella dijo: 
--Todo le va bien a Zimri, asesino de su seor?[19] 
32 Alz l entonces su rostro hacia la ventana y dijo: 
--Quin est conmigo? quin? 
Se inclinaron hacia l dos o tres eunucos. 33 Y Jeh les orden: 
--Echadla abajo. 
Ellos la echaron, y parte de su sangre salpic la pared y los caballos. Y l la atropell. 34 Entr luego Jeh, y despus que comi y bebi, dijo: 
--Id ahora a ver a aquella maldita y sepultadla, pues es hija de rey. 
35 Pero cuando fueron a sepultarla no hallaron de ella ms que la calavera, los pies y las palmas de las manos. 36 Entonces regresaron a comunicrselo. Y l dijo: 
--Esta es la palabra que Dios pronunci por medio de su siervo Elas, el tisbita: "En la heredad de Jezreel[20] se comern los perros las carnes de Jezabel. 37 El cuerpo de Jezabel ser como estircol sobre la superficie del campo en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel ". 
						 NOTAS:

1. 9.1 Esta iniciativa del profeta Eliseo se propona acabar con una familia real que haba perseguido a los fieles de Jehov (1 R 18.4) y haba tratado de implantar en Israel el culto de Baal (vase 1 R 16.31 nota i). Sobre la actitud crtica de los profetas con respecto a la realeza, vase 1 S 10.1 nota a. 
2. 9.1 Uno de los hijos de los profetas: Vase 1 R 20.35 nota j. 
3. 9.1 Cie tu cintura: es decir, Preprate: Cf. 2 R 4.29. 
4. 9.1 Esta redoma de aceite: Cf. 1 S 10.1; 16.1. 
5. 9.1 Ramot de Galaad: Cf. 1 R 22.3; 2 R 8.28. El rey arameo Hazael pretenda reconquistar esta ciudad, que haba vuelto a caer en poder de los israelitas (cf. v. 14). 
6. 9.2 No debe confundirse al padre de Jeh con Josafat, rey de Jud (cf. 1 R 22.2). 
7. 9.3 Yo te he ungido: Vase 1 S 10.1 nota b. 
8. 9.6 Esta accin proftica realizada sin testigos, en un lugar apartado, evoca la uncin de Sal por parte del profeta Samuel (1 S 9.27--10.1). 
9. 9.6 Por medio de este joven profeta (cf. v. 4), Eliseo dio cumplimiento a la misin que el Seor haba encomendado a Elas (1 R 19.16). 
10. 9.7 La sangre... por la mano de Jezabel: Cf. 1 R 18.4; 19.10; 21.15. 
11. 9.9-10 Cf. 1 R 21.22-23. 
12. 9.11 Ese loco: Cf. Os 9.7; Jer 29.26. Los oficiales de Jeh confundieron al discpulo de Eliseo con uno de esos profetas extticos que se caracterizaban por sus palabras y gestos frenticos (Vanse 1 S 10.5 nota h; 2 R 2.3 nota e). 
13. 9.13 Su manto... debajo de Jeh: Cf. Mt 21.8. En un trono alto: Probablemente se trata de un trono improvisado, erigido por los oficiales del ejrcito que, de ese modo, reconocieron a Jeh como rey y le tributaron honores reales. 
14. 9.13 El relato enumera los ritos caractersticos de la entronizacin real: la uncin con el aceite sagrado, el toque de la bocina y la aclamacin del nuevo rey (cf. 2 R 11.12). Solo que Jeh no fue aclamado por todo el pueblo (cf. 1 R 1.39-40), ni por todo el ejrcito (cf. 1 R 16.16), sino por el reducido grupo de oficiales que lo apoy en su rebelin contra la dinasta reinante. 
15. 9.16 Los v. siguientes relatan episodios de extrema violencia, ejecutados por Jeh metdicamente y a sangre fra. Tal despliegue de violencia deja entrever la enorme tensin cultural, poltica y religiosa que se haba acumulado en el reino de Israel debido al comportamiento de la familia real, especialmente el de la reina fenicia Jezabel (cf. 1 R 16.31). Jeh contaba con un respaldo proftico (cf. v. 1) y pretenda reivindicar los derechos de Jehov (cf. v. 22), pero consum su golpe de estado mediante un bao de sangre. Ms tarde, el profeta Oseas condenara severamente los crmenes que Jeh cometi en Jezreel (Os 1.4-5). 
16. 9.22 Las fornicaciones de Jezabel: Aqu, como en muchos otros textos profticos, la fornicacin es una metfora o imagen para designar la idolatra. Vase Jer 2.20 nota w; cf. Os 1.2. 
17. 9.26 La heredad de Nabot: Cf. 1 R 21.1. 
18. 9.26 Cf. 1 R 21.19. 
19. 9.31 Ntese la irona de este saludo: Zimri, el comandante del ejrcito, haba usurpado el trono matando al rey Ela y a sus descendientes, pero su reinado dur apenas siete das (1 R 16.9-16). 
20. 9.36 Cf. 1 R 21.23. 

2 Reyes 10


Jeh extermina la casa de Acab

1 Acab tena en Samaria setenta hijos,[1] as que Jeh escribi cartas y las envi a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los tutores de los hijos de Acab, diciendo:[2] 2 "Inmediatamente que lleguen estas cartas a vosotros, como tenis a los hijos de vuestro seor, y tambin tenis carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada y las armas, 3 escoged al mejor y al ms recto de los hijos de vuestro seor, ponedlo en el trono de su padre y pelead por la casa de vuestro seor". 
4 Pero ellos tuvieron gran temor y dijeron: "Si dos reyes no pudieron resistirle, cmo le resistiremos nosotros?" 
5 Entonces el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los tutores enviaron a decir a Jeh: "Siervos tuyos somos y haremos todo lo que nos mandes. No elegiremos como rey a ninguno, haz lo que bien te parezca". 
6 Les escribi por segunda vez diciendo: "Si estis de mi parte y queris obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro seor y venid a verme a Jezreel maana a esta hora".[3] 
Los setenta hijos varones del rey estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. 7 Cuando recibieron las cartas, tomaron a los hijos del rey y degollaron a los setenta varones; pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jezreel. 8 Y lleg un mensajero a darle la noticia diciendo: 
--Han trado las cabezas de los hijos del rey. 
l le respondi: 
--Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta, hasta la maana. 
9 A la maana siguiente sali Jeh y, puesto en pie, dijo a todo el pueblo: "Vosotros sois inocentes. Fui yo quien conspir contra mi seor y le dio muerte; pero, quin ha dado muerte a todos estos? 10 Sabed ahora que de la palabra que Jehov habl sobre la casa de Acab nada caer en tierra, y que Jehov ha cumplido lo que dijo por medio de su siervo Elas".[4] 
11 Mat entonces Jeh a todos los que haban quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus prncipes, a todos sus familiares y a sus sacerdotes, hasta que no qued ninguno. 
12 Luego se levant de all para ir a Samaria, y en el camino lleg a una casa de esquileo, de los pastores. 13 Hall all a los hermanos de Ocozas, rey de Jud, y les pregunt: 
--Quines sois vosotros? 
Ellos respondieron: 
--Somos hermanos de Ocozas y hemos venido a saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina. 
14 Entonces l dijo: 
"Apresadlos vivos". 
Despus que los tomaron vivos, los degollaron junto al pozo de la casa de esquileo. Eran cuarenta y dos[5] varones, y no qued ninguno de ellos. 
15 Cuando parti de all, se encontr con Jonadab hijo de Recab.[6] Despus que lo hubo saludado, le dijo: 
--Es tan recto tu corazn como el mo lo es con el tuyo? 
--Lo es --respondi Jonadab. 
--Puesto que lo es, dame la mano. 
Jonadab le dio la mano. Luego lo hizo subir consigo en el carro 16 y le dijo: 
--Ven conmigo y vers mi celo por Jehov.[7] 
Lo llev, pues, en su carro. 17 Luego que Jeh lleg a Samaria, mat a todos los descendientes de Acab que all haban quedado, hasta exterminarlos, conforme a la palabra que Jehov haba anunciado por medio de Elas. 

Jeh extermina el culto de Baal

18 Despus reuni Jeh a todo el pueblo y les dijo: "Acab sirvi poco a Baal, pero Jeh lo servir mucho. 19 Llamadme, pues, a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes, sin que falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio que hacer a Baal y cualquiera que falte morir". 
Esto haca Jeh con astucia, para exterminar a los que honraban a Baal. 20 Luego dijo Jeh: 
"Santificad un da solemne a Baal". 
Y ellos lo convocaron. 21 Entonces envi Jeh mensajeros por todo Israel, y vinieron todos los adoradores de Baal, de tal manera que no hubo ninguno que no viniera. Entraron en el templo de Baal,[8] y el templo de Baal se llen de extremo a extremo. 22 Dijo entonces al encargado de las vestiduras: "Saca las vestiduras para todos los adoradores de Baal". 
l les sac las vestiduras. 23 Y entr Jeh con Jonadab hijo de Recab en el templo de Baal, y dijo a los adoradores de Baal: "Mirad y ved que no haya aqu entre vosotros alguno de los adoradores de Jehov, sino slo los adoradores de Baal". 
24 Cuando ellos entraron para ofrecer sacrificios y holocaustos, Jeh puso fuera a ochenta hombres y les advirti: "Cualquiera que deje vivo a alguno de los hombres que yo he puesto en vuestras manos, lo pagar con su vida". 
25 Despus que ellos acabaron de ofrecer el holocausto, Jeh dijo a los de su guardia y a los capitanes: "Entrad y matadlos; que no escape ninguno". 
Los de la guardia y los capitanes los mataron a espada y los dejaron tendidos. Luego fueron hasta el lugar santo del templo de Baal, 26 sacaron las estatuas del templo de Baal y las quemaron. 27 Quebraron la estatua de Baal, derribaron el templo de Baal y lo convirtieron en letrinas hasta hoy. 
28 As Jeh extermin a Baal de Israel. 29 Con todo eso, Jeh no se apart de los pecados con que Jeroboam hijo de Nabat hizo pecar a Israel, y dej en pie los becerros de oro que estaban en Bet-el y en Dan. 
30 Y Jehov dijo a Jeh: "Por cuanto has obrado bien haciendo lo recto delante de mis ojos e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazn, tus hijos se sentarn sobre el trono de Israel hasta la cuarta generacin". 
31 Pero Jeh no se cuid de andar en la ley de Jehov, Dios de Israel, con todo su corazn, ni se apart de los pecados con que Jeroboam haba hecho pecar a Israel. 
32 En aquellos das comenz Jehov a cercenar el territorio de Israel. Hazael los derrot en todas las fronteras,[9] 33 desde el oriente del Jordn, por toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manass, desde Aroer, que est junto al arroyo Arnn, hasta Galaad y Basn.[10] 
34 Los dems hechos de Jeh, todo lo que hizo y toda su valenta, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 35 Durmi Jeh con sus padres y lo sepultaron en Samaria. En su lugar rein Joacaz, su hijo. 36 El tiempo que rein Jeh sobre Israel en Samaria fue de veintiocho aos.[11] 
						 NOTAS:

1. 10.1 Setenta hijos: nmero redondo que se refiere en general a todos los varones descendientes del rey Acab (cf. Gn 46.27; Jue 8.30; 9.2; 12.14). 
2. 10.1 La toma de Jezreel, una residencia secundaria, probablemente veraniega, no era ms que un primer paso. El golpe decisivo deba darse en Samaria, la capital del reino, donde poda preverse una posible resistencia. 
3. 10.6 Una vez obtenida la total sumisin de los funcionarios del reino, Jeh estableci sus condiciones. De este modo se ahorraba el odioso trabajo de exterminar personalmente a la familia de su predecesor en el trono. 
4. 10.10 Cf. 1 R 21.21,29. 
5. 10.14 Cuarenta y dos: Vase 2 R 2.24 n. 
6. 10.15 Jonadab hijo de Recab, fue el antepasado de los recabitas, grupo que consideraba contrarias a la voluntad de Dios las prcticas propias de la vida sedentaria, tales como vivir en ciudades y cultivar la tierra. Vase Jer 35.2 n. 
7. 10.16 Vers mi celo por Jehov: expresin caracterstica del profeta Elas (1 R 19.10). 
8. 10.21 Se trata del templo de Baal construido en tiempos de Acab (1 R 16.32). 
9. 10.32 Despus de sufrir graves derrotas por parte de los asirios, Hazael, rey de Damasco, rehizo su ejrcito y arrebat a Israel toda la regin de Galaad (cf. v. 33), invadi el propio territorio israelita, e incluso atac a Jerusaln (2 R 12.17). 
10. 10.33 Estos puntos geogrficos designan regiones al este del Jordn. Vase ndice de mapas. 
11. 10.36 El texto bblico no menciona a los asirios. Sin embargo, un obelisco del rey Salmanasar III (858-824 a.C.) representa a Jeh, a quien llama "hijo de Omri", pagando tributo, sin duda para evitar una invasin asiria. Este obelisco puede verse actualmente en el Museo Britnico en Londres. 

2 Reyes 11


Atala usurpa el trono



(2 Cr 22.10--23.21)

1 Cuando Atala,[1] madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto,[2] se levant y destruy toda la descendencia real. 2 Pero Josaba,[3] hija del rey Joram, hermana de Ocozas, tom a Jos hijo de Ocozas y lo sac furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban matando, y junto con su nodriza lo ocult de Atala en el dormitorio, y de esta forma no lo mataron. 3 Seis aos estuvo escondido con ella en la casa de Jehov, mientras Atala reinaba sobre el pas. 
4 Pero al sptimo ao envi a llamar Joiada a los jefes de centena, capitanes y gente de la guardia, los meti consigo en la casa de Jehov. Hizo con ellos una alianza bajo juramento en la casa de Jehov, y les mostr al hijo del rey. 5 Luego les mand: "Esto es lo que habis de hacer: la tercera parte de vosotros estar de guardia de la casa del rey el sbado. 6 Otra tercera parte estar a la puerta de Shur, y la otra tercera parte a la puerta del cuartel de la guardia; as guardaris la casa, para que no sea allanada.[4] 7 Pero las dos secciones de vosotros que salen de guardia el sbado tendris la guardia de la casa de Jehov, junto al rey. 8 Estaris alrededor del rey por todos lados, cada uno con sus armas en la mano, y cualquiera que penetre en las filas, morir. Acompaaris al rey cuando salga y cuando entre".[5] 
9 Los jefes de centenas hicieron todo como el sacerdote Joiada les haba mandado. Cada uno tom a los suyos, esto es, a los que entraban el sbado y a los que salan el sbado, y vinieron junto al sacerdote Joiada. 10 El sacerdote dio a los jefes de centena las lanzas y los escudos que haban pertenecido al rey David y estaban en la casa de Jehov.[6] 11 Los de la guardia se pusieron en fila, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho hasta el lado izquierdo de la Casa, junto al altar y el templo, alrededor del rey. 12 Sac entonces Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el Testimonio,[7] y ungindolo lo hicieron rey.[8] Luego batieron palmas y gritaron: "Viva el rey!"[9] 
13 Cuando Atala oy el estruendo del pueblo que corra, entr al templo de Jehov, donde estaban todos. 14 Mir y vio al rey, que estaba junto a la columna, conforme a la costumbre, a los prncipes y los trompeteros junto al rey, y a todo el pueblo del pas que se regocijaba y tocaba las trompetas. Entonces Atala, rasgando sus vestidos,[10] clam a voz en cuello: "Traicin, traicin!" 
15 Pero el sacerdote Joiada orden a los jefes de centena que gobernaban el ejrcito: "Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siga, matadlo a espada". 
Como el sacerdote haba dicho que no la mataran en el templo de Jehov, 16 le abrieron paso y la mataron en el camino por donde entran los de a caballo a la casa del rey.[11] 
17 Entonces Joiada hizo un pacto entre Jehov, el rey y el pueblo, que sera el pueblo de Jehov; asimismo entre el rey y el pueblo. 18 Luego todo el pueblo de la tierra entr en el templo de Baal y lo derribaron. Tambin despedazaron completamente sus altares y sus imgenes, y mataron a Matn, sacerdote de Baal, delante de los altares. Despus el sacerdote puso una guardia en la casa de Jehov, 19 tom a los jefes de centenas, los capitanes, la guardia y todo el pueblo del pas, y llevaron al rey, por el camino de la puerta de la guardia, desde la casa de Jehov hasta la casa del rey. Y se sent Jos en el trono de los reyes. 20 Todo el pueblo de la tierra se regocij. Y como Atala haba muerto a espada junto a la casa del rey, la ciudad permaneci tranquila. 
21 Siete aos tena Jos cuando comenz a reinar. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Atala se haba casado con Joram, rey de Jud, pero proceda del reino del Norte, ya que era hija de Acab y nieta de Omri (2 R 8.18,26). 
2. 11.1 Su hijo haba muerto: Cf. 2 R 9.27-28. 
3. 11.2 Segn 2 Cr 22.11, Josaba era esposa del sacerdote Joiada. As se explicara su presencia en el templo y el conocimiento que tena del lugar. 
4. 11.6 As guardaris la casa (del rey): otra posible traduccin: por turnos. 
5. 11.5-8 El sacerdote Joiada extrem las precauciones para no poner en peligro la vida de Jos. 
6. 11.10 Los escudos... rey David: Cf. 2 S 8.7. 
7. 11.12 El Testimonio: otra posible traduccin: las insignias reales. Probablemente se trata de un documento entregado al nuevo rey en el momento de su entronizacin. Es posible que en ese documento se hiciera referencia a las promesas de Jehov a David y a su dinasta, y se determinaran los derechos y obligaciones del rey. Vase Sal 2.7 nota f. 
8. 11.12 La uncin con el aceite sagrado era un rito importante en la entronizacin de un nuevo rey. Vase 1 S 10.1 nota b. 
9. 11.12 Viva el rey!: Cf. 1 R 1.39; 2 R 9.13. 
10. 11.14 Rasgando sus vestidos: indicacin de dolor (Gn 37.34) o de gran indignacin (Mc 14.63). 
11. 11.16 Por este camino llegaban los de a caballo al palacio real. Por tanto, no debe confundirse con la Puerta de los caballos, que estaba en el muro oriental de Jerusaln (Jer 31.40; Neh 3.28). 

2 Reyes 12


Reinado de Jos de Jud



(2 Cr 24.1-27)

1 En el sptimo ao de Jeh comenz a reinar Jos y rein cuarenta aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba. 2 Jos hizo lo recto ante los ojos de Jehov todo el tiempo que lo dirigi el sacerdote Joiada.[1] 3 Con todo, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 
4 Jos dijo a los sacerdotes: "Todo el dinero consagrado que se acostumbra traer a la casa de Jehov, el dinero del rescate de cada persona, segn est estipulado, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehov,[2] 5 que lo reciban los sacerdotes, cada uno de manos de sus familiares, y con l reparen los portillos del templo dondequiera que se hallen grietas". 
6 Pero en el ao veintitrs del rey Jos an no haban reparado los sacerdotes las grietas del templo. 7 Llam entonces el rey Jos al Sumo sacerdote Joiada y a los dems sacerdotes y les dijo: "Por qu no reparis las grietas del templo? De ahora en adelante, pues, no tomis ms el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del templo". 
8 Los sacerdotes consintieron en no tomar ms dinero del pueblo, ni tener a su cargo reparar las grietas del templo.[3] 
9 Pero el Sumo sacerdote Joiada tom un cofre e hizo en la tapa un agujero, lo puso junto al altar, a la mano derecha conforme se entra en el templo de Jehov, y los sacerdotes que guardaban la puerta ponan all todo el dinero que se traa a la casa de Jehov. 10 Cuando vean que haba mucho dinero en el cofre, vena el secretario del rey y el Sumo sacerdote, contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehov y lo guardaban. 11 Entregaban el dinero suficiente a los que hacan la obra y a los que tenan a su cargo la casa de Jehov. Ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehov, 12 y a los albailes y canteros; y en comprar la madera y la piedra de cantera para reparar las grietas de la casa de Jehov, y en todo lo que se gastaba en la Casa para repararla. 13 Pero de aquel dinero que se traa a la casa de Jehov, no se hacan tazas de plata, ni despabiladeras, ni jofainas, ni trompetas, ni ningn otro utensilio de oro ni de plata para el templo de Jehov,[4] 14 pues lo daban a los que hacan la obra, y con l reparaban la casa de Jehov. 15 No se le peda cuentas a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo dieran a los que hacan la obra, porque ellos lo hacan fielmente.[5] 16 El dinero por el pecado y el dinero por la culpa no se llevaba a la casa de Jehov, porque era de los sacerdotes. 
17 Por ese entonces subi Hazael,[6] rey de Siria, pele contra Gat y la tom. Luego Hazael se propuso subir contra Jerusaln, 18 por lo que Jos, rey de Jud, tom todas las ofrendas que haban dedicado sus antepasados Josafat, Joram y Ocozas, reyes de Jud, y las que l mismo haba dedicado, y todo el oro que se hall en los tesoros de la casa de Jehov y en la casa del rey, y lo envi a Hazael, rey de Siria, el cual se retir de Jerusaln. 
19 Los dems hechos de Jos y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 Sus siervos se levantaron, tramaron una conjura y mataron a Jos en la casa de Milo, cuando descenda a Sila. 21 As pues, sus siervos Josacar hijo de Simeat, y Jozabad hijo de Somer, lo hirieron y muri. Lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. En su lugar rein Amasas, su hijo.[7] 
						 NOTAS:

1. 12.2 La enseanza de la Ley de Jehov era una de las principales funciones de los sacerdotes (cf. Dt 31.9-13; Jer 18.18; Ez 7.26). La instruccin impartida al joven rey se refera principalmente al conocimiento y observancia de la Ley (cf. Dt 17.18-19). 
2. 12.4-5 Cf. Ex 30.11-36. 
3. 12.8 Estos sacerdotes no eran simples porteros, sino altos dignatarios del Templo, encargados de recoger las ofrendas de los fieles (2 R 22.4). A veces se mencionan despus del Sumo sacerdote y del sacerdote que lo segua en dignidad (2 R 25.18; Jer 52.24). 
4. 12.13 Estas medidas restrictivas podan estar relacionadas con el tributo pagado al rey arameo Hazael (cf. v. 18-19). 
5. 12.15 El dinero: Probablemente se trata de la tarifa pagada por los sacrificios ofrecidos en el templo. Este dinero no se usaba para la reparacin del edificio, sino que se entregaba a los sacerdotes junto con una porcin de las ofrendas (cf. Lv 7.6-7). 
6. 12.17 Hazael: Vase 2 R 10.32 n. Gat: ciudad filistea situada sobre la llanura costera del Mediterrneo, al sur de Palestina (vase 1 S 6.17 n.). El rey Hazael tambin se haba dirigido contra Jerusaln, pero Jos logr contrarrestar el peligro pagando un elevado tributo (cf. v. 18). 
7. 12.20-21 Jos, salvado milagrosamente de la masacre ejecutada por la reina Atala (2 R 11.1-3), muri asesinado por sus propios siervos. El texto no aclara los motivos del crimen. 

2 Reyes 13


Reinado de Joacaz

1 En el ao veintitrs de Jos hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel en Samaria Joacaz hijo de Jeh. Rein diecisiete aos, 2 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, pues sigui en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apart de ellos.[1] 3 Por lo tanto se encendi el furor de Jehov contra Israel, y por largo tiempo los entreg en manos de Hazael, rey de Siria, y en manos de Ben-adad hijo de Hazael.[2] 
4 Pero Joacaz or en presencia de Jehov, y Jehov lo escuch, porque haba visto la afliccin de Israel, pues el rey de Siria los afliga. 5 (Y dio Jehov un salvador a Israel que los sac del poder de los sirios, y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes.[3] 6 Con todo, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron, y tambin la imagen de Asera permaneci en Samaria.)[4] 
7 A Joacaz no le haba quedado gente, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros y diez mil hombres de a pie, pues el rey de Siria los haba destruido y los haba reducido a polvo del que se pisotea.[5] 
8 El resto de los hechos de Joacaz, todo lo que hizo y sus hazaas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 9 Joacaz durmi con sus padres y lo sepultaron en Samaria. En su lugar rein Jos, su hijo. 

Reinado de Jos de Israel

10 El ao treinta y siete de Jos, rey de Jud, comenz a reinar en Samaria sobre Israel Jos hijo de Joacaz. Rein diecisis aos, 11 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov: no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos. 
12 Los dems hechos de Jos, todo lo que hizo y la manera esforzada con que guerre contra Amasas, rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 13 Jos durmi con sus padres y Jeroboam se sent sobre su trono. Jos fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. 

Profeca final y muerte de Eliseo

14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad que lo llevara a la muerte, cuando descendi a verlo Jos, rey de Israel, y llorando delante de l, dijo: 
--Padre mo, padre mo, carro de Israel y su caballera![6] 
15 Eliseo le dijo: 
--Toma un arco y unas flechas. 
Tom l entonces un arco y unas flechas. 
16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: 
--Pon tu mano sobre el arco. 
Y puso l su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey 17 y dijo: 
--Abre la ventana que da al oriente. 
Cuando l la abri, le dijo Eliseo: 
--Tira. 
l lo hizo y Eliseo dijo: 
--Flecha de salvacin de Jehov y flecha de salvacin contra Siria. T herirs a los sirios en Afec[7] hasta exterminarlos. 
18 Despus volvi a decir: 
--Toma las flechas. 
Luego que el rey de Israel las tom, le orden: 
--Golpea la tierra. 
l la golpe tres veces y se detuvo. 19 Entonces el varn de Dios, enojado contra l, le dijo: 
--De dar cinco o seis golpes, habras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno, pero ahora derrotars a Siria solo tres veces.[8] 
20 Eliseo muri y lo sepultaron. Ya entrado el ao, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. 21 Aconteci que estaban unos sepultando a un hombre cuando sbitamente vieron una banda armada; entonces arrojaron el cadver en el sepulcro de Eliseo. Pero tan pronto toc el muerto los huesos de Eliseo, revivi y se puso en pie. 
22 As pues, Hazael, rey de Siria, afligi a Israel todo el tiempo de Joacaz. 23 Pero Jehov tuvo misericordia y se compadeci de ellos; se volvi hacia ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob,[9] y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy. 
24 Muri Hazael, rey de Siria, y rein en su lugar Ben-adad, su hijo. 25 Regres Jos hijo de Joacaz y rescat de manos de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que este haba tomado de manos de Joacaz, su padre, en la guerra. Tres veces lo derrot Jos, y restituy las ciudades a Israel. 
						 NOTAS:

1. 13.2 Acerca de los pecados de Jeroboam I, cf. 1 R 12 28-30. 
2. 13.3 Hazael: Vase 2 R 10.32 n. 
3. 13.3-5 Las expresiones utilizadas en estos v. son tpicas del libro de Jueces. Vase Jue 2.11-23 n. 
4. 13.6 Asera: Vase Jue 3.7 nota c. 
5. 13.7 Vase 2 R 10.32 n. 
6. 13.14 Acerca de este saludo, vase 2 R 2.12 notas j|r y |ik. 
7. 13.17 Afec: Vase 1 S 4.1b nota c. 
8. 13.15-19 Estos gestos simblicos, realizados por orden de Eliseo, eran una especie de profeca en accin. Por tanto, tenan toda la eficacia de los anuncios profticos. Vase Jer 13.1-11 n. 
9. 13.23 Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob: Cf. Dt 1.8; 6.10; 9.5; 29.13; 34.4. 

2 Reyes 14


5. JUD E ISRAEL HASTA LA DESTRUCCIN DE SAMARIA (14.1--17.41)



Reinado de Amasas



(2 Cr 25.1-28)

1 En el ao segundo de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel, comenz a reinar Amasas hijo de Jos, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y rein en Jerusaln veintinueve aos. El nombre de su madre era Joadn, de Jerusaln. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, aunque no como David, su padre, ya que hizo conforme a todas las cosas que haba hecho Jos, su padre. 4 Con todo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos. 
5 Cuando el reino se afianz en sus manos, mat a los siervos que haban dado muerte al rey, su padre.[1] 6 Pero no mat a los hijos de los que le dieron muerte, conforme a lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, donde Jehov mand diciendo: "No harn morir a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres, sino que cada uno morir por su propio pecado".[2] 
7 Amasas mat asimismo a diez mil edomitas en el valle de la Sal,[3] tom a Sela por asalto y la llam Jocteel, como se la conoce hasta hoy.[4] 
8 Entonces Amasas envi mensajeros a Jos hijo de Joacaz hijo de Jeh, rey de Israel, dicindole: "Ven, para que nos veamos las caras". 9 Pero Jos, rey de Israel, envi a Amasas, rey de Jud, esta respuesta: "El cardo que est en el Lbano envi a decir al cedro que est en el Lbano: "Dale tu hija por mujer a mi hijo". Pero las fieras que estn en el Lbano pasaron y pisotearon el cardo. 10 Ciertamente has derrotado a Edom y tu corazn se ha envanecido; glorate, pues, pero qudate en tu casa. Para qu te metes en un mal que te har caer junto a Jud?"[5] 
11 Pero Amasas no escuch, por lo cual subi Jos, rey de Israel, y se enfrentaron en Bet-semes de Jud, l y Amasas, rey de Jud. 12 Jud cay delante de Israel, y cada cual huy a su tienda. 13 Jos, rey de Israel, tom prisionero en Bet-semes a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos hijo de Ocozas. Luego march a Jerusaln y rompi el muro de la ciudad desde la puerta de Efran hasta la puerta de la esquina,[6] cuatrocientos codos en total. 14 Se apoder, adems, de todo el oro, la plata y todos los utensilios que hallaron en la casa de Jehov y en los tesoros de la casa del rey. Y despus de tomar como rehenes a los hijos del rey, regres a Samaria. 
15 Los dems hechos que ejecut Jos, sus hazaas, y cmo pele contra Amasas, rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 16 Jos durmi con sus padres y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. En su lugar rein Jeroboam, su hijo. 
17 Amasas hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel. 18 Los dems hechos de Amasas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 19 Conspiraron contra l en Jerusaln, y l huy a Laquis,[7] pero lo persiguieron hasta Laquis y all lo mataron.[8] 20 Lo trajeron luego sobre caballos y lo sepultaron en Jerusaln con sus padres, en la ciudad de David. 21 Entonces todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que tena diecisis aos, y lo proclamaron rey en lugar de Amasas, su padre. 22 Reedific l a Elat y, despus que el rey durmi con sus padres, la restituy a Jud.[9] 

Reinado de Jeroboam II

23 El ao quince de Amasas hijo de Jos, rey de Jud, comenz a reinar Jeroboam[10] hijo de Jos en Samaria sobre Israel. Rein cuarenta y un aos, 24 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, pues no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.[11] 
25 Restaur los lmites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arab,[12] conforme a la palabra de Jehov, Dios de Israel, la cual haba l anunciado por medio de su siervo Jons[13] hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. 26 Porque Jehov haba visto la muy amarga afliccin de Israel: no haba siervo ni libre, ni quien diera ayuda a Israel. 27 Jehov no haba decidido borrar el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salv por medio de Jeroboam hijo de Jos. 
28 Los dems hechos de Jeroboam y todo lo que hizo, su valenta, todas las guerras que hizo y cmo restituy al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que haban pertenecido a Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 29 Y Jeroboam durmi con sus padres, los reyes de Israel. En su lugar rein Zacaras, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 14.5 Cf. 1 R 12.20-21. 
2. 14.6 La cita del libro de la ley de Moiss coincide casi literalmente con Dt 24.16. Vanse Jer 31.29-30 n.; Ez 18.1-32 n. 
3. 14.7 El Valle de la Sal, llamado tambin Arab (cf. Dt 1.1), se extiende desde el Mar Muerto hasta el Golfo de Akaba. Vase ndice de mapas. 
4. 14.7 El cambio de nombre era una forma de afirmar la dominacin. Cf. 2 R 23.34; 24.17. 
5. 14.8-10 El rey de Israel respondi al desafo con una parbola semejante a la de Jotam (Jue 9.8-15). 
6. 14.13 La puerta de Efran: Cf. Neh 8.16. La puerta de la esquina o del ngulo: Cf. Jer 31.38. 
7. 14.19 Laquis: Plaza fuerte de Jud (cf. Jos 10.3), situada en la ruta que va de Jerusaln a Gaza (vase ndice de mapas). Los asirios la sitiaron en tiempos de Ezequas (2 R 18.14) y los babilonios en tiempos de Sedequas (Jer 34.7). 
8. 14.19 Amasas tuvo el mismo trgico fin que su padre Jos (cf. 2 R 12.20-21; 14.5), pero tampoco en este caso se mencionan los motivos de la conjura. 
9. 14.22 La ciudad portuaria de Elat, en el Golfo de Akaba, abra una salida al Mar Rojo y era un punto estratgico para el comercio con el sur de Arabia y con el pas de Ofir (vase 1 R 9.28 n.). 
10. 14.23 Este rey es identificado hoy habitualmente como Jeroboam II, para distinguirlo del monarca del mismo nombre que rein en Israel despus de la muerte de Salomn (cf. 1 R 11.26-40; 12.1--14.20). Su largo reinado lleg hasta mediados del siglo VIII a.C., fecha en que comenz la poca de los grandes profetas. 
11. 14.24 El profeta Ams (cf. Am 1.1) anunci su mensaje al reino de Israel en tiempos de Jeroboam II. Amasas, el sacerdote de Bet-el, lo denunci ante el rey, acusndolo de conspirador (Am 7.10-17). Tambin Oseas comenz su actividad proftica en los ltimos aos de Jeroboam II (Os 1.1). 
12. 14.25 La entrada de Hamat se hallaba en la frontera norte de Palestina (vase Jue 3.3 n.). El mar del Arab: es decir, el Mar Muerto (vanse Dt 1.1 n. e ndice de mapas). 
13. 14.25 Jons: Cf. Jon 1.1. Gat-hefer: en el territorio de Zabuln (Jos 19.13), probablemente no lejos de Nazaret. 

2 Reyes 15


Reinado de Azaras 



(2 Cr 26.3-5,16-23)

1 [1] En el ao veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenz a reinar Azaras hijo de Amasas, rey de Jud.[2] 2 Cuando comenz a reinar tena diecisis aos,[3] y cincuenta y dos aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre era Jecolas, de Jerusaln. 
3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que su padre Amasas haba hecho. 4 Con todo, los lugares altos no se quitaron, pues el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 5 Pero Jehov hiri al rey con lepra,[4] y estuvo leproso hasta el da de su muerte. Habit el rey en casa separada, y Jotam, su hijo, tena el palacio a su cargo y gobernaba al pueblo. 
6 Los dems hechos de Azaras y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 7 Azaras durmi[5] con sus padres y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David. En su lugar rein Jotam, su hijo. 

Reinado de Zacaras

8 En el ao treinta y ocho de Azaras, rey de Jud, Zacaras hijo de Jeroboam rein seis meses sobre Israel. 9 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como lo haban hecho sus padres: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
10 Contra l conspir Salum hijo de Jabes, lo hiri en presencia de su pueblo, lo mat y rein en su lugar.[6] 
11 Los dems hechos de Zacaras estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 12 Esta era la palabra que Jehov haba dicho a Jeh: "Tus hijos, hasta la cuarta generacin, se sentarn en el trono de Israel". Y fue as. 

Reinado de Salum

13 Salum hijo de Jabes comenz a reinar en el ao treinta y nueve de Uzas, rey de Jud.[7] Solo rein un mes en Samaria, 14 porque Manahem hijo de Gadi subi de Tirsa, lleg a Samaria e hiri all a Salum hijo de Jabes. Despus de matarlo, rein en su lugar. 15 Los dems hechos de Salum y la conspiracin que tram estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 16 Entonces Manahem saque a Tifsa y a todos los que en ella estaban, y tambin sus alrededores, a partir de Tirsa. La saque porque no le haban abierto las puertas, y le abri el vientre a todas las mujeres que estaban encintas.[8] 

Reinado de Manahem

17 En el ao treinta y nueve de Azaras, rey de Jud, Manahem hijo de Gadi rein en Samaria sobre Israel. Rein diez aos, 18 pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov: en todo su tiempo no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
19 En su tiempo, Pul,[9] rey de Asiria, vino a atacar la tierra.[10] Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. 20 Manahem obtuvo este dinero de todos los poderosos y opulentos de Israel; cada uno debi pagar un impuesto de cincuenta siclos de plata para dar al rey de Asiria. Entonces el rey de Asiria se volvi, y no se detuvo all en el pas. 
21 Los dems hechos de Manahem y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 22 Manahem durmi con sus padres y rein en su lugar Pekaa, su hijo. 

Reinado de Pekaa

23 En el ao cincuenta de Azaras, rey de Jud, Pekaa hijo de Manahem rein dos aos en Samaria sobre Israel. 24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
25 Peka hijo de Remalas, capitn suyo, conspir contra l y lo hiri en Samaria, en el palacio de la casa real, en compaa de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas. Despus que lo mat, rein en su lugar. 
26 Los dems hechos de Pekaa, y todo lo que hizo, est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 

Reinado de Peka

27 En el ao cincuenta y dos de Azaras, rey de Jud, rein Peka hijo de Remalas en Samaria sobre Israel. Rein veinte aos, 28 e hizo lo malo ante los ojos de Jehov: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 
29 En los das de Peka, rey de Israel, lleg Tiglat-pileser,[11] rey de los asirios, y tom a Ijn, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftal; y llev sus habitantes cautivos a Asiria.[12] 30 Oseas hijo de Ela conspir contra Peka hijo de Remalas, lo hiri de muerte y rein en su lugar a los veinte aos de Jotam hijo de Uzas. 
31 Los dems hechos de Peka, y todo lo que hizo, est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 

Reinado de Jotam



(2 Cr 27.1-9)

32 En el segundo ao de Peka hijo de Remalas, rey de Israel, comenz a reinar Jotam hijo de Uzas, rey de Jud. 33 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y rein diecisis aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. 
34 l hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre Uzas. 35 Con todo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Edific l la puerta ms alta de la casa de Jehov. 
36 Los dems hechos de Jotam, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 
37 En aquel tiempo comenz Jehov a enviar contra Jud a Rezn, rey de Siria, y a Peka hijo de Remalas. 38 Jotam durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. En su lugar rein Acaz, su hijo. 
						 NOTAS:

1. 15.1-7 Este captulo menciona siete reyes, varios de los cuales conquistaron el poder mediante golpes de Estado. Los acontecimientos relatados coinciden con el auge del poder asirio y de su expansin imperial. 
2. 15.1 El largo y prspero reinado de Azaras (llamado tambin Uzas, cf. 2 Cr 26.1; Is 6.1) fue un perodo de relativa tranquilidad para Jud, como tambin lo fue, para Israel, el de su contemporneo Jeroboam II (cf. 2 R 14.23-29). 
3. 15.2 En 2 Cr 26.15 se dan ms detalles sobre la prosperidad y el podero que alcanz el reino de Jud en tiempos de Azaras. 
4. 15.5 Segn 2 Cr 26.16, Azaras enferm de lepra porque se atrevi a quemar incienso en el altar del templo. Esta accin provoc un grave conflicto entre el rey y los sacerdotes. 
5. 15.7 En este mismo ao, Isaas fue llamado por Jehov para ejercer su misin proftica (Is 6.1). 
6. 15.10 Con el alzamiento de Salum, comienza en Israel una larga serie de conspiraciones y asesinatos de reyes. Estos golpes de Estado reflejan las tensiones existentes entre los partidos que se disputaban el poder, en el contexto de la expansin asiria. Esos hechos de sangre ensombrecieron la historia del reino del Norte hasta la destruccin de Samaria. Vanse Os 7.3-7 n.; 7.5 nota d. 
7. 15.13 Aqu y en v. 32,34, se le da el nombre de Uzas al rey Azaras. Esto se debe a que ambos nombres tienen en hebreo un significado parecido: Azaras significa Jah (abreviacin de Jehov, el nombre propio del Dios de Israel) es mi ayuda; y Uzas equivale a Jah es mi fuerza. Cf. tambin Is 1.1; 7.1; Am 1.1; Os 1.1. 
8. 15.16 Tirsa: Vase 1 R 14.17 n. Abri el vientre... encintas: Cf. Am 1.13. 
9. 15.19 Pul: Este es otro nombre de Tiglat-pileser III, rey de Asiria (745-727 a.C.), que en el 727 a.C., cuando conquist Babilonia, se hizo inscribir con el nombre de Pul en la lista de los reyes babilnicos. Cf. 1 Cr 5.26. 
10. 15.19 Pul... a atacar la tierra: Poco despus de usurpar el trono de Asiria, Tiglat-pileser III (Pul) inici su poltica de expansin del imperio y extendi su dominacin en todas las direcciones, incluso hacia el oeste, donde atac a Siria y Palestina. Solo los reyes que le pagaron tributo consiguieron mantener una independencia relativa. Cf. Is 10.13-14. 
11. 15.29 Tiglat-pileser: llamado Pul en el v. 19. 
12. 15.29 Los asirios deportaban poblaciones enteras a otras regiones del imperio con el fin de afianzar su dominio. As quedaban eliminados los posibles focos de resistencia en los territorios sometidos (cf. 2 R 17.6,24). Ms tarde, los babilonios emplearan el mismo mtodo (cf. 2 R 25.11-12). 

2 Reyes 16


Reinado de Acaz



(2 Cr 28.1-27)

1 En el ao diecisiete de Peka hijo de Remalas comenz a reinar Acaz hijo de Jotam, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar Acaz tena veinte aos, y rein en Jerusaln diecisis aos, pero no hizo lo recto ante los ojos de Jehov, su Dios, como su padre David, 3 sino que anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo,[1] segn las prcticas abominables de las naciones que Jehov ech de delante de los hijos de Israel. 4 Asimismo sacrific y quem incienso en los lugares altos, sobre los collados y debajo de todo rbol frondoso. 5 Entonces Rezn, rey de Siria, y Peka hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a Jerusaln para atacarla y sitiar a Acaz, pero no pudieron tomarla.[2] 6 En aquel tiempo el rey de Edom recobr Elat[3] para Edom, y ech de Elat a los hombres de Jud. Los de Edom llegaron a Elat y habitaron all hasta hoy. 
7 Entonces Acaz envi embajadores a Tiglat-pileser, rey de Asiria,[4] diciendo: "Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y defindeme de manos del rey de Siria y de manos del rey de Israel, que se han levantado contra m". 
8 Acaz tom la plata y el oro que haba en la casa de Jehov y en los tesoros de la casa real, y envi al rey de Asiria un presente. 9 El rey de Asiria atendi su peticin, pues subi contra Damasco y la tom, se llev cautivos sus habitantes a Kir[5] y mat a Rezn. 
10 Despus fue el rey Acaz a encontrarse en Damasco con Tiglat-pileser, rey de Asiria. Cuando el rey Acaz vio el altar que estaba en Damasco, envi al sacerdote Uras el diseo y la descripcin del altar, conforme a todos los detalles. 11 Y el sacerdote Uras edific el altar, de acuerdo con todo lo que el rey Acaz le haba enviado de Damasco. As lo hizo el sacerdote Uras, antes que el rey Acaz regresara de Damasco. 
12 Cuando el rey lleg de Damasco y vio el altar, se acerc y ofreci sacrificios en l; 13 encendi su holocausto y su ofrenda, derram sus libaciones y esparci la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 
14 Traslad el altar de bronce que estaba delante de Jehov, en la parte delantera de la Casa, entre el altar y el templo de Jehov, y lo puso al lado norte del altar. 15 Despus mand el rey Acaz al sacerdote Uras: "En el gran altar encenders el holocausto de la maana y la ofrenda de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda, asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra, su ofrenda y sus libaciones; esparcirs sobre l toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce ser mo para consultar en l". 
16 El sacerdote Uras hizo conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mand. 17 Luego el rey Acaz cort los tableros de las basas y les quit las fuentes; quit tambin el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de l y lo puso sobre el suelo de piedra. 18 Por causa del rey de Asiria quit del templo de Jehov el prtico para el sbado que haban edificado en la Casa y el pasadizo de afuera, el del rey. 
19 Los dems hechos que puso por obra Acaz, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 El rey Acaz durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar rein su hijo Ezequas. 
						 NOTAS:

1. 16.3 Hizo pasar por fuego a su hijo: Cf. Lv 18.21. Segn 2 R 23.10, estos sacrificios se ofrecan en el valle del hijo de Hinom (vanse Is 57.5 nota g; Jer 2.23 nota b; 7.31 nota r). 
2. 16.5 Los historiadores modernos suelen designar esta coalicin de Damasco e Israel con el nombre de "alianza siro-efraimita", utilizando el nombre Efran para designar a todo el reino de Israel. En el marco de esta guerra, Isaas pronunci su clebre profeca de Is 7.1-9, y quiz su continuacin en los v. 10-17. Tambin el pasaje de Os 5.8--6.6 parece tener como trasfondo el avance damasceno-israelita contra Jerusaln y Jud. 
3. 16.6 Elat: Vase 2 R 14.22 n. 
4. 16.7 Tiglat-pileser, rey de Asiria: Vase 2 R 15.19 notas i y |ij. 
5. 16.9 Segn Am 9.7, Kir era el lugar de origen de los arameos. 

2 Reyes 17


Cada de Samaria y cautiverio de Israel

1 En el ao duodcimo de Acaz, rey de Jud, Oseas hijo de Ela comenz a reinar en Samaria sobre Israel. Rein nueve aos, 2 e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, aunque no como los reyes de Israel que haban sido antes de l. 

Mapa - Exilio de Israel

3 Salmanasar, rey de los asirios,[1] subi contra Oseas, quien fue hecho su siervo y le pagaba tributo. 4 Pero el rey de Asiria descubri que Oseas conspiraba, pues haba enviado embajadores[2] a So,[3] rey de Egipto, y no pag tributo al rey de Asiria, como lo haca cada ao, por lo que el rey de Asiria lo detuvo y lo encerr en la casa de la crcel. 5 Luego el rey de Asiria invadi todo el pas y siti a Samaria, y estuvo sobre ella tres aos. 6 En el ao nueve de Oseas, el rey de Asiria tom Samaria y llev a Israel cautivo a Asiria.[4] Los estableci en Halah, en Habor junto al ro Gozn, y en las ciudades de los medos.[5] 
7 Esto sucedi porque los hijos de Israel pecaron contra Jehov, su Dios, que los sac de la tierra de Egipto, de bajo la mano del faran, rey de Egipto. Adoraron a dioses ajenos 8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehov haba expulsado de delante de los hijos de Israel, as como en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 
9 Los hijos de Israel hicieron secretamente cosas impropias contra Jehov, su Dios: se edificaron lugares altos en todas las ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas,[6] 10 y levantaron estatuas e imgenes de Asera[7] en todo collado alto y debajo de todo rbol frondoso. 11 Quemaron incienso en todos los lugares altos, a la manera de las naciones que Jehov haba traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehov. 12 Servan adems a los dolos, acerca de los cuales Jehov les haba dicho: "Vosotros no habis de hacer tal cosa". 
13 Jehov amonest entonces a Israel y a Jud por medio de todos los profetas y de todos los videntes diciendo: "Volveos de vuestros malos caminos[8] y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescrib a vuestros padres y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas". 14 Pero ellos no obedecieron, sino que se obstinaron tanto como sus padres, los cuales no creyeron en Jehov, su Dios. 15 Desecharon sus estatutos, el pacto que l haba hecho con sus padres y los testimonios que l les haba prescrito, siguiendo en pos de vanidades y hacindose vanos ellos mismos, por imitar a las naciones que estaban alrededor de ellos, aunque Jehov les haba mandado que no obraran como ellas. 16 Dejaron todos los mandamientos de Jehov, su Dios; se hicieron imgenes fundidas de dos becerros,[9] y tambin imgenes de Asera; adoraron a todo el ejrcito de los cielos[10] y sirvieron a Baal;[11] 17 hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por el fuego,[12] se dieron a adivinaciones y agueros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov, provocando su ira. 
18 Por lo tanto, Jehov se enfureci tanto contra Israel, que los quit de delante de su rostro, y slo qued la tribu de Jud. 19 Pero ni aun Jud guard los mandamientos de Jehov, su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel haba establecido. 20 Entonces desech Jehov a toda la descendencia de Israel, los afligi y los entreg en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. 21 Cuando separ a Israel de la casa de David y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat, Jeroboam apart a Israel del camino de Jehov y les hizo cometer un gran pecado. 22 Los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que cometi Jeroboam y no se apartaron de ellos, 23 hasta que Jehov apart a Israel de su presencia, como lo haba anunciado por medio de todos los profetas, sus siervos. As Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta el da de hoy. 

Tabla - Los Asirios (2 x)



Repoblacin de Samaria

24 El rey de Asiria llev gente de Babilonia, de Cuta,[13] de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y la puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel. As ocuparon Samaria y habitaron en sus ciudades. 25 Pero aconteci al principio, cuando comenzaron a habitar all, que como no teman a Jehov, l envi contra ellos leones que los mataban. 26 Entonces dijeron al rey de Asiria: "Las gentes que t trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria no conocen la ley del Dios de aquella tierra,[14] y l ha echado en medio de ellos leones que los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra". 
27 Y el rey de Asiria orden: "Llevad all a alguno de los sacerdotes que trajisteis de ese lugar, que vaya y habite all y les ensee la ley del Dios del pas". 
28 Entonces uno de los sacerdotes que se haban llevado cautivo de Samaria, fue y habit en Bet-el, y les ense cmo haban de temer a Jehov. 29 Pero cada nacin se hizo sus dioses en la ciudad donde habitaba, y los pusieron en los templos de los lugares altos que haban construido los de Samaria. 30 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los de Hamat hicieron a Asima. 31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvaim. 32 Teman adems a Jehov, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes para los lugares altos, los cuales sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos. 33 Aunque teman a Jehov, honraban a sus dioses, segn la costumbre de las naciones de donde haban sido trasladados. 
34 Todava hoy hacen como antes: no temen a Jehov[15] ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen segn la ley y los mandamientos que prescribi Jehov a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel. 35 Cuando Jehov hizo un pacto con ellos, les mand: "No temeris a otros dioses ni los adoraris, ni los serviris, ni les haris sacrificios. 36 Solo a Jehov, que os sac de tierra de Egipto con gran poder y brazo extendido, a este temeris, a este adoraris y a este haris sacrificio. 37 Los estatutos, derechos, ley y mandamientos que os dio por escrito cuidaris siempre de ponerlos por obra, y no temeris a dioses ajenos. 38 No olvidaris el pacto que hice con vosotros ni temeris a dioses ajenos, 39 sino temed a Jehov, vuestro Dios, y l os librar de manos de todos vuestros enemigos". 
40 Pero ellos no escucharon, sino que hicieron segn su costumbre antigua. 41 As, aquellas gentes temieron a Jehov y al mismo tiempo sirvieron a sus dolos. Tambin sus hijos y sus nietos, tal como hicieron sus padres, as hacen hasta hoy.[16] 
						 NOTAS:

1. 17.3 Salmanasar V fue rey de Asiria desde el 726 hasta el 722 a.C. 
2. 17.4 Haba enviado embajadores: Los profetas condenaron severamente esta clase de negociaciones polticas (vanse Os 7.8 n.; 7.11 n.). 
3. 17.4 So: Probablemente se trata de un lugar llamado Lais, en el delta del Nilo. No se menciona al rey de Lais por su propio nombre, sino con el del sitio donde reinaba. 
4. 17.6 Llev a Israel cautivo: Vase 2 R 15.29 nota l. Estas deportaciones afectaban de un modo especial a las clases dirigentes (funcionarios del reino, sacerdotes, administradores de los bienes de la corona y grandes terratenientes). Cf. 2 R 24.14. 
5. 17.6 Los deportados fueron llevados al norte de Mesopotamia y a la regin de Media, al este del ro Tigris. Vase ndice de mapas. 
6. 17.9 Desde las torres... ciudades fortificadas: Las torres de la atalayas eran puestos ms bien aislados, en medio de los campos o de las vias (vase Is 1.8 n.); las ciudades fortificadas, por el contrario, eran lugares llenos de gente. De ah este dicho proverbial, que significa en todos los sitios poblados, grandes o pequeos. Cf. 2 R 18.8. 
7. 17.10 Asera: Vase Jue 3.7 nota c. 
8. 17.13 Volveos de vuestros malos caminos: Jer 18.11; 35.15; Ez 33.11; Zac 1.4; cf. Hch 3.26. 
9. 17.16 Dos becerros: Cf. 1 R 12.28-29. 
10. 17.16 lit. A todo el ejrcito de los cielos: es decir, a todos los astros del cielo (vanse Dt 4.19 n.; Jer 8.2 nota a). 
11. 17.16 Baal: dios cananeo de la fertilidad (vase Jue 2.13 n.), a quien el rey Acab haba construido un templo y erigido un altar en Samaria (1 R 16.32). 
12. 17.17 Hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por el fuego: 2 R 16.3. Adivinaciones y agueros: Dt 18.10-11. 
13. 17.24 Cuta: al norte de Babilonia y al este del ufrates. Hamat: Vase Jue 3.3 n. Ava y Sefarvaim an no han podido ser localizadas. 
14. 17.26 Del dios de aquella tierra: Para estos emigrados politestas, Jehov, Dios de Israel, era un dios como tantos otros (cf. v. 29-31); pero era el dios del lugar, y haba que rendirle homenaje para no provocar su enojo (cf. 1 R 20.23). 
15. 17.34 No temen a Jehov: El contexto indica que esta expresin tiene aqu un sentido ms preciso que en los v. 32-33: los habitantes de Samaria no servan a Jehov de acuerdo con lo establecido en la Ley. 
16. 17.41 Esta mezcla de israelitas con gente de otras regiones dio origen a los samaritanos. Despus del exilio, los samaritanos quisieron unirse a los judos que volvan de Babilonia, pero fueron rechazados por Zorobabel y Nehemas (Esd 4.2-3; Neh 2.19-20). A partir de entonces, la enemistad entre ambos pueblos se hizo proverbial (Jn 4.9; cf. Lc 9.51-56; 10.29-37). 

2 Reyes 18


6. JUD HASTA EL EXILIO EN BABILONIA (18.1--25.30)



Reinado de Ezequas



(2 Cr 29.1-2)

1 En el tercer ao de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas hijo de Acaz, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar tena veinticinco aos, y rein en Jerusaln veintinueve aos. El nombre de su madre era Abi, hija de Zacaras. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho David, su padre. 4 Quit los lugares altos, quebr las imgenes, rompi los smbolos de Asera[1] e hizo pedazos la serpiente de bronce que haba hecho Moiss,[2] porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llam Nehustn. 
5 En Jehov, Dios de Israel, puso su esperanza. Entre todos los reyes de Jud no hubo otro como l, antes ni despus,[3] 6 pues sigui a Jehov y no se apart de l, sino que guard los mandamientos que Jehov prescribi a Moiss. 7 Jehov estaba con l, y adondequiera que iba, prosperaba. 
Ezequas se rebel contra el rey de Asiria y no lo sirvi.[4] 8 Tambin derrot a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortificada.[5] 

Cada de Samaria

9 En el cuarto ao del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subi Salmanasar, rey de los asirios, contra Samaria y la siti. 10 La tomaron al cabo de tres aos. En el ao sexto de Ezequas, el cual era el ao noveno de Oseas, rey de Israel, fue tomada Samaria. 11 El rey de Asiria llev cautivo a Israel a Asiria, y los estableci en Halah, junto al ro Gozn en Habor, y en las ciudades de los medos,[6] 12 por cuanto no haban atendido a la voz de Jehov, su Dios, sino que haban quebrantado su pacto y no haban escuchado ni puesto por obra todas las cosas que Moiss, siervo de Jehov, haba mandado.[7] 

Senaquerib invade a Jud 



(2 Cr 32.1-19; Is 36.1-22)

13 [8] A los catorce aos del rey Ezequas subi Senaquerib, rey de Asiria,[9] contra todas las ciudades fortificadas de Jud y las tom.[10] 14 Entonces Ezequas, rey de Jud, envi a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis:[11] "He pecado;[12] retrate de mi pas y aceptar todo lo que me impongas". 
El rey de Asiria impuso a Ezequas, rey de Jud, trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro. 15 Entreg, por tanto, Ezequas toda la plata que haba en la casa de Jehov y en los tesoros de la casa real. 16 En aquella ocasin Ezequas quit el oro de las puertas del templo de Jehov y de los quiciales que el mismo rey Ezequas haba recubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria. 
17 Despus el rey de Asiria envi contra el rey Ezequas al jefe de los ejrcitos, al jefe de los eunucos y al copero mayor, al frente de un gran ejrcito, y estos subieron de Laquis a Jerusaln para atacarla. Al llegar acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.[13] 18 Llamaron luego al rey, y sali a encontrarse con ellos Eliaquim hijo de Hilcas, el mayordomo, Sebna,[14] el escriba, y Joa hijo de Asaf, el canciller. 19 Y el copero mayor les dijo: 
--Decid ahora a Ezequas: As dice el gran rey[15] de Asiria: "Qu confianza es esta en que te apoyas? 20 Dices (pero son palabras vacas): Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Pero en qu confas, que te has rebelado contra m? 21 Veo que confas en este bastn de caa astillada, en Egipto, que si uno se apoya en l se le clava y le traspasa la mano. Tal es el faran, rey de Egipto, para todos los que en l confan. 22 Si me decs: Nosotros confiamos en Jehov, nuestro Dios, no es este aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequas, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: Delante de este altar adoraris en Jerusaln? 23 Ahora, pues, te ruego que hagas un trato con mi seor, el rey de Asiria: yo te dar dos mil caballos si t consigues jinetes para ellos. 24 Cmo podras resistir a un capitn, o al menor de los siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto, con sus carros y su gente de a caballo? 25 Acaso he venido yo ahora a este lugar para destruirlo sin contar con Jehov? Jehov me ha dicho: Sube a esta tierra, y destryela ". 
26 Entonces Eliaquim hijo de Hilcas, y Sebna y Joa respondieron al copero mayor: 
--Te rogamos que hables a tus siervos en arameo,[16] porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre el muro. 
27 El copero mayor les dijo: 
--Acaso me ha enviado mi seor para decir estas palabras a ti y a tu seor, y no a los hombres que estn sobre el muro, expuestos a comer su propio estircol y beber su propia orina con vosotros?[17] 
28 Entonces el copero mayor se puso en pie y clam a gran voz en lengua de Jud: "Od la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 As ha dicho el rey: "No os engae Ezequas, porque no os podr librar de mis manos. 30 No os haga Ezequas confiar en Jehov, diciendo: Ciertamente nos librar Jehov, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asiria ". 31 No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: "Haced conmigo las paces y rendos ante m; que cada uno coma de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias, tierra de olivas, de aceite y de miel. Viviris y no moriris. No oigis a Ezequas, porque os engaa cuando dice: Jehov nos librar. 33 Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria? 34 Dnde est el dios de Hamat y de Arfad? Dnde est el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? Pudieron estos dioses librar a Samaria de mis manos? 35 Qu dios entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mis manos, para que Jehov libre de mis manos a Jerusaln?""[18] 
36 Pero el pueblo call y no le respondi ni una palabra, porque el rey haba dado una orden que deca: "No le respondis". 37 Entonces el mayordomo Eliaquim hijo de Hilcas, el escriba Sebna, y el canciller Joa hijo de Asaf, fueron a ver a Ezequas con sus vestidos rasgados, y le contaron las palabras del copero mayor. 
						 NOTAS:

1. 18.4 Los lugares altos: es decir, los santuarios paganos (vase 1 R 3.2 n.). Asera: Vase Jue 3.7 nota c; cf. 2 R 16.10. 
2. 18.4 Los israelitas identificaban esta serpiente de bronce con la que haba hecho Moiss en el desierto y le rendan culto (Nm 21.6-9). El nombre Nehustn alude al bronce con que estaba fabricada (heb. nehset) y a su forma de serpiente (heb. nahs). 
3. 18.5 En 2 R 22.2 y 23.25 se elogia al rey Josas en trminos semejantes a estos. 
4. 18.7 Despus de la muerte de Sargn II, rey de Asiria, en el 705 a.C., su hijo y sucesor Senaquerib debi sofocar varias rebeliones en el interior de su propio reino. Favorecido por esta circunstancia, Ezequas se liber momentneamente de Asiria y trat de llevar a cabo una poltica independiente, como lo atestigua su campaa contra los filisteos (cf. v. 8). 
5. 18.8 Desde... ciudad fortificada: Vase 2 R 17.9 n. 
6. 18.9-11 Cf. 2 R 17.3-6. 
7. 18.12 Esta breve reflexin resume lo expresado mucho ms ampliamente en 2 R 17.7-23. 
8. 18.13 El relato de 2 R 18.13--20.19 se encuentra tambin, con algunas variantes, en Is 36--39. El texto de 2 Cr 32.1-21 ofrece una versin ms breve. 
9. 18.13 Los documentos asirios contienen numerosos detalles sobre la campaa de Senaquerib contra Palestina, en el ao 701 a.C. En esos documentos, el rey de Asiria se jacta de haber arrebatado a Ezequas, de Jud, cuarenta y seis ciudades. 
10. 18.13 Como consecuencia de estas conquistas, Jerusaln qued totalmente aislada. A esa situacin se refiere el profeta Isaas cuando dice que Sin se ha quedado como enramada en via, como cabaa en melonar (Is 1.8). Vase tambin Is 1.4-9 n. 
11. 18.14 Laquis: Vase 2 R 14.19 nota g. Un gran relieve hallado en las ruinas del palacio de Senaquerib, en Nnive, representa en detalle el asedio y la toma de Laquis, as como la deportacin de los sobrevivientes. 
12. 18.14 He pecado: alusin a su intento de rebelda (v. 7) y quiz tambin a su esfuerzo por obtener el apoyo de Egipto (v. 21). 
13. 18.17 Junto al acueducto... Lavador: En este mismo sitio se haban encontrado antes el profeta Isaas y el rey Acaz (Is 7.3). 
14. 18.18 Eliaquim... Sebna: Vase Is 22.20 nota n. 
15. 18.19 Gran rey era el ttulo oficial del rey de Asiria (cf. Os 5.13; 10.6). 
16. 18.26 En aquella poca, el arameo era la lengua internacional, usada sobre todo en el comercio y en la diplomacia. La poblacin de Jerusaln no la entenda, pero s los funcionarios del reino. Ms tarde, el arameo pasara a ser la lengua corriente de los judos de Palestina. 
17. 18.27 Los asedios prolongados traan como consecuencia la falta total de agua y de alimentos. 
18. 18.35 El oficial razona como si Jehov fuera simplemente el dios nacional de los hebreos (cf. 2 R 17.26), tan incapaz de salvar a su pueblo como los dioses de las otras naciones invadidas por el ejrcito asirio (cf. 2 R 19.12-13). El resto del relato va a mostrar que Jehov es ms poderoso que todos los dems dioses, incluidos los de Asiria (2 R 19.35-36). 

2 Reyes 19


Jud es librado de Senaquerib



(2 Cr 32.20-23; Is 37.1-38)

1 Cuando el rey Ezequas lo oy, rasg sus vestidos, se cubri con vestiduras speras y entr en la casa de Jehov. 2 Y envi a Eliaquim, el mayordomo, a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de ropas speras, a ver al profeta Isaas hijo de Amoz,[1] 3 para que le dijeran: "As ha dicho Ezequas: "Este da es da de angustia, de reprensin y de blasfemia,[2] porque los hijos estn a punto de nacer y la que da a luz no tiene fuerzas.[3] 4 Quiz oir Jehov, tu Dios, todas las palabras del copero mayor, a quien el rey de los asirios, su seor, ha enviado para blasfemar contra el Dios viviente y para insultar con palabras, las cuales Jehov, tu Dios, ha odo. Por tanto, eleva una oracin por el remanente que an queda"". 
5 Cuando los siervos del rey Ezequas llegaron a ver a Isaas, 6 este les respondi: "As diris a vuestro seor: As ha dicho Jehov: "No temas por las palabras que has odo, con las cuales han blasfemado contra m los siervos del rey de Asiria. 7 Mira, voy a poner en l un espritu, oir un rumor, se volver a su tierra y all le har caer a espada"".[4] 
8 El copero mayor regres y se encontr al rey de Asiria combatiendo contra Libna, pues oy que se haba ido de Laquis.[5] 9 All el rey de Siria se enter de que Tirhaca, rey de Etiopa,[6] haba salido para hacerle guerra, y volvi a enviar embajadores a Ezequas diciendo: 10 "As diris a Ezequas, rey de Jud: "Que no te engae el Dios en quien t confas, dicindote: Jerusaln no ser entregada en manos del rey de Asiria. 11 Has odo lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras que han destruido. Vas a escapar t? 12 Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, a Gozn, Harn, Resef, y a los hijos de Edn que estaban en Telasar? 13 Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?""[7] 
14 Ezequas tom la carta de manos de los embajadores. Despus de leerla subi a la casa de Jehov y la extendi delante de Jehov.[8] 15 Entonces or Ezequas delante de Jehov diciendo: "Jehov, Dios de Israel, que moras entre los querubines,[9] solo t eres Dios de todos los reinos de la tierra.[10] T hiciste el cielo y la tierra. 16 Inclina, Jehov, tu odo y oye; abre, Jehov, tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib ha enviado a decirme para blasfemar contra el Dios viviente. 17 Es verdad, Jehov, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras, 18 y que han echado al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos humanas, de madera o de piedra,[11] y por eso los destruyeron. 19 Ahora, pues, Jehov, Dios nuestro, slvanos, te ruego, de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que solo t, Jehov, eres Dios".[12] 
20 Entonces Isaas hijo de Amoz envi a decir a Ezequas: "As ha dicho Jehov, Dios de Israel: He odo lo que me pediste acerca de Senaquerib, rey de Asiria. 21 Esta es la palabra que Jehov ha pronunciado acerca de l: 
    "La virgen, hija de Sin,[13] te menosprecia, se burla de ti; 
    a tus espaldas mueve su cabezala hija de Jerusaln. 
    22 A quin has insultadoy contra quin has blasfemado?, 
    contra quin has alzado la voz, 
    y levantado altanero tus ojos? 
    Contra el Santo de Israel.[14] 
    23 Por medio de tus mensajeros 
    has insultado a Jehov 
    y has dicho: Con la multitud de mis carros ptab he subido a las alturas de los montes, ptab a lo ms inaccesible del Lbano; ptab cortar sus altos cedros, ptab sus cipreses ms escogidos; ptab me alojar en sus ms remotos lugares, ptab en el bosque de sus feraces campos. 
    24 He cavado y bebido las aguas extraas, 
    he secado con las plantas de mis pies todos los ros de Egipto.footnote rnd=893127101 idx=15 b19.23-24/b Los icedros/i del iLbano/i (vanse 1 R 7.2 n.; Jer 22.6 n.) y los iros de Egipto/i, es decir, el Nilo y los canales del Delta (cf. Ez 29.3), eran fuente de riqueza y motivo de orgullo para aquellos pases. iCedros/i y icipreses:/i Vase Is 37.24 n. /footnote> 
    25 Pero nunca oste quedesde tiempos antiguos yo lo hice, 
    y que desde los das de la antiguedadlo tengo ideado? 
    Pues ahora lo he hecho venir: 
    T causars desolaciones, 
    y reducirs las ciudades fortificadasa montones de escombros.[16] 
    26 Sus habitantes, impotentes, 
    fueron acobardados y confundidos; 
    vinieron a ser como la hierba del campo, 
    como hortaliza verde, 
    como heno de los terrados, 
    que se marchita antes de madurar. 
    27 He conocido tu situacin, 
    todos tus movimientos, 
    y tu furor contra m. 
    28 Por cuanto te has airado contra m, 
    por cuanto tu arroganciaha subido a mis odos, 
    voy a poner mi garfio en tu nariz 
    y mi freno en tus labios,[17] 
    y te har volver por el caminopor donde viniste. 
    29 "Esto te dar por seal, Ezequas: 
    Este ao comeris lo que nacer de suyo, 
    y el segundo ao lo que nacer de suyo. 
    Al tercer ao sembraris y segaris, 
    plantaris viasy comeris el fruto de ellas.[18] 
    30 Lo que haya escapado, 
    lo que haya quedado de la casa de Jud, 
    volver a echar races por debajo 
    y llevar frutos por arriba. 
    31 Porque de Jerusaln saldr un resto,[19] 
    y del monte Sin los que se salven. 
    El celo de Jehov de los ejrcitos har esto. 
    32 "Por tanto, as dice Jehovacerca del rey de Asiria: 
    No entrar en esta ciudad, 
    ni lanzar flechas en ella; 
    ni la enfrentar con escudo, 
    ni levantar contra ella un baluarte. 
    33 Por el mismo camino que vino, volver, 
    y no entrar en esta ciudad, dice Jehov. 
    34 Porque yo amparar esta ciudadpara salvarla,[20] 
    por amor a m mismo, 
    y por amor a David, mi siervo"". 
35 Aconteci que aquella misma noche[21] sali el ngel de Jehov y mat en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la maana, todo era cuerpos de muertos. 36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, parti y regres a Nnive, donde se qued. 37 Y aconteci que mientras l adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo hirieron a espada y huyeron a tierra de Ararat. En su lugar rein Esar-hadn, su hijo.[22] 
						 NOTAS:

1. 19.2 Esta es la primera vez que se menciona al profeta Isaas en el libro de Reyes, aunque vena ejerciendo su actividad proftica desde mucho tiempo antes (vase Is 6.1 nota b; cf. 7.3). La consulta a los profetas, en tiempos de guerra, era una costumbre habitual en el antiguo Oriente (1 R 22.6-23; 2 R 3.11; Jer 21.1-2; cf. 2 R 6.8-12). Vase tambin Ez 21.21 n. 
2. 19.3 Isaas se haba opuesto a la rebelin de Ezequas contra el rey de Asiria, criticando sus intentos de entrar en alianza con Egipto (Is 30.1-5; 31.1-3). Adems, haba anunciado que Asiria era un instrumento de Jehov para castigar a Jud por sus pecados (Is 10.5-6; cf. 7.17). 
3. 19.3 La que da a luz no tiene fuerzas: Esta sugestiva imagen indica el estado de postracin en que haba cado Jud a causa de la invasin de Senaquerib (cf. Os 13.13). 
4. 19.7 Cf. 2 R 19.35-36. 
5. 19.8-20 Algunos comentaristas piensan que esta seccin se refiere a una segunda campaa de Senaquerib contra Jud, cerca del 688 a.C. Otros, en cambio, ponen en duda la existencia de esta segunda campaa, ya que para esa fecha el rey asirio estaba ocupado en someter a los grupos rebeldes de Babilonia. 
6. 19.9 Tirhaca rein en Egipto entre el 685 y el 664 a.C. En el ao 701 a.C. an no haba ascendido al trono de Egipto, pero tena bajo su mando las tropas egipcias que operaban en Palestina contra Senaquerib. Aqu y en Is 37.9 se habla de Tirhaca, rey de Etiopa, porque l fue el tercero y ltimo rey de una dinasta de origen etope. 
7. 19.11-13 Vase 2 R 18.35 n. 
8. 19.14 Delante de Jehov: es decir, ante el Arca del pacto, como parece indicarlo la mencin de los querubines en el v. siguiente (cf. 2 S 7.18). 
9. 19.15 Querubines: Ex 25.18-22; 1 S 4.4; Sal 80.1; Is 37.16; Ez 1.26-28. 
10. 19.15 Esta confesin de fe en Jehov, Dios nico y universal, se opone a la falsa idea que los asirios tenan del Seor (cf. 2 R 18.35). 
11. 19.18 Obra de manos humanas, de madera o de piedra: Vase Sal 115.4-8 n.; cf. tambin Dt 4.28; Jer 2.27; 3.9. 
12. 19.19 Que sepan todos los reinos... eres Dios: Cf 1 R 8.60. 
13. 19.21 Jehov responde a la plegaria del rey por medio del profeta Isaas. La virgen, hija de Sin: es decir, la ciudad de Sin. Vase Sal 2.6 n. 
14. 19.22 El Santo de Israel: Vase Is 1.4 n. 
15. 19.23-24 Los cedros del Lbano (vanse 1 R 7.2 n.; Jer 22.6 n.) y los ros de Egipto, es decir, el Nilo y los canales del Delta (cf. Ez 29.3), eran fuente de riqueza y motivo de orgullo para aquellos pases. Cedros y cipreses: Vase Is 37.24 n. 
16. 19.25 Cf. Is 10.5-15. 
17. 19.28 Cf. Ez 29.4. 
18. 19.29 Esto te dar por seal: Cf. Ex 3.12; 2 R 20.8-9; Is 7.10-11. 
19. 19.31 Un resto: Vase Is 4.2-6 n. 
20. 19.34 Yo amparar esta ciudad para salvarla: Vanse Sal 46 n.; 48 n.; cf. tambin Sal 46.5; 48.8; 76.1-3; Is 10.24-27. Por amor a David, mi siervo: Cf. 2 S 7.1-16; Sal 132.11-12. 
21. 19.35 Aquella misma noche: Esta expresin evoca la noche que precedi a la salida de los israelitas de Egipto (Ex 12.12). El ngel de Jehov: Vanse Gn 16.7 n.; Ex 3.2 n.; cf. 12.23,29. El ejrcito asirio debi retirarse precipitadamente, tal vez a causa de una terrible epidemia (cf. 2 S 24.15). 
22. 19.37 Senaquerib fue asesinado veinte aos despus, en el 681 a.C. La regin de Ararat, llamada Urartu por los asirios, se encontraba en lo que hoy es Armenia. 

2 Reyes 20


Enfermedad de Ezequas 



(2 Cr 32.24-26; Is 38.1-22)

1 [1] En aquellos das[2] Ezequas cay enfermo de muerte. Y el profeta Isaas hijo de Amoz fue a verlo y le dijo: 
--Jehov dice as: "Ordena tu casa, porque vas a morir, ya no vivirs". 
2 Entonces l volvi su rostro a la pared[3] y or as a Jehov: 3 "Te ruego, Jehov, te ruego que hagas memoria de que he andado fielmente delante de ti y con corazn ntegro, que he hecho las cosas que te agradan". Y Ezequas llor amargamente. 
4 Y antes que Isaas saliera hasta la mitad del patio, le habl Jehov a Isaas y le dijo: 5 "Vuelve, y dile a Ezequas, prncipe de mi pueblo: "As dice Jehov, el Dios de David, tu padre: He odo tu oracin, he visto tus lgrimas y voy a sanarte: dentro de tres das subirs a la casa de Jehov. 6 Aadir a tus das quince aos y te librar a ti y a esta ciudad de manos del rey de Asiria. Amparar a esta ciudad por amor a m mismo y por amor a David, mi siervo"".[4] 
7 Isaas dijo: 
--Tomad una masa de higos. 
La tomaron, la pusieron sobre la llaga y san. 8 Y Ezequas haba dicho a Isaas: 
--Qu seal tendr de que Jehov me sanar y que dentro de tres das subir a la casa de Jehov? 
9 Respondi Isaas: 
--Esta seal tendrs de Jehov, de que Jehov har lo que ha dicho: Quieres que la sombra avance diez grados o que retroceda diez grados? 
10 Ezequas respondi: 
--Fcil cosa es que la sombra decline diez grados, pero no que la sombra retroceda diez grados. 
11 Entonces el profeta Isaas clam a Jehov, e hizo retroceder la sombra los diez grados que haba avanzado en el reloj de Acaz.[5] 

Ezequas recibe a los enviados de Babilonia



(2 Cr 32.27-31; Is 39.1-8)

12 En aquel tiempo Merodac-baladn hijo de Baladn,[6] rey de Babilonia, envi mensajeros con cartas y presentes a Ezequas, porque haba odo que Ezequas haba cado enfermo. 13 Ezequas los atendi y les mostr toda la casa de sus tesoros, la plata y el oro, las especias y unguentos preciosos, su depsito de armas y todo lo que haba en sus tesoros. Ninguna cosa qued que Ezequas no les mostrara, tanto en su casa como en todos sus dominios. 14 Entonces el profeta Isaas fue a ver al rey Ezequas, y le pregunt: 
--De dnde vinieron esos hombres y qu te dijeron? 
Ezequas le respondi: 
--De lejanas tierras han venido, de Babilonia. 
15 Isaas le volvi a preguntar: 
--Qu vieron en tu casa? 
Ezequas respondi: 
--Vieron todo lo que haba en mi casa. Nada qued en mis tesoros que no les mostrara. 
16 Entonces Isaas dijo a Ezequas: 
--Oye esta palabra de Jehov:[7] 17 "Vienen das en que todo lo que est en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy ser llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice Jehov. 18 Y algunos de los hijos que salgan de ti, que hayas engendrado, los tomarn para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia". 
19 Entonces Ezequas dijo a Isaas: 
--La palabra que has hablado de parte de Jehov es buena. 
Pues pensaba: "Al menos en mis das habr paz y seguridad". 

Muerte de Ezequas



(2 Cr 32.32-33)

20 Los dems hechos de Ezequas, sus proezas y cmo hizo el estanque y el conducto para dotar de agua a la ciudad,[8] no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 21 Ezequas durmi con sus padres, y en su lugar rein su hijo Manass. 
						 NOTAS:

1. 20.1-11 El texto paralelo de Is 38--39 contiene un relato ms breve, pero aade el cntico del rey Ezequas (38.10-20). 
2. 20.1 En aquellos das: Esta expresin, sumamente vaga, no es una indicacin cronolgica precisa. Segn el v. 6, el rey Ezequas vivi quince aos ms despus de su curacin. En consecuencia, los episodios relatados en este captulo debieron suceder antes de la invasin de Senaquerib, ya que esta tuvo lugar en el 701 a.C. y Ezequas muri en el 687. 
3. 20.2 Volvi su rostro a la pared: No por enojo, como Acab (1 R21.4), sino para concentrarse mejor en la oracin. 
4. 20.6 Vanse las referencias en 2 R 19.34 n. 
5. 20.11 En el reloj de Acaz: otra posible traduccin: en los escalones o gradas. En este ltimo caso, se tratara simplemente de la escalera por la que se suba a la terraza construida por Acaz (2 R 23.12). 
6. 20.12 Merodac-baladn desempe un papel preponderante en la lucha de Babilonia contra Asiria. Rein en Babilonia desde el 721 al 710 a. C., fecha en que fue destituido por el rey asirio Sargn II. En el 703 a.C., logr recuperar el trono, pero solo pudo reinar nueve meses. Fue por ese entonces cuando busc en Ezequas un aliado contra Asiria. Merodac-baladn es la forma hebrea del babilonio Marduc-apal-idin, que significa (el dios) Marduc ha dado un hijo. 
7. 20.16 El profeta Isaas se opuso repetidamente a los intentos de establecer alianzas polticas y militares con otras naciones (Is 30.1-7; 31.1-3); vase 2 R 19.3 nota b. 
8. 20.20 Este conducto es el tnel subterrneo, excavado en la roca, que todava lleva el agua de la fuente de Gihn (cf. 1 R 1.38) hasta el estanque o piscina de Silo, dentro de los muros de Jerusaln (Is 8.6). Ese tnel mide unos 530 metros de largo y en l se encontr una inscripcin conmemorativa. 

2 Reyes 21


Reinado de Manass



(2 Cr 33.1-20)

1 Doce aos tena Manass cuando comenz a reinar y rein en Jerusaln cincuenta y cinco aos. El nombre de su madre era Hepsiba. 2 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, imitando las abominaciones de las naciones que Jehov haba expulsado de delante de los hijos de Israel. 3 Reedific los lugares altos que su padre Ezequas haba derribado, levant altares a Baal e hizo una imagen de Asera, como haba hecho Acab, rey de Israel. Ador adems a todo el ejrcito de los cielos y rindi culto a aquellas cosas.[1] 4 Asimismo edific altares en la casa de Jehov, de la que Jehov haba dicho: "En Jerusaln pondr mi nombre". 5 Y edific altares para todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehov. 
6 Adems, hizo pasar a su hijo[2] por el fuego y se dio a observar los tiempos, fue agorero e instituy encantadores y adivinos, multiplicando as la maldad de sus hechos ante los ojos de Jehov para provocarlo a ira. 7 Tambin puso una imagen de Asera hecha por l en la casa de la cual Jehov haba dicho a David y a Salomn, su hijo: "Pondr mi nombre para siempre en esta casa y en Jerusaln, a la cual escog entre todas las tribus de Israel. 8 No volver a hacer que Israel ande errante lejos de la tierra que di a sus padres, con tal que cumplan todas las cosas que yo les he mandado y las guarden, conforme a toda la ley que mi siervo Moiss les mand". 
9 Pero ellos no escucharon, y Manass los indujo a que obraran peor que las naciones que Jehov destruy delante de los hijos de Israel. 10 Habl, pues, Jehov por medio de sus siervos, los profetas, diciendo: 11 "Por cuanto Manass, rey de Jud, ha cometido estas abominaciones, y ha obrado peor que todo lo que hicieron los amorreos[3] que le precedieron, y tambin ha hecho pecar a Jud con sus dolos; 12 por tanto, as ha dicho Jehov, el Dios de Israel: "Yo traigo un mal tan grande sobre Jerusaln y sobre Jud, que al que lo oiga le zumbarn ambos odos. 13 Medir a Jerusaln con la misma medida que a Samaria y la misma plomada que a la casa de Acab.[4] Limpiar a Jerusaln como se limpia un plato que se friega y se vuelve boca abajo. 14 Abandonar el resto de mi heredad y lo entregar en manos de sus enemigos; sern presa y despojo de todos sus adversarios,[5] 15 por cuanto han hecho lo malo ante mis ojos y han provocado mi ira, desde el da que sus padres salieron de Egipto hasta hoy"". 
16 Adems, Manass derram tal cantidad de sangre inocente que llen a Jerusaln de extremo a extremo, aparte del pecado con que hizo pecar a Jud, para que hiciera lo malo ante los ojos de Jehov. 17 Los dems hechos de Manass, todo lo que hizo, y el pecado que cometi, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 18 Manass durmi con sus padres y fue sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uza. En su lugar rein Amn, su hijo. 

Reinado de Amn



(2 Cr 33.21-25)

19 Veintids aos tena Amn cuando comenz a reinar y rein dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba. 20 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como lo haba hecho Manass, su padre. 21 Anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, sirvi a los dolos a los cuales haba servido su padre, y los ador. 22 Dej a Jehov, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehov. 
23 Los siervos de Amn conspiraron contra l y mataron al rey en su casa.[6] 24 Entonces el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y el pueblo de la tierra proclam rey en su lugar a Josas, su hijo. 
25 Los dems hechos de Amn, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 26 Fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza. Y rein en su lugar su hijo Josas. 
						 NOTAS:

1. 21.3 Baal: Vase 2 R 17.16 nota k. Asera: Vase Jue 3.7 nota c. Todo el ejrcito de los cielos: Vanse Dt 4.19 n.; Jer 8.2 nota a. 
2. 21.6 Su hijo: otra posible traduccin : sus hijos. Vase 2 R 16.3 n. 
3. 21.11 Amorreos: Vase Dt 1.7 nota i. 
4. 21.13 Medir a Jerusaln con la misma medida que a Samaria: Cf. 2 R 17.3-6. La casa de Acab: Cf. 2 R 10.1-17. 
5. 21.14 Cf. 2 R 25.8-12. 
6. 21.23 Manass, el padre de Amn, se mantuvo hasta el final de su largo reinado como un fiel vasallo de Asiria; segn parece, su hijo y sucesor continu la misma poltica. Por eso, algunos sospechan que este asesinato fue ejecutado por elementos antiasirios, cuando el podero de Nnive haba empezado a declinar y ya poda pensarse en obtener la plena independencia de Jud. Cf. Nah 2--3. 

2 Reyes 22


Reinado de Josas



(2 Cr 34.1-2)

1 Cuando Josas comenz a reinar tena ocho aos[1] de edad, y rein en Jerusaln treinta y un aos. El nombre de su madre era Jedida, hija de Adaa, de Boscat. 2 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov y anduvo en todo el camino de David, su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. 

Hallazgo del libro de la Ley



(2 Cr 34.8-33)

3 En el ao dieciocho del rey Josas envi el rey a Safn hijo de Azala hijo de Mesulam, el escriba, a la casa de Jehov diciendo: 4 "Vete a ver al Sumo sacerdote Hilcas y dile que recoja el dinero que han trado a la casa de Jehov y ha sido recogido del pueblo por los guardianes de la puerta. 5 Que se ponga en manos de los que hacen la obra, los que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov, para que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehov, a quienes reparan las grietas de la Casa 6 --a los carpinteros, maestros y albailes--, y se pueda comprar madera y piedra de cantera para reparar la Casa. 7 Pero que no se les pida cuentas del dinero cuyo manejo se les confe, porque ellos proceden con honradez".[2] 
8 Entonces el Sumo sacerdote Hilcas dijo al escriba Safn: "He hallado el libro de la Ley en la casa de Jehov".[3] 
E Hilcas entreg el libro a Safn, quien lo ley. 9 Luego el escriba Safn se present ante el rey y le rindi cuentas diciendo: 
--Tus siervos han recogido el dinero que se hall en el templo y se lo han entregado a los que hacen la obra, los que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov. 
10 Asimismo el escriba Safn declar al rey: "El sacerdote Hilcas me ha dado un libro". 
Y Safn lo ley delante del rey. 11 Cuando el rey escuch las palabras del libro de la Ley, rasg sus vestidos,[4] 12 y dio enseguida esta orden al sacerdote Hilcas, a Ahicam hijo de Safn, a Acbor hijo de Micaas, al escriba Safn y a Asaas, siervo del rey: 13 "Id y preguntad a Jehov por m, por el pueblo y por todo Jud, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado, ya que es grande la ira de Jehov que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que en l est escrito". 
14 Entonces el sacerdote Hilcas, Ahicam, Acbor, Safn y Asaas, fueron a ver a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva hijo de Harhas, encargado del vestuario, la cual viva en Jerusaln, en el barrio nuevo de la ciudad, y hablaron con ella.[5] 15 Ella les dijo: "As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: "Decid al hombre que os ha enviado a m: 16 As dijo Jehov: Voy a traer sobre este lugar, y sobre sus habitantes, todo el mal de que habla este libro que ha ledo el rey de Jud, 17 por cuanto me abandonaron a m y quemaron incienso a dioses ajenos, provocando mi ira con toda la obra de sus manos. Mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagar>. 18 Pero al rey de Jud, que os ha enviado a consultar a Jehov, le diris: As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: Por cuanto oste las palabras del libro 19 y tu corazn se enterneci y te has humillado delante de Jehov al escuchar lo que yo he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que sern asolados y malditos, y por haberte rasgado los vestidos y haber llorado en mi presencia, tambin yo te he odo, dice Jehov. 20 Por tanto, har que te renas con tus padres: sers llevado a tu sepulcro en paz y tus ojos no vern ninguno de los males que yo traigo sobre este lugar "". p> Y ellos llevaron la respuesta al rey. 
						 NOTAS:

1. 22.1 Ocho aos: En el reino de Jud tena plena vigencia la promesa de Jehov a David sobre la perpetuidad de su dinasta (2 S 7.16). De ah que no se pusiera en discusin el principio de la sucesin dinstica (cf. 2 R 11.1-3,12). 
2. 22.4-7 Cf. 2 R 12.10-16. 
3. 22.8 El libro de la Ley: Cf. Dt 30.10; 31.26; Jos 1.8. Un nmero considerable de intrpretes sostiene que se trata de Deuteronomio, no como lo conocemos actualmente, sino en forma abreviada. Josas se inspir en la seccin legislativa de Dt para llevar a cabo su reforma religiosa. 
4. 22.11 Rasg sus vestidos: en seal de dolor, por no haber cumplido los mandamientos de Jehov (cf. v. 13) y por temor a las amenazas proferidas contra los transgresores de la Ley (cf. Dt 27; 28.15-68). Vase 2 R 11.14 n. 
5. 22.13-14 Para preguntar a Jehov (cf. 1 R 22.8; Jer 21.1-2) no se recurri a un profeta sino a una profetisa, quiz porque ella viva en las cercanas del templo. En la Biblia se mencionan otras profetisas: Mara (Ex 15.20), Dbora (Jue 4.4) y Ana (Lc 2.36). Cf. tambin Neh 6.14; Hch 21.9. 

2 Reyes 23

1 Entonces el rey mand convocar ante l a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln. 2 Luego el rey subi a la casa de Jehov con todos los hombres de Jud y todos los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el ms pequeo hasta el ms grande. All ley en voz alta todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov. 3 Despus, puesto en pie junto a la columna, el rey hizo un pacto delante de Jehov, comprometindose a que seguiran a Jehov y guardaran sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazn y con toda el alma, y que cumpliran las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirm el pacto.[1] 

Reformas de Josas



(2 Cr 34.3-7)

4 El rey mand al Sumo sacerdote Hilcas, a los sacerdotes de segundo orden y a los guardianes de la puerta, que sacaran del templo de Jehov todos los utensilios que haban sido hechos para Baal, Asera y todo el ejrcito de los cielos.[2] Los quem fuera de Jerusaln, en el campo del Cedrn, e hizo llevar sus cenizas a Bet-el.[3] 5 Despus quit a los sacerdotes idlatras que haban puesto los reyes de Jud para que quemaran incienso en los lugares altos[4] de las ciudades de Jud y en los alrededores de Jerusaln, as como a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a los signos del zodaco y a todo el ejrcito de los cielos. 6 Hizo tambin sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehov, fuera de Jerusaln, al valle del Cedrn, la quem en el valle del Cedrn, la convirti en polvo y ech el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7 Adems derrib los lugares de prostitucin idoltrica que estaban en la casa de Jehov, en los cuales tejan las mujeres tiendas para Asera. 
8 Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud[5] y profan los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba. Derrib los altares de las puertas[6] que estaban a la entrada de la puerta de Josu, gobernador de la ciudad, situados al lado izquierdo de la puerta de la ciudad. 9 Pero los sacerdotes de los lugares altos no suban al altar de Jehov en Jerusaln, sino que coman panes sin levadura entre sus hermanos.[7] 
10 Asimismo profan el Tofet, que est en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasara su hijo o su hija por fuego ante Moloc.[8] 11 Quit tambin los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol a la entrada del templo de Jehov, junto a la habitacin de Natn-melec, el eunuco, el cual tena a su cargo los ejidos, y quem los carros del sol.[9] 12 Derrib adems el rey los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, construidos por los reyes de Jud, y los altares que haba hecho Manass en los dos atrios de la casa de Jehov. De all corri y arroj el polvo al arroyo Cedrn. 
13 Asimismo profan el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusaln, a la mano derecha del monte de la destruccin, los cuales Salomn, rey de Israel, haba edificado a Astoret, dolo abominable de los sidonios, a Quemos, dolo abominable de Moab, y a Milcom, dolo abominable de los hijos de Amn. 14 Quebr las estatuas, derrib las imgenes de Asera y llen el lugar que ocupaban con huesos humanos. 15 Tambin el altar que estaba en Bet-el y el lugar alto que haba hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. Destruy aquel altar y su lugar alto, lo quem y lo hizo polvo, y prendi fuego a la imagen de Asera.[10] 
16 Cuando regres Josas y vio los sepulcros que estaban all en el monte, mand sacar los huesos de los sepulcros y los quem sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehov que haba proclamado el hombre de Dios, el cual haba anunciado estas cosas. 17 Despus dijo: 
--Qu monumento es este que veo? 
Los de la ciudad le respondieron: 
--Este es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Jud y profetiz estas cosas que t has hecho sobre el altar de Bet-el. 
18 El rey dijo: 
--Dejadlo; que nadie mueva sus huesos. 
As fueron preservados sus huesos y los huesos del profeta que haba venido de Samaria. 
19 Josas quit tambin todos los templos de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, los cuales haban hecho los reyes de Israel para provocar a ira, e hizo con ellos como haba hecho en Bet-el. 20 Mat adems sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que all estaban y quem sobre ellos huesos humanos, y volvi a Jerusaln. 

Josas celebra la Pascua



(2 Cr 35.1-19)

21 Entonces el rey orden a todo el pueblo: "Celebrad la Pascua a Jehov, vuestro Dios, conforme a lo que est escrito en el libro de este pacto". 22 No haba sido celebrada tal Pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Jud. 23 En el ao dieciocho del rey Josas se celebr aquella Pascua a Jehov en Jerusaln.[11] 

Persiste la ira de Jehov contra Jud

24 Josas barri asimismo a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las cosas abominables que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, para cumplir las palabras de la Ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcas haba hallado en la casa de Jehov. 25 No hubo otro rey antes de l que se convirtiera a Jehov con todo su corazn, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moiss, ni despus de l naci otro igual. 
26 Con todo, Jehov no desisti del ardor de su gran ira, que se haba encendido contra Jud por todas las provocaciones con que Manass lo haba irritado. 27 Y Jehov dijo: "Tambin apartar de mi presencia a Jud, como apart a Israel, y desechar a esta ciudad que haba escogido, a Jerusaln, y a la casa de la que dije: "All estar mi nombre"". 

Muerte de Josas



(2 Cr 35.20-27)

28 Los dems hechos de Josas, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 29 En aquellos das el faran Necao, rey de Egipto, subi hacia el ro ufrates al encuentro del rey de Asiria.[12] Contra l sali el rey Josas;[13] pero en cuanto aquel lo vio, lo mat[14] en Meguido. 30 Sus siervos lo pusieron en un carro, lo trajeron muerto de Meguido a Jerusaln y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz hijo de Josas, lo ungieron y lo proclamaron rey en lugar de su padre. 

Reinado y destronamiento de Joacaz



(2 Cr 36.1-4)

31 Joacaz tena veintitrs aos cuando comenz a reinar y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna. 32 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho. 33 El faran Necao[15] lo tuvo preso en Ribla, en la provincia de Hamat, para que no reinara en Jerusaln, e impuso al pas un tributo de cien talentos de plata y uno de oro. 34 Entonces el faran Necao puso como rey a Eliaquim hijo de Josas, en lugar de Josas, su padre, y le cambi el nombre por el de Joacim.[16] A Joacaz lo tom y se lo llev a Egipto, donde muri. 
35 Joacim entreg al faran la plata y el oro, pero tuvo que imponer una contribucin al pas para dar el dinero exigido por la orden del faran, sacando la plata y el oro del pueblo de la tierra, segn un estimado de la hacienda de cada uno, para darlo al faran Necao.[17] 

Reinado de Joacim



(2 Cr 36.5-8)

36 Joacim tena veinticinco aos cuando comenz a reinar y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Zebuda, hija de Pedaas, de Ruma. 37 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho.[18] 
						 NOTAS:

1. 23.3 Como Josu en Siquem (Jos 24.1-28), el rey Josas hizo que todo el pueblo renovara el pacto con el Seor (vanse Ex 19.5 nota g; 24.1-11 n.). 
2. 23.4 Baal: Vase 2 R 17.16 nota k. Asera: divinidad femenina ms conocida con el nombre de Astart (vase Jue 3.7 nota c). Todo el ejrcito de los cielos: Vase 2 R 21.3 n. 
3. 23.4 Cedrn: valle situado al este de Jerusaln, entre la ciudad y el monte de los Olivos (cf. Jn 18.1). La mencin de Bet-el anticipa el relato del v. 15. 
4. 23.5 Lugares altos: Vase 1 R 3.2 n. 
5. 23.8 Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud: La centralizacin del culto en el templo de Jerusaln (vase Dt 12.5 notas) dejaba sin recursos a los sacerdotes de los santuarios locales, diseminados por todo el territorio de Jud. La reforma de Josas no desatendi por completo los derechos de estos sacerdotes, pero les asign funciones de segundo orden en el culto del nico santuario legtimo, basndose en la distincin entre sacerdotes y levitas (cf. 1 Cr 23; Lc 10.31-32). 
6. 23.8 Los altares de las puertas: otra posible traduccin: Los altares de los demonios que estaban a las puertas: Cf. Lv 17.7; 2 Cr 11.15. 
7. 23.9 Segn la legislacin deuteronmica (Dt 18.6-8), los sacerdotes de los antiguos santuarios locales tenan los mismos derechos que los del templo de Jerusaln. Sin embargo, Josas debi establecer una jerarquizacin entre unos y otros, sin duda porque los sacerdotes de Jerusaln no quisieron renunciar a su posicin de privilegio. Cf. Ez 44.10-14. 
8. 23.10 Tofet: otra posible traduccin : el quemadero (vase Jer 7.31 nota r). El valle del hijo de Hinom: Vase Jer 2.23 nota b. Moloc: Lv 18.21. 
9. 23.11 La asociacin de carros de guerra y caballos con el culto al sol era comn en el antiguo Oriente, porque se pensaba que el dios sol recorra el cielo como un guerrero en su carro de combate (vase Sal 19.5 n.). 
10. 23.15 La decadencia del imperio asirio permiti a Josas reconquistar una parte del antiguo reino del Norte (cf. 1 R 12.1-24). Hasta all extendi su reforma religiosa, profanando el altar que estaba en Bet-el (cf. Am 7.13), donde el rey Jeroboam haba instalado uno de los becerros de oro (1 R 12.25-30). 
11. 23.23 En Jerusaln: La celebracin de la Pascua, que en su origen era una fiesta familiar (cf. Ex 12.1-4), se traslad al santuario central, nico lugar donde se permita matar las vctimas de los sacrificios (Dt 12.4-7). De ah la costumbre de subir a Jerusaln con ocasin de la Pascua, prctica que an en tiempos de Jess era expresin fundamental de la religiosidad juda (vanse Sal 120 nota b; Jn 2.13 n.). 
12. 23.29 El faran Necao... subi... al encuentro del rey de Asiria: Resulta bastante extraa esta alianza de Egipto con su antiguo adversario (cf. 2 R 18.19-21). Al parecer, el faran quera aprovecharse de los cambios que la cada de Asiria estaba operando en el escenario poltico y militar del antiguo Oriente. Ganando posiciones en el norte, esperaba recuperar los territorios de Siria y Palestina que varios siglos antes haban estado bajo la dominacin egipcia. 
13. 23.29 Contra l sali el rey Josas: Despus de haberse independizado de Asiria, Josas trataba de impedir que su pas volviera a convertirse en vasallo de una potencia extranjera. 
14. 23.29 En cuanto aquel lo vio, lo mat: Segn 2 Cr 35.21-22, el faran quiso evitar el enfrentamiento armado y solo recurri a las armas cuando Josas, rehusando su invitacin, se disfraz para darle batalla. Lo que no puede saberse con certeza es si se trat de una batalla propiamente dicha o de un asalto imprevisto contra la persona del rey. Meguido: Vase Jue 5.19 n. 
15. 23.33 El faran Necao no pudo evitar la ruina de Asiria, pero cuando regresaba a Egipto quiso afirmar su soberana sobre el territorio de Palestina (vase 2 R 23.29 nota l). Por eso destituy al rey Joacaz y nombr en su lugar a Eliaquim, que tambin era hijo de Josas (v. 34). La provincia de Hamat: Vanse Jue 3.3 n. e ndice de mapas. 
16. 23.34 Acerca de este cambio de nombre, vase 2 R 14.7 nota d. Vanse tambin Gn 17.5 nota c; 32.28 nota h. 
17. 23.35 Este fuerte tributo indica que desde la muerte de Josas (609 a.C.) hasta la batalla de Carquemis (605 a.C.), el reino de Jud fue vasallo de Egipto. Vase Jer 46.2 nota c. 
18. 23.37 Joacim no fue un digno sucesor de Josas (cf. 2 R 22.2), sino un pequeo tirano sin aptitudes de gobernante (cf. Jer 22.13-19). Con l lleg a su fin la reforma religiosa y recrudecieron las costumbres paganas (cf. Jer 36.20-31). 

2 Reyes 24

1 En su tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi en campaa,[1] y Joacim se convirti en su siervo por tres aos, pero luego volvi a rebelarse contra l. 2 Jehov envi contra Joacim fuerzas de caldeos, de sirios, de moabitas y de amonitas. Las envi contra Jud para que la destruyeran, conforme a la palabra que Jehov haba anunciado por medio de sus siervos, los profetas. 3 Ciertamente vino esto contra Jud por mandato de Jehov, para apartarla de su presencia, por todos los pecados cometidos por Manass[2] y 4 tambin por la sangre inocente que derram, pues llen a Jerusaln de sangre inocente. Por tanto, Jehov no quiso perdonar. 
5 Los dems hechos de Joacim, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 6 Joacim durmi con sus padres y en su lugar rein Joaqun, su hijo. 
7 El rey de Egipto nunca ms sali de su tierra, porque el rey de Babilonia se apoder de todo lo que era suyo desde el ro de Egipto hasta el ro ufrates.[3] 

Mapa - Exilio de Jud



Joaqun y los nobles son llevados cautivos a Babilonia



(2 Cr 36.9-10)

8 Joaqun tena dieciocho aos cuando comenz a reinar y rein en Jerusaln tres meses. El nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatn, de Jerusaln. 9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre. 
10 En aquel tiempo subieron contra Jerusaln los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la ciudad fue sitiada. 11 Lleg tambin a la ciudad Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando sus siervos la tenan sitiada. 12 Entonces Joaqun, rey de Jud, junto con su madre, sus siervos, sus prncipes y sus oficiales, se rindi al rey de Babilonia. En el octavo ao de su reinado, el rey de Babilonia lo tom prisionero. 
13 Despus sac de all todos los tesoros de la casa de Jehov y los de la casa real. Tal como lo haba dicho Jehov, rompi en pedazos todos los utensilios de oro que haba hecho Salomn, rey de Israel, en la casa de Jehov. 14 Se llev cautiva a toda Jerusaln, a todos los prncipes y a todos los hombres valientes, en nmero de diez mil cautivos,[4] y a todos los artesanos y herreros; no qued nadie, excepto la gente pobre del pas. 
15 Asimismo se llev cautivos de Jerusaln a Babilonia a Joaqun, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra. 16 A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, a los artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los hombres fuertes y aptos para la guerra, se llev cautivos el rey de Babilonia. 17 Luego el rey de Babilonia puso como rey en lugar de Joaqun a Matanas, su to, y le cambi el nombre[5] por el de Sedequas. 

Reinado de Sedequas



(2 Cr 36.11-16; Jer 52.1-3)

18 Sedequas tena veintin aos cuando comenz a reinar y rein en Jerusaln once aos. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna. 19 Hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todo lo que haba hecho Joacim. 20 Vino, pues, la ira de Jehov contra Jerusaln y Jud, hasta que los ech de su presencia. Despus Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia. 
						 NOTAS:

1. 24.1 Nabucodonosor, el ms famoso de los reyes de Babilonia, rein entre los aos 605 y 562 a.C. Esta primera invasin tuvo lugar en los aos 604-603 a.C. Vase Dn 1.1 nota c. 
2. 24.3 Manass: Cf. 2 R 21.1-18. 
3. 24.7 Despus de su victoria sobre los egipcios y sobre el resto de las tropas asirias en la batalla de Carquemis (605 a.C.), Nabucodonosor pas a ser el dueo indiscutido de los territorios situados al oeste del ro ufrates (Jer 46.2). Vase 2 R 23.35. 
4. 24.14 Diez mil cautivos: Aunque el nmero de los deportados no era muy grande en trminos absolutos, s lo era en relacin con el total de la poblacin. Adems, entre los deportados se encontraba buena parte de la clase dirigente y productiva del pas. 
5. 24.17 Le cambi el nombre: Vanse las referencias en 2 R 23.34 n. 

2 Reyes 25


Cada de Jerusaln 

1 [1] 

(Jer 39.1-7; 52.3-11)
Aconteci en el noveno ao de su reinado, el da diez del mes dcimo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg con todo su ejrcito contra Jerusaln, la siti y levant torres alrededor de ella. 2 La ciudad estuvo sitiada hasta el ao undcimo del rey Sedequas. 3 A los nueve das del cuarto mes arreci el hambre en la ciudad y, cuando el pueblo de la tierra no tena ya nada que comer, 4 abrieron una brecha en el muro de la ciudad. Aunque los caldeos la tenan rodeada, todos los hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey. El rey se fue por el camino del Arab,[2] 5 pero el ejrcito de los caldeos lo sigui y lo apres en las llanuras de Jeric, tras haber dispersado todo su ejrcito. 6 Preso, pues, el rey, lo llevaron a Ribla ante el rey de Babilonia, y dictaron sentencia contra l. 7 Degollaron a los hijos de Sedequas en presencia suya y a l le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas y lo llevaron a Babilonia. 

Mapa - El imperio babilnico



Cautividad de Jud



(2 Cr 36.17-21; Jer 39.8-10; 52.12-30)

8 En el mes quinto, a los siete das del mes, en el ao diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9 Incendi la casa de Jehov, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln; tambin prendi fuego a todas las casas de los prncipes. 10 Todo el ejrcito de los caldeos que acompaaba al capitn de la guardia derrib los muros que rodeaban a Jerusaln. 11 Entonces Nabuzaradn, capitn de la guardia, se llev cautivos a los del pueblo que haban quedado en la ciudad, a los que se haban pasado al rey de Babilonia y a los que haban quedado de la gente comn.[3] 12 Nabuzaradn, capitn de la guardia, dej algunos de los pobres de la tierra para que labraran las vias y la tierra. 
13 Los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, las basas y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y se llevaron el bronce a Babilonia. 14 Tambin los caldeos se llevaron los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones y todos los utensilios de bronce con que ministraban: 15 incensarios, cuencos, los objetos de oro y de plata; todo se lo llev el capitn de la guardia. 16 No era posible calcular el peso de las dos columnas, el mar y las basas que Salomn haba hecho para la casa de Jehov. 17 La altura de una columna era de dieciocho codos y tena encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel haba una red y granadas en derredor, todo de bronce. Igual labor haba en la otra columna con su red. 
18 El capitn de la guardia tom entonces presos al primer sacerdote Seraas, al segundo sacerdote Sofonas y a tres guardas de la vajilla.[4] 19 Apres a un oficial de la ciudad que tena a su cargo los hombres de guerra, a cinco hombres de los consejeros del rey que estaban en la ciudad, al principal escriba del ejrcito, que llevaba el registro de la gente del pas, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se encontraban en la ciudad. 20 Nabuzaradn, capitn de la guardia, los tom y los llev a Ribla ante el rey de Babilonia. 21 Y el rey de Babilonia hizo que los mataran en Ribla, en tierra de Hamat. 
As fue llevado cautivo Jud lejos de su tierra.[5] 

Tabla Los Babilonios (2 x)



El remanente huye a Egipto

22 Al pueblo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, dej en tierra de Jud, le puso como gobernador a Gedalas[6] hijo de Ahicam hijo de Safn. 23 Cuando todos los prncipes del ejrcito y su gente oyeron que el rey de Babilonia haba puesto por gobernador a Gedalas, se presentaron ante l en Mizpa.[7] Eran Ismael hijo de Netanas, Johann hijo de Carea, Seraas hijo de Tanhumet, el netofatita, y Jaazanas, hijo de un maacateo, acompaados de los suyos. 24 Gedalas les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: "No temis de servir a los caldeos; habitad en la tierra, servid al rey de Babilonia y os ir bien". 
25 Pero en el mes sptimo lleg Ismael hijo de Netanas hijo de Elisama, de la estirpe real, acompaado de diez hombres, hirieron y mataron a Gedalas, as como a los de Jud y a los caldeos que estaban con l en Mizpa.[8] 26 Entonces se levant todo el pueblo, desde el ms pequeo hasta el mayor, con los capitanes del ejrcito, y se fueron a Egipto por temor a los caldeos. 

Joaqun es liberado y recibe honores en Babilonia



(Jer 52.31-34)

27 Aconteci en el ao treinta y siete del cautiverio de Joaqun, rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veintisiete das del mes, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer ao de su reinado, liber a Joaqun, rey de Jud, sacndolo de la crcel.[9] 28 Le habl con benevolencia y puso su trono ms alto que los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia. 29 Le cambi los vestidos de prisionero y Joaqun comi siempre delante de l, todos los das de su vida. 30 Diariamente le fue dado su sustento de parte del rey, da tras da, todos los das de su vida.[10] 

						 NOTAS:

1. 25.1-7 Con la cada de Jerusaln y la destruccin del templo termin dramticamente la historia del reino de Jud. El libro de Lamentaciones expresa poticamente la consternacin y el desconcierto producidos por estos dolorosos acontecimientos. Vanse tambin Sal 74 nota a; 79 n. 
2. 25.4-6 Caldeos: Vase Gn 11.28 n. Por el camino del Arab: otra posible traduccin : del valle del Jordn (vase Dt 1.1 n.). Jeric: Vase Jos 2.1 nota b. Ribla: Cf. 2 R 23.33. 
3. 25.11 Los babilonios llevaron a cabo una deportacin masiva, pero no introdujeron en el pas una nueva poblacin, como haban hecho los asirios en Samaria (2 R 17.24). 
4. 25.18 Tres guardas de la vajilla: otra posible traduccin: Tres guardianes de la puerta. Vase 2 R 12.8 n. 
5. 25.20-21 Segn Abd 10-14, los edomitas se asociaron a los babilonios en el saqueo de Jerusaln (cf. Sal 137.7; Lm 4.21-22). 
6. 25.22 Gedalas perteneca a una familia noble de Jud; su padre Ahicam haba salvado en una ocasin la vida de Jeremas (Jer 26.24), y es posible que su abuelo Safn haya sido un alto funcionario del rey Josas (2 R 22.3). 
7. 25.23 Quiz porque Jerusaln se haba vuelto inhabitable, Gedalas estableci la sede de su gobierno en Mizpa de Benjamn, situada a unos 8 km ms al norte. Ya en tiempos de los jueces, Mizpa haba sido un importante centro religioso de las tribus israelitas (1 S 7.5-7; 10.17). 
8. 25.25 El asesinato de Gedalas se relata ms detalladamente en Jer 41. 
9. 25.27 Joaqun haba sido deportado en el ao 598 a.C., de manera que su liberacin tuvo lugar en el 561. Esa fecha coincide con la ascensin al trono de Evil-merodac, como sucesor de Nabucodonosor. 
10. 25.27-30 La amnista concedida al rey Joaqun en el exilio introduce una nota de esperanza en este dramtico final. La destruccin de Jerusaln y la deportacin a Babilonia no son la ltima palabra. La supervivencia de la dinasta davdica en Babilonia parece ser el preanuncio de un porvenir ms promisorio.
 
------------------------------------------------------------------------

(c) Sociedades Bblicas Unidas 1995
 
Versin tomada del sitio: http://www.biblegateway.com/cgi-bin/bible?language=spanish&version=RVR1995&passage=all

Revisin ortogrfica realizada con Microsoft Word 2000. 
