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Los creadores de Internet
seguramente no han previsto un peligro que últimamente se presiente, casi
una presencia que sobrevuela a los adictos al trabajo: la Red de redes
está llegando a su límite y corre el riesgo de revelarse demasiado pequeña
para todos los usuarios que viajan continuamente. Dicha de este modo
parece casi una catástrofe que podría bloquear todo el mundo virtual, pero
la realidad es distinta. Sin embargo, el problema existe. Intentemos establecer el alcance del mismo. El problema es que las direcciones de Internet son limitadas. Con extrema simplificación podemos decir que Internet se basa en un protocolo denominado IP (Internet Protocol) que permite asignar una dirección de red numérica a cada uno de los ordenadores (usuarios) que esté conectado. Ahora, con el crecimiento exponencial de los usuarios que navegan diariamente entre los cada vez más numerosos sitios, se corre el riesgo de que estas direcciones numéricas sencillamente se agoten. Para entender cómo puede ser esto posible tenemos que analizar un momento el funcionamiento actual de Internet. El protocolo adoptado hoy es el IP en versión 4, denominado también IPv4. Éste se basa en una estructura de 32 bit que le da la posibilidad de ofrecer y asignar (en teoría) unos 4,2 miles de millones de direcciones numéricas distintas. Ciertamente podemos pensar que son bastantes para los 6 mil millones de habitantes del planeta. Cada vez que tecleamos un dominio Internet (www.gsmbox.es, por ejemplo) éste viene traducido a una dirección numérica según un esquema preciso. Se trata de una combinación de cuatro grupos de tres cifras separadas por puntos que son asignadas al Icann (Internet Commission for Assigned Names and Numbers, el ente asignado para la gestión de la Web) siguiendo criterios de importancia (tráfico generado = necesidad. Estas direcciones IP son denominadas públicas y únicas, es decir, no es posible que haya dos iguales. Además de las direcciones asignadas de forma "estática" por el Icann, en Internet se usan también otras direcciones denominadas "dinámicas", reutilizadas por tanto cada vez por usuarios distintos sólo en el momento en que se necesite. Esto permite optimizar el uso de las direcciones IP en la red ya que, de media, es suficiente una dirección IP por cada 20 usuarios. Éste es el caso de todos los accesos en "dial up" privados, donde el proveedor de acceso tiene a su disposición una serie de direcciones IP que son asignadas a los usuarios en el momento de la conexión. Finalmente, una parte de las direcciones (unos 16 millones) ha sido asignada a uso privado, es decir, están a disposición de todos pero, precisamente por esto, no pueden ser utilizadas en Internet. Es el caso de direcciones que son adoptadas en el interior de redes privadas y de empresa para identificar los ordenadores que haya en dicha red. Estas direcciones, por lo tanto, no son únicas. Si nos paramos a analizar lo dicho anteriormente, llegamos a la conclusión de que, por el momento, Internet sólo está volviéndose un poco "estrecho" pero capaz aún de contenernos a todos. Por lo demás, al menos para los privados, es suficiente una dirección para cada 20 usuarios, sin contar a los usuarios en el ámbito de las redes empresariales que acceden a la red a través de la Intranet de la empresa que les sirve de acceso a la Web. Entonces, ¿dónde está la crisis? Muchas personas ven Internet como un mundo hecho para los ordenadores. Pero, visto el desarrollo actual de la red, en un futuro no muy lejano Internet estará presente en todo lo que nos rodea, desde las llaves de casa a los electrodomésticos, desde la nevera al despertador, por no hablar de los terminales móviles. La duda surge cuando llegamos a preguntarnos si Internet, tal y como es hoy, puede soportar toda esta cantidad de información que viajarán por la red. ¿Será lo bastante seguro para transmitir y guardar también nuestras informaciones personales? ¿Será lo bastante resistente? ¿Será flexible? La respuesta a estos interrogantes es que, por su estructura, el IPv4 podría revelarse una solución insuficiente para afrontar la futura demanda. La afirmación será confirmada por el hecho de que todas las futuras tecnologías de comunicación sin cables basadas en el TCP/IP. El GPRS, además, introducirá el aspecto de la conectividad "always on" (siempre conectado) que limitará mucho el número de direcciones IP reciclables en el ámbito de la red del proveedor, llegando potencialmente al nivel de una dirección IP cada 2 usuarios, multiplicando así por 10 la demanda en las horas punta. Según las estimaciones de EMO, los usuarios móviles ref=/news/mobile_news/all/21775.gsmbox ONMOUSEOVER="popup('GSM: Global System for Mobile Telecommunications ','#df0050')"; ONMOUSEOUT="kill()">GSM/GPRS para diciembre del 2002 serán 564 millones, lo que querría decir 282 millones de direcciones IP. Y los usuarios tendrían que alcanzar los 733 millones en el 2004 (366 millones de direcciones IP). Tampoco hemos tomado en consideración la demanda de los usuarios de Internet tradicionales (PSTN/ISDN y DSL, vía cable) y la de los usuarios profesionales además de las direcciones solicitadas por otros sistemas de comunicación, entre los que se encuentra el UMTS que será lanzado en el 2002. Según los últimos datos a disposición unos 530 millones de direcciones IP. Ahora es cuando hemos configurado el problema. Claramente, cuando se creó Internet hace algunos decenios no se podía prever un desarrollo tal de la red que llevase a los problemas que nos encontramos hoy. Internet ya se ha adaptado muchísimo en el trascurso de los años a las necesidades que ha encontrado a lo largo de su desarrollo, pero hoy el problema es que hemos llegado precisamente al límite de la estructura. Y según la opinión de muchos ya es hora de un cambio radical. Hemos conocido muchas propuestas que podrían resolver al menos temporalmente la cuestión. El problema de buscar sólo actualizar el IPv4 es similar al problema de poner al día un viejo coche usado. Al principio puede ir bien, luego hay que cambiar el motor para hacerla ir más rápido y luego los frenos para lograr controlarla bien. Pero, al final, el coche seguirá siendo siempre el mismo coche usado, y no podrá ser jamás un fuera de serie. Internet está viviendo un poco este mismo problema. Las carencias del IPv4 son sus fundamentos y a pesar de todas las posibles modificaciones y actualizaciones, no lograremos nunca una estructura lo bastante robusta. Se necesita algo nuevo. La respuesta es el IPv6. Si no tenemos en cuenta el impacto del Internet móvil en los próximos años, Internet tal y como es hoy podría agotar todas las direcciones IP libres en torno al 2010. Pero con la llegada de las tecnologías de 3G y el "boom" previsto de usuarios del Internet móvil, necesitaremos una estructura más sólida y funcional, capaz de soportar todos los aparatos que se conecten a la Web. El IPv6 se basa en una estructura a 128 bit que, potencialmente, permite asignar 340.232,4 cuatrillones de direcciones IP, un número suficiente para asignar una dirección IP a cada milímetro cuadrado del planeta. Pero a pesar de proporcionar esta cantidad de nuevas direcciones, el IPv6 optimizará la eficacia del propio Internet operando una reducción de la escala de las operaciones de routing, procesando más rápidamente los paquetes de datos gracias a un protocolo más simple, mejorando la seguridad y el QoS (Quality of Service) para las transmisiones en tiempo real. En resumen, el IPv6 simplifica la instalación de terminales mediante una tecnología de tipo plug & play y permite el roaming en redes de comunicación móvil sin necesidad de modificar la dirección del propio aparato. En suma, una solución perfecta. Claro que implementar el IPv6 conlleva unos costes y esto explica el por qué de tanta preocupación por parte de las partes interesadas en introducir lo que generalmente se retiene como un paso inevitable. Más se espera y más dolorosa será la transición. El IPv6 tiene todos los papeles en regla para ser el nuevo estándar del nuevo Internet. Adem Sehovic
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