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Paramount lo felicitó por su extraordinario, trabajo, su dedicación, su compromiso con el espíritu de la serie y por expandir el universo Star Trek, para después anunciar a Alan Krutzman que no habrá tercera temporada de Starfleet Academy. Así se las gasta el Hollywood de hoy: hipócrita hasta entre ellos mismos. Mientras tanto, festejemos que la cancelación de este mazacote será un clavo más en ataúd del wokismo, un cadáver que ningún estudio podrá revivir, por más que lo intente
MARZO, 2026. Primero la mala y luego la buena:
Paramount Pictures acaba de anunciar que habrá una segunda temporada
de ese engendro titulado Starfleet Academy del seriado
Star Trek, pero no tanto porque se le haya dado la confianza a
Alan Kurtzman, uno de los coautores del guión, sino porque éste
firmó un contrato por dos temporadas, independientemente del
resultado que tuviera la primera.
Ahora la buena: Paramount también anunció que Starfleet Academy
sería cancelada después de su segunda temporada. ¿Pero por que,
acaso no nos advirtió la revista ultrawoke Variety que la
serie "lograría conjuntar a los fans más curtidos y a los que se
aproximan por primera vez a la saga? ¿No dijo muy orgulloso Kurtzman
durante una de las convenciones Cómic Con que "Star Trek no
trata de reflejar el futuro sino nuestro presente" y para rematar en
otra entrevista que "existe la absoluta confianza en que
Starfleet Academy se convierta en una franquicia duradera... se
han mezclado todos los elementos para que ello ocurra".
Tras el anuncio de Paramount, está emitió un comunicado que muestra
el humorismo de quien lo escribió, digno de estruendosas carcajadas
por sus ridículas ocurrencias. Veamos parte del chascarrillo
entregado a los medios:
"Starfleet Academy refleja la visión de esperanza y
potencial
humano de Gene Rodeen Berry (autor de Star Tarek (...) estamos
increíblemente orgullosos de la participación, la pasión que
convirtió (a la serie) en una realidad (...) además de introducir al
público a un variado grupo de personajes, dar la bienvenidos a
rostros conocidos y expandir el universo de Star Tarek en
maneras emocionantes e insospechadas"
El mensaje cierra con magistral estupidez por parte de CSB y de
:
"Agradecemos a Alex Kurtzman, Nogai Landau, Gaia Violo así como el
elenco y equipo que apoyaron esta propuesta que impulsa el espíritu
y la visión de Gene Rodenberry. Mantenemos nuestro entusiasmo en
esta segunda final y segunda temporada, y continuamos celebrándola".
En otras palabras, la empresa que te contrató se echa para atrás y
te despide pero al mismo tiempo te aplaude, brinda por tu talento y
dice que eres lo máximo. Si eres el chingón en la industria del
entretenimiento, cuesta trabajo comprender por qué están cancelando
tu proyecto. Pero veamos el remate, aún más hilarante:
"Estamos muy orgullosos de lo que conseguimos juntos en este
programa, y el mundo continuará disfrutando el trabajo de estos
extraordinarios artistas cuando la segunda temporada salga al aire.
Mostraremos nuestra fortaleza hasta el final".
¿Pero acaso al cancelación de un proyecto al que se le invirtieron
10 millones de dólares por episodio es motivo de orgullo? ¿El que
el esfuerzo conjunto de tanto supuesto talento no haya logrado que
Starfleet Academy ni de chiste entrara a las series de
streaming más vistas en Estados Unidos es razón para celebrar?
¿Y a cuál mundo se refieren? No será la Tierra, donde el estreno
gratuito del primer episodio de Starfleet Academy en YouTube
recibió poco menos de 1,600 visitas.
El asunto suena mucho a esos matrimonios que anuncian su separación
y enfatizan que su relación fue maravillosa, llena de grandes
momentos y que ambos seguirán siendo grandes amigos". Pero si se la
pasaron tan bien ¿entonces por qué carajos decidieron separararse?
Poco antes del estreno, Robert Picardo, uno de los "veteranos" de la
saga Star Trek, dijo al diario The Hollywood Reporter:
"Los derechos de la serie no pertenecen a los fans, pertenecen a los
estudios y son éstos los que deciden las historias a desarrollarse.
No entiendo porqué a tanta a gente le cuesta comprender eso". Quizá
porque ni el señor Picardo ni un cabeza hueca como Kurtzman conocen
los principios elementales y obvios de como funciona la industria
del entretenimiento, y por eso sus porquerías woke han sido,
son y serán rechazadas una y otra vez.
Efectivamente, los derechos de Star Trek pertenecen a
Paramount pero si una serie no tiene fans que la rocomienden y que
por tanto pagan boleto o suscripción para verla en el cine en las
plataformas, por más derechos de autor que tengas, tu producto no
vale nada. A los productores de Paramount se les olvida, o de plano
se hacen pendejos, de que el éxito de una serie no se da
espontáneamente: son necesarios el impulso y el apoyo de muchos
factores donde los fans juegan un rol esencial, vital.
Tu puedes considerarte el mejor escritor del mundo pero si no te
publicas nadie comprará tus libros y serás un escritor marginal,
inexistente. Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Isaac
Asimov jamás habrían sido reconocidos y admirados si carecieran de
lectores: son los fans quienes dan el veredicto final y, por ende,
los que compran tu producto y te hacen un autor rentable. El éxito
en la industria del entretenimiento pasa a ser una realidad cuando
la gente compra tu producto, adquiere todos los afiches relativos a
tu producto y recomienda ese producto a sus amigos quienes a su vez
pasan a ser fans ellos mismos.
Pero si nadie adquiere el producto que ofreces, no
puedes presumir de logro alguno: si pierdes dinero en algo que
invertiste para que te arrojara ganancias pero jamás recuperaste la
inversión, permíteme decirte que eres un absoluto pendejo si afirmas
sentirte orgulloso.
Lo que hace un productor inteligente cuando su propuesta no vende,
es cambiar la estrategia. Pero Kurtzman y otros idiotas como él
seguirán insistiendo en traernos porquerías como Starfleet
Academy. Si a la gente no le gustó tu propuesta, no la harás
cambiar de opinión, a menos, a menos, que le ofrezcas algo
que quiera ver; investiga sus inquietudes en vez de querer
adoctrinar a un segmento de fans que nada tiene que ver con tus
fantasías woke. Y, para colmo, los wokes tampoco
compran boleto para ver tus porquerías supuestamente dirigidas a
ellas. ¿Por qué? Bueno, tal vez porque los fans de Star Trek
no son wokes sino mayoritariamente nerds
obsesionados con los extraterrestres, la tecnología sofisticada y
las aventuras escapistas, no con con la inclusión forzada ni las
políticas de identidad.
Y sobre todo, da a los personajes nombres cortos, pegajosos y fáciles de recordar: la mayoría de los nombres de los protagonistas de Starfleet Academy como Nus Braka, Nahla Ake, Caleb Mir, o Lura Thok parecen el listado de una academia ubicada en Beirut o en Damasco, no en San Francisco. Comparen esos nombres olvidables con Han Solo, Leia, Dr Spock, Kirk, Hermoine, Ellen Ripley, Luke Skywalker o Harry Potter. Después de todo, fue con sus nombres como primero conocimos a estos personajes hoy legendarios.
El asunto es tan ridículo como si en una película mexicana los personajes llevaran nombres como Hans Kowalski, Chen Lao, Ahmed Ahmani o Sven Gudsmütter, aunque esos nombres no tardarían en convertirse en ingeniosos albures. Se supone que Starfleet Academy va dirigida un público angloparlante, pero si a ese público le cuesta trabajo recordar nombres con los que no está familiarizado, tendrá otra razón para enviar la propuesta al mismísimo carajo.
Por mientras, celebremos la cancelación de Starfleet Academy.
Solo pedimos que jalen ya la cadenita del excusado para que se vaya
el detrutis: huele peor con cada segundo que pasa.
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