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¿Querían socialismo,
amigos neoyorquinos? Pues
ahora disfruten lo votado
A poco menos de tres meses de haber tomado posesión, Nueva York ya está sintiendo el socialismo en todo su esplendor gracias a un alcalde hablador, farsante, que destruirá la esencia de la legendaria urbe. Pero finalmente, sus habitantes votaron por Zohran Mamdami, ansiosos de experimentar el "calor del colectivismo". Que les aproveche: ahora jódanse, pero no se les ocurra huir a Texas o a Florida cuando se desate la hecatombe
FEBRERO, 2026. Bienvenidos al
mundo de la justicia social, amigos neoyorquinos (y sobre todo
amigas; se estima que fueron el 85 por ciento de las mujeres) que
eligieron a Zohran Mamdami como nuevo alcalde de Nueva York.
Nuestras más sinceras felicitaciones porque ahora recibirán, en
directo, las maravillas de vivir en una economía socialista e
igualitaria, pero una real economía socialista, no la que sus
profesores les pintan en sus aulas de clase.
Claramente de nada sirvieron las advertencias de quienes han llegado
a Estados Unidos procedentes de lo que fue Europa Oriental, de
Norcorea, Venezuela y Cuba, el ejemplo más cercano. Para ustedes,
amigos neoyorquinos, esas advertencias encerraban paranoia pura,
eran propaganda facha, de esa que tanto difunde el patriarcado: si
el socialismo no funcionó allá, si sus gobernantes se dieron cuenta,
ya demasiado tarde, que habían caído en una trampa, es porque en
aquellas latitudes, el socialismo no se instrumentó como debe
hacerse; además de eso, en Norteamérica sí funcionará la justicia
social: "Si el capitalismo se pudo construir aquí, ¿por qué no el
socialismo?", preguntó una mujer woke entrevistada por la
página washingtonbeacon.com.
Por favor no culpen a Trump, amigos neoyorquinos: a ninguno de
ustedes el copetudo
mandatario les puso una pistola en la cabeza para que votaran por
Zohran Mandami; más aún, se hizo viral un video donde un grupo de
mujeres, eufóricas en grado orgásmico, celebraban que con Mandami
"llegaría la sharia", festejo insólitamente estúpido si asumimos que
esas mismas mujeres se asumen como feministas y proclaman ser
enemigas juradas del patriarcado.
Ustedes eligieron masivamente a Zohran Mamdami pese a las
advertencias y al peligro que representa llevar a los socialistas al
poder. Ahora jódanse, pero, por favor, no se muden a Texas, a
Florida o a Tennessee cuando el socialismo haya desmadrado sus vidas
y, peor aún, tampoco y de la manera más imbécil, sigan votando por los demócratas en sus
nuevos sitios de residencia.
Va otra vez, amigos neoyorquinos: ahora les toca joderse, disfruten lo
votado.
Zohran Mamdami no tardó en cumplir sus promesas. Apenas había pasado
un mes de
haberse convertido en alcalde cuando las calles comenzaron a
llenarse de basura, aunado todo al hecho de que sobre la ciudad cayó
la peor nevada en lo que va del siglo XXI. La basura se fue
acumulando en contraste con los camiones recolectores que se esfumaron del mismo modo en que se evaporó el sentido
común de los habitantes de la urbe.
¿Qué ocurrió? Bueno, que el sindicato de recolectores, que apoyó
decididamente a Mandami, se quiso cobrar la factura con un aumento
de sueldo, no negociable, del 25 por ciento. Al no haber respuesta,
los camiones recolectores dejaron de pasar, para regocijo de las
ratas, todo con un insoportable olor a podrido. Curiosamente, nadie
que votó por Zohran Mandami salió a respirar con orgullo el
socialista olor a
mierda y a putrefacción, con las banquetas llenas de basura cercana al
metro y medio de altura.
¿Pero por qué no salen a las calles para deleitarse con ese aroma a
mierda y a cosas peores, amigos neoyorquinos? ¡Ustedes votaron por
eso! ¿No querían que los ricos hicieran sus maletas para largarse de
la ciudad y así dejar de explotar a la clase trabajadora? ¡Mamdami
está consiguiendo ese objetivo en tiempo récord! ¿Pero por qué en
vez de brincar de gusto, ahora ustedes se ponen a las afueras de la
residencia del alcalde --esa sí, con sus banquetas impecables-- para
reclamarle "que no está haciendo su trabajo?" ¡Por el contrario,
amigos neoyorquinos, Mandami lo está haciendo más que requetebién!
De nuevo: ustedes votaron por todo eso; ahora jódanse, disfruten las
maravillas del socialismo, experiméntenlas en carne propia. Como
cantara el ex Beatle George Harrison su inmortal canción "Cuando
Llora Mi Guitarra" : "No sé por qué/nadie te lo dijo". Pero se los
dijimos, medio mundo se los dijo, amigos neoyorquinos: el problema
es que ustedes se negaron a escuchar... si serán ustedes pendejos.
Pero eso no es todo, amigos neoyorquinos.
Los habitantes de la urbe están descubriendo, con sus ojos abiertos
como platos, aquello que el gran economista austriaco Friedrich
Hayek sentenció hace ocho décadas: there's no such thing as a
free lunch, es decir, no existe nada conocido como una comida
gratis. Si a ti te regalan algo, alguien más pagó por ello.
Permítanme que les explique algo obvio, amigos neoyorquinos. Si el
día de su cumpleaños reciben regalos, efectivamente serán gratuitos
para ustedes, pero quien se los obsequia o alguien más erogó dinero
para adquirirlos y esa misma persona absorbió el gasto. El hecho de
que a ti te hayan regalado algo no implica que haya sido gratis.
Los socialistas prometen que te van a regalar algo o, por lo menos,
te aseguran que van a congelar el precio para que no tengas que
pagar más. Pero eso que los socialistas te regalan no lo hacen con
su dinero sino con el dinero que le quitan a alguien más,
invariablemente el sector productivo, el que aporta riqueza a la
sociedad, y del mismo modo utilizan ese dinero para subsidiar el
costo real de un producto. El problema (¡y vaya problema¡) se da
cuando el control de precios des capitaliza a un negocio y lo hace
incosteable, por lo que éste se ve obligado a cerrar y deja de
producir empleo y riqueza; ese será el pretexto ideal de los
socialistas para ir aumentando el tamaño del Estado. El socialismo,
amigos neoyorquinos, se alimenta y crece de la misma mierda que
produce.
Otro principio básico al que aludía Hayek es que, antes de pensar en
distruibuir la riqueza, hay que crearla. Mamdami, cuya estulticia ya
se antoja legendaria pese a su corto tiempo en el cargo, nunca
previó que las arcas públicas de la ciudad de Nueva York estarían
literalmente quebradas, esto pese a que el anterior edil, Eric
Adams, ya había encendido la alarma que las finanzas de la urbe "no
dan para más".
¿La solución de Mamdami, amigos neoyorquinos? Dado que los dueños de
los grandes
capitales estén huyendo en tropel ante las amenazas de
expropiaciones y pagar todavía más impuestos, el alcalde por el que
ustedes votaron subirá los impuestos un 10 por ciento más y tomará
otra parte de un fondo para emergencias; y al igual que lo hicieron
Cristina Kirchner en Argentina y Sheinbaum en México, Mamdami echará
mano del fondo de pensiones, es decir, los ahorros de gente que ha
trabajado por décadas para asegurarse un retiro digno.
"Pero esperen", objetarán nuestros amigos neoyorquinos, "cuando era
candidato, Mamdami nos prometió que "tus impuestos no subirán, los
únicos impuestos que proponemos incrementar se enfocan en el 1 por
ciento de los neoyorquinos que perciben anualmente más de un millón
de dólares".
Amigos neoyorquinos ¿acaso creían que Mamdami hablaba en serio? (por
supuesto que si, de otro modo no habrían votado a este tarado).
Fidel Castro aseguró ser devoto de la Virgen de la Camarena,
Salvador Allende prometió que "las clases medias chilenas no se
verán afectadas con mis reformas", Hugo Chávez juró ser defensor de
la propiedad privada y ofreció dar "todas las facilidades a la
inversión extranjera... vengan a Venezuela, éste es un lugar seguro
para hacer negocios". ¡Vamos, en el mismo Estados Unidos Barack
Omaba aseguró al pueblo "si quieren ustedes conservar a su doctor
podrán conservar a su doctor" cuando propuso el ruinoso Obamacare?
En su informe, Mamdami afirmó que la ciudad requería de 54.5
billones de dólares para tapar el "agujero presupuestal" y que el
aumento de impuestos la clase media "sería el último recurso" en
caso que no se consiguieran los fondos. Por otra parte, el
presupuesto que exige el alcaldete Mamdami sería de $127 millones
SOLo para la ciudad de Nueva, York, cifra que supera holgadamente
TODO el presupuesto de la Florida, uno de lo estados más prósperos
de la Unión Americana.
¿Sí se fijan el enorme disparate al que se llega por parte de este
Santa Claus con barbas negras? Mamdami está exigiendo a la
gobernadora Kathy Hochul que dentro del presupuesto estatal se
destinen 1.5 billones de dólares como rescate a las finanzas de la
urbe, situación que afectaraía al resto de las finanzas del estado,
además que su alcalde está invadiendo atribuciones que corresponden
a la capital Albany y no a la urbe que tuvo la desgracia de
elegirlo.
Al respecto dijo la gobernadora Hochul (quien, no
lo olvidemos, busca la reelección y un aumento en
los impuestos mandaría al carajo sus
aspiraciones) dijo: "Yo no apoyo un incremento a
los impuestos por propiedad para los
neoyorquinos, como tampoco estoy a favor de que
más gente abandone nuestro estado si seguimos
aumentando los impuestos en un estado que ya
tiene impuestos altísimos". Efectivamente, la gobernadora le está mandando un "jódete" a
Mamdami.
Se los adelantamos de una vez, amigos neoyorquinos: adiós transporte público gratuito,
subterráneo gratuito, jardines de niños sin
costo y otras promesas pendejas que ustedes se
tragaron inocentemente: la ciudad no cuenta con
dinero para financiar semejantes lindezas y
quienes podrían financiarlas, los millonariazos,
están emigrando a otros estados ante la amenaza
de tener que pagar más impuestos que no se destinan a la infraestructura de la
ciudad sino para financiar burocracia, brindar hoteles con
calefacción y comida calientita a los inmigrantes
ilegales o a financiar ONG's wokes que no sirven ni
para maldita la cosa.
Si Mamdami dobló las manitas rápidamente ante un sindicato relativamente pequeño como el de recolectores de basura ¿creen ustedes, amigos neoyorquinos, que Mamdami encarará a gremios más fuertes como el de los choferes de autobús urbano y el tren subterráneo a los cuales no conviene ofrecer un servicio gratuito?
(Citamos un ejemplo: cientos de choferes del transporte urbano suelen "trabajar" recorridos extras que no son reportados y de los cuales se quedan con la totalidad de los pasajes; es un actividad "a la sorda" donde hay muchísima gente implicada, incluidos líderes sindicales, operadores y agentes de vialidad. La gratuidad en el servicio les daría en la madre a todos ellos. ¿Creen ustedes, amigos neoyorquinos, que Mamdami se atreverá a enfrentarlos, ya no digamos derrotarlos?
Finalmente les cuento un chascarrillo, amigos
neoyorquinos:
Érase una vez un tipo desesperado
por tener dinero cuando se le aparece entre las penumbras un sujeto
que dice ser el diablo. Éste le promete tener todo el dinero que
desee, pero en vez de vender su alma, el diablo propone al sujeto...
bueno... ustedes saben.. ofrecerle la espalda y...ustedes saben.
Cuando termina el trance, el tipo pregunta, mientras se sube los
pantalones: "Oye, diablo ¿y a partir de cuándo voy a empezar a
recibir mucho dinero?" y el otro responde:
"¡Ah, chinga! ¿¡a poco realmente creías que realmente yo soy el
diablo!?"
Así ustedes, amigos neoyorquinos. De nuevo, no le echen la culpa a
Trump: ustedes votaron a favor de Zohran Mamdami y salieron a
festejar a las calles cuando se declaró ganador.
Y ahora, jódanse. Disfruten aquello por lo que votaron.
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