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Por el bien de usted y de todos, Madonna, mejor retírese
A punto de cumplir 60 años de edad, la otrora diva del pop ha dado frecuentes muestras de que ya no está, y no debería, continuar en esos trotes. Prolongar su carrera a estas alturas suena a obstinación absolutamente innecesaria
MAYO, 2016. Hay una declaración de Mick Jagger hecha en 1967 que hoy suena a chiste. "Me parece absurdo seguir cantando pasados los 40 años. A esa edad me veo más como un oficinista lleno de anécdotas qué contar sobre el mundo del rock". Estamos prácticamente a medio siglo de esa declaración y a sus 73 años el legendario Stone acaba de concluir una gira por América latina y que incluyó México, de modo que Jagger no fue oficinista aunque sus anécdotas sobre el mundo del rock formarían una enciclopedia. Pero nadie se lo reclama, realmente. Un boleto para ver a los Stones es una padrinesca, irrechazable oferta.
No es el caso, por cierto, de The Who, el cual ya perdió dos de sus miembros originales e insiste en seguir activo pese a las innumerables "despedidas" de Pete Townshend y Roger Daltrey. Ver en vivo a este par de septuagenarios que alguna vez cantaron "prefiero morir antes que envejecer" --frase que hoy encierra un doloroso sarcasmo-- denota
hasta dónde llega el ansia de exprimir dólares aun a costa de la memoria de sus fallecidos compañeros.
Entre los cantantes que se dieron a conocer en los ochenta la situación es un poco diferente. Michael Jackson, Michael
Hutchence y Prince son algunos iconos ochenetros que ya no están con nosotros y la mayoría de quienes continúan han envejecido relativamente poco. Ahí están los casos de Bryan Adams y Bruce Springsteen, por ejemplo. Pero hay otros casos donde el deseo por retar al tiempo y pensar que aún se es vigente dan lugar a conclusiones lastimosas.
Bienvenidos al caso Madonna Veronica Louise Ciccone.
Amigos lectores, la de Madonna es una carrera que ya lleva 36 años. Fue precisamente al cumplirse un cuarto de siglo de su primer disco en que la ex de Sean Penn y Guy Ritchie entró --dirán muchos injustamente-- al Salón de la Fama del Rock and Roll. Así es, ingresó antes que Alice Cooper, que Kiss, que Deep Purple. Quizá por esa razón la señora se creyó su propia leyenda, de que la reina del pop, la controversia andante, la que en
1991 conmocionó al mundo al aparecer besándose con Naomi Campbell y filmaba un video sadomasoquista que fue vetado por la entonces
pudibinda MTV.
Debe quedar claro que en ningún momento dudamos que la señora tiene talento. Lo demostró con canciones hiperpegajosas como "Material Girl", "Like a Virgin" y un conteo ya bastante largo. Ciertamente buena parte de esa magia se la crearon dos productores geniales, Stephen Bray y "Jellybean" Benítez, pero Madonna indudablemente aportó lo suyo. Sería una necedad quererle arrebatar méritos a la señora Ciccione.
Lo que sucede, como esos boxeadores que se aferran a mantenerse activos pese a que ya cualquiera les surte sin clemencia sobre el ring, el momento de Madonna ha pasado, o al menos, el
instante en que realmente podía considerarse la reina del pop, la que conquistaba las listas, la que hacía que miles de muchachas imitaran sus vestimentas.
Por lo menos los Stones ya no buscan meterse en las listas las cuales de todos modos jamás fueron generosas con ellos. Las cirugías plásticas en el rostro de Madonna son evidentes y de hecho ya la hacen lucir mal, con un rostro que más bien inspira espanto que admiración. Por algo Keith Richards optó por dejarse las arrugas y un rostro que inspiró claramente a los productores de
The Walking Dead.
Decidida a retar al tiempo y a empeñarse en seguir vigente, hace algunos años Madonna besó en la boca a Britney Spears durante la entrega de los Premios MTV, todo esto a una edad en la cual Madonna bien pudiera ser la mamá de la Spears. En ese lapso hemos visto otros episodios lastimosos que debieran obligar al retiro, ya sean la infumable película donde la dirigió su ex Ritchie, la vergonzosa ventilación de su posterior divorcio y la disputa por los hijos de ambos.
¿Le seguimos? El último gran hit de Madonna en las listas fue en 1998 con Ray of Light para tres años después arruinar la legendaria "American Pie" con su propia versión. De hecho su más reciente disco
Rebel Heart, la muestra en la portada como si fuera un vidrio quebrado que disimula aquellas arrugas que no pudo borrar el Photoshop.
La clara llamada de atención del destino para pedir el retiro de Madonna la recibió la cantante misma al tropezarse en el escenario hace algunos meses. Ya no son los años en que podía moverse con agilidad al ritmo de "Holiday" o "Intro the Groove", pero el problema más bien aquí pudiera ser el que Madonna quiere evitar su obsolescencia y hará lo posible para que no llegue ese momento. Solo que hay un problema: a veces es preferible salirse a tiempo que obstinarse, pues eso te manda a la obsolescencia más rápido.
Ojalá alguien se lo haga saber a la talentosa, pero terca, señora Ciccione.
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