|
com |
|
|
Literatura
Picardía mexicana en medio siglo En esta entrevista, un fan del "pelado" libro de A. Jiménez nos cuenta lo que su publicación representó para una sociedad que guardaba las formas. Sin albur FEBRERO, 2008. Desde hace rato Picardía Mexicana dejó de pertenecer al estricto mundo de la literatura. Medio siglo después de su primera edición constituye parte de la esencia y del legado respecto a la forma de pensar del mexicano, de cómo se burla de la muerte y de cómo ha llegado a dominar el albur, ese lenguaje incomprensible para quienes provienen de otras latitudes. Picardía Mexicana es también referencia para la comunidad intelectual y académica, algo que parecía imposible cuando el libro apareció originalmente. "Cuando Picardía Mexicana salió a la venta hubo protestas de la Iglesia, de la Liga de la Decencia y de grupos de padres de familia por supuestamente denigrar al mexicano", comenta José Luis Hernández, a quien entrevistamos en el 2006 para que opinara sobre las elecciones federales de ese año. "Pero el caso es que A. Jiménez sólo recopiló algo que ya existía y que era parte de nuestra sociedad, con datos que se remontaban al porfiriato y a la revolución... hubo gente que pidió rezar por el alma del autor para expiar sus pecados... eran otros tiempos", refiere entre risas. La conversación estuvo aderezada de más carcajadas. Es inevitable, pues "con este libro nos reímos de nuestro ingenio y de nosotros mismos", dijo Hernández, "son pocos los pueblos del mundo que tienen esa cualidad". --Empecemos por el origen de Picardía Mexicana, cuya importancia ha sido comparada a la de El Laberinto de la Soledad para entender la psicología nacional... --A. Jiménez en realidad es un recopilador. Cuando leí el libro por primera vez allá en mi adolescencia pensé '¡caray, este cuate es ingeniosísimo!", pero la verdad es que se trata de un gran observador y un psicólogo son título. Las altísimas ventas de la primera edición sin duda lo sorprendieron. Creo que el origen del Picardía se debió a que no existía en México un libro con tales características, o quizá A. Jiménez pensó que Octavio Paz había dejado muchos elementos fuera de su libro. --¿A qué atribuyes el éxito que Picardía ha tenido desde siempre? --Todo en ese libro era inusitado, inédito. Cierto, muchos de los chistes y albures se han desgastado tanto que hoy los vemos en las series "cómicas" de Televisa, como por ejemplo eso del "chico maravilla" y alguien que contesta "prestas". Sin embargo buena parte de su material, como el "gallito inglés" aun rezuman ingenio. Pero imaginemos la reacción en los años cincuenta: eran expresiones que todo mundo conocía pero que nadie se atrevía a expresar en público o frente a gente extraña, era algo así como un lenguaje cifrado que no existía en la superficie. Otra parte de su éxito radica en su presentación, esto es, en vez de las flechitas que indican pasar a otra página vemos una mano con una señal ofensiva contra la progenitora; los dibujos, claramente inspirados en los grabados de Posada, son graciosísimos, ya ni digamos la lluvia de albures, de mensajes y de rimas ingeniosas en los baños públicos. De hecho lo extraño habría sido que Picardía Mexicana no hubiera tenido éxito. La mayoría de esa información hoy suena inofensiva pero en su tiempo sirvió para ventilar un ambiente social donde abundaban el fingimiento, las apariencias, "la costra" de Carreño, en relación a su Manual. Todavía recuerdo cómo, en la primera allá a inicios de los setenta, yo estudiaba en un colegio católico, y las monjas decían que quien leyera Picardía Mexicana o se le descubriera entre sus libros corría el peligro de ser excomulgado. Hoy en día un señor obispo puede tener ese libro en su anaquel y no pasa nada. En tal sentido, el Picardía cumplió su cometido. --Años después A. Jiménez lanzó la segunda parte de Picardía aunque sus ventas fueron mucho menores ¿cuál sería tu explicación de ello? --Bueno, la primera Picardía se siente más espontánea. La segunda también es muy divertida pero como que te deja la sensación que incluía "sobras" o reciclaje de ideas. Para entonces ya no existía el factor sorpresa. --Hubo una película titulada Picardía Mexicana. ¿La viste? --Sí la vi, no en el cine sino en los primeros años de los cassettes Beta. La verdad me pareció muy sosa, muy vulgar. Lo que hizo A. Jiménez en su libro es presentar, con aires académicos, lo que en su tiempo se consideraban "corrientadas", ocurrencias entre la gente "de baja estopa". Todo esto está ausente en esa película. Pero estamos hablando de cine mexicano en épocas de Echeverría ¿cabría esperar algo de calidad ahí? Por último, entre los sucesores de la picardía mexicana se encontraban Chaf y Kelly y Mike Laure ¿tu incluirías entre ellos a Polo Polo? --La picardía de Palillo era más bien política, bastante osada en tiempos que no podías criticar al Señor Presidente y menos insinuar que tenía amantes, como lo hizo en el sexenio de López Mateos y se armó un escándalo. Chaf y Kelly y Mike Laure eran esencialmente albureros (éste último, por cierto, excepcional), pero las carpas y todo ese ambiente en que A. Jiménez escribió su libro ya son cosas del pasado. Por lo que toca a Polo Polo es buenísimo para contar chistes, pero para la picardía ya suena muy derivativo. © copyright, Derechos Reservados, 2007 |
||
|
¿Desea opinar sobre este texto? 0 comentarios
|
|
|
Cibernética |