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Pensamos que nunca lo diríamos pero... ¡bravo, Comité Olímpico!

El COI recién anunció algo que restituye la dignidad de las mujeres en las competencias deportivas, que es prohibir la participación de atletas trans para que compitan con ellas. Si bien esto no significa que el wokeismo olímpico haya desaparecido, es un motivo para celebrar. Y en especial, hay que agradecer a una valiente nadadora que no se quedó callada ante este brutal atentado contra la superación femenina

MARZO, 2026. La consternación en su rostro era evidente: Riley Gaines aparece junto a Lia Thomas, "campeona" durante una competencia universitaria de natación. Gaines, una atractiva rubia oriunda de Tennesee, confesó que pasó horas llorando en los vestidores: "Sentía que tanto sacrificio, tanto trabajo, tantas horas invertidas en tratar de ser la mejor, no habían valido absolutamente de nada. Todos los años de preparación, de expectativas, de sueños, terminaron cuando un sujeto que dice ser mujer compite contra nosotras y nos derrota por amplio margen".

Peor aún fue tener que soportar al tipo, quien exigía entrar al vestidor de mujeres. "Era una sensación horrible, de impotencia, de rabia", agregó Gaines en una entrevista, donde no pudo dejar escapar las lágrimas. "Las demás chicas y yo nos sentíamos desprotegidas, y cuando decidimos protestar se nos mandó callar, aludiendo que esa era 'la nueva política' y por tanto teníamos que acatarla".

Pero a diferencia de sus compañeras en el equipo de natación que le pedían tranquilizarse y aceptar la "nueva política", Gaines alzó la voz y poco a poco entró al activismo en pro de la defensa del deporte femenil tanto profesional como universitario. "De un día al siguiente cambié las piscinas por los estudios de televisión", recordó Gaines, quien durante ese lapso soportó todo tipo de amenazas a su familia y a ella misma pero logró capotearlas mientras más personas se solidarizaban con su protesta.

"¿Desde cuándo es un pecado imperdonable, una blasfemia, una ofensa, afirmar que quien nace con vagina físicamente es mujer y quien nace con pene físicamente es hombre?", se preguntó Gaines durante una comparecencia en Washington.

Cuatro años después de que inició su lucha por la genuina igualdad en el deporte femenil, Gaines puede sonreír satisfecha: el Comité Olímpico Internacional (COI) acaba de anunciar que a partir de los Juegos Olímpicos a celebrarse en Los Ángeles en el 2028, "quedará prohibida la participación de atletas trans en toda competencia individual o de conjunto mediante la aplicación de una prueba genética conocida como gen SRY, un gen que solo poseen las mujeres biológicas".

¡Bravo! Con esta decisión, el COI echa a un lado parte de su wokeísmo, por lo menos en este punto que, naturalmente, es importantísimo y un gigantesco triunfo para el deporte olímpico femenil. Resulta de una estupidez espeluznante ver cómo quienes promueven la igualdad son los mismos que han impulsado la agenda que permitió que hombres biológicos participen en deportes femeninos y humillen a cientos  de mujeres simplemente porque afirman no percibirse como varones.

Gaines lo dejó perfectamente en claro durante su comparecencia en el Senado en Washington: "Si la inclusión implica justicia, es totalmente injusta la inclusión de hombres biológicos cuya masa muscular es superior y su predisposición genética los hace más fuertes que una mujer. En tal sentido, la inclusión de trasgéneros en el deporte femenil no es un acto de justicia".

Un reporte de The New York Post publicado en el 2023 estableció cómo desde el triunfo de Lia Thomas, miles de niñas y jovencitas desertaron de las competencias y los cursos de natación de alto rendimiento. Pero poco después The New York Times, que asumió como propia la causa de los atletas trans, apuntó: "Hay evidencias suficientes --las cuales, por supuesto, ese periódico jamás presentó-- para asumir que las jóvenes abandonaron las competencias presionadas por sus padres, más que por decisión propia", es decir, lo preocupante no era tanto que esas chicas, aterrorizadas por tener que convivir con esos tipos, temieran ser humilladas en público al ver que todo su esfuerzo a la larga sería inútil... no, lo dramático, lo criticable, es que los padres prohibieran a sus hijas tomar parte en competencias donde hubiera trasgéneros... malditos padres abusivos y opresores que impiden a sus hijos e hijas ser lo que ellos quieren ser en la vida y competir con quien se les pegue la gana.

La decisión del COI no solo reivindica el legítimo derecho de las mujeres para competir contra mujeres como ellas, sino también a la escritora JK Rowling, a quien se demonizó por haber defendido una verdad obvia, la misma que refirió Riley Gaines en el sentido de quien nace con vagina es mujer y quien nace con pene es hombre.

Por supuesto también pesó la presión del presidente Donald Trump, a quien tocará ser anfitrión de los Juegos Olímpicos del 2028 en Los Ángeles, y bien sabemos que una justa olímpica no puede sobrevivir, ya no digamos organizarse, sin apoyo de la ciudad y del país donde se organizan unos Juegos Olímpicos.

Sin embargo, el daño ya está hecho. Muchas posibles estrellas del deporte femenil se sintieron frustradas u optaron  por dedicarse a otra cosa ante lo que claramente era una injusticia, ello sin olvidar las secuelas psicológicas para muchas jovencitas luego de haber sido humilladas públicamente por sujetos contra los que fueron obligadas a competir. Peor aún fue ver que las feministas, quienes supuestamente dicen defender los derechos de las mujeres, fueron las primeras en apoyar esta  brutal injusticia al apoyar a los atletas trasgéneros. Ese daño emocional tardará tiempo en sanar.

"Muchas mujeres prefirieron callar", dijo Riley, "pero guardar silencio equivalía a que las mujeres abandonáramos nuestros sueños". Hoy, la igualdad está de vuelta en el deporte olímpico: mujeres vs mujeres, y que ganen las mejores.

 

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