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Minneapolis de nuevo. Y por supuesto, la culpa es de Trump
Un desequilibrado mental entra a un templo católico y horas después los medios lo ubican como una víctima. De nuevo la estrategia relativizadora donde los responsables resultan ser a quienes se debe proteger y se entierra la nota para que pase al olvido a los pocos días. ¿Alguien ha mencionado, por ejemplo, que partido político ha gobernado Minneapolis por seis décadas consecutivas
SEPTIEMBRE, 2025.
Poco después de las 9 de la mañana, un sujeto ingresó a una iglesia
adyacente a un colegio católico en la ciudad de Minneapolis mientras
se realizaba una misa. El templo se encontraba a media capacidad lo
que evitó que hubiera más víctimas, dos en total hasta el momento. Y
como suele ocurrir con estos tiradores, auténticos cobardes, el tipo
corrió detrás de la iglesia y se disparó a sí mismo, falleciendo
instantáneamente.
Dado que el tipo, llamado Robin Westman, era de piel blanca, la
cadena MSNBC de inmediato especuló sobre la posibilidad que se
tratara de un "supremacista blanco". Sin embargo, la información
comenzó a ser revisada en las redes sociales del multiasesino antes
que fueran borradas: en realidad, el "supremacista" era un
transexual cuyo nombre original era Robert Westman y quien había
publicado varias consignas, muchas de ellas en ruso cirílico, y
asimismo Westman sugería que el presidente Trump "debería ser
asesinado"; en su canal de Youtube antes que fuera eliminado,
Westman presentó un arsenal de armas que "tenía pensado utilizar ese
día", según dijo.
Este incidente se suma a otro ocurrido en Minneapolis, y ocurrido en
plena pandemia cuando un policía sometió a George Floyd, quien había
pagado en una tienda con un billete falso de 20 dólares. Como se
sabe, Floyd, quien había consumido drogas, se resistió al arresto y
falleció poco después, víctima de un mal cardiaco congénito.
El incidente fue aprovechado por la izquierda que, por supuesto, "olvidó" que el policía Derek Chauvin trabajaba para el departamento de policía de una ciudad gobernada continuamente por los demócratas desde 1962 y que el gobernador era igualmente demócrata. En vez de eso, las plataformas digitales reforzaron su censura en los medios a través del cancel culture y decenas de empresas, entre ellas Starbucks y Microsoft, contrataron a decenas de "asesores" para enseñar a sus empleados "cursos" DEI para dejar atrás "su pasado racista".
El multihomicida
también aseguró estar "arrepentido" de haberse convertido en mujer:
"Me dejé llevar por la euforia", dijo. Aparentemente esa fue razón suficiente para que Westman
comprara un arma, decenas de cartuchos y se dirigiera a la iglesia
de de un colegio católica que celebraba con una misa el regreso a
clases.
El cadáver de West apenas comenzaba a enfriarse cuando el asunto ya
se había politizado. El alcalde de Minneapolis, un mozalbete de
nombre Jacob Fret, se presentó en el lugar de la tragedia y recalcó
que "no era momento de orar, eso no resolverá nada", declaración
que tratándose de un servidor público, debió ser denunciada como lo
que es, un ataque a la libertad religiosa de una comunidad. ¿Cuál
habría sido la reacción de los medios si un alcalde dijera que "no
es momento de plegarias" luego del ataque, por ejemplo, a una
mezquita?
(Para información del alcalde Fret y otros ignorantes como él, un
artículo publicado en 1985 en la revista TIME daba cuenta de cómo
una investigación arrojó que "un 67por ciento de los pacientes
terminales prolongaron su vida más allá de las expectativas de los
médicos que los atendían, incluso en periodos mayores a los seis
meses, cuando se efectuaban grupos de oración por su salud, e
incluso 9 por ciento de esos pacientes fueron mejorando
sustancialmente y aun 2 de ellos lograron una mejoría total".,
En contraste, el semanario apuntó que "los pacientes terminales que
rechazaron todo tipo de oración por su salud fallecieron en periodos
más cortos y no se registró una sola mejoría en ninguno de ellos".
El texto fue publicado en una de las revistas más liberales de
Estados Unidos, antes que su línea editorial fuera envenenada
totalmente de porquería woke).
La "comediante" Rosie O'Donnell escribió un tuit donde denunció que West era "un fanático MAGA" aunque se vio obligada a disculparse al poco tiempo, más para no quedar expuesta como una estúpida que por ganas. Sin embargo, la "narrativa" en torno al asesinato de dos niños inocentes que asistían a un servicio religioso (dos niños católicos por los que no vale la pena rezar, según el alcalde Fret) se desvió, claro, a ubicar a Trump como culpable y se exigió evitar una "persecución" contra la comunidad trans donde se incluyó, pero cómo no, la demanda para prohibir el uso de armas de fuego que, insistimos, no se disparan solas. Y dado que el tirador escribió que se sentía "profundamente desilusionado" por haberse convertido en mujer, los medios insistieron que el pronombre correcto del sujeto era "she/her". The Minneapolis Stark, el principal diario de esa ciudad, exigió a sus redactores que omitieran en todo momento que West era "trans" y miembro de la comunidad LGBT.
Por lo visto, cuando un miembro de ese grupo comete una atrocidad, el orgullo pasa a ser vergüenza y debe seer
omitido como referencia.
Dado que West había estudiado en ese plantel escolar y que su madre
laboró ahí y recientemente se jubiló, los medios manejaron la
posibilidad de que todo fue un "desquite" contra la opresora
religión católica y su intolerancia hacia la comunidad gay.
De nuevo nos topamos con el discurso donde el autor al mismo tiempo no
es culpable de nada pero sí es una víctima de las circunstancias.
El haberse cambiado de sexo fue decisión enteramente del tirador,
quien incluso contó con la aprobación de su madre. Y es que,
aparentemente, el cristianismo es la única religión en este mundo que
impone códigos de ética que definen lo que es un hombre y una mujer,
y la única religión donde sus líderes son pederastas.
¿Por qué esos medios jamás denunciaron a Sathia Sahir Baba, un gurú
indio quien tenía de amantes a niñas y niños de 12 ó 13 años?
Ninguno de esos medios jamás acusó al "pastor" Jim Jones, quien
ordenó un suicidio colectivo en Guyana, de tener relaciones con
menores de edad y quien, paradójicamente, amenazó con pena de muerte
a quien practicara la homosexualidad en su comuna?
Minneapolis es una "ciudad santuario" para la comunidad "trans", es
decir, no se le puede perseguir e incluso, según refiere
theamericahthinker en un artículo, basta que alguien asuma esa
condición para que el Departamento de Policía deje salir al
infractor luego de darle una palmadita en la muñeca y sin aplicarle
fianza alguna.
¿Aprenderán los habitantes de esa ciudad y de su hermana gemela Saint
Paul hacia dónde los ha llevado el tener políticos demócratas
por tanto tiempo? Aparentemente no: en 1980 Minnesota fue el único
estado, junto con Washington DC, que se llevaron los demócratas
cuando Ronald Reagan resultó electo presidente. Más aún, el
candidato que lleva la delantera en preferencias para la alcaldía de
Minneapolis es un tal Omar Fateh, quien amenaza con ser más radical
aún que
Zhoran Mandani en Nueva York.
Como se ve, la responsabilidad de lo ocurrido en esa iglesia católica en Minnesota no es solamente Robin Westman. La culpa es compartida por quienes siguen votando por los políticos demócratas
Recuadro
No es un asunto permanente, es una cuestión hormonal
SEPTIEMBRE, 2025. Los estudios al respecto parecen indicar
que la edad en que miles de seres humanos sienten que nacieron en el cuerpo equivocado" y quieren cambiar de sexo se
acentúa con la llegada de la pubertad: de hecho, gran
parte de quienes se asumen como gays "descubren" en esa
edad sus preferencias sexuales, aunque muchas de las veces
optan por mantenerlas en secreto por temor a la reacción de
sus familias o revelan esa condición mucho tiempo
después", refiere la psicóloga Verónica Celis. "Hay
millones de personas que guardan su verdaderas preferencias sexuales el resto de sus vidas y se sabe de éstas solo hasta después de su muerte".
En su opinión, "reprimir esa condición se debe a factores culturales o sociales donde vive la persona. algo independiente al hecho de que las hormonas se 'activan' durante la pubertad y de que haya personas que genéticamente sean hombres aunque hayan nacido mujeres y tengan cuerpos despampanantes aunque nunca se perciban que genéticamente, insisto, pertenecen al otro sexo. Durante la adolescencia comienza a manifestarse este 'huracán hormonal" con enormes desequilibrios que comienzan a estabilizase cuando al persona llega a los 15 o los 16 años. Muchos de nosotros llegamos a tener episodios donde nos 'gustaba' alguien del salón de clase de nuestro mismo sexo, pero eso nada tiene que ver conque hayas nacido con el cuerpo equivocado; se trata de un ajuste hormonal que se da enj una edad en que la mayoría de los seres humanos no estamos emocionalmente preparados para enfrentarla".
En su opinión, eso ha
dado lugar a que miles de adolescentes piensen que realmente
sean hombres o mujeres durante esa punzada y comiencen a
percibirse como tales. El asunto ha llegado al otro extremo
en países como Estados Unidos y Canadá donde esos
adolescentes comienzan a recibir dosis hormonales para
convertirse en mujeres, "algo que altera irremediablemente
el desarrollo natural del proceso hormonal", enfatiza Celis.
"Cuando termina ese proceso el cuerpo humano no sabe que
hacer con esas nuevas hormonas que le fueron administradas y
se da el rechazo. Esta situación ha llevado a que cientos de
esos jóvenes desesperados opten por terminar con sus vidas,
algo que los medios jamás se preocupan en investigar".
La homosexualidad, agrega Celis, "es algo que ha existido
siempre pero su absoluta desde siempre, pero su absoluta
permisividad es tan ominosa como querer extirparla de
nuestra sociedad. Lo que me parece imperdonable es que se
haga negocio con esa etapa y mucho caigan en el tremendo
error de pensar que la naturaleza cometió una traición con
ellos. El daño emocional que produce una transición de sexo
durante la adolescencia --y eso es algo que jamás se discute
en los medios-- trae como resultado individuos
desequilibrados como el que atacó a unos niños inocentes en
esa iglesia de Minneapolis".
Finaliza la psicóloga Celis: este sujeto no es una víctima, es un tipo incapaz de enfrentar las consecuencias de sus actos, de admitir que se equivocó en vez de culpar a los demás y además, desquitándose con vidas inocentes. Seguramente se pegó el tiro tras cometer esos crímenes asumiéndose como la víctima". (OFM)
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