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ANÁLISIS COMENTARIO Y DEMÁS

 

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La (muy necesaria) cruzada del Zunzu

 

Este historiador y autor de varios libros de éxito editorial en un país donde, se dice, se lee muy poco, enarbola una cruzada que parece imposible para un país donde la historia la han escrito los mentirosos: enderezar el rumbo para retomar el camino de grandeza al que México parecía estar destinado. Por lo menos Juan Miguel Zunzunegui ya logró despojar a la historia de su carácter aburrido y solemnote

SEPTIEMBRE, 2025. Cuando el conductor Eddy Warman, de la cadena ACIR, le ofreció un espacio en la radio capitalina, Juan Miguel Zunzunegui recordó cómo los teléfonos del estudio se saturaron de personas furiosas exigiendo que lo sacaran del aire "por andar diciendo puras mentiras" respecto a la historia de México. Una reacción natural, por supuesto: cuando alguien escucha verdades incómodas, lo primero que busca es desacreditar y hacer desaparecer al vocero.

Sin embargo, dijo Zunzunegui en una entrevista: "Eddie (Warman) me prometió todo su apoyo", sobre todo porque en ese segmento, el rating de oyentes del programa comenzó a experimentar una saludable alza.


Al poco tiempo Zunzunegui publicó su primer libro y fue un éxito editorial, al que siguió la apertura de su canal en YouTube. Luego vinieron las invitaciones a dar conferencia, primero en México y luego en otros países, incluido Estados Unidos, a donde los inmigrantes mexicanos llegan con la historia distorsionada de México que allá les sigue afectando, "porq
ue muchas veces se van acomplejados y llenos de rencor a ese país que 'nos robó el territorio', ese país de explotadores donde esos inmigrantes mexicanos quieren irse a vivir, para que los exploten directamente. Así de torcida tenemos nuestra historia de México".

Esos traumas, agrega Zunzunegui, son lo que nos hacen vernos como "poca cosa" ante el exterior, situación contradictoria cuando se nos dice hasta el hartazgo, incluso desde el kínder, que "somos los chingones del mundo y que como México no hay dos... como tampoco hay dos Argentinas ni dos Grecias", dijo en una de sus conferencias.

El libro que colocó a Juan Miguel Zunzunegui en el mapa fue El Misterio del Águila (2010) pero el que marcó el boom como autor de altas ventas fue Los Mitos Que Nos Dieron Traumas donde "México" es enviado al diván para echar fuera todos sus traumas y todas sus contradicciones que le impiden avanzar como nación. Pero Zunzunegui no solo se dedica a la radio, a dar conferencias, a escribir sin parar y a su canal de YouTube. (En este link abundamos sobre ese libro en fasenlinea).

En el poco tiempo libre que le queda, Zunzunegui escribe poesía, toca la guitarra --lo mismo disfruta de la trova que del rock-- imparte clases y ofrece cursos de historia "de un modo en entretenido que al mismo tiempo te haga reflexionar y concluir deque aún estamos a tiempo de cambiar el chip para convertir a México en el país que está destinado a ser", dijo en una de sus entrevistas.

Juan Miguel Zunzunegui nació en el entonces DF en 1975, nieto de un español de origen vasco que huyó de la guerra civil aunque también tiene sangre alemana y holandesa en sus venas además, claro, "la sangre mestiza de mi madre". Zunzunegui recordó que de niño regresaba deprimido de clase por las "sesiones de victimismo" que recibía en sus clases de historia. "Pensaba yo ¿pero en qué país nací, un país que parece odiarse a sí mismo, de cómo un malvado y ruin como Hernán Cortés, acompañado de la traidora Malinche, habían destruido a los aztecas, una civilización maravillosa e incluso más adelantada que la europea?", refirió en otra entrevista. "Tras escuchar a mis profesores me imaginaba a los gringos como unos güeros superpoderosos e invencibles que igualmente se habían aprovechado de nosotros los mexicanos y nos habían quitado más de la mitad del territorio".

Pero en vez de agacharse hacia tanto masoquismo histórico como ha ocurrido con millones de mexicanos, "el Zunzu" --apodo que ya llevaba desde aquellos años-- se dedicó a recorrer la biblioteca de su padre y a comparar versiones encontradas de la historia de México, como la de Antonio Caso, un personaje que incluso abrió el "Museo de las Invasiones" a costa de los contribuyentes mexicanos, y de Armando Ayala Anguiano, fundador de la ya desaparecida revista Contenido.

Mientras Caso promovía el mensaje manido de que el "glorioso pasado indígena" se perdió con la llegada de unos "españoles avariciosos e insensibles", el otro se hizo célebre en 1975 al desmentir, tras una larga investigación, el "mito" de los Niños Héroes, el cual estaba a punto de ser desmantelado pero al año siguiente se dio una devaluación del peso, el gobierno echeverrista comenzó a tambalearse y, para garantizarse la lealtad del ejército, el Estado mexicano no solo se echó para atrás en el asunto sino que reavivó el mito de los Niños Héroes hasta niveles siderales.

Se puede decir que Zunzunegui es el principal heredero en la lucha por la verdad histórica emprendida por Ayala Anguiano, aunque hay sus diferencias: mientras el ya fallecido periodista enfatizó cómo los españoles habían cometido muchos excesos durante los años de la Conquista y sometieron a millones de seres humanos a capricho de la Corona española, Zunzunegui establece que, por supuesto, hubo excesos, pero más que conquista "fueron 300 años de virreinato donde se educó a los indígenas, se les evangelizó, se les permitió mantener muchas de sus tradiciones, se les entregaron títulos de propiedad y los habitantes de la Nueva España hablaban náhuatl hasta que la enseñanza del español se hizo obligatoria tras la Independencia". (El museo de Antonio Caso, al que se forzó a visitar a miles de escolares durante casi tres décadas, fue finalmente cerrado por lo recortes presupuestales durante el sexenio delamadridista).

Abunda: "El error en que caen muchos historiadores es en querer ajustar los hechos del pasado a las convicciones de nuestro presente y eso no solo es absurdo sino contraproducente. En el caso de México, se nos ha pintado la historia sin matices donde unos son buenos buenotes y otros son malos malotes, una historia donde Juárez es un bueno buenote pese a que firmó el Tratado McLane-Ocampo que permitiría a Estados Unidos tomar parte del territorio mexicano en el Itsmo de Tehuantepec para tener acceso directo al Pacífico, un tratado que no se concretó porque jamás lo aprobó el Senado estadounidense, y no bajamos de tirano y chacal a Porfirio Díaz, un malo malote cuando fue éste quien metió a México a la modernidad gracias al ferrocarril y promovió el comercio internacional, lo que trajo una oleada de valiosos inmigrantes de todo el mundo, inmigrantes que se casaron con mexicanas y enriquecieron aun más nuestra identidad cultural".

La investigación de Zunzunegui en torno a la historia de México ha sorprendido a muchos pero, insiste el autor: "Después de la sorpresa tenemos que abrir los ojos, luchar por echar abajo todas esas mentiras que nuestros gobernantes promovido y luego impulsar a un México que esté orgulloso de su herencia mestiza y que le sirva como basamento para forjar un México que avance y se desarrolle. Ningún país puede prosperar si se la pasa lamentándose de su pasado y asumiéndose como víctima de la historia", enfatiza.

Veamos enseguida algunos de los mitos derribados por Zunzunegui, muchos de los cuales coinciden con la opinión de otros textos publicados en fasenlinea:

Lo Cortés no quita lo malinche

"Hernán Cortés es el verdadero padre de la patria, lo he dicho cientos de veces y lo reitero. Un hombre que lo primero que hace al llegar a lo que hoy es Cozumel es ordenar a sus hombres que quemen sus naves para asegurarse que el único camino es hacia adelante y que él no quiere cobardes. Este hombre, que según Diego Rivera era sifilítico y contrahecho, recorre la península de Yucatán, pasa por Tabasco donde conoce a la Malinche, llega a Tenochtitlán y con apenas 300 hombres conquista una capital con más de 10 mil habitantes. Imaginemos a Cortés y a sus soldados y sus rostros intimidados pero aún así no claudican ante su encomienda. Si eso no habla de la valentía de este hombre no sé que otra cosa podría hacerlo".

Continúa Zunzunegui: "Sin Hernán Cortés no tendríamos este país tan maravilloso, tan lleno de contrastes, tan mestizo en nuestra gastronomía, nuestras tradiciones, con música folklórica tan maravillosa que te llega al alma y en nuestra apariencia física. Esa combinación de lo indígena con lo español que cautiva a quienes visitan México es consecuencia de aquel hombre sifilítico, contrahecho, deforme y hasta cojo, como decía Diego Rivera. ¿Qué no habría conseguido Cortés de haber sido un hombre con plenas facultades físicas?"

300 años de saqueo, genocidio e imposiciones

"¡España nos saqueó, se llevó nuestras riquezas y realizó una limpieza étnica en nuestro territorio! es la mantra que hemos escuchado desde que estábamos en el kínder", dijo Zunzunegui en una de sus conferencias. "Pero si en realidad hubo genocidio me cuesta entender cómo es que salimos a la calle y nos vemos rodeados de personas con rasgos indígenas o personas de piel blanca y con rasgos igualmente indígenas. Si se hubiera dado el genocidio tendríamos a los pocos indígenas sobrevivientes confinados en reservaciones y apenas serían perceptibles en nuestra sociedad. Coincidirán conmigo en que es todo lo contrario.

"Si los españoles buscaban eliminar a los indígenas en lo que hoy es México, déjenme decirles que hicieron un pésimo trabajo".

Agregó: "También me encanta lo de ¡esos españoles nos impusieron su religión y su lengua!", algo que de haber ocurrido, habría provocado enormes resentimientos cuando México obtuvo su Independencia. Pero sorpresa, los españoles se van y ni los indígenas ni los mestizos destruyen los templos católicos para reconstruir pirámides ni buscan reinstaurar el sacrificio de seres humanos a los dioses. ¡Ah, pero se llevaron nuestro oro! ¿por qué no se dan una vuelta a las iglesias en Puebla, en la capital y en varias ciudades del Bajío para ver dónde quedó el oro que supuestamente nos robaron los españoles? El oro que extrajeron en 300 años aquivale al oro que en un día se saca hoy de una mina en Perú.

"¿No será, pregunto, que a los indígenas les haya gustado la religión de los conquistadores y que no solo la hayan tomado como suya sino que le agregaron algunos detalles de herencia indígena como esas danzas prehispánicas que vemos antes del 12 de diciembre? ¿No será que a los indígenas les pareció mejor una religión donde su líder espiritual murió en la cruz al temor que te saquen el corazón en honor a un sol que sale al día siguiente, hubiera o no hubiera habido sacrificados?

El cura Hidalgo, el hartazgo de los indígenas y nuestra gloriosa Independencia

Para Zunzunegui, Miguel Hidalgo no es un personaje que debiera quedar bien parado en la historia: "La imagen que tenemos de él es la de un viejito, muy parecido al Dr Brown de Regreso al Futuro y quien harto de la injusticia hacia los indígenas, se levanta en armas contra la Corona española al grito de ¡Viva México! grito al que luego alguien agregó lo de cabrones. Nunca se nos dice que Hidalgo, hombre corajudo e impulsivo, aunque eso sí de gran carisma, fue expulsado como rector de la universidad e hizo un escándalo personal en una causa para beneficiarse él mismo. Tampoco nos dicen que con ese grito Hidalgo le dio vivas al rey de España Fernando VII y a la Virgen de Guadalupe y que nunca dijo Viva México porque en 1810 México no existía, solo existía la Nueva España".

Agrega Zunzunegui: "Muchos mexicanos creen que al día siguiente que Hidalgo declarara la Independencia, los españoles se dan cuenta de que ya no los quieren y se van de vuelta a casa. La fecha real de la Independencia se da hasta 1821 gracias a Iturbide, quien se declara emperador pero, nos guste o no, él es el verdadero prócer de la Independencia quien, por cierto, es asesinado en Tamaulipas cuando apenas regresaba de Europa. Con todo, Iturbide fue venerado todavía hasta mediados del siglo XX cuando el gobierno mexicano lo baja del pedestal y borra toda memoria suya; todavía hasta los años 60 muchas calles en México llevaban el nombre de Iturbide, solo que al gobierno mexicano se le ocurrió desacralizarlo porque alguna vez Iturbide se declaró emperador y, no señor, México es una república. Por supuesto que el gobierno mexicano tenía sus bemoles pues a nadie se le ocurrió hacer lo mismo con Hidalgo, esto es, adjudicarse títulos reales, por hacerse llamar a sí mismo Su Alteza Serenísima".

Y otros 300 años, éstos de resistencia indígena

Con su estilo característica, Zunzunegui afirmó que "me encanta eso de los '300 años de resitencia indígena' cuando fueron los indígenas quienes se alían con Cortés para terminar con la tiranía de los mexicas, también conocidos como los aztecas. Caen los mexicas y como reconocimiento a los tlaxcaltecas, éstos son enviados a poblar y a colonizar el norte de la Nueva España en territorios que hoy corresponden a Durango, Zacatecas y Coahuila donde habitan cientos de miles de descendientes de aquellos colonos.

"La 'resistencia indígena' es un mito que nos sigue haciendo mucho daño ¿Qué alternativa se le deja al indígena, a seguir resistiendo, volver a los tiempos de barbarie donde tu vida valía menos que la de una deidad esculpida en piedra? Los indígenas quieren integrarse a la modernidad, igual que todos nosotros. Yo no tengo intención alguna de vivir como mis ancestros de hace tres siglos y por supuesto que los indígenas tampoco quieren eso".

Pinchis gringos abusivos se robaron nuestro territorio

"Para empezar, ese gigantesco territorio, casi del tamaño de Europa, no fue conquistado por los mexicanos sino por los misioneros españoles que incluso llegaron hasta lo que hoy es Alaska. Cuando México obtiene su independencia ese territorio semidespoblado cae en el olvido hasta que comienza a producir y la burocracia centralista recuerda que esa gente tiene que pagar impuestos. La respuesta de los colonos de Texas, muchos de los cuales ni siquiera hablaban español, es amenazar con la independencia, Santa Anna viaja con su tropa para sofocar la rebelión (el famoso Remember The Alamo). Las tropas norteamericanas secuestran a Santa Anna a los pocos días de ese combate, se lo llevan a Washington y lo obligan a ceder ese territorio. Luego vendría la batalla en la ciudad de México donde Santa Anna pierde y como botín de guerra, Estados Unidos se lleva buena porción de aquel territorio del cual únicamente lo que conocemos como La Mesilla fue vendido a Estados Unidos. Por cierto, a Alemania también le arrebataron porciones importantes de territorio al perder las dos guerras pero nedie denunció aquello como un 'despojo'.

¡Viva el mariachi, el tequila y que ch*** a su madre los gachupines!

A Juan Miguel Zuzunegui le deleita una de los más grandes traumas nacionales, esto es, "echar pestes de los españoles en español, afirmar que somos mejores que ellos cuando tenemos apellidos como López, González, Fernández y nuestros ojos son verdes, azules o café claro y nuestros rostros y muestran complexión con diferentes grados de herencia española."

¿Te gusta lo que es México?", se pregunta Zunznegui. "¿Te gustan sus pueblos mágicos, sus bailes folkóricos, su tradición del Día de Muertos, las chinas poblanas, su delicioso mole poblano, la música de mariachi, el papel picado, también llamado papel de china? Pues déjame decirte que todo eso es aportación de España, y de Filipinas dado que también fue territorio español. Si dices amar a México pero odias a Hernán Cortés, déjame decirte que estás cayendo en una dolorosa contradicción porque detestas al hombre que aplanó el camino para que de España vinieran todos esos elementos que tu consideras son mexicanos hasta las cachas, como el ágave y el tequila, cuya destilación ya se daba en España. No puedes amar a algo o a alguien y al mismo tiempo aborrecer al padre de todo eso".

Por culpa del desgraciado Porfirio Díaz es que no ganamos Mundiales futbol

Al igual que Benito Juárez, Porfirio Díaz era oaxaqueño, tenía sangre indígena, era liberal masón y se enfrentó a Maximiliano y sus huestes. Pero mientras Juárez era un hombre lleno de resentimiento, don Porfirio tenía una visión más optimist al destino, de otro modo jamás se hubiera propuesto modernizar a un país que llevaba décadas convulsionado por guerras civiles y era un caos financiero. Juárez modernizó al país en sus leyes, y Díaz lo modernizó al promover su industrialización aumentó la producción a niveles impensables cuando Juárez dejó este mundo en 1872".

"¿Qué hubo excesos y corrupción durante el porfiriato? Naturalmente, pero lo que no nos dicen es que esa corrupción y esos excesos se agravaron tras la llegada al poder de los revolucionarios y los gobiernos prístas", dijo Zunzunegui en otra entrevista. Los fraudes de las paraestatales de los años 70 y 80, que por su magnitud habrían enrojecido de vergüenza a los funcionarios corruptos del porfiriato, refrendan los argumentos de Juan Miguel Zunzunegui.

Como hemos visto, la lista de mentiras históricas de México se antojan infinitas, y hay muchas más. Ante ello, Zunzunegui advierte cómo este país puede aprender la lección de lo ocurrido en Japón: "A ellos les fue peor que a nosotros, les lanzaron dos bombas atómicas que costaron la vida a 150 mil personas. Pero en vez de lamentar su suerte y levantarse cada mañana maldiciendo a los gringos, los japoneses invadieron Estados Unidos con pequeños radios, grabadoras y televisores de transistores y le comieron buena parte del mercado a la Ford y a Chevrolet con sus autos compactos. Y aunque nos parezca imposible debido a tantos complejos históricos que han metido en nuestras cabezas, los mexicanos tenemos el potencial para conseguir eso y mucho más, pero primero tenemos que aceptarnos como la gran y maravillosa nación mestiza que somos, y estar orgullosos de todos aquellos quienes nos legaron este país, esa mezcla de indígena y de español, y por supuesto, de otros países y otras culturas que llegaron después y hoy son todos somos parte de esa esencia".

 

 

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