Versión impresión

La lucha protabaco de Joe Jackson
Durante los ochenta fue una de las figuras más importantes del jazz-rock. Desde entonces no ha dejado de componer y, antes bien, sostiene como nunca su derecho a encender un cigarrillo sin que se le satanice por ello. Es el alma libertaria de un músico excepcional
MARZO, 2009. La primera vez que el mundo supo de Joe Jackson no fue mediante una canción sino una portada de disco. En su natal Gran Bretaña había conseguido un contrato con A&M Records la cual le pagó su traslado a Los Ángeles para que grabara
Look Sharp!, su álbum debut. Las cosas ocurrieron tan rápido que Jackson pensaba que toda la labor se limitaba únicamente a preparar las canciones, registrarlas en una cinta, esperar a que el material saliera a la venta, y listo. Jamás imaginó la otra parte del proceso: entrevistas,
giras, sesiones donde se acababan los modos de matar el hastío, cuestiones legales, abogados en cada esquina, firmas, firmas, firmas... y la portada del disco.
Ya desde entonces Jackson tenía algo en claro, esto es, que si un disco se iba a vender, sería por su calidad, no porque él luciera su galanura ante la cámara. Lógicamente su disquera pensaba de otro modo aunque al final cedió ya que el músico, por entonces largirucho y de calva prematura, no era precisamente la competencia que pudiera enfrentar un Leif Garrett. ¿Qué sucedió, entonces? La portada consistía en un par de botas semiescondidas debajo de una cortina, el hecho de que uno de los temas incluidos en el álbum se llamara "Are You Really Going Out With Him? (¿En serio estás saliendo con él?) le daba un toque adicional a esa portada. Durante un tiempo ese fue uno de los discos más vendidos de A&M.
Joseph Jackson Jr. siempre ha evitado lo convencional, y ha procurado defender su integridad artística, no con quejas, lamentos ni con escopetazos, como terminó haciéndolo Kurt Cobain. Para él, simplemente, la
lucha por lo que cree se basa en defenderla, y no aceptarla a regañadientes. A mediados de los 80 era un secreto bastante difundido entre los artistas de rock y pop el odio que le tenían a los videos promocionales peor ninguno se atrevía a declararlo públicamente. Jackson lo hizo y no le importó la reacción de su disquera ni la advertencia del promotor Jeff Ayeroff en el sentido de que "sin no apareces en MTV simplemente no existes. Quien afirme lo contrario es un idiota". El argumento de Jackson era impecable: "el video te da una imagen preconcebida del mensaje
musical y eso al final arruina lo que debe ser una canción, que es darte la capacidad de evocar imágenes y sentimientos a través de la música. Si al escuchar una canción me veo volando en una nube y el video aparece el cantante sentado en un bar sin duda me sentiría desilusionado", refirió en 1986.
Quizá esa decisión detuvo en seco su carrera pero al final Jackson ganó la razón: los videos promocionales son hoy una mera colección de coreografías que en nada ayudan a la credibilidad ni el talento de los artistas que los graban.
En determinado momento Jackson cedió a los deseos de su disquera y apareció en los videos promocionales de "Steppin' Out" y "Breaking Us in Two", de su álbum
Night and Day, el más exitoso de su carrera. Sin embargo aceptó rehuirlos también por razones prácticas: "¿para qué estar haciendo mímica frente a una cámara cuando ese tiempo puedes invertirlo en crear un par de canciones? Realmente es absurdo".
Jackson tampoco es muy amigo de las compañías disqueras, aunque sus razones son distintas: "Tienen conceptos preestablecidos y llevan una nube de prejuicios que resulta molesta. Si les propones algo distinto rápido te asaltan con preguntas como ¿está de moda actualmente? ¿tiene futuro comercial? ¿cuántas copias crees que podrá vender el primer sencillo? ¿que pasa si las listas no lo aceptan? Jamás alguien te pregunta cosas como ¿cuál será la importancia musical de tu propuesta de aquí a 20 años? o ¿Crees que tus canciones habrían gustado a la gente que te influenció?"
Algo similar ocurre con el consumismo, el cual reprueba, aunque también con sus razones más particulares (y congruentes): "A diario escuchamos a nuestro músico favorito quejarse del 'consumismo' en que hemos caído. Pero si vas a su casa te toparás con una enorme colección de guitarras, carísimos pianos, muebles
ostentosos y una flotilla de autos último modelo a la puerta. Dejemos de ser hipócritas y aceptémoslo: lo que nos impulsa a ser famosos y ganar dinero es nuestro afán por ser más consumistas".
Como enemigo de la hipocresía y el activismo políticamente correcto, es fácil deducir que Joe Jackson es un libertario, esto es,
alguien que defiende la libertad individual por sobre la intención de someterlo a lo que le dicte un Estado o un ente burocrático. Esta fue una de las razones por las cuales optó por dejar Gran Bretaña e irse a vitvir a Nueva York a principios de los 80 (la otra razón era el thatcherismo, que tampoco le agradaba gran cosa). Ya desde entonces Jackson veía cómo existía una tendencia a coartar la libertad individual de encender un cigarrillo y fumarlo en un sitio público. "Durante décadas una costumbre totalmente inglesa era meterte a un
pub, encender un cigarrillo, tomar algunas cervezas y charlar con los amigos", escribió en un artículo para la página libertaria
Spiked¡, "pero de unos años para acá llegó a ser algo cercano al pecado mortal fumar cigarrillos. Se nos dice que producen cáncer, y quizá sea cierto. Pero mi abuelo jamás dejó su pipa y falleció a los 93 años mientras sé de gente que jamás.encendió un cigarrillo y murió antes de cumplir los 40 años de edad. Los enemigos del tabaco en realidad esconden la intención de ir
quitando nuestra libertad de ser lo que queremos ser en nuestros países cada vez menos libres".
Durante un tiempo Jackson disfrutó de la libertad para encender cigarrillos a su gusto hasta principios de los 90 cuando las leyes contra el consumo de tabaco en Nueva York se hicieron más drásticas --"draconianas", les llama él-- y las cajetillas alcanzaron precios prohibitivos. "¿No se suponía que ésta era la tierra de los valientes y los hombres libres? Súbitamente fumar en un sitio público se hizo igual de grave que vender marcancía robada en las calles", escribió Jackson.
"Este es un país que debe su crecimiento como potencia mundial a la plantación de tabaco, el tabaco ha sido esencial paa la creación artística de Estados Unidos, ya sean escritores, dramaturgos, arquitectos, pintores y por supuesto músicos. La obsesión por eliminar al tabaco ha sido tal que ha alcanzado extremos ridículos como el quitarle el cigarrillo de la boca a Jackson Pollock en una foto donde se le ve pintando un lienzo, y a Paul McCartney se le quitó de la mano derecha el cigarrillo que llevaba en la famosa portada del
Abbey Road, de los Beatles". Jackson no critica tanto que haya sitios donde se
prohíba fumar sino que a él se le prohíba, escribe, "a ejercer mi derecho como adulto a encender un cigarro cuando yo lo quiera, después de todo cuando compro una cajetilla (a
precios infladísimos y exageradísimos) estoy adquiriendo ese derecho, como lo hace todo aquel que paga un boleto de cine para hacer uso de una butaca y ver una película".
Ello ha ocurrido, señala el músico en un artículo publicado en Spiked¡, "porque hemos permitido que el Estado Niñera tome control de nuestras vidas sin permitirnos crecer ni tomar nuestras propias decisiones. Ya es momento de decirle al Estado Niñera 'déjame crecer y hacer mi propia vida'".
Desde el 2002 Joe Jackson radica en Berlín donde afirma haber encontrado sitios en los cuales se puede fumar sin que
llegue alguien y lo quiera sermonear al respecto. "Esta es una ciudad que por décadas sufrió el asedio absoluto del Estado Niñera, primero con los nazis y luego con los comunistas de Alemania Oriental. Es natural que ello haya dejado entre los berlineses una actitud antitotalitaria", refirió.
Hace ya tres décadas en que Joe Jackson tuvo su último disco exitoso en las listas, pero no ha dejado de estar activo y donde se presenta hay, por supuesto, un cenicero sobre el piano. Su cruzada protabaco sigue, en alusión a uno de sus discos, todo el día y toda la noche.