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ANÁLISIS COMENTARIO Y DEMÁS

 

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La colusión Trump-Putin fue puro cuento, pero sus autores (léase Obama) seguirán tranquilitos

Alguien dijo, con absoluta razón, que toda mentira tiene fecha de caducidad. Lo que hizo Barack Obama como presidente violentó el estado de derecho y polarizó al país como no había sucedido en décadas. Pero que no se preocupe: su color de piel es la mejor inmunidad con que cuenta para no caer en el bote, a donde pertenece

AGOSTO, 2025. Lo primero que busca hacer la izquierda cuando alguien de sus filas opta por desertar es tratar de destruirlo con adjetivaciones mediante brutales campañas de desprestigio ejecutadas desde la prensa. Es así como nos enteramos que el hoy hereje le quitó el dulce a un niño, o visitó un prostíbulo durante la adolescencia (¿recuerda el lector el escándalo que se hizo al darse a conocer un reporte que daba cuenta que el presidente George W. Bush fue arrestado por manejar ebrio en 1972?)

El asunto se complica un poquito cuando, primero, en este caso la hereje, de nombre Tulsi Gabbard, perteneció al ejército y estuvo en campaña en Afganistán con lo que se esfuma cualquier posible acusación de "cobarde" en su contra y, segundo, el tiempo la reivindicó luego que exhibiera a Kamala Harris como una hipócrita y hoy la ex candidata se hunde en el descrédito y el ridículo histórico.

Como se sabe, Gabbard renunció al Partido Demócrata en el 2023, apoyó la campaña presidencial de Trump y hoy es directora del Servicio Nacional de Inteligencia, uno de los puestos claves de la administración y, sí uno de los más riesgosos.

Pero en vez de ponerla como ejemplo de "mujer empoderada", miembro de una minoría racial que ha ascendido por su propios méritos, además de haber mostrado su valentía cuando estuvo en el ejército, la izquierda ubica a Gabbard como una traidora que no merece el menor respeto; no se dude que muy pronto la prensa progre acuse a Gabbard de haber jalado las trenzas a una compañerita durante los años de primaria.

Los documentos publicados recientemente por el Servicio de Inteligencia revelan con datos contundentes lo que habíamos sospechado; Barack Obama y varios miembros de sus asesores echaron a andar la mentira de que el triunfo de Donald Trump en el 2016 se dio por injerencia de Vladimir Putin, una colusión que dejaría en evidencia cómo un personaje, ávido de poder, era capaz de venderse a una potencia extranjera para conseguir sus nefandos objetivos.

La campaña de desprestigio se echó a andar en los principales medios antes de las elecciones de ese año, e incluso le valió un Pulitzer a The New York Times por su ficticio "trabajo de investigación". Cuando la campaña fracasó y Trump ganó los comicios se activó el "plan B": el Senado encomendó a un tal Robert Mueller realizar una indagación para sacar a luz las trapacerías del copetudo mandatario. Cuando la investigación no arrojó resultado alguno, se acusó de Mueller de estar "vendido" al sistema.

En el 2020, en plena campaña presidencial, The New York Post reveló que una laptop propiedad de Hunter Biden, hijito del candidato demócrata, además de incluir imágenes donde el muchachito aparecía en cueros rodeado de prostitutas e incluso desnudo portando una pistola --algo que no perturbó en absoluto a los activistas demócratas que exigen el control de armas-- la laptop contenía datos que implicaban hasta el cogote las actividades oscuras del candidato Biden y su hijito en Ucrania; asimismo había habido coversaciones de estos oscuros tejemanejes donde se referían a Biden como "big boss".

Estos datos lo dejaban en claro: el candidato Biden era un corrupto que hacía tratos ilegales con un país extranjero al punto que su hijito Hunter era "asesor" de Burisma, la empresa petrolera estatal ucraniana donde Bidencito recibía un sueldo mensual de 50 mil dólares.

La ofensiva de esos medios liberales fue brutal: la entonces plataforma twitter "canceló" la cuenta de The New York Post por difundir "propaganda rusa" del mismo modo e que todo aquel que reprodujera la nota en facebook le era suspendida la cuenta igual que en Youtube, todo dentro del argumento que se trata de "noticias falsas". Por ejemplo, los acusadores jamás proporcionaron prueba alguna.

Esa censura, insólita y vergonzante para un país que se supone goza de amplia libertad de expresión, resultó en que Biden resultara con apenas unos raspones y ganara la elección, lo cual dejó en evidencia que, efectivamente, Biden fue uno de los políticos más corruptos en la historia de Estados Unidos en alcanzar la presidencia.

El documento dado a conocer por Gabbard revela que la "colusión" fue un invento del ex presidente Obama para desprestigiar a Trump:

El entonces mandatario convocó a una reunión a la que asistieron el ex director de la CIA John Brennan, James Clapper, director de Inteligencia Nacional (el puesto que hoy ocupa Gabbard), el ex director de la CIA James Comey y la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice, entre otros más.

De acuerdo al reporte, todos ellos advirtieron a Obama que ninguno de ellos había encontrado evidencia de la supuesta colusión de Trump con Rusia. Obama les pidió que pasaran por alto ese dato y que reforzaran la acusación que, en efecto, la campaña de Trump había sido apoyada por el gobierno ruso. A las pocas semanas, y azuzados por una prensa que literalmente lamía los testículos al partido demócrata, vendría la "investigación" del abogado Mueller y de su "dream team", un show mediático que no arrojó evidencia alguna, algo que la población norteamericana, engañada y confundida por esos medios, desconocía.


El documento agrega que el gobierno ruso alzó las cejas ante las acusaciones. Moscú optó por guardar silencio y lo asumió como una guerra interna entre republicanos y demócratas. Lo que sí llamó la atención, según el reporte, fue la extraña coincidencia de esta acusación por parte de Hillary Clinton y que fue recibida en silencio por el gobierno de Obama: era el equivalente a la advertencia de "duérmete ya porque ahí viene el coco y te comerá" que las mamás cantan a sus niños para que se duerman. (¿No le será más fácil al "coco" comerse a alguien que está dormido quesi está despierto?)

En vez de desmentir públicamente esa información, Obama guardó cómplice silencio, con lo que implícitamente estaba respaldando esa mentira.

La falsa acusación desgastó innecesariamente los cuatro años de la primera presidencia de Trump. Pero cuando se sospechaba que la acusación era puro cuento, los demócratas pusieron en escena a la encueratriz Stormy Daniels, dos intentonas de juicio político y el Steele Dossier, un mamotreto de especulaciones que la líder del Senado Nancy Pelsi aseguró que "pondrían fin a este gobierno de pesadilla".

Las falsas acusaciones echaron por tierra muchas posibles negociaciones y acuerdos del gobierno norteamericano con otros países, temerosos que el cualquier momento Trump renunciaría a la presidencia. Y eso fue lo que ocurrió: los acercamientos de Israel y Arabia Saudita, una negociación pausada innumerables veces ante la poca certeza de que Trump permanecería en el poder.

Fieles a la consigna goebbeliana de que si una mentira se cuenta mil veces pasa a ser verdad. los demócratas triplicaron la apuesta. Otra de sus mentiras fue que Trump era "ilegítimo" por no haber ganado el voto directo, aspecto totalmente irrelevante para las leyes electorales de Estados Unidos y con las cuales los demócratas también habían participado. Ese jueguito tonto se les acabó el pasado noviembre cuando Trump igualmente arraó con el voto popular.

Pero como advierte Victor David Hanson en The New York Post, "ni Obama, ni (John) Brennan, ni Clapper ni Comey enfrentarán consecuencias legales por el daño que han hecho a nuestras instituciones ni nuestra política exterior. Pero ello no significa que se no se realice un esfuerzo demostrado para finalmente dejar al descubierto toda la verdad".
 

Tulsi Gabbard sabe perfectamente que esta información, que expone a Obama como un presidente que violentó las leyes, las manipuló a su antojo y polarizó racialmente al país tras décadas que esas heridas históricas se habían ido restañando, presentará un contraataque los meses siguientes, máxime porque se trata de alguien que alguna vez portó carné del partido demócrata.

Si Tulsi Gabbard, como su jefe, logra salir avante ante los brutales ataques que se vienen en su contra, se estaría perfilando como la primera presidente en la historia de Estados Unidos el 2028. El pueblo norteamericano mostró su inteligencia rechazando a Kamala Harris el año pasado, y bien podría mostrar su inteligencia nuevamente dándole la confianza. Sería la humillación final para Kamala "Kantinflas" Harris.

 

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