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Devastación e imprevisión de la 4T en Acapulco...

pero todo es culpa de los fifís

 

 La ineptitud del gobierno federal vuelve a imponerse tras la llegada del huracán Otis a uno de los puertos más importantes del México, Pero dado que se trata de un gobernante de izquierda nadie, hasta hoy, lo ha acusado por su incompetencia, como sin duda habría ocurrido de ser de otro partido el que estuviera al frente del país. El huracán morenista, por lo visto, avizora otros seis años para seguir continuar su destructivo paso

 

 

NOVIEMBRE, 2023. ¡Vaya consuelo!" La 4T está trabajando, y quien no lo vea así es un fifí neoliberal pariente de Maximiliano y descendiente directo de Hernán Cortés.

En una nota proporcionada tanto por la Secretaría del Bienestar como por la gobernadora de Guerrero Evelyn Salgado, se informó que hasta el domingo 29 de octubre, "el número de fallecimientos por el paso del huracán Otis subió a 43 muertos, de los cuales 33 son hombres y 10 son mujeres" (aparentemente entre las víctimas no se cuentan "no-binarios", "elles" o trasgéneros, omisión por extraña por parte de un gobierno de izquierda).

Ahí no se detuvo el asunto. La gobernadora informó que el 65 por ciento de la energía eléctrica se ha restablecido y que el servicio ya está llegando a colonias de la zona urbana y principales calles. Y no solo eso: la citada secretaría "ha censado hasta el momento 10 mil 468 familias en Acapulco y Coyuca de Benítez". Gran logro cuando lo que se requería de inmediato, antes de andar con censos, era proporcionar ayuda a los damnificados.
 

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Y más, para que se vea que el presidente López rápido ha actuado ante la tragedia: "(Salgado) mencionó que 21 pipas de agua con capacidad de 10 mil litros cada una, traídas por el gobierno del estado y operadas por la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Guerrero, reparten el vital líquido en colonias de la periferia".

El comunicado de la gobernadora --hija de Félix Salgado Macedonio, para que vean cómo toda demagogia se hereda-- se realizó en una sala de gobierno donde aparentemente jamás pasó el huracán Otis pues cuenta con energía eléctrica y todos los consternados funcionarios tenían sus laptops encendidas. Bendito gobierno el de Guerrero, salido de Morena; son tan efectivos que hasta pueden resistir los embates de un huracán.

Por supuesto que el que una secretaría "del bienestar" dé a conocer la información que refleja la tragedia de miles de acapulqueños marca un enorme sarcasmo: resulta tragicómico que la gobernadora y los principales funcionarios de su gobierno, por pura vergüenza no hubieran renunciado a sus puestos. Otis los rebasó, a todos los niveles, ante lo cual los funcionarios han tratado de responder con retazos de mentiras inusitadas. Una semana después de la tragedia, el 80 por ciento de los habitantes no tenían servicio médico, urgían de comida, no contaban con agua potable y el comercio local se vio arruinado por la "cohesión social", un sector productivo ante el cual la gobernadora Salgado jamás garantizó apoyos o dispensas fiscales (en otras palabras, aunque quedaron jodidos primero con el huracán y doblemente con el saqueo, no les queda otra que cumplir con su deber cívico pagando puntualmente sus contribuciones al fisco).

La gobernadora declaró ufana que se enviaron 21 pipas con capacidad de 10 mil litros cada una, es decir, alrededor de 210 mil litros en total. Y he aquí una razón por la cual los morenistas quieren eliminar las matemáticas en los programas de estudio: queda claro que la gobernadora Salgado desconoce el hecho de que en el puerto viven 800 mil habitantes y que 200 mil litros de agua es lo que se estaría concentrando en la piscina de 2 hoteles en la zona dorada de Acapulco. Esas pipas apenas y estarían abasteciendo por día y medio a una colonia de tamaño pequeño.

Y el gobierno federal, el de la 4T, también demostró, primero, su enorme falta de sensibilidad y, segundo, su completa ineptitud para actuar en casos de emergencia. Pero como se trata de un gobierno de izquierda, la presión de los medios ha sido mucho menor para orillarlo a que, mínimo, se finquen responsabilidades a la gobernadora Salgado, quien en la noche previa al desastre con toda alegría dilapidó miles de pesos en juegos artificiales tras rendir su Informe de Gobierno en Chilpancingo, y al mismo mandatario.

(Por cierto, en la entrevista, la alcaldesa del puerto dijo que el saqueo a las tiendas que se dio al día siguiente del huracán no era tal sino que se trataba de cohesión social", es decir, si un robo se comete "en bola" no es tan reprobable como cuando lo realiza un ladrón solitario).

López Obrador viajó a Acapulco en un vehículo del ejército y, como símbolo de su pésimo gobierno, el vehículo se quedó atascado en el fango. La imagen, que de haber sido el presidente de otro partido político sería ridiculizada hasta el hartazgo, en esta ocasión se ensalzó la "labor" del mandatario quien dijo que optó por viajar en carretera "para ver de cerca cómo estaba la situación". Tenga por seguro el lector que, se haber sido un mandatario priísta o panista, la prensa lo habría freído en ataques "por exponerse innecesariamente".

Preguntamos: ¿no habría sido mejor que el mandatario viajara por vía aérea, no solo para llegar más rápido a un sitio donde urgía su presencia? Aunque su presencia no se eratan  urgente después de todo ya que apenaa estuvo menos de tres horas en el puerto?

El mandatario aseguró que se "había reunido" con la comunidad en el monumento a la Diana Cazadora pero no hay pruebas de ello, cosa extraña tratándose de alguien a quien le encanta el lucimiento personal.

El lucimiento se dio en la "mañanera" del día siguiente donde López arremetió contra quienes lo señalaron por su imprevisión ante la tragedia. "Estuvimos al pendiente del huracán en todo momento", dijo el mandatario aunque no dijo nada al respecto en su "mañanera" del día anterior pese a que el Servicio Meteorológico Nacional ya había enviado su primera alerta y la posibilidad de que Otis subiera de categoría, ante lo cual surgen dos posibilidades: el gobierno federal estaba convencido de que Acapulco cuenta con un excelente sistema de prevención de huracanes o se optó por no hacer nada para luego calificar de "insensibles" a quienes criticaran al presidente por no haber actuado a tiempo. El timing para agenciarse capital político no contempla muertes, víctimas ni damnificados ante una tragedia.

Esta última teoría la han manejado entre otros, George Orwell y Jonah Goldberg, autor del libro Liberal Fascism. Este último señala que "si sabe jugar las piezas propagandísticas, un gobierno de tendencia totalitaria convierte una tragedia en un punto que le otorga mayor poder político: la quema del Reichstag es un claro ejemplo de ello y las hambrunas que mataron a millones de personas durante el estalinismo se enfocaron en atacar a quienes censuraron el hecho en vez de la búsqueda de responsables. Los ejemplos ya cuentan centenares".

Por cierto, a los pocos días del huracan, Rafael Loret de Mola, padre del periodista Carlos Loret de Mola, sufrió el allanamiento de su residencia donde los sujetos parecían estar más interesados en su laptop que en otros objetos de valor los cuales ni siquiera tocaron y los cuales escribieron AMLO en una de las paredes. Pudo tratarse de unos pillos oportunistas dedicados exlcusivamente al comercio de laptops robadas pero también de esbirros del gobierno federal dado que su hijo es uno de los críticos más duros de López Obrador.

Pero ante la tragedia, no esperemos que la prensa ni nos activistas sociales le exijan responsabilidad al señor López quien, en cambio, le mentó la madre a Vicente Fox y a Felipe Calderón quienes lo tacharon de inepto. Cuando los estudiantes de la preparatoria de Ayotzinapa desaparecieron se culpó de ello a Peña Nieto cuando el alcalde de ese municipio y el gobernador eran perredistas. Pero esta ocasión no hemos visto que se apunte a López Obrador por no haber hecho caso a las advertencias y que pudieron haber salvado decenas de vidas. (En la noche previa los restaurantes en Acapulco estaban abarrotados sin que el ayuntamiento del puerto emitiera una sola alarma).

El único medio que ha alzado la voz ha sido Azteca y el que envió corresponsales al lugar del desastre mientras los otros medios, con Televisa en primer lugar, se limitaron a repetir los comunicados oficiales. Este hecho parece haber agriado la relación de Ricardo Salinas Pliego con el señor López, aunque todavía no llega al punto en que se crucen mentadas de madre. Pero no se dude de la ofensiva que se le vendrá a Azteca en los meses previos a la elección, empezando por el adeudo fiscal que la televisora tiene con Hacienda.

¿Cuánto repercutirá Otis en la popularidad del actual gobierno? De pertenecer a otra tendencia política, su permanencia en el poder estaría en gran riesgo, y a excepción de Guerrero, que casi seguro recuperará el priísmo. Pero en el resto del país, el huracán morenista amenaza con prolongarse seis años más.

 

 

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