¿Cómo saber si el picor es un síntoma de la presencia del parásito? Hay que comprobar si hay liendres (se diferencian de la caspa y las escamas seborréicas en que tienen una brillantez nacarada y están adheridas a los cabellos y cuesta extraerlas) enganchadas en la base del cabello o bien, más raramente, se pueden identificar los piojos vivos.
Los técnicos de Salud Pública autonómicos recomiendan revisar el cabello un mínimo de dos veces por semana, preferentemente detrás de las orejas y en la nuca, y hacerlo con ayuda de una lupa y bajo una buena iluminación.
El peligro de contagio es real y, al parecer, muy probable, porque se difunde fácilmente entre las personas en condiciones de estrecha convivencia como es el caso de los hogares, las escuelas o las guarderías.
Hay que evitar especialmente compartir peines, cepillos, adornos para el pelo, gorros, bufandas, toallas o pañuelos porque ésta es la principal vía de contagio (los piojos ni saltan ni vuelan). La transmisión es posible mientras haya insectos vivos en la persona infectada o en sus accesorios y hasta que se hayan eliminado todas las liendres.
Para prevenirlo hay que peinar de manera cuidadosa el cabello dos o tres veces al día y, como medida higiénica general, lavar la cabeza con agua y jabón dos o tres veces a la semana, como mínimo.
"El uso preventivo de productos insecticidas no se recomienda en personas no parasitadas" y "si alguna persona descubre que tiene piojos es necesario que lo comunique a quienes le rodean para que puedan comprobar si también tienen y extremar las medidas preventivas", se destaca en letra negrita en el informe de los técnicos.
El tratamiento de los niños parasitados consiste en aplicar un preparado insecticida (se venden de varios tipos en las farmacias), siguiendo estrictamente las instrucciones de cada producto, las veces que sea necesario hasta acabar con todos los piojos.
Para eliminar las liendres basta con aclarar el cabello, después de lavarlo, con una mezcla de agua y vinagre y después pasar un peine de púas muy finas y sacarlas con los dedos.
Es evidente que también hay que limpiar de forma adecuada los peines y cepillos con el mismo preparado antiparasitario, y los artículos de ropa del afectado se pueden lavar con agua muy caliente. Por otro lado, es importante que, en las escuelas, todos los alumnos parasitados sean tratados simultáneamente, ya que se pueden producir contagios entre niños afectados aún no tratados y niños ya tratados.