TRASTORNOS
DEL SUEÑO
Apnea
nocturna.
Afecta más a los varones. Se trata de paradas respiratorias de más de 10
segundos que se repiten al menos treinta veces en una noche y que provocan otros
tantos despertares. Se caracteriza por grandes ronquidos y silencios
sepulcrales e hipersomnolencia diurna.
Narcolepsia. Se caracteriza por la somnolencia excesiva. Los accesos
diurnos de sueño provocan ensoñaciones que se confunden con realidad. Su peor
síntoma es la cataplejía, una disminución brusca del tono muscular que aparece
con emociones como la risa, la felicidad o el miedo.
Sonambulismo. Resulta frecuente y hasta normal entre niños y
adolescentes. El cese brusco del sueño lento profundo hace al durmiente
sentarse en la cama o deambular sin consciencia.
Terrores nocturnos. Común entre los cuatro y los diez años. Comienza con
la emisión de un grito agudo al que le siguen sudores, agitación,
taquicardia...