En primer lugar
elegir bien el carbón y leña
para asar. El alimento toma el sabor del humo que
desprenden los materiales para hacer las brasas.
Ase con brasa, nunca con fuego vivo. El fuego
vivo produce chamuscado que son benzopirenos.
Si utiliza
algún combustible liquido o sólido para el
encendido, cerciórese de que no se ponen en contacto con
los alimentos y se ha consumido completamente antes de
empezar a asar.
Si utiliza carne o pescado congelado, asegúrese
que esté bien descongelado antes de asarlo.
Calentar algunos alimentos, como el pollo o las
chuletas, previamente en el microondas les dará mejor
sabor.
Nunca utilice los mismos platos de la carne o
pescado crudo, para servir los alimentos cocinados.
La propia grasa de carne o pescado y las salsas
en que los haya untado pueden hacer saltar llamas y
echar a perder el alimento por carbonizado, asegúrese de
que haya solo brasas y no material por quemar.
Las carnes deben asarse tanto por fuera como
por dentro. Está cocida cuando por dentro pierde el color
rosado.
La salsa de aderezo debe ser hervida si se va a
utilizar después sobre carnes o pescados. No use la
misma salsa que utilizó para darle sabor a su asado,
sino está hervida.
El pescado si se hace envuelto en papel
aluminio conservará su sabor natural mucho mejor que si
lo hace directamente sobre el fuego.