Ven con Papi   por forteano

 

         Permítanme que reproduzca aquí parte de la letra de una canción:

 

Sunday afternoon there's something special

It's just like another world.

Jogging in the park is my excuse

To look at all the little girls.

 I'm not a flasher in a rain coat,

I'm not a dirty old man,

I'm not gonna snatch you from your mother,

I'm an art lover.

Come to daddy,

Ah, come to daddy,

Come to daddy.

 

A poco que tengan alguna noción de inglés ya sabrán de lo que nos habla Ray Davies. Se trata de la inclinación sexual más temida, odiada y perseguida por nuestra sociedad, pero que aún así está relativamente extendida y desde luego es infinitamente más común que parafilias no penadas por la ley y que no causan la menor inquietud popular como la gerontofilia, la coprofilia o el fetichismo de los pies sucios.

 

El protagonista de la canción de los Kinks de la que hablo, sin embargo, parece bastante inofensivo. Su justificación es la clásico. Nínfulas y efebos son algo tierno y hermoso, y nadie con un mínimo de sensibilidad (el título de la canción es Art lover) puede dejar de disfrutar al contemplar algo bello. Este tipo de pederasta, tan extendido, es básicamente un voyeur. Es el mismo caso que otros famosos personajes de ficción, como el protagonista de La muerte en Venecia o el Humbert Humbert de Lolita en la primera mitad de la novela, hasta que el destino le quita de en medio a la molesta madre. La duda que le queda a uno es cuánto tiempo tardarán estos amantes del arte en empezar a ir a los futbolines a tocarle el culo a los niños.

 

El pederasta siempre ha sido un tipo solitario que ha llevado su desviación en silencio y con vergüenza, sabedor de que los miembros decentes de la sociedad solo sienten por él asco y desprecio. Sin embargo, en los tiempos de Internet, estos parias de la sociedad han empezado a recuperar su autoestima. Además de usar la red para establecer relaciones con niños en los chats (de forma parecida a como anteriormente lo hacían en la sección de contactos de las revistas para niños y adolescentes); los pederastas también se comunican entre ellos, intercambian información, estrategias, pornografía, etc. Por eso, la lucha contra la paidofilia en los países occidentales actualmente se centra en Internet. Especialmente en Estados Unidos, pero en realidad en todos los países, hay brigadas policiales que se dedican a la caza del pederasta. Aparte de buscar distribuidores a gran escala de pornografía infantil (normalmente grupos mafiosos de la Europa del Este), para atrapar al pederasta de a pie siguen dos estrategias principalmente. Estos policías entran en los chats o en grupos de noticias bien haciéndose pasar por otros pederastas con ganas de hacer amigos con intereses comunes o por niños de doce años particularmente inocentes y receptivos. Así, en una especie de parodia de las clásicas técnicas de los paidófilos, se ganan su confianza hasta tenderles una trampa y llevarles a la cárcel donde normalmente son maltratados especialmente por los otros reclusos (a no ser que sean ricos, pues es bien sabido que el dinero es lo que más se valora en prisión, como en cualquier otro sitio).

 

 

En cuanto al IRC hispano, pues no se puede acceder a canales con nombres como #inocencia o #pureza. En cuanto al canal #niñas sí que existe, con la siguiente bienvenida:” --'--{@ Este es un canal de Niños y Niñas : no se permitirán conversaciones no aptas para menores, ni tampoco la presencia de personas con nicks desagradables o que estén en canales no aptos para menores. @}--,--'---“. En fin, saquen ustedes sus propias conclusiones.

 

Estos pederastas de los que hablamos tienen por lo general trabajos o al menos hobbies relacionados con niños, como entrenadores de equipos alevines de fútbol, profesores de apoyo para niños marginales en ONGs, scouts, etc. (en cuanto a los profesores de los colegios podemos estar tranquilos, generalmente odian a los niños). Todo esto contribuye a crear más confusión, pues los antipederastas comprometidos se suelen denominar a sí mismos como amigos de los niños, exactamente igual que los denostados paidófilos.

 

Así, páginas como la argentina www.pedofilia-no.org se encargan de denunciar sitios en Internet con pornografía infantil, animando a la gente de bien a rastrear los rincones más sucios de la  red en busca de este tipo de material. Mención aparte merece el foro de esta página, donde lo más habitual es que pederastas avergonzados pidan ayuda y la gente les conmine alternativamente a rezar o a suicidarse. Lo más perseguido, pues, es la pornografía infantil... cuyo ilustre precursor fue el reverendo Charles L. Dodgson/Lewis Carroll al que le encantaba fotografiar desnudas o con disfraces más o menos morbosos a Alicia Liddell y sus amiguitas. Eran otros tiempos.

 

Los movimientos más recientes en la lucha contra la paidofilia han insistido en la necesidad de que se publiquen listas con el nombre y la foto de gente que haya sido condenada por delitos sexuales relacionados con niños y estén en libertad, supongo que para facilitar así el linchamiento popular. También se intenta concienciar a las parejas de que no deben fiarse ni un pelo de ese vecino jubilado que siempre que coinciden en el ascensor le revuelve el pelo a su hijo y le pregunta qué tal le va en el colegio.

 

Sin embargo siempre hay gente que lucha contracorriente y forma asociaciones de pederastas como la popular NAMBLA (North American Man-Boy Love Association) que todos recordarán por el capítulo de South Park en el que Cartman y sus amigos ingresan en ella. Estos tipos insisten en la idea de que es absurdo que esté penado mantener relaciones sexuales consentidas entre adultos y menores. Una de los temas por los que más luchan actualmente es para que se les permita mandar su revista gratuitamente a convictos por pedarastía. Al parecer, aunque solo contiene material legal, las autoridades consideran que perjudica el tratamiento psicológico y la posible reinserción de estos internos.

 

En realidad el problema de la pederastía a medio plazo se va a resolver en nuestro país por sí solo. Dado los índices de natalidad actuales, en unos años va a haber tal escasez de niños que los pedófilos van a tener que buscarse otras aficiones o bien irse de España. Esto siempre y cuando se controle a los inmigrantes, que con su desmedida afición a reproducirse fomentan la paidofilia, demostrándose una vez más que son los culpables de todos los males de nuestro país.

      

 

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