| Nunca deja de sorprenderme que personas inteligentes, para "explicar" el arte, se embarquen en elucubraciones que pretenden, a partir de abstracciones de una disciplina llamada estética, descubrir leyes que den claridad científica a su análisis del fenómeno. |
| Que el arte no pueda reducirse a la pura racionalidad científica no quiere decir que no se preste a la reflexión o a la crítica, bien entendido que el enfoque parte de una base poética para aproximarse a la valoración de la poesía misma. Es que lo estético pertenece al orden del sentimiento, que es algo diverso del conocimiento, en términos de racionalidad. |
| Lo dicho no implica sostener que el arte es algo irracional. Existen en cada uno de sus capítulos elementos racionales, cánones, reglas, elementos que intervienen en la creación. |
| Si de pintura se trata, los colores tienen componentes químicos que pueden ser analizados por la ciencia. La fabricación de sus propios colores imponía al artista cierto grado de disciplina científica que se perdió en épocas posteriores. Mal puede sorprendernos que Leonardo, tan afecto a los experimentos en ese sentido, fuese además de creador artístico un genial hombre de ciencia. Es probable que, habiendo disminuido esas necesidades, las personalidades sean menos ricas, pero por otro lado, al liberarse de las exigencias de concentración en los materiales, el artista se ha visto menos constreñido para volcar su genio a la creatividad. |
| Para adquirir la autoridad de un enólogo hay que tener un paladar educado a partir de una sensibilidad especial. Pero siempre habrá margen para la discusión, aunque ésta no alcance para invalidar la proposición de que existen vinos mejores y peores. Hablamos de educar el paladar, y lo mismo decimos del ojo para la apreciación visual o del oído para la musical. |
| El arte no está destinado al entendimiento sino a la degustación. Y cualquiera que sea el terreno en que el arte se manifieste, se precisa educar la sensibilidad como reducto definitivo de lo estético. |
| Capacidad de amar |
| Como el arte manifiesta la personalidad del creador, reducir esa personalidad a lo puramente sensorial sería hacerle flaco favor al artista. Es casi imposible imaginar hoy un músico, un pintor, mucho menos un poeta, analfabetos. El manejo de los instrumentos del arte exige disciplina y, por qué no, inteligencia. Sólo que allí no se agota la manifestación artística. Todo ese aprendizaje académico debe pasar por el tamiz de la sensibilidad, que sería errado creer que no admite refinamiento y educación. |
| El arte no muestra ni demuestra: simplemente transfigura. Hace del mundo de la materia otro mundo, un mundo que habita otro tiempo, distinto del tiempo histórico: el del presente eterno. Para lograr esta dimensión, lo que hace falta es intensidad del sentimiento. Dicho con más rotundez, capacidad de amar. |
| 1999 |