| "El ojo, llamado ventana del alma, es el camino principal por el cual nuestro intelecto puede apreciar plena y magn�ficamente la obra de la naturaleza." |
| Leonardo |
| Este ojo de la mente nos permitir� alcanzar una mirada nueva, inocente, sin filtros que limitan y condicionan nuestra percepci�n. En esa inmediatez se encuentra la aut�ntica mirada. "Si quieres verlo -afirma un maestro Zen -m�ralo directamente, porque cuando empieces a pensar, ya lo has perdido." |
| Embarcado en un perpetuo descubrimiento el arte despierta en el hacedor todo su potencia1 imaginativo, creativo, vivificante y sanador. |
| En un mundo cada vez m�s desencantado el artista construye pacientemente otra realidad en la que va describiendo la hondura de una sombra, el brillo de un matiz y esa textura que desnudar� el alma de las cosas. |
| "La obra de arte -escribe Jung- tiene su origen, no en el subconciente personal, sino en una esfera de mitolog�a subconciente cuyas im�genes primordiales son herencia com�n de la humanidad. El impacto del arquetipo nos conmueve porque emplea una voz m�s fuerte que la nuestra. Quien habla en im�genes primordiales, habla con mil lenguas. Seduce y sobrecoge, elevando la idea que pretende expresar fuera de lo ocasional (y transitorio) hacia el �mbito de lo perdurable. Tal es el secreto del gran arte y de su efecto sobre nosotros. El proceso creativo consiste en la activaci�n subconciente de una imagen arquet�pica y en la elaboraci�n de esta imagen a obra terminada. Al darle forma, el artista la traduce al lenguaje del presente y as� nos permite encontrar el camino de retorno a las m�s profundas fuentes de la vida". |
| Una educaci�n excesivamente racionalista monopoliza las formas del conocimiento alej�ndonos de estas fuentes de vida. El cerebro racional (el izquierdo) al decir de Aldous Huxley, traba las puertas de la percepci�n para no dejar que el hombre reciba el esplendor total de la danza c�smica. En general es m�s f�cil pensar que imaginar. En una realidad que es permanente cambio, la raz�n siente v�rtigo ante estos vaivenes. El artista, se mueve c�modo en este territorio de incertidumbre y misterio. |
| Para alcanzar estos estados originales de conciencia tal vez est�n mejor preparados los pensadores orientales m�s inclinados a las met�foras, las intuiciones, un estar fuera del tiempo, "una mente en estado de alerta pasivo -dice Krishnamurti -, desocupada, una mente por completo vac�a es una mente fresca capaz de posibilidades infinitas". |
| La pr�ctica del arte nos proveer� de una penetrante sensaci�n de cambio, de tranquila unidad, lejos de los dominios del ego, integr�ndonos con el todo en el instante preciso y en un espacio donde conseguiremos establecer un profundo di�logo con la vida misma. |
| 2001 |