La felicidad de no depender
por Anthony de Mello
 
     Seguidamente quiero dejar aclarado algo que tiene que ver con la felicidad. Para ello, voy a contarte una de mis historias favoritas. A veces una historia dice m�s que una conferencia de un d�a entero, porque le habla a las profundidades de nuestra interioridad: esta historia, ciertamente, le habla a las m�as. Se refiere a un individuo que se mud� de aldea, en la India, y se encontr� con con lo que all� llamamos un sennyasi. �ste es un mendigo errante, una persona que, tras haber alcanzado la iluminaci�n, comprende que el mundo entero es su hogar, el cielo su techo y Dios su padre, que cuidar� de �l. Entonces, se traslada de un lugar a otro, tal como t� y yo nos trasladar�amos de una habitaci�n a otra de nuestro hogar.
     Pues bien, al encontrarse con el sennyasi, el aldeano le dijo:
     -�No lo puedo creer!
     -�Qu� es lo que no puede usted creer?
     Y el aldeano respondi�:
     -Anoche so�� con usted. So�� que el se�or Vishn� me dec�a: "Ma�ana por la ma�ana abandonar�s la aldea, hacia las once, y te encontrar�s con este sennyasi errante." Y aqu� me encontr� con usted.
     -�Qu� m�s le dijo el se�or Vishn�?- le pregunt� el sennyasi.
     -Me dijo: "Si el hombre te da una piedra preciosa que posee, ser�s el hombre m�s rico del mundo." ...�me dar�a usted la piedra?
     Entonces el sennyasi dijo:
     -Espere un minuto
     Revolvi� en un peque�o bolsito que llevaba y dijo:
     -�Ser� �sta la piedra de la cual usted hablaba?
     Y el aldeano no pod�a dar cr�dito a sus ojos, porque era un diamante, el diamante m�s grande del mundo. Lo tom� en sus manos y dijo:
     -�Podr�a qued�rmelo?
     -�Por supuesto!, puede conservarlo- respondi� el sennyasi -lo encontr� en un bosque. Es para usted.
     Sigui� su camino y se sent� bajo un �rbol, en las afueras de la aldea. El aldeano tom� el diamante y �qu� inmensa fue su dicha! Como lo es la nuestra el d�a en que obtenemos algo que realmente deseamos.
     �Alguna vez te has detenido a preguntarte cu�nto dura la felicidad? Has conseguido la novia que quer�as; has conseguido el novio que quer�as; has obtenido ese autom�vil; has obtenido el t�tulo; has sido el primero en la universidad. �Cu�nto dur� tu dicha? �M�dela! �Lo digo en serio! �Cu�ntos segundos, cu�ntos minutos? Te cansas de ella, �no es cierto? Es que est�s buscando algo m�s, �no es as�? �Por qu� no estudiamos esto? Es tan valioso, m�s valioso que estudiar las sagradas escrituras. Porque, �de qu� sirven estudiar las sagradas escrituras si crucifican al mes�as bas�ndose en ellas, como sucedi� con Jes�s? Si no has comprendido esto, si no has comprendido lo que significa vivir y ser libre y ser espiritual...
     Bien, proseguir� entonces con la histoia del sennyasi. El aldeano obtuvo el diamante y, luego, en vez de ir a su hogar, se sent� bajo un �rbol y permaneci� todo el d�a sentado, sumido en la meditaci�n. Y, al caer la tarde, se dirigi� al �rbol bajo el cual estaba sentado el sennyasi, le devolvi� a �ste el diamante y le dijo:
     -�Podr�a hacerme un favor?
     -�Cu�l?- le pregunt� el sennyasi.
     -�Podr�a darme la riqueza que le permite deshacerse de esta piedra preciosa tan f�cilmente?
     �Chico, yo amo esta historia, la amo! "�Podr�a darme la riqueza que le permite deshacerse de esta piedra preciosa tan f�cilmente?" �A eso es a lo que me vengo refiriendo! El mundo est� lleno de sufrimiento; la ra�z del sufrimiento es el apego; la supresi�n del sufrimiento es el abandono del apego, la comprensi�n de que el apego es la creencia falsa en que alguna cosa o persona puede hacernos felices. La verdadera felicidad no es causada por nada. La verdadera felicidad es `incausada�. Si le preguntan a un m�stico por qu� �l o ella son felices, la respuesta ser�:
     -�Por qu� no? No hay ning�n impedimento, ninguna obstrucci�n. �Por qu� no?
     �Has pensado alguna vez que si algo es la causa de tu felicidad, cuando pierdas `ese algo� tu felicidad ser� destruida? �No se te ha ocurrido alguna vez que si algo es la causa de tu felicidad, te volver�s posesivo con respecto a esa cosa, te volver�s ansioso por miedo a perderla? ...cualquiera que esa cosa sea: educaci�n, reputaci�n, buena salud, un ser querido, la vida misma. �Qu� interesante! Esto es redescubrir la vida.
     Nunca vivir�s hasta que dejes de aferrarte a la vida. Cuando te aferras, la felicidad muere. Si tu felicidad depende de alguien o de algo, no es felicidad, es inquietud, es tensi�n, es presi�n, es temor. Los japoneses tienen una historia muy convincente al respecto. Un individuo que escapa de un tigre llega a un precipicio, y, casi sin darse cuenta, comienza a deslizarse hacia abajo, por el precipicio. Al hacerlo, se agarra de la rama de un arbusto que all� crece, y luego mira hacia abajo. No hay manera de trepar, y, adem�s, arriba est� esper�ndolo el tigre; si se precipita hacia el abismo, lo espera la muerte, 5000 metros m�s abajo. �Qu� hace entonces? Le quedan pocos minutos de vida; entonces mira ese arbusto del cual est� agarrado y descubre que tiene bayas. Con una mano se aferra a �l y con la otra arranca una baya del arbusto, la pone en su boca y la saborea. Y la historia concluye: ...�y sab�a tan dulce la baya! �No es esto maravilloso?
     Tuve dos amigos en el pasado, en diferentes momentos, que estaban muriendo, y ambos coincidieron en decirme:
     -Comenc� a saborear realmente la vida y a comprender cu�n dulce es cuando `me dej� ir�; me di cuenta de que la vida tiene un final. Entonces comenz� a tener un maravilloso sabor dulce.
     De modo que, parad�jicamente, en nuestro deseo de ser felices hacemos todas las cosas equivocadas. Hemos sido programados para ser desdichados. Cualquier cosa que hagamos nos har� m�s desdichados. En particular, cualquier cosa que hagas para ser feliz te har� m�s desdichado. �Qu� har�s para evitarlo? �Cambiar�s t�? �Cambiar�s a los dem�s? �Conseguir�s algo? �Ir�s a...? No tienes que hacer nada... �Tienes que comprender! Deja de lado la obstrucci�n, abandona las creencias falsas y el apego desaparecer�. Entonces sabr�s qu� es la felicidad.
     Esto se dice muy f�cilmente. Si meditaras sobre esto, durante d�as, y experimentaras algo de su verdad, entonces no necesitar�as escucharme a mi o a cualquier otro. �T� posees esa verdad! Est�s apegado s�lo porque cre�ste, falsamente, que sin esa cosa, esa persona, esa situaci�n o ese acontecimiento no ser�as feliz. Cre�ste eso falsamente. Comprende que se trata de una falsedad y ser�s libre. �Qu� sencillo! Y aqu� estamos, rastreando la faz de la tierra, corriendo de un lado para el otro en la b�squeda de esa verdad. La tuvimos aqu� mismo, en casa, y no la comprendimos. Escuchamos toda clase de sermones, estudiamos toda clase de libros y fuimos a toda clase de iglesias, pero nunca escuchamos esa verdad, nunca reconocimos al mes�as. �l estaba all� mismo. �l estaba all� mismo mir�ndonos fijamente, justamente delante de nuestras narices. No lo vimos. Pues bien, conf�o en que t� lo ver�s; quiz�s otros no lo har�n, pero quiz�s t� s�. Eso es suficiente para la felicidad.
     El autor es sacerdote jesuita. Este texto fue extractado de su libro Redescubrir la vida (Ed. Lumen).
 
 
 
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