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Esas poesías, como tantas
otras fueron dedicadas a alguien o hechas pensando en
alguien. Son sentimientos. No es necesario escribir una
poesía, para poder sentir. Pero al leerlas te das cuenta
de que hay mujeres que son queridas de esa manera y...me
gustaría que me quisieran así. Me gustaría que me
quisieran mucho. Pero claro, no cualquiera, la persona que
yo amo.
Por eso sueño las poesías, porque no me han llegado a
querer tanto. Hay dudas...y...competencias.
Yo solo sé amar y para mi el amor no es un maratón de
competición. Yo amo y me entrego toda. Yo me siento muy
orgullosa del hombre que amo. Para mi no hay nadie que se
puede igualar a él. En mi alma no hay una sola duda. Se me
llena la boca al decir que le amo. Quisiera que fuera el
hombre más feliz de la tierra, más que nadie. Si en mi
mano estuviera, le alcanzaría la felicidad del mundo. El
es el rey en mi corazón, es mi compañero, aunque no esté
con él. Y...nunca, ningún otro me podrá quitar un mínimo
espacio de mi corazón, porque todo, completo se lo he
entregado a él. Le admiro como nadie podría creer. Confio
en lo que él me diga, pero...cambia al decirme las cosas
y...no me ama como yo a él.
Nunca le culparé de ello, en el amor manda el corazón,
pero siempre me gustará soñar que me quiere con toda el
alma, que para él yo soy su reina, que no me compara con
ninguna, que estoy la primera en su corazón y soy la
única. Que su amor me lo entrega todo, que no es
compartido. Siempre soñaré eso. Soñaré que me encantaría
que él me mimara, que deseara estar a mi lado, que piensa
en mi, que me desea...Que le da un vuelco el corazón
cuando me ve....mil cosas soñaré.
Anónimo |