ETC Group
Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y
Concentración
(antes RAFI)
COMUNICADO
9 de noviembre 2001
www.etcgroup.org
PROYECTO DE BIOPIRATERIA EN MEXICO CANCELADO
DEFINITIVAMENTE
Una victoria de los pueblos indios de Chiapas
Luego de dos años de intensa oposición local de las
organizaciones indígenas de Chiapas, México, el
proyecto ICBG Maya, financiado por el gobierno de los
Estados Unidos con el objetivo de realizar
bioprospección del conocimiento y plantas
tradicionales de Chiapas fue "definitivamente
cancelado" por parte de uno de los socios del
proyecto, la institución pública de investigación
Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), con sede en
Chiapas. El gobierno de Estados Unidos también
confirmó hoy que el proyecto ICBG Maya es un
capítulo cerrado.
* * *
"La cancelación definitiva del proyecto
ICBG-Maya es algo muy importante para nosotros, pero
también para todos los pueblos indios de México.
Hace más de un año declaramos una moratoria activa
a todos los proyectos de bioprospección, para poder
discutir en nuestros propias lenguas y ritmos,
entender bien lo que contienen estos proyectos y
hacer nuestras propias propuestas sobre el uso de
nuestro conocimiento y recursos. Queremos asegurarnos
que nadie va a poder patentar estos bienes y que los
beneficios se puedan seguir compartiendo entre todos.
Nuestra lucha está dando frutos". Antonio Perez
Méndez, médico indígena, secretario del (Consejo
de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de
Chiapas (COMPITCH).
"Vemos la cancelación del proyecto como una
victoria, pero también sabemos que tenemos que
desarrollar nuestras propias alternativas
económicas. Si no, vamos a seguir viendo como llegan
proyectos extranjeros a privatizar nuestros recursos
y conocimientos." Rafael Alarcón, médico,
asesor del COMPITCH
La decisión de ECOSUR de retirar su apoyo al
proyecto ICBG Maya es un epílogo bienvenido a este
proyecto de biopiratería, mal concebido desde sus
inicios, que no sólo se topó con la amplia
oposición de las organizaciones locales indígenas y
otras de Chiapas, sino que tampoco logró conseguir
los permisos necesarios del gobierno mexicano para
seguir adelante. (El gobierno le negó los permisos
de evaluación biotecnológica de las plantas
recolectadas por el proyecto.)
El proyecto, titulado en castellano
"Investigación farmacéutica y uso sustentable
del conocimiento etnobotánico de la región maya de
Los Altos de Chiapas (ICBG Maya)", contaba con
una financiación del gobierno estadounidense de 2,5
millones de dólares, aprobada en setiembre de 1998.
Los socios del proyecto eran la Universidad de
Georgia-Athens, Estados Unidos, el Colegio de la
Frontera Sur (ECOSUR), México, y la empresa
biotecnológica de Gales, Molecular Nature Limited.
Los proyectos ICBG (Grupos Internacionales de
Colaboración en Biodiversidad), son una iniciativa
del gobierno de los Estados Unidos en la que
participan la Fundación Nacional de la Ciencia, los
Institutos Nacionales de Salud y el Departamento de
Agricultura (USDA).
¡No es no!
"Pese a la muchas veces que se nombró el
"consentimiento informado previo", y el
"derecho a decir no", a los indígenas de
Chiapas les tomó dos años convencer al ICBG-Maya de
que "no" quiere decir "no".
El proyecto era inaceptable para muchas comunidades
indígenas de Chiapas que se oponían a la
explotación comercial de sus recursos genéticos y
su conocimiento tradicional", explica Silvia
Ribeiro del Grupo ETC (antes RAFI). "Ecosur
tomó una decisión responsable y, al parecer, ahora
están tratando de restablecer el apoyo comunitario
para sus programas de investigación pública",
agrega Ribeiro. Antonio Perez Méndez del COMPITCH
expresó, "Estamos contentos que los
investigadores de ECOSUR entendieron que tenían un
virus adentro y ahora lo están sacando, sabemos que
ellos también tienen sus discusiones dentro de
ECOSUR"
Lentos para irse:
El programa ICBG Maya fue arduamente defendido por su
director, el antropólogo Brent Berlin de la
Universidad de Georgia. Luego de haber fracasado en
lograr el consenso a nivel local, y frente a las
críticas crecientes a nivel internacional, Berlin
trató de salvar el proyecto rediseñándolo. En
Agosto 2001, Berlin le propuso a Ecosur una
restructuración del proyecto, que ahora se
dedicaría a recabar información sobre los posibles
riesgos y beneficios de la exploración e
investigación de productos naturales con fines
biotecnológicos, a entrenar especialistas indígenas
sobre normas éticas relacionadas con la obtención
del consentimiento informado previo y al desarrollo
de una campaña de información sobre los riesgos y
potencialidades de la bioprospección para las
comunidades indígenas. Aunque el ICBG de
Estados Unidos aprobó este nuevo proyecto, a ser
finaciado con fondos re-dirigidos de la primer
propuesta del ICBG-Maya, el Consejo Técnico de
ECOSUR rechazó esta propuesta a fines de octubre.
Poco tiempo antes
¿Lecciones aprendidas?
El rechazo definitivo del ICBG Maya, y la continuidad
de las luchas de los pueblos indígenas de Chiapas
para defender sus derechos colectivos sobre la
biodiversidad y el conocimiento tradicional, dan un
ejemplo aleccionador que debería ser aprendido por
los bioprospectores de todo el mundo, incluyendo los
restantes proyectos ICBG en México, y en América
Latina, Asia y Africa.
Finalmente, ni los antropólogos bien intencionados,
ni las organizaciones de la sociedad civil puede
tomar decisiones por los pueblos indios, y menos aún
determinar desde afuera quiénes son los que pueden
representar legítimamente los intereses de las
comunidades indígenas. Es imprescindible el respeto
de los derechos colectivos de los pueblos indios,
así como del derecho fundamental de las comunidades
locales a vetar proyectos que afecten sus recursos y
conocimientos.
En un mundo donde los productos y procesos
biológicos están siendo privatizados y patentados
en forma creciente, donde los Derechos de los
Agricultores son pisoteados por los acuerdos de libre
comercio, no sorprende que los derechos de propiedad
estén confudiendo las negociaciones a nivel local,
nacional e internacional. En ausencia de mecanismos
regulatorios que salvaguarden realmente los
derechos e intereses de los campesinos, pueblos
indios y comunidades locales, la bioprospección
equitativa es un mito.
Preguntas sin respuesta:
¿Qué va a pasar con las plantas recogidas en
Chiapas -miles de las cuales fueron enviadas a la
Universidad de Georgia- antes de la cancelación del
proyecto? Aunque según los proponentes del proyecto
no se han realizado evaluaciones biotecnológicas,
¿como garantizarán, tanto ECOSUR como la
Universidad de Georgia, que no se hará un uso
indebido de estas muestras en el futuro y que las
plantas recolectadas serán repatriadas a las
comunidades locales?
Por más información,
ver antecedentes de este proyecto en http://www.rafi.org o contactar
a:
Silvia Ribeiro, Grupo ETC: [email protected]
tel: (52) 5563-2664
Hope Shand, Grupo ETC: [email protected]
tel: (1-919) 960-5223
En Chiapas: Consejo de Médicos y Parteras Indígenas
Tradicionales de Chiapas, COMPITCH, Antonio Pérez
Méndez, Rafael Alarcón (52) 967 85438 :
[email protected]
* * *
El grupo ETC, Grupo de Acción sobre Erosión,
Tecnología y Concentración, anteriormente RAFI, es
una organización internacional de la sociedad
civil, con base en Canadá. El Grupo ETC (llamado
Grupo "Etcétera " en lenguaje coloquial)
se dedica a promover la diversidad cultural y
biológica y los derechos humanos.