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EL SISTEMA POLITICO BRASILEÑO:
PARTIDOS POLITICOS Y CORPORACIONES
Torcuato S. Di Tella
1993/1994
Esta publicación se basa en investigación documental y en trabajo de campo en Brasil, realizados durante los años de 1993 y 1994 como investigador del Instituto del Servicio Exterior de la Nación, y posibilitados por el apoyo del North-South Center de la Universidad de Miami. Apareció como Documento de Trabajo #6, de la serie del Instituto del Servicio Exterior de la Nación, Buenos Aires, 1995.
INDICE
Página
1. Brasil en perspectiva argentina: un contraste de
estructuras.............................................1
2. El espinel político-partidario brasileño..................
3. Las elecciones de 1994....................................
4. La organización del polo empresarial paulista.............
5. El sector agropecuario, alimenticio, y de elaboración de
productos animales....................................
6. Petróleo, gas y alconafta...............................
7. Sectores industriales en particular.....................
(a) Acero...................................................
(b) Automotores y autopartes................................
(c) Máquinas herramientas y otros equipos pesados...........
(d) Electrodomésticos, receptores de radio y televisión.....
(e) Aviación, energía atómica e industrias bélicas..........
(f) Industrias químicas, fertilizantes, caucho, papel.......
(g) Aluminio................................................
(h) Industria textil........................................
(i) Informática y telecomunicaciones........................
(j) Industria farmacéutica.................................
8. La organización del polo sindical: Central Unica
dos Trabalhadores (CUT) versus Força Sindical (FS).....
9. El contraste entre el sindicalismo de la ciudad de
Sao Paulo y el del área industrial ABCD...............
(a) Empleados de comercio..................................
(b) Bancarios..............................................
(c) Empleados estatales...................................
(d) Trabajadores de la salud..............................
10. El nuevo sindicalismo metalúrgico del ABCD paulista....
11. Volta Redonda: del sindicalismo de confrontación
al pragmático........................................
12. Algunas perspectivas para el nuevo gobierno............
Después de pasar por un par de años muy caóticos, iniciados con la destitución del presidente Fernando Collor de Mello, y su reemplazo ya desde fines de 1992 por el poco conocido Itamar Franco, que al comienzo no tenía un apoyo seguro en la opinión pública ni en el Congreso, Brasil se orienta hacia un cambio muy significativo de su escena política, con el acceso de Fernando Henrique Cardoso a la primera magistratura en enero de 1995. La disgregación del esquema partidario, que llegó a niveles nunca antes alcanzados, está en proceso de ser revertida, a través de la creación de una sólida mayoría, ya en la primera vuelta de los comicios presidenciales, a lo que casi con seguridad se seguirá la puesta a punto de un apoyo legislativo que dará gobernabilidad y estabilidad al país. Cierto es que aún falta verificar la solidez de esa mayoría, que deberá mostrarse capaz de superar el principal reto que le espera, la reforma de la Constitución de 1988, para lo que se precisa contar con los tres quintos de cada cámara, expresados por dos veces seguidas, requisito estatuído en su momento para dar más permanencia a las leyes fundamentales. Sería aventurado, antes de iniciarse el año 1995, hacer predicciones al respecto, pero las señales son hasta ahora positivas. Los partidos que apoyaron directamente a Cardoso en la elección presidencial (su propio Partido da Social Democracia Brasileira, PSDB, más el centro-derechista Partido da Frente Liberal, PFL, y el pequeño Partido Trabalhista Brasileiro, PTB) consiguieron en la Cámara de Diputados, totalmente renovada por cuatro años, sólo un 35% del total de asientos. Pero ya se ha planteado el apoyo de pequeñas bancadas como las del Partido Progressista, PP, y del Partido Liberal, PL, a lo que se suma la posibilidad de un vuelco, a favor del gobierno, de una importante mayoría del Partido do Movimento Democrático Brasileiro, PMDB, muy dividido por corrientes internas, pero cuyos simpatizantes masivamente optaron por Cardoso en las urnas, y que cuenta con el 21% de la Cámara Baja.
Para seguir la evolución del Brasil en los próximos años es necesario tener en cuenta algunas características de su situación social y política, de la forma en que se expresan sus grupos de representación de intereses, especialmente empresarios y sindicales, y de cómo ellos están intermediados por los partidos políticos. A ese objeto se dedica el presente trabajo, en que se combina una descripción general del panorama nacional, con estudios de casos más detallados de algunas situaciones típicas, donde se puede observar con mayor aumento la acción de las nuevas fuerzas sociales que están cambiando la faz del país.
I. Brasil en perspectiva argentina: un contraste de estructuras
Brasil ha sido, por más de un siglo, un país con una amplia reserva de mano de obra rural barata, concentrada en sus regiones central y nordestina. El sud, menos poblado -especialmente Sao Paulo- es más semejante a la Argentina, y experimentó la misma necesidad de mano de obra calificada, que se buscó en Europa. Pero el impacto inmigratorio externo nunca alcanzó niveles comparables: mientras la Argentina tenía, entre 1880 y 1930, un 25 a 30% de su población nacida en el extranjero, para Brasil la cifra nunca superó el 6%. En Sao Paulo y otros estados del sur la concentración de inmigrantes europeos y asiáticos fue más significativa, pero sin llegar a niveles rioplatenses.
Argentina tiene un 12% de su población económicamente activa en la rama primaria, responsable por un 15% del producto total, y mucho más de sus exportaciones. Brasil, en cambio, aunque se ha estado desarrollando muy rápidamente, tenía, todavía, en 1990 un 29% de su población económicamente activa involucrada en la rama primaria, y generando menos que su proporción del producto nacional. Según estimaciones de 1986-87, la "pobreza" alcanzaba a 40% de los brasileños, y a 13% de los argentinos, mientras que en la "indigencia" se encontraban respectivamente el 18% y el 4%, cifras que desde entonces han aumentado. A pesar de lo difícil de definir estos conceptos con precisión, y de posibles criterios diferentes en la manera de medirlos, el contraste es muy marcado, y muy visible cualitativamente.
El crecimiento del Brasil ha sido, en cambio, por varias décadas marcadamente mayor que el argentino, generando intensas corrientes de migración rural-urbana, y de movilidad social ascendente para los más antiguos residentes de las ciudades. Este crecimiento se ha visto reducido durante los años 80, pero sigue siendo válida la descripción del Brasil como un gigante en rápido desarrollo, en el que existen islas de prosperidad que se comparan a las más avanzadas de la Argentina, aunque con un nivel de vida promedio bajo. De todos modos, el sector de mano de obra barata y subocupada en el Brasil ha sido históricamente, y aún hoy es marcadamente mayor que en la Argentina, lo que crea un contexto social y político muy distinto. En el vecino país se han dado las condiciones para lo que Arthur Lewis llama una "industrialización con oferta ilimitada de mano de obra".
La escasez de mano de obra en la Argentina estimuló un temprano sindicalismo, que ya desde comienzos de este siglo mostraba niveles semejantes a países como España e Italia. Políticamente se expresaba en el anarquismo, y luego en el socialismo y el comunismo. Esto se reflejaba en el hecho de que el Partido Socialista pudiera ganar elecciones en la Capital Federal ya desde el año 1913, manteniendo un amplio sector de apoyo hasta el advenimiento del peronismo en 1946.
Como resultado de estas características sociales, la variante argentina del nacionalismo popular difiere bastante de la brasileña, donde el varguismo nunca tuvo una componente sindical equivalente a la del justicialismo. La consolidación, en los últimos años, de un partido de orientación socialista creado por dirigentes sindicales es un fenómeno diverso, basado en la realidad industrial del Gran Sóo Paulo, aunque si él ha sido capaz de extenderse al resto del país es en gran parte debido a la incorporación de un importante sector de la Iglesia Católica. Este Partido dos Trabalhadores (PT), formado en 1980, no tiene equivalente en la Argentina, y refleja en buena medida el mayor grado de industrialización -medida en términos absolutos, no relativos al resto del país- existente hoy en el Brasil. En las elecciones de 1994 su candidato presidencial obtuvo el 27% de los sufragios válidos, después de haber alcanzado cifras mucho más altas en las intenciones de voto a mediados de año. En gran parte la disminución de su caudal se debe al éxito del "Plan Real" de Fernando Henrique Cardoso, iniciado mientras él era ministro de Hacienda en el gobierno de Itamar Franco (1992-1994). El pequeño Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), de Cardoso, una escisión del centrista Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), se alió con el centro-derechista Partido da Frente Liberal (PFL) y otros grupos menores, consiguiendo formar una amplia coalición que juntó el 47% de los votos emitidos, y el 54% de los válidos (o sea, excluyendo los anulados, pero teniendo en cuenta los en blanco).
El PT, en la primera vuelta de los comicios presidenciales de 1989, había sido apoyado por una sexta parte del electorado, y para competir en la segunda vuelta necesitó aliarse con un movimiento más típicamente populista, el Partido Democrático Trabalhista (PDT) de Leonel Brizola. En un cierto sentido, en la Argentina el peronismo clásico puede ser visto como una mezcla entre el PT y el PDT, capaz de juntar entre el 40 y el 50% de los votos, en un país con una base urbana bastante mayor, y un sindicalismo más fuerte, aunque menos radicalizado. Dentro del más débil sindicalismo brasileño, sin embargo, existe un mayoritario sector controlado por el PT y otros partidos de izquierda, que es más autónomo, y más influído por el activismo de sus propias bases, que su contraparte argentina. El crecimiento del voto por el candidato presidencial petista, desde su 16% hace cinco años al actual 27%, le brinda una importante consolidación de su rol nacional, aun cuando por debajo de las expectativas de sus simpatizantes más entusiastas. Muy probablemente la radicalización de su mensaje es responsable de su poco éxito, ya que ella alejó a un amplio sector de simpatizantes moderados. La izquierda del partido, por supuesto, argumenta exactamente lo contrario. Pero sería muy extraño si Lula no aprovechara esta ocasión para aplicar presión y quizás expulsar a sus seguidores más extremistas, que le han estado disputando el control del partido y de su central sindical asociada, la Central Unica de Trabalhadores (CUT).
En el Brasil el varguismo nunca tuvo tantas raíces en la clase obrera como el peronismo, en parte porque esa clase era mucho más reciente, estaba más en proceso de formación. Así, pues, después de la muerte del Vargas en 1954, y de la derrota de la versión más radicalizada de su discípulo Joao Goulart (1961-1964), se creó un vacío en las lealtades populares. Gran parte de la clientela de Vargas quedó libre de seguir sucesivamente a varios líderes, algunos de ellos ligados a la vieja tradición nacional y popular. Pero el vacío fue lentamente llenado por el nuevo partido obrero, creado desde modestos orígenes en el area industrial del Gran Sao Paulo, el ABCD, los clásicos Santo André, Sao Bernardo y Sao Caetano, a los que luego se agregó Diadema, conformando el "cinturón rojo" paulista.
Durante el largo y estable régimen militar (1964-1985) los antiguos líderes obreros ("pelegos"), siempre muy manipulados desde los gobiernos, fueron usados como intermediarios capaces, hasta cierto punto, de controlar a las bases, mientras que cualquier oposición seria era severamente reprimida. Muchos activistas de izquierda, que habían penetrado de alguna manera las estructuras oficiales, fueron perseguidos y eliminados. Pero en una nueva generación fue emergiendo un nuevo liderazgo. Esto fue típicamente cierto de los suburbios de Sao Paulo (el ABCD), más que del área dentro de los límites del distrito capital del estado (que incluye a unos 9 millones de habitantes, sobre los 15 o más del Gran Sóo Paulo).
Hombres más jóvenes, sin antecedentes policiales, comenzaron a preocuparse por sus condiciones de trabajo. A pesar de la situación nacional de exceso de oferta de trabajo, en el más pequeño escenario de las nuevas industrias la relación entre la oferta y la demanda estaba parcialmente revertida, gracias a las así llamadas "fricciones" en el funcionamiento del mercado laboral. No era fácil, en las modernas fábricas, reemplazar a un militante indeseado por un nuevo y hambriento recluta nordestino. Es así que se formó una nueva dirigencia, no necesariamente muy sensibilizada ideológicamente. Luis Inácio da Silva, "Lula", fue uno de esos líderes, preocupado por asuntos concretos de pesos y centavos, de condiciones de trabajo, y con el sindicalismo norteamericano como modelo.
Lula y sus colaboradores decidieron trabajar dentro de la estructura sindical oficial, que era la única que legalmente les estaba abierta, y tuvieron éxito en controlarla a niveles locales. A pesar de los filtros de seguridad, su falta de antecedentes les permitió pasar sin ser detectados. Aprovecharon también la disminución de controles que acompañó al proceso de apertura desde finales de los años setenta. Con el avance de la liberalización, todo tipo de activistas de izquierda se sumaron a este "milagro en Sóo Paulo", y lo mismo hicieron los sectores de la Teología de la Liberación de la Iglesia Católica y sus Comunidades Eclesiales de Base. Pero antes de analizar la evolución de este partido, y la conformación del sector sindical, veamos cuál es el panorama completo de la estructura político-partidaria brasileña, que ofrece, en su sector empresarial y de centro-derecha, tantos o más contrastes con el argentino que los que se encuentran en los sectores populares o de izquierda.
II. El espinel político-partidario brasileño
Brasil tiene desde hace varios años una situación política muy agitada, y todo el mundo habla de ingobernabilidad, especialmente después de la crisis provocada por la anulación del mandato del presidente Collor a comienzos de 1993. Esto está ligado a la fragmentación de los partidos políticos, y al hecho de que el Partido da Recostruçóo Nacional (PRN) del depuesto presidente nunca tuvo una significativa representación en el Congreso. Con la asunción de Itamar Franco (provisoriamente a fines de 1992, y definitivamente a comienzos del año siguiente) se inició una curva de recuperación de la estabilidad social, a pesar de que la inflación siguió subiendo de manera irrefrenable, hasta alcanzar cifras del 45% mensual. A pesar de ello, el producto nacional continuó en expansión, aunque moderada, y con fuertes distorsiones en lo referente a la distribución de ingresos. Después del éxito del Plan Real en vencer a la inflación, hecho producido a mediados de 1994, y la victoria electoral de Cardoso, el panorama se ha consolidado notablemente, lo que culminará si el nuevo presidente consigue formar una mayoría parlamentaria sólida, para lo que precisa incorporar a algunos sectores partidarios externos a aquellos que lo votaron, pues a nivel del Congreso los guarismos no le han sido tan favorables como para la primera magistratura.
Muy esquemáticamente, el espectro político es el siguiente, a fines de 1994
Derecha:
1. PPR (Progressista Reformador): Transformación principal del partido oficialista del período militar (ARENA), que luego se llamó Partido Democrático Social (PDS) y que adoptó su nombre actual al unirse en 1993 con el pequeño Partido Demócrata Cristiano (PDC). Sus principales figuras intelectuales son Delfim Netto y Roberto Campos, y cuenta con personalidades como Jarbas Passarinho, Esperidióo Amin y Nelson Marchezan. Su líder más conocido es Paulo Maluf, ex gobernador de Sóo Paulo, con buenos contactos en ambientes empresariales, y bastantes votos en su estado, que le han permitido llegar en 1992 a la prefectura (intendencia) de su capital. Es mal visto por un amplio sector del Centro, y tiene oposición en su propio partido, de parte de quienes temen que lleve al PPR "demasiado a la derecha". Maluf, durante el período de Collor, había articulado una alianza parlamentaria, "Bloque Independiente", con los pequeños PL, PDC y PTB (ver llamada 6), que disponía de unos 112 diputados, poco menos que los 124 del bloque oficialista orquestado por el Partido da Frente Liberal (PFL). Unidos estos dos bloques de derecha y centro derecha estaban cerca de alcanzar la mitad del total de 500 miembros de la Cámara. Hasta 1994 tenía sólo la gobernación de Acre, pero poseía influencia en medios de clase alta y media alta de la zona más desarrollada del país. En la elección de 1994 su candidato presidencial fue Esperidióo Amin, que sólo obtuvo un 3% de los votos, debido a que su electorado se volcó directamente a Cardoso. Pero obtuvo el 10% de los escaños en la Cámara baja.
2. PFL (da Frente Liberal): Escisión aperturista del antiguo oficialismo del período militar (ARENA), que apoyó al candidato victorioso de la oposición en 1985 (Tancredo Neves, que murió antes de asumir), y proveyó el vicepresidente, José Sarney, transformado en presidente (1985-1990). Aureliano Chaves, de Minas Gerais, vicepresidente del último régimen militar (Figueiredo, 1980-1985), apoyó también la fórmula opositora Neves-Sarney, y es hoy importante líder del PFL, con orientaciones nacionalistas, favorable a la mantención de ciertas industrias estatales. El PFL tiene buenas vinculaciones con sectores empresarios.
Fue el principal apoyo parlamentario de Collor, participando en su ministerio, y luego con su sucesor Itamar Franco. Apoyó muy estrechamente a Cardoso en 1994, a cambio de la vicepresidencia y de retener influencias regionales. Contaba hasta 1994 con varios gobernadores que son importantes figuras nacionales, como Antônio Carlos Magalhóes (Bahia) y Joaquim Francisco Cavalcanti (Pernambuco) y otros en estados pobres o periféricos, como Sergipe, Rio Grande do Norte, Piauí, Maranhóo, Amapá, Matto Grosso y Santa Catarina. En 1994 fue desplazado de la mayoría de sus gobernaciones, pero obtuvo el 18% de los escaños en la Cámara Baja. Está tratando de formar un bloque, o sub-bloque, con los partidos de centro-derecha que apoyaron o inmediatamente se plegaron a Cardoso (salvo su propio PSDB), o sea el PTB, el PP y el PL (ver número 6), a los que desea sumar el más controversial y derechista PPR, con lo que plantea una eventual tensión dentro del frente de apoyo parlamentario al nuevo presidente.
3. PRONA (da Reedificaçao da Ordem Nacional): formado por el médico Eneas Carneiro, tiene una apelación claramente de derecha autoritaria, con fuertes vínculos a personajes del régimen militar y del aparato de seguridad. Obtuvo un sorprendente 7% para la presidencia, pero carece de estructuras partidarias, lo que le ha valido su casi total ausencia en la nueva Cámara.
Centro:
4. PMDB (do Movimento Democrático Brasileiro): Fue el partido de oposición reconocido por el régimen militar (bajo el nombre de MDB), de tradición varguista moderada. Ya a comienzos de los años 80 perdió, a su izquierda, al trabalhismo, o varguismo radicalizado, dirigido por Leonel Brizola, y al PT, dirigido por el sindicalista Luis Inacio "Lula" da Silva. Al morir en 1985 su candidato presidencial triunfante, Tancredo Neves, el PMDB sufrió la pérdida de legitimidad debida al apoyar por cinco años el gobierno del vicepresidente, José Sarney, importante figura del régimen militar (quien hoy día ha ingresado al PMDB). Siendo en 1985 el principal partido del país, se fue luego erosionando, y en 1989 su candidato presidencial Ulyses Guimaróes, figura patricia nacional, sólo obtuvo el 5% de los votos. El partido sufrió desprendimientos de todo tipo, principalmente el regional PRS (del gobernador mineiro Hélio García), y los más ideológicos PSDB y PSB (ver llamadas 5, 6 y 9). Le quedan aún muchos diputados y gobernadores, y le pertenece el 21% de la nueva Cámara de Diputados, donde su bancada es la más numerosa.
Su jefe formal es Orestes Quércia, ex gobernador de Sao Paulo, muy cuestionado por acusaciones de corrupción. Son miembros del partido el ex-gobernador de Sao Paulo (hasta 1994), Luiz Antônio Fleury, que aspira a dirigirlo sustituyendo a su mentor Quércia; el que fue de Paraná, Roberto Requiao, enconado adversario de Quércia; y otros de menor importancia en estados del Nordeste.
En principio el PMDB es favorable a la integración regional en el Mercosur, pero tiene apoyo social muy heterogéneo, con sectores empresariales de tradición nacionalista y proteccionista. En 1989, en la segunda vuelta presidencial, estuvo muy dividido entre apoyar a Collor o a Lula, pero la mayor parte de su electorado y de sus líderes intermedios votó al primero. Luego fue una importante base parlamentaria del gobierno de Itamar Franco, y su electorado apoyó masivamente a Cardoso, aún cuando presentó la candidatura presidencial de Quércia, quien sólo obtuvo el 4% de los votos. La lucha interna entre quienes quieran seguir apoyando a Cardoso en la presidencia y quienes se le opongan (sobre todo Quércia) permite pronosticar un continuado divisionismo en este partido.
5. PSDB (da Social Democracia Brasileira): Escisión del PMDB, cuyos miembros, llamados "tucanos", incluyen a destacados intelectuales y técnicos, bajo el liderazgo de Fernando Henrique Cardoso, de los políticos cearenses Ciro Gomes y Tasso Jereissati, del ex gobernador de Sóo Paulo, Mário Covas, y de José Serra, economista prestigiado. Muy favorable ideológicamente a la integración, tiene un muy estrecho diálogo con el empresariado paulista. Muy dividido en la segunda vuelta de 1989, con una mayoría de sus cuadros apoyando a Collor contra Lula. El partido en principio favorece la adopción de un sistema parlamentario, aunque con la elección de Cardoso seguramente pondrá ese proyecto en la congeladora. Obtuvo en 1994 el 12% de las bancas en Diputados.
6. Varios otros pequeños partidos de centro y centro derecha:
PTB (Trabalhista Brasileiro): Escisión personalista del antiguo PTB (hoy representado realmente por el PDT, ver no. 7), organizado en 1980 por la sobrina nieta de Vargas, Ivette, que se quedó con el sello y lo ha transformado en un vehículo electoral personalista, con escaso apoyo en las urnas. Fue usado por Jánio Quadros en 1987 para acceder a la alcaldía de Sao Paulo. En 1994 apoyó a Fernando H. Cardoso.
PDC (Demócrata Cristao): Representa a la derecha de esta corriente ideológica, y hoy está fusionado con el antiguo PDS, formando el PPR.
PSC (Social Cristao): Escisión personalista del PRN en Alagoas.
PL (Liberal): Muy ideológico libreempresista, de reciente organización y con varios diputados elegidos en Rio y Sóo Paulo. No votó formalmente por Cardoso pero es casi seguro que entrará en coalición con él.
PP (Progressista): Grupo personalista, formado con antiguos dirigentes del PMDB y del PRN, dirigido por Alvaro Dias, de Paraná, tiene influencias regionales.
PSD (Social Democrático): Escisión del Partido Progressista.
PMN (de Movilizaçao Nacional): Regionalista, fuerte en Bahia, donde fue la princial oposición al PFL.
PTR (Trabalhista Republicano): Creado por el gobernador del Distrito Federal, Joaquim Roriz, que pasó por el PMDB. Perdió la gobernación del Distrito Federal en 1994, donde apoyó al PTB, contra el PT.
PRS (de Representaçao Social): Escisión personalista del PMDB, dirigido por Hélio Garcia, gobernador de Minas Gerais hasta 1994. Apoyó al gobierno de Itamar Franco pero luego se disolvió.
PRN (de Reconstruçao Nacional): Creado por Fernando Collor de Mello, nunca alcanzó gran representación en el congreso, y hoy está casi totalmente eclipsado.
Todos estos partidos son usualmente llamados "fisiologistas", apodo poco caritativo hacia sus necesidades de clientelismo para sobrevivir electoralmente.
Izquierda
7. PDT (Democrático Trabalhista): Representa al sector más populista y de izquierda del antiguo trabalhismo de Goulart, hoy dirigido por su concuñado Leonel Brizola, que se ha sido reelegido gobernador de Rio de Janeiro en 1989 (después de un interregno), pero ha sufrido un serio revés para la presidencia en 1994, cuando sólo cosechó el 3% de los votos. Ideológicamente ha adherido a la Internacional Socialista. Tiene fuerte apoyo también en Rio Grande do Sul, cuyo gobernador Alceu Collares le pertenecía, pero perdió mucha fuerza en 1994, cuando su electorado fue en gran medida trasvasado al PT, que perdió por poco la elección ante un candidato muy "cardosista" del PMDB. No tiene una central sindical propia, pero bastantes simpatías en la nueva Força Sindical dirigida por Luis Antônio Medeiros.
Lleva una fuerte política nacionalista y antiprivatista. Sus oponentes lo acusan de demagogia, y tiene seguidores entusiastas en las capas más pobres de la población, pero concentrados en algunos estados. A pesar de esto Brizola cultiva un perfil de caudillo capaz de dialogar con el poder, y se ha distanciado mucho del PT, a diferencia de lo que le ha ocurrido a su electorado.
8. PT (dos Trabalhadores): Basado originalmente en sindicatos del ABCD industrial paulista, dirigido por Luis Inácio "Lula" da Silva, se le plegaron luego multitud de grupos de extrema izquierda, y de la Teología de la Liberación de la Iglesia Católica, un sector muy fuerte en Brasil, con apoyo de numerosos obispos. Considerado por sus críticos como extremista, se opone a las desnacionalizaciones y no confía en los mecanismos de mercado. Sin embargo, hay un fuerte componente en su liderazgo, y en sectores intelectuales ligados a él, que desearía ver una evolución en sentido socialdemócrata. Lula mismo se orienta en ese sentido, aunque debe cuidarse de las oposiciones de extrema izquierda dentro de su propio partido, y extrapartidarias en la central obrera que él controla y contribuyera a fundar, la CUT (Central Unica de Trabalhadores). Por otra parte, esta misma sindical compite a su derecha con una nueva organización, la Força Sindical, dirigida por sindicalistas pragmáticos, como el metalúrgico de la ciudad de Sóo Paulo, Luis Antônio Medeiros. En un importante Congreso que realizó el partido en diciembre de 1992 la línea moderada se impuso por fuerte mayoría, dejando aislado a un sector "trotskista" que fue expulsado. Pero otros grupos de izquierda han mantenido su representación, y hacen difícil la conducción por parte del equipo de Lula.
En 1994 conquistó los gobiernos de Espíritu Santo y del Distrito Federal (Brasília), estuvo a poca difrencia de imponerse en Rio Grande do Sul, y ha manejado varias municipalidades importantes, incluyendo la de Sao Paulo hasta 1992, y la de Porto Alegre hasta la actualidad. Obtuvo el 10% de los asientos en la Cámara Baja, o sea bastante menos que para la presidencia, pero apoyó la elección de aliados, hasta un total del 16%.
9. Varios otros partidos de izquierda:
PSB (Socialista Brasileiro): Escisión de izquierda del PMDB, dirigido por Miguel Arraes, antiguo gobernador de Pernambuco aliado a Goulart en su tiempo, y que ha vuelto al mando de su estado en 1994. Fuertemente nacionalista y opuesto a las privatizaciones, lanzó en 1993 un "Frente em Defesa do Patrimonio", obteniendo 150 firmas de miembros del Congreso, contra la venta de Usiminas. Desconfía de la integración regional por vía del mercado.
PSP (Socialista Popular, ex PCB, Comunista Brasileiro): "Moscovita", en el pasado tuvo bastante fuerza, llegando al 10% de los votos en las elecciones parlamentarias de 1947. Puesto entonces fuera de la ley, se orientó de manera moderada, y persistentemente ha tratado de penetrar las estructuras oficiales de la política y el sindicalismo, sobre todo a través del MDB y su sucesor el PMDB, y de las organizaciones oficiales dirigidas por "pelegos". Su moderación llegó al punto de convertir a su líder, el diputado Roberto Freire, en jefe del gobierno en la Cámara baja, durante la mayor parte del período de Itamar Franco. Sin embargo, para las elecciones presidenciales apoyó abiertamente a Lula.
PC do B (Comunista do Brasil): "Maoista" en teoría, aunque de hecho más pragmático, junto al anterior tiene bastante fuerza en sectores obreros militantes y estudiantiles, hoy apoyando al PT y a la CUT.
III. Las elecciones de 1994
Las elecciones de 1994 se caracterizaron por el súbito ascenso de la figura de Fernando Henrique Cardoso, que orientaba al gobierno de Itamar Franco desde el ministerio de Hacienda, pero que en un principio parecía no querer candidatearse. Esto produjo un vacío de expectativas, lo que dio la impresión de una segura victoria del PT, que alcanzó al 40% de las intenciones de voto, en encuestas hasta mediados de año. Al consolidarse el plan Real, y lanzarse Cardoso a la candidatura presidencial, las cosas cambiaron radicalmente, llevándolo al gobierno con el 54% de los votos válidos (aunque sólo el 47% de los emitidos, pues hubo un importante 9% de votos anulados, que no se tienen en cuenta para determinar la necesidad de ballottage). Hubo también un 9% de votos en blanco. Para cargos legislativos y estaduales el voto en blanco fue en muchos casos muy alto, evidenciando una crisis de confianza en los partidos. Ocurrió, de todos modos, lo que ya es bastante habitual en Brasil, que la diferencia entre la votación presidencial y la legislativa para la mayor parte de los partidos fue my grande. Así, por ejemplo, el PMDB consiguió el 21% de las bancas de diputados (designadas de manera aproximadamente proporcional a los votos) mientras que su candidato presidencial sólo obtuvo el 4%. Lo mismo le ocurrió al PPR, que contrasta su 10% de bancas en la Cámara Baja, con su 3% para la presidencia. En cambio, el muy personalista Partido da Reedificaçóo da Ordem Nacional sumó un significativo 7% para su carismático, autoritario y controversial candidato a la presidencia, Enéas Carneiro, mientras que a nivel legislativo su ausencia de estructuras le impidió elegir más que un diputado.
Los resultados electorales, contrastados con los de la Argentina a efectos comparativos, son los siguientes:
Cuadro 1. Espectro político comparativo, Argentina y
Brasil
ARGENTINA BRASIL
1989 1994 1990 1994
Derecha y centro derecha, ex-
cluyendo a la derecha auto-
ritaria neopopulista 19,5% 16,1% 32,4% 30,1%
Derecha autoritaria neo-
populista -- 9,3% -- --
Centro 28.8% 19 7% 47.7% 48.0%
Nacionalismo popular
tradicional 44.7% 37.9% -- --
Izquierda, incluyendo popu-
lismo de izquierda 7.0% 17.0% 19.9% 21.9%
TOTAL 100.0% 100.0% 100.0% 100.0%
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Nota: Para la Argentina se han tomado las elecciones legislativas de mayo de 1989 (coincidentes con las presidenciales) y las de Convencionales Constituyentes de abril de 1994, sin tomar en cuenta los votos en blanco; para Brasil se tomaron las legislativas de 1990 y las de 1994 (estas últimas coincidentes con las presidenciales). Para Brasil se usa el número de representantes obtenidos en la Cámara Baja (completamente renovada), que son aproximadamente proporcionales a los votos. Hay una pequeña diferencia, debida al número mínimo de bancas de los estados pequeños, y al tope máximo para Sao Paulo.
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En el Brasil el votante de clase obrera ha tenido, por bastantes años, dos opciones en su propio hemisferio político: el populismo de izquierda del PDT, dirigido de manera caudillista por Leonel Brizola, o bien una variedad de socialismo con componentes eclesiásticos, sumados a algo de neopopulismo, en el PT de Lula. Ante esto se presenta un centro en crisis, y una fuerza conservadora bastante considerable, que optó, en 1994, por un candidato con un pasado de centro-izquierda, F.H. Cardoso. El populismo moderado de Vargas ha desaparecido, pues la mayoría de sus dirigentes y simpatizantes han emigrado hacia el centro (PMDB) o hacia la versión más radicalizada, el PDT, el cual, sin embargo, también fue víctima de la polarización. La mayor parte de los antiguos votantes varguistas, de hecho, se ha incorporado al PT.
IV. La organización del polo empresarial paulista
El empresariado brasileño, concentrado en Sóo Paulo, está mucho más organizado que el argentino, goza de mayor prestigio, y tiene estrechas relaciones con el ambiente político e intelectual. Su organización recibió un gran empuje en la época de Vargas (1930-45 y 1950-54), en que se legisló para obligar a todos los sectores de intereses a adoptar formas asociativas controladas por el Estado. El empresariado se adaptó rápidamente a estos requisitos, sobre todo el industrial, aunque siempre hay grupos que prefieren una estructura más autónoma.
Formalmente, la organización de cúpula es la Confederaçóo Nacional da Industria (CNI), que incluye a las federaciones de todos los estados, y por lo tanto está dominada por sectores medianos y chicos, por grupos políticos, o por el funcionariado estatal. Los que la dirigen no son en general personas de peso en Sóo Paulo y en los centros industriales más poderosos. Hasta hace poco su presidente fue el senador Albano Franco, del pequeño estado nordestino de Sergipe, propietario de ingenios de caña y alcohol, industrias de bebidas, y comunicaciones, muy fuerte en su estado, pero no nacionalmente. Fue miembro del PMDB y luego se pasó al PRN del presidente Collor, habiendo sido elegido gobernador de su estado en 1994, por el PSDB.
La principal organización industrial del país es la Federaçóo das Indústrias do Estado de Sóo Paulo (FIESP), fuertemente ligada a los empresarios más dinámicos, nacionales y extranjeros. A ella están asociadas las entidades especializadas de industria, siempre del estado de Sao Paulo. A su vez la FIESP formalmente pertenece a la Confederaçao Nacional da Industria, entidad más débil que su principal componente, como ya se vio. El presidente de la FIESP fue hasta 1993 el prestigiado Mário Amato, sucedido por su vice, Carlos Moreira Ferreira.
La FIESP, que nuclea a 121 "sindicatos" (patronales), todos con igual peso electoral según el sistema corporativo oficial, tiene como entidad paralela un "Centro" (CIESP), asociación voluntaria, con representación directa de empresas, más independiente y capaz de acción política que la estatalmente controlada FIESP. En la práctica son la misma entidad, usualmente denominada FIESP/CIESP.
En el sindicalismo empresarial, como en el obrero, a menudo los dirigentes son vistos como "pelegos", denominación que hace referencia a su rol de acomodadores de tensiones, meros funcionarios poco representativos de sus bases. Por eso muchos grupos empresariales forman, paralelamente a los sindicatos oficiales, asociaciones o centros de participación voluntaria. En general hay entendimiento entre los sindicatos y las asociaciones, pero en algunos casos hay enfrentamientos, por ejemplo entre el Sindicato de Industrias de Produtos Químicos (SINPROQUIM) y la Asociación Brasileira de Industrias Químicas (ABIQUIM), ambas basadas en Sóo Paulo pero con sedes distintas. El impuesto sindical que se cobra a las empresas sirve para mantener toda esta estructura representativa; además hay un impuesto para financiar el SENAI (Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial) y el SESI (Servicio Social de la Industria), que mantiene algunas obras sociales, complementarias de las mínimas mantenidas y administradas por el Estado.
Los industriales brasileños, como en otros lados del continente, en general han tenido actitudes algo contradictorias respecto al rol del Estado y la vigencia de los mecanismos del mercado y de la competencia internacional. Algunos han sido muy ganados a las ideas liberales al respecto, y tienen expresión, entre otros lugares, en una Comissóo Empresarial de Competitividade (CEC), que promueve una total liberalización económica y la creación de un Banco Central independiente del gobierno. La misma actitud es bastante vigente en el sector financiero y comercial. Posición opuesta, en cambio, es la que expresa una entidad denominada Pensamento Nacional das Bases Empresariais (PMBE), preocupada por las posibilidades de desindustrialización si se abre excesivamente la economía, y en general opositora a la dirección de la FIESP. Su principal objetivo es evitar que la barrera aduanera común al Mercosur baje a niveles "argentinos", pero no es la competencia de la industrias del vecino país la que les hace temer por su futuro. También se ha organizado recientemente, dentro de la FIESP, un Movimento de Representatividade Industrial (MRI) que propugna elecciones directas para la presidencia de la institución, buscando obviar la pesada intermediación de la estructura oficial corporativa. Para esto proponen hacer antes las elecciones en la CIESP, y sólo luego, ante ese espaldarazo, formalizar las designaciones en la FIESP. Estos movimientos reflejan, en buena medida, un cierto malestar acerca de una política de integración regional sin salvaguardias explícitas respecto a una barrera tarifaria común alta.
Los hombres de negocios brasileños, en general, se sienten muy confiados respecto a las perspectivas en el Mercosur (principales excepciones son los sectores rurales del Sur). Una encuesta realizada en 1991 en los cuatro países reveló que entre los empresarios de Brasil un 82% cree que se va a ver beneficiado con el Mercosur, cifra que baja a 45% para los argentinos, 41% para los paraguayos, y un mero 19% para los uruguayos. Este optimismo económico se ve compensado por una percepción más negra del panorama político: mientras que en la Argentina un 37% creía totalmente superada la etapa de inestabilidad institucional y jurídica en su país, esta percepción era compartida por sólo el 7% de los brasileños (y el 10% y 18% de paraguayos y uruguayos).
La FIESP ha creado un órgano cultural, el Instituto Roberto Simonsen (IRS), el cual, entre otras cosas, ha organizado un Consejo de Orientación Política y Social (COPS), reunión permanente de unas cincuenta personas altamente prestigiadas, incluyendo empresarios, intelectuales y políticos, conocido como IRS-COPS o "Foro Roberto Simonsen". Sus reuniones, realizadas cada quince días, resultan en informes difundidos públicamente. Entre los políticos que participan se destacan el ex vice presidente del país, Aureliano Chaves (del PFL), el ex presidente del Consejo de Estado, Nelson Marchesan (del PPR), y Jorge Bornhausen, ex senador (del PFL). Entre los empresarios se encuentran Abílio Diniz (de los supermercados Póo de Açucar), Olavo Setúbal (del Banco Itaú, simpatizante del PFL), representantes de grupos extranjeros, como Rhodia, o nacionales, como Villares (aceros), y por supuesto Mário Amato, presidente de la FIESP y estrechamente ligado a Quércia (ex gobernador de Sóo Paulo) y al gobernador Fleury. Entre los intelectuales que participan en estos eventos se destacan Hélio Jaguaribe, Celso Lafer, Bolivar Lamounier y Leôncio Martins Rodrigues, adherentes al PSDB, aparte de otros de extracción más liberal.
Los empresarios brasileños en general apoyaron fuertemente al régimen militar (1964-1985), que en ese país, a diferencia de la Argentina, fue muy exitoso en promover el desarrollo económico y la industrialización. Por eso podría esperarse que hoy estuvieran preferentemente vinculados a los dos partidos herederos de ese régimen, el PPR y el PFL. Esto es en gran parte así, y en 1989 ambas fuerzas parecían converger, aunque fuera en una segunda vuelta, en un candidato presidencial, Paulo Maluf, de Sóo Paulo. Este sin embargo se vio postergado por el fenómeno meteórico de Collor, quien relegó a ambos partidos de derecha a posiciones secundarias, en buena medida geográficamente periféricas, sobre todo el PFL. Maluf sigue teniendo un considerable electorado en Sóo Paulo, y cuenta con el apoyo de figuras de relieve como Delfim Netto y Roberto Campos.
Sin embargo, en Sóo Paulo el PMDB ha mantenido posiciones de predominio, primero con Orestes Quércia, muy ligado a la burguesía del interior del estado, y con Luiz Antônio Fleury, su sucesor en la gobernación hasta finalizar 1994, aparentemente dependiente de él pero cada vez más autónomo.
Los empresarios, en la segunda vuelta electoral de 1989, sin duda en su gran mayoría votaron a Collor, pero quedaron muy desilusionados con su comportamiento. Incluso en algunos momentos ciertas declaraciones destempladas del presidente contra los empresarios en general, y contra algunas de sus figuras más connotadas, amenazó una ruptura estridente, que sólo la gran habilidad de dirigentes como Mário Amato y Ermírio de Moraes pudo evitar.
Al producirse el impeachment de Collor el empresariado ha apoyado, aunque con reticiencias cada vez mayores, la gestión transicional de Itamar Franco, y para el futuro se ha visto impulsado a buscar otras alternativas, a saber:
a) La alternativa Fleury.
En un primer momento la opción pareció ser el gobernador Fleury, quien ha cultivado una imagen de eficacia y responsabilidad que contrasta abiertamente con la de su antecesor Quércia, que al no tener posiciones formales de gobierno está perdiendo influencia, o con la de Collor. Persiguiendo este objetivo, creó en mayo de 1991 un Fórum Paulista de Desenvolvimento, con la participación de varios centenares de empresarios, funcionarios, políticos, sindicalistas y otras personalidades, para formar opinión acerca de los principales problemas económicos, sociales y políticos del país, enfatizando la temática de la modernización y el desarrollo. Se reúnen por comisiones especializadas, y a veces en plenario, con mucha repercusión de prensa.
Básicamente, Fleury es crítico de una política económica excesivamente aperturista, por sus eventuales consecuencias recesionistas; está, por lo tanto, posicionado para recibir el apoyo del sector que siente nostalgia por los tiempos del proteccionismo, los estímulos económicos bajo forma de crédito subsidiaddo, y la "reserva de mercado" para la producción nacional. Como órgano más estrecho de conexión con los empresarios (incluidos los rurales y comerciales) el gobernador creó otro ámbito más reducido, el "Fórum Informal dos Empresários", centrado en una cena periódica. Como ya se observó antes, la preocupación aquí no es ante la competencia argentina, sino ante la "argentinización" de la barrera tarifaria común del Mercosur. Se teme, entonces, que la Argentina, y más aún Uruguay o Paraguay, actúen como caballos de Troya para el desembarco de mercaderías competitivas (inmediatamente estigmatizadas como "dumping") del más diverso origen. La implicancia para el Mercosur es clara: el tema central, en el área industrial, será la tarifa común.
Estos acercamientos entre el gobernador Fleury y los industriales han alarmado ya a un sector más ortodoxamente liberal, especialmente al diario O Estado de Sao Paulo, que denuncia los proyectos elucubrados en el Fórum Paulista, como un retorno al proteccionismo liso y llano, pues permitirían al Estado parar las importaciones cuando "los precios sean substancialmente inferiores a los prevalecientes en el mercado brasileño, para calidades comparables". Agrega, tomando una página de Adam Smith, que no siempre cuando se juntan varios empresarios a deliberar es para promover el bien común.
b) La alternativa Fernando Henrique Cardoso.
Ante el surgimiento de Lula y su PT como opción electoral al parecer triunfante a comienzos de 1994, y ante el debilitamiento de la imagen de Fleury, cuyo partido PMDB oscilaba entre el apoyo y la oposición al gobierno de Itamar Franco, se fue consolidando la opción por Cardoso, emergido del PSDB, escisión del PMDB y rodeado de un equipo técnico creíble, de procedencia centro-izquierdista, cierto es, pero muy "aggiornato". Cardoso venía desarrollando una exitosa trayectoria, como senador primero (elegido por el PMDB en Sao Paulo) y luego como Ministro de Relaciones Exteriores y posteriormente de Hacienda. Ante la creciente amenaza petista, se dio una verdadera convergencia masiva de sectores del establishment y de la intelectualidad moderada, desde el centro-izquierda original de Cardoso hasta el liberalismo pragmático del PFL, o sea dejando afuera a los ortodoxos neoliberales como Roberto Campos, del PPR, y en el otro extremo al socialismo de izquierda. El empresariado paulista acompañó en su gran mayoría este movimiento, aunque muchos de ellos pueden haber tenido su corazón con el PPR, y sin duda votaron por él a nivel legislativo o estadual. Con las victoria de Cardoso, el empresariado en general se ha sentido aliviado y optimista, aunque habrá que ver qué ocurre durante los primeros meses, invitablemente conflictivos, de su gobierno.
Las organizaciones empresariales más significativas del país en la actualidad son las siguientes:
1. Confederaçao Nacional da Industria (CNI): Dominada por sectores medianos y chicos, o por grupos políticos o funcionariado estatal, con tendencias al proteccionismo. Su presidente fue hasta hace poco el senador Albano Franco, del pequeño estado nordestino de Sergipe, quien consiguió elegirse gobernador de ese estado, por el PSDB. Fue reemplazado en la presidencia de la CNI por Mário Amato, de la FIESP, entidad que de esta manera pasa a controlar más directamente la organización formalmente de cúpula de la industria brasileña.
2. Federaçao das Indústrias do Estado de Sao Paulo (FIESP): Principal organización empresarial de industriales del país, fuertemente ligada a los empresarios más dinámicos, nacionales y extranjeros, ubicados en Sao Paulo. Su presidente fue Mário Amato hasta 1993, siendo luego reemplazado por su vice, Carlos Eduardo Moreira Ferreira, mientras él pasaba a dirigir la CNI.
3. Federaçao do Comércio do Estado de Sao Paulo (y Associaçao Comercial do Estado de Sao Paulo): Entidades de cúpula de su estado, existiendo entre ellas relaciones parecidas a las de la FIESP y el CIESP en el área industrial. Su presidente es Abram Szajman.
4. Federaçao Brasileira das Associaçoes de Bancos (FEBRABAN): Con mucha influencia, y muy crítica de las políticas gubernamentales del período de Itamar Franco, hoy más cercana a Fernando Henrique Cardoso.
5. Comissao Empresarial de Competitividade (CEC): Coordinada por Luiz Carlos Mandelli, militantemente liberal en lo económico.
6. Pensamento Nacional das Bases Empresariais (PMBE): Grupo privado de empresarios preocupados con las posibilidades de desindustrialización si se abre excesivamente la economía, y en general opositores a la dirección de la FIESP. Su coordenador es Emerson Kapaz, propietario de una fábrica de juguetes plásticos, votado por una amplia gama de colegas como el empresario más prestigioso de 1994, en encuesta organizada por el diario Gazeta Mercantil. Cuando se dio la transición de Collor a Itamar Franco pareció que los programas de privatización y apelación a las fuerzas del mercado, muy impulsados por el presidente depuesto, iban a sufrir un eclipse, dadas las preferencias nacionalistas de su sucesor. Kapaz en ese momento afirmó ver ese cambio "con mucha alegría, pues el discurso de que sólo el mercado salva estaba llevando al país a la mayor concentración de ingresos y a la desindustrialización". José Mindlin, de la autopartista Metaleve y de simpatías tucanas, declaró por su parte que "la libre iniciativa es cosa del pasado", y muchas otras voces se hicieron sentir en ese momento, que hasta entonces según Kapaz estaban refrenadas.
7. Fórum Paulista de Desenvolvimento: Grupo creado en mayo de 1991, que se reúne en la ciudad de Sao Paulo, con empresarios, funcionarios, políticos, sindicalistas y otras personalidades, enfatizando la temática de la modernización y el desarrollo. Coordinado por el vicegobernador, Aloysio Nunes Ferreira, ha sido iniciativa del gobernador Luiz Antônio Fleury (del PMDB), que trata de representar a un conjunto de intereses dinámicos, incluyendo al fuerte empresariado paulista, a pesar de que éste en su mayoría simpatiza con uno u otro de los dos partidos conservadores, o sea el PPR y el PFL. La posición centrista del PMDB le podría haber permitido ofrecer una alternativa más realista en las urnas que el conjunto PPR-PFL. De hecho, fue reemplazado en ese rol por el PSDB, pero no sería raro que se dé una convergencia en el Congreso entre una gran parte si no la mayoría del PMDB y el PSDB.
8. Fórum Nacional: Entidad con fuerte apoyo económico, organizada por Joao Paulo dos Reis Velloso usando el apoyo del Instituto Brasileiro do Mercado de Capitais, del que es presidente. Ha organizado ya cinco "Foros" con gran poder de convocatoria, y publicado una decena de libros.
A continuación veremos la situación empresaria en diversos sectores productivos, agropecuarios e industriales estratégicos, tomando en cuenta sus actitudes hacia la integración regional, y sus conexiones políticas.
V. El sector agropecuario, alimenticio, y de elaboración
de productos animales
En el agro y en la industria alimenticia hay tendencias encontradas respecto a una apertura económica regional. Los sectores que temen al Mercosur son bastante importantes, y se basan en amplios grupos de productores medios y chicos. Reflejando estos sentimientos, el coordenador del Sector Agroindustrial de la Associaçao Brasileira da Indústria da Alimentaçao (ABIA), Moacir Saraiva Fernandes, declaró en las primeras etapas de concretización de los proyectos integracionistas que la industria alimenticia necesitaba un plazo de por lo menos siete años antes de someterse a la apertura tarifaria, "para no ser ahogada por los países vecinos". Sin embago, los industriales de elaboración de alimentos enfrentan en general una cierta ambivalencia, pues la importación de alimentos argentinos baratos puede ofrecerles materia prima de buena calidad y bajo precio, con la cual competir, dadas sus buenas instalaciones y mano de obra barata, incluso con la industria de elaboración de alimentos del propio país vecino.
La Confederaçao Nacional da Agricultura (CNA), principal órgano de cúpula de los productores agropecuarios, en general se resiste a la integración, aunque admite su inevitabilidad en líneas generales y a largo plazo.
El gobernador saliente de Sao Paulo, Luiz A. Fleury, por su lado, desde inicios de su mandato ha declarado, en el contexto significativo del Fórum Paulista de Desenvolvimento, ser favorable al crédito subsidiado y a otras formas de protección a la agricultura, "para evitar la hinchazón de los centros urbanos". En su opinión "en el mundo entero la agricultura está subsidiada", lo que implica sobre todo tomar distancias respecto a las importaciones de la Argentina.
Las principales asociaciones empresariales en el sector agropecuario y alimenticio son las siguientes (incluyendo algunas regionales significativas por su ubicación estratégica):
1. Confederaçao Nacional da Agricultura (CNA): Ente representativo del sistema corporativo oficial rural, centro de resistencias contra el Mercosur. Estrechamente ligado a quien fue ministro de agricultura durante gran parte del gobierno de Collor, Antônio Cabrera. Su actual presidente es Antônio de Salvio, que propugna una involucración activa de la Confederación en apoyo de candidatos que se comprometan a resolver los problemas financieros y económicos que afectan al sector.
2. Sociedade Rural Brasileira (SRB): Organización más tradicional que la anterior, pero con menor peso de representación sectorial.
3. Organizaçao das Cooperativas Brasileiras (OCB): Básicamente preocupada por las importaciones de trigo argentino, y la reducción de la superficie cultivada de ese cereal, que se está dando ya antes de la inauguración del mercado común.
4. Frente Ampla da Agropecuária Brasileira: Grupo de presión organizado por la CNA, la SRB, la OCB (ver los tres grupos anteriores) y la Federaçao da Agricultura do Rio Grande do Sul, para proteger la producción local, especialmente contra las importaciones argentinas.
5. Associaçao Brasileira das Indústrias de Trigo: Agrupa a los molineros de harina y otros. Por presión oficial participa de acuerdos con su equivalente argentina relativos a la importación de harina del vecino país, a la que trata de oponerse por todos los medios.
6. Associaçao Brasileira das Indústrias da Alimentaçao (ABIA): Uno de sus componentes es la Associaçao Brasileira da Indústria de Massas Alimentícias (ABIMA), que desea tener harina barata, eventualmente argentina, y por lo tanto se enfrenta con los molineros del Brasil. Pero otros de sus componentes no son tan favorables.
7. Associaçao Brasileira de Indústrias de Calçados (ABICALÇADOS): Con sede en Novo Hamburgo, Rio Grande do Sul, muy ligada a la comunidad alemana. Muy optimista acerca de la posibilidad de exportar al Japón zapatos de buena calidad, a 25$ el par en vez de los 9$ usuales en ventas a EEUU. Tiene posibilidades de hacer inversiones en el extranjero, por ejemplo Túnez, que ofrece estímulos crediticios, y en Portugal. En posición semejante a la de los molineros, le puede convenir la importación del cuero argentino, con el cual elaborar zapatos que compitan con los de ese origen.
VI. Petróleo, gas y alconafta
Se da aquí una importante área de cooperación entre Brasil, con su escasez de petróleo y gas natural, y la Argentina (o Bolivia) que están dispuestas a proveer el faltante, sobre todo en lo relativo a gas. Un problema, sin embargo, puede darse en Brasil en cuanto a la resistencia de los productores de alcohol para vehículos de transporte ("alconafta").
En lo relativo a gas natural la presión será cada vez mayor, en parte debida a los distribuidores agremiados en la Associaçao Brasileira das Empresas Estaduais Distribuidoras de Gas Canalizado (Abegás), para facilitar las importaciones. Otras estrategias ligadas al gas natural consisten, por ejemplo, en la construcción, en Bolivia, en la frontera, de una central termoeléctrica alimentada con gas, que distribuiría electricidad a los estados de Matto Grosso (Norte y Sur), y para cuya construcción Brasil dio el aval necesario, para un crédito de 600 millones de dólares del BIRD, el BID, y el Eximbank japonés.
Recientemente el gobierno de Brasil autorizó el uso de gas natural para vehículos de transporte colectivo o individual, en los estados donde existe ese recurso. Cada vez más se está dando apoyo oficial al uso de gas, y se han inaugurado varias estaciones de servicio de ese tipo, proyectándose reconvertir importantes flotas de transporte urbano. Esto está avanzado en Rio de Janeiro, donde el gobierno local planea los gastos de instalación de la distribución, en base a compromisos de Petrobrás de proveer el gas. En Rio Grande do Sul el gobierno hará una operación parecida, también basada en provisión por parte de Petrobrás, pero ésta se estima que debería venir de un gasoducto desde la Argentina, que exige 300 millones de dólares, a lo que se podrían sumar otros 450 para llegar hasta Santa Catarina y Paraná.
Petrobrás es una empresa altamente rentable, y que es capaz de captar capital en Europa (con bonos de mediano plazo que reditúan 10%, y que alcanzaron en el mercado casi 100% de su valor nominal). Los principales estados productores de petróleo son Rio Grande do Norte, Bahia y Rio de Janeiro. Los dos primeros, del Nordeste, están muy lejos de las zonas más fácilmente accesibles por gasoductos internacionales como para preocuparse, aunque más bien prefieren mantener la preeminencia de Petrobrás en la provisión de gas; sin embargo, es cada vez más irrealista pensar que el país puede proveer el gas necesario. En cuanto a Bahía, debe tener en cuenta los intereses de los productores de caña y alcohol para combustible automotor ("alconafta"), competitivos con el gas. Lo más probable es que la necesidad de la parte industrializada del sudeste del país para obtener combustible barato supere las resistencias.
Paulo Maluf, el principal líder del PPR, es uno de los promotores de la política de apoyo al alcohol, que usa en gran parte la caña de Sao Paulo y que según él emplea en todo el país a 700.000 personas. Se afirma que es éste un sector en que Brasil tiene tecnología de punta, que puede exportar a países africanos. Por otra parte, los productores de caña en general están muy endeudados, y en continuas negociaciones con el gobierno respecto a resolver su situación financiera. El gobernador de Sao Paulo, Fleury, también debe tener en cuenta la existencia de ese grupo de presión en su propio estado. En octubre de 1991, usando la estructura de su "Foro Paulista de Desenvolvimento", firmó un protocolo con los representantes de la industria automobilística y de los productores de alcohol, comprometiéndose a asegurar el continuado uso de la alconafta. Esta medida, en línea con otras iniciativas "pragmáticas" de Fleury, intermedias entre una apertura total de la economía y un proteccionismo tradicional, implica alguna contraposición con la alternativa de la adopción de gas natural comprimido en los automotores.
En general, hay factores muy fuertes en favor de una integración dinámica, especialmente en lo relativo al gas, aunque también en la petroquímica, que en manos de grandes empresas, muchas multinacionales, puede complementarse, o competir en condiciones parejas. La resistencia es previsible por parte de sectores rurales ligados a la caña y al alcohol carburante, capaces de movilizar a amplios estratos de opinión rural en el Nordeste.
VII. Sectores industriales en particular
(a) Acero
En Brasil existe una concentración de elaboración de acero y derivados en el "Valle del Acero", que comprende parte de Minas Gerais, con empresas como Usiminas y Belgomineira y parte de Rio de Janeiro, con la tradicional Volta Redonda, todas ya privatizadas.
El gobernador Brizola, de Rio de Janeiro, se ha destacado en la lucha legal, mediante demandas juidiciales, para impedir la venta, mientras que militantes del PT y de la CUT realizaban demostraciones violentas enfrente de la Bolsa de Rio de Janeiro, donde se procesaban las ofertas. Finalmente, los grupos compradores resultaron ser muy diversificados, incorporando varios Fondos de Pensión y "clubes de investimento" de los trabajadores de las mismas empresas. Durante la presidencia de Cardoso el proceso privatizador seguramente marchará a mayor velocidad que en el pasado.
(b) Automotores y autopartes
Este sector está protagonizando numerosas experiencias de complementación con la Argentina, en parte debido al predominio de las multinacionales en él, que a menudo distribuyen entre los diversos países -en este caso sobre todo Argentina y Brasil- sus producciones. El Mercosur seguramente verá un incremento de esa tendencia. Aunque a menudo en la Argentina se teme una invasión de mercadería brasileña, eso no tiene porqué ocurrir, sobre todo al disminuir marcadamente, con el Plan Real, la relativa subvaluación de la moneda brasileña.
La industria brasileña de autopiezas empleaba 295.000 personas a fin de 1990, y desde entonces ha realizado numerosos despidos, a pesar de lo cual la producción sigue en aumento. Más de la mitad de sus exportaciones va a los Estados Unidos.
Brasil posee 14 millones de unidades rodantes (autos, ómnibus, camiones, etc), lo que implica 11,3 habitantes por rodado, contra 1,4 en los EEUU y 5,6 en Argentina. Se estima que la producción actual de casi 1.200.000 vehículos por año podría subir fácilmente a 2.500.000 si la situación económica se consolidara. Como dato comparativo, Corea, que hace quince años no fabricaba ningún vehículo, hoy produce algo más que Brasil.
Como se puede observar, relativamente a la población el parque automor es bastante más nutrido en Argentina que en Brasil (aproximadamente el doble); en términos absolutos, el parque argentino es la mitad del brasileño.
El dinamismo económico en este sector está dado por las multinacionales, que operan en el nivel de la producción de automotores, que son escasas en número y pueden fácilmente coordinar sus actividades. Más compleja es la situación en las autopiezas, donde predominan las pequeñas y medianas empresas, y donde hasta ahora el mayor crecimiento se registra en Brasil. Los empresarios de este sector pueden contarse entre los que verán con confianza la ampliación a la Argentina de su mercado interno, aunque las exportaciones que ya están realizando son en su mayor parte al hemisferio norte.
En general, es éste un sector que acepta la implantación del Mercosur como un hecho, y está dispuesto a competir en él, siempre que no implique una excesiva facilitación para la entrada de mercadería de países del Norte a través de las bajas barreras aduaneras de los otros países del grupo. Por cierto que en éste como en otros sectores el principal hueso de contención es el nivel al que se establecerá la tarifa común para la importación.
(c) Máquinas herramientas y otros equipos pesados
En este campo Brasil tiene una posición bastante sólida, habiendo exportado en 1990 por valor de 2.000 millones de dólares, principalmente en máquinas herramientas, y se cuenta con buenas financiaciones oficiales. La industria espera financiamientos más fluidos por parte de los bancos oficiales. La competencia con la Argentina se dará en condiciones que en general son vistas con tranquilidad en ambos países. Ya antes de la entrada en vigencia del Mercosur la Argentina exportaba bastantes máquinas herramientas al vecino país.
(d) Electrodomésticos, receptores de radio y televisión
En electrodomésticos hay un mayor dinamismo de la industria brasileña. En televisores la producción es muy alta, orientada principalmente al mercado interno. Las mayores empresas que operan en esta área son todas de capital extranjero; con unos 2,5 millones de televisores por año, el mercado brasileño está entre los cuatro o cinco mayores del mundo.
(e) Aviación, energía atómica e industrias bélicas
Este ramo está muy desarrollado en Brasil, y tiene buenas posibilidades de complementación con la Argentina, especializándose en modelos. Las Fuerzas Armadas están, lógicamente, interesadas en el tema. Mientras por un lado prefieren la autosuficiencia como ideal, y en su seno aún se albergan muchas tendencias nacionalistas, por el otro se dan cuenta de la conveniencia de la integración. Lo mismo ocurre respecto a la energía atómica.
En cuanto a privatizaciones, hay mucha resistencia a la que se contempla para la empresa oficial Embraer, orgullo del sector nacionalista armado. Este por mucho tiempo ha conseguido "salvarla", aún cuando ya se ha decidido su privatización. La industria aeronáutica de Brasil está concentrada en Sao José dos Campos, en el camino entre Sao Paulo y Rio de Janeiro, ciudad con gran dinamismo de crecimiento y tecnificación.
La Companhia Eletromecánica (CELMA), reparadora de turbinas aéreas, de Petrópolis, ha sido la segunda gran empresa estatal a ser privatizada, después de Usiminas, a fines de 1991. Aunque hubo muchos intentos legales de demorar el proceso, las resistencias fueron menores, quizás porque el proceso de Usiminas fue tomado como test y resultó en la derrota de las fuerzas estatistas. Esta vez no hubo violencia en el momento de la licitación, que dio el control a un grupo muy diversificado, con varios bancos nacionales, con la mayor constructora pesada del país, en busca de diversificación, y con participación minoritaria de la General Electric.
(f) Industrias químicas, fertilizantes, caucho, papel
La producción de fertilizantes estaba en manos del Estado nacional, a través del holding Petrofértil, con cinco plantas principales, que en su mayor parte se han vendido al sector privado.
La rama de papel tiene varias grandes empresas, entre ellas el grupo Klabim, el mayor del continente, que posee fábricas y plantaciones en el estado de Paraná. Estas empresas están en condiciones de emitir bonos en los mercados europeos, y no tienen ningún tempor ante el Mercosur.
El sector químico también tiene fuertes concentraciones empresarias, varias de ellas de capital nacional, como el grupo Bandeirante.
(g) Aluminio
Brasil tiene autosuficiencia en bauxita, pero enfrenta el problema del enorme consumo de energía eléctrica de esta industria. Una de las mayores productoras es una filial del grupo Votorantim, el mayor del país, que produjo más de 200.000 toneladas de lingotes en 1991. Antônio Ermírio de Moraes, jefe de ese grupo, propone a los demás empresarios del sector asociarse para construir usinas hidroeléctricas, sustituyendo en ese rol al Estado.
La industria brasileña tiene respecto a la argentina la ventaja de disponer de su propia materia prima. Sin embargo, en una apertura comercial, esa materia prima sería igualmente accesible para el vecino país, aunque los costos de transporte operarían en su contra.
(h) Industria textil
Tiene una situación sólida en Brasil, aunque siempre hay grupos que se preocupan por la competencia argentina. Uno de los dos principales polos de concentración está en el Valle de Itajaí, en Santa Catarina, con inmigrantes alemanes, que fundaron empresas entre las cuales se cuenta la Hering. Al parecer, hay bastantes perspectivas de exportación al hemisferio norte.
El sector enfrenta una retracción del mercado interno, y busca compensar con mayores exportaciones. Existe sin embargo una vinculación antagónica entre el sector textil y el de confecciones. Este último busca poder importar tejidos de calidad de Europa, para reexportarlos trabajados y recibir el drawback de las tarifas aduaneras.
(i) Informática y telecomunicaciones
Este sector está muy desarrollado en Brasil, y ha gozado por mucho tiempo de una "reserva de mercado" que lo ha puesto al abrigo de la competencia internacional. Esta "reserva" ha comenzado a disminuir (desde agosto de 1992), lo que ha agitado mucho al ambiente empresario, muy activo en la opinión pública a través de su organización representativa, la ABICOMP. Esta asociación ha conseguido que la nueva ley tenga en cuenta sus intereses, abriendo el mercado a nuevas inversiones extranjeras e importaciones (con altas tarifas aduaneras), aunque manteniendo ciertas preferencias en compras locales por parte de entes gubernamentales. Respecto al Mercosur su actitud es de desconfianza hacia la posibilidad de que la barrera tarifaria común sea baja, cercana a los niveles de los países que no tienen industria de este tipo, y por lo tanto ha insistido en obtener una demora en la aplicación de tarifas comunes, lo que ha conseguido en los últimos acuerdos previos al lanzamiento del Mercosur en enero de 1995.
En el sector de software se destaca la formación de una empresa ligada al diario O Estado de Sao Paulo, la "Agéncia Estado", especializada en la difusión de información económica, y que recientemente ha absorbido a otra, la "Broadcast".
(j) Industria farmacéutica
En este campo tiene mucho impacto la determinación argentina de reconocer las patentes internacionales, cosa que aún tiene mucha resistencia en Brasil. La producción farmacéutica de la Argentina tiene un valor de aproximadamente la mitad que la del Brasil, y posee un componente de empresas nacionales (55% del mercado) mayor que en ese país. La decisión argentina sobre patentamiento posiblemente atraiga mayores inversiones. A menudo se considera que la Argentina tiene mejores condiciones para instalar laboratorios de investigación, y Brasil para su industrialización. Pero si Brasil no avanza en el camino del reconocimiento de patentes, quedará atrás de la Argentina en este campo. Varias empresas italianas están con proyectos de inversión, y son muy explícitas acerca de que su decisión depende del tipo de legislación relativa a protección de patentes.
VIII. La organización del polo sindical: Central Unica dos Trabalhadores (CUT) versus Força Sindical (FS)
El sindicalismo comenzó a cambiar en Brasil hacia 1978, cuando la presidencia Geisel estaba terminando, dando lugar a la de Figueiredo. Los nuevos activistas, inc luyendo a Lula, después de controlar bastantes sindicatos locales, convocaronen 1981 un congreso denominado CONCLAT, Conferencia Nacional da Classe Trabalhadora, con la idea de sentar las bases para una organización nacional genuinamente representativa.
Es preciso aquí referirse a una característica especial del sistema sindical brasileño. Desde los tiempos de Vargas la ley laboral ha etablecido las siguientes reglas:
1. En cada muncipio puede haber sólo un sindicato en cada rama de actividad. Los empleadores deben descontar un "impuesto sindical", equivalente a la paga de un día por año, de todos sus empleados, agremiados o no. Estas sumas antes eran centralizadas por el gobierno, quien las distribuía al sindicato local (60%) y a las federaciones estaduales y nacionales de cada rama (15% y 5%), quedando el restante 20% retenido para gastos administrativos. Desde 1994 el gobierno ya no interviene en este proceso ni se queda con un porcentaje, sino que los fondos son directamente depositados por los empleadores en las arcas sindicales.
Los trabajadores están libres de afiliarse o no al sindicato local, pagando en ese caso el 1% de su salario, que también puede descontarse por planilla, o bien ser pagado directamente en la sede del sindicato, para evitar ser identificado por el patrón. Como resultado de negociaciones colectivas, a veces una tercera "contribución de servicio social" se descuenta del sueldo, para financiar ciertos servicios sociales, que son sólo recibidos por los afiliados.
Los servicios sociales nacionales (tratamiento médico, etc.) se basan en descuentos oficialmente sancionados de los ingresos, y son manejados por el Instituto Nacional de Servico Social (INSS). Antes del régimen militar lo usual era que los sindicatos administraran los servicios sociales de su categoría, de manera que había una gran discrepancia entre el cubrimiento que tenían los diversos tipos de trabajadores, como ocurre en la Argentina. El régimen militar unificó los servicios sociales y tomó control de su administración (un intento similar fracasó en la Argentina). De todos modos, algunos sindicatos tienen, aparte del cubrimiento nacional, atención médica especial, financiada por sus contribuciones adicionales, pero sólo en pequeña escala.
Así, pues, en los ambientes más organizados el empleado experimenta tres deducciones sindicales (aparte de los impuestos de servicios sociales provistos por el Estado): el impuesto sindical, obligatorio (un día de salario por año), la cuota de afiliación sindical (1% ó 1,5% del salario, cada mes), y la "contribuiçao assistencial", que varía según los casos y no siempre existe. A veces una cuarta suma es pagada por los miembros de la categoría ocupacional, la tasa confederal, para reforzar el presupuesto de las federaciones y confederaciones; la decisión debe ser tomada por una asamblea de toda la categoría, no sólo de quienes están afiliados al sindicato local, aunque por supuesto la concurrencia a esas asambleas es minoritaria.
La dirigencia del sindicato local, municipal, es elegida en voto secreto. Los comicios eran supervisados por funcionarios del Ministerio del Trabajo, pero la Constitución de 1988 eliminó esa clásula, que tradicionalmente había sido usada para controlar a los gremios. Esta reforma otorga más libertad a las organizaciones obreras respecto al Estado, pero deja a las oposiciones sindicales desprotegidas respecto a las dirigencias consolidadas en el poder, pues ahora hay que recurrir al poder judicial ordinario, de más lento procedimiento.
Los sindicatos locales pueden tener empleados pagos, pero antes de 1988 la organización de fábrica era ilegal -supuestamente, para evitar interferenciias con el trabajo- de manera que no existían delegados de taller oficialmente reconocidos. Ahora ellos están constitucionalmente permitidos, aunque las nuevas disposiciones aun no han sido implementadas. En la práctica, en los lugares donde existía fuerte presencia sindicial siempre hubo alguna forma de organización interna a la fábrica, pero en menor escala que en la Argentina.
Durante los debates de la Constituyente de 1988 se propuso abolir el impuesto sindical, así como el requisito de que en cada municipio sólo pudiera haber un sindicato en cada rama productiva. ("unicidade sindical"). La propuesta de abolir el impuesto y la unicidad fue planteada por una combinación del PT más "industriales modernos" ligados al PFL, una extraña combinación dada la tradición de militancia del PT, y la amplia favorabilidad a la unicidad sindical existente en círculos de izquierda o populistas de América Latina, incluso en la Argentina. El argumento del PT es que quiere la unidad pero basada en los esfuerzos autónomos de la clase obrera, y que el precio del apoyo estatal es demasiado alto. La moción fue rechazada por lo que según algunos intérpretes fue una "alianza diabólica" de empresarios tradicionales, pelegos, nacionalistas, y el Partido Comunista, todos empeñados en usar el apoyo oficial. Por otra parte, la nueva Constitución permitió a los empleados del gobierno el afiliarse a sindicatos, y además dio pie para que las "ramas" de la producción se definieran de manera más estrecha, de manera que se ha generado un crecimiento geométrico de sindicatos, al subdividirse las antiguas muy amplias "ramas" en sus componentes.
2. Los sindicatos locales -que en adelante seguiremos llamando simplemente sindicatos, pues son la única organización que lleva ese nombre en el Brasil- pueden formar federaciones, por rama de producción, a nivel estadual. Estas federaciones obtienen un porcentaje del impuesto sindical, y pueden negociar con los empleadores, representando también al sector de los no afiliados (quienes de todos modos pagan el impuesto sindical).
3. Las federaciones estaduales pueden formar confederaciones nacionales, siempre por ramas, las que también viven de una parte del impuesto sindical. En la tradicional ley laboral no podía haber dos federaciones o confederaciones en una determinada rama, y las ramas eran definidas muy ampliamente, de manera que, por ejemplo, había una sóla Federación (en cada estado) para toda la industria, otra para la agricultura, otra para las empresas financieras, para el comercio, y así siguiendo (había catorce ramas para todo el país).
La ley previa a 1988 no permitía la formación de "Centrales", o sea organizaciones del tipo de la CGT argentina o la AFL-CIO en los Estados Unidos. Sin embargo, existieron varios intentos de formar precisamente este tipo de estructuras, con poco éxito, y el CONCLAT de 1981 fue uno de ellos.
Dada la naturaleza del sindicalismo brasileño, eran los sindicatos locales, no las federaciones o confederaciones, las que se agrupaban para formar Centrales. Las federaciones y confederaciones estaban más sometidas a las órdenes del gobierno. Estrictamente hablando, podrían haber formado parte de esos intentos, pero su heterogeneidad, o su control por parte de pelegos, las llevaba por otro camino.
La principal experiencia previa a 1981 en la organización de una Central nacional ocurrió durante la presidencia de Goulart (1961-1964). En ese entonces se formó el Comando Geral dos Trabalhadores (CGT), como estructura claramente política, dominada por el ala izquierda del PTB y por los comunistas, destinada a apoyar las reformas radicales intentadas por el gobierno nacional.
En la Conferencia de 1981, también llamada Primer CONCLAT, o CONCLAT I, los nuevos sindicalistas dominaron la escena. Para ese entonces habían experimentado algunos cambios, dejando de lado su anterior pragmatismo. Habían absorbido una alta dosis de ideología, o al menos contaban con aliados altamente ideológicos; desde los sostenedores de la Teología de la Liberación hasta toda una gama de "trotskistas", con la notable excepción del Partido Comunista Brasileiro, que prefería apartarse de lo que consideraba una organización altamente sospechosa dirigida por advenedizos. El PC do B, teóricamente maoísta, estaba en cambio más cerca del nuevo proyecto.
Algunos líderes sindicales moderados y de antigua experiencia en el movimiento, como el jefe metalúrgico de la ciudad de Sao Paulo, Joaquim dos Santos Andrade, mejor conocido como Joaquinzao, participaron en un comienzo, pero pronto se retiraron. Joaquinzao era estigmatizado por sus adversarios como "pelego", y ciertamente había escalado posiciones en las estructuras oficiales de clientelismo y de cooperación -o digamos "coexistencia activa"- con los regímenes militares. Sin embargo, era popular en las bases, pareciéndose en alguna manera más a los típicos jefes sindicales argentinos que a los típicos "pelegos" del vecino país. Pero, diferenciándose en esto netamente de sus equivalentes argentinos, no poseía una poderosa máquina política que lo respaldara. Al contrario del peronismo, sólo quedaban algunos restos del varguismo, especialmente el PDT brizolista, que sólo era fuerte en algunas áreas, como Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul. El PMDB, que en algún sentido todavía canalizaba sentimientos varguistas, no poseía prácticamente ninguna estructura sindical propia. En cuanto al PCB, aún cuando ilegal y con pocos votos cuando había elecciones libres, él sí estaba bastante infiltrado en algunas burocracias sindicales, y tenía significativos grupos de activistas. Pero ninguno de los dos partidos -el PDT o el PCB- estaba orgánicamente ligado a Joaquinzao, aunque lo podían apoyar, a un cierto precio.
La industria metalúrgica de la ciudad de Sao Paulo, en la que se basaba Joaquinzao, era bastane antigua, con muchas empresas medianas y pequeñas. Esto era lo contrario de lo que ocurría en el Gran Sao Paulo y su área industrial, donde existían grandes industrias en rápida expansión, y varias municipalidades, todas ellas potencialmente base de sindicatos locales, más fácilmente controlables por las bases.
Aparte de dirigentes como Joaquinzao, un gran número de "oposiciones sindicales" fue invitado al CONCLAT, o consiguió entrar a él. Entre los más importanters estaban los que trabajaban dentro del propio sindicato metalúrgico de Joaquinzao. Estas oposiciones internas, al no tener responsabilidades de dirección, eran los sectores más radicalizados del CONCLAT, con fuerte presencia de la teología de liberación y del marxismo-leninismo, incluyendo bastantes militantes de orígenes no obreros.
Durante el primer CONCLAT fracasó el intento de fundar una nueva Central obrera, pero hacia esa época Lula lanzó al PT a la palestra. El partido había sido creado formalmente en 1980, antes del CONCLAT, pero tuvo su primer prueba de fuego en las elecciones de 1982, cuando obtuvo un muy modesto 2% del voto a escala nacional, pero bastante más en algunos enclaves obreros o en barrios habitados por la intelligentsia radicalizada.
En 1982 Lula hizo otro intento de formar una Central, y esta vez tuvo éxito. La nueva organización se llamó Central Unica dos Trabalhadores (CUT), nombre idéntico al de la prestigiada organización chilena, una de las bases del gobierno de la Unidad Popular.
En competencia con este proceso, en 1986 se formó otra entidad representativa nacional, la Central Geral dos Trabalhadores, también con un acrónimo prestigiado, el del antiguo Comando Geral dos Trabalhadores de Goulart, mientras que para algunos el nombre de la CGT argentina puede haber también tenido connotaciones positivas. En este proceso un grupo muy heterogéneo de sectores tomó parte, a saber:
1. Ambos partidos Comunistas, especialmente el PCB, influyente en ámbitos intelectuales, artistas y de prensa, y muy desconfiado de Lula y sus creaciones, el PT y la CUT.
2. Algunos grupos ex-guerrilleros, en rápida evolución hacia estrategias menos violentas, como el MR-8, famoso desde sus secuestros de los embajadores de Estados Unidos y de Alemania durante el pico de resistencia violenta contra el régimen militar.
3. Muchas confederaciones, ligadas al aparato oficial.
4. Algunos líderes pragmáticos, como Joaquinzao y Antônio Rogério Magri, de los trabajadores eléctricos de la ciudad de Sao Paulo, quien estaba desarrollando una estructura sindical sólida, parecida a la que dirigía Joaquinzao en la misma área. Pero él también carecía de un partido que lo apoyara francamente.
Hacia el fin de los años ochenta, entonces, dos centrales existían, ambas basadas en el aparato industrial paulista: la CUT, dirigida por Lula, fuertemente enraizada en el ABCD, con algún apoyo entre trabajadores rurales organizados por la Iglesia; y la CGT, dirigida por Magri y Joaquinzao, basada en trabajadores industriales de la ciudad de Sao Paulo.
En 1989 un nuevo actor entra en escena: Luis Antônio Medeiros, quien haabía sido militante comunista y había pasado por un entrenamiento ideológico en Moscú entre 1974 y 1976. Volvió de allá totalmente desilusionado, aunque tardó un tiempo en demostrar sus nuevas actitudes, y obtuvo un trabajo como obrero metalúrgico en Sao Paulo. Poco después Jaquinzao, en busca de sangre nueva, incorporó a Medeiros a su equipo, y pronto el nuevo recluta escaló posiciones, hasta llegar a reemplazar al viejo caudillo como presidente del sindicato metalúrgico de la ciudad de Sao Paulo en 1987.
Junto al electricista Magri, Medeiros acuñó el concepto de "sindicalismo de resultados", orientado a obtener conquistas concretas, dejando de lado la ideología. En el segundo congreso de la CGT en 1989 hubo un conflicto entre Magri y el tandem Joaquinzao-Medeiros. Magri se impuso, Joaquinzao se retiró, y Medeiros pasó a un período de hibernación en su propio sindicato. La CGT cambió su nombre por el de Confederaçao (en vez de Central) Geral dos Trabalhadores, manteniendo su sigla, expulsó a militantes de izquierda, y consiguió apoyo financiero de fuentes norteamericanas.
Algunos de los militantes de izquierda expulsados de la CGT, junto con otros elementos desplazados, formaron entonces una organización rival, que adoptó el antiguo nombre de Central Geral dos Trabalhadores, aunque nunca pudo realmente consolidarse, pues muchos de sus afiliados terminaron por incorporarse a la CUT. Así, pues, aunque una fantasmal CGT2 -como podemos llamarla- sigue existiendo, dirigida por Antônio Netto, en la práctica ella puede ser ignorada. La otra CGT tuvo más éxito, aunque con el tiempo también ella perdió la mayor parte de sus componentes hacia una nueva central, la Força Sindical, como veremos, y entonces quedó con una estructura muy debilitada, aunque presentable.
En marzo de 1991 Magri fue designado ministro de Trabajo por el presidente Collor. Dejó de lado entonces el cuidado de su organización sindical, y eventualmente fue procesado por acusaciones relativamente menores de mal manejo de fondos, lo que de todos modos lo dejó fuera de combate. Así, pues, Medeiros encontró el campo libre, y emergió como la nueva estrella en el firmamento sindical. Decidió entonces tomar una nueva iniciativa, y fundar a nivel de centrales una organización dedicada, sin complejos de culpa, al sindicalismo pragmático, rompiendo con los valores socialistas. La nueva estructura fue lanzada en 1991, en un congreso en el cual la mayor parte de los activistas provenían de Sao Paulo y alguna otra área altamente industrializada. Los trabajadores rurales estaban prácticamente ausentes, y lo mismo ocurría con los empleados públicos y los docentes, todos ellos fuertemente involucrados con la CUT. La Força Sindical absorbió a la mayor parte de los miembros de la CGT de Magri y aun a algunos de la más izquierdista CGT2.
En resumen, para fines de 1994 la organización de cúpula del sindicalismo brasileño estaba básicamente dividida en dos centrales (CUT y Força Sindical), con una tercera organización muy débil pero generalmente reconocida en reuniones internacionales, la Confederaçao Geral dos Trabalhadores (CGT), y una cuarta, la Central Geral dos Trabalhadores (CGT2) prácticamente inexistente. Sus principales características son las siguientes:
1. La CUT, la mayor y más activa, cuya presidencia -al haber pasado Lula al campo de la política nacional- la ejerció Jair Meneguelli, ex presidente del sindicato metalúrgico de Sao Bernardo, miembro de Articulaçao, la facción dominante del PT. Lo sucedió Vicente Paulo da Silva, "Vicentinho", quien a su vez lo había reemplazado como presidente del sindicato de Sao Bernardo; su principal rival, siempre dentro del mismo grupo, fue Gilmar Carneiro, presidente de los bancarios de la ciudad de Sao Paulo, lo que refleja la importancia de este último grupo en esta central. A pesar de su orientación de izquierda, la CUT se afilió a la internacional no comunista, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL).
2. La Força Sindical, con sólidas bases en algunos ambientes industriales obreros, como los metalúrgicos y los electricistas de la ciudad de Sao Paulo, y gremios como el de los empleados de comercio de la misma ciudad. Las preferencias políticas de sus activistas son muy dispersas, dividiéndose en forma pareja entre el PT -a pesar del antagonismo con la CUT- el PDT de Brizola, el PMDB y un cuarto grupo formado por el PSDB y partidos de izquierda como el PCB. Estos porcentajes cambian cuando se toma a la dirigencia de mayor nivel, donde los simpatizantes del PT se reducen a una pequeña minoría. Debe observarse que aunque los miembros del PCB (hoy día PSP) no tienen gran simpatía por los principios de la Força Sindical, han antagonizado suficientemente, en el pasado, al PT y la CUT, como para que algunos de ellos dieran su apoyo a su principal rival; por otra parte, su evolución ideológica también les facilita esta opción, aún cuando finalmente decidieron apoyar a Lula en 1994. En estas elecciones Medeiros fue candidato a gobernador de Sao Paulo, con el poco convincente respaldo del derechista PPR (que cuenta con casi nulas simpatías entre los activistas, aunque ejercía a través de Maluf la alcaldía de la ciudad), obteniendo un muy escaso porcentaje de votos.
3. La Confederaçao Geral dos Trabalhadores (CGT o CGT1), débil y apoyada por fuentes norteamericanas. Dirigida por Francisco Canindé Pegado do Nascimento, de los telefónicos de Natal, capital del nordestino Rio Grande do Norte, y que tiene un diploma en administración de empresas. La CGT fue creada como alternativa a la CUT por Magri, pero al caer éste se vació y su rol fue tomado por la Força Sindical.
4. La "otra" CGT, la Central Geral dos Trabañlhadores (o CGT2), dirigida por Antônio Netto, con muy poca influencia. Sirvió por un tiempo de refugio a militantes de izquierda que abandonaban la CGT1 y que aún no habían optado por la CUT.
Es preciso señalar que todas estas centrales se basan en la afiliación de sindicatos locales, de nivel municipal (a veces incorporando dos o tres municipios), y no de federaciones o confederaciones, aunque éstas pueden también participar. El 80% de los sindicatos del país no pertenecen a ninguna central, pero en general se trata de organizaciones pequeñas (el 55% de todos los sindicatos tienen menos de 1.000 afiliados). Esto contrasta con la característica más centralizada de los sindicatos en la Argentina, donde lo normal es la existencia de sindicatos nacionales.
En Brasil hasta 1988 no había ningún equivalente de organizaciones como la Unión Obrera Metalúrgica, o la Unión Ferroviaria, del vecino país. Un sindicato local, por ejemplo los metalúrgicos de Volta Redonda, pertenecía a su federación estadual, pero ésta era muy amplia, pues incorporaba a toda la "industria", mezclando por lo tanto a textiles, químicos y otros, compartiendo pocos problemas laborales concretos. Después de la sanción de la Constitución de 1988 las Federaciones de Industria en casi todos los estados se dividieron por subramas. A ello se ha sumado un menor control sobre la unicidad, de manera que en la práctica existen dos Confederaciones nacionales de metalúrgicos, una, mayoritaria, afiliada a la CUT, y otra a la Força Sindical, pero ninguna de ellas tiene un rol semejante al de los sindicatos nacionales argentinos. Esta mayor descentralización favorece, claro está, la democratización interna y la militancia, aunque de hecho debilita al movimiento obrero, al crear una gran dispersión de estructuras y de liderazgos.
Una de las pocas Confederacions que ya desde antes de 1988 tenía un rol representativo genuino era la Confederaçao Nacional dos Trabalhadores Agrários (CONTAG). Había sido fundada poco antes del golpe de 1964 por militantes ligados al Partido Comunista y a la Iglesia, quienes empleaban los canales oficiales, que los favorecían en ese entonces. Incluye sobre todo a trabajadores del azúcar, y otros en su mayoría nordestinos, y originalmente también incorporaba a las muy radicalizadas Ligas Agrarias dirigidas por Francisco Juliao. Los militantes del PT son muy activos en la CONTAG, pero no la han afiliado a la CUT para no romper lanzas con los simpatizantes de otras corrientes, como los comunistas, que pueden resentir el predominio petista en la CUT.
Las Federaciones y Confederaciones oficiales son gobernadas por sus entidades afiliadas, con un voto cada una, independientemente de su tamaño. Esto permite que sean controladas por grupos basados en asociaciones pequeñas, casi nominales, manejadas por burócratas autoperpetuantes, quienes no necesitan legitimarse por elecciones más amplias, contrariamente a lo que les ocurre a los jefes de sindicatos locales grandes. A menudo quienes dirigen sindicatos chicos, o aun potencialmente grandes pero con pocos socios, prefieren no aumentar el número de éstos para evitar problemas, ya que de todos modos viven del impuesto sindical, cobrado a todos los trabajadores de la rama, afiliados o no.
IX. El contraste entre el sindicalismo de la ciudad de Sao Paulo y el del área industrial ABCD
La ciudad de Sao Paulo ha sido el principal centro del movimiento obrero brasileño, desde sus orígenes a comienzos de siglo. Aunque su fuerza era notablemente menor que la de de su contraparte argentina, protagonizó luchas como la que dio origen a una gran huelga en 1917. El sindicalismo, de temprana expresión anarquista, evolucionó luego hacia el comunismo, no habiendo pasado nunca por una hegemónica etapa socialdemócrata, como fue el caso argentino. Desde la instauración del régimen varguista el Partido Comunista superó diversas experiencias de represión, y consiguió sobrevivir e incluso penetrar en las estructuras dominadas por los "pelegos".
En la actualidad, después de décadas de intenso crecimiento urbano e industrial, el área del Gran Sao Paulo tiene unos 15 millones de habitantes y una veintena o más de municipalidades, muchas de ellas sedes de sindicatos locales. Dentro de los límites de la ciudad, que forman el principal municipio, viven poco más de 9 millones de personas, sobre las 16 y medio del Gran Sao Paulo. En las nuevas áreas a menudo se forman barrios obreros muy homogéneos, alrededor de las grandes fábricas, lo que establece una convergencia entre la solidaridad barrial y la de tipo sindical, así como con los distritos electorales. Las condiciones están creadas, por lo tanto, para la formación de un "cinturón rojo", que ha sido la cuna del PT.
La situación es muy distinta en la ciudad, que llamaremos "ciudad vieja" para evitar confusiones, contrastándola con el ABCD. La ciudad vieja tiene una pauta residencial mucho más mezclada que la de los suburbios industriales. Sus empresas son mucho más chicas, y antiguas. En 1988 el 84% de las fábricas, o más bien talleres, metalúrgicos, tenía menos de 50 trabajadores. Existe también una intensa actividad comercial y bancaria, a menudo realizada en unidades de escaso tamaño, donde no existe un ambiente favorable a la sindicalización. En las empresas mayores, como supermercados y algunos bancos, la organización se presenta como más natural para el trabasjador, aunque a menudo se enfrenta contra la hostilidad patronal y la preocupación de los empleados por el ascenso social más que por las reivindicaciones salariales o políticas.
En suma, la ciudad vieja es la base de antiguas redes sociales, donde sobreviven los prestigios y las lealtades de días pasados. Una mezcla entre modos de acción política y cultural de baja clase media y clase obrera se ha arraigado, históricamente canalizada a través del Partido Comunista más que el PT, aunque este último también está entrando en esos ambientes. Por el otro lado, los dirigentes establecidos del sindicalismo oficial pueden sobrevivir mejor en este medio, especialmente quienes tienen alguna capacidad de obtener "resultados". Dada la compleja estructura urbana de la ciudad vieja, y el pequeño tamaño dela mayor parte de las unidades ocupacionales, la relación entre activistas y bases es muy distinta que la que se da en los nuevos barrios obreros más homogéneos del ABCD.
En la ciudad vieja proliferan los círculos, más bien reducidos, de militantes que combinan actividades culturales, sindicales y políticas, pero ellos no tienen fácil acceso al resto de la población laboral. En las grandes empresas del ABCD, en cambio, las condiciones estimulan el desarrollo de un liderazgo confrontacionista, de tipo asambleísta. Cuando se establece una cabeza de puente en una fábrica o en un barrio, los resultados pueden ser espectaculares, y nuevos liderazgos se construyen con relativa rapidez. En la ciudad vieja los antiguos prestigios tardan más en desaparecer, o pueden incluso seguir reverdeciendo, independentemente de la ideología. Prueba de ella es la sólida posición de Joaquinzao en su tiempo, y de Medeiros hoy, al frente de un sindicato con unos 100.000 afiliados, reclutados en una "categoría" de más de 300.000, distribuidos en 10.000 empresas. Ese sindicato emplea a casi 700 personas, con cinco subsedes e importantes facilidades médicas.
Por otra parte, el enorme peso económico del estado de Sao Paulo hace que las oficinas de la mayor parte de las confederaciones estén ubicadas ahí, generalmente en su sector céntrico, dada la irrelevancia de la capital, Brasilia. Es así que la vida política y sindical de la ciudad vieja es muy multidimensional, comparada con la más simple realidad de las zonas industriales periféricas. Tomemos algunos casos por separado:
(a) Empleados de comercio
Estos trabajan en su gran mayoría en pequeños negocios, aunque existen algunas unidades de gran tamaño, como los supermercados, aparte de las oficinas administrativas de empresas industriales, cuyas fábricas a menudo están ubicadas afuera de la ciudad o incluso del estado (en cuyo caso se dan disputas jurisdiccionales con otros sindicatos). La "categoría" de los empleados de comercio de la ciudad vieja consiste de unas 400.000 personas, de las cuales sólo unos 20.000 son miembros (voluntarios) del sindicato, y que por lo tanto pagan la contribución sindical (1% del sueldo) aparte del obligatorio impuesto sindical (un día por año) que se debería aplicar a los 400.000, y que de hecho sólo cubre a 76.000 dada la gran cantidad que trabaja "en negro", como lo declara su secretario, Ricardo Patah. En su amplia oficina, ubicada en todo un piso de un edificio céntrico, existe una sala para asambleas, donde caben unas 150 peronas, se supone que para reunir a delegados o a personales de empresa para resolver sus problemas.
Este sindicato pertenece a la Força Sindical, y sus autoridades están muy abiertamente a favor de las privatizaciones -un tema altamente contencioso- y favorecen la eliminación del requisito de unicidad sindical. Aunque esta libertad de agremiación podría erosionar su situación, ellos se sienten confiados en poder eliminar a cualquier competidor, dados los beneficios que ofrecen. Estos incluyen un importante hospital (por encima de los abismales niveles de la atención pública), servicios dentales, y una colonia de vacaciones. El sindicato ha apoyado financieramente al gobierno comunal (ejercido por Paulo Maluf, del PPR) en la construcción de un gran barrio de departamentos para empleados mercantiles; también considera que ya no necesita del impuesto sindical, que ahora representa sólo una pequeña porción de sus entradas, y que sólo sirve para dar espacio de maniobra a grupos de "pelegos" no representativos en diversas áreas de actividad, incluso eventuales subdivisiones de la "rama" de empleados de comercio. El sindicato apoyó a Maluf a ganar la alcaldía en 1992, y de nuevo le dio su respaldo para la presidencia en 1994, así como a Medeiros para la gobernación (en las listas del PPR de Maluf). Tenemos aqui un ejemplo significativo de un tipo de nuevo sindicalismo, bien distinto del de los antiguos "pelegos", aunque es acusado de serlo por los militantes de la CUT, dadas sus opciones político partidarias, por cierto pragmáticas. Es un hecho que entre los afiliados y la más amplia "categoría" por la que habla este peculiar sindicato debe haber una amplia capa que simpatiza con un personaje conservador pero con imagen de "hombre del pueblo" como Maluf. Sin embargo, en 1994 al candidatearse Medeiros como posible gobernador del estado, en las listas del PPR, enfrentó un terrible fracaso, y ha sido cuestionado por los demás miembros de la directoría de la Força Sindical, que consideran más lógico haberse enrolado con Fernando Henrique Cardoso.
(b) Bancarios
Según fuentes sindicales, existen unos 140.000 trabajadores bancarios en el Gran Sao Paulo (en su mayoría en la ciudad vieja), de los cuales 90.000 están afiliados. En todo el país hay 620.000 bancarios, con una tasa de afiliación de entre 60 y 70%, según la misma fuente. Esta es una "categoría" altamente organizada, un fenómeno que también se encuentra en otros países de América Latina, resultado quizás de la declinación de su status relativo, unido a la alta educación y la falta de claras perspectivas de ascenso social. Una encuesta realizada en 1988 reveló que el 37% eran estudiantes, en general en la universidad, lo que también señala una pauta de empleo temporario, y una ligazón con ambientes altamente ideologizados.
Todo esto contrasta con lo que se vio para los empleados de comercio, que en general tienen menor educación, y que trabajan en empresas más chicas. Pueden también soñar en ponerse por cuenta propia -o en casarse con la hija del patrón, una vieja costumbre portuguesa- nada de lo cual es realista para un bancario. Entre éstos, por lo tanto, se dan las condiciones para un cierto tipo de radicalización, preocupada por temas ideológicos y morales, distinta a la que puede arraigar entre los obreros manuales, pero parecida a la que se nota entre los empleados estatales, de la sanidad, y los docentes. Entre los obreros manuales se encuentra un mayor autoritarismo psicológico y político, que los puede llevar a seguir a caudillos de tipo personalista.
El sindicato bancario de la ciudad vieja, afiliado a la CUT, es muy poderoso, contando con una sede central y 15 subsedes en la misma ciudad. En una de ellas, una amplia casa cercana a la muy comercial Avenida Paulista, la nueva Federación bancaria de Sao Paulo y su correspondiente Confederación nacional están alojadas en sendas pequeñas piezas, lo que da idea de su poca importancia respecto al sindicato local. Estas federaciones luchan por ser reconocidas -o sea, por su parte del impuesto sindical- con la tradicional Confederaçao Nacional dos Trabalhadores de Empresas de Crédito (CONTEC).
(c) Empleados estatales
Antes de 1988 los empleados del Estado no estaban autorizados a formar sindicatos, aunque de hecho habían creado algunas "asociaciones", que no recibían el dinero del impuesto sindical, pero desempeñaban funciones de negociación. Ahora se ha dado un gran florecer de sindicatos en esta área relativamente virgen, donde tipos bastante diversos de actividad figuran como empleo estatal, y esto podría dar origen a diversos sindicatos, una vez que se ha liberado la subdivisión de las "ramas".
La radicalización de clase media ha alcanzado a los empleados estatales, pero aquí el clientelismo político juega un rol mayor. Esto ocurre especialmente en las pequeñas ciudades, pero en las mayores hay más presencia de fenómenos de masas, con la correspondiente tendencia hacia la CUT y el PT.
(d) Trabajadores de la salud
Los trabajadores de la salud no tenían sindicatos locales ni federaciones, por ser en general empleados del Estado. Las cosas cambiaron en 1988, tanto legalmente como en la práctica. Aunque sigue siendo imposible formar dos sindicatos competitivos en la misma actividad, se puede definir "actividad" de manera más precisa. Los trabajadores de la salud fueron de los primeros en separarse de la amplia categoría de estatales -los docentes ya lo estaban desde antes- formando un grupo bastante heterogéneo, que incluye desde médicos a enfermeras y personal de limpieza, en un ambiente propicio a la radicalización, parecido en algo al de los bancarios.
¿Pero entonces porqué no separar también a los recolectores de basura? ¿Son ellos simples empleados estatales, o deberían estar en el sindicato de la salud, o quizás formar una organización autónoma? Esto último es lo que algunos han hecho, dando lugar a la creación de una nueva estructura, con sus correspondientes federaciones y confederación. No siempre se ha dado esta separación, pero la zanahoria del impuesto sindical está presente para estimular la creación de nuevas entidades.
X. El nuevo sindicalismo metalúrgico del ABCD paulista
El área del ABCD se encuentra inmediatamente al sudeste del municipio de Sao Paulo. Aunque originalmente incluía a los cuatro distritos de Santo André, Sao Bernardo, Sao Caetano y Diadema, en la actualidad se ha extendido a otros, como Mauá, Ribeirao Pires y Rio Grande da Serra. Aunque podría haber un sindicato distinto en cada municipio, y eso fue así al comienzo, finalmente se ha dado un aglutinamiento, en esta zona sur, en dos núcleos, uno de ellos centrado en Sao Caetano, y el otro, a menudo llamado "Sindicato del ABC", o "Sindicato de Sao Bernardo", que cubre todos los demás mencionados. El sindicato de Sao Bernardo, cuna de la CUT, es uno de sus principales componentes, mientras que el mucho menor de Sao Caetano nunca perteneció ala CUT, y está hoy afiliado a la Força Sindical.
Las "categorías" correspondientes, o sea el número potencial de afiliados de cada sindicato, así como la cantidad real de socios, son las siguientes:
Cuadro 2. Miembros potenciales y reales de sindicatos metalúrgicos, por municipios, en el ABCD, fines de 1994.
Sao Bernardo........................................ 83,000
Diadema............................................. 32,000
Santo André, Mauá, y otros menores.................. 30,000
TOTAL DE CATEGORIA DEL SINDICATO DE "SAO BERNARDO":.145,000
NUMERO DE AFILIADOS (aproximado).................... 98,000
Sao Caetano......................................... 16,000
TOTAL DE CATEGORIA DEL SINDICATO DE SAO CAETANO..... 16,000
NUMERO DE AFILIADOS (aproximado).................... 9,500
Como se puede ver, el sindicato de Sao Bernardo (como lo llamaremos en adelante) es mucho más grande que el de Sao Caetano, casi diez veces mayor. En ambos casos la "base", o "categoría", ha disminuído abruptamente en años recientes, especialmente desde 1990. La cifra ha bajado, para Sao Bernardo, de 196.000 a sus 145.000 actuales, y para Sao Caetano, de 24.000 a 16.000.
Esta caída fue más intensa en la primera parte del citado período de cinco años. Según el sindicato de Sao Bernardo el cambio favorable se debe a la negociación colectiva, estimulado por el Estado, en el cuadro de las llamadas Cámaras Sectoriales, donde se encuentran representantes empresariales y sindicales, para concertar una acción conjunta, respecto a compromisos de inversión, y flexibilización de pautas de trabajo. Según esa misma fuente, mientras que en 1991 se perdieron 14% de los puestos de trabajo correspsondientes al sindicato de Sao Bernardo, sólo 8% desaparecieron en 1992, 2,3% en 1993, y 1,5% en 1994. Así que lo peor de la recesión parece haberse superado, y la perspectiva del Mercosur hace pensar en un incremento de producción, a pesar de algunas aprehensiones.
De los cuatro municipios originales del ABCD, Sao Caetano es el más chico, no sólo en población (unas 160.000 personas) sino también en área. Está totalmente construido, prácticamente sin favelas, y con un nivel de vida por encima del resto del ABCD. Ya casi no queda espacio para la instalación de nuevas empresas, y varias se están mudando, ante las ventajas otorgadas por municipios del interior paulista. El gigante de esta ciudad es la General Motors, que aún emplea a 10.000 trabajadores, después de haber alcanzado a 16.000. General Motors es casi sinónimo de Sao Caetano. Su fábrica local es la mayor que la empresa tiene en Brasil, aun cuando también posee plantas en Sao José dos Campos (un centro de industria militar, aeroespacial y de aviación en el camino a Rio de Janeiro) y en Minas Gerais. La mayor parte de la gente que hoy trabaja en la General Motors no vive en Sao Caetano, sino en distritos vecinos, inclyendo la ciudad misma de Sao Paulo. Así, pues, aunque son miembros del sindicato, votan en otras partes, y no participan mucho en el gobierno local. Debido a problemas de transporte su involucración en la vida local es baja, aunque esto no era el caso en los inicios de la industrialización en esa área.
El sindicato metalúrgico de Sao Caetano fue creado al comienzo de los años cincuenta, dentro de la estructura oficial varguista. Un líder de tipo tradicional, Joao Lins, emergió en este escenario. No tiene hoy demasiado "buena prensa" en el ambiente sindical, de cualquier orientación, pues parece haber controlado su organización, una de las primeras en el ABCD, con mano de hierro. Basándose en la apatía de los afiliados, y en el control de elecciones y asambleas, retuvo el poder por largo tiempo, y se retiró durante los años 80, dejando el cargo a Aparício Inácio da Silva. Aparício, un hombre nacido en la región, de padres nordestinos, retuvo el control, usando los métodos aprendidos de su mentor, si se da crédito a las opiniones vigentes. En un cierto momento, Lins trató de volver,pero ya era tarde, pues a su discípulo le habían crecido las alas.
El sindicato de Sao Caetano ha sido tradicionalmente independiente de las varias "centrales", y nunca se ligó mucho a grupos partidarios. Cultivaba su propio jardín, cobrando una cuota algo alta, el 1,5% de los salarios, para apoyar una estructura de servicios sociales que incluyen atención dentaria y médica así como de vacaciones. Recientemente decidieron afiliarse a la Força Sindical, para conseguir protección a nivel nacional, aun cuando no han tenido mucho éxito en convencer a los dirigentes de esa federación acerca de sus propios méritos.
El presidente del sindicato afirma que éste, igual que la Força Sindical, es básicamente pluralista, aunque reconoce, de todos modos, que la mayoría de sus afiliados apoyó a Fernando Henrique Cardoso, que obtuvo una mayoría sobre Lula sólo en éste municipio de los del ABCD. Los sindicalistas también prefirieron, para gobernador, en el segundo turno a Mário Covas, del PSDB, contra el muy teatral y personalista Francisco Rossi, que usó la estructura localmente poco significativa del PDT. El alcalde es del PTB, conformando un esquema del que se deduce que en Sao Caetano el PT es relativamente débil, una excepción dentro del "cinturón rojo" del ABCD.
Es preciso detenerse un poco aquí para considerar la elección de gobernador, definida en la segunda vuelta entre Covas, un político de larga tradición del PSDB (antes fue del PMDB) y Rossi, un improvisado que "adquirió" el marco del PDT. Rossi desarrolló una campaña altamente idiosincrática, con continuas apelaciones a la voluntad de Dios, en un intento de captar a la numerosa comunidad de evangélicos ("crentes") y también de católicos fundamentalistas. Lula y su PT, mal ubicados a nivel estadual para la gobernación, decidieron apoyar en la segunda vuelta a Covas, a pesar de ser éste correligionario de su principal contrincante, Cardoso. Rossi, durante la campaña, subió amenazadoramente en las encuestas de opinión, y finalmente consiguió en todo el estado un 38% de votos, contra 49% de Covas (habiendo un 13% en blanco o anulados).
Más sorprendente fue que Rossi aventajó a Covas en el conjunto del ABCD, por 44% contra 41% (14% blancos o nulos), contrariando los resultados a nivel estadual. Al parecer, la población, no necesariamente crente pero necesitada de milagros políticos, es bastante numerosa en ciertas áreas de reciente asentamiento en esta parte del estado. Es significativo que este tipo de público es menos numeroso en Sao Caetano (lugar de viejo asentamiento urbano y mucha clase media) que en el resto del ABCD. Al menos ello puede deducirse del hecho de que, justamente en Sao Caetano, Rossi experimentó su peor derrota ante Covas (37% contra 51%) mientras que en el supuestamente "rojo" Sao Bernardo Rossi se impuso por un pequeño margen, 44% contra 43%. Estos datos sugieren que existe en el área un electorado heterogéneo, formado en parte por un sector altamente organizado (en su mayoría petista), y en parte por una "masa disponible" más volátil, que oscila entre el PT y otras apelaciones más carismáticas. De hecho, muchos observadores concuerdan en que una parte del electorado petista de la zona se volcó, en la segunda vuelta, más hacia el emocional Rossi que hacia el muy moderado Covas, a pesar de haber obtenido éste el espaldarazo del PT.
Al preguntársele acerca de la existencia de delegados de taller en la planta de General Motors, el dirigente dio una extraña explicación: no los había, porque la GM estaba muy decididamente en contra, después de la mala experiencia que tuvo en su planta de Sao José dos Campos. El sindicato metalúrgico de esa localidad, controlado por la facción más extrema de la CUT y del PT, había creado una frondosa estructura de delegados de sección, base de una política muy confrontacional, tanto en esa planta como en otras de Sao José. La hola de huelgas y violencia finalmente terminó en una derrota para el sindicato, y desde entonces la empresa no reconoce delegados en ninguna de sus fábricas. Obviamente, el sindicalista estaba haciendo referencia a un límite bastante definido en la capacidad del gremio de imponer condiciones a los empleadores.
Pasando ahora a Sao Bernardo, se entra en el verdadero corazón del movimiento obrero del ABCD, como se deduce del cuadro 2. Sus casi 100.000 afiliados son tantos como los del sindicato de la ciudad de Sao Paulo, aún cuando la "categoría" en que éste recluta es más del doble de grande. Por otra parte, los 320.000 metalúrgicos de Sao Paulo están disueltos en una población de más de 9 millones, mientras que los 145.000 del "ABC" corresponden a una población de 2 millones. Si consideramos 5 personas por familia, esto implica que en el "ABC" las familias metalúrgicas suman 725.000 individuos. Así, pues, ellos forman aproximadamente un tercio de la población del "ABC".
En "Sao Bernardo" (en cuyo nombre incluímos también a Santo André, Diadema y alrededores) se han instalado varias fábricas gigantes, especialmente la Volkswagen, con 23.000 empleados (desde un máximo de 45.000) y la Ford, con 8.000 (desde 12.000). Estas cifras, junto a los 10.000 de la General Motors de Sao Caetano, describen una de las mayores, si no la mayor, concentración industrial de América Latina, contando con una mano de obra altamente calificada.
El sindicato metalúrgico de Sao Bernardo, o del "ABC", ocupa un impresionante edificio de 6 pisos, y emplea a unas 300 personas, incluyendo varias otras subsedes. Su presidente, Heguiberto della Bella Navarro, es una persona de orígenes inmigrantes recientes, obviamente con alta educación y formación de trabajador calificado, y enrolado en el ala moderada del PT y la CUT. Explica las dificultades que encaran con las continuas reducciones de personal, pero irónicamente admite que el mismo sindicato ha "terciarizado" algunas de sus actividades, como un kiosko en que se venden sombreros, camisetas y otros objetos de la campaña de Lula, más algunos libros, incluyendo varios de historia universal y alguno, de tapas ya amarilleadas por el sol, sobre el Che Guevara.
El sindicato está consciente de ser uno de los factores de poder de la región, y de tener una importante trayectoria tras de sí. Negocia activamente con la patronal, según el sistema legalmente establecido de los "dissídios coletivos". Esta maquinaria se pone en acción cada año, cuando hay que redefinir las condiciones de trabajo, especialmente el salario. Al no ponerse de acuerdo las partes, interviene la Justicia del Trabajo, que da su veredicto. Si la Justicia del Trabajo no se expide dentro de un cierto lapso (lo que generalmente ocurre, por la carga de casos), los sindicatos pueden iniciar una acción de huelga, que es ilegal antes de ese período. Después de dado el fallo del Ministerio, la huelga es permitida según la Constitución de 1988. Antes de la sanción de ese texto estaba prohibida la huelga después del fallo judicial, de manera que sólo era legal el paro cuando los arbitradores se demoraban en su decisión. En la actualidad, la intervención de la Justicia del Trabajo sirve como argumento moral a favor del sindicato, asegurándole un piso mínimo, legitimado, a sus demandas.
Aparte de este sistema de negociación, existe un esquema de planificación conjunta empresaria-sindical, que se aplica en algunas ramas de producción, por ejemplo la de tractores. Formalmente, esto se hace a niveles nacionales, o sea de las Confederaciones, con representantes de ambos lados para adoptar medidas que faciliten la productividad o aseguren un cierto nivel de inversión. Las reuniones locales en Sao Paulo y el ABC son, por supuesto, las que llevan el peso de estas negociaciones.
Otra área de actividad del sindicato es la organización de Comisiones de Fábrica. Estas se iniciaron en las empresas más grandes, pero ahora se han extendido, tan es así que el sindicato del "ABC" tiene ya en pie 40 de esas comisiones, representando a unos 40.000 trabajadores (de la "categoría", pues no sólo los afiliados participan de este sistema de representación, votando por sus delegados). Un importante aspecto de la dirigencia de un sindicato es saber mantener, en este ambiente de los delegados de taller, un equilibrio entre la apatía que a menudo los afecta, y la militancia no siempre prudente a que pueden ser impelidos por condiciones de trabajo particularmente frustrantes, o por la acción de minorías activistas, en general opositoras a la dirección del sindicato.
En la historia del sindicato de Sao Bernardo 1978 fue un año decisivo, cuando tuvieron lugar varias huelgas, con Lula ya en su dirección. Al año siguiente se produjo una "huelga general" metalúrgica para toda el área del ABCD, durante el mes de marzo. Comenzó con un paro de brazos caídos, sin llegar a ser una ocupación de fábrica. Los empleadores, de todos modos, pronto impidieron el acceso a los lugares de trabajo, y la huelga se volcó a las calles, con los activistas formando "cadenas humanas" para impedir la entrada a la fábrica. Cada día se organizaban asambleas con decenas de miles de participantes, a menudo en un estadio de fútbol, o a veces en la plaza ante la sede de la municipalidad, o en la catedral. A los diez días de iniciado el movimiento el gobierno intervino a los tres sindicatos del ABC (en ese entonces Santo André era aún separado). Se generó entonces un vacío de liderazgo, pues Lula desapareció por un par de días para evitar ser detenido. Pero en ningún momento hubo un control por parte de algún partido político sobre los huelguistas. Los varios grupos marxistas tenían influencia sólo sobre grupos pequeños de militantes, y los sacerdotes tercermundistas de la Iglesia Católica daban apoyo pero no llegaron nunca a controlar el movimiento. Lula, después de los dos días de ausencia, volvió a aparecer en público, y ante una tendencia de retorno al trabajo, negoció la finalización de la huelga, con algunas conquistas en materia salarial. El hecho de que se estaba en la transición de la presidencia de Geisel a la de Figueiredo, con avances en la liberalización, ayudó a que se diera este desenlace. Por otra parte, esta experiencia es la que llevó, al año siguiente, a crear el PT, para poder contar con una estructura partidaria de apoyo. Lula había consolidado su liderazgo, basado en una mezcla de organización de bases y de apelación carismática capaz de convocar amplias masas en espacios públicos, desafiando a la policía.
El año siguiente, 1980, protagonizó otra importante confrontación, una huelga metalúrgica de 41 días en toda el área del ABCD. Fue precedida por un intenso trabajo organizativo. Según fuentes sindicales, se realizaron 215 reuniones en el local gremial, con grupos de empleados por empresa, más 65 asambleas ante las puertas de las fábricas, y la Tribuna Metalúrgica, órgano del sindicato, se difundió profusamente. El paro comenzó en abril de 1980, habiéndose elegido un Comité de Huelga especial, para reemplazar a los miembros de la Directoría que cayeran presos. Esto es efectivamente lo que ocurrió, y la policía impidió toda reunión, salvo las realizadas en la catedral. Finalmente, ante la vuelta al trabajo por parte de un amplio sector de obreros, y la defección del sindicato de Sao Caetano, se dio por finalizado el movimiento, sin conseguir sus objetivos, pero habiendo demostrado la fuerza de la organización.
En años posteriores, el sindicato metalúrgico del ABC, ya contando con mayores garantías institucionales, pudo mantener su rol de representante de la fuerza de trabajo, y de principal componente de la CUT. La presidencia de este sindicato ha sido la etapa para acceder a la dirección de la CUT, por parte de Lula mismo, y luego de sus sucesores Jair Meneguelli y Vicente Paulo da Silva, "Vicentinho", quien se impuso sobre un contrincante bancario.
XI. Volta Redonda: del sindicalismo de confrontación al pragmático
La planta de acero de Volta Redonda (que producía a mediados de 1994 unas 400.000 toneladas mensuales) fue una de las principales creaciones del Presidente Vargas, iniciada durante los años cuarenta con apoyo norteamericano, a cambio, según se dice, de la entrada del Brasil en la Segunda Guerra Mundial. Se ha convertido en un símbolo del nacionalismo económico, pero estaba prácticamente quebrada en 1990, cuando el dinámico ejecutivo Roberto Procópio de Lima Netto se hizo cargo de ella, como administrador del Estado, reduciendo su personal en poco tiempo de 23.000 a 17.000 personas. Esto preparó la privatización, finalmente implementada en 1993.
El municipio de Volta Redonda tiene hoy unos 300.000 habitantes, sin incluir la vecina Barra Mansa donde viven muchos trabajadores de la siderúrgica. Originalmente basada en el reclutamiento de una fuerza laboral rural en gran medida analfabeta, la empresa se dedicó intensamente a su entrenamiento, y a instigar en ella actitudes de dedicación al trabajo y pertenencia a la comunidad empresaria.
La primer elección de autoridades sindicales se realizó en 1951, durante el retorno democrático de Vargas al poder (1951-1954). El presidente del sindicato fue un miembro del PSD, ala derecha del varguismo, dominante en la localidad, contrariamente a lo que ocurría generalmente en centros obreros, hegemonizados por el PTB. Quizás esto se debiera al fuerte origen rural de los trabajadores de aquel entonces. Sin embargo, un miembro del Partido Comunista, abogado laboral, participó de esa dirigencia local, reflejando el apoyo que su partido daba en ese momento a Vargas, y otro fue elegido al Concejo Deliberante. Pero en general la dirigencia era de "pelegos", con bastantes acusaciones de corrupción. Un cambio importante ocurrió poco antes del golpe de 1964, cuando la presidencia sindical fue conquistada por un periodista y caricaturista, Lima Neto, muy activo en la agitación goulartiana, quien llegó a dirigir grandes concentraciones, de varios miles de personas, ante las puertas de la fábrica. Con la intervención militar, que enfrentó escasa resistencia local, se volvió al dominio de los tradicionales pelegos. En 1980 una oposición sindical se consolidó en Volta Redonda, como en otras partes del país, con raíces entre activistas católicos y de la izquierda marxista. El nuevo dirigente, Juárez Antunes, con caracterísicas carismáticas y caudillistas un tanto reminiscentes del primer peronismo, se afilió al PT, aunque luego se orientó hacia el PDT, dominante en el estado de Rio de Janeiro donde está ubicada Volta Redonda.
La primer huelga importante en Volta Redonda tuvo lugar en 1984, cuando 22.000 personas ocuparon la fábrica. Antunes y el obispo predicaron moderación, consiguiendo que la huelga terminara a los cinco días. Hubo entonces una minoría que renunció a sus puestos en la directiva, acusando a Antunes de traicionar al movimiento, pero en general se lo consideró exitoso. Hacia 1988 Antunes estaba fuertemente consolidado, con poder político propio. A fines de ese año se dio una nueva y seria confrontación con la empresa, aún en manos estatales. El paro, que duró 17 días, con una nueva ocupación, fue exitoso, aunque protagonizó escenas de violencia y represión, que ocasionaron tres muertos, quienes tienen aún su monumento en el local del sindicato. El impacto fue suficientemente fuerte como para influenciar a las elecciones nacionales legislativas que se estaban realizando en aquella época, en las que la izquierda tuvo un significativo avance. Antunes, ya diputado federal, fue electo alcalde de Volta Redonda, consolidando su poder, pero al par de meses murió en un accidente automovilístico. Sus partidarios sostienen que fue un atentado, e incluso el obispo declaró que "no se podía afirmar ni negar esa interpretación".
La base, o sea la categoría ocupacional sobre la que se asienta el sindicato, consta hoy de unos 35.000 trabajadores, empleados en varias empresas de Volta Redonda y un par de municipios vecinos. De éstos, hay 18.000 afiliados, 10.000 de ellos de la Companhia Siderúrgica Nacional, de 16.000 que trabajan en ella, donde además actúan otros sindicatos menores, como los de Ingenieros, de Dibujantes, de Trabajadores Químicos, de Transportistas, y aun de Mineros. Estos números tienen en cuenta el despido de unas 6.000 personas, realizado por Lima Netto entre 1990 y 1991, tema al que volveremos.
Los 35.000 trabajadores de la categoría representan unas 170.000 personas con sus familias, sobre una población, incluyendo a Barra Mansa, que oscila alrededor de los 400.000. Los trabajadores metalúrgicos y sus familias, por lo tanto, son una parte importante del conjunto, aunque no alcanzan a formar la mayoría. Existe una amplia clase media comercial y administrativa, y trabajadores manuales de otras ramas, incluyendo muchos "biscateiros" que viven del empleo ocasional. A pesar de la activa política habitacional de la empresa, hay numerosas favelas en la zona, algunas muy grandes. Un censo reciente ha registrado 150 asentamientos, o "unidades de posse", que varían entre 3 familias y varios miles. Están organizados en el Movimento de Posseiros Urbanos, ligado al Conselho Municipal de Associaciðes de Moradores (COMAM), dirigido por Gilberto Dias de Sá, un activista del PDT de humildes orígenes, hijo de un mediero rural de Espíritu Santo.
Hay 76 asociaciones locales de este movimiento, no todas ellas basadas en favelas, las más tempranas de las cuales datan de 1969, con un pico de crecimiento durante los años ochenta. La dirección política viene de sectores de la Iglesia y del PDT, fuerte en este estado. En esos barrios la violencia es muy alta, reflejada en el hecho de que se han producido 64 asesinatos durante los primeros tres meses de 1994. El salario mínimo, de 70 dólares (mediados de 1994) no permite comprar una casa, por modesta que sea, ni siquiera alquilarla, lo que lleva a los asentamientos ilegales. Un obrero medianamente calificado, sin embargo, gana fácilmente 300 a 400 $ por mes, y un técnico llega a los 1.000 $.
En los barrios más pobres predominan los narcotraficantes, instalados ahí para estar más lejos de la policía. Muchos observadores insisten que existe una coexistencia pacífica entre la población local y los traficantes, que son conocidos por todo el mundo, y que no ejercen el tipo de control total que se ve en algunas favelas de Rio de Janeiro. Pero según otros, como Isaque Fonseca, ex concejal ("vereador") del PT, el predominio de los traficantes es mayor que lo que se cree. Da como ejemplo un barrio obrero acomodado, "casi del primer mundo", donde estaba instalado un joven traficante, con sus padres, empleados retirados de la CSN, y cuyos hermanos también trabajaban ahí. Cuando en una ocasión la policía entró en este barrio más accesible, y se llevó al sospechoso por un par de días, los vecinos estaban alarmados ante la perspectiva de que "fuera reemplazado por otro sujeto más peligroso".
También se cuenta el episodio, ocurrido en una de las mayores favelas de la ciudad, donde un día la escuela amaneció cubierta de graffiti. El jefe de los narcotraficantes locales se apresuró a enviar una carta a los directores, prometiendo corregir el abuso. Pronto aparecieron los jóvenes culpables, a quienes obligó a limpiar la pared ante la vista del vecindario, para enseñarles que molestar a la escuela o a los docentes estaba "off limits".
La gestión privatizadora de Roberto Procópio de Lima Netto se realizó con gran movilización de opinión pública local. El enfrentamiento con el sindicato y el Obispo Calheiros fue inevitable, y muy tirante. Pero Procópio poco a poco consiguió equilibrar las cuentas y ganarse a un par de miembros del directorio gremial, que apoyaron su proyecto privatizador, que incluía darle un 20% de la nueva sociedad anónima a un "clube de investimento" de los trabajadores, totalmente financiado con las futuras ganancias. De hecho, sólo se consiguió darles el 10%, pero otro 10% fue adquirido por el Centro de Beneficéncia Siderúrgica, fondo de retiros de los empleados de la compañía, y el resto por un conjunto de diversos inversionistas nacionales y extranjeros.
Después de dos años de manejo eficaz de la empresa Procópio se sintió con fuerzas para influir en las elecciones sindicles, y consiguió el apoyo de la Força Sindical, a la que se afilió la oposición interna, esta vez de "derecha". Esta oposición ganó las elecciones de renovación del directorio sindical, y tomó posesión en setiembre de 1992. En esas elecciones hubo alta participación (un 80% de los afiliados, quienes a su vez eran un 70% de la fuerza de tabajo). Es significativa la distribución de los votos, según grupos de afiliados:
(a) entre el personal de la CSN, "seducido" según la CUT por los ofrecimientos de Procópio y por los medios de comunicación, la Força Sindical ganó 2 a 1;
(b) entre el personal retirado hubo un empate;
(c) entre los empleados de las "empresas privadas", o sea las empresas metalúrgicas medias y chicas de la región, los candidatos de la CUT se impusieron por el 90%.
Poco antes de estas elecciones el sindicato, dirigido por la gente de la CUT, había tenido otro enfrentamiento con la compañía, que originó una huelga de 17 días, esta vez perdida por los trabajadores, lo que minó el prestigio de sus dirigentes y proveyó de munición a sus adversarios de la Força Sindical. El principal dirigente local de ésta, Albano, se mantuvo detrás de la escena, cambió su afiliación del PDT al PTB, y luego apoyó a Cardoso en las elecciones presidenciales.
Después de la victoria de sus amigos sindicalistas, Procópio decidió intervenir también en la política municipal, pero ahí no tuvo éxito, quizás porque justo en ese momento (fines de 1992, comienzos de 1993) se daba el impeachment de Collor. Después de consultar al personal jerárquico de la empresa, todavía estatal, promovió para alcalde al director de la escuela técnica de la compañía, y le consiguió una sigla electoral (sería exagerado llamarla partido político). Aunque el candidato estaba bien ubicado en las encuestas, los acontecimientos nacionales lo afectaron, y llegó cuarto. La victoria le cupo a Paulo Cesar Baltazar, del pequeño Partido Socialista Brasileiro (PSB), apoyado por el PT y otros grupos de izquierda (salvo el PDT) que reunieron el 35% de los votos, y que formaron una mayoría en el Concejo, tras pactar una insólita alianza con el derechista PPR local y otros grupos menores.
La composición de la Cámara municipal refleja la dispersión del electorado, que contrasta con la aparente unidad en torno al sindicato que se dio durante las escenas de enfrentamiento de unos años atrás. El PT tiene hoy dos vereadores (eligió tres, pero perdió uno), formó una mayoría con sus aliados, el PSB, los Verdes y los tres partidos comunistas, aparte del PPR, al que se entregó la jefatura de la bancada. El PDT se mantiene en oposición, así como el PSDB, que cuenta con un nada despreciable grupo de cinco representantes. El resto está formado por el PMDB y el PFL.
El cambio de actitud de los dirigentes del sindicato es por cierto muy radical. El antiguo equipo de la CUT se había opuesto a que el sindicato participara en la provisión de servicios sociales y médicos, por encima de lo mínimo especificado por la legislación nacional, pero ahora se pasó a un apoyo entusiasta. En una asamblea realizada en abril de 1994 en el playón de la compañía los afiliados aprobaron que se les descontara un 2% adicional a sus salarios, para financiar una moderna clínica, que funcionará en un local aportado por la empresa. A esa asamblea concurrieron unos 2.000 trabajadores, según los jefes del gremio, aunque los opositores sostienen que no alcanzaron a 200. A los pocos días se realizó otra asamblea, en uno de los dos locales que el sindicato tiene en la ciudad, para consultar a los afiliados que no trabajan en la CSN. El descuento sólo es obligatorio para los miembros del sindicato, pero seguramente será aceptado por la mayoría de los empleados, aunque sólo una pequeña minoría de ellos estuvo presente en la ratificación del acuerdo.
En un gesto de continuidad histórica, la nueva clínica llevará el nombre de Juárez Antunes, el desaparecido líder que dirigió la famosa ocupación de 1988, cuando se produjo la muerte de los tres mártires aún recordados en un monumento a la entrada del local sindical. Este local, por lo demás, no ostenta decoraciones de significado ideológico, salvo ese monumento, y un busto, obviamente muy antiguo y descuidado, de Getúlio Vargas.
El sindicato apoya claramente las privatizaciones, con participación obrera a través de clubes de investimento financiados por el Estado o los nuevos adquirentes. También propende a la eliminación de las restricciones legales a la pluralidad sindical, y se define contrario -más en la teoría que en la práctica- a la participación político-partidaria de los sindicalistas. En la actualidad está tratando de armar una estructura de delegados de sección, aunque ésta está obviamente en una etapa primitiva de implementación. Los delegados no emergen de elecciones en cada sección, sino que son designados por el sindicato, colocando en esas posiciones a sus afiliados más activos.
La actitud de la dirigencia de la Força Sindical hacia los "posseiros urbanos" y las ocupaciones de terrenos en general es hostil, pues considera que estos métodos no resuelven los problemas de congestión urbana sino que agregan nuevas demandas a los servicios ya sobresaturados. La alternativa que favorecen es la construcción de barrios por la municipalidad o la empresa, con eventual participación del sindicato, como se da en el proyecto de autoconstrucción en que éste está participando.
En suma, la situación en Volta Redonda parece haberse polarizado en el nivel popular. Por un lado, existe un sector de obreros industriales establecidos, que han sobrevivido la reducción de personal y ahora enfrentan buenas perspectivas ocupacionales, con una industria revitalizada, y que se orientan hacia un sindicalismo reformista. Esta actitud es compatible incluso con votar por el PT, sobre todo si éste es dirigido por su sector moderado, lo que no ocurrió en Volta Redonda, donde fueron los grupos de izquierda, de la "CUT pela Base" y de "Democracia Socialista" los que dirigieron los conflictos con la empresa. Por el otro lado, un sector con empleos precarios, o de dependientes del Estado y educadores de bajo nivel de ingresos, oscila entre la radicalización ideológica y la incorporación a redes más tradicionales de clientelismo político.
XII. Algunas perspectivas para el nuevo gobierno
El nuevo gobierno del Brasil deberá inaugurar las cámaras el 15 de febrero de 1995, e implementar ahí una delicada operación de alquimia política, para consolidar una mayoría que lo acompañe por lo menos en los primeros momentos, en que se necesita reformar la Constitución de 1988. Es muy ampliamente aceptado hoy que esa Constitución fue excesivamente reglamentarista, y algo utópica en pretender imponer lineamientos económicos, derechos sociales y grados de descentralización que sólo la práctica puede asegurar. El caso más extremo fue la fijación del interés de los préstamos en un 12%, sin ni siquiera especificar si se trataba de una tasa nominal o real. También se fijó la inalienabilidad de ciertas fuentes de energía como el petróleo, la seguridad en sus cargos de los funcionarios públicos, y un alto porcentaje de los ingresos nacionales a ser transferido obligatoriamente a los estados y municipios, sin una correspondiente reasignación de responsabilidades presupuestarias, que están aún a cargo del Tesoro nacional. También se fijó un mínimo generoso al número de diputados de los estados pequeños, unido a un rígido techo para Sao Paulo. Para avanzar en un programa de privatizaciones, de eficiencia empresarial, y de reducción del personal del Estado, es esencial cambiar muchas disposiciones de la Constitución. Al respecto se encontrará una fuerte resistencia de los intereses corporativos, combinando los de tipo sindical con los nacionalistas y algunos regionales. Sin embargo, se ha hecho bastante evidente a un amplio sector de la clase política del país que algo es preciso cambiar en este frondoso texto constitucional.
El tema de los impuestos es central, y en él más que el aumento de los existentes, lo que se plantea es la efectiva recaudación de los ya sancionados. Esto es prioritario para que el Plan Real pueda mantener sus efectos antinflacionarios. Lo mismo es que quede claro que si los estados y municipios siguen recibiendo una alta proporción de los ingresos nacionales, a cambio de ello deberán hacerse cargo de los gastos en materia de salud, educación, y algunos otros rubros de estímulo al desarrollo, como construcción de carreteras y medios de comunicación.
De todos modos, en los primeros meses no será fácil producir un cambio muy radical en la recaudación -a pesar de que desde hace un tiempo se vienen notando importantes avances en esa área- así que será necesario apelar a las privatizaciones para tener dinero a disposición del poder central, entre otras cosas para pagar los intereses y las amortizaciones de la deuda pública. Una de las áreas en que se pueden hacer privatizaciones sin cambiar la Constitución es la de la venta de centrales hidroeléctricas, que constituyen un patrimonio muy importante; sin embargo para ello se deberá superar la resistencia de ciertos sectores moderados pero de tradición nacionalista, que por lo demás podrían apoyar al nuevo gobierno. Un aspecto de la economía brasileña que favorece a las nuevas autoridades es el muy considerable superávit comercial que presentan sus cuentas internacionales, lo que ha generado cuantiosas reservas. La relativa sobrevaluación del real que se ha dado recientemente está causando un incremento de importaciones, pero aún el balance es positivo.
En el campo del "corporativismo" se oye a menudo decir que hay que barrer con la frondosa estructura creada desde los tiempos de Vargas. Esto sin embargo puede generar resistencias excesivamente difundidas en el cuerpo social, y que quizás no sea lo más hábil sumarlas todas de golpe a las que ya se suscitarán por doquier por otros motivos. En lo referente al sindicalismo, debe señalarse que a diferencia de la Argentina, en el Brasil los gremios no manejan las obras sociales sancionadas por el Estado (salvo las que algunos de los más poderosos han creado por su cuenta), de manera que en ese frente la necesidad de intervención es menor.
Las resistencias que cualquier programa de ajuste estructural deberá enfrentar son suficientemente grandes como para haber impelido a más de un empresario, en el tiempo en que aún no había emergido la candidatura de Cardoso, a pensar que lo mejor sería una victoria del PT, por la aplicación de lo que un poco irónicamente puede llamarse la "ley de Nixon en China". Esto implicaba que una vez en el gobierno, el PT adoptaría masivamente una política moderada, imitada si no de su vecino argentino, al menos sin duda de los países ibéricos o de tantos otros donde los partidos de tradición popular y estatista se han transformado en propulsores de la privatización y la modernización del sistema empresario y de la seguridad social.
Sea ello como fuere, el hecho es que ahora la conjunción de opinión en torno a Cardoso es muy grande, pero las resistencias que se suscitarán tanto en el frente sindical como en algunos sectores de la economía nacional son igualmente poderosas. Los mismos grupos empresariales que masivamente han apoyado a Cardoso pueden perder su entusiasmo si el programa económico no consigue domar la inflación, o si lo hace al costo de una excesiva sobrevaluación de la moneda local, lo que ya está alarmando a quienes ven dificultadas sus largamente preparados programas exportadores. La competencia político-partidaria muy probablemente hará que el sindicalismo cutista, sobre todo en las áreas de la administración pública y la enseñanza, se convierta en un fuerte opositor, eventualmente de tipo "salvaje". Cardoso contará con algunas estructuras amigas, sobre todo en la Força Sindical, pero a pesar de ello seguramente no recibirá mucha tregua en este frente social.
De todos modos, la experiencia histórica se va acumulando, y los actores algo aprenden de los dramas de su propio pasado o de sus vecinos. En este sentido, es significativo que en la segunda vuelta, en noviembre de 1994, el PT haya apoyado a varios candidatos a gobernador del PSDB, y también que se haya dado el fenómeno complementario, del PSDB votando por candidatos favorecidos por el PT, aún a costa de antagonizar a algunos de sus aliados más formales, como el PFL en Bahía.
Para superar estos escollos se necesitará, como diría Maquiavelo, bastante virtú y no poco de fortuna. Durante los próximos años una gran platea de politólogos, políticos y Brazil-watchers y comparativistas profesionales, estará observando este fascinante episodio, de cuyo desenlace depende en buena medida la prosperidad de esta parte de nuestro continente.
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