17 de agosto
Llegamos a Buenos Aires a las 7.00, un horario perfecto para comenzar las vacaciones, pero solo si hab�is descansado durante el vuelo intercontinental de 12 horas desde Roma. Para llegar hasta el centro de la ciudad desde el aeropuerto internacional Ezeiza (Ministro Pistarini) hay varias alternativas: la m�s barata (2 pesos), pero tambi�n la mas lenta, es el colectivo que atraviesa los exterminados suburbios y tarda aproximadamente 2 horas; si no, hay el carro de Manuel Tienda Leon, 27 pesos por persona (son dos trayectos, uno desde el aeropuerto hasta el "centro de distribucion" y otro desde alli hasta el destino final); la alternativa m�s cara, aunque no demasiado, es la remise/taxi, por la qual es aconsejable negociar antes el precio. Nosotros elegimos la segunda opci�n para llegar a la Posada de La Luna. Situada en la calle Per� 565, a pocos minutos de la Plaza de Mayo y de el metro (subte), la Posada fue un optimo compromiso entre calidad y precio. Aproximadamente 44 euros por una habitacion doble por noche, desayuno incluido.
Unos minutos para ver la hermosa habitaci�n con ba�o (redonda, con
parquet, alta 4 metros y con tragaluz) y corrimos a conocer mejor a Nelida, la due�a de la Posada. Ella nos hizo probar algunos dulces tipicos (entre cuyos el duche de leche, muy parecido al mou) y la m�tica yerba mate, que muchisimos argentinos llevan siempre consigo. Sobretodo en Buenos Aires y en el norte de Argentina, durante el paseo los argentinos se llevan el termo en una mano y el mate en la otra (el mate es un envase de varias formas y precios, dentro de el cual se derrama agua muy caliente - pero no hirviendo! - sobre una cierta cantidad de yerba puesta por debajo). Seg�n la tradici�n, cada ocasi�n es buena para pararse, preparar el mate y beberlo atrav�s de la tipica pajita (bombilla).
En la Posada encontramos tres chicas espa�olas que estaban terminando las vacaci�nes y nos hablaron con mucha pasi�n de las cataratas del rio Iguaz� (nuestra siguiente destinaci�n) y de la Quebrada de Humahuaca (que al contrario no fuimos a ver, al menos no esta vez...). Les pedimos algunos consejos para orientarnos y pronto nos hundimos en la confusi�n y en la poluci�n de la ciudad, comparables a los que hay en la Ciudad de Mexico. Pero solo hasta el sabado, porque el domingo la ciudad queda muy tranquila, sobretodo durante los partidos de f�tbol. Si os gustan las emociones fuertes teneis que ir a ver los desafi�s entre Boca Juniors y River Plate (los dos equipos de la ciudad).
Tardamos pocos minutos en llegar a Plaza 25 de Mayo, enfrente de la Casa Rosada, sede del gobierno. Aqui todav�a hay periodicas manifestaci�nes populares, organizadas por las madres de los
desaparecidos de la reciente "guerra sucia" (entre 1976 y 1983, hubo una violenta represi�n contra los disidentes y los rebeldes, organizada por mano de las autoridades gubernativas, que condujo a asesinatos, torturas y desapariciones, violando totalmente los derechos civiles de la gente). La Casa Rosada es un edificio hermoso que toma varios matizados de rosa con el variar de la luz del dia. Por las ventanas de la Casa Rosada se asomaba Eva Duarte (mejor conocida como Evita) para hablar a la poblaci�n durante la presidencia del General Duarte. El museo de la Casa Rosada aloja algunos recuerdos de los presidentes argentinos, entre cuyos la caracter�stica faja con los colores de la naci�n y sus espadas personales. La plaza es muy grande; en la parte central, completamente peatonal, hay fuentes y un obelisco. Mirando la Casa Rosada, a la izquierda hay el Cabildo, una bas�lica que contene tambi�n un mausoleo de los generales argentinos m�s queridos por la gente.
Luego decidimos de visitar el renombrado barrio de Puerto Madero. No est� lejos de la Plaza de Mayo, podeis llegar all� caminando, pero de esta forma os arriesgareis a cruzar una de las calles m�s anchas y congestionada de tr�fico de la capital, con la consecuencia de no poder hablar y respirar durante un cuarto de hora. Puerto Madero es un lugar tranquilo y elegante, donde hay nuevos restaurantes y construcciones. Este barrio est� muy cerca del Rio de la Plata y desde el puente es posible gozar de un bonito paisaje, pero esto es todo. Podeis visitar tambi�n un hermoso barco de vela que ya no se utiliza, pero en los siglos pasados ha viajado varias veces alrededor del mundo, e imaginar la incomoda pero misteriosa vida de los marineros de aquellos tiempos.
Para almorzar decidimos que habia llegado la hora de probar la mitica carne argentina. Entonces, al menos por esta primera vez, consultamos la gu�a y elegimos "Desnivel", un restaurante situado en el barrio de San Telmo. Caminando, en media hora llegamos al caracteristico barrio. El dia mejor para visitar San Telmo es durante la feria del domingo, cuando hay bailes en las plazas y personajes muy raros en todas partes. El mercado ofrece muchas cosas y hay la posibilidad de hacer buenos tratos (un verdadero para�so para los aficionados del
kitsch y de las antiguedades) y asistir a interesantes espectaculos de artistas callejeros, incluidos tango y juegos insolitos. Nuestra primera visita no fue durante el domingo, pero a pesar de eso fue satisfactoria; los callejones del barrio estaban llenos de peque�as tiendas que vendian cualquier cosa; ropas, artesanias indigenas, botas para bailar tango del siglo XIX y muchas otras m�s. Pero no era todav�a el momento mejor por comprar, porqu� habriamos tenido que llevar todas las compras en nuestras mochilas durante todas las vacaciones... Pero volvemos a hablar de el almuerzo... Desnivel (calle Defensa 855) es un lugar donde hay a menudo mucha gente, pero merece la pena porqu� la carne es realmente riquisima. Aqu� comimos por primera vez el bife de lomo, es decir un grueso trozo de carne, muy tierno y suculento, deshuesado y poco hecho. M�s dos cervezas y un plato de verdura, pagamos 26 pesos (acerca 4,50 euros) por persona. Satisfechos, regresamos a la Posada para descansarnos.

18 agosto
Nos levantamos temprano y despues del desajuno fuimos hacia el barrio Recoleta. En el cementerio situado en este barrio hay la tumba de la hero�na Evita. Decidimos de caminar, no temiamos la distancia de 3 o 4 km y esta era una buena ocasion para conocer la ciudad desde m�s cerca. Una vez llegados a Recoleta, miramos algunas tiendas y visitamos el monasterio (que podeis tranquilamente excluir..) contiguo al cementerio. Ya que no queriamos pasar all� mucho tiempo, no compramos el mapa del cementerio y preguntando por ah� llegamos a la tumba de Evita, donde habia muchisimos turistas que, como nosotros, quer�an sacar unas fotos. Nosotros pens�bamos que la tumba fuese mas chill�na y retirada, en cambio est� situada entre muchas otras tumbas y no llama la atenci�n, excepto que por los muchos epitafios colgando por las paredes. Una raz�n m�s para honrar la memoria de Evita, una mujer cercana a la gente tambi�n despues de su muerte. Esperamos nuestro turno para sacar unas fotos y despues dimos un paseo buscando otros lugares de inter�s por ah� adentro. Realmente no hay mucho que ver, excepto algunas construcciones coloradas y con formas particulares.
Una vez afuera del cementerio, ya era la hora de cena. Mientras pensabamos adonde ir empezamos a caminar por las calles que hay enfrente del cementerio y descubrimos con sorpresa el enorme arbol situado en el centro de la plaza, cuyas enormes ramas est�n apoyadas sobre pilares colocados en el suelo. Detras la esquina, en la
calle Guido al numero 1931, se encuentra el restaurante Com�r, el mejor sitio para comer que hemos encontrado durante estas vacaciones, al menos para la proporci�n entre calidad y precio. Un hombre nos invit� a entrar en el restaurante, diciendonos que se podr�a comer todo lo que deseabamos pagando solo 13 pesos por persona, bebidas excluidas.
Buenos Aires
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