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Biología y Salud |
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Las tres dimensiones del ser humano |
Profesor Carlos Orlando Fabijan
Cuando uno quiere contarle a otra persona como es
alguna cosa (o sea describir un objeto)
le dice de que color es, o de que tamaño, o que cosas hace, o como es por
dentro, o todo eso junto, si es que ya lo conoce todo muy bien. Si ese objeto
fuese por ejemplo un ladrillo, la descripción seguro que no nos llevaría mucho
tiempo, ni sería de interés para nadie, salvo para alguna persona que esté
realizando una construcción. Si en cambio fuera
un nuevo celular, y la otra persona es un adolescente, es seguro que
llamaría la atención más que con el ladrillo, siempre y cuando no nos pongamos
a detallar los aspectos técnicos, ya que no nos entendería, se aburriría, y ya
no nos prestaría atención, salvo que sea
un estudiante avanzado de ingeniería electrónica.
Intentar describir el objeto “ser humano”, es sin duda
más complicado que describir un ladrillo, e incluso que describir el más
completo, complejo, y moderno de los celulares; sería imposible de hecho
hacerlo si no reducimos los aspectos a analizar a un número pequeño de dimensiones básicas:
1. biológica
2. psicológica
3. social
Es evidente que también son importantes sus
dimensiones histórica, política, económica, y religiosa, y de manera resumida
las integraremos en la dimensión social. Esta asignatura, “Salud y Adolescencia”
es integradora de diferentes disciplinas, pero al mismo tiempo debemos evitar profundizar
demasiado en las áreas de incumbencia de otros docentes.
La dimensión biológica.
Es la primera en aparecer en el tiempo. Primero está
la vida. Y como seres vivos que somos, estamos dentro de un conjunto de objetos biológicos, cuyas
características o propiedades tendrán mucho en común con otros seres vivos, y
también características propias, únicas de los humanos.
Desde el punto de vista de la biología, los humanos ocupamos
el siguiente lugar en la clasificación zoológica:
Reino: Animales
Phylum: Cordados
Clase: Mamíferos
Orden: Primates
Familia: Homínidos
Género: Homo
Especie: sapiens
Como miembros del Orden Primates, compartimos una serie de características comunes con los
otros miembros del grupo, sobre todo con los antropoides, o sea gorilas,
chimpancés, y orangutanes; de hecho, el humano tiene un ADN similar al
chimpancé en un 99%! Aquí es necesario aclarar algo al respecto: el hombre no
“desciende del mono” sino que tiene ancestros antropoides comunes de los cuales
se originaron distintas ramas evolutivas, algunas de ellas llegaron a la
actualidad, y otras se extinguieron ya hace muchos millones de años. Podría
decirse entonces que somos como “primos” lejanos de los chimpancés y los
gorilas.
La dimensión psicológica.
Es la que se refiere a todos los procesos derivados de
la actividad del sistema nervioso. La actividad más primitiva, es sin duda la percepción. Percibir es darse cuenta de
algo, sentir, es notar la presencia
de algún factor físico, químico, o
biológico, como sentir el calor, la presión sobre el cuerpo, la luz, o el dolor. Digo notar la presencia,
porque la percepción se da en tiempo presente, aquí y ahora. Esto es así en
todo el reino animal. Todos los animales experimentan algún tipo de percepción
de la realidad a través de los sentidos que
poseen. Sin embargo, en los humanos, la cosa percibida deja sus huellas en un
espacio mental que llamamos memoria, de
este modo es posible que vuelvan a la memoria percepciones del pasado, lo que
llamamos recuerdos, en forma de imágenes, olores, sabores, etc. ¿Tienen
recuerdos todos los animales? ¿Cómo se organiza la memoria? ¿Existe un lugar
para cada recuerdo? ¿Cuáles son las bases bioquímicas de los recuerdos? ¿Existe
una memoria genética, heredable? Son todas, preguntas sin responder aún. El
estudio de la memoria es un campo de investigación y discusión actual multidisciplinario
donde trabajan médicos, psicólogos, biólogos, filósofos y matemáticos.
La dimensión psicológica, obviamente no se agota con
la percepción y la memoria.
Sueños, miedos, deseos, la voluntad, las ideas
religiosas, el humor, el aprendizaje, la lectura, la creación artística, el
amor, el odio. Todos ellos procesos mentales complejos que configuran la
existencia diaria.
Justamente, la forma de actuar diaria de cada uno de
nosotros, es decir el comportamiento
o conducta es el resultado de una
serie de fuerzas internas, psicológicas, y una serie de posibilidades externas,
los márgenes que impone la sociedad. Debido justamente a nuestra herencia
evolutiva, muchas veces nuestro se parece al de los chimpancés. Me parece bueno
citar acá algo que leí en el excelente libro de Adrian
Paenza “Matemática... ¿Estás ahí?”: hay seis monos en
una pieza, de cuyo techo cuelga un racimo de bananas. Justo debajo hay una
escalera, y cuando a alguno de ellos se le ocurre subir por ella, se abre una
ducha y moja a todos con agua helada. Así pasa varias veces hasta que cambia la
actitud general: apenas uno de ellos se acerca a la escalera, los otros tratan
de evitarlo, incluso a los golpes. Ahora, sacamos uno de los monos de la pieza,
y ponemos uno nuevo. Cuando éste ve las bananas quiere subir por la escalera, y
para su sorpresa, todos los demás lo atacan y no lo dejan subir. Luego
reemplazan a un segundo mono por otro nuevito, y vuelve a pasar lo mismo,
incluso el primer mono cambiado también lo ataca. Van luego haciendo reemplazos
de cada uno de los monos restantes hasta que ya no queda ninguno del grupo
original; resultado: ya no intentan subir por la escalera para alcanzar las
bananas, porque se expondrían a una represión brutal, pero ninguno sabe realmente porque.
Detrás de esta anécdota, podemos hallar varios
significados. Los “monos nuevos” y los “monos viejos”, ¿no son acaso como los
“niños” y los “adultos” humanos? O
cuando los preceptores escolares amenazaban a los alumnos con “amonestaciones
colectivas” no era como una ducha fría? Y acaso las personas supersticiosas ¿no actúan como los
monos temerosos e ignorantes?
Quiero contarles otra anécdota. Estábamos mis hijos y
yo en el zoológico al borde de una de esas lagunitas, en cuyo centro había una
isla con algunos monitos pequeños, creo que eran macacos, y uno de mis hijos le
arrojaba galletitas sin éxito, ya que caían bastante lejos de los monitos, y
éstos observaban con cara de naipe nuestros infructuosos intentos, hasta que
dio la casualidad que una de tales galletitas casi llegó a la orilla de la isla, y entonces para nuestra
sorpresa, el mono agarró una ramita, y con total naturalidad arrastró la
galletita flotante hasta la orilla, la agarró y se la comió, sin agradecer.
Quiero decir con esto, que aquel animal tenía calculado el espacio, y conocía
el uso de la herramienta que prolongaba
el alcance de su mano, y sabía cuando era apropiado utilizar dicha
herramienta, y cuando hubiera sido inútil
cualquier intento. ¿un cómodo? ¿un
conservador? ¿un sabio? Les dejo a ustedes la
inquietud.
Hace un rato hablamos de bananas. ¿Es que los monos lo
único que comen son bananas? ¡no señor! Los
chimpancés, por ejemplo, son omnívoros, o sea comen frutas, granos, insectos,
huevos de aves, y ... a otros monos. Si. Tal como lo
están leyendo. Los chimpancés se reúnen en pequeños grupos, 4 o 5, y atacan a
otros simios, generalmente de menor tamaño, lo matan, y se lo comen.
Los gorilas, primos lejanos de chimpancés y humanos,
suelen tener pocas crías, generalmente entre 1 y 3, a lo largo de su vida
fértil. Dedican mucho tiempo a su crianza. La muerte de los hijos es recibida
como un profundo golpe emocional.
El cautiverio, para todos los antropoides, es una
experiencia desagradable y desmotivadora, entran en
profundas depresiones, y aumenta su agresividad, algunos se abandonan de tal
forma que hasta dejan de comer.
Anatómicamente, dentro de los primates en general, y
en los antropoides en particular, es notable el gran desarrollo del cerebro y
del sentido de la vista, no tanto en agudeza, puesto que hay otros animales que
nos superan, sino en la capacidad de interpretar
lo que se ve. Mirar no es lo mismo que observar. Observar no es lo mismo que
leer. Y los homínidos tenemos la capacidad para leer la realidad observada. Y al leer,
comprendemos, porque toda lectura es, obligadamente, una lectura comprensiva. Los chimpancés, mediante años de trabajo en
laboratorios especiales, pueden aprender complejos códigos con un número
aproximado de 100 signos-palabras, con los cuales se comunican entre sí y con
los humanos. Les recuerdo que un turista promedio se maneja perfectamente bien
en un país extraño, con un léxico de más o menos 300 palabras. En nuestras
clases está presente el desafío de incorporar nuevas palabras, cada nueva
palabra es una nueva idea, y de la combinación de palabras surgen también
nuevas ideas.
La psicología es una ciencia que en su origen estaba
integrada a la filosofía, y hoy a adquirido
independencia y numerosas especialidades. Allí donde la Filosofía parece haber
llegado al límite de sus posibilidades de explicación, de dar razón, la
psicología, con nuevos métodos, y nuevos puntos de vista, ha logrado obtener
nuevos avances. La teoría psicoanalítica desarrollada por Sigmund
Freud logró instalar en el mundo científico, e
incluso a nivel cotidiano, una serie de conceptos importantísimos para el
entendimiento de numerosos procesos mentales, tales como el complejo de Edipo, y
el tema será ampliado más adelante.
La dimensión social.
Entendemos por sociedad al conjunto de relaciones económicas,
políticas, y culturales, dentro de un marco histórico determinado. Los seres
humanos han constituido diversos tipos de sociedades a lo largo del tiempo, y
no se concibe su existencia al margen de ellas. Sin embargo, hubo y hay
marginados (personas que quedan fuera de los márgenes sociales), ricos y
pobres, amos y esclavos, y la pregunta es ¿es esto normal? ¿es
propio de la esencia humana producir sociedades injustas, sociedades con
desigualdad?
Uno de los primeros grupos sociales es sin duda la
familia. Allí también se configuran una serie de relaciones económicas, políticas,
y culturales, que en gran parte son
reflejo de la realidad de un país.
¿Puede un ser humano vivir aislado de la sociedad? Tal
vez pueda sobrevivir, pero nunca tendrá una vida plena. El aislamiento, la
marginación, la discriminación, producen un enorme daño. Los adolescentes en
particular, pueden experimentar ciertos períodos de aislamiento, o ser víctimas
de discriminación aún por sus mismos compañeros, lo que es sufrido con gran
intensidad y genera rencores que tal vez no sean superados a lo largo de toda
la vida.
Para finalizar, diremos que una persona, un individuo
en particular, es el resultado de la acción a lo largo de su vida, de múltiples
factores, y que tienen una base biológica,
a partir de la cual se construyen dimensión psicológica y social.