RAMONES

los ramones l recortes l clarín (17/04/2001): adiós amigos

la voz cantante de los ramones sufría de un cáncer linfático. argentina fue el lugar elegido por la banda para su último recital, en river, en 1996.

había encontrado su forma de ejercer la rebeldía: una especie de adolescencia eterna, de la que no quiso ni podrá ahora salir jamás. dicen que de chico había pasado por un manicomio. dicen que había entrado en un estado catatónico durante seis semanas a principios de los noventa que lo llevó a dejar los tragos fuertes y contundentes para siempre. "vivo con ella porque cocina muy bien y porque yo no tengo memoria para pagar los impuestos", decía, de su madre, joey ramone, la voz cantante en todos los sentidos posibles, de los ramones. fue ella, su madre, charlotte lesher, la encargada de confirmar al mundo que sí, que el muchacho grande, había sucumbido al cáncer linfático que lo tenía acorralado desde, por lo menos, cinco años atrás.
"murió en paz, mientras dormía, rodeado de amigos y familiares", dijo la mujer. "en el cuarto sonaba el tema de u2 In a little while y estaba inconsciente, pero creo que escuchaba la canción. y cuando ella finalizaba, joey terminó", dijo la señora que aún vive en queens, el barrio de nueva york donde había nacido joey, donde había nacido el grupo que cimentó buena parte de la leyenda y la historia musical del punk en el mundo.
el muchacho no llegó a cumplir los 50. había nacido en nueva york, como jeffrey hyman, el 19 de mayo de 1951. pero ese nombre quedó atrás, archivado, cuando junto a tres amigos de la calle (dee dee, tommy y johnny) armó, en 1974, algo más que una banda de rock and roll. de regreso de todas las miserias posibles, ellos buscaron atender lo desagradable, meterle decibeles a un sonido denso, escueto y obsesivo, pero con una condición certera: ese tono monocorde pero intenso se les parecía. tenía la potencia de lo verdadero. todos, entonces, perdieron sus apellidos para unificarse bajo el nombre de guerra los ramones y encender la furia que después continuaron los británicos de sex pistols y the clash.
y si ahora en el mundo la muerte de joey convoca el peor de los sentimientos posibles: la tristeza punk; en la argentina, la noticia golpea más aún: aquí, la banda jugó de local siempre, tras sucesivas visitas que comenzaron en 1987. en obras, el estadio de vélez o el monumental de nuñez, la convocatoria de los ramones, que pegaba fuerte en los pibes pobres del conurbano, nunca dejó de crecer. a tal punto que fue en este lugar, donde se entonaba de memoria no sólo blitzkrieg bop, su tema más conocido, el sitio decidido por la banda para el adiós definitivo. en river tocaron por última vez, juntos, y el disco, el número 18 de la banda, se llamó, sin mucha metáfora, en castellano muy llano y muy directo, adiós amigos. más de un fan guardará en su ropero los trapos con esa consigna con la que despidieron a la banda en marzo de 1996.
"somos un grupo original, en términos de sonido y actitud", repetía el muchacho que no llegó a los 50, cuando le preguntaban por el extraño encantamiento que provocaban en almagro o ezpeleta, a unos 10.000 kilómetros de queens.
desde aquel river, siempre se especuló con un posible retorno que justamente la salud endeble de joey, y ciertos disturbios en el entramado de la banda, nunca hizo posible. la muerte de joey convierte aún en más mítico aquel recital enardecido por 45.000 fanáticos. ¿cuántos jurarán, a partir de hoy, haber estado allí?.
"tuvo una vida llena de éxitos, pero demasiado corta", se lamentaba ayer su madre, charlotte lesher, que enfrentó a la prensa con una saludable dignidad rockera. "nos hará falta, a nosotros y al mundo entero. él y los ramones cambiaron la música", dijo. hoy al mediodía se celebrará una ceremonia religiosa para despedirlo en una capilla de forest hills. el muchacho, que no llegó a los 50, será sepultado esta tarde en una ceremonia privada.

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