Si pensamos en todo lo que hacemos diariamente, no es difícil entender
que para mover un cuerpo debemos aplicar una fuerza, y para detenerlo,
también. La inercia es la resistencia de un cuerpo a alterar su estado
de
movimiento, por ejemplo, un cuerpo en movimiento necesita la
aplicación de una fuerza para detenerse o cambiar la dirección. Para vencer la
inercia debe aplicarse una fuerza. Un ejemplo donde
podemos observar los efectos de la inercia es cuando vamos en el auto y frenamos bruscamente;
entonces nuestro cuerpo tiende a irse hacia adelante. Por el
contrario, cuando el vehículo parte nos vamos hacia atrás. Esto
demuestra que todos los cuerpos que están en movimiento tienden
a seguir en movimiento; los cuerpos que están en reposo, tienden
a seguir en reposo.
La ley de Newton dice: “Todo cuerpo permanece en reposo o se desplaza con movimiento rectilíneo uniforme, siempre que no actúe sobre él una fuerza exterior que cambie su estado”.