La decisi�n de Fernando era inamovible. Se hab�a cansado de varios fracasos que ya no quer�a soportar. Se hab�a cansado tambi�n de ocultar mensajes encriptados en poes�as impenetrables. Era hora de ver las cosas de frente y gritar claramente al destino cu�l ser�a su pr�ximo mensaje. Como quien cree que renunciando a un trabajo est� rebel�ndose ante un patr�n que no soporta ver m�s a la cara, Fernando quer�a dejar de ver, de actuar y de pensar. Y con todo eso no s�lo no sufrir�a m�s. Su propio alejamiento ser�a adem�s toda una declaraci�n de principios� una �ltima declaraci�n de principios, o m�s bien la primera y �nica declaraci�n de un final ineludible.

Fernando salud� a Javier dici�ndole que quer�a ir a su casa. �ste lo escuch� desde un lugar ubicado a varias capas hacia adentro desde lo m�s superficial de su conciencia.

Fernando emprendi� el camino a su casa cantando. Al llegar, tom� una serie de p�ldoras del ba�o y comenz� a tomarlas todas juntas pas�ndolas con agua de la canilla. Despu�s de haber consumido cierta cantidad, la mezcla con el alcohol hizo que lo que hiciera con posterioridad no quedara grabado en su mente. S�lo supo fehacientemente que en alg�n momento son� alg�n tel�fono, que se escucharon voces extra�as, que miles de brazos sin cuerpo lo palparon, y que un tubo se abri� paso a trav�s de su garganta. El resto fueron solo reconstrucciones posteriores.

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