Fantasmogénesis: análisis de un fenómeno
"El
deseo más febril del hombre es aquel que atrapado en su pequeñez ilusoria sueña
con existir para siempre".
Imelda
perdió a su marido en extrañas circunstancias. El pobre hombre desapareció sin
dejar rastro mientras viajaba como representante de comercio por toda España, y
cuando Imelda creyó que no lo volvería a ver nunca, la policía le llamó para
que identificara el cadáver. Cosa que no pudo hacer porque el cuerpo que le
enseñaron estaba completamente descompuesto. La autopsia no reveló gran cosa y
el caso se dio por cerrado, pero Imelda sentía una opresión en el pecho que no
la dejaba vivir. ¿Qué había pasado en realidad con su marido? ¿Por qué había
desaparecido? ¿Con quién se había ido? ¿Cómo murió? ¿Por qué la había
abandonado?
Imelda
no podía conformarse con su destino así como así. Sobre todo porque su marido
le había dado reiteradas muestras de amor y cariño, pero había algo que a
Imelda siempre le había llamado la atención, aunque no le había dado hasta
entonces la mayor importancia.
-
No sé que vas a hacer si mi
cuando me muera -le decía a menudo su marido, como bromeando pero con la cara
triste, no sé que vas a hacer sin mí...
-
¿Pero de qué hablas? -le
contestaba Imelda sin tomarlo en serio- ¿Es que piensas morirte pronto?
-
Sí, muy pronto...
-
¡No seas gafe! -bromeaba
Imelda- ¡No te puedes morir hasta que termines de pagar todas tus deudas!
Imelda
se sentía abrumada al recordar esas charlas, y más mal se sentía al recordar
las últimas palabras de su marido.
-
Me voy, cariño.
-
¿A dónde?
-
Tengo que dar la vuelta a
España.
-
Ve con cuidado.
-
Sí, no te preocupes, ya he
pagado todas mis deudas.
-
¿¡Qué!?
-
Que ya he pagado todas mis
deudas...
Y
al decirlo puso en marcha el automóvil y se fue agitando la mano. Imelda,
incapaz de dormir sin tener pesadillas y presa de sus recuerdos, fue en busca
de brujas, magos, médiums, para encontrar una razón a todas sus desgracias,
pero no tuvo éxito. Todos los profesionales del "más allá" que visitó
fueron un verdadero fiasco, ninguno de ellos atinó a contestarle sus preguntas.
Le adivinaron algunas cosas, cierto, pero no le daban ninguna respuesta al
misterio. Amigas y familiares le aconsejaban sobre tal y cual adivino, sobre
tal y cual vidente, pero el resultado final era casi siempre el mismo: tres o
cuatro pinceladas sobre su carácter y el de su difunto marido, tres o cuatro
frases sobre sus enfermedades y tres o cuatro vaticinios que nunca se cumplían,
pero acerca de la muerte de su esposo, sólo escuchó tonterías y deducciones
totalmente equivocadas.
Los
mediums, por regla general, se cernían más sobre tópicos de darle luz al
muerto, de llevarlo al cielo, de darle amor, de limpiar su alma y demás
sensiblerías por el estilo. Unos intentaban imitar la voz de su marido, sin
conseguirlo nunca; otros entraban en ridículos trances y contactaban con toda
clase de seres celestiales; otros más intentaban "sacarle el muerto de
encima", pero nadie iba al meollo del asunto. Un día, en una fiesta, unos
conocidos suyos se pusieron a jugar a la Ouija con una curiosa invitada, una
chica que distaba mucho de parecer una bruja o una médium, y que parecía
tomarse a broma el mundo de los muertos. Imelda, al ver a los demás hacer
preguntas sobre familiares y amigos muertos, se alejó lo más posible del
grupillo. Cuando empezó a escuchar que aquella chica estaba atinando a todas
las preguntas que le hacían, decidió que había llegado el momento de volver a
su casa. Ya había tenido bastante de todas esas ridiculeces, y había gastado
demasiado tiempo, dinero, esfuerzo y dignidad, como para quedarse ahí a
escuchar historias de muertos. Aquella chica desconocida no cobraba nada, sólo
estaba jugando, y nada le hubiera costado preguntarle por su marido, pero,
además de todo, no le gustaba el poco respeto con que trataba a los muertos.
Cuando Imelda estaba despidiéndose de los anfitriones, la chica gritó desde el
fondo:
-
¿Quién conoce por aquí a un
tal Fernando Martínez Morales?
Imelda
sintió que el alma le daba un vuelco, de pronto se sintió víctima de una cruel
broma y se puso a llorar. Los anfitriones intentaron consolarla y explicarle
que nadie le estaba gastando broma alguna, pero Imelda, en lugar de hacerles
caso se encaró con la chica de la Ouija.
-
¿Quién te ha dicho el
nombre de mi marido?
-
Un espíritu que tengo de
amiguete en el más allá -respondió con desenfado la chica.
-
¿Cómo te atreves a
mencionar su nombre?
-
¿Tú tienes un lunar bajo el
pecho izquierdo, verdad? -dijo la chica sin inmutarse.
-
¡Sí! ¿Y qué?
-
Y tu marido te decía
siempre: "No sé qué vas a hacer sin mí cuando me muera".
Imelda
se puso blanca mientras la chica de la Ouija insistía.
-
Y lo último que te dijo fue
:"No te preocupes, ya he pagado todas mis deudas". ¿Verdad que sí?
Imelda seguía sin
contestar, así que la chica de la Ouija continúo:
-
Pues bien, tu marido no
está muerto. Fernando Martínez Morales vive en Sudamérica con otra mujer, es
rico y feliz, raras veces se acuerda de ti. Pero, si quieres saberlo, dentro de
tres meses y tres días volverá hasta ti a pedirte perdón, porque lo habrá
perdido todo. Así como te traicionó, así será traicionado.
-
¡Maldita mentirosa! -gritó
Imelda desencajada- y salió corriendo de aquel lugar.
Durante
tres meses estuvo enferma, con fiebre, delirios, alucinaciones y todo tipo de
terribles pesadillas. Se le aparecían fantasmas, oía gritos, ruidos raros y se
pasaba los días llorando. Tres meses y un día más tarde, fue a visitar a un
reputado jesuita, un exorcista en toda regla, que la riñó por haber jugado con
la Ouija y le sacó varios demonios y espíritus malignos que la habían
contaminado en la sesión, y finalmente le aconsejó que aceptara la muerte de su
marido tanto como los misterios que habían que habían rodeado la misma, que
sólo la aceptación y la resignación podrían curarla. Le hizo una especie de
ritual cristiano y la mandó a casa mucho más tranquila. Tres meses y dos días
más tarde, por fin pudo dormir y descansar, sin fantasmas, pesadillas ni
visiones, segura de que el jesuita la había curado por obra de Cristo y de
Dios.
Tres
meses y tres días más tarde, alguien intentó abrir la puerta, pero como la
cerradura había sido cambiada, tuvo que llamar a la puerta. Imelda, todavía
adormilada, salió a abrir y para su sorpresa, su "difunto" marido,
visiblemente acabado y delgado, pálido y cariacontecido, como un verdadero
fantasma, pero completamente vivo, se ponía de rodillas ante ella y le pedía
perdón con la lágrimas en los ojos.
-
Lo siento -le dijo Imelda
con frialdad-, pero para mí has muerto hace tiempo. Porque, por si no lo sabías,
en realidad tú ya estás muerto y enterrado desde hace más de dos años.
Fernando
se quedó de piedra, pero no por las duras y despectivas palabras que le había
dicho Imelda, sino porque Imelda era una visión translúcida, que sostenía el
pomo de la puerta con una mano huesuda y se movía levemente de un lado para
otro sin piernas. Cuando supo reaccionar, corrió hasta la habitación
matrimonial y en la cama se encontró un cuerpo helado y rígido, menoscabado por
tres meses y tres días de agonía. Al girar la cara se encontró con el rostro
fantasmal de Imelda, casi tan sorprendida como él, que le dijo con su gélido
aliento:
-
Ya lo ves, yo también estoy
muerta, pero no te preocupes, ya he pagado todas mis deudas...
Hoy, en el pabellón más
sórdido de un conocido manicomio nacional, hay un hombre deformado por la más
feroz de las locuras, que se pasa el día gritando:
-
¡Maldita, maldita, no sé
qué vas a hacer sin mí cuando me muera!
Mientras que otros locos
juegan a una Ouija imaginaria, preguntando por los espíritus desencarnados de
la Tierra.
¿Cuántas
veces nos hemos preguntado sobre la real existencia de los denominados
fantasmas? ¿Qué son y a qué mundo pertenecen? ¿Qué quieren o qué pretenden?
¿Por qué sigue aferrados al mundo de los vivos y cuales son los motivos de sus
manifestaciones? La vida es el don más preciado que posee todo ser humano y que
sólo es un instante para el Tiempo...
¿Qué es un fantasma?
Podríamos definir el
término "FANTASMA" como la representación visual, acústica o táctil
del cuerpo no físico de una persona fallecida que ,por diferentes motivos o
circunstancias de su transitar como ser humano por el mundo de la vida, se ve
aferrado a la misma bajo otra forma de existencia no física, manifestándose de
diferentes formas ante seres humanos (familiares o amigos dependiendo del grado
de vinculación entre ellos u otras personas y desconocidas para éste ente) y en
determinados lugares dependiendo de la carga psíquica existente para ellos y en
ellos.
En
la obra Las Fuerzas Físicas de la Mente (Editorial Sal Térrea, 1969), Óscar
González Quevedo define el concepto de Fantasmogénesis como "el fenómeno
de la producción ectoplásmica de un fantasma, al menos en apariencia entero, de
persona, animal o cosa. El fantasma tiene cierta consistencia material, aunque
es más o menos tenue, transparente, con poquísimo peso en relación al modelo
reproducido. No es necesario decir que ocurrieron fraudes y tentativas de
engaño, lo que dio mayor mérito a la comprobación de los fenómenos auténticos.
La formación del fantasma es un fenómeno de ideoplastia, plastificación externa
de la imagen inconsciente que tiene el médium, y dependiente de éste en todo:
peso, materia, movimiento, sensibilidad, etc. Este fenómeno está, por lo tanto,
clasificado entre los extra-normales".
Cuando
el fallecimiento de un ser se completa, de su cuerpo físico se supone que se
desprenden los cuerpos etéreos (cuerpo mental, emocional y espiritual). Estos
tres cuerpos que forman una unidad llamada CUERPO ETÉREO forman lo que se
denomina el Cuerpo Astral. Se han constatado que tras el fallecimiento de una
persona el cuerpo físico pierde (aproximadamente) unos 150 gramos de peso que
muchos presuponen que se podría tratar del peso del cuerpo astral. No obstante
todo esto no es más que un planteamiento especulativo. Es evidente y también se
ha comprobado que esa pérdida de peso es común en todos los fallecidos y, en
principio, no se debe a ninguna causa aparentemente explicable (perdida de
tejidos, volumen de aire en los pulmones, líquidos o fluidos corporales,
etc...)
El
cuerpo astral, conformado por el mental, el emocional y el espiritual, tiene la
capacidad de "despedirse" de sus seres queridos y de recorrer el
mundo físico volando, así como los hechos que experimentó en vida. Una vez que
el cuerpo astral hace lo que cree que tenía que hacer (en nuestra vida y en
nuestro mundo de Vida), el cuerpo espiritual lo abandona y asciende a la
dimensión luminosa que se vislumbra en los viajes astrales y en las
experiencias de pre-muerte, dejando atrás al cuerpo mental y al cuerpo
emocional. El cuerpo mental y el cuerpo emocional, entonces, conforman el
cuerpo de lo que conocemos como fantasma o espíritu desencarnado, y este
fantasma, sin la insuflación del espíritu esencial, comienza a desgastarse. El
fantasma piensa y recuerda, y se puede manifestar y actuar en nuestro mundo
físico a través de un médium, una casa encantada o una persona sensible para
cumplir una promesa, para instruir o inspirar a un humano vivo, o para
conseguir, a través de los vivos, lo que ya no puede conseguir como muerto.
Pero
llega un momento en el que el cuerpo mental se despega del cuerpo emocional, y
se reúne con el cuerpo espiritual, ya sea para vivir en el más allá o para
renacer en la Tierra, y deja al cuerpo emocional solo. Este cuerpo emocional se
convierte, al perder la capacidad de pensar y razonar, en un fantasma
emocional, que sólo actúa por deseos y emociones, sin saber qué es lo que hace
ni qué es lo que quiere, y, dependiendo de sus emociones, actuará sobre los
seres vivos de la Tierra. A veces sólo se dedica a vagar e impresionar a las
personas sensibles, pero en otras ocasiones llega a causar verdaderos problemas
a los vivos. Este tipo de fantasma es el más común, y a él se debe que las
religiones de todos los tiempos hayan considerado seres perversos y malignos.
Su tiempo de duración en la Tierra puede ser muy largo si está protegido por
una estructura material, como una casa o castillo. Son muy asustadizos y
débiles e incluso la indiferencia de los vivos pueden llegar a destruirlos.
El
cuerpo emocional está más apegado a la Tierra de los vivos y es al que más
trabajo le cuesta salir del mismo. Mientras se mantenga viva la llama del
recuerdo en un mortal sobre el difunto en cuestión, su cuerpo emocional se mantendrá
atado al lugar. Somos los humanos, en gran medida, los culpables de mantenerlos
aún junto a nosotros en el recuerdo y bajo otra forma de existencia... La
representaciones del cuerpo emocional suelen ser fantasmas tristes y
neuróticos, carentes de inteligencia que se encuentran atrapados en un mundo al
que no le encuentran la salida... Debemos de tener en cuenta que los fantasmas
pueden ser incluso reales sólo por el esfuerzo de nuestra imaginación, o pueden
ser producto de nuestras supersticiones, inseguridades e ignorancia.
También
pueden estar presentes en nuestras frustraciones, deseos, ansiedades y miedos.
Y pueden ser manifestaciones de una zona poco dominada y menos conocida de
nuestra mente. Pero por el simple hecho de provenir de nuestras propias
regiones internas y psíquicas adquieren proyección, influencia y vida, como
cualquiera de las otras cosas que nos suceden, sea cual sea el origen.
¿Cuántos tipos de fantasmas
existen?
Hablar de fantasmas siempre
es un tema de diálogo delicado e impreciso. ¿Cuántos tipos de hombre pueblan la
Tierra? Sería una pregunta símil para responder a tan interesante pregunta. No
obstante trataremos de arrojar un poco de luz exponiendo algunos tipos
reconocibles y públicamente conocidos:
GRUPO
A- Fantasmas de origen y naturaleza humana, manifestaciones del subconsciente y
de los deseos de la persona. Fantasmas, en suma, de creación psíquica humana y
otros fenómenos relacionados con el subconsciente más que con la propia muerte.
1º.-LOS
FANTASMAS COTIDIANOS.
Son simples reflejos
deformados de los deseos insatisfechos de los hombres. Este tipo de fantasmas
pueden ser conscientes e inconscientes, pero más que pertenecer al campo del
más allá, pertenecen al campo de la psicología y de la psiquiatría.
2º.-FANTASMAS
MENTALES.
Estos fantasmas mentales
podrían tener algo en común con la telepatía, pero no operan de la misma forma,
ya que en lugar de teletransportar imágenes, palabras o ideas, transportan un
reflejo vivido por el propio emisor. Este efecto fantasmal se basaría en la
capacidad de las personas de proyectar su imagen voluntaria o involuntariamente
a diversos sitios o lugares.
3º.-PROYECCIONES
MENTALES Y ASTRALES.
No hay que confundir éste
fenómeno con los fantasmas. Las proyecciones mentales o astrales las realizan
las personas de forma voluntaria o involuntaria, en trance o espontáneamente.
La proyección mental estaría más en la línea de los fantasmas, mientras las
proyecciones astrales estarían más en una línea liberadora del espíritu por sus
implicaciones religiosas o espirituales. En este tipo de proyecciones no hay
una manifestación visible o fantasmal apreciables por otras personas.
Curiosamente, y quizá para apoyar inconscientemente las teorías de Carl Gustav
Jung, los lugares más comunes a todos los viajeros astrales son las dimensiones
mitológicas e imaginarias.
Estas
tres categorías de "fantasmas" estarían claramente encuadradas dentro
de un conjunto de fantasmas creados de forma voluntaria o involuntaria por
personas que bajo determinadas circunstancias ,estados alterados o trances
tienen la facultad de desdoblar su cuerpo o proyectarlo hacía otros lugares o
dimensiones.
GRUPO
B- Errores de Percepción y fraudes.
1º.-ERRORES
DE PERCEPCIÓN.
En la mayoría de las
ocasiones es el mismo ser humano el que presa de su miedo le lleva a confundir
una situación perfectamente natural y coherente para convertirla en algo
sobrenatural y fantasmal. Todo ello ocurre debido a que el ser humano se siente
atraído por lo paranormal y sobrenatural pero a su vez tiene un miedo
sobremedido y visceral a todo éste fenómeno y aún más a todo aquello
relacionado con la muerte... Los errores perceptivos son parte de toda
investigación y actividad paranormal y los investigadores de lo paranormal ya
estamos acostumbrados a vivir con el error y con el miedo de los implicados en
un caso paranormal, fantasmal o ufológico.
2º.-FRAUDES.
Lamentablemente el fraude
es un fenómeno demasiado habitual en el mundo paranormal. A medida que el
hombre ha crecido intelectualmente y tecnológicamente se ha progresado en la
rama investigativa de estos fenómenos y también se ha crecido en la posibilidad
de crear fraudes con diferentes fines para su creador. Es fraude es una estafa
latente en el mundo paranormal que ocupa desde inteligentes montajes
"fantasmales" con imágenes y sonido hasta las ya populares y trucadas
fotografías de espíritus, fantasmas y otros seres con añoranza vital. Los
fantasmas fotografiados, cuando no se trata de trucos ni de fallos de la
cámara, han resultado ser impresiones lumínicas nitrogenadas, es decir, que más
que fantasmas con vida e independencia de movimientos, vienen a ser una especie
de fotografías que se han quedado marcadas no en un papel ni en una película,
sino en el ambiente húmedo y poco ventilado: un trozo de atmósfera, pared o
cortina, que ha recogido la impresión adrenalínica que dejó ahí una persona
viva, y no un muerto...
Las
psicofonías (grabación de las supuestas voces del más allá en una cinta
magnetofónica) han llegado a grabar verdaderas conversaciones de fantasmas y
del más allá, pero en la mayoría de los casos la tomadas en un mismo lugar no
hacen otra cosa que repetirse. En muchos casos, los esfuerzos de los auténticos
investigadores psicofónicos y los dedicados a la Transcomunicación Instrumental
ven arruinados sus esfuerzos debido, en gran parte, al daño ocasionado por
todas estas actividades fraudulentas que imitan los resultados de las
verdaderas experiencias transcomunicativas y que al final se descubre su
naturaleza...
Ante el ánimo de los
creyentes, los científicos se han encargado de aguar la fiesta diciendo que las
ondas sonoras, precisamente, son las que más permanecen atadas a la Tierra, y
que sus psicofonías no son nada si se comparan con las primeras emisiones de
radio, cuyas ondas originales siguen rebotando en la atmósfera de este
planeta... Las psicoimágenes (grabación de rostros e imágenes del más allá bajo
soporte visual) son imágenes curiosas en la pantalla de un televisor que está
siendo grabada en su emisión de canal libre por una cámara de vídeo bajo unas
determinadas circunstancias y condiciones, hay que reconocer que dichas
imágenes son demasiado estáticas, generalmente casuales, manipuladas o
"verdaderos fantasmas" de las ondas de radio y televisión que se estaban
emitiendo a la hora de realizar la experiencia.
Evidentemente
la tecnología ha crecido y ha progresado para ayudar al investigador a
desenmascarar los perjudiciales -para el mundo paranormal y ufológico- fraudes
y montajes. Pero cuidado, igual que nos ayuda en nuestra ardua tarea de
desenmarañar esos fraudes, ayuda a otros a crearlos con la misma perfección y
virtuosismo...
GRUPO
C- Fantasmas. Manifestaciones de los fallecidos.
1º.-LOS
TRANSLÚCIDOS.
Estos espíritus son
voladores y se puede ver, prácticamente, a través de ellos. Unos son feos y
desagradables, mientras que otros tienen hermosas facciones y voz dulce. En
este grupo se encuadran aquellos que metamorfean su carácter en un instante,
pasando de ser bondadosos a malhumorados y viceversa. Son muy pesados e
insistentes así como burlones y traviesos. Se manifiestan principalmente en
cementerios, casas viejas, museos, bibliotecas, castillos y en lugares
retirados como casa de campo o viejos caseríos rurales. No suelen mostrar el
tren inferior de su "cuerpo" y no se les debe tener miedo. Tienen
algo que comunicarnos y por ello se nos manifiestan, no son muy dados a entrar
en contacto con los seres humanos pero el contenido de su mensaje así lo
requiere.
2º.-DE
APARIENCIA SÓLIDA Y HUMANA O SEMIHUMANA.
Este tipo de fantasmas
tienen una apariencia totalmente humana o casi humana a no ser por deslizarse
en lugar de caminar y atravesar los objetos sólidos. A este tipo de fantasmas
les gusta la notoriedad y el virtuosismo lingüístico. Le gustan las
"ropas" vaporosas y ser reconocidos como seres superiores (a veces
confundidos con ángeles pero que esconden ocultas y malas intenciones). Se
manifiestan o aparecen en iglesias, manantiales y lugares bucólicos y playas.
Los de apariencia semihumana no suelen aparecerse muy a menudo. Son serios y
contundentes en sus manifestaciones.
3º.-SOMBRAS.
Tienen la particularidad de
cambiar la temperatura el lugar donde se aparecen. Se alimentan del miedo
humano. Son prácticamente una silueta o un recorte fotográfico o de papel. Rara
vez muestran sus facciones o rostro y suelen ir en grupos. Se aparecen en
lugares donde la muerte está cercana y frecuentemente recuerdan a familiares
fallecidos o de la persona que va a morir. Su presencia es notada por los
animales domésticos que reaccionan llorosos y asustados. Las sombras tienen la
virtud de enturbiar el ambiente y, aunque la gente no las vea, es muy raro que
no las sienta o que no las presienta.
4º.-INVISIBLES.
Se manifiestan por medio de
la voz o el tacto y no quieren ser vistos ya que recurren a la invisibilidad
para comunicarse. Son espíritus benéficos y quieren ayudar desinteresadamente a
los hombres. Se comunican con claridad y su voz es sosegada e inspira
confianza. Su presencia se nota por una caricia de escalofrío. También se
comunican con nosotros a través del teléfono, radio ,televisión o en vivo y de
la nada...
5º.-DE
APARIENCIA SÓLIDA ANIMAL O MITOLÓGICA.
Son espíritus burlones y
traviesos. Sus manifestaciones van desde seres entrañables y bondadosos hasta
seres malvados y diabólicos. Son prácticamente físicos y en algún caso les daña
la luz...
GRUPO
D- Poltergeist
Los poltergeist son
espíritus burlones y juguetones dispuestos a hacerles pasar un mal rato.
Extremadamente revoltosos y con una brizna de descaro y malas intenciones. En
la mayoría de los casos los poltergeist suelen ser creaciones de personas, como
adolescentes, solitarios o personas de avanzada edad. Son manifestaciones de
las psicologías y del subconsciente de las personas. Por ello, un caso
poltergeist, suele ser apasionante y muy delicado de investigar debido a las
muchas interrelaciones y circunstancias que rodean a los afectados y al factor
psicológico de los testigos.
¿Qué es esa rara materia
denominada ECTOPLASMA?
En numerosas sesiones
organizadas por los médiums rara era aquella en la que faltaba la manifestación
fantasmal a través de lo que se denomina ECTOPLASMA. Esta sustancia es en
principio aquella de la que se forman los fantasmas en sus materializaciones y
que dejan como rastro de su paso "real" por nuestro mundo. Es una
sustancia blanda y viscosa, maleable, desagradable al tacto y que proviene del
más allá... Una definición más técnica la tomamos del libro referido de Oscar
González Quevedo y en el cual se define el ectoplasma "un fenómeno de
condensación de la telergía". Podríamos defender el término
"telergía" como una fuerza psicofísica exteriorizada-, en el amplio
sentido en que consideramos la telergía. En un primer estado de condensación la
telergía no pasa de ser un fluido o pequeñísima radiación humana. En tal estado
inicial de condensación, sólo es perceptible mediante técnicas y aparatos
delicadísimos, siendo capaz de realizar muy poco trabajo. El ectoplasma se
presenta prácticamente siempre con alguna finalidad: para realizar telekinesias
o moldearse en distintas formas (a esto se le llama : ecto-colo-plasmia) de
donde vino el sufijo "plasma".
Entonces
a la condensación y exteriorización de telergía, más o menos moldeada o
moldeable, se llama "ECTOPLASMIA". El ectoplasma puede exteriorizarse
en cualquier parte del cuerpo del ectoplasta, al que está vinculado
estrechamente. Dirigido por la psicobulia, el ectoplasma puede causar
telekinesias (desplazamiento de objetos). Ectoplasmia o, concretamente,
ectoplasma ,deriva del griego "ectos" = fuera y "plasma" =
cosa formada o modelada.
El
término fue creado por Richet: "Ectoplasma es en principio una masa
confusa, más o menos, informe...son estas formaciones difusas a las que
llamamos "Ectoplasmas", porque parecen salir del cuerpo... a veces se
ven estos ectoplasmas organizándose poco a poco". Ectoplasmia designa el
fenómeno; ectoplasma de la sustancia." Hasta aquí ésta más compleja
reunión de definiciones de dicha sustancia.
Como
dato de interés apuntar que fue Schrenck-Notzing el primer
investigador-metapsíquico que describió tal sustancia fantasmal. No obstante el
Ectoplasma ha sido estudiado por varios laboratorios de reconocido prestigio y
se ha descubierto que está compuesto por silicatos, agua y celulosa básicamente,
es decir, mucosidad, saliva y papel. No se sabe cómo se las han ingeniado
algunas médiums para sacar de la boca hasta un kilo de estas sustancias, pero
si se sabe que las anteriormente referida pertenecen más a este lado de la vida
que al del más allá...
¿Qué hacer ante una
aparición?
El miedo alimenta los
temores de nuestra mente y son los que hacen que la naturaleza humana tema a
toda aparición fantasmal. El hombre siempre ha tenido miedo a lo desconocido, a
la muerte y a todo aquello que tiene que ver con ella. En mi modesta (y puede
que ingenua) opinión, cuando nos encontremos frente a un fantasma o aparición
debemos de mostrarnos tranquilos y calmados, serenos ante lo que estamos
viendo. Si hemos superado nuestro miedo y decidimos permanecer junto a él la
base de nuestra presencia debe de ser la comunicación, una comunicación
cimentada en aquello que ata a nuestro particular espectro junto a nosotros y
en nuestra vida.
Una
vez tomado un primer contacto, habrá una manifestación que debemos de atender,
normalmente nos comunican deseos, miedos, actos que realizar o algo que le
falta a esta entidad por realizar para alcanzar otro estado evolutivo y que
debe de realizar con nuestra ayuda. En otras ocasiones simplemente se dejarán
ver pero nuestra indiferencia puede hacer desaparecer tal aparición ávida de
notoriedad...En cualquier caso siempre es aconsejable mantener la calma y tener
una actitud receptiva hacia un ser que un día poseyó un cuerpo físico y
material y que hoy vive bajo otra forma de existencia, bajo otra forma que tal
vez acoja a nuestro cuerpo una vez abandonado ésta envoltura carnal para pasar
a otro estado...
Quizás
esa atención que requiere ahora un fantasmal visitante sea requerida bajo la
misma forma de existencia por nosotros en un mañana...