Expediente Luque comienza un nuevo mes temático sobre
civilizaciones antiguas
Estimados colegas de esta ya premiada saga de
extraños documentos (ja,ja,ja) me dirijo de nuevo a todos vosotros para
contaros que hoy empieza un nuevo mes tematico, este febrerillo se lo
dedicaremos a "LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES", por supuesto he
comenzado por mi favorita, el antiquisimo egipto, el cual ya descubrireis lo
antiguo que es cuando hayais teminado de leer esto.
Como
comprobareis he elegido un documento mas bien corto (pa mi gusto), pa no
cansarnos de leer, pero todo esto lo he hecho pensando en todos nosotros los
pobres y martires biologos que nos estamos muriendo, y acabaremos odiando
nuestra carrera (por lo menos a mi me pasa). Como os decia deseo a todos nosotros
hermanos en el dolor, en la lucha y en la angustia de esta duelo a vida o
muerte contra los putos examenes, no caiga en el olvido ni la pena, puesto que
nosotros somos mas poderosos, mas fuertes, mas capaces de superar la prueba que
se nos aproxima lentamente pero inparable, asi que... ARRRIBA BIOLOGOS,(bueno,
sin olvidarme de los informaticos, veterinarios y demas) ¡¡¡ CARGEMOS CONTRA
ELLOS !!!, lo siento compañeros pero la emocion me ha perdido ja,ja,ja, en
definitiva SUERTE PARA TODOS ANTE ESTOS EXAMENES
Tambien
me dirijo a todos aquellos que recibais por primera vez esta saga, que si os
interesa, me mandeis un mail y me digais lo que querais, ya sea por temas que
os gustaria que tratase o por si quereis recibir los numeros atrasados
(je,je,je)
Pero
por supuesto para todos aquellos que no creais en estas cosas, y no querais que
os llene el buzon del messenger pos mandadme tambien un mail y me decis tambien
lo que querais, ja,ja,ja
y
yo dejare de mandaos el RARO, CURIOSO Y MISTERIOSO semanal
ya
sin mas dilacion os dejo con este apasionante y magnifico documento sobre lo
rica y grandiosa que resulto nuestra preistoria, bueno mas bien no la nuestra
sino la que nos toco presenciar, ea disfrutad del tema
¿Extraterrestres
en el antiguo Egipto?
Desde
siempre los pueblos de oriente con su magia y misterio han maravillado a la
sociedad moderna. Entre todos ellos, la antigua civilización egipcia y
particularmente su origen, ha sido un tema que protagoniza del debate
científico. En la actualidad, muchos se muestran convencidos de que los
orígenes de Egipto se relacionan estrechamente con la llegada de seres del
espacio, quienes tras colonizar las orillas del Nilo, habrían enseñado a sus
antiguos habitantes la aplicación de sofisticadas técnicas para el mejor
aprovechamiento de los recursos disponibles.
Por
cierto que tal idea, abordada en decenas de libros, películas y documentales,
puede parecer a primera vista una especulación fantasiosa, pero si nos
adentramos en los grandes misterios del antiguo Egipto, veremos con sorpresa
que ante nuestros ojos se abre un mundo sorprendente, en el cual, lo fantástico
y lo real se dan cita sin distinciones de ningún tipo.
La
Gran Pirámide
Como
muestra de la presencia de estos extraordinarios seres en el pasado remoto, se
presentarían las hoy famosas Pirámides, ubicadas a once kilómetros del Cairo
(ciudad capital del actual Egipto), consideradas las más antiguas de las siete
maravillas. Sobreviviendo al inexorable paso de los años se levantan imponentes
sobre el horizonte, partiendo por la más colosal de estas superestructuras; la
pirámide de Keops, acompañada de sus dos hermanas menores: las pirámides de
Kefrén y Micerinos, todos nombres pertenecientes a faraones de la Cuarta
Dinastía (siglo XXVI A.C.).
La
pirámide de Keops tiene una altura de 146,6 metros y su peso aproximado es de
siete millones de toneladas. Entre algunos de los detalles más intrigantes de
su estructura, destacan los pocos bloques de revestimiento que aún son visibles
en la cara norte. En la actualidad, sólo hay tres o cuatro de estos bloques de
piedra. Inicialmente habría poseído cerca de 27.000 de ellos, los que se
presentaban perfectamente encajados y pulidos, demostrando una alta precisión
tecnológica para la época.
Esta
precisión se ve reflejada en cada detalle de la Gran Prámide, como por ejemplo,
en la juntura de los bloques que revisten los corredores interiores de las
cámaras, en medio de las cuales no cave ni el filo de una cuchilla de afeitar.
La
pregunta que más se repite al verla es ¿cómo y quienes la construyeron? Una
interrogante que se acentúa aún más si hacemos caso a algunos de los más
controvertidos estudios sobre el tema, disponibles en la actualidad.
El
investigador Manuel José Delgado, un especialista en esta materia, hace notar
que llama la atención de los arqueólogos la ausencia total de referencias a la
ciencia y la tecnología aplicada en la construcción de la Gran Pirámide, en las
excavaciones, inscripciones y textos egipcios. Algo que no es de extrañar, si
tomamos en cuenta que la primera rueda encontrada pertenece a la XII Dinastía y
que concretamente, la documentación arqueológica disponible se refiere a la
civilización egipcia como: “una sociedad que avanzaba dificultosamente por el
camino de la ciencia y que al cabo de tres mil años de evolución todavía
necesitaba importar de Grecia los pocos conocimientos que llegó a poseer”.
“La
Estela del Inventario”, una antigua inscripción jeroglífica, da cuenta de la
existencia de la Gran Pirámide ya en tiempos del Faraón Keops, a la que se
denominaba “Templo de Isis”. De hecho, se piensa que los arquitectos de Keops
sólo intervinieron la estructura ya existente y cuyo origen se perdería en el
pasado.
Los
dioses del espacio
Según
se detalla en un reportaje titulado "Los orígenes cósmicos de
Egipto", escrito por el reconocido investigador español Javier Sierra, el
relato de un sacerdote de Heliópolis, quien vivió en el siglo III a.C. y cuyo
nombre sería Manetón, antes de Menes - el supuesto primer faraón dinástico egipcio
– habrían existido dos periodos históricos bien diferenciados en el Egipto
antiguo.
El
primero, fue la era de los Neteru - o dioses -, que habrían descendido sobre
Egipto durante el Zep Tepi (o "primer Tiempo"), reinando durante
13.900 años. Posteriormente, habrían seguido una especie de seres semidivinos
denominados en algunos textos, como Shemsu Hor o compañeros de Horus, los que
habrían reinado por un periodo de 11.000 años, hasta dar paso a los primeros
faraones.
De
los Shemsu Hor dan cuenta los textos jeroglíficos más antiguos. Inscripciones
en pirámides de la V Dinastía en Sak-kara se refieren a ellos indistintamente,
denominándolos "los brillantes" o "los resplandecientes".
Según los egipcios de la antigüedad, los Shemsu Hor habrían conocido el hierro
(un metal divinizado en la época) cuyos secretos les fueron entregados por el
mismísimo Horus, quien habría reinado 300 años sobre Egipto a juzgar por los
dichos de Manetón.
Basados
en esto, muchos postulan que seres venidos de las estrellas fueron los
constructores de la Gran Pirámide y de la no menos enigmática Esfinge de Gizéh,
la que para muchos es el monumento más antiguo de Egipto y a la cual se
atribuye, por algunos especialistas, una antigüedad de 12.500 años.
Los
OVNIs del antiguo Egipto
Pero
no todas fueron historias de dioses o seres en el antiguo Egipto; si los dioses
efectivamente venían del cosmos, entonces no es extraño que sus naves, que se
asemejarían a nuestros actuales discos voladores, hayan surcado los cielos
egipcios hace ya miles de años, siendo descritos por los escribas de la época
en diversos textos jeroglíficos.
Este
es el caso del famoso “Papiro Tulli”, un manuscrito minuciosamente estudiado
por el egiptologo italiano Boris de Rachewiltz, respetado traductor de jeroglíficos
egipcios. Según éste, el documento consiste en un pequeño texto de la XVIII
Dinastía (hacia el 1475 a.C.), redactado durante el reinado del faraón Tutmosis
III, y en el que se describe un avistamiento del propio faraón de un extraño
“circulo de fuego”.
A
continuación el texto original del traductor:
“En
el año 22, tercer mes de la estación de peret (la germinación) en la hora sexta
del día (14 horas)... dos escribas de la Casa de la Vida escucharon un circulo
de fuego que estaba viniendo por el cielo. No tenía cabeza. Su olor era
desagradable. Entonces, ellos tuvieron miedo y huyeron,... y fueron a decírselo
a Su Majestad. Todo esta recogido en la Casa de la Vida. Su Majestad reflexionó
sobre lo que había pasado. Han transcurrido muchos días después de lo
ocurrido... Son numerosos al igual que todo... Ellos brillan en el cielo igual
que el Sol lo hace sobre las cuatro columnas que sujetan el cielo... Entonces
los círculos de fuego... El ejército del rey estaba (en aquel lugar) y Su
Majestad los vio (con sus propios ojos). Esto sucedió después de la hora de la
última comida. Allí arriba (en el cielo), ellos se marcharon hacia el sur. Del
cielo cayeron peces y aves... algo inaudito desde el comienzo de los tiempos.
Su majestad colocó incienso para apaciguar a Amón Ra, Señor de las Dos
Tierras... en un documento de la Casa de la vida... eternidad”.
Por
cierto que este relato no es el único, pero ha sido inevitablemente el que más
ha llamado la atención de los ufólogos modernos y así como no es difícil asociar
lo observado en tiempos de Tutmosis III a nuestros actuales avistamientos de
ovnis, tampoco podemos desconocer la posibilidad de que extraordinarios eventos
asociados con la visita de extraterrestres, puedan tener relación con la
gestación y desarrollo de la extraordinaria y aún desconocida civilización
egipcia, y su descomunal legado arquitectónico.