SPHS 3020: Francis of Assisi : Early Documents
Prof. William J Short, OFM
December 16,1999.
tuyas son las alabanzas, la
gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo,
corresponden
y ningún hombre es digno de
hacer de ti mención.
Loado seas, mi Señor, con
todas tus creaturas,
especialmente el señor Sol,
el cual es día y por el cual
nos alumbras.
Y él es bello y radiante con
gran esplendor :
de ti, Altísimo, lleva
significación.
Loado seas, mi Señor, por la
hermana Luna y las Estrellas:
en el cielo las has formado
luminosas, y preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el
hermano viento,
y por el aire, y el nublado,
y el sereno, y todo el tiempo,
por el cual a tus creaturas
das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la
hermana agua,
la cual es muy útil, y
humilde, y preciosa. y casta.
Loado seas, mi Señor, por el
hermano fuego,
por el cual alumbras la
noche:
y él es bello, y alegre, y
robusto, y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por
nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y
gobierna
y produce diversos frutos
con coloridas flores y hierbas.
Loado seas, mi Señor, por
aquellos que perdonan por tu amor
y soportan la enfermedad y
la tribulación.
Bienaventurado aquellos que
sufren en paz,
por por ti, Altísimo,
coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por
nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre
viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal!
Bienaventurados aquellos a
quienes encontrará en tu santísima voluntad,
pues la muerte segunda no
les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor
y dadle gracias y servidle
con gran humildad.[1]
Este trabajo no se
desea disminuir la trascendencia de
Dios de ninguna manera o caer una visión panteista (Dios es todo). De hecho, es
un error decir que Dios está en parte en todas las cosas y en parte más allá de
todas las cosas. Dios está a la vez totalmente dentro y totalmente más allá de
todos los seres. La visión de San Francisco, que deseo presentar, toma en
consideración la trascendencia y la inmanencia de Dios, lo cual lo podemos ver en
su “Cántico de las Creaturas”, en el cual (prodiamos decir que
en sintonía con las necesidades de hoy), brinda una visión que está
particularmente atenta a la presencia de Dios en cada criatura viva, y en toda
realidad material.
El mundo natural es
importante en toda tradición. En su belleza y abundancia, constituye la
revelación primaria de Dios a la humanidad. La naturaleza estaba ya revelando a
Dios antes de que fueran escritas las primeras escrituras o antes que llegase
los primeros profetas.
San Francisco vivió y enseñó una espiritualidad capaz de restaurar
el sentido de la presencia sagrada de Dios en toda la naturaleza. San Francisco
fue muy receptivo a la belleza de Dios plasmada en su creación, empeñandose con
otros en hacer que este planeta sea una revelación siempre más bella del amor
de Dios.
Su Cántico de las creaturas,
en los primeros nueve versículos, expresa y celebra la maravillosidad de la
creación de Dios,[3] en la
cual el expresa la hermandad, por medio
de Jesús, entre todos los seres. Para él, la ‘llave del universo se encuentra
en una simple creencia la gracia de la hermandad en Cristo, la cual es dada a
toda creatura.”[4] San Francisco compartiendo esta hermandad
predicaba desde las flores de los campos, con las viñas, las palomas, hasta con los seres inanimados (fuego, aire, viento, etc.)[5]
En cierta ocasión, antes de
la comida, mientras leía el evangelio, resultó que el hermano fuego comenzó
también él a comer la miserable celda donde se abrigaban. Francisco no quiso
quitarle al Hermano fuego su comida, a pesar de lo cual el compañero puso a
salvo una piel con la cual el Santo se protegía del frío de la noche. Mientras
comía, el Santo le dijo al compañero: No quiero más cubrirme en adelante con
esta piel, dado que mi avaricia no ha dejado que el hermano fuego la devorase.[6]
La creación para San Francisco le llenaba de gozo y
dulzura al contemplar Sol, la Luna, las estrellas, el firmamento, pero a su vez
contemplaba e intentaba ayudar a las
creaturas inferiores (peces, gusanos, abejas, cigarras, etc). [7]
Francisco reverencia a la
creación a partir de una experiencia real y radical de la pobreza
evangélica que lo identificaba con de
los otros pobres comunes y corrientes. Un "hermano menor" se tiene
que parecer a la gente de baja condición y despreciada, a los débiles, enfermos
y leprosos, a los mendigos de los caminos, con los cuales alegremente tiene que
convivir.[8]
La limosna que tienen que pedir los hermanos no es fruto de la virtud de la
humildad, sino producto de una opción muy concreta y realista. Ser pobre y
pequeño tendrá también que implicar la consecuencia de pedir limosna como ellos
mismos lo hacen, por pura necesidad de subsistencia.[9]
Francisco actuó y interpretó
las relaciones armoniosas entre el hombre, la sociedad, la iglesia, y el mismo
Dios a partir de la pobreza optada. De otro modo: el mundo de Francisco lo
constituyó el Cristo que se hizo pobre por nosotros en este mundo.[10]
Este proceso de conversión de Francisco, el núcleo de este hecho, está constituido por el descubrimiento de una nueva imagen de Cristo. El Jesús de los penitentes pobres de Asís no se encuentra presidiendo en el altar mayor de la catedral, sino fuera de la ciudad, en una iglesia semiderruida, fuera del sistema, entre los leprosos, identificado con uno de ellos.[11]
El encuentro con Dios en Cristo, en la reflexión
constante con el evangelio, es la causa que fue cambiando el lugar o punto de
visión de Francisco de Asís, el cambio fue a veces violento (fracasos,
enfermedad, muerte, rechazo de amigos y parientes... leproso) el que produjo un
encuentro diverso con Cristo y su evangelio[12],
el hecho indudable es que al final del proceso de conversión el Cristo Pobre se
convierte en la llave de lectura de toda la realidad y que los pobres reales
con los cuales comparte y quiere voluntariamente compartir su vida, se le
convierten en el horizonte de comprensión del misterio de la revelación de
Cristo y le abren sus ojos a la
contemplación de un nuevo horizonte,
una plataforma distinta por la cual ver la realidad en la cual estaba inverso
El Hombre es imagen de
Cristo por que es crucificado, débil, insignificante, fracasado, expulsado. La
imagen de Dios revelada en Cristo no la poseen ni los hermosos, ni los ricos,
ni los sabios, ni los místicos ni los teólogos, ni los gobernantes defensores de la fe y de la iglesia. La única
verdadera alegría del hombre, el solo motivo de gloria consiste en la
identificación con el Cristo sufriente y paciente. [13]
Según el propio testimonio
de Francisco en su Testamento, el cambio de clave de lectura, su punto de vista
distinto, se produce al cambiar el lugar social desde donde se hace la lectura[14].
Su encuentro con el leproso, su ver el mundo con los que son grandes y
excelentes, altos y sublimes para Dios[15],
con los que no son estimados ni respetables, con los insignificantes, le hace
que todo lo que antes el "parecía" amargo se le transforma en dulzura
del alma y del cuerpo. Francisco, adquiere el don de contemplación interpretando el mundo desde el punto de
vista del leproso, es decir se apropia de la visión de Dios.
Francisco, con este
encuentro con sus hermanos débiles propone una alternativa para adecuar el
mundo, la sociedad, la iglesia, la economía, al plan primitivo de Dios. El, por
medio de esta contemplación, propone el don de la obediencia. La obediencia que
predica Francisco consiste en adecuar la voluntad a la de Dios, revelado en
Cristo. La verdadera obediencia no es obedecer al "superior", que no
existe dentro de la nueva realidad de la fraternidad. Cada hermano tiene que
obedecer a cada hermano e inclusive a las bestias del campo [16].
La verdadera obediencia no da construyendo una trama de relaciones subalternas
entre los hombres y de éstos con la creación. Obedecer es aprender a vivir en
libertad madura, es saber morir por amor al otro, y tener coraje de resistir
cuando algo se opone a la propia conciencia[17].
Las relaciones del hombre que se fundamenta en la justicia divina, crea
actitudes de relación que restablecen el equilibrio armónico querido por Dios.
Este equilibrio el
cual veia San Francisco, lo deseaba ver entre los mas pobres. “Hermano, le dijo
al compañero, debemos restituir el manto a este pobrecillo, porque le
pertenece. Nosotros lo habíamos recibido prestado hasta que no nos sucediese de
encontrar a otro más pobre que nosotros" [18]
La visión de San
Francisco crea un nuevo sistema de valores, generadores de un nueva
legislación, capaz de regular los actos humanos con los códigos revelado en el
Jesús del evangelio.
Desde esta búsqueda de
desapropiación radical se vuelve trasparente la relación de Francisco con las
creaturas: nunca se relaciona como un dueño con su posesión, sino como una
hermano a otro hermano, una amante a su amado.
San Francisco
“abraza todas las cosas con indecible afectuosa devoción y les habla del Señor
y les exhorta a la alabarlo. Deja que los candiles, las lámparas y las candelas
se consuman por sí, no queriendo apagar con su mano la claridad, que le era
símbolo de la luz eterna. Anda con respecto sobre las piedras, por consideración
al que llama Piedra..
A los hermanos que
hacen leña prohibe cortar del todo el árbol, para que le quede la posibilidad
de echar brotes. Manda al hortelano que le deje a la orilla del huerto franjas
sin cultivar, para que a su tiempo el verdor de las hierbas y la belleza de las
flores pregonen la hermosura del Padre de todas las cosas. Manda que se destine
una porción del huerto para cultivar plantas que den fragancia y flores, para
que evoquen a cuantos las ven la fragancia terna.
Recoge del camino
los gusanillos para que no los pisoteen; y manda poner a las abejas miel y el
mejor vino para que en los días helados de invierno no mueran de hambre. Llama
hermanos a todos los animales, si bien ama particular mente, entre todos, a los
mansos.
Pero ¿cómo decirlo
todo?. Por que la bondad fontal, que será todos en todas la cosas, éralo ya a
toda luz en este Santo” [19]
La caridad de Francisco se
expresa en un apostolado tan abierto y universal , que trasciende el mundo
católico y se convierte hasta hoy en un ejemplo para todos.
|
|
Para él no existió un hombre
extraño a su corazón: los leprosos, los bandoleros, los nobles y los plebeyos,
cristianos y musulmanes, todos fueron sus hermanos.
Más aún , nadie como
Francisco ha fraternizado con el universo entero: fue hermano del sol, del
agua, de las estrellas, de las aves y de las bestias.
Francisco, testimonio de
humildad, amante de la naturaleza, amigo de los animales, y por sobre todo,
siervo de Dios.
El proyecto de Francisco
expreso en sus Reglas y en los demás escritos, no está centrado en la pobreza
(como podría entenderse actualmente). Se trata más bien de un conjunto
coherente cuyo centro es la experiencia de Dios y el amor de todo el ser humano
atravez de la creación de Dios. La pobreza hace parte de esto.
Loado seas,
mi Señor, con todas tus creaturas.
Para Francisco, la pobreza más profunda, la del ser, se identifica con la humildad y la del “hacerse menos” (no vanagloriarse). Consiste en el reconocer que todo lo que es bueno en el hombre viene de Dios, pertenece a él y debe ser reconocido en acción de gracias. Dios es el Señor y dueño de todo. El hombre "perfecto", el hombre verdadero, se ve dibujado para Francisco como un ser capaz de convivir con todas las cosas; hermano, nunca amo; copartícipe de la divinidad, nunca dueño de sus semejantes.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra.
Una espiritualidad que ve a
Dios en el mundo material a través de nuestra capacidad humana, llena de amor
tiene infinitas posibilidades para la vida diaria. Atraves de la contemplación
de todo lo creado, nada es profano.
Todo el mundo es sagrado para quienes han aprendido a ver. Ahora bien, ya que
esta espiritualidad de presencias es enseñada tan raramente, la mayoría de
nosotros sigue viendo sin ver. Vemos unas flores maravillosas y no logramos ver
el rostro maravilloso de Dios que brilla a través de las flores.
Bienaventurados aquellos a quienes encontrará en tu santísima voluntad.
Si comprendieramos el mensaje de Francisco hacerca de la creación seríamos sensibles a esta y a todo lo que la destruye. No intentariamos explotarla, ni conquistarla. Al contrario, querremos dar reverencia a Dios presente en ella.
Load y
bendecid a mi Señor
y dadle gracias y servidle con gran humildad.
BIBLIOGRAFIA
R. Armstrong, J. Hellmann, W. Short, eds., Francis of Assisi: Early Documents, Volume
One: The Saint (New York: New City, 1999).
E.
Doyle, St. Francis and the Song of
Brotherhood, (New York, The Seabury Press, 1981).
J.
Guerra, San Francisco de Asís.
(Madrid, B.A.C., 1978.)
W.
Hugo, Studying the life of Francis of
Assisi: A Beginner’s Workbook (Quuincy IL: Franciscan Press, 1996).
[1] J. Guerra, San Francisco de Asís. (Madrid, B.A.C., 1978.) p. 49
[2] Cf. “The rule and life of these brothers in this, namely: “to live in obedience, in chastity, and without anything of their own,” and folloe the teaching and footprints of our Lord Jesus Christ, Who says: If you wish to be perfect, go, sell everything you have and give it to the poor, and you will have tyreasure in heaven; and come, follow me.” 1ª Regla 1, 1-2 . R. armstrong, J. Hellmann, W. Short, eds., Francis of Assisi: Early Documents, Volume One: The Saint (New York: New City, 1999). p 63.
[3] W. Hugo, Studying the life of Francis of Assisi: A Beginner’s Workbook (Quuincy IL: Franciscan Press, 1996) p. 212
[4] “so is the key to Francis’s universe found in the tremendously simple belief, the grace of brotherhood in Christ, which is given to every creature” E. Doyle, St. Francis and the Song of Brotherhood, (New York, The Seabury Press, 1981) P. 39
[5] 1 Cel. 81
[6] Espejo de Perfección, 117
[7] 1 Cel. 80
[8] Ibib, 1ª Regla 1, 1
[9] 1ª Regla 7, 7-8
[10] 2ª Regla 6,4
[11] Cfr. Apuntes personales de la clase “Francis of Assisi: Early Documents”, tema: San Francisco y los leprosos.
[12] “As comntemplation for St. Francis was closely linked with washing the suffering and disfigured bodies of the lepers aroud Assisi” Ibid, St. Francis and the Song of Brotherhood, p 53
[13] LM 14,4 Ibid, San francisco de Asis, p 469
[14] “The Lord gave me, Brother Francis, thus to begin doing penance in this way:for when I was in sin, it seemed too bitter for me to see lepers. And the Lord Himself led me among them and I showed mercy to them. And when I left them, what had seemed bitter to me was turned into sweetness of soul and body” Ibid, Francis of Assisi: Early Documents, The Testament. p. 124
[15] The First Letter to the Custodians 1 “To all custodians of the Lesser Brothers whom this letter reaches, Brother Francis, your servant and little one in the Lord God, sends a greeting together with new sings of heaven and earth which are great and extraordinary in the sight of God yet regarded as of little importance by many religious and others” Ibid, Francis of Assisi: Early Documents, Volume One: The Saint.p 56.
[16] “la santa obediencia confunde todos los quereres corporales y carnales; y mantiene mortificado su cuerpo para obedecer al espíritu y para obedecer a su hermano, y lo sujeta y somete a todos los hombres que hay en el mundo; y no sólo a los hombres, sino aun a todas las bestias y fieras, para que, en cuanto el Señor se los permita desde lo alto, puedan hacer de él lo que quieran” Ibid, San Francisco de Asís. P 48 Cf. Saludo a las Virtudes, 14 - 18
[17] Cf. 1ª Regla, 5, 2
[18] II Celano 5, 54
[19] II Celano 124, 165