ENRIQUE VÁZQUEZ PITA
Curso de doctorado "Transición política en la antigua Unión Soviética y Europa del Este"
LA DESINTEGRACIÓN DEL IMPERIO SOVIÉTICO EN ASIA CENTRAL (1991-1997)
Un choque de civilizaciones
Las repúblicas islámicas de Asia Central (Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguizstán) y la rusofóna Kazajstán accedieron a su independencia en 1991. Estaban consideradas como el Tercer Mundo de la URSS, por su baja renta per cápita y por un pasado cultural plagado de invasiones mongolas, turcas, árabes y luego, tras la II Guerra Mundial, con la inmigración masiva de rusos, caucasianos o alemanes afincados en el Volga.
Durante los años 90, los países islámicos filtrearon con sus hermanos musulmanes de Irán o Afganistán o turcos (Turkmenistán), o bien se alinearon de mala gana con la Federación Rusa. Incluso, Rusia y sus socios de zona libraron una guerra en Tayikistán para evitar que un régimen islámico fundamentalista se hiciese con el poder, aunque fuese de forma democrática. Para Rusia se ha convertido en un problema su "frontera Sur" islamizada, y negocia con Irán y Turquía para disuadirles de ejercer su influencia cultural y étnica. Lo que Huntington calificaría de Choque de Civilizaciones. Mientras, debido a la crisis económica, la "minoría rusa", conocida como los "pies rojos" empieza a abandonar esa depresiva zona.
Pero ¿era distinta la situación política en 1990, cuando la URSS estaba a punto de desintegrarse y diluirse?. Mientras Lituania se atrevía a proclamarse independiente en 1990, Moscú se hallaba con problemas de paz civil en el Cáucaso. En 1990, la URSS se veía atravesada por flujos de refugiados, víctimas de las tensiones nacionalistas y de los ajustes de cuentas interétnicos. Rusos y armenios abandonados a sí mismos en Bakú (Azerbiján), azaríes que han huido de Armenia, turcos mesjs arrojados de Uzbekistàn escapaban de estos potenciales campos de batalla.
El progrom de Fergana en mayo de 1989 en Uzbekistán, los choques interraciales de Duchanbé en Tayiskistán, en febrero de 1990 y de Oj en Kurguizia inquietaron a Moscú, todavía capital del inmenso Imperio Soviético. Nadie escapaba: judíos en Moscú y rusos y armenios en Tbilissi.
La emigración masiva al exterior de las fronteras de la Unión ha recibido nuevos impulsos: los alemanes oriundos del Volga buscan sus raíces, los judíos están incrédulos ante las prohibiciones y otros buscan billete para Israel, y los armenios que no saben donde esconderse.
El problema nacional de la URSS también abarca a las zonas subdesarrolladas, en particular a Azerbaiján (Cáucaso) y Asia Central (Uzbekistàn, Turkmenistàn, Kirghizistàn), región en la que viven 35 de los 50 millones de musulmanes soviéticos. Estas zonas experimentan un elevado crecimiento democrático y una población rural que ha sufrido el impacto de la crisis económica, con un tercio de la mano de obra en paro, un estado sanitario desatroso, con alta mortalidad en Uzbekistán y Turkmenistán, una situación ecológica catastrófica tras la desecación casi total del Mar Aral.
La Perestroika tampoco ha sido recibida en 1989 con simpatía, al haber sido inducida de forma radical y con tintes europeos. A esto hay que sumar la impopular guerra contra el hermano musulmán de Afganistán.
En este clima, no es extraño que los conflictos étnicos y secesionistas estallen, a menos de un año de la desintegración del estado y la Federación Soviética que no ha cuajado.
EL ESTADO MULTINACIONAL SOVIÉTICO
El estado multinacional soviético surge con la URSS en 1917. Los países bálticos y Finlandia proclaman su independencia, al igual que Polonia, Ucrania. Los pueblos transcaucásicos, libres de la protección rusa desde octubre de 1917 creen que sobrevivirán independientes pese a la amenza. En Asia Central, las élites urbanas dudan entre adherirse a una tradición musulmana o adoptar las formas radicales de Rusia y Turquía. El imperio ruso contaba en ese momento con un 44% de rusos, 18% de ucranianos, 6% de polacos, 11% de turcos y 4% de judíos.
Los bolcheviques rechazarán todo aquello que pueda dividir al proletariado y dudan entre una solución confederal de los socialistas revolucionarios y las concepciones de la autonomía cultural extraterritorial del pensamiento austro.marxista.
La Guerra Civil concluye con el desmembramiento del Imperio Ruso. Pero el orden bolchevique se impone en turca las zonas estratégicas de Ucrania (trigo y carbón) y el petróleo y manganeso de Transcaucasia. La imposición rusa es por las armas y se mantiene por la represión y las concesiones culturales, creación de nuevas naciones y manipulación de fronteras dentro de la RSFSR (República Socialista Federativa Soviética de Rusia).
Las nuevas repúblicas, soberanas de forma, son dirigidas por miembros del Partido PPCC. Georgia y Ucrania se oponen en 1922 al proyecto de autonomías de Stalin, que somete a las repúblicas bajo la RSFSR. En la década de los 20, la URSS alienta los nacionalismos de Asia Central para crear nuevas repúblicas, a las que se dota de territorios cuyo trazado es decidido por Moscú. Serán unas naciones sospechosas de estar adscritas a la tradición.
La política económica también es impuesta por la URSS, islámica que impone el monocultivo del algodón, que luego paga a precio irrisorio. La colectivización hace que desaparezcan los últimos rastros de pluralismo, mientras el hambre se abate sobre los campesinos en 1933.
El idioma ruso se impone y la rusificación sistemática sólo termina con la perestroika. Las élites nacionalistas son purgadas en la década de los 30, según señala el autor Charles Urjewicz
La II Guerra Mundial supone la inmigración a la fuerza a Asia Central de coreanos, alemanes del Volga, bálticos deportados tras la unión forzosa de sus repúblicas a la Unión. La invasión nazi hace dudar a ucranianos y bálticos, lo que les vale la acusación de traidores. Asia Central se convierte en el destino de los deportados calmucos, chechenos, inguches, balkanes, tártaros de Crimea y turcos meskhs. La mayoría de los escritores de la lengua yiddish son condenados a muerte por Stalin.
Tras la muerte de Stalin en 1953, se pone fin a los excesos. Surgen concesiones a los grupos intelectuales nacionalistas y la corrupción se convierte en norma en Asia Central. La resistencia a la rusificación surge en los 60, y se da el caso de los refuzniki (judíos a los que se ha negado autorización para emigrar) socaba la imagen monolítica de la URSS.
En 1985, con el acceso al poder de Gorbachov, sigue pareciendo sólido el estado multinacional. Las revueltas de Alma Ata, la capital de Kazakstán en 1986, el progrom antiarmenio de Sumgait en 1988 o el drama de Tbilissi, con una brutal represión en 1989 es el inicio de lo que se avecinará en la década de los 90.
LA COMPOSICIÓN ÉTNICA DE LAS REPÚBLICAS DE ASIA CENTRAL
Las ex repúblicas soviéticas de Asia Central destacan por su pluralidad étnica. En 1989, en Kazajstán, de los 16,9 millones de habitantes, había un 39,7% de kazakos, un 37,8% de rusos, un 5,8% de ucranianos, así como uzbekos y tártaros. El idioma oficial es el kazajo, aunque también se habla el alemán, ucraniano, uzbeko, tártaro... La religión mayoritaria es la musulmana sunnita, aunque también se encuentran minorías ortodoxas, protestantes y católicas.
En el caso de Kirguizistán, de los 4,4 millones de habitantes, había un 52,4 de kirguizes, un 21,5% de rusos, un 12,9% de uzbekos, un 2,5% de ucranianos, un 2,4% de alemanes, un 1,6% de tártaros, uighuros (China) y turcos. Los kirguizos y los uzbekos son en su mayoría musulmanes sunnitas. La zona más conflictiva están en Osh, teatro de tensiones entre la fuerte población uzbeka y los kirguizos de origen, que monopolizan el aparato regional.
Otro ejemplo es Tadjikistán, en guerra civil desde 1993. De los 5,1 millones de habitantes, el 62,3% son tadjikos, el 23,5 uzbekos, el 7,6 rusos, el 1,4% tártaros. La religión es musulmana sunnita.
Como se puede apreciar, los uzbekos son la etnia local más presente en estas ex repúblicas soviéticas. En el caso de Uzbekistán, las principales etnias huéspedes son los rusos (entre 1991 a 1997 descendió su presencia del 10% al 6%) y los tadjicos. La guerra civil de Tadyikistán fue fruto del enfrentamiento de dos facciones ante todo regionalistas, aunque proclamasen ideologías contrapuestas. La coalición islamodemócrata reclutaba sus adeptos a la vez entre los gharmíes, originarios del valle del Ghram, al este de Dushambé. Parte de esta población había sido desplazada al sur del país (provincia de Kurgan-Teppe), entre los pamiríes (población ismailí que vive en la provincia autóctona del Alto Badjashán) y entre los intelectuales del Norte (sobre todo del valle de Zarafstán). Su expresión política giraba en torno al Partido del Renacimiento Islámico -mayormente gharmí-, el partido Rastajiz (Resurrección) y el Partido Demócrata.
La coalición victoriosa, dirigida por los apparatshiki del antiguo régimen, agrupaba a las facciones regionales de Kulab (Sur), Leninabad (Norte) y la masa de minoría uzbeka (en particular, en el distrito de Hissar al oeste de Dushanbé. Este frente estaba apoyado por Rusia, Uzbekistán y de modo más discreto por Estados Unidos, preocupado por una posible brecha iraní.
En Afganistán, el gobierno de Tashkent apoya al general Rashid Dustom, jefe de la facción uzbeka que es contraria al nuevo gobierno de Kabul establecido por el movimiento fundamentalista de los talibanes, de la etnia pashtún.
DE DEMOCRACIAS A REGÍMENES PRESIDENCIALISTAS
Las antiguas repúblicas federadas en el ámbito de la URSS, de Asia Central, no evolucionaron precisamente hacia una democracia de libertades y derechos civiles. En su mayoría, son países gobernados por presidentes autoritarios, aunque al menos, se respetan las elecciones. El fuerte poder presidencialista puede tener su explicación en la necesidad de concentrar los poderes en una sola institución, con el objetivo de agilizar las medidas políticas y económicas de transición. El país más democrático de la zona, Kirguizistán, sufrió una involución este año, cuando el poder presidencial recortó la libertad de expresión y de prensa, lo que despertó la cólera de la oposición.
Estas repúblicas proclamaron su independencia en 1991 y participaron en la fundación de la CEI.
Kirguizistán posee una constitución de tipo semipresidencial, creada en 1993 y reformada con el referéndum de 1994, sustituyendo al parlamento unicameral por la Asamblea Legislativa (35 miembros) y una Asamblea del Pueblo (70 miembros) que, en base a las elecciones de 1995 quedaron fragmentadas en muchos partidos.
En el caso de Kazajstán, la constitución de 1993 reserva poderes particularmente amplios al Presidente de la República, elegido por sufragio directo. En 1995, se aprobó con el 89% de los votos una nueva constitución que refuerza los poderes presidenciales. El presidente elegido en 1991, prorrogará su mandato hasta el año 2000.
En el caso de Uzbekistán, la prepotente influencia del aparato presidencial sobre el conjunto de la administración y del sistema político se fortaleció a raíz del referéndum de abril de 1995 que también prorrogó el mandato del presidente hasta el año 2000. La oposición ha sido obligada a ir al exilio, mientras que la oposición islámica, que no dispone de representación política y está concentrada en el valle de Ferghana, fue vigorosamente reprimida. El jeque Abdul Valí, imán de la mezquita Jami de Andiyán, y su adjunto Ramazanbegi, "desaparecieron" en agosto de 1995.
En el caso de Turkmenistán, el régimen presidencialista se caracteriza por la corrupción, que ha limitado las inversiones extranjeras, debido a la versatilidad de las autoridades, que no respetan contratos ya cerrados. Esta actitud está vinvulada a la extrema centralización del poder en torno al presidente Sepamurad Nyazov, que es objeto de un fuerte culto a la personalidad.
En Kazajstán, en 1995, el jefe de estado Nursultan Nazarbaiev reforzó su poder y el régimen político se transformó en una república presidencial co n fuertes rasgos autoritarios, que se prorroga hasta el año 2001. En la oposición se encuentra el Partido Comunista, Partido Socialista y Lad-Harmonie, formación de la minoría rusa. Algunos de sus líderes fueron condenados.
BIBLIOGRAFÍA
1. Estado del Mundo. 1991 y 1997. La mayoría de los datos estadísticos han sido extraídos de este anuario político.
2. Anuario Estadístico Universal 1996. Deusto-Esade. Datos políticos y sociales sobre estas repúblicas.
3.The Ecomist, Artículos: "Kazajstan shrink by goverment" (24 mayo 1997; pag.63)
"Kazajstan unpopular new capital", 26 de julio de 1997, pag. 52
"Civil war in Tadyikistan", 15 de marzo 1997, pag. 65
"Crackdown in Kirgiztan", 21 de junio de 1997, pag,. 64