umbral primero
Kadja cerro los ojos y en un instante, empezo a formar imagenes mientras se hundia profunda, lentamente en un mar de sue�os. Una de las formas primeras que emergio fue un paisaje: una tierra desertica y desolado, el sol ocultandose en el horizonte. A sus pies, la tierra era pantanosa y solo la humedad permanecia constante, justo antes de caer la noche. Luego surgio una densa y temible oscuridad. El viento habia dejado de existir, luego grandes y pesadas nubes empezaron a poblar el cielo. Miro a todos lados y sintio una soledad opresora al mirar una silueta que se recortaba a lo lejos y se fue acercando poco a poco, deslizandose a una velocidad vertiginosa casi al ras del piso y se situo exactamente frente a ella, a la altura de los ojos... una imagen desconocida totalmente, pero supo perfectamente que era ella a pesar de que tenia otras facciones, otro color de cabello, otras facciones. Era de ebano. De sus labios entreabiertos escurria, babeante, sangre fresca. Kadja desperto incorporandose bruscamente, ahogando un grito que nunca salio. Su frente estaba cargada de un sudor aperlado que escurria por su frente, sus cabellos humedos. Respiraba con dificultad y aun con la carga de imagenes, miro a su izquierda. El medico la miraba impasible. Con un movimiento de cabeza, indico que la sesion habia terminado. Kadja se vistio en silencio antes de volver a la realidad.
umbral segundo
Afuera, en el umbral de la puerta, Kadja dudo un instante. Le era impactante la tormenta que caia esa noche sobre la ciudad, mirando a la gente a lo lejos, aisladas unas de otras. Todo le parecia extrano y oscuro. Las gentes solo entraban y salian ensimismadas en sus propios mundos. Vio con curiosidad como salia una chica y al instante, emergia una persona completamente diferente del otro lado de la puerta giratoria y esto le parecio ironico e inquietante a la vez. Ella intuia que si cruzaba esa puerta, jamas volveria a ser la misma. "es estupido"; penso Kadja y se dispuso a salir subiendo el cuello de su abrigo negro que contrastaba con sus cabellos de fuego. Dudo un momento antes de cruzar la puerta, luego una rafaga de aire la obligo a bajar la mirada y cubriendose, atraveso la calle. Sus pesadas botas salpicaban el agua indistintamente cada vez que ella avanzaba por las calles solitarias. Un vagabundo prendia una fogata y ella se acerco, sintiendose tranquila. Miraba aquellos altos edificios que surgian como lapidas del suelo de asfalto mientras su mirada avanzaba lentamente a traves de las solitarias y humedas calles. Todo le parecia diferente, aun cuando nada habia cambiado. Los relampagos recortaban las siluetas de los edificios y le daban un toque enigmatico, magico. Kadja se maravillo de lo que veia. Clavo la mirada en el fuego y sus colmillos en el cuello de su compa�ero y luego el callejon quedo silente. Ni un ruido, ni un alma. El tiempo parecio detenerse.
umbral tercero
Llego a su casa cerca de la media noche, incapaz de sentir el correr del tiempo. Abrio la ventana al fresco nocturno y penetro una suave brisa que alejo los espiritus de los recuerdos. Miro la ciudad oscura a sus pies. Solo la luna indicaba el momento de partir, pero ella no quiso cerrar los ojos, no podia. "Si me duermo, surgira la pesadilla nuevamente... no puedo permitir que se lleve mi alma"; penso. Tenia miedo de dejarse vencer y dejar que el sue�o se apoderara otra vez de la realidad, aunque a fin de cuentas le era mas placentero el mundo inmaterial que esta realidad. O era acaso el sue�o su realidad y el mundo en que vivia era el sue�o? y perdiendose en saltos mentales, diviso a lo lejos bajo la luz tenue de una farola una silueta deslizarse a traves de la noche... no podia ser cierto, ahi estaba otra vez la diosa de sus sue�os! Las facciones finas, el cabello y la piel negra... pero era ella misma, desde el principio del tiempo. La figura cruzo la calle como una sombra y se perdio en la oscuridad. Kadja bajo corriendo las escaleras y empujo la puerta, jadeante. Las luces la lastimaron, pero ahi no habia nadie. La avenida, solitaria y silente como un cementerio. Todos los ruidos de la ciudad habian desaparecido. Donde estan todos? pregunto a la noche, su aliada. Y ahi enmedio de su oprimente soledad Kadja se dio cuenta de su otra realidad: Viviria siempre solitaria en la oscuridad, incapaz de hacer nada al respecto. Su sonrisa sangrienta y amarga se escucho en toda la cuidad.
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