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A mi tristessa. Lejana cautivadora cercana aterradora |
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Te condeno Morgana, Kenize
Por mis esfuerzos vanos por conservar tu presencia, por tu fuerza inacababl salida de tu garganta: "No te vayas" |
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sabiendo que cada caricia nos desgastaba |
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Tu lanza se clavo en el mejor lugar: en mi vacio lacrimoso, parte central del universo que diferencia a todas las almas.
Eres opio Morgana que se consume en mi cuerpo cada ma�ana como cada palabra.
De tus gritos sabia que algun dia el silencio saldria para rasgar con su manto la vulgaridad de necesitarnos.
Eres monja-mujer y tu credo ahora en mi cuerpo des-CANSA.
Luz eterea que de tu boca nacio llego a mi pecho y por diez segundos se anido rompiendo carnes por los costados salio.
Te condeno Morgana, Kenize por que sabes por que yo te condeno... Yo... no lo se. |
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