Parte III

Las noches surgian eternas, despues de la puesta del sol. Las luces de la ciudad lastimaban la vista a la chica, quien no podia conciliar el sue�o y permanecia en vela la mayor parte del tiempo, expectante. Ya no salia, no hacia absolutamente nada. Sus padres la intentaron llevar al sicologo, con un cuarandero, en fin, todo lo que creyeron posible, sin exito alguno. Martina palidecia cada vez mas, tenia grandes ojeras y su piel semitransparente, venosa, acentuaba su aparente debilidad pero ella en su interior sentia fortalecerse, se sentia renacer al caer la noche y despertaba sedienta y sus ojos se tornaron amarillentos y ella se petrificaba al grado que ya no se movia durante el dia, permanecia inmovil horas enteras, escuchando conversaciones insulsas de los vecinos de enfrente aun cuando la puerta permanecia cerrada y podia oir cuando alguien subia las escaleras sigilosamente, antes de entrar al edificio y perderse entre los cientos de departamentos que invadian el lugar. Kitzia logro verla en ese estado catatonico una tarde que se aparecio fumando, abriendo la ventana de par en par.
-�cielos, como apesta, parece que vives en un cementerio!- se�alo y Martina alzo la mirada sin inmutarse. Tenia la mirada completamente vacia. Kitzia la miro, sentandose junto a ella, tan silente y lejana a la vez. Le ofrecio un cigarro que la chica ignoro. �que sucede? -pregunto Martina con melancolia y Kitzia se�alo "creo que ahora perteneces a la oscuridad... no eres la unica, no temas" �por que?" -repitio Martina en silencio y Kitzia alzo los hombros sin responder-siempre hay una razon del porque suceden las cosas, pero no te agobiare con dudas. Imagina que quieres tomar el aire, no se puede. Intenta contar la arena de la playa, imposible. Asi es nuestra situacion. No puedes combatirla. Simplemente, dejala ser. Llegara el momento en que te daras por vencida sabiendo que nunca vas a poder callar al silencio- se�alo finalmente y se alejo, pero solo el eco de sus palabras rondaban en la mente de Martina, quien termino por no poder dormir mas hasta que tiempo despues, mientras estaba en la calle, se quedo dormida profundamente. El diagnostico: narcolepsia.

En una de sus incontables visitas nocturnas, Martina se hallaba bebiendo sangre de un mozalbete cuando a sus espaldas, pudo ver, aun sin voltear, como se materializaba una imagen que habia tenido ultimamante en sus dias de vigilia. Una imagen oscura, misteriosa que la obligo a voltear, perpleja. Ahi se hallaba Oliver -asi le habia llamado ella a esa imagen, aun sin conocerlo- quien la miraba sin emocion alguna. Martina quedo silente, expectante. Aquel la aparto con un movimiento y ella se retiro involuntariamente, quedando frenta a frente. Era palido, sus cabellos le daban cierto aire de misticismo y tenia una expresion carente de emocion.
-Oliver- repitio ella y una fuerte vibracion, imperceptible al principio, se fue acrecentando y se convirtio en una especie de temblor que cimbro todo y los vidrios de los edificios cercanos se rompieron, las alarmas de los autos se encendieron y la gente huyo despavorida, invadiendo las calles en un momento. Martina intento dominarse.
-��Quien eres, que quieres de mi, que haces en mis sue�os?!- pregunto al borde de la locura y el extra�o ser desaparecio ante su mirada. Martina recupero la cordura y grito, buscandolo por todas partes, sin hallarlo. Todo el tiempo se estaba cuestionando, indagando y finalmente, acudio a Kitzia, su unica salida por el momento.
-Solo tu conoces la respuesta- repitio Kitzia y Martina se hundio aun mas en sus cavilaciones. Creyo enloquecer, ya que sentia la cabeza a punto de explotar.
-�eso no es posible!- sentencio la chica y salio de ahi, con la mente nublada. Y desato su furia contra todo lo que hallaba a su paso. Se sentia sola y confundida. Con solo desearlo, creaba a su paso una estela de muerte por todos los callejones, eliminando a toda la escoria citadina. Los periodicos, las noticias informaban dia y noche de los sucesos acontecidos desde hacia varias semanas y Martina acrecentaba sus dudas acerca de su existencia, al punto en que enloquecio. No sabia que sucedia con ella, no sabia en donde se hallaba, asi como ignoraba en que instante se habia transformado en un ser de la oscuridad sin siquiera percatarse del proceso, y enmedio de toda esa paranoia encontro la solucion al enigma de su existencia: se dio cuenta de que Oliver era solo un producto de su imaginacion, que no existia ni que nunca habia existido. El era solamente un ideal: su ideal.


                                                                                  
Outro
Por su parte Kitzia indago un poco en la historia de Martina cuando esta fue llevada a una institucion mental. La miro ahi, como ausente, carente de todo sentimiento y emocion repitiendo constantemente palabras ininteligibles. Tenia el rostro blanco completamente y poseia una mirada completamente perdida, dando interminables vueltas. Kitzia miro a la chica en silencio. La bolsa con la sangre escurria lentamente prendida de sus venas. En un descuido del doctor, Kitzia clavo sus colmillos en el cuello de este, para luego arrebatarle los papeles de la mano. Con una mirada rapida, fue leyendo las conclusiones: Martina era hija unica, y a pesar de que la chica estaba inmersa en una melancolia dentro de su propio paraiso, le fue concedida la eternidad -la eterna busqueda de si misma- debido a que Michelle tampoco existio, ya que ella y Martina eran la misma persona.

sediento?

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