| Tras la comida, partimos a las 14:00 hacia Mal� Strana (Barrio Peque�o), que tiene tambi�n un encanto especial, pues, seg�n cuentan las gu�as, apenas ha cambiado desde el siglo XVIII. Se encuentran muchas embajadas (entre ellas, la espa�ola) por esa zona, y tambi�n tiene sitios interesantes. Destacar�a la Plaza de Mal� Strana (Malostransk� N�m�st�), la Iglesia de San Nicol�s (Kostel Sv. Mikul�s) y la isla de Kampa, una parte del barrio que est� dividido del resto por el arroyo del Diablo, un entrante del Moldava. Regresamos a la Ciudad Vieja por el Puente de Carlos (Karluv Most), el m�s antiguo de la ciudad, y que constitu�a el �nico enlace entre las dos orillas hasta el siglo XIX. Es un puente de piedra del siglo XIV, de unos 500 m de largo y 10 m de ancho, construido sobre 13 pilares, a cuyos lados se erigen 30 estatuas de santos. En las entradas del puente, tambi�n se encuentran dos torres. A lo largo de su recorrido, se disfruta de una visi�n muy bonita del Moldava y la ciudad, y encontramos un mont�n de m�sicos, dibujantes y artesanos. Dicen que es uno de los lugares preferidos por los carteristas para hacer su �agosto�. �ste fue el primer d�a que encontramos a los inspectores del metro, pidiendo billetes. A las 19:00 paramos a tomar un refresco en la terraza de �Starom�stsk� Kav�rna�, a escasos 20 metros del Reloj Astron�mico, por lo que nos quedamos a observar el desfile de las figuras desde un lugar privilegiado. A las 20:00 decidimos cambiar un poco de ambiente, y nos fuimos a �Red, Hot & Blues�, otro local con jazz en directo. Tiene comida mejicana y americana, con raciones tambi�n gigantescas. Actuaban unos j�venes checos, entre los cuales reconocimos al pianista que vimos actuar en �Reduta�, un pluriempleado. Pienso que si en nuestras zonas de marcha, pusi�ramos de moda eso de cenar con espect�culo musical al estilo de all�, iba a triunfar seguro. Y como era s�bado, me prepar� en el hotel para dar una vuelta. Mi amiga, una vez m�s, se conform� con leer un poco y echarse a dormir, y yo no me arriesgu� (despu�s de todo, era mi �ltima noche en Praga), en lugar de probar en alg�n sitio nuevo, me decant� por el �Duplex�, que tanto me hab�a gustado la primera noche. Y este s�bado s� que estuvo de verdad muy bien, repleto de gente, pero sin agobios. Las go-g�s hicieron unos pases en bikini, y luego, a bailar hasta las 4 de la ma�ana, compartiendo pista y risas con un mont�n de extranjeros pas�ndoselo de cine, igual que yo. Domingo, 4 de mayo de 2003 El d�a de la despedida, aprovechamos para hacer una visita r�pida a la Colina de Petr�n (Petr�nsk� Sady), cogiendo el metro hasta Malostransk�, y el funicular en �jezd. Una vez all�, dimos un paseo por los bonitos jardines, nos acercamos al observatorio astron�mico y yo me sub� al Mirador de Petr�n, una r�plica de la Torre Eiffel de 60 m. de altura, construida con motivo de la Exposici�n Universal a finales del siglo XIX. Seguramente fue una de las mejores decisiones que tom� estando all�, nunca me hubiese imaginado las incre�bles vistas de toda la ciudad y alrededores, ya que me hart� a sacar fotos panor�micas de lo que estaba viendo por las ventanas. Solamente quiz� puedan competir en belleza las vistas que se aprecian desde lo alto del Castillo de Praga, pero en ning�n caso permiten ver la magnitud de la ciudad al completo, divisar todo el trazado del Moldava y sus puentes, alcanzar a ver lugares a varios kil�metros� El d�a despejado ayud� una barbaridad. Descendimos en el funicular, cogimos el tranv�a hasta la Plaza de Mal� Strana, y volvimos a cruzar paseando el Puente de Carlos por �ltima vez. Lo �nico que nos faltaba por ver de la ciudad era, precisamente, lo que m�s cerca estaba de nuestro hotel, a saber, la Ciudad Nueva. De aqu�, lo m�s destacable, visto el poco tiempo que nos restaba para salir al aeropuerto, era el Museo Nacional y la archiconocida para nosotros Plaza de San Wenceslao. �ltimas fotos de este conjunto, otro perrito caliente, y nos fuimos caminando hasta el hotel, donde en poco tiempo nos recoger�a el autob�s hacia el aeropuerto. Las maletas estaban hechas la noche anterior, por lo que tan s�lo tuvimos que recogerlas y salir. Por una parte la ropa y el calzado, en las maletas para facturar, y por otra, los regalos, mucho cristal, as� que no nos arriesgamos y lo llevamos en las mochilas dentro del avi�n. Al llegar al aeropuerto, me llev� la desagradable sorpresa de que me faltaba la marioneta, que estaba todav�a en la habitaci�n del hotel, y no cab�a en las maletas. Con la ayuda del checo de la agencia que nos acompa�� hasta coger el avi�n, me enviaron el coche del hotel con el regalo, �vaya susto! (susto que me cost� otras 750 Kc, suma y sigue con la maldita marioneta�). Los aduaneros checos no ponen ninguna pega, se puede pasar todo sin problemas, siempre y cuando no pretendamos llevarnos media cristaler�a, claro, pero de toda la gente que vi ese d�a all�, no echaron para atr�s a nadie. El viaje de vuelta sin novedad, otra peque�a merienda y art�culos de �Duty Free� en el avi�n, y el Diluvio Universal en Bilbao, un recibimiento triste, lo mismo que sent�amos nosotros porque se hab�a terminado lo bueno� Impresiones Lo mejor que he visto en mi vida. Aparte de eso, dir� que tiramos casi 200 fotos, que nos falt� tiempo para conocer esta maravillosa ciudad mucho mejor, e incluso aventurarnos a descubrir los alrededores. Recomiendo a todo el mundo que vaya a visitar esta joya, nosotros mismos comprobamos c�mo es imposible mantener la vista hacia donde caminas, sino que se te va a lo que te rodea, por todas partes hay algo que te impresiona, �cu�ntas veces descubrimos nuevas callejuelas casi ocultas! �y cu�ntas nos faltar�an por encontrar!. De verdad, es una terapia tremenda el perderse all�, parar a comer algo, escuchar la m�sica de los locales y� volver a repetirlo al d�a siguiente. Imprescindible una buena gu�a, la mejor, seguramente, la de �El Pa�s Aguilar�, nos cruzamos con much�sima gente que la llevaba, como nosotros, incluso en extranjero, complet�sima. |