Tema 3. La evaluación de las fuentes de
información bibliográficas
3.1. La evaluación de las fuentes de información en la biblioteca
La biblioteca necesita
seleccionar dentro del conjunto de la oferta disponible, aquellas obras que van
a formar parte de la colección, teniendo en cuenta una serie de variables como:
ü
Los servicios que presta.
ü
Los usuarios a los que pretende atender y las
diferencias de nivel en cuanto a necesidades de información que plantean.
ü
El presupuesto del que dispone.
Para poder seleccionar, la
biblioteca necesita tener datos, informaciones y valoraciones sobre los
distintos tipos de fuentes de información a los que puede tener acceso. Seleccionar no es sinónimo de restringir, es el resultado de una
valoración. Valoramos los documentos en sí mismos y en función de la utilidad
prevista en la biblioteca, de su adecuación al servicio y a los usuarios.
“De cualquier tema y tipología
documental suelen encontrarse en el mercado productos similares. El objetivo de
una biblioteca es encontrar en todos los casos el producto que mejor se adapte
a sus necesidades y posibilidades presupuestarias. En este caso la operación
será evaluar cada uno de ellos con el perfil óptimo y establecer un ranking a
partir de las puntuaciones finales”.
Comunicación de Ribes Llopes, Inmaculada. Pérez
García, Remedios. (2003). La evaluación de la colección en la biblioteca y su
integración en el sistema de gestión. Un modelo para evaluar bases de datos. VIII Jornadas Españolas de Documentación, 47,
159-173.
El objetivo de los procesos de
evaluación es precisamente proporcionar los juicios de valor necesarios para
tomar la decisión de elegir una obra frente a otra. Este proceso tiene dos
fases o momentos principales:
1. Saber
qué es lo que tenemos delante, identificarlo y describirlo exhaustivamente.
2. Calificar
la fuente de información según una escala de valores que nos permita emitir un
juicio sobre la fuente de información descrita y compararla con otras.
El proceso de evaluación debe
hacer acopio de las informaciones, descriptivas y valorativas, que hagan
posible las dos operaciones anteriores, para lo cual hay que:
ü Precisar la tipología de
la fuente: ¿qué es lo que estoy estudiando?
ü Definir qué es y qué contiene. Se
trata de llegar a conclusiones propias y no dejarse llevar por los mensajes de
propaganda, que pueden no ajustarse a la realidad.
ü Determinar el grado de utilidad: ¿qué
aporta o qué mejoras supone respecto a la fuente de información de la que se
dispone actualmente? Ver si se adecua a los intereses, necesidades
y competencias de los usuarios, y hacer una previsión de su nivel de uso.
ü Identificar el coste: precio
de compra, suscripción, gastos de actualización, mantenimiento, etc.
ü Indicar cómo se ha probado la
fuente de información, si se ha tenido acceso directo o indirecto a ella. Si ha
sido completo o parcial a algunas partes.
La
prueba directa del producto es lo más aconsejable, pero no siempre será
posible; en este caso podremos disponer de información relevante por otras
vías: catálogos, revistas, páginas web, opiniones de otros centros y/o colegas,
consultas en listas de distribución, etc.
ü Otros conceptos: puede haber condiciones
específicas según la razón por la que se realiza un proceso de evaluación
determinado: si saber el valor de una determinada colección, mejorarla y
actualizarla, adquirir determinadas obras o elaborar una selección
bibliográfica.
Según el caso se deberá
elaborar un patrón que marque las pautas que se van a seguir en el proceso y
establezca los criterios que se van a aplicar para evaluar la idoneidad de las
obras.
Se determinará qué aspectos de
las obras se van a valorar y qué importancia se le concede a cada uno, para
poder emitir un juicio sobre ellas.
En los puntos siguientes y en
los restantes temas, trazaremos el perfil
óptimo de las fuentes de información en general y las partes que deben
componerlas. A partir de ahí se pueden establecer patrones particulares para
cada tipo de fuente y adecuarlos al soporte en el que se presentan.
3.2. ¿Qué cualidades principales le vamos a pedir a una fuente de
información?: fiabilidad y
transparencia
Exactitud: Que la información que ofrece sea fiable y no
contenga errores.
Autoridad: Que los responsables de contenidos estén
especializados y capacitados en la materia y que los editores y/o productores
tengan experiencia y reconocimiento en la elaboración del tipo de fuente de
información de la que se trate..
Objetividad: Que el contenido no tenga ningún tipo de
intencionalidad ajena a la de informar, que no hay manipulación de ningún tipo.
Actualización: Que tenga un sistema adecuado y ágil de
actualización de contenidos para que no se quede obsoleta la información.
Cobertura: Que la cobertura temática, geográfica, temporal y
lingüística sea adecuada y se ajuste a la oferta que hace.
Ergonomía/Usabilidad: Que sea fácil y cómoda de utilizar, tanto en
sus componentes físicos o técnicos como en sus opciones de búsqueda y
recuperación de la información.
3.3. ¿Cómo vamos a crear una escala de valores que nos
permita valorar las fuentes de información?
Estableciendo parámetros,
marcando variables y estableciendo procedimientos.
Parámetros: propiedades o características de las fuentes de
información que serán objeto de análisis.
P.ej. Autoría
Variables: marcamos aspectos que faciliten un mayor nivel de
concreción del parámetro. Estas respuestas más concretas nos permitirán
delimitar en mayor grado el comportamiento de la fuente de información en
relación con el parámetro que queremos valorar.
P. ej. ¿La responsabilidad o
autoría de la obra está bien determinada?
Formación,
experiencia profesional y publicaciones de los autores sobre la materia.
Procedimientos: En qué orden
y con qué medios vamos a obtener la información: partes de la obra que vamos a
revisar y otras fuentes de consulta que vamos a utilizar.
P. ej. Buscar información
sobre los autores en los preliminares de la obra que nos ayuden a determinar su
competencia. Buscar en fuentes externas a la obra un currículum del autor.
3.4. ¿En qué aspectos y componentes de la obra nos vamos a fijar?
En los siguientes temas se abordan más detenidamente los
parámetros de estudio establecidos, se ofrecen una serie de criterios y se
presentan esquemas de análisis que servirán para todo tipo de documentos.
Aplicaremos el esquema adaptándolo a la naturaleza y las características
particulares de la obra que analicemos.
No todos los elementos que recoge el esquema se
presentan en todas las obras y su relevancia variará del tipo de documento
(enciclopedia, diccionario, directorio...) y del soporte en el que se presente (impreso, vídeo,
electrónico).
El esquema que vamos a ver pasa revista tanto a los elementos
materiales de la obra como a su estructura y contenidos:
§
Aspectos materiales
y técnicos: observación, descripción y valoración de la
presentación material de la obra y de los aspectos técnicos de instalación,
acceso, según sea el soporte en el que se presenta.
§
Revisión de las
partes preliminares de la obra para obtener información sobre
el alcance, propósito, cobertura, plan de la obra, estructura, sistemas de
búsqueda, previsiones de actualización y puesta al día de los contenidos, etc.
§
Revisión del cuerpo
principal de la obra para determinar la fiabilidad, tratamiento de los
contenidos, la resolución y eficacia de los sistemas de búsqueda y recuperación
de la información. La revisión comprobará en qué grado se cumplen los
propósitos expresados en los preliminares (nivel de exhaustividad, usuarios a
los que se dirige, etc.).