Las Hayas de Trinidad

Fecha: Mon, 18 Oct 2004 07:43:55 +0100

A domingo vencido, retomo este pequeño teclado para fijar algunos de los sucesos de hoy.

Se puede tildar de domingo tranqui, tranqui, tranqui. Una salida sin excesivas pretensiones excepto la de disfrutar del día, que ha amanecido nuboso y con algunas débiles gotas que se escapaban de las alturas y que a algunos ha hecho temer por el resultado.

Hoy hemos vuelto a la sierra de Andia , para perdernos entre los rasos de la sierra en la subida hasta la ermita de La Trinidad de Iturgoyen, como el horario parecia sobrado pues hemos transformado lo que iba a ser un amaiketako en la comida oficial. Hemos cometido el sacrilegio ( bueno no sabemos quien porque no ha aparecido) de volcar una botella de reserva de rioja en una bota de vino , aún así seguia siendo reserva ( gracias a irrintxi ).

El retorno por una pista entre bosques frondosos de hayas, parcialmente cubiertas por la niebla, hasta que hemos descubierto al primo de Tiberio pero en pata negra ( Quíen le echara mano a alguno de sus jamones ), bueno a falta de jamón nos conformaremos con una foto ( somos de buen conformar aunque no sepa igual).

Alcanzamos el pueblo de Iturgoyen y perdemos parte del grupo que decide quedarse a comer oficialmente en el pueblo. El retorno por al barranco de Beagua es lo más bonito del día, nosotros que ya nos hemos acostumbrado a ver los cañones desde el río, hoy lo hemos hecho desde las alturas, un sendero estrecho entre los bojes, encinas y hayas no cambia de valle para dejarnos nuevamente en Lezaun.

La hora de marchar ha llegado y nuestros tranquilos compañeros que se han quedado a comer en Iturgoyen no aparecen, media hora después siguen sin aparecer. Se comienzan a organizar las brigadas de búsqueda cuando asoma Julio que en avanzadilla , nos indica que el resto viene ya sin fuelle y bastante retrasados , que se han colado de camino y que han cruzado el cañón por el río además de vandalizar alguna que otra alambrada. Una hora después de la hora fijada de llegada asoman Antonio, Petri y el bueno de sir Jon que llega renqueante ( extrañamente él que había dicho que a la hora salía el autobús) y es que “ El que al cielo escupe en la cara le caé”.

Y bien sin mayores extravagancias nos hemos vuelto tras contemplar que el otoño empieza a marcar su diapasón en las hojas de los árboles y alfombra los suelos de nuestros montes con sus ocres característicos.

Tras esta excursión decimos adiós a nuestros compañeros de Atxaspe hasta el mes de diciembre, ya que se nos van a o volver montañeros de medio día hasta el año que viene ( acaso esto significa que se convertirán en medio montañeros?) nosotros seguiremos disfrutando las horas que nos permita la luz del día y muchas veces tambien a la luz nocturna.



Sin otro particular pasar buena semanita

Nota:
Gracias por vuestros favorables comentarios respecto a los artículos que han aparecido en nuestra revista Haitzes Haitz, me alegran de que os hayan gustado.

Gerardo                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

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