3 dias en intervalos de 15 minutos ( Padiorna –Vega de Liordes)
Hace ya mucho tiempo de nuestra anterior crónica , de ahí que pretenda comenzar el año con nuestras aventuras de reyes.
Esta vez rumbo oeste hasta Picos de Europa con la intención de hacer travesías y algún pico a nuestro alcance , sobre todo para los neófitos en el arte de cramponear. Nuestro aspecto no debía ser muy diferente del equipo de al filo de lo imposible a tenor de las preguntas de algunos visitantes del teleférico (por favor nos podeís decir si no es molestia que vais a hacer? , por lo menos algún 3000 no? )
Pues bien con las pesadas mochilas ascendimos meteórica mente los 700 metros del cable, para desde la privilegiada atalaya observar uno de los atardeceres mas radiantes y fríos del invierno, la buena acción del día consistió en disuadir a dos esquiadores que desprovistos de luz y crampones pretendían bajar hasta Fuente De a toda costa , como si de un presagio de nuestro devenir en días posteriores se tratara, yo creo que todos pensamos como se puede llegar a esa situación.
Durante la primera noche comprobamos fehacientemente que las mantas térmicas que se les prestaron a los esquiadores molestan más por la noche que una bolsa de patatas fritas en el cine .
El amanecer fue frío
pero espectacular como lo había sido el anochecer, es el privilegio de mirar a
las montañas de tu a tu . Con las pesadas mochilas a la espalda y
animados por ver como Zaloa era capaz de transportar casi tanta carga como su
propio peso sin quejarse, emprendimos la travesía hacia la Vega de Liordes . La
nieve estaba en su punto para caminar sin hundirnos excesivamente; de camino, el
pico de La Padiorna por su arista este , decidimos acercarnos al collado para
que Zaloa se quedara reposando el pie destrozado por sus botas plásticas, a
mitad de ladera JuanMa nos hizo una afortunada demostración de técnica de
autodetención en vivo ( afortunadamente porque había un extraplomo notable unos
metros mas abajo.)
Aitor al que los crampones o las botas o.. no le respondían correctamente decidió que era mejor comer con Zaloa mientras JuanMa , Ibón y el que subscribe ascendían la Padiorna ( Aitor nosotros lo entendemos, Paris bien vale una misa, además teníamos instrucciones clarísimas de cuidar a la única integrante femenina del grupo). Nuevamente nos invade una sensación indescriptible en la cima , a la vista de toda la cordillera nevada como un pastel de nata gigante; disfrutamos del momento hasta recibir el pitido del Walkie y el juramento de Ibon al comprobar que no funcionaban correctamente. A nuestros pies la vega de Liordes “el lugar” como lo conoceremos a partir de ahora, si alguien que esta leyendo esto lo conoce me dará la razón y hasta me dirá que me quedo corto si digo que es el valle perdido de “ Horizontes lejanos” ese lugar exquisito, intocado y aislado del mundo ; rodeado de altas montañas , con un río que lo cruza y una pequeña caseta forestal cerca del mismo. Un lugar mágico dónde la tensión se transforma en quietud , invadido por el silencio y la nieve del invierno que suaviza sus rasgos hasta hacerlo un paraíso terrenal.
Si ese fue nuestro destino , la caseta forestal, para alcanzarla demostración de cómo fijar un triangulo de descenso sobre roca e Ibón que anda por la pendiente como los rebecos, monta un rappel rápido para salvar la última pared de acceso al valle ( nueva lección aprendida al comprobar la doble funcionalidad de la mochila como arnés ).
La noche nos puso a
prueba con los más de quince grados bajo cero de los que en el interior tuvimos
que soportar al menos 3 bajo cero, fue la prueba térmica de sacos , fundas de
vivac, recogimiento y todo lo que nos pudimos poner encima . El que menda y dado
el ancho de la cabaña tuvo los pies en una
pared
y la cabeza en la otra con lo que puedo hablar del gradiente de temperatura
entre el este y el oeste y asegurar sin género de dudas, que el oeste es
siempre más caliente ( escríbanlo vuestras mercedes para las futuras
construcciones que pretendan levantar ).
La mañana amanece radiante como las anteriores y tras desperezarnos , cursillo de escalada en nieve, roca con crampones , caídas, triangulaciones , culo-esquí , caminar por paredes de 80º…. ( estas lecciones que parecen baladí a primera vista son las que en los acontecimientos de la tarde pondríamos en práctica abundantemente).
Ibón nos enseña la cueva que como alternativa podíamos haber usado para dormir , a juzgar por los carámbanos de hielo de 80 centímetro y la cara de JuanMa creo que la casa forestal esta mucho mejor . Para la comida se prepara una cocina improvisada con nieve ,equipada con sumidero de basura , cocina, armario , en fin solo faltaba el microondas ( que aprendan los de Teka ).
A las 3 PM con una previsión de bajada por los Tornos de Liordes de 2.5 horas, 3 a lo máximo , recogemos nuestras pertenencias y nos ponemos en camino, suave , suave para permitir que las ingles de Zaloa entren en calor ( la lesión se produjo por causas naturales no por lo que algunos tendrán en mente a estas alturas, al menos que yo sepa, y os aseguro que la cabaña era pequeña como lo demuestran las fotos ).
Comenzamos el descenso
por una zona muy pendiente poniendo en practica la técnica del taloneo ( a que
la he aprendido bien, eh Ibón ), el jefe de la expedición nos dice que eso era
lo peor con lo que a pesar de lo avanzada de la hora 5 PM nos genera una
cierto tranquilidad , los problemas surgen cuando nos encontramos zonas
expuestas con patios de 600 metros y nieve en muy mal estado ,a tramos dura , a
tramos blanda hasta la rodilla por lo que hay que ralentizar el paso tratando de
buscar las “Zetas” de los tornos, para mas INRI varios aludes de placas habían
barrido parte de los tornos con lo que el camino entallado en roca había
desaparecido. La noche nos aborda con las Zetas recién detectadas , Ibón pone en
marcha su instinto de orientación y nos dejas perplejos, viendo dónde nadie
veía ( la verdad es que no mirábamos demasiado a los patios, con ver dónde
poníamos el pie teníamos suficiente, agotamos el agua , porque también podemos
asegurar que la tensión seca la boca ). Aitor nuestro especialista en la
búsqueda de las profundidades y en ver dónde acaba la nieve se encuentra al
borde de la desesperación al no poder enlazar varios pasos sin hundirse, por lo
que decide emplear la técnica de “Caterpillar” y arrasar con el culo toda la
nieve , de forma que al que viene detrás le queda tapada la huella pero con
agujero , pero bueno eso le daba un grado de confianza que le hacía falta en ese
momento.
Las Zetas son interminables ( otra, cambio del piolet a la izquierda y bastón a la derecha , otra cambio al revés …) y el peso de las mochilas se hace notable , momentos de silencio y recogimiento con la mente en las cervezas frías y en si el destino nos permitirá tener mas aventuras. Zaloa viene rota pero determinada a llegar dónde haga falta ( todo un ejemplo se superación ).
Poco a poco y con el humor creciendo en la medida en que la pendiente se reducía vamos descendiendo en un periodo que paso de las 3 horas previstas a las 8 horas reales “ en intervalos de 15 minutos “ que era siempre lo que nos quedaba para llegar.
Finalmente Fuente De y un regusto de emoción , tensión y satisfacción por ser capaces de superar lo que parecía imposible . Hemos aprendido muchas cosas ( que el frontal siempre debe estar a mano, que el agua nunca está de más , que el futuro no es predecible, que las fuerzas llegan mucho mas allá de lo que establece la mente, que la compañía fortalece al individuo, que caminar de noche también tiene sus placeres, que el centro de gravedad está en el culo ( eh Aitor ), que la tranquilidad en momentos de tensión es la llave del éxito , que un buen guía decide en los momentos críticos no por consenso y sobre todo que la integridad del grupo permite llegar mucho mas allá) .
Y aunque estoy seguro de que no se os olvidará fácilmente , aquí queda esta crónica para que hableís a vuestros nietos de las vivencias de un grupo de “ Irreductibles Euskaldunes “ que decidieron probar sus fuerzas en los valles leoneses.
Por último felicitar a todos los integrantes de la expedición por su buen talante a la hora afrontar los “ Browies” que la montaña nos reserva y la capacidad de transformarlos en éxitos, seguiremos superándonos.
Gerardo