UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICERRECTORADO DE ESTUDIOS VIRTUALES

DOCTORADO EN GERENCIA

PROPUESTA INTEGRADORA 2

(Rev. Nº 3)

 

PRINCIPIOS QUE SUSTENTAN

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

EN LA EMPRESA

 

Autor:

Eulises Rafael Moreno Rivas

C.I.: 8.365.655

 

Maturín, 20 febrero 2007

 

 “La fenomenología no tiene sentido si no se entiende la fenomenalización

 del fenómeno, si fenomenológicamente se quiere hacer fenomenología”

(Eulises Moreno, 2007)

 

“Lo sé todo, pero no he comprendido nada”

René Daumal

(Tomado de Edgar Morin, El Método: El Conocimiento del Conocimiento, p. 13)

 

 

CONTEXTUALIZACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO

En el año 1997, Kaplan y Norton indicaron que en el ambiente económico de los negocios la práctica de la planificación estratégica, basada en el balanced scorecard, se sustentaba en una clara determinación de los objetivos financieros que quieren alcanzar los propietarios y accionistas para su empresa en el mediano y largo plazo.

El balanced scorecard es una herramienta diseñada por Kaplan y Norton con la intención de establecer un cuadro de mando integral, (tipo tablero de control) que permita la eficaz y pronta toma de decisiones para la dirección de la empresa; contiene cuatro perspectivas: financieras, clientes, procesos internos, aprendizaje y crecimiento.

Pero cuando se revisa cualquier planificación estratégica empresarial, se identifica (paradójicamente) que en la perspectiva de aprendizaje y crecimiento, se hace muy poco énfasis, y existen muchas debilidades, en aquellos objetivos destinados a hacer crecer como personas a los empleados que serán responsables de materializar las estrategias en resultados concretos y tangibles. Es decir, hubo muy poca convicción de fortalecer y desarrollar atributos humanos tales como la ética, principios, valores y educación ciudadana, que modele las diferentes culturas de los individuos y los integre en una deseada cultura organizacional en los trabajadores que convertirán la acción del pensamiento (estrategia) en la acción con la realidad (resultados); situación que consideramos tiende a comprometerse con el fracaso en vez del éxito, porque como dice Francés (2001) “lo que persiguen es desarrollar capacidades humanas, tecnológicas y de organización”, y en ningún momento toman en cuenta al ser humano como un ser integral, es decir, un ser trans-bio-psico-socioeconómico que tiene espíritu-vida-mente-necesidad de interacción y es económico.

Según Kaplan y Norton (1997) se debe “utilizar esta herramienta revolucionaria para movilizar a su gente, a fin de que cumpla con la misión de la empresa”, pero la realidad de las empresas latinoamericanas dice que tal herramienta no es suficiente para movilizar a la gente y cumplir con la misión de la empresa; y mucho menos lograr los objetivos organizacionales con los resultados y tiempos deseados. Kaplan y Norton (1997) tampoco consideraron en sus perspectivas las necesidades de los trabajadores, solamente hablan de “movilizar a todos los individuos para que realicen acciones dirigidas a conseguir los objetivos organizativos (…), con empleados muy preparados (…) para satisfacer las expectativas de excelentes rendimientos financieros de los accionistas”. Obviamente, la expresión “para satisfacer las expectativas de excelentes rendimientos financieros de los accionistas” no es bien acogida por los trabajadores latinoamericanos en estos tiempos emergentes, donde el escenario económico obliga a las empresas hacia las acciones sociales y por otra parte ese escenario pudiera fomentar la aparición de una serie de antivalores y antiprincipios no deseables en los mismos trabajadores, como consecuencias de sus necesidades insatisfechas, con repercusiones impredecibles en la subsistencia de la organización y la sociedad en general. La empresa debe mirar con detenimiento y reflexionar sobre sus postulados financieros basados en principios que beneficien a todos, soportados en una plataforma con valores de igualdad, equidad, honestidad y responsabilidad entre ambas partes; esta situación es al mismo tiempo una fuente de crecimiento o hundimiento personal, empresarial y social.

No obstante, Kaplan y Norton dejaron abierta la posibilidad de introducir una o más perspectivas adicionales sin hacer referencias a cuáles, en su opinión, consideran que la perspectiva de los empleados está incorporada “virtualmente” en todos los Cuadros de Mando dentro de la perspectiva de “Aprendizaje y Crecimiento”; situación con la que no estoy de acuerdo ya que en esa perspectiva lo que se trata son las “capacidades humanas, tecnológicas y organizacionales” requeridas para el éxito de las actividades productivas de la empresa destinadas a alcanzar los objetivos financieros de los accionistas, y no los aspectos relacionados directamente con las necesidades, satisfacción y felicidad de los empleados que lucharán por materializar las metas financieras declaradas de lucro, plusvalía y beneficio para los accionistas.

Kaplan y Norton visualizaron solamente el lado gnoseológico del individuo y pensaron superficialmente en la teoría del psicólogo Abraham Maslow (1908-1970) publicada en 1954 sobre la motivación, indicando solamente el nivel de autoestima (reconocimiento), mientras obviaron los niveles fisiológico, seguridad, social y autorrealización, más aún, cuando hoy se habla de un sexto nivel en la pirámide de Maslow, que es la trascendencia.

Se puede entender a Kaplan y Norton, dado que trabajaron con empresas de países industrializados (Advanced Micro Devices, American Standard, Apple Computer, Bell South, CIGNA, Conner Peripherals, Cray Research, DuPont, Electronic Data System, General Electric, Hewlett-Packard y Shell de Canadá) con economías bastante sólidas, estables y con muy reducidos índices de pobreza, inseguridad y desempleo, situación que es diametralmente opuesta a la realidad latinoamericana.

Al igual que en la Jerarquía de las Necesidades de Maslow se piensa en la trascendencia como un sexto nivel para obtener plena satisfacción del individuo, en el Balanced Scorecard de Kaplan y Norton, también se debería pensar en una quinta perspectiva para también obtener una satisfacción o felicidad plena de los trabajadores de latinoamérica y en especial Venezuela. Por tanto, si las empresas latinas desean aplicar el balanced scorecard de Kaplan y Norton, se sugiere redefinirlo incorporando como quinta perspectiva la responsabilidad social empresarial, sobre este tema, Francés (2001) indica que “algunas empresas incluyen una quinta perspectiva para representar el punto de vista de la sociedad en su conjunto. En ella se incluyen aquellos objetivos relacionados con la responsabilidad social de la empresa, la conservación del medio ambiente, las relaciones con la comunidad y otros aspectos relacionados con los valores”. En este caso Antonio Francés como escribe para América Latina, en su libro toma en consideración los aspectos de la responsabilidad social empresarial, pero sin entrar en detalle, solamente lo sugiere al hacer mención a “aspectos relacionados con los valores”, entenderemos que se refiere a valores éticos y morales que rigen el pensamiento y conducta humana, los cuales utilizaremos como ejes inspiradores e incluiremos dentro de los principios que sustentan la responsabilidad social en la empresa.

Esta tesis doctoral no pretende hacer una innovación al balanced scorecard de Kaplan y Norton incorporando una quinta perspectiva que se llame la responsabilidad social, solamente sugiere a los estrategas latinos y venezolanos que se puede hacer su inclusión, dada la popularidad y aceptación que tiene la herramienta en las empresas del mundo. El hecho de nombrar el balanced scorecard en este es documento, es sólo con el propósito de mostrar el mejor ejemplo generalizado de como en las empresas, a nivel mundial, el sujeto cognoscente, fin último de toda innovación y avance científico, está totalmente ignorado dentro de su propio sistema, mientras que la empresa de hoy (todavía contextualizada bajo los signos de la era moderna y sus concepciones taylorianas) exige y sobre-exige productividad y rentabilidad a toda costa, por encima del mismo sujeto materializador de los objetivos financieros empresariales.

Latinoamérica enfrenta una situación que es contraria a lo que consideraron Kaplan y Norton cuando escribieron su libro, donde reunieron una docena de empresas altamente competitivas y consolidadas financieramente, las cuales operan en países con características diametralmente opuestas en los escenarios donde se desenvuelven las organizaciones latinas.

Por ejemplo, dentro de la espaciotemporalidad de la población venezolana, el entorno está caracterizado por altos índices de pobreza, inseguridad, criminalidad, delincuencia, desempleo, mortalidad infantil, descomposición de valores, falta de ética, desunión familiar, divorcios, violencia doméstica, alto consumo de bebidas alcohólicas, carencia de viviendas, empleos inestables e informales, deficiencias en los sistemas educativos y escasez de rubros alimenticios básicos entre otros; bajo estas circunstancias cada trabajador venezolano se puede preguntar ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Qué significa ser persona?

Mientras que, en contraparte, la empresa se pude autopreguntar ¿Cómo vive ese trabajador? ¿Qué entiende por productividad? ¿Por qué unas veces es cumplidor, productivo y otras no? ¿Qué conoce y espera de su empresa y gerentes? ¿Cuál es su motivación? ¿Por qué el comportamiento deseado no le dura mucho tiempo? ¿Cómo se puede entender al ser humano (a mis empleados) y su existencia, bajo las anteriores condiciones socioeconómicas?, ¿Es fácil solicitarles productividad?

Hasta este punto, lo que queremos mostrar es que los objetivos financieros empresariales (cuantitativos) concebidos inicialmente como una guía de obligatoria consulta en la organización, se ven afectados por el comportamiento (cualitativo) de los trabajadores desde una relación compleja y transcompleja que trata de entender lo financiero desde lo no financiero, y lo cuantitativo desde lo cualitativo. Al buscar responder el por qué del comportamiento productivo o no, de los empleados, se trata de entender y comprender los fenómenos que están vinculados a su entorno social.

Hay que definir ahora, lo que significa hablar de responsabilidad social, es decir, hay que clarificar el concepto a utilizar para poder ubicarnos correctamente en el propósito de esta tesis doctoral, ya que el mismo es un concepto inacabado, confuso y totalmente rico en acepciones tal como la misma expresión “el estado del arte”. En analogía podríamos preguntar ¿Cuál es el estado del arte de la responsabilidad social?; se puede responder con los siguientes escritos: citemos por ejemplo un reporte encontrado en la revista Harvard Business Review donde Porter y Kramer (2006) indican que “los enfoques predominantes de responsabilidad social corporativa están desconectados de los negocios que oscurecen muchas de las mejores oportunidades que tienen las empresas para beneficiar a la sociedad” y enumera situaciones tales un boicot hacia la empresa deportiva Nike por hacer prácticas laborales abusivas hacia algunos de sus proveedores indonesios; las protestas de Greenpeace por el hundimiento de una plataforma petrolera en desuso -Brent Spar- de la Shell Oil en el Mar del Norte; se responsabiliza a las empresas de comida rápida por la obesidad y mala nutrición; se responsabiliza a las empresas farmacéuticas de no buscar prontamente respuesta ante el SIDA en África, mientras mantienen sus mercados productivos y rentables en otras partes del mundo.

Paralelamente se puede notar que los ejemplos anteriores son semejantes a casi todos los encontrados en la bibliografía y escritos destinados al continente europeo y países industrializados cuando se habla de responsabilidad social, pero siempre tienden a enfrentar a las empresas con la sociedad, cuando ambas son interdependientes; por otra parte, Porter y Kramer son especialistas en Marketing y nos hacen dudar un poco de sus propósitos humanitarios. De aquí concluimos que hablar de responsabilidad social para Europa y países industrializados, es sinónimo de hablar de condiciones ambientales y filantropía asociada a sus líneas de producción. Este concepto es totalmente respetable, pero no es el más adecuado para referirse a la situación de América Latina. La responsabilidad social se ha manejado de forma genérica donde las empresas la aplican tomando los modelos europeos, propios de otras culturas y espacios, en vez de interpretarla y aplicarla a su propia realidad particular, en la comunidad donde funciona.

Aunque mucho se ha escrito sobre la responsabilidad social de la empresa, se puede afirmar que el tema se ha centrado más en asuntos de tipo ambiental, desarrollo sostenible, producción más limpia y acciones filantrópicas,  que sin lugar a duda es uno de los frentes de atención por la importancia que ello reviste para el planeta y la misma humanidad, pero no debe ser el único.  Al respecto podemos citar a González (2005) quien considera que “asumir las empresas una posición de indiferencia ante los crecientes problemas que están afectando a la humanidad, tales como la contaminación ambiental, violencia, desorden social, pérdida de principios y valores, aumento de los estados depresivos, deslegitimación del orden establecido y más, será para el mundo entero la peor catástrofe vivida, dándole a las empresas el loable rol de ser promotora del bien social de las comunidades donde desarrollan sus operaciones, pues de no hacerlo serán testigos de su propio entierro”, Tito González amplía el concepto de responsabilidad social incluyendo “violencia, desorden social, pérdida de principios y valores, aumento de los estados depresivos, deslegitimación del orden establecido y más” es decir, toma en pleno la condición humana del ser, de su existencia, del vivir con un sentido de vida correcto, de no ignorar al sujeto dentro de los mismos procesos sociales… y a nuestro entender, la pérdida de principios y valores explica la violencia, desorden social, estados depresivos, deslegitimación del orden establecido y otros indicados por Tito González.

En ese mismo orden de ideas, sostiene Guédez (2006) que “la ética es el origen esencial de la responsabilidad social o bien la responsabilidad social empresarial es la expresión social de la conducta ética” y que los programas filantrópicos no pueden sustituir la cultura corporativa sustentada en valores. También indica Víctor Guédez que los problemas sociales dejaron de ser un problema exclusivo del estado o de las organizaciones benéficas, ya que el mismo es un problema de todos y que la responsabilidad del empresario no termina con el pago de los tributos y el cumplimiento de la ley, sino que se incluyen los deberes de participar, opinar, aportar y contribuir en la formulación de políticas públicas, aportar en términos de calidad, experiencia y productividad. Podemos deducir que Víctor Guédez concluye que los problemas sociales también pertenecen a las empresas, y tales problemas en el caso venezolano ya los hemos mencionados en los párrafos anteriores: pobreza, inseguridad, criminalidad, delincuencia, desempleo, mortalidad infantil, descomposición de valores, falta de ética, desunión familiar, divorcios, violencia doméstica, alto consumo de bebidas alcohólicas, carencia de viviendas, empleos inestables e informales, deficiencias en los sistemas educativos y escasez de rubros alimenticios básicos entre otros, a los cuales le sumamos los expuestos por Tito González de “violencia, desorden social, pérdida de principios y valores, aumento de los estados depresivos, deslegitimación del orden establecido y más”.

Otro autor, Kliksberg (2006), no habla directamente de responsabilidad social, pero habla de Capital Social como una dimensión olvidada del desarrollo, en la cual se ha perdido la confianza de la gente en la sociedad, en las instituciones y en la familia; relacionando directamente la clave del capital social con los valores éticos que Guédez (2006) relaciona con responsabilidad social. Lo importante del pensamiento de Kliksberg (2006) es el acotamiento que hace al decir que  “esto aparentemente pertenece al mundo de la subjetividad pero resulta que tiene implicaciones macroeconómicas de primer orden”, esto muestra coherencia con el propósito de este trabajo doctoral al tratar fenomenológicamente hechos subjetivos con implicaciones en la productividad empresarial.

Moreno (2004) ya había tocado estos términos al hablar también de capital social y sus dimensiones éticas, con la tendencia latinoamericana de dar una especial relevancia a los valores de la cultura, particularmente a los códigos éticos como componentes esenciales y predominantes del capital social, incluyendo solidaridad y honestidad. José Ignacio Moreno León también habla del egoísmo que pisotea al prójimo (situación no deseable en la empresa), la ignorancia hacia el bien común, la corrupción que perjudica el desarrollo de las regiones y la importancia del cambio cultural en América Latina.

Igualmente hay que incluir los pensamientos de Núñez Hurtado (2001) sobre los problemas de los países latinoamericanos que han perdido el horizonte ético, creando profundas crisis de valores, sustanciales para la sana convivencia humana que han incidido negativamente en una cada vez mayor pobreza, marginación, corrupción, desigualdades sociales y violencia, con un profundo debate por el humanismo, por la ética de la vida, y por la sociedad.

En este estudio tomaremos entonces como concepto y propósito de la responsabilidad social, lo indicado por Víctor Guédez y Tito González, de que los problemas sociales pertenecen también a las empresas; más los pensamientos vinculantes de Bernardo Kliksberg y José Ignacio Moreno León sobre ética (como complemento para Guédez y González).

 

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El entorno es todo aquello externo e interno que está relacionado con los procesos medulares de la empresa (los procesos medulares son llamados también, básicos, sustantivos u operativos) y que pueden en cualquier momento impactar la producción. Los avances de la ciencia y tecnología, han hecho que es entorno se haga turbulento, con cambios incesantes, dinámicos, inciertos, con ritmo acelerado y complejo que inciden en la manera de pensar de los individuos y en especial impacta las exigencias del cliente por la mayor diversidad de información, gestión y conocimiento que se ha gestado producto de las presiones competitivas.

En el entorno externo se encuentran los requerimientos del cliente, competidores, variables macroeconómicas, el ambiente político y los avances tecnológicos, entre otros. Los requerimientos del cliente son muy cambiantes e inestables, motivado como ya indicamos por los avances tecnológicos y las presiones competitivas en el mundo de hoy.

Cuando se hace un análisis empresarial lo primero que se dice es que “el ENTORNO es turbulento, exigente, incierto, competitivo, cambiante, dinámico por lo que la empresa debe desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse al ENTORNO, la organización debe ser ágil y flexible para triunfar en este escenario. El ENTORNO se hace así por los avances de la ciencia y tecnología que hacen cambiar los gustos y deseos de los clientes”.

Pero la empresa, en su análisis interno nunca piensa que “el EMPLEADO es turbulento, exigente, incierto, competitivo, cambiante, dinámico por lo que la empresa debe desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse al EMPLEADO; la organización debe ser ágil y flexible para triunfar en este escenario. El EMPLEADO se comporta así por los avances de la ciencia y tecnología que cambian sus gustos y deseos”.

Este ejercicio didáctico de cambiar la palabra “entorno” por “empleado” en un mismo párrafo, ayudaría a pensar de una manera diferente a las empresas venezolanas y sus gerentes, en la concepción y formulación de sus obsoletas estrategias empresariales que no incluyen la valorización del ser humano antes que nada.

En el punto de este documento denominado “La Contextualización del Problema” se había indicado que en el ambiente económico de los negocios los objetivos financieros son concebidos como una guía de obligatoria consulta en la organización pero que tenían dependencia del comportamiento de las personas, donde se debía entender lo cuantitativo desde lo cualitativo. También se indicó que las empresas desarrollaban su planificación estratégica, algunas  basadas en el balanced scorecard, para monitorear y controlar sus objetivos financieros, vinculándolos con indicadores de gestión.

Ahora en esta sección, empezaremos diciendo que las empresas se enfocan en resolver sus problemas financieros para adaptarse a los cambios del entorno, pero ignorando que ese entorno también impacta a sus trabajadores, los cuales se alienan por las profundas brechas de desigualdades sociales que existen entre ellos y los propietarios de la misma empresa, es decir, causa malestar el tener que trabajar bajo fuerte presión y necesidades no satisfechas, para que unos pocos vivan bien, mientras los trabajadores apenas subsisten alienados, esto genera desmotivación pero la empresa quiere productividad. No obstante, con empleados desmotivados, será muy difícil conseguirla. ¿Qué puede hacer la empresa para cumplir socialmente con sus empleados y al mismo tiempo mantener niveles de productividad rentables dentro de su organización?

Al hablarle hoy a los empresarios de responsabilidad social, significa que interprete “comparte tus ganancias”, por tanto es un término que no le gusta porque lo entiende como el hecho de disminuir sus dividendos netos; a primera instancia, ningún empresario quiere disminuir sus beneficios económicos, pero si no lo hace, estará condenándose a ser una empresa pequeña con tendencia a desaparecer, porque a la larga su empresa presentará problemas financieros y tendrá que desincorporar al personal, que luego lo captará el estado venezolano para mitigar impactos sociales.

Lo que ha pasado es que se ha usado taxativamente el concepto de responsabilidad social solamente como un hecho filantrópico que no va más allá de una donación piadosa, conservación del ambiente, cuidar de una plaza o sembrar un árbol; en fin, se ha reducido a lo más mínimo, mientras que el ser humano en su esencia, ha quedado relegado a un segundo plano, sufriendo consecuencias enajenantes por las privaciones de sus necesidades más elementales, entre las cuales se incluye hoy, la información. Por otra parte, las empresas exigen a sus empleados, ética, responsabilidad, sacrificio, puntualidad, honestidad, calidad de trabajo, atención inmediata y esmerada…pero ¿reciben los empleados lo mismo de las empresas?, ya que una cosa es lo que se dice, y otra lo que se hace; en realidad, la moral, ética, principios y valores casi no existen, sino sobre los papeles que cuelgan en las paredes de las oficinas.

En la moral, ética, principios, valores y educación está la solución a todos los problemas del mundo, sin ellos es muy difícil la convivencia armónica, sea en una empresa, familia o sociedad. Pudiera parecer que siempre se ha hablado de esto, pero en la espaciotemporalidad venezolana es un tema muy actual porque el estado venezolano es socialista, por tanto es conveniente para las empresas iniciar ya una transición armónica desde un sistema capitalista a otro socialista, tomando como bastión la presencia de la responsabilidad social.

Es importante hacer esta transición ahora, porque cuando sea ley, para las empresas privadas podría ser traumático su cumplimiento y tal vez cierren sus puertas produciendo una crisis social, ya que el estado actualmente no está en capacidad de absorber productivamente a todos los empleados del sector privado; también porque cuando sea ley ya no se podrá hablar de responsabilidad social, porque ésta en su propia naturaleza, es una manifestación espontánea hacia el prójimo. De ahí que, los principios ha desarrollar en esta tesis doctoral se basarán en un cuerpo de ideas estables que fundamenten la responsabilidad social en la empresa a partir de los actores sociales inmersos en ella, para que apoyen sus razonamientos, pensamiento y conducta, con obligación moral hacia el prójimo, entendiéndose como prójimo la empresa, los empleados y la sociedad.

A continuación seguiremos exponiendo más características cuantitativas de la empresa de hoy, para luego entender mejor cómo el comportamiento empresarial está regido y explicado por las características cualitativas de los comportamientos, discursos, significados y motivaciones de sus empleados metiéndose en el “interior” de la realidad de los fenómenos sociales, y cómo ambos (empresa-trabajadores) pueden armonizar productivamente si la empresa sabe interpretar a un grupo en particular, en un entorno en particular y en una cultura particular, es decir, interpretar a sujetos, familias y comunidades para comprender por qué unas veces tales fenómenos humanos son productivos para la empresa y otras veces no.

Cuando se producen cambios en el entorno, las empresas reformulan su planificación estratégica para salvaguardar sus objetivos financieros, indica sus planes de acción para el logro y algunas usan algún servomecanismo de control para ajustar su rumbo en tiempo real, monitoreando el resultados de sus objetivos. De manera análoga los empleados hacen también esfuerzos por mitigar las turbulencias del entorno e impactos en sus objetivos personales de supervivencia, seguridad, pertenencia, reconocimiento, autorrealización y trascendencia, insertándose en los planes de acción de la empresa donde trabaja, para adaptarse él también a los cambios del entorno.

Pero cuando analiza los objetivos empresariales que tiene que lograr, por ejemplo, en las perspectivas del balanced scorecard u otro mecanismo estratégico, se encuentra que no hubo espacio para él, porque sencillamente él no es un objetivo de la empresa. Acaba de nacer el factor desencadenante de la desmotivación/insatisfacción humana; la empresa pensó en sus intereses pero no en las necesidades de los empleados; pero paradójicamente también ha nacido y se ha establecido una relación biunívoca de interdependencia, donde los intereses de los empleados están supeditados a los intereses de la empresa y al mismo tiempo los intereses de la empresa están supeditados a los intereses personales de sus empleados. Con esta singular realidad (que es ignorada por casi todos los gerentes de las empresas) si los intereses de los empleados no son satisfechos, se tendrán problemas de desmotivación/insatisfacción que traerán serias consecuencias en la productividad empresarial (se puede apreciar como el sujeto influye sobre el objeto, y al mismo tiempo, el objeto influye sobre el sujeto). Como vemos a ninguno de los actores (sujeto-objeto: empleado-empresa) le interesa un conflicto entre ellos, como tradicionalmente se enfoca el concepto de responsabilidad social que plantea conflictos y enfrentamientos entre la empresa con sus empleados y comunidad, cuando en verdad lo que se debe hacer es usar ésta misma, para armonizar ambos intereses aparentemente divergentes, proviniendo de la empresa como gestora social, la acción de coadyuvar a satisfacer las necesidades de sus empleados en cuanto a calidad de vida, sentido de vida y sentido de existencia, pero para esto se debe disponer de gerentes con suficientes con principios, valores, ética y educación que vean en la responsabilidad social como parte integral de la acción gerencial, productiva, y no como una expresión filantrópica y misericordiosa de la empresa.

En el libro “Estrategia para las Empresas de América Latina”, Antonio Francés (2001) indica que “todos los objetivos son, en principio, objetivos personales” que vienen a ser de los accionistas y que luego con el crecimiento de la empresa se transforman en objetivos organizacionales cuando son transmitidos y compartidos por todos los miembros de la organización. La contribución de cada empleado al logro de los objetivos comunes, es mayor o menor, según el nivel de motivación/satisfacción de cada persona. La motivación de cada persona dependerá del grado de satisfacción o insatisfacción de sus necesidades y de las realidades percibidas e interpretadas como resultado de su cooperación al logro. De aquí se deduce que las personas en su internalidad tienden a cooperar entre sí, si su nivel de su cooperación es proporcional a la satisfacción, ventajas o beneficios personales que le puede generar ese esfuerzo.

Cuando la organización está compuesta por pocas personas, los objetivos organizacionales se confunden con los objetivos personales de cada uno de los empleados. Si un grupo de personas accionistas se reúne para fundar una compañía, los objetivos de la compañía son los mismos objetivos personales de los accionistas que quisieron cooperar entre ellos para su creación. Los objetivos de la compañía son los mismos de los accionistas, y se pueden nombrar: lucro, productividad, reducción de costos, disciplina, orden, cumplimiento de horario, etc.

Pero cuando la compañía crece y requiere mayor volumen de actividades, obviamente mayor número de personas, el trabajo se divide cada vez más junto con la jerarquía. Los objetivos de la compañía (accionistas) empiezan a desagregarse en la medida que se desagrega el trabajo y la jerarquía. Al llegar al menor nivel jerárquico, es decir, los operarios, lo que prevalece en ese nivel son los objetivos personales, a saber: salario, beneficios, comodidad en el área de trabajo, regalías personales, bonos, etc.

Como puede verse en al análisis anterior los objetivos con que nació la empresa no son los mismos del nivel operario, que es quien tiene que hacer el trabajo para materializar los objetivos planteados por los accionistas. ¿Se persiguen los mismos objetivos? – obviamente no. ¿Las condiciones psico-socio-económicas son las mismas? – obviamente no. ¿Los niveles de cultura y educación son los mismos? – obviamente no. ¿La calidad de vida es la misma?- obviamente no. ¿Los niveles de motivación/satisfacción son los mismos? – obviamente no. Entonces se hace muy difícil el entendimiento entre empresa y empleados.

La Teoría de la Acción Comunicativa de Jürgen Habermas, que trata sobre la crítica de la razón funcionalista, más la Fenomenología de Martin Heidegger y su discípulo Hans George Gadamer, podrían ayudar bastante en explicar, entender y comprender ese “difícil entendimiento entre empresa-empleado” con apoyo de la perspectiva del lenguaje y simbolismo en un único significado del fenómeno social sujeto-realidad; aunque en primera instancia, puedo decir que parece que ellas mismas, por sí solas, no son suficientes para abordar totalmente el conocimiento del suceso, sino que, como en la esencia del fenómeno se exige intención y capacidad para coadyuvar a satisfacer las necesidades de los individuos y reducir sus brechas sociales, la situación puede ser mejor comprendida con la aplicación de un conjunto de principios que sustenten la responsabilidad social, donde necesariamente se debe crear una relación de interdisciplinariedad-transdisciplinariedad, que permitiría al “gerente mente-cerrada, obsoleto y problema”, abrir su mente, pensar, conocer y ver la realidad del “mundo” donde vive y co-existe con seres humanos cuyo comportamiento o conducta está revestido de elegantes matices de individualismo, subjetividad, intersubjetividad, trans-subjetividad, complejidad y transcomplejidad.

Normalmente los objetivos financieros corporativos se traducen en acciones vinculadas a indicadores de gestión, tales como la cuota de participación en el mercado, el índice de crecimiento de ventas esperado, tasas de rentabilidad, márgenes de utilidad, excedentes monetarios implícitos al proyectar los flujos de caja, la evolución de las inversiones y los niveles previstos de recuperación de los fondos invertidos.

Aunque se acepta que tales indicadores financieros contribuyen a evaluar la situación de la empresa desde la perspectiva económica y comercial al aportar elementos de juicio considerados por las entidades del sistema financiero o por los socios y accionistas para apoyar o negar operaciones de financiamiento, todos ellos, sin excepción, según Ortiz (2005) “sólo brindan respuestas parciales al propósito de las organizaciones concernientes a la creación de valor”,  porque cuando se genera la propuesta de valor para el cliente no solamente se habla de las metas financieras; la propuesta de valor también incluye responsabilidad, atención inmediata, honestidad, calidad del producto/servicio, cumplimiento de los tiempos de entrega parciales y totales planificados, cumplimiento de los requisitos y especificaciones del producto/servicio.

Y detrás de un buen indicador financiero se pueden esconder una serie de problemas que las empresas son incapaces de visualizar por el efecto enceguecedor del indicador que denota buena salud financiera, entre los cuales podemos destacar la complejidad humana en su pensamiento, conducta y motivación que produce efectos en la productividad empresarial por los impactos que ocasiona en el clima organizacional, cultura organizacional, comportamiento organizacional, gestión de procesos, satisfacción del cliente y costos operativos que forman parte del día a día empresarial, pero que comúnmente pasan desapercibidos porque no son tomados en cuenta por los conductores de las empresas, es decir, por los gerentes. Mientras tanto, el empleado debe esforzarse por alcanzar simultáneamente sus objetivos personales de salario, beneficios, comodidad en el área de trabajo, regalías personales, bonos, etc. para obtener satisfacción personal y cumplir con los objetivos organizacionales de lucro, productividad, reducción de costos, disciplina, orden, cumplimiento de horario, etc.- para mantenerse y crecer en la organización.

En la empresa son de particular importancia los objetivos personales individuales que no necesariamente son compartidos por quienes controlan las operaciones de la empresa. Normalmente estos objetivos no son explícitos, pero ejercen una influencia importante en el éxito de los objetivos estratégicos de la empresa. En estos objetivos se incluirían los estados o situaciones que el individuo aspira alcanzar por sí mismo, sus familiares y allegados, es decir: bienestar, riqueza, poder, reputación, autorrealización, seguridad y fortalecimiento de nexos familiares.

Las empresas realizan importantes y profundos análisis del entorno interno y externo con las mejores prácticas y técnicas del FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), se buscan los mejores asesores, se consideran los experimentados consejos de expertos, se contratan gerentes comprometidos, se hace la planificación estratégica con sus objetivos estratégicos bien definidos, aplican el balanced scorecard de Kaplan y Norton, monitorean y controlan los indicadores con sus iniciativas a través de algún software y exhortan a todos los empleados a generar valor (a pesar de que en ningún momento consideraron las necesidades personales de los trabajadores) y fracasan todas las iniciativas de la empresa, sumergida en problemas de calidad, productividad y competitividad, que no le permiten salir del montón, ni proyectarse en un mundo globalizado en la era de Internet.

Sin embargo, día a día, y en empresa tras empresa, se observa que las diferencias y conflictos entre éstos son cada vez mayores y distantes, trayendo como consecuencia la desmotivación por la insatisfacción en los empleados, con  decaimiento en la productividad de la empresa e inclusive accidentes laborales. A primera vista puede deducirse que existe una relación entre éstos, pero que es ignorada por la mayoría de los propietarios, accionistas y gerentes de las empresas, quienes se dedican tenazmente en la búsqueda de una solución mecanicista y tecnológica para mejorar su productividad sin pensar en ningún momento en los empleados ni mucho menos en la responsabilidad social empresarial, como una posible solución.

Conocidos  son los testimonios que existen sobre las empresas que emprenden ambiciosos planes de crecimiento y que al poco tiempo todo se derrumba y pasa al olvido dejando solamente pérdidas; luego viene otro plan, con otra idea novedosa y más prometedora, que se conceptualiza con optimismo, participación y al poco tiempo pasa lo mismo: se pierde el entusiasmo, todo se derrumba y también pasa al olvido repitiéndose el ciclo una y otra vez, generando geométricamente sorprendentes cotas de desmotivación y pesimismo que todos conocen, pero donde nadie hace nada para salir de esa espiral que deja al mejor profesional sin fuerzas para un nuevo momento, eliminando toda creatividad e innovación.

Ese ciclo es muy característico en el venezolano: empieza una nueva relación laboral con mucho entusiasmo, energía, creatividad, innovación, dedicación, esperanza y fe, pero con el transcurrir del tiempo todas esas virtudes van mermando hasta desaparecer y convertir a aquel empleado en un ser indiferente, débil,  rutinario, aburrido, no participativo, sin esperanza y sin fe… ¿Por qué sucedió eso? ¿Alguien tuvo que ver con esto? ¿Alguien es responsable?

 ¡Claro que sí! … la Gerencia de Recursos Humanos olvidó que trabajaba con ¡humanos! dentro de un entorno social llamado empresa. Por cierto, son muchas las empresas que todavía usan la tayloriana frase de hace casi cien años donde al individuo lo consideraban eso… un “recurso”, demostrando con ello que son muy cerradas sus mentes por el dominio filosófico y epistémico que ejercen sobre ellos sus únicos y enjutos paradigmas gerenciales, ya que insisten en mantener la expresión “recursos humanos” en sus organizaciones antes que “talento humano”, “capital social” o “capital intelectual”, entre otros.

Hasta aquí hemos hecho un análisis de las situaciones que día a día se presentan el parque empresarial venezolano donde pueden contarse las pocas empresas que logran superar ese fenómeno y posicionarse exitosamente a nivel nacional e internacional.

Para que los gerentes de las empresas logren hacer lo que se le exige en los párrafos anteriores de integrar armónicamente los objetivos empresariales con objetivos personales, debe conocer, interpretar y comprender los fenómenos sociales donde están inmersos sus empleados, culturas, subculturas, diversificación de valores, satisfacción, felicidad de los individuos, diversidad social, individualismo, crimen, delincuencia, pobreza, nueva estructura familiar y social, fines morales, fines sociales, fines estéticos, calidad de vida, función social y humana, descomposición social, bienestar para el individuo-comunidad-accionista, que su empresa tiene el loable rol de ser promotora del bien común con la responsabilidad social, es decir, es necesario que el gerente tenga pensamientos, conocimientos y conciencia de los mismos, para poder entenderlos, comprenderlos e interpretarlos en una espaciotemporalidad, de una manera que sea mutuamente compartida entre la empresa, los empleados y la comunidad, es decir, entre el sujeto y el objeto.

Aquí, como planteamiento del problema, podemos decir que los análisis de la gestión empresarial no pueden supeditarse solamente a la interpretación de los indicadores financieros o las típicas razones financieras, sino que se debe prestar especial atención a las personas que son responsables de aplicar su talento humano, por medio de unos principios, valores, ética y educación que permitan consolidar su entendimiento y comprensión como ser humano, y la  atención a sus necesidades para coadyuvar a conseguir su felicidad como plataforma sólida para conseguir calidad, productividad y competitividad en la empresa. Esto hace ubicar al capital intelectual generador de riquezas, en el plano prioritario y protagónico del éxito empresarial.

No obstante, la situación no parece tan fácil de resolver, ya que la relación sujeto-objeto (empleado-empresa) se hace mutuamente divergente por la multiplicidad de variables e intereses, cuya interrelación es influida por los factores subjetivos de cada uno de los individuos que al mismo tiempo poseen profundas desigualdades culturales, sociales y educativas.

Siempre se ha dicho que las organizaciones deben ser suficientemente flexibles y adaptables para ajustarse a las demandas ambientales, ya que esa es la nueva realidad, si quiere asegurar el éxito del negocio, muy bien lo expresa Chiavenato (2003) al decir: “reorganización es la acción de modificar la estructura organizacional para ajustarla a las nuevas condiciones ambientales”. Así como este concepto del notable Dr. Idalberto Chiavenato, existen  otros autores que también hacen énfasis en el ENTORNO como ¡condiciones ambientales! y no en sus ¡EMPLEADOS!

 Parece que los que han ignorado al ser humano como sujeto y objeto de su propia felicidad y destino final de todo emprendimiento filosófico, científico y técnico, han sido los notables pensadores de las mismas Ciencias Sociales, al hacer alusión unidireccional de “condiciones ambientales” a los requerimientos y exigencias del cliente, obviando al cliente interno (empleados) que también tiene requerimientos y exigencias.

La empresa hace el esfuerzo de mitigar impactos en sus objetivos financieros representados por las ventas, inversiones, beneficios y utilidades, por medio de una planificación estratégica destinada a adaptarse a los cambios del entorno y evitar impactos negativos en su productividad, pero la verdad es que la empresa no llega a darse cuenta que los cambios en las “condiciones ambientales” del entorno afectan simultáneamente a la empresa y a sus empleados.

Ahora bien, se ha explicado suficiente sobre los cambios en el entorno empresarial desde la perspectiva financiera basados en los avances tecnológicos, la competencia y los nuevos requerimientos del cliente, pero también hay que considerar los cambios que ese entorno genera en las personas y la sociedad, que según Jameson (citado por Romero, 2005) son consecuencia de un dominante cultural que es la sucesión histórica de los diversos modos de producción abierta por el horizonte semántico de la interpretación. Igualmente -continúa exponiendo Romero (2005)- Jameson introdujo este término de dominante cultural, en la teoría del postmodernismo como una forma de codificación ideológica específica de cada modo de producción, que en este caso particular es el capitalismo tardío donde su dominante cultural es la “cosificación de la mercancía”. Dice Anderson (citado por Romero, 2005) que la “postmodernidad significa (…) la saturación de cada poro del mundo por el suero del capital”… y Venezuela está actualmente viviendo la era del postmodernismo, por tanto las empresas, para entender y comprender mejor los fenómenos sociales, deben conocer también las características del postmodernismo.

Los cambios que trae consigo la postmodernidad produce conmociones en las empresas cuando su entorno interno se desconecta del entorno externo, es decir, de las variables, culturas, subculturas y valores, donde opera la empresa, esa desconexión es la causante del nacimiento y radicalización de los problemas sociales, situación que produce que el entorno interno se sienta estremecido por el impacto de las nuevas variables, culturas, subculturas y diversificación de valores. La culpa fue desconectarse del entorno externo y operar en un entorno interno cerrado que ignora sus propias características de la interacción de personas y grupos.

Los cambios producen nuevas necesidades en los individuos que conforman una sociedad, los individuos con características semejantes tienden a formar grupos reducidos por su necesidad social de aceptación, conformándose varias subculturas, que tienen sus propios canales de comunicación por donde fomentan la diversidad social, producto de una individualidad cada vez mayor por la variedad de servicios que pone a disposición las telecomunicaciones.

En este punto, al estar en presencia de la era del conocimiento y de la perspectiva filosófica conocida como la postmodernidad, también se crea una nueva estructura familiar con características multiforme y multidimensional que da paso a un nuevo sistema social: el individualismo, con su propia variedad en las modas, gustos y deseos que producen cambios en la sociedad pero lo innegable es que sigue siendo una sociedad de consumo. El nuevo sistema social da origen a una nueva manera y forma de pensamiento social complejo para poder interpretar, comprender y explicar las conductas individuales y sus relaciones intersubjetivas, siendo todas ellas características cualitativas de los individuos.

Si la característica fundamental de la estructura social en el postmodernismo es el individualismo, donde no hay un patrón determinado de comportamiento sino que depende de los gustos, deseos, poder adquisitivo, educación, cultura y formación de cada individuo, los gerentes de las empresas deben apoyarse firmemente en las nuevas teorías sociales emergentes y las últimas investigaciones de la psicología industrial-organizacional dado que la “estructura social” es un conjunto ordenado y autónomo de elementos interdependientes cuyas relaciones están reguladas por leyes, y la individualización no es colectivo, y el colectivo es una condición indeclinable e indefectible para poder hablar de sociedad, ya que ésta se integra por grupos interdependientes cuyos comportamientos lo estudian las Ciencias Sociales; entonces el individualismo rompe con el conjunto ordenado porque no toma en cuenta a los demás, ni respeta normas generales o leyes, el individuo se distingue por sus propias peculiaridades y privilegia lo personal ante lo grupal, entonces, podremos estar en presencia del ocaso o fin de muchos gerentes venezolanos y con ello una baja en la productividad empresarial, porque un gerente con las conjeturas y paradigmas de la era industrial (era moderna) no podrá entender y comprender a sus empleados para lograr una armonización en su empresa, integrando lo financiero con lo social, cultural, ecológico, en un mundo con impactantes brechas y desigualdades sociales.

Dentro de esa perspectiva, se puede manejar cierta información, tal como la indica Lubinsky (citado por Landy y Conte, 2006) “las diferencias entre las personas en atributos como la inteligencia, la personalidad y el conocimiento son importantes para entender una amplia variedad de resultados socialmente importantes incluyendo: logros académicos, desarrollo intelectual, crimen y delincuencia, elección vocacional, ingreso y pobreza, desempeño ocupacional”. Los mismos autores indican que otros investigadores afirman que existen “diferencias individuales en las capacidades físicas, la personalidad, los intereses, el conocimiento y la emoción al examinar el comportamiento de las personas en los escenarios laborales. Esto es resultado de diversas fuerzas”  con la salvedad de que tales atributos varían con la edad del individuo y que en el caso de los adultos, “los niveles de tales atributos son relativamente estables durante un período razonable de tiempo (varios años)”, de manera que tal información ayude a  las empresas a interpretar y comprender los fenómenos sociales donde está inmersa.

Para que las empresas puedan cumplir con la función social y humana, deben ser prósperas como negocio, y hoy día para lograr esto, las empresas deben de tomar en cuenta el factor humano y social, más aún cuando se impone la era del conocimiento, cuya expresión comenzó a usarse hacia el año 1960 por el economista Fritz Machlup y posteriormente por Peter Drucker, que indicó que el conocimiento transformará la sociedad y la economía a finales del siglo XX… y así fue; por tanto, son necesarias nuevas formas de entendimiento y comprensión de los gerentes venezolanos ante los fenómenos sociales.

Como un ejemplo de los fenómenos sociales que las empresas venezolanas deben enfrentar, podemos citar que en los países desarrollados cuando se piensa en una solución empresarial, se piensa en tecnología a diferencia de los países subdesarrollados como Venezuela que piensan en personas; es decir, contratar a otra persona más, sin clara consciencia de que están aumentando la burocracia, incrementando los tiempos de respuesta, se alargan los ciclos de los procesos, disminuye la calidad, aumentan los costos operativos, aumenta la nómina, aumentan los problemas de comunicación, aumentan los conflictos interpersonales, aumentan nuevas necesidades personales insatisfechas  que producen cambios en el clima, cultura y comportamiento de la organización. Al disponer de mayor personal entra en juego entonces el nivel de educación, formación, compromiso, competencia, actitud, cultura y valores como factores relevantes para conseguir el nivel adecuado de comunicación y sinergia que garantice la mejora continua de la productividad, porque si se produce una caída en la productividad, las empresas podrían perder las oportunidades que le ofrece el entorno externo, perderían participación en el mercado de trabajo, perderían clientes y tenderían al debilitamiento creando un ambiente que tampoco favorece a la motivación, creatividad e innovación.

Estas afirmaciones pudieran no tener sentido en países europeos, norteamericanos, Japón e industrializados en general, porque todos sus procesos son industrializados, robotizados, automatizados o venden información digital que necesitan muy poco de la intervención de personas, pero en Venezuela, con altos índices de pobreza, desempleo, subdesarrollado, no robotizada, no automatizada, con poca infocultura, con procesos netamente orgánicos que dependen de la constante interacción, cooperación, decisión, involucramiento, compromiso y decisión de las personas para contribuir al desarrollo del producto/servicio, la estrategia a emplear debe ser una nueva forma de pensar, interpretar y conocer del gerente postmoderno hacia el comportamiento de sus empleados que actúan bajo un enfoque individualista, subjetivo, intersubjetivo, complejo y transcomplejo dentro del contexto de una espaciotemporalidad cultural, espiritual, de lenguaje y autoconciencia. Para esto se debe hacer una revalorización de lo humano y de lo subjetivo por encima de cualquier solución mecanicista de la razón. Esta revalorización, al estilo del filósofo Edgar Morin al citar “la humanidad de la humanidad”, crearía una nueva forma de relación entre el individuo y la realidad, es decir, entre el individuo y la empresa, en donde los objetivos tradicionales de lucro y mercantilismo de la empresa ya no existen, sino que evolucionaron hacia lo social, solidario y colectivo.

Ante tal situación las empresas venezolanas deberían reflexionar al respecto y no evadir la realidad, sino enfrentarlas coadyuvando a satisfacer las necesidades personales de sus empleados por medio de la responsabilidad social, para que puedan estar motivados y entregar todas sus energías en pro de mejorar la productividad y rentabilidad de la organización a la cual pertenecen.

Se puede entender y afirmar que la desmotivación humana es una limitante para alcanzar los objetivos financieros empresariales, ya que “sostener el cambio implica entender los procesos impulsores de crecimiento, qué se necesita para catalizarlos; y atender a las limitaciones que impiden que el cambio ocurra” (Senge, 2000), según este enunciado se puede catalogar como una limitación la desmotivación humana por la insatisfacción de sus necesidades básicas y otras.

No obstante, en la empresa interactúan inevitablemente los procesos de crecimiento, que son los objetivos financieros, con los procesos limitantes, entre ellos la insatisfacción/desmotivación humana; y esa interacción puede resultar muy peligrosa para el éxito futuro, ya que como dice el biólogo chileno Humberto Marturana “todo movimiento está siendo inhibido ha medida que ocurre” en coincidencia con el físico-matemático Sir Isaac Newton al hablar en sus leyes de fuerzas opuestas al movimiento que tienden a dejar al objeto en reposo, es decir, en la medida que se ejecutan los procesos de crecimiento concebidos por la empresa, éstos están siendo inhibidos por la insatisfacción/desmotivación de los empleados.

Las condiciones socioeconómicas y políticas de Venezuela han engendrado cierta insatisfacción/desmotivación en los trabajadores, por aquel viejo concepto incómodo de sentirse trabajando para un patrono que cada día se enriquece más, mientras que el trabajador generador de riquezas, cada día es más pobre. En el contexto venezolano esta convicción va ganando espacio, aunado a la descomposición social que se produce, a pesar que las empresas tienen declaraciones de principios y valores, pero con tristeza esa declaración queda como un buen ejercicio académico, ya que no la fomentan con testimonios verídicos ni sus dueños ni sus máximas autoridades, pero la definición de la función social de la empresa según García y Dolan (2001) al sostener que “las empresas son algo más que estructuras generadoras de riqueza, es decir, al ser además estructuras humanas poseedoras de una cultura y de un conjunto de valores que configuran su identidad, pueden abordarse en toda su magnitud, el cambio que supone la incorporación de la responsabilidad social y su repercusión en el fin último de producir bienestar a accionistas, empleados y comunidad” serviría como eje inspirador para que las empresas re-enfoquen su misión y coadyuven a satisfacer las necesidades de sus empleados y comunidad dándoles una mejor calidad de vida, así tenderán a tener incrementos de productividad en su cadena de valor.

En resumen, una nueva misión empresarial basada en la interpretación y comprensión de los fenómenos de la postmodernidad, podrá responder al bienestar de la triple restricción individuo- comunidad-accionista. Para esto, la misión de la empresa no solamente debe enfocarse en fines económicos, sino que debe derivar hacia las personas, es decir, hacia lo social, cultural y ecológico, que forma parte de todo su entorno físico. La orientación de la misión empresarial debe estar acorde con el pensamiento de Hauge (citado por Toffler, 1985) en que: “el negocio debe ampliar su sistema de contabilidad para incluir todos los costos sociales y económicos de la producción y el crecimiento” e “innovar gestiones prácticas para concebir nuevos índices de la responsabilidad social corporativa que incluyan los factores sociales y ecológicos que ya están entrando en las regulaciones”. Con este pensamiento de Hauge (citado por Toffler, 1985) y la orientación de que estamos viviendo la época de postmodernidad en Venezuela se debe tratar de responder a las exigencias sociales del momento con un pensamiento gerencial emergente, porque debe quedar claro que ya no es posible tratar los problemas económicos de las empresas con un vacío social, cultural y ecológico, de manera que ésta contribuya a contrarrestar los trastornos sociales, culturales y ecológicos, incluyendo en su planificación una red sistemática de indicadores sociales, culturales y ambientales, incorporados coherentemente a los indicadores económicos.

 

En estos tiempos de nuevos factores emergentes, se tiene que implementar en las empresas venezolanas la responsabilidad social con sus empleados, generándole bienestar, valorando su integridad, sus principios y valores, para promover la innovación y creatividad en los equipos de personas, que se integran a conciencia en sus tareas y actividades, maximizando su potencial tanto personal como profesional, para redundar positivamente en la optimización de la producción empresarial, pero para fomentar esto, se debe disponer de gerentes con pensamientos que valoren la ética, moral y principios. Por otra parte, el colombiano González (2005) indica que “la responsabilidad social de la empresa es un buen negocio, dado que invertir en ella produce ganancias y utilidades”, es decir, no todo es pensar erróneamente que el empresario está perdiendo parte de sus ganancias para compartirlas con los empleados y comunidad, sino que generan ganancias y utilidades al negocio.

Las empresas de todos los tiempos siempre han interactuado con el individuo a través de una relación contractual de servicios intelectuales o gnoseológicos porque es la que le interesa para sus propósitos financieros, olvidando que en sus oficinas o plantas tiene a personas con necesidades espirituales, fisiológicas, calidad de vida, emocionales, familiares, sociales y económicas, que si no son satisfechas, tanto o más que las necesidades intelectuales, habilidades, destrezas técnicas o infraestructura tecnológica de la propia empresa, producirán un impacto negativo en el logro de las metas financieras por la muy baja calidad de sus productos y servicios, con merma en la productividad y competitividad. El reto entonces es crear las condiciones adecuadas de entendimiento y satisfacción de las necesidades de los empleados, para hacer que aporten lo mejor de sus conocimientos, lo sigan generando con motivación, y lo compartan con los otros miembros de su organización para alcanzar las metas financieras propuestas, consiguiendo al mismo tiempo los mejores niveles de calidad, productividad y competitividad empresarial, y de calidad de vida.

Ante los fenómenos característicos de la postmodernidad, las empresas venezolanas deben amoldar sus estrategias basándolas en principios, conociendo el nuevo tipo de estructura familiar y social que con sus profundas desigualdades se inserta en la funcionalidad empresarial, con un nuevo estado de valores post-económicos que deben ser tratados con extrema precaución, porque si prevalecen las condiciones de opulencia en el entorno externo y dentro de la misma empresa, el interés de los individuos y de la sociedad dejará a un lado los objetivos económicos empresariales para orientarse hacia fines psicológicos, morales, sociales y estéticos, ya que es improbable que los individuos postmodernistas acepten el sistema materialista de valores que prevalecía en la era industrial; éstos serían los principios trascendentales de la empresa para aplicar responsabilidad social hacia su entorno interno y externo.

En cuanto a atender con responsabilidad social al entorno externo, la empresa debe ser consciente, a través de accionistas y gerentes con mente adaptable, flexible y con visión social, que las otras  empresas e instituciones que operan en la misma comunidad, a saber: policía, servicios sanitarios, iglesias, centros comunitarios y escuelas, etc., forman una red social que influyen en su funcionamiento, con la salvedad de que todas las integrantes de esa red, funcionan mal por la agitación de los cambios de la revolución del conocimiento y la empresa tendrá que asumir algunas funciones, o bien prestarle un apoyo selectivo para que ellas mismas puedan desempeñar tales funciones, porque éste es uno de los objetivos de la responsabilidad social.

No se sugiere que cualquier compañía pueda o deba intentar suplir los servicios del gobierno o retomar políticas paternalistas del pasado, pero en ningún caso puede seguir dando un apoyo sobreentendido o implícito. Se deben atender los problemas que afecten a sus empleados. Se debe estudiar la manera de coadyuvar a cubrir sus carencias por medio de programas compensatorios o patrocinando otros de las instituciones locales para mantener un medio ambiente donde puedan funcionar. El concepto actual de buen ciudadano corporativo rebasa los límites del significado tradicional, pues el gobierno y los ciudadanos ordinarios perciben ahora la naturaleza sistémica del orden social y el medio ambiente físico.

Las empresas exitosas del presente y futuro serán aquellas que mejor desarrollen nuevas formas de influir positivamente en la vida de los individuos mejorando su satisfacción/motivación y calidad de vida, estando éstos inmerso en una sociedad plagada de desigualdades, con altos índices de pobreza, inseguridad, criminalidad, desempleo, mortalidad infantil, descomposición de valores, desunión familiar, ausencia de viviendas, empleos inestables e informales y agitación social. Vemos que el problema a resolver por las empresas venezolanas está ligado al reto que tienen los gerentes de desarrollar un pensamiento gerencial emergente, complejo y postmoderno de responsabilidad social hacia los empleados, que permitan consolidar su entendimiento y comprensión como ser humano, basado en mutuos principios de ética, valores y educación, si quieren tener empresas productivas y rentables.

 

OBJETIVO GENERAL

Generar un cuerpo de ideas estables que fundamente la responsabilidad social en la empresa a partir de los actores sociales inmersos en ella.

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

1.    Identificar las tendencias de la identidad comportamiento personal actualmente, dado que se ha venido modificando por la nueva situación socio-económica y los actuales medios de producción.

2.    Determinar las estructuras del género, edad, situación social, principios, valores, ética y educación de los individuos en la empresa.

3.    Analizar los principios, valores, ética y educación del colectivo empresarial.

4.    Analizar el papel del estado fomentando principios, valores, ética y educación en el colectivo social y empresarial, a través de leyes, documentos, programas y otros medios.

5.    Establecer los elementos básicos que fundamenten la responsabilidad social empresarial.

Tales objetivos pueden ser cambiados en la medida que se va obteniendo información durante la investigación.

 

 

JUSTIFICACIÓN

El por qué de esta investigación es por el aporte o solución simultánea que se puede dar a dos problemas que a través de la historia aparecen como inversamente proporcionales entre sí: Los intereses personales de los empleados y los intereses empresariales.

Las empresas venezolanas tienen problemas de calidad, productividad y competitividad entre ellas mismas y peor aún al compararlas con las empresas del exterior, como evidencia están las exportaciones que hace Venezuela en materias prima comparadas con las exportaciones de productos manufacturados; también se pueden verificar los nombres de las empresas venezolanas que estén posicionadas en los mercados mundiales.

Las empresas también tienen otras limitaciones al respecto, pero la ausencia de motivación y satisfacción de los empleados por las amplias desigualdades sociales que actualmente existen no contribuye en nada a alcanzar las metas de productividad que se establezcan, a pesar que se disponga de las mejores tecnologías, porque las mismas son subutilizadas ya sea por desconocimiento técnico, falta de capacitación y desmotivación, generando bajos niveles de productividad.

Por otra parte, cuando existe buen conocimiento técnico, capacitación y motivación, todavía la tecnología puede ser subutilizada porque los niveles de demanda de los productos/servicios de la empresa son moderados y en consecuencia tienen a los elementos tecnológicos trabajando a productividad moderada, por ejemplo, un 40% de eficiencia. Si la empresa tuviera más mercados, obviamente incrementaría su productividad, y aquellas empresas que están conformadas en su mayoría por procesos orgánicos, es decir, que su producto/servicio final depende única y exclusivamente de las funcionalidades y operaciones de un sistema integrado por seres humanos y no máquinas, los niveles de productividad son todavía menores aún.

La realidad indica que las empresas venezolanas lo que hacen es subsistir ante la competencia de empresas extranjeras e inclusive nacionales también, dado que sus niveles de retrabajo,  pérdidas e incumplimiento de los compromisos de entrega, se traducen al cierre del ejercicio fiscal en grandes costos de operación y mínimos márgenes de utilidades.

Es de notar aquí, que las empresas dependen de los empleados a los cuales se les pide innovación y creatividad para materializar las estrategias en logros financieros. Pero las brechas sociales actuales no facilitan ni la innovación ni la creatividad, ya que éstas muchas veces se producen por la satisfacción de las necesidades básicas de los individuos, los cuales están sumergidos en un ambiente de pobreza, delincuencia, inseguridad, criminalidad, mortalidad, descomposición familiar, escasez de valores humanos y espirituales, escasez de viviendas, desempleo, empleos inestables e informales y agitación social.

Pero a pesar de esa dependencia, los empleados son tratados como “recursos” del mismo sistema productivo y no como seres humanos, cuyo fin último de la misión empresarial debe ser el mismo individuo.

La selección del tema de investigación se hizo por lo complicado que es conseguir que los empleados vean en la empresa una aliada y viceversa, ya que los propósitos financieros de ambas partes hacen que cada uno opere en detrimento del otro.

A los empresarios no le gusta el término de responsabilidad social, porque lo entiende como el hecho de compartir sus ganancias con otros, disminuyendo sus dividendos netos; a primera vista, ningún empresario quiere disminuir sus beneficios económicos, pero si no lo hace, estará condenándose toda la vida a ser una empresa pequeña con tendencia a desaparecer.

Con los principios de la responsabilidad social se puede lograr armonizar los mismos, siempre que el empresario entienda el nuevo rol social de la empresa en la era de la Postmodernidad, y la intención de esta investigación es hacérselo saber con un conjunto de ideas fundamentales debidamente sistematizadas para que entienda el hecho.

Igualmente hay que hacer grandes esfuerzos en dar testimonio empresarial, para que los empleados acepten con confianza que la empresa en verdad quiere fomentar el bienestar de ellos.

Esta relación de desconfianza, incomprendida, turbulenta, compleja, pero necesaria entre empleado-empresa debe ser corregida por el bien de ellos mismos si quieren pasar a otros niveles superiores de evolución que conlleve al desarrollo mutuo y estable en el tiempo.

La responsabilidad social sería el puente entre empleado-empresa que generaría felicidad a ambos ya que daría equitativamente felicidad al empleado y felicidad al empresario, en una relación del tipo ganar-ganar. Así mismo, los empresarios vendrían a cumplir con su nuevo rol social de coadyuvar para tener un mundo mejor, donde mejore la calidad de vida de las personas.

Otra razón es la ausencia de teorías sobre el tema, ya que tratan por separado las estrategias empresariales para obtener productividad, y por otro la responsabilidad social, esta sería la relevancia científica; estos resultados pudieran ser ampliados con la ayuda de otras perspectivas filosóficas y epistemológicas y apoyaría otras teorías del comportamiento organizacional, estrategias empresariales y teorías humanas de los individuos en las empresas.

Como relevancia social está la solución que se daría a los problemas sociales como la delincuencia, pobreza, mortalidad, inseguridad, criminalidad, mortalidad, descomposición familiar, escasez de valores humanos y espirituales, escasez de viviendas, desempleo, empleos inestables e informales y agitación social mejorando la calidad de vida.

En cuanto a la relevancia metodológica la investigación aporta nuevos elementos porque la inserción del investigador en una comunidad, grupo o empresa, con el objeto de observar (con una pauta previamente elaborada) estudia los hechos tal como ocurren en el contexto, los cambios socio-culturales, las funciones y papeles de los miembros de cada uno de los  miembros de una comunidad y empresa. Estos serán interpretados adicionalmente con la ayuda del pensamiento complejo, subjetividad, e intersubjetividad, propia del postmodernismo.

De los resultados de esta investigación se beneficiarán las empresas, sociedad e individuos.

 

MARCO TEÓRICO

Se pretende realizar un estudio acorde con la sociedad como sistema dinámico, entendiéndose, que las empresas son una sociedad, la investigación tomará en cuenta las profundas desigualdades sociales como la marginalidad, pobreza, delincuencia, criminalidad, inseguridad, desempleo, empleo informal, pérdida de valores, descomposición familiar, carencia de viviendas, etc. es decir, las condiciones del entorno externo que rodean a las empresas venezolanas que se introducen en la organización a través de los individuos que forman parte de ese entorno y que laboran en la empresa. De esa forma, el entorno externo se introduce en el entorno interno de la empresa conformando un sistema de múltiples de variables dentro de la organización las cuales deben ser controladas con un eficaz mecanismo regulador propio de ese cada sistema dinámico.

Se orientará a las organizaciones venezolanas en el sentido de no ver su misión canalizada solamente por la perspectiva económica, es decir, de generar riqueza para vivir en la opulencia, olvidándose de sus empleados los cuales se pueden encerrar en la sociedad de consumo y terminar degradando la relación empresa-empleado por la existente y acentuada desigualdad social, marginalidad-lujo, indigencia, violencia, criminalidad, penurias, privaciones, que fomenten inconscientemente rencores y un sentir generalizado de que la empresa es injusta.

La formulación de una misión coherente debe vigorizar lo que hay qué hacer y qué no hacer, en el pasado (era moderna) se formularon muy bien, pero en la Postmodernidad ¿cuáles son esas guías energizantes? Ante la imperativa necesidad de determinarlas se debe concebir primero el modelo de sociedad que funciona en la Postmodernidad (Era del Conocimiento o Sociedad Tecnológica) que incluya variables socioculturales. Y luego esto permitirá establecer objetivos estratégicos adecuados, basados en el nuevo rol social de la empresa. Con la concepción de objetivos estratégicos estimulantes, con interés en las variables sociales, ecológicas y no puramente en factores económicos, se tendrá a unos empleados vigorosamente motivados a dar lo mejor de sí para el beneficio personal, empresarial y social,

Las organizaciones venezolanas deben desechar la imagen clásica de la organización fundada bajo las teorías de Frederick Taylor (1911) y Henri Fayol (1916) que son modelos que funcionan desde la época de la Revolución Industrial la cual ha sido superada por la Postmodernidad y se deben generar nuevas teorías para atender los problemas nuevos que tienen la cultura de “hecho a la medida” y a tiempo. Se debe establecer un tipo de estructura basada en un sistema dinámico con un determinado sistema regulador integrado por empleado-empresa-comunidad-gobierno que permita proyectar una estrategia de adaptación al entorno cambiante, no lineal, discontinuo, turbulento e incierto.

Se instará a resolver la paradoja de mantener la libertad individual de las personas y su cohesión con la empresa, es decir, armonizar los objetivos personales-empresariales y los valores personales-empresariales, con un sistema viable; y evitar programas y paradigmas de la moderna.

El éxito de la empresa para alcanzar las metas establecidas en sus estrategias, por ejemplo, para cada una de las cuatro perspectivas del Balanced Scorecard (financieras, clientes, procesos internos, formación y crecimiento) dependerá de la eficacia de la empresa en saber identificar, determinar y coadyuvar a satisfacer las necesidades individuales de sus trabajadores por medio de la Responsabilidad Social. Se aplicarán conocimientos del trabajo de Kaplan y Norton sobre el balanced scorecard y teorías de estrategia empresarial como Fred Davis, Peter Drucker,  Antonio Francés, Peter Senge.

Tal hipótesis pudieran no tienen sentido en países con procesos industrializados, robotizados, automatizados o que venden información digital, y necesitan muy poco de la intervención de personas. Pero en Venezuela, subdesarrollada, no robotizada, no automatizada, con altos índices de pobreza, con poca infocultura, con procesos netamente orgánicos que dependen de la constante interacción, cooperación, decisión, involucramiento, compromiso y decisión de las personas para contribuir al desarrollo del producto/servicio, más aún si la empresa es de servicios especializados que se hacen en tiempo real, la estrategia a emplear no puede ser la misma del balanced scorecard tradicional, sino la de uno mejorado o adaptado a Venezuela, con la inclusión de la quinta perspectiva: responsabilidad social.

Lo primero que debe hacer la organización, es hacerse “nueva” esto significa que como debe adaptarse al entorno, debe ser una organización flexible, y al mismo tiempo sus gerentes deben ser “nuevos” cambiando sus paradigmas gerenciales para convertirse en gerentes que se adapten al entorno, es decir gerentes flexibles en su modo de pensar. La nueva organización debe desarrollar un tipo de “gobierno empresarial” enfocado en resolver lo específico del momento, adaptándose sin demora a las presiones inmediatas, pensando en metas a largo plazo, con capacidad de concebir nuevas estrategias, procesos, procedimientos y programas con la ayuda de los recursos tecnológicos, si quiere insertarse en la economía mundial, pero sin ignorar los factores sociales y ecológicos.

En la Postmodernidad los cambios se producen muy aceleradamente en el entorno externo e influyen, también aceleradamente, produciendo cambios en la forma de vida de los individuos, cambios sociales, transformación de la vida familiar, hacen obsoletas las teorías sociales, los conocimientos, las estrategias, y los viejos paradigmas, para estar en la presencia de eslabones sociales perdidos, saltos teóricos, que no permiten evaluar con precisión los datos de la individualidad y los resultados del postmodernismo, por la discontinuidad y ausencia de puntos de referencia emergentes.

Las áreas de producción de las empresas, deben ahora en primera instancia, hacer esfuerzos por diversificar o desestandarizar sus líneas de negocios convirtiéndolas en más especializadas con ciclos de producción más cortos y variados; deben preguntarse qué innovaciones han realizado últimamente, conocer cuál es el comportamiento de la nueva economía y la nueva sociedad del conocimiento, donde nuevamente emerge la tecnología con un protagonismo histórico en este contexto de espaciotemporalidad. Tradicionalmente las empresas sólo se muestran interesadas en ampliar conocimientos en nuevas estrategias comerciales, reducción de costos, aumento de productividad y menor inversión para mayor rentabilidad, pero ahora el gerente del postmodernismo, debe tener obligatoriamente conocimientos sobre las nuevas actitudes sociales y conjugar la tecnología, con un nuevo estilo organizativo, un nuevo tipo de relaciones entre personas y una nueva diversificación de valores. Debe mejorar su conocimiento gerencial, sociológico, antropológico cultural, psicológico, estadístico, jurisprudente, e inferir y detectar a tiempo los signos de los cambios en el medio ambiente.

Cuando la empresa diversifica sus líneas de negocios y entra en el terreno de la especialización tecnológica con eficaces procesos productivos, produce una segmentación de mercados para responder a los distintos gustos y deseos de los individuos de la sociedad, en otras palabras, está respondiendo a la segmentación de la sociedad  con productos y servicios “hecho a la medida”, pero esa nueva segmentación de mercados debe ser “de cara al pueblo”, haciendo frente a la novedad cultural, con objetivos dirigidos hacia una sociedad más sana, civilizada y no necesariamente más rica.

Así, el reto gerencial es desarrollar una estrategia donde sepa conjugar la diversificación, innovación, estructura organizativa y la sociedad, apegada a las regulaciones del gobierno, por ejemplo, política nacional y criterios no económicos, porque tendrán impacto en la operación de la organización. Pero en esta estrategia ¿cómo y dónde queda el trabajador de la empresa? Obviamente el trabajador sólo piensa que la empresa está buscando el beneficio de los accionistas y él queda relegado a un segundo plano. Para evitar secuelas a la moral del trabajador por la percepción de que los beneficios son solamente dirigidos para la compañía por la diferencia entre su sueldo y los dividendos que obtenga la compañía, de su descontento y desmotivación por las tareas repetitivas y rutinarias, reclamos de servicios sociales, clínicas, asistencia diaria, seguridad, medicamentos, contaminación, y las secuelas en la moral del trabajador, los gerentes deben incluir en sus estrategias dar formación y desarrollo emergente a su personal, teniendo en consideración la creciente asimetría que existe en la sociedad por la mayor heterogeneidad, antes que uniformidad, de culturas y subculturas.

Se pueden establecer motivaciones más complejas y continuas, una vez satisfecho el umbral básico de subsistencia, insistir en la satisfacción psicológica, crecimiento, objetivos personales retadores, intensificar la motivación fomentando la sensación de que está haciendo un trabajo provechoso moral y socialmente (acorde con las teorías de Maslow, Alderfer, Herzbert, McClelland), concebir trabajos “a la medida” acorde con las capacidades individuales. Reeducar al trabajador, No suponer que posee la educación general bien internalizada, orientarlo psicológicamente hacia la comunidad, al trabajo en equipos, al trabajo para la familia, al valor del tiempo, al significado de puntualidad y la formación cultural. No pensar que esas funciones educativas fueron cubiertas en las escuelas, colegios y universidades o algunas otras instituciones de la sociedad, porque los propios colegios y escuelas fueron colapsados por la turbulencia de la revolución del conocimiento y sufren trastornos. Tener en mente que quien debe paliar las deficiencias educativas es la empresa, sin asumir que el trabajador llega a su empresa ya convertido en un ser socialmente apto por la cultura existente, pues ella misma está fragmentándose en subculturas y hay que saber en qué subcultura se ubica cada trabajador según su estilo de vida, valores y lenguaje.

Si la empresa no atiende estas exigencias que plantea el entorno, sus problemas tenderán a intensificarse por las diferencias entre las subculturas, comunidades, individuos, escuelas, empresas, familias e instituciones, al punto que en un determinado momento quedará por la ausencia de talento humano adecuada. La empresa internamente debe concebir nuevas herramientas educativas para solucionar sus propios problemas con Investigación y Desarrollo, uniendo sus fuerzas con las autoridades regionales (Unidades Estratégicas de Negocios) y nacionales (matriz o corporación).

  Debe aplicar en su funcionamiento la modalidad de teleseminarios, videoconferencias y gestión del conocimiento, ayudar al empleado a luchar contra su propio stress (ascensos, traslados, cambios de domicilio, jubilaciones, nacimientos, defunciones, matrimonios, disolución de la familia, etc.) para que éstas no influyan negativamente en su rendimiento laboral y por ende en la productividad empresarial, buscar apoyo en la Psicología Industrial. Debe detectar a tiempo cómo cambian los criterios de la ciudadanía con sistemas internos supervisando su comportamiento respecto a tales criterios. Tener obligación moral con sus empleados, ciudadanos y accionistas. Iniciar este proceso y no esperar que se lo impongan. Existen altas probabilidades que dentro del actual gobierno venezolano con inclinación hacia las políticas sociales, se den las circunstancias adecuadas donde se reconozca la meritoria acción social de la empresa, para que dentro del sistema de regulaciones del gobierno se incluyan incentivos o reconocimientos de la inversión social, como un desgravámen deducible del impuesto sobre la renta con la intención de impulsar la responsabilidad social, situación que le permitiría a la empresa mantener su rentabilidad para poder cumplir con sus compromisos sociales.

Cabe destacar que en el pasado la fábrica (modernidad) establecía un modo de vivir, servía como modelo para construir otras instituciones (hospitales, oficinas, entes gubernamentales), análogamente la era del conocimiento (Postmodernidad) establece también una nueva forma de vivir y de trabajar por las telecomunicaciones, donde no hace falta concentrar grandes cantidades de trabajadores descentralizando los centros urbanos por la mayor dispersión del trabajo hacia los hogares, donde los grupos laborales se comunican a través de teleconferencias, correos electrónicos, chat. En esta era se deben desmantelar las grandes empresa en Unidades Estratégicas de Negocios altamente especializadas con una tecnología extremadamente progresiva, pero ejerciendo una estricta supervisión sobre la calidad técnica, investigación y desarrollo, fuerza laboral, medio ambiente, regulación, planificación e investigación del comportamiento, mientras las UEN´s se encargan del trabajo rutinario y repetitivo, es decir, lo operativo, la fábrica no desaparece, pero pierde su anterior papel central. Al respecto de la investigación y desarrollo, en orden de facilitar la adaptación de las empresas y la sociedad en general a la Postmodernidad, el gobierno venezolano debería considerar en su alto gabinete, el objetivo estratégico nacional de “instalar una computadora en cada hogar venezolano” con el acceso a Internet totalmente disponible y gratuito, además de resolver urgentemente el problema social que ya existe en Venezuela  sobre la necesidad de disponer de “rapidez en el funcionamiento de Internet, con tarifas sociales y más servidores para evitar la saturación de los mismos”.

Actualmente ni las escuelas están dotadas de tan importante instrumento que les permita insertarse en el mundo del conocimiento, menos aún para los hogares más humildes, con menos ingresos de dinero en el sistema social, más el hecho de que por esa situación, es que somos un pueblo sin infocultura que nos autoaisla de la información reciente y actualizada. En contraposición existen cantidades de emprendimientos comerciales llamados cyber-café que disponen de los servicios de computadoras e Internet, pero los mismos generan otro problema social para el país, ya que éstos siempre están saturados de niños y jóvenes “mal alimentando” su mente con juegos, “chateo” y pornografía, en vez de fomentar la búsqueda del conocimiento e información que prepare a la generación de relevo que conduzca al país por el camino del desarrollo económico, social y sustentable en el tiempo. A propósito, no existe ninguna regulación gubernamental sobre estos establecimientos comerciales que disponen de las tecnologías más avanzadas para acceder al conocimiento y sin embargo son subutilizadas en juegos, “chateos” y pornografía. Paradójicamente, las herramientas tecnológicas que no disponen las escuelas, se encuentran subutilizadas atrofiando y pervirtiendo la mente de nuestros jóvenes en muchos establecimientos comerciales que abundan en las regiones. Valdría la pena determinar la cantidad de cybers-café y escuelas en un mismo municipio.

En la Postmodernidad (era del conocimiento) queda erradicada totalmente la burocracia de la Modernidad (era industrial), ahora la empresa que fue grande se subdivide y coordina el trabajo en varias unidades laborales temporales con estructura matricial, éste tipo de organización requerirá de un conjunto de cualidades humanas diferentes a las actuales, con capacidad de aprender aprisa e inventar soluciones nuevas; no deberá actuar apegado al reglamento si quiere solventar los problemas, para esto la misma organización deberá capacitar a su personal para emitir juicios y tomar decisiones sobre valores complejos antes que cumplir mecanicistamente las órdenes de arriba. Si los accionistas persisten en mantener su empresa tal como esta estructurada según el modelo industrial, necesariamente están aceptando su incapacidad para innovar y enfrentar los nuevos tiempos. Por otra parte, equivaldría a decir “hasta aquí llegó mi empresa” generando un perjuicio a la sociedad, que lo imputaría de actuar socialmente irresponsable. Entonces, infiriendo la magnitud de los impactos que puede producir un  empresario y gerente con mente cerrada, los ejecutivos están forzosamente obligados ante la patria ha estudiar y aprender nuevos conocimientos para que desarrollen las estrategias emergentes que redunden en beneficio de la sociedad.

Cobra especial importancia la planificación que pueda realizar la empresa sin utilizar los declinantes métodos lineales de planificación donde las condiciones favorables de un determinado momento las proyectan al final de su período fiscal como sin prever cambios abruptos, así los objetivos empresariales en el ámbito corporativo deben estar alineados con los planes de la nación y sus objetivos nacionales, mientras que las Unidades Estratégicas de Negocios alinean sus objetivos a los intereses locales y subculturales de la región donde operan para un evitar el ambiente turbulento (en el caso venezolano el ambiente es más turbulento que complejo) dando oportunidad a la comunidad (cuando proceda) de participar en la fijación de ciertos objetivos para evitar el vandalismo y sabotaje por posible descontento, resistencia y desconfianza en el sistema empresarial. Se pueden recoger propuestas de la comunidad y los grupos de consumidores, según la geografía y las subculturas con mayor énfasis en las variables socioculturales: cambios políticos, educación, diferencias raciales y religiosas, familia, actitudes en general. No centrarse tradicionalmente en las variables económicas, evitar el uso de modelos gerenciales, planificación estratégica e inclusive el tradicional balanced scorecard, inadecuados para incorporar las variables socioculturales en la gestión de planificación. Se debe confiar en datos menos precisos y ser más intuitivos, antes que intentar determinar un equilibrio entre los datos cuantitativos y cualitativos de la planificación tradicional.

Muchas de las funciones requeridas a la empresa de hoy no son factibles por la carencia de datos, modelos de conducta social y comportamiento que no existen hoy en nuestra sociedad Postmodernista, que impiden a las empresas la capacidad de prever acontecimientos sociales, políticos y económicos, en ese caso la misma empresa debe inventar sus propias herramientas para adquirir conocimientos sobre el comportamiento social y empresarial para poder adaptarse a la era del conocimiento.

Con el enfoque fenomenológico se trata de conocer y comprender lo que rodea al ser humano, por ejemplo: pobreza, desigualdad, brechas sociales, perdida de principios, valores, ética, problemas de seguridad social, salud, educación, hambre, hacinamiento, delincuencia, prostitución, drogas, alcoholismo, escasez de viviendas, inflación, bajos sueldos, alienación tecnológica, difícil acceso a la información, etc., etc., etc.…en el cual el ser humano tiene que sobrevivir y coexistir… pero luego, ante tal panorama social, la empresa le pide: ¡Productividad! Para esto se aplicarán las teorías de Martin Heidegger (Fenomenología) y de Jürgen Habermas (Teoría de la Acción Comunicativa, que trata de coordinar a través de una racionalidad comunicativa las diferentes pretensiones de validez del discurso y la acción humana); ésta última tendrá una relación transdisciplinaria con las teorías del pensamiento complejo de Edgar Morin.

Las empresas deben apoyarse firmemente en la investigación sociológica y en la psicología industrial/organizacional; impartir “enseñanza cultural” e instruir sobre adaptación a su personal y tal vez llegar a la comunidad. Todo requiere unos conocimientos psicológicos respecto al proceso de aprendizaje, que por ahora no están  disponibles para los que dirigen al talento humano en la empresa para que les permita crear modelos sociales, observar sus tendencias sociales y poder predecir cambios o variaciones en los criterios regulativos y estructuras de los organismos gubernamentales; deben formar un equipo interno de profesionales con conocimientos en sociología, economía, psicología, antropología cultural y telecomunicaciones. Especialmente la economía debe ser vista con cierto cuidado, la misma pasa a ser conocida con un nuevo nombre: Infonomía, la cual presenta una óptica neo-shumpeteriana donde la innovación es una condición esencial de progreso, porque los productos o servicios deben incorporar cada vez más información del consumidor.

En otro orden de ideas, cabe destacar que los que están reclamando y exigiendo con vehemencia reivindicaciones sociales en Venezuela, son los sectores sociales con menos ingresos, que en su mayoría lo que quieren es imitar el patrón de vida del sector de mayor ingreso impulsados por ese deseo de consumismo que embriaga a la sociedad y por las privaciones que han sufrido producto de las acentuadas desigualdades sociales. En el caso venezolano vemos que los sectores sociales de menos ingreso son una fuente generadora de políticos, que cuando llegan al poder lo primero que hacen es satisfacer los viejos resentimientos y privaciones archivados en su mente y corazón, por ejemplo, el que anduvo “a pie” de barrio en barrio en su lucha social y tuvo carencia de vivienda, por algún motivo, compra un vehículo rústico 4x4 y una casa en el Country Club. Esta reflexión, (nada novedosa) induce a pensar que entonces lo que hay que hacer es gerenciar para los pobres, innovar para los pobres y conceptualizar teorías sociales para los pobres; eso es lo que se puede hacer, ya que está en manos del gobierno sacarlos de la pobreza.

Quiero decir con esto, dar acceso y poner al servicio de los pobres la ciencia, tecnología, los conocimientos, la información, las telecomunicaciones e investigación. Pero no todo puede ser satisfacer el consumismo, es decir, los gustos desmesurados, caprichosos, desenfrenados, materialistas y vacíos de los individuos. En la era del conocimiento el consumismo es la Información, pero hay que fortalecer primero los valores y la educación (que están en crisis), ya que con niveles altos de las anteriores, seguro que la sociedad se transformará del nocivo y alienante consumismo material, a un consumismo de información Intelectual, cognoscitiva o gnoseológica, reforzada con amplios valores espirituales de la transmodernidad.

El gerente de la Postmodernidad formulará una estrategia de características empresarial-social tipo Ad hocracia según la región donde se encuentre funcionando la empresa y podría extenderla a ciertas regiones con semejanza geográfica, cultural, tecnológica y económica, basado que en Venezuela es muy evidente que está en la Postmodernidad, por tanto, su estrategia iría dirigida a usar el conocimiento de esa perspectiva filosófica dentro del entorno venezolano, el cual según Karl (1997) “muestra una situación atípica en el contexto internacional. Mientras que la mayoría de los países americanos, europeos y asiáticos han experimentado un crecimiento económico sostenido y una mejora paulatina de las condiciones de vida de su población, Venezuela se ha estancado y hasta retrocedido económica y socialmente a partir de la década de los ochenta” (Revista Debates IESA, volumen XI Nº 1 enero-marzo 2006), por eso la exhortación para que la empresa se enfoque en gerenciar para los mercados pobres, innovar para los mercados pobres y conceptualizar estrategias sociales para los mercados pobres.

 

LIMITACIONES

El alcance de esta investigación es abordar a los empleados de las empresas privadas y públicas venezolanas de cualquier género, para aplicar en ellas los objetivos específicos declarados en este documento, pero partiendo del hecho de que la investigación científica es una empresa social, la cual construye los hechos en forma colectiva, resulta importante señalar que dada su naturaleza y complejidad, no se pretende alcanzar un conocimiento acabado o definitivo acerca de la realidad, tan sólo es válida una aproximación relativa, aplicable al ámbito donde está definido.

Dada la naturaleza de los fenómenos sociales (el hombre y sus acciones) es temerario establecer que un factor es causa de un fenómeno de orden social y mucho menos que sea causa única. La multivariedad de elementos y factores que inciden para que un fenómeno se comporte de una manera y no de otra, no permite establecer con un grado de certeza el tipo de causalidad unívoca, que permitiría la predicción (Tulio Ramírez, 2000).

 

TIPO DE INVESTIGACIÓN

Se selecciona la investigación de campo y el estudio etnográfico para estudiar el hecho de la responsabilidad social empresarial en su ambiente natural. Este tipo de investigación “es importante en las Ciencias Sociales, ya que siendo su objeto natural el estudio del hombre y sus acciones, es perfectamente pertinente abocarse a estudiar estos fenómenos en la realidad misma donde se producen” (Ramírez, 2000); así mismo, indica Kerlinger (citado por Ramírez, 2000) “se podrá indagar in situ los efectos de las interrelación entre diferentes tipos de variables sociológicas, psicológicas, educacionales, antropológicas, etc.” 

Dado que estamos en presencia de una nueva era (a saber la postmodernidad) donde se está estructurando una nueva sociedad, la cual requiere una nueva forma de pensar debido al agotamiento de los modelos gerenciales, administrativos y epistémicos, se hace necesario un pensamiento emergente que permita entender la actividad y el comportamiento de los individuos en esta nueva sociedad que se está fraguando. Ahora bien, ante la crisis de un enfoque epistemológico dominante, aunado a que en los enfoques tradicionales existe una fuerte orientación hacia los estudios de lo objetivo con una contundente ausencia del sujeto (y con ello de la subjetividad) en los hechos, no se tiene visión integral de los fenómenos como sistemas, ya que sólo se toma en cuenta una parte de él, como es el objeto, pero para que haya objeto debe haber sujeto, y para que haya sujeto debe haber objeto, es decir, tener una visión integradora de lo investigado. En consecuencia, según Ruiz (s/f) el enfoque fenomenológico permite reivindicar al sujeto como un actor involucrado y comprometido con los hechos o cosas, pero no como un actor más, sino que privilegia su actividad dentro del sistema social, situándolo de manera correcta en los problemas de la vida cotidiana fuera de un esquema alienante.

Para esto se hará un estudio dentro de un ámbito geográfico delimitado y demográficamente establecido, sobre los principios, valores, ética, educación, costumbres y modos de vida; es decir, se hará un estudio etnográfico.

Se tratará de comprender el significado del ser humano o de su existencia, es decir, cuál es el sentido de la vida, qué significa ser persona en un mundo de seres humanos con diferentes culturas que se reúnen para compartir sus mismos hábitos, prácticas y significados en una sociedad también conformada por otros seres humanos con diferentes hábitos, prácticas y significados que los insertan en su propio “mundo”.

Sin embargo, ¿Cuál es su impacto y resultado final de esa cohabitabilidad y coexistencia humana en un mundo lleno de desigualdades y brechas sociales? Hay que sumergirse y habitar la forma básica del “mundo” del ser humano (pensamiento complejo) para entender el significado de su existencia determinado por lo que tiene sentido y significado para él, de acuerdo con lo que valora para su “mundo”, por tanto, para estudiar estos hechos, se ha seleccionado el enfoque fenomenológico de Martin Heidegger, quien ha superado al enfoque inicial dado por su maestro Edmund Husserl que trataba del sujeto pero de forma absoluta, mientras que Heidegger lo hace desde una posición más relativista. Para esto, tomaremos en cuenta las contribuciones hechas por el filósofo checo Jan Patočka, para un mejor entendimiento de la fenomenología.

El significado de las cosas es una distinción o caracterización cualitativa, por lo tanto será estudiada desde la perspectiva de la cultura y el lenguaje; por ejemplo: un empresario que quiere ser socialmente responsable con un empleado, le otorga un bono de reconocimiento acorde con su productividad… ¿Qué reacción puede esperar del empleado? Si lo hace en una cultura latinoamericana, será bienvenido el bono, pero si lo hace en una cultura japonesa, estará ofendiendo al empleado y humillando su honor; este ejemplo permite entender la particular perspectiva cultural y valoración del “mundo” de los seres humanos, amén del lenguaje con que se exprese la otorgación del bono.

La investigación interpretativa, propia del enfoque fenomenológico trata de  comprender al ser humano desde su cultura y lenguaje para colocarlos en sus contextos espaciotemporales respectivos. Con eso, el intérprete los entiende, los comprende, frente a sus autores, sus contenidos, sus destinatarios; estos últimos tanto originales como efectivos. Es un estudio que surge a partir de un problema que se origina en la sociedad, con el objeto de que en la búsqueda de la solución se mejore el nivel de vida de las personas involucradas.

 

Al entender o comprender se participa en la construcción de un tipo de conocimiento axiológico, interpretando la información, estableciendo visiones no simplificadas de la realidad y facilitando la generación de una verdadera cultura evaluativa. La evaluación es un proceso reflexivo,  sistemático y riguroso de indagación sobre la realidad, que atiende al contexto, considera globalmente las situaciones, atiende tanto a lo explícito como lo implícito y se rige por principios de validez, participación y ética. Evaluar implica valorar y tomar decisiones que impactan directamente en la vida de los otros.

 

TÉCNICAS 

Las técnicas de investigación serán las siguientes:

 Observación Participante: conocida también como introspectivo vivencial, ya que el investigador se introducirá dentro de los grupos de estudio y formará parte de él, para dar descripciones de los acontecimientos, hechos y fenómenos producto de las interacciones de las personas y entre las personas.

Se usará este método porque tiene la ventaja de obtener las vivencias de primera fuente permitiendo comprender la situación o el comportamiento del grupo. Permite al mismo tiempo que el investigador relate su propia percepción de los hechos o fenómenos que se plasman en un cuaderno de campo o en un libro de diario.

Entrevista Cerrada: se obtendrá información sobre los distintos puntos de vistas y la experiencia que tienen las personas y grupos sobre: empresa, gerentes, tecnología, productividad, responsabilidad social, educación, cultura, ética, principios y valores (personales y empresariales). Permitirá detectar dispersión de puntos de vistas atendiendo diversas posturas. Se buscará obtener un ambiente que le permita al entrevistado construir su propio discurso personal, sus deseos y necesidades de forma confiada y cómoda sobre los tópicos indicados.

 

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