UNIVERSIDAD YACAMBÚ
DOCTORADO EN GERENCIA
FASE III (CR-074)
PRINCIPIOS QUE SUSTENTAN
Autor:
Eulises
C.I.:
8.365.655
“Qué patria le dejaremos a nuestros
hijos,
y qué hijos le dejaremos a nuestra
patria”
Benito Juárez
La
responsabilidad social empresarial (RSE), también conocida como responsabilidad
social corporativa (RSC), es la contribución activa y voluntaria de las
empresas al mejoramiento social, económico y ambiental del entorno en que se
desempeña.
Los
antecedentes de
El
movimiento cooperativo se inició el 24 de octubre de 1844 en Inglaterra cuando
un grupo de 28 trabajadores de la industria textil de la ciudad de Rochdale que
se habían quedado sin empleo después de una huelga, constituyeron una empresa
que se llamó Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale. Estos primeros
cooperativistas se dotaron de una serie de normas que presentadas ante
Por
otra parte, el Asociacionismo era un término utilizado por seguidores de
teorías utópicas que estudiaban los pensamientos de Robert Owen, Claude Henri de Saint Simon y
Charles Fourier para describir sus creencias, y el término Asociacionismo era
vinculado al socialismo (http://es.wikipedia.org/wiki/Asociacionismo).
En
esa época el socialismo era considerado como una teoría utópica, contándose Karl
Marx entre los filósofos que usaban el término “Socialismo Utópico” atribuido a
Robert Owen, conceptualizándolo éste
último de los pensamientos de Hegel y
del Romanticismo (http://es.wikipedia.org/wiki/Socialismo_ut%C3%B3pico)
Luego,
en Estados Unidos a finales de los años 50 y principios de los 60, después de
En
esos años la sociedad comenzó a pedir cambios en los negocios y una mayor y
verdadera implicación del entorno empresarial en los problemas sociales. Lo
cierto es que desde los años 90 este concepto ha cobrado fuerza y evolucionado,
tras el advenimiento de la globalización, el aceleramiento de la actividad
económica, la conciencia ecológica y el desarrollo de nuevas tecnologías.
En
la actualidad los máximos exponentes de
La
primera referencia básica que viene a la mente es ¿será la gente? Y si es la
gente ¿cuáles aspectos en particular de la gente? ¿Será el sistema económico?
¿Será que por ser países monetariamente ricos sí pueden aplicar RSE? Lo que si
queda descartado a priori es el
sistema político, porque esos países tienen raíces y paradigmas de producción
capitalistas. Mientras tanto en otros países que están urgidos de una
aplicación exitosa de responsabilidad social empresarial, sucede que las
intenciones adelantadas no concretan en felicidad suprema para los ciudadanos
excluidos socialmente; caso particular: América Latina y el Caribe con 221
millones de pobres (Panorama Social 2001-2002 publicado por
Volviendo
al concepto de RSE que nació como la “contribución
activa y voluntaria de las empresas al mejoramiento social, económico y
ambiental del entorno en que se desempeña”, éste debe ser visto más allá del cumplimiento de las leyes y
normas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento, siendo la
legislación laboral y las normativas relacionadas con el medioambiente el punto
de partida.
El
cumplimiento de estas normativas básicas no se corresponde con
No
obstante, al hacer un somero barrido empírico desde finales del siglo XIX y
principios del siglo XXI (más de cien años) puede observarse en las comunidades
de los países pobres que el “mejoramiento social, económico y ambiental” sí se
ha producido pero no para la comunidad, sino para los dueños de la empresa.
En
las comunidades lo que se observa son grandes brechas sociales, pobreza, explosiones
sociales, hambre, inseguridad, desigualdad social, criminalidad, mortalidad,
aumento de divorcios, disminución de matrimonios, paternidad irresponsable,
niños de la calle, narcotráfico, deserción escolar, desempleo, trabajo informal
y restricciones de acceso a la salud, entre otros, los cuales vienen creando el
escenario y las condiciones que potencian el creciente entusiasmo e iniciativas
políticas, para mirar al socialismo como una alternativa para resolver tales
problemas comunitarios. Estas evidencias empíricas y estadísticas, son comunes
en muchos de los países pobres de las 196 naciones del mundo, especialmente en
América Latina y el Caribe (32 países) y África (53 países), para un total de
75 países, que representan el 38% del total del mundo.
Así,
el concepto de RSE que hace referencia al conjunto de obligaciones, compromisos
legales y éticos, tanto nacionales como internacionales, derivados de los
impactos de la actividad productiva de las organizaciones en el ámbito social,
laboral, medioambiental y de los derechos humanos, está hoy bajo la mirada
observadora de los humanistas del mundo ya que las organizaciones empresariales
sí cumplen sus “obligaciones y compromisos legales” pero lo ético, los impactos
sociales, lo laboral, lo medioambiental y los derechos humanos, ameritan ser
repensados y reflexionados, ya que los logros que existen en 10 países de
Europa, se atomizan ante una totalidad de 75 países Afroamericanos (África,
América Latina y el Caribe) que debe ser tratada de forma integral.
PLANTEAMIENTO
DEL PROBLEMA
Para entender mejor el planteamiento
del problema, haremos inicialmente un análisis de las situaciones que día a día
ocurren en un buen número de empresas nacionales e internacionales, donde lo
cuantitativo es explicado por las características cualitativas de los
comportamientos, discursos, significados y motivaciones de sus empleados
metiéndose en el “interior” de la realidad de los fenómenos sociales, y cómo la
triangulación empresa-comunidad-trabajadores pueden armonizar productivamente,
si la empresa sabe interpretar a un grupo en particular, en un entorno en
particular y en una cultura particular, es decir, interpretar a sujetos,
familias y comunidades para comprender mejor los fenómenos humanos.
El
entorno es todo aquello externo e interno que está relacionado con los procesos
medulares de la empresa (los procesos medulares son llamados también, básicos,
sustantivos u operativos) y que pueden en cualquier momento impactar la
producción. Los avances de la ciencia y tecnología, han hecho que es entorno se
haga turbulento, con cambios incesantes, dinámicos, inciertos, con ritmo
acelerado y complejo que inciden en la manera de pensar de los individuos y en
especial impacta las exigencias del cliente por la mayor diversidad de información,
gestión y conocimiento que se ha gestado producto de las presiones
competitivas.
En
el entorno externo se encuentran los requerimientos del cliente, competidores,
variables macroeconómicas, el ambiente político y los avances tecnológicos
entre otros. Los requerimientos del cliente son muy cambiantes e inestables,
motivado como ya indicamos por los avances tecnológicos y las presiones
competitivas en el mundo de hoy.
Cuando
se hace un análisis empresarial lo primero que se dice es que “el ENTORNO es turbulento, exigente,
incierto, competitivo, cambiante, dinámico por lo que la empresa debe
desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse al ENTORNO, la
organización debe ser ágil y flexible para triunfar en este escenario. El ENTORNO
se hace así por los avances de la ciencia y tecnología que hacen cambiar los
gustos y deseos de los clientes”.
Pero
la empresa, en su análisis interno nunca piensa que “el EMPLEADO es turbulento, exigente, incierto, competitivo,
cambiante, dinámico por lo que la empresa debe desarrollar la capacidad de
aprender y adaptarse al EMPLEADO; la organización debe ser ágil y
flexible para triunfar en este escenario. El EMPLEADO se comporta así
por los avances de la ciencia y tecnología que cambian sus gustos y deseos”.
Este
ejercicio didáctico de cambiar la palabra “entorno”
por “empleado” en un mismo párrafo,
ayudaría a pensar de una manera diferente a las empresas venezolanas y sus
gerentes, en la concepción y formulación de sus obsoletas estrategias
empresariales que no incluyen la valorización del ser humano antes que cualquier
objetivo financiero.
Las empresas se enfocan en resolver
sus problemas financieros para adaptarse a los cambios del entorno, pero
ignorando que ese entorno también impacta a sus trabajadores y a la comunidad
en general, los cuales se alienan por las profundas brechas de desigualdades
sociales que existen entre ellos y los propietarios de la misma empresa, es
decir, causa malestar el tener que trabajar bajo fuerte presión y necesidades
no satisfechas, para que unos pocos vivan bien, mientras los trabajadores
apenas subsisten. Recordemos aquí que a nivel mundial, por la amplitud y penetración
del capitalismo, en las empresas el sujeto cognoscente, fin
último de toda innovación y avance científico, está totalmente ignorado dentro
de su propio sistema, ya que la empresa de hoy continúa contextualizada y
operada bajo los signos de la era moderna y sus concepciones taylorianas de
hombre-máquina que exige y sobre-exige por encima del mismo sujeto.
Cuando
se producen cambios en el entorno, las empresas reformulan su planificación
estratégica para salvaguardar sus objetivos financieros, indica sus planes de
acción para el logro y algunas usan algún servomecanismo de control para
ajustar su rumbo en tiempo real, monitoreando el resultados de sus objetivos.
De manera análoga los empleados hacen también esfuerzos por mitigar las
turbulencias del entorno e impactos en sus objetivos personales de
supervivencia, seguridad, pertenencia, reconocimiento, autorrealización y trascendencia,
insertándose en los planes de acción de la empresa donde trabaja, para
adaptarse él también a los cambios del entorno.
Pero
cuando analiza los objetivos empresariales que tiene que lograr, por ejemplo,
en las perspectivas del balanced scorecard u otro mecanismo estratégico, se
encuentra que no hubo espacio para él, porque sencillamente él no es un
objetivo de la empresa. Acaba de nacer el factor desencadenante de las
brechas sociales; la empresa pensó en sus intereses pero no en los empleados ni
en los habitantes de sus comunidad; pero paradójicamente también ha nacido y se
ha establecido una relación biunívoca de interdependencia, donde los intereses
de los empleados están supeditados a los intereses de la empresa y al mismo
tiempo los intereses de la empresa están supeditados a los intereses personales
de sus empleados. Con esta singular realidad (que es ignorada por casi todos
los gerentes de las empresas) si los intereses de los empleados y la comunidad
en general, no son satisfechos, se tendrán problemas sociales que traerán
serias consecuencias a la nación y a la productividad empresarial (se puede
apreciar como el sujeto influye sobre el objeto, y al mismo tiempo, el objeto
influye sobre el sujeto). Como vemos a ninguno de los actores (sujeto-objeto:
empleado-empresa) le interesa un conflicto entre ellos, pero tradicionalmente
se enfoca el concepto de responsabilidad social planteando conflictos y
enfrentamientos entre la empresa con sus empleados y comunidad, cuando en
verdad lo que se debe hacer es usar ésta misma, para armonizar ambos intereses
aparentemente divergentes, proviniendo de la empresa como gestora social, la
acción de coadyuvar a satisfacer las necesidades de sus empleados y comunidad
en cuanto a calidad de vida, sentido de vida y sentido de existencia, pero para
esto se debe disponer de gerentes con suficientes con principios, valores,
ética y educación que vean en la responsabilidad social como parte integral de
la acción gerencial, productiva, y no como una expresión filantrópica y
misericordiosa de la empresa.
Cuando
la organización está compuesta por pocas personas, los objetivos
organizacionales se confunden con los objetivos personales de cada uno de los
empleados. Si un grupo de personas accionistas se reúne para fundar una
compañía, los objetivos de la compañía son los mismos objetivos personales de
los accionistas que quisieron cooperar entre ellos para su creación. Los
objetivos de la compañía son los mismos de los accionistas, y se pueden
nombrar: lucro, productividad, reducción de costos, disciplina, orden,
cumplimiento de horario, etc.
Pero
cuando la compañía crece y requiere mayor volumen de actividades, obviamente
mayor número de personas, el trabajo se divide cada vez más junto con
Como puede verse en al análisis anterior los objetivos con
que nació la empresa no son los mismos del nivel operario, que es quien tiene
que hacer el trabajo para materializar los objetivos planteados por los
accionistas. ¿Se persiguen los mismos objetivos? – obviamente no. ¿Las
condiciones psico-socio-económicas son las mismas? – obviamente no. ¿Los
niveles de cultura y educación son los mismos? – obviamente no. ¿La calidad de
vida es la misma?- obviamente no. ¿Los niveles de motivación/satisfacción son
los mismos? – obviamente no. Entonces se hace muy difícil el entendimiento
entre empresa y empleados.
Aunque
se acepta que los indicadores financieros de las empresas contribuyen a evaluar
su situación desde la perspectiva económica y comercial al aportar elementos de
juicio considerados por las entidades del sistema financiero o por los socios y
accionistas para apoyar o negar operaciones de financiamiento, todos ellos, sin
excepción, según Ortiz (2005) “sólo
brindan respuestas parciales al propósito de las organizaciones concernientes a
la creación de valor”, porque cuando
se genera la propuesta de valor para el cliente no solamente se habla de las
metas financieras; la propuesta de valor también incluye responsabilidad,
atención inmediata, honestidad, calidad del producto/servicio, cumplimiento de
los tiempos de entrega parciales y totales planificados, cumplimiento de los
requisitos y especificaciones del producto/servicio.
Y
detrás de un buen indicador financiero se pueden esconder una serie de
problemas que las empresas son incapaces de visualizar por el efecto
enceguecedor del indicador que denota buena salud financiera, entre los cuales
podemos destacar la complejidad humana en su pensamiento, conducta y motivación
que produce efectos en la productividad empresarial por los impactos que
ocasiona en el clima organizacional, cultura organizacional, comportamiento
organizacional, gestión de procesos, satisfacción del cliente y costos
operativos que forman parte del día a día empresarial, más el impacto sobre la
sociedad por el sentimiento agravante de exclusión social, pero comúnmente esto
pasa desapercibidos por los conductores de las empresas, es decir, por los
gerentes. Mientras tanto, el empleado debe esforzarse por alcanzar
simultáneamente sus objetivos personales de salario, beneficios, comodidad en
el área de trabajo, regalías personales, bonos, etc. para obtener satisfacción
personal y cumplir con los objetivos organizacionales de lucro, productividad,
reducción de costos, disciplina, orden, cumplimiento de horario, etc.- para
mantenerse y crecer en la organización, para luego salir a una sociedad que lo
quiere aplastar técnica y científicamente, más la inseguridad, inflación,
escasez, etc.
En
la empresa son de particular importancia los objetivos personales individuales
y de la comunidad, que no necesariamente son compartidos por quienes controlan
las operaciones de
Las
empresas para mejorar su salud financiera y continuidad en el tiempo de sus
excedentes monetarios, realizan importantes y profundos análisis del entorno
interno y externo con las mejores prácticas y técnicas del FODA (Fortalezas,
Oportunidades, Debilidades y Amenazas), se buscan los mejores asesores, se
consideran los experimentados consejos de expertos, se contratan gerentes
comprometidos, se hace la planificación estratégica con sus objetivos
estratégicos bien definidos, aplican el balanced scorecard de Kaplan y Norton,
monitorean y controlan los indicadores con sus iniciativas a través de algún
software y exhortan a todos los empleados a generar valor (a pesar de que en
ningún momento consideraron las necesidades personales de los trabajadores) y
fracasan todas las iniciativas de la empresa, sumergida en problemas de
calidad, productividad y competitividad, que no le permiten salir del montón,
ni proyectarse en un mundo globalizado en la era de Internet.
Día
a día, en empresa tras empresa, se observa que las diferencias y conflictos
entre éstos y la comunidad son cada vez mayores y distantes, trayendo como
consecuencia desmotivación y resentimiento , con decaimiento en la productividad de la empresa
e inclusive accidentes laborales. A primera vista puede deducirse que existe
una relación entre éstos, pero que es ignorada por la mayoría de los
propietarios, accionistas y gerentes de las empresas, quienes se dedican
tenazmente en la búsqueda de una solución mecanicista y tecnológica para
mejorar su productividad sin pensar en ningún momento en los empleados,, en la
comunidad ni mucho menos en la responsabilidad social empresarial, como una
posible solución a los problemas de los individuos y comunidades.
Conocidos son los testimonios que existen sobre las
empresas que emprenden ambiciosos planes de crecimiento y que al poco tiempo
todo se derrumba y pasa al olvido dejando solamente pérdidas; luego viene otro
plan, con otra idea novedosa y más prometedora, que se conceptualiza con
optimismo, participación y al poco tiempo pasa lo mismo: se pierde el
entusiasmo, todo se derrumba y también pasa al olvido repitiéndose el ciclo una
y otra vez, generando geométricamente sorprendentes cotas de desmotivación y
pesimismo que todos conocen, pero donde nadie hace nada para salir de esa
espiral que deja al mejor profesional sin fuerzas para un nuevo momento,
eliminando toda creatividad e innovación.
Ese
ciclo es muy característico en el venezolano: empieza una nueva relación
laboral con mucho entusiasmo, energía, creatividad, innovación, dedicación,
esperanza y fe, pero con el transcurrir del tiempo todas esas virtudes van
mermando hasta desaparecer y convertir a aquel empleado en un ser indiferente,
débil, rutinario, aburrido, no participativo,
sin esperanza y sin fe… ¿Por qué sucedió eso? ¿Alguien tuvo que ver con esto?
¿Alguien es responsable? ¡Claro que sí!
…
Por
cierto, son muchas las empresas que todavía usan la tayloriana frase de hace
casi cien años donde al individuo lo consideraban eso… un “recurso”,
demostrando con ello que son muy cerradas sus mentes por el dominio filosófico
y epistémico que ejercen sobre ellos sus únicos y enjutos paradigmas gerenciales,
ya que insisten en mantener la expresión “recursos humanos” en sus
organizaciones antes que “talento humano”, “capital social” o “capital
intelectual”, entre otros.
Los
gerentes de las empresas de hoy deben lograr integrar armónicamente los
objetivos empresariales con los objetivos de sus empleados y la comunidad donde
está operando su empresa; debe conocer, interpretar y comprender los fenómenos
sociales donde están inmersos sus empleados, culturas, subculturas,
diversificación de valores, satisfacción, felicidad de los individuos,
diversidad social, individualismo, crimen, delincuencia, pobreza, nueva
estructura familiar y social, fines morales, fines sociales, fines estéticos,
calidad de vida, función social y humana, descomposición social, bienestar para el
individuo-comunidad-accionista, ya que su empresa tiene el loable rol de ser
promotora del bien común con la responsabilidad social; es decir, es necesario
que el gerente tenga pensamientos, conocimientos y conciencia de los mismos,
para poder interpretarlos, entenderlos y comprenderlos en esta espaciotemporalidad,
de una manera que sea mutuamente compartida entre la empresa, los empleados y
la comunidad, es decir, entre el sujeto y el objeto.
Aquí
podemos decir que los análisis de la gestión empresarial no pueden supeditarse
solamente a la interpretación de los indicadores financieros o las típicas
razones financieras, sino que se debe prestar especial atención a las personas
que son responsables de aplicar su talento humano y a la comunidad, por medio
de unos principios, valores, ética y educación que permitan consolidar su
entendimiento y comprensión como ser humano, y la atención a sus necesidades comunes para
coadyuvar a conseguir su felicidad como plataforma sólida para conseguir
calidad, productividad y competitividad en la empresa. Esto hace ubicar al
capital intelectual generador de riquezas, en el plano prioritario y
protagónico del éxito empresarial.
No
obstante, la situación no parece tan fácil de resolver, ya que la relación
sujeto-objeto (empleado-empresa-comunidad) se hace mutuamente divergente por la
multiplicidad de variables e intereses, cuya interrelación es influida por los
factores subjetivos de cada uno de los individuos que al mismo tiempo poseen
profundas desigualdades culturales, sociales y educativas.
Siempre
se ha dicho que las organizaciones deben ser suficientemente flexibles y
adaptables para ajustarse a las demandas ambientales, ya que esa es la nueva
realidad, si quiere asegurar el éxito del negocio, muy bien lo expresa
Chiavenato (2003) al decir: “reorganización
es la acción de modificar la estructura organizacional para ajustarla a las
nuevas condiciones ambientales”. Así como este concepto del notable doctor
Idalberto Chiavenato, existen otros
autores que también hacen énfasis en el ENTORNO como ¡condiciones ambientales!
y no en sus ¡EMPLEADOS y COMUNIDAD!
Parece que los que han ignorado al ser humano
como sujeto y objeto de su propia felicidad y destino final de todo
emprendimiento filosófico, científico y técnico, han sido los notables
pensadores de las mismas Ciencias Sociales, al hacer alusión unidireccional de
“condiciones ambientales” a los requerimientos y exigencias del cliente,
obviando al cliente interno (empleados) que también tiene requerimientos y exigencias;
también obvia al cliente externo llamado comunidad.
Ahora
bien, se ha explicado suficiente sobre los cambios en el entorno empresarial
desde la perspectiva financiera basados en los avances tecnológicos, la
competencia y los nuevos requerimientos del cliente, pero también hay que
considerar los cambios que ese entorno genera en las personas y la sociedad,
que según Jameson (citado por Romero, 2005) son consecuencia de un dominante
cultural que es la sucesión histórica de los diversos modos de producción
abierta por el horizonte semántico de la interpretación. Igualmente -continúa
exponiendo Romero (2005)- Jameson introdujo este término de dominante cultural,
en la teoría del postmodernismo como una forma de codificación ideológica
específica de cada modo de producción, que en este caso particular es el
capitalismo tardío donde su dominante cultural es la “cosificación de la mercancía”. Dice Anderson (citado por Romero,
2005) que la “postmodernidad significa
(…) la saturación de cada poro del mundo por el suero del capital”… y
Venezuela está actualmente viviendo la era del postmodernismo, por tanto las
empresas, para entender y comprender mejor los fenómenos sociales, deben
conocer también las características del postmodernismo.
Los
cambios que trae consigo la postmodernidad produce conmociones en las empresas
cuando su entorno interno se desconecta del entorno externo, es decir, de las
variables, culturas, subculturas y valores, donde opera la empresa, esa
desconexión es la causante del nacimiento y radicalización de los problemas
sociales, situación que produce que el entorno interno se sienta estremecido
por el impacto de las nuevas variables, culturas, subculturas y diversificación
de valores. La culpa fue desconectarse del entorno externo y operar en un
entorno interno cerrado que ignora sus propias características de la
interacción de personas y grupos.
Los
cambios producen nuevas necesidades en los individuos que conforman una
sociedad, los individuos con características semejantes tienden a formar grupos
reducidos por su necesidad social de aceptación, conformándose varias
subculturas, que tienen sus propios canales de comunicación por donde fomentan
la diversidad social, producto de una individualidad cada vez mayor por la
variedad de servicios que pone a disposición las telecomunicaciones.
En
este punto, al estar en presencia de la era del conocimiento y de la
perspectiva filosófica conocida como la postmodernidad, también se crea una
nueva estructura familiar con características multiforme y multidimensional que
da paso a un nuevo sistema social: el individualismo, con su propia variedad en
las modas, gustos y deseos que producen cambios en la sociedad pero lo
innegable es que sigue siendo una sociedad de consumo. El nuevo sistema social
da origen a una nueva manera y forma de pensamiento social complejo para poder
interpretar, comprender y explicar las conductas individuales y sus relaciones
intersubjetivas, siendo todas ellas características cualitativas de los
individuos.
Si
la característica fundamental de la estructura social en el postmodernismo es
el individualismo, donde no hay un patrón determinado de comportamiento sino
que depende de los gustos, deseos, poder adquisitivo, educación, cultura y
formación de cada individuo, los gerentes de las empresas deben apoyarse
firmemente en las nuevas teorías sociales emergentes y las últimas
investigaciones de la psicología industrial-organizacional dado que la
“estructura social” es un conjunto ordenado y autónomo de elementos
interdependientes cuyas relaciones están reguladas por leyes, y la
individualización no es colectivo, y el colectivo es una condición indeclinable
e indefectible para poder hablar de sociedad, ya que ésta se integra por grupos
interdependientes cuyos comportamientos lo estudian las Ciencias Sociales;
entonces el individualismo rompe con el conjunto ordenado porque no toma en
cuenta a los demás, ni respeta normas generales o leyes, el individuo se
distingue por sus propias peculiaridades y privilegia lo personal ante lo
grupal, entonces, podremos estar en presencia del ocaso o fin de muchos
gerentes venezolanos y con ello una baja en la productividad empresarial,
porque un gerente con las conjeturas y paradigmas de la era industrial (era
moderna) no podrá entender y comprender a sus empleados y comunidad para lograr
una armonización con su empresa, integrando lo financiero con lo social,
cultural, ecológico, en un mundo con impactantes brechas y desigualdades
sociales.
Dentro
de esa perspectiva, se puede manejar cierta información, tal como la indica
Lubinsky (citado por Landy y Conte, 2006) “las
diferencias entre las personas en atributos como la inteligencia, la
personalidad y el conocimiento son importantes para entender una amplia
variedad de resultados socialmente importantes incluyendo: logros académicos,
desarrollo intelectual, crimen y delincuencia, elección vocacional, ingreso y
pobreza, desempeño ocupacional”. Los mismos autores indican que otros
investigadores afirman que existen “diferencias
individuales en las capacidades físicas, la personalidad, los intereses, el
conocimiento y la emoción al examinar el comportamiento de las personas en los
escenarios laborales. Esto es resultado de diversas fuerzas” con la salvedad de que tales atributos varían
con la edad del individuo y que en el caso de los adultos, “los niveles de tales atributos son relativamente estables durante un
período razonable de tiempo (varios años)”, de manera que tal información
ayude a las empresas a interpretar y
comprender los fenómenos sociales donde está inmersa.
Para
que las empresas puedan cumplir con la función social y humana, deben ser
prósperas como negocio, y hoy día para lograr esto, las empresas deben de tomar
en cuenta el factor humano y social, más aún cuando se impone
Como
un ejemplo de los fenómenos sociales que las empresas venezolanas deben
enfrentar, podemos citar que en los países desarrollados cuando se piensa en una
solución empresarial, se piensa en tecnología a diferencia de los países
subdesarrollados como Venezuela que piensan en personas; es decir, contratar a
otra persona más, sin clara consciencia de que están aumentando la burocracia,
incrementando los tiempos de respuesta, se alargan los ciclos de los procesos,
disminuye la calidad, aumentan los costos operativos, aumenta la nómina,
aumentan los problemas de comunicación, aumentan los conflictos
interpersonales, aumentan nuevas necesidades personales insatisfechas que producen cambios en el clima, cultura y
comportamiento de
Estas
afirmaciones pudieran no tener sentido en países europeos, norteamericanos,
Japón e industrializados en general, porque todos sus procesos son
industrializados, robotizados, automatizados o venden información digital que
necesitan muy poco de la intervención de personas, pero en Venezuela, con altos
índices de pobreza, desempleo, subdesarrollado, no robotizada, no automatizada,
con poca infocultura, con procesos netamente orgánicos que dependen de la
constante interacción, cooperación, decisión, involucramiento, compromiso y
decisión de las personas para contribuir al desarrollo del producto/servicio,
la estrategia a emplear debe ser una nueva forma de pensar, interpretar y
conocer del gerente postmoderno hacia el comportamiento de sus empleados que
actúan bajo un enfoque individualista, subjetivo, intersubjetivo, complejo y
transcomplejo dentro del contexto de una espaciotemporalidad cultural,
espiritual, de lenguaje y autoconciencia. Para esto se debe hacer una
revalorización de lo humano y de lo subjetivo por encima de cualquier solución
mecanicista de
Ante
tal situación las empresas venezolanas deberían reflexionar al respecto y no
evadir la realidad, sino enfrentarlas coadyuvando a resolver los problemas de
brechas sociales por medio de la responsabilidad social, para que los empleados
puedan estar motivados y entregar todas sus energías en pro de mejorar la
productividad y rentabilidad de la organización a la cual pertenecen, y al
mismo tiempo sentir respaldo de la comunidad donde opera.
Las
condiciones socioeconómicas y políticas del pasado han engendrado en Venezuela una
situación explosiva en la sociedad, cuya máxima expresión ha sido El Caracazo, por el alto pasivo social
en que se encuentra el Estado venezolano con su pueblo, por tanto resulta incómodo
sentirse trabajando para un patrono que cada día se enriquece más, mientras que
el trabajador generador de riquezas, cada día es más pobre. Muchas empresas,
por características economicistas, disponen de formulación de sus misiones
empresariales, el hecho de “satisfacer
las expectativas de excelentes rendimientos financieros de los accionistas”
expresión que no es bien acogida por los trabajadores latinoamericanos en estos
tiempos emergentes, donde el escenario económico obliga a las empresas hacia
las acciones sociales, y por otra parte ese escenario pudiera fomentar la
aparición de una serie de antivalores y antiprincipios no deseables en los
mismos trabajadores y comunidad, como consecuencia de las brechas sociales, con
repercusiones impredecibles en la subsistencia de la organización y la sociedad
en general.
La
empresa debe mirar con detenimiento y reflexionar sobre sus actuales postulados
financieros, basándolos en principios que beneficien a todos, soportados en una
plataforma con valores de igualdad, equidad, honestidad y responsabilidad entre
ambas partes; esta situación brechas personales y sociales puede ser al mismo
tiempo una fuente de crecimiento o hundimiento personal, empresarial y social,
por tanto, si las empresas no saben identificar y gerenciar tal situación,
serán co-responsables de las consecuencias negativas que se producirán en la
sociedad y en su propia organización.
En
el contexto venezolano esta convicción va ganando espacio, aunado a la
descomposición social que se produce, a pesar que las empresas tienen
declaraciones de principios y valores, pero con tristeza esa declaración queda
como un buen ejercicio académico, ya que no la fomentan con testimonios
verídicos ni sus dueños ni sus máximas autoridades, pero la definición de la
función social de la empresa según García y Dolan (2001) al sostener que “las empresas son algo más que estructuras
generadoras de riqueza, es decir, al ser además estructuras humanas poseedoras
de una cultura y de un conjunto de valores que configuran su identidad, pueden
abordarse en toda su magnitud, el cambio que supone la incorporación de la
responsabilidad social y su repercusión en el fin último de producir bienestar
a accionistas, empleados y comunidad” serviría como eje inspirador para que
las empresas re-enfoquen su misión y coadyuven a resolver los problemas
sociales, dándoles una mejor calidad de vida a empleados y comunidad.
En
resumen, una nueva misión empresarial basada en la interpretación y comprensión
de los fenómenos de la postmodernidad, podrá responder al bienestar de la
triple restricción individuo- comunidad-accionista. Para esto, la misión de la
empresa no solamente debe enfocarse en fines económicos, sino que debe derivar
hacia las personas, es decir, hacia lo social, cultural y ecológico, que forma
parte de todo su entorno físico. La orientación de la misión empresarial debe
estar acorde con el pensamiento de Hauge (citado por Toffler, 1985) en que: “el negocio debe ampliar su sistema de
contabilidad para incluir todos los costos sociales y económicos de la
producción y el crecimiento” e “innovar
gestiones prácticas para concebir nuevos índices de la responsabilidad social
corporativa que incluyan los factores sociales y ecológicos que ya están
entrando en las regulaciones”. Con este pensamiento de Hauge (citado por
Toffler, 1985) y la orientación de que estamos viviendo la época de
postmodernidad en Venezuela se debe tratar de responder a las exigencias
sociales del momento con un pensamiento gerencial emergente, porque debe quedar
claro que ya no es posible tratar los problemas económicos de las empresas con
un vacío social, cultural y ecológico, de manera que ésta contribuya a
contrarrestar los trastornos sociales, culturales y ecológicos, incluyendo en
su planificación una red sistemática de indicadores sociales, culturales y
ambientales, incorporados coherentemente a los indicadores económicos.
En
estos tiempos de nuevos factores emergentes, se tiene que implementar en las
empresas venezolanas la responsabilidad social para con sus empleados y
comunidad, generándole bienestar, valorando su integridad, sus principios y valores,
para promover la innovación y creatividad en los equipos de personas, que se
integran a conciencia en sus tareas y actividades, maximizando su potencial
tanto personal como profesional, para redundar positivamente en la optimización
de la producción empresarial, pero para fomentar esto, se debe disponer de
gerentes con pensamientos que valoren la ética, moral y principios. Por otra
parte, el colombiano González (2005) indica que “la responsabilidad social de la empresa es un buen negocio, dado que invertir
en ella produce ganancias y utilidades”, es decir, no todo es pensar
erróneamente que el empresario está perdiendo parte de sus ganancias para
compartirlas con los empleados y comunidad, sino que generan ganancias y
utilidades al negocio.
Las
empresas de todos los tiempos siempre han interactuado con el individuo a
través de una relación contractual de servicios intelectuales o gnoseológicos
porque es la que le interesa para sus propósitos financieros, olvidando que en
sus oficinas o plantas tiene a personas con necesidades espirituales,
fisiológicas, calidad de vida, emocionales, familiares, sociales y económicas,
que si no son satisfechas, tanto o más que las necesidades intelectuales,
habilidades, destrezas técnicas o infraestructura tecnológica de la propia
empresa, producirán un impacto negativo en el logro de las metas financieras
por la muy baja calidad de sus productos y servicios, con merma en la
productividad y competitividad. El reto entonces es crear las condiciones
adecuadas de entendimiento y comprensión de los empleados, para hacer que
aporten lo mejor de sus conocimientos, lo sigan generando con motivación, y lo
compartan con los otros miembros de su organización para alcanzar las metas
financieras propuestas, consiguiendo al mismo tiempo los mejores niveles de
calidad, productividad y competitividad empresarial, y de calidad de vida
personal y comunitaria.
Ante los fenómenos característicos de la postmodernidad, las
empresas venezolanas deben amoldar sus estrategias basándolas en principios,
conociendo el nuevo tipo de estructura familiar y social que con sus profundas
desigualdades se inserta en la funcionalidad empresarial, con un nuevo estado
de valores post-económicos que deben ser tratados con extrema precaución,
porque si prevalecen las condiciones de opulencia en el entorno externo y
dentro de la misma empresa, el interés de los individuos y de la sociedad
dejará a un lado los objetivos empresariales para orientarse hacia fines
psicológicos, morales, sociales y estéticos, ya que es improbable que los
individuos postmodernistas acepten el sistema materialista de valores que
prevalecía en
La
empresa debe ser consciente, a través de accionistas y gerentes con mente
adaptable, flexible y con visión social, que al aplicar responsabilidad social
la misma debe llegar también a otras
empresas e instituciones que operan en la misma comunidad, a saber:
policía, servicios sanitarios, iglesias, centros comunitarios y escuelas, etc.,
forman una red social que influyen en su funcionamiento, con la salvedad de que
todas las integrantes de esa red, funcionan mal por la agitación de los cambios
de la revolución del conocimiento y la empresa tendrá que asumir algunas
funciones, o bien prestarle un apoyo selectivo para que ellas mismas puedan
desempeñar tales funciones, porque éste es uno de los objetivos de la
responsabilidad social.
No
se sugiere que cualquier compañía pueda o deba intentar suplir los servicios
del gobierno o retomar políticas paternalistas del pasado y asistencialistas
del presente, pero en ningún caso puede seguir dando un apoyo
sobreentendido o implícito. Se deben atender los problemas que afecten a la
comunidad. Se debe estudiar la manera de coadyuvar a cubrir sus carencias por
medio de programas compensatorios o patrocinando otros de las instituciones
locales para mantener un medio ambiente donde puedan funcionar. El concepto
actual de buen ciudadano corporativo rebasa los límites del significado
tradicional, pues el gobierno y los ciudadanos ordinarios perciben ahora la
naturaleza sistémica del orden social y el medio ambiente físico.
Las
empresas exitosas del presente y futuro serán aquellas que mejor desarrollen
nuevas formas de influir positivamente en la vida de los individuos y de la
comunidad en general, mejorando sus condiciones educacionales, salud, ética,
moral, principios, valores, economía social y calidad de vida, estando éstos
inmerso en una sociedad plagada de desigualdades, con altos índices de pobreza,
inseguridad, criminalidad, desempleo, mortalidad infantil, descomposición de
valores, desunión familiar, ausencia de viviendas, empleos inestables e
informales y agitación social. Vemos que el problema a resolver por las empresas
venezolanas está ligado al reto que tienen los gerentes de desarrollar un
pensamiento gerencial emergente, complejo y postmoderno de responsabilidad
social empresarial, que permitan consolidar su entendimiento y comprensión como
ser humano, basado en mutuos principios de ética, valores y educación, si
quieren tener empresas productivas y rentables.
Hace
medio siglo las empresas desarrollaban su actividad sin tener en cuenta el
marketing o que hace tres décadas la calidad no formaba parte de las
orientaciones principales de la actuación empresarial, hoy en día las empresas
son cada vez más conscientes de la necesidad de incorporar las preocupaciones
sociales, laborales, medioambientales y de derechos humanos, pero lo han hecho
como parte de su estrategia de negocios. Pero esa “conciencia” es el resultado
de las presiones de los gobiernos, consumidores, proveedores, comunidades y activistas, es decir, es una “conciencia”
forzada, esto permite deducir que en la mentalidad de la organización empresarial
no existía ni existe la conciencia de ello, y las que se han reorientado a
incluirla, ésta sigue siendo matizada por unas amplias tonalidades de
economicismo (dividendos, excedentes, utilidades) por encima de lo cualitativo
del ser humano: espiritual, mental, social, educación, valores, ética, cultura,
etc.
Según
un suplemento especial del diario El Tiempo de Venezuela sobre
Sigue
indicando el escrito del diario El Tiempo que “la filantropía corporativa ha dejado de ser
una actividad autónoma confiada a una fundación, y cada vez más forma parte de
las estrategias que contribuyen a realizar el objeto social de la empresa, es
decir, su misión”, vemos que la filantropía
llegó a la organización mercantilista pero como una “filantropía estratégica” incluida
en su “misión” “para contribuir al objeto
social de la empresa”…pero, sin desviarse del norte economicista. Si esto
es así, cabe la pregunta ¿se podrá hablar en la organización de convicción y
compromiso por lo social?, y aún más, los responsables de ejecutar tal
“estrategia filantrópica” ¿tienen los suficientes principios, valores,
educación y cultura para implementarlos?; continuemos analizando un poco más el comportamiento
empresarial.
Al hablar hoy a los empresarios de
responsabilidad social empresarial, para ellos significa “compartir sus
ganancias”, por tanto es un término que no le gusta y no aceptan, porque lo entiende
como disminución de sus dividendos netos, y a primera instancia ningún
empresario quiere disminuir sus beneficios económicos.
Lo que ha pasado es que se ha usado
taxativamente el concepto de responsabilidad social empresarial solamente como
un hecho filantrópico que no va más allá de una donación piadosa, conservación
del ambiente, cuidar y pintar una plaza o sembrar un árbol; en fin, se ha
reducido a lo más mínimo, mientras que el ser humano en su esencia, ha quedado
relegado a un segundo plano, sufriendo consecuencias enajenantes por las
privaciones de sus necesidades más elementales, entre las cuales se incluye hoy
En la moral, ética, principios,
valores, educación y cultura está la solución a todos los problemas del mundo,
sin ellos es muy difícil la convivencia armónica, sea en una empresa, familia o
sociedad. Al tocar el tema de la responsabilidad social empresarial, pudiera
parecer que siempre se ha hablado de esto, pero en la espaciotemporalidad
venezolana es un tema muy actual porque el estado venezolano es socialista, por
tanto es conveniente para las empresas iniciar ya una transición armónica desde
un sistema capitalista a uno socialista, tomando como bastión la presencia de
la responsabilidad social empresarial, sustentada y sostenible en la ética,
moral, principios, valores, educación y cultura de los individuos que conforman
organizaciones, instituciones, familias y sociedad en general.
Dado que en el mundo no hay un
criterio de consenso sobre el concepto de responsabilidad social empresarial (http://es.wikipedia.org/wiki/Responsabilidad_social_corporativa),
se hace necesario definir uno para las realidades América Latina, del Caribe y
África, para poder ubicarnos correctamente,
ya que el mismo es un concepto inacabado, confuso y totalmente rico en
acepciones tal como la misma expresión “el estado del arte”.
En analogía se podría preguntar
¿Cuál es el estado del arte de la responsabilidad social empresarial?; citemos
los siguientes escritos; por ejemplo, un reporte encontrado en
Paralelamente se puede notar que los ejemplos anteriores son
semejantes a casi todos los encontrados en la bibliografía y escritos destinados
al continente europeo y países industrializados cuando se habla de
responsabilidad social empresarial, pero siempre tienden a enfrentar a las
empresas con la sociedad, es decir, crear conflictos, cuando ambas son
interdependientes y se debería buscar una armonía e integración de un todo por
parte de
Como un ejemplo, de nuestras conclusiones sobre la
“filantropía estratégica” de Porter y Kramer, tenemos que en Venezuela operan
empresas cerveceras de altísima rentabilidad financiera, las cuales han
emprendido programas de responsabilidad social, que a entender de este autor,
es una máscara “filantrópica” que pretende esconder detrás de ella las
terribles consecuencias de sus productos etílicos que destruyen a la nación con
violencia familiar, hombre borracho que maltrata, lesiona y asesina a esposa o
hijos; borracho que produce irreparables daños físicos, morales y mentales a
sus familiares; accidentes en las carreteras (causa principal de mortalidad en
Venezuela), enfermedades como la cirrosis hepática, alcoholismo, violaciones,
robos, atracos, daños a la moral y las buenas costumbres, pérdida de
principios, valores, educación, ética que conducen al deterioro de la persona,
de la familia, del pueblo; para luego decir “construimos una escuela”.
La razón de ser de esa o esas empresa etílicas, es destruir a
la humanidad convirtiendo a las comunidades en una cantina o bar gigantesco
donde se expenden bebidas alcohólicas de casa en casa, las cuales no tienen la
respectiva licencia para licores (¿por qué la empresa cervecera les venden sus
producto y por qué nadie las controla, será que tienen los mismos
antivalores?), gente que camina por las calles con una cerveza en la mano, y
peor aún es el día siguiente con el “botellero-basurero” que se encuentra por
todos los rincones de la ciudad y el Pobre Obrero: Limpio,
Amanecido y “Rascao” ¿Son socialmente responsables
estas empresas? Creen ellas que con un programa de “filantropía
porteriana/krameriana” pueden tapar todo lo anterior; creemos que lo mejor que
pueden hacer es que en cada pueblo donde operen, coadyuven a satisfacer las
necesidades prioritarias del pueblo con principios, valores, ética, moral y
educación, para resolver los problemas sociales desde la raíz, abandonando esas
máscaras “filantrópicas” que benefician a unos pocos para dedicarse a atender
seriamente el desastre y daño social que producen a la nación.
OBJETIVO
GENERAL
Generar
un cuerpo de ideas estables que fundamente la responsabilidad social en la
empresa a partir de los actores sociales inmersos en ella.
OBJETIVOS
ESPECÍFICOS
1. Analizar
los elementos básicos de la responsabilidad social empresarial
2. Analizar
los elementos de la teoría empresarial
3. Analizar
los principios, valores, ética y educación del colectivo social y empresarial.
4. Contrastar
estos elementos con los actores sociales.
5. Analizar
el papel del estado fomentando principios, valores, ética y educación en el
colectivo social y empresarial, a través de leyes, documentos, programas y
otros medios.
6. Establecer
los elementos básicos que fundamenten la responsabilidad social empresarial.
Tales objetivos
pueden ser cambiados en la medida que se va obteniendo información durante la
investigación.
JUSTIFICACIÓN
En
países con sistemas capitalistas y socialistas, se justifica la profundización
y consolidación del concepto RSE como una iniciativa para combatir la pobreza y
mejorar la calidad de vida de los pueblos. En lo particular, siendo Venezuela
una nación en proceso de transición del sistema capitalista a uno socialista,
queda justificada la relevancia y actualidad del tema de responsabilidad social
empresarial por sus vínculos históricos con el socialismo. Esta justificación
al mismo tiempo ubica a
Para las empresas venezolanas es
importante apegarse a la responsabilidad social y hacer su transición ahora,
porque cuando se consolide la ley sobre empresas de producción social, para las
empresas privadas podría ser traumático su cumplimiento y tal vez cierren sus
puertas produciendo una crisis social, ya que el estado actualmente no está en
capacidad de absorber productivamente a todos los empleados del sector privado;
también porque cuando sea ley ya no se podrá hablar de responsabilidad social
empresarial, porque ésta en su propia naturaleza, es una manifestación
espontánea hacia el prójimo. De ahí que, los principios ha desarrollar en
esta tesis doctoral se basarán en un cuerpo de ideas estables que fundamenten
la responsabilidad social en la empresa a partir de los actores sociales
inmersos en ella, para que apoyen sus razonamientos, pensamiento y conducta,
con obligación moral hacia el prójimo, entendiéndose como prójimo, los
empleados y la sociedad.
Con
los principios de la responsabilidad social se puede lograr armonizar los
mismos, siempre que el empresario entienda el nuevo rol social de la empresa en
la era de la postmodernidad, y la intención de esta investigación es hacérselo
saber con un conjunto de ideas fundamentales debidamente sistematizadas para
que entienda el hecho.
Igualmente
hay que hacer grandes esfuerzos en dar testimonio empresarial, para que los
empleados y la comunidad acepten con confianza que la empresa en verdad quiere
fomentar el bienestar de ellos. Esta relación de desconfianza, incomprendida,
turbulenta, compleja, pero necesaria entre empleado-empresa-comunidad debe ser
corregida por el bien de ellos mismos si quieren pasar a otros niveles
superiores de evolución que conlleve al desarrollo mutuo y estable en el
tiempo.
La
responsabilidad social empresarial sería el puente entre empleados-empresa-comunidad
que generaría felicidad a todos, ya que daría equitativamente felicidad al
empleado, felicidad a la comunidad y felicidad al empresario, en una relación
del tipo ganar-ganar. Así mismo, los empresarios vendrían a cumplir con su
nuevo rol social de coadyuvar para tener un mundo mejor, donde mejore la
calidad de vida de las personas.
Otra
razón es la ausencia de teorías sobre el tema, ya que tratan por un lado las
estrategias empresariales para obtener productividad, y por otro la
responsabilidad social, esta sería la relevancia científica; estos resultados
pudieran ser ampliados con la ayuda de otras perspectivas filosóficas y
epistemológicas, y apoyaría otras teorías del comportamiento organizacional,
estrategias empresariales y teorías humanas de los individuos en las empresas.
Como
relevancia social está la solución que se daría a los problemas sociales como
la delincuencia, pobreza, mortalidad, inseguridad, criminalidad, mortalidad,
descomposición familiar, escasez de valores humanos y espirituales, escasez de
viviendas, desempleo, empleos inestables e informales y agitación social
mejorando la calidad de vida.
El
por qué de esta investigación es por el aporte o solución simultánea que se
puede dar a tres problemas que a través de la historia aparecen como
inversamente proporcionales entre sí: Los intereses comunitarios, los intereses
personales de los empleados y los intereses empresariales.
Las
empresas venezolanas tienen problemas de calidad, productividad y
competitividad entre ellas mismas y peor aún al compararlas con las empresas
del exterior, como evidencia están las exportaciones que hace Venezuela en
materias prima comparadas con las exportaciones de productos manufacturados;
también se pueden verificar los nombres de las empresas venezolanas que estén
posicionadas en los mercados mundiales.
Las
empresas también tienen otras limitaciones al respecto, pero la ausencia de
motivación y satisfacción de los empleados por las amplias desigualdades
sociales que actualmente existen no contribuye en nada a alcanzar las metas de
productividad que se establezcan, a pesar que se disponga de las mejores
tecnologías, porque las mismas son subutilizadas ya sea por desconocimiento
técnico, falta de capacitación y desmotivación, generando bajos niveles de
productividad.
Por
otra parte, cuando existe buen conocimiento técnico, capacitación y motivación,
todavía la tecnología puede ser subutilizada porque los niveles de demanda de
los productos/servicios de la empresa son moderados y en consecuencia tienen a
los elementos tecnológicos trabajando a productividad moderada, por ejemplo, un
40% de eficiencia. Si la empresa tuviera más mercados, obviamente incrementaría
su productividad, y aquellas empresas que están conformadas en su mayoría por
procesos orgánicos, es decir, que su producto/servicio final depende única y
exclusivamente de las funcionalidades y operaciones de un sistema integrado por
seres humanos y no máquinas, los niveles de productividad son todavía menores
aún.
La
realidad indica que las empresas venezolanas lo que hacen es subsistir ante la
competencia de empresas extranjeras e inclusive nacionales también, dado que
sus niveles de retrabajo, pérdidas e
incumplimiento de los compromisos de entrega, se traducen al cierre del
ejercicio fiscal en grandes costos de operación y mínimos márgenes de
utilidades.
Es
de notar aquí, que las empresas dependen de los empleados a los cuales se les
pide innovación y creatividad para materializar las estrategias en logros
financieros. Pero las brechas sociales actuales no facilitan ni la innovación
ni la creatividad, ya que éstas muchas veces se producen por la satisfacción de
las necesidades básicas de los individuos, los cuales están sumergidos en un
ambiente de pobreza, delincuencia, inseguridad, criminalidad, mortalidad,
descomposición familiar, escasez de valores humanos y espirituales, escasez de
viviendas, desempleo, empleos inestables e informales y agitación social.
Pero
a pesar de esa dependencia, los empleados son tratados como “recursos” del
mismo sistema productivo y no como seres humanos, cuyo fin último de la misión
empresarial debe ser el mismo individuo.
La
selección del tema de investigación se hizo por lo complicado que es conseguir
que los empleados y comunidad vean en la empresa una aliada y viceversa, ya que
los propósitos financieros de las partes hacen que cada uno opere en detrimento
del otro.
A
los empresarios no le gusta el término de responsabilidad social, porque lo
entiende como el hecho de compartir sus ganancias con otros, disminuyendo sus
dividendos netos; a primera vista, ningún empresario quiere disminuir sus
beneficios económicos, pero si no lo hace, estará condenándose toda la vida a ser
una empresa pequeña con tendencia a desaparecer.
En
cuanto a la relevancia metodológica la investigación aporta nuevos elementos
porque la inserción del investigador en una comunidad, grupo o empresa, con el
objeto de observar (con una pauta previamente elaborada) estudia los hechos tal
como ocurren en el contexto, los cambios socio-culturales, las funciones y
papeles de los miembros de cada uno de los
miembros de una comunidad y empresa. Estos serán interpretados
adicionalmente con la ayuda del pensamiento complejo, subjetividad, e
intersubjetividad, propia del postmodernismo. De los resultados de esta
investigación se beneficiarán las empresas, sociedad e individuos
MARCO
TEÓRICO
·
Elementos conceptuales de la
responsabilidad social empresarial
·
Teorías empresariales
Hay muchos escritos, tratados o investigaciones previas sobre
En ese mismo orden de ideas, ¡excelentemente! sostiene Guédez
(2006) que “la ética es el origen esencial de la
responsabilidad social o bien la responsabilidad social empresarial es la
expresión social de la conducta ética” y que los programas filantrópicos no pueden sustituir
la cultura corporativa sustentada en valores. También indica Víctor Guédez que los problemas
sociales dejaron de ser un problema exclusivo del estado o de las
organizaciones benéficas, ya que el mismo es un problema de todos y que la
responsabilidad del empresario no termina con el pago de los tributos y el
cumplimiento de la ley, sino que se incluyen los deberes de participar, opinar,
aportar y contribuir en la formulación de políticas públicas, aportar en
términos de calidad, experiencia y productividad. Podemos deducir que Víctor
Guédez concluye que los problemas sociales también pertenecen a las empresas,
y tales problemas en el caso venezolano ya los hemos mencionados en los
párrafos anteriores: pobreza,
inseguridad, criminalidad, delincuencia, desempleo, mortalidad infantil,
descomposición de valores, falta de ética, desunión familiar, divorcios, violencia
doméstica, alto consumo de bebidas alcohólicas, carencia de viviendas, empleos
inestables e informales, deficiencias en los sistemas educativos y escasez de
rubros alimenticios básicos entre otros, a los cuales le sumamos los
expuestos por
Otro autor, Kliksberg (2006), no habla directamente de
responsabilidad social empresarial, pero habla del Capital Social como una dimensión olvidada del desarrollo, en la
cual se ha perdido la confianza de la gente en la sociedad, en las
instituciones y en la familia, relacionando directamente la clave del Capital Social
con los valores éticos que Guédez (2006) relaciona con responsabilidad social
empresarial. Lo importante del pensamiento de Kliksberg (2006) es el
acotamiento que hace al decir que “esto aparentemente pertenece al mundo de la
subjetividad pero resulta que tiene implicaciones macroeconómicas de
primer orden”, esto muestra coherencia con el propósito de tratar con el
enfoque fenomenológico los hechos subjetivos que tienen implicaciones en el
bien social.
Moreno (2004) ya había tocado estos términos al hablar
también del capital social y sus dimensiones éticas, con la tendencia
latinoamericana de dar una especial relevancia a los valores de la cultura,
particularmente a los códigos éticos como componentes esenciales y
predominantes del capital social, incluyendo solidaridad y honestidad. José
Ignacio Moreno León también habla del egoísmo que pisotea al prójimo (situación
no deseable en la empresa), la ignorancia hacia el bien común, la corrupción
que perjudica el desarrollo de las regiones y la importancia del cambio
cultural en América Latina.
Igualmente hay que incluir los pensamientos de Núñez Hurtado
(2001) sobre los problemas de los países latinoamericanos que han perdido el
horizonte ético, creando profundas crisis de valores, sustanciales para la sana
convivencia humana que han incidido negativamente en una cada vez mayor
pobreza, marginación, corrupción, desigualdades sociales y violencia, con un
profundo debate por el humanismo, por la ética de la vida y por la sociedad.
Para esta tesis doctoral tomaremos como concepto y propósito
de la responsabilidad social empresarial, lo indicado por Víctor Guédez y
Se
pretende realizar un estudio acorde con la sociedad como sistema dinámico,
entendiéndose, que las empresas son una sociedad, la investigación tomará en
cuenta las profundas desigualdades sociales como la marginalidad, pobreza,
delincuencia, criminalidad, inseguridad, desempleo, empleo informal, pérdida de
valores, descomposición familiar, carencia de viviendas, etc; es decir, las
condiciones del entorno externo que rodean a las empresas venezolanas que se
introducen en la organización a través de los individuos que forman parte de
ese entorno y que laboran en
Se
orientará a las organizaciones venezolanas en el sentido de no ver su misión
canalizada solamente por la perspectiva económica, es decir, de generar riqueza
para vivir en la opulencia, olvidándose de la comunidad y sus empleados, los
cuales se pueden encerrar en la sociedad de consumo y terminar degradando la
relación comunidad-empresa-empleado por la existente y acentuada desigualdad
social, marginalidad-lujo, indigencia, violencia, criminalidad, penurias,
privaciones, que fomenten inconscientemente rencores y un sentir generalizado
de que la empresa es injusta.
La
formulación de una misión coherente debe vigorizar lo que hay qué hacer y qué
no hacer, en el pasado (era moderna) se formularon muy bien, pero en la postmodernidad
¿cuáles son esas guías energizantes? Ante la imperativa necesidad de
determinarlas se debe concebir primero el modelo de sociedad que funciona en la
postmodernidad (era del conocimiento o sociedad tecnológica) que incluya
variables socioculturales. Y luego esto permitirá establecer objetivos
estratégicos adecuados, basados en el nuevo rol social de
Las
organizaciones venezolanas deben desechar la imagen clásica de la organización
fundada bajo las teorías de Frederick Taylor (1911) y Henri Fayol (1916) que
son modelos que funcionan desde la época de la revolución industrial la cual ha
sido superada por la postmodernidad y se deben generar nuevas teorías para
atender los problemas nuevos que tienen la cultura de “hecho a la medida” y a
tiempo, o dicho de otra manera la “cosificación
de la mercancía”, según Jameson (citado por Romero, 2005). Se debe
establecer un tipo de estructura basada en un sistema dinámico con un
determinado sistema regulador integrado por empleado-empresa-comunidad-gobierno
que permita proyectar un entendimiento y adaptación al entorno cambiante, no
lineal, discontinuo, turbulento e incierto.
Se
instará a resolver la paradoja de mantener la libertad individual de las personas
y su cohesión con la empresa, es decir, armonizar los objetivos
personales-empresariales-comunitarios y los valores personales-empresariales-comunitarios,
con un sistema viable; y evitar programas y paradigmas de la moderna.
El
éxito de la empresa para alcanzar las metas establecidas en sus estrategias,
dependerá de la eficacia de la empresa en saber identificar, determinar y
coadyuvar a resolver los problemas sociales por medio de una responsabilidad social
empresarial basada en principios, valores, ética y educación. Se aplicarán
conocimientos de los trabajos de Víctor Guédez, Tito González, Bernardo
Kliksberg, José Ignacio Moreno León, Meter Drucker, Peter Senge, etc.
Tales
principios que sustentan la responsabilidad social empresarial en esta tesis doctoral,
no pudieran tener sentido en países con procesos industrializados, robotizados,
automatizados o que venden información digital, y necesitan muy poco de la
intervención de personas; pero en Venezuela, subdesarrollada, no robotizada, no
automatizada, con altos índices de pobreza, con poca infocultura, con procesos
netamente orgánicos que dependen de la constante interacción, cooperación,
decisión, involucramiento, compromiso y decisión de las personas para
contribuir al desarrollo del producto/servicio, más aún, si la empresa es de
servicios especializados que se hacen los servicios en tiempo real, son vitales
los atributos de humanos de principios, valores, ética y educación fomentados
por la responsabilidad social de la misma empresa donde labora el trabajador.
Lo
primero que debe hacer la organización, es hacerse “nueva” esto significa que
como debe adaptarse al entorno, debe ser una organización flexible, y al mismo
tiempo sus gerentes deben ser “nuevos” cambiando sus paradigmas gerenciales
para convertirse en gerentes que se adapten al entorno, es decir gerentes
flexibles en su modo de pensar. La nueva organización debe desarrollar un tipo
de “gobierno empresarial” enfocado en resolver lo específico del momento,
adaptándose sin demora a las presiones inmediatas, pensando en metas a largo
plazo, con capacidad de concebir nuevas estrategias, procesos, procedimientos y
programas con la ayuda de los recursos tecnológicos sin ignorar los factores
sociales y ecológicos.
En
la postmodernidad los cambios se producen muy aceleradamente en el entorno
externo e influyen, también aceleradamente, produciendo cambios en la forma de
vida de los individuos, cambios sociales, transformación de la vida familiar,
hacen obsoletas las teorías sociales, los conocimientos, las estrategias y los
viejos paradigmas para estar en la presencia de eslabones sociales perdidos,
saltos teóricos, que no permiten evaluar con precisión los datos de la
individualidad y los resultados del postmodernismo, por la discontinuidad y
ausencia de puntos de referencia emergentes.
Las áreas de producción de las empresas, deben ahora en
primera instancia, hacer esfuerzos por diversificar o desestandarizar sus
líneas de negocios convirtiéndolas en más especializadas con ciclos de
producción más cortos y variados; deben preguntarse qué innovaciones han
realizado últimamente, conocer cuál es el comportamiento de la nueva economía y
la nueva sociedad del conocimiento, donde nuevamente emerge la tecnología con
un protagonismo histórico en este contexto de espaciotemporalidad.
Tradicionalmente las empresas sólo se muestran interesadas en ampliar
conocimientos en nuevas estrategias comerciales, reducción de costos, aumento
de productividad y menor inversión para mayor rentabilidad, pero ahora el
gerente del postmodernismo, debe tener obligatoriamente conocimientos sobre las
nuevas actitudes sociales y conjugar la tecnología, con un nuevo estilo
organizativo, un nuevo tipo de relaciones con las personas y una nueva
diversificación de valores. El gerente debe mejorar su conocimiento gerencial,
sociológico, antropológico cultural, psicológico, estadístico, jurisprudente, e
inferir y detectar a tiempo los signos de los cambios en el medio ambiente que
exigen obligación moral hacia el prójimo, hacia sus empleados y hacia la sociedad en
general.
Cuando
la empresa diversifica sus líneas de negocios y entra en el terreno de la
especialización tecnológica con eficaces procesos productivos, produce una
segmentación de mercados para responder a los distintos gustos y deseos de los
individuos de la sociedad, en otras palabras, está respondiendo a la
segmentación de la sociedad con
productos y servicios “hecho a la medida”, con una mercancía “cosificada” pero
esa nueva segmentación de mercados debe ser “de cara al pueblo”, a un pueblo
con individuos que exigen educación, que quieren gerentes éticos, con
principios y valores que les permita hacer frente a las novedades culturales a
través de objetivos dirigidos hacia una sociedad más sana, civilizada y no
necesariamente más rica.
Así,
el reto gerencial es entender y comprender los fenómenos sociales, los
individuos, grupos y sociedad por medio de principios, valores, ética y
educación que le permitan conjugar la diversificación, innovación, estructura
organizativa y la sociedad, apegados y respetuosos de las regulaciones del
gobierno, sean por ejemplo políticas nacionales y criterios no económicos,
porque de lo contrario su desconocimiento tendrá impacto en la operación de la
organización y en la sociedad; los gerentes deben preguntarse ¿cómo y dónde
queda el trabajador de la empresa? Obviamente el trabajador sólo piensa que la
empresa está buscando el beneficio de los accionistas y él queda relegado a un
segundo plano. Para evitar secuelas a la moral del trabajador por la percepción
de que los beneficios son solamente dirigidos para la compañía por la
diferencia entre su sueldo y los dividendos que obtenga la compañía, de su
descontento y desmotivación por las tareas repetitivas y rutinarias, reclamos
de servicios sociales, clínicas, asistencia diaria, seguridad, medicamentos,
contaminación, y las secuelas en la moral del trabajador, los gerentes deben
incluir en sus estrategias dar formación y desarrollo emergente a su personal
con principios, valores, ética y educación, que les permitan entender y
comprender las crecientes asimetrías que existe en la sociedad por la mayor
heterogeneidad, antes que uniformidad de culturas y subculturas. Con los
principios que sustentan la responsabilidad social en la empresa se hace más
fácil su entendimiento y comprensión, mientras que al mismo tiempo, con esa
formación, se empiezan a reducir las brechas sociales y poco a poco eliminar la
desigualdad no deseada.
Reeducar
al trabajador, no suponer que posee la educación general bien internalizada,
orientarlo psicológicamente hacia la comunidad, al trabajo en equipos, al
trabajo para la familia, al valor del tiempo, al significado de puntualidad y
la formación cultural, a los principios, a la ética y a los valores. No pensar
que esas funciones educativas fueron cubiertas en las escuelas, colegios y
universidades o algunas otras instituciones de la sociedad, porque los propios
colegios y escuelas fueron colapsados por la turbulencia de la revolución del
conocimiento y sufren trastornos. Los gerentes deben tener en mente que
quien debe paliar las deficiencias educativas es la empresa, sin asumir que el
trabajador llega a su empresa ya convertido en un ser socialmente apto por
la cultura existente, pues ella misma está fragmentándose en subculturas y hay
que saber en qué subcultura se ubica cada trabajador según su estilo de vida,
valores y lenguaje.
Si
la empresa no atiende estas exigencias que plantea el entorno, sus problemas
tenderán a intensificarse por las diferencias entre las subculturas, comunidades,
individuos, escuelas, empresas, familias e instituciones, al punto que en un
determinado momento quedará por la ausencia de talento humano adecuada. La
empresa internamente debe concebir nuevas herramientas educativas para
solucionar sus propios problemas con Investigación y Desarrollo, uniendo
sus fuerzas con las autoridades regionales (unidades estratégicas de negocios)
y nacionales (matriz o corporación).
Debe aplicar en su funcionamiento la
modalidad de teleseminarios, videoconferencias y gestión del conocimiento,
ayudar al empleado a luchar contra su propio stress (ascensos, traslados,
cambios de domicilio, jubilaciones, nacimientos, defunciones, matrimonios,
disolución de la familia, etc.) buscar apoyo en la psicología industrial. Debe
detectar a tiempo cómo cambian los criterios (principios, valores, ética y
educación) de la ciudadanía con sistemas internos supervisando su
comportamiento respecto a tales criterios. Tener obligación moral con sus
empleados, ciudadanos y accionistas. Iniciar este proceso y no esperar que se
lo impongan. Existen altas probabilidades que dentro del actual gobierno
venezolano con inclinación hacia las políticas sociales, se den las
circunstancias adecuadas donde se reconozca la meritoria acción social de la empresa,
para que dentro del sistema de regulaciones del gobierno se incluyan incentivos
o reconocimientos de la inversión social, tal vez como un desgravámen deducible
del impuesto sobre la renta, con la intención de impulsar la responsabilidad
social empresarial, situación que le permitiría a la empresa mantener su
rentabilidad para poder cumplir con sus compromisos sociales.
Cabe
destacar que en el pasado la fábrica (era moderna) establecía un modo de vivir,
servía como modelo para construir otras instituciones (hospitales, oficinas,
entes gubernamentales), análogamente la era del conocimiento (postmodernidad)
establece también una nueva forma de vivir y de trabajar por las
telecomunicaciones, donde no hace falta concentrar grandes cantidades de
trabajadores descentralizando los centros urbanos por la mayor dispersión del
trabajo hacia los hogares, donde los grupos laborales se comunican a través de
teleconferencias, correos electrónicos, chat. En esta era se deben desmantelar
las grandes empresa en unidades estratégicas de negocios altamente
especializadas con una tecnología extremadamente progresiva, pero ejerciendo
una estricta supervisión sobre la calidad técnica, investigación y desarrollo,
fuerza laboral, medio ambiente, regulación, planificación e investigación del
comportamiento, mientras las UEN´s se encargan del trabajo rutinario y
repetitivo, es decir, lo operativo, la fábrica no desaparece, pero pierde su
anterior papel central. Al respecto de la investigación y desarrollo, en orden
de facilitar la adaptación de las empresas y la sociedad en general a la era de
la postmodernidad, el gobierno venezolano debería considerar en su alto
gabinete, el objetivo estratégico nacional de “instalar una computadora en cada
hogar venezolano” con el acceso a Internet totalmente disponible y gratuito,
además de resolver urgentemente el problema social que ya existe en
Venezuela sobre la necesidad de disponer
de “rapidez en el funcionamiento de Internet, con tarifas sociales y más
servidores para evitar la saturación de los mismos”.
Actualmente
ni las escuelas están dotadas de tan importante instrumento que les permita
insertarse en el mundo del conocimiento, menos aún para los hogares más
humildes, con menos ingresos de dinero en el sistema social, más el hecho de que
por esa situación, es que somos un pueblo sin infocultura que nos autoaisla de
la información reciente y actualizada. En contraposición existen cantidades de
emprendimientos comerciales llamados cyber-café que disponen de los servicios
de computadoras e Internet, pero los mismos generan otro problema social para
el país, ya que éstos siempre están saturados de niños y jóvenes “mal
alimentando” su mente con juegos, “chateo” y pornografía, en vez de fomentar la
búsqueda del conocimiento, información, educación, ética, principios y valores,
que prepare a la generación de relevo que conduzca al país por el camino del
desarrollo económico, social y sustentable en el tiempo, mientras que en otros
países a los jóvenes de la misma edad los llaman “hackers” por su amplio
dominio y control sobre los sistemas operativos y diseños de softwares de
computación. A propósito, no existe ninguna regulación gubernamental sobre
estos establecimientos comerciales que disponen de las tecnologías más
avanzadas para acceder al conocimiento y sin embargo son subutilizadas en
juegos, “chateos” y pornografía. Paradójicamente, las herramientas tecnológicas
que no disponen las escuelas, se encuentran subutilizadas atrofiando y
pervirtiendo la mente de nuestros jóvenes en muchos establecimientos
comerciales que abundan en las regiones. Valdría la pena determinar la cantidad
de cybers-café y escuelas en un mismo municipio. Como también valdría la pena
determinar cuántas empresas existen en esas zonas con capacidad de donar o
instalar una computadora en algún hogar, escuela o institución. Establecer
programas de orientación para esos niños y jóvenes que sólo buscan el juego y
la pornografía en los caber-café y facilitar Internet a los mismos de una
manera controlada prospectiva. ¿Qué limita a la empresa en esto? La mente
cerrada que le adormece la buena voluntad. ¿No pueden al menos ayudar con una
computadora a los hijos de sus empleados que tengan las mejores notas, en vez
de gastar trescientos millones de bolívares en una fastuosa y frívola fiesta
navideña?
En
la postmodernidad (era del conocimiento) queda erradicada totalmente la
burocracia de la modernidad (era industrial), ahora la empresa que fue grande
se subdivide y coordina el trabajo en varias unidades laborales temporales con
estructura matricial, este tipo de organización requerirá de un conjunto de
cualidades humanas diferentes a las actuales, con capacidad de aprender aprisa
e inventar soluciones nuevas; no deberá actuar apegado al reglamento si quiere
solventar los problemas, para esto la misma organización deberá capacitar a su
personal para emitir juicios y tomar decisiones sobre valores complejos antes
que cumplir mecanicistamente las órdenes de arriba. ¿Cómo podrá la empresa
venezolana de la postmodernidad conseguir esto, si sus empleados carecen de
principios, valores, ética y educación? Si los accionistas persisten en
mantener su empresa tal como esta estructurada según el modelo industrial,
necesariamente están aceptando su incapacidad para innovar y enfrentar los
nuevos tiempos y su incapacidad o mezquindad de formar a los empleados que
necesita; por otra parte, equivaldría a decir “hasta aquí llegó mi empresa”
generando un perjuicio a la sociedad, que lo imputaría de actuar socialmente
irresponsable. Entonces, infiriendo la magnitud de los impactos que puede
producir un empresario y gerente con
mente cerrada, los ejecutivos están forzosamente obligados ante la patria ha
estudiar y aprender nuevos conocimientos para que desarrollen las estrategias
emergentes que redunden en beneficio de sus empleados y la sociedad.
Cobra
especial importancia la planificación que pueda realizar la empresa sin
utilizar los declinantes métodos lineales de planificación donde las
condiciones favorables de un determinado momento las proyectan al final de su
período fiscal como sin prever cambios abruptos, así los objetivos
empresariales en el ámbito corporativo deben estar alineados con los planes de
la nación y sus objetivos nacionales, mientras que las unidades estratégicas de
negocios alinean sus objetivos a los intereses locales y subculturales de la
región donde operan para un evitar el ambiente turbulento (en el caso
venezolano el ambiente es más turbulento que complejo) dando oportunidad a la
comunidad (cuando proceda) de participar en la fijación de ciertos objetivos
para evitar el vandalismo y sabotaje por posible descontento, resistencia y
desconfianza en el sistema empresarial. Se pueden recoger propuestas de la
comunidad y sus individuos, según la geografía y las subculturas con mayor énfasis
en las variables socioculturales: cambios políticos, educación, principios,
valores, ética, diferencias raciales y religiosas, familia, actitudes en
general. No centrarse tradicionalmente en las variables económicas, evitar
el uso de modelos gerenciales, planificación estratégica e inclusive el
tradicional balanced scorecard, inadecuados para incorporar las variables
socioculturales en la gestión de planificación. Se debe confiar en datos menos
precisos y ser más intuitivos, antes que intentar determinar un equilibrio
entre los datos cuantitativos y cualitativos de la planificación tradicional.
Muchas
de las funciones requeridas a la empresa de hoy no son factibles por la
carencia de datos, modelos de conducta social y comportamiento que no existen
hoy en nuestra sociedad postmodernista, que impiden a las empresas la capacidad
de prever acontecimientos sociales, políticos y económicos, en ese caso la
misma empresa debe inventar (a través de la educación) sus propias herramientas
para adquirir conocimientos que le permitan entender y comprender el
comportamiento individual, social y empresarial, para poder adaptarse sin
problemas a este dominante cultural de la era del conocimiento.
Con
el enfoque fenomenológico se trata de conocer,, interpretar y comprender lo que
rodea al ser humano, y cómo se muestra la realidad, es decir, entender la
fenomenalización del fenómeno, por ejemplo: pobreza, desigualdad, brechas
sociales, pérdida de principios, valores, ética, problemas de seguridad social,
salud, educación, hambre, hacinamiento, delincuencia, prostitución, drogas,
alcoholismo, escasez de viviendas, inflación, bajos sueldos, alienación
tecnológica, difícil acceso a la información, etc., etc., etc.…en el cual el
ser humano tiene que sobrevivir y coexistir… pero luego, ante tal panorama
social, la empresa le pide: ¡Productividad! Para esto se aplicarán las teorías
de Martin Heidegger (Fenomenología) y de Jürgen Habermas (Teoría de
Las
empresas deben apoyarse firmemente en la investigación sociológica y en la
psicología industrial/organizacional; impartir “enseñanza cultural” e instruir
sobre adaptación a su personal y llegar a
En
otro orden de ideas, cabe destacar que los que están reclamando y exigiendo con
vehemencia reivindicaciones sociales en Venezuela, son los sectores sociales
con menos ingresos, que en su mayoría lo que quieren es imitar el patrón de
vida del sector de mayor ingreso impulsados por ese deseo de consumismo que
embriaga a la sociedad y por las privaciones que han sufrido producto de las
acentuadas desigualdades sociales. En el caso venezolano vemos que los sectores
sociales de menos ingreso son una fuente generadora de personeros políticos,
que cuando llegan al poder lo primero que hacen es satisfacer los viejos
resentimientos y privaciones archivados en su mente y corazón, por ejemplo, el
que anduvo “a pie” de barrio en barrio en su lucha social y tuvo carencia de
vivienda, por algún motivo, compra un vehículo rústico 4x4 y una casa en el
Country Club. Esta reflexión (nada novedosa) induce a pensar que entonces lo
que hay que hacer es gerenciar para los pobres, innovar para los pobres y
conceptualizar teorías sociales para los pobres, pero gerenciar con principios,
valores, ética y educación; eso es lo que se puede hacer, ya que está en manos
del gobierno sacarlos de la pobreza, y en manos de las empresas prepararlos
para el crecimiento personal con sentido humano y social. Hoy en día se pone en
tela de juicio los niveles de ética, principios, valores, de aquellos otrora
“luchadores de a pie” que se veían en el barrio porque ahora se les ve en el
¡COUNTRY CLUB! con un vehículo de esos rústicos que en el estado norteamericano
de Texas llaman, HUMMER.
Quiero decir con esto, dar acceso y poner al servicio de los
pobres la ciencia, tecnología, los conocimientos, la información, las telecomunicaciones
e investigación, porque no todo puede ser satisfacer el consumismo, es decir,
los gustos desmesurados, caprichosos, desenfrenados, materialistas y vacíos de
los individuos. En la era del conocimiento el consumismo es
El
gerente de la postmodernidad formulará estrategias de características
empresarial-social con el ser humano como primera prioridad, tipo Ad hocracia,
según la región donde se encuentre funcionando la empresa y podría extenderla a
ciertas regiones con semejanza geográfica, cultural, tecnológica y económica,
basado que en Venezuela es muy evidente que está en la postmodernidad, por
tanto, su estrategia iría dirigida a usar el conocimiento de esa perspectiva
filosófica dentro del entorno venezolano, el cual según Karl (1997) “muestra una situación atípica en el
contexto internacional. Mientras que la mayoría de los países americanos,
europeos y asiáticos han experimentado un crecimiento económico sostenido y una
mejora paulatina de las condiciones de vida de su población, Venezuela se ha estancado
y hasta retrocedido económica y socialmente a partir de la década de los
ochenta” (Revista Debates IESA, volumen XI Nº 1 enero-marzo 2006), por eso
la exhortación para que la empresa se enfoque en gerenciar, innovar y
conceptualizar estrategias sociales para atender las necesidades de los pobres,
que en el fondo es la expresión social de la conducta ética, de la que nos
habla Guédez (2006).
El
alcance de esta investigación es abordar a los empleados de las empresas
privadas y públicas venezolanas de cualquier género, para aplicar en ellas los
objetivos específicos declarados en este documento, pero partiendo del hecho de
que la investigación científica es una empresa social, la cual construye los
hechos en forma colectiva, resulta importante señalar que dada su naturaleza y
complejidad, no se pretende alcanzar un conocimiento acabado o definitivo
acerca de la realidad, tan sólo es válida una aproximación relativa, aplicable
al ámbito donde está definido.
Dada
la naturaleza de los fenómenos sociales (el hombre y sus acciones) es temerario
establecer que un factor es causa de un fenómeno de orden social y mucho menos
que sea causa única. La multivariedad de elementos y factores que inciden para
que un fenómeno se comporte de una manera y no de otra, no permite establecer
con un grado de certeza el tipo de causalidad unívoca, que permitiría la
predicción (Ramírez, 2000).
Se
selecciona la investigación de campo y el estudio etnográfico para estudiar el
hecho de la responsabilidad social empresarial en su ambiente natural. Este
tipo de investigación de campo “es
importante en las Ciencias Sociales, ya que siendo su objeto natural el estudio
del hombre y sus acciones, es perfectamente pertinente abocarse a estudiar
estos fenómenos en la realidad misma donde se producen” (Ramírez, 2000);
así mismo, indica Kerlinger (citado por Ramírez, 2000) “se podrá indagar in situ los efectos de las interrelación entre
diferentes tipos de variables sociológicas, psicológicas, educacionales,
antropológicas, etc.”
Dado
que estamos en presencia de una nueva era (a saber la postmodernidad) donde se
está estructurando una nueva sociedad, la cual requiere una nueva forma de
pensar debido al agotamiento de los modelos gerenciales, administrativos y
epistémicos, se hace necesario un pensamiento emergente que permita entender la
actividad y el comportamiento de los individuos en esta nueva sociedad que se
está fraguando. Ahora bien, ante la crisis de un enfoque epistemológico
dominante, aunado a que en los enfoques tradicionales existe una fuerte
orientación hacia los estudios de lo objetivo con una contundente ausencia del
sujeto (y con ello de la subjetividad) en los hechos, no se tiene visión
integral de los fenómenos como sistemas, ya que sólo se toma en cuenta una
parte de él, como es el objeto, pero para que haya objeto debe haber sujeto, y
para que haya sujeto debe haber objeto, es decir, tener una visión integradora
de lo investigado. En consecuencia, según Ruiz (s/f) el enfoque fenomenológico
permite reivindicar al sujeto como un actor involucrado y comprometido con los
hechos o cosas, pero no como un actor más, sino que privilegia su actividad
dentro del sistema social, situándolo de manera correcta en los problemas de la
vida cotidiana fuera de un esquema alienante.
Para
esto se hará un estudio dentro de un ámbito geográfico delimitado y
demográficamente establecido, sobre los principios, valores, ética, educación, (costumbres
y modos de vida); es decir, se hará un estudio etnográfico.
Se
tratará de comprender el significado del ser humano o de su existencia, es
decir, cuál es el sentido de la vida, qué significa ser persona en un mundo de
seres humanos con diferentes culturas que se reúnen para compartir sus mismos
hábitos, prácticas y significados en una sociedad también conformada por otros
seres humanos con diferentes hábitos, prácticas y significados que los insertan
en su propio “mundo”.
Sin
embargo, ¿Cuál es su impacto y resultado final de esa cohabitabilidad y
coexistencia humana en un mundo lleno de desigualdades y brechas sociales? Hay
que sumergirse y habitar la forma básica del “mundo” del ser humano
(pensamiento complejo) para entender el significado de su existencia
determinado por lo que tiene sentido y significado para él, de acuerdo con lo
que valora para su “mundo”, por tanto, para estudiar estos hechos, se ha
seleccionado el enfoque fenomenológico de Martin Heidegger, quien ha superado
al enfoque inicial dado por su maestro Edmund Husserl que trataba del sujeto
pero de forma absoluta, mientras que Heidegger lo hace desde una posición más
relativista. Para esto, tomaremos en cuenta las contribuciones hechas por el
filósofo checo Jan Patočka,
para un mejor entendimiento de la fenomenalización del fenómeno.
El
significado de las cosas es una distinción o caracterización cualitativa, por
lo tanto será estudiada desde la perspectiva de la cultura
y el lenguaje; por ejemplo: un empresario que quiere ser socialmente
responsable con un empleado, le otorga un bono de reconocimiento acorde con su
productividad… ¿Qué reacción puede esperar del empleado? Si lo hace en una
cultura latinoamericana, será bienvenido el bono, pero si lo hace en una
cultura japonesa, estará ofendiendo al empleado y humillando su honor; este
ejemplo permite entender la particular perspectiva cultural y valoración del
“mundo” de los seres humanos, amén del lenguaje con que se exprese la
otorgación del bono.
La
investigación interpretativa, propia del enfoque fenomenológico trata de comprender al ser humano desde su cultura y
lenguaje para colocarlos en sus contextos espaciotemporales respectivos. Con
eso, el intérprete los entiende, los comprende, frente a sus autores, sus
contenidos, sus destinatarios; estos últimos tanto originales como efectivos. Es
un estudio que surge a partir de un problema que se origina en la sociedad, con
el objeto de que en la búsqueda de la solución se mejore el nivel de vida de
las personas involucradas.
Al
entender o comprender se participa en la construcción de un tipo de conocimiento
axiológico, interpretando la información, estableciendo visiones no
simplificadas de la realidad y facilitando la generación de una verdadera
cultura evaluativa. La evaluación es un proceso reflexivo, sistemático y riguroso de indagación sobre la
realidad, que atiende al contexto, considera globalmente las situaciones,
atiende tanto a lo explícito como lo implícito y se rige por principios de
validez, participación y ética. Evaluar implica valorar y tomar decisiones que
impactan directamente en la vida de los otros.
Las
técnicas de investigación serán las siguientes:
Observación
Participante: conocida también como introspectivo vivencial, ya que el
investigador se introducirá dentro de los grupos de estudio y formará parte de
él, para dar descripciones de los acontecimientos, hechos y fenómenos producto
de las interacciones de las personas y entre las personas.
Se
usará este método porque tiene la ventaja de obtener las vivencias de primera
fuente permitiendo comprender la situación o el comportamiento del grupo.
Permite al mismo tiempo que el investigador relate su propia percepción de los
hechos o fenómenos que se plasman en un cuaderno de campo o en un libro de
diario.
Entrevista Cerrada:
se obtendrá información sobre los distintos puntos de vistas y la experiencia
que tienen las personas y grupos sobre: empresa, gerentes, tecnología, productividad,
responsabilidad social, educación, cultura, ética, principios y valores (personales
y empresariales). Permitirá detectar dispersión de puntos de vistas atendiendo
diversas posturas. Se buscará obtener un ambiente que le permita al entrevistado
construir su propio discurso personal, sus deseos y necesidades de forma
confiada y cómoda sobre los tópicos indicados.
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