UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICERRECTORADO DE ESTUDIOS VIRTUALES

DOCTORADO EN GERENCIA

PROPUESTA INTEGRADORA 2

 

PRINCIPIOS TRASCENDENTALES DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LA PRODUCTIVIDAD EMPRESARIAL

(ENFOQUE DE LA POSTMODERNIDAD)

 

Autor:

Eulises Rafael Moreno Rivas

C.I.: 8.365.655

 

Maturín, 15 diciembre 2006

 

 “El conocimiento se vuelve obsoleto a un ritmo increíblemente rápido” (Peter Drucker, 2000)

“…entonces el gerente ¡es el problema!…por su forma de conocer y pensar…¡obsoleta!” (Eulises Moreno, 2006)

 

 

CONTEXTUALIZACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO

En el ambiente económico de los negocios la práctica de la planificación estratégica, basada en el balanced scorecard, se sustenta en una clara determinación de los objetivos financieros que quieren alcanzar los propietarios y accionistas para su empresa en el mediano y largo plazo.

Estos objetivos financieros son concebidos inicialmente como una guía de obligatoria consulta en la organización y soporte para determinar una expresión lógica del tipo causalidad (causa-efecto) que permita relacionar la dependencia de los objetivos financieros -de características cuantitativas- con los objetivos no financieros (cualitativos) desde una relación compleja y transcompleja que trata de entender lo financiero desde lo no financiero, y lo cuantitativo desde lo cualitativo.

En ese sentido es normal que los objetivos financieros corporativos se traduzcan en acciones vinculadas a indicadores de gestión, tales como la cuota de participación en el mercado, el índice de crecimiento de ventas esperado, tasas de rentabilidad, márgenes de utilidad, excedentes monetarios implícitos al proyectar los flujos de caja, la evolución de las inversiones y los niveles previstos de recuperación de los fondos invertidos.

Aunque se acepta que tales indicadores financieros contribuyen a evaluar la situación de la empresa desde la perspectiva económica y comercial al aportar elementos de juicio considerados por las entidades del sistema financiero o por los socios y accionistas para apoyar o negar operaciones de financiamiento, todos ellos, sin excepción, según Alberto Ortiz Gómez (2005), “sólo brindan respuestas parciales al propósito de las organizaciones concernientes a la creación de valor” porque cuando se genera la propuesta de valor para el cliente no solamente se habla de las metas financieras; la propuesta de valor también incluye responsabilidad, atención inmediata, honestidad, calidad del producto/servicio, cumplimiento de los tiempos de entrega parciales y totales planificados, cumplimiento de los requisitos y especificaciones del producto/servicio.

Y detrás de un buen indicador financiero se pueden esconder una serie de problemas que las empresas son incapaces de visualizar por el efecto enceguecedor de las buenas finanzas que arroja el indicador, entre ellos tenemos la complejidad humana en su pensamiento, conducta y motivación que produce efectos en la productividad empresarial por los impactos que ocasiona en el clima organizacional, cultura organizacional, comportamiento organizacional, gestión de procesos, satisfacción del cliente y costos operativos que forman parte del día a día empresarial, pero que comúnmente pasan desapercibidos porque no son tomados en cuenta por los conductores de las empresas, es decir, por los gerentes.

Los análisis de la gestión empresarial no pueden supeditarse solamente a la interpretación de los indicadores financieros o las típicas razones financieras, sino que se debe prestar especial atención a las personas que son responsables de aplicar su talento humano, por medio de una estrategia que consolide su entendimiento como ser humano y la  atención a sus necesidades para coadyuvar a conseguir su felicidad como plataforma sólida para conseguir calidad, productividad y competitividad. Esto hace ubicar al capital intelectual generador de riquezas, en el plano prioritario y protagónico del éxito empresarial.

Las empresas de todos los tiempos siempre han interactuado con el individuo a través de una relación contractual de servicios intelectuales o gnoseológicos porque es la que le interesa para sus propósitos financieros, olvidando que en sus oficinas o plantas tiene a personas con necesidades espirituales, fisiológicas, calidad de vida, emocionales, familiares, sociales y económicas, que si no son satisfechas, tanto o más que las necesidades intelectuales, habilidades, destrezas técnicas o infraestructura tecnológica de la propia empresa, producirán un impacto negativo en el logro de las metas financieras por la muy baja calidad de sus productos y servicios, con merma en la productividad y competitividad.

El reto entonces es crear las condiciones adecuadas de entendimiento y satisfacción de las necesidades de los empleados, para hacer que aporten lo mejor de sus conocimientos, lo sigan generando con motivación, y lo compartan con los otros miembros de su organización para alcanzar las metas financieras propuestas, consiguiendo al mismo tiempo los mejores niveles de calidad, productividad y competitividad empresarial, y de calidad de vida.

Para esto, la misión de la empresa no solamente debe enfocarse en fines económicos, sino que debe derivar hacia las personas, es decir, hacia lo social, cultural y ecológico, que forma parte de todo su entorno físico. La orientación de la misión empresarial debe estar acorde con el pensamiento de Gabriel Hauge: “el negocio debe ampliar su sistema de contabilidad para incluir todos los costos sociales y económicos de la producción y el crecimiento”, indica Hauge que se deben “innovar gestiones prácticas para concebir nuevos índices de la responsabilidad social corporativa que incluyan los factores sociales y ecológicos que ya están entrando en las regulaciones” (Toffler A., La Empresa Flexible; 1985), entonces, ¿Cuál es el papel de la responsabilidad social empresarial?.

Con el pensamiento de Hauge y la orientación de que estamos viviendo la época de postmodernidad en Venezuela se debe tratar de responder a las exigencias sociales del momento con un pensamiento gerencial emergente, porque debe quedar claro que ya no es posible tratar los problemas económicos de las empresas con un vacío social, cultural y ecológico, de manera que ésta contribuya a contrarrestar los trastornos sociales, culturales y ecológicos, incluyendo en su planificación una red sistemática de indicadores sociales, culturales y ambientales, incorporados coherentemente a los indicadores económicos.

Los cambios que trae consigo la postmodernidad produce conmociones en las empresas cuando su entorno interno se desconecta del entorno externo, es decir, de las variables, culturas, subculturas y valores, donde opera la empresa, esa desconexión es la causante del nacimiento y radicalización de los problemas sociales, situación que produce que el entorno interno se sienta estremecido por el impacto de las nuevas variables, culturas, subculturas y diversificación de valores. La culpa fue desconectarse del entorno externo y operar en un entorno interno cerrado que ignora sus propias características de la interacción de personas y grupos.

Los cambios producen nuevas necesidades en los individuos que conforman una sociedad, los individuos con características semejantes tienden a formar grupos reducidos por su necesidad social de aceptación, conformándose varias subculturas, que tienen sus propios canales de comunicación por donde fomentan la diversidad social producto de una individualidad cada vez mayor por la variedad de servicios que pone a disposición las telecomunicaciones.

En este punto, al estar en presencia de la era del conocimiento y de la perspectiva filosófica conocida como la postmodernidad, también se crea una nueva estructura familiar con características multiforme y multidimensional que da paso a un nuevo sistema social: el individualismo, con su propia variedad en las modas, gustos y deseos, son cambios en la sociedad… pero lo innegable es que sigue siendo una sociedad de consumo. El nuevo sistema social da origen a una nueva manera y forma de pensamiento social complejo para poder interpretar y explicar las conductas individuales y sus relaciones intersubjetivas.

Si la característica fundamental de la estructura social en el postmodernismo es el individualismo, donde no hay un patrón determinado de comportamiento sino que depende de los gustos, deseos, poder adquisitivo, educación, cultura y formación de cada individuo, los gerentes de las empresas deben formular estrategias apoyadas firmemente en las nuevas Teorías Sociales Emergentes y las últimas investigaciones de la Psicología Industrial-Organizacional dado que “estructura” es un conjunto ordenado y autónomo de elementos interdependientes cuyas relaciones están reguladas por leyes (Diccionario Larousse, 1998) y la individualización no es colectivo, y el colectivo es una condición indeclinable e indefectible para poder hablar de sociedad, ya que ésta se integra por grupos interdependientes cuyos comportamientos lo estudian las Ciencias Sociales, entonces el individualismo rompe con el conjunto ordenado porque no toma en cuenta a los demás, ni respeta normas generales o leyes, el individuo se distingue por sus propias peculiaridades y privilegia lo personal ante lo grupal, entonces… podremos estar en presencia del ocaso o fin de muchos gerentes venezolanos y con ello una baja en la productividad empresarial, porque un gerente con las conjeturas y paradigmas de la era industrial (era moderna) no podrá desarrollar la estrategia adecuada para su empresa que integre lo financiero con lo social, cultural, ecológico, en un mundo donde son impactantes las brechas y desigualdades sociales.

Dentro de esa perspectiva, se puede manejar cierta información, tal como las indican los doctores Frank Landy y Jeffrey Conte en su libro Psicología Industrial (2006:77) “las diferencias entre las personas en atributos como la inteligencia, la personalidad y el conocimiento son importantes para entender una amplia variedad de resultados socialmente importantes (Lubinsky, 2000) incluyendo: logros académicos, desarrollo intelectual, crimen y delincuencia, elección vocacional, ingreso y pobreza, desempeño ocupacional”. Adicionalmente a esto, los mismos autores indican que otros investigadores afirman que existen “diferencias individuales en las capacidades físicas, la personalidad, los intereses, el conocimiento y la emoción al examinar el comportamiento de las personas en los escenarios laborales. Esto es resultado de diversas fuerzas”  con la salvedad de que tales atributos varían con la edad del individuo y que en el caso de los adultos, “los niveles de tales atributos son relativamente estables durante un período razonable de tiempo (varios años)”, de manera que tal información ayude a  formular la estrategia requerida por la empresa.

Las empresas para cumplir con la función social y humana deben ser prósperas como negocio, y hoy día para lograr esto, las empresas deben de tomar en cuenta el factor humano y social, más aún cuando se impone la era del conocimiento, cuya expresión comenzó a usarse hacia el año 1960 por el economista Fritz Machlup y posteriormente por Peter Drucker, que indicó que el conocimiento transformará la sociedad y la economía a finales del siglo XX… y así fue; por tanto, son necesarias nuevas formas de pensamiento en los gerentes venezolanos.

Al respecto se puede citar a Peter Senge, quien en su libro La Danza del Cambio (2000) indica que “esos problemas no se pueden resolver con más consejos de expertos, ni con mejores asesores ni gerentes más comprometidos. La fuente de los problemas está en nuestras maneras más fundamentales de pensar. Si éstas no cambian, cualquier nuevo aporte acabará por producir los mismos tipos improductivos de acción”. Así Peter Senge, afirma que el problema ha estado en la manera de pensar; es decir, el gerente es el problema, por su manera de pensar tradicional, propia de la era industrial (modernidad).

Cuando Peter Senge habla de “pensar”, entendemos que sugiere el uso de la razón; si hay razón hay lógica, y si hay lógica hay una relación causa-efecto (que es lo que representa el balanced scorecard), entonces lo que se debe atacar son las causas que producen los efectos infelicidad y desmotivación de los trabajadores, como factor determinante en la productividad empresarial.

Se puede entender y afirmar que la desmotivación humana es una limitante para alcanzar los objetivos financieros empresariales, ya que “sostener el cambio implica entender los procesos impulsores de crecimiento, qué se necesita para catalizarlos; y atender a las limitaciones que impiden que el cambio ocurra” (Peter Senge, 2000), según este enunciado se puede catalogar como una limitación la desmotivación humana por la insatisfacción de sus necesidades básicas y otras.

No obstante, en la empresa interactúan inevitable los procesos de crecimiento, que son los objetivos financieros, con los procesos limitantes, entre ellos la insatisfacción/desmotivación humana; y esa interacción puede resultar muy peligrosa para el éxito futuro, ya que como dice el biólogo chileno Humberto Marturana “todo movimiento está siendo inhibido ha medida que ocurre” en coincidencia con el físico-matemático Sir Isaac Newton al hablar en sus leyes de fuerzas opuestas al movimiento que tienden a dejar al objeto en reposo, es decir, en la medida que se ejecutan los procesos de crecimiento concebidos por la empresa, éstos están siendo inhibidos por la insatisfacción/desmotivación de los empleados.

En estos tiempos de nuevos factores emergentes, se tiene que implementar en las empresas venezolanas la responsabilidad social con sus empleados, generándole bienestar, valorando su integridad, sus principios y valores, para promover la innovación y creatividad en los equipos de personas, que se integran a conciencia en sus tareas y actividades, maximizando su potencial tanto personal como profesional, para redundar positivamente en la optimización de la producción empresarial, pero para fomentar esto, se debe disponer de gerentes con pensamientos que valoren la ética, moral y principios.

Actualmente la responsabilidad social empresarial que no es tomada en serio ni en cuenta en las estrategias de las empresas latinoamericanas, ya que es vista como una acción piadosa de nivel secundario, tal como de vez en cuando, hacer una donación, cuidar el ambiente, sembrar un árbol, hacer una colaboración; hasta la presente fecha, la responsabilidad social no es vista como parte integral de las organizaciones en Latinoamérica.

En ciertos escritos o libros sobre estrategia, tampoco es considerada, tal como es el caso del balanced scorecard de Kaplan y Norton, que tampoco tuvo espacio en ninguna de sus perspectivas, y negaron inclusive, que se incluyera como un objetivo en alguna de ellas.

Las condiciones socioeconómicas y políticas de los países de América Latina han engendrado cierta insatisfacción/desmotivación en los trabajadores, por aquel viejo concepto incómodo de sentirse trabajando para un patrono que cada día se enriquece más, mientras que el trabajador generador de riquezas, cada día es más pobre. En el contexto venezolano esta convicción va ganando espacio, aunado a la descomposición social que se produce, a pesar que las empresas tienen declaraciones de Principios y Valores, pero con tristeza esa declaración queda como un buen ejercicio académico, ya que no la fomentan con testimonios verídicos ni sus dueños ni sus máximas autoridades.

García y Dolan (2001) sostienen que “las empresas son algo más que estructuras generadoras de riqueza, es decir, al ser además estructuras humanas poseedoras de una cultura y de un conjunto de valores que configuran su identidad, pueden abordarse en toda su magnitud, el cambio que supone la incorporación de la responsabilidad social y su repercusión en el fin último de producir bienestar a accionistas, empleados y comunidad”. Esta definición serviría como eje inspirador para que las empresas re-enfoquen su misión y coadyuven a satisfacer las necesidades de sus empleados y comunidad dándoles una mejor calidad de vida, así tenderán a tener incrementos de productividad en su cadena de valor. En resumen, la nueva misión empresarial en la postmodernidad debe responder al bienestar de la triple restricción comunidad-individuo-accionista.

No obstante, cuando se revisa cualquier planificación estratégica empresarial, se identifica paradójicamente que en la perspectiva de formación y crecimiento, se hace muy poco énfasis y existen muchas debilidades en aquellos objetivos destinados a dar formación y hacer crecer al personal que será responsable de materializar la estrategia en resultados. Es decir, hubo muy poca convicción de fortalecer y desarrollar competencias en los trabajadores que convertirán la acción del pensamiento (estrategia) en la acción con la realidad (resultados); situación que tiende más a comprometerse con el fracaso, porque como dice Antonio Francés (2001) “lo que persiguen es desarrollar capacidades humanas, tecnológicas y de organización”, y en ningún momento toman en cuenta al ser humano como un ser integral, es decir, un ser transbiopsicosocioeconómico que tiene espíritu-vida-mente-necesidad de interacción y es económico.

Kaplan y Norton en su libro Balanced Scorecard visualizaron solamente el lado gnoseológico del individuo y pensaron superficialmente en la teoría del psicólogo Abraham Maslow (1908-1970) publicada en 1954 sobre la motivación, indicando solamente el nivel de autoestima (reconocimiento), mientras obviaron los niveles fisiológico, seguridad, social y autorrealización, más aún, cuando hoy se habla de un sexto nivel en la pirámide de Maslow, que es la trascendencia.

Al igual que en la Jerarquía de las Necesidades de Maslow se piensa en la trascendencia como un sexto nivel para obtener plena satisfacción del individuo, en el Balanced Scorecard de Kaplan y Norton, también se debe pensar en una quinta perspectiva: la responsabilidad social empresarial para obtener una satisfacción/felicidad plena de los trabajadores en Venezuela. Así el éxito de alcanzar las metas financieras de la organización dependerá de la eficacia de la empresa en saber identificar, determinar y coadyuvar a satisfacer las necesidades individuales de sus trabajadores por medio de la responsabilidad social.

Estas afirmaciones pudieran no tener sentido en países europeos, norteamericanos, Japón e industrializados en general, porque todos sus procesos son industrializados, robotizados, automatizados o venden información digital que necesitan muy poco de la intervención de personas.

Pero en Venezuela, con altos índices de pobreza, desempleo, subdesarrollado, no robotizada, no automatizada, con poca infocultura, con procesos netamente orgánicos que dependen de la constante interacción, cooperación, decisión, involucramiento, compromiso y decisión de las personas para contribuir al desarrollo del producto/servicio; la estrategia a emplear no puede ser la misma del balanced scorecard tradicional, sino la de uno mejorado con la quinta perspectiva de responsabilidad social y con la nueva forma de pensar y conocer del gerente postmoderno que considere la conducta de sus empleados bajo un enfoque individualista, subjetivo, intersubjetivo, complejo y transcomplejo dentro del contexto de la espaciotemporalidad cultural, espiritual, de lenguaje y autoconciencia.

Como un pensamiento gerencial emergente propio de la Postmodernidad las organizaciones venezolanas deben enfocar de una manera diferente su filosofía de gestión y planificación estratégica, en una Venezuela poseedora de altos índices de pobreza, inseguridad, criminalidad, desempleo, mortalidad infantil, descomposición de valores, desunión familiar, carencia de viviendas, empleos inestables e informales y un nuevo escenario de política socialista, situación que es contraria a lo que consideraron Kaplan y Norton cuando escribieron su libro, donde reunieron una docena de empresas altamente competitivas y consolidadas financieramente, tales como Advanced Micro Devices, American Standard, Apple Computer, Bell South, CIGNA, Conner Peripherals, Cray Research, DuPont, Electronic Data System, General Electric, Hewlett-Packard y Shell de Canadá, las cuales operan en países con características diametralmente opuestas en los escenarios donde operan las organizaciones venezolanas y sus trabajadores.

Según Kaplan y Norton (1997) se debe “utilizar esta herramienta revolucionaria para movilizar a su gente, a fin de que cumpla con la misión de la empresa”, pero la realidad de las empresas venezolanas dicen que tal herramienta no es suficiente para movilizar a la gente y cumplir con la misión de la empresa; y mucho menos lograr los objetivos organizacionales con los resultados y tiempo deseados. Kaplan y Norton tampoco consideran las necesidades de los trabajadores que son los encargados de materializar el logro de los intereses financieros de la empresa, solamente hablan de “movilizar a todos los individuos para que realicen acciones dirigidas a conseguir los objetivos organizativos (…), con empleados muy preparados (…) para satisfacer las expectativas de excelentes rendimientos financieros de los accionistas”. Obviamente, la expresión “para satisfacer las expectativas de excelentes rendimientos financieros de los accionistas” no es bien acogida por los trabajadores venezolanos en estos tiempos emergentes donde el escenario político obliga hacia las acciones sociales.

No obstante, Kaplan y Norton dejaron abierta la posibilidad de introducir una o más perspectivas adicionales sin hacer referencias a cuáles. Ellos consideran que la perspectiva de los empleados está incorporada virtualmente en todos los Cuadros de Mando dentro de la perspectiva de “Aprendizaje y Crecimiento”, situación con la que no estoy de acuerdo ya que en esa perspectiva lo que se trata son las capacidades humanas, tecnológicas y organizacionales requeridas para el éxito de las actividades productivas de la empresa, y no aspectos relacionados directamente con las necesidades, satisfacción y felicidad de los empleados. Se puede entender a Kaplan y Norton, dado que trabajaron con empresas de países industrializados con economías bastante sólidas, estables y con muy reducidos índices de pobreza, inseguridad y desempleo, entre otros; situación que es diametralmente opuesta a la realidad venezolana. Por tanto, si las empresas venezolanas quieren aplicar el balanced scorecard de Kaplan y Norton deben redefinirlo incorporando como quinta perspectiva la responsabilidad social empresarial.

Sobre este tema, Antonio Francés, en su libro “Estrategia para la Empresa de América Latina” (2001) indica que “algunas empresas incluyen una quinta perspectiva para representar el punto de vista de la sociedad en su conjunto. En ella se incluyen aquellos objetivos relacionados con la responsabilidad social de la empresa, la conservación del medio ambiente, las relaciones con la comunidad y otros aspectos relacionados con los valores”. En este caso Antonio Francés como escribe para América Latina, en su libro toma en consideración los aspectos de la responsabilidad social empresarial, pero sin entrar en detalle, solamente lo sugiere. Antonio Francés hace mención a “aspectos relacionados con los valores”, entenderemos que se refiere a valores éticos y morales que rigen el pensamiento y conducta humana, los cuales se pueden utilizaremos como ejes inspiradores e incluirlos dentro de los principios trascendentales de la responsabilidad social en los diferentes grupos sociales con una cultura y educación específica.

Por otra parte, el colombiano Tito González (2005) indica que “la responsabilidad social de la empresa es un buen negocio, dado que invertir en ella produce ganancias y utilidades”. Afirmación que llega a ser totalmente confusa para el común del empresariado venezolano “tayloriano” que piensa que con tantos problemas administrativos, tecnológicos y de conocimientos por resolver en su empresa, deba también ocuparse de los problemas sociales y personales de sus empleados.

Tito González (2005) considera que “asumir las empresas una posición de indiferencia ante los crecientes problemas que están afectando a la humanidad, tales como la contaminación ambiental, violencia, desorden social, pérdida de principios y valores, aumento de los estados depresivos, deslegitimación del orden establecido y más, será para el mundo entero la peor catástrofe vivida, dándole a las empresas el loable rol de ser promotora del bien social de las comunidades donde desarrollan sus operaciones, pues de no hacerlo serán testigos de su propio entierro”, esto indica tener la convicción de que las empresas son hoy en día las protagonistas de generar bienestar económico para la comunidad-individuo-accionista, y al mismo tiempo salvar al mundo de la peor catástrofe: la descomposición y subsiguiente destrucción social, por la pérdida de valores y principios.

Aunque mucho se ha escrito sobre la responsabilidad social de la empresa, se puede afirmar que el tema se ha centrado más en asuntos de tipo ambiental, desarrollo sostenible, producción más limpia y acciones filantrópicas,  que sin lugar a duda es uno de los frentes de atención por la importancia que ello reviste para el planeta y la misma humanidad, pero no debe ser el único. Hay tratados que con más relevancia presentan la responsabilidad social empresarial como un componente de la formación positiva de su comunidad laboral y de impacto en las comunidades a través de obras sociales, también reconociendo su importancia; pero todos ellos se quedan en la parte somera del asunto, y descuidan otros aspectos que son vitales para la sana convivencia y para el beneficio de nuestras sociedades. El tema de la responsabilidad social en las empresas, aún no ha sido asimilado con la suficiente seriedad que merece, pues su filosofía y la forma en que se ha venido tratando, tiende a ir en contradicción con los intereses empresariales que son, sin discusión alguna, producir ganancias; es decir, que la actividad empresarial sea un ejercicio rentable, pero la era de la Postmodernidad determina que ya no es posible tratar los problemas económicos de las empresas, con un vacío e indiferencia, hacia lo social y cultural.

En los países desarrollados cuando se piensa en una solución empresarial, se piensa en tecnología, a diferencia de los países subdesarrollados que piensan en personas; es decir, contratar a otra persona más, sin clara consciencia de que están aumentando la burocracia, incremento de los tiempos de respuesta, se alargan los ciclos de los procesos, disminuye la calidad, aumentan los costos operativos, aumenta la nómina, aumentan los problemas de comunicación, aumentan los conflictos interpersonales, aumentan nuevas necesidades personales insatisfechas  que producen cambios en el clima, cultura y comportamiento de la organización. Al disponer de mayor personal entra en juego entonces el nivel de educación, formación, compromiso, competencia, aptitud, cultura y valores como factores relevantes para conseguir el nivel adecuado de comunicación y sinergia que garantice la mejora continua de la productividad.

Si se produce una caída en la productividad, las empresas podrían perder las oportunidades que le ofrece el entorno externo, perderían participación en el mercado de trabajo, perderían clientes y tenderían al debilitamiento creando un ambiente que tampoco favorece a la motivación, creatividad e innovación.

Para evitar lo anterior se debe hacer una revalorización de lo humano y de lo subjetivo por encima de cualquier solución mecanicista de la razón. Esta revalorización, al estilo del filósofo Edgar Morin al citar “la humanidad de la humanidad”, crearía una nueva forma de relación entre el individuo y la realidad, es decir, entre el individuo y la empresa, en donde los objetivos tradicionales de lucro y mercantilismo de la empresa ya no existen, sino que evolucionaron hacia lo social, solidario y colectivo.

Ante tal situación las empresas venezolanas deberían reflexionar al respecto y no evadir la realidad, sino enfrentarlas coadyuvando a satisfacer las necesidades personales de sus empleados por medio de la responsabilidad social, para que puedan estar motivados y entregar todas sus energías en pro de mejorar la productividad y rentabilidad de la organización a la cual pertenecen.

 

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El entorno es todo aquello externo e interno que está relacionado con los procesos medulares de la empresa (los procesos medulares son llamados también, básicos, sustantivos u operativos) y que pueden en cualquier momento impactar la producción.

Los avances en la ciencia y tecnología, han hecho que el entorno se haga turbulento, con cambios incesantes, dinámicos, inciertos, ritmo acelerado y complejo, que han incidido en la manera de pensar de los individuos y en especial han impactado las exigencias del cliente por la mayor diversidad de información, gestión y conocimiento que se ha gestado producto de las presiones competitivas.

En el entorno externo se encuentran los requerimientos del cliente, competidores, variables macroeconómicas, el ambiente político y los avances tecnológicos, entre otros. Los requerimientos del cliente son muy cambiantes e inestables, motivado, como ya indicamos, por los avances tecnológicos y las presiones competitivas en el mundo de hoy.

Cuando se hace un análisis empresarial lo primero que se dice es que “el ENTORNO es turbulento, exigente, incierto, competitivo, cambiante, dinámico por lo que la empresa debe desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse al ENTORNO, la organización debe ser ágil y flexible para triunfar en este escenario. El ENTORNO se hace así por los avances de la Ciencia y Tecnología que cambian los gustos y deseos de los clientes”.

Pero la empresa, en su análisis interno nunca piensa que “el EMPLEADO es turbulento, exigente, incierto, competitivo, cambiante, dinámico por lo que la empresa debe desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse al EMPLEADO; la organización debe ser ágil y flexible para triunfar en este escenario. El EMPLEADO se comporta así por los avances de la Ciencia y Tecnología que cambian sus gustos y deseos”.

Este ejercicio didáctico de cambiar la palabra entorno por empleado en un mismo párrafo, ayudaría a pensar de una manera diferente a los gerentes venezolanos en la concepción y formulación de sus obsoletas estrategias empresariales.

Siempre se ha dicho que las organizaciones deben ser suficientemente flexibles y adaptables para ajustarse a las demandas ambientales, ya que esa es la nueva realidad, si quiere asegurar el éxito del negocio, muy bien lo expresa Chiavenato (2003) al decir: “reorganización es la acción de modificar la estructura organizacional para ajustarla a las nuevas condiciones ambientales”. Así como este concepto del notable Dr. Idalberto Chiavenato, existen  otros autores que también hacen énfasis en el ENTORNO como ¡condiciones ambientales! y no en sus ¡EMPLEADOS!.

 Parece que los que han ignorado al ser humano como sujeto y objeto de su propia felicidad y destino final de todo emprendimiento filosófico, científico y técnico, han sido los notables pensadores de las mismas Ciencias Sociales, al hacer alusión unidireccional de “condiciones ambientales” a los requerimientos y exigencias del cliente, obviando al cliente interno (empleados) que también tiene requerimientos y exigencias.

La verdad es que la empresa no llega a darse cuenta que los cambios en las “condiciones ambientales” del entorno afectan simultáneamente a la empresa y a sus empleados. La empresa hace el esfuerzo de mitigar impactos en sus objetivos financieros representados por las ventas, inversiones, beneficios y utilidades, por medio de una planificación estratégica destinada a adaptarse a los cambios del entorno y evitar impactos negativos en su productividad.

En la planificación la empresa establece sus objetivos estratégicos, luego indica sus planes de acción para el logro y algunas usan el balanced scorecard como un servomecanismo de control para ajustar su rumbo en tiempo real, monitoreando las perspectivas financieras, del cliente, los procesos internos, y el aprendizaje y crecimiento.

De manera análoga los empleados hacen el esfuerzo por mitigar los impactos externos en sus objetivos personales de supervivencia, seguridad, pertenencia, reconocimiento, autorrealización y trascendencia, insertándose en los planes de acción de la empresa donde trabaja para adaptarse él también a los cambios del entorno.

Pero cuando analiza los objetivos que tiene que lograr, de las perspectivas del balanced scorecard u otro mecanismo estratégico, se encuentra que no hubo espacio para él, porque sencillamente él no es un objetivo de la empresa. Acaba de nacer el factor desencadenante de la desmotivación/insatisfacción humana en la empresa; la empresa pensó en sus intereses pero no en las necesidades de los empleados; pero paradójicamente también ha nacido y se ha establecido una relación biunívoca de dependencia, donde los intereses de los empleados están supeditados a los intereses de la empresa, y al mismo tiempo los intereses de la empresa están supeditados a los intereses personales de sus empleados. Con esta singular realidad, que es ignorada por casi todos los gerentes, si los intereses de los empleados no son satisfechos, se tendrán problemas de desmotivación/insatisfacción con serias consecuencias en la productividad empresarial (vemos como el sujeto influye sobre el objeto y al mismo tiempo el objeto influye sobre el sujeto).

En su libro “Estrategia para las Empresas de América Latina”, Antonio Francés (2001) indica que “todos los objetivos son, en principio, objetivos personales” que vienen a ser de los accionistas y que luego con el crecimiento de la empresa se transforman en objetivos organizacionales cuando son transmitidos y compartidos por todos los miembros de la organización. La contribución de cada empleado al logro de los objetivos comunes, es mayor o menor, según el nivel de motivación/satisfacción de cada persona. La motivación de cada persona dependerá del grado de satisfacción o insatisfacción de sus necesidades y de las realidades percibidas e interpretadas como resultado de su cooperación al logro. De aquí se deduce que las personas en su internalidad tienden a cooperar entre sí, si su nivel de su cooperación es proporcional a la satisfacción, ventajas o beneficios personales que le puede generar ese esfuerzo.

Cuando la organización está compuesta por pocas personas, los objetivos organizacionales se confunden con los objetivos personales de cada uno de los empleados. Si un grupo de personas accionistas se reúne para fundar una compañía, los objetivos de la compañía son los mismos objetivos personales de los accionistas que quisieron cooperar entre ellos para su creación. Los objetivos de la compañía son los mismos de los accionistas, y se pueden nombrar: lucro, productividad, reducción de costos, disciplina, orden, cumplimiento de horario, etc.

Pero cuando la compañía crece y requiere mayor volumen de actividades, obviamente mayor número de personas, el trabajo se divide cada vez más junto con la jerarquía. Los objetivos de la compañía (accionistas) empiezan a desagregarse en la medida que se desagrega el trabajo y la jerarquía. Al llegar al menor nivel jerárquico, es decir, los operarios, lo que prevalece en ese nivel son los objetivos personales, a saber: salario, beneficios, comodidad en el área de trabajo, regalías personales, bonos, etc.

Como puede verse en al análisis anterior los objetivos con que nació la empresa no son los mismos del nivel operario, que es quien tiene que hacer el trabajo para materializar los objetivos planteados por los accionistas. ¿Se persiguen los mismos objetivos? – obviamente no. ¿Las condiciones psico-socio-económicas son las mismas? – obviamente no. ¿Los niveles de cultura y educación son los mismos? – obviamente no. ¿La calidad de vida es la misma?- obviamente no. ¿Los niveles de motivación/satisfacción son los mismos? – obviamente no. Entonces se hace muy difícil el entendimiento entre empresa y empleados.

La Teoría de la Acción Comunicativa de Jürgen Habermas, que trata sobre la crítica de la razón funcionalista, más la Fenomenología de Martin Heidegger y su discípulo Hans Georg Gadamer, podrían ayudar bastante en explicar, entender y comprender ese “difícil entendimiento entre empresa-empleado” con apoyo de la perspectiva del lenguaje y simbolismo en un único significado del fenómeno social sujeto-realidad; aunque en primera instancia, puedo decir que parece que ellas mismas, por sí solas, no son suficientes para abordar totalmente el conocimiento del suceso, sino que, como en la esencia del fenómeno se exige intención y capacidad para coadyuvar a satisfacer las necesidades de los individuos y reducir sus brechas sociales, la situación puede ser mejor comprendida con la aplicación de un conjunto de principios trascendentales de la responsabilidad social, donde necesariamente se debe crear una relación de interdisciplinariedad-transdisciplinariedad, que permitiría al “gerente mente-cerrada, obsoleto y problema”, abrir su mente, pensar, conocer y ver la realidad del mundo postmoderno donde vive y co-existe con un seres humanos cuyo comportamiento o conducta está revestido de elegantes matices de individualismo, subjetividad, intersubjetividad, trans-subjetividad, complejidad y transcomplejidad.

Mientras tanto en la empresa el empleado debe esforzarse por alcanzar simultáneamente sus objetivos personales de salario, beneficios, comodidad en el área de trabajo, regalías personales, bonos, etc. para obtener satisfacción, y los objetivos organizacionales de lucro, productividad, reducción de costos, disciplina, orden, cumplimiento de horario, etc.-  para mantenerse y crecer en la organización.

En la empresa son de particular importancia los objetivos personales individuales que no necesariamente son compartidos por quienes controlan las operaciones de la empresa. Normalmente estos objetivos no son explícitos, pero ejercen una influencia importante en el éxito de los objetivos estratégicos de la empresa. En estos objetivos se incluirían los estados o situaciones que el individuo aspira alcanzar por sí mismo, sus familiares y allegados, es decir: bienestar, riqueza, poder, reputación, autorrealización, seguridad y fortalecimiento de nexos familiares.

Sin embargo, día a día, y en empresa tras empresa, se observa que las diferencias y conflictos entre éstos son cada vez mayores y distantes, trayendo como consecuencia la desmotivación/insatisfacción en los empleados con  decaimiento en la productividad de la empresa e inclusive accidentes laborales. A primera vista puede deducirse que existe una relación entre éstos, pero que es ignorada por la mayoría de los propietarios, accionistas y gerentes de las empresas, quienes se dedican tenazmente en la búsqueda de una solución mecanicista y tecnológica para mejorar su productividad sin pensar en ningún momento en los empleados ni mucho menos en la responsabilidad social empresarial, como una posible solución.

Las empresas realizan importantes y profundos análisis del entorno interno y externo con las mejores prácticas y técnicas del FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), se buscan los mejores asesores, se consideran los experimentados consejos de expertos, se contratan gerentes comprometidos, se hace la planificación estratégica con sus objetivos estratégicos bien definidos, aplican el balanced scorecard de Kaplan y Norton, monitorean y controlan los indicadores con sus iniciativas a través de algún software y exhortan a todos los empleados a generar valor (a pesar de que en ningún momento consideraron las necesidades personales de los trabajadores) y fracasan todas las iniciativas de la empresa, sumergida en problemas de calidad, productividad y competitividad, que no le permiten salir del montón, ni proyectarse en un mundo globalizado en la era de Internet.

Conocidos  son los testimonios que existen sobre las empresas que emprenden ambiciosos planes de crecimiento y que al poco tiempo todo se derrumba y pasa al olvido dejando solamente pérdidas; luego viene otro plan con otra idea novedosa y más prometedora, que se conceptualiza con optimismo, participación y al poco tiempo pasa lo mismo: se pierde el entusiasmo, todo se derrumba y también pasa al olvido repitiéndose el ciclo una y otra vez, generando geométricamente sorprendentes cotas de desmotivación y pesimismo que todos conocen, pero donde nadie hace nada para salir de esa espiral que deja al mejor profesional sin fuerzas para un nuevo momento, eliminando toda creatividad e innovación.

Ese ciclo es muy característico en el venezolano: empieza una nueva relación laboral con mucho entusiasmo, energía, creatividad, innovación, dedicación, esperanza y fe, pero con el transcurrir del tiempo todas esas virtudes van mermando hasta desaparecer y convertir a aquel empleado en un ser indiferente, débil,  rutinario, aburrido, no participativo, sin esperanza y sin fe… ¿Por qué sucedió eso? ¿Alguien tuvo que ver con esto? ¿Alguien es responsable?

 ¡Claro que sí! … la Gerencia de Recursos Humanos olvidó que trabajaba con ¡humanos! dentro de un entorno social llamado empresa. Por cierto, son muchas las empresas que todavía usan la tayloriana frase de hace casi cien años donde al individuo lo consideraban eso… un “recurso”, demostrando con ello que son muy cerradas sus mentes por el dominio filosófico y epistémico que ejercen sobre ellos sus únicos y enjutos paradigmas gerenciales, ya que insisten en mantener la expresión “recursos humanos” en sus organizaciones antes que “talento humano”, “capital social” o “capital intelectual”, entre otros.

Hasta aquí hemos hecho un análisis de las situaciones que día a día se presentan el parque empresarial venezolano donde pueden contarse las empresas que logran superar ese fenómeno y posicionarse exitosamente a nivel nacional e internacional.

Para que el gerente logre hacer lo que se le exige en los párrafos anteriores de formular una estrategia que integre los objetivos empresariales con objetivos personales, considerar los costos sociales, culturas, subculturas, diversificación de valores, satisfacción, felicidad de los individuos, diversidad social, individualismo, crimen, delincuencia, pobreza, nueva estructura familiar y social, fines morales, fines sociales, fines estéticos, calidad de vida, función social y humana, descomposición social, bienestar para la comunidad-individuo-accionista, empresa con el loable rol de ser promotora del bien social, pensamiento, conducta humana… y sobre todo responsabilidad social, es necesario que el gerente tenga pensamientos, conocimientos y conciencia de los mismos, para poder entenderlos, comprenderlos e interpretarlos en una espaciotemporalidad, de una manera que sea mutuamente compartida entre la empresa, los empleados y la comunidad, es decir, entre el sujeto y el objeto.

No obstante, la situación no parece tan fácil de formular, ya que la relación sujeto-objeto (empleado-empresa) se hace mutuamente divergente por la multiplicidad de variables e intereses, cuya interrelación es influida por los factores subjetivos de cada uno de los individuos que al mismo tiempo poseen profundas desigualdades culturales, sociales y educativas.

Entonces, ¿Cuál es el conocimiento requerido por los gerentes para ser conscientes y poder entender, comprender e interpretar la relación empresa-empleado en un ambiente subjetivo, intersubjetivo y complejo, que le permita desarrollar estrategias que integren los intereses de la comunidad-empleados-empresa, produciendo al mismo tiempo beneficios para todos, con niveles adecuados de productividad?

Ante los fenómenos característicos de la postmodernidad, las empresas venezolanas deben amoldar sus estrategias basándolas en principios trascendentales, conociendo primero el nuevo tipo de estructura familiar y social que con sus profundas desigualdades se inserta en la funcionalidad empresarial, con un nuevo estado de valores post-económicos que deben ser tratados con extrema precaución, porque si prevalecen las condiciones de opulencia en el entorno externo y dentro de la misma empresa, el interés de los individuos y de la sociedad dejará a un lado los objetivos económicos empresariales para orientarse hacia fines psicológicos, morales, sociales y estéticos, ya que es improbable que los individuos postmodernistas acepten el sistema materialista de valores que prevalecía en la era industrial; éstos serían los principios trascendentales de la empresa para aplicar responsabilidad social hacia su entorno interno y externo.

En cuanto a atender con responsabilidad social al entorno externo, la empresa debe ser consciente, a través de accionistas y gerentes con mente adaptable, flexible y con visión social, que las otras  empresas e instituciones que operan en la misma comunidad, a saber: policía, servicios sanitarios, iglesias, centros comunitarios y escuelas, etc., forman una red social que influyen en su funcionamiento, con la salvedad de que todas las integrantes de esa red, funcionan mal por la agitación de los cambios de la revolución del conocimiento y la empresa tendrá que asumir algunas funciones, o bien prestarle un apoyo selectivo para que ellas mismas puedan desempeñar tales funciones, porque éste es uno de los objetivos de la responsabilidad social.

No se sugiere que cualquier compañía pueda o deba intentar suplir los servicios del gobierno o retomar políticas paternalistas del pasado, pero en ningún caso puede seguir dando un apoyo sobreentendido o implícito. Se deben atender los problemas que afecten a sus empleados. Se debe estudiar la manera de coadyuvar a cubrir sus carencias por medio de programas compensatorios o patrocinando otros de las instituciones locales para mantener un medio ambiente donde puedan funcionar. El concepto actual de buen ciudadano corporativo rebasa los límites del significado tradicional, pues el gobierno y los ciudadanos ordinarios perciben ahora la naturaleza sistémica del orden social y el medio ambiente físico.

Las empresas exitosas del presente y futuro serán aquellas que mejor desarrollen nuevas formas de influir positivamente en la vida de los individuos mejorando su satisfacción/motivación y calidad de vida, estando éstos inmerso en una sociedad plagada de desigualdades, con altos índices de pobreza, inseguridad, criminalidad, desempleo, mortalidad infantil, descomposición de valores, desunión familiar, ausencia de viviendas, empleos inestables e informales y agitación social. El éxito de la empresa venezolana vendrá ligado al reto que tienen los gerentes de desarrollar un pensamiento gerencial emergente, complejo y postmoderno con responsabilidad social, si quieren tener empresas productivas y rentables.

Sistematizando el problema formulado, se pueden hacer las siguientes preguntas o subproblemas (sin jerarquías, solamente indicadas):

 

1.      ¿Cuáles son las características del individuo, familia, empresa y sociedad en la postmodernidad?

2.      ¿Cómo es la interacción entre personas y grupos en la postmodernidad?

3.      ¿El estilo de comunicación entre personas y grupos contribuye a fomentar la diversidad social o contribuye al entendimiento y fortalecimiento de la unidad?

4.      ¿Cuál es la conducta y motivación de los individuos en su complejidad humana y social postmoderna?

5.      ¿Cómo deben ser los procesos organizacionales y la humanización de su estructura en la postmodernidad?

6.      ¿Cómo manejar el gerente el rol de subjetividad e intersubjetividad en su conciencia individual?

7.      ¿Cuál es el rol de la responsabilidad social en la postmodernidad?

8.      ¿Cómo puede la responsabilidad social coadyuvar a satisfacer las necesidades de los trabajadores en la postmodernidad?

9.      ¿Cómo influye la responsabilidad social en la motivación del empleado postmoderno?

10.          ¿Cómo influye la motivación en la productividad de los empleados postmodernos?

11. ¿Cómo puede la responsabilidad social coadyuvar a mejorar la productividad?

12. ¿Cómo los atributos humanos de inteligencia, personalidad y conocimiento pueden explicar los hechos de crimen, violencia, pobreza y desempeño ocupacional (productividad)?

13. ¿Cómo reducir las brechas entre los procesos de crecimiento (objetivos financieros empresariales) y los procesos limitantes (insatisfacción, desmotivación del personal) por medio de la responsabilidad social?.

14. ¿Cómo conseguir productividad con una estructura social individualizada contraria a la formación de equipos de trabajo eficaces y sinérgicos, si lo que predomina son las conductas individuales y las relaciones intersubjetivas entre los diferentes equipos?

15. ¿Cómo integrar lo financiero, social, cultural, ecológico en un entorno con impactantes brechas sociales?

16. ¿Cómo resolver los problemas económicos de la empresa y al mismo tiempo ser un promotor social, evitando trastornos sociales?

17. ¿Cómo formular la planificación estratégica para integrar los objetivos personales individuales a los objetivos empresariales?

18. ¿Cómo incluir en los índices de gestión de la empresa, los índices de responsabilidad social que incluya los factores sociales y ecológicos integrados a los índices financieros?

19.          ¿Cómo puede un gerente a través del entendimiento de sus entorno crear estrategias exitosas, creando las condiciones adecuadas para satisfacer necesidades y conseguir la felicidad del individuo, teniendo lo social como protagónico y prioritario.

 

OBJETIVO GENERAL

Establecer las ideas fundamentales de la responsabilidad social en la postmodernidad para lograr los objetivos de productividad en la empresa.

 

(Este objetivo permitirá a los gerentes establecer estrategias, por medio de un pensamiento y conducta emergente, para responder a los intereses de la triple restricción de productividad empresarial “comunidad-empleados-empresa” al mismo tiempo evitaría que se abandonen las diversas estrategias empresariales por falta de interés, motivación y compromiso).

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

1.      Describir la situación actual de las empresas venezolanas en cuanto a productividad, y la motivación y compromiso de los empleados.

2.      Describir los tipos de estrategias que usan las empresas venezolanas para lograr productividad en las empresas.

3.      Identificar las características de los individuos, familia, empresa y sociedad venezolana en la Postmodernidad.

4.      Determinar los elementos de la responsabilidad social que pueden responder a las necesidades de los individuos, familia, empresa y sociedad venezolana en la Postmodernidad.

5.      Proponer los principios de la responsabilidad social vinculados a la estrategia empresarial, para reducir las barreras entre los procesos de crecimiento (objetivos financieros empresariales) y los procesos limitantes (insatisfacción/desmotivación del personal).

 

JUSTIFICACIÓN

El por qué de esta investigación es por el aporte o solución simultánea que se puede dar a dos problemas que a través de la historia aparecen como inversamente proporcionales entre sí: Los intereses personales de los empleados y los intereses empresariales.

Las empresas venezolanas tienen problemas de calidad, productividad y competitividad entre ellas mismas y peor aún al compararlas con las empresas del exterior, como evidencia están las exportaciones que hace Venezuela en materias prima comparadas con las exportaciones de productos manufacturados; también se pueden verificar los nombres de las empresas venezolanas que estén posicionadas en los mercados mundiales.

Las empresas también tienen otras limitaciones al respecto, pero la ausencia de motivación y satisfacción de los empleados por las amplias desigualdades sociales que actualmente existen no contribuye en nada a alcanzar las metas de productividad que se establezcan, a pesar que se disponga de las mejores tecnologías, porque las mismas son subutilizadas ya sea por desconocimiento técnico, falta de capacitación y desmotivación, generando bajos niveles de productividad.

Por otra parte, cuando existe buen conocimiento técnico, capacitación y motivación, todavía la tecnología puede ser subutilizada porque los niveles de demanda de los productos/servicios de la empresa son moderados y en consecuencia tienen a los elementos tecnológicos trabajando a productividad moderada, por ejemplo, un 40% de eficiencia. Si la empresa tuviera más mercados, obviamente incrementaría su productividad, y aquellas empresas que están conformadas en su mayoría por procesos orgánicos, es decir, que su producto/servicio final depende única y exclusivamente de las funcionalidades y operaciones de un sistema integrado por seres humanos y no máquinas, los niveles de productividad son todavía menores aún.

La realidad indica que las empresas venezolanas lo que hacen es subsistir ante la competencia de empresas extranjeras e inclusive nacionales también, dado que sus niveles de retrabajo,  pérdidas e incumplimiento de los compromisos de entrega, se traducen al cierre del ejercicio fiscal en grandes costos de operación y mínimos márgenes de utilidades.

Es de notar aquí, que las empresas dependen de los empleados a los cuales se les pide innovación y creatividad para materializar las estrategias en logros financieros. Pero las brechas sociales actuales no facilitan ni la innovación ni la creatividad, ya que éstas muchas veces se producen por la satisfacción de las necesidades básicas de los individuos, los cuales están sumergidos en un ambiente de pobreza, delincuencia, inseguridad, criminalidad, mortalidad, descomposición familiar, escasez de valores humanos y espirituales, escasez de viviendas, desempleo, empleos inestables e informales y agitación social.

Pero a pesar de esa dependencia, los empleados son tratados como “recursos” del mismo sistema productivo y no como seres humanos, cuyo fin último de la misión empresarial debe ser el mismo individuo.

La selección del tema de investigación se hizo por lo complicado que es conseguir que los empleados vean en la empresa una aliada y viceversa, ya que los propósitos financieros de ambas partes hacen que cada uno opere en detrimento del otro.

A los empresarios no le gusta el término de responsabilidad social, porque lo entiende como el hecho de compartir sus ganancias con otros, disminuyendo sus dividendos netos; a primera vista, ningún empresario quiere disminuir sus beneficios económicos, pero si no lo hace, estará condenándose toda la vida a ser una empresa pequeña con tendencia a desaparecer.

Con los principios de la responsabilidad social se puede lograr armonizar los mismos, siempre que el empresario entienda el nuevo rol social de la empresa en la era de la Postmodernidad, y la intención de esta investigación es hacérselo saber con un conjunto de ideas fundamentales debidamente sistematizadas para que entienda el hecho.

Igualmente hay que hacer grandes esfuerzos en dar testimonio empresarial, para que los empleados acepten con confianza que la empresa en verdad quiere fomentar el bienestar de ellos.

Esta relación de desconfianza, incomprendida, turbulenta, compleja, pero necesaria entre empleado-empresa debe ser corregida por el bien de ellos mismos si quieren pasar a otros niveles superiores de evolución que conlleve al desarrollo mutuo y estable en el tiempo.

La responsabilidad social sería el puente entre empleado-empresa que generaría felicidad a ambos ya que daría equitativamente felicidad al empleado y felicidad al empresario, en una relación del tipo ganar-ganar. Así mismo, los empresarios vendrían a cumplir con su nuevo rol social de coadyuvar para tener un mundo mejor, donde mejore la calidad de vida de las personas.

Otra razón es la ausencia de teorías sobre el tema, ya que tratan por separado las estrategias empresariales para obtener productividad, y por otro la responsabilidad social, esta sería la relevancia científica; estos resultados pudieran ser ampliados con la ayuda de otras perspectivas filosóficas y epistemológicas y apoyaría otras teorías del comportamiento organizacional, estrategias empresariales y teorías humanas de los individuos en las empresas.

Como relevancia social está la solución que se daría a los problemas sociales como la delincuencia, pobreza, mortalidad, inseguridad, criminalidad, mortalidad, descomposición familiar, escasez de valores humanos y espirituales, escasez de viviendas, desempleo, empleos inestables e informales y agitación social mejorando la calidad de vida.

En cuanto a la relevancia metodológica la investigación aporta nuevos elementos porque la inserción del investigador en una comunidad, grupo o empresa, con el objeto de observar (con una pauta previamente elaborada) estudia los hechos tal como ocurren en el contexto, los cambios socio-culturales, las funciones y papeles de los miembros de cada uno de los  miembros de una comunidad y empresa. Estos serán interpretados adicionalmente con la ayuda del pensamiento complejo, subjetividad, e intersubjetividad, propia del postmodernismo.

De los resultados de esta investigación se beneficiarán las empresas, sociedad e individuos.

 

MARCO TEÓRICO

La investigación abordará la influencia de la motivación, de la cultura y del perfil antropológico cultural del venezolano en la productividad, desde un enfoque de pensamiento gerencial emergente, viendo a las organizaciones empresariales venezolanas como un sistema dinámico donde confluyen una multivariedad de conductas consecuencia de la Postmodernidad. Se integrarán los avances científico-tecnológicos del momento, disponibles en las organizaciones venezolanas, junto con algunas técnicas de la cibernética, adaptados a la realidad socio-económica-política-cultural del país.

Se pretende realizar un estudio acorde con la sociedad como sistema dinámico, entendiéndose, que las empresas son una sociedad, la investigación tomará en cuenta las profundas desigualdades sociales como la marginalidad, pobreza, delincuencia, criminalidad, inseguridad, desempleo, empleo informal, pérdida de valores, descomposición familiar, carencia de viviendas, etc. es decir, las condiciones del entorno externo que rodean a las empresas venezolanas que se introducen en la organización a través de los individuos que forman parte de ese entorno y que laboran en la empresa. De esa forma, el entorno externo se introduce en el entorno interno de la empresa conformando un sistema de múltiples de variables dentro de la organización las cuales deben ser controladas con un eficaz mecanismo regulador propio de ese cada sistema dinámico.

Se orientará a las organizaciones venezolanas en el sentido de no ver su misión canalizada solamente por la perspectiva económica, es decir, de generar riqueza para vivir en la opulencia, olvidándose de sus empleados los cuales se pueden encerrar en la sociedad de consumo y terminar degradando la relación empresa-empleado por la existente y acentuada desigualdad social, marginalidad-lujo, indigencia, violencia, criminalidad, penurias, privaciones, que fomenten inconscientemente rencores y un sentir generalizado de que la empresa es injusta.

La formulación de una misión coherente debe vigorizar lo que hay qué hacer y qué no hacer, en el pasado (era moderna) se formularon muy bien, pero en la Postmodernidad ¿cuáles son esas guías energizantes? Ante la imperativa necesidad de determinarlas se debe concebir primero el modelo de sociedad que funciona en la Postmodernidad (Era del Conocimiento o Sociedad Tecnológica) que incluya variables socioculturales. Y luego esto permitirá establecer objetivos estratégicos adecuados, basados en el nuevo rol social de la empresa. Con la concepción de objetivos estratégicos estimulantes, con interés en las variables sociales, ecológicas y no puramente en factores económicos, se tendrá a unos empleados vigorosamente motivados a dar lo mejor de sí para el beneficio personal, empresarial y social,

Las organizaciones venezolanas deben desechar la imagen clásica de la organización fundada bajo las teorías de Frederick Taylor (1911) y Henri Fayol (1916) que son modelos que funcionan desde la época de la Revolución Industrial la cual ha sido superada por la Postmodernidad y se deben generar nuevas teorías para atender los problemas nuevos que tienen la cultura de “hecho a la medida” y a tiempo. Se debe establecer un tipo de estructura basada en un sistema dinámico con un determinado sistema regulador integrado por empleado-empresa-comunidad-gobierno que permita proyectar una estrategia de adaptación al entorno cambiante, no lineal, discontinuo, turbulento e incierto.

Se instará a resolver la paradoja de mantener la libertad individual de las personas y su cohesión con la empresa, es decir, armonizar los objetivos personales-empresariales y los valores personales-empresariales, con un sistema viable; y evitar programas y paradigmas de la moderna.

El éxito de la empresa para alcanzar las metas establecidas en sus estrategias, por ejemplo, para cada una de las cuatro perspectivas del Balanced Scorecard (financieras, clientes, procesos internos, formación y crecimiento) dependerá de la eficacia de la empresa en saber identificar, determinar y coadyuvar a satisfacer las necesidades individuales de sus trabajadores por medio de la Responsabilidad Social. Se aplicarán conocimientos del trabajo de Kaplan y Norton sobre el balanced scorecard y teorías de estrategia empresarial como Fred Davis, Peter Drucker,  Antonio Francés, Peter Senge.

Tal hipótesis pudieran no tienen sentido en países con procesos industrializados, robotizados, automatizados o que venden información digital, y necesitan muy poco de la intervención de personas. Pero en Venezuela, subdesarrollada, no robotizada, no automatizada, con altos índices de pobreza, con poca infocultura, con procesos netamente orgánicos que dependen de la constante interacción, cooperación, decisión, involucramiento, compromiso y decisión de las personas para contribuir al desarrollo del producto/servicio, más aún si la empresa es de servicios especializados que se hacen en tiempo real, la estrategia a emplear no puede ser la misma del balanced scorecard tradicional, sino la de uno mejorado o adaptado a Venezuela, con la inclusión de la quinta perspectiva: responsabilidad social.

Lo primero que debe hacer la organización, es hacerse “nueva” esto significa que como debe adaptarse al entorno, debe ser una organización flexible, y al mismo tiempo sus gerentes deben ser “nuevos” cambiando sus paradigmas gerenciales para convertirse en gerentes que se adapten al entorno, es decir gerentes flexibles en su modo de pensar. La nueva organización debe desarrollar un tipo de “gobierno empresarial” enfocado en resolver lo específico del momento, adaptándose sin demora a las presiones inmediatas, pensando en metas a largo plazo, con capacidad de concebir nuevas estrategias, procesos, procedimientos y programas con la ayuda de los recursos tecnológicos, si quiere insertarse en la economía mundial, pero sin ignorar los factores sociales y ecológicos.

En la Postmodernidad los cambios se producen muy aceleradamente en el entorno externo e influyen, también aceleradamente, produciendo cambios en la forma de vida de los individuos, cambios sociales, transformación de la vida familiar, hacen obsoletas las teorías sociales, los conocimientos, las estrategias, y los viejos paradigmas, para estar en la presencia de eslabones sociales perdidos, saltos teóricos, que no permiten evaluar con precisión los datos de la individualidad y los resultados del postmodernismo, por la discontinuidad y ausencia de puntos de referencia emergentes.

Las áreas de producción de las empresas, deben ahora en primera instancia, hacer esfuerzos por diversificar o desestandarizar sus líneas de negocios convirtiéndolas en más especializadas con ciclos de producción más cortos y variados; deben preguntarse qué innovaciones han realizado últimamente, conocer cuál es el comportamiento de la nueva economía y la nueva sociedad del conocimiento, donde nuevamente emerge la tecnología con un protagonismo histórico en este contexto de espaciotemporalidad. Tradicionalmente las empresas sólo se muestran interesadas en ampliar conocimientos en nuevas estrategias comerciales, reducción de costos, aumento de productividad y menor inversión para mayor rentabilidad, pero ahora el gerente del postmodernismo, debe tener obligatoriamente conocimientos sobre las nuevas actitudes sociales y conjugar la tecnología, con un nuevo estilo organizativo, un nuevo tipo de relaciones entre personas y una nueva diversificación de valores. Debe mejorar su conocimiento gerencial, sociológico, antropológico cultural, psicológico, estadístico, jurisprudente, e inferir y detectar a tiempo los signos de los cambios en el medio ambiente.

Cuando la empresa diversifica sus líneas de negocios y entra en el terreno de la especialización tecnológica con eficaces procesos productivos, produce una segmentación de mercados para responder a los distintos gustos y deseos de los individuos de la sociedad, en otras palabras, está respondiendo a la segmentación de la sociedad  con productos y servicios “hecho a la medida”, pero esa nueva segmentación de mercados debe ser “de cara al pueblo”, haciendo frente a la novedad cultural, con objetivos dirigidos hacia una sociedad más sana, civilizada y no necesariamente más rica.

Así, el reto gerencial es desarrollar una estrategia donde sepa conjugar la diversificación, innovación, estructura organizativa y la sociedad, apegada a las regulaciones del gobierno, por ejemplo, política nacional y criterios no económicos, porque tendrán impacto en la operación de la organización. Pero en esta estrategia ¿cómo y dónde queda el trabajador de la empresa? Obviamente el trabajador sólo piensa que la empresa está buscando el beneficio de los accionistas y él queda relegado a un segundo plano. Para evitar secuelas a la moral del trabajador por la percepción de que los beneficios son solamente dirigidos para la compañía por la diferencia entre su sueldo y los dividendos que obtenga la compañía, de su descontento y desmotivación por las tareas repetitivas y rutinarias, reclamos de servicios sociales, clínicas, asistencia diaria, seguridad, medicamentos, contaminación, y las secuelas en la moral del trabajador, los gerentes deben incluir en sus estrategias dar formación y desarrollo emergente a su personal, teniendo en consideración la creciente asimetría que existe en la sociedad por la mayor heterogeneidad, antes que uniformidad, de culturas y subculturas.

Se pueden establecer motivaciones más complejas y continuas, una vez satisfecho el umbral básico de subsistencia, insistir en la satisfacción psicológica, crecimiento, objetivos personales retadores, intensificar la motivación fomentando la sensación de que está haciendo un trabajo provechoso moral y socialmente (acorde con las teorías de Maslow, Alderfer, Herzbert, McClelland), concebir trabajos “a la medida” acorde con las capacidades individuales. Reeducar al trabajador, No suponer que posee la educación general bien internalizada, orientarlo psicológicamente hacia la comunidad, al trabajo en equipos, al trabajo para la familia, al valor del tiempo, al significado de puntualidad y la formación cultural. No pensar que esas funciones educativas fueron cubiertas en las escuelas, colegios y universidades o algunas otras instituciones de la sociedad, porque los propios colegios y escuelas fueron colapsados por la turbulencia de la revolución del conocimiento y sufren trastornos. Tener en mente que quien debe paliar las deficiencias educativas es la empresa, sin asumir que el trabajador llega a su empresa ya convertido en un ser socialmente apto por la cultura existente, pues ella misma está fragmentándose en subculturas y hay que saber en qué subcultura se ubica cada trabajador según su estilo de vida, valores y lenguaje.

Si la empresa no atiende estas exigencias que plantea el entorno, sus problemas tenderán a intensificarse por las diferencias entre las subculturas, comunidades, individuos, escuelas, empresas, familias e instituciones, al punto que en un determinado momento quedará por la ausencia de talento humano adecuada. La empresa internamente debe concebir nuevas herramientas educativas para solucionar sus propios problemas con Investigación y Desarrollo, uniendo sus fuerzas con las autoridades regionales (Unidades Estratégicas de Negocios) y nacionales (matriz o corporación).

  Debe aplicar en su funcionamiento la modalidad de teleseminarios, videoconferencias y gestión del conocimiento, ayudar al empleado a luchar contra su propio stress (ascensos, traslados, cambios de domicilio, jubilaciones, nacimientos, defunciones, matrimonios, disolución de la familia, etc.) para que éstas no influyan negativamente en su rendimiento laboral y por ende en la productividad empresarial, buscar apoyo en la Psicología Industrial. Debe detectar a tiempo cómo cambian los criterios de la ciudadanía con sistemas internos supervisando su comportamiento respecto a tales criterios. Tener obligación moral con sus empleados, ciudadanos y accionistas. Iniciar este proceso y no esperar que se lo impongan. Existen altas probabilidades que dentro del actual gobierno venezolano con inclinación hacia las políticas sociales, se den las circunstancias adecuadas donde se reconozca la meritoria acción social de la empresa, para que dentro del sistema de regulaciones del gobierno se incluyan incentivos o reconocimientos de la inversión social, como un desgravámen deducible del impuesto sobre la renta con la intención de impulsar la responsabilidad social, situación que le permitiría a la empresa mantener su rentabilidad para poder cumplir con sus compromisos sociales.

Cabe destacar que en el pasado la fábrica (modernidad) establecía un modo de vivir, servía como modelo para construir otras instituciones (hospitales, oficinas, entes gubernamentales), análogamente la era del conocimiento (Postmodernidad) establece también una nueva forma de vivir y de trabajar por las telecomunicaciones, donde no hace falta concentrar grandes cantidades de trabajadores descentralizando los centros urbanos por la mayor dispersión del trabajo hacia los hogares, donde los grupos laborales se comunican a través de teleconferencias, correos electrónicos, chat. En esta era se deben desmantelar las grandes empresa en Unidades Estratégicas de Negocios altamente especializadas con una tecnología extremadamente progresiva, pero ejerciendo una estricta supervisión sobre la calidad técnica, investigación y desarrollo, fuerza laboral, medio ambiente, regulación, planificación e investigación del comportamiento, mientras las UEN´s se encargan del trabajo rutinario y repetitivo, es decir, lo operativo, la fábrica no desaparece, pero pierde su anterior papel central. Al respecto de la investigación y desarrollo, en orden de facilitar la adaptación de las empresas y la sociedad en general a la Postmodernidad, el gobierno venezolano debería considerar en su alto gabinete, el objetivo estratégico nacional de “instalar una computadora en cada hogar venezolano” con el acceso a Internet totalmente disponible y gratuito, además de resolver urgentemente el problema social que ya existe en Venezuela  sobre la necesidad de disponer de “rapidez en el funcionamiento de Internet, con tarifas sociales y más servidores para evitar la saturación de los mismos”.

Actualmente ni las escuelas están dotadas de tan importante instrumento que les permita insertarse en el mundo del conocimiento, menos aún para los hogares más humildes, con menos ingresos de dinero en el sistema social, más el hecho de que por esa situación, es que somos un pueblo sin infocultura que nos autoaisla de la información reciente y actualizada. En contraposición existen cantidades de emprendimientos comerciales llamados cyber-café que disponen de los servicios de computadoras e Internet, pero los mismos generan otro problema social para el país, ya que éstos siempre están saturados de niños y jóvenes “mal alimentando” su mente con juegos, “chateo” y pornografía, en vez de fomentar la búsqueda del conocimiento e información que prepare a la generación de relevo que conduzca al país por el camino del desarrollo económico, social y sustentable en el tiempo. A propósito, no existe ninguna regulación gubernamental sobre estos establecimientos comerciales que disponen de las tecnologías más avanzadas para acceder al conocimiento y sin embargo son subutilizadas en juegos, “chateos” y pornografía. Paradójicamente, las herramientas tecnológicas que no disponen las escuelas, se encuentran subutilizadas atrofiando y pervirtiendo la mente de nuestros jóvenes en muchos establecimientos comerciales que abundan en las regiones. Valdría la pena determinar la cantidad de cybers-café y escuelas en un mismo municipio.

En la Postmodernidad (era del conocimiento) queda erradicada totalmente la burocracia de la Modernidad (era industrial), ahora la empresa que fue grande se subdivide y coordina el trabajo en varias unidades laborales temporales con estructura matricial, éste tipo de organización requerirá de un conjunto de cualidades humanas diferentes a las actuales, con capacidad de aprender aprisa e inventar soluciones nuevas; no deberá actuar apegado al reglamento si quiere solventar los problemas, para esto la misma organización deberá capacitar a su personal para emitir juicios y tomar decisiones sobre valores complejos antes que cumplir mecanicistamente las órdenes de arriba. Si los accionistas persisten en mantener su empresa tal como esta estructurada según el modelo industrial, necesariamente están aceptando su incapacidad para innovar y enfrentar los nuevos tiempos. Por otra parte, equivaldría a decir “hasta aquí llegó mi empresa” generando un perjuicio a la sociedad, que lo imputaría de actuar socialmente irresponsable. Entonces, infiriendo la magnitud de los impactos que puede producir un  empresario y gerente con mente cerrada, los ejecutivos están forzosamente obligados ante la patria ha estudiar y aprender nuevos conocimientos para que desarrollen las estrategias emergentes que redunden en beneficio de la sociedad.

Cobra especial importancia la planificación que pueda realizar la empresa sin utilizar los declinantes métodos lineales de planificación donde las condiciones favorables de un determinado momento las proyectan al final de su período fiscal como sin prever cambios abruptos, así los objetivos empresariales en el ámbito corporativo deben estar alineados con los planes de la nación y sus objetivos nacionales, mientras que las Unidades Estratégicas de Negocios alinean sus objetivos a los intereses locales y subculturales de la región donde operan para un evitar el ambiente turbulento (en el caso venezolano el ambiente es más turbulento que complejo) dando oportunidad a la comunidad (cuando proceda) de participar en la fijación de ciertos objetivos para evitar el vandalismo y sabotaje por posible descontento, resistencia y desconfianza en el sistema empresarial. Se pueden recoger propuestas de la comunidad y los grupos de consumidores, según la geografía y las subculturas con mayor énfasis en las variables socioculturales: cambios políticos, educación, diferencias raciales y religiosas, familia, actitudes en general. No centrarse tradicionalmente en las variables económicas, evitar el uso de modelos gerenciales, planificación estratégica e inclusive el tradicional balanced scorecard, inadecuados para incorporar las variables socioculturales en la gestión de planificación. Se debe confiar en datos menos precisos y ser más intuitivos, antes que intentar determinar un equilibrio entre los datos cuantitativos y cualitativos de la planificación tradicional.

Muchas de las funciones requeridas a la empresa de hoy no son factibles por la carencia de datos, modelos de conducta social y comportamiento que no existen hoy en nuestra sociedad Postmodernista, que impiden a las empresas la capacidad de prever acontecimientos sociales, políticos y económicos, en ese caso la misma empresa debe inventar sus propias herramientas para adquirir conocimientos sobre el comportamiento social y empresarial para poder adaptarse a la era del conocimiento.

Con el enfoque fenomenológico se trata de conocer y comprender lo que rodea al ser humano, por ejemplo: pobreza, desigualdad, brechas sociales, perdida de principios, valores, ética, problemas de seguridad social, salud, educación, hambre, hacinamiento, delincuencia, prostitución, drogas, alcoholismo, escasez de viviendas, inflación, bajos sueldos, alienación tecnológica, difícil acceso a la información, etc., etc., etc.…en el cual el ser humano tiene que sobrevivir y coexistir… pero luego, ante tal panorama social, la empresa le pide: ¡Productividad! Para esto se aplicarán las teorías de Martin Heidegger (Fenomenología) y de Jürgen Habermas (Teoría de la Acción Comunicativa, que trata de coordinar a través de una racionalidad comunicativa las diferentes pretensiones de validez del discurso y la acción humana); ésta última tendrá una relación transdisciplinaria con las teorías del pensamiento complejo de Edgar Morin.

Las empresas deben apoyarse firmemente en la investigación sociológica y en la psicología industrial/organizacional; impartir “enseñanza cultural” e instruir sobre adaptación a su personal y tal vez llegar a la comunidad. Todo requiere unos conocimientos psicológicos respecto al proceso de aprendizaje, que por ahora no están  disponibles para los que dirigen al talento humano en la empresa para que les permita crear modelos sociales, observar sus tendencias sociales y poder predecir cambios o variaciones en los criterios regulativos y estructuras de los organismos gubernamentales; deben formar un equipo interno de profesionales con conocimientos en sociología, economía, psicología, antropología cultural y telecomunicaciones. Especialmente la economía debe ser vista con cierto cuidado, la misma pasa a ser conocida con un nuevo nombre: Infonomía, la cual presenta una óptica neo-shumpeteriana donde la innovación es una condición esencial de progreso, porque los productos o servicios deben incorporar cada vez más información del consumidor.

En otro orden de ideas, cabe destacar que los que están reclamando y exigiendo con vehemencia reivindicaciones sociales en Venezuela, son los sectores sociales con menos ingresos, que en su mayoría lo que quieren es imitar el patrón de vida del sector de mayor ingreso impulsados por ese deseo de consumismo que embriaga a la sociedad y por las privaciones que han sufrido producto de las acentuadas desigualdades sociales. En el caso venezolano vemos que los sectores sociales de menos ingreso son una fuente generadora de políticos, que cuando llegan al poder lo primero que hacen es satisfacer los viejos resentimientos y privaciones archivados en su mente y corazón, por ejemplo, el que anduvo “a pie” de barrio en barrio en su lucha social y tuvo carencia de vivienda, por algún motivo, compra un vehículo rústico 4x4 y una casa en el Country Club. Esta reflexión, (nada novedosa) induce a pensar que entonces lo que hay que hacer es gerenciar para los pobres, innovar para los pobres y conceptualizar teorías sociales para los pobres; eso es lo que se puede hacer, ya que está en manos del gobierno sacarlos de la pobreza.

Quiero decir con esto, dar acceso y poner al servicio de los pobres la ciencia, tecnología, los conocimientos, la información, las telecomunicaciones e investigación. Pero no todo puede ser satisfacer el consumismo, es decir, los gustos desmesurados, caprichosos, desenfrenados, materialistas y vacíos de los individuos. En la era del conocimiento el consumismo es la Información, pero hay que fortalecer primero los valores y la educación (que están en crisis), ya que con niveles altos de las anteriores, seguro que la sociedad se transformará del nocivo y alienante consumismo material, a un consumismo de información Intelectual, cognoscitiva o gnoseológica, reforzada con amplios valores espirituales de la transmodernidad.

El gerente de la Postmodernidad formulará una estrategia de características empresarial-social tipo Ad hocracia según la región donde se encuentre funcionando la empresa y podría extenderla a ciertas regiones con semejanza geográfica, cultural, tecnológica y económica, basado que en Venezuela es muy evidente que está en la Postmodernidad, por tanto, su estrategia iría dirigida a usar el conocimiento de esa perspectiva filosófica dentro del entorno venezolano, el cual según Karl (1997) “muestra una situación atípica en el contexto internacional. Mientras que la mayoría de los países americanos, europeos y asiáticos han experimentado un crecimiento económico sostenido y una mejora paulatina de las condiciones de vida de su población, Venezuela se ha estancado y hasta retrocedido económica y socialmente a partir de la década de los ochenta” (Revista Debates IESA, volumen XI Nº 1 enero-marzo 2006), por eso la exhortación para que la empresa se enfoque en gerenciar para los mercados pobres, innovar para los mercados pobres y conceptualizar estrategias sociales para los mercados pobres.

 

LIMITACIONES

Partiendo del hecho de que la investigación científica es una empresa social, la cual construye los hechos en forma colectiva, resulta importante señalar que dada su naturaleza y complejidad, no se pretende alcanzar un conocimiento acabado o definitivo acerca de la realidad, tan sólo es válida una aproximación relativa, aplicable al ámbito donde está definido.

Dada la naturaleza de los fenómenos sociales (el hombre y sus acciones) es temerario establecer que un factor es causa de un fenómeno de orden social y mucho menos que sea causa única. La multivariedad de elementos y factores que inciden para que un fenómeno se comporte de una manera y no de otra, no permite establecer con un grado de certeza el tipo de causalidad unívoca, que permitiría la predicción (Tulio Ramírez, 2000).

TIPO DE INVESTIGACIÓN

Se aplicará el enfoque fenomenológico para comprender el significado del ser o de existencia de los seres humanos, es decir, cuál es el sentido de la vida, qué significa ser persona en un mundo de seres humanos con diferentes culturas que se reúnen para compartir sus mismos hábitos, prácticas y significados en una sociedad también conformada por otros seres humanos con diferentes hábitos, prácticas y significados que los insertan en su propio “mundo”.

Sin embargo, ¿Cuál es su impacto y resultado final de esa cohabitabilidad y coexistencia humana en un mundo lleno de desigualdades y brechas sociales? Hay que sumergirse y habitar la forma básica del “mundo” del ser humano (pensamiento complejo) para entender el significado de su existencia determinado por lo que tiene sentido y significado para él, de acuerdo con lo que valora para su “mundo”.

El significado de las cosas es una distinción o caracterización cualitativa, por lo tanto será estudiada desde la perspectiva de su cultura y lenguaje; por ejemplo: un empresario que quiere ser socialmente responsable con un empleado, le otorga un bono de reconocimiento acorde con su productividad… ¿Qué reacción puede esperar del empleado? Si lo hace en una cultura latinoamericana, será bienvenido el bono, pero si lo hace en una cultura japonesa, estará ofendiendo al empleado y humillando su honor; este ejemplo permite entender la particular perspectiva cultural y valoración del “mundo” de los seres humanos, amén del lenguaje con que se exprese la otorgación del bono.

La investigación interpretativa, propia del enfoque fenomenológico trata de  comprender al ser humano desde su cultura y lenguaje para colocarlos en sus contextos espaciotemporales respectivos. Con eso, el intérprete los entiende, los comprende, frente a sus autores, sus contenidos, sus destinatarios; estos últimos tanto originales como efectivos. Es un estudio que surge a partir de un problema que se origina en la sociedad, con el objeto de que en la búsqueda de la solución se mejore el nivel de vida de las personas involucradas.

 

Al entender o comprender se participa en la construcción de un tipo de conocimiento axiológico, interpretando la información, estableciendo visiones no simplificadas de la realidad y facilitando la generación de una verdadera cultura evaluativa. La evaluación es un proceso reflexivo,  sistemático y riguroso de indagación sobre la realidad, que atiende al contexto, considera globalmente las situaciones, atiende tanto a lo explícito como lo implícito y se rige por principios de validez, participación y ética. Evaluar implica valorar y tomar decisiones que impactan directamente en la vida de los otros.

TÉCNICAS 

Como es una investigación interpretativa se usarán: diarios, entrevistas, informes, observación no sistemática, notas de campo, deducción de datos cualitativos, mapas conceptuales, esquemas arbóreos, propuestas de acción, credibilidad, transferibilidad, dependencia, confirmabilidad.

 

PROPÒSITOS AXIOLÓGICOS

Se enfocará a las organizaciones como generadoras de valores humanos para mejorar la calidad de vida de los individuos y su incidencia en la solución de los problemas sociales. Manejar valores de fraternidad y filantropía.

Se tratará lo relativo a los postulados sociales, y la estructuración de las organizaciones venezolanas para que su funcionamiento garantice una mejor calidad de vida a sus empleados de una manera justa.

Se intentará dar a conocer los recursos de la ciencia y tecnología disponibles en las organizaciones venezolanas, evitando mecanismos burocráticos o aparatosos, para que éstos se conviertan en factores generadores de felicidad en el individuo.

La Tesis Doctoral hace énfasis en los niveles axiológicos, en especial la coherencia y armonía que debe existir entre los valores personales y los valores empresariales, se debe investigar y determinar en cada empresa cuáles son los valores socialmente útiles que se deben definir para el nuevo sistema social y para las nuevas estrategias corporativas, dado que ahora impera un nuevo sistema posteconómico de valores propios del postmodernismo.

Varios de los pensamientos expresados por Alvin Toffler en su libro La Empresa Flexible (1985) están dirigidos para las personas que piensan investigar en las ciencias sociales, se debe tener en mente que “los físicos habituados a la exactitud y la experimentación, tienen muchas dudas sobre la posibilidad teórica de realizar evaluaciones de alta precisión, especialmente respecto a la “calidad de la vida”. Desde luego las ciencias del comportamiento, que deben intervenir en cualquier procedimiento evaluador, no se aproximarán jamás a la exactitud de las ciencias físicas”. Esta reflexión no deja lugar a dudas, de que la teoría que se producirá en la tesis doctoral propuesta, será una pequeña aproximación a la esencia real del fenómeno estudiado.

 

BIBLIOGRAFÍA PRELIMINAR (en proceso, sin orden alfabético)

a.      Toffler Alvin (1985), La Empresa Flexible, documento en la red publicado por la Universidad Yacambú.

b.      Stafford Beer (1977), Diseñando La Libertad, documento en la red publicado por la Universidad Yacambú.

c.     Kaplan y Norton, El Balanced Scorecard

d.    Gibson, Ivancevich, Donnelly, Las organizaciones, décima edición, McGraw Hill, 2003.

e.    Guédez Víctor, Gerencia, cultura y educación, editorial Tropykos, 1995.

f.         Project Management Body of Knowledge (PMBoK 2000), an American National Standard ANSI/ PMI 99-001-2000

g.    www.monografías.com, Los sistemas, el pensamiento sistémico y los modelos de cultura organizacional. www.monografías.com/trabajos15/pensamiento-sistemico (bajado por Internet el 10 septiembre 2004).

h.     Holistic management, Stephen Judd, University of New Hampshire (bajado por Internet el 8 agosto 2004).

i.        The Savory Center, [email protected], (bajado por Internet el 29 de Agosto 2004)

j.         Holística (bajado por Internet el 1 septiembre 2004).

k.     Memorias de las primeras jornadas internacionales de investigación holística, Reflexiones en torno a la investigación y a la holística, Universidad Simón Bolívar, 27 y 28 de mayo de 1999, Caracas, Venezuela.

l.         Hernández Sampieri Roberto, Fernández Collado Carlos, Baptista Lucio Pilar, Metodología de la Investigación, tercera edición, McGraw Hill, 2003.

m.  Gabaldón Rocajolo Fernando. Gerencia de organizaciones de servicio. Universidad de los andes. Mérida.2003.

n.      Milton L. Rock. Manual de Administración de Sueldos y Salarios. Tomo II y IV segunda edición. Editorial McGraw-Hill

o.    Chiavenato Idalberto, Administración, Proceso Administrativo. McGraw-Hill. Tercera Edición, 2001.

p.    Chiavenato Idalberto, Gestión del Talento Humano, McGraw-Hill, 2003.

q.      Chiavenato Idalberto, Administración en los Nuevos Tiempos, McGraw-Hill, 2002.

r.       Chiavenato Idalberto, Introducción a la Teoría General de la Administración, quinta edición, McGraw-Hill, 2000.

s.     Gibson, Ivancevich, Donnelly, Las Organizaciones, Comportamiento, Estructura, Procesos, décima edición, 2001.

t.       Drucker Peter, Gerencia de la Sociedad Futura, Editorial Norma 2002

u.      Senge Peter, La Quinta Disciplina, editorial Granica, 1995.

v.     Senge Peter, La Danza del Cambio, editorial Norma, 2002.

w.     Project Management Body of Knowledge (PMBoK 2000), an American National Standard ANSI/ PMI 99-001-2000

 

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