UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICERRECTORADO DE ESTUDIOS VIRTUALES

DOCTORADO EN GERENCIA

SEMINARIO AVANZADO:

 PENSAMIENTO GERENCIAL EMERGENTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


MEMORIA 1

 

Análisis del Libro “Diseñando la Libertad”

Autor: Stafford Beer

 

 

Realizado por:

Eulises Moreno (Equipo Nº 1)

Maturín, 8 agosto 2006

 


1.   Estado del Arte

Se hace una evaluación sobre la calidad de vida de las distintas sociedades, que en ese momento (1977) conforman los habitantes del planeta, encontrándose paradójicamente que a pesar de todos los logros y éxitos de la ciencia y tecnología en nombre de la humanidad, éstos se han convertido en factores alienantes de la felicidad del individuo, por los mecanismos represores y aparatosos en que se han transformado tales avances, degenerando la sociedad en ghettos.

Fortalece la anterior consideración el hecho de que los avances en la ciencia y tecnología se han enfocado sólo para satisfacer la perspectiva económica de generar riqueza para vivir en la opulencia, encerrando a los individuos en una sociedad de consumo que termina degradándose en marginalidad, desigualdades acentuadas, lujo, indigencia, violencia, criminalidad, penurias, privaciones, rencores y un sentir generalizado, de que la “sociedad es injusta”. Se destaca igualmente, la progresiva contaminación ambiental de la tierra, aire, mares, ríos y lagos.

Todo avance de la ciencia y tecnología es declarado “en beneficio de la humanidad y para un mundo mejor” pero la cruda realidad planteada por Stafford Beer muestra que las desigualdades acentuadas son porque en verdad los beneficios llegan a unos pocos pero las privaciones y restricciones son para muchos ¿motivo? el enfoque económico que rige a las sociedades del planeta. Los responsables de implantar tal malestar en el mundo son las mismas instituciones que surgen como los brazos ejecutantes del “nuevo modelo que traerá beneficios”. Las instituciones crecen y crecen consolidando mecanismos sociales que en vez de proteger a las personas se convierten en monstruos de siete cabezas que las amenazan por la cantidad de restricciones y prohibiciones que hacen inaccesibles los beneficios pregonados por la ciencia y tecnología con fines de justicia e igualdad para toda la población.

Sencillamente, las personas que tengan para pagar el beneficio, lo obtendrán, como ejemplo se puede citar el tratamiento médico contra el HIV, cuyo costo de las medicinas es totalmente inalcanzable por las sociedades africanas que son los más necesitados. La institución se convirtió en un monstruo gigante que en vez de brindar protección a los miembros de la sociedad, lo que hace es que el individuo se sienta cada vez más y más pequeño en su propia institución, en su propia sociedad, en su propio mundo; luego se le echa la culpa a la sociedad y los individuos se exculpan de la situación, como que fuera un hecho que ocurrió de forma espontánea, fortuita y ajena a cada uno de nosotros, pero eso hechos fueron y han sido los frutos de una continua secuela de conflictos implícitos en el sistema, debido a su forma específica de organización.

Hoy en día el sistema social, tal como está estructurado, no funciona, porque el pomposo progreso no ofrece ni ha ofrecido una mejor calidad de vida, de manera justa a toda la humanidad que en estos tiempos ya no cree en las instituciones ni en los postulados sociales. Incoherentemente se tiene que la sociedad no se creó, estructuró ni creció sola, sino que alguien lo decidió, alguien estableció su modelo, señales y signos para controlarla, alguien la vio como un sistema, pero no visualizó que el mismo era dinámico y estaba conformado por fases inestables.

Alguien olvidó la Segunda Ley de la Termodinámica: la entropía, concepto que habla sobre la tendencia natural de la energía hacia el desorden; así análogamente, las organizaciones se conducen espontáneamente hacia su propia inestabilidad, que se incrementa por sí misma pero que genera señales, estados y síntomas que pueden permitir definir un mejor modelo para controlarla eficazmente. Stafford Beer cree que es ahí donde está el problema, y lo atribuye a la intuición colectiva. Define el concepto de “cibernética sociopolítica” como la ciencia que estudia la conducta de las instituciones, con la cibernética definida como la relación entre el control y la comunicación en el animal y la máquina, cuyos resultados sirven de retroalimentación al sistema sociopolítico de las naciones del mundo.

Este concepto permite concluir a Stafford Beer de que las instituciones, a pesar de ser monstruos mecanicistas, son recuperables; ya que a través del tiempo han demostrado capacidad de adaptarse a los cambios y de sobrevivir. Considera la hipótesis de que los actuales modos de organización han alcanzado su punto de máxima inestabilidad y se encuentran al borde del colapso catastrófico si se continúa manteniendo ese tipo de organización; determina que las instituciones sociales no deben ser vistas ni tratadas como entidades, creyendo que son estáticas y estimar sus fallos como aberraciones.

Stafford Beer propone desechar el modelo de institución como entidad desechando la imagen clásica de la organización (organigrama) y proponer un modelo basado en estudiar la estructura de los sistemas dinámicos que fueron capaces de sobrevivir, junto con las condiciones que deben reunir para que continúen siendo estables, con esto se buscará la forma de responder rápidamente, acoplados a la celeridad con que se producen los cambios.

Dentro del modelo de organización propuesto por Stafford Beer está el realce de las personas, sus relaciones y necesidades humanas más que el reparto del cometido dentro de la organización; lo importante es su desenvolvimiento, que incluye: conflictos psicológicos, lealtad, perfidia, rectitud de intención, trabajo eficaz, negligencia, incluyendo la junta directiva, comités funcionarios menos importantes y conexiones secretas, las cuales al examinar sus resultados de estabilidad, permitirían modelar un sistema dinámico conformado por una multivariedad de conductas de los individuos que la conforman (se estaría hablando de clima organizacional, cultura organizacional y comportamiento organizacional)

El análisis de Stafford Beer concluye que los actuales reforzamientos al que recurren las instituciones: normas, leyes, etc., no resultarán por mucho tiempo. Admitiendo que la o las teorías actuales sobre sistemas sociales ya no sirven, a pesar que la gente siga empecinada en autoconvencerse que sí funcionan por su convicción en reprimir las conductas (variables) dentro de la organización, por eso habla de que el individuo empieza a perder su libertad y subordinarse a la eficacia de la institución que continuamente introduce reductores de variables por su incapacidad de captar y procesar sus variedades por el crecimiento demográfico que genera más y más variables.

Las instituciones no encuentran su estabilidad porque no tienen estrategia de adaptación, ni método de aprendizaje. Stafford Beer no es partidario de reducir la variable, porque esa decisión errónea y obsoleta se convierte en una “amenaza a lo que estimamos más valioso”: las personas. El motivo por el cual las instituciones no son eficientes radica primeramente en la mentalidad cerrada de sus administradores que no tienen conocimientos sobre teorías gerenciales, y la subutilización de los instrumentos tecnológicos que están disponibles en los mercados mundiales, a saber:

¨      Las Computadoras,

¨      Telecomunicaciones (conocida también como Tecnología de la Información y Comunicación o TIC)

¨      Técnicas de la Cibernética (relación entre el control y la comunicación del animal y la máquina).

Parte de responsabilidad tiene la cultura de las sociedades a las cuales les ha llevado tiempo aprender y asimilar los cambios que los avances de la ciencia y tecnología generan, en especial si se trata de instituciones sociales donde resulta difícil para los individuos admitir leyes que rijan la conducta de las mismas, por su tendencia a permanecer satisfechos con lo que ya tienen o dominan.

Stafford Beer sostiene que para dirigir las instituciones hay que integrar a su organización las computadoras, telecomunicaciones y técnicas cibernéticas, reconociendo su verdadera utilidad, y replanificar su funcionamiento con esos instrumentos. Sugiere extender el uso masivo de tales instrumentos a toda la sociedad, la cual ha estado privada de los mismos por efectos de la economía en escala, donde sólo los que pueden pagar con dinero tienen acceso a tales medios.

Aquí exhorta la participación de la nación-estado como ente facilitador y regulador del uso y aplicación de computadoras, telecomunicaciones y técnicas cibernéticas en las instituciones, pero censura su participación errónea al controlar la variable (variedad de conductas del individuo) valga decir reprimiéndola, con cuatro procedimientos administrativos:

Primer atenuador: cada departamento del gobierno desarrolla su propio modelo del país sin que respondan a la realidad del mismo y lo usan indefinidamente a través del tiempo sin actualizarlo a las nuevas variables que son los nuevos patrones de conducta de los individuos cuyo comportamiento es influenciado por las computadoras y telecomunicaciones, mientras se queda resolviendo problemas nuevos con métodos viejos.

Segundo atenuador: cada departamento fija en su modelo las tareas que le competen como si fueran unidades autónomas, ignorando que están inmersas en un sistema, es decir, están pendientes de su propia productividad y no tienen la visión holística de obtener la productividad del sistema total.

Tercer atenuador: los datos recogidos son extemporáneos porque los mismos son acumulados y no sistematizados.

Cuarto atenuador: retardos por los métodos para recoger y procesar todos los datos generados,  convertirlos en información y controlarlos adecuadamente, teniendo en cuenta que el modelo establecido permite recolectar variables que ya vienen atenuadas, es decir, que capta solamente las variables que ha pre-establecido (desechando arbitrariamente el exceso que no puede procesar).

Los anteriores cuatro atenuadores de la variable serían eliminados si la mente abierta y sabia de los administradores permitiera formular modelos eficientes de dirección, apoyados con el uso extensivo de la tecnología de las computadoras, telecomunicaciones y técnicas cibernéticas.

Continuando con su cuarta conferencia, Stafford Beer hace planteamientos que ponen en duda la afirmación tipo axiomática de que la “ciencia ha estado al servicio de la humanidad” haciendo la salvedad de no caer en el error de hacer comparaciones entre los beneficios y riesgos de los avances de la ciencia y tecnología porque conduce a dilemas indisolubles por sus contradictorios resultados en los sistemas dinámicos que están poblados de un alto grado de variables.

Indica que la ciencia a ha sido presentada de manera errónea al decir que está “al servicio del hombre” dado que ha sido la responsable del orígen de la riqueza como élite económica al diseñar los instrumentos que mejoran la producción, promoviendo el sentido de eficiencia tal como producción en masa (que se pudo apreciar con la revolución industrial) con consecuencias importantes en la reducción de costos y una mejor comercialización de los productos; este efecto es catalogado por el Stafford Beer como netamente económico.

No obstante, a pesar de los beneficios anteriores, el más nocivo efecto de la revolución industrial ha sido el alto desempleo que originó por el desplazamiento de la mano de obra por la máquina y su irreparable alienación al individuo, situación que todavía puede ser evidenciada en el obrero industrial, cuyo estado psicológico alienante trajo consigo que sociólogos del mundo se interesaran en orientar sus estudios para restaurar el humanismo en las relaciones de trabajo.

Muchos países del mundo y millones de miembros de su población están condenados en su lucha por conseguir la parte de riqueza mundial que le corresponde a expensas de los avances científicos y tecnológicos, que hipócritamente se presentan como “servidores de la humanidad” pero que en el fondo son “servidores del consumismo”. Por ejemplo, los avances como la televisión hacen que el televidente se sienta como atrapado en su propia casa y sea esclavo de las perturbaciones psíquicas a las que es sometido diariamente. Evidentemente, algo no funciona en las instituciones y en la sociedad.

La ciencia y tecnología han sido utilizadas para fomentar la sociedad de consumo ya que las mismas obedecen únicamente al desarrollo del sistema económico que produce alienantes bienes de consumo. Bajo ese esquema la ciencia no sirve al hombre porque no obedece a ensalzar su dignidad como persona, sino que destruye su dimensión humana.

Ante esta situación, los pueblos no pueden recibir con agrado ningún anuncio sobre propuestas de solución a sus problemas (viejos) con los instrumentos (nuevos) nacidos de la ciencia y tecnología; sólo se hace evidente el rechazo y una resistencia por no creer en ellos como herramientas de servicio social, por ejemplo: son millares o millones de usuarios los que se sorprenden cuando en una tienda existen archivos electrónicos con la base de datos completas de cada uno de los individuos de la sociedad ¿Cómo se hizo esto sin aprobación del dueño de esos datos?

Stafford Beer mantiene la posición de que la solución de tal enajenante y catastrófico problema, es quitar el control de la ciencia y tecnología a los que tienen el poder de financiar su desempeño y devolver su control al pueblo, junto con una nueva manera de pensar de los científicos, a los cuales se deben convertir en verdaderos servidores sociales para que desde un inicio enfoquen sus investigaciones con un propósito social que no degrade, sino que engrandezca la dignidad humana, evitando que los gobernantes del mundo se conviertan en poderosos tecnócratas, que utilicen tal poder para someter económicamente a los menos poseídos; y evitar así que la sociedad siga usando la ciencia de manera amenazadora contra el propio ser que la creó.

Como raíz principal de un análisis causa-efecto los gobiernos deben centrarse en conseguir una rápida adaptación del individuo para así conseguir una rápida adaptación de las instituciones. Al analizar los problemas de los individuos se podrá modelar su conducta (variable) para la obtención de una organización eficaz. Hay que aceptar el reto de que los grupos de personas están inmersas en una cultura determinada que no es la misma en otras sociedades, la cual debe ser tomada en cuenta al momento de estudiar la conducta del individuo y su comportamiento social. Esto contribuirá en que la humanidad no siga desilusionada con respecto a la realidad que le toca vivir y el rol de la ciencia y la tecnología en esa frustrante realidad.

Stafford Beer afirma entonces que la libertad consistiría en que nuestra cultura subordinara la adaptación personal a los mecanismos de las variables, y erradicar de una vez por todas las taxativas expresiones catastróficas de que “las computadoras están amenazando a la humanidad” o “la cibernética es un instrumento del demonio”. Los elementos indispensables para evitar ese sofisma y lograr reducir las variables son: la educación y los medios de comunicación; elementos que en nuestra cultura constituyen amplificadores de la variable (conducta del individuo).

Afirma Stafford Beer que en este momento podemos exigir el futuro que quisiéramos tener, resolviendo la paradoja de cómo mantener la libertad individual de las personas y su cohesión con la sociedad donde está inmerso al mismo tiempo. A pesar de que ese tema ha sido discutido continuamente, no se encuentra una solución, sino que se fortalece la falsa dicotomía de que no es posible, pero con un sistema viable se puede solucionar.

Los sistemas viables sufren bombardeos continuos de estímulos que a su vez generan un alto grado de variables que deben ser atenuadas para no sobrecargar el sistema acoplándola a un patrón o modelo para no desecharla de un modo arbitrario. El patrón debe perdurar en el tiempo (es un requisito para que el sistema sea viable) como un modelo regulador de las variables que desee regular, abarcando relaciones internas y externas, pero con el atributo de que sea actualizado continuamente según los signos de los tiempos.

No se debe caer en la tentación de depender de un modelo regulador central porque se generará confusión al no saber identificar correctamente en qué parte del sistema se ubica cada variable. El o los modelos reguladores seleccionados se deben aplicar en cada nivel de recursión para poder hacerlo viable (empowerment) con la elegancia suficiente para que la dirección central no considere que está siendo despojada de algunas de sus funciones. Para aplicar lo anterior se debe eliminar la burocracia (sinónimo de sistema centralizado) para agilizar la toma de decisiones y disminuir el tiempo de reacción del sistema, esto sugiere un cambio fundamental en la manera de pensar de los administradores de la organización y el cómo concebir su estructura.

Las instituciones para poder implantar los métodos requeridos para construir hoy el futuro que se quiera tener mañana deben empezar propiciando los cambios drásticos requeridos para promover las nuevas técnicas de trabajo, por ejemplo, se debe empezar mitigando la famosa frase mundialmente conocida como “resistencia al cambio”.

Con frecuencia se cree que el individuo es quien tiene el obstáculo psicológico de no desear el cambio, pero es la propia institución quien tiene arraigada la convicción de no cambiar, pero como los individuos están vinculados a ellas, se tiene la falsa percepción (se puede decir nuevamente: el sofisma) de que son los individuos los problemáticos.

Stafford Beer sostiene entonces que el futuro que podemos exigir ahora debe estar basado en la correcta utilización de la ciencia y la tecnología en la sociedad y no seguir usándola de manera errónea; la cual debe ser aplicada junto con delegación poder y autoridad (empowerment) en los diferentes niveles de recursión que conforman las instituciones con el apoyo de su comunidad como un sólo conjunto social; previo a esto, desmantelar la burocracia es imperativo.

La manera de conseguir libertad en un mundo inundado por la cibernética es eliminando las restricciones que existen en nuestro cerebros, las cuales limitan la capacidad de tener una mente abierta lista para “visualizar” y recibir con aceptación los cambios con un nuevo enfoque o concepción que resalte la dimensión humana a través de la ciencia, tecnología y las técnicas de la cibernética. Esto significa empezar a aprender y al mismo tiempo desaprender los programas y paradigmas anteriormente implantados, como un requisito previo para que nuestra variedad personal no siga siendo restringida.

Con una mente abierta las instituciones tendrán la capacidad de responder a tiempo, de adaptarse y evolucionar en un mundo que cada día se enloquece por la proliferación de variables. Con esto los miembros de una sociedad deben dejar a un lado su pasividad e insertarse productivamente en las soluciones que permitan regular la variable y no dejarlo en manos de unos pocos.

Seguir subestimando los instrumentos de la ciencia y tecnología trae como consecuencia que los procesos no sean viables por mucho tiempo, así para “diseñar la libertad” se debe diseñar el “modelo regulador de la variable” con la participación activa de los individuos, comunidades, instituciones y gobierno.

2.   Postura Crítica de Eulises Moreno

Stafford Beer parte del análisis de la ola marina, en especial de su cresta como una señal irrevocable de que llegó la propia catástrofe de la ola, y con ello inicia sus conferencias.

El ejemplo me parece bueno, pero también es un modelo que quiere ver la variable pre-establecida por el mismo Stafford Beer, ya que desecha arbitrariamente variables que no quiere manejar, por ejemplo, la ola desemboca en una playa y desaparece, pero el agua marina, que es su esencia, no desaparece, sino que retorna al mismo mar profundo donde pertenece para integrarse a nuevas corrientes que chocan en las profundidades formando nuevas olas, repitiéndose el ciclo.¿Qué pasó con las variables después que la ola rompe, regresa al mar profundo y forma nuevas corrientes? Vemos que Stafford Beer tomó arbitrariamente del ciclo de vida de la ola, la parte que le interesaba para exponer sus pensamientos; que son muy buenos, pero también sesgando la realidad. Análogamente se pudiera preparar un modelo donde el sistema social y sus instituciones pasen por las fases de nacer, crecer, multiplicarse, decaer, resurgir y morir. Este modelo estaría más aproximado a la realidad, porque es lo que en verdad vemos con el transcurrir de los tiempos en las organizaciones, instituciones, productos, servicios, como también en la vida humana, animal y vegetal. Al tanto de esto, las teorías o innovaciones también pasan por el ciclo de vida que se ha descrito, en consecuencia, los investigadores sociales tienen un importante trabajo que hacer emitiendo postulados, conceptos y principios que respondan a los requerimientos sociales de un determinado contexto espaciotemporal, y luego actualizarlos según las exigencias de  los tiempos.

Analizando el ejercicio de la ola de Stafford Beer, se tiene que la fuerza del viento es un factor externo del sistema dinámico que origina el nacimiento y decaimiento (morir) de la ola, pero… ¿podemos regular la variable “viento”? ¿Podemos atenuarla, reducirla o amplificarla? Lo que podemos hacer es adaptar el sistema a los cambios del entorno externo para seguir sobreviviendo y perpetuarse como el análogo sistema marino, que se adapta a la “variable viento” de manera que una vez que “rompa” la ola, logre regenerarse y continuar su ciclo. Esto es ley natural y no lo podemos eliminar, solamente modificar los tiempos de las fases con algún tipo de manipulación de las variables implicadas para obtener mejores resultados, es decir, se puede alargar la fase de “crecer”, “multiplicarse” y “resurgir” para hacer que se mantenga por más tiempo.

Todo sistema es de naturaleza conflictiva, en especial aquellos conformados por procesos orgánicos donde lo que prevalece el esfuerzo intelectual, por ejemplo es difícil que se pongan de acuerdo dos personas que conforman un matrimonio; extrapolemos esto a una institución conformada por cien personas, sería sumamente complejo conseguir acuerdos productivos. Por eso soy partidario de que las instituciones sí deben establecer una serie de principios, valores, normas y procedimientos que son los criterios que regirán el comportamiento de la organización, porque de lo contrario reinará “inestabilidad” ya que no puede orientarse con el “criterio” de cada miembro, porque sería confundir criterio con opinión subjetiva, y las instituciones para ser eficientes deben garantizar los medios para dirigir el comportamiento de los individuos dentro del sistema organizacional. Estoy de acuerdo con Stafford Beer en que hay que hacerlo ensalzando la dignidad y dimensión humana, no degradándola; pero téngase en cuenta, la cultura de cada sociedad según su área geográfica porque no todos tienen los mismos valores ante un mismo estímulo, por ejemplo: una bonificación de dinero para un trabajador latino es recibida con felicidad, pero para un japonés significa una humillación a su honor.

Estaría de acuerdo con Stafford Beer en que las instituciones no deben caer en la tentación de reforzar las normas y leyes penales, morales, etc. para regir el comportamiento social, si no fuese posible hacer previamente una campaña de concientización en todos los miembros de la institución que los involucre y comprometa desde el inicio, con toda seguridad ese individuo al considerase parte del nuevo emprendimiento no tendrá resistencia al cambio, ya que el cambio es él mismo. Pero esto no es lo que hacen las instituciones; los ejecutivos se encierran en sus oficinas, diseñan un modelo y luego de varios días dicen a los niveles de recursión inferiores: “aplíquese”…y los verdaderos ejecutores de la misión de la institución no fueron tomados en cuenta para formar parte de la solución que le compete a todos, porque el cumplimiento de la misión se consigue con el aporte de los miembros de todos los niveles de recursión.

 Estoy de acuerdo con Stafford Beer  en que la única solución es la educación, ya que considero que se debe trabajar para cambiar la mentalidad de las personas hacia el trabajo, institución y sociedad, desde la misma escuela; y re-educar primero a los padres antes que a los hijos, para que eduquen y enseñen cultura social a sus hijos, antes de cuestionar la teorías sociales con expresiones como “eso ya no sirve”.

Cuando se hace un ejercicio de planificación estratégica y llega el momento de formular la misión, visión y valores de la empresa latina, como un valor resaltamos la puntualidad, es decir, cumplir con la hora acordada. Si se hiciera el mismo ejercicio en Inglaterra ¿La puntualidad sería un valor? ¡No! ese no es un valor, es una filosofía de vida que se forja y consolida en la familia, escuela, institución y sociedad. Por eso, nosotros debemos sembrar arraigados valores de amor, fraternidad, filantropía, etc. en nuestros hijos y empleados, para poder cosechar como frutos, a hombres y mujeres de paz, con convicción de servir al prójimo. Esa irresponsabilidad de nosotros en no dar formación bioética y fraterna a nuestros hijos y empleados, es la real “amenaza a lo que estimamos más valioso”, serían “los instrumentos de paz que ha subestimado el hombre moderno”, es el “prototipo de maquinaria para la libertad”, y sería sembrar en los hombres la semilla que pondría a “la ciencia al servicio del hombre”; estaríamos construyendo ya “el futuro que podemos exigir ahora”.

La continua secuela de conflictos implícitos en el sistema no son accidentales”, está muy bien dicho por Stafford Beer, por eso es correcto decir que con una mente abierta de los administradores (yo diría, para ir a la raíz: la educación y formación de las personas antes de llegar a ser administradores) se podrían obtener organizaciones eficientes con respeto a la dimensión humana, y desde esa educación/formación (etapa “crecer” de la conjetura de Eulises Moreno) utilizar los instrumentos subestimados no por el hombre como dice Stafford Beer, sino por los gobernantes de turno, quienes son unos ignorantes en dimensión humana, ciencia, tecnología y técnicas cibernéticas en todos los sentidos, menos en el politiquero.

¿Cuál es el perfil, credencial, experiencia, trayectoria, baremo, currículo, hoja de vuelo, especialización, maestría o doctorado requerido, para ser concejal, alcalde, gobernador y presidente (por ejemplo, en Venezuela)? No hay que ser obviólogo, ni diseñar o re-diseñar el futuro, hemos identificado desde hace décadas, que ellos son la “cresta de la ola”, allí está “la variable conflictiva del sistema”, el “signo fatal de destrucciónque produce inestabilidad implícita y lleva al colapso catastrófico como resultado ineluctable del sistema (Beer, 1997).

Esto ocurre en la mayoría de los países del mundo con gobernantes surgidos de los pueblos donde históricamente ha reinado el analfabetismo, irresponsabilidad paterna hacia la familia, destrucción de la familia, guerras fratricida, fascismo, persecución por ideas políticas, deserción escolar para trabajar, niños de la calle, criminalidad, marginalidad, inseguridad, escasez de viviendas, deterioro de la salud por ausencia de médicos competentes, infraestructura, equipos y materiales, universidades ignoradas, ausencia de investigación y desarrollo, proteccionismo, petro-estado, estado-industria. ¿Quién es responsable: la Tecnocracia o la Petrocracia? (Petrocracia: neologismo o barbarismo de Eulises Moreno; otros autores han usado la palabra Petro-estado).

Si me permiten seguir usando el neologismo/barbarismo; la Petrocracia, Dr. Beer ¿No responde a propósitos económicos? ¿Le importa un bledo la dimensión humana? ¿Le importa la institucionalidad y la constitucionalidad? ¿Responde a nuevos modelos reguladores? ¿Reprime arbitrariamente la variable?

El pensamiento Stafford Beer me parece muy bueno, pero considero que la generalización hacia el hombre no es correcta, esto no niega que la lectura del pensamiento de Beer sea exquisita, sino que tiene razón el Dr. Stafford: hay un elemento específico del sistema  individuo-comunidad-institución-gobierno, que no funciona.

En otro orden de ideas, Stafford Beer pudo trabajar satisfactoriamente en Chile, pero Chile no es el mundo, ese modelo no es para exportarlo; cada sociedad debe construir su propio modelo de organización eficiente basado en sus individuos, educación, formación, cultura, idiosincrasia, economía, tecnología y en su propia realidad espacio-temporal. Las variables del sistema “pueblo chileno”, no son las mismas de los pueblos del Líbano, Etiopía, Nigeria, Vietnam, Camboya, Montenegro, Bosnia, Ucrania, Somalia, Dominicana, etc. El hambre (la variable) es la misma, pero el tipo de alimento, su contenido proteico, la forma de cultivarlo y prepararlo (sistema), repercute en lo más importante para que tenga aceptación: el sabor (sociedad), éste no es el mismo (la sociedad) de región en región. Por eso, cada organización o institución debe basarse en teorías actualizadas o modelos exitosos adaptados a la realidad socio-económica-política-cultural de cada país.

Por otra parte, el ámbito cultural es el más problemático ¿Cómo cambiar la cultura de un pueblo si es necesario que antes transcurran trescientos años? Muy bien, lo anterior  es una afirmación con una espacio-temporalidad determinada (caso de la física newtoniana) pero hoy las culturas cambian a una velocidad sorprendente según al acceso que tengan a los avances de la ciencia y tecnología, en especial Internet y la Gestión del Conocimiento, por tanto, hoy sí se puede cambiar la cultura en menor tiempo para que no sea barrera para implementar los cambios y poder aceptar teorías sociales para conducir el comportamiento de los individuos en las instituciones.

No todo está perdido, sí se puede hacer el trabajo de obtener organizaciones eficientes, una muestra de esto es que nuestros hijos de apenas 10 o 15 años son más aventajados que nosotros usando la tecnología, por ejemplo, los celulares, computadoras e Internet. Entonces, parte de la solución es que nosotros no los contaminemos con nuestros “viejos modelos de institución”, antes bien, orientemos con principios, valores y sobre todo bioética, para que construyan su “propio modelo de institución” enfocado en servir al prójimo. Así estaremos eliminando la expresión de Stafford Beer que dice que no es el hombre el que no quiere cambiar, sino la propia institución. En nuestra familia… ¿Quiénes somos nosotros los padres? ¡Somos la Institución! somos el “viejo modelo” apegado a lo tradicional que alega “en mis tiempos”, y con ello nos sentimos con autoridad para desatender y restringir arbitrariamente la variable de nuestros propios hijos, y de paso, sin darnos cuenta, nos resistimos al cambio. Empecemos todos a cambiar nuestra “mente-institución” y tendremos científicos, técnicos, investigadores e inclusive gobernantes, con vocación de servicio, que valoren y den buen uso a los instrumentos que hoy producen alienación a la humanidad, tal como la sociedad de consumo.

3.   Discusión del Pensamiento del Autor con el Tema de Tesis Doctoral

El pensamiento del autor está cien por ciento alineado con el tema de tesis doctoral La Responsabilidad Social: Estrategia para la Productividad Empresarial donde se hace énfasis en ensalzar la dimensión humana puesto que las empresas sólo piensan en generar riquezas sin pensar en las condiciones socioeconómicas y morales de las personas que la están produciendo.

Como el mismo nombre lo indica, la TD tratará de lograr que las empresas sean socialmente responsables, pero más allá del sentido de dar donaciones filantrópicas y del cuidado ambiental; se trata de cuidar a las personas, los activos intelectuales dueños del saber en la hoy Era del Conocimiento. Donde las teorías gerenciales, económicas y sociales han quedado obsoletas porque todas son consecuencia de la Revolución Industrial donde existía el predominio de la máquina y todo se orientó a la producción mecanicista. Por ejemplo, Frederick Taylor hizo su teoría La Administración Científica en 1911 (que de paso no tenía nada de científico) con una visión microscópica del hombre, con enfoque prescriptivo, normativo y peor aún era un sistema cerrado, que consideraba al hombre como una parte más de los medios productivos; es decir, un elemento secundario en sus estudios tiempo-movimiento donde el protagonista era la máquina. No obstante, qué difícil es encontrar en los tiempos actuales, una empresa que no tenga en su estructura el modelo organizacional basado en las teorías de Frederick Taylor (1911) y el organigrama de Henri Fayol (1916). Se entiende aquí, que en los emergentes tiempos actuales, el hecho de usar las teorías de Taylor y Fayol, enunciadas hace casi cien años, sería un exabrupto y un intento más de “buscar soluciones a los problemas nuevos con métodos y teorías viejas”. Dentro de esta perspectiva, nos encontramos que en el año 2006 tenemos empresas estructuradas tal cual como las organizaciones de hace casi cien años.

La  tesis doctoral de Eulises Moreno pretende realizar un estudio acorde con el pensamiento de Stafford Beer sobre la sociedad como sistema dinámico, entendiéndose, que la empresa es una sociedad. Intentará la investigación desde una célula (la empresa) para luego extenderlo al tejido (sistema empresarial) tomando en cuenta las condiciones expuestas por Stafford Beer sobre las profundas desigualdades sociales como la marginalidad, pobreza, delincuencia, criminalidad, inseguridad, desempleo, empleo informal, pérdida de valores, descomposición familiar, carencia de viviendas, etc; es decir, las condiciones del entorno externo que rodean a las empresas de América Latina que se introducen en la organización a través de los individuos que forman parte de ese entorno y que laboran en la empresa. De esa forma, el entorno externo se introduce en el entorno interno de la empresa conformando un sistema de múltiples de variables dentro de la organización las cuales deben ser controladas con un eficaz mecanismo regulador propio de ese sistema dinámico.

Si se parte de la premisa de que para muchos individuos la empresa es su “mundo”, por el hecho de pasar la mayor parte del tiempo en jornadas laborales con el consecuente detrimento de su persona y de la familia (como célula fundamental de la sociedad), la empresa puede lograr cambiar el “mundo” de sus empleados ayudando a mitigar su alienación y poder integrarlo productivamente realzando su dignidad humana como ser trans-bio-psico-socio-económico durante el proceso de alcanzar el fin último, de producir bienestar para los accionistas, pero que también debe ser bienestar para los empleados y la comunidad donde se desenvuelve.

 Lo anterior debe conseguirse con una estrategia gerencial donde se pueda coadyuvar a satisfacer las necesidades de los empleados de manera que no se sientan alienados por la plusvalía que conscientemente generan día a día, a través de sus esfuerzos intelectuales, estemos claros que hoy ya no se habla de los antiguos medios de producción marxistas: tierra-capital-fuerza de trabajo; hoy los medios de producción son: dato-información-conocimiento, y los empleados lo saben. Esa estrategia gerencial tiene que centrarse en buscar la armonía entre los objetivos personales-objetivos empresariales y los valores personales-valores empresariales. Esto no es nuevo decirlo, hace muchos años que diversos autores lo indican en sus obras, entre ellos Peter Drucker al expresar que el modelo norteamericano de economía “La Soberanía del Accionista” está destinado a fracasar; pero nadie presta atención a estas reflexiones y por tanto no los aplican, porque el problema es que los gerentes no han podido desarrollar estrategias para armonizar los anteriores objetivos y valores aparentemente incompatibles. Por supuesto, con una mente cerrada y navegando en las tranquilas aguas de una economía a escala, basada en la masificación en serie de productos, nadie se sentía motivado a visualizarlo, como el caso de IBM durante la presidencia de Jon Ackers, que se sentía imbatible produciendo mainframes para el mundo, sin darse cuenta que éste había cambiado rápidamente.

En estos tiempos emergentes no se pude seguir con las mismas teorías, métodos, técnicas y estrategias, se agotaron las teorías y los modelos gerenciales aplicados en forma ininterrumpida desde hace casi cien años; hoy los tiempos reclaman nuevas teorías, innovaciones y modelos destinados a buscar soluciones con dimensión humana en la era del conocimiento, donde la persona es prioridad, donde las relaciones humanas es el primer producto a atender para no tener conflictos organizacionales ni sociales.

Cuando se producen cambios en un entorno no lineal, discontinuo, incierto, y turbulento, las empresas hacen su planificación estratégica para poder adaptarse y subsistir en el tiempo, la monitorean con el balanced scorecard y el empleado se inserta en ella. La empresa a ignorado que ese mismo cambio del entorno afecta a sus empleados, los cuales también tienen que trazar su estrategia de supervivencia. Lo alienante es que los trabajadores observan que la empresa no hizo nada para ayudar a subsistir al empleado, solamente pensó en su productividad y rentabilidad. Para mí, en ese momento ya empezó la alienación de los empleados para con la empresa, y el inicio de los conflictos, malas comunicaciones, desmotivación, baja productividad, mal rendimiento, accidentes, poca rentabilidad y muchas otras variables que serán desatendidas, ignoradas, reducidas y reprimidas.

Coincide el pensamiento de Stafford Beer en el uso del balanced scorecard “para proyectar las estrategias de adaptación y dirigir la empresa desde un centro de control con diagrama dinámico que refleja continuamente el mundo exterior (e interior)” hago la acotación porque supongo que Kaplan y Norton leyeron el libro de Stafford Beer (1977) porque ellos sacaron la herramienta en 1995, la cual se oriento al manejo de la organización con perspectivas para la dirección de las finanzas (economía) como fin último.

El segundo punto importante que puedo encontrar en el pensamiento Stafford Beer es que los nuevos investigadores, sobre todo a nivel de doctorado, deben orientarse en desarrollar teorías e innovaciones para resolver los viejos problemas que se han agudizado en la sociedad. Quiero decir, en calidad de estar realizando estudios gerenciales de máximo nivel, se debe dar prioridad a los problemas sociales con la idea de atender la realidad del momento con nuevos patrones que acepten las variables tal cual como son, es decir, sin atenuarlas, de manera que los modelos eficientes permitan una mejor aproximación a la realidad del fenómeno.

Al generar teoría o innovación, tratar de no desechar información ni eliminar insumos que no se ajusten al modelo pre-configurado para no tener una “realidad limitada del universo” y no desechar las variables, es decir,  configurar adecuadamente el patrón e implementar un modelo regulador (para mí, en acuerdo con Stafford Beer) basado en la educación para controlar la proliferación de  variables. Tendiendo en cuenta las reflexiones anteriores se podrá tener Responsabilidad Social con el uso correcto y no subvalorado de los instrumentos de la ciencia y tecnología, evitando que la civilización se hunda en la ineficacia de nuestras organizaciones. También conviene destacar el pensamiento de Stafford Beer sobre el problema de asimilar la cultura, vemos que el término Era del Conocimiento fue acuñado por primera vez por el economista Fritz Machlup en el año 1960, es decir, han pasado cuarenta y seis años (46) y todavía en muchos países latinoamericanos no hay inclinación hacia esta nueva era, y las organizaciones se encuentran operando todavía en el enfoque de la Revolución Industrial.

Recordemos la Eras:

¨      Primera Era: Revolución Agrícola

¨      Segunda Era: Revolución Industrial

¨      Tercera Era: Sociedad del Conocimiento

Téngase en cuenta, que cada era trajo consigo su propia revolución económico-social, causada por las avances de la ciencia/ tecnología, y cuyas consecuencias son todavía alienantes y catastróficas para la humanidad. La dimensión humana nunca ha salido ensalzada en ninguna de las dos anteriores eras, y en la actual ya está recibiendo grandes decepciones ¿Será por eso el rechazo de la humanidad hacia los avances científicos-tecnológicos? Razones existen, como también existen las teorías gerenciales, sociales y humanas de la organización, pero ¡Obsoletas! La nueva era del conocimiento exige nuevas teorías e innovaciones.

Como indiqué al inicio de este punto, la Tesis Doctoral debe ser orientada a resolver problemas sociales (prioritarios) como la educación, transporte, enfermedades, ancianos, infancia abandonada, inseguridad, criminalidad, calidad de vida y alienación del hombre, logrando poner los avances de la ciencia y tecnología al servicio del pueblo, con un sistema social conformado por eficaces organizaciones/instituciones. En el caso de las líneas de investigación propuesta por la Universidad Yacambú para los estudios de Doctorado en Gerencia, tenemos que uno de los retos a vencer es la cultura de conformismo en nuestra gente, aunado a la ausencia de reflexión, cultura de “no te des mala vida”, impaciencia, pesimismo, prisa, impuntualidad, individualidad, audaz y aventurero, poca honestidad,  comportamiento burocrático y politiquero con tendencia hacia el fraude…¿ y lo moral?: inversamente proporcional al afán de riqueza fácil.

En esa dirección de valores y moral venezolana, cito un pensamiento de Juan Vicente González tomado del libro Así somos los Venezolanos (Cañizales, 1998):

“Hay verdades morales, intereses sublimes que constituyen y afianzan las instituciones de los pueblos libres, les dan gloria y nombre eterno. El genio de los hijos de nuestro país, mezcla brillante del árabe y godo, hallan naturales los sacrificios, y renuncian fácilmente a la trivial comodidad, a costa de la honra”

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