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La sodomía

1) TAIT, Eugenio: Filosofía Cítica Trascendental, http://www.geocities.com/FilosofiaCT , cap. Eudemonología, § Eudemonología, Las concupiscencias.

Nos referimos aquí a la homosexualidad y la drogadicción; es decir, a aquello fuera del contexto natural.

Las manos, el colon y la boca, como otras partes también, son organismos no destinados a la reproducción y, por tanto, no son órganos de actividad sexual. De esta manera, el llamado homosexual no lo es, sino que es un desvirtuamiento meramente carnal sin nombre aún, y que bien puede calificarse como sodomita. Sólo es sexualidad el uso de los miembros genitales en su uso natural. No se admite que diga una persona semejante que siente como el sexo opuesto, porque si es varón le faltan los ovarios, y si es mujer los testículos; a lo sumo, y a ciencia cierta, podrán decir que sienten lo que es dado en común en ambos sexos, que no son precisamente dotes sexuales y, sobre todo, exagerado o desvirtuado.

El travesti, la lesbiana y el gay, son deformaciones naturales, sodomitas, que debieran tener trato aparte de la sociedad normal y no debieran ser legalizados sus apetitos —empero sí sus derechos civiles. Con ello no nos referimos a una discriminación en cuanto a sus personas o roles sociales, sino por el contrario debemos ayudarlos, puesto que son gentes enfermas como un alto grado de peligrosidad de contagio. Sólo eso. Siendo de un sexo dicen sentir lo opuesto y esto expone su deformidad. Debieran utilizar en el medio social un distintivo (v.g. un anillo) que los califique y ponga alerta al ciudadano normal, puesto que de expandirse esto se acaba la especie humana, y creemos que nadie quiere eso. Su propagación degeneraría nuestros hijos y quién sabe hasta qué punto.

Lejos de la realidad está en aceptar en las filas armadas a sodomitas. No porque sean incompetentes en la lucha, ya que quien ha tenido que vérselas con una mujer sabe a lo que nos estamos refiriendo, sino porque son fuente de distracción para el marcial.

Se entiende asimismo el motivo por el cual sea las nalgas algo sensual para el hombre y no de la misma manera tanto para la mujer, pues le es de utilidad para "descargar" la actividad de la gameto masculina, tan necesario en los ambientes donde no existen las mujeres o bien cuando no están dispuestas. Nos preguntamos en su defecto: ¿qué pasaría si no existiese esto?, ¿qué pasaría si la sociedad de machos humanos —y animales— no tuvieran sodomitas?, ¿es que son ellos una necesidad? Pues, lamentablemente, sí.

2) TAIT, Eugenio: Filosofía Cítica Trascendental, http://www.geocities.com/FilosofiaCT , cap. Política y Economía, § Antropología, Conclusiones.

Un tema que se las trae es la mal llamada "homosexualidad". No nos hablen y confundan con lo trans-sexual, travestismo, etcétera y otros tantos calificativos que pretenden ser sino justificativos. El sexo es simple y hay uno solo: sus gametos destinadas al fin. Las manos, boca y colon son órganos destinados a otra cosa y ello no determina el sexo propiamente dicho. Seguramente la Naturaleza ha provisto estos efectos para que la actividad del macho de las especies descargue su potencia sexual, pero eso no es necesariamente sexo. Tampoco las mujeres lo califican esto como tal sino como algo parecido y, por ende, reconozcamos diferente.

Esta artificialidad a que nos estamos refiriendo muestra evidencias que la confirman. Por ejemplo, podemos ver en parejas "homosexuales" que uno de sus miembros siempre "tiende" a identificarse con el otro "bando" —de dos varones uno es más femenino, o bien de dos mujeres una es más masculina. Esto muestra, apodicticamente, que toda pareja "homosexual" es una desvirtuación de la realidad como algo degenerado. Si no fuera así, no debería marcarse la diferencia ya que son parejas que "tienden" a algo no logrado. Se muestran a la sociedad como faltantes de algo, es decir, que se tiende a un ideal no logrado. Debieran en suma, ambos, o ser los dos masculinos, o los dos femeninos. Otro ejemplo, y muy apropiado por certo, es observar que el fin de estas "parejas" no es la de tener un hijo biológico (aunque se reconocen deseos en muchas de ellas); y esto sabemos les es imposible, por tanto, su fin es contra lo natural: no generan la especie. Si bien pueden perpetuar la especie (con sus cuidados), no los generan.

Por otra parte, nada podemos decir de sus cuestiones éticas fuera del contexto biológico. Sabemos muy bien como dijéramos precedentemente que muchas de ellas cuidarán mejor a sus adopciones que muchos padres biológicos; pero eso sí, serán formados estos niños en un ambiente no-biológico —es decir, de orientación "homosexual". Tampoco de su ingreso y participación en las fuerzas armadas, porque nada tendrá que ver el ingenio con la fuerza, pero sepamos que en un combate es perjudicial que el soldado se distraiga.


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