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Domingo, 3 de junio del 2000

Actualidad

    
  El segundo de los dos motivos de la desocupación
glass.jpg (645 bytes) Días anteriores se habló de lo que se entiende por los dos motivos de la desocupación en la Argentina. Observamos que se sustentaban en la educación y la moral; se desarrolló el segundo, diciendo que apuntaba a la falta de confianza en el pueblo argentino y por eso no florecían en el país capitales, creando nuevas empresas y por consiguiente nuevos puestos laborales. Resta hablar del primero, del que correlacionamos con la importación. glass.jpg (645 bytes)
Ya en los siglos pasados sufrió latinoamérica algo parecido, a saber, el usufructo material de sus bienes acentuados con la gran invención de las vías férreas. Ahora es otro tipo de usufructo, el de los bienes formales.
Quiero expresar por formalidad el dominio educativo, sapiensal o informático. Así, complementariamente con el anterior, los campos intelectuales -hoy usufructuados- han sido acelerados por la gran invención de las vías de comunicación.
Mientras el primer mundo fabrica la tecnología, nosotros estamos supeditados a su ofrecimiento. Aquí no se elabora ni siquiera el transistor -célula de los chips-. Sólo jugamos a creer poseer una tecnología que es, en el fondo, ajena totalmente aún para las propias universidades nacionales.
Si quisiéramos oponernos a los EE.UU. debemos pedirle sus propios repuestos bélicos; si quisiéramos desembarazarnos de la informática establecida en la red, del control de puertos, tribunales, etcétera, no podríamos; es decir, si queremos que "doña Rosa" vuelva a ver televisión en blanco y negro de tecnología nacional, o bien pedirle al adolescente que deje de masticar chicle y cambie la Coca Cola por limonada, tampoco podríamos.
Estamos en una moda, en una consideración ética y estética que brinda usufructo al extranjero. Y ésto, los países del primer mundo, lo saben muy bien, porque ¿de qué otra manera más eficiente lograrían someternos sino es con la garantía de una mala educación generacional?.
Ellos se dicen: "¡Compliquemos sus planes de estudio, demos magros sueldos a los docentes, hagámosle creer que se encuentran educados...!".
¿Es que no nos podemos dar cuenta de que estamos frente a las vidrieras de artículos importados como lo estaban los primitvos frente a las chucherías que ofrecían los colonos? Causa hasta desgracia ver reflejados en sus compradores las pasiones mismas de aquellos primitivos.
Y, como final en todo este proceso, se ha importado la tecnología a mansalva dejando al argentino fuera de contexto. Ahora todo se importa, como fruto de la falta de educación o información.
Así las cosas, será menester una vuelta de confianza y de educación para el pueblo argentino. Un pueblo rico potencialmente y que todos queremos.

Eugenio
D.N.I.: 11490845
Mar del Plata, 30/05/00.

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