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Días anteriores se habló de lo que se
entiende por los dos motivos de la desocupación en la Argentina. Observamos que se
sustentaban en la educación y la moral; se desarrolló el segundo, diciendo
que apuntaba a la falta de confianza en el pueblo argentino y por eso no florecían
en el país capitales, creando nuevas empresas y por consiguiente nuevos puestos
laborales. Resta hablar del primero, del que correlacionamos con la importación. |
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Ya en los siglos pasados sufrió
latinoamérica algo parecido, a saber, el usufructo material de sus bienes
acentuados con la gran invención de las vías férreas. Ahora es otro tipo de usufructo,
el de los bienes formales.
Quiero expresar por formalidad el dominio educativo, sapiensal o
informático. Así, complementariamente con el anterior, los campos intelectuales -hoy
usufructuados- han sido acelerados por la gran invención de las vías de comunicación.
Mientras el primer mundo fabrica la tecnología, nosotros estamos supeditados a su
ofrecimiento. Aquí no se elabora ni siquiera el transistor -célula de los chips-.
Sólo jugamos a creer poseer una tecnología que es, en el fondo, ajena totalmente aún
para las propias universidades nacionales.
Si quisiéramos oponernos a los EE.UU. debemos pedirle sus propios repuestos bélicos; si
quisiéramos desembarazarnos de la informática establecida en la red, del control de
puertos, tribunales, etcétera, no podríamos; es decir, si queremos que "doña
Rosa" vuelva a ver televisión en blanco y negro de tecnología nacional, o bien
pedirle al adolescente que deje de masticar chicle y cambie la Coca Cola por limonada,
tampoco podríamos.
Estamos en una moda, en una consideración ética y estética que brinda usufructo al
extranjero. Y ésto, los países del primer mundo, lo saben muy bien, porque ¿de qué
otra manera más eficiente lograrían someternos sino es con la garantía de una mala educación
generacional?.
Ellos se dicen: "¡Compliquemos sus planes de estudio, demos magros sueldos a los
docentes, hagámosle creer que se encuentran educados...!".
¿Es que no nos podemos dar cuenta de que estamos frente a las vidrieras de artículos
importados como lo estaban los primitvos frente a las chucherías que ofrecían los
colonos? Causa hasta desgracia ver reflejados en sus compradores las pasiones mismas de
aquellos primitivos.
Y, como final en todo este proceso, se ha importado la tecnología a mansalva dejando al
argentino fuera de contexto. Ahora todo se importa, como fruto de la falta de educación
o información.
Así las cosas, será menester una vuelta de confianza y de educación para
el pueblo argentino. Un pueblo rico potencialmente y que todos queremos. Eugenio
D.N.I.: 11490845
Mar del Plata, 30/05/00. |
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