Luego de pensar en el tema de la desocupación en la Argentina, he
llegado a dos motivos que lo sustentan: uno, el problema de la importación; y
otro, la falta de confianza en el país. No he encontrado más.
Me remitiré al segundo, dejando el primero tal vez para otra
oportunidad.
¿Qué es lo que quiero decir con falta de confianza en el país? Pues,
es simple: que se ha perdido este factor en las últimas décadas. Por consiguiente los
capitalistas, y con temor justificado, ya no invierten aquí.
Bastaba tener un título en la década de los sesenta como para que el Banco extendiera un
regio crédito a sola firma; ha sido la misma Mar del Plata quien por aquellas épocas
crecía ediliciamente como las primeras ciudades del mundo; asimismo grandes capitales
apostaban aquí a la tecnología electrónica de punta; etcétera. Empero, todo se ha
perdido.
¿Se han puesto a pensar en qué país nos encontramos? ¿desde cuándo en un país serio
se cortan los plazos fijos bancarios, o se derraman arbitrajes y vejámenes sociales, o
malcuidan a nuestros abuelos, y otras yerbas? ¿Qué confianza merece un país que
presente en sus noticieros un aumento del combustible y que sea detenido el efecto a los
tres minutos? ¿O que se haga una guerra, que se mate de hambre y miseria al pueblo, y se
sigan disfrutando los partidos deportivos por la televisión? ¿Realmente, con la mano en
el corazón y dadas las cosas así... ustedes creen que hay alguna persona que confíe en
nosotros?
Observemos un ejemplo entre tantos: centenares de empresas de telcomunicaciones en el
estado de Colorado, EE. UU., se instalaron estos años. ¿Y eso por qué? ¿porque manejan
la tecnología? No... la respuesta es negativa y otra, la respuesta se apoya en lo
siguiente: este país del norte americano es confiable. Quien allí deposita un peso, le
rinde, no se lo traga ni el Estado ni los delincuentes.
¿Hasta cuándo simples argentinos seguiremos mirando para otro lado? De los dos
fundamentos que mencioné precedentemente, y siempre refiriéndome al segundo, citaré su
medicina: devolvamos la confianza al país, y con ello los capitalistas apostarán aquí,
generando empresas nuevas y con ello ocupación para todos.
No hay otra... ¡Quien hable de otra cosa se equivoca...! Si no hay empresas nuevas, sólo
se cambiarán empleados de lugar, tal cual las piezas de los juegos de ingenio.
Educación y moral, simbiosis de siniestro apetito que podrá derogar la
desocupación y el malestar argentino. El primero, apunta al problema de la importación;
el segundo, al que hemos hablado: la confianza.
Eugenio
D.N.I.: 11490845
Mar del Plata, 26/04/00