Capítulo III: EL LENGUAJE COMO OBJETO DE ESTUDIO 

3.1. NATURALEZA DEL LENGUAJE

CONCEPTO
Antes de abordar el concepto en sí, es necesario hacer algunas precisiones sobre el uso de la palabra 'lenguaje', empleada en diferentes contextos. Así, oímos con alguna frecuencia expresiones como el "lenguaje de las flores", "el lenguaje de las estrellas", "el lenguaje de la risa", "el lenguaje de las aves", lo cual ciertamente indica la polisemia de la palabra, ya que se aplica a la expresión de diversas situaciones naturales, significativas en algún aspecto para el hombre. Pero en realidad, en los ejemplos anteriores no aludimos al lenguaje, como tal; la palabra está usada en sentido figurado, para denominar de esta manera lo que inspiran las flores o las estrellas, lo que expresa la risa o lo que de manera natural comunican las aves. En estos casos, podríamos hablar de indicios, síntomas o de simples señales naturales (Cfr.p.47,98,84). De donde se infiere, que la categoría de 'lenguaje' no depende de la naturaleza en sí, sino de la atribución y uso que le dé el ser humano.

En cuanto al concepto propiamente dicho de lenguaje, también aquí es indispensable distinguir dos interpretaciones, como se dijo en anterior oportunidad (Cfr.p.26): un sentido amplio y un sentido estricto. En sentido amplio, lenguaje es la capacidad global del hombre para simbolizar la realidad, desarrollar el pensamiento y comunicarse a través de cualquier medio. Es decir, se trata de una facultad semiótica que implica el ejercicio cabal de la función simbólica, por medio de los distintos signos y códigos que se producen culturalmente.

El lenguaje en sentido estricto es parte de esa facultad general, pero se constituye en objeto plenamente delimitado, susceptible de ser estudiado a nivel científico por la lingüística. ¿Cómo definir el lenguaje en sentido estricto? No es fácil dar cuenta conceptual del fenómeno, si se consideran sus complejas características y sus múltiples relaciones. El mismo Ferdinand de Saussure se veía en apuros, cuando considerando el lenguaje como "multiforme y heteróclito" (a la vez físico, psíquico, fisiológico, social e individual), lo definía en términos de "la facultad de constituir una lengua, es decir un sistema de signos distintos que corresponden a ideas distintas" (Saussure, 1961, p.53): por tal razón, y ante la vaguedad de este concepto, se decidió por considerar como objeto de la lingüística, la lengua, por ser ésta "una totalidad en sí y un principio de clasificación", posición que no se comparte del todo actualmente.

Entendemos por lenguaje, en sentido estricto, la facultad o capacidad de los hombres para adquirir (o aprender) una o varias lenguas naturales, en función de la aprehensión cognitiva de la realidad, el desarrollo del pensamiento, la socioafectividad, la acción y la comunicación sobre estos aspectos.

La anterior concepción se sustenta en la idea de lengua (código lingüístico) la cual corresponde a un sistema de signos de especiales características (vocal, articulado ... ), con reglas propias (gramática), que los hablantes-oyentes de una determinada comunidad conocen, aceptan y usan, en sus necesidades cotidianas.

Profundizar en los conceptos anteriores implica identificar y analizar las características propias del lenguaje, sus funciones, su estructura y su uso en la práctica del discurso. Estos y otros aspectos serán materia de estudio en las páginas y capítulos que vienen.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL LENGUAJE
¿Cuáles son las propiedades esenciales descubiertas hasta el momento como comunes a todas las lenguas humanas, que permiten hablar de un único fenómeno, el lenguaje? Para buscar la respuesta, proponemos considerar las siguientes características, que parecen sintetizar los rasgos esenciales derivables del concepto enunciado:

1) Se desarrolla a nivel de conocimiento y de práctica.
2) Es sistemático y creativo.
3) Se manifiesta como de naturaleza vocal.
4) Se produce en cadenas articuladas.
5) Es arbitrario y convencional.
6) Cumple diversas funciones, además de la actividad comunicativa.
7) Cambia con el tiempo por influjo de las fuerzas sociales.

Se desarrolla a nivel de conocimiento y de práctica
Es forzoso reconocer en el fenómeno lingüístico dos niveles: un conocimiento, o saber relacionado con el sistema sígnico de la lengua, y el ejercicio correspondiente, o sea la puesta en práctica de dicha lengua en los actos concretos de habla.

Los dos niveles de lenguaje se desarrollan tanto en un plano individual, en la consideración de un hablante-oyente, como en el contexto social: así, el "saber una lengua" (por ejemplo, saber el español, el inglés...) es una capacidad propia de cada individuo, pero sustentado en una aceptación o consenso social. Y el "hablar" una lengua igualmente pertenece a la conducta individual, pero también (a pesar de la posibilidad excepcional del monólogo) se introduce en la esfera social, ya que el ejercicio lingüístico exige como mínimo la existencia de dos personas (hablante-oyente). Aún así, es fácil comprender que el conocimiento (el saber la lengua) es común, punto de contacto y de acuerdo de un grupo o comunidad. En tanto que la práctica (el hablar la lengua) pertenece más a acciones individuales y concretas. Así las cosas, pareciera que el primero es más general, en cambio la segunda tendería a ser considerada como un hecho particular o individual.

Lo que sí está claro es que el conocimiento (del lenguaje) habilita para la práctica, y que ésta implica la existencia de aquél, tanto en la fase de emisión o producción, como en la de comprensión. "El conocimiento del sistema es importante tanto si se trata de generar habla como de recibirla, ya que toda operación lingüística se basa en dicho conocimiento", afirma D.B. Fry (Fry, 1975).

Para comprender la distinción de los dos niveles podemos imaginar varios hablantes de quienes registramos sus impresiones. Al analizarlas encontramos que difieren unos de otros (en pronunciación, léxico, estilo, organización, etc.) pero que todos, finalnente, pretenden aplicar las reglas de un código que es común, que todos conocen y acatan. Saussure propone una interesante analogía, la de la ejecución de una pieza musical: cada ejecución difiere en estilo, tono, altura, etc. de las demás, sin que dejen de ser interpretación de una misma obra.

Hay consenso entre los lingüistas en cuanto a la diferenciación de estos niveles, como aspectos del lenguaje, pero difieren en los alcances conceptuales, el enfoque y aun en la terminología. A continuación se resume en un cuadro la posición de Humboldt, Saussure y Chomsky:
 
 

AUTOR
NIVEL DE CONOCIMIENTO
NIVEL DE PRACTICA
Wilhelm von Humboldt (1767 - 1835 ) Existe una actividad creadora en el espíritu que es la lengua. 
-El lenguaje "existe esencialmente en el espíritu al que ofrece la manera de enlazar las palabras para expresar y concebir ideas". 
-El hablante es capaz de crear mensajes infinitos por los medios finitos de la lengua.
- El producto es el resultado de la actividad creadora.
Ferdinand de Saussure (1857 - 1913) Enfoque estático, dualista. -La lengua es la parte esencial del lenguaje y consiste en "un tesoro depositado por la práctica del habla en los hablantes de una comunidad, un sistema virtualmente existente en cada cerebro". 
-La lengua (langue) así concebida, es de carácter psíquico y social, pero claramente determinada como objeto de la lingüística.
- El habla (parole) es parte accesoria del lenguaje y corresponde a la ejecución. 
- Es individual y externa. 
- Intervienen mecanismos psicofisiológicos (ej. fonación, articulación, audición, etc.).
Noam chomsky (1928 -      ) 
Enfoque mentalista
- La competencia lingüística es el conocimiento que habilita al hablante-oyente de una lengua nativa para comprender o emitir oraciones bien construidas. 
- Se basa en Humboldt. 
- Distingue la "gramática internalizada" de la gramática del lingüista. Aquélla es el conjunto de reglas subyacentes que sustentan la competencia.
- El ejercicio de la competencia lingüística se llama actuación lingüística. 
- Supone, como Saussure, una ejecución en que intervienen factores psicológicos (ej. la memoria) y mecanismos de emisión y audición.
Como puede inferirse, Humboldt y Chomsky defienden una misma posición, la mentalista y creativa: en tanto que Saussure, se queda en el dualismo estático (separa la lengua del habla, sin dejar de considerarlas como parte del lenguaje), aunque resalta de manera positiva la parte social de la lengua. Pero, de alguna manera, hay acuerdo en que para hablar-escuchar (o escribir-leer), es decir, producir y comprender mensajes lingüísticos, se exige de los sujetos un saber o conocimiento. Sin embargo, éste no es suficiente para la comunicación. No bastan las aptitudes verbales (semánticas, léxicas, sintácticas, fonológicas) sino que se necesitan de destrezas psicomotoras y capacidades de relación con la realidad, para participar con éxito en los actos comunicativos (competencia comunicativa).

Es sistemático y creativo
El carácter sistemático del lenguaje se deriva no sólo de la consideración saussureana de la lengua como un sistema de signos, sino de la organización del conocimiento de dicha lengua, el cual habilita al hablante oyente para emitir y comprender oraciones.

La sistematicidad exige que se usen ciertos signos y se apliquen determinadas reglas, de manera recurrente, es decir, reiterativamente. El valor de los signos se determina por su relación con los demás, hecho que permite distinguir las denominadas oposiciones. Así, entre otras, se distinguen las oposiciones fonológicas (ej. /b/ / /p/ en bata / pata), las oposiciones léxicas (ej. perro / árbol, flecha / papel)" las oposiciones semánticas (ej. blanco/negro) y las oposiciones morfológicas (ej. casita/mamita: rosa/rosal).

Los sistemas pueden ser cerrados o abiertos, según se limite o se amplíe indefinidamente el número de elementos que lo componen.  Los sistemas de las lenguas son a la vez, desde diferente punto de vista, abiertos o cerrados. Son cerrados por los elementos de tipo gramatical (formas, categorías y funciones: ejemplo, el género, el número, los artículos, pronombres). Son abiertos, en cuanto permiten la entrada, teóricamente ilimitada, de elementos léxicos (raíces y categorías nominales, verbales y adjetivales) y por la recursividad. Esta consiste en la posibilidad de ampliar una oración, utilizando diversos recursos, hasta un límite infinito.

La oración "Los medios influyen en el hombre" puede ampliarse así:

Los medios de comunicación influyen en el hombre que lee la prensa que se publica en la ciudad que...

Los elementos de recursividad fueron "de" y "que" pero podrían utilizarse otros muchos: "pero", "y", "donde", etc.

La creatividad, defendida por Descartes como la nota diferencial del hombre frente al animal, y por Humboldt y por Chomsky como lo esencial del lenguaje, se deriva del hecho indiscutible según el cual el hablante-oyente es capaz, a partir de los medios finitos que le da la lengua, de construir (producir o comprender) mensajes siempre nuevos. La creatividad se basa, por tanto, en la competencia lingüística, pero no es ajena a la misma sistematicidad, por cuanto exige una organización.

La creatividad, que es inmanente al lenguaje, se manifiesta, según Chomsky, de doble manera: como la creatividad que se sale de las reglas: este último caso se registra en desviaciones en el uso por factores socioculturales (ej. "córrasen p'atrás") que corresponde a un enunciado agramatical, y también, como creatividad que sigue las reglas.

En la comprensión-producción de enunciados en el discurso, la sistematicidad y creatividad permiten ciertos parámetros de gramaticalidad y semanticidad o aceptabilidad, según dichas oraciones sean construidas de acuerdo o no con las reglas gramaticales y de la semántica (Cfr.p. 21 l).  Ejemplo de oración agramatical: "mañana habrán fiestas en el pueblo"; ejemplo de oración semánticamente irregular: "la infinitud hunde sus dientes" (anómala), "le pido disculpas" (impropia).

Se manifiesta primariamente como vocal
Hemos dicho (Cfr.  Cap.  II) que el signo lingüístico está constituido por un significante y un significado.  Ahora bien, sabemos que en las lenguas el significante es de tipo fónico, o sea materializado en la producción de una cadena sonora, principio sobre el que se ha venido a hacer hincapié a partir de la lingüística del siglo XX.  De esta manera, la escritura se llegó a considerar como paralingüística o manera cultural de proyectar un uso de la lengua.

El carácter propiamente fónico, oral o vocal (lat.: vox-vocis=voz) del lenguaje se infiere de las siguientes reflexiones:

1) Históricamente el habla está primero, pues se pierde en la historia del hombre: en cambio, sí es posible reconstruir el origen de la escritura, como descubrimiento cultural, hecho que tuvo lugar hace unos 3 000 años entre los sumerios y fenicios.

2) La mayoría de las aproximadamente 2 500 lenguas del mundo no poseen escritura: y en relación con aquéllas que la tienen -el español, por ejemplo-, se requiere un aprendizaje y entrenamiento especial para leer y escribir, lo que no llega a cubrir a toda la población hablante.

3) La escritura es una recodificación de la lengua hablada; en su origen, primero se representaron las ideas o conceptos expresados por los signos orales, como el caso del chino, cuya escritura es ideográfica: después se llegó a la representación de unidades sonoras (escritura fonética) las que pueden ser sílabas (silabarios) o sonidos (alfabetos o abecedarios).  La escritura nuestra es fonética y alfabética por cuanto cada letra o símbolo gráfico pretende representar una unidad sonora: aún así las unidades sonoras con que hablamos (fonemas) no equivalen exactamente a las letras. De aquí surgen las dificultades ortográficas que suelen producir dolores de cabeza a maestros y alumnos. Por ejemplo, las letras b, v, y w representan en español una misma unidad sonora, el fonema /b/ (Cfr.p. 100,240).

Aun siendo posterior la escritura, hay que reconocer, sin embargo su enorme prestigio e influjo culturizador, hasta el punto de que hoy en día se ha convertido el texto escrito como el medio más importante de la expresión del saber y de la experiencia literaria de los pueblos. (Cfr.  Cap.  VII).  Aun más, el alfabetismo es considerado cada vez más como una necesidad, igual que la salud y la alimentación.

Por la naturaleza vocal del significante, que se manifiesta en la emisión o percepción de una cadena de sonidos, conviene distinguir una propiedad adicional del lenguaje, señalada por Saussure: la linealidad del significante. Esta se refiere a que las unidades sonoras modelos (fonemas) con los que nos comunicamos en cada lengua, se materializan como sonidos perceptibles en la dimensión del tiempo. Una prueba es la posibilidad de grabar y escuchar en la velocidad que se desee cualquier discurso producido oralmente.  Ejemplo: "C-o-n-v-i-e-n-e-p-e-n-s-a-r-a-n-t-e-s-d-e-h-a-b-I-a-r".  Sin embargo, la linealidad no es distinguible a nivel del significado, por cuanto el pensamiento se rige por reglas muy distintas.

Por otro lado, la linealidad no se da en otro tipo de signos, como en los de la pintura, donde es posible percibir simultáneamente varias dimensiones.

Se produce en cadenas articuladas
Tradicionalmente se le ha asignado al lenguaje humano la característica de ser "articulado", pero no siempre se ha analizado por qué, es decir no se hace la reflexión necesaria sobre lo que se entiende por articulación. Articular (del lat.: 'artículus' = eslabón de cadena) equivale a unir, encadenar o relacionar en línea unas unidades con otras. Decir que el lenguaje es articulado, por tanto, corresponde a afirmar que se basa en la producción de signos, en cadena. Ahora bien, ¿cuáles son las unidades sígnicas (o signos lingüísticos) susceptibles de distinguir en la producción y comprensión de una emisión lingüística?  En otros términos, ¿qué componentes mínimos se constituyen en elemento soporte (significantes) de algún tipo de significado?

Los especialistas -particularmente el francés André Martinet- han formulado la respuesta considerando la existencia de dos clases de unidades sígnicas, analizables en dos articulaciones: en la primera articulación se distinguen las unidades mínimas significativas (UMS), o sea aquellas que son portadoras de algún tipo de significado; en la segunda articulación, se analizan las unidades mínimas distintivas (UMD), o sea los elementos capaces de incidir significativamente en el primer tipo de unidades, de las cuales son parte.

En cuanto a la primera articulación, cabe preguntar cuáles son esas unidades mínimas significativas. Tradicionalnente se había creído que estos signos eran las palabras, y aún se sigue pensando en ellas como unidades distinguibles a nivel léxico, semántico, gramatical, fonológico-fonético y ortográfico (Cfr.206). Sin embargo, a la luz de un análisis más riguroso, encontraremos en la cadena otros elementos significativos más pequeños que las palabras.  Ejemplo:
 

palabra
palabra
palabra
palabra
palabra
palabra
El
jardin-e-ro
cuid-a
su-s
planta-s
des-interes-ada-mente.
En esta cadena encontramos seis palabras y catorce unidades mínimas significativas, cada una de las cuales representa una marca significativa de carácter léxico o gramatical, así:
 
 
el indica determinación.
jardin- designa el concepto léxico propio de la raíz.
-er- es la base del sufijo que indica "oficio".
-o es la marca gramatical de género masculino.
cuid- parte portadora del significado de la raíz verbal.
-a marca gramatical del accidente verbal de persona, tiempo y modo.
su- indica posesión (3a persona).
-s elemento que indica plural.
planta- base lexical portadora de un concepto (ser).
-s elemento que indica plural.
des- prefijo que significa contrario, negación.
-interes- base portadora del concepto de la raíz.
-ada- sufijo adjetival que permite formar el adverbio.
-mente sufijo con función gramatical de adverbio.
A las unidades mínimas significativas, Martinet les da el nombre de monernas, los que pueden ser lexemas (jardin-, cuid-, planta, interes-) o morfemas (los demás elementos del ejemplo: lo-s, -er-o, etc.). Pero en la terminología de los lingüistas americanos, todos y cada uno de dichos elementos se llaman simplemente morfemas, sin distinguir lexemas; para ellos existirían morfemas lexicales (jardin-, er-, des-) y morfemas gramaticales (lo-, -s, -o, -n, etc.).

Como se puede observar, ciertamente algunas unidades (UMS) coinciden con palabras (el) las que llamaremos morfemas (o lexemas) libres.  Pero la mayoría constituyen parte de una palabra, en cuyo caso hablaremos de morfemas (o lexemas) ligados, es decir, unidos en una sola palabra. Vale la pena aclarar que ninguna unidad, así sea importante, es portadora de significado por sí sola, excepto las unidades que coinciden con lo que Martinet llama lexemas libres (palabras designativas). (Ej. césped, feliz).

Para facilitar el análisis en español, a continuación se presenta un cuadro con las unidades mínimas significativas, tanto según el criterio de Martinet, como el de los lingüistas americanos:
 
 

MONEMAS
(Martinet)
LEXEMAS
PALABRAS DESIGNATIVAS: (de contenido) como en nombres, verbos, adjetivos y adverbios: césped, infeliz, mañana. (Libres) 
RAÍCES: mes-ero, estudi-an, saca-punta-s. (Ligados)
 
MORFEMAS
DERIVATIVOS Afijos: niñ-ez, hermos-ura: (sufijos); bis-nieto, ex-alumno (prefijos). (Ligados). 
PALABRAS FUNCIONALES, como pronombres, artículos, preposiciones, conjunciones y los verbos auxiliares y copulativos: L-o-s niñ-o-s de mi escuela son aquéll-o-s. (Libres y ligados) 
MARCAS de accidentes gramaticales o flexiones (género, número, persona, tiempo, modo): Lleg-a-ron la-s alumn-a-s alegre-s. (Ligados).
 
 
*
*
*
*
*
PALABRAS DESIGNATIVAS: (de contenido) como en nombres, verbos, adjetivos y adverbios: césped, infeliz, mañana. (Libres) 
RAÍCES: mes-ero, estudi-an, saca-punta-s. (Ligados) 

DERIVATIVOS Afijos: niñ-ez, hermos-ura: (sufijos); bis-nieto, ex-alumno (prefijos). (Ligados). 

 

LEXICALES
 
 PALABRAS FUNCIONALES, como pronombres, artículos, preposiciones, conjunciones y los verbos auxiliares y copulativos: L-o-s niñ-o-s de mi escuela son aquéll-o-s. (Libres y ligados) 
MARCAS de accidentes gramaticales o flexiones (género, número, persona, tiempo, modo): Lleg-a-ron la-s alumn-a-s alegre-s. (Ligados). 
GRAMATICALES
 
 
MORFEMAS
(Escuela Americana)

En la segunda articulación del lenguaje, identificamos unidades más pequeñas (UMD) cuya función es incidir en la signficación de los morfemas y (lexemas) de los cuales son elementos constitutivos.  Tales unidades, que oscilan en número limitado de un idioma a otro entre 20 a 40 aproximadamente, se realizan como sonidos, y se llaman fonemas.  Así en "los jardineros" se encuentran los siguientes fonemas: /l/ /o/ /s/ /j/ /a/ /r/ /d/ /i/ /n/ /e/ /r/ /o/ /s/ (13 en total, incluyendo los repetidos).

Los fonemas son las unidades que pensamos cuando escuchamos una cadena sonora significativa, y se clasifican como vocales y consonantes.  En el español de América existen 18 fonemas consonánticos y 5 vocálicos, en tanto que en España 19 consonánticos y 5 vocálicos (Cfr.p. 100, 240). Los fonemas no deben confundirse con los sonidos como tales, ni tampoco con las letras, ni con los símbolos de representación fonética (el A-F-I).

Es arbitrario y convencional
Los signos del lenguaje nacen de un consenso tácito social.  Si bien esta tesis viene de los griegos, se debe a Saussure el haberla sustentado más directamente: se trata de que la relación que une al significante con el significado no es racional o motivada, sino convencional.  No hay ninguna razón para que la gente haya llamado a ciertos objetos compuestos de páginas, "libros", "books", "livres" o "bücher".  He ahí precisamente, la base para que existan varios idiomas o dialectos en el mundo.

Sin embargo, es el mismo Saussure quien advierte sobre lo relativo de la arbitrariedad.  En primer lugar, en aparente contradicción, se mencionan los casos de onomatopeyas o palabras que imitan los sonidos o movimientos: "pío-pío", "guau-guau", "tragar", "hipo", etc.  Se dice que estas palabras son motivadas, por cuanto guardan alguna relación con el referente; sin embargo, aun así las onomatopeyas varían de una lengua a otra, lo cual indica diferencias de interpretación de la realidad aludida. La anterior es una motivación fonética pero existe además la motivación semántica (ej. el ojo de la aguja, la cabeza del alfiler, el coco de mi cabeza, etc.) basadas en razones de similitud, la motivación morfológica (ej. des-pegar, ante-ojos, corre-dor, etc.) que resulta de la composición significativa de las palabras a través de ciertos morfemas, y, finalmente, la motivación etimológica (o histórica) que alude a razones de orígen léxico, como las palabras "bélico", "lácteo" y "materno" que tienen que ver con "belum" (guerra), "lacteum" (leche) y "mater" (madre) del latín, o "semiología" y "autónomo" vocablos formados del griego: "sémeyon" (signo) y "logos" (tratado), y "autós" (por sí mismo) y "nomos" (ley); de ahí la utilidad de conocer la formación etimológica del léxico de cada lengua.

En conclusión, entendemos que los signos del lenguaje son arbitrarlos y convencionales, por cuanto reposan en una aceptación social previa: sin embargo, esta arbitrariedad es relativa, pues dichos signos poseen, en cierto grado, algún tipo de motivación.

Cumple diversas funciones, además de la actividad comunicativa
Es tradicional y muy generalizado el hecho de atribuir al lenguaje como único fin, el de servir de instrumento para la comunicación. Y ciertamente, ésta es una de sus funciones, pero en rigor no es la única, como tampoco es el único medio de comunicación, así éste sea el más complejo, cercano y natural, de los que emplean los hombres (Cfr.  C.II).

Sin embargo, existen algunas apreciaciones encontradas, como las de Roman Jacobson y Noam Chomsky, en cuanto a si la función comunicativa del lenguaje es o no de carácter primario. Así, Jacobson, considera al lenguaje como "instrumento de comunicación" y hace énfasis en que es su función "primaria" o "fundamental", ya que en ésta se apoya la esencia misma de la sociedad. Chomsky, por el contrario, piensa que "el manejo del lenguaje para la comunicación no es sino uno de sus usos" y ni siquiera corresponde a su "característica esencial". Más bien, afirma el maestro americano, el lenguaje es 'un medio destinado tanto a la creación como a la expresión del pensamiento en el sentido más amplio' (Chomsky, 1973)

Esta posición se basa en la consideración de la existencia de los monólogos, o actos de habla en que no se implica necesariamente a un oyente, y en el uso del lenguaje en los procesos mentales (según Vygotsky, "lenguaje interior") como cuando una persona se encuentra sola, y usa el lenguaje para sí mismo, sin producir sonidos, es lo que llamó Jacobson, la "comunicación intrapersonal" que se da, según él, además de la "interpersonal".

No es el caso entrar a defender separadamente ninguna de las posiciones planteadas, sencillamente porque entendemos que tanto la comunicación como la creación y expresión del pensamiento (posible gracias a la función simbólica) son en igualdad de importancia, actividades esenciales del lenguaje, como también lo son el desarrollo y expresión de la socio-afectividad, la acción e interacción social. Aun más, no parece viable aislar dichas actividades del proceso comunicativo, pues cada una se sitúa en algunas de las relaciones que se establecen entre el mensaje, el emisor, el referente y el receptor (ver funciones básicas, Cfr.p.83,85).

Así por ejemplo, ¿qué función cumple el lenguaje en el enunciado "¡Ay! mi hermana está enferma." que Anita pronuncia estando a solas?  Por ser un monólogo, aparentemente pareciera no existir comunicación: seguramente se apoya en sus palabras para dar cauce a su afectividad o para hallar catarsis. Sin embargo, ¿no diría lo mismo en el evento de que quisiera ser escuchada? Al menos, ésta es la situación normal que al hablar lo haga para alguien. Todo indica que en los monólogos y en el lenguaje interior. la comunicación sí existe, aunque de manera potencial o latente.

Cambia con el tiempo por influjo de las fuerzas sociales
Del carácter arbitrario y convencional de los signos del lenguaje se deriva una propiedad indiscutible, no menos importante que las demás: si bien desde el punto de vista del hablante individual es prácticamente imposible hacer cambiar un idioma, los hechos demuestran que las lenguas se transforman con el correr del tiempo, por influjo de las distintas fuerzas sociales, tales como las relaciones culturales y políticas.

Este hecho, aparentemente contradictorio, que Saussure llamó la inmutabilidad y, a la vez, la mutabilidad del signo lingüístico, tiene su explicación en las siguientes consideraciones:

- La lengua es una herencia social, que se constituye en objeto cultural transmisible por la tradición. El individuo la adquiere inconcientemente y se adhiere a ella, en su socialización, entrando a ser parte de un contrato tácito social. Por tal razón, para el individuo es inmodificable. Cuando más, puede proponer innovaciones lingüísticas, como en efecto lo hace, las que, de ser aceptadas por el grupo, se constituyen en un cambio. Una muestra se encuentra en los neologismos, extranjerismos y tantas expresiones que a diario impulsan la renovación lingüística (Cfr.p.208,209,220).

- Como producto social las lenguas están sujetas a la contingencia del devenir histórico, y, por tanto cambian, por la acción de factores culturales y de acontecimientos de diversa índole: políticos, étnicos, religiosos, etc.

Un ejemplo diciente lo hallamos en la extensión del latín por la antigua Europa y el surgimiento de las lenguas nacionales (romances, románicas o neolatinas) que inicialmente se manifestaron como dialectos (Cfr.p. 1 17,220).

El cambio lingüistico, objeto de estudio de la lingüística histórica, es el paso de una lengua a otra, como en el caso de la evolución del latín al castellano, o al interior de la historia de una misma lengua. Tanto los cambios de un tipo como de otro, se pueden dar a nivel fonético, léxico, semántico y sintáctico, y se orientan bien a la evolución fonética del significante, la sustitución total del signo, la creación de otros por nuevas necesidades, la alteración de las reglas y, en general, al desplazamiento de la relación significante-significado.

Veamos algunos ejemplos:
 

CAMBIO
 
FONÉTICO (Latín) hac hora   -->   agora   -->   ahora 
(Latín) fermosa   --->   hermosa
* * * * *
SEMÁNTICO (Cast. antiguo) fusil (chispa)   --->   arma de fuego
 

Con esto culminamos la breve presentación de los rasgos esenciales y universales del lenguaje, lo cual ciertamente facilitará su comprensión.  Enseguida haremos un corto recorrido panorámico a través de los distintos momentos históricos, para determinar algunas tendencias, corrientes y logros de la lingüística hasta el día de hoy.

ACTIVIDADES Y EJERCICIOS

1. Discuta qué se entiende por lenguaje en sentido figurado, en sentido amplio y en sentido estricto. Dé ejemplos de frases en que se use la palabra con uno de los tres sentidos.

2. Establezca algunas relaciones de semejanza o diferencia entre los siguientes conceptos:

            LENGUAJE        COMUNICACIÓN            LENGUA           HABLA

3. Explique en qué razones se basa la distinción de un nivel de conocimiento y un nivel de práctica del lenguaje y cómo toman partido algunos autores.

4. ¿Por qué una lengua es un sistema cerrado y abierto a la vez? Indique en qué aspectos.

5. ¿Cómo se determina en un sistema el valor de cada signo?

6. Indique la clase de oposición que se da en los siguientes casos:
 

alto/bajo
dorado/morado
asno/clavel
tizas/tapete
perrero/perrito
mesa/musa
rima/lima
verdad/mentira
7. Explique cómo se manifiesta la creatividad en el lenguaje.

8. Invente un sistema (signos y reglas) y produzca mediante él varios mensajes.

9. Busque ejemplos en que se dé algún tipo de recursividad.

10. ¿Qué es lo primario en el lenguaje, su carácter vocal o escrito? ¿Por qué?

11. Defina el carácter lineal de los signos lingüísticos y busque ejemplos de mensajes en que se dé este carácter.

12. ¿Cómo se entiende la idea de articulación en el lenguaje?

13. En el siguiente poema, busque las unidades mínimas significativas (UMS), clasificándolas según la terminología americana o la de Martinet. Señale si son libres o ligados, y la función significativa (de número, género, raíz, etc.).

"Un perrazo enorme
y un gatote gris
cerca a la casota reñían sin fin."

14. Señale los morfemas y lexemas de la siguiente oración:

"No levante la voz innecesariamente a sus subalternos, si desea que los demás respeten su autoridad."

15. En la oración anterior, también señale los fonemas.

16. ¿Por qué los signos del lenguaje son arbitrarios? ¿Por qué la arbitrariedad es relativa?

Busque ejemplos en que se dé algún grado o tipo de motivación.

17. Participe en una discusión sobre "los usos del lenguaje".

18. Escriba en dos párrafos la respuesta:

¿Por qué desde el punto de vista del hablante es imposible cambiar una lengua y, sin embargo, de hecho cambia?

19. Averigüe cuál es el origen de la escritura y cómo evolucionó. ¿Qué clases de escritura hay?


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