| LECTURA : Filosofía
analítica y lenguaje cotidiano, de Adolfo León Gómez;
Caps. I, Bogotá: USTA, 1988, pp. 31-82
Capítulo I: UN PRIMER BROCHAZO SOBRE LA FILOSOFÍA DE AUSTIN |
|
Quine, en un simposio sobre la filosofía de Austin, comenzaba su intervención con estas palabras:
|
| La apreciación de Quine es casi justa. Podría decirse que Austin fue terapeuta en más de un sentido. Primero que todo Austin estuvo atento a las patologías lingüísticas como medio de descubrir lo normal. En "Alegato en favor de las excusas" nos lo dice de manera manifiesta: "El estudio de las excusas puede arrojar luz sobre estas cuestiones fundamentales de dos grandes modos. En primer lugar, examinar las excusas es examinar casos en los que se ha producido algo anormal o algún fallo. Frecuentemente lo anormal esclarecerá lo normal y nos ayudará a traspasar el velo cegador de lo fácil y lo manifiesto que oculta los mecanismos del acto natural afortunado" ... El mismo procedimiento se encuentra in actu exercitu en Palabras y acciones donde lo anormal se intersecta con lo cómico. Casi podríamos decir que aunque lo normal es lógicamente primero, lo anormal es gnoseológicamente prioritario. De allí el interés de la patología para el analista Austin (2). |
| Se puede decir también que Austin practicó la terapia filosófica en tanto que el interés por clarificar los conceptos fue permanente en su carrera filosófica. Realizaba seminarios en los que se discutían las diferencias entre expresiones como hacer algo inadvertidamente, por error, accidentalmente y análogos (3); buscó la precisión a toda costa hasta los límites de la pedantería y del tedio, porque "las palabras son nuestros instrumentos y, como mínimo, debemos usar instrumentos claros: debemos saber lo que significamos y lo que no significamos, y estar prevenidos contra las trampas que nos tiende el lenguaje" (4). ¡Nuestras frases son nuestros significados! Si nos olvidamos de ello caeremos en la hipersimplificación que "podría llamarse la enfermedad profesional del filósofo, si no fuera su profesión" (5). |
| Quizás también fue
terapeuta, como otros de sus colegas de Oxford, en cuanto su estilo filosófico
tendió a sustraerse del dramatismo y de la solemnidad de muchas
f ilosof ías oraculares del pasado y del presente.
Pero no fue terapeuta como otros de sus colegas de Oxford ni como Wittgenstein. Para Austin la filosofía no tiene por misión curar al hombre de la perplejidad filosófica, ni de la resultante angustia metafísica, sino descubrir la verdad (6); verdades interesantes y profundas, si es posible, pero basta que sean verdades. Quizás mejor, para comenzar verdades llanas relativas a la compleja trivialidad de nuestra vida cotidiana. |
Contrasta el humilde comienzo
de Palabras y acciones:
|
Con el final del prólogo de la primera obra
del vienés oracular:
|
| Contra esta manía (megolomanía)
que pretende decir toda la verdad, solo la verdad y nada más que
la verdad en el primer libro o en el primer artículo, ¡Austin
recomendaba la buena paciencia y mucho trabajo en equipo!
El intento de Austin es más constructivo; en esto tiene razón Quine, pero hay que matizar su apreciación; Austin desconfiaba de las generalizaciones precipitadas pero no rechazaba las teorías por principio; siempre aspiró, en medio de sugerencias y titubeos, a contribuir a la creación de una ciencia verdadera y comprensiva del lenguaje. Su idea de la filosofía era muy singular: la filosofía es un saco en el cual se ponen todos los residuos. todos los problemas que permanecen insolubles porque no se ha encontrado un tratamiento que encuentre un asentimiento unánime (8), porque tan pronto se encuentre se formará una nueva ciencia que tenderá a separarse de la filosofía a medida que define mejor su objeto y afirma su autoridad (9). |
|
| NOTAS:
(1) A simposium on Austin's method, en Symposium on J, L. Austin edited by K. T. Fann, N. Y., Humanities Press, 1969, p. 86. Hay traducción española La Filosofía de J L. Austin, en La Concepción Analítica de la Filosofía, selección e introducción de J. Muguerza, Alianza Universidad, 1974, p. 539. (TOP1) |
| (2) "Un alegato en
favor de las excusas", en J. L. Austin, Ensayos filosóficos.
Biblioteca de la Revista de Occidente, 1975, p. 173. Este ensayo
también está traducido en V. C. Chappell, El lenguaje
común, Ensayos de filosofía analítica, Técnos,
1971, p. 63.
En cuanto a las relaciones de lo normal y de lo patológico vale agregar dos pasajes. El primero es de Sense and Sensibilia. Oxford University Press, 1962, pp. 11-12. En la traducción francesa de Gochet. Le Langage de la Perception, A. Colin, 1971, p. 32. "En seguida, importa acordarse que hablar de engaño no tiene sentido sino sobre un fondo de no engaño general. (No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo). Debe ser posible reconocer un caso de engaño, comparando los casos extraños con casos más normales. Si digo que 'el marcador del nivel de gasolina de mi carro nos engaña a veces', me comprenden así: 'aunque lo que el marcador indica corresponde habitualmente a lo que hay en el tanque, a veces no lo hace'. 'Indica a veces 10 litros, mientras que el tanque está casi vacío'. Pero supongamos que yo diga 'nuestra bola de cristal a veces nos engaña'. Este propósito nos intrigaría, pues en verdad no tenemos la menor idea de lo que sería el caso 'normal', es decir el caso en que no nos engaña nuestra bola de cristal". El segundo pasaje que completa al anterior es de "Un alegato en favor de las excusas", en Ensayos filosóficos, p. 181: "...Pues a veces no somos tan cuidadosos observando lo que no podemos decir, como lo que sí podernos, aunque, lo primero es bastante regularmente lo más revelador". (TOP2) |
| (3) "Un alegato en favor de las excusas" en Ensayos filosóficos, pp. 169-92; y en El lenguaje común, pp. 57-83; también se puede consultar "Tres modos de derramar tinta", en Ensayos filosóficos, pp. 249-261. (TOP3) |
| (4) "Un alegato en favor de las excusas", en Ensayos filosóficos, p. 174 y en El lenguaje común, p. 64. (TOP4) |
| (5) Palabras y acciones,
Paidós, Buenos Aires, 1971, p. 80; "Emisiones realizativas",
en Ensayos filosóficos, p. 231.
Para no dar lugar a dudas agreguemos este pasaje de Sense and Sensibilia, p. 3 (Le langage de la perception, p. 23), relativo a la dicotomía entre cosas materiales y datos sensibles: "Mi opinión general sobre esta doctrina es la de que ella presenta de manera típica una opinión de erudito (scholastie view) imputable a la atención obsesiva que se da a algunas palabras particulares cuyo empleo simplificado en extremo no ha sido comprendido bien ni ha sido estudiado cuidadosamente o descrito correctamente; imputable también a una atención obsesiva acordada a algunos hechos (casi siempre los mismos) estudiados imperfectamente. (Dije 'erudito', pero hubiera podido decir 'filosófico'. La simplificación excesiva, la esquematización y la repetición constante y obsesiva de la misma gama limitada de ejemplos empobrecidos no son tan particulares a estos casos, pero son tan frecuentes para que se les ponga de lado como si fueran una debilidad ocasional de los filósofos)... nuestras palabras comunes son mucho más sutiles en sus usos y marcan muchas más distinciones de lo que piensan los filósofos...". (TOP5) |
| (6) En "fingir", Ensayos filosóficos, p. 247, escribe Austin: "¿Cuál es finalmente, la importancia de todo esto con respecto al fingir? Contestaré a esto brevemente: aunque no estoy seguro de que la importancia sea importante, la verdad lo es", y agrega en nota de pie de página: "Soñé una línea que valdría de lema para una filosofía sabia: Neither a be -all, nor an end- all be" En Sense and Sensibilia, p. 62, también escribe: "me propongo, si ustedes lo permiten, discutir la naturaleza de la realidad -un tema verdaderamente importante-, aunque no me gusta, en general, reivindicar este título para un tema". (TOP6) |
| (7) No desconozco que Wittgenstein modificó su posición en su segunda filosofía, algo similar a lo que hizo Austin con su teoría de los performativos, pero difiero de lo que dice Apostel con respecto a este parentesco (Illocutionary teories and the logic of Change, en Mind, 81, p. 209); Apostel dice que "Austin comparte, sin embargo, con Wittgenstein el mérito de demoler lo que se ha construido por el mismo hecho de construirlo, produciendo algo mejor a través de este proceso". Esto me parece válido de Austin pero no de Wittgenstein porque éste consideraba que su primera construcción era definitiva e inatacable (unassailable y unantasthar), mientras que la de Austin era apenas un boceto sobre el papel provisional y por lo mismo, despedazable; y para el cual no necesitaba escalera sino una simple flecha que indicaba encrucijada. Por supuesto que la jugada de Austin es menos dolorosa, pero la ética del lenguaje y de la filosofía nunca exigen un sacrificio total, porque la satisfacción puede ser nula. (TOP7) |
| (8) En este punto también hay una diferencia entre Austin y Wittgenstein. Mientras que Austin considera que hay problemas filosóficos aunque no hayan encontrado solución unánime, Wittgenstein considera que si no hay solución unánime (es decir científica), no hay problema sino un pseudoproblema como puede leerse en el Tractatus 6.51 "...Porque la duda sólo puede existir donde hay un problema, y un problema sólo cuando existe una respuesta, y una respuesta sólo donde se puede decir algo". (TOP8) |
| (9) La Philosophie Analytique, Cahiers de Royaumont, IV, Editions de Minuit, 1962, pp- 292-3. >(TOP9) |
| (10) "Sis y puedes", en Ensayos filosóficos, p. 215. (TOP10) |
| ACTIVIDADES
SOBRE LA LECTURA:
1. Seleccione los términos especializados o de difícil comprensión y construya una definición con el auxilio de un diccionario especializado. 2. Elabore un resumen en Word u otro procesador de textos. 3. Inserte en el resumen, al inicio, su nombre y código. 4. Nombre el archivo con su apellido ...+tci-a2009.doc y grábelo 5. Remita el producto total por e-mail a: [email protected] y súbalo a su blog creado. >(INICIO DE PÁGINA) |
| RETORNO A CUADRO GENERAL DE LECTURAS Y ACTIVIDADES |