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Capital monop�lico y clase obrera en la industria automotriz.
* Antonio Ju�rez. Las Corporaciones
Transnacionales y los Trabajadores Mexicanos, Siglo XXI, M�xico 1979, 292 pp.
El proceso de acumulaci�n comandado por las corporaciones
trasnacionales y algunas de las principales repercusiones sindicales y
pol�ticas de dicho proceso al interior del proletariado de la industria
automotriz en M�xico durante los a�os de 1970-1975 son los dos temas presentes
en este trabajo de Antonio Ju�rez. De hecho el objetivo central del autor es
adelantar algunas interpretaciones m�nimas respecto a las condiciones
econ�micas y pol�ticas en que se encuentran inscritos los trabajadores
industriales dentro del marco del proceso de internacionalizaci�n del capital.
El proletariado de la industria automotriz en el caso de M�xico es el terreno
a partir del cual el autor se propone desprender algunas hip�tesis.
Sin duda alguna el tema considerado est� motivado por dos �rdenes de factores:
el marco internacional bajo el cual se desenvuelve en la actualidad el ciclo
del capital industrial (y las repercusiones de este proceso para el
capitalismo dependiente) y el papel de los trabajadores automotrices de
nuestro pa�s en el proceso de reanimaci�n obrera y sindical a lo largo de los
a�os setenta. De acuerdo con el autor se trata de fen�menos que no son ajenos
entre s�: la industria automotriz constituye, a nivel mundial, uno de los
bastiones de las corporaciones transnacionales y, por lo mismo, una de las
industrias donde se extreman las contradicciones entre capital y trabajo
asalariado; ella bien puede ser el prototipo de "la integraci�n imperialista
de los sistemas de producci�n e ilustrar el proceso de recomposici�n a escala
mundial del ej�rcito industrial de reserva que entra�a tal integraci�n" (p.
15)
Las corporaciones trasnacionales, al incidir sobre la industrializaci�n de las
econom�as subdesarrolladas deteriorando la capacidad de absorci�n de fuerza de
trabajo dadas las altas composiciones org�nicas de capital de las cuales son
portadoras, y al impulsar el proceso de desnacionalizaci�n de la econom�a a
trav�s de su implantaci�n y desarrollo, han dado lugar a un crecimiento, por
dem�s din�mico, de la superpoblaci�n obrera sobrante. El autor insiste en que
este fen�meno tiene ra�ces que se extienden m�s all� de las fronteras
nacionales o de los �mbitos regionales de las formaciones sociales
dependientes; solamente puede ser aprehendido a condici�n de que se considere
la acumulaci�n a escala mundial, pues la recomposici�n internacional del
ej�rcito industrial de reserva no es m�s que un corolario del proceso de
internacionalizaci�n del capital monop�lico.
Dicha recomposici�n de la superpoblaci�n obrera sobrante, a su vez, va a
incidir en las condiciones de valorizaci�n del capital, al reforzar los
mecanismos de explotaci�n y superexplotaci�n de la clase obrera en activo. En
este punto el texto nos habla de las caracter�sticas que ha adoptado el
proceso de industrializaci�n en nuestro pa�s, de su alto grado de
monopolizaci�n, de su disminuida capacidad de absorci�n de fuerza de trabajo,
de su subordinaci�n respecto de la econom�a norteamericana, etc., para dar
cuenta, en base a datos de una realidad espec�fica, de la expresi�n nacional
de tal recomposici�n mundial del ej�rcito industrial de reserva. Destaca a
este respecto, como fen�menos extremos de tal proceso, la emigraci�n a gran
escala de fuerza mexicana de trabajo a los Estados Unidos as� como el
desarrollo acelerado de las plantas maquiladoras en la regi�n fronteriza del
norte del pa�s.
Siendo esta parte aqu� comentada (cap�tulo 4) el soporte principal, la porci�n
medular del trabajo de A. Ju�rez, cabe se�alarse que hace falta un tratamiento
mucho m�s profundo y amplio respecto a la fundamentaci�n te�rica de dicha
recomposici�n. Del mismo modo, colocados en el plano del an�lisis de las
corporaciones transnacionales y la fuerza de trabajo, encontramos una laguna
tem�tica relativa a las modalidades y caracter�sticas que adopta el proceso de
trabajo en el marco de la internacionalizaci�n del capital monop�lico. Dicha
ausencia es tanto m�s notoria cuanto que, como lo se�ala el propio autor, "la
recomposici�n a escala mundial del ej�rcito industrial de reserva es en
nuestros d�as el sustrato material de la imposici�n a nivel mundial de
esquemas y pr�cticas para hacer la producci�n por parte de las corporaciones
imperialistas." (p. 155)
Para comprender el marco bajo el cual se desenvuelven las condiciones
materiales de existencia del proletariado mexicano ubicado en la gran
industria y, especialmente, el que labora en la industria automotriz, A Ju�rez
parte de considerar la acci�n combinada de la acumulaci�n capitalista dirigida
por las corporaciones transnacionales y la pol�tica econ�mica de
industrializaci�n del Estado mexicano. De aqu� pasa a considerar las pol�ticas
burguesas antisindicales y las capacidades de lucha reivindicativa de los
trabajadores. Sus ideas, aqu�, se quedan en un plano demasiado general y
descriptivo.
Finalmente, en lo que constituye la tercera parte de su trabajo, el autor pasa
a analizar con cierto detalle el peso de la industria automotriz en la
econom�a mexicana, las pr�cticas m�s evidentes que refuerzan la explotaci�n de
los trabajadores de esta rama industrial y las luchas reivindicativas de estos
�ltimos a lo largo del per�odo 1970-1975. De manera especial se estudia el
caso de la empresa SPICER, S.A. y de la importante movilizaci�n sindical y
huelgu�stica de los trabajadores de la misma a lo largo del segundo semestre
de 1975.
Las movilizaciones y huelgas obreras en Automex, General Motors, Nissan, Ford,
Vo1kswagen y Spicer ilustran, de una parte, la aguda inconformidad de los
trabajadores respecto a sus condiciones de vida y de trabajo y, de otra, las
limitaciones de su a�n incipiente acci�n sindical -recu�rdese que estamos
hablando de la primera mitad de la d�cada pasada. Particularmente, el caso de
Spicer represent� la expresi�n m�s acabada, dentro de ese proceso de
reanimaci�n obrera y sindical, tanto de la comunidad de intereses entre la
burgues�a monopolista extranjera y nacional, el Estado mexicano y la
estructura sindical oficialista, como de la capacidad de acci�n y movilizaci�n
combativa de los trabajadores de la industria automotriz.
Si bien de 1975 a la fecha la reestructuraci�n de la industria automotriz
mundial, el establecimiento y modernizaci�n de las plantas de esta industria
en nuestro pa�s, as� como los conflictos sindicales y huelgu�sticos de la
Vo1kswagen, de la General Motors, de la Nissan, de la Dina-Renault, etc ... ,
han arrojado nuevos y muy importantes elementos de an�lisis, el libro aqu�
comentado constituye un texto indispensable en el estudio del sindicalismo y
la lucha obrera en la industria automotriz.
Alejandro Toledo Pati�o.
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